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cultura, lenguaje y representación
/ culture, language and representation ˙ issn 1697-7750 · vol. xiv \ 2015, pp. 201-220
/ cultural studies journal of universitat jaume i
doi: http://dx.doi.org/10.6035/clr.2015.14.8
revista de estudios culturales de la universitat jaume i
La construcción de la identidad narrativa a través
de las «historias de vida mediáticas». Un análisis
generacional
The Construction of Narrative Identity through «Media Life
Stories». A Generational Analysis
salomé sola morales
universidad de santiago de chile
Artículo recibido el / Article received: 18-09-2014
Artículo aceptado el / Article accepted: 20-01-2015
Resumen: En este artículo empírico se exponen resultados de un estudio cualitativo con historias de vida mediáticas. El principal objetivo de esta investigación es
explorar cómo tres generaciones socializan y se identifican respecto a los medios
de comunicación, en la ciudad de Barcelona (España), a través de sus narraciones
biográficas. En primer lugar, se analiza cómo los sujetos entrevistados construyen
y proyectan su identidad narrativa o yo a través del lenguaje. En segundo lugar,
se cuestiona la incidencia de los contenidos o representaciones mediáticas en sus
temas de interés. En tercer lugar, se explora cuáles son sus procesos de identificación con personajes mediáticos. En cuarto lugar, se investigan las formas de
socialización e interacción propuestas por los entrevistados respecto a los medios.
Este artículo revalida la idea de que la identidad es una construcción narrativa y
comunicativa que está determinada en gran medida por los productos culturales
y mediáticos.
Palabras clave: identidad narrativa, medios de comunicación, historias de vida,
recepción, generación.
Abstract: This paper presents the results of a qualitative study focused on media
life stories. The main aim of this piece of research is to explore how three generations socialize with the media in the city of Barcelona, Spain. Firstly, we analyze
how the respondents construct and project their narrative identity. Secondly,
we discuss the impact of media representations in their favourite media topics.
Thirdly, we explore what are the processes of identification regarding media characters. Fourthly, forms of socialization and interaction proposed by respondents
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regarding the media are investigated. This article validates the idea that identity is
a narrative and communicative construction that is largely determined by cultural
and media products.
Keywords: Narrative Identity, Media, Life Stories, Reception, Generation.
1. Introducción
El uso de historias de vida plantea importantes ventajas en el desarrollo de
diferentes etapas de la investigación cualitativa (Santamarina y Marinas, 1995;
Criado, 1997; López-Barajas, 1998; Zamudio Cárdenas, Lulle y Vargas, 1998;
Correa, 1999; Quintos, 2000; Kornblit, 2004; Cornejo, 2006; Santa, 2006;
Loeza Reyes, 2007; Prats, 2007; Buonanno, 2011; Rodríguez Campos, 2012;
Abrantes, 2013; Acevedo, 2013). Esta metodología no solo puede servir en la
fase inicial de formulación de hipótesis (Kardiner, 1945), sino que también
permite comprender variables diferentes o cruzar datos llegando a interesantes conclusiones (Pujades, 2002). Pero sobre todo, es una de las mejores vías
para ilustrar, en riquecer o matizar tanto propuestas teóricas como momentos
históricos o fenómenos culturales (Bokser-Liwerant, 1989). Precisamente, a la
hora de aproximarnos de manera transversal a los procesos de identificación
que los sujetos realizan respecto a los productos mediáticos, esta metodología
puede resultar muy enriquecedora (Sola-Morales, 2014 a). A saber, permite
encontrar lo general a través de lo particular, lo objetivo a través de lo subjetivo,
lo estructural a través de lo histórico, y por ende tender puentes entre la subjetividad expresiva de la conciencia y la objetividad construida de las estructuras
sociales.
Los resultados que exponemos en este artículo forman parte de un estudio
con historias de vida como metodología fundamental, realizado a tres generaciones (la de la radio, la de la televisión y la de Internet) en España, concretamente en la ciudad de Barcelona. El objetivo principal de esta investigación
es explorar el modo en que las tres generaciones estudiadas (radio, televisión e
Internet) socializan y son mediadas por los medios de comunicación. Entendemos la mediación en el sentido propuesto por Martín Barbero (1987) y Martín
Serrano (1977). Para ello profundizaremos en los siguientes cuatro temas: a)
Los procesos de proyección y construcción del yo, es decir, la manera en la que
construyen y articulan su auto-imagen; b) la relación existente entre las repre-
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La construcción de la identidad narrativa a través de las «historias de vida mediáticas» sentaciones mediáticas y sus temas de interés; c) los procesos de identificación
respecto a los personajes mediáticos sean estos de ficción o de no ficción, y d)
las formas de socialización e interacción derivadas de la recepción mediática
o participación virtual.
