El Comercio Justo en México Sellos de Garantía y

Anuncio
El Comercio Justo en México
Sellos de Garantía y Estrategias
Pierre William JOHNSON
iniciativa de tipo II - Cumbre Mundial del Desarrollo Sustentable Johannesburgo 2002
2004
Índice
Nota al editor
Introducción
I.
Contexto histórico y experiencia del comercio justo en México
1.
México, desde un Estado paternalista hasta el liberalismo de Estado
2.
La situación del medio rural: exclusión y reacciones
3.
El comercio justo internacional – impactos y límites
4.
La necesidad de desarrollar un comercio justo interno
II.
La puesta en marcha del “sistema mexicano de comercio justo”
1.
2.
3.
Origen del sello de comercio justo mexicano
1.1
La estrategia de un grupo de productores
1.2
El establecimiento de un sistema nacional de certificación orgánica
1.3
La definición de los objetivos y el inicio del sello mexicano
1.4
Un sistema con tres tiempos
La elaboración del marco normativo para Comercio Justo México
2.1
Las normas del comercio justo mexicano
2.2
Comparación con los marcos normativos de FLO y de Yamana
2.3
Reglamentos de productos en desarrollo o potenciales
2.4
Norma para la empresa de comercio justo
2.5
Norma para los puestos de venta calificados del comercio justo
La Inspección – Certimex
3.1
Certimex: desde la agricultura orgánica hasta el comercio justo
3.2
Críticas de los productores al sistema FLO
3.3
Las ventajas de una certificación nacional
4.
La certificación: del “sello de garantía mexicano de comercio justo” hasta Certimex
5.
El desarrollo comercial
2
III.
Avances y límites
1.
2.
Una certificación nacional
1.1
Asociar lo justo a lo orgánico
1.2
Desarrollar normas adaptadas al país
1.3
Aspectos financieros
La comercialización
2.1
El inicio del Café Fértil
2.2
Las primeras compras públicas de comercio justo
2.3
El desarrollo en un futuro cercano
2.4
Los límites de la comercialización en el “sistema mexicano de comercio justo”
3.
La promoción – realidad e interrogantes
4.
La integración de Comercio Justo México en el sello de garantía internacional de
comercio justo
IV.
4.1
Las relaciones Comercio Justo – FLO
4.2
Preguntas ligadas a la integración en FLO
4.3
Los límites de la certificación de productos en el comercio justo
Los otros aspectos del comercio justo en México
1.
2.
Desarrollo local sustentable integrado
1.1
El impacto del comercio justo internacional
1.2
La diversificación de la producción
Comercio justo y soberanía alimentaria
2.1
La pérdida de la soberanía alimentaria
2.2
Los productos básicos: una nueva frontera para el comercio justo
3.
El potencial para trabajar con productos básicos
4.
Conclusiones
3
V.
Producir y consumir de otra manera
1.
2.
3.
VI.
Acercar a productores y consumidores
1.1
Redes de economía solidaria y comercio justo
1.2
Puestos de venta justos y solidarios
1.3
Estructuras de comercialización de tercer nivel
Organización de cadenas
2.1
Las funciones reguladoras de las marcas colectivas
2.2
Marcas colectivas y comercio justo
Las estrategias de comercio justo y el Estado Mexicano
Conclusiones y recomendaciones
Conclusiones
1. ¿Un sello de garantía para los productores de café?
2. Otras estrategias nacionales o regionales de comercio justo
3. El interés de la experiencia mexicana para otros países del Sur
4. El potencial para el intercambio de experiencias
Recomendaciones
1. Para las agencias de certificación de comercio justo
2. Para las redes comerciales que trabajan con pequeños productores
3. Para los productores y las instituciones de apoyo
4. Para las contrapartes europeas
Anexos
1. Cronología de la investigación-acción
2. Lista de entrevistas realizadas
3. Documentos y artículos consultados
4. Lista de las presentaciones en powerpoint disponibles para consulta
5. Lista de las siglas utilizadas
4
Notas al editor
El presente texto es una versión para divulgación de un estudio realizado para la Delegación
Intersecretarial para la Innovación Social y la Economía Social (DIES), cuyo proyecto fue reconocido
como “iniciativa de tipo II” por el Comité Francés en la Cumbre Mundial del Desarrollo Sustentable
(Cumbre de Johannesburgo). El estudio fue motivado por la toma de conciencia de los límites del
comercio justo de exportación (principalmente los productos agrícolas), y por el deseo de entender el
funcionamiento y los objetivos del primer sello de garantía destinado al mercado interno de un país
productor.
A la fecha de elaboración de los términos de referencia del estudio, la organización
francesa Yamana intentaba desarrollar un sello de garantía de comercio justo sustentado en el
concepto de cadena-producto y manifestó su interés por intercambiar métodos y cuestionamientos
con los creadores del sello mexicano.
Por otro lado, el autor del estudio trabajó con cooperativas de productores de café del Sureste
Mexicano en 1997 y 1998, luego con la promoción de una red que facilita el diálogo, el intercambio de
experiencias y la elaboración de propuestas entre actores del comercio justo. El sello mexicano de
comercio justo parecía entonces aportar algunas respuestas a las interrogantes de los productores.
Un primer contacto establecido con Comercio Justo México, la asociación promotora del sello
mexicano, durante la preparación en Francia de la Cumbre de Johannesburgo, permite financiar la
visita de un representante de la asociación mexicana a Francia en julio 2002 y su participación,
algunos días después, en un seminario organizado por el Foro de Articulación del Comercio Justo y
Solidario de Brasil en San Paulo.
La coyuntura político-institucional francesa atrasa el financiamiento del estudio que empieza
realmente en abril y finaliza en diciembre 2003. A partir de tres meses de investigación en campo, el
autor ofrece una presentación detallada del sistema establecido por las organizaciones mexicanas en
el marco del sello de garantía “Comercio Justo México”, así mismo, describe otras estrategias
desarrolladas por grupos de productores, tiendas de comercio justo y productos orgánicos, y
organizaciones de la sociedad civil.
En forma general, la puesta en marcha del sello mexicano parece seguir un curso prudente y
progresivo, tal vez demasiado, desde el punto de vista de algunos grupos de productores y
organismos de apoyo. Hasta 2002, los esfuerzos se centraron en las consultas de grupos de
productores y la elaboración de las normas. El primer producto sellado por Comercio Justo México
salió en noviembre 2002.
El encuentro con otros grupos permitió comparar estrategias de
acercamiento entre pequeños productores y consumidores mexicanos. Finalmente, el sello mexicano
de comercio justo ofrece una base de experimentación y de intercambios que ponen frente a frente un
5
modelo administrado en su mayor parte en los países del Norte, de cara a la realidad del Sur, que ha
sido pionero del comercio justo.
6
Introducción
A pesar de un contexto ideológico y político poco favorable, el campo mexicano, al igual que en todo
Mesoamérica, preserva ricas tradiciones agrícolas y artesanales. Cuna del cultivo del maíz, del frijol,
del jitomate y del cacao, México produce también el primer cereal llevado al espacio, amaranto, café,
fibra de henequén, aún preciada por los artesanos del Norte, una miel particular con cualidades
excepcionales, y una impresionante variedad de frutas, legumbres, plantas medicinales y hongos.
Igualmente rica, la artesanía mexicana es mejor conocida en el extranjero, gracias a los esfuerzos de
promoción y de desarrollo. Los productos con mejor cualidad gustativa, ecológica y estética provienen
frecuentemente de pequeños pueblos, habitados por indígenas pertenecientes a una de las 56 etnias
censadas, que conservan sus tradiciones agrícolas y artesanales, aunque hayan aprendido a
adaptarse al cambio y a los mercados internos y de exportación.
El primer capítulo de este libro presenta el contexto histórico del campo mexicano, poniendo en
evidencia la transición entre la política agraria social y proteccionista del inicio del siglo XX y la política
industrial a favor de los cultivos comerciales, seguida por una apertura comercial total, culminando en
el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que cumple hoy diez años de vigencia.
Realmente, triste aniversario, pues todas las evaluaciones muestran el dramático impacto negativo
sobre el empleo tanto en México como en Estados Unidos. En su frontera sur, el TLC dio un tiro de
gracia a la soberanía alimentaria de las poblaciones rurales y a sus aspiraciones de vivir
decentemente del trabajo del campo.
En este contexto, la emergencia de organización de pequeños productores de café es admirable. Su
contribución a la creación del primer sello internacional de comercio justo, el sello Max Havelaar
Holanda a mediados de los años 80, con el apoyo de la organización Solidaridad, representó un alivio
cuando la ruptura de los acuerdos internacionales provocó una crisis de los precios. Esta crisis sólo
se tranquilizó por un momento antes del establecimiento del TLCAN.
Los pequeños productores mexicanos han sido pues entre los primeros promotores y beneficiarios de
los sellos de comercio justo, los cuales después de Holanda se multiplicaron en 17 países Europeos,
en América del Norte y en Japón. Estos sellos de garantía han permitido a miles de pequeños
campesinos de América Latina, de África y Asia, que padecen situaciones semejantes a las de los
campesinos mexicanos, vender sus productos tomando en cuenta condiciones más respetuosas de
su trabajo.
Antes limitado a pequeñas tiendas militantes que vendían “productos del mundo”, de origen artesanal
y agrícola (principalmente café), el comercio justo tiende hoy a afirmarse no solo como un “nicho”
comercial, sino como un modelo de comercio alternativo que integra los costos sociales y ambientales
7
de los productores. El debate actual en torno a la agricultura orgánica y la reforma de la política
agropecuaria común en Europa, ilustra la pertinencia de este modelo, no solo para las relaciones
entre las regiones más pobres y más ricas del mundo, sino también al interior de cada una de ellas.
A partir de los 80, los pequeños productores mexicanos han mejorado en adaptar sus métodos de
producción a los rigurosos criterios de la agricultura orgánica. Con ello, buscaban por un lado alcanzar
el mercado prometedor de los productos orgánicos certificados, y por otro, perennizar sus medios de
producción, los suelos y el agua con técnicas acordes a sus tradiciones culturales que ponen énfasis
en el respeto a la Tierra. A mediados de los años 90, estos productores contribuyen de nuevo a la
creación de una agencia de certificación, en agricultura orgánica esta vez, basada en México y
adaptada a las características del sector social agropecuario.
Por su parte, el establecimiento de un sello de garantía de comercio justo para el comercio interno al
final de 1990 – inicio del siglo XXI - responde a las limitantes en relación con los sellos de garantía
destinados a los mercados de exportación, percibidas por algunos grupos de pequeños productores.
Un sello nacional debería permitir a los consumidores mexicanos dirigir su preferencia a los productos
nacionales de pequeños productores, en muchos casos de excelente calidad. Esta experiencia
innovadora se encuentra en desarrollo y pretende abarcar una mayor diversidad de productos. Este
libro presenta entonces otras estrategias para acercar a productores y consumidores de México y
para apoyar los esfuerzos de los pequeños productores.
Es del agrado del autor ofrecer a través de este libro una primera explicación de las situaciones que
enfrentan los pequeños productores mexicanos, que producen una rica gama de productos agrícolas
y forestales, así como las estrategias que generan para vivir dignamente de su trabajo. También,
espera despertar el interés de un amplio público acerca de los retos del comercio justo y los esfuerzos
hechos para proyectarlo de manera amplia.
8
I. El contexto histórico y la experiencia de comercio justo en México
La Asociación Comercio Justo México nació en 1999 a partir de la iniciativa de organizaciones de
pequeños productores agrícolas- principalmente cafeticultores - y de organismos de la sociedad civil.
Su misión es “promover la distribución masiva de productos de los pequeños productores
mexicanos mediante relaciones y esquemas de comercialización que hacen justicia al trabajo y
la dignidad de estos productores, sus comunidades y organizaciones, en una relación solidaria
con los consumidores”.
Esta asociación surge a partir de varias iniciativas históricas emprendidas por y para pequeños
productores en México. Los pequeños productores mexicanos han sido unos de los principales
protagonistas en la elaboración del primer sello de comercio justo , Max Havelaar Holanda.
El sello de garantía mexicano de comercio justo surge en un contexto que podemos caracterizar en
tres niveles:
1. La política económica actual en México, la cual corresponde a una época de política de
liberalización económica, común a numerosos países en vías de desarrollo.
2. La situación del campo mexicano, en su contexto geográfico particular, su economía y la
integración de la economía mexicana en el espacio norte americano a través del TLCAN
(Tratado de Libre Comercio de Norte América).
3. La situación coyuntural del movimiento internacional de comercio justo, el cual se encuentra
en pleno desarrollo, enfrenta una serie de cuestionamientos sobre la pertinencia de su
estrategia y sobre su futuro.
Tomar en cuenta este contexto es imprescindible para ubicar el establecimiento del sello mexicano de
comercio justo y entender las preguntas y problemas a las cuales intenta responder1. Con más
detalles, desarrollamos la historia del sector cafetalero que ocupa un lugar particular en el panorama
contemporáneo del campo mexicano, por su importancia social y en la creación de los sellos de
comercio justo2.
1
Para los dos primeros aspectos, nos basamos en elementos conocidos y en el documento de tesis,
amablemente prestado por su autora, “Desarrollo rural y nueva ruralidad en México: aún la incertidumbre”
(« Développement rural et nouvelle ruralité au Mexique: Une question encore incertaine”) presentado para el DEA
en Sociología del Desarrollo. IEDES, Universidad de Paris I, por Gabriela Torres-Mazuera. Director: Máxime
Haubert.
2
Con base en investigaciones anteriores. Ver en particular: “Los productores de café en la tormenta de la
liberalización” (« Les producteurs de café dans la tourmente de la libéralisation »), Demain Le Monde, CNCD,
Brucelas,1996.
9
1. México, desde un Estado paternalista hacia el liberalismo de Estado
Al presentar la política económica actual de México, nos ubicamos después de un cambio mayor en la
historia del país, cuya trayectoria le ha llevado en menos de un siglo, a pasar de una política
proteccionista de los sectores industrial y agrícola a una apertura casi total de su economía al resto
del mundo, en particular a sus vecinos los más desarrollados.
La historia moderna de México inicia con la Revolución durante el segundo decenio del siglo XX. A
partir de 1890, el Estado asume la dirección sobre el conjunto de la sociedad, mediante una política
pública intervensionista y patrimonial. Bajo el sexenio presidencial de Lázaro Cárdenas (1934-1940),
el Estado promueve una reforma agraria de gran amplitud, con el objetivo de lograr un rápido
crecimiento del mercado interno, sustituyendo el modelo vigente desde el siglo XIX en donde
prevalecía la exportación de productos primarios. En ese entonces, la agricultura se volvía uno de los
sectores prioritarios, cuya misión era proveer alimentos a precios razonables para la creciente
demanda urbana, mientras representaba una fuente de divisas necesarias a la importación de bienes
de equipamiento para la industria nacional. Así mismo, el Estado coopta los movimientos obreros y
campesinos. De esta alianza entre el partido oficial y los campesinos nace la Confederación Nacional
Campesina (CNC) en 1938. Durante varios decenios, los miembros de esta organización se han
beneficiado de numerosas prestaciones sociales.
A pesar del crecimiento de la producción agrícola hasta 1965, la economía agrícola entra en crisis, y
protestas campesinas llamadas “caravanas del hambre” y movimientos de guerrilla rural ocurren
desde los años 50. De hecho, después de 1945, la industrialización se vuelve la prioridad de las
políticas de desarrollo y la distribución de tierras disminuye significativamente. La inversión pública
(infraestructura, irrigación, crédito para la compra de semillas, fertilizantes y pesticidas) favorece el
sector agro exportador del Noreste a expensas del sector campesino (agricultura y ganadería familiar)
que prevalece en el Centro y Sur del país.
En la visión de este momento, la agricultura funge principalmente como una fuente de divisas para la
importación de bienes intermedios y equipamiento destinados al sector industrial. La política de
precios agrícolas emprendida favorece a los centros urbanos: ya no busca garantizar al campesino
productor de alimentos básicos un ingreso suficiente sino estabilizar el precio de los alimentos para la
población urbana. Instituciones como el Comité Regulador del Mercado creado por Cárdenas y la
Compañía Nacional de Subsistencia Popular (CONASUPO) posteriormente en 1961, tienen como
función la regulación del precio de los alimentos básicos en el medio urbano.
En los años 60, es evidente la crisis de representatividad de la CNC a raíz de los movimientos de
guerrilla que estallan en el Sur del país, mismos que fueron severamente reprimidos en varias
10
ocasiones. De la crítica al movimiento campesino “oficial” nacen redes de organizaciones campesinas
regionales, autónomas políticamente y descentralizadas, a partir de las cuales surgirán la CNPA3 y la
UNORCA4.
Durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), se observa un fugaz regreso de la política
a favor de la autosuficiencia alimentaria, amparada por el “boom” de los ingresos petroleros. Su
Gobierno establece instituciones intermedias que garantizan los precios, inversiones para la
infraestructura y una política de crédito agrícola para algunos sectores, al ejemplo del tabaco
(TABAMEX) y el café (INMECAFE). Los precios garantizados se aplican a doce productos agrícolas
considerados como los más importantes, entre los cuales se encuentran el trigo, el maíz, el fríjol, el
sorgo y la soya. Los precios del café están garantizados a través del sistema de las cuotas de
exportación, establecido por la Organización Internacional del Café y vigente hasta 1989.
En los años 80, bajo la presión de las instituciones financieras internacionales, inicia una nueva
política económica que tiende a la apertura comercial del sector agropecuario y a su integración en el
mercado internacional. La crisis de la deuda externa (1982) desemboca sobre una serie de programas
de ajuste estructural que obligan el Estado a iniciar una liberalización profunda del sector
agropecuario y a reducir las barreras aduaneras. La participación de México en los acuerdos del
GATT a partir del año 1986 principia la aceleración de la apertura comercial. En 1989, diez de los
doce principales productos agrícolas salen del sistema de precios de garantía, en donde solo
permanecen el maíz y el fríjol. Así mismo, se reforma profundamente el crédito rural según principios
neoliberales, cerrándole el acceso a los productores que no ofrecen garantías suficientes.
Al disponer una integración total entre la economía de los tres países, el Tratado de Libre Comercio
de Norte América (TLCAN) firmado entre los Estados Unidos, Canadá y México, acentúa fuertemente
este proceso. El día de su entrada en vigor, el 1ero de enero de 1994, se liberaliza la circulación de la
totalidad de los bienes, a excepción de tres productos agrícolas importantes para México que se
benefician de un plazo. Sin embargo, el peso económico entre los tres países es sumamente
diferente. Los grandes productores de Estados Unidos aun se benefician de ayudas directas,
mientras el TLCAN obliga México a suprimir los subsidios agrícolas y a renunciar a su política de
precios de garantía. De manera simultánea, la reforma al Artículo 27 Constitucional abre la puerta a la
privatización de las tierras comunitarias.
El impacto de esta nueva política agrícola se aprecia en la reducción general de la producción del
sector con excepción del maíz. Entre 1994 y 2002, el PIB agrícola disminuye en un 3% mientras el
3
4
Coordinadora Nacional Plan de Ayala – 1979
Unión de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas. Organización de cuarto nivel creada en 1985.
11
PIB nacional aumenta en un 0.94%. El balance comercial agrícola, positivo en 1989 (+ de mil millones
de dólares), se vuelve negativo después de la apertura comercial (- 3,100 millones de dólares en
2001). Entre los años 1993 y 2000, se pierden 1,7 millones empleos en el sector rural, de los cuales
600 000 están relacionados con la producción de granos básicos. La agricultura mexicana basada en
la producción de subsistencia se vuelve exportadora de productos comerciales. Su composición es
significativa: hoy, el café, las frutas y las hortalizas frescas constituyen la mayor parte de las
exportaciones, mientras se importa la mayor proporción de los productos básicos y cereales para el
consumo nacional.
Tampoco los consumidores se han visto favorecidos por la apertura comercial. Desde el primer día de
vigencia del TLCAN (1994), los precios de los alimentos básicos han conocido un incremento de
257%. Además, es posible que la calidad de estos alimentos se haya deteriorado, puesto que tienen
su origen en los excedentes del sistema agroalimentario norte americano.
Las reacciones del medio rural
El abandono
En este contexto de crisis profunda, numerosos campesinos diversifican sus actividades. La
agricultura contribuye tan solo en un 22.2% a los ingresos de las familias rurales que disponen de
menos de 2 ha, en un 34% para las que poseen entre 2 y 5 hectáreas. Para estas familias, las
actividades fuera del campo representan 57.8% y 49.6% del total de sus ingresos respectivamente.
La tendencia más significativa en la evolución del medio rural es sin duda la emigración masiva hacia
las grandes ciudades o los Estados Unidos, que genera el 20% de los ingresos de las familias que
poseen menos de 2 ha y 15-7% de las que disponen de entre 2 y 5 ha5. Cada día, 600 campesinos
abandonan sus tierras para emigrar hacia las ciudades o los Estados Unidos. El flujo en los ejidos6 es
notable: 80% de las familias tienen por lo menos uno de sus integrantes fuera de la comunidad, 45%
de ellos en los Estados Unidos. Los ingresos generados por la emigración constituyen una de las
principales fuentes de divisas del país (9,800 millones de dólares en 2002).
La inmigración en los Estados Unidos se acompaña de una migración interna en México, lo que
reduce la disponibilidad de mano de obra en las regiones en donde la migración hacia el Norte es la
más fuerte. Ambos fenómenos ilustran la misma realidad: el abandono forzado del campo por los
habitantes del medio rural mexicano en busca de su sobrevivencia.
5
Fuente: A.D. Janvry. Et. A., University of California, Berkeley, 1997.
Forma colectiva de tenencia de la tierra
6
12
Los nuevos movimientos contestatarios
El día de la inauguración del TLCAN, un movimiento social de una nueva e insospechada naturaleza,
estalla en la parte más remota de México y abre una nueva época de crisis, luego de la apertura
política. El 1ero de enero de 1994, cientos de indígenas organizados en el Ejercito Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN) toman siete ciudades del estado de Chiapas y lanzan sus reivindicaciones
desde la Selva Lacandona para hacer un llamado a la toma de conciencia nacional e internacional y
poner fin a las más dramáticas situaciones de exclusión. De manera simultánea, el movimiento El
Barzón se integra con pequeños y medianos empresarios, así mismo con ciudadanos de la clase
media urbana y rural endeudados, con el fin de denunciar los efectos de las políticas de liberalización.
Estos movimientos se diferencian de los movimientos anteriores y más tradicionales a raíz de un
cuestionamiento profundo del sistema político, de la política económica y de un arraigado rechazo del
proyecto neoliberal. No están ligados a tal o cal demanda específica, sino que intervienen en forma
simultanea en varios ámbitos (local, regional, nacional e internacional) y aglutinan múltiples grupos
sociales e interlocutores. Al respecto, algunos ven en el levantamiento Zapatista de 1994 las premisas
del movimiento alterno a la globalización.
2. La situación del campo: exclusión y reacciones
Las consecuencias del TLC
El TLCAN jugó un papel innegable en la evolución del comercio exterior mexicano. En primer lugar,
incidió en la elección de los interlocutores comerciales, puesto que la contribución de los Estados
Unidos a las importaciones mexicanas ha conocido un incremento continuo a lo largo de los años 90.
En el sector de bienes, los EUA han sido al origen de 75% de las importaciones y han comprado 85%
de las exportaciones mexicanas en el año 2000.
Los otros aliados comerciales importantes de México son Canadá (2do destinatario de las
exportaciones mexicanas), el Japón y Alemania. Después de esta última, los principales aliados
europeos de México son España, Francia, Italia y el Reino Unido. Ningún país, a excepción de los
Estados Unidos, representa una contribución al mercado mexicano superior a 4%.
La política de apertura de los mercados, promovida por las autoridades mexicanas desde hace
muchos años, al igual que el desarrollo acelerado de las maquiladoras, las zonas libres fronterizas
mexicanas, son las principales causas del impresionante crecimiento de los intercambios comerciales
de México en el transcurso de los años 90.
13
Según datos de la OMC, el comercio exterior mexicano de bienes y servicios alcanza los 364,000
millones de dólares americanos para el año 2001, es decir 171,000 millones de dólares para las
exportaciones y 193,000 millones para las importaciones. Este comercio se refiere principalmente a
bienes (92% de los intercambios del país, cuando el promedio mundial asciende a 81%).
¿Quiénes son los beneficiarios y perdedores de este acuerdo de “libre” mercado?
Desde el punto de vista de la producción agropecuaria, los principales beneficiarios pertenecen todos
al sector agro industrial de México y de los Estados Unidos. En México, destacan las empresas
beneficiadas por las importaciones a bajo precio de trigo y maíz desde los Estados Unidos: el Grupo
Bimbo (fábrica mexicana de pan), cuyas ventas alcanzaron $ 3,470 millones en 2001; el grupo Gruma
(Maseca), el principal productor de tortillas y harina de maíz en el mundo7 ; y los grandes
importadores de grano para la producción de leche y de carne: El Grupo Bachoco, la empresa lechera
Lala (ventas anuales: $ 40 millones). En este grupo encontramos también, Alfonso Romo Garza
(grupos Pulse y Savia), involucrados en el desarrollo, la producción y la comercialización de semillas
de frutas y otros productos, el Grupo Viz, principal productor y distribuidor de carne de res, y los
exportadores de hortalizas que representan 20,000 de los 100,000 productores de legumbres en el
país. La familia Ochoa Labastida quien exporta 550 toneladas de hortalizas hacia los Estados Unidos
juega un papel preponderante en este sector.
Entre las compañías americanas, quienes más aparecen favorecidas son las empresas del sector de
las frutas exóticas, en particular la empresas trasnacionales Chiquita y Del Monte, y las
multinacionales Pilgrim’s Pride, Cargill (primer lugar mundial en el comercio de los cereales), Dupont
de Nemours.
Los beneficios netos del conjunto de estas empresas se estiman en alrededor de $ 25,000 millones de
dólares desde la puesta en vigor del TLCAN.
Para la mayoría de la población, el impacto del TLCAN sobre el sector agropecuario y alimentario ha
sido negativo:
El acuerdo provocó un aumento de las importaciones agrícolas. En 1995, México importaba 3,254
millones de dólares de productos agrícolas norteamericanos y exportaba
3,800 millones de
dólares en el mismo rubro. En 2001, las importaciones desde los Estados Unidos rebasaron los
7,415 millones de dólares y las exportaciones ascendieron a 5,267 millones de dólares. El
7
Sus ventas ascendieron a 1,250 millones de dólares en 2001, lo que representa un aumento de los beneficios
netos del 50% aproximadamente.
14
excedente comercial agrícola de 581 millones de dólares con Estados Unidos en 1995 se
transformó en un déficit de 2,148 millones de dólares.
Desde el inicio del TLCAN, México ha gastado 78,000 millones de dólares para sus compras en
alimentos, monto superior al total de la deuda externa. La importación de productos básicos (maíz,
fríjol, trigo, sorgo, arroz, etc.) pasó de 8.7 millones de toneladas en 1990 a 18.5 millones de
toneladas en el año 2000. Las cifras relativas al maíz son asombrosas: la importación anual que
alcanzaba 2.5 millones de toneladas en 1993-4 ascendió hasta 6.148 millones de toneladas en
2001.
El TLCAN provocó la pérdida de la soberanía alimentaria8 en México. El país importa el 95% de la
soya consumida; 58% del arroz, 49% del trigo; 25% del maíz y 40% de la carne. A raíz de la
competencia desleal de las importaciones, el valor real de los productos agropecuarios se
desplomó: entre 1985 y 1999, el maíz perdió 64% de su valor y el fríjol 46%. A pesar de ello, el
precio real al consumidor de la “canasta básica” se incrementó en un 257% entre 1994 y 2002.
Todos estos factores han agravado naturalmente la pobreza rural y la emigración. Desde el inicio
del TLCAN, se perdieron 1.78 millones de empleos en el medio rural. Según la Secretaría de
Desarrollo Social (SEDESOL), la mitad de los 8.2 millones de habitantes del medio rural viven en
la pobreza extrema9 (35-36% en 1992) y las dos terceras partes son indigentes.
La diferencia entre los subsidios agrícolas en Estados Unidos y en México son la causa de esta
situación: los subsidios gubernamentales Estadounidenses alcanzan un promedio de 21,000
dólares por productor, en México el productor recibe en promedio 700 dólares. Le Farm Bill prevé
aumentar los subsidios a los productores americanos en un 80% durante los próximos 10 años.
En ningún caso, el TLCAN inauguró una era de libre competencia en América del Norte.
El 1ero de enero de 2003, se cancelaron los impuestos arancelarios sobre las importaciones
alimentarias, a excepción del maíz, del fríjol y la leche en polvo provenientes de los países del
TLCAN. En 2008, los impuestos se cancelarán sobre la totalidad de los productos.
Por esta situación, las organizaciones campesinas y las ONG’s constituyeron al final del año 2002
e inicios del 2003, el movimiento “El campo no aguanta más”, para pedir una moratorio al capítulo
agrícola del TLCAN.
8
Las organizaciones campesinas han adoptado, desde hace algunos años, el concepto de soberanía alimentaria
en lugar de seguridad alimentaria utilizado por los Estados Unidos y las instituciones internacionales. Este
concepto se desarrollará más adelante.
9
El 52.4% de la población rural estaría en una situación de “pobreza alimentaria, es decir, con ingresos
insuficientes para asegurar su alimentación; el 50% en una situación de “pobreza de capacidades”, considerando
que no pueden solventar sus necesidades en alimentación básica, salud y educación.
15
Evolución del sector agropecuario
Podemos caracterizar la pequeña producción agrícola en México a partir de algunas cifras:
De la producción de maíz siguen viviendo 2.5 millones de familias mexicanas, a pesar de las
difíciles condiciones económicas.
280,000 familias de pequeños cafeticultores poseen menos de dos hectáreas en promedio y
producen alrededor de 3 millones de costales de café anualmente.
Entre 40,000 y 50,000 pequeños productores de miel (apicultores) producen una gran parte
de la producción total del país: 50,000 toneladas. Se exporta la mitad de esta producción.
Más de un millón de mexicano(a)s, principalmente del medio rural, viven de la producción y
la venta de artesanía.
Generadora de empleos y garante de la soberanía alimentaria, la agricultura mexicana está
gravemente amenazada por las políticas económicas y las condiciones actuales de integración del
país en el espacio económico norteamericano. México y América Central, región cuna del maíz,
contiene decenas de variedades tradicionales, adaptadas a las condiciones de las diferentes regiones.
A pesar de ello, el país importa maíz de calidad inferior desde los Estados Unidos con precios de
dumping. Aún más grave, se encontró maíz transgénico en las regiones más tradicionales del Estado
de Oaxaca en 1999 y 2002, mientras los campesinos y la población ignoran del todo los riesgos
ligados a esta tecnología.
Las diferentes redes de comercio justo se esfuerzan para apoyar estas fuentes de empleo rural:
Decenas de grupos de artesanos exportan sus productos hacia las tiendas de comercio justo en
Europa y América del Norte.
Alrededor de cincuenta grupos de pequeños productores de café, de miel y de jugo de naranja se
benefician actualmente del sistema de comercio justo internacional a través del sistema FLO10.
México es el primer exportador de café y de miel con sello de garantía de comercio justo y de
agricultura orgánica en el mundo.
Estas redes se apoyan en la organización de productores en estos sectores y buscan además
fortalecerlas.
10
Fair Trade Labelling Organisation International, que agrupa 17 iniciativas nacionales de comercio justo en un
sistema de control, certificación y entrega de sello.
16
Productores de café: la conquista de la autonomía
Nos parece útil esbozar los principios de organización de los pequeños productores de café en México
puesto que sus cooperativas han sido las principales promotoras del sello mexicano de comercio
justo. Además, la historia del sector es el reflejo de los dilemas de la política agrícola mexicana bajo la
presión de la crisis económica y del TLCAN, de las relaciones entre el Estado y el campesinado, y de
la capacidad de los pequeños productores para organizarse a pesar de su dispersión geográfica.
Al final de del siglo XIX, el presidente Porfirio Díaz cede importantes superficies de tierra a
inversionistas alemanes y americanos para la siembra de café. Desde entonces, el Estado mexicano
no dejó de intervenir en este sector lucrativo, con esquemas sucesivos y contradictorios, pero sin
modificar en el fondo las estructuras agrarias. Con la Revolución Mexicana al inicio del siglo XX y la
reforma agraria de los años 1930, surge un frágil campesinado del café. En ese entonces, la
comercialización y la transformación del café estaban en manos de los intermediarios y de los
grandes productores que disponían de capital. La mayor parte de los ingresos del café estaban
acaparados por los exportadores y sus intermediarios (los coyotes) mientras los pequeños
productores se quedaban con la mínima porción.
Durante los años 1970, gracias a los altos precios del petróleo y del café, el gobierno del presidente
Luis Echeverría establece una política estatista, cuyo balance para los pequeños productores es
incierto. El Instituto Mexicano del Café (INMECAFE, creado en 1958) toma progresivamente el control
mayoritario en la comercialización del café. El INMECAFE ofrece a los productores asistencia técnica
y crédito en forma de anticipo sobre la cosecha, incursionando en zonas poco productivas donde el
aromático se cultiva con métodos tradicionales. También promueve la organización de Unidades de
Producción y de Comercialización (UEPCs) para vincular estos apoyos. Gracias a este impulso, el
total de la superficie de las plantaciones aumenta considerablemente. Pero el modelo técnico
promovido por el Instituto consiste en un “paquete tecnológico” que implica el uso de muchos
insumos. Este modelo favorece el monocultivo del café a costa de la diversificación agrícola, lo que
afectó a los pequeños productores cuando enfrentaron la caída del precio internacional.
La crisis económica golpea drásticamente a México al inicio de los años 1980. A pesar de denunciar
la deuda mexicana en 1982, la política del Estado tiene un giro de 180° y se orienta progresivamente
hacia la liberalización económica. Se denuncia la deficiencia administrativa del INMECAFE ya
deficitario. Este, deja primero de proporcionar crédito y asistencia técnica a los productores, luego se
retira de la comercialización. En este contexto adverso, la ruptura del Acuerdo Internacional del Café
en julio de 1989, provoca una brutal caída de los precios y el abandono del sistema de cuotas de
exportación, inaugurando un ciclo de liberalización en el cual la capacidad financiera y las
proyecciones de las empresas dominantes en el mercado son preponderantes para el establecimiento
17
del nivel de los precios. La desregulación del sector cafetalero prevalece entonces, al igual que la
crisis. El Estado anuncia su deseo de ceder su lugar a los operadores privados quienes manifiestan
poco interés para invertir en este sector desestructurado. Escasos son los bancos que aceptan prestar
a los pequeños productores y el Estado se ve obligado a ofrecer créditos, haciéndolo a cuenta gotas a
través de múltiples instituciones. Los intermediarios recuperan su liderazgo en el sector.
En 1989-1994, los precios se desploman brutalmente y permanecen especulativos. A pesar de ello,
las instituciones financieras internacionales promueven el establecimiento de plantaciones de café en
países que no son los productores tradicionales y empeoran la situación. En 2002-2003, los precios
internacionales representan la mitad de los costos de producción alcanzando los niveles más bajos
desde hacía 40 años. En el transcurso de los últimos años, los productores de café han perdido el
70% de sus ingresos.
Sin embargo, el café aún cubre una considerable extensión en una franja discontinua en el Sur del
país, en regiones indígenas con diferentes climas. Hoy, la producción mexicana ocupa el cuarto rango
mundial y representa de 2 a 3% de los ingresos de exportación del país. Pero las dos terceras partes
de los productores poseen menos de 2 hectáreas que generan el equivalente de un salario mínimo en
el mejor de los casos, insuficiente para vivir.
A pesar de ello, el café juega un papel social importante, puesto que genera un ingreso monetario
para alrededor de 300,000 productores, indígenas en su mayoría. Ellos, sus familias y las de los
jornaleros representan más de 3 millones de personas que dependen de esta producción. Por esta
razón, el Estado no puede abandonar el sector a pesar de su política global de liberalización.
Zonas productoras de café.
Fuente: FONAES
Índices de pobreza por Estado.
Fuente: INEGI
La comparación de los mapas de fuente gubernamental que presentan las zonas productoras de café
y los índices de pobreza (índices crecientes desde el verde hasta el café oscuro) muestran claramente
18
que el café se produce en las zonas más pobres, concentradas en el Sur. La producción y la
comercialización del aromático representan una de las pocas oportunidades de conseguir un ingreso
monetario para la población rural en estas regiones.
Sin embargo, las condiciones de vida de los cafeticultores presentan una relativa diversidad desde el
punto de vista cultural (indígenas de diferentes etnias, mestizos, etc.), geográfico (los regímenes de
lluvia varían entre la costa atlántica y pacífica) y organizativo (pertenecen a diferentes organizaciones
de comercialización y de transformación). Las luchas de los años 1970 se dan en el ámbito local. A
partir de la defensa del precio del café, las organizaciones se estructuran, regional y hasta
nacionalmente durante los diez años siguientes, en torno a un tema y en contra de un interlocutor /
adversario común (el INMECAFE).
Sin embargo, después de varios ciclos de producción, las organizaciones vislumbran que los
resultados logrados en torno a este objetivo aun son limitados, por lo que se proponen otras metas: el
control de la comercialización y de la comercialización del fruto. Se establece una dinámica de
creación de redes en los principales Estados productores (Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Guerrero)
con la que se crea la CNOC (Coordinación Nacional de Organizaciones Cafeticultoras) al final de
1988. Al día de hoy, esta coordinación aglutina a 126 organizaciones regionales y locales de los
Estados de Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Veracruz así como a
75,000 pequeños productores de café; 80% de ellos son indígenas y representan alrededor de 12
grupos étnicos. Los productores de Veracruz crean su propia estructura de comercialización, seguidos
pronto por otras coordinadoras. La CEPCO (Coordinación de Oaxaca) se consolida y se estructura
rápidamente a partir de 1989, a raíz de la intención del gobierno de crear un Comité Estatal del Café
sin los pequeños productores. En la actualidad, esta organización integra alrededor de cuarenta
organizaciones, mismas que representan entre 13,000 y 23,000 miembros en el Estado de Oaxaca,
según las épocas.
El retiro del Estado obliga las organizaciones de productores a sustituir al INMECAFE par cumplir con
sus funciones. Después de intervenir en la comercialización, deben buscar créditos ellas mismas para
financiar los gastos de producción de los pequeños productores. Puesto que las tasas de interés del
mercado son muy elevadas, muchas de ellas se endeudan. Pero, gracias a su acción, los productores
logran escapar de los precios impuestos por el Estado o por los coyotes. Durante el ciclo 1991-1992,
la CEPCO logra ofrecer un precio sensiblemente superior al propuesto por el INMECAFE ($ 3,200.00
contra 2,764.00). Las coordinaciones exploran los mercados norteamericanos y europeos, establecen
contactos con el comercio justo, principalmente Max Havelaar e incursionan en el mercado del café
orgánico que permite conseguir mejores precios. La CNOC crea su propia marca en Estados Unidos,
Aztec Harvests.
19
La CNOC impulsa también un sistema de relación entre los pequeños productores de América
Central, México y el Caribe, con los encuentros de julio de 1989 en Costa Rica y de septiembre de
1989 en el Honduras. Durante estos eventos se analizan el impacto de la ruptura de los acuerdos
económicos de la Organización Internacional del Café en 1989, el intercambio desigual entre Norte y
Sur, así como la relevancia de lo social sobre lo económico en las plantaciones mixtas de café,
asociado con cultivos de subsistencia para el autoconsumo familiar. Dos años después, en abril de
1991, se crea el Frente Solidario en Costa Rica con el apoyo de la Fundación Max Havelaar Holanda
y de la Consultoría Agro Económica, proyecto de la Fundación Alemana Friedrich Ebert.
Nota sobre la tasa de cambio Peso Mexicano - Dólar
Si se compara la situación del Peso Mexicano con la del Real Brasileño, por ejemplo, se observa que
la moneda mexicana ha conocido periodos de gran estabilidad en relación con el Dólar Americano.
Durante el periodo estudiado, el primer cambio importante de la tasa de cambio ocurrió al momento
de la elección presidencial de 1995 que provocó una fuerte inestabilidad del Peso, con un Dólar
oscilando entre 5.6 y 7.7 pesos. En 1997-1998, el valor del peso se deterioró lentamente, con un dólar
por 7.83 pesos en enero 1997 hasta un dólar por 10.13 pesos en enero 1999. Durante el año 2000, la
tasa de cambio se estabiliza de nuevo alrededor de un dólar por 9.5 pesos, antes de conocer una
nueva baja a partir de mayo 2002. En 2003, el valor del dólar oscilaba entre 10.7 y 11.2 pesos
mexicanos.
El comercio justo internacional- impacto y límites
El contexto arriba descrito influenció la forma que tomó el desarrollo internacional del comercio justo
durante las últimos décadas. La estrecha integración de la economía mexicana en el espacio
norteamericano es específica a este país, pero numerosos países del Sur han experimentado el ciclo
deuda-plan de ajuste estructural-liberalización. El desmantelamiento generalizado de las instituciones
de materias primas agrícolas (café, cacao, etc.) mismas que garantizaban un precio relativamente
estable a los productores. Ello ha seguido y algunas veces ha anticipado, la desaparición de los
acuerdos internacionales establecidos en los años 60 y 70 para regular las exportaciones y los precios
de estos productos. Los productores, que habían sabido organizarse en el contexto de mercado
regulado para producir y comercializar estos productos en forma independiente, habían podido
aprovechar un mercado y precios estables a la vez que afirmaban una cierta autonomía con respecto
a los Estados, permitiendo así a sus organizaciones invertir en el desarrollo de la calidad y la
transformación de la materia prima.
Durante esta época, el panorama del comercio justo en Europa se caracteriza esencialmente por el
movimiento de las “tiendas del mundo”, puntos de venta especializados que proponen productos
artesanales y alimentarios procedentes de grupos de productores “marginados” o de países con los
20
cuales este movimiento quería expresar una solidaridad particular (café de Nicaragua, por ejemplo).
Defender “un nuevo orden económico mundial” más equitativo para los productores del Sur, según el
lema de “Trade not Aid”11 parece aún posible. Se interpretan los acuerdos sobre las materias primas y
el textil en este sentido.
La coyuntura cambia radicalmente al inicio de los años 80, mientras se instaura un marco ideológico y
político a favor de la liberalización de todas la economías, sobre todo en los países en vías de
desarrollo. En algunos sectores, algunas organizaciones de pequeños productores anticipan el retiro
de su Estado, y buscan establecer relaciones directas con importadores europeos o norteamericanos
sobre una base, ya no política, sino de cooperación económica, respetando principios de equidad y
transparencia. Las primeras cooperativas de pequeños productores que exportaron directamente sus
productos sin pasar por los organismos de Estado son las cooperativas de productores de café del
Sureste del país (Estados de Chiapas y Oaxaca): Majomut, ISMAM y UCIRI.
La Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI) es, sin duda, una experiencia
pionera en materia de organización de los pequeños productores de café y por su relación con el
movimiento de comercio justo en Europa. Esta organización que aglutina a 2,300 productores
indígenas en la región del Istmo de Tehuantepec se constituyó sobre una base independiente, aunque
con una inspiración cristiana. Con el apoyo de la parte progresista de la Iglesia Católica- cuya
corriente de la teología de la liberación ha sido representada durante mucho tiempo en la región por el
Obispo Lona - la UCIRI se dedica a la producción de café orgánico desde su origen, y obtiene su
permiso de exportación algunos años más tarde. Esta organización recibe entonces el apoyo de
“visitantes” holandeses y alemanes del movimiento de comercio justo. Desde 1986, con su aliado del
sector civil holandés Solidaridad, la UCIRI analiza la factibilidad de un sistema que permita la
distribución masiva de los productos de las cooperativas de cafeticultores, garantizando a su vez un
precio mínimo, independiente del mercado, para los productores.
A partir de esta confrontación entre las necesidades de un sector de la pequeña producción en
México, el del café, y las realidades de la distribución en Europa, nace en 1998, Max Havelaar
Holanda, el primer “sello de garantía” del comercio justo. Max Havelaar se posiciona como una
“garantía de comercio justo” que permite a los consumidores identificar en los supermercados las
marcas que respetan las condiciones mínimas de precios, de financiamiento anticipado y de contratos
con los productores. También, trabaja con los licentatarios que son los importadores de materia prima
o tostadores que aceptan estas condiciones, por lo menos para una de sus marcas o líneas de
productos. Max Havelaar asume también la inspección y la certificación de los grupos de productores,
11
“Comercio (justo), no Ayuda” lema de los países del Sur en la reunión de la CNUCED en 1964, retomado por el
Papa y las iglesias.
21
los cuales deben cumplir con criterios de democracia, apertura, transparencia y capacidad económica,
para estar inscritos en el registro. Los licentatarios quienes representan los pilares económicos del
sistema a través de su contribución financiera anual a Max Havelaar, trabajan únicamente con los
grupos de productores inscritos en este registro.
Según Isaías Martínez, consejero de la UCIRI, esta organización adquirió su credibilidad en los
mercados internacionales y en el mercado nacional, gracias a su propio trabajo y a las relaciones que
estableció con Europa. Con ello, logra vender casi la totalidad de su producción al precio del comercio
justo, inclusive cuando los contratos no han sido negociados en el marco del comercio justo
internacional. Eso es el caso del contrato firmado con Carrefour en 2002, que plantea el suministro de
café con un precio de 141 dólares las cien libras (15 dólares arriba del precio de comercio justo) a
esta cadena de distribución.
Víctor Pérez Grobas, consejero de la Unión Majomut, otra cooperativa de pequeños productores de
café, nos describió la importancia que las relaciones con el movimiento de comercio justo tuvieron
sobre la organización. Hay que destacar que Majomut es la primera organización de Chiapas que
consiguió su registro de exportación en 1983, antes de la UCIRI y de ISMAM, gracias a sus propios
esfuerzos.
Durante estos años (1983-1989) la diferencia entre el precio local o spot y el precio de exportación era
muy grande. La mitad del café exportado por los miembros se hacia bajo el sistema de cuotas, a un
precio muy elevado. El resto era vendido en el mercado nacional o en el mercado spot, con un precio
mucho más bajo. El precio de cuota alcanzaba 160 dólares, mientras el precio spot era de 70-80
dólares. El capital de la Unión de Ejidos Majomut creció significativamente durante este periodo, lo
que le permite adquirir una gran parte de su infraestructura: camiones, camionetas, oficinas,
almacenes y talleres.
Con el fin del mercado de cuotas, y la caída brutal de los precios internacionales, la Unión pierde
mucho de su capital, debido a que dos de sus clientes se declaran en quiebra en 1988-89 y no pagan
el café que les ha sido entregado. Nunca se recuperó este dinero.
En 1992, la organización entra en el registro Max Havelaar y exporta un contenedor
de café
(equivalente a un 10% de sus exportaciones), lo que le permite pagar un mínimo remanente a sus
agremiados quienes obtienen así un mejor precio que en el mercado local. Se inician programas de
desarrollo:
1) Tiendas para el abasto popular
2) Autoconstrucción y mejoramiento de la vivienda
3) Mejoramiento de la infraestructura productiva
4) Compra de bestias para el transporte del café
22
ISMAM12 exporta a Holanda por primera vez en 1989 para la empresa de Simon Lewen. Según su
presidente actual, el gobierno mexicano desconfiaba entonces de las organizaciones de productores
que comercializaban el café en forma independiente y las relacionaban con la guerrilla. Esta
desconfianza surgió a raíz de la exportación de varios contenedores de café en las redes de comercio
justo por organizaciones guatemaltecas aglutinadas en la Fedecocagua. Desconfiaba también de
ISMAM por su relación con la Iglesia Católica.
Sin embargo, gracias a los contactos tomados con la UCIRI, ISMAM puede a su vez participar en el
movimiento del comercio justo y exportar hacia GEPA, la central de compras alemana del comercio
justo. La organización fue pronto certificada por Max Havelaar Holanda. Exporta también hacia los
Estados Unidos, pero en forma convencional.
Fair Trade Labelling Organizations International (FLO)
El primer café con sello Havelaar nace en 1989. Otros grupos en Europa siguen el ejemplo holandés y
organizan sellos nacionales de comercio justo para el café y luego para otros productos: té, cacao,
plátanos, etc. Se evidencia pronto la necesidad de coordinar las iniciativas nacionales de sello de
comercio justo en Europa, por lo que nace FLO (Fair Trade Labelling Organizations International) en
1997 como la organización internacional del comercio justo. Los criterios y los registros de
productores están armonizados en el ámbito Europeo.
FLO agrupa hoy a 17 agencias de
certificación de comercio justo nacionales, en Europa, Japón y en América del Norte, mismas que
trabajan juntas para la normalización de los procesos de certificación, la elaboración de criterios
específicos para cada producto, la inspección y la certificación. Desde el año 2002, adoptaron un
logotipo común que reemplaza progresivamente los logotipos nacionales.
FLO tiene la ambición de ser más que una agencia de inspección-certificación de comercio justo.
También se propone asumir las siguientes funciones:
•
La elaboración de estándares internacionales de comercio justo
•
La gestión de la certificación
•
La gestión de los controles (inspección)
•
El apoyo a los productores.
