Segunda Parte

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ALGUNOS EFECTOS DE LA ENERGIA
EN EL MEDIO AMBIENTE
(Segunda Parte)
Econ.Yvonne León Uzcátegui
Investigadora del INFACES, UC
Los continuos daños ocasionados al medio ambiente como consecuencia de la
producción de energía convencional, en la medida de su proliferación y la toma de
conciencia de la comunidad a nivel nacional e internacional, han determinado que, a la
preocupación de conseguir nuevos recursos energéticos, se añada la imperiosa
necesidad de mejorar la eficiencia energética reduciendo a su vez los daños ecológicos.
En la producción de los denominados combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) la
preocupación se concentra principalmente en los daños ocasionados en:
- Los accidentes en las minas de carbón,
- La explosión e incendio en plataformas de extracción de hidrocarburos,
- Los importantes derrames petroleros con graves consecuencias a los ecosistemas, y
- La constante acumulación de metales pesados peligrosos en el suelo y en las aguas
submarinas y subterráneas.
En relación a la degradación del medio ambiente generado por los combustibles fósiles,
la preocupación se concentra en mayor grado en las consecuencias de su consumo, en
los fenómenos de lluvia ácida, efecto invernadero y deterioro de la capa de ozono, que
fueron tratados en la primera parte de este artículo.
Mención especial requieren los riesgos ocasionados por la generación de la núcleoelectricidad de fisión, la cual concentra sus principales problemas en la etapa de
producción.
A pesar de los continuos avances tecnológicos en la disminución de los riesgos en la
producción de este tipo de energía, los accidentes ocurridos en cualquier parte y por
diferentes motivos, reducen continuamente la confianza del público en la seguridad de
todas las centrales y también socavan seriamente el reconocimiento de que la energía
nuclear de fisión puede ayudar a mitigar la degradación del medio ambiente ocasionada
por el consumo de los combustibles fósiles.
Aunque existen razones a favor de la proliferación de la producción de este tipo de
energías, los principales argumentos en su contra son (1):
- Se dice que la energía núcleo eléctrica aumenta el riesgo de la proliferación de las
armas nucleares.
- Se dice que son inaceptables los riesgos de accidentes que entrañan graves
consecuencias.
- Se dice que no se ha solucionado e1 problema de os desechos.
- Y por ultimo se dice que el uso o no uso de a energía núcleo- eléctrica no influye en el
problema del efecto de invernadero, porque su participación en el suministro de energía
es insignificante.
En otra óptica, haciendo un repaso del ciclo nuclear, se afirma que los riesgos asociados
a sus distintas fases son los siguientes (2):
- En la extracción del mineral de uranio, el riesgo radioactivo de la contaminación
ambiental debido al gas radon, y sus descendientes radiactivos, procedentes de la
radioactividad natural del uranio-radio,
- En los procesos de enriquecimiento del uranio, los de contaminación debido a sus
componentes gaseosos y el riesgo de criticidad, entendido este último como el comienzo
espontáneo de una reacción en cadena por haberse alcanzado el punto crítico,
- En los reactores nucleares en general, los de criticidad, irradiación gamma y
neutrónica y los de irradiación y contaminación ligados al refrigerante utilizado,
- En el transporte del material nuclear y radioactivo, los de irradiación y contaminación
consiguientes a una potencial dispersión del material,
- En el reprocesamiento del combustible nuclear irradiado, los de irradiación,
contaminación y criticidad, y
- En el transporte y disposición de los desechos.
También existen los riesgos derivados de acciones naturales como temblores y
terremotos y la posibilidad de acciones de tipo político-militar que pueden ocasionar
graves trastornos a las centrales nucleares.
La idea de que la energía núcleo eléctrica es denominada de alto riesgo sigue siendo
motivo de preocupación para amplios sectores del público, sucesos recientes
contribuyen a esta inquietud creciente, tales como (3):
- irregularidades en la gestión y transporte,
- varios accidentes aéreos y un terremoto en las proximidades de centrales nucleares, y
- discusiones sobre los riesgos de accidentes nucleares y de contaminación en
instalaciones nucleares con fines militares.
La perspectiva actual en la esfera nuclear es poco prometedora en varios países.
