Jose Eduardo Angulo Aguilar - Banco Central de Costa Rica

Anuncio
San José, lunes 5 de mayo del 2014
Señores
Miembros del Consejo de Gobierno
Presente
Excelentísimos señores y señoras:
Luego de mi renuncia de fecha 01 de abril de 2014 al cargo de Director en la Junta
Directiva del Banco Central de Costa Rica y en cumplimiento a lo dispuesto en el inciso e)
del artículo 12 de la Ley General de Control Interno Nº8292, que establece la rendición
de cuentas de los resultados obtenidos en cumplimiento de las funciones bajo mi
responsabilidad, y abogando por la transparencia en el ejercicio de la función pública,
remito el correspondiente informe de labores, del 13 de octubre del 2003 al 8 de
noviembre del 2012.
Este documento está basado en informe que dirigí el 2 de noviembre de 2012 a la Señora
Diputada Carolina Delgado Ramírez, Presidenta de la Comisión Permanente Especial de
Nombramientos de la Asamblea Legislativa.
Cordialmente,
X
José Eduardo Angulo Aguilar
Cédula de identidad 105340994
c.c.
Rodrigo Bolaños Zamora, Presidente del Banco Central de Costa Rica.
Miembros de Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica.
Ernesto Retana Delvo, Auditor Interno
Ricardo Rodríguez Hernández, Director, Departamento Gestión del Factor Humano
Jorge Monge Bonilla, Secretaría de Junta Directiva
INFORME DE LABORES AL CARGO DE
DIRECTOR DE LA JUNTA DIRECTIVA DEL BANCO CENTRAL DE
COSTA RICA
Rendir un informe de labores como miembro de un cuerpo colegiado es una tarea difícil,
debido a la imposibilidad material de atribuirse autoría sobre decisiones que son
construidas como producto de la discusión y de los aportes de compañeros con diversidad
en formación y experiencia.
Naturalmente los aportes los hacemos desde las áreas de mayor fortaleza relativa, que en
mi caso tienen que ver con mi formación económica y financiera. Conviene destacar que
desde el 9 de diciembre del 2009 (Sesión 5446 Artículo 13) soy miembro del Comité de
Auditoría, el cual presido. También fue honrado a ocupar el cargo de Vicepresidente de la
Junta Directiva, por un año, a partir del 12 de noviembre del 2009 (Sesión 5441 Art. 4).
Para facilitar la lectura y el mensaje, el informe lo he organizado por temas. El propósito
central es informar acerca de la gestión de la Junta Directiva del BCCR y de mis principales
preocupaciones como Director de dicho órgano colegiado. El orden de presentación de los
temas no responde a su prioridad.
Sobre mi deber de asistir a las sesiones
Fui propuesto por la Administración Pacheco y ratificado por la Asamblea Legislativa al
puesto de Director en la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica, a partir del 13 de
octubre del 2003. La Junta Directiva sesionó de manera ininterrumpidamente hasta el 31
de enero del 2005, sesión 5233-05. Por dificultades con el trámite de nombramiento de
uno de los directivos, dado que el Banco Central de Costa Rica no tiene en su legislación
plazo para la ratificación legislativa de sus directores, la Junta Directiva pudo reanudar
sesiones hasta el 8 de junio del 2005, sesión 5234-05.
Es pertinente señalar que mi segundo nombramiento inició el 8 de mayo del 2005, sin
embargo, recibí la ratificación de la Asamblea Legislativa hasta el 25 de agosto del 2005.
Fueron 9 las sesiones que se efectuaron estando nombrado, pero sin poder asistir en
espera de ratificación.