Desde enero 2002, la nueva estructura de FLO separa formalmente la inspección del apoyo a los
productores. Focert (FLO Certification Unit) es una sociedad comercial que supervisa las inspecciones
y la certificación. La inspección se realiza a través de consultores independientes procedentes de los
12
Indígenas de la Sierra Madre de Motozintla “San Isidro Labrador” S.S.S. Organización nacida en 1986 en
Motozintla, Chiapas. Hoy, es una de las más importantes organizaciones de café respecto al volumen y número
de productores. Ver en adelante sus relaciones con FLO.
23
continentes en donde viven los productores. FLO, asociación sin fines de lucro, funciona con dos
unidades: el desarrollo de productos (Product Management) y el apoyo a los productores (Producer
Support Network). Existen dos límites a esta separación formal: la Asociación FLO es el único
accionario de Flocert y un constante flujo de información y de personas atraviesa las fronteras entre
FLO Asociación y Flocert.
La nueva estructura de FLO
FLO
Asamblea de Miembros
Asamblea
Regional de
Productores
Directiva de FLO
Reunión
mercados &
mercadotecnia
1/3
Compañía
de Apelación
1/3
Compañía
de Certificación
Grupo
ejecutivo
Director
Fin. & Adm.
⇒ FLO
⇒ Organizaciones
⇒ decisión
⇒ consulta
Sistema Info
Inspección
regional/local
Unidad de
Certificación
Auditoría
comercial
Grupo de trabajo
Estandares y políticas
Facilitador de Responsables
producción de productos
Oficiales de relación producto
Según FLO International
La Unidad de certificación integra a dos departamentos: la coordinación de la inspección y la auditoria
comercial (Trade Audit) que verifica los flujos de productos y la gestión del subsidio a los productores.
La Auditoria Comercial es nueva en el sistema. Antes de 2002, FLO funcionaba con una gestión por
producto. Solamente los productores están certificados por FLO. Tienen que estar integrados en
organizaciones democráticas y abiertas que tienen la capacidad para exportar. Los exportadores,
importadores y transformadores firman contratos con FLO, lo que le permite controlar las formas de
comercialización, los márgenes y el destino del subsidio a los productores. Los licenciatarios son el
nudo económico del sistema, pues hasta finales de 2003, eran los que pagaban para el uso de la
marca. Los datos de los exportadores, importadores y de los licenciatarios llegan a FLO a través de
24
las iniciativas nacionales. Según Ose Nelsen13, el deseo de FLO sería que fuesen los productores
quienes controlaran la exportación, sin embargo no es siempre posible debido a su bajo nivel
educativo.
En muchas ocasiones se ha criticado este sistema porque depende de la gran distribución, y porque
FLO no controla los márgenes del distribuidor. Aparentemente se debe a una cuestión jurídica, la ley
autoriza a los distribuidores a fijar libremente sus márgenes. Por lo tanto, FLO no puede controlar
estos márgenes, se limita a calcularlos sin poder influir sobre ellos. De hecho, los supermercados
tienen sus argumentos para fijar márgenes más elevados sobre estos productos: su desplazamiento
es inferior, se trata de un nicho de mercado que les cuesta más, entre otros.
El Comité de certificación es la piedra angular del sistema. Se reúne cinco veces al año para
analizar las solicitudes de adhesión y decidir sobre la renovación de la certificación de los productores
certificados. Está integrado por un mínimo de seis personas incluyendo un representante de los
productores, dos actores comerciales y expertos externos, así como por representantes de las
iniciativas nacionales. Entre los actores comerciales, uno representa al sector convencional (cuya
actividad con el comercio justo es una pequeña parte de su actividad total) el otro a las
organizaciones de comercio alternativo (ATO) cuya actividad se realiza al 100% con el comercio justo.
El sistema de apoyo de FLO a los productores integra a tres categorías de personal:
1. Interlocutores para los mercados y el desarrollo por región (Producer Liaison Officers): Son
una decena en el mundo
2. Responsables de productos establecidos en Bonn (Product Managers), quienes son expertos
en todo lo relacionado con su producto. Actualmente cuatro personas están a cargo de: café;
té y arroz; cacao, azúcar y miel; las frutas tropicales y los jugos de frutas.
3. Un responsable del apoyo a los productores (Producer Support Coordinator): es el
responsable de coordinar las acciones de las ONG’s de desarrollo con los productores
certificados por FLO. Hasta la fecha, su universo de trabajo cubre América Central y el
Caribe, además, está por ampliarse hacia Asia y África con las nuevas oficinas regionales de
FLO en estas regiones.
Las organizaciones de productores no pertenecen a FLO, lo que evita situaciones de conflicto de
intereses en donde tengan que certificar a sus propios agremiados.
13
Ex responsable de Flocert para México, en la actualidad responsable para África.
25
FLO-Internacional certifica hoy a 375 asociaciones de productores procedentes de 48 países de
América Latina, Asia y África que representan a 800 000 familias aproximadamente. Una parte de
estos grupos se benefician de una certificación provisional y podrán conseguir su registro en forma
permanente a condición de demostrar su capacidad para respetar sus compromisos por lo menos
durante dos ciclos agrícolas. FLO-Internacional firmó un contrato con 337 empresas (exportadores,
importadores, transformadores) de 50 países y 509 licenciatarios en los países del Norte que están
autorizados para usar el sello para las iniciativas nacionales.
Para acercarse a la realidad, FLO creó una oficina regional en América Central (Salvador, Honduras,
Costa Rica) con el apoyo de APSO (Irlanda) y de Hivos (Holanda), cuya misión abarca la inspección y
la información a los productores. Con México, América Central representa a más de la mitad de las
organizaciones de productores de café certificados por FLO. Oficinas regionales están a punto de
abrirse en África del Este y en Asia.
La oficina regional debe también asegurar
“un flujo constante de información acerca de FLO
Internacional y del mercado internacional hacia los productores”, una relación directa entre las
organizaciones de productores y los compradores, así mismo un apoyo a las organizaciones para
mejorar los puntos débiles que impiden su acceso al mercado, ello en relación con la Red de Apoyo
de FLO Internacional. Su visión es “aumentar los volúmenes de ventas de los diferentes productos de
la región (azúcar, plátano, cacao, café, miel) en las condiciones del comercio justo, mediante una
mejor integración de los actores involucrados: productores, iniciativas nacionales, compradores,
industria y FLO Internacional”.
La organización internacional estableció un Foro Mundial del Comercio Justo que integra a las
organizaciones de productores. El Foro reúne, cada dos años, el conjunto de los actores del comercio
justo certificados por FLO (productores y empresas). Con ello, facilita el encuentro entre productores y
empresas y trata asuntos relacionados con la certificación en comercio justo. Con el sistema antiguo,
este Foro se organizaba por producto, lo que permitía principalmente intercambiar información y
establecer contactos. Actualmente, gracias a su organización por continente, el Foro juega un papel
político: en él, las organizaciones de productores eligen sus cuatro representantes en el Consejo de
Administración de FLO. Gracias a su importancia numérica, América Latina cuenta con dos
representantes, mientras África y Asia están representadas por una persona cada una. El último Foro
Mundial de Comercio Justo tuvo lugar en Londres en septiembre 2003 y reunió a 270 delegados (150
en 2001). Las iniciativas de los productores latinoamericanos que analizaremos más adelante
generaron discusiones interesantes.
26
Impacto del sistema de sello FLO
La multiplicación de las iniciativas de tipo Max Havelaar en Europa es contemporánea del
fortalecimiento de las organizaciones de pequeños productores en México y en otros países de
América Latina. La oportunidad de exportar a precios ventajosos favorece naturalmente esta
consolidación. La creación de los sellos de garantía de comercio justo ayudó a la realización de este
objetivo, sobre todo durante los años 1989-1994, cuando los precios del café estuvieron a su más
bajo nivel. El proyecto constitutivo de FLO, y el de el gran número de organizaciones de productores
que lo integran, están entonces en armonía: se trata para los pequeños productores de productos
comerciales de exportar volúmenes importantes con el mejor precio.
Los productos con los cuales trabaja FLO en América Latina, incluyendo a México, son los que
interesan a los mercados europeos, y que reportan precios bajos a los productores. El café, el cacao,
el plátano y el azúcar pertenecen al grupo de las principales materias primas intercambiadas en el
mundo, sin embargo, los precios convenidos a nivel internacional no permiten a los productores
sobrevivir con ello.
Desde su introducción en el mercado europeo, la proporción de los productos certificados por FLO no
dejaron de aumentar en los supermercados. Sin embargo, esta progresión ha sido muy lenta y
diferenciado en función de los países. La proporción de los plátanos con sello en Suiza alcanza el
15%, lo que es excepcional en comparación con el nivel obtenido por regular: 1% a 3% según los
países y los productos.
La progresión del mercado justo en los países del Norte presenta otra característica: los productos
alimentarios del comercio justo están siempre más asociados a los productos orgánicos. Los
consumidores consideran que la producción justa y orgánica son complementarias. Los pequeños
productores mexicanos han sido muy dinámicos en la materia. Gracias a ello, México es el primer
exportador de café y de miel certificados en comercio justo y en productos orgánicos en el mundo.
Según FLO, 2002 ha sido un excelente año para los pequeños productores que participan en el
comercio justo. Las ventas aumentaron en un 21%. En total, 58,812 toneladas de café, té, plátano,
miel, cacao, jugo de naranja, arroz y frutas frescas han sido comercializadas en los supermercados de
17 países en los cuales FLO trabaja.
El jugo de naranja y el azúcar obtuvieron el mayor crecimiento con 44 y 48% respectivamente. Sus
resultados habían sido menores en los años anteriores. En términos de volúmenes, el plátano
permanece en primer lugar con 36,612 toneladas vendidas. En cuanto al valor en el mercado y
número de productores beneficiados, el café es el producto principal de FLO. Sus ventas aumentaron
en un 9% entre 2001 y 2002. Así mismo, las ventas de otros productos crecieron: Cacao + 14%
27
(1,656 ton.), miel +3% (1,308 ton.) y té +17% (1,266 ton.). Dos nuevos productos fueron introducidos
en 2002, el arroz y las frutas frescas vendidas en Francia (el arroz) y en Suiza.14
El modelo de certificación FLO ha probado una cierta eficacia para la exportación de los productos
agrícolas primarios (café, cacao, arroz, etc.) de los pequeños productores en condiciones más justas.
Al día de hoy, el 1% de café mundial proviene del comercio justo. Es muy significativo o poco, según
se quiera ver.
Limites del comercio justo internacional
Incertidumbre sobre la relación entre exportaciones y desarrollo local
Sin duda, el sello de comercio justo FLO ha contribuido al incremento de las exportaciones de
pequeños productores en las condiciones ofrecidas por el comercio justo. Sin embargo, el efecto de
este incremento sobre el desarrollo local aun es desconocido. De hecho, al igual que otras
organizaciones de comercio justo, las organizaciones miembros de FLO internacional parecen haber
orientado todas sus acciones hacia el desarrollo de las exportaciones de los productores del Sur hasta
los países del Norte, sin analizar su relación con las dinámicas de desarrollo local en las regiones
productoras. FLO afirma que su “visión” es el desarrollo de las exportaciones de los pequeños
productores y, de acuerdo con IFAT, NEWS y EFTA, define el comercio justo como un medio para
alcanzar el objetivo final del desarrollo sustentable. A pesar de ello, hasta la fecha, los principales
actores del comercio justo no han hecho ningún esfuerzo para impulsar relaciones justas en los
ámbitos locales, regionales y nacionales, tampoco para articular sus actividades con los que
promueven tales objetivos. Sin embargo, es sabido que las dinámicas locales son esenciales para
lograr los objetivos del desarrollo sustentable.
Las limitaciones del sistema de sello implementado en FLO giran entorno a su propósito únicamente
comercial. El apoyo que brinda FLO a los productores está diseñado con el único propósito de
desarrollar las exportaciones. En el caso de México, son precisamente los excesos del comercio
externo que han causado el abandono cotidiano de las actividades agrícolas y rurales de las familias
de pequeños productores. En numerosos sectores (cereales, leche, carne, legumbres y frutas), la
competencia con los grandes productores es sencillamente demasiado desigual para que los
pequeños productores se mantengan en la carrera. En estas condiciones, las actuales estrategias del
comercio justo pueden solo ayudar a una parte del mundo rural, esta que produce productos de
exportación como el café o el cacao. En los otros sectores, otro tipo de acciones son necesarias.
14
Fuente: Latin Trade, 1ero de marzo 2003.
28
Los estudios de impacto
El impacto del aumento de los productos con sello de comercio justo en los mercados de los países
del Norte es entonces difícil de evaluar. En 1999, FLO financió varios estudios de impacto del café
justo sobre los grupos de productores de México, Tanzania, Bolivia, Perú y Nicaragua. Estos estudios
destacan el efecto positivo del comercio justo sobre la organización de los productores. Por otro lado,
el impacto del comercio justo sobre el desarrollo local no ha sido analizado, de hecho no se habían
elaborado indicadores específicos para evaluarlo.
Por su parte en 1999-2000, Oxfam UK ha realizado un estudio de impacto de su acción sobre veinte
grupos de productores en ocho países, lo que representa un trabajo de los más ambiciosos sobre el
comercio justo. El estudio concluye que el impacto de su acción es limitado, debido a los bajos
volúmenes que tenían capacidad de importar.
La Federación Artesanos del Mundo en Francia es una de las primeras organizaciones francesas de
comercio justo que intentaron medir el impacto de sus actividades sobre el desarrollo local. El estudio
llevada a cabo por el Centro Internacional de los Estudios del Desarrollo Local (CIEDEL) de la
Universidad Católica de Lyon llegó a las siguientes conclusiones:
El comercio justo permite a los artesanos obtener un ingreso regular, lo que es más preciado que
un precio equitativo. El da a los productores más pobres la oportunidad de acceder a un oficio y
recuperar su dignidad, y a los productores más avanzados la posibilidad de alcanzar nuevos
mercados, nuevos ingresos y de invertir. La acción de la Federación Artesanos del Mundo a
contribuido también al desarrollo de organizaciones exportadoras, que fungen como puente entre
los productores y sus agrupaciones, y las centrales de compras del Norte.
Sin embargo, los cambios significativos que la acción de Artesanos del Mundo provoca en la vida
de los productores no parece reflejarse en el desarrollo de dinámicas locales en el ámbito de los
pueblos y colonias de los productores.
Con algunas raras excepciones, se observa una falta de conexiones entre la cadena del comercio
justo y las dinámicas económicas, sociales y políticas locales. Los productores parecen dedicar la
mayor parte de su energía a la producción y a las relaciones que desarrollan en el ámbito de la
cadena del comercio justo.
La Universidad de Colorado implementó una serie de estudios de “impacto de la participación de
organizaciones de productores de café en el comercio justo sobre el combate a la pobreza”. Escritos
29
en agosto y septiembre 200215, estos estudios concluyen sobre el efecto positivo aunque indirecto del
comercio justo internacional sobre la organización de los productores y el alcance de precios
remuneradores, principales factores capaces de favorecer el combate a la pobreza en las regiones de
producción de café. Analizaremos con mayor detalles estas conclusiones en el capítulo IV.
4. La necesidad de desarrollar un comercio justo interno
Como principal sector, habiendo adquirido una experiencia significativa de los mercados de
exportación, los productores de café han sido de los primeros en percibir sus límites. Desde los años
1990, sus organizaciones están concientes del carácter especulativo del mercado internacional del
café. Primero han buscado diferenciarse en este mercado, poniendo énfasis sobre la cualidad:
cualidad intrínseca del producto (café de altura), cualidad ambiental (café bajo sombra vegetal, café
orgánico) y, mediante el comercio justo, reconocimiento de la cualidad social de la pequeña
producción. Sin embargo, la diferencia de precios conseguida en el mercado orgánico y a través de
los contratos de comercio justo no son suficientes para garantizar un ingreso mínimo a la totalidad de
los productores organizados.
caféaàla
l'exportation
PrecioPrix
deldu
café
exportación
180,00
160,00
140,00
Dollars /100 livres
120,00
100,00
80,00
60,00
40,00
20,00
Années
0,00
1983
1986
1989
1992
1995
1998
2001
2002
La gráfica arriba presenta los precios del café de exportación en México de 1983 hasta 2002 (fuente:
Organización Internacional del Café, diciembre 2002), con base en un promedio anual de los
promedios mensuales. Se observa una gran inestabilidad de los precios a lo largo de los 20 años. El
precio de garantía mínimo FLO figura en la línea horizontal (121 dólares para 100 libras). Cuando los
15
Están disponibles en el sitio de la universidad, en la página:
http://www.colostate.edu/Depts/Sociology/FairTradeResearchGroup/
30
precios internacionales rebasan este precio mínimo, el precio FLO se adecua al precio internacional,
sumándole un subsidio de desarrollo de 5 dólares por 100 libras. Respecto al café, el limite del
sistema FLO se origina en el número de importadores que quieren involucrarse en la compra de café
justo, más que en el precio mínimo, el cual, por el contrario, asegura un nivel de remuneración a los
productores globalmente satisfactorio.
En la actualidad, FLO reconoce 185 grupos de productores de café en 24 países. El comercio justo
representa un aliento para estos grupos de productores, que pueden contar con relaciones de
confianza a largo plazo, con un precio garantizado, en un contexto de mercado internacional
francamente desfavorable. Pero el mercado del café justo parece haber alcanzado ciertos límites en
Europa (representa en el mejor de los casos el 3% del mercado nacional).
Después de haber colocado una parte de sus productos en los mercados de exportación, las
principales organizaciones han buscado desarrollar el mercado interno para sus productos. En los
años 80 y 90, estas organizaciones han creado empresas para la comercialización y la exportación,
con las cuales algunas de ellas han podido desarrollar marcas para el mercado interno o redes de
café. En 2003 por ejemplo, UCIRI ha vendido 3 toneladas de café mensualmente en el mercado
nacional, Majomut exportó 80% de su producción y comercializó 20% en el mercado interno.
Los otros pequeños productores enfrentan situaciones igualmente críticas: La mayoría de los
pequeños productores de cacao (principalmente ubicados en los estados de Tabasco y Chiapas)
son presas cautivas de los intermediarios, aunque el chocolate es la base de numerosas bebidas
tradicionales en el país. Por su parte, los productores de miel se encuentran en competencia con los
productores europeos en los mercados internacionales y se enfrentan a empresas importantes en el
mercado interno (Miel Carlota). Por no saber diferenciar correctamente sus productos, estos
productores optan en su mayoría por exportar al mayoreo.
La situación de los productores de subsistencia es la más crítica: Después de haber sido
exportador, el país se volvió importador de maíz y frijol de mala calidad pero a precios bajos
provenientes de los Estados Unidos. La producción alimentaria de México cuenta con una tradición
extremadamente rica, con algunas plantas endógenas de alto valor nutritivo, tal es el caso del
amaranto, especie de cereal cercana al quínoa. Sin embargo, estos cultivos no son más valorizadas a
causa de la distorsión de los mercados en el contexto del TLCAN. La única solución para los
productores de estos productos es intentar desarrollar relaciones comerciales basadas en la calidad,
la confianza y la equidad.
Algunas señales indican que el desarrollo del mercado justo interno es posible: México es un gran
país con numerosos recursos naturales y cuenta con una clase media y una clase alta urbana con
31
altos ingresos que contrastan con las condiciones de pobreza en las cuales vive el 40% de la
población en el país. La ciudad de México, en donde se concentra una quinta parte de la población
(más de 20 millones de habitantes), Guadalajara, Monterrey, Puebla y algunas ciudades tales como
Cuernavaca (ubicada a una hora de México, en donde viven numerosos jubilados y extranjeros de la
clase media) son mercados de consumo de masa.
El desarrollo del mercado interno de productos orgánicos atestigua el cambio en las formas de
consumo de la población urbana. La clientela de los restaurantes de calidad, llamados “gourmets”,
busca con mayor frecuencia productos sanos, productos en la medida de lo posible de la agricultura
orgánica.
Redes de “comercio comunitario” se crean a partir de los años 90. Son el reflejo de una búsqueda
de relaciones más directas y equitativas en el ámbito local, regional y en algunos casos nacional. La
Coalición Rural intenta seguir el modelo americano de la “Rural Coalition”, a la cual pertenece, y
aglutina a organizaciones de pequeños productores y jornaleros agrícolas. Se constituye en México
poco antes de la puesta en vigor del TLCAN con alrededor de quince organizaciones de productores,
organiza ferias, propone algunas actividades de formación y empieza a actuar en materia de
comercialización.
Relaciones directas entre productores y consumidores se están estableciendo en algunas
grandes ciudades, respondiendo a una demanda de productos de calidad orgánica y a las
necesidades de los pequeños productores de encontrar un mercado local para sus productos. En
Guadalajara por ejemplo, el Círculo de Producción y de Consumo Responsable organiza relaciones
solidarias entre consumidores urbanos y productores rurales de productos alimenticios, desde hace
unos diez años.
El éxito de los Cafés La Selva muestra también que es posible comercializar productos nacionales de
calidad a precios remuneradores. Es así que numerosas organizaciones de productores, incluyendo a
las que tienen experiencia en la exportación, empiezan a pensar que el desarrollo de un mercado
nacional justo tendría ventajas que los mercados internacionales no ofrecen.
El punto de vista de la cooperativa Tosepan Titataniske, organización que cuenta con 5,800 miembros
(entre los cuales se encuentran 2,400 productores de café) y 26 años de experiencia en el estado de
Puebla, ilustra este asunto. Esta cooperativa había solicitado en 2002 una inspección de FLO, quien
respondió que el mercado justo internacional para el café estaba saturado. Sin embargo, por los bajos
precios del café en el mercado convencional, la Tosepan permanece interesada en el comercio justo,
aunque conciente de los limites de este movimiento en términos de mercado. Por lo tanto, se propone
contribuir a la constitución de un mercado justo nacional.
32
Según la Tosepan, las ventajas de un mercado nacional de comercio justo serían:
Permitir a los productos de calidad permanecer en el país. En lugar de exportar sus productos de
mejor calidad, los productores podrían encontrar un mercado local, y los consumidores
aprovechar estos buenos productos.
Instaurar una cultura de consumo conciente, misma que en la actualidad es poco común. Un
comercio justo debería ayudar a la formación de tal cultura.
No enfrentar más los problemas ligados a la exportación, en lo particular las exigencias de
volumen, los plazos de entrega y de pago, así como el trabajo administrativo necesario.
33
II. El establecimiento del “sistema mexicano de comercio justo”
a) Origen del sello mexicano de comercio justo
El establecimiento del sello mexicano de comercio justo aparece a partir de la convergencia de dos
corrientes principalmente de la pequeña producción agrícola mexicana: la estrategia de un grupo de
productores dirigida al mercado nacional y el establecimiento de un sistema de certificación nacional.
1.1. La estrategia de un grupo de productores
Durante los años 1980 y 1990, numerosas organizaciones de pequeños productores de café han
adquirido una importante experiencia de la comercialización de exportación. Es el grupo más
importante de productores que participa en el comercio justo. A pesar del apoyo que este movimiento
representa para sus exportaciones, esta salida ya no es suficiente para cubrir los volúmenes de
producción a un precio justo, y las organizaciones establecen también lazos comerciales en el
mercado convencional. Al final de los años 1990, un grupo de organizaciones toma conciencia de que
el desarrollo de sus ventas en el mercado nacional demanda un esfuerzo conjunto. El concepto de
comercio justo mexicano surge del ejemplo internacional y de la necesidad de alcanzar precios
comparables en el mercado interno.
Varios índices muestran que el desarrollo de un mercado nacional justo para los productos de los
pequeños productores mexicanos es posible. Los consumidores urbanos de la clase media empiezan
a apreciar los productos orgánicos y surgen restaurantes y tiendas de productos frescos orgánicos.
Hecho nuevo en un país en donde el consumo de café de calidad era poco desarrollado, se abren en
algunas ciudades “cafés gourmet”, lugares que proponen selecciones de café de calidad en un
ambiente agradable.
Cuando se abrieron los cafés bajo el nombre “La Selva” en México y luego en algunas ciudades de
Estados Unidos y España, la organización Unión de Sociedades de la Selva16, que agrupa a 1368
familias de pequeños cafeticultores de Chiapas, muestra que una organización del sector social puede
incursionar en este mercado urbano en desarrollo.
El primer café La Selva abrió sus puertas en 1994 en San Cristóbal de las Casas y el siguiente en el
barrio de Coyoacán del Distrito Federal donde se recibe a una clientela cultivada de clase media,
desde mayo de 1995. La Selva Café es hoy un sistema de franquicia que administra 21 cafés, 14 de
ellos están ubicados en el Distrito Federal. Su principal actividad es ofrecer café 100% orgánico
16
Ex Unión de Ejidos de la Selva
34
procedente directamente de los productores de la Unión de Ejidos de la Selva. Cuenta en la
actualidad con 400 empleados y sus ventas anuales alcanzan USD 360,000.
Ventas y clientes de la Selva
No. de tiendas
No. de
clientes
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
1
4
5
7
9
12
14
18
21
100.000 400.000 550.000 750.000 1 millón
1,4 M.
1,6 M.
2 M.
Según Claudia Durán Miranda (La Selva Café México), este modelo permite ofrecer precios
significativamente más elevados que los del mercado convencional ($12 a $17 por kilogramo, hasta
$18, en lugar de $8 a través de los intermediarios), y desarrollar una publicidad local sobre los
productores.
Algunos años más tarde, CEPCO sigue el ejemplo de La Selva y abre su “Café Café” en la ciudad de
Oaxaca donde tiene sus oficinas. Las organizaciones de los pequeños productores de café se
acercan también a investigadores y al Museo de Artes Populares de México para valorizar la cultura
de este producto con el público mexicano, a través de la organización de una gran feria.
Pero el desarrollo de puntos de venta bajo franquicia no es suficiente para dar salida a la totalidad del
café de los pequeños productores que buscan también grandes compradores. Un grupo de
organizaciones se propone encontrar clientes importantes en el país de manera conjunta. La Unión de
la Selva no pertenece a este grupo, posiblemente porque le fue retirada su certificación por FLO en el
año 2000 por la no trasparencia de su administración. La multiplicación de los proyectos paralelos
(cerca de 25), incluyendo a algunos no rentables, había comprometido las actividades de acopio,
impidiendo a la cooperativa de cumplir un contrato con un importador que había prefinanciado la
cosecha con un monto de USD 250,000. En la actualidad, los Café La Selva y la Unión de la Selva
son dos entidades separadas; sólo la última ha sido de nuevo certificada por FLO en 2002, después
de haber sanado su administración interna.
Algunas organizaciones trabajan más estrechamente para el desarrollo de soluciones que permitan
valorizar la producción de los pequeños cafeticultores; se trata de: La Coordinación de Productores de
Café del Estado de Oaxaca (CEPCO), la Unión de las Comunidades Indígenas de la Región del Istmo
(UCIRI) y la Unión Majomut, organización de Chiapas. Todas entretienen antiguas relaciones en el
seno de la Coordinación Nacional de las Organizaciones de Cafeticultores (CNOC). Sus asesores
exponen argumentos de sentido común: “¿Porqué exportar el café de mejor calidad y consumir en el
país café de mala calidad?”. Recalcan también una correlación establecida por los expertos del sector
cafetalero que observan que el consumo de café en el mundo ha seguido globalmente el nivel del
35
Producto Interno Bruto de los países más ricos, antes de sufrir una ligera baja durante los últimos
años, puesto que se perdió parte del mercado a favor de los refrescos. El consumo de café en los
Estados Unidos y en Europa del Norte equivale a 4 kilogramos por persona, y es 6 veces menor en
México (700 gramos17). Puesto que el PIB de México es uno de los 15 primeros del mundo (antes de
España en 2002 pero 50 veces inferior al de su vecino del Norte), según estos expertos existe un
margen importante para el desarrollo del consumo local de café de calidad, producido localmente.
Queda por demostrarse la validez de esta teoría.
Las organizaciones de productores de café constatan también que en lugar de hacer converger sus
esfuerzos de comercialización interna, sufren de la fragmentación de los mercados y la competencia
generada por los compradores. Víctor Pérez Grobas, asesor de la Unión Majomut, explica de esta
forma la creación del sello mexicano de comercio justo:
“La reflexión surgió de una reunión en la cual platicamos del hecho de que nuestros esfuerzos en
México se dirigían a pequeños mercados. Algunos de estos esfuerzos importantes eran los siguientes:
UCIRI vendía una gran parte de su café de segunda calidad en la ciudad de Monterrey, Majomut en
Tampico, y muchos de nosotros en México. Pero los compradores nos ponían en competencia para
bajar los precios. Vimos la necesidad de trabajar juntos. Después de platicar con diferentes personas,
nos dimos cuenta de lo absurdo de una competencia entre nosotros y de la necesidad de aclarar lo
que pudiera ser el comercio justo en México, ya que este concepto era desconocido.
Unimos nuestros esfuerzos individuales y después los dirigimos a crear un sello mexicano de
comercio justo. Los grandes finqueros del Soconusco hablaban en ese entonces de “café directo del
productor” y tienen sus cafés en San Cristobal. Teníamos que explicar que lo que hacíamos era
diferente, que nuestro café procedía de organizaciones de productores. Por otro lado, existían
también en México cooperativas de consumidores con las cuales queríamos unir nuestros esfuerzos.
Impulsamos entonces una iniciativa de comercio justo agrupando no solo a productores de café que
son los que más experiencia tienen, sino también a otros grupos de productores con productos que
FLO no toma en cuenta, como son la artesanía, los productos naturales de higiene personal, etc.”
En noviembre de 1998 se integra un comité de trabajo que se propone asentar las bases de un
sistema mexicano de comercio justo. Otros grupos de productores se suman a esta reflexión. Entre
los más importantes hay que destacar la Asociación Nacional de Empresas de Comercialización de
Productos Agrícolas (ANEC), creada por y para organizaciones de pequeños productores de cereales
(maíz principalmente) y de frijol las cuales agremian a 60,000 familias de productores, la Asociación
Mexicana de Arte y la Cultura Popular (AMACUP) que comercializa artesanía mexicana, y la Unión de
17
Es decir aproximadamente la producción de dos plantas de café.
36
Pequeños Apicultores de América Latina (PAUAL) que representa a 2,100 familias de apicultores en
México.
El café, la artesanía, la miel y el maíz parecen ser entonces los principales productos para los cuales
se dirigirán los esfuerzos de desarrollo de un mercado interno de comercio justo en México.
1.2. El establecimiento de un sistema nacional de certificación orgánica
Frente a la difícil situación de los principales mercados agrícolas desde el inicio de los años 1990,
muchos pequeños productores en México piensan en la producción y certificación orgánica como una
alternativa para lograr mejores ingresos. La certificación orgánica permite la obtención de un subsidio
o diferencial que se suma al precio corriente pagado al productor. De hecho, numerosos pequeños
productores no han aplicado pesticidas a sus cultivos desde el desmantelamiento de los institutos
gubernamentales que organizaban los sectores del café, del tabaco y de otros productos en los años
1990, lo que les da una ventaja en un mercado orgánico que mantiene un crecimiento sostenido en
los países del Norte.
La producción de café en México se realiza, en general, bajo sombra vegetal, en un sistema agrícola
diversificado: la milpa, que permite mantener una cobertura forestal secundaria, mientras produce
maíz, café, frijol, frutas y otras especies. La “agricultura natural” de estas regiones es por ende
cercana a la agricultura orgánica, la cual demanda solamente una mayor atención en la preservación
de los suelos y la elaboración de composta. México es el primer exportador de café orgánico, pero los
pequeños productores de cacao, de miel, de ajonjolí, de jamaica o de manzanas también tienen
interés en producir en forma orgánica.
Los pequeños productores mexicanos están muy interesados e involucrados en la producción
orgánica que puede ofrecerles un diferencial de precios que representa una alternativa a ingresos
rurales demasiado bajos. Pero la certificación orgánica, organizada para los mercados de los países
desarrollados, estaba fuera de su alcance, a excepción de algunos productos. Los productores de
café de la UCIRI producen de acuerdo a tecnologías orgánicas desde la formación de su organización
(en 1983), bajo el argumento de respeto a la “Madre Tierra”. Durante los años 1990, el principal
problema que enfrentaron los productores mexicanos para valorizar la calidad orgánica de su
producción fueron los elevados costos de inspección y de certificación. Esta situación era paradójica,
puesto que la mayoría de las agencias utilizaban inspectores locales, mientras mantenían precios
elevados porque la inspección tenía que ser validada por la agencia extranjera.
37
Las agencias de certificación norteamericanas, como OCIA18, han bajado sus costos de certificación
después de emplear a inspectores locales, pero las agencias europeas tenían poca disposición para
hacer lo mismo. El esfuerzo para volver accesible la certificación orgánica a los pequeños productores
empieza realmente en 1984, cuando un grupo de inspectores mexicanos, que trabajaban para
agencias de certificación internacionales, deciden crear su propia estructura de inspección y de
certificación con la finalidad de ofrecer condiciones más acordes a la situación de las organizaciones
de pequeños productores del país.
La Asociación Mexicana de Inspectores Biológicos (AMIO) se crea oficialmente y es reconocida por
las agencias de certificación internacionales en 1997. AMIO está integrada por inspectores mexicanos
(agrónomos de campo) y es capaz de proponer costos de inspección inferiores a los de las agencias
internacionales establecidas en Europa y en los Estados Unidos principalmente. Cuenta también con
actividades de “promoción de la agricultura orgánica mediante la formación de inspectores y el
intercambio de experiencias entre organizaciones” dirigidas no solo a los cultivos comerciales sino
también a los cultivos de subsistencia, poniendo énfasis sobre las alternativas al cultivo bajo el
sistema de roza y quema.
La inspección es solo la primera etapa de la certificación. En los principales mercados para la
agricultura orgánica ubicados en los países desarrollados, la certificación local es un proceso más
complejo que implica no solo el desarrollo de capacidades locales para la inspección, sino también el
reconocimiento del control ejercido por las agencias locales.
Los inspectores de la AMIO y las organizaciones de pequeños productores agremiados en Ecomex
deciden asentar las bases de una certificación nacional para la agricultura orgánica al invitar a Grobert
Bustillos, presidente de Bolicert, a realizar una capacitación en México en mayo 1997. Certimex, la
agencia mexicana de certificación orgánica se crea algunos meses después con el apoyo de la
Universidad de Chapingo, principal centro de investigación y de formación agronómica en el país.
Certimex obtiene sus primeros convenios con la oficina mexicana de la agencia de certificación
americana OCIA, luego con IMO Control (Suiza) y Naturland (Alemania). Un convenio directo con la
sede de OCIA en los Estados Unidos está a punto de firmarse. Actualmente, Certimex certifica
alrededor de seis productos orgánicos de organizaciones de pequeños productores (80% de su
actividad) de grandes fincas o de unidades procesadoras.
18
Organic Crop Improvement Association
38
Después de la constitución de la asociación Comercio Justo México, cuando se tomó la opción de un
sello por producto, Certimex fue naturalmente escogida como agencia de certificación para el sello
mexicano de comercio justo.
1.3. La definición de los objetivos y el inicio del sello mexicano
El año 1999 es decisivo para la definición de los objetivos y la estructuración de lo que sus propios
fundadores llamaran el “sistema mexicano de comercio justo”. Durante los seis primeros meses de su
existencia (noviembre 1998 - mayo 1999) el Comité de Trabajo redacta un Documento de Trabajo de
Base y define la misión de la asociación Comercio Justo México. La misión se formula como sigue:
“La misión principal de Comercio Justo México es promover la distribución masiva de
productos de los pequeños productores mexicanos mediante relaciones y esquemas de
comercialización que hacen justicia al trabajo y la dignidad de estos productores, sus
comunidades y organizaciones, en una relación solidaria con los consumidores.”
Se establecen relaciones con organizaciones sociales que representan importantes redes de la
sociedad civil mexicana y actúan para la defensa de los derechos humanos, políticos y sociales:
Alianza Cívica, Centro de Estudios Ecuménicos, Red Todos los Derechos para Todos y la Red de
Acción frente al Libre Comercio (RMALC). Algunas pequeñas organizaciones o fundaciones
involucradas en el apoyo a los pequeños productores y en el desarrollo regional se suman a la red: La
Sociedad Cooperativa Impulsora de Alternativas Regionales (IDEAR), La Asociación INVERTIR para
el Desarrollo Sustentable, Servicios Informativos Procesados (SIPRO) y la Fundación VAMOS para el
Desarrollo Sustentable. Su papel es de apoyar la promoción del comercio justo y del consumo
responsable gracias a su peso moral.
Estas organizaciones de la sociedad civil están invitadas como miembros fundadores y los estatutos
se escriben con ellos. También hacen una contribución financiera. La Asamblea Constitutiva de la
Asociación tiene lugar en mayo de 1999 y se registra oficialmente en el mes de septiembre. Un
Consejo Directivo y el Director Ejecutivo son nombrados por la Asamblea. Juntos preparan el Primer
Encuentro Nacional de Productores de Comercio Justo Mexicano que se instaura en agosto del
mismo año. El Sello de Garantía Comercio Justo México se define durante este periodo y la marca
está oficialmente registrada.
Los ejes de trabajo de Comercio Justo México se formulan de la siguiente forma:
•
La generación de una normatividad y sistemas de certificación de Comercio Justo regionales
•
La aplicación del Sello de Garantía Comercio Justo México en productos finales:
39
o
Productos finales propios de organizaciones de pequeños productores
o
Productos finales del sector privado hechos con la materia prima de los pequeños
productores
o
Productos de la Empresa Mexicana de Comercio Justo Agromercados
•
La promoción de la comercialización adecuada de los productos de los pequeños productores
•
La promoción del Comercio Justo hacia los diferentes actores de la sociedad mediante la
divulgación de los conceptos y las prácticas de Comercio Justo y en particular del Sello de
Garantía Comercio Justo México
•
La vinculación y el intercambio con iniciativas de Comercio Justo y líneas de trabajo afines en
México, tanto como en el exterior.
El siguiente periodo (octubre 1999 - mayo 2001) está dedicado al establecimiento de la estructura
estratégica del sistema mexicano de comercio justo. El análisis estratégico se realiza en pequeños
comités y en asambleas por producto (café, miel y granos básicos). En ellas se analizan las
experiencias de otras instancias de comercio justo y de certificación orgánica en función de su
pertinencia para el sistema mexicano. Es durante este periodo que se define el sistema de
certificación mexicano de comercio justo y sus primeras normas.
También, se abarcan los aspectos comercial y financiero a través de la búsqueda de financiamientos
nacionales e internacionales, así mismo, mediante el desarrollo de una empresa comercial de los
pequeños productores de tercer nivel , Agromercados, “Empresa Mexicana de Comercio Justo”. Sus
miembros son alrededor de quince organizaciones de pequeños productores.
En el ámbito nacional, se establecen relaciones con ONG’s, universidades, otras organizaciones de
productores y en el ámbito internacional con importadores y tiendas del comercio justo (ATO19) y FLO.
Café Fértil, el primer café con sello Comercio Justo México, producido por la empresa de comercio
justo Agromercados, sale a la venta en julio 2001. Se realiza un estudio de mercado hasta el
consumidor final. Durante el periodo siguiente la organización se dedica a la promoción del sello en el
mercado. En forma simultanea, se refuerzan las relaciones de Comercio Justo México con
Agromercados y Certimex y la asociación obtiene progresivamente el reconocimiento y una
colaboración internacional para la certificación.
19
Alternative Trade Organizations, organizaciones que se dedican al 100% al comercio de productos del
comercio justo, en oposición a los actores comerciales convencionales que distribuyen también otros tipos de
productos.
40
1.4. Un sistema con tres tiempos
La estrategia impulsada por las organizaciones miembros de Comercio Justo México descansa
claramente sobre el establecimiento de un sistema de certificación y de promoción de productos con
sello de pequeños productores mexicanos en el mercado interno. Su funcionamiento depende de la
sinergia entre tres principales actores, quienes asumen funciones complementarias en el sistema.
Estos actores son:
Comercio Justo México A.C. (asociación civil): promoción del comercio justo en México y
elaboración de las normas
Certimex S.C. (sociedad cooperativa), agencia de certificación orgánica y de comercio justo:
inspección y certificación de organizaciones y de productos.
Agromercados S.A. (sociedad anónima): empresas integrada del comercio justo, única en su tipo en
el ámbito internacional: transformación y comercialización.
Las organizaciones de pequeños productores miembros de Comercio Justo México y/o de
Agromercados, representan la base del sistema, puesto que participan en ambas instancias
directamente o a través de las federaciones de productores (café, miel, maíz). Las organizaciones
miembros de Comercio Justo México no participan en el proceso de certificación. Certimex asume la
inspección y la certificación, funciones que conservan una total independencia.
Analicemos ahora las principales funciones de este “sistema de tres tiempos”. Hay que subrayar que
Comercio Justo México concentró sus actividades sobre la elaboración de un sistema de normas de
comercio justo, en un primer tiempo, más que sobre las actividades de promoción. El examen
detallado de estas normas nos permite observar sus diferencias en comparación con las normas en
vigor en el sistema FLO. Compararemos también los procedimientos de inspección y de certificación
con otros sistemas de certificación conocidos, antes de analizar el aspecto comercial y las dificultades
causadas por la poca representación actual de los miembros de honor y de las organizaciones que
tuvieran la capacidad de apoyar campañas de promoción del comercio justo en diferentes ámbitos.
Miembros titulares de Comercio Justo México
ANEC, Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, A.C.
Café de Nuestra Tierra, A.C.
CEPCO, Coordinadora Estatal de Productores de Café de Oaxaca, A.C.
INVERTIR, para el Desarrollo Sustentable, A.C.
MAJOMUT, Unión de Ejidos y Comunidades de Cafeticultores del Beneficio Majomut
PAUAL, Pequeños Apicultores Unidos de América Latina, A.C.
SIPRO, Servicios Informativos Procesados, A.C.
UCIRI, Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo, de R.I.
41
Miembros de honor (organizaciones de la sociedad civil)
Alianza Cívica, A.C.
AMACUP, Asociación Mexicana de Arte y Cultura Popular, A.C.
CEE, Centro de Estudios Ecuménicos, A.C.
CNOC, Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras, A.C.
IDEAR, Impulsora de Alternativas Regionales, S.C.
Red Todos los Derechos para Todos, A.C.
RMALC, Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio, A.C.
VAMOS, Fundación para el Desarrollo Sustentable, A.C.
El sello mexicano de comercio justo
b) La elaboración de un marco normativo por Comercio Justo México
El marco normativo para el sello mexicano está integrado por 3 normas principales y de reglamentos
por producto. En la actualidad, solamente el reglamento para el café y la miel han sido definidos.
Reglamentos para los granos básicos, el nopal, la artesanía, el chocolate y otros productos están en
vías de elaboración20. Este sistema de normas de comercio justo aparece como uno de los más
completos existentes en el movimiento de comercio justo. Es uno de los únicos en conjugar: una
norma general, una norma para los puntos de venta, una norma para la(s) empresa(s) de comercio
justo, y reglamentos por productos (entre los cuales solo el reglamento para el café está terminado).
Las tres normas principales y el reglamento para el café fueron redactados entre octubre 1999 y mayo
2001, con base en propuestas, tomando en cuenta tanto la experiencia de los sellos de garantía de
comercio justo internacionales como la de las organizaciones de pequeños productores mexicanos,
mediante un proceso de discusión en el seno de las organizaciones miembros.
20
Por el momento se abandonó la idea de norma para la artesanía, por razones que desarrollaremos más
adelante.
42
2.1. Las normas del comercio justo mexicano
Las normas generales
La Norma General de Comercio Justo refleja los principios y las reglas generales del Comercio Justo
de los productos de los pequeños productores para el mercado mexicano.
•
La Norma para la Empresa Mexicana de Comercio Justo se refiere a la comercialización colectiva
entre diferentes grupos de pequeños productores.
•
La Norma para Puntos de Venta Calificados de Comercio Justo se refiere a los distribuidores que
establecen contacto directo con el consumidor en el sistema de certificación del comercio justo.
Reglamento por producto
•
El Reglamento para el Café es un complemento a la Norma General que fija las reglas específicas
del Comercio Justo Mexicano para el café.
•
El Reglamento para la Miel está en vías de aprobación (diciembre 2003) por las organizaciones
miembros de Comercio Justo México.
2.2. Comparación con los marcos normativos FLO y de Yamana-STEP
Respecto a los puntos de venta, este sistema de normas puede ser comparado con el sistema de
FLO-Fair Trade Labelling Organizations y con la estrategia de STEP Suiza, adecuada por Yamana en
Francia. Comercio Justo México y FLO desarrollaron sistemas de certificación basados en la
certificación por producto, pero la iniciativa mexicana estableció una norma que valoriza la capacidad
de las organizaciones de pequeños productores para la transformación y la comercialización de sus
propios productos (Norma para la Empresa Mexicana de Comercio Justo). Por su parte STEP Suiza y
Yamana desarrollan estrategias por sector y no toman en cuenta el origen del producto sino las
relaciones que se establecen a lo largo de la cadena producción-comercialización. Las principales
diferencias que surgen de la comparación de las normas figuran en la tabla al final del capítulo (p.
48).
Las diferencias más significativas se encuentran entre las normas de Comercio Justo México y el
sistema Fair Trade Labelling Organizations, del cual es en parte originario. A la luz de las entrevistas
que sostuvimos con los principales responsables del sistema mexicano de comercio justo (Jeroen
Pruijn, Mario Monroy y Taurino Reyes, para las tres principales instancias del sistema) y de la Unidad
de Certificación de FLO, podemos concluir que estas diferencias reflejan:
a) Una apreciación diferente de lo que representa el comercio justo
b) Una visión diferente del lugar, de la responsabilidad y de las potencialidades de las
organizaciones de pequeños productores.
Diferencias en la definición del comercio justo
43
La definición de los beneficiarios del comercio justo, y por ende de las responsabilidades que estos
asumen, aparece de manera más precisa o restrictiva (según los puntos de vista) en el caso de
Comercio Justo México que para FLO y Yamana.
Para Comercio Justo México, el comercio justo se define por “relaciones comerciales entre
organizaciones de pequeños productores y organizaciones o empresas de comercialización
y/o de industrialización que permitan a los pequeños productores, apoyados por el
reconocimiento de la calidad integral de sus productos por parte de los consumidores, obtener
un ingreso digno y estable, y e impulsar sus propios procesos e instrumentos de desarrollo
económicamente, socialmente, culturalmente y ecológicamente sustentables”
(Norma General de comercio justo § 1.6. El concepto de comercio justo)
Para FLO, el comercio justo es una alternativa para los pequeños productores y los empleados.
“El Comercio Justo es una alternativa para pequeños agricultores y trabajadores asalariados en el
Sur, los cuales, han visto su desarrollo económico y/o social restringido por las condiciones de
mercado. Si un justo acceso a los mercados bajo mejores condiciones comerciales, puede ayudarles
a superar los frenos al desarrollo, entonces podrán participar en el Comercio Justo.”.
(Criterio genérico de comercio justo para las organizaciones de pequeños agricultores Criterio genérico de comercio justo para trabajo contratado)
Las normas de FLO se enfocan sobre las condiciones comerciales para el acceso de los productores
a los mercados internacionales. Las de Comercio Justo México ponen énfasis sobre el desarrollo de
las organizaciones de pequeños productores. Desde el final de los años 1980, las iniciativas
nacionales de FLO (Max Havelaar, Transfair y Fair trade mark) empezaron a trabajar con
organizaciones de pequeños productores de café, cacao, azúcar y otros productos, antes de certificar
igualmente productos procedentes de plantaciones privadas que empleaban mano de obra, en
particular en el cultivo del té y del plátano. De esta apertura surgió una doble serie de normas. En
ausencia de una definición y de una teoría uniforme del comercio justo, resulta difícil de decir si esta
apertura hizo evolucionar el sentido del concepto “comercio justo” en un sentido deseable o bien al
contrario, hacia una definición menos precisa que incluye parte de lo que corresponde a la
responsabilidad social de las empresas.
Para Yamana, la finalidad del comercio justo es una “economía centrada sobre el ser humano en el
respeto al ambiente”. Esta organización a sistematizado la experiencia de la Fundación STEP, que
certificó puntos de venta e importadores en Suiza, y se propone partir de relaciones comerciales
existentes para intentar humanizarlas y volverlas más compatibles con el desarrollo sustentable. Se
apoya en la responsabilidad del comerciante quien, mediante un acto reflexionado y conciente, puede
favorecer este tipo de relaciones (relaciones comerciales justas). Entonces, toma en cuenta los dos
extremos de la cadena económica.
44
A diferencia de FLO y de Yamana, Comercio Justo México y las organizaciones que le pertenecen
optaron por considerar solo a las organizaciones independientes de pequeños productores la
legitimidad para participar en el comercio justo como productores. Esta definición parte del sector
social de las cooperativas de producción y eventualmente de comercialización, principales actores de
la iniciativa mexicana. Sin embargo, la definición del comercio justo resalta la noción de colaboración
de los productores con los distribuidores y los consumidores.
Colaboración y calidad integral
En una presentación hecha en el año 2002, Comercio Justo México define el comercio justo de la
forma siguiente:
Un pago digno por un producto de alta calidad integral
Una relación solidaria, consciente y corresponsable entre personas; los consumidores y los
pequeños productores
Relaciones económicas y comerciales estables que permiten el desarrollo integral sustentable y
equitativo
Un sistema económico incluyente y viable, no caridad
Una alternativa a los mecanismos destructivos del mercado convencional
La definición de Comercio Justo México menciona la noción de calidad integral de los productos, y
evoca el papel del consumidor, mientras la de FLO parece considerar “el acceso equitativo a los
mercados” como el único objetivo del comercio justo.
