Historia Módulo 3 Eje 3 Estudiantes

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CIENCIAS SOCIALES E HISTORIA
MÓDULO 3
Eje 3: La Europa medieval y el Cristianismo
Introducción
Castillos, príncipes y princesas, seres extraños, desconocidos bosques donde
habitan duendes y dragones, tierras más allá de lo conocido en las que hay
monstruos que cuidan tesoros inimaginables, príncipes enamorados que cruzan
geografías inmensas en busca de su amada, presa de algún ser extraño y
maléfico… Todas estas son imágenes que seguramente relacionas con los
tiempos de la Edad Media.
Existe una gran variedad de leyendas que se ambientan o bien se originan en
el medioevo o Edad Media, y son numerosos los personajes que se pierden en
estas historias, que seguramente nos han contado desde que éramos
pequeños.
Tradicionalmente se ha construido una mirada de la Edad Media como una
época oscura, llena de magia y brujería, que se ubicaría entre dos grandes
períodos de nuestra historia universal.
En este eje temático te invitamos a dar vuelta esa imagen y a descubrir la
riqueza de una de las épocas más importantes en la historia y formación de
Occidente.
En efecto, es durante este período que se formó Europa tal como la conocemos
hoy en día. De hecho, las monarquías nacionales y las diferentes lenguas que
se hablan en el viejo continente son el resultado de un intenso y largo proceso
de mestizaje que tuvo lugar en esta época.
En Europa ocurrió lo mismo que en nuestro continente: varias culturas se
mezclaron y formaron un abanico de diversidades culturales que hoy
constituyen, en ese caso, el patrimonio europeo. Esta diversidad otorga a este
relativamente pequeño continente, una riqueza a sus expresiones culturales
que traspasa sus propias fronteras. Podríamos decir, entonces, que los
europeos de la actualidad son el resultado de una larga historia de encuentros
culturales.
Es importante que conozcas cómo se fundieron las tradiciones germana, judeocristiana, greco-romana y árabe para dar forma a la rica experiencia cultural
del mundo europeo.
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Te sugerimos analizar cómo se van superponiendo estas diversas tradiciones
en los distintos tiempos históricos; desde las invasiones que terminaron con la
unidad del imperio romano, pasando por las influencias musulmanas en el sur
de Europa, hasta el rol que jugaron la Iglesia Católica y el cristianismo en
mantener la unidad de estas culturas reunidas bajo una sola religión.
En este contexto, es importante que conozcas la organización feudal y
estamental de la sociedad europea de la Edad Media, contenidos que
seguramente recuerdas desde Educación Básica. Aquí te sugerimos ver cómo
funcionaban los feudos y cómo se establecían los compromisos en medio de un
contexto histórico marcado por el dominio de los monarcas que gobernaron el
viejo mundo durante varios siglos. En definitiva, la idea es que puedas
familiarizarte con el tema de las fidelidades y diferentes formas de protección
que se establecían entre los monarcas, señores feudales y los campesinos o
siervos. Te sugerimos establecer diferencias y líneas de continuidad entre el
mundo feudal y el mundo actual, para que puedas descubrir los elementos que
se han perdido y cuáles han permanecido como herencia de aquellos
importantes años de desarrollo histórico.
Otro aspecto muy importante es el que se refiere a las influencias del mundo
árabe en la formación de la Europa medieval y moderna. En relación a esto, te
invitamos a que investigues sobre los aportes culturales que el mundo
musulmán hizo en áreas como la ciencia, la astronomía, la matemática, la
escritura, la literatura, etc.
En este mismo contexto, veremos que los actuales problemas entre el mundo
occidental y el Oriente Medio tienen sus raíces en el mundo medieval. En
efecto, durante la expansión de los musulmanes, luego de las prédicas de
Mahoma en el siglo VII d.C., sus seguidores entraron en contacto con los
europeos, especialmente en España, donde tuvieron fuertes influencias en
diferentes ámbitos de la cultura.
