percepción sobre los medios públicos en ecuador

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 PERCEPCIÓN SOBRE
LOS MEDIOS PÚBLICOS
EN ECUADOR
Área de Investigación
QUITO
DICIEMBRE 2009
Coordinación e informe final
Investigación
Investigación de campo
Alexandra Ayala Marín
María Belén Calvache
Informe Confidencial
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………………… 4
PRIMERA PARTE: ASPECTOS GENERALES
I. LOS MEDIOS PÚBLICOS EN ECUADOR…………………………………………..…….. 5
El canal público ECTV
El diario público El Telégrafo
La Radio Pública del Ecuador (RPE)
El Ciudadano
Agencia Nacional de Noticias de Ecuador y Sudamérica (Andes)
Los medios incautados
II. CONCEPTO DE MEDIOS PÚBLICOS…………………………………………………… 9
III. LA INVESTIGACIÓN Y SUS TÉCNICAS.……………………………………………… 11
1. Objetivo
2. Ejes de la investigación
3. Técnicas utilizadas y universo de la investigación
SEGUNDA PARTE: LA INVESTIGACIÓN Y SUS RESULTADOS
I.
LA ENCUESTA…………………………………………………………………………… 12
1. Ficha técnica.……………………………………………………………………………….. 12
2. Percepción y conocimiento………………………………………………………………. 13
2.1. Consumo de medios públicos
2.2 Calificación a los medios públicos
3. Participación………………………………………………………………………………..
19
4. Diferencias entre medio público y medio gubernamental…………………………...
20
II.
LOS GRUPOS FOCALES……………………………………………………………… 21
2 1. Ficha técnica……………………………………………………………………….. 22
2. Percepción y conocimiento………………………………………………………. 22
3. Participación ciudadana………………………………………………………….. 25
4. Perspectivas y sugerencias…………………………………………………….... 27
5.
Algunas conclusiones…………………………………………………………… 28
III. ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD……………………………………………….. 29
1.
Ficha técnica……………………………………………………………………… 30
2.
Percepción y conocimientos……………………………………………..…....... 31
3.
Participación ciudadana………………………………………………………... 35
4.
Perspectivas y sugerencias……………………………………………………. 38
IV.
CONCLUSIONES GENERALES…………………………………………………... 40
V.
ANEXO …………………………………………………………………………….. 43
Tablas de resultados de la encuesta
3 PERCEPCIÓN SOBRE
LOS MEDIOS PÚBLICOS EN ECUADOR
INTRODUCCIÓN
Los medios de comunicación públicos en Ecuador, o los así llamados desde su creación,
constituyen hoy una realidad no pensada hace apenas dos años. Desde el Estado, solo
la Radio Nacional, creada en los años 40 del siglo XX, era el medio generalmente
concebido como portavoz gubernamental y, desde esa perspectiva, podía deducirse que
su objetivo era precautelar intereses y visiones generales de carácter nacional, más que
intereses y visiones particulares.
Fue en 2007, año de inicio del Gobierno ecuatoriano presidido por el economista Rafael
Correa Delgado, que desde esa instancia se introduce en nuestro país tanto el concepto
de medios públicos como el proyecto gubernamental de crearlos. La primera
característica con la que nacen es, en consecuencia, la de ser de propiedad estatal.
En ese objetivo, el Gobierno actual propició la creación, en primer lugar, de un canal de
televisión público, que hoy tiene el nombre de Ecuador TV (ECTV); luego, de un diario,
que fue la compra de El Telégrafo, con sede en Guayaquil a la Agencia de Garantía de
Depósitos (AGD); en tercer lugar fue la conversión de la antigua Radio Nacional, cuyos
equipos estaban embodegados, en Radio Pública del Ecuador; y finalmente, por la
incautación que hiciera la AGD, de los bienes de los hermanos Isaías Dassum, en manos
del Estado se encuentran otros medios audiovisuales como TC Televisión (Guayaquil),
GamaTV (Quito) y Cablenoticias (de la TV pagada) y las radios Carrusel y Super K, las
revistas La Onda (juvenil) y El Agro y acciones de TVCable.1
Esta última incautación significó incrementar a cuatro los canales de televisión que hoy
tienen el carácter de estatales, en el sentido de que pertenecen al Estado ecuatoriano.
Dado que esta condición de propiedad es nueva en Ecuador, se hacía necesario
conocer, más allá de los niveles de sintonía y lectoría con los que cuentan, el cómo estos
medios son percibidos por algunos sectores de la ciudadanía y por otros medios de
comunicación de propiedad privada; en qué se diferencian de estos últimos, qué se
espera de ellos, cuál es su aporte al ejercicio de la comunicación social en el país.
En síntesis, ¿se percibe un objetivo político detrás de la creación de medios públicos y,
en esa medida, son o no considerados como medios gubernamentales? ¿Por qué? ¿Qué
aportes realizan al tratamiento informativo? ¿Muestran algunas diferencias con relación a
los medios privados? ¿Qué perspectivas de futuro tienen y qué sugerencias se pueden
hacer al respecto, tanto desde el ámbito público como desde el privado?
Para encontrar respuestas a estas y otras interrogantes que permitan ubicar, por medio
de la percepción que tiene la ciudadanía ecuatoriana, el posicionamiento y las
1
Los medios señalados como de propiedad de la AGD, y que hoy se encuentran en manos del Estado
ecuatoriano, son resultado de la debacle financiera y bancaria de 1999. El Telégrafo era diario vinculado al
Banco del Progreso, propiedad del banquero guayaquileño Fernando Aspiazu Seminario, cuyos bienes
pasaron a manos de la AGD. Los otros medios señalados eran propiedad de los hermanos Isaías Dassum,
propietarios, a su vez, de Filanbanco. Esta familia fue responsable de la quiera financiera y bancaria de
1999, que culminó con la incautación, en distintos momentos, de varias propiedades por la AGD, como
respaldo para el pago a los clientes perjudicados por la quiebra. Es así que estos medios se encuentran
actualmente en manos del Estado ecuatoriano.
4 perspectivas de los medios públicos en Ecuador, ya sobre los que nacieron con el
carácter de tales, ya de los que hoy, por traspaso de propiedad, son considerados
públicos -aunque después pasen a manos privadas-, se llevó a cabo una investigación
cuya propuesta y realización estuvo a cargo del Centro Internacional de Estudios
Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), mediante el Área de
Investigación. Su propósito inmediato fue la presentación de resultados en el seminario
internacional “Medios Públicos. Ciudadanía y democracia”, que tuvo lugar en Quito, del
28 al 30 de septiembre del 2009, con el auspicio del Ministerio Coordinador de la Política
y con la participación de expertos de Brasil, Chile, Ecuador, España y México.
La investigación se basó en tres técnicas: 1) encuesta en Quito y Guayaquil, con un
universo de 800 hogares, 400 en cada ciudad; 2) entrevistas a informantes calificados de
cuatro sectores vinculados con la comunicación social: a) mediáticos, tanto privados
como públicos y comunitarios, b) académicos, y c) gremiales; y 3) grupos focales con
organizaciones de la sociedad civil.
La encuesta y las entrevistas en profundidad fueron aplicadas por Informe Confidencial,
empresa encuestadora y de marketing político; los grupos focales fueron realizados por
el Área de Investigación de CIESPAL.
Aquí presentamos los resultados de esa investigación cuya síntesis fue expuesta en el
seminario internacional ya mencionado. CIESPAL aspira a que las conclusiones
particulares y generales a las que se ha llegado contribuyan decididamente a definir con
precisión el carácter y los objetivos de un medio público, para consolidar lo positivo y, si
es del caso, rectificar lo negativo.
PRIMERA PARTE: ASPECTOS GENERALES
I. LOS MEDIOS PÚBLICOS EN ECUADOR
Si bien los medios públicos en Ecuador constituyen una realidad de hace solo dos años,
cuando el 29 de noviembre del 2007 el primer canal público de televisión, ECTV, emitió
sus primeras señales desde la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente en
Montecristi, provincia de Manabí, tienen antecedente en la Radio Nacional del Ecuador,
creada en 1961, durante el cuarto período presidencial de José María Velasco Ibarra.
Sin embargo, este medio gubernamental, cuyo lema era “Voz ecuatoriana desde el techo
del mundo”, tuvo a su vez antecedente en la Estación H.C.K. creada en los años 30 por
decisión de alguno de los gobiernos de esa década, en momentos en que la radio era
aún incipiente en Ecuador, pero en el mundo se habían producido cambios que estaban
influidos, también, por la radio.2
La Radio Nacional del Ecuador, con altibajos de transmisiones, tuvo vida durante 30
años, hasta la primera mitad de la década de los 90, cuando se decidió embodegar los
equipos.
Con este antecedente radial se inauguran en el país los hoy llamados medios públicos.
En orden cronológico, desde el 2007, se fueron creando el canal de televisión, la radio, el
diario impreso, y un diario electrónico (aunque éste es explícitamente definido como
medio gubernamental); también está el proyecto, ya en marcha, de una agencia nacional
de noticias.
2
. “Radio Nacional del Ecuador. 25 años al servicio del pueblo ecuatoriano”, en Radiorevista. Revista
trimestral No. 1.mayo 1986. Quito: Secretaría Nacional de Información Pública.
5 Todos estos medios tienen en común el hecho de que dependen económicamente del
Estado. Debido a la estructura de propiedad, identificada por lo mismo con el Gobierno
central, en 2008 se pasó a identificar como medios públicos a otros, sobre todo
estaciones de TV, que fueron incautados por la AGD como parte de los bienes de los
hermanos Isaías Dassum, debido a la deuda que mantenían con el Estado ecuatoriano
como resultado de la quiebra de Filanbanco, durante la debacle financiera de 1999.
Hasta la presente fecha, estos medios permanecen en una situación ambigua en cuanto
a la propiedad -puesto que el Estado anunció su venta desde el inicio de la incautación- y
el estatus que esta genera, ya que la nueva Constitución ecuatoriana (2008) determina la
existencia de medios privados, públicos y comunitarios.
Repasemos, entonces, someramente, algunos datos relativos a cada uno de los
llamados medios públicos en Ecuador, por orden cronológico de aparición.
El canal público ECTV
Ecuador TV, más conocido por su sigla ECTV, inició sus transmisiones el 29 de
noviembre del 2007, desde la Asamblea Nacional Constituyente, que tuvo sede en la
ciudad de Montecristi, Manabí.
Con dos años de existencia, el canal público ha ido, paulatinamente, conformando una
parrilla de programación en la que cual se trata de dar espacio a la diversidad de grupos
sociales que existen en el país, y apunta a consolidar una programación alternativa a los
canales privados, sin dejar de dar prioridad a lo gubernamental y oficial como fuente
informativa, lo cual se hace evidente en su espacio noticioso estelar de las 19h00, así
como en la retransmisión completa de las intervenciones sabatinas del Presidente de la
República.
A pesar de que esta televisora ha señalado que en sus programas se da prioridad a la
educación, la participación ciudadana, los temas culturales y el debate político, aún la
producción nacional es insuficiente, pues los “enlatados”, aunque traten de ser
seleccionados por su contenido, cubren más del 50 por ciento de la programación. El
recurso a cadenas informativas de prestigio internacional como Televisión Española y la
CNN, en cuanto a lo informativo, o a programas del National Geographic, es diario. Se
destaca, sin embargo, la ausencia de la llamada crónica roja y la farándula, lo cual es
visto por especialistas y por telespectadores como aspecto positivo.3
Cabe destacar, asimismo, la dificultad que hubo de enfrentar el Estado ecuatoriano al
tratar de encontrar un canal de frecuencia en VHF, para salir al aire, debido a que
ofrecen más facilidades técnicas para el acceso del público. No obstante ser propietario
del espectro radioeléctrico, no tuvo otra alternativa que ubicarse en UHF, canal 48.
El diario público El Telégrafo
Es resultado de la incautación que hiciera la AGD de las propiedades vinculadas al
Banco del Progreso, que fue a su vez, propiedad del ex banquero Fernando Aspiazu
Seminario, cuya quiebra fue considerada como detonante de la crisis financiera de 1999.
El Estado ecuatoriano lo adquirió en 2007, con el Ministerio de Finanzas como principal
accionista, a fin de incrementar el sistema de medios públicos en el que se pensó desde
los inicios del Gobierno de Rafael Correa. De esta manera, surge con nueva imagen y
3
Tamayo, Eduardo. “Ecuador: medios públicos en etapa de construcción”. En informativo de ALAI-amlatina,
en diciembre 2008.
6 bajo nueva dirección editorial el 17 de marzo de 2008, con el eslogan de “Primer diario
público del Ecuador”.
El nombre y las instalaciones de este diario, que tiene sede en la ciudad de Guayaquil,
fue durante casi todo el siglo XX, propiedad de la familia de José Abel Castillo, hasta la
tercera generación. El nombre tiene la tradición de 125 años, pues, fundado en 1884 por
Juan Murillo Miró, resistió no solo al gran incendio de Guayaquil (1889) sino también
dictaduras militares, persecuciones políticas, clausuras.4
En la década de los años 90, El Telégrafo fue adquirido por el ya mencionado ex
banquero Aspiazu Seminario, junto con la radioemisora del mismo nombre, que también
pertenecía a la familia Castillo. Estos dos medios, además del canal SíTV, hoy llamado
Canal Uno, constituyeron uno de los emblemáticos ejemplos de medios vinculados al
capital bancario y financiero del país, cuya prohibición es norma constitucional desde
2008.
Si bien El Telégrafo tiene un costo menor al del resto de los impresos de circulación
nacional ($ 0.25), se distribuye, gratuitamente sobre todo, entre entidades públicas,
académicas y otras. Sus páginas editoriales, con diversidad de articulistas, hombres y
mujeres paritariamente, académicos, dirigentes sociales, periodistas, escritores,
religiosos, que también expresan algunas posiciones críticas al Gobierno, son citadas
con frecuencia por otros medios de comunicación, quizás para contrastar posiciones con
las consideras como voces afines al oficialismo.
Asimismo, cada edición pone énfasis en los reportajes, en la noticia ampliada, en
testimonios y perfiles biográficos, lo cual es bien recibido por el público lector, como
veremos más adelante.
La Radio Pública del Ecuador (RPE)
Aunque utiliza equipos técnicos de la antigua Radio Nacional, adquiridos en 1982, fue
creada el 26 de agosto del 2008. Con sede en la capital de la República, sus emisiones
llegan, además, a Guayaquil, Loja y Manta, y busca cubrir todo el territorio nacional.
Su programación, que incluye informativos en tres ediciones diarias, se diversifica y
busca expresar voces y hablas regionales, de tal manera de constituir una programación
alternativa en el espectro radial, que está cruzada por seis ejes: construcción de
ciudadanía, cultura de paz, interculturalidad, inclusión, deconstrucción del pensamiento
androcéntrico, y creación de nuevos imaginarios.
Además, se incluye el humor, como elemento articulador, que cohesiona política editorial
con realización, tal y como se vuelve evidente en las cuñas promocionales que la RPE
produce y emite, resultado, a su vez, de sondeos y observaciones directas en varias
ciudades de las diferentes regiones. De lo que se trata, de acuerdo con Giovanna Tassi,
su directora actual, “es construir otro lenguaje, que apunte al ser ecuatoriano y al querer
serlo, haciendo la marca Ecuador”.5
Al cabo de trece meses de creación, la directora considera que la Radio va
posicionándose cada vez más, sobre todo en provincias. El resultado exitoso se debe a
4
Ayala Marín. Alexandra. “Periodismo y medios de comunicación. De la defensa de ideas a la credibilidad”
en Enciclopedia del Ecuador, 2004. Quito: Espasa. 2005. 5
Tassi, la segunda persona en la dirección de la Radio, es periodista de formación. Sus declaraciones se
recogieron en la entrevista concedida al Área de Investigación del Ciespal, el 9 de septiembre del 2009. El
primer director de la RPE fue el radiodifusor César Farah.
7 que en este medio “se fijó claramente la línea editorial”, según palabras de Giovanna
Tassi.
El Ciudadano
Este diario digital fue creado, como vocero del Gobierno de la Revolución Ciudadana, a
finales del 2008. Además de la edición impresa quincenal, que circula en las diferentes
provincias del país, tiene otros dos componentes: El Ciudadano TV, y El Ciudadano
Radio, que constituyen segmentos de las programaciones transmitidas tanto desde
ECTV como desde la RPE.
Para el funcionario gubernamental Marco Antonio Bravo, en entrevista publicada en El
Comercio, de Quito (25/08/09), este medio “responde a la agenda y a la gestión del
Presidente de la República; es un medio oficial”.
Es necesario señalar, adelantándonos a la evidencia de la encuesta realizada, que este
medio es desconocido para la mayor parte de la ciudadanía, y que quienes lo conocen, lo
identifican como claramente gubernamental, no como diario público.
Agencia Nacional de Noticias de Ecuador y Sudamérica (Andes)
Concebido como otro medio público, este proyecto fue anunciado a mediados del
presente año. Sus pruebas han tenido inicio en el mes de noviembre de 2009, y sus
oficinas se encuentran en el mismo edificio que alberga a los medios públicos en la
ciudad de Quito.
Su creación apunta a constituir una agencia multimedia para la realización de productos
para radio, prensa, televisión e Internet, que contribuirán a posicionar en el ámbito
nacional como en el internacional, las noticias generadas en las esferas
gubernamentales. En los inicios, se apoyan para la difusión en los medios públicos de
prensa, radio y televisión; sin embargo, como sostiene Marco Antonio Bravo, desde la
Secretaría de Innovación y Desarrollo de Nuevos Medios, adscrita a la Presidencia de la
República, la Andes “no será un medio oficial sino público”, y como tal, “defenderá los
intereses que atañen al Estado ecuatoriano”.6
De acuerdo con el mismo funcionario, “Andes tiene que informar sobre el país, no solo
sobre gestión política del Presidente, sino temas de cultura, deportes, política, economía,
todo lo que pasa en el país y que se pueda informar”.7
Los medios incautados
El 8 de julio del 2008, la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), como entidad estatal
cuya creación obedeció a la necesidad de que las personas perjudicadas por la quiebra
de los bancos privados, en la crisis financiera de 1999, tuvieran garantía de que sus
depósitos serían devueltos, se incautó de los bienes de la familia Isaías Dassum, ex
propietaria de Filanbanco, entre los cuales estaban algunos medios de comunicación que
tienen sede en la ciudad de Guayaquil, a excepción de Gamavisión, ubicado en Quito.
Así, pasaron a ser propiedad del Estado ecuatoriano,
6
7
Diario El Comercio, edición del 10 septiembre 2009.
Entrevista ya citada, El Comercio, 25 agosto 2009. 8 1.
2.
3.
4.
Tres canales de TV: Gamavisión, TC Televisión y Cablenoticias.
Acciones de un sistema de cable: TVCable
Dos revistas: La Onda (juvenil) y El Agro.
Dos radioemisoras: Carrusel y Super K.
Si bien desde el inicio de la incautación se anunció la venta, estos medios siguen en
manos del Estado, con directivos designados por el Gobierno. Sin embargo, el hecho de
tener este tipo de administración, les determina un estatus legal indefinido y una línea
editorial que podría ser calificada como ambigua, pues si en los informativos puede
deducirse inclinación hacia fuentes y posiciones gubernamentales, sus políticas de
programación no han tenido cambios significativos, que los ubiquen claramente como
canales de contenidos alternativos, que aludan a objetivos de transformación.
Esta circunstancia permite que se sigan transmitiendo programas que contribuyen a
reforzar imaginarios discordantes, que no se basan en el respeto a la diversidad y el
trabajo, por ejemplo. Así, continúan programas como Mi Recinto, en TC Televisión,
concebido como propuesta humorística, aunque pone en evidencia expresiones y
gestualidad racistas, sexistas y de irrespeto, por decir lo menos, al pueblo montubio;
programas de concursos que, con el pretexto de lograr la participación del público y
entregar algunas retribuciones pecuniarias, ofenden la dignidad de la gente; o de
farándula, que no son más que crónicas de chismes donde se pone en duda la
reputación de las personas vinculadas al mundo del espectáculo.
II. CONCEPTO DE MEDIOS PÚBLICOS
La existencia de medios públicos es de antigua data en los países europeos, no así en
América Latina, donde se privilegia la existencia de medios privados y de algunos
gubernamentales, especialmente impresos, cuyos objetivos los ubican más bien como
portavoces de proyectos, ejecutorias y puntos de vista de los Gobiernos de turno.
Sin embargo, hay experiencias positivas en el ámbito televisivo, como la Televisión
Nacional de Chile, TV Cultura de Brasil, Canal 22 de México, y la televisión colombiana.
En este último caso, se contó con incentivos estatales que, aplicados a las producciones
nacionales de ficción, han constituido la base de una formación profesional que
contribuyó a hacer del país vecino uno de los grandes exportadores de telenovelas en la
región.
Una reciente experiencia televisiva, creada en 2005 como iniciativa pluriestatal, con
aportes gubernamentales de Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela,
se convierte en una nueva propuesta de lo que podría considerarse como medio público.
Se trata de TeleSUR, cuyo objetivo apunta a la integración regional, con la presentación
de información alternativa a la de los grandes medios nacionales y/o de las cadenas
internacionales.
Pero para algunos estudiosos y el público en general, los ejemplos que surgen como
paradigmas de medios públicos son la BBC de Londres, la Radio Nederland, de Holanda;
la Deutsch Belle, de Alemania; Televisión Española: Radio France Internationale.
El hecho de que se nombre casi exclusivamente a radioemisoras o teledifusoras, no es
casual, pues el concepto de medio público está más bien ligado a los medios audiovisuales, si deducimos por la misma propuesta del Consejo Mundial de Radio y
Televisión, de la cual se hace eco la Unesco, y también CIESPAL:
9 “Ni comercial ni estatal, la radio y televisión pública tienen su única razón de ser en el
servicio público. Es la radio y televisión del público; se dirige a cada persona en calidad
de ciudadana. Fomenta el acceso a la vida pública y la participación en ella. Desarrolla
los conocimientos, amplía los horizontes y permite que cada uno se comprenda mejor al
comprender al mundo y a los demás.
“La radio y la televisión pública se define como un lugar de encuentro donde todos los
ciudadanos están invitados y son considerados sobre una base igualitaria. Es una
herramienta de información y de educación, accesible a todos y se dirige a todos,
independientemente de la condición social o económica de unos y otros. Su mandato no
se limita a la información y el desarrollo cultural; también ha de alimentar la imaginación y
divertir, pero con una preocupación por la calidad que debe distinguirla del servicio
audiovisual comercial.” 8
Desde esta definición, podemos inferir las características sobresalientes de lo que sería
un medio público:
•
•
•
•
•
Ofrece un servicio público.
Consolida la ciudadanía con base en el respeto y la igualdad, y el fomento de la
participación.
Desarrolla y amplía los conocimientos.
Propicia el encuentro de las diversidades.
Informa, educa, cultiva y entretiene.
Estas características son el asiento de los principios que determina la Unesco para
estos medios: universalidad, diversidad, independencia, y especificidad.
En el mismo sentido van, de una u otra manera, definiciones de teóricos de la
comunicación como Jesús Martín Barbero, y estudiosos del fenómeno audiovisual como
Omar Rincón, de quienes destacamos las siguientes definiciones, referidas sobre todo a
radio y TV:
Para Barbero, los medios públicos “deben ofrecer reconocimiento y expresión de la
diversidad cultural; representación de la diversidad ideológico-política; promover una
información independiente, plural e incluyente de las diferentes situaciones regionales.”
Rincón va un poco más allá y, a partir del análisis de los medios públicos colombianos,
propone la “creatividad social” como fuente y soporte de realización y de propuesta
estética, pues los medios públicos son para él “contadores de historias entretenidas y
experimentales”, y porque “responden a necesidades de acceso, expresión y saber de la
mayoría”. En ese sentido, añade:
“Los medios son públicos en la medida en que se inscriben en los proyectos colectivos
de la sociedad, en cuanto amplían el acceso expresivo de la gente, en cuanto aumentan
la pluralidad de interpretaciones de la realidad, ¡No más educación y cultura, más
creatividad social.” 9
Es pertinente concluir este punto, citando la experiencia de Holanda, por ejemplo, donde
el sistema nacional de emisoras públicas data de los años veinte del siglo pasado:
8
Unesco, Consejo Mundial de Radio y Televisión. La radio y televisión pública. ¿Por qué? ¿Cómo? Quito:
Oficina de Unesco, 2008.
9
Rincón, Omar. “Medios públicos: de la retórica ilustrada al activismo y experimento estético”, en La
televisión: enfoques actuales, Revista Oficios Terrestres, No. 18, año XII, 2006, publicación de la Facultad de
Periodismo y Comunicación Social, de La Plata, provincia de Buenos Aires, p. 153.
10 legitimidad plena, entonces. La actual Ley de Medios de Comunicación, que rige para las
emisoras de radio y televisión públicas, les asigna el cumplimiento de dos tareas
fundamentales:
1.
2.
Ofrecer programas pluralistas de alta calidad en cuanto a información, cultura,
educación y entretenimiento.
Los programas deben dar, de manera equilibrada, una imagen real de la
sociedad, de la diversidad de intereses y opiniones en lo social, cultural e
ideológico. “Su horizonte es convertirse en una suerte de espejo de la
naturaleza recóndita de la nación.”10
Es evidente que sea en América Latina o en Europa, características o definiciones de
medios públicos resultan coincidentes. Más, el caso de Radio Nederland deviene ejemplo
adicional de que no es la dependencia económica del Estado lo que define un medio
público y sus características de pluralidad, independencia, creatividad y calidad estética,
respeto a la diversidad, fomento del ejercicio de la ciudadanía. Cabe precisarlo porque
hay confusión en este sentido: el financiamiento de esta radio y de otros medios públicos
proviene tanto de la subvención estatal como de la publicidad.
Tomando como síntesis de los criterios y experiencias expuestos, el concepto sobre
medios públicos del Consejo Mundial de Radio y Televisión, vale decir la Unesco, y los
principios ya expuestos, emprendimos en la investigación sobre la percepción que al
respecto existe en Ecuador.
III. LA INVESTIGACIÓN
3.1. Objetivo
Conocer la percepción de diversos sectores ecuatorianos, tanto mediáticos como
académicos, gremiales y de la sociedad civil, sobre los medios públicos ecuatorianos, de
prensa, radio y televisión, así como los conocimientos sobre diversidad de aspectos
relacionados con estos medios.
