Documento completo - Banco Central del Ecuador

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Notas Técnicas
Dirección de Investigaciones
Económicas
EVALUACIÓN DEL SISTEMA
ANDINO DE FRANJAS
DE PRECIOS
Nota Técnica N° 70
Gabriela Fernández A.*
Autorizado por:
Marco Baquero L.
Junio, 2003
Resumen
Este trabajo efectúa una evaluación objetiva de la legitimidad y el desempeño del Sistema Andino de Franjas
de Precios (SAFP) en el Ecuador, para el período 1995 - 2003, dado que se trata de un sistema clave pues es
uno de los pocos mecanismos de seguro y soporte al sector agrícola establecido a nivel andino.
Uno de los principales resultados encontrados es que, para nueve de los doce productos marcadores, el SAFP
sí ha sido efectivo ya que ha conseguido realinear los precios de estos productos dentro de las franjas de
precios. Estas bandas han tenido un impacto significativo en la reducción de la variabilidad de los precios de
los principales productos agrícolas. Además, la aplicación del SAFP no ha provocado una protección
arancelaria excesiva a favor de ciertos productos agrícolas.
*
La autora agradece a Sofía Bonilla y Carol Chehab (Proyecto SICA-MAG) por la información gentilmente proporcionada; la
colaboración de Sebastián Fonseca, pasante de la Dirección de Investigaciones Económicas; así como los comentarios y sugerencias
de Carlos de la Torre, Marco Baquero y de los asistentes al taller efectuado.
Las opiniones vertidas en este documento son de los autores y no comprometen necesariamente la política oficial del Banco
Central del Ecuador.
Banco Central del Ecuador, 2003.
Abstract
This paper presents an evaluation of the performance of price bands mechanism (Sistema Andino de Franjas
de Precios, SAFP) in Ecuador during the period 1995 - 2003. This system is the only mechanism of insurance
and support for the agricultural sector with an Andean scope.
One of the main results is that, for nine of the twelve products considered, the SAFP has indeed been
efficient in realigning the prices of those products within the price bands. These bands have had an significant
impact in reducing the variability of main agricultural products’ prices. Besides, the application of SAFP has
generated neither distorting nor excessive tariff protection in agricultural sector.
Índice
Página
Introducción 3
Antecedentes de SAFP
Elementos de la Teoría de Estabilización de precios agrícolas
Subsidios agrícolas: consideraciones generales
Evaluación del SAFP
Efectividad del SAFP para realinear los precios dentro de las franjas
Efectividad del SAFP para reducir la volatilidad de los precios
El efecto estabilización
Efecto protección de las franjas de precios
La estabilización de los ingresos del productor y el SAFP
Las importaciones y el SAFP
Conclusiones
Bibliografía
Anexos
2
4
7
8
14
14
21
22
25
28
29
32
34
35
EVALUACIÓN DEL SISTEMA ANDINO DE FRANJAS DE PRECIOS (SAFP)
Introducción
La agricultura ha sido, históricamente, uno de los sectores más importantes para la economía ecuatoriana,
tanto desde el punto de vista de la producción para la exportación y el consumo interno, como en términos de
generación empleo. Este sector representó alrededor del 10% del PIB ecuatoriano durante los últimos diez
años y absorbió un 42% del empleo entre 1993 y 19991. Según las Cuentas Nacionales del Banco Central del
Ecuador, el sector denominado como “Agricultura, caza, pesca y silvicultura”, concentra el mayor número de
asalariados en relación a los demás sectores económicos.
En este contexto, es fundamental para el diseño de la estrategia comercial que se encuentra negociando el
Ecuador en el ALCA y la OMC, contar con información transparente y objetiva en torno al tema agrícola, a
fin de adoptar una posición basada en criterios técnicos. De hecho, la política y negociaciones comerciales
que, a partir de la Declaración de Doha (2001), se están llevando a cabo a nivel de los distintos acuerdos de
integración, tienen una incidencia directa en las políticas agrícolas internas de los países. En efecto, las
negociaciones tienden a reglamentar y en muchos casos a limitar la utilización, por parte del Estado, de
instrumentos que garantizan soporte y protección de los mercados de productos agrícolas. Uno de tales
mecanismos es el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP).
Este trabajo pretende realizar una evaluación objetiva de la legitimidad y el desempeño que ha tenido el
Sistema Andino de Franjas de Precios en el Ecuador, desde su puesta en vigencia en 1995 hasta febrero de
2003, dado que se trata de un sistema clave pues quizás es uno de los pocos mecanismos de seguro y soporte
al sector agrícola establecido a nivel andino.
A pesar de que no es el objetivo primordial del sistema, el SAFP es el único mecanismo que permite a los
países andinos contrarrestar, aunque de manera muy parcial e imperfecta, los subsidios a la exportación y a la
producción que reciben los agricultores de países desarrollados. Estos países, a diferencia de los miembros de
la CAN, sí cuentan con recursos suficientes para entregar soporte directo a la agricultura; el SAFP por su
parte, trata, en principio, de vincular los precios domésticos que percibe el productor nacional a los precios
internacionales.
En un primer acápite se resume el funcionamiento y los elementos que constituyen el SAFP; luego, se
sintetizan algunas ideas fundamentales de la teoría de la estabilización de precios de los bienes alimenticios;
en un tercer punto, se aborda brevemente el tema de los subsidios agrícolas en los países de la OCDE; en
cuarto lugar, se realiza una evaluación del Sistema Andino de Franjas de Precios sobre la base de la
evidencia estadística. Un quinto punto concluye.
1
Se consideran las siguientes ramas de actividad: banano, café y cacao, cereales, otros productos de la agricultura, flores, ganado y
otros productos de origen animal, carne y productos de la carne, azúcar, productos de molinería y panadería, productos lácteos
elaborados, aceites y grasas, otros productos alimenticios, productos de la silvicultura.
3
Antecedentes del SAFP
La Comisión del Acuerdo de Cartagena, a través de la Decisión 371, decidió establecer en 1995, el Sistema
Andino de Franjas de Precios como un mecanismo de estabilización y de defensa, para productores y
consumidores, contra la inestabilidad natural de los precios de los bienes agrícolas, en vista de que el mercado
internacional de productos agropecuarios se caracteriza por la inestabilidad de los precios y por distorsiones
en los mismos. Estas distorsiones se originan en las políticas aplicadas por los países importadores y
exportadores de alimentos e intentan contrarrestar el proceso de eliminación de controles directos a las
importaciones de alimentos que se emprendió a partir de los Acuerdos Agrícolas de la Ronda Uruguay en
1994. Además, con la adopción del SAFP se pretende evitar tratamientos arancelarios diferenciados para
productos iguales dentro de la CAN.
El Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP), que rige actualmente para Colombia, Ecuador y Venezuela,
ha sido diseñado con el objetivo de estabilizar el costo de importación de determinados productos
agropecuarios. El mecanismo a través del cual se logra la estabilización es el aumento o la rebaja del
arancel total (AT), a través de un derecho variable adicional (DVA) aplicado al arancel externo común
(AEC)2. Cuando el precio internacional o precio de referencia quincenal (PRQ) se halla por debajo del precio
piso se impone un derecho adicional, y cuando el PRQ está por encima del precio techo de la franja, el
derecho se convierte en una rebaja arancelaria. De esta manera, el SAFP compensa, al menos en principio,
las fluctuaciones de los precios internacionales, tal como lo ilustra el gráfico 1.
Este gráfico muestra el funcionamiento teórico de la franja de precios para el caso del azúcar blanca. Se
puede observar que los derechos variables adicionales impuestos sobre el precio internacional (serie PRQ),
permiten estabilizar los precios en el interior de los límites impuestos por la franja (serie PRQ con DVA). En
la práctica, sin embargo, el mecanismo no funciona de este modo a causa de restricciones impuestas por
factores ajenos al mismo, tal como lo expondremos más adelante.
2
4
AT = AEC + DVA, donde AEC permanece constante y DVA varía en función de la dinámica del precio internacional. De este
modo, AT también cambia según se modifiquen los precios internacionales.
Gráfico No. 1
Franja de precios del azúcar blanca (Feb, 95-Feb, 2003)
-en USD/Ton-
500
450
400
350
300
250
200
01
-1
5/
02
/9
16
5
-3
0/
09
/9
01
5
-1
5/
05
/9
16
6
-3
1/
12
/9
01
6
-1
5/
08
/9
16
7
-3
1/
03
/9
01
8
-1
5/
11
/9
16
8
-3
1/
06
/9
01
9
-1
5/
02
/0
16
0
-3
1/
09
/0
01
0
-1
5/
05
/0
16
1
-3
1/
12
/0
01
1
-1
5/
08
/0
2
150
PISO CIF
TECHO CIF
REFERENCIAL QUIN. CIF
PRQ con DVA
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACION: Propia.
A continuación se presenta un resumen de los elementos que constituyen el SAFP, entre los cuales están: los
productos agrícolas sujetos al mecanismo, las reglas para determinar los precios piso y techo, los derechos y/o
rebajas arancelarias, y los procedimientos operativos para su aplicación3.
•
Los elementos constitutivos: El mecanismo de franja de precios rige para un total de 154 productos: 13
productos marcadores y 141 productos vinculados4. Los productos marcadores son aquellos “cuyos
precios internacionales son utilizados para el cálculo de las franjas” (Decisión 371, art. 4). Los productos
vinculados son aquellos relacionados con la cadena productiva o sustitutos cercanos del producto
marcador. Por ejemplo, en la franja del azúcar se incluyen productos vinculados como los jarabes y la
fructosa; en la franja de la cebada, la malta; en la franja de la soya está el girasol y el sésamo, etc. De
este modo, se busca evitar la desviación de comercio y los desequilibrios en la estructura de protección
efectiva dentro de una misma cadena productiva.
•
Determinación de los precios piso y techo: Los precios internacionales de referencia se toman de los
mercados donde se registra el mayor número de transacciones y donde las características del producto
3
4
El lector interesado en mayores detalles puede referirse a la Decisión 371 de la CAN, disponible en el sitio web de la Comunidad
Andina (www.comunidadandina.org) y a la información publicada por el proyecto SICA (www.sica.gov.ec).
Las listas completas con las correspondientes partidas arancelarias se hallan en los Anexos 1 y 2 de la Decisión 371, y están
disponibles en el sitio web del SICA.
5
son las más cercanas a la producción nacional5. Para el cálculo del precio de referencia que regirá en la
franja se utiliza el promedio de los precios CIF observados en las últimas dos semanas en el mercado
internacional; tienen una vigencia quincenal y “constituyen la base gravable para la aplicación de los
derechos de importación” (Decisión 371, Art. 9). Estos precios son publicados por la Secretaría de la
CAN. El precio piso de la franja resulta del promedio histórico (en USD CIF) de los precios
internacionales, observados en las distintas bolsas, durante los últimos 60 meses, hasta octubre del año
en curso. Los precios techo se obtienen sumando una desviación estándar al precio piso. Mientras más
variable sea el precio, la franja será más amplia, lo que si bien permite un mayor margen de fluctuación
del precio sin que se apliquen derechos o rebajas adicionales, tiene la desventaja de reducir el efecto
estabilizador de la franja. Los precios así determinados tienen vigencia por un año, de abril hasta marzo.
Cabe mencionar que todos los precios que entran en las franjas se expresan en USD CIF por tonelada.
•
Cálculo de las rebajas y derechos adicionales: Las reglas para calcular las rebajas o los derechos
adicionales están en función del AEC y del cambio en el precio internacional respecto de los precios piso
y techo. Conforme lo expresa el artículo 11 de la Decisión 371, si el precio de referencia es inferior al
precio piso CIF, se aplica un derecho variable adicional equivalente a la diferencia entre los dos,
multiplicada por uno más el AEC del producto marcador. El tratamiento es simétrico cuando el precio
internacional está por encima del precio techo, pero en este caso se aplica una rebaja arancelaria. Si el
precio internacional está entre los dos límites (precios piso y techo), sólo se aplica el AEC
correspondiente. El siguiente cuadro sintetiza las reglas de determinación de los derechos o rebajas
adicionales:
Cuadro No. 1
Reglas de determinación de los derechos variables adicionales en el SAFP
Nivel del precio internacional de referencia
(PRQ)
Productos marcadores
PRQ>PT
PP<PRQ<PT
PRQ<PP
Criterios para productos vinculados
AEC(v) = AEC(m)
AEC(v) > AEC(m)
AEC(v) < AEC(m)
Fórmula de cálculo del derecho variable adicional (DVA)
Rebaja = (PRQ-PT)*(1+AEC)/PRQ
Sólo paga el AEC
DVA = (PP-PRQ)*(1+AEC)/PRQ
DVA(v) = DVA(m)
DVA = máximo valor entre [DVA(m)*AEC(m)/AEC(v)] y [DVA(m) –
[AEC(v) - AEC(m)]
DVA = mínimo valor entre [DVA(m)*AEC(m)/AEC(v)] y [DVA(m) –
[AEC(v) - AEC(m)]
FUENTE Y ELABORACION: Comunidad Andina, Secretaría General, Franja de precios.
http://www.comunidadandina.org/politicas/franja.htm.
