Suprema Corte de Justicia: En estos autos caratulados “F. A., A. Y

Anuncio
Suprema Corte de Justicia:
En estos autos caratulados “F. A., A. Y OTROS
C/PODER
LEGISLATIVO
y
OTRO
-
ACCION
DE
INCONSTITUCIONALIDAD - ART.1 DE LA LEY N°. 19.196” FICHA 1-55/2014, comparecen las personas indicadas en los numerales
1 a 20 del libelo introductorio (fs 28 a 31 vta), en sus respectivas
calidades de empleadores, personal con facultades para impartir órdenes
o directivas, empresarios, titulares y/o representantes de empresas,
cónyuges colaboradores en empresa unipersonal; todos quienes
promueven, por vía de acción, la declaración de inconstitucionalidad del
artículo 1° de la ley 19.196 y solicitan se disponga su inaplicabilidad
respecto de todos los promotores.
La disposición atacada establece: “El empleador, o
en su caso, quien ejerciendo efectivamente en su nombre el poder de
dirección en la empresa, no adopten los medios de resguardo y
seguridad laboral previstos en la ley y su reglamentación, de forma que
pongan en peligro grave y concreto la vida, la salud o la integridad
física del trabajador, serán castigados con tres a veinticuatro meses de
prisión”.
POSICIÓN DE LOS ACCIONANTES.
1) La declaración de inconstitucionalidad se solicita,
en primero término, en mérito a que, al entender de los promotores, esta
“norma viola los principios de legalidad y seguridad jurídica,
1
sustentados por los artículos, 7, 10 inciso segundo y 12 de la
Constitución de la República (Sic. Se omiten destacados del original).
2) Esa afirmación se basa –principalmente- en lo
que se califica como “vaguedad e imprecisión” de la ley a estudio,
respecto a la determinación del sujeto activo de la conducta penalizada,
ya que -se sostiene- “no hay certeza jurídica sobre qué se entiende por
empleador” y que serán los jueces quienes tendrán la tarea de determinar
los sujetos penalmente responsables en cada caso.
3) Se señala, entre otros conceptos similares, que
la creación de un delito de peligro como el aquí considerado no era
necesaria ni resulta ser la solución más eficiente para resguardar la
seguridad laboral, que la calidad técnica de la ley 19.196 es muy pobre,
lo que hace que se deba interpretar e integrar el derecho como forma de
cerrar el tipo penal en ella consagrado, “máxime cuando se debe remitir
a leyes y reglamentaciones de la más diversa y dispar contextura
jurídica, como lo es la contextura del Derecho Laboral”, debiendo
llenarse ese espacio vacío de la ley penal con disposiciones que no son
penales y de rango inferior a la ley, creadas por el Poder Ejecutivo, lo
que se considera una ilegítima delegación de potestad legislativa,
violatoria del principio de legalidad y del de separación de poderes.
4) Por otra parte los accionantes afirman que la ley
19.196 “no especifíca ni determina el precepto penal, y sin embargo
establece un régimen de responsabilidad objetiva mediante términos
2
vagos, indefinidos e imprecisos, de todo lo que se desprende la clara
violación al principio de culpabilidad derivado del Estado de Derecho”.
5) En definitiva se dice que “se viola con esta ley
los principios de legalidad, igualdad, presunción de inocencia y ultima
ratio legis tornando a la disposición en cuestión en franca
inconstitucionalidad” (sic. Se omite destacado del original)
6) En lo que respecta a la legitimación activa
requerida para impetrar la cuestión de inconstitucionalidad por vía de
acción los promotores de la misma manifiestan considerarse “lesionados
en su interés directo, personal y legítimo, en virtud de estar expuestos en
forma permanente a que se les aplique el régimen establecido” por el
artículo 1° de la ley 19.196, y agregan que “no resultaría lógico que
debieran aguardar a ser sujetos de un proceso penal para accionar por
inconstitucionalidad por vía de excepción o defensa...”. Más adelante
señalan que por tratarse de la vía de acción “el caso no se encuentra
delimitado a priori”.
OPINIÓN DE ESTA FISCALÍA.
1) En el caso a estudio, y de acuerdo a la
fundamentación expuesta en el planteo de inconstitucionalidad en vista,
se estima que los promotores de la presente acción carecen de
legitimación activa para su promoción, por lo que cabe desestimar la
misma, sin ingresar a la cuestión de mérito.
2) Ello por cuanto, si bien los accionantes dicen ser
empleadores y encargados de personal -por lo que se consideran
3
“suceptibles de que les sea aplicado el art. 1” de la ley 19.196- como es
sabido, el Artículo 258 de la Constitución de la República habilita a
solicitar la declaración de inconstitucionalidad de una ley a todo aquel
que se considere lesionado en su interés directo, personal y legítimo.
3)
interés
por
quienes
De modo que la titularidad efectiva de dicho
pretendan
obtener
la
declaración
de
inconstitucionalidad de una ley es presupuesto ineludible para ejercer la
acción a tal fin, por lo que corresponde determinar qué se entiende por
interés directo, personal y legítimo.
4)
A nivel doctrinario y jurisprudencial se ha
sostenido que “el interés en actuar debe ser legítimo (no contrario a la
regla de derecho, a la moral o a las buenas costumbres), personal
(invocando un interés propio, eso es, no popular o ajeno) y directo
(inmediatamente vulnerado por la norma impugnada)...”
(Sentencia
580/013 de la Suprema Corte de Justicia).
5)
Por su parte, el Profesor Justino Jiménez de
Aréchaga expresa que directo “es todo interés que resultaría
inmediatamente vulnerado por la aplicación de la ley inconstitucional.
