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ACEPRENSA
BOLETÍN MENSUAL • MAYO 2016 • Nº 58
TENDENCIAS
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www.aceprensa.com
SUMARIO
02
01
DE FONDO
DE LIBROS
03
DE CINE
FAMILIA
– Padres que impiden
crecer
LITERATURA
– Todos nuestros ayeres
– La familia Karnowsky
– El Ruiseñor
ESTRENOS DE CINE
– El libro de la selva
– Los milagros del
cielo
– Los recuerdos
EDUCACIÓN
INFANTIL Y JUVENIL
CINE EN DVD
– Deberes: agobios y
resultados
– No es invisible
– El puente de los
espías
04
DE OCIO
VIDEOJUEGOS
– Mario & Sonic en los
Juegos Olímpicos: Rio
2016
DE FONDO
FAMILIA
PADRES
QUE IMPIDEN
CRECER
por Josemaría Carabante
Una actitud excesivamente protectora, como la que muestran los llamados “padres helicóptero”, resulta perjudicial
para los hijos y dificulta su desarrollo
Los psicólogos hablan de la paradoja de la crianza para referirse a esa ambigüedad que sienten todos los padres: a la
satisfacción por ver crecer a sus hijos, se añade una intensa
ansiedad por su seguridad y por su futuro. Hoy este temor
parece haberse acentuado y se habla de padres helicópteros
en referencia a aquellos que se muestran excesivamente protectores con sus hijos y cuyo modo de educar resulta contraproducente.
How to Raise an Adult (Henry Holt & Company, Nueva
York, 2015), de Julie Lythcott-Haims, es uno de los últimos
ensayos dedicados a denunciar ese estilo “invasivo” y controlador que impide que los niños maduren. Con el fin de
protegerles y ayudarles, muchos padres bienintencionados
ahorran a sus hijos situaciones incómodas que resultan imprescindibles para su formación. A juicio de esta autora, los
“padres helicóptero” terminan no tanto “preparándoles para
la vida como protegiéndoles de ella”.
Desde que en la década de los noventa Foster Cline y Jim
Fay llamaron la atención sobre la excesiva implicación de los
padres como consecuencia de cambios culturales y económi-
ACEPRENSA MAYO 2016
cos, el fenómeno de los “padres helicóptero” –continuamente
revoloteando sobre sus hijos– se ha extendido entre las clases
medias y altas. Pero ¿a qué se refiere? Algunos especialistas
han resumido que se trata de un estilo educativo que tiende a
resolver todos los problemas de la vida del hijo, adelantarse a
sus deseos y a tomar decisiones por ellos, con independencia
de si pueden o no hacerlo por sí mismos.
La mejora en las condiciones de vida y una mayor conciencia sobre su responsabilidad como padres han involucrado más a las familias en la educación. Según el estudio “Modern Parenthood”, realizado en 2013 por el Pew Research
Center, los padres y las madres pasan más tiempo ahora con
sus hijos que hace décadas. También han caído ciertas barreras; existe más cercanía y se han desprestigiado las actitudes
autoritarias. Todo ello ha redundado en beneficio de la vida
familiar. Pero también es cada vez más fácil desarrollar inclinaciones hiperprotectoras. Si las deficiencias educativas de
los baby boomers se achacaban a la despreocupación de sus
padres, quizá las de las nuevas generaciones se deba a su presencia excesiva.
de la autoestima en los niños, aunque entendida desde una
óptica sentimental.
Los hijos de hoy día pertenecen a lo que se ha llamado
“la generación que siempre consigue un premio”, y en parte
se debe al esmero con que los padres se cuidan de no herir
los sentimientos de sus hijos. En la vida académica y familiar se ofrecen recompensas y gratificaciones por acciones o
conductas que antes se consideraban normales o exigibles,
y se aplaude como logro cualquier acción del niño para no
dañar su autoestima.
Sin embargo, como algunos estudios han mostrado, esto
hace a los niños muy susceptibles y más inseguros. Crea en
ellos además “una percepción equivocada de lo que es excelente y la falsa idea de que, hagan lo que hagan, ahora o en su
vida adulta, tendrán de alguna manera que ser premiados”.