2. Historias de vida y estudios de recepción mediática o participación virtual
En las últimas décadas desde los estudios de comunicación se han comenzado a utilizar de forma incipiente las historias de vida o entrevistas en
profundidad como metodología de aproximación a diversos procesos y fenómenos mediáticos (Radway, 1984; Press, 1991; Orozco Gómez, 1992, 1994;
Covarrubias y Uribe, 1994; Renero Quintanar, 1995; Espinet i Burunat, 1997;
Elizalde, 1998; La Pastina, 1999; Portillo, 2004; Tufte, 2007). Especialmente
interesante es su utilización para los estudios de recepción, ya que estos relatos
de carácter biográfico aportan resultados cualitativos muy interesantes acerca
de los procesos de construcción de identidades o sobre cómo las narrativas
mediáticas influyen en los individuos y grupos (Kama, 2002, 2005; Strelitz,
2002; Sampedro et al., 2003; Sampedro, 2004). En este sentido, las narrativas
mediáticas son consideradas la base de inspiración para la construcción de los
relatos vitales y, por tanto, otorgan sentidos clave para la interacción entre individuos y grupos.
En la recepción mediática los sujetos participan en el proceso de estructuración social: expresan y (re)definen su lugar y rol social en términos de clase,
género, nivel educativo o situación laboral, por citar algunas variables posibles.
Y es que los medios de comunicación tienen capacidad para influir en las personas, en sus conductas, en sus valores y en sus maneras de ver y comprender
el mundo y la realidad cotidiana (Sola-Morales, 2014 b). Es más, los medios
satisfacen muchas de las necesidades intrapsicológicas, cuya función principal
es la de identificarse y que podría concretarse en acciones tan simples como
son la reafirmación de convicciones, la adopción de modelos de conducta o
formas de autoconocimiento; y de las interpsicológicas, cuya función permite
a los individuos integrarse, como son el desarrollo del sentimiento de pertenencia, la empatía, los modelos para el intercambio social, el desempeño de roles,
el aprendizaje social (Bandura y Walters, 1974; Bandura, 1977) o la construcción de la identidad narrativa.
A pesar de que la gran mayoría de los estudios de recepción que utilizan
las historias de vida como metodología principal se centran, generalmente, en
el estudio de receptores de un solo medio (Internet o televisión) o un género
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(los seriales radiofónicos, por ejemplo), en la investigación propuesta ninguno
de estos elementos será relevante. Esto se debe a que no pretendemos delimitar una parcela concreta, sino comprender un fenómeno general, que puede
darse igualmente en la recepción de diferentes medios o géneros mediáticos
diversos.
En este contexto, acuñamos el término de «historias de vida mediáticas»
para referirnos a aquellos relatos biográficos que tienen como tema principal
el análisis y la comprensión del uso y consumo de contenidos o productos
mediáticos. En este sentido, estas historias están orientadas expresamente al
conocimiento de los hábitos de los receptores (de medios tradicionales) o los
participantes virtuales (Internet y redes sociales). Estos relatos pueden estar
centrados en la recepción o en la participación virtual, en tendidas ambas como
fenómenos sociales. Pero también podrían utilizarse para diversos fines metodológicos. Entre estos podrían destacarse el análisis de los procesos de identificación con personajes mediáticos de ficción o de no ficción o el fenómeno
fandom, por ejemplo. Pero además podrían resultar de gran utilidad para conocer los aprendizajes sociales o psicológicos derivados del consumo mediático
mismo o de la participación virtual, o explorar los procesos de adquisición de
valores, creencias compartidas u opiniones a través de la mediación producida
a través de los medios de comunicación (Sola-Morales, 2013 c).
3. Metodología
La metodología utilizada en el presente estudio empírico es de tipo cualitativo, ya que nuestro objetivo central no es de carácter demostrativo, sino
argumentativo. De este modo, las «historias de vida mediáticas» se manifiestan
como un material básico para explorar la recíproca influencia de los productos
mediáticos y de sus valores culturales objetivos y su relación con las actitudes
subjetivas de los individuos. En este sentido consideramos que «las costumbres de los individuos constituyen la expresión de los hábitos que reinan en
la sociedad» (Szczepanski, 1978: 246) y por añadidura en el marco cultural y
mediático en el que se insertan.
Desde la perspectiva propuesta, los elementos biográficos que los informantes presentan sobre sus relaciones con los medios de comunicación –sean
estos de carácter psíquico (sentimientos, emociones, creencias, percepciones...)
o de carácter social (normas, valores, usos, hábitos...)– son de gran relevancia
para entender los efectos de los medios. Más aún cuando aquello que interesa
dilucidar es el modo en que los sujetos se identifican con los productos mediá-
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La construcción de la identidad narrativa a través de las «historias de vida mediáticas» ticos –re-contextualizan las «identidades mediáticas» (Sampedro, 2004) propuestas en los medios– y socializan respecto a ellos. De esta manera, podremos
conocer cómo socializan, se relacionan o identifican con las imágenes y relatos
sobre la identidad vehiculados por los discursos mediáticos.
Valga precisar que el análisis de los relatos que narran los entrevistados
como receptores o el análisis descriptivo que se hace desde un punto de vista
científico de una situación de recepción determinada solo tiene utilidad en la
medida en que nos acerca a las razones y los motivos. Es decir, en tanto nos
permite comprender mejor por qué los sujetos realizan determinadas identificaciones con los personajes o imágenes propuestas en los medios. Está claro que
con nuestro estudio no pretendemos abarcar toda la explicación del origen de
las identificaciones de los informantes con las narrativas mediáticas, sino tan
solo aproximarnos al problema para así comprenderlo mejor.
A este respecto los interrogantes fundamentales que este estudio se plantea
son los siguientes:
Q1: ¿Cómo se autodefinen los informantes y cómo definen sus categorías
de pertenencia?
Q2: ¿Qué relación existe entre los productos mediáticos que consumen y
sus narraciones?
Q3: ¿Cómo son los procesos de identificación respecto a los personajes
mediáticos?
Q4: ¿Cómo socializan los informantes de las tres generaciones respecto a
los medios?
3.1. Muestra
Dado que esta investigación es de carácter exploratorio, se ha realizado
una muestreo teórico. La estrategia metodológica parte de las clásicas aportaciones de Barney G. Glaser y Anselm L. Strauss (1967), debatidas y desarrolladas posteriormente por otros autores (Glaser, 1978, 1992, 1995; Strauss,
1987; Strauss y Corbin, 1990). Para estos investigadores, desde la perspectiva
de la teoría fundamentada un muestreo teórico es no estadístico por lo que
no pretende ni puede ser representativo de ninguna población, pero sí puede
resultar explicativo o significativo. En este sentido, la recogida de datos va
configurando poco a poco el tamaño de la muestra (Glaser, 1992; Coyle, 1997).
Además, las conclusiones obtenidas en este tipo de trabajo cualitativo, exploratorio y descriptivo son muestras teóricas intencionadas, por lo que no pueden
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ni deben ser generalizadas. De hecho, solo son válidas en tanto y en cuanto se
las relacione únicamente con las personas que fueron entrevistadas. Y, por ello,
tendrán validez externa en la medida en que se consideren que pueden aportar
conocimiento para comprender un fenómeno o proceso y así poder profundizar
en él. Por eso este estudio se enmarca más en la búsqueda de la comprensión
del proceso de mediación respecto a los medios de comunicación, más que en
la obtención de datos definitivos o respuestas axiomáticas.
Para explorar los fenómenos ya expresados anteriormente, hemos construido una «tipología inductiva» de historias de vida mediáticas, es decir, una
serie de relatos biográficos sobre cómo diversos individuos han socializado y
son mediados por los medios de comunicación. Como sería bastante complicado abordar todas las variables (clase, edad, sexo, barrio, nacionalidad, etc.) hemos pensado que la más relevante podría ser la variable generación.1 Con este
propósito hemos escogido individuos de tres generaciones y hemos estudiado
qué tipo de relatos construyen en torno a los medios en general.
En concreto, hemos delimitado las siguientes generaciones de individuos:
la generación de la radio (aquellos individuos que fueron jóvenes en los años
50-60); la de la televisión (70-80); y la de Internet (90-2000). Como subcategorías hemos delimitado tres: a) que sean residentes de la provincia de Barcelona;
b) que pertenezcan a la llamada clase media, y c) que se consideren a sí mismos
receptores de medios. Sobre cada generación hemos escogido a su vez cuatro
sujetos (dos mujeres y dos hombres) y hemos analizado cómo construyen su
historia de vida mediática en dos sesiones como mínimo.
Es importante señalar que nuestro objetivo no es describir la situación de
un grupo a un nivel estructural como, por ejemplo, hacen Daniel Bertaux y
Isabelle Bertaux-Wiame en su Enquête sur la boulangerie artisanale en France
(1980), en la que acumulan relatos biográficos sobre individuos de un mismo
sector, en este caso profesional, el de los panaderos. Por ello, hemos preferido trabajar una muestra diversa que nos aporte elementos ilustrativos –y no
concluyentes– a un nivel más general. Creemos que observar la composición
generacional nos resultará más enriquecedor que delimitar un universo cerrado cuando este no es nuestro objeto de estudio. De hecho, lo interesante sería
poder comparar y observar cuáles son los elementos conductuales compartidos
y que posiblemente subyacen a todos los tipos de individuos entrevistados independientemente de su edad, estatus o nacionalidad. No obstante, será posible
1. Agradecemos los comentarios del catedrático de Antropología Social y Cultural de la
Universitat de Lleida, Dr. Carles Feixa, en la elaboración del muestreo, los criterios de
relevancia y su sugerencia de trabajar con la variable «generación».
