Poder Judicial de la Nación

Anuncio
Poder Judicial de la Nación
Neuquén, 6 de mayo de 2013.
Y VISTOS: Para dictar sentencia en los presentes
caratulados: “IZQUIERDO, JORGE ALBERTO – BIONDI, JUAN JULIO
+ denunciantes C/ ADMINISTRACIÓN FEDERAL DE INGRESOS PÚBLICOS
S/ AMPARO LEY 16.986”, Expte. Nº FGR 21000296/2012, de los
que
RESULTA: 1) Que a fs. 12/23 comparecen los Sres.
Jorge Alberto Izquierdo, Juan Julio Biondi y Lucía Cuenca,
por su propio derecho y con patrocinio letrado a iniciar
acción de amparo contra la Administración Federal de Ingresos
Públicos a fin de que se le ordene abstenerse de gravar con
USO OFICIAL
el Impuesto a las Ganancias los haberes que perciben en su
condición de jubilados del Poder Judicial de la Provincia de
Neuquén, como asimismo que se declare la inconstitucionalidad
del art. 79 inc. c) de la ley 20.628 -que establece que las
jubilaciones, pensiones, retiros o subsidios en cuanto tengan
su origen en el
trabajo personal configuran ganancias de
cuarta categoría-, y de cualquier otra norma que se dictare
en consonancia con ésta.
Explican que en virtud de lo estipulado por el art.
79 inc. c) de la ley 20.628, las jubilaciones, pensiones,
retiros o subsidios de cualquier naturaleza en cuanto tengan
su origen en el trabajo personal constituyen ganancias de
cuarta categoría gravables en base a la escala establecida en
el art. 90 de la ley (T.O. Decreto 493/2001). Para aplicar la
alícuota,
expresan,
es
menester
deducir
de
las
ganancias
totales obtenidas, las deducciones y gastos, para obtener la
ganancia neta sujeta a impuesto. Sobre ese monto se liquida
el gravamen con un mecanismo mixto compuesto por una suma
fija y porcentual sobre el excedente de dicha suma fija.
Refiere que se aplica una alícuota básica proporcional si la
renta
imponible
anual
llega
hasta
el
primer
peldaño
cuantitativo que la ley estipula, y cuando supera esa suma,
comienza a aplicarse una escala progresiva doble.
Ejemplifican que un jubilado que percibe $ 120.000
anuales cobra $ 9.500 mensuales, por lo que 3 de los 13
salarios que recibe ($ 9.500 x 3 = $ 28.500) son destinados
íntegramente al pago del impuesto a las ganancias.
CP
Destacan que no existe un coeficiente que ajuste el
gravamen impositivo a las oscilaciones inflacionarias que se
produzcan en el
período fiscal, considerando
que en esas
condiciones el impuesto afecta con arbitrariedad e ilegalidad
manifiestas su patrimonio y los principios de legalidad e
igualdad en materia tributaria.
Estiman
así
que
tratándose
respecto de personas que ya no
de
un
magro
haber
tienen capacidad laboral,
detraer parte de su haber jubilatorio para atender al tributo
configura un caso de flagrante violación de su derecho de
propiedad, toda vez que carecen de capacidad contributiva.
Acusan al tributo de confiscatorio aunque no supere
el 33% de sus ingresos, ya que no existe capacidad tributaria
si solo se pueden afrontar los gastos necesarios para la
subsistencia del sujeto y su grupo familiar. Sostienen que la
capacidad tributaria opera como un límite a la imposición, si
no se la respeta, opinan, ésta resulta confiscatoria.
Destacan que en la especie se suma además la falta
de aplicación de mecanismos de ajuste por inflación, pues los
mínimos
no
imponibles
del
Impuesto
a
las
Ganancias
han
quedado en desproporción con la escena económica real que
atraviesan los
jubilados, y éstos han comenzado a sufrir
retenciones pese a carecer de capacidad contributiva. Así,
sostienen, se paga el impuesto sacrificando la porción mínima
que les garantiza una vida digna. El mínimo no imponible,
aclaran, debiera comprender no sólo los gastos necesarios
para la subsistencia sino también otros imprescindibles para
llevar una vida digna, por lo que sólo debiera pagar el
impuesto quien
tenga un nivel de ingresos que libre de
impuestos le permita solventar una vida digna para sí y su
grupo familiar.
Afirman en este sentido que la ley de Impuesto a
las Ganancias no da una adecuada protección a la familia,
como lo exige el art. 14 bis de la Constitución Nacional,
pues no permite la deducción de los gastos de adquisición ni
de mantenimiento del inmueble donde ella habita, debiendo
evaluarse la capacidad contributiva del grupo familiar y no
la de sus miembros individualmente considerados.
Consideran que la aplicación del impuesto a las
ganancias sobre los haberes previsionales obtenidos por los
Poder Judicial de la Nación
aportes hechos en su etapa de actividad configura una doble
imposición, pues ya en actividad tributaron el impuesto.
Aprecian
razonabilidad
que
que
la
emana
norma
del
viola
art.
28
el
de
principio
la
de
Constitución
Nacional, el de equidad y el de igualdad.