5
6
Puede consultarse la página del SICA (www.sica.gov.ec) donde se encuentra una lista de los mercados de los cuales se toman los
precios de referencia.
Nótese que para el caso de los productos vinculados, los derechos variables adicionales aplicados intentan
homologar el tratamiento para productos con distinto arancel; así, cuando el vinculado tiene un AEC más alto
que el marcador, la fórmula reduce el DVA del vinculado y viceversa.
Elementos de la teoría de estabilización de precios agrícolas
En el artículo primero de la Decisión 371 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), queda establecido
que el objetivo el SAFP es “estabilizar el costo de importación de un grupo especial de productos
agropecuarios caracterizados por una marcada inestabilidad de sus precios internacionales o por graves
distorsiones de los mismos” (Énfasis añadido). Como se anotó, la franja de precios convierte al arancel ad
valorem en un factor variable que se ajusta automáticamente para contrarrestar las fluctuaciones del
precio internacional6 y por ende, reduce la volatilidad de los precios de determinados productos.
En consecuencia, al realizar una evaluación del SAFP, uno de los aspectos elementales a tomar en cuenta es
la noción de inestabilidad o variabilidad de los precios internacionales de los productos agropecuarios.
Cabe por tanto, en este acápite, sintetizar algunas ideas básicas que han sido expuestas en la amplia literatura
acerca de la teoría de la estabilización de precios 7.
El trabajo pionero de Waugh (1944) 8 demuestra que las fluctuaciones de precios benefician al consumidor
porque las ganancias netas, medidas a través del excedente, son mayores cuando los precios varían que
cuando se mantienen estables. Oi (1961) por su parte y con la misma metodología, llegó a una conclusión
similar pero desde el punto de vista del productor. Massell (1969) sobre la base de estos trabajos mostró que
los resultados de Waugh y Oi son dependientes de los supuestos, pues al modificarlos se llega a la conclusión
opuesta. En efecto, considerando a productores y consumidores juntos y utilizando también los excedentes de
productores y consumidores como proxy de la ganancia esperada, Massell demostró que la estabilización de
precios, a través de la constitución de un buffer stock, tiene como resultado una ganancia neta para la
sociedad.
Otros estudios relevantes, que apuntan a la construcción de una teoría de la estabilización de precios de los
bienes alimenticios, son los realizados por Newbery y Stiglitz. La intuición del modelo desarrollado por Stiglitz
y Newbery (1979) es la siguiente: a través de la constitución de un fondo de alimentos es posible transferir
una unidad de producción en un período en que el precio es bajo a otro período en que el precio es mayor, a
fin de mantener constante el nivel de producción promedio; de esta manera, se logra reducir la dispersión de
la distribución original de las cantidades y por consiguiente, la de los precios. La principal conclusión de este
trabajo es que el efecto de la estabilización sobre el beneficio neto del productor depende del coeficiente de
aversión al riesgo: si es alto, la desestabilización lo pone en peor condición.
6
7
8
(Proyecto SICA-MAG, www.sica.gov.ec).
En el Anexo 5 se presenta un resumen de la literatura sobre el tema.
Véase Massell (1969), citado en la bibliografía.
7
Araujo y Bonjean (1999) retoman los resultados de Newbery y Stiglitz para evaluar los efectos de la
inestabilidad de los precios. Una de sus principales conclusiones es que si la curva de oferta es relativamente
inelástica, las fluctuaciones el precio provocarán movimientos más que proporcionales en las cantidades. De
hecho, esto genera volatilidad en los ingresos de los productores, por lo que —dependiendo del grado de
aversión al riesgo— optarán por distintas estrategias para compensar las fluctuaciones en los precios; una de
ellas podría ser la diversificación de la producción. Contrariamente a la ambigüedad de los efectos de la
estabilización en el productor agrícola, ésta siempre beneficia a los consumidores, sobre todo a los más
pobres porque una mayor parte de sus ingresos se destina a alimentación.
Para estos autores, es fundamental contar con mecanismos de estabilización de precios, los cuales deben
enfocarse en las fluctuaciones transitorias en torno a la tendencia, es decir, deben jugar un papel
contracíclico. Araujo y Bonjean sugieren separar el carácter permanente y temporal de los choques sobre los
precios. Si los precios fluctúan de modo aleatorio en torno a una tendencia, la estabilización total o parcial,
dentro de una banda de precios, por ejemplo, es deseable pues los costos de ajuste en el sector agrícola son
altos y la oferta responde con retraso a las fluctuaciones de los precios (p. 919).
Al respecto, una crítica que suele hacerse a los mecanismos de estabilización en general, y de precios en
particular, es que es necesario distinguir entre la tendencia “de largo plazo” de los precios agrícolas de las
fluctuaciones de corto plazo. La primera exigiría un reajuste de la estructura de la producción agrícola. Las
franjas, por el contrario deben limitarse a corregir las fluctuaciones de corto plazo. Tal como han sido
diseñadas, las franjas del sistema andino sólo resuelven los problemas de corto plazo, pues los precios piso y
techo recogen, aunque con un rezago, la tendencia del precio internacional (véase los gráficos en anexo).
Subsidios agrícolas: consideraciones generales
Entre los motivos que indujeron a los países andinos a adoptar un sistema de estabilización de precios está el
corregir o al menos atenuar las distorsiones en los precios internacionales originadas por el apoyo a la
producción o a la exportación por parte de los países exportadores e importadores de alimentos. En efecto,
en los países desarrollados, la agricultura ha sido tradicionalmente, un sector muy protegido de la competencia
de las importaciones9. Por supuesto, los subsidios distorsionan las condiciones de acceso al mercado de los
productos agrícolas provenientes de las economías en desarrollo.
Desde el punto de vista de la normativa a nivel multilateral, el antiguo GATT contemplaba como sola
disposición específica a la agricultura la referente a la subvención a las exportaciones (Art. XVI). En la
Ronda Uruguay (1994), dentro de los principios de liberalización comercial, se determinaron ciertas pautas de
reducción arancelaria, de eliminación de restricciones cuantitativas y de disminución de soporte doméstico y
de subsidio a las exportaciones. Así por ejemplo, se consolidaron todos los derechos aduaneros para casi
todas las partidas agrícolas10, con lo cual se puso fin a la discrecionalidad en subsidios y soporte doméstico.
Cabe aclarar, no obstante, que las subvenciones a la exportación y los subsidios a la producción
9
10
8
Véase por ejemplo, Market Access for Developing Country Exports – Selected Issues, Septiembre de 2002.
Según Tangermann (2001), las únicas excepciones son el arroz en Japón, Corea y Filipinas, y la carne de cerdo en Israel.
agrícola doméstica se han tratado como dos temas distintos dentro del GATT y la OMC. Las economías
desarrolladas, si bien han disminuido las subvenciones, se muestran reticentes a bajar los montos de ayuda a
la producción local, lo que evidentemente lesiona a los países menos desarrollados. Esto da muestras del
tratamiento sesgado y el manejo político de las negociaciones de los acuerdos comerciales.
Tal como lo plantea la OMC, “[l]a liberalización del comercio de productos agropecuarios podría elevar los
precios mundiales de los productos alimenticios y afectar a los países importadores más pobres”. Por ello, al
final de las negociaciones de la Ronda Uruguay, los Ministros acordaron adoptar medidas para hacer frente a
los posibles efectos negativos del programa de reforma en los países menos adelantados y en los países en
desarrollo importadores netos de productos alimenticios. Estos compromisos están inscritos en un cronograma
establecido en la Conferencia Ministerial de Doha, Catar (2001). La Decisión adoptada por el Comité de
Agricultura comprende: ayuda alimentaria, asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad y la
infraestructura, financiamiento de las importaciones, crédito a las exportaciones, contingentes arancelarios y
examen del seguimiento11.
Cabe mencionar que las fechas acordadas en el cronograma de Doha no se están cumpliendo; además, las
medidas que se vienen adoptando son todavía insuficientes y existen excepciones legales que las vuelven
mucho más flexibles. Por ejemplo, dentro de los acuerdos para la agricultura en la Ronda Uruguay existe la
facultad legal de aplicar Cláusulas de Salvaguardia Especial (CSE) a productos que se encuentren en proceso
de “tarificación” o “arancelización”, es decir, de la fijación de derechos aduaneros consolidados en función
del grado anterior de protección. Esta medida, más que a razones técnicas, ha respondido a motivos políticos,
pues a decir de Tangermann (2001): “ciertos países, al abandonar los elementos de protección y
estabilización, como los derechos variables no habrían aceptado el principio de tarificación” (p. 20).
Asimismo, en el sector agrícola existen alrededor de 1371 contingentes arancelarios 12 aplicados por todos los
miembros de la OMC, la mayoría de los cuales se establecieron a raíz del proceso de “arancelización” 13. De
hecho, según Tangermann, nada impide a los países garantizar el acceso a sus mercados a través de
aranceles menores a los fijados. Para el autor, el problema real con los contingentes agrícolas es que son un
reflejo de los aranceles elevados que se aplican a la agricultura; por ello, uno de los puntos fundamentales a
tratar en las próximas negociaciones debe ser la reducción de los aranceles agrícolas.
Volviendo al tema de los subsidios agrícolas, el soporte otorgado por los países miembros de la OCDE a la
agricultura fue de USD 311 mil millones en 2001, lo que equivale al 1.3% de su producto bruto14. Los precios
11
12
13
14
Mayor información sobre el tema se encuentra en la página oficial de la OMC (www.wto.org).
Los contingentes arancelarios son volúmenes definidos de importación de productos agropecuarios que gozan de un trato
arancelario especial, el cual consiste en el establecimiento de un arancel máximo aplicable a estos volúmenes, más bajo que el
arancel fijado como máximo para el resto de importaciones por fuera de estos volúmenes (www.sica.gov.ec)
Según datos del SICA, la mayor parte se concentra en los llamados productos sensibles de los países desarrollados. En efecto,
Noruega comprometió 232 contingentes, la Unión Europea mantiene 516 líneas afectas a cuotas arancelarias que en total
representan 87 contingentes, los Estados Unidos vio afectadas 189 líneas, que representan 54 contingentes; Canadá mantiene 150
líneas afectas a cuotas arancelarias que representan 21 contingentes. Vale comparar estos datos frente a los países de la Comunidad
Andina, como Ecuador con 14 contingentes, Venezuela con 61 y Colombia con 67. Por otra parte, la distribución de los
contingentes por categorías muestra que el mayor contenido está en frutas y legumbres (26%), productos cárnicos (18%), cereales
(16%), productos lácteos (13%), oleaginosas y derivados (9%) (MAG, 2001).
Entre 1995 y 1998 se registraron 26 134 notificaciones de gastos en subsidio a las exportaciones, de las cuales el 89% corresponde
a la Unión Europea. Véase los datos presentados en Tangermann (2001).
9
que perciben los agricultores de estos países son, en promedio, un 31% superiores al precio internacional.
Cabe resaltar, para fines de este trabajo, que gran parte del soporte recae no sólo en bienes agrícolas de zona
templada como por ejemplo granos, oleaginosas y lácteos, sino también en producción tropical: azúcar, arroz,
algodón y tabaco (OCDE, 2002, citado en FMI, 2001).
A pesar de que, en concordancia con lo dispuesto en la Ronda Uruguay, se han reducido los subsidios
directos a las exportaciones, existen otras formas de apoyo que distorsionan el comercio. De hecho, los
bienes agrícolas y las industrias alimenticias tienen aranceles superiores y un hay un mayor porcentaje de
“tarifas pico” (o tarifas superiores al 15%) en el sector agrícola que otros sectores. El cuadro 2 muestra
algunas cifras al respecto, destacándose el caso de los lácteos, oleaginosas y pollo.
Cuadro No. 2
Aranceles NMF y tarifas pico aplicados por países desarrollados a importaciones agrícolas
de países en desarrollo (1998-1999)
Producto
NMF, promedio ponderado
NMF, tarifa máxima
8.2
22.7
250.0
22.1
4.0
39.5
9.6
1.4
134.3
140.0
336.3
101.5
50.0
81.5
171.0
20.0
Pollo
Leche
Mantequilla
Cebada
Maíz
Trigo
Oleaginosas
Aceites vegetales
Porcentaje de tarifas
pico
2.5
17.8
19.5
11.4
4.0
9.8
1.0
1.2
FUENTE: UNCTAD.
ELABORACIÓN: FMI (2001).
La estimación del soporte al productor (PSE, por las siglas en inglés) es uno de los indicadores más utilizados
para calcular las transferencias monetarias anuales realizadas por los consumidores para apoyar al productor
agrícola. Por lo general, se muestra también este valor como porcentaje de los ingresos brutos totales del
productor (PSE%). A fin de estimar el grado de interferencia de la política agrícola con las fuerzas de
mercado, suele calcularse dentro del PSE el soporte al precio de mercado (MPS), que es un indicador de los
efectos que más distorsionan los precios. Cabe mencionar que “[e]n 2001, el 68% de la producción agrícola
en los países de la OCDE recibió MPS” (FMI, p. 23) 15. Mientras que en algunos países, como EE. UU. y
Suiza, ha habido una baja considerable de este indicador, en otros ha permanecido constante o ha aumentado;
por ejemplo en Canadá y la Unión Europea. La reducción del MPS tiene, no obstante, como contraparte, el
apoyo directo a los ingresos del productor (ver Tangermann, 2001).
15
10
El valor total de los MPS ascendió a USD 145 billones.
Una batería de los principales indicadores de soporte agrícola, proporcionados por la OCDE, y que se
encuentran en anexo, dan cuenta de la importancia que tiene el apoyo a la agricultura en los países
desarrollados.
Así por ejemplo, el soporte al productor entregado por la OCDE, habría alcanzado un monto de 231 mil
millones de dólares en 2001, según las previsiones de la propia OCDE. Es difícil afirmar que haya habido una
reducción notable a partir de la Ronda Uruguay, pues el PSE ha pasado de USD 239 mil millones a fines de
los ochenta a USD 231 mil millones en 2001.
Entre las regiones y países que más aportes entregan están la Unión Europea, EE. UU. y Japón. Es
interesante analizar la composición de este PSE para estos tres países y también a nivel de la OCDE. Así por
ejemplo, se observa que el soporte al precio de mercado (MPS), a pesar de que muestra una leve tendencia a
la baja entre 1986 y 2001 (de 77% a 63%)16, sigue siendo el rubro más importante en todos los países: en
Japón, por ejemplo, representa el 90% y en la OCDE, el 63%. Las transferencias al productor en función del
área cultivada son otro componente importante para el conjunto de países (13%). Las transferencias en
función de la producción son más importantes en EE. UU. que en el resto de países, representan el 15% del
PSE estadounidense. Otros rubros significativos son las transferencias que dependen de los derechos
históricos (18%) y del uso de los insumos (15%). En la Unión Europea en cambio, tienen más peso las
transferencias en función del área cultivada y el número de animales: ambas representan el 27% del PSE.
Si se analiza el soporte por producto, se tienen resultados muy interesantes. Es importante señalar, por
ejemplo, la alta coincidencia entre los productos con mayores subsidios y los que se hallan incluidos en el
SAFP. Por ejemplo, el arroz es el producto que recibe más soporte, seguido del azúcar y la leche. Este
resultado se verifica tanto desde el punto de vista de las transferencias monetarias anuales realizadas por los
consumidores como porcentaje de los ingresos brutos totales del productor (PSE%), como de la protección
nominal (NPC) y la asistencia nominal (NAC)17. Cabe recalcar que estos dos últimos indicadores recogen la
distorsión de precios y de los ingresos del productor por efecto del soporte agrícola. El trigo, el maíz, las
semillas oleaginosas y otros granos presentan altos NAC y relativamente bajos NPC, lo que muestra que en
estos casos el apoyo se lo ha realizado mediante medidas que mejoran directamente los ingresos de los
productores sin afectar demasiado los precios de mercado. Lo mismo ocurre, aunque en menor medida con la
carne de cerdo y el pollo.
A nivel general, se observa una tendencia a la baja de todos los indicadores de apoyo, lo que implicaría una
reducción del soporte agrícola, lo que podría deberse, en principio, a una reorientación de la política agrícola.
Por ejemplo, la Unión Europea ha propuesto algunas reformas a la PAC. Así, en julio de 2002 la Comisión
Europea presentó algunas propuestas entre las que se incluyen: desligar los subsidios directos al nivel de
producción, dentro de un criterio de sostenibilidad, y con una perspectiva ecológica, financiera y de desarrollo;
en su lugar, se plantea ligar las entregas directas a condiciones ambientales, de seguridad alimentaria y
estándares de seguridad animal y ocupacional; reducir gradualmente los pagos en 20%; limitar el subsidio
16
17
Esto se explica porque la Unión Europea lo ha reducido significativamente, no así los otros países.
El coeficiente de protección nominal (NPC), es un indicador que mide la diferencia entre el precio promedio recibido por los
productores y el precio en la frontera. El Coeficiente de asistencia nominal (NAC) mide la relación entre los valores de los ingresos
brutos del agricultor con y sin soporte.
11
anual a agricultores individuales a 300 mil euros; reducir la intervención en el precio de los cereales en 5% y
arroz en 50%, entre otras medidas. Sin embargo, el presupuesto de la PAC es de alrededor de 40 billones de
euros, sin que existan propuestas para reducir los subsidios a la exportación ni los aranceles a las
importaciones.
Hay también políticas que atentan contra de la reducción de los subsidios agrícolas. Por ejemplo, en mayo de
2002, EE. UU. introdujo la nueva Ley de seguridad agrícola e inversión rural, conocida como Farm Bill18, a
través de la cual se aumentó el apoyo de modo sustancial. La Ley contempla programas básicos, de
conservación ambiental, crédito a las exportaciones y ayudas por producto específico.
Los programas básicos tienen un impacto directo en el ingreso de los productores a través de:
• pagos directos, es decir, pagos en función de la superficie y producción cosechada, sin monto máximo. En
el 2002 se entregaron USD 4 mil millones, de los cuales el 46% fue para la producción de maíz, un 26%
para el trigo y un 12% para el algodón. Esta forma de ayuda asegura entre un 10 y 20% del precio de
mercado;
• pagos contracíclicos, son subvenciones entregadas por el gobierno en épocas en las que el precio cae por
debajo de un precio denominado “sostén”. Este tipo de ayuda entra en el cálculo de la Medida global de
ayuda (MGA) y por tanto, en principio, debe respetar los límites impuestos en la OMC;
• préstamos de asistencia para comercialización.
El presupuesto total es de USD 180 mil millones, es decir, unos USD 19 mil millones por año. Según
estimaciones realizadas, los costos de los subsidios directos y de los pagos contra cíclicos se encontrarían
entre los 11 y 12 mil millones de dólares anuales. Los pagos realizados bajo el programa de préstamos
durante los últimos años han estado entre los USD 6 y 8 mil millones. Sin embargo, se estima que el monto
de estos pagos aumentará, pues el conjunto de políticas de la nueva ley agrícola va a tener un impacto
significativo en acentuar el descenso de los precios de los productos afectados (Basco y otros, 2002).
Los programas por producto suponen, como en el caso de los lácteos, compras gubernamentales al precio
sostén y subsidios a la exportación cuando el precio cae por debajo del precio piso fijado. La producción de
azúcar se beneficia de préstamos no recurribles y cuotas a la importación. Otros productos incluidos en este
programa son la lana angora, miel, lenteja, garbanzo, manzanas y maní. Se estima que el gasto anual en
productos básicos estará entre USD 15 y 20 mil millones por año sólo para los cultivos, lo que equivale a un
aumento de 70 % y hasta 80%, respecto de lo estipulado por la Ley Agrícola anterior.
De este modo, la nueva Ley agrícola permite elevar los ingresos de los productores estadounidenses, sobre
todo de maíz, sorgo, cebada, trigo, oleaginosas, soya, algodón, avena, azúcar y arroz, al tiempo que se
extiende a nuevos productos (vegetales, lana y miel). Como resultado, se espera un incremento importante de
las exportaciones de granos y algodón a expensas de los países exportadores latinoamericanos y africanos 19.
18
19
12
Véase Basco Carlos y otros, La Nueva Farm Bill, Ley de Seguridad Agrícola e Inversión Rural de los Estados Unidos. Un Análisis
de sus Implicancias Comerciales, en http://www.latn.org.ar/articles/farm_bill_2002.htm.
Por ejemplo, un estudio realizado por Badiane y otros, citado por el FMI (2001), muestra que la eliminación de subsidios al
algodón tendría un efecto, en el corto plazo, de elevar los precios mundiales entre un 25 y 30% y los ingresos por exportaciones
del África en USD 250 millones.
Estas medidas de ayuda interna al generar un efecto depresivo en los precios mundiales de los productos
básicos, afectan directamente los ingresos recibidos por los países exportadores de esos productos que
compiten con los de origen estadounidense en los mercados mundiales. El impacto en Latinoamérica es
evidente, como lo menciona Basco (2002):
el punto central es que la aplicación de subsidios ocasiona la sobreproducción de productos, lo cual deprime los
precios y conduce a una suerte de dumping de cereal barato en el mercado mundial. Este tipo de competencia desleal
que genera la Farm Bill 2002, implica serias amenazas a los productores agrícolas no sólo de América Latina, sino
de todos los países en desarrollo productores de productos básicos.
Además de fomentar la sobreproducción, la producción se realiza bajo criterios ineficientes. Además, se
favorece a los comportamientos monopólicos, como por ejemplo, el caso de los granos y algodón, donde de
los más de dos millones de productores que reciben subsidios del gobierno, apenas el 10% de ellos acapara el
67% de los USD19 mil millones que se otorgan por año (Clarín, Suplemento Económico, 01/09/02, citado por
Basco, 2002).
Por su parte, los productores de productos básicos que en general no cuentan con subsidios del Estado, como
es el caso de los Latinoamericanos, se encuentran casi sin defensa ante estas medidas que distorsionan los
mercados, sobre todo de granos, cuyos precios están en sus niveles históricos más bajos.
Existen también formas de soporte interno que están permitidas a partir de los Acuerdos de la Ronda
Uruguay. Para la agricultura, se han definido tres categorías explícitas de soporte, conocidas comúnmente
como verde, naranja y azul, en analogía con las luces del semáforo, para referirse al rango de las políticas.
Los productos que entran en la llamada “caja verde” están exentos de las exigencias de reducción de
subvenciones domésticas que provocan distorsiones comerciales; la “caja naranja” (o ámbar) contiene las
políticas consideradas como distorsionantes al comercio e incluyen a políticas tales cómo los precios sostén,
los pagos directos, etc., y están sujetas a reducciones progresivas y a revisiones periódicas (Farm Bill,
2002)20. Finalmente, los productos de “caja azul”, están entre las categorías verde y naranja porque no están
sujetos a la obligación de reducción pero al mismo tiempo, son parcialmente sujetas a la reducción de las
subvenciones. Cabe mencionar que las subvenciones que sobrepasan los niveles autorizados por los
compromisos adquiridos pueden clasificarse como de “caja roja”, es decir, que está prohibidas, a pesar de que
no existe esta denominación explícita para el sector agrícola 21.
De lo expuesto en esta sección, se puede concluir que los programas de liberalización agrícola no se limitan al
tema arancelario y las barreras comerciales, sino que, éstos afectan a la política agropecuaria interna de los
20
21
Los subsidios relacionados con los precios de los productos deben clasificarse dentro de la Caja Ámbar de acuerdo a lo establecido
en el Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC y contabilizados contra los techos comprometidos de la misma. Sin embargo, la
cláusula de minimis, permite que aquellos subsidios que no excedan el 5% del valor de la producción de cada cultivo para los cuales
son realizados los pagos, se encuentran exceptuados del cálculo de la MGA. Para los pagos que no son producto-específicos, la
exención se basa en el valor total de la producción agrícola. Dado el alto valor de la producción agrícola de Estados Unidos
(alrededor de USD 190,000 millones), el 5% (alrededor de USD 10,000 millones) es una cifra tan importante que permitiría
cualquier tipo de subsidio.
Para más detalles, ver Tangermann (2001).
13
países involucrados pues tienen un efecto directo en los mecanismos de soporte que pueden estar siendo
utilizados por los Estados. Estos procesos de liberalización comercial, en especial en el sector agrícola, se
enfocan sólo en lograr incrementos de eficiencia y olvidan por completo el tema de la equidad, pues parten
del hecho de que el equilibrio de mercado es el óptimo. No obstante, el equilibrio a que se ha llegado a través
de la liberalización es, por lo general, “poco eficiente y desfavorable a los más pobres” puesto que “eleva el
grado de exposición y la vulnerabilidad de los productores campesinos frente a choques externos” (AraujoBonjean, 2002).