De este proceso de contacto cultural surgieron conflictos agudos entre estas
diferentes formas de mirar el mundo, choque que, de alguna u otra forma, se
mantiene hasta el día de hoy. Las imágenes de violencia en el Medio Oriente y
en Irak tienen un origen histórico en el período que estás estudiando, por lo
que podrías buscar posibles respuestas o antecedentes relacionados a la Edad
Media para entenderlas.
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La formación de Europa
Los comienzos de la Edad Media y la caída del Imperio Romano
Sobre el comienzo de la Edad Media se ha escrito mucho. Varios autores han
estudiado el tema y cada uno ha propuesto una interpretación diferente.
Uno de los historiadores clásicos para entender esta importante y fascinante
etapa del desarrollo histórico es José Luis Romero, quien en la introducción de
su libro La Edad Media, escribe: “Una tradición muy arraigada coloca en el
siglo V el comienzo de la Edad Media. Como todas las cesuras que se
introducen en el curso de la vida histórica, adolece ésta de inconvenientes
graves, pues el proceso que provoca la decisiva mutación destinada a transformar de raíz la fisonomía de la Europa occidental comienza mucho antes y se
prolonga después, y resulta arbitrario y falso fijarlo con excesiva precisión en
el tiempo.
Se ha discutido largamente si, por lo demás, hay en efecto una cesura que
separe la historia del Imperio Romano de la historia de la Europa medieval.
Quienes asignan una significación decisiva a los pueblos germánicos tienden a
responder afirmativamente, sobrestimando sin duda la importancia de las
invasiones. Quienes, por el contrario, consideran más importante la tradición
romana y perciben sus huellas en la historia de la temprana Edad Media,
contestan negativamente y disminuyen la trascendencia de las invasiones. En
cierto modo, esta última opinión parece hoy más fundada que la anterior -o así
lo considera el autor, al menos, y conduce a una reconsideración del proceso
que lleva desde el bajo Imperio hasta la temprana Edad Media, etapas en las
que parecen hallarse las fases sucesivas de la transformación que luego se
ofrecería con precisos caracteres.”
Las causas de la caída del Imperio
Los pueblos germanos poblaban la región central de Europa desde el mar
Báltico hasta el mar Negro e integraban numerosas tribus: alamanes, alanos,
anglos, burgundios, francos, lombardos, ostrogodos, sajones, suevos,
vándalos, visigodos y otras más. Las invasiones de estos grupos precipitaron la
caída del Imperio Romano en Occidente y solo subsistió el Imperio Romano de
Oriente, donde Justiniano, en el siglo VI, intentó reconstruir la unidad perdida:
“Finalmente, la crisis dio lugar a una marcada modificación de la composición
étnica y social del imperio, pues las poblaciones extranjeras, especialmente las
germánicas, comenzaron a introducirse dentro de las fronteras y sus miembros
a ocupar puestos importantes dentro de la vida económica, social y política.
Regiones enteras les fueron adjudicadas a ciertos pueblos extranjeros y casi
ningún cargo les fue vedado a sus miembros.
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Así, se introdujeron diversas creencias e ideas antes inusitadas y se vieron
entremezclarse los antiguos grupos sociales con los que ahora llegaban. El
imperio subsistía como un viejo pobre, pero el vino se renovaba en él
lentamente.” (José Luis Romero. La Edad Media).
La cuenca del Mediterráneo, en tanto, quedó dividida en tres sectores, cada
uno de ellos con su propia civilización: el Occidente cristiano, el Imperio
Bizantino y el mundo islámico, conformado en el siglo VII luego de la prédica
de Mahoma.
Durante los últimos siglos de la Edad Media, en Europa se van desarrollando
nuevas formas de organización social, política y económica, que darán lugar al
sistema conocido como feudalismo, el cual alcanzó su pleno desarrollo
durante los siglos IX, X y XI.
