Desde el Bordo Poniente a Cemex

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Del Bordo Poniente a CEMEX: el apoyo del MDL a la
incineración de residuos en cementeras
Jorge Tadeo Vargas, Revuelta Verde, México
Mariel Vilella, Alianza Global para Alternativas a la Incineración
Enero 2013
Planta de cemento en Huichapan, México
1
Introducción
La Ciudad de México genera la tasa más alta
de residuos sólidos urbanos (RSU) del país
de México: 15000 toneladas diarias,1 la
mayor parte de las cuales han sido
enterradas en el relleno del Bordo Poniente,
el vertedero más grande de América Latina.
Tras la decisión de cerrar el vertedero en
Diciembre de 2011, se pasan a enviar unas
12.000 toneladas a plantas cementeras
situadas en los Estados vecinos,
principalmente en Tepeaca (Estado de
Puebla) y Huichapan (Estado de Hidalgo),
para ser co-incineradas,2 con importantes
consecuencias sociales y medioambientales.
Por un lado quedan excluidos los
recicladores que se ganaban la vida en el
Bordo Poniente recogiendo, clasificando y
revendiendo materiales reciclables para su
subsistencia; por otro lado, las comunidades
donde están instaladas las plantas
cementeras reciben los impactos directos de
la contaminación ambiental química como
consecuencia de la incineración de RSU.
En el caso de Huichapan, el envío de
residuos del Bordo Poniente a la planta
cementera para su incineración des de
principios de 2012 ha levantado la oposición
de la comunidad local, que se ha organizado
para denunciar los graves impactos en la
salud pública y el entorno. Ante la presión
ciudadana y en un movimiento histórico y
sin precedentes en México, el Gobierno de
Hidalgo ha reconocido en Septiembre de
2012 que la incineración de residuos de la
Ciudad de México en Huichapan viola las
leyes estatales de residuos y ha obligado a
CEMEX a parar tal incineración.
A pesar de esta declaración de ilegalidad
estatal de esta actividad en la planta de
CEMEX, el proyecto de CEMEX espera ser
aprobado a finales de enero 2013 por el
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), el
brazo internacional para el comercio de
emisiones de carbono del Protocolo de
Kyoto, que desafortunadamente apoya la
incineración de residuos en cementeras como
estrategia de mitigación del cambio
climático. La aprobación final del proyecto
todavía no está confirmada pero se realizará
de forma automática si los miembros de la
Junta Ejecutiva del MDL no deciden lo
contrario.
Este estudio de caso presenta la historia del
cierre del Bordo Poniente y el destino de las
12000 toneladas de residuos que fueron
enviadas a las plantas cementeras de
Huichapan. Los argumentos y evidencias
aportadas muestran que el MDL no debe
legitimar tal actividad y que su mandato
para con la lucha contra el cambio climático
y el desarrollo sostenible se verá gravemente
comprometida si se decide avanzar por ese
camino.
1
Gaceta Oficial del Distrito Federal, nº925, 13
Septiembre de 2010, disponible en
http://www.sma.df.gob.mx/rsolidos/03/local/03clave.
pdf
2
La co-incineración se refiere a la utilización de residuos
como combustible habitual o complementario en
hornos industriales o plantas de energía, cuya
finalidad principal sea la generación de energía o la
fabricación de productos materiales. También pueden
tratar los residuos para su eliminación.