3.2. Ejes de la investigación
Para cumplir con este objetivo, se establecieron cuatro ejes en torno a los cuales se
plantearon varias preguntas dirigidas a los diversos sectores investigados:
1. Percepción: Eje destinado a conocer criterios generales y la valoración que se da a
los medios públicos.
2. Conocimientos: Para abordar aspectos que sustentan la creación de medios
públicos, los conceptos que se tienen al respecto, y conocimientos específicos sobre
los medios ecuatorianos, como programas y contenidos, informativos y fuentes
utilizadas, etc.; es decir, medir el seguimiento que le hacen o no a estos noveles
medios ecuatorianos.
10
La Radio que nos acerca. Radio Nederland, 2007. Prólogo de Joop Daalmeijer, presidente de la
Asociación de Periodistas de Holanda, redactor en jefe de la Radio Nederland Wereldomroep. 11 3. Participación de la ciudadanía: Indagó las formas de participación ciudadana en la
programación de un canal, de una radio y/o en los espacios de expresión del público
en los medios impresos.
4. Perspectivas y sugerencias: Qué se espera de los medios públicos, cuál es el rol
que debe cumplir el Gobierno con respecto a estos; deben ser o no espacios de
propaganda de las labores gubernamentales; cuál es el “ideal” de medio público.
3.4. Técnicas utilizadas y lugares de la investigación
Las preguntas de cada eje fueron las mismas para las tres técnicas que se utilizaron, en
tres ciudades del país.
1. Encuesta a hogares, en Quito y Guayaquil.
2. Entrevistas en profundidad a informantes calificados de medios públicos y
privados, tanto de prensa como de radio y televisión, así como de los sectores
académico y gremial de Quito, Guayaquil y Cuenca.
3. Grupos focales con representantes de organizaciones de la sociedad civil, de
jóvenes y adultos, con sede en Quito.
Las dos primeras técnicas, es decir, la encuesta y las entrevistas en profundidad,
estuvieron a cargo de la empresa Informe Confidencial. Los grupos focales fueron
realizados por el personal del Área de Investigación de Ciespal.
SEGUNDA PARTE: LA INVESTIGACIÓN Y SUS RESULTADOS
I. LA ENCUESTA
Esta técnica fue aplicada por Informe Confidencial, en un día domingo, escogido al azar.
Las nueve preguntas formuladas a la ciudadanía de Quito y Guayaquil, fueron
elaboradas por CIESPAL, para obtener respuestas sobre los cuatro ejes planteados, y
discutidas con la empresa encuestadora. En el último eje, sabiendo que criterios sobre
perspectivas y sugerencias en relación con los medios públicos, no podían demandarse
a quienes no sabíamos si conocían y/o seguían los medios públicos en el país, se
decidió hacerles tan solo una última pregunta: “¿Cree usted que hay diferencias entre un
medio público y un medio gubernamental?” Las respuestas obtenidas marcan la pauta,
implícitamente, de lo que la gente sugiere para la existencia de lo que se considera un
medio público, como veremos más adelante.
1. Ficha técnica
FECHA:
CIUDADES:
MUESTRA:
UNIVERSO:
29 de Agosto 2009
Quito y Guayaquil
400 casos en cada ciudad
Población urbana mayor de 16 años
49.8% Hombres
50,3% Mujeres
Estratos: alto (5%), medio (31,5%)
Popular (33,5%)
Educación: Primaria (28,5%),
Secundaria (53%), Superior (16%).
12 MÉTODO DE MUESTREO:
UNIDAD DE SELECCIÓN:
MÉTODO DE ENTREVISTA:
MÉTODO DE APLICACIÓN:
CONFIABILIDAD:
MARGEN DE ERROR:
Polietápico estratificado/Random route
Individuos en hogares
Administrada directamente (personal)
Aleatoria
95%
+/- 3%
2. Percepción y conocimiento
Con el fin de conocer si la ciudadanía de las dos principales ciudades ecuatorianas,
identifican la existencia de medios públicos, se dio inicio a la encuesta con una pregunta
aparentemente elemental: ¿Existen medios públicos en Ecuador?, la cual, si resultaba
afirmativa, daba paso al complemento de la misma: ¿Puede mencionar alguno?11
¿EXISTEN MEDIOS PÚBLICOS EN ECUADOR?
En las dos ciudades, más en Guayaquil que en Quito, la respuesta fue afirmativa. Sin
embargo, esta respuesta categórica pudo ser relativizada con la que se dio a la siguiente
pregunta, que permitió comprobar si efectivamente la gente podía identificar, sin
equívocos, lo que es un medio público.
Como se aprecia en el gráfico siguiente, la mayoría de quienes respondieron
afirmativamente a la pregunta anterior pudo mencionar un nombre, aunque en bastante
menor porcentaje, y nuevamente, más en Guayaquil que en Quito.
11
Presentamos aquí los resultados sintetizados, en gráficos, estableciendo como única variable comparativa
las diferencias entre ciudades. Las variaciones de las respuestas por género, edad, estrato social y nivel
educativo, se pueden ver en el anexo correspondiente.
13 Ahora bien, el hecho de que la mayoría haya mencionado un nombre, no significaba en
sí mismo que esas personas estuvieran acertadas. Así, tenemos que quienes
identificaron un medio público correctamente, el mayor porcentaje, más en Quito que en
Guayaquil, lo hizo correctamente, como se aprecia en el cuadro que sigue. Pero también
mencionaron, como es evidente, un medio privado, más en el Puerto principal que en la
capital, y de la misma manera en cuanto a los medios incautados.
CLASIFICACIÓN DE LOS MEDIOS NOMBRADOS
La mención de medios privados como públicos, si bien es minoritaria, sobre todo en
Quito, nos permitiría adelantar una conclusión: el concepto de medio público, nuevo en
Ecuador, no está aún debidamente posicionado. Es cierto que también se puede decir
14 que la gente no está muy equivocada al considerar que cualquier medio de comunicación
es público, en la medida en que llega al público en general, y que esta característica es
la que lo vuelve masivo, pero también significa que la ciudadanía no hace todavía una
diferencia, sustancial a nuestro juicio, entre medios privados y públicos, porque la
estructura de propiedad de un medio es la que, para el caso, hace la diferencia entre
unos y otros.
MEDIOS MENCIONADOS COMO PÚBLICOS
El cuadro de arriba muestra que entre las personas que dieron el nombre de un medio,
mayoritariamente mencionan Ecuador TV, más en Quito que en Guayaquil, seguido de
lejos por TC Televisión, que es medio incautado; y al respecto, no es casual que se lo
nombre bastante más en Guayaquil que en Quito, puesto que este canal tiene alta
sintonía en esa ciudad. Y si se suma este porcentaje con el número de personas que
menciona GamaTV, se puede inferir que, definitivamente, la audiencia de ambos canales
sabe que estos medios están hoy en manos del Estado y que por esto los consideran
canales públicos.
En cuanto a mención por medios, es evidente también que la televisión en general es
más conocida que los diarios impresos y las radios, pues si ECTV es, nombrado por el
80% de quienes dieron el nombre de algún medio en ambas ciudades, El Telégrafo le
sigue en bastante menor proporción y asimismo, más en la capital que en el puerto. La
Radio Pública es, al contrario, nada mencionada en Quito, aunque sí en Guayaquil. En la
capital, en cambio, se nombra la Radio Municipal, lo cual es acertado, puesto que se
trata de una emisora que al depender del gobierno local tiene el carácter de medio
público.
15 2.1. Consumo de medios públicos
Para verificar si la gente conocía de verdad los medios públicos, es decir, si los seguían
diariamente o con regularidad, se preguntó cuántas veces a la semana ve ECTV, oye la
Radio Pública y lee El Telégrafo. Las cifras ponen en evidencia, además, que los medios
audiovisuales llevan la delantera con respecto al medio impreso. He aquí los resultados.
¿CUÁNTAS VECES A LA SEMANA VE USTED EL CANAL PÚBLICO?
Aunque el canal público haya sido mencionado antes mayoritariamente, quienes nunca lo
ven constituyen la tercera parte en cada ciudad. Una cuarta parte afirma que lo ve todos
los días, dato que, de no ser respuesta de ocasión, implicaría alta sintonía para una
teledifusora que al momento de la muestra no cumplía dos años de creada.
16 ¿CUÁNTAS VECES A LA SEMANA SINTONIZA LA RADIO PÚBLICA?
¿CUÁNTAS VECES A LA SEMANA LEE EL TELÉGRAFO?
Evidentemente, quienes nunca leen El Telégrafo superan a las personas que nunca oyen
la Radio Pública y a las que nunca ven ECTV. Hay que reiterar, además, que entre
quienes declaran el consumo diario de estos medios, es mayoritaria la gente que ve
televisión. Cabe reparar, sin embargo, en ciertas diferencias en el consumo por ciudades:
por ejemplo, el diario público es más leído diariamente en Guayaquil que en Quito, lo
cual podría entenderse en la medida en que El Telégrafo es nombre de tradición en esa
ciudad; al contrario, si la Radio Pública es menos sintonizada diariamente en Guayaquil,
podría deberse al hecho de que en Quito la Radio Pública lleva la tradición de la antigua
Radio Nacional del Ecuador.
17 Aparte de estas particularidades, es necesario considerar el porcentaje mayoritario del
“nunca” para los tres medios, lo cual debería hacer pensar en la necesidad de apuntar a
posicionarse mejor entre la ciudadanía.
2.2 Calificación a los medios públicos
Igualmente se quiso saber qué calificación le daría la gente a los medios públicos de
nuestro país. El gráfico que sigue muestra cómo la mayoría califica de “bien”, y que el
“muy bien” dobla al “muy mal”. Este criterio tan positivo sobre estos medios ecuatorianos
contrasta, no obstante, con el conocimiento que existe sobre ellos y el hecho de que la
mayoría de las personas haya declarado que nunca ve, oye o lee cualquiera de estos
medios. Podría decirse, pues, que estamos ante una respuesta complaciente o
“políticamente correcta”.
De cualquier manera, debe ser considerada también como un estímulo para quienes
dirigen y hacen estos medios.
¿CÓMO CALIFICARÍA A LOS MEDIOS PÚBLICOS ECUATORIANOS?
Si bien El Ciudadano, informativo virtual que se identifica como el “Periódico de la
Revolución Ciudadana”, no está considerado entre los medios públicos, se creyó
pertinente saber si la ciudadanía lo conocía, mediante la pregunta de si lo ha leído
alguna vez. El resultado fue mayoritariamente negativo, y más en Guayaquil que en
Quito, como se aprecia en el gráfico que sigue.
18 ¿USTED HA LEÍDO EL PERIÓDICO VIRTUAL LLAMADO EL CIUDADANO?
3. Participación
Veíamos en el concepto de medio público, sobre todo el que expresa el Consejo Mundial
de Radio y Televisión de la Unesco, que la participación ciudadana es uno de los
aspectos que sustentan la razón de ser de un medio público, particularmente en esta
época de tecnologías digitales, cuando lo virtual hace más factible una retroalimentación
casi inmediata entre el personal de un medio y las audiencias. Los medios privados,
sobre todo la televisión –que tradicionalmente ha sido el medio más esquivo a la
participación de la ciudadanía- han implementado formas de interactividad, como las
llaman, que son formas incipientes de participación.
Por esta razón se quiso saber si la gente tiene interiorizada la posibilidad de interactuar
con el medio que consume, y de qué manera. Sea por carta, como se hace con respecto
a los espacios llamados buzones del lector o cartas al director, que es tradicional en los
medios impresos, sea por el correo electrónico, como se practica desde hace
aproximadamente una década, o por mensaje de texto, desde que el teléfono celular
introdujo esta posibilidad en el mercado, la respuesta es también mayoritariamente
negativa, y un poco más en Guayaquil que en Quito, como se puede apreciar en los
gráficos siguientes.
En este aspecto, se podría concluir también que ya por carta impresa o virtual, o mensaje
de texto, es lo escrito lo que está de por medio, y que la gente ecuatoriana no tiene
mucha costumbre de expresarse mediante la escritura, pues nuestra cultura es más oral
que escrita, pero también es cierto que para los medios privados el fomento de la
participación ciudadana no es parte de su política, y en fin de cuentas, es esto lo que
sugieren los resultados.
19 ¿HA ENVIADO USTED ALGUNA VEZ UNA CARTA, MAIL O MENSAJE
DE TEXTO (CELULAR) A UN MEDIO?
4.
Diferencias entre medio público y medio gubernamental
Finalmente, y como parte también de la percepción y el concepto que pueda tener la
ciudadanía de lo que es un medio público, la encuesta se cerró con la pregunta de si
cree o no que hay diferencias entre un medio de comunicación público y un medio
gubernamental.
20 La respuesta mayoritaria fue, como puede apreciarse en el gráfico siguiente, que sí hay
diferencias, algunos puntos más en Quito que en Guayaquil.
Sin embargo, esta respuesta categórica por el sí, puede contrastarse con ese 46% en
Quito y el 56,5% en Guayaquil que al mencionar un nombre de medio público, incluye
alguno de carácter privado. Se podría inferir, entonces, que lo que identifica con claridad
la gente es el medio gubernamental, no precisamente el medio público, porque también
para algunas personas todos los medios son públicos. Evidentemente, puesto que no es
solo el que sean propiedad del Estado lo que le da a un medio el carácter de público,
sino su finalidad y su práctica.
ENTRE UN MEDIO PÚBLICO Y UN MEDIO GUBERNAMENTAL
¿HAY O NO DIFERENCIA?
II. LOS GRUPOS FOCALES
Para conocer la percepción de organizaciones y/o agrupaciones representativas de la
sociedad civil, se consideró pertinente hacerlo mediante la técnica de grupos focales.
Todas estas organizaciones tienen en común el hecho de que, de una u otra manera,
defienden derechos humanos de los sectores representados, lo cual convierte en política
su actividad. Además, para ello recurren, de manera planificada o intuitiva, a la
comunicación o, en algunos casos, hacen de esta el centro y el fin de sus actividades.
Se trata de organizaciones políticas, en el sentido de que se insertan, por su misma
lucha en torno a derechos, en la vida política del país, ya sea por medio de demandas
específicas, ya haciendo propuestas sobre estas y, en consecuencia, sobre políticas
públicas.
21 Por otra parte, en el ámbito de reconocimiento de derechos, la nueva Constitución no
solo respeta e impulsa los derechos de los diversos grupos sociales sino que reconoce el
derecho a la comunicación, apuntando a la democratización, que incluye el dar voz a
muchos sectores que antes fueron excluidos, entre los cuales se cuentan algunos de
estos grupos ciudadanos.
En esta medida, se apuntó a tener representación diversa de la sociedad civil, que
incluyera población indígena y afroecuatoriana, mujeres, niñez y adolescencia, grupos
GLBTI (gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros e intersexuales), estudiantes,
agrupaciones de medio ambiente, educación, comunicación, de música, de arte y cultura.
Se invitó a un total de veinte organizaciones y agrupaciones previendo, además, la
necesidad de que confirmaran su participación, que en estos casos es voluntaria y
gratuita. Estaba previsto realizar dos grupos, de diez personas cada uno. Confirmaron su
asistencia representantes de 14 organizaciones, una persona por cada organización; sin
embargo, asistieron diez.12
La organización y realización estuvo a cargo del Área de Investigación de CIESPAL
1. Ficha técnica
FECHA
CIUDAD
UNIVERSO:
9 septiembre 2009 (mañana y tarde)
Quito
Población urbana de jóvenes, entre 18 y 29 años de
edad, de formación universitaria, y de adultos entre
29 y más de 50 años.
Género: 5 hombres - 5 mujeres
Estratos:
alto y medio
Educación: superior.
2. Percepción y conocimiento
En las respuestas a casi todas las preguntas, fue evidente la vocación y la formación
política de cada una de las personas representantes de las 10 organizaciones
representadas. Por esta circunstancia, además del nivel educativo superior, de cada uno
de los y las participantes, para todas las organizaciones representadas, la “lectura” que
hacen de los medios públicos es, en general, crítica, incluso si no los han seguido
detenidamente, por lo cual, se puede deducir, grosso modo, que las opiniones
expresadas fueron más a partir de criterios personales, bastante formados, con respecto
al concepto y el deber ser de medios públicos, que sobre la experiencia concreta de
nuestro país.
12
Los grupos focales se realizan con la participación de entre seis y ocho personas, hasta un total de diez
Por esta razón, se insistió en la confirmación de un mínimo de 12 participantes. Confirmados 14, se realizó
un grupo por la mañana y uno por la tarde. El de la mañana, de organizaciones juveniles, se vio afectado por
uno de los partidos de fútbol de las eliminatorias hacia el Mundial, de tal manera que solo estuvieron
presentes cuatro personas de igual número de organizaciones. Se planteó el dilema de llevar a cabo o no el
grupo, dado que no se tenía el número mínimo de participantes. Pese a ello, se decidió realizarlo, en
consideración no solo a la importancia de las opiniones que podían entregar sino, y sobre todo, por respeto
al tiempo que habían decidido entregar. El grupo focal de la tarde se llevó a cabo con seis personas. Hay
que señalar, igualmente, que pese a que fueron invitadas, no se pudo contar con la presencia de
organizaciones indígenas ni afroecuatorianas, pues la fecha de realización se cruzaba con eventos propios
de esos grupos.
22 Fue sintomático, por ejemplo, y no obstante la vocación política de cada organización,
que de las diez personas asistentes, tan solo una siguiera con regularidad la
programación de ECTV, conociera lo fundamental de la programación cotidiana de la
REP, y leyera con cierta frecuencia El Telégrafo. Pero también si por un lado están
quienes nunca han sintonizado o leído alguno de estos medios, por el otro, hay quien
afirma que dejó de ver los canales privados, porque sigue el canal público debido a su
informativo y a algunos programas como Palabra Suelta o las series de National
Geographic, además de los programas infantiles, dibujos animados, y los documentales
nacionales.
Y cuando se trata de conocimientos específicos sobre cada medio, se repite entre estas
personas lo que mostró la encuesta: se conoce más el canal público que los otros
medios, y más El Telégrafo que la Radio, pues con respecto a esta, la mayoría nunca la
ha escuchado, y quien sí lo ha hecho, opina que lo que ha escuchado la hace “intelectual
y hasta aburrida”.
.
En consecuencia, en cuanto a percepciones y conceptos, para casi todas las
organizaciones representadas, los medios públicos están vinculados al Gobierno, y hubo
quienes dijeron que daba la impresión de que estos medios eran “muy pro gobiernistas”.
Una manifestación de ello sería el hecho de que se nota “más cobertura de lo estatal,
porque los medios privados no lo hacen. Eso pasa en ECTV”.
Ese nexo responde a una estrategia oficial de construir un “emporio mediático” para
enfrentar a los medios privados y difundir sus actividades. Por lo mismo, se consideró
que “hay un trasfondo político en el tema de medios públicos en Ecuador”.
El trasfondo político estaría dado por el hecho de que no solo se trata de “hacer frente a
los medios tradicionales” sino de que el Gobierno de Rafael Correa ha construido “un
emporio mediático con radios, canales de televisión, revistas y periódicos”; que el
Presidente de la República “quiere medios porque conoce su poder”, o que “como
estrategia de Gobierno, los medios públicos tienen éxito”. Pero, como dijo otro
participante, lo que importa no es si se muestran gobiernistas, “sino que lo hagan bien”, o
“Los medios públicos tratan de defender el trabajo del Gobierno y lo hacen bien”.
Entonces, es también un factor de calidad el que se defiende.
La presencia de seis personas profesionales de la comunicación, estudiantes o
vinculadas con la actividad, hizo también que no solo expresaran su opinión sobre los
medios públicos en Ecuador sino que se adelantaran a conceptualizarlos y a presentar
sugerencias y alternativas para su mejor funcionamiento, pues si bien la mayoría no
seguía con regularidad ninguno de estos medios, todas las personas manifestaron la
necesidad de su existencia. Como dijo un joven comunicador, “los medios públicos son
necesarios si se rigen por una ley y responden a los intereses de la sociedad”.
Por lo mismo, se considera que estos medios tienen potencial de alternativa frente a los
medios privados. Pero “hay mucho que demandarles todavía, en cuanto a contenido y a
tratamiento en el lenguaje, por ejemplo, pues aún se manifiestan sexistas y
homofóbicos”.
Por esta circunstancia, “la ciudadanía tiene que apropiarse de los medios públicos”. Y
cuando se dice esto no se refieren a lo económico sino a la posibilidad de encontrar
espacios para expresarse, porque se asume que los medios públicos no se asientan en
la lógica del lucro y, por lo mismo, dan cabida a otras presencias, otros actores sociales.
23 Por lo mismo también, sintetizando algunas opiniones, el medio público debe estar lejos
de lo ideológico y el adoctrinamiento, no quedarse en la defensa del Gobierno, pero sí
contribuir a debates sobre políticas públicas.
Es que para estas personas, la existencia de los medios públicos se fundamentan en:
• La democracia.
• La aplicación del derecho a la comunicación.
• El ser un servicio sin fines de lucro, porque es propiedad pública y, entonces,
común, aunque su existencia económica está asegurada por el Estado.
• La búsqueda del interés o el bien común
• La defensa de intereses generales, no de los particulares.
• El respeto a la libertad de expresión.
• Asegurar la diversidad de contenidos, la pluralidad de voces y el respeto a la
diversidad, al mismo tiempo que son portavoces de las minorías.
• Proporcionar información y entretenimiento de calidad y propulsar acciones de
beneficio para la sociedad en educación, cultura, afianzamiento de la identidad
nacional, generación de conciencia ciudadana.
• Actuar con responsabilidad social. Que la prensa pública sea una especie de
ventanilla ciudadana de rendición de cuentas.
Y con estas bases se puede concluir que el concepto de medio público que tiene la
sociedad civil representada en estas organizaciones, se asemeja en lo esencial a los
conceptos que repasamos en la primera parte. Sin embargo, no se cuestiona el origen de
su financiamiento, que en el caso ecuatoriano es únicamente estatal.
Fue también significativo el hecho de que en la expresión de la percepción y el
conocimiento, tanto conceptual como específico, sobre los medios públicos ecuatorianos,
se establecieran semejanzas y diferencias con los medios privados, y hasta
establecen diferencias con lo que sería un medio gubernamental, como vemos en lo que
sigue:
•
•
•
•
•
•
•
•
•
Los medios públicos y medios privados cumplen una función pública, y desde
esa perspectiva, todos los medios son públicos.
Los medios públicos están en construcción, al contrario de los privados.
La línea editorial de los medios públicos y privados responde a intereses
diferentes.
Los públicos y los privados son similares en el tratamiento informativo de lo
nacional y lo internacional; en los contenidos, que responden a la coyuntura, y por
lo general no tienen enfoque del género.
En los medios privados hay intereses de los grupos de poder; en los públicos hay
un interés del Estado.
Los medios públicos no trabajan en función del rating. Por esto, su
programación puede resultar aburrida.
Aunque la línea divisoria entre ambos es muy delgada, en los medios públicos
hay repetición de los esquemas de producción de los medios privados,
sobre todo en informativos. Pero también los públicos se han abierto a otros
temas que expresan la diversidad y el respeto a minorías como los grupos GLBTI.
La propiedad gubernamental de medios genera confusión. El Gobierno tiene
derecho de comunicar y rendir cuentas, pero puede hacerlo también por los
medios de comunicación privados.
El medio gubernamental con respecto al medio público, es un espacio de
rendición de cuentas, no de diversidad informativa. Por esto incluye solo datos
gubernamentales.
24 Esta última diferencia, que se establece entre un medio gubernamental y un medio
público, sale a propósito de opiniones sobre El Ciudadano, diario digital que, como se
dijo en la primera parte, es portavoz del Gobierno de la Revolución Ciudadana. En todo
caso, la mayoría no sabía de la existencia de este medio, y las tres personas que sí lo
conocían, lo identificaron claramente como el medio de comunicación del Gobierno
central o de la agrupación política, Alianza País, que lo sustenta. Este criterio, porque El
Ciudadano difunde únicamente informaciones provenientes de fuentes gubernamentales
y oficialistas. Por ello, lo calificaron, de partida, como “panfleto” y “pasquín”.
De cualquier manera, hay quien consideró que sí es “legítima” la existencia de un medio
gubernamental y, que por lo mismo, se planteó la idea de que El Telégrafo sea un medio
independiente.
En esta parte, se indagaron también los criterios sobre medios públicos de otros
países. Los nombres más sonados fueron la Televisión Española, la BBC de Londres, la
Televisión Nacional de Chile, en lo positivo. En lo negativo, se citó el diario
gubernamental y la televisión pública, ambos de Perú, como ejemplo de la utilización de
medios para la transmisión de propaganda gubernamental.
En cuanto a la BBC, se destacó el hecho de que su programación se base en la
investigación; y que el organismo que regula su funcionamiento es independiente del
Gobierno y plural, pues está integrado por académicos, gremios y organizaciones
diversas. Este medio fue el más mencionado entre las personas asistentes; inclusive,
alguna consideró que si opinaba al respecto corría el peligro de que hubiera “un sesgo”
porque se “enganchaba con ver todos los días algo”, sobre todo con los programas de
opinión con participación de políticos, del público, de “la gente de a pie”.
Se opinó, asimismo que la calidad de la BBC y del canal público chileno, se deben
también a lo económico: “Tienen presupuesto, años de experiencia, han alcanzado
afianzamiento con la sociedad y han logrado formar parte de la identidad de la gente.
Aquí, en cambio, es algo difuso”, como dijo uno de los jóvenes participantes.
Con respecto al canal español, se considera que está “en otro nivel porque no responden
a los intereses del rey” ni a los gubernamentales. O sea, otra opinión que insiste en la
necesidad de independencia que deben tener los medios públicos con respecto a
gobiernos o regímenes políticos.
3. Participación ciudadana
Decíamos, en la parte de los ejes que guiaron la investigación, que se incluyó uno sobre
participación con el fin de conocer criterios acerca de la pertinencia o no de la
participación ciudadana, de una u otra manera, en la programación de un canal, de una
radio y/o en los espacios de expresión del público en los medios impresos. Además, de
acuerdo con los conceptos vistos sobre medio público y los expresados en los dos
grupos focales, la participación de la ciudadanía, que implica también una forma de
identificación con el mismo medio, es considerado como un aspecto definitorio de un
medio público, en la medida en que otros actores encuentran espacios y oportunidades
para dejar oír sus voces, que son los espacios de la diversidad.
Por lo mismo, las opiniones aquí recogidas hacen de la participación una de las
características fundamentales de estos medios y, es más, en este aspecto se basaría
una ventaja con respecto a los medios privados, porque la participación implica
diversidad y debate. Por esto, se cita como ejemplo de la participación de la gente en lo
25 mediático, el llamado periodismo ciudadano, así como a los medios comunitarios. Al
respecto, valen las palabras de uno de los asistentes:
“Más allá de plantear los mecanismos de la participación en los medios públicos, lo
importante es considerar los puntos de vista de quienes están en la periferia y que
todavía no tienen presencia: pueden ser los huaoranis o la gente de barrios urbanomarginales. Me llama la atención, entonces, la participación que puede generar un medio
público, porque no basta con que el periodista sea mediador entre el hecho y la
ciudadanía sino que se requiere ahondar en el contexto y en los antecedentes de ese
hecho”.
Pero aún los medios públicos no promueven la participación y no están representados
todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, como bien dijo una de las participantes,
“tenemos la oportunidad, ahora, de ir sentando reglas, sobre todo en el contexto que hoy
determina la próxima Ley de Comunicación”.
En esa perspectiva, se considera que la participación debe ser herramienta estratégica
para la programación, con base en la diversidad, pero definiendo el para qué, como
se hace en Brasil que, de acuerdo con un participante, apunta a la integración nacional, a
partir de las telenovelas y la participación que provocan, a pesar de ser un producto de
medios privados.
Otro criterio importante es que la participación debe ser de doble vía: estimulada de
adentro hacia fuera y recogida de afuera para adentro, es decir, del medio, buscando
otras fuentes de información, motivando la participación de la ciudadanía, y de esta,
buscando espacios para expresarse. De esta manera se debería proceder para preparar
reportajes locales, recoger opinión de los sectores organizados y abrir espacios en los
mismos medios para promover el debate o “la conversación ciudadana”, como lo llamó
alguna de las personas asistentes.
Vale reparar en este criterio de la doble vía de la participación, porque es lo que habría
que considerar apropiado desde el punto de vista de la comunicación, que en sí misma
implica participación. De lo que se trata, en síntesis, es de recuperar para el medio
público el carácter de verdadero medio de comunicación, no solo de difusión. Por lo
mismo, una de las opiniones fue en el sentido de que la participación sea eje transversal
de la programación, y también, método de trabajo.
.
Es que, dicho de otra manera, la participación da apertura a la pluralidad de criterios,
así como al control de calidad, instancia que podría estar integrada por diversos grupos
ciudadanos, con respecto a los medios públicos. La calidad, ya se dijo, es considerada
otra de las características de estos medios, y debería ser resultado, además, de la
investigación. O sea, calidad en lo estético y en lo ético, en la forma en que se
presenta un producto y en su contenido, en lo que dice y en lo que persigue.
A pesar de que se reconoce la necesidad de la participación ciudadana hay opiniones
contrapuestas: por un lado están quienes creen, como ya se dijo, que la participación
debe ser herramienta estratégica, lo que para el caso significaría buscar la participación
sin excepciones, por otro está quien piensa que no se debe generalizar la participación,
es decir, hay que promover una participación selectiva; esto implicaría que los medios
públicos den voz a las minorías o a los sectores social y mediáticamente excluidos.
Quizás porque se considera que los otros ya tienen suficiente presencia en los medios
privados.
Con estos criterios, sugieren que se deben crear mecanismos de participación, los
26 cuales podrían apuntar al ejercicio del periodismo ciudadano o del periodismo
comunitario.
Al respecto, también se reclama establecer estrategias para arrancar con la
participación, como, por ejemplo, dar voz a representantes de los diversos sectores de la
sociedad civil, como las organizaciones allí presentes, como dijo una de las asistentes:
“Habría que afinar el mecanismo de participación, como por ejemplo, empezar por los
estudiantes, seguir con las mujeres, y así. Porque la voz de la ciudadanía no está en la
voz individual de una persona de la calle”.
Pero también, y debido a que se reconoce que las versiones digitales de los medios de
comunicación privados, o sea, la presencia de estos en el ciberespacio, registran “una
participación impresionante”, se deben fortalecer las versiones on line de todos los
medios públicos ecuatorianos, es decir de la RPE, ECTV y el diario El Telégrafo.
4. Perspectivas y sugerencias
Finalmente, cuál es el papel que deben cumplir lo medios públicos ecuatorianos en el
futuro, qué perspectivas les ven, en fin de cuentas, y qué podrían sugerir para ello. A
pesar de que en la conceptuación de medios públicos, todas las personas asistentes
habían respondido estas inquietudes de una manera o de otra, se volvió a insistir en el
tema porque se quería tener respuestas directas y explícitas, y porque las sugerencias
de estos actores políticos podían ser muy válidas.
En cuanto a perspectivas, hay consenso en reiterar que un medio público debe informar
y entretener con contenidos educativos para la diversidad del público que, por lo
general, requiere participar sistemáticamente. Pero estos dos objetivos y funciones
deben apuntar a la búsqueda de “armonía”, porque se trata de “no caer en el
adoctrinamiento”.
En el mismo sentido, para una de las asistentes, “los medios públicos deberían educar,
pero se trata de una educación que tenga características de inclusión, que sea
intercultural y amplia”. O como añadió una siguiente: “Esperaría que educar sea el
principal objetivo. Ese sería el eje del objetivo de que el público cambie su manera de
consumir la información mediática”.
Para redondear estas perspectivas de por dónde debe encaminarse un medio público, se
insiste asimismo en el tema de la participación ciudadana, y con una perspectiva
política se afirma que
“hay que revitalizarla”. Es que la participación deviene
imprescindible para asegurar una comunicación de doble vía porque, de lo contrario, los
medios públicos “seguirán siendo medios de información”. Es evidente que se aspira a
que el medio público se convierta en una alternativa distinta, o sea, que signifique una
oferta diferente de propuestas orientadas al servicio de la ciudadanía, como bien se dijo
en páginas precedentes.
Y como se trata de encontrar una alternativa de cambio en todos los sentido, se aspira a
que estos medios “sean un puente hacia otras realidades”, tanto de otros países y
otros continentes, como África y Oceanía, como de otros formatos de la práctica
periodística.
En la misma perspectiva se opina que “el reto de los medios públicos a mediano plazo es
la ausencia de publicidad”. En efecto, se tiene conciencia de que la publicidad comercial
condiciona contenidos, pero se olvida de que también se puede contar con la llamada
publicidad social, orientada a la promoción de acciones sociales o la venta de servicios
de utilidad para la ciudadanía. Porque el problema es que tampoco la completa
27 dependencia de presupuesto estatal asegura independencia en las líneas editoriales y en
los contenidos.
Todo lo dicho se resume en el criterio de que los medios públicos deben estar a la
vanguardia de los medios privados en tecnología, tratamiento informativo y
programación. Como manifestó uno de los participantes, “el medio público debe generar
participación, pluralidad, y crear los mecanismos para convertirse en la voz de la
sociedad, y generar una identidad colectiva”.
Finalmente, cabe destacar que varias de las opiniones fueron en el sentido de que se
requiere un marco legal para el funcionamiento de estos medios, para que defina qué
son, cómo se estructuraran y cuáles serán sus principios.
Al respecto, implícita o explícitamente, se aludió al debate –que en ese momento no se
presentaba tan febril como en estas fechas- sobre la próxima Ley de Comunicación. En
este caso, para uno de los asistentes, que demanda “reglas claras” para el
funcionamiento de los medios públicos, la ley “puede establecer un consejo editorial
para el funcionamiento del medio público”.
En síntesis, las organizaciones de la sociedad civil ven buenas perspectivas para los
medios públicos en el país, y por lo mismo insisten en hacer sugerencias con respecto a
las funciones y las características que deberían tener y cumplir. Bien expresó uno de los
participantes: “Lo que tenemos que empezar a construir es una perspectiva de a dónde
queremos ir. Y por ello, deberíamos tomar las cosas buenas de las experiencias de
afuera”.
5. Algunas conclusiones
De lo que se explícita y/o se deduce de lo manifestado en estos grupos focales, que
implican la voz de agrupaciones sociales organizadas, cabe reiterar dos aspectos:
En primer lugar, y comparando con la opinión de la ciudadanía con respecto a la
diferencia entre medios públicos y gubernamentales, obtenida en las encuestas, y que
fue categórica en afirmar que sí hay diferencias, opinión que puede haber estado bien
sustentada o puede haber sido simplemente emotiva o intuitiva, los resultados de estos
grupos focales confirman y amplían las razones del porqué los medios públicos tienen
que diferenciarse de los medios gubernamentales. Y lo precisan mediante las
características que les dan a aquellos. De entre estas, la primera sería que tienen que
desligarse del Gobierno, como ya vimos.
Y entre todas las características y las funciones que les dan a los medios públicos, cabe
destacar la participación como método de trabajo, eje transversal de la
programación, herramienta estratégica. Porque sin participación no hay comunicación
ni existe pluralidad de voces y representaciones, ni se hace visible la diversidad, que es
identidad en nuestro país, ni tampoco se ejerce ni se manifiesta el espíritu democrático.
Lo concluyente es que existen muchas expectativas, al menos desde la sociedad civil
organizada, y sobre todo entre las agrupaciones juveniles, en lo que pueden dar y
representar los medios públicos, en lo que significan como alternativa para un cambio de
calidad. Hay que tenerlo en cuenta.
Sintetizando, entonces:
•
Los medios públicos deben informar y entretener, con contenidos educativos para
un público diverso que participa.
28 •
•
•
Se requiere un marco legal que defina principios, objetivos y estructura de los
medios públicos.
Se deben analizar experiencias externas a nuestro país, para aplicar los
resultados positivos en contenidos, participación y presupuestos.
El rol que deben cumplir los medios públicos es:
o Ser puente hacia otras realidades.
o Fomentar la participación y presentar diversidad de voces.
o Ser voz de las minorías, preferentemente.
o Ejercer una comunicación de doble vía para dejar de ser medios
únicamente informativos, es decir, apuntar a ser medios de comunicación.
o Orientarse a la especialización de contenidos.
Y en cuanto a los medios existentes, específicamente,
•
•
•
El Telégrafo debe modernizarse en su concepción y diseño y mejorar su
distribución para llegar a toda la ciudad y a todas las ciudades.
La RPE debe contar con voces adecuadas y construir su programación para
públicos diversos de diferentes edades.
ECTV tendría que fomentar la producción propia y dejar de transmitir
productos como las telenovelas coreanas que, si bien son de procedencia
distinta de las que transmiten los canales privados y descubren la realidad de
un país asiático, no aportan algo diferente a este género dramático,
considerado como propio de América Latina.
He ahí un complejo de expectativas y sugerencias, que parten de sectores de la
sociedad civil con capacidad crítica en el ejercicio de la ciudadanía.
III. ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD
La realización de 25 entrevistas con las mismas preguntas de los cuatro ejes ya
señalados al inicio de este informe, se convirtió en la técnica más compleja de aplicar; no
solo por su extensión, que abarcó las ciudades de Quito, Guayaquil y Cuenca, sino por la
tensión existente entre el Gobierno, o más específicamente el Presidente de la
República, y los medios de comunicación privados. Por esta misma razón, se decidió que
Informe Confidencial la llevara a cabo directamente, con el cuidado debido, a fin de no
despertar suspicacias innecesarias, que llevaran a pensar, infundadamente, que se
estaba recabando opiniones sobre los medios públicos para hacer un registro de
opositores gubernamentales.
Por esta misma razón, los informantes fueron cuidadosamente seleccionados, de manera
que se pudieran conocer opiniones procedentes de los diversos medios privados de
comunicación, de prensa, radio, televisión y comunitarios, y también en función del
tiempo asignado para el presente estudio, de apenas 30 días: el total de 25 personas fue
resultado del ajuste que hubo que hacer a una lista inicial de cerca de medio centenar; el
objetivo de abarcar la mayor cantidad de informantes posible, cedió al de la calidad de
los mismos, pero representativos de los diversos sectores de la comunicación social, con
el fin de que el estudio permitiera conocer, de manera más detallada, percepciones,
conocimientos y sugerencias, de lo que ocurre en el país con respecto a los medios
públicos.
De cualquier manera, el tiempo resultó una limitante pues, debido a que se trataba de
una entrevista que duraba un poco más de una hora, hubo que insistir, en muchos casos,
para obtener una cita; y por la misma razón, los informantes más representativos de
29 prensa, radio y televisión, gremios y academia, no siempre fueron los más accesibles
para obtener las respuestas buscadas.
Otro hecho que cabe tener en cuenta es que durante el proceso de las entrevistas, en el
país se iniciaba un debate, polémico para muchos informantes, sobre la Ley de
Comunicación cuya elaboración está prevista en la nueva Constitución Política del
Ecuador (2008). Este factor devino contraproducente para las entrevistas, pues en
algunas de los informantes provocó suspicacias en torno a que se estuvieran recabando
sus opiniones para llevar un registro de posiciones contrarias a las tesis
gubernamentales, y por ello, hasta el temor a represalias por opinar diferente al
Gobierno, y en otros, poca disposición para conversar sobre este tipo de temas.
Por lo mismo, y por el acuerdo al que se había llegado con Informe Confidencial, hubo
que garantizar a los informantes la confidencialidad en cuanto a ponerle identidad a sus
opiniones, es decir, se aseguró a las personas entrevistadas el total anonimato. Esta
decisión permitió que las conversaciones pudieran ser más fluidas y que los
entrevistados hablaran con más tranquilidad, a pesar de los reparos iniciales.
Sin embargo de los temores y los reparos creados por la próxima Ley de Comunicación,
sobre todo entre los medios privados y los gremios, un efecto positivo fue que muchos
informantes trajeron a colación este tema para ejemplificar y debatir con más
detenimiento sobre la relación entre medios de comunicación y sociedad. Esto hizo que,
en ciertos momentos, las entrevistas se desviaran del objetivo planteado, aunque
contribuyó para indagar expectativas en torno a los media.
Contrariamente a lo esperado, los medios públicos tuvieron, en algunos casos, una
actitud poco abierta al diálogo y al debate. Con los sectores académicos de Guayaquil,
resultó difícil concertar una cita en vista de las movilizaciones que se presentaban
durante esos días en esa ciudad, en oposición al posible contenido de la Ley de
Educación Superior.
Este hecho y el clima general que se vivía en el país en el momento de levantar esta
información, no solo dificultó la tarea, como ya se dijo, sino que provocó que algunas de
las discusiones suscitadas durante las entrevistas fueran muy dirigidas a lo estrictamente
coyuntural, lo cual genera posiciones contrapuestas, es decir, una lectura polarizada de
la realidad, dependiendo de si los informantes adhieren o no a las tesis
gubernamentales.
En las páginas siguientes se sintetizan las entrevistas, procurando reflejar, lo más
fielmente posible, lo dicho por los informantes, o citando en ciertos casos las mismas
declaraciones, además de algunos comentarios pertinentes.
1. Ficha técnica
FECHA
CIUDADES
UNIVERSO:
Mes de septiembre 2009
Quito, Guayaquil y Cuenca
Género: 25 hombres y mujeres adultos, directivos de
medios públicos, privados y comunitarios, así como
de los ámbitos gremiales y académicos.
Estratos:
alto y medio
Educación: superior.
30 2. Percepción y conocimientos
En este eje de la investigación, se pudo detectar una posición distinta entre las tres
ciudades del estudio. En Guayaquil, contrariamente a lo que podría pensarse, hay una
posición más crítica pero no opuesta a la existencia de los medios públicos de
comunicación y a su actual funcionamiento en el país. En Quito y Cuenca hay una
posición mucho más favorable, aunque manifiestan que en este momento ven en los
medios públicos distancia de su verdadero objetivo, de acuerdo con el concepto que
tienen sobre medios públicos; en otras palabras, los ven cercanos al régimen, y se los
percibe todavía como poco consolidados. “Aún no cuajan”, dirían muchos entrevistados.
Ya en lo particular, y con respecto a la existencia y la experiencia, nuevas, de los medios
públicos, y a la irrupción que representan en la dinámica de la comunicación social en el
país –caracterizada por las estructuras de propiedad privada-, así como a las diferentes
posturas que se asumen ante este hecho del financiamiento gubernamental para la
creación y el funcionamiento de medios de comunicación, y muchos otros elementos que
fueron tratados en las entrevistas, vale decir que es conveniente leerlos desde la
diversidad de miradas y opiniones que se han recopilado, valiosas en ellas mismas, y
que permiten, efectivamente, hacer una evaluación compleja.
Las personas entrevistadas aportan a la percepción y al concepto sobre medios públicos
con sus conocimientos y experiencia e, incluso, emociones particulares, a pesar del
conocimiento superficial que se puso en evidencia sobre los medios públicos
ecuatorianos. En varias de estas personas se pudieron observar, además, posiciones
apasionadas sobre varios temas, por un lado, y por otro, más frías y analíticas, pasando
por las militantes y las de animadversión, que implícitamente aludían incluso al
condicionamiento emocional, creado por el debate polarizado que se vive en el país,
como se dijo anteriormente.
De cualquier manera, la información obtenida ofrece un panorama definido con respecto
a los medios públicos y a su novedoso proceso de introducción en el país, proceso que
busca consolidarse y que es visto por la mayoría de entrevistados como “legítimo y
necesario”. “Se trata de una experiencia en ciernes, que está naciendo en el país”, como
dice uno de los entrevistados.
En ese sentido, vale destacar una de las conclusiones importantes: la mayor parte de
informantes son favorables a la existencia de medios públicos: “El Estado tiene toda la
facultad y el derecho para ser dueño de medios públicos de comunicación”. El Estado, se
recalca, no el Gobierno, cualquiera sea su tendencia.
Es que surgen cuestionamientos por el vínculo coyuntural y el origen que hallan los
entrevistados en la actual experiencia de medios públicos en Ecuador, donde se aprecia
una cercanía “peligrosa” con el régimen actual.
Es que, como opina uno de los entrevistados, “La definición de medio público está
alejada completamente de cualquier tipo de acción proselitista política de Gobierno…
Tiene una definición muy puntual que gira alrededor de servicios de información, de
acciones que guardan beneficio directo, no proselitista, sino de generar acciones
positivas para la sociedad, en el campo de la educación, de la cultura, de la salud, de la
misma información, del entretenimiento”.
En este sentido, vale la pena destacar el concepto de “rédito intangible” que este
mismo informante le da a los medios públicos, al hacer la diferencia con el rédito
económico que persiguen, por su misma definición, los medios privados, de los que él
forma parte:
31 “La función del medio público es impulsar lo intangible: los réditos que están en el
crecimiento de la gente, en que la gente tenga nuevas perspectivas de educación, que la
gente no crea que todo gira alrededor de cuatro porquerías que se ponen en la televisión
o cuatro cosas que le llaman la atención (…). El rédito no económico está a cargo del
Estado a través de los medios públicos…. Tiene que haber una diversidad
absolutamente democrática, que lo negros, los blancos, los que creen en lo que quiera
que fuera, los que tengan cualquier orientación política, tengan las mismas
oportunidades. Esas oportunidades inteligentes crean el entrono democrático, crean esto
que le digo, el rédito intangible: que las personas sean tolerantes con las personas,
entiendan sobre determinados valores, que la gente sepa que existe otro tipo de
beneficios: la familia, la educación, la equidad, o sea, muchas cosas que se recitan, se
aprenden a través de los medios públicos.”
Con este criterio, palabras más, palabras menos, se identifican tanto los medios privados
como los públicos. Pero por lo mismo, desde los sectores privados, se hace la crítica a lo
que actualmente hacen los tres medios públicos, que dependen del Gobierno central,
existentes en el país.
En el mismo sentido, el conocimiento de experiencias de medios públicos
internacionales permite a estos informantes calificados sostener la posibilidad de
aplicación a nivel local. La BBC de Londres, la Televisión Española, la Televisión
Nacional de Chile, la RAI de Italia, entre otras, son referentes de medios públicos de gran
magnitud, importancia y reconocimiento para las personas entrevistadas.
La BBC de Londres, convertida en el paradigma del medio público entre los informantes
ecuatorianos, es mencionada como ejemplo por casi la totalidad de ellos, o sea, es el
medio público por antonomasia. Sin embargo, el aspecto central que diferencia a este
medio, y a los otros que también citan, de la experiencia ecuatoriana, es la
independencia con respecto al Gobierno de turno.
“Los medios públicos están vinculados al Gobierno actual porque fue su decisión política
la que los instauró en el país”.
Las posiciones van desde las más favorables al Gobierno, que explican que este vínculo
tiene que ver con una realidad histórica, y que los medios públicos y su instauración se
ajustan, inevitablemente, a la decisión tomada por el actual régimen, hasta quienes dicen
que estos medios se encargan del adoctrinamiento político de la ciudadanía, o del
“clientelismo”. Esta opinión proviene, por supuesto, de las personas menos favorables al
Gobierno de la revolución ciudadana que, entre los 25 informantes, resultaron ser las
menos.
Sin embargo, estas posiciones extremas coinciden en la necesidad de desvincular al
medio público del Gobierno, como ya se dijo, inclusive en quienes se autodefinen como
parte del actual régimen y que asumen esa posición de manera consciente. Los años de
experiencia podrán ir generando en la población una “cultura de medio público”, dicen.
Pero, en la mayoría de entrevistados queda establecida una necesidad específica: los
medios públicos deben tomar distancia del régimen. Es una de las posiciones más claras
que manifestaron los entrevistados.
La conformación de consejos editoriales en los medios públicos de comunicación, por
ejemplo, es uno de los temas administrativos más relevantes que las personas
entrevistadas consideran que se debe modificar, con la finalidad de conseguir que el
medio público tome distancias del Gobierno, lo cual se ve, además, como necesidad
imperiosa para que esta experiencia, nueva en el país, no corra el riesgo de fracasar.
32 Si bien la mayor parte de estos informantes reconoce que, por su historia, los medios
públicos tendrán un vínculo con el actual Gobierno, que ha sido su creador e impulsor,
también ve la delicada responsabilidad que el mandatario actual tiene con estas nuevas
instituciones del país. Para los más favorables al régimen, el vínculo entre Gobierno y
medios públicos, poco a poco irá desapareciendo pues se debe a que es un proceso
nuevo en el país, y que, por sus dimensiones, tardará algún tiempo en consolidarse.
Los más críticos al régimen se muestran, por el contrario, más preocupados y escépticos:
“Los medios públicos este momento no son lo que dicen ser, pues su dependencia con el
Gobierno de turno no les permite mantener su esencia”.
Si la distancia entre los medios públicos y el Gobierno no se presenta desde ya, con
seguridad los próximos gobernantes que lleguen al poder los utilizarán para su propio
beneficio, piensan los contrarios. Así, la urgencia de independencia y autonomía, a fin de
evitar el “clientelismo” y el “adoctrinamiento” desde los medios públicos. Esta es una
conclusión que vale subrayar.
La diferencia con experiencias similares en otros países es contundente: los medios
públicos en otros lugares han superado este paso y ahora se desenvuelven
independientemente de las fuerzas políticas de turno. Deben hacerlo igualmente los
medios públicos ecuatorianos, porque son el canal por el cual la ciudadanía puede
involucrarse en los temas que le afectan directamente, o que sencillamente le interesan.
Los medios públicos deben cumplir este rol, es decir, deben ser los “canales” que
permitan mostrarse a la sociedad ecuatoriana, “ser un constructor de espacios de
encuentro de la ciudadanía” dando un mayor énfasis a los sectores que históricamente
han resultado excluidos, marginados o segregados. Es decir, una conclusión similar a la
de los grupos focales.
El servicio que deben ofrecer es el que los medios privados no han podido o no han
querido llenar. En este sentido, hay que entender una diferencia elemental y
determinante entre ambos actores: los medios privados buscan “réditos económicos”
porque se trata de empresas que requieren solventarse en lo financiero para poder
ofrecer servicios a la colectividad, lo cual no se discute, cuestiona, ni se establece como
ilegítimo. En cambio, los medios públicos deben diferenciarse de los privados en la
medida en que su servicio se debe enteramente a la ciudadanía: “tienen garantizada su
supervivencia” en la parte económica, mientras que los medios privados deben buscar
cómo financiarse. Esa precisión que hacen los entrevistados, va a definir hacia dónde
esperan que vayan los medios públicos en Ecuador.
Pero los medios públicos, que son considerados como entidades de servicio sin fines de
lucro o beneficios económicos, parecería que, por momentos, pretenden asimilarse a los
medios privados. En otras palabras, si se procura el servicio a la ciudadanía, su horizonte
debe ser la búsqueda del bien común, la recuperación y la difusión de valores y
derechos, el estímulo a acciones de beneficio para la sociedad como educación, cultura,
recuperación de la identidad nacional.
La capacidad del Estado para sostener el proyecto de medios de comunicación es alta,
mientras que los medios privados buscan permanentemente auspiciantes que permitan
sostenerlos, y por este hecho privilegian una programación que capta una mayor sintonía
de la gente. Hay que considerar, en este sentido, que es difícil cambiar costumbres y
hábitos de la ciudadanía en cuanto a contenidos y preferencias.
33 Sintetizando:
•
•
•
•
•
La creación de los medios públicos en el país es percibida como legítima y
necesaria.
Los informantes son, mayoritariamente, favorables a la existencia de estos
medios, y reconocen derecho y facultad al Estado para establecerlos.
Como tendencia general, sin embargo, se los aprecia vinculados al Gobierno o
dependientes de él. Esta cercanía es vista como “peligrosa”, lo cual permite
afirmar que los medios públicos no son, en este momento, lo que dicen ser.
Esta posición se mueve entre dos extremos: 1) quienes piensan que el vínculo
tiene que ver con una realidad histórica y que antes había faltado voluntad política
para establecerlos; y 2) quienes creen que estos medios dan adoctrinamiento
político de la ciudadanía, o favorecen el “clientelismo”.
Al ser percibidos como de propiedad del Estado, los medios públicos son, en
consecuencia, propiedad de la ciudadanía.
En cuanto al concepto de medio público, este se define por ser:
•
•
•
•
•
•
•
•
Espacio del cual se apropie la ciudadanía para tener voz y generar espacios
críticos al discurso hegemónico.
Independiente del Gobierno.
Participativo, democrático, diverso, flexible,
Expresión de la diversidad del país. La obligación del medio público es dar voz a
esa diversidad.
Independiente de las fuerzas políticas de turno. Sería una de las razones de su
existencia.
Los canales por los cuales la ciudadanía se puede involucrar en los temas que le
afectan directamente o que le interesan. Y poner más énfasis en los sectores
históricamente excluidos o marginados, es otro de los fundamentos de su
existencia.
De cobertura nacional y dirigido a todos los sectores ciudadanos.
De programación “que enganche” a las audiencias y cubra necesidades de
educación, cultura y entretenimiento.
Una diferencia determinante entre los medios públicos y los privados está en relación con
los objetivos de cada uno:
Los privados buscan réditos económicos. Se considera que esto es legítimo porque se
trata de empresas, y estas se basan en la búsqueda permanente de auspiciantes. Los
medios públicos deben prestar servicio a la ciudadanía, buscan réditos intangibles.
Por otra parte, los conceptos que dan al Estado capacidad para sostener el proyecto de
medios públicos se basan también en otros objetivos:
•
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•
•
No tener como finalidad el lucro.
Apuntar a la búsqueda del interés o el bien común;
Recuperar y difundir derechos y valores.
Propulsar acciones de beneficio para la sociedad: educación, cultura,
entretenimiento, orientadas al afianzamiento de la identidad nacional, a la
“generación de conciencia ciudadana”, ser portavoz de las minorías.
En estos conceptos cabe destacar la similitud con respecto a lo dicho por los informantes
de los grupos focales. Se puede adelantar, entonces, que consciente o
34 inconscientemente, sea por experiencia propia o por conocimientos teóricos, el concepto
de medio público se construye a partir de los objetivos que persiguen estos medios que,
en sí mismos, buscan el bien común, alejado del puro rédito económico, pero también, y
aunque se financien con presupuesto estatal, deben ser independientes del Gobierno,
sea cual fuere su tendencia, y de cualquier otra fuerza política.
En relación con los conocimientos específicos sobre cada uno de los medios públicos,
aunque la mayoría dice que los conocen, se les hace difícil mencionar algo particular; en
algunos de los entrevistados se registra, incluso, desconocimiento casi completo; y la
mayoría también oye poca radio y casi no ve televisión.
Sin embargo, se resaltan algunos programas educativos de ECTV, especialmente los
del National Geographic o del Discovery Channel; también
la proyección de
documentales, sobre todo, los nacionales, así como el programa Palabra Suelta. En el
diario El Telégrafo se menciona la sección de retratos o testimonios de vida, además de
que se destaca su gratuidad.
También, como en la encuesta y en los grupos focales, se conoce más un medio que
otro, pero si entre los encuestados se sigue más el canal público, entre los entrevistados
se sigue más El Telégrafo. La Radio es bastante menos conocida, de la misma manera
que en los grupos focales.
En este sentido, los aportes que deben hacer los medios públicos, son “una obligación”
para los informantes, pues son medios de propiedad del Estado y, por ende, de la
ciudadanía, relación que identifica la naturaleza de un medio público.
El periódico El Ciudadano es el menos conocido de todos los medios vinculados al
Gobierno. Representa una fuente informativa o un insumo para elaborar opiniones
respecto a las acciones del actual Régimen, lo cual es admitido, de alguna forma y
públicamente, por sus propios personeros. De cualquier manera, la intención del estudio
no era profundizar sobre este medio digital gubernamental, pero se pensó que
preguntando por este, se establecería mejor la diferencia entre un medio público y un
medio gubernamental propiamente dicho. Así, los criterios expuestos tienen más que ver
con las polémicas generadas entre El Ciudadano y la prensa escrita ecuatoriana.
Sobre medios públicos extranjeros, se menciona sobre todo a la BBC de Londres, la
Televisión Española, la Televisión Nacional de Chile, Radio y Televisión Italianas (RAI),
Discovery Channel. La BBC es vista como el paradigma de medio público. Se destaca su
autonomía con respecto al Estado como diferencia fundamental con los medios
ecuatorianos.
Los medios incautados por la AGD, que se encuentran en una situación de propiedad
ambigua, se confunden en este panorama. Su situación se presenta como una gran
interrogante para los informantes, en la medida en que no se sabe con exactitud el
destino que tendrán. No se sabe si serán vendidos o se los incorporará al grupo de
medios de propiedad del Estado. Aunque no había una pregunta específica sobre estos
medios, su situación saltó en algunas de las conversaciones.
3. Participación ciudadana
En el sector de los medios públicos, la participación ciudadana no existe en la práctica, y
de acuerdo con el concepto de medios públicos, precisado en las páginas precedentes,
este factor es definitorio para estos medios. La óptica desde la cual se concibe la
participación genera un sesgo de apreciación, sin duda. En el sector de los medios
35 privados se la asume como la apertura que dan para recibir mensajes por celular y
correo electrónico, cartas impresas o llamadas telefónicas al aire.
Si bien es cierto que no se pueden descartar estas formas de participación de la
ciudadanía, se hace evidente que el concepto es entendido más bien de manera
simplista y se prestó a variadas interpretaciones o valoraciones, pero mantuvo en los
entrevistados el interés de hallar respuestas mucho más concretas.
La línea conceptual que abrió el cuestionario permitió detectar que existe otro sector de
los medios privados que establece la imposibilidad cierta de una participación más
amplia por parte de la población, especialmente en Quito. Aun así, se registran
limitaciones concretas que no permiten que la ciudadanía se involucre más
profundamente en la dinámica de los medios, públicos y privados, para tomar decisiones
dentro de la programación y de la misma cotidianidad del medio. La elaboración de un
programa, se dijo, requiere financiamiento y profesionales en comunicación, lo cual se
vuelve de más difícil acceso en los medios privados que en los públicos, porque al final la
función principal de este último es el servicio a la sociedad, en todas las posibilidades
que se puedan generar.
Para los medios privados, la ciudadanía cumple el rol de consumidora, mientras que para
los medios públicos, debería propender a una acción más directa y, por ende, a una
participación diversa e incluyente. Precisamente por este criterio, varios entrevistados no
supieron mencionar medios públicos o privados que permitan una mayor participación de
la ciudadanía. Pero en algunos casos, los entrevistados defendieron su práctica, su
experiencia, y el contexto desde el cual respondían.
Como en el punto anterior, se registraron diferencias entre las tres ciudades donde se
aplicaron las entrevistas. Mientras que en Guayaquil se concibe la participación de la
gente como la interactividad que ya se presenta en diversos programas de radios y
canales de televisión mediante los mensajes de texto por celular, llamadas al aire y las
cartas a los medios escritos, en Quito y Cuenca se ve la participación desde una
perspectiva más vinculada a las decisiones y programaciones que se transmiten, y en
algunos casos a las representatividades.
“Se están haciendo en los medios públicos consejos consultivos que no acaban de
cuajar”, diría uno de los entrevistados con relación a los mecanismos de participación,
que, por el momento, se ven operativamente complicados de llevar a la práctica. Es
importante, sin duda, el reconocimiento, desde los actores entrevistados, de que existe
en la ciudadanía una actitud más abierta para participar.
En cuanto a los medios públicos ecuatorianos, la mayor parte de estos informantes
calificados dijo que estos deben promocionar y priorizar la tarea fundamental de acceso
de la ciudadanía al medio público. Consideró, asimismo, que la tendencia debe ser la
apertura de espacios para la ciudadanía, la cual debe, a su vez, poder reconocerse en
ellos, y con ellos, a la sociedad que ayudan a construir. Además, afianzar los procesos
inconclusos de identidad y de nacionalidad ecuatorianas.
En este sentido, la participación ciudadana en los medios públicos va adquiriendo,
especialmente en Quito y Cuenca, un concepto que busca ser mucho más amplio pero
que no encuentra mecanismos específicos para hacerlo realidad.
Este tema de la participación fue, probablemente, el que más divisiones evidenció entre
las personas entrevistadas. Además de las diferencias entre las ciudades, se mostraron
diferencias entre los informantes de los medios privados, de los medios públicos y los del
ámbito académico.
36 Los medios privados ven la participación ciudadana como una posibilidad dentro de las
nuevas formas tecnológicas de comunicación, como por ejemplo el Twitter o los
mensajes de texto por celulares o SMS. En cambio, los académicos y los representantes
de los medios públicos de comunicación, que tienen una visión distinta pero, sobre todo,
una aspiración casi opuesta a este tipo de prácticas, conciben la participación ciudadana
como la única posibilidad de involucrarse en la vida mediática del país. Los aportes
concretos en esta perspectiva fueron muy escasos.
En síntesis,
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•
•
•
Este es un tema, la participación, sobre el que no se aprecia consenso. Varias de
las personas no supieron dar respuestas sobre cuál de los medios, los públicos o
los privados, permiten mayor participación ciudadana.
El concepto despierta ambigüedad, y evidencia las distintas miradas que tienen al
respecto los informantes, conforme a su posición en la sociedad.
La participación, considerada como uno de los rasgos característicos de los
medios públicos, no es práctica regular en los medios públicos ni en los privados,
opinión que emana sobre todo de representantes de los medios públicos.
En Guayaquil se considera que hay apertura para la participación, concebida
como interactividad; en Quito y Cuenca, al contrario, se piensa que la
participación, como involucramiento de la ciudadanía en el medio, es todavía
práctica lejana y se cuestionan las formas en las que ha venido participando la
gente en los medios privados de nuestro país.
Algunos medios privados reconocen el envío de cartas y mensajes por Internet o
celular, y llamadas telefónicas que salen al aire, como formas de participación de
la ciudadanía. Pero entre estos medios, también hay quienes establecen la
imposibilidad real de otra forma de participación.
De cualquier manera, para los representantes entrevistados de los medios públicos, ya
hay formas diferentes de destacar la participación ciudadana y de volverla elemento
importante de su programación, “porque los medios públicos son los que han permitido
que justamente se abra ese abanico de posibilidades para que la creatividad del
ciudadano común se vea reflejada en los medios públicos (…) Ahorita mismo usted
puede ver en cualquier medio de comunicación, como Ecuador TV, un programa de
negros hecho por negros para negros, un programa de indígenas, hecho por indígenas
para indígenas.”
En este sentido, se cree que esta forma de participación que promueven los medios
públicos, “le han hecho despertar, de alguna manera, al medio privado. Y lo han hecho
sobre la necesidad de reflejar, realmente, lo que la sociedad ecuatoriana están haciendo
en cada uno de sus estados” (se refiere a situaciones distintas).
En el lado opuesto, para uno de los informantes perteneciente a un medio privado, el
hecho de que un medio público promueva la participación de la gente, es para “sacar
solamente lo que le conviene”. Por esta razón, piensa que son los medios privados los
que deben promover la participación ciudadana porque, de lo contrario, se quedarían
rezagados “en la evolución de los medios de comunicación”, y no hacerlo “sería un
suicidio”, sobre todo teniendo, como tienen, “las herramientas tecnológicas adecuadas,
suficientes y extraordinarias”. Sin embargo, “arriesgamos mucho al hacer conocer las
opiniones contrarias a lo que pueda pensar el periodista o lo que pueda ser la línea
editorial del medio. Pero le damos esa oportunidad al que piensa diferente”, afirma.
Esta es, pues, la diferencia de criterios acerca de la participación ciudadana. Lo que se
podría concluir, además de la evidencia de que no existe consenso sobre el tema, es que
en este sector de los informantes calificados, al contrario de lo manifestado en los grupos
37 focales, no se muestra convencimiento pleno acerca de que la participación ciudadana
es factor definitorio de un medio de comunicación público. Se pasa por alto el criterio de
dar voz a la diversidad, que es la base de la participación ciudadana, y se desconoce el
criterio de participación de doble vía, expuesto por las organizaciones de la sociedad
civil, es decir, que no solo sean los diversos sectores de la ciudadanía que busquen tener
espacio en un medio, sino que el mismo medio los requiera como parte esencial de
consulta y programación.
4. Perspectivas y sugerencias
En este último eje del cuestionario aplicado, quedó en evidencia que, así como se
reconoce la legitimidad de la creación de los medios públicos en nuestro país, hay
grandes expectativas en torno a esta nueva realidad, de manera particular en lo que
concierne al mejoramiento de los medios de comunicación en general, o sea, a lo que se
consideran como los estándares de calidad, sobre todo en los medios públicos.
En este aspecto, ninguna de las posiciones excluyó la necesidad de mejorar. Todas las
personas entrevistadas mantuvieron una posición muy abierta, aunque pocas fueron
autocríticas. Pero se destaca el hecho de que, sobre todo entre los medios privados, son
pocos los informantes que sí creen necesaria la autocrítica.
Desde los distintos sectores, se plantea la necesidad de debatir con más profundidad el
tema de la regulación y de los estándares de calidad en cuanto a los contenidos en los
medios. La mayor parte de informantes considera que debe existir una regulación sobre
algunos aspectos básicos, pero que la ciudadanía también debe tener la posibilidad de
escoger y mostrar sus propias visiones, las cuales deben ser respetadas por las
diferentes instituciones. Se trata de una perspectiva que busca “el respeto a las
audiencias, a los ciudadanos”.