Según Comercio Justo México, la calidad integral del producto se puede definir así:
Calidad intrínseca del producto (calidad física)
Presentación
Servicio al cliente
Garantía de salud para el productor y el consumidor
Conservación del medio ambiente
Remuneración justa del trabajo
Desarrollo comunitario sustentable y equitativo
Participación democrática y transparencia administrativa
Es, sin duda, la primera vez que una norma de comercio justo precisa con tanta claridad las
obligaciones de los productores, haciendo énfasis sobre la noción de calidad integral como
contraparte a una relación solidaria con las empresas de comercialización / transformación y con los
consumidores.
45
El Reglamento para el Café precisa estas obligaciones en el caso de este producto, punta de lanza
del comercio justo: especifica que el café vendido con el sello “Comercio Justo México” tiene que
contar con una “calidad orgánica o estar en proceso de transición hacia la calidad orgánica, y estar
certificada por una instancia de certificación orgánica reconocida por Comercio Justo México” (§2.1.).
Se trata de un café cultivado bajo sombra, tecnología tradicional de los pequeños productores
indígenas en México.
Durante la entrevista, Jeroen Pruijn, Director Ejecutivo de Comercio Justo México, nos aclaró que esta
obligación de calidad orgánica no se aplicara forzosamente en las normas de otros productos. Sin
embargo, desde su punto de vista, “existen las condiciones para que la totalidad del café justo
vendido en México sea orgánico. Es el primer productor de café orgánico en el mundo, y muchas
organizaciones de pequeños productores lo producen. De esta forma, nos podemos acercar a la idea
de “calidad integral”, lo que deseamos. Este no es el caso para otros productos. Por ejemplo, sería
muy difícil exigir que un maíz justo en México sea a la vez de calidad orgánica.”
Otro efecto positivo de este reglamento es que permite a las organizaciones evitar una doble
certificación y obtención de sello (orgánica y justa) por la misma agencia de certificación (Certimex).
La idea de los promotores de Comercio Justo México es que su sello sea reconocido como un sello de
calidad integral, social y orgánica.
Criterios de precios
El Reglamento para el Café de Comercio Justo México fija un precio mínimo garantizado igual al
precio del comercio justo internacional de exportación, definido por FLO, (USD 125/100 libras,
incluyendo el subsidio de desarrollo (“premio social mínimo”) de USD 5/100 libras y un susidio de USD
15/100 libras para la certificación orgánica.
El Reglamento para la Miel está en vías de aprobación. Un primer borrador ha sido preparado y
luego propuesto por Comercio Justo México, mediante una consulta con las organizaciones de
pequeños productores, primero a distancia y luego durante reuniones. La Coordinación
Latinoamericana de Apicultores (PAUAL) juega un papel importante en este proceso.
Según Marta Torres y Graciela Arriaga de la Asociación Miel Maya, la miel ofrece una alternativa para
los campesinos sin o con poca tierra, que pueden optar por una estrategia de diversificación de sus
actividades productivas. El mercado de la miel es francamente diversificado (diferentes tipos y
calidades de miel).
Para la elaboración del reglamento sobre la miel, Comercio Justo México a tomado en cuenta el
reglamento FLO, las normas internacionales de calidad para la miel, y en particular las normas de
46
certificación orgánica, así mismo, la experiencia de las organizaciones de pequeños apicultores y de
empresas mexicanas de comercialización de la miel.
Los criterios de calidad de Comercio Justo México para la miel son idénticos a los criterios de FLO, y
corresponden a las normas internacionales en vigor, en particular en la Unión Europea, para las
calidades A y B, las cuales se diferencian por su grado de humedad. El reglamento mexicano añade a
estas dos calidades de exportación una calidad C, para un uso industrial en el mercado nacional, que
no estaba contemplada por FLO. Esta última calidad corresponde a un porcentaje de agua entre 19.6
y 23%.
Al contrario del café, el reglamento de Comercio Justo México no obliga a los productores de miel a
producir según los criterios de la agricultura orgánica. Sin embargo, México es más preciso en su
reglamento que FLO, respecto a los criterios de calidad de la miel, los cuales deben corresponder a
las normas de la Unión Europea (§3.2.) y alienta a los transformadores a conseguir una certificación
orgánica (§3.1.).
Comercio Justo México pensó necesario precisar la denominación “miel”. De hecho en México, “miel”
puede significar miel de abeja y también jarabe de maple o de maíz. El reglamento para la miel se
refiere únicamente a la miel de abeja (Apis mellifera) tal y como se menciona en la definición del
inciso § 1.4. Veremos que existe también una especie endógena de América Central, la abeja
melipona (Apis melipona) que produce una miel de calidad superior, pero en pequeñas cantidades,
altamente valorizado en el mercado nacional e internacional. Desgraciadamente esta miel no está
contemplada en el Reglamento de la Miel de Comercio Justo México.
El tema de los precios ha sido objeto de un gran interés. De hecho, para la temporada 2002 (que
inició en octubre) el precio del mercado era superior al precio fijado por el comercio justo. Aunque el
mercado italiano de comercio justo para la miel siga siendo muy atractivo para las organizaciones
mexicanas, esta situación causa algunos problemas a las empresas de comercio justo que trabajan la
miel. Según Lorenzo Nigo García de Comercio Justo México, treinta organizaciones de productores
consultadas se beneficiaban de un precio de comercio justo superior en un 15% al precio fijado por
FLOEl precio mínimo fijado en el borrador final del Reglamento para la Miel para las calidades A y B es
superior en un 6 a 7% al precio mínimo FLO. La situación del subsidio de comercio justo es diferente:
mientras FLO plantea un subsidio uniforme de USD 200 por tonelada, el reglamento mexicano
contempla un subsidio social más modesto de USD 75 por tonelada, a la cual se puede sumar un
susidio ecológico de USD 300 por tonelada para una miel con certificación orgánica. Comercio Justo
México relaciona entonces el ingreso de los productores a la calidad del producto en forma más
47
estrecha que FLO. Este reglamento indica además que el subsidio será otorgado a las organizaciones
que hayan conseguido un certificado de agricultura orgánica emitido por una instancia reconocida por
Comercio Justo México.
Comparación de los precios mínimos a los productores
Reglamento para la miel de FLO y Comercio Justo México
Precio mínimo Subsidio social
Normas
Calidad A
Subsidio
ecológico
mínimo
USD/tonelada
USD/tonelada
USD/tonelada
FLO
1650
200
No definido
Comercio
Justo México
1750
75
300
FLO
1500
200
No definido
1600
75
300
No existe
1200
75
150
Calidad B
Comercio
Justo México
FLO
Calidad C Comercio
Justo México
Costo de
participación
de los
productores
En vías de
definición
hasta 2003 : 0
0,5% del valor
de la transacción
En vías de
definición
hasta 2003 : 0
0,5% del valor
de la transacción
0,5% del valor
de la transacción
Los reglamentos para el Café y la Miel llevan algunas interrogaciones adicionales, que examinaremos
en forma general más adelante:
Se puede cuestionar la definición de un precio FOB, de una norma internacional, cuando el
mercado objetivo es prioritariamente nacional. ¿Qué sentido tiene este precio en el mercado
nacional?
Las condiciones de crédito y prefinanciamiento no están contempladas en el reglamento de
Comercio Justo México.
Resulta difícil interpretar el significado de tal ausencia, puesto que el financiamiento anticipado de la
producción es una de las condiciones del comercio justo internacional que más valoran los
productores. Ello resulta posiblemente de una voluntad de “realismo” frente al mercado mexicano, en
el cual puede resultar difícil exigir que las empresas cumplan con esta condición. Por otra parte, la
ausencia de esta condición favorece a las organizaciones de productores que se benefician de una
estructura de financiamiento propia, como son la CEPCO, la Tosepan y otras cooperativas.
Numerosas pequeñas cooperativas aún no desarrollan esta capacidad.
Es altamente posible que ambos reglamentos se acerquen el uno al otro, después de la solicitud de
Comercio Justo México de integrarse en FLO:
48
La norma mexicana prevé el pago por parte de las organizaciones de productores, de un costo de
“participación” para la promoción del sello, equivalente a un 0.5% de las transacciones justas
(1.5% para las empresas de comercialización y de transformación). Este pago representa la
contribución de las organizaciones de productores a los costos de inspección y de certificación.
Hasta el año 2003, las organizaciones de comercio justo, y en particular FLO, no cobraban a los
productores los costos de la inspección y de la certificación, los cuales están completamente
asumidos por los licenciatarios en los países importadores. En el sistema mexicano, una contribución
de los productores ha sido instaurada para volver el sistema económicamente sustentable y
demostrar el compromiso de los productores. Las organizaciones no están en contra de esta
disposición.
En su Asamblea General el mismo FLO Internacional ha adoptado el principio de una participación de
los productores en los costos de inspección y de certificación. Está calculando actualmente un monto
de contribución de los productores que combinaría un precio base fijo de 500 Euros con un porcentaje
de la venta lograda bajo el sistema FLO, evaluado a partir del precio FOB por kilogramo.
2.3. Reglamentos para productos en desarrollo o previstos
La mayor parte del esfuerzo de certificación y de promoción de productos justos realizado por
Comercio Justo México se relacionó hasta la fecha con el café, porque se trata del sector de
producción rural reconocido por ser el más consolidado en el país. Desde que empezaron a construir
su autonomía, en el transcurso de los años de 1980, las organizaciones de productores de café han
progresado en el control de la calidad de su producto y en su capacidad para organizarse y
comercializar. La documentación de Comercio Justo México menciona reglamentos en desarrollo para
la miel, los granos básicos, el nopal, la artesanía y el cacao. Dos de estos productos (la miel y el
cacao) cuentan ya con normas internacionales de comercio justo. La norma mexicana para la miel
está en vías de adopción.
Durante la Primer Reunión Nacional de Productores de comercio justo mexicanos en agosto de 1999,
se establecieron Comités de Productos inspirados en el modelo FLO: café, miel, cacao, granos
básicos y artesanía. Algunos meses después, entre los Comités y Asambleas de Productos
encontramos solo los del café, miel y granos básicos. Ello demuestra la dificultad de incluir nuevos
productos en el proceso de certificación, mientras se elabora su sistema de inspección-certificación, y
se negocia su reconocimiento por parte del comercio justo internacional.
Según Jeroen Pruijn, el otro reglamento en desarrollo más importante es el relativo al maíz. En este
sector, que tiene una especial importancia para la soberanía alimentaria, la iniciativa de los
productores a sido coordinada principalmente por la Asociación Nacional de Empresas de
Comercialización de Productores Agrícolas (ANEC), miembro de Comercio Justo México. A diferencia
del café, el proceso para este producto responde a los problemas específicos causados por un
49
proceso sectorial en el contexto económico. Parece casi imposible utilizar para este producto, muy
despreciado a raíz de la apertura al mercado norteamericano, un proceso que consistiera en fijar un
precio mínimo correspondiente a los costos de producción de la materia prima21.
Lorenzo Nigo García, explica que Comercio Justo México presta también atención particular al nopal.
Esta planta de alta resistencia climática es muy común en México y es conocida por sus propiedades
dietéticas y medicinales, usada para la elaboración de productos alimenticios y de higiene corporal.
Sin embargo, aún no empiezan las discusiones sobre un reglamento para el nopal.
El progreso de las discusiones para los otros productos ha sido bastante lento. La experiencia de FLO
y de Comercio Justo México muestra que se requiere entre uno a dos años para elaborar un
reglamento de producto para el comercio justo. Es de suma importancia que la elaboración del
reglamento sea acompañada de un desarrollo comercial del producto, en el caso contrario el
reglamento se vuelve un cascarón vacío.
Para el cacao y el henequén (fibra de agave), otros productos primarios, se ha pensado elaborar
reglamentos. El primero es una producción muy antigua en México, pero los pequeños productores
encuentran dificultades para controlar la cadena hasta la comercialización de la materia prima. No
obstante, el mercado interno del cacao y del chocolate está altamente desarrollado sobre bases
convencionales. El henequén y otras fibras han sido objeto de experiencias interesantes de desarrollo
de cadenas con un beneficio para los pequeños productores22.
Comercio Justo México parece haber abandonado la idea de desarrollar una norma para la artesanía,
por varias razones:
a) Las características de los productos artesanales no son favorables para una estrategia de
sello. De hecho, los precios de los productos artesanales son extremadamente variables, y se
relacionan más con el aprecio que obtienen en el mercado que con el trabajo de los
artesanos. Ellos pueden conseguir un ingreso decente al equilibrar los precios de los
diferentes modelos que ofrecen en el mercado. ¿Cómo en este caso fijar un precio justo
uniforme?
b) Tampoco la estructuración del sector artesanal es favorable a este tipo de estrategia. En este
sector, los puntos de venta y las organizaciones de apoyo juegan un papel determinante no
solo en la mejora de la calidad de los productos sino también en la concepción misma del
producto.
21
22
Véase parte IV.
Véase parte V.
50
c) AMACUP, la organización nacional mexicana que era líder en este sector para Comercio
Justo México ha encontrado grandes dificultades para encontrar un equilibrio financiero
durante los últimos años. Por ello, ya no puede soportar el proceso de definición de normas.
En el ámbito internacional, la definición de precios justos para la artesanía se basa en relaciones de
colaboración transparentes entre productores, importadores y puntos de venta y no sobre normas de
producto.
2.4. Norma para la empresa mexicana de comercio justo
La Norma para la Empresa Mexicana de Comercio Justo es una creación original de Comercio Justo
México. Representa un interesante esfuerzo para definir principios y criterios a los cuales una
empresa de comercialización de comercio justo debe obedecer. La norma permite completar la
arquitectura de normas del comercio justo abarcando el aspecto de la comercialización.
Los criterios más importantes de esta norma son los siguientes: La conformación del accionariado
(§2.1.): este debe estar conformado únicamente por organizaciones de productores, entre las cuales
ninguna puede adquirir más del 20% del total de las acciones; la toma de decisiones (§2.2.) que
obedece a la regla de un voto por acción (y no de un voto por organización, como en el caso de una
federación cooperativa); la participación (§2.3.); los criterios organizativos (§2.5.1.), ecológicos
(§2.5.2.) y de calidad (§2.5.3.). La norma define luego los objetivos y la política de la empresa: la
promoción de líneas colectivas de productos, la prestación de servicios comerciales a sus miembros,
y las condiciones de inspección y de certificación, que realiza Certimex.
Como lo indica su nombre, esta norma habla de una empresa mexicana de comercio justo,
identificada en la práctica como Agromercados, propiedad de 15 organizaciones de pequeños
productores, cuya organización interna corresponde perfectamente a la norma23. Hemos cuestionado
a Jeroen Pruijn sobre las razones de esta elección:
“La filosofía ha sido de unirse para lograr mayor fuerza en la transformación y sobre todo en la
comercialización. ¿Porqué dividirnos? De hecho, Agromercados es una empresa abierta: otras
organizaciones de productores pueden integrarse. Además, no vende solamente productos que
responden a las normas de Comercio Justo México sino también otros productos no certificados (miel,
mermelada, etc.).”
En la definición actual de la Empresa Mexicana de Comercio Justo, solo Agromercados puede
atribuirse el título, no solo porque la norma definida por Comercio Justo México ha sido elaborada a
su medida, sino sobre todo porque estipula que debe permanecer como única.
Sin embargo, Comercio Justo México no rechaza la posibilidad de modificar la norma para abrir la
puerta a una estrategia más diversificada de comercio justo nacional:
23
Véase más adelante el capítulo “El desarrollo comercial - Agromercados”
51
“De hecho, siempre podemos cambiar la norma. Pero para que otras empresas estén certificadas por
Comercio Justo México, tendrán que obedecer a las normes del comercio justo, en lo particular lo que
se refiere al precio mínimo.”
2.5. Norma para los puntos de venta calificados de comercio justo
Esta norma define los criterios que rigen la certificación de puntos de venta que distribuyen productos
con el sello de Comercio Justo México. Según Jeroen Pruijn, se trata de una “norma mínima”, porque
considera que un punto de venta que distribuye un solo producto certificado Comercio Justo México
puede aspirar a la certificación como “punto de venta de comercio justo”, en la medida que respete los
criterios de la norma para este producto. El objetivo de esta norma es de alentar los puntos de venta
tradicionales para comercializar productos con el sello Comercio Justo México.
Los principales criterios de esta norma son los siguientes:
Apoyar la promoción y la publicidad específica de los productos certificados de comercio justo.
Respetar un plazo máximo de pago a los productores de comercio justo (15 días para el café).
Respetar un margen máximo según el producto (25% para el café).
Otorgar ubicaciones preferenciales a los productos certificados de comercio justo.
Excluir a los proveedores de productos con el sello de garantía Comercio Justo México de
cualquier obligación de aplicar descuentos, durante las campañas de promoción o de ofertas.
Según el director de Comercio Justo México, aunque haya sido concebida como “una norma mínima”,
que puede admitir un punto de venta cuando vende un solo producto certificado de comercio justo, la
norma tiene poca suerte de ser adoptada en la práctica por los puntos de venta tradicionales y por los
supermercados. De hecho, estos últimos obligan a los productores a aceptar plazos de pago
superiores a los de la norma (usualmente 90 días para el café), practican márgenes superiores o
discrecionales, o bien usan prácticas contrarias a la norma (como el hecho de imponer rebajas a los
productores durante las campañas de ofertas).
La norma para los puntos de venta calificados del comercio justo tampoco ha sido concebida para las
tiendas especializadas del comercio justo. Por ende, no puede ser directamente comparada con los
criterios desarrollados para los puntos de venta de la red NEWS (Network of European World Shops)
o para los de su miembro francés, la Federación Artesanos del Mundo. El objetivo al momento de su
concepción era solamente alentar a las tiendas para que vendan productos del comercio justo, sin
obligarles a la exclusividad (por ello el concepto de “puntos de venta”). En los hechos, los
supermercados con los cuales Comercio Justo México negoció no han mostrado un gran interés por la
certificación como punto de venta, aunque estén dispuestos a comercializar productos certificados.
Partiendo de la idea que sería prácticamente imposible de convencer a los distribuidores aceptar tal
norma, FLO no juzgó oportuno establecerla para Europa. En México, la función de esta norma es
52
meramente simbólica, puesto que no ha encontrado aún un campo para aplicarse. El realismo obligó
a Comercio Justo México a considerar que más vale lograr una venta masiva del producto a pesar de
que el margen practicado por el distribuidor y las condiciones de pago no respondan a las normas de
equidad, que permitirían certificarles como puntos de venta del comercio justo.
53
Comparación de las normas publicadas por
Comercio Justo México/ Fair Trade Labelling Organizations International/ Yamana-STEP
Comercio Justo México
Norma General de
Comercio Justo
FLO International
Normas genéricas del
comercio justo
Para las
organizaciones de
pequeños productores
Para la mano de obra
asalariada
Yamana
STEP
Principales diferencias
Para Comercio Justo México,
el comercio justo concierne
únicamente a las
organizaciones de pequeños
productores (§1.6. Concepto
Definición del comercio del comercio justo y §2.
justo pero no hay
Criterios generales).
norma general
FLO cuenta con dos series
Única obligación:
de normas: para las
respeto de las normas organizaciones de pequeños
productores y para los
de la OIT relativas al
trabajo
empleadores de mano de
obra asalariada.
Para Yamana el comercio
justo es progresivo y tiende al
desarrollo sustentable.
Normas de comercio justo
para el café
(al contrario de otros
Reglamento para el Café productos, tales como
plátanos, frutas, jugo de
No hay reglamento por
frutas, pelotas deportivas, producto
y el té, existe para el café
una sola serie de normas).
Norma para la Empresa
Mexicana de Comercio
Justo
Norma para Puntos de
Venta Calificados de
Comercio Justo
Para CJM, el café debe ser
producido por pequeños
productores de la agricultura
orgánica, que cultivan bajo
sombra forestal
(§2.1. Criterios ecológicos
específicos).
FLO impone únicamente las
normas legales en vigor.
Respeto al uso de pesticidas,
añade a la lista de productos
prohibidos, algunos
pesticidas particularmente
peligrosos.
No hay equivalente
No hay equivalente
No hay comparación posible
No hay equivalente
El sello STEP es
atribuido a los
comerciantes que
desean vender en
forma justa.
Ellos deben
comprometerse a
respetar un código de
conducta elaborado por
Yamana.
No hay normas para los
puntos de venta
No hay sello para el punto de
venta
Contrato de exportación y de
importación para el
exportador y el importador
Licencia para la empresa que
utiliza el logotipo FLO
54
3. La inspección – Certimex
3.1. Certimex: de la agricultura orgánica al comercio justo
Aun cuando Comercio Justo México haya desarrollado su propio sistema de normas de comercio
justo, con la participación de sus diferentes miembros, estos últimos no participan en el proceso de
certificación, lo que es una condición necesaria para garantizar la independencia del sistema de
inspección y de certificación.
La opción elegida por Comercio Justo México para la inspección y certificación ha sido trabajar con la
agencia de certificación reconocida e independiente Certimex (Certificadora Mexicana de Productos y
Procesos Ecológicos, S.C.) cuya sede está en Oaxaca, capital del Estado de Oaxaca. Esta agencia
de certificación actúa de acuerdo con las normas internacionales para la certificación independiente
(ISO/IEC 65), sin embargo, aún no cuenta con su acreditación para esta norma.
Logotipo de Certimex
Hemos presentado más arriba el origen de esta agencia de certificación. Cabe recordar que Certimex
inició sus actividades de inspección y de certificación en 1997, en el sector de los productos y de los
procesos de la agricultura orgánica. Su experiencia en la materia facilitó la realización de inspecciones
compartidas entre diferentes tipos de certificación y de sello a la vez, tanto para la agricultura orgánica
como para el comercio justo (nacional e internacional).
Las organizaciones de pequeños productores representan el 80% de la actividad de Certimex, la
inspección y certificación de café constituye la mayor parte. Siguen la miel, el cacao, el ajonjolí, y
algunos otros productos. Las grandes fincas y las unidades procesadoras representan el resto de la
actividad. Aunque su principal orientación sea el servicio a las organizaciones de pequeños
productores, Certimex tiene la obligación de permanecer abierta a toda forma de organización, sea de
pequeños productores, de finqueros, organizados o privados, para sus actividades ligadas a la
agricultura orgánica.
Respecto al comercio justo, las actividades de Certimex empiezan en 2000-2001. Hoy día, Certimex
asume la inspección y certificación del comercio justo para Comercio Justo México. En 2003, realizó
la inspección y certificación de 7 organizaciones de productores procedentes del Sureste del país, en
donde se concentra la población indígena pobre (Chiapas, Oaxaca y Guerrero).
55
Certimex emplea a cinco cuadros administrativos asalariados y cuenta con veintidós inspectores de
campo bajo contrato. Seis inspectores adicionales se integraron al equipo en 2003. La totalidad de los
inspectores están calificados para la agricultura orgánica. Entre ellos, diez cuentan con acreditación
de Comercio Justo México para el comercio justo nacional. Cuatro de estos diez están también
acreditados por FLO para el comercio justo internacional.
Las relaciones de los inspectores de Certimex con FLO tienen un carácter meramente individual. Ose
Nelsen, ex responsable de FLO para México, precisa que la organización internacional no tiene
contrato con Certimex, sino únicamente con cuatro de sus inspectores, quienes están capacitados
individualmente por FLO para la inspección de 16 organizaciones de productores de café y de miel en
2003.
3.2. Críticas de los productores al sistema FLO
A través de las relaciones de Certimex con FLO se observa una cierta desconfianza recíproca de las
organizaciones de productores mexicanos hacia el sistema de certificación internacional de productos
del comercio justo. Subrayamos en la historia de las organizaciones de productores que la transición
entre las iniciativas nacionales del tipo de Max Havelaar y un organismo internacional había
provocado un distanciamiento entre los asociados internacionales. Estas dificultades generaron una
cierta desconfianza de los productores en el sistema de inspección y de certificación de FLO,
agravada por los recientes casos de descertificación por FLO de organizaciones de productores, lo
que es una situación común en cualquier sistema de inspección y certificación.
a) ¿Los productores “lado social” del comercio justo o asociados económicos?
Numerosas organizaciones de productores enuncian la definición del comercio justo que se usa en
Europa, la cual hace referencia al concepto de pequeños productores marginados. Estiman que esta
definición pudieran contribuir a aislar a estos grupos en el mercado. A raíz de esta definición, FLO es
ocasionalmente percibida como una organización paternalista, que define a las organizaciones de
productores como sus “asociados sociales” del comercio justo y las empresas de exportación, de
importación y de transformación como sus “asociados económicos”. El hecho que la inspección y la
certificación sean realizadas gratuitamente para las organizaciones de productores reforzaba esta
interpretación, mientras limitaba su acceso al registro de FLO.
Sin embargo, el comercio justo nació del rechazo de las relaciones asistencialistas entre los países
del Norte y del Sur, y pareciera lógico considerarlo como un movimiento social y económico entre
asociados comerciales que pueden alcanzar un nivel de madurez equivalente en sus relaciones
económicas.
56
Por su lado, las organizaciones de productores prefieren hablar de un movimiento de pequeños
productores, y definir el comercio justo como “un proceso
continuo de desarrollo de las
organizaciones campesinas y de articulación en el seno de grupos más amplios”. También,
consideran que el comercio justo es más que una relación entre organizaciones no gubernamentales
del Norte y “productores marginados”. “Pensamos que FLO es mucho más que eso, es un sistema
alternativo. FLO puede ser mucho más que lo que representa hoy, no solo en términos de mercado,
sino también en términos de concepto de relaciones comerciales entre consumidores y productores.
Ahí está el debate.”24
“Estamos organizados en red en el ámbito latinoamericano, gracias a la Coordinación
Latinoamericana de productores de FLO, la cual cuenta con ocho años de existencia. Se tiene
también un acercamiento con organizaciones de América Central. El comercio justo debe ser
considerado como una alternativa al “libre” mercado. Al contrario, la gente de FLO lo ve como un
pequeño comercio a parte del gran comercio.”
b) ¿Una agencia de certificación cerrada?
Numerosas organizaciones de productores que aún no participan en el comercio justo internacional,
no entienden los obstáculos que enfrentan para registrarse en FLO y consideran que las explicaciones
ofrecidas por la organización internacional son evasivas.
La cooperativa Tosepan Titataniske nació hace 26 años en Cuetzalán (Puebla) y cuenta actualmente
con 5,800 miembros entre los cuales 2,400 productores de café minifundistas están interesados en el
comercio justo, debido a los bajos precios del café en el mercado internacional. Esta organización,
ejemplar desde varios puntos de vista (democracia, diversificación de las actividades de sus
miembros, estructura de ahorro-crédito, centro de capacitación, etc.) cumple seguramente con los
criterios del comercio justo. La cooperativa solicitó una inspección de comercio justo a FLO en 2002,
pero se encontró con una puerta cerrada, puesto que FLO se negó a realizar la inspección por
razones económicas.
La justificación de FLO es que el mercado del comercio justo para el café está saturado. FLO pide
entonces a los productores de encontrar un comprador que aceptaría pagar la licencia de FLO antes
de realizar la inspección para acceder a la certificación. Las organizaciones de productores tienen la
impresión que el sistema FLO les coloca en un circulo vicioso.
El consejero de Majomut conoce más el comercio justo internacional, por ello no cree en la
justificación de FLO para limitar la entrada de nuevos productores en su registro, según para no crear
“falsas expectativas”. Esta situación sería provocada por el funcionamiento de FLO.
Cuando FLO no exigía una participación de los productores en los costos de inspección, una
organización de productores inspeccionada y certificada por FLO que no encontraba un comprador de
24
Entrevista con Víctor Pérez Grobas, Unión Majomut.
57
licencia FLO, representaba una carga financiera para FLO. De hecho, sus representantes añaden que
no tiene sentido certificar un grupo que no cuenta con la capacidad de entrar en el mercado. “Esta
justificación es ilegítima, ilegal y discriminatoria. Un grupo importante de FLO en Europa piensa que
debe ser una agencia de certificación muy particular, que no acepta que otros utilicen sus normas,
que otros efectúen el monitoreo, lo que es contrario al uso internacional de las normas, tal como lo
define el ISO 65. Este grupo quiere la exclusividad sobre el nicho de mercado sobre el cual está
posicionado FLO.”
“Por ejemplo, es necesario alentar a las organizaciones de productores para contar con su propio
servicio de comercialización. Mientras tanto, podemos ayudar a las que tienen dificultades para
comercializar, gracias a nuestro registro.” El registro de las organizaciones de productores de
comercio justo debería entonces estar abierto. ¿Pero quién puede tomar esta decisión?
“Las personas que dicen que FLO es una agencia de certificación han defendido la idea que solo FLO
puede realizar el monitoreo. Es absurdo querer hacer pagar el monitoreo (como será el caso a partir
de 2004) y que sea obligado hacerlo con ellos. Estamos de acuerdo para pagar, pero queremos que
la inspección esté bien hecha, como es con Certimex. Ello representaría también una garantía para
los consumidores”.
c) Cuestionamiento de la calidad de las inspecciones
Al comparar el rigor de las inspecciones efectuadas para la agricultura orgánica con las que realizan
los inspectores de FLO, varios representantes de organizaciones de productores reprochan a esta
última una falta de profesionalismo, hecho que admiten los propios responsables de FLO cuando se
trata del “sistema FLO antiguo”, es decir hasta enero 2002.
Según Ose Nelsen de Flocert, “La certificación con FLO se ha vuelta más rigurosa. En el sistema
antiguo, cada comité jugaba su propio papel; no era realmente una certificación”.
Sin embargo, las críticas a la calidad de las inspecciones persisten en 2003. La falta de experiencia y
el origen extranjero de los inspectores es frecuentemente evocada:
“Hay veces FLO nos mandaba monitores extranjeros que no conocían las formas de tenencia de la
tierra en México, en particular lo que es un ejido. Este fue el caso de un inspector alemán; durante su
visita de un día, pasamos una hora en explicarle lo que es un ejido.”
Si bien es cierto que el Artículo 27 Constitucional se refiere a esta forma de tenencia de la tierra, no
precisa explícitamente el concepto mismo. Sin embargo, el sistema ejidal es la forma de tenencia de
la tierra predominante en México. En la práctica, el concepto de ejido se aplicó a los núcleos de
población que se beneficiaron de la redistribución de las tierras en el marco de la ley. La organización
del trabajo en un ejido puede ser individual o colectiva.
58
Según la misma fuente, “Durante años, tuvimos problemas con inspecciones de mala calidad. Por
ejemplo, ISMAM, una de las grandes organizaciones fundadoras del sistema de comercio justo, tuvo
problemas administrativos y financieros muy serios. Ha sido descertificada este año (2003), cuando
recibía cada año una visita del monitor de FLO. ¿Cómo es posible que no se haya dado cuenta antes
de los problemas de esta organización? Eso se debe a que la inspección / monitoreo no es sería.”
FLO afirma que son inspectores originarios de la misma región del mundo que efectúan sus
inspecciones. La práctica muestra que esta afirmación está por lo menos sesgada. El inspector
mencionado por ISMAM es un consultor holandés radicado en América Central.
En algunas ocasiones, los criterios utilizados por FLO son percibidos como poco adaptados a la
cultura y a la sociedad mexicana:
“Por otro lado, FLO nos pedía minutas de las asambleas generales. Les explicábamos que no
podíamos entregar minutas de AG firmadas por los productores. Pero ello no significaría nada en un
contexto indígena, cuando la mayor parte de la gente es analfabeta y poco acostumbrada a leer actas
de asambleas. Sin embargo, los acuerdos que se toman en asamblea se respetan y se aplican,
porque la gente se acuerda, eso es su cultura. FLO no podía comprender eso. Una persona que
hubiera trabajado con una organización social de productores lo entendería.”
d) La descertificación de ISMAM
Las interpretaciones que dan las organizaciones de productores sobre la descertificación de la
organización Indígenas de La Sierra Madre de Motozintla “San Isidro Labrador” SSS. (ISMAM) por
FLO en marzo 2003, ilustra la crisis de confianza entre las organizaciones de productores de café y el
sistema internacional de certificación del comercio justo.
ISMAM es una sociedad cooperativa con el estatuto “Sociedad de Solidaridad Social”, integrada
únicamente por pequeños productores de café que cultivan un máximo de 10 ha cada uno, y en
donde no se observa ninguna discriminación de raza ni de creencia. ISMAM nació en 1986 con 250
miembros distribuidos en diferentes regiones del Estado de Chiapas, con el propósito de efectuar la
transición entre una agricultura de subsistencia (cultivo de maíz y frijol en el sistema tradicional de la
milpa) y la comercialización del café. Hoy día, son 1320 miembros, todos productores de café
orgánico pertenecientes a 20 municipios (18 antes de la reorganización administrativa del estado,
realizada por el gobierno actual).
Esta organización es una de las más importantes en el estado de Chiapas en cuanto a número de
agremiados y volumen de café, y ha participado en las redes de comercio justo desde el final de los
años 1980. La superficie de producción de la organización cubre la superficie de cafetales en los
estados de Colima y de Tabasco reunidos, es decir 5,012 hectáreas.
59
La organización tuesta y empaca directamente una parte de la producción en su propia unidad de
transformación. Es una de las pocas organizaciones junto con UCIRI, que produce café soluble en el
Estado de Veracruz para el mercado nacional e internacional. También su café se exporta a Europa
(Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda, Italia, Suiza), hacía Estados Unidos y Japón. Los
proyectos de diversificación agrícola giran en torno a: la canela, pimienta, vainilla, cítricos, hortalizas y
plantas medicinales, miel orgánica, y ecoturismo para el beneficio de los ecosistemas y de los
habitantes de las regiones costeras y cafetaleras.
Dos inspecciones sucesivas de la organización por parte de los inspectores acreditados por FLO
concluyeron en la descertificación de ISMAM en marzo 2003. El reporte de la primera de estas
inspecciones que tuvo lugar en diciembre 2002, contenía información sumamente grave para la
organización. La segunda inspección realizada por otro inspector confirmó las observaciones en
febrero 2003. Entre las dos inspecciones, la central de compras alemana de comercio justo GEPA
constató en el lugar, que el asesor y tal vez también una parte de la directiva de la organización, no le
permitía hablar directamente con los productores, lo que evidencia un problema de democracia en la
organización.
Poco tiempo después de la segunda inspección, el asesor Jorge Aguilar fue despedido por los
delegados de la organización. La descertificación ocurre en marzo 2003, inmediatamente después de
esta inspección.
Hay que destacar que en el sistema FLO, los inspectores son consultores independientes que reciben
términos de referencia por parte de la organización internacional (estándares y preguntas concretas
en función de los resultados del cuestionario llenado por los productores).
Las decisiones relativas a la certificación son tomadas por el comité de certificación, con base en el
reporte del inspector. Este comité se reúne cinco veces al año y está integrado por lo menos por seis
personas, entre las cuales se encuentran representantes de las organizaciones de productores, dos
representantes del sector comercial y expertos. Existen cuatro opciones de dictamen:
1. Certificación
2. No Certificación
3. Certificación bajo condiciones (se verifica al año siguiente)
4. Certificación con pre-condiciones
La “descertificación” corresponde a un caso de no certificación aplicado a una organización antes
certificada por FLO. Ocurrieron otros casos de descertificación en 2002 y 2003 entre las
organizaciones de productores de miel y de café, pero ninguno fue tan sonado como el de ISMAM.
60
Los reportes de inspección son confidenciales, sin embargo, según la Unidad de Certificación de FLO,
los principales problemas identificados en el caso de ISMAM fueron:
•
La falta de flujo de información hacia los productores
•
Condiciones de trabajo en la finca de 300 has comprada por la organización, no conformes a los
criterios del comercio justo, con un pago de los jornaleros guatemaltecos inferior al de los mexicanos,
y el trabajo de los niños (este último punto es muy controvertido).
•
Una vida democrática interna débil, con una reunión de los delegados cada dos años solamente, y
con solo 11 delegados.
Los representantes de ISMAM han dado información más precisa. Según ellos, el reporte de
inspección hubiera concluido sobre:
•
Manipulación de la organización por parte del asesor Jorge Aguilar
•
Ausencia de actas de asamblea general relativas al uso del subsidio de comercio justo
•
Existencia de deudas bancarias importantes, originadas principalmente por los intereses
acumulados
La interpretación de estos dos últimos puntos ha sido confirmada por el propio Jorge Aguilar.
Estas deudas provendrían originalmente de compras costosas para la organización, decididas por el
asesor:
-
Una unidad de torrefacción con una capacidad exagerada (2,5 toneladas por hora, solamente
10% de esta capacidad es utilizada). Existiría solamente una decena de unidades de este tipo
en el mundo.
-
Una plantación de 300 hectáreas en una zona ecológica de la región de Motozintla, con la
finalidad de servir como plantación-escuela y dedicada a la producción de café orgánico bajo
sombra.
Después de haber retirado a la organización su certificación, FLO le alentó para que tomara algunas
decisiones para lograr la recertificación. En particular, se trataba de mejorar la vida democrática de la
organización, y presentar un plan de reembolso de la deuda que alcanzaban 33 millones de pesos (3
millones de dólares) en septiembre 2003.
Según José Manuel Aguilar, responsable de la producción y de la certificación, el plan de reembolso
de la organización prevé:
•
La venta de la plantación, para rembolsar una parte de las deudas
•
La renegociación de 90% de la deuda con Banrural, gracias a la ley de emergencia
•
La utilización de una mayor parte de la capacidad de la maquina de torrefacción, mediante la
torrefacción del café de otros productores. Se han establecido relaciones con la finca Huixtla y la
empresa Café Holanda.
61
•
Es posible la colaboración con Agromercados, pero estos prefieren la venta de café en verde.
La previsión de cosecha para el periodo diciembre 2003-febrero 2004 es de 65,000 quintales de café,
por lo que la organización necesita 5 millones de pesos para el acopio de la producción (que
corresponde a un adelanto de 500 pesos por quintal a los productores, como precio base).
En cuanto a la vida interna de la organización, FLO impone un número de delegado proporcional al
número total de miembros. Hasta la fecha, los delegados eran nombrados por región. La
reorganización implicaría duplicar el número de delegados y por ende, un aumento de los costos de
transporte y de hospedaje para ISMAM, subraya la organización.
Solo el antiguo asesor contesta sobre todos los motivos de la descertificación.
“El proceso de certificación de FLO tiene que ser completamente reformado. Habría que separar tres
sectores: la promoción, el control y la inspección. FLO auditó solamente 80 grupos de los 180
miembros. El sistema FLO tiene por los menos 15 fallas; no respeta el ISO 65, en lo particular en lo
que se refiere a la selección del inspector”. Este último punto queda por ser demostrado.
J. Aguiar cuestiona la imparcialidad de FLO: “La inspección de ISMAM fue tendenciosa.” “En lo que se
refiere a la finca, hubo de hecho un error de inversión. Pero se pueden mencionar otros errores de
inversión cometidos por las organizaciones de productores. Además, todas las cooperativas violan el
derecho de los trabajadores, de los empleados (cocineros, etc.). Sin embargo, hay que destacar que
ISMAM inscribió a todos sus asalariados en el seguro social.”
Este punto merece ser discutido. En ISMAM, como en otras organizaciones de productores, la escala
de salarios es relativamente amplia. Según las informaciones que hemos podido recoger, la relación
entre los salarios más bajos y las indemnizaciones de los miembros de la directiva o los salarios más
elevados es por lo menos de 1 a 5.
Salarios o indemnizaciones quincenales:
Miembros de la directiva: $ 2,700
Recepcionista: $ 600
Cocinera: $ 800
Es lamentable que la participación en el comercio justo internacional con FLO no haya representado
una oportunidad para provocar una evolución de esta situación general en las organizaciones de
productores.
Lo que la directiva de ISMAM y los observadores de otras organizaciones tienen dificultad de entender
en el comportamiento de FLO es la brutalidad de la decisión y la publicidad que le fue dada, causando
graves daños económicos a la organización.
La Unidad de Certificación de FLO reconoce que la adopción del nuevo sistema en 2002 haya podido
generar algunos cambios en las relaciones con las organizaciones de productores. “Con el sistema
62
de certificación anterior, FLO era más flexible en sus relaciones con los productores. Sin embargo,
ISMAM había recibido varios avisos desde el año 2000, y uno muy serio en 2002.”
Tal vez, FLO se encontraba también en un círculo vicioso: el asesor de ISMAM monopolizaba las
decisiones y las relaciones con el sector comercial y los interlocutores del comercio justo, era difícil de
explicar a los productores y a sus delegados el significado de estos avisos, aunque los inspectores de
FLO hayan participado en las asambleas generales, las cuales, recordamos, reunían a pocos
delegados.
El procedimiento para la certificación de FLO prevé la posibilidad de apelar la conformidad de la
decisión del Comité de Certificación ante el Comité de Apelación, integrada por tres miembros del
Consejo de Administración de FLO. Según ISMAM, el Comité de Apelación apoyo la decisión del
inspector y declaró ser únicamente responsable de la calidad del trabajo de los inspectores. ISMAM
analiza esta situación como una imposibilidad para los productores de apelar realmente una decisión
de FLO, recuerda que FLO no cuenta con la certificación ISO 65, y que la participación de los
productores en el sistema es extremadamente limitada.
Para la agricultura orgánica, el procedimiento de certificación prevé seis meses de ajustes cuando hay
una falla respecto a las normas por parte de los productores. En el comercio justo, la situación es
diferente, puesto que a través de su producto, es la vida democrática de la organización que viene
siendo certificada. Se entiende entonces, que las consecuencias puedan ser inmediatas cuando se
encuentra un problema.
Sin embargo, la publicidad dada a la descertificación y sus consecuencias para la organización
pueden ser legitimamente discutidas:
Según dos fuentes contradictorias (el antiguo asesor y un ingeniero trabajando actualmente con
ISMAM), FLO pudo haber anunciado públicamente la descertificación de ISMAM, provocando el
estupor en el conjunto de las compañías del sector cafetalero. La información, según la cual uno de
los principales motivos de la decisión era el trabajo de los niños y la menor remuneración de los
trabajadores guatemaltecos, se difundió rápidamente. Numerosas empresas que tenían un contrato
con ISMAM para la compra de su siguiente cosecha, prefirieron denunciarlo. 25,000 quintales de café
no fueron cosechados, causando una pérdida cuyo monto estimado alcanza USD 1,300,000. La mitad
de los 40,000 sacos previstos para la exportación tuvo que ser vendida a los intermediarios a un
precio de $ 570 por saco en lugar de $800 en el circuito del comercio justo.
Según Verónica Rubio, responsable de Flocert (la Unidad de Certificación de FLO) para varios países
de América Latina incluyendo México, ISMAM ha realizado progresos reales desde su descertificación
y la liquidación de su asesor. Estos progresos han motivado su recertificación el 9 de diciembre de
2003. “Es relativamente tarde para volver a certificarles porque los contratos se hacen en octubre y
noviembre. Pero también fueron lentos en realizar los cambios necesarios.” A la par de otros
observadores de las organizaciones de productores en México, Verónica Rubio subraya la situación
especial de este país, en el cual “la guía espiritual” de una organización (que lleva generalmente el
63
título de “asesor”) dispone de mucho poder. Pero los productores garantizan los contratos firmados
con esta persona que no es su representante electo con sus bienes personales. Aunque brutal y tal
vez torpe, los casos de descertificación dictaminados por FLO han permitido a algunas
organizaciones, tales como ISMAM y La Selva, tomar conciencia de algunas deficiencias en la vida
democrática de su organización.
Ronald Nigh, de la organización ecologista Dana, señala un caso de exclusión del movimiento de
comercio justo sobre la base de rumores. La Organización Otilio Montaña, miembro de Solidaridad
Campesina Magisterial (SOCAMA) inició sus actividades en el transcurso de los años 1990 con
observadores electorales en las elecciones municipales. A raíz de un conflicto con el partido oficial,
algunos miembros de SOCAMA están encarcelados. La organización cambia entonces de giro y se
divide. En la región norte de Chiapas en donde predomina el idioma Chol, se somete a Paz y Justicia,
organización que lucha contra el movimiento Zapatista con métodos paramilitares. La base de la
organización rechaza esta sumisión y forma la “SOCAMA Verde”. En los Altos y la Sierra de
Motozintla, Otilio Montaña, cercana de ISMAM y claramente separada de los paramilitares, establece
proyectos productivos. Pero Otilio Montaña pierde su certificación de comercio justo en los años 1990,
a raíz de informaciones imprecisas que circulan en Alemania sobre la relación de SOCAMA en su
totalidad con las organizaciones paramilitares.
3.3 Las ventajas de una certificación nacional
Sea cual sea su gravedad, el caso ISMAM no es el origen del establecimiento de la certificación
nacional del comercio justo en México, puesto que tuvo lugar varios años después, y que esta
organización se encontraba, a su propio decir, relativamente aislada del movimiento de los
productores en agricultura orgánica y en comercio justo.
Sin embargo, el conjunto de las organizaciones mexicanas de productores perciben la inspección por
una organización nacional como una solución a los problemas encontrados por la distancia cultural
existente con un sistema piloteado desde Europa. Algunos grupos de productores afirman que están
dispuestos a pagar la totalidad de los costos de inspección, a condición que FLO garantice la calidad
del servicio. La situación actual no satisface sus expectativas. Se reconoce a los inspectores de
Certimex con mayor experiencia con las organizaciones de pequeños productores, de las cuales
provienen en muchos casos. La comunicación y la comprensión con ellos sería mucho más ágil,
mientras pareciera existir un serio problema de comunicación con los inspectores de FLO.
Una de las principales ventajas del sistema de certificación de Comercio Justo México, que delega a
Certimex la inspección y la certificación del comercio justo en México, es la posibilidad para este
último de realizar conjuntamente una inspección biológica y social de una organización de
productores, lo que permite un ahorro de tiempo importante y una inspección social más profunda.
Hace algunos años, una primera inspección piloto en ambos sentidos, orgánica y justa, para el
mercado interno, fue realizada por Jeroen Pruijn (actual director de Comercio Justo México) y Luis
64
Martínez, como inspectores de comercio justo de Certimex. Durante esta inspección, se generaron
amplios debates en los cuales los productores tuvieron la oportunidad de exponer su punto de vista.
Según Víctor Pérez Grobas, se pudo constatar lo siguiente:
√
En general, la inspección para la certificación orgánica en Majomut dura entre 10 y 12 días.
√
La inspección para el comercio justo no implica más de un medio día de trabajo adicional.
“Si se realizan las dos inspecciones en conjunto, es posible efectuar una inspección y un monitoreo
mucho más exhaustivo que durante una inspección de comercio justo convencional. En una
inspección de agricultura orgánica, el inspector solicita todos los recibos de la cosecha, todas la
facturas y documentos. Con ello revisa minuciosamente el proceso de cosecha y de comercialización.
En general, un inspector de comercio justo no lo hace. Entonces cuando ambas inspecciones se hace
en conjunto, la inspección es notablemente de mejor calidad.”
Este sistema fue establecido por Certimex para las organizaciones que solicitan su certificación a
Comercio Justo México. La agencia mexicana de certificación realizó de esta manera nueve
inspecciones conjuntas de organizaciones de pequeños productores en 2002 y 16 en 2003. Algunos
grupos fueron a la vez certificados por FLO, otros no.
El asesor de Majomut propone que la organización de productores pague uno o dos días de
inspección adicionales (entre USD 500 y 800) a la inspección orgánica realizada por Certimex, para la
inspección de comercio justo FLO. Este día adicional está de hecho distribuido a lo largo de la
estancia del inspector en la organización y correspondería al tiempo de redacción del reporte de
certificación de comercio justo. Los inspectores llenarían así el cuestionario de FLO con base en la
información recogida durante la inspección orgánica.
Según Comercio Justo México, un sistema de certificación y de atribución de sello nacional ofrece las
siguientes ventajas:
√
La calidad de la certificación y sus métodos se pueden mejorar significativamente y con un
menor costo en comparación con los sistemas extranjeros.
√
Los sistemas nacionales son más transparentes que los sistemas externos.
√
Los sistemas locales de certificación de comercio justo tienen una mayor capacidad para
interactuar e integrarse con los otros sistemas de certificación orgánica, de biodiversidad, de
calidad o forestales, por ejemplo.
4. La certificación: del “sello mexicano de comercio justo” a Certimex
En su configuración inicial, el “sistema mexicano de comercio justo”, concebido por las organizaciones
de Comercio Justo México, planteaba, bajo la denominación “sello mexicano de comercio justo”, una
instancia específica para la certificación que agruparía a las organizaciones de la sociedad civil
miembros de honor de la asociación. De esta manera, las responsabilidades para la inspección y la
certificación hubieran sido confiadas a dos organismos distintos: la inspección a Certimex y la
65
certificación al “sello mexicano de comercio justo”: Los delegados de las organizaciones de la
sociedad civil hubieran entonces tomado las decisiones relativas a la certificación sobre la base de
reportes elaborados por los inspectores de Certimex.