2
El relleno más grande de América
Latina: el Bordo Poniente
El Bordo Poniente comienza su vida como
relleno sanitario para el Distrito Federal y
su área metropolitana a principios de la
década de los noventa. Este relleno
sanitario, ubicado en las cercanías del lago
de Texcoco, dentro del municipio de
Nezahualcoyotl y perteneciente a la cuenca
del Río Moctezuma, dispone de 680
hectáreas divididas en cuatro etapas. En la
última etapa, abierta en 1994, se disponían
hasta su cierre 13.401 toneladas diarias de
RSU, con una composición del 55,5% de
materia orgánica, un 20% de material
reciclable y alrededor de un 24% de
materiales irrecuperables bajo las
condiciones actuales del mercado.3
Desde 1997, el Gobierno del Distrito
Federal empezó a introducir ciertas
mejoras en el manejo de los RSU en la
Ciudad de México en gran parte gracias a
ciertos cambios en la legislación, que
otorgaron un mayor control a los
municipios para el manejo de los rellenos
sanitarios. Estos cambios se fueron dando
de manera paulatina, llegando a la
recolección semi-diferenciada de
materiales inorgánicos y orgánicos,
permitiendo el manejo de los residuos
orgánicos para la producción de composta
en lugar de ser enterrados en el relleno
sanitario. Las tres plantas de selección de
residuos sólidos (Santa Catarina, Bordo
Poniente y San Juan de Aragón), se
encargaban de la recuperación de
materiales valorizables inorgánicos. Aún
así, los datos señalan que estas
instalaciones estaban infrautilizadas y que
trabajaban a un 71% de su capacidad
(llegaban menos residuos de los que se
3
Gaceta Oficial del Distrito Federal, nº925, 13
Septiembre de 2010, disponible en
http://www.sma.df.gob.mx/rsolidos/03/local/03clave.
pdf
habrían podido reciclar o compostar). La
planta de composta del Bordo Poniente en
particular estaba compostando a un 44%
de su capacidad, según datos de 2008.4 En
última instancia, la mayor parte de
residuos del Distrito Federal quedaba en el
relleno como residuos irrecuperables,
convirtiéndose en un problema ambiental
tanto para la atmósfera debido a la
liberación de partículas y gases, como para
la cuenca del Río Moctezuma incluido el
Lago de Texcoco, por los lixiviados que se
escurrían hacia el río y sus afluentes. Esto
ocurría principalmente por una falta de
mantenimiento de las membranas del
relleno.
En cuanto al sector del reciclaje informal, el
Bordo Poniente contaba unos 1500
pepenadores que recolectaban , clasificaban
y vendían materiales reciclables que
llegaban mezclados entre los residuos de la
ciudad. Los recicladores informales
ganaban un promedio de 50 dólares al
mes, que a pesar de ser muy inferior al
salario mínimo nacional, era fundamental
para ellos y sus familias.
En 2011, el Bordo Poniente estaba en su
cuarta etapa y llegando al fin de su ciclo de
vida como relleno sanitario, estando
contemplado su cierre para principios de
marzo del 2012. Sin embargo, después de
muchos problemas derivados
principalmente del escurrimiento de
lixiviados, y una falta de acuerdo para
impulsar alternativas claras al Bordo
Poniente por parte del Gobierno del
Distrito Federal (GDF) y la Comisión
Nacional del Agua (CONAGUA), el Bordo
Poniente fue cerrado sorpresivamente a
inicios del mes de diciembre del 2011, unas
semanas antes de la fecha prevista. El GDF
buscó soluciones temporales para la
disposición final de las 13 mil toneladas de
RSU que antes iban al Bordo Poniente,
utilizando rellenos sanitarios en otros
4
Ídem 3
3
municipios pertenecientes a la zona
metropolitana (Ixtapaluca, Cuautitlán
Izcalli, Tecámac, Naucalpan y Xonacatlán)
y acelerando las pláticas que venían
teniendo desde el año 2010 para cerrar un
contrato con la empresa CEMEX para coincinerar los RSU en los hornos de dos de
sus plantas productoras de cemento.
La decisión de cerrar el Bordo Poniente
generó un fuerte malestar social, en primer
lugar a las más de 1500 familias que
perdieron su fuente de ingresos principal.
