INTRODUCCIÓN.

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INTRODUCCIÓN.
El lenguaje es la principal herramienta que posee el ser humano para interactuar y formar vínculos con otros.
Se halla estrechamente unido a la inteligencia y al pensamiento ya que para llegar al lenguaje tenemos que ser
capaces de imaginar y recordar, tener el símbolo de las cosas sin que éstas estén delante.
Partiendo de este enunciado podemos fácilmente inferir que el niño presentará variadas dificultades si el
desarrollo del lenguaje se ve alterado: dificultades en la interacción con los padres y sus pares, rendimiento
escolar deficiente, aislamiento, desarrollo cognitivo retrasado, etc. Todos estos problemas pueden afectar de
manera significativa la esfera psicológica del menor, pudiéndose presentar trastornos conductuales y
emocionales de importancia.
En este trabajo, trataremos los distintos trastornos del lenguaje desde sus bases neurofisiológicas, lingüisticas,
motoras y mentales.
BASES NEUROFISIOLÓGICAS.
El cerebro funciona de forma unitaria pudiendo distinguir en él los siguientes bloques:
Bloque occipital y parte de la zona temporal: es donde se recibe la información, básicamente las sensaciones
visuales. Bloque anterior: es el encargado de la acción y el movimiento. Bloque de base con el circuito
límbico, encefálico: es el que hace frente la acción, centraliza los estados de conciencia.
omisión: ante la dificultad de emitir un fonema, simplemente se le omite. Inversión: el niño, al presentar
dificultad en la articulación de un determinado fonema, puede acostumbrarse a intercalarlo en otro sonido.
Esto no es muy frecuente. Distorsión: se emite un fonema similar al adecuado, pero no es correcto ni tampoco
se da la sustitución por otro fonema. Debe observarse el entorno cultural del niño, ya que en algunos idiomas
ciertos fonemas son adecuados en tanto que en otros no.
En cualquiera de estos bloques hay tres tipos de estructura:
1.Área Primaria: recibe cualquier sensación. 2.Área Secundaria: se elaboran las sensaciones, las transforman
en percepciones y las fijan y reconocen. 3.Área Terciaria: la más compleja.
El área de Wernicke es el área de recepción de la palabra hablada. En ella se analizan los fonemas, se integran
en forma de palabras, se interpretan, se retiene la imagen auditiva, se estabiliza el lenguaje.
DESARROLLO EVOLUTIVO DEL LENGUAJE
Fase del Pre−lenguaje
0−6 meses: Lo primero que aparece es el grito al nacer. Durante el primer mes, dicho grito se transforma en
un grito emocional. Esto ya se considera una forma de lenguaje pues hace que los demás intervengan. Desde
el primer momento se debe hablar a los bebés, hacernos entender, debemos interactuar con el lactante puesto
que la interacción madre−bebé es primordial para su desarrollo normal. El bebé aprende los primeros sonidos
vocalizados. Hacia los tres meses se crea el balbuceo, rico y melódico. 7−11 meses: El niño escucha mucho y
repite, es lo que denominamos "ecolalia". Juega con los sonidos, disfruta produciendo sonidos. Responde al
oír su nombre. A partir de los siete meses inhibe más el balbuceo, habla menos y por eso la llamamos a esta
etapa "Mutismo". La primera palabra puede darse a los 8 meses aunque lo más normal es que sea a los 12
meses.
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Fase de las primeras palabras
12−18 meses: Es la etapa de las palabras. 18−24 meses: Ya es capaz de decir frases de dos palabras. Para el
niño esto es una frase. 24−36 meses: Estadio de formación gramatical.
El tiempo que transcurre entre la primera palabra y las primeras frases es muy importante para evaluar un
posible retraso.
Fase del pequeño lenguaje
Hacia los 3 años: Es capaz de decir "Yo". Su lenguaje hablado es bastante correcto. Muchos niños en esta
edad tartamudean, esto es normal. Ésta es la época en la que se lanzan a hablar y por este motivo tienden a
tartamudear. Debemos hacer que hablen poco a poco. 3−5 años y medio: Progresan las construcciones
gramaticales. Es la época de la verdadera comunicación. 5 años y medio: A partir de esta edad el niño asume
ya un lenguaje correcto.
El proceso del lenguaje consta de tres partes:
1. Recepción o decodificación.− Es la capacidad de interpretar las percepciones de los órganos de los
sentidos. Si es del lenguaje oral, por medio de la percepción auditiva, a través del oído recogemos los sonidos
y les damos un significado.
Sonidos Significado
/perro/
Si es del lenguaje escrito, por la percepción visual, vemos los símbolos visuales y de igual forma les
asignamos un significado.
Símbolos Visuales Significado
casa
Por ejemplo, a través de letras que son grafías o símbolos que nos ayudan a expresar sonidos.
Es necesario hacer hincapié en que el cerebro o sistema nervioso central debe antes adquirir una madurez
adecuada.
2. Integración, asociación, comprensión u organización.− Es la capacidad de relacionar y manejar de
manera lógica los símbolos visuales y auditivos; es la facultad de entender o formar conceptos.
3. Expresión o Codificacíón.− Es la capacidad de reproducir correctamente las palabras con una articulación
conveniente. Ésta se alcanza por el buen funcionamiento de los órganos articulatorios que intervienen en la
pronunciación de los fonemas: labios, dientes, lengua, paladar duro, velo del paladar y mejillas, así como la
laringe, faringe, cavidad nasal y sistema respiratorio.
TRASTORNOS DEL LENGUAJE.
El término "trastornos del lenguaje" es utilizado para diagnosticar a niños que desarrollan aspectos selectivos
en su lenguaje nativo en una forma lenta, limitada o de manera desviada, cuyo origen no se debe a la presencia
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de causas físicas o neurológicas demostrables, problemas de audición, trastornos generalizados del desarrollo
ni a retraso mental.
Los distintos tipos de trastornos del lenguaje a menudo se presentan simultáneamente. También se asocian con
un déficit con el rendimiento académico durante la etapa escolar, problemas de enuresis funcional, trastornos
del desarrollo de la coordinación, con problemas emocionales, conductuales y sociales (Dabbah, 1994).