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La construcción de la identidad narrativa a través de las «historias de vida mediáticas» que existan características comunes a nivel generacional, aunque esto solo es
una premisa de partida que será preciso cuestionar.
A la hora de seleccionar a los informantes, las categorías de referencia
citadas han sido los criterios prioritarios a partir de su representatividad,
pertenencia y predisposición positiva. Para ello hemos recurrido a la práctica
antropológica de búsqueda por terceros y asociaciones. En este caso hemos
contactado con diversas asociaciones culturales del área de Barcelona y hemos contado con la participación de informantes de tres entidades: Asociación
Cultural Al-Hanan; Mescladís y Asociación de Vecinos Floridablanca. Las
dificultades presentadas en la búsqueda y selección de los informantes han
sido fácilmente subsanadas y hemos podido construir un total de 12 historias
de vida, cuatro sujetos por cada una de las tres generacionales, las cuales se
dividen a partes iguales entre mujeres y hombres.
3.2. El modelo de entrevista diseñado
El cuestionario que hemos utilizado se inspira fundamentalmente en la entrevista activa de James Holstein y Jaber Gubrium (1995). Este modelo se basa
en la conversación natural y se orienta principalmente a captar el conocimiento
psicosocial compartido entre las personas. Los investigadores consideran que
los métodos estandarizados ejercen coacciones metodológicas que se mimetizan detrás de los cuestionarios entrenados y de los tests cerrados (Pujadas,
2002: 38). Este tipo de entrevista entendida como un diálogo abierto y con
pocas pautas es bastante habitual entre los investigadores orales. Así lo hacen,
por ejemplo, Oriol Romaní en A tumba abierta (1983) o Pere Negre en La pros­
titución popular: relatos de vida (1988). No obstante, en esta investigación
se ha diseñado una herramienta de recolección de datos totalmente diferente
a la planteada por dichos investigadores. Si bien se ha privilegiado el diálogo
abierto y la conversación natural, los cuestionarios han sido semiestructurados
y han mantenido un pauta bien delimitada. A este respecto el guión para la primera sesión se ha planteado más como una toma de contacto con el informante
para crear un ambiente de confidencia y comodidad. Estos son los tópicos que
hemos trabajado en el primer encuentro: 1) Perfil biográfico; 2) Medio ambiente; 3) Familia de origen; 4) Estudios; 5) Profesión; 6) Sociabilidad; 7) Ocio; 8)
Usos amorosos; 9) Matrimonio y vida adulta; 10) Ideología.
En la segunda sesión, hemos tratado de profundizar en los elementos
fundamentales para el desarrollo de una «historia de vida mediática» completa. Los temas que se han planteado al entrevistado han sido los siguientes:
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1) Recuerdos mediáticos (memoria); 2) Primeros programas (infancia); 3) Paso
a la adolescencia y consumo mediático (adolescencia); 4) Momentos clave
vivenciados a través de los medios (construcción realidad); 5) Personajes
míticos o ídolos (aspiraciones); 6) Formas de ocio (proyección); 7) Formas
de intimidad mediática (motivación y autopercepción); 8) Ideología (moral);
9) Argumentos y personajes comunes (identificación y subjetividad); 10) Contacto con la sociedad (conducta e interacción).
3.3. Análisis de las historias de vida
En este estudio hemos combinado el análisis de contenido y el método
de ejemplificación (Pujadas, 2002). Con el primero valoraremos la relevancia
significativa que los informantes dan a ciertas categorías temáticas (tópicos)
en relación al contexto comunicativo en el que se encuentran. Lo aplicaremos al discurso oral de las propias entrevistas, favoreciendo de esta manera
la comprensión y posterior interpretación del discurso del informador y de
las estructuras subyacentes a su lenguaje y sus actitudes. Con el segundo, reconstruiremos e interpretaremos el mundo social referencial expresado por los
informantes en sus relatos y sus formas de identificarse y socializar respecto a
las narrativas mediáticas.
4. Resultados
El análisis de las historias de vida mediáticas realizadas planteó algunas
similitudes en la manera de construir la identidad narrativa en todos los relatos
recopilados. Pero también y, sobre todo, presentó diferencias significativas en
los procesos de construcción del yo, en la narración de los temas de interés, los
procesos de identificación con personajes mediáticos y las formas de socializar
respecto a los medios de comunicación, en función de la categoría generacional. A continuación exponemos dichas similitudes y diferencias.