El origen de este sistema se debió, entre otras cosas, a la falta de poder
político y económico de los reyes, quienes, a cambio de fidelidad, debieron
entregar tierras a los nobles.
No obstante la fama de oscuridad que se ha dado a este período en el ámbito
cultural, la Edad Media trajo consigo aportes importantes, como el desarrollo
del arte románico o la formación de las lenguas romances a partir del latín.
El cristianismo
Desde los primeros tiempos del Imperio Romano se empezó a difundir una
nueva religión que en el futuro iba a tener una enorme trascendencia. Su
génesis se encuentra en la prédica de Jesús, cuya vida y doctrina conocemos a
través de los Evangelios.
Sus enseñanzas se difundieron con gran rapidez y el Imperio Romano, que
había sido tolerante con las religiones de los pueblos que incorporaba bajo su
dominio, también lo fue en sus inicios con el cristianismo, pero más tarde
comenzaron persecuciones ocasionales en muchas ciudades romanas.
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Cronología del Cristianismo
1
Nacimiento de Cristo.
33 d. de C.
Jesús es sacrificado.
64 -313 d. de C.
El Cristianismo no es aceptado por el Imperio por su carácter excluyente y
en distintos momentos debe enfrentar persecuciones por parte de las
autoridades romanas.
313 d. de C.
Edicto de Milán instaura la tolerancia religiosa.
380 d. de C.
Edicto de Tesalónica declara el cristianismo culto oficial.
Fuente: Jiménez Rodríguez, Patricia y otros. Historia Universal. Educación
Media.
El Imperio Carolingio
En el occidente de Europa el reino más importante fue el de los francos con
Carlomagno como rey, hijo de Pipino el Breve, quien con la ayuda del Papado
había iniciado la expansión territorial que culminaría su hijo. Carlomagno se
propuso también restaurar la unidad del Imperio, a la vez que extendió sus
fronteras. Su proyecto duró menos de un siglo, pero creó las bases del
feudalismo que, a partir de ese momento, se extendió por Europa.
El papel histórico de Carlomagno fue de vital importancia en la expansión del
cristianismo por la Europa central de la Edad Media. Además, organizó su
imperio en distintas provincias que se mantendrían en uso durante siglos.
Desde el punto de vista cultural, Carlomagno creó diferentes escuelas donde se
mantuvo la enseñanza del latín, se recuperaron obras clásicas grecorromanas y
se interpretó la Biblia, traduciéndola al idioma oficial de la iglesia: el latín. Tan
importante es la labor de Carlomagno en el área cultural, que a su reinado se
le llama el “renacimiento” carolingio.
Bizancio logró un importante apogeo desde fines del siglo IX, con la dinastía
Macedonia, pero a partir del siglo XI empezó una larga agonía hasta
extinguirse en 1453, cuando los turcos otomanos le dieron el golpe final.
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Para ver un mapa de Europa en el año 1000, haz clic aquí.
Si quieres conocer más sobre este tema puedes visitar las siguientes páginas:
http://www.imperiobizantino.com/los_origenes_del_cristianismo.html
http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761576315/cristianismo.html
Mahoma y la expansión islámica
Mientras se disolvía el mundo que había sucedido al Imperio Romano, tuvo
lugar el nacimiento y la rápida expansión del Islam, una religión que se
adaptaba bien a las condiciones de los pueblos de Arabia y sus zonas
limítrofes.
En torno a esta religión, que se comportaba como un eje de la vida social y
política de la colectividad, se construyó una nueva civilización que provenía de
una aglutinación de elementos greco-romanos, persas, judíos y cristianos.
Un siglo después de la muerte de Mahoma, su fundador, la nueva religión se
extendía desde los Pirineos hasta el Indo. Con algunas modificaciones, el
territorio que la civilización islámica ocupaba en la Edad Media coincide con el
Islam contemporáneo.