Durante los debates del periodo de preparación al establecimiento del sello, se estimó que este
funcionamiento era demasiado complejo y pesado, porque implicaba movilizar permanentemente
representantes de organizaciones de la sociedad civil. Los miembros titulares de Comercio Justo
México prefirieron entonces confiar a Certimex la responsabilidad de la certificación de comercio justo,
además de la inspección. Certimex se vuelve así una agencia de inspección y certificación en
agricultura orgánica y en comercio justo.
El comité de certificación de Certimex está actualmente integrado por dos personas: Taurino Reyes
Santiago (director de Certimex y antiguo técnico de CEPCO) y Hernán Martínez Morales (antiguo
técnico de UCIRI), quienes no tienen responsabilidad en la inspección de las organizaciones de
productores. Este comité toma sus decisiones sobre la base de las informaciones recogidas por los
inspectores independientes contratados por Certimex.
Dependiendo de los socios, el costo de la inspección y de la certificación por Certimex corresponde a
instancias diferentes. Cuando son realizadas para FLO, las partes europeas, norteamericanas o
japonesas asumen los costos. Cuando se hacen para el mercado nacional para el sello Comercio
Justo México, le corresponde a la organización de productores asumirlos. Según la Norma General de
Comercio Justo, el “costo de participación” en la promoción del sello por las organizaciones de
productores equivale al 0.5% de las transacciones efectuadas bajo el sello, y al 1.5% para las
empresas de comercialización y de transformación.
Es difícil determinar si este funcionamiento se realiza conforme a la norma ISO 65, que rige los
organismos de certificación de productos, de la cual Certimex ha solicitado una acreditación. Más
adecuada a la certificación orgánica, esta norma prevé la separación de las funciones de inspección,
de certificación y de asesoría a los productores. Solo queda por subrayar las ventajas y los
inconvenientes del modo de certificación utilizado en el marco del sello mexicano de comercio justo:
flexibilidad y rapidez en la ejecución, pero ausencia de implicación de las organizaciones de la
sociedad civil, miembros de Comercio Justo México en la operación corriente del sello.
5.
El desarrollo comercial
La definición de una estrategia de comercialización nacional de los productos de los productores
mexicanos certificados en comercio justo, así como los reglamentos de los productos
correspondientes, son aspectos esenciales del “sistema mexicano de comercio justo”. La estrategia
busca el desarrollo de un mercado interno de comercio justo, que permita a los pequeños productores
66
encontrar más mercados de proximidad y de comercializar los productos transformados. Las normas
de Comercio Justo México plantean dos formas de comercialización para los pequeños productores
mexicanos: a través de una empresa comercial convencional, que puede a la vez realizar las
operaciones de transformación y empaque del producto, o bien mediante una empresa en
conformidad con la norma para la “Empresa Mexicana de Comercio Justo”.
La empresa colectiva Agromercados, S.A. fue integrada por varias organizaciones de pequeños
productores, respetando esta norma de comercialización de productos según los principios del
comercio justo.
Logotipo de Agromercados
Oficialmente constituida en el año 2000, como sociedad anónima con un capital inicial de $250,000
(alrededor de USD 24,000) proveniente de las organizaciones miembros, Agromercados pertenece a
una docena de organizaciones de pequeños productores mexicanos de café, miel, cacao, cereales,
leche, jugo de naranja, y diferentes tipos de productos artesanales. Según sus estatutos y la Norma
para la Empresa Mexicana de Comercio Justo, ninguna organización puede ser propietaria de más de
25% del total de las acciones.
El objetivo que perseguían las organizaciones de pequeños productores al crear la empresa, era de
incorporar más valor agregado a sus productos mediante su transformación y empaque para
venderlos en el mercado nacional. De hecho, cuando los productores, inclusive cuando están
organizados, venden sus productos brutos en el mercado nacional o internacional, el beneficio es
mínimo, a pesar de que se trata de productos de excelente calidad. El mercado internacional del
comercio justo les permite a algunos productos, tales como el café y la miel, obtener precios
ventajosos, pero el mercado de comercio justo es aún demasiado reducido para los importantes
volúmenes de producción.
Como se observa en la tabla a continuación, uno de los principales productos de las organizaciones
miembros de Agromercados es el café orgánico. Entre los 65,000 productores que participan en
Agromercados, cerca de 35,000 son pequeños productores de café de los Estados de Oaxaca,
Chiapas, Puebla, San Luis Potosí y Querétaro. En la actualidad, estas organizaciones producen
125.000 de los 150.000 costales de café orgánico exportados cada año por México (es decir 83,3%).
Aclaramos la predominancia del sector café en la introducción sobre el contexto del movimiento de
comercio justo en México.
67
Lista de las organizaciones miembros de Agromercados
Organización
Estado
Productos
UCIRI
Oaxaca
Café orgánico y de comercio justo,
mermeladas
CEPCO
Oaxaca
Café orgánico y de comercio justo
Tosepan Titataniske
Puebla
Café orgánico y de comercio justo
Majomut
Chiapas
Café orgánico y de comercio justo
Servicios Integrales de
México DF
Granos básicos :
Maíz, frijol, trigo,…
Almacenamiento y
Comercialización de México
SIACOMEX
Ya Munts'i B'ehña
(Mujeres Unidas)
Hidalgo
Productos de fibra de agave para
cuidado corporal (esponjas, etc.)
Organización Campesina Independiente
de Jalisco "Manuel Ramírez" OCIJ
Jalisco
Unión de Cooperativas Pioneras de
Jalisco
Jalisco
Agroproductores Unidos de Jalisco
Jalisco
Granos básicos, jugo de naranja
Los Alegres de San Ildefonso
Querétaro
Cerámica
Ejes Medulares
Origen de Agromercados
Los esfuerzos de las organizaciones de pequeños productores para constituir sus empresas de
comercialización se iniciaron hace mucho tiempo. Existen numerosas empresas de comercialización
propiedad de pequeños productores en el sector de los cultivos de subsistencia (maíz, trigo, frijol),
algunas de las más importantes son miembros de ANEC.
Sin embargo, es en el sector cafetalero que estas empresas sociales tuvieron el mayor éxito, porque
lograron a lo largo de 20 años de experiencia, “consolidar la totalidad del proceso, es decir, asegurar
la integración eficiente de toda la cadena, desde la producción hasta el control de la calidad, la
comercialización del café en verde, y en muchos casos hasta la exportación. CEPCO25 y UCIRI
poseen cada una su empresa de comercialización con experiencia en el mercado nacional e
internacional del café. En Chiapas la Unión Majomut se unió a tres otras organizaciones, Más Café (8
cooperativas), San Fernando (4 cooperativas) y CESMACH (Campesinos Ecológicos de la Sierra
25
La empresa comercializadora de CEPCO, Comercializadora Agropecuaria del Estado de Oaxaca (CAEO) es
una de las principales de este estado rural del Sureste mexicano.
68
Madre de Chiapas) para formar la empresa de comercialización Compras que exporta la producción
de 18 grupos de cooperativas, es decir la cantidad de 34,000 costales de café en 2002. Su principal
objetivo es el mercado del comercio justo y de los productos orgánicos en Europa.
Los productores de maíz, frijol y trigo intentan desde mucho tiempo atrás, alcanzar el mercado
nacional, pero encuentran dificultades por la competencia de las importaciones norteamericanas a
precios de “dumping”. Para otros productos, tales como el cacao y la miel, los productores enfrentaron
grandes dificultades para establecer sus propias estructuras de comercialización a raíz de los
problemas de estructuración de estos sectores.
Según Isaías Martínez, ex presidente de Agromercados y dirigente cafeticultor, la formación de una
empresa colectiva de organizaciones de pequeños productores empezó hace 20 años con la iniciativa
de UCIRI, para mejorar las condiciones de vida de los productores asociados de la región del Istmo de
Tehuantepec.26
“El mercado mexicano para el café es reducido, y los productores tienen interés en unirse, para tener
una sola marca por ejemplo, y entrar así con más fuerza en el mercado. En Europa las limitantes del
mercado tienen que ver con la multiplicidad de las marcas que operan bajo el sello de FLO. Pero los
Holandeses, por ejemplo, están desarrollando una marca única con el nombre de Max Havelaar, que
será no solo un sello sino también una marca”, comenta Jeroen Pruijn.
Es por esta razón que las organizaciones de pequeños productores que integran Agromercados
lanzaron en noviembre de 2002, una marca única de café con sello Comercio Justo México sobre el
mercado mexicano y cuyo nombre es Café Fértil, después de una intensa preparación.
Próximamente, Agromercados comercializará otros productos que enlistamos en la tabla a
continuación, destacando el número de productos específicos de México que pueden tener un valor
comercial importante en el mercado nacional.
26
ero
Artículo de Yolanda Cevallos, Reforma “Apoya Café directo a miniproductores”, 1
de diciembre 2002.
69
Origen y calidad de los principales productos por ser comercializados por Agromercados
Producto
Café Fértil
Miel
Origen
Oaxaca
Organizaciones
Condiciones particulares
CEPCO
Café orgánico
UCIRI
$ 92 por paquete de 1 kg
Chiapas
Majomut
Puebla
Tosepan
Chiapas
Kay Kab
Calidad orgánica
San Francisco
Jamaica
Oaxaca
Rompope
Tlaxcala
Kiee Lu’u
Calidad orgánica
Leche a $ 4 el litro en
lugar de $ 2 a Nestlé
Mezcal Papalote de
Guerrero
Sanzekan Tinemi
Calidad orgánica
Sureste de México
Kay Kab (Chiapas) et
Cacao orgánico
Chilapa
Chocolate
Kolco Bosh (Tabasco)
Frutas secas
Oaxaca
Pita
Hidalgo
Productos de la fibra de
Hidalgo
Pueblos Mancomunados Manzanas, piña y mangos
Ya Munts'i B'ehña
Vendido a Body shop
agave
70
Explicación y detalles para algunos productos
Miel
Casi la totalidad de la miel que será comercializada es de calidad orgánica. La elaboran tres
cooperativas: una del Estado de Campeche, al Oeste de la península de Yucatán (con el apoyo de
Paual- Pequeños Apicultores Unidos de América Latina), las otras dos de Chiapas: KAY KAB y San
Francisco.
Jamaica o “Flor de Jamaica”
Se trata de la flor seca de una variedad de ibiscus (ibiscus sabdarifa) vendida en pequeñas bolsas
para la preparación de una decocción, usualmente tomada fría en México y similar al bisap de África
del Oeste.
La jamaica comercializada por Agromercados procede de dos organizaciones de
productores, una de ellas es Kiee lu’u (Oaxaca).
La cadena de tiendas de lujo Sanborns, contactada por Agromercados estaba dispuesta a comprar
600 kilogramos del producto a un precio adecuado. Pero las dos organizaciones juntas no tenían la
capacidad de producción suficiente, por lo que no se llevó a cabo el trato.
Rompope
El rompope es una bebida alcohólica fabricada a partir de leche y huevos. Agromercados comercializa
un rompope producido a partir de la leche de una cooperativa de Tlaxcala. Esta paga a sus
productores $ 4 el litro, mientras Nestlé lo valora solamente a $ 2.
Mezcal
Bebida fuertemente alcoholizada a base de agave y típica del Sureste mexicano. El tequila es uno de
los tipos de mezcal. El mezcal de calidad orgánica comercializado por Agromercados provienen de un
grupo de productores de la Cooperativa Sanzekan, ubicada en Chilapa, Guerrero.
Chocolate
Producido por las cooperativas Kay Kab (Chiapas) y Kolcobosh (Tabasco), este chocolate está
fabricado a partir de un cacao de excelente calidad. Las dos organizaciones cuentan con su empresa
de comercialización. La palabra “chocolate” proviene del vocablo nahuatl chocolatl , bebida antigua
reservada a los jefes y a la nobleza azteca.
Pita
Esta fibra de agave de la familia del sisal, sirve al bordado de cinturones y otros accesorios de los
charros mexicanos. La elaboración de estos productos es una actividad dinámica del estado de
Jalisco.
71
Productos de la fibra de agave para el cuidado corporal
Provenientes del estado de Hidalgo, estos productos para el cuidado corporal a base de fibra natural
de ixtle se exportan a los Estados Unidos y Gran Bretaña, y son vendidos a Body shop.
72
III. Avances y límites
1. Una certificación nacional
1.1. Asociar lo justo con lo orgánico
El funcionamiento actual de la inspección y de la certificación por Certimex permite asociar la
certificación orgánica y de comercio justo. Hemos demostrado anteriormente como se podía lograr
ahorro en el tiempo de inspección y sinergias gracias a este sistema, cuando el inspector está
acreditado tanto por una agencia de certificación orgánica como de comercio justo.
¿Cómo funciona esta sinergia en los hechos? Según Jaime Espinosa Merino, inspector de Certimex,
la agencia considera actualmente la certificación en agricultura orgánica como una primera etapa de
la certificación de comercio justo, por lo menos para el café, puesto que el reglamento de Comercio
Justo México prevé que el café justo mexicano deber ser certificado orgánico, o en transición.
El proceso de certificación orgánica, que se ha vuelto accesible a numerosos grupos por el hecho de
ser realizado por una agencia nacional, puede ser percibido como un proceso pedagógico, que alienta
a los productores a mejorar no solo sus cultivos sino también su organización interna.
Este proceso requiere que los grupos de productores cuenten con un sistema de control interno, el
cual garantiza la calidad del grupo e incluye los siguientes puestos:
-
Coordinador e inspectores internos
-
Promotores y técnicos
-
Un comité de evaluación
Además, cada productor es responsable de la información que entrega al comité interno, mismo que
le ayuda a llenar una ficha con los datos relativos a su parcela.
El control externo permite la evaluación del control interno por un inspector de Certimex, en función de
las exigencias de esta agencia. En particular, el inspector verifica que cada productor haya llenado su
ficha y procede a la inspección de 10% de los productores, comparando la información de campo
(condiciones del suelo, de la cobertura vegetal, del almacenamiento, etc.) con la registrada en la ficha.
El comité de certificación de Certimex examina el reporte del inspector y manifiesta su opinión:
expone sus dudas y eventualmente solicita aclaraciones a la organización. El comité emite entonces
su dictamen que firma también la organización.
73
Hay que subrayar que, a pesar de que la ley mexicana sobre la reglamentación para los productos
orgánicos está en discusión en el Senado desde hace cinco o seis años, las agencias de certificación
que operan en el país (OCIA, Certimex, Bioagricert) trabajan con las mismas exigencias de calidad
que las agencias internacionales (Europa, Estados Unidos de América, Japón).
La certificación de comercio justo bajo las normas de Comercio Justo México obliga al respecto de
criterios adicionales:
-
Reuniones en asamblea
-
Información a los productores: conocimiento por parte de los productores del precio del café y
del monto del subsidio de comercio justo
-
Condiciones del trabajo familiar
-
Pago de los jornaleros: respeto de un salario regional mínimo, que puede variar fuertemente
entre regiones ($60 en Oaxaca, $20 a $30 en Chiapas)
El inspector asiste en la Asamblea General, quien registra cual es la información transmitida a los
productores durante la reunión. En el transcurso de la visita a las parcelas para la certificación
orgánica, examina los siguientes criterios:
-
el trabajo de los niños
-
el trabajo de las mujeres embarazadas
-
el conocimiento del productor (sobre la organización, los precios, el mercado, el comercio
justo)
-
los proyectos sociales o de desarrollo realizados gracias al subsidio de comercio justo
Después de analizar estos datos, el inspector elabora un reporte para el comité de certificación según
un formato prediseñado. El comité compara los resultados de la inspección con las normas de
Comercio Justo México. Los criterios más importantes para la certificación son los puntos A, B y C:
A. Constitución legal de la asociación (debe contar con figura jurídica, estatutos registrados y
una estructura colectiva)
B. Información de los productores
C. Precios a los productores
D. Condición de trabajo
En general los aspectos más débiles encontrados son:
◊
La información de los productores
◊
El conocimiento del número real de socios. En muchos casos, las listas son antiguas y no
actualizadas.
74
Aunque los criterios de la inspección para el comercio justo sean diferentes, el proceso de inspeccióncertificación es similar al de la agricultura orgánica: el inspector entrega su reporte a Certimex que
emite un dictamen. El certificado de garantía está firmado por Certimex y por Comercio Justo México.
75
Esquema de la certificación biológica y de comercio justo de Certimex
Sistema de control interno de la organización de productores
(agricultura orgánica)
Coordinador
Inspectores
internos
Ficha de
productor
Promotores
Técnicos
Ficha de
productor
Ficha de
productor
Ficha de
productor
Informe de
inspección interna
Comité de
evaluación
Control externo de Certimex
CERTIMEX
Nombramiento
de un inspector
Comité de
certificación
orgánica
Comité de
certificación
de comercio justo
Dictamen de
Certimex
Organización de
productores
Pedidos para
levantar dudas
Dictamen de
Certimex
Control de las
fichas
Evaluación del
sistema de
control interno
Inspección de 10% de
los productores y de las
parcelas
Informe de
inspección de
agricultura orgánica
Informe de
inspección de
comercio justo
Verificación de los
criterios del CJ
Participación en la
Assemblea
General
76
El costo de la certificación para el productor cubre a la vez la inspección y la entrega del reporte.
Hasta 2003, FLO asumió el costo de las inspecciones realizadas para el mercado internacional de
comercio justo. Al contrario, para el mercado mexicano, las normas de Comercio Justo México prevén
que estos costos sean asumidos por los productores. Para las organizaciones que se encuentran en
vía de certificación orgánica, el costo adicional de la inspección para el comercio justo es mínimo,
cuando ambas certificaciones, orgánica y de comercio justo, se realizan en forma combinada.
El mercado orgánico parece atractivo para numerosos productores susceptibles de ser certificados en
agricultura orgánica. El sistema establecido por Comercio Justo México y Certimex parece eficaz para
este tipo de productos. Para algunos productores, la certificación orgánica puede parecer costosa y no
rentable (pequeños grupos de productores que no logran acopiar volúmenes suficientes o productos
para los cuales la certificación orgánica está poco desarrollada). Sin embargo, todas la organizaciones
de productores certificadas en comercio justo por Certimex han seguido también el proceso de
certificación orgánica.
Grupos de productores certificados por Certimex
Producto
Agricultura orgánica
Comercio justo
Café
120
6
Miel
12
-
Cacao
15
-
Ajonjolí
Al menos 3
-
Jamaica
Al menos 1
-
Las seis organizaciones de productores certificadas en comercio justo por Certimex en 2003 son:
Organización
UCIRI
Flor de campanía
Campesinos Ecológicos
Estado
Oaxaca
Oaxaca
Chiapas
Nubes de Oro
Chiapas
UNISOPRAS
Cerro Cintepec
Veracruz
Veracruz
1.2. Desarrollar normas adaptadas al país
La otra ventaja de desarrollar un sello de garantía de comercio justo en un país productor es la
posibilidad de elaborar normas que valoricen productos cuya demanda interna es alta, cuando no son
apreciados en el mercado internacional ni por las iniciativas de sello de comercio justo del Norte.
77
Desde este punto de vista, México cuenta con tradiciones alimenticias y artesanales milenarias, que
constituyen una importante reserva para una iniciativa nacional de sello de comercio justo. México se
ubica en la transición entre “el corredor biológico mesoamericano” y el continente norteamericano y es
una de las principales regiones de difusión de especies comestibles en el mundo. A pesar de los
cambios en las formas de consumo inducidas por el desarrollo urbano e importaciones sin control, las
numerosas variedades de maíz, de amaranto, el nopal, incontables frutas de zonas templadas, de
altura y tropicales, verduras (calabaza, tomate, chayote, etc,), hongos y otras especies cuenta todos
con una alta demanda interna.
El proceso de certificación enfrenta sus limites en el caso de los productos para los cuales los costos
de producción están fuertemente subvaluados en el mercado, como son los casos del maíz y el frijol.
Antes de analizar más adelante el caso del maíz, cabe subrayar que los precios internos de este
producto han sufrido una caída de un factor 3 a 4, a raíz del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte. México produce solamente 100,000 toneladas de maíz orgánico sobre un total de 19
millones de toneladas, lo que evidencia la dificultad que encuentran los productores para valorizar el
maíz de calidad y participar en un esquema de certificación del producto.
Otros productos presentan un potencial interesante, y para ellos se pudiera definir un precio y
condiciones mínimas sin encontrar las dificultades enfrentadas en el caso del maíz y del frijol.
Después de haber empezado a desarrollar su mercado, algunas organizaciones de productores de
cacao, jamaica, ajonjolí, frutas y fibras diversas, intentan involucrarse en el comercio justo nacional e
internacional. Estas organizaciones podrían contribuir a la definición de normas al participar en
nuevos comités de producto. Sin embargo, muchos de estos productos se limitan a mercados locales
o regionales y no transitan por los esquemas de la gran distribución.
Al final del año 2003, el trabajo de definición de normas en el seno de Comercio Justo México para
nuevos productos en particular para el maíz, el amaranto y las mermeladas, estaba progresando.
Nuevas normas deberían ser publicadas en los próximos meses.
1.3. Aspectos financieros
No investigamos sobre el aspecto financiero del establecimiento del sello de comercio justo, tampoco
hemos solicitado el balance financiero de Comercio Justo México, prefiriendo enfocarnos sobre la
comprensión del origen y los primeros avances del sello mexicano de comercio justo. Solo sabemos
que Comercio Justo México recibió el apoyo de la Unión Europea, de Solidaridad (Países Bajos) y
probablemente de otras fuentes, por montos que ignoramos.
Cabe destacar que todas las iniciativas nacionales de sello de comercio justo han recibido apoyo de
fondos públicos cuando se promovieron y que ningún balance comparativo entre inversión y resultado
78
ha sido publicado. Al no poder compararlo con otros sellos, un balance financiero del sello mexicano
resulta de poco interés.
2. Comercialización
2.1 El lanzamiento de Café Fértil
Toda la información con la que contamos en torno a las relaciones y las estrategias comerciales de
Agromercados, proviene de una serie de pláticas con Mario Monroy, actual director de la empresa
(desde enero 2003), en el café Nuestra Tierra, lugar en donde se distribuyen exclusivamente
productos del comercio justo. Cofundador de Comercio Justo México, Mario Monroy es igualmente
fundador de la revista y de la cafetería Rostros y Voces que han sido, durante siete años, espacios de
encuentro y de expresión de la sociedad civil así como de iniciativas alternativas. “Es la primera vez
en mi vida que soy pagado por pequeños productores indígenas” subraya.
Después de varios años de preparación, Agromercados lanza en el mercado mexicano Café Fértil, su
primer producto, el 29 de noviembre 2003. La estrategia de comercialización para Café Fértil tiene en
la mira un mercado gourmet (café de calidad con un precio elevado). En noviembre 2002, Café Fértil
fue presentado a un grupo de empresarios, entre ellos Carlos Slim, propietario de las cafeterías de
lujo “Sanborns”, “el hombre más rico de América Latina” según Mario Monroy. Se establecieron
también negociaciones con los siguientes grupos: Grupo Carso, Cifra Wal-Mart, Grupo Gigante,
Carrefour, Café Direct, Twin Trady, Body Shop, ADO y Diconsa, entre otros27. Agromercados les hizo
una propuesta comercial, ofrecimiento poco común por parte de una organización de pequeños
productores. Carlos Slim vio en esta proposición una oportunidad para enfrentar el marketing ofensivo
de Starbucks, su principal competidor americano.
La marca Café Fértil surge de estas negociaciones con el grupo dirigido por Carlos Slim. Sin embargo,
el Sr. Slim no quería que una marca de “comercio justo” apareciera sobre los paquetes de café por el
riesgo de que evidenciaría los otros productos Sanborns o Café Café como “injustos”. Se propuso
entonces una marca única. Se trató luego de convencer a las organizaciones de pequeños
productores de abandonar las marcas propias que habían desarrollado para adoptar esta última.
Oficialmente lanzado en noviembre 2002, gracias a una inversión de más de un millón y medio de
dólares, Café Fértil es una mezcla de excelente calidad de cafés certificados orgánicos que producen
las siguientes organizaciones: CEPCO (Oaxaca), UCIRI (Oaxaca) y Majomut (Chiapas).La
incorporación de café de la Tosepan Titataniske, cuando consiga su certificación orgánica, está en
discusión.
27
Artículo de Yolanda Cevallos, El Norte, Lanza Agromercados marca de café, 28 de noviembre 2002
79
En la actualidad, Café Fértil es distribuido en todos los café con franquicia Coffee Factory, después de
una lenta introducción (tienda por tienda) y de una serie de pruebas extremadamente lentas, puesto
que la franquicia quería probar su potencial comercial. Además, Agromercados busca contactos con
Globo, una red que empieza a cubrir.
Café Fértil está a punto de ser vendido en los café Sanborns y en exclusividad en los de la marca
Café Café (presente en las grandes salas múltiples de cine). Una de las dificultades encontradas en la
negociación con Sanborns es su fidelidad de 25 años con su proveedor de café. Por ello, las ventas
están estancadas y se desarrollaron lazos de amistad con su proveedor. Sin embargo, pareciera que
Café Fértil alcanzó su punto de equilibrio en 2003.
Durante una entrevista para el periódico El Norte28, José Luis Campos Orozco, director general de la
empresa, esperaba lograr ventas superiores a 2.8 millones de dólares.
“Pensamos empezar con un volumen entre 500 y 600 toneladas de café orgánico anuales, o sea un
35% de nuestra capacidad, para vender directamente a los supermercados, restaurantes y puntos de
venta privados, cafés bajo franquicia.”
Agromercados compra el café verde a las organizaciones democráticas de pequeños productores de
café. La prioridad esta dada a las organizaciones accionistas, pero abre la posibilidad de participar a
otras organizaciones. La certificación orgánica no es obligatoria, siempre y cuando la organización
esté involucrada en un proceso de conversión a la agricultura orgánica. Se aplica el mismo principio a
la certificación en comercio justo. Agromercados puede entregar un pre-certificado de agricultura
orgánica a la empresa interesada. Es responsabilidad de la organización de productores interesada
fijar los plazos para el cambio.
Por la venta de este primer café con sello Comercio Justo México, los productores reciben
directamente el precio del comercio justo, y sus organizaciones reciben una parte proporcional al
ingreso adicional logrado a través de las ventas, una vez deducidos los gastos de comercialización y
la participación en la promoción del sello.
El precio recibido por este café fue calculado de la siguiente manera (para 100 libras, en dólares) :
28
Precio mínimo de comercio justo
126
Contribución para la promoción de la marca
-30
28 de noviembre de 2002.
80
Subsidio de calidad orgánica
+15
Total
111
Precio al menudeo del Café Fértil
Presentación
Paquete de 1 kg :
Precio al
Precio al
menudeo
menudeo
(pesos)
(dólares dic. 03)
92 pesos
Paquete de 1 libra (474 g) 49,90 pesos
Empaque
8,5 dólares
Bolsa acondicionada al vacío
4,6 dólares
Bolsa acondicionada al vacío
Sin embargo, la iniciativa está limitada a un número reducido de organizaciones (tres actualmente).
UCOCAM por ejemplo, miembro de la Coordinadora de Productores de Café de Oaxaca (CEPCO), no
ha sido elegida entre las organizaciones proveedoras de Café Fértil, aunque produce un café de altura
(1,300 msnm) de buena calidad. Frente a la urgencia de encontrar mercados remuneradores,
UCOCAM torrifia su propio café, y está en proceso de gestión para constituir su empresa de
comercialización. Su café Nguixé se vende a $60 por kilo en un empaque de papel kraft no
acondicionado al vacío. Involucrada en un proceso de diversificación, la organización busca también
abrir mercados para otros productos: nuez de macadamia, miel, artesanía y pollo de rancho.
Tabla de comparación de los precios del café, 8 de mayo 2003
Marca
1. Café Fértil
Productor(es)
4 organizaciones de productores
Precio al menudeo
Calidad
92 pesos (7,93€) / kg Orgánico, superior,
bolsa al vacío
2. Café Nguixé
UCOCAM – 550 productores 60 pesos (5,17€) / kg orgánico en transición,
de altura, bolsa corriente
(Enoxochitlan, Mazateca, Oaxaca)
– miembro de CEPCO
3. Café verde al
Productor certificado
productor
orgánico
12 pesos (1,03€) / kg Café verde
2.2. Los primeras compras públicas de comercio justo
Agromercados quisiera aprovechar la oportunidad ofrecida por la alternancia política en la capital
mexicana para distribuir café justo en los establecimientos públicos, durante la actual legislatura del
Partido de la Revolución Democrática, partido de la oposición. En 2003, Mario Monroy logró un
acuerdo de principio para la distribución de su café a través de la Comisión de Derechos Humanos del
Distrito Federal, argumentando que si el gobierno fuera realmente “un gobierno de cambio”, debería
involucrarse en proyectos que presentan un impacto social positivo. Agromercados distribuirá
entonces café justo (de calidad un poco inferior a la de Café Fértil) en todas las cárceles del Distrito
81
Federal. Tal vez ahí tengamos el primer paso para que México se vuelva la primera ciudad del
comercio justo de un país del Sur, como lo desea Mario Monroy. Este estatuto implicaría que el
municipio se comprometa a comprar importantes volúmenes de productos del comercio justo.
2.3. El desarrollo a corto plazo
Agromercados a establecido otros contactos comerciales alentadores para el café en el mercado
nacional y también de exportación:
◊
Discusiones tienen lugar desde hace varios meses, con un grupo indígena de Wisconsin
(grupo Ho-Chunk) que posee colectivamente un casino y una red de tiendas. Un contrato está
a punto de firmadose entre ambas partes.
◊
El grupo francés Carrefour, que cuenta con contratos firmados con UCIRI y otras
organizaciones de pequeños productores de café, propone comprar el café torrificado a un
precio de $146 por 100 libras (comparativamente, el precio de comercio justo establecido para
la misma calidad de café alcanza $141/100 libras). Agromercados estudia esta propuesta.
◊
Agromercados planea incursionar en el mercado de las cafeterías de escuelas y
universidades públicas y privadas. Se trata de proponerles materia prima (el café) y un
consejo de calidad. Un primer contacto se tomó con la Universidad Iberoamericana de León
(Guanajuato) que compró una tonelada de café producido por la organización Las Abejas de
Chiapas, más por muestra de solidaridad que por el valor intrínseco del producto.
Agromercados busca al contrario una estrategia de venta duradera.
Mario Monroy subraya las dificultades para la comercialización de la mayoría de los productos de
pequeños productores, a excepción del café. Cualquiera que sea el producto, Agromercados busca
comercializar productos de calidad, orgánico de preferencia, y promover la idea de una marca
colectiva de pequeños productores. Después de la adopción del reglamento para la miel, se prepara
la creación de una marca colectiva de pequeños productores (para el mercado nacional).
2.4. Los límites de la comercialización en el “sistema de comercio justo”
¿Debe el desarrollo de un mercado interno de comercio justo pasar por una distribución de masa de
los productos o por una dinámica de red comercial? Los sellos de comercio justo escogen
principalmente la primera opción.
Según Comercio Justo México, entre las principales condiciones de éxito de un sello nacional se
encuentran las siguientes:
◊
Las perspectivas de venta de las marcas con sello deben formar una “masa crítica” suficiente
para que el esfuerzo valga la pena.
82
◊
Se debe contar con una capacidad suficiente de organización, de producción y de
comercialización para garantizar el acopio de productos de calidad en volúmenes
correspondientes a la demanda del mercado.
◊
Se debe tener una idea clara de los tipos de mercado en los cuales se utilizará el sello; los
sellos cuentan con un valor agregado y una capacidad de diferenciación principalmente en
los mercados de distribución de masa.
La opción estratégica de Comercio Justo México tiene en la mira prioritariamente a los “mercados de
consumo de masa”, es decir la gran distribución, que podría representar la principal salida para los
productos de los pequeños productores mexicanos. Jeroen Pruijn estima que existen muy pocas
tiendas de comercio justo o inclusive de “productos del Mundo” en México, tal vez una docena en total
(México, Cuernavaca, Cholula, Playa del Carmen).
Los límites de la gran distribución
La gran distribución progresó considerablemente durante los últimos decenios en América Latina. En
México, el 75% de los productos alimenticios se vende en los supermercados. Una sola empresa (Wal
Mart) concentra el 40% del mercado de la distribución mexicana. Los censos registran miles de
supermercados en México, y 120 Mac Donald’s por un total de venta de 400 millones de dólares. El
mercado de mayoreo está también controlado por un grupo de operadores: la central de abasto de la
ciudad de México administra el 70% de la comercialización de las frutas y verduras en México con
solo 91 mayoristas que concentran la mayor parte de la actividad.
Escasas son las organizaciones de pequeños productores que se arriesgan a negociaciones con
estos gigantes. El equipo de Agromercados demostró que este tipo de negociaciones son posibles y
que se pueden lograr contratos importantes, sin embargo, requieren de grandes volúmenes y mucho
tiempo, como en el caso de Café Fértil.
Cabe destacar que el 85% de los productos de la gran distribución está controlado por multinacionales
y que los Mac Donald’s de México importan el 70% de los ingredientes que ocupan. Por ello, la gran
distribución no es de fácil acceso para los pequeños productores. En los sectores de la jamaica29, del
cacao30 o la vainilla31 o en mercados segmentados como el del mezcal32, las organizaciones de
pequeños productores no están suficientemente agrupadas para surtir los volúmenes demandados
por la gran distribución.
Mario Monroy reconoce los límites de las negociaciones con grandes empresarios y propone dos
pistas de solución:
29
Información de la organización Kiee Lu’u, estado de Oaxaca.
Información de la organización Atzi para el Desarrollo, estado de Tabasco.
31
Información de la Delegación Oaxaca de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios.
32
Información de la Asociación Grupo de Estudios Ambientales.
30
83
◊
La valorización y el reconocimiento de “empresas responsables”, que sin embargo se tienen
que diferenciar de las verdaderas iniciativas de comercio justo. La Fundación Vamos ayuda a
Agromercados a reflexionar sobre esta cuestión, en el marco de su proyecto “Empresas con
Responsabilidad Social”.
◊
La apertura de una red de tiendas de comercio justo para promover los otros productos de
comercio justo mexicano, en particular los generados por las organizaciones miembros de
Agromercados. Las organizaciones de productores que participan en Agromercados subrayan
la necesidad de contar con un lugar de venta permanente para el comercio justo, en primer
lugar en la ciudad de México y luego en otras ciudades.
El café Nuestra Tierra está administrado por Agromercados, es evidente que es necesario un nuevo
espacio para la totalidad de los productos previstos: jamaica, chocolate, mermeladas, esponjas de
ixtle para el cuidado corporal, miel, agua embotellada en Oaxaca, hongos y frutas secas, leche y
rompope. Agromercados busca financiadores éticos para el establecimiento de una tienda de
comercio justo de mediana superficie en México y/o en otras grandes ciudades, como Tlaxcala.
Un sistema de concesión de tiendas podría también ser creado por Agromercados. El proyecto
contaría con el acuerdo del Fondo Nacional Para Empresas Sociales (FONAES), que dispone de un
crédito de $300,000 para cada una de las tiendas.
Francisco Aguirre, de la Asociación Vinculación y Comunicación Social, subraya la necesidad de una
identificación de las tiendas independientes que venden productos regionales y artesanales
susceptibles de desarrollar relaciones comerciales justas con los productores nacionales, lo que no se
ha dado hasta el momento. De hecho, estas existen y están distribuidas en la totalidad del territorio
mexicano. ¿Por ello, sería urgente crear una nueva red comercial de puntos de venta al menudeo de
comercio justo, o relaciones justas entre tiendas existentes y productores artesanales o de la
agricultura orgánica? Esta ultima opción es la de Vinculación y Comunicación Social , que parte de
una concepción del desarrollo basada en la proximidad territorial, la diversidad de los productos y la
educación del consumidor.
Por su parte, los grupos de productores buscan nichos de mercado diferentes, en términos de calidad
y precio. Algunos examinan otra estrategia para el desarrollo del comercio justo, basada en la
diversificación de las actividades productivas y comerciales, y el establecimiento de redes entre
productores y sus empresas de comercialización con puntos de venta que ofrecen mercados en
diferentes escalas (tiendas locales, mediana o gran distribución). El sistema de concesión de tiendas
imaginado por Agromercados podría jugar un papel complementario en este tipo de iniciativa, no al
margen de una lógica de certificación en comercio justo. Nos quedará observar como esta idea se
traduce en hechos.
84
¿Una sola empresa mexicana de comercio justo?
Hemos ampliamente descrito la estrategia comercial de Agromercados en las páginas anteriores. La
podemos resumir en los siguientes puntos:
1. Desarrollo de líneas de productos (marcas colectivas)
2. Productos de alta calidad
3. De preferencia productos certificados Comercio Justo México
4. Negociaciones comerciales prioritarias con grandes empresas de distribución
5. La creación de tiendas aparece en segundo término en esta estrategia
En la realidad actual de la pequeña producción agrícola en México, los puntos 1 y 3 tienden a
privilegiar un producto: el café, esperando el desarrollo de reglamentos de comercio justo para otros
productos y una mejor integración de las organizaciones de otros sectores. Si se publica
próximamente la norma para el maíz, las organizaciones de ANEC podrían también establecer una
estrategia de gran distribución para este sector.
Algunos grupos de pequeños productores que participan en Agromercados, o contactados por la
empresa de comercialización, no están involucrados en la producción de café o buscan oportunidades
de diversificación de la producción (en un contexto en donde los precios del café están
extremadamente bajos), puesto que perciben la urgencia de desarrollar otros productos (jamaica,
miel, etc.).
Agromercados busca desarrollar la comercialización de la miel, de la jamaica, del rompope, del
mezcal, del chocolate, de frutas secas, de pita y de productos de la fibra de agave para cuidados
corporales. ¿Logrará Agromercados alcanzar mercados sustanciales para estos productos? La
pregunta principal es saber si una empresa de comercio justo puede desarrollar simultáneamente
numerosos productos. ¿Cuándo sea efectiva esta comercialización, será suficiente para satisfacer las
necesidades de la mayoría de los grupos de pequeños productores que pueden pretender acceder al
comercio justo? Varios grupos lo dudan y no se integran a este proceso sino que prefieren establecer
su propia empresa, y desarrollar alianzas y relaciones comerciales a su nivel.
Marcas comerciales colectivas de pequeños productores ya existen en los siguientes sectores: café,
mezcal, hongos y frutas secas, miel y granos básicos. Estos grupos de productores buscan controlar
la cadena productiva, transformando sus productos para incorporarles mayor valor agregado. Las
marcas colectivas les permiten valorizar este esfuerzo. ¿Porqué deberían estar todas integradas en
una empresa de comercialización única, tal como lo sugiere la Norma para la Empresa Mexicana de
Comercio Justo? Al contrario, una estrategia diferenciada parece más realista y deseable.
3. La promoción: realidad e interrogaciones
85
Para la mayoría de los consumidores mexicanos, el comercio justo es un concepto nuevo. Hasta hace
poco tiempo, solo un pequeño grupo de organizaciones de productores y algunas personas
comprometidas con actividades sociales tenían conocimiento del movimiento, nacido en los países del
Norte. Más allá de la creación del sello, la difusión del concepto de comercio justo en México es
indispensable para que la mayoría de los ciudadanos puedan entender su significado, antes de
escoger estos productos al momento de comprar.
La promoción del comercio justo y de sus productos es una de las funciones oficiales de la asociación
Comercio Justo México. Es la única asociación del sistema mexicano de comercio justo que puede
realizar una promoción general, puesto que la agencia de certificación no tiene el derecho de hacerlo,
y Agromercados comercializa una cantidad limitada de productos. ¿Cuáles son las actividades y la
estrategia de promoción de esta organización?
A través de una serie de entrevistas realizadas en 2002 y 2003, hemos podido observar que la
actividad de promoción fue la última en iniciarse. En mayo 2003, Comercio Justo México afirmaba que
no había iniciado realmente, debido a que la organización deseaba lanzar una estrategia de
promoción solamente cuando el producto tuviera una real presencia en el mercado (en tiendas). Hasta
2003, Comercio Justo México se enfocó más bien en la elaboración de normas y en el apoyo a las
negociaciones de Agromercados.
Según Víctor Pérez Grobas y Jeroen Pruijn, la difusión del comercio justo no puede darse
independientemente de la existencia de productos de comercio justo. La mayor parte de las
organizaciones de productores y el equipo de Comercio Justo México comparten este punto de vista.
“Sino, sería solo propaganda”.
Con el lanzamiento de Café Fértil al final de 2002, Comercio Justo México emprendió acciones de
promoción del producto y del sello mexicano de comercio justo. “La publicidad para Café Fértil incluye
el concepto de comercio justo.” Estas acciones consisten en promoción en los puntos de venta y la
participación activa en las ferias de productos orgánicos o de comercio justo, tales como la que fue
organizada por primera vez durante una reunión de la Organización Mundial del Comercio, en
Cancún, en septiembre 200333.
Jeroen Pruijn quiere inspirarse de las experiencias de las “redes de promotores” existentes en otros
países. En México, una red como esta podría actuar directamente sobre los puntos de venta, para
informar sobre los productos del comercio justo e incitar a los consumidores a comprar. Estos
33
Para mayor información, visitar el sitio http://faretradeexpo.org o contactar los organizadores, Institute of
Agriculture and Trade Policy o Comercio Justo México.
86
promotores serán seguramente estudiantes de universidades privadas, entre las cuales algunas se
interesaron en el comercio justo, y organizaciones de la sociedad civil que colaboran con Comercio
Justo México.
Hemos podido observar el compromiso de estas universidades durante una breve visita a Puebla,
donde profesores y estudiantes de la Universidad Iberoamericana administran tiendas de comercio
justo en el marco del Proyecto Unitianguis. Partiendo de una metodología similar a la de las tiendas
de comercio justo en Europa, este proyecto asocia la venta de productos de pequeños productores
con la educación del público sobre las realidades del comercio, y la sensibilización a la noción de
comercio justo.
Se puede reprochar a la estrategia de promoción escogida por Comercio Justo México, falta de
realismo en cierta medida. De hecho, si el mercado de la agricultura orgánica se desarrolla entre la
clase media mexicana, la noción de comercio justo es casi desconocida. El sello Comercio Justo
México sobre el Café Fértil, no hace referencia a la calidad orgánica del café y se puede dudar que en
estas condiciones los consumidores identifiquen el sello nacional de garantía de comercio justo con
un sello de “calidad total”, si no se organiza una campaña general sobre el tema.
Por otro lado, Comercio Justo México no parece haber aprovechado la oportunidad que representa la
participación de amplias redes de la sociedad civil en la creación del sello. Como miembros de honor
de la asociación, estas organizaciones iban a asumir una responsabilidad en la certificación de
comercio justo, después de la inspección realizada por Certimex. Finalmente, la asociación optó por
un sistema más ágil para la certificación en el cual no está definido ningún papel preciso para estas
organizaciones. En la actualidad, Comercio Justo México asume sola la promoción del comercio justo
en México, además de sus actividades en la definición de las normas.
Varias de estas redes de la sociedad civil pudieran jugar un papel determinante para alentar el
consumo ciudadano y difundir el concepto de comercio justo en México. Alianza Cívica, el Centro de
Estudios Ecuménicos, la Red Mexicana de Acción contra el Libre Comercio, la Red “Todos los
derechos para todos” han desarrollado, durante los últimos decenios, redes de amplitud nacional que
actúan en aspectos relativos a términos de derechos económicos, sociales y humanos (la mayoría de
ellos) o de derechos políticos (Alianza Cívica).
Sobre este tema, hemos interrogado a Alfonso Vietmeyer, coordinador de la pastoral y de la economía
solidaria del Centro de Estudios Ecuménicos (CEE), una de las más antiguas organizaciones
miembros de Comercio Justo México, ligada a la Iglesia e igualmente al origen de Alianza Cívica. El
CEE trabaja sobre cuestiones de desarrollo integral, de ciudadanía, de economía solidaria y de
proceso eclesiástico. Los lazos entre el comercio justo y el CEE se hacen más evidentes cuando se
sabe que Franz Vanderhoff, consejero de UCIRI y cofundador de Max Havelaar ha sido director del
CEE.
Vietmeyer resalta que la conciencia del consumidor mexicano no progresa a la par de su conciencia
política, la cual se desarrolló significativamente durante los últimos decenios:
87
“ Por ejemplo, es absurdo observar que en los medios más progresistas consumen Nescafé en lugar
de café de pequeños productores.” También, afirma la necesidad de construir un “consumo solidario”
y recuerda que a pesar de la difícil coyuntura política enfrentada por las organizaciones de la sociedad
civil, estas tienen numerosas oportunidades de participar en las políticas regionales y en los planes de
desarrollo local. Observando que las organizaciones civiles juegan un papel meramente honorífico en
el sistema mexicano de comercio justo, Vietmeyer sugiere la creación de un Consejo Consultivo de la
Sociedad Civil que podría organizar campañas de consumo responsable y representaría un soporte
para el desarrollo del comercio justo, asunto que esperaba tener la oportunidad de tratar en mayo
2003 en el seno de Comercio Justo México.
El Centro de Estudios Ecuménicos tomó la iniciativa de hacer una propuesta para la Campaña de la
Solidaridad de la Iglesia Católica Mexicana. Esta propuesta, aprobada por los representantes de 64
diócesis, sugiere que el tema de la campaña 2004 sea “la economía solidaria, el comercio justo y el
consumo responsable”. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la comisión episcopal mexicana y
durará dos meces durante el verano 2004.
Agromercados está abierto a una colaboración con las redes de la sociedad civil para la realización de
campañas de sensibilización. Su director expresa el deseo que el año 2004 sea también la
oportunidad para una campaña de promoción de los productos agroindustriales del comercio justo, a
la cual el CEE podría asociarse. Se puede pensar que, en la medida que otras organizaciones de la
sociedad civil se involucren, una campaña nacional tendría un impacto importante, gracias al tejido
desarrollado por estas redes en la sociedad civil mexicana.
4. La integración de Comercio Justo México en un sello internacional de comercio justo
4.1 Las relaciones Comercio Justo México – FLO
El proceso de constitución de la iniciativa mexicana de comercio justo ha permitido a las
organizaciones de productores y a la sociedad civil de compartir sus experiencias y de analizar a
profundidad el funcionamiento de la atribución del sello en el sistema FLO (Fair Trade Labelling
Organizations International). La prioridad era entonces la constitución de una iniciativa adecuada a
las condiciones y a las experiencias prevalecientes en México.
Después de fortalecer esta iniciativa y de numerosos debates internos, Comercio Justo México
decidió solicitar su integración a FLO, lo que le fue concedido al final de 2003, otorgándole el título de
miembro asociado. Es la primera vez que la iniciativa de un país productor, por ende del Sur, está
integrada a FLO. Sin embargo, según el director de FLO, tendrán que darse algunos ajustes por parte
88
de ambas partes para que esta iniciativa logre integrarse de manera plena en la organización
internacional.
Jeroen Pruijn piensa que la adhesión a FLO aportará las siguientes ventajas:
•
Un reconocimiento internacional del sistema de certificación de Comercio Justo México
•
La uniformidad o por lo menos la compatibilidad de los criterios de comercio justo en el ámbito
mundial, lo que permitiría una mayor claridad y credibilidad para el consumidor.
•
Evitar que se dupliquen los procesos de certificación regionales e internacionales
•
Una mayor participación de las poblaciones del Sur y de los pequeños productores en el sistema
FLO y en sus diferentes niveles de toma de decisiones.
“De esta manera se evita la dificultad práctica de un movimiento y un sistema fraccionado. La
asociación a FLO no implica perder nuestra independencia y nuestras actividades propias, tal es el
caso para otras iniciativas nacionales.”
Sin embargo, la adhesión conlleva algunas obligaciones para la iniciativa mexicana. Comercio Justo
México se siente comprometido a participar activamente en FLO, inclusive en términos financieros,
según las posibilidades y los servicios brindados por FLO, y a mejorar su propio sistema.
Aparentemente, las relaciones entre Comercio Justo México y FLO han sido afectadas en el pasado
por falta de confianza, de la cual atestiguan las entrevistas que sostuvimos con las organizaciones de
productores. Los miembros del equipo de FLO, interrogados en su sede en Bonn, afirman por su parte
que la organización mexicana necesita adaptarse a las regalas de funcionamiento y a las normas
desarrolladas por FLO.
Según, Luuk Zonneveld, director de FLO, Comercio Justo México debe separarse claramente de la
certificación (Certimex), lo que no ha hecho hasta la fecha. Añade que “México es un país muy
politizado, lo que dificulta una iniciativa nacional” Para Ose Nelsen, antigua responsable de FLO para
México, el hecho que el asesor de Majomut sea a la vez el presidente de la directiva de Certimex
demuestra que esta última no tiene ninguna autonomía. “El control y la objetividad en la certificación,
es FLO”.
Hemos observado el peso de las organizaciones de productores en general, y de las organizaciones
lideres del sector cafeticultor en particular, en la creación del sello mexicano. Sin embargo, la
desconfianza entre ambas partes parece exagerada.
4.2 Cuestiones ligadas a la integración a FLO
La integración de Comercio Justo México a FLO obliga a ambas organizaciones a generar la
convergencia entre sus normas. Con este propósito, FLO y Comercio Justo México han establecido
un Comité Común sobre las Normas (Joint Standard Committee) que buscará la integración de las
89
normas de Comercio Justo México y de FLO. Gracias a su mayor peso en el ámbito internacional,
pareciera que FLO esta decidida a imponer sus propias normas.