Aseguran
que
las
jubilaciones
no
configuran
“ganancia” pues es pacífica la jurisprudencia y la doctrina
que las consideran una prestación de la seguridad social que
se
otorga
a
cierto
núcleo
de
personas
que
cumplen
los
requisitos legales para obtener el beneficio, como respuesta
a la necesidad de cubrir la contingencia biológica de la
vejez, para que la persona en pasividad pueda sufragar sus
USO OFICIAL
necesidades existenciales. Es, afirman, el retorno que la
sociedad efectúa a favor de las personas de edad en virtud de
la conclusión de su vida activa y productiva, para lo cual en
su oportunidad hicieron diversas clases de aportes dinerarios
a las arcas del Estado. Refieren que dos de las tres Salas
que
integran
adoptaron
la
este
Cámara
Federal
temperamento,
de
la
citando
Seguridad
los
Social
precedentes
“Castañeira” de la Sala I y “Mesiano” de la Sala II.
Exponen que lo previsto en el art 79 y 20 inc. i)
de la ley 20.628 contradice el art. 14 de la ley 24.241 que
declara el carácter intangible del haber previsional.
Hacen
reserva
del
caso
federal,
ofrecen
prueba,
solicitan el dictado de una medida cautelar –pedido que fue
rechazado a fs. 25/27- y requieren que oportunamente se haga
lugar a la acción, declarando la inconstitucionalidad del
art. 79 inc. c) de la ley 20.628.
2)
Declarada
prima
facie
admisible
la
acción
y
requerido el informe previsto por el art. 8 de la ley 16.986,
a fs. 43/60 compareció la Administración Federal de Ingresos
Públicos a contestarlo.
Niega que el haber jubilatorio que perciben los
actores
alcance
“en
el
mejor
de
los
casos…para
la
subsistencia digna y en muchos ni siquiera para eso”, así
como que éstos carezcan de capacidad contributiva.
Igualmente niega que la inflación sea un hecho de
público y notorio conocimiento en nuestro país y que la
CP
aplicación del Impuesto a las ganancias sobre los haberes
previsionales importe una doble imposición.
Cuestiona
la
admisibilidad
de
la
vía
elegida,
considerando que no se reúnen los presupuestos contenidos en
los arts. 1 y 2 inc. a) de la ley 16.986, referidos al
carácter
manifiesto
de
la
ilegalidad
o
arbitrariedad
contenida por la medida impugnada, desde que las retenciones
tienen base en la ley 20.628, cuyo art. 23, indica, permite
detraer de los ingresos deducciones en concepto de mínimos no
imponibles
para
responder
a
las
necesidades
vitales
del
individuo como también habilita a descontar las cargas de
familia.
Destaca
que
la
ley
contempla
un
tratamiento
diferenciado para las ganancias derivadas del trabajo persona
y de las jubilaciones y pensiones, autorizando respecto de
éstas una deducción adicional. Explica que sólo de surgir
ganancia
neta
sujeta
a
impuesto
resulta
el
contribuyente
obligado al pago del tributo, que se determina conforme la
escala del art. 90 de la ley del gravamen.
Concluye
arbitrariedad
por
ni
ello
la
que
no
ilegalidad
se
presenta
manifiestas
ni
que
la
la
vía
procesal escogida requiere para su procedencia.
Observa que de la prueba adjuntada por la actora no
es
posible
dilucidar
desde
cuándo
los
demandantes
se
encuentran jubilados y soportan los descuentos efectuados, lo
que
impide
verificar
si
está
presente
el
requisito
de
urgencia que el instituto presupone.
Objeta
la
admisibilidad
de
la
acción
fundada
también en la existencia de otro remedio judicial más idóneo,
aludiendo a la acción declarativa de certeza que amplía el
ámbito cognoscitivo y resulta a su juicio más adecuada para
tratar
las
cuestiones
de
hecho
a
debatir,
que
estima
complejas. Advierte que es carga de la actora demostrar la
inexistencia de otras vías idóneas.
Recuerda
que
heroico
destinado
a
extremas
en
las
que
el
amparo
tutelar
por
falta
es
las
de
un
remedio
delicadas
otros
procesal
situaciones
medios
legales,
peligra la salvaguardia de derechos fundamentales.
Opina
que
los
actores
no
demostraron
la
lesión
actual ni el agravio irreparable, el que estima inexistente,
ya que no mencionaron de qué manera la aplicación de tributo
afecta su calidad de vida, lo que también torna inadmisible
Poder Judicial de la Nación
el amparo, pues es recaudo para su admisibilidad la presencia
de un daño irreparable cuya presencia debe ser demostrada por
la accionante.
Por último, sostiene que la acción es inadmisible
en base al art. 2 inc. c) última parte de la ley 16.986m,
porque
la
intervención
desenvolvimiento
de
judicial
actividades
compromete
esenciales
del
el
Estado
al
afectar la recaudación de la renta pública.
Alega
improcedente,
que
la
acción
es
también
sustancialmente
ya que los actores no demostraron, conforme a
las peculiaridades de cada uno, que la norma sea respecto de
ellos confiscatoria y violatoria de su derecho de propiedad.
USO OFICIAL
Tras explicar los lineamientos generales de la ley
que crea el tributo, asegura que la normativa vigente no
establece
un
quántum
exagerado
que
aniquile
la
renta,
recordando que el impuesto sólo es confiscatorio cuando el
Estado se apropia de los bienes de los contribuyentes en una
medida
que
exceda
lo
razonable,
desbordando
la
capacidad
contributiva de la persona, lo que en el caso, afirma, no
sucede.
Critica a los actores por alegar la violación de su
derecho de propiedad sin exponer detalladamente cuánta suma
paga cada uno en concepto de impuesto a las ganancias en el
corriente año, y sin analizar la alícuota aplicable sobre los
haberes percibidos, omitiendo expresar en qué medida ella
resulta confiscatoria.