El Islam es una religión que se origina a partir de las enseñanzas de Mahoma,
quien nació en La Meca, en el seno de una familia dedicada al comercio
caravanero. Sus frecuentes viajes le permitieron conocer las religiones judía y
cristiana, lo que influenciará su creación máxima: el Islam.
Dentro de los principales dogmas musulmanes que se recogen en el Corán,
libro sagrado de los musulmanes, figuran:
•
•
•
•
Creencia en un dios único, creador del mundo; entre sus profetas
figuran Abraham, Moisés, Jesús y Mahoma.
Creencia en la vida futura, en la que los buenos serán recompensados
(cielo) y los malos castigados (infierno).
Creencia en la existencia de yinn o demonios.
El Corán establece también los preceptos que todos los creyentes deben
cumplir: la oración cinco veces al día, mirando a La Meca; el ayuno
(desde el amanecer hasta el atardecer) durante el mes del Ramadán; la
limosna a los necesitados; la peregrinación a La Meca, al menos una vez
en la vida; la guerra santa contra los infieles, para defender y extender
el Islam.
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Sin embargo, después de la muerte de Mahoma, al interior del Islam surgieron
variadas interpretaciones de estos dogmas que aún se mantienen y que han
dado lugar a distintas grupos religiosos:
- Los sunnitas consideran que, además del Corán, la Sunna (Tradición) debe
presidir la vida de los musulmanes.
- Los chiítas pretenden un cumplimiento más puro y riguroso de las normas
tradicionales del Islam.
Dentro de los aportes del mundo musulmán en la formación de la Europa
medieval figuran una serie de elementos culturales, entre otras cosas, debido a
que la cultura musulmana supuso una síntesis rica y compleja de elementos
procedentes de los distintos pueblos que formaron el Imperio Romano,
orientales (sobre todo persas e indios) y clásicos (sobre todo helenísticos),
recibidos a través de Bizancio.
Los árabes funcionaron como un importante vehículo de transmisión cultural,
porque buscaron, reunieron y tradujeron a su lengua gran parte de las obras
de los autores clásicos, impidiendo así que se perdieran.
Trajeron de Oriente y difundieron por Occidente nuevos descubrimientos como
el papel, la brújula o la pólvora. Sabios árabes se destacaron en las principales
ciencias, realizando descubrimientos de gran importancia: Avicena, filósofo y
médico, igual que Averroes y Avempace; el astrónomo Al Biruni, que defendió
la teoría de que la Tierra gira alrededor del Sol mucho antes de que los
científicos occidentales llegaran a tal conclusión; los matemáticos árabes
aprendieron de los hindúes el sistema decimal y el uso del cero, que
introdujeron en Occidente (la denominada numeración arábiga); se sirvieron
del álgebra (que en árabe significa reducción) para resolver complicadas
ecuaciones; y destacaron también en el campo de las ciencias aplicadas, con
inventos tecnológicos de gran importancia, como el molino o la noria.
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Así, el papel cultural de los árabes fue fundamental en la Alta Edad Media.
Si quieres conocer más sobre este tema puedes visitar las siguientes páginas:
http://es.encarta.msn.com/Islam.html
http://www.monografias.com/Links/Religion/more4.shtml
http://www.artehistoria.com.
Conceptos de feudalismo y vasallaje
Los elementos que configuraban la sociedad feudal se fueron elaborando en el
período sucesivo a la caída del Imperio Romano, pero en el año 1000 el
feudalismo había cristalizado en Europa.
Entendido en un sentido restringido, el concepto de feudalismo se refiere a las
instituciones feudo-vasalláticas, que eran un vínculo entre personas libres que
buscaban protección a cambio de servicio. Sin embargo, en un sentido más
amplio, se refiere a un tipo de sociedad que perduró a lo largo de varios siglos
en Europa, caracterizada por su carácter rural. De este modo, la tierra era la
base en torno a la cual se articulaban las relaciones sociales y configuraba la
existencia de dos grupos sociales fundamentales: los señores y los campesinos
(Valdeón, Julio y otros. Historia de las civilizaciones y del arte. Madrid,
1984, Ediciones Anaya, S.A., p.107).
