60714 GUIAsemanaSANTA

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AYUNTAMIENTO DE MURCIA
Concejalía de Turismo, Ferias y Congresos
HERMANOS
PIEDAD
ESPERANZA
TEXTOS
ALBERTO
CASTILLO
FOTOGRAFÍAS
ISRAEL
CRESPO,
JOSÉ
LUIS
MONTERO
DISEÑO
TROPA
Nuestra ciudad se convierte cada año en el escenario en el que uno de los hechos más trascendentales de
la historia de la cristiandad, la Pasión de Cristo, recobra toda su esencia. Manifestaciones vividas con el
corazón, con religiosidad y con la entrega más absoluta, en torno a liturgias sagradas y seculares tradiciones, que tienen como máxima expresión los desfiles de una bellísima imaginería religiosa, nacida de la gubia de maestros de la escultura que, desde el esplendoroso Barroco a nuestros días, nos han venido entregando su legado de arte y amor. Es la Semana Santa de Murcia. Son las cofradías de la Semana Santa
murciana, como legatarias de este inmenso patrimonio cultural y artístico, las que, de generación en generación, han hecho posible que ese precioso regalo para los sentidos pueda ser disfrutado, año tras año, por
los de dentro y por los venidos de fuera, por todos sin excepción. Murcia, la Pasión del Barroco, pretende
ser una guía, un recordatorio, de lo que la Semana Santa significa para la gente de Murcia: una contribución en apoyo al conocimiento de nuestras raíces culturales e históricas. Porque hablar de Semana Santa
es hablar de tradición, de amor. Hablar de Semana Santa es hablar de sonrisa, sonrisa en la boca de niños
y mayores para agradecer la generosidad del nazareno cuando a su paso les obsequia con unos caramelos.
Hablar de Semana Santa es hablar de lágrimas, lágrimas en los ojos y en los corazones de los murcianos
al mirar el lento caminar de Jesús, que junto a su Cruz nos enseña el camino de la salvación. Hablar de Semana Santa es hablar de primavera, primavera con olor a lirios, azucenas, rosas y azahares, que salen al
paso de nuestra Madre Dolorosa, para acompañarla en su inmenso dolor. Hablar de Semana Santa es hablar de Murcia, esa Murcia que por estas fechas viste las mejores galas para convertir sus calles, plazas y
callejuelas en grandes museos para que tanto el murciano como el visitante puedan disfrutarlos contemplando los magníficos cortejos pasionales. Murcia, una vez más desde su eterna generosidad, nos invita a
gozar de toda la belleza y sentimiento contenidos en su Pasión del Barroco, en la Semana Santa.
Miguel Ángel Cámara Botía
Alcalde de Murcia
Las pregoneras que anuncian la llegada de una nueva pri-
Durante la Cuaresma, hermandades y cofradías realizan los
mavera son, sin duda, las flores que brotan en las desnudas
cultos en honor de sus Santísimos Titulares. Así, en las parro-
ramas de los almendros de nuestros campos. Le seguirán, tí-
quias donde tienen sus sedes canónicas se irán desarrollando
midos, los azahares en naranjos y limoneros y, poco a poco,
triduos, quinarios o septenarios con bellísimos altares “de cul-
la huerta que circunda a la ciudad se irá poblando de colo-
to”, donde las distintas cofradías realizan verdaderas obras de
res y matices que anuncian la proximidad de una nueva es-
arte en esos efímeros monumentos que durante algunas jor-
tación. Un tiempo en el que todo se renueva con el brote de
nadas servirán de marco a las celebraciones litúrgicas en ho-
vida que despierta tras los rigores de un invierno que, por
nor de Cristos y Vírgenes.
estas latitudes, no alcanza extremos fríos como en otras par-
La primera de ellas, quizá la más antigua de la ciudad, la Ar-
tes de España.
chicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesu-
Son días cortos, los de “febrerico el loco”, que comienzan en
cristo, que tiene su sede en la parroquial del Carmen, en el po-
Murcia con las tradicionales fiestas en honor de San Blas y la
pular y castizo barrio que lleva su nombre y que, para los
Candelaria en el castizo barrio de Santa Eulalia y que tendrán,
murcianos, es simplemente “el Barrio”. Al otro lado del cauce
con la llegada del Miércoles de Ceniza, el punto de arranque
del Segura, enclavado en lo que antaño fuera el partido de San
y partida para la preparación de las grandes solemnidades de
Benito, el templo carmelitano alberga las imágenes de esta
Semana Santa, que, en esta milenaria ciudad, se viven inten-
popular cofradía murciana, que, durante todo el año, pueden
samente desde la mañana a la noche, sin interrupción ni tre-
ser visitadas en el museo que lleva el nombre de la entidad na-
gua, en una desbordante sucesión de acontecimientos en los
zarena. El Miércoles de Ceniza, los nazarenos “coloraos”, nom-
que el espectador no es ajeno, sino, por el contrario, actor
bre que reciben por el color de sus túnicas penitenciales, co-
principal de todo cuanto se desarrolla en su derredor.
mienzan los cultos en honor del Santísimo Cristo de la Sangre.
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Este mismo día, el Real Cabildo Superior de Cofradías co-
sionaria que sale a la calle en el tiempo de Cuaresma. El se-
mienza sus actos públicos en el Teatro Romea de la capital con
gundo jueves, tras el inicio del tiempo penitencial, llega a la
un concierto de marchas pasionarias y la presentación oficial
ciudad la Santísima Virgen de la Fuensanta, Patrona de Mur-
del pregonero y nazareno del año. Del mismo modo, en el
cia, que permanece, desde su llegada, en el primer templo de
transcurso de este acto se dan cuenta de las actividades que
la Diócesis hasta finales de abril, una vez concluidas las Fies-
aguardan a lo largo de la Cuaresma recién comenzada.
tas de Primavera.
Los vía crucis penitenciales también tienen su punto de parti-
El recorrido desde el santuario serrano, donde se encuentra la
da en este día. El primero de ellos, el que se realiza a partir de
Patrona, hasta su llegada a la Catedral murciana está plagado
las seis de la mañana, desde la plaza Cardenal Belluga a las
de emotivas imágenes de fe y devoción hacia la Fuensanta.
puertas de la Catedral murciana, y que, tras un recorrido de
Otro acontecimiento donde se desborda la devoción popular
una hora, finaliza en el templo jesuita de Santo Domingo, don-
es el tradicional “Besapiés” al Santísimo Cristo del Rescate.
de tiene lugar la celebración de una misa. Pese a lo temprano
Imagen Titular de la Hermandad de Esclavos que se amparan
de la hora, miles de personas se dan cita en estos actos reli-
bajo su patrocinio y que tiene su sede en la iglesia de San
giosos, que se repiten todos los viernes hasta el inicio de la Se-
Juan Bautista, donde, el primer viernes del mes de marzo, los
mana Santa.
fieles acuden por millares para besar las divinas plantas de es-
Por la tarde del Miércoles de Ceniza, los cofrades del Santísi-
ta venerada imagen. Desde las once de la noche del jueves,
mo Cristo de la Salud realizan otro vía crucis pasionario con la
comienzo de la llamada “hora santa”, hasta las cero horas del
imagen de su sagrado Titular por las calles adyacentes a la
sábado –más de veinticuatro horas–, el templo permanece
iglesia museo de San Juan de Dios, donde está constituida la
abierto para que los devotos puedan acudir a rendir culto al
cofradía. Es, la del Cristo de la Salud, la primera imagen pa-
“Señor de las manos atadas”. Las colas que se forman en los
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alrededores de esta parroquia en algunos momentos del día
llegan a tener más de dos kilómetros.
Otros cultos dignos de mención son los que llevan a cabo en la
privativa iglesia de Nuestro Padre Jesús, Museo de Salzillo, en
la plaza San Agustín, los nazarenos de esta singular cofradía
murciana. Se desarrollan a lo largo de todos los viernes de Cuaresma y tienen su punto culminante con el traslado del Titular,
Nuestro Padre Jesús Nazareno, el viernes anterior al de Dolores,
desde esta iglesia hasta el convento de las Madres Agustinas.
Por tanto, desde el Miércoles de Ceniza, la ciudad se va transformando poco a poco y los actos nazarenos ocupan gran parte del tiempo, mientras se preparan con reuniones y cabildos
los desfiles procesionales que convierten a la milenaria ciudad
de Murcia en un templo abierto donde el arte, las tradiciones,
las costumbres, la fe y la religiosidad se dan la mano para llevar a cabo a lo largo de diez días, desde Viernes de Dolores a
Domingo de Resurrección, una serie de manifestaciones públicas que convierten las calles murcianas en un lugar único
para presenciar unos desfiles procesionales que la hacen figurar entre las más importantes de España.
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En las cofradías y hermandades de Murcia encontramos diferentes estilos a la hora de procesionar, que podríamos catalogar de dos maneras: el llamado “estilo murciano”, característico de las entidades pasionarias más antiguas, y el
que podríamos denominar “estilo andaluz”, semejante al
que utilizan las cofradías del sur. Quizá, este último, debido
a la gran influencia que la Semana Santa andaluza está teniendo y ha tenido en toda la Península.
Estilo murciano: Miércoles y Viernes Santos son los exponentes más claros de la vestimenta tradicional del nazareno
murciano, si bien otras cofradías más modernas han seguido el mismo patrón y sus penitentes y estantes continúan
con el modelo impuesto por las más antiguas. Es el caso de
las del Amparo, Caridad, Esperanza, Perdón, Misericordia,
Servitas, Sepulcro y Resucitado.
Los penitentes, en estas cofradías, visten túnicas hasta los
pies con cíngulo y cara cubierta por un corto capuz conocido, por su forma en la parte superior, como de “habichuela”. En la cintura, la túnica penitente forma un gran
pliegue, a modo de seno, donde el nazareno introducirá los
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caramelos y obsequios que reparte durante la procesión.
ciosas cintas blancas que caen desde la cabeza hasta la al-
El nazareno que lleva los “pasos” sobre sus hombros, co-
tura del hombro. Al igual que los penitentes, la túnica, se re-
nocido en Murcia como nazareno-estante, viste túnica del
coge en la cintura con un cíngulo y se forma el buche que
mismo color que las del resto de la hermandad y ésta no
en los estantes se llama “sená” y en ella, el nazareno intro-
pasa de las rodillas. El vuelo de dicha túnica viene marca-
duce los caramelos y viandas que repartirá a lo largo del
do por las enaguas que lleva debajo, debidamente almi-
cortejo.
donadas, y que dan un aire característico a su manera de
El mayordomo viste la misma túnica que el resto de su her-
andar.
mandad, pero también presenta diferentes adornos que la
Calza esparteña huertana y lleva las piernas recubiertas de
hacen muy peculiar. Camisa de seda, cuello de pajarita,
artísticas medias que, por Murcia, llamamos de “repizco”,
puntillas en pecho y mangas, zapatos de corte salón y guan-
ya que su elaboración artesanal, en gran medida, viene
tes de piel de cabritillo. En algunas procesiones, caso de la
marcada por la complejidad de los puntos como si se les
Sangre y Jesús, va con el rostro descubierto; en otras, el
hubieran dado “pellizcos” al tres bolillo. Adorna sus piernas
antifaz del capuz oculta su rostro.
con unas ligas que, en la gran mayoría de los casos, hacen
Del mismo modo que los anteriores, el mayordomo también
juego con el color de la túnica penitente.
forma en su túnica el seno para contener los obsequios.
La indumentaria del nazareno estante se completa, en su
Estilo andaluz: Esta manera de procesionar aparece en
parte superior, con chaqueta, camisa blanca y corbata que
Murcia en la década de los cuarenta con la aparición de las
se coloca debajo de la túnica, dejando a la vista solapas, ca-
llamadas “nuevas cofradías” que se incorporan a la familia
misa y corbata.
nazarena de la ciudad del Segura. Posteriormente, en las
El capuz está abierto en el rostro y lleva a ambos lados gra-
que se han ido creando hasta tiempos recientes ha prevale-
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cido, en algunas de ellas, esta forma y la han adaptado a
sus necesidades.
Estas cofradías son las de la Fe, Salud, Rescate, Refugio y
Yacente. La característica más importante es que, al paso
de estas hermandades, no se reparte obsequio alguno y sus
hermanos guardan silencio a lo largo de todo el recorrido
procesional. Incluso la del Refugio, conocida popularmente
como la del “Silencio”, tiene a sus cofrades con un voto especial que les obliga a guardar silencio desde el momento
que comienzan a vestirse en sus domicilios, teniendo, incluso, que hacer el recorrido hasta la iglesia con la cara cubierta por el capuz penitencial.
En alguna de ellas, caso de Salud y Rescate, incorporan la
capa a la túnica penitencial.
El capuz es distinto al de otras cofradías tradicionales murcianas, siendo más alto y puntiagudo.
Tanto los nazarenos-alumbrantes como los estantes y mayordomos, todos visten la misma túnica y no hay diferencia
alguna entre ellos. El rostro cubierto por el antifaz del capuz, para todos sus hermanos por igual.