No lo es, en cambio, el interés que remotamente pudiera llegar a ser
comprometido si la ley se aplicara” (en “La Constitución de 1952”,
Organización Medina, Tomo III, página 183. También citado por la
Suprema Corte de Justicia en la Sentencia 580/013, entre otras).
6)
En el mismo sentido, la referida Corporación,
recogiendo la postura de Hector Giorgi al analizar los requisitos
4
establecidos por el artículo 309 de la Constitución, en relación a la
acción de nulidad procesable ante el T.C.A, ha sostenido que “interés
directo significa interés inmediato, no eventual o futuro. La existencia
de un interés directo implica que el particular se encuentra en una
situación jurídica definida y actual con relación a la administración”
(Sentencia 403/011, entre otras).
7)
De conformidad a esas nociones es claro que
no se está en la especie ante un interés directo de los promotores, como
lo exige el artículo 258 de la Constitución, en la medida que su
afectación está condicionada a diversas circunstancias, de ocurrencia
futura, eventual y no necesaria, a saber:
a) incumplimiento por parte de los actores de las
disposiciones que exigen la adopción de medios de resguardo y
seguridad laboral (por lo que está en manos de los propios accionantes
el no quedar o no alcanzados por la norma penal cuestionada);
b) que ese incumplimiento ponga en peligro la vida,
la salud o la integridad física de alguno de sus trabajadores;
c) que ese peligro sea grave;
d) que no existan eximentes de responsabilidad en
la situación concreta.
8)
Conviene señalar que la existencia de tales
extremos no ha sido acreditada ni argumentada por los impugnantes,
quienes se limitan a alegar que la disposición atacada les puede llegar a
5
ser aplicada, en la medida que ostentan la calidad de empleadores o
encargados de personal.
9)
De lo anterior se desprende que el interés que
invocan los accionantes podría definirse como abstracto, en tanto sólo
existe para el supuesto que de la eventual aplicación de la ley se llegara
a derivar una lesión a alguno de sus derechos, pero resulta evidente que
dicha lesión no es actual ni inmediata, dado que no se verifica al
momento de impetrar la acción de obrados, y tampoco es de ocurrencia
necesaria, inminente ni ineludible, de modo que se impone sostener que
ese interés alegado no es directo.
10) En consecuencia, desde que la acción está
reservada para quien se considere lesionado en un interés que reúna
simultáneamente esa triple calidad de directo, personal y legítimo, cabe
concluir que la ausencia de una de las notas exigida por el texto
constitucional descarta la legitimación requerida para instaurar la
demanda de autos.
11) En cuanto a lo manifestado por los promotores
respecto a que es la vía de acción y no la de defensa o excepción la que
corresponde tramitar para obtener la declaración de inconstitucionalidad
por ellos solicitada, corresponde citar nuevamente al Profesor Jiménez
de Aréchaga, para quien la acción declarativa de inconstitucionalidad
prevista en nuestra Carta “no es la 'actio popularis', porque el objeto de
la acción popular de inconstitucionalidad es la defensa del principio de
legalidad, con abstracción de todo interés personal por parte de quien
6
promueva la cuestión. En cambio, en nuestro texto, si bien se puede
plantear por vía de acción la cuestión de inconstitucionalidad, se ha de
requerir, en el caso, que quien la planteé tenga un interés directo,
personal y legítimo...” Y agrega: “No es posible admitir, a mi juicio, que
el accionante pueda considerar que, en un futuro remoto, la existencia de
la ley inconstitucional ha de llegar a causar lesión de sus intereses”.
(Justino Jiménez de Aréchaga, ob. Cit. Página 187).
12) Por otra parte, como lo sostienen los propios
accionantes (fs 42 in fine), en el subexamine no existe un caso concreto
delimitado, por lo que de accederse a lo peticionado por los
impugnantes, en las condiciones planteadas por los mismos, se estaría
realizando un juicio genérico de constitucionalidad de la norma atacada,
y con ello se violentaría lo establecido en el artículo 259 de la Carta,
según el cual “el fallo de la Suprema Corte de Justicia se referirá
exclusivamente al caso concreto y sólo tendrá efecto en los
procedimientos en que se haya pronunciado”.
13) Sobre el particular ha dicho Pérez Pérez que la
delimitación la debe hacer el propio actor, quien “se corta a la medida”
el caso al que pretende que no se le aplique la norma que considera
inconstitucional (Alberto Pérez Pérez. “Eficacia temporal de la
declaración de inconstitucionalidad de las leyes”, en “Tercer coloquio,
contencioso de derecho público, responsabilidad del estado y
jurisdicción”, página 129). Luego, en el mismo sentido, el mencionado
Profesor cita a Cassinelli Muñoz, para quien “hay que delimitar el caso
7
concreto en la propia solicitud de declaración de inconstitucionalidad,
hay que describir el caso en el cual yo me siento perjudicado por la ley
que considero inconstitucional. No se puede pedir en abstracto que se
declare inconstitucional una ley, hay que indicar cuál es el caso en el
cual yo resulto lesionado en mis intereses directos, personales y
legítimos y que justifica la posibilidad de que yo solicite por 'vía de
acción' la declaración de inconstitucionalidad” (Pérez Pérez, ob. Cit. Pág
130. Cita de Cassinelli Muñoz, Derecho Público, ed. FCU, T II, pág.
94).
Esa delimitación del caso concreto no sólo no se
realizó por los promotores, sino que -como se indicó- su inexistencia es
reconocida por los mismos.
CONCLUSIÓN
Por los fundamentos
expuestos, este Ministerio
considera que corresponde desestimar la acción de inconstitucionalidad
promovida, sin ingresar a la cuestión de mérito.
Montevideo, 20 de agosto de 2014.IM/im/
Dr. Jorge Díaz Almeida
Fiscal de Corte y Procurador
General de la Nación
8
Documentos relacionados
Descargar