Un niño con la agenda llena
Por otra parte, los padres también se han implicado más
en la vida de sus hijos debido a la obsesión cultural por el
éxito o por lo que David Brooks ha llamado los “logros de
currículum” (ver Aceprensa, 15-06-2015). Los “padres heLa obsesión por la seguridad
licóptero” quieren que sus hijos alcancen determinados esLythcott-Haims, que dirige el departamento de asesoramien- tándares y que triunfen, y les estimulan hasta el agotamiento y orientación de alumnos en la Universidad de Stanford, to, sometiéndoles a un horario sobrecargado de actividades
se ha percatado de una de las conseacadémicas y extraacadémicas que
cuencias de esa obsesiva implicación:
les saturan. Sin embargo, a juicio de
se ha retrasado el ingreso en la vida
Madeline Levine, que trabaja como
Los “padres helicóptero”
adulta y los jóvenes de hoy requieren
psicóloga con adolescentes desde
dificultan que los niños
de la ayuda de sus padres para hacer
hace más de treinta años, esta estraadquieran responsabilidades
cosas que antes resolvían sin su contegia no tiene buenos resultados.
y les dan una infancia
curso, como afrontar por sí mismos
Tanta exigencia, que contrasta
libre de peligros, pero
problemas académicos, profesionacon la condescendencia que muestambién de oportunidades
les o emocionales.
tran en otros aspectos, es la que
para progresar
En un artículo publicado en la repropuso en su momento la ya covista Education and Training (2014),
nocida Madre Tigre, Amy Chua (ver
dos investigadoras, J. Bradley-Geist y
Aceprensa, 3-01-2012). LythcottJ. Olson-Buchanan, mostraron que era más probable que los Haims denuncia versiones menos severas pero igual de
hijos sobreprotegidos carecieran de ciertas “aptitudes blan- perjudiciales para la salud psicológica de hijos y progenitodas”, como iniciativa, responsabilidad o capacidad de apren- res. Y, sobre todo, advierte de la transformación de la vida
der de los propios errores, importantes en el mercado laboral. familiar que ha provocado esa presión: “Ha habido un gran
Asimismo, relacionaron la “crianza invasiva” con una menor cambio cultural. El tiempo pasado en familia ha dejado de
eficacia en el empleo y con una mayor probabilidad de tener ser un tiempo relajante y de descanso. Ahora todo está esproblemas de adaptación en el entorno de trabajo.
tructurado, parcelado y organizado y repleto de actividaSin embargo, para Lythcott-Haims, esas actitudes de los des”.
padres helicópteros que tan perjudiciales se muestran para la
En una jornada infantil llena de ocupaciones impuesvida adulta nacen ya en esa desmesurada solicitud con que, tas, con la sensación de que hay cada vez más deberes, los
por ejemplo, protegen a sus hijos pequeños. Se evita que los padres ejercen la función de “asistentes” de sus hijos. Así
niños salgan solos de casa a una edad a la que ya podrían ha- evitan que asuman tareas domésticas o que se distraigan
cerlo sin peligro, se acolcha el entorno para evitar lesiones, se en juegos poco productivos, para que se centren y cumplan
les impide hablar con adultos o se contesta por ellos, etc. Los con las ambiciosas expectativas depositadas en ellos.
“padres helicóptero” miman tanto a sus hijos que dificultan
Sin embargo, la proyección de esta elevada exigencia
que adquieran de un modo natural autonomía e independen- en la niñez y en la adolescencia, además de haber increcia.
mentado los casos de estrés y ansiedad de padres e hijos y
extenuarles, aumenta las posibilidades de frustración tanto
Una autoestima solo sentimental
del niño, que no cumple con lo que se espera de él, como de
Para Lythcott-Haims, la proliferación de este modelo cons- los padres, que cuando no logran los resultados esperados,
tituye una reacción a la cultura familiar precedente y una piensan que han fracasado en su labor educativa.
respuesta a la presión social que existe sobre el éxito. Pero
además ha contribuido a su difusión la relevancia pedagó- Ayudar, no reemplazar
gica que desde hace varias décadas ha adquirido la cuestión Hay cierta contradicción en los modos de actuar de los “pa-
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dres helicóptero”, que oscilan así entre la indulgencia en
las cuestiones relacionadas con el carácter de sus hijos y
sus desorbitadas expectativas académicas. Lythcott-Haims
propone un estilo educativo intermedio y lleno de sentido
común que paulatinamente prepare a los hijos para la vida
adulta. Eso implica, entre otras cosas, la difícil decisión de
dejarles hacer las cosas por sí mismos, aun cuando se equivoquen. Ayudarles, señala, no es lo mismo que hacer todo
por ellos.
De modo general, y recogiendo los consejos de psicólogos infantiles, hay que evitar tres actitudes: hacer por ellos
lo que pueden hacer solos; hacer por ellos lo que casi pueden hacer solos y que, por esta razón, les enriquece; y, por
último, evitar que las exigencias estén motivadas por las
aspiraciones de los propios padres –por su propio ego–,
pues de otro modo “estaríamos construyéndoles un camino
que tiene que ver más con nosotros mismos que con ellos”.
En su libro Teach Your Children Well, publicado en
2012, Levine recomienda ejercitar un mayor desapego.
Eva Millet en Hiperparternidad (Plataforma, Barcelona,
2016), siguiendo a la psicóloga americana, propone una
“sana desatención” –confiar más en ellos, evitar controlarles y no atosigarles–. Se trata, en definitiva, de que como
educadores los padres pongan fin a esa “crianza invasiva”
que coarta el aprendizaje, cohíbe la adquisición de responsabilidades y ofrece a los niños una infancia vicaria, libre
en efecto de peligros, pero también de oportunidades para
progresar.