Durante el período en que fui Director la Junta Directiva del BCCR sesionó 385 veces, de
las cuales tuve que excusarme y solicitar permiso para no asistir en 44 sesiones, para un
promedio de asistencia del 89% de las veces. Las ausencias han sido por razones
personales y de trabajo. En los últimos tres años (2010, 2011 y 2012) el promedio de
asistencia a las sesiones de Junta es del 96%. Conviene señalar que en abril del 2008
manifesté mi interés de renunciar al puesto de Director para aprovechar una oportunidad
de estudio en el exterior, así se lo expresé al Presidente del Banco y a los miembros de la
Junta Directiva. Me fue imposible desligarme debido a que dejaba desarticulada la Junta
Directiva y el remplazo podía demora meses, en un momento dónde dábamos los
primeros pasos con el cambio del modelo cambiario y la transición hacia un esquema de
metas de inflación. Ese fue el momento donde tuve que solicité la mayoría de los
permisos.
Permisos solicitados para no asistir a sesión de Junta Directiva
SESION
5224-2004
5240-2005
5241-2005
5242-2005
5254-2005
5259-2005
5260-2006
5324-2007
5331-2007
5339-2007
5340-2007
5341-2007
5342-2007
5357-2007
5361-2008
5362-2008
5368-2008
5375-2008
5376-2008
5377-2008
5378-2208
5379-2008
FECHA
24-11-2004
3-8-2005
10-8-2005
17-8-2005
16-11-2005
21-12-2005
4-1-2006
11-4-2007
6-6-2007
1-8-2007
7-8-2007
8-8-2007
15-8-2007
28-11-2007
9-1-2008
16-1-2008
27-2-2008
23-4-2008
30-4-2008
7-5-2008
21-5-2008
28-5-2008
SESION
5380-2008
5381-2008
5382-2008
5383-2008
5384-2008
5388-2008
5389-2008
5390-2008
5391-2008
5392-2008
5408-2008
5409-2009
5410-2009
5424-2009
5427-2009
5433-2009
5434-2009
5435-2009
5467-2010
5468-2010
5556-2012
FECHA
4-6-2008
11-6-2008
18-6-2008
25-6-2008
2-7-2008
13-8-2008
28-8-2008
3-9-2008
4-9-2008
17-9-2008
17-12-2008
7-1-2009
14-1-2009
20-5-2009
24-6-2009
12-8-2009
2-9-2009
16-9-2009
28-7-2010
4-8-2010
8-8-2012
Sobre la institución Banco Central de Costa Rica
Conozco la institución Banco Central de Costa Rica desde el año 1985 en que ingresé
como economista investigador y donde laboré hasta 1990. Años más tarde, por azares del
destino regresé como miembro de la Junta Directiva. La transformación que ha sufrido la
institución se puede catalogar como profunda y de hecho es tomada como un ejemplo de
gestión por algunas dependencias públicas nacionales e internacionales. Esto no quiere
decir que el proceso está concluido y que la transformación y el mejoramiento continuo se
está agotando, todo lo contrario.
Hoy en día la institución, mejor que en el pasado, logra atraer y retener recurso humano
de excelente calidad y el nivel de profesionalización ha aumentado significativamente.
Durante mi gestión la Junta Directiva creó un programa de formación de jóvenes
economistas que empieza a generar frutos, no obstante la atracción y retención de
doctores en economía no la hemos podido consolidar, a pesar de los esfuerzos.
La tecnología es parte de la institución e internamente se han logrado desarrollos
sofisticados como el sistema de pagos SINPE, el sistema de anotación en cuenta SAC, el
sistema transaccional de divisas MONEX, entre otros importantes desarrollos. No todos los
sistemas son desarrollados internamente. Para el manejo de los portafolios de inversión
adquirimos el FINDUR y en estos momentos estamos preparando el cartel de licitación
para adquirir una herramienta de gestión empresarial del tipo ERP, que va a profundizar
aún más los alcances en planeación, presupuesto, costo y gestión de proyectos.
La investigación que hoy realiza el Banco es mucho más alineada con sus objetivos
centrales y de mejor calidad que en el pasado. Lo mismo se puede decir de los informes
de rendición de cuentas que produce para la sociedad y para la Contraloría General de la
República, así como el material que alimenta la toma de decisiones, incluso el que llega a
la Junta Directiva.
La institución es también mucho más formal que en el pasado. Cada día hay menos
espacio para la discrecionalidad de sus funcionarios, los procedimientos están normados y
las decisiones, incluso las de la Junta Directiva, responden a directrices claras y precisas.
Las políticas del Banco Central también son mucho más estables que en el pasado y
constantemente se informa a la sociedad sobre el desempeño. En la medida de las
circunstancias siempre se trata de facilitar un ambiente de estabilidad para la toma de
decisiones por parte de los diferentes agentes económicos.
Pese a las mejoras, las cuales son evidentes, todavía hay mucho que hacer en el Banco
Central. Algunas áreas administrativas todavía requieren de transformación y de mejora y
esperamos profundizar dicha transformación con la instauración del ERP en el Banco. La
transformación también debería permear en el resto de las superintendencias. Al final
estamos hablando de uso eficiente de recursos públicos.
La calidad del control interno, sustentada en un modelo de gestión basado en riesgos,
también debe mejorar, al igual que el valor agregado de la auditoría interna.
Recientemente la Junta Directiva aprobó la creación de una unidad especializada en riesgo
y en estos momentos el BCCR recibe asistencia técnica del FMI para la adopción de las
normas contables internacionales y para el mejoramiento del control interno.
La capacidad de modelación económica y la calidad de los servicios de asesoría que recibe
la Junta Directiva de la División Económica, está mejorando. No obstante, el BCCR se ha
propuesto aumentar la cantidad de profesionales de planta con grado doctoral en
economía.
Sobre el alineamiento estratégico de la institución
Durante mi permanencia en la Junta Directiva llevamos a cabo el primer ejercicio de
alineamiento estratégico de la institución. Muchas fueron las sesiones que invertimos para
articular el mandato legal al quehacer del Banco. Incluso la estructura organizativa fue
modificada para adecuar las denominadas unidades sustantivas y de apoyo. Hoy en día
cada una de las dependencias del Banco cuenta con un plan de gestión, con objetivos
concretos y un sistema de rendición de cuentas.
Como parte de la discusión estratégica se definieron e instrumentalizaron los objetivos. En
materia de objetivos también se jerarquizaron, de acuerdo con la Ley, los que eran
centrales y los subsidiarios. Desde la perspectiva macroeconómica el control de la inflación
aparece como el objetivo central del Banco, sin desatender otros objetivos que aparecen
en la Ley como secundarios, pero que nunca han sido desatendidos en las decisiones del
banco. En el caso de la gestión de reservas, el aseguramiento de la inversión y la liquidez,
su ubicaron por encima de la rentabilidad, sin desconocer esta última.
Este ejercicio de alineamiento estratégico es de suma importancia para emprender la
transición hacia un nuevo esquema de metas de inflación, donde una política cambiaria
con mayor participación del mercado es determinante.
La rendición de cuentas del actual BCCR contrasta con el pasado. Hoy en día los informes
que se brindan a la sociedad se sustentan en objetivos y metas preestablecidos y el Banco
está en la obligación de explicar acerca de sus logros y desviaciones.
Sobre el control de la inflación
El control de la inflación es el objetivo fundamental del Banco Central y la institución ha
estado trabajando fuertemente en asegurar el cumplimiento del mismo. Los actuales
niveles de inflación contrastan con los que mostraba la economía costarricense tiempo
atrás y el cumplimiento de las metas establecidas en los últimos años han mejorado la
credibilidad de la institución frente al público.
Desde el punto de vista inflacionario, el mayor logro del BCCR ha sido “quebrar” las
expectativas de inflación año con año, desde que se inició el actual esquema de migración
hacia metas de inflación. Los agentes económicos lo han venido reconociendo y ello lo
sustentan las encuestas sobre expectativas inflacionarias que la institución realiza de
manera recurrente. No es fácil romper una inercia de décadas, en donde la única certeza
era que los precios y el tipo de cambio iban a subir.
La tarea no está concluida y todavía restan acciones que la Junta Directiva debe de tomar
para el aseguramiento de niveles de inflación bajos y sostenidos en el tiempo. Lo que es
un hecho es que el BCCR es hoy en día una institución más disciplinada y comprometida
con una inflación baja y controlada y que ello es fundamental para asegurar empleo y
estabilidad en el sector real.
Sobre el sistema cambiario
Como miembro de esta Junta Directiva participé en la transformación del anterior régimen
cambiario basado en un esquema de minidevaluaciones diarias y anunciadas. La certeza o
predictibilidad del tipo de cambio había hecho desaparecer el riesgo cambiario de la mente
de los agentes económicos y dicho esquema alimentaba la inflación.
Hoy en día la situación es muy diferente y el tipo de cambio se determina con mayor
participación del mercado, donde compradores y vendedores interactúan en una
plataforma tecnológica especialmente desarrollada para tal fin (MONEX) y con reglas muy
transparentes, incluso de difusión de información. El tipo de cambio pegado al piso de la
banda es una restricción importante para el desempeño de la política monetaria y el BCCR
bien lo entiende.
La transición hacia un esquema de mayor flotación es un proceso que unos prefieren
ocurra más rápido, otros todo lo contrario. Las circunstancias locales e internacionales
han sido restricciones que el BCCR ha tomado muy en cuenta a la hora de tomar sus
decisiones y lo ha hecho de manera responsable y prudente.
Lo cierto es que el actual sistema cambiario es mucho más robusto, transparente y
democrático. Los ciudadanos tienen la posibilidad de participar en el mercado con montos
relativamente pequeños ($1000). Los márgenes de intermediación cambiaria, aunque
todavía elevados, han tendido a la baja y los esquemas de cobertura cambiaria empiezan
a emerger (recientemente el BNCR solicitó autorización para operar divisas a futuro). Pese
a la pequeñez del mercado local (monto diario de negociación) los temores iniciales de
manipulación se han disipado. Los influjos de capital especulativo atraídos por las bajas
tasas de interés en el mercado internacional y el elevado premio en colones son una
preocupación constante para la Junta Directiva.
Sobre el nivel de las reservas
El mantenimiento de la estabilidad externa de la moneda es otro de los objetivos
fundamentales del Banco Central. Mucho se discute acerca del nivel óptimo de reservas
que debe mantener el BCCR, sin embargo, es un hecho que dicho monto es el seguro que
la sociedad costarricense paga ante el riesgo de una crisis cambiaria. Tener reservas
resulta oneroso, especialmente para un Banco cuyo capital es negativo (sus pasivos
mayores que sus activos). El panorama internacional, caracterizado por tasas de interés
extremadamente bajas también compromete el costo de mantener reservas e impacta en
las pérdidas de la institución.
Donde no existe discusión es en la necesidad que tienen los bancos centrales de mantener
reservas monetarias aunque parezca un mal negocio. La economía costarricense se había
caracterizado por niveles extremadamente bajos de RMI y ello era reflejo de un elevado
riesgo país. Las reservas monetarias internacionales costarricenses han crecido de manera
importante en los últimos años (fenómeno característico de la mayoría de las economías
emergentes) y ello de alguna manera brinda mayor seguridad a los actores económicos.
El BCCR tomó la decisión de incrementar el nivel de RMI buscando el menor efecto posible
en el nivel del tipo de cambio. Es por ello que compra los dólares que sobran en el
mercado, al piso de la banda. La pretensión es lograr una relación reservas a PIB mucho
más compatible con otras economías emergentes.
Sobre la inversión de las reservas
Las reservas monetarias internacionales son el activo más grande de los costarricenses y
el BCCR tiene la obligación legal de invertirlas asegurando su liquidez, preservación del
capital y de manera subsidiaria, logrando la mayor rentabilidad posible. La administración
de reservas es una de las áreas del Banco que recibe mayor capacitación y vigilancia por
parte de la Administración. Los reportes son periódicos y sofisticados y la auditoría interna
ha tenido que redoblar esfuerzos en esta área, por disposición de la Junta Directiva.
El BCCR recibe asistencia técnica por parte del FMI y cuenta con el Banco Mundial como
gestor de unos de sus portafolios de inversión. La capacitación del personal a cargo ha
sido constante y la retención del mismo un reto frente a instituciones financieras privadas.
