TOLEDO
Justificación.
La razón que ha propiciado que me decantara por realizar este trabajo ha sido, fundamentalmente, la
posibilidad que he tenido de conocer la ciudad y haber estado allí en varias ocasiones. Me gustó mucho lo
acogedora que resultaba, lo concentrado que estaba todo e incluso podías imaginarte como era la vida en
siglos anteriores. Si a esto se le une la gran riqueza artística que posee y toda su variedad estilística no hace
sino incrementar las ansias de conocerla más a fondo.
Introducción. Resumen histórico y desarrollo urbano de la ciudad.
Al llegar a Toledo, el visitante contempla una ciudad elevada sobre un monte y cerrada por el Tajo, donde
sobresalen los edificios del Alcázar y de la catedral, conformando un conjunto monumental que la UNESCO
valoró en 1987 como Patrimonio de la Humanidad.
La ciudad−museo de Toledo fue uno de los centros más importantes e influyentes del mundo, denominado
"Toledo de las tres culturas", por el periodo de convivencia entre judíos, cristianos y musulmanes que arranca
en el siglo VIII, pasando en el 1085 a manos de los cristianos.
Toledo despuntó como capital de la monarquía visigoda y fue sede de célebres concilios(el de Recaredo y el
de Recesvinto como más importantes); fruto también de esta mezcla cultural, el mudéjar se convirtió y, aún
hoy día, sigue siendo uno de los estilos más característicos de la ciudad. Posteriormente fue uno de los focos
más activos del Renacimiento español, destacando, como más representativa, la figura de El Greco, cuyo
nombre está directamente relacionado con la ciudad.
La ciudad imperial comienza a perder protagonismo político desde que Felipe II, en 1561, decidió trasladar la
capital del reino a Madrid. Mucho tardará la ciudad en recuperarse de este duro golpe y no será hasta el siglo
XIX cuando vuelva a adquirir protagonismo en algunos eventos históricos, como durante la Guerra de la
Independencia, en la que el Alcázar fue incendiado por las tropas francesas, y la Guerra Civil, cuando el
mismo escenario del Alcázar fue protagonista de un célebre asedio (1936).
Andrea Navaggiero, que vivió en Toledo como embajador de Venecia, nos dejó una gráfica descripción de la
ciudad hacia 1525: "La ciudad, el trazado de sus calles, estrechas y tortuosas, era, sin duda, medieval, y el
caserío, abigarrado, con profusión de cobertizos y miradores que apenas dejaban pasar la luz".
Para él sólo había en la ciudad algunos edificios dignos de mención: la Catedral, el Palacio Arzobispal, el
Hospital de la Santa Cruz y algunas casas de la nobleza.
Gregorio de Tovar, por el contrario, dejó un crudo testimonio de "aquella mala y endiablada ciudad": "Estuve
tres días y no más, porque lo que más me pareció en extremo bien la iglesia, me pareció en el mismo mal el
lugar, que a mi juicio es el peor del mundo, por sus cuestas, su estrecheza de calles, su oscuridad, su suciedad,
su plaza tan pequeña, su falta de agua, sus mosquitos, su mal trato de la gente y otras cien mil cosas tales
como estas porque soy cierto por ninguna cosa oy en la tierra me obligara a vivir en él".
En las décadas siguientes Toledo trataría de convertirse en una ciudad moderna, renacentista, adquirir una
imagen adecuada al papel de civitas regia que sus panegiristas y habitantes.
No obstante la ciudad misma sigue siendo su mayor patrimonio y muchos autores piensan que Toledo resume
por sí sola la historia de España entera.
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Itinerarios.
En la ciudad de Toledo, a pesar de su reducida extensión, podemos llevar a cabo varios itinerarios y
seleccionar el que más nos guste o convenga.
1− La Judería toledana: "La Jerusalén española"
Se desconoce como llegaron los primeros hebreos a Toledo, pero si representaban una comunidad importante
durante el dominio visigodo. De esta forma debido a la tolerancia religiosa, se desarrolló una próspera aljama
judía que adquirió, entre los siglos XII y XIV, un gran prestigio a todos los niveles. Con la persecución y
definitiva expulsión de los judíos hacia 1492 también desapareció la antigua judería toledana, si bien el
conjunto de testimonios que ha subsistido constituye hoy uno de los más importantes de Europa.
