La Marcha del Proceso decolonial en Distintas Vivencias. El

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Asael Arroyo Re
Culturas Anglófonas: Sudáfrica
Séptimo Cuatrimestre
Ensayo Final
La Marcha del Proceso decolonial en Distintas Vivencias.
El objetivo de este texto es el analizar cuatro sujetos de origen africano frente al proceso de
colonización, en cuatro contextos históricos y culturales distintos e inclusive en diversas
dimensiones de la realidad; y así tratar de entender el particular “pensar, sentir y hacer”1 de
cada uno. Los sujetos que tratarán de ser estudiados son: Okonkwo, personaje ficcional del
libro Things Fall Apart, de Albert Chinụalụmọgụ Achebe, escritor nigeriano que será el
segundo en ser reflexionado; Quobna Ottobah Cugoano, escritor ghanés, abolicionista, e
importante pensador del siglo XVIII, y como cuarto y último: Nyowe, habitante del mismo
libro que Okonkwo, por lo tanto igualmente creación de Achebe.
El segundo objetivo de este análisis es el intento de responder a las siguientes preguntas:
¿Cuál sería el parámetro para calificar un mayor o menor proceso de decolonización en
distintos sujetos? o mejor dicho, ¿Podría existir este parámetro, que determinara quién
está más desenganchado? ¿El proceso decolonizante en dos individuos puede ser
comparado? ¿Las categorías analíticas de la decolonización son capaces de superar la
barrera temporal, histórica y cultural para así juzgar quien se encuentra más cercano a
sanar su herida colonial?
Imperante es el uso de dos categorías del filósofo francés: Tzvetan Todorov para un
intento de respuesta a las preguntas mencionadas previamente propuestas en el capítulo
“Ficción y Realidad”, perteneciente al libro Los morales de la historia. Estas dos categorías
1
Me remito a una frase usada frecuentemente por Walter Mignolo; pensador que servirá como eje en este
trabajo, por su extenso trabajo sobre la decolonización y las múltiples categorías analíticas aportadas para la
comprensión del fenómeno de la colonialidad.
1
de «verdad» que utiliza Todorov son: ‘’la verdad-adecuación y la verdad-revelación, la
primera no conociendo otra medida que el todo o nada, la segunda, el más y el menos.”2
Bajo esta disyuntiva del conocer factual y el conocer subjetivo o interpretativo, y de
verdad-adecuación, verdad-revelación, pareciera que se encuentra uno de los puntos
centrales para profundizar en el pensamiento decolonial. Es decir, es innegable la extinción
de los indígenas antillanos a la llegada de Cristóbal Colón, pero el sinuoso camino para una
interpretación coherente de este hecho, ha creado veredas ideológicas tan distintas. Es
visible en la gran cantidad de escuelas en América Latina, llamadas “Cristóbal Colón”3 o las
estatuas edificadas en honor a este, y en un extremo opuesto, el resentimiento consensado
entre pensadores de corte izquierdista ante el navegante genovés, como en el libro del
historiador americano Howard Zinn, A people’s history of the United States, al citar en su
primera página la percepción de Colón en el primer encuentro con los Arawaks:
They do not bear arms, and do not know them, for I showed them a sword, they
took it by the edge and cut themselves out of ignorance. They have no iron. Their
spears are made of cane…They would make fine servants…With fifty men we
could subjugate them all and make them do whatever we want.4
Asimismo es importante defender la inclusión de dos personajes pertenecientes a una
dimensión ficticia como lo son Nyowe y Okonkwo. Para esto volveré a utilizar el texto de
“Ficción y Realidad”: “Valery señalaba que al admirar (…) un personaje antiguo nos
inclinamos por declararlo verdadero aunque no dispongamos de ningún medio para verificar
semejante juicio”5 es decir, lo que consideramos esencial “es la verosimilitud, no la verdad; el
efecto de verdad, el efecto de realidad, no lo real y la verdad en sí mismos”.6
Es la propia verosimilitud existente que nace a partir de la excelsa habilidad narrativa
amalgamada con el profundo conocimiento del pueblo Igbo, por parte de Achebe, la que
justifica el análisis de dos personajes ficticios. Pareciera que el pueblo de Umuofia (en el
2
Todorov, Tzvetan. “Ficción y Realidad” en La historia de las morales. Madrid: Paidós, 2008. Pág. 122
La primaria, en la que curse cuatro años de mi vida, tenía este nombre.
4
Zinn, Howard. “Columbus, the Indians, and Human Progress” en A people’s history of the United States Estados
Unidos: Harper Perennial-Modern Classics, 2005.
3
5
6
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Todorov, Op. Cit. Pag. 118.
Ibid. Pag. 119.
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2
cual la vida de Okonkwo y Nwoye transcurre), más que pertenecer a un libro constituido
por una determinada cantidad de páginas, determinada cantidad de caracteres, es una
especie de universo pasado al cual tenemos acceso gracias a un testimonio vivencial y no
por medio de una creación literaria contemporánea.
Y en un punto de vista de mayor radicalidad sobre la tensión entre la ficción y la realidad, la
historia y la novela, hay pensadores como:
Stendhal (que) considera a la novela como superior, por un lado, a los libros de
historia (biografías, etc., su Vida de Rossini, por ejemplo) porque permite superar
lo factual, y por otro lado, a los libros de filosofía, a los tratados abstractos
porque no se aleja de lo particular, porque sabe mantenerse en el detalle. 7
Retomando el análisis de los sujetos inicialmente mencionados, la figura de Okonkwo
aparece como una sumamente inquietante, primordialmente por el suicidio que marca el
fin de su vida; además, entre los cuatro individuos escogidos, no hay uno que se encuentre
en mayor consonancia con un apoderamiento de su cultura, de su tradición, de su destino
de vida, en suma, de sí mismo. Esta falta de herida colonial en Okonkwo, tan común ahora
en los habitantes pertenecientes al “tercer mundo” y en los ciudadanos de países en vías de
desarrollo, se debe a su particular contexto intocado. Con esto me refiero a que la lectura
de Things Fall Apart da a entender que en un principio, el contacto del pueblo de Umuofia
con Europa era nulo. Por lo tanto es de mayor relevancia entender a Okonkwo a través de
los ojos de sus iguales, “Como decían los ancianos, si un niño se lavaba las manos podía
comer con los reyes. Evidente Okonkwo se había lavado las manos, de forma que comía con los
reyes y con los ancianos”.8
En la psique de Okonkwo existía una fuerte veneración a los Dioses, pero de una manera
exponencialmente mas honda y determinante para su actuar, residían en su interior
sentimientos relacionados con “el temor, el temor al fracaso y a la debilidad”9, de “niño había
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7
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8
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Todorov, Op. Cit.Pag. 121
Achebe, Chinua. Things Fall Apart. New York: Anchor Books, 1994. Pag.5
9
Ibíd. Pág. 8
3
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detestado el fracaso y la debilidad de su padre, ahora seguía recordando lo que había sufrido
cuando un amigo de juegos le había dicho que su padre era un ‘agbala’“10.
Es particularmente interesante la figura femenina en el pueblo de Umuofia, consta de una
ambivalencia entre un desprecio, ya que “Agbala no era sólo otra forma de decir mujer, sino
que también podía designar a un hombre que no había tomado ningún titulo”11 ,y de manera
simultánea, un respeto, pensando en la trascendencia que ella adquiere dentro de esta
comunidad. Era “El Oráculo (que) se llamaba Agbala venían a consultarlo gente de lejos (…)
venían a descubrir lo que les reservaba el futuro o para consultar los espíritus”12
Esta personalidad sumamente frágil, y perpendicularmente, con una fortaleza determinada
a la consecución de metas, “Sí sobreviví a aquel año –decía siempre. Puedo sobrevivir a todo”,
tendrá dos efectos que es menester profundizar. El primero de ellos será la convivencia
asfixiante entre Nyowe y Okonkwo, que termina creando una barrera tanto psicológica
como espacial con su padre, donde la cultura que tratará de ser inculcada por Okonkwo
siempre será asociada por su hijo “con una frialdad y una calma desusadas.”13 El segundo
será la actitud tomada por Okonkwo frente al inevitable desplazamiento, subordinación, y
humillación de su cultura de parte de los blancos.
En este segundo efecto se debe ahondar por su misma originalidad y fuerza, del acto ¿liberador?- “Como un relámpago. Okonkwo sacó el machete. El mensajero se agachó para
evitar el golpe. Inútil. El machete de Okonkwo descendió dos veces y la cabeza del ujier quedó
al lado de su cadáver uniformado”. Inmediatamente después, Obierika encuentra el cuerpo
de Okonkwo colgando, ahorcado de un árbol. La figura del suicidio en tan peculiar
momento, abre una serie de preguntas de verdad-revelación: ¿el acto de suicidio fue uno de
dignidad o de cobardía? ¿Es acaso el único accionar posible para abstenerse de la
inminente esclavitud, y por lo tanto uno que evita el efecto de colonialidad? ¿No es acaso el
mejor ejemplo del “apoderarse de un recuerdo en el instante de peligro” 14? ¿Será que la
10
Ibidem.
Ibidem.
12
Achebe, Op. Cit. Pág. 10.
13
Achebe, Op. Cit. Pág. 19.
14
Apunte tomado en “Culturas anglófonas: Sudáfrica”, pensamiento de Walter Benjamin.
11
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muerte fría como es, representa la única salida “para favorecer el movimiento, la alegría, lo
vital, el cuerpo, y no al fenómeno epistémico”?15
Howard Zinn en el capitulo “Drawing the Color Line” cita una descripción de las celdas, y
espacios donde los esclavos africanos eran llevados por medio de barcos a distintas partes
de Europa y América para ser explotados:
The height, sometimes, between decks, was only eighteen inches; so that the
unfortunate human beings could not turn around, or even on their sides, the
elevation being less than the breadth of their shoulders; and here they are
usually chained to the decks by the neck and legs. In such a place the sense of
misery and suffocation is so great, that the Negroes…are driven to frenzy.16
No sería descabellado pensar que el sufrimiento físico y emocional de Okonkwo no tuviera
parangón con el dolor y humillación experimentados por los africanos esclavizados en una
celda, descrita como “so covered with blood and mucus that it resembled a slaughter
house”17. Por lo tanto podría utilizarse la categoría verdad-adecuación para marcarlo como
un hecho, y no algo que obedece a una verdad-revelación. ¿Podría decirse que Okonkwo se
anticipó decolonizadamente de manera intuitiva y sabia ante el porvenir del pueblo
africano? Bajo el supuesto de la existencia de categorías para declinarse por sujetos
decolonizados y sujetos no decolonizados, Okonkwo sin duda, pertenecería al primer
grupo.
Para contextualizar a los sujetos seleccionados con respecto al pensamiento europeo, sería
pertinente entender qué rondaba por el imaginario colectivo europeo frente a las distintas
etnias africanas, frente a los distintos colores de piel, frente a lo negro. En el Oxford English
Dictionary previo al 1600 -momento relativamente cercano a los primeros encuentros
intercontinentales que propiciaron la esclavitud- el color negro aludía a:
Deeply stained with dirt; soiled, dirty, foul. Having dark or deadly purposes,
malignant; pertaining to or involving death, deadly; baneful, disastrous, sinister.
15
Apunte tomado en “Culturas anglófonas: Sudáfrica”, pensamiento de Friedrich Nietzsche.
Zinn, Howard. “Drawing the Color Line” en A people’s history of the United States. Estados Unidos: Harper
Perennial-Modern Classics, 2005. Pág. 29
17
Ibídem.
16
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Foul iniquitous, atrocious, horribly wicked. Indicating disgrace, censure, liability
to punishment, etc.18
Y como bien nos recuerda Zinn, lo blanco era usado en la poesía elizabetiana como una
herramienta poética para hablar de lo bello.
De vuelta al segundo sujeto en este análisis, Achebe, el autor de tan dramático personaje
como lo es Okonkwo, y a su capacidad para compartir el ‘’testimonio vivencial’’ del pueblo
de Umuofia, este tendría que haber vivido situaciones de índole similar. Y vaya si las vivió.
De nombre completo Albert Chinụalụmọgụ Achebe, y nacido en 1930 en Ogidi, Nigeria,
Achebe posee un nombre que atisba el momento en el cual nació, y las influencias
culturales que habitaban en él. La conformación de su nombre le marcará un destino
multiétnico, pues su primer nombre Albert es de origen inglés, y el segundo, Chinualumogu,
de raíz Igbo, que significa “Dios luchará de mi lado’’. El sincretismo que conforma la
personalidad de Achebe era latente, y a la hora de escuchar cuentos de los pueblos de Igbo,
Achebe siempre quería más.
Achebe era un estudiante de primer nivel, incluso en varios momentos de su vida
estudiantil le fueron otorgadas becas, como la proporcionada por la Universidad de Ibadan
al ser admitido en Medicina. Sin embargo, Achebe cambió de rumbo hacia la historia, la
teología y el inglés.
Resalta sobremanera el primer sentir de Achebe respecto a los personajes africanos en la
literatura. Achebe "took sides with the white characters against the savages"19. Y creía que
"The white man was good and reasonable and intelligent and courageous. The savages
arrayed against him were sinister and stupid or, at the most, cunning. I hated their
guts."20Por lo visto en un primer momento la herida colonial era de tal magnitud, que ni
siquiera percibía el dolor, le tenían sedado, Achebe era Albert, y no Chinualumogu.
Esto cambió al sumergirse en los estudios de religiones comparadas. Uno de los primeros
encuentros literarios marcados por un despertar decolonial, fue su lectura de “Mister
Johnson” de Joyce Cary; la novela relata la vida de un nigeriano que trabaja para un
18
Zinn, Op. Cit.,Pág. 31
19
Wikipedia. “Chinua,Achebe”.Visto en: http://en.wikipedia.org/wiki/Chinua_Achebe, 18/11/2012
20
Ibídem.
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británico abusivo. Achebe reconoce su disgusto y molestia con el personaje nigeriano, pero
es consciente que no es una cosmogonía intrínseca del personaje africano la que le irrita,
sino la ignorancia que limita la visión de Cary, y crea a un personaje africano a medias, o
incluso a un cuarto.
Así como el suicidio en Okonkwo es una figura que trastoca cualquier interpretación del
mismo, el uso del inglés en Achebe posee la misma trascendencia.
En una primera
instancia el inglés como mecanismo de homogenización en la historia de África, y años
después como instrumento intelectual de combate. La novela de Things Fall Apart, es el
primer uso de este instrumento por parte de Achebe, cuando emerge la historia tribal a
través de un lente distinto al europeo, por un nigeriano que maneja los estándares
occidentales y el acervo cultural africano.
Podría ser que la batalla más importante de Achebe ganada por el filo de su espada
narrativa, claro está aparte de su magnifica obra, es la que libra contra Joseph Conrad. El 18
de febrero de 1975 en Amherst, Achebe presenta su tesis en contra del tan aplaudido libro
‘’Heart of Darkness” y considera que esta obra está escrita por un “Bloody Racist”, es decir
por un pensador lleno de prejuicios raciales como lo es Conrad. Achebe causa un revuelo
intelectual, y un caudal de críticas le perciben como un africano insolente; la posición de
Achebe termina encontrando eco dentro del mundo académico. A tal grado que el crítico
Nicolas Tredell divide la crítica a Conrad "into two epochal phases: before and after
Achebe."21
Es así que el espíritu de lucha de Achebe se consolida, en su vida existen momentos donde
el coraje que brota del mismo proceso de desprendimiento se muestra. La primera anécdota
que visibiliza esta marcha, es cuando en camino a las cascadas de Victoria, en lo que ahora
es Zambia, se le es cuestionada la decisión de tomar un asiento que no le corresponde, por
tener un color de piel inadecuado, responde: "if you must know I come from Nigeria, and
there we sit where we like in the bus."22 Una segunda vivencia de Achebe, es su rol de
embajador en el extinto país de Biafra. En este momento logra no nada mas combatir al
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Ibídem.
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occidente, representado por Inglaterra, sino desenmascarar los procesos de corrupción en
Nigeria, su país natal.
El Tercer personaje es Quobna Ottobah Cugoano, esclavizado a los 13 años, y vendido a
Inglaterra por 'a gun, a piece of cloth, and some lead.'23 Fue bautizado como John Stuart, y
liberado por el caso de Sommersett, en el que el Juez Mansfield dictaminó:
The state of slavery is of such a nature that it is incapable of being introduced on
any reasons, moral or political, but only by positive law, which preserves its force
long after the reasons, occasions, and time itself from whence it was created, is
erased from memory. It is so odious, that nothing can be suffered to support it,
but positive law. Whatever inconveniences, therefore, may follow from the
decision, I cannot say this case is allowed or approved by the law of England; and
therefore the black must be discharged.24
Claro está que esta ley sólo tuvo un efecto vinculante en Inglaterra y Gales, y no en las
colonias británicas encontradas alrededor del mundo. Cugoano fue empleado por la familia
Cosway, y esto le posibilitó adentrarse en círculos sociales intelectuales diversos, hizo
contacto con Olaudah Equiano y otros africanos abolicionistas que residían en Gran
Bretaña, y es así que Cuogano se integra a Sons of Africa, grupo que critica la esclavitud
ejercida globalmente.
El cristianismo en Cuogano, será lo que el suicidio en Okonkwo, y el inglés en Achebe. De
hecho su fe cristiana sustenta su discurso, al abogar por una igualdad y libertad global,
basándose, indudablemente, en la visión cristiana que apela a una supuesta dignidad
existente en todo ser humano .Y es ésta la razón por la cual es rescatado del pasado por
Walter Mignolo y Catherine Walsch.
El discurso político de Cugoano sugiere la existencia de una corriente diferente
que articula las nociones sobre la libertad natural y los derechos naturales. Para
Cuogano, el derecho natural fundamental era el derecho del individuo de ser
libre e igual no en relación al gobierno sino en relación a otros seres humanos. 25
23
BBC, “The unsong héroes of abolition”, Visto en:
http://www.bbc.co.uk/history/british/abolition/abolitionists_gallery_02.shtml, 18/11/2012.
24
Wikipedia, “Sommersett’s Case”, Visto en: http://en.wikipedia.org/wiki/Somersett_Case, 18/11/2012.
25
Bogues, Anthony, “The Political Though of Quobna Cugoano: Radicalized Nautral Liberty”, en Walsh, E. Catherine,
Interculturalidad, Descolonización Del Estado y Del Conocimiento, Buenos Aires: Del signo, 2006.
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Código de campo cambiado
No obstante, el adoctrinamiento cristiano de Cugoano y su empeño en utilizarlo como una
herramienta de protesta, es todo menos una decisión simple, libre de crítica o controversia.
No es difícil considerar la fe de Cugoano, como un síntoma del síndrome de Estocolmo, en el
que la víctima secuestrada -o en este caso el africano esclavizado-, termina identificándose
y creando un vínculo afectivo con su propio secuestrador. Pensando así el cristianismo en
Cugoano, como un tipo de agradecimiento inconsciente que salda la deuda con Inglaterra
por su liberación.
A pesar de la seductiva lógica del argumento pasado, su lucha abolicionista en contra de la
esclavitud terminará por decantar las creencias religiosas de Cugoano como unas que le
decolonizan y empoderan, lo hacen un sujeto libre de elección, y consciente en todo
momento de su firme postura. Y es así, sólo así, que al escribir “On the evil and wicked
traffic of the slavery and commerce: of the human species”, Cugoano produce uno de los
primeros textos de corte universal, en el que dignifica y da razón de ser a lo que hoy
llamamos derechos humanos.
The Spaniards followed their infamous example, and the African slave-trade was
thought most advantageous for them, to enable themselves to live in case and
affluence by the cruel subjection and slavery of others. The French and English,
and some other nations in Europe, as the found settlements and colonies in the
West Indies, or in America, went on in the same manner, and joined hand in hand
with the Portuguese and Spaniards, to rob, as well as to waste and desolate the
inhabitants of the western continent.26.
Nyowe, hijo de Okonkwo, personaje de Achebe, y tal vez el de mayor semejanza con
Cugoano por la mutua identificación religiosa con el cristianismo, es uno de los sujetos
analizados que mayor curiosidad suscita, por ser el que de manera más libre y voluntaria
se aculturizó.
Era la poesía de la nueva religión, algo que sentía en la medula de los huesos. El
himno acerca de los hermanos que estaban sumidos en tinieblas y el temor
parecía responder a una pregunta indefinida y persistente que atormentaba su
alma de adolescente27
Esta tormenta que le perseguía de adolescente, se constituía de dos factores
interrelacionados, en primer lugar su padre Okonkwo, y en segundo su propia cultura, su
26
Zinn, Op. Cit., Pág. 93.