Para Luuk Zonneveld: “Comercio Justo México tendrá que modificar algunas normas si quiere
integrarse a FLO. Para algunos productos (como las frutas, por ejemplo), FLO certifica plantaciones.
Sabemos que Comercio Justo México y las organizaciones latino americanas de productores
quisieran que los sellos de comercio justo se apliquen solamente a las cooperativas de pequeños
productores. Sin embargo, se tendrá que aceptar la certificación de las plantaciones para los
productos que autoriza la norma de FLO.” Por su parte, Ose Nelsen piensa que FLO evolucionará
hacia un mayor rigor y precisión en la definición y la inspección de los criterios de progreso para las
plantaciones.
“Comercio Justo México no podrá exigir más que la totalidad del café justo sea también orgánico; 40%
del comercio justo es orgánico. No podemos excluir del sistema el 60% de productores que no
generan productos orgánicos.”
“Pero, al igual que cualquier otra iniciativa nacional, Comercio Justo México podrá desarrollar criterios
para algunos productos que no son del interés de otras iniciativas nacionales.” Podría ser el caso
para el maíz, el nopal, el amaranto, etc.
La posición de Comercio Justo México es más suave: “buscamos la harmonización de las normas, lo
que significa que nuestros reglamentos de productos deberán ser compatibles con los de FLO, pero
no necesariamente idénticos. Serán los reglamentos mexicanos de las normas FLO. Esta última a
manifestado el deseo de respetar nuestras normas, en la medida que no haya contradicciones con las
de FLO.”
Según FLO, la integración de las normas debería realizarse en el transcurso del año 2004, después
de que, durante un periodo de transición de dos años (2005-2006), Comercio Justo México podrá
utilizar los dos logotipos (el suyo y el de FLO) y luego únicamente el de FLO.
Las consecuencias de esta integración sobre los métodos de inspección son más difíciles de prever.
La sinergia entre certificación orgánica y justa por Certimex, sin ser obligatoria, es atractiva para los
productores. Además, durante las pláticas que sostuvimos, las organizaciones de productores y los
miembros de Comercio Justo México subrayaron la diferencia entre una inspección nacional de
comercio justo y una inspección realizada por inspectores enviados por un organismo internacional,
inclusive si están ubicados en países de la región.
La articulación entre las funciones y la harmonización de los criterios son deseables, pero parece
poco probable, y ciertamente dañino que las especificidades de la iniciativa mexicana de comercio
justo se disuelvan en un funcionamiento uniforme en el futuro.
4.3 Los límites de la certificación de productos en comercio justo
90
Como lo subraya Verónica Rubio de FLO, la comprensión general del sistema de certificación es
mucho mayor en agricultura orgánica que en el caso de la certificación social, a la cual pertenece el
comercio justo. Esta última queda en gran parte por ser inventada.
En agricultura orgánica, el proceso de inspección / certificación es particularmente riguroso y sigue las
normas internacionales elaboradas por IFOAM. El sistema implica la separación entre las funciones.
Según Homero Blas, la oficina de OCIA en México respeta esta separación:
√ Los inspectores son independientes (tal como lo exige la norma ISO 65).
√ El comité de certificación está integrado por cinco personas, seleccionadas por su experiencia
(agrónomos, productores, universitarios, consumidores....)
OCIA coordina el comité de certificación y es responsable de la decisión final, después de haber
revisado la totalidad del proceso. Los organismos que otorgan el sello de comercio justo podrían
inspirarse de este sistema, al instaurar la participación de las diversas partes involucradas en sus
comités de certificación.
La mayoría de las agencias de certificación en agricultura orgánica obedecen a la norma ISO 65 que
representa el estándar internacional para la certificación de calidad de producto. Sin embargo, esta
norma considera que existe un conflicto de intereses cuando una organización asume a la vez las
funciones de certificación y de asesoría a los productores beneficiados por esta certificación. Para la
norma ISO 65, la certificación de comercio justo desarrollada por las iniciativas nacionales de FLO
presenta la siguiente ambigüedad: ser un marco para la inspección y la certificación de comercio justo
y una estructura de apoyo a los productores.
Para ponerse en conformidad con esta norma, FLO efectúo una profunda reestructuración interna en
febrero 2003 y separó, en el papel, su unidad de certificación del resto de sus actividades. Esta
unidad es una sociedad privada cuyo único accionario es FLO. Esta última puede entonces afirmar a
la vez al sistema ISO que su unidad de certificación está separada y a los productores que sus
actividades en su conjunto definen su identidad. Esta amalgama entre las diferentes funciones permite
a FLO sostener que representa no solamente el único sello de comercio justo, sino también la única
agencia de certificación para este sello. Si bien puede ser útil para el movimiento de comercio justo
administrar un sello y un conjunto de normas únicas, ninguna razón justifica el monopolio de una
organización sobre la inspección y la certificación.
La acreditación ISO 65 no ha sido aún otorgada a FLO, tampoco a ninguna otra instancia de
certificación de comercio justo. El director de OCIA México comenta que las agencias de certificación
buscan diversificar sus servicios, porque sus marcas no tienen el mismo valor desde que se
promulgaron normas oficiales para la agricultura orgánica en Europa y en los Estados Unidos. Es el
caso en Francia para Ecocert que ha aceptado asumir la inspección y la certificación de la norma
“Organijusto” (Bioéquitable), lanzada sin consulta por un grupo de empresarios. La apertura de los
91
organismos que otorgan un sello de comercio justo a otras estructuras de certificación permitiría
evitar la multiplicación de sellos privados.
A parte de estos aspectos formales, los limites actuales de cualquier iniciativa de comercio justo
surgen claramente del análisis de las condiciones de comercialización y de promoción de los
productos en el marco de estos sello, mismas que desarrollamos en los capítulos anteriores.
Según Comercio Justo México, un sello es solo un medio para alcanzar un objetivo. “Los sellos de
comercio justo no resuelven por si mismos los problemas para los cuales han sido creados, en
particular los problemas de calidad y de integración sectorial. Deben ser parte de una estrategia más
amplia que impulse el comercio justo. En forma ideal, un sello de comercio justo debe estar ligado a
sistemas de comercialización alternativa, de certificación, de apoyo a la empresa, a herramientas
financieras, así como a sistemas de administración pública y a la sociedad civil en general. Además,
el sello debe poder adaptarse a la realidad, si no corre el peligro de perder rápidamente terreno y su
utilidad.”
Proponemos entonces examinar ahora algunos aspectos a los cuales las organización de comercio
justo han prestado poca atención, pero que están estrechamente ligados a la concreción del objetivo
del comercio justo, el desarrollo sustentable. Ello con el fin de intentar una primera evaluación
respecto a la pertinencia de la estrategia que ha sido definida para lograr este objetivo. Se trata en
primer lugar del impacto de comercio justo internacional sobre el desarrollo local. Este movimiento ha
favorecido una estrategia por producto que ha ocultado las oportunidades de diversificación de la
producción. Por eso, examinaremos las experiencias y las oportunidades de las organizaciones de
productores en este aspecto. Luego nos preocuparemos del tema de la soberanía alimentaria,
drásticamente debilitada por el contexto de apertura comercial acelerada durante los últimos
decenios.
En seguida, analizaremos las otras estrategias de comercialización de los productos de los pequeños
productores mexicanos. Basadas en las iniciativas de organizaciones de productores, de organismos
de apoyo, de empresarios, estas experiencias deberían completar el panorama de las estrategias de
comercio justo en México. Cabe mencionar que en la medida que la experiencia del sello mexicano
está en pleno desarrollo, nuestro análisis, en el contexto de la producción y de la comercialización en
México, tendrán un carácter necesariamente provisional.
92
IV. Los otros aspectos del comercio justo en México
1. Desarrollo local sustentable integral
1.1 El impacto del comercio justo internacional
Cada una de las organizaciones de comercio justo abordan de manera diferente la relación entre
comercio justo y desarrollo sustentable.
La norma general de FLO al respecto es escueta. Únicamente precisa los criterios que las
organizaciones de productores tienen que respetar como mínimo:
1. Los pequeños productores y/o asalariados se benefician del comercio justo
2.
Las organizaciones de pequeños productores y/o de asalariados cuentan
con un potencial de desarrollo.
3.
Los mecanismos del comercio justo pueden estar establecidos y llevar a un
desarrollo que por otros medios sería inalcanzable.
En esta definición de los criterios para los productores, el concepto de desarrollo es ambiguo: ¿Se
trata de desarrollo comercial, organizacional o local? Estos diferentes objetivos están mezclados, y se
observa una concentración de los esfuerzos y de la atención sobre el aspecto comercial, a costa del
impacto local. En la práctica, esta ambigüedad deja la valoración de estos aspectos en la apreciación
subjetiva de las partes.
Por su lado, la norma general Comercio Justo México incluye un párrafo entero (§3.2.) sobre los
“criterios de desarrollo sustentable integral” para las organizaciones de productores, estipulando diez
criterios que incluyen: métodos de producción ecológicos, el desarrollo de las capacidades de la
organización, la formación de nuevos cuadros y técnicos en la organización, la participación de las
mujeres, el desarrollo de la infraestructura, y la promoción permanente y activa del mejoramiento del
nivel de vida de los pequeños productores, de sus familias y de sus pueblos. Estos criterios se basan
en la experiencia de las propias organizaciones de productores.
El Fair Trade Research Group de la Universidad de Colorado es uno de los pocos grupos de
investigación que se ha interesado en el impacto del comercio justo sobre el desarrollo local. Este
grupo ha encomendado una serie de estudios titulados “Lucha contra la pobreza mediante la
participación en las redes de comercio justo de café”, realizados en 2002 en diversos países de
América Latina. Las organizaciones mexicanas involucradas eran: Majomut, UCIRI, La Selva, CEPCO
y la cooperativa Tzotzilotic Tzobolotic de Chiapas. Más de la mitad de ellas (UCIRI, CEPCO y
Majomut) han sido estudiadas por sus propios asesores. A pesar del título de la serie de estudios, la
mayoría de los autores se interesan más en las condiciones de acceso al mercado, en las relaciones
93
de las organizaciones con el movimiento de comercio justo, que en el impacto de este tipo de
comercio sobre las familias de productores en especial.
Sin embargo, la síntesis de los estudios destaca algunos elementos interesantes al respecto.
Numerosos testimonios confirman el impacto del comercio justo sobre el fortalecimiento de las
organizaciones de productores: aprendizaje y acceso al mercado, acceso al crédito, mejoramiento de
la calidad del producto y de la credibilidad de la organización, acceso a proyectos de desarrollo,
establecimiento de nuevas redes y contactos nacionales e internacionales, mejor participación de las
mujeres. El impacto sobre la vida de las familias ha sido menos estudiado, sin embargo, en muchos
casos se puede observar una mejora en la auto estima de los productores humildes e indígenas. Así
mismo, se ha favorecido el desarrollo y el acceso a nuevos servicios, cuyas características varían
según las organizaciones: transporte, centros de capacitación, centros de salud. La participación de
las mujeres, favorecida por una organización democrática, se manifiesta a través de su acceso a las
asambleas generales como delegadas de sus grupos (caso de La Selva34, CEPCO, UCIRI) quienes
han jugado un papel “motor del desarrollo”, tal y como suele suceder cuando se favorece la
participación de la mujer en las organizaciones.
Uno de los ejemplos exitosos generalmente mencionado es el de UCIRI, cofundadora del sello Max
Havelaar, que ha hecho del circulo virtuoso: organización de los productores – comercio justo –
desarrollo local, una realidad. Además de impulsar la producción de café orgánico, esta organización
ha constituido grupos de trabajo voluntario (TCO- Trabajo en Común organizado) desde 1984, ha
instalado una bodega de almacenamiento y distribución de productos básicos, ha establecido molinos
de nixtamal bajo la responsabilidad de las mujeres y organizado la producción de cultivos de
autoconsumo: maíz, frijol y sobre todo hortalizas. La organización cuenta también con una tienda de
herramientas e insumos agrícolas en la ciudad vecina de Ixtepec, la cual establece precios
preferenciales para sus asociados (descuento de 20%).
Respecto a la salud, la organización promueve la capacitación de promotores en cada pueblo, el
funcionamiento de farmacias comunitarias que distribuyen productos elaborados por los propios
habitantes a partir de plantas y productos naturales. Además, UCIRI mejoró el sistema de transporte
colectivo en esta región serrana, y propone a sus miembros opciones para mejorar la vivienda. Todas
las actividades se realizan con la participación de los miembros de la organización.
En términos económicos, la organización cuenta con un taller para procesar jugos y mermeladas de
frutas (maracuya y zarzamora) y una caja de ahorro (crédito personal y colectivo) en el marco del
34
La asociación Musa (Asociación Civil Mujeres de Unión de La Selva) integra mujeres de la Unión de Ejidos de
la Selva desde 1994. Identifica oportunidades para pequeños proyectos productivos.
94
TCO. En 1999, UCIRI construyó, con el apoyo de fondos gubernamentales de FONAES, una fábrica
de pantalones de mezclilla en la ciudad de Ixtepec. El impacto de esta última iniciativa sobre el
desarrollo local y el empleo tendría que ser evaluada según principios que permitieran hacer un
balance social, puesto que los trabajadores solo tienen el estatuto de simples asalariados.
Al asegurar el relevo generacional, el Centro de Capacitación Campesina representa una fortaleza
para el futuro de la organización y la permanencia de sus actividades en el campo de la cafeticultura.
El centro se abrió en diciembre de 1985 en un terreno de seis hectáreas donado por uno de los
pueblos. Hoy, ofrece una gran variedad de servicios a la organización, a sus miembros y a sus hijos,
entre otros la formación de los inspectores internos y los promotores en agricultura orgánica.
UCIRI es una de las principales organizaciones que participan en la marca colectiva y en la mezcla
Café Fértil. Según su asesor Isaías Martínez, las perspectivas de venta de UCIRI para esta marca
alcanzan 800 costales por mes. A raíz de algunas tensiones existentes en el movimiento de comercio
justo internacional, no hemos podido cuestionar a UCIRI sobre el impacto esperado de su
participación en el sello mexicano de comercio justo. De hecho, en 2002, UCIRI firmó un contrato de
varios años con el grupo Carrefour para venderle café a un precio igual o superior al precio del
comercio justo. La estrategia de Carrefour ha sido de no solicitar el sello de FLO y de crear su propia
marca de reconocimiento para este tipo de producto (desarrollo sustentable, luego Sector Calidad).
Este acuerdo provocó algunas discusiones con las iniciativas nacionales de FLO, molestas por el
procedimiento. La iniciativa francesa de FLO pidió a UCIRI informarle previamente de cualquier
negociación que pudiera entablar con una organización o una empresa francesa.
Resulta interesante comparar las actividades de desarrollo local de la UCIRI con una organización de
productores indígenas de similar tamaño (superficie promedio por familia inferior a una hectárea) que
no este inscrita en el registro de FLO pero que participe en Agromercados. Al Igual que la UCIRI, la
cooperativa Tosepan Titataniske35 de la región de Cuetzalan, Puebla. cuenta con alrededor de 2,400
miembros productores de café y logró llevar a cabo acciones para el desarrollo local. Según la historia
presentada por la organización36 se observa un desarrollo continuo entre 1977 y 1988, seguido por
una crisis que coincide con la desaparición de las instancias de regulación del café en el mercado
nacional e internacional (1988-1993). A partir del final de los años noventa, la organización busca
fortalecerse, en particular a través de la organización de un equipo de promotores.
La experiencia de la Tosepan Titataniske en agricultura orgánica es más reciente: 600 de sus
productores están en fase de transición y 400 conseguirán la certificación durante la última cosecha.
35
36
“Unidos venceremos” en nahuatl
Presentación en Powerpoint elaborada por la organización
95
Sin embargo, la organización también cuenta con un centro de capacitación, llamado “la casa en
donde se abre el espíritu”, (Kaltaixpetalinoyan) en donde los formadores son veinte promotores
campesinos, miembros de la cooperativa. Los formadores asumen la capacitación y la asesoría
técnica en agricultura orgánica, micro - financiamiento, inspección para la certificación orgánica y
desarrollo de la mujer.
La Tosepan Titataniske practica la agricultura orgánica del café y de otros cultivos. Asegura el acopio
y la comercialización del café de sus miembros, administra viveros de café, pimienta y otros árboles
de sombra, así como la caja de ahorro-crédito Tosepan Tomin (“Nuestro Dinero”), y promueve un
programa eco-turístico. A partir del concepto de “casa sustentable”, la organización trasciende
respecto a la vivienda para acercarse a una noción más integral, mediante el uso racional del agua y
la producción de energía solar. La cooperativa elaboró un prototipo de secadora familiar para el café y
la pimienta de jamaica, puesto que en la región se presenta un alto nivel de humedad.
Estos ejemplos muestran que, si bien el comercio justo representa un apoyo para el desarrollo de las
organizaciones de productores, su impacto sobre el desarrollo local sustentable depende en gran
parte de la visión y de las estrategias adoptadas por estas organizaciones. En este sentido, el sistema
de certificación nacional podría estar más abierto a un mayor número de productores y de productos.
Sin embargo, enfrentamos uno de los límites del sistema de certificación: no propone métodos para
integrar en el análisis los aspectos económicos y otros ligados al desarrollo sustentable, tampoco para
evaluar la diversificación de la producción.
1.2 La diversificación de la producción
El comercio justo es solamente un medio para alcanzar el desarrollo sustentable, pero la
diversificación de las actividades productivas debe ser uno de los primeros elementos de una
estrategia orientada hacia el mercado. De hecho, si bien el comercio justo no resuelve la totalidad de
los problemas económicos, el sello puede orientar las actividades económicas. Cuando caen los
precios de los productos de exportación (café, cacao, etc.), una especialización excesiva de los
productores puede conducir a una reducción drástica de los ingresos o a una dependencia del
comercio justo, que conlleva efectos negativos en cuanto a autonomía y administración interna ( tal
fue el caso de la organización ISMAM).
El caso de las regiones productoras de café
En la serie de estudios encomendadas por la Universidad de Colorado, el asesor de la UCIRI
menciona que la mayoría de las cooperativas no alcanzan a vender la totalidad de su café en el
mercado justo. Se estima que las organizaciones de productores certificados por FLO venden en
promedio el 20% de su producción en el marco de este sistema. El 80% restante se negocia en el
96
mercado convencional y está sometido a las fluctuaciones del mercado, aunque también no está
excluida una cierta influencia positiva del mercado justo, puesto que propone criterios para los
acuerdos comerciales que pueden ser utilizados en forma voluntaria.
Hemos podido observar que aunque la diversificación de las actividades productiva figure en los
estatutos de muchas organizaciones de pequeños productores, son pocas las organizaciones de
productores de café que hayan establecidos verdaderos sistemas de diversificación. En el caso de
algunas de ellas, la especialización excesiva de los promotores induce una lógica de funcionamiento
por proyecto, la cual yuxtapone actividades secundarias a un mono cultivo principal, a costa de una
verdadera reflexión sobre la sustentabilidad económica y ambiental.
Al igual que otras organizaciones del sector y desde su creación en 1989, la Coordinadora Estatal de
Productores de Café de Oaxaca orientó su actividad hacia la exportación de café, creando su propia
empresa de comercialización en 1990. La producción, la transformación y la comercialización del café
constituyen los principales pilares de esta coordinación activa en una media docena de regiones,
extremadamente variadas cultural y ecológicamente. La colaboración con otras organizaciones gira
también en torno al café. Sin embargo, se observa una cierta diversificación en los grupos de mujeres
apoyados por un equipo de promotores.
Entre los programas recientemente promovidos por la coordinación, el proyecto de Banco de Carbono
ilustra la tendencia de la lógica – proyecto, anteriormente evocada: financiado en el marco de los
acuerdos internacionales sobre la reducción de los gases provocados por el efecto invernadero, el
proyecto ofrece ochenta dólares por “tonelada de carbono capturado”, la cual se calcula a partir de la
cantidad de árboles presentes en la parcela. En la actualidad, funciona sobre 60 hectáreas en tres
comunidades ubicadas en una zona de restauración (consecuencia de incendios forestales,
monocultivo, etc.) según un sistema de objetivos por hectárea. Los productores se comprometen por
un plazo de 20 años mínimo, sin “fugas” de carbono. El pago del subsidio es progresivo y se
concentra entre los años 5 y 10.
Este proyecto da cuenta de la tentación que tienen algunos equipos técnicos de promover proyectos
en función de los financiamientos externos y no de las necesidades propias de los miembros de la
organización. De hecho, estos proyectos responden a una lógica de conservación de los recursos
naturales concebida por instancias internacionales, las cuales utilizan un lenguaje y conceptos
inadaptados a la realidad campesina.
Parece más fácil adoptar una lógica de diversificación de la producción en una organización de
segundo nivel, más cercana al territorio y de menor tamaño. Según un miembro del equipo técnico,
algunos miembros de la coordinación están ubicados en regiones inapropiadas para la producción de
café de calidad. Se tiene el proyecto de reconvertir estas zonas bajas (menos de 800 msnm) a otros
97
cultivos agroforestales (cedro, cacao, pimienta de jamaica). “Con ello, abundaríamos en el sentido del
proyecto de captura de carbono” menciona el técnico. La organización Unión de los Pueblos
Indígenas de la Sierra de Lalana en la región del Papaloapan integra a pueblos situados a menos de
500 msnm y ha organizado la producción de Ixtle37, de piña y la piscicultura con alimentación
industrial, desde hace varios años. Las familias que diversificaron sus actividades y mercados al
experimentar con estos productos han logrado conseguir ingresos satisfactorios. Según el ingeniero
de la CEPCO, el principal problema que enfrentan las acciones tendientes a la diversificación de la
producción es la comercialización, debido al bajo nivel de vida de los consumidores en México. Este
punto de vista no considera la complementariedad entre actividades comerciales, de subsistencia y
comunitarias, concepto propio de la lógica campesina.
Algunos ejemplos significativos de diversificación
Observaciones de campo confirman las conclusiones de expertos como Agustín Oliveira, co-fundador
de la CEPCO y Carolina Peña de Estudios Rurales y Asesoría (especializado en la administración de
los recursos forestales comunitarios). Indican que las alternativas de diversificación existen y que son
experimentadas por los campesinos y algunas comunidades. Según A. Oliveira, las organizaciones de
productores de café del estado de Oaxaca padecen de un problema de liderazgo, que les condujo a
volverse corporativistas y a abandonar algunos objetivos, entre ellos la diversificación de las
actividades productivas. En la coyuntura del mercado especulativo, desde el final de los acuerdos
internacionales, resultaría suicida apostar al café como único cultivo para desarrollar la actividad
productiva de las comunidades.
En las zonas productoras de café, una de las primeras actividades de diversificación es la producción
de hongos (zetas) utilizando como sustrato la pulpa de café. Aunque generalmente destinados al
autoconsumo, algunas especies de hongos de bosques templados pueden comercializarse, lo que
veremos más adelante con el caso de Pueblos Mancomunados. La Tosepan Titataniske adoptó esta
técnica para valorizar los residuos del café y también intensificó las acciones a favor de la
diversificación, sin entrar en una lógica de proyecto condicionada por financiamientos externos. Por
ejemplo, el programa “desarrollo de la mujer” organiza a grupos de treinta mujeres máximo en cada
pueblo para resolver problemas locales, en particular la cuestión del ingreso, a través de la instalación
de tortillerías, molinos de nixtamal, abasto y artesanía.
Iniciado en 2003, su programa de “vivienda sostenible” parte de la idea que los miembros de la
cooperativa pueden producir numerosos recursos para el consumo familiar que no pueden adquirir
más con los ingresos del café: huevos, cría de animales de traspatio, leche, frutas, verduras, miel y
cría de pescados. También promueve el uso de tecnologías ecológicas para la captación y el
37
Del Ixtle se extrae una fibra que tiene muchos usos artesanales en el país.
98
almacenamiento del agua de lluvia, su tratamiento y reciclaje individual, y la reducción del consumo
de leña gracias a fogones mejorados.
En los viveros de la organización se reproducen árboles frutales (plátano, zapote mamey, nuez) para
el autoconsumo o la comercialización (maderas tropicales: cedro y cedro rosa, caoba, nuez de
macadamia). Desde el punto de vista comercial, la organización ha desarrollado dos verdaderas
oportunidades complementarias al café: la pimienta de jamaica38 y la miel. La primera es una
especie cotizada en los mercados internacionales, aunque en cantidades limitadas. Los pimientos
(familia de los Myrteaceae) crecen espontáneamente en los cafetales y miden alrededor de nueve
metros (en algunos casos alcanzan 20 metros). Los campesinos recolectan la fruta, sin forzosamente
cultivar el árbol. El trabajo de cosecha demanda un esfuerzo intensivo, al igual que para el café cuya
cosecha se desarrolla en las mismas condiciones en una fecha posterior. Por ello, los campesinos
contratan jornaleros en complemento del trabajo familiar, el cual se concentra sobre el despulpado y
secado en el que participan niños y ancianos. Las condiciones de secado (seguido por una
fermentación de cuatro a cinco horas) y de almacenamiento son importantes para la calidad del
producto.
Al igual que para el café, la cooperativa organizó el acopio y el almacenamiento del producto. Los
productores eligen al responsable del almacén39 quien realiza un balance mensual de las cantidades
recibidas por los miembros locales de la cooperativa. El pago se hace por adelantado al momento de
la recepción del producto en el almacén40. El 75% de los ingresos se entrega a las familias, el 25%
restante se utiliza en el seno de la organización para capacitación, asistencia técnica y mejoramiento
de la infraestructura. La Asamblea Regional informa a las sesenta cooperativas locales sobre las
condiciones de la comercialización, publicando un informe al final de cada año.
Diversificación de la producción – Tosepan Titataniske
Enero
Para venta
Café
Cítricos
Febrero
Café
Cítricos
Marzo
Café
Abril
Café
Zapote41
Miel
Zapote
Julio
Agosto
Septiembre Octubre
Pimienta de Pimienta de Café
Café
jamaica
jamaica
Pimienta de
jamaica
Maíz
Cítricos
Cítricos
Cítricos
Autoconsumo
Para venta
Mayo
Autoconsumo
Junio
Miel
Nuez de
Macadamia
Noviembre Diciembre
Café
Café
Maíz
Cítricos
38
Conocida en México como “pimienta gorda”
acopiador
40
precio de anticipo
41
Fruta del zapote
39
99
La miel
La miel es una de las alternativas más prometedoras en relación con la diversificación. La producción
de miel en México pasó de 49,000 a 60,000 toneladas (+ 20%) entre 1961 y 2001. Los principales
estados productores son Yucatán, Campeche, seguidos por Veracruz, Jalisco, Guerrero y Colima.
Numerosos pequeños productores se lanzaron a este mercado que presenta una alta demanda
nacional e internacional. México produce el 5% de la miel en el mundo. Los principales productores
internacionales son China (18%), Etiopía (12%) y los Estados Unidos (8%) y el mercado es
relativamente estable en cuanto a volúmenes.
Accesible a los campesinos con poca tierra, la apicultura orgánico permite generar ingresos
significativos. Existen 40,000 apicultores en México, pero solamente una media docena de
organizaciones de productores producen miel orgánica certificada. A partir de 300 colmenas hablamos
de “medianos productores”, los pequeños productores poseen 10 colmenas en promedio42.
Las
regiones de producción cubren una franja que abarca el Norte del Golfo de México y Yucatán (Costa
Este) por un lado y la Costa Pacífica por el otro.
La miel puede representar una alternativa de diversificación en las regiones de producción de café: los
cafetales abandonados a causa de los bajos precios, florean en marzo y abril y se puede cosechar
una miel de excelente calidad. Todas la regiones cafeticultoras de México producen también sus
variedades de frutas y verduras que pueden ser comercializadas local y nacionalmente, frescos,
deshidratados o en mermelada.
Sin embargo, cabe señalar las dificultades encontradas por algunas organizaciones de comercio justo
que trabajan en el sector de la miel. Existe actualmente una alta demanda de miel en el mercado
internacional, por consecuencia han aumentado los precios al productor en condiciones especulativas,
alcanzando hasta $3,000 la tonelada.
La organización Miel Maya es una empresa de comercialización de la miel integrada por
organizaciones de pequeños apicultores en condiciones extremadamente frágiles, la cual exporta en
el mercado justo europeo. En la actualidad, cumple sus funciones a través de tres organismos:
Miel Maya S.A. (sociedad anónima), fundada en 1982 cuya función principal es la
comercialización
Misoca, A.C. (asociación civil), fundada en 2001 cuyas funciones son: capacitación,
acompañamiento e investigación para los pequeños apicultores.
CAPIM, S.C. (sociedad cooperativa), fundada en 2002 tiene la misión de comercializar en forma
alternativa los productos de la apicultura en México.
Miel Maya S.A. cuenta con la certificación de FLO y vende la totalidad de su miel de exportación a
Miel Maya Bélgica, beneficiándose de las condiciones de compra a los productores definidas por esta
organización que les otorgó el sello. Desarrolló actividades de capacitación y de acompañamiento de
los pequeños apicultores, mismas que asumen hoy los otras organizaciones del grupo. La exportación
42
Información de Miel Maya, A.C.
100
se realiza en tambos, etiquetados por la organización por tipo y calidad de miel (según el tipo de
flores, la floración, el sabor y el color). Los principales tipos de miel exportados son: la miel de
naranjo, de café y la miel cremosa.
Miel Maya ofrece un precio de $2,200 a $2,300 la tonelada a sus productores. La principal dificultad
encontrada por la organización ha sido lograr establecer una relación estable con las organizaciones
de apicultores. Con los precios de mercado actualmente en vigor, los productores prefieren
comercializar a través de intermediarios. A pesar de los servicios que ofrece (acompañamiento y
capacitación), Miel Maya logra difícilmente afirmar su papel de apoyo a la pequeña producción.
Miel Maya busca diversificar sus mercados en el marco del comercio justo tanto en el extranjero como
en México. También intenta vender los excedentes en el mercado nacional que no se pueden
exportar, pero no cuenta con la infraestructura necesaria para la comercialización directa en México.
Para desarrollar la comercialización en el mercado nacional, se tendrían que aumentar las
capacidades de condicionamiento y de embotellamiento del producto. La gran distribución es un
mercado potencial en el cual la demanda de miel es alta. Sin embargo, la empresa Miel Carlota
domina la producción y la venta de miel en el País, y deja poco espacio para la comercialización
independiente por parte de las organizaciones de pequeños productores.
Según Marta Torres y Graciela Arriaga de Miel Maya, el sello Comercio Justo México podría
representar un apoyo para la comercialización de la miel en el mercado nacional. Para ello, sería
necesario realizar un esfuerzo para que las organizaciones de productores comprendan y se apropien
de la Norma General de Comercio Justo. De hecho, según Marta Torres, a pesar de las acciones de
difusión realizadas, las organizaciones aún no entienden bien la norma.
Miel Maya mantiene relaciones con Paual, Pequeños Apicultores Unidos de América Latina,
asociación latinoamericana de pequeños apicultores fundada en 1996, cuyos objetivos son: la
cooperación y el intercambio de información entre pequeños apicultores, la promoción de la apicultura
como “un espacio alternativo de desarrollo comunitario y de protección al ambiente”, la difusión de la
información sobre el comercio mundial y los precios nacionales e internacionales de la miel, la
promoción del papel de la mujer en la apicultura y el establecimiento de proyectos colectivos entre sus
miembros.
Nos pareció que los lazos de cooperación entre Miel Maya y Paual permanecen aún frágiles, en la
medida que varias demandas de Miel Maya (búsqueda en el mercado de comercio justo de la miel en
México, dificultades ligadas a la especulación sobre los precios, etc.) están aún pendientes en las
discusiones con esta federación de apicultores. Desgraciadamente, el coordinador de Paual no estaba
disponible cuando se realizó este estudio.
La producción de miel de abeja melipona es una de las actividades productivas promovidas por
algunos grupos de productores en Yucatán y por la cooperativa Tosepan Titataniske en Cuetzalán.
Esta gran familia de abejas sin dardo, endémica de la zona tropical del continente americano, produce
una miel altamente cotizada, rica en propóleo y ácido, que presentan propiedades medicinales para
101
las vías respiratorias, la regulación de los ciclos menstruales, facilitar la cicatrización de heridas y la
digestión.
En territorio Maya, la miel cobraba una especial importancia. La especie abeja melipona ha sido
domesticada en esta región desde hace siglos, en troncos de árboles. Algunas variedades se utilizan
en oftalmología contra la catarata, otras se caracterizan por sus propiedades antibacterianas, contra
las quemaduras, etc. En la tradición indígena, esta miel es utilizada en los rituales festivos, también
los tributos se pagaban con cera y miel. Los Mayas exportaban sal, velas y miel hasta el Salvador.
Cabe señalar que la abeja melipona es un agente esencial para la fecundación de la vainilla, producto
con alto valor agregado que presenta un potencial comercial en algunas regiones de México y otros
países. Durante cuatro siglos, científicos del mundo entero intentaron sin éxito fecundar la vainilla
introducida en Europa y se enfrentaron a este enigma. La abeja melipona es capaz de colarse en la
corola de la orquídea para depositar el polen sobre el pistilo.
Única abeja explotada durante la época prehispánica, la melipona cedió su lugar a la abeja europea
más productiva. Empero, la melipona demanda menos cuidados que la abeja europea y sobre todo no
es agresiva, es decir, no pica. Desde hace algunos años, con la invasión de la abeja africana que es
mucho más agresiva, proveniente de Brasil, se observa un regreso a la cría de melipona. En la región
de Cuetzalán ha sido domesticada desde los años 1960, en ollas de barro que se cuelgan sobre las
puertas a la entrada de las viviendas. Ahí se alimentan de la flor de los cafetos orgánicos.
En la actualidad, es difícil exportar este tipo de miel, pero tiene un valor alto en el mercado interno. Su
mercado es reducido, principalmente constituido por las tiendas de productos naturales, pero su
precio es seis veces superior al de la miel convencional y logra alcanzar $500 por litro en Xalapa, Ver.
Las exportaciones son ocasionales y se realizan por lotes de 100 kilogramos. Esta miel requiere más
cuidado que la miel convencional.
2003 fue el primer año de cosecha de miel de melipona organizada por la cooperativa Tosepan. Se
espera una producción de una a una tonelada y media. La miel se vende localmente o en las grandes
ciudades vecinas de Cholula y Puebla en botellas de plástico de 250 mililitros o botellas de vidrio de
500 mililitros. El precio al productor consiste en un monto de $55 por litro al momento de la cosecha,
al cual se adiciona el remanente pagado después de realizar la venta.
A través del caso de la miel de melipona se ilustran los límites de las estrategias optadas por las
organizaciones que otorgan el sello de comercio justo, puesto que no obedece a una lógica de
estandarización. El reglamento de Comercio Justo México para la miel no hace ninguna referencia a
la producción melipona, a pesar de su importante valor en el mercado nacional. El precio justo de la
miel fijado por Comercio Justo México es de $100 por litro sin condicionamiento, y de $120 para la
miel embotellada. Es evidente la diferencia en el precio entre ambos tipos de miel.
El cacao
El establecimiento de una estrategia nacional de comercio justo requiere analizar la diversificación de
la producción en el ámbito nacional. Hasta la fecha, los esfuerzos del movimiento internacional del
102
comercio justo en México se han concentrado sobre el café y accesoriamente la artesanía. Otros
sectores aún no tomados en cuenta por este movimiento, cuentan con mercados de alto potencial. La
importancia de la cultura del cacao en el estado de Tabasco y el lugar del chocolate en la cocina del
estado de Oaxaca nos recuerda que el apoyo del comercio justo para la estructuración y el desarrollo
de nuevos sectores es urgente y oportuno.
Originario de la franja intertropical de las Américas, el cacao cobra una gran importancia cultural en
México. Los vocablos cacao y chocolate provienen de la lengua de los aztecas, cuyos príncipes
tomaban una mezcla de cacao fermentado, agua y especies. Al final del imperio Maya, los granos de
cacao servían de moneda. El cacao provee la base de numerosos productos enraizados en la cultura:
el chocolate es uno de los ingredientes del mole, y de bebidas a base de cacao, de maíz y especies
(como el chocolatl de los aztecas) llamadas cholote, tepache, etc. El chocolate producido en el
estado de Oaxaca responde a la demanda del mercado local y regional. Por su textura granulada es
inapropiado para la exportación.
Los dos principales estados productores de cacao son Tabasco y Chiapas con menores volúmenes.
Predomina la pequeña y mediana producción. Los dos estados son significativamente diferentes
desde el punto de vista cultural: el primero representa una región de inmigración por su industria
petroquímica actualmente en crisis, el segundo dispone de la gran riqueza cultural y dignidad de sus
poblaciones indígenas, a pesar de su pobreza y marginación.
México no es un productor significativo de cacao en el mercado internacional que dominan África del
Oeste (Costa de Marfil, Ghana, Nigeria) y Asia (Indonesia). Como es el caso para otras materias
primas, el mercado internacional del cacao está dominado por grandes empresas occidentales y su
precio no es remunerador para los pequeños productores. En el ámbito nacional, los ingresos
provenientes de la exportación de cacao se desplomaron en un 88% en 5 años, pasando de 10
millones de dólares en 1996 a 1.2 millones en 2001. Durante el mismo periodo, inclusive los ingresos
de la exportación de mantequilla de cacao han caído en un 56%. Una norma de comercio justo
publicada por FLO establece el nivel de remuneración justa para este producto, pero ninguna
organización mexicana está inscrita en el registro de FLO para la producción de cacao.
Precios históricos del cacao - Enero 1994 a Septiembre 2003 en dólares por toneladas
Gráfica según datos del New York Board of Trade, diciembre 2003.
103
Esta falta de contacto con el comercio justo internacional se explica por la debilidad de las
organizaciones independientes de pequeños productores de cacao. La Unión Nacional de
Productores de Cacao, una organización campesina muy cercana al gobierno y al antiguo partido
único, juega un papel preponderante en la estructuración del sector productor de cacao en México,
ejerciendo un control tanto político como económico sobre el estado de Tabasco. Durante los años
ochenta, organizó el acopio del cacao y construyó fábricas de chocolate. Sin embargo, con la caída de
los precios del cacao en el mercado internacional en esta misma década, los precios al productor son
insuficientes para que la actividad sea rentable.
En la región de Comalcalco, Tab., uno de los centros de producción de cacao en México, los
campesinos han arrancado la mitad de sus plantaciones. Cansados de la corrupción y de la falta de
transparencia por parte de los lideres de esta organización, algunos pequeños grupos de productores,
asesorados por organizaciones no gubernamentales, se formaron al margen de la Unión Nacional de
Productores de Cacao.
La organización independiente Kolcobosh (33 productores) se constituyó hace seis o siete años en el
Municipio de Comalcalco, teniendo como objetivos la producción, la transformación y la
comercialización del cacao orgánico en el mercado local e internacional y la elaboración de chocolate
por un grupo de mujeres. Esta organización se convierte en un referente en materia de producción de
cacao orgánico, pero no logra aún establecer relaciones comerciales directas con las empresas
compradoras de cacao y se encuentra obligada a seguir comercializando a través de intermediarios.
Empero, la organización ha dado los primeros pasos hacia la certificación orgánica, con una primera
visita de inspección de Certimex en junio 2003. Una segunda visita estaba prevista para octubre del
mismo año. Kolcobosh apoya la formación de nuevos grupos, al ejemplo de los grupos Lázaro
Cárdenas, que aún no están constituidos legalmente y buscan unirse para organizar el acopio del
cacao.
El Palenque, S.S.S. nació de una división al interior de la Unión Nacional de Productores de Cacao y
se constituyó legalmente el primero de agosto de1998. En la actualidad, la SSS integra a 23
productores para el transporte y la comercialización del cacao. Para la cosecha 2002-2003, el
Palenque recibió un fondo de acopio y comercialización por parte de FONAES, lo que le permitió
apoyar en la comercialización a productores no organizados. Los productores de la organización
observan que los precios obtenidos en el mercado dependen de la cantidad comercializada. Mientras
más importante es el volumen, más alto es el precio. La organización quisiera desarrollar sus
capacidades de comercialización e instalar un módulo para almacenar el cacao. Su principal problema
sigue siendo el plazo de pago a 15 o 21 días practicado por los intermediarios que dificulta un pago al
momento de la recepción para los productores.
La mayoría de los 2,700 productores de cacao del Municipio de Comalcalco poseen plantaciones
familiares de 1,5 ha. en promedio. Las pocas plantaciones privadas existentes cuentan con 8 a 10 has
en promedio, por lo que parecen diminutas en comparación con las fincas cafetaleras. En total, más
de 1,400 productores utilizan métodos orgánicos. Las variedades comercializadas son el forastero y el
104
trinitario. El cacao criollo (más aromático y suave) se encuentra en vías de desaparición. Existe una
fábrica de mantequilla de cacao y de barras de chocolate en la ciudad vecina de Cárdenas.
Precisa destacar el papel que juegan un grupo de consultores, integrados en asociaciones sin fines de
lucro, en el proceso de estructuración del sector de la pequeña producción del cacao en Tabasco. En
este sentido desde 1996, la Asociación Atzi para el Desarrollo (Hermanos para el Desarrollo) brinda
capacitación y asesoría técnica a grupos de pequeños productores de cacao, principalmente orgánico.
Atzi se fundó con base en la experiencia de Víctor Manuel Correa y Miriam Perea Huerta en el Norte
de Chiapas con las Comunidades Eclesiales de Base, en donde apoyaron con capacitación a las
organizaciones pioneras de productores de café orgánico: ISMAM, UCIRO, IFOAM en 1994.
A invitación de la organización de derechos humanos Codehuco, llegaron a contribuir en la formación
de pequeños grupos de cacao orgánico, entre los cuales destacan Kolcobosh y El Palenque. Desde el
año 2002, los pequeños productores reciben del gobierno un subsidio de $2,000 para la reconversión
en agricultura orgánica, subsidio que aumentó desde 2003 con otros $1,000 para la asesoría técnica.
El municipio apoya también las actividades de capacitación y la asesoría técnica. Esta situación
permite a los pequeños productores contratar los servicios de despachos de consultores/
capacitadores en agricultura orgánica. Gracias a ello, Atzi para el Desarrollo logra asesorar a nuevos
grupos. En la actualidad apoya a un total de 40 grupos integrados entre 15 y 111 productores de
cacao orgánico, de cultivos anuales, hortalizas y/o con proyectos productivos familiares. Atzi emplea
actualmente a seis técnicos y dos agentes administrativos.
Además, Atzi promueve la formación de grupos de productores en cada pueblo; inclusive, si no
cuentan con registro legal, los grupos disponen de una oficina, de técnicos e inspectores campesinos.
Cada mes, se reúnen los representantes de todos los grupos (un total de 45 pueblos; 1,100
productores y 1,530 hectáreas de cacao) en las oficinas de Atzi en Comalcalco.
A través de Atzi, los grupos están en relación con Certimex para la certificación tanto orgánica como
de comercio justo. Una primera inspección de certificación orgánica tuvo lugar en 2002, una segunda
en octubre 2003. La intención de los grupos es de solicitar la certificación en comercio justo después
de haber constituido una empresa integradora de comercialización, que se encargue del transporte,
de la comercialización y del financiamiento de la cosecha.
105
Grupos de productores asesorados por Atzi para el Desarrollo, Comalcalco, Tabasco
La iniciativa más significativa del estado de Chiapas se ubica en la región fronteriza del municipio de
Tapachula, con la organización Kay Kab (“fruta amarga” en lengua Mam) creada en 1992, cuando el
precio del cacao se ubicaba en el fondo del abismo con $1 por kilo. Los productores organizados en
Kay Kab cultivan entre 1 y 4 has de cacao con una producción de alrededor de 400 Kg por ha en
calidad orgánica. La estrategia de Kay Kab consiste en desarrollar la transformación de la materia
prima, para conseguir un mayor valor agregado. La organización produce chocolate y bebidas
tradicionales a base de cacao en un pequeño taller en el centro de la ciudad, en donde laboran siete
personas.
En 1997, logró adquirir un molino y una pequeña máquina de torrefacción con capacidad de 33 Kg,
gracias a un financiamiento de la agencia gubernamental FONAES. El cacao está pelado,
seleccionado y torrificado en el taller. Luego, se incorpora en la preparación de mezclas con canela y
azúcar, molidas y empacadas antes de ser comercializadas localmente en Tapachula. La
organización empieza también a comercializar a través de Bioplaneta que envió muestras a
Agromercados. La soya incorporada en bebidas a base de cacao se vende en el Distrito Federal. El
precio de la materia prima sola no cubriría los costos de producción, pero Kay Kab logra un beneficio
106
de $1 a $2 por kg gracias a la venta que se reparten entre los productores. En septiembre 2003, el
precio del paquete de 500 gms. era de $20; el paquete de 1 kg costaba $40.
Un estudio realizado en 2002 por el Centro Internacional de Investigación Agronómica para el
Desarrollo sobre “El mercado internacional del cacao: tendencias y perspectivas” subraya la tendencia
internacional caracterizada por un aumento constante y considerable de los volúmenes de producción,
por un desplazamiento continúo de las zonas de producción y el desarrollo de grandes plantaciones a
costa de los bosques. En este contexto, es difícil para las organizaciones de pequeños productores de
permanecer siendo competitivas en el mercado internacional, sobre todo cuando la demanda
evoluciona hacia nuevos tipos específicos de cacao, empujando los precios del control de calidad
hacia la alza.
Stephen E. Tulley realizó una de las primeras encuestas sobre la organización social de la
comercialización del cacao en el sur de México en el año 2000. Destaca la importancia de la demanda
en productos elaborados a partir de diferentes variedades de cacao en el estado de Oaxaca. El
chocolate cuenta con una particular importancia en la cocina de este estado, al entrar en la
composición de numerosas bebidas calientes y especiadas. El cacao consumido en Oaxaca proviene
de Tabasco y de Chiapas, y es comercializado por mayoristas o cadenas especializadas en la
producción de chocolate. Los granos están molidos y en algunos casos torrificados en Oaxaca antes
de que se le agregue azúcar, almendras y canela. Las empresas de chocolate de este estado han
intentado ampliar su universo de venta hacia otras regiones del país y en los Estados Unidos.
A pesar de la importancia del chocolate en la cocina y el consumo de Oaxaca, no ha surgido ninguna
iniciativa para favorecer un mercado regional justo de este producto. El chocolate producido por
organizaciones como Kay Kab e inclusive por las empresas de chocolate de Oaxaca no ofrece la
calidad necesaria para la exportación (granulometría, etc.) sino que corresponde más a la que se
espera tradicionalmente en el país. En este contexto, debería ser posible establecer un comercio justo
del cacao para una proporción significativa del consumo local del Sureste del país y las grandes
ciudades.
En este día, la demanda creciente de los consumidores por productos que respeten el ambiente y los
derechos sociales puede representar una oportunidad para la pequeña producción. En la medida que
este sector se estructure con la participación de empresas nacionales, el sello orgánico y justo podría
constituir una opción para los pequeños productores. Un sector de comercio justo de cacao en México
debería no solo ofrecer un mercado para la comercialización de los productos terminados de los
productores como los que integran Kay Kab, sino sobre todo, responder a las necesidades de
consolidación y de comercialización directa expresadas por las organizaciones de productores del
Sureste y de Chiapas. Se podría apoyar en el trabajo de organismos que ofrecen asesoría técnica y
acompañamiento, tales como Atzi para el Desarrollo.
107
2. Comercio justo y soberanía alimentaría
2.1. La pérdida de la soberanía alimentaría
Una de las principales consecuencias de la apertura comercial de México desde los años ochenta es
la pérdida de la soberanía alimentaría de las poblaciones rurales. La noción de soberanía alimentaría
corresponde a una reivindicación emergente de los movimientos campesinos del mundo entero.
Cuando define el concepto de seguridad alimentaría, insiste sobre los derechos de las poblaciones y
de sus representantes a decidir el tipo de alimentación que desean, de las condiciones de su
producción y de su consumo, y no solo de la cantidad o de la calidad nutritiva de esta alimentación.
Según Gabriela Torres-Mazuera los neo liberales prefieren el concepto de seguridad alimentaría al de
la soberanía alimentaría “que demanda medidas de protección nacional para la agricultura. La
seguridad alimentaría puede ser asegurada por los ingresos de las exportaciones, sin producción
nacional de los alimentos básicos.”
Al introducir la ganadería extensiva, secar los huertos flotantes (Chinampas) de la antigua capital
azteca, prohibir el consumo de algunas plantas, y sobre todo al aislar a los pueblos entre sí, los
conquistadores hispánicos han simplificado el régimen alimenticio mexicano, y modificado
profundamente la ecología de la región. La desaparición espectacular y prolongada de los bosques
primarios y de las zonas húmedas es solo el aspecto más visible de esta transformación.
Quinientos años después, la apertura del mercado agrícola mexicano a los productos de la agricultura
industrial subsidiada norteamericana ha contribuido a reducir aún más drásticamente la autonomía del
país en términos alimentarios. El régimen alimenticio mexicano descansa aún sobre el maíz, el fríjol y
la calabaza, pero el consumo de legumbres se redujo fuertemente, a raíz de un consumo excesivo de
proteínas por parte de la población que cuenta con los medios suficientes, siguiendo el modelo de los
países desarrollados.