Recuerda por otro lado que escapa a la competencia
de los jueces pronunciarse sobre la conveniencia o equidad de
los impuestos creados por el Congreso Nacional, aunque admite
que el principio de capacidad
contributiva opera como un
límite al poder legislativo en materia tributaria, que debe
detenerse frente a aquellos supuestos en los que la capacidad
económica gravada por el tributo no sea ya potencial sino
inexistente o ficticia.
Expone que la cuantía de la renta no alcanzada por
el tributo (mínimo no imponible) configura una cuestión de
mérito
o
conveniencia
propia
de
la
política
tributaria
reservada con exclusividad al Congreso, y exenta del control
judicial, en la medida en que no vulnere el principio de
CP
capacidad contributiva, no confiscatoriedad e igualdad ante
la ley.
Resalta
que
de
accederse
a
la
pretensión,
se
vulneraría el principio de igualdad respecto del universo de
contribuyentes
que
podrían
encontrarse
en
similares
condiciones que los actores y continuarían tributando.
Descarta que el monto del tributo abonado por los
actores resulte confiscatorio de sus haberes jubilatorios,
señalando que en su caso, de considerarse lo contrario, sólo
debería dejar de tributarse por la suma que supere el tope
admisible para el caso concreto. Recuerda que un tributo es
confiscatorio cuando el monto de su tasa equivale a una parte
sustancial del valor del capital o de su renta.
Para dilucidar cuándo la parte de la renta afectada
es sustancial, expone, deben apreciarse las circunstancias de
tiempo
y
lugar,
aunque
en
principio
el
agravio
de
confiscación no puede prosperar en caso de no demostrarse que
el gravamen excede de la capacidad económico financiera del
contribuyente.
Ofrece su derecho, hace reserva del caso federal y
pide que se rechace la acción, con costas.
3) Ordenada a fs. 63 la producción de la prueba
ofrecida
por
informativa
la
al
actora,
Instituto
a
de
fs.
67/107
Seguridad
se
agregó
Social
de
la
Neuquén,
obrando a fs. 112 la testimonial del Sr. Alberto Avendaño, a
fs. 113/114 la del Sr. José Luis Torres y a fs. 115 la del
Sr. Oscar Aníbal Ibañez. Habiendo desistido la actora de la
pendiente de producción, a fs. 119 se llamó AUTOS para dictar
sentencia; y
CONSIDERANDO: I. Que los actores pretenden que se
declare la inconstitucionalidad del art. 79 inc. c) de la ley
20.628
-que
establece
que
las
jubilaciones,
pensiones,
retiros o subsidios en cuanto tengan su origen en el trabajo
personal configuran ganancias de cuarta categoría, sujetas a
tributación-, y de cualquier otra norma que se dictare en
consonancia, y que se ordene a la Administración Federal de
Ingresos Públicos que se abstenga de gravar con el Impuesto a
las Ganancias los haberes que perciben en su condición de
jubilados del Poder Judicial de la Provincia de Neuquén.
La AFIP, a su turno,
cuestiona primeramente la
admisibilidad de la acción por ausencia de la ilegitimidad o
Poder Judicial de la Nación
arbitrariedad manifiestas, por la existencia de otro medio
judicial
idóneo
y
por
afectar
lo
requerido
el
normal
desenvolvimiento del Estado, para luego avalar la validez
constitucional de las normas impugnadas.
II.
Puesta
a
analizar
primeramente
si
la
vía
procesal escogida para encauzar la pretensión es formalmente
adecuada,
tenemos
que
no
se
ha
logrado
unanimidad
doctrina en torno al alcance de la exigencia
en
la
prevista por el
art. 43 de la C.N., que supedita la admisibilidad de la
acción a la inexistencia de “otro medio judicial más idóneo”
para ventilar la cuestión.
Por un lado, algunos autores opinan que la acción
USO OFICIAL
de amparo mantiene el carácter subsidiario, residual, como
vía excepcional y heroica, que se le atribuía en forma previa
a la incorporación del instituto en la Carta Magna –al que
alude
la
AFIP
en
su
informe-.
Por
el
otro,
hay
quienes
sostienen que luego de 1994, el amparo es una acción-directa,
utilizable
siempre
que
sea
la
más
idónea
para
lograr
el
reconocimiento de los derechos afectados.
Aun en el marco de esta última posición, aceptando
que se trata de una acción directa, la dificultad estriba en
definir el concepto de “idoneidad”.
Resulta
destinada
a
claro
que
sustituir
o
la
acción
de
reemplazar
los
amparo
demás
no
está
medios
ordinarios para la solución de las controversias, y procederá
solo cuando demuestre ser más idónea que aquellos para la
protección del derecho.
También, que la idoneidad no está necesariamente
vinculada con la celeridad,
más idónea la vía que
pudiendo en ocasiones resultar
permite una mayor amplitud de prueba y
debate.
El doctor Ricardo Lorenzetti ha
obra
"Las
normas
fundamentales
de
expresado en su
derecho
privado"
(Editorial Rubinzal Culzoni, pág. 298) que "El peticionante
no debe probar el carácter subsidiario respecto del proceso
ordinario. Debe demostrar el supuesto de hecho requerido por
la norma, esto es, la idoneidad. De tal modo deberá presentar
al juez una situación de urgencia tal,
para la que la medida
solicitada es el medio apto. La violación a que da lugar la
CP
acción
debe
ser
manifiesta.
Este
requisito
debe
ser
demostrado por el accionante, prima facie, y su falta de
prueba autorizará al rechazo in límine de la acción".
Opina el autor que
de
la
subsidiariedad
establecen
límites
instituto.