El reforzamiento de las capacidades de la auditoría interna y la gestión basada en riesgos
hablan del nivel de prioridad que tiene esta área dentro del Banco.
Sobre un sistema de gestión basado en riesgos
El mejoramiento de las capacidades de auditoría interna, especialmente en el tema de las
RMI y la instauración de un sistema de gestión basado en riesgos ha sido preocupación
constante de la Junta Directiva. Como Comité de Auditoría de la Junta visitamos la
Contraloría General de la República para pedir colaboración en el mejoramiento de nuestra
Auditoría Interna. Hoy en día contamos con una mejor gobernabilidad entre la Junta, el
Comité, la Auditoría Interna y la Administración y estamos inmersos en un proceso de
transformación, con la asistencia del FMI. Nuestro objetivo es lograr en el mediano plazo
un salto cualitativo importante en las capacidades internas de control.
Un sistema de gestión basado en riesgos también ha sido una preocupación para la Junta
Directiva. Actualmente la institución cuenta con un desarrollo tecnológico que le permitirá
en el muy corto plazo dar un salto importante en este tema. Recientemente la Junta
Directiva aprobó un cambio en la estructura funcional del Banco, tendiente a
institucionalizar la gestión de riesgos como una de sus áreas de sustantivas.
Sobre el sistema de costeo ABC
Muchos han sido los esfuerzos de la Junta Directiva para desarrollar un sistema de costeo
moderno. Los frutos de dicha inversión son hoy en día una realidad. Todos los servicios
que presta la institución, a clientes internos y externos se cuantifican y se cobran, incluso
los que el Banco presta al CONASSIF y a las superintendencias.
He sido muy crítico de la importancia de profundizar las transformaciones internas
pendientes y la reingeniería que sea necesaria con tal de hacer más eficiente a la
organización. Es un tema de responsabilidad con el uso de recursos públicos. Mi
insistencia no termina a lo interno del Banco, también ha trascendido a los presupuestos
del sistema de supervisión. Me resulta incomprensible el tamaño absoluto y relativo de los
presupuestos de las superintendencias y la escasa voluntad de sus jerarcas para tratar de
reducir duplicidades y sobrecostos (licenciamiento de software, equipamiento, seguridad,
alquileres, despachos legales, entre otros). Desde la Junta Directiva hemos insistido en
conveniencia de ubicar a las superintendencias en un único edificio, por las sinergias que
podríamos lograr y el consecuente ahorro en costos. Estamos hablando del 80% de los
costos de supervisión.
Sobre la administración de carteras
La administración de portafolios es una labor permanente y extremadamente especializada
en el BCCR. Día a día se deben tomar decisiones en dos tipos de carteras, la activa donde
la entidad funge como inversionista y que es utilizada para la inversión de las reservas y,
la pasiva, donde el Banco localmente es emisor y coloca sus bonos.
En la parte activa, ante la crisis internacional y el crecimiento de las reservas, la primera
decisión fue acotar el denominado tramo de liquidez y disminuir el riesgo bancario
asociado (los riesgos estaban en el sector bancario estadounidense). Para ello se creó el
denominado tramo de apoyo a la liquidez y se trasladaron inversiones a otros emisores,
incluso con cobertura cambiaria en otras monedas. Cuando la crisis se trasladó a Europa,
la reacción fue salir de manera ordenada de algunas de esas inversiones, sin pérdida de
capital para la institución.
Para el caso de las denominadas operaciones nacionales, antes de la crisis internacional el
BCCR venía implementando una estrategia tendiente a optimizar el costo de la deuda y
sus vencimientos. La idea era evitar grandes concentraciones de vencimientos en pocas
fechas focales y fomentar la colocación de deuda a mayor plazo, con el propósito de
minimizar el riesgo de refinanciamiento. Además, la situación fiscal era boyante, incluso
con superávit.
