Creación a Cristo

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INTRODUCCION
Las lecciones Creación a Cristo son La Fase 1 de un currículo que apunta al crecimiento
espiritual del creyente. Usted puede solicitar todos los materiales a: Ministerios Cadena de
Gracia.
Los cuadros agregados a cada lección son usados con permiso de la Misión Nuevas Tribus
que tiene el derecho sobre ellos.
A continuación anoto la lista de lecciones disponibles para que las use sea en Estudios de
Hogar, en la Iglesia Local o en Centros de Capacitación Bíblica. Este material puede ser
clasificado como Discipulado.
PROGRESANDO HACIA LA MADUREZ
Fase 1 Relación con Dios (Apocalipsis 4:11; 1 Corintios 1:9) El llamado de
Dios es primero a El Mismo. Creación a Cristo. (Fundamentos para la
salvación).
Fase 2 La Posición con Cristo (1 Corintios 1:30ª) Una nueva creación
(2 Corintios 5:17) Creación a Cristo Para Creyentes en Crecimiento y El
Nuevo Nacimiento Explicado. (Fundamentos para la santificación).
Fase 3 Dependiendo en el Espíritu Santo (2 Corintios 3:17-18) Es el Espíritu
de verdad de Juan 16:13-14. Introducción a la Iglesia (La Iglesia es columna y
baluarte de la verdad—1 Timoteo 3:15) Hechos Para Creyentes en
Crecimiento.
Fase 4 Identificación con Cristo / la co-crucifixión con Cristo (Romanos 6:6
Gálatas 2:20. Romanos Para Creyentes en Crecimiento. Principios del
Crecimiento Espiritual. La Obra Maestra de Dios: la Cruz de Cristo.
Fase 5 Santificación Práctica / Conformados a la Imagen de Cristo (Romanos
8:29-29) Romanos a Apocalipsis Para Creyentes en Crecimiento y Mirando a
Cristo.
Estos materiales usted puede bajarlos de la página www.wilsoncampoverde.com
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INDICE
LECCION
TEMA
PAGINA
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Tabla
Introduciendo la Biblia
La Creación
La caída de Adán y Eva
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14
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31
38
47
55
60
69
75
84
92
98
104
110
117
126
133
141
La promesa del Libertador
Caín y Abel
Noé y el Diluvio
Abram, Sarai, Lot
Abraham, Isaac y Jacob
Moisés el Libertador
La salida de Egipto
Los Diez Mandamientos
El Tabernáculo
Entrada a Canaán
Juan el Bautista y Jesús
Ministerio de Jesús
El Nuevo Nacimiento
Jesús el único Mediador
Jesús la resurrección
El Cordero de Dios
Consumado es
Las profecías
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Lección 1
Introduciendo la Biblia
Solo Dios, Dios creó seres espirituales
Lucifer se rebeló
Josué 1:8 ; Salmo 1:1-3
Nuestro propósito es desarrollar una base bíblica sólida, comenzando
con la creación hasta la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo.
Queremos tener una fe bíblica en Dios, Jesús y Su Palabra. Dios será el
enfoque de nuestro estudio: Su persona y lo que hace. El es el personaje
central de la Biblia y quien escribió este libro con el propósito de que lo
conozcamos.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.
(2 Timoteo 3:16,17)
Toda la escritura es inspirada por Dios. Dios habló a los hombres llamados profetas el
mensaje exacto que El quería que escribieran. A veces habló en forma audible, otras veces
en visiones; en ocasiones El puso el mensaje directamente en sus mentes. (2 Pedro 1:20-21)
Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque
nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
La Biblia es el único libro en este mundo cuyo autor es Dios. Fue escrito en el transcurso de
1600 años por más de 40 hombres y aun así tiene una unidad absoluta de principio a fin. La
razón es que Dios es el autor. La Biblia es el mensaje de Dios al mundo y El escogió a los
judios como si fueran un megáfono para trasmitirlo. De todos los escritores que Dios usó
solamente uno no era judio. Ese fue el Dr. Lucas que escribió Hechos y Lucas.
La Biblia es el libro más citado, más publicado, más traducido y el libro que más ha
influenciado en la historia.
Jeremías 9:23,24
Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico
se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y
conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas
quiero, dice Jehová.
¿Cuán bien conocemos a Dios? ¿Cuán grande es El? ¿Cuán importante es El?
¿Tuvo Dios comienzo? ¿Tiene Dios fin? ¿De dónde salió El?
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En esta lección veremos que Dios existe desde antes de todas las cosas y aprenderemos que
El es soberano. Empecemos en Génesis 1:1 “En el principio creó Dios . . .”
La primera cosa que Dios quiere que sepamos es que hay un principio de todas las cosas. El
universo, la tierra, los ángeles, los demonios, las plantas, los animales y los hombres, todos
tienen un principio. Sólo Dios no tiene principio. El ya estaba allí, antes de todas las cosas.
Nunca hubo un tiempo en el cual Dios no existiera. El no ha sido creado, ni ha nacido. El
siempre ha estado vivo y nunca morirá (1 Timoteo 1:17 ; 6:16).
Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Otro factor acerca de Dios es que El es eterno y para siempre será Dios. En Génesis 1:26
vemos que aunque es un sólo Dios consta de tres personas que son igualmente Dios.
(La Trinidad) (Mateo 28:19 ; 2 Corintios 13:14).
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos
vosotros. Amén.
A la Trinidad no la podemos explicar, todas las ilustraciones humanas no son suficientes.
Pero el hecho de que la Trinidad es un solo Dios, nos muestra Su grandeza. (No hay otro
como El). Otro dato grandioso es que Dios es Espíritu (Juan 4:24) El no tiene un cuerpo de
carne y huesos como nosotros los humanos. Dios no tiene limitaciones. El sabe todas las
cosas (Romanos 11:33,34) El está en todo lugar a la misma vez. (Jeremias 23:23,24 ;
Salmo 139:7-12)
Es imposible para nosotros, seres finitos, comprender a alguien que no tiene principio ni fin y
que es tres personas en una. No podemos imaginar a alguien que no tenga un cuerpo hecho
de carne y que esté en todo lugar a la misma vez y que sepa todo. Nuestro Dios es
sumamente superior a cualquier cosa que podamos imaginar. Una palabra que se usa para
describir el hecho de que Dios es infinito y superior a todos es: Soberano (Rey, Supremo en
poder)
Antes de ver la creación del universo estudiemos acerca del mundo de los espíritus, al cual
no podemos ver. En el principio Dios creó a todos los seres espirituales (ángeles). Hay
muchas palabras en la Biblia para describirlos: espíritus, ángeles, querubines, serafines,
potestades, principados, huestes de los lugares celestiales.
Todos los espíritus fueron creados y cuando Dios hizo la tierra y aparece Satanás en el Jardín
del Edén es obvio que ya existía. Antes del comienzo ninguno de ellos existía. Dios les dio
vida para que sean testigos de la creación. (Job 38:1-7) En Nehemias 9:6 nos damos cuenta
que los seres espirituales adoran a Dios. Dios es mayor que los espíritus (ángeles). El vive
antes que ellos y El los creó. Mucha gente hoy en dia tiene un tremendo concepto acerca de
los ángeles. Los miran como si fueran Dios. (Ellos no son Dios, ellos adoran a Dios)
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Algo más para pensar: Cuando El creó a los seres espirituales, El escogió no darles cuerpos
físicos. Por esa razón ellos pueden moverse a donde quieran. Aunque ellos no están en todo
lugar a la misma vez como Dios. Aunque no tienen cuerpos como los humanos, ellos pueden
entrar en animales o aun seres humanos en diferentes ocasiones. (Hebreos 13:2)
¿Por qué hizo Dios espíritus? (Salmo 103:20,21) Para que le amaran y sirvieran. En el
principio todos los espíritus fueron ángeles de Dios. Dios los hizo perfectos, ninguno era
malo. También los creó con gran sabiduria y fortaleza (Salmo 103:20) Pero Lucifer se
rebeló queriendo ser Dios. Por eso fue echado del cielo y desde entonces odia cualquier cosa
que Dios haga y ame.
Isaías 14: 12-14
¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a
las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios,
levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de
las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
Ezequiel 28:14-17
Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las
piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta
que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y
pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh
querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a
causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.
Datos acerca de los ángeles
1. La palabra ángel aparece en 34 de los 66 libros de la Biblia. Se usa 275 veces.
2. ¿Hay ángeles de sexo masculino y femenino? ¿Se casan? ¿Mueren? Lucas 20:34-36
Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; mas
los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se
casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son
hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
3. ¿Comen? y si lo hacen, ¿qué comen? No podemos contestar estas preguntas pero hay
unos versículos interesantes: Salmo 78:23-25
Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos, e hizo llover sobre ellos
maná para que comiesen, y les dio trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre; les envió
comida hasta saciarles.
4. ¿Hay ángeles guardianes? (Mateo 18:10 ; Hebreos 1:14)
5. ¿Hay diferentes niveles entre los ángeles?
A. Judas 9....................................................... arcángel Miguel
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B.
C.
D.
E.
F.
Daniel 10:13 …………………………….... principe del reino
Efesios 3:10 ............................................... principados y potestades
Isaias 6:1-3 ……………………………..... serafines adoran a Dios
Génesis 3:22-24 ........................................ Querubines, guardan la santidad de Dios
1 Timoteo 5:21 …………………………... ángeles escogidos.
Los ángeles son:
A. Inteligentes …………………………........ 1 Pedro 1:12
B. Tienen emociones ………………………... Lucas 2:13
C. Tienen voluntad ………………………...... Judas 6
D. Tienen gran poder .................................... 2 Pedro 2:11
¿Cuántos ángeles hay? (Apocalipsis 5:11 ; Hebreos 12:22) Todos los espíritus en el principio
vivian con Dios. No sabemos exactamente donde está el cielo pero sabemos que es un lugar
real. Se lo menciona muchas veces en la palabra de Dios y es el lugar donde Dios habita.
Aunque El está a la vez en todo lugar, el cielo es su hogar (Salmo 11:4)
Dios no creó a los ángeles exactamente iguales. Algunos fueron mas hermosos, inteligentes
y sabios que otros.
El ángel más grande se llamaba Lucifer, que significa Lucero de la Mañana. Dios le dio
poder y autoridad sobre los otros ángeles (Ezequiel 28:17). Lucifer quiso ser como Dios y
sentarse en Su trono. El fue el primero en hacer el mal y rebelarse contra Dios (Isaias 14:1215)
Muchos de los ángeles de Dios siguieron a Lucifer quien es ahora su lider. ¿Cómo pudo
pasar esto? Nos damos cuenta que Dios permite a sus criaturas que escojan. Nada de esto
fue una sorpresa para El. El sabia lo que Satanás y los otros espíritus estaban pensando (Heb.
4:13)
Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas
y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Dios le quitó a Lucifer su puesto y él con los otros ángeles rebeldes ya no son siervos de
Dios.
Ellos siempre se oponen a Dios. Aunque Job 1:6,7 ; 2:1,2 nos dicen que Satanás tiene acceso
a Dios, pero ya no vive en el cielo. Dios preparó un lugar horrible de castigo eterno llamado:
lago de fuego, para Lucifer y sus seguidores.
Dios siempre castiga a aquellos que se rebelan ante El (Apocalipsis 20:10 ; Mateo 25:41)
Por esta causa Lucifer y los suyos odian a Dios. Lucifer es llamado ahora Satanás que
significa: enemigo, acusador, y sus seguidores son llamados demonios.
Ellos están activos alrededor de la tierra. ¿Recuerda Job 1 y 2? Satanás se pasea por la tierra.
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En nuestra sociedad ha ganado mucha atención de la gente. Hay películas acerca de él,
libros, música, juegos y aún se le adora.
Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de
Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es
extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a
sus obras. (2 Corintios 11:13-15)
Hablaremos más de este tema en lecciones futuras.
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Lección 2
La Creación
Génesis 1:1 – 1:26
Hay varias teorías sobre el origen de la tierra. La teoría que más suena es la del “big
bang o la gran explosión. También hay muchas teorías acerca del origen de la vida.
La que más se enseña por todo lado es la evolución; esta teoría dice que nuestros
ancestros fueron unos monos. (Los Cañaris en el Ecuador creían que los hombres
venimos de unos pájaros llamados guacamayos).
Muchos arqueólogos y científicos han criticado el libro de Génesis diciendo que es
una historia mitológica y falsa. Sin embargo los hallazgos arqueológicos más
recientes han confirmado detalles exactos que apoyan el relato de Génesis sobre la
Creación. Mientras ningún científico puede decir a ciencia cierta como empezó todo,
la Biblia comienza diciendo: “En el génesis. . .”
La Biblia no es un mito, sino una historia verídica.
La palabra Génesis significa principio u orígenes, y nada ni nadie (excepto Dios)
existió antes del principio.
Génesis 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Esa palabra creó
significa formar algo de la nada. Dios literalmente hizo los cielos y la tierra de la
nada.
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo
que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. (Hebreos 11:3)
Génesis 1:2 El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Trate de
imaginarse como habrá sido esto: Nada de luz, aguas por doquiera, nada de vida y de
pronto el Espíritu de Dios comenzó a moverse sobre las aguas. La palabra mover es
traducida como agitar, batir, revolotear. Imagínese esto en su mente. Dios, el
Espíritu Santo, estaba moviéndose, revoloteándose, y batiéndose sobre las aguas;
vibrando con una energía dinámica para crear todas las cosas y en el versículo 3 Dios
dijo “Sea la luz” y fue la luz. (No el sol, sino la luz).
El Salmo 29:4 dice: Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria.
En las últimas décadas el hombre ha descubierto más sobre el universo de lo que
conocía en las generaciones pasadas.
Estadísticas sobre este universo maravilloso.
Si estuviéramos viajando a la velocidad de la luz (186,000 millas por segundo)
podríamos hacer siete viajes alrededor del mundo en un segundo. En esa velocidad
tomaría cuatro años para llegar a la estrella más cercana; 59,000 años para llegar al
final de nuestra galaxia y 750,000 años para llegar a la próxima galaxia. La galaxia
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en la cual estamos tiene 200 billones de estrellas; un millón de ellas son del tamaño
del sol, el cual es una estrella de tamaño mediano. Hay tantas estrellas como lo hay
granos de arena en todas las playas del mundo. De esta manera Dios con Su Palabra
creó todo lo que existe.
El orden de la creación
El segundo día El creó la atmósfera y el cielo. El tercer día, la tierra y el mar y la
vida vegetal. El cuarto día se podían ver al sol, la luna y las estrellas. El quinto día
Dios dio la palabra para crear un número asombroso de animales. El creó cada tipo
de animal con la capacidad de reproducirse. (los perros tienen perritos, los gatos
tienen gatitos). Génesis 1:3-25
En una familia que está esperando su primer bebé ¿Qué hacen los padres? Preparan
un cuarto, compran ropita, tienen todo listo para el arribo del bebé; suplen sus
necesidades y le dan mucho amor. Podemos decir que, de igual manera, Dios preparó
todo para Adán.
Génesis 1:26 Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza. Aquí vemos el clímax de la historia de la Creación. Dios amorosa,
cuidadosa y perfectamente había creado todo en preparación para Su creación final.
Su obra maestra.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:10)
¿Qué quiere decir que el hombre fue creado a la imagen de Dios? Obviamente no se
refiere al cuerpo porque Dios es Espíritu.
El hombre fue creado a la imagen de Dios con alma, espíritu y cuerpo. (Dios decidió
que el hombre iba a tener mente, voluntad, y emociones de acuerdo a Su imagen). Lo
hizo para que pudiéramos conocerle, pensáramos como El, tuviéramos emociones e
hiciéramos decisiones como El. Dios siempre quiso comunicarse y tener una relación
estrecha con nosotros.
Todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23)
Génesis 2:8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al
hombre que había formado.
Dios sembró un jardín precioso para Adán porque Dios le amaba. Cuando el jardín
estuvo listo, el hombre aparece en la escena. Adán no escogió vivir en el Edén,
simplemente Dios lo puso allí. Como Dios lo creó El tenía el derecho de ponerle
donde quisiera y de decirle que debía hacer. Adán pertenecía a Dios. ¿Y qué de
nosotros?
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Génesis 2:9, 16, 17 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la
vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol
de la ciencia del bien y del mal. . . Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De
todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no
comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Dios sembró dos árboles muy importantes en el
centro del jardín y le dio a Adán instrucciones muy
claras. El no le dio la libertad de decidir cuales cosas
estaban correctas o incorrectas. Dios le habló
claramente y al desobedecer moriría.
Dios también nos instruye claramente a través de Su
Palabra. El no nos ha dado la libertad de
decidir que es lo correcto o lo incorrecto.
Aunque Dios sabía que era lo mejor para Adán, El decidió darle la elección de
obedecer o no. El podía comer del árbol de la vida y vivir para siempre o el podía
comer del árbol de la ciencia del bien y del mal y morir.
¿Qué dió a entender Dios cuando le dijo a Adán que moriría? (la palabra muerte
significa separación)
(1) Adán sería apartado de Dios. (muerte espiritual)- ¿Qué les pasó a Lucifer y a los
ángeles cuando pecaron?
(2) No sólo muerte espiritual para Adán, sino también muerte física. No ese mismo
instante, pero como una rama quebrada de un árbol que se mantiene verde por unos
pocos días y gradualmente se marchita, así Adán moriría.
(3) La tercera muerte para Adán sería la separación eterna en el Lago de Fuego, el
mismo lugar de terrible castigo preparado por Dios Satanás y sus seguidores.
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la
bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
(Apocalipsis 20:10)
Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno
preparado para el diablo y sus ángeles. (Mateo 25:41)
Dios habló claramente a Adán así como también nos hace saber a nosotros, que la
pena del pecado es la muerte.
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo
Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23)
Hay camino que parece derecho al hombre, Pero su fin es camino de muerte.
(Proverbios 16:25)
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Génesis 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré
ayuda idónea para él.
Dios decidió que Adán no debería vivir sólo. Como su creador sabía que era lo mejor
para él. Como de costumbre, Dios no consultó con Adán, sino que hizo la decisión
porque El sabía que Adán no sería feliz si permanecía sólo.
Fue así que Dios creó la primera mujer como un regalo para Adán porque El le
amaba.
Génesis 2:23,24 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de
mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará
el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
El matrimonio no es un invento del hombre, pero una creación de Dios. El
matrimonio fue el plan perfecto de Dios para Adán y Eva. Todo lo que Dios dice y
hace es perfecto porque El es perfecto.
Quiero decir esto antes que prosigamos—La vida de Adán y Eva fue buena. Dios les
había dado todo lo que necesitaban. El era su amigo, El les amó y ellos eran felices.
Les había rodeado con belleza y abundancia. Ellos podían comunicarse con Dios. El
les había hecho gobernadores de su creación. Su trabajo no era difícil. Tampoco hubo
enfermedad. ¡Que magnífico estar en esta posición!
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Lección 3
Entra Satanás y entra la muerte
La caída de Adán y Eva
La vida en el jardín era placentera para Adán y Eva porque todo era perfecto. Pero, apareció
el gran enemigo de Dios, Satanás. El sabía sobre la advertencia que Dios le hizo a Adán
tocante al árbol de la ciencia del bien y del mal.
Satanás odia a Dios y por eso su saña en destruir todo lo que Dios ama, incluyendo al hombre
y a la mujer que había creado.
Génesis 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová
Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo
árbol del huerto?
Esta no era una mera serpiente que metió dudas en Eva, era el mismo Satanás. Entró en la
serpiente para así engañar a Eva. ¿Qué de malo hablar con un animal? Solamente que en
este caso era Satanás dentro del animal.
Noten que la serpiente era más lista que cualquier otro animal que Dios había hecho.
Podemos ver las características de Satanás y veremos que es listo y un engañador.
Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna
manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. (2 Corintios 11:3)
Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual
engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
(Apocalipsis 12:9)
¿Cree usted que Eva sabía que era Satanás el que hablaba a través de la serpiente? La verdad
es que ella no había comido del árbol y era inocente, sin nada de maldad. Es interesante lo
que dice Romanos 16:19.
Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero
quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.
Satanás no es sólo un engañador, pero también un mentiroso. Mientras más aprendamos de
la palabra de Dios, más podremos darnos cuenta de los engaños de Satanás y cuán malvado
verdaderamente es. Mire lo que Jesús dijo de él:
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido
homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.
Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. (Juan 8:44)
El trata de aparentar que lo que es bueno es malo (la disciplina a nuestros hijos) y el trata que
lo malo aparente ser bueno (el aborto).
¿Por qué? ¿Porque no os amo? Dios lo sabe. Mas lo que hago, lo haré aún, para quitar la
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ocasión a aquellos que la desean, a fin de que en aquello en que se glorían, sean hallados
semejantes a nosotros. Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan
como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de
luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo
fin será conforme a sus obras.
(2 Corintios 11:11-15)
2 Corintios 2:11 Nos enseña a no ser ignorantes con respecto a las maquinaciones de Satanás.
Una de esas es meter mentiras en nuestra mente. El es muy listo y se esconde no quiere que
nos demos que eso pensamientos que vienen de él.
para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este
mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y
cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón,
que le entregase, (Juan 13:1,2)
Satanás puede poner pensamientos en nuestras mentes, pero no puede leer nuestras mentes.
Las mismas tácticas de engaño que usó en el Edén bajo los mismos motivos, Satanás usa hoy.
Su meta es destruir a través del engaño a las personas. Si recuerda lo que Jesús dijo de él en
Juan 8:44 dos características que sobresalen son: homicida y mentiroso.
Satanás puede influenciarnos aun cuando estamos orando o leyendo la Biblia.
Mete dudas en nuestras mentes sobre la verdad de la palabra de Dios, tal como lo hizo con
Eva. El no quiere que nadie le crea a Dios porque lo odia y sabe que Su palabra es verdad.
Satanás puede usar a otras personas para comunicarnos sus mentiras Marcos 8:31-33.
También trata de engañarnos a través de la carne (egocentrismo, naturaleza pecaminosa). El
ha llevado a muchas personas a la destrucción haciéndoles creer que pueden hacer lo que
quieran.
Génesis 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová
Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de
todo árbol del huerto?
¿Por qué le hizo esa pregunta? Para probar a Eva con la intención de engañarla (para saber lo
que ella sabía). También usó la pregunta para poner en duda la palabra de Dios. Ese
es uno de los trucos de Satanás.
Génesis 3:2,3 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto
podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No
comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
Eva estaba confundida y Satanás lo sabía. Vemos en Génesis 2:17 que Dios nunca había
dicho “¡no lo toques! Algo más en lo cual pensar, Dios no había hablado directamente a Eva
sobre el árbol de la ciencia del bien y del mal. Su mandamiento fue dado a Adán, pero
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también era para Eva, entonces Adán le dijo a Eva lo que Dios había dicho.
Es la misma situación con nosotros hoy; Dios habló hace miles de años a sus siervos pero Su
Palabra todavía se aplica a nosotros en estos días.
Génesis 3:4,5 Entonces la serpiente dijo a la mujer:
No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis
de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios,
sabiendo el bien y el mal.
Aquí ya no se conforma con meter dudas sino que llama
a Dios un mentiroso, pero realmente, ¿quién es el mentiroso?
(Juan 8:44).
Recuerde que vimos que Satanás se había rebelado contra Dios cuando el quiso tomar el
lugar de Dios; ahora propone a Eva que haga lo mismo, que coma del fruto prohibido.
Dios no creó a Adán y Eva para que viviesen apoyados en sus propias ideas y pensamientos.
Nunca debieron haber sabido acerca de la maldad. (Romanos 16:19) Solamente les pidió que
confiaran completamente en Su Palabra (¿qué hacemos nosotros hoy? (Proverbios 3:5,6).
Debemos ser guiados por la palabra de Dios (como debió ser con Adán y Eva).
Génesis 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los
ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio
también a su marido, el cual comió así como ella.
Satanás engañó a Eva y ella le creyó así que comió del árbol de la ciencia del bien y del mal.
(La incredulidad le llevó a la desobediencia).
Por otro lado Adán sabía muy bien lo que Dios había dicho (no habiendo sido engañado)
pero deliberadamente se rebeló contra Dios y también comió.
(1 Timoteo 2:14)
Génesis 3:7,8 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban
desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la
voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su
mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
¿Qué fue lo que dijo Dios que sucedería si lo comían?—morirían. Pero físicamente no
cayeron muertos de inmediato. ¿Esto significa que la palabra de Dios no es verídica y
que Satanás estaba en lo correcto después de todo?
No, como hemos discutido anteriormente la muerte significa separación y ahora vemos en el
versículo 8 que ellos fueron separados de Dios inmediatamente (muerte espiritual). Dios
siempre hace lo que dice; El no se le olvida y castiga la desobediencia, que es fruto de la
16
incredulidad. (Isaías 59:2)
Porque Dios es Santo y justo El odia todo lo que es incorrecto y castiga toda desobediencia
de sus mandamientos con la muerte. (Romanos 6:23) Porque Adán y Eva no creyeron y
desobedecieron a Dios, fueron cortados, separados de su amistad con El. Su relación con
Dios murió.
Ellos se habían unido con el enemigo de Dios, Satanás y ahora también eran enemigos.
¡Imagínese el tamaño de afrenta ante Dios, unirse a Su enemigo! Póngase a pensar que
horrible sería si un amigo suyo se uniera a un enemigo que lo odia y lo quiere matar. Esta es
la tragedia cósmica del hombre, dio la espalda a Dios quien lo hizo a Su imagen, prefiriendo
a Satanás.
Las consecuencias de su pecado
De pronto se dieron cuenta que estaban desnudos v. 7
De acuerdo a Génesis 2:25 Estaban ambos
desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Separados de Dios sus mentes han sido afectadas.
Porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
(Romanos 8:6)
Dios ya no los controla. Sus mentes se volvieron malas y sus actitudes hacia sus cuerpos
cambiaron, ahora se sienten mal por estar desnudos. Ya no confiaban en Dios para que les
proveyera para sus necesidades. (v. 7b) Querían cubrirse ellos mismos.
Son egocéntricos, Dios no es el centro de su vida; ahora quieren vivir de manera
independiente. Algo más, antes ellos se sentían aceptados por Dios, ahora ya no por eso
intentan que Dios los acepte al cubrirse. Muchas personas tienen la misma mentalidad
queriendo ser aceptados por Dios al hacer buenas obras, ir a una iglesia, siendo buenos
padres, o guardando las leyes civiles.
El hombre ve lo exterior y no el corazón
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su
estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre;
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el
corazón. (1 Samuel 16:7)
Antes que comiesen el fruto ellos amaban a Dios y esperaban con ansias Su visita, pero
ahora, sus actitudes hacia El cambiaron y se escondieron.
Antes eran una sola mente con Dios, ahora eran una sola mente con Satanás; ya no podían
conocer y entender a Dios. Ya no Le amaban, sino le tenían miedo; Satanás los había
conquistado.
17
Cuando nuestros hijos deliberadamente nos desobedecen, ¿quieren estar cerca de nosotros;
nos pueden ver a los ojos y estar felices con nosotros?
El pecado trae temor y causa que las personas se alejen de Dios.
Porque me han rodeado males sin número;Me han alcanzado mis maldades, y no
puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y
mi corazón me falla. (Salmo 40:12)
Cuando Dios creó a Adán y Eva, ellos no le tenían miedo para nada; Dios era su amigo.
Todo el mundo era bueno y bonito. La enfermedad y la muerte no existían.
Pero ahora, ya que Adán y Eva no creyeron a Dios, sus corazones están llenos de miedo y
temor.
Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un
león. (Proverbios 28:1)
18
Lección 4
Dios llama a Adán
La promesa del Libertador
Génesis 3:9 – 3:23
Génesis 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
¿Realmente Dios no sabía dónde estaba Adán? Absolutamente, porque El es omnipresente, está
en todo lugar a la misma vez. Estuve pensando acerca del versículo 8:
¿Por qué llamó Dios a Adán? Pues, el pecado nos separa de Dios y aunque el castigo era
inevitable, Dios les amaba y estaba dispuesto a darles una última oportunidad. Al arrepentirse
Dios les perdonaría; eso les alejaba de estar de acuerdo con Satanás.
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
(2 Pedro 3:9)
Usted sabe que Dios nunca cambia; El es el mismo hoy que cuando estuvo en el Jardín.
El todavía está llamando a los hombres y a las mujeres: ¿Donde estás tú? Para darles una
oportunidad de arrepentirse y así estar en paz con El.
De pronto no es una voz audible como lo fue para Adán, pero El todavía llama. Una de las
formas es a través de la creación.
Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra
a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para
el sol. (Salmo 19:1-4)
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que
detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo
manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde
la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen
excusa. (Romanos 1:18-20)
Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz. (Salmo 36:9)
Otras maneras que usa para llamarnos son: Su palabra y otras personas como los misioneros, los
predicadores, etc.).
¿Adán dónde estás? La pregunta fue para que Adán cambiara su forma de pensar y regresara a
Dios reconociendo su pecado.
Génesis 3:10, 11 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y
me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del
árbol de que yo te mandé no comieses?
19
Adán y Eva tenían que responder a Dios por lo que habían hecho. (El les había creado y ellos le
pertenecían). También nosotros fuimos creados por Dios y Le pertenecemos. Un día cada uno
que no tenga su nombre inscrito en el Libro de la Vida tendrá que dar cuenta por todo lo que ha
dicho y hecho.
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y
ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros
fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las
cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. (Apocalipsis. 20:11,12)
No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están
inscritos en el libro de la vida del Cordero. (Apocalipsis 21:27)
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos
fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí;
apartaos de mí, hacedores de maldad. (Mateo 7:22,23)
Génesis 3:8-13 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el
hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del
huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me
escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol
de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por
compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es
lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
Ahora tienen miedo, se esconden, sienten culpa, depresión. Empiezan a culpar a otro.
Comenzando con Adán en el versículo 12 ¿A quién culpó él? Toda la vida hemos dicho que ha
Eva, pero en realidad culpa a Dios.
Hay quienes dicen que lo hizo porque amaba a Eva, pero si fue así algo pasó con el amor
perfecto. El pecado todo lo corrompe y el amor de Adán a Eva también fue alcanzado. Dios
cumple tanto sus promesas como sus amenazas y por eso aplicó Su juicio iniciando con la
serpiente.
Génesis 3:14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre
todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo
comerás todos los días de tu vida.
Dios maldijo a la serpiente porque había sido utilizada por Satanás. No sabemos como era antes
que Satanás la usara, lo único que dice Génesis 3:1 es que era más astuta. Pero una cosa
podemos deducir: no se arrastraba cuando Dios la creó.
Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta
te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
En este versículo Dios promete que mandará un Libertador, un enemigo de Satanás, que lo
20
vencerá y que salvará al mundo de su poder. Dios de antemano planeó que el Libertador
prometido sería el hijo de una virgen. ¿Cómo sabemos esto? Pues vendría de la simiente de la
mujer. Por otro lado cuando una persona que es herida en el talón, sobrevive; pero cuando la
herida es en la cabeza (la nueva versión internacional dice aplastada), el resto del cuerpo no
puede sobrevivir.
Satanás al pelear con el Libertador lo iba a herir, pero el Prometido lo destruiría. Hemos visto
que Dios castiga a los que le desobedecen (Adán y Eva recibieron inmediatamente la muerte
espiritual; la separación de Dios).
Vemos que Dios en Su inmenso amor para con el hombre aplica Su misericordia y promete
proveer una salida a través del Libertador. Hay un solo camino para que el hombre sea salvo del
castigo que merece.
Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa
sobre el juicio (Santiago 2:13).
Dios pudo haber dejado a Adán y Eva bajo el castigo eterno del infierno porque lo merecían;
pero en lugar de eso les prometió un Salvador. Libertaría a toda la raza humana del control de
Satanás y les traería de vuelta a Dios.