El historiador Miguel Artola define al feudalismo de la siguiente forma: En su
primitivo sentido, “el feudalismo es el conjunto de instituciones que crean y
regulan las obligaciones de obediencia y servicio -principalmente militar- por
parte de un hombre libre (vasallo) para con otro también libre (señor) y las
obligaciones de protección y mantenimiento del señor respecto al vasallo”
(Ganshof). Desde este punto de vista, el feudalismo surge de la unión de dos
instituciones preexistentes: el patrocinio (mundium o mundoburdis) y el
beneficio (feudum o fevum).” (Miguel Artola. Textos fundamentales para
la Historia).
Dentro del feudo, la tierra era cultivada por los campesinos, quienes
constituían la mayoría de la población y por lo general se encontraban bajo la
dependencia personal de sus señores, o adscritos al predio en el que
trabajaban.
Los miembros de esa aristocracia rural, que era la capa superior de la
sociedad, estaban a su vez subordinados unos a otros por una jerarquía de
lazos de dependencia, conformando una compleja red de relaciones. Dentro de
la nobleza existía una estratificación, de manera que una misma persona podía
ser al mismo tiempo señor de alguien inferior y vasallo de otro superior. Solo
el que se encontraba en la cúspide, es decir el rey, no era vasallo de nadie
(Cfr. Valdeón, Julio y otros, op. cit., pp.108-110).
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“El señor de la villa ejercía sobre los villanos, fuesen siervos o libres, una
autoridad patriarcal y una jurisdicción privada. El siervo de la gleba estaba por
nacimiento y por herencia ligado al suelo. No podía casarse sin el
consentimiento del señor. Los siervos domésticos tenían que labrar las tierras
del señor. Los villanos debían pagar un censo: granos, carnes, aves, huevos,
miel, telas. Además, tenían que trabajar en las tierras señoriales un número
determinado de días al año, sin recibir remuneración y aportando su propia
yunta de bueyes. Durante el resto del año podían trabajar en sus tierras.
Tenían su parte en el uso y provecho de las praderas y los bosques de la villa.
Si bien los servicios eran, a veces, pesados, el villano carecía de libertad para
abandonar y para cambiar de estado o trabajo, pero a cambio gozaba de
ventajas y de una relativa seguridad: gozaba el derecho hereditario a la tierra
que ocupaba. Los trabajos y servicios personales eran invariables: debían ser
alterados arbitrariamente por el señor, quien protegía a sus campesinos en
guerra y los mantenía en tiempos de hambre. Los deberes y derechos de los
villanos no eran fijados por medio de contratos personales, sino que
descansaban en la costumbre y en tradiciones y se mantenían a través de
generación en generación.” (Ricardo Krebs. Historia Universal).
La Iglesia en la Edad Media
La Iglesia católica fue el más poderoso pilar de la sociedad en la época feudal.
Tuvo influencias profundas en todos los órdenes de la vida del medioevo, y
ningún sector de la sociedad se mantuvo ajeno a dichas influencias. Diversas
circunstancias explican esta extraordinaria influencia eclesiástica durante esta
etapa de la historia europea y las profundas huellas culturales y religiosas que
dejaron en Europa y el mundo occidental.
La unidad y la universalidad de la fe cristiana caracterizaron la vida religiosa
medieval. Ninguna religión disputó, en efecto, al catolicismo durante la Edad
Media el gobierno de las almas en la Europa de Occidente. Y más aún, la
Iglesia, apoyada en los poderes temporales, combatió en las cruzadas a los
musulmanes en el Medio Oriente y en Europa, en el período posterior al siglo
VII d. C.