Los pepenadores, agrupados en el Frente
Único de Pepenadores del Distrito Federal,
habían ya mantenido un bloqueo del
Bordo Poniente en protesta por la
inminente pérdida de trabajo que les
supondría el cierre del mismo. En las
negociaciones mantenidas con el Gobierno
del Distrito Federal para su reubicación, el
Gobierno solo ofreció 600 puestos de
trabajo.5
gas de relleno una vez cerrado.6 Se planteó
presentar este proyecto al MDL para
acceder a los créditos de carbono, siendo
éste un atractivo más para la empresa
privada que ganara la licitación. Si bien es
cierto que captar el metano del relleno era
la solución más viable para evitar que estas
emisiones fueran a la atmósfera – dado el
estado extremo de acumulación de
residuos mezclados en el Bordo Poniente
que imposibilitaban tratamientos
alternativos como la minería de relleno-, el
sumatorio final de los impactos sociales,
económicos y medioambientales fueron
muy negativos. Miles de personas
perdieron su trabajo y sustento, el Bordo
Poniente y la extracción de gas fueron
privatizadas y la incineración de residuos
conllevaría inevitablemente varios
problemas de salud para muchos.
Otro conflicto generado por el cierre del
Bordo Poniente es la deuda que el GDF
absorbió al tomar la decisión de contratar a
CEMEX como la empresa encargada de la
disposición final de los RSU. El contrato
establecía que CEMEX cobraría 140 pesos
(11 USD) por cada tonelada recibida para
su incineración, más otros 160 (12,7 USD)
pesos por su transporte hasta las plantas
cementeras, sumando un total de 300 pesos
(23,8 USD) por tonelada. Así, desde
Diciembre de 2012, 3.000 toneladas diarias
de RSU son enviadas a las plantas
cementeras, con un pago asociado de
900.000 pesos diarios (aproximadamente
25.000 USD diarios.
El cierre del Bordo Poniente también se
convirtió en una oportunidad para que el
GDF lanzara a licitación la extracción del
6
5
Arturo Morales, Mantienen bloqueo en relleno
sanitario Bordo Poniente. Milenio, 23 Noviembre de
2012, en:
http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/6f884
837c88479918936c0bbebb26bbe
Redacción, El DF informará sobre plan para extraer
metano de ex vertedero. El Informador, 10 Abril
2012, en:
http://www.informador.com.mx/economia/2012/3690
11/6/el-df-informara-sobre-plan-para-extraer-metanode-ex-vertedero.htm (acceso de 17 enero de 2012)
4
El desplazamiento de los recicladores de base
Sin lugar a dudas, el impacto más visible de los proyectos de construcción de rellenos
sanitarios es el desplazamiento del sector del reciclaje informal – los pepenadores que
pierden su trabajo. En los países elegibles para proyectos de MDL como México, los
municipios que han desarrollado sistemas de reciclaje formales son una rareza, pero suelen
alcanzar altas tasas de reciclaje gracias a un sector informal bien organizado. Los recicladores
de base se dedican a recolectar, recuperar, y limpiar materiales reciclables para poderlos
vender a través de intermediarios de vuelta a los fabricantes. De este modo, ofrecen un
servicio de triple a la sociedad: el municipio ahorra importantes costes de gestión de
residuos, se reducen dramáticamente los gases de efecto invernadero y la contaminación
tóxica, y un gran número de pobres urbanos que de otro modo serían indigentes pueden
ganarse la vida de un modo digno a pesar de las graves condiciones de vulnerabilidad que
enfrentan.7
El papel del sector informal en la recuperación de recursos y la mitigación del cambio
climático asociada es muchas veces pasado por alto en los países en desarrollo. Los
recicladores necesitan apoyo para crear cooperativas, tener acceso a mejores equipamientos,
negociar el acceso directo a las fuentes de residuos, y en general mejorar su salud, seguridad
y medio de vida. Los gobiernos de las ciudades en países en desarrollo necesitan ayuda para
entender el valor del sector informal e incorporar el sector informal en las estrategias de
residuos.
.
7
WASTE and SKAT, “Economic Aspects of Informal Sector Activities in Solid Waste Management,” 2008.