También se incorpora a otros actores en este ánimo de mejoramiento de los medios de
comunicación del país, y en este sentido, se busca la participación de los propietarios de
los medios privados, de periodistas, fotógrafos, camarógrafos, de los gremios de
profesionales, de las universidades y otras entidades educativas que forman
comunicadores, así como de las organizaciones de la sociedad civil que podrían
constituir veedurías o comités de defensa del público lector, televidente y radioescucha.
Muchos de los informantes de los medios privados afirman que, desde hace algunos
años, han institucionalizado este tipo de mecanismos dirigidos a mejorar los medios de
comunicación en los que trabajan.
Finalmente, las expectativas generadas por el funcionamiento de los medios públicos,
para algunos entrevistados están relacionadas con la exigencia que la misma presencia
de estos medios provoca en cuanto al incremento de la calidad de los medios privados.
Coinciden, además, en que los medios públicos también tienen que “luchar por el rating”.
Y en esta perspectiva, el mejoramiento debe convocar, mediante la organización de
veedurías, a otros actores de la sociedad civil como, por ejemplo, a profesionales de la
comunicación y las universidades, es decir, al conjunto de actores que “deseen” un real
mejoramiento de la producción de los medios, tanto públicos como privados.
En cuanto a las expectativas concretas sobre los medios públicos en Ecuador, las
respuestas fueron casi unánimes: deben apostar a la programación de tipo educativo, de
tipo cultural, es decir, lo mismo que opinaron en los grupos focales. Una tarea
fundamental de los medios de comunicación del Estado es, para los entrevistados, la
presentación de programas que resulten instructivos para la ciudadanía. Con frecuencia,
38 ellos se refirieron a una programación cultural, entendida como presencia de la
“ecuatorianidad” y de la construcción de identidad, en algunos casos, y en otros, como
sinónimo de lo educativo.
En este aspecto, vale precisar una contradicción evidente en la mayor parte de los
informantes, que dijo que su seguimiento de los medios de comunicación, en general, se
conduce por sus propios hábitos de búsqueda de información y entretenimiento. Sin
embargo, cuando se refieren a lo que esperarían de un medio público, a las perspectivas
e ideales de medio público, contradicen sus propias costumbres. Cuando se habla de
medios públicos se tiende a ver el deber ser del medio de comunicación, y así, lo público
tiene que dirigirse hacia lo educativo y lo cultural, aunque para ellos no sea lo más
atractivo a la hora de consumir un medio de comunicación. Es decir, que anteponen un
discurso “políticamente correcto”, que resulta prefabricado y aun prejuiciado, a lo que
ellos mismos prefieren en su cotidianidad.
Otro elemento que se pudo ver como denominador común en el estudio, fue la
posibilidad que se reconoce en los medios públicos de abrir espacios a las producciones
nacionales de toda índole. En esto se identifica la sustentabilidad económica de un
medio público como el factor que permite no solamente financiar sino también
involucrarse en los procesos de nuevas iniciativas para la difusión que, al mismo tiempo,
den paso a la integración y el reconocimiento de trabajos que, en muchas ocasiones por
falta de auspicio, no aparecen en los medios privados.
En resumen:
•
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•
La presencia de medios públicos en el país genera grandes expectativas. Su
presencia y desarrollo provoca también el “mejoramiento” de los medios
privados, pues los medios públicos también “tienen que luchar por el rating”,
factor que incide en la búsqueda de mejor calidad en sus contenidos y/o
programación.
El mejoramiento de los medios públicos representa un desafío y exige convocar
a diversos actores sociales, tanto grupos ciudadanos como de profesionales y
universidades, y a quienes quieran un verdadero desarrollo de la producción y por
ende de la calidad de estos medios.
Uno de los mecanismos mencionados para el mejoramiento es la organización de
veedurías desde la ciudadanía.
Se los quiere desvinculados del Gobierno, cualquiera que sea la tendencia
política de este. Este vínculo debe ir desapareciendo desde ahora, puesto que los
próximos gobernantes utilizarán los medios públicos para su propio beneficio,
dicen algunos.
Los medios públicos deben copar el espacio que los medios privados no han
podido o no quieren llenar. Y ofrecer servicio.
En esta medida se aspira a que se vaya generando en la población una “cultura
del medio público”.
Hay también algunas sugerencias específicas, que abren las perspectivas para el
funcionamiento y el mejoramiento de los medios públicos en Ecuador.
•
•
•
Se requiere un marco legal que defina principios, objetivos y estructura de los
medios públicos. Con esto se alude a la próxima Ley de Comunicación.
Se deben analizar experiencias internacionales para aplicar los resultados
positivos en lo referente a contenidos, programación, participación, presupuestos.
En general, deben orientarse a la comunicación de doble vía, a fin de que
dejen de ser medios únicamente informativos.
39 •
•
•
•
Deben orientarse también a la especialización de contenidos.
El Telégrafo debe mejorar su distribución para llegar a toda la ciudad y a todo
el país.
La Radio Pública debe construir su programación con base en la diversidad
de la gente ecuatoriana, en cuanto a grupos étnicos, regiones, edades.
Hacia el futuro, cabe tener presente el rol de los medios públicos:
o
o
o
o
IV.
Ser puente hacia otras realidades.
Construir la integración y la identidad nacionales.
Fomentar la participación de la ciudadanía
Formar y entretener.
CONCLUSIONES GENERALES
No obstante la brevedad del tiempo de realización de la investigación que aborda el
presente informe, hay que destacar la aplicación de tres técnicas que han sido
presentadas y analizadas separadamente pero que constituyen un conjunto decidor
sobre la percepción de los medios públicos ecuatorianos que existe en varios sectores de
la ciudadanía urbana del país: público en general, medios de comunicación, privados,
públicos y comunitarios; ámbito académico, gremios profesionales y organizaciones de la
sociedad civil.
Estos sectores desplegaron un abanico amplio de respuestas, de las cuales se ha
presentado una síntesis apretada, a pesar de la diversidad de los informantes. Pero esa
misma diversidad permitió enriquecer el estudio que, con más tiempo para realizarlo y en
un ambiente político menos tenso y polémico, sobre todo con respecto a los medios de
comunicación privados, habría permitido obtener mayores y mejores conclusiones.
De acuerdo con cada técnica de investigación, se podría destacar una conclusión
relevante. Así, de la encuesta, se puede subrayar que más de la tercera parte de la
ciudadanía de las dos ciudades principales, no conoce aún que existen medios
públicos, pero que de manera intuitiva se hacen diferencias entre medios públicos y
medios gubernamentales, quizás porque se considera que todos los medios de
comunicación son públicos, como se pudo inferir de la mención que hicieron cuando se
pidió que dijeran el nombre de un medio público y algunos dieron el nombre de un
privado.
De los grupos focales con la participación de organizaciones de la sociedad civil
asentadas en Quito, cabe destacar el concepto muy claro de medios públicos como
desvinculado de un Gobierno, cualquiera que este sea y cualquiera sea su tendencia
política, y como expresión de la diversidad de un país. Al mismo tiempo, y debido
probablemente al origen de estas agrupaciones organizadas, que basan su existencia en
el derecho a la participación, el cual constituye el ejercicio mismo de ciudadanía, son
estas las que resaltan la participación ciudadana como eje de acción, método de
trabajo y herramienta estratégica de los medios públicos.
De las entrevistas en profundidad a informantes calificados, representativos de los
diversos sectores vinculados a la comunicación social, tanto de medios privados,
públicos y comunitarios, de prensa, radio y televisión, como de sectores académicos y
gremiales de Quito, Guayaquil y Cuenca, vale destacar la diversidad y la complejidad,
por lo mismo, de las respuestas, que si bien dan legitimidad a la existencia de medios
públicos en el país, pusieron también en evidencia criterios opuestos en cuanto a su
funcionamiento, no obstante la coincidencia sobre lo que debe ser un medio público.
40 Al contrario de los grupos focales, los informantes calificados no mostraron criterios
acabados sobre la participación de la ciudadanía en un medio público, considerado como
uno de los factores definitorios de este. Se destaca, asimismo, que son grandes las
expectativas en torno al futuro de los medios públicos, pero precisan también la
necesidad de desvincularlos del Gobierno para la consolidación de medios que busquen
y alcancen esos réditos intangibles de los que hablaba una de las personas
entrevistadas, y que tienen relación con la oferta de un verdadero servicio público para el
bien común.
De esta manera, además, se dan respuestas a las preguntas que nos planteamos en
nuestra propuesta inicial, con el fin de conocer cómo son percibidos los medios públicos
por la ciudadanía, al menos en las dos ciudades principales del país, y por algunos
sectores calificados, vinculados al campo de la comunicación social de Quito, Guayaquil
y Cuenca. A continuación, recordamos esas preguntas y en función de ellas
sistematizamos algunos resultados de esta indagación.
1. ¿Se percibe un objetivo político detrás de la creación de medios públicos y, en
esa medida, son o no considerados como medios gubernamentales, y por que?
Evidentemente, las tres técnicas aplicadas demostraron que tanto la gente común y los
sectores calificados, así como los de organizaciones de la sociedad civil hacen
diferencias entre medio público y medio gubernamental, y al hacerlo, subrayan la
necesidad de que los medios objeto de estudio se demarquen del Gobierno actual como
condición, incluso, para el desarrollo efectivo de su rol como servicio público.
Si bien no hubo una respuesta específica sobre si se percibía un objetivo político en la
creación de medios públicos, es fácil deducir que si las personas informantes los quieren
desvinculados de cualquier Gobierno, es porque implícitamente han percibido una
intencionalidad política del Régimen actual.
2. ¿Qué aportes realizan al tratamiento informativo? ¿Muestran algunas diferencias
con relación a los medios privados?
Estas preguntas alusivas a conocimientos específicos sobre cada uno de los medios
públicos existentes, fueron respondidas en el primer eje del cuestionario aplicado, sobre
percepción y conocimiento.
Las respuestas mayoritarias ponen en evidencia que aún no se encuentran diferencias
significativas en el tratamiento informativo entre medios públicos y privados. En este
punto, no solo que todavía no se conoce ampliamente la programación o el contenido del
canal, la radio y el diario públicos, sino que, de manera fundamental, a la ciudadanía no
se le hace evidente la razón de ser de estos: que sean un servicio público, expresión de
la pluralidad del país, voz de la diversidad y, sobre todo, canales de participación
ciudadana, que es lo que explicitan como lo que debería ser un medio público.
En otras palabras, no se puede hablar de diferencias notorias entre medios públicos y
privados en cuanto a tratamiento informativo. Con tratamiento informativo nos referimos,
sobre todo, a contenidos y formatos de noticias que resulten distintos de los
tradicionales, en lo cual se incluiría también el recurso a fuentes de información
provenientes de otros sectores sociales, generalmente ausentes de los espacios
informativos privados. Más allá de mencionar unos pocos programas de producción
nacional que transmite ECTV (Palabra Suelta, un programa juvenil y otros dos, realizado
por sectores indígenas y por afroecuatorianos), dos secciones de El Telégrafo (página
editorial y Retratos, que son perfiles biográficos), no se menciona nada específico del
41 contenido de los medios públicos. En Quito, Guayaquil y Cuenca apenas se conoce la
Radio Pública y, de lo poco que se ha escuchado, se considera que no ofrece algo
diferente.
Sin embargo, para dimensionar este criterio, habría que tener en cuenta el casi nulo
conocimiento sobre los medios públicos en Ecuador, lo cual remite a una de las
conclusiones de las encuestas: hace falta posicionar tanto el concepto de medio público
como su existencia misma en nuestro país.
3. ¿Qué perspectivas tienen hacia el futuro y qué sugerencias se pueden hacer al
respecto?
De las respuestas a las interrogantes anteriores, se pueden deducir sugerencias para su
funcionamiento de aquí en adelante. El hecho de que diferentes sectores ciudadanos, y
en particular los vinculados a las organizaciones sociales y a los ámbitos mediático,
académico y gremial de la comunicación social, reconozcan la legitimidad de la
existencia de medios públicos, los diferencien de medios gubernamentales, y
establezcan lo que deben ser y ofrecer, resume tanto perspectivas como expectativas de
la ciudadanía en relación con esta nueva realidad mediática.
Concluyendo en síntesis, de las tres técnicas de investigación aplicadas, se destaca:
•
•
El concepto de medio público no está interiorizado aún en el imaginario de la
ciudadanía ecuatoriana.
Hay que posicionar estos medios de manera adecuada, lo cual implica trabajar en
tres aspectos que hagan la diferencia:
o En la estructura de propiedad, para independizarlos de todo Gobierno y
diferenciarlos de un medio gubernamental.
o Precisar sus objetivos: son de servicio público y buscan el bien común.
o Trabajar sus contenidos en torno a consolidarlos como:
•
•
•
•
Propiedad de la ciudadanía.
Expresión de la pluralidad de visiones.
Voz de la diversidad del país.
Espacio privilegiado para la participación.
Con esta síntesis, es posible pensar en optimizar el funcionamiento de los medios
públicos ecuatorianos, cuya existencia es considerada por los diversos sectores sociales
consultados como legítima y necesaria, para volverlos de cobertura nacional y
posicionarlos adecuadamente como entidades independientes de cualquier Gobierno y
de cualquier tienda política.
42 IV ANEXO
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