La crisis todo lo modificó. El apetito por instrumentos largos mermó y los inversionistas
corrieron hacia el corto plazo. La competencia por fondos prestables volvió a aflorar en el
mercado local y aunque el Ministerio de Hacienda trató de mantener las tasas bajas, su
necesidad por fondos terminó por presionar al alza las tasas de subasta, con el
consecuente aumento en el costo financiero, para todos los emisores incluido el BCCR.
Hoy en día (noviembre del 2012) el mercado local anticipa una baja en las tasas de interés
y el apetito se concentra en instrumentos largos.
La combinación de una menor rentabilidad en la cartera activa y un mayor costo de la
cartera pasiva se manifiesta en un incremento en las pérdidas del BCCR.
Sobre el costo de los billetes y monedas y la gestión de numerario
El mantenimiento de los inventarios adecuados de billetes y monedas es otra de las
preocupaciones del Banco y su Junta Directiva. El BCCR siempre debe estar en capacidad
de suplir las necesidades de numerario y realizar dicha función de forma óptima, al menor
costo posible de acuerdo con las circunstancias. La Sala IV ordenó, a solicitud del
Patronato Nacional de Ciegos el retiro de las antiguas monedas plateadas y el
mantenimiento de un único cono monetario (monedas de diferentes denominaciones).
También solicitó al Banco buscar un formato apropiado para facilitar el reconocimiento de
los billetes por parte de la población con dificultades visuales.
En acato a dicho mandato, el Banco retiró las antiguas monedas y actualmente se
encuentra retirando de circulación los viejos billetes. Claro, el calendario de retiro fue
programado garantizando la utilización del inventario de billetes disponibles.
En gestión de numerario el Banco ha instaurado un sistema de custodias auxiliares que
permite la provisión de billetes y monedas a un menor costo para la sociedad. Ya no es
necesario transporte el numerario desde cada sucursal al BCCR para que nuevamente
dicho numerario sea trasladado a otra sucursal. Hoy en día opera un sistema que hace uso
de las facilidades de almacenamiento y custodia de todos los intermediarios bancarios y
permite la provisión privada del servicio de clasificación y transporte del numerario sin
intervención del BCCR. Los bancos comerciales están cobrando por suplirse los paquetes
de billetes y monedas.
Sobre el sistema de pagos
Lo que en un principio surgió como la automatización de la cámara de compensación
interbancaria de cheques, años más tarde se transformó en el actual sistema de pagos
SINPE, el cual ha transformado la manera de hacer transacciones financieras en Costa
Rica y sin lugar a dudas ha influido en la eficiencia y seguridad del sistema financiero.
La instauración del sistema de costeo ABC también posibilitó revisar las tarifas que el
BCCR cobra al sector financiero, eliminando cualquier posibilidad de subsidio. La Junta
Directiva también autorizó al Banco participar en el proyecto de firma digital, el cual tiene
nuevamente implicaciones operativas y de seguridad, muy relevantes tanto para el
desarrollo y profundización del sector financiero como para el resto de la sociedad.
Sobre la capacidad sancionatoria del BCCR y otras reformas legales
La Ley de 1995 transformó de manera significativa el ámbito de intervención del BCCR.
Atrás quedó el banco que determinaba tasas de interés, direccionaba el crédito y prestaba
al Estado. No obstante, la capacidad sancionatoria del BCCR es muy reducida. Las multas
por incumplimiento a las disposiciones monetarias y cambiarias son risibles y están muy
lejos de compensar incluso el costo para la administración y eso requiere revisión por
parte del legislador.
La buena gestión de un Banco Central se basa en información. Con la actual legislación el
suministro de información al BCCR es casi de naturaleza voluntaria. Las empresas no están
obligadas a brindar información y ello constituye una limitante fundamental para el Banco.
Incluso tenemos dificultades hasta con las propias superintendencias. Esto es de vital
importancia y demanda solución legislativa.
Muchos son los resabios de leyes pasadas que imponen tareas que nada tienen que ver
con el actual Banco Central. A manera de ejemplo, la función de coordinar con los bancos
del Estado el nombramiento del representante ante el PIMA. Ante falta de decisión, el
BCCR no puede ni hacer el nombramiento por mayoría. Su participación se limita a
comunicar.
