de MEXICO - Salud Pública de México

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SALUD
PUBLICA
de MEXICO
EpOCA
V.
VOLUMEN
VII.
NÚMERO
1
•
ENERO·
FEBRERO
DE
1965
La Comisión Nacional para la Erradicación
del Paludismo fI la Promoción
de la Salud *
Ing. Humberto
L
AS complejas manifestaciones de la vida moderna, sujeta a la dinámica de una tecnología cuyo progreso no siempre va a la par con el
cambio social, han impuesto la necesidad de actuar, simultáneamente y en forma planeada, sobre
campos múltiples.
ASÍ, el progreso general del país impone también
la necesidad de elaborar planes bien definidos tendientes a asegurar una acción equilibrada entre el
desarrollo ecoriómico y los servicios o actividades
de beneficio social. De esta manera, se debe planear
y actuar en función de un objetivo primario: el
bienestar colectivo, y de una norma: la integración.
En todos los casos, debe considerarse como premisa
fundamental el buscar un estado más justo de bienestar económico social.
Sin embargo, dentro de este marco de acción, las
profundas desigualdades que se observan en países
en proceso de desarrollo económico como el nuestro,
plantean prohlemas específicos con perfiles más graves, que exigen no sólo una atención urgente sino
una acción también específica al margen o apartán* Trabajo presentado en el Segundo Congreso Mexicano
de Salud Pública. México, D. F., abril de 1963.
Romero
Alvarez
dose un poco del desenvolvimiento integral y armónico. A veces, el problema se configura dentro de
una unidad geográfica, v.g. la cuenca de un río;
otras, es un grupo étnico, cuyos niveles de vida lo
apartan ostensiblemente del grupo mayoritario nacional.
Para resolver problemas como los citados, en México se han puesto en marcha programas de desarrollo regional en las cuencas hidrográficas de los ríos
Tepalcatepec, Papaloapan, El Fuerte y Grijalva. En
todos ellos, verdaderos laboratorios de una nueva
política constructiva gubernamental,
se ponen en
práctica medidas de acción integral. En lo referente
a grupos étnicos, se ha seguido una acción específica de promoción y desarrollo de las comunidades
indígenas con miras a su más rápida asimilación a
la cultura y en general a la vida nacional. El Instituto Nacional Indigenista es un organismo altamente especializado que tiene a su cargo la coordinación de estos trabajos, los cuales también se caraco.
terizan, aun dentro de las limitaciones regionales.,
por una acción polivalente de claros rasgos de inte-·
gración económica, social, cultural y política.
En el campo de la salud pública, los programas;
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/
de trabajo tampoco pueden substraerse a los planes
de desarrollo integral y armónico del país.
Por el contrario, existe una fuerte corriente de
pensamiento que se sustenta en la definición de sao
lud que hace la Organización Mundial de la Salud.
"Un estado de bienestar físico, mental y social",
más que una definición, es una verdadera plataforma de principios y objetivos que, además de
dar unidad a la acción" sanitario asistencial, le irnpone necesariamente una base de carácter integral.
Acordes con estos principios, se piensa y actúa
cn salud pública integralmente. En nuestro país, la
política sanitario asistencial se sustenta precisamente en una acción múltiple en la que la prevención
y la curación unidas en un solo propósito común
S2 integran, a su vez, con las actividades complementarias de rehabilitación, investigación y docencia. Esto en cuanto a propósitos. En el terreno mismo de la ejecución, esta corriente de pensamiento
se manifiesta en los diversos aspectos de la administración en salud pública. Así se observa, por
ejemplo, que en la planificación de la nueva estructura orgánica que se da a los servicios de salubridad y asistencia, se han considerado unidades geográficas de trabajo, que formando parte de las coordinaciones estatales, actúan a un nivel regional bajo el nombre de "distritos integrales de salud pública" .
Tampoco en este renglón de actividades en beneficio de la salud colectiva, es posible esperar resultados favorables inmediatos si no se avanza simultáneamente en la reducción de las fuertes diferencias que caracterizan la distribución del ingreso naciona!. Sin embargo, aquí también y a sabiendas de
los inconvenientes- de los planes aislados, se vio la
necesidad de actuar en forma -específica sobre un
aspecto determinante de la insalubridad del medio,
cuya sola presencia estorbaba cualquier intento de
desarrollo integral. Nos referimos a la erradicación
del paludismo, enfermedad que cobraba un alto precio en vidas y sobre todo en energía productiva.
Además, se suponía que la erradicación sería factible económicamente a corto plazo, aun sin que
fuese indispensable lograr al mismo tiempo y por
otros medios, mejores niveles de progreso.
En este trabajo se pretende exponer algunos de
los problemas que aparecen, en una etapa avanzada
de la erradicación del paludismo, como consecuencia de una acción que no lleva aparejado el progreso
en otros órdenes de la actividad sanitaria.
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Veamos cómo han tenido quc ajustarse los trabajos de la CNEP al obstáculo que representa la condición básica de integración a que se ha hecho referencia antes y que no ha sido satisfecha plenamente.
En la fase preparatoria, era necesario disponer
de un conocimiento completo y preciso del terreno
en que se iba a actuar, de tal manera que se pudiesen fijar con anticipación todas las formas de acceso a las casas ubicadas en el área palúdica. Las fuentes de información disponibles no permitían obtener este conocimiento. Para suplir tal deficiencia,
consecuencia de nuestro desarrollo económico incipiente, que hace que muchas de las localidades palúdicas no sólo no estén comunicadas debidamente,
sino que ni siquiera se las ubique en mapas a escala adecuada, la Comisión tuvo que avocarse la enorme tarea de hacer su propio reconocimiento geográfico y preparar su propia cartografía haciendo
un levantamiento detallado de más de 90,000 localidades con todas sus vías de acceso.
En la fase de ataque, en la que se previó la aplicación sistemática de insecticidas de acción residual
dentro de las casas durante cuatro años consecutivos, la experiencia ha confirmado el gran acierto
que en este aspecto significó el crear un organismo
semi descentralizado, con cierta autonomía administrativa, que le permitiese responder a una acción que
demandaba un máximo de perfección orgánica y
que estaba sujeta también a un máximo de dinamismo. Tuvo entonces que crearse un grupo de trabajo debidamente seleccionado y adiestrado cuyas
obligaciones laborales quedaron sujetas a condiciones especiales de contratación. Creemos que esta sola circunstancia, favorable dentro de la estructura
orgánica funcional de la Comisión, -ha justificado
plenamente la medida administrativa que le dio
vida.
En la fase actual de consolidación, los problemas
que se presentan en la erradicación del paludismo
son de dos naturalezas: Una, de prolongación e intensificación dc las medidas de ataque en las áreas
de paludismo residual hasta la completa desaparición de éste; la otra, de adopción de medidas de
vigilancia epidemiológica de alta eficiencia cuantitativa y cualitativa, que permitan alcanzar los niveles de visibilidad requeridos, en las áreas en donde
se ha logrado interrumpir la transmisión. En esta
etapa ya se acusan en forma notable las dificultades de fondo propias de una acción aislada que se
SALUD
ha apartado del principio
desarrollo con junto.
general de integración
y
La dificultad principal es de orden administrativo, en cuanto a que la vigilancia epidemiológica
que exigen la consolidación y el mantenimiento de
los programas de erradicación, no teniendo el apoyo
de una estructura de salubridad constituida por servicios que cubran uniformemente la población del
territorio palúdico en toda su extensión, obliga a
mantener a un costo elevado, un servicio con personal contratado ex profeso, para recorrer periódicamente localidades y casas en busca de enfermos.
Esta dificultad es más aparente en el medio rural,
que es donde se requiere prodigar la vigilancia sanitaria.
Esta situación de conflicto que plantea la lucha
contra el paludismo con fines de erradicación y su
condición propia de campaña, que como tal debe
ser transitoria, ha sido valorada por los gobiernos
nacionales y por los organismos internacionales,
aunque no con la oportunidad debida. La OMS,
más cautelosa en sus recomendaciones, condiciona
ahora la realización de nuevos programas de erradicación, a un desarrollo más avanzado en la estructura sanitario asistencial de los países y aun señala
los requisitos mínimos que deben reunir las instala.
ciones y servicios que formen la infraestructura de
salubridad. Así, se habla ya de los programas de
pre-erradicaeión
del paludismo en los que fundamentalmente se condiciona cualquier trabajo de esta naturaleza a la existencia previa de ese mínimo de
servicios rurales de salud.
La CNEP se percató de estos problemas desde
el año de 1960, último de cobertura integral con
insecticidas, cuando la búsqueda de enfermos fue
extendida al máximo y desde entonces ha buscado
soluciones, cada vez con más apremio, sobre todo
a partir de 1961 en que el 75% del área palúdica
original, en donde vive el 82% de la población expuesta, entró en consolidación.
Los caminos que se han seguido en busca de una
solución satisfactoria a este problema son cuatro:
lo. Aprovechar al máximo, para la vigilancia
epidemiológica, todos los servicios médicos o para·
médicos existentes, sean oficiales o semiofíciales,
creando entre sus trabajadores la conciencia de que
su esfuerzo no implica una colaboración voluntaria,
sino el cumplimiento de una verdadera obligación.
20. Promover
ante las autoridades
responsables
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DE MÉXICO
de la administración sanitaria del país, la extensión
de los servicios permanentes de salubridad y asistencia al medio rural, con preferencia a las áreas originalmente palúdicas, orientando asimismo sus pro·
gramas de construcciones en esta dirección. Como
ejemplo de esta iniciativa cabe señalar el establecimiento de centros de salud en la Costa Chica de
Oaxaca y Guerrero y e!l la región de La Montaña
de este último estado, que son áreas catalogadas como problema por su persistencia de paludismo. En
un sentido más amplio, la Comisión ha promovido,
por los conductos debidos ante las autoridades de
la S.S.A. y el I.N.I., acciones de mayor proyección
económicosocial en núcleos humanos en donde el
paludismo coincide con problemas de bajos niveles
socioeconómicos y culturales. Así se promovió la
incorporación de la comunidad indígena trique a la
vida nacional.
30. Promover la colaboración voluntaria. Se está
aprovechando la red ya existente de auxiliares honorarios de educación higiénica y de los grupos de
acción educativa, que organizada por la CNEP y
contando con 54,722 auxiliares en 31,587 localidades, ha llenado una función importante de ayuda
en los trabajos; se promueve su ampliación tanto
en número como en productividad y con una Iunción más específica: la de notificación de casos de
paludismo. Estos colaboradores voluntarios, con una
designación más genérica, quizá la de auxiliares honorarios de salud pública, podrían llegar a constituir,
debidamente organizados, una verdadera avanzada
de la salubridad y asistencia en general. Como elementos de penetración más profunda al medio rural,
servirían a los centros de salud actuando de notificadores y canalizadores de enfermos hacia esos ceno
tras, de educadores sanitarios y quizá, en una etapa
más avanzada, impartiendo primeros auxilios.
40. Preparar de inmediato, personal en número
suficiente para promover la creación de nuevos
puestos de notificación a base de colaboradores voluntarios (a la fecha se dispone de 25,793) y ayudar a canalizar a la población hacia dichos puestos. Esto significa un esfuerzo importante que ya
está en marcha y la necesidad de contar con recursos económicos de mayor cuantía que los previstos.
En resumen, la campaña de erradicación del paludismo, en su etapa actual, se encuentra ante el
problema que representa, para la vigilancia epidemiológica completa, la falta de una cobertura total
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de la población en materia de servicios de salud pública. Ante esta situación, la CNEP promueve la
colaboración de los servicios existentes y la construcción de otros, dando prioridad a las áreas pa·
lúdicas no protegidas. Trabaja intensamente para
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ampliar la colaboración voluntaria de la comunidad
y busca el apoyo económico necesario para cubrir
el déficit de una operación, fundamentalmente
de
búsqueda de enfermos, tan onerosa o más que las
operaciones de rociado de la fase de ataque.
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