Las dos juderías que existieron, la Alcaná y la Madinat al−Yahud, se configuraron hacia el siglo IX:
− La Alcaná, se situaba en lo que hoy es el claustro de la Catedral y en las calles aledañas. Era un barrio de
ricos comerciantes que resultó prácticamente destruido en 1391, a raíz de una general persecución por parte de
cristianos y musulmanes.
− La Madinat al−Yahud o Barrio Mayor, estaba aislado de la ciudad por una muralla interior. Su principal
arteria era la calle del Angel, donde se conserva el Postigo de la judería, un arco de herradura abierto en la
muralla que protegía el barrio.
De las sinagogas que tuvo, solo han subsistido dos. La Sinagoga de Sta. María la Blanca que, al parecer fue
la Sinagoga Mayor, se erigió a finales del siglo XII, en estilo mudéjar con influencias del arte almohade. Su
planta es irregular y tiene cinco naves separadas por arcos de herradura sobre capiteles octogonales. Más tarde
fue convertida en iglesia bajo la advocación de Santa María y posteriormente se le añadieron tres capillas en la
cabecera y, en el siglo XVIII, aún sirvió como cuartel y almacén.
Muy próxima, la Sinagoga del Tránsito, también se le conoce por el nombre de su fundador, Samuel Leví.
Se erigió en 1356. En su interior muestra una gran belleza decorativa: muros adornados con ricas yeserías y
un magnífico alfarje de factura mudéjar. Como sede del Museo Sefardí, ofrece una completa visión de la
historia del pueblo judío en España.
· En pleno barrio de la judería destaca la contemplación de un monasterio que fundaron los Reyes Católicos
para conmemorar su victoria en la batalla de Toro(1 de Marzo de 1476), el monasterio de San Juan de los
Reyes. Constituye una obra maestra del gótico flamígero, aunque no exenta de influencias mudéjares, como
todo lo toledano. Su artífice fue Juan Guas, colaborando los hermanos Enrique y Antón Egas.
Desde el exterior, el cuerpo central de la iglesia se asemeja a un túmulo y los pináculos, a los cirios de un
velatorio. En el interior destaca la espléndida cúpula y una fastuosa decoración.
2− Templos toledanos
Sin duda, uno de los aspectos que más sorprende al visitante es su gran número de iglesias y conventos. No
hay que olvidar que Toledo fue escenario de los más importantes concilios de la iglesia y que tras la
reconquista cristiana se convirtió en sede primada del catolicismo español.
De fecha anterior a la reconquista cristiana destaca la antigua Mezquita del Cristo de la Luz(999). Es la
muestra más importante del arte islámico en Toledo. De planta casi cuadrada, se estructura a partir de cuatro
columnas con capiteles visigodos que conforman un recinto de tres naves cruzadas por otras tres, cubierto
cada espacio(nueve en total) por una bóveda siguiendo modelos de la maqsura de la Mezquita de Córdoba.
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Otro templo musulmán es la Mezquita de Tornerías, similar a la del Cristo de la Luz y que data del siglo XI.
La iglesia de El Salvador sirvió anteriormente como mezquita y destaca una interesante pilastra visigoda con
tallas antropomórficas.
La Capilla de Belén, pequeño oratorio del siglo XI, presenta forma ochavada en su interior.
Bajo la dominación musulmana se permitió a los mozárabes tener abiertas sus iglesias para seguir practicando
la vieja liturgia visigótica. Se pudieron conservar sus parroquias, siendo en total seis las parroquias mozárabes
que subsistieron tras la reconquista; tal es el caso de las iglesias de Santa Eulalia, San Sebastián, San Lucas,
de Santa Justa y Santa Rufina.
El mudéjar es un producto típicamente, y muy representativo de Toledo, fruto de la pervivencia de la cultura
musulmana bajo dominio musulmán. Destacan el Convento de Santa Isabel la Real, la Iglesia de San
Bartolomé(con gran variedad de arcos en sus ábsides), la Iglesia de Santo Tomé(cuya torre es modelo en su
género), y sobre todo la Iglesia de Santiago del Arrabal, de tres naves con tres ábsides semicirculares,
decorados al exterior con gran variedad de arquillos ciegos. En su interior destacan los artesonados de madera
y un púlpito de yesería mudéjar.