5
La co-incineración de residuos en cementeras: una falsa solución a la
crisis
En marzo del 2012 y ante la información de los medios de comunicación sobre el envío de
residuos del antiguo Bordo Poniente a plantas cementeras de CEMEX en diversas partes del
país, principalmente a Tepeaca y Huichapan, un grupo de la comunidad de Huichapan se da
a la tarea de investigar esta información. La comunidad ya había notado malos olores en
relación a la incineración de residuos en la cementera, y habían recogido evidencias de los
impactos a la salud en los vecinos como por ejemplo dolores de cabeza, de garganta,
irritación en los ojos y mareos.
En realidad, la práctica de quemar residuos municipales, industriales y tóxicos no es nueva
en México. Desde finales de la década de los 90, plantas cementeras de la empresa HolcimApasco, en el municipio de Apaxco, así como la planta cementera de CEMEX en el municipio
de Tijuana, comienzan a sustituir el combustible tradicional (coque de petróleo) por llantas,
residuos industriales y residuos sólidos urbanos.
Esta práctica se ha generalizado en la mayoría de las plantas cementeras de México. Se trata
de una falsa solución, tanto para los gobiernos municipales que financian esta práctica con
dinero del erario público desviando recursos importantes para el desarrollo local, y en
muchos sometiendo a los municipios a un endeudamiento creciente, como para las
comunidades que absorben las consecuencias costes sociales, económicos y ambientales. Las
empresas más contaminantes han encontrado en la industria cementera una aliada para
deshacerse de sus residuos más tóxicos.
6
Ciudadanos Unidos por el Medio Ambiente: una victoria comunitaria
Alertados por los impactos en la salud y el medio de la co-incineración de residuos en la
planta cementera, la comunidad local se organizó y creó CUMA Ciudadanos Unidos por el
Medio Ambiente, un grupo de más de 300 personas de Huichapan decididas a parar la
incineración de residuos en la planta de CEMEX en su municipalidad y eventualmente
conseguir que los residuos municipales no fueran enviados desde la Ciudad de México a
otros estados con el fin de ser incinerados.
Después de casi once meses de movilización ciudadana, CUMA ha logrado informar a toda
la comunidad de los impactos de la incineración en los hornos cementeros, tanto de los RSU,
como del Combustible Derivado de Residuos (CDRs), organizando talleres, conferencias,
manifestaciones pacíficas, y llevando la noticia no solo a nivel del estado de Hidalgo, sino a
nivel nacional de México, en distintos medios informativos.
Gracias a la presión ejercida por el movimiento CUMA, el apoyo de los miembros del
Congreso del Estado, y la atención de los medios, el gobierno del Estado de Hidalgo tuvo
que reconocer que las prácticas de incineración y eliminación final de los residuos sólidos
municipales en la planta de CEMEX eran ilegales - en violación de las leyes del estado de
Hidalgo y las leyes municipales de Huichapan que prohíben el transporte o el
almacenamiento de los residuos sólidos de otros municipios, estados o países.89
De la misma manera, el Gobierno de Hidalgo reconoció que el contrato firmado por la
empresa con la ciudad de México no sería validado, obligando a CEMEX y todas las otras
fábricas de cemento en el Estado a cerrar sus instalaciones para la incineración de residuos
así como prohibiendo la incineración de residuos dentro de las fronteras del Estado, y el
transporte y la eliminación de residuos procedentes de la ciudad de México o de fuera del
estado.
Inquierda: Gobernador de Hidalgo visita Huichapan. Derecha: encuentro de CUMA en Huichapan
8
9
Ley Estatal de Desechos Solidos de Hidalgo, 2010. Estado de Hidalgo
Ley de Desechos Solidos y Limpia. 2007, Municipio de Huichapan, Hidalgo
7
MDL apoya la co-incineración en las plantas de cemento de Tepeaca y
Huichapan
El proyecto para co-incinerar residuos en la planta cementera de Tepeaca fue aprobado por el
MDL en Enero de 2011,10 justo después de que CEMEX decidiera doblar la producción de
cemento en la planta; en el caso de Huichapan, el proyecto está pendiente de aprobación por
parte del MDL este mes, el 31 de enero de 2013.11 Los dos proyectos has sido desarrollados
por compañías británicas: CEMEX International Finance Company y CO2 Global Solutions
International S.A., que han ignorado las consecuencias sociales y medioambientales para la
comunidad local del proyecto.