4.1. Proyección y construcción del yo
Las autonarraciones recogidas y analizadas tienen como característica
principal la búsqueda de coherencia interna. Si bien los diferentes informantes
pueden adoptar tendencias diferentes: sea la de normalizar su autodefinición
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La construcción de la identidad narrativa a través de las «historias de vida mediáticas» («yo soy una persona muy normal») o a remarcar su carácter único y excepcional, en todas las narraciones hemos encontrado una tendencia a elaborar un
discurso estructurado sin grandes incongruencias. En relación a los procesos de
construcción del yo, la mayoría de los informantes se describen en relación a
las clásicas identidades sociales, tales como la identidad profesional, nacional,
religiosa, de género o de clase. De hecho, al preguntar a los informantes acerca
de sí mismos y pedirles que nos explicasen quiénes eran, pudimos encontrar
algunas narraciones que otorgaron centralidad a la trayectoria profesional o
educativa; al país, la nacionalidad, región de origen o historia de emigración;
la condición familiar, la relación de pareja o la descendencia. Veamos algunos
ejemplos:
F. F. Yo primero empecé a trabajar de joyero, luego empecé con la electrónica.
(Generación de la radio).
A. M. Soy psicóloga y empiezo a trabajar como terapeuta pero, sobre todo, mi
especialidad es la técnica de comunicación, soy psicodramatista. (Generación
de la radio).
C. L. Vine a Cataluña en el año 1931. En el 1926 nací en un pueblecito en la
Sierra de Serón, en Almería. (Generación de la radio).
F. M. Me definiría como agnóstico por decirlo de alguna forma. (Generación
de la radio).
A. A. Yo me defino como mujer, madre que lucha por su familia y lucha por
la igualdad social. (Generación de la televisión).
M.M. Yo me defino como catalana, me gustan mucho las tradiciones.
(Generación de la televisión).
W. A. Soy colombiano, vengo de un país donde sobre todo se cuentan muchos
cuentos. (Generación de la televisión).
J. O. He tenido una infancia muy buena, lo mejor que me ha pasado después de
mis hijos han sido mis padres. (Generación de la televisión).
P. S. Yo estoy viviendo en pareja, con Marta que es mi compañera y hemos
tenido una hija hace muy poco. (Generación de Internet).
Si bien este fenómeno de adscripción a las clásicas identidades sociales se
da independientemente de la generación, en las narraciones de los informantes
más jóvenes encontramos una diferencia significativa. De hecho, los entrevistados pertenecientes a la generación de Internet tienden a definirse no ya por su
adscripción a categorías de pertenencia estables, sino por adherirse a categorías
de referencia que son variables, tales como los gustos, los deseos, las motivaciones o las proyecciones. Así, por ejemplo, podemos observar una tendencia
general en la generación de Internet, de la cual exponemos algunos ejemplos:
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J. M. Soy hijo único, he estudiado inglés desde los cuatro años y me gusta
mucho viajar, he viajado solo desde muy joven. (Generación de Internet).
M. G. Me gusta mucho salir y me gusta mucho escuchar música y también
aunque tenga que ir al cole no me gusta mucho. Prefiero hacer otras cosas
como bailar. (Generación de Internet).
I. F. Tengo 18 años recién cumplidos, estoy estudiando diseño de modas, que
es la cosa que más me apasiona en el mundo desde siempre. Me gusta mucho
hacer deporte y los animales... La ciudad ideal es Londres. (Generación de
Internet).
4.2. Temas de interés y productos mediáticos preferidos
Una tendencia curiosa, que es transversal a las tres generaciones que componen la muestra de nuestra investigación, es la negación del consumo mediático. Así, algunos entrevistados afirmaron que consumían pocos medios, dijeron
no recordar lo que escuchan en la radio o negaron ver la televisión porque
les desagradaba. No obstante, se descubrieron contradicciones significativas
en esta materia, ya que los mismos entrevistados, algunos minutos más tarde,
describieron un amplio conocimiento de la agenda mediática o reconocieron
entretenerse ampliamente con la radio o con la televisión.
Otro de los elementos más relevantes del análisis de las narraciones
personales que nos ocupan es la conexión que existe entre la historia vital
y la relación de temas o productos mediáticos de interés. En este sentido,
los informantes asimilan sus propias historias a las narraciones que circulan
en los medios de comunicación. Así, se identifican con los productos mediáticos que les son afines y que les reafirman como sujetos individuales o
colectivos. De esta manera se produce una reafirmación de su individualidad
y un incremento de la coherencia estructural del relato. Por ejemplo, una
informante joven manifiesta un interés por la moda y el consumo, diciendo
que sus series televisivas preferidas son las series norteamericanas Sexo en
Nueva York o Gossip Girl, que tratan de estas temáticas. Otro informante de
mediana edad, cuyo leitmotiv es su reciente divorcio, dice disfrutar viendo
series o programas de telerealidad que tratan y abordan este tema, por lo
que se halla una conexión directa entre los temas de interés y los productos
mediáticos preferidos.