No
débil
que
cabe
"Mediante estos dos elementos
y
la
evitan
caer
violación
la
en
manifiesta
desnaturalización
una
"sumarización"
se
del
total,
generalizada, que sacrificaría valores o principios de rango
superior (art. 18, Const. Nac.), ya que la Justicia requiere
"siempre" de un tiempo propio, que si le es privado, produce
consecuencias "irreparables" a los fines específicamente "de
la justicia"…”.
Habrá ocasiones en las cuales el proceso ordinario
resultará ser la vía más idónea por brindar un marco de
debate
y
producción
de
prueba
que
permita
elaborar
un
análisis con la debida profundidad al no existir la nota de
urgencia que caracteriza al amparo. Y otras en las cuales
aquel
no
será
necesario
y
la
acción
constitucional
será
admitida.
En el caso que nos ocupa, tenemos que la accionada
no ha ofrecido
al contestar su
informe medida
probatoria
alguna. Por su lado, la actora ha ofrecido y producido prueba
informativa
y
testimonial
que
se
suma
a
la
documental
acompañada.
No fue necesario, de acuerdo al criterio de las
partes, producir más medidas que aquellas para demostrar su
derecho, ni generar un debate más extenso que el ya planteado
en los escritos constitutivos de la litis.
Así,
expediente
estimo
sería
que
posible
con
los
resolver
elementos
allegados
al
sobre
fondo
la
el
de
cuestión, lo que indicaría que el marco de debate y prueba
que ofrece el amparo sería en este sentido suficiente para
dilucidar
la
controversia
jurídica,
cuestión,
gira
referida
considerando
básicamente
a
la
en
torno
además
a
constitucionalidad
que
una
de
la
cuestión
gravar
las
prestaciones de la seguridad social aunque su beneficiario
carezca de capacidad contributiva, o en una medida que exceda
ésta y afecte sustancialmente su renta.
En cuanto a la urgencia para obtener la respuesta
jurisdiccional que la vía escogida requiere, y en cuyo marco,
según lo señalara el Dr. Lorenzetti en la cita transcripta,
Poder Judicial de la Nación
debe
apreciarse
la
idoneidad
de
vía
elegida,
la
estimo
presente a raíz de la naturaleza alimentaria de la prestación
afectada por la renta cuya constitucionalidad se cuestiona, y
del importante porcentaje del haber que el tributo absorbe,
de
acuerdo
a
los
recibos
de
haberes
adjuntados.
Tengo
especialmente en cuenta que no habiéndose denunciado la época
en la cual los actores accedieron al beneficio jubilatorio,
no ha quedado establecido que la situación denunciada se haya
generado con una antigüedad previa a la iniciación de la
demanda tal que permitiera, como se decidiera en “PULITI,
RAÚL ATILIO C/ ADMINISTRACIÓN FEDERAL DE INGRESOS PÚBLICOS
(AFIP) S/ AMPARO” (Expte. Nº 390, Folio 147, Año 2007), SI
USO OFICIAL
7/2/2008, considerar ausente la urgencia que el instituto
constitucional
requiere
para
su
procedencia
(en
precedente, la primera manifestación del acto había
aquél
acaecido
al menos doce años antes de la promoción del amparo).
Así las cosas,
el amparo resultaría la vía más
idónea para ventilar la pretensión del actor.
A
todo
ello
cabe
agregar
además
que
la
Corte
Suprema de Justicia de la Nación ha revisado el criterio
sentado
en
MINISTERIO
los
DE
2005-E-640)
autos
“SANTIAGO
ECONOMÍA”
–según
el
DUGAN
(30/6/2005),
cual
“El
TROCELLO
Fallos
SRL
328:2567
incremento
de
la
C/
(LL-
carga
tributaria que trae aparejado la prohibición de emplear el
mecanismo de ajuste por inflación establecido en el título VI
de la ley 20.628 (t.o. 1997) no constituye un supuesto de
arbitrariedad manifiesta…, ya que la prohibición al reajuste
de valores prevista en los arts. 39 de la ley 24.073, 4° de
la
ley
25.561
y
5°
del
decreto
214/2002
representa
una
decisión del Congreso Nacional adoptada en ejercicio de las
funciones
que
le
encomienda
el
art.
67
inc.
10
de
la
Constitución Nacional.” (Del dictamen del Procurador General
de la Nación que la Corte hace suyo)-, aceptando en “CANDY
S.A. C. AFIP Y OTRO” (03/07/2009, Fallos Corte: 332:1572)
analizar
en
el
marco
de
una
acción
de
acreditado
que
amparo
la
confiscatoriedad de aquellas normas.
Tampoco
judicial
que
aquí
se
se
encuentra
adopte
pueda
la
comprometer
decisión
directa
indirectamente el desenvolvimiento de actividades esenciales
CP
o
del Estado o la regularidad de un servicio público, como lo
invoca la AFIP sin siquiera mencionar cuáles serían las áreas
que se verían amenazadas ni mucho menos, especificar cuáles
serían los efectos de la intervención judicial en el caso, lo
que permite rechazar el cuestionamiento que la vía procesal
elegida se dirigiera con fundamento en el art. 2 inc. c) de
la ley 16.986.
En cuanto a la
presencia de la arbitrariedad o
ilegitimidad manifiestas, tenemos que de acuerdo al art. 1 de
la ley 20.628 –Texto Ordenado
por Decreto 649/97-, “Todas
las ganancias obtenidas por personas de existencia visible o
ideal quedan sujetas al gravamen de emergencia que establece
esta ley…”.
Son
ganancias,
de
acuerdo
al
art.
2,
y
sin
perjuicio de lo dispuesto especialmente en cada categoría y
aun cuando no se indiquen en ellas: “1) Los rendimientos,
rentas o enriquecimientos susceptibles de una periodicidad
que implique la permanencia de la fuente que los produce y su
habilitación. …”
De
acuerdo
a
su
art.
17,
“Para
establecer
la
ganancia neta se restarán de la ganancia bruta los gastos
necesarios para obtenerla o, en su caso, mantener y conservar
la fuente, cuya deducción admita esta ley, en la forma que la
misma disponga. Para establecer la ganancia neta sujeta a
impuesto se restarán del conjunto de las ganancias netas de
la
primera,
segunda,
tercera
y
cuarta
categorías
las
deducciones que autoriza el artículo 23….”
El art. 20 regula las exenciones, y en su inciso i)
expresamente aclara que “No están exentas las jubilaciones,
pensiones, retiros, subsidios…”, para definir luego el art.
23 cuáles son las deducciones que las personas de existencia
visible tienen derecho a hacer de sus “ganancias netas”: “a)
en concepto de ganancias no imponibles, la suma de PESOS
QUINCE MIL QUINIENTOS CINCUENTA Y DOS ($ 15.552), siempre que
sean residentes en el país…”, importe éste que rige a partir
del 1 de marzo de 2013 a raíz de la actualización dispuesta
por el art. 1° del Decreto N° 244/2013. Durante el año 2010
dicho ítem ascendió a $ 10.800 y para los ejercicios fiscales
2011 y 2012 lo fue de $ 12.960 (ley 26.731). “b) en concepto
de cargas de familia, siempre que las personas que se indican
sean residentes en el país, estén a cargo del contribuyente y
Poder Judicial de la Nación
no tengan en el año entradas netas superiores a PESOS QUINCE
MIL QUINIENTOS CINCUENTA Y DOS ($ 15.552), cualquiera sea su
origen y estén o no sujetas al impuesto: 1) PESOS DIECISIETE
MIL DOSCIENTOS OCHENTA ($ 17.280) anuales por el cónyuge” a
partir del 1 de marzo de 2013 ($ 12.000 para el año 2010 y $
14.400
para
2011/2012);
“2)
PESOS
OCHO
MIL
SEISCIENTOS
CUARENTA ($ 8.640) anuales por cada hijo, hija, hijastro o
hijastra menor de VEINTICUATRO (24) años o incapacitado para
el trabajo;” a partir del 1 de marzo de 2013 ($ 6.000 para
2010
y
$
7.200
para
2011/2012);
“3)
PESOS
SEIS
MIL
CUATROCIENTOS OCHENTA ($ 6.480) anuales por cada descendiente
en línea recta (nieto, nieta, bisnieto o bisnieta) menor de
USO OFICIAL
VEINTICUATRO (24) años o incapacitado para el trabajo; por
cada ascendiente (padre, madre, abuelo, abuela, bisabuelo,
bisabuela, padrastro y madrastra); por cada hermano o hermana
menor
de
VEINTICUATRO
(24)
años
o
incapacitado
para
el
trabajo; por el suegro, por la suegra; por cada yerno o nuera
menor
de
trabajo.
VEINTICUATRO
Las
efectuarlas
(24)
deducciones
el
o
los
años
de
o
incapacitado
este
parientes
inciso
más
para
sólo
cercanos
el
podrán
que
tengan
ganancias imponibles.” (norma también actualizada por art. 1°
del Decreto N° 244/2013 a partir del 1 de marzo de 2013; con
antelación, el valor era de $ 4.500 durante 2010 y $ 5.400
durante 2011/2012) y por último “c) en concepto de deducción
especial,
hasta
la
suma
de
PESOS
QUINCE
MIL
QUINIENTOS
CINCUENTA Y DOS ($ 15.552), cuando se trate de …ganancias
netas incluidas en el artículo 79….” –importe que rigió a
partir del 1 de marzo de 2013, y que con antelación ascendía
a $ 10.800 durante 2010 y a $ 12.960 durante 2011/2012-. “El
importe previsto en este inciso se elevará tres coma ocho
(3,8)
veces
cuando
se
trate
de
las
ganancias
a
que
se
refieren los incisos a), b) y c) del artículo 79 citado. …”,
pero este incremento “no será de aplicación cuando se trate
de remuneraciones comprendidas en el inciso c) del citado
Artículo 79, originadas en regímenes previsionales especiales
que, en función del cargo desempeñado por el beneficiario,
concedan un tratamiento diferencial del haber previsional, de
la movilidad de las prestaciones, así como de la edad y
CP
cantidad
de
años
de
servicio
para
obtener
el
beneficio
jubilatorio….”
Esta última deducción se incrementó por única vez
para los jubilados
cuya mayor remuneración bruta mensual
devengada entre los meses de julio a diciembre de 2012, no
supere la suma de PESOS VEINTICINCO MIL ($ 25.000), hasta
hasta un monto equivalente al importe neto de la segunda
cuota del Sueldo Anual Complementario, por única vez (art. 1°
del Decreto N° 2191/2012).
Con
antelación
al
dictado
del
Decreto
244/2013,
como se dijo, los importes de las deducciones previstas por
el art. 23 eran los fijados por la ley 26.731 en sus arts. 1
(año 2010) y 2 (año 2011 y 2012).
El art. 25 de la ley prevé que los tramos de la
escala
prevista
en
el
artículo
90
serán
actualizados
anualmente mediante la aplicación del coeficiente que fije la
DGI sobre la base de los datos que deberá suministrar el
INDEC,
teniendo
en
cuenta
la
variación
producida
en
los
índices de precios al por mayor, nivel general, relacionando
el
promedio
respectivo
de
año
los
índices
fiscal
con
mensuales
el
correspondientes
promedio
de
los
al
índices
mensuales correspondientes al año fiscal inmediato anterior.
También “Los importes a que se refiere el artículo
23
serán
fijados
anualmente
considerando
la
suma
de
los
respectivos importes mensuales actualizados. Estos importes
mensuales
se
obtendrán
actualizando
cada
mes
el
importe
correspondiente al mes inmediato anterior, comenzando por el
mes de enero sobre la base del mes de diciembre del año
fiscal anterior, de acuerdo con la variación ocurrida en el
índice de precios al por mayor, nivel general, elaborado por
el INSTITUTO NACIONAL DE ESTADISTICA Y CENSOS.”
Finalmente, el art. 79 regula las “GANANCIAS DE LA
CUARTA CATEGORIA-RENTA DEL TRABAJO PERSONAL”,
considerando
que lo son las provenientes: “a) Del desempeño de cargos
públicos
y
la
percepción
de
gastos
protocolares.
b)
Del
trabajo personal ejecutado en relación de dependencia. c) De
las jubilaciones, pensiones, retiros o subsidios de cualquier
especie en cuanto tengan su origen en el trabajo personal y
de los consejeros de las sociedades cooperativas….”
El art. 88 indica que “No serán deducibles, sin
distinción
de
categorías:
a)
Los
gastos
personales
y
de
Poder Judicial de la Nación
sustento
del
contribuyente
y
de
su
familia,
salvo
lo
dispuesto en los artículos 22 y 23….”
El art. 90 fija las escalas del impuesto para las
personas de existencia visible, tomando por un lado, una suma
fija que partiendo de cero (0), se va incrementando a medida
que aumenta la ganancia neta sujeta a impuesto, a lo que se
adiciona,
sobre
el
excedente
del
tope
del
sector,
un
porcentaje adicional. Así, para quienes perciben una ganancia
neta entre $
0 y
$ 10.000, abonan una suma fija de cero (0)
$ y un 9% sobre
el excedente de $ 0 (en total, $ 900).
Quienes obtienen una ganancia neta de entre $ 10.000 y $
20.000, abonan una suma fija de $ 900 más un porcentaje del
USO OFICIAL
14% sobre el excedente de $ 10.000 ($ 900 + $ 1.400 si gana $
20.000 = $ 2.300). El que percibe entre $ 20.000 y $ 30.000
de ganancia neta, abona $ 2.300 de
suma fija y el 19% de lo
que exceda de $ 20.000 ($ 2.300 + $ 1.900 si gana $ 30.000 =
$ 4.200). Y así sucesivamente. El máximo de la escala es para
quienes reciben una ganancia neta anual de más de $ 120.000 9.230,76
mensuales,
considerando
trece
períodos-,
quienes
deben aportar $ 28.500 más el 35% de lo que exceda de $
120.000.
La escala vigente es la aprobada por ley 25.239 en
el año 1999, sin que desde entonces haya sido modificada –
como lo exigiría el art. 25 de la ley, que establece una
periodicidad anual para ello-.
La
tediosa
transcripción
del
régimen
legal
que
regula el tributo es a mi juicio necesaria para esclarecer su
mecanismo de aplicación y verificar el alcance de la carga
impositiva que se impone al contribuyente beneficiario de una
prestación de la seguridad social.
En este sentido, cabe primeramente recordar que la
Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado en “Candy
S.A.
c.
AFIP
consideraciones
y
otro”
que
se
(03/07/2009,
comparten,
Fallos
que
332:1572),
en
el
en
diseño
constitucional vigente no es competencia del Poder Judicial
considerar la bondad de un sistema fiscal para buscar los
tributos que necesita el erario público y decidir si uno es
más conveniente que otro (Fallos: 223:233; 318:676), así como
tampoco le corresponde examinar si un gravamen ha sido o no
CP
aplicado
en
ciencia
económica"
jubilación
forma
es
que
contradice
(Fallos:
una
los
"principios
249:99)
prestación
de
la
–esto
de
es,
seguridad
si
social
la
la
o
configura una ganancia en términos de la ciencia económica-.
Su misión se limita a verificar si la opción hecha por el
legislador
repugna
o
no
a
los
principios
y
garantías
contenidos en la Constitución Nacional. Conforme con esta
regla, el Congreso Nacional tiene la atribución de elegir los
objetos imponibles, determinar las finalidades de percepción
y disponer los modos de valuación de los bienes o cosas
sometidos a gravamen, siempre que, como se señaló, no se
infrinjan preceptos constitucionales (Fallos 314:1293).
Queda vedado al poder jurisdiccional analizar si es
acertada la inclusión de las jubilaciones y pensiones dentro
de las ganancias gravables, pues ello escapa a su ámbito de
facultades,
en
la
medida
que
la
decisión
legislativa
no
afecte sus derechos constitucionales.
La previsión del art. 79 inc. c) de la ley 20.628
no aparece en abstracto en contradicción con la Constitución
Nacional, en tanto se limita a declarar que las jubilaciones
y
pensiones
son
ganancias
sujetas
al
gravamen.
En
igual
sentido se pronunció el
Juzgado Federal Nº 4 de Mar del
Plata
AFIP
en
“A.,
C.A.
c/
s/
Amparo”,
el
11/9/2012,
publicado en LL-2012-E-401.
Cierto
Federal
de
la
es
que
Seguridad
las
Salas
Social
I
han
y
III
de
la
considerado
Cámara
que
las
diferencias por reajustes por movilidad percibidos por los
beneficiarios del sistema previsional se encuentran exentas
del
gravamen,
pero
devengadas por la
lo
hicieron
respecto
de
diferencias
omisión de ANSES de aplicar el reajuste
por movilidad, en función de lo previsto por el art. 20 inc.
v) tercer párrafo de la ley 20.628 que declara exentos “Los
montos
provenientes
de
actualizaciones
de
créditos
de
cualquier origen o naturaleza..” (Cfr. Sala I, “Castañeira,
Darma
Emilia
c/
ANSES”,
11/10/2007,
LLOnLine,
AR/JUR/6817/2007 y Sala III en “Ibertis, Néstor Arturo c/
ANSES”, 22/09/2010, DT-2011 (abril) 965, con nota de Amanda
Lucía Pawlowski de Pose), situación ajena a la que nos ocupa.
Definido
entonces
que
es
al
legislador
a
quien
corresponde diagramar el sistema impositivo y aplicar los
gravámenes de la manera que estime conveniente, siempre que
Poder Judicial de la Nación
con ello no transgreda la norma constitucional, tenemos que
como lo recordó también la C.S.J.N. en “Candy”, el control de
constitucionalidad gira en el punto en torno
a la relación
entre el derecho a la propiedad -cuya función social dejó
establecida- y la obligación de contribuir a las necesidades
comunes que pueden imponerse a sus titulares por el hecho de
ser serlo. Al respecto, el Alto Tribunal ha señalado que para
que la confiscatoriedad exista, debe producirse una absorción
por parte del Estado de una porción sustancial de la renta o
el capital (Fallos: 242:73 y sus citas; 268:56; 314:1293;
322:3255, entre muchos otros).
“En ese sentido, el Tribunal también ha afirmado
USO OFICIAL
que en razón de las cambiantes circunstancias del país -e
incluso bajo las mismas circunstancias- la diversa relación
de
determinadas
especies
de
impuestos
con
el
bienestar
general, derivada de la clase de riqueza o actividad gravada,
entre otros factores, puede justificar que la determinación
del límite varíe en más o en
absoluto
sino
relativo,
menos. Dicho límite no es
variable
en
el
tiempo
y
aun
susceptible de diferenciaciones en un mismo tiempo (Fallos:
210:855, 1208).”
“Candy”,
“En
todos
estos
“el
Tribunal
ha
casos,”,
puesto
recordó
especial
la
Corte
énfasis
en
en
la
actividad probatoria desplegada por el actor, requiriendo una
prueba concluyente a efectos de acreditar la confiscatoriedad
que
se
alega
(Fallos:
220:1082,
1300;
239:157;
314:1293;
322:3255, entre otros”.
Sostuvo
establecer
la
impuestos
Corte
es
que
esencial
si
e
bien
la
facultad
indispensable
para
de
la
existencia del Gobierno, el poder estatal de crear impuestos
no es omnímodo e ilimitado, pues tiene un natural valladar en
los
preceptos
constitucionales
que
requieren
que
las
contribuciones sean razonables en cuanto no han de menoscabar
con exceso el derecho de propiedad del contribuyente que debe
soportarlas (Fallos: 235:883).
Recordó
hasta entonces no
además
el
Alto
Tribunal
en
“Candy”
que
había tenido la oportunidad de fijar los
límites de confiscatoriedad en materia de impuesto a las
ganancias, tributo que tiene características particulares que
CP
difieren
de
las
propias
de
otras
gabelas
examinadas
en
anteriores fallos (vgr. impuesto sucesorio -Fallos: 234:129;
235:883-;
209:114;
contribución
210:172
y
territorial
239:157-;
-Fallos:
ahorro
206:214,
obligatorio
247;
-Fallos:
318:676 y 785-, en los que se fijó un 33% como tope de la
presión fiscal).
Sostuvo
determinación
por
del
ello
límite
que
de
el
criterio
afectación
propiedad respecto del Impuesto
del
para
la
derecho
de
a las Ganancias no podía
estar férreamente atado a los parámetros fijados en aquellos
precedentes.
Sin
cierto
para
cuantificar
este
tributo
tampoco
–lo
un
cual
parámetro
fue
objeto
objetivo
de
y
crítica
doctrinaria (ver “El fallo "Candy S.A.": silencio de la Corte
Suprema sobre el límite a la presión fiscal en el impuesto a
las ganancias”, por Gustavo J Naveira de Casanova y Pablo
Revilla, publicado en Sup. Esp. Candy S.A. c. AFIP s/acción
de
amparo
2009,
especial
de
ulio,
contador
15)-,
la
público
Corte
y
cotejó
señaló
que
el
de
informe
allí
se
desprendía que, de no aplicarse el mecanismo del ajuste por
inflación, la alícuota efectiva del gravamen sería del 62%
del resultado impositivo ajustado del año 2002, o el 55% de
las utilidades ajustadas obtenidas en ese ejercicio. Concluyó
por
ello
que
la
prohibición
de
utilizar
el
ajuste
por
inflación resultaba inaplicable al caso juzgado "en la medida
en que la alícuota efectiva a ingresar de acuerdo con esos
parámetros
insume
una
sustancial
porción
de
las
rentas
obtenidas por el actor —según cabe tener por acreditado con
la pericia contable— y excede cualquier límite razonable de
imposición, configurándose así un supuesto de confiscación".
Los autores citados destacan que la CSJN eludió
pronunciarse sobre el porcentaje de absorción tolerado puesto
que fue hacia una definición "sustancialista" (afectación de
la
renta
gravada)
sin
fijar
en
concreto
un
límite.
Pero
opinan que bien visto el asunto, la forma en que lo resolvió
(toda
vez
que
ordenó
utilizar
el
ajuste
por
inflación
e
invalidar el monto de impuesto que superase su aplicación),
permitiría concluir que lo tolerable es el 35% de la renta
calculada
sobre
el
balance
impositivo
ajustado.
“Cabría
plantearse la duda”, añaden, “de si el establecimiento tácito
de este límite no implica, a la vez —por elementales razones
Poder Judicial de la Nación
de
congruencia—
gravamen.
En
que
es
efecto,
ésa
si
la
hay
tasa
una
máxima
tolerable
violación
al
del
derecho
de
propiedad cuando el gravamen incurre en más del 35% de la
renta
neta
de
la
empresa
(medida
según
su
balance
impositivo), una alícuota del 36% implicaría un punto más
allá de lo tolerable.”
En idéntico sentido
opinó Rodolfo R.
Spisso en
“La Corte Suprema convalida el ajuste por inflación en el
impuesto a las ganancias con fundamentos que merecen serios
reparos” (La Ley, Sup. Esp. Candy S.A. c. AFIP s/acción de
amparo 2009, julio, 52
• DJ 02/09/2009, 2432), donde sostuvo
que en “Candy” la Corte Suprema fijó indirectamente que la
USO OFICIAL
tasa máxima del Impuesto a las Ganancias, “más allá del cual
debe ser considerado confiscatorio es del 35%.” Explica que
“si bien esta última premisa no surge en forma expresa de la
sentencia
del
tribunal
que
afirma
que
en
razón
de
las
cambiantes circunstancias del país —e incluso bajo las mismas
circunstancias— la diversa relación de determinadas especies
de impuestos con el bienestar general, derivada de la clase
de riqueza o actividad gravada, entre otros factores, puede
justificar que la determinación del límite varíe en más o en
menos, es manifiesto que cuestionándose el tributo por ser
confiscatorio,
de
haber
el
tribunal
cimero
considerado
razonable un tope máximo superior al 35% que fija la ley,
obviamente que lo hubiera debido establecer. Si el tribunal
hubiera juzgado que en los tiempos que corren es razonable
que la tasa del gravamen pueda llegar, por ejemplo, hasta el
45% la parte dispositiva de sentencia debiera haber limitado
el impuesto determinado, que en el caso concreto absorbió el
62% de las utilidades reales sujetas a impuesto o el 55% del
resultado
contable,
al
45%
del
resultado
del
balance
impositivo ajustado por inflación.”
De
Ganancias
modo
que
sobre
inconstitucional
la
las
en
la
aplicación
del
jubilaciones
medida
en
Impuesto
no
que
a
las
resultará
no
resulte
confiscatorio, y no lo será si no supera el 35% de la renta
neta o utilidad.
CP
Ahora
bien:
en
el
sistema
legal
reseñado,
la
ganancia neta sujeta a gravamen se calcula deduciendo del
total del haber a percibir las deducciones del art. 23.
En el caso del Sr. Biondi, por ejemplo, partiendo
de los recibos de haberes adjuntados a fs. 67/76, tenemos que
entre enero y septiembre de 2012 percibió un haber bruto de $
154.538,99,
51.446,73
octubre,
al
a
que
que
habría
habrían
noviembre
y
que
adicionar
ascendido
diciembre
las
($
la
suma
de
remuneraciones
17.148,91
–salario
$
de
de
septiembre- x 3) y $ 8.574,45 de la segunda cuota del SAC
2012, lo que configura un total de $ 214.560,17.
Deducidas las ganancias no imponibles del art. 23
inc. a) de la ley ($ 12.960 durante 2012) queda una ganancia
neta de $ 201.600, sin que haya quedado establecido con las
partidas que acreditan el estado civil correspondiente, la
existencia de personas que permitan la deducción de cargas de
familia
del
especial
art.
del
23
inc.
inciso
b).
c),
se
En
cuanto
entiende
a
la
deducción
procedente
con
el
incremento especial admitido (3,8 veces) por cuanto no se ha
alegado
que
los
beneficios
obtenidos a través
de
los
actores
un
previsional
tratamiento
en
prestaciones,
lo
así
sido
de un régimen previsional especial que,
en función de los cargos desempeñados
concedido
hayan
diferencial
atinente
como
a
por los actores hayan
a
la
la
edad
y
para
su
movilidad
cantidad
de
haber
de
las
años
de
servicio para obtener el beneficio jubilatorio.
Por eso, la suma de $ 12.960 a que ascendió durante
2012 el monto de la deducción especial será incrementado a $
49.248 ($ 12.960 x 3,8).
Las
Biondi
para
deducciones
el
año
2012
resultan
de
$
en
total
62.208.
La
para
el
ganancia
Sr.
neta
imponible anual habría ascendido a $ 152.352,17 ($ 214.560,17
- $ 62.208).
Entre enero y septiembre de 2012, se le retuvo al
Sr. Biondi en concepto de Impuesto a las Ganancias la suma de
$ 16.078,16 ($ 1.182,54 x 5 = $ 5.912,70 + $ 1.182,55 + $
261,74
+
$
4.280,27
+
$
2.220,45
+
$
2.220,45),
que
representa el 10,4% de los haberes brutos percibidos en igual
período ($ 154.538,99). Si estimