340-D352f-CAPITULO I - Universidad Francisco Gavidia

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CAPITULO I
En este capitulo se plantea los antecedentes de las funciones del derecho en
las relaciones sociales desde las dos concepciones tradicionales, ellas son la
concepción funcionalista y relacional del poder. Posteriormente se plantea la
problemática si el derecho constituye una institución que garantiza la
neutralidad y la cohesión social ó por el contrario defiende los intereses de
grupos o clases sociales . Se justifica este estudio ante la crisis de eficacia del
sistema jurídico . El objetivo general de este trabajo es el estudio de la función
del derecho desde la perspectiva relacional del poder utilizando el método de
investigación: inductivo, deductivo, reflexivo, analítico y lógico.
2
1. ANTECEDENTES.
En el transcurso de la historia han existido muchas teorías acerca de la
función del derecho, sin embargo los sociólogos suelen enmarcar estas teorías
dentro de dos concepciones; ellas son: La concepción funcionalista y la
concepción conflictualista. El criterio para estas concepciones parte de la
visión o percepción que se tenga de la realidad social; así por ejemplo la
concepción funcionalista considera la sociedad como un conjunto de elementos
en equilibrio; por el contrario la concepción conflictualista considera que la
sociedad no es un sistema en equilibrio sino un entramado de relaciones de
poder.
Dentro de la concepción funcionalista pueden existir funciones y
disfunciones, en el sentido que el sistema social esta formado por elementos
que tiene la función de mantener la integración del sistema, de ahí que la
función social es aquella consecuencia observable producida por la
presencia de un elemento en el seno de un sistema social que aumenta o
mantiene su grado de integración. Pero en el sistema social también pueden
existir disfunciones, que es todo elemento que cumple mal su función.
A continuación se expondrán algunas teorías acerca de la función del
derecho que podría enmarcarse dentro de la concepción funcionalista.
Carlos María Cárcova esquematiza el planteamiento de Norberto Bobbio
de la siguiente manera:
Funciones (I):
a) Positivistas: Implica cumplimiento de los fines previstos.
b) Negativas: Cumplimiento de fines contradictorios con los
previsto, ejemplo de ello el sistema carcelario, (en el sentido
que el fin del sistema penitenciario es la readaptación del
individuo lejos de ser readaptado es insertado o promovido a
entrar al mundo de los ilegalismos.)
c) Disfunciones: Cumplimiento deficitario de los fines previstos un
ejemplo de ello es el deficiente funcionamiento judicial).
Funciones (II):
a) Tradicionales:
Evitar la conducta desviada.
Proveer medios para la resolución de conflictos.
b) Distributivas:
Consisten en la distribución de los recursos sociales,
económicos y no económicos a través de la actividad
del Estado (bienes, empleo, educación, familia).
3
c) Promocionales:
El derecho es más que un orden sancionador,
promueve, incentiva, provoca conductas, a través de
premios o estímulos asociados a la observancia de la
norma. 1
Cárcova comenta que el planteamiento de Bobbio es interesante en lo
que se refiere al distingo entre funciones, disfunciones y funciones negativas.
Bobbio plantea que el derecho no solo puede cumplir funciones positivas que
buscan mantener el punto de equilibrio del sistema social sino que de manera
contingente, es decir puede suceder o no, también pueden producir funciones
negativas, tal como la readaptación del individuo que no logra cumplir el
sistema penitenciario. La disfunción es una patología de la función, es decir el
no correcto desempeño de una institución (la lentitud y los costos de la justicia),
mientras que la función negativa afecta a su propia funcionalidad, ejemplo el
sistema penitenciario lejos de readaptar produce criminalidad.
Es importante recalcar que pese a que Bobbio plantea las funciones
negativas y con ello puede insinuar una aparente contradicción con los
planteamiento funcionalista nunca profundiza entre los efectos del poder y la
ideología, la función negativa vendría a equivaler a las funciones latentes de
Merton2 , que son las que no aparecen como queridas o deseadas de manera
voluntaria por la sociedad aunque contribuya al equilibrio y funcionalidad del
sistema.
Raz de forma similar a la de Bobbio plantea la funcionalidad del derecho
de la siguiente manera:
Funciones Sociales del derecho:
1. Funciones Directas: Son las que se realizan cuando se obedece y se
aplica el derecho. Dentro de las funciones directas tenemos:
Funciones Primarias: son las que afectan a la población en
general. Entra las funciones primarias tenemos:
a. Prevenir conductas indeseables y obtener conductas
deseables.
b. Proveimiento de servicios y redistribución de bienes.
(servicios sociales)
c. Resolución de disputas no regladas.
Funciones Secundarias. Contribuyen al mantenimiento del
sistema. Entre ellas tenemos:
a. Regular el funcionamiento de los órganos jurisdiccionales.
b. Regular procedimientos para la modificación del derecho.
1
Cfr. Cárcova, Carlos María; Materiales para una teoría critica del Derecho; Abelado-Perrot; Buenos
Aires; 1978. p. 209.
2
Cfr. Merton, Robert; Teoría y Estructura Social; Fondo de la cultura económica de México; México
D.F; 1992; p. 102.
4
2. Funciones Indirectas: Son aquellas cuya realización consiste en
generar actitudes, opciones o comportamientos. Resultan del
conocimiento sobre la existencia del derecho. Son las que el derecho
aspira a alcanzar. Ejemplos: inculcamiento de valores, reforzamiento
o debilitamiento de la autoridad, consecución de unidad nacional, etc.
3
Raz le asigna al derecho un papel más preponderante en las relaciones
sociales y esta preponderancia del derecho se pone de manifiesto en las
funciones indirectas que complementan la idea de mantenimiento del sistema.
Recaséns-Siches en su tratado de Filosofía del derecho realiza un
análisis de las funciones del derecho más del tipo parsoniano.
Para Recaséns-Siches4 las funciones del derecho son:
a.
b.
c.
d.
e.
Función de certeza, seguridad y la función de cambio progresivo.
Función de resolver conflictos de interés.
Organización del poder político.
La legitimación del poder político.
Limitación del poder político.
a. La función de certeza, seguridad y la función del cambio progresivo:
Las funciones del derecho están muy ligadas a los valores de este, de tal
forma que el derecho se justifica en la medida que es el “vehículo de
realización de tales valores”, sin embargo el derecho no nace en pos de los
valores, lo que motiva el nacimiento del derecho es la “seguridad” que buscan
los hombres, aún siendo este un valor de rango inferior dentro del derecho. Si
la justicia es el valor último que debe perseguir el derecho, según Siches, el
derecho no nace motivado por el deseo de rendir homenaje a la justicia, lo que
los hombres buscan y necesitan es la seguridad y la certeza en la vida social.
El hombre necesita controlar la naturaleza y para ello crea la técnica.
Este control nace del miedo y dolor que produce la naturaleza, este miedo y
dolor no nace solo de la naturaleza sino también de la relación entre los demás
hombres. Ante la inseguridad que provoca el miedo es necesario
tener una certeza de comportamiento de los demás hombres, es decir de la
forma en que se comportarán los demás hombres y sobretodo que ocurrirá en
el futuro ante ciertos tipos de comportamientos, para ello es necesario la
creación de reglas de comportamientos que traigan certeza sobre las
relaciones sociales y seguridad de que la regla se cumplirá, es decir que
este garantizada.
El derecho no solo determina la realidad social de los hombres sino
también garantiza el cumplimiento de dichas relaciones a través de un poder
3
Op.Cit.
Recaséns-Siches, Luis; Tratado General de la Filosofía del Derecho; Ed. Porrua; México D.F; 1986; p.
405.
4
5
social que tenga la fuerza suficiente de hacer cumplir las reglas, dicho poder
social se encarna en el Estado.
Para Recaséns-Siches la sociedad en cada momento de la historia
delimita el contenido de los valores superiores, el derecho no puede crear esos
valores, el derecho o lo jurídico del derecho solo pretende garantizar el
cumplimiento de esos valores, dicho en otra forma el derecho no es un fin en sí
mismo. De tal forma que la función del derecho es la seguridad o
aseguración, independientemente “si el régimen es tradicional o
revolucionarios, ambos pretenden asegurar determinadas tareas o valores”5.
Esta postura no pretende restar importancia a los fines del derecho, este
papel corresponde a la Estimativa Jurídica, quien debe guiar u orientar al
derecho, establecer cuales son los valores supremos que deben ser planteados
en él justificando así el contenido del derecho y estableciendo que es lo que no
puede lícitamente constituir objeto de las normas jurídicas. No es un relativismo
axiológico, señala Recaséns-Siches, no se trata de ver al derecho como un
medio de realización de los fines sin importar los valores que ellos amparen,
sino lo que trata es mostrar que el derecho o la juridicidad de este no es
expresión de determinados fines sino solo una especial manera o forma
de realización de fines sociales.
La función de cambio progresivo para Recaséns-Siches no implica una
paradoja o contradicción ante la pretensión de seguridad y certeza del derecho,
pues esta seguridad no debe entenderse en forma absoluta. El hombre
pretende que esta seguridad y certeza sean administradas conforme a lo que
los hombres entienden como justicia además junto al anhelo de certeza y
seguridad también se tiene el anhelo de cambio y progreso de tal forma que el
derecho también debe satisfacer la necesidad de cambio inherente a la
realidad social.
El derecho en su ordenamiento jurídico debe dejar un margen de
incertidumbre o inseguridad que posibilita el cambio dentro del sistema. Este
margen de inseguridad se manifiesta en cuanto a los resultados de los
procesos judiciales en cada caso en concreto y la producción legislativa de
normas jurídicas que permite la abolición de viejas leyes por otras que sean
acorde a la realidad del momento. De ahí que el derecho tiene la función de
dar seguridad al hombre al mismo tiempo que debe prever los
mecanismos que posibilitan el cambio de la norma jurídica cuando el
cambio social lo exija.
b. La función de resolver los conflictos de intereses.
Siches plantea que los hombres poseen deseos, muchas veces estos
deseos se encuentran en oposición con los demás deseos de sus semejantes;
es imposible satisfacer los deseos de todos los hombres por ende se genera la
competencia para satisfacer los deseos, esta competencia nos lleva a los
conflictos. Existen dos formas de resolver los conflictos: La fuerza y la
regulación objetiva, la primera implica que gana quien tenga la mayor fuerza
física, militar o la astucia, la segunda implica que la solución no es dada por las
5
Op.cit.
6
partes en litigio sino por una instancia imparcial la cual deben obedecer las
partes en litigio. El derecho positivo pretende ser el medio para la solución de
dichos conflictos. Este debe funcionar de la siguiente manera:
Clasificar los intereses opuestos en dos categorías: Primero:
intereses que merecen protección y segundo intereses que no
merecen protección.
Establecer una tabla jerárquica en la que determina, respecto a los
intereses que merecen protección, cuales intereses deben tener
prioridad o preferencia sobre otros intereses y los esquemas de
posible armonización o compromiso entre intereses parcialmente
opuestos.
Definir los limites dentro de los cuales esos intereses deben ser
reconocidos y protegidos, mediante preceptos jurídicos que sean
aplicados coherentemente por la autoridad judicial o por la
administrativa –caso necesario- es decir en caso que tales preceptos
no sean cumplidos espontáneamente por los sujetos.
Establecer y estructurar una serie de órganos o funcionarios para:
i)
Declarar las normas que sirvan como criterio para
resolver los conflictos de intereses. (Poder
Legislativo y Reglamentos.)
ii)
Ejecutar las normas. (Poder ejecutivo y poder
administrativo)
iii)
Dictar normas individualizadas
a través de
sentencias y resoluciones en las que se apliquen las
reglas generales. (Poder Jurisdiccional)
c. Organizar el poder político.
Para la solución de conflictos no solo es necesario tener un criterio de
resolución sino también poseer un poder que sea mas fuerte que los demás
poderes sociales, esto es, según Recaséns-Siches, el poder político, o sea el
poder del Estado. Pero este poder del Estado debe ser organizado, esta
función corresponde al derecho, parafraseando a Siches el poder del Estado es
el resultado de los demás poderes sociales y el derecho da al poder del Estado
su organización.
d. Legitimación del poder político.
Recaséns-Siches citando a Francisco Ayala dice: “...el derecho legitima
al poder político en cuanto lo organiza según criterios de justicia. El valor
justicia es, pues en términos absolutos, el principio de legitimación del orden
político social, lo que hace de él un orden jurídico. Eso, en términos absolutos y
desde la perspectiva del derecho mismo. Mas, como la sistematización en que
éste consiste tiene carácter histórico y esta respaldada en último termino por
aquella
estructura del poder que ella viene a organizar jurídicamente, el ingreso del
hecho técnico de la dominación en la esfera espiritual se cumple, no en la
invocación directa de la justicia según sus concepciones sino en la intuición
directa de los espiritual a partir de una determinada conexión con la realidad.
7
Así los principios de legitimación del poder aparecen funcionando al mismo
tiempo como principios inmediatos de la organización del derecho”.6
Dicho en otra forma y términos kelsenianos la organización del poder
político se dota de mayor fuerza en cuanto es legitimado por el derecho, y el
cumplimiento de la norma jurídica no obedece o se justifica a través de la
justicia sino que se fundamenta en que esta procede de una supra-autoridad, el
poder político, que por naturaleza se le considera justa en cuanto ha sido
organizada bajo ese criterio.
e. La limitación en el poder público.
La organización jurídica del poder dota a este de mayor estabilidad y
mayor regularidad pero al mismo tiempo limita el alcance de este poder, pues
tal alcance se encuentra previamente definido por el derecho.
Tanto las teorías de Bobbio, Raz y Recaséns-Siches, a estas se podría
sumar la de Parsons y Luhmann ven al derecho como un sistema de control
social, es decir el derecho es un instrumento que supervisa el funcionamiento
de las demás instituciones sociales restaurando el equilibrio social y dirige las
conductas. La función de control social también pretende ser una función de
integración en cuanto pretende mitigar los elementos potenciales de conflicto.
El control social también implica la resolución de conflictos que puedan
perturbar el equilibrio y el orden social cuando existan conflictos de intereses.
Ahora bien a partir de Marx se enfatizo mucho en una concepción
diferente de la sociedad y su sistema de equilibrio. Así modernamente surge la
concepción conflictualista que como mencione anteriormente considera la
sociedad como una estructura cohesionada por relaciones de poder, pues
esta concepción gira en torno al poder. La concepción del poder ha variado
según diversas etapas de la historia, entre las diversas concepciones de poder
se encuentran: sustancialista, subjetivista y relacional del poder.
La concepción sustancialista del poder surgió en Grecia y perduro
durante la edad media y parte de la tesis que la realidad está formada de
sustancias y accidentes; la sustancia es lo que permanece, lo fijo, lo que
soporta lo accidental y es la sustancia lo que determina el carácter propio de
las cosas reales sean estas naturales o sociales. Lo accidental es lo que se
modifica constantemente pero a nivel superficial. Para los griegos esta
capacidad de no perder su identidad en el cambio y para determinar cómo es
su propia naturaleza es lo que hace las cosas tener PODER.
Esta capacidad de resistir de las influencias externas y la capacidad
de imponer sobre su externo forman el concepto de poder. Toda esta
capacidad de mantener la identidad fundamental (o identidad sustancial)
a lo largo de las circunstancias accidentales es el poder. Aristóteles
planteaba que “son las sustancias las que mantienen el poder, las que son
poderosas y este consiste en la facultad para dinamizarse, es decir la
6
Cfr. Recaséns-Siches, Luis. Tratado General de la Filosofía del Derecho. Ed. Porrua. México D.F.
1986. p. 410.
8
actualización de lo que una sustancia es”7. Así para el pensamiento griego (a
excepción de los sofistas) el poder no era vista como algo autónomo e
independiente de las cosas naturales, el poder era algo intrínseco de las
sustancias naturales pero no algo independiente de éstas.
La concepción del poder como algo autónomo surgió con mayor plenitud
en la edad media que es cuando comienza a ser visto como una realidad
aparte, con sus propias características distintivas. El poder es considerado en
su permanencia como la fuente de todo lo que existe. El poder tiene un
fundamento divino. En la época medieval el poder es esencia que no cambia,
que no esta sometida a influencia externa pero que es fuente de un absoluto
que es trasladado al “ámbito secular”, como sostiene Santo Tomás de Aquino,
“Dios es el principio del gobierno y el orden del mundo”.8
La concepción subjetivista del poder surge en el renacimiento (Siglo
XV-XVI) sostiene que la fuente del poder radica en el individuo como un ser
dotado de voluntad e inteligencia frente a un universo infinito cuya única
posibilidad de conocerlo es mediante la razón. De esta voluntad nace el
contrato para formar una sociedad que tenga protegido sus derechos y
libertades fundamentales. Es el individuo en su interioridad como ser de razón
y con capacidad de autodeterminación quien es fuente de poder. Autores tales
como Rousseau, Hobbes y Locke miraban al Estado como la suma de
voluntades individuales que a través de un contrato se dota de autoridad.
Modernamente surge la concepción relacional del poder, a partir del
siglo XIX y XX. Sus orígenes son a partir de Karl Marx, Gumplowicz,
Dahrendorf, Foucault y los teóricos de Frankfurt. Estos sostienen que el poder
no es sustancia ni su fuente radica en subjetividad del individuo, lo que existen
son relaciones de poder, las cuales ni son sustancias (porque cambian y se
transforman permanentemente) ni son meramente subjetivas (porque tienen
que ver con procesos objetivos, económicos, políticos y sociales).
No es que exista poder a secas sino relaciones de poder, es decir
relaciones entre individuos y grupos en los cuales se ponen en juegos
recursos (político, económicos y sociales) que puedan dar, a un individuo
o grupo, mayor capacidad para imponer sus propias decisiones o para
resistir las decisiones de los otros. En esta concepción el poder no es
absoluto ni incondicional, depende de los recursos que cada uno tenga a su
disposición, ya sea para imponer a otros o para resistir a sus influencias.
La concepción relacional del poder parte de las relaciones sociales pues
es en ella donde se puede ver la asimetría entre quienes pueden imponer sus
decisiones y quienes tienen poca capacidad de resistencia, es decir quienes
tienen mas poder y quienes tienen menos y es a partir de este análisis o de las
relaciones reales entre individuos donde es preciso averiguar si el derecho es
resultado del consenso o bien su papel se reduce a disminuir la necesidad de
imposición por medio de la fuerza.
7
8
Cfr. Zubiri, Xabier; Estructura dinámica de la Realidad; Alianza; Madrid; 1989. p. 16
Cfr. Hirschberger, Jürgen; Historia de la Filosofía I; Ed. Herder; Barcelona; 1985. p.400.
9
2. FORMULACION DEL PROBLEMA.
El derecho no puede ser analizado de forma autónoma; para tener una
concepción correcta de él es necesario entender las funciones que desarrolla
en la sociedad.
Las normas jurídicas también contienen valores, entender si el derecho
es aplicado en función de los valores o interpretado en función de ellos exige
un conocimiento de la realidad social donde se inserta el derecho. Este si bien
no es la totalidad de las relaciones sociales es un reflejo o una expresión del
sistema donde se inserta y de ahí la importancia de una análisis que revele la
autentica conexión entre el derecho y
los distintos sistemas sociales
(económico, político y sociales), dicho en otra forma esta conexión se
manifiesta a través de una análisis de las funciones del derecho.
Anteriormente se había indicado que la concepción funcionalista ve en el
derecho un sistema de control social que tendría por función la integración
social, la resolución de conflictos y ser una guía de orientación social. Esta
concepción no implicaba una ausencia de conflictos, de hecho se admitía que
el conflicto es algo permanente en la sociedad en ese sentido el derecho no
resuelve los conflictos haciéndolos desaparecer del contexto social, sino que
solo ofrece una posibilidad de tratamiento jurídico de los conflictos de interés
de las partes. Cuando los sujetos interesados por si solos no pueden alcanzar
ningún acuerdo y cuando la capacidad persuasiva de la norma jurídica ha
fallado entonces el derecho es una forma de resolución de conflictos.
En esa lógica el derecho también puede generar conflictos en la medida
que solo ofrece una respuesta jurídica-formal, un ejemplo son las funciones
negativas que plantea Norberto Bobbio. De considerar la delincuencia una de
las formas de desviación social el derecho debe actuar como controlador social
de las conductas desviadas (en este caso el derecho Penal), el conflicto
jurídico tiene lugar cuando los mecanismos normativos (esta son las funciones
tradicionales de Bobbio) no han actuado inmediatamente y por ende no ha
conseguido su finalidad persuasiva y orientadora.
Los conflictos jurídicos tienen un determinado tratamiento procedimental,
que si bien alcanza una decisión (resolución judicial) no siempre resuelve el
conflicto originario. Bobbio cita como ejemplo el sistema penitenciario que si
bien pretende la readaptación del individuo a la sociedad lo único que genera
es producir mayor delincuencia social. Es precisamente aquí donde surge la
critica a la concepción funcional. Al planteamiento de Bobbio se contrastan las
teorías de Michel Foucault. Esté en su obra Vigilar y Castigar realiza un estudio
del origen de los sistemas carcelarios de modelo occidental y sus finalidades a
lo largo de la historia tomando como modelo Francia. Foucault plantea que el
fracaso del sistema carcelario es evidente y se pregunta porque pese a su
fracaso en la actualidad la mayoría de países aun mantienen este modelo. La
respuesta que él plantea es la siguiente:
10
“Sería preciso entonces suponer que la prisión, y de manera general los
castigos, no están destinados a suprimir las infracciones; si no más bien a
distinguirlas, a distribuirlas, a utilizarlas; que tienden no tanto a volver dóciles a
quienes están dispuestos a transgredir las leyes, sino que tienden a organizar
la transgresión de las leyes en una táctica general de sometimientos. La
penalidad sería entonces una manera de administrar los ilegalismos, de trazar
limites de tolerancia, de dar cierto campo de libertad a algunos, y hacer presión
sobre otros, de excluir una parte y hacer útil a otra; de neutralizar a estos, de
sacar provecho de aquellos. En suma, la penalidad no “reprimiría” pura y
simplemente los ilegalismos; los diferenciaría, aseguraría su economía general.
Y si se puede hablar de justicia de clase no es solo porque la ley misma o la
manera de aplicarla sirvan a los intereses de una clase, es parte de los
mecanismos de dominación. Hay que reintegrar los castigos legales a su lugar
dentro de una estrategia legal de ilegalismos. El “fracaso” de la prisión puede
comprenderse sin duda a partir de ahí”. 9
Esto dicho en otra forma sería ¿Qué tal si el sistema carcelario lejos de
ser la materialización de una “función negativa” como la llama Bobbio, no es un
instrumento o un mecanismo de dominación?.
Y a partir de este ejemplo cabría la posibilidad de cuestionar que el
derecho tal vez no sea una simple técnica integradora de conflictos sino tal vez
un instrumento del poder político que contribuye poderosamente a generar una
ideología social de aceptación y legitimación del sistema. Tal vez el postulado
de Siches en lo referente a la función legitimadora no obedezca a criterios de
justicia sino a estrategias de dominación.
No se puede negar que el derecho tiene una naturaleza política que se
pone de manifiesto en el modo de ejercer la función de control social. De ahí
que surja la critica que la sociedad no es un sistema de control social sino el
juego de relaciones de poder, que no solo son políticas sino también
económicas y sociales e incluso comunicacionales donde quien tiene mayores
recursos impone a los demás una forma de ver y entender la realidad a quienes
los tienen menos.
A partir de esta concepción tal vez el derecho cumpla una función
ideológica de dominación. Como señala Carlos María Cárcova el derecho no
solo se expresa a través de palabras sino también mediante un discurso que
esta formado por comportamientos, símbolos y conocimientos. Es a través de
este discurso donde se asigna significaciones a los hechos y a las palabras.
Esta practica social no es neutral sino esta impresa de valoraciones e intereses
en conflicto y adquiere (la practica social) dirección en relación con las formas
como esta distribuido el poder en la sociedad.
El discurso ideológico produce una representación imaginaria de los
hombres respecto de si mismos y de sus relaciones con los hombres, por
ejemplo se dice que los hombres son sujetos libres e iguales (art. 3 Cn) cuando
se ocultan las enormes diferencias, se declara que la norma es conocida por
9
Cfr. Foucault, Michel; Vigilar y Castigar; Ed. Siglo XXI; Madrid; 2000. p. 282.
11
todos cuando lo que existe es un monopolio del saber jurídico creando un
efecto de desconocimiento del propio derecho.
La función ideológica del derecho esta muy ligada al consenso, valuarte
esencial que se presume en las sociedades democráticas. ¿Cómo es posible el
consenso cuando el derecho contribuye a ocultar las relaciones estructurales
establecida entre los sujetos?. No podría decirse que este consenso no es el
consenso de todos sino el consenso de una elite o un grupo de elites. Siches
afirma que el derecho tiene la función de asegurar un sistema central de
valores, este sistema central de valores es resultado de un consenso de todos
o es el resultado de un consenso de elites que dominan las instituciones más
importantes de la sociedad.
La idea que existe un conflicto entre los valores y creencias sociales
para obtener un predominio en el marco social pondría de manifiesto que la
función del derecho consistiría en crear una apariencia de unidad y coherencia
a pesar de las contradicciones entre los distintos intereses y deseos
individuales y de grupo. En esta situación el problema de este trabajo se
enunciaría así:
¿Es el derecho una institución neutral de integración social o bien
contribuye de manera eficaz a la defensa de los intereses de grupos o
clases a expensa de otros?.
¿Cómo se relaciona el derecho con las estructuras de poder en las
sociedades con modelo occidental?
3. JUSTIFICACION.
El derecho se encuentra en crisis, esto debido a que como ciencia y
sistema normativo esta configurada por valores, filosofías y costumbres, las
cuales al entrar en decadencias generaron una evidente crisis del derecho. Se
dice que el fin último del derecho es la justicia sin embargo en muchas
sociedades latinoamericanas y en particular en la sociedad salvadoreña los
sistemas jurídicos muchas veces no es este el valor imperante, la aplicación de
la justicia también deforma este valor a favor de intereses ambiguos.
Ante esta ausencia de valores es menester la creación de nuevos
modelos de pensamientos que oriente al derecho en su rol normalizador. Es
esta crisis del derecho y su eficacia como medio para la resolución de
conflictos (la poca credibilidad de los ciudadanos) lo que evidencia la necesidad
de una reflexión del papel del derecho en la dinámica del poder cuestionando
teorías tradicionales y obsoletas.
a. IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACION: El estudio de la función
del derecho dentro de las relaciones sociales permite cuestionar si el
orden jurídico constituye en la sociedad un instrumento neutral de
resolución de conflictos que tiene como fin la integración social o por
el contrario es un instrumento de dominación.
12
b. INTERES DE LA INVESTIGACION: El interés de este trabajo
consiste en examinar el papel que juega el derecho en el entramado
de relaciones de poder que integran la sociedad.
c. UTILIDAD DE LA INVESTIGACION: La crisis de valores ha hecho
de la ciencia del derecho una mecanización en la aplicación de las
normas, el estudio de las funciones del derecho permite aportar
una perspectiva critica y diferente en la orientación del sistema
jurídico.
4. OBJETIVOS.
a. OBJETIVO GENERAL. Analizar la función que el derecho desarrolla
en la sociedad salvadoreña desde la perspectiva conflictualista o
relacional del poder.
b. OBJETIVO ESPECIFICO.
1. Establecer la problemática de la investigación en relación a la
función del derecho en la sociedad en la sociedad salvadoreña
desde la perspectiva del conflicto y la relación con el poder.
2. Reflexionar en torno al derecho como una institución de
integración social o un instrumento de defensa de determinado
grupo clase o sector de la sociedad desde la perspectiva del
conflicto y la relación del poder.
3. Examinar la relación del derecho con las estructuras de poder
en la sociedad salvadoreña.
5. ESTRATEGIA METODOLOGICA.
La estrategia metodológica que se utilizó para realizar la investigación
implica tres etapas de desarrollo, estas son:
a) Recolección de la Información. Consistió en la recolección de
artículos periodístico, trabajo en investigación en la problemática que
sé esta tratando.
b) Análisis de la Información. Consistió en analizar la información
obtenida.
c) Redacción final. Consistió en la creación del texto de acuerdo a la
propuesta capitular que se presentó a la Escuela de Ciencias
Jurídicas.
Los métodos utilizados para realizar la investigación son los de
potenciación del pensamiento, entre ellos: inductivo, deductivo, reflexivo,
analítico y lógico.
Las técnicas de investigación que se utilizaron son: síntesis bibliográfica,
análisis del contenido y resumen.
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