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Nuestro Padre Jesús Nazareno: El primero de cuantos se
realizan en Murcia tiene lugar el último viernes de Cuaresma, viernes anterior al de Dolores, al finalizar el quinario
que, en su honor, han venido celebrando los miembros de la
Real y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en la iglesia privativa de la entidad nazarena que se
ubica junto al Museo de Salzillo en la plaza San Agustín.
Este traslado, que se viene realizando varias centurias, tiene por objeto llevar la imagen de su Titular hasta el cercano convento de las MM Agustinas, en cuyo templo permanece hasta el Miércoles Santo por la mañana, en que
de nuevo y en solemne traslado es devuelto a la sede de
la cofradía para formar parte del cortejo penitencial del
Viernes Santo por la mañana.
Se tiene la creencia en Murcia que este traslado viene motivado por el trabajo de las monjas de clausura que arreglan y visten la imagen para su salida procesional. Efectivamente, esto era así en la antigüedad y hoy, para no
perder la costumbre, se ha seguido manteniendo. Del mismo modo, en tiempos pasados, las hermanas quitaban de
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La ciudad se irá poblando de colores y matices
que anuncian la proximidad de una nueva estación.
sus hombros la cruz al Nazareno y ellas, a
del sábado anterior al Viernes de Dolores.
lo largo del día y de la noche, hacían pe-
Una sencilla y emotiva ceremonia en la que toman parte
nitencias en el interior de la clausura por-
todos los nazarenos-estantes de la misma y numeroso pú-
tando la cruz de Cristo. Era un signo ex-
blico que acude a este entrañable acto.
Consiste en trasladar los “pasos” que forman la procesión
terno de querer aliviar la agonía de Jesús.
de Lunes Santo desde el local de la cofradía hasta la pa-
El traslado de la noche del viernes de Cuaresma
se realiza por un laberinto de callejas del viejo barrio de la
rroquia donde está erigida canónicamente.
Arrixaca, uno de los más antiguos de la ciudad, y es de gran
Los estantes, en primer lugar, se reúnen en la iglesia,
belleza.
donde tiene lugar una breve lectura de textos evangéli-
Acuden cientos de fieles que acompañan a la sagrada ima-
cos y, posteriormente, una meditación sobre los mismos.
gen que es portada, en hombros, por miembros de la Bri-
Se finaliza con la interpretación del himno al Santísimo
gada Paracaidista del Ejército de Tierra, que son herma-
Cristo del Perdón y a partir de ese momento, acompaña-
nos honorarios de esta entidad nazarena.
dos por una banda de música que interpreta marchas
Su vuelta a la sede de la cofradía se realiza Miércoles San-
pasionarias, todos se desplazan hacia los locales de la
to por la mañana y para la ocasión los mayordomos que
cofradía, próximos a la parroquia. Uno a uno van salien-
llevan el trono sobre sus hombros visten la túnica morada,
do los “pasos”, que van siendo trasladados al templo.
igualmente que en la procesión del Viernes Santo.
Cuando todos se encuentran ya bajo las bóvedas de San
COFRADÍA DEL PERDÓN: Esta popular cofradía, que tiene
Antolin, la cofradía, obsequia a los asistentes al típico
su sede en la parroquia de San Antolín, lleva a cabo el
“carajillo nazareno”, que se acompaña con una variada y
traslado de sus “pasos” en las primeras horas de la tarde
sabrosa muestra de dulces típicos de Murcia.
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NUESTRO PADRE JESÚS DEL GRAN PODER: La Cofradía
del Santísimo Cristo del Amparo y María Santísima de los
Dolores lleva a cabo, el miércoles anterior a Viernes de
Dolores, uno de los traslados más bellos de cuantos se realizan en la ciudad.
La imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder se encuentra durante todo el año en el convento de las MM Capuchinas en el Paseo del Malecón. Próxima la Semana
Santa, las religiosas ceden la imagen para que sea procesionada por las calles de Murcia y, el día anteriormente
citado, al anochecer, parte este singular cortejo recorriendo uno de los paseos más antiguo y querido de los murcianos: el viejo Malecón. Entre huertos de naranjos y limoneros, rodeado por la huerta en primavera, el Nazareno
inicia su andadura a hombros de sus estantes, que visten
traje oscuro, en dirección a la parroquia de San Nicolás de
Bari, donde está erigida canónicamente la cofradía. Miles
de personas le acompañan y el traslado se realiza en unas
dos horas, aproximadamente. Una vez en el templo parroquial se lleva a cabo un solemne besapié.
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Esta imagen, conocida popularmente como la del “Cristo de
la plaza Cardenal Belluga, donde le esperan los “pasos” de
los Toreros”, ya que la portan sobre sus hombros las gentes
San Juan y la Virgen de los Dolores. Una vez allí, delante del
del mundo taurino, críticos, periodistas, novilleros y mata-
imafronte barroco de la Catedral murciana, se lleva a cabo
dores, regresa al convento de MM Capuchinas, una vez ter-
una solemne ceremonia con la lectura de textos evangélicos
minada la procesión, en la mañana del Domingo de Ramos,
y la actuación de una coral que interpreta diversas partitu-
en un traslado muy popular, donde la banda de música que
ras clásicas.
le acompaña interpreta únicamente “pasodobles”.
Mientras suena la música de nuevo, se organiza la proce-
NUESTRO PADRE JESÚS DE LA MERCED: Los hermanos
sión y los tres tronos juntos con sus correspondientes her-
“Hospitalarios” del Santísimo Cristo de la Salud realizan un
mandades dan la vuelta por todo el perímetro de la plaza
solemnísimo acto, para trasladar a Nuestro Padre Jesús
para dirigirse hacia la iglesia sede de la hermandad desde
de la Merced, desde la iglesia de los PP Franciscanos,
donde saldrá la procesión de penitencia el Martes Santo
donde se venera todo el año, hasta la iglesia-museo de
por la noche.
San Juan de Dios, donde tiene su sede esta hermandad
SANTÍSIMO CRISTO DE LA MISERICORDIA: Breve ceremo-
nazarena.
nia pero muy emotiva, la del traslado del Cristo de la Mi-
El día escogido es el Sábado de Pasión y la ceremonia se
sericordia desde la iglesia de San Miguel hasta su trono
considera como otra procesión más, dada la so-
procesional, que se encuentra en el Museo de San Esteban, desacralizada iglesia que perteneció a la Compañía
lemnidad con la que se ha rodeado el acto.
Parte el Nazareno de la iglesia de la Mer-
de Jesús y, posteriormente, a la desaparecida “Casa de
ced y, después de recorrer numerosas ca-
Misericordia”, donde se creó, en los años cuarenta, esta
popular cofradía murciana.
lles del centro histórico de la ciudad, llega a
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Se realiza en la mañana de Jueves Santo, a las doce, estando precedido el traslado por una celebración de la palabra
en la sede parroquial. Posteriormente, la imagen del Crucificado es trasladada “a brazo” por sus hermanos, que visten
traje negro y guantes del mismo color en sus manos.
En medio de un silencio absoluto, el Cristo de la Misericordia es conducido a su trono procesional en un traslado que
apenas dura quince minutos.
Cientos de personas abarrotan la plaza San Miguel, donde
se desarrolla el acto.
SANTÍSIMO CRISTO DE SANTA CLARA LA REAL: En la mañana de Jueves Santo, la Cofradía del Santo Sepulcro lleva
a cabo el traslado de una bellísima imagen de Cristo crucificado, atribuida a Salzillo, desde el convento de Santa Clara la Real hasta la iglesia parroquial de San Bartolomé Santa María, donde tiene su sede canónica. Lugar desde donde
partirá la procesión del Santo Entierro la noche del Viernes
Santo.
La imagen del Crucificado sale del convento de clausura
portada a hombros por sus estantes, que son antiguos
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alumnos del colegio Marista, y en el jardín de Santo Domingo, bellísima plaza enclavada en el casco histórico de
la ciudad, le espera el “paso” con Nuestra Señora de la Soledad.
El encuentro entre Madre e Hijo se realiza con el sonido de
fondo de las “Salves de Pasión”, que interpretan las campanas de auroros.
Una vez que se ha realizado este acto, se forma la procesión que discurre por las calles Trapería y Platería, hasta su
llegada al templo de San Bartolomé Santa María, donde
aguardan otras cofradías hermanas que rinden pleitesía a
las sagradas imágenes. A las puertas de esta parroquial espera, igualmente, una coral que interpreta diversas piezas
de repertorio sacro.
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No debe extrañar al visitante si, en una mañana de Semana Santa, se encuentra por las calles céntricas de la
ciudad un grupo de nazarenos, vistiendo la túnica penitencial, pero sin cubrir el rostro con el antifaz del capuz y
acompañados por una banda de música que interpreta
alegres pasodobles. Nos habremos tropezado con la Convocatoria.
Las llamadas “cofradías tradicionales” tienen por costumbre llevar a cabo este acto, a través del cual se avisa a los
miembros de la misma y a los ciudadanos en general de la
proximidad de la salida del cortejo procesional.
Por regla general, la Convocatoria se lleva a cabo la víspera de la procesión, aunque existen algunas cofradías, caso
de la del Amparo, que la realizan la misma mañana del
desfile.
Se dan cita, en este acto, varios mayordomos que se reparten por grupos organizados el callejero urbano de
Murcia. Estos grupos, que pueden ser cuatro o más, van
acompañados de una banda de música que, como es tra-
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dicional, únicamente interpreta pasodobles y rara vez, al-
la ciudad, van acompañadas asimismo de la primitiva
guna marcha procesional.
sección de carros bocina y timbales, elementos ambos
El recorrido de este grupo, alegre y colorista, se realiza
imprescindibles en estas procesiones y únicos en la Se-
por todas las casas de los mayordomos de la cofradía pa-
mana Santa de España.
ra hacerles saber que el cortejo procesional va a salir a la
Otra Convocatoria singular, por sus características, es la
calle casi de inmediato, momento que se aprovecha tam-
de los archicofrades del Resucitado. Salen éstos a la ca-
bién para recoger una aportación económica que estas
lle en la mañana del Sábado Santo, veinticuatro horas an-
familias hacen a la cofradía y que se deposita en una bol-
tes de la procesión, pero comoquiera que la liturgia nos
sa, o limosnera, del mismo color de la túnica penitente
recuerda, todavía a esas horas, que Cristo está muerto,
que porta el mayordomo más antiguo o en quien él dele-
los nazarenos “blancos” asisten en primer lugar, sin
gue. Se interpreta, ante la casa en cuestión, una pieza
acompañamiento musical, a la iglesia-museo de San Juan
musical y la Convocatoria se traslada a otro domicilio.
de Dios, donde la Cofradía del Santísimo Cristo Yacente
Del mismo modo, los nazarenos convocantes acuden a los
tiene instalado un túmulo funerario con una patética ima-
organismos oficiales y medios de comunicación, cum-
gen de Cristo muerto, expuesta a la veneración de los fie-
pliendo con el viejo ritual de anunciar la salida de su pro-
les. Acuden ante él los nazarenos del Resucitado, sobre
cesión.
las diez de la mañana, rezan una oración, se interpreta,
Las Convocatorias de la Archicofradía de la Sangre, “la
por la banda que les acompaña, una marcha fúnebre y a
de los coloraos”, que se realiza el Martes Santo, y la de
partir de ese momento salen a la calle para llevar a cabo
la Cofradía de Jesús, “la de los moraos”, que se realiza
la tradicional Convocatoria a todos los ciudadanos.
el Miércoles Santo, las más antiguas, sin duda, de toda
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Una de las principales características de las
procesiones de la Semana Santa murciana,
y que la hacen diferente al resto de cuantas se celebran en
España, es la entrega de caramelos y obsequios por parte
de los nazarenos al público que presencia el cortejo penitencial. De hecho, las túnicas penitentes ya van convenientemente preparadas con un amplio seno donde el nazareno
deposita tan preciada carga que va repartiendo a lo largo
de la procesión. Un penitente en las filas del cortejo puede
repartir, a lo largo del mismo, unos diez o doce kilos de tan
preciada mercancía. Por el contrario los estantes, nazarenos
que portan los “pasos”, repartirán cincuenta o sesenta kilos
durante la procesión. Para ello, familiares y amigos se colocarán estratégicamente a lo largo del itinerario e irán recargando al nazareno estante para que nunca le falten caramelos para repartir.