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La construcción de la identidad narrativa a través de las «historias de vida mediáticas» 4.3. Ídolos y procesos de identificación
De una forma muy similar, cuando se les preguntó a los informantes de las
tres generaciones por sus personajes preferidos o ídolos, todos seleccionaron
siempre una figura relacionada con su narración personal. Esto se debe en gran
medida a que «la identificación con personajes mediáticos desempeña un importante papel en la configuración de la realidad social y en el desarrollo de la
identidad, la personalidad y las actitudes de los sujetos receptores» (Sola-Morales, 2013 a). Así, los personajes dignos de admiración tienen una coherencia
dentro del relato propuesto y una conexión directa con la autodefinición. Esta
tendencia se pudo encontrar en todas las generaciones analizadas:
A. M. Yo siempre he sido muy glamorosa, como la Brigitte Bardot, siempre
fui así, como muy francesa. El erotismo, el charme, el glamour. [...] Simone de
Beauvoir y la Isadora Duncan representan bien mis dos cosas contradictorias:
porque una es muy intelectual y la otra era la sensualidad y la vitalidad y tal.
(Generación de la radio).
J. M. Me gustan mucho los personajes de Física y Química, yo me identificaba
con ellos. [... ] A mí lo que más me gusta es estudiar, concretamente física y
química. (Generación Internet).
No obstante, a la hora de identificarse la tendencia no es siempre la de
asimilarse o de apoyar la propia definición. En muchos casos, los personajes
preferidos son de un nivel económico o cultural más elevado, entrando así de
lleno el informante en el terreno de las proyecciones o deseos. Este fenómeno
ha sido llamado wishful identification (identificación desiderativa) por Cecilia
von Feilitzen y Olga Linne (1975), y no es más que un proceso psicológico
por el que un persona quiere o imagina ser como otra (Sola-Morales, 2013 a).
Si bien podría pensarse que este proceso se podría dar con mayor intensidad
en la infancia o la adolescencia y, por tanto, en la generación de Internet, este
no es el caso. De hecho, una de las informantes de la generación de la radio,
nos cuenta que sus personajes preferidos son aristócratas de clase alta, ricos o
intelectuales protagonistas de diferentes series televisivas o películas cinematográficas, que viven en mansiones, cuando ella no tiene acceso «real» a ninguna de estas opciones. No obstante, este proceso de proyección hacia clases
sociales o niveles socioeconómicos más altos se da en todas las generaciones
estudiadas:
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J. O. Me gustaría parecerme a Brad Pitt, no es que me gustaría llevar su vida,
pero digo físicamente pues claro y económicamente pues más. (Generación de
la televisión).
A. M. Me hubiera gustado nacer en una familia multimillonaria pero para darle
todo a mis hijos y mis padres. (Generación de la radio).
4.4. Formas de socialización respecto a los medios
El análisis de las formas de socialización fue el que presentó mayor número de diferencias entre las tres generaciones estudiadas. Así, la generación de la
radio utiliza los medios de comunicación fundamentalmente como una forma
de compañía, que les hace sentirse acompañados. Los medios preferidos por
los miembros de esta generación son la radio y el cine, siendo la televisión e
Internet prácticamente unos desconocidos. La radio cumple en todos los relatos
estudiados de esta generación el rol de acompañamiento de la vida cotidiana.
Además, la recepción es una experiencia que normalmente se vive en soledad
y en la esfera íntima, como se puede observar en los siguientes fragmentos:
F. M. Yo recuerdo que cuando tenía siete añitos o así, yo ya me hice mi radio
y a partir de entonces yo con mi radio iba a todos laos. Oía la radio estuviera
donde estuviera. (Generación de la radio).
C. L. Cuando yo me iba a dormir pues me metía en la cama y desde la cama
yo lo iba oyendo. (Generación de la radio).
A. M. Me pongo la radio mientras voy haciendo tareas domésticas. La música
a mí me acompaña mucho. (Generación de la radio).
J. C. Cada día, cada día escucho la radio, cada día. Porque primero tengo una
radio aquí, otra en el cuarto y otra en la habitación. Y las pongo bajitas, las tres
a la vez, con la misma emisora. Además, me pongo la radio para dormir, desde
las dos hasta las seis. (Generación de la radio).
La forma de socialización descrita por los informantes de la generación de
la televisión está más vinculada con una experiencia compartida, mucho más
dialógica que la experiencia silenciosa y solitaria de la escucha radiofónica.