Otra obra reseñable es la Ermita del Cristo de la Vega, conocida popularmente por la imagen del Cristo de la
Vega, cuyo brazo desclavado ha dado origen a muchas leyendas, entre ellas "A buen juez, mejor testigo", de
José Zorrilla.
3− Otros edificios arquitectónicos
En contraste con el gran número de templos de traza mudéjar, son pocas las iglesias en Toledo que pertenecen
plenamente a otro estilo arquitectónico.
De estilo gótico son la Catedral y el monasterio de San Juan de los Reyes.
Renacentista es el convento de Santo Domingo el Antiguo, según trazas de Juan Herrera, y una portada
labrada por Alonso de Covarrubias en el convento de San Clemente.
Barroca es la Iglesia de San Ildefonso o de San Juan bautista, el convento de San Pedro Mártir, la iglesia del
convento de las Agustinas Descalzas, que guarda una monumental pintura sobre la virgen de F. Rizzi, o el
convento de Santo Domingo el Real, fundado en el siglo XIII, pero reedificada su iglesia en el siglo XVIII.
4− Las obras pictóricas de "El Greco"
Otro posible itinerario es aquel en el que podemos contemplar las obras de El Greco, repartidas entre la
"Casa− Museo" que lleva su nombre y numerosos edificios de la ciudad.
Desde 1541, en que El Greco nace en la isla de Creta, hasta 1577 en que se documenta por primera vez en
Toledo, transcurren treinta y seis años que tuvieron que ser decisivos en su formación artística. Se puede
afirmar que la mitad de su vida transcurrió en Toledo; con razón un poeta amigo suyo llegó a escribir un
famoso soneto a su memoria:
Creta le dio la vida y los pinceles,
Toledo, mejor patria, donde empieza
a lograr, con la muerte, eternidades.
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El Greco llegó a España poco después de Lepanto, último hecho de armas del poder político de la Casa de
Austria, cuando aún Toledo era una ciudad que vivía a la sombra de su iglesia y blasonaba su condición de
Ciudad Imperial. No era ya esta ciudad capital política de la monarquía. En 1561, Felipe II había fijado la
corte en Madrid, destacándose dos focos preponderantes: Sevilla, rica e internacional por sus relaciones
mercantiles, y Toledo, señoril por sus tradiciones, dominada por su clero, enorgullecida por su imperialidad, y
archivo sagrado de vida y de monumentos nacionales.
La vida de El Greco en Toledo comienza y termina en el monasterio cisterciense de Santo Domingo el
Antiguo, donde, de modo efímero fue enterrado. Al poco tiempo de fijar su residencia en Toledo, El Greco se
casó con Jerónima de las Cuevas, con quien tuvo un hijo. Se sabe que su casa se ubicaría cerca de donde hoy
se alza la "Casa − Museo de El Greco":
Este edificio fue erigido a principios del siglo XX por el marqués de la Vega−Inclán, aprovechando anteriores
construcciones y recreándolo con muebles y enseres auténticos del siglo XVI, con la intención de reunir en un
solo espacio la obra dispersa del artista. Inaugurado en 1912, en la actualidad reúne una importante colección
que corresponde esencialmente a los últimos años de su vida, de 1600 a 1614, entre cuyas obras se incluyen la
"Vista y Plano de Toledo" y un "Apostolado".
Más obras de El Greco en Toledo se pueden admirar en el Museo de Santa Cruz que guarda, entre otras, una
de sus últimas y más impresionantes obras, "La Asunción de la Virgen"; en el Museo del Hospital Tavera se
haya la Sagrada Familia y la estatuilla de El Salvador; en la Capilla de San José, oratorio particular, para el
que pintó tres retablos, aunque sólo se conservan in situ un San José y la Coronación de la Virgen; en el
Convento de Santo Domingo el Antiguo se conservan
los Santos Juanes y la Resurrección de Cristo; en la catedral, aparte de El Expolio, destaca otro Apostolado y
en la Iglesia de Santo Tomé podemos contemplar El Entierro del Conde de Orgaz, una de sus obras más
celebradas.
5− Itinerario de los tres edificios más emblemáticos
En este breve recorrido por tres de los más emblemáticos edificios de la Ciudad Imperial, el Hospital de la
Santa Cruz, el Hospital Tavera y el Alcázar, hay que tener en cuenta cual es la situación artística de la
Península:
En 1492, el gótico comienza a ser suplantado en detrimento de un nuevo estilo que procede de Italia y del que
no se conocen sus principios teóricos no prácticos a la perfección. Sin embargo, hay artistas que viajan a
Italia, interviniendo en la dinámica del Renacimiento italiano, como Pedro Berruguete, Machuca,... En
cambio, otros artistas asimilan el nuevo estilo mediante grabados y manuales, este es el caso de Gil de
Hontañón, Vasco de la Zarza,... Esto da lugar a que los edificios se vistan "del romano", es decir,
manteniendo la estructura original, los edificios de la época, introducen un revestimiento ornamental que
transforma el aspecto externo de la obra: es lo que se conoce con el nombre de "plateresco", término acuñado
por Ortiz de Zúñiga por la similitud existente entre la decoración de estos edificios y la labor de orfebrería
llevada a cabo en esta época.
Por tanto, la cultura artística española del Renacimiento no se puede someter a un único parámetro, pues su
complejidad, en ocasiones, supera la barrera de lo racional. Esto se explica por la fuerte tensión dicotómica
entre lo "moderno"(contexturas góticas) y lo "antiguo"(las formas renacentistas).
· Museo de Santa Cruz (1505−1515)
Construido por iniciativa del cardenal don Pedro González de Mendoza, el Hospital se fundó para acoger
niños expósito, y a tal efecto sirvió hasta 1846.
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Se incluye dentro de las actuaciones impulsadas en el marco de la política sanitaria de los Reyes Católicos y
está influido conceptualmente, al igual que el Hospital de Santiago de Compostela y el Real de Granada, por
los modelos renacentistas de Portinari, Pontelli y Filarete.
El edificio que se realizó consta de planta de cruz griega y dos pisos. Entre los brazos de la cruz debían abrirse
un total de cuatro patios, pero solo se terminaron tres, uno de ellos de muy reducidas dimensiones respecto al
conjunto.
La portada. Covarrubias concibió la portada de la fachada principal como un gran retablo. A las arquivoltas
se han dispuesto esculturas según la disposición gótica tradicional y las columnas que enmarcan a las
arquivoltas se adaptan a estas con la "flexibilidad de las guirnaldas", denotando la utilización de un elemento
mal copiado de lo italiano. Destaca la hipertrofia decorativa y el desconocimiento de los principios de
composición renacentista, es decir, la forma y la proporción en que deben ser proyectados los elementos.
El interior. Al igual que en la portada, la concesión al detalle sigue presente. La estructura se limita a dos
crujías que forman una cruz, inscritas en un rectángulo. Las crujías se cubren con magníficos "artesonados de
madera"(de casetones en la planta, y de par y nudillo en el piso superior), y el crucero que culmina con un
cimborrio de nervadura califal. Al final del brazo norte, la capilla se cubre con una bella bóveda de
crucería.
Los fondos del museo. Se dividen en dos secciones: de "Bella Artes" y "Arqueológicas". Los fondos de
Bellas Artes se distribuyen en la primer y segunda planta del edificio, y los de arqueología en el Claustro
Noble y en un piso subterráneo. El museo se completa con una representativa muestra de la artesanía popular
toledana. En la sección de Bellas Artes son muchas las piezas a destacar: "muebles" y "armas" del XVI,
"armaduras" diversas, los "bustos" de Carlos V en plata repujada y en mármol(ambos del siglo XVI), una rica
colección de "tapices"(entre los que sobresale el de Astrolabio), el "estandarte" que enarboló la nave almirante
en la batalla de Lepanto, la "imagen de Cristo", que según la tradición se halló en la Mezquita del Cristo d la
Luz, "crucifijos" de marfil,... y muy especialmente la colección de pintura, con obras de Ribera, Carducho,
Morales, Jordán, Coello, Goya, una buena representación de pintores toledanos de los siglos XVI y XVII y,
por supuesto, El Greco, si bien algunos son atribuidos o copias. El cuadro que presenta mayor admiración es
la "Asunción de la Virgen", realizada en 1613.
· El Claustro Noble. Merece una mención especial. Magnífica obra de Alonso de Covarrubias, es de forma
casi cuadrada, de dos pisos, con arcos de medio punto en el inferior y escarzanos en el superior. También son
muy admirables los artesonados y, sobre todo, la escalera que comunica ambos pisos, con magnífica labor
escultórica. Es en esta área del edificio donde se exhiben los fondos arqueológicos del museo, con piezas que
abarcan desde la prehistoria hasta la época de dominio musulmán.
· El Alcázar
El nuevo Alcázar, situado en la cima de la ciudad, de aspecto imponente y casi militar, es el emblema de la
ciudad como civitas regia.
A pesar del interés del emperador por realizar la reforma en 1536, no será hasta fines de 1542 cuando sus
obras den comienzo. De las obras se ocuparían Alonso de Covarrubias y Luis de Vega.
Al iniciarse las obras, el Alcázar estaba formado por un conglomerado de construcciones carentes de unidad,
que habían surgido en diferentes momentos y con muy variada finalidad: la situación estratégica ya fue
valorada por los romanos, que establecieron el pretorio. Más tarde, bajo dominio musulmán, se levantó una
importante fortificación o Al−Qasr(Alcázar) para residencia real y refugio de la guarnición. El Alcázar fue
entonces escenario de las luchas internas que enfrentaron a las autoridades con la población rebelde de
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Toledo. De este periodo se conocen diversas destrucciones y reedificaciones del Alcázar árabe, del que solo
se conserva el arco de una puerta en los bajos del torreón suroeste correspondiente a la época de Al−Hakem
II(970).
Alfonso VI mandó reconstruir el edificio para preparar una sólida defensa de Toledo ante los posibles ataques
de los almohades, y según la tradición, el Cid Campeador fue su primer alcaide. La fortaleza fue mejorada por
los sucesores del monarca, destacando la ampliación de Alfonso X el Sabio.
De enorme carácter representativo fue la actuación de Covarrubias en el ala septentrional, en donde se
ubicaría la portada. La fachada se dividió en tres pisos mediante el uso de entablamentos. La diversidad de
estos y la presencia de columnas superpuestas en la unión del muro con los torreones angulares contribuyen a
articular la fachada. Pero el elemento más destacado es su portada. En su composición se recurrió al
enriquecimiento plástico que suponen el almohadillado y los grutescos del arco de ingreso, el escudo imperial
y los heraldos del piso alto. Para Chueca en esta portada hay un vago recuerdo del Palacio de Carlos V en la
Alhambra.
El interior. Una vez dentro destaca el imponente patio. Fue proyectado en 1550 por Covarrubias, es de forma
rectangular e intervino en la construcción de las arquerías Francisco de Villalpando. El conjunto destaca por
su clasicismo y elegante sencillez, por el sentido rítmico y pausado de sus cuatro galerías porticadas. Entre
sus detalles más significativos hay que citar la solución de los soportes angulares como dobles columnas que
interiormente se convierten en pilastras. Las galerías se cubren con viguería abajo y con bóveda de arista
arriba.
Preside el patio una estatua del emperador Carlos V, reproducida de la esculpida por Leoni y que se conserva
en El Prado.
A raíz del célebre asedio que protagonizó durante la Guerra Civil(del 20 de Julio al 28 de Septiembre de
1936), el edificio es reducido a escombros. Reedificado una vez más según el proyecto de Covarrubias, en la
actualidad aloja un interesante y complejo Museo del Ejército, además del Museo del Asedio, con abundantes
maquetas y recuerdos de aquel famoso episodio de la Guerra Civil. También se observa, tal cual quedó, el
despacho del coronel Moscardó, quien dirigió la defensa del Alcázar hasta la llegada del general Varela.
· El Hospital Tavera
Don Juan Tavera, en su afán de emular al cardenal Mendoza, concibió la fundación de un gran hospital en
Toledo que pudiera resolver la situación sanitaria de la ciudad, ya que el de Santa Cruz, pensado en un tiempo
como hospital general, por entonces se dedicaba sólo a niños abandonados.
El lugar escogido después de varias propuestas estaba situado fuera de las murallas(de Afuera), muy cerca de
la puerta de Bisagra. Se tuvieron en cuenta las teorías vitruvianas sobre el lugar donde deberían construirse los
hospitales y Salazar de Mendoza ensalza las condiciones higiénicas del emplazamiento.
Contrariamente a lo que había sucedido con el hospital de Santa Cruz, el de Tavera nunca tuvo relación con el
cabildo catedralicio contando con administración propia. A la muerte del cardenal en 1545 le sucederá al
frente de la fundación su sobrino Arias Pardo de Saavedra.
En marzo de 1541 el papa Pablo III había otorgado al establecimiento los privilegios del hospital del Santo
Spiritu in Sassia de Roma. En estos años Tavera no pensaba todavía en la fundación de un hospital panteón,
manteniendo separada la construcción de su propio sepulcro. Como había hecho su antecesor Mendoza,
pensaba emplazarlo en el presbiterio de la catedral, justo enfrente al de don Pedro, y para ello, y para ello ya
había conseguido los permisos del cabildo y del propio emperador.
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Es más que probable que Covarrubias en 1541, al tratar con el arzobispo y el rey el deslinde del solar del
nuevo hospital, tuviera ya sus propias ideas sobre el futuro edificio. En el archivo del propio hospital se
conserva una planta que bien pudiera corresponder a este primer proyecto de 1540−1541. En el se ha
desechado la tipología cruciforme y nos encontramos dos patios independientes, separados por una escalera
doble y la iglesia.
Repetidas veces se ha supuesto que Covarrubias proyectó el hospital con tipología cruciforme que
posteriormente no se llegaría a realizar en su totalidad. Marías, muy acertadamente ha puesto en relación esta
planta y el posterior proyecto de 1541−1542 que fue construido, con la casa romana del Vitrubio ilustrado por
Fray Gicondo.
La relación del edificio con Bustamante ha suscitado grandes dudas. Bustamante había viajado a Italia por
encargo del cardenal en 1536, para tratar del futuro concilio de Trento. Con este propósito se había
entrevistado con Carlos V en Nápoles y con Pablo III en Roma.
De todas maneras el primer proyecto del hospital se elabora antes de su llegada a Toledo y, como hemos visto,
se encuentra muy ligado a los trabajos emprendidos en el Alcázar Real de Madrid, donde trabajaba
Covarrubias. Analizando las obras arquitectónicas de ambos por separado, R. Díez del Corral cree que el
hospital debe de adjudicársele a Covarrubias.
El primitivo proyecto de 1540−1541 había sido reformado en gran parte: los dos patios se ponen en
comunicación por medio de una galería abierta, lo cual crea una mayor grandiosidad visual, y la iglesia y
escalera desaparecen de su antiguo emplazamiento, colocándose la primera más al norte, al final de la galería
axial. Los patios se organizan con dos pisos, el inferior dórico con espejos de piedra negra en las enjutas y
friso con triglifos y metopas, estando el superior concebido en orden jónico con friso liso. El conjunto de los
patios hospitalarios, separados y unidos a la vez por la galería axial que nos lleva hacia la iglesia, es uno de
los espacios más hermosos de toda nuestra arquitectura renacentista.
Las fachadas del hospital nos están indicando el cambio que se ha operado en Covarrubias. La principal, que
no llegó a terminarse, constaba de tres pisos separados por una pequeña cornisa, el inferior con fuerte
almohadillado y los dos superiores de silllería, con almohadillado solamente en las esquinas. Las ventanas
juegan un papel fundamental en la composición de toda la fachada. Mediante un juego sutil los dos primeros
pisos están unidos entre sí. Las ventanas son iguales a excepción de las situadas en los extremos que son
semejantes a las de la otra planta.
La tercera planta, de menor altura que las inferiores, estaba concebida a modo de galería formada por ventanas
rectangulares que intercalaban dos de vuelta redonda entre ellas. El ritmo es, por lo tanto, mucho más rápido.
Toda la composición terminaría, según Marías, con una torre en cada esquina. Estas se verían coronadas por
unas pequeñas copulillas recubiertas de azulejos que pondrían una nota de sabor hispánico en el edificio
clásico.
A pesar de todas las vicisitudes la iglesia constituye uno de los espacios religiosos más hermosos de nuestro
renacimiento. Su cúpula y testero, en su rotunda sencillez, anuncian al viajero que llega de Madrid el hermoso
edificio, antesala de la ciudad. Pocos años después, en 1608, se realizarían el retablo mayor y los colaterales al
Greco, que ya había realizado una custodia de madera tallada.
El hospital Tavera, considerado como el primer edificio clásico de Castilla por Gómez Moreno, es una
construcción clave de nuestra arquitectura. Pero además el hospital Tavera va a jugar un papel importantísimo
en la configuración simbólica de la ciudad. El Greco, consciente de la importancia del edificio, no dudará en
su Vista de Toledo en girarlo y hacer que la fachada principal aparezca frente al espectador.
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