No vamos a teorizar, en este momento, sobre el origen de
tan singular costumbre; sí apuntaremos que se viene desarrollando desde hace siglos sin que ningún historiador,
hasta el momento, haya podido concretar cuál fue la pri-
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mera Semana Santa en la que se entregaron los caramelos.
tiempo por primavera), huevos duros y monas. Estas últimas
Sobre el inicio de la costumbre hay diversas teorías que va-
se conocen por ese nombre en Murcia y no son otros que los
mos a sintetizar en dos, principalmente. El penitente, o na-
llamados “bollos” en la repostería de otras zonas de España.
zareno de filas, entrega caramelos rememorando una cos-
El nazareno-estante se echaba gran cantidad de estos pro-
tumbre medieval por medio de la cual, la Iglesia obligaba a
ductos en el seno de su túnica y a lo largo del recorrido
restituir el daño ocasionado por faltas cometidas en el trans-
aprovechaba para “convidar” a sus amigos y conocidos a
curso de las penitencias publicas. El “pecador” aprovecharía
compartir con él las ricas viandas que portaba en el interior
el anonimato de la túnica penitente y el antifaz para entre-
de la “sená”.
gar, al ofendido, aquellos bienes que creyera oportunos en
Esta costumbre se fue generalizando con el paso de los si-
señal de arrepentimiento e intentando paliar, en lo posible,
glos y ha llegado hasta nosotros sin variación alguna, apor-
el daño infligido en su persona o sus bienes.
tando a la Semana Santa murciana una característica sin-
Para el nazareno-estante, el origen es otro bien diferente. Co-
gular que, como decíamos al principio, la hacen diferente a
moquiera que eran los huertanos de Murcia los que sacaban
cuantas se celebran en España.
los pesados tronos de la Semana Santa y que éstos perma-
Ahora bien, no todas las cofradías y hermandades que ha-
necían en las calles durante muchas horas, con el esfuerzo fí-
cen su estación de penitencia en las calles murcianas siguen
sico que aquella acción llevaba consigo, la iglesia permitía a
rigiéndose por esta ancestral costumbre. Las más moder-
estos hombres que, en el transcurso de la procesión, pudie-
nas, llamadas igualmente de estilo andaluz, guardan riguro-
ran tomar alimentos que ayudaran a fortalecerles en trabajo
so silencio en el transcurso de la procesión y sus nazarenos
tan intenso. Al tratarse de gentes humildes de la huerta vení-
no entregan, a los espectadores, objeto alguno. Sí lo hacen,
an a la ciudad provistos de habas tiernas (estamos en su
por el contrario, las consideradas “murcianas”, cuyas señas
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de identidad y formas de procesionar son las mismas desde hace más de cuatrocientos años.
El visitante recogerá caramelos y obsequios de las cofradías del Amparo, Caridad, Esperanza, Perdón, Sangre, Jesús,
Misericordia, Servitas, Sepulcro y Resucitado. Por el contrario, presenciará desfiles de silencio donde no se entregan
obsequios: los de la Fe, Salud, Rescate, Refugio, Retorno y
Yacente.
Últimamente, junto a los caramelos, los nazarenos obsequian al espectador con recordatorios, pins, llaveros, escudos y otros artículos de su cofradía.
Esta costumbre de obsequiar a todo el mundo es una característica propia del murciano, que, llevado por su hospitalidad y generosidad sin límites, entrega cuanto tiene para
hacer más felices a los demás aun en detrimento de su propia economía, que, en estas fechas, se resiente de manera
considerable. No en vano, uno de los símbolos de la ciudad
es la matrona que, en un relieve en la fachada del Palacio
Almudí, amamanta a un niño extraño, mientras el suyo propio los contempla.
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La jornada del Viernes de Dolores comienza muy
temprano en Murcia. En las primeras horas de la
mañana, en punto las seis, sale a la calle el último vía crucis penitencial que se organiza desde la Catedral. Se procesiona por las calles una bellísima imagen de Cristo crucificado al que popularmente se ha bautizado como “el
Cristo de la Mirada”. La imagen, que recibe culto en el
cercano Monasterio de Los Jerónimos (el Escorial murciano), es trasladada hasta el convento de clausura de
Santa Ana, de donde parte, a las cinco treinta de la madrugada, con dirección a la Catedral para encabezar el
solemne vía crucis que pone punto y final a todos cuantos se han venido celebrando a lo largo de la Cuaresma.
La mañana de este día, siempre luminosa, como corresponde a la primavera murciana, se ve alterada en su pulso ordinario con la presencia de los nazarenos de la Cofradía de
“el Amparo”, que procesionan por la noche. Esta entidad
nazarena realiza, en la misma jornada de su salida procesional, su tradicional Convocatoria, con lo cual las primeras
túnicas penitenciales de la Semana Santa murciana se ven
4 4
Especialmente emotiva
es la recogida de la
procesión, en las primeras
horas de la madrugada,
con el tradicional
encuentro en la recoleta
p l a za S a n N i c o l á s, d o n d e
4 6
se ubica el templo
parroquial. Miles de
personas se dan cita, año
tras año, para presenciar
una ceremonia muy
hermosa y cargada de
e m o t i v i d a d n a za r e n a .
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ya por las calles desde horas muy tempranas. Como es cos-
construcción, el médico murciano se gastó unos tres mil
tumbre, acompaña a los nazarenos una banda de música
trescientos doblones.
que interpreta alegres pasodobles.
Una vez en el templo apreciaremos la belleza de los dife-
Es momento, también, de acercarse a la iglesia de San Ni-
rentes grupos escultóricos en los que se ultiman los detalles
colás, sede canónica de esta cofradía, para ver en el interior
para procesionarlos. De diversos estilos y de diferentes es-
del templo el arreglo floral de los “pasos” que procesiona-
cultores, las tallas siguen los cánones del más puro estilo
rán por la noche. La parroquia está enclavada en el casco
barroco murciano.
antiguo de la ciudad y todo su entorno es digno de ser visi-
Forman esta procesión los siguientes “pasos” y hermanda-
tado con detenimiento.
des: la Sagrada Flagelación, del escultor José Hernández Na-
La historia de esta iglesia murciana es muy curiosa, ya que
varro, del año 1994; Lavatorio de Pilatos, de Antonio Laba-
se levantó a expensas de un médico que, en el siglo XVIII,
ña, de 1991; La Verónica, de Gregorio Fernández Henarejos,
quiso lavar su imagen ante el Santo Tribunal de la Inquisi-
de 1996; Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, de Nicolás de
ción. Se trataba de Diego Mateo Zapata. Este estudioso
Bussy, realizado en 1693; San Juan Evangelista, de Fernán-
publicó un libro con el título de “Disertación médico teo-
dez Henarejos, del año 2001; Virgen de los Dolores, de Fran-
lógica”, que despertó la envidia entre sus colegas y fue
cisco Salzillo, de 1741, y por último, el Titular de la Cofradía,
denunciado, por éstos, al Alto Tribunal. Mateo Zapata, fe-
Santísimo Cristo del Amparo, igualmente de Salzillo, del año
ligrés de la antigua iglesia, viendo que ésta se encontraba
1739.
en un estado muy lamentable, ya que databa de los tiem-
Los tronos donde se procesionan estas imágenes son de es-
pos de la Reconquista, ordenó levantar otra en el mismo
tilo murciano.
lugar, para lo cual financió todas las obras. En total, en su
El color de esta cofradía es el azul celeste, o azul “maria-
4 8
no”, siendo la túnica la tradicional murciana.
El recorrido de esta procesión por las antiguas calles de su
barrio es singularmente bello y, al paso del Jesús del Gran
Poder, se cantan saetas desde la calle o los antiguos balcones. Esta imagen de Jesús Nazareno es conocida, popularmente, como la del Cristo de los Toreros, ya que los estantes que llevan este “paso” son personas relacionadas con el
mundo del toreo. Empresarios, apoderados, críticos, periodistas, becerristas, novilleros y matadores de toros entre los
que se encuentran: Ortega Cano, Pepín Liria, Alfonso Romero, Antonio Mondéjar, etc.
Especialmente emotiva es la recogida de la procesión, en
las primeras horas de la madrugada del Sábado de Pasión,
con el tradicional encuentro entre los “pasos” del Titular y
la Virgen de los Dolores. En la recoleta plaza San Nicolás,
donde se ubica el templo parroquial, miles de personas se
dan cita, año tras año, para presenciar una ceremonia muy
hermosa y cargada de emotividad nazarena.
Esta procesión realiza su recorrido por las calles de Murcia
en unas cinco horas.
5 0
La mañana del Sábado de Pasión es utilizada por los nazarenos de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza,
que procesiona al día siguiente, para llevar a cabo la tradicional Convocatoria. Las túnicas verdes que visten sus mayordomos y las marchas que interpretan las bandas de música que les acompañan se enseñorean de una ciudad que
ha comenzado a vivir, con intensidad, la Semana Santa.
La Convocatoria sale muy temprano, sobre las nueve de la
mañana, de la plaza San Pedro, donde se ubica su sede, en
un bellísimo entorno de la ciudad. Tras el tradicional desayuno nazareno, los de la Esperanza, comienzan su recorrido por Murcia. Es este buen momento, sin duda, para visi-
tar el tradicional mercadillo de “las palmas” que se instala
Su estética se asemeja a la manera de procesionar de An-
en esta popular plaza murciana.
dalucía. Tanto sus nazarenos-penitentes, mayordomos, así
Vendedores, llegados especialmente de la Vega Baja y de El-
como los estantes del único “paso” que lleva la cofradía, van
che, exponen para su venta artísticos trabajos realizados
con la cara tapada por el antifaz de un puntiagudo capuz.
con las palmas de los hermosos palmerales ilicitanos y que
Procesionan una imagen de Cristo crucificado, bajo la ad-
se utilizarán en la luminosa mañana de la Dominica de Ra-
vocación de la Fe, que está realizado por el escultor Anto-
mos en la solemne Procesión de “Las Palmas” que conme-
nio Dorrego en el año 1954 y que se encuentra, habitual-
mora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y que se ce-
mente, presidiendo el altar mayor de esa parroquia
lebra en el primer templo de la Diócesis.
murciana. La imagen, realizada en madera, va sin policro-
Por la tarde, muy temprano, sobre las cinco y media, sale a
mía alguna; únicamente se advierte un poco de color en los
la calle la Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe, que tiene su
ojos del crucificado.
sede en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís, de los
La salida procesional, desde su sede, es muy interesante,
PP Capuchinos. Esta entidad nazarena ha sido la última en
pues la imagen de Cristo no puede acceder a la calle desde
incorporarse al Cabildo Superior de Cofradías y fue fundada
el interior del templo, por lo cual es bajada hasta el trono
en el seno de la comunidad escolar del Colegio Capuchino.
procesional desde las ventanas ubicadas encima de la puer-
Todos sus nazarenos son alumnos actuales o antiguos de es-
ta de la iglesia y en una rápida maniobra, sus hermanos la
te centro docente. De ahí que también su pertenencia a la
colocan debidamente sobre el “paso”.
orden religiosa quede de manifiesto en la túnica penitente,
Todo el entorno de la Plaza Circular, enclave novísimo en el
que es de tipo “frailuno”, con el color propio de los miem-
callejero pasionario de Murcia, y el paseo Alfonso X el Sa-
bros de esta comunidad franciscana, es decir, el marrón.
bio, con su bulevar central por donde discurre la procesión,
5 3
son lugares apropiados para presenciar este austero cortejo penitencial que, por aquellos lugares, se ve bajo los rayos
del sol primaveral murciano.
Cuando la noche se enseñorea de la ciudad, esta cofradía
se encuentra de regreso a su parroquia, donde llega sobre
las diez.
Especialmente bella la recogida en ese entorno urbano donde se encuentra la sede.
Pero no será ésta la única procesión que veremos en las calles de Murcia la tarde del Sábado de Pasión. Sobre las nueve de la noche, los hermanos hospitalarios del Santísimo
Cristo de la Salud realizarán el traslado de Nuestro Padre
Jesús de la Merced, desde la iglesia de los PP Franciscanos
hasta la iglesia-museo de San Juan de Dios, donde tienen su
sede. Esta procesión sale el Martes Santo.
El traslado de esta noche es de gran solemnidad y belleza.
La imagen del Nazareno sale de la iglesia de la Merced y
recorre gran parte del centro de la ciudad por donde, minutos antes, pasó la Cofradía de la Fe, para llegar hasta la
plaza Cardenal Belluga y encontrarse con los “pasos” de
5 4
San Juan Evangelista y la Virgen de los Dolores, que han
salido hasta este enclave de la ciudad para esperar la llegada del Nazareno.
Una vez allí, se produce el encuentro, en medio de un silencio expectante que guardan respetuosamente miles de
personas que se han dado cita ante el imafronte catedralicio que sirve de telón de fondo a esta ceremonia. Se realiza
una pequeña lectura de los evangelios y diversas corales
entonan cánticos pasionarios mientras los tres “pasos”, San
Juan, la Dolorosa y el Nazareno, parten en dirección a la
iglesia de San Juan de Dios, donde se formará el cortejo
penitencial del Martes Santo.
Todavía nos queda mucho por ver en esta noche del Sábado de Pasión murciano. A las ocho de la tarde, desde la iglesia de Santa Catalina, ha salido a la calle la Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad.