Los acuerdos agrícolas son, en esencia, muy inequitativos; favorecen a la agricultura industrial y exportadora
en detrimento de la campesina; legitiman formas de soporte que son muy costosas desde el punto de vista
fiscal, las cuales no pueden ser utilizadas por países deficitarios. En este sentido, el estatuto de los países en
desarrollo y de los países desarrollados, en el seno de la OMC, es muy diferente. La condición necesaria para
que la liberalización promueva intercambios más igualitarios y tenga efectos positivos en los productores de
los países de menor desarrollo, es que los intercambios no generen competencia entre agricultores con niveles
de competitividad extremadamente distintos. Por supuesto, esto pasa por ejercer un control sobre los actores
de los intercambios comerciales, sobre todo las multinacionales (Solagral, 2001).
Evaluación del SAFP
Efectividad del SAFP para realinear los precios dentro de las franjas
En estudios anteriores (ver por ejemplo, Hachette, 2001) se ha dicho que en vista de que la mayoría de los
precios (corregidos por el Derecho Variable Adicional, DVA) caen fuera de las franjas, éstas no
desempeñan ningún papel en la práctica22. Por ello, concluye, podrían eliminarse sin ningún perjuicio.
Creemos sin embargo que esta conclusión está basada en un análisis incorrecto.
En efecto, para evaluar el desempeño del SAFP tomando como criterio el porcentaje de precios que caen en
el interior de las bandas, Hachette utiliza el precio cargado con el arancel total (derecho variable adicional
más AEC). Al gravar el AEC sobre el precio corregido resulta obvio que casi todas las observaciones caigan
fuera de la banda de precios e inclusive superen al precio techo. Lo lógico, desde nuestra perspectiva, es
considerar el precio corregido por el DVA excluyendo el AEC. La utilización de un arancel nominal es una
medida de política comercial que se aplica al universo de partidas arancelarias y por tanto, no tiene nada que
ver con el desempeño de la franja de precios. El DVA, por el contrario, es el mecanismo diseñado con la
finalidad explícita de corregir los precios. Por ello, es la única variable que realmente importa en la evaluación
del SAFP.
22
14
“El precio de referencia más la sobretasa variable calculada semanalmente [Sic] por la CAN resulta ser en la mayoría de los casos
independientes de la franja existente (o sea, caen fuera de la franja...)” Y más adelante se dice: “ Si las franjas de precios cumplieran
eficientemente su papel... cerca del 100 por ciento de los precios de referencia corregidos por el ad valorem más la sobretasa
pertinente caerían dentro de ellas” (Hachette, p. 129-130).
El cuadro 3 muestra los valores y porcentajes de observaciones que caen dentro y fuera de las bandas, para
los doce productos marcadores, durante todo el período de vigencia de las mismas (1995-2003). Se observa
que, en la mayoría de los productos, el porcentaje dentro de franja supera al de fuera de franja. Las
excepciones son los aceites de palma y soya, y los trozos de pollo.
Cuadro No. 3
Observaciones que se encuentran dentro y fuera de la franja de precios
Producto
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Trozos de pollo
Carne de cerdo
Leche en polvo
Valores dentro
de la franja
172
128
156
144
113
125
101
95
91
97
141
186
Valores fuera
de la franja
22
66
38
50
81
69
93
99
103
97
53
8
Porcentajes dentro Porcentajes fuera
de la franja
de la franja
88.66%
11.34%
65.98%
34.02%
80.41%
19.59%
74.23%
25.77%
58.25%
41.75%
64.43%
35.57%
52.06%
47.94%
48.97%
51.03%
46.91%
53.09%
50.00%
50.00%
72.68%
27.32%
95.88%
4.12%
NOTA: El número total de observaciones es 194 para todos los productos.
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
Estos resultados demuestran, contrariamente a lo que sostiene Hachette, la efectividad del mecanismo
SAFP.
Sin embargo, es necesario analizar con mayor detenimiento cuáles son los elementos que explican que los
valores o porcentajes de los precios agrícolas queden fuera de la franja. Encontramos dos factores principales
que explicarían ese comportamiento de los precios corregidos y que se exponen a continuación.
Un primer factor que incide y, en cierto sentido, merma la efectividad ideal de las franjas de precios es la
imposibilidad de utilizar la franja como un mecanismo de subsidio. Es decir, dado que el SAFP no fue
concebido para convertirse en una forma implícita de subsidio, la Decisión 371 prohíbe aplicar un arancel
total negativo a los productos de franja; en otras palabras, el arancel total pagado por el producto debe ser
15
como mínimo 0%, nunca menor 23. Esto es importante porque, cuando el precio internacional supera al precio
techo, el límite a la rebaja arancelaria aplicable efectivamente viene dado por el AEC.
Puesto que,
AT = AEC - Rebaja,
donde el AEC es una constante.
Dado que AT, por principio, no puede ser negativo, entonces la máxima rebaja arancelaria posible es
equivalente al AEC.
El gráfico 2 ilustra el funcionamiento de la franja para el aceite de palma, incluyendo límite impuesto por el
AEC (20%).
Gráfico No. 2
Franja de precios del aceite de palma (Feb, 95-Feb, 2003)
en USD/Ton
AT = AEC - Rebaja, no puede ser negativo
800
700
600
500
400
300
/9
01
8
-1
5/
11
-9
16
8
-3
1/
06
/9
01
9
-1
5/
02
/0
16
0
-3
0/
09
/0
01
0
-1
5/
05
/0
16
1
-3
1/
12
/0
01
1
-1
5/
08
/0
2
7
PISO
16
-3
1/
03
/9
6
01
-1
5/
08
/9
6
16
-3
1/
12
/9
5
05
/9
01
-1
5/
09
1/
-3
16
01
-1
5/
02
/9
5
200
TECHO
REFERENCIAL
PRQ con DVA
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
23
16
En el artículo 11, literal c) de la Decisión 371 se dice los siguiente: “En los casos en que el precio de referencia CIF resulte superior
al techo CIF, se reducirá el AEC correspondiente, en una magnitud igual a la diferencia entre el precio de referencia y el precio
techo, multiplicada por uno más la tasa del AEC. Esta rebaja podrá hacerse hasta el nivel de cero arancel. (énfasis añadido).
El cuadro 4, que se presenta a continuación, ha sido construido considerando un escenario que toma en
cuenta solamente el límite máximo permitido a las rebajas arancelarias, el cual, como ya se dijo antes,
depende del AEC. En la terminología de la CAN, a este escenario se lo conoce como “nominal”.
Cuadro No. 4
Observaciones que se encuentran dentro y fuera de la franja de precios
Escenario “nominal”
Producto
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Trozos de pollo
Carne de cerdo
Leche en polvo
Valores dentro
de la
franja
194
194
194
177
180
172
170
161
166
98
193
194
Valores fuera
de la
franja
0
0
0
17
14
22
24
33
28
96
1
0
Porcentajes dentro Porcentajes fuera
de la
de la franja
franja
100.00%
0.00%
100.00%
0.00%
100.00%
0.00%
91.24%
8.76%
92.78%
7.22%
88.66%
11.34%
87.63%
12.37%
82.99%
17.01%
85.57%
14.43%
50.52%
49.48%
99.48%
0.52%
100.00%
0.00%
NOTA: El número total de observaciones es 194 para todos los productos.
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
Puede observarse que en este escenario “nominal”, un altísimo porcentaje de los precios corregidos caen en
el interior de la banda de precios, lo que demuestra una completa efectividad para todos los productos
marcadores, excepto los trozos de pollo. Los casos en los cuales los porcentajes son inferiores al 100% se
debe a que ha habido épocas en las cuales el precio internacional ha estado muy por encima del techo de la
banda, por lo cual aun después de aplicar la máxima rebaja arancelaria permitida por la normativa de la CAN
(o sea el AEC) no es suficiente para reducir el elevado precio internacional24.
Un segundo elemento que no permite funcionar totalmente al SAFP, y que se vuelve cada vez más relevante
dado la tendencia a la baja de los precios internacionales, está dado por los compromisos asumidos ante la
OMC. En efecto, los países andinos han presentado techos consolidados ante este organismo, los cuales se
constituyen en el arancel máximo que pueden llegar a aplicar como países miembros de la Organización
Mundial de Comercio sobre un producto específico (ver cuadro 5). Para el caso del Ecuador, estos techos
24
Los gráficos de todas las bandas de los productos marcadores se hallan en el Anexo 1.
17
están vigentes desde la fecha de adhesión a la OMC, en enero de 1996. Cabe señalar que, a pesar de que los
aranceles consolidados inciden directamente en el funcionamiento de la franja de precios, este elemento es un
factor exógeno, resultado de las negociaciones comerciales en el interior de la OMC.
Cuadro No. 5
Ecuador: Techos consolidados ante la OMC
PRODUCTO MARCADOR
Aceite de palma
Aceite de soya
Arroz
Azúcar Blanca
Azúcar Cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya en grano
Carne de cerdo
Leche en polvo
Trozos de pollo
Promedio Total
Consolidado hasta 1 de
enero, 2002 (%)
35
35
75
50
50
40
50
50
40
50
80
90
54
Consolidado Vigente
(%)
32
32
68
45
45
36
45
45
36
45
72
86
49
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
Obsérvese que los niveles vigentes de los techos consolidados a partir de 2002 muestran una clara tendencia
a la disminución respecto de los niveles anteriores para todos los productos, lo que supone una menor
efectividad al funcionamiento del mecanismo de la franja de precios.
El gráfico 3 ilustra el efecto que tienen el techo consolidado OMC (35%) sobre el funcionamiento de la franja
del aceite de palma.
18
Gráfico No. 3
Franja de precios del aceite de palma (Feb, 95-Feb, 2003)
en USD/Ton
800
700
600
500
400
300
AT no puede sobrepasar techo
consolidado OMC
01
-1
5/
02
/9
16
5
-3
1/
09
/9
01
5
-1
5/
05
/9
16
6
-3
1/
12
/9
01
6
-1
5/
08
/9
16
7
-3
1/
03
/9
01
8
-1
5/
11
-9
16
8
-3
1/
06
/9
01
9
-1
5/
02
16
/0
0
-3
0/
09
/0
01
0
-1
5/
05
/0
16
1
-3
1/
12
/0
01
1
-1
5/
08
/0
2
200
PISO
TECHO
REFERENCIAL
PRQ con DVA
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
En consecuencia, cuando los precios internacionales son demasiado bajos, el SAFP, es poco efectivo debido a
que los techos arancelarios de la OMC imponen restricciones en la aplicación del derecho variable adicional25.
Por ello, un gran porcentaje de observaciones caen fuera de las bandas. Así por ejemplo, como muestra el
cuadro 6, los productos con menores techos consolidados, como los aceites de palma y soya (35% y 31.5% a
partir del 2002) son los que muestran un mayor número de observaciones fuera de las franjas. Lo contrario se
observa para el arroz, la leche en polvo y el azúcar cruda, cuyos techos son los más elevados.
25
El lector puede remitirse al anexo 1 para observar la dinámica de los precios internacionales de los productos marcadores.
19
Cuadro No. 6
Observaciones que se encuentran dentro y fuera de la franja de precios
“Efecto OMC”
Producto
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Trozos de pollo
Carne de cerdo
Leche en polvo
Valores dentro
de la
franja
172
128
156
161
127
147
125
128
119
193
142
186
Valores fuera
de la
franja
22
66
38
33
67
47
69
66
75
1
52
8
Porcentajes
dentro
de la franja
88.66%
65.98%
80.41%
82.99%
65.46%
75.77%
64.43%
65.98%
61.34%
99.48%
73.20%
95.88%
Porcentajes fuera
de la franja
11.34%
34.02%
19.59%
17.01%
34.54%
24.23%
35.57%
34.02%
38.66%
0.52%
26.80%
4.12%
NOTA: El número total de observaciones es 194 para todos los productos.
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
El gráfico 4 muestra la relación existente entre los techos consolidados y el porcentaje “fuera de banda”.
Como se puede observar, a mayor techo, el porcentaje de observaciones que caen fuera de la banda se
reduce (con excepción de los trozos de pollo). De ahí la importancia de los techos consolidados, pues
mientras menor sea el techo, se limita más el funcionamiento del mecanismo de la franja.