Impulsados por los accidentes de Wes Mil Islas y el de Chernobil en la URSS, varios
países están reconsiderando la inclusión de la energía núcleo-eléctrica en sus futuros
planes energéticos, incluso, entre sus principales usuarios (4):
- En Suecia, el Parlamento ha decidido eliminar gradualmente la energía núcleoeléctrica, para el año 2000, y el Gobierno ha anunciado que las dos primeras paradas de
centrales se efectuarán en 1995 y 1996, lo que reducirá el parque actual de 12 a 10.
- En Italia incluso las centrales nucleares existentes se han dejado de utilizar a raíz de un
referéndum.
- En Suiza, la República Federal de Alemania, Bélgica y los Países Bajos, han declarado
de facto una moratoria sobre la construcción de nuevas centrales.
- Varios países, como Austria, Dinamarca e Irlanda, han renunciado totalmente a la
energía núcleo-eléctrica, pese a que necesitan más capacidad de generación de
electricidad.
- En contraste con estas tendencias negativas, se puede mencionar la ampliación de los
programas nucleares de Francia, Japón, Gran Bretaña y Europa Oriental.
El accidente de Chernobil tuvo una profunda repercusión sobre la opinión pública en
todas partes, incluso la propia Unión Soviética y los países de Europa Oriental. La
URSS cerró dos centrales nucleares en Armenia luego del terremoto ocurrido en esa
región, también detuvo la construcción de varias centrales y desistió de los planes de
utilizar varios emplazamientos para centrales nucleares.
Se señala que las causas básicas de la mayoría de los sucesos significativos, desde el
punto de vista de la seguridad resultaron ser diferentes en (5):
- la organización y gestión de la central,
- la retrotransmisión de experiencia operacional, - la capacitación y cualificación,
- la garantía en el mecanismo de los procedimientos, y - el alcance de los medios
correctivos.
De acuerdo a la propia O.I.EA., la utilización más amplia de la energía nuclear a largo
plazo requiere un nivel de seguridad correspondiente más alto. Los encargados de
desarrollar la energía nuclear deben prescindir de sus perjuicios y mostrarse dispuestos a
realizar mejoras, considerar todos los posibles enfoques, y aceptar los compromisos a
largo plazo necesarios para alcanzar los objetivos de seguridad, esto hará que las
organizaciones explotadoras aumenten la cooperación para impedir accidentes en las
centrales existentes; por ejemplo, de la siguiente manera:
- Haciendo más hincapié en exámenes por pares, nacionales e internacionales, de la
seguridad operacional a cargo de expertos de la industria nuclear y de organizaciones
gubernamentales.
- Facilitando un intercambio de información más amplio sobre sucesos anormales y
realizando análisis más a fondo de esos sucesos, para determinar y eliminar las causas
básicas.
- Esforzándose más por evaluar la seguridad de las centrales y por determinar las
medidas correctivas necesarias.
- Utilizando de forma más amplia y sistemática los indicadores cuantitativos del
comportamiento en materia de seguridad, para detectar tendencias adversas, corregirlas
rápidamente y documentar los resultados.
- Considerando técnicas que superen la garantía de calidad tradicional, mediante la
adopción de metas de excelencia medibles que puedan motivar al personal y a la
dirección de las organizaciones explotadoras.
- Continuando la coordinación de las inspecciones reglamentarias con exámenes por
pares entre las organizaciones explotadoras.
- Realizando más exámenes por pares mediante organizaciones internacionales tales
como la O.I.E.A.
- Desarrollando mecanismos intergubernamentales para compartir información sobre
prácticas reglamentarias y determinando mejores formas de resolver cuestiones
fundamentales.
Se considera valioso incluir algunos señalamientos realizados por el académico
soviético Valery A. Legason, en relación a la relatividad de las medidas de seguridad
adoptadas en la producción de energía, en un artículo publicado en la URSS en 1987
(6). En tal sentido señala que "los complejos medios de producción y equipos modernos
se diseñan buscando la mayor fiabilidad posible desde el punto de vista de lo que
actualmente se conoce sobre el carácter de los peligros que entrañan, así como sobre los
medios técnicos y económicos de que se dispone para prevenirlos. Por regla general añade- las especificaciones del diseño y el reglamento de explotación conjuntamente
podrían garantizar el funcionamiento de una central o unidad en condiciones de
seguridad, si no fuera por las fallas en la producción de los equipos, la fiabilidad
limitada de cada uno de los componentes y dispositivos, o las desviaciones de los
regímenes de explotación establecidos, que pueden consistir, por ejemplo, en cambios
en los materiales, realización de experimentos, o simplemente errores humanos.
Conscientes de la inevitabilidad de esos defectos, los diseñadores y los ingenieros de
proyectos crean sistemas diversos a fin de excluir la posibilidad de un accidente cuando
se alteran los regímenes de explotación normales. La eficacia y la fiabilidad de los
propios dispositivos de protección también son limitadas y están sujetos a fallas técnicas
y errores en el uso. De ahí que se instalen sistemas secundarios y, en ocasiones,
sistemas duplicados de reserva terciarios y cuaternarios; pero toda esa redundancia
simplemente disminuye el riesgo de un accidente, y al mismo tiempo encarece y
complica el equipo y el proceso; en ocasiones reduce a niveles muy bajos la
probabilidad de que se produzcan fallas en el equipo o errores del pesonal, que tengan
consecuencias catastróficas pero nunca la reduce a cero. El nivel de cero riesgo es
posible únicamente en sistemas donde no se almacena energía, ni ningún componente
químico o biológicamente activo".
Según este profesor, una central diseñada sobre la base de los medios técnicos
disponibles, resulta debidamente fiable cuando se produce en pequeñas cantidades,
pierde su fiabilidad desde el punto de vista estadístico cuando se produce en masa,
aunque físicamente sea la misma central.
El mayor alcance de las consecuencias de los accidentes se debe también -según él- al
carácter del progreso científico y técnico de nuestros días. Nuestra sociedad utiliza
energía en grados de intensidad cada vez mayores, se van haciendo frecuentes las
centrales saturadas de energía que, al mismo tiempo, emplean sustancias peligrosas.
Aumentan las presiones sobre la maquinaria industrial básica y la red de transporte, que
se extiende cada vez más, solamente en la esfera de la generación de energía a nivel
mundial se produce, transporta, almacena y utiliza anualmente el equivalente a diez mil
millones de toneladas equivalentes a carbón standar. Esa cantidad de combustible
potencialmente inflamable y explosivo es comparable, desde el punto de vista del
contenido energético: a todo el personal de armas nucleares acumulado en el mundo a lo
largo de toda su historia.
Por otra parte, otro factor importante que eleva los niveles de riesgo industrial -a su
juicio- es el aumento de la densidad en la distribución de los diferentes tipos de
centrales e industrias y su interacción durante los accidentes. El afán de lograr la
máxima economía y el aprovechamiento óptimo de las inversiones previas en la
producción de energía, su transporte y el entorno social de una región dada, conduce a
la concentración de varias empresas dentro de una región sin un análisis minucioso de
su interrelación e interacción. Incluso podría ocurrir que las consecuencias de un
accidente en una de esas centrales no fueran tan terribles salvo por sus efectos sobre una
central vecina, que posiblemente multiplica los daños varias veces.
Muy acertadamente señala que dada la elevada concentración de industrias
potencialmente peligrosas en nuestra economía, se impone adoptar un nuevo enfoque
cualitativamente nuevo de la seguridad. Esa nueva óptica debe basarse, ante todo, en la
búsqueda de soluciones óptimas para los problemas de interacción hombre-máquina, y
luego en su puesta en práctica en su debida oportunidad. Todo proceso complejo
normalmente debe ir acompañado del suministro de simuladores dotados de equipo de
computadora avanzado, una disminución del volumen de información que se ofrece y
diversidad en los métodos que se usan para presentarla, mayor cantidad de sistemas de
reserva automáticos y semiautomáticos para los operadores, la introducción de sistemas
de protección técnica contra procedimientos no aprobados, y mayor vigilancia de las
condiciones del equipo mediante dispositivos de diagnóstico a distancia.