Visten sus cofrades, a la usanza tradicional murciana, una
túnica encarnada y reparten, durante la procesión, caramelos y otros obsequios. Los “pasos” que la conforman
son los siguientes: Oración en el Huerto, realizada en
5 5
1996 por Arturo Serra Gómez; Sagrada Flagelación, de
lida. De ese modo, la cruz baja hasta el nivel del “paso” pa-
Manuel Ardil Pagan, del año 1998; La Coronación de Es-
ra salvar la escasa altura de la puerta del templo. Una vez
pinas, del mismo escultor, anteriormente citado, que la re-
en la calle, los cabos de andas realizan de nuevo la manio-
alizó en 1997; También de Ardil Pagan, del año 1999, la
bra de alzado y la imagen del crucificado queda a la altura
imagen de Nuestro Padre Jesús Camino del Calvario y la
que le corresponde para la procesión.
imagen de San Juan, tallada en esos mismo talleres, en el
Todo el recorrido de este cortejo por el centro de la ciudad
año 2001, y completa la procesión el Titular de la cofra-
está plagado de bellos momentos que culminan con la lle-
día, Santísimo Cristo de la Caridad, de Rafael Roses Riva-
gada al templo, de donde partió, en las primeras horas de
davia, tallado, por encargo expreso de estos nazarenos,
la madrugada del Domingo de Ramos.
en el año 1994 y que fue el primer “paso” de la Cofradía.
La plaza Santa Catalina, junto a su aledaña Las Flores, es
uno de los rincones más hermosos de Murcia y, especialmente, en este día son dignas de visitar por el ambiente nazareno que se respira en todo su entorno.
La salida y recogida de esta cofradía son muy espectaculares, ya que debido a la dimensión de los “pasos” y la de la
puerta del templo obligan, a los nazarenos-estantes, a realizar complejas maniobras para salvar todos los obstáculos.
El “paso” del Titular, Santísimo Cristo de la Caridad, va provisto de un oculto mecanismo de poleas para facilitar su sa-
5 7
La mañana, luminosa y primaveral, de la Dominica de Ramos amanece con el sonido que produce el incesante volteo de campanas desde todas las torres de las iglesias
murcianas. Son las catedralicias las que avisan del inminente inicio de la solemne procesión de “Las Palmas”, que
conmemora, un año más, la entrada triunfal de Jesús en
Jerusalén.
Antes de que esto ocurra, los nazarenos de la Cofradía del
Santísimo Cristo del Perdón se reúnen en su parroquia de
San Antolín para iniciar, un año más, la Convocatoria y
anunciar a todos que al día siguiente, Lunes Santo, saldrá
la popular procesión penitencial. Por tanto, esa mañana de
Ramos, a nadie debe extrañar el ver por las calles de Murcia a los diferentes grupos de nazarenos, vestidos con túnicas color magenta, acompañados por bandas de música
a los sones de alegres pasodobles. Es la Convocatoria.
Mientras, a las puertas del primer templo de la Diócesis, se
han ido congregando miles de personas, destacando la
gran participación de niños que, con ropita recién estrenada, llevan en sus manos artísticas palmas para ser bende-
5 8
6 0
cidas y tomar parte, asimismo, en la procesión que se celebra tras la solemne ceremonia de la bendición.
Hemos hecho alusión a la ropa de los más pequeños, pues
por esta tierra murciana, el refranero popular dicta lo siguiente: El Domingo de Ramos, el que no estrena, no tiene manos. De ahí que las madres, en casi todas las familias, se afanen para que al menos los niños estrenen ropa
en fecha tan señalada.
En la conocida como Plaza de la Cruz, a la que tiene su salida una de las puertas de la Catedral, se lleva a cabo la ceremonia de bendición de palmas y ramos, tras la cual se
forma la procesión que recorre todo el perímetro catedralicio para volver al interior del templo por la puerta llamada del Perdón, que da a la plaza Cardenal Belluga.
Mientras tanto, se ultiman los preparativos en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, de donde partirá, a media
tarde, la procesión de la Pontificia, Real y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y María Santísima
de los Dolores.
Será difícil que podamos acceder al interior del templo an-
6 1
tes de la salida procesional, pues las dimensiones del mis-
rusalén, conocido popularmente como el “paso” de la “Bu-
mo y los siete “pasos” que se arreglan en su interior difi-
rrica”, ya que Jesús se presenta al pueblo subido en este
cultan sobremanera los trabajos a realizar; de ahí, que las
animal, y es obra del año 1984 de la gubia de José Her-
puertas de San Pedro permanecen cerradas durante toda
nandez Navarro. San Pedro, arrepentimiento del apóstol
la mañana, ya que de otra forma no se podrían llevar a ca-
tras la negación, obra de Francisco Salzillo, del año 1780;
bo los trabajos de carpinteros, electricistas y floristas.
Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Santiago Baglietto, ta-
Muy temprano, en la soledad de las naves, se reúnen un
llado en 1817; San Juan, bella imagen del discípulo ama-
grupo de nazarenos del “paso” del Arrepentimiento de
do que camina tras el Maestro con una palma en sus ma-
María Magdalena junto a uno de sus escultores, Antonio
nos, es obra de Antonio Labaña, del año 1984; la Virgen
Labaña Serrano, y se lleva a cabo el arreglo de la mesa, al-
de los Dolores, de Francisco Salzillo, de 1756, y, por últi-
rededor de la cual toman asiento Jesús y sus amigos,
mo, el Santísimo Cristo de la Esperanza, igualmente de
mientras que la de Magdala unge los pies del Maestro con
Salzillo, que talló esta impresionante imagen del crucifica-
ricos perfumes. Esta mesa se adorna con la mejor fruta
do en el año 1755.
natural que se encuentra en Murcia y con riquísima man-
Visten los nazarenos túnicas de terciopelo verde y capuces
telería que, primorosamente, es colocada en una íntima
de raso del mismo color, al estilo tradicional murciano, a
ceremonia muy nazarena.
excepción de las hermandades de San Juan y la Dolorosa,
Los “pasos” que forman esta popular procesión son los si-
que llevan capuz dorado en el tercio del apóstol y blanco
guientes: el Arrepentimiento de María Magdalena, del que
en el de la Virgen. Los nazarenos de esta cofradía, durante
son autores Francisco Liza y Antonio Labaña, que lo reali-
el recorrido procesional, entregan caramelos y obsequios
zaron en los años 1983 y 1987; la Entrada de Jesús en Je-
entre el público asistente.
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Uno de los momentos más destacados es el de la recogida,
con la ceremonia del encuentro que se realiza a las puertas
de la iglesia de San Pedro. Llega el “paso” de San Juan y se
queda fuera del templo. Lo mismo ocurre con el de la Virgen, y cuando se ve, en la lejanía, el “paso” del Cristo de la
Esperanza, ambos tronos salen a su encuentro, que se realiza en medio de un impresionante silencio únicamente roto por los cantos de las saetas que, desde los balcones cercanos, se cantan en su honor. Desde horas muy tempranas
de la tarde, miles de personas aguardan en esta recoleta
plaza murciana la recogida de esta popular procesión, que
invierte en su recorrido unas cinco horas, aproximadamente, y que regresa a su sede parroquial en la madrugada del
Lunes Santo.
Destacar, asimismo, la complejidad de la salida de la procesión, cuyos tronos salen a la calle sobre unas guías o carriles y, una vez fuera, son levantados sobre los hombros
de sus estantes en unos momentos muy intensos, dada la
emoción que se vive en ese instante.
6 4
La actividad en el barrio castizo y artesano de San Antolín
comienza muy temprano en la jornada de Lunes Santo. Los
alrededores de la parroquia, que lleva su nombre, son un
hervidero de gentes que vienen y van ultimando todos los detalles para preparar la
salida procesional de la Real, Ilustre y Muy Noble Cofradía
del Santísimo Cristo del Perdón. Ésta, junto a las de la Sangre y Jesús, son de las más antiguas de la ciudad, teniendo sus raíces en los antiguos gremios de “Torcedores y Tejedores de la Seda” en los albores del siglo XVII, cuando
Murcia tenía, en el arte sericícola, una de sus más grandes
fuentes de ingresos. De ahí que, esta cofradía, mantenga la
costumbre de acudir con su estandarte mayor y varios mayordomos, vistiendo la túnica penitente, a la tradicional
bendición de la simiente del gusano de seda. Piadosa costumbre que se continúa realizando, el primer sábado de
marzo, en el Convento de San Antonio “el Pobre”, en la pedanía de La Alberca de las Torres, y ocasión, por tanto, para que en Murcia se vean, por primera vez en el año, túnicas penitenciales en la calle.
6 6
En la jornada de Lunes Santo, el barrio se encuentra engalanado con banderolas y gallardetes con el color magenta
de la cofradía y el escudo de la misma en todos los balcones y ventanas de las casas que se encuentran en las centenarias calles que lo forman. Del mismo modo, desde bien
temprano, se reservan las sillas en los alrededores de la
iglesia para no perderse la solemne salida procesional de
esta popular cofradía.
Pero, sin duda alguna, el acto más importante de toda la
mañana es el del “Descendimiento” del Cristo del Perdón,
desde el altar mayor de la parroquia, y su traslado al “paso” procesional, así como el besapié que se realiza a continuación. Este acto, que sus cofrades han envuelto de una
gran solemnidad, congrega, desde muy temprano, a cientos de personas que acuden desde todos los puntos de la
ciudad, formando largas colas, aguardando el momento de
poder acercarse hasta la patética imagen del Cristo del
Perdón y depositar un beso agradecido en sus divinas plantas. Da comienzo a las doce de la mañana y se inicia con
una breve lectura de un texto evangélico. A continuación,
6 8
varios cofrades suben, por un complicado andamiaje, hasta el camarín donde se encuentra el Crucificado. Le toman
entre sus manos y, no sin ciertas dificultades, le bajan hasta el suelo, donde se coloca sobre un armazón y, mientras
suena el himno del Cristo del Perdón, los fieles van pasando ante la imagen. A este acto acude una representación
municipal y todas las cofradías que conforman el Real Cabildo Superior.
Es un buen momento, también, para contemplar la belleza
de los restantes grupos escultóricos que saldrán en la procesión por la tarde y que se encuentran en la iglesia debidamente arreglados y preparados.
En punto las diecinueve horas se hace a la calle esta popular procesión, que consta de diez hermandades con sus correspondientes “pasos”. En total, cerca de dos mil nazarenos vistiendo la túnica “magenta”, a excepción de los de la
Hermandad de la Soledad, que la llevan en raso negro. Antiguamente se conocía a esta procesión como la de “las colas”, ya que las túnicas penitentes tenían una larga cola
que arrastraba más de dos metros. La dificultad para reali-
6 9
Cientos de personas
que acuden desde
todos los puntos de
la ciudad, formando
largas colas,
aguardando el
momento de poder
acercarse hasta la
patética imagen del
Cristo del Perdón y
depositar un beso
agradecido en sus
divinas plantas.
zar la estación de penitencia en la calle obligó a replantearse la conveniencia de sustituir y acortar la túnica, lo que
se realizó en épocas más recientes, adoptando la forma
tradicional murciana que en la actualidad conservan en su
estética. Los nazarenos de esta cofradía reparten obsequios y caramelos durante el recorrido de la procesión.
Los grupos escultóricos e imágenes que procesionan, por
orden de salida, son los siguientes: Getsemaní, bella imagen de Jesús en oración en el huerto de los olivos, realizada por Hernández Navarro, en el año 1996; Prendimiento, grupo escultórico de Sánchez Lozano, del año
1947. A destacar el sayón que lleva en sus manos una antorcha con fuego real alumbrando la escena; Jesús ante
Caifás, representa el juicio de Jesús y está realizado por
Castillejos y Pastor, en los años 1897 y 1944; Sagrada
Flagelación, patética imagen de Jesús azotado, obra de
Sánchez Lozano, del año 1945; Coronación de Espinas,
grupo escultórico que representa la escena que ocurrió en
el patio de torturas del pretorio romano, realizada por
Hernández Navarro, en el año 1982; Encuentro en la calle
7 3
de la Amargura, se debe a las gubias de Cantos, Martín
entorno de la plaza Belluga o las estrechas calles del cen-
Fernández y Sánchez Lozano, realizado en los años 1924
tro histórico de Murcia son lugares idóneos para su con-
y 1948; La Verónica, el piadoso encuentro de Jesús y la
templación.
desconocida mujer jerosolomita que enjugó su rostro, fue
Uno de los detalles característicos de esta cofradía es la
tallado por Francisco Toledo, en el año 1954; Ascendi-
riqueza en el adorno floral que presentan sus “pasos”, es-
miento de la Cruz, que recoge el momento de levantar la
pecialmente el de su Sagrado Titular con un impresionan-
cruz en el Calvario con el cuerpo de Jesús clavado en la
te rosal que una familia murciana ofrenda todos los años,
misma. Grupo escultórico de gran belleza y dramatismo.
y que va enroscado al mástil de la cruz, envolviéndola por
Lo realizó Hernández Navarro, en el año 1988; Santísimo
completo.
Cristo del Perdón, patética imagen de Cristo, clavado en la
La Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón invierte en su
cruz, teniendo a sus pies a la Madre, San Juan y la Mag-
recorrido procesional unas seis horas aproximadamente.
dalena –este grupo escultórico lo realizaron los siguientes
Regresando a su templo parroquial, momento de gran be-
autores: La Magdalena, Sánchez Tapia, en 1897; San Juan
lleza y emotividad, pasadas las primeras horas de la nueva
lo talló Salzillo, en 1737 y La Virgen Dolorosa, Roque Lo-
madrugada.
pez, en 1793–, y El Crucificado, que si bien no tiene una
autoría reconocida, se atribuye al escultor napolitano Nicolás Salzillo, padre del inmortal Francisco, que la realizó
en los albores del siglo XVIII.
Cualquier momento del amplio recorrido procesional es
bueno para presenciar este cortejo penitente, si bien el
7 4
Toda la mañana del Martes Santo murciano está marcada
por la presencia, en las calles de la ciudad, de la Convocatoria de la Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Las túnicas bermejas, nunca se les ha
llamado en Murcia “rojas”, se adueñan del paisaje urbano
anunciando a todos que, al día siguiente, tendrá lugar la popular procesión de “los coloraos”. El murcianísimo Barrio del
Carmen empieza, esta mañana, a vivir con emoción las horas más intensas del año.
Desde muy temprano, varios grupos de mayordomos, vistiendo la túnica penitente, se reparten por toda la ciudad
acompañados de una sección de las antiguas de “carros bocinas y timbales” y una banda de música. Uno de los actos
que llevan a cabo tiene lugar en la iglesia de San Antolín,
donde, la pasada madrugada, se ha recogido la Cofradía del
Perdón. Los de la Sangre acuden a este templo a rendir culto al Titular de aquella cofradía y asisten y participan en la
colocación, de nuevo en el altar mayor, del Santísimo Cristo del Perdón, mientras sus bocinas y timbales ponen acompañamiento musical a tan emotivo momento. Del mismo
7 6
modo, a lo largo de la mañana rendirán visita al Santísimo
cansan a lo largo del recorrido. No reparten caramelos ni
Cristo de la Salud y al del Rescate, que procesionan esa no-
objeto alguno entre los espectadores.
che por las calles de la ciudad.
Los colores distintivos de esta cofradía son el rojo y el blan-
Los “coloraos”, con marchas procesionales, pasacalles y so-
co, que combinan, convenientemente, entre sus cuatro her-
nido destemplado de bocinas y timbales, anuncian a Mur-
mandades.
cia, un año más en la jornada del Martes Santo, su inmi-
Los “pasos” que la componen y sus autores son los siguien-
nente salida procesional veinticuatro horas después. Con
tes: Nuestro Padre Jesús de la Merced, la imagen del Naza-
ella, la Semana Santa murciana cruzará su ecuador y vivirá
reno fue realizada por Nicolás Salzillo, en el año 1713; San
las horas más intensas.
Juan, el llamado “discípulo amado”, fue tallado por Roque
EL CRISTO DE LA SALUD: En la iglesia de San Juan de Dios,
López, discípulo aventajado de Francisco Salzillo, en el año
museo del barroco murciano, tiene su sede la PONTIFICIA,
1795; Santísima Virgen del Primer Dolor, de Francisco Sal-
REAL, HOSPITALARIA Y PRIMITIVA ASOCIACIÓN DEL
zillo, que la realizó en la segunda mitad del siglo XVIII, y, por
SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD. Esta hermandad nazare-
último, el Santísimo Cristo de la Salud, patética imagen de
na procesiona la tarde-noche del Martes Santo en absoluto
Cristo en la Cruz de autor desconocido, pero, sin embargo,
silencio y con una estética muy diferente de cuantas hemos
una de las más antiguas de la ciudad, ya que data de fina-
visto, hasta el momento, en la Semana Santa murciana. Es
les del siglo XV.
de las llamadas de “estilo andaluz”, ya que su forma de pro-
A esta cofradía, que en los años cincuenta procesionaba la
cesionar se asemeja a las cofradías y hermandades de
noche del Viernes de Dolores, se la conoce popularmente
aquellas tierras. Incorporan la capa a la túnica penitente y
como la de los “estudiantes”, dada la vinculación que ha
sus “pasos” van provistos de “patas” o soportes donde des-
mantenido y mantiene con la Universidad de Murcia, al ha-
7 8
ber sido miembros de la misma los que la rescataron del olvido en la década de los cuarenta y expandieron la devoción al Cristo de la Salud, piadosa imagen de Jesús que ya
se veneraba, desde el siglo XVI, en el desaparecido hospital
de los Hermanos de San Juan de Dios. De ahí que, entre sus
títulos, figure el de Hospitalaria. De la misma manera mantienen una vinculación especial con la Casa Real y, en la
época de la dictadura franquista, nunca faltó en su presidencia una representación del conde de Barcelona. Por eso,
también se la ha conocido como de “los monárquicos”.
Sale de su sede sobre las veinte horas y aunque mantiene
un recorrido breve, no retorna al templo hasta pasada la
media noche.
Es impresionante ver la procesión en la plaza Belluga con el
fondo de la fachada barroca de la Catedral de Murcia. Si
permanecemos en ese lugar podremos presenciar, igualmente, el sobrio cortejo de los Hermanos de la Esclavitud,
procesión del Rescate, que sigue el mismo itinerario con
una pequeña diferencia horaria sobre la primera.
EL SEÑOR DE LAS MANOS ATADAS: Desde tiempos inme-
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moriales se venera en Murcia una imagen de Jesús prendido de la que ya en el siglo XVII, se tiene constancia de su
presencia, en el convento de los trinitarios. Orden religiosa
desaparecida de la ciudad y que tenía como principal misión el “rescate” de cautivos. Esta venerada imagen, tras la
desaparición del convento, pasó a la parroquia de San Juan
Bautista, donde hoy en día sigue congregando a miles de
fieles. Se la conoce bajo la advocación del “Rescate”. La
hermandad penitencial que se creó para darle culto público
data de los años cuarenta.
El barrio de San Juan es uno de los más castizos y populares que ha tenido la ciudad. Hoy, felizmente rescatado del
olvido, es un bellísimo enclave de la Murcia moderna con
numerosos establecimientos, en especial de hostelería, que
le hacen indispensable a la hora de saborear las exquisiteces de la cocina tradicional murciana. Sus calles angostas y
sus recoletas plazas invitan al visitante a degustar, en sus
terrazas, todos los secretos de los fogones autóctonos. La
visita, en cualquier época del año, es indispensable.
En la jornada del Martes Santo, este enclave urbano se
8 2
transforma en torno a la antigua parroquia, ante la inminente salida del sobrio y austero cortejo penitencial de la
Esclavitud. Por la mañana recomendamos acudir al templo
sobre las trece horas, momento en el que se recibe la visita
de la Convocatoria de los archicofrades de la Sangre, que
rinden culto, de este modo, al Señor de las manos atadas
que desfilará por la noche.
La estética de esta hermandad nazarena es netamente andaluza. Todos sus hermanos utilizan las capas sobre la túnica penitente. La imagen de la Virgen está inspirada en la
imaginería barroca de aquellas latitudes y hasta su arreglo
es copia de aquéllas. Largo manto cayendo sobre las andas
traseras del paso, iluminación de cera en un hermoso frontal, etc.
La Hermandad de Esclavos de Nuestro Padre Jesús del Rescate y María Santísima de la Esperanza saca a la calle tres
“pasos” procesionales. El primero de ellos es la Cruz Guía,
bello trabajo de orfebrería tradicional obra del artesano Vicente Segura en el año 1955. Es esta una hermosa cruz vacía en cuyo interior destaca el escudo de la hermandad na-
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zarena, que no es otro que la antigua cruz de la Orden Tri-
apagan todas las luces del entorno. Únicamente los faroles
nitaria. La portan hermanos de la Virgen y del Cristo, con lo
penitenciales iluminan el encuentro entre la Madre y el Hi-
cual vemos, en este “paso”, dos colores diferentes de túni-
jo, momento que se aprovecha para cantar saetas o parti-
cas: el morado con capa blanca del Cristo y el blanco con
turas pasionarias a cargo de corales religiosas.
capa verde de la Virgen.
Durante el recorrido procesional, tras el “paso” del Cristo
Tras la cruz, Hermandad y “paso” de la Virgen de la Espe-
del Rescate, cientos de personas le siguen cumpliendo sus
ranza. Imagen realizada por Sánchez Lozano en 1948 y de
promesas.
estilo andaluz. Le sigue la Hermandad y “paso” del Santísi-
La Hermandad de la Esclavitud se recoge pasada la una
mo Cristo del Rescate. Bella imagen de Jesús en el momen-
de la madrugada del Miércoles Santo. Ha invertido unas
to de su presentación al pueblo tras la tortura de los flage-
cuatro horas en su estación de penitencia por las calles de
los y la coronación de espinas. De autor desconocido está
la ciudad.
fechada en el siglo XVII, si bien hay estudiosos que la atribuyen al escultor Santiago Baglietto.
Riguroso orden y silencio entre sus nazarenos y ausencia de
caramelos u otros objetos durante el recorrido procesional.
Es de gran emotividad ver el discurrir de esta procesión por
la calle Tahona, donde se encuentra el histórico arco de San
Juan, que nos trae a la mente la imagen de una Murcia ya
perdida en el tiempo. Muy emotivo, asimismo, el encierro
de la procesión cuando regresa a su templo parroquial y se
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Fruto de las predicaciones de San Vicente Ferrer y el culto a la Preciosísima Sangre de Cristo nació en Murcia esta
entidad nazarena, que pasa, con creces, los cinco siglos de
existencia. El Miércoles Santo es uno de los días más esperados del año, porque, entre otras cosas, toda la vida de
la ciudad está pendiente de la procesión de la Real, Muy
Ilustre, Venerable y Antiquísima Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Procesión que
el pueblo murciano bautizó con el cariñoso nombre de la
de “los coloraos” debido al color bermejo de las túnicas penitenciales que visten, esa noche, más de cuatro mil nazarenos. Es el cortejo más popular y huertano de cuantos se
celebran en la ciudad, congregando en sus calles a miles
de personas que, incluso desde la noche anterior, guardan
sitios en sillas y tribunas para no perdérselo. La popular
cofradía tiene su sede en la parroquia de Nuestra Señora
del Carmen, en un entorno urbano que se conoce, únicamente, por el nombre de “el Barrio”.
Al otro lado del cauce del Segura, frontera natural entre el
centro histórico y “el Barrio”, se ubica esta parroquia, que
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se levantó en lo que otrora fuera el partido huertano de
San Benito; de ahí que estemos hablando de una procesión
huertana, ya que la mayoría de sus componentes provienen de las pedanías de la huerta próximas al núcleo urbano. Precisamente uno de los enclaves más bellos para presenciar el paso de este cortejo es el histórico Puente Viejo
o Puente de los Peligros, cuando la procesión, a su salida o
regreso, se refleja en las cansinas aguas del viejo Segura.
Ya desde Cuaresma, todas las calles y plazas del barrio del
Carmen se han vestido de “colorao” con miles de banderas,
gallardetes, colgaduras y emblemas de la archicofradía que
cuelgan de balcones y ventanas. Es muy agradable para la
vista contemplar cómo este enclave urbano se transforma
en torno a su cofradía.
Pero en esta mañana de Miércoles Santo abandonamos
por un momento el barrio del Carmen, porque desde otro
rincón de la ciudad reclaman nuestra atención.
A las doce del mediodía, desde el convento de clausura de
las MM Agustinas, se traslada la imagen de Nuestro Padre
Jesús Nazareno, Titular de la cofradía, que rinde culto a su
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advocación y que popularmente se la conoce como la de
“los moraos” por el color de sus túnicas. Esta venerada
imagen, que ha permanecido en la clausura conventual
desde el último viernes de Cuaresma, regresa a la privativa
iglesia de la cofradía discurriendo por las callejas del viejo
barrio de San Andrés. Sus mayordomos-estantes visten,
esta mañana, la túnica penitencial al igual que lo harán
Viernes Santo y también, como en ese día, caminan descalzos. Acompañan al cortejo todos los nazarenos que, vistiendo igualmente la túnica morada, han salido durante la
mañana para realizar la tradicional Convocatoria, acompañados por las secciones de “carros bocina y timbales”, así
como de diversas bandas de música. En este acto, tan nazareno, y como muestra de unión entre las dos cofradías
más antiguas de la ciudad, el pendón mayor de “los moraos” es portado por un mayordomo de la Sangre, a cuya
procesión le faltan escasas horas para salir a la calle.
Regresemos hasta la iglesia del Carmen, al otro lado de la
ciudad, y contemplemos dentro del templo los “pasos”,
también llamados “insignias”, que procesionarán durante
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la noche. Carpinteros y floristas están dando los últimos to-
ble belleza; Jesús en casa de Lázaro, realizado por Her-
ques. La iluminación de estos grupos escultóricos se hace
nández Navarro en 1985. Representa un momento de la vi-
por medio de la cera, como antiguamente, lo que da un to-
sita de Cristo a su amigo Lázaro en presencia de sus her-
que de mayor misticismo a la hora de contemplarlos. Hay
manas Marta y María; El Lavatorio, obra maestra de Juan
que significar que el patrimonio de esta archicofradía su-
González Moreno, que la talló en 1952. Las caras de los
frió irreparables pérdidas durante la Guerra Civil, pero que
apóstoles reflejan, según el carácter de cada uno, la sor-
sus “pasos” o insignias
fueron felizmente restaurados o
presa de ver al Maestro en actitud de lavarles los pies an-
sustituidos, constituyendo, hoy por hoy, uno de los patri-
tes de la llamada “última cena”; La Negación, de Nicolás de
monios escultóricos más ricos de la ciudad. Durante todo
Bussy y Gregorio Molera, de los años 1699 y 1947. Pedro
el año se pueden admirar estas imágenes en el museo que
niega conocer a Jesús, en el momento que éste pasa junto
la archicofradía mantiene abierto en la parte superior de la
a él. El gallo completa la escena; El Pretorio, también co-
parroquia que les acoge.
nocido popularmente como “el paso del Berrugo”. Un gru-
Por orden de salida procesional, los “pasos”, son los si-
po escultórico que se debe al trabajo de Bussy en 1699,
guientes: La Samaritana, grupo esculpido por Roque Ló-
Sánchez Lozano en 1945 y Gregorio Molera en 1947. Cris-
pez, en el año 1799. La mujer de Samaria luce bellísimo
to es presentado al pueblo, tras ser azotado y coronado de
traje de seda murciana del siglo XVIII. La escena represen-
espinas. El procurador romano está detrás del reo. Un sol-
ta el pasaje evangélico en el que Jesús pide agua a aquella
dado romano vigila. Delante de Cristo, el popular persona-
mujer junto al pozo de Jacob. Refiere la tradición que la
je del Berrugo se esconde tras unas matas de habas de la
guapa moza es un modelo que copió del natural el escultor
huerta; Las Hijas de Jerusalén. Un dramático encuentro en
murciano y que era famosa en la ciudad por su incompara-
la calle de la Amargura entre Cristo y las mujeres que llo-
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raban por sus sufrimientos. Especialmente bella la imagen
pañola; San Juan, talla del discípulo del escultor Juan Do-
de un niño que, inocentemente, extiende sus manitas in-
rado, del año 1905, y, por último, el “paso” de la Doloro-
tentando acariciar al Nazareno caído en tierra. Este “paso”,
sa, típica representación mariana de estilo murciano y es-
lo talló Juan González Moreno, en el año 1956; Santísimo
cuela salzillesca. Esta imagen fue tallada por Roque López,
Cristo de las Penas. Jesús, maniatado y desprovisto de sus
en 1787.
vestiduras, es conducido a la Cruz entre sayones y solda-
Varios son los aspectos que llamarán nuestra atención al
dos romanos. Imágenes realizadas por José Hernandez Na-
presenciar el popular cortejo de “los coloraos”. En primer
varro, en 1986; Santísimo Cristo de la Sangre, imagen de
lugar, la gran participación de nazarenos, que supera los
singular belleza y gran patetismo, única en la iconografía
tres mil. También la gran cantidad de niños que, delante
religiosa española y que fue tallada por Nicolás de Bussy,
del estandarte mayor, van en la cabeza del cortejo. Son
en el año 1693. El Cristo de la Sangre es la imagen de un
varios centenares los que visten la túnica bermeja y pro-
Crucificado que, desclavados los pies del madero, camina
cesionan delante de los mayores. La entrega de caramelos
arrastrando la cruz donde permanece clavado por las ma-
y obsequios, así como también habas tiernas de los ban-
nos. Un angelito, a los pies de Jesús, recoge en un cáliz la
cales huertanos. La presencia en el cortejo procesional de
sangre que mana abundantemente de su costado. La ima-
varias secciones de “carros bocina y timbales” que acom-
gen, que lleva peluca natural, al moverse con el caracterís-
pañan con sus músicas destempladas a algunos “pasos”
tico andar de los estantes y con el vientecillo de la noche
de la archicofradía. La numerosa presidencia de la proce-
primaveral, que mueve sus cabellos, tiene un aspecto so-
sión, con la presencia de todos los alcaldes pedáneos de
brenatural que conmueve al espectador. Este “paso”, como
la huerta de Murcia, reconociendo públicamente la vincu-
indicamos anteriormente, es único en la Semana Santa es-
lación de los huertanos a esta popular archicofradía. La
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Uno de los enclaves más
bellos para presenciar el
paso de este cortejo es
el histórico Puente Viejo
o Puente de los Peligros
cuando la procesión, a
su salida o regreso, se
refleja en las cansinas
aguas del viejo Segura.
luz de cera en todos los “pasos” y el extraordinario adorno floral del “paso” de La Dolorosa.
Es digna de ser contemplada la procesión a lo largo de todo el recorrido, pues cualquier rincón es el apropiado para ser vista. Si bien destacaríamos la subida y bajada del
Puente Viejo o en el Jardín de Floridablanca, bien a la entrada o ya de madrugada en la recogida.
La estampa del cortejo de “los coloraos” cruzando el Puente Viejo es única e inigualable en la Semana Santa murciana. Esta archicofradía invierte más de seis horas en realizar
su recorrido por la ciudad, dándose la circunstancia de que
cuando está terminando de salir a la calle, la cabeza del
cortejo ya se encuentra en los aledaños de la iglesia del
Carmen para empezar a recogerse.
La ciudad en Miércoles Santo queda literalmente abrazada
e inundada por el desbordante discurrir de los archicofrades de la Sangre.
9 5
En la mañana de Jueves Santo comienza, muy temprano, la actividad
en el interior de la privativa iglesia de Jesús, en la plaza San
Agustín, donde tiene su sede la Cofradía de Nuestro Padre
Jesús Nazareno. Los llamados, popularmente, “moraos”
preparan su desfile procesional de Viernes Santo, donde sacarán a la calle la gran obra escultórica del inmortal Francisco Salzillo Alcaraz, genio del llamado Barroco tardío, autor de ocho de los nueve “pasos” o insignias que
procesionan por la ciudad.
Así, a las ocho de la mañana de Jueves Santo, un reducido
número de mayordomos y cofrades se dan cita en el interior de la iglesia y asisten a una misa muy peculiar, ya que,
ésta, se celebra alrededor del “paso” de la Última Cena de
Nuestro Señor Jesucristo, y el sacerdote ocupa el lugar de
Jesús en la cabecera de la mesa, donde tiene lugar la consagración del pan y el vino. Acabada la misa comienza la
preparación de los “pasos”, ya que por la tarde, a partir de
las dieciséis horas, las puertas de la iglesia de Jesús y del
Museo Salzillo, aledaño a la misma, permanecen abiertas
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para que el público contemple la obra escultórica del genial imaginero murciano.
También en la mañana del jueves podremos asistir a dos
traslados: el que realiza la Cofradía del Santo Sepulcro llevando la imagen del Santísimo Cristo de Santa Clara la Real desde el convento monasterio de las MM Clarisas, donde se encuentra la imagen todo el año, hasta la Iglesia de
San Bartolomé, sede canónica de la entidad nazarena y de
donde partirá la procesión la noche de Viernes Santo. El
punto más emotivo de este traslado es en la plaza Santo
Domingo, donde a la imagen del Crucificado, le espera la
de la Virgen de la Soledad para partir juntos, en procesión,
por las calles más céntricas de la ciudad. El encuentro está precedido de la actuación de corales polifónicas que entonan cantos penitenciales.
El segundo de los traslados, en la mañana del jueves, tiene
lugar en la iglesia de San Miguel y lo realiza la Cofradía del
Santísimo Cristo de la Misericordia, llevando a su imagen Titular, un bellísimo Crucificado del siglo XVI, hasta su trono
procesional en el interior de la desacralizada iglesia-museo
9 7
de San Esteban, de donde sale la procesión en la tarde de
Del mismo modo, y mientras se escuchan las “Salves de Pa-
Viernes Santo. Este traslado, pese a ser muy corto, está car-
sión” de los hermanos de la Aurora, en la misma plaza, se
gado de emotividad y se realiza en medio de un respetuoso
lleva a cabo el montaje de la celebérrima palmera que
silencio.
ocupará su puesto en el “paso” de La Oración en el Huerto
Ya por la tarde, la cita obligada está en la plaza San Agus-
en la mañana de Viernes Santo. Un grupo de estantes de
tín, a las puertas de la iglesia privativa de Jesús. Allí, cum-
ese “paso”, previamente han recogido de las mejores pal-
pliendo con una tradición de siglos, se dan cita las campa-
meras huertanas uvas de dátiles, palmas y cuanto es nece-
nas de auroros que todavía existen en el municipio
sario para elaborar, artesanalmente, una palmera que si-
murciano y que acuden para entonar sus “Salves de Pa-
mule las de verdad. Durante toda la tarde, en una ardua
sión”. Estas hermandades, compuestas únicamente por
tarea de horas, se lleva a cabo su realización. Esta palme-
hombres en su gran mayoría, utilizan solamente las voces
ra irá, a la mañana siguiente, en el “paso” de La Oración en
como instrumento musical y acompañan sus cánticos y sal-
el Huerto y entre sus ramas se colocará el Cáliz de Amar-
modias con el sonido metálico de una pequeña campanita.
gura que el Ángel de Salzillo señala con su dedo indicando
De ahí que se les conozcan como “campanas” de auroros.
a Cristo que tiene que beberlo. Se tiene la creencia en
Su origen se remonta al siglo XVI y tienen la misión de re-
Murcia que las mujeres que comen uno de los dátiles de
correr los caminos de la huerta, en las diferentes épocas
esa palmera, se quedarán embarazadas dentro de ese mis-
del año, entonando salves en honor de la Virgen. Son las
mo año; de ahí que, una vez acabada la procesión, sean
gentes de la huerta las que las componen y los cánticos
muchas las personas que solicitan uno de esos dátiles.
que interpretan han sido transmitidos oralmente de gene-
Desde la plaza San Agustín nos podremos dirigir a cual-
ración en generación.
quier iglesia o convento de los que existen en la capital,
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pues en ellos, una vez que se han acabado los oficios, se
podrán contemplar los barrocos “monumentos” donde se
conserva el Santísimo Sacramento hasta la Vigilia de Resurrección. En esta tierra se tiene la costumbre de visitarlos
y rezar ante ellos, pero hacerlo en números impares. Es decir, el murciano acudirá a uno, tres, cinco, siete o más, pero nunca lo hará en numero par. Costumbres. A las diez de
la noche, desde la iglesia de San Lorenzo, sale la Cofradía
del Santisimo Cristo del Refugio. Austera Procesión “del Silencio” que realiza su recorrido con las luces de la calle
apagadas y en medio de un impresionante respeto por parte de sus nazarenos y espectadores. El silencio es la característica fundamental. Únicamente el cántico de corales,
orfeones, auroros e incluso tunas, rompen ese silencio al
entonar cánticos en honor del Crucificado.
Procesionan un único “paso” con la imagen del Santísimo
Cristo del Refugio, obra anónima del siglo XVII. Visten sus
cofrades, túnica de raso negro con antifaz morado. No se
reparte ningún tipo de obsequio a lo largo de la procesión.
Su estética se asemeja a la andaluza y el “paso” del Cristo
1 0 0
incluso se mueve a golpes de campana, tal y como se procesiona en Málaga. Tienen sus hermanos un voto de silencio que les obliga a guardarlo desde el primer momento
que comienzan a vestirse de nazarenos, teniendo que salir
de las casas con la cara cubierta y permanecer en el anonimato hasta su vuelta.
Desde cualquier punto del callejero urbano por donde discurre la procesión es digno el contemplarla, ya que las actuaciones musicales que se llevan a cabo, lo hacen en numerosos lugares. Es impresionante su recogida, pues en la
calle que conduce a la iglesia de San Lorenzo, sus nazarenos permanecen arrodillados hasta que llega el “paso” del
Cristo del Refugio.
1 0 1
De nuevo, temprano como siempre, asoma el Viernes Santo en Murcia de la mano de una nueva primavera. En esta
jornada se vive esa especie de misterio en el que nos envolvemos cada año para reencontrarnos con los ausentes o
para volvernos a perder por las calles centenarias de la ciudad, buscando ese enclave, único, que nos hace revivir sensaciones perdidas en el desván de la memoria.
Es la cita, obligada, anual con muchos elementos que nos
definen y que nos relacionan con nuestro pasado más inmediato.
Como la primavera, que nos estalla en los huertos cercanos
que abrazan a la vieja Murcia, el Viernes Santo tiene algo
que nos obliga a dejarnos envolver por todo cuanto sucede en nuestro derredor y que es la cita con la hermosa tradición que no precisa de nuestros cuidados para permanecer viva, sino que son esas mismas tradiciones las que nos
hacen permanecer vivos a nosotros.
EL ESPLENDOR DE LA MAÑANA: Amanece muy temprano
en Murcia esta jornada. O quizá, para entenderlo mejor, diríamos que pocos duermen durante la madrugada. Se tie-
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ne la costumbre de ver la emotiva recogida de la Cofradía
visten la túnica morada y muchos de ellos caminan des-
del Refugio, en las primeras horas del viernes recién estre-
calzos a lo largo de más de ocho horas de procesionar
nado, y acudir entonces a la plaza San Agustín y aledaños
por las calles murcianas.
para estar presentes en la salida de la procesión que la Re-
La procesión tiene momentos muy intensos, como puede
al y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno
ser la salida de su templo, con la complejísima maniobra
lleva a cabo desde hace cuatrocientos años a las seis de la
que realizan sus estantes y la pericia de éstos para sacar a
mañana, hora solar.
la calle, por la estrecha puerta del templo, los pesados
Los “salzillos” van a salir a la calle. Durante toda la madru-
“pasos” o “insignias”. Contemplarla por las estrechas calles
gada, comercios, bares y cafeterías permanecen abiertos
de la ciudad. Presenciar el cortejo, al filo de mediodía, por
en el viejo barrio “Arrixaco”, para satisfacer las necesida-
las plazas Santa Catalina o las Flores. Deleitarse con las di-
des de un numeroso público que aguarda, en sus sillas, la
fíciles maniobras para pasar por la calle San Nicolás, don-
salida de este cortejo penitencial.
de, incluso, los espectadores tienen que levantarse de las
En punto las seis solares, se abren las puertas de la pri-
sillas para que los “pasos” puedan discurrir. El entorno del
vativa iglesia de Nuestro Padre Jesús, propiedad de la co-
convento de las Agustinas o, ya con las primeras horas de
fradía, y se pone en marcha una de las procesiones más
la tarde, ver la recogida de nuevo en la plaza San Agustín,
representativas y conocidas mundialmente gracias a las
con la dificultad que entraña su entrada en el templo tras
obras de arte, de valor incalculable, que realizara el in-
ocho horas de trabajos y fatigas.
mortal escultor murciano del siglo XVIII Francisco Salzillo
Las imágenes que realizara Salzillo están hechas para con-
Alcaraz. Más de cuatro mil nazarenos, entre penitentes,
templarlas por las calles murcianas en la mañana de Vier-
mayordomos, estantes, promesas y secciones de bocinas,
nes Santo, bajo un hermoso sol de primavera que las
1 0 4
La noche en Murcia se
inventó para la Semana
Santa, para el parpadeo de
la cera, para el camino de
la penitencia, del dolor
anónimo. Ese dolor que se
despliega en la procesión y
que se mitiga, de pronto,
con una caricia de azahar.
acompaña durante su recorrido de principio a fin.
duro golpe en la oreja del criado Malco, caído en tierra. Un
Los “pasos” que procesionan, por orden de salida, son los
soldado romano, vestido a la usanza dieciochesca, com-
siguientes:
pleta la escena.
La Santa Cena, realizado en 1763. Jesús sentado a la me-
Los Azotes, de 1778. En este “paso”, el imaginero murcia-
sa con los doce apóstoles se dispone a bendecir el pan y el
no refleja el dramatismo de la tortura infligida a Jesús en el
vino. Juan duerme despreocupado en su regazo. Judas,
patio del Pretorio. Cristo, amarrado a la columna, es blan-
con la mirada perdida, oculta el rostro ante Jesús, seguro
co de las iras de tres sayones que se ensañan con él.
de su traición. La mesa de la cena, mejor contemplarla
La Santa Mujer Verónica. La piadosa mujer, de extraordi-
desde un balcón o ventana, va provista de riquísimos man-
naria belleza siguiendo los cánones helenísticos, fue rea-
jares que sus camareros ponen todos los años. La mante-
lizada por Salzillo en 1755. Lleva en sus manos el lienzo
lería, vajilla y cubertería son del siglo XVIII.
con el rostro impreso de Jesús. Estos paños, la cofradía
La Oración en el Huerto la talló Salzillo en 1754. Un ángel,
posee varios, están pintados por los pinceles de recono-
asexual y bellísimo conforta a Cristo en su agonía. Delante,
cidos artistas murcianos. Cada año, la Verónica lleva uno
en un primer plano, Pedro, Santiago y Juan duermen des-
diferente en la procesión.
preocupados ante el drama que está viviendo el Maestro.
La Caída. Escena de gran dramatismo que talló Salzillo en
El “paso” recrea el paisaje del huerto con una olivera y pal-
1752 y primer “paso” que entregó a la Cofradía de los
mera natural donde va el cáliz de amargura labrado en fi-
Nazarenos. Cristo, en tierra, es ayudado por Simón de Ci-
na plata de los talleres murcianos.
rene, que lleva la cruz. Los sayones tiran con fuerza de
El Prendimiento, obra fechada en 1763. Judas besa a Je-
una cuerda atada al cuello de Jesús y descargan su ira
sús en la mejilla. San Pedro descarga, con su espada, un
contra él a golpe de mazas. Un soldado romano, con co-
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raza y armas dieciochescas, contempla la escena, pero no
interviene en ella.
Nuestro Padre Jesús Nazareno. Titular de la cofradía y única obra que no pertenece a Salzillo. La talló Juan de Aguilera en el año 1600 y procesionó, por primera vez, en
1601, en la primera procesión que realizó la hermandad. A
los pies de Cristo se coloca una “boja” de capullos de la
seda, como ofrenda permanente de la huerta a esta querida imagen, muy venerada en la ciudad. El “paso” lo llevan
mayordomos de la cofradía que caminan descalzos, al igual
que lo hacen los penitentes de la hermandad.
San Juan. Bellísima imagen de un adolescente que Salzillo
realizó en 1756. El apóstol camina con el brazo derecho
extendido señalando el camino que siguió Jesús. La leyenda popular dice que las jóvenes a las que el apóstol señala con su dedo extendido se quedan solteras. Antiguamente, cuando el “paso” de San Juan se acercaba a las casas
durante el recorrido, muchas madres obligaban a sus hijas
a meterse en el interior para no quedar “señaladas”.
La Dolorosa. Imagen de la Madre desconsolada, con los
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brazos extendidos hacia delante y la mirada perdida en el
firmamento buscando el consuelo en el cielo. Imagen de
vestir realizada por Salzillo en 1755. De extraordinaria belleza, el conjunto se completa con cuatro angelitos, a los
pies de la Señora, que lloran por el sufrimiento de María.
Una de las tradiciones más hermosas que se conservan en
esta cofradía está en ir a ver salir la procesión, pues, según
la tradición popular, el primer rayo de sol de la mañana
coincidirá con la salida a la calle de la Dolorosa, besando,
así, su frente dolorida.
Como decíamos anteriormente, la mañana de Viernes Santo es única en la Semana Santa española y hace de Murcia
lugar de encuentro de miles de visitantes que acuden a la
ciudad para contemplar la inigualable obra de Salzillo bajo
un radiante sol de primavera.
MUERTE EN LA TARDE: Apenas sin tregua, las sillas se despliegan de nuevo. Ya comienza el bullicio y las gentes ocupan las calles. El murmullo llena la recoleta plaza San Miguel. El sol empieza a languidecer sobre la ciudad
impresionada. Apenas dos horas que se recogió en su tem-
1 1 1
plo la Cofradía de los Nazarenos y ya la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia está preparada para procesionar. Se vuelve a alzar el telón de los acontecimientos
pasionarios. Ese telón que tiene la luz de esta tierra nuestra, donde la mañana y la tarde, en Viernes Santo, no encuentran división alguna.
La cofradía sale de la iglesia desacralizada de San Esteban,
hoy importante sala de exposiciones de la ciudad, aledaña
al Palacio de la Comunidad Autónoma de la Región de
Murcia. En otros tiempos, también, templo jesuítico e iglesia de la desaparecida Casa de Misericordia, donde, en su
seno, se creó hace más de cincuenta años esta entidad nazarena.
Sus hermanos visten túnica negra, en raso y terciopelo,
con capuz magenta. Lo hacen a la usanza tradicional murciana y durante el recorrido procesional entregan caramelos y obsequios.
Son tres los “pasos” que sacan en este cortejo vespertino:
Santísimo Cristo de la Misericordia, obra del jesuita Domingo Beltrán, del siglo XVI. Imagen de Jesús en la Cruz de
1 1 2
,
gran patetismo. Titular de la Cofradía; Sagrado Descendi-
regazo, el cuerpo inerte de Jesús. Bajo la cruz vacía, orna-
miento de Nuestro Señor Jesucristo. Grupo escultórico que
mentada con un finísimo sudario de bordado murciano del
recoge el momento en el que Cristo es bajado de la Cruz,
siglo XVIII, María, con el corazón traspasado por una daga
tras su muerte. Fue realizado por el escultor murciano Jo-
de plata, levanta la vista hacia el cielo en busca de con-
sé Hernández Navarro, en el año 2001; Santísima Virgen
suelo. Un brazo extendido y el otro acariciando el cuerpo
de la Misericordia. Imagen de vestir tallada por Sánchez
del Hijo muerto. La imagen de Jesús es de gran patetismo.
Lozano, en 1922. Es una representación mariana de las co-
Unos ángeles completan la escena acariciando a Cristo o
nocidas como de “escuela salzillesca” o de estilo murciano.
llorando su pérdida.
La procesión, que sale sobre las seis y media de la tarde,
Este grupo escultórico fue realizado por Francisco Salzillo,
invierte en su recorrido unas cinco horas, aproximada-
en el año 1740 y es una de sus primeras obras de las lla-
mente. De gran belleza es su salida, con los rayos de sol
madas de “procesión”.
de la atardecida, o bien la recogida, en medio de un gran
Visten sus cofrades a la usanza tradicional murciana.
silencio y con un encuentro entre los “pasos” del Crucifi-
Túnica de terciopelo negro con capuz de raso del mismo
cado y la Virgen.
color y lucen fajín azul celeste, color de la Orden de Ser-
Apenas sin tregua y siguiendo el mismo recorrido proce-
vitas.
sional de la anterior sale desde la iglesia de San Bartolomé
Invierten en el recorrido procesional unas cinco horas.
la Real, Muy Ilustre y Venerable Cofradía de Servitas de
LUTO EN LA NOCHE: La noche, en Murcia, se inventó pa-
María Santísima de las Angustias.
ra la Semana Santa, para el parpadeo de la cera, para el
Procesiona esta cofradía un único “paso” que representa a
camino de la penitencia, del dolor anónimo. Ese dolor
la Virgen en el momento en el que han depositado, en su
que se despliega en la procesión y que se mitiga, de
1 1 4
pronto, con una caricia de azahar y la presencia de mil
flores, que adornan nuestros “pasos” procesionales, en
medio de la gran explosión de efluvios de la primavera
murciana.
Cera y flor. Flor y cera que marcan el camino de la penitencia en esta ciudad nazarena cuando, en la amarga noche de Viernes Santo, Cristo muerto sale a nuestro encuentro.
Procesiona la Real y Muy Ilustre Cofradía del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo. Con sede en la iglesia parroquial de San Bartolomé, enclavada en el centro histórico de la ciudad, ésta es la procesión “oficial” de Murcia y a
ella acuden, formando parte de su presidencia, autoridades civiles, clero y representación de todas las demás cofradías que conforman el Real Cabildo Superior.
Los nazarenos visten túnica de terciopelo negro y capuz en
raso del mismo color. El escudo de esta entidad nazarena,
visible en sus túnicas penitentes, es la Cruz de Jerusalén o
también conocida como la Cruz de los Caballeros del Santo Sepulcro.
1 1 5
Cinco “pasos” y hermandades salen a la calle. El primero
Esta procesión, austera y solemne, recorre en unas cuatro
de ellos, el Santísimo Cristo de Santa Clara la Real. Una
horas las calles del centro de la ciudad.
imagen del Crucificado que se atribuye a la gubia de Sal-
En su presidencia, como indicábamos anteriormente, figu-
zillo, que la talló en el año 1770. Esta imagen se proce-
ra una representación de todas las cofradías de la ciudad,
siona sobre un monte de claveles y en posición inclinada,
que, vistiendo sus respectivas túnicas penitenciales, acom-
dando la impresión que la cruz descansa sobre unas pie-
pañan a Jesús en su entierro.
dras del Gólgota minutos antes de desclavar el cuerpo de
Jesús; Santísima Virgen de la Amargura. La Virgen sentada
debajo de la cruz vacía llora la perdida del Hijo. Esta obra
pertenece a Juan González Moreno y fue realizada en
1946; Santo Sepulcro, un grupo escultórico que representa el momento en el que los llamados Santos Varones depositan el cuerpo, sin vida, de Jesús en la sepultura. San
Juan, Magdalena y María están presentes en la escena. Es
una de las grandes obras escultóricas que González Moreno realizó en Murcia. Fue tallada en 1941; San Juan, obra
del mismo escultor del año 1952, y Santísima Virgen de la
Soledad, de autor anónimo del siglo XVII. Imagen de vestir que representa a la Virgen, enlutada y con un corazón
de plata traspasado por la daga del dolor.
1 1 7
La jornada pasionaria del Sábado Santo comienza en Murcia a las cero horas, recién estrenado el día. Cuando el reloj
de las torres gemelas de la iglesia de Nuestra Señora del
Carmen, en “el Barrio” al otro lado del río, dan las doce
campanadas, se abren las puertas del templo e inicia su recorrido penitencial la austera procesión del Retorno del Calvario. Severísimo y penitencial cortejo donde el silencio es
el denominador común. La procesión recoge el momento
máximo del dolor de María cuando regresa del Calvario tras
la muerte de Jesús. Este cortejo penitencial pertenece a la
Real, Muy Ilustre, Venerable y Antiquísima Archicofradía de
la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Es esta
entidad nazarena la única en la capital murciana que saca
dos procesiones a la calle, y además, bien distintas. Si la
primera, la más multitudinaria y popular, fue en Miércoles
Santo, la segunda, más pequeña e íntima, sale en esta larga madrugada del sábado.
Visten sus nazarenos túnica negra con vivos rojos, en recuerdo a su pertenencia al seno de “los coloraos”, y los mayordomos visten la túnica bermeja, como ya lo hicieran
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Miércoles Santo. Los integrantes de este cortejo, a la usan-
con sudario; San Juan, del escultor Juan Dorado, del año
za tradicional murciana, no dan ningún tipo de obsequio du-
1905. Esta es la única imagen, en la Semana Santa murcia-
rante el recorrido procesional y guardan silencio durante las
na, que procesiona dos veces: lo hace Miércoles y Sábado
tres horas que permanecen en la calle.
santos, y Nuestra Señora de la Soledad, imagen de vestir
El momento más intenso de esta procesión es la llegada a
obra del escultor Antonio Campillo, que la realizó en 1985.
la iglesia-museo de San Juan de Dios, donde la Cofradía del
Tras la Virgen procesiona un nutrido grupo de mujeres, es la
Santísimo Cristo Yacente ha levantado un túmulo funerario
llamada Hermandad de Damas de la Soledad, que, vestidas
con la imagen de su sagrado Titular. El “paso” de la Virgen
de negro, lucen mantilla española.
de la Soledad, con una maniobra dificultosa para sus estan-
Ya por la mañana de este día podremos encontrar por las
tes, entra en el interior de esta iglesia y se ubica ante el ca-
calles de la ciudad la tradicional convocatoria de la Archi-
tafalco con el cuerpo yacente de Jesús. Tras una lectura
cofradía del Resucitado, que sale para realizar la misma.
evangélica se entona el “stabat mater” por una coral. Cien-
Después de visitar el túmulo funerario, donde se encuentra
tos de personas aguardan en el interior de este templo ba-
la imagen de Cristo Yacente, los “blancos” inician el recorri-
rroco y todas guardan un emocionado silencio. Las luces
do urbano acompañados de bandas de música que inter-
permanecen apagadas y únicamente se ilumina el entorno
pretan alegres pasodobles.
con las llamas de las velas. La procesión del “Retorno”, co-
A la puesta del sol, desde la iglesia-museo de San Juan de
mo se la conoce popularmente, regresa al templo carmeli-
Dios, sale a la calle la Cofradía del Santísimo Cristo Yacente
tano sobre las tres de la madrugada, después de haber dis-
y Nuestra Señora de la Luz en su Soledad. Visten sus cofra-
currido por los aledaños de la Catedral murciana. Los
des túnica blanca, color de luto en el pueblo hebreo, y ca-
“pasos” que la componen son los siguientes: Una cruz vacía
minan descalzos, guardando, también, silencio durante su
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Es digno de contemplar,
bajo el sol de la atardecida,
por el entorno de la plaza
Cardenal Belluga, delante de la
fachada barroca de la Catedral
murciana y ya con las primeras
sombras de la noche...
austera procesión. Dos “pasos” forman parte en la misma,
siendo, además, unas imágenes antiquísimas del patrimonio murciano. Se tiene constancia histórica de que la imagen de Cristo Yacente, que procesiona esa tarde, ya lo hacía
el siglo XVI en el cortejo “oficial” del Santo Entierro. Pertenece al escultor Diego de Ayala y fue realizada en 1570. El
segundo “paso” es Nuestra Señora de la Luz en su Soledad,
de autor desconocido del siglo XVII. Los nazarenos-estantes
van también con la cara tapada, como el resto de componentes de este sobrio cortejo procesional. No se reparten
obsequios ni caramelos en el transcurso de la procesión.
Es digno de contemplar, bajo el sol de la atardecida, por el
entorno de la plaza Cardenal Belluga, delante de la fachada
barroca de la Catedral murciana, y ya con las primeras sombras de la noche, por el entorno de la plaza Santo Domingo
o durante su solemne recogida en el templo que les acoge.
Esta procesión invierte unas tres horas en su recorrido, ya
que tiene que estar recogida, por disposición eclesiástica,
antes del inicio de la solemne vigilia pascual que se celebra
en la Catedral de la Diócesis a partir de las diez de la noche.
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Cierra Murcia su Semana Santa con la popular y colorista procesión del Resucitado. Nazarenos vistiendo blancas
túnicas de raso, con capas de distintos colores según la
hermandad, caras descubiertas. Sustitución del capuz penitencial por el turbante hebreo. Cetros de plata en vez de
cirios y faroles. Las chicas, de la Hermandad de la Virgen
Gloriosa, portan alegres ramos de flores. Gran cantidad de
bandas de música, tras los “pasos”, con las alegres notas
de los pasodobles y marchas triunfales. Reparto de caramelos y obsequios a los asistentes. Centurias de soldados
romanos desfilando marcialmente. Tracas y cohetes anunciando el cortejo. Gran alarde pirotécnico a la salida del
templo del Titular de la Archicofradía, Nuestro Señor Jesucristo Resucitado. Y delante de la procesión, formando
parte de la misma, la figura de un Demonio, encadenado
por niños-ángeles, ángeles-niños, que simbolizan y representan EL TRIUNFO DE LA LUZ SOBRE LAS TINIEBLAS DE
LA MUERTE. A su paso, como ayer y como mañana, miles
de niños esconden su carita asustada por la presencia de
ese ser maligno que, desde sus inicios, ha formado parte
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de esta popular y entrañable procesión de “los blancos”.
A las ocho de la mañana de la alegre Dominica de Resurrección, se abren las puertas del templo de Santa Eulalia,
enclavado en pleno centro histórico de la ciudad, para
que salga a la calle la Real y Muy Ilustre Archicofradía de
Nuestro Señor Jesucristo Resucitado. Murcia pone de esta manera broche de oro a la Semana Santa. Desde primerísimas horas, miles de personas ocupan sillas y tribunas a lo largo de todo el recorrido, aguardando el paso de
esta procesión.
Once hermandades forman parte del cortejo, lo que la convierte, asimismo, en la de mayor número de “pasos” de
cuantas recorren el callejero urbano en estos días. Tras el
estandarte mayor hace el recorrido procesional un hermano de la archicofradía, vestido de Demonio, al que varios
niños con alegres campanillas y vestidos de angelitos llevan encadenado. Es una vieja tradición que mantiene viva
esta entidad nazarena y cuyas raíces podríamos encontrarlas en las representaciones sacras del teatro religioso del
Siglo de Oro. Simbolizan el triunfo de la luz sobre las tinie-
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blas de la muerte y la derrota del Maligno tras la Resu-
año 1993 y que recoge el momento de la visita de las pia-
rrección de Jesús. Miles de niños en las calles de la ciudad
dosas mujeres a la tumba de Jesús para ungirlo de aceites.
aguardan año tras año la presencia del Demonio encade-
La presencia de un ángel les avisa de la resurrección de
nado, siendo, generación tras generación, un rito más de la
Cristo; Aparición de Jesús a María Magdalena, obra, igual-
Semana Santa murciana.
mente, de Labaña, que la talló en 1982. Son imágenes de
Los “pasos” de esta procesión y sus autores son los si-
vestir. El momento se ubica bajo una frondosa olivera na-
guientes: San Miguel Arcángel, de Francisco Liza, realizado
tural y, Cristo se manifiesta ante la de Magdala, que, rodi-
en 1994. El arcángel, espada en mano, vence al demonio
lla en tierra, se muestra exultante ante la presencia del Ra-
al que pisa, en actitud decidida, con uno de sus pies. El
bí; Discípulos de Emaus. Bellísimo grupo escultórico de
maligno se cubre el rostro con sus brazos; La Cruz Triun-
Antonio Labaña, realizado en 1983, y que representa a Je-
fante, obra de Clemente Cantos, del año 1917. Un bellísi-
sús, sentado a la mesa con dos discípulos en Emaus, en ac-
mo ángel, de tamaño natural, lleva en sus brazos una cruz
titud de bendecir el pan; Aparición de Jesús a Tomas el
revestida de flores de los huertos murcianos. Simboliza el
Mellizo. La escena tiene lugar en el Cenáculo, donde se ha-
triunfo de la Cruz; Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, de
bían refugiado los Apóstoles, representando el momento
José Planes, del año 1949, y un soldado romano, de Men-
en el que Jesús muestra sus heridas al incrédulo Tomás.
gual, del año 1972. Cristo sale triunfante del sepulcro,
Los apóstoles son de Sánchez Araciel, del año 1912, y la
mientras un ángel a sus pies señala con uno de sus dedos
imagen de Cristo es de Hernández Navarro, de 1994; Apa-
a Jesús. Un soldado romano, tras la losa del sepulcro, se
rición de Jesús en el lago de Tiberíades. Realizado por An-
cubre el rostro con su escudo; Las Tres Marías y el Ángel
tonio Labaña, en 1987, muestra al Maestro dirigiendo la
del Señor. Composición tallada por Antonio Labaña en el
palabra a varios discípulos que faenan en aquellas aguas.
La barca es de verdad y fue obsequio de la Cofradía de
Pescadores de San Pedro del Pinatar, que trajo a Murcia
una de las que se utilizan, habitualmente, para trabajar en
la laguna murciana; Ascensión del Señor. El “paso” más
grande de la Semana Santa murciana. Fue tallado por Hernández Navarro, en el año 2000 y recoge el momento en
el que Jesús, en presencia de amigos y discípulos, asciende a los cielos; San Juan Evangelista, obra del año 1911 de
Venancio Marco. El evangelista escribe, sentado sobre una
piedra, mientras le acompaña un águila. La escena está
ubicada en la isla de Patmos donde Juan estuvo desterrado, y Virgen Gloriosa, bellísima imagen de vestir que representa a María. Fue realizada por Sánchez Lozano, en el
año 1950.
La procesión invierte en su recorrido aproximadamente
siete horas. Una vez que regresa al templo de Santa Eulalia, a las puertas del mismo, se lleva a cabo el pregón de
cierre de la Semana Santa murciana. Una persona, elegida
por la archicofradía, lleva a cabo su lectura ante los “pasos” de sus Sagrados Titulares. En la recoleta y castiza pla-
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za se dan cita miles de personas para presenciar el siempre emotivo encierro de la procesión que pone punto y final a los desfiles pasionarios de Murcia.
Tras el cierre de las puertas de Santa Eulalia, una vez recogida la procesión del Resucitado, Murcia comienza a vivir los días más grandes del año con el inicio de las tradicionales Fiestas de Primavera, que convierten a esta
milenaria ciudad en una urbe alegre y bulliciosa donde
festejos centenarios salen a las calles inundando de luz y
alegría estas jornadas abrileñas. Pero eso ya pertenece a
otra historia...
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SE RECOGE EN ESTE LIBRO LA SEMANA SANTA DE MURCIA POR ENCARGO DE LA CONCEJALÍA DE TURISMO,
FERIAS Y CONGRESOS DE SU AYUNTAMIENTO, CON TEXTOS DE ALBERTO CASTILLO Y FOTOGRAFÍAS DE
ISRAEL CRESPO EN PÁGINAS 21, 34, 37, 45, 46, 47, 48, 49, 51, 52, 54, 55, 56, 59, 60, 61, 63, 64,
65, 66, 67, 68, 69, 71, 72, 73, 75, 77, 79, 80, 82, 83, 84, 85, 86, 88, 89, 91, 93, 94, 95, 97, 98,
100, 101, 103, 104, 105, 107, 109, 110, 111, 112, 113, 115, 118, 119, 121, 122, 123, 124, 126,
127, 128, 129, 130 Y 131; Y DE JOSÉ LUIS MONTERO EN PÁGINAS 14, 17, 18, 20, 22, 23, 24,
25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 35, 37, 40, 41, 43, 44, 58, 76, 102 Y 132. SE PRESENTÓ EL
VEINTE DE MARZO, ÚLTIMO DÍA DEL INVIERNO DE 2002, IMPRESO EN NOVOGRAF, S.A. SOBRE
PAPEL GARDAPAT, IKONOREX SILK IVORY Y TELA CIALUX, BAJO UN DISEÑO DE TROPA EN
TIPOGRAFÍAS SYMBOL Y ELIZABETH. EL COPYRIGHT DE LA EDICIÓN PERTENECE AL AYUNTAMIENTO DE
MURCIA Y EL DE LOS TEXTOS Y FOTOGRAFÍAS A SUS AUTORES©. SIENDO SU DEPÓSITO LEGAL MU-469-2002.
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