Ambos proyectos no son solo responsables por un incremento de la contaminación química
sino que además también han minado el futuro de los recicladores y de otros programas de
reciclaje en general, los cuales ofrecen mayores reducciones de emisiones de gases de efecto
invernadero, en particular cuando se combinan con tratamientos para la materia orgánica.12
Además, puesto que el MDL no toma en cuenta el impacto de la incineración de residuos que
previamente hubieran sido reciclados, los cálculos para certificar los créditos de carbono
están sesgados. En efecto, la reducción prevista de las emisiones en las cementeras se basa en
la asunción de que los residuos sólidos serían simplemente desechados, lo cual
evidentemente no es el caso del Bordo Poniente. En conclusión, el MDL está en última
instancia creando una mayor cantidad de emisiones, no reduciéndolas como requiere su
mandato.
MDL en México
México se encuentra en cuarto lugar a nivel mundial en cantidad de proyectos MDL, por
detrás de India, China y Brasil. La Junta del MDL ha aprobado 156 proyectos y 86 más están
esperando aprobación. El manejo de residuos pecuarios es el tipo de proyecto con mayor
numero de proyectos aprobados, seguido por los proyectos de captura de gas de relleno, con
22 proyectos aprobados y 10 pendientes de aprobación. En relación a la incineración de
residuos en cementeras, actualmente hay 4 proyectos aprobados por el MDL para ese fin,
todos en plantas de CEMEX, la primera compañía productora de cemento del país. Otras 6
proyectos MDL para incineración de residuos en cementeras están en vías de aprobación.13
10
Documentation of the CDM project for the plant in Tepeaca: http://cdm.unfccc.int/Projects/DB/SGSUKL1299859595.47/view
11
Documentation of the CDM project for the plant in Huichapan:
http://cdm.unfccc.int/Projects/Validation/DB/Q4U1KD3RK1U2BVRDHEYU7KEY64M9V8/view.html
12
US EPA, Solid Waste Management and Greenhouse Gases: A Lifecycle Assessment of Emissions and Sink. 3a Edición,
2006; Morris, J., “Recycling versus incineration: an energy conservation analysis”, Journal of Hazardous Materials 47
(1996), 277-293; D. Hogg, A Changing Climate for Energy from Waste? Eunomia Investigación & Consultoría para
Amigos de la Tierra, 2006; Tellus Institute, Assessment of Materials Management Options for the Massachusetts Solid
Waste Master Plan, Revisión presentada al Departamento de Massachusetts para la Protección Ambiental, 2008.
13
Base de datos de proyectos MDL, UNEP Risoe Centre, actualizada el 1 Enero de 2013
8
Co-incineración de residuos en cementeras: una estrategia de mitigación
del cambio climático?
La co-incineración de residuos en hornos de cemento está legitimada por el MDL en apoyo a la
estrategia internacional de la industria del cemento para supuestamente reducir sus emisiones
contribuyentes al cambio climático. Esta estrategia consiste en sustituir los combustibles fósiles
convencionales mayormente utilizados en la producción de cemento (coque de petróleo), por
residuos municipales, industriales, y tóxicos, que disfrazados bajo la categoría de “biomasa”, se
consideran neutrales en cuanto a sus emisiones de CO2.
La co-incineración de residuos en cementeras es altamente rentable para el sector, ya que abarata
los costes de producción e incluso le reporta beneficios netos, puesto que la Administración le
paga por la incineración de los residuos como un servicio a la municipalidad. Así pues, en varios
países del mundo, la industria del cemento ha podido resituarse como industria gestora de
residuos, un movimiento muy hábil teniendo en cuenta que la demanda de cemento ha
descendido en los últimos años.