Más grave aún, el precio de los productos de los cultivos de subsistencia se ha desplomado desde el
establecimiento del Acuerdo de Libre Comercio con Norteamérica. Cuantiosos son los campesinos
que abandonaron sus parcelas de maíz para emigrar hacia las ciudades o “al Norte”. La cuarta parte
del maíz consumido en México al día de hoy es importado de los Estados Unidos, sin ninguna
garantía de calidad.
2.2. Los productos básicos: una nueva frontera para el comercio justo
Un número significativo de actores del comercio justo son productores de subsistencia. Sin embargo,
hasta el momento, el movimiento de comercio justo se ha enfocado a los cultivos comerciales,
generadores de ingresos monetarios de exportación. Las experiencias de varias organizaciones
mexicanas – cooperativas de productores u organismos de apoyo – muestran que es posible trabajar
108
con los productos agrícolas básicos en el ámbito del mercado nacional, siguiendo los principios del
comercio justo.
La difícil ecuación del maíz
El maíz es uno de los principales alimentos de base de la dieta mexicana. Los campesinos de la
región de Meso América43 han desarrollado a lo largo de los últimos milenios un gran número de
variedades adaptadas a condiciones geográficas diversas: maíz azul del altiplano central, pequeño y
corto en la región del Istmo, blanco, amarillo, colorado, largo o corto en otros lugares. Este cereal
ocupa aún el 55% de la superficie cultivada del país. Sumándole el fríjol, se acerca al 80% de la
superficie cultivada que está dedicada a estos dos cultivos básicos.
Sin embargo, las importaciones de maíz representan el 25% del consumo mexicano. Cada año, seis
millones de toneladas de maíz, de las cuales una parte es genéticamente modificada, ingresan a
México procedente de Estados Unidos de América sin ningún control de calidad. Según las
estimaciones de la organización ecológica Greenpeace que conduce una campaña titulada “Manos
fuera de nuestro maíz”, 25% del maíz importado estaría contaminado. Los organizadores de la
exposición “Sin maíz no hay país”44 estiman por su parte que un millón de toneladas de maíz
genéticamente modificado Bt, resistente a los pesticidas, han sido importadas en 2002, principalmente
desde los Estados Unidos. Hace ya varios años, investigadores habían detectado huellas de maíz
genéticamente modificado en las parcelas de campesinos de los estados de Oaxaca y Puebla.
Es seguro que la importación de maíz genéticamente modificado no aporta nada a la soberanía
alimentaria mexicana. Al contrario, esto posibilita que las empresas que poseen la tecnología actúen
jurídicamente contra los campesinos, que voluntariamente o no, la utilizarían para la siembra sin
pagar sus derechos, al ejemplo del sonado juicio que opuso el gigante Monsanto a un agricultor
canadiense. Los efectos de la ingeniería genética sobre la alimentación y la biodiversidad son mal
conocidos y probablemente imposibles de probar si hubiera algún riesgo. Este tipo de maíz tampoco
es del interés de los pequeños campesinos que buscan limitar la compra y el uso de pesticidas. Una
moratoria sobre el cultivo de maíz genéticamente modificado sigue vigente en México.
La transformación tradicional del maíz en México sigue un proceso manual o semi automatizado muy
particular, conocido como “nixtamalización” que consiste en remojar los granos durante un cierto
tiempo en agua con cal hidra. Este proceso da al maíz las siguientes propiedades: aumento del
contenido en aminoácidos, mayor digestibilidad, mayor contenido en calcio, mejor asimilación de las
vitaminas B y mejor sabor. El maíz es luego molido para obtener el nixtamal, utilizado en particular
43
44
Meso América es una región geocultural que incluye México y América Central.
Exposición en el Museo de Artes y Culturas Populares, Coyoacán, México, D.F.
109
para la fabricación de las tortillas tradicionales. En los pueblos, las tortillas y otros alimentos
tradicionales (tamales y pozoles) se producen aún de esta manera.
La liberalización de los mercados de los granos básicos ha provocado una modificación de las
costumbres alimenticias. La harina industrial de maíz, de la cual el consumidor no puede controlar la
procedencia, gana terreno día tras día. Mientras anteriormente casi la totalidad del maíz era
nixtamalizado, hoy el 80% de las tortillerías utilizan harina de maíz industrial, producida por los
importantes grupos industriales del maíz (Maseca, Dinsa). Los molinos de nixtamal estaban presentes
en todos los pueblos; hoy día solo quedarían diez mil en el país, con cuatro empresas de maíz
nixtamalizado45.
Desde hace décadas, el gobierno mexicano cuenta con una política de abasto popular. Sin embargo,
la apertura del mercado mexicano a las importaciones norteamericanas ha marcado el fin de toda
perspectiva de política agrícola en apoyo al sector de subsistencia del país. DICONSA, la empresa
paraestatal encargada del abasto de los barrios y regiones pobres en productos básicos, se niega a
comprometerse a comprar maíz mexicano y se surte en un 60% en el mercado externo, cuyos precios
están distorsionados por los subsidios agrícolas americanos.
La Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo – ANEC es
miembro fundador de Comercio Justo México. Representa el principal marco para la elaboración de
un reglamento de producto para el maíz. Esta asociación fue creada en septiembre de 1995 por cerca
de 200 empresas campesinas de comercialización de productos básicos (cereales, fríjol, etc.) para
enfrentar la dramática situación de los productores de básicos, generada por la apertura de México
para llegar a ser miembro del Tratado de Libre Comercio con Norteamérica (1989- 1993) y el retiro del
Estado de los mercados agrícolas. Sus miembros quieren participar en la comercialización de sus
productos (anteriormente, el Estado jugaba un papel importante en la comercialización).
La ANEC es una organización sectorial sin fines de lucro, que responde a los criterios del comercio
justo, puesto que es abierta, plural, autogestiva, democrática y solidaria. Esta organización busca
contribuir a la promoción de la agricultura rentable, sustentable y socialmente responsable, trabaja por
una participación organizada, eficaz y competitiva de los productores en el mercado. Su objetivo
central es apoyar, consolidar e incrementar la participación de las empresas asociadas en el mercado
interno y externo de los granos básicos y otros productos e insumos agrícolas. El conjunto de las
empresas asociadas en ANEC dispone de 665,800 hectáreas y una producción a la venta de 968,000
toneladas de maíz, 420,000 toneladas de sorgo, 100,000 de trigo y 45,000 de fríjol.
45
Información de la exposición “Sin maíz no hay país”
110
Hemos preguntado a Yvon Polanco, miembro del equipo nacional de ANEC, si era posible definir una
norma para el maíz que incluya criterios de precios y de calidad, al igual que para otros productos del
comercio justo. Según Polanco, “la situación actual necesita un nuevo posicionamiento del maíz
mexicano en el mercado: debemos promover un maíz que no sea manipulado genéticamente y de
calidad. ANEC participa en la iniciativa Comercio Justo México, pero nos hemos atrasado en la
definición de una norma para el maíz justo, después de un año y medio de debates.
Existen dificultades, en particular para la fijación de un precio mínimo: si fijáramos un precio basado
en los costos de producción y de vida, llegaríamos a un costo 3 a 4 veces superior al precio del
mercado convencional. ¿En estas condiciones quién compraría maíz? ¿Las diferentes variedades de
maíz cultivadas en el territorio mexicano tendrían que tener el mismo precio? Otra cuestión es la de la
calidad orgánica. México produce solamente 100,000 toneladas de maíz orgánico entre un total de 19
millones de toneladas.”
Comercio Justo México y ANEC se encuentran así frente a un dilema: ¿Habría que proponer al
productor un precio basado en el mercado con el beneficio de un diferencial positivo (por ejemplo:
+20%)?¿O bien sería preferible alentar a los productores a integrar el proceso de transformación para
beneficiarse de un ingreso superior al que se alcanzaría con un simple diferencial?
La estrategia seguida actualmente por las organizaciones agrupadas en ANEC es la creación de una
red de tortillerías que producen masa con métodos de nixtamalizaciòn inspiradas en la preparación
tradicional del maíz. Esta masa, producida cotidianamente para obtener un sabor y propiedades
óptimas, sigue el proceso tradicional, aunque algunas etapas estén mecanizadas sin alterar sus
características. De esta forma, ANEC creó su marca colectiva, “Nuestro Maíz”, que abastece una red
de tortillerías bajo franquicia. Con ello, se mejora la viabilidad de la producción de maíz al incorporar
el valor agregado a las empresas campesinas, puesto que la marca Nuestro Maíz y la red de
franquicia son administradas por las propias organizaciones miembros de ANEC.
Iniciado en mayo 2003, este proyecto contaba en agosto con tres unidades de nixtamalizaciòn de
diferentes capacidades, ubicadas en el estado de Puebla, a proximidad de México y 15 tortillerías en
la misma región que reciben cada día el nixtamal
transportado por camiones cerrados y
estandarizados. ANEC prevé la apertura de 100 tortillerías hasta el final del año 2003 y luego la
diversificación de sus productos: totopos (tradicionales de la región del Istmo de Tehuantepec,
Oaxaca), tostadas (tortillas tostadas), etc.
La alternativa propuesta por Nuestro Maíz permite el acceso cotidiano a tortillas que ofrecen las
mismas calidades que las producidas artesanalmente por las mexicanas que utilizan el nixtamal y el
metate (piedra para moler el maíz nixtamalizado). El maíz utilizado es 100% mexicano y garantizado
no-OGM. Según los primeros sondeos, existe una buena aceptación del producto por parte de los
111
consumidores. Los precios son ligeramente superiores a los de las tortillerías que utilizan harina
industrial, pero ofrecen una calidad incomparable.
En el estado de Chiapas, la organización de origen religiosa DESMI (Desarrollo Económico y Social
de los Mexicanos Indígenas) apoya, en una menor escala, una cooperativa de pequeños productores
de maíz en transición orgánica cerca de la ciudad de Comitán. Llegó a conclusiones similares: “la
alternativa para el maíz orgánico existe únicamente a gran escala por los costos de la inversión. Para
establecer una tortillería de nixtamal, el precio de la maquinaria alcanza 180,000 pesos. También, se
tienen que contemplar el transporte, la infraestructura, el almacén”, explica un voluntario de DESMI.
Según Yvon Polanco, sería difícil extender el método de Nuestro Maíz a otros productos básicos, tal
como el fríjol cuyo mercado conoce grandes distorsiones (relación de 1 a 3 entre el precio pagado al
productor y el precio de la gran distribución) puesto que muchos de estos productos demandan poca
transformación y se preparan en el hogar.
Comercio Justo México anuncia que el maíz es una de sus principales prioridades en cuanto a
reglamento de producto. Para Jeroen Pruijn, las variedades genéticamente modificadas estarían
excluidas de las normas de maíz justo (como lo están para el café, por ejemplo). Pero uno de los
aspectos de los más delicados sigue siendo el precio al productor. El método usual para fijar un precio
mínimo garantizado de la materia prima sobre la base de los costos de producción, conduce a un
precio demasiado elevado para poder ser vendido, puesto que el consumidor está acostumbrado a un
precio mucho más inferior desde su caída a raíz del “libre comercio”. La experiencia de ANEC y de
otras organizaciones en el desarrollo de una cadena de producción y de transformación justa para el
maíz debería ofrecer una base pragmática para la reflexión de Comercio Justo México en este sector.
La rehabilitación del amaranto
Este cereal Amaranthus caudatus, originario de México y de América Central, cuenta con propiedades
nutricionales fuera de lo común, por su contenido en proteína (16%) particularmente bien equilibrada
en aminoácidos. En un estudio de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos de América
publicado en 1975, el amaranto ha sido seleccionado como una de las 36 plantas cultivadas que son
prometedoras en el mundo. El amaranto es parte del programa nutricional de los astronautas de la
NASA y ha sido la primera planta que ha germinado en el espacio en 1985. Pero su importancia es
también cultural, económica y social.
El cultivo del amaranto se extendía ampliamente durante le época prehispánica, durante la cual este
cereal estaba ligado a cultos mágico-religiosos. Los antiguos mexicanos llamaban el amaranto huautli
y lo cultivaban con un gran entusiasmo. Antes de la Conquista, el tributo anual que las provincias
112
tenían que enviar al emperador azteca incluía 20,000 toneladas de amaranto. Es sin duda por su
importancia en la religión prehispánica que los colonizadores españoles prohibieron su cultivo.
Consecuentemente, el maíz y el fríjol permanecieron como los principales alimentos básicos de la
población mestiza y amerindiana.
Sin embargo, miles de familias continúan hoy día cultivando el amaranto que se prepara en harina o
en barra. Las barras de amaranto son directamente producidas por las familias a partir de los granos
de amaranto “abiertos”, gracias a un procedimiento similar al método utilizado para fabricar palomitas
a partir del maíz, y vendidas a bajo precio en los mercados o en las calles. Estas barras aportan un
complemento alimenticio de calidad. El amaranto es también incluido en algunos programas de lucha
contra la desnutrición por parte del DIF (Desarrollo Integral de la Familia, programa institucional
mexicano), en forma de harina y de polvo para elaborar bebidas.
La mayor parte de los productores de amaranto son cautivos de los intermediarios que ofrecen
precios muy bajos para los productores y venden la materia prima a fábricas que producen barras de
mala calidad, puesto que aglutinan los granos con glucosa, lo que destruye algunas cualidades
nutricionales del amaranto. Estas barras se venden a bajo precio (1 a 2 pesos46) por vendedores
ambulantes o en puestos establecidos en la calle. El producto es entonces poco valorizado en el
mercado nacional. Algunas organizaciones que integran pequeños productores y agrónomos buscan
revalorizar el amaranto por sus cualidades nutricionales, económicas y culturales. Estas
organizaciones ayudan los productores a elaborar barras de calidad donde los granos son aglutinados
con miel en lugar de glucosa.
El grupo Quali afirma así haber contribuido en forma decisiva a la recuperación y a la difusión de este
cultivo tan importante para la nutrición del pueblo mexicano. Quali que asume el acopio, la
transformación y la comercialización del amaranto, surge de la acción de la ONG Alternativas y
Procesos de Participación Social la cual tiene presencia en la región de Tehuacan (Puebla) desde
1980, con un programa de captación del agua mediante la construcción de terrazas y micro presas.
En esta región semi árida habitan pueblos indígenas de lengua popoloca, mixteca, zapoteca y nahua.
Alternativas inicio la promoción del amaranto en 1995, brindando asesoría técnica a los campesinos
que empezaron a sembrar, puesto que este cereal se adapta bien en los terrenos secos y asoleados.
Después trabajó el aspecto de la comercialización. Debido a que el cereal era poco valorizado por los
consumidores actuales, ha sido necesario agregarle un nuevo valor agregado. Gracias a diversos
apoyos, una pequeña unidad agroindustrial ecológica ha podido ser instalada.
46
10 a 20 centavos de euro al momento del estudio.
113
Actualmente, la organización apoya a 1,100 campesinos (mujeres en su mayoría) en 80 pueblos.
Trabajan con métodos orgánicos en cooperativas comunitarias para la siembra, la transformación y la
comercialización del amaranto. Corporación Proteína Mexicana Sociedad Cooperativa con
Responsabilidad Limitada, es una Unión cooperativa abierta que integra a hombres y mujeres sin
discriminación alguna, constituida legalmente en 1998. La Unión asume la comercialización de los
productos del amaranto con la marca Quali. El proyecto plantea la difusión de tecnologías apropiadas
(desgrane, limpieza y torrefacción) en las comunidades para la elaboración de barras de cereales. Los
charritos ( fritura de harina de amaranto) son elaborados gracias al molino y al horno de la unidad de
transformación.
El amaranto producido está destinado al mejoramiento de la alimentación de los productores, y a la
comercialización de los excedentes, que alcanzaron 240,000 toneladas en 2003. Quali aplica los
principios del comercio justo y del consumo ético, ofreciendo precios al productor calculados a partir
de un estudio de los costos de producción y de una justa remuneración del trabajo (el cultivo del
amaranto demanda una importante mano de obra). Los precios al consumidor oscilan entre 11 a 12
pesos por kilo en grano (a los cuales se suma el pago de derechos sociales), cuando en el mercado
convencional el precio del cereal varía entre 2,30 pesos (en el estado de Guerrero) a 5,50 pesos el
kilo máximo.
Taller de transformación del Amaranto – Quali
Tehuacan, Puebla, México
Barras
de cereales
Limpia
Torrefacción
Charritos
Harina
Orchata
Frituras
Con maíz y agua
Bebidas tradicionales
Malteada
Con maíz y leche
Otras empresas utilizan el amaranto para producir barras o complementos alimenticios de calidad,
mas no practican los mismos precios al productor. La empresa San Miguel de Proyectos
Agropecuarios (marca Nutrisol) vende sus barras de amaranto a un precio unitario de 0.60 pesos, lo
que permite suponer que paga sus productores 2.30 pesos el kilo de amaranto. En comparación, el
precio de la barra de amaranto Quali de 18g es de 3.00 pesos.
114
La estrategia de comercialización Quali se basa en las relaciones con los sectores sociales:
•
Escuelas, a través de la educación de los niños en la nutrición y el comercio justo
•
Promotores (desempleados, discapacitados)
•
Administraciones de gobierno (oficinas, secretarías)
Quali se interesa también en los cafés, las redes comerciales de tipo Bioplaneta y los mercados de
exportación.
Los productos Quali figuran en el catálogo de Agromercados. Certimex está al tanto del proceso que
llevan los productores, las cooperativas y la unidad de transformación se encuentran oficialmente en
proceso de transición orgánica. Quali está discutiendo actualmente con Comercio Justo México para
la elaboración del reglamento y de las normas para el amaranto. El estudio de costo realizado por
Alternativas podría representar una primer base para la definición de un precio justo para el producto.
Más mexicano que el nopal
La hoja del nopal (opuntia sp) es un alimento incluido en la dieta tradicional de las comunidades
indígenas y rurales de México. Un dicho mexicano asegura que no hay nada más mexicano que el
nopal. Numerosos estudios biológicos de la hoja confirman su alto contenido en fibra. La demanda de
este producto en el mercado mundial es alta47, particularmente en América del Norte en donde
residen numerosos mexicanos emigrados. Sin embargo, el precio de la planta en los mercados
locales es bajo, a raíz de su abundancia en cualquier tipo de condiciones climáticas. Varias
experiencias de transformación sientan las bases de proyectos generadores de empleo e ingresos,
particularmente para las mujeres.
Hemos encontrado en la feria anual de la Red Mexicana de Comercialización Comunitaria, en la
Ciudad de Dolores Hidalgo, Guanajuato, varios grupos de pequeños productores que ofrecían
productos elaborados a partir de nopal:
Un grupo de 35 mujeres de la región produce una gelatina
“Productores de la Sierra de Santa Rosa” (a pesar de su nombre masculino, se trata de un
grupo de seis mujeres) producen licores, conservas, ates, flanes de nopal y otras frutas. Su
folleto publicitario indica “Algo diferente para su dieta cotidiana: deliciosos nopales, sanos y
dietéticos”, “Sus cualidades nutritivas lo vuelven esencial en la dieta mexicana, el nopal es un
cactus que forma parte del paisaje mexicano”.
47
Información del periódico La Jornada del 14 de agosto 2003.página 17
115
El monto de las ventas se distribuye de la siguiente forma: una tercera parte para la compra de la
materia prima, una segunda para los costos fijos y el reembolso de créditos, la ultima fracción para el
pago del personal, lo que equivale a alrededor de 500 pesos por quincena como ingreso personal.
El grupo La Tinaja ofrece mermeladas de tuna (fruta del nopal) y otras frutas tropicales a un
precio de $25.- pesos el frasco, conservas de nopal, chipotle (especie de chile), y hongos a un
precio de $30.- pesos el frasco. El grupo está integrado por 6 mujeres y 3 hombres de
Esperanza del Pueblo, San Luis Potosí.
Según la coordinadora de la Red Mexicana de Comercialización Comunitaria (RMMC), Teresa
Martínez Delgado, el nopal representa un producto con alto potencial de valorización por pequeños
grupos de mujeres y de hombres en la región, específicamente por su abundancia y porque su
transformación se realiza en el ámbito familiar. Para mejorar la valorización del producto, la RMMC
planea la creación de una empresa encargada de la transformación y comercialización de once
productos derivados del nopal: y de su fruto, la tuna.
Al igual que el maíz, el establecimiento de un mercado justo para el nopal obliga a enfrentar el
mercado nacional en donde los precios son extremadamente bajos. Es entonces imprescindible
planear la transformación del producto para agregarle valor. El nopal puede ser procesado en el
ámbito familiar o en pequeños grupos, lo que representa una ventaja para el proyecto.
3. Conclusiones
Estas experiencias buscan ilustrar cómo un proceso de comercio justo podría extenderse a productos
regionales que tienen una mayor importancia en términos de soberanía alimentaria. Hubiéramos
podido mencionar otras experiencias, en particular en el sector de las verduras y legumbres, de las
hierbas medicinales y de productos más específicos.
Sin embargo, los casos estudiados bastan para sacar algunas conclusiones generales en cuanto a la
valorización de los productos agrícolas básicos de dos sectores: el sector donde existe una importante
oferta en el mercado a raíz de importaciones excesivas (maíz y fríjol), o de su abundancia natural
generadora de excedentes (nopal); un sector incipiente que incluye cultivos devastados por un
proceso de colonización y de aculturación de largo plazo (amaranto).
Para el primer tipo de cultivos, ilustrado por los casos del maíz y del nopal, el proceso usual de los
sellos de comercio justo se encuentra frente a un obstáculo aritmético: el precio de la materia prima
calculado para cubrir los costos de producción y una remuneración justa al productor resultaría
prohibitivo en el mercado nacional. Un reglamento de comercio justo que utilizaría este cálculo no
tiene futuro y no lograría tampoco sensibilizar al consumidor.
116
La solución encontrada por las organizaciones de productores es la valorización de estos productos a
través de su transformación. En el caso de Nuestro Maíz, esta marca colectiva ofrece al consumidor
una garantía de calidad (maíz mexicano, no-OGM, fresco del día) mientras permite la producción del
maíz y la comercialización de importantes volúmenes. La marca Quali funciona según los mismos
principios para el amaranto. El nopal, las conservas y las mermeladas son frecuentemente producidos
por grupos más reducidos. El control de la calidad del producto y de la relación comercial puede
realizarse en el ámbito local, por un contacto directo entre productor y consumidores. Sin embargo, el
desarrollo de marcas colectivas debería permitir determinar criterios de calidad objetivos, sin perder la
dimensión de solidaridad.
El caso del amaranto puede ser comparado con el de una especie vecina, el quinoa de los Andes,
cuyas cualidades nutricionales son cercanas. El quinoa tenía la misma importancia en las culturas
andinas prehispánicas que el amaranto en las culturas mesoamericanas. Después de siglos de olvido,
fue objeto de un trabajo de valorización en el mercado europeo y norte americano por importadores y
distribuidores del comercio justo y de productos orgánicos, al punto de volverse un alimento altamente
valorado.
El resultado de esta apertura del mercado de países del Norte al quinoa provocó al parecer un cierto
nivel de escasez en algunas regiones de los Andes y precios elevados en el mercado local. Ello se
debe a que los productores prefieren exportar, dificultando el acceso de la población local al cereal
para mejorar su régimen alimenticio.
Esta experiencia, que se tendría que documentar por estudios precisos, muestra la dificultad de
establecer un equilibrio entre los objetivos de soberanía alimentaría y aumento del ingreso de las
poblaciones rurales, en el caso de productos valorizados en el mercado internacional. Estos objetivos
se encuentran en una situación de tensión dinámica que el comercio justo debería tomar en cuenta
para definir sus objetivos y sus modos de operación. Ello debería resultar relativamente fácil para una
iniciativa nacional de comercio justo en un país productor.
117
V. Producir y consumir de otra manera
1. Acercar a productores y consumidores
Algunos ejemplos citados en las páginas anteriores muestran que existen en México esquemas de
organización de la producción y de la distribución, que respetan los principios del comercio justo, pero
que permanecen olvidados en los estudios sobre el comercio justo y su impacto en México, dado que
no corresponden a las modalidades de comercialización de los sellos de comercio justo.
Las organizaciones de productores que diversifican su producción, las que promueven la producción y
la comercialización de maíz, del amaranto y del nopal no buscan forzosamente valorizar su producto a
gran escala. Sería pertinente confrontar la estrategia usada por el comercio justo nacional con otros
modos de comercialización establecidos por o para las organizaciones de pequeños productores.
El acercamiento entre productores y consumidores es una de las preocupaciones importantes de las
iniciativas locales y regionales de Comercio Justo en México. Este acercamiento puede realizarse de
diferentes maneras, por ejemplo estableciendo redes de productores y consumidores o puntos de
venta especializados. Cualquiera que sean los límites de estas formas de comercialización, es útil
tomarlas en cuenta en el análisis de las estrategias de comercio justo nacional.
Más que proceder a un examen exhaustivo de estas iniciativas, lo que implicaría otros estudios,
proponemos algunos ejemplos significativos que hemos podido encontrar en México, para esbozar
una tipología de las acciones que intentan relacionar directamente y en forma justa, a los pequeños
productores con los consumidores.
1.1. Redes de economía solidaria y comercio justo
Existen en México varias redes que abanderan la economía solidaria, muchas de ellas tienen una
cierta antigüedad. Son principalmente:
Sistemas de intercambios locales que utilizan una moneda social. El tianguis Tlaloc en México
ha sido precursor de este tipo de sistema que se ha desarrollo particularmente en algunos
estados del Norte (Sonora) y el Centro Norte (Guanajuato, Tlaxcala) del país, en donde
estableció relaciones con las autoridades locales y los servicios sociales.
Organizaciones urbanas que intervienen sobre la vivienda, el transporte y ofrecen otros
servicios. Las organizaciones de habitantes de colonias marginadas son numerosas y
organizadas en redes.
Redes de organizaciones rurales y urbanas en menor proporción, establecidas por
movimientos cercanos a las corrientes progresistas de la Iglesia, que se proponen favorecer
118
el intercambio de problemas y soluciones encontrados por los pequeños productores, y por
las mujeres y los hombres en búsqueda de actividades e ingresos complementarios.
Este último tipo de red es el más relacionado con el intercambio mercantil en una óptica de comercio
justo. En el marco de este estudio, hemos encontrado dos de estas principales redes: la Coalición
Rural México, y la Red Mexicana de Comercialización Comunitaria, ya mencionados anteriormente.
¿Qué alternativas proponen estas redes en términos de comercio justo?
La Coalición Rural México es una alianza de 13 organizaciones de campesinos, indígenas y
artesanos de zonas rurales y peri urbanas en México, así mismo de algunas cooperativas de
consumo. Nació del ejemplo de la Coalición Rural en Estados Unidos, fundada en 1978 y que agrupa
alrededor de 75 organizaciones de pequeños campesinos y jornaleros agrícolas. Los pequeños
productores de la Coalición Rural México producen café, jamaica, ajonjolí y cacahuate orgánicos,
conservas de productos regionales, chile, algodón, cítricos, plantas medicinales y ornamentales, así
como artesanía.
La estrategia de la Coalición Rural se base en la construcción de un movimiento rural fuerte, que
permite promover acciones para el desarrollo comunitario en los Estados Unidos, en México y en
otros países. Esta estrategia se concretizó a partir de la colaboración entre organizaciones mediante
proyectos puntuales de comercialización que estrecharon los lazos entre organizaciones de ambos
países. El Proyecto Supermarket de venta por Internet aparece como un medio de capacitación en
venta y en uso de nuevas tecnologías para las organizaciones y cooperativas de productores.
Este proyecto de venta en línea integra una iniciativa de CSA (Agricultura Sostenida por la
Comunidad) “de la Comunidad al Consumidor” en el cual el consumidor recibe una caja de productos
de una organización perteneciente a la Coalición Rural a cambio de una aportación de $180 cada seis
meses.. Existe también, un acuerdo entre la CR México y la organización H.O.M.E del estado de
Maine en Estados Unidos para que ésta distribuya los productos de las organizaciones mexicanas.
Este acuerdo ha sido bautizado: “Mano a Mano México y Maine”.
Las opiniones de los grupos de productores sobre el impacto de esta organización en red son
diversas. Según Kiee Lu’u, una coalición de productores de jamaica, la participación en la Coalición
Rural ofrece la ventaja de poder promocionar el producto en los Estados Unidos, en donde se
realizaron algunas ventas. Para el asesor de Comunidades Campesinas en Camino la participación
ha sido decepcionante. Sin embargo, destaca la creatividad y la inspiración de una organización de la
CR para la elaboración de dulces a partir de azúcar, ajonjolí, cacahuate y leche, y la mermelada de
tamarindo.
119
Las relaciones entre las organizaciones de productores de la Coalición Rural México parecen ser
menos estrechas que las que existen en los Estados Unidos. Dependen principalmente de la actividad
de un grupo promotor, ligado a la Iglesia católica, que organiza reuniones y capacitación para las
organizaciones de pequeños productores. La heterogeneidad de estas organizaciones y la falta de
preparación general en materia de comercialización en los mercados formales (convencionales,
orgánicos y justos) han dificultado la integración de funciones comerciales en esta red.
Las principales dificultades mencionadas por los promotores de la Coalición Rural son la
heterogeneidad de las organizaciones en términos del número de agremiados, un acceso difícil al
mercado justo, así como al mercado de productos orgánicos, por el costo de la certificación. Las
organizaciones en los Estados Unidos y en México han realizado estudios para precisar sus
necesidades financieras y técnicas para la comercialización, así mismo para elaborar un catálogo de
productos y un calendario de producción que facilitara la coordinación y la cooperación en las
actividades de comercialización. El aporte de la Coalición Rural es romper con el aislamiento de las
pequeñas organizaciones de productores y la capacitación a través del intercambio de experiencias.
Fundada sobre el principio de solidaridad, la Coalición Rural puede alentar a las organizaciones, las
más desarrolladas en términos de producción o de comercialización, a compartir sus experiencias con
otras organizaciones, hasta capacitarlas.
La Red Mexicana de Comercialización Comunitaria funciona en forma similar a la Coalición Rural
con mayor arraigo en el ámbito regional. Representa la rama mexicana de la Red Latino Americana
de Comercialización Comunitaria (RELACC) presente en una docena de países latino americanos que
tiende a reforzar las experiencias de “comercialización comunitaria” (producción local para el consumo
local).
CEDESA (Centro de Desarrollo Agropecuario) un organismo civil de capacitación, de promoción y
apoyo a la producción que surgió de la pastoral social sin pertenecer a la Iglesia, asume la
coordinación de la red mexicana. Desde los años 1990, el RMCC busca promover la comercialización
comunitaria de productos de calidad, sin insumos químicos, a precio justo y con un trato legal. La red
apoya la producción y la comercialización, la capacitación, el ahorro y el abasto comunitario. Su
acción se concentra en el Centro Norte del país en donde estableció relaciones con los municipios
pero busca ampliar sus actividades a otras regiones.
Organizaciones no gubernamentales de promoción del desarrollo regional participan en esta red, en
particular el Centro de Promoción y de Asesoría Comunitaria de Aguascalientes (CEPACOM, A.C.) y
la Red de Desarrollo Integral del Bajío que fue co-organizador de la feria del comercio justo del
RMCC en agosto 2003 en Dolores Hidalgo, Guanajuato. Esta red es una agrupación reciente de
organizaciones de los cuatro estados de la región (entre los estados de Guanajuato y
120
Aguascalientes), conocida por ser una de las más productivas de México, pero también una zona de
latifundios y de exclusión de los pequeños productores. La RDIB cuenta con los siguientes programas:
la creación de una escuela de desarrollo integral con cuatro módulos de formación, la elaboración de
propuestas, la acción en red y la comunicación.
La Red Mexicana de Comercialización Comunitaria intenta generar formas de comercialización
originales y adaptadas a los grupos de pequeños productores.
La “canasta básica” mexicana agrupa por ejemplo cien familias de doce comunidades para la compra
de productos básicos de calidad, en el marco de las tiendas comunitarias. Cuarenta productos básicos
han sido seleccionados, incluyendo el maíz, la leche orgánica, café soluble de UCIRI, galletas de las
cooperativas, productos nutritivos a base de cereales de Celaya y productos derivados del nopal. La
RMCC reúne también a productores de miel del estado de Guanajuato que producen alrededor de 60
a 70 toneladas por año.
Las otras modalidades de comercialización de esta red son: ferias que permiten a los productores
darse a conocer, los tianguis (mercados) establecidos en lugares fijos. También se organizan
semanas de degustación para promover los productos. La participación en ferias permite una forma
de intercambio mixta, con la experimentación del potencial de las monedas locales. Durante la
primera feria organizada por la RMCC, solo el trueque y el intercambio directo se realizaban. La
práctica evolucionó puesto que numerosos productos son ahora vendidos a través de la moneda
oficial.
Según Teresa Martínez, coordinadora de la RMCC y dirigente de CEDESA: “ Intentamos realizar un
trabajo integral, que aliente la producción para el mercado y para el autoconsumo, la ayuda mutua y la
diversificación de las actividades. Promovemos la idea de autonomía de las familias en la producción,
la salud y la vivienda.” Es preciso conocer su punto de vista sobre los sellos nacionales e
internacionales de comercio justo:
“Son opciones para los medianos productores que pueden responder a las necesidades de volumen y
de presentación de los productos. La RMCC aglutina a productores de otro tipo: pequeños
productores que producen productos familiares.”. Sin embargo, existen contactos entre la RMCC y
Agromercados que podría comercializar algunos de sus productos (los que son a base de nopal, por
ejemplo).
En Chiapas, Caritas, la Fundación León XIII y DESMI han intentado promover los intercambios
directos entre productores y consumidores a pequeña escala. Formaron un grupo informal para
promover el comercio justo regional, a través de un contacto directo entre productores y
consumidores.
Una de sus primeras actuaciones podría ser la redacción de un directorio de pequeños productores
que practican la agricultura orgánica y de consumidores y compradores concientes.
121
1.2. Puntos de venta de productos justos y solidarios
Algunas organizaciones intentan establecer estructuras de comercialización que dependen de un
compromiso más significativo de los consumidores, y asumen el riesgo de la venta de sus productos
en el mercado formal. Es el caso de las tiendas de productos naturales y de los de organizaciones de
pequeños productores, así como de redes comerciales recientemente constituidas.
Es importante mencionar que algunas iniciativas de los últimos años proponen la comercialización de
productos de pequeños productores mexicanos. Las tiendas de comercio justo o “comercio solidario”
existen al parecer en numerosos estados de la república mexicana, sin que hayan sido estudiadas ni
organizadas en redes específicas. Hemos encontrado una media docena de estas tiendas de
comercio justo y restaurantes que cultivan relaciones privilegiadas con los pequeños productores en el
Centro y Sureste del País (Puebla, Cuernavaca y San Cristóbal de las Casas). Algunas cuentan con
una verdadera experiencia en relaciones de comercio justo con productores nacionales, en particular
por su interés para la agricultura orgánica.
La tienda Viva la Tierra – Eco Tianguis de Cuernavaca, Morelos se constituyó en cooperativa en 1997
a partir de un grupo de militantes sociales con una experiencia de 7 a 15 años en organizaciones
sociales y pertenecientes a varios movimientos: ecológico, feminista, homosexual, indígena. Después
de siete años de compromiso con los productores, la tienda comercializa localmente siete líneas de
productos de 110 organizaciones y empresas de 14 estados de la república, que responden a dos
criterios:
•
Ecológico: orgánico o en transición
•
Social: productos de empresas sociales mexicanas
Este ejemplo ilustra las posibilidades que ofrecen estos puntos de venta para la distribución local e
inclusive regional de la producción de los pequeños productores rurales y urbanos. Para el medio
urbano se puede mencionar: la artesanía, los numerosos grupos que elaboran papel reciclado, o bien
los eco productos (de limpieza, para el higiene corporal, etc.).
En la misma ciudad, El Manojo es un espacio de exposición artesanal organizado en cooperativa que
reúne alrededor de 35 grupos de artesanos de diversos estados de la república. Este espacio está
asociado con un café y un centro cultural. Este proyecto original y atractivo funciona desde hace un
año y parece ser económicamente sustentable.
El compromiso social de otros puntos de venta, tales como los restaurantes orgánicos, La Casa del
Pan (México, San Cristóbal, Cuernavaca) merece ser comprobado. Según la gerente del restaurante
de México, los restaurantes La Casa del Pan comercializan una gran variedad de cafés de pequeños
122
productores48, chocolate de la cooperativa Kay Kab, totopos (tortillas de maíz tostadas) de pequeños
productores del Istmo de Tehuantepec; todos estos productos serían adquiridos a un precio justo. La
desafortunada experiencia vivida con la organización Comunidades Campesinas en Camino para la
compra de aceite de ajonjolí muestra que el compromiso orgánico y social de un restaurante no basta
para establecer relaciones duraderas. En efecto, esta organización de pequeños productores de la
región del Istmo no ha logrado administrar su primera entrega al restaurante. Un trabajo sobre la
calidad, una formación comercial y la formalización de las relaciones a través de un contrato son sin
duda necesarios para el desarrollo de relaciones justas con un punto de venta de menudeo.
El compromiso de los “cafés solidarios”, abundantes en las grandes ciudades, suele ser más político y
cultural que económico. En México, varios de estos establecimientos comercializan café de grupos de
productores de Chiapas, zapatistas y pacifistas (grupo Las Abejas). El Café de la Red está constituido
en asociación civil y administra un espacio que propone tanto algunos productos de las comunidades
zapatistas de Chiapas como actividades socioculturales. La asociación compra sin intermediarios,
pequeños volúmenes mensuales de café orgánico (alrededor de 20 kg a la fecha del estudio) a los
productores de la organización Tojol Witz en el municipio de Chenalhó, Chiapas, a un precio de 80
pesos el kilogramo fijado por los productores. Por otro lado, el Café de la Red ofrece cada semana un
programa de debates y actividades culturales orientadas a la defensa de la población marginada
(niños de la calle, mujeres, minorías sexuales, jubilados, etc.). Los otros productos distribuidos
provienen también del comercio justo. Las únicas bebidas refrescantes ofrecidas por el Café de la
Red son de marca Boing que pertenece a la cooperativa Pascual, famosa en México por su gama de
refrescos a base de jugo de frutas naturales. Esta cooperativa se fundó en los años 1980, después de
dos años de huelga contra el cierre de una empresa privada por su propietario.
El problema que encuentra el café para los productos frescos (ingredientes para elaborar las tortas)
ilustra el aislamiento de este tipo de puntos de venta y también la falta de organización de los
productores para la comercialización. El Café la Red quisiera surtirse de queso y jamón con
UNORCA, una organización campesina de cuarto nivel que agrupa alrededor de 3,200 organizaciones
locales, regionales o provinciales de productores de cultivos de subsistencia, café y plantas
medicinales. Sin embargo, los productores no están organizados en redes de distribución de los
productos orgánicos que permitieran racionalizar los costos de distribución. Cada cliente tiene
entonces que desplazarse para conseguir los productos en el lugar de producción, lo que resulta difícil
puesto que la granja de UNORCA está ubicada a alrededor de dos horas del centro de México.
48
En el restaurante de San Cristóbal de las Casas, hemos observado café procedente de las siguientes
cooperativas: Mu Vitz, Tziscao (región de los lagos de Montebello), Bats’il Maya (600 familias), Majomut, Lumtec
(300 productores de Pantheló- cooperativa miembro de la Federación Indígena Ecológica de Chiapas). El
restaurante de México distribuye igualmente café de UCIRI y de ISMAM.
123
Hemos podido entrevistar Jesús Andrade, director técnico de UNORCA, sobre el lugar de las
organizaciones de productores en el comercio justo. Este contesta la legitimidad y la eficacia del
comercio justo, en particular por el mayor precio al consumidor. Desde su punto de vista, los actores
del comercio justo funcionarían como intermediarios que provocan el aumento de los precios. El
proyecto de UNORCA es de establecer una red de “mercados sociales” en el país, con puntos de
venta que ofrecieran mejores precios a los productores.
Tiendas de comercio justo, “cafés solidarios”, restaurantes orgánicos, “mercados sociales”, redes de
distribución que salen de la lógica de concentración existen entonces en México. Sin embargo, un
esfuerzo para la identificación de las iniciativas existentes y la evaluación de su quehacer aún tiene
que realizarse.
La organización de estas tiendas en red podría permitir la creación de sinergias, una mejor
organización de la distribución y un control entre iguales de las prácticas de cada punto de venta,
ofreciendo una verdadera garantía social al consumidor. La mayor ventaja de estas redes y puntos de
venta es su cercanía a los consumidores.
En 2003, hemos podido observar esfuerzos aún incipientes para identificar puntos de venta justos,
premisa necesaria para la constitución de redes de tiendas. La asociación Greenpeace coordinó una
publicación sobre los riesgos ligados a los cultivos genéticamente modificados que cuenta con un
directorio de “tiendas mexicanas de comercio justo y/o de productos orgánicos”. Un grupo informal
pretende elaborar una guía más detallada para el estado de Chiapas, la joven asociación Vinculación
y Comunicación Social trabaja para poner en contacto a pequeños productores con los puntos de
venta justos.
1.3. Estructuras de comercialización de tercer nivel
La valorización de los productos y servicios de alta calidad social y ambiental en las grandes ciudades
mexicanas motivó la constitución de estructuras de comercialización en el ámbito nacional que
defienden los principios de la agricultura orgánica y del comercio justo. Desde este punto de vista, es
interesante comparar el funcionamiento de Bioplaneta, la cual abandera explícitamente los principios
de comercio justo, de la “equidad cultural”, con la “sustentabilidad” y de la agroecología con la
empresa de comercialización de productos orgánicos Aires de Campo. Estas dos organizaciones han
adoptado el principio de venta a distancia, mas con modalidades muy diferentes.
Bioplaneta
Bioplaneta es una iniciativa concebida por un grupo de consultores y de profesionistas con
experiencia en desarrollo sustentable y apoyo a los pequeños productores para ser una “herramienta
de desarrollo y de comercialización para las organizaciones y empresas comunitarias con los cuales
124
estaban en relación”. Creada en 1999, Bioplaneta cuenta con el estatus legal de empresa (SA de CV)
respaldada por una asociación (Red Bioplaneta). Su principal actividad es la venta en línea de
productos de cooperativas de pequeños productores (productos alimenticios, productos naturales,
artesanía) y servicios ecoturísticos comunitarios.
La presentación de Bioplaneta en uno de sus folletos, los más distribuidos y extremadamente
atractivos:
Bioplaneta es una red nacional de cooperativas rurales comprometidas con el ambiente, el comercio
justo y el mejoramiento de la calidad de vida de sus asociados. Es una herramienta. A través de
Bioplaneta, las empresas comunitarias pueden capacitarse, mejorar su calidad, comercializar sus
productos y servicios en forma justa y equitativa.
La red Bioplaneta es un espacio de crecimiento, de intercambios y solidaridad con el objetivo que
estas empresas adquieran de manera duradera: solidez, fuerza e independencia.
Las cooperativas que integran la red intercambian conocimientos, experiencias, recursos, productos, y
servicios de ecoturismo.
Por su parte, la “Red de Asistencia Bioplaneta “ es una “red de instituciones y organizaciones abierta,
horizontal y profesional, con numerosos años de experiencia en aspectos ambientales, sociales,
sociales, tecnológicos, educativos, etc. Su objetivo consiste en apoyar la Red de productores para que
alcancen las normas nacionales e internacionales de: calidad, producción orgánica y comercio justo.”
Aglutina una docena de organizaciones locales, nacionales e internacionales (Ashoka por ejemplo).
Más concretamente, se ofrece una gama de productos y servicios que incluye: productos
agroecológicos, productos transformados, artesanía, ecoturismo, servicios ambientales49
Más concretamente, los productos y servicios ofrecidos son de diversos tipos: productos
agroecológicos, productos transformados, artesanía, ecoturismo, servicios ambientales50. Estos
productos provienen de los estados de Campeche, Chiapas, Estado de México, Guerrero, Hidalgo,
Michoacán, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y el Distrito Federal, es decir
12 de los 22 estados con que cuenta México, ubicados en el Sur y Centro del país (el Norte y el
Centro-Norte están representados por un solo estado). Cincuenta y cinco grupos de productores y de
ecoturismo estarían participando en Bioplaneta, en forma más o menos activa.
Relaciones con los productores
Las relaciones de Bioplaneta con los grupos de productores se basan en principios de comercio justo
y de desarrollo sustentable, sin embargo, hemos podido detectar algunas ambigüedades en el
proyecto de esta organización, debido a que se presentan como una red o un conjunto de redes
49
Definidos por Bioplaneta como “El pago a las comunidades para la conservación de los ecosistemas
prioritarios para la captación de agua y la captura de carbono.”
50
Definidos por Bioplaneta como “El pago a las comunidades, reconocido por las normas ambientales
internacionales, para la conservación de los ecosistemas prioritarios, para la captura de agua y de carbono.”
125
nacionales en lugar de una empresa de servicios y de comercialización. Si Bioplaneta fuera una red
de productores, las direcciones de las cooperativas de producción y de servicios deberían aparecer en
el sitio Internet o en los folletos de la organización, adornadas por atractivas presentaciones. No es
así, el sitio Internet enlaza únicamente con los teléfonos de Bioplaneta en México, sin mencionar los
sitios locales, lo que hace de esta organización una empresa de comercialización. La Cooperativa
Comunidades Campesinas en Camino señala que Bioplaneta ha inscrito a la organización en su
pagina Internet sin consultarla51.
Por su parte, la organización Kay Kab empieza a comercializar una parte de su chocolate a través de
Bioplaneta, la cual envía muestras a Agromercados y no señala ningún problema en particular. Para
la cooperativa Kiee Lu’u, Bioplaneta pide a los productores asumir el precio del empaque, el cual
menciona únicamente la marca Bioplaneta, quien se encarga solamente de la promoción del producto.
La asociación ecológica Dana pertenece a Bioplaneta y tiene una deuda de $2,000 a los
productores52.
La primera asamblea anual de la red iba a tener lugar entre el 10 y el 14 de noviembre de 2003. Uno
de los objetivos era incrementar la participación de los miembros en la asociación Red Bioplaneta,
puesto que muchos de ellos no participan en la vida de la red. Según Bioplaneta, las distancias
impidieron reunir a la asamblea con mayor frecuencia pero el contacto se mantiene a través de
reuniones de capacitación.
Bioplaneta incursiona también en el sector del ecoturismo. Según una presentación realizada en
septiembre 2003 en Cancún, “Bioplaneta promueve el ecoturismo comunitario a través de proyectos
que representan ejemplos del turismo sustentable, en donde la comunidad dirige su propia empresa
social, gracias a la asesoría técnica y el apoyo financiero de las organizaciones e instituciones en
relación con el medio ambiente. Bioplaneta intenta reforzar la preservación de los recursos naturales y
culturales, distribuir en forma justa y equitativa los beneficios e integrar a la población a su propio
ritmo de desarrollo, mientras se mejora su nivel de vida.”
Una decena de proyectos que responden a estos criterios están inscritos en Bioplaneta y forman un
cinturón en los estados de Oaxaca y Veracruz:
Estado de Oaxaca
Servicios Ecoturísticos “La Ventanilla” S.C.L.
Productoras Ecológicas del Tomatal S.C.L
Unión de Productores de San Rafael Toltepec S.C.L.
Cosméticos Naturales de Mazunte S.S.S
Pueblos Mancomunados (Expediciones Sierra Norte, S.S.S.)
Isla de Soyaltepec
51
52
Estado de Veracruz
Red de Écoturismo Comunitario
Los Tuxtlas
Nanciyaga
Las Cañadas
Entrevista del 27 de agosto 2003
Entrevista del 22 de agosto 2003 con la directiva y los técnicos de Kiee Lu’u.
126
Diagnóstico de los grupos de productores por Bioplaneta
Ex directora del Programa de Acción Forestal para México, Marcela Álvarez cuenta con un amplio
conocimiento de las organizaciones comunitarias y de productores en relación con la problemática de
la biodiversidad y de la administración de los recursos naturales. Ella coordina en el seno de
Bioplaneta, la dirección diagnóstica que evalúa a las organizaciones de productores y ofrece así una
garantía al consumidor sobre el tipo de organizaciones de donde provienen los productos.
El diagnóstico realizado por Bioplaneta consiste en cuestionarios para los grupos de productores
(pequeños productores, cooperativas, pequeñas empresas,...). Marcela Álvarez efectúa en campo el
diagnóstico de las organizaciones con las cuales Bioplaneta trabaja o piensa trabajar.
Los criterios del cuestionario son los siguientes:
- Constitución legal de la asociación
- Vida democrática de la asociación
- Trabajo agrícola basado en los principios de la agricultura orgánica y sustentable.
Bioplaneta trabaja por ejemplo con Techkahloh, un pequeño grupo de artesanos de la madera de la
región de los Tuxtlas. Ubicado en una zona protegida, este grupo no quería comprar madera
certificada FSC53 prefiriendo utilizar la madera de la región que vuelven a sembrar mediante un
programa de producción de plantas en vivero. Desde la publicación del decreto que hace de esta
región una reserva natural protegida en 1988, orientaron su producción hacia objetos más chicos pero
con mayor valor agregado. En la actualidad existen dos grupos de artesanos que elaboran más de
quince modelos de objetos de alta calidad sin máquinas industriales. Se trata principalmente de
objetos utilitarios (cubiertos, utensilios de cocina, etc.). Las maderas usadas son el granadillo, el
tzalam, el chicozapote y leguminosas procedentes de extracciones legales del estado de Campeche,
próximo a Quintana Roo.