RETRASO DEL LENGUAJE
Un retraso en la adquisición del lenguaje puede ser debida a múltiples causas pero es algo que genera mucha
ansiedad en los padres. Por ejemplo un niño con deprivación sensorial presentará retraso en el lenguaje.
Los retrasos en el lenguaje suelen acompañarse de trastornos conductuales y es importante que se haga un
diagnóstico precoz. Puede estudiarse al niño a partir de los dos años estudiando el balbuceo, su capacidad de
atención, el contacto ocular, la respuesta a los ruidos, si el niño comprende el lenguaje hablado, si tiene
respuestas sociales, cómo es su lenguaje gestual,...
Causas del retraso en el lenguaje: Retraso mental, sordera, retraso intelectual, retraso psicosocial (no han sido
estimulados), alteraciones madurativas del lenguaje, autismo infantil, alteraciones neurológicas o el mutismo
electivo.
DISLEXIA
Es un trastorno en la organización del lenguaje escrito, en la lectura. Los niños disléxicos muestran
dificultades en el aprendizaje de la lectura. Suele acompañarse de otras alteraciones como por ejemplo:
disartria (alteración del ritmo de la escritura), dislogia (hablar con confusión de presente, pasado y futuro).
Posibles causas: Factores genéticos, factores ligados a sufrimiento cerebral, trastornos emocionales, alteración
en la oculomotricidad, ...
Tratamiento:
1.Reeducativo: es el más necesario para que el niño adquiera el aprendizaje de la lectura. Algunos de los
ejercicios que se utilizan: las técnicas de reconocimiento de letras, la enseñanza a través de los gestos,
ejercicios de giros, lateralidad,... todo ello siempre en relación al déficit neuropsicológico que presente.
2.Psicoterapéutico: Sólo es necesaria en algunos casos dependiendo de: la gravedad de la alteración, el tiempo
pasado, la vivencia del niño en la escuela, la actitud de los padres o si la alteración emocional es previa al
trastorno. 3.Consejo parental: Siempre es importante la orientación a los padres para disminuir la presión de
exigencia que tienen con los niños, para apoyarlos, insistir sobre la paciencia y la valoración, para ayudarles a
que se dediquen a actividades con los niños disléxicos como por ejemplos: leer textos y comentarlos, realizar
con ellos juegos de atención y observación, enseñar a los niños a pensar,... 4.La adecuación pedagógica: Hay
que hacer que disminuya la presión del aprendizaje, hay que valorarlo por conocimientos orales, hay que
utilizar las clases de refuerzo, hay que valorar el esfuerzo del niño no el resultado. 5.Farmacológico: Sólo si
hay hiperactividad (Metilfenidato o Pemolina Magnesio).
DISLALIA
Es un trastorno de la expresión del lenguaje, es de tipo fonético. Los niños que presentan este trastorno hacen
sustituciones de sílabas. Se trata de un trastorno en la articulación de palabras y constituye una problemática
muy común en niños de edades entre 5 y 8 años.
Existen varios tipos de dislalias:
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Paralalias: cambian un sonido por otro. Mogilalia: dejan de pronunciar un sonido. Holeontotismo: no se les
entiende de nada.
La dislalia puede presentarse por múltiples causas: ambiental, regresiva, auditiva. Dependiendo de la causa se
utilizara el tratamiento más adecuado.
DISLALIA EVOLUTIVA
Son anomalías articulatorias que se presentan en las primeras etapas del desarrollo del habla y son
consideradas normales, ya que el niño está en pleno proceso de adquisición del lenguaje y aún no puede emitir
con exactitud la totalidad de los fonemas; estos son aprendidos en usa secuencia relativamente similar para
todos los niños, la cual debería ser completada a los 6−7 años, tras lo cual debería una alteración ser
considerada patológica.
No es necesario un tratamiento especial, sólo el cuidarse de hablar de manera clara al niño.
DISLALIA FUNCIONAL.
Son aquellas donde no se presenta ningún trastorno físico u orgánico que justifique la dislalia. Son
denominados por algunos autores desórdenes fonológicos, ya que los niños habrían organizado su sistema
fonológico de manera distinta a la habitual. Los errores de dicción suelen ser parecidos a los que producen los
niños durante las etapas de adquisición del lenguaje y pueden clasificarse en cuatro tipos:
− sustitución: se emite un fonema en reemplazo de otro que no puede ser pronunciado. Es el que presenta
mayor dificultad en su corrección, ya que el niño generaliza el uso de la sustitución en su lenguaje espontáneo.
Los errores más comunes son las sustituciones y las distorsiones.
Etiología
Se han planteado distintos modelos para explicar la dislalia funcional. Entre ellos podemos encontrar.
1.Modelo perceptivo motor: la articulación sería un tipo de aprendizaje motor más. Fundamental será,
entonces, que el niño aprenda un esquema motor , o sea, que interiorice una regla que permite la aplicación de
un movimiento en una variedad de situaciones. No es suficiente con practicar el movimiento, sino que es
necesario pensar en él, para lo cual el niño debe prestar atención a la información cinestésica y propioceptiva
del movimiento y el feedback acústico de la fonación en sí. 2.Modelo de discriminación: los desórdenes de la
articulación están en relación con la discriminación auditiva. De esta manera, éstos se producirían por
incapacidad de discriminar los sonidos en la cadena hablada o por que la percepción acústica que tiene
almacenada el niño es inadecuada y es con la que compara lo que oye. 3.Modelo fonológico: los errores de la
articulación no se producirían al azar, sino que responden a un modelo estructurado por el niño. De este modo,
el niño puede haber memorizado dos fonemas como uno sólo y no los distingue tanto en la escucha como en
la emisión.
También se postulan otros factores como causales de las dislalias funcionales, entre los cuales podemos
nombrar: factores psicológicos, factores ambientales, factores hereditarios, factores intelectuales.
DISLALIA AUDIOGENA.
Los problemas de articulación son producidos por deficiencias auditivas, ya que niño no puede reconocer de
manera adecuada sonidos semejantes. La gravedad de la dislalia estará en relación al grado de hipoacusia y
entre las medidas a tomar se encuentra el uso de prótesis auditivas y la intervención pedagógica para
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desarrollar la discriminación auditiva, enseñar articulaciones ausentes, lectura labial, etc.