20
Gráfico No. 4
O
P
E
S
D
EN
ZO
E
TR
O
H
C
LE
O
LV
Z
PO
O
R
R
A
E
D
E
N
R
A
C
LL
O
O
R
E
C
R
C
R
A
C
ZU
A
Consolidado OMC
D
A
D
U
C
N
LA
A
ZU
C
A
A
M
A
O
C
B
LA
R
B
IZ
A
IZ
A
N
IL
A
M
G
A
Y
M
O
S
LO
O
R
A
R
B
E
C
D
E
IT
E
C
A
N
A
D
A
A
P
E
E
D
TE
EI
AC
LM
YA
SO
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
A
Techos consolidados y observaciones fuera de franja
Porcentajes fuera de franja
FUENTE: Proyecto SICA-MAG y cálculos propios.
ELABORACIÓN: Propia.
En suma, puede afirmarse que, para todos los productos marcadores, el mayor porcentaje de casos fuera de
las franjas de precios se explica principalmente por la existencia de techos consolidados, mas no se debe a un
funcionamiento poco eficiente y poco transparente de la franja de precios 26. El mayor porcentaje de casos
fuera de las franjas tampoco se debe a decisiones arbitrarias de los países miembros de la CAN, pues los
techos tal como fueron negociados, prevalecen sobre el SAFP. Asimismo, como puede observarse en los
gráficos en anexo, en ningún caso se verifica un arancel total (AT) negativo y tampoco un AT que sobrepase
los techos consolidados ante la OMC, demostrando que el SAFP es neutral y no tiene un sesgo proteccionista,
como se ha sugerido en otros trabajos 27.
Efectividad del SAFP para reducir la volatilidad de los precios
Como se anotó, el objetivo fundamental del SAFP es la estabilización de los costos de importación de
determinados productos agropecuarios tanto en sus niveles (efecto protección) como en sus varianzas (efecto
estabilización). Para evaluar la efectividad del sistema, la Secretaría General de la CAN ha establecido dos
indicadores que cuantifican los efectos estabilización y protección del SAFP. En este acápite analizaremos
el primero, dejando el segundo para la siguiente subsección.
26
27
Como se vio en una sección anterior, el sistema “teórico” es bastante eficiente.
Esto deja sin efecto afirmaciones que sostienen que la alta frecuencia de “coincidencias” entre el precio de importación y los
precios corregidos por el consolidado OMC, “sin que encajen en la franja agrega una nota de falta de transparencia sobre el uso de
las sobretasas... La CAN no entrega justificación para tal proceder; hay arbitrariedades escondidas en la aplicación del SAFP”
(Hachette, 2001).
21
El efecto estabilización
El efecto estabilización (EE) se calc ula a través de la relación entre los coeficientes de variación de los
costos totales de importación, con y sin la aplicación de la franja (óCIcf y óCIsf), según la expresión (1):
(1)
EE =
σCIcf
−1
σCIsf
Así, mientras mayor es el valor negativo del coeficiente, mayor es el impacto del SAFP en la estabilización de
precios.
Luego de aplicar esta fórmula a las series quincenales de los doce productos marcadores, desde febrero de
1995 hasta febrero de 2003, se obtuvieron los resultados que se exponen en el cuadro7.
Cuadro No. 7
Resumen de efectos con aplicación del SAFP
Periodo de aplicación: Feb 95 - Febrero 03
Producto
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Carne de cerdo
Leche en polvo
Trozos de pollo
Promedio (sin trozos de pollo)
Promedio
Sin techo OMC
-60.96%
-55.12%
-62.53%
-55.58%
-56.71%
-50.54%
-66.01%
-62.57%
-64.92%
-55.66%
-74.87%
-94.05%
Con techo OMC
-51.56%
-35.40%
-44.90%
-47.80%
-50.47%
-42.03%
-49.40%
-20.44%
-19.45%
-34.07%
-52.75%
-22.20%
-60.50%
-63.29%
-40.75%
-39.21%
NOTA: El efecto nominal no toma en cuenta a los techos consolidados ante la OMC,
mientras que el efectivo sí lo incorpora.
FUENTE: Proyecto SICA-MAG
ELABORACIÓN: Propia.
Si se considera el techo consolidado ante la OMC, se observa un valor promedio del indicador de alrededor
del 40%, lo que significa que las franjas de precios han conseguido estabilizar los costos de importación de en
22
un 40%, respecto al costo sin franjas, durante el período de análisis. Es interesante notar que mucha de la
efectividad del sistema de estabilización se pierde a causa de la existencia de techos consolidados
(compárese la columna “Sin techo” con la “Con techo”). Nótese que al incluir el límite del techo consolidado
siempre se obtienen valores que indican una menor estabilización. En el caso de los aceites por ejemplo, que
tienen los techos consolidados más bajos, el efecto estabilización se reduce en casi un 70% cuando se toma
en cuenta el consolidado OMC. Esto corrobora lo dicho en el acápite anterior: no es que el mecanismo del
SAFP por sí mismo no haya logrado estabilizar los precios, sino que la imposición de un límite por el arancel
consolidado, le quita efectividad al sistema.
Adicionalmente, se realizó un análisis estadístico de las series de precios de los productos marcadores. El
cuadro 8 resume los coeficientes de variación de los precios internacionales sin corregir y corregidos por el
DVA. Se observa en todos los casos, a excepción de los trozos de pollo, que este indicador de variabilidad es
menor con franja que sin ella. Los productos cuyos precios consiguen mayor estabilidad son el arroz, el maíz
blanco y el amarillo, seguidos de la soya, cebada y azúcar (véase, a manera de ejemplo, el gráfico 5 y los
demás que se encuentran en anexo).
Cuadro No. 8
Coeficientes de variación de los precios de los productos marcadores
Producto marcador
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Trozos de pollo
Carne de cerdo
Leche en polvo
Sin corregir
0.2139
0.2373
0.2443
0.1609
0.2266
0.2692
0.1847
0.2407
0.2741
0.2419
0.2378
0.1285
Corregido por DVA
0.0794
0.1454
0.1558
0.0742
0.1006
0.1422
0.0842
0.1838
0.2109
0.2608
0.1873
0.1010
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
23
Gráfico No. 5
Precios internacionales (PRQ) vs. Precios corregidos (DVA_EF)
a) Arroz
b) Azúcar blanca
450
500
450
400
400
350
350
300
300
250
250
200
200
20
40
60
80
100
PRQ
120
140
160
180
150
20
40
2600
300
2400
250
2200
200
2000
150
1800
100
1600
50
60
80
PRQ
100
100
120
140
160
180
DVA_EF
d) Leche en polvo
350
40
80
PRQ
c) Maíz blanco
20
60
DVA_EF
120
140
DVA_EF
160
180
1400
20
40
60
80
PRQ
100
120
140
160
180
DVA_EF
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
Adicionalmente, se realizaron algunas pruebas de diferencia de varianza entre las series de los precios sin
corregir y los precios corregidos por el DVA28. En la gran mayoría de los casos, se rechazó la hipótesis nula
de igualdad de varianza con un nivel de confianza superior al 95% 29.
28
29
24
Este test se aplicó a las series originales y también a series filtradas con Hodrick-Prescott. Todos los resultados se encuentran en
anexo.
Los únicos productos que no pasan el test son el azúcar blanca y el aceite de soya.
En consecuencia, se puede afirmar que las franjas de precios han tenido un impacto significativo en la
reducción de la variabilidad de los precios de los principales productos agrícolas.
Efecto protección de las franjas de precios
El SAFP, como ya se mencionó más arriba, es el único mecanismo con que cuentan los países andinos para
contrarrestar los enormes subsidios a la agricultura entregados por los países desarrollados. En este contexto,
es lícito que los países miembros de la CAN constituyan, a través del sistema de franjas, un mecanismo de
protección para su sector agropecuario.
La CAN ha calculado un índice para medir el efecto protección de las franjas (EP), a través de la relación
del promedio de los costos totales de importación con y sin franja, de acuerdo a la expresión (2):
(2)
EP =
promedio (CIcf )
−1
promedio( CIsf )
El coeficiente EP muestra el grado en que el SAFP encarece el producto agrícola importado, “protegiendo”
de este modo al productor doméstico. De este modo, a menor coeficiente, el efecto protección de la franja de
precios es menor 30.
De acuerdo a los resultados a continuación, se observa que en promedio, el indicador se ubicó en 7% (sin
incluir trozos de pollo). Esto significa que los costos de importación con franja son superiores en 7% a los
costos de importación sin franja. Las cifras muestran que la aplicación de las franjas de precios no ha tenido
como resultado una protección arancelaria excesiva a favor de ciertos productos agrícolas, más bien se ve
que la protección ha sido moderada porque no hay diferencias significativas en los costos de importación con
y sin franja 31. El nivel promedio de protección es bastante bajo, sobre todo si se tiene en cuenta que los
productores de países industriales perciben precios que son más del 30% superiores a los precios
internacionales.
30
31
Se aplicó un test de diferencia de medias a las series de precios corregidos y sin corregir. En todos los casos, excepto el aceite de
soya, la diferencia es estadísticamente significativa. Ver anexo.
Adicionalmente, en el Anexo se encuentran gráficos de los costos de importación para todos los productos marcadores.
25
Cuadro No. 9
Resumen de efectos con aplicación del SAFP
Periodo de aplicación: Feb 95 - Febrero 03
Producto
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Carne de cerdo
Leche en polvo
Trozos de pollo
Promedio (sin trozos de pollo)
Promedio total
Sin techo OMC
14.16%
20.95%
21.15%
3.53%
16.66%
7.78%
8.38%
11.17%
9.34%
11.67%
10.40%
69.89%
Con techo OMC
12.39%
12.85%
15.55%
2.41%
11.42%
5.11%
5.12%
-0.65%
-3.48%
6.85%
9.69%
43.39%
12.29%
17.09%
7.02%
10.05%
NOTA: El efecto nominal no toma en cuenta a los techos consolidados ante la OMC,
mientras que el efectivo sí lo incorpora.
FUENTE: PROYECTO SICA-MAG
ELABORACIÓN: Propia.
Como en el caso del efecto estabilización (EE), el efecto protección que no considera el techo consolidado
OMC siempre es superior al que incluye el arancel consolidado. Nótese que algunos productos (maíz blanco
y cebada, por ejemplo) tienen coeficientes efectivos muy bajos e inclusive menores que cero (como en el
caso de los aceites). Esto último indica que esos productos son desprotegidos. Coincide también que los
productos que más logran estabilizar la fluctuación de precios son los más protegidos por el mecanismo de
franjas: arroz, azúcar, maíz amarillo y leche en polvo.
Como complemento a estos datos, se presentan los cálculos de protección efectiva para una muestra de
productos (cuadro10). Se observa que los productos en franja de precios tienen niveles de protección efectiva
moderados y que, por lo general, están por debajo del promedio. Nótese que el producto de menor protección
es el pollo, lo cual es consistente con el tratamiento especial que recibe la franja de los trozos e pollo; le
siguen la soya, el maíz, la palma africana, la caña de azúcar y el arroz. Además, el nivel promedio de
protección efectiva de los productos en franja es ligeramente inferior al promedio de los productos agrícolas
para la exportación (menos de un punto porcentual) y también es menor respecto a la protección efectiva de
la industria.
26
Cuadro No. 10
Protección efectiva por producto
Productos Agrícolas
Bovino
Pollo
Flores
Tomate Hortícola
Café
Soya
Banano
Maíz Duro
Palma africana*
Promedio
Pescado
Camarones
Caña de Azúcar
Cebolla colorada
Cacao
Arveja
Arroz
Papa
Algodón
Arancel promedio
Protección efectiva
productos elaborados
7.50
7.6
8.07
8.6
10.00
12.1
15.00
16.6
17.00
17.2
15.00
17.4
15.00
17.5
15.00
17.6
15.00
18.3
16.4
20.1
20.00
20.8
20.00
20.8
19.51
21.2
19.99
21.5
20.00
21.8
19.98
23.0
20.00
23.8
20.00
26.1
18.44
50.4
Comparativo
Promedio productos en franja
Promedio productos “exportables”
Promedio industria
17.8
18.4
24.5
(*) El dato del producto elaborado es estimado.
FUENTE Y ELABORACIÓN: Banco Central del Ecuador.
Cabe aclarar que ol s DVA se aplican a partidas arancelarias específicas, en tanto que estos datos de
protección efectiva han sido calculados a nivel de producto, por lo que hay que ser cautos en la
interpretación. Un resultado definitivo es, no obstante, que los sectores agrícolas tienen, en promedio, niveles
de protección efectiva inferiores a los de sectores industriales y de los principales bienes exportables. Por
este motivo, la implementación de un derecho variable adicional no estaría atentando en contra de estos
sectores.
