Paisaje urbano percibido y estrategias de comunicación. El Vedado

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PAISAJE URBANO PERCIBIDO Y ESTRATEGIAS DE COMUNICACIÓN
EL VEDADO (CUBA)
Gretchen Sánchez Diego
UNIVERSIDAD DE ALICANTE
Ayuntamiento de Sax
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Paisaje urbano percibido y estrategias de comunicación. El Vedado (Cuba)
Gretchen Sánchez Diego
Edita:
Universidad de Alicante, Ayuntamiento de Sax, Grupo de Investigación Geografía Humana
Diseño cubierta y maqueta:
Enrique Pérez y Miriam Ponce
ISBN: 978-84-931402-9-8
Depósito legal: A 244-2015
© Autora, 2015
© De la presente edición Universidad de Alicante
Impresión: Servicios de reprografía C.E.E. Limencop S.L.
Portada: Plano i perfil de la población titulada El Carmelo, de Luis Iboleón Bosque, 1859. Archivo General Militar (Madrid)
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2
ÍNDICE
PRÓLOGO
PREFACIO
EL USO DEL MÉTODO
LA CIUDAD
Patrimonio y recurso cultural
La ciudad moderna
La Habana, una ciudad moderna
El paisaje urbano
Patrimonio cultural y paisaje urbano
Definición operativa de paisaje urbano
Política cultural y comunicación
La comunicación en el entorno urbano
La Habana: el discurso de la ciudad moderna en la posmodernidad
Los medios de comunicación y el paisaje urbano habanero
EL MEDIO FÍSICO Y EL ESPACIO CONSTRUIDO
Elementos naturales del paisaje
Paisaje con río
Patrimonio geológico
El verde estructurador del paisaje
El Mar
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El Vedado, un barrio moderno en La Habana
El plano
Parterre y arbolado
Jardín y portal
Estilos arquitectónicos
Usos del suelo en El Vedado
EL PAISAJE URBANO PERCIBIDO DE EL VEDADO
Ciudadanos en el espacio público
Las identidades
Paisajes preferidos
La imagen de El Vedado
Sendas
Bordes
Hitos
Nodos
Barrios
Los mapas mentales
Ver y habitar
Interrelación de los elementos del paisaje
LAS REGULACIONES URBANÍSTICAS
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
AUDIOVISUALES
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PRÓLOGO
En muchos sentidos, La Habana constituye un paradigma de las
transformaciones políticas, sociales y económicas del Mundo
contemporáneo. Más aún en el caso del urbanismo, ciencia que ha dejado
su impronta en la ciudad en forma de diversos planes de confección
futurista, desde las primeras alineaciones geométricas de principios del s.
XIX, hasta las últimas directrices de marcado carácter postmoderno,
pasando por las trazas de ensanche positivista, los planes reguladores de
la ciudad republicana y la concepción científica y transformadora asignada
por la Revolución a los programas urbanísticos.
Crisol de propuestas de modernización de la vieja estructura
colonial, cada momento histórico ha tenido un fiel reflejo en la
configuración de nuevos espacios urbanos y, también, en la remodelación
de los heredados. Si la civitas cambiaba, también lo hacía la urbs, en una
ciudad abierta por los cuatro costados a las influencias mediterráneas,
europeas y norteamericanas.
El proceso de aburguesamiento y la modernización social se
plasmó en la liberación colonial y en la reestructuración económica. Con
ella aparece un nuevo instrumental técnico-urbanístico que propone la
conversión de la vieja ciudad amurallada en plataforma logística
internacional. El paulatino cambio hacia el modelo urbano capitalista
durante la República propicia la segregación funcional (y social) de los
distritos urbanos en un constante proceso de suburbanización, guiado por
el beneficio económico, desde el espacio central del puerto y los ámbitos
financieros, hacia las periferias industriales y residenciales. Son procesos
inherentes al urbanismo entendido como negocio, que pretenden ser
reorientados mediante planes sociales como el Plan Regulador de
Montolieu, las propuestas filantrópicas de Martínez Inclán, el
embellecimiento como pauta para el orden cívico y moral y, finalmente,
las propuestas rabiosamente modernas recogidas en la Ley de
Planificación Nacional de 1955 que plasmaron en guías urbanísticas Sert y
Wiener.
Con la reorganización ideológica de la Revolución se proponen
nuevos planes tendentes, de nuevo, a la transformación social, guiados
por un enfoque radicalmente científico, que entiende la ciudad como un
artefacto que es posible diseñar para el cambio de la civitas. Más
recientemente, la postmodernidad ha introducido nuevas estrategias
urbanísticas para eficiencia ecológica y económica.
Todas esas ideas han dejado una clara impronta en el paisaje
urbano. La arquitectura y la ordenación de las funciones se hallan
cuajadas de señales que identifican su momento. El paisaje urbano,
entendido como composición colectiva y diacrónica, emite mensajes que
predisponen a la ciudadanía a una constante interacción. Identificar esas
manifestaciones del espacio objetivo, y ver cómo son interpretadas por el
2
conjunto de los ciudadanos constituyen la esencia del trabajo profesional
de la autora.
Experta en técnicas de comunicación social, utiliza el barrio de El
Vedado como laboratorio en que estudiar la adecuación entre los
mensajes emitidos por el patrimonio urbanístico y las respuestas dadas de
manera cotidiana por sus usuarios. Observa minuciosamente los
comportamientos de los vecinos para valorar la armonía entre mensajes
formulados y recibidos, para comprobar, en última instancia, el paulatino
alejamiento en la relación entablada entre ciudad y ciudadano. De ahí
considera que es fundamental el diseño de adecuadas políticas de
comunicación de los valores intrínsecos del paisaje urbano.
En su trabajo sigue las directrices de los análisis behaviorista conductismo y análisis experimental del comportamiento- con el
propósito de desarrollar estrategias propias de la ingeniería del
comportamiento, que reduzcan la brecha identificada entre paisaje y
paisano urbano en El Vedado. El método seguido halla soporte en los
análisis de mapas mentales, para contrastar la eficiencia de las políticas
oficiales de comunicación de valores urbanos.
En sus conclusiones señala los riesgos que padece el paisaje
urbano ante la pérdida constante y aparentemente insensible de sus
esencias. Señala la validez del método seguido para identificar el código
de señales del paisaje urbano, y propone un necesario acercamiento de
las estrategias oficiales hacia el conocimiento empírico de base
ciudadana, para que las políticas públicas resulten más eficientes. Así,
señala que es preciso el desarrollo de estrategias de comunicación
estrechamente vinculadas con los planes reguladores de la actividad
urbanística.
El libro, que finaliza felizmente el esfuerzo de varios años de
trabajo encaminados a la obtención del título de doctora, dentro del
Proyecto Habana de la Universidad de Alicante, supone un impulso eficaz
y necesario para orientar las nuevas políticas postmodernas de
planificación urbana en La Habana y en las demás ciudades cubanas, con
el objeto de que se confirme la participación ciudadana como elemento
esencial de las estrategias de planificación urbana.
Gabino Ponce Herrero
Universidad de Alicante
3
PREFACIO
Caminar es la mejor manera de conocer y de aprender a amar una
ciudad. Cuando ésta se vuelve intransitable y su paisaje transmite un
mensaje discordante, las personas suelen encerrarse en su espacio
privado y poco a poco la calle es abandonada a su suerte. La escasa
participación ciudadana en los asuntos que se refieren al paisaje urbano
en Cuba, han inspirado este libro de El Vedado.
El paisaje urbano entre su muchas funciones, tiene la de causar
deleite a quienes lo habitan. Su protección, en tanto constituye un
patrimonio común, es obligatoria y está normada a través de
regulaciones urbanísticas que todos los ciudadanos e instituciones tienen
el deber de cumplir. Cuando las regulaciones son poco comunicadas y
mal gestionadas por las instituciones correspondientes, la ciudad
comienza a transmitir señales de alerta.
El Vedado es un barrio habanero de la segunda mitad del siglo XIX.
Está considerado por DOCOMOMO1 el mayor conjunto del patrimonio
1
Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the
Modern Movement (DOCOMOMO). Es una organización internacional creada en 1988 con
el objetivo de inventariar, divulgar y proteger el patrimonio arquitectónico del
Movimiento Moderno. El Comité Cubano para la Documentación y Conservación de los
urbanístico moderno en Cuba, pero se enfrenta al peligro de que miles de
pequeñas distorsiones lleguen a destruir su paisaje. Existen las
regulaciones urbanas que lo protegen, sin embargo éstas han sido
violadas impunemente durante décadas y a la población no parece
importarle otra cosa que dar solución a sus necesidades individuales.
El análisis del paisaje urbano de El Vedado propuesto se sustenta
en el método ideado por el urbanista estadounidense Kevin Lynch2, para
el estudio de la imagen de las ciudades. En este caso, se introdujeron
algunas adecuaciones que destacan un enfoque comunicacional. Con
ellos se pretende mostrar las oportunidades que ofrecen los medios de
comunicación masiva para la búsqueda de consenso, la visualización de
los problemas objetivos del paisaje urbano y la proyección de las
ciudades cubanas del futuro.
En las páginas que siguen se presenta una caracterización de El
Vedado que trata aspectos objetivos y subjetivos (perceptivos). La
descripción ofrece elementos necesarios para la puesta en marcha de
una estrategia de comunicación que permita socializar y promover las
regulaciones urbanísticas, de manera que se pueda alcanzar el consenso
entre los intereses de la ciudadanía, los de las instituciones estatales y los
de la comunidad científica.
Los criterios se sustentan en observaciones, entrevistas, análisis de
documentos oficiales y de mapas mentales de residentes y usuarios de El
Vedado, realizados durante los años 2009–20012 con el propósito
edificios, sitios y barrios del Movimiento Moderno (DOCOMOMO Cuba) está adscrito a
DOCOMOMO Internacional.
2
Kevin Lynch (Estados Unidos, 1918-1984). Se destaca entre los urbanistas del
siglo XX por sus aportes a la planeación y el diseño urbano, con la introducción de los
estudios perceptivos del paisaje. Fue profesor del Massachusetts Institute of Technology
(MIT) durante más de treinta años. Es autor de textos claves de la teoría de la arquitectura
y el urbanismo como Planificación del sitio (1962), La imagen de la ciudad (1964) y La
buena forma de la ciudad (1981). En su obra se reflejan dos conceptos fundamentales para
el análisis de la imagen urbana: legibilidad e imaginabilidad.
4
exclusivo de contribuir a la salvaguarda de este conjunto del patrimonio
urbanístico cubano.
El libro se divide en tres capítulos. El primero está dedicado al
marco teórico que sustenta la investigación. En él se presentan las
definiciones conceptuales de ciudad, recurso cultural, patrimonio y
paisaje urbano. Además, se hace especial énfasis en las particularidades
de la ciudad moderna y su impronta en la imagen de El Vedado.
En la segunda parte se expone la caracterización, desde el punto de
vista físico, del paisaje urbano. Los elementos fisiográficos descritos,
tienen una importancia crucial para la legibilidad de El Vedado que se
demuestra en el tercer capítulo, a través del análisis de los criterios
perceptivos de la población local.
Este trabajo no hubiera sido posible sin la contribución de
residentes y especialistas con un alto grado de implicación con el barrio.
No solo compartieron su percepción de la ciudad, sus criterios
profesionales, sus ratos libres para cazar gazapos urbanos, sino que
confesaron sus sueños: el de una ciudad mejor.
A La Habana va dedicado este libro. A ella y al urbanista Don Luis
Iboleón3, quien hace ya más de un siglo supo darle vida a un sueño,
cimentando, quizás sin saberlo, el más universal de los paisajes urbanos
de Cuba: El Vedado.
Fig. 1.- El Vedado. Vista del conjunto urbano tomada desde el Hotel Habana
Libre. Fuente: Taller para las regulaciones urbanísticas de El Vedado (2007)
3
Luis Iboleón Bosque, ingeniero civil, fue el autor del Proyecto de El Vedado. En su
plano fundacional, aparece representado solo un fragmento de la urbanización a realizar.
Esta concepción primaria fue aprobada el 8 de abril de 1859 por el Ayuntamiento de la
Ciudad de La Habana. No se han encontrado los datos biográficos de este ingeniero. En los
documentos oficiales aparece su apellido escrito como Iboleón e Yboleón indistintamente.
5
EL USO DEL MÉTODO
En este estudio de caso, posicionarse en el paradigma sociocrítico
supuso el desarrollo de una estrategia de investigación que reconoce la
participación de los ciudadanos como aspecto indispensable en el diseño
del paisaje urbano.
La socialización de los resultados pretende contribuir a la
construcción grupal del conocimiento y promover transformaciones
sociales, a partir del fomento de la autorreflexión sobre los
comportamientos que destruyen el entorno. Por eso es imprescindible la
perspectiva comunicacional como vía para la capacitación de la
comunidad, de cara a lograr una actitud proactiva.
El enfoque dialéctico materialista procuró que el trabajo se alejase
del reduccionismo y el conservadurismo prevaleciente en los análisis del
paisaje. Se tomaron como hilos conductores de la investigación la
búsqueda de la objetividad científica, la comprensión con enfoque
dialéctico de los procesos sociales en la ciudad y el análisis histórico
concreto de la evolución de la trama urbana.
En el estudio del paisaje urbano de El Vedado se tuvo en cuenta el
principio de reproductibilidad de los métodos científicos, al retomar la
obra de Kevin Lynch y utilizar su metodología apoyada en mapas
mentales.
Se utilizó el método con adaptaciones acordes a la realidad cubana
y tomando como referente la metodología utilizada por J.M. Dávila
Linares, G. Ponce Herrero, M. R. Navalón García (1994) para la ciudad de
Petrer, en España. Los mapas mentales se complementaron con un
cuestionario cuyos resultados, contrastados con la realidad objetiva,
permitieron identificar los desajustes entre espacio real y espacio
percibido.
El cuestionario se dirigió a residentes y usuarios de modo
individual. El objetivo del empleo de esta técnica era demostrar que el
método que ofrece la Geografía de la Percepción para el análisis del
paisaje urbano también es válido en el contexto cubano. Además, se
utilizó el análisis de contenido en todas las entrevistas para hacer
inferencias válidas y confiables de los datos con respecto al contexto.
Se realizaron 40 entrevistas4 de tipo semi-estructuradas que
permitieron al sujeto hablar libremente sobre sus experiencias. Para
garantizar la validez del método, se observaron las diferencias de la
codificación de las unidades de análisis en dos momentos. Al resultar
pequeñas dichas diferencias, el codificador y sus datos se consideraron
confiables.
La novedad en el método científico utilizado estuvo en
complementarlo con la técnica de análisis de contenido, propia del
estudio de procesos comunicativos. Si bien no es comúnmente utilizada
para decodificar los paisajes, su vínculo con los mapas mentales aportó
una visión más amplia y demostró la importancia de tener en cuenta los
aspectos teóricos y prácticos de la comunicación, en las investigaciones
sobre la relación de las personas con su entorno.
No es un estudio concluyente. Su objetivo fue documentar el uso
del método, generar datos e hipótesis que constituyan la materia prima
para futuras investigaciones y recolocar a la población en el centro de la
gestión de su paisaje urbano.
4
Se seleccionó una muestra de tipo no probabilística. Los individuos se escogieron
intentando que representaran los distintos barrios de la zona de protección.
6
2003; Gandara et al, 2004) concuerdan en que toda ciudad está
conformada por la combinación de diversos elementos que pueden ser
aprehendidos por el sujeto, que los reinterpretará hasta conformar su
propia imagen de la estructura urbana. Esta incorporación de lo subjetivo
en la valoración permite considerar un tercer aspecto: la percepción.
LA CIUDAD
“…quién, hombre o mujer, con la teoría de la tierra y de su
cuerpo comprende por sutiles analogías todas las otras teorías, la
teoría de una ciudad, de un poema y de la vasta política de los
Estados...”
Cosmos, Walt Whitman
Las ciudades tienen un papel singular en la historia de la
Humanidad. Lo mejor y lo peor de sí las han hecho célebres. Han
trascendido en el tiempo por sus conquistas, por sus derrotas, por su
arquitectura, por las catástrofes que han sufrido, por los pueblos que las
habitan y las migraciones que las dejan en el olvido o las transforman de
modo raigal.
Los investigadores que desde diversas áreas del conocimiento se
enfrentan a su estudio destacan su condición de ente vivo y han
descubierto los signos de un lenguaje mediante el cual ésta se expresa y
puede ser decodificada por quienes se interesen en su contenido.
La ciudad es un sistema abierto y dinámico que evoluciona o se
transforma en respuesta a diversas influencias. Aunque consta de dos
aspectos fundamentales: la forma, en el marco y medio natural, y la
función, que es su proceso interno o dinámica (Navarro, 2007); varios
autores (Lynch, 1960; Ponce et al, 1994; Izquierdo, 2002; Azkarate et al,
Fig. 2.- Ortofotografía de El Vedado y sus alrededores.
Fuente: Google Earth
7
Entre las líneas de investigación más adecuadas a nuestro objeto
sobre el estudio de las ciudades se encuentra la Geografía de la
Percepción, que centra su interés en conocer la relación que existe entre
la imagen y su forma física. Dentro de esta rama de los estudios
geográficos, los métodos aportados por la Escuela de Chicago y
especialmente aquellos desarrollados por Lynch, suelen ser los más
utilizados.
El interés por descubrir cómo vive la ciudad y cómo se sobrevive en
ella, ha cautivado a muchos investigadores. Para Yolanda Izquierdo5
(2002), su significación vital reside en ser un objeto cultural que polariza,
almacena y trasmite la cultura. Funciona como un transformador de las
energías de la comunidad, a formas simbólicas que conserva y recuerda,
de modo que la considera una invención colectiva de la civilización solo
superada por el lenguaje como transmisor de cultura.
La ciudad funciona como un macrosistema, integrado por
numerosos sistemas estrechamente interrelacionados. La interacción
incluye aspectos de carácter objetivo, como pueden ser las características
físicas del área geográfica en que se encuentran enclavadas, la
organización del espacio urbano, las edificaciones construidas; y otros de
tipo subjetivo asociados a su historia, a la sociología de sus prácticas
urbanas, y especialmente a la imagen que de la ciudad poseen sus
habitantes.
La aprehensión de los diversos elementos que componen la ciudad,
en tanto constituye un acto subjetivo, está determinada por disímiles
factores, entre los que se destaca, el nivel educacional y cultural del
individuo, edad, profesión y uso cotidiano del espacio urbano. Es esa
distinta idiosincrasia la que hace que una misma ciudad sea percibida,
comprendida y vivida de modo diferente por cada uno de sus habitantes.
El análisis de las conductas humanas en las ciudades ha
demostrado que el espacio construido, aún cuando se ha diseñado para
todos, no es asumido de la misma forma por cada individuo. Ese desigual
acto perceptivo causa diferentes actuaciones de los ciudadanos sobre el
paisaje urbano.
PATRIMONIO Y RECURSO CULTURAL
Las ciudades se identifican por el entramado cultural que actúa
como elemento central de su identidad urbana y en ello radica su
atractivo. Como invención colectiva, posee mecanismos de adaptación
que le permite perdurar en el tiempo y consolidan su capacidad de
transformar conductas en modos de expresión propios que
paulatinamente conforman la idiosincrasia de sus residentes.
La identidad cultural de una ciudad cambia constantemente. Los
intereses y motivaciones de los individuos se transforman según las
condiciones objetivas determinadas por su momento histórico concreto.
Por tanto, el legado que deriva de su trayectoria histórica, comprende
dos grandes tipos de elementos: los relacionados con la dimensión física
y el conjunto que conforma la cultura inmaterial (Calle, 2002).
En los elementos relacionados con la dimensión física se sustenta
la ciudad objetiva, donde el patrimonio urbanístico define, en primera
instancia, la imagen del territorio. La cultura inmaterial determina
entonces la ciudad subjetiva, los modos en que lo tangible es percibido y
el proceso de apropiación de ese conocimiento tanto en el orden
individual como colectivo.
5
Yolanda Izquierdo (La Habana 1954). Catedrática del Departamento de
Humanidades de la Facultad de Estudios Generales y Doctora en Ciencias por la
Universidad de Puerto Rico. Con su libro “Acoso y Ocaso de una ciudad” obtuvo el Premio
Luis Llorens Torres 1999 de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.
8
Fig. 3.- La Habana. Vista del conjunto urbano de El Vedado. Fuente: Taller para
las regulaciones urbanísticas de El Vedado (2007)
Esta dualidad entre la ciudad objetiva y la subjetiva hace necesario
adentrarse en el estudio del patrimonio y sus diferentes clasificaciones.
En primer lugar es importante especificar que la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) le ha
dividido para facilitar su trabajo en dos grandes grupos el Natural6 y el
Cultural.
6
A los efectos de la Convención sobre la protección del patrimonio mundial natural
y cultural, UNESCO (1972) se considerarán "patrimonio natural": los monumentos
naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas
formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o
científico, las formaciones geológicas y fisiográficas y las zonas estrictamente delimitadas
que constituyan el hábitat de especies, animal y vegetal, amenazadas, que tengan un valor
universal excepcional desde el punto de vista estético o científico, los lugares naturales o
las zonas naturales estrictamente delimitadas, que tengan un valor universal excepcional
desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural.
El informe Nuestra Diversidad Creativa de la UNESCO (1995) ofrece
una definición de patrimonio cultural de un pueblo, en la que
“comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores,
sabios, docentes, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma
popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir las
obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese
pueblo, la lengua, la narrativa, sus ritos, las creencias, los lugares,
escenarios y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los
archivos y las bibliotecas”.
El patrimonio cultural se divide en dos grandes grupos: el material
(o tangible) y el inmaterial (o intangible). En la búsqueda de consenso
sobre este tema, las definiciones han sido profundamente trabajadas y se
pueden encontrar bien documentadas tanto en artículos científicos como
en documentos oficiales de la UNESCO. Sin embargo, algunos
investigadores (Azcarate et al, 2003) asumen definiciones propias, como
ésta, en que el patrimonio se reconoce como el conjunto de bienes
heredados del pasado en los que cada sociedad reconoce un valor
cultural. Es una definición dinámica, en pleno debate, en permanente
construcción porque los valores culturales son cambiantes, lo que implica
que los elementos que integran el patrimonio sean un conjunto abierto,
susceptible de modificaciones y sobre todo de nuevas incorporaciones.
Particularmente en el caso cubano, el patrimonio es un tema
jerarquizado en la agenda política, por los riesgos naturales o antrópicos
a los que se enfrenta, y también por sus posibilidades de utilización en
tanto constituye un recurso imprescindible para el desarrollo.
En 1982, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba, tras
incluirse como miembro permanente del Consejo Internacional de la
UNESCO, asume el concepto de Patrimonio Cultural (y Natural) como:
“aquellos bienes con más de 50 años que son la expresión o testimonio
9
de la creación humana o de la evolución de la naturaleza y que tienen
especial relevancia en relación con la arqueología, la prehistoria, la
historia, la literatura, la educación, el arte, la ciencia y la cultura en
general”7.
En el caso de la definición cubana, el hecho de asumir un margen
de tiempo obligatorio para llegar a alcanzar el valor patrimonial, implica
la existencia de elementos que podrían definirse como recursos
culturales con un valor potencial.
El paso del tiempo puede favorecer a estos recursos o por el
contrario debilitarlos y hacerlos perder sus potencialidades. Los
especialistas de las distintas áreas que estudian y protegen el Patrimonio
en Cuba, han creado condiciones legales para la protección de recursos
culturales, en lo que sería un proceso similar al caso del Patrimonio
Natural. Ejemplo de esto es la existencia de la zona de valor históricocultural de El Vedado, declarada Zona de Protección, mediante la
Resolución no.154 del Ministerio de Cultura, de fecha 12 de marzo de
1999.
La utilización indistinta de los conceptos patrimonio y recurso
cultural puede conllevar a la conclusión errada de que todo posee un
valor patrimonial. Se hace necesario establecer las diferencias y dar una
propuesta de definición que explicite los límites para trazar estrategias de
trabajo futuras.
7
A partir de aquí se enumera una serie de elementos que conforman el patrimonio
cubano, como son: los documentos y bienes relacionados con la historia, incluido los de la
ciencia y la técnica, así como con la vida de los forjadores de la nacionalidad y la
independencia. Las especies y ejemplares raros de la flora y la fauna; las colecciones u
objetos de interés científico y técnico; el producto de las excavaciones arqueológicas. Los
bienes de interés artísticos tales como los objetos originales de las artes plásticas,
decorativas y aplicadas y del arte popular, los documentos y objetos etnológicos o
folclóricos; los manuscritos raros, incunables y otros libros, documentos y publicaciones de
interés especial, los archivos, incluso los fotográficos, fonográficos y cinematográficos;
mapas y otros materiales cartográficos, las partituras musicales originales e impresas y los
instrumentos musicales; los centros históricos urbanos, construcciones o sitios que
merezcan ser conservados por su significación cultural, histórica o social, las tradiciones
populares urbanas y rurales y las formaciones geológicas o fisiográficas del pasado o
testimonios sobresaliente del presente que conforma las evidencias por las que se
identifica la cultura nacional.
Fig. 4.- Santera cruzando la Calle 23. La santería es una de las manifestaciones
religiosas más visibles en el entorno urbano. Algunos rituales han llegado a tener
un arraigo tan profundo en la cultura popular tradicional que se les ha declarado
patrimonio cultural. Foto: Luís Bruzón
Entre las definiciones encontradas sobresale la del profesor
argentino Roberto Molinari (1998), quien considera recurso cultural a
“todo vestigio del trabajo humano que constituya evidencia de la
diversidad y variabilidad de las actividades y relaciones de individuos o
sociedades y sus interrelaciones con el medio ambiente natural, en una
perspectiva espacial y temporal”. Para este autor, la designación de un
10
recurso cultural se fundamenta en su valor, derivado de su asociación a
un aspecto de la historia humana y/o su evolución.
Fig. 5.- Universidad de La Habana, declarada Monumento
Nacional en el año 1978 por el Consejo Nacional de Patrimonio
Cultural. La escalinata y su emblemática escultura “Alma Máter” se
ubican en la Calle L. Esta institución se percibe como uno de los bordes
de la Zona de Protección de El Vedado. Foto: Luís Bruzón
Molinari (1998) plantea además, que “los recursos culturales
arqueológicos, históricos o antropológicos pueden comprender paisajes,
yacimientos, sitios, estructuras y materiales culturales. Pueden
presentarse en forma aislada o en conjuntos; constituir bienes muebles
y/o inmuebles; sobre la superficie, el subsuelo o subacuáticos y estar
conformados indisociablemente por elementos manufacturados y
naturales”.
Si bien esta es una definición completa que agrupa los más
significativos aspectos que distinguen un recurso cultural, el uso del
término “vestigio”, lo limita de su cualidad más significativa, constituir
una potencialidad. Por otra parte, al entenderlo como producto del
trabajo humano, impone restricciones al concepto que devienen en la
exclusión de importantes elementos.
Después del estudio de diferentes artículos y autores, partiendo
del concepto de cultura8 y del origen etimológico del término, se
entiende como recurso cultural, todo aquel elemento material o
espiritual generado por la interacción entre las personas y de estas con el
medio, poseedor de valores intrínsecos que explican la cultura de una
comunidad, en un espacio histórico geográfico específico.
La ciudad, es el recurso cultural por excelencia. Al desglosar la
definición conceptual, se reconoce el aspecto material en
correspondencia con la ciudad objetiva, resultado de la interacción en el
tiempo de disímiles generaciones que dejan una huella visible a través del
plano, con las edificaciones y el uso del suelo. De modo simultáneo se
identifica el aspecto espiritual, expresado a través de las tradiciones y
modos de vida, así como de la percepción, que del paisaje urbano tienen
los residentes, y la impronta de éste en el imaginario popular. La
interacción entre los habitantes, y de éstos con el medio, está contenida
en la imagen que retiene cada individuo de su ciudad.
Con el paso del tiempo la comunidad, a través de sus estructuras
de poder, confiere al recurso cultural, el valor patrimonial. En este
sentido habría mucho que señalar respecto al papel de los gobiernos en
8
La cultura como sistema vivo, complejo y multifacético, incluye al sujeto
socialmente definido que actuando de determinada manera en una situación histórica
geográfica específica, produce objetos materiales y espirituales que lo distinguen. La
fortaleza está en que estas producciones materiales y espirituales sostenidas en el tiempo
pasan a ser, de una simplemente acumulación de saber, a una praxis vinculada a valores
dominantes o deseables.
11
la gestión de los recursos culturales. En el caso de las ciudades cubanas,
los mecanismos reguladores para la preservación y gestión urbana, se
manifiestan como iniciativas inconstantes que pretenden devolver a la
ciudad una imagen cosmopolita y moderna.
Las instituciones gubernamentales encargadas de la gestión
patrimonial, exploran soluciones ingeniosas para conservar el paisaje
urbano, atendiendo a la carencia de recursos por la que atraviesa la Isla.
Aún así, centros históricos de ciudades cubanas9, son incorporados en la
Lista del Patrimonio Mundial por sus excepcionales valores y alto grado
de conservación. Entre ellos se encuentran el Centro Histórico de La
Habana Vieja, el Centro Histórico de Trinidad –que incluye el Valle de los
Ingenios–, el Centro Histórico de la Ciudad de Cienfuegos, y más
recientemente el de la Ciudad de Camagüey. En todos los casos, han sido
sectores urbanos, en los que por su centralidad, el gobierno ha logrado
garantizar un presupuesto mínimo para su restauración y conservación.
La estructura funcional, los símbolos y la proyección estratégica de
la ciudad se definen esencialmente por los intereses de la clase
dominante. El sistema de valores de esta clase está representado por un
repertorio de signos que son utilizados para conformar los discursos que
definen la gestión urbana, ésta no se refiere exclusivamente al
mantenimiento de los espacios construidos o al diseño de otros nuevos,
sino que implica la gestión total de la ciudad en un momento histórico
específico.
El proceso de legitimación social del patrimonio urbano está sujeto
obligatoriamente a los intereses de la clase en el poder, de manera que
las poblaciones deben ejercer presión para que los temas del patrimonio
sean incluidos en las agendas políticas.
9
Los Centros Históricos se encuentran bajo protección legal y jurídica de las Leyes
No. 1 de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ley de la Protección al Patrimonio
Cultural del 4 de agosto de 1977; la Ley No. 2 de la Asamblea Nacional del Poder Popular,
Ley de los Monumentos Nacionales y Locales del 4 de agosto de 1977.
Fig. 6.- Centro Histórico de la Ciudad de Cienfuegos. Parque Martí.
Fuente: Archivo Fotográfico del Ministerio de Cultura (CREART)
Entender la ciudad como un recurso cultural implica reconocer
dentro de ella esos pequeños espacios llenos de potencialidades que se
hace necesario proteger. La Habana, por ejemplo, posee sectores con
suficientes valores para llegar a ser reconocidos como patrimonio
mundial por constituir pruebas excepcionales de un estilo y una época.
Por su arquitectura, se le considera una ciudad ecléctica, pero
indudablemente la Modernidad dejó aquí la más hermosa huella.
La ciudad moderna
La modernidad cubre un período de tiempo que se extiende desde
la segunda mitad del siglo XIX hasta las últimas décadas del siglo XX. De
modo que la historia de la arquitectura moderna podría ser un recuento
12
de los principales acontecimientos, ideas y personas que configuraron el
ambiente arquitectónico durante ese período. Pero no sería suficiente,
porque expresa también un estilo de diseño considerado algo único, con
una historia propia y exclusiva.
Remontarnos al siglo XIX presupone inmediatamente pensar en la
revolución industrial y los adelantos tecnológicos que le acompañaron. La
ciudad necesitaba un modelo de urbanismo que diera cabida al uso del
ferrocarril, el automóvil y la electricidad. Pero también que respondiera a
las necesidades de una clase proletaria, cada vez mayor que se
encontraba hacinada compitiendo por los recursos naturales –esenciales
para la vida– y por el empleo.
Adecuar la ciudad a las condiciones de la nueva población que le
habitaba era un reto para el cual no era suficiente volver la mirada a los
clásicos en busca de un modelo urbanístico acorde; se hacía necesario
reinventar el diseño de ciudades y hacer que se reconociera el urbanismo
como una ciencia.
Las transformaciones en el espacio urbano implican cambios
drásticos en el orden espiritual tanto a escala individual como social.
Marshall Berman10 consideraba que “la modernización de la ciudad
inspira e impone a la vez la modernización de las almas de sus
ciudadanos”. En sus estudios socioculturales y urbanísticos, este autor
alertaba que el sentimiento de modernidad, lleva al individuo a
reconocerse en un entorno que propone aventuras, poder, crecimiento,
transformación, al mismo tiempo que le amenaza con destruir todo lo
que tiene, todo lo que sabe y todo lo que es.
El más certero ejemplo de éste sentir lo experimentaba Francia en
el período en que el Barón Haussmann11 ofrecía la primera
conceptualización total de la ciudad moderna y anunciaba una nueva
visión de la planificación urbanística, a partir de la campaña de
reconstrucción de Paris (Kostof, 2004).
Haussmann se enfrentó a una ciudad caótica que se había hecho
inhabitable tanto por los cambios tecnológicos como los sociales. Para
reducir el malestar urbano partió de la demolición de barrios populares
viejos y de frecuentes disturbios, perfeccionó la red de calles para
propiciar la rápida comunicación, entrelazando mercados, tiendas,
bancos, salas de exposición e introdujo mobiliario urbano uniforme,
alumbrado público en las calles, acueductos y alcantarillado. Transformó
la ciudad dispersa en un organismo unificado12.
La transformación de la matriz milenaria de la comunidad no era
un hecho casual o imprevisto, era una obligación al salto. Esta necesidad
se daba simultáneamente en varios países industrializados. La reacción
contra la ciudad industrial fue para los urbanistas que sabían que no
podían eliminar las fábricas, objeto de una reforma radical. Se produjo la
separación de la zona residencial de la industrial y una diferenciación
entre las vías de circulación y espacios lúdicos. El concepto tradicional de
la ciudad compacta y homogénea, cambia, por el de espacios libres y
abiertos, con bloques aislados y casas independientes unas de otras.
Los progresos técnicos y la aplicación de los nuevos materiales,
fundamentalmente del hierro y el cristal, transformaron los métodos
constructivos tradicionales. Las potencialidades de esta nueva
11
10
Marshall Berman (Estados Unidos 1940-2013). Destacado investigador
estadounidense que dedicó su obra a la sociología de la cultura con aportes sustanciales
en el análisis del paisaje urbano de su ciudad natal, Nueva York. Es uno estudiosos de la
Modernidad y seguidor de la filosofía marxista.
George Eugène Haussmann (1809-1891) Funcionario público, Prefecto del Sena
bajo el dominio de Napoleón III. Supervisó la reconstrucción de Paris desde 1853 hasta
1870 que fue destituido. Su título de Barón le fue otorgado por el emperador Napoleón III.
12
La lógica del Barón, a primera vista resulta plausible, pero para los testigos
contemporáneos, usuario de la antigua ciudad, su desaparición fue causa de
desorientación, desarraigo y descontento (Kostof, 2004).
13
arquitectura fueron puestas a prueba en grandes espacios que requerían
buena iluminación (galerías comerciales, bibliotecas, invernaderos). Así
como en infraestructuras funcionales (alcantarillados, alumbrado público
de gas, mercados, baños, cafés) y viarias, pues el aumento del tráfico
hacía imprescindible la creación de puentes y viaductos de hierro para el
ferrocarril y demás vehículos, provocando visibles transformaciones en la
dinámica de las comunicaciones.
El efecto de la transformación de la ciudad en los habitantes
parisinos fue tal que algunos historiadores han llegado a homologar la
destrucción del espacio físico con la del espacio social. Refiriéndose a
este tema, Spiro Kostof13 (2004) cita al poeta francés Charles Baudelaire
en un verso que reza: “El viejo Paris ya no existe; una forma urbana ¡ay!,
cambia más rápidamente que el corazón humano”. Y es que los cambios
acelerados del paisaje marchaban en disonancia con la capacidad de los
residentes para la asimilación de lo nuevo.
La ciudad de Barcelona enfrentaba un caos similar. En este caso fue
un ingeniero, quien asumió el reto de reestructurar el rostro urbano:
Ildefonso Cerdá14.
El Plan Cerdá pretendía lograr la transformación de Barcelona a
través de un ensanche15con un plano ortogonal, que se desplegaba sobre
una inmensa superficie libre de construcciones, considerada una zona
militar estratégica. Proponía una cuadrícula continua de manzanas con
calles de 113,3 metros de largo; 20, 30 y hasta 60 metros de ancho y con
13
Spiro Konstantine Kostof (Turquía, 1936 – Estados Unidos, 1991) Historiador de
la arquitectura, profesor de la Universidad de California. Su enfoque de la historia de la
arquitectura enfatizaba en la relación de ésta con el urbanismo y el contexto social.
14
Ildefonso Cerdá Suñer, (1815-1876) Fue un destacado ingeniero, urbanista,
político español, de origen catalán. Autor de la Teoría general de la urbanización, obra
pionera de la especialidad, por la cual se le considera uno de los fundadores del urbanismo
moderno.
15
Ensanche: utilización de un terreno para la construcción de nuevas edificaciones
partiendo de un previo diseño en un plano.
una altura máxima de construcción de 16 metros. La novedad en la
aplicación de este plano eran los chaflanes de 45º que propiciaban
amplitud, visibilidad y viabilidad.
Fig. 7.- Vista aérea de la parte central del Ensanche de Barcelona.
Fuente: Enciclopedia.cat
Cerdá defendía enfáticamente la idea de la conjunción de tres
elementos esenciales en su teoría general de la génesis de la ciudad:
casa-puerta-camino (o albergue-interfaz-vial). Por ello, proponía que los
barceloneses propietarios del suelo financiaran las obras públicas de
urbanización que a ellos mismos beneficiaban. La casa era el principio y
fin de la viabilidad, y esta última, una condición obligatoria para la vida de
las personas en una ciudad que desarrollaba la industria de vapor.
Con el tiempo la relación casa-calle cedió importancia para Cerdá,
ante la definición de la “manzana”. La casa por sí sola no es lo común en
una ciudad, sino su yuxtaposición con otras, de manera que era más
14
efectivo considerar ese conglomerado como una sola entidad, y aplicar
las regulaciones urbanísticas que le dieran un rostro coherente a la urbe.
Ildefonso Cerdá dedicó su salud y su fortuna a la modernización de
Barcelona. Logró unificar armónicamente los distintos sectores de la
ciudad y cumplió su objetivo de viabilizar la vida de sus ciudadanos. Sus
principales detractores fueron los propietarios del suelo, sus propios
congéneres catalanes. No recibió, en vida, reconocimientos por su obra,
pero el tiempo le otorgó un lugar destacado entre los urbanistas
modernos y demostró que el “Ensanche” es un proyecto “viable” aún en
el siglo XXI.
La búsqueda de la uniformidad para el orden urbano que
propugnaba Europa, más específicamente París con su École des Beaux
Arts, se extendía al nuevo continente como premisa de un nuevo
movimiento: la Ciudad Bella. Chicago fue la ciudad abanderada en acoger
estos planes, entre los que se destacaba el del arquitecto Daniel H.
Burham16 y Frank Lloyd Wright17, quien opuesto a las grandes
concentraciones de las ciudades norteamericanas, promovía el contacto
del hombre con la naturaleza. (Kostof, 2004).
El orden uniforme que propugnaba la Ciudad Bella significaba la
semilla de un orden social similar. Pretendía salvar la configuración
urbana del caos que conllevaba el crecimiento poblacional rápido por el
influjo de gente de diversas nacionalidades y regiones carentes de
tradiciones y de hábitos de vida comunes. Era un instrumento de
dominación. Sin embargo los planes no estaban amparados legalmente,
no tenían respaldo de cambios en la propiedad del terreno o en el control
16
Daniel H. Burham (1846-1912) arquitecto y urbanista estadounidense. Es uno de
los principales representantes de la Escuela de Chicago. Participó en los planes
urbanísticos de las ciudades de Chicago, Buffalo, Cleveland y San Francisco, en Estados
Unidos.
17
Frank Lloyd Wright (1867-1959) arquitecto estadounidense maestro de la
arquitectura moderna.
administrativo. Fuera de los límites del centro urbano la especulación
aumentaba. Hacia 1905 la reacción contra la Ciudad Bella18 había tomado
fuerza por parte del sector de negocios, en oposición a lo que significara
estado de bienestar para las grandes masas (Kostof, 2004).
Fig. 8.- Mapa general de la Ciudad de Chicago (topografía, vías fluviales, y
sistema completo de calles, bulevares, y parques) Daniel H. Burnham, 1909.
Fuente: Daniel H. Burnham and Chicago’s Parks. Julia S. Bachrach
18
A este movimiento se debe la limitación impuesta a los barrios de edificaciones
de gran altura para que la aglomeración de edificios no privaran las calles de la luz del sol
(Kostof, 2004).
15
En Londres despertaba un nuevo movimiento, el de la Ciudad
Jardín, impulsado por el urbanista Ebenezer Howard19, quien también
buscaba resolver las causas del profundo desorden que se vivía en la
ciudad industrializada. Pretendía con su modelo lograr la unidad orgánica
entre el entorno urbano y el rural, a través del fomento de un modelo
social cooperativo.
Su solución se basaba en el diseño de una comunidad en el campo,
cuya sociedad retendría el terreno, pero daría edificios y servicios gratis.
Se eliminaba así la especulación, los bloques estarían separados
previendo generosos espacios abiertos. La ciudad tendría sus industrias,
negocios y un anillo de granjas a su alrededor como garante de los
suministros alimenticios necesarios. Los aspectos positivos de ambos
entornos (rural y urbano) se combinarían y estarían al alcance de todos
los pobladores (Kostof, 2004).
La Ciudad Jardín se organizaba mediante un esquema radial de
avenidas que partían de un parque central, originando una ciudad
circular. Se creía en la eficacia del diseño para mejorar el bienestar
mental, pero era por naturaleza asunto de pequeña escala, estaba
predestinada a convertirse en un suburbio ajardinado y como tal fue su
mayor impronta.
En tanto estos movimientos que probaban nuevas maneras de
utilización del espacio se desarrollaban, los arquitectos experimentaban
con la forma de las edificaciones. El Art Nouveau es uno de los estilos más
representativos de la primera etapa de la arquitectura y el diseño en la
Modernidad. Comenzó en Bruselas con las propuestas de Víctor Horta20
cuyo sello era una línea fluida y sinuosa que sugería crecimiento
orgánico, incorporando elementos de metal para dar flexibilidad y fuerza
a su estilo. Otro importante exponente fue el arquitecto catalán Antonio
Gaudí21 cuyos edificios curvilíneos en Barcelona, mostraban un mundo
apasionado y convulso. Estas obras fueron consideradas frutos de la
invención individualista, diseños al gusto del cliente, de modo que el Art
Nouveau no sobrevivió a las críticas del sector funcionalista de la
arquitectura moderna. Hacia 1910 la mayoría de sus practicantes se
habían trocado a otro estilo (Kostof, 2004).
Con la llegada de la Primera Guerra Mundial en 1921 se demostró
que los adelantos tecnológicos también significaban dolor, destrucción y
tristeza. Las ciudades europeas quedaron devastadas y perdieron gran
parte de su patrimonio urbanístico. Los paisajes solo transmitían
desolación. La tarea de reconstrucción superaba el poder de la dimensión
individual. Se dio una aguda crisis de la vivienda. Arquitectos racionalistas
y antirracionalistas tenían una cosa en común, el deber de diseñar y
construir una solución a este reto.
Tras la guerra, la industria constructiva quedó fundamentalmente
en poder de los organismos estatales y públicos. Los encargos privados
decayeron de manera sustancial. Los ayuntamientos tenían la potestad
para controlar el desarrollo de sus ciudades. La migración del medio rural
al urbano se intensificaba sobrecargando aún más los centros. Los
suburbios proliferaron y con ellos la circulación de autobuses,
automóviles, tranvías, metro. Esto provocaba un flujo hacia las ciudades
circundantes causando importantes conurbaciones que obligaban a
tomar riendas a los gobiernos en la planificación a escala regional. Se
transformó el paisaje de manera drástica, cambió el diseño del espacio
19
Ebenezer Howard (1850-1928) urbanista británico al que se le atribuye la
paternidad del Movimiento de la Ciudad Jardín. Howard había pasado una temporada en
Chicago hacia 1870, por lo que se supone que también bebió de la experiencia
norteamericana.
20
Víctor Horta (1861-1947) arquitecto Belga, pionero del Modernismo.
21
Antonio Gaudí (1852-1926) máximo representante del Modernismo Catalán.
Siete de sus obras han sido consideradas por la UNESCO como Patrimonio de la
Humanidad.
16
público y del privado. La casa se convertía, como diría Le Corbusier22 en
una máquina para vivir.
segunda: la arquitectura moderna era antimonumental (pretendía
romper con el concepto de permanencia) (Kostof, 2004).
Este autor propuso además cuatro postulados para resolver la
situación de la ciudad histórica europea (Bonet, 1989):
1. Descongestionar el centro para hacer frente a las exigencias de la
circulación motorizada.
2. Aumentar, por medio de edificios en altura, aislados, la densidad
del centro de negocios.
3. Aumentar los medios de comunicación modificando la calle,
inadecuada para los medios de transporte modernos (el metro, el
tranvía, los automóviles).
4. Aumentar las superficies verdes con el fin de garantizar la higiene
y la tranquilidad necesarias para el nuevo ritmo de la vida
moderna.
Fig. 9.- Le Corbusier. L’unité d’habitation, 1950 Marsella.
Fuente: http://www.alepaint.com/updat
En 1923 Le Corbusier publica su libro Hacia una nueva
arquitectura. En este texto defendía dos tesis esenciales, la primera: la
arquitectura moderna era antihistórica (las nuevas construcciones debían
barrer toda referencia histórica precisa y parecer frescas, novedosas); la
22
Charles Édouard Jeanneret-Gris, llamado Le Corbusier (1887-1965). Teórico,
diseñador y pintor suizo nacionalizado francés, considerado uno de los más claros
exponentes de la arquitectura moderna (junto con Frank Lloyd Wright, Walter Gropius y
Ludwig Mies van der Rohe), y uno de los arquitectos que mayor influencia han tenido en el
siglo XX y en general en toda la historia de la arquitectura. Le Corbusier cristalizó una idea
moderna con su denominado Sistema Dominó. Se interesaba en lograr soluciones
modélicas con aplicación general que utilizó en esquemas de viviendas masivas y en villas
privadas.
17
Fig. 10.- Edificio López Serrano, joya de la arquitectura Art Decó en Cuba.
Fuente: Memorias de un cubano. Blog de Carlosbua.com
El desarrollo urbanístico de Manhattan, maravilla a Le Corbusier en
1935, especialmente por la incorporación de los rascacielos Art Decó23.
Estas edificaciones tenían dos premisas conflictivas: intensa ocupación en
un solar del centro urbano y valor de visibilidad sobre la línea de
23
El Art Decó fue un estilo propio de las artes decorativas desarrollado en el
periodo de entreguerras, entre 1920-1939 en Europa y América. Se caracteriza por la
profusión ornamental, el lujo de los materiales y el uso de motivos geométricos y
vegetales. Buscó la decoración por encima de la funcionalidad. En los rascacielos el rol
principal era comercial, simbolizaban el éxito capitalista.
horizonte de la ciudad. Se establecía una competencia por el mayor
terreno y la mayor altura. Por tales razones se establecieron ordenanzas
que modificaron en adelante aspectos de la masa y perfil de los edificios,
así como del entorno en que se hallaban ubicados.
En los finales de la década de 1940 los maestros del Estilo
Internacional al que se encontraba vinculado Le Corbusier, comenzaron a
manifestar su preocupación por haber desconocido la necesidad popular
de edificios conmemorativos. Y el movimiento que sobrevivió a la guerra
y proclamaba una arquitectura libre de sentimientos y antimonumental
comenzó a preocuparse por su propia perdurabilidad. Redescubrió la
necesidad de los hitos urbanos.
El Movimiento Moderno, en términos urbanísticos había
significado el rechazo del paisaje urbano tradicional. Retomar la relación
con el pasado con que convivían en silencio era cuestión de subsistencia
de las identidades culturales. Comienza entonces un proceso de
reconstrucción del patrimonio urbanístico seguido de la adaptación de las
características de la arquitectura a las necesidades propias del espacio
urbano y sus usuarios.
La mejor expresión de los conceptos del Urbanismo Moderno en
Cuba, están contenidos en El Vedado. Este proyecto logró conjugar los
principios urbanísticos europeos e incorporó muy tempranamente
elementos de la escuela estadounidense. La Habana aprobó la
urbanización de este barrio el mismo año en que Barcelona iniciaba el
Plan Cerdá. El urbanista cubano Luis Iboleón y sus contratistas,
representaron sobre un plano ortogonal, un modelo que daría cabida al
uso del tranvía, el automóvil y la electricidad, y pusieron a disposición de
los habaneros –que recién habían derribado su muralla– un entorno de
poder, crecimiento, transformación y ruptura.
18
Fig. 11.- Mensaje de Le Corbusier a los arquitectos cubanos en 1963, al no poder
24
asistir al Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) en La Habana .
Fuente: Arquitectura Cuba. Havana & Cuban Architecture
La Habana, una ciudad moderna
El primer asentamiento de La Habana se ubicó, en 1514, en la
costa sur de la región occidental de la Isla de Cuba. Su localización
primigenia se apoyó más en razones estratégicas que en fundamentos
económicos, pues facilitaba la colonización hacia el Golfo de México
(Sorhegui, 2007).
Sin embargo, en 1519 ya se tenían referencias de un poblado que
se construía en la costa norte, en la pequeña ensenada de La Chorrera y
casi de manera simultánea se fecha el asiento de la villa junto a la bahía,
en el Puerto de Carenas. Éste sería el emplazamiento definitivo, pues
resultaba ideal para el control y agrupamiento de las flotas. Se instauró
así, un complejo sistema comercial marítimo desde la metrópoli, que
sustentó posteriormente el despegue y crecimiento de San Cristóbal de La
Habana.
En la última década del siglo XVI, las posibilidades comerciales, el
vínculo de su gobernación al territorio de la Florida y las estrategias
militares de España, dieron lugar al establecimiento de la traza de la
ciudad en los términos de sus primeras 50 manzanas (Sorhegui, 2007). El
callejero de La Habana careció de un plan director original. Es un
asentamiento anterior a la promulgación de las Leyes de Indias de Felipe
II, en 1573, por lo que su plano no contempla la configuración íntegra de
la ciudad. No obstante, se adaptó al trazado geométrico más elemental
heredado por los españoles de las colonias militares griegas y romanas
(Ponce, 2008).
En la primera Habana se destaca una tradición civilista que se
expresa en la temprana construcción de conventos franciscanos y
dominicos, cuyos costos se encargaron de sufragar las principales familias
de la joven ciudad25; y en la cimentación de una nueva plaza para el
esparcimiento, producto de convertir la antigua Plaza de la Iglesia
(Parroquial Mayor) en Plaza de Armas.
24
Traducción textual del mensaje: A los arquitectos cubanos! He aquí mi mensaje:
-Mirar, Ver, Observar, Discernir, Inventar, Crear. Le Corbusier, Paris 4/9/63.
Disponible en: http://arquitectura-cuba.blogspot.com.es/2008/09/le-corbusier-ycuba-i.html
25
Estas familias, entonces en formación, integraron con su propia parentela un
influyente bajo clero criollo (Sorhegui, 2007).
19
Reyes del Morro y la Batería de San Salvador de la Punta. En 1646 se
comenzó la construcción de los torreones en aquellos lugares vulnerables
a los que no llegaba el poder defensivo de las tres grandes fortalezas, en
la boca de La Chorrera al oeste y en Cojimar al este26 (Méndez, 1974).
Fig. 12.- Plano de La Habana 1691. Dibujo que contiene las principales
edificaciones protegidas por la muralla. Fuente: Sitio Web NorfiPC Cuba
El sistema de fortificaciones, fue el elemento vital de la
morfología urbana durante los siglos XVI, XVII y XVIII. La protección del
territorio se encontraba ligada estrechamente a la defensa de los
intereses mercantiles, en tanto constituían el sostén económico de la villa
y una importante fuente de ingreso para la metrópoli. Este escenario
impuso a la ciudad su imagen, con la confluencia de principios
urbanísticos medievales, renacentistas y barrocos (Ponce, 2008).
La protección de La Habana ante los ataques de piratas y flotas
extranjeras entre los siglos XVI y XVIII, fue una preocupación constante
para los gobernantes españoles. El primer triángulo defensivo marítimo
estuvo compuesto por el Castillo de la Real Fuerza, el Castillo de los Tres
Fig. 13.- Torreón de La Chorrera. Se encuentra en la desembocadura del río
Almendares. Su uso militar cambió para uso en gastronomía. Foto: Luís Bruzón
Atendiendo a la variedad del espacio natural y a la necesidad de
encauzar el desarrollo de las poblaciones, se establecen hacia 1574, las
Ordenanzas Municipales para la Villa de La Habana y demás villas y
lugares de la Isla de Cuba. Se reguló el ordenamiento urbano según la
tradición española, con una urbanización de tipo compacto, edificios
asociados entre sí con paredes medianeras, patios como principal fuente
26
Un tercer torreón, el de San Lázaro que está ubicado en la caleta homónima, fue
construido más que para la defensa, para usarlo como atalaya (Méndez, 1974).
20
de iluminación y ventilación, portales en las plazas que resaltaban la
importancia de los espacios públicos, y una muralla que confinaba y
protegía a los ciudadanos y a las principales funciones económicas,
sociales, políticas y culturales (Zardoya, 2007).
Poco a poco se adaptó la cuadrícula característica de las
fundaciones militares y de las colonias españolas a las condiciones del
solar en que se desarrollaba. Los impulsos individuales, separados en el
tiempo, llevaron a que se desatendiera el modelo ideal de cuadrícula que
tan fácil resultaba establecer en terrenos vírgenes, para dar riendas a un
trazado más libre, interrelacionado estrechamente con la geografía física.
Para el siglo XVIII la ciudad se había extendido a través de los viejos
caminos que la conectaban con sus fortalezas y con el abasto de agua. La
parcelación paulatina de las zonas de extramuros dio lugar a la
conformación de nuevos barrios que siguieron una vocación reticular, más
o menos regular. La ocupación los repartos transformó viejos caminos en
suntuosas calzadas. La muralla poco a poco dejó de ser símbolo de
cohesión, para convertirse en divisora de la ciudad en dos Habanas, la que
contenía dentro de sí y la que se extendía sin aparentes límites, fuera de
ella.
El siglo XIX resultó ser un período de esplendor para La Habana,
vital en la transformación de la colonia en ciudad burguesa, cuyos
cambios obedecen en gran medida a la liberalización que hiciera
Fernando VII del comercio de la Isla con otras naciones. Para este
momento ya La Habana se encuentra entre los intereses expansionistas
de los Estados Unidos, por su posición estratégica en el Mar Caribe y el
control que ofrece sobre las nuevas rutas abiertas por el Canal Panamá.
Este período se caracteriza por un marcado interés en aumentar el
número de habitantes de la Isla. Se considera que en el transcurso de la
primera mitad de la centuria la población creció27 de alrededor de
27
Tales cifras se consideran relativas por la mala obtención y manejo de los datos
para los censos e intereses de ocultar información que pudiera dar pistas de la trata de
432.000 habitantes en 1804 a hasta los 1044.185 habitantes de 1855. La
capital ofrecía más oportunidades que el resto del País y era el lugar de
acogida de los esclavos libertos (Ponce, 2008).
El crecimiento del espacio urbano en esta centuria fue resultado de
iniciativas privadas, trazadas bajo los criterios más elementales del
urbanismo, con un instrumental rudimentario, diferentes planos geométricos inconexos y diseminados que resultaron ser responsables de la
primera dispersión suburbana.
La vida cotidiana paulatinamente fue transformando la lucha
contra la naturaleza para la obtención de alimentos en una lucha entre
ciudadanos. Se hizo necesario especializar las tareas y el rendimiento
para encontrar una fuente de ganancias aun no agotada que permitiera la
subsistencia en la ciudad. Las estructuras de poder y económicas se
reconfiguraron en 1898, tras la intervención del Gobierno de Estados
Unidos en las negociaciones del fin de la guerra independentista que
habían librado los cubanos contra la Corona Española.
La apertura inmediata del comercio, los nuevos mecanismos
económicos impuestos y la aprobación de la Enmienda Platt28, se reflejó
en dos aspectos: el fuerte crecimiento poblacional de La Habana –en el
transcurso de la centuria se triplica el número de habitantes– y la
expansión territorial de la ciudad hasta cuatro veces. Tales
transformaciones se dieron junto con otros cambios que procuraban una
rápida modernización social, no exenta de antagonismos y tensiones.
esclavos o sobre el recuento real de efectivos. Específicamente en el análisis demográfico
de la ciudad los datos aparecen sin tener en cuenta los transeúntes, la fuerza militar y los
habitantes de los arrabales. Independientemente de estas deficiencias las cifras avalan un
crecimiento ininterrumpido desde la segunda mitad del siglo XVIII (Ponce, 2008).
28
La Enmienda Platt es un apéndice impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a
la Constitución Cubana de 1901, bajo la amenaza de mantener ocupada la isla
militarmente.
21
Fig. 14.- Plano de La Habana en el año 1900. Realizado por el agrimensor y
maestro de obras Esteban Pichardo. Fuente: Sitio Web NorfiPC Cuba
Desde el punto de vista urbanístico, los cambios se evidenciaron en
una incesante demanda de suelo por parte de la burguesía para sus
actividades económicas y sociales. Pero también en las oleadas de
inmigrantes, jornaleros y peones que demandaban espacio en la
dinámica urbana, originando repartos suburbiales con todo tipo de
carencias. Se configuraba así una compleja y dilatada área metropolitana,
discontinua y heterogénea.
En América la entrada del siglo XX imponía un salto cualitativo para
la vida en el entorno urbano. La nueva época merecía una nueva ciudad y
para conformarla, las colonias españolas recurren a Europa, como
proveedora de códigos culturales.
Encuentran en formación la teoría del urbanismo moderno, con un
sentido dinámico que ofrece posibilidades de intervención terapéutica
sobre el tejido urbano, incluso la transformación parcial o completa de
una aglomeración. El urbanismo haussmaniano resultó ser en la mayoría
de las ciudades latinoamericanas la base para la creación de la ciudad
moderna, de la mano del eclecticismo arquitectónico29.
La modernidad, acompañada de una particular realidad políticoeconómica, introdujo en La Habana, tanto como en otras ciudades
latinoamericanas, un grupo de contradicciones que se movían entre su
aceptación y su negación. El nuevo modelo inspiraba, e imponía,
transformaciones en el orden físico y en el espiritual. Se contraponía la
necesidad de disfrutar de los avances tecnológicos contra la verdadera
posibilidad de acceso a estos.
En las primeras décadas del siglo XX, la principal preocupación en
el orden urbanístico era la imagen de los edificios, sin seguir un criterio
unitario, sólo guiados por un relativo respeto hacia las antiguas
ordenanzas de construcción. El resultado fue un cúmulo de
construcciones aisladas, sin referencias entre sí, ni con el contexto,
edificadas bajo criterios tradicionalistas, donde lo importante era la
función del arquitecto, pero no la del urbanista.
La riqueza económica habanera se plasmaba en una arquitectura
con voluntad de mantener el orden formal, bajo fórmulas tradicionales,
29
El Neoclasicismo que venía desde el siglo XVIII se extendió hasta finales del siglo
XIX coincidiendo con el período de eclecticismo arquitectónico y tiene aún una visible
presencia en muchas ciudades latinoamericanas, especialmente en Cuba. Por su
insistencia en la evocación de modelos antiguos Spiro Kostof no considera que llega a ser
reconocido un estilo, como el gótico o el rococó. El objetivo de los arquitectos era la
imitación, buscando solemnidad, al menos en los edificios públicos, en oposición al
sensualismo del barroco.
22
expresión de la tradición histórica y de la solidez de las estructuras
sociales. De modo que se construyó un excelente conjunto de edificios
situados estratégicamente en las perspectivas más visibles de las
principales avenidas y plazas.
Se destacan en esta etapa los trabajos en 1905 de Raúl Otero, el
Plan de Vías Maestras de Camilo de Castro (1912), el primer anteproyecto
de Plano Regulador para La Habana trazado por Enrique Montoulieu
(1922) y el Plan Director de Urbanismo para La Habana de Pedro
Martínez Inclán (1925). Ninguno de estos planes tuvo aplicación, sin
embargo en ellos se evidenciaba una preocupación por la ordenación del
territorio, la necesidad de equipamientos para servicios urbanos y la
importancia de articular las zonas fragmentadas de la ciudad mediante
una red de vías de circulación complementarias30 (Ponce, 2007).
La capital y sus alrededores contaban, en estas primeras décadas,
con una población de 650.000 habitantes. Los mismos se hallaban,
dispersos en repartos inconexos, carentes de equipamientos urbanos,
con escasez de viviendas para la clase obrera. La Habana Vieja había
perdido su centralidad. La mayor urbe de Cuba estaba carente de un
lugar simbólico y funcional que ejerciese el papel de centro31.
Las directrices del urbanismo en la Isla marchaban en total divorcio
con los intereses sociales. Existía una marcada influencia norteamericana,
cuya principal premisa era restaurar la armonía visual y estética, de modo
que se creara el ambiente físico propicio para un armonioso orden social.
30
En estos planes la influencia de los bulevares es evidente en las propuestas de
los ejes viales al modo de grandes bulevares y en el deseo de implantar jardines, fuentes y
grupos escultóricos, con marcado estilo cubano, para fomentar la identidad de la nueva
República (Ponce, 2007).
31
La idea del nuevo centro simbólico y funcional para La Habana, que se iniciaba
con las propuestas de Raúl Otero en 1905, se mantendría como una constante en los
planes posteriores hasta acabar concretada hacia la década de 1950 en la actual Plaza de
la Revolución.
En consonancia con estos intereses, el presidente Gerardo Machado32
desarrolló un proyecto de renovación de La Habana, que seguía las
directrices estéticas de la Ciudad Bella.
En 1925 promulgó la Ley de Obras Públicas, para definir el marco
legal del proyecto de la burguesía cubana, que pretendía desaparecer los
barrios pobres, diseñar una compleja red de grandes avenidas para
mejora de la movilidad y recrear nuevos espacios simbólicos. El trabajo
fue encargando al urbanista francés Jean Claude Nicolás Forestier33, que
concibió un plan director general, con las normas básicas para el gran
jardín urbano de La Habana.
Forestier logró integrar armónicamente el mar a la ciudad,
confiriéndole un paisaje que la identifica internacionalmente. Lo
consiguió a través de nuevas perspectivas, grandes ejes monumentales y
mejoras en la accesibilidad de cada barrio. A pesar de no haberse
concluido este plan, sus objetivos34 se cumplieron. Desde el punto de
vista de un urbanismo integral, careció de propuestas válidas para
resolver el problema de la vivienda obrera y de mecanismos de control
público para la gestión y promoción del suelo, cuya ocupación sólo
obedecía a intereses especulativos. Estos aspectos se evidencian en la
32
Gerardo Machado fue uno de los presidentes cubanos de la etapa de la
Seudorepública. Asume el poder en 1924 y es derrocado en 1933. Fue uno de los
gobiernos más sanguinarios de este período.
33
Jean-Claude Nicolás Forestier (1861-1930) Fue un célebre ingeniero forestal,
paisajista, arquitecto y urbanista francés. Aunque la mayor parte de su carrera la realizó en
París, son reconocidos sus trabajos en España con los jardines del Parque de María Luisa,
en Sevilla y la urbanización de la montaña de Montjuïc, en Barcelona. Estuvo en La Habana
en tres ocasiones por razones profesionales, entre 1925 y 1930. Sus proyectos reflejan un
enfoque arquitectónico que presta especial atención a los elementos naturales en el
paisaje, para crear un ambiente saludable.
34
Los objetivos principales eran embellecer La Habana, simular un escenario
desarrollado que ocultara la miseria imperante en el resto del país, generar importantes
beneficios privados, colocar nuevo suelo en el mercado inmobiliario y crear empleo
público.
23
indefinición de zonas para usos específicos y la ausencia de nuevas áreas
funcionales para dinamizar la vida económica de la capital.
Fig. 15.- Calles 23 y L en 1950. Fuente: Ministerio de la Construcción
Tras el derrocamiento de Machado del poder, la ciudad continuaba
carente de un modelo urbano para su planificación. Como resultados de
intensos debates entre partidarios del Movimiento Moderno y seguidores
de la tradición, se originaron otros planes que por motivos de
malversación, desviación de los objetivos, crisis económica, inestabilidad
política y la contestación social, tampoco llegaron a ser concluidos. Entre
estos se destacan el proyecto de Nuevas Ordenanzas de Construcción
(1942), el Plan Regulador de La Habana (1944), el de Bens Arrate (1950)
que proponía una Ordenación General de la Gran Habana, o el de Cañas
Abril (1951) defensor de una ciudad policéntrica y radiocéntrica,
manteniendo criterios de planes anteriores, pero adecuados al fuerte
crecimiento demográfico y urbanos experimentados hasta mediados de
la centuria.
Pese a los intentos reguladores, las dinámicas del mercado del
suelo e inmobiliario se afianzaban y la ciudad proseguía su crecimiento a
impulsos individuales, con un urbanismo especulativo supeditado a la
expansión suburbana. Los barrios obreros se ubicaban por el interior
desde el foco industrial de la bahía, las urbanizaciones elitistas en la línea
de costa, y los repartos para clases medias entre uno y otro sector.
El turismo contribuía a paliar la dependencia económica de las
exportaciones de azúcar, que habían quedado en crisis tras la Segunda
Guerra Mundial. La ciudad mantenía su anhelo de alcanzar una imagen
cosmopolita, apoyada en las propuestas del Movimiento Moderno para
definir su morfología urbana y expresar su estructura social y económica.
Los planes para La Habana, se hallaban influenciados por las
primeras propuestas de Le Corbusier. Este destacado urbanista
consideraba que en la ciudad contemporánea cada segmento social debía
ocupar un lugar específico, segregado, conforme con su poder
adquisitivo. Para él, las características de la vivienda dependían del
trabajo de cada uno y su reparto espacial sería reflejo de una estructura
social diferenciada.
Proponía una ciudad con segregación de funciones, el centro
urbano remodelado para acoger negocios y servicios de carácter
extraordinario. Los centros históricos que no reunían las condiciones
adecuadas para las exigencias de la sociedad moderna debían ser
demolidos y surcados por grandes avenidas que potenciasen su
centralidad y accesibilidad.
24
Finalmente, las propuestas racionalistas del Movimiento Moderno
con su modelo e intervención integral, fueron consideradas la solución
necesaria para alcanzar rango metropolitano. Sin embargo, la
planificación ignoró la voluntad ciudadana y se distanció del contexto
urbano que debían corregir.
La dictadura de Batista35 promulgó, en 1955, la Ley de Planificación
Nacional mediante la cual creaba la Junta Nacional de Planificación. El
área metropolitana contaba, en esos momentos, con 1.400.000
habitantes y el plan acogería crecimientos futuros fijados en un horizonte
de 4 millones de personas, conforme con los altos ritmo de crecimiento
experimentados. Era preciso desbordar el marco de planificación a toda
la provincia. La suma de propuestas se caracterizaba por:
1. un centro urbano para actividades terciarias, para recuperar la
centralidad social, económica y simbólica, y rescatar escenarios
coloniales para ponerlos al servicio del turismo. El crecimiento de
este centro estaría limitado por un cinturón verde.
2. una constelación de ciudades satélites para albergar la actividad
industrial.
3. asentamientos rurales, configurando un sistema urbano
integrado, se ubicarían en el intersticio de las ciudades de
actividad industrial, de manera que se garanticen los suministros
alimenticios a la gran metrópoli.
4. todos los elementos estarían articulados por una densa red de
autopistas y ferrocarriles.
35
Fulgencio Batista y Zaldívar (1901- 1973). Fue un militar y político cubano que
presidió la República de Cuba en dos ocasiones. Su primer mandato fue en el período
1940-1944. En el año 1952 encabezó un golpe de Estado y vuelve a tomar el poder
estableciendo un régimen dictatorial hasta 1958, año en que es derrocado por la
Revolución liderada por Fidel Castro. Con el triunfo revolucionario se exilia en República
Dominicana llevándose consigo una importante suma de dinero robada del fondo público.
Su período de gobierno, igual que el de Gerardo Machado, estuvo asociado a muertes y
desapariciones de jóvenes cubanos. Falleció exiliado en España.
5. potenciar el emergente negocio turístico, complementando la
oferta de los casinos con el producto de «sol y playa» ofrecido por
la puesta en valor de las Playas del Este y Varadero.
Fig. 15.- Obras realizadas durante la construcción del Malecón.
Fuente: Ministerio de la Construcción
El plan a desarrollar en un espacio urbano densamente ocupado
suponía demoliciones selectivas, para abrir vías de acceso, crear nuevos
espacios para el ocio y hacer más vistosos los edificios monumentales. La
funcionalidad y la eficacia eran el objetivo principal, y a ellas se
supeditaban la vida social, el medio ambiente y el patrimonio.
25
Los programas sociales vinculados al pensamiento moderno no
encontraron cabida en el programa político del gobierno de Batista. Solo
tuvieron oportunidades de desarrollo aquellas propuestas que favorecían
–como en épocas anteriores– la puesta en valor de los suelos y el negocio
constructivo. Tampoco el escenario surgido tras la Revolución36 acogió
estos planes que identificaba ideológicamente con el paradigma del
sistema capitalista, en especial, con la penetración norteamericana en la
escala de valores sociales, culturales y económicos.
El plan para La Habana moderna, proponía la conversión de una
vieja, extensa y compleja ciudad en una eficaz máquina capitalista. Los
negocios y la burguesía recuperaban el centro, expulsando de él las
actividades menos poderosas, y con ellas a los segmentos sociales más
desfavorecidos.
El dogma de la zonificación exigía planificar espacios para acoger
actividades específicas y distribuirlos por el territorio según su capacidad
de generar beneficios. Así, la función turística hacía acopio del litoral y de
los mejores paisajes, seguida por las áreas residenciales de las clases
sociales con mayor poder adquisitivo. Mientras la industria se expulsaba
hacia el exterior de la ciudad, arrastrando con ella, por pura lógica
capitalista, la mano de obra y sus residencias.
El patrimonio moderno se encuentra ampliamente diseminado en
La Habana, porque el desarrollo de más del 80% de esta urbe se produjo
en el siglo XX, donde la arquitectura moderna tuvo un peso fundamental.
Es por ello que el impacto de la modernidad es impresionante y forma
parte del paisaje y del tejido urbano.
Los arquitectos y urbanistas cubanos suelen señalar que por
fortuna estos planes no fueron acometidos cabalmente. En tal caso sería
36
Revolución: en referencia a la Revolución Cubana. Movimiento popular (liderado
por Fidel Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos, y otros comandantes) que derroca
al dictador Fulgencio Batista en diciembre de 1958 y establece un nuevo orden social en la
Isla a partir del 1ro de enero de 1959.
otra la morfología de La Habana y otra también la historia de su
patrimonio urbanístico y su paisaje urbano.
EL PAISAJE URBANO
El paisaje urbano provee de identidad propia a una ciudad, es el
rostro que la distingue entre muchas otras. Su singularidad exige
importantes esfuerzos en la conservación, tanto de las estructuras
construidas como del entorno natural en que se ubica el asentamiento
humano.
En los años cincuenta del siglo XIX la revista Architectural Review
introdujo el término paisaje urbano para reivindicar la identidad
específica del espacio público dentro de la artificialidad de la ciudad
(Bohigas, 2003). Particularizaba de esta manera en un concepto que
durante mucho tiempo estuvo limitado exclusivamente a todo terreno no
urbanizado, fuera de los aglomerados urbanos.
Cada vez se hace menos frecuente encontrar paisajes
radicalmente naturales. El paisaje transformado, o aquel que tiene que
ser transformado, requiere ciertos esfuerzos de formalización por
pertenecer prioritariamente a la planificación territorial (Bohigas, 2003).
El diseño de las ciudades parte del proyecto de cada espacio y de cada
barrio identificable, por tanto el paisaje urbano se justifica por el orden
creado por la misma ciudad, ésta le otorga la riqueza formal, capacidad de
cambio y lo adapta a las condiciones histórico-sociales concretas en que
se desarrolla la vida citadina.
Las implicaciones que tiene para los seres humanos el paisaje
urbano, sobrepasan los límites de los estudios geográficos. Se adentran en
el orden de factores socioculturales e incluso económicos.
Quién podría imaginar Nueva York sin la Estatua de la Libertad,
Paris sin la Torre Eiffel, Quito sin la Mitad del Mundo, Río de Janeiro sin el
Cristo de Corcovado, La Habana sin su Malecón. Podrían citarse
innumerables ejemplos de hitos urbanos que con el paso del tiempo se
26
han convertido en paisajes inolvidables por todo el mundo. El estudio de
esta temática merece profundizar en los conceptos, las políticas y las
herramientas para su gestión.
Patrimonio cultural y paisaje urbano
La ciudad, como ámbito preciso en que la mundialización se
manifiesta con más vigor, es el espacio en que los procesos culturales
alcanzan un mayor grado de complejidad. Las nuevas características que
dichos procesos adquieren en sus interrelaciones demandan políticas de
conservación del patrimonio en aras de lograr la sostenibilidad social,
histórica y cultural de los espacios urbanos.
Dentro de los procesos culturales, el referido a la selección del
patrimonio, para su restauración y protección, está determinado por el
ambiente social, las tradiciones, las modas, incluso por la ideología que
respalde al grupo que se alce con el poder político.
El patrimonio cultural cada vez es más utilizado como recurso
económico, incluso sabiéndose un recurso no renovable. Esto implica
aprovecharlo de modo más equitativo y sostenible, como forma de capital
cultural que puede proporcionar nuevos puestos de trabajo, generar
ingresos y mejorar la calidad de vida de las comunidades locales.
Los valores patrimoniales de la ciudad, están asociados no sólo a las
características específicas o excepcionales de sus edificios, sino también a
condiciones de emplazamiento, trama urbana, espacios públicos, relación
del entorno natural con las formas construidas e incluso la vida que
palpita sobre ellas. Este conjunto de elementos que es habitualmente
reconocido como patrimonio urbanístico, tiene significativos puntos de
coincidencia con un concepto tradicional de la geografía humana: paisaje
urbano (de la Calle Vaquero, 2002).
El paisaje es un recurso y un patrimonio ambiental, cultural, y
económico. Su correcto tratamiento dentro del marco del desarrollo
sostenible, implica necesariamente reforzar los lazos de comunicación,
colaboración y coordinación entre distintos departamentos de los
gobiernos, sus organismos y agentes de carácter público.
Fig. 15.- El Vedado. Vista del conjunto urbano, alrededores de la Avenida de los
Presidentes. Fuente: Taller para las regulaciones urbanísticas de El Vedado
(2007)
Las instituciones culturales y los medios de comunicación poseen
las herramientas para desarrollar acciones de sensibilización e
información dirigidas a la comunidad. Esta labor es imprescindible para
lograr que todos los agentes implicados en la gestión urbana, tomen un
rumbo común y compartan iguales objetivos e inquietudes,
fundamentalmente si se pretende involucrar a la ciudadanía en la toma
de decisiones respecto a su paisaje.
En algunos países, el paisaje urbano posee tal importancia como
fenómeno social, cultural y físico, que se determinan instrucciones para su
27
protección. La entrada en vigor de estos mecanismos ha supuesto un
importante avance en el reconocimiento jurídico del patrimonio
paisajístico y en la puesta en marcha de políticas para su preservación,
gestión y ordenación.
Las instituciones gubernamentales cubanas son señaladas, tanto
por la población como por los especialistas, como responsables del
deterioro del paisaje urbano. Las críticas apuntan a la ineficacia para
hacer cumplir las regulaciones urbanísticas vigentes. Pese a lo cierto de
esta afirmación, es imprescindible señalar que la responsabilidad en la
imagen de la ciudad no es exclusivamente institucional.
Los ciudadanos inciden continuamente en el paisaje urbano. En la
medida que sea más bajo su nivel cultural y sus conocimientos para actuar
e interactuar socialmente, resultará más agresiva y visible su impronta en
el paisaje. Algunas de las agresiones más frecuentes pueden parecer a
primera vista propias de “jóvenes rebeldes”, o “inconscientes”. Un hecho
intrascendente para algunos ciudadanos, como pintar grafitis en paredes,
monumentos históricos y mobiliario urbano, constituye un acto de
indisciplina social, que implica un gasto de presupuesto para restaurar o
reponer el bien dañado e interfiere objetiva y subjetivamente en el
proceso de interacción de otros habitantes con el entorno. En no pocos
casos, la población se escandaliza ante las posibles sanciones por hechos
vandálicos en el espacio público, por considerarlas de interés menor. Sin
embargo, cuando las afectaciones se producen en el espacio privado las
reacciones son las opuestas.
El sentido de pertenencia a la ciudad, o al barrio, es determinante
para enfocar los análisis del paisaje urbano. Una comunidad que no ha
contribuido en el proceso de construcción de su espacio vital, difícilmente
desarrolla un vínculo afectivo con aquellos elementos que considera le
son impuestos arbitrariamente. Si el ciudadano no conoce la historia que
hay tras el monumento, este le parecerá intrascendente y no dudará en
dejar su huella, porque lo que sí puede intuir, es que a través de ese hito
su mensaje llegará a todos. En tales casos, quitar o destruir los elementos
dañados no llevaría más que a crear nuevas insatisfacciones y recelos
dentro de la población, de modo que el reto se encuentra en lograr que la
propia comunidad reestablezca el componente afectado.
La cultura urbana, como proceso histórico, dialéctico, conformado a
partir de la acción conjunta de diferentes actores, no puede ser impuesta.
Sus orientaciones y tendencias se aprehenden a través de las relaciones
sociales en un espacio geográfico concreto: la ciudad, que constituye la
construcción social por excelencia.
Cuando la población antepone sus intereses individuales al punto
de poner en peligro el paisaje urbano –y por tanto con ello una parte de
su patrimonio cultural–, se ha roto uno de los elementos esenciales para
la convivencia armónica en la ciudad: el respeto al otro. Las estrategias de
comunicación se convierten en las únicas herramientas capaces de
revertir la ruptura del vínculo entre las personas y su paisaje.
Definición operativa de paisaje urbano
En las publicaciones cubanas actuales, el paisaje urbano no suele
ser enfocado con una conceptualización detallada, ni con una
metodología explícita para su gestión. Generalmente los estudios van
dirigidos al espacio urbano, desde lo arquitectónico, donde se concibe la
relación plano-edificación y con menos énfasis el uso de suelo y la
percepción de los usuarios del espacio. Se reconoce la relación subjetiva
de las personas con su ciudad, pero una subjetividad que va más desde lo
anecdótico que desde lo vivencial, y soslaya que el modo de ver está en
estrecha relación con el modo de habitar.
El concepto paisaje se trabaja desde diversos campos del saber,
entre los que se destacan la geografía, el urbanismo y la arquitectura. Se
advierten con facilidad dos líneas fundamentales; la primera, lo reconoce
como “un escenario natural o transformado, geográficamente específico,
con ciertos valores visuales y funcionales” (Bohigas, 2003) destacándolo
28
como “fenómeno social, cultural y físico” (Moreno, 2005) o como “recurso
y patrimonio ambiental, cultural, social, histórico, y de desarrollo
económico” (Aramburu, et al, 2005).
La segunda línea se basa en la percepción37, lo identifica como
cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones,
cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de
sus interrelaciones. Esta tendencia fue enarbolada en el Convenio
Europeo del Paisaje (2000), una de cuyas concreciones fue el Reglamento
de Paisaje de la Comunitat Valenciana (2005) que además de reconocer el
paisaje como “el territorio tal y como lo perciben los ciudadanos cuyas
características son resultado de la acción de factores naturales y/o
humanos”; le otorga la condición de “patrimonio común de todos los
ciudadanos y elemento fundamental para su calidad de vida”, que debe
ser preservado, mejorado y gestionado.
Ambas líneas conceptuales se hacen visibles en el tratamiento
específico del paisaje urbano y concuerdan en que es resultado de
numerosos aportes en los que intervienen las presiones del desarrollo y la
voluntad política..
Para Herminio E. Navarro38, el paisaje urbano es el resultado de la
interacción de tres variables: el plano, el uso del suelo y la edificación. Las
tres varían con independencia entre sí, dando lugar a una variedad infinita
de escenarios urbanos. En el texto Política de paisaje en el País Vasco
(2005), sus autores proponen una noción diferente que parte de otorgar
un papel protagónico a los pobladores, pues se considera que es una
porción del territorio, pero tal como es percibida por sus habitantes.
39
Fig. 16.- S/T. Obra del pintor cubano Luis Enrique Camejo , en que se representa
un fragmento del Malecón de La Habana. Fuente: Sitio Web, Havana Cultura.
Artes Visuales
Estas visiones si bien no se contraponen, tampoco logran
complementarse armónicamente, lo que presupone un divorcio entre dos
miradas a un mismo fenómeno. El marco físico determina
estructuralmente las características del paisaje, pero el conocimiento de
37
La percepción es la función psíquica que permite que el organismo reciba y
elabore las informaciones procedentes del medio en que se desarrolla. A partir de los
estímulos sensoriales procedentes del entorno, las personas logran construir la imagen
mental del mundo en que viven.
38
Dr. Herminio Elio Navarro. Geógrafo. Máster en Conservación y Gestión del
Medio Ambiente. Profesor a cargo de las Cátedras de Geografía Urbana en la Universidad
Nacional de Catamarca, Argentina.
39
Luis Enrique Camejo (Cuba, 1971). Está considerado uno de los pintores más
representativos del arte cubano contemporáneo. Este creador, devela paisajes urbanos en
los que se respira el espíritu de la ciudad, de su contexto y de sus gentes. Se aprecia en
sus obras un marcado interés por representar el movimiento, las dinámicas urbanas y lo
instantáneo de la vida.
29
estas características físicas tiene inevitablemente que pasar por lo
perceptivo.
Algunas de las acciones cotidianas de los seres humanos, tales
como identificar, seleccionar, interpretar e integrar, están ligadas
directamente a la percepción. Ésta es una actividad compleja, un proceso
psicológico individual que desde lo cognitivo no se refiere solamente a la
detección de cualidades sensoriales, sino que estas se entrecruzan con el
resto de información y experiencias vitales que poseen los individuos para
la construcción de sus representaciones mentales. De modo que le
permite conocer el mundo y le facilita su interacción social.
En la búsqueda de un concepto de paisaje urbano que dé respuesta
a las inquietudes y necesidades del investigador contemporáneo, se
impone la utilización de elementos de ambas líneas conceptuales, de
modo que interactúen las razones físicas con las cuestiones perceptivas.
El paisaje urbano es aquella extensión espacial, geográficamente
específica, transformado por las personas, resultado de la interacción de
cuatro variables: el plano, el uso del suelo, la edificación y la percepción.
Su riqueza formal, capacidad de cambio y adaptación, le ofrece su propia
identidad visual y funcional, por lo que se constituye en patrimonio
común de todos los ciudadanos y elemento fundamental para su calidad
de vida.
Para la salvaguarda de los paisajes urbanos es necesaria la
existencia de un cuerpo legislativo que ampare los procedimientos de
actuación. Además son imprescindibles los equipos de profesionales que
evalúen periódicamente su estado de conservación o necesarias
modificaciones. Pero es obligatorio, diseñar estrategias de comunicación
de sus valores patrimoniales.
Las grandes ciudades albergan poblaciones cada vez más abiertas.
La renovación de la comunidad en su espacio geográfico habitual se
produce a un ritmo tan acelerado que no permite la sedimentación del
acervo cultural. El análisis gana complejidad cuando incorporamos los
aspectos relacionados con las formas de actuación inducidas a través de
los medios audiovisuales o por las nuevas tecnologías, en sentido general.
Todo esto implica que el sentido de pertenencia a la comunidad sea un
elemento esencial a trabajar.
La potencialidad para cohesionar colectivos humanos, así como
para expresar conocimientos, esquemas de percepción, y propiciar la
producción simbólica, en el espacio urbano, está contenida en los
procesos comunicativos. La identificación de códigos comunicativos
puede devenir en una importante herramienta para elevar la preparación
cultural de la población y profundizar su vínculo afectivo con la ciudad. Si
bien la perspectiva comunicacional, ofrece diferentes caminos para el
análisis de las ciudades y la protección de los paisajes, en el caso de Cuba
esta es una arista de los estudios en el entorno urbano poco transitada
que puede ofrecer infinitas oportunidades.
El poco manejo o socialización de este concepto y otros
relacionados a él, así como el insuficiente tratamiento de estos temas en
los medios de difusión, repercute en el bajo dominio de los ciudadanos
sobre los problemas asociados al paisaje. Un mensaje de bien público mal
concebido puede reafirmar las conductas negativas con las que se convive
como reflejo del desconocimiento y el irrespeto a las regulaciones
urbanísticas.
Los mecanismos reguladores para la preservación y gestión del
paisaje urbano en Cuba no están reconocidos oficialmente. Existen
programas gubernamentales aislados, que pretenden devolver a las
ciudades cubanas una imagen cosmopolita, bajo el impedimento de
destinar grandes inversiones para ello. En este empeño reciben apoyo
aquellas zonas urbanas reconocidas por su centralidad, de modo que los
planes de embellecimiento no son lo suficientemente eficaces.
Especialistas y técnicos reconocen y promueven la singularidad de los
paisajes cubanos, sin embargo, cada vez más proliferan pequeñas
30
distorsiones que degradan su calidad y dificultan su protección. La
población desconoce el valor de su patrimonio urbanístico.
POLÍTICA CULTURAL Y COMUNICACIÓN
Las últimas dos décadas han estado marcadas por profundos
cambios en los distintos órdenes de la vida en sociedad, condicionados en
gran medida por la explosión de lo virtual y el surgimiento de mercados y
modelos culturales homogeneizadores. La salvaguarda de la diversidad
cultural y la integración social armónica en las ciudades, es cada vez más
compleja. Esta situación reafirma la necesitad de políticas culturales
respaldadas por estrategias de comunicación integradoras.
Miguel Barnet40 (2003), al referirse a la política cultural como el
respeto a un modo de ser que se ha venido gestando mediante un largo
proceso psicosocial de identidad; devela el camino más certero para su
realización: enfocarla con una política social que implique
transformaciones en el orden comunitario.
En Cuba, las políticas culturales van necesariamente respaldadas
por estrategias de comunicación que tienen el objetivo de informar,
fomentar
procesos
socioculturales,
de-construir
conceptos
preestablecidos y contribuir a la formación de públicos.
El binomio políticas culturales–estrategias de comunicación, es una
herramienta eficaz para lograr la cohesión social. Su uso sostenido en el
tiempo, facilita a los gobiernos la preparación de un escenario favorable
para enfrentar los modelos de dispersión social. Estos modelos se
introducen en las ciudades muchas veces de modo imperceptible a través
de transformaciones en el espacio construido que tienen incidencia
directa en el imaginario popular, por ejemplo con el cambio de uso de
40
Miguel Barnet (1940) Destacado escritor, etnólogo y político cubano. Presidente
de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Fundación Fernando Ortiz. Miembro
del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y diputado a la Asamblea Nacional.
edificaciones, la expulsión del sector industrial hacia zonas periféricas o
con la constante suplantación de estructuras físicas. Aunque el peso de la
responsabilidad en estas cuestiones recae sobre la gestión estatal, la
población tiene el deber y el derecho de decidir cómo es la ciudad que
desea.
Fig. 17.- Hurón Azul, programa televisivo de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC). Este es uno de los espacios que visibilizan en los
medios masivos aspectos medulares de la política cultural a través de los debates
de intelectuales y artistas de la isla. Fuente: ilustración de Joseph Ros
Para hacer frente a las transformaciones en el entorno urbano, no
basta con que existan los espacios de carácter oficial para la participación
ciudadana. Es necesario además, que esa participación se produzca de
31
manera espontánea, que sean los propios residentes quienes coloquen
los temas de la gestión de su ciudad en las agendas de los gobiernos. Por
eso la comunicación se vuelve una herramienta estratégica para deconstruir los modelos de dispersión social y alcanzar el consenso respecto
a los valores a preservar del patrimonio, en una búsqueda genuina de la
unidad dentro de la diversidad.
La protección del patrimonio es uno de los objetivos principales de
la política cultural cubana, en tanto el Estado lo considera un factor
determinante de la identidad nacional. Sin embargo, el patrimonio
urbanístico no solo está en el ámbito cultural, sino que implica la gestión
de otros ministerios e instituciones nacionales, tales como el Ministerio
de la Construcción y los institutos de Vivienda y Planificación Física41. Las
estrategias de comunicación de estas entidades estatales son débiles, o
casi nulas. Lo que implica que existan regulaciones urbanas, pero no
estrategias de socialización de las mismas.
Si los ciudadanos no conocen en profundidad las regulaciones
urbanísticas, si no participan activamente en el proceso de elaboración
de las mismas y si además no tienen información de los valores del
patrimonio urbano en que conviven, actuarán impunemente sobre él,
degradando cada vez más el paisaje.
La comunicación en el entorno urbano
La comunicación, como eje transversal de todo proceso de
gestión, se ofrece como alternativa para la búsqueda de consenso entre la
41
El viernes 5 de septiembre del 2014, la Gaceta Oficial de la República de Cuba,
publicó el Decreto Ley No. 322 Modificativo de la Ley No. 65, de 23 de diciembre de 1988,
“Ley General de la Vivienda”. En él queda designado el Instituto de Planificación Física,
como la entidad encargada de restablecer el orden y la disciplina urbanística en Cuba.
Hereda del desintegrado Instituto de la Vivienda, funciones como la expedición de
licencias de construcción, la entrega de terrenos y las certificaciones de habitabilidad,
entre otras.
ciudadanía y las instituciones gubernamentales, en función de alcanzar el
desarrollo armónico de la ciudad.
Para Jesús Martín Barbero42 (2006), la relación entre
comunicación y sociedad es ambigua y plantea la imposibilidad teórica de
atribuir a la clase dominante o a la infraestructura tecnológica, la
causalidad única de lo que sucede en materia comunicativa.
Los problemas científicos que atañen a la comunicación,
trascienden los dilemas de los medios, o la crisis de estos y se definen
como problemas de entornos (entorno natural, virtual, urbano, otros). En
cada uno de ellos, los seres humanos enfrentan sus propios logros y
fracasos, pero específicamente en el entorno urbano se refleja con mayor
fuerza la interrelación de todas las dimensiones, a través del
comportamiento de los ciudadanos en el espacio público.
El término comunicación, da nombre a muchos fenómenos que
juntos, configuran un espacio conceptual amplio. Se trata a la vez de una
actividad compleja, un proceso, un área profesional y una disciplina. Se
considera un fenómeno transversal, que por su importancia ha sido
estudiado por diversas áreas disciplinares entre las que se destacan la
biología, la física, la sociología, la matemática, la psicología y la lingüística
(Saladrigas, 2006).
La comunicación en el orden de crecimiento individual contribuye
al desarrollo de capacidades y habilidades, como son la mediación de
conflictos, escucha, conocimiento del interlocutor, aspectos que son
pilares de los procesos de gestión y participación (Placencia, 2006). Los
principales asuntos tratados por investigadores y teóricos de esta
actividad, en la última década, demuestran el papel de los medios de
comunicación masivos dentro de las estrategias de búsqueda de
42
Jesús Martín-Barbero (España 1937) nacionalizado en Colombia desde el 2003.
Es Doctor en filosofía, con estudios de antropología y semiología. Experto en cultura y
medios de comunicación con una importante obra literaria especializada en temas de
comunicación.
32
consenso, en la legitimación de modelos hegemónicos y en la dinámica de
las propias redes de información.
Al particularizar en cuestiones de la comunicación en el entorno
urbano, se pueden identificar elementos como la trama, las edificaciones
y el uso del suelo, que develan datos cruciales para gobernar una ciudad.
Este aspecto no ha pasado desapercibido para ningún régimen sociopolítico.
Todo orden social tiene un sistema de comunicación que lo
respalda. La elaboración de los mensajes y sus objetivos, el uso de la
tecnología, los programas de alcance público, los discursos políticos e
incluso los artísticos, del sistema socialista, difieren completamente de los
del sistema capitalista. Sin embargo es difícil cortar de raíz los modelos de
comunicación establecidos a través de estructuras físicas, cuando el grupo
social contrario asume el poder. En tales casos pueden cambiar
inmediatamente los mensajes ideológicos emitidos a través de la palabra
o de la imagen, pero no el patrimonio urbanístico. En tanto los hitos
arquitectónicos, las estructuras urbanas, el uso del suelo, el diseño de los
espacios públicos permanezcan sin re-conceptualizarse, la ciudad se
estará desarrollando en un entorno con lenguajes contradictorios.
Desde 1954 la Convención de La Haya sobre la protección de la
Propiedad Cultural en los Conflictos Armados, ha venido alertando
respecto a uno de los ejemplos más claros de cómo se transforma
radicalmente un discurso ideológico con el fin de sumir grandes
poblaciones a un nuevo régimen: destruyendo la herencia cultural.
Si se toman por ejemplo las guerras de los últimos diez años, se
puede apreciar que han estado precedidas por fuertes campañas
mediáticas que intentan dar a todas luces pruebas de no haber alcanzado
el consenso internacional, ni regional, a pesar de los cuestionables
intentos de negociaciones. La Organización de Naciones Unidas se ha
pronunciado recientemente sobre el caso de Siria, una nación con un
importante patrimonio mundial que se encuentra amenazado por un
conflicto armado. La UNESCO, ha instado a profesionales y países
involucrados a prestar atención sobre la circulación de bienes culturales
sirios robados, y confirmó que la destrucción de la herencia del pasado,
priva a las generaciones futuras de un poderoso legado, profundiza los
odios y socavan todos los intentos para alentar la reconciliación.
Las bibliotecas, los museos, los sitios histórico-culturales, son
objetivos de alto valor en las guerras porque contienen las principales
armas de resistencia ideológica y cultural de una comunidad.
Las ciudades crecen necesariamente asociadas a choques y
superposiciones de distintos modelos sociopolíticos que tienen una
impronta en el espacio construido. Es importante recordar que la ciudad,
como objeto cultural, comunica. Su estructura, su plano, sus
edificaciones, sus paisajes narran la historia detallada de una comunidad y
no solo determina las relaciones del presente, también compromete las
del futuro.
La Habana: el discurso de la ciudad moderna en la posmodernidad
La Habana enfrentó un radical cambio de poder político en el año
1959. La suplantación del discurso ideológico no se hizo esperar. De
manera inmediata se sucedieron acontecimientos históricos que
quedaron asociados simbólicamente con determinados paisajes de la
ciudad43.
La Revolución incorporó nuevos enfoques para las políticas
económicas, culturales y sociales. Entre 1959 y 1960 se promulgaron tres
leyes relacionadas con la vivienda, el suelo y su tenencia: Ley de Rebaja de
Alquileres, Ley de Solares Yermos y la Ley de Reforma Urbana. Con estas
medidas se rebajaron los alquileres hasta el 50%, se concedió en
usufructo gratuito el fondo habitacional de cuarterías y accesorias, se
43
A esto contribuyó en gran medida la obra de importantes fotógrafos cubanos
que internacionalizaron la imagen de la Revolución a través de sus medios de prensa.
33
generaron planes de vivienda social y se estabilizó el valor de alquileres y
del suelo por un período considerable (Oliveras, 2005).
Fig. 18.- Escuela Secundaria Básica ubicada en la que otrora fuera una casa de
oligarcas cubanos. La Quinta Rosario también fue un colegio religioso antes del
triunfo de la Revolución. Aún se conservan los frescos en las aulas ubicadas en el
comedor y la mayoría de los vitrales de la casa. Foto: Luis Bruzón
El Gobierno Revolucionario no contaba con los recursos
económicos suficientes para afrontar cambios sustanciales desde el punto
de vista urbanístico o arquitectónico. Trazó una estrategia de reconceptualización de las funciones de los hitos urbanos. Por ejemplo:
convirtió los cuarteles –que antes eran símbolo de poder militar de
Fulgencio Batista– en escuelas públicas; cedió las mansiones abandonadas
por la burguesía que emigraba, a familias numerosas o las utilizó para la
construcción de círculos infantiles, oficinas de los Organismos de la
Administración Central del Estado, e incluso para centros recreativos o
culturales.
Un segundo momento de cambios radicales se vivió en la década
de 1990. La crisis económica conocida como “Período Especial”, provocó
una drástica disminución de las actividades y del nivel de vida de la
población. Se paralizaron empresas e industrias, se redujeron los
programas sociales, decrecieron las producciones para exportación y se
devaluó la moneda cubana. Esta situación repercutió en la ciudad y
amenaza con reinstaurar modelos de segregación cuyas primeras
expresiones coinciden con formas ya existentes en América Latina. Entre
ellas se pueden citar: la gentrificación44 del centro, la modificación de la
estructura urbana para nuevos subcentros comerciales, de servicios,
trabajo y residenciales; el surgimiento de comunidades enrejadas, y la
aparición de grupos emergentes que reafirman su nueva condición
económica mediante la apropiación y transformación de inmuebles de
alto estándar. Todo esto se traduce en un deterioro profundo del paisaje
urbano.
El espacio construido de La Habana, fue planificado en los inicios
de la Revolución también según cánones del Movimiento Moderno. El
paisaje urbano como expresión de una ideología contenía –y contiene
aún– mensajes que no encajan de manera armónica en determinados
estratos sociales. Dentro de este panorama El Vedado es un barrio que
resulta ejemplarizante, pues asimiló operaciones de cambios de uso,
modificaciones y hasta nuevas inserciones. Diseñado para la aristocracia,
acoge hoy en su seno clases sociales con las que muchas veces su
arquitectura entra en contradicción.
44
Gentrificación: proviene del término inglés gentrification, que alude al proceso
mediante el cual la población original de un barrio, por lo general céntrico y popular, es
progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.
34
portales, a ocupar los jardines o a segmentar las habitaciones. Al decir del
importante urbanista y arquitecto cubano Mario Coyula45, los cambios de
contenido devinieron en transformaciones visibles en la forma física de la
ciudad y en las pautas de conductas de sus habitantes. Este autor señala
que:
“… A la política nacional deliberada de urbanizar el
campo se correspondió un reflujo espontáneo de
ruralización de la ciudad, cuya manifestación más visible
fue la siembra de plátanos y la cría de animales de corral
en jardines, patios, azoteas; la aparición de estructuras
rústicas de palo redondo techadas con palma,
conformando un ubicuo estilo “Neo – taino”; o las fiestas
alrededor de sopones cocinados con leña en los parterres
(…) tractores correteando por las calles, carretones de
tracción animal y esos monstruosos ómnibus de perfil
jorobado, “los camellos”, que trituran las calles y a la
gente hasta llevarlas a su estado primitivo”46.
Estos aspectos pueden ser comprobados con un simple bosquejo
de cualquier zona de La Habana, pero el alcance que toma la ruralización
Fig. 18.- Casa de El Vedado. Calle 17, esquina a 6. Vivienda que pertenecía a una
familia y en la actualidad alberga varios núcleos familiares. Foto: Luis Bruzón
45
Las residencias que otrora fueran construidas para una alta
burguesía, fueron ocupadas por la servidumbre, por obreros, incluso por
desocupados. Este cambio de clases dentro de las edificaciones y la
estructura urbana, puso lo que antes fue un indicador de lujo, al servicio
de un usuario que desconocía y subvaloraba esa arquitectura. Por tanto,
no tardaron en comenzar a corroerla.
Los nuevos residentes entendían la elegancia de las amplias
habitaciones como espacio desaprovechado. Comenzaron a cerrar los
Mario Coyula Cowley (1935-2014). Destacado arquitecto y urbanista cubano.
Doctor en Ciencias Técnicas y Profesor de Mérito del Instituto Superior Politécnico José
Antonio Echeverría. Fue director de Arquitectura y Urbanismo de La Habana y del Grupo
para el Desarrollo Integral de la Capital. Desarrolló una extensa obra escrita y además
fungió como jefe de redacción de las revistas Arquitectura-Cuba, Arquitectura y
Urbanismo, Temas y Revista Bimestre Cubana. Fue el primer cubano profesor visitante en
la Universidad de Harvard. Obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura y en el 2013 el
Premio Nacional de Patrimonio Cultural.
46
Mario Coyula. “Más acá del río y bajo los árboles a la sombra de un Vedado que
ya no es más”. Regulaciones urbanísticas Ciudad de La Habana. El Vedado, Municipio Plaza
de la Revolución. (2007)
35
en el barrio de El Vedado, que otrora fuera símbolo de poder, belleza y
refinamiento, es altamente desfavorable para el paisaje urbano.
Fig. 18.- Ruralización de El Vedado. Imagen tomada en la Calle 23. Se muestra el
frente de una vivienda en que el área del jardín ha sido ocupada para la crianza
de animales de granja. Foto: Luis Bruzón
Fig. 19.- Ruralización de El Vedado. En el centro de la imagen puede observarse
un ranchón de guano que corona al edificio contiguo. Foto: Luis Bruzón
Encontrar animales de granja pululando por calles como Calzada, o
la propia Calle 23; la proliferación de los ranchones de guano, que por
mucho tiempo han estado prohibidos por su fácil combustión; o la
circulación de vehículos agrarios por vías de alta calidad visual, son un
fenómeno extendido a todas las ciudades cubanas. La sensación que
provoca es de involución social, y se puede apreciar no solo en los
paisajes sino también en los comportamientos ciudadanos, en el consumo
y en la vida cultural de las poblaciones.
La principal limitante para el desarrollo urbano, durante todo el
período revolucionario, ha sido la falta de correspondencia entre los
niveles de planeamiento y de gestión, ya sea debido a la escasez de
recursos materiales y financieros, la rigidez de las soluciones o la falta de
integración sectorial. Sin embargo, en la actualidad una inyección
económica “espontánea” pondría en peligro importantes exponentes de
la arquitectura de distintas épocas y estilos.
La Habana enfrenta la difícil decisión de qué proteger y con qué
recursos. Las soluciones para los conflictos de la ciudad total, no pueden
36
ser solventadas por la población a través de proyectos aislados. Pretender
algo así, además de ser una falacia, demuestra la ineficiencia del sistema
institucional para hacer valer las regulaciones y resoluciones vigentes por
ley en el país.
Un ejemplo del alcance que ha tenido la falta de gestión
institucional y la carencia de medidas de control de las regulaciones
urbanísticas, es la pérdida de los jardines. Este espacio público ha sido
tomado impunemente por los vecinos propietarios de automóviles para la
construcción de garajes. No han faltado aquellos que sin tener vehículo,
han hecho también sus aparcamientos como una posibilidad de lucrar con
los terrenos de propiedad social y quienes han construido extensiones de
sus viviendas sobre el suelo de uso público.
A este comportamiento se suma el hecho de que cada familia
encierra su balcón con un enrejado diferente, pintan de colores diversos
el área de la fachada del edificio que ocupa su apartamento y colocan
ventanales en correspondencia con el gusto estético y las condiciones
económicas de cada quien. La edificación termina proyectando una
imagen risible que evoca un discurso de singularidades.
La capital cubana vive día a día el triunfo de lo singular sobre lo
plural. Se entroniza el discurso de “lo mío primero” y el desinterés
respecto a las afectaciones al otro. La preocupación por el colectivo, el
resguardo de lo público y la unidad del barrio han pasado a ser viejos
conceptos, porque la comunidad se ha encerrado. La Habana vive hacia
dentro.
La poca participación ciudadana se le puede atribuir a infinidad de
factores, pero se identifican tres esenciales: la pérdida de confianza en el
proyecto social revolucionario, la carencia de recursos económicos para
acometer cualquier actividad y una estrategia de comunicación social
arcaica. Estos factores se ven agudizados al encontrarse interactuando en
el espacio urbano, de manera simultánea, paradigmas de gestión tan
contradictorios como el Moderno y el Posmoderno.
Fig. 19.- Utilización del espacio público. El jardín de esta edificación ha sido
completamente ocupado para diferentes usos por los propietarios de la
planta baja. Se puede apreciar desde un trastero hasta un improvisado
garaje. Foto: Luis Bruzón
El paradigma moderno está en correspondencia con modelos de
gestión planificados, sobre todo aquellos de tipo económico que buscan
recuperación en mediano y largo plazo a partir de la consolidación de
mercados para los productos y servicios. Por su parte el Posmoderno, se
asocia con una alta flexibilidad de decisión, donde lo más importante es lo
inmediato.
Las contradicciones entre estos paradigmas, en la planificación del
espacio social, no implican necesariamente una contradicción en la
política. Una vez más se trata del análisis entre el fin y los medios. Uno u
otro modelo pueden llevar a alcanzar los objetivos y metas propuestas,
pero deben reconocer la interrelación que tienen todas las esferas de la
37
vida en la ciudad de cara a lograr una planificación que permita un uso
óptimo de los recursos. El ciclo de vida urbano recomienza y una vez más
se repiten los mismos retos: la nueva vivienda popular, la circulación de
los ciudadanos, la necesidad de espacios públicos de calidad.
La Habana se vive como una ciudad posmoderna, pero ese afán
no debe llevarla a perder su rostro coherente, que se expresa en primer
lugar con su paisaje urbano. La búsqueda de consenso, tan pretendida
para lograr impulsar a la ciudadanía a trabajar por el desarrollo del país,
debe partir de acuerdos interinstitucionales inquebrantables, solo así
será posible activar la dinámica sociocultural urbana.
Los medios de comunicación y el paisaje urbano habanero
En el nuevo milenio emergen formas de interacción social que van
transformando los saberes y modos de actuación en el espacio urbano.
Internet propicia un nuevo espacio público, simbólico y mediático, con
una profunda orientación al diálogo, las alianzas y la confrontación. En
una primera mirada a este tema en Cuba, se puede llegar a pensar que
tiene una connotación diferenciada al resto de los países, pues no está al
acceso de todos los ciudadanos. Sin embargo, ya existen indicios de cómo
su uso va transformando los modos de desplazarse y de utilizar los
servicios públicos. En las bibliotecas, por ejemplo, es visible la reducción
del número de usuarios tras la aparición de los buscadores de Internet.
Para qué trasladarse a los recintos silenciosos a procurar información en
viejos libros, si en la pantalla de la computadora aparecerán cientos de
artículos, que no habrá tiempo de leer.
Las redes virtuales de participación social, aún no son dominadas
por la mayoría de los residentes de la isla. Con todo, tienen un papel
determinante en el acceso al conocimiento en todas las esferas. Esta
situación enuncia un nuevo modo de participar de la población.
Apoyándose en el tradicional “boca a boca”, cada cubano con acceso a
Internet beneficia a su círculo de familiares y amigos.
Resulta engañoso tratar estos temas en los países del Tercer
Mundo, aún cuando estos reproducen un discurso triunfalista que utiliza
términos como “alfabetización en Internet”. Lo que en realidad se vive es
una agudización de las contradicciones, debido a que el cambio social no
marcha al ritmo del cambio tecnológico. Por tanto, se ensancha la brecha
entre quienes tienen un verdadero acceso a las tecnologías y quienes no
lo poseen.
Un reciente estudio hecho en Cuba sobre consumo cultural47,
indica que si los textos impresos fueron la base tecnológica para el
desarrollo del pensamiento analítico y crítico, la irrupción de la imagen
transforma los modelos de percepción tradicionales para dar paso a otros
con diferentes repercusiones cognitivas. Los medios, por tanto, no son
meros instrumentos de transmisión de mensaje, sino que conducen a
nuevos órdenes conceptuales y perceptivos, al reconfigurar la
subjetividad, tanto a escala individual como social.
Los circuitos mediáticos han demostrado tener un papel
determinante en la legitimación social a personalidades, grupos humanos
o instituciones que son desconocidos en el espacio geográfico en que
residen. Esto se debe a que el aumento en la demanda de acciones
comunicativas en los medios, provoca que se desatienda cada vez más el
ámbito comunitario.
El investigador ecuatoriano Fernando Carrión48, señala que en
Latinoamérica los circuitos mediáticos tienen más peso que los lugares
47
Los resultados de este estudio se exponen en el libro Participación y consumo
cultural en Cuba (2008). Es una investigación desarrollada bajo el auspicio del Instituto
Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello”. Sus autores fueron Cecilia Linares, Yisel
Riveros y Pedro E. Moras.
48
Dr. Fernando Carrión (Ecuador, 1952) Arquitecto por Universidad Central del
Ecuador y Máster en Desarrollo Urbano Regional en el Colegio de México. Académico del
Departamento de Estudios Políticos de FLACSO Sede Ecuador; Presidente de la
Organización Latinoamericana y del Caribe de Centros Históricos (OLACCHI). Sus áreas de
38
urbanos tradicionales de encuentros, de formación de identidad y de
construcción de imaginarios. Esta aseveración debería conducir a un
replanteamiento de importantes aspectos de la política cultural y de
comunicación de los gobiernos de la región.
Fig. 20.- Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).
Fuente: Sitio Web Cubadebate
En La Habana, como en otras tantas capitales de Latinoamérica,
quedó impuesto el modelo de televisión comercial norteamericana. Este
se ha asentado paulatinamente bajo el pretexto de la falta de recursos
para el desarrollo de una producción audiovisual propia49.
La televisión cubana está iniciando un cambio tecnológico con la
digitalización integral de sus procesos de producción y difusión, pues el
equipamiento que tiene en uso es obsoleto. La renovación tecnológica
debe suponer una mejor inserción mediática de Cuba en el panorama
mundial, propiciar un acercamiento del orbe a la realidad nacional a
través de historias contadas por sus protagonistas y no por terceros. Se
supone además que implique un salto en la estética de los productos y la
calidad de los servicios.
Este proyecto, está respaldado por un conjunto de estrategias de
comunicación diseñadas por instituciones de todo el país. En ellas quedan
explícitos los conceptos, principios, objetivos y acciones que contribuirán
a conducir de manera coherente y efectiva, los procesos de cambio
tecnológico.
En el ámbito cultural, por ejemplo, los estudios de monitoreo
realizados en diferentes canales de televisión, demuestran la efectividad
de la estrategia de trabajo que vienen desarrollando el Ministerio de
Cultura y su sistema de instituciones. El teatro y las artes plásticas van
ganado espacios fijos y de preferencia entre los televidentes; y se aprecia
un aumento de las acciones de promoción del patrimonio cultural y de
expresiones de la cultura popular tradicional.
Sin embargo, al entrevistar a los comunicadores que trabajan con
estas estrategias, ofrecen criterios desfavorables sobre la televisión,
referidos a la falta de creatividad para asumir nuevos proyectos que
defiendan con originalidad la imagen de Cuba, a la poca gestión en la
49
especialización son los centros históricos, la seguridad ciudadana, las políticas urbanas, el
desarrollo local y las políticas de planificación.
En ese sentido es importante destacar los esfuerzos que realiza el Estado
Cubano desde el año 2000 con la creación de dos canales que pretenden rescatar la
función cultural y educativa de este medio. Los Canales Educativos son el soporte para
importantes programas docentes en Cuba, que se dirigen tanto a la enseñanza escolar
como a la educación popular.
39
búsqueda de información –y lagunas al jerarquizar la misma– y a la
excesiva reproducción de modelos hegemónicos a través de series,
dibujos animados, documentales y películas “pirateados” de cadenas de
televisión extranjeras.
Fig. 21.- Venta de CD y DVD “piratas”. Actividad por cuenta propia, Calle 23.
Foto: Luis Bruzón
El intento por renovar los mensajes en la televisión cubana,
atraviesa grandes contradicciones que aunque están determinadas por
razones económicas, también tienen un insoslayable carácter ideológico.
La incorporación de productos audiovisuales extranjeros responde a una
situación concreta, el aumento de horas de transmisión y la carencia de
recursos para desarrollar una producción propia. Pero también existe una
segunda razón: la entrada ilegal de antenas de satélite y la creación de
pequeñas empresas de cable clandestinas que se convirtieron en una
fuerte competencia para el Estado.
En el consumo de materiales audiovisuales extranjeros, los más
demandados50 son las telenovelas, los shows o los llamados programas
del corazón –sobre todo los producidos en Miami– y las series policiacas.
La demanda es tal que ha llegado a conformar un mercado oficial de
materiales pirateados.
Estos productos culturales no suelen corresponderse con los
preceptos y modelos de ciudadanía pensados desde la ideología socialista,
pero aún así son difundidos. La Televisión Nacional, luego de cada
transmisión de un programa, pasa un grupo de mensajes de bien público
que corresponderían, en las televisoras de cualquier otro lugar del
mundo, a espacio de publicidad. Estos mensajes pueden estar referidos a
campañas de donación de sangre, convocar una marcha combativa, hacer
un llamado al buen comportamiento ciudadano en el espacio público, o
publicitar conciertos en salas y espacios culturales de la ciudad. En el
orden subjetivo, los televidentes están obligados a la construcción y
deconstrucción de mensajes ideológicos todo el tiempo.
El Canal Habana51 desarrolla una experiencia interesante para la
construcción de una nueva imagen colectiva de la capital. Este proyecto
demuestra que es posible utilizar un medio como la televisión en apoyo a
los intereses sociales. Para estructurar un discurso unificador, utilizan los
símbolos de La Habana y los legitiman develando la historia que hay tras
cada elemento citadino, de esta manera el televidente aprende a
entender, disfrutar y amar su espacio vital.
La multiplicidad de mensajes a través de un medio tan importante
como la televisión, tiene un reflejo en los comportamientos de las
personas. Se aprecia en los modos de vestir, en el consumo cultural, en el
50
Se pueden adquirir en los llamados Bancos de Películas. Estos son clandestinos,
tienen servicio a domicilio y en todos los casos son productos pirateados. También existen
paradas de venta en las calles, legalizadas como una actividad por cuenta propia.
51
Este canal de televisión es regional, pero se subordina al Instituto Cubano de
Radio y Televisión (ICRT).
40
lenguaje y por tanto en las maneras de interactuar entre los individuos en
los espacios públicos.
La población tiene el derecho y la capacidad de elegir el modelo
cultural que quiere seguir. Pero lo que está en juego no es la copia de
vestuarios, sino algo que va mucho más allá, es la reproducción de
estereotipos de comportamientos sociales. Lo que persigue la política
cultural cubana en sus alianzas con los medios de comunicación es evitar
que ese joven expuesto a tantas pistolas en la tele termine inventando
una “criolla”, para reunirse con sus amigos en una esquina oscura de la
ciudad. Es además poner coto al aumento en la violencia verbal, tan
común en las canciones de moda, y al erotismo “teatral” de los videos
clip, que roza con la vulgaridad y es tristemente reproducido, incluso en
edades tempranas.
En este contexto, entender el sentido estratégico de la
comunicación significa reconocerla como un elemento decisivo en la
construcción de la identidad y la cultura, facilitadora de los procesos
socioculturales y movilizadora de las personas en pos de lograr objetivos
comunes (Gutiérrez 2007). En el ámbito comunitario, las estrategias de
comunicación han demostrado ser herramientas eficaces para conducir a
la comunidad al estado deseado. Los especialistas que trabajan en pos de
la protección del patrimonio urbanístico, las deben utilizar para elevar la
cultura urbana de las jóvenes generaciones y lograr su compromiso con el
futuro de la ciudad.
41
EL MEDIO FÍSICO Y EL ESPACIO CONSTRUIDO
Para los habaneros, El Vedado es un barrio, pero es también un
área de la ciudad que agrupa en sí misma varios sectores del municipio
Plaza de la Revolución. Esta segunda idea es la que mejor se corresponde
con los límites demarcados por su actual Zona de Protección.
Como en todo paisaje urbano, en El Vedado se aprecia el resultado
de la interacción de cuatro variables: el plano, el uso del suelo, la
edificación y la percepción. Estos elementos, al ser analizados de manera
independiente, propician una mejor comprensión de la vida sociocultural
de la comunidad y favorecen la toma de decisiones en la gestión urbana.
Una gran parte de la población desconoce la riqueza formal de este
espacio citadino a pesar de transitarlo cotidianamente. La caracterización
objetiva de El Vedado resulta imprescindible para concebir estrategias de
comunicación que permitan promover los valores de este paisaje urbano
y revertir su deterioro.
ELEMENTOS NATURALES DEL PAISAJE
La Habana está situada en un espacio natural excepcional que ha
definido la identidad de su paisaje urbano. Ubicada en la costa norte de la
región occidental de la Isla de Cuba, la capital cubana está dividida en 15
municipios, entre los que alcanza gran relevancia Plaza de la Revolución,
por ser el centro de poder administrativo.
Plaza, también conocido como la “capital de la Capital”, limita al
norte con el Estrecho de la Florida, al sur con el municipio Cerro, sur-este
con Centro Habana y al oeste con Playa. Está conformado por 8 consejos
populares52: Carmelo, Vedado-Malecón, Rampa, Vedado, Príncipe, Plaza,
Nuevo Vedado-Puentes Grandes y Colón-Nuevo Vedado. Tiene una
superficie total de 12.36 km2, por lo que representa el 1.7 % del territorio
capitalino.
Es uno de los municipios más pequeños de Cuba, lo que en buena
medida lleva a alcanzar la posición decimosexta entre los más
densamente poblados del país y la primera por grado de envejecimiento
de sus habitantes53.
La población total es de 157 112 habitantes lo que representa el
7.3% de La Habana. De ellos son mujeres 84725 y hombres 72378, todos
residentes en zona urbana.
La Zona de Protección de El Vedado se incluye en este municipio y
ocupa toda su franja costera. Se conforma por diferentes consejos
populares, tales como Carmelo, Vedado, Malecón, Rampa y una porción
52
Los Consejos Populares se constituyen en ciudades, pueblos, barrios, poblados y
zonas rurales; están investidos de la más alta autoridad para el desempeño de sus
funciones; representan a la demarcación donde actúan y a la vez son representantes de
los órganos del Poder Popular municipal, provincial y nacional. Trabajan por la eficiencia
en el desarrollo de las actividades de producción y de servicios y por la satisfacción de las
necesidades asistenciales, económicas, educacionales, culturales y sociales de la
población, promoviendo la mayor participación de ésta y las iniciativas locales para la
solución de sus problemas. Se constituyen a partir de los delegados elegidos en las
circunscripciones, los cuales deben elegir entre ellos quien los presida. A los mismos
pueden pertenecer los representantes de las organizaciones de masas y de las
instituciones más importantes en la demarcación. (Diario Granma, Órgano Oficial del PCC
de la República de Cuba, 11 de marzo de 2014).
53
Datos obtenidos de Panorama Demográfico de Cuba 2007. Oficina Nacional de
Estadísticas (ONE, 2008). La población de adultos mayores en Cuba está formada
aproximadamente por 1.8 millones de personas. Junto a Barbados serán los países más
envejecidos de América Latina y el Caribe en la perspectiva inmediata.
42
de Príncipe y de Plaza. Limita al oeste con el río Almendares y las
inmediaciones del municipio Playa, al este con Centro Habana y al sur con
aproximadamente la mitad restante del municipio Plaza de la Revolución.
Ocupa un área de 5.31Km2, lo que representa el 43% del territorio
municipal. Se encuentra densamente poblada, envejecida y con un alto
índice de población flotante.
media de los meses invernales es de 21ºC, aunque puede descender más
en dependencia de la entrada de aire procedente del frente polar.
Fig. 23.- Mapa de Consejos Populares. Municipio Plaza de la Revolución.
Fuente: Sitio Web, Policlínico Mártires de Corynthia
Fig. 22.- Mapa de municipios de La Habana. Fuente: Ponce Herrero, ob. cit.
Su clima es cálido y húmedo, refrescado por las brisas marinas
diurnas y el terral nocturno. Las temperaturas son relativamente
uniformes durante todo el año, siendo agradables y propicias para el
desarrollo de las actividades humanas. La media anual es de 24,5ºC con
una mínima variación.
Entre los meses de noviembre a abril (invierno) las variaciones del
clima se hacen más notables, con cambios bruscos en el tiempo diario que
se asocian al paso de sistemas frontales, a la influencia anticiclónica de
origen continental y de centros de bajas presiones extratropicales. La
Los meses de mayo a octubre (verano) presentan pocas variaciones
en el tiempo, con la influencia marcada del anticiclón del Atlántico Norte.
Los escasos cambios que ocurren en estas fechas se vinculan, sobre todo,
con disturbios en la circulación tropical (ondas del este y ciclones
tropicales). Las temperaturas máximas se dan entre agosto y septiembre,
meses en que pueden alcanzar los 34ºC.
La humedad relativa media es alta, con promedios cercanos al 80%.
Los máximos diarios, generalmente superiores al 90%, ocurren a la salida
del sol, mientras que los mínimos descienden hasta 50-60% al mediodía.
Los meses de verano corresponden a la etapa lluviosa, donde cae
aproximadamente el 80% del total de lluvia anual. Los mayores
43
volúmenes se asocian a fenómenos meteorológicos como frentes fríos y
ciclones tropicales. Los segundos, son el principal problema del clima, por
las pérdidas económicas que dejan al país y los efectos visibles que causan
en el paisaje urbano, ya sea por la penetración del mar, la caída del
arbolado por los fuertes vientos o el derrumbe de edificaciones en mal
estado constructivo.
En el diseño de la trama urbana de El Vedado se prestó atención a
los factores naturales, especialmente al clima, a la hidrología y a la
geomorfología. La planificada ubicación de las manzanas en una retícula
perfecta con calles anchas, orientadas aproximadamente a 45 grados en
relación con el norte, permitió no solo un óptimo aprovechamiento de las
brisas marinas, sino una imbricación armónica con el entorno natural.
Paisaje con río
Uno de los bordes de El Vedado es un río, el Almendares. La
relación de los habaneros con éste es tan antigua como la propia historia
de la ciudad. Hacia 1514 La Habana tuvo en su privilegiada bahía un
poblamiento disperso, que llegó a coincidir con un asentamiento en la
rivera del Almendares, que antes fuera el río La Chorrera (Sorhegui, 2007).
La construcción de la Zanja Real y las obras del acueducto concluidas en
1592, desviaban el cauce del río desde un punto distante a unos 15 km de
la bahía, para abastecer de agua potable la zona de desembarco de los
navíos. De esta manera se propició el auge comercial en ésta zona y con
ello poco a poco el aumento de su población. También creció el interés de
corsarios y piratas por la joven villa y fueron estos quienes repoblaban
ocasionalmente la zona del río, hasta que en la Boca de La Chorrera, las
autoridades mandaron a construir un Torreón54.
La relación entre los pobladores y el río ha quedado plasmada en
importantes obras literarias y visuales de la cultura cubana. La destacada
escritora Dulce María Loynaz, al referirse a él dijo: “… yo no diré que él sea
el más hermoso… ¡Pero es mi río, mi país, mi sangre!”. Evocaba de esta
manera una relación que iba más allá de lo meramente contemplativo y
se acorazaba en el símbolo del río-vena, que da vida y nutre.
Fig. 24.- Río Almendares visto desde el puente homónimo. Foto: Luis Bruzón
El Río Almendares es la corriente superficial más importante de la
región urbana, con una longitud de 49,8 km y una cuenca tributaria de
403,2 km2. Nace en las alturas de Bejucal-Madruga- Coliseo, al noroeste
de San José de las Lajas en 23o 01’ de latitud norte y los 82o 16’de
54
En 1646 comienza la construcción de pequeñas torres y batería
complementarias para impedir la entrada de enemigos por puntos de la costa próximos a
la bahía. Frutos de este empeño son los torreones de La Chorrera, Cojímar, San Lázaro y el
Castillo de Atarés y el Castillo del Príncipe construido en 1779 tierra adentro, sobre el
punto más alto de la zona para proteger y dar aviso de posibles penetraciones por el área
boscosa de El Vedado.
44
longitud oeste, a 80m de altitud.El río describe un giro en su curso alto, de
oeste a este. Su recorrido ciñe el límite meridional del área metropolitana,
para luego orientarse hacia el norte, atravesar los ensanches modernos
de la ciudad y desembocar en el Estrecho de la Florida, por la ensenada
Boca de la Chorrera. En su tramo final es salvado por dos túneles y dos
puentes55, que actúan como límite administrativo entre los repartos
Vedado y Miramar.
Existen algunas fábricas y almacenes industriales en la Zona de
Protección de El Vedado. Se destacan especialmente tres empresas, la
Fábrica de Tabacos Partagás, los Astilleros de Chullima y el Almacén del
Ministerio de la Pesca. Se hallan insertas en la trama urbana y las dos
últimas en las inmediaciones del río Almendares.
Los establecimientos fabriles se encuentran ubicados en vías
capaces de conectar a la empresa con los puntos de destino exterior,
favoreciendo así la transportación de sus producciones.
A primera
vista podría pensarse que la industria coexiste con los espacios
residenciales de un modo armónico. Sin embargo, constituye un problema
para el desarrollo y calidad ambiental de algunos barrios. Entre los más
afectados se encuentra “El Fanguito”, asentado junto a los Astilleros de
Chullima, en la desembocadura del río.
El hábitat de esta comunidad está estrechamente vinculado al río
Almendares, que sufre contaminación por vertimiento de residuos de la
fábrica. En una investigación desarrollada por especialistas del Parque
Metropolitano56, se han detectado significativos problemas ambientales
en los Consejos Populares del Carmelo, Colón-Nuevo Vedado y Puentes
Grandes. Estos se derivan en primer lugar de la falta de recursos
55
Puente de Aubert en la Calle 23 y Puente de Línea, “puentecillo de hierro, que se
puede o podía, abrir para que las embarcaciones pudieran entrar o salir al río.”
Regulaciones urbanísticas de El Vedado. Enrique Pineda Barnet.
56
El Parque Metropolitano de La Habana con una extensión de 700 hectáreas,
atraviesa parte de 4 populosos municipios, entre los que se incluye Plaza de la Revolución.
económicos y de una deficitaria educación e higiene ambiental.
Fig. 25.- Río Almendares. Puente de Hierro. Foto: Luis Bruzón
Los problemas identificados por los especialistas que realizaron el
estudio, referían la mala calidad de las viviendas, la carencia de
iluminación en espacios públicos, los acueductos y viales en mal estado, la
ausencia de alcantarillado, la insuficiencia de servicios de todo tipo y la
contaminación del río. A través de proyectos socioculturales y sanitarios,
varios equipos de investigadores, con apoyo del gobierno local y de los
líderes de la comunidad, han logrado solventar otros problemas como
eran la deforestación en el caso del Carmelo y la proliferación de micro
vertederos.
Las empresas enquistadas en el entramado urbano de El Vedado
conforman hitos de referencia en la imagen mental de sus pobladores.
Son una fuente de empleo para la comunidad, de modo que la
coexistencia armónica con el medioambiente implica el mayor reto de su
45
gestión empresarial, no sólo porque pueden poner en peligro la calidad
del espacio natural sino también la propia vida de los residentes.
Fig. 26.- Entorno fabril en la rivera del río Almendares. Foto: Luis Bruzón
Al conversar con los habitantes de la zona sobre la calidad del
Almendares, refieren disgusto por la contaminación creciente y culpan de
ello a los astilleros; pero a su vez no tienen reparo en lanzar al agua
cualquier tipo de objeto, escombros o alimentos. “¡Tira pa` allá, que eso
se lo lleva el río!”, es una frase escuchada durante una entrevista. Estas
actitudes denotan serios problemas de educación ambiental y la falta de
sanciones que actúen como medidas de control efectivas, tanto para las
empresas como para la población.
El problema ambiental tiene un carácter social de naturaleza
cognitiva, económica, política e ideológica. Por tanto no puede pensarse
su solución como simple cambio de actitudes y esclarecimientos
conceptuales. Es imprescindible desarrollar inversiones que transformen
la realidad de esta comunidad y su río, de manera que se erradique el
peligro inminente para la protección de este recurso natural.
El Almendares es más que un límite, más que un accidente
geográfico. Es el paisaje que marca el comienzo y el fin. Solo se trata de
acercarse en silencio y como diría la poetisa57: “…ver pasar el agua sin fin
y sin principio… El agua que puede ser fugitiva y eterna”.
Patrimonio geológico
El desarrollo urbanístico de La Habana estuvo sustentado por la
extracción de materiales de construcción de las canteras de los
yacimientos de calizas y la posterior elaboración de cal en los hornos que
poseían los pocos habitantes que tenía otrora la actual Zona de
Protección de El Vedado.
Las canteras eran conocidas no solo por los beneficios que desde el
punto de vista constructivo significaban, sino también por la rudeza del
trabajo que en ellas se hacía. Testigo y partícipe de estas labores fue José
Martí, quien tras el duro período de prisión y trabajos en las Canteras de
San Lázaro, escribió el Presidio Político en Cuba, donde narra detalles de
las labores para la extracción de las rocas.
Frecuentemente se asocian las canteras con lo que se conoce en el
argot popular como los “huecos” de El Vedado, o sus furnias (cuevas
verticales). Una de las más conocidas está en la manzana que se conforma
a partir de la intersección de las calles paralelas 19 y 21 con E y F. Aquí,
hacia 1930 se construyó un edificio singular que parece emerger de las
propias entrañas de la tierra, el edificio Arcos, que en la actualidad se
encuentra en estado de derrumbe.
57
Dulce María Loynaz (1902- 1997). Poetisa y novelista cubana. Doctora en
Derecho Civil por la Universidad de La Habana. Su novela Jardín es una obra maestra de la
literatura en la que se recrean espacios privados de El Vedado. Vivió en este barrio
habanero hasta su muerte. Fue miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras de
Cuba, de la Academia Cubana de la Lengua y de la Real Academia Española. Recibió el
Premio Miguel de Cervantes en 1992 y un año después la Orden Isabel La Católica y el
Premio Federico García Lorca. La cita pertenece a su poema “Al Almendares”.
46
marinas cuaternarias, conforma un especial escenario que añade valor al
paisaje urbano, pues permite a los ciudadanos mirar al mar aún estando
lejos de la primera línea costera.
Fig. 27.- Furnia de 21 y F (Edificio Arcos). Fuente: Ediciones Cubarte
El Vedado se sitúa en un conjunto geomorfológico donde se
distingue una gran unidad fisiográfica: Alturas de La Habana-Matanzas,
gran eje anticlinal que conforma la costa septentrional. Es una llanura
costera constituida por sedimentos carbonatados del Mioceno y rocas del
Cuaternario, de origen marino y eólico. El carso está bien desarrollado y
da lugar a campos de lapiez, más conocidos en Cuba como “diente de
perro” y algunas grutas y solapas pequeñas, de origen marino.
La superficie de la llanura está suavemente inclinada hacia el mar, a
menudo con uno o varios escalones, y es cortada por el río Almendares en
el extremo occidental de la Zona de Protección de El Vedado. Al sur, limita
con una escarpa que se refleja en un leve cambio de pendiente y está
profundamente modificada por la acción antrópica. Es reconocida por los
residentes y usuarios del barrio como La Rampa y se le considera un
importante centro de ciudad.
Es un paisaje sumamente complejo a pesar de su homogeneidad
litológica. La inclinación del terreno, acompañada de las varias terrazas
Fig. 28.- Mapa de formaciones geológicas. Fuente: Instituto de Geología y
Paleontología, Cuba (2008)
A pesar de ser El Vedado un área pequeña, llama la atención la
riqueza y variedad de las formaciones geológicas que en él se presentan, y
que se pueden nombrar de manera ascendente: Jaimanitas (js), Vedado
(vd), Güines (gn), Cojímar (cj) y Universidad (un).
La Formación Jaimanitas ocupa, dentro de la Zona de Protección
de El Vedado, una franja paralela a la costa de aproximadamente 900
metros de ancho. Está conformada por rocas que se originaron en un
47
ambiente costero y es la más joven de las formaciones calcáreas marinas
de la costa norte de La Habana. Se encuentra desarrollada en todo el
litoral septentrional y se compone de calizas arrecifales, masivas, porosas
y de color crema amarillento. Un rasgo común en ellas es la abundancia
de colonias de corales en su posición original y la buena preservación de
la microfauna. Esta formación representa un ambiente típico costero
arrecifal, periarrecifal y de playa.
Fig. 29.- Terrazas marinas en El Vedado. La pendiente permite apreciar distintos
niveles en el relieve, aún tras ser modificado por la actividad humana. Avenida de
los Presidentes (Calle G). Foto: Luis Bruzón
La Formación Vedado se ubica en una franja de unos 400 metros de
ancho, para ocupar el centro de la Zona de Protección. Es localidad tipo, y
se estudia por primera vez en la base del Hotel Nacional, en su pared
norte, frente al Malecón. Fue descrita por Bronnimann y Rigassi en
Contribution to the geology and paleontology of the area of the city of La
Habana, Cuba and its surroundings, en 1963. En la actualidad es uno de
los geositios propuestos por el Instituto de Geología y Paleontología de
Cuba como Patrimonio Geológico Nacional. Se conforma por calizas
fragmentadas blancas arrecifales y se corresponde con la primera
transgresión pleistocénica en la costa norte. Su contenido fósil posee
corales, moluscos, equinodermos, algas y foraminíferos. Su edad se
considera del Pleistoceno Inferior.
La Formación Güines, cuyos depósitos ocupan una franja de 220
metros de ancho en la zona sur, se conforma de rocas calizas blancas, gris
claro, amarillo crema y rosadas. Su rica composición fosilífera, aunque
está lejos de haberse estudiado en su totalidad, posee una gran variedad
de corales, equinodermos, moluscos, peces, manatíes, quelonios, briosos,
algas, foraminíferos, esponjas y otros. La edad de esta formación se
extiende del Mioceno Inferior al Mioceno Medio (como es el caso de la
cuenca del río Almendares).
Cojímar es otra de las formaciones representadas en El Vedado,
ocupa una pequeña área de 142x136 metros alrededor de las calles
Zapata y Paseo. Su edad está determinada como perteneciente al
Mioceno. Las rocas de esta formación se depositaron en un ambiente
marino, entre nerítico y batial, correspondiente al talud de la plataforma
insular y a la propia plataforma.
La Formación Universidad fue descrita por Bermúdez P. J. en
Estudio micropaleontológico de dos formaciones eocénicas de las
cercanías de La Habana. Está ubicada en dos pequeñas áreas de las
extremidades sureñas del Vedado. Se compone de calizas cavernosas más
o menos laminares, blancas, verdosas o grisáceas; calizas cretosas
48
interestratificadas con capas que contienen nódulos de pedernal; calizas
silicificadas blancas y amarillentas; y radiolarios abundantes. La asociación
faunal que la caracteriza permite ubicar su edad entre el Eoceno Inferior y
el Medio.
Fig. 30.- Formación Universidad. Avenida de los Presidentes (Calle G).
Foto: Luis Bruzón
Las características geomorfológicas de una región refieren su
primera historia. Es por ello que las formaciones geológicas y fisiográficas
-en tanto constituyan un Patrimonio Nacional- están incluidas
explícitamente como elementos a proteger en el Artículo 2 de la
Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural y Natural58.
Desconocer, o hacer caso omiso de lo que cuenta la historia de la
tierra, implica no solo que los habitantes puedan incurrir en errores
evitables, sino que ignoren nuevas oportunidades para su desarrollo
socioeconómico. Es por ello que el Instituto de Geología y Paleontología
de Cuba, ha solicitado el apoyo de instituciones relacionadas con el
Patrimonio Cubano y del Gobierno para viabilizar la declaración de
patrimonio natural de la Formación Vedado; pues el conocimiento, al
menos en términos generales, del origen geológico de este espacio
urbano y las bases paleontológicas de su flora y fauna, propiciará la
valorización de los recursos naturales del territorio, el uso racional de los
mismos y una mejor comprensión de la impronta de éstos en el paisaje.
El verde estructurador del paisaje
La zona de El Vedado, que en la actualidad se encuentra totalmente
urbanizada, debe su nombre al Campo Vedado que la antecedió, cuyos
bosques fueron talados paulatinamente ante la premura de la
urbanización habanera y la necesidad de construir navíos para la
metrópoli española. Con todo, se aprecian tres franjas que determinan las
características de la flora.
La vegetación de tipo xerófila de la primera franja costera,
correspondiente con El Vedado, tiene características propias de zonas
desérticas. Sobre los litosuelos de las terrazas, con frecuencia de origen
coralino, es común un estrato arbustivo con algunas especies espinosas y
cactus. Están presentes además organismos de madera dura capaces de
resistir las condiciones adversas del litoral, como por ejemplo la Ceiba:
testimonio de formaciones arbóreas de los antiguos bosques de llanura.
58
Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural y Natural. Aprobada en
la Conferencia General en su Decimoséptima Reunión, Paris, 16 de noviembre de 1972.
49
Estas zonas son frecuentemente afectadas por la penetración del
mar, de modo que sus suelos se encuentran expuestos a una alta
salinización, que incide en la pérdida de especies y encarece el trabajo de
conservación del ecosistema. Por ello se hace imprescindible la utilización
de plantas con características especiales. Como ejemplo, podemos
mencionar la siembra de la Uva Caleta, que se ha desarrollado como
estrategia para mantener el arbolado de las aceras. Este proyecto ya está
logrando algunos resultados, pero su principal inconveniente es que los
ejemplares tardan hasta 10 años en alcanzar una talla adecuada a los
requerimientos del paisaje.
En la zona asociada al río Almendares y al Parque Metropolitano, se
encuentran mayormente especies arbóreas provenientes del bosque
semideciduo, tales como el Almácigo (Bursera Simaruba), la Guásima
(Guazuma Ulmifolia) y el Jagüey (Ficus sp), entre otras.
En las zonas altas, los parterres tienen con mayor frecuencia el
Framboyán, los Ocujes, los Álamos y los Ficus. Estos árboles son antiguos,
de modo que muchos mueren o caen por estar ya debilitados en las
etapas ciclónicas. Por este motivo existe el Programa de Reforestación de
las Áreas Verdes de toda la ciudad de La Habana que, aunque ha tenido
presencia y promoción a través de los medios de comunicación, no ha
logrado insertarse como una estrategia efectiva que sensibilice a la
población con la situación del arbolado y su importancia en el paisaje
urbano.
En la actualidad se trabaja con la Casuarina y la Uva Caleta, que son
especies resistentes y con capacidad de adaptación a las características
del entorno. A pesar de esto, no se ha desatendido la replantación de
árboles típicos de El Vedado, que tienen su mejor representación en el
Ocuje y el Ficus; y, paralelamente, se ha desarrollado una política de
siembra de arbolado de bajo porte (Framboyán Enano, Bomitel, Chefrera);
aunque en zonas más cercanas a la costa, la gestión del espacio verde se
encarece por la necesidad de utilizar ejemplares de zonas desérticas.
Fig. 31.- Vegetación de la primera franja costera de El Vedado. Ejemplares
jóvenes de uva caleta sembrados en parterres de la calle Calzada.
Foto: Luis Bruzón
En sentido general, la pérdida del árbol como elemento distintivo
de este paisaje urbano es marcada. Las calles G y Paseo (de Línea a
Malecón), toda la Avenida 23, y la Calle 17, son vías de alto grado de
circulación cuyos paisajes se encuentran severamente afectados. La
continua pérdida de especies en toda la Zona de Protección de El Vedado
está determinada por diversos factores. Se refieren, en primer lugar, los
físicos, como la salinización de los suelos debido a las afectaciones por
penetración del mar, altamente visibles en el paisaje de algunas arterias
importantes de la ciudad. En segundo lugar, están los aspectos de
50
carácter antrópico, relacionados en gran medida con cuestiones de tipo
cultural, que denotan incapacidad de los habitantes para la convivencia
con el árbol. Se reciben anualmente decenas de guías forestales de
residentes, alegando que los árboles hospedan insectos y roedores, que
las raíces levantan el suelo o que en la noche son posible guarida de
maleantes.
que se demuestra que una correcta poda del árbol favorece su inserción
armónica en el paisaje. Sin embargo, la poda geométrica o cultural, exige
significativos recursos y mano de obra especializada.
Fig. 33.- Poda geométrica del arbolado. Calle G. Foto: Luis Bruzón
Fig. 32.- Pérdida del arbolado en las aceras. La Rampa, Calle 23.
Foto: Luis Bruzón
El tamaño de la copa del árbol es proporcional a la raíz, por lo que,
al no realizarse la poda frecuente y correctamente, las raíces crecen en
busca de mejor supervivencia, y al encontrar un subsuelo duro, se
desarrollan horizontalmente, lo que genera roturas en tuberías, paredes o
aceras, y propicia las primeras contradicciones ciudadanos-naturaleza, en
el entorno urbano. Existen diversos espacios dentro de El Vedado en los
El municipio Plaza de la Revolución, por su importancia como
centro político-administrativo, es favorecido en el tratamiento de sus
áreas verdes. La Empresa de Servicios Comunales cuenta con brigadas
especiales, sin embargo, éstas no dan abasto. A las dificultades cotidianas
a saldar, tales como el mal estado del equipamiento, el déficit de
combustible, la escasez de materiales de trabajo y medios de protección
para los trabajadores, se suman las incomprensiones y el irrespeto de la
población y de algunas instituciones estatales a la labor de siembra y
cuidado de las diferentes especies del espacio público.
51
Un correcto manejo del arbolado en el espacio público solamente
aportará beneficios. Es una inversión que resulta costosa y exige
especialización del trabajo, pero tiene una impronta visible en el paisaje y
con ello redunda en calidad de vida para los ciudadanos.
Fig. 34.- Los elementos naturales y el espacio construido. Vista de El Vedado
desde Archivo Fotográfico del Ministerio de Cultura, (Calle 4, esquina 11).
Foto: Luis Bruzón
La incorporación del arbolado en el diseño inicial del barrio
pretendía propiciar el contacto de los ciudadanos con la naturaleza, en un
ambiente de respeto y tolerancia. Sin embargo, lograr una convivencia
armónica en este sentido se hace difícil. Entre las indisciplinas frecuentes
de los residentes del barrio, está el hurto de las plantas sembradas, la tala
no autorizada y el maltrato a las diferentes especies. También algunas
instituciones provocan afectaciones con la organización de ferias
populares dentro del centro urbano, utilizando las áreas verdes para
colocar kioscos o mercancías, lo que implica la pérdida -en un día- de
meses de trabajo destinados a lograr determinadas especies.
El Mar
La convivencia de los residentes de El Vedado en su entorno físico,
les ha impuesto una visión singular de la relación hombre-naturaleza.
Aprender a vivir en armonía con el mar, les genera sentimientos que
llegan a ser contradictorios.
La vida junto al mar conlleva gastos económicos que la encarecen,
pues implica un mantenimiento sistemático de los equipos
electrodomésticos, del estado constructivo de la vivienda y de las
condiciones técnicas de los automóviles. El spray marino que carga la
suave brisa todo lo corroe y de vez en vez, la mar se apropia incluso de las
riquezas materiales de los pobladores, instituciones y comercios de este
barrio. Al conocer esta realidad, el cuestionamiento inmediato es ¿cómo
pueden vivir en una zona donde cualquier día puede entrar el mar?
La temporada ciclónica o de huracanes en Cuba comienza en el
mes de junio y se extiende hasta noviembre. El municipio Plaza, en
particular El Vedado por su cercanía al borde costero, es una de las zonas
más vulnerables en esta época. En él se manifiestan todas las
afectaciones posibles de un ciclón: penetraciones del mar, inundaciones
por lluvias, caída de árboles, obstrucciones en el alcantarillado y
derrumbes.
Dentro de los aspectos tratados en las Regulaciones Urbanísticas de
El Vedado, se presentan los límites del área de penetración del mar,
quedando establecidas la Zona Primaria de Riesgo, que va de Calzada a
Malecón y la Zona Secundaria, desde Línea a Calzada.
La población aprendió a convivir con este tipo de eventos
meteorológicos y ha creado sus propios mecanismos de adaptación que
52
inciden de forma inusitada en el paisaje urbano. Las medidas no solo se
toman en el orden público sino también en el interior de las viviendas.
Este comportamiento se consolida con el paso del tiempo en una cultura
de resistencia ante los embates naturales. Aunque parezca contradictorio,
vivir junto al mar es un placer al que muchos no están dispuestos a
renunciar.
Figs. 35 y 36.- Deterioro de las edificaciones por penetración del mar. Alternativas
en el espacio público y en el privado. Al final del pasillo se aprecia un pequeño
muro de contención construido por los residentes para evitar la entrada del agua
del mar en las viviendas. Foto: Luis Bruzón
EL VEDADO, UN BARRIO MODERNO EN LA HABANA
Hacia la segunda mitad del siglo XIX La Habana se había convertido
en una ciudad de calles angostas, sin árboles y de aire viciado. La
insalubridad ocasionaba cientos de muertes por brotes de epidemias
como la tuberculosis y la fiebre amarilla. La villa de San Cristóbal se volvía
estrecha para quienes pululaban por las calles compitiendo por los
mismos recursos naturales que parecían cada vez más próximos a
agotarse. Era necesario explorar espacios más saludables, demoler las
murallas y extender el suelo urbano.
El crecimiento lineal de la ciudad, junto a los viejos caminos de
extramuros, se acompañó de nuevas actividades y funciones en el
repertorio constructivo. La necesidad de proyectos urbanísticos acordes a
los tiempos modernos se imponía también en América. Aunque Europa
era el referente para el planeamiento de las ciudades cubanas y España
quien dictaba las regulaciones, los primeros ensanches de La Habana no
se acogieron a las propuestas unitarias y cargadas de contenidos de la
teoría urbanista del “Ensanche” que se extendía por el viejo continente. El
más fiel ejemplo de ello es la Zona de Protección de El Vedado.
En 1859 se aprueba la urbanización del Reparto Carmelo y en 1860
la de El Vedado. Con posterioridad se extendió la cuadrícula para
conformar los barrios Medina (1883) y Rebollo (1885). Estos repartos
suelen presentarse como una unidad por ser continuos, contener
elementos similares en su diseño y por encontrarse ubicados en un
espacio geográfico común: el antiguo “Campo Vedado".
El proyecto de urbanización tuvo un sentido contrario al
crecimiento general oeste-sudoeste que había tenido La Habana, pues
partió desde la desembocadura del río Almendares hacia el este. Al mirar
el plano original, inmediatamente se suelen asociar las ideas del
proyectista Luis Iboleón Bosque -y sus promotores José Domingo Trigo y
José Frías “Conde de Pozos Dulces”- con postulados seguidos en los
ensanches de Viena y Barcelona, también de 1859.
El nuevo desarrollo favoreció la intención del gobierno de extender
la ciudad. Pero a diferencia de los ensanches europeos, en lugar de dar
continuidad a la urbe, Luis Iboleón plantea un nuevo barrio imbuido en la
naturaleza y con un tranvía como principal vía de comunicación. Las
calles Línea , 17 y 23 eran las vías por las que circulaba el tranvía en
sentido paralelo al mar; y por L y 12, en sentido perpendicular.
En un primer acercamiento al estudio de El Vedado, podría hablarse
de una urbanización gestada con las ideas de la Ilustración y los
presupuestos higienistas europeos, que logra una interpretación
novedosa del trazado ortogonal, entendido como elemento de
53
modernidad decimonónica. Sin embargo, fue diseñado en la misma fecha
que los bulevares promovidos por el Barón Haussmann en París y
casualmente el mismo año en que Cerdá publicaba su primer volumen de
Teoría de la construcción de las ciudades. El proyecto del urbanista
cubano, antecede a la Ciudad Bella de la escuela de Chicago y a las
conocidas propuestas de la Ciudad Jardín formuladas en Inglaterra.
Fig. 37.- Comparativa a escala de los trazados de El Vedado y del Ensanche de
Barcelona. Imagen superior El Vedado, de Luis Iboleón. Debajo l´Eixample, de
Ildefonso Cerdá. Fuente: El Vedado, La Habana. Carles Crosas
Iboleón rompe con el concepto tradicional de la ciudad compacta y
homogénea; y apuesta por el de espacios libres y abiertos, con casas
independientes unas de otras y en estrecha relación con la naturaleza. No
transformó la ciudad dispersa en un organismo unificado, pero aportó un
proyecto urbanístico modernista a La Habana que no ha sido superado en
la isla.
En los finales del siglo XIX la sociedad cubana dejaba atrás el
modelo de producción esclavista, introducía los más importantes
adelantos tecnológicos como el telégrafo, el teléfono y la luz eléctrica,
pero cerraba un período de luchas independentistas que habían sumido al
país en la insalubridad y la pobreza. Los cambios que traía el nuevo siglo
transformarían de muchas maneras el panorama urbanístico de La
Habana.
En la primera mitad del siglo XX, la capital cubana asiste a la
sucesión de proyectos urbanísticos de corte culturalistas inspirados en el
historicismo, el romanticismo y el paisajismo, en favor de los primeros
planes de urbanismo científico. Comienza la apertura y trazado de
grandes vías de comunicación, a los que siguieron una etapa inspirada en
el movimiento de la Ciudad Bella con fines fundamentalmente estético y
de “orden social”.
Con frecuencia, arquitectos y urbanistas establecen asociaciones
entre el proyecto de urbanización de El Vedado y los movimientos de la
Ciudad Bella y la Ciudad Jardín. Es cierto que existen concordancias, como
por ejemplo, la separación del nuevo barrio del viejo núcleo urbano, la
estrecha relación con los elementos naturales y la ubicación de las casas
como unidades independientes. Sin embargo, el proyecto habanero
antecede a estos movimientos y contiene sus claves.
El plano
La compra de la hacienda Balzaín, en 1813, por Antonio de Frías
“Conde de Pozos Dulces”, le valió para que su sucesor José Frías y el señor
José Domingo Trigo, presentaran en 1858 a las autoridades competentes
una solicitud de autorización para una nueva población.
La Balzaín ocupaba la mayor parte del “Campo Vedado” y su plan
de poblamiento estaba ideado para ocupar la porción oeste. El primer
plano presentado no contenía más que los límites del terreno, por lo que
no fue aprobada la solicitud. Así que al año siguiente, Domingo Trigo junto a Juan Espino, propietario de otra finca aledaña- volvió a pedir
autorización, esta vez contando en su poder con un proyecto que
incorporaba nuevos terrenos y estaba diseñado por el ingeniero Luis
Iboleón Bosque.
54
El nuevo proyecto se despliega, tal como el Eixample en
Barcelona, sobre lo que casualmente resultaba ser una inmensa superficie
libre de construcciones por ser considerada una zona militar estratégica en este caso de contención de ataques de corsarios y piratas-. Se
proponía en una retícula perfecta, la parcelación de 156 hectáreas,
distribuidas en 105 manzanas cuadradas de 100 por 100 metros.
Fig. 38.- Plano original de El Vedado. Fragmento correspondiente a la finca del
Carmelo. Luis Iboleón Bosque, 1859. Fuente: Archivo General Militar (Madrid)
La incorporación del tranvía desde el momento de presentación del
plano, fue un factor determinante para su aprobación. Un espacio urbano,
cuya función principal es residencial, pero que además destina 10
manzanas y media a actividades públicas, necesitaba excelentes vías de
comunicación. Solo fueron necesarios diez días para dar el visto bueno al
proyecto.
La novedad de este plano no estaba en la cuadrícula cartesiana que
tanto necesitaba La Habana para lograr uniformidad. Muchas ciudades
cubanas están asentadas junto al mar sobre un perfecto dibujo en
damero. Podrían nombrarse algunas como Gibara (1812), Sagua La
Grande (1816), Cienfuegos (1819), Cárdenas (1828), Colón (1836) y
Caibarién (1841). En ellas, se conjugan las viejas normativas establecidas
por España en las Leyes de Indias con los postulados neoclásicos
europeos, que defendían la plaza como núcleo fundamental en cuyo
entorno se reúnen las principales funciones.
Iboleón tiraba de la tradición hasta llevarla a cumplir con las
necesidades de la modernidad. En el trazado de retícula perfecta,
distribuyó los espacios públicos hasta conformar una diminuta ciudad de
carácter extendido. Desperdigaba la gran plaza con todos los servicios
concentrados y con ello obligaba -a residentes y usuarios- a vivir el paisaje
urbano.
En el proyecto de El Vedado se ofrecían todos los elementos
necesarios para estimular el paseo a pie o en coche: la proximidad al mar,
la integración del árbol en el diseño urbano para conformar inmensos
túneles de sombras en las amplias aceras con parterres, las avenidas
anchas, la frecuencia rítmica de manzanas de 100 metros cuadrados, la
orientación al noreste y suroeste para aprovechar la brisa marina, y los
parques para el esparcimiento. Aun con estas bondades, el relleno de la
nueva urbanización demoró hasta las primeras décadas del siglo XX por
los efectos sobre la economía de las guerras de independencia.
Para que la lectura del entramado de calles fuera perfecta, se
identificaron con números impares las paralelas al mar y con pares las
perpendiculares a éste. Al extender, en 1860, la urbanización a la finca El
Vedado, se nombraron las calles perpendiculares con letras a partir de la
calle Paseo. Las manzanas fueron divididas por un trazado interno en
forma de suástica que da lugar a 12 lotes regulares rectangulares, de los
cuales se dejaron para las esquinas los de mayores dimensiones.
El urbanista cubano defendió, como su coetáneo catalán Ildefonso
Cerdá, la conjunción de tres elementos esenciales¬ en el diseño
55
urbanístico: casa-puerta-camino. La sección vial que identifica el proyecto
del Vedado desde su inicio, es una calle de 8 metros, con aceras de 4
metros que se subdividen en un área de circulación y un parterre. De esta
forma queda un espacio libre entre las fachadas de 26 metros. En el
trazado aparecían dos vías más anchas, las actuales Paseo y Calle G con
paseo central arbolado a manera de parque lineal.
quien logra por primera vez en Cuba que la sección vial integre el árbol
donde más falta hace, entre los vehículos y el peatón; demostrando que
el verde urbano actúa como estructurador, regulador del clima y
embellecedor del paisaje urbano.
Fig. 39.- Espacios públicos. Parque de la Calle 15 entre 6 y 8, Vedado.
(Parque John Lennon). Foto: Luis Bruzón
Luis Iboleón ofreció una relación inédita entre el espacio público y
el espacio privado. No diseñó un ensanche europeo para La Habana, sino
el plano de un barrio suburbano que acogiera a aquellos que económica y
culturalmente tuvieran la capacidad de apostar por la modernidad.
Parterre y arbolado
Entre lo más significativo del proyecto de urbanización de El
Carmelo y El Vedado está la obligatoriedad del portal de cuatro metros, el
jardín de cinco metros y el arbolado público en las aceras. El destacado
arquitecto y urbanista cubano Mario Coyula, consideraba que Iboleón es
Fig. 40.- Túneles de sombra del arbolado en el parterre. Calle 13
entre 2 y 4, Vedado. Foto: Luis Bruzón
El número de árboles en parterres ha disminuido drásticamente en
los últimos diez años. Pero no solo la ausencia del árbol afecta el paisaje.
La poda de estos es también un elemento a tener en cuenta. En aras de
proteger las líneas telefónicas y eléctricas, las empresas dedicadas a estas
labores sacrifican la belleza del árbol. Las podas, no pocas veces
clasificadas de “horribles” por vecinos y transeúntes, han venido a ser
aceptadas como medida para proteger el árbol. Con un ánimo de
resignación los vecinos señalan: “es preferible mal podado a no tenerlo”.
56
Alejo Carpentier59, en su novela El Acoso, decía refiriéndose a la
caminata de un personaje desde el barrio de El Vedado hacia el de Centro
Habana: “…De sombra en sombra alcanzó el término de los árboles,
pasando al mundo de las columnas”. La situación actual del arbolado ya
no permite imaginar ni experimentar con facilidad esta transición. La
pérdida de los extensos túneles de sombras que protegían al viandante y
favorecían su paso relajado, lo abandonan por momentos, en fragmentos
del barrio que ahora no tienen árboles.
reparos en eliminar el verde cuando significa un problema para la
convivencia. Las raíces, por ejemplo, han destruido las aceras con el paso
del tiempo y éstas se vuelven vías tortuosas que no pocas veces los
transeúntes tienen que abandonar para andar entre los vehículos
poniendo en riesgo el orden urbano. La solución inmediata es talar. Luego
ni está el árbol, ni es reparada la acera y el paisaje va cada vez a peor.
Un correcto manejo del arbolado lleva recursos económicos,
gestión institucional sistemática y estrategias de comunicación efectivas
que reafirmen los elementos de identidad del barrio de cara a su
salvaguarda. Si el árbol identifica éste espacio urbano y lo diferencia
dentro de los paisajes cubanos, el llamado a su conservación va más allá
de una posición medioambientalista. No es una alternativa, es una
obligación ciudadana e institucional. Salvar el árbol es salvar la imagen de
la ciudad.
Jardín y portal
¿Hubo un Jardín o fue el Jardín un sueño?
Jorge Luis Borges60
Fig. 41.- Mal manejo del arbolado de los parterres. Las raíces crecen destruyendo
las aceras. Foto: Luis Bruzón
La obligatoriedad de cuatro metros de ancho para el portal y cinco
para el jardín, ofrecía al Vedado primigenio una relación especial entre
espacio público y espacio privado. La visual hacia la calle y de ésta hacia
las casas, otorgaba mutuamente sensación de amplitud, limpieza y
bienestar.
En las entrevistas realizadas, la población defendió la importancia
de que permanezca el parterre arbolado. Sin embargo, no muestran
60
59
Alejo Carpentier y Valmont (1904-1980). Destacado novelista, ensayista y
musicólogo cubano. Entre sus novelas más importantes están “El reino de este mundo”,
“Los pasos perdidos” y “El siglo de las luces”. Recibió el Premio Cervantes en el año 1977,
convirtiéndose en el primer escritor cubano en alcanzar esa condecoración.
Jorge Luis Borges (1899-1986). Natural de Argentina. Fue uno de los escritores
más importante del siglo XX. Sus ensayos, cuentos y poemas están cargados de filosofía,
de imágenes vívidas y de una enorme capacidad de sugerencia. Se le conoce como un
maestro de la ficción contemporánea. Murió en Ginebra, Suiza. La cita pertenece a su
poema “Adam cast forth”.
57
Fig. 43.- Jardines de Catalina Lasa. Dibujo de la casa que Juan Pedro Baró mandó a
construir a los afamados arquitectos Govantes y Cabarrocas para su esposa
Catalina Lasa. Paseo # 406, Vedado. Fuente: Arquitectura Cuba. Havana & Cuban
Architecture.
Fig. 42.- Relación calle–jardín–portal. Vivienda de El Vedado. Fuente: Taller
para las regulaciones urbanísticas de El Vedado (2007)
Al estar concebido el barrio para una clase aristocrática, el jardín
doméstico frontal era la primera expresión de poder, elegancia y
refinamiento que corroboraba la condición económica de sus
propietarios.
Una de las historias que demuestran la relación entre el poder y la
significación del jardín en El Vedado, está contenida en la vida de Catalina
Lasa y Pedro Baró. Una compleja historia de amor que cimienta su triunfo
con la construcción de un palacio en El Vedado y la invención de una rosa
con nombre de mujer que habitaba en un jardín diseñado por el
arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier.
Enrique Pineda Barnet61, en un artículo que acompaña la edición de
las nuevas Regulaciones Urbanas de El Vedado (2007), ofrece una
pintoresca referencia de la variada vegetación que caracterizó los jardines
de esta zona:
“El Vedado es una flor: la piscuala. No, El Vedado
es el Galán de Noche. No, El Vedado son los framboyanes,
o las casuarinas. Las arecas. Las arecas no, los jazmines
de montaña y los de cinco hojas, y los embelesos, y los
marpacíficos y las buganvilias. Ah y las campanas, que en
61
Enrique Pineda Barnet (La Habana, 1933). Director de cine, guionista y
periodista. Fundador de Teatro Estudio y miembro de la Unión Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC) reconocido con el Premio Nacional de Cine en el año 2006.
58
los 60 los muchachos descubrieron para sus
alucinaciones. El Vedado, en realidad son las rosas
Catalina Lasa…”
De esta exuberante flora poco conserva hoy El Vedado. Incluso las
rosas Catalina Lasa no son conocidas por la población, salvo en caso de ser
especialistas con estudios sobre el barrio o residentes de la tercera edad.
En las dos últimas décadas la oferta de cursos de jardinería menguó
significativamente debido a la pérdida de las escuelas de jardineros. La
jardinería es un trabajo costoso que reclama especialización de los
recursos humanos encargados de ella, pues la siembra indiscriminada de
cualquier variedad de vegetación o arbolado afecta la coherencia visual
del paisaje urbano tanto como la pérdida de la biodiversidad.
El que otrora fuera un barrio de aristócratas, en la actualidad posee
una población heterogénea que ha transformado el paisaje urbano para
dar respuesta a sus necesidades vitales. Para lograrlo ha impuesto sus
criterios estéticos. Se volvió usual ver que el espacio de jardín se poblara
de enanitos de yeso, en lugar de las esbeltas estatuas de mármol, o que
fuera utilizado para la construcción de improvisados garajes, e incluso
para la crianza de animales de corral. Las instituciones dejaron empolvar
los viejos libros que dictaban las regulaciones urbanísticas.
Estas regulaciones en El Vedado sostienen la obligatoriedad de
respetar la franja de portal con una profundidad de cuatro metros y
cubriendo también como mínimo dos tercios de la fachada principal. Sus
líneas de construcción anterior y posterior constituyen respectivamente la
primera y la segunda línea de fachada de la edificación, con
independencia del retranqueo que pueda producirse en dicha franja de
portal según se regule. Sin embargo, la difícil situación que afronta Cuba
con el tema de la vivienda, provoca en muchas ocasiones su cierre total
para tener una nueva habitación que facilite la convivencia en el hogar.
Para el arquitecto Mario Coyula, con la pérdida del portal las
fachadas pierden su elemento más distintivo -que además es una
conveniente trampa de sol- y el resultado equivale a la amputación de la
nariz en una cara humana.
Si el jardín y el portal brindaban a El Vedado su propia
personalidad, a las luces del deterioro que este particular ha alcanzado en
el siglo XXI, el cumplimiento de las regulaciones urbanísticas debe tomar
un carácter legal firme, de modo que el papel de las instituciones y los
criterios de los especialistas que protegen el patrimonio, adquieran el
reconocimiento social que les corresponde.
Fig. 44.- Cierre total del portal y pavimentación del área de jardín. El
Vedado. Foto: Luis Bruzón
59
El primer paso para la solución del conflicto es alcanzar el consenso,
entre la ciudadanía, las instituciones y el gobierno, respecto al profundo
deterioro al que se ha sometido este paisaje urbano y a las posibilidades
reales que existen de revertir esa situación con el simple hecho de cumplir
las regulaciones establecidas.
Fig. 45.- La Rampa. Esquina de 23 y L, Vedado. Foto: Luis Bruzón
Estilos arquitectónicos
En los primeros veinticinco años del siglo XX se produce en El
Vedado, al decir de Roberto Segre62, lo que sería la mayor concentración
de riqueza invertida en construcción de mansiones en el universo
antillano. Segre relaciona estas inversiones con tres elementos
particulares: el retorno a Cuba de los capitales de los magnates criollos
62
Roberto Segre (Italia 1934- Brasil 2013). Importante arquitecto, historiador y
crítico de arquitectura que construyó gran parte de su carrera profesional en Cuba. Doctor
en Ciencias del Arte y en Planeamiento Urbano y Regional.
antes depositados en los bancos estadounidenses; el pago de sueldos
atrasados a los oficiales del Ejército Libertador y el incremento del precio
del azúcar entre 1915 y 1920.
Las familias más adineradas de Cuba invierten en esta zona
millones de dólares. Encargan sus trabajos a jóvenes arquitectos que
trabajaron en la búsqueda de la adecuación de la vivienda a las
condiciones climáticas locales, pero desde vertientes diversas, entre las
que predominan la continuación del neoclasicismo del siglo XIX, el
clasicismo del sur de los Estados Unidos, el renacimiento francés, italiano
y español y el estilo Neocolonial. Es por esto que los estudiosos de la
arquitectura moderna en Cuba, suelen referirse también a una primacía
del eclecticismo; particularmente Mario Coyula llega a considerar este
barrio como el conjunto ecléctico más grande del país.
La Rampa, esa gran pendiente que tiene la calle 23 en su último
tramo, otorgó a El Vedado la categoría de centro de la ciudad moderna y
cosmopolita. Entre otras importantes edificaciones esta zona acogió el
edificio Radiocentro63 y el cine-teatro Warner, que en la actualidad se
conoce como Yara. Además de ser el primer edificio de oficinas en utilizar
los códigos arquitectónicos del Movimiento Moderno en Cuba, este
conjunto atrajo hacia El Vedado el mayor movimiento cultural que haya
tenido La Habana.
Con el tiempo el Art Decó, Art Noveau, y el propio Movimiento
Moderno con sus rascacielos tropicales -construidos a partir de 1952 tras
la aprobación de la Ley de Propiedad Horizontal-, dejaron una huella
perecedera en el paisaje urbano, pero la casa tuvo, y tiene aún hoy, en
plena decadencia, una impronta memorable.
En este sentido se destaca la obra del arquitecto Leonardo
Morales64, con sus proyectos de mansiones llamadas “de estilo Vedado”.
63
Aquí radica actualmente el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).
Leonardo Morales y Pedroso (1887-1965) destacado arquitecto cubano del siglo
XX. Se graduó de la Universidad de Columbia en 1909. Provenía de una familia adinerada.
64
60
Su obra se corresponde con las familias más tradicionales de la élite social
cubana, quizás por su línea sobria y coherente, y porque no cae en los
excesos decorativos que tanto demandaban los nuevos ricos de la época,
aunque sus creaciones se puedan definir dentro de los límites del
clasicismo.
XIX, hasta igual etapa del XX. Al entrecruzarse estos estilos con las
complejas relaciones sociales, culturales, económicas e ideológicas que
caracterizan la época a nivel internacional, se sedimentaron, en este
fragmento de ciudad, algunas de las más valiosas expresiones de lo que
Roberto Segre denominó: la modernidad caribeña.
Usos del suelo en El Vedado
El Vedado tiene un desarrollo eminentemente residencial. Sin
embargo confluyen en él usos y funciones diversas: alojamiento,
administración, comercio, gastronomía, salud65, educación66, deporte,
recreación, cultura, religión, servicios básicos, almacenes, talleres y
agricultura urbana.
En las regulaciones urbanísticas de El Vedado, se norma el uso del
suelo en correspondencia con las características de la Zona de Regulación
de Intensidad Urbana. La introducción de nuevas funciones se permitirá
solo en caso de ser necesario para lograr equilibrio y fortalecer
determinados puntos focales del vecindario. Se admitirá la incorporación
de edificios para uso residencial, administrativo, comercial, deportivo,
65
Fig. 46.- Edificios altos de El Vedado. Foto: Luis Bruzón
El Vedado es ejemplo de la coexistencia de los más importantes
movimientos arquitectónicos gestados desde la segunda mitad del siglo
Sus relaciones sociales y su talento le valieron para ser solicitado por muchos oligarcas
cubanos para que diseñara sus mansiones y otros proyectos privados.
Los servicios médicos se hayan dispersos por toda la Zona de Protección, pues
en El Vedado se encuentra la mayor parte de la red hospitalaria de Cuba. Existen 7
policlínicos, 2 clínicas estomatológicas, 151 consultorios del médico de la familia, un hogar
de ancianos, un hogar materno. Los hospitales clínico quirúrgico Calixto García, Joaquín
Albarrán, Manuel Fajardo, los gineco-obstétricos América Arias, Ramón González Coro y
Clodomira Acosta, los pediátricos: Marfán y Pedro Borrás Astorga, los institutos y
hospitales de especialidades: Cardiología y Cirugía Cardiovascular, Gastroenterología,
Neurología, Endocrinología, Oncología, Nefrología, Retinosis Pigmentaria, Ortopédico y el
Instituto de Medicina Legal. Estos datos corresponden al año 2009.
66
El territorio cuenta con 36 escuelas de enseñanza primaria, 16 secundarias
básicas, 5 escuelas especiales (dos de retraso, una de conducta, una de débiles visuales y
una de retardo en el desarrollo psíquico). Posee 45 círculos infantiles, 3 centros de
educación técnico- profesional y una escuela de oficios, 5 centros de educación de adultos,
3 escuelas de idiomas y la legendaria Universidad de La Habana. Estos datos corresponden
al año 2009.
61
recreativo y cultural. Se prohíbe la ubicación de instalaciones industriales,
de producción, agropecuarias y otras que generen contaminación. Las ya
existentes constituyen hitos de referencia obligatoria en este espacio
urbano y como tal deberán ser evaluadas. Entre ellas se destacan los
Astilleros de Chullima y La Fábrica de Tabacos Partagás.
En El Vedado se advierten con facilidad tres áreas de fuerte
intercambio económico y cultural. La primera en importancia es La
Rampa, que concentra la mayor cantidad de servicios de todo tipo. Es una
zona de socialización por excelencia en la que confluyen las principales
vías de comunicación del municipio y lo conectan con otras áreas de la
ciudad.
famoso club de jazz “La zorra y el cuervo” o en la cima de pequeños
hoteles como el St John´s con su cabaret “Pico Blanco”, que se considera
la “catedral del feeling67”.
Fig. 48.- Hoteles Cohiba y Riviera. Malecón y Paseo, Vedado. Fuente: Sitio Web
Skyscrapercity.com
La segunda zona se corresponde con la intersección de las calles
Malecón y Paseo. Aquí se aprecia un uso turístico intenso por la
confluencia de dos de los hoteles más importantes de La Habana: el
Riviera y el Cohíba. A pocas calles de distancia se encuentran además el
Hotel Presidente y el Hotel Nacional. Esta área cuenta con un importante
67
Fig. 47.- Plano de usos del suelo en El Vedado. Fuente: elaboración propia
La Rampa se caracteriza por sus centros nocturnos, a menudo
ubicados en los sótanos de edificios modernos, como es el caso del
El feeling (o filin), es un género dentro de la canción cubana, con una marcada
influencia de la música norteamericana. Tuvo su auge en la década del cincuenta pero
perdura hasta la actualidad. Como el nombre lo indica sus intérpretes transmiten al
auditorio sentimientos intensos, emoción. Entre sus principales cultores –que por lo
general eran de origen humilde y conocían poco de la técnica musical–, se encuentran José
Antonio Méndez, César Portillo, Martha Valdés, e incluso Pablo Milanés y Silvio Rodríguez.
62
centro comercial, Galerías de Paseo, y con una pequeña red de
restaurantes aledaños. Se encuentra muy próxima también a las
concurridas salas de teatro Mella, Trianón y a la Casona de Línea.
La tercera zona de importancia está en el célebre cruce de 23 y 12.
Se observa un uso más discreto, que podría catalogarse popularmente
como “de gente del barrio”. Tiene una pequeña galería comercial y una
extendida red de cafeterías y restaurantes que en días y horarios
laborables brinda servicios gastronómicos a una población muy dinámica.
Tiene asociadas además dos importantes salas de cine: Chaplin y 23 y 12.
más cosmopolita de la ciudad, y los usos del suelo y las funciones están
marcados por esta circunstancia.
Los usos del suelo contribuyen a la configuración de la imagen
urbana. Están implícitos en acciones cotidianas que parecen
intrascendentes como la compra del pan, tomar el autobús, llevar a los
niños a la escuela o practicar deportes.
Los ciudadanos por lo general desconocen la importancia de este
elemento medular del diseño urbano. Puede decirse, incluso, que ante el
ejercicio de abstracción que implican, la mayoría de las personas se
desentienden de este tema y prefieren dejar toda proyección en manos
de los especialistas. Sin embargo, cuando logran traducir esta variable del
paisaje urbano en los recorridos obligatorios o de placer a los que están
asociados, comienzan a interiorizar la importancia de tomar partido en el
diseño de su ciudad.
Fig. 49.- Esquina de 23 y 12, Vedado. En 1961, en esta intersección, Fidel Castro
proclamó el carácter socialista de la Revolución. Foto: Luis Bruzón
El Vedado es el punto neurálgico de las comunicaciones en La
Habana desde los barrios del oeste hacia el centro y este de la ciudad; por
eso es común que equipamientos y servicios trasciendan la utilización que
de ellos hacen los residentes. Se ha convertido poco a poco en la zona
63
reconocer y organizar los elementos de jerarquía del paisaje urbano para
aprenderlo y recordarlo. El segundo, trata sobre la capacidad que tienen
dichos elementos, de propiciar un recuerdo lúcido en cualquier
observador.
EL PAISAJE URBANO PERCIBIDO DE EL VEDADO
El modo de percibir la ciudad está determinado por el modo de
vivirla. Quienes tienen una vida social activa, poseen una visión más
amplia, mejor estructurada y más contemporánea de su ciudad, que
aquellas personas que pasan mucho tiempo en casa.
En el análisis del paisaje urbano, el factor perceptivo tiene un peso
determinante. Por eso, el nivel educacional, la edad y el sexo de los
habitantes, son variables imprescindibles a tener en cuenta en estos
estudios. Sin embargo, es necesario evitar los estereotipos y abrirse al
mundo de los sentimientos sin hacer inferencias previas.
La apropiación de los estímulos sensoriales provenientes del
entorno permite a las personas construir una representación mental de su
ciudad. Este proceso de aprehensión es diferente en cada ciudadano,
pues está determinado de manera inconsciente por su experiencia vital.
Conociendo los gustos y comportamientos de grandes grupos humanos,
se pueden identificar tanto los elementos que le resultan más valiosos,
como aquellos que desean transformar en beneficio de su calidad de vida.
Las relaciones entre los individuos y su hábitat son estudiadas por
diferentes ramas de las ciencias. Desde el urbanismo, Kevin Lynch aportó
dos conceptos claves para el análisis de la imagen de la ciudad: legibilidad
e imaginabilidad. El primero, se refiere a la manera en que se pueden
Fig. 50.- El Vedado. Fotografía tomada desde el Restaurante La Torre, Edificio
FOCSA. Foto: autora
Las unidades del paisaje urbano identificadas por Lynch fueron: las
sendas68, los bordes69, los barrios70, los nodos71 y los hitos72. Las cinco se
68
Sendas: son los conductos que sigue el sujeto de un modo normal, ocasional o
potencial (calles, senderos, líneas de tránsito, canales o vías férreas). La imagen de la
ciudad, Kevin Lynch (2008)
69
Bordes: son los elementos lineales que el observador no usa ni considera
sendas. Son límites entre dos fases, rupturas lineales de la continuidad. Constituyen
referencias laterales y no ejes coordinados. La imagen de la ciudad, Kevin Lynch (2008)
64
encuentran relacionadas entre sí, independientemente del grado de valor
que les asignen los ciudadanos. Aquí radica la importancia del acto
perceptivo, para la legibilidad e imaginabilidad del paisaje.
La percepción del paisaje es un acto individual y exclusivo. Pero el
hecho de transitar, socializar y participar de un mismo entorno, hace que
el patrimonio urbanístico se entronice como una propiedad de todos y
que el paisaje urbano sea un elemento común en el imaginario de toda la
población.
CIUDADANOS EN EL ESPACIO PÚBLICO
En las dos últimas décadas, espacios públicos de El Vedado, como
pueden ser La Rampa, la calle G, la calle 23, o el Malecón, se han
destacado por el uso marcado de la multitud. Esta situación condujo a las
instituciones estatales y a la comunidad científica a abrir el debate sobre
la interacción social en el entorno urbano.
La discusión alcanzó al propio concepto de espacio público y sus
funciones. Aunque existen diferentes enfoques hay tres características
inequívocas que permiten identificarlos. La primera está implícita en su
condición de ser propiedad pública, lo que implica un uso social colectivo
e igualdad de derechos para interactuar en ellos. La segunda, es que están
sometidos a regulaciones urbanas aprobadas por las instituciones
representantes del Estado. De manera que los gobiernos locales, tienen el
70
Barrios o distritos: son secciones de la ciudad que tienen dimensiones que
oscilan entre medianas y grandes. Son reconocibles por los caracteres comunes que los
identifican. La imagen de la ciudad, Kevin Lynch (2008)
71
Nodos: puntos estratégicos de la ciudad a los que puede ingresar un sujeto y
constituyen los focos intensivos de los que parte o a los que se encamina. La imagen de la
ciudad, Kevin Lynch (2008)
72
Hitos: objetos físicos definidos que se convierten en puntos de referencia en los
que el sujeto no entra sino que le son exteriores. La imagen de la ciudad, Kevin Lynch
(2008)
deber de garantizar su accesibilidad a todos los ciudadanos. La tercera, es
la capacidad de asimilación de diversidad de actividades. Esto se debe a
que suelen ser áreas abiertas, por ejemplo plazas, plazuelas, parques,
isletas con vegetación y/o mobiliario, paseos, calles, así como áreas
tributarias de las instalaciones y servicios públicos.
Los espacios públicos constituyen puntos de encuentro,
espontáneos y sin protocolos, que se han vuelto imprescindibles para la
vida del cubano, porque suplen la carencia de espacios privados de uso
público, entre los que pudieran citarse, teatros, cines, discotecas o bares.
El Estado controló durante mucho tiempo las ofertas de dichas
instalaciones, pero la incapacidad para sostener una gestión eficiente,
provocó la clausura de muchas de ellas. Las que han logrado mantenerse
pasando de una empresa a otra, se encuentran en mal estado
constructivo o tienen ofertas poco atrayentes.
En los cinco años más recientes, el Ministerio de Cultura –con el
apoyo de otros organismos de la Administración Central del Estado– ha
comenzado a trabajar en la reparación de instituciones y en la reconceptualización de éstas para brindar productos atractivos a distintos
grupos de la población. En este caso El Vedado ha sido favorecido por su
centralidad y por las facilidades que su infraestructura ofrece. Se destacan
el bar Submarino Amarillo, dedicado a la promoción de la música de los
Beatles y que ofrece presentaciones sistemáticas de bandas de rock; el
piano-bar Delirio Habanero, en el último piso del Teatro Nacional,
especializado en la promoción de artistas de diversos géneros de la
música cubana; o el centro cultural Bertolt Brecht, en el que confluyen
salas de teatro, galería de arte, y su bar-café. Similares a estos se han
desarrollado otros proyectos en La Habana, todos con una excelente
oferta cultural, pero con precios que continúan fuera del alcance de la
población trabajadora. Estos espacios, además de ser una opción de
calidad para los habaneros, constituyen una importante fuente de empleo
para los artistas cubanos.
65
La actividad comercial por cuenta propia también favorece al sector
cultural, pues ha hecho surgir opciones para la contratación por entidades
privadas. Las nuevas micro-empresas tienen la misma debilidad que las
estatales: sus elevados precios.
Si tanto la oferta estatal como la privada están fuera de las
posibilidades económicas de la población y si además, en muchos casos
sus servicios carecen de calidad o no responden a la demanda de ciertos
grupos poblacionales, solo queda un espacio posible para el ocio: la calle.
Los gobiernos provinciales de todo el país conocen esta realidad y
ante el reto económico y creativo que presupone la búsqueda de
soluciones inmediatas, la estrategia de contingencia ha sido proyectar en
el espacio urbano las programaciones culturales que antes tenían por
escenario lugares cerrados.
El uso masivo indiscriminado del espacio público, si bien cubre las
necesidades de ocio de la población con menores ingresos, también está
provocando el retiro, hacia el interior de sus moradas, de las personas
que hacen un uso más tranquilo de la calle.
Tras largas noches de carnavales o fiestas populares, el sol
descubre los efectos de erradas estrategias de recreación. Se planifican
las actividades y se acompaña esta programación de acciones
comunicativas por todos los medios, garantizando una participación
masiva. Sin embargo, no se elaboran mensajes de bien público que inviten
a hacer un uso respetuoso del entorno y los planes de recuperación y
mantenimiento de la ciudad no tienen el alcance suficiente para revertir
los daños ocasionados.
Cada noche de sábado el paisaje marino de todo el litoral habanero
es agredido drásticamente. Las papeleras son siempre insuficientes y el
mar queda lleno de latas vacías y de envolturas de todo tipo de
productos. La indisciplina ciudadana pone en riesgo el ecosistema tanto
para especies marinas como para el propio hombre que lo habita. La
población y las instituciones, ante la pregunta de una posible solución al
conflicto, responden lo mismo: “imagínese usted… ¡Eso no hay quién lo
pare!”.
Fig. 51.- Residuos sólidos en el Malecón de La Habana. Foto: Luis Bruzón
Otra vez sale a relucir la falta de prevención por parte de las
instituciones que rigen el comportamiento ciudadano. No se aplican
multas a quienes arrojan residuos sólidos al mar. Las estrategias de
educación ambiental no son acogidas con sistematicidad por los centros
educativos. Los gobiernos locales no desarrollan suficientes acciones
comunicativas al respecto. Y las instituciones vinculadas directamente con
este tema no son capaces de autodefinirse como tal. Es un problema que
nadie sabe a quién corresponde.
Una situación similar ocurre con la proliferación de microvertederos. Las esquinas de El Vedado, como en muchos otros barrios
habaneros, se van ocupando con montículos de escombros, muebles
66
sanitarios viejos y basura de todo tipo. El camino se llena de malos olores
y el acto de pasear la ciudad se transforma en el hecho de sufrirla.
luego continúen su camino persiguiendo mosquitos Aedes Aegypti. Pero
las transformaciones que impone la apertura comercial, tanto en el
ámbito doméstico como en el espacio público, alcanza dimensiones que
van más allá de lo que la cultura popular puede soportar.
La extensión de los nuevos negocios por toda la ciudad provoca que
los usos del suelo se reconfiguren y cambien la circulación de las
personas. En El Vedado cambió la cadencia en el andar el barrio, se
impuso el paso apurado. En los horarios de almuerzo, se vive el momento
más discorde. Los jardines que antes mostraban curiosas flores, ahora se
alternan entre pizzerías, relojerías, joyeros, bodegas particulares,
bisuterías, lencería, cerámicas y tiendas de artículos religiosos. La Calle 23
simula un centro comercial extendido, donde los vendedores exponen sus
mercancías con las condiciones mínimas. En tanto las antiguas tiendas
permanecen con las vitrinas vacías, las cafeterías exhiben las caras
apáticas de sus camareros y las clásicas bodegas de la esquina se
destruyen poco a poco en las manos del Estado.
Fig. 52.- Escombros en la vía pública. Calle 19, Vedado. Foto: Luis Bruzón
Las nuevas regulaciones de los cuentapropistas trajeron de vuelta a
un personaje medieval: los carretoneros de viandas y verduras. Estos
vendedores deambulan con su mercancía por toda La Habana y dejan a su
paso indelebles huellas de su estancia con barro, productos podridos y
hojas de desecho.
La tradición del pregón parece que se retoma con cada grito, pero
al instante se entristece la casera cuando escucha el precio del producto.
“El paquete de galleta… la galleta, la rica galleta a 25 pesos!!”. Todo se
vende en El Vedado, todo en cualquier horario y a la puerta de la casa.
Los cubanos saben vivir en armonía con un paseo en cuyas ceibas
reposen ofrendas a los santos. Consideran tolerables y hasta graciosos los
pregones que rompen el silencio de la mañana. Y abren voluntariamente
las puertas de su casa a los inspectores de sanidad para que la revisen y
Fig. 53.- Bodega en la Calle 23, esquina a 6, Vedado. Foto: Luis Bruzón
67
El resultado es un paisaje urbano caótico y deprimente, pero del
que nadie parece asombrarse. Los personajes asociados a estas imágenes
forman parte de El Vedado y su ausencia presupone un vacío en el paisaje
habanero. La imagen de la ciudad ideal no se pretende alcanzar
prescindiendo de ellos, ni limitando las escasas oportunidades para
mejorar económicamente, sino normando estas actividades.
La construcción de la imagen de la ciudad es un proceso bilateral
entre las personas -en tanto son el sujeto activo en el escenario urbano- y
su patrimonio urbanístico, que es el objeto con el que interactúa
constantemente. Por eso los ciudadanos deben desempeñar un papel
activo en la percepción de su hábitat y tener una participación creadora
en su diseño. En este sentido, la Geografía de la Percepción ofrece tres
alternativas valiosas: utilizar artificios simbólicos, reeducar a los sujetos y
remodelar el entorno en pos de mejorar la calidad de vida.
Las personas siempre antepondrán sus necesidades primarias a los
requerimientos legales. Para comenzar los debates sobre la conservación
del paisaje es necesario repensar las políticas de gestión urbana
desarrolladas hasta el momento.
Enfatizar la interacción social en la calle ha demostrado que genera
un comportamiento agresivo hacia el espacio público. Los tumultos, la
música a todo volumen, la actividad comercial en las aceras, no se
traducen en ganancias para la población y su cultura urbana. Mantener
una actitud indiferente antes estos modos de interactuar de los
ciudadanos conllevará a la perdida de importantes valores de la cultura y
del paisaje urbano; y pone cada vez más en peligro el paradigma de lograr
una ciudad económicamente eficiente, socialmente equitativa,
ecológicamente sustentable, gobernable y defendible.
Las identidades
El destacado investigador colombiano Jesús Martín Barbero, explica
que las identidades son raíces que se mueven, y no se debe perder de
vista el sentido de esos movimientos.
Hace algunos años comenzó a notarse en La Habana, la aparición de
pequeños grupos de jóvenes con un espacio identitario y participativo
propio que utiliza la calle como ámbito legitimador. Entre ellos se
encuentran los Emos, un término que proviene de emocional; los Repas,
derivado de “reparteros” con una filiación marcada a la cultura Hip Hop; y
los Mikis, en referencia a Mickey Mouse, con su ideal de vida fácil y feliz.
Fig. 54.- Tribus urbanas en la Calle G. Foto: Adalberto Roque/AFP.
Fuente: Sitio Web SOY502. Tribus urbanas de La Habana, AFP
Estos grupos se diferencian esencialmente en sus gustos musicales
y su imagen personal, construida no solo con las vestimentas sino
también con cortes de pelo específicos. Las principales calles de El Vedado
son su punto de reunión, no por la posibilidad de diluirse en la multitud,
sino precisamente por ser mejor identificados dentro de ella.
No han faltado quienes fueran a entrevistarlos con el interés
68
expreso de documentar su existencia cual si fueran especies raras. Incluso
prestigiosos sociólogos y psicólogos han intentado adentrarse en sus
orígenes y en las razones de que utilicen la calle como espacio de reunión.
Son etiquetados por los sociólogos como “tribus urbanas”.
Paradójicamente, ni los medios de comunicación, ni la comunidad
científica, se han hecho eco de la existencia de otros grupos que también
ocupan espacios públicos notables en la ciudad. Pocos se adentran en el
estudio de las prostitutas que transitan por todo Malecón, de los taxistas
que se reúnen frente a los hoteles Riviera y Cohíba, o de los pescadores
que aún en las noches frías extienden sus cañas al mar.
La mundialización ha impuesto a escala global procesos de
destrucción de las cultural urbanas, homogeneización de las identidades,
y con ello nuevas maneras de percibir la ciudad y de reconocerse dentro
de ella.
Los intelectuales cubanos han alertado durante años, a los medios
de comunicación y al propio Estado, sobre la necesaria deconstrucción de
los modelos hegemónicos que se introducen a través de los productos
culturales foráneos. La importancia que la política cultural cubana ha
dado a este particular es quizás una de las razones por la que los jóvenes
habaneros, con todo tipo de identidades reconocibles, estén
interactuando en el contexto urbano. La participación activa de la
juventud en la calle, reconociéndola como ámbito de encuentro con sus
congéneres, es un hecho que debe reconfortar. Esta es la verdadera
dimensión sociocultural del espacio público, es la muestra fehaciente de
que los paisajes urbanos de calidad son propicios para estimular el
intercambio humano y demuestra además que la población joven tiene
disposición a participar en su ciudad, que son capaces de hacer valer sus
derechos ciudadanos. Y reafirma que la naturaleza de estas áreas está
determinada por el uso espontáneo de la población y no por el estatuto
jurídico, la regulación urbana que lo norma, ni la estrategia política que en
épocas de contingencia los convoca allí.
La Habana posee espacios para todos los grupos sociales y
particularmente, en El Vedado, muchos de ellos han encontrado un lugar
acogedor. La reconfiguración del paisaje debe partir del estudio de las
identidades que en él se expresan, pero no para señalarlas con el dedo, ni
suspenderlas en el aire con manos de pinzas, sino para lograr su inserción
armónica en el discurso urbano.
Fig. 55.- La Habana. Vista del Hotel Nacional desde el Restaurante
La Torre, Edificio FOCSA. Foto: autora
Paisajes preferidos
“Al atardecer iré con mi azul cántaro al río,
para recoger la última sombra del paisaje mío”.
Dulce María Loynaz
Los estudios de percepción del paisaje urbano otorgan a las
emociones un papel determinante. Son enfocadas por los especialistas
69
como disposiciones para la acción. Además han probado ser sistemas
permanentes de evaluación de la calidad del entorno y de su grado de
imaginabilidad.
En El Vedado, en vez de una sola imagen inclusiva, se aprecian
conjuntos de imágenes interrelacionadas. Estos conjuntos están
dispuestos en diferentes ámbitos que van desde visiones muy individuales
hasta enfoques grupales.
La espectacular topografía de El Vedado fue moldeada por
urbanistas y arquitectos que hicieron un uso óptimo de los recursos
naturales para lograr un paisaje memorable. Los residentes y usuarios
entrevistados ofrecieron detalles de los lugares que en su criterio
contienen las imágenes imperecederas de este barrio.
En “La Torre” del FOCSA puede apreciarse La Habana entera
extendida en la gran llanura costera. Desde allí, las noches calurosas y
simples se llenan de fantasía siguiendo con la vista las luces que
acompañan el trazado recto de las calles de El Vedado, y se puede
conquistar la ciudad iluminada y la oscura. El Restaurante La Torre, tan
distante del alcance económico de la población como su altura sobre el
mar, oferta -al decir de los residentes- “la vista más cara”.
En contraposición está la calle, el nivel más bajo y más económico.
Esas calles perfectas, repletas de jóvenes que conversan sentados en el
suelo nocturno y frío, o sudan apretados en los bancos oscuros. Entre las
sendas sobre salen la Calle G, la Avenida Paseo y el Malecón, que son
entendidas por los especialistas como sendas de alto valor paisajístico y
percibidas por los ciudadanos como espacios públicos ideales para “vivir
la ciudad”.
El mirador del Memorial José Martí, ubicado en la Plaza de la
Revolución, en el punto más alto de la ciudad, también ofrece una vista
singular. Aunque distante del mar, el espectáculo gana valor porque
favorece una panorámica de toda La Habana.
La Rampa es un barrio fácilmente identificable por los habaneros
tanto desde su interior, como al usarlo de referencia en el espacio
urbano. Esta zona fue descrita como “un paisaje para ver en movimiento”
y se asoció al acto de caminar, en un clima siempre fresco, con mucho
ruido, color, incluso sabores, que desencadenan los recuerdos de
Coppelia.
Fig. 56.- Senda de alta calidad paisajística de El Vedado. Avenida de los
Presidentes (Calle G). Foto: Luis Bruzón
El Malecón, y los espacios públicos asociados a él, durante el día
son poco transitados a pie, por no poseer un arbolado que permita
aplacar el calor y el resplandor. Sin embargo, experimentan un cambio
radical en el horario nocturno. Al caer el sol, la multitud se apropia de las
calles.
70
El Malecón es el mejor ejemplo de cómo se entrelazan las
identidades en el espacio público. Se barajan las historias de vida, pero
cada individuo conserva su propia percepción del paisaje. Sin embargo,
cuando se enfoca el grupo, inmediatamente afloran posibles
generalizaciones.
Fig. 57.- Heladería Coppelia. Esquina de 23 y L, La Rampa, Vedado.
Foto: Luis Bruzón
Los turistas lo disfrutan como un lugar pintoresco en el que pueden
tomar fotos de la ciudad corroída y de sus personajes típicos, o tomarse
unos tragos conversando mirando el mar. Los habaneros que viven lejos
de él, lo reconocen como un sitio de esparcimiento e intercambio con
amigos, un espacio de encuentro, incluso de comercialización. Para
quienes residen a su vera, adquiere una connotación compleja. Funciona
como un apéndice de sus viviendas, es el lugar de iniciación a los juegos,
de descubrimiento de los límites en la relación con la naturaleza. Es el
espacio donde solucionar lo público y lo privado de sus vidas.
La legibilidad de éste paisaje es alta, así como la imaginabilidad que
suscita en quienes lo observan. Independientemente de si se está de paso
o si se vive la ciudad, el Malecón es un espacio que reconforta. Es el
numen del paisaje coherente. A un lado la vida disonante en el perfil de
una ciudad moderna. Sobre el muro, un pueblo lleno de ilusiones que
reinventa constantemente sus sueños. Del otro lado el mar, como una
puerta abierta al infinito.
Figs. 58 y 59.- Utilización del espacio público en diferentes horarios. A la
derecha la Tribuna Antiimperialista durante la tarde, en un día habitual. A la
izquierda la Tribuna Antiimperialista en Concierto de la Orquesta Van Van, noche
de sábado, 2008. Fuente: Ediciones Cubarte
El litoral tiene paisajes que se aprecian instantáneamente, en
cualquier horario del día o la noche, y otros que requieren de
detenimiento del observador para poder descubrir tonalidades en el
horizonte, como son los naranjas de la puesta del sol y los lilas tenues del
alba.
La mejor zona para divisar amaneceres y puestas de sol, según la
mayoría de los entrevistados, son los jardines del Hotel Nacional. Sin
embargo, es en la base del peñón de rocas en que reposa el Hotel, dónde
71
se sienta la mayor cantidad de personas para ver caer el sol y dónde
también lo esperan ascender desde el mar, para luego ir de regreso a
casa. Aquellos residentes de El Vedado que tienen la “fortuna de vivir
frente al muro”, observan desde los balcones de sus casas, aunque según
ellos mismos, nada se compara con sentarse en “el borde del mundo” y
sentir el aire en la cara cargado de mar.
El predominio del borde marino ofrece un alcance visual tan amplio
que permite hilvanar en el imaginario elementos distantes como El Morro
y La Chorrera. El Malecón es un gran texto tridimensional que se descifra
con placer, por observadores de todas las edades. Es un símbolo de La
Habana y de El Vedado.
Fig. 60.- Malecón de La Habana desde los Jardines del Hotel Nacional.
Fuente: Sitio Web Tripadvisor
En la ciudad contemporánea, el conocimiento no es el único
intangible que debe ser gestionado. Las sensaciones, los sentimientos y
las percepciones de los ciudadanos, transforman sus comportamientos, y
no siempre los cambios son enriquecedores o positivos. Por eso,
configurar el capital emocional del barrio es la tarea más compleja en la
preservación del paisaje urbano.
LA IMAGEN DE EL VEDADO
Los individuos entrevistados en este estudio, estaban familiarizados
con la zona por vivir en ella o por tener allí su lugar de trabajo. Su
percepción de El Vedado, está profundamente marcada por el hecho de
que en muchos años no se ha realizado ningún tipo de intervención
constructiva de gran alcance en el territorio. Es un área cargada de
significado y actividad, con edificios de disímiles estilos y con una pauta
básica: su trazado en damero perfecto. Estos tres aspectos son propicios
para que los elementos de identificación del paisaje se sedimenten en el
imaginario popular durante un largo proceso histórico.
Ante la pregunta de “¿Qué es lo primero que piensa cuando alguien
menciona El Vedado?”, se pudieron detectar cuatro grupos de imágenes
diferentes. En el primero se unificaron aquellas respuestas que
destacaban la condición de centro urbano. Llegan a definirlo como
“corazón del país”, “capital de la capital” y “centro de todo”. En el
segundo, la asociación inmediata con las intersecciones de vías públicas
principales. La Calle 23 fue la protagonista, en sus cruces viales con las
calles 12, Paseo, G, L, M y Malecón.
El tercer grupo lo configuran las asociaciones de este paisaje con el
color azul, por la estrecha relación con el mar. Curiosamente dos de los
entrevistados lo vincularon además, con el equipo de beisbol Industriales,
pues este color ha identificado al conjunto desde que fuera fundado en la
segunda mitad del siglo XIX con el nombre de Club Almendares.
Otros entrevistados llegaron a relacionar la palabra “Vedado”, con
sentimientos posesivos a través de frases tales como “mi casa”, “mi
barrio”, “lugar donde quiero vivir”.
72
Sendas
Las personas observan la ciudad mientras circulan a través de sus
sendas y construyen su percepción del paisaje, según éstas se organizan y
se conectan con otros elementos del medio ambiente urbano.
Fig. 61.- Baseball, el deporte nacional. Pitcher del Equipo Industriales, Odrisamer
Despaigne Orue. Fuente: Sitio Web Cubahora.cu
Una senda no solo tiene la interpretación elemental de conducir a
un lugar. En ellas también están contenidos mensajes históricos,
culturales y hasta de la geografía física. La Calle Línea, por ejemplo, es una
de las más antiguas del barrio. Arquitectos y urbanistas cubanos la
recuerdan como la Diagonal de Barcelona, porque como tal se evoca en el
plano de El Vedado que es de la misma fecha que el proyecto de Ildefonso
Cerdà. A lo largo de ella se extienden algunos de los más importantes
teatros de La Habana: Mella, Trianón, Centro Cultural Raquel Revuelta,
Centro Cultural Bertolt Brecht y la Casona de Línea.
Esta senda delimita la zona de riesgo de penetración del mar. Las
personas la tienen como un elemento determinante a la hora de escoger
una casa para comprar o permutar, pues el deterioro físico constructivo
de las edificaciones en esta área es mayor y exige acciones de
mantenimiento sistemáticas. Pero aunque se deprecian las viviendas, la
zona continúa con una alta demanda.
Fig. 62.- Dibujo de la Calle Línea. Esta fue la primera senda trazada en El Vedado,
por ella circulaba el tranvía, desde la vieja ciudad, hasta el joven reparto Carmelo.
Fuente: El Vedado habanero, recorriendo tiempos entre la prohibición y la
preferencia, Liborio Pais.
En sentido general, los entrevistados hablaron con agrado de las
sendas de El Vedado. Las mismas se encuentran en excelente estado, en
comparación con otros municipios como Cerro, 10 de Octubre, Habana
Vieja, Centro Habana. Celebraron la organización del callejero, la
interrelación de los elementos que conforman la vía en su totalidad como
el parterre, las aceras anchas, el árbol que ofrece sombra para aparcar los
autos o sentarse a conversar. También enfatizaron que, a diferencia de
73
otros barrios habaneros, los peatones mantienen la correcta distancia del
automóvil.
La circulación vial que se ha diseñado en este plano ortogonal se
considera, favorable, cómoda y que permite disfrutar de vías de calidad
paisajística. Para profundizar en estos aspectos, se indagó en la relación
entre distancia percibida y distancia real. Para poder hacer este ejercicio
los entrevistados estaban obligados a estructurar mentalmente un
recorrido entre dos elementos urbanos e irlo describiendo. Se buscaba
vincular puntos que aunque tuvieran una conexión directa, no existieran
referentes visuales.
5,00
4,00
3,00
2,00
1,00
0,00
-1,00
Malecón y 23 a
Túnel de 5ta
Distancia percibida (km)
Distancia Real (km)
Diferencia (km)
Universidad al
Hospital
Puente
Calixto García
Almendares y Casas de Las
Galería de
Paseo y 23 y
12
3,89
4,64
2,06
4,3
3,4
1,5
2,50
2
-0,41
1,24
0,56
0,50
Fig. 63.- Relación entre distancia real y distancia percibida.
Fuente: elaboración propia
En la figura se puede apreciar una relativa correspondencia entre lo
real y lo percibido. De las cuatro variantes que se ofrecían, sólo en el
recorrido que se propone desde Malecón y 23 hasta el Túnel de 5ta
Avenida, los entrevistados perciben una distancia menor que la real
existente.
Aunque no es una diferencia significativa para un tramo de vía tan
extenso, es curioso que los entrevistados se mostraban muy expectantes
respecto a si estaban o no siendo exactos en su apreciación. Tenían
conciencia de que debía ser una senda más larga, pero sentían temor de
estar exagerando en su respuesta.
¿Por qué es el único trayecto con una distancia menor percibida?
Este recorrido se desarrolla completamente en una vía rápida que
mantiene su dirección básica sobre una planicie. Las leves curvas que
posee se aproximan a nodos que la reconectan con la ciudad. Estos nodos
están determinados por la frecuencia rítmica que impone el trazado
ortogonal de El Vedado. Cada uno de ellos tiene características e hitos
propios, por tanto son puntos estratégicos para las personas en
movimiento pues les permiten conectarse y decidir el rumbo a seguir. Las
propias intersecciones que contiene la senda constituyen una imagen
vívida que mantiene expectante a quienes se mueven a través de ella.
La doble condición de senda y borde, le da una carga de
significación mayor a el Malecón de La Habana, que de por sí se
corresponde plenamente con la idea de “senda melódica”, por analogía
con la música73.
También es curiosa la diferencia de un kilómetro que se percibe
entre la Universidad de La Habana y el Puente Almendares. Este recorrido
transcurre fundamentalmente por la Calle 23, aunque algunos
entrevistados prefirieron iniciar el trayecto por la calle Zapata.
La Calle 23 vincula el oeste de la ciudad con el Municipio Centro
Habana, de manera que a lo largo de ella de mueven habitantes de todo
el ámbito capitalino. El uso diario, la amplitud de la vía, la coherencia
visual de las edificaciones que se ubican en ella y la posibilidad de
73
Este es un concepto que maneja el destacado urbanista estadounidense Kevin
Lynch en su libro La imagen de la ciudad (1961).
74
conectar diferentes distritos habaneros hacen que esta senda sea una de
las de mayor imaginabilidad de El Vedado.
Pero un paisaje saturado de significados puede inhibir los
comportamientos más elementales para la ubicación. En este recorrido
las personas se relajan porque no existe la posibilidad de pérdida. No es
una vía rápida por tanto hay alternativas para corregir el rumbo en caso
de sobre pasar el punto de referencia que marca el sentido del camino. El
recorrido se hace largo en la espera de que llegue el hito que indica la
cercanía del destino.
Fig. 64.- Vista aérea del Malecón habanero, con El Vedado resaltado a la
izquierda. Fuente: Sitio Web Cuban art News
Las vías secundarias son frecuentemente utilizadas por quienes
hacen este itinerario a pie. Transitan de modo paralelo a la Calle 23 pero
disfrutando de más sombras. Para muchos entrevistados estas son sendas
asociadas a sus recorridos habituales, de modo que tienen un mejor
conocimiento de la distribución de usos del suelo y se detienen según sus
intereses. Estas pausas las reprodujeron de modo inconsciente mientras
se narraba el trayecto, quizás como demostración de dominio del
territorio.
Los recorridos por Malecón y por la Calle 23 tienen una distancia
similar, sin embargo se perciben de modos muy diferentes. Por la primera
los individuos viajan rápido y tienen sensación de menor distancia, por la
segunda viajan pausadamente y perciben un kilómetro más de lo que en
realidad existe.
Los otros dos recorridos que se pusieron a criterio de los
entrevistados implicaban desplazamientos por la Avenida de los
Presidentes y Paseo. Son dos calles muy parecidas en cuanto a su
orientación, estructura, y distancias. Así como a sus relaciones con las vías
secundarias y con Malecón y 23.
La Calle G, es muy vívida. La calidad de su paisaje es apreciada por
los residentes y usuarios. Su arbolado es una evidencia de cómo una
correcta gestión de las áreas verdes de la ciudad propician relaciones
armónicas entre las personas y el árbol. Esta avenida, cercana a La Rampa,
tiene un uso marcado de los jóvenes que la diferencia de la Avenida
Paseo, a pesar de que ésta tiene junto al mar su Fuente de la Juventud.
La Avenida Paseo, tiene un uso más íntimo. Es una vía propicia para
las caminatas matutinas. Es amplia, plena de sombras y de bancos que
invitan al descanso. A cada banda se ubican lujosas mansiones. Solo unas
pocas de ellas continúan en manos de sus dueños, la mayoría en la
actualidad son sedes de instituciones como la Federación de Mujeres
Cubanas, círculos infantiles y la Casa de la Amistad. También está aquí el
Hospital Cardiovascular, en la intersección con la Calle 17, que genera una
gran circulación de personas durante el día. En las noches, son los teatros
de la calle Línea, los que con su cierre de función dejan la avenida vacía.
Estas dos Avenidas fueron recorridas mentalmente sin
contratiempos y la percepción se ajusta casi totalmente a la realidad. De
todas maneras es válido destacar que los entrevistados en casi todos los
75
casos se valieron del conteo de las calles para hacer un cálculo de la
distancia estimada.
Las sendas de este barrio habanero son profundamente conocidas
tanto por sus residentes como por sus usuarios. Constituyen espacios
públicos de preferencia para los ciudadanos de la capital.
Fig. 65.- Calle Paseo. Senda entre Plaza de la Revolución y frente marítimo.
En la foto se identifican tres de los cinco elementos descritos por Kevin Lynch: 1Senda, Calle Paseo. 2- Borde, Malecón. 3- Hito, Hotel Meliá Cohiba. Fuente: Sitio
Web Cubadebate
Bordes
Los paisajes preferidos de El Vedado están en gran medida
asociados a sus bordes. Estos elementos fronterizos son organizadores de
la imagen urbana y tienen la función de mantener cohesionadas
determinadas zonas.
En su libro “La imagen de la ciudad”, Kevin Lynch explica que los
bordes que se perciben con más fuerza son aquellos que además de ser
visualmente prominentes, tienen una forma continua y son impenetrables
al movimiento transversal. El Malecón posee todas estas cualidades, por
eso es un elemento imprescindible para la legibilidad e imaginabilidad de
El Vedado y de La Habana. Es una vía rápida muy utilizada para acceder a
todos los municipios costeros, pero también tiene un intenso uso
peatonal. Todas las vías secundarias descienden hasta él, favoreciendo no
solo la visual hasta el mar sino el propio acceso de los peatones hasta el
borde costero. Desde su creación ha definido la imagen de la capital
cubana. Las diversas miradas que ofrece su paisaje total hacen que se
convierta en un fuerte espacio de interacción social.
Mientras el mar, pleno de vida y de misterios se extiende al norte,
al sur reposa una diminuta ciudad que yace inmóvil y silente. El
Cementerio de Colón, ubicado en medio del Municipio Plaza de la
Revolución, permanece como un testigo mudo de todo cuanto ocurre a su
alrededor.
El cementerio, la Plaza de la Revolución y el Castillo del Príncipe,
conforman una curiosa coalición que actúa como el borde sur de El
Vedado. De ellos tres es la plaza la que gana más miradas. Tiene una
intensa circulación, edificaciones emblemáticas como el Teatro Nacional,
la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí y las sedes del poder político y
militar de la isla. El emblemático Memorial José Martí ofrece quizás la
imagen más conocida de Cuba. Diariamente decenas de turistas llegan
hasta la base del monumento para fotografiarlo y testimoniar su paso por
La Habana.
En contraposición el Castillo del Príncipe, es un lugar que parece no
existir en el imaginario popular. Se percibe como un vacío en el callejero
76
de El Vedado. Su condición de edificación de uso de carácter militar, y la
limitada la circulación por esta zona durante tantos años, lo ha convertido
en un espacio ciego, carente de toda lectura para la población. Solo un
entrevistado afirmó haberlo visitado hace muchos años pero no le fue
permitido fotografiar nada. Sus alrededores se encuentran protegidos por
una franja verde boscosa de unos 100 metros y en pendiente. Es
bordeado por una vía rápida, la Calle Zapata, en un fragmento de esta en
que además se intercepta con la Avenida Carlos III, Avenida de la
Independencia y con la Avenida de los Presidentes.
Fig. 66.- Cementerio de Colón. Intersección de Zapata y 12, Vedado.
Foto: Luis Bruzón
Zapata es una senda de escasa circulación peatonal, a pesar de ser
extensa y atravesar nodos importantes de diferentes distritos. Sus aceras
son estrechas y la circulación de los autos es rápida. Conecta varios hitos
importantes de El Vedado como la Facultad de Artes y Letras de la
Universidad de La Habana, la ladera del Castillo del Príncipe, la Plaza de la
Revolución, el Cementerio de Colón y el Cementerio Chino. Esta calle,
difícil de cruzar para los peatones, transmite sensación de temor y
ansiedad durante todos los horarios del día, pero especialmente en la
noche. Es otro de los bordes representados en los mapas mentales.
Al oeste el río Almendares, infinito, colmado de ofrendas religiosas
y misteriosas bolsas flotantes, se extiende como un borde húmedo. La
sensación de agua es menos clara porque existen muchas estructuras,
maleza y viviendas que interfieren en la visual.
Es por tanto, un borde fragmentado, porque aunque es continuo
como abstracción, solo es visible en determinados espacios. A pesar de
esto, los entrevistados son capaces de ubicarlo en sus mapas mentales. Su
imaginabilidad se favorece con la existencia de los puentes que lo cruzan:
el viejo puente de hierro en la calle Línea y el moderno puente
Almendares en la Calle 23. Además están los dos túneles de Línea y de
Malecón. Estas estructuras, son nexos imprescindibles con el Municipio
Playa. Están insertados en la trama urbana con mucha precisión. Logran
estructurar el paso de uno a otro territorio de un modo armónico y a la
vez, constituyen pequeños espacios de transición que resaltan las
diferencias de cada paisaje. Son como los pasillos de una gran casa que
permiten pasar de la sala a las habitaciones privadas, donde la sala es El
Vedado y Miramar el dormitorio principal. Tanto los puentes, como los
túneles, se han convertido en hitos del paisaje habanero.
La ribera del río en ocasiones se vuelve un espacio desagradable. Su
parte baja, es una zona urbana con viviendas de baja calidad y un paisaje
deteriorado por los residuos sólidos arrojados. Sin embargo, más arriba, a
la altura del reparto Nuevo Vedado, predominan los chalets modernos,
casas de mucho confort con patios que miran al paso del agua. En el
borde opuesto, correspondiente al Municipio Playa, se encuentra ubicado
el Parque Almendares. Con sendas que serpentean el Bosque de La
Habana y le dan a la capital su más hermoso paisaje verde.
Al este es la calle Infanta, en una función dual de senda y borde, la
77
que separa al Vedado de la otra ciudad. Es un borde endeble y penetrable
de modo transversal, pero visualmente reconfigura el paisaje. La tipología
arquitectónica, los modos de conectar las edificaciones, los usos del suelo,
la visual cortada al mar, la circulación del viento, todo cambia a partir de
ella.
Fig. 67.- Desembocadura del Río Almendares. Foto: Luis Bruzón
Los bordes de este barrio son identificables por la población.
Ejercen una verdadera contención de la estructura urbana y configuran el
paisaje de El Vedado. Los más representados en los mapas mentales
fueron el Malecón y el río Almendares.
Hitos
Las sensaciones de confianza, tranquilidad, relajación que se
experimentan en El Vedado, a pesar de ser una zona de tanta circulación
de personas, está vinculada a la existencia de importantes elementos
estructuradores del paisaje urbano que se han consolidado en el tiempo
como símbolos de la comunidad. Dentro de ellos, los hitos fueron los más
citados y descritos por la población.
Los entrevistados mencionaron desde referentes muy puntuales de
pequeñas zonas, hasta edificaciones insignes del patrimonio cubano. Se
destacó por ejemplo el cine Yara, la heladería Coppelia, el edificio FOCSA,
La Rampa, el Hotel Habana Libre, la Universidad de La Habana, el Hotel
Cohiba, el Hotel Nacional, el Puente Almendares, el Teatro Mella, el Hotel
Riviera y el Cementerio de Colón.
Se trata de edificios que en su mayoría pertenecen al Movimiento
Moderno, incluso de un pequeño barrio con ese estilo, La Rampa. Estas
estructuras suelen ser de gran tamaño, visibles desde distintos ángulos
del territorio en que se hallan y además contrastan con las edificaciones
que se encuentran a su alrededor. Por lo general están ubicados en
sendas o nodos de significación, de manera que identificarlos en el
itinerario cotidiano transmite seguridad y aporta una inmediata sensación
de orden urbano.
La población de El Vedado, disfruta de la utilización de sus hitos
para ubicarse de manera inmediata en el entorno, pero también hace uso
continuo de la nomenclatura de las sendas. El plano ortogonal con sus
calles enumeradas y organizadas según las letras del abecedario, permite
una ubicación inequívoca.
Los mojones, esos cubos de piedra blancos con terminaciones
piramidales que pueden verse en cada esquina reafirmando el lugar
exacto donde se encuentra el individuo, se han convertido en sí mismos
en imágenes propias de El Vedado. En esto han influido mucho los medios
de comunicación masiva que los ha utilizado como referencia visual que
acompaña la ubicación de un hito arquitectónico.
Es curioso que varios individuos, al particularizar sobre los
referentes de su espacio público, comenzaron a hacer no solo un análisis
de las relaciones de los hitos de El Vedado con su entorno, sino también
una interpretación del propio hito y rememoraron si lo conocían
internamente o qué experiencias personales lo vinculaban a él.
78
se debe a que los costos de los servicios de las instalaciones turísticas,
están muy por encima de las posibilidades económicas de la población
cubana.
Fig. 68.- Hotel Habana Libre. Intersección de 23 y L, La Rampa, Vedado.
Foto: Luis Bruzón
Fig. 69.- Esquina de 23 y M, La Rampa, Vedado. Foto: Luis Bruzón
Los entrevistados relacionaron los hitos con algunas sensaciones. La
Heladería Coppelia, fue asociada con sabores y colores; el edificio FOCSA
con vistas panorámicas de la ciudad y con fuertes vientos en sus calles
adyacentes. La Rampa se percibe como un área con intenso flujo de
personas, ruido, movimiento, diversidad cultural. El Cementerio de Colón
transmite tranquilidad, elegancia y soberbia.
Los hoteles en sentido general, se relacionaron a sensaciones de
disfrute, pero se declararon como poco accesibles, ajenos, pensados para
otros. Los jóvenes entrevistados dijeron conocerlos externamente, y solo
en algunos casos afirmaron haber visitado sus recibidores y tiendas. Esto
Las estatuas, monumentos, murales, también son hitos
importantes en El Vedado. Su modificación o sustracción, deja un vacío en
la imagen mental que conforman los individuos a través de sus recorridos
habituales. En una entrevista una mujer joven decía “cuando vas por
Paseo, llega hasta el cartel grande ese… uy es que lo han borrado. Ahora
no sé qué dice, pero cuando veas un cartel grande, un mural, por esa calle
hay que doblar a la derecha”. Otra frase muy frecuente es “eso queda
dónde era antes…”. Este segundo caso nos alerta sobre la reconfiguración
drástica del paisaje a partir de la incorporación de nuevos usos del suelo,
o cambios de estos.
79
los medios de comunicación masiva, trascienden las fronteras del barrio y
se yerguen como íconos de la vida capitalina cubana.
Nodos
Otro elemento esencial para la legibilidad del espacio urbano son
sus nodos. Estos se conforman por la confluencia de sendas, que generan
una alta concentración de individuos de diversos distritos urbanos. Su uso
sostenido en el tiempo por gran cantidad de personas, hace que estos
espacios de las ciudades se fortalezcan en el imaginario colectivo.
Fig. 70.- Agromercado de 17 y K. Al fondo Edificio FOCSA. Fuente: Panoramio
Los agro-mercados también son asumidos como hitos, pero
reconocibles a partir de la dirección en que se encuentran, por ejemplo,
17 y K, o 19 y B. La compra de víveres implica para la mayoría de los
habitantes grandes desplazamientos en la búsqueda de la mejor relación
calidad precio de los productos. Esta actividad se asocia a sensaciones de
cansancio, incomodidad, e insatisfacción.
El Vedado es una zona de gran importancia económica y
sociocultural. Su paisaje urbano y en especial sus hitos, viajan a través de
Figs. 71 y 72.- Calle 23 durante el día y durante la noche.
Fuente: Sitio Web, Blog de viajes y turismo
Los nodos tienen un tamaño que varía, pueden ser focos pequeños,
manzanas, incluso un barrio. En ellos se configura el sentido de la
circulación ciudadana. Las personas al sentirse presionadas por el medio
para adoptar decisiones en su desplazamiento se aferran a las estructuras
80
construidas o elementos que puedan dar una pauta en el paisaje y los
asumen como hitos para la ubicación inmediata en el entorno. Es por eso
que en el caso de El Vedado, muchas personas entrevistadas al mencionar
un edificio también decían su ubicación exacta en un nodo.
En el caso de El Vedado, los nodos se corresponden con el cruce de
sendas que conducen la circulación de la ciudad de este a oeste y
viceversa. Solo tres de ellos, tienen sendas que se adentran hacia el sur de
La Habana, ellos son 23 y G, 23 y Paseo, y 23 y 26.
Los entrevistados de este estudio, ubicaron en la Calle 23 los nodos
de mayor significación en El Vedado. Como puede apreciarse en la figura
los más destacados fueron 23 y L, 23 y G, y 23 y 12.
Nodos
Linea y Paseo
Linea y 12
23 y Malecón
23 y M
23 y 12
23 y G
23 y L
Infante74, primero lo fue la Plaza Vieja, luego la Plaza de Armas, después el
Prado. Con los años subió hasta Galiano y San Rafael y Neptuno. Ahora
está en la Rampa.
Este autor, además, hiperboliza el movimiento de lo que el percibe
como un “centro ambulante”, con el recorrido del sol, de este a oeste. Y
asocia esta percepción con el propio crecimiento urbano de la capital
cubana.
Los centros que confluyen en La Habana se caracterizan por tener
una fisonomía diversa, con estilos arquitectónicos específicos. El paso del
tiempo le confirió a cada uno de ellos una imagen singular, que les
permite a los ciudadanos llenarlos de significación y utilizarlos como
elementos de orientación para ubicarse en la ciudad total.
Durante el día, estos centros –con sus nodos asociados– viven en
pugna por conquistar el puesto de mejor espacio público habanero. Pero
arquitectura e historia, no pueden escapar a las pautas que marcan los
usos del suelo y los horarios de vida de los ciudadanos. De manera que El
Vedado, que concentra la mayor cantidad de ofertas nocturnas, tanto
culturales como de hostelería, gana su total condición de centro de la
capital en las noches. Aunque sus nodos se mantienen efervescentes en
todos los horarios.
Barrios
Diferente a lo que ocurre con los hitos y nodos, que son fáciles de
identificar por residentes y usuarios, los barrios que conforman la Zona de
Fig. 73.- Nodos de El Vedado. Fuente: elaboración propia
74
En La Habana los nodos están muy vinculados a la idea de centros.
Esto se debe a que la capital cubana es una ciudad policéntrica, cuyo
movimiento del centro urbano principal ha tenido un curso habitual hacia
el oeste. Parafraseando la obra Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera
Guillermo Cabrera Infante (Cuba 1929 - Londres, 2005). Escritor, periodista y
crítico de cine. Fundador de la Cinemateca de Cuba. Fue Director del Consejo Nacional de
Cultura, Director del magazine cultural cubano Lunes de Revolución. Posteriormente
rompió sus relaciones con el Gobierno Revolucionario y se exilió en Londres, desde donde
desarrolló una intensa carrera como académico de distintas universidades. Su valiosa obra
literaria le permitió alcanzar en 1997 el Premio Cervantes.
81
Protección de El Vedado son difíciles de discernir, incluso para algunos de
sus pobladores más antiguos. En esto es determinante el trazado, la
inserción del arbolado, la tipología constructiva, las clases sociales y el uso
del suelo.
La mayoría de los entrevistados reconocían una gran unidad
estructural que abarcaba toda el área de estudio. Luego iban
fragmentándola poco a poco, con dudas, intentando delimitar hasta
dónde podría ser uno u otro Consejo Popular o barrio tradicional. El único
caso que no ofreció confusión fue La Rampa. Todos coinciden en que
comienza en la calle L extendiéndose hacia Malecón y tomando como guía
la Calle 23 y la consideran el centro urbano principal no solo del Municipio
Plaza, sino también de La Habana.
Solo dos individuos mencionaron desde el primer momento que
vivían en El Carmelo e hicieron referencia a su condición de primer núcleo
poblacional de El Vedado. Para ellos la Avenida Paseo es la senda que
delimita Vedado y Carmelo, debido a que de ella parte la denominación
de las calles que impone la numeración creciente en números pares hacia
oeste y las letras en sentido contrario.
El nombre de los barrios signa su imagen. El Fanguito y La Timba,
por ejemplo, son inmediatamente asociados a una clase social de bajos
ingresos y altos índices de violencia. Las expresiones que afloran en las
entrevistas sobre estas comunidades, son evaluaciones superficiales de su
realidad.Es cierto que la pobreza hace mella en la calidad de vida de la
mayoría de los pobladores de estos barrios, lo que tiene un reflejo
singular en el paisaje urbano. Sin embargo, el estatus económico no está
vinculado obligatoriamente al nivel educativo, ni cultural, sobre todo en
un país como Cuba que ha ofrecido igualdad de oportunidades para la
formación profesional y el acceso a la cultura.
Investigadores y funcionarios deben dejar de enfocar la percepción
de las personas como comentarios intrascendentes. Durante esta
investigación se apreciaron signos de un rechazo explícito hacia la
población que vive en estos barrios y gestos de discriminación y
menosprecio. La imagen de estos barrios y de su gente, está marcada por
la baja calidad de los paisajes urbanos que se contrapone al de las
comunidades circundantes.
Fig. 74.- Concierto de Silvio Rodríguez en La Timba (2011).
Fuente: Sitio Web Cubadebate
En estos Consejos Populares las instituciones culturales y
educativas desarrollan una labor sostenida para de-construir el mito que
los acompaña. Este trabajo tendrán que fortalecerlo con estrategias de
comunicación que favorezcan la reivindicación de las tradiciones
82
culturales. Las alianzas con las entidades involucradas en la gestión
urbana son esenciales para rediseñar la imagen de estos barrios, a partir
del respeto a las Regulaciones Urbanísticas de El Vedado, como única
manera de alcanzar la inserción armónica en el gran conglomerado a que
pertenecen histórica y geográficamente.
Las diferencias de clases sociales siempre tendrán un reflejo en el
paisaje, pero es deber del gobierno local velar por que la brecha sea cada
vez menos visible. La importancia de este tema es medular incluso para el
propio proyecto político que defiende el país. Aunque pudiera parecer
contradictorio es la población residente de más edad la que asume
posiciones más radicales en este tema. Por ejemplo, cuatro ciudadanos de
avanzada edad demandaron, durante esta investigación, que el Estado
restablezca mecanismos de segregación social que le devuelvan al
entorno un aire aristocrático.
Los jóvenes ofrecieron alternativas “menos drásticas” y más
cercanas a la política social cubana, como por ejemplo destruir las
cuarterías y proyectar edificios con diseños contemporáneos. Reconstruir
edificaciones insignes respetando sus valores arquitectónicos, pero no
para crear nuevas oficinas de empresas improductivas, sino para alojar a
la población que hoy habita el barrio en condiciones deplorables.
La imagen de renovación que piden los residentes de El Vedado
para su barrio se refleja en un sucinto listado75 de problemas de pequeña
escala que determinan la calidad de vida en la ciudad. Su solución solo
75
Las demandas registradas fueron: crear zonas de parqueo que favorezcan la
reaparición de los jardines privados. Exigir que sean devueltos los jardines y espacios
públicos que la población ha usurpado. Unificar los diseños de rejas de los edificios
multifamiliares. Incorporar pasos peatonales en zonas escolares, por las vías de alta
circulación que tiene El Vedado. Replantar el arbolado y continuar su poda sistemática
pero con formas geométricas. Revisar, tensar, cambiar y de ser necesario soterrar, el
tendido eléctrico en las calles. Eliminar los micro-vertederos. Reparar las roturas de
tuberías y demás tipos de salideros de aguas. Fortalecer el transporte público por la calle
Paseo.
implica que las instituciones estatales retomen un papel activo en la
gestión urbana y dejen de culparse unas a otras de la ineficiencia
imperante en este ámbito.
Las solicitudes de la población demuestran en primer lugar que los
problemas del barrio no les son ajenos, que hay disposición a participar
de manera activa en la proyección del futuro de la ciudad, y que los
cambios se deben producir sobre la base del respeto al patrimonio
urbanístico.
En este sentido los entrevistados mencionaron dos ejemplos de
inmuebles que consideran han sido abandonados a su suerte, la antigua
casa de los Loynaz en la calle Línea y el edificio Serrano, de estilo Art
Decó. Estos edificios la población los reconoce como parte de su
patrimonio urbanístico y en las entrevistas se pudo apreciar como
hablaban con indignación respecto al grado de deterioro que han
alcanzado.
Para la población de El Vedado, desde el punto de vista perceptivo,
el rasgo de lo viejo no se torna memorable, por el contrario es generador
de sentimientos de angustia, y de impotencia, ante la degradación del
paisaje.
LOS MAPAS MENTALES
El método de los mapas mentales abre el camino para la
participación comunitaria en el diseño de las ciudades. El análisis
individual, de la imagen urbana que tienen decenas de personas, permite
hacer generalizaciones que ayudan a entender la manera en que éstas
habitan y ven su entorno.
Pedir a los ciudadanos que elaboren con sus recuerdos un plano
elemental de su ciudad o barrio, además de aportar información sobre los
aspectos más valiosos del territorio, pone a la luz las zonas que están mal
gestionadas y permite trazar estrategias futuras que respondan a los
intereses genuinos de la población.
83
En este estudio, se recopilaron 40 mapas mentales realizados
durante entrevistas individuales. El fin era caracterizar la imagen pública
de El Vedado y respondía al objetivo general de elaborar una estrategia
de comunicación de los valores de éste paisaje.
El bosquejo del plano de El Vedado se acompañó de una
descripción de los recorridos habituales de los entrevistados. De esta
manera se identificaban los elementos que componen el paisaje y a la vez,
iban aflorando los vínculos emotivos con el barrio. La información que
desde el punto de vista perceptivo aportaron los ciudadanos se contrastó
con los criterios técnicos contenidos en las Regulaciones Urbanísticas de
El Vedado.
El método demostró ser acertado, a pesar de que puedan subsistir
dudas sobre la validez de las generalizaciones que se realizan a partir de
los juicios individuales.
Ver y habitar
Los mapas mentales representan la síntesis más fiel del proceso de
aprehensión del entorno, por las personas. Las formas en que son
llevados al papel aportan matices para su interpretación. Para captar la
mayor cantidad de datos, el investigador debe mantener su atención
tanto en el proceso de plasmación de la imagen como en la descripción
oral que lo acompaña, pues mientras los individuos dibujan, hilvanan
historias de sus vidas asociadas al barrio y rememoraban emociones.
La forma apaisada, donde el dibujo ocupa toda la hoja, es la más
frecuente. Solo tres planos se dibujaron en posición vertical. Los mismos
coinciden con recorridos en ascenso o descenso por una pendiente, lo
que se corresponde con las terrazas marinas sobre las que reposa este
paisaje.
Dos personas extendieron sus mapas mentales a más de una
página. Este comportamiento indica falta de proporcionalidad. Sin
embargo, no perdieron la coherencia en la trama urbana y ambos
destacan mayor cantidad de elementos en comparación con el resto.
Predominó el método de dibujo global, aunque 8 mapas fueron de
tipo itinerantes. En este sentido es importante destacar el origen de los
recorridos. Los planos se orientaron desde los cuatro puntos cardinales.
Muestran una mirada de la ciudad desde el sur 8 personas, desde el norte
11, desde el este 4 y desde el oeste 6. Otros 4 individuos logran hacer una
abstracción mayor y enfocan sus planos de manera vertical, tal como si
estuvieran haciendo un zoom con la aplicación de Google Maps.
De todas las orientaciones de los dibujos, la visual desde el mar
pudiera resultar la más curiosa, por las pocas posibilidades objetivas de
asumir esta posición con respecto a la ciudad. Pudiera estar asociado a la
experiencia de navegar por la costa, pero ninguna de estas personas lo ha
hecho. También puede estar vinculado directamente a las referencias
mediáticas, que hacen vistas panorámicas del Malecón Habanero desde
helicópteros, lo que aporta distancia y un destaque de algunos hitos de
este paisaje, como son el Hotel Nacional, el edificio FOCSA, el propio
Malecón. Otra razón sería el uso frecuente de “el muro” como espacio de
interacción social y la impronta de este paisaje en la subjetividad de los
residentes.
Las características de los entrevistados se aprecian en los mapas,
sobre todo en determinada forma de representar el espacio urbano a
través del uso que hacen de éste. En correspondencia con el análisis
morfológico, los esquemas mentales se clasificaron en dos categorías:
secuenciales y espaciales.
Los mapas secuenciales presentan un registro de la ciudad a modo
de recorrido. Son planos simples, que por lo general están asociados a
personas menos instruidas y que se mueven poco por la ciudad.
La figura 75 corresponde al único recorrido que excluyó la
presencia del mar. Lo realizó una mujer de 35 años que labora y vive en El
Vedado. En él representó su trayecto diario para ir a trabajar. Está
84
orientado de norte a sur y el recuadro que define la base del dibujo,
representa el edificio en que vive.
La omisión del elemento mar era muy llamativa porque durante
toda la entrevista, incluso mientras dibujaba su mapa, esta persona hacía
referencias al Malecón y al color azul como identificador del barrio.
Es importante destacar que en todos los casos la correlación entre
la entrevista y lo que se representaba en el mapa fue baja. Las personas
describían con lucidez el espacio público, pero tendían a dejar de
representar los elementos en sus mapas. Esto ocurrió sobre todo con el
arbolado, los hitos arquitectónicos y las vías secundarias.
Los mapas espaciales, por su parte, centran la atención en
representar elementos urbanos destacados, sin estar unidos por sendas
pero con una correcta colocación. Por lo general responden a una
percepción más completa de las partes de la ciudad.
Fig. 75.- Mapa mental de El Vedado #1. Plano Secuencial. Fuente: encuesta
La edificación se ubica en la primera franja costera, a unos escasos
200 metros del mar, pero el apartamento donde vive esta señora no tiene
vistas hacia él. La entrada y salida del edificio está también orientada de
espaldas al borde costero, así como el sentido del trayecto hacia el
trabajo. Al regresar a casa, el propio edificio y el conglomerado que se
sitúa a su lado –que es el Hotel Cohiba con una ocupación del 100% de la
manzana– limitan la vista al Malecón.
Fig. 76.- Mapa mental de El Vedado # 2. Plano Espacial. Se aprecia la utilización
del arbolado como elemento identificador de las calles G y Paseo. Fuente:
encuesta
La figura 76 muestra un mapa mental elaborado por una mujer de
33 años, que también residente y trabaja en El Vedado. Aunque posee
85
similares características con el caso anterior, los hábitos de vida de estas
dos ciudadanas son diferentes.
Esta segunda mujer tiene una movilidad más amplia por todo El
Vedado. Se encuentra activa en acciones de superación profesional que la
llevan a hacer uso de otras zonas del barrio. Tiene una vida cultural
condicionada por su propio trabajo que se refleja en las instituciones y
avenidas que representa en su mapa mental. Es la única persona que
incluyó el arbolado en el dibujo.
Ambos casos son una muestra de cómo el modo de ver está en
estrecha relación con el modo de habitar. Las personas pueden crecer en
un mismo barrio y conocer sus rincones más insospechados, su espíritu
más puro, pero el reflejo que tendrán de la realidad inmediata, estará
limitado a las condiciones del espacio en que transcurren sus rutinas.
Interrelación de los elementos del paisaje
La representación del enlace con otros espacios de la ciudad fue
prácticamente nula. Sin embargo, los bordes del barrio fueron dibujados
en el 95% de los mapas. Existe una correspondencia prácticamente total,
con los límites establecidos por los especialistas de Patrimonio Cultural
para la Zona de Protección de El Vedado.
El plano de la figura 77 muestra la Calle Línea percibida como una
gran recta con un recorrido similar al de 23. En el orden simbólico, se
establece un paralelismo entre estas dos sendas que se debe a la
existencia de elementos comunes entre ellas como son conectar El
Vedado con el Municipio Playa, cruzar el río Almendares con un puente,
extenderse paralelas a Malecón y a la vez terminar en él, ser sendas de
alta circulación y de una larga trayectoria en el barrio tanto desde el
punto de vista físico, como histórico.
Mientras se homologan Línea y 23, se le adjudica a Calzada una
posición diagonal que en realidad no le corresponde, pues ese es el
verdadero recorrido de Línea.
Fig. 77.- Mapa mental de El Vedado #3. Plano Espacial Conectado y con
Estructura. El río Almendares, el Malecón y las calles Infanta y Zapata se pueden
ver claramente representados. Fuente: encuesta
En este mapa mental se destacan además las cuatro sendas más
importantes perpendiculares al mar. Se pueden ver de izquierda a
derecha 26, 12, Paseo y G (Avenida de los Presidentes).
Aunque esta persona centró su representación de El Vedado en el
dibujo de las sendas, incorporó dos de los hitos más frecuentes en los
mapas mentales: el Cementerio de Colón y la Plaza de la Revolución. El
tercer hito que aparece es el Castillo del Príncipe, que solo tuvo una
escasa figuración en el 5% de los planos mentales.
86
La Heladería Coppelia, el Hotel Habana Libre y el Cine Yara, fueron
las edificaciones más representadas. Coinciden las tres en el nodo más
importante, según refieren los entrevistados tanto de forma oral como en
sus dibujos.
solo representó lo que considera ser el centro de El Vedado, que además
contiene según él los principales hitos.
También se registraron los nodos correspondientes a las
intersecciones de las calles 23 y G, 23 y Paseo, 23 y 12, 23 y 26. En el
Mapa mental de El Vedado #5, aparecen localizados muchos de estos
nodos (figura 79). Este plano fue elaborado por un hombre de 63 años, de
nivel universitario. Como amante de la arquitectura moderna de su
entorno, este señor ofreció importantes valoraciones del paisaje. Su mapa
denota dominio del territorio y conocimiento profundo de la circulación.
Sin embargo, deja inconexa las sendas con el borde del río. Se refleja un
vacío, una zona poco frecuentada.
Fig. 78.- Mapa mental de El Vedado #4. Plano secuencial. Nodo 23 y L. Este nodo
fue representado en los mapas mentales de 15 personas del total entrevistadas
para este estudio. Fuente: encuesta
La figura 78 corresponde a una representación del nodo de 23 y L.
Fue realizado por un hombre, de profesión informático, de 43 años,
soltero. Esta persona no reside en el barrio. Es usuario con una actividad
intensa por razones profesionales. Aunque pudiera parecer que tiene
poca información del territorio, durante la entrevista dio argumentos que
demuestran un conocimiento general de las principales sendas, bordes y
de algunos barrios que conforman la Zona de Protección. Sin embargo,
Fig. 79.- Mapa mental de El Vedado #5. Plano Espacial Conectado en que
sobre salen los nodos. Fuente: encuesta
87
Los planos de los entrevistados en sentido general, dieron un peso
importante a la trama, destacando las sendas de primer orden, en sus
intersecciones más importantes, así como un reducido número de las
edificaciones que actúan como hitos para la ubicación inmediata en el
entorno.
De los cinco elementos identificados por Kevin Lynch como
estructuradores de un espacio urbano, los barrios fueron los menos
representados en el territorio. La Rampa fue el único incluido en los
dibujos de un 35% de los entrevistados.
Para la población resulta difícil establecer límites dentro de esta
gran zona por la coherencia visual que tiene el paisaje. Existen un grupo
de elementos que contribuyen a dar continuidad a los diferentes barrios.
En primer lugar, como se ha dicho antes, está la propia trama urbana y en
segundo, la existencia de hitos de gran tamaño, dispersos por todo El
Vedado, que se favorecen de las condiciones del terreno para ser vistos
desde distintos puntos.
El énfasis en la caracterización de los elementos del paisaje urbano
y la interrelación que existe entre ellos, tanto desde el punto de vista
objetivo como desde la percepción de los ciudadanos, debe conducir a
una mejor interpretación de la ciudad total.
Aunque las sendas, nodos, hitos, bordes y barrios, puedan parecer
los protagonistas en las escenas cotidianas, el interés principal de este
estudio radica en la protección del conjunto del patrimonio urbanístico. El
legado de la ciudad es más que los elementos tangibles que la componen.
Es movimiento, color, sabor.
La comprensión de esa vida palpitante sobre formas construidas, es
una tarea sumamente compleja. Para quienes no conocen las
particularidades técnicas del urbanismo y de la gestión pública, resulta
difícil concebir cómo sus acciones individuales pueden tener una
repercusión en la imagen de la ciudad. Los ciudadanos no pueden
alcanzar un conocimiento profundo de su entorno espontáneamente. Es
por eso que las instituciones encargadas de la protección del patrimonio
tienen el deber de gestionar la información para propiciar la participación
ciudadana en el diseño de su hábitat.
La comunicación, con sentido estratégico, debe comenzar a tener
un papel más activo en la gestión del entorno urbano.
Fig. 80.- Mapa mental de El Vedado #6. Plano Espacial Conectado y con
Estructura. Representación de los bordes de El Vedado y del barrio La Rampa.
Fuente: encuesta
88
LAS REGULACIONES URBANÍSTICAS
El primer conjunto de normas legales para regular el modo de
construir en la capital cubana, fueron las Ordenanzas para la ciudad de La
Habana y los pueblos de su término municipal. Su aprobación, en 1861,
estableció orden, racionalidad, funcionalidad y estética en el entorno
urbano. Hacia 1894 estos estatutos se hicieron extensivos a todo el país y
se mantuvieron vigentes, con sucesivas modificaciones, hasta 1963.
Las ordenanzas constructivas fijaron los límites oficiales de la
ciudad, normaron los procedimientos para construir, las reglas de las
alineaciones, las alturas aceptadas según la jerarquía de la calle y las
regulaciones sobre construcciones y demoliciones, entre otros aspectos.
En 1984 se aprueba un nuevo Plan Director de La Habana, con
regulaciones acordes a las características de cada uno de los 15
municipios que tenía la capital. Las correspondientes a Plaza de la
Revolución no se hicieron públicas hasta 1998. Un año después –con el
amparo de la Constitución de la República y de la Ley no.2 de los
Monumentos Nacionales y Locales– el área de valor histórico-cultural de
El Vedado fue declarada Zona de Protección mediante la Resolución 154
del Ministerio de Cultura, con fecha 12 de marzo de 1999.
Esta zona acoge edificaciones de alto valor patrimonial y es objeto
de gran demanda para la inversión en nuevas construcciones por parte de
entidades inmobiliarias y turísticas. Por lo que, si bien la voluntad política
de las instituciones cubanas para proteger el patrimonio urbanístico se
había puesto de manifiesto, se imponía la elaboración de regulaciones
específicas a las características del barrio que permitieran un manejo
sostenible del espacio urbano.
La declaratoria como Zona de Protección facultó a la Comisión
Provincial de Monumentos de la Ciudad de La Habana para revisar y
aprobar cuando procediera, las intervenciones en este espacio urbano.
Además daba la posibilidad de orientar las coordinaciones pertinentes
para inscribir la Zona de Valor Histórico-Cultural de El Vedado en el
Registro de Monumentos Nacionales y Locales.
En el año 2007 se publicaron las Regulaciones Urbanísticas de El
Vedado. Estas fueron elaboradas por un equipo interdisciplinario
convocado por el Grupo de Desarrollo Integral de la Capital (GDIC) y la
Dirección Provincial de Planificación Física de la Ciudad de La Habana
(DPPF), con el apoyo de la Oficina del Historiador.
El trabajo previo tuvo como acción fundamental la organización de
un taller en el que participaron importantes arquitectos y urbanistas. El
objetivo era establecer principios e instrumentos que permitiesen
perfeccionar, complementar y simplificar el manejo de las regulaciones
para el control y la gestión del territorio. Lo lograron todo excepto la
participación de los representantes de la población.
La revisión y actualización de las regulaciones urbanísticas de El
Vedado abrió un nuevo camino para la protección del patrimonio
urbanístico. En ellas se defiende la autenticidad e integridad de la
cuadrícula, la estructura espacial, la composición formal, los materiales,
funciones principales, ambiente natural y tradiciones culturales que
identifican este barrio habanero, por tanto son una herramienta de gran
utilidad para inversionistas, arquitectos, urbanistas, autoridades de la
gestión del territorio y residentes.
Los estudios realizados en El Vedado, demuestran que los
89
elementos que estructuran la Zona de Protección fueron modelados
durante décadas para lograr una forma satisfactoria del paisaje urbano.
Sin embargo, a pesar de que el ejercicio de modelación se ha normado
siempre por un conjunto de regulaciones urbanísticas, la imagen total del
barrio se encuentra amenazada por la proliferación de miles de pequeñas
distorsiones en las fachadas de los edificios y por deficiencias en la
gestión del espacio público. La forma de la ciudad está en peligro.
La pregunta de cómo ha llegado a la depauperación material una
ciudad como La Habana, deja muchas posibles respuestas que no son
objetivo de este libro desarrollar. Pero es válido decir, que solamente el
15% de los entrevistados dijo conocer que existen las regulaciones
urbanísticas de El Vedado, y que ninguno de ellos las ha consultado
nunca. El desconocimiento de la población sobre estas cuestiones y la
falta de gestión de la información desde las instituciones públicas, tiene
un efecto negativo en la imagen de la ciudad y por tanto en la calidad de
vida de sus habitantes.
Las personas que participaron en este estudio, se refirieron a las
regulaciones urbanísticas con respeto. Demostraron curiosidad por
conocer qué se trata en ellas, e incluso por hacerlas valer desde sus
esfuerzos constructivos individuales, a pesar de intuirlas como normas o
reglas de interés exclusivas de profesionales o técnicos de la arquitectura
y el urbanismo.
Las regulaciones urbanísticas en una ciudad como La Habana, que
ha atravesado un largo período de depresión económica, deben estar
acompañadas de una sólida estrategia de comunicación. Solo así las
personas tendrán las referencias adecuadas y un abanico de posibilidades
desde el punto de vista constructivo, para acometer reformas con
esfuerzos propios.
Es cierto que la mayoría de las instituciones cubanas carecen de
estrategias de comunicación y cuando las poseen, van orientadas hacia la
comercialización de productos y servicios, como si solo de acciones
comerciales se tratara la vida de una empresa. Las líneas de mensaje que
deben acompañar los procesos productivos, el flujo de información entre
los departamentos, la utilización de los medios de comunicación, el
análisis grupal de la gestión de los presupuestos para acometer proyectos,
o la propia definición de los objetivos de la empresa, son aspectos de
interés común para todos los trabajadores que se suelen resolver de
modo aislado por cada departamento.
Si en el ámbito interno las instituciones no logran concebir sus
propias estrategias de comunicación, es imposible que puedan extrapolar
su discurso coherentemente a la comunidad. De manera que todo el
esfuerzo del Estado para llevar a cabo proyectos interinstitucionales,
como pudiera ser la propia elaboración de las regulaciones urbanísticas,
se trunca al no establecer los mecanismos adecuados para que la
población los acoja con beneplácito y participe en ellos desde su
concepción.
La estrategia de comunicación que respalde las Regulaciones
Urbanísticas de El Vedado debe ser coordinada por la máxima dirección
del Poder Popular del territorio. Se trata de conducir la labor conjunta de
la comunidad, las instituciones y los medios de comunicación para la
protección del paisaje urbano. Imponer decisiones solo conllevará a la
pérdida de recursos. Por eso, la definición de los conceptos, principios,
objetivos, acciones y el sistema evaluativo de la estrategia, debe surgir de
un trabajo en equipo.
Los valores que adquiere en la conciencia colectiva un paisaje
urbano, no están necesariamente vinculados a la riqueza arquitectónica
de éste, sino a la convivencia de sus habitantes en el espacio geográfico.
El respeto a las normas de la ciudad, es el respeto a la vida en ella.
90
CONCLUSIONES
El Vedado es un barrio habanero que contiene el espíritu de la
Modernidad. Fue fundado en 1869 y tuvo un crecimiento armónico hasta
la segunda mitad del siglo XX. Posee edificaciones de diferentes
movimientos arquitectónicos entre los que sobre salen el Art Decó y el
Moderno. Además ostenta sus mansiones eclécticas con un estilo propio
que lleva su nombre. Es un espacio de la ciudad místico, habitado por
innumerables personalidades del arte y la cultura de Cuba y que cuenta
con instituciones emblemáticas en todas las esferas. Esto le ha valido en
buena medida para convertirse en el centro urbano que representa el
poder político y cultural de la Isla.
Su paisaje es frecuentemente utilizado como referencia mediática
que define la imagen Cuba. Los elementos que lo conforman han sido
modelados en el tiempo, hasta lograr una relación singular entre los
ciudadanos, la naturaleza y el espacio construido.
Este paisaje urbano se enfrenta a riesgos naturales y antrópicos
que ponen en peligro su esencia. Los de tipo natural, tales como el
envejecimiento de la población arbórea, las penetraciones del mar, la
salinización de los suelos, tienen soluciones que pudieran considerarse
más concretas. Sin embargo, las cuestiones determinadas por el factor
humano ganan mayor complejidad, porque implican cambios de
comportamientos en los individuos y transformaciones en el orden social
e institucional.
Los ciudadanos tienen mucho que decir sobre su entorno, aún
cuando carecen de los conocimientos técnicos y la especialización de los
funcionarios e investigadores. Pero su percepción es muy poco escuchada
a la hora de planificar ciudades. Por eso el método de análisis del paisaje
que se siguió para este estudio se apoyó también en técnicas de
investigación utilizadas en procesos comunicativos. La variedad articulada
en el aspecto metodológico demostró ser efectiva, permitió cumplir
todos los objetivos, y comprobar que para los usuarios y residentes de El
Vedado, la estructuración de la ciudad subjetiva está determinada por la
existencia de una gran diversidad de elementos jerarquizantes que deben
ser preservados en tanto constituyen su patrimonio urbanístico.
Los análisis de geografía de la percepción y los mapas mentales
pueden ser una herramienta eficaz para identificar las contradicciones
entre la ciudad real y la percibida, e introducir transformaciones en el
espacio urbano que conduzcan la comunidad al estado deseado. Este
método investigativo es posible aplicarlo en otras ciudades cubanas que
presentan una problemática similar en cuanto a la protección del paisaje
urbano y del patrimonio urbanístico. En tal caso, habrán de tenerse en
cuenta los aspectos socioculturales y del marco físico que determinan las
características de cada territorio.
En la caracterización física del paisaje de El Vedado, así como en la
imagen que de él tienen sus residentes y usuarios, se demuestra que
existe una relación dialéctica entre objeto y sujeto. Esta relación está
cargada de códigos comunicativos, de mensajes que van desde lo
individual hasta conformar un discurso colectivo, mediante el cual se
expresa la ciudad total. En este sentido la definición operativa de los
conceptos Recurso Cultural, Paisaje Urbano y Patrimonio Urbanístico, es
esencial para comprender mejor la necesidad de un enfoque
comunicativo en los problemas del entorno urbano.
Los resultados de esta investigación muestran fenómenos
socioculturales comunes en muchas ciudades cubanas. La progresiva
91
degradación del paisaje urbano que éstas experimentan, puede implicar
la pérdida de importantes valores del patrimonio urbanístico de Cuba. Es
evidente el marcado interés del Estado por buscar soluciones a estos
problemas, pero no son visibles las oportunidades de participación de la
comunidad en la toma de decisiones. De manera que es necesario que las
instituciones estatales revisen sus mecanismos de gestión pública y
especialmente, que estos propicien el diálogo con la comunidad. Si las
regulaciones urbanísticas continúan carentes de estrategias de
comunicación que las respalden, el sueño de formar una población
comprometida con su entorno vital pasará a ser una utopía y todo trabajo
y esfuerzo económico del Estado, habrá sido en vano.
Los procesos comunicativos que se producen en el entorno urbano
son imprescindibles para una planificación consensuada del paisaje. La
comunicación ofrece un sendero seguro ante el desafío para el desarrollo,
por ser el área que además de informar y fabricar consenso, impulsa la
participación ciudadana. La importancia de darle un uso estratégico está
en que permite aunar esfuerzos y obtener resultados a corto, mediano y
largo plazo.
La población residente y usuaria de El Vedado tiene el derecho de ser
capaz de decodificar conscientemente los elementos que componen el
paisaje en que ha crecido y se desarrolla. Tiene además el deber de
conocer las normas, las regulaciones vigentes que permitirán que ese sea
también el paisaje urbano de las generaciones futuras.
En El Vedado, la convocatoria para impulsar la participación
ciudadana tendrá que comenzar por rememorar su historia, porque la
población que lo ocupa desconoce los aspectos raigales de su paisaje
urbano. No obstante, la legibilidad e imaginabilidad de este barrio
habanero vislumbran un futuro optimista.
La salvaguarda del paisaje urbano de El Vedado, no es más que el
pretexto para retomar la lucha por la ciudad tangible, y preservar La
Habana que habita en la memoria.
Fig. 81.- Dibujo de El Carmelo (El Vedado) de Luis Iboleón Bosque (1859) con el
paisaje prístino con que fue concebido. Fuente: Archivo General del Ejército
(Madrid)
92
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