Mientras que la co-incineración de residuos en cementeras parece ser la solución para la industria
del cemento, para los gobiernos municipales y otras industrias que han encontrado así una
manera fácil de deshacerse de los residuos más indeseados, las comunidades locales absorben los
costes sociales y medioambientales de estos procesos. Esto es cierto no solo en términos de la
contaminación que se genera a través de la incineración, sino también por los altos costes
económicos que se pagan a las cementeras para hacer que los residuos “desaparezcan”. El
proceso de co-incineración requiere de grandes cantidades de dinero que salen de los fondos
públicos, desviando recursos que podrían ser usados para el desarrollo local, en particular en la
implementación de políticas sostenibles para prevención de residuos, reutilización y reciclaje, las
opciones de gestión de residuos más favorables para el medio ambiente.
Existe una amplia evidencia científica que muestra que la incineración de residuos tiene
consecuencias negativas para la salud humana y el medio ambiente, particularmente en términos
de las tasas de cáncer en las proximidades de estas plantas, como resultado de las emisiones
tóxicas.14 Cuando las toxinas se liberan en la atmósfera, encuentran su camino en el suelo y el
agua y afectan a la integridad y la diversidad biológica de los ecosistemas circundantes. Tóxicos
extremadamente contaminantes, como las dioxinas y los furanos, que inevitablemente (o muy
comúnmente) son el resultado de la incineración de RSU, se agarran a las partículas ultrafinas, y
escapan incluso los filtros más modernos y sofisticados tecnológicamente. No hay ninguna
medida de seguridad que nos pueda proteger de la incineración, simplemente tiene que cesar.
14
Javier García-Pérez, Pablo Fernández-Navarro, Adela Castelló, María Felicitas López-Cima, Rebeca Ramis, Elena
Boldo, Gonzalo López-Abente, Cancer mortality in towns in the vicinity of incinerators and installations for the recovery
or disposal of hazardous waste, Environment International 51 (2013), 31-44.
9
Cerrando el paso a las
alternativas sustentables
Redirigir RSU del Bordo Poniente a las
plantas de cemento es la sustitución de una
práctica tóxica para otra. Cuando el MDL
considera que la incineración de residuos
mezclados es neutral en cuanto a sus
emisiones, está operando en oposición
directa a los principios de la Basura Cero.
Basura Cero es un conjunto de principios y
estrategias de desarrollo que dan prioridad a
la reducción, reutilización y reciclaje de los
residuos y la creación de empleo para los
recicladores de base.15
En nombre de la "modernización", los
gobiernos de países como México están
dispuestos a sustituir con las cementeras a la
mano de obra intensiva para la recolección,
separación y reciclaje de una población cuya
pobreza es una vergüenza. Sin embargo, este
entusiasmo por las "soluciones tecnológicas"
no resuelve los problemas sociales,
económicos o culturales de estos recolectores
de residuos, de la misma manera que la
incineración no ofrece una estrategia
sostenible o ecológicamente racional para
gestión de residuos.
Mientras que los recolectores de residuos a
menudo enfrentan graves problemas, como
la pobreza, la explotación de los
intermediarios que les compran los
materiales reciclables, la falta de
reconocimiento oficial de su trabajo y el
acceso a las prestaciones sociales, están
comenzando a organizarse en cooperativas y
sindicatos que fortalecen su capacidad de
negociar en los sectores público y privado.
En algunos países incluso se les ha dado
reconocimiento oficial, protegidos por
contratos y medidas de seguridad, y se les
ha incluido en la legislación sobre residuos y
la planificación a nivel nacional.
15
En la actualidad, los recicladores de la
Ciudad de México que dependían del Bordo
Poniente para su manutención, se han
organizado, y con el apoyo del Movimiento
Urbano Popular en la Ciudad de México,
están presionando al Gobierno del Distrito
Federal para implementar un plan de Basura
Cero, socialmente inclusivo y
ambientalmente sostenible. De esta manera,
podrían recuperar sus puestos de trabajo y
mejorar su forma de vida. En la misma línea,
las comunidades cercanas a las plantas de
cemento están trabajando a organizarse para
mejorar el sistema de gestión de residuos en
sus comunidades, como se está haciendo en
el municipio de Huichapan.