Por último, el cuadro 11 muestra un recuento de las veces en que el costo de importación con franja de
precios ha sido menor o igual al costo de importación sin franja, durante el período febrero 1995 a febrero
2003. Esta situación se verifica en un 33% de los casos, de lo cual se desprende que las franjas no han sido
un mecanismo diseñado expresamente para encarecer los productos importados, pues de ser así, hubiese sido
27
de esperar que el costo de importación con franja superara al costo sin franja en la totalidad o gran mayoría
de las observaciones. Lo que sucede es que dada la tendencia a la baja de los precios internacionales, el 67%
de las veces éstos se ubicaron por debajo del piso de la franja; por tanto, de acuerdo al mecanismo del SAFP,
se debió aplicar un derecho variable adicional.
Cuadro No. 11
Observaciones en las que el costo de importación con franja de precios (CICF) es menor que
el costo de importación sin franja (CISF)
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Trozos de pollo
Carne de cerdo
Leche en polvo
Promedio
Promedio sin trozos de pollo
CICF<CISF
73
41
36
82
44
75
75
114
112
0
77
50
Porcentajes
37.63
21.13
18.56
42.27
22.68
38.66
38.66
58.76
57.73
0.00
39.69
25.77
65
71
33.46
36.50
NOTA: El número de observaciones es 194.
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
La estabilización de los ingresos del productor y el SAFP
Hachette (2001) plantea que “Es dudoso que la franja pueda ser eficiente en corregir simultáneamente la
variabilidad de los precios externos y la de los ingresos...”. Hay que tener presente que el SAFP se ha
utilizado con el objetivo principal de defender a productores y consumidores contra la inestabilidad natural de
los precios agrícolas internacionales y contra las distorsiones de precios de los mercados internacionales. La
estabilización de los ingresos no es un objetivo explícito, pero está muy correlacionado con la estabilidad de
los precios.
Desde un punto de vista puramente teórico, la estabilidad de precios agropecuarios es beneficiosa solamente
si no reduce el ingreso promedio del productor. De hecho, una reducción de la varianza de los precios no
siempre trae consigo estabilización de ingresos y tampoco garantiza que el ingreso promedio permanezca
28
constante. Aunque no contemos con la suficiente evidencia empírica para comprobar esta afirmación, sí es
posible plantear algunas hipótesis respecto de la estabilización de los ingresos del productor y el SAFP.
En países como el Ecuador no existe una gama de mecanismos de cobertura frente al riesgo de volatilidad en
los precios de los productos agropecuarios. La posibilidad de ahorro financiero es mínima entre los
agricultores ecuatorianos, por lo que su comportamiento frente al riesgo será muy diferente al de un productor
que sí tenga posibilidad de ahorrar. Además, el acceso al crédito es muy restringido y costoso, no está al
alcance de todos los productores agrícolas, sobre todo de los medianos y pequeños. Por tanto, ni el ahorro ni
el crédito se constituyen como un mecanismo que aseguren cierta estabilidad del ingreso promedio. Por ello,
es bastante improbable que la hipótesis de neutralidad frente al riesgo se verifique en los productores
ecuatorianos. La aversión al riesgo puede evaluarse indirectamente en términos de especialización en
cultivos: mientras mayor es la especialización en un solo cultivo, la aversión al riesgo es mayor en los
respectivos agricultores. Para el caso de los bienes agrícolas, la prima de riesgo sería mayor que en otros
sectores porque los productos llamados “víveres” están ligados a la subsistencia de productores y
consumidores, lo que de hecho eleva el riesgo.
Asimismo, puesto que los productos en franja son por lo general alimentos básicos para el consumo interno, es
bastante probable que su curva de oferta sea bastante inelástica. Los factores que determinan los cambios en
la curva de demanda, así como su elasticidad, son muy variados por lo cual es difícil emitir un criterio sobre el
grado; pero en vista de que son alimentos, es posible que las curvas sean también inelásticas. En
consecuencia, la desestabilización o volatilidad de precios de bienes agropecuarios siempre implicará que la
condición del productor empeora.
Por consiguiente, tanto productores como consumidores se benefician de un mecanismo de estabilización de
precios de los productos agropecuarios. La ganancia de la estabilización de precios para productores y
consumidores depende de la elasticidad relativa de la oferta y la demanda (Massell, 1969); vale aclarar que
una cuantificación del beneficio, así como su distribución está fuera de los objetivos de este trabajo. Si se
tiene en cuenta que la mayoría de campesinos son al mismo tiempo productores y consumidores, entonces la
estabilización de precios de los bienes agrícolas, al menos en los países en desarrollo como el Ecuador,
generaría un beneficio neto positivo.
Las importaciones y el SAFP
En este acápite se presenta un breve análisis de las importaciones de productos en franja de precios, de
productos marcadores y vinculados, así como un cálculo de su aporte fiscal, es decir, de la contribución de los
aranceles totales y los derechos variables adicionales de importación de este tipo de productos, respecto al
total de los ingresos fiscales arancelarios. El período de estudio es el año 2002.
Los productos que se hallan dentro del SAFP son susceptibles a la competencia de bienes similares
importados, como ya se mencionó más arriba. De hecho, en el 2002, el Ecuador realizó importaciones de
estos bienes por alrededor de USD 190 millones (ver cuadro 12), lo cual representó el 21% de las
importaciones agroindustriales y casi el 3% del total de importaciones.
29
Cuadro No. 12
Importaciones de los productos incluidos en el Sistema de franjas de precios, 2002
Miles de dólares CIF y porcentajes
Producto
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite palma
Trozos pollo
Carne cerdo
Leche en polvo
Total
Importaciones
Arancel total
35.32
16.80
15328.12
5505.39
153.37
68.98
10409.07
1465.17
55859.56
15832.79
312.89
55.54
65298.82
17658.14
31341.55
7698.43
4902.50
1167.24
308.62
265.41
2777.86
959.45
3224.88
1227.38
189952.55
51920.71
DVA
9.73
3206.17
45.96
-96.19
7453.85
8.60
7863.32
1463.16
186.74
203.69
404.66
582.41
21332.10
AT/M
47.56%
35.92%
44.97%
14.08%
28.34%
17.75%
27.04%
24.56%
23.81%
86.00%
34.54%
38.06%
27.33%
DVA/M
27.56%
20.92%
29.97%
-0.92%
13.34%
2.75%
12.04%
4.67%
3.81%
66.00%
14.57%
18.06%
11.23%
NOTA: durante el 2002 no se registraron importaciones de maíz blanco, pero sí de su producto vinculado: harina de
maíz.
FUENTE: Banco Central del Ecuador.
ELABORACIÓN: Propia.
Al analizar la composición de las importaciones32 se observa, por ejemplo, que los productos vinculados a la
soya en grano fueron los que más se importaron en el 2002. Dentro de éstos casi la mayoría corresponde a
tortas y demás residuos sólidos de la extracción del aceite de soya, seguido muy de lejos de la harina, polvo y
"pellets" de pescado, impropios para la alimentación humana. Estos dos rubros equivalen al 55% de las
importaciones, generaron el 55% del arancel total y representan el 61% de todos los DVA’s. Como se
observa en el cuadro 13, estos productos provienen de los EE. UU. y gozan de apoyos agrícolas. El segundo
rubro más importante es el maíz amarillo. Siguen en importancia el aceite de soya, el azúcar blanca y las
maltas tostada y sin tostar (vinculados a la franja de la cebada). Dichas importaciones se realizan en su
mayoría de Colombia.
32
30
En anexo se encuentra el desglose de las importaciones de productos marcadores y productos vinculados del SAFP.
Cuadro No. 13
Principal país de origen de las importaciones de los productos incluidos en el SAFP, 2002
Miles de dólares CIF
Producto
Arroz
Azúcar blanca
Azúcar cruda
Cebada
Maíz amarillo
Maíz blanco
Soya grano
Aceite de soya
Aceite de palma
Trozos de pollo
Carne de cerdo
Leche en polvo
Total
Importaciones
35.32
15328.12
153.37
10409.07
55859.56
312.89
65298.82
31341.55
4902.50
308.62
2777.86
3224.88
189952.55
País
EE. UU./ Italia
Colombia
Colombia
Colombia
EE. UU.
Colombia
EE. UU.
Argentina
Colombia/Bélgica
Perú/EE.UU.
Chile/EE.UU.
EE.UU./Col./Perú
Subsidio
a
a
a
a
a
a
a
FUENTE: Banco Central del Ecuador.
ELABORACIÓN: Propia.
En promedio, los aranceles totales recargados representaron el 27% del valor total de las importaciones de
estos rubros, mientras que los derechos variables adicionales fueron del 11%. En consecuencia, el peso de los
derechos variables adicionales dentro del arancel total ha sido del 41%, en promedio. Sin embargo, nótese que
hay mucha dispersión entre los indicadores de los distintos productos, lo cual se explica por las distintas
dinámicas de los precios internacionales y de la brecha entre el AEC y el arancel consolidado ante la OMC.
Si el precio internacional se mantiene alto, como en el caso de la cebada, se aplicarán rebajas arancelarias lo
cual da como resultado una relación baja entre el arancel total y las importaciones. Precios internacionales y
techos consolidados bajos no dan lugar a mucho margen de maniobra para imponer DVA, y menos aún si el
AEC es relativamente alto (20% por ejemplo); por lo tanto, los porcentajes de los aranceles sobre el total
importado serán también bajos. Tal es el caso de los aceites de soya y palma. Lo contrario se observa, por
ejemplo, en los casos del arroz y la leche en polvo, donde el mecanismo de franjas tiene un mayor margen de
aplicación.
Los ingresos totales del Sector Público no Financiero, durante el 2002, fueron de USD 6266 millones, de los
cuales USD 414 millones corresponden a ingresos arancelarios. En este sentido, la contribución fiscal
derivada de las importaciones de productos incluidos en el SAFP fue del 12.6% de los ingresos arancelarios.
Si se considera sólo los DVA, éstos representaron el 5% de dichos ingresos.
Una eliminación, total o parcial, del SAFP provocaría, al menos en el corto plazo, un aumento de las
importaciones de esos productos visto que sus precios internacionales son mucho más bajos, en gran medida a
31
causa de los subsidios que entregan los países productores industrializados a su sector agropecuario. En
consecuencia, un efecto inmediato sería el incremento de la recaudación fiscal a través de mayores ingresos
arancelarios. Por supuesto, este incremento debería compensar la pérdida de ingresos por DVA.
Conclusiones
Uno de los principales resultados encontrados en esta investigación es que, para nueve de los doce productos
marcadores, el SAFP sí ha sido efectivo, pues ha conseguido realinear los precios de estos productos dentro
de las franjas. En efecto, un alto porcentaje de los precios corregidos por derechos variables adicionales cae
dentro de franja.
Teniendo en cuenta la tendencia decreciente de los precios internacionales de los productos agropecuarios, la
existencia de techos consolidados bajos impone restricciones a la aplicación de derechos variables
adicionales. Estos techos, tal como fueron negociados, siempre han prevalecido sobre el SAFP. Ello explica
que algunos precios ya corregidos por DVA queden por fuera de las bandas.
En ningún caso, se ha verificado la aplicación de un arancel total negativo y tampoco que sobrepase los
techos consolidados ante la OMC, todo lo cual demuestra que el SAFP ha sido neutral y no ha tenido un
sesgo proteccionista.
Las franjas de precios han tenido un impacto significativo en la reducción de la variabilidad de los precios de
los principales productos agrícolas. El valor promedio del coeficiente de estabilización es de alrededor del
40%, lo que significa que las franjas de precios han conseguido estabilizar los costos de importación de en un
40%, respecto al costo sin franjas.
En promedio, los costos de importación con franja de precios fueron superiores en 7% a los costos de
importación sin franja, durante el período analizado. De ello se deduce que la aplicación del SAFP no ha
tenido como resultado una protección arancelaria excesiva a favor de ciertos productos agrícolas. Más bien,
el grado de protección ha sido moderado porque no hay gran diferencia en los costos de importación con y sin
franja.
En un 33% de los casos, el costo de importación con franja de precios ha sido menor o igual al costo de
importación sin franja, de lo cual se desprende que las franjas no han sido un mecanismo diseñado
expresamente para encarecer los productos importados. Lo que sucede es que dada la tendencia a la baja de
los precios internacionales, el 67% de las veces éstos se ubicaron por debajo del piso de la franja; por tanto,
de acuerdo a la normativa que rige el mecanismo del SAFP, se debió aplicar un derecho variable adicional.
En el año 2002, la contribución fiscal derivada de las importaciones de productos incluidos en el SAFP fue del
12.6% de los ingresos arancelarios. Si se considera sólo los DVA, éstos representaron el 5% de dichos
ingresos.
32
Una eliminación total o parcial del SAFP provocaría, al menos en el corto plazo, un aumento de las
importaciones de productos similares extranjeros, visto que sus precios internacionales son mucho más bajos,
en gran medida a causa de los subsidios que entregan los países productores industrializados a su sector
agropecuario. Por supuesto, esto pondría en peligro el principio de seguridad alimentaria.
Un efecto inmediato de la eliminación del SAFP sería el incremento de la recaudación fiscal a través de
mayores ingresos arancelarios. Por supuesto, este incremento debería compensar la pérdida de ingresos por
DVA. Esta parece ser la única justificación con sustento para eliminar o restringir el sistema de franjas; sin
embargo, no nos parece una razón válida pues el SAFP, sin ser un instrumento de protección, ha cumplido el
objetivo de estabilizar los precios de varios productos agrícolas, constituyéndose en un elemento fundamental
para la toma de decisiones de los productores, en el mediano plazo.
La teoría de estabilización de precios ha demostrado que una estabilización moderada tiene efectos positivos
cuando no se cuenta con algún tipo de mecanismo de cobertura frente a las fluctuaciones exógenas de los
precios de los productos agropecuarios. Es fundamental entonces, al menos en países como el Ecuador,
contar con mecanismos de estabilización enfocados a reducir las fluctuaciones transitorias en torno a la
tendencia de largo plazo, es decir, que jueguen un papel contracíclico. Tal como han sido diseñadas, las
franjas del sistema andino sólo resuelven los problemas de corto plazo, pues los precios piso y techo recogen,
aunque con un rezago, la tendencia del precio internacional.
Las condiciones de los mercados agrícolas están muy lejos del mercado perfecto competitivo. Por ello, es
importante establecer instituciones que mejoren el funcionamiento de los mercados agropecuarios,
acompañadas de políticas redistributivas, todo lo cual redundará en beneficio de la equidad y la eficiencia.
Siguiendo el ejemplo de los países industrializados, la intervención del Estado puede darse a través de la
regulación de los mercados agrícolas a través de mecanismos como el Sistema Andino de Franjas de Precios.
33
Bibliografía
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FMI-Banco Mundial (2002) “Market Access for Developing Country Exports – Selected Issues”,
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Hachette, D. (2001) “Política comercial y competitividad”, Ecuador-Notas de Políticas. Una propuesta para
el Despegue Económico y Social, mimeo.
Massel, B. (1969) “Price Stabilization and Welfare”, Quarterly Journal of Economics, Vol. LXXXIII, No.
1, Febrero.
Newbery, D. (1989) “The Theory of Food Price Stabilization”, The Economic Journal, 99, Diciembre, p.
1065-1082.
Newbery, D. Stiglitz, J. (1979) “The Theory of Commodity Price Stabilization Rules: Welfare Impacts and
Supply Responses”, The Economic Journal, 89, Diciembre, p. 799-817.
Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), Subsidy Measurement, Statistics,
http://www.oecd.org/EN/statistics/0,,EN-statistics-131-nodirectorate-no-no-no-1,00.html.
Proyecto SICA-MAG, Evaluación del Sistema Andino de Franjas de Precios en el Ecuador,
http://www.sica.gov.ec/comext/docs/12safp/125evaluacion_franja/documento1.html.
Proyecto SICA-MAG, Sistema Andino de Franjas de Precios SAFP, Tablas de precios históricas,
http://www.sica.gov.ec/comext/docs/12safp/123tabla_historica/mes.htm.
Solagral (2001) «Souveranité alimentaire et négotiations commerciales internationales», www.solagral.org.
Tangermann S. (2001) «L’accord sur l’agriculture de l’Uruguay Round fonctionne-t-il?», Économie
Internationale, 87, p. 15-44.
34
Anexos
Anexo No. 1
Cuadro No. 1
Estimación del soporte al productor (PSE) por país
En millones de USD
1986-88
Australia
Canadá
Unión Europea
Japón
México
Noruega
Suiza
EE. UU.
OECD
PSE por país, en millones de USD
1999
2000
1.285
5.667
93.719
49.498
-266
2.628
5.063
41.839
238.936
1.135
3.709
115.330
53.809
4.515
2.511
4.869
55.433
272.563
878
4.153
89.617
54.888
6.032
2.138
4.356
49.333
241.599
2001 (p)
827
3.928
93.083
47.242
6.537
2.173
4.214
49.001
230.744
NOTA: (p), datos provisionales.
FUENTE: OCDE.
ELABORACIÓN: Propia.
Cuadro No. 2
Estimación del soporte al productor como porcentaje
En porcentaje de los ingresos brutos del productor (PSE%)
Trigo
Maíz
Otros granos
Arroz
Semillas oleaginosas
Azúcar
Leche
Carne de cerdo
Pollo
Total
1986-88
48
40
51
81
26
54
59
14
16
38
1999
46
35
52
79
25
59
53
31
13
35
2000
41
35
43
82
30
51
45
17
19
32
2001p
36
29
39
81
28
45
45
16
16
31
NOTA: (p), datos provisionales.
FUENTE: OCDE.
ELABORACIÓN: Propia.
35
Cuadro No. 3
Coeficiente de protección nominal (NPC)
1986-88
1,68
1,31
1,97
4,91
1,27
2,33
2,69
1,23
1,27
1,58
Trigo
Maíz
Otros granos
Arroz
Semillas oleaginosas
Azúcar
Leche
Carne de cerdo
Pollo
Total
1999
1,26
1,19
1,36
4,45
1,18
2,58
2,08
1,46
1,14
1,41
2000
1,15
1,18
1,14
5,28
1,22
2,11
1,77
1,18
1,20
1,34
2001p
1,07
1,11
1,06
5,01
1,21
1,87
1,72
1,15
1,15
1,31
NOTA: (p), datos provisionales.
FUENTE: OCDE.
ELABORACIÓN: Propia.
Cuadro No. 4
Coeficiente de asistencia nominal (NAC)
Trigo
Maíz
Otros granos
Arroz
Semillas oleaginosas
Azúcar
Leche
Carne de cerdo
Pollo
Total
NOTA: (p), datos provisionales.
FUENTE: OCDE.
ELABORACIÓN: Propia.
36
1986-88
1,94
1,68
2,13
5,22
1,36
2,18
2,47
1,18
1,20
1,62
1999
1,85
1,53
2,08
4,74
1,34
2,44
2,12
1,45
1,15
1,54
2000
1,68
1,54
1,74
5,54
1,42
2,05
1,83
1,20
1,23
1,47
2001p
1,57
1,42
1,64
5,29
1,40
1,83
1,80
1,19
1,19
1,45
Anexo No. 2
Cuadro No. 1
Resultados de las pruebas de diferencias de medias y varianzas
ARROZ
AZUCAR BLANCA
AZUCAR CRUDA
CEBADA
MAIZ AMARILLO
MAIZ BLANCO
SOYA GRANO
ACEITE DE SOYA
ACEITE DE PALMA
TROZOS DE POLLO
CARNE DE CERDO
LECHE EN POLVO
Prueba diferencia media
Series originales
t
probabilidad
9,1148
0,0000
7,1993
0,0000
6,2394
0,0000
2,2042
0,0281
7,3072
0,0000
2,6873
0,0075
3,9916
0,0001
0,3627
0,7170
1,7141
0,0873
14,7473
0,0000
3,2864
0,0011
9,0045
0,0000
Prueba diferencia varianza
Series originales
Series filtradas
F
probabilidad
F
probabilidad
5,4630
0,0000
2,1834
0,0000
2,0126
0,0000
1,0043
0,9763
1,9083
0,0000
1,2241
0,1611
4,4529
0,0000
1,7185
0,0002
3,9485
0,0000
1,7719
0,0001
3,1945
0,0000
1,6474
0,0006
4,2967
0,0000
1,4977
0,0052
1,7436
0,0001
1,1953
0,2162
1,8410
0,0000
1,7957
0,0001
2,5570
0,0000
5,8447
0,0000
1,3986
0,0202
1,9848
0,0000
1,3127
0,0595
4,0708
0,0000
FUENTE: Proyecto SICA-MAG.
ELABORACIÓN: Propia.
37
Anexo No. 3
Franja del arroz: AEC 20%, Cons. OMC 68%
420
400
380
360
340
320
300
280
260
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
550
500
450
400
350
300
250
200
20
40
60
80
CISF
38
100
120
140
CICF_EF
160
180
Franja de la leche en polvo: AEC 20%, Cons. OMC 80%
2500
2400
2300
2200
2100
2000
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
3200
2800
2400
2000
1600
20
40
60
80
CISF
100
120
140
160
180
CICF_EF
39
Franja de los trozos de pollo: AEC 20%, Cons. OMC 86%
1800
1600
1400
1200
1000
800
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
1800
1600
1400
1200
1000
800
600
400
20
40
60
80
CISF
40
100
120
140
CICF_EF
160
180
Franja de la carne de cerdo: AEC 20%, Cons. OMC 45%
2200
2000
1800
1600
1400
1200
1000
800
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
3000
2500
2000
1500
1000
500
20
40
60
80
CISF
100
120
140
160
180
CICF_EF
41
Franja del Maíz Blanco: AEC 15%, Cons. OMC 45%
300
250
200
150
100
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
400
350
300
250
200
150
100
20
40
60
80
CISF
42
100
120
140
CICF_EF
160
180
Franja del Maíz amarillo: AEC 15%, Cons. OMC 45%
240
220
200
180
160
140
120
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
350
300
250
200
150
100
20
40
60
80
CISF
100
120
140
160
180
CICF_EF
43
Franja de la cebada: AEC 15%, Cons. OMC 36%
200
120
1
25
49
PP
73
PT
97
121
145
PRQ_DVA_NOM
169
193
DVA_EF
Costos de importación con y sin franja
260
240
220
200
180
160
140
120
100
1
25
49
73
97
CIsf
44
121
Cicf_ef
145
169
193
Franja del azúcar blanca: AEC 20%, Cons. OMC 45%
500
450
400
350
300
250
200
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
600
500
400
300
200
20
40
60
80
CISF
100
120
140
160
180
CICF_EF
45
Franja del azúcar cruda: AEC 20%, Cons. OMC 45%
350
300
250
200
150
100
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
500
400
300
200
100
20
40
60
80
CISF
46
100
120
140
CICF_EF
160
180
Franja del aceite de palma: AEC 20%, Cons. OMC 32%
800
700
600
500
400
300
200
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
1000
800
600
400
200
20
40
60
80
CISF
100
120
140
160
180
CICF_EF
47
Franja del aceite de soya: AEC 20%, Cons. OMC 32%
700
600
500
400
300
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
900
800
700
600
500
400
300
20
40
60
80
CISF
48
100
120
140
CICF_EF
160
180
Franja de la soya en grano: AEC 15%, Cons. OMC 36%
340
320
300
280
260
240
220
20
40
60
80
PP
PT
100
120
140
160
180
DVA_EF
PRQ_DVA_NOM
Costos de importación con y sin franja
400
350
300
250
200
20
40
60
80
CISF
100
120
140
160
180
CICF_EF
49
Anexo No. 4
Cuadro No. 1
Importaciones de productos “marcadores” incluidos en el sistema de franjas de precios, 2002
Miles de dólares CIF y porcentajes
Producto
Importaciones Arancel total
DVA
Arroz
17.88
8.28
4.70
Azúcar blanca
14791.23
5316.11
3097.42
Azúcar cruda
151.72
68.23
45.47
Cebada
13.23
2.38
0.40
Maíz amarillo
45993.87
13274.43
6375.35
Soya grano
7776.01
2450.22
1283.82
Aceite de soya
28018.26
6895.14
1324.52
Aceite de palma
520.48
141.69
37.59
Trozos de pollo
19.46
16.73
12.84
Carne de cerdo
939.46
336.80
149.69
Leche en polvo
882.89
278.19
101.61
Total
99124.50
28788.19
12433.40
NOTA: Durante el 2002 no se registraron importaciones de maíz blanco.
FUENTE: Banco Central del Ecuador.
ELABORACIÓN: Propia.