DISLALIA ORGANICA
Son los trastornos de articulación motivados por alteraciones orgánicas. Cuando la alteración afecta a los
órganos del habla ya sea como anomalías anatómicas o malformaciones, se denomina disglosia.
DISARTRIA
Son "los problemas de articulación del habla a consecuencia de una lesión cerebral (quedan dañados los
nervios craneales) produciendo una parálisis o ataxia de los músculos de los órganos fonatorios." (Serón y
Aguilar, 1992, p.290).
Además de los problemas fonatorios, el niño con disartria presenta dificultades para mover los músculos
bucales en otros tipos de actividades, como masticar o deglutir. El caso extremo es la anartria, en la cual el
niño no puede emitir correctamente ningún fonema.
La etiología debe buscarse en las posibles causas capaces de dañar el sistema nervioso, como puede ser un
trauma craneo−cervical, un tumor del cerebro o cerebelo y enfermedades infecciosas o degenerativas el
sistema nervioso.
La disartría es la alteración en la producción de un fonema debido a un problema del sistema nervioso central
o neuronal; a diferencia de la dislalia. Es común encontrar sustitución del fonema /r / por / l / como: / pera /
por / pela /; o por / d / como: / pera / por / peda /.
TARTAMUDEO
Cuadro clínico que suele observarse alrededor de los 3 años, es decir en el momento en que el niño empieza a
enfrentarse con complejas formas gramaticales. Las características más destacables del tartamudeo son: las
repeticiones de la sílaba al principio de la palabra, los bloqueos y las aspiraciones. Hay que valorar el tipo de
tartamudeo y la ansiedad que lo acompaña. Esta ansiedad es uno de los desencadenantes principales del
tartamudeo.
Si la tartamudez es primaria, es decir, aparece cuando el niño se inicia con el lenguaje más complejo, puede
desaparecer en el momento en que el niño haya madurado neurologicamente como para poder enfrentarse con
esa pesada carga lingüística. En mayores este trastorno se considera un trastorno psiquiátrico susceptible de
psicoterapia para su resolución.
DISFEMIAS
Es un marcado deterioro de la fluidez verbal caracterizado por repeticiones y/o prolongaciones de los
elementos del habla tales como sonidos,sílabas,palabras y frases pueden ocurrir también otras clases de
interrupciones,como los bloqueos, pausas. Estas interrupciones normalmente ocurren con frecuencia o son de
naturaleza chocante.La extensión del trastorno puede variar de una situación a otra y es más grave cuando
existe una presión especial para comunicarse.
MUTISMOS
Rechazo a hablar en una o más situaciones sociales,incluyendo la escuela,a pesar de tener capacidad para
hablar y entender el lenguaje hablado.Algunos pueden comunicarse mediante gestos,con afirmaciones o
negaciones con la cabeza (Sacudiendola) o ,en algunos casos,utilizando monosílabos o expresiones cortas.Lo
más frecuente es que el niño no hable en la escuela,aunque sí en casa.Lo más grave es el rechazo a hablar en
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todas las situaciones.
Generalmente poseen habilidades normales para el lenguaje,aunque algunos pueden sufrir un retraso en el
desarrollo del lenguaje y/o trastornos en la articulación y la fluidez (dislalias /tartamudez).El rechazo a hablar
no es ,sin embargo,debido a un déficit grave del lenguaje o a otro trastorno mental.Pueden hablar,aunque sea
mal,pero no lo hace.
Mutismo electivo
Este trastorno es aquel en que el niño que lo padece deja de hablar en determinados lugares o con
determinadas personas. Puede durar semanas, meses. Este trastorno se presenta en niños tímidos, con una gran
dependencia padre / madre, que les cuesta ir a la escuela, o que han sufrido algún trauma psicosocial. Suelen
ser niños muy ricos en mímica y gestualización.
AFASIA
Se puede definir como "una alteración del lenguaje debido a lesiones cerebrales producidas después de la
adquisición del lenguaje o en el transcurso del mismo."(Serón y Aguilar, 1992, p.337). Es posible señalar
distintos tipos de afasia, de acuerdo a la modalidad de expresión afectada, las cuales casi nunca se encuentran
en forma pura: oral, escrita, gestual y de recepción. Para efectos de diferenciar la afasia de otros trastornos, es
preciso que exista una lesión del sistema nervioso central que afecte al lenguaje, la cual se produce
generalmente en las áreas fronto−temporo−parietales del hemisferio dominante− normalmente el izquierdo −,
por una encefalopatía, un accidente cardio−vascular, un TEC o un tumor. Se considera afasia, con más
claridad, cuando se produce a partir de los 3 años de edad, aproximadamente. La perdida de lenguaje es
brusca y consecutiva a un periodo de coma. En los primeros momentos el niño puede permanece mudo, o
emitir apenas algunas palabras. (Aidex, 2000a).
Clasificación.
Según el tipo de lesión y los trastornos causados sobre los diferentes factores que intervienen en el lenguaje,
podemos clasificar las afasias en:
Afasia sensorial o de Wernicke.
Se manifiesta tras una lesión en tercio posterior de las circunvalaciones temporales del hemisferio izquierdo,
zona cortical encargada de la función auditiva. Se expresa en dificultades para analizar los sonidos de la
lengua, trastornándose la comprensión y expresión del lenguaje oral, imposibilitando la repetición correcta de
elementos lingüísticos aislados e impidiendo la percepción de conjuntos de sonidos como poseedores de
significado.
Afasia acústico−amnésica
Es una variante de la afasia de Wernicke, donde se presentan dificultades para retener algunos rasgos
auditivos del lenguaje. El paciente puede repetir sonidos y palabras aisladas, pero no puede repetir series de 3
o 4 palabras seguidas o secuencias sonoras aceleradas.
Afasia motora.
De acuerdo a la localización de la lesión, estas se pueden clasificar en:
Afasia motora aferente o cinestésica: existe una imposibilidad de hallar la combinación de movimientos
necesarios para emitir los fonemas o cadenas sonoras que forman las palabras o frases; esto, debido a la
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dificultad para percibir sus órganos fonatorios y la posición exacta en que estos deben estar para realizar un
fonema. En casos graves el paciente no puede emitir ningún sonido, en tanto que en las formas más leves
podrá hacerlo, pero confundiendo aquellos que sean similares en su forma de articulación. Afasia motora
eferente o de Broca: se produce por una lesión en la zona pre−motora del área del lenguaje. Ocasiona una falta
de fluidez en la articulación, una incapacidad para encadenar distintas articulaciones en un orden gramático
correcto, aunque el proceso en sí no se ve afectado. Afasia dinámica: es causada por una lesión en el área
inferior del lóbulo frontal del hemisferio izquierdo, presentándose dificultades para organizar las ideas y
transformarlas en verbalizaciones. Se observan en los sujetos déficits en la iniciativa de expresarse
espontáneamente, siendo las expresiones ecolálicas o estereotipadas. Afasia semántica: En este tipo de afasia
los sujetos tienen dificultad en establecer el significado de una frase de acuerdo a las posiciones de las
distintas palabras dentro de la estructura gramatical. Además, se pueden dar otros casos de anomia, en la cual
el sujeto no puede encontrar el nombre de los objetos. Afasia pragmática: "Las palabras informativas aparecen
con la sintaxis adecuada pero os inadecuados. El mensaje es desordenado y caótico y muestran restricción de
vocabulario."(Serón y Aguilar, 1992, p.341) Afasia global o total: Se denomina así cuando el lenguaje oral
está prácticamente abolido en todos sus aspectos: sensoriales, prácticos y motores. Es denominada por afasia
de Broca y Wernicke. Generalmente este trastorno va asociado a una hemiplejia y el pronóstico suele ser
severo.
Afasia infantil
"La afasia infantil es un trastorno del aspecto emisor del lenguaje. Para llegar a una mejor clarificación, la
afasia infantil ADQUIRIDA se sitúa entre el trastorno denominado disfasia (anteriormente descrito) y un
trastorno específico del lenguaje. En el primero, el déficit es en la estructuración del lenguaje, en el segundo,
la perturbación se produce en el inicio y en la elaboración del lenguaje. "Esta afasia infantil adquirida es la
resultante de la aparición de una lesión cerebral entre los dos − tres primeros años de vida." (Serón y Aguilar,
1992, p.341). Se diferencia de la afasia adulta por el tipo de desórdenes que produce y no tanto por la lesión
en sí, ya que en el niño (dependiendo de la edad), al no estar totalmente elaborados los esquemas
neuro−lingüísticos, la lesión no produce tanta alteración como en el adulto.
Como causa de las lesiones cerebrales causantes de la afasia encontramos la encefalitis, accidentes
cerebro−vasculares o tumores cerebrales. El pronóstico será más favorable mientras menos definida estuviese
la lateralización hemisférica de la zona del lenguaje en el momento de producirse la lesión.
Según Barraquer Bordas (1977, en Serón y Aguilar, 1992, p.341), la afasia infantil se diferencia de la adulta
en que hay reducción del lenguaje espontáneo, acompañado de pobreza de vocabulario y estilo
telegráfico(palabras yuxtapuestas en una frase sin nexos gramaticales); en ocasiones, las frases emitidas están
correctamente articuladas y con adecuada construcción gramatical, no hay estereotipias ni parafasias y la
recuperación es más rápida que en el adulto.
En las afasias adquiridas existe predominancia de los trastornos expresivos por sobre los receptivos,
especialmente una reducción del lenguaje espontáneo; se presentan trastornos del lenguaje escrito y en la
lectura que pueden hacerse permanentes. Los criterios de diagnóstico de la afasia son: retraso severo de la
comprensión y expresión del lenguaje, disfuncionamiento en la percepción de los estímulos presentados,
desorganización en el almacenamiento de la información, inteligencia normal. .
En la afasia congénita encontramos uno o varios déficits en la construcción del lenguaje, sin que exista
necesariamente una lesión, como en la afasia adquirida. Además de estos signos, los niños que tienen afasia
congénita suelen presentar desórdenes en la discriminación y asociación fonética, junto a problemas en la
memoria secuencial auditiva. Como causa de la afasia congénita, se ha sugerido un retraso en la maduración
de los centros encargados de la integración de sonidos, o bien la presencia de lesiones cerebrales precoces.
(Serón y Aguilar, 1992)
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Criterios para el diagnóstico de afasia infantil
Según el DSM−IV(1995), los criterios necesarios para diagnosticar una afasia infantil son los siguientes:
1.Pérdida total o parcial del lenguaje de modo brusco en niños que ya poseían lenguaje. (Después de una edad
aproximada 3 años y 6 meses). 2.Lesión cerebral localizada, diagnosticada o muy presumible. 3.No es debido
a Parálisis cerebral, trastornos generales del desarrollo, ni a deficiencia mental.
Características diferenciales:
La manifestación lingüística de la afasia infantil puede asemejarse a otras patologías cuyas características
esenciales pertenezcan a otros tipos de trastornos no específicos del lenguaje: trastorno psicomotriz, trastorno
mental (oligofrenias), desorganización biológica, trastornos psíquicos.
DISFASIA
El concepto de disfasia no ha sido consensuado por los distintos autores y los esfuerzos se han centrado en
realizar diagnósticos por exclusión de los trastornos que no podrían ser encuadrados dentro de esta categoría.
La disfasia, entonces, "se aplica en general a los niños que presentan un trastorno severo del lenguaje, y
cuyas causas no se deben a razones obvias como pueden ser: sordera, retraso mental, alguna dificultad motora,
desórdenes emocionales o alteraciones de la personalidad". (Serón y Aguilar, 1992, p.331).
Las disfasias se caracterizan por un desarrollo del lenguaje severamente alterado en niños intelectualmente
normales mayores de 5 años, tanto en la comprensión como en la emisión del lenguaje, no posible de explicar
por problemas intelectuales, sensoriales, motores o a lesiones neurológicas, acompañado de problemas
asociados (atención dispersa, aislamiento, labilidad emocional). Este déficit en el lenguaje oral se caracteriza,
además de por un retraso cronológico en la adquisición del lenguaje(Aidex, 2000b)
Características diferenciales.
Es necesario hacer diagnóstico diferencial con, deficiencia mental, autismo, déficit auditivo, alteraciones
neurológicas (afasias).
Resulta difícil establecer la frontera entre retraso del lenguaje y disfasia; muchas veces, el diagnóstico viene
determinado por la falta de evolución ante la intervención y el nivel de la gravedad de la sintomatología. Los
trastornos disfásicos tienen peor evolución con una intervención sistemática. Se considerarán como criterios
de distinción, la mayor gravedad de los indicadores y la persistencia de esa gravedad. En el retraso del
lenguaje, aunque en un momento determinado pudiera constatarse como de la misma gravedad que una
disfasia, encontraríamos una mejor evolución, como consecuencia, no sólo de la intervención, sino también
porque los factores ambientales dificultantes asociados, van perdiendo fuerza frente a esa buena intervención
y orientación escolar y familiar.
El problema disfásico, se complica aun más, por sus mayores dificultades en los aprendizajes básicos y su
mayor y más persistente fracaso escolar.
Criterios de diagnóstico de la disfasia
Según DSM−IV(1995), los criterios de diagnóstico de la disfasia son los siguientes: .
• Déficit persistente en el lenguaje en todos los niveles, comprensivos y expresivos.
• Retraso cronológico y desviación respecto a los patrones normales de adquisición y desarrollo.
• Graves dificultades para la comunicación.
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• Dificultades, en los aprendizajes escolares.
• Todo ello, no es debido a deficiencias sensoriales, intelectuales o motóricas graves.
Características descriptivas de la disfasia.
Campo lingüístico
• Deficiencia expresiva: puede ir desde el mutismo a cuadros cercanos a la dislalia. En general, la
intencionalidad comunicativa es pobre y se presentan grandes dificultades para adaptarse al
interlocutor; en relación al lenguaje propiamente tal, se presentan dificultades para repetir frases y
estructurar de manera adecuada las estructuras sintácticas (agramatismo) y se observa deficiencia en
la integración auditiva y en el vocabulario(Aidex, 2000b); . Según Ajuriaguerra(1975, en Serón y
Aguilar, 1992, p.331), los disfásicos, en cuanto a la producción, se pueden clasificar en aquellos que
son y los que ocupan frases simples parcos − produciendo emisiones que pueden ir desde de la
palabra−frase hasta la expresión telegráfica (Aidex, 2000b)− y los que son poco controlados, que no
respetan el orden de las palabras y presentan desfase entre la comprensión y la expresión.
• Deficiencias en el campo receptivo: se puede presentar desde una severa deficiencia para reconocer
sonido con significado, hasta formas más leves, donde hay confusiones en la discriminación a nivel de
fonemas o a nivel semántico (Serón y Aguilar, 1992); en general, se puede observar dificultad para
repetir y recordar enunciados largos y problemas en la evocación, reflejada en expresiones
interrumpidas con sustituciones de palabras, uso de palabras y muletillas. (Aidex, 2000b)
Campo no lingüístico.
Según Monfort y Juárez (1997), los niños disfásicos presentarían las siguientes características en el campo no
lingüístico:
Aspectos cognitivos
• Dificultades en el desarrollo del juego simbólico y en otras funciones simbólicas
• Dificultades en la construcción de imágenes mentales
• Déficit de memoria secuencial, auditiva a corto plazo y verbal
• Alteraciones en la estructura del tiempo y el espacio
• Heterogeneidad de los resultados en las distintas subpruebas de las escalas de la inteligencia no
verbal.
Aspectos perceptivos
• Dificultades en la discriminación de estímulos auditivos.
• Tiempo de latencia más largo necesaria para la percepción auditiva.
• Problemas de lateralización en el tratamiento de los estímulos auditivos.
Aspectos psicomotores
• Dificultades práxicas.
• Alteraciones del proceso de lateralización.
• Inmadurez de las destrezas motoras.
Aspectos conductuales
• Alteración de la capacidad de atención, hiperactividad.
• Alteración de las relaciones afectivas y del control de las emociones.
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Mundo social y afectivo de los niños disfásicos.
Según Monfort y Juárez (1997), las dificultades en el progreso en el desarrollo del lenguaje, junto a una
carencia de una justificación clara de éstas, crea en el seno de la familia una situación de gran tensión y
ansiedad, con sentimientos de culpabilidad expresados hacia sí mismo o hacia el otro miembro de la pareja de
padres. La alteración en los patrones normales de interacción familiar, produce una alteración cuantitativa de
la estimulación externa (menos interacciones espontáneas) y también cualitativas (intervenciones más
directivas, menos flexibles y no ajustadas al nivel de desarrollo del niño).
Es importante considerar que los padres ajustan su nivel de lenguaje al nivel del niño, aunque en los casos
muy graves se presenta un desfase muy grande entre la complejidad de los contenidos que se desea comunicar
y la capacidad del niño para asimilarlos, lo que limita en mucho la posibilidad de interacción.
Las alteraciones de la interacción social también pueden observarse en el contacto del niño con sus pares, ya
que reciben menos peticiones de comunicación y establecen interacciones más cortas.
Etiología.
Seeman (1965, en Serón y Aguilar, 1992, p.332) considera que la precocidad en la aparición de la disfasia
indicaría que el factor constitucional sería importante, tal vez no como causa, pero sí como factor
predisponente; por otra parte, diferentes autores señalan que la disfasia es producto de factores tanto
heredados como ambientales.
El componente perceptivo−auditivo es fundamental en el desarrollo de la disfasia. Es posible encontrar niños
con sordera verbal (audición de sonidos sin discriminación de estímulos verbales por problemas de percepción
a nivel central).
Evaluación de la disfasia
Según Serón y Aguilar (1992), el diagnóstico de disfasia sólo se debe realizar a partir de los 6−7 años, pues si
se hace en edad temprana confundirla con el cuadro de retraso simple del lenguaje.
Una evaluación de un caso de disfasia debe tener en cuenta los siguientes apartados:
• La evaluación de los procesos de producción y comprensión del lenguaje que deberían ser evaluados en
términos cualitativos y no cuantitativos para ser distinguidos de los cuadros no disfásicos.
• Se deben considerar los procesos cognitivos que actúan en la adquisición del lenguaje y que nos pueden dar
luz de la etiología de dicha alteración:
• Atención sostenida, imitación generalizada, hábitos de simbolización que se entienden como
requisitos previos al lenguaje.
