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SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL.
ESPAÑA
297
PINTORESCA.
(Vísla interior del claustro de Ln])iana.)
TL mCONASTEELIO DE I.1TPIANA.
X aquella parle de la provincia He Castilla
la Nueva, conocida con el nombre de la
Alcarria, eslá situado el pneblecito de
•iUpiana , en el centro de una hondonada que forman vanos cerros, dos leguas al E. de Guadalajara. Sobro uno
.de ellos se descubre, al trave's de algunos árboles fron^osol" ' ^' célebre monasterio de S. Bartolomé, que fue
'1 prime>"° '^^ la orden de S. Gerónimo que íe fundó en
España.
Antiguamentt" "*> liabia allí mas que una pequeña
ermita dedicada á S. .Bartolomé, que después fue ampliada por un tal Diego K'artincz de la Cámara (llama.^^° así por haberlo sido de I?. Alfonso X I ) , como lo deBj^'ara el epitafio que se le puso v*"* dicha iglesia.
Diego Martínez de la íT^^^ara
que Dios perdone, que finó DomiiTJo, 12 dias
andados del mes de Setiembre era i.'e M. et
G.C C. et LXXVI años, que fizo esta ígjesia de
• Bartolomé á servicio de Dios á su costa,
•pi
rior 008*^°'*^^'''° ^^ Lupíana no tiene por la parte csteaeresado 5*^^ cautive la atención, pues consiste en u".n
oup oc i^A ^j'^'sas ; y únicamente le ennoblece la torre
Dent A 1 P *"''*' y hastante airosa,
primero
d
''^*"'° W *^°* claustros notables: el
9/>o-„ ' j
P°ca esiension y estaba antes adornado con
varios cuadros grandes que han sido trasladados á Guadalajara con oíros varios efectos del mismo edificio.
En él hay un letrero (jue en caracteres góticos dice asi:
«Este es el primer claustro en el cual fue primera»mente fundada la orden del bienaventurados. Gerónimo
»en España, por el muy Santo Padre Gregorio X I , de
«santa memoria, en el año del Señor de mil trescientos
«cincuenta y cuatro, á suplicación de los venerables pajidres Fr. Pedro Fernandez Pecha y Fr. Fernando Ya»ñez do Cáceres , primeros frailes de la orden, recibien»do nuestro hábito de mano del dicho Santo Padre, el
«cual dicho claustro fue erigido en este monasterio por
»el muy reverendo padre D. Tomé Manrique, arzobispo
«de Toledo en el sobredicho año,»
En la parte opuesta y al rededor de la pared, igualmente que este, hay otro rótulo que declara los bienhechores que reedificaron este claustro arruinado ; mas
el mal estado del letrero, interrumpido en muchas p a r les, le hace casi ilegible.
Pero lo mas principal del Monasterio y digno de atención es un hermoso claustro que fue edificado el año de
1472 por el Arzobispo de Toledo D. Alonso Carrillo,
célebre en los reinados de Enrique IV y los Reyes Católicos.
Este claustro, que es en gran parte de márttiol, perso de seiiembre de 1840t
V!. ;
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SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL-
tenece al gusto gótico-germánico, doiini)»Dte en aquella
época. Consta de dos cuerpos de orden c o m p u e s t o , con
seis arcos en el frente de cada c u e r p o y dos entradas
p a r a el p a t i o , adornados todos de bichas, iiiascarunciIlos y otros a d o r n o s , todo lo cual , como también la balaustrada del primer cuerpo y los calados del segundo
son de muy buen g u s t o , y ejecutados con mucho acierto. Desgraciadamente uno de los frentes esiá recargado
con otros dos cuerpos de diferente gasto y arquileclur»,
y que son obra muy posterior. La parte interior del claust r o está enlosada de m á r m o l , y en el centro hay e n t e r rados algunos g e n e r a l e s , priores y otros monges, cuya
vida y circunstancias se refieren en unos tarjilones p i n tados en la p a r e d . Por eso cuando los mongc; pasaban
p o r este claustro se abstenían de pisar p o r el ccolro
donde estaban ios sepulcros de sus predecesores. El techo es todo de madera l a b r a d a , y conserva aun algunos
Tesligios de su h e r m o s u r a .
Por el claustro de arriba se entra á la sala Capitular,
que en el din no ofrece otra cosa notable que sa techo
de madera l a b r a d a : por las paredes están los rótulos que
indican el asiento correspondiente á caria uno de los p r i o r e s . Como el monasterio de Lupiana fue el primero que
se fundó en E s p a ñ a de la orden de S. Gerónimo , tenia
en memoria de esta primacía la prerogaliva de ser el
p u n t o señalado para la celebración del Capítulo g e n e r a l , para la elección de General d e la o r d e n ; á cuyo
efecto c o n c u r r í a n , no solo los priores de los monasleriss
de España, sino también de Portugal y América.
E n estas ocasiones el motinstcrit) do Lupiana tomaba
u n c a r á c t e r de movlTnwnto y vitalidad; desconiicidos fui; •
r a de aquella- sazón'. Veíale l l f e g í r d e rodas partes á los
reverendos Priores precedidbs^diB-stisrobusrüS'mozos, y
caballeros sobre poderosas m u í a s , semejantes á las
que llevaban los encantadores de quitasol y anteojos que
r e u c i ó elj héroe de la Mancha poco antes de la descomunal batalla con el Vizcaíno.
Reuníanse mas de cincuenta Priores, los cuales, agregados á los monges de Lupijna que solían ser en n ú m e r o de cuarenta á cincuenta , componían una respetable
comunidad.
La solemnidad de este acto atraía también muchos
curiosos do los pueblos inmediatos que concnrrian á prusepciar aquel e s p e c t á c u l o , y a' gozar de los relieves de la
f u n c i ó n , pues á todos alcanzaba la proverbial esplendidez de los Geróuimos.
Por uno de aquellos raros contrastes latí frecuentes
en las cosas h u m a n a s , que introducen el ridículo al lado
de lo 'ñas grave y severo , como la tarasca en la p r o c e sión del C o r p u s , los bufones al lado de los Principes, y
al gracioso en una escena romántica de puñal y losioo
el Capítulo de los P P . Gerónimos solía terminar por una
. e,scena mímica y b u r l e s c a , la c u a l , aun cuando no fuese
' de la esencia de la función, con t o d o , uo era lo que menos llamaba la atención de los alegres espectadores.
m t e r c e r día del C a p í t u l o , luego que el nuevo G e neral quedaba instalado en su empleo , acostumbr!.ba r c p U r á,los mozos una on:a de oro para que se dfviiiíe.-rsen aquel dia á sus esponsas, y como es de suponer se
-invertía eo copiosas libaciones á la salud del electo.
Cpnstiluyéndose en seguida los moisos de muías en Colegio e l e c t o r a l , procedían á n o m b r a r uu General de e n t r e eVloS, como si dijéramos de coipore
capitu'i.
Rara que se vea lo sabroso que es el m a n d a r , a u n qiie no sea mas que en b r o m a , había también en a q u e llas elecciones BUS parcialidades, candidaturas , intrígj-s
p r o g r a m a s , y todo lo demás que toca y atañe á u n a s ' c l e c '
«¡oineS h e c h a s « n * e 8 | « b i « : p e s a r d« su eftmer» duración
y de los estrechos límites en que se hallaba circunscrita su jurisdicción.
Adornado el General de los peatones con las burlescas iosignias de su m a n d o , recibía las felicitaciones d«
sus electores y amigos, y para que la parodia fuese com*
p l e t a , ademaü de I»» eancioiie» báquicas que suplían por
Te Deum , había también predicador que echaba su sermón , 60 el que arrancaba frocnenten»fnle de su auditO'
rio lágrimas de risa. Por supuesto se escogía para el
sermón uno de los mas discretaxos, el cual , «doruailo de
un camisón en vez de t ú n i c a , y otros varios arreos poc
el e s t i l o , se envanastaba en u n cuébano que servia de
cúlpilo. El sermón era análogo á las circunstancias» /
alguna vez solía salir á relucir aquel tan célebre en loS
fastos tabernarios de E s p a ñ a , cuyO' tema e s :
Mundus alienando per
mandiicaíionem
acarreavit sibi siiam perdttioncm
,
tema que el mismo Longíno ( e l preceptor de retórica)»
no lo hallará mas adecuado á la r e g l a , de a que salga a&
la nalnraleza misma de la oración.»
F r e c u e n t e m e n t e esta parodia daba lugar á pequeñas
o c u r r e n c i a s , en que se descubrían antiguas rivalidades,
celos comprimidos , y todas las demás pasiones de qu8
es susceptible el corazón de un mozo de m u í a s , y "O
pocas veces acabaron también como el rosario de ! •
a u r o r a . , . , á farolazos.
En el dia el monasterio de Lüprana se halla habitado por un g u a r d a , que ha reemplazado á su numerosa
comunidad. ¡ Y cuántos edificios de sU' clase y aun mejores le envidiarán está pequeña fortúkiti!
V. F.
•09SÍOS.S*"
9TZ:CKOI.OGIA.
niSTE deber es el que hoy nos proponemos
l l e n a r , anunciando á los amantes de 1«S
ciencias la irreparable pérdida que acabaO
estas de sufrir en E s p a ñ a , con el fallecimiento del sábio
físico, del escelente matemático el l i m o . Sr. D. Anto^
nio G u t i é r r e z , uno de sus mas nobles hijos, y digno r
presentante de la» ciencias en la capital del orbe literarl •
Si su distinguido discípulo D. Vicente de MasarnaUt
único que en los periódicos de la capital h a l a m e n t a " ,
la infausta pérdida de su m a e s t r o , la hubiera pasada ¿o
silencio, y no hubiese pedido al público el sufr>' jg de
sus l á g r i m a s ; ni un solo acento h a b r í a i"í6'~'". umpido S''
lencio tan vergonzoso, ni el eco del d o l c resonara sobf*
la tumba de varón tan eminente "^ g,.¡, eucomendar s"
nombre á la posteridad.
Cuando acaudalado d^^^#¡|,g^ y ¿jg^.¿;g;'ygfc5i.rient«
de los mas modernos ''esr ^ ^ ^ i ^ i g ^ ^ g hechos en amboS
mundos en los conocir.;,,p„tos f.sico-matémálicos. VoWl»
& su patria á reg ni ^^ la cátedra de física aplicada i I f
a r t e s , del R e a l 'Louser.vatorio ; cuando una multitud d«
personas de ^ o J , ¡ , ^ i ^ ^ ^ ^^ disponían í óir los acento»
que enXtíy¿
r e s o n a r o n , al esplicar los importantes secretos d'-^, aquella p a r t e del saber h u m a n o ; la m u e r t e ,
•^«"''"j cuya losa se estrellaron los sublimes talentos de
Ai"qu!nicdcs, el asombroso ingenio de Keppler y de N e W
' i o n , a c a t a de arrebatarlo á su patria y á todo el """"7
do científico. Murió en París el 3 de Agosto de 1840 , »
consecuencia de un accidente de apoplegia que le s o b r e '
vino estando en casa de su Condiscípulo y amigo el c e W
bíe iiitifcáiiitió Blr. Bréguet.
SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL.
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Pocas son las noticias que hemos podido recoger acer- j qui^ sabedor el gobierno en 1804 de su mérito y dispoCa áe su vida ; porque herraariando su eucuiubi ada cien- j siciones en la carrera de ingeniero civil á que se dedicaba , lo envió intuedialamenle pensionado á P a r í s , de donci» con la mas eicesiva moderación, virlud tan propia
de solo había de volver en i S 0 7 con el carácter de p r o ^e Un sabio como agena de las medianas reputaciones;
de lal suerte supo consagrar su vida á la enseñanza y á
fesor , á la misma escuela en donde antes fuera alumno,
Is oscuridad del estudio, que robándole aquella á los
dejando el banco del discípulo para ocupar la cátedra
honores y dignidades, para que m u c h i s veces liabia sido
del sabio.
p r o p u e s t o , ocultó á nuestros ojos, como con un denSi le hubiéramos de seguir en todos los períodos d e
so v c l o , la carrera de su v i d a , y solo nos dejó una l e c su v i d a , y hacer sobre ellos las reQexiones que nos s u gieren su virtud v sus talentos; esta memoria , que solo
ción en su modeslia , y su ciencia para adiiiiraile.
tiene por objeto lamentar la pérdida de un grande h o m A D . Vicente de Mar-arnau debemos, p u e s , los ligebre espaf.ol, ocuparía necesariamente muchas páginas,
ros apuntes de que nos hemos valido para formar este
y pasaría por lo tanto los estrechos límites de un artículo.
artículo, líiiicos datos que ha podido recoger de los amiCatedrático interino en I 8 l 0 de la clase de física de
gos mas allegados del difunto D. Antonio Gutiérrez.
Sao I s i d r o , que regentó después en propiedad el año
T u v o este su cuna en el Principado de A s t u r i a s , en
1822 , estando en aquel edificio la universidad c e n t r a l ;
Soto d é l a B a r c a , hacia el a ñ u d e 1 7 7 7 , naciendo de p a secretario en 1816 de la juula de protección del Museo
dres pobres , pero honrados. Circunstancia notable que
de ciencias naturales de esta corle ; ganada p o r oposición
Se observa en la mayor p a r t e de nuestros h o m b i e s einien 1818 la cátedra de matemáticas de la real casa de P a "(•Dtcs, justa compensación e n t r e los fiitiles bienes de
ges ; individuo en 1820 de la junta nonribrada para el r e s Mua fortuna m a t e r i a l , y los que dá al hombre la supetablecimiento de la escuela especial de caminos y canales;
i'ioridad de su ineenio, eu medio de una uaturaieza suprofesor en ella desde l S 2 l hasta su supresión en 1 8 2 2 ;
oiittie y agreste.
estos son los importantes servicios que D. A n t o n i o G u Poco m.is hacia de medio siglo que habia espirado
tiérrez hizo á su patria por espacio de 16 años. Infatigael X V l I , tan fecundo en aconleciuiientos científicos, tan
ble y poderoso atleta, con su misma fuerza i n t e l e c t u a l ,
ííco de iogenios, y de tanta utilidad y adelanto para
con su asidua laboriosidad , con su constancia l a b r ó el
las leyes de la física y de la astronomía ; cuando n u e s eterna monumento de su gloria que tuvo priucipio en su
tros sabios de Espatla daban con sus observaciones y sus
cátedra de 1SU7, y cuya ciispide deseamos ver coronada
trabajos un nuevo impulso á la filosofía n a t u r a l , que
con la publicación de sus escelentes y numerosos m a n a s Newton habia sustraído del yugo de las hif ólesis , d á n critos para honra del suelo que le vio nacer.
dola una nueva forma geométrica, agena de las i m p e r P e r o sus importantes servicios no debian t e r m i n a r i
tinentes discusiones del P e r i p a l o .
aquí. Creada el conservatorio de artes y la dirección g e - i
Y asi como por el orden constante y fijo que rige
neral de estudios, no lardaron en contar á Gutiérrez, esta "-i
las leyes del universo material , tanto en el globo cooio
e n t r e sus vocales jnas bencméiitos , y e n t r e sus esc«Ieo8 " la inmensidad del espacio , vemos los hechos s u c e les catedráticos aquel. Y cuando en 1835 la m u e r t e de
derse por vias i n m u t a b l e s ; del mismo modo entre las
D. Juan Peñalver hizo en él necesario el nombramiento
existencias m o r a l e s , h.iy una sucesión c o n t i n u a , juestinde un d i r e c t o r , se le vio rehusar este honroso t í t u l o , t e g u i b l e , que uniendo los hechos postei lores á los r e c i e n meroso de que nuevas obligaciones le arrebatasen á la
t e s , y estos á sus causas primordiales, forinan , por d e inmensa y variada concurrencia que de todas partes de
cirlo a s i , una c a d e n a , cuyo p r i m e r eslabón, hablando
la capital acudía,.ansiosa de p e n e t r a r los recónditos a r oe las ciencias fisico-mafemálicas , forjó la G r e c i a , y á
canos de una naturaleza que á todos r o d e a , que todos
ía que solo añadirá el último aquella nación que agote sus
o b s e r v a n , y que sin embargo tan pocos conocen.
propiedades á la m a t e r i a , y su ingenio al hombre.
En este tiempo fué cuando se vio precisado á p u b l i Por esta r a z ó n , á los célebres matemáticos de aquecar en cuadernos sueltos sus lecciones de física, p o r q u e
lla época hablan de suceder otros también , no menos
eran muy escases sus bienes de f o r t u n a , y no queriap.or
Célebres, y c o n cuyos nombres te h bian de h o n r a r los
otro lado prostituir la dignidad de su ciencia á la tiránica
anales de las matemáticas, astronomía y filosofía n a t u r a l .
ambición de un l i b r e r o , que ni aun el papel hubiera p a T o d a s , ó casi todas las niciones de Euro|ia , acudieron
gado de sus obras.
]" ,
con sus sabios al grito que resonó en la F r a n i i a , con
Con el duodécimo cuaderno tuvo,.que suspender sus
motivo del arreglo de pesos y medidas en 1 7 9 8 : y el
lecciones, p o r q u e (dicho sea con oprobio) todos los c o Instituto nacional vio reunidas en su seno las notabilidanocimientos adquiridos en 34 años de incesantes tareas
des de líi é p o c a , enviadas á su vez por los reyes de Estodo el estudio de uu liombre de genio, tocjos sus,visees
paña y D i n a m a r c a , y por las repúbliras Uálava , Cisaltodas sus vigilias no produjeron los medios necesarios'pap i n a , R o m a n a , L'guriana y de la Helvecia,. D. G«bi iel
ra sufragar los gastos de su publicación. ¡Tan corto fué
Ciscar y O. Agustín Pedraycs fueron los enviados por
el niímero de perEonas á quienes el deseo de saber h i Cirios I V . Mientras resonaban los nombres de estos dos
zo adquirir la única obra de ciencias exactas que se p u Sabios con los do D. Anlouio Ulloa y D. J. rge J u a n ,
blicaba en Madrid por aquella época! Obra que lamentamos
^o Solo en los cuatro costados de la P. nínsula , sino en
no tener concluida, para responder con ella á los sari^ar'odo el mundo ilustrado, Gulierrez, estudiando las mate•nos, que allende de los mares y del otr,o lado d e j o s Pií»
máticas en los Reales Estudios de S^n I s i d r o , bajo la
ríñeos pudieran venirnos.
'''
''•rcccion del célebre profisor P . José Ramón de I b a r í^i se disponía ya á ser el tiiantenedor de las glorias de
Los notables descubrimientos de estos últimos años,'
"^^paña, cuando hubieran aquellos de pagar á su vez con
los i m p o r t a n t e s trabajes verificados por la resolución del
* vida el tributo que lodos debemos á 1» naturaleza.
gran problema de lá figura de la tierra desde el Periá y la
Por eso instalada en 1802 la escuela de caminos y
India hasta la p a r l e mas elevada del continenle europeo,
"">les, de tal mcdo logró elevarse sobre todos los d e dejaban en conocido atraso el cultivo de las ciencias en
" • ' s discípulos del cscelente profesor D. José Lanz ( i ) ,
Esparla ; al paso que la ciudad de París era el centro del
movimiento científico y literario de todo el m u n d o , b r i V) Murió en'París el ano 1839 en los brazos de Gutiérrez.' liante como el sol que va á esteuder sus e n c e n d i d o s , r e -
300
SEMANARIO PINTORESCO E S P A Ñ O L .