Al examinar las consideraciones realizadas sobre los posibles daños ambientales
ocasionados en la producción de energía en general y en la núcleo eléctrica en
particular, se legitima la preocupación de la colectividad y sus respectivas exigencias
por reglamentar esta actividad, dados los accidentes ya conocidos y la peligrosidad
potencial de la misma. Las observaciones anotadas en este aparte son realizadas por los
propios organismos encargados de la instrumentación de la energía atómica, con el
propósito deliberado del autor de este trabajo, de dar mayor fuerza a la preocupación de
los grupos ambientalistas organizados y de la colectividad en general, en relación al
grado de desconfianza y eventual rechazo a la proliferación indiscriminada de
producción de energía nuclear y a las serias dificultades que confrontan actualmente las
medidas de seguridad hasta ahora adoptadas, las cuales -como se ha señalado- no
eliminan la posibilidad de generar verdaderos desastres ecológicos. Se concluye en
consecuencia que este factor ha constituido en las últimas décadas un elemento
importante de desaceleración en la producción de energía y ha obligado inevitablemente
a los responsables de esta fase a extremar las medidas de seguridad tanto en los aspectos
tecnológicos como humanos, uso de materiales y escogencia más adecuada de
emplazamientos de las instalaciones.
Por último para dar una idea de la respuesta organizada a nivel internacional de los
estados y las empresas productoras, con el fin de disminuir los riesgos y establecer
responsabilidades y mecanismos de cooperación eficientes, se reseñarán algunas
medidas adoptadas en los últimos años y la creación de organismos encargados de
prestar seguimiento y cumplimiento a las mismas, como una muestra de la preocupación
generalizada por este fenómeno, entre las cuales destacan (7):
1. Las actividades de la O.I.E.A.: La labor realizada por la misma en los últimos años
con miras a lograr una cooperación global en relación con la seguridad nuclear y la
protección radiológica, comprendió la puesta en práctica de convenciones
internacionales sobre pronta notificación y asistencia en caso de emergencia,
responsabilidad por daños nucleares y protección física de los materiales nucleares, así
como actividades para responder a la preocupación por las transferencias incorrectas de
desechos radiactivos. Entre otros: a.- Sistemas de respuesta en emergencia (S.R.E.) cuya
puesta en práctica fue autorizada por la conferencia general de la O.I.EA. en 1988, la
creación de este organismo fue originado con el plan de acción instrumentado en 1959
para organizar el suministro de asistencia tras un accidente que comprendiera materiales
radioactivos, el cual no era adecuado para responder rápidamente a accidentes en
instalaciones nucleares o a emergencias radiológicas importantes. La creación de este
sistema se acelera tras el accidente de Three Mile Island en 1979, el accidente en
Chernobil en 1986, el accidente radiológico ocurrido en Gozanio (Brasil), en 1987, un
accidente similar ocurrido en México cuatro años antes y otros similares.
b. Responsabilidad por daños nucleares: La O.I.EA. estableció como componente
importante del denominado "orden nuclear", que debe haber un régimen de
responsabilidad amplio y una obligación de pagar compensación por todo daño
ocasionado cuando fallen las medidas para prevenir o mitigar las consecuencias de
accidentes en instalaciones nucleares. En septiembre de 1988, en una conferencia en
Viena organizada por la O.I.EA. y la Agencia para la Energía Nuclear de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (AENIOCDE), se aprobó por
concenso un protocolo común que establece una vinculación entre los dos documentos
previos existentes en la materia: El Convenio de París acerca de la responsabilidad civil
en materia de energía nuclear, de 1960, y la Convención de Viena sobre responsabilidad
civil por daños nucleares, de 1963, que venían funcionando de manera independiente.
c.- Protección física de los materiales nucleares: La Convención entra en vigor en 1987,
ésta requiere que las partes se notifiquen (directamente o por conducto de la O.I.EA.)
sus autoridades centrales y puntos de contacto, responsables de la protección física y la
coordinación de las operaciones de recuperación y respuesta en caso de un acto ilegal -o
amenaza verosímil de un acto de este tipo- en relación con material nuclear. Esta
convención prevée una función para la O.I.EA. como centro de información respecto a
las cuestiones que abarca.
d.- Transacciones que comprenden desechos radiactivos: Las exposiciones
transfronterizas de desechos radiactivos, principalmente para su evacuación, ha causado
preocupación en el público en los últimos años a raíz de los informes sobre la
evacuación ilícita de tóxicos peligrosos en países en desarrollo.