AT/M
46.30%
35.94%
44.97%
18.00%
28.86%
31.51%
24.61%
27.22%
86.00%
35.85%
31.51%
29.04%
DVA/M
26.30%
20.94%
29.97%
3.00%
13.86%
16.51%
4.73%
7.22%
66.00%
15.93%
11.51%
12.54%
Cuadro No. 2
Importaciones de productos “vinculados” incluidos en el Sistema de franjas de precios, 2002
Miles de dólares CIF y porcentajes
Producto
Importaciones Arancel total
Arroz
17.44
8.52
Azúcar blanca
536.89
189.28
Azúcar cruda
1.65
0.74
Cebada
10395.84
1462.79
Maíz amarillo
9865.69
2558.36
Maíz blanco
312.89
55.54
Soya grano
57522.80
15207.92
Aceite de soya
3323.28
803.29
Aceite de palma
4382.02
1025.55
Trozos de pollo
289.17
248.68
Carne de cerdo
1838.39
622.65
Leche en polvo
2341.98
949.19
Total
90828.04
23132.52
FUENTE: Banco Central del Ecuador.
ELABORACIÓN: Propia.
50
DVA
5.03
108.74
0.50
-96.59
1078.51
8.60
6579.50
138.64
149.15
190.85
254.97
480.80
8898.70
AT/M
48.85%
35.25%
45.00%
14.07%
25.93%
17.75%
26.44%
24.17%
23.40%
86.00%
33.87%
40.53%
25.47%
DVA/M
28.85%
20.25%
30.00%
-0.93%
10.93%
2.75%
11.44%
4.17%
3.40%
66.00%
13.87%
20.53%
9.80%
Anexo No. 5
Algunos elementos de la teoría de estabilización de precios
Destacan los trabajos pioneros de Waugh (1944) y Oi (1961) 33. A través de un análisis estático de los
cambios en el excedente del consumidor, como medida aproximada de las ganancias, Waugh demostró que,
cuando la curva de demanda tiene pendiente negativa, la estabilización provoca una pérdida neta, en términos
del valor esperado del excedente del consumidor. La fluctuación de precios es, por tanto, beneficiosa para el
consumidor. Es importante señalar que los resultados a los que arribaron cada uno de los autores no pueden
verificarse en forma simultánea y además dependen totalmente de los supuestos asumidos 34. Así, para
Waugh, las variaciones de precios se deben exclusivamente a cambios en la oferta y las cantidades se ajustan
de manera automática a los precios. Para Oi, en cambio, las fluctuaciones de precios se deben sólo a
modificaciones de la curva de demanda, siendo la covarianza entre los cambios en la oferta y en los precios
nula.
Massell (1969), sobre la base de estos trabajos, introduce en un solo modelo a productores y consumidores;
además, adopta el supuesto —mucho más realista— de que las fluctuaciones de los precios pueden provenir
de desplazamientos de la oferta y de la demanda 35. En el caso de los bienes agrícolas por ejemplo, las curvas
pueden desplazarse por efectos climáticos o bien por cambios en los precios de bienes sustitutos y
complementarios. En este modelo, es fundamental el hecho de que el precio de equilibrio se logra a través de
la constitución de un buffer stock y de la presencia de una autoridad que compra y vende, según sea el caso,
al precio de equilibrio. Massell demuestra que los resultados de Waugh y Oi son totalmente dependientes de
los supuestos, porque al modificarlos se llega a la conclusión opuesta. En efecto, con la misma metodología,
es decir, utilizando los excedentes de productores y consumidores como una proxy de la ganancia esperada,
Massell encuentra una ganancia neta positiva derivada de la estabilización de los precios. Concluye que esta
ganancia es mayor a mayor grado de inestabilidad de los precios pre-estabilización. En efecto, al analizar la
distribución o el reparto de las ganancias entre productores y consumidores, determina que la ganancia neta
para el productor será mayor a más alta variabilidad de la curva de oferta respecto de la demanda; pero
además, esta ganancia va a ser mayor mientras más inelástica sea su curva de oferta respecto a la demanda.
Este mismo resultado se verifica para el consumidor siempre y cuando la demanda sea más fluctuante y más
inelástica que la oferta.
En suma, Massell demostró que, considerando en conjunto a productores y consumidores, la estabilización de
precios, a través de la constitución de un buffer stock, tiene como resultado una ganancia neta para la
sociedad. Cabe aclarar que el modelo se limita a la estabilización de los precios, mas no de los ingresos de los
productores. Este punto es importante pues para muchos productores el ingreso por producción de bienes es
una proporción elevada de su ingreso total.
33
34
35
Véase Massell (1969), citado en la bibliografía.
Los modelos empleados por ambos autores asumen funciones de oferta y demanda lineales, cuyas pendientes son positiva y
negativa respectivamente, y que todos los individuos son tomadores de precios.
No obstante, los desplazamientos de cada una de las curvas están afectados por diferentes conjuntos de factores.
51
Otros estudios relevantes, que apuntan a la construcción de una teoría de la estabilización de precios de los
bienes alimenticios, son los realizados por Newbery (1969) y Newbery y Stiglitz (1979). Tomando en cuenta
que los precios internacionales de los cereales son inestables y que los mercados están sujetos a
intervenciones de los mayores exportadores, lo que distorsiona el funcionamiento del mercado, Newbery
(1969) enfatiza la importancia de la estabilización de los precios internacionales debido a los efectos directos
que tiene sobre productores (y también sobre los países exportadores de alimentos). A esto se suma el
enorme peso de los bienes agrícolas en la canasta del consumidor, sobre todo de los países en desarrollo. Así
pues, la estabilización de precios lleva implícito un importante efecto redistributivo porque los alimentos
(granos, cereales, etc.) representan un alto porcentaje del consumo de los más pobres, siendo además,
bastante alta (inelástica) la elasticidad del gasto de los grupos más pobres. El autor plantea además la
necesidad de tomar en cuenta que toda política de precios tiene incidencias en el mercado del trabajo y en las
diferencias salariales entre los sectores urbano y rural, es decir, tiene efectos de largo plazo que inciden en la
estructura económica.
En los países en desarrollo, el acceso al crédito no suele estar disponible para toda la población o es muy
costoso. Esta realidad se traduce en que, si los ingresos en un período dado fueron bajos, el productor no
estará en capacidad de conseguir crédito para financiar la producción del período siguiente, lo que se agrava
aún más cuando no hay posibilidad de ahorro. En ausencia de mecanismos de cobertura frente a estos
riesgos, los sujetos económicos afectados pueden emprender acciones para sobrellevar el problema de la
inestabilidad; no obstante, suponen un costo. Así, cuando no hay posibilidad de ahorrar o acceder a crédito, la
inestabilidad de precios provoca una diversificación en la producción (puede aumentar el peso de los
productos riesgosos en la producción total, o el número de productos y la diversificación espacial, lo cual
reduce las ventajas que trae la especialización). El autoconsumo es otra opción, pero los productores más
pobres tienen, de hecho, muy pocas posibilidades de encontrar bienes sustitutos a su consumo. En
consecuencia, si no se puede o es muy difícil acceder a mecanismos de seguro y al crédito, no estarán en
capacidad de responder a los incentivos que eventualmente podría traer consigo la liberalización de los
mercados 36. Por ello, es fundamental diseñar una institucionalidad para mejorar el funcionamiento de los
mercados y reducir la inestabilidad de los precios de los alimentos, como pueden ser: reglas de estabilización,
raciones o tickets de acceso a comida, y la constitución de fondos de alimentos.
El modelo desarrollado por Stiglitz y Newbery (1979) se centra en los precios de commodities agrícolas y
presenta una teoría que se cumple bajo el supuesto de una oferta media constante. Para los autores, no es
posible aplicar un modelo estándar a la agricultura, sobre todo porque las curvas de oferta y demanda no son
lineales, lo cual impide estabilizar los precios en el valor promedio; por ello plantean como más lógico trabajar
en términos de cantidades (Newbery y Stiglitz, p. 799-800). Los autores presentan un análisis basado en el
concepto de producción promedio preservando la reducción en la dispersión de los precios 37. La intuición del
modelo es la siguiente: a través de la constitución de un fondo de alimentos es posible transferir una unidad de
producción en un período en que el precio es bajo a otro período en que el precio es mayor, a fin de mantener
constante el nivel de producción promedio; de esta manera, se logra reducir la dispersión de la distribución
original de las cantidades y por consiguiente, la de los precios.
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Ver los trabajos de Araujo y Bonjean citados en la bibliografía.
Mean-quantity preserving decrease in price dispersion (N&S, p. 802).
Es interesante mencionar que los autores cuestionan las bondades de la estabilidad de precios per se. En
efecto, sólo si la estabilidad, al reducir la varianza de los ingresos de los productores —es decir, el riesgo—
no reduce el ingreso promedio del productor, beneficiará a aquellos productores adversos al riesgo. Sin
embargo, aclaran, una reducción de la varianza de los precios no siempre supone estabilización de los
ingresos (especialmente si la demanda es inelástica) y tampoco garantiza que el ingreso promedio
permanezca constante.
En síntesis, entre las principales conclusiones del trabajo de Newbery y Stiglitz están:
• una estabilización moderada en los precios tendrá un efecto negativo sobre el productor excepto si éste
tiene una alta aversión al riesgo y la curva de demanda que enfrenta es inelástica. Como sostienen
también Araujo y Bonjean, el hecho de que exista aversión al riesgo por parte del productor, supone un
costo adicional igual a la pérdida de utilidad ligada a la inestabilidad;
• si la elasticidad precio de la demanda es constante, una desestabilización de pequeña magnitud respecto a
la estabilización perfecta, provocará una caída del ingreso promedio del productor 38, a menos que éste sea
altamente adverso al riesgo.
• En definitiva, el efecto de la estabilización sobre el beneficio del productor depende del coeficiente de
aversión al riesgo: si es alto, la desestabilización lo pone en peor condición.
Araujo y Bonjean (1999), retoman los resultados de Newbery y Stiglitz para evaluar los efectos de la
inestabilidad de los precios. Para estos autores, a diferencia de los que plantean los estudios anteriores, la
estabilización de precios no implica necesariamente la puesta en vigencia de un stock regulador ni la gestión
física de las cantidades producidas por parte de una autoridad pública; implica sí, tomar en cuenta que
cualquier mecanismo de estabilización de precios supone un costo de funcionamiento (p. 923).
Para Araujo y Bonjean, la estabilización de precios beneficia a los productores siempre y cuando el
coeficiente de aversión al riesgo sea elevado. El beneficio de esta estabilización será igual a la suma que
estaría dispuesto a pagar para que se establezca un mecanismo de estabilización. En el caso de los bienes
agrícolas, la prima de riesgo que estaría dispuesto a asumir el productor sería mayor que en otros sectores
porque la variabilidad de los precios de los productos llamados “víveres” ponen en riesgo la subsistencia
misma. La respuesta del productor va a depender del grado de aversión al riesgo, la elasticidad de la
demanda, la forma de la función de utilidad, y la correlación entre precios y cantidades. Si la correlación
entre precio y cantidad es cercana a cero (caso de países tomadores de precio, por ejemplo) la oferta se
mantiene constante ante los movimientos de los precios; pero en cambio, si es distinta de cero (caso de los
productores-consumidores), mayor inestabilidad de precios provocará movimientos en las cantidades
producidas. En efecto, si la curva de oferta es relativamente inelástica, las fluctuaciones el precio provocarán
movimientos más que proporcionales en las cantidades. De hecho, esto genera volatilidad en los ingresos de
los productores, por lo que —dependiendo del grado de aversión al riesgo— optarán por distintas estrategias
para compensar las fluctuaciones en los precios; una de ellas podría ser la diversificación de la producción.
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Esto es consistente con los resultados de Massell y Oi.
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Contrariamente a la ambigüedad de los efectos de la estabilización en el productor agrícola, ésta siempre
beneficia a los consumidores, sobre todo a los más pobres porque una mayor parte de sus ingresos se destina
a alimentación: de hecho, en países en desarrollo, la inestabilidad de precios se traduce en riesgo de consumo.
Si se tiene en cuenta que la mayoría de campesinos son al mismo tiempo productores y consumidores,
entonces la estabilización de precios de los bienes agrícolas, al menos en los países en desarrollo, generaría
un beneficio neto positivo.
En síntesis, es fundamental contar con mecanismos de estabilización de precios, los cuales deben enfocarse
en las fluctuaciones transitorias en torno a la tendencia, es decir, deben jugar un papel contracíclico. Los
autores sugieren separar el carácter permanente y temporal de los choques sobre los precios. Si los precios
fluctúan de modo aleatorio en torno a una tendencia, la estabilización total o parcial, dentro de una banda de
precios, por ejemplo, es deseable pues los costos de ajuste en el sector agrícola son altos y la oferta responde
con retraso a las fluctuaciones de los precios (p. 919).
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