Así, los entrevistados mencionan la interacción producida en el contexto de la
recepción televisiva. Si bien esta interacción puede darse en el marco familiar
o con los amigos o vecinos más cercanos, nunca se da con desconocidos o
personas ajenas al entorno cotidiano:
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La construcción de la identidad narrativa a través de las «historias de vida mediáticas» J. O. Yo me acuerdo una vez que no teníamos televisión e iban a dar King
Kong, imagínate aquello fue una locura, mi vecina de arriba tenía televisión,
así que allá fuimos. (Generación de la televisión).
W. A. Siempre íbamos a mirar la televisión y, sobre todo, las telenovelas a
casa de la vecina. Me acuerdo que había mucha gente mirando por la ventana.
Una ventana grande que ella habría de par en par para que los vecinos pudieran
venir a mirar. (Generación de la televisión).
M. M. Iba mucho al cine con mi abuela, con mis padres y luego con mis
amigos. (Generación de la televisión).
La forma de socialización de la generación de Internet es mucho más amplia
que las anteriormente mencionadas. Los entrevistados no solo utilizan la red para
comunicarse con amigos o conocidos, sino también para chatear con desconocidos o ampliar sus redes. De manera que aquí es habitual encontrar una fusión
entre la intimidad y la «extimidad» (Tisseron, 2001; Sola-Morales, 2013 b):
P. S. Uso Internet para conectarme a Facebook, Twitter. Me acuerdo también
de chatear con un programa que se llamaba Inc, para conocer gente nueva.
(Generación de Internet).
M. G. Uso Facebook a todas horas, estoy enviciá, siempre que estoy en casa,
estoy ahí hablando con mis amigos. (Generación de Internet).
J. M. Uso todo el tiempo Facebook. También usé anteriormente Messenger y
Fotolog para comunicarme con amigos. (Generación de Internet).
I. F. Lo que más uso es Facebook, Twitter y a veces Skype para hablar
con amigos del extranjero. También tengo un blog abierto, que es público.
(Generación de Internet).
5. Conclusiones y retos de futuro
Las «historias de vida mediáticas» realizadas evidencian que la identidad
es una construcción narrativa y comunicativa que se encuentra determinada,
primero, por la cultura o el marco en el que el sujeto se inserta y, segundo, por
los productos mediáticos consumidos lo largo de la trayectoria vital. Este fenómeno no solo se vivencia de manera subjetiva, en la medida en que cada informante apropia, a su manera, los contenidos mediáticos y los incorpora en su
autodefinición, sino también de manera compartida en forma de interacciones
y relaciones con otros. Por una parte, el sujeto narrador reinterpreta en función
de su marco interpretativo, contexto y aprendizaje social las piezas mediáticas.
Por otra, estas piezas forman parte de un marco más amplio, que es el horizonte desde el que el yo se sitúa dentro de su generación. Así, a pesar de que
se pudieron observar tendencias generales a todas las generaciones, también se
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hallaron diferencias significativas en los usos y formas de socializar respecto a
los medios de comunicación.
A la luz de los resultados obtenidos en nuestro análisis podríamos concluir
que las formas de proyección y construcción del yo se asocian generalmente
con las clásicas categorías identitarias (Tajfel, 1984; Turner y Onorato 1999;
Burke y Stets, 2009). Por más que algunos autores asuman que las clásicas
identidades estén en crisis (Dubar, 2002), lo cierto es que los informantes
siguen «encasillándose» y autodefiniéndose en relación a categorías como el
género, la nación o la clase social. No obstante, hemos observado que esta tendencia está mucho más asumida en la generación de la radio o la de la televisión,
y es mucho más flexible en la generación de Internet. De hecho, los entrevistados de esta última generación prefieren definirse en una primera instancia por
sus deseos, intereses o proyecciones futuras (Sola-Morales, 2013 b), más que
por aquello que son o dicen ser en el momento de la entrevista. Las formas de
anclaje social por tanto son mucho menos estáticas y más «líquidas», si usamos
la acepción de Bauman.
Por lo que a la relación existente entre los productos mediáticos y la narración biográfica de los entrevistados se refiere, hemos podido observar que
en las tres generaciones estudiadas hay una tendencia a la asimilación u homogeneización. Es decir, los temas de interés guardan una relación proporcional
con las autodefiniciones, que ellos mismos realizan. Esta estrategia narrativa
parece evidenciar una necesidad de mantener la coherencia y la unidad dentro
del relato, de manera que no existan incongruencias o formas de consumo mediático inapropiadas o diferentes a la historia vital o las proyecciones mismas.
No obstante, cuando se trata de una autonarración presentada a un desconocido
siempre hay que contar con cierto sesgo, ya que el informante puede ocultar,
mitigar o fantasear respecto a su propia vida.
