antecedentes de hecho

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Roj: STSJ CLM 3691/2013 - ECLI:ES:TSJCLM:2013:3691
Id Cendoj: 02003330022013101208
Órgano: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Contencioso
Sede: Albacete
Sección: 2
Nº de Recurso: 190/2012
Nº de Resolución: 10324/2013
Procedimiento: Recurso de Apelación
Ponente: MIGUEL ANGEL NARVAEZ BERMEJO
Tipo de Resolución: Sentencia
T.S.J.CAST.LA MANCHA CON/AD SEC.2
ALBACETE
SENTENCIA: 10324/2013
Recurso Apelación núm. 190 de 2012
Albacete
S E N T E N C I A Nº 324
SALA DE LO CONTENCIOSO
ADMINISTRATIVO. SECCIÓN 2ª.
Iltmos. Sres.:
Presidenta:
Dª Raquel Iranzo Prades
Magistrados:
D. Jaime Lozano Ibáñez
D. Miguel Ángel Pérez Yuste
D. Miguel Ángel Narváez Bermejo
D. Ricardo Estévez Goytre
En Albacete, a treinta de diciembre de dos mil trece.
Vistos por la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La
Mancha, los presentes autos número 190/12 del recurso de Apelación seguido a instancia del SERVICIO
DE SALUD DE CASTILLA-LA MANCHA (SESCAM) , representado y dirigido por el Sr. Letrado de la Junta,
contra el D.ª Eva María , que ha estado representada por el Procurador Sr. López Ruiz y dirigida por el
Letrado D. Juan Carlos Martínez de Haro, sobre EXCLUSIÓN DE BOLSA DE TRABAJO ; siendo Ponente
el Iltmo. Sr. Magistrado D. Miguel Ángel Narváez Bermejo.
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Se apela la sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso-administrativo nº 2 de
Albacete de fecha 30-3-2012 , número 111, recaída en los autos del recurso contencioso-administrativo
procedimiento abreviado número 275/2011. Dicha sentencia contiene el siguiente fallo: " Estimando el recurso
contencioso administrativo interpuesto por la representación de Dña. Eva María contra la resolución del
Director Gerente del Hospital de Villarrobledo de 22-12-2010 por la que se acuerda el pase de la actora a la
situación de no disponible durante 18 meses en la bolsa de trabajo de la categoría de enfermería, subgrupo de
corta duración, así como contra la resolución de ese mismo organismo de 1-3-2011 que estima parcialmente
el recurso de reposición y fija una sanción de 15 meses debo declarar y declaro su nulidad por ser contrarias
a derecho, y con las consecuencias legales inherentes a tal declaración en cuanto al restablecimiento de los
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derechos de la actora y de indemnización de daños y perjuicios que se recogen en el fundamento jurídico
cuarto de la presente resolución, y todo ello sin hacer expresa condena en costas en esta instancia".
SEGUNDO.- El recurrente interpuso recurso de apelación alegando que concurrían las circunstancias
para que fuera estimado el mismo.
TERCERO.- El apelado se opuso señalando el acierto y corrección de la sentencia apelada.
CUARTO.- Recibidos los autos en esta Sala, se formó el correspondiente rollo de apelación, y no
habiéndose opuesto la inadmisibilidad del recurso ni solicitado prueba, se señalo votación y fallo para el
día 4 de noviembre a las 12,00 horas; llevada a cabo la misma, quedaron los autos vistos para dictar la
correspondiente sentencia.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- Frente a la sentencia de instancia estimatoria del recurso contencioso administrativo
interpuesto contra la sanción impuesta a la actora de 15 de exclusión de la bolsa de trabajo de enfermería
a la que pertenece por entender que realmente no había llegado a aceptar el contrato de corta duración que
se le ofreció para trabajar en el Hospital de Villarrobledo, prefiriendo la contratación que se le ofreció por
el Hospital General de Albacete, que era el de la bolsa prioritaria por la que había optado, de manera que
no hubo renuncia ni incumplimiento contractual por no presentarse al trabajo el día 21-12-2010, se alza la
representación letrada del SESCAM sosteniendo la legalidad de la actuación administrativa y entendiendo
que hubo incumplimiento contractual ya que la oferta de trabajo llegó a ser aceptada y tras la aceptación la
actora no se presentó al día siguiente a su puesto de trabajo incumpliendo de esta forma sus obligaciones
contractuales. Entiende la recurrente que habiéndose aceptado el contrato por vía telefónica no era necesario
agotar el plazo de dos días para la confirmación del contrato, previsto en el art. 8.6 del Pacto sobre Selección
de Personal Temporal de las Instituciones Sanitarias del Servicio de Salud de Castilla la Mancha. Se añade
que las causas justificadas de renuncia a una oferta son las recogidas en el art. 8.8.2 del Pacto ya indicado.
Afirma que no estamos ante dos ofertas que concurren en el tiempo, lo que a criterio del juez de instancia,
puede justificar la renuncia a una de elllas, sino ante dos ofertas sucesivas en que la renuncia a la primera de
ellas ha posibilitado la existencia y aceptación de la segunda.
SEGUNDO.- Antes de entrar en el debate suscitado por el recurso interpuesto conviene conviene
recordar la doctrina establecida en la jurisprudencia, entre otras, en las sentencias de la Sala Tercera del
Tribunal Supremo de 24 de noviembre de 1987 , 5 de diciembre de 1988 , 20 de diciembre de 1989 , 5 de
julio de 1991 , 14 de abril de 1993 , 26 de octubre de 1998 y 15 de diciembre de 1998 , sobre las facultades
revisoras del Tribunal "ad quem", competente para resolver la apelación:
a) La finalidad del recurso de apelación es la depuración de un resultado procesal obtenido en la
instancia, de modo que el escrito de alegaciones del apelante ha de contener una crítica de la sentencia
apelada, que es lo que ha de servir de base a la pretensión de sustitución del pronunciamiento recaído en
primera instancia.
b) En el recurso de apelación el Tribunal ad quem goza de competencia para revisar y decidir todas las
cuestiones planteadas, pero no puede revisar de oficio los razonamientos de la sentencia apelada al margen
de los motivos esgrimidos por la parte apelante, como fundamento de su pretensión revocatoria.
Es por ello que la parte apelante debe individualizar siempre los motivos opuestos, a fin de que puedan
examinarse dentro de los límites y en congruencia con los términos en que vengan ejercitados, sin que sea
suficiente con que se reproduzcan los fundamentos utilizados en la primera instancia, al no estar concebida la
apelación como una repetición del proceso de instancia, sino como una revisión de la sentencia impugnada.
Esto es lo importante y lo característico del recurso de apelación.
La falta de motivación o razonamiento específico dirigido a combatir la sentencia apelada, equivale a
omitir las alegaciones correspondientes a las pretensiones en la segunda instancia.
La finalidad del recurso de apelación ha de ser la de demostrar que la sentencia de la que se disiente,
ha incurrido en errónea aplicación de las normas, o en incongruencia, o en inaplicación de la normativa
procedente. O bien en aportar cualesquiera otras razones que tiendan a su revocación con una base
sustancial, ya que tal recurso, promotor de una segunda instancia, no tiene por objeto una mera repetición del
proceso de la primera instancia ante el Tribunal ad quem sino una verdadera revisión de la sentencia apelada
( Sentencias del Tribunal Supremo de 10 de abril de 1997 , de 15 de julio y 22 de mayo de 1996 , 24 de
octubre de 1995 etc.).
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c) Por otro lado el recurso de apelación permite discutir la valoración que de la prueba practicada hizo
el juzgador de instancia. Sin embargo la facultad revisora por el Tribunal ad quem de la prueba realizada por
el juzgado de instancia debe ejercitarse con ponderación, en tanto que fue aquel órgano quien las realizó con
inmediación y por tanto dispone de una percepción directa de aquellas, percepción inmediata de la que carece
la Sala de Apelación, salvo siquiera de la prueba documental.
Ello significa que el tribunal ad quem podrá entrar a valorar la práctica de las diligencias de prueba
practicadas defectuosamente, se entiende por infracción de la regulación específica de las mismas, fácilmente
constatable, así como de aquellas diligencias de prueba cuya valoración sea notoriamente errónea. Es decir,
cuya valoración se revele como equivocada sin esfuerzo.
Por lo tanto, lo que se impugna es la sentencia dictada en primera instancia, hecho importante que se
olvida con frecuencia, por cuanto, como se ha indicado, el recurso de apelación no permite repetir el juicio o el
proceso seguido en primera instancia, sino solamente revisar la legalidad de la sentencia, siempre en función
de los fundamentos impugnatorios que consten en el escrito de recurso de apelación.
De nuevo conviene recordar la doctrina jurisprudencial sobre el carácter revisor de la jurisdicción
contencioso-administrativa Como señala la sentencia del Tribunal Supremo de 24 de febrero de 2003 , el
carácter revisor de las funciones que ejerce el orden jurisdiccional Contencioso- Administrativo determina la
imposibilidad de alterar el objeto del proceso en relación con el que fue decidido por el acto administrativo
impugnado.
Por ello, el artículo 56.1 de la Ley de la Jurisdicción permite que en la demanda y en la contestación
puedan alegarse cuantos motivos procedan, hayan sido o no planteados ante la Administración. El precepto
se limita a admitir que se hagan valer nuevos motivos de impugnación del acto administrativo impugnado,
pero no a permitir que se altere la naturaleza y esencia de dicho acto, que es el que constituye el objeto de
la pretensión del recurrente.
De ahí que no se pueda alterar la relación jurídico procesal de primera instancia, ni tampoco alegar
nuevas cuestiones en el recurso de apelación, que supondría la alteración material de la cuestión controvertida
que, por motivos obvios, no pudo pronunciarse el Juez de primera instancia.
No obstante, debemos establecer una clara diferenciación entre cuestiones nuevas y nuevos motivos
se corresponde, como se expone en la sentencia del Tribunal Supremo de 1 de julio de 1997 , cuando se
dijo lo siguiente:
A la diferenciación entre los hechos que identifican las respectivas pretensiones y los fundamentos que
las justifican, de tal modo que mientras aquéllos no pueden ser alterados en vía jurisdiccional, sí pueden
adicionarse o cambiarse los argumentos jurídicos que apoyan la pretensión ejercitada.
Por tanto, el vicio denominado desviación procesal, sería la oposición lógica a esa alteración de la
cuestión controvertida. Respecto del cual, la jurisprudencia señala que el proceso contencioso- administrativo
no permite la desviación procesal, se produce, en lo que aquí interesa, cuando se plantean en sede
jurisdiccional pretensiones o cuestiones (que no motivos) nuevas, respecto de las que la Administración no
tuvo ocasión de pronunciarse, y por tanto, no procedería hacer pronunciamiento alguno sobre la cuestión
objeto de estudio, por ser una petición o pretensión que no fue objeto de las resoluciones administrativas
impugnadas, y de ese modo, no alterar la función revisora (entendida esta rectamente y en sus justos términos
y no como en muchas ocasiones se hace) de la Jurisdicción respecto de la actuación administrativa.
Es cierto que los órgano jurisdiccionales de lo Contencioso-administrativo deben juzgar dentro del límite
de las pretensiones de las partes y de las alegaciones para fundamentar el recurso y la oposición y que en los
escritos de demanda y de contestación se consignarán con la debida separación los hechos, los fundamentos
de derecho y las pretensiones que se deduzcan, en justificación de los cuales pueden alegarse cuantos
motivos procedan aunque no se hubieran expuesto en el previo (debe entenderse en la vía administrativa
previa tras la Ley 30/1992) recurso de reposición o con anterioridad a éste y en el mismo sentido los artículos
33.1 y 56.1 de la LJCA1998 , pues si dichos preceptos autorizan nuevas alegaciones o motivos nuevos, en
manera alguna permiten la alteración sustancial ni menos adicionarse a la pretensión o petición, peticiones
cuando no se discutieron en vía administrativa, ni tampoco en primera instancia y que ni siquiera se formularon
en ella, ya que si la Ley Jurisdiccional permite la alteración de los fundamentos jurídicos aducidos ante la
Administración, de tal suerte que el escrito de demanda, dejando intacta la cuestión suscitada ante dicha
vía previa, puede albergar razones y fundamentos diversos a los expuestos en el expediente administrativo
antecedente de la litis, no cabe se produzca una discordancia objetiva entre lo pedido, pretendido en
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vía administrativa y lo interesado en vía jurisdiccional, al formular con carácter subsidiario una pretensión
(cuestión) nueva.
En consecuencia podemos concluir diciendo que una cosa es la causa petendi y otra, el razonamiento,
el argumento jurídico que se utiliza para desvirtuar la presunción de legalidad del acto administrativo objeto
de impugnación, pero sin variación alguna en cuanto al acto.
Además, como es sabido, y basta a tales efectos citar la sentencia del Tribunal Supremo de 17 de marzo
de 1.999 , los recursos de apelación deben contener una argumentación dirigida a combatir los razonamientos
jurídicos en los que se basa la sentencia de instancia. No es admisible, en esta fase del proceso, plantear,
sin más, el debate sobre los mismos términos en que lo fue en primera instancia, como si en ella no hubiera
recaído sentencia, pues con ello se desnaturaliza la función del recurso.
Ello quiere decir, que el proceso seguido en segunda instancia no puede convertirse nunca en una
repetición del finalizado en la primera. En el recurso de apelación no se debe ni se puede reproducir los
mismos argumentos.
Pues bien de acuerdo con la mencionada doctrina que acabamos de exponer y a pesar de la censura que
se le dirije a la sentencia apelada no hallamos en la misma una desviación de las normas procesales que rigen
la valoración de la prueba sino el sometimiento de sus razonamientos a su normativa reguladora, encontrado
la Sala dicha argumentación nada arbitraria, al contrario, perfectamente lógica y racional de acuerdo con
el sentido de las alegaciones de las partes y la naturaleza de los documentos traidos a juicio, llegando a
conclusiones perfectamente motivadas, congruentes, sin contradicciones ni lagunas, y certeras en cuanto a
los juicios de valor emitidos y consecuencias jurídicas apreciadas, derivadas de los hechos estimados como
probados.
TERCERO.- Efectivamente y entrando en el fondo de la cuestión nuclear del recurso no podemos admitir
que en el presente caso se haya producido una aceptación de oferta por parte de la actora para trabajar en el
Hospital de Villarrobledo desde el 21-12-2010, de acuerdo con el ofrecimiento realizado por vía telefónica; ni lo
acredita la documentación presentada donde se deja constancia de la aceptación de la oferta pero no se sabe
quien lo certifica y en qué términos, máxime y a mayores cuando por parte de la Administración contratante
se alegaba y ofrecía un soporte de grabación de la conversación telefónica que al final y como resultado de la
diligencia final practica ha resultado inexistente, es decir, que no se produjo tal grabación. Ni existe esa prueba
ni es congruente que sosteniéndose por la Administración el incumplimiento contratual consecuencia de un
contrato pactado en firme, al final y como resultado de la estimación del recurso de reposición interpuesto se
admita que el nombramiento estaba sin firmar y que el mismo día de incorporación a su puesto de trabajo
renunció telefónicamente. La Administración no es consecuente con lo que sostiene. Si el contrato estaba
aceptado verbalmente y perfeccionado la validez del mismo no dependía de su firma sin perjuicio de que se
firmase por escrito para dejar constancia y demostración de su existencia. Si se acepta la renuncia antes de la
firma del contrato es que aun no estaba perfeccionado con el consentimiento de la trabajadora. Con el fin de
evitar cualquier equívoco, en el propio art. 8.8.1 del Pacto aplicado se encadena la sanción de 15 meses de
exclusión de la bolsa, a la renuncia a una oferta de trabajo. Pues bien, con arreglo a la dicción de este precepto
queda suficientemente aclarado que la renuncia que se sanciona no se refiere a un contrato en firme, suscrito
y consentido sino a una simple oferta, desmintiéndose por esta vía del precepto aplicado que estuviéramos
ante un contrato perfecto.