Para conocer ejemplos prácticos de Basura Cero ver:
GAIA, On the Road to Zero Waste. Successes and
Lessons from around the World, Junio 2012, en:
http://www.no-burn.org/on-the-road-to-zero-wastesuccesses-and-lessons-from-around-the-world
10
Sin respuestas a los residuos
de la Ciudad de México
Aunque la lucha en Huichapan ha logrado
condenar y detener la co-incineración de
residuos en la planta de cemento, parte de
los RSU de Ciudad de México están siendo
enviados a la planta de CEMEX en Tepeaca
(Puebla), donde la co-incineración es
claramente rentable para la empresa. Justo
antes de recibir la aprobación del MDL en
Tepeaca, CEMEX anunció su plan para
duplicar la producción de la planta,
convirtiéndola en la más grande de México.16
La co-incineración en Tepeaca no ha estado
exenta de problemas. En Julio 2011, un
incendio en la planta consumió grandes
cantidades de residuos mezclados y llantas.17
En 2012, CEMEX tuvo que responder a una
plaga de moscas en la ciudad y tierras de
cultivo aledañas con una fumigación a gran
escala con insecticida. 18 Sin embargo, la
resistencia en la comunidad en Tepeaca
tuvo menos éxito que en Huichapan
puesto que las leyes del estado de Puebla
no prohíben la incineración o el transporte
de residuos de otros estados.
La cantidad de residuos de la ciudad de
México que no se incinera en hornos de
cemento se envian a rellenos sanitarios en el
Estado de México. Esta disposición tiene
enormes costes sociales, económicos y
ambientales. No ha resuelto los conflictos
con los trabajadores que han perdido su
salario, ha generado deudas para los
ciudadanos de la Ciudad de México, y que es
peor, obliga a las comunidades de los
alrededores a pagar el manejo inadecuado
de estos residuos con su salud.
Trenes de CEMEX transportan
residuos directamente de la Ciudad
de México a las plantas de cemento.
16
Jaime Zambrano, Cemex convertirá a Tepeaca en la
cementera más importante del mundo, 5 de
Noviembre de 2010 en:
http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/8842780
17
Javier Puga Martínez, Incendio en Cemex deja al
descubierto el uso de llantas para calentar hornos.
La Jornada de Oriente, 8 de Junio, 2011 en:
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2011/06/08/p
uebla/jus410.php
18
Pablo Montes, Acusan a Cemex de provocar plaga de
moscas. El Sol de Puebla, 23 de Enero 2013 en:
http://www.oem.com.mx/elsoldepuebla/notas/n26198
23.htm
11
Conclusión: una oportunidad perdida
La incineración de residuos en las plantas de cemento ha sido propuesta por la industria del
cemento como solución al problema de las emisiones de gases de efecto invernadero de dos
industrias muy contaminantes - la producción de cemento y los rellenos sanitarios. Pero no
es una solución. Más bien, hace un lavado de cara verde a los intereses económicos de la
industria que busca beneficiarse de las ventajas de incinerar residuos como combustible, a la
vez que consiguen la aprobación del MDL para generar créditos de carbono por dicha
actividad. El resultado trágico es que es a costa de la salud tanto de los ecosistemas como de
las comunidades humanas cercanas a las plantas de cemento.
A medida que estos proyectos del MDL han seguido avanzando, el problema de los residuos
sólidos urbanos en la Ciudad de México no ha desaparecido. La incineración en los hornos
de cemento sólo externaliza el problema a las ciudades circundantes. La solución real y
sostenible está al alcance y es económicamente viable. Por mucho menos del presupuesto
anual que se paga a CEMEX para el transporte e incineración de los residuos, la Ciudad de
México podría poner en práctica un plan de Basura Cero que beneficiar y proteger a sus
ciudadanos y el medio ambiente. Un plan de gestión de residuos en el que los recicladores
jueguen un papel importante es la solución verdaderamente sostenible a este problema real.
12
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