Comisión de Disciplina y Acusación del Consejo de la Magistratura

Anuncio
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
Buenos Aires, 3 de mayo de 2007
DICTAMEN N° 113/2007
VISTO
el
expediente
436/04,
caratulado
"Abal
Mónica Irene y Abal Cecilia Estela c/ titular del Juzgado
Comercial
N°
expediente
5,
Dr.
454/04,
Vasallo
caratulado
G.”,
y
“Remite
su
acumulado
copia
de
la
denuncia efectuada por el Dr. Marcelo Meta c/ Juzgado
Comercial N° 5”, de los que
RESULTA:
I. La presentación del Dr. Marcelo Meta en su
carácter de letrado apoderado de las Sras. Mónica Irene
Abal
y
Cecilia
Estela
Abal,
en
la
que
denuncia
al
“titular de Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo
Comercial N° 5, a cargo del Dr. Gerardo G. Vasallo, y el
Secretario a cargo de la Secretaría N° 10, Dr. Jorge
Djivaris” (fs. 6).
II. Expresa que el expediente se “inicia como
una consecuencia de otra medida cautelar que se dictara
en otro expediente, caratulado ‘Abal, Mónica c/ Adepro
S.C.A. s/ Medida Precautoria’, en la que el mismo Juez
otorgara la administración provisoria por tres meses a
las
tres
socias
solidarias
de
la
sociedad.
Debe
ser
especialmente destacado que como socias solidarias de una
Sociedad en Comandita por Acciones, las mismas responden
con sus bienes personales por las deudas de la sociedad,
y ese ha sido el fundamento, además de la clara y expresa
disposición legal, para otorgar la administración a [sus]
mandantes”. Continúa su relato, y manifiesta que “[c]omo
consecuencia de dicha acción, se celebró una Asamblea
General Ordinaria en la que, cumpliendo con lo prescripto
por
el
auto
judicial,
se
designó
un
órgano
de
administración definitivo, según las normas estatutarias.
Determinados
socios
impugnación
de
iniciaron
dicha
una
acción
asamblea
ordinaria
General
de
Ordinaria,
solicitando como medida precautoria la separación de la
administración
de
Administración
y
los
la
integrantes
designación
del
de
Órgano
un
de
interventor
judicial en su reemplazo. El Señor Juez de grado dio
curso a la medida precautoria en forma parcial, ordenando
una intervención judicial con la designación por 3 meses
de
un
coadministrador,
para
cuya
designación
no
se
sigui[ó] ningún procedimiento, dependiendo del arbitrio
del
Juez
la
misma,
administradoras
quien
se
estatutarias,
integraría
ponderando
con
las
favorablemente
lo solicitado por la actora” (fs. 6 y vta.).
Indica
que
“hay
una
primera
irregularidad,
porque se está cuestionando una resolución tomada en el
marco de un expediente de Medida Precautoria, utilizando
para
ello
otro
expediente,
en
lugar
de
acumular
los
procesos y cotejar las argumentaciones allí expuestas”.
(fs. 6 vta.). Aclara “algunas irregularidades” que según
su entender, “ya es posible apreciar en el expediente”:
“En primer lugar (...), a fs. 69, dispuso (...)
‘Requiérese
el
expediente’.
acompañamiento
Los
actores
de
recién
copias
para
acompañaron
el
dichas
copias, cuando luego de solicitado por [su] parte que se
apliquen las disposiciones del art. 120 C.P., el Señor
Juez
le
otorgara
improcedentes,
para
una
nueva
que
el
intimación,
actor
acompañe
totalmente
las
copias
(...) por lo tanto cabe concluir la improcedencia de la
‘nueva oportunidad’ brindada a la actora” (fs. 6 vta.).
Asegura
magistrado
para
además,
el
que
los
otorgamiento
fundamentos
de
las
del
medidas
precautorias solicitadas, “son al menos infantiles y con
muy escaso rigor jurídico. Y ello también constituye una
irregularidad por cuanto está ya extensamente argumentado
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
el carácter de medida de excepción y restrictiva de la
intervención judicial en una sociedad. Véase para ello
que
las
razones
expresadas
para
sostener
la
medida
precautoria solicitada, son en algunos casos claramente
pueriles,
como
lo
es
el
cálculo
del
plazo
de
administración provisional designado por el Juez de tres
meses, que naturalmente comienza a correr desde el día
siguiente al de la efectiva toma de posesión del mismo, y
no, como lo postulan los actores y lo admite el Juez,
desde la fecha del auto que lo dispone; en otros casos,
puede advertirse claramente que no se cumple la regla de
la verosimilitud en el derecho, atento a que no puede
decirse con precisión que se haya acreditado el peligro y
el derecho para disponer la medida precautoria, sino más
bien una serie de opiniones que no han sido abonadas de
modo
alguno
con
prueba
verosimilitud
del
derecho
que
permita
invocado,
y
concluir
todo
ello
la
sin
considerar la situación comentada por las previsiones del
art. 120, y en esta ocasión puede sí advertirse que se
observa una clara dualidad de criterio con relación a las
acreditaciones de derecho que se exigió para otorgar la
medida precautoria que favoreciera a [sus] mandantes y
las que se admitieron para desplazar a ellas” (fs. 6
vta.).
Por
otro
coadministración
de
lado,
tres
asegura
que
meses,
el
luego
de
“una
coadministrador
designado entrega un informe al Juez indicando que las
únicas
irregularidades
habidas
en
la
sociedad,
son
anteriores a la vigencia de la administración de [sus]
mandantes, y aún así inexplicablemente el Juez otorga un
plazo
extensivo
mandantes,
de
de
otros
coadministración,
tres
meses,
junto
disponiendo
a
[sus]
al
mismo
tiempo una auditoría de los egresos de la sociedad en el
período que éste designa entre los meses de julio de 2003
a mayo de 2004, auditoria ésta solicitada por el auxiliar
judicial
designado.
Respecto
de
dicho
informe
del
coadministrador, [el denunciante] dej[a] expresado que el
apoderado judicial de la firma, interpuso impugnación del
mismo en tiempo oportuno, habida cuenta de la suspensión
de plazos procesales atento a un defectuosa notificación
diligenciada
por
el
Tribunal,
y
el
Juez,
en
forma
insólita, lo tuvo por presentado en forma extemporánea al
considerar
que
efectuarse
mirando
la
por
el
nota.
Y
de
fecha
auto
presentación,
notificación
puede
es
del
insólita
13/07/04,
apreciarse
informe
por
debía
cuanto
que
sólo
provee
que
dicha
dispone
su
notificación por cédula, y adicionalmente, aún para el
caso de considerarlo por nota, constan en los respectivos
libros de nota, las pertinentes anotaciones de las partes
que acreditan que el plazo no ha comenzado a correr” (fs.
7).
Denuncia que el “coadministrador, de acuerdo a
expresa confesión de una de las partes en el expediente,
ha entregado copia de dicho informe con anterioridad a su
presentación
a
una
de
ellas,
y
revelado
ello
en
el
proceso, no mereció objeción ni apercibimiento alguno del
Juez” (fs. 7).
Agrega que “el coadministrador designado (...)
debió naturalmente recaer en una persona intachable tanto
desde el punto de vista legal como moral” (fs. 7). Y
puntualiza que “el Coadministrador designado por el Juez
ha sido Camarista de la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Comercial, Sala E, y como tal ha tenido que intervenir
en
una
Consumo,
causa
caratulada
Edificación
y
‘El
Hogar
Crédito
Obrero
Ltda.
s/
Coop.
De
Concurso
preventivo’, Expte. N° 18970/91, en trámite por ante el
Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°
17,
y
luego,
al
renunciar
al
puesto
de
Camarista,
asumiera como uno de los miembros de la dirección letrada
de
la
concursada,
habiéndose
regulado
honorarios
profesionales a cargo de la concursada por US$ 3.200.000,
violando
de
tal
modo
un
primer
deber
de
ética
al
intervenir como letrado en un expediente en el que había
prevenido como Juez de Cámara” (fs. 7). Así, sobre este
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
particular
considera
que
“al
designar
un
funcionario
judicial a su solo arbitrio, el Juez debió extremar el
control de las calidades morales del designado, y ello
claramente no ocurrió en este caso, a la luz de los
antecedentes del funcionario designado”
(fs. 7 y vta.).
Hace referencia a la “curiosa situación que se
ha
dado
en
este
expediente,
en
el
que
el
plazo
de
extensión de la coadministración apenas ha comenzado, el
coadministrador aún nada ha podido investigar, por cuanto
resta, tal sus palabras en un escrito presentado, que se
aclare el alcance de la auditoría dispuesta, ya que el
mismo
[la]
había
solicitado
(...)
para
controlar
los
gastos de la empresa, y su relación con el giro social,
en un período que abarca julio/03 a mayo/04, y luego
solicita
que
se
extienda
como
auditoría
integral
sin
ninguna clase de límites, y aún así el Juez, a pedido del
actor, dispone en una nueva medida precautoria, y ya van
4
en
esta
sociedad
en
un
plazo
de
un
año,
el
desplazamiento de las socias solidarias, y la designación
del
funcionario
único
de
la
ya
designado
firma,
ahora
asimismo
como
administrador
encargando
a
éste
que
disponga la realización de la auditoria dispuesta, de
paso, total ya estaba en carrera, violando de tal modo
los
derechos
de
[su]
parte
a
controlar
y
auditar
el
trabajo encargado”. En este punto, expresa que “la firma,
a
través
de
su
apoderado
había
designado
un
perito
auditor de parte, el cual había facturado un anticipo de
honorarios y el funcionario judicialmente designado se
negó a abonar. Resulta lógico suponer que lo que quería
al negar el pago era evitar el control de la auditoría
por parte de un profesional ajeno a su equipo, de modo de
actuar con plena libertad en la empresa. Y el Juez lo ha
logrado al otorgarle la administración plena y única de
la empresa, siendo de tal modo innecesario la designación
de un perito auditor por parte de la firma, atento a que
es él mismo quien controlará la auditoría que realizará
la persona por él mismo designada. Asimismo debe tenerse
presente que los argumentos que invocara el actor para
solicitar
la
mandantes
intervención
no
han
con
sido
desplazamiento
tenidos
en
de
cuenta
[sus]
en
la
fundamentación del resolutorio del Juez, ya que de por sí
eran
inaceptables,
sino
que
creó
otras
situaciones,
totalmente ficticias, con el único fin de justificar la
medida ya decidida. En efecto, invoca como fundamento la
falta de realización de la auditoría, aún sin tomar en
consideración
que
el
propio
funcionario
judicial
designado le había pedido que aclare los alcances de la
misma;
negado
invoca
al
también
que
funcionario
presuntamente
judicial
el
se
le
acceso
habría
a
la
documentación de la empresa, según lo relatara éste al
Juez a fs. 382, cuando luego de ello el Juez mismo, debió
tramitar una incidencia de nulidad y determinado que la
empresa había obrado con arreglo a derecho al no existir
efectivamente
manifiesta
en
notificación
dicha
de
la
resolución
medida
que
el
a
ella;
o
funcionario
judicial designado había denunciado a fs. 467/468 que se
le
habría
impuesto
limitaciones
para
cumplir
con
sus
tareas en forma injustificada” (fs. 8).
Sobre
este
aspecto
asevera
que
“claramente
surge de dicho escrito presentado por su funcionario de
confianza
designado,
[que]
la
diferencia
de
opinión
estaba centrada no en el cumplimiento de las funciones de
dicho funcionario, que de hecho había realizado un arqueo
en ese mismo acto y firmado cheques de la empresa, sino
en los alcances de la auditoría dispuesta, al punto que
el funcionario en dicho escrito le solicita al juez que
aclare dichos alcances, cosa que aún no ha hecho el Juez,
pero sí [h]a mandado a realizar la auditoría, sin control
y sin aclarar si sus alcances son los que surgen del auto
que la ordena o de los caprichos y estado de ánimo del
Juez,
su
confianza
Secretario
designado
privada” (fs. 8).
y
finalmente
ahora
al
su
frente
funcionario
de
una
de
empresa
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
III. Amplia su denuncia el presentante a fs.
15,
expresando
que
“ha
podido
establecer
que
el
administrador judicial designado por el Juez en la firma
Adepro S.C.A., había supuestamente extraviado un cheque,
hecho que fuera puesto en conocimiento del Juez de la
Causa
en
su
oportunidad.
En
dicha
ocasión
esta
parte
había informado al Juez del hecho (...) y (...) había
solicitado
(...)
se
citara
en
forma
inmediata
al
administrador judicial (...) [p]ues bien, el Juez de la
causa ha hecho caso omiso a dicha solicitud. Asimismo
(...) ha podido averiguar que (...) el supuesto cheque
extraviado en realidad había sido cobrado por una suma de
$
48.700”.
Y
que
todo
ello
“ha
sido
puesto
en
conocimiento del juez de la causa, hasta el momento sin
poder conseguir que dicho magistrado dispusiera alguna
medida que salvaguardara a la empresa de su administrador
designado”. Posteriormente a fs. 23 presenta un escrito,
adjuntando la recusación con causa del magistrado por
tales hechos.
IV. A fs. 40, se acumuló a estos obrados el
expediente 454/2004, donde el Dr. Meta denuncia -a fs.
30-
al
Dr.
Gerardo
G.
Vasallo,
titular
del
Juzgado
Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 5, y a
su Secretario Dr. Jorge Djivaris.
Dicha denuncia, trata sobre los mismos hechos
que
el
expediente
principal,
de
los
que
surge
que
tramitaron por ante la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Comercial, cuya Comisión de Disciplina dictaminó que
“En nuestra opinión, más allá del acierto o error en que
hubiera
incurrido
el
magistrado
denunciado
en
sus
resoluciones, no se advierte en su conducta irregularidad
alguna que por su naturaleza suponga la posible comisión
de faltas de carácter disciplinario, por lo que no se
encuentra
justificada,
en
el
caso,
la
apertura
de
la
instancia administrativa (conf. dictamen de la fiscalía
de
fs.
48/49).
Por
otra
parte,
los
denunciantes
utilizaron los remedios procesales idóneos para intentar
cuestionar las decisiones”. Este dictamen fue aprobado
por
la
Excma.
Cámara
Nacional
de
Apelaciones
en
lo
Comercial y elevado al Consejo.
V. El 7 de marzo del corriente año, se presenta
el Dr. Vasallo, a fin de informar acerca de los hechos
indicados
en
la
denuncia.
Afirma
que
los
mismos,
ocurrieron durante el período en que se desempeñaba como
Juez titular de Primera Instancia en el fuero comercial,
función que dejó de cumplir desde el 4 de agosto de 2005
cuando pasó a desempeñarse como camarista subrogante, y
definitivamente desde el 5 de mayo de 2006. Agrega que la
Cámara
Comercial
que
integra
“conoció
en
una
similar
denuncia (...) en las actuaciones ‘Meta Marcelo (abogado)
s/
denuncia
Juzgado
5,
Secretaría
10’
expte
S
2868bis/2004; la cual fue desestimada (...)”.
Entrando a los items de la denuncia, asevera
que “[e]l expediente judicial en que se desarrollaron los
actos procesales que dan base fáctica a esta denuncia,
constituye sólo uno de los eslabones de un prolongado
conflicto societario entre los socios de Adepro S.C.A.,
el que ha sido objeto de debate en diferentes pleitos”:
“I) Schiavon
Serra
Jorge
Alberto
y
otros
c/
Adepro S.C.A. s/ sumario. (...) Este pleito fue promovido
por Jorge Alberto Schiavon Serra, Mónica Irene Abal de
Schiavon, Federico Schiavon, María Schiavon y Mercedes
Schiavon
con
el
patrocinio
del
Dr.
Alcíbiades
Pedro
Labaté. Mediante esta acción fue reclamada la nulidad de
cierta decisión asamblearia que había separado al coactor
Jorge Schiavon Serra de su cargo de director. En ese
entonces la sociedad era administrada por el grupo de
socios
que
luego,
en
los
restantes
pleitos,
se
vería
enfrentado con las aquí denunciantes. Señal[a] que el
nombrado Schiavon
Serra
cre[e]
destacar,
necesario
vinculación
revela
la
con
el
nomina
no
era
conflicto
de
los
a
socio
fin
del
de
sustancial
actores
antes
ente.