Además de esto se queja la recurrente, con razón, de que habiéndose aceptado y admitido lisa y
llanamente que no se rompió ningún acuerdo validamente aceptado sino una oferta, la resolución del recurso
de reposición no hubiese entrado a analizar las causas de justificación para no firmar definitivamente el
contrato por cuyo supuesto incumplimiento se le sanciona; y es que en el plazo de dos días que tenía para
aceptar el contrato recibió una nueva oferta de trabajo del Hospital General de Albacete en cuya bolsa también
estaba apuntada siendo esta la bolsa de contratación que había elegido en todo caso como preferente. Desde
luego, en este supuesto no se han demostrado los supuestos perjuicios que se dicen haberse ocasionado con
el rechazo de la oferta del primer contrato ni que recurriendo al listado de la bolsa no se hubiese suplido o
cubierto esa vacante. Si la actora no había aceptado el contrato y tenía una oferta de trabajo más apetecible
desde el punto de vista de su residencia y duración nada le impedía aceptarla cuando avisa con antelación de
esa nueva oferta sin aceptar la primera y justifica la renuncia a esa oferta. No hay incumplimiento contractual
y se justifica el rechazo producido, luego no hay motivo para la sanción impuesta.
Se discute también el pronunciamiento de la sentencia en cuanto a los daños y perjuicios cuyo
resarcimiento económico reconoce. La sentencia los declara en cuanto a la privación de derechos que una
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sanción improcedente ha causado a la recurrente ocasionándole daños y perjuicios. No es cuestión de
expectativas sino de privación de derechos, como la sentencia reconoce, por el tiempo que estando la apelante
exluida de la bolsa ha sido privada de toda posibilidad de contratación. Será cuestión de prueba demostrar
que durante ese tiempo de exclusión la actora ha perdido contrataciones, pero de ser así no cabe duda de
que la revisión del acto administrativo que se anula lleva inherente la reparación de todos los efectos nocivos
que del mismo se hayan podido derivar entre los que se encuentran las contrataciones perdidas y sus efectos
económicos por una sanción no ajustada a derecho.
CUARTO.- Al desestimarse el recurso las costas se le imponen a la parte apelante conforme a lo previsto
en el art. 139 de la LJCA .
Vistos los artículos citados y demás de general y común aplicación,
FALLAMOS
1.º Desestimamos el recurso de apelación interpuesto.
2.º Confirmamos la sentencia apelada.
3.º Imponemos las costas causadas por la interposición de este recurso a la parte apelante.
Notifíquese, con indicación de que contra la presente sentencia no procede la interposición de recurso
ordinario alguno.
Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACIÓN.- Leída y publicada ha sido la anterior Sentencia por el Ilmo. Sr. Magistrado D. Miguel
Ángel Narváez Bermejo, estando celebrando audiencia en el día de su fecha la Sala de lo Contencioso
Administrativo que la firma, y de lo que como Secretario, certifico en Albacete, a treinta de diciembre de dos
mil trece.
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