Achebe, Op. Cit. Pag. 104.
27
9
propio pueblo, Umuofia. “Okonkwo se sentía complacido al ver que su hijo iba madurando
(…) quería que su hijo se convirtiera en un muchacho duro capaz de regir la casa”28 más las
amenazas de Okonkwo
“! Respóndeme antes de que te mate!”29 Nwoye termina por
responder a “¿Cómo esta tu padre?” con “No lo sé. No es mi padre”30. Con respecto al
desencanto de Nwoye con su cultura, dos escenas sobresalen: “la de los gemelos que
lloraban en la maleza y la de la muerte de Ikemefuna”31, asesinado por el propio Okonkwo.
En la teoría del pensamiento decolonial por momentos se olvida la perspectiva de la
opresión interna en las periferias, es decir la de los Osu en Umuofia, o la de los Tlaxcaltecas
bajo el yugo azteca, que terminarían siendo aliados de los españoles en la conquista de
Mesoamérica. Es difícil imaginar otro escenario donde los Osu que equivalían a “ninguno de
los conversos era un hombre cuya voz se escuchara en la asamblea del pueblo (…) se les
calificaba de efulefu, nulidades, hombres hueros (…) excrementos del clan”32 , lograran
destruir estas preconcepciones, sino es por el cristianismo colonizador.
Es así que una de las preguntas más desconcertantes del tema de la decolonización, se
erige como una que no puede ser eludida: ¿Será que el punto máximo del proceso de
descolonización no venga a partir del saneamiento de una herida causada por el
colonizador, sino del vecino opresor, y por lo tanto el oprimido del oprimido, deba procurar
la destrucción de su propia cultura, de su propio pasado?
La respuesta a esta pregunta también involucra a los primeros cuestionamientos que se
plantearon inicialmente, y es que a modo de conclusión, la decolonización no es una, sino
muchas. Es decir, simultáneamente existen colonizaciones periféricas dentro de una
colonizacion céntrica, por lo tanto decolonizaciones y colonizaciones aparecen dentro de
una misma comunidad. Es así que el referente de éstas puede ser tanto el suicidio de
Okonkwo, si se le ve como la manera más digna de enfrentarse ante siniestro pero tan
humano proceso como es el de la colonización, hasta la conversión de Nyowe que lo libera
de una cultura que le incordiaba, que le sofocaba, así como el corte de pelo de los Osu, acto
28
Ibid. Pág. 36.
Ibid. Pag. 107.
30
Ibid. Pag. 101.
31
Ibid. Pag. 104.
32
Ibid. Pag. 101.
29
10
que les era negado por el grupo hegemónico interno, justificado por una condición
producida por el nacimiento; esta última situación era parecida - aunque sólo por su lógicaa la del derecho divino de la aristocracia europea previa a la revolución francesa de 1789. O
de otra manera, ¿cómo se podría constatar el proceso de cicatrización de la herida colonial
en Achebe, al residir él en Estados Unidos, país representante del más feroz capitalismo? En
suma, la teoría de decolonización, a pesar de tener categorías analíticas ya establecidas que
pudieran hablar de una generalidad, no puede ni debe escapar al conocimiento de cada
caso y cada sujeto, a los pluriversos contenidos en las particularidades.
11
Bibliografía:
-Achebe, Chinua. Things Fall Apart. New York: Anchor Books, 1994
-Walter Mignolo, El giro decolonial: reflexiones para una diversidad epistémica más allá del
capitalismo global / compiladores Santiago Castro-Gómez y Ramón Grosfoguel. – Bogotá: Siglo del
Hombre Editores; Universidad Central, Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos y Pontificia
Universidad Javeriana, Instituto Pensar, 2007.
-Todorov, Tzvetan. “Ficción y Realidad” en La historia de las morales. Madrid: Paidós, 2008.
-Zinn, Howard. “Drawing the Color Line” en A people’s history of the United States. USA: Harper
Perennial-Modern Classics, 2005.
______. “Columbus, the Indians, and Human Progress” en A people’s history of the United States. USA:
Harper Perennial-Modern Classics, 2005.
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