Jugar, una inversión segura
Para contrarrestar el estilo educativo de los “padres helicóptero”, Lythcott-Haims sugiere recuperar espacios lúdicos y reconocer la potencia pedagógica del juego. Jugando libremente, los niños desarrollan virtudes y destrezas:
aprenden a manejarse en el entorno y a relacionarse con
los demás, ponderan sus deseos y los expresan, se habitúan
al esfuerzo, ejercitan la generosidad y la paciencia, posponen la gratificación… Jugar es, en todos los sentidos, “una
inversión para la vida”.
Pero no se trata de incluir momentos concretos de esparcimiento en el atareado día a día de los niños, sino de
establecer “tiempos no estructurados” que les descansen y
relajen. Recomienda evitar los juegos programados y electrónicos, ya que en ellos los niños son normalmente espectadores pasivos y por tanto no fomentan su creatividad.
La asignación de tareas domésticas a los hijos es también insustituible en su desarrollo. Lythcott-Haims defiende su provecho formativo incluso también cuando se
cuenta con empleada del hogar. Ayudar en casa les enseña
a cumplir de un modo natural con lo que se espera de ellos,
les instruye sobre el valor del sacrificio, contribuye a que
aprecien las cosas y es un modo sencillo de que asuman
responsabilidades.
Comer y dialogar en familia
La sobreprotección puede dañar también la autonomía intelectual de los niños y complicar los procesos por medio
de los cuales elaboran opiniones propias, así como debilitar
su pensamiento crítico. ¿Cómo fomentar el desarrollo intelectual y emocional de los hijos? Lythcott-Haims lo tiene
claro: comiendo en familia.
Cuando en la mesa se favorece la conversación y se
pregunta a los niños por sus cosas, ofreciéndoles oportunidades para expresarse, se comparten situaciones y hay
un ambiente distendido y amable, se está formando adultos independientes, estables emocionalmente y maduros.
El diálogo entre padres e hijos es, así, una estrategia valiosa
que les enseña a pensar. Por medio de preguntas, y evitando sobre todo ofrecerles respuestas inmediatas, los padres
ayudan a que los hijos saquen sus propias conclusiones y
les orientan en la formación de sus propios criterios.
Para Lythcott-Haims, la educación tiene como objetivo
que el niño adquiera competencias y construya hábitos que
le ayudarán después en su vida adulta a alcanzar una existencia plena y satisfactoria. Pero también es consciente de
que no es posible educar sin el ejemplo. Con frecuencia, en
la literatura pedagógica se pone el acento en la mejora de
los hijos, pero tanto Lythcott-Haims como Levine o Millet
creen que es preciso que los padres tengan una vida propia.
Por eso les invitan también a “invertir en sí mismos”, cuidar sus relaciones y convertirse en los padres que quieren
ser, pero también en los que sus hijos realmente necesitan.
ACEPRENSA MAYO 2016
EDUCACIÓN
DEBERES: AGOBIOS
Y RESULTADOS
por Aceprensa
La abundancia de tareas para casa puede causar estrés en
los escolares y no siempre asegura buenas notas
El caso de las matemáticas
En la mayoría de países, a partir de los 13 años las chicas se No obstante, entre la sensación de agobio y el número de
sienten más agobiadas que los chicos por las tareas escolares. horas dedicadas a los deberes no siempre hay una relación
La relación entre tiempo dedicado a las tareas y rendimiento directa; o al menos, la relación varía por países. Según un
académico es clara a nivel intra-nacional, pero no en la com- reciente análisis de la OCDE, centrado en los estudiantes
paración internacional.
de 15 años que en la prueba PISA de 2012 obtuvieron malos
Un informe de la Organización Mundial de la Salud pre- resultados en matemáticas, algunos de los que más tiempo
sentado recientemente ha analizado varios indicadores de sa- emplean semanalmente en hacer deberes son los italianos,
lud y bienestar en la juventud europea, y las diferencias entre irlandeses o españoles, tres países que también aparecían
sexos y clases sociales. Un apartado estudia la relación entre arriba en el ranking de agobio. Sin embargo, holandeses y
la “presión escolar” y la calidad de vida, en ambos casos según griegos, que no decían sentir especial presión por las tareas,
la percepción de los propios jóvenes. Los autores señalan que también dedican un tiempo superior a la media. A la inversa,
la sensación de agobio por los deberes del colegio está rela- en Eslovenia o Finlandia, muchos sienten agobio, según la
cionada con un aumento en la prevalencia de determinadas OMS, pero, según el informe de la OCDE, la dedicación a los
enfermedades o molestias, como dolores de cabeza o proble- deberes está por debajo de la media.
mas digestivos.