íleios desde el polo del sur al helado Selentrion. El dese u b r i m i e n l o de 1819 debido á Mr. O - E r t e d en C o p e n l i a g u e , conocido hoy en la física con el n o m b r e de electro-magnetisroo , y que van enriqueciendo cada dia los
modernos sabios de la Francia como un descubiímienlo
r e c i e n t e , solo podia examinarse, sino en su c u u a , en la
p a r t e al menos que mas ha contribuido á sus adelantos.
Bien convencido de ello G u t i é r r e z , emprendió un
viage 4 París en 1 8 3 8 , habiendo sido antes condecarado
cou la cruz de comendador de Isabel la Católica.
Yiósele en aquella c a p i t a l , tanto en este viage como
en todos los demás que hizo para conseguir su objeto, c u l t i v a r la amistad de los hombres mas e m i n e n t e s , r e c o r r e r
las fábricas y talleres mas principales, visitarlos establecimientos cientiñcos , y acudir á las cátedras donde las
explicaciones de A r a g o , Damas y Gay Lusac resonaban al
descubrir los sublimes misterios de la ciencia de los astros,
y los que á cada p a s ó n o s presenta laimeosidad de nuest r o globo.
La a p e r t u r a en este año de las cátedras del Conservatorio no estaba lejos; y cuando todos los amantes de las
ciencias se daban el p a r a b i é n , lo mismo que á los amigos
de Gutiérrez p o r su p r ó x i m o regreso , le sepultó la muert e p a r a siempre en un suelo e x t r a n j e r o , que no contento
c o n los sabios que en su seno encierra , se muestra avaro
d e conservar hasta el último despojo de los estraños.
H a m u e r t o , sí; pero no p a r a las ciencias : y aun han
d e resonar p o r largo tiempo en la boca de los muchos y
]>uenos discípulos, que á su m u e r t e nos deja como el mas
precioso l e g a d o , los acentos que en 1807 se oyeron los
p r i m e r o s para apagarse en 1 8 4 0 . Quédanos e n t r e tanto la
p e n a en el corazón , y eterno en la memoria el n o m b r e
del ílwstn'simo S r . Don Antonio Gulierfez.
r.
DE M .
AGRICULTURA.
CUIíTIVO
DE
XiA
VXD.
ESFUES del trigo, la vid es el vegetal que
en España ofrece el mayor interés al
labrador que la cultiva ya desde la mas
r e m o t a antigüedad con el mejor éxito. El mismo F e n e ] o n , que en sus bellas ficciones del Telémaco es como
H o m e r o ñel h i s t o r i a d o r , no tiene r e p a r o en decir , que
n i n g u n a tierra produce racimos mas deliciosos. Sin e m b a r g o , fuera de algunas provincias del Mediodía los v i nos en general no son tan esquisitos como debieran , siend o tan despreciables en algunos parages que ni de balde
los quieren en el c o m e r c i o ; no siendo otra la causa que
l a ignorancia del cultivo de tan precioso a r b u s t o , y del
a r t e de la vinificación.
A pesar de la docilidad con que la vid responde á los
afanes del l a b r a d o r , no mejorará sus f r u t o s , ni mucho
m e n o s sus vinos sin un conocimiento científico de Ja naturaleza de la planta, del clima, localidad, t e r r e n o , csposicion,
l a b o r e s , modo y tiempo de a p l i c a r l a s , y todas las demás
circaustancias que pueden influir en la bondad de su p r o d u c t o , siendo p a r t i c u l a r m e n t e la operación de la poda lo
q u e debe l l a m a r l a atención del c u l t i v a d o r , porque dirigida con acierto y marcando la altura correspondiente á
cada vid , peifeccionará la madurez de sus frutos y la c a lidad de sus j u g o s , p u n t o del mayor i n t e r é s , pero difícil
de «clarar. Todavía se sigue prestando un ridiculo h o m e -
nage al influjo de la luna para practicar dicha operación,
siu conocerel momento mas favorable de verificarla, que
la misma planta i n d i c a , y es cuando empieza á e n t r a r e n ,
savia, ó bien sea al primer movimiento de sus líquidos:.,,
regla general para lodos los paises. Variará el tiempo s e - ;
gun los climas ; pero cuando la planta principie la formación y engruesamiento de sus yemas , entonces se debe
practicar. Si se hace a n t e s , la naturaleza no puede atender á la cicatrización de las h e r i d a s , y espone al vegetal
á p e r e c e r ; s i s e practica mas tarde sobrevienen ílujos de
los jugos, y hasta la desorganización del vegetal. La ope-,
ración de la poda se funda en algunos principios que el: •
labrador tendrá p r e s e e t c s . El jugo nutritivo sube desde
las raices á las ramas lo mas verticalmente posible , acumulándose en los brazos rectos con detrimento de loS'.
otros. Las r a m a s , á las que afluyn abundante savia, pro-.b
ducen mucha madera y poco f r u t o ; y aquellas, á las qucti^
no acude tanto j u g o , dan mas frutos y menos madera, ii
Toda rama vieja no da yema , sino obligada p o r la podaüít
Por esta operación distribuye el agricultor la savia c o n i t
justo equilibrio, evitando que salgan ramas tragonas, que
agolpadas en gran n ú m e r o en el tronco de la vid p r e s e n tarían una vegetación muy lozana, p e r o con poco p r o - ' >
duelo. U n a vid abandonada á sí misma daria pocos raci-^; >'
mos y malos , y podada llega la planta á florecer mejor f''
sucesivamente, como le sucede á la vid de Ischia que d a u
fruto tres veces al aiío. Se practicará esta operación en '
dia sereno y tiempo seco con los cortes oblicuos, e s c u sando las grau'les cuchilladas y las inútiles por chicas que
s e a n , cubriéndolas si son grandes con los ungüentos de
F o r s h i t , para substraer las heridas del contacto del aire,
y favorecer su cicatrización.
Examinando los varios métodos de podar la vid mas
usados en España , no se hallan observaciones suficientes
p a r a preferir alguno de ellos. La poda en redondo tiene
la desventaja de que los sarmientos salen rectos y casi
verticales, elevándose demasiado , y quedan espuestos á
los embates del viento , y los frutos distantes de la a c ción de los rayos caloríficos no maduran con perfección.
La poda de vasa ó rastra es vencida por su propio peso;
se encorva y arrastra por el s u e l o , atrae todo el jugo nutritivo , y los racimos caen desprendidos antes de m a d u r a r P e r t u r b a d o el equilibrio de los líquidos y estancados
en los tegidos , vienen ulceraciones que acaban con la
p l a n t a , y si no una vejez anticipada la inutiliza. Otros
métodos hay mas ó menos perfectos seguidos indistintamente sin acomodarlos á determinadas circunstancias.
Todos los inteligentes debian fijar la atención en esta
m a t e r i a , que estudiada daria los resultados mas útiles, A
pesar de lo espinoso y difícil que es este asunto , según la
doctrina de Andrés T o n i n , describirtí los métodos mas
adaptables á todas las circunstancias, siguiendo á la vid
desde el primer momento de su plantación. Al tiempo de
su p l a n t í o , bien sea de acodo, de estaca ó de vid e n r a i zada , se rebaja en el a c t o , dejando solo dos yemas. Al
año de su plantación no se poda con el fin de asegurar su
completo arraigo y el mayor desarrollo. Al segundo año
se practicará la poda muy corta encima de la yema mas
próxima á la t i e r r a , suprimiendo al mismo tiempo todos
los sarmientos. Brotes desarrollados de esta primera p o d a : {fíg. \.^)
,
Segunda poda. Debe ser u n poco menos corta que la
a n t e r i o r ; se opera sobre la primera , segunda y tercera
yema , según la fuerza del vegetal. Todas las demás y e mas se raspan : [fig. 2 . ' ) ; 'a tercera demuestra los b r o tes que han resultado : (fig, ?>,*) En esta ¿poca se aplicaa
tutores ó r o d r i g o n e s , y es dañosa la operación del despampanado.
- i . j g r - - •j'-iji-. j
SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL.
Tercera poda. Se practica sobre las primeras, segun^ ' s y terceras yemas de los brotes que resultaroo de las
"8' año precedente: (Jig. 4.") Tiene por obgelo for™ai' la cabeza de la vid ó ramas madres. Estas puedeq
Vanar en número ; pero nunca pasaráa de cinco.
Cuarta poda. Se hace eo los sarmientos del último
crecimiento; se quitan todas las yemas menos la primera , y se suprimen cuantos retallos salgan de las raices:
ff'g- 5.')
Quinta poda. Formación completa de la cabeza de la
vid: (fig. 6.') La operación de despampanar viene bien
en algunos climas para apresurar y mejorar la maduración de la uva ; pero solo se aplicará á los pies vigorosos
y muy inmediatos á otros.
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rastrándose por el suelo : (ftg. 7.") Convienen en l^s faldas de los montes y colinas pendientes.
La poda, en que solo salen sarmientos de las ramas
madres á la altura de uno ó tres pies, y se encorvan hacia la tierra formando una cubierta hemisférica , bajo la
cual los racimos son garantidos de los rayos de un sol ardiente que secaría los frutos, se prefiere en los climas cálidos : (fig. 8.=)
•<^^55"
La poda, que tiene por obgeto reunir sarmientos de
cuatro cepas vecinas por su estremidad superior en forma de pirámide cuadrangular, se emplean para escusar
escalas en donde son precisas para tener las vides elevadas. Medio que se emplea en los paises en que se necesita todo el calor de un sol naturalmente débil; pero
que reflejando en la tierra sus rayos , hieran estos con
mas actividad toda la supcrfície del tronco de la vid:
(f'g- 9-")
Al llegar la vid ni sesto nño de su plantación , y quinto de SU poda , se debe hallar con todas las partes que la
«an de constituir.
Las podas siguientes son modifícacioncs de las ante•'íores , y resultado necesario de los diversos climas, terrenos, especies de vid, edad, esposicion y variaciones
atmosféricas, por lo que dividiremos todas las podas en
O'jas, medianas y altas.
La teoría del primer método consiste en mantener las
'^epas muy bajas , para que los racimos próximos á la
*'6rra , hallándose en una capa de aire mas caliente, raa^•^fen mejor, y su jugo adquiera cualidades mas espiriti035,s_ Para llenar este obgeto se eligen especies prontas
^ Sarmientos de poca extensión , racimos pequeños y sus
S''8nós poco apretados. Se plantarán las cepas á las dis'SJiciag calculadas en el crecimiento anual de los sar•entes. Cada cepa tendrá lo mas cinco rainaS, y en caVigo"* ^^- " ' " ^ '"^^^ ° cuatro sarmientos , según la edad, 1
Se pueden nodar las vides colocando los sarmientos
j ; "^
fnrmade
Ucll
'''•"«"nstancias de la localidad. VideS rásli'eras. I .1 _ . j . :
P» apenas selc de la tierra echa los sarmientos ar- ' «. .uueaor de la cepa , sostenidos por tutores en Í - .
fieldos, tienen la ventaja de que los frutos efocen de Jas
'^tSí
302
SEMANARIO PINTOKESCO t S P A K O L .
influencias del a i r e , de la luz y del calor del clima-
t/íg. 10).
La poda 'en figura'de cono es la reunión de muclias
cepas Colocadas circalarmente cada una con su lutor:
[fiS- l í ) - Conviene en ios collados escarpados para
a p r o v e c h a r las pequeñas porciones de tierra cultivable
que se halla esparcida entre las rocas desnudas. Aplicab l e esclusivamente este miítodo eu lospaises meridionales
p a r a que los racimos no sean abrasados p o r los rayos d i r e c t o s del sol , cuya reverberación es n»uy enérgica en
los terrenos áridos y blancos. Los vinos que dan estas
vides son muy g e n e r o s o s , y se conservan largo tiempo.
nos años después se r e c o r t a n las ramas m a d r e s ; á lo*
tres las secundarias, y si se nota la influencia de la vejez
hasta la cepa á ras de tierra. P o r este medio se pueden
conücrvsr las cepas por mucho t i e m p o ; y esto es tanto
mas i m p ó r t e n t e , cuanto en general las vides viejas p r o ducen mejor vino. La operación de arrancar las hojas q«e^
soiiibrcun los racimos é iii,piden su maduración , se p r a c tica al fin del estío cuando los granos de la uva tienen su
g r o s o r , y principian á tomar color. También se limpiad
las raices superficiales, quitándoles todo lo malo ó torcido para que las otras profundicen , lo que se hace del tercero al noveno año. Si la viña se llena de sarmientos d e l gados y de poco f r u t o , se quitan por enero y febrero,
con lo que rejuvenece.
U n año de superabundantes frutos es seguido de otro
de esterilidad, lo que se maniñesta mas sobre unas e s p e cies que sobre otras. La razón es sin duda que los frutos
consumen mayor actividad de sabia, y bajando menos á
las r a i c e s , estas no crecen ni hay suficiente nutrición p a ra los gérmenes del año siguiente.
Se previene este accidente aumentando las labores,
colocando abonos al pie de la v i d , y podando mas corto
que en los años anteriores.
Otra de las operaciones importantes es el a r r a n c a r el
epidermis del tronco de las vides , porque sirven de guarida á una multitud de i n s e c t o s , que resguardados del
frió del invierno se avivan á la p r i m a v e r a , y devoran los
tiernos brotes con grave perjuicio del producto de la vid.
Si este precioso vegetal ocupa el segundo orden en la
escala de la riqueza agrícola , ya es tiempo que los p r o pietarios se iostroyan en la física v e g e t a l , y no se d e s deñen ponerse al frente de los trabajos rurales , i n t r o duzcan sanas prácticas , enmienden las defectuosas , y
desechen las absurdas.
JOSÉ ECHEGABAY.
XI. KTACIMIEMXO D E 2iOPE E E V E G A .
H a y también podns en que las vides están iSDstenidas
p o r escalas, arcos y líneas de áiboles que forman un espectáculo gracioso.
' L a csperiencia nos lia inanircstado, que si se deja de
p o d a r una viña brota n i u n c i o s o s y lardos sarmientos; sus
frutos pocos,, y la mayor pa le a b o r t a n ; los que quedan
sOn p e q u e ñ o s , y maduran d i l í t i l m e n t e , y en los años sucesivos pierde sus ramas iiiíidrcs. Las varas delicadas muer e n , y las que n o , caminan al c s t i d o saivage, sobreviviendo solo las rústicas. Cuando el pie de una viña es muy
viejo, ocupa mucho lt»gar, sus racimos son mas pequeños,
y el n ú m e r o de yemas se disiniíiuye, entonces se podan
nioy cortas las ramas que han de ser reservadas, A l g a -
L valle de Cárriedo es uno de los sitios
mas románticos de la vertiente setentrional
de las Asturias. Parece que se han r e u n i do en él todas Ins bellezas naturales para realizará la ve»
lo ideal del poeta y del pintor. Vejetacion vigorosa y a r o mática , selvas v í r g e n e s , ordenadas sobre gradas de r o cas de diversos c o l o r e s ; torrentes espumosos que se p r e cipitau desde la cima de las montañas como cascadas a r tificiales; jardines sin cultivo suspensos para el placer de
la vista fuera del alcance de las m a n o s ; cainiaos funta'slicos que parecen escalas dirigidas bicia las nubes , f r e cuentados únicamente por la cierfa de los montes ó po""
el conlrabaiidisla que ha llegado á .ser su intrépido com-:
p a ñ e r o : nada falla á aquel paisage verdaderamente meil"
dional para formar uno de los cuadros mas grandiosos que
puedan idearse.
En el centro de aquel admirable anfiteatro 6í;p''escnta á la vista la villa de la V e g a , colocada de una m a n e ra pintoresca en el centro de su cuadro natural , y aUB
oítfuta e n e l d i a bajo aquel hernioso ci :1o, las perfumadas
azoteas de ui»,castillo ennoblecido por sus habitautes en
el siglo X V I / L . - , ^ ' , .
, ,..
En una templada tarde del mes de febrero del »"<>
de 1 5 6 2 , se veia á alguna distancia del castillo un c a b a l l e r o que i paso corto subia una cuesta escarpada que ter-
SEMANARIO PINTORESCO ESPANOL."
303
«iiOaba en un verdoso terraplén dominado por el campa- montañeses, les declaró que el único medio de espiar sa
nario de una capilla. Esta capilla era la de Nuestra Seño- falta era bendecir ellos mismos al niño á quien acabara de la V e g a , patrona venerada, cuya festividad acsba- ban de maldecir.
*» do Celebrarse. Las campanas anuaciaban la conclusión
—Eicojed entre vosotros, continuó, un padrina y una
"•' último oficio del dia, y los piadosos iiioDta6éseá re- madrina..,.
gresaban á sus cayas haciendo resonar sus cánticos. El
Apenas el anciano había pronunciado estas palabras,
Caballero era D . Félix de Vega , dueño y señor del solar hubo de interrumpirse con dolor viendo que los aldeanos
y de los cortijos que forniabau la mayor parte de la villa recobrando toda su inhumanidad al oir su caritativa p r o í'^e Se honraba con su nombre. Habitante desde su naci- posición , hablan vuelto la espalda por un movimiento
,''Wlento del país, creado, por decirlo asi, por sus anlepa- siíiiuliáneo , y se retiraban murmurando nuevas maldicio-'
^tidos, había crecido, prosperado, vivido sin conocer uu nes contra la gitana,
80I0 momento de dcfgracia ó de melancolia, y la joven
—Qué, esclamó el Sacerdote indignado, os. vais todosí
*sluriana que completara su felicidad acaso no tuviera ¿IVo quedara uno siquiera para «vergonzar á los demás?...
1'*? *°^'' E-ipaña quien la igualase en belleza, en giacia, No habrá' una mujer, una madre , que se apiade de sa
"••i en ternura. Pero hacia quince dias que por la primera hermana en Jesucristo!,...
' e í , después de cinco años de matiimonio , 1» hermosa
En el momento en que esto caritativo llaroamiento
*"rancisca Fernandeír se hallaba ausente de su noble espo- acababa de pronunciarse sin hacer volver ni una sola'ca. • o . y h e a h í por qutí D. F é l i x de V e g a , como digno y v e r - beza , una señora que llegaba & caballo por el lado opues"Sdero marido español, vivía fastidiado en medio de todas to á el en que se balUba D. Félix , echó prontamente
">8 prosperidades. Es cierto que á escepcion de las belle- pie á tierra ante el p»stor, diciendo:—Yo seré la naiidl'lzas naturales el título de señor asturiano ofrecía á su viu- na de e^e niño.
dez muy pocas distracciones. En busca de estas, y como
—Y yo el padrino, añadió D . Félix imitando á la desmaquiüalmente, paseaba en la campiña á aquellas lloras, conocida.
y la oración que con tal motivo dirigió al ángel de su
La humanidad tuvo sin duda mucha parte en el m o guarda , no fue escuchada sino por el genio de su nía!.
vimiento del Sr. de V e g a , que solo fue prevenido un
En el momento en que D. Félix llegaba á la platafor- instante por la repentina proposición de su compañera;
•na de la colina , atrajeron su atención unos clamores que pero otro sentimiento muy bunjiino también le había »pro«
'alian de la capilla. Distinguió un grupo de aldeanos en- ximado á la hermosa dama , cuyos dos ojos negros h a colerizados , en medio del cual so defendía una pobre jo- bia visto brillar por entre los pliegues de lya elegante
ven con un niño en sus brazos.
manto , como las estrellas veladas por la nube.
—Fuera, fuera , la gitana.... El santuario no estW afaierEntraron en la capilla inmediatame^ite: el pastor hizo
'o Para los zíngaros condenados, clamaba la multitud re- tocar á vuelo las campanas, y el n'/ño Félix Pablo Vsldés
'Pellendo á la infeliz fuera de la iglesia.
fue debida y solemnemente bautizado, é inscripto su nom"~-Yo DO soy jitana ni condenaría, hermanos míos con- bre en el registro de nuestva señora de la V e g a , é par
testaba la joven con ademanes suplicantes. Si mi marido de el del noble hidalgo I>, Félix y de la señora Paula de
; M un jitano berélico , no por eso dejo yo de ser espa- los Montes. Nues'.vo caballero no pudo saber mas en
ñola y católica como vosotros, y no me podéis impedir aquel moment"^ acerca de su bella y misteriosa comadre;
I"* ^«"ga al templo á solicitar para mi hijo el bautismo y SI quiso obtener el permiso de visitarla, hubo de usar de
•'a* que es tan acreedor como los vuestros
S'-ífoíente estratogeina.
No hay ba/atismo para los malditos, replicaban los
Cuando descendía rápidaiiiente de la colina acoropa»
fanáticos s>.;i caridad. Vuélvele á tu caverna de '',-tmcefiando á la Señora y á la gitana , enconlró á los eldeaootf
*•'*> y 'si te place haz bendecir á tu »•• „^„ « "' ,
que se retlmban, y puso sa rigorismo á prueba, invitánV
i *^ j
'u í
•
'"J" por batanas.
doles para el dia siguiente a la ccmida del bautismo del giíj» pobre madre ma á ceder -5 la f,.„-,
'•'Xs»'. .
•
j j
,
.
'a tuerza, y retroco- tano. Tan glotones como f»ná(icos, y sin repararen que
, 'Jtaya inundando con sus lágrimas á su hijo, cuando un se contradecían á sí mismos, aceptaron tan grato cfreci^aeerdote anciano, de blanca cabellera, apareció revesii,„„ ,
11
.
, '
r— I niiento: y después de haber murmurado un epíteto que loí
' " d s sobrepelliz cu el cancel de la puerta, atraído cor
háci» J T r
!,
•""".'«"«f^; •« ""dre se precipitó ' caracterizaba enérgicamente, D , Fc.líx transmitió con hu
los el él anzando
J- '--un grito de esperanza.
'
• Contenido - por I mildad su invitacióná
nacía
íooá su joven madrina, que no pudo r e ÍBte incidente que complicaba la escena , D. Félix de Ve
husar su presencia á un banquete dispuesto en obsequio
"8a reprimió el movimiento que había hecho para contesuyo.
ner el tumulto , y se acercó al teatro de la alarma para
Separa'roDse citándose para el siguiente dia en el cas•ntei'arse de los pormenores, y ver su desenlace. Un mitillo dtí la Vega , y D. Félix regresó á su morada , admira•*Utodeatencionpnsoal pastor espiritual alcorricntede cuando de que le hubiese abandonado aquel tedio que antes le
•*'pasaba , y conociendo su deber mejor que el tropel do
poseía. Una hora pasó en dar las órdenes mas miuucíosas
amotinados, reprendió á estos su dureza para con la ínpara el banquete ; abrazó á sus tres hijos con una distracJolit mujer. Restablecido el silencio, el sacerdote pudo
ción inusitada , y se retiró pensativo , olvidándose de
'lle'rrogar i la madre, que pedia el bautismo para su hijo.
contestar á la úUima caita de su esposa.
; .r,,.ii.
^ ~ - ¿ Q u ¡ é n sois? ¿De dónde venís, hija niia? la pregunVeinticuatro horas después ya se habia c e l e b r a d o , U
jf|feoii dulzura.
comida: la hermosa madrina habia «ido nl»=»-— -'
•^Sdy Juana Valdés, mujer de un jitano errante en
una reina en el ' " - • "
" , ^-^^C'-i;:";!'''fT"
. . * pais. Mi marido no es católico: pero y o np he dejaj,„„u
^..=.1110 de la V e g a , y D. Félix nabifi
d ,» ^^^rlo, y vengo á ofrecer á Dios est? hijo que Ijj
.->-iio dos descubrimientos que deberemos consignar aquft
, 4 luz hace quince dias?
el primero concerDÍcnle á la marquesa dé la PuebTa de
'íaTi
""''"'^** "** ''"*'*'* Cristiana, contestó el pastor, los Montes, de la cual habia aprendido cuanto deseará
PtSfoV ** '^ tendría derecho á serlo, pues asi lo deseáis; I saber. Era una gran señora de Madrid , viuda y libre
ta» n '"* fuentes sacrosantas del bautismo están abier'^ I hacia algunos meses, E \ segundo deícubrimientó de D.
t*/"» todas las criaturas de Dios
F é l i x era relativo & él mismo: había advertido, no s f o t e *«8«ida, habiendo reconvenido b g e V á S f a f é á los """"^l"* " ' ' » " » ' » • PefdidaiDeute enamorado dfe Paúía
SEMANARIO PINTORESCO E S P A Ñ O L .
304
11.
Lejos de los ojos, lejos del c o r a z ó n , d i c e un antiguo
proverbio, español. Este axioma era tanto mas conocido
d é l a hermosa Francisca F e r n a n d e z , cuanto que los celos
hablan tomado asiento en su corazón desde el momento
que se había separado de su e?poso.... Sabiendo que Don
F é l i x era tan apasionado como d é b i l , habia emprendido
con harto pesar suyo un tinge indispens.nble para asuntos
de familia; y Ü1 mismo tiempo que hacia (orto lo posible
p o r abreviür su ausencia , fingía prolongarla para dar á su
noble esposo el placer ó la lección de una sorpresa. .. El
mismo dia en que emprendió el regreso h a c í a l a Veg'',
habia escrito á D. Félix que no la veria aun en un mes.
P e r o futí ella misma la sbrprendida á su llegada al castillo,
en vez de sorprender al que quería hallar descuidado.
D . Félix se habia niisüntado el día a u t e s ; había desaparecido sin decir donde iba ni cuando volvería ; sin
abrazar á sus hijos á quienes había abandonado á manos
mercenarias. Sus mismos criados hubieran ignorado su
ausencia , á no haber sido porque los había eucomendado
el secreto, H^bia contado en ello sin su h u é s p e d a , y fácilmente puede imaginarse cuáles serian las sospechas
de Francisca. P r e g u n t a n d o á todo el que encontraba con
aquella sagacidad propia de los c e l o s , no lardó en s í b c r
la a v e n t a r a de la espilla, y este hilo la condujo bosta la
gitana. I n t e r r o g a d a esta , contestó inocentemente la historia de sus bicnherhores; la h;ibian visitado repetidas v e ces j al principio cada uno de por s í , y después juntos;
uno V otro á porfía la habían colmado do dones hasta el
dia eo q':»e la marquesa la habia anunciado su marcha p a ra M a d r i d .