• Requisitos formales del lenguaje, vocalizaciones espontáneas (balbuceo), discriminación auditiva y
seguimiento de secuencias rítmicas.
• Requisitos sociales, establecimiento temprano de patrones de interacción social con niños o con
adultos. Contacto ocular, sonrisa social.
• Estudiar los procesos de producción del habla, exploración de las praxias buco−faciales y de la articulación
del niño.
• Estudio de la conducta general del niño y ver posibles alteraciones conductuales o de aislamiento.
• Realizar exploraciones complementarias: audiométricas (para descartar posibles deficiencias auditivas) y
pruebas neurológicas.
• Exploración con pruebas psicométricas, ya que en muchas ocasiones el niño disfásico presenta trastornos
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psicomotrices asociados como alteraciones del espacio, conocimiento de izquierda, derecha, alteración del
esquema corporal y expresión gestual.
Intervención en niños disfásicos.
Principios de intervención
Según Monfort y Juárez (1997), existen 10 principios generales de intervención aplicables a los niños
disfásicos. Estos son:
• Principio de intensidad y larga duración: se trata, esencialmente, de permitir y facilitar el acceso a la
comunicación y al lenguaje a pesar de una deficiencia de base, que suele permanecer a lo largo de
todo el proceso de desarrollo del lenguaje. De este modo, la intervención debe realizarse en forma
intensiva, estable y continua, especialmente en los primeros años.
• Principio de precocidad: la intervención debe hacerse de la manera más temprana posible, ya que el
aprendizaje se realiza mejor en su período crítico, mientras más temprano se produzcan los cambios el
niño presentará una mayor flexibilidad cerebral y controlamos de manera más eficaz las posibles
interacciones ineficaces del niño con su entorno.
• Principio etiológico: debe tomarse en cuenta la familia del niño y hacérsele participar en la
intervención, ya que su rol es fundamental en el desarrollo del lenguaje oral.
• Principio de prioridad a la comunicación: es necesario mantener en cada actividad y en cada
procedimiento de aprendizaje el mayor grado posible de funcionalidad comunicativa.
• Principio de potenciación de actitudes: deben registrarse aquellos aspectos que presentan los mejores
niveles de desarrollo para potenciarlos al máximo, y su utilidad en el proyecto de construcción del
lenguaje
• Principio de multi−sensorialidad: es preferible dar desde el principio el máximo de posibilidades de
éxito al niño y no reservar el empleo de refuerzos sensoriales aumentativos a los casos que fracasan
con una intervención estrictamente limitada a la estimulación de la vía audio−oral normal.
• Principio de referencia al desarrollo normal del lenguaje: los contenidos de los programas de
intervención y su secuencia de ordenación, deben inspirarse en lo conocido sobre el desarrollo
lingüístico del niño normal, siempre que las características específicas que presenta la disfasia en un
determinado caso no indiquen lo contrario.
• Principio de la dinámica de sistemas facilitadores: la idea es proporcionar el máximo de ayuda al niño
que se encuentra en dificultades, desde el principio, para luego ir reduciéndolas a medida que el niño
se va independizando de ellas.
• Principio de revisión continua: se debe realizar una evaluación frecuente de cada caso para adecuar
las orientaciones a las características de éste en cada momento de su evolución.
• Principio de ajuste del tiempo: los datos recomiendan en forma general un enlentecimiento del ritmo
de la interacción y una mayor claridad en la presentación de las relaciones iniciales entre el referente
y los modelos verbales; esto, no sólo en lo referido a hablar más despacio y más claro, sino sobre todo
alargar los tiempos de espera de las respuestas.
Estrategias de intervención
De acuerdo a lo señalado por Monfort y Juárez (1997), la intervención en los niños disfásicos se puede dividir
en tres niveles:
• Nivel de estimulación reforzada: consiste en apuntalar el modelo natural de adquisición de lenguaje, dentro
de su propia dinámica de funcionamiento. Se trata de presentar los estímulos comunicativos y verbales en
un entorno facilitador, aumentando la intensidad de las interacciones duales con los adultos, aumentando su
intensidad, controlando la conducta que los adultos presentan a lo largo del proceso de adquisición del
lenguaje.
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Este nivel de estimulación incluye sesiones de estimulación funcional, cuyo objetivo es proporcionar modelos
claros en un entorno facilitador y estable; y programas familiares, que tienen como objetivo informarlas sobre
el trastorno del lenguaje del niño y formarlas en nuevas maneras de interacción con el niño.
• Nivel de reestructuración: se deben modificar ciertos aspectos de la comunicación lingüística y del propio
proceso de adquisición para intentar que este se desarrolle a pesar de los déficit utilizando, si es necesario y
por cierto tiempo, vías inéditas o infrautilizadas en el niño normal, con la introducción de elementos
visuales, táctiles o motrices a la comunicación lingüística normal; esto debe combinarse con las directrices
del nivel uno, ya que la introducción de estos sistemas no debería limitarse a las sesiones de ejercicio.
• Sistema alternativo de comunicación: el sistema elegido deberá insertarse en la interacción abierta,
siguiendo los principios de la estimulación natural reforzada del nivel uno. El objetivo general es lograr que
el niño logre comunicarse manera adecuada con su entorno ocupando, en caso necesario, sistemas
alternativos al lenguaje oral.
• Programas para la familia: consta de información y de formación. En la primera se informa a la familia de
la naturaleza del trastorno de sus hijos, de la evolución que cabe esperar y de la importancia de su papel en
su educación.
La formación consta de seis puntos principales:
• Desarrollar las aptitudes de observación.
• Reducir la tendencia directiva.
• Aprender a ajustar mejor nuestro lenguaje.
• Aprender a crear situaciones comunicativas activas.
• Eliminar las conductas negativas.
Aprender técnicas de sistemas aumentativos o alternativos de comunicación.
ACTIVIDAD PRACTICA ( ESTUDIO DE CASO )
La actividad práctica consistió en la observación, aplicación de test, entrevista a fonoaudiologo, entrevista a
los padres del niño Daniel X, quien padece de disfasia, con el objeto de conocer de que manera se
desenvuelve un niño con un trastorno del lenguaje en el medio educativo chileno.
El diagnostico psicológico presente en la ficha del niño señala que este presenta un retraso en desarrollo
psicomotor, un retraso en el desarrollo del lenguaje, y un retraso mental de tipo medio. El diagnostico
fonoaudiológico señala un retraso en el desarrollo del el lenguaje expresivo.
Observación
Tres integrantes del grupo realizaron una observación del tipo escasamente estructurada, no participativa y
reactiva el día 20 de Abril del 2000 durante 45 minutos durante el desarrollo de una clase aplicada al curso en
el cual estudia Daniel B.. La observación duró 45 minutos y tenía el objeto de determinar cual es el tipo de
interacciones que el niño tiene dentro de la sala de clases con su profesor y el resto de sus compañeros.
En la sala había, aproximadamente unos 30 niños y estaba dirigida por una profesora con la ayuda de una
profesora asistente.
El registro de la observación se realizó de modo cronológico, anotándose las acciones del niño que parecían
relevantes a criterio de los observadores; junto a esto, uno de los observadores grabó en vídeo el desarrollo de
la clase.
Evaluación de la observación.
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Para analizar los datos se realizó una tabulación de las observaciones basándose en una revisión de intervalos
completos, o sea, si se presenta un determinado tipo de conducta (requerimiento del profesor o ayudante hacia
el niño, juego o conversación con otro niño, juego solitario, trabajo en clase, búsqueda del ayudante o del
profesor por parte del niño) en una serie de intervalos, que en este caso son de un minuto.
Tras la revisión de los registros, se puede señalar que Daniel presenta la capacidad de establecer lazos sociales
con sus compañeros: esto se refleja en que pide útiles de modo apropiado, conversa y juega con sus
compañeros buena parte del tiempo de observación (conducta observada en un 30% de los intervalos). Los
niños lo tratan como a uno más de sus compañeros, no presentándose signos de discriminación.
El juego solitario también es una actividad importante. Se presenta, aproximadamente, en un 20% de los
intervalos de observación. Generalmente, se produce después de realizar un trabajo y antes de la presencia de
conversación, juego fuera del asiento con otros niños o búsqueda de la atención del profesor.
En relación a la interacción con la profesora y la ayudante, Daniel sabe como iniciar conversaciones con ellas
referidas a las actividades de clases. Es de notar que en un 20% de los intervalos el niño presenta conductas
tendientes a iniciar una interacción con el profesor, generalmente parándose detrás de ella, logrando rara vez
ser atendido (2 veces durante el transcurso de la clase). Es importante señalar que las conductas de trabajo
estuvieron asociadas a la dirección y atención del profesor o del ayudante (8 primeros minutos de la
observación, últimos 5 minutos de la observación).
Comentario.
Es importante señalar que Daniel B., presenta algunos de los síntomas no lingüísticos del tipo conductual que
son comunes a los niños con disfasia como es la alteración de la capacidad de atención y la hiperactividad
(gran parte del tiempo en el cual se indica trabajo lo gasta en actividades como el juego) y alteración del
control de impulsos (la profesora señala que es común que le pegue a los compañeros con relación a leves
estímulos, o sin razón aparente).
Aplicación de test
Test de Goodenough
La psicóloga Florence Goodenough, es la creadora de un test máxima simplicidad. Se trata de una técnica para
medir la inteligencia general por el análisis de las características de una pequeña expresión de su totalidad
como es la representación de la figura del hombre.
Este test consiste en una única prueba que es dibujar un hombre. La evaluación se reduce a computar el
número de detalles y aciertos que presenta la figura realizada. Se finaliza, convirtiendo este puntaje de edad
mental y luego en coeficiente intelectual.
Fundamentos del test
Florence Goodenogh, parte de una hipótesis de trabajo muy sencilla: , cuando el niño traza la figura humana,
sobre un papel no dibuja lo que ve, sino dibuja lo que sabe al respecto, realizando un trabajo intelectual a
través de su repertorio conductual. El repertorio conceptual, en relación con este saber, aumenta con la edad
mental y este desarrollo se refleja en el dibujo de la figura humana. Según Goodenough, al medir el valor de
un dibujo se mide el valor de las funciones de asociación, observación analítica, discriminación, memoria de
detalles, sentido espacial, juicio de abstracción, coordinación visomotora y adaptabilidad.
Este test permite comparar, el grado de completación y perfección de un dibujo en la presencia y ausencia de
sus ítems. Se distinguen estos ocho:
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• Cantidad de detalles presentados.
• Proporcionalidad.
• Dimensionalidad.
• Transparencia.
• Congruencia.
• Plasticidad.
• Coordinación Visomotora.
• Perfil.
Resultados:
Comportamiento durante el examen:
Daniel se mantuvo callado durante toda la aplicación del test, a pesar de esto realizo de manera adecuada
todas las acciones que se le encomendaron. Además, durante el test, el niño no realizó ninguna pregunta ni
comentario, en la aplicación de la tarea.
Datos obtenidos en la aplicación
• Nombre: Daniel B.
• Fecha de Nacimiento: 25/01/89
• Edad Cronológica: 11 años 3 meses.
• Curso: 4 básico B
• Escuela: Gran Bretaña.
• Fecha de examen: 5/05/00
• Puntaje: 12
• Edad Mental: 6 años 3meses
• Coeficiente Intelectual: 56 puntos.
• Nivel de inteligencia: retraso mental medio.
Entrevista a la madre
Se realizó una entrevista a la madre el día 20 de Abril, en el establecimiento escolar del niño. Nos centramos
en la historia escolar del niño y de los factores asociados.
A continuación presentamos una síntesis de dicha entrevista:
Nombre (padres): Katherine R., Gregorio B.
Edades: 42 años, ambos.
Ocupación: Dueña de casa, técnico militar en rayos X.
Estructura familiar ( con quien vive): dos adultos(padres), hermano mayor (13 años), y el Daniel.
Antecedentes prenatales: El embarazo transcurrió de forma normal, aunque 15 días antes del parto, por medio
de una ecografía le diagnosticaron Hidrocefalia, lo cual no fue confirmado, al momento del nacimiento. Al
nacer tenía desnutrición.
Historia médica: el niño no hacía ningún movimiento, ni balbuceaba, lo cual fue índice de un posible
problema. La ecotomografía realizada mostraba que no existían daños cerebrales. Luego de varios consulta a
distintos profesionales, ninguno realizó un diagnóstico apropiado. Además presenta hemofilia secundaria(
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enfermedad de Von Willen Brand). Desde los 2 años consume Ritanil.
Desarrollo preescolar: al año dos meses, controlaba todos los esfínteres. A los 6 años comenzó a caminar,
luego de tratamiento en el Centro de Rehabilitación Infantil.
Historia escolar: A los 4 años ingresó a un jardín de integración y repitió dos veces, debido a decisión de la
parvularia, para afianzar más el aprendizaje. Luego, ingresó al centro integral Bulnes (escuela especial), pero
en ella le recomendaron matricular al niño en una escuela "normal", para integrarlo. Por recomendación del
fonoaudiólogo del Centro de Diagnóstico de Concepción, ingresó a la escuela Los Acacios, dando la prueba
regular de ingreso. En la cual sólo permaneció 2 meses, ya que debido a la falta de apoyo social en el medio
escolar, sufrió una Depresión, con una posterior hospitalización. Posteriormente a esto estuvo durante el resto
del año escolar sin asistir a ningún establecimiento. Al año siguiente ingresó a la escuela Gran Bretaña, donde
se ha adaptado perfectamente. En este establecimiento el niño está integrado y regularmente es atendido por
una profesora especial.
Necesidades percibidas por la madre: escritura y lenguaje, mayormente. El niño aprendió al leer a los 8 años.
En matemáticas tiene un buen desempeño.
Gustos personales: Le gusta leer cuentos y contarlos. Le gusta fútbol y correr.
Entrevista Fonoaudiólogo.
Se realizó una entrevista al fonoaudiólogo Pablo Godoy, del centro de trastornos de la comunicación, audición
y aprendizaje, Lenavox. Esta fue realizada el día 7 de abril del presente. La entrevista se centro en la labor del
psicólogo en los trastornos del lenguaje.
La labor del psicólogo en el tratamiento de los niños con trastornos de lenguaje, es importante cuando hay
complicaciones graves. Cuando se trata de trastornos leves la derivación depende de la evaluación
fonoaudiológica. La derivación a psicólogo se realiza cuando la carga emocional de la familia y del niño es
muy fuerte. También se realiza derivación cuando el trastorno es secundario a otros problemas patológicos
(autismo, parálisis cerebral anacusia y retraso mental)
El psicólogo tiene un papel preponderante en la asistencia a la familia, en el manejo conductual del niño. Esto
se da principalmente en casos de "subdesarrollo", es decir, cuando los padres no poseen capacidades
específicas de manejo.
En el caso específico de la disfemia siempre es necesario el apoyo psicológico, porque este trastorno involucra
factores de ansiedad, lo cual se da en todas las edades.
En cuanto a su experiencia personal, en el trabajo con psicólogos, ésta no ha sido positiva. Esto ha sido
principalmente por la baja calidad de los informes entregados y/o la no devolución de éstos, además del
excesivo uso de la psicometría y la consiguiente falta de un buen análisis conductual.
Discusión y Conclusión
• Teniendo en cuenta que los factores sociales interactúan con el trastorno del lenguaje, es importante
considerarlos en el tratamiento, tanto como factores modificadores y como apoyo en el caso de la
familia. Es a este nivel en el que el psicólogo puede intervenir para mejorar la dinámica que se da
entre el niño y su medio. En el caso de los trastornos que tiene una base orgánica (afasias) la
intervención a este nivel también es importante cuando otros aspectos psicológicos como la
autoestima se ven mermados. Aparte de esta labor el psicólogo por medio de terapia cognitiva−
conductual puede actuar en los síntomas no lingüísticos como errores cognitivos, para enseñar a
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aumentar la velocidad del procesamiento de la información y en la discriminación perceptual.
• Dentro de la labor del psicólogo en los trastornos de lenguaje la relación con los otros terapeutas
encargados de tratarlos(fonoaudiólogos) es de suma importancia. La relación que se debe establecer
con estos terapeutas debe estar marcada por el profesionalismo, esto quiere decir que se debe bien
delimitados los roles y que se respete la labor específica que debe realizar cada terapeuta. Esta
relación debe caracterizarse por respetar las decisiones terapéuticas del otro profesional y por una
acuciosidad en la información entregada a través de los informes.
• A partir de nuestra experiencia práctica, pudimos darnos cuenta de que si bien es beneficiosos el
sistema de integración, cuando se introdujo el decreto 1/98 no existió una mayor preparación, por lo
que como los mismos profesores expresaban ellos no estaban preparados y muchas veces cometían
errores. Según nuestro pensamiento las autoridades educativas debería preocuparse de todos los
factores que están presentes en el ámbito educacional y anticipar posibles consecuencias negativas si
esto no se realiza.
• Es conveniente señalar, que la validez del test aplicado (Goodenough), se pone en duda debido a la
comparación entre los resultados obtenidos y la inteligencia reportada por el informe psicológico; y
las características objetivas observadas del niño (adecuación del niño al programa del cuarto año
básico y su aprobación al examen de ingreso a la escuela Los Acacios).
• La evaluación realizada al niño no concluye con la entrega del presente informe, sino que continúa
debido al compromiso adquirido con el fonoaudiólogo del centro de diagnóstico de Concepción, Sr.
Ory González, por lo que se realizará en curso del presente mes, una evaluación mas completa del
niño, que consistirá principalmente, en la aplicación de la escala de inteligencia de Weschler para
niños, por la imposibilidad de establecer un rapport adecuado con el niño a evaluar.
CONCLUSION
Gracias a la investigación que hemos realizado para al presente trabajo hemos adquirido el conocimiento y
comprensión de las múltiples categorías que existen dentro del trastorno del lenguaje.
Otro aspecto relevante dentro de nuestra investigación fue descubrir que los trastornos del lenguaje inciden en
un porcentaje mayor en niños que en adultos.
El estudio y comprensión exhaustivo de los distintos trastornos del lenguaje es de gran relevancia para
nosotras, ya que como futuras Educadoras Diferenciales, especialistas en trastornos del aprendizaje y
desarrollo, trabajaremos mayoritariamente con rehabilitación de niños que presentan este tipo de trastornos.
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