Sobre las autorizaciones de endeudamiento público
El abuso del endeudamiento, en el pasado, hizo que el legislador estableciera un
mecanismo de control para el nuevo endeudamiento de las instituciones del Estado
(artículo 106 de la Ley del Banco). Sobre este tema mucho he insistido. El país no cuenta
con un sistema de pre-inversión donde las distintas dependencias públicas presenten sus
proyectos y los mismos sean dictaminados, con base en su costo beneficio privado y
social.
Al BCCR se le pide autorización para endeudamiento, no sobre la base de una cartera
anual de proyectos, sino proyecto por proyecto. Ante esta circunstancia la administración
se enfrenta a la siguiente disyuntiva. Si los impactos esperados del proyecto son
analizados contra la macroeconomía del país, ningún proyecto individual podría ser
objetado (desde un empréstito para la construcción de una refinería hasta el más pequeño
proyecto de un Concejo Municipal). Si observamos otros requisitos que otras dependencias
debieron haber revisado y no lo hicieron, en la de menos extralimitamos nuestras
potestades legales.
El endeudamiento y en especial el de los Gobierno Locales es otra de las áreas que a mi
criterio el legislador deberían ponerle más atención.
Sobre el riesgo macroprudencial
La crisis internacional evidenció las interconexiones que existen entre los distintos
negocios financieros y los riesgos de naturaleza sistémica a que el sistema está sometido,
los cuales estaban muy lejos de ser advertidos y mucho menos gestionado. Ello está
generando reflexión y reformas y tarde o temprano el país va a necesitar repensar la
manera en que el sistema nacional de supervisión está organizado.
Mientras ello ocurre el BCCR trabaja en el mejoramiento de los canales de comunicación
entre el CONASSIF, las Superintendencias y el BCCR. Ello también demanda mejorar
capacidades y ubicarlas en algún lugar de la institucionalidad o del todo crearlas desde
cero. La reciente creación de una unidad especializada en riesgo dentro del BCCR apunta
en esta dirección.
Sobre algunas reflexiones y consideraciones finales




Resulta totalmente improcedente que el Banco Central no cuente en su legislación
con un plazo para la ratificación legislativa de sus directores. Otras instituciones del
Estado si lo tienen.
El país debería terminar de dar el paso que se inició con la reforma del año 1995 y
consolidar un Banco Central independiente del ciclo político. El nombramiento del
Presidente del Banco debe ser estrictamente técnico y el Ministro de Hacienda no
debería ser miembro de la Junta Directiva del Banco Central. Tal y como se hace
en otros países, el Banco Central debería comprometerse con la sociedad mediante
el cumplimiento de metas claramente establecidas. Las pérdidas cuasifiscales las
debe asumir el Ministerio de Hacienda por la vía del presupuesto.
El Banco Central debe perfeccionar sus mecanismos para comunicar a la sociedad
el fundamento de sus decisiones. No es prudente ni conveniente revelar en tiempo
real los detalles. Estos debe ser comunicados cuando su valor económico se haya
disipado en el tiempo. La FED tiene procedimientos para explicar sus decisiones 90
días después de ocurridas.
Las peticiones de reforma legal que el Banco Central viene solicitando desde hace
muchos años deberían de contar con una mayor prioridad de atención por parte de
la Asamblea Legislativa. La Ley de 1995 necesita cambios. Hay funciones que el
Banco Central no debería estar haciendo; el sistema de multas y sanciones hacia
los intermediarios financieros y cambiarios debe ser revisado; lo mismo que la
obligatoriedad de brindar información estadística al Banco por parte del sector
estatal y privado. Ni qué hablar del esquema de supervisión y su costo y del papel
de los bancos del Estado, que poco contribuyen con la meta de lograr márgenes de
intermediación, financieros y cambiarios, más reducidos. La vigilancia en el tema
del endeudamiento público también debe ser adecuadamente gestionada (artículo
106).
Descargar