— Y m e r c h ó ? p r e g u n t a la joven, estremeciéndose.
— A n t e a y e r , respondió la gitana, y añadió sin c o m p r e n d e r el cftcto que producirían sus palabras: el señor de
la Vega vino por la tardí,- y me dirijió la misma p r e g u n t a ; creo que también haya pai'jido , porque después no he
v a e l t o á verle.
No necesitó Francisca oír otra cosa : í a d a tardó en adivinar e). resto. Arrojó su bolsillo á la gitana , y regresó
con precipitación al castilla.
— Caballos! caballos! parlo al i n s t a n t e , dijo á si:?
criados. Caballos y un c a r r u a g e , repitió con viveza; que
si un p a d r e en un acceso de pasión puede olvidar á sus
h i j o s , una madre también puede olvidarse de ellos en el
furor de sus celos.
IIIA la e n t r a d a de una calle estrecha de Madrid, c o n t i gua á la p u e r t a de Guadalajara , una lámpara suspensa d e lante de una imagen de San Fernando despedía una luz
pálida y vacilante. A su resplandor veíase un caballero
de corta t a l l a , bien p o r t a d o , con el sombrero sobre la
v i s t a , la espada al c o s t a d o , y enmascarado el r o s t r o ; p a seábase con lentitud, parándose á cada momento para a d v e r t i r si alguien se le acercaba. La reducida calle de San
F e r n a n d o estaba tan tranquila y silenciosa, como agitadas
las principales de la población. E l embozado empezaba ya
i inquietarse de no ver mas que las tinieblas ni oír mas que
silencio, coando otro caballero, también e n m a s c a r a d o , de
-- •»TIi. V aspecto e n l e r a m e n t e semejantes, se acercó
una i,.._ ^
.
• --.J-, mano ¡¡ \^ guarnición de
£ 1 primero hizo un movimiento de e s p a u l o , acoinpa'
fiado de un ademan de indignación , y parecía reunir todo
su valor para rogar á su interlocutor que se retirase.
-7 Eso mismo os iba yo á p e d i r , caballero, replicó e'
segundo: necesito estar solo en este sitio, donde espero 3
otra persona.
— También yo espero; y si no os parece mal , podemos esperar los dos.
— £)s imposible os d i g o ! Id p o r vuestro camino de
buen grado , y si no , lo haréis por fuerza,
— Esta amenaza pronunciada con un tono insultaB'í
hizo sin duda subir al rostro del p r i m e r paseante todo d
fuego de la sangro española que corría por sus venas; p o f
que sin asegurarse sí sus fuerzas le permitirían batirse coij
el p r o v o c a d o r , sacó temblando su espada de la vaina. E'
otro le imitó inmediatamente como hombre deseoso de llevar las cosas a\ peor eslremo , y a m b o s caballeros se h a '
liaron en guardia al frente uno de o t r o , deseosos de v e n '
garse como dos rivales que se adivinan sin c o n o c e r s e , /
tiemblan , sin embargo , de dar el primer golpe , como doS
niños á quienes causa horror la sangre derramada. Uno y
otro manejaban la espada con lanía torpeza como audacia»
y cada uno se esforzaba á ocultar su turbación bajo 1»
apariencia de la c ó l e r a . . . . U n agudo insulto lanzado po^
el provocador hizo cesar la indecisión : las dos cabezas oo
eran dueñas de sí mismas; los brazos se levantaron , y **
cruzaron los a c e r o s . , . .
Solo un minuto duró el combate : al cabo de él el p r i '
mor caballero midió la tierra, dando un grito que hizo estremecer al o t r o . El vencedor se aseguró de que su adversa"
rio solo habia sido herido en una m a n o , é inclinándose »
su oído, le dijo con voz vacilante.
— Marquesa de la Puebla de los M o n t e s , hemos deS'
empeñado nuestro papel como hombres verdaderos»
Acordaos que os ha herido en la meno la mujer á quien
habéis herido en el corazón.
•^'.i-yii\
— U n iastantc después apareció un nuevo personag^
en la calle de San F e r n a n d o : F r a n c i s c a , que reconoció '
D. F é l i x , corrió á é l , le tomó la mano, y le mostró á 1'
marquesa desmayada, á quien dos criados retiraban de9<*
orden.
— Una hora después la hubiera m u e r i o , dijo la c e '
losa espailc!; • pfro v o s , s e ñ o r , aun podéis ser digno o«
m í : venid á pedirme p e r d o p , y á ver á nuestros hijos.
Abatido por la sorpresa y cocfuslon D. F é l i x , se d e p
conducir por su consorte como u n niño por su madre. L^
contó cómo habia sabido su marcha de la Vega £S seeu''
miento de la marquesa , cómo los habia descubierto y «S'
piado en Madrid en las funciones de carnaval cóoio
había sorprendido su primera cita en la calle de Sa"
F e r n a n d o , y de qué modo habia consumado su v e S '
ganza, previniendo su deshonor. D. Félix, menos cul'
pable que ligero, mereció en la misma noche su perdo»
p o r su arrepentimiento.... y nueve meses después de esl»
reconciliación e n t e r a m e n t e española nació D. L o p e o*
Vega .Carpió, primer poeta dramático de su siglo.
E s t e grande h o m b r e se complacía algunas veces e "
referir como eííupo en poco el no ser hijo de su madre; í
añadía qne el hijo de la gitana de C a r r i e d o , educado á cS'
pensas de su familia, era el célebre Félix Pablo Valdé5.
el mejor i n t é r p r e t e de sus obras maestras, y el p r i m e r t r » '
gico de España.
E n c u a n t o á la marquesa de k Puebla de los Monte?,
« n r n v í - ^ - n d o á su modo la terrible lección de Francuc».
J r e i r T ¡ «fl convento d . relijiosas de Madrid del q^J
llegó á ser abadesa, y »»« mai>.íesl«bpn e n ^ ' | P^„,
tiempo h a c e , su r e t r a t o , fácil de reconocer por I» pr
funda cicatriz de la mano d e r e c h a .
6on aire d e l i b e r a d o , y e c n m — —.
4a e s p a d a ,
— Q u é W e i s a l l í , Caballero? p r e g u n t ó este al p r i m e r o con voz d é b i l , p e r o animosa.
, , .
—-Hago lo qTie no tengo intención de d e c i r , contesto
el paseante con mas orgullo que firmeza.
— S\ DO tenéis intención de d e c i r l o , y o necesito saberlo , replicó el otro con tono amenazador.
M A D a i D : IMPRENTA DE DON T O M \ S JORRAN.
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