En cambio, sí parece haber una
En la mayoría de países, los esturelación objetiva entre tiempo emdiantes de familias adineradas dicen
pleado en tareas escolares –de todas
En la mayoría de
sentirse más agobiados por las tareas
las asignaturas– y rendimiento en
países, los estudiantes
escolares que los de clase social más
matemáticas. Incluso descontando
modesta. El fenómeno se observa en
el factor socioeconómico y la trayecde familias adineradas
los dos sexos, aunque es más acusatoria anterior en la materia, a más
dicen sentirse más
do entre ellas. Algunos de los países
dedicación mejores resultados. Cuaagobiados por las tareas
donde la diferencia es mayor son Litro horas de deberes a la semana auescolares que los de clase
tuania, Eslovenia o Italia. En España,
mentan claramente la probabilidad
social más modesta
en cambio, la renta apenas influye
de alcanzar el nivel mínimo. Entre
en este aspecto, ni para los chicos ni
los que llegan y los que se quedan por
para las chicas.
debajo, la diferencia de dedicación a
Por lo general, la sensación de agobio aumenta con la tareas es de una hora semanal.
edad, sobre todo entre las chicas. De media, a los 11 años se
No obstante, si se considera el estudio de las matemátisienten presionadas por las tareas un 22% de las chicas y un cas fuera del colegio, resulta que son los alumnos con peores
24% de los chicos. Es la única edad en la que ellos están por notas los que más horas dedican. Quizá se vean obligados
delante. A los 13, ya son un 38% y un 33% respectivamente, y
por sus padres a acudir a clases de refuerzo; pero también
a los 15, los porcentajes llegan al 51% y 39%. Solo en dos paí- parece que se apuntan más a actividades complementarias
ses la presión de los chicos es similar a la de sus compañeras. relacionadas con la materia, sobre todo si comportan algún
En cambio, la diferencia resulta especialmente abultada en componente lúdico. Estos cebos sirven para atraer a los maNoruega, Suecia, Portugal, Italia o Inglaterra.
los estudiantes, pero no están ayudando a cerrar la brecha
En la mayoría de países, los estudiantes de familias adi- con los otros.
neradas dicen sentirse más agobiados por las tareas escolares
De todos modos, la relación entre deberes y rendimiento
que los de clase social más modesta
solo es clara en cada país; cuando se comparan unos países
Los estudiantes españoles aparecen entre los más agobia- con otros, no lo es tanto. En algunos de los mejor situados en
dos, sobre todo a partir de los 13 años. Hasta entonces, los la última prueba PISA de matemáticas, como China o los Paíchicos sienten más la presión de las tareas. Después la ten- ses Bajos, los alumnos hacen más deberes que la media. En
dencia se invierte, aunque la diferencia entre sexos está por cambio, los chicos finlandeses logran también buenas notas
debajo de la media.
con el mínimo estrés.
ACEPRENSA MAYO 2016
DE LIBROS
LITERATURA
TODOS NUESTROS AYERES
Natalia Ginzburg
Lumen. Barcelona (2016).
360 págs. 20,90 € (papel) / 12,99 € (digital).
Traducción: Carmen Martín Gaite.
El próximo 14 de julio de 2016 se
cumple el primer centenario del
nacimiento de Natalia Ginzburg
(Palermo 1916-Roma 1991), una de
las escritoras más importantes de
la literatura italiana del siglo XX.
En castellano se han publicado
sus novelas más conocidas, como
Léxico familiar y Las pequeñas
virtudes, además de sus ensayos.
Sus novelas suelen ambientarse
en la época fascista y durante la
Segunda Guerra Mundial, con la
influencia de este clima político en
las relaciones de los personajes,
siempre tratados con sencillez y
humanidad.
Todos nuestros ayeres (que fue
traducida al castellano con el título
Nuestros ayeres) fue publicada en
1952. El libro ofrece una visión del
periodo de la resistencia y posterior clandestinidad en una Italia en
guerra, a través del concierto de las
voces de unos jóvenes de familia
burguesa.
La mirada de Natalia Ginzburg,
particular e individualista, se modela a golpe de experiencia y de cotidianeidad; lo que importa son las
trivialidades y pequeñas grandezas
de los personajes, que resultan
tratados con mimo por su autora,
aunque no les ahorra el verse enfrentados a un destino difícil.
La prosa, condensada, precisa, lírica y contenida a un tiempo,
desvela una singular maestría en el
retrato íntimo del alma humana, en
especial la femenina, a la que con
frecuencia atribuye un cierto toque
ingenuo que la embellece. La tristeza lapidaria de algunas secuencias
queda amablemente compensada
por el tono humorístico habitual
en esta novelista y que recuerda
el de otros narradores italianos de
posguerra.
BEGOÑA LOZANO
LA FAMILIA KARNOWSKY
Israel Yehoshua Singer
Acantilado.Barcelona (2016).