Otra de las circunstancias que explican la influencia de la Iglesia es el
predominio cultural del clero (sacerdotes, obispos y cardenales), casi la única
clase letrada durante la Edad Media. Los campesinos, por lo agobiador de su
trabajo, y los nobles, por su incuria para la vida del espíritu, fueron, en su
mayoría, analfabetos. En aquellos años ser laico (no miembro formal de la
Iglesia) era estar al margen del saber letrado.
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Las escuelas fueron, además, anexos de las catedrales y de los monasterios y
en ellas oficiaban de maestros los sacerdotes y los monjes, que impartían
gratuitamente los sencillos conocimientos de lectura, escritura, doctrina
cristiana y canto. También, en las universidades, pese a no ser por su origen
creación eclesiástica, la mayoría del profesorado estuvo representado por
hombres de Iglesia. El monopolio cultural del clero y la eficacia de su actividad
docente arraigaron, sólidamente, su autoridad y su prestigio.
Una tercera circunstancia corresponde a la íntima conexión entre la Iglesia y el
poder civil. La Iglesia no solo tuvo a su alcance los medios de acción
espirituales, sino también la fuerza material ejercida por el estado o el brazo
secular, como entonces se decía.
Un cuarto elemento que marcó directamente la influencia de la Iglesia fue su
organización, pues esta institución poseía una severa disciplina, una
administración bien regulada y una jerarquía rigurosa, que le aseguraron un
firme y eficaz gobierno.
La ciudad y los orígenes del capitalismo
Entre los siglos XI y XV, durante el período histórico conocido como Baja Edad
Media, se produjeron en Europa importantes transformaciones: aumentó la
población, mejoraron las técnicas de la agricultura, se incorporaron nuevas
tierras para su cultivo, etc. Esta expansión en la agricultura acentuó la división
del trabajo, lo que se evidenció en un auge en las ciudades y en un
florecimiento del comercio.
Desde el punto de vista político, dos grandes figuras, el Papa y el emperador,
aspiraban a concentrar este poder en sus manos, pero los reyes adquieren
mayor poder frente a los nobles, como fue el caso de Francia e Inglaterra. Así,
las estructuras de la sociedad feudal fueron desapareciendo y una nueva clase
nacida en las ciudades –la burguesía mercantil y artesana–, fue adquiriendo
cada vez mayor poder económico y político.
Esta expansión económica estuvo acompañada de una profunda renovación
espiritual, intelectual y artística, y la Iglesia, con un rol protagónico en la vida
del hombre medieval, supo adaptarse a los nuevos cambios de la sociedad.
Las inquietudes culturales encontraron refugio en las ciudades, con lo que se
desarrollaron las escuelas urbanas, que darían lugar más tarde al florecimiento
de las universidades. Paralelamente, en todo el mundo cristiano se produjo un
importante despliegue artístico, y el estilo Románico dio paso al estilo Gótico a
partir de mediados del siglo XII.
Con respecto a la vida en la ciudad medieval de Laon, en el siglo XII, el
historiador francés Georges Duby escribe:
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“A título de ejemplo citemos un caso que si tuviera lugar entre los bárbaros o
los escitas sería ciertamente juzgado por esas gentes, que no tienen ninguna
ley, como perfectamente impío. Como en sábado, de diversos rincones de la
campiña, el pueblo campesino se dirigía a este lugar para comerciar allí, los
burgueses circulaban por el mercado llevando en un vaso para beber, una
escudilla o cualquier otro recipiente, legumbres secas o trigo o cualquier otra
especie de fruto, como para venderlos y cuando habían propuesto la compra a
un campesino que buscaba tales productos, éste prometía que lo compraría al
precio fijado. “Sígueme, decía el vendedor, hasta mi casa, a fin de que allí
puedas ver el resto de este fruto que te vendo y que después de haberlo visto
lo tomes”. El otro seguía, pero cuando habían llegado ante el cofre, el fiel
vendedor habiendo levantado y sosteniendo la tapa del cofre: “Baja la cabeza
y los brazos dentro del cofre, decía, a fin de ver que todo ello no difiere en
nada de la muestra que te he ofrecido en el mercado”. Como el comprador
colgándose por encima del borde del cofre estaba suspendido por el vientre,
con la cabeza y los hombros hundidos dentro del cofre, el buen vendedor que
se mantenía a sus espaldas, después de haber levantado los pies del hombre
que no desconfiaba, lo empujaba rápidamente dentro del cofre y volvía a bajar
la tapa sobre su cabeza; lo conservaba al abrigo en esta ergástula hasta que
se rescatara.