En la conferencia general de 1988 se aprobó, por concenso, una resolución sobre
vertientes de desechos nucleares patrocinado por el grupo africano de Estados
Miembros. En ella se condena "todas las prácticas de vertientes de desechos que
infrinjan la soberanía de los Estados y lo pongan en peligro el medio ambiente o la
salud pública de otros países", y se exhorta al organismo "a que se procure que toda
asistencia que se preste directamente o bajo sus auspicios no promoverá dichas prácticas
en modo alguno". La resolución pide a la O.I.E.A. "que preste atención preferente a las
peticiones de asistencia de países en desarrollo en la esfera de la gestión de desechos
nucleares". Pide también que se establezca un grupo técnico de trabajo compuesto por
expertos para elaborar "un código de práctica internacionalmente acordado para las
transacciones internacionales relacionadas con desechos nucleares basado, entre otras
cosas, en un examen de las actuales legislaciones y reglamentaciones nacionales e
internacionales sobre evacuación de desechos".
2. La Agencia para la Energía Nuclear de la OCDE (AENIOCDE): En esta agencia se
han producido recientemente aportes importantes relacionados con la seguridad nuclear
y la protección radiológica. En la esfera de la seguridad nuclear, se han intensificado las
actividades de la AEN sobre cuestiones de reglamentación, con un mayor intercambio
de información para desviar las divergencias en materia de política de seguridad. Se
hace más hincapié en la retrotransmisión de información, el intercambio y el análisis de
la experiencia operacional. Se otorga mayor prioridad a la retrotransmisión en esferas
especiales de la seguridad y se presta más atención a los factores humanos.
3. Comisión de las Comunidades Europeas (CEE): En cuanto a la tecnología de la
seguridad nuclear, la CEE informó al Consejo de Ministros de la Comunidad Europea
(CE) sobre los objetivos y métodos que se utilizan en los países de la CE para el diseño
y la explotación de centrales nucleares con reactores de agua ligera (LWR) y reactores
reproductores rápidos refrigerados por material liquido (LMFBR) y sobre los que existía
un consenso entre las autoridades nacionales, los productores de electricidad y los
fabricantes de centrales nucleares.
En 1988 se puso en práctica un programa de investigación revisado en materia de
protección radiológica de la CEE, que consistía en diez actividades de investigación
coordinadas para evaluar las consecuencias radiológicas del accidente de Chernobil y
mejorar la preparación para la gestión de futuras emergencias, incluidos los criterios de
decisión para tomar contramedidas. En 1988 se celebraron talleres, seminarios y
conferencias para considerar lo siguiente:
- Adelantos en la evaluación de las consecuencias de accidentes en los reactores,
- Evaluación biológica de la exposición profesional a los actínidos,
- Garantía de calidad en el radiodiagnóstico médico,
- Datos radiobiológicos para preparación de modelos bioñsicos,
- Transferencias de radionucleidos al ganado,
- Aspectos físicos, biológicos y clínicos de la irradiación corporal total,
- Evaluación comparativa de los riesgos, y
- Optimización de la protección radiológica.
Las investigaciones futuras, se dividirán en tres sectores: a) fuentes de radiación, vías de
exposición y mediciones,
b) prevención de la exposición humana a las radiaciones y evaluaciones y tratamientos
de los efectos, y
c) riesgo y gestión de la exposición de las radiaciones.
3. Asociación Mundial de Explotadores de Instalaciones Nucleares. (AMEIN):
Formalmente fue propuesta en una conferencia celebrada en París, en 1987, y
establecida en Moscú en 1989; se han adherido a ella casi todos los propietarios de
centrales nucleares. El objetivo del AMEIN es aumentar la seguridad y fiabilidad de las
centrales nucleares mediante el intercambio de información entre las compañías
miembros. Se están creando centros regionales en Atlanta, Moscú, París y Toldo, con un
centro de coordinación en Londres. En vista de su objetivo común con la O.I.EA. y su
modalidad de funcionamiento prevista, la labor de la ÁMEIN completará la de la
O.I.EA.
Como se señaló anteriormente esos organismos son sólo una parte de las
manifestaciones de la preocupación internacional sobre la materia, sin por ello pretender
abarcar todos los mecanismos, instituciones y/o resoluciones que a nivel mundial se han
tomado y actualmente se desarrollan o implementan. Además son considerados como
un reconocimiento a la necesidad de estrictos controles y a eficientes e inmediatas
respuestas a posibles accidentes, en la conciencia del alto riesgo que plantea la
generación núcleo-eléctrica y sus terribles consecuencias para el medio ambiente.
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