553 págs. 29 €.Traducción: Rhoda Henelde
Abecasís y Jacob Abecasís Hachuel.
Originariamente, esta novela fue
publicada en yiddish en 1943. Su
autor, polaco de origen judío, nació
en 1893 y murió en Nueva York
en 1944, donde vivía desde 1934.
Comenzó a escribir y a publicar en
yiddish en 1916. Es uno de los tres
hermanos Singer, todos escritores.
Los otros son el hermano menor,
Isaac Bashevis Singer, Premio Nobel
de Literatura, y Esther Kreitman,
la hermana mayor. Todos firmaron
como Singer, derivado de su apellido real, Zinger.
El libro recrea tres generaciones
de la familia Karnowsky que viven
en dos escenarios distintos, Berlín y
Nueva York. Todo, enmarcado en un
cambio de época, con una guerra
por medio y la inminente llegada de
los nazis al poder en Alemania.
Cada generación da nombre a
una parte de la novela. La primera
(David), la del abuelo, es grandiosa. Es un personaje que se rebela
contra la actitud pueblerina de los
judíos de Polonia, que rechazan la
cultura y todo lo que suene a intelectual. Por eso, David se traslada
con su mujer a Berlín, donde las
corrientes judías son más avanzadas. La mujer vive en una constante sumisión al marido, además de
sufrir porque su alemán es muy deficiente y solo se encuentra a gusto
hablando en su yiddish natal. Esto
la retrae del contacto con otras
personas, aunque sean judías; solo
está a gusto con los familiares de
su pueblo que han emigrado como
ellos, a los que su marido no acepta. Tienen un hijo, Georg.
La segunda generación es la de
Georg, que se ha casado con una
mujer cristiana y aria, lo que provoca una ruptura con las tradiciones familiares de las que realmente
siempre ha estado desvinculado,
pues él se siente judío solo a medias. Es un médico afamado, pero
la familia de su mujer tampoco le
acepta plenamente por ser judío.
Esta segunda parte, más compleja,
acaba con la llegada de los nazis al
poder.
La tercera generación vive ya en
Nueva York. El último de la línea,
Yegor, un inconformista y un fracasado, no se adapta ni al nuevo país
ni a su condición de judío.
Las dos primeras partes son más
literarias y dan pie al autor para
recrearse en los ambientes y en las
costumbres judías. La última parte,
la más trágica, es quizás la más
débil desde el punto de vista literario. Lo mejor de esta interesante y
ambiciosa novela es la confluencia
de caracteres, muy dispares, y el
retrato de las costumbres y tipos
judíos. La descripción de los conflictos de los distintos personajes
es profunda y realista.
ALBERTO PORTOLÉS
ACEPRENSA MAYO 2016
EL RUISEÑOR
Kristin Hannah
Suma de Letras. Barcelona (2016).
592 págs. 19,90 € (papel) / 4,99 € (digital).
Traducción: Laura Vidal.
Novela de ficción histórica, ambientada en Francia, que arranca
en la década de los cuarenta y se
extiende hasta la actualidad. La
norteamericana Kristin Hannah
presenta una historia de amor y
guerra ganadora de premios como
el Publishers Weekly, el Barnes &
Noble y el Gooodreads.
1939. En la población de Carriveau, en pleno Valle del Loira, resi-
den las hermanas Mauriac: Vianne
e Isabelle. Los nazis están a punto
de invadir Francia cuando Vianne despide a su marido, Antoine,
que marcha al frente. Su hermana
Isabelle es una joven rebelde e inconformista que vive a su aire.
Así arranca este extenso relato
que crece en intensidad conforme avanza la narración. Son dos
mujeres muy diferentes entre sí,
con modos casi antagónicos de
afrontar los problemas, por lo que
no faltan las desavenencias. Vianne
es prudente y temerosa, mientras
Isabelle es audaz y atrevida. Sin
embargo, el dolor les unirá cuando
la crudeza de la vida les exija ser
heroicas.
El ejército alemán domina el
país, comienzan los bombardeos
y los ataques. Isabelle se niega a
plegarse al gobierno de Vichy y,
tras conocer a un partisano, se une
a la Resistencia. Conocida con el
nombre clandestino de El Ruiseñor, realiza arriesgadas misiones.
Mientras, en casa de Vianne, que
ha rescatado a numerosos niños
judíos, se instala un capitán alemán
con quien tendrá que convivir en
una comprometida situación.
Como telón de fondo discurren los hechos históricos, pero lo
importante en el libro no son los
acontecimientos sino las personas,
su lucha contra la injusticia y su
esfuerzo por sobrevivir. Los personajes están tallados sin idealismo,
pues Hannah los dibuja de forma
creíble: con dudas, sombras y
errores, ante la presión que han de
soportar. Además, tiene el acierto de lograr una obra emotiva sin
deslizarse hacia el melodrama ni el
sentimentalismo. Lógicamente, se
describen atrocidades bélicas, pero
en el conjunto destacan más las
secuencias emocionantes.