Esto tenía lugar en la ciudad así como otras cosas parecidas. Los robos,
digamos mejor los bandidajes, eran practicados en público por los notables y
por los subordinados de los notables. No existía ninguna seguridad para el que
se arriesgaba a salir de noche y no le quedaba más que dejarse despojar o
apresar o matar.” (Georges Duby, Europa en la Edad Media).
La ciudad, por consiguiente, se configura como centro dinámico de una Edad
Media que entraba en una lenta retirada.
Si quieres profundizar sobre este tema, puedes visitar las siguientes páginas:
http://iris.cnice.mecd.es/kairos/ensenanzas/eso/media/feudal_00.html
http://www.iespana.es/natureduca/agro_historia_feudalismo2.htm
http://www.icarito.cl/icarito/2003/895/pag4.htm
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La crisis final
Los siglos XIV y XV ofrecen una doble lectura: por una parte se vivió una
profunda crisis que afectó a la economía, a la Iglesia y a la sociedad en
general, y por otra, fue en ese período en el que se pusieron los cimientos del
mundo moderno.
A pesar de la depresión del siglo XIV y de las revueltas populares, Europa, a
fines del siglo XV, contaba con una economía en expansión que se robustecería
aun más luego de su encuentro con América. Además, la monarquía, después
de la fragmentación de los reinos y su lucha contra la nobleza y los poderes del
Papado y el Sacro Imperio, llegará fortalecida a vivir la nueva época.
En el plano espiritual, los problemas encontrarían una salida en la reforma de
la Iglesia y en el desarrollo intelectual. De toda la efervescencia brotarían
importantes corrientes de pensamiento, dentro de las cuales el humanismo
ocupará un importante lugar, dando pie a la formación del Renacimiento como
primer eje cultural de la época moderna.
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Bibliografía
Si quieres profundizar tus conocimientos, te aconsejamos investigar en la
siguiente bibliografía:
Bonnassie, Pierre (1983). Vocabulario básico de historia medieval.
Editorial Crítica.
Burckhardt, Titus (1977). La civilización hispano-árabe.
Carpentier, J y otros (1994). Breve historia de Europa. Alianza editorial.
Duby, Georges (1990). Europa en la Edad Media. Paidos.
Duby, Georges (1992). Las Mujeres en la Edad Media. Andrés Bello,
Santiago.
Fossier, Robert (1988). La Edad Media. Editorial Crítica.
Huizinga, Johan (1978). El otoño de la Edad Media. Alianza Editorial.
Le Goff, J. y otros (1990). El hombre medieval. Alianza Editorial.
Le Goff, Jacques (1967). La civilización del Occidente medieval. Editorial
Juventud.
Varios autores, (1989). Historia Universal Siglo XXI. 37 volúmenes.
Editorial Siglo XXI (se recomiendan los volúmenes 1, 5, 8, 9, 10, 11, 12, 14,
24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 34).
Varios autores, (1994). Historia de las mujeres. 10 volúmenes, Editorial
Taurus, España.
Sitios sugeridos
www.hyperhistory.com.
www.indexnet.santillana.es/rcs.
http://eureka.ya.com/geoquimica/inventos/.
http://www.cibernous.com/crono/historia/renacimiento/index2.html.
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