Dios es misericordioso, es benigno, lento para enojarse y lleno de misericordia.
Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para
con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras. (Salmo 145:8,9)
Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. (Lamentaciones 3:22,23)
Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia. Alabad al Señor de los señores,
Porque para siempre es su misericordia. (Salmo 136:1-3)
Dios, en Su misericordia, mandará un Libertador para solucionar el dilema del hombre. Sí, Dios
es perdonador; sin embargo, Génesis 3:16 dice muy claro que hay consecuencias naturales a
causa del pecado.
Eva y todas las mamás sufrirían durante el parto. Su deseo natural sería mandar a su esposo, pero
el tendría la autoridad sobre ella.
En 1 Corintios 11:3 vemos que la sujeción voluntaria de la mujer ha sido corrompida.
Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la
cabeza de Cristo.
Génesis 3:17-19 al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol
de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con
dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas
del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste
21
tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
Adán le hizo caso a su esposa y por ello Dios dijo que
habría algunas consecuencias naturales.
1) La maldición sobre la tierra: con dolor comerá de ella
todos los días de su vida.
2) Espinos y cardos crecerán para hacer el trabajo difícil.
3) Con sudor
4) Volvería a ser polvo: la muerte física
Adán ya no viviría en un ambiente perfecto. Vivimos en un mundo que continúa sufriendo por la
maldición
Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la
creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en
esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad
gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores
de parto hasta ahora (Romanos 8:19-22)
También nosotros sufrimos. Constantemente luchamos contra: enfermedades, dolor, debilidad,
dolores de parto, trabajo duro, condiciones difíciles en el trabajo, insectos, plagas, espinos,
cardos, penas, tristeza, etc. Por si fuera poco, el clímax del pecado de Adán es que nuestros
cuerpos físicos deben morir y regresar a la tierra de la cual fueron formados originalmente.
Génesis 3:20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los
vivientes.
Aunque las personas hablan diferentes idiomas y tienen pieles de diferente color, originalmente
todos venimos de los mismos padres: Adán y Eva. Aquí vemos que Eva es la madre de todos;
Dios ha hecho de uno (Adán) todas las naciones de la humanidad para que habiten en la faz
tierra.
Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y
les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación (Hechos 17:26)
Como todos venimos de Adán, todos moriremos física y espiritualmente por causa de Adán.
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó
a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. (Romanos 5:12)
.
El pecado de Adán desató una cadena de dolores que continuará hasta la eternidad para aquellos
que no reciben la salvación dada por Dios.
Génesis 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
Por cuanto Adán y Eva desobedecieron a Dios, sus mentes fueron corrompidas, tal como el amor
de Adán hacia Eva. Se avergonzaron de que Dios les viera desnudos. Se hicieron delantales de
22
hojas de higuera: Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban
desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. (Génesis.3:7) Sus
esfuerzos no fueron aceptados Dios; lo que el hombre hace Dios no acepta. La única
manera es la que El ha determinado.
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis
pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isaías 55:8,9)
Dios quería que supieran que no había nada que pudieran hacer por sí mismos. Hoy como ayer
los hombres hacen muchas cosas en sus propios esfuerzos, tratando que Dios los acepte. Igual
que Adán y Eva tratamos de cubrir nuestros pecados pero Dios rechaza eso. Sólo podemos ir a
Dios en Sus términos. El no acepta nada que hagamos, no importa que considerado, religioso o
caro parezca ser nuestro esfuerzo.
La paga del pecado es muerte y no hay otra manera de ser libres. Así dice Romanos 6:23
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús
Señor nuestro.
Dios tuvo que matar animales para vestir a Adán y Eva con pieles; de esa manera estableció la
verdad de que el pecado trajo muerte a este mundo. Dios es amor, misericordioso y benigno;
mató animales para vestirles aunque no lo merecían. De esa manera fueron aceptables a El.
Génesis 3:22,23 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el
bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida,
y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la
tierra de que fue tomado.
Nunca fue la intención de Dios que Adán y Eva conocieran el mal; ellos debían conocer
solamente el bien: Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo
de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.
(Romanos 16:19)
Dios sabe lo que causa el mal; Adán y Eva no tenían que haber sabido, ellos tenían a Dios para
que les dijese. No fue necesario que ellos se enteraran por su propia cuenta.
Sin embargo, desobedecieron y por eso fueron echados del Jardín. ¿Por qué tuvieron que dejar
ese hermoso lugar? Para que no comieran del árbol de la vida y vivieran para siempre. Ese fue
un acto de la misericordia de Dios; no quería que el hombre viviera para siempre en su condición
pecaminosa. Imagínese cómo sería este mundo si todos los criminales que han existido nunca
hubieran muerto. Originalmente en el Jardín podían comer del árbol de la vida, Dios no les
prohibió. Luego de pecar los echó para alejarlos del árbol de la vida.
23
Génesis 3:24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al
oriente del huerto de Edén querubines, y una espada
encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el
camino del árbol de la vida.
Por lo que Dios hizo parece que no querían irse. Puso ángeles y una espada de fuego para estar
seguro que Adán y Eva no regresaran. No hubo nada que pudieran hacer; Dios los sacó del
Jardín y no regresarían. Lo que venía eran las consecuencias de su pecado: envejecerse y morir.
24
Lección 5
Caín y Abel
Génesis 4:1-16
Génesis 4:1,2 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por
voluntad de Jehová he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel
fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
Caín y Abel nacieron fuera del Jardín, lejos del árbol de la vida. ¿Por qué? Porque por el
pecado de sus padres los saco del Edén. Ambos nacieron pecadores y bajo el control de
Satanás por que su padre, Adán, era un pecador.
Todos nacemos con una naturaleza pecaminosa (un deseo interno de hacer el mal). Nadie
tiene que enseñarnos lo malo nos sale natural. Somos el producto de un linaje largo de
pecadores y esta línea puede ser trazada hasta el mismo Adán.
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores,
así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. (Romanos 5:19)
Tome nota que somos pecadores porque nacemos pecadores, no porque cometemos pecados.
Sabemos que Dios es el dador de la vida, sin embargo, no nacemos en amistad o unión con
Dios; al contrario nacemos en enemistad con Dios. Además, Satanás ha tomado el lugar de
Dios haciéndose el padre espiritual del hombre.
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir
por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos
de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,
mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Romanos 5:6-10)
Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de
Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron:
Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les
dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he
venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje?
Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de
vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la
verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y
padre de mentira. (Juan 8:40-44)
Muchos tienen la idea de que todas las personas son hijos de Dios. Este es un pensamiento
muy confortante que suena tan amoroso y religioso. Pero es una mentira de Satanás.
Este tipo de enseñanza es totalmente opuesta a lo que la Biblia enseña. Sí, Dios nos creó,
pero no nacemos hijos de Dios, nacemos apartados y separados de El; somos del bando de
Satanás. Medite en esto: Adán y Eva eran personas reales cuyo pecado tiene un efecto
horrible en toda la humanidad. Afectó a sus hijos; Caín y Abel no podían entrar al Jardín del
Edén y así tener compañerismo con Dios. Todos eran pecadores: Adán, Eva, Caín, y Abel.
25
No había nada que pudieran hacer o dar a Dios para pagar por su pecado. Pero por la
misericordia, gracia y amor de Dios hacia ellos, El planeó una manera. Debía ser a la manera
de Dios. En la Biblia es obvio que Dios les dijo a Adán y Eva lo que debían hacer si querían
llegar a El. Ellos, a su vez, se lo dijeron a Caín y Abel.
Ahora sabemos que la sangre de un animal no quita el pecado del hombre. ¿Entonces, por
qué les dijo que mataran un animal? Porque Dios les estaba mostrando que la única solución
para su pecado era la muerte de un inocente. Dios no aceptaría ningún otro sacrificio.
Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
(Hebreos 10:4)
Si reconocían que eran pecadores y que sólo Dios podía salvarles, entonces ellos iban a traer
una oveja y matarla tal como Dios les había dicho.
Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace
remisión. (Hebreos 9:22)
Génesis 4:3-5 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una
ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más
gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con
agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su
semblante.
Caín y Abel creían en la existencia de Dios (¿Cómo sabemos
esto?) Ambos Le llevaron sacrificios. No obstante el creer en
Dios y ofrecerle ofrendas no nos hacen aceptables ante El.
(Santiago 2:19)
Vemos en Génesis 4:4 que Abel trajo una de sus ovejas como ofrenda a Dios. Era el
primogénito; tal como Dios había dicho. Eso muestra que él creía y estaba de acuerdo con
Dios. Es importante que entendamos que la sangre de animales nunca pueden limpiar
nuestros pecados. Dios aceptó la ofrenda de Abel porque lo hizo por fe, aunque esa oveja no
le limpió de sus pecados. Es en base de la promesa que vendría el Salvador que Dios
perdona los pecados. La sangre de los animales cubrían los pecados hasta ese día.
Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. (Hebreos 10:6)
Pero sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6)
Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de
que era justo (Hebreos 11:4)
Mas el justo vivirá por fe (Hebreos 10 :38)
Caín trajo cosas que el había sembrado y Dios no aceptó su ofrenda. Recuerde, Dios no
acepta a nadie que viene a El en sus propios términos. Todas las cosas que se originan en el
hombre no son aceptables a Dios. ¡Caín no creyó a Dios! Por eso no se acercó de la manera
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que Dios había dicho.
Recordemos que Dios rechazó las hojas de higuera que Adán y Eva hicieron para cubrirse,
porque quería enseñarles que no los aceptaría por sus esfuerzos. Ahora está rechazando a
Caín por la misma razón. Es importante entender el problema aquí; Abel lo hace por fe y
Caín por sus obras. El problema va más allá que solamente obedecer.
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo
tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. (Santiago
2:17,18)
De acuerdo a Hebreos 11:4 la fe hizo la gran diferencia entre Caín y Abel: Por la fe Abel
ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín
Dios no ha cambiado; El es el mismo. Aunque no nos manda a que sacrifiquemos ovejas;
todavía mantiene la única forma para llegar a El. Debe ser a Su manera; de lo contrario nos
rechazará como rechazó a Caín.
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le
dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:5,6)
Cuando una rama se rompe y es quitada del tronco, en un asunto de días mostrará que está
muerta. Separada de la fuente de la vida, se secará y cambiará de color. Si tratamos de pegar
la rama muerta al árbol nuevamente no funcionará.
El hombre separado de Dios, muerto espiritualmente, pasa gran parte de su vida tratando de
unirse a Dios a su manera y nunca puede. Realiza actividades que parecen buenas, religiosas,
asiste a las reuniones de la iglesia, trata de hacer buenas obras, da dinero, se considera una
buena persona. El problema es que ninguna de esas cosas Dios las acepta porque para ir a El
tiene que ser a Su manera.
Bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y
caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. (Isaías 64:6)
Ya que toda la humanidad nace en pecado, todos estamos separados de nuestra fuente de
vida, la cual es Dios y no hay absolutamente nada que podamos hacer para restaurarnos. El
pecado nos ha quebrado de El, tal como la rama fue quebrada del árbol.
Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados
han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. (Isaías 59:2)
Así fue con Adán y Eva, por incredulidad comieron del fruto y fueron separados de Dios.
Romanos 5:12 lo dice claramente: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un
hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos
pecaron.
Génesis 4:6,7 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído
tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la
27
puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Aunque Caín rehusó creer a Dios y deliberadamente se rebeló, Dios trató de hacerle entender
por Su amor y misericordia. Le pidió que considerara venir a El de manera correcta.
¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los
insensatos aborrecerán la ciencia? 1:23 Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi
espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras. (Proverbios 1:22,23)
Dios quería que Caín supiera que también lo aceptaría si venía de la misma manera que su
hermano: creyendo a Su Palabra, ofreciendo un cordero el cual representa lo que el Salvador
haría. Dios prometió la venida del Libertador quien con Su sangre derramada nos perdonaría
los pecados.
Génesis 4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando
ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.
Caín se enojó. El no le hizo caso a Dios. Aceptó al igual que sus
padres la mentira de Satanás. ¿Por qué mató a su hermano?
No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le
mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. (1 Juan 3:12)
Originalmente, Satanás mató a la madre y al padre de Caín. Les dijo que no morirían que
todo estaría bien. El sabía muy bien lo que pasaría si creían a su mentira y como padre de
mentira los engañó. Satanás quería que Adán y Eva murieran, y de igual manera que Caín
matara a Abel. Satanás es un homicida. Satanás odia a todas las personas; mentirá y
engañará con el fin de llevarlos a todos al lugar de castigo eterno que Dios ha preparado para
él y sus ángeles. Toda persona que practica satanismo tiene instintos suicidas.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para
que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido
homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.
Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. (Juan 8:44)
Génesis 4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé.
¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
¿Acaso no sabía que Caín había matado a Abel? Claro que sí, Dios sabe todo; está en todo
lugar y vio lo que pasó. Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los
buenos. (Proverbios 15:3)
Génesis 4:10-15 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a
mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir
de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza;
errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser
28
soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante
y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. Y le
respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado.
Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.
Primeramente debemos entender lo que es la marca de Caín. Tiene que ver con una promesa
de que Dios vengaría a todo el que tratara de matarlo; no se refiere a una marca en su cuerpo.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito
está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. (Romanos 12:19)
Todo pecado contra otra persona es realmente contra Dios. Después que David pecó él
reconoció que fue contra Dios.
Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas
reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. (Salmo 51:4)
Dios es el creador de todas las personas, todos le pertenecen: He aquí que todas las almas
son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa
morirá. (Ezequiel. 18:4) Por eso El castiga a cualquier persona que dice o hace cualquier cosa
que dañe a otra persona.
Esto no significa que Dios inmediatamente se vengará de todo mal, pero eventualmente su
pecado le alcanzará: Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón
de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. (Eclesiastés 8:11).
Recordemos que la paga del pecado es la muerte y que nadie se libra.
Génesis 4:16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de
Edén.
Caín aun así no le obedeció a Dios. Se alejó de Dios, siguiendo los caminos de Satanás, y
sus descendientes siguieron su ejemplo. Dios no era parte de sus vidas ni de sus
pensamientos. Todo su interés fueron las cosas materiales y físicas. Construyeron ciudades,
levantaron castillos, hicieron herramientas e instrumentos musicales. Lo malo de todo esto
es que Dios estaba fuera de sus vidas totalmente. Llenaron sus mentes y gastaron su tiempo
haciendo las cosas que querían hacer.No tenían interés ni tiempo para Dios; estaban bajo el
control de Satanás.
Que consecuencias tan terribles trajo la incredulidad y la desobediencia al mundo. Po el
pecado de Adán y Eva todos sus descendientes nacieron pecadores, separados de Dios y
rebeldes a Su Palabra. Como resultado, los hijos de Caín y sus descendientes siguieron su
propio camino en lugar de andar con Dios.
Una lección para nosotros
A todos los que somos padres: si nos alejamos de la verdad de Dios y rehusamos escucharle,
lo más seguro es que nuestros hijos tampoco querrán escuchar la Palabra de Dios. ¿Por qué
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hay tantos jóvenes cristianos rebeldes?
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino
voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío
sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.
(1 Pedro 5:2-3)
Dios les dio a Adán y Eva otro hijo en lugar de Abel porque la promesa del Salvador seguía
vigente. El sería como Abel, creería a Dios. Mientras Satanás insita a Caín a que mate a
Abel para parar el nacimiento del Salvador, Dios se encarga de que Su promesa se cumpla.
Dios siempre hace lo que promete. El nunca se da por vencido o cambia por las cosas que
Satanás hace. En lugar de Abel, Dios les dio a Set . Tengamos presente que Set también
nació pecador, pero la diferencia es que él creyó a Dios tal como Abel lo hizo.
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Lección 6
Noé y el Diluvio
Génesis 6:1 a 7:23
En nuestra lección pasada vimos los resultados de la caída; consecuencias terribles del
pecado que se pasan de una generación a otra. Por tanto, como el pecado entró en el mundo
por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por
cuanto todos pecaron. (Romanos 5:12)
En esta lección nos moveremos de Génesis 5 al 7. Miraremos las generaciones desde Adán y
Eva hasta Noé y el diluvio. De Adán hasta Noé hay diez generaciones de hombres del linaje
de Set que creyeron a Dios y esperaban la promesa del Salvador prometido en el Jardín del
Edén.
La lista está en Génesis 5 y es interesante ver el mensaje a través de los significados de los
nombres:
Set …………………………………………………………..designado
Enós………………………………………………………… hombre mortal
Cainán……………………………………………………….lamento
Mahalaleel…………………………………..……………....el Dios bendito
Jared…………………………………………………………baja
Enoc………………………………………………………….enseñanza
Matusalén……………………………………………………Su muerte traerá
Lamec………………………………………………………..desesperante
Noé…………………………………………………………..consuelo
Poniendo los nombres en una oración, diría lo siguiente:
Se le es designado al hombre mortal el lamento, pero el Dios bendito llegará
enseñando que Su muerte traerá un consuelo desesperante.
Veamos la gracia de Dios para con Noé sus tres hijos, Sem, Cam, Jafet, y sus familias.
La historia de Noé se llevó a cabo 1500 años, más o menos, después de la creación de Adán.
Para esas fechas él y sus hijos Sem, Cam, y Jafet estaban rodeados de una gran población que
vivía en la tierra.
Gn. 6:1-2 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la
tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres
eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
Asumiendo las figuras recientes del crecimiento de la población, pudo haber millones de
personas viviendo en la tierra durante ese tiempo. Pero la mayoría de ellos sólo estaban
interesados en divertirse. Estaban obsesionados con la inmortalidad; no pensaban en como
podrían agradar a Dios. El amaba a esas personas aunque odia el pecado y quería que se
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arrepintiesen (2 Pedro 3:9) Dios quería que la gente del tiempo de Noé cambiara su
manera de pensar; que admitieran que estaban mal, que le creyeran. Se los decía
constantemente, pero no le escuchaban.
Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, sino que
desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis. También yo me reiré en vuestra
calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo
que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino. Cuando sobre vosotros viniere
tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me
hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron
mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía. Comerán del fruto de su camino, y serán
hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad
de los necios los echará a perder. (Proverbios 1:24-32)
Génesis 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque
ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
Dios les advirtió que El no continuaría para siempre diciéndoles Su mensaje.
Si continuaban resistiéndole, un día les entregaría a Satanás y les castigaría.
Les dijo que les daría 120 años para que cambiaran sus corazones, pero si no lo hacían, les
castigaría.
Algo interesante es que Dios nos habla a través de Su palabra; pero Satanás también nos
habla tal como lo hizo con Eva, diciéndonos que no oigamos a Dios.
Sin embargo, si rehusamos escuchar a Dios y a Su Espíritu que nos ha estado hablando,
eventualmente se callará. Talvez no siempre tratará de guiarnos a creer a Dios.
Eventualmente nos dejará que sigamos nuestro camino. Romanos 1:18-32 habla de la
degradación del hombre y es importante notar que el los versículos 24,26, y 28 se dice que
Dios los entregó.
Génesis 6:5,11 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que
todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el
mal. . . Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
La mayoría de las personas siguieron el camino de Caín, sin Dios. Se volvieron más y más
pecaminosos. Rehusaron creer el mensaje de Dios y confiar en El para alcanzar Su
misericordia.
Recordemos que estas personas nacieron pecadoras y amaban su pecado. Dios habló a gente
del tiempo de Noé a través de profetas. Uno de los descendientes de Set, Enoc, fue un profeta
de Dios. Otro fue el mismo Noé.
De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus
santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de
todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores
impíos han hablado contra él. Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus
propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.
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(Judas 14-16)
y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete
personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. (2 Pedro 2:5)
Quiero recalcar sobre las personas del tiempo de Noé diciendo que no tenían ninguna excusa
por su comportamiento. Dios les advirtió una y otra vez por medio de profetas como Enoc y
Noé. Simplemente se rebelaron contra Dios.
Génesis 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo
designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Nos dice que todo designio de los pensamientos del corazón de los hombres era de continuo
solamente el mal. Sus mentes estaban enfocadas en las cosas materiales, en sus cuerpos y en
su ambición de mejorarse. Eran orgullosos, egocéntricos, y arrogantes; celosos y odiosos con
otras personas. Discutían y peleaban; eran crueles y muchos aun asesinos. Constantemente
se engañaban, estafaban, y defraudaban a sus semejantes. Eran inhumanos en sus trabajos;
chismeaban constantemente y sus pasiones sexuales no tenían freno.
También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá
hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los
padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles,
aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que
de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. (2
Timoteo 3:1-5)
Cuando dice “los últimos días” podemos aplicarlo a cada dispensación: al final de cada una
hubo gran pecado y el juicio de Dios.
Génesis 6:11,12 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de
violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne
había corrompido su camino sobre la tierra.
Dios vio todos sus pecados. Talvez trataron de esconder sus mentiras, adulterio, robo, y
asesinatos a los ojos de los hombres, pero nadie puede esconderse de Dios.
No podemos esconder nada de Dios. Todas las cosas están desnudas y abiertas ante Sus ojos.
Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están
desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
(Hebreos 4:13)
Génesis 6:6,7 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su
corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he
creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me
arrepiento de haberlos hecho.
Las personas eran tan malas que el Señor dijo que les destruiría y todo lo que estaba en la
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tierra que El creó. Recordemos que Dios les dijo a Adán y Eva, que si no creían morirían.
Serían separados de Dios. No creyeron y murieron tal como Dios había dicho. También les
dijo claramente a Caín y a Abel que si querían acercarse a El y ser aceptados, tenían que
llevar una oveja y derramar su sangre. Dios cumple lo que promete por eso rechazó a Caín
porque llegó en sus propios términos. En el tiempo de Noé, Dios dijo que iba a
destruir la tierra y todo lo viviente si la gente no se arrepentía de andar en el camino malo.
Esto no fue una amenaza suelta. ¿Cuántas veces amenazamos cuando estamos enojados, y lo
olvidamos cuando nos calmamos?
Dios no es como nosotros; siempre hace lo que dice. Sin embargo, por Su amor y
misericordia, hubo un hombre y su familia a quienes Dios no destruyó.
Génesis 6:8-10 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Estas son las generaciones
de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Y
engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.
Ahora recuerde que Noé nació pecador bajo el control de Satanás tal como todos los
descendientes de Adán. Sin embargo, Noé le creyó a Dios y fue como Abel, Set, y Enoc,
presentándole la sangre de los animales. Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo
animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. (Génesis. 8:20)
Recordemos que sin fe es imposible agradar a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a
Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es
galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6)
Quiero hacer este comentario: -Hemos dicho muchas veces que nuestra única responsabilidad
es creer y aquí vemos a un hombre pecaminoso; Noé, que sólo creyó, y así por la gracia y
misericordia de Dios, fue perdonado y aceptado por Dios.
Génesis 6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está
llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.
Dios le dijo a Noé que iba a mandar una gran inundación que taparía toda la tierra, y le dio
las instrucciones exactas de cómo sería el arca. (Génesis 6:14-21)
Recuerde que después que Adán y Eva pecaron se hicieron vestiduras. La ropa que hicieron
no era aceptable a Dios. Sus vestiduras tenían que ser lo que El quería. La ofrenda de Caín y
Abel también deberían de ser de la manera que Dios les había dicho. Y ahora el arca debería
de ser construida conforme al plan de Dios.
Dios sabía perfectamente como se debería construir el arca, y entonces le dio a Noé las
instrucciones cuidadosamente.
Dios creó el universo; estableció las leyes que controlan el flote, entonces, no tuvo problemas
en crear el diseño perfecto para un gran barco.
Quiero compartir algunas estadísticas sobre el arca. El arca era una embarcación perfecta.
Aproximadamente el tamaño de ella era 450 pies por 75 pies por 45 pies de altura. Podían
acarrear aproximadamente 14,000 toneladas. Su capacidad de acarrear es igual a la
capacidad de 522 vagones de tren. Los cuales cada uno puede acarrear 240 ovejas. Se
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estiman que había 17,600 especies de animales completando el número probable de 45,000
animales a los cuales Noé metió en el arca. Hay un punto muy importante que debemos
recordar, especialmente con respecto a la manera que Dios instruyó a Noé para que
construyera el arca.
Dios le dijo que pusiera la puerta al lado. Debía haber solamente una forma como entrar.
Cada persona y cada animal que iban a ser salvos del juicio de Dios tendrían que entrar en el
arca por esa puerta. Tendrían que entrar de acuerdo a la manera establecida por Dios. Sólo
había un arca en la cual las personas podrían ser salvas de la ira de Dios, y sólo había una
puerta por la cual entrar.
Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos
los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la
puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (Juan 10:7-9)
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan
14:6)
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la
perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el
camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Mateo 7:13,14)
Génesis 6:22 Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó .
Noé creyó a Dios. El confiaba y dependía en Dios para su propia salvación y la de su
familia: Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían,
con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue
hecho heredero de la justicia que viene por la fe. (Hebreos 11:7)
Recuerde que nunca antes había habido lluvia en el mundo, mucho menos un diluvio. Hasta
este tiempo, el mundo era regado por un rocío. Sino que subía de la tierra un vapor, el
cualregaba toda la faz de la tierra. (Génesis 2:6)
No obstante, Noé creyó que Dios no podía estar mintiendo cuando El dijo que mandaría
lluvia y un diluvio. Noé le creyó a Dios, entonces obedeció y construyó el arca tal como
Dios le había dicho. Piense sobre cuanto habrá pasado el pobre Noé. ¡Noé está loco, dice
que va a llover!
Génesis 7:1-5 Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he
visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete
parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el
macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y
hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún
siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de
sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. E hizo Noé conforme a todo lo
que le mandó Jehová.
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Noé le creyó a Dios y advirtió a las personas sobre el juicio venidero de Dios. No
le creyeron, aunque su mensaje venía de Dios. Rehusaron reconocer Su verdad y
aceptar que estaban mal, que merecían Su castigo. No confiaron en Su promesa
que un día mandaría un Salvador, ni creyeron que Dios iba a destruir el mundo con un
gran diluvio.
Dios esperó pacientemente por 120 años para que cambiaran su manera de pensar,
pero nada que ver, llegó la hora del castigo. Noé halló gracia ante los ojos de Dios.
Génesis 6:8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Dios no salvó a Noé por su buena vida sino por su fe; él creyó a Dios. Podemos verlo en
Génesis 7:15-16. Noé y su familia entraron al arca por una puerta. Esta era la única manera
que cualquier persona podría ser librada del diluvio y de la ira de Dios contra el pecado.
Todos los animales también entraron en el barco por la única puerta.
Después que todos estaban adentro, ¿quién cerró la puerta? Dios (vs. 16). ¿Por qué no la
cerró Noé? Dios no iba a permitir más tiempo para que las personas cambiaran y creyeran.
(Después de haber predicado por 120 años y de haber derramado su corazón ante esas
personas, no creo que Noé hubiera cerrado la puerta). Cuando Dios lo hizo ya era muy tarde.
Aunque lloraran o rogaran no podrían entrar. Noé tampoco pudo hacer nada porque Dios les
había dejado fuera. No había manera de que se salvasen.
Cuando Dios sacó a Adán y Eva del Jardín, lejos del árbol de la vida, ¿Hubo otra manera de
volver a entrar? No, ninguna. Cuando Dios decide que es tiempo de castigar al mundo, no
hay escape.
Génesis 7:17,23 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y
alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. . . Así fue destruido todo ser que vivía
sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del
cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en
el arca.
Después que Dios hubo cerrado la puerta del arca, El mandó la lluvia. Dios tiene el control
sobre toda la creación. El hizo todo, y el controla todo.
Hubo tanta agua que cubrió al mundo entero, incluyendo
las montañas más altas. ¿De donde vino tanta agua?
¿Recuerda como era el mundo antes que Dios lo hiciera?
Era oscuro y las aguas tapaban toda la tierra. En el primer
día, Dios creó la luz. En el segundo día, El hizo el aire y el
cielo azul, y puso parte del agua que había estado en la
tierra más allá de la expansión. Luego dijo Dios: Haya
expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las
aguas. (Génesis 1:6)
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Cuando llegó la hora para que Dios inundara la tierra, El abrió las ventanas del cielo y por la
primera vez, hubo lluvia en la tierra. No era una lluvia ordinaria, eran cataratas. Las aguas
también subieron de la tierra. Dios puede hacer cualquier cosa, nada es imposible para El. El
es todopoderoso. Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia
de los cielos fue detenida. (Génesis 8:2)
Entonces llovió por 40 días y 40 noches hasta que toda la tierra fue cubierta por las aguas y
cada hombre, mujer y niño fuera del arca muriera; aproximadamente 3 billones. Dios es
santo y justo. Dios es amor, pero también es un Dios de ira contra el pecado. (Romanos 1:18)
Noé y su familia creyeron a Dios y sobrevivieron la tormenta adentro del arca.
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Lección 7
Torre de Babel, Abram, Sarai, Lot
Sodoma y Gomorra
Génesis 11:1 al 19:26
La lección pasada concluyó con la lluvia traída por Dios por 40 días y 40 noches, hasta que la
tierra fue tapada por las aguas, incluyendo la montaña y árboles más altos. Todo hombre,
mujer, niño, y animal, fuera del arca murió en el diluvio.
Hemos determinado que Dios es santo y justo y un Dios de amor, pero también es un dios de
ira contra el pecado. (Romanos 1:18) Sin embargo, Noé y su familia hallaron gracia ante los
ojos del Señor ¿Por qué? Porque ellos creían a Dios: Pero Noé halló gracia ante los ojos de
Jehová. (Génesis 6:8)
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor
preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero
de la justicia que viene por la fe. (Hebreos 11:7)
Génesis 11:1-4 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y
aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar,
y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y
cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar
de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide
llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de
toda la tierra.
Varios años pasaron desde que Dios salvó a Noé, su
esposa, sus tres hijos y sus nueras del gran diluvio. La
tierra se volvió a poblar y la mayoría de sus habitantes
pronto se olvidaron del juicio terrible de Dios sobre la
tierra y una vez más deliberadamente se olvidaron de
El.
Al estar bajo el control de Satanás querían ser grandes y exaltarse a sí mismos. Ni le dieron
gracias ni honraron al Señor. Se alejaron de lo que ellos sabían acerca de Dios. Hicieron
imágenes de personas y las adoraron, junto a animales y aves. Esto es lo que quiere Satanás,
que todos adoren dioses falsos. Todavía hay personas que adoran al sol, la luna, las estrellas,
las aves, y una gran hueste de dioses falsos (la religión Hindú tiene 33 millones de dioses).
Es fácil para nosotros juzgar a estas personas que hacen estas cosas y ver su necedad.
Sin embargo, podemos hallar el horóscopo impreso en nuestro periódico. Vemos que más y
más personas se meten en deuda mientras adoran al dios del materialismo. Vivimos en una
sociedad que tiene miedo romper un espejo o caminar debajo de una escalera o cruzarse con
un gato negro. ¿Donde esta Dios en todo esto?
La palabra adoración viene de la palabra “digno” y realmente significa declarar que algo es
digno o merecedor. Dios y sólo Dios es digno de nuestro amor y adoración.
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(Juan 4:23,24)
A Satanás no le importa que adoremos siempre y cuando no sea al único Dios vivo y
verdadero. Podemos estar seguros que los que construyeron la torre de Babel no estaban
pensando en adorar a Dios.
Génesis 11:4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue
al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la
tierra.
Estos hombres estaban llenos de sí mismos. ¿Estaban interesados en exaltar el nombre de
Dios o el de ellos? Pero miremos de nuevo la última parte de este versículo “por si fuéremos
esparcidos”. ¿Cuál fue la orden de Dios a Adán y a Noé y sus descendientes?
Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, (Génesis 1:28)
Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. (Génesis 9:1)
Aunque Dios les dijo a Adán y a Noé que debían multiplicarse y llenar la tierra, estas
personas deliberadamente desobedecieron el mandato. No querían ser esparcidos en
diferentes partes del mundo tal como Dios mandó. Fue por eso que se concentraron en un
lugar, construyeron una ciudad, y comenzaron a erigir una gran torre.
Génesis 11:5 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de
los hombres.
El Señor estaba interesado en estas personas aunque ellos no le tomaron en cuenta. En este
caso la historia se repite: Dios siempre hace Su voluntad.
Cuando Satanás estaba en el cielo, trató de rebelarse, pero perdió. Los ángeles que le
siguieron también perdieron contra Dios. Adán y Eva perdieron en su rebelión, de igual
modo Caín y las personas del tiempo de Noé. Aquí no será diferente.
Génesis 11:6-9 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo
lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han
pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que
ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre
la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el
nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y
desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.
En Génesis 1:26 Dios dijo como haría al hombre: a Su imagen y semejanza.
Otra vez en los versículos 6 y 7 vemos al Señor—Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios Espíritu
Santo—hablando sobre lo que iba a hacer. El Señor causó que las personas hablaran idiomas
distintos (el gran milagro aquí no fue que Dios les dio un idioma nuevo pero que El borró el
antiguo). Los hombres no se podían entender y por eso se separaron en grupos que hablaban
el mismo idioma; se movieron a diferentes partes del territorio. A través de los años, se
movieron a otras partes del mundo, lo cual fue el plan original de Dios. El hombre debía
poblar la tierra, no solamente una región.
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Este pasaje en Génesis nos dice como las distintas naciones y razas se iniciaron.
El Antiguo Testamento es muy importante ya que nos muestra como es Dios y como trata
con el hombre. Estas antiguas historias se parecen al patrón de vida de hoy—los hombres y
las mujeres continúan rebelándose contra Dios. Sin embargo, Dios nunca cambia, todavía
juzga el pecado y todavía quiere que las personas crean en El.
Génesis 11:11 Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y engendró
hijos e hijas.
Aquí vemos el comienzo de la genealogía de uno de los hijos de Noé, Sem. En el versículo
27 aparece un hombre llamado Abram quien era uno de los descendientes de Sem. Abram
vivió cerca del lugar donde comenzaron a construir la torre de Babel.
Génesis 11:27-30 Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a
Harán; y Harán engendró a Lot. Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra
de su nacimiento, en Ur de los caldeos. Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el
nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca,
hija de Harán, padre de Milca y de Isca. Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo.
Como podemos ver, Abram se casó con Sarai, pero no tenían hijos y en esos días, el no poder
tener hijos era considerado ser una desgracia. Las parejas que no tenían hijos eran vistos con
malos ojos por la sociedad. Los hijos varones eran deseados más para que el hombre tuviera
herederos que continuaran la dinastía de la familia. Sin embargo, Abram y Saraí no tuvieron
ni siquiera una hija.
Génesis 11:31,32 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a
Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para
ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí.
Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.
Taré se movió de la tierra de Ur (Mesopotamia) y viajó hacia Harán con Abram, Sarai y Lot .
Había planeado ir a Canaán, pero sólo llegaron hasta Harán y murió.
Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu
padre, a la tierra que te mostraré. (Génesis 12:1) Es interesante que Dios le haya dicho a
Abram que dejara su país y que se fuera a la tierra de Canaán mucho antes que se moviera
con su padre a Harán.
Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre
Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu
parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. (Hechos 7:2,3)
Ahora no olvidemos que en Mesopotamia las personas adoraban a ídolos. No confiaban, ni
amaban, ni obedecían a Dios. Josué 24:2 nos dice que el padre de Abram, Taré, era idólatra.
Pero Abraham creyó a Dios; sin embargo, el plan de Dios para Abram no podía llevarse
acabo mientras viviera entre sus parientes idólatras, entonces Dios le dijo que dejara su tierra,
y que se fuera al país donde El le guiaría.
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¿Dios tenía algún derecho de decirle a Abram lo que debía hacer? Sí, ¿Por qué? Porque Dios
lo creó.
Nuestros antepasados, los descendientes de Noé, en la torre de Babel, se habían alejado
voluntariamente de Dios y de la verdad. Adoraban las cosas que Dios había creado en lugar
de adorar al Creador. Sin embargo, aunque pecadores y todo, Dios no abandonó Su plan de
rescatar la humanidad del poder de Satanás y del castigo eterno.
Nadie ni nada puede detener a Dios en cuanto a Sus planes; El siempre gana.
Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores. Acordaos de las cosas
pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay
semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no
era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero. (Isaías 46:8-10)
Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho. (Salmo 115:3)
Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los
abismos. (Salmo 135:6)
El llamamiento de Abram estaba en el plan de Dios como el siguiente paso para librar al
hombre de la esclavitud del pecado. Dios todavía es el mismo que en los tiempos de Abram.
Todavía es amoroso, misericordioso, y benigno. No ha olvidado Su plan de salvar al hombre
del castigo eterno. El quiere que todos sean salvos del poder de Satanás y del pecado.
Génesis 12:1,2 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete
de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a
la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación
grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y
serás bendición.
Aunque Abram y Sarai no tenían hijos, Dios todavía les prometió que serían padres de una
gran nación.
Génesis 12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán
benditas en ti todas las familias de la tierra.
Aquí Dios está prometiendo que bendecirá a aquellos que ayuden a Abram, pero traería
maldición a cualquiera que le maltratara. Miremos más cuidadosamente el final del versículo
3: “Serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
Esta es la promesa más grande dada a Abram, porque tiene que ver con el Salvador.
¿Recuerda nuestro estudio en el Jardín del Edén, y como Dios prometió que mandaría un
Libertador al mundo para que aplastara a Satanás? Dios ahora promete que uno de los
descendientes de Abram sería aquel Libertador. Todas las familias del mundo serían
bendecidas a través del descendiente de Abram.
Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la
buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de
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la fe son bendecidos con el creyente Abraham. (Gálatas 3:8,9)
Génesis 12:4,5 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad
de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer,
y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que
habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de
Canaán llegaron.
Abram era muy rico y tenía muchos sirvientes, ganado, ovejas, y chivos. El se llevó todo que
le pertenecía. Abram creyó a Dios y por eso tomo tal decisión.
¿Puede imaginarse jalando tantas cosas y yéndose con toda su familia y sus posesiones a otro
país todo en obediencia al Dios que sus vecinos menosprecian? Las personas le miraban
porque Abram era un hombre de dinero y posición.
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como
herencia; y salió sin saber a dónde iba. (Hebreos 11:8)
Para completarla, Abram tenía que viajar y vivir en carpas. (Hebreos 11:9)
Apesar de todo esto, Abram creyó a Dios y le obedeció, confiando toda su familia,
posesiones y reputación a Su cuidado. Abraham sabía que Dios era digno de su confianza. El
sobrino de Abram, Lot, también se fue con ellos.
Génesis 13:5-7 También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la
tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas,
y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del
ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo
habitaban entonces en la tierra.
Lot también era rico como su tío Abram, y por tantas ovejas y ganado, no pasó mucho
tiempo para que comenzaran los problemas. Abram, tuvo una solución que le propuso a Lot.
Gen. 13:10,11 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de
riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar,
antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí
toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del
otro.
Lot miró y escogió los llanos verdes que serían buenos para sus animales, según su opinión.
No pensó en las consecuencias de esta mudanza y como afectaría a su familia tanto como su
relación con Dios.
Al contrario que Abram, estaba pensando solamente en sí mismo y como podía incrementar
su fortuna. ¿Recuerda la decisión necia de Caín de ignorar a Dios? Todos sus descendientes
se ahogaron en el diluvio.
Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. (Proverbios
14:12)
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Necesitamos tener cuidado con las decisiones que hacemos. En nuestra sociedad,
continuamente se nos presiona a hacer decisiones respecto a cosas que no tienen valor eterno.
¿Cómo podemos hacer más dinero? ¿Qué puedo comprar? ¿Donde iremos para las
vacaciones? ¿A las Vegas?
Pero los temas reales de la vida se mencionan muy poco. ¿Qué de nuestra relación con Dios?
¿Qué saben nuestros hijos de El? Abram permaneció en las lomas rocosas e infértiles; Lot se
mudó al llano fértil. Humanamente hubiera parecido que Abram fue el perdedor en esto.
Génesis 13:12,13 Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las
ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres
de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.
En los llanos que Lot escogió habían dos ciudades malvadas. Las personas que vivían allí no
querían saber nada sobre Dios ni lo que El quería que hicieran. Sólo pensaban en sí mismos
y en las cosas malas que estaban haciendo. Dios sabia esto y se lo hubiera dicho a Lot si Le
hubiese preguntado. Pero Lot ignoró a Dios, y escogió lo que parecía mejor para él, y
haciéndolo tomó un paso trágico. En Génesis 18:20,21 vemos al Señor hablándole a
Abraham sobre la situación de Sodoma y Gomorra.
Lot se fue a vivir cerca de estas dos ciudades malvadas.
Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida. No entres por la vereda de los
impíos, ni vayas por el camino de los malos. (Proverbios 4:13,14)
sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
(Romanos 13:14)
Dios había estado enojado con las personas de Sodoma y Gomorra aún antes que Lot se
mudara allá. Por un largo tiempo, El había sido paciente con esta gente, pero ahora, El
decidió que no podría tolerar su pecado un día más. Ellos no podrían escapar del juicio de
Dios.
¿Recuerda como el Señor esperó pacientemente a las personas en los días de Noé a que
cambiaran de parecer? El día llegó finalmente cuando Dios decidió que les había dado
suficiente tiempo para que se arrepintiesen. Ni un sólo de aquellos que rechazaron estar de
acuerdo con Dios escapó Su castigo.
Es algo para meditar porque Dios, como regla, no castiga inmediatamente el pecado. Es por
eso que pareciera que lo pasa por alto. No obstante, ese castigo llegará tarde o temprano.
Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los
hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. (Eclesiastés 8:11)
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas
cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las
pondré delante de tus ojos. (Salmo 50:20,21)
Una escritura muy interesante es Génesis 18:22-32. Dios no iba a destruir a Sodoma y
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Gomorra por el pecado, sino por la falta de justos. (Jeremías 5:1)
Génesis 19:1-3 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot
estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se
inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de
vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os
levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos
quedaremos esta noche. Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron
en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.
Vea el progreso en la caída: en el principio Lot vivió cerca de una ciudad, ahora ha entrado
en ella y está viviendo con estas personas malvadas.
Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de
Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y
a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente,
y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en
las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. (Génesis 13:10-12)
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores,
ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su
ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su
fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. (Salmo 1:1-3)
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la
vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la
ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda
sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. (Efesios
4:17-19)
La Biblia nos dice más sobre el pecado de Sodoma. Estas personas eran orgullosas,
inmorales, glotonas que no les importaba las necesidades de los otros.
He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia
de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se
llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité. (Ezequiel
16:49,50)
Génesis 19:4-7 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los
varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y
llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche?
Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la
puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.
Que cuadro más repulsivo, pero Dios lo ha puesto aquí con
un propósito (1 Corintios 10:11; Romanos 15:4) ¿Qué de la
sociedad de hoy? La palabra “sodomía” todavía está en
nuestro idioma porque este pecado todavía está entre
nosotros. (Romanos 1:26,27)
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Recuerde la decisión de Lot de escoger la tierra “buena.” Si Dios no hubiera mandado a Sus
ángeles, que fin tan horrible Lot y sus hijas hubieran tenido. Pero la Biblia nos dice que Lot
creyó a Dios, y Dios lo rescató.
Y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y
poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por
la nefanda conducta de los malvados (2 Pedro 2:6-9)
Génesis 19:8-11 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las
sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones
no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. Y ellos respondieron:
Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de
erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al
varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.
Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y
cerraron la puerta. Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con
ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la
puerta.
Note a que grado llegó su maldad que aun habiendo quedado ciegos eso no les frenó.
Génesis 19:12-17 Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos
y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;
porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de
punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.
Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo:
Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció
a sus yernos como que se burlaba. Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot,
diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no
perezcas en el castigo de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su
mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la
misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. Y
cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni
pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.
Dios no salvó a Lot, su esposa, y sus hijas porque eran buenos, pero porque Lot creyó en las
promesas dadas a Adán y a Abraham sobre el Libertador venidero.
Entonces los ángeles de Dios guiaron a Lot que fuera antes de que las ciudades fueran
destruidas. Dios siempre salva a aquellos que están de acuerdo con El y que creen a
Su Palabra.
Recuerde a Abel, el estuvo de acuerdo con Dios, confió y Dios lo aceptó.
Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de
que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. (Hebreos
11:4)
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Noé estuvo de acuerdo con Dios y confió en El, y Dios salvó a Noé del diluvio.
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor
preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero
de la justicia que viene por la fe. (Hebreos 11:7)
Ahora Lot estuvo de acuerdo con Dios y confió en El y Dios les liberó antes que Sodoma
fuese destruida.
Gn. 19:24-25 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de
parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con
todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
Una vez que Lot estuvo fuera de la ciudad sano y salvo, Dios destruyó a Sodoma y Gomorra.
Tal como había destruido el mundo con el diluvio en los tiempos de Noé. Ahora el destruyó
a estas personas malas, pero esta vez con fuego.
Recuerde 2 Pedro 2:6 A través de convertir las ciudades de Sodoma y Gomorra en cenizas,
Dios las usó como ejemplo para aquellos que viven sin Dios. La destrucción de estas
ciudades debe ser un ejemplo de lo que vivirán aquellos que viven sin Dios.
Dios es fiel y nunca cambia—todavía es el mismo hoy. Odia el pecado y nadie puede
escaparse de Su juicio.
Génesis 19:26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a
espaldas de él, y se volvió estatua de sal.
Cuando los ángeles se llevaron a Lot, su esposa y sus
dos hijas fuera de Sodoma, ellos les dijeron que no
vieran hacia atrás, sólo que corrieran hacia las montañas. Pero la esposa de Lot lo hizo. Dios
sabía lo que había en su corazón. Ella era como Caín. No confió en Dios y amaba los
caminos pecaminosos de las personas de Sodoma fue por eso que Dios la convirtió en una
estatua de sal. ¿Por qué una estatua de sal? Porque el pecado endurece nuestros corazones.
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para
apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice:
Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. (Hebreos 3:12,13)
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Lección 8
Abraham, Isaac y Jacob
Génesis 22 al 46
Abraham creyó a Dios y su fe le fue contada por justicia. (Génesis 15:6) En esta lección
veremos la prueba de la fe de Abraham y la fidelidad de Dios.
Aunque Abraham y Sara eran muy viejos, Dios les prometió un hijo. Nada es imposible para
El.
porque nada hay imposible para Dios. (Lucas 1:37)
El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. (Lucas 18:27)
Génesis 21:1-3 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había
hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios
le había dicho. Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz
Sara, Isaac.
Después de muchos años Isaac llegó a ser un joven. Sus padres lo amaban y Abraham creyó
que todas las promesas de Dios concerniente al Libertador venidero iban a llevarse a cabo a
través de Isaac y sus descendientes. Pero un día Dios le dijo a Abraham que hiciera una cosa
inesperada.
Génesis 22:1,2 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo:
Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a
quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los
montes que yo te diré.
Dios estaba probando a Abraham para ver si amaba a Isaac más que a El. Que gran sorpresa
habrá sido para Abraham. ¿Como podía llevar acabo las promesas a través de Isaac si
Abraham lo mataba? Muy dentro de su corazón, no creo que dudó. ¿Por qué? Porque
conocía a Dios y confiaba en El.
El sabía que Dios no miente, ni que haría promesas que no cumpliría. Es difícil para
nosotros imaginarnos a alguien que siempre mantiene su palabra. Nuestras intenciones muy
a menudo son muy buenas, pero no las hacemos. Nos ocupamos, o cansamos, o distraemos y
fracasamos en hacer lo que prometemos. Dios no es como nosotros. Abraham descubrió lo
que cada persona debe descubrir por sí misma: Dios nunca falla, El cumple sus promesas.
Podemos confiar en El completamente. Esto es lo que Dios quiere sobre todas las cosas—que
le creamos.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6)
Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas
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ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia;
pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en
sentido figurado, también le volvió a recibir. (Hebreos 11:17-19)
Abraham creía que resucitaría a Isaac de los muertos, sabía que eso era imposible para el
hombre, pero no para Dios. El era diferente a Adán y Eva. Ellos dudaron la palabra de Dios
y Le desobedecieron, pero Abraham creyó que Dios mantendría Su palabra.
¿Qué de nosotros? ¿Verdaderamente confiamos en Dios y Su palabra? ¿Podemos confiarle
nuestras vidas? Esto se nos pide en Romanos 12:1
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Génesis 22:3-5 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo
dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y
fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de
lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el
muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.
¿Qué ve aquí que indica que Abraham creía a Dios y estaba convencido que no mataría a
Isaac o lo levantaría de los muertos?
Génesis 22:6-7 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él
tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac
a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo:
He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
Considere la situación de Isaac. Sin duda alguna él había sido testigo de muchos sacrificios.
Probablemente no entendía porque no habían llevado una oveja para el sacrificio. ¿Cree
usted que Isaac sabía lo que Dios ordenó?
Génesis 22:8 Y respondió Abraham: Dios se
proveerá de cordero para el holocausto, hijo
mío. E iban juntos.
Abraham tenía fe y confianza absoluta en Dios.
Esta es la base de todo; de otra manera sería
como ir al médico y oírle acerca de nuestra enfermedad
sin hacer nada al respecto. De la misma manera, sólo escuchar la palabra de Dios no
nos ayudaría. La verdadera fe obra. (Santiago 2:18)
Génesis 22:9,10 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham
un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la
leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
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A Isaac lo ató y acostó en el altar; con cuchillo en mano estaba listo para matarlo.
Lo mismo pasó cuando Dios cerró la puerta del arca después que Noé, su familia, y todos los
animales y aves estaban adentro. Quedaron fuera del arca los que no creyeron a Dios.
Tampoco hubo escape para las personas en las ciudades perversas de Sodoma y Gomorra
cuando Dios les mandó fuego. La esposa de Lot por incrédula miró hacia atrás y murió. Dios
salvó a Noé y su familia del diluvio. Dios salvó a Lot y sus hijas del fuego que destruyó
Sodoma y Gomorra. Solamente Dios podía salvar a Isaac.
Es igual para nosotros; no hay manera que podamos salvarnos de la muerte y el castigo
eterno por nuestros pecados. Solamente Dios puede darnos la salida.
Génesis 22:11-12 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham,
Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el
muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me
rehusaste tu hijo, tu único.
Dios salvó a Isaac diciéndole a Abraham que no matara a su hijo. Sin embargo, Isaac no
podía ser salvo si no había un sacrificio substituto. Abraham no podía proveer un sacrificio
pero Dios sí.
Génesis 22:13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero
trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció
en holocausto en lugar de su hijo.
Dios permitió que el carnero quedara trabado. ¿Cómo? Con sus cuernos en el zarzal. Si se
hubiera atrancado con otra parte del cuerpo, se hubiera lastimado mientras luchaba para
soltarse y así ya no hubiera sido aceptable a Dios. (Exodo 12:5 y Levítico 22:19-22) Dios
sólo aceptaría un animal sano y fuerte como sacrificio. ¿Por qué? Porque Dios es perfecto,
El sólo acepta lo que es perfecto. Dios proveyó un sacrificio aceptable, perfecto en lugar de
Isaac. Mantuvo su promesa tal como le dijo. Ahora a través de Isaac, Dios le daría a
Abraham muchos descendientes. Quitó a Isaac del altar y puso el carnero que Dios había
provisto. El carnero al morir en lugar de Isaac se convirtió en su substituto.
Génesis 22:14-19 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto
se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Y llamó el ángel de Jehová a
Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice
Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único
hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del
cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las
puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la
tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Y volvió Abraham a sus siervos, y se
levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.
Abraham confió en Dios y Dios proveyó un carnero para que muriese en lugar de Isaac.
Abraham también creyó que Dios proveería un día un Libertador que rescataría la raza
humana del poder de Satanás y del castigo por el pecado.
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Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe,
éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los
gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las
naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. (Gálatas 3:6-9)
Génesis 25:19,20 Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham
engendró a Isaac, y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca,
hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.
Más o menos 20 años han pasado desde que Isaac fue puesto en el altar.
Génesis 25:21,24-26 Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová,
y concibió Rebeca su mujer. . . Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí
había gemelos en su vientre. Y salió el primero rubio, y era todo velludo como una
pelliza; y llamaron su nombre Esaú. Después salió su hermano, trabada su mano al
calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta
años cuando ella los dio a luz.
¿Por cuanto tiempo habían estado casados Isaac y Rebeca? 20 años
Génesis 25:27a Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo;
Esaú pasaba su tiempo cazando y matando animales
salvajes en el campo. Las promesas concernientes
al Libertador le tocarían a Esaú porque él era el
primogénito de Isaac. El derecho de la herencia era
dada al hijo primogénito para que fuese el líder de
la familia. Pero a Esaú no le interesaron las
promesas de Dios. No confió en Dios, era como
Caín. Esaú siguió su propio camino y vivió solamente para
las cosas de este mundo sin importarle lo de Dios.
Génesis 25:28-34 Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a
Jacob. Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado,
dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy
cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en
este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para
qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le
juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del
guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció
Esaú la primogenitura.
¿Por qué odió Dios a Esaú? Porque miró como algo insignificante y rechazó la
primogenitura dada por Dios.
Génesis 25:27b pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.
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Jacob era distinto a Esaú, él como Abraham e Isaac quería algo con Dios, creía. Esto es algo
que cada uno tiene que preguntarse: ¿Estoy alejándome de Dios para seguir mi propio
camino como Caín y Esaú? ¿Soy como Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, y Jacob que
confiaron en la manera de Dios para salvarles? La diferencia entre Esaú y Jacob era tal que
los problemas entre ellos crecieron al punto que Esaú amenazó matar a Jacob.
Génesis 28:10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán.
Era un largo viaje de Canaán hasta Mesopotamia, es por eso que Jacob tuvo que dormir en
las montañas.
Génesis 28:11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y
tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
Una noche Dios le dio un sueño. Antes que la Biblia fuese escrita, Dios hablaba a las
personas a través de sueños, pero ahora que Su palabra ha sido completada, El nos habla a
través de la Biblia.
Génesis 28:12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo
tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.
A través de este sueño, Dios le estaba mostrando
a Jacob que el Libertador venidero sería el puente
que uniría el abismo entre el hombre y Dios.
Recordemos lo que pasó en la torre de Babel.
Todos sus esfuerzos no pudieron hacer puente
entre Dios y el hombre; el abismo del pecado
continuó.
Este Libertador destruiría a Satanás y reconciliaría al hombre con Dios. Sería como la
escalera que Jacob vio y se extendía de la tierra hasta el cielo. (Juan 1:51)
Aunque todas las personas han sido separadas de Dios por las mentiras de Satanás y la
desobediencia e incredulidad de Adán; Dios aun así planeó mandar al Libertador quien haría
posible que se reconciliaran y se reunieran. Jacob era un pecador, tal como nosotros; pero
Dios benévolamente le mostró que sólo hay un camino, y que debía poner su confianza en
Dios—no en su propia habilidad de controlar las circunstancias.
Génesis 28:13-15 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el
Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la
daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te
extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra
serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por
dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta
que haya hecho lo que te he dicho.
Génesis 28:14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente,
al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en
51
tu simiente.
Dios le prometió a Jacob que el Libertador sería uno de sus descendientes. Jacob ahora sabía
por seguro que las promesas dadas a su abuelo, Abraham, y a su padre Isaac, le pertenecían.
Génesis 29:1 Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales.
Entonces Jacob regresó a Harán, se casó, tuvo 12 hijos y Dios le cambió su nombre de Jacob
a Israel. El varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado
con Dios y con los hombres, y has vencido. (Génesis 32:28)
José hijo de Jacob
Génesis 37:1-4 Habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre, en la tierra de
Canaán. Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete
años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de
Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la
mala fama de ellos. Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo
había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus
hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no
podían hablarle pacíficamente.
Porque José era el hijo favorito de su padre, todos sus hermanos mayores le odiaban.
Génesis 37:5-11 Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a
aborrecerle más todavía. Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí
que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y
estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. Le
respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre
nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras. Soñó aun
otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y
he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí. Y lo contó a su padre
y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste?
¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? Y sus
hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.
Dios sabía exactamente lo que iba a suceder; José no podía ver su futuro, ni tenía idea de
como sus sueños se harían realidad, pero Dios sí y lo puso muy claro. José iba a ser el líder y
gobernador de la familia.
Génesis 37:12-14 ; 18-20, 24, 28 ; 39:1
José, el líder que Dios había prometido, llegó
como esclavo a Egipto. Pero recordemos que
Dios siempre lleva a cabo completamente cada
promesa que hace. El sabe todo, nada de lo
52
que le pasó a José fue una sorpresa.
Génesis 39:1-20
José fue llevado por los mercaderes a Egipto donde lo vendieron como esclavo.
Por un corto tiempo las cosas marcharon bien en su trabajo. Su amo fue bendecido y José
fue exaltado. Sin embargo, miremos hacia adelante.
Es muy interesante que aunque José fue odiado por sus hermanos y después calumniado por
la esposa de su amo, aun así creyó a Dios al igual que Abraham, Isaac, y Jacob. Nadie puede
agradar a Dios si no cree a Su palabra. Lo más grande que podemos hacer es aceptar la
palabra de Dios como la verdad y confiar en todo lo que allí está escrito.
Génesis 39:21-23 Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia
en los ojos del jefe de la cárcel. Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el
cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él
lo hacía. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al
cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo
prosperaba.
¿Merecía José el favor especial de Dios? No, porque era un pecador, pero aun así Dios le
cuidó. Porque es misericordioso y tenía un plan maravilloso para la vida de José.
Génesis 41:1-8 Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que
estaba junto al río; y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy
gordas, y pacían en el prado. Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo
aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del
río; y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas
hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón. Se durmió de nuevo, y soñó la segunda
vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña, y que después de
ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano; y las siete
espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y
he aquí que era sueño. Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió
e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón
sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.
El rey de Egipto, no conocía ni adoraba al Dios viviente. Los egipcios adoraban al sol, la
luna, las estrellas, los animales, criaturas que se arrastran, y el río Nilo. Pero aun así, Dios
planeaba usar a este rey y su país para llevar a cabo Sus propósitos.
Dios gobierna sobre todos los reyes y naciones aunque ellos no le conozcan ni Le adoren.
Génesis 41:14-16 Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de
la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.
Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he
oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. Respondió José a Faraón,
diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón.
53
¿Qué resalta en estos versículos? La humildad y la fe de José. La gloria la da a Dios.
Génesis 41:25-32
Dios le dio un entendimiento especial a José para que compartiese con el faraón sobre todo lo
que acontecería en su país.
Génesis 41:33-43
Recordemos los sueños que Dios le había dado a
José cuando era joven. Están por realizarse.
Los hermanos y la familia tenían que postrarse.
Dios siempre hace lo que planea. Nadie puede
darle la contra o detenerle. Cuando llegó la hora
sacó a José de la cárcel y le dio una posición muy alta.
Lo que le prometió cuando era joven ese día se cumplió.
Génesis 41:56-57; Génesis 42:1-3, 6-8- Entonces los hermanos compraron algo de grano y
se fueron a casa.
Génesis 43:1,2 Regresan una segunda vez para ver a José.
Génesis 45:1-9 José lloró cuando se dio a conocer a sus hermanos, no los trató como se
merecían.
Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy,
para mantener en vida a mucho pueblo. (Génesis 50:20)
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que
conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)
Génesis 45:25-28 ; 46:5-7
Dios siempre mantiene Sus promesas. Muchos años antes, El le había dicho a Abraham que
sus descendientes irían a otro país. (Génesis 15:13) Aunque cientos de años habían
transcurrido, Dios hizo lo que había prometido. Todo lo que dice en Su palabra sucederá
pero a Su tiempo.
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Lección 9
Moisés el Libertador
Exodo 1 a 4
Hemos terminado el libro de Génesis con la vida de José. Vamos a continuar con el libro de
Exodo que significa “salir”. El libro narra como Dios sacó a su pueblo Israel de Egipto.
Este maravilloso estudio requiere que tengamos presente lo siguiente:
1)
2)
3)
La Biblia es una historia verídica. Los eventos de Génesis y Exodo son mencionados
varias veces a través de la Biblia y muchos de los detalles de estos dos libros han sido
confirmados por descubrimientos arqueológicos.
Mantengamos nuestra mirada en lo que Dios hizo. Vamos a conocerle porque así
como nuestras acciones revelan nuestro carácter, así las acciones de Dios revelan
Su carácter.
Recuerde que Dios es el mismo hoy, nunca cambia. Dios es santo, todopoderoso,
fiel, y soberano.
Jacob y sus once hijos junto con sus familias llegaron a Egipto por causa del hambre.
Jacob/Israel murió, pero José y los demás continuaron viviendo en Egipto, aunque el hambre
ya había terminado. No regresaron a la tierra que Dios les había prometido a Abraham,
Isaac, y a Jacob. Sin embargo, al paso de los años José y toda esa generación murieron en
Egipto.
Desde que llegaron a Egipto y Exodo habían transcurrido unos 350 años. Israel creció en
número tremendamente.
Exodo 1:6,7 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación. Y los hijos de
Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en
extremo, y se llenó de ellos la tierra.
Los hijos de Israel crecieron en número rápidamente. También se enriquecieron. Tenían
mucho ganado, cabras, y ovejas. Había suficiente pasto para sus animales. El rey también
era bueno con ellos. Pero las cosas iban a cambiar pronto.
Exodo 1:8-11 Entretanto, se levantó sobre
Egipto un nuevo rey que no conocía a José; y dijo
a su pueblo: he aquí, el pueblo de los hijos de
Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora,
pues, seamos sabios para con él, para que no se
multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él
también se una a nuestros enemigos y pelee
contra nosotros, y se vaya de la tierra. Entonces
pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y
edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.
¿Quién estaba guiando a Faraón en este plan malvado? ¡Satanás! Recuerde, él odia a Dios y
55
odia al hombre. Satanás sabía que Dios había prometido mandar un Libertador que le
destruiría y que liberaría al hombre de su poder. También sabía que Dios había prometido
que este Salvador nacería por medio de la nación de Israel.
Génesis 12:2,3 ; 28:14,15.
Satanás sabía que el Libertador sería un descendiente de Abraham, es por eso que quería
destruir a Israel porque ellos eran el pueblo que Dios había escogido para llevar a cabo Su
plan en el mundo.
Exodo 1:11-22 ; Exodo 2:1-4
El río era el último lugar donde abandonar al niño, pero sus padres confiaban completamente
que Dios lo cuidaría.
Ex. 2:5-10 Y la hija de Faraón descendió a
lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la
ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y
envió una criada suya a que la tomase. Y cuando la
abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y
teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los
hebreos es éste. Entonces su hermana dijo a la hija de
Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? Y la
hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del
niño, a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré.
Y la mujer tomó al niño y lo crió. Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de
Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las
aguas lo saqué.
Lo que Dios hizo:
1) Usó el mismo río para salvarle.
2) Su misma mamá lo amamantó y le pagaron por hacerlo.
3) Quien quería matar a Moisés, termina criándolo y educándolo. Es como si Dios hubiera
dicho: -tú que quieres destruir a mi Libertador tendrás la tarea de criarlo en tu casa.
Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los
entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este
siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? (1 Corintios 1:19,20)
Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los
sabios en la astucia de ellos. (1 Corintios 3:19)
Dios tenía Su plan y primero prepararía a Moisés para el trabajo. El aprendió muchas cosas
en la casa de Faraón, pero sobre todo, que el poder humano está limitado. (Hechos 7:22)
La historia relata que los líderes egipcios recibían instrucciones especiales para leer y
escribir, también entrenamiento en liderazgo doméstico y militar. Obviamente Moisés
recibió esta instrucción en el palacio del Faraón.
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Como con José, Dios obró nuevamente dentro de una situación difícil; El cumplió Sus
propósitos con Su pueblo.
Dios es más grande cualquier persona o cosa incluyendo a Satanás. Nada ni nadie puede
detenerle en Sus planes.
Exodo 2:11-15 En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los
vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos,
sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al
egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que
reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él
respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas
matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente
esto ha sido descubierto. Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a
Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.
Los Israelitas fueron esclavos del Faraón y no podían escapar. Moisés hizo todo lo que pudo
para ayudarles, pero fracasó. Ningún humano podría rescatar a este pueblo. Sólo Dios podía
salvarles.
Tal como los Israelitas fueron esclavizados por el Faraón, así nuestros antepasados, nosotros
y todos nuestros hijos nacimos bajo el cautiverio de Satanás. No podemos liberarnos de él;
ningún maestro o predicador, ni ningún otro humano nos puede liberar. Sólo Dios nos puede
liberarnos de la esclavitud de Satanás.
Exodo 3:1-3 Apacentando Moisés las ovejas
de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las
ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb,
monte de Dios. Y se le apareció el Angel de
Jehová en una llama de fuego en medio de una
zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego,
y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo:
Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué
causa la zarza no se quema.
Esta zarza era ordinaria; la cosa extraordinaria era que ardía pero no se consumía.
¿Por qué? Porque Dios es todopoderoso. Nadie puede hacer las cosas que Dios hace. Tal
como Dios estuvo en la zarza y la mantuvo sin que se consumiera, así fue con Israel,
guardándoles para que no fueran destruidos. Satanás y el Faraón no podían destruir a los
Israelitas mientras Dios estuviera con ellos.
Exodo 3:4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo:
¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
Moisés sólo quería ver que pasaba con esa zarza, el no sabía que Dios estaba en la zarza.
¿Puede imaginarse cuan asombrado estaría al oir la voz de Dios en medio de la zarza?
57
Exodo 3:5,6 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú
estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de
Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de
mirar a Dios.
Dios le dijo a Moisés que se quitara las sandalias ¿Por qué? El estar descalzo era una
muestra de humildad y sujeción. Los esclavos siempre andaban descalzos. El Señor escoge
a quien El decide para hacer Su voluntad. Cuando llega la hora que el Señor va a hacer algo,
nadie puede detenerlo.
Exodo 3:7-10 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto,
y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he
descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una
tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del
heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos
de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios
los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto
a mi pueblo, los hijos de Israel.
Dios le dijo a Moisés que lo usaría para sacar a los Israelitas de la esclavitud en Egipto y
llevarlos de regreso a la tierra que Dios había prometido a Abraham. Dios decidió usar a un
hombre de 80 años que no quería la tarea. También recuerde que Moisés había fracasado una
vez cuando trató de ayudar a su pueblo; él no estaba tan ansioso de hacerlo de nuevo.
Exodo 3:11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y
saque de Egipto a los hijos de Israel?
Moisés tuvo varias excusas para no ir:
El respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado:
cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Dijo Moisés a Dios:
He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a
vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a
Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a
vosotros. (Exodo 3:12-14)
Durante los tiempos bíblicos los nombres tenían un gran significado. El nombre de una
persona enfatizaba alguna característica personal o cualidad. Por ejemplo, el nombre de
Moisés significaba “sacar” porque había sido sacado de las aguas cuando la hija del Faraón
lo halló. Dios no podía darse sólo uno o dos nombres. Era imposible porque Dios es tan
grande. El es el Creador, Todopoderoso, Omnisciente, Fiel y Permanente, el Juez Poderoso y
Vengador de todo mal, el Salvador Amoroso, Bueno y Benigno que sólo puede proveer un
camino para salvar al hombre de Satanás, el pecado, y la muerte. El es todo esto, y mucho
más.
¿Qué nombre se podía dar Dios que comunicaría a los Israelitas todas las cosas que hay que
58
saber acerca de El? Dios le dijo a Moisés que les dijera: YO SOY me manda. Este nombre
incluye tanto que no podemos entenderlo completamente. Significa que Dios existe por Sí
Mismo. Las primeras palabras en la Biblia son la clave: “En el principio, Dios.” Dios ya
existía en el principio. El no tuvo un principio y no puede tener un fin. El nunca ha
dependido ni dependerá de nadie. Sin embargo, todos dependemos en El. Tiene el control
absoluto sobre la tierra, la lluvia, el viento, los ríos, la luna, las estrellas, el sol, etc. Todas las
cosas están bajo su control. El es el gran YO SOY, EL TODOPODEROSO. Ni el Faraón,
ni los egipcios y nie le mismo Satanás pudieron detener al pueblo de Israel cuando el gran
YO SOY decidió liberarlos.
Exodo 3:15-18; Exodo 3:19-20
Dios supo exactamente como iba a reaccionar el rey de Egipto. Dios conoce nuestros
pensamientos, palabras, y acciones antes que las pensemos, digamos, o hagamos algo. El
conoce toda nuestra vida desde nuestro nacimiento, nuestra muerte y hasta después de la
muerte. En todo esto, Moisés todavía no estaba convencido así que tuvo otra excusa.
Ex. 4:1-5 Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán
mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que
tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. El le dijo: Echala en tierra. Y él la
echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a
Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y
se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios
de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
Exodo 4:10-12 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil
palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y
torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién
hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y
yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
Moisés continuó con su negativa, no quería ir y por eso le dice a Dios: ¡Ay, Señor! envía, te
ruego, por medio del que debes enviar. (Exodo 4:13)
Exodo 4:14-20 y Exodo 4:27-31
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Lección 10
Moisés y la salida de Egipto
La Peña de Horeb
Exodo 5 al 17
Los Israelitas fueron esclavizados en Egipto por el poderoso Faraón. Probablemente ninguno
de nosotros a experimentado esa situación, pero sí hemos sido esclavos del pecado.
Exodo 5:1,2 Después Moisés y Aarón entraron a la
presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios
de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme
fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién
es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a
Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré
ir a Israel.
El Faraón era el rey de Egipto durante los días de Moisés, aunque no se dice su nombre.
Pero por el versículo 2 nos damos cuenta que no conocía al Dios vivo y verdadero. Los
egipcios adoraban las cosas que Dios hizo y no a El. El Nilo, el río más grande del país era
uno de sus ídolos. También adoraban al sol, la luna, y diferentes tipos de animales. Tenían
muchos dioses, inclusive el mismo Faraón era visto como un dios.
En los días de Moisés esa generación de Israelitas en Egipto no había visto ninguna evidencia
de la grandeza y del poder del Señor. Sólo habían oído lo que había hecho por medio de
Abraham, Isaac, Jacob, y José.
El Señor decidió usar a Faraón, hombre perverso y rebelde, para mostrar Su poder y
sabiduría a esa generación de Israelitas. Iban a ver que Dios es poderoso y amoroso
cuidando a Israel.
Exodo 6:1-8 Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con
mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.
Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a
Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a
conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán,
la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el
gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado
de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré
de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os
redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y
seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de
debajo de las tareas pesadas de Egipto. Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi
mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por
heredad. Yo JEHOVÁ.
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Dios también planeaba mostrar a los egipcios que El es el único Dios vivo y verdadero. Que
tiene todo poder sobre la tierra y que los dioses en los cuales ellos confiaban y adoraban no
podrían protegerles del Dios de Israel.
Los egipcios eran personas inteligentes y muy hábiles: escritores, matemáticos, químicos,
líderes militares y civiles, arquitectos, artistas, artesanos, etc. Pero espiritualmente estaban
ciegos y muertos. Aunque ellos mantuvieron a Israel en la esclavitud, los egipcios también
eran esclavos bajo el control de Satanás.
Exodo 7:3-5 Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto
mis señales y mis maravillas. Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre
Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto,
con grandes juicios. Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi
mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.
Esto debe de ser una advertencia para todos nosotros. No podemos ignorar o rebelarnos
contra Dios. Nadie que lucha contra El puede ganar o escapar del castigo.
Exodo 7:10-14 Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había
mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo
culebra. Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo
mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; pues echó cada uno su vara,
las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. Y
el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.
Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere
dejar ir al pueblo.
Ya que el rey de Egipto rehusó soltar a los Israelitas, el Señor comenzó a mostrar Su gran
poder. La historia completa está en Exodo 7:14 al 10:29. Primero, el Señor convirtió el
agua del río en sangre. Después, mandó plagas de ranas, piojos, y moscas. Después permitió
que los caballos, el ganado, las ovejas, los camellos, y los asnos de los egipcios se
enfermaran. Después, el Señor permitió que los egipcios tuvieran sarpullido con úlceras.
Después de esto hubo una lluvia de granizo, una plaga de langostas, y tres días de oscuridad
en todos los lugares donde vivían los egipcios.
El Faraón y los egipcios no se podían salvar de estas terribles plagas que el Señor había
mandado. Tampoco sus dioses los podían salvar. Es interesante notar que cada una de las
plagas señalaba hacia uno de los dioses egipcios como su dios rana, su dios sol, y su dios
tormenta. Por el otro lado los israelitas fueron protegidos de tan terribles plagas.
Exodo 9:4-6 Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo
que nada muera de todo lo de los hijos de Israel. Y Jehová fijó plazo, diciendo:
Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra. Al día siguiente Jehová hizo aquello, y
murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.
Exodo 9:25-26 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el
campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del
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campo, y desgajó todos los árboles del país. Solamente en la tierra de Gosén, donde
estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
¿Protegió el Señor a los Israelitas porque no tenían pecado? No. Fue por amor, misericordia,
y gracia. Cumplió Sus promesas hechas a Abraham, Isaac, y Jacob. Dios escogió a Abraham
y le prometió bendecirle y hacer de sus descendientes una gran nación y ser su Dios.
Aunque cientos de años habían transcurrido y los Israelitas ahora eran esclavos en Egipto,
Dios todavía los veía como Su pueblo especial; eran los descendientes que Dios había
prometido a Abraham.
Frente a cada plaga la manera de responder era la misma. El Faraón llamaba a Moisés y le
pedía que quitara la plaga, entonces dejaría ir a Israel. El Señor removía la plaga,
pero tan pronto se iba, endurecía su corazón y no les dejaba ir.
Exodo 9:23-35
Dios siempre supo que el Faraón sería terco. Aún antes que Moisés fuera de regreso a
Egipto, ya le advirtió que eso sucedería. Dios no se asombra de lo que hacen las personas;
pero El siempre lleva adelante Su plan sin importar quien quiera interponerse.
Este rey malvado no pudo evitar que Dios liberara a los Israelitas. El Señor sabía que
después de la última plaga, el Faraón dejaría ir a su pueblo.
Exodo 11:1,4-7 Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón y sobre Egipto,
después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del todo. .
. Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de
Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de
Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el
molino, y todo primogénito de las bestias. Y habrá gran clamor por toda la tierra de
Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá. Pero contra todos los hijos de Israel,
desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que
Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.
Aunque los israelitas eran pecadores y merecían morir, la gracia de Dios ellos hizo que
fueran librados de esta plaga. Dios les dio instrucciones precisas para que los primogénitos
de los israelitas se salvaran.
Exodo 12:1-5 Habló Jehová a Moisés y a Aarón
en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será
principio de los meses; para vosotros será éste el
primero en los meses del año. Hablad a toda la
congregación de Israel, diciendo: En el diez de
este mes tómese cada uno un cordero según las
familias de los padres, un cordero por
familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste
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para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno
según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la
cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de
las ovejas o de las cabras.
El cordero o macho cabrío tenía que ser sin mancha. (Perfecto)
¿Recuerda del carnero que fue ofrecido en lugar de Isaac? Fue atrapado por los cuernos en
un zarzal espinoso. ¿Por qué se atrapó por los cuernos? Dios es perfecto, y todo lo que El
dice y hace es perfecto. El nunca hubiera aceptado como ofrenda un animal que estuviera
enfermo o lastimado.
Exodo 12:6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la
congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
El cordero tenía que ser guardado hasta el día especificado por el Señor, el cual era el día
catorce del mes, y tenían que matarlo en la tarde de ese día. Cuando los israelitas mataron
los corderos y la sangre fluyó , las personas fueron recordadas que el castigo por el pecado es
la muerte. Tal como el carnero murió en lugar de Isaac, las ovejas perfectas que fueron
escogidas por los israelitas murieron en lugar de sus primogénitos.
Exodo 12:7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las
casas en que lo han de comer.
Era la sangre del cordero que salvaría al primogénito.
Exodo 12:22,23 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un
lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y
ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová
pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos
postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas
para herir.
Exodo 12:46 Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni
quebraréis hueso suyo.
Es importante que recordemos que ellos no podían quebrar ningún hueso del cordero.
Estas eran las instrucciones de Dios para Israel; tenían que hacer todo exactamente como el
Señor le había dicho a Moisés.
Dios siempre ha sido el mismo; nunca permitirá que alguien se salve por su propia cuenta.
¿Se acuerda como rechazó las hojas de higuera que Adán y Eva se hicieron en el huerto del
Edén? Dios también rechazó la ofrenda de Caín, porque no estaba de acuerdo con Sus
instrucciones. Dios le dijo a Noé que hiciera el arca exactamente como le había instruido.
En la misma forma, los Israelitas tenían que hacer todas las cosas exactamente como Dios le
había dicho a Moisés.
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Dios todavía es el mismo, no ha cambiado. No podemos llegar a Dios de acuerdo con
nuestras ideas. Sólo podemos llegar a Dios de la manera que El estableció.
Exodo 12:12-14 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo
primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y
ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será
por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y
no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este
día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante
vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
¿Cómo se sentiría usted si esto se le pidiera hacer hoy? Se puede imaginar el tremendo
miedo que tuvieron los Israelitas. Ellos sabían que Dios haría lo que decía y ellos no tenían
alternativa sino obedecer.
Exodo 12:28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había
mandado a Moisés y a Aarón.
¿Qué cree usted que sucedería si un Israelita hubiera dicho, “Yo no voy a matar a uno de mis
mejores corderos. Yo tengo uno enfermo. Eso será suficiente.” ¿Piensa usted que Dios
hubiera aceptado la sangre de un cordero enfermo? No. El cordero debía ser perfecto. Tenía
que morir. La sangre debía ser derramada. ¿Por qué? Ellos no debían olvidar que el castigo
por el pecado es la muerte.
Exodo 12:29-30 aconteció que a la
medianoche Jehová hirió a todo primogénito en
la tierra de Egipto, desde el primogénito de
Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el
primogénito del cautivo que estaba en la cárcel,
y todo primogénito de los animales. Y se levantó
aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y
todos los egipcios; y hubo un gran clamor en
Egipto, porque no había casa donde no hubiese
un muerto.
Cada primogénito egipcio y del ganado de los egipcios murió. Recuerde que el castigo por el
pecado es la muerte. (Romanos 6:23) Dios siempre hace lo que dice.
El dijo que destruiría al primogénito de la casa de los egipcios, y lo hizo. El dijo que salvaría
por cada casa donde viera sangre y lo hizo.
Quiero enfatizar esto: Se puede confiar en el Señor; Su palabra es verdadera.
Exodo 12:31-36
Podemos aprender a creerle a Dios por medio esta tragedia tan horrible. Dios noha
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cambiado. El todavía requiere que confiemos en El. Todavía juzga al pecado; todavía
mantiene Sus promesas.
El Señor liberó a Su pueblo tal como lo había prometido. Dios castigará a aquellos que
luchan contra El, como el Faraón, pero El mostrará Su misericordia y dará paz a aquellos que
confían en El.
Exodo 13:21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos
por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que
anduviesen de día y de noche.
El número de Israelitas había crecido tremendamente. Recién llegados a Egipto, sólo eran
como setenta. ¡Ahora, 430 años después, habían probablemente dos millones y medios de
Israelitas! Dios les dirigió donde El quería que fueran por medio de una nube y el mantuvo
la nube enfrente de ellos en todo tiempo. Mantenga en mente que les amaba, y es por eso
que El les cuidó.
Les estaba protegiendo para que El Gran Libertador / Salvador naciera en el mundo un día.
El Señor estaba protegiendo a Israel porque El les había confiando Su palabra para que ellos
se la dieran al mundo. (Romanos 3:1,2)
En todo esto, el enemigo de Dios, Satanás, no se daría por vencido ni dejaría que los
Israelitas se fueran. Puso en el corazón del Faraón el deseo de seguirles y recapturarlos.
Exodo 14:5-7 Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón
y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de
haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? Y unció su carro, y tomó consigo su
pueblo; y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los
capitanes sobre ellos.
Los Israelitas estaban asustados, y culpaban a Moisés.
Exodo 14:10-12 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y
he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en
gran manera, y clamaron a Jehová. Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en
Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho
así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en
Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los
egipcios, que morir nosotros en el desierto.
Aunque habían visto todas las cosas grandes y maravillosas que el Señor había hecho en
Egipto, ellos todavía no podían confiar en El.
Sin embargo Moisés les declaró: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará
hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre
los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. (Exodo
14:13,14)
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¿Somos diferentes a ellos? ¿Estamos dispuestos a creer la palabra de Dios y confiar
solamente en El? Nuevamente podemos ver la misericordia de Dios, aunque los Israelitas
pecaron y no confiaban en el Señor, El fue misericordioso y planeó liberarlos. El mar estaba
adelante, las montañas alrededor y sus enemigos atrás de ellos. Sólo Dios les podía salvar.
Es igual con nosotros. No podemos hacer un camino para escapar de la ira de Dios. No
podemos arreglar las cosas entre nosotros y Dios por medio de lo que hagamos. Sólo Dios
nos puede salvarnos del castigo eterno.
Exodo 14:15,16 Entonces Jehová dijo a
Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de
Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende
tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los
hijos de Israel por en medio del mar, en seco.
Dios creó el mar, es por eso que El tiene control
completo sobre él. En el principio, toda la tierra
estaba cubierta con agua. El Señor hizo que las aguas
se movieran para que hubiera tierra seca. El ordenó al mar a que se moviera para que
Su pueblo pudiera caminar al otro lado en tierra seca. (Exodo 14:19-30)
Exodo 14:31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el
pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.
Exodo 16:1-3 Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al
desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes
después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de
Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel:
Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos
sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos
habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
Parece que su creer era intermitente y basado en las emociones. A ratos creían y en otro
momento querían matar a Moisés.
Exodo 16:11,12 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los
hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana
os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios.
Ellos no merecían nada del Señor, pero en Su gracia (favor no merecido), El les prometió
darles comida gratuita.
Exodo 16:13-15 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y
por la mañana descendió rocío en derredor del campamento.
Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa
menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. Y viéndolo los hijos
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de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces
Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
Dios ayuda a los que dependen en El; les libera aunque no haya manera humana de escapar.
(2 Corintios 12:9; Isaías 40:29)
Cuando Adán y Eva pecaron contra Dios fueron separados de El, pero Dios prometió mandar
un Salvador para que les liberara. Ellos trataron de hacerse vestimentas de hojas, pero Dios
les proveyó vestimentas de pieles de animales. Dios, en Su misericordia y gracia, aceptó la
ofrenda de Abel. Dios salvó a Noe y a su familia del diluvio. Dios llamó a Abraham fuera
de la idolatría, protegió a la familia de Jacob del hambre a través de José, llamó a Moisés
para que liberara los Israelitas de la esclavitud en Egipto, y abrió el mar para ellos. Ahora El
les promete darles comida. Ninguna de estas personas merecian las cosas que Dios hizo por
ellos. El hizo todo esto porque El es misericordioso y benigno.
Exodo 16:35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a
tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de
Canaán.
Aunque los Israelitas estuvieron agradecidos por la provisión del Señor de los alimentos,
pronto se olvidaron de Su gran poder, y comenzaron a quejarse de nuevo.
¿Dónde no he oído eso?
Exodo 17:1-4 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus
jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había
agua para que el pueblo bebiese. Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos
agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué
tentáis a Jehová? Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo:
¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros
hijos y a nuestros ganados? Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré
con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.
¿Cuanto puede vivir un hombre sin tomar agua? Solamente unos pocos días. Los Israelitas
tenían miedo que morirían en el desierto. ¿Se puede imaginar la carga que Moisés sentía? El
no tenía ninguna forma para suplirles agua. Sólo Dios les podía ayudar.
Exodo 17:5,6ª Y Jehová dijo a Moisés: Pasa
delante del pueblo, y toma contigo de los
ancianos de Israel; y toma también en tu
mano tu vara con que golpeaste el río, y ve.
He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre
la peña en Horeb; y golpearás la peña, y
saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y
Moisés lo hizo así en presencia de los
ancianos de Israel.
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Hubiera hecho más sentido si Dios les hubiera dicho que hicieran un hoyo en la arena o que
hicieran un pozo. Entonces hubiéramos podido “explicar” como El suplió el agua. Pero esto
fue un milagro de Dios. Solamente Dios pudo haber hecho que saliera agua de una peña en
medio desierto. El quería que los Israelitas (y nosotros) supiéramos que sólo Dios podía
salvarles de la muerte.
Moisés tuvo que hacer las cosas a la manera de Dios. Cada vez que se encontraban en una
situación difícil, Dios les dijo exactamente lo que debían hacer.
Por la fe Moisés golpeó la Peña e inmediatamente un gran chorro de agua brotó de ella. No
sabemos el número exacto de Israelitas durante esos días, solamente los hombres mayores de
veinte años eran contados en el censo registrado en la Biblia. Estimamos que podrían haber
sido dos millones y medio de personas. ¡Hubo suficiente agua para todos y sus animales!
Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río. (Salmo 105:41)
Sólo el Dios Todopoderoso pudo haber dado agua de una peña en el desierto. Suficiente
agua para 2.5 millones de personas y a los animales. Se ha estimado que ellos necesitaban
11 millones de galones de agua diarios.
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Lección 11
Moisés y los Diez Mandamientos
Exodo 19:1 al 20:17
En su opinión como cristiano ¿cómo debemos ver los diez mandamientos?
¿Son reglas que debemos practicar en nuestras vidas? Veamos lo que Dios dice al respecto y
también como preparó a Israel antes de darles estas leyes.
Exodo 19:1,2 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en
el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. Habían salido de Refidim, y llegaron al
desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del
monte.
Los Israelitas no decidían cuando viajar ni a donde irían. Dios decidía y ellos debían
obedecerle. Dios era su gobernador, protector, y proveedor.
¿Qué de nosotros? ¿Quiere Dios dirigir nuestras vidas? Fíate de Jehová de todo tu
corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él
enderezará tus veredas. ( Proverbios 3:5,6)
Exodo 19:3,4 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás
a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: vosotros visteis lo que hice a
los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.
El Monte Sinaí (también llamado Horeb) era el lugar donde Moisés vio la zarza ardiendo. El
Señor le había prometido a Moisés que un día le llevaría de regreso junto con el pueblo de
Israel a esta montaña. (Exodo 3:1,2,12) Una vez más la fidelidad de Dios es tan evidente.
Esto nos enseña que podemos confiar completamente que El hará todo lo que promete.
Exodo 19:5,6 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis
mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros
me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a
los hijos de Israel.
Este era el mensaje: El les prometió bendecirles si ellos confiaban y le obedecían
perfectamente. Si ellos hacían todo lo que El les decía, entonces El les aceptaría y les daría
todas las cosas buenas que necesitarían.
Tenemos que enfatizar que la Ley promete bendición basada en la obediencia; pero
maldición a los que se apartan sea de corazón o hecho de cualquiera de sus santos
mandamientos. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición,
pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el
libro de la ley, para hacerlas. (Gálatas 3:10) Cuando se les dio la ley los Israelitas
deliberadamente olvidaron su posición en la gracia (v. 4).
Su respuesta debió haber sido: “Ninguna de estas cosas podemos hacer, queremos
permanecer en tu gracia”.
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Exodo 19:7,8 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en
presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. Y todo el
pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés
refirió a Jehová las palabras del pueblo.
Ellos pensaron que podían obedecer a Dios y así alcanzarían todo lo que necesitaban.
Les faltaba entender sus corazones estaban llenos de pecado y que no podían agradar a Dios
en sus propias fuerzas.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6)
Su actitud fue como la de Caín que creyó que podía agradar a Dios por medio de las cosas
que él le trajo.
El pacto era, si ellos obedecían a Dios perfectamente, entonces El les aceptaría y les
bendeciría, pero si ellos desobedecían, entonces ellos serían maldecidos y castigados por
Dios. Mejor se hubieran quedado en la gracia.
Neciamente dijeron que obedecerían cuando les hubiera ido mejor al pedir a Dios que tuviera
gracia y misericordia. La ley demanda obediencia perfecta. (Santiago 2:10)
Exodo 19:16-25
Cuando Israel escogió la ley, Dios se hizo inalcanzable. Les puso límites para que no se
acercaran; les hablaría desde el Monte Sinaí.
Exodo 20:1,2 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te
saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
La montaña estaba temblando y echando humo;
la luz resplandeció, los truenos rugían, las
trompetas tocaban en el aire. ¡Las personas
temblaban de miedo y se mantuvieron lejos de
la montaña! Entonces el Señor habló y les dio
dio los Diez Mandamientos.
El castigo por la desobediencia de un sólo mandamiento es la separación eterna de Dios en el
Lago de Fuego, el cual Dios preparó para Satanás y los ángeles que le siguieron en su
rebelión. (Mateo 25:41; Apocalipsis 20:15)
Los mandamientos de Dios son como un espejo. Tal como podemos ver nuestras caras
sucias reflejadas en un espejo, así también podemos ver nuestros corazones pecaminosos en
la ley. (Romanos 3:20; Romanos 7:7) ¿Pero qué pasa si no podemos obedecer todos los
mandamientos de Dios? ¿Nos aceptaría Dios si sólo tratamos de hacer lo mejor posible y
obedecemos tanto como podamos? ¡No! (Santiago 2:10)
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Dios castiga a los pecadores por desobedecer una vez uno de los mandamientos.
¿Cuántas veces desobedecieron Adán y Eva para que Dios los echara del huerto?
Ellos pecaron una vez, y fue suficiente para ser castigados con la muerte.
Dios demanda que obedezcamos todos Sus mandamientos todo el tiempo. Sin embargo, es
imposible que alguien mantenga perfectamente los mandamientos de Dios porque todos
nacimos pecadores y apartados de Dios.
No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron,
a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10
12)
Como Israel estaba segura que podía guardar su parte del pacto, así hoy se escucha este
comentario: “Dios tiene que bendecirme porque soy su hijo y guardo sus mandamiento.”
Los Diez Mandamientos
Exodo 20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
Dios no permitirá que nadie o nada tome o comparta Su lugar. Isaías 45:5-dice:
Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Cualquier cosa que pongamos
en lugar de Dios llega a ser nuestro dios.
Nada ni nadie debe tomar el lugar de Dios en nuestras vidas: ni dinero, carros, casas,
trabajos, ni personas. Aunque alabemos a Dios con nuestros labios y llorando, al no darle el
primer lugar en nuestros corazones siempre, quebrantamos este mandamiento.
Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino
acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de
confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová
tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo
hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de
vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.
(Deuteronomio 8:17-20)
El castigo por desobedecer el primer mandamiento es la muerte, separación de Dios.
¿Acepta usted que todos somos culpables de quebrantar este mandamiento?
Exodo 20:4-6 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni
abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las
honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los
padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me
aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis
mandamientos.
Dios es supremo y soberano—más grande que todas las cosas que ha creado. Dios es
Espíritu; no tiene un cuerpo material. El no tuvo principio y no tendrá fin. El está en todo
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lugar en todo tiempo, todo lo sabe, es todopoderoso. El es absolutamente santo y perfecto.
El es Supremo; más grande que cualquier persona. Ninguna parte de la creación de Dios,
ningún ídolo hecho por el hombre es digno de adoración—sólo Dios debe de ser adorado.
Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. (Isaías
42:8)
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres
que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues
Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen
claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas
hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le
glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y
su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la
gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de
cuadrúpedos y de reptiles. (Romanos 1:18-23)
Exodo 20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente
Jehová al que tomare su nombre en vano.
Dios les dijo a los Israelitas que debían respetar Su nombre, sabiendo que El es su Rey y
Creador. Jamás debían tomar Su nombre descuidadamente.
Para nosotros es malo rebajar a otras personas o rehusar darles el respeto que se merecen. Un
hijo debe mostrar respeto hacia sus padres. Una esposa y esposo deben respetarse. Un joven
debe respetar a sus mayores. Si así es entre nosotros imagínese cuanto más respeto merece
Dios. Quienes no le dan a Dios el respeto que merece, merecen ser condenado. Yo soy
culpable. ¿Qué de usted?
Exodo 20:8-11 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás
toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra
alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero
que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra,
el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto,
Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
Dios les dijo que debían guardar el séptimo día como un día especial de descanso en honor al
que creó todas las cosas en seis días. ¿Qué hizo Dios en el séptimo día, el día después que
hubo terminado la creación? Descansó. El había terminado todo lo que había planeado hacer.
El cuarto mandamiento es el único que no se menciona en el Nuevo Testamento. Los
mandamientos sólo eran una sombra de lo que estaba por venir. Todos habían sido
cumplidos y todos sus requisitos llevados a cabo en la persona de Jesucristo.
Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,
todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16,17)
Exodo 20:12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que
Jehová tu Dios te da.
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Dios dijo que los hijos debían respetar y obedecer a sus padres.
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu
madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida
sobre la tierra. (Efesios 6:1-3)
Ninguno de nosotros hemos obedecido completamente a nuestros padres. Todos hemos
quebrado este mandamiento y también los otros. Dios espera que nosotros obedezcamos
estos mandamientos desde el día que nacemos hasta nuestra muerte.
¿Conoce al alguien que lo haya hecho?
El castigo por un acto de desobediencia es la muerte, la separación eterna de Dios.
Exodo 20:13 No matarás.
Matar a alguien es un pecado contra Dios. El es el Creador de todas las personas.
El le da la vida a cada persona. Nadie tiene el derecho de quitarle la vida a otro. También
Dios dice muy claro en Su Palabra que si una persona odia a otra, ha cometido homicidio en
su corazón. Solamente al pensar matar a alguien, delante de Dios eso es asesinato y por tanto
merece la condenación.
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y
cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le
diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (Mateo. 5:21-22)
Exodo 20:14 No cometerás adulterio.
Dios dice que es pecado tener relaciones sexuales con alguien que no sea su esposo o esposa.
Hoy muchas personas dicen que este mandamiento es anticuado y sin valor. Pero Dios no
cambia. El pecado todavía es pecado. Dios no ha cambiado Su manera de pensar sobre el
adulterio. Tal como el asesinato, el adulterio y otros tipos de pecados sexuales también son
cometidos en la mente.
Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una
mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. (Mateo 5:27,28)
Exodo 20:15 No hurtarás.
Dios dijo que nunca tomemos algo ajeno. Dios es el único que da el derecho de trabajar y de
quedarse con su propiedad.
ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida
y aliento y todas las cosas. (Hechos 17:25)
Si una persona toma algo que pertenece a otra persona, entonces ha pecado contra Dios.
Dios no aceptará ningún pago excepto la muerte. Dios no perdonará el pecado a menos que
el castigo entero de la muerte sea pagado. Si sólo piensa robar algo pero no lo hace porque
tiene miedo de ser atrapado; ya es culpable ante Dios de haber robado.
73
Exodo 20:16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
Dios dijo que siempre debemos decir la verdad. Dios nunca miente, y El nos manda que no
mintamos. Por el otro lado Satanás es mentiroso. El mintió a Adán y a Eva en el huerto. El
mintió a nuestros antepasados y todavía engaña a la población mundial. Satanás es el padre
de mentira.
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido
homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.
Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. (Juan 8:44)
Hay quienes comienzan rumores e inventan historias. Otros los continúan y le añaden. A
muchas personas les gusta chismear. Los datos originales se distorsionan aumentando
mentiras. Dios odia la mentira y castigará a todos los mentirosos.
Exodo 20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni
su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
No debemos codiciar, es decir, querer o desear lo que tienen otras personas. Este fue el
pecado de Satanás. El era orgulloso y envidiaba la posición de Dios.
Muchos son codiciosos y se llenan de celos contra otros que tienen posesiones. Les molesta
que otros tengan más que ellos y codician la propiedad de otros. Nunca están satisfechos con
lo que tienen. Siempre quieren más.
Dios nunca ha cambiado de parecer con respecto a la codicia.
Estos son los Diez Mandamientos que Dios dio a los Israelitas y Sus mandamientos son los
mismos para todas las personas, en todo lugar. La paga del pecado es la muerte, la
separación eterna de Dios en el lugar de castigo que El preparó para Satanás y sus ángeles.
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Lección 12
El Tabernáculo
Exodo 24 a Números 21
Ex. 24:12-18 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré
tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles. Y se
levantó Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió al monte de Dios. Y dijo a los
ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros; y he aquí Aarón y Hur
están con vosotros; el que tuviere asuntos, acuda a ellos. Entonces Moisés subió al
monte, y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte
Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio
de la nube. Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en
la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la
nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.
Aún mientras Dios estaba dándole a Moisés instrucciones en la montaña, la gente ya estaba
quebrantando Sus mandamientos. Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del
monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan
delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no
sabemos qué le haya acontecido. (Exodo 32:1) Sin embargo, porque el Señor les amaba no
quería destruirlos. Entonces, les dijo que construyeran un lugar especial donde El viviría con
ellos, y les enseñaría como acercarse sin ser destruidos.
Exodo 25:8 Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Esto no significaba
que Dios ya no estaría en todo lugar. Aún cuando El llegó a morar en el tabernáculo,
El continuaría siendo omnipresente.
Exodo 25:9 Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de
todos sus utensilios, así lo haréis.
La palabra hebrea Tabernáculo significa tienda, morada, u hogar. Todo debía ser construido
exactamente tal como el Señor lo dijo a Moisés en Sinaí. Tendría que ser hecho a la manera
de Dios.
No podemos decirle a Dios como vamos a llegar a
El. Siempre debemos de llegar en la manera que
El nos enseña. El Tabernáculo debía ser
construido de pieles de animales y pelo de cabras
con dos cuartos. El primer cuarto se llamaba el
Lugar Santo. Recordemos que Dios es santo,
perfecto, justo y apartado de los pecadores. El
pecado de Adán lo apartó de Dios. Este lugar era un cuarto apartado por Dios para que se
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usara solamente para El. Los sacerdotes entraban a servir a Dios. El segundo cuarto, el
cuarto interior, era aún más importante. Este se llamaba el Lugar Santísimo o el Lugar Santo
de lo Santo. Este cuarto era solamente para Dios, excepto una vez al año que el sumo
sacerdote era permitido entrar. La presencia de Dios estaría en este cuarto interior. Este era
el cuarto especial donde Dios prometió morar.
Exodo 25:10,11 Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos
codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. Y la
cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa de oro
alrededor.
Esta caja, llamada el arca del pacto, debía ser hecha de la madera que Dios escogió.
Una vez terminada debían cubrirla de oro.
Exodo 25:17 Y harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio,
y su anchura de codo y medio.
Dios le dijo a Moisés que hiciera una tapa de puro oro y que la pusiera sobre el arca en el
cuarto interno. La tapa se llamaba el propiciatorio. Era la parte más importante de todo el
tabernáculo. Allí Dios prometió morar con los Israelitas pecadores y desde este lugar les
mostraría Su misericordia.
La misericordia es no recibir lo que merecemos.
Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus
misericordias. (Lamentaciones 3:22)
Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
(Salmo 136:1)
Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia
triunfa sobre el juicio. (Santiago 2:13)
Exodo 25:18 Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los
dos extremos del propiciatorio.
¿Recuerda la última vez que oímos la palabra querubín? Dios puso querubines en las afueras
del huerto del Edén para que Adán y Eva no pudieran regresar al árbol de la vida.
Exodo 25:19,20 Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo;
de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. Y los
querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio;
sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los
querubines.
Los dos querubines debían verse el uno al otro en las puntas del propiciatorio.
Sus alas tendrían que ser hechas de tal manera que se estiraran hasta tocar las alas del otro y
así cubrieran todo el propiciatorio. Sus caras debían estar viendo hacia la tapa de la caja.
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Exodo 25:21,22 Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el
testimonio que yo te daré. Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el
propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio,
todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.
El arca debía ser puesta en el cuarto interno, pasando la cortina. El Señor le dijo a Moisés
que pusiera las dos tablas de piedra adentro del arca del pacto, debajo del propiciatorio.
Estas eran las dos tablas donde Dios escribió los Diez Mandamientos.
Dios prometió que cuando todo estuviera terminado tal como El lo había mandado, El bajaría
al cuarto interno.
Su presencia se vería como una luz brillante entre los querubines. A esta luz se le llama la
Shekina; que es la gloria de la presencia de Dios.
Exodo 26:31-33 También harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; será hecho
de obra primorosa, con querubines; y lo pondrás sobre cuatro columnas de madera
de acacia cubiertas de oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata. Y pondrás el
velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y
aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo.
Dios le dijo a Moisés que colgara una cortina preciosa y gruesa como una división entre los
dos cuartos. Esta cortina recordaría a los Israelitas que estaban separados de Dios por
el pecado. Otra cosa que debía hacer es una cerca de cortinas de tela sostenida entre
postes y que la pusiera alrededor de la estructura de dos cuartos.
Exodo 25:14 Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca
con ellas.
El tabernáculo de dos cuartos estaba cubierto por pieles pintadas y un techo de cuero de
animales. Adentro de la cerca de cortina debían poner un altar el cual Dios dijo que debía ser
hecho de madera cubierto con bronce.
Exodo 27:1,2 Harás también un altar de
madera de acacia de cinco codos de longitud, y
de cinco codos de anchura; será cuadrado el
altar, y su altura de tres codos. Y le harás
cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos
serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce.
Cuando una persona quería acercarse a Dios, el primer paso era traer una ofrenda y quemarla
para el Señor. La persona debía llevarla al altar de bronce: cruzar la cerca, poner su mano en
la cabeza del animal y después matarlo.
Al hacer esto estaba reconociendo ante Dios que era un pecador y merecía morir.
Poniendo su mano en el animal, estaba identificándose con el animal que iba a morir en su
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lugar. Estaba pidiendo a Dios que aceptara la muerte del animal en su lugar.
.
Levítico 1:1-5 Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión,
diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece
ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda. Si su ofrenda
fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a
la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. Y pondrá su mano sobre la
cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya. Entonces degollará el
becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la
sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del
tabernáculo de reunión.
Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el
altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. (Levítico 17:11)
Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace
remisión. (Hebreos 9:22)
¿Podía la sangre de un animal limpiar el pecado? ¡No! (Hebreos 10:4).
La sangre de los animales sólo era un recordatorio del castigo demandado por el pecado, el
cual era la muerte, o la separación del pecador de Dios. Obviamente hoy, Dios no nos pide
que ofrezcamos sacrificios, pero esa fue la provisión para los Israelitas en ese tiempo.
Dios tenía una forma infinitamente mejor para tratar con el pecado. Fue, pues, necesario que
las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas,
con mejores sacrificios que estos. (Hebreos 9:23)
Exodo 28:1 Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre
los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e
Itamar hijos de Aarón.
El Señor designó a Aarón como el sumo sacerdote y a sus hijos como sacerdotes. Sólo
Aarón podía entrar al cuarto interior, al Lugar Santísimo donde estaba Dios.
Si alguien se atrevía a pasar la cortina y entrar al cuarto interior, moría.
Los que acamparán delante del tabernáculo al oriente, delante del tabernáculo de reunión al este,
serán Moisés y Aarón y sus hijos, teniendo la guarda del santuario en lugar de los hijos de Israel;
y el extraño que se acercare, morirá. (Números 3:38)
Aarón sólo podía entrar al Lugar Santísmo una vez al año en el día de la Expiación, el cual
significa “día para cubrir” (La palabra expiación significa paga o satisfacción)
Pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por
sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo (Hebreos 9:7).
La única forma que podía entrar era con la sangre de un animal que había sido sacrificado.
Levítico 16:2,3 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo
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entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca,
para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio. Con esto
entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para
holocausto.
Aarón antes de entrar tenía que matar un animal y recoger su sangre en un recipiente.
Cruzaba la cortina pesada que colgaba entre los dos cuartos y esparcía la sangre en el
propiciatorio, la tapa de oro puro del arca del pacto. Si todo se hacía conforme a lo que el
Señor le había dicho a Moisés, entonces Dios prometía perdonar los pecados de Israel del año
que había pasado.
Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los
pecados de Israel. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó. (Levítico 16:34)
¿Podían limpiar sus pecados con la sangre de animales? ¡No! El castigo por el pecado es la
muerte. El pecado debe de ser pagado completamente.
Sin embargo, Dios prometió detener el castigo que ellos merecían y perdonarles sus pecados
del año anterior, si ellos llegaban a El en la forma que El les había dicho.
Debían llevar un sacrificio de sangre por sus pecados.
Dios sólo aceptaría a aquellos que creían y llegaban a El de la manera que El dijo.
Exodo 39:42,43 En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así
hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la
habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo.
Exodo 40:17 Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue
erigido.
Si ellos no lo hubieran hecho exactamente como Dios les había dicho, Dios no hubiera
llegado a morar con ellos. Pero porque Moisés y los Israelitas hicieron todo a la manera que
Dios les había instruido, Dios llegó a morar en el centro del campamento Israelita en el Lugar
Santísimo del Tabernáculo.
Exodo 40:34-35 Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová
llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque
la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.
Los Israelitas ahora podían llegar a Dios en la forma que El les había enseñado.
Cada año, Aarón, el sumo sacerdote, entraría al cuarto interior y esparciría la sangre sobre el
propiciatorio. ¿Por qué debía repetir esto cada año el sumo sacerdote?
Porque la sangre de los animales no puede limpiar el pecado.
Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. (Hebreos
10:4)
En Su misericordia, Dios simplemente detenía un año más el castigo que los Israelitas
79
merecían. Recuerde como los israelitas habían temblado de miedo cuando Dios les habló
desde el Monte Sinaí. Ahora Dios benignamente estaba morando entre ellos, ofreciéndoles la
misericordia que ellos necesitaban y continuaba proveyéndoles fielmente el maná y el agua
en el desierto. Dios movió la nube del Monte Sinaí donde les había dado los Diez
Mandamientos y ellos la siguieron. El Señor les guió hasta la orilla de la tierra que El les
había prometido.
Números 13:1-3 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Envía tú hombres que reconozcan la
tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres
enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos. Y Moisés los envió desde el
desierto de Parán, conforme a la palabra de Jehová; y todos aquellos varones eran
príncipes de los hijos de Israel.
Moisés obedeció a Dios y mandó los doce hombres para que vieran la tierra y las personas
que vivían allí. Sin embargo, cuando regresaron, esto es lo que dijeron:
Números 13:25-33
Estos hombres estaban diciendo la verdad; los dueños de esa tierra eran personas fuertes, y
algunos eran gigantes. Pero diez de ellos habían olvidado todas las cosas grandes y
maravillosas que el Señor había hecho a su favor. Se olvidaron que nada es imposible para
Dios. Todos los milagros que hizo para sacarlos de la esclavitud en Egipto se habían borrado
de sus corazones. Para ellos Dios no era lo suficientemente fuerte para derrotar a las
personas de Canaán ni para darles la tierra. Sin embargo, dos de los espías, Caleb y Josué
creyeron a Dios. También habían visto los muros enormes alrededor de las ciudades de
Canaán; a los gigantes. Pero creyeron que Dios haría lo que había prometido y que era capaz
de darles la tierra.
Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos
posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. (Números 13:30)
¿A quién cree que seguirán los Israelitas?
Números 14:1-4 Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella
noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les
dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto
ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que
nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a
Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.
El Señor oyó todo lo que dijeron los Israelitas; sabía que no creían a Su palabra. Lo que
realmente estaban diciendo era que Dios les había mentido.
Números 14:26-32
Todos aquellos de veinte años para arriba que no creían morirían en el desierto, excepto
Josué y Caleb, porque ellos creyeron. Después de cuarenta años, cuando todos hayan
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muerto, Dios llevaría a sus hijos, más Josué y Caleb a la tierra para que la posean.
Lo peor que nos puede pasar es no creerle a Dios.
Satanás llamó a Dios mentiroso cuando le dijo a Eva que no moriría y ella le creyó. Caín no
creyó a Dios y vino a su manera. Cuando Noé le dijo a la gente que Dios mandaría un gran
diluvio, no creyeron y murieron ahogados. Los egipcios no creyeron que el Dios de Israel es
el Dios Todopoderoso y verdadero; confiaron en sus ídolos pero Dios destruyó sus tierras,
mató a sus primogénitos, y ahogó sus ejércitos en el mar. Dios castigará a cualquiera que no
cree a Su palabra. El quería llevar a Israel directamente a la tierra prometida de Canaán; pero
por su incredulidad los dejó en el desierto hasta que toda esa generación muriera.
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para
apartarse del Dios vivo. . . ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los
que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su
reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de
incredulidad. (Hebreos 3:12,17-19).
Números 20:1,2 Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el
mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada.
Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón.
Los Israelitas culpaban a Moisés y a Aarón por la falta de agua. ¿Por qué no le pidieron agua
al Señor? Anteriormente El les había dado agua de la peña cuando la necesitaron. La razón
por la cual no le pidieron al Señor es porque ellos no confiaban en El.
Hay muchas personas hoy que hacen igual que los Israelitas. Ellos no creen a Dios, enfocan
sus vidas en las circunstancias y básicamente culpan a Dios por ello. Después de haber
estudiado la Biblia hasta este punto; sabemos que Dios no tiene la “culpa” de que los
hombres sufran. Es el resultado de la pecaminosidad del hombre. Sufrimos por nuestros
propios pecados, por nuestros pecados generacionales; aún toda la creación alrededor de
nosotros sufre por nuestro pecado.
Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la
sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de
corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación
gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora. (Romanos 8:19-22)
Números 20:7,8 Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma la vara, y reúne la
congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará
su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus
bestias.
El Señor mandó a Moisés que hablara a la peña. La primera vez tuvo que golpearla. (Exodo
17:5,6) Dios quiere que se hagan las cosas de acuerdo a Su palabra.
¿Qué fue lo que pasó?
81
Números 20:9-11 Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. Y
reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd
ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés
su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la
congregación, y sus bestias.
Moisés y Aarón reaccionaron con furia en vez de confiar en el Señor. Dios quería mostrarles
Su fidelidad proveyendo agua como había prometido. Pero en vez de mostrar la fidelidad y
santidad de Dios a la gente, Moisés y Aarón mostraron su propio enojo. Por esta razón, Dios
les dijo que no entrarían a la tierra de Canaán.
Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los
hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. (Números
20:12)
Números 21:4-6 Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la
tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra
Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en
este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan
liviano. Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo;
y murió mucho pueblo de Israel.
Los Israelitas murieron a causa de mordidas de serpientes. Este era el juicio de Dios para
ellos por su pecado. Cuando Dios decide castigar a los pecadores, no hay ningún lugar donde
se puedan esconder.
Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo
libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las
peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y
de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?
(Apocalipsis 6:15-17)
Cuando Dios mandó las serpientes venenosas entre ellos, los Israelitas rápidamente
cambiaron su actitud hacia Dios y admitieron su pecado. Se dieron cuenta que sólo el Señor
podía salvarles de Su castigo, y por eso le pidieron a Moisés que intercediera. Moisés podía
salvarles de las serpientes; sólo Dios podía hacerlo.
Números 21:7,8 Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado
contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y
Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y
ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
El Señor no les dijo que buscaran su propia
manera de sanarse. Le dijo a Moisés que debían
hacer. La gente tenía que ver a la serpiente tal
como Dios les había instruido a través de Moisés.
Tendría que ser hecho a la manera de Dios.
82
Números 21:9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando
alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
¿Qué dijo el Señor que debían hacer para que fueran curados de la mordida de una serpiente?
Sólo tenían que voltear hacia la serpiente de bronce y mirarla. ¿Tenía la serpiente en el asta el
poder de curarlos? ¡No! El poder vino de Dios.
El Señor les sanó por que ellos le creyeron.
¿Ha visto el símbolo que tienen los médicos en su uniforme blanco?
Lea 2 Reyes 18:1-4 y medite en ello.
83
Lección 13
Entrada a Canaán
Los Jueces, los Reyes y los Profetas
Los Israelitas vagaron en el desierto por cuarenta años, y toda la generación que no creyó que
el Señor podía darles la tierra prometida murió.
¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos
cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que
desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. (Hebreos 3:17-19)
Moisés y Aarón murieron antes que Israel entrara a la tierra prometida, (Deum. 34:1-6). Dios
nombró a Josué como el nuevo líder de Su pueblo.
Josué 1:1-2 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló
a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto;
ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les
doy a los hijos de Israel.
Aunque Satanás y el Faraón habían tratado de detenerles la salida de Egipto y aunque los
Israelitas habían dudado de Dios muchas veces, El todavía hizo lo que prometió. El abrió un
camino para ellos en el Mar Rojo. El les guió, les protegió, y les dio agua y comida por
cuarenta años mientras vagaban en el desierto. El Señor nunca faltó a Sus promesas.
Josué 11:23 Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a
Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución
según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra.
Antes de su muerte, Josué dijo esto a los Israelitas: Y he aquí que yo estoy para entrar hoy
por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda
vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová
vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de
ellas. (Josué 23:14)
Pero también les dio una advertencia: Si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que
él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la
ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena
tierra que él os ha dado. (Josué 23:16)
Mientras Josué vivía los Israelitas se acordaron del Señor. Pero después que él y la
generación que habían visto los milagros del Señor en el desierto habían muerto, los
Israelitas se olvidaron de Dios. Siguieron los caminos de las naciones que no conocían al
Dios vivo y verdadero. Hicieron ídolos y los adoraron en vez del Señor.
Dios quiso sacar a los caananitas idólatras, pero Israel rehusó creer y obedecer a Dios.
Con la influencia de los de Canaán adoptaron prácticas que Dios rechaza y por eso los
castigó, por haberse tornado a la idolatría.
84
No destruyeron a los pueblos que Jehová les dijo; antes se mezclaron con las naciones,
y aprendieron sus obras, y sirvieron a sus ídolos, los cuales fueron causa de su ruina.
Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios, y derramaron la sangre inocente, la
sangre de sus hijos y de sus hijas, que ofrecieron en sacrificio a los ídolos de Canaán, y la
tierra fue contaminada con sangre. Se contaminaron así con sus obras, y se prostituyeron
con sus hechos. Se encendió, por tanto, el furor de Jehová sobre su pueblo, y abominó su
heredad; los entregó en poder de las naciones, y se enseñorearon de ellos los que les
aborrecían. Sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
(Salmo 106:34-42)
Por su idolatría Dios permitió que las naciones vecinas que odiaban a Israel les vencieran y
les hicieran sus esclavos.
Jueces 2:14,15 Y se encendió contra Israel el
furor de Jehová, el cual los entregó en manos de
robadores que los despojaron, y los vendió en
mano de sus enemigos de alrededor; y no
pudieron ya hacer frente a sus enemigos. Por
dondequiera que salían, la mano de Jehová
estaba contra ellos para mal, como Jehová había
dicho, y como Jehová se lo había jurado; y
tuvieron gran aflicción.
El Señor había advertido a los Israelitas muchas veces que esto sucedería si no obedecían y
adoraban solamente a El. (Números 33:50-53; Deuteronomio 8:19)
Dios no cambia.
No importa cuantos años pasen, Dios recuerda Sus promesas y Sus amenazas de castigar a
aquellos que no creen. (Josué 23:9-13; 24:20) A través del libro de Jueces podemos ver un
patrón que se repetía una y otra vez:
1. Los Israelitas se olvidan y se alejan del Señor
2. Dios levantaba un adversario para que peleara contra ellos
3. Israel se arrepentía, es decir, aceptaban delante de Dios que habían pecado y
le pedían perdón.
4. Dios escogía a un hombre o una mujer para liberarlos de sus enemigos.
Esos libertadores fueron llamados los Jueces.
Jueces 2:16-19 Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les
despojaban; pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a
los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres
obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así. Y cuando Jehová
les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los
enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por
sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Mas acontecía que al morir
el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses
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ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus
obras, ni de su obstinado camino.
Dios por amor castigó a Israel, así como nosotros lo hacemos con nuestros hijos cuando
desobedecen.
Dejemos el libro de los Jueces y pasemos a la era de los Reyes.
De todas las naciones del mundo, Israel era la única que tenía como su Gobernador y Rey a
Dios mismo. Sin embargo, después de un tiempo, Israel rechazó a Dios y pidió un rey como
las otras naciones vecinas.
Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le
dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos
ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta
palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. (1 Samuel 8:4-6)
Dios les concedió su petición y desde este tiempo en adelante muchos reyes reinaron a Israel.
Muy pocos creyeron a Dios y confiaron en El, la mayoría fueron incrédulos.
Adoraron ídolos y guiaron al pueblo de Israel a pecar contra los mandamientos de Dios.
Saúl fue el primer rey y el primero que se apartó del camino de Dios en incredulidad. Su
historia está relatada en 1 Samuel 15:1-28.
El segundo rey fue David.
2 Samuel 5:3,4 Vinieron, pues, todos los
ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey
David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de
Jehová; y ungieron a David por rey sobre
Israel. Era David de treinta años cuando
comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.
A diferencia de los otros reyes David creyó verdaderamente al Señor y quería obedecerle en
todo, aunque también pecó. El también nació pecador aunque su ventaja era que entendía
eso y por ello su esperanza estaba en la misericordia y perdón de Dios. Por fe ofreció
sacrificios de sangre por sus pecados. Dios lo aceptó y fue perdonado tal como Abel, Enoc,
Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Josué, y muchos más. Otra cosa es que Dios le dio a
David la misma promesa que a Abraham, Isaac, y Jacob. El Señor le prometió que el Gran
Salvador del hombre y conquistador de Satanás sería de su familia.
El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él
padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con
azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al
cual quité de delante de ti. y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y
tu trono será estable eternamente.
(2 Samuel 7:13-16).
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Este gran descendiente de David reinaría como Rey por siempre. Antes de morir le dio a su
hijo Salomón la responsabilidad de construir la casa del Señor, pero David mismo, recogió y
preparó los materiales para la construcción.
Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar a
Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras; ahora,
pues, yo le prepararé lo necesario. Y David antes de su muerte hizo preparativos en gran
abundancia. Llamó entonces David a Salomón su hijo, y le mandó que edificase casa a Jehová
Dios de Israel. (1 Crónicas 22:5,6)
Así reinó David hijo de Isaí sobre todo Israel. El tiempo que reinó sobre Israel fue cuarenta años.
Siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres reinó en Jerusalén.
Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de gloria; y reinó en su lugar Salomón su
hijo. (1 Crónicas 29:26-28)
2 Crónicas 2:1, 5:1 Determinó, pues, Salomón
edificar casa al nombre de Jehová, y casa para su
reino. . . Acabada toda la obra que hizo Salomón
para la casa de Jehová, metió Salomón las cosas
que David su padre había dedicado; y puso la
plata, y el oro, y todos los utensilios, en los
tesoros de la casa de Dios.
Ahora ya no había necesidad del Tabernáculo que los Israelitas habían construido en el
desierto usando pieles de animales y tela. Esta nueva casa de Dios se llamó Templo.
El templo del Señor tenía los mismos dos cuartos interiores y el mismo mobiliario que hubo
en el tabernáculo. La cortina gruesa colgaba en frente del lugar santísimo, el cuarto interior
donde Dios iba a morar.
Esa cortina era como uno de eso letreros que dice “NO ENTRAR” El único con acceso bajo
condiciones era el sumo sacerdote. Era un símbolo de la separación entre Dios quien es
Santo y el hombre pecaminoso.
Cuando se dedicó el templo y ofrecieron sacrificios al Señor, El llegó y entró en el lugar
santísimo así como lo hizo en el tabernáculo.
Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las
víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de
Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. Cuando vieron todos los
hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus
rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su
misericordia es para siempre. (2 Crónicas 7:1-3)
Los Israelitas no podían llegar a Dios por sí mismos. La única forma de ser aceptados era si
dependían en el sumo sacerdote y la sangre del animal que ofrecía por ellos. Cada año el
sumo sacerdote entraba al lugar santísimo con sangre y la esparcía en el propiciatorio, la tapa
de oro puro encima del arca del pacto. (Levítico 16:2,3,34)
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Los Israelitas nunca debían olvidar que eran pecadores, que Dios es perfecto, y que la paga
del pecado es la muerte. Debido a que la sangre de los animales no podía limpiar sus
pecados el sacrificio era anual. Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no
puede quitar los pecados. (Hebreos 10:4)
Cada año Dios perdonaba sus pecados esperando el día cuando el pago perfecto y completo
sería hecho por el pecado. Después de la muerte de Salomón, la nación de Israel discutió
sobre quien iba ser el siguiente rey, y se dividieron en dos reinos.
Las diez tribus del norte se llamaron Israel, y las dos tribus del sur se llamaron Judá.
(1 Reyes 11:9-13 y 31-37)
Hasta aquí hemos cubierto un período importante de la historia de Israel y en este punto
avanzaremos rápidamente a través del Antiguo Testamento. Ahora veamos a algunos de los
profetas de Dios que hablaron Su mensaje a Israel.
¿Alguna vez le ha dicho a alguien algo que esa persona no quiso oír? ¿No es fácil, verdad?
Dios es el Creador de todas las personas en el mundo. El ama a toda la humanidad y quiere
que todas las personas en todas partes sean libertadas del poder de Satanás, del pecado y la
muerte.
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para
con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2
Pedro 3:9)
Dios desde el principio ha advertido a las personas para que ellos supieran Su voluntad y Su
camino.
¿Recuerda como Dios le habló a: Adán, Eva, Caín y Noé? Por 120 años Noé advirtió a la
gente acerca de lo que Dios iba a hacer, el diluvio. Dios también le habló a Abraham, Isaac,
Jacob, y José. El le dio Su mensaje a Moisés, y Moisés se lo dio al Faraón y a los Israelitas.
Los Profetas
Dios también habló a través de mensajeros llamados profetas. Los mandó a Israel y a Judá
para que enseñaran al pueblo Sus caminos y para advertirles de Su juicio por el pecado.
Isaías, Jeremías, Ezequiel, y Daniel son algunos de los mensajeros o profetas más conocidos
ya uq tenemos sus escritos. Dios usó muchos más para que escribiesen los libros del Antiguo
Testamento.
Los profetas de Dios exhortaban al pueblo para que se apartaran de la idolatría y confiaran
sólo en el Señor.
Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos
pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió
palabra. (1 Reyes 18:21)
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Ellos debían escoger a quien iban a servir. Dios siempre quiso que Su pueblo dependiera en
El y obedecieran Sus leyes. Israel consistentemente daba la espalda a Dios.
Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si
halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré. 5:2
Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente. 5:3 Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad?
Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus
rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. 5:4 Pero yo dije: Ciertamente éstos son
pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. 5:5 Iré a los
grandes, y les hablaré; porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Pero ellos
también quebraron el yugo, rompieron las coyundas. 5:6 Por tanto, el león de la selva los matará,
los destruirá el lobo del desierto, el leopardo acechará sus ciudades; cualquiera que de ellas
saliere será arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, se han aumentado sus
deslealtades. 5:7 ¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que
no es Dios. Los sacié, y adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en compañías. 5:8 Como
caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo. (Jeremías. 5:1-8)
Dios a través de los profetas les advertía del juicio que vendría por su pecado. Sus enemigos
les conquistarían y les llevarían cautivos a tierras lejanas. Una de esas naciones enemigas
fue Asiria.
El profeta Isaías tuvo su ministerio con las diez tribus de Israel. (Isaías 10:5,6)
Jeremías se concentró en Jerusalén y Judá advirtiéndoles que el Señor permitiría a Babilonia
que los destruyera. (Jeremías 20:5)
Dios no ha cambiado
El todavía es el Dios vivo y verdadero que castiga a todos aquellos que adoran o sirven a otra
persona o cosa. A través de los años, Dios repetidamente recordó a Israel del Salvador
prometido.
Más adelante veremos algunas profecías y como Dios las cumplió. El conoce todo antes de
que suceda. Dios ama al mundo y no quiere que nadie vaya al castigo eterno.
Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis. (Ezequiel 18:32)
Siempre hubo algunos Israelitas, un remanente, que creyó a Dios y Su mensaje por medio de
los profetas. Aunque la mayoría rehusaron creer; más bien los persiguieron y mataron
porque preferían los ídolos. Israel se pervirtió adoptando prácticas de las naciones vecinas.
Iban al Templo para “adorar” al Señor; ofrecían sacrificios, pero en realidad no creían ni
obedecían a Dios en su vida diaria.
Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra,
pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que
les ha sido enseñado (Isaías 29:13)
Nadie puede engañar a Dios; nosotros solamente vemos las acciones externas y oímos sus
palabras, pero Dios ve el corazón. Dios nos conoce muy bien como somos adentro, conoce
nuestros pensamientos y nadie puede agradar a Dios en sí mismo.
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo
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Lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está
delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. (1 Samuel 16:7)
Aparte de los profetas que Dios mandó, habían falsos profetas que mintieron a Israel.
Decían ser siervos de Dios pero eran mensajeros de Satanás. Prometían al pueblo que todo
iba a estar bien y que Dios no les castigaría.
Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el
profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad,
diciendo: Paz, paz; y no hay paz. (Jeremías 6:13,14)
Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en la
congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de
Israel volverán; y sabréis que yo soy Jehová el Señor. (Ezequiel 13:9)
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se
amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído
y se volverán a las fábulas. (2 Timoteo 4:3,4)
Satanás continúa hablando a través de personas que rechazan y proclaman que no habrá
castigo por el pecado; es más dicen que no hay infierno. Que todo va a estar bien, que el
mundo llegará a ser una gran familia feliz. Pero Dios claramente dice lo contrario: Pero los
impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan
cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos. (Isaías 57:20,21)
Dios es paciente y grande en misericordia
Por cuanto Dios no manda el castigo inmediatamente los hombres creen que no habrá castigo
por su pecado. Israel pensaba así; los profetas le advertían por muchos años antes de que
Dios permitiera a los asirios o a Babilonia que los esclavizara.
En el año duodécimo de Acaz rey de Judá, comenzó a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre
Israel; y reinó nueve años. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de
Israel que habían sido antes de él. Contra éste subió Salmanasar rey de los asirios; y Oseas fue
hecho su siervo, y le pagaba tributo. Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba;
porque había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria,
como lo hacía cada año; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la
cárcel. Y el rey de Asiria invadió todo el país, y sitió a Samaria, y estuvo sobre ella tres años. En
el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso
en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos. Porque los hijos de Israel
pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey
de Egipto, y temieron a dioses ajenos, y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová
había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de
Israel. (2 Reyes 17:1-8)
Los asirios pusieron gente idólatra en la parte norte de Israel. Israelitas de la diez tribus se
casaron con estas personas que habían llegado de otros países. Los descendientes de estos
matrimonios mixtos se llamaban Samaritanos; adoraban al Señor, pero conforme a su propia
manera y no de acuerdo a la ley de Moisés. Rehusaron ir al Templo de Dios en Jerusalén.
(Juan 4:20-22)
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Judá, compuesta por las dos tribus de Israel del sur y los de Jerusalén tampoco se
arrepintieron y Dios permitió que los caldeos se los llevaran a su país.
Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus
mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo, y de su habitación. Mas ellos hacían
escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas,
hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio. Por lo cual trajo contra
ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin
perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los entregó en sus manos. Asimismo todos
los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros
de la casa del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia. Y quemaron la casa de Dios, y
rompieron el muro de Jerusalén , y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos
sus objetos deseables. Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia; y
fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los Persas (2 Crónicas 36:15-20)
En el versículo 19 notamos que los babilónicos destruyeron los muros de Jerusalén,
Quemaron el Templo de Dios que el rey Salomón había construido. La gente no creyó a Su
Palabra, entonces El les castigó.
Todos los incrédulos serán castigados eternamente por Dios.
Después de muchos años, la gente de Judá en Babilonia se arrepintió y le pidieron a Dios que
les llevara a su tierra. Dios oyó su clamor y los regresó a Jerusalén.
Reconstruyeron los muros alrededor de la ciudad y el Templo. (Esdras y Nehemías)
La incredulidad y el rechazo de Israel a Dios produjo dolor y tristeza.
(Salmo 81:13-16) Pero El nunca cambió de parecer ni olvidó Sus promesas.
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Lección 14
Juan el Bautista
El Nacimiento de Jesús
Antes de que hubiera un período de 400 años de silencio Dios por medio de Malaquías
recordó a los Judíos a cerca del Libertador que les salvaría. Antes de Su venida Dios
mandaría otro profeta a prepararle el camino. He aquí, yo envío mi mensajero, el cual
preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien
vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho
Jehová de los ejércitos. (Malaquías 3:1)
Dios estaba haciendo preparativos para el cumplimiento de Su gran promesa de mandar un
Salvador para todo el mundo.
1. El idioma Griego era común en la mayor parte del mundo.
2. El unió ciudades distantes con calles Romanas.
3. El dispersó a Su pueblo en muchos países donde ellos construyeron sinagogas
y enseñaron Su palabra.
4. El tiempo había llegado.
Dios estaba listo para hacer lo que El había prometido en el huerto—mandar al muy esperado
Libertador. (Génesis 3:15)
El Nuevo Testamento
Vamos a comenzar nuestro estudio en el Nuevo Testamento con la historia de una pareja
Judía que creyó a Dios y estaban esperando el cumplimiento de Sus promesas.
Lucas 1:5,6 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de
la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos
eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y
ordenanzas del Señor.
Zacarías y su esposa, Elisabet, eran judíos que
confiaban en Dios y creían a Su Palabra. Dios les
aceptó tal como aceptó a Abel y a otros que
habían confiado en El desde el principio del
mundo. Ya estaban viejos y nunca habían podido
tener hijos. Pero no tenían hijo, porque Elisabet
era estéril, y ambos eran ya de edad
avanzada. (Lucas 1:7)
Zacarías tuvo una visita mientras estaba haciendo su trabajo como sacerdote en el Templo.
(Lucas 1:11-17)
El Señor sabía todo sobre el hijo de Zacarías aún antes que Elisabet se embarazara.
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Ya estaba predicho que el hijo de Zacarías, Juan, vendría antes que el Libertador para
prepararle el camino. El Señor es Dios Mismo que se hizo hombre.
Lucas 1:24,25 Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa
por cinco meses, diciendo: Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó
quitar mi afrenta entre los hombres.
¿Que quiso decir ella cuando dijo que había quitado su afrenta? En esos días, la gente Para
los judíos era mal visto que no tuvieran hijos, pero ahora ya venía uno en camino.
Dios iba a cumplir todas Sus promesas con respecto al Libertador. Para eso mandó un
ángel a decirle a una virgen llamada María, que Dios la había escogido para que fuera la
madre del Libertador. Ella era una joven sencilla que confiaba en que Dios mandaría un
Libertador.
Lucas 1:46-47 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor ;y mi espíritu se
regocija en Dios mi Salvador.
María reconoció que ella también necesitaba al Salvador.
Lucas 1:26-31 Al sexto mes el ángel Gabriel fue
enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada
Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se
llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la
virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella
estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es
contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella,
cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba
qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María,
no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu
vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
El nombre Jesús significa Salvador, o Libertador.
Miles de años habían transcurrido desde Génesis 3:15 pero Dios no había olvidado Su
promesa de mandar al Libertador. El ama a todo el mundo y quiere que todos los pecadores
seamos perdonados del castigo que merecemos. (Juan 3:16)
Gabriel también le dijo cosas maravillosas sobre su futuro hijo. Este será grande, y será
llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre.
(Lucas 1:32)
El hijo de María no sólo sería su hijo, pero El también sería el Hijo de Dios.
Es asombroso pensar que seiscientos años antes Dios ya había anunciado estas cosas a Su
profeta Isaías.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su
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nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (Isaías 9:6)
Dios es Espíritu, pero la segunda persona de la Trinidad, el Salvador Jesús, tendría que ser un
humano tal como nosotros, solo que sin pecado. Para que se cumpliera el plan de Dios el
Libertador, Su Hijo tendría que nacer como un humano, y este Salvador tendría que bajar del
Cielo y nacer en la tierra como el hijo de María. Entonces Jesús es Dios y hombre ala vez.
María es la madre de Jesús, es decir de la humanidad de Jesús. Ella no puede ser la madre de
Dios, porque es humana y no diosa.
Lucas 1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
María no podía entender como tendría un hijo sin padre humano. Respondiendo el ángel, le
dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por
lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. (Lucas 1:35)
El ángel dijo que Dios el Espíritu Santo haría el milagro. Un dato interesante es que todos
somos pecadores desde la caída de Adán pero Jesús, el Hijo de Dios nació sin pecado, santo
y perfecto.
Lucas 1:36,37 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y
este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible
para Dios.
Era imposible que una virgen tuviera un hijo, tal como era imposible que Elisabet, la madre
de Juan, tuviera un hijo en su vejez. Sin embargo, con Dios todas las cosas son posibles.
Dios se especializa en situaciones imposibles. Cuando María supo que Elisabet había
concebido un hijo en su vejez tuvo mucho gusto. Entonces María dijo: He aquí la sierva del
Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. (Lucas 1:38)
María creyó al Señor y aceptó ser la madre del Salvador.
Cuando Dios hace una promesa, El la cumple. No importa que tan difícil sea, no importa
cuan imposible parezca. No importa si toma miles de años para que suceda. Dios cumplirá
cada promesa, hasta los últimos detalles.
Lucas 1:57 Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un
hijo.
Zacarías y su esposa, Elisabet, tuvieron un hijo,
Juan, tal como el ángel les había instruido.
(Lucas 1:67-69 y 76-77) Juan prepararía el camino al
Hijo de Dios.
Ningún hombre ordinario podría salvarnos de
Satanás, el pecado y la muerte. El Señor es el gran
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Libertador de todos los que creen a Su Palabra.
No hay otro Salvador, solamente El. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien
salve. (Isaías 43:11)
Lucas 1:78,79 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo
alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para
encaminar nuestros pies por camino de paz.
El Libertador llegaría como el sol se levanta en la mañana. El pecado de Adán y Eva nos
puso a todos en la oscuridad. Fueron echados del huerto y estaban en peligro constante del
ataque de Satanás. Todos sus hijos y todos sus descendientes, incluyendo usted y yo,
nacimos en la oscuridad del pecado. ¡Pero Dios proveyó la manera para salir de las tinieblas!
Jesús, el Libertador, sería descendiente de Abraham, Isaac, Jacob, y David.
Dios había prometido que el Libertador sería de su familia. Libro de la genealogía de
Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. (Mateo 1:1) Este es el cumplimiento de la promesa
de Dios a David y también el cumplimiento de las palabras que Dios le habló a Isaías.
Nosotros fechamos la historia A.C. (antes de Cristo)
y D.C. (después de Cristo).
Así que El es el centro de la historia.
José supo que María estaba embarazada, y que él no era el padre del niño.
Pudo haber hecho un anuncio público y ella por ley hubiera muerto apedreada.
Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta
de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo
vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de
ti. (Deuteronomio 22:20,21)
Pero José amaba a María, entonces el decidió romper el compromiso secretamente.
El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no
quería infamarla, quiso dejarla secretamente. (Mateo 1:18,19)
Dios no iba a permitir que José se separara de María. Como creía a Dios, se la dio como su
esposa para que Jesús tuviera un buen padre terrenal. Mandó Su ángel para que le dijera a
José la verdad sobre María.
Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en
sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu
mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y
dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a
su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese
lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí,
una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre
Emanuel,que traducido es: Dios con nosotros. (Mateo 1:20-23)
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Los profetas habían dicho que el Salvador prometido nacería de una virgen y se cumplió.
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y
llamará su nombre Emanuel. (Isaías 7:14)
El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. (Mateo 1:18)
Jesús es Dios
He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido
es: Dios con nosotros. (Mateo 1:23)
¡Imagínese! Dios mismo iba a llegar a la tierra en forma de un bebé!
Mateo 1:24,25 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había
mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo
primogénito; y le puso por nombre JESÚS.
José creyó a Dios y tomó a María como su esposa. Seguramente que tuvieron muchos
problemas de parte de quienes les rodeaban.
Profecías cumplidas
Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de
Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas
son desde el principio, desde los días de la eternidad.
(Miqueas 5:2)
Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes,
vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, (Mateo 2:1)
Herodes, como el faraón egipcio durante los tiempos de Moisés, no quería que nadie reinara
sobre él. Tenía miedo de perder su posición como rey cuando este bebé llegara a ser
un hombre. Ni Herodes ni ningún poder en el cielo o en la tierra podrían detener el
plan divino de salvar a las personas de sus pecados. (Mateo 2:3-15)
Jesús fue llevado a Egipto tal como los profetas lo habían dicho muchos años antes.
Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. (Oseas 11:1)
Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a
Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se
cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo:
De Egipto llamé a mi Hijo. (Mateo 2:14,15)
Lucas 2:40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se
llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
Jesús creció de un bebé a un jovencito. Su Padre Dios, lo protegía y le guiaba en todo lo que
le enseñaba, decía, o hacía. El obedecía el mandato de Dios; nació sin pecado y nunca pecó.
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Lucas 2:52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los
hombres.
¡Jesucristo, en Su humanidad llegó a ser muy sabio. Dios se agradó de El, y las personas lo
querían. Su carácter como hombre era realmente el carácter de Dios.
El era sin pecado y santo.
Siempre mantuvo su palabra.
El era fiel en todo lo que hacía.
El era completamente justo.
Su sabiduría era perfecta.
El era misericordioso, benigno, amoroso, y bueno.
Jesús tuvo el favor de Dios y de los hombres.
Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el
Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu
de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No
juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con
justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la
vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus
lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. (Isaías 11:1-5)
97
Lección 15
Juan el Bautista
Comienzo del ministerio de Jesús
Juan creció y había llegado la hora para que preparara el camino al Señor. Su parte fue
enseñar a las personas y decirles que Dios quería que se arrepintieran de sus pecados.
Mateo 3:1,2 En aquellos días vino Juan el
Bautista predicando en el desierto de Judea,
y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de
los cielos se ha acercado.
Les pedía que cambiaran su actitud hacia
Dios, que su manera de pensar se basara en la
Palabra de Dios y que se arrepintieran de sus pecados. El Señor venía y debían estar
preparados. El pueblo debía tomar en cuenta la ley de Moisés, solo que ¿Cuantas
personas han podido guardar esos mandamientos perfectamente?
Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de
todos. (Santiago 2:10)
Mateo 3:4 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de
sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.
Muchos de los grandes profetas de Dios y las personas que creían no tuvieron cosas ni
riquezas. Aún Jesús, el Hijo de Dios, no tenía donde reclinar su cien aquí en este mundo.
Esa enseñanza que dice que si no tienes riquezas es porque andas en pecado, simplemente no
es bíblica.
Mateo 3:5,6 Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del
Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.
Muchos de los Judíos creyeron la Palabra de Dios que Juan les había dicho y fueron a él para
ser bautizados. Su bautismo era un acto externo que mostraba el arrepentimiento interno y su
aceptación del mensaje de Juan. Ellos se estaban identificando con la verdad que Dios les
dio a través de Juan. El bautismo no nos hace aceptables ante Dios, ni lava nuestros pecados.
El acto de ser bautizado no puede pagarle a Dios por nuestros pecados. La paga del pecado
es la muerte. Al bautizarse una persona muestra que en su corazón está de acuerdo con el
mensaje de Dios y que cree que solo Dios puede salvarle.
Mateo 3:7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les
decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?
La mayoría de los líderes del templo eran orgullosos. Veamos lo que la Biblia dice de ellos.
98
Escribas
Todo lo que Moisés y los profetas habían escrito estaban en rollos de pergamino. Los
hombres que copiaban las palabras de Dios en estos pergaminos se llamaban escribas.
También se les conocía como “abogados” y “maestros de la Ley,” porque ellos eran los
hombres que tenían que saber y poder explicar el significado verdadero de las palabras de
Dios.
Muchos escribas eran orgullosos por su conocimiento. Pensaban que agradaban a Dios sólo
porque podían recordar y explicar el significado de muchas partes de la Palabra de Dios.
Tuvieron que aprender que para Dios es más importante creerla y obedecerla.
Fariseos
Algunos de los otros líderes de los judíos se llamaban Fariseos. Los Fariseos trataban de
agradar a Dios, para ser aceptados, obedeciendo muchas leyes distintas las cuales ellos
habían escrito. Añadieron a la Palabra de Dios y no se veían como pecadores. Se apartaban
de quienes no eran como ellos. Se veían lo suficientemente buenos para que Dios los
aceptara por todas las cosas que hacían.
Saduceos
Los Saduceos también iban al templo y proclamaban adorar a Dios. Sin embargo, ellos no
creían en muchas cosas que Dios había escrito en Su Palabra. Los Saduceos le quitaron
algunas verdades a la Palabra de Dios. Por ejemplo, los Saduceos no creían en la existencia
de los ángeles, ni creían en la resurrección de los muertos. Rechazaron todo menos los
primero cinco libros, desde Génesis hasta Deuteronomio.
Les interesaba mantener una buena apariencia con el gobierno Romano y querían estar
seguros que no perderían su posición como líderes de los judíos. No creían a Dios de
corazón. Ni siquiera querían admitir que eran pecadores. Pensaban que eran lo
suficientemente buenos para que Dios los aceptara.
Juan les habló muy fuerte por eso, ya que eran muy orgullosos.
Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará
impune. (Proverbios 16:5)
Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
(Santiago 4:6)
Dios está en contra de las personas que son orgullosas y que no se humillan ante El. Pero
promete libertar a quienes aceptan que son pecadores y que sólo El les puede ayudar.
Mateo 3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento
Juan dijo a los Fariseos y Saduceos que si aceptaban lo que Dios decía de ellos a través de Su
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profeta, entonces debían de mostrarlo con sus acciones.
Mateo 3:9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre;
porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
Muchos judíos eran orgullosos porque Abraham era el padre de su nación. Pensaban que
Dios les aceptaría por ser descendientes de Abraham. Nadie es aceptado por Dios por causa
de sus padres o su trasfondo religioso. Dios juzga a cada uno individualmente, no por su
familia, ni por su afiliación a una iglesia.
Juan dijo a los Fariseos y a los Saduceos sin rodeos que ellos no tenían ninguna razón para
estar orgullosos.
Juan 1:24-27 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le
dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Juan
les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a
quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí,
del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.
En los tiempos de Juan, los hombres de alto rango tenían sirvientes que les hacían todo su
trabajo. El hombre importante no se ponía sus propios zapatos ni se los quitaba. Ese era el
trabajo de los sirvientes. Juan dijo que ni siquiera él era digno de ser el siervo que quitaría el
calzado del Libertador. El Libertador era el Hijo de Dios. El era el Creador del mundo—el
cual le había dado la vida a Juan.
Lucas 3:23 Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se
creía, de José, hijo de Elí.
Mateo 3:13-16 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.
Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda
justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua;
y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como
paloma, y venía sobre él.
Aunque Jesús llegó para ser bautizado, no era porque El era un pecador y necesitaba un
Salvador como los demás; Jesús nació perfecto. Fue bautizado porque este era el mandato de
Dios para todos los judíos que aceptaron a Juan como el profeta de Dios.
Si Jesús no hubiera sido bautizado, las personas hubieran pensado que El no obedeció los
mandatos de Dios o las personas hubieran llegado a la conclusión que Jesús no creía que Juan
había recibido la potestad de Dios para bautizar.
El Espíritu Santo bajó a estar con Jesús para ayudarle a hacer todo lo que Dios el Padre había
planeado. Jesús es Dios, pero cuando vino como hombre escogió depender en Dios el
Espíritu Santo para que le diera el poder de ser el Libertador aquí en la tierra.
Mateo 3:17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo
100
complacencia.
Dios llamó a Jesús Su Hijo. Se hizo hombre pero también es el Hijo de Dios que bajó del
cielo. El Padre está completamente satisfecho con El.
Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de
Dios, que quita el pecado del mundo.
Cuando Juan vio a Jesús, lo reconoció como el Cordero dado y mandado por Dios.
Juan 1:30-37
Juan no estaba seguro de quien sería el Libertador; pero cuando vio la señal de Dios, dijo
que Jesús es el Salvador del mundo. ¿Qué de nosotros? ¿Necesitamos una señal para estar
seguros que Jesús es el Libertador? Dios nos ha dado la Biblia para que sepamos la verdad.
¿Somos como los líderes que pensaban que sus buenas obras y su trasfondo religioso eran
suficientes para hacerles aceptables a Dios? Cada uno de nosotros necesita al Salvador. Dios
nos ha dado a Jesucristo, el Cordero de Dios. El es el único Salvador de todo el mundo, el
único Salvador para usted y para mi.
Jesús y la tentación en el desierto
Mateo 4:1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el
diablo.
Originalmente, ¿Quién era el diablo? Dios creó
perfecto a Lucifer; pero éste decidió irse en contra
de Dios. (Ezequiel 28:15,17; Isaías 14:13,14) Desde
entonces, Satanás, ha tratado continuamente de
regar su perversidad. (Juan 8:44)
Satanás tentó a Adán para que se rebelara contra
Dios.
Quiso hacer lo mismo con Jesús; tentarle para que se rebelara contra Dios. ¿Por qué? El
quería controlar a Jesús para que no pudiera ser el Libertador.
Mateo 4:2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
Jesús en la tierra fue perfecto pero en su humanidad tuvo hambre.
Mateo 4:3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se
conviertan en pan.
Satanás estaba tratando que Jesús comprobara que El era el Hijo de Dios, pero le pide que
haga algo que Dios el Padre no le había dicho que hiciera. (Juan 8:28,29)
101
Mateo 4:4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios.
Necesitamos comida para mantener nuestros cuerpos vivos, pero Dios dice que hay algo más
importante que la comida: la Palabra de Dios, la cual nos muestra el camino hacia la Vida
Eterna.
Nuestros cuerpos necesitan comida y sin ella moriremos. ¿Pero de que beneficio nos sería si
tenemos cuerpos saludables pero morimos sin Dios y sufrimos el castigo eterno?
También necesitamos oír y creer la Palabra de Dios para que vivamos eternamente con Dios.
Mateo 4:5,6 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del
templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus
ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces
con tu pie en piedra.
Satanás estaba citando porciones del Salmo 91:11,12. Es interesante ver que Satanás conoce
las palabras de Dios en la Biblia, pero él las usa equivocadamente.
El distorsiona las palabras de Dios para engañar o defraudar a las personas; es un
mentiroso y engañador.
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido
homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.
Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. (Juan 8:44)
Satanás induce a las personas a que demanden milagros de Dios. Quiere impresionar a los
hombres con lo espectacular y milagroso. Una vez que tenga nuestra atención nos alejará de
la Biblia.
Satanás le dijo a Jesús que se tirara del templo para probar a Dios si haría lo que prometió:
cuidar a Su Hijo. ¿Jesús tenía que probar a Su Padre para ver si le cuidaría? ¡No! Para nada.
Mateo 4:7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
Dios Padre había prometido cuidar a Su Hijo; Jesús simplemente confió en la palabra de Su
Padre. A través de las edades, Dios ha mostrado Su fidelidad, nosotros también podemos
confiar en El.
Mateo 4:8,9 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del
mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Satanás le ofrece a Jesús algo que no le pertenece. Aunque influencia en este mundo, el
dueño de la creación es Dios. (2 Corintios 4:4; Juan 12:31)
Mateo 4:10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios
adorarás, y a él sólo servirás.
102
Satanás trató de hacer que Jesús le adorara. Fue echado porque quiso ser Dios y sigue fiel a
su causa; una vez más quiere tomar el lugar de Dios pidiendo a Jesús que lo adorara. Todo
ser humano que no ha recibido la salvación de Dios en Cristo; sirve a Satanás.
Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales
anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la
potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales
también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la
voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que
los demás. (Efesios 2:1-3)
Jesús derrotó a y un día lo arrojará al Lago de Fuego el cual Dios preparó para él y todos sus
seguidores. (Apocalipsis 20:10)
La gran mayoría de personas creen que Satanás es todopoderoso como Dios, pero no. Para
hacer algo tiene que pedir permiso. Lea el libro de Job y se dará cuenta cuan limitado está; él
solamente es un ángel creado que nunca podrá ser superior al Creador.
Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden
hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la
vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed. (Lucas 12:4,5)
Mateo 4:11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.
Satanás sabía que él había sido derrotado, entonces dejó a Jesús en paz por un rato. Pero
regresó una y otra vez tratando de que Jesús desobedeciera a Dios.
El tentó a Jesús con todas las tentaciones que una persona afrenta, pero Jesús nunca pecó.
(Hebreos 4:15) El es el único que nos puede libertar del pecado, Satanás, y la muerte.
103
Lección 16
Jesús y sus enseñanzas
El Nuevo Nacimiento
Juan el Bautista enseñó el mensaje de Dios para preparar a las personas que confiaran en
Jesús el Libertador. Al rey Herodes, el cual estaba viviendo una vida llena de pecado, no le
gustó algunas de las cosas que Juan dijo. Por eso lo encarceló y finalmente lo mató. (Mateo
14:1-12)
Había llegado la hora para que Jesús comenzara
a enseñar. Marcos 1:14,15
Jesús empezó Su ministerio a los treinta años de
edad. Podemos resumir sus enseñanzas en estos
aspectos:
Que cambiaran su actitud hacia Dios
Que aceptaran que delante de Dios eran
pecadores
Que creyeran las buenas nuevas que El había
venido a decirles
La Biblia afirma que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6; 10:38)
Si queremos ser aceptados por Dios, debemos creerle y confiar en las Buenas Nuevas, porque
el reino de Dios en la tierra se ha acercado.
Quien gobierna este mundo sería destruido; todos nosotros, nacemos en pecado y llegamos a
un mundo controlado por Satanás.
En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. (2 Corintios
4:4)
Jesús dijo que la única forma que una persona podría escaparse del control de Satanás es
estar de acuerdo con Dios y creer Sus Buenas Nuevas. En esos días Jesús comenzó a llamar
a hombres que le siguieran. (Marcos 1:16-20) El les iba a enseñar y enviar a predicar el
mensaje del reino venidero de Dios en la tierra.
Marcos 1:21 Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga,
enseñaba.
Los judíos se reunían en lugares llamados sinagogas a través de todo Israel y hasta en países
vecinos. Allí se leían y enseñaban las escrituras de Moisés y de los profetas.
Marcos 1:22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene
autoridad, y no como los escribas.
Quienes le oían se sorprendían por Su autoridad y por la manera de explicar la palabra de
104
Dios. Jesús enseñaba de manera distinta que los escribas. Aunque eran maestros por haber
copiado la escritura y conocerla su problema era que no creían a Dios y Su Palabra.
Confiaban en sus buenas obras y en su supuesto conocimiento de la Biblia para ser salvos.
Aunque conocían las historias y los escritos bíblicos, realmente no conocían a Dios. Pero
Jesús el Hijo de Dios conoce a Su Padre por eso cuando enseñaba decía palabras reales y
comunicaba la voluntad de Dios. Jesús entendía que Moisés y los profetas hablaron de El,
pero los escribas no tenían la más remota idea la respecto.
Marcos 1:23,24 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que
dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido
para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.
A los demonios les gusta vivir en y controlar a las personas que son hijos de Satanás. Cuando el
espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo,
dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada. Entonces va,
y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel
hombre viene a ser peor que el primero. (Lucas 11:24-26)
Note que Satanás y los demonios saben que Jesús es Dios, su Creador.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue
creado por medio de él y para él. (Colosenses 1:16)
¡Este demonio en Marcos 1 sabía que algún día sería lanzado al Lago de Fuego, y que Jesús
tenía el poder para mandarlo en ese momento! (Apocalipsis 1:18; 20:10)
Marcos 1:25,26 Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu
inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.
Jesús ordenó al demonio que se callara porque no les permite que hablen a los demas de El.
Satanás y sus demonios son mentirosos. Jesús vino a decir la verdad.
Jesús vino a proclamar la verdad de Dios y mostró Su poder a través de los milagros que
hizo. Pero aunque el espíritu era violento, tuvo que salir.
Marcos 1:27,28 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo:
¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los
espíritus inmundos, y le obedecen? Y muy pronto se difundió su fama por toda la
provincia alrededor de Galilea.
De nuevo, las personas estaban viendo que Jesús tenía poder y autoridad sobre todo.
Marcos 1:34-39
Jesucristo es Dios, poderoso y compasivo; sanó a los enfermos y libertó a los endemoniados.
El también se interesa por usted y por mí. No ha cambiado. El todavía es el mismo hoy y
Su deseo es rescatar a cada ser humano del control de Satanás.
105
Marcos 1:40-42 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres,
puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y
le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de
aquél, y quedó limpio.
Los leprosos eran separados de la comunidad al Valle de la Muerte; los despreciaban y nadie
podía acercarse a ellos, mucho menos tocarles. Pero Jesús tocó a ese hombre.
El estiró Su mano, lo tocó, dio la orden y la lepra desapareció. Pudo haber hablado y el
hombre hubiera sanado, pero lo tocó, ¿Por qué? ¡Para mostrar el gran amor y compasión de
Dios! Nosotros somos como ese leproso; deformados por el pecado y dignos de muerte.
Tristemente esas personas que pudieron habernos ayudado, no quisieron porque nos
rechazaron, tal como el leproso fue rechazado. Pero Dios conoce cada detalle horrible de
nuestras vidas y aún así todavía quiere ser nuestro Salvador.
El no sólo se interesa y está dispuesto a alcanzarnos; más aún aparte de El no hay otro
Salvador.
Juan 3:1-2 Había un hombre de los fariseos
que se llamaba Nicodemo, un principal entre
los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le
dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios
como maestro; porque nadie puede hacer
estas señales que tú haces, si no está Dios
con él.
Nicodemo estaba seguro que Dios había mandado a Jesús. Los grandes milagros que hizo
mostraban el poder de Dios. La mayoría de los Fariseos odiaban a Jesús y decían que los
milagros los hacía con el poder de Satanás.
¿Por qué vendría de noche? Probablemente para que los otros líderes judíos no le vieran.
Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Los judíos, especialmente los Fariseos, eran muy orgullosos porque ser descendientes de
Abraham. Pensaban que Dios era su Padre por ser hijos de Abraham. No se dieron cuenta
que cada persona nace bajo el reinado de Satanás y que es un hijo de Satanás.
Adán y Eva después de pecar sí podían pensar solo que no conocían más a Dios.
Estaban muertos espiritualmente; separados de Dios. Por sus mentes ya no podían
entender Su Palabra. Tampoco podían amarle ni obedecerle. Su mente, corazón y voluntad
estaban bajo el control de Satanás.
Jesús le dijo a Nicodemo que la única forma de poder escapar del poder y reinado de Satanás
es naciendo de nuevo. Así podrá conocer, amar, y obedecer a Dios.
Nacer de nuevo es recibir al Espíritu Santo. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el
Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo
106
os he dicho. (Juan 14:26)
¿Como puede nacer de nuevo una persona? ¿Como puede pasar una persona al reino de Dios
y ya no estar bajo el reino de Satanás? ¿Puede cambiar por sí mismo?
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad
de varón, sino de Dios. (Juan 1:12:13)
Adán pecó y todos sus descendientes heredaron su pecado. El hombre no hace nada para
nacer bajo el dominio de Satanás. Tampoco puede escaparse en sus propias fuerzas.
Pero como nada hay imposible para Dios, el que cree nace de nuevo a una nueva
familia, la familia de Dios (Efesios 2:19).
Juan 3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso
entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
Nicodemo tenía credenciales para confiar en sí mismo: descendiente de Abraham,
Fariseo y líder de los judíos. Pero estaba confundido sin saber lo que significaba “nacer de
nuevo.”
Juan 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del
Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
El agua de la cual Jesús habló no es el bautismo. Jesús hablaba del nuevo nacimiento, del
lavamiento por agua por medio de la Palabra.
Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que
vive y permanece para siempre. (1 Pedro 1:23)
Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. (Efesios 5:26)
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (Juan 15:3)
Juan 3:6,7 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu
es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Jesús le dijo a Nicodemo que no se sorprenda. Hay dos categorías de personas en el mundo:
los que han nacido una vez y aquellos que han nacido dos veces.
Los que han nacido una vez todavía están bajo el reinado de Satanás. Nacen una vez y
mueren dos veces.
Los que han nacido dos veces—son aquellos que por creer al evangelio pasan al reino de
Dios. Nacieron dos veces y mueren una vez.
Nicodemo no podía entender como podía nacer en la familia de Dios. Jesús continúa
explicándole en los versículos 14 y 15. Le recuerda uno de los episodios de los israelitas en
el desierto.
107
Números 21:5-9 Y habló el pueblo contra Dios
y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de
Egipto para que muramos en este desierto? Pues
no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio
de este pan tan liviano. Y Jehová envió entre el
pueblo serpientes ardientes, que mordían al
pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.
Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado
por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros
estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una
serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare
a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y
cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
Los Israelitas habían pecado y Dios como castigo mandó serpientes venenosas a que les
mordieran y murieran. Cuando se arrepintieron, es decir, cambiaron de parecer y admitieron
su pecado, Dios le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y que la pusiera en un
asta. Dios prometió que cualquiera que fuere mordido y mirara la serpiente de bronce sería
sanado.
Nicodemo había estado tratando de obedecer las leyes de Dios, pero no se daba cuenta que
sus esfuerzos eran totalmente inaceptables a Dios. El necesitaba hacer lo que los Israelitas
habían hecho y simplemente poner su fe en el Señor.
¿Qué de nosotros? Estamos en las mismas condiciones que los Israelitas en el desierto.
Satanás con sus mentiras quiere destruirnos. (Apocalipsis 12:9; 20:2)
Tal como los israelitas no podían salvarse de las serpientes, así nosotros no podemos
salvarnos de Satanás y la muerte. Dios liberó a los israelitas, y sólo El puede hacer lo mismo
con nosotros. Jesús enseñó que una sola manera de ser liberados de Satanás, el pecado, y la
muerte: naciendo de nuevo en la familia de Dios.
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan
14:6)
Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de
qué muerte iba a morir. (Juan 12:32,33)
Jesús dijo que El tendría que ser levantado, tal como la serpiente de bronce fue levantada en
el desierto, y todo aquel que cree en El nacerá en la familia de Dios.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Cuando un hombre, una mujer, o un niño creen a la Palabra de Dios y confían en Jesús como
su Salvador, Dios les da vida nueva.
108
Esas personas dejan de ser hijos de Satanás y pasan a ser hijos de Dios; ahora tienen vida
eterna.
Juan 3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para
que el mundo sea salvo por él.
Esta es la promesa de Dios. ¿Podemos confiar en Dios? ¡Sí! Hemos leído una y otra vez
como El siempre ha hecho exactamente lo que ha dicho. Hemos leído a través de miles de
años sobre las promesas de Dios, y todas se han cumplido.
Juan 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Nadie tiene que esperar hasta morirse para saber si será aceptado o rechazado por Dios.
Aquellos que no aceptan al Salvador ya están condenados.
1 Juan 5:10-13 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no
cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha
dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y
esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de
Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del
Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre
del Hijo de Dios.
Sólo hay un Salvador que ha sido dado por Dios para los pecadores, y ese Salvador es Jesús.
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:12)
109
Lección 17
Jesús el único Mediador
A los niños y a los adultos les gusta mucho los cuentos inventados. Pero cuando se trata de
la eternidad lo que necesitamos es la verdad y no algo ficticio. Alrededor del mundo las
personas creen las mentiras de Satanás; éstas fueron diseñadas para alejarlos de Dios. (Papá
Noel, el Conejo de Pascua, etc.)
Cuando leemos la Biblia, tenemos la verdad de Dios en nuestras manos y El no miente.
¿Quién es Jesús?
Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus
discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan el
Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. (Marcos 8:27,28)
Elías era un profeta que había sido llevado al cielo por Dios más o menos 850 años antes de
que Jesús llegara al mundo.
El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas
si no, no. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de
fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
(2 Reyes 2:10,11)
Algunas personas pensaban que Jesús era Elías que había regresado al mundo.
He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará
volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea
que yo venga y hiera la tierra con maldición. (Malaquías 4:5,6)
Sin embargo; Jesús les había dicho muy claro a todos que era el Hijo de Dios, el Libertador
que Dios había prometido desde el principio del mundo. Jesús mostró Su poder a través de
milagros. Pero en esos días como hoy la mayoría de los judíos no creen en El.
Es muy importante que respondamos esta pregunta: ¿Quién era Jesús? ¿Un buen maestro
que hizo algunos milagros? ¿Un profeta como dicen algunos judíos?
¿Dijo la verdad? Porque si no la dijo entonces es un mentiroso. Delante de Jesús no
podemos creer sólo una parte de lo que El dijo acerca de Sí Mismo. Si tan solo hubiera dicho
una mentira entonces no sería el Hijo de Dios, porque Dios es santo y perfecto. Recuerde
que Jesús dijo que es Dios.
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. . . Y aquel Verbo fue
hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre),
lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:1,14)
Yo y el Padre uno somos. (Juan 10:30)
Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. . .
110
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?
El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
(Juan 14:7,9)
En Marcos 8:27-28 nos damos cuenta que Jesús sabía que Sus discípulos nunca serían
aceptados por Dios si ellos no creían que El era el Salvador prometido. En este punto, por lo
menos uno, Pedro, sabía y creía.
Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el
Cristo. Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno. (Marcos 8:29,30)
Jesús quería que las personas le escucharan y que creyeran Sus palabras de todo corazón. El
no quería que le siguieran sólo porque los discípulos decían que El era el Cristo. Igualmente
en nuestros días no quiere que le creamos sólo porque un maestro, un pastor o alguien dice
que cree en Jesús. No debemos depender en nadie, sino creer a la Palabra de Dios. Nuestra
fe debe de estar en Dios y Su Palabra. Eso implica leerla y estudiarla personalmente.
Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado
por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar
después de tres días. (Marcos 8:31)
Jesús sabía que tenía que morir. Satanás usaría a los líderes judíos para matarle porque ellos
no creyeron que El era el Hijo de Dios, el Libertador. Además sabía que aunque moriría y
sería sepultado, al tercer día.
Con respecto a nuestra vida ¿Podemos saber que sucederá el día de mañana? ¿Vamos a
enfermarnos? ¿Dónde estaremos en un año? ¿Cuánto tiempo viviremos en la tierra? No
sabemos las respuestas a estas preguntas, pero Jesús sabía todo Su futuro. Dios lo sabe todo.
Lo maravilloso es que cientos de años atrás los profetas habían predicho muchos detalles
exactos sobre lo que le sucedería a Jesús.
Sufriría mucho.
Sería rechazado por los líderes judíos.
Sería crucificado.
Resucitaría de los muertos.
Jesús sabía y creía lo que estaba escrito en el Antiguo Testamento sobre El.
Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente
indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu
de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las
glorias que vendrían tras ellos. (1 Pedro 1:10,11)
Vino a cumplir todo lo que la palabra dice acerca del Libertador ya que Dios siempre cumple
lo que promete.
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte
alto; y se transfiguró delante de ellos. Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos,
como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. (Marcos 9:2,3)
111
Jesús tenía un cuerpo humano como nosotros, era
un hombre real, pero también es Dios verdadero.
Cuando las personas lo miraban, Su aspecto lucía
como cualquier otro hombre. Pero lo que hizo y
dijo mostró que era diferente.
Es muy importante ver que Dios se reveló a través de Su Hijo. ¿Quién ha creído a nuestro
anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante
de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin
atractivo para que le deseemos. (Isaías 53:1,2)
¿Recuerda que Dios ordenó a Moisés y a los Israelitas en el monte Sinaí que hicieran el
Tabernáculo? La parte exterior de este edificio estaba cubierto de pieles de animales.
Cuando las personas lo miraban sólo veían las pieles viejas y secas, pero adentro del Lugar
Santísimo, detrás de las pieles, estaba la luz brillante de la presencia de Dios.
Igual fue con Jesús; Su cuerpo humano se miraba como el de un hombre ordinario, pero
adentro, era el Dios grande, omnipotente, omnisciente que creó los cielos y la tierra. Mire lo
que dice Mateo 17:2
Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron
blancos como la luz.
Tanto Elías como Moisés eran judíos. El uno no murió como los demás hombres,
fue llevado al cielo por Dios. Pero Moisés murió y Dios lo sepultó.
Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. (Marcos 9:4)
Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo
enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su
sepultura hasta hoy. (Deuteronomio 34:5,6)
La muerte de Moisés fue 1,400 años antes que Jesús naciera. Dios se llevó al cielo a Elías,
pero el cuerpo de Moisés fue sepultado. El momento de la transfiguración ocurre cientos de
años después que dejaran este mundo; pero por haber creído y confiado en la Palabra de Dios
tocante al Libertador no fueron enviados al infierno.
Dios les aceptó de la misma manera que a Abel, Set, Enoc, Abraham, Sara, Isaac, Jacob,
José, Josué, David, y todos los demás que creyeron en la venida del Salvador. En ese
momento Elías y Moisés regresaron a la tierra para hablar con Jesús. Por tanto el cielo es un
lugar real, y es donde Dios mora.
Todos los que están de acuerdo con Dios y confían en Jesús, el Salvador que Dios mandó,
cuando mueran se irán a vivir en el cielo con El.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre
muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para
112
vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que
donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás:
Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el
camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:1-6)
Cuando Moisés y Elías, siervos de Dios, vivían en la tierra, sabían que el Libertador
prometido tendría que nacer y morir. ¿Qué era lo que platicaban?
Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; quienes aparecieron
rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. (Lucas
9:30,31)
Aunque Moisés y Elías habían dejado el mundo muchos y muchos años antes que Jesús
naciera, ellos sabían que las promesas de Dios sobre el Libertador pasarían exactamente en
la manera que Dios había dicho, porque Dios nunca olvida Sus promesas, aunque miles de
años pasen antes que sean cumplidas.
Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres
enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Porque no sabía lo que hablaba,
pues estaban espantados. Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz
que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie
consigo, sino a Jesús solo. (Marcos 9:5-8)
Dios reconoce a Jesús como Su Hijo y les pide a los discípulos que lo oigan y obedezcan.
Nunca ha habido ni habrá alguien como Jesús, el Hijo de Dios. Hoy
Dios no nos habla audiblemente desde el cielo; todo lo que El quiere decirnos está escrito en
la Biblia. Lo que El espera es que depositemos toda nuestra confianza en ella. Años después
de la transfiguración Pedro escribió lo siguiente:
Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo
fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando
él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que
decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada
del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más
segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro,
hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo
primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la
profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo
inspirados por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1:16-21)
La Biblia es verídica
Los profetas de Dios hablaron las verdades de Dios. Jesús habló la verdad. Tenemos Sus
palabras para llevarnos a Dios y a la vida eterna. Mucho del terreno de Israel es seco y estéril,
y a veces era muy difícil hallar pasto para las ovejas. Muy a menudo los pastores tenían que
dejar sus hogares y guiar sus ovejas a otros lados para buscar comida. Muchas veces
tuvieron que quedarse en los campos o montañas con sus ovejas. Era peligroso dormir al aire
por los ladrones que trataban de robar las ovejas, y por los animales salvajes que los podían
matar.
113
Por eso antes de oscurecer, los pastores buscaban una cueva donde las ovejas estarían a
salvo, o hacían corrales zarzas y piedras. Sólo había una puerta para entrar al corral y allí era
donde dormía el pastor. Si alguien quería entrar tenía que pasar por él.
Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. (Juan
10:7)
Jesús quería decirles que El era la puerta al lugar de seguridad y protección. Afuera, en este
mundo, están Satanás y sus espíritus malvados, el pecado y la muerte.
Son como los ladrones y los animales salvajes que mataban y se comían a las ovejas.
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor
buscando a quien devorar; (1 Pedro 5:8)
¿Recuerda que Satanás quiso sentarse en el trono de Dios y por eso fue echado del cielo? La
maldad le gobierna, es un mentiroso y engañador; odia al hombre ya que Dios lo hizo a Su
imagen y semejanza.
Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna
manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. . . Porque éstos son falsos apóstoles, obreros
fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo
Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan
como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2 Corintios 11:3; 13-15)
El hace que lo malo parezca bueno y lo bueno, malo. A los que están “fuera del corral”
Satanás les da el mensaje que quieren oír. Es sabido que al entrar por esa puerta abandonan
muchos placeres pecaminosos de esta vida.
¿Y que dirán los demás de aquel que creyendo a Jesús cambia su vida? Pues lo presionarán y
perseguirán, eso es inevitable. Tengo amigos que cuando creyeron a la Palabra sus familias
los desheredaron y hasta celebraron un funeral con caja y todo.
Satanás promueve sus cosas apelando a los sentidos y las emociones pero no les dice a donde
irán cuando han muerto. Pone en las mentes de las personas todo lo mundano que dejarán si
ponen su fe en Jesucristo como su Salvador. Satanás nunca menciona el destino de sus
seguidores.
¿De que le sirve a una persona tener todos los placeres del mundo, pero cuando se muera irá
al infierno? (Satanás no menciona esa parte).
Satanás es padre de mentira y ha estado engañando a las personas por miles de años; su
único propósito es destruirnos para que seamos apartados de Dios para siempre. El hace todo
lo posible para que su camino parezca el mejor. Pero es camino de muerte eterna. Sólo hay
una puerta para entrar en el corral, el lugar de seguridad, protección, y vida. Jesucristo es
Dios, El es el Salvador y la única puerta hacia la vida eterna. No hay otra manera de entrar.
Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.
(Juan 10:8)
114
Antes que Jesús naciese, otros hombres habían llegado a los judíos, cada uno proclamando
ser el Libertador enviado por Dios. Jesús dijo que estas personas eran como ladrones que
llegaban de noche a robar y matar a las ovejas. La única forma que verdaderamente podemos
saber la verdad es por medio de la Biblia.
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. . . Así que, si el Hijo os libertare, seréis
verdaderamente libres. (Juan 8:32,36)
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has
enviado. (Juan 17:3)
Esto tiene que estar bien claro: el hombre sólo puede llegar a Dios a la manera de Dios. Tal
como hubo sólo una puerta para entrar en el corral, así también Jesús es la única puerta hacia
la vida eterna.
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (Juan
10:9)
Algunas personas comentan que lo que la Biblia enseña es bueno para los cristianos, pero que
hay otras religiones que también les llevan a Dios. Eso es una mentira de Satanás. No hay
muchas formas o puertas para obtener la aceptación o comunión con Dios. No hay muchos
caminos hacia la vida eterna. Sólo hay una puerta hacia Dios, y la vida eterna. Jesucristo es
esa puerta. El es el Salvador para todas las personas, no importa el idioma que hablen o sus
costumbres culturales.
Recuerde, Dios le dijo a Noé que construyera el arca porque iba a castigar al mundo entero.
Dios ordenó a Noé que construyera el arca con una puerta. Sólo aquellos que pasaran por esa
puerta serían librados del juicio de Dios. Noé creyó a Dios y por eso entró por esa única
puerta.
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para
que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)
Satanás quiere destruir a las personas. Jesús vino a este mundo para dar vida en abundancia.
Una de las mentiras de Satanás es pretender que sus sendas son las mejores, las más
interesantes y divertidas. Ofrece suficientes placeres para convencerles que lo de él es mejor
que lo que ofrece Jesucristo. ¡Que mentira tan terrible!
Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. (Proverbios
14:12)
Escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del
pecado (Hebreos 11:25)
Debo enfatizar esto con todo mi corazón: Todos los que rechazan la salvación de Jesús irán
derechito al infierno y eso es para siempre.
Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis
20:15)
115
Jesús dijo claramente que El nos da vida y vida en abundancia. Sus promesas son
verdaderas. La vida que Jesús da es la única manera y nunca nos desilusionará al final. Jesús
les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed
jamás. (Juan 6:35)
Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. (Juan 10:11)
Jesús ya les había dicho a Sus discípulos que los líderes de los judíos no creerían que El era
el Hijo de Dios, el Salvador y que ellos lo matarían. Aquí les está diciendo, que El es el buen
pastor que ama a sus ovejas tanto que daría su vida por salvarlas de los ladrones o los
animales salvajes. Es interesante ver que el profeta Isaías anunció que Jesús sufriría y
moriría por causa de otros, muchos años antes
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y
como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 53:4 Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por
herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros
pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías
53:3-5)
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan
14:6)
Solo hay un Dios, un Salvador para todo el mundo, para usted, y para mí. No hay otra forma
para ser salvo. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. (Isaías 43:11)
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en
que podamos ser salvos. (Hechos 4:12)
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual
se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. (1 Timoteo
2:5,6)
116
Lección 18
Jesús la resurrección y la vida
Esta lección tiene que ver con un tema que a muchas personas no les gusta mencionar: la
muerte. Podemos conversar acerca de la salud, de nuestra edad y de cuanto dinero se invierte
en tratar de verse jóvenes. Como que la vejez no es un tema adecuado o apetecido. Jesús
habló mucho al respecto y lo que dijo cambia totalmente nuestra manera de pensar tocante a
la vida y la muerte.
Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su
hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y
le enjugó los pies con sus cabellos.) Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he
aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino
para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta,
a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el
lugar donde estaba. (Juan 11:1-6)
Jesús estaba al otro lado del Río Jordán y aunque era lejos de donde estaba Lázaro, El sabía
lo que iba a pasar porque es Dios. El lo sabe todo y lo puede todo. Pudo haber sanado a
Lázaro con solo decir una palabra sin necesidad de verlo. También pudo haber ido
inmediatamente para sanarlo. Pero esperó dos días porque esta situación sería una
oportunidad grandiosa para mostrar Su gran poder como Hijo de Dios. Talvez se ve como
que Jesús no amaba a Marta, María, y Lázaro, pero eso no fue así. El les amaba y
preocupaba por ellos. El verdaderamente ama a cada persona y quiere que todos nosotros
confiemos en El como nuestro Salvador. Por medio de la muerte de Lázaro Jesús iba a
mostrar Su poder de dar vida a aquellos que creen.
Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. Le dijeron los discípulos:
Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?
Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz
de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto, les dijo
después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus
discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos
pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha
muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. Dijo
entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que
muramos con él. (Juan 11:7-16)
Los discípulos no entendieron lo que Jesús quiso decir. Ellos pensaban que Jesús iba a
permitir que los líderes judíos le mataran para que El estuviera con Lázaro (v. 15)
Pero eso no fue lo que quiso decir.
Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania
estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta
y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió
a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí,
mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo
dará. (Juan 11:17-22)
Marta creyó que Jesús tenía el poder de sanar a su hermano y que Dios, Su Padre, haría
117
cualquier cosa que Jesús le pidiera.
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el
día postrero. (Juan 11:23,24)
Jesús quería que Marta entendiera que El quería resucitar a su hermano, pero ella creía que
Jesús se refería al fin del mundo cuando todos serán resucitados.
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el
cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante
Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron
juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar
entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en
ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. (Apocalipsis 20:11-13)
Recuerde que la única manera de escapar del castigo por los pecados es a través de Jesús, el
Libertador.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí,
aunque esté muerto, vivirá. (Juan 11:25)
Jesús quería que Marta entendiera que Lázaro no tenía que permanecer muerto hasta el día
del juicio final. El es el dador de la vida y es por eso que tiene el poder de resucitar a los
muertos. Satanás no puede dar vida a nadie. Puede con sus engaños hacer creer a la gente
que lo puede todo, pero nunca dará vida, él es un homicida que busca la muerte eterna de
todos. Solo Dios puede dar vida, por que El es el Creador Omnipotente por quien todas las
cosas subsisten.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue
creado por medio de él y para él. (Colosenses 1:16)
La reencarnación, otra mentira de Satanás
Algunas personas creen en la reencarnación; la idea es que después de muerto regresa a la
tierra en otra persona o como un animal. Esta es otra mentira de Satanás porque quiere que
las personas piensen que no necesitan a nadie que los libere de su pecado. Miente al
promover la idea que no hay infierno ni un juicio. Si logra que una persona crea que tendrá
otra vida aquí en la tierra, entonces pensará que no necesita a Jesucristo para ser salvo del
castigo justo de Dios. Satanás es un engañador y la reencarnación es otro de sus intentos de
mantener al hombre lejos de Dios y de la vida eterna. No importa cuanto aparente ser
verdad, la reencarnación no existe.
Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto
el juicio. (Hebreos 9:27)
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y
todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
(Juan 11:25,26)
118
Una persona que cree que Jesús es el Libertador prometido, aunque muera físicamente nunca
estará separada de Dios. La palabra muerte significa separación. Los creyentes se van de este
mundo para vivir en el cielo, no serán enjuiciados por sus pecados porque Jesús es quien
tomó su lugar. Dios los mira en Cristo.
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no
vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. (Juan 5:24)
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
(Juan 11:27)
Marta no era como la mayoría de las personas quienes seguían a Jesús solo porque querían
ser sanados, ser alimentados o tener libertad política. Su interés era conocerle como su
Salvador. Marta sí creyó y confió verdaderamente que Jesús era el Libertador prometido que
Dios había enviado.
Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está
aquí y te llama. Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. Jesús todavía no había
entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. Entonces los
judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado
de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. María, cuando llegó a
donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no
habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban,
también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le
dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Y
algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que
Lázaro no muriera? Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y
tenía una piedra puesta encima. (Juan 11:28-38)
Jesús sabía que iba a resucitar a Lázaro, pero lloró porque como humano sintió el dolor de la
gente que amaba a Lázaro.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda
consolación (2 Corintios 1:3)
Dios al crearnos nos dio emociones porque El tiene emociones. Jesucristo es Dios y sintió
dolor y tristeza. El entiende muy bien cuando usted se siente triste. He estado en funerales de
personas que no fueron nada para mí y al ver a todos llorar me han contagiado. Jesús sabe
muy bien que la paga del pecado es la muerte y eso quiere decir separación eterna de Dios
para quienes no creen que El es el Libertador.
Esta era la razón por la cual vino al mundo: para libertar a los hombres, las mujeres, y los
niños de la muerte y para darles la vida eterna.
Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya,
porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo
alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por
119
causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho
esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los
pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. (Juan
11:39-44)
Jesús es Dios hecho hombre y nunca ha habido otro como El que sea Todopoderoso.
En el principio con Dios el Padre y Dios el Espíritu Santo crearon todas las cosas. Dios creó
todas las cosas con solo hablar. Ahora, Jesús afuera de la tumba habló mandando a Lázaro
que resucitara. ¿Qué cree que hubiera pasado si El no hubiera dicho el nombre Lázaro?
No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán
su voz. (Juan 5:28)
Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo
Jesús, creyeron en él. Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había
hecho. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué
haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y
vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. (Juan 11:45-48)
Varios de los judíos creyeron en el Señor Jesús al ver Su poder sobre la muerte. Pero el
único interés de los sacerdotes y fariseos era mantener su posición de poder y sus riquezas.
Estos líderes religiosos tenían miedo que la gente hiciera a Jesús su rey, por eso planearon
matarlo. Satanás estaba guiando a estos hombres porque no quiere que nadie crea en Jesús y
sean salvos por Su poder. Las misma cosa es hoy.
Jesús y los niños
Jesús ama a los niños y quiere que también crean en El y sean salvos, aunque los discípulos
no lo veían de esa manera.
Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los
presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo
impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino
de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre
ellos, los bendecía. (Marcos 10:13,16)
Jesús aquí enseña que una persona que no está dispuesta a ir a Dios y confiar en El como un
niño, no entrará en el cielo. Un pequeño bebé descansa en los brazos de su mamá, no tiene
miedo, confía en sus cuidados. Pero, cuando crecemos, nos hacemos más independientes.
Ciertamente, debemos llegar a ser adultos responsables, pero Dios quiere que dependamos en
El. El problema es que como pecadores estamos separados de Dios, somos independientes y
egocéntricos por naturaleza. Peor aun, pensamos que los cambios en nuestras vidas son
nuestra decisión. Eso no es lo que la Biblia enseña, más bien nos dice que Jesucristo vino a
salvar a los pecadores.
Jesús dijo que debemos nacer de nuevo y tal como es imposible para cualquier persona darse
a luz, así es imposible que nos demos el nacimiento espiritual.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad
de varón, sino de Dios. (Juan 1:12,13)
120
Sólo Dios nos puede dar vida nueva y salvarnos de la pena del pecado.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Debido a que el ser humano es tan independiente y quiere controlar todo lo que le sucede, le
es muy difícil aceptar la simpleza del Evangelio. Es por eso que Jesús dijo que debemos
tener la actitud de un niño. Multitudes van al infierno por no confiar en Dios y Su Palabra.
Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le
preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me
llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres.
No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El
entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. (Marcos
10:17-20)
El joven de esta historia creía que por guardar los mandamientos entraría al reino de Dios.
Muchos hacen la misma pregunta hoy: ¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?
Desde el principio el hombre ha tratado de agradar a Dios con sus esfuerzos. Recordemos a
Caín y como pensó que trayendo el fruto de su labor iba a agradar a Dios. ¿Aceptó Dios su
ofrenda? ¡No! Pero sí aceptó el sacrificio de Abel. Jesús declara que ningún hombre
ordinario es bueno, que solo Dios lo es. Este joven veía a Jesús como hombre pero no como
Dios. Este joven no entendía que había nacido con pecado y bajo el control de Satanás y que
nunca podría obedecer perfectamente las leyes de Dios ni agradarle. (Romanos 3:10-18;
Romanos 3:23; Isaías 64:6)
Dios dice que no hay ninguna persona en la tierra que es buena y que hace lo que es correcto
delante de Sus ojos. Nadie, excepto Jesús, ha obedecido perfectamente las leyes de Dios. Este
hombre, en su propio punto de vista, pensaba que había guardado los Diez Mandamientos.
Pero la petición que le hace y su reacción muestran que ni siquiera el primer mandamiento
había guardado. Dios no está interesado en lo externo sino en el corazón. El conoce los
pensamientos, las actitudes, y los deseos de una persona. Si solamente tiene la intención de
tomar algo que no le pertenece, ha robado.
Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y
cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le
diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (Mateo 5:21,22)
Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una
mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. (Mateo 5:27,28)
Si un adulto o niño se somete superficialmente a la autoridad de alguien, pero en su corazón
está enojado u obedece de mala gana, él ha pecado contra Dios.
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu
madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida
121
sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en
disciplina y amonestación del Señor. (Efesios 6:1-4)
No sólo hay que obedecer sino que también hay que hacerlo con la actitud correcta. Dios
sabía que Israel no podía obedecer Sus leyes. Les dio los Diez Mandamientos para
mostrarles que habían pecado y que necesitaban un Salvador.
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca
se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser
humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
(Romanos 3:19-20)
Es imposible agradar a Dios por nuestros propios esfuerzos ya que nacemos con la naturaleza
caída de Adán y separados de Dios. El ve nuestro corazón tal y como es.
Pero aun así miremos lo que dice Marcos 10:21ª “Entonces Jesús, mirándole, le amó...”
Jesús amó a este joven aunque era orgulloso y no se consideraba un pecador. Dios nos ama a
cada uno, aunque sabe que somos pecadores y no quiere que estemos separados de El.
A la pregunta: ¿Qué debo hacer? Jesús le dijo que vendiera todas sus posesiones y diera su
dinero a los pobres; sabía que era codicioso y amaba sus riquezas más que a su prójimo. El
quería que admitiera que era pecador y que necesitaba un Salvador. Pero amaba sus riquezas
más que a Dios. Decía que había guardado la ley pero ni el primer mandamiento obedeció.
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente. Este es el primero y grande mandamiento. (Mateo 22:37,38)
Jesús quería ayudar a este joven mostrándole que había puesto sus riquezas en el lugar de
Dios. Había quebrantado el primer mandamiento y por tanto era culpable condenado a la
muerte eterna.
Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino
de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús,
respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que
confían en las riquezas! (Marcos 10:22-24)
Este joven había hecho su decisión; escogió sus riquezas, las cuales sólo podría disfrutar en
esta vida. Aunque quería la vida eterna, amaba más su dinero que a Dios. Todos los
humanos en cualquier parte del mundo pensamos que el dinero resuelve todos los problemas.
Pero miremos lo que dice Lucas:
Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la
abundancia de los bienes que posee. (Lucas 12:15)
Quien quiere lo de este mundo más que cualquier otra cosa, tiene envidia de los que
prosperan. Piensa que estaría feliz y satisfecho si fuera rico. Jesús usó una parábola para
recalcar que la vida viene de El.
Dios da y quita la vida
122
Este agricultor pensaba que tenía todo lo que necesitaba, era un hombre muy rico; que podía
ignorar a Dios y vivir su vida como él quisiera. Pero Dios es quien da la vida y quien la
quita.
También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido
mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis
frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos
mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos
años; repósate, come, bebe, regocíjate.
(Lucas 12:16-19)
He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el
alma que pecare, esa morirá. (Ezequiel 18:4)
Mientras él tenía planes de grandeza para el resto de su vida; Dios tenía otros planes para él
esa misma noche.
Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién
será? (Lucas 12:20)
Cuando Dios decide que ha llegado la hora para que una persona muera no hay quien lo
detenga. Aquí, a un hombre de negocios muy próspero, Dios le llamó necio. ¿Por qué?
Porque el hizo planes sin tomar en cuenta a Dios y sólo quería disfrutar las riquezas terrenas.
Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a
nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el
entendimiento de los entendidos.¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el
disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? (1 Corintios 1:18-20)
Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los
sabios en la astucia de ellos. (1 Corintios 3:19)
Las cosas de este mundo son pasajeras y nunca sabemos cuando vamos a tener que dejarlas.
Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Lucas 12:21
Pero las cosas que Dios da a aquellos que confían en El permanecen para siempre.
Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con
esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél,
lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros
venían y le lamían las llagas. (Lucas 16:19-21)
Esta historia es verdadera, no es una parábola. ¿Cómo lo sabemos? Porque Jesús usa nombres
reales; estos hombres vivieron en la tierra. Cuando vemos la situación parece que el hombre
rico estaba muy bien; tenía todo lo que necesitaba y más. Pero Lázaro estaba enfermo, con
necesidades y con su cuerpo lleno de llagas.
Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió
también el rico, y fue sepultado. (Lucas 16:22)
123
¿Las riquezas evitan la muerte? ¿Le sirvieron después de muerto? ¿A dónde fue Lázaro
cuando murió? Al seno de Abraham; así llamaban los judíos a la presencia de Dios. ¿Qué
del hombre rico? ¿Fue al mismo lugar que Lázaro? Jesús dijo que el cuerpo del hombre rico
fue sepultado. ¿A dónde fue sin su cuerpo? Cuando las personas mueren, se van directamente
a estar con Dios o inmediatamente al lugar de castigo.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
(Lucas 23:43)
Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
(2 Corintios 5:8)
Lo que somos el momento de morir determinará lo que seremos en la eternidad. Con Cristo
aquí en la tierra tenemos garantizado un lugar con El en el cielo. Sin Cristo aquí nos espera
un lugar de castigo en la eternidad.
Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su
seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro
para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en
esta llama. (Lucas 16:23,24)
Hay mucho sufrimiento en el infierno y es el lugar para todos quienes rechazan lo que Dios
dice en Su Palabra. El odia el pecado y por eso Cristo cargó sobre Sí Mismo todos nuestros
pecados para Libertarnos del castigo eterno.
Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también
males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. (Lucas 16:25)
¿Lázaro fue a la presencia de Dios por ser pobre? ¿El otro fue al castigo por ser rico?
¿Rechaza Dios a los ricos y acepta a los pobres? ¡No! De ninguna manera; la razón fue por
no tomar en cuenta a Dios ni Su Palabra. El sólo vivió para disfrutar sus riquezas y para sí
mismo. En cambio Lázaro estuvo de acuerdo con Dios que él era un pecador, y él confió en
Dios y en Sus promesas de mandar un Salvador, tal como Abraham lo hizo cuando él estuvo
vivo.
Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que
quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
(Lucas 16:26)
Cuando una persona muere y se va al infierno, no hay ninguna forma que pueda ser liberado.
¡No hay escape, está encerrado para siempre! Aquellos que mueren dando la espalda a Dios
por su pecado, permanecen separados de Dios para siempre.
Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco
hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de
tormento. (Lucas 16:27,28)
Al estar en ese terrible sufrimiento se acordó de sus hermanos y no quería que fueran a parar
124
en el mismo lugar. Las personas en el infierno todavía recuerdan este mundo,
lo que hicieron en vida. ¿Porqué quería el hombre rico que Abraham mandara a Lázaro a la
casa de sus hermanos? ¿Tenía permiso Lázaro de regresar a este mundo? ¡No! Dios no
permite que los muertos regresen.
Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. (Lucas 16:29)
Abraham le dijo que sus hermanos tenían los escritos de Moisés y de todos los profetas.
Nosotros hoy tenemos la Biblia.
El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se
arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán
aunque alguno se levantare de los muertos. (Lucas 16:30,31)
Si las personas rechazan creer la Palabra de Dios escrita, no creerán aunque Dios mandara a
alguien de los muertos. Recordemos cuando Jesús resucitó a su amigo Lázaro ( el hermano
de María y Marta), ¿Creyeron los líderes judíos? No.
Satanás engaña día a día a las personas con su filosofía de “vivir el presente.” El dinero, las
cosas, aún la salud parecen ser más importantes que Dios. Más o menos dos mil años han
transcurrido desde que Jesús contó la historia del hombre rico y de Lázaro. El uno
angustiado lloraba, pero no había nada que Abraham o Lázaro pudieran hacer. ¿Qué de
nosotros? ¿Qué de nuestros familiares incrédulos? ¡La eternidad es un período largo y sin
fin!
Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo,
y perdiere su alma? (Marcos 8:36)
125
Lección 19
Jesús el Cordero de Dios
Como hemos mencionado anteriormente, multitudes de personas seguían a Jesús. Algunos
querían ser sanados, otros querían libertad política de la opresión romana; pero muy pocos
eran concientes de su necesidad espiritual. Como en esos días se ignora la necesidad
principal de ser salvos del dominio de Satanás, del pecado y la muerte.
En Su caminar con los discípulos llegaron al pueblito de Betania, situado a las afueras de
Jerusalén; allí vivían María, Marta, y Lázaro. Hace no mucho Jesús había levantado a Lázaro
de la muerte.
Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos,
Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego
que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y
traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo
devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo
desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos
entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. (Marcos 11:1-6)
Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti,
justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. (Zacarías
9:9)
Las multitudes le dieron la bienvenida a Jesús como el
Libertador prometido de Dios.
Ellos le adoraron viéndolo como al Mesías prometido por
medio de los profetas en el Antiguo Testamento. Dios
mandaría al Rey de los judíos que los libertaría.
Pero, desafortunadamente, la mayoría de las personas no
confiaron en Jesús para que les salvase del poder de Satanás y del
castigo de Dios; sólo querían que Jesús les protegiera de sus enemigos, especialmente
de los Romanos quienes los gobernaban.
Los líderes judíos habían determinado matar a Jesús, aunque tenían miedo de las multitudes.
Por seguro que Jesús era popular por todos los milagros que había hecho.
Dos días después era la pascua, y la fiesta de los panes sin levadura; y buscaban los principales
sacerdotes y los escribas cómo prenderle por engaño y matarle. Y decían: No durante la fiesta
para que no se haga alboroto del pueblo. (Marcos 14:1,2)
Judas era uno de los doce que Jesús había escogido para que fuesen Sus compañeros más
cercanos, pero a Judas no le importaba su propia pecaminosidad ante Dios. El no confió en
Jesús como el Salvador de los pecadores. Seguía a Jesús por sus intereses egoístas.
Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para
entregárselo. (Marcos 14:10)
Para ver algo del carácter de Judas miremos Juan 12:4-6
126
Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué
no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no
porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se
echaba en ella.
Cuando Judas vio que no obtendría ningún beneficio personal por seguir a Jesús, se dispuso
a venderle. Lo sorprendente de esto es que Dios había dicho lo que pasaría y se estaba
cumpliendo.
Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el
calcañar. (Salmos 41:9)
Satanás, lleno de odio hacia Dios, nuevamente hacía de las suyas al guiar a Judas para
quetraicionara a Jesús.
Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para
entregárselo. Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba
oportunidad para entregarle. (Marcos 14:10, 11)
Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había
llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado
a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y cuando
cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas
Iscariote, hijo de Simón, que le entregase. (Juan 13:1,2)
Satanás pensaba que al matar al Libertador, usando a los líderes judíos, detendría el plan de
Dios de libertar a los pecadores. Mateo nos dice que los líderes judíos prometieron pagarle a
Judas treinta piezas de plata.
Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les
dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y
desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
(Mateo 26:14-16).
El dato de las treinta piezas de plata muestra el precio por un esclavo esos días. Más de
quinientos años antes, Dios le había dicho a Su profeta Zacarías que así pasaría con el
Libertador.
Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta
piezas de plata. Y me dijo Jehová: Echalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado!
Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro. (Zacarías 11:12,13)
Jesús sabía sin que nadie le dijera que Judas le iba a traicionar. Pero aún así, Jesús le amó y
se entristeció con la situación.
Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me
aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él;Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y
mi familiar. (Salmos 55:12,13)
Jesús frecuentemente se llamaba “el Hijo del Hombre,” porque aunque era el Hijo de Dios,
127
El también era totalmente hombre. Jesús sabía que El tenía que morir, tal como Dios
lo había dicho a través de los profetas del Antiguo Testamento
Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré
yo? El, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato. A la verdad el
Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del
Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. (Marcos14:19-21)
Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente
indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu
de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las
glorias que vendrían tras ellos. (1 Pedro 1:10,11).
Estaba profetizado que uno le traicionaría y Judas por su rechazo a Jesús fue un buen
candidato para entregarlo. Por sus pecados sería castigado eternamente; su egoísmo, su
participación en el asesinato de un hombre inocente, pero principalmente por haber
rechazado confiar en Jesucristo como su Salvador. Lo que hizo revela enormemente que no
creía.
Jesús partió el pan y después explicó que ese acto simbolizaba Su cuerpo que sería
destrozado por los pecadores.
Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi
cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo:
Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. (Marcos 14:22-24)
Jesús dijo que el vino que El les había servido era un cuadro de Su sangre, la misma que
fluiría de Su cuerpo para pagar por los pecados de los hombres el día de Su muerte.
De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de
Dios. Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. (Marcos 14:25,26)
Es imposible entender el amor tan profundo de Jesús; El nunca había pecado. Sin embargo,
moriría por los pecadores. Los discípulos necesitaban lo que El iba a hacer; también las
personas en el pasado, presente, y futuro, necesitaban Su liberación a través de la Cruz.
En ocasiones oímos de alguien que ha sido arrestado por un crimen que no cometió,
Dios se encargue de ellos; pero ¿Alguna vez ha sido acusado por algo que no hizo? ¿Cómo
se sintió? Pero la pregunta clave es: ¿Alguien se echó la culpa por algo que usted hizo?
¿Alguien ha recibido el castigo que le tocaba a usted? Jesús se entregó como vemos en los
datos de Su arresto.
Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus
discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. Y tomó consigo a
Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a
angustiarse. Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte;
quedaos aquí y velad. Yéndose un poco adelante, se postró en tierra,
y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. Y decía: Abba, Padre,
todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero,
sino lo que tú. (Marcos 14:32-36)
128
Aunque Jesús es Dios también se hizo hombre y en Su humanidad el dolor de las cosas
terribles que enfrentaría fue real (Lucas 22:41-44).
Jesús sabía que para salvarnos tendría que pasar por un sufrimiento que nadie ha
experimentado. Pero veremos en seguida qué fue lo que más le entristeció a Jesús.
Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una
hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero
la carne es débil. Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. Al volver, otra vez los halló
durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué
responderle. Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he
aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; he aquí, se
acerca el que me entrega. Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él
mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los
ancianos. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es;
prendedle, y llevadle con seguridad. Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro,
Maestro. Y le besó. Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron. (Marcos 14:37-46)
Es posible que ni se dieron cuenta pero Judas y quienes fueron a prenderle estaban guiados
por Satanás.
Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote,
cortándole la oreja. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con
espadas y con palos para prenderme? Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no
me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. (Marcos 14:47-49)
Jesús sabía que todo lo que había sido dicho por medio de los profetas en el Antiguo
Testamento sucedería tal como Dios lo anunció.
Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo
con una sábana; y le prendieron; mas él, dejando la sábana, huyó desnudo. (Marcos
14:50-52)
Todos los discípulos huyeron y dejaron a Jesús tal y como lo
predijo. De todos los versículos de la Biblia probablemente estos
son los más tristes. Tenían miedo, estaban desanimados y
confundidos. Pensaban que Jesús era el Salvador que Dios mandó, pero no entendían porque
iba a ser asesinado. No entendieron en ese momento que la libertad que Cristo trae no es
política , ni económica, sino de Satanás, del pecado, y la muerte.
Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los
ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los
pequeñitos. (Zacarías 13:7)
Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al
pastor, y las ovejas serán dispersadas. (Marcos 14:27)
Jesús enfrentó al Sanedrín, la corte suprema de los judíos; aunque no había hecho nada malo.
Ellos no podían encontrar ninguna razón por la cual condenarlo. Tampoco tenían una razón
que justificara tanto odio hacia El; lo que si les caracterizaba era el rechazo a la palabra de
129
Dios y a Su Libertador.
Trajeron, pues, a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los
ancianos y los escribas. Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y
estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego. Y los principales sacerdotes y todo el
concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; pero no lo
hallaban. (Marcos 14:53-55)
El juicio fue falso, los testigos mintieron ante los líderes religiosos; tres de ellos fueron ante
los oficiales Romanos. Todos estos juicios fueron ilegales por la forma y por los testimonios
falsos.
Porque muchos decían falso testimonio contra él, mas sus testimonios no concordaban. Entonces
levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: Nosotros le hemos oído decir: Yo
derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano. Pero ni aun así
concordaban en el testimonio. (Marcos 14:56-59)
Ya estaba profetizado que así pasaría. Eso lo vemos en el Salmo 27:12 y su cumplimiento en
Marcos 14:56,57
David, inspirado por Dios, escribió esta profecía más o menos mil años antes.
Jesús frente al Sanedrín cumplió las palabras exactas que ya estaban escritas.
Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes
nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le
volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y
veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del
cielo. (Marcos 14:60-62)
Jesús se mantuvo callado y no contestaba, dependía totalmente en Su Padre; vino a hacer Su
voluntad.
Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino
encomendaba la causa al que juzga justamente. (1 Pedro 2:23)
Todo lo ocurrido era de acuerdo al plan de Su Padre para que la raza humana fuera liberada
del poder de Satanás, del pecado, y la muerte.
Cuando le preguntaron si era el Cristo (El Libertador prometido), el Hijo de Dios, Jesús
contestó afirmativamente. ¿Recuerda el nombre que Dios le dio a Moisés para que se
presentara delante de las personas en Egipto?
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY
me envió a vosotros. (Exodo 3:14)
Mientras los soldados buscaban a Jesús de Nazaret Jesús les contesta diciendo YO SOY .
Ellos iban a arrestar a un hombre pero se encontraron con Dios. Si Jesús no se entrega nadie
lo agarra; además, dio la orden de que dejaran ir a los discípulos.
130
Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra. (Juan 18:6)
Cuando los judíos se enojaban o estaban muy angustiados, por costumbre, rasgaban sus
vestidos. El sumo sacerdote estaba muy enojado al oírle porque Jesús estaba insinuando que
era igual a Dios.
Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de
testigos? Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser
digno de muerte. Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos,
y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas. (Marcos 14:63-65)
Esto es exactamente lo que los profetas de Dios habían dicho que le sucedería al Salvador.
Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro
de injurias y de esputos. (Isaías 50:6)
Isaías escribió casi setecientos años antes que Jesús sufriría estas cosas. Jesús aguantó esos
sufrimientos con disposición, tal como Isaías lo había predicho.
Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los
escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilatos. (Marcos 15:1)
Los romanos que gobernaban a Israel no permitían que los judíos
mataran a nadie a menos que ellos les dieran permiso. Cesar, el
emperador Romano, había nombrado a Pilatos como el
gobernador de Samaria y Judea. Entonces ante él lo llevaron con
la intención de que diera la orden de muerte.
Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo él, le dijo: Tú lo dices. (Marcos
15:2)
Recuerde, Jesús era un descendiente del Rey David y vino para ser el Rey de los judíos.
Y los principales sacerdotes le acusaban mucho. Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: ¿Nada
respondes? Mira de cuántas cosas te acusan. Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que
Pilato se maravillaba. (Marcos 15:3-5)
El profeta Isaías había dicho que el Salvador callaría cuando El fuera acusado injustamente.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja
delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. (Isaías 53:7)
Era una costumbre que en la Pascua Pilatos, el gobernador, dejaba libre a cualquier preso que
pidiesen. Pilato sabía que Jesús no había hecho nada malo y que los líderes Judíos querían
matarlo porque le tenían envidia por Su popularidad. Pilatos esperaba que pidieran la
libertad de Jesús pero todos gritaron que a Barrabás el asesino.
Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían cometido
homicidio en una revuelta. Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les
131
había hecho. Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos? Porque
conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes. Mas los principales
sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás. Respondiendo Pilato,
les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? Y ellos
volvieron a dar voces: ¡Crucifícale! Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Pero ellos
gritaban aun más: ¡Crucifícale! (Marcos 15:6-14)
La crucifixión era usada por los romanos para los peores criminales; en estos días no hay
nada que se compare. La persona crucificada usualmente no moría inmediatamente; pasaba
horas y a veces días de intensa agonía antes de expirar.
Una por una, las profecías del Antiguo Testamento a cerca del Libertador fueron
cumpliéndose en Jesucristo. Dios dijo por medio de Su profeta Isaías que los judíos odiarían
al Libertador sin razón alguna.
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y
como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. (Isaías 53:3)
Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han
hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no
robé? (Salmos 69:4)
Los registros históricos narran acerca de los azotes; el látigo al final tenía tiras de cuero,
pedazos de metal y hueso puntiagudo que arrancaban la piel del reo. Para que no escape era
amarrado con los brazos extendidos. Azote tras azote lo despedazaban, cortando la carne,
músculo, y los nervios; a menudo la víctima perdía el conocimiento y algunos morían en esos
momentos.
Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de
azotarle, para que fuese crucificado. (Marcos 15:15)
Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su
hermosura más que la de los hijos de los hombres, (Isaías 52:14)
Después de los terribles azotes, los soldados se burlaron de Jesús vistiéndole de púrpura, el
color real. Le coronaron con espinas no pequeñas así que sangraba en todo Su cuerpo. En
Génesis 3:17,18 después de la caída de Adán y Eva, Dios maldijo la tierra y le salieron
espinas.
Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la
compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron
luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le
escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias.
(Marcos 15:16-19)
Jesús sufrió y murió para librarnos de la maldición del pecado. Dios permitió que pusieran
esa corona en Su cabeza como símbolo de cargar con los pecados del mundo.
Sentimos una gran tristeza y hasta enojo cuando vemos sufrir a un inocente. ¿Pero qué de
Jesús? Aguantó abuso verbal, psicológico, físico, sin maldecir; al contrario pidió a Su Padre
que les perdonara.
132
Lección 20
Jesús completó la Salvación
De todos los eventos en la historia, el que vamos a estudiar ahora es el más importante.
Ninguna otra cosa ha afectado o afectará las vidas de los hombres y de las mujeres como este
evento.
Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus
propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. Y obligaron a uno que pasaba,
Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le
llevase la cruz. Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es:
Lugar de la Calavera. (Marcos 15:20-22)
El Gólgota se encontraba afuera de los muros de Jerusalén. (Hebreos
13:11-13)
Le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó. Cuando le hubieron crucificado,
repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada
uno. (Marcos 15:23,24)
Esta bebida era preparada por las mujeres de Jerusalén como un acto de misericordia para
ayudar a aliviar el dolor de aquellos que eran crucificados.
Lo crucificaron clavando sus pies y manos a la cruz de madera; luego paraban la cruz.
¿Recuerda lo que Jesús dijo a Nicodemo?
Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea
levantado. (Juan 3:14)
Casi mil años antes, Dios había guiado al Rey David a que escribiera que las manos y los
pies del Libertador serían horadados. Lo sorprendente es que este tipo de castigo no se
practicaba en el tiempo de David. Otro dato es que las vestiduras del Libertador serían el
premio de un juego de dados.
Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y
mis pies. Contar puedo todos mis huesos ;Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron
entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. (Salmos 22:16-18)
Usualmente se ponía un rótulo encima de la cruz anunciando el crimen por el cual había sido
condenado. Pero Jesús no había cometido ningún crimen. Pilato no pudo hallar nada por lo
cual condenarlo.
Era la hora tercera cuando le crucificaron. Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS
JUDÍOS. (Marcos 15:25,26)
Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. . .
Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo, les dijo:
Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole
interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que
le acusáis. Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este
133
hombre. (Lucas 23:4,13-15)
Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale!
¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él.
(Juan 19:6)
Jesús estaba muriendo por los pecados de cada uno de nosotros. Usted
y yo somos los que merecíamos estar en esa cruz, pero El tomó nuestro
castigo. Pagó enteramente por nuestros pecados; la pena de muerte fue
por usted y por mí.
Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda. Y se
cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos. (Marcos 15:27,28)
Dios dijo que el Libertador moriría junto a impíos. Mire estos versículos:
Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto
derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado
de muchos, y orado por los transgresores. (Isaías 53:12).
Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! tú que derribas el templo
de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.
De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los
escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora
de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le
injuriaban. (Marcos 15:29-32)
Aunque le hayan crucificado, El planeó resucitar tres días después. Los judíos no entendían
que Jesús se refería a Su cuerpo; pensaron que estaba hablando sobre el templo de Jerusalén.
Muchos años antes el rey David escribió que los enemigos del Libertador se burlarían y se
reirían de Sus sufrimientos. Dios sabía exactamente lo que Su Hijo experimentaría antes de
enviarlo a este mundo.
Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los
que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: Se encomendó a Jehová;
líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía. (Salmos 22:6-8)
Los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Respondió
Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En
cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba
del templo de su cuerpo. (Juan 2:18-21)
Quiero decir lo siguiente: Dios nunca nos podría perdonar y aceptar por causa de nuestros
pecados amenos que el castigo por nuestros pecados fuera completamente pagado.
¿Cual es el castigo por el pecado? La Muerte. (Génesis 2:15-18; Romanos 6:23ª)
Esto quiere decir no sólo la muerte física, pero también la separación de Dios en el infierno.
Por eso, la única forma que Jesús nos podía liberar era que El tomara nuestro castigo: la
muerte. Aquí resalta un dato clave: Jesús no tenía ningún pecado por el cual morir; El era
perfecto. El día que Juan lo bautizó Dios el Padre dijo, desde el cielo, que en Jesús se
134
complacía. (Mateo 3:17)
Desde que el hombre pecó, Dios dijo que el cordero u otro animal que se ofreciera por los
pecados tendrían que ser perfectos, sin enfermedad o golpe. (Exodo 12:5, 2 Corintios. 5:21).
¿Recuerda el carnero que tomó el lugar de Isaac? Era así porque Jesús para ofrecerse a Dios
era sin mancha, solo así pudo salvarnos.
Como el carnero por Isaac, así Jesús vino para tomar nuestro lugar ante Dios y morir por
nosotros. Todo lo que sufrió: fue traicionado por Su propio discípulo, arrestado y acusado
falsamente, enjuiciado sin causa—rechazado por las mismas personas que un día gritaban
¡Hosana al Rey! Fue golpeado, azotado, y crucificado sin misericordia.
Así que en la cruz, cansado, sangrando, en agonía, pero todavía vendría lo más doloroso.
Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
(Marcos 15:33)
¿Por qué se oscureció por tres horas? ¿Era porque el Padre lo dejó completamente sólo?
Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama
sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado? (Marcos 15:34)
¿Por qué le abandonó si Jesús siempre obedeció al Padre? Porque Dios en Jesús cargó los
pecados de todos nosotros. ¿Cuál es la paga del pecado? La muerte, que quiere decir
separación. Jesús al pagar por nuestros pecados estuvo separado de Dios en la cruz.
Porque la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23a)
Jesús sufrió el castigo completo por nuestros pecados para que Dios pudiera perdonarnos y
aceptarnos libremente como Sus hijos (todo por gracia). Aquellos que confían y dependen
en la obra de Jesús tienen paz para con Dios. (Romanos 5:1)
Dios le dijo a Adán:
De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no
comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Génesis 2:16,17)
Por su pecado Adán fue echado del Jardín, desde entonces quedó separado de Dios. Es por
eso que Jesús experimentó personalmente el abandono de Dios. Cristo no solamente murió
por nuestros pecados sino que fue hecho pecado por nosotros.
Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías. Y corrió uno, y
empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad,
veamos si viene Elías a bajarle. (Marcos 15:34-36)
Las personas cerca de la cruz no entendieron lo que Jesús había dicho. El murió y dio Su
vida para liberarnos de Satanás, del pecado, y la muerte.
135
Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. (Marcos 15:37)
Aunque Marcos nos dice que Jesús entregó Su espíritu dando una gran voz; Juan sí escribe lo
que dijo:
Juan 19:30- “...Consumado es...”
¿Qué quiso decir? La obra que El había venido a hacer estaba completamente consumada.
Jesús vino al mundo para liberar a los pecadores de Satanás, del pecado y la muerte.
Terminó su misión al tomar sobre Sí Mismo nuestros pecados derramando Su sangre hasta
morir.
Lo que Jesús hizo es la única obra que Dios aceptará como pago por nuestros pecados.
Recordemos que en el huerto del Edén, Dios prometió mandar y lo hizo, cumplió Su
promesa. El pecado de Adán nos separó de la gloria de Dios a todos los hombres; pero la
muerte de Jesucristo en la cruz nos regresa a estar en paz con Dios junto a todos los que
creen en Jesús.
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la
muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Pues antes de la ley, había pecado en
el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde
Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es
figura del que había de venir. Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la
transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia
y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. Y con el don no sucede como en el caso
de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para
condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. Pues si por la
transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo,
los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la
transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia
de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de
un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los
muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas
cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para
muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor
nuestro. (Romanos 5:12-21)
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. (Marcos 15:38)
¿Recuerda la cortina gruesa o velo que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo en el
Tabernáculo? Lo mismo hicieron cuando se construyó el Templo. Ese velo Dios lo puso para
recordarles que su pecado los separaba de Su presencia. Detrás de esta cortina estaba la gloria
de Dios y el Sumo Sacerdote entraba una vez al año con sangre por sus pecados y por los del
pueblo. ¿Quién rasgó el velo de arriba hacia abajo? ¡Dios mismo! para mostrar que aceptó
completamente el pago de Jesús por los pecadores.
Todos los que están de acuerdo con Dios y confían de todo corazón en la obra de Jesús, son
aceptados completamente por El y nunca irán al infierno. (Juan 3:16)
Mientras Jesús era sepultado, la profecía se estaba cumpliendo; José de Arimatea era un
136
hombre rico y permitió que lo enterraran en una tumba nueva que le pertenecía.
Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo:
Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios. También había algunas mujeres mirando de lejos,
entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y
Salomé, quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían
subido con él a Jerusalén. Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera
del día de reposo, José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino
de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que
ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto. E informado
por el centurión, dio el cuerpo a José, el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la
sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la
entrada del sepulcro. (Marcos 15:39-46)
Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo
maldad, ni hubo engaño en su boca. (Isaías 53:9)
Al comienzo de este estudio vimos que la Biblia es una historia verídica y que Jesucristo es
la figura central. Esta es la historia verídica del Dios Omnipotente que vino al mundo para
ser nuestro Salvador. Jesús murió y estuvo sepultado por tres días; en la mañana del domingo
unas mujeres que estuvieron con El regresaron al sepulcro.
El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias
aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. (Lucas 24:1)
Los judíos tenían la costumbre de poner especias aromáticas en
los cuerpos de los muertos antes que fuesen sepultados; pero Jesús
fue sepultado rápidamente. Los judíos estaban en la celebración de
la Pascua por eso no tuvieron tiempo de preparar el cuerpo.
Tuvieron que esperar hasta el domingo para ungir Su cuerpo con
especias. Llegaron bien temprano esperando ver el cuerpo en la
tumba, pero se llevaron una gran sorpresa: “Hallaron removida la
piedra del sepulcro.” (Lucas 24:2)
Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y
la otra María, a ver el sepulcro. Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor,
descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como
un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas temblaron y se
quedaron como muertos. (Mateo 28:1-4)
Es importante recalcar que en Jerusalén hay tumbas del tiempo de Jesús. Algunas son cuevas
en las rocas y la puerta es una gran roca tal cual nos relata la escritura.
Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se
pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes. (Lucas 24:3,4)
¡El cuerpo de Jesús no estaba en la tumba! ¡Y, para aumentar su sorpresa, fueron
bienvenidas por dos ángeles!
Y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los
muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando
137
aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de
hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. (Lucas 24:5-7)
¡Jesús había resucitado de los muertos tal como lo anunció! Jesús es Dios y vino a la tierra en
forma de siervo ara liberarnos de Satanás, del pecado y la muerte. Sabía muy bien que antes
de regresar al cielo tendría que dar Su vida por nuestra liberación y que resucitaría.
Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. (Salmos 16:10)
Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas
estas cosas a los once, y a todos los demás. Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de
Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. Mas a ellos les
parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. Pero levantándose Pedro, corrió al
sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que
había sucedido. (Lucas 24:8-12)
Ahora estamos seguros que Jesús es el Hijo de Dios y el Libertador prometido porque Dios lo
levantó de los muertos.
Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad,
por la resurrección de entre los muertos, y por quien recibimos la gracia y
el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de
su nombre. (Romanos 1:3,4)
Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón
que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. (Romanos 10:9)
Los líderes judíos crucificaron a Jesús porque proclamó ser el Hijo de Dios y el Libertador.
Pero Dios le resucitó para que todos supieran que El era el que proclamaba ser. Dios
claramente ratificó que estaba muy satisfecho con la paga que Jesús hizo por nuestros
pecados.
La manera de saber eso es por el velo que Dios rasgó en el Templo. El acceso está
disponible para quien cree que Jesús es su Salvador. El dijo: “Consumado es” En seguida
Dios rompió el velo de arriba hacia abajo. Pero hay algo más que nos asegura que Dios
estaba completamente satisfecho con el pago y es Su resurrección.
Si un hombre es encarcelado por orden judicial, tendrá que permanecer encerrado hasta
cumplir la condena. Si se escapa, la policía lo recapturará y regresará a la cárcel. Pero al
cumplir el tiempo será liberado porque ha pagado por su crimen.
Sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el
que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras
transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. (Romanos 4:24,25)
Dios mostró que no hay nada más que pagar. Si el Juez no hubiera estado satisfecho no
hubiera levantado a Jesús de los muertos. Entonces para ser salvos, solamente tenemos que
confiar en Su obra: murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. Estas
son las Buenas Nuevas que la Biblia llama El Evangelio. En él también vosotros, habiendo
oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis
138
sellados con el Espíritu Santo de la promesa. ( Efesios 1:13)
La manera de estudiar la Biblia
En Lucas 24:13-24 tenemos una historia que nos enseña lo que hemos hecho en estas
lecciones. A lo largo de todo el Antiguo Testamento hemos visto a Jesús.
Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han
dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y
comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las
Escrituras lo que de él decían. (Lucas 24:25-27)
Es la mejor presentación del Antiguo Testamento con la interpretación correcta y aún así no
se dieron cuenta que era Jesús el que les estaba hablando.
Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a
quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró,
pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo
bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se
desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,
mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? (Lucas 24:28-32)
¡Muchas veces habían visto a Jesús, pero al partir el pan se dieron cuenta que era El! Esto es
significativo porque la Cruz es la clave para entender toda la escritura.
Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían
reconocido al partir el pan. Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio
de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían
espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos
pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu
no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los
pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí
algo de comer?Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió
delante de ellos. Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que
era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y
en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les
dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al
tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas
las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo
enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,
hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus
manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al
cielo. (Lucas 24:35-44)
Este mandato no fue sólo para Sus discípulos originales sino para que creen en El y su obra
de salvación. Dios quiere que todos sepan que pueden ser liberados de Satanás, del pecado, y
la muerte. Dios no quiere que la gente perezca.
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)
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Este es el mensaje de Dios para todo el mundo; pero no todos tienen la oportunidad de
escucharlo:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
Otros versículos que debemos leer: Marcos 16:15; Mateo 28:19,20; Hechos 1:8;
2 Corintios 5:18-20
Después de darles la Gran Comisión a Sus discípulos les dejó y regresó a Su Padre en el
cielo.
Jesús va a regresar
Jesús va a regresar a la tierra pero esta vez será diferente. El es ahora el Salvador para todos
aquellos que creen, pero en ese día será el Juez.
Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube
que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre
tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con
vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué
estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al
cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. (Hechos 1:9-11)
Dios ahora manda a todos que se arrepientan, eso quiere decir que acepten que merecen
castigo pos sus pecados y que Jesús es el Salvador.
Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los
hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al
mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de
los muertos. (Hechos 17:30,31)
Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el
Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la
diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. (Marcos 14:61,62)
Jesús declaró que vendría otra vez solamente que para condenar a los pecadores y lanzarlos
al lago de fuego: Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de
fuego. (Apocalipsis 20:15)
El mensaje de Dios para nosotros es muy claro; la solución para estar en paz con El ya ha
sido dada en Cristo. Los discípulos confiaron en El, excepto Judas. Los relatos históricos nos
dicen que todos ellos murieron como mártires por haber puesto su fe en Cristo. Algunos de
ellos fueron torturados, crucificados, uno murió en la cárcel.
¿Estos hombres hubieran dado sus vidas por una mentira? ¡No! Murieron por haber visto la
verdad. La pregunta más importante ahora es: ¿Cree usted que Jesús es su Salvador?
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LAS PROFECIAS CUMPLIDAS
Isaías 9:7
Descendiente de David
Mateo 1:1,6,17
Isaías 7:14
Nacido de una virgen
Mateo 1:18
Miqueas 5:2
Nacido en Belén
Mateo 2:1
Oseas 11:1
Huir a Egipto
Mateo 2:14
Isaías 11:2
Algunas de sus
características
Lucas 2:52
Isaías 53:4,5
Sufrir por otros
Mateo 8:17
Salmos 41:9
Traicionado por un amigo
Marcos 14:10,11
Zacarías 11:12,13
Vendido por 30 piezas de plata
Mateo 26:14-16
Salmos 27:12
Acusado por testigos falsos
Marcos 14:56,57
Isaías 50:6
Azotado y escupido
Marcos 14:65
Isaías 53:7
Calló cuando fue acusado
Marcos 15:3-5
Isaías 53:3
Rechazado por los Judíos
Marcos 15:9-14
Salmos 69:4
Odiado sin causa
Lucas 23:4/Jn. 19:6
Salmos 22:16
Sus manos y pies horadados
Marcos 15:24
Salmos 22:18
Marcos 15:24
Isaías 53:12
Hecharon suerte por sus
vestidos
Morir con los malos
Salmos 22:6-8
Escarnecido e insultado
Marcos 15:29-32
Isaías 53:9
Sepultado con los ricos
Marcos 15:43-46
Salmos 16:10
Resucitó
Lucas 24:6
Salmos 68:18
Regresó al cielo
Hechos 1:9
141
Marcos 15:27
INTRODUCCION
Las lecciones Creación a Cristo son La Fase 1 de un currículo que apunta al crecimiento
espiritual del creyente. Usted puede solicitar todos los materiales a: Ministerios Cadena
de Gracia.
Los cuadros agregados a cada lección son usados con permiso de la Misión Nuevas
Tribus que tiene el derecho sobre ellos.
A continuación anoto la lista de lecciones disponibles para que las use sea en Estudios de
Hogar, en la Iglesia Local o en Centros de Capacitación Bíblica. Este material puede ser
clasificado como Discipulado.
PROGRESANDO HACIA LA MADUREZ
Fase 1 Relación con Dios (Apocalipsis 4:11; 1 Corintios 1:9) El llamado de
Dios es primero a El Mismo. Creación a Cristo. (Fundamentos para la
salvación).
Fase 2 La Posición con Cristo (1 Corintios 1:30ª) Una nueva creación
(2 Corintios 5:17) Creación a Cristo Para Creyentes en Crecimiento y El
Nuevo Nacimiento Explicado. (Fundamentos para la santificación).
Fase 3 Dependiendo en el Espíritu Santo (2 Corintios 3:17-18) Es el
Espíritu de verdad de Juan 16:13-14. Introducción a la Iglesia (La Iglesia es
columna y baluarte de la verdad—1 Timoteo 3:15) Hechos Para Creyentes
en Crecimiento.
Fase 4 Identificación con Cristo / la co-crucifixión con Cristo (Romanos 6:6
Gálatas 2:20. Romanos Para Creyentes en Crecimiento. Principios del
Crecimiento Espiritual. La Obra Maestra de Dios: la Cruz de Cristo.
Fase 5 Santificación Práctica / Conformados a la Imagen de Cristo
(Romanos 8:29-29) Romanos a Apocalipsis Para Creyentes en Crecimiento
y Mirando a Cristo.
Estos materiales usted puede bajarlos de la página www.wilsoncampoverde.com
142
INDICE
LECCION
TEMA
PAGINA
1
2
3
4
5
6
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8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
Tabla
Introduciendo la Biblia
La Creación
La caída de Adán y Eva
1
6
10
15
21
27
34
44
53
58
67
73
82
90
96
102
108
115
124
132
140
La promesa del Libertador
Caín y Abel
Noé y el Diluvio
Abram, Sarai, Lot
Abraham, Isaac y Jacob
Moisés el Libertador
La salida de Egipto
Los Diez Mandamientos
El Tabernáculo
Entrada a Canaán
Juan el Bautista y Jesús
Ministerio de Jesús
El Nuevo Nacimiento
Jesús el único Mediador
Jesús la resurrección
El Cordero de Dios
Consumado es
Las profecías
143
144
145
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