El Ruiseñor es una novela amena, contada con frescura y calidez.
Una obra sobre la Resistencia
desde un punto de vista psicológico que describe distintos modos
de reaccionar ante el horror. Dos
personalidades y dos formas de
enfrentarse a la guerra.
años, van a tomar un avión a
Nueva York: Laureth necesita
que Benjamin la guíe de modo
que nadie se dé cuenta de su
ceguera. El motivo del viaje es
que su padre, un escritor conocido, ha desaparecido y, aunque
su madre no parece preocupada, Laureth sí lo está, y
más aún cuando lee un correo
electrónico misterioso en el que
alguien de Nueva York le dice
a su padre que tiene su libreta
de notas.
Una parte de la tensión que
comunica el relato está en que
Laureth no hace descripciones
de lo que cualquiera vería, sino
de sonidos y olores, y que su
narración va siguiendo su hilo
de recuerdos y pensamientos,
las conjeturas que hace y las
tácticas que usa para que, a su
alrededor, nadie descubra su
ceguera. Su hermano Benjamin
es también un personaje formi-
dable, que combina reacciones
propias de niño de siete años
con otras de chico muy listo
(tal vez demasiado) que, además, tiene un don particular
con los aparatos electrónicos:
se funden cuando los toca,
quiera o no.
El libro incluye, a veces,
textos a mano de la libreta del
padre de los protagonistas, un
hombre con una gran obsesión
con el significado que pueden
tener las coincidencias y con
lo que han dicho autores como
Jung, Pauli o Einstein acerca
de la cuestión. Todo esto, que
también comenta Laureth para
ir resolviendo los distintos pasos de la intriga, podría estar
más simplificado. Una parte del
desenlace, la solución al misterio de la desaparición del padre, desentona de la brillantez
de otros tramos de la novela.
REYES CÁCERES
LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
NO ES INVISIBLE
Marcus Sedgwick
Bambú. Barcelona (2014). 276 págs.
11,90 €. Traducción: Julia Alquézar.
A partir de 13 años.
Novela original, divertida e
inteligente, que se podría calificar de novela puzle y de novela
filosófica. Su principal baza es
la narradora, Laureth, una chica ciega de dieciséis años. La
historia empieza cuando ella y
su hermano Benjamin, de siete
LUIS DANIEL GONZÁLEZ
ACEPRENSA MAYO 2016
DE CINE
CARTELERA
EL LIBRO DE LA SELVA
Director: Jon Favreau.
Guion: Justin Marks.
Voces originales: Bill Murray,
Ben Kingsley, Idris Elba, Scarlet
Johansson, Lupita Nyong’o.
105 min.
Todos.
En 1894, Rudyard Kipling (Bombay,
1865-Londres, 1936) publicó una
recopilación de cuentos que habían
ido apareciendo en periódicos. En
1967, Disney dulcificó la historia en
una gran película, cuyo principal
logro fue traducir el humor vitalista
de Kipling en unas coreografías prodigiosas que forman parte del gran
cine musical norteamericano.
El neoyorquino Favreau, primer
director de la saga Iron Man y productor de Los Vengadores, está muy
marcado por los comic de la Marvel.
La lectura que hace Favreau del
cuento es propia de un comiquero
(fíjense en el plano final y en los créditos) y está hecha para comiqueros:
un relato sincopado que busca satisfacer a un público amplio, contando
la historia, con espectacularidad,
realismo y verosimilitud dramáticas
que no obvian la violencia del relato,
pero la mitigan con hábiles secuencias que asustan aunque sin aterrar,
por el uso de la elipsis y el fuera de
campo.
La apertura de la película es fascinante e incluye una de las mejores
transiciones que ha hecho Disney.
La presentación de personajes y el
primer acto tienen un tempo muy
conseguido. Centenares de diseñadores gráficos usan la tecnología
para digitalizar paisajes y animales,
logrando que su interactuación con
el simpático niño protagonista sea
deslumbrante. Las voces originales
de actores muy conocidos contribuyen.
En el resto de la película, la larga
secuencia con los monos no funciona bien, y el tercer acto es vibrante y
épico, quizás demasiado. Buena película. El 3D está bien, pero también
en este caso me parece un incordio.
Los niños muy pequeños pueden
asustarse.
ALBERTO FIJO
LOS MILAGROS DEL CIELO
Directora: Patricia Riggen.
Guion: Randy Brown.
Intérpretes: Jennifer Garner, Queen
Latifah, Martin Henderson, Eugenio
Derbez, Kylie Rogers.
109 min.
Todos.