Relaciones con Comercio Justo México y Certimex
Según Marcela Álvarez, Bioplaneta no cuenta con los medios para participar en el sello mexicano de
comercio justo, puesto que “habría que pagar el derecho de inscripción (una licencia) como tienda o
como productores. Sin embargo, no nos oponemos por principio a la certificación. La certificación
orgánica nos parece importante. Bioplaneta reserva una parte de sus operaciones para la constitución
de un fondo de apoyo a los productores que desearían estar certificados por Certimex, la agencia de
certificación mexicana que trabaja principalmente con las organizaciones de pequeños productores.”
Sin embargo, Comercio Justo México a recomendado a algunos grupos de productores unirse a redes
comerciales del tipo de Bioplaneta. La responsable de las ventas de Quali México recibió este tipo de
consejo.
53
Forest Stewardship Council, organismo internacional de certificación de las prácticas forestales.
127
Financiamientos
Bioplaneta consiguió financiamiento importante en forma de donaciones o mediante proyectos. Según
su informe 2002, la asociación recibió desde 1999 financiamiento de bancos y fuentes privadas
(Citibank-Banamex, Ashoka Internacional, Club Rotary de Puerto Escondido y de Canadá, Fundación
Vamos), fuentes públicas mexicanas (Secretarías de Economía, de Desarrollo Social, de Agricultura y
Pesca y del antiguo Instituto Nacional Indigenista), extranjeras (Fondo Canadá, Gerlinde Baumbhakl)
y de universidades mexicanas y extranjeras (Berlin). Este informe, publicado en el sitio Web de
Bioplaneta, no indica los montos obtenidos de estas diversas instituciones. Resulta entonces difícil
realizar una comparación entre los recursos invertidos y los resultados obtenidos. Sin embargo, la
diversidad de los financiamientos conseguidos es notable.
Resultados
Según el informe 2002, los principales resultados de Bioplaneta han sido durante aquel año: la
constitución de un equipo profesional de 10 promotores-consultores, la formación de 54 empresas
asociadas entre las cuales 21 entrarán en la red, el desarrollo de la infraestructura de 22 empresas
asociadas gracias a la obtención de recursos adicionales, la participación en 14 ferias, la elaboración
de folletos promocionales, el establecimiento de un nuevo sitio Web con secciones para la venta al
menudeo y mayoreo, y finalmente la renovación de las oficinas centrales en México. Se atribuye a
Bioplaneta la creación de 35 empleos directos y el mantenimiento de los empleos existentes (5000).
Tres operaciones de exportación se realizaron en el transcurso de este mismo año.
La mayor parte de los resultados del trabajo de Bioplaneta se observan en las herramientas de
comunicación, de capacitación y en el esfuerzo de presentación de los productos y servicios. Los
flujos comerciales generados por el sistema de venta en línea y el almacén en México son aún poco
significativos.
Resulta más difícil evaluar el impacto de la promoción de las empresas de ecoturismo comunitario por
parte de Bioplaneta. La existencia de Bioplaneta podría ser muy positiva para este sector con alto
potencial. Los proyectos locales necesitan apoyo, principalmente para la formación de las guías, la
creación de infraestructura con bajo impacto ambiental y cultural, y para una promoción responsable.
Por su parte, los productores agropecuarios que hemos entrevistado, esperan participar en las
actividades de esta empresa, así como resultados visibles ya que se beneficia de subsidios
importantes.
128
Red de ecoturismo de Bioplaneta
RED DE D’ECOTOURISME
ECOTURISMO
RESEAU
Mazunte, Ventanilla,
Tomatal, Chacahua,
Toltepec, Pueblos
mancomunados, Soyaltepec,
Los Tuxlas, Sierra de Santa
Marta, Las Cañadas...
Nota:
Note:Los
Lesespacios
espaces en vert
verde
sont
sonles
laszones
zonas
Ecológicas
prioritarias
(Conabio)
ecológiques
prioritaires
(Conabio)
Aires de Campo
Aires de Campo SA de CV es una empresa privada de comercialización de productos orgánicos
ubicada en México, DF. La empresa no se beneficia de subsidio alguno, ni privado ni público. La
empresa adoptó un sistema de pedido a distancia, principalmente vía telefónica, que parece ser
suficientemente eficiente para lograr las ventas semanales de los productos de organizaciones de
pequeños productores o de productores individuales. Esta iniciativa viene trabajando desde hace un
año aproximadamente y emplea dos socios y una persona asalariada.
Comercialización
Aires de Campo se apoya en una red de 215 clientes familiares, principalmente en el Sur de México,
pertenecientes a una población acomodada de clase media. La empresa recibe alrededor de diez
pedidos vía telefónica diariamente. La entrega a domicilio se realiza en poco tiempo después del
pedido. Los precios son significativamente más elevados que en el mercado tradicional pero la calidad
de los productos es muy diferente. El monto promedio de los pedidos oscila entre $100 y $300 pesos
por persona.
La empresa posee un almacén (en Vallejo) y cinco centros de distribución incluyendo dos tiendas en
el Distrito Federal y otras quince en algunas de las principales ciudades del país (Guadalajara, San
Luis Potosí, Monterrey, Toluca, Cuernavaca, etc.).
129
La fundadora de Aires de Campo asume el contacto y seguimiento personalizado de los clientes
desde su domicilio vía telefónica. Ella se encarga de llamar a los clientes regulares cada ocho días
para evaluar su grado de satisfacción y escuchar sus sugerencias. Además el catálogo se envía
sistemáticamente a los clientes.
Este sistema de comercialización resulta ser ingenioso y personalizado, con costos de operación poco
elevados. El diseño del producto está muy elaborado. El almacén con algunas decenas de metros
cuadrados, que hemos visitado, sirve también de tienda. Es uno de los Biocentros de una red en
desarrollo en la capital y otras ciudades del país. Aires de Campo espera que 20 centros de este tipo
estén funcionando en mayo 2004, y que cada uno de ellos atenderá a 500 clientes.
Productos y productores
Aires de Campo proporciona en su catálogo y en el sitio Web54 información completa sobre el origen
de los productos comercializados. Estas dos herramientas son de alta calidad tanto en su forma como
por la calidad de la información ofrecida. Esta última valoriza el(los) productor(es) y sus formas de
producción.
Producto
Productos lácteos
Pan y galletas
Miel
Mermelada de la
estación
Café
Chocolate
Jamaica
Lechuga
Té
Manzanas
Carne
Productor(es)
Rancho ExHacienda Castillo
El Pan Nuestro
Dzilché
Desde
1991
Tipo
Privado
Ciudad/ Región
Apaseo el Grande
1978
NA
Privado
Indígenas
Rancho El Amate
NA
Xalapa
Veracruz
Colmenas de las zonas Yucatán
protegidas
Chalmita
Estado de
México
Selva Lacandona
Chiapas
Privado
Unión de Ejidos de
la Selva
Varios grupos
Organización
social
NA
Organización
social
Kiee Lu’u
1983Organización
social
Invernaderos Sankai 1992-1995 privado
Huerta de Vinci
1993
privado
Tarahumaras
(aún no
referenciado)
2003
2003
Indígenas
Estado
Guanajuato
Cardenas y Cunduacán Tabasco
/ Chontalpa
Sierra Sur
Oaxaca
Oacalco
Cuernavaca y San
Miguel de Allende
Sierra Tarahumara
Tuxpan
Morelos
Morelos y
Guanajuato
Chihuahua
Veracruz
Nota: Cuando aparecen dos fechas en la columna “desde”, la primera corresponde a la fundación de la
organización, la segunda al periodo de conversión hacia la agricultura orgánica. Una sola fecha significa que el
productor utiliza la agricultura orgánica desde el inicio de su actividad.
Esta información muestra que la mitad de los productos propuestos por Aires de Campo proviene de
organizaciones de pequeños productores. Interrogados sobre sus relaciones con la empresa, los
dirigentes de Kiee Lu’u consideran que Aires de Campo es una opción de comercialización fiable y
54
http://www.airesdecampo.org
130
relativamente equitativa. Aires de Campo utilizó un empaque para la jamaica que presenta de un lado
la marca Aires de Campo y del otro el nombre de la cooperativa.
Precios a los productores
Según Guadalupe Latapi, una de las asociadas de Aires de Campo, la empresa intenta responder no
sólo al consumidor, sino también al productor quien ha de salir ganando al trabajar con la empresa, la
cual, a su vez, también tiene que asegurar su propia sustentabilidad. Actualmente, el productor recibe
el 77% del precio final (del cual se tienen que descontar los costos de acondicionamiento y de
transporte), el distribuidor obtiene 17% y Aires de Campo 6%. Los porcentajes mencionados podrían
cambiar en la medida que no aseguren la perennidad de la empresa.
Conclusiones
Bioplaneta y Aires de Campo son dos iniciativas recientes de comercialización de productos y
servicios que utilizan los recursos de la venta a distancia y que se ubican en la capital del país.
Bioplaneta abandera una filosofía ligada al comercio justo pero su acción, ampliamente subsidiada,
resulta difícil de evaluar. Sus resultados y la eficiencia de su acción son aún limitados en relación con
los apoyos conseguidos por la asociación. El proyecto Bioplaneta aparece muy ambicioso, sin
embargo, en septiembre 2003 la participación de los productores en su desarrollo era limitada. Aires
de Campo estableció una estructura operativa mucho más ligera y desarrolla enlaces reales en
México y en otras ciudades. Al trabajar con cualquier tipo de productor orgánico, la organización
apuesta al desarrollo del mercado orgánico entre la clase media mexicana lo que permitiría al
distribuidor y a los productores acceder a una relación del tipo Ganador-Ganador.
Al ejemplo de otras empresas de distribución, ninguna de estas estructuras recibe seguimiento por
parte de una organización de comercio justo o acreditada por una federación. Queda por realizar una
evaluación precisa de sus prácticas según criterios sociales y económicos de este tipo de comercio.
1. Organización de la cadena producto
El proceso por producto, utilizado por los sellos de comercio justo más conocidos, es sin duda
adaptado al caso de algunos productos comercializados como materia prima para el mercado
nacional o internacional, sin embargo, revela límites cuando los productores se organizan al inicio de
la cadena comercial. Otros mecanismos que se proponen asegurar a la vez la calidad social y
ambiental del producto y una remuneración justa al productor pueden entonces operar. En México,
algunas marcas colectivas asumen estas funciones, en un contexto donde los certificados de origen
están poco desarrollados.
131
1.1 Las funciones reguladoras de las marcas colectivas
Las marcas colectivas pueden constituir un modo de regulación de la producción, de la transformación
y comercialización de grupos de pequeños productores al asumir las funciones que dichos grupos
quieran atribuirse. El marco legal de este tipo de marcas está regido por la Ley de la Propiedad
Industrial, título IV, Capítulo II, artículos 96 y 98. El artículo 97 estipula la obligación de contar con
reglas (colectivas) para el uso de la marca que han de ser registradas con la misma marca: “el
depósito de una solicitud de marca colectiva debe incluir las reglas para su uso”.
Según la legislación, las marcas colectivas sirven para distinguir, no los productos o servicios de una
empresa de los de otra marca, sino el origen geográfica u otras características comunes de los
productos y servicios de diversas empresas que utilizan la marca colectiva bajo el control de su titular.
Estas marcas implican generalmente una cierta garantía de calidad. El propietario de una marca
colectiva puede ser un Estado Federal (por ej. La marca “Tradición Agrícola de Morelos”) o una
persona moral privada (asociación, grupo de productores, etc.). El segundo caso favorece las marcas
sectoriales.
Las ventajas de las marcas colectivas para los productores y los consumidores son múltiples: reducen
los costos de registro de las marcas individuales, permiten al consumidor conocer no sólo el origen
geográfico del producto, sino también su forma de producción, pueden incorporar un sistema de
garantía al operar como un factor de regulación en el sector, finalmente dan un valor agregado al
producto.
Las marcas colectivas encontradas en el marco del presente estudio son: Café Fértil y Nuestro Maíz
ya mencionados, el Mezcal Papalote de Chilapa, Pita de la Selva, y las marcas colectivas Sierra Viva
e Inda Pura del grupo de Pueblos Mancomunados55. Las reglas de uso colectivo de estas cuatro
últimas ilustran perfectamente su función reguladora.
La Asociación Grupo de Estudios Ambientales (GEA) y Methodus Consultora participan en la Red de
Aprendizaje y de Intercambios para la Sistematización de Experiencias Sustentables (RAISES); un
grupo de organizaciones no gubernamentales que trabajan en la administración de recursos naturales
en forma novedosa y que han ayudado a varios grupos de productores en la organización de una
administración sustentable de las cadenas de producción ligadas a estos recursos. La creación de
marcas colectivas ha sido un mecanismo eficaz para esta administración.
EL Mezcal Papalote de Chilapa
El mezcal es la quinta agroindustria en orden de importancia de Guerrero, un pequeño Estado
semiárido del Sureste mexicano, conocido principalmente por sus costas turísticas en Acapulco. La
organización de la producción y de la comercialización por parte de productores de Sanzekan Tinemi
(S.S.S.) de la región de Chilapa, combina un manejo sustentable de los recursos naturales y la
55
No estamos seguros del estatuto de la marca Quali, por lo que no la mencionamos en esta lista.
132
búsqueda de un comercio justo mediante el desarrollo de una marca colectiva para la
comercialización de un mezcal de calidad, producido en cantidades limitadas.
Mezcal es el nombre genérico del alcohol producido a partir de las plantas del género agave. El más
conocido de los mezcales es el tequila, producido a partir del agave azul, pero numerosos estados de
México producen su propio mezcal a partir de las especies endémicas de las regiones. Entre las 216
especies de agave conocidas en el país, 16 son utilizadas para producir mezcal. La mayoría de estas
especies son silvestres y clasificadas entre las especies forestales no maderables.
En los años 1990, la demanda internacional de tequila dejó a los productores de agave sin
producción, puesto que la planta es apta para la producción de sabia necesaria para la fabricación del
licor a partir de su octavo año. Los productores buscaron entonces otras especies de agave, en
particular las utilizadas para el mezcal , tradicionalmente producido en los estados de Guerrero y
Oaxaca.
La producción de mezcal apareció como el recurso con mejor potencial económico en la región de
Chilapa, un pueblo de la sierra central de Guerrero, una de las regiones más pobre de México, en
donde una especie endémica de agave se encuentra en forma silvestre en un sólo vertiente de la
sierra y produce un mezcal de sabor particular. Sin embargo, la elaboración del mezcal implica
consumo de leña (que le da su sabor ahumado) procedente de los árboles locales, roble en general.
En este pueblo, los productores de la organización Sanzekan Tinemi cuentan con la asesoría y el
acompañamiento del Grupo de Estudios Ambientales (GEA), desde 1995. GEA empezó por ayudarle
a organizar la producción y la venta de hoja de palma (Palma Chamaedorea). Estas hojas se venden
en el mercado internacional como ornamento floral y a precios extremadamente bajos56. Después de
haber estudiado las características del Agave Cupreata, GEA propuso un plan de administración
sustentable de los recursos naturales implicados en la fabricación del mezcal de Chilapa, mismo que
fue adoptado por los productores de Sanzekan Tinemi procedentes de 19 comunidades en 4
municipios.
Las etapas de desarrollo de la marca colectiva han sido las siguientes:
1. Estudio botánico de la especie Agave Cupreata: población, condiciones de reproducción, etc.
2. Plan de administración sustentable de los recursos naturales utilizados para la fabricación del
mezcal de Chilapa, incluyendo un programa de plantación de los árboles usados en el ahumado del
mezcal con el propósito de evitar la erosión y el deterioro de la calidad del agua. Siete viveros
comunitarios se establecieron para producir más de un millón de plantas al año (agave y árboles
leñeros). Los pueblos han delimitado siete áreas protegidas, de 10 a 100 hectáreas, en donde el
56
La Palma camedor va a ser objeto de un proyecto piloto de comercialización y de la certificación de la
Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte, que analizaremos más adelante.
133
cultivo y la recolección de la flora y de la fauna están prohibidos. La producción anual de 40,000 litros
necesita alrededor de 300 toneladas de leña; 8 millones de árboles han sido plantados desde 1995.
3. Formación de la cooperativa Sanzekan Tinemi (“continuamos a cosechar juntos”). La elaboración
de las reglas garantiza la administración sustentable de los recursos naturales y la calidad del
producto.
4. Pequeño estudio de mercado. Mercadotecnia mediante una degustación organizada en 2002 para
150 consumidores. Los habitantes del medio rural prefieren un mezcal fuerte, mientras los habitantes
urbanos uno con menos sabor.
5. Formación de la asamblea de Magueyeros y Mezcaleros de Chilapa. Los miembros asociados
cultivan la planta utilizando únicamente fertilización orgánica y comercializan el producto bajo la marca
colectiva Mezcal Papalote de Chilapa.
Varias opciones para la certificación han sido examinadas durante la creación de la marca colectiva,
entre las cuales se encuentran la certificación orgánica y la del Forest Stewardship Council. El grupo
pensaba en este entonces que era necesario legitimar el proceso establecido a través de una
certificación externa. La relación costo/beneficio de la certificación fue analizada, pero las dos
opciones eran onerosas para las comunidades a pesar de ser externas y sin valor legal. El grupo
conoció la experiencia de los certificados de origen controlado en el extranjero y entonces adoptó un
sistema de autorregulación a través de las reglas de su marca colectiva, cercanas a las reglas
utilizadas por los certificados de origen, poco desarrolladas en el país hasta la fecha.
La Asociación de Magueyeros y Mezcaleros de Chilapa cuenta con ciento cincuenta productores de
agave, treinta y ocho mezcaleros y representantes del taller de embotellamiento. La Asociación forma
el Consejo de Regulación encargado de garantizar la calidad del Mezcal producido y la
sustentabilidad del sistema de producción de cada productor. En 2002, fueron aprobadas las
producciones de once productores de entre veinte. La aprobación permite el uso de la etiqueta Mezcal
Sanzekan que menciona el nombre del productor y de la comunidad de origen. En total treinta y siete
productores de mezcal y veintinueve pueblos de magueyeros participan en el proyecto. La tierra es
ejidal y los ingresos de la comercialización del agave se emplean para el impulso de proyectos de
desarrollo social de la comunidad.
AMCCHI, A.C.
Consejo de regulación
Certificación de calidad y
sustentabilidad
En su caso, otras
empresas
dispuestas a seguir las normas
del Consejo de Regulación
Control de la marca sobre las botellas
ARRNST, S.S.S.
ECM, S.P.R.
Producción
Embotellamiento
Viveros, cosecha y madera
Comercialización
134
AMCCHI: Asociación de Magueyeros y Mezcaleros de Chilapa
ARRNST: Área de Reforestación y Recursos Naturales de la Sansekan Tinemi
ECM: Envasadora y Comercializadora de Mezcal “Mezcalli Papalotl de Chilapan”
Este sistema permite una autorregulación social y ambiental de la producción de agave y de mezcal,
en un contexto de “boom” comercial internacional para este producto después del tequila. Los
ingresos de los magueyeros y mezcaleros se establecen de acuerdo a las reglas de la marca
colectiva.
La comercialización de este producto se realiza a partir del ámbito regional, esperando alcanzar un
mercado nacional y luego internacional. En México, el impuesto sobre la comercialización interna de
los alcoholes es de 60%. La exportación resulta entonces muy interesante para los alcoholes. Sin
embargo, el mercado del mezcal en Guerrero es muy favorable, especialmente en la capital del
Estado, Chilpancingo. El grupo busca también alcanzar el mercado de la ciudad de México, en donde
existen clubes de aficionados del tequila y ahora del mezcal.
Pita de la Selva
Otros recursos naturales, aunque específicos de algunas regiones, pueden ser objeto de un mercado
nacional aun informalmente organizado, para los cuales, la constitución de marcas colectivas puede
representar una opción que garantice su preservación y una remuneración justa para los productores.
Este es el caso de Aechmae magdalenae, una bromelia terrestre de los bosques húmedos de
América Central, conocida con el nombre de pita y cultivada en el Sureste de México. De la planta se
extrae una fibra utilizada en el Norte del país por artesanos que elaboran artículos de charrería. La
fibra se comercializa únicamente en México, y es una de las fibras naturales más resistente entre las
que fueron probadas y la más cotizada del mercado nacional, arriba del lino y de la seda.
Methodus Consultora, S.C. indica que la producción de pita en los claros de los bosques, bajo sombra
de vegetación secundaria o en los cafetales, es una opción viable para la conservación de la
cobertura vegetal en el trópico húmedo del Sureste mexicano. Este grupo de consultores ha estudiado
también la importancia de la fibra en la economía de una familia chinanteca (ver abajo, la región de la
Chinantla).
Mientras la pita (o ixtle) representa sólo un 3% del uso del suelo (1/2 ha entre 16,25ha) la fibra
proporciona el 13% de los ingresos anuales de una familia chinanteca, lo que representa la misma
cantidad que el café (2 ha) o la producción de aves de traspatio. La mayor parte del ingreso (26%)
proviene del trabajo de jornalero y el pequeño negocio, seguida por los subsidios públicos (Progresa y
Procampo) con el 18%. El cultivo del maíz y de la milpa permanecen como actividades obligadas de
estas familias que proporcionan entre 6 y 7% del ingreso.
135
La obtención de un material de calidad a partir de la fibra de pita demanda varias etapas: desfibrado
manual o mecánico, remojado, lavado, blanqueado, frecuentemente con productos naturales (limón,
ácido cítrico), peinado, secado y elaboración de las madejas para la presentación final del producto.
La fibra se vende a los artesanos del Norte y del Centro del país, para el bordado de cinturones y
otros artículos de piel (sillas de montar, botas, etc.) quienes consumen anualmente entre 40 y 50
toneladas. Este mercado es informal desde la producción hasta la distribución.
Lugares de recolección y de transformación de la pita en México
Aprovechamiento en forma silvestre y
con manejo campesino (datos ONG)
Registro de pita silvestre (base de datos
CONABIO)
Sierra Santa Marta
2 comunidades
menos de 100 prod.
Chinantla y
Mixe Bajo
Más de 30
comunidades
Más de 1300
productores
Chimalapas y
Uxpanapa
Peten, Guatemala
Selva Lacandona
Aprox 10 comunidades
Aprox 300 productores
3-6 comunidades
Organizaciones de productores de pita de Oaxaca, Veracruz y Chiapas, con el apoyo de
organizaciones no gubernamentales57 y del Programa de Recursos Biológicos de la CONABIO58, han
iniciado en 1999 la creación de una marca colectiva y un Consejo Regulador para la fibra, que proteja
los derechos intelectuales de los propietarios y usuarios de este recurso.
El Consejo de las Organizaciones de Productores de Pita de la Selva se constituyó legalmente en
febrero 2003, aprobando en aquel momento la primera versión del Reglamento de la Marca Colectiva
“Pita de la Selva”. La organización representa a más de dos mil productores del Sureste mexicano
57
58
Methodus Consultora, S.C. en el estado de Oaxaca y el Proyecto Sierra Santa Marta en VeracruzComisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad, comisión interministerial.
136
pertenecientes a siete organizaciones; se propone promover los conocimientos y las experiencias en
materia de administración, transformación y comercialización de la pita, mientras se protege el bosque
mediante la valorización de sus recursos naturales. El Consejo Regulador está integrado por siete
organizaciones de productores que verifican la aplicación de las reglas.
La producción del Mezcal Papalote de Chilapa ilustra la capacidad de las organizaciones comunitarias
para producir -aunque con el acompañamiento de organismos especializados- mecanismos de
regulación comunitarios para el uso y la administración de los recursos naturales. La experiencia de
Pita de la Selva muestra la posibilidad de llevar estos principios a la escala de un conjunto de
regiones. Esta capacidad de creación de normas y de producción de mecanismos de regulación
podría ser muy valiosa para la definición de mecanismos de regulación duraderos de producción y
comercialización de recursos naturales de alto valor en el mercado interno, como lo son algunos
productos forestales no maderables. Estos mecanismos de regulación tienen un contenido a la vez
ambiental, social y económico.
1.2 Marcas colectivas y comercio justo
En el corazón de la Sierra Norte del Estado de Oaxaca, en el distrito de Ixtlán, Pueblos
Mancomunados es un ejemplo de desarrollo sustentable basado en la creación de empresas
comunitarias y la cohesión, los valores comunitarios, y una administración equilibrada de los recursos
naturales (29,430 hectáreas de tierra en propiedad comunal). La administración agraria y de recursos
colectivos de este conjunto de ocho pueblos59 de cultura zapoteca, es asumida colectivamente por un
solo Comisariado de Bienes Comunales, estructura tradicional que cuenta con estatus legal en
algunas comunidades.
El primer recurso que fue explotado en forma sustentable es el bosque. Después de una lucha
pacífica, los habitantes han podido recuperar el uso de sus bosques al final de los años 1970, los
cuales habían sido explotados por compañías privadas durante muchos años. Crearon así su primer
empresa comunitaria. Luego, descubrieron que su territorio contenía otros recursos que podían
explotar sustentablemente mediante una sana administración, tales como los hongos, frutas, agua de
manantial y el propio territorio para el ecoturismo. Con los recursos financieros generados por la
actividad forestal, estos pueblos han podido desarrollar nuevas actividades económicas.
Según el Comisariado de bienes comunales, los Pueblos Mancomunados poseen en la actualidad
varias empresas:
59
De ahí su nombre “mancomunados”: Forman una sola “mano”. Los ocho pueblos abarcan los municipios de
San Miguel Amatlán, Santa Catarina Lachatao y Santa María Yavesía.
137
•
Una empresa forestal, Unidad de Producción Forestal de Pueblos Mancomunados que
administra dos aserraderos, uno en el territorio de Pueblos Mancomunados en Macuilxochitl,
y la otro en la ciudad de Oaxaca. Pueblos Mancomunados organiza la reforestación gracias a
los viveros.
•
Envasadora y Empacadora de Pueblos Mancomunados, S.S.S. administra las unidades
de embotellamiento de agua de los manantiales y el secado de hongos y frutas, ubicada en la
ciudad de Oaxaca.
•
Una empresa minera, subcontratada a una empresa privada, garantiza la inversión y emplea
la mano de obra local.
•
Una sociedad de Ecoturismo comunitario: Expediciones Sierra Norte de Oaxaca.
•
Una sociedad de transporte que administra una ruta de autobús que enlaza los pueblos con
la ciudad de Oaxaca y otros municipios cercanos.
Los hongos secos: un ejemplo del potencial de los productos forestales no maderables
El desarrollo de las actividades de recolección, secado y comercialización de las diferentes especies
de hongos comestibles de la región, ilustra la creación y apropiación de una cadena comercial por
parte de un grupo de pueblos cuyas actividades económicas obedecen a una lógica comunitaria
inscritas en los estatutos agrarios.
En 1995-1999, las actividades forestales de las comunidades revelan el potencial económico de una
especie particular de hongo blanco, Tricholomna magnivelare, altamente cotizado en el mercado
japonés en donde se conoce con el nombre Matsutake. Japón debe importar este especie debido a la
sobreexplotación local. Se establecieron relaciones entre los pueblos y empresas japonesas gracias a
las actividades forestales. Dos núcleos de población se involucran en la recolección de esta especie
de hongos y utilizan fertilización orgánica.
En el año 2000, un estudio de factibilidad para la transformación y la comercialización de los hongos
silvestres se realiza gracias al apoyo de organismos no gubernamentales y públicos. Un plan de
manejo de los hongos silvestres se elabora con las siguientes cláusulas: la recuperación de los
conocimientos tradicionales sobre las especies comestibles en cuatro núcleos de población, la
formación de guías de ecoturismo, la recolección de hongos en cuatro pueblos, y el establecimiento
de un sistema de monitoreo de la producción en los diferentes tipos de bosques.
La comunidad invierte entonces en un secador con capacidad de una tonelada, suficiente para
alcanzar el mercado nacional más no para llenar un contenedor para la exportación. Los primeros
resultados fueron difundidos en 2002-2003, en un folleto sobre las especies de hongos y formas de
colecta y de otro folleto que presenta las zonas de mejor producción. Los colectores son capacitados
y se realiza un evento anual de promoción cultural y científica: la Feria Regional de Hongos de
Pueblos Mancomunados.
138
Los recolectores necesitan un permiso por parte de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos
Naturales (SEMARNAT) que exige estudios de población para calcular la tasa de extracción. Las
cantidades recolectadas son reducidas para no poner la reproducción en peligro, aspecto que cuidan
particularmente los recolectores. El factor ambiental más importante para la reproducción de los
hongos es la conservación de su hábitat.
Las familias realizan la recolección de los hongos cada año entre la mitad del mes de mayo y el mes
de agosto. La colecta es libre, después de recibir una formación dispensada por Methodus, la cual
permite obtener el permiso. Las especies recolectadas pertenecen a las familias de las amanitas,
cantarelas y boletus. Un responsable comunitario acopia la cosecha y la transporta hasta la empresa
secadora en la ciudad. La empresa Envasadora y Empacadora de Pueblos Mancomunados paga a
los recolectores y realiza el secado por osmosis, con 30% de azúcar (inferior al porcentaje utilizado en
el método usual en el mercado nacional).
La unidad de secado funciona todo el año, puesto que se utiliza también para las frutas de montaña
(manzanas, peras, chabacanos, ciruelas) y frutas tropicales orgánicas que producen productores
asociados (cooperativas de San Juan Lalana para la piña y del Istmo para los mangos).
Después del secado, los hongos o las frutas se embolsan. Los hongos están acondicionados en
bolsas de 30 gramos con una receta para tres o cuatro personas en cada bolsa. Tres tipos de hongos
se comercializan, bajo los nombres siguientes: Porcini (Boletus Edulis), Tecomate (Amanita Caesare),
Mezcla del Bosque (Lepista, Lacearia, Cantharellus). Las frutas mezcladas (piña, manzana, mango,
pera) están acondicionadas en paquetes de 100 gramos. La empresa generó también jitomates
secos, una mezcla de hierbas de olor (aguacate, laurel, etc.), hierbas medicinales y recientemente, a
partir de una idea de las empleadas, diversos tés (manzana, naranja, frambuesa, mora, jamaica) que
tuvieron un gran éxito comercial.
La empresa comunitaria comercializa frutas y hongos secos bajo la marca Sierra Viva. Los mercados
en los que se colocan los hongos “comunes” son las tiendas de productos naturales y algunos
supermercados.
Los hongos blancos de la especie Matsutake siguen otro canal. La empresa forestal de Pueblos
Mancomunados los vende directamente al grupo Nikaïdo, una empresa mexicano-japonesa que los
exporta a Japón. La comunidad recibe un “derecho de monte” sobre cada producto forestal, monto
correspondiente a un porcentaje sobre los beneficios (10 a 15%) que constituye un fondo
administrado por el Comisariado de Bienes Comunales. Este fondo se utiliza para el desarrollo
comunitario después de descontar los gastos administrativos.
139
Formas de comercialización de los hongos de Pueblos Mancomunados, Oaxaca, México
EMPRESA
COMUNITARIA
“LA FORESTAL
PUEBLOS
MANCOMUNADOS
”
RECOLECTORES
Entregan su
Producción a un
Acopiador local
3
Recibe hongos y
lleva los registros de
pago a recolectores
y cobra Derechos de
Monte
EMPRESA
COMUNITARIA
“ENVASADORA Y
EMPACADORA
PUEBLOS
MANCOMUNADOS”
Clasifica, deshidrata y
empaca los hongos
Distribuidor de
Productos gourmets
(cocina europea)
Supermercados y
tiendas naturistas
(cocina europea)
2
INTERMEDIARIO
NACIONAL
1
Trabaja con capital
Japonés
Clasifica, empaca y
envía los hongos por
avión
BROKER DE
MATSUTAKE
En Japón
EMPRESA DE
DISTRIBUCIÓN
ESPECIALIZADA
En Japón
MERCADO LOCAL
Según Methodus Consultora, S.C.
Impacto sobre el empleo, los ingresos y el desarrollo
El impacto de la cosecha organizada de hongos puede ser medido por los ingresos generados en los
pueblos y por los empleos creados en las empresas de la ciudad, en donde todos los empleados (la
mayoría mujeres) proceden de Pueblos Mancomunados, a los cuales se tiene que sumar los
eventuales excedentes de la empresa comunitaria. Setenta familias cosechan los hongos en las
comunidades de Pueblos Mancomunados. El ingreso diario de los recolectores avecina $70 pesos, lo
que es relativamente elevado en la región. Methodus Consultora estima que los ingresos generados
por los hongos alcanzaron $140,000 pesos en 2002. El ingreso anual promedio de una familia para la
colecta de los hongos se eleva a $2000 pesos. Sin embargo, esta actividad estacional y
complementaria ocupa un lugar diferente, en función de las prioridades que se fija cada familia.
Debido a que la colecta de los hongos es estacional, la unidad de secado se aprovecha en otras
épocas del año para secar y comercializar frutas. En primer lugar se trata de frutas de clima templado
(manzanas, peras, etc.) producidas en Pueblos Mancomunados. Puesto que las capacidades de
producción de la unidad rebasan el potencial de la región, la empresa compra frutas tropicales, de
preferencia a organizaciones de pequeños productores. La compra de fruta representa a la vez una
140
oportunidad para otros productores que no son de la región y la posibilidad de rentabilizar la inversión
y los costos de operación de la unidad de secado. Las frutas adquiridas recientemente son piña del
Estado de Nayarit y próximamente la compra de plátano y mango se efectuará con una organización
de la costa perteneciente a la CEPCO.
El estudio del potencial y de los mecanismos de certificación de las palmas de la familia Palma
Chamaedorea, mencionada arriba, ofrece un panorama de las diferentes opciones de trabajo para la
colecta de esta planta y permite evaluar sus ventajas y desventajas respectivas en términos de
sustentabilidad y generación de ingresos. Este esquema podría aplicarse a otros productos forestales
no maderables, por lo que hemos reemplazado la palabra “palma” por “productos” en la primera
columna.
Contrato con…
Recolectores individuales que
entregan los productos a un
centro de acopio.
Contratistas que trabajan con
sus equipos de recolectores.
Organización comunitaria.
Ventajas
Cosecha o recolección
independientes
Mejor control sobre la
explotación sustentable del
recurso
Relación establecida con los
compradores
Distribución de los ingresos más
equitativa en la medida que
existe una buena organización.
Más de control y de propiedad
sobre la sustentabilidad del
aprovechamiento del recurso.
Desventajas y problemas
Poco o ningún control sobre la
sustentabilidad de la explotación
de los recursos.
Los contratistas reciben la
mayor parte de los ingresos y
proporcionan a los trabajadores
insumos con altos precios.
Exige talentos de organización
que garanticen la sustentabilidad
del aprovechamiento del recurso
y la distribución equitativa del
ingreso.
En este esquema, Pueblos Mancomunados combina una empresa comunitaria con recolectores
individuales (en azul en nuestro esquema). De esta manera, la empresa comunitaria evita las
desventajas de una colecta individual, mientras preserva un grado de organización más elevado que
una empresa comunitaria de tipo informal.
Una comercialización en un mercado apropiado y exigente
Frutas y champiñones secos se comercializan con un precio fijo bajo la marca Sierra Viva, propiedad
de Pueblos Mancomunados. Un financiamiento público permitió a Methodus Consultora apoyar el
desarrollo de la imagen de la marca y a encontrar clientes. Estos últimos son principalmente
empresas de semi-mayoreo y de menudeo de productos “gourmet” o redes de puntos de venta de
productos naturales. Los clientes más importantes se ubican en la ciudad de México. En Oaxaca, la
comercialización a través de empresas más modestas es facilitada por los bajos costos de
distribución. Sin embargo, las tiendas piden que Pueblos Mancomunados asuma la educación y
sensibilización de sus clientes sobre el producto y proporcione recetas para la preparación de los
hongos y frutas secas.
141
Relaciones con el movimiento de comercio justo
Las mejores oportunidades de desarrollo comercial para los productos forestales del tipo de los
distribuidos por Sierra Viva radican claramente en un mercado especializado de productos de calidad,
“gourmet” u orgánicos. Según Agromercados, aunque interesada por una colaboración con Sierra
Viva, los supermercados no entienden estos productos que se valorizan más en su mercado por su
valor dietético que por su contenido social. Sin embargo, existen ejemplos europeos, en donde el
comercio justo comercializa siempre más productos con calidad orgánica y dietética y que muestran
que ambos aspectos pueden ser complementarios. Pero la comercialización de estos productos
resulta ser más apropiada para los mercados o las redes especializadas que para la gran distribución,
sobre todo en los países en desarrollo en donde la ola de consumo de productos orgánicos aún no ha
alcanzado un amplio público.
Por otro lado, la menor experiencia de las agencias de certificación orgánica nacional para este tipo
de productos es una de las dificultades encontradas en el desarrollo de sinergias entre el sistema
mexicano de comercio justo y Pueblos Mancomunados:
Sierra Viva busca obtener la certificación orgánica de sus productos cuando esta es viable. Los
hongos son silvestres, por ende orgánicos, y es posible comercializar también pedazos de hongos
que entran en la composición de mezclas orgánicas (patés y sopas). Bioagricert, organismo de
certificación italiano que cuenta con una representación en México y es reconocido en los principales
mercados para estos productos (Francia e Italia) realiza la certificación orgánica de los hongos y de la
piña. Certimex fue contactado por Serra Viva, pero encontró dificultades para entender el proceso de
certificación orgánica de los hongos y exigía un
precio más elevado. Por su parte, Bioagricert
proporcionará asesoría técnica para la piña. Los productores de esta fruta que la venden a Sierra
Viva, trabajan con un sistema agroforestal con una producción limitada a 10 toneladas por hectárea.
La marca estará en competencia con los productores en monocultivo orgánico que producen hasta 60
toneladas en la misma superficie.
La certificación orgánica de los hongos por Bioagricert tuvo un costo global inferior a $8,000 pesos
para una superficie delimitada inferior a 1,000 hectáreas. El costo más importante fue representado
por los estudios previos realizados por Methodus Consultora: Delimitación de las zonas de producción
y estudios cartográficos.
En Nuremberg en 2002, se desarrollaron discusiones con FLO, el cual mostró interés por la
certificación justa de la piña seca. Sin embargo, el perfil de Sierra Viva, como empresa comunitaria
que compra frutas tropícales a otras cooperativas no convenía a FLO, a pesar de que este sistema
certifica productores privados de frutas frescas en México. Al parecer, la organización internacional
no logra entender los problemas específicos de la viabilidad de las empresas comunitarias. Sus
criterios se aplican a productores de productos primarios organizados en cooperativas, o bien a
productores privados de productos primarios o transformados. Por ell contrario, el sistema de
atribución del sello establecido por el movimiento de comercio justo no parece aún haber tomado
142
suficientemente en cuenta el desarrollo de los productores por la creación de empresas de
transformación comunitaria.
El agua y el ecoturismo: otros bienes y servicios comunitarios
Envasadora y Empacadora de Pueblos Mancomunados administra también una unidad de producción
de agua de manantial bajo la marca Inda Pura (de anda, agua en zapoteco), ubicada en un edificio
próximo al taller de secado de hongos y frutas. El agua embotellada se ha vuelto un mercado en
México a partir de los años 1980, después de varias alertas de cólera. En todas las ciudades del país,
empresas asumen la purificación del agua y su embotellamiento en garrafones retornables de veinte
litros. Inda Pura incursionó en el mercado del agua en la ciudad de Oaxaca. El agua se transporta
desde los pueblos hasta el taller en pipas de veinte mil litros y se almacena en tres cisternas de diez
mil litros cada una. Después de un proceso de purificación (filtración, rayos ultravioletas y ozono) el
agua es embotellada en los garrafones y en botellas de plástico de 50cl y 150 cl. La capacidad de
producción del taller es de trescientos treinta garrafones de veinte litros por hora y mil novecientos
litros de agua por día. Tomando en cuenta el ciclo del agua, Envasadora y Empacadora de Pueblos
Mancomunados cuenta con un programa de manejo sustentable de los manantiales.
El proyecto turístico comunitario de Pueblos Mancomunados genera igualmente beneficios directos
para la comunidad. El pueblo de Benito Juárez empezó por la señalización de los senderos, de
circuitos para bicicletas y la construcción de cabañas llamadas Turist Yuu (la casa del turista) para
recibir a los visitantes. Luego invitó los otros pueblos a definir sus propios proyectos. En 1994-1995, la
administración de este proyecto estaba a cargo de las autoridades tradicionales. Desde 1998, la
asume una nueva empresa propiedad de Pueblos Mancomunados: Expediciones de la Sierra Norte.
Gracias a los ingresos de las primeras cabañas y al trabajo comunitario (tequio) se lograron nuevas
construcciones y la ampliación del proyecto. En la actualidad, Pueblos Mancomunados recibe un
promedio de cuarenta personas cada fin de semana, la mitad de ellas son extranjeros. La promoción
del proyecto realizada inicialmente por las autoridades regionales en Internet fue insuficiente, por lo
que Expediciones de la Sierra Norte instaló una oficina en Oaxaca y creó su propia pagina Web, en la
cual el cliente puede escoger su circuito sobre un catálogo que incluye la totalidad de los pueblos. La
participación en ferias y exposiciones nacionales completa el dispositivo de promoción.
Gracias a los beneficios de este proyecto, la empresa logró invertir en más infraestructura recurriendo
al tequio en menor proporción, contribuir al desarrollo social mediante subsidios al comité de salud, a
la escuela (dotación de útiles escolares), y otras, como la compra de una bomba de agua (costo total:
$20,000 pesos). Es la Asamblea Comunitaria quien decide el monto de la contribución. El ecoturismo
comunitario ha generado la creación de cuatro empleos de tiempo completo, quince estacionales,
empleos indirectos (incluyendo cuatro empleos para la preparación de alimentos) e ingresos indirectos
(cría de truchas, locación de caballos, hospedaje en casas particulares, flores, frutas y hortalizas).
143
El potencial de los productos forestales no maderables para el comercio justo
Según Gustavo de la Peña:
“Cuando hablamos de bosques, pensamos solamente en los árboles que ahí se explotan. Esta visión,
heredada de una forma errónea de ver la naturaleza y de los viejos modelos “extractivistas” de
explotación de los recursos naturales, deja a un lado la mayor parte de las especies animales y
vegetales, las cuales constituyen los ecosistemas forestales junto con los árboles.”
En el transcurso de los últimos años, numerosos organismos se interesaron en el potencial
representado por los productos forestales no maderables en términos de generación de ingresos y
empleos, particularmente para las poblaciones de las regiones marginadas. Según la FAO, “Alrededor
de un 80% de los países en desarrollo utilizan los productos forestales no maderables para sus
necesidades en salud y alimentación, y varios miles de hogares en el mundo los utilizan para su
subsistencia y/o sus ingresos.” Algunos de estos productos sirven de materia prima para las industrias
de transformación a gran escala para ser vendidos en los mercados internacionales.
Una clasificación rápida de este tipo de productos según sus usos o los servicios que ofrecen arroja
las categorías siguientes: alimentación, bebida, energía, ecoturismo, productos domésticos u
ornamentales, especias, perfumes, medicina tradicional u occidental, insumos industriales (materiales
de construcción, hule, resinas y colorantes) y de la industria química, artesanía e instrumentos
rituales. Según la FAO, por lo menos ciento cincuenta de estos productos cuentan con un mercado
internacional significativo, entre los cuales destacan la miel, la goma, el ratán, el bambú, el corcho, las
nueces, los hongos, los aceites esenciales y partes animales o vegetales utilizadas en la industria
farmacéutica.
El potencial que representan en términos de creación de empleos y de ingresos es entonces bastante
amplio. Estudios de factibilidad, de impacto ambiental o de potencial reproductivo pueden ayudar las
comunidades a valorizar estos recursos sin poner en peligro su reproducción ni el ambiente. En
efecto, se puede observar que en México, son las comunidades más tradicionales y marginadas
quienes adoptan las técnicas más sustentables. El Forest Stewradship Council señala el creciente
interés de los consumidores de Europa y de América del Norte por conocer el origen de estos
productos y las prácticas de colecta utilizadas. Por ello, este organismo de certificación, conocido por
su actividad en el sector forestal, se preocupa de estos productos desde hace varios años. Su criterio
número once, aún en un estado de borrador para la discusión, trata de los productos forestales no
maderables. Hasta la fecha, el FSC ha desarrollado criterios específicos para los siguientes productos
forestales no maderables: nuez de Brasil, una especie particular de bambú en Colombia y plantas
medicinales de Brasil.
En ausencia de una mejor consideración del potencial de estos productos por los organismos de
certificación de comercio justo, la certificación ofrecida por el FSC podría aportar a las comunidades
un reconocimiento del valor de sus prácticas sociales, ambientales y económicas en el manejo de sus
144
recursos. Por su lado, el FSC busca incrementar su colaboración con las organizaciones de
certificación del comercio justo.
El Forest Stewardship Council es un organismo certificador internacional sin fines de lucro fundado
en 1994, el cual ha desarrollado un sistema de certificación de productos de los sistemas forestales
correctamente manejados que descansa sobre una certificación voluntaria. El concepto de manejo
correcto abarca los aspectos ambientales, sociales y económicos. El funcionamiento del FSC consiste
en la representación de las partes involucradas ( empresarios, propietarios, investigadores,
trabajadores, etc.) a través de tres cámaras (social, ambiental y económica); la existencia de
iniciativas nacionales en los países del Norte y del Sur (30 iniciativas a la fecha), las cuales pueden
desarrollar normas y criterios nacionales o regionales; y en la acreditación de agencias de
certificación. El FSC plantea no sólo la certificación de la unidad de manejo forestal sino también la de
las cadenas subsecuentes, procediendo a verificaciones desde el bosque hasta el mercado final.
Desde su creación, el FSC ha certificado 36 millones de hectáreas de bosques y otorgado cerca de
3000 certificados de cadena en 67 países. Tres de los ocho organismos de certificación acreditados
por el FSC han desarrollado la certificación de productos forestales no maderables: ellos son el
programa Smartwood de Rainforest Alliance, el programa Woodmark de la Soil Asociation y SGS
Qualiflor. Los principales productos para los cuales se establecieron criterios son la nuez de Brasil
para Perú, Bolivia y Brasil, una especie de bambú en Colombia y plantas medicinales en Brasil.
Organizaciones de productores de chicle en México han obtenido la certificación de Smartwood en
abril de 1999.
Para Sergio Madrid, Coordinador del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sustentable, el fuerte
peso de los ambientalistas del Norte se resiente en el seno del FSC, a pesar de la organización en
Cámaras. Al parecer, la visión del FSC no toma suficientemente en cuenta la realidad del mercado y
la problemática económica del sector forestal del Sur. Sin embargo, la organización ha reforzado
notablemente su “estrategia social” desde 1999, con el fin de preservar el equilibrio entre los criterios
ambientales, sociales y económicos, lo que le da el toque de originalidad.
Esta estrategia social ha sido definida durante una reunión en el año 2000 como “certificación para las
personas” (certification for the people): la identificación de las fallas en el sistema permite proponer
cambios en su funcionamiento. La estrategia actual propone así mejorar el establecimiento y el
monitoreo de los principios sociales del FSC (4 principios entre 10), responder a las cuestiones de
escala e intensidad, construir capacidades locales en el marco del sistema FSC y para el uso y el
manejo comunitario de los bosques, mejorar la comunicación en ambos sentidos, y responder a la
cuestión de las desigualdades en el acceso a los mercados.
Lo anterior desembocó en la definición de criterios específicos para los “bosques pequeños con
explotación de baja intensidad” (small and low intensity managed forest). Estos criterios deberían
permitir la adaptación de las variables (indicadores) para este tipo de bosques, a la vez que se
conservan las normas generales. Según el FSC, este nuevo sistema podría reducir los costos de
145
inspección en un 40% para este tipo de bosques. La sexta reunión sobre el tema (noviembre 2003)
indica que una unidad forestal en donde sólo los productos no maderables sean explotados será
considerada como unidad de baja intensidad y podría entonces beneficiarse de reducidos costos de
certificación.
La estrategia social del FSC hasta 2006, se propone apoyar sistemas que permitan una distribución
equitativa de los ingresos forestales al sector social y optimizar los beneficios económicos de la
certificación forestal. El principal instrumento previsto para lograr este objetivo es el desarrollo de
colaboraciones en los ámbitos local y regional para: la definición de estrategias y herramientas
adecuadas, el desarrollo de mercados para los productos forestales menos conocidos, sistemas de
información adaptados a los pequeños productores, y una mejor integración de los mecanismos de
certificación forestal y del comercio justo. Se puede entonces esperar que el establecimiento de esta
estrategia conduzca al desarrollo de un mercado justo para los productos forestales no maderables de
las comunidades rurales. Una cooperación del FSC con organizaciones de comercio justo permitiría
incrementar el impacto de este desarrollo.
Conclusiones
La colecta, secado y comercialización de hongos y de frutas, la comercialización sustentable del agua
pueden ser consideradas como formas de comercio justo de las más directas, puesto que las
comunidades se benefician no sólo de las actividades de colecta y de transformación, gracias a los
empleos e ingresos generados, sino también del valor agregado aportado por la transformación y la
comercialización de estos productos a través de empresas de su propiedad.
Esta forma de
organización innovadora de las cadenas comunitarias, representa un potencial interesante para el
desarrollo de las cadenas producto en el sector de los productos forestales no maderables y otros
más. Debería ser considerado como una aportación importante para cualquier iniciativa nacional de
comercio justo, y tomado en cuenta por el movimiento de comercio justo internacional.
Desgraciadamente, existen dificultades de integración en este nivel, debido principalmente a la
escasa adecuación de la lógica de certificación por producto a las formas de producción y de
comercialización innovadoras desarrolladas en estas cadenas. La certificación de producto
establecida por los principales organismos de certificación de comercio justo se aplica más a las
materias primas agrícolas que a las cadenas especializadas y a los productos transformados. Los
organismos de certificación orgánica y forestal han instalado mecanismos de certificación y de
monitoreo que parecen adaptarse mejor a cierto tipo de productos y no a la lógica de cadena de las
empresas comunitarias. Algunos de estos organismos desean trabajar en relación con los organismos
del comercio justo. Se trata aquí de una oportunidad por aprovechar para el desarrollo de nuevas
cadenas justas. Las organizaciones de certificación del comercio justo podrían inspirarse en algunos
aspectos de su funcionamiento interno.
146
2. Las estrategias de comercialización justa y el Estado Mexicano
Al concluir este estudio, un actor importante aparece francamente ausente en las estrategias de
comercio justo: se trata del Estado. Hemos mostrado al inicio del estudio que el Estado Mexicano
había retirado los organismos especializados que asumían las funciones reguladoras de los sectores
claves de la agricultura, lo que explica su ausencia en las estrategias de comercio justo. Sin embargo,
esta ausencia es también reveladora de las opciones tomadas por las organizaciones de certificación
del comercio justo.
En efecto, un análisis más profundo permite mostrar que el Estado se mantuvo en ciertos niveles de la
producción y de la comercialización del “sector social” de la economía. Algunas de las estrategias
novedosas presentadas en este capítulo han mostrado que esta discreta presencia del Estado en
algunos sectores podría constituir un reto para futuros esfuerzos de desarrollo.
La herencia del Estado en la producción y la comercialización de la artesanía
La intervención del Estado en la organización de la producción artesanal y en la comercialización de
sus productos sigue siendo determinante para este sector. Históricamente, el Estado Mexicano ha
establecido organismos específicos para la formación de los artesanos y el mejoramiento del diseño
de los productos. El Estado alentó la especialización de los grupos de artesanos por región, para
producir artesanía “típica”. La organización de concursos, la apertura de los museos de arte y
tradiciones populares han también contribuido a mejorar la calidad aparente de la artesanía mexicana.
Ampliamente subsidiadas por el Estado y en algunas ocasiones alcanzadas por la corrupción
endémica de las estructuras del Estado, estas acciones no entran a priori en el marco del comercio
justo a pesar de sus aspectos positivos. Tampoco pueden ser ignoradas por las organizaciones de
comercio justo que desean trabajar en este sector. Si las experiencias que intentan establecer redes
de puntos de venta han sido múltiples en el sector artesanal, el principal organizador de la producción
artesanal mexicana sigue siendo el Estado Mexicano.
La organización AMACUP, miembro fundador de Comercio Justo México, intentó formar una red
independiente de comercio justo de la artesanía mexicana en el ámbito nacional. Su acción estuvo
orientada hacia la valorización de las tradiciones locales, con una búsqueda de sustentabilidad
ecológica. Se realizaban estudios de impacto para garantizar el potencial de reproducción de los
productos naturales utilizados. Desgraciadamente, estos objetos artesanales, admirables en su
mayoría, no encontraron su público, posiblemente a raíz de sus altos precios, y en 2003 esa
organización había cesado su actividad económica.
La política indigenista del Estado
Desde la Revolución de inicios del siglo XX, la relación del Estado Mexicano con la población indígena
- que representa el 10% de la población total y presenta índice de pobreza de los más elevados – se
estructuró en torno a políticas con objetivos ambiguos, identificadas oficialmente por el término
“indigenista” (surgido de los valores defendidos durante la época revolucionaria). El Instituto Nacional
147
Indigenista (INI), creado por decreto presidencial en diciembre de 1948, ha jugado un importante
papel en el intento de asimilación de las poblaciones indígenas, en una nación en búsqueda de
identidad y de definición, a través de los discursos y de los programas para la educación de los
pueblos indígenas -que habían sido concebidos en español durante muchos años-, luego mediante
los programas de desarrollo y de lucha contra la pobreza. Durante el sexenio de Salinas de Gortari
(1988-1994), y bajo la influencia de las políticas de ajuste estructural, la política indigenista tomó otro
rumbo: ser un instrumento en el combate a la pobreza con el fin de evitar los conflictos sociales. Un
nuevo Programa de Solidaridad Nacional (PRONASOL) inicia bajo la administración del INI. Este
Programa combina una política de asistencia social con un discurso sobre el desarrollo autónomo de
los pueblos indígenas y la”apropiación del proceso productivo” por los pequeños productores
indígenas.
Estos dos rumbos muy contradictorios crean tensiones. Numerosas organizaciones de origen
indígena toman al pie de la letra la idea de desarrollo autónomo pero se enfrentan a una política
clientelar y a la reforma del Artículo 27 Constitucional, la cual, en 1992 autoriza la privatización de las
tierras ejidales y comunitarias. Los Fondos Regionales Indígenas son de los principales instrumentos
actuales del Programa de Solidaridad Nacional. En 1991, se crea el Fondo de Apoyo a las Empresas
en Solidaridad, en primera instancia como el brazo productivo de PRONASOL, luego como órgano
desconcentrado de la Secretaría de Desarrollo Social. Entre 1994 y 1998, este organismo se orienta
hacia la creación de oportunidades de ingreso y de empleo para luchar contra la pobreza, junto con
otros Programas de la misma Secretaría, tales como el Crédito a la Palabra, el Empleo Temporal y los
Fondos Regionales Indígenas. El 5 de julio de 2003, La Comisión Nacional para el Desarrollo de los
Pueblos Indígenas (CDPI) toma el relevo y las funciones asumidas durante un largo tiempo por el
Instituto Nacional Indigenista. El CDPI es una comisión de la Secretaría de Desarrollo Social.
Los Fondos Regionales Indígenas (FRI) se definen, según Armando Guzmán Alcántara Delegado de
la Comisión para el Estado de Oaxaca, como “estructuras participativas, creadas por la Comisión
Nacional para el desarrollo de los Pueblos Indígenas, para la administración de proyectos productivos
en localidades que cuentan con por lo menos un 30% de hablantes de un idioma indígena. En la
actualidad, 246 FRI son apoyados por la Comisión, entre los cuales 46 se encuentran en el Estado de
Oaxaca, que es el Estado que cuenta con el mayor número de Fondos en el país. Los FRI presentan
diferentes grados de organización; algunos están legalmente constituidos como SC (Sociedad Civil),
SPR (Sociedad de Producción Rural), SSS (Sociedad de Solidaridad Social) o ARIC (agrupación de
tercer nivel). Los FRI funcionan por comisiones que se proponen comercializar algunos productos
rentables y tienen en algunos casos nombres pintorescos. El Fondo Regional La Esperanza del
Indígena, en la región del Papaloapan comercializa queso, café y miel. Se identificaron algunos
productos que pudieran ser exportados: la artesanía, la vainilla, el café orgánico, las frutas orgánicas y
la jamaica.
148
La comercialización de la vainilla por el Fondo Regional del Papaloapan, nos permitirá ilustrar el
funcionamiento de estas estructuras establecidas por el Estado en términos de comercialización de
productos de pequeños productores. Establecido en la región de Tuxtepec, este fondo agrupaba cerca
de dos mil productores hace algunos años, en la actualidad menos de quinientos. En 2002, el fondo
exportó directamente hacia Francia la producción de vainilla (al parecer, su calidad sería superior a la
de la vainilla de Madagascar) a través de la empresa Vanipro, ubicada en Niza. En junio 2003,
Vanipro pagó la vanilla seca a 155 dólares el kilogramo, por una venta total de $1,563,718.13 pesos y
un beneficio neto para el fondo regional de $485,199.53 pesos. En aquel año la producción fue de
1068 Kg de vainilla seca.
Este contacto con Vanipro ha sido satisfactorio, sin embargo a largo plazo se reveló un déficit de
producción para continuar la exportación. La producción actual es ligeramente superior a una tonelada
por año, cuando se necesitarían treinta toneladas para llenar un contenedor. La deserción de los
productores de este fondo impide el desarrollo de su capacidad comercial, al igual que las
condiciones artesanales del secado. El proceso de secado artesanal utilizado localmente dura tres
meses, en lugar de un mes en un proceso no artesanal. Existe en Palantla (Veracruz) un proceso de
transformación que podría permitir avanzar hacia una solución.
La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas apoya actualmente organizaciones
de productores independientes. Los Delegados de la Comisión en Oaxaca presentan a la
organización de productores de vainilla competidora, como una organización controlada por la C.N.C.
(Confederación Nacional Campesina, sindicato agrícola casi oficial) cuyo objetivo es principalmente
político. Admiten igualmente que la coordinación nacional de los productores de vainilla creada por el
INI y cuya sede está ubicada en Palantla, no funcionó correctamente, razón por la cual el Fondo
Regional del Papaloapan se retiró de esta organización.
La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas promueve la idea de cadenas de
producción-comercialización en el seno de los Fondos Regionales. Por esta razón, estos fondos
apoyan una red de tiendas comunitarias en los pueblos productores de café con el fin de comercializar
localmente la producción. Entre las dificultades encontradas por los fondos regionales mencionadas
por los delegados figuran las siguientes:
La falta de infraestructura en las zonas indígenas, lo que incrementa los costos y los precios
en el mercado
La dificultad de trabajar con empresas privadas nacionales, en particular con los
distribuidores de la gran distribución que exigen precios extremadamente bajos.
La falta de financiamiento para la comercialización y la asesoría técnica.
¿Será la política indigenista renovada del Estado un apoyo al desarrollo productivo de la población
indígena de este país y a la constitución de redes de comercio justo nacionales e internacionales?
Nada es menos seguro, si se considera que las ambigüedades y las contradicciones existentes en el
seno mismo del organismo responsable de esta política han sido constantes desde su creación. Sin
duda, la política indigenista no puede ser aislada de la política económica general del Estado
149
Mexicano, la cual permanece condicionada por la ortodoxia liberal y la integración en el espacio de
libre mercado norte-americano, con consecuencias dramáticas para los pequeños productores.
Agricultura orgánica y el certificado de origen: las insuficiencias de la regulación pública
El movimiento de comercio justo se construyó en el ámbito internacional como un movimiento
ciudadano, independiente de los instrumentos de regulación pública. El sistema de certificación
coordinado por FLO aparece como un sistema de regulación privado utilizando una marca como
herramienta. Es principalmente en términos de regulaciones ambientales, para la agricultura
orgánica y el desarrollo de los territorios, que algunos Estados han asumido funciones de regulación
de los organismos que otorgan sellos de garantía y de certificación. ¿Cuál es la situación del Estado
Mexicano al respecto? ¿Será posible o deseable ampliar estas funciones para que asuman una
dimensión social, favoreciendo el comercio justo?
Cabe recordar que en Europa y en América del Norte, la acreditación de los sistemas de certificación
en agricultura orgánica está organizada por los Estado, sobre la base de la participación de todas las
partes involucradas. Esta misma situación se presenta también en algunos países en desarrollo. El
Estado Mexicano queda notablemente rezagado desde este punto de vista. La Asociación Mexicana
de los Agricultores Ecológicos (AMAE), red nacional de campesinos y organizaciones orgánicas,
propuso normas para la agricultura orgánica. A nivel oficial, la norma para la agricultura orgánica
está en discusión desde hace años en la Cámara de Diputados, en donde se encuentra estancada.
En ausencia de una regulación nacional, las agencias de certificación de la agricultura orgánica
presentes en el territorio nacional aplican normas elaboradas en países de Europa o en los Estados
Unidos de América. Representan una garantía útil para la exportación de los productos orgánicos.
En el ámbito nacional, los sellos de garantía que usan estas normas se han vuelto una referencia
para una parte de los consumidores urbanos, pero numerosas redes de comercialización de
productos orgánicos funcionan sin recurrir a este tipo de certificación. Según Ronald Nigh –
copropietario de los restaurantes la Casa del Pan, antropólogo miembro de Dana, organización
pionera de la agricultura orgánica en México – los costos de certificación de las agencias son
demasiado elevados para el mercado nacional.
Las estrategias de cadena-producto desarrolladas por los productores, en forma de marcas
colectivas, se encuentran con otra herramienta de regulación pública: los certificados de origen. Esta
herramienta es especialmente utilizada en Francia y en España. En Francia, “el certificado de origen
controlado (AOC por sus siglas en francés) identifica un producto agrícola bruto o transformado que
obtiene sus características a partir de un espacio geográfico delimitado integrando factores naturales
y humanos. Los productos reconocidos con un certificado de origen controlado son la expresión de
un lazo íntimo que existe entre una producción y un territorio, es decir una zona bien delimitada,
disciplinas específicas que los productores decidieron adoptar y un nombre, una notoriedad que la
mención busca proteger”.
150
Durante los últimos años, el Estado Mexicano ha permitido el desarrollo de un número reducido de
certificados de origen (similares a las AOC). “Tequila” fue la primera, y durante mucho tiempo la más
importante certificación de origen en México, protegida en el ámbito nacional desde 1967 y en el
ámbito internacional desde 1978. “Con ella, se buscó garantizar el origen geográfico de este
importante producto mexicano, su autenticidad y calidad, al igual que los intereses de los
productores que utilizan en exclusividad el nombre de esta región geográfica, para evitar su
adulteración.” En 1997, se firmó un acuerdo con la Unión Europea para la protección del certificado
de origen del sector tequilero, en donde este último concede a México el derecho de ser el único
productor de tequila en el mundo.
Existen en la actualidad cinco certificados de origen en México, entre las cuales dos se refieren a
productos alimenticios, y tres protegen formas tradicionales de artesanía. Estos certificados son: el
Tequila (abarcando el Estado de Jalisco y partes de los Estados de Michoacán y de Tamaulipas), el
Mezcal, la Talavera (cerámica de Puebla), la Olinalá (lacas) y el Ámbar.
El modelo de AOC resultó atractivo para el grupo de productores de Mezcal Papalote de Chilapa,
quienes han tenido la oportunidad de conocer la experiencia de los AOC en Francia y en España,
gracias al Programa de Recursos Biológicos Colectivos de la Comisión Nacional para el
Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (CONABIO). Este grupo de productores se propuso
obtener el reconocimiento de origen y de los métodos de producción de su producto. Las
experiencias de AOC proponían mecanismos susceptibles de reforzar la autorregulación. El sistema
de autorregulación de su marca colectiva es muy cercano al de las AOC.
¿Podría esta iniciativa ser un prototipo para la constitución de una AOC específica para este tipo de
mezcal? En efecto, los países en donde existen AOC alientan la participación de los propios
productores en la definición de las normas, en una etapa preliminar a un reconocimiento oficial. Sin
embargo, Catarina Illsley del Grupo de Estudios Ambientales, quien asesora a los productores de
mezcal de Chilapa, afirma que la AOC oficial establecida para el mezcal en 1994 y modificada en
1999 presenta algunos defectos: establecida por las autoridades gubernamentales y un grupo de
empresarios, esta norma toma en cuenta la producción de sólo cinco estados mexicanos entre los
dieciocho estados productores. Por ejemplo, la producción tradicional de los indígenas Huicholes
(del estado de Jalisco) no es tomada en cuenta.
El caso del tequila ilustra las fallas de los certificados de origen en México. Aunque técnicamente el
tequila sea un tipo de mezcal, se beneficia de un certificado particular. La delimitación geográfica del
tequila refleja el juego de intereses privados, cuando las grandes empresas productoras han sido
todas adquiridas por importantes grupos extranjeros.
Esperando una mejor organización del sistema de certificación de origen en México, las marcas
colectivas podrían representar una etapa en el proceso de reconocimiento de las características
geográficas y sociales expresadas en una producción local. Catarina Illsley percibe las AOC y las
marcas colectivas como una alternativa al modelo de licencia promovido por los Estados Unidos en
el marco de la Organización Mundial del Comercio, que permitiría el reconocimiento del saber de los
151
grupos indígenas pobres. Sin embargo, se tiene que dar crédito a las autoridades públicas por el
apoyo que el Programa de Recursos Biológicos Colectivos de la CONABIO ha brindado al desarrollo
de marcas colectivas. En nuestros ejemplos, el Mezcal Papalote de Chilapa y Pita de la Selva son
dos marcas beneficiarias de este programa.
152
VI. Conclusiones y recomendaciones
Conclusiones
1. ¿Un sello para los productores de café?
El desarrollo del sello de garantía mexicano de comercio justo ha sido principalmente sobrellevado por
un grupo de cooperativas de pequeños productores de café, entre las más consolidadas del país. La
influencia de este grupo sigue siendo determinante en la acción de Comercio Justo México,
propietario del sello. Esta situación presenta ventajas pero también riesgos.
La experiencia de este grupo de organizaciones ha permitido la definición de normas precisas y de un
mecanismo de operación funcional para el sello mexicano. Después de haber estado en el inicio de la
creación de los primeros sellos de comercio justo internacionales y de la agencia de certificación
nacional en agricultura orgánica, Certimex, los pequeños productores de café demuestran de nuevo
su capacidad de iniciativa y su importancia en el movimiento de comercio justo, con el sello mexicano.
Algunas de sus organizaciones se han beneficiado durante muchos años de las condiciones de precio
y de pre-financiamiento de los sellos de comercio justo agrupados en la federación internacional FLO.
Conocen entonces sus ventajas y han podido apreciar sus límites en términos de mercado y también
en cuanto al método de inspección y de certificación, expresando algunas críticas en contra del
“sistema FLO”.
A pesar de ello, la estrategia adoptada por el sello mexicano de comercio justo aparece como una
adaptación del modelo de FLO a las realidades mexicanas, con algunas innovaciones:
Para Comercio Justo México, el comercio justo se define como un contrato entre productores y
consumidores, en donde los primeros se comprometen a surtir un producto de calidad integral. La
iniciativa mexicana tiene el merito de actualizar este aspecto contractual, que refuerza la
responsabilidad y la dignidad del productor. Este aspecto tendía a ser ocultada por los objetivos
pragmáticos de FLO. Es por ello que las normas y los reglamentos del comercio justo mexicano
tienden a privilegiar la producción orgánica, mientras FLO se niega a imponer normas orgánicas a sus
productores. Los criterios de respeto al ambiente son más explícitos en los reglamentos de la
organización mexicana.
Para la iniciativa mexicana, el comercio justo concierne únicamente a las organizaciones de pequeños
productores y no los asalariados de las plantaciones que hasta la fecha, no son tomados en cuenta.
Esta restricción es interesante porque ubica el comercio justo en el contexto de la economía social,
sin embargo podría limitar su expansión. Al contrario, las iniciativas nacionales de FLO han definido
criterios para las plantaciones de algunos productos: té, frutas, plátano, en particular. La posición
mexicana converge con la de las organizaciones de productores de café latinoamericanas quienes
han siempre rechazado la extensión del comercio justo a las plantaciones de café. Este tema está
todavía en discusión con FLO que ha recientemente adoptado criterios más estrictos para todo tipo de
plantaciones.
153
Finalmente, los pequeños productores mexicanos son los primeros en haber presentado un modelo
de empresa de comercio justo de propiedad colectiva a través de sus organizaciones. La norma para
la empresa mexicana de comercio justo consagra así el valor social de esta construcción.
Los riesgos de esta estrategia son el aislamiento de los productores y la focalización sobre un solo
modo de comercialización. Ambos riesgos están estrechamente relacionados entre sí y resultan de la
preponderancia de los productores en la iniciativa mexicana. Sin embargo, hasta el día de hoy, el
comercio justo es sobre todo un movimiento de los consumidores del Norte. El desafío para los países
en desarrollo es de crear una cultura de consumo responsable, por lo menos en algunos sectores de
población. Por su parte, el proceso de comercio justo mexicano se enfocó sobre la definición de
normas, de un sistema de inspección – certificación – sello de garantía, y de una estrategia comercial
para su primer producto, el Café Fértil, sin cuestionar los usos del consumidor.
La promoción del sello mexicano utiliza métodos comerciales convencionales. Según sus promotores,
se trata de dar a los mexicanos la cultura del buen café y de demostrar que este es producido en
México por pequeños productores principalmente. El objetivo es alcanzar un nivel de consumo del
producto comparable al de los países industrializados. ¿Será el objetivo del comercio justo aumentar
el consumo de productos del sector social, o bien orientarle hacia productos que respetan la sociedad
y el ambiente?
Sin embargo, numerosos actores en México subrayan la necesidad y la posibilidad de hacer surgir
una cultura de consumo responsable y solidaria, sin la cual la venta de productos justos corre el
riesgo de tener que adaptarse a las formas de consumo dominantes. Las redes nacionales y las
organizaciones de la sociedad civil habían sido invitadas a participar en la creación del sello
mexicano. Luego han sido apartadas del proceso por los organizadores y promotores. A pesar de
ello, podrían representar un apoyo esencial en la sensibilización y la educación del consumidor
mexicano en el comercio justo y el consumo responsable. Algunas prácticas comerciales están
surgiendo en los ámbitos local y regional a través de ciertos puntos de venta de productos del
comercio justo y se observa en las prácticas éticas de los restaurantes o redes de agricultura
orgánica.
La comercialización del café justo se orienta hacia la gran distribución. Desde este punto de vista, la
existencia de puntos de venta al menudeo se valoriza únicamente por la promoción que puede ofrecer
al producto, mas no como un elemento de la construcción de una relación solidaria entre los
productores y los consumidores. La focalización sobre el café tiende también a poner en segundo
lugar todos los otros tipos de productos que no son siempre adecuados a un consumo de masa. Los
productores forestales, la miel, la jamaica, las frutas y verduras pueden tener salida en los mercados
locales o regionales y respetar a la vez las condiciones del comercio justo.
154
2. Otras estrategias nacionales y regionales
El lanzamiento de Café Fértil en la franquicias de un gran grupo mexicano ilustra las oportunidades y
las desventajas de una estrategia basada en la gran distribución. Esta permite la venta de importantes
volúmenes, mas demanda una concentración y una homogeneidad de la oferta que no pueden ofrecer
todos los productores. Los productores de jamaica orgánica que han sido contactados por la gran
distribución aún no han logrado responder a la demanda en términos de volúmenes. Los productores
de vainilla del Papaloapan se enfrentan al mismo problema para la exportación. Para muchos otros
grupos de productores la gran distribución no es un mercado accesible. Y los pequeños productores
mexicanos no sólo producen café.
La prueba de la concentración de los esfuerzos del sistema mexicano de comercio justo se observa
en el hecho que entre los productos promovidos por Agromercados, sólo el café cuenta con una
estrategia comercial efectiva. Ello no impidió a los productores de maíz, mezcal, miel, jamaica,
chocolate, frutas y hongos secos y de productos a base de fibras naturales, seguir otras estrategias.
Algunos grupos han logrado crear canales de comercialización efectivos, después de haber realizado
estudios de mercado que les permitieron identificar la demanda y haberse esforzado para mejorar la
calidad de sus productos. Es el caso del mezcal de Chilapa, vendido a los conocedores, de la Pita de
la Selva, vendida a los artesanos del Centro-Norte del país, de las frutas y hongos secos producidos
por Pueblos Mancomunados, destinados a los restaurantes gourmet. Estos mercados específicos
deberían garantizar una demanda estable y en muchos casos suficiente para los productores
involucrados.
Los esfuerzos de las organizaciones que buscan alentar la diversificación de la producción de sus
miembros o de sus regiones, merecen ser destacados. La miel de melipona, la pimienta de jamaica y
otros productos frutales forestales que pueden asociarse en la milpa tradicional, pueden ser
comercializados sobre mercados reducidos, en algunos casos mas remuneradores, que no obedecen
a la lógica de la gran distribución. Esto es el caso de la miel de melipona de la costa del Golfo de
México, de la esencia de la pimienta de jamaica que crece en los cafetales o el ajonjolí orgánico del
Estado de Oaxaca, los cuales encuentran salida en los puntos de venta de productos naturales y en
los restaurantes orgánicos. Por su parte, los productores de maíz y de amaranto buscan valorizar
estos cereales mediante métodos de producción y de transformación inspirados en la cultura
tradicional. Podrían ayudar los sellos de comercio justo a detonar la transición entre su lógica de
producto actual y una lógica de cadena comercial que integre el concepto de valor agregado en sus
criterios.
Las marcas colectivas aparecieron como herramientas eficaces y poco costosas para alcanzar
diversos tipos de mercado y garantizar no sólo el origen del producto, sino también su modo de
producción y de transformación. Estas marcas incluyen también en sus reglas de uso, registradas al
momento de su inscripción legal, criterios sociales y ambientales. El Mezcal Papalote de Chilapa y la
Pita de la Selva cuentan cada uno con un Consejo de Regulación que agrupa las partes involucradas
y asume la selección de los productores en función de criterios bien definidos. Los recolectores de
155
hongos de Pueblos Mancomunados tienen que obtener un permiso de recolección oficial para poder
comercializar bajo la marca Sierra Viva. El potencial de los productos forestales no maderables para
la comercialización y la autosuficiencia ha sido destacado por la FAO y estudios específicos.
A través de los consejos de regulación de estas marcas se puede llegar a un proceso de acreditación
de los productores similar o complementario a una certificación orgánica o de comercio justo. De
hecho, la certificación orgánica no siempre se adecua a algunos productos
forestales o de
recolección, además de ser poco accesible para los grupos de productores que producen pequeños
volúmenes. La certificación nacional de comercio justo abarca un número demasiado reducido de
productos para ser atractiva para los productores que no están sensibilizados con el comercio justo
internacional. Sin embargo, Comercio Justo México podría inspirarse de los criterios establecidos por
las marcas colectivas para algunos productos adecuados al mercado mexicano, tales como el mezcal,
la miel de melipona, la pita o el amaranto, y establecer nuevos reglamentos de producto.
También, las marcas colectivas permiten la participación de instancias gubernamentales en los
mecanismos de regulación, al mismo nivel que los productores, transformadores y comerciantes.
Cabe destacar esta participación puesto que esta ausente en las otras estrategias de comercio justo.
Los consumidores pueden también adquirir la conciencia que el respeto al ambiente, a los derechos
agrarios y forestales están garantizados por los mecanismos de regulación de la propia marca.
La experiencia de las marcas colectivas de productos forestales o de cereales, habla a favor del
reconocimiento de una diversidad de empresas mexicana de comercio justo. Las empresas
comunitarias han asimilado los mecanismos de regulación social y ambiental propias a estas cadenas.
Esta experiencia corre el riesgo de perderse o de alterarse si se diluye en una empresa única de
comercio justo, tal como lo exige la norma actual de Comercio Justo México.
Desde el final de los años 1980, organizaciones no gubernamentales, frecuentemente ligadas a la
Iglesia, han formado redes de economía solidaria y de comercialización comunitaria. Estas redes
enlazan a grupos muy reducidos de productores, en algunos casos solamente familias o
frecuentemente mujeres en búsqueda de actividades complementarias. Intentaron establecer formas
novedosas de comercialización y de intercambio que descansan sobre principios de reciprocidad y
solidaridad. Sus ferias y tianguis solidarios, en los que ocasionalmente usan una moneda social60, no
han siempre garantizado a los productores el mercado esperado, sin embargo, juegan un papel
esencial en la formación, el intercambio de experiencias y la preparación de los productores para los
mercados convencionales.
Otras organizaciones no gubernamentales han focalizado su acción sobre la comercialización y han
apoyado la apertura de puntos de venta o redes de comercialización. Algunas tiendas de productos
justos y solidarios han logrado mantenerse gracias al trabajo de militantes sociales, al ejemplo del
60
Según el modelo de las monedas sociales de La Red Global de Trueque en Argentina. En México, el promotor
de esta herramienta de intercambio local es Promoción del Desarrollo Popular con el Tianguis Tlaloc.
156
ecotianguis Viva la Tierra en Cuernavaca, el cual logró diversificar su oferta y por ende sus
beneficiarios. Tiendas de artesanías en México, Cuernavaca, San Cristóbal de las Casas, Oaxaca y
sin duda otras grandes ciudades, son administradas por los propios productores organizados en
cooperativas.
Restaurantes y redes de comercialización de productos orgánicos han adoptado prácticas éticas que
los hacen representar opciones equitativas para las organizaciones de pequeños productores. En el
ámbito nacional, Bioplaneta experimenta las posibilidades de venta en línea de una oferta
diversificada de productos y servicios de ecoturismo producidos por pequeños productores.
Estas diversas formas de comercialización – gran distribución, mercados especializados, orgánicos o
gourmet, marcas colectivas, redes de comercialización comunitaria, tiendas, cafés y restaurantes de
comercio justo o de productos orgánicos respetuosas de los productores– son complementarias en la
perspectiva de la construcción de un mercado nacional de comercio justo. Una iniciativa nacional en
un país productor debería tomar en cuenta esta diversidad. A pesar de ello, los sellos de comercio
justo han explorado casi exclusivamente el potencial de la gran distribución. Las redes de tiendas
especializadas y los procesos de formación de cadenas, el acompañamiento y la valorización de las
orientaciones sociales y ambientales de algunas empresas, podrían permitir al comercio justo
valorizar y establecer vínculos entre estas prácticas.
3. La pertinencia de la experiencia mexicana para otros países del Sur
En el transcurso de los últimos años, Comercio Justo México ha sido el iniciador de una amplia
estrategia nacional para el establecimiento de un sello de comercio justo. Esta iniciativa se encuentra
en pleno desarrollo y conoce importantes evoluciones. La integración en FLO del sello mexicano y de
sus criterios en 2004, la definición de nuevos reglamentos de productos y el desarrollo comercial de
los productos con sello, debería sensiblemente modificar las características de esta iniciativa en los
próximos meses y años.
Podemos de antemano señalar algunos factores que contribuyeron al éxito del lanzamiento del sello
mexicano, con el propósito de evaluar las condiciones de reproducción de la estrategia mexicana,
cuando estos factores existen en otros países del Sur.
El sello mexicano de comercio justo se benefició de la experiencia de un sector de la pequeña
producción rural solidamente organizado para la producción orgánica y la comercialización en
mercados internacionales. Un grupo afín de organizaciones pertenecientes a este sector ha estado en
el origen de la agencia mexicana de certificación orgánica, luego de la iniciativa de comercio justo.
La fuerza del sector del café en México reside en su organización para la comercialización, más allá
de los intereses políticos y de los conflictos históricos. Otros países pueden apoyarse en
características similares para lanzar una iniciativa nacional de comercio justo. Sin embargo, sería
preferible que fueran sectores organizados más amplios los que participen en tal lanzamiento.
157
Las organizaciones de productores deben establecer alianzas comerciales con empresas de
distribución – grandes, medianas o pequeñas – y trabajar con organizaciones de la sociedad civil
interesadas en la promoción de una cultura de consumo responsable. En la actualidad, la experiencia
mexicana cobra mayor fuerza en el primer aspecto que en el segundo.
El sello de comercio justo tiene que prestar atención a la cuestión de economía de escala. Según
Comercio Justo México, las perspectivas de venta de las marcas con sello han de formar una masa
crítica suficiente para que el esfuerzo sea provechoso. ¿Cómo dimensionar esta masa crítica? ¿No
dependería del método seleccionado de atribución del sello? ¿No se tendría que evaluar a la vez la
pertinencia de los sellos de comercio justo, de los sellos orgánicos o forestales, de las marcas
colectivas en función de su accesibilidad para los diferentes sectores de la pequeña producción?
El sello mexicano de comercio justo aprovechó la experiencia de una agencia de certificación nacional
de productos y procesos orgánicos trabajando para organizaciones de pequeños productores.
Numerosos países del Sur cuentan también con agencias de certificación orgánica, que pueden
constituir una base para la inspección y la certificación, en la perspectiva de una estrategia nacional
de comercio justo.
El mercado buscado por el sello mexicano es el mercado del consumo de masa y la gran distribución,
al ejemplo de los otros sellos organizados en FLO. Este mercado favorece los productos para los
cuales los productores cuentan con la organización necesaria para el acopio de grandes volúmenes.
Pero el éxito del sello mexicano dependerá también de la capacidad de absorción del mercado
mexicano para estos productos. Las estrategias nacionales de comercio justo en el Sur podrína
también buscar otros mercado en los cuales los grupos de productores y las empresas sociales
cuenten con experiencia, a la vez que establecen contactos con el sector de la transformación y de la
distribución.
FLO internacional ha recibido propuestas para la formación de iniciativas nacionales de comercio justo
en países del Sur: El Salvador, Guatemala, India, Sri Lanka y Filipinas. Pero las iniciativas incipientes
que tienen una real existencia son las de países industrializados: Australia, Nueva Zelanda y España.
Según el director de FLO, una iniciativa nacional podría tener sentido en Brasil y en Costa Rica, en
donde existía una clase media suficientemente desarrollada para constituir un mercado interno.
Además de Brasil y de Costa Rica, ciertos países de Asia y del Medio Oriente (India, Egipto, etc.)
podrían responder a las condiciones de desarrollo de una iniciativa nacional de comercio justo.
Algunos países con alto potencial productivo y comercial, como China, se enfrentarían a la debilidad
de su sociedad civil. En los países de América Central y de África, desde nuestro punto de vista, sería
deseable orientarse hacia una iniciativa regional, que en sí mismo podría tener un mercado suficiente.
México es hasta la fecha el único país del Sur en haber establecido su propio sello, mas otros han
creado plataformas de discusión y de intercambio de experiencias con miras a la definición de una
estrategia nacional. En América Latina, la experiencia más significativa desde este punto de vista es
la del Foro de Articulación del Comercio Ético y Solidario (FACES do Brasil), coordinado desde hace
158
varios años por organizaciones no gubernamentales de nivel nacional, instituciones públicas de
comercio justo y de cooperación internacional. Los grupos de trabajo de este foro toman en cuenta las
diferentes funciones que son necesarias para el lanzamiento de una iniciativa nacional:
comercialización, producción, reglamentación y organización interna (gestão do próprio grupo). La
discusión en curso concierne la definición de los principios y criterios del comercio justo.
El presente estudio respecto a las estrategias de comercio justo en México, muestra que es posible la
existencia de otras opciones para generar una iniciativa nacional de comercio justo en el Sur, más allá
de la adaptación del modelo de atribución del sello y de inspección – certificación desarrollada por las
organizaciones de FLO internacional, válidas sobre todo en un contexto internacional. Las estrategias
de las organizaciones de pequeños productores son suficientemente diversas para constituir un
potencial importante. Sería contraproducente limitar como estrategia nacional de comercio justo al
único mecanismo de sello por producto y de buscar sólo el mercado de la gran distribución. Las
iniciativas nacionales pueden aprender de las organizaciones de productores, las cuales combinan la
comercialización en diferentes escalas y ámbitos en función de las oportunidades local, regional,
nacional e internacional, o que organizan las cadenas de producción-transformación, garantizando al
consumidor la calidad social y ambiental del producto y a los productores un mayor valor agregado.
4. El potencial para el intercambio de experiencias
Las conclusiones de este estudio tienen que ser matizadas, a raíz de la diversidad de las estrategias
de comercio justo existentes en México y de los contextos en donde podrían inspirar otras. No
obstante, esta diversidad misma ofrece un importante potencial de aprendizaje y de intercambio de
experiencias tanto para el movimiento internacional de comercio justo como para las organizaciones
de pequeños productores del Sur e inclusive del Norte.
El proceso de definición de normas nacionales de comercio justo en México ofrece una base de
comparación con las normas establecidas por la iniciativas nacionales de FLO en los países del Norte.
Hemos presentado las principales diferencias entre ambos sistemas, a través de las cuales se
aprecian los términos del debate en cursos en el seno del movimiento de comercio justo entre los
productores latinoamericanos y las agencias de certificación del Norte. Algunas de estas diferencias
dan cuenta de una percepción específica del comercio justo por parte del grupo de productores promotores de la iniciativa mexicana. La definición misma del comercio justo por la iniciativa mexicana
– como alianza entre organizaciones de pequeños productores del Sur y empresas de
comercialización y de transformación – contrasta con la evolución de las iniciativas nacionales de FLO
en el Norte, en el transcurso de los diez últimos años, que llegaron a la inclusión de plantaciones de
grandes productores privados en el sistema, para el beneficio de sus trabajadores. FAES, la iniciativa
brasileña, parece orientarse hacia una definición del comercio justo similar a la que adoptó la iniciativa
mexicana. Un debate entre todos los actores involucrados sobre la definición del comercio justo
debería tener lugar próximamente en el ámbito internacional. A partir de aclarar su identidad entre
todas las partes involucradas, en especial con los productores, el comercio justo afirmaría sus
159
especificidades y su complementariedad con otros movimientos que tienden a incorporar una
dimensión ética y solidaria en los actos económicos.
Las estrategias de los productores mexicanos son, en su mayoría, orientadas hacia la calidad total
(intrínseca, social, ambiental) de su producción. Esta orientación permite a Comercio Justo México
definir el comercio justo como un movimiento con miras a la calidad total, para el beneficio no solo de
los pequeños productores sino también del consumidor-ciudadano, previniendo de esta manera los
peligros de una definición que parte de la idea que todos los pequeños productores son productores
marginados. Esta noción de calidad total podría servir de base de intercambio entre los diferentes
componentes del comercio justo, los movimientos de la agricultura orgánica, y otros movimientos que
tienden al desarrollo sustentable en el contexto de los intercambios comerciales.
Un dialogo más específico sobre la atribución de un sello social podría incluir no solo organizaciones
que otorgan sellos de productos y de cadenas del comercio justo, y las agencias de certificación
orgánica, sino también organismos tales como el Forest Stewardship Council (FSC) que asume la
definición de normas y la acreditación para un manejo forestal responsable. El FSC es miembro de
FLO e IFOAM de la Alianza Internacional para la Acreditación y el Sello Social y Ambiental (ISEAL),
una instancia de dialogo entre los organismos que atribuyen los sellos y las acreditaciones. ISEAL
está implementando una estrategia social que tiende a ofrecer una mejor accesibilidad de sus sistema
a los pequeños productores, especialmente los del Sur. Las iniciativas nacionales del FSC, existentes
en alrededor de 30 países productores y/o consumidores del Norte y del Sur, pueden desarrollar
estándares adaptados a las realidades locales, sobre la base de las normas FSC. También tienen
como misión preparar a los productores mediante la promoción, la información y la formación. Su
experiencia podría ser significativa para el movimiento de comercio justo.
Intercambios entre los actores mexicanos y franceses podrían incluir otros aspectos que los del sello.
Los Certificados de Origen Controlado (AOC) han sido objeto de un seminario franco-mexicano en
Guadalajara los días 18 y 19 de octubre de 1999, bajo los auspicios del Instituto Mexicano de la
Propiedad Intelectual (IMPI) que protege las licencias y marcas en México, y con la participación del
Instituto Nacional de la Propiedad Industrial en Francia (INPI) y de la Organización Mundial de la
Propiedad Intelectual (OMPI). Este seminario titulado “Certificados de Origen: una tradición presente
al inicio del siglo XXI” cobró una gran importancia para las partes mexicanas. Los intercambios sobre
el tema podrían continuar e incorporar los beneficios sociales y locales de estos certificados, así
mismo su articulación con las marcas colectivas. Sobre estas últimas sería útil organizar intercambios
específicos. De hecho, la noción de organización y de regulación colectiva de las cadenas
comerciales merecerían ser uno de los temas privilegiados de intercambio y de reflexión para el
movimiento en su conjunto.
La necesidad de realizar campañas de sensibilización es una de las principales preocupaciones de
algunos actores mexicanos, en particular de las organizaciones de las sociedad civil sensibilizada a
los conceptos de comercio justo, economía solidaria y consumo responsable. México muestra un
retrazo importante en la materia, lo que podría provocar un desequilibrio en el avance
de una
160
estrategia
nacional
impulsada
por
organizaciones
de
productores,
principalmente.
Estas
organizaciones sociales, junto con algunos actores del sello mexicano de comercio justo, quisieran
ahora avanzar hacia el establecimiento de estrategias concretas para la sensibilización. Han tomado
conciencia de la experiencia europea para la cual la sensibilización de los consumidores ha precedido
a la creación de los sellos nacionales. La existencia de campañas europeas como la de Clean Clothes
( promovida en Francia por el Colectivo de la Ética sobre la Etiqueta) y el trabajo de promoción de los
puntos de venta del comercio justo, de la agricultura orgánica y de productos naturales, hacer avanzar
progresivamente la conciencia ciudadana. Las colectividades locales europeas empiezan a
interesarse en estos aspectos y podrían contribuir a tales intercambios.
Es cierto que pueden resultar más complejo hacer surgir una conciencia ciudadana del consumo en
un país que vive profundas divisiones sociales y políticas. La pobreza se encuentra aquí a las puertas
de la ciudad, inclusive en los barrios ricos y no en otras latitudes. Pero los métodos de sensibilización
desarrolladas por los actores europeos podría resultar pertinentes en el contexto mexicano. Su
experiencia podría ofrecer lecciones útiles, en la medida que establezcan un dialogo respetuoso con
sus homólogos del Sur y tomen en cuenta la especificidad de los contextos. En forma recíproca, la
cercanía de las organizaciones de la sociedad civil mexicana con las organizaciones de pequeños
productores podría ser rica en enseñanzas para los aliados del Norte.
161
Recomendaciones
1. Para las agencias de certificación del comercio justo
•
Las iniciativas nacionales de sello de comercio justo deben tomar en cuenta los contextos
sociales, económicos y culturales de las regiones productoras. Estos contextos suelen variar
al interior del mismo país.
•
En este sentido, la experiencia de elaboración de normas y criterios de comercio justo en
México constituye una aportación significativa la movimiento en su conjunto. Sería perjudicial
dejar fuera esta experiencia a raíz de una harmonización de las normas.
•
Las iniciativas nacionales de comercio justo en los países productores pueden constituir
herramientas para favorecer no solo el acceso al mercado para los pequeños productores,
sino también para la soberanía alimentaria y la diversificación de la producción. Deben
considerar la promoción de productos y cadenas que representan un valor especial para el
logro de estos objetivos. En México y en América Latina, se tendría que incluir en esta lista:
el maíz, el amaranto, el nopal, la miel de melipona, y especies y productos forestales no
maderables.
•
El conjunto del movimiento de comercio justo ha de encontrar mecanismos para favorecer un
equilibrio entre la promoción de los productos destinados a los mercados más remuneradores
y el apoyo a estrategias de productores que tienden hacia la autonomía mediante la
soberanía alimentaria, el autoconsumo y la diversificación de la producción.
•
Los sellos nacionales de comercio justo deberían establecer, para completar el proceso de
atribución del sello a los productos, mecanismos para su atribución a cadenas de productos
transformados que permita valorizar las marcas y las empresas colectivas de pequeños
productores nacionales.
•
La definición de nuevos reglamentos de productos por parte del comercio justo debería estar
basada en la experiencia de los productores y de los organismos de acompañamiento. En
México, una experiencia existe en este sentido para el maíz y el amaranto y tal vez para otros
productos (jamaica, tuna, etc.). Es importante valorarla.
•
Sería deseable reforzar la coordinación entre agencias de certificación de comercio justo, de
agricultura orgánica y de productos forestales, mediante la confrontación y la búsqueda de
convergencia entre las normas. En el transcurso de este proceso, las inspecciones conjuntas
deberían generalizarse.
•
El movimiento de comercio justo debería buscar una mayor participación de los movimientos
de la sociedad civil, cuyo papel de sensibilización y de educación de los ciudadanos y
consumidores es sin duda irreemplazable. Estos movimientos representados por
organizaciones no gubernamentales, podrían estar más estrechamente asociadas en el
162
proceso de elaboración de normas y jugar un papel en la atribución de sellos de comercio
justo.
•
El movimiento de comercio justo debería también buscar un cierto nivel de participación de
las autoridades públicas, lo que sería útil para el reconocimiento de sus iniciativas y su
coordinación con algunos mecanismos de regulación pública o de desarrollo local y regional.
En México, el movimiento de comercio justo podría apoyar los aspectos sociales de los
certificados de origen y de los fondos regionales para el desarrollo.
2. Para las redes comerciales trabajando con los pequeños productores.
•
Numerosas organizaciones de pequeños productores no han creado aún sus propias
empresas comerciales. Por ello, empresas de comercialización originadas en la sociedad civil
se han creado para ayudar a la comercialización de los productos de estos productores. Su
papel es importante, pero deben procurar no sustituir a las organizaciones de productores.
•
Todo punto de venta o empresa de comercialización del comercio justo debería publicar sus
cuentas, en particular la remuneración de los productores y de sus empleados, la procedencia
y los volúmenes de productos para que el consumidor o cualquier ciudadano pueda verificar
la conformidad de sus acciones con los valores que abanderan. Desgraciadamente, esta
transparencia no es aún generalizada y los discursos raras veces son comprobables.
•
Los puntos de venta y las redes de comercialización deberían establecer un código de
conducta que esclarecería sus valores y compromisos, lo que permitiría confrontarles con sus
propias prácticas. Se podrían organizar en red para revisar mutuamente estas prácticas y
posteriormente establecer un sistema de acreditación que siga el ejemplo de la Asociación
Internacional de Comercio Justo (IFAT), la cual otorga una marca de acreditación a los
miembros que hayan efectuado una auto evaluación revisada por otros miembros, y
susceptible de ser sometida a controles externos.
•
Cuales quiera sean las opciones por las que se opte, en términos de reconocimiento de su
compromiso ético, es deseable la estructuración en red de estos puntos de venta (tiendas,
restaurantes, cafés) que obedecen a los principios del comercio justo. Esta estructuración
permitiría dar una visibilidad a todos los que obedecen realmente a los valores del comercio
justo y del consumo responsable y de racionalizar sus costos de abasto al igual que la
distribución en el territorio nacional.
163
3. Para los productores y las instituciones de apoyo
•
El comercio justo representa un apoyo estratégico de desarrollo de las regiones más
marginadas basado en el mercado, sin embargo, no resuelve todos los problemas de los
productores en términos de comercialización, en particular el financiamiento de la producción,
la formación técnica y el control de la calidad y volúmenes de producción.
•
En la forma en que está actualmente estructurado el comercio justo, constituye en el mejor de
los casos un elemento, entre otros, de una estrategia de desarrollo de los pequeños
productores.
Esta
debería
contemplar
objetivos
complementarios,
en
especial
la
diversificación de las actividades productivas, el desarrollo social y la soberanía alimentaria.
•
La estructuración del comercio interno de algunos sectores según los principios del comercio
justo, demanda el establecimiento de programas ambiciosos. Pensamos aquí en el cacao,
que tendría un mercado nacional y en productos novedosos como son algunas fibras,
especies y productos forestales.
•
Las organizaciones de pequeños productores podrían contemplar la constitución de marcas
colectivas o de certificados de origen controlado como opciones complementarias a las
estrategias del comercio justo.
•
La participación de las organizaciones de productores en fondos o en proyectos de desarrollo
locales o regionales, puede ser una oportunidad para poner sus actividades comerciales al
servicio de las dinámicas de desarrollo territorial. Gracias a estas estructuras también existe
una oportunidad para entablar un diálogo constructivo con las autoridades públicas en
diferentes ámbitos, local, regional y nacional.
•
Los productores deberían participar plenamente en las iniciativas nacionales e internacionales
de comercio justo, sin que por ello permanezcan sobre sus posiciones sectoriales sino al
contrario, considerando este movimiento como una oportunidad de establecer relaciones y de
construir entre aliados relaciones económicas que descansan sobre valores y principios
compartidos.
164
4. Para las contrapartes europeas
•
Las contrapartes internacionales de las organizaciones de productores y de la sociedad civil
en México (organizaciones de solidaridad internacional, organizaciones de comercio justo,...)
deben establecer sus estrategias de apoyo a los productores sobre el reconocimiento y la
valorización de las iniciativas de este país y sobre el diálogo con los productores.
•
De este diálogo podrían surgir necesidades más apremiantes de las organizaciones de
productores. Según nuestros interlocutores, éstas necesitan encontrar contrapartes
comerciales interesadas por productos no convencionales (ajonjolí y jamaica orgánica,
pimienta de jamaica, miel de melipona). La constitución de un capital de trabajo es un
problema urgente por resolver para numerosas organizaciones, el cual podría encontrar
solución mediante la obtención de préstamos de las instancias financieras justas. Numerosos
técnicos locales pueden asumir la capacitación de los productores en agricultura orgánica, en
el control de calidad y en la comercialización, sin embargo, esta actividad requiere también de
una inversión inicial que sólo algunas organizaciones consolidadas han podido realizar.
•
Algunos programas prioritarios serían útiles y podrían ser asumidos por la cooperación
internacional. La experiencia europea en la materia podría ser útil para desarrollar una
campaña de sensibilización de los consumidores mexicanos al consumo responsable y al
comercio justo.
•
El intercambio de experiencias se presenta interesante para ambos lados. Las organizaciones
francesas de productores o de comercio justo pueden también aprender de los actores
mexicanos del comercio justo.
165
Descargar