Pero,
clarificar
que,
su
como
lo
descripta,
el
nombrado es esposo de una de las aquí denunciantes. Al
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
parecer, tal nexo lo llevaba [a] actuar en la sociedad,
quizás
por
delegación
tácita
de
su
esposa.
Luego
de
diversas contingencias procesales, dict[ó] sentencia el
23 de junio de 2003 donde declar[ó] abstracta la cuestión
pues la misma sociedad había repuesto al señor Schiavon
Serra en su cargo de director. De todos modos impus[o]
las
costas
del
proceso
a
la
sociedad
demandada
por
estimar razonable la acción promovida por el allí actor.
Esta sentencia fue apelada por ambas partes. Sin embargo,
los
actores
demandada,
letrados,
desistieron
luego
de
abandonó
del
revocar
su
recurso,
el
mientras
poder
apelación
en
que
otorgado
tanto
a
nunca
la
sus
pidió
siquiera la elevación de la causa” (fs. 154/155).
“II) Abal Mónica Irene y otro c/ Adepro S.C.A.
s/ medida precautoria. En diciembre de 2002 las señoras
Mónica y Cecilia Abal, con el patrocinio del Dr. Marcelo
Meta,
incoaron
denominado
cual
ante
el
‘incidente
exigieron
ser
de
Juzgado
Nº
medidas
precautorias’
puestas
en
26
del
posesión
del
fuero
un
por
el
cargo
de
administradoras de la sociedad Adepro S.C.A. invocando
ser ellas las únicas socias comanditadas junto con Laura
Abal que ya ejercía el cargo. La señora Jueza entonces a
cargo del Juzgado Nº 26 se desprendió del conocimiento de
la causa, por estimar que debía actuar el suscripto, como
titular del Juzgado del fuero Nº 5. Luego de aceptar el
ofrecimiento
de
pronunciar[se]
recha[zó]
el
la
sobre
30
de
competencia,
el
pedido
diciembre
procedi[ó]
cautelar,
de
2002
y
el
a
cual
luego
la
revocatoria solicitada con fecha 12 de febrero de 2.003.
Sin embargo, luego de diversas contingencias procesales,
mediante
el
pronunciamiento
del
3
de
julio
de
2003
admiti[ó] un nuevo pedido de reposición deducido esta vez
sólo
por
la
administración
señora
de
Mónica
Adepro
Abal,
S.C.A.
y
separ[ó]
de
a
socios
los
la
comanditarios y terceros y design[ó] en su reemplazo, con
carácter provisorio, a Mónica Irene Abal y Cecilia Estela
Abal, por el plazo de tres meses, período en el cual
mediante el ejercicio de los resortes societarios, debían
regularizar
la
conformación
definitiva
del
directorio,
sea por la conformación de los actuales, sea mediante la
designación
de
otros.
Así
el
directorio
quedó
cautelarmente conformado por las Señoras Mónica, Cecilia
y Laura Abal, quienes eran las únicas que formalmente
ostentaban
la
calidad
de
socias
comanditadas”
(fs.
155/156).
“III) Olazar, Carlos Gustavo y otros c/ Adepro
S.C.A.
y
otros
s/
ordinario.
En
febrero
de
2004
los
señores Carlos G. Olazar e Inés Silvia Díaz, mediante
letrado
apoderado
Seifert
y
Alcira
(Guillermo
Thelma
Luis
Díaz
Perrone);
representadas
Gastón
por
María
Adelia de la Fuente; y Laura Elena Abal, mediante su
apoderado Guillermo Alberto Ladrón de Guevara, dedujeron
demanda contra Adepro S.C.A., Mónica Irene Abal y Cecilia
Estela Abal, reclamando la nulidad de la asamblea del 21
de noviembre de 2003 y la remoción del directorio que
integraban las allí codemandadas Abal. En fs. 239, por
medio de apoderado (Domingo Baca), adhieren a la demanda
Patricio
Sartota,
Teresa
Sartota,
Maximiliano
Sartota,
Santiago Sethson, Diego Sethson y Cecilia Sethson. En fs.
247 también adhirió a la demanda otro sujeto procesal,
quien se dijo socio de la codemandada, el señor Enrique
Solari.
Aparentemente
en
tal
asamblea
las
demandadas
intentaron cumplir con la manda impuesta en la cautelar
referida a la regularizar el órgano de administración en
el plazo de tres meses. Este expediente fue iniciado ante
el
Juzgado
del
jurisdicción
fuero
por
Nº
26
estimar
quien
que
también
lo
resignó
invocado
era
su
un
incumplimiento de aquella manda cautelar dictada por el
suscripto
en
los
autos
‘Abal
Mónica
Irene
c/
Adepro
S.C.A. s/ medida precautoria’, cuando [s]e encontraba a
cargo del Juzgado de Fuero Nº 5. Al igual que lo ocurrido
en
el
proceso
citado
en
II),
estim[ó]
pertinente
lo
decidido por [su] colega y asumi[ó] jurisdicción en el
caso,
sin
que
ninguno
de
los
litigantes
manifestara
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
oposición. En aquel proceso, luego de conferir trámite
ordinario, admiti[ó] parcialmente la cautelar pretendida
por los actores, y design[ó] un coadministrador judicial,
sin desplazamiento de las autoridades sociales, por el
plazo de tres meses. Destac[a] (...) que lo pretendido
por los actores era una administración judicial plena,
esto
es
con
desplazamiento
de
los
designados
en
la
asamblea cuestionada” (fs. 156/157).
Luego de concluir la explicación que antecede,
“pas[a]
a
contestar
imputaciones
con
el
realizadas
representante
de
mayor
por
Mónica
orden
el
y
posible,
Dr.
Meta,
Cecilia
las
como
Abal
(...)
pertenec[ientes] a las actuaciones ‘Olazar Carlos G. y
otros
c/
Adepro
S.C.A.
y
otros
s/
ordinario’
(...)a)Cuestionamiento procesal a la decisión que admite
la
cautelar
de
coadministración:
Las
denunciantes
califican como ‘primera irregularidad’ el adoptar esta
medida en un expediente distinto de aquel en que se dictó
la anterior cautelar por la cual se designó a las señoras
Abal como directoras. Literalmente se dijo que ‘se está
cuestionando
una
resolución
tomada
en
el
marco
de
un
expediente de Medida Precautoria, utilizando para ello
otro
expediente,
en
lugar
de
acumular
los
procesos
y
cotejar las argumentaciones allí expuestas’” (fs. 158).
Asegura
claramente
que
contraria
“[e]sta
a
imputación
derecho.
La
resulta
cautelar
de
coadministración fue adoptada en el marco de un juicio de
objeto distinto al anterior (Abal M. Y otra c/ Adepro
S.C.A.
s/
medida
procesales
posterior
(los
a
esa
precautoria),
allí
actores)
cautelar,
por
donde
otros
impugnaron
la
cual
sujetos
un
se
acto
pretendió
regularizar el directorio del ente. La medida precautoria
anterior
(designación
provisoria
de
la
socias
comanditadas) fue agotada con su ejecución (asunción del
cargo)
y
el
ulterior
cumplimiento
de
la
manda
(regularizar en tres meses el órgano de administración).
Si este último acto fue cumplido irregularmente, ello
será decidido en el pleito ulterior (Olazar, Carlos y
otros
c/
Adepro
S.C.A.
y
otros),
conforme
las
argumentaciones que allí se desarrollaron” (fs. 158/159).
Agrega que “[a] todo evento, como fuera
dicho antes, (...) aceptó la competencia en este pleito
por estar vinculado a los indicados en los puntos I y II,
lo
cual
permitió
tener
un
conocimiento
integral
del
conflicto” (fs. 159).
b)
Omisión
de
requerir
la
incorporación
de
copias bajo apercibimiento del cpr 120: el magistrado
manifiesta que “[e]sta imputación no [l]e compete. La
omisión que se indica fue realizada en la providencia de
fs. 69/70 dictada por el entonces titular del Juzgado del
fuero Nº 26 donde el pleito fue indicado; y el suscripto
subsanó la omisión ni bien le fue requerido. Va de suyo
que
procedió
contenía
otra
intimación,
apercibimiento.
No
pues
la
soslay[a]
anterior
que
la
no
allí
demandada (aquí denunciantes) dedujeron oposición contra
la providencia que dispuso la intimación (...) [y] [s]in
embargo no se advierte que hubiere diligenciado la cédula
para sustanciar el traslado allí ordenado. En rigor, los
denunciantes
utilizaron
la
vía
procesal
idónea
(reposición), aunque luego parecen haberla abandonado. De
allí
que
ahora
no
pueden
‘revivirla’
por
vía
de
una
improcedente denuncia” (fs. 159/160).
“c) cuestionamiento sustancial a la decisión de
designar una coadministración judicial. Las denunciantes
calificaron de ‘...al menos infantiles y con muy escaso
rigor jurídico...’ los fundamentos desarrollados por el
suscripto para atender parcialmente la medida. Entiend[e]
que este cuestionamiento se supera facialmente con la
mera lectura de la decisión que admitió la cautelar. De
todos modos, esta cuestión no puede ser fundamento de una
denuncia como la presente, sino que debe ser encauzada
por las vías procesales pertinentes. Recuérdese, a todo
evento, que esta medida fue confirmada por el Superior al
conocer por vía de recurso. Aún cuando revocó el ulterior
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
agravamiento de la medida (administración plena) mantuvo
la coadministración” (fs. 160).
“d) Prórroga de la coadministración. Por vía de
esta denuncia, las demandadas en aquel pleito reiteraron
sus
cuestionamientos
a
la
decisión
del
suscripto
de
extender la coadministración por tres meses. En rigor
este ataque lo formalizaron en la causa (fs. 342/344), el
cual mereció una extensa consideración en su tiempo (fs.
346/352).
Allí
fueron
ratificados
llevaron
al
suscripto
a
debido
lo
informado
por
a
los
extender
el
fundamentos
la
que
coadministración
funcionario
judicial
en
punto, entre otras particularidades, a la irregularidad
de
la
documentación
contable
y
los
abultados
gastos
denunciados. Así fue ordenado al funcionario que adopte
los
recaudos
aclarándose
sociedad
para
que
regularizar
ello
toda,
y
se
no
la
disponía
para
contabilidad
en
buscar
social,
beneficio
de
la
responsabilidades
particulares. En punto al informe del coadministrador, el
mismo también fue impugnado por las aquí denunciantes.
Todo ello revela que no sólo tuvieron las posibilidades
de
cuestionar
cautelar
del
ejercitaron
por
técnicamente
suscripto,
tales
último,
que
actores
la
informe
sino
facultades
coadministración
los
tal
que
legales
decisión
y
la
decisión
efectivamente
(...). Recuerd[a]
de
extender
la
fue adoptada denegando la pretensión de
que
exigían
el
desplazamiento
de
los
administradores sociales” (fs. 161).
“e)
Designación
‘a
dedo’
del
coadministrador
judicial. (...) Como fue dicho en la resolución ya citada
(fs. 346/352), no existe un procedimiento específico ni
listado al efecto, cuanto menos en esa época, que regule
el régimen de designación de este tipo de auxiliar. Así
el
nombramiento
discrecionalidad
efectuado
que
(...)
constituía
el
lo
único
fue
con
la
procedimiento
posible. Para hacerlo, tuv[o] en cuenta las calidades
técnicas y morales del Dr. Garzón Vieyra, quien había
desempeñado durante años la función de Juez de Cámara. En
los hechos su gestión fue superavitaria, revirtiendo la
cumplida
por
1486/1489).
los
A
administradores
todo
evento
sociales
(...)
(ver.
destac[a]
que
fs.
la
designación de la persona del administrador no mereció
reproche
por
ninguna
de
las
partes
al
tiempo
de
ser
conocida, y sólo la misma fue objetada al presentar este
los informes sobre la situación social. En punto a lo
actuado
por
judiciales
el
Dr.
indicadas
Garzón
por
las
Vieyra
en
las
denunciantes
causa[s]
(totalmente
ajenas al Juzgado en lo Comercial Nº 5), son hechos por
[él] desconocidos que, por lo demás, no fueron invocadas
en el proceso para procurar la remoción” (fs. 162).
“f) Cuestionamientos a la decisión de agravar
la coadministración Judicial a una administración plena
con
desplazamiento
magistrado
asegura
de
los
que
órganos
sociales”:
“[n]uevamente
las
el
denuciantes
(...) intentan atacar una decisión judicial que ha sido
materia de recurso de apelación específico”. Expresa que
“[s]in
duda,
como
bien
dicen
los
denunciantes,
la
intervención con desplazamiento de los órganos sociales
debe ser acogida con criterio restrictivo. Así lo dij[o]
en la decisión invocada. Pero el suscripto estimó que la
situación era de tal gravedad que imponía la medida, en
particular cuando la conducta de los denunciantes y su
letrado había sido constante obstrucción de la tarea del
coadministrador” (fs. 163).
“g) Desigualdad en el tratamiento de las partes
en
cuanto
a
los
presentaciones.
imputación”.
actuaciones
plazos
que
son
proveídas
sus
Resulta insólita a [su] juicio, esta
Asegura
se
en
que
advierte
“[c]on
que
todas
sólo
las
compulsar
las
presentaciones
realizadas, cualquiera fuere su autor, han sido proveídas
en tiempos razonables y similares. Cabe destacar que este
expediente revela una gran conflictividad que se plasma
en numerosas y constantes presentaciones, en particular
de las aquí denunciantes. Y muchas de ellas requieren del
dictado
de
sentencias
interlocutorias,
las
cuales
no
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
pueden ser emitidas en igual tiempo que una providencia
simple.
El
ejemplo
que
las
denunciantes
describen
sesgadamente, no revela una demora irrazonable y menos un
trato discriminatorio. Las denunciantes apelaron (...) la
decisión de designar coadministrador el 7.5.2004, recurso
que
fue
proveído
tramitando
la
el
9.6.2004
puesta
en
en
tanto
posesión
se
encontraba
del
cargo
del
funcionario. Ese mismo día dispuso, al concederse con
efecto devolutivo, que el recurso debía ser encauzado por
vía
de
incidente
de
apelación
(cpr
250).
Las
copias
fueron acompañadas recién el 29.6.2004. El 15.7.2004 fue
ordenado,
todos
por
los
evidentes
recursos
razones
con
incidente;
sustanciados
contestado
el
efecto
los
9.8.2004,
de
economía,
devolutivo
recursos
en
el
elevándose
el
tramitar
el
mismo
memorial
fue
incidente
el
30.8.2004. Cabe recordar, por lo demás, que en el ínterin
de
desarrolló
la
feria
judicial
de
invierno
(17.7.2004/2.8.2004)”. Asimismo, manifiesta que “[e]sto
además debe ser considerado dentro de un contexto como lo
es el fuero comercial en que en ese tiempo recibía cerca
de 600 personas por Secretaría (1200 por Juzgado), y un
promedio de 200 presentaciones por cada Secretaría, lo
cual colapsaba a la totalidad de los Juzgados del fuero.
Tales condiciones complicaban el manejo administrativo de
la causa, no jurisdiccional, ámbito en el que sólo pueden
enmarcarse inexistentes demoras” (fs. 164/165).
“h)
expulsado
de
Mención
[su]
del
despacho.
Dr.
En
Meta
una
de
haber
breve
sido
mención,
el
letrado manifiesta que el día 4 de octubre (...) ante una
‘...enérgica
expediente,
exigencia...’
fue
‘...echado
de
del
serle
exhibido
despacho
en
el
forma
descomedida por el Juez’”. Asevera que “[l]o dicho, sólo
puede calificarse como una burda falacia. Como lo indica
el señor secretario en el informe que obra a fs. 609/611,
el Dr. Meta se presentó en forma claramente inadecuada en
las oficinas del Juzgado requiriendo la exhibición de la
causa. Las explicaciones del Secretario sólo recibieron
por respuesta epítetos agraviantes y una imprudente y
falaz
calificación
para
el
actuario
y
el
suscripto.
Comunicado ello, le requ[irió] al Secretario que invitara
al Dr. Meta a [su] despacho. Al extenderle [su] mano para
saludarlo con el respeto que merece todo letrado, negó
todo saludo, como también el asiento que le brindaba.
Frente
a
ello explic[ó]
Secretario,
que
no
igual
podía
que
lo
había
exhibirle
la
hecho
causa
el
por
desconocer si la medida cautelar había sido efectivizada.
La (...) reunión concluyó al no aceptar el Dr. Meta la
explicación, que sólo fincó en repetir lo normado por el
código
de
rito,
conversación.
y
por
Nieg[a]
tanto
ser
innecesaria
absolutamente
haber
toda
expulsado
(echado en los términos del letrado), al profesional en
[su] despacho”. Asegura que “[e]n casi treinta años como
funcionario
actitudes
judicial
o
magistrado,
descomedidas
para
nunca
ningún
h[a]
tenido
profesional
o
litigante. Tampoco nunca h[a] recibido improperios como
los emitidos por el Dr. Meta ese día, bien que no en [su]
presencia,
como
al
siguiente.
Los
hechos
reseñados
–
explica- en el informe actuarial ya mencionado provocó
que,
por
primera
vez
en
[su]
carrera
judicial,
deba
denunciar a un letrado, lo que hi[zo] ante el Tribunal de
Etica del Colegio Público de Abogados, según da cuenta la
resolución de fs. 612/614” (fs. 165/166).
“i)
Haber
obrado
el
interés
de
la
actora”.
Indica que “[e]sta tremenda imputación carece de todo
respaldo fáctico, lo cual la vuelve no sólo desestimable
sino permite calificar de irresponsables a quienes las
emiten.
Han
dicho
las
denunciantes,
por
boca
de
su
apoderado, que no han podido defenderse o que h[a] obrado
de oficio proporcionando fundamentos a la actora que esta
no ha allegado (...). La causa se encuentra plagada de
planteos de las denunciantes y sus contrarios, y de las
consecuentes
decisiones
que
atienden
favorable
o
desfavorablemente tales peticiones como la concesión de
los
recursos
pertinentes.
Ello
demuestra
un
constante
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
ejercicio del derecho de defensa y un trato equidistante
del suscripto para ambas partes” (fs. 166/167).
“j)
Ampliación
de
la
denuncia.
En
escrito
separado las requirentes ampliaron la denuncia informando
de la desaparición de un cheque y ulterior cobro mediante
el de una importante suma de dinero. En una indebida
manifestación hicieron responsable al suscripto junto con
el administrador de tal faltante. A su vez sostuvieron
que nada había hecho para investigar tal denuncia. Según
el informe que brind[ó] al señor Presidente de Cámara el
día 7 de diciembre de 2004 y que obra en las actuaciones
administrativas
de
[la]
Cámara
‘S.2868bis/2004
Meta
Marcelo (Abogado) s/ denuncia Juzgado 5 Secretaría 10” la
primer noticia que tuv[o] de la presentación de marras
fue ante el pedido de informes requerido por el señor
presidente
con
motivo
de
la
ampliación
de
denuncia
efectuada por el Dr. Meta, en representación de Mónica y
Cecilia Abal.
Frente
a
ello, consult[ó]
con
el
señor
Secretario sobre la existencia de tal presentación y al
ser negativa la respuesta, lo comision[ó] a revisar las
actuaciones principales que se encontraban radicadas ante
la
Sala
A
de
las
Cámara
del
fuero.
Nuevamente
la
respuesta fue negativa. Frente a ello orden[ó] extraer
copia de las actuaciones administrativas, a fin de formar
un incidente transitorio (Nº 60.237/2004) que permitiera
investigar
lo
ocurrido
mientras
retornaban
las
actuaciones principales. Simultáneamente el administrador
judicial informó del faltante y de la existencia de una
denuncia penal en su contra, promovida por el Dr. Meta y
las señoras Abal. Así en fs. 120/121 de esas actuaciones,
dispus[o] que tal incidente tramitara como de remoción
del
administrador,
y
dispus[o]
medidas
urgentes
tendientes a investigar lo ocurrido. El 13 de diciembre
de aquel año el señor Secretario [l]e informó que el
original
de
aquel
escrito
había
sido
encontrado
mal
agregado en un expediente de quiebra. Por ello dispuso la
formación
de
un
sumario
administrativo
para
deslindar
responsabilidades
respecto
del
error
administrativo
constatado (fs. 143 del referido expediente transitorio).
No dispus[o] la realización de una denuncia penal, pues
la misma ya estaba en curso. De todos modos ordenó un
control
de
la
misma
y
un
informe
sobre
su
estado”.
Expresa que “[q]ueda entonces descartada claramente la
inacción
que
las
denunciantes
[l]e
imputan
ante
este
hecho. Respecto del pedido de remoción del funcionario,
dispus[o] en fs. 557/562 del mismo incidente diferir el
pronunciamiento
resultas
de
la
definitivo
causa
sobre
penal
tal
en
remoción
trámite,
a
las
dada
las
peculiaridades del hecho y la diversidad de posibilidades
en punto a la comisión de ilícito que ello permitía. Esta
decisión fue confirmada por la Sala A de la Cámara del
fuero el 11 de mayo de 2.006 (fs. 654/660). Lo expuesto
muestra
no
sólo
la
actividad
del
suscripto
sino
la
adecuación a derecho y las circunstancias fácticas de lo
decidido” (fs. 167/169).
Asegura
seguidamente
que
“[l]o
hasta
aquí
expuesto refleja, a [su] juicio la total inconsistencia
de
la
denuncia
efectuada
respecto
de
[su]
actuación
profesional como Juez a cargo del Juzgado del Fuero Nº 5
en la causa ‘Olazar Carlos G. y otros c/ Adepro S.C.A. s/
Ordinario’” (fs. 169).