Los milagros del cielo cuenta una
historia real: el calvario que sufre la
familia Beam desde el momento en
que diagnostican a la pequeña Anna,
de 10 años, una pseudoobstrucción
intestinal –enfermedad rara e incurable–, hasta su insólito desenlace. Los
Beam –Christy, Kevin y sus tres hijas–
son una familia feliz, profundamente
cristiana, pero esta enfermedad
supone una dura prueba para su fe.
La cinta está basada en el libro
homónimo escrito por Christy Beam,
en la que cuenta su historia. El guion
de Randy Brown (Golpe de efecto)
se centra en la lucha de la madre por
salvar a su hija. El guion aboceta, y
hay que lamentar que no insista más,
una serie de temas de gran calado: la
propia reacción de Christy y su marido ante el silencio de Dios, la falta de
solidaridad de algunos santurrones
oficiales, la reacción de las hermanas
ante el vuelco de la situación familiar,
etc. Randy Brown se limita a rozar
estos temas, como si temiera un
rechazo, y cada uno de ellos bastaría
para proporcionar al filme otro calado, como hizo El aceite de la vida, o
el propio Frank Capra en la mucho
más sensible ¡Qué bello es vivir!
Riggen conmueve, principalmente,
con el retrato del sufrimiento hospitalario de la niña y de su madre, y
con la magnífica interpretación de
Jennifer Garner, actriz que suele rendir por debajo de sus posibilidades.
Después lanza un mensaje entusiasta
y lleno de alegría, apostando por
la fe. La película está pensada para
un público creyente y cumple su
objetivo con creces, pero sin duda
el guion daba más de sí, y la película
podría haber resultado más redonda
y profunda.
FERNANDO GIL-DELGADO
LOS RECUERDOS
Director: Jean-Paul Rouve
Guión: Jean-Paul Rouve y David
Foenkinos, a partir de la novela de
este. Intérpretes: Michel Blanc, Annie
Cordy, Mathieu Spinosi, Chantal
Lauby, William Lebghil, Flore
Bonaventura.
92 min.
Jóvenes.
La anciana Madeleine acaba de enviudar. Su recién jubilado hijo Michel,
ACEPRENSA MAYO 2016
de acuerdo con sus hermanos, la
manda a una residencia para la tercera edad, lo que ella acepta a regañadientes. Casi lo único que ilumina
sus días son las frecuentes visitas de
su nieto Romain, que sueña con ser
escritor, y trabaja de recepcionista
de noche en un hotel.
Amable comedia de esas que entrega el cine francés con pasmosa
facilidad. El actor Jean-Paul Rouve,
en su tercera película como director, adapta una novela de David
Foenkinos (ver Aceprensa, 20-022013), y logra lo más difícil en un
film de este tipo, el ritmo perfecto,
adecuado para una trama entrañable, de tono optimista y esperanzado, que reconcilia con el género
humano.
Personajes bien descritos, relaciones creíbles, buenas ocurrencias
y conflictos. Las oraciones en el cementerio, con la llegada impuntual
de uno y otro personaje, escenas
con que se abre y cierra el film, son
un buen botón de muestra de la
sólida estructura. Mathieu Spinosi
resulta muy adecuado, con su aire
naif y soñador, para componer al
nieto, y hace creíble la conexión
especial con su abuela, la veterana
Annie Cordy. Y Michel Blanc encarna bien las neuras del hijo, buen
tipo, algo cuadriculado, sosainas y
con problemas de comunicación,
que atraviesa una pequeña crisis
conyugal con el amor de toda su
vida, bien encarnada por Chantal Lauby, el sentido común y la
paciencia en persona. Además hay
una buena pléyade de secundarios,
en muchos casos con solo una escena, perfectamente escogidos; se
nota que el director es actor.
JOSÉ MARÍA ARESTÉ
CINE EN DVD
EL PUENTE DE
LOS ESPÍAS
Director: Steven Spielberg
Guion: Matt Charman, Ethan
Coen, Joel Coen.
Intérpretes: Tom Hanks, Mark
Rylance. Amy Ryan, Alan Alda,
Sebastian Koch.
141 min.
Jóvenes. (V)
Oscar: actor de reparto (Mark
Rylance).
Hacía mucho tiempo que Steven Spielberg no rodaba una
buena película, o si se prefiere
una película que se acercara a
sus obras de mejor nivel. A mi
juicio, estamos ante su obra
más lograda desde Minority Report (2002). Spielberg recupera
el ritmo narrativo con una sátira escrita por los hermanos
Coen y Matt Charman sobre
la guerra fría y el espionaje
que cuenta con habilidad un
caso real.
El diseño de producción
es, como siempre, excelente,
aunque Spielberg trabaja por
primera vez con el ganador
del Oscar Adam Stochhausen
(El Gran Hotel Budapest): la
recreación de la construcción
del muro es sencillamente inolvidable y supone una nueva
muestra de poderío del que es
desde hace años uno de los
productores y directores que
realmente hace lo que quiere. La fotografía y el montaje
de los habituales compañeros
de viaje Janusz Kamilski y
Michael Kahn hace que desde
el primer minuto te sientas en
territorio Spielberg.
El que no estaba y ha
vuelto es Spielberg, el narrador que nos mantenía en el
borde de la butaca durante
dos horas. Las aventuras son
las de James Donovan, un
abogado experto en seguros, al
que proponen la defensa de un
espía ruso, detenido en Nueva
York. La película construye un
héroe muy propio del director,
un buen profesional ya maduro, que tiene que cumplir un
papel decisivo en un mundo
que no es el suyo, con las
armas que conoce. El ritmo
pausado, la manera de evitar
situaciones grandilocuentes y
la tensión narrativa del tercer
acto son excelentes. Hanks
y Rylance se lucen en unos
diálogos en los que la mano de
los Coen se percibe con nitidez.
El retrato de la CIA es inteligente. Spielberg enfría todo
lo que cuenta, lo simplifica,
le quita barroquismo. Viene a
decir que te puedes esperar
cualquier cosa de la CIA, porque al final, lo que cuenta son
las personas.
ALBERTO FIJO
ACEPRENSA MAYO 2016
DE OCIO
VIDEOJUEGOS
MARIO & SONIC EN LOS
JUEGOS OLÍMPICOS:
RIO 2016
Género: Deportes
Plataformas: 3DS, Wii U
(próximamente).
Desarrollador: SEGA.
Distribuidor: Nintendo.
PEGI: 7.
Contenidos: Violencia caricaturizada.
Idioma: Español.
Precio: 39,95 euros.
De nuevo, con motivo de los
JJ.OO., se lanza la entrega correspondiente de la franquicia que
convierte en atletas a los personajes más conocidos de SEGA y
Nintendo.
Pensado para todo tipo de usuarios, es un producto accesible. Se
aprecia en el control, que emplea
la pantalla táctil y tres botones
para demandar ritmo y frecuencia
en las pulsaciones; se confirma con
el planteamiento de las pruebas,
que carecen de complicación y
se explican someramente al comienzo. Aunque no se exige un
conocimiento detallado de cada
modalidad, quien desconozca sus
peculiaridades puede tener una
pequeña desventaja porque ciertos
movimientos (como inclinarse para
cruzar la meta) se obvian en las
instrucciones.
En total se incluyen catorce
pruebas, una cantidad sustancialmente menor que en la entrega de
2013, que apuestan por la variedad
aunque a la larga resulten monótonas. Para compensarlo se han
incluido versiones Extra de las mismas, variantes que introducen nuevas normas y útiles para aumentar
el desafío.
Las novedades más destacables
son el fútbol y el golf. La primera
prueba ofrece partidos de siete
jugadores sin demasiada dificultad. La cosa se complica en el golf,
donde hay que calcular la dirección
y fuerza del golpe teniendo en
cuenta el viento y el palo adecuado. Una modalidad sorprendentemente sólida dedicada a los más
pacientes.
Además de las competiciones
clásicas, se incluyen tres modos
de juego adicionales. El primero
es Aventuras en Río, donde controlaremos la carrera deportiva de
nuestro Mii pudiendo entrenarle,
vestirle y hacer que se relacione
con los demás personajes para
avanzar su anecdótica trama.
Otro modo es el clásico VS, juego competitivo local en el que el
propietario del juego se enfrenta
a otros tres usuarios de la consola
permitiéndoles descargar los datos
necesarios. Se echa de menos el
juego a través de Internet aunque
las partidas se prestan más a la
compañía presencial.
El último de los modos es la
curiosa Maratón de bolsillo. Aquí
el reto implica al usuario y a su
entorno real porque consiste en recorrer 42,195 km siendo la máquina
quien lleva la cuenta de los pasos.
Afortunadamente no se exige un
cumplimiento estricto sino que
cada paso contabiliza como un
metro, haciéndolo más llevadero.
Se fomenta además el ejercicio
otorgando recompensas con el uso
y el cruce con otros jugadores por
la calle.
Artísticamente cumple, destacando las voces en español de los
personajes de SEGA, aunque su
apartado técnico sea mejorable al
perder fluidez por momentos. Pese
a poder escoger el propio Mii como
atleta, su otra pega es la obligatoriedad de escoger entre cinco de
los cuarenta personajes disponibles
de las compañías enfrentadas. Esto
limita las posibilidades sin razón
aparente, y relega a la mayor parte
de la plantilla al puesto de contrincantes durante las pruebas.
Un título recomendado para
toda la familia por su inocuidad
y sencillez de control pese a que
los jugadores experimentados lo
encontrarán demasiado simple.
Con un uso adecuado, fomenta la
sana competencia, la constancia y
la superación.
ENRIQUE CANTO GAITERO
SIGLAS CINE / VIDEOJUEGOS
V violencia
S detalles sensuales
X sexo explícito
D diálogos soeces
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