El fenómeno homogeneizador es similar en el caso de la identificación con
los personajes mediáticos, sean estos de ficción o de no ficción. Esto se debe a
que los entrevistados que formaron la muestra de este estudio se identificaron
con personajes que parecen ser similares a ellos mismos, en tanto tienen profesiones parecidas, ideas o valores compartidos. No obstante, los procesos de
identificación no siempre guardan una correspondencia lógica o tan coherente
con las narraciones estudiadas. En muchos de los casos e, independientemente
de la generación analizada, los entrevistados dicen identificarse, implícita
o explícitamente, con personajes que tienen mayores recursos económicos o
mejores condiciones de vida, por ejemplo. Este hecho implicaría que los informantes conectan así con su imaginación o deseos, produciéndose identifica-
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La construcción de la identidad narrativa a través de las «historias de vida mediáticas» ciones desiderativas. De esta manera, la máxima sería en todos los casos, me
identifico con aquello que creo, digo o quiero ser.
Finalmente, después de analizar las formas de socialización respecto a los
medios en las tres generaciones se encontraron diferencias significativas. En
primer lugar, si bien todos los informantes de cada generación dijeron preferir el medio de su generación por encima de los demás, en todos los casos se
produce una socialización con todos los medios. A saber, un joven de la generación de Internet puede preferir o consumir más que nada Internet, pero al
convivir con sus padres, también ve televisión a la hora de la cena o escucha
la radio cuando lo llevan al colegio. Esta socialización, por tanto, puede ser
impuesta, en la medida en que se da en un espacio de convivencia, donde los
medios están continuamente encendidos aunque ellos no quieran escucharlos o
se nieguen a prestarles atención. Por lo que la mediación viene dada desde el
entorno familiar. Esto se da en menor medida en la generación de la radio, que
también puede ir al cine o ver mucha televisión, pero se siente muy distante de
todo lo que respecta a Internet.
En relación al proceso de interacción que se da en cada una de las formas
de recepción o participación, se hallaron formas diversas en cada una de las
generaciones también. Mientras que la generación de la radio explicó que la
recepción era un proceso íntimo, que generalmente se hacía en soledad, la generación de la televisión describió el proceso de recepción como algo menos
íntimo y más compartido. Así, mientras que la recepción radiofónica fue descrita como un encuentro con uno mismo, el visionado televisivo fue explicado
como un encuentro con los demás.
No obstante, en ambas generaciones los programas y los personajes mediáticos aparecían en los relatos como una forma de socialización en sí misma, es
decir, como una forma de interactuar aunque fuese en la distancia con personajes ficticios. Así, algunos informantes confesaron escuchar la radio o ver la
televisión para dormir, relajarse o sentirse acompañados; otros afirmaron tener
dificultades para socializar, las cuales eran suplidas en el visionado televisivo;
y algunos expresaron que se sentían reconfortados al escuchar las desdichas
de otras personas en la radio, sintiendo así que no eran los únicos que tenían
dificultades.
En cuanto a la generación Internet, la diferencia más notable en su forma
de socialización es que esta no es un fin en sí mismo y va mucho más allá del
acto mismo de participación virtual. Esto se debe a que las interacciones sociales propiciadas en las redes sociales, como Facebook o chats diversos, tienen
continuidad en la vida real. Así, el proceso de participación es solo un punto
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de partida para iniciar una relación nueva o una pauta de continuidad de una
ya existente.
En definitiva, el análisis empírico propuesto nos ha permitido profundizar algo más en los procesos de identificación y socialización respecto a los
medios de comunicación, que son de gran complejidad. A pesar de que hemos
podido detectar similitudes o constantes estructurales que se dan en las narraciones personales y diferencias respecto a la generación, aún creemos que es
preciso seguir investigando sobre estos fenómenos clave en los estudios de
recepción mediática y participación virtual y ampliar en tamaño las muestras
por analizar.
Si bien en el marco de esta investigación, de carácter exploratorio, se
pudieron hallar elementos significativos que nos permiten ilustrar las propuestas teóricas sostenidas, no podemos decir, en ningún caso, que estos datos sean representativos, ya que la muestra analizada fue muy reducida. En
este sentido, sería preciso trabajar con muestras mucho más numerosas con
el fin de saturar los resultados y así aportar datos que podrían representar
tendencias y diferencias reales entre el consumo mediático entre generaciones, géneros o informantes de diferentes niveles socioeconómicos u orígenes
culturales.
En cualquier caso, tanto si atendemos a la búsqueda de elementos significativos que nos permitan sustentar propuestas teóricas, como si pretendemos
aportar datos representativos concluyentes, el método biográfico y las «historias de vida mediáticas», concretamente para el análisis de procesos comunicativos, resultan muy enriquecedoras. Además, si se pretende aportar una visión
holística de procesos o fenómenos de gran complejidad podría ser interesante
complementar las narraciones personales con grupos focales y otro tipo de
aproximaciones empíricas que observen las interacciones grupales y puedan
ofrecer panorámicas más completas.
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