VI. Surge además a fs. 138, de la Información
Sumaria
sustanciada
por
la
Alzada
en
el
expediente
454/04, en relación el faltante del cheque indicado ut
supra, que el magistrado decidió diferir la decisión de
la remoción del administrador hasta tanto avanzara la
investigación llevada a cabo por la instrucción penal, y
apelada, fue rechazado por la Sala A el 11 de mayo de
2006, que consideró que lo actuado hasta entonces por el
interventor
judicial
no
lo
hacía
pasible
de
reproche
alguno que justificara apartarlo de la tarea que le fuera
encomendada, sin perjuicio de lo que pudiera resultar de
las investigaciones que se llevan a cabo en sede penal.
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
CONSIDERANDO:
1. Que en estos autos se denuncia la supuesta
actuación irregular del Dr. Vasallo por la designación
del coadministrador judicial, Dr. Garzón Vieyra, en la
firma Adepro S.C.A. mediante una medida cautelar. Luego
de
esto,
realiza
distintas
una
serie
situaciones
de
ocurridas
cuestionamientos
en
relación
hacia
a
esta
designación, como ser el tardío acompañamiento de las
copias de escrito peticionando la medida precautoria, la
imposibilidad de compulsar el expediente, la posterior
designación como administrador exclusivo del funcionario
indicado
ut
supra,
la
prórroga
de
su
plazo
de
designación, el traslado por nota hacia las partes del
informe del administrador y la sustracción de un cheque
de su administración.
Sin
embargo,
el
denunciante
sólo
cuestiona
genéricamente los fundamentos que tuvo el magistrado para
adoptar la decisión de designar al coadministrador, y
teniendo en cuenta esto sólo se infiere su disconformidad
con la decisión del magistrado, siendo ésta una crítica
exclusivamente
centrada
en
la
actuación
jurisdiccional
del mismo, lo que, resulta fuera de la competencia de
este Consejo.
2. Que en cuanto al resto de las incidencias
ocurridas,
como
ser
la
designación
como
administrador
exclusivo y el plazo de su duración, surgen confirmados
de
los
propios
desentendimiento
dichos
del
denunciante
entre
el
administrador
que
y
existía
la
un
empresa
sobre el alcance de las funciones y tareas que debía
desempeñar, lo que explica el entorpecimiento en la labor
del
funcionario
que
advirtió
el
magistrado
y
al
que
expresamente hace referencia en su escrito.
Lo mismo cabe aclarar con relación al resto de
los
puntos
de
denuncia,
siendo
claros
y
precisos
los
fundamentos y explicaciones ofrecidas por el magistrado
para sostener las decisiones atacadas por el denunciante.
3.
Que
respecto
al
faltante
del
cheque,
el
magistrado decidió diferir la decisión de la remoción del
administrador
hasta
tanto
avanzara
la
investigación
llevada a cabo por la instrucción penal, la que apelada,
fue rechazada por la Sala A, que consideró que lo actuado
hasta entonces por el interventor judicial no lo hacía
pasible de reproche alguno que justificara apartarlo de
la tarea que le fuera encomendada, sin perjuicio de lo
que pudiera resultar de las investigaciones que se llevan
a cabo en sede penal.
4. Que por otra parte, resulta satisfactoria la
explicación brindada por el magistrado al letrado, en
relación a la imposibilidad de compulsar el expediente
debido a la contingencia de cumplimiento de una medida
precautoria.
5. Que de los puntos expuestos y el preciso
descargo brindado por el Dr. Vasallo, sólo se infiere que
las
numerosas
denuncias
presentadas
en
su
contra,
en
algunos casos en forma duplicada ante la Alzada y ante el
Consejo, trasuntan solamente la disconformidad con los
criterios del magistrado.
6.
corresponde
Magistratura
Que,
a
la
asimismo,
debe
competencia
de
investigación
de
la
destacarse
este
la
Consejo
actuación
que
no
de
la
de
los
auxiliares de la justicia o de los funcionarios que no
sean magistrados, como es el caso del Secretario.
7. Que en este sentido, cabe recordar que la
ley 24.937 y sus modificatorias asegura la garantía de
independencia de los jueces en materia del contenido de
sus sentencias, por lo que los asuntos que sólo expresen
la disconformidad con decisiones de naturaleza procesal o
de fondo, exceden el ámbito de competencia de este Cuerpo
y sólo son revisables a través de los remedios previstos
por el ordenamiento procesal.
Consecuentemente
con
lo
señalado,
no
se
advierten los extremos invocados en la denuncia formulada
contra el Dr. Gerardo Vasallo, y toda vez que no se
Comisión de Disciplina y Acusación
del
Consejo de la Magistratura
configura
ninguna
irregularidad
que
encuadre
en
las
causales de remoción previstas en el artículo 53 de la
Constitución Nacional ni falta disciplinaria prevista en
la ley 24.937 y modificatorias, corresponde desestimar
las presentes actuaciones.
Por ello,
SE RESUELVE:
1°. Aconsejar al Plenario del Consejo de la
Magistratura
del
desestimación
de
Poder
la
Judicial
denuncia
de
formulada
la
Nación,
contra
el
la
Dr.
Gerardo G. Vasallo, actualmente integrante de la Sala D,
de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial.
2°. De forma.
Fdo.: Diana B. Conti (Presidente Comisión de Disciplina y
Acusación) – Santiago Montaña – Marcela Losardo – Luis
María Bunge Campos – Federico T.M. Storani – Nicolás A.
Fernández – Luis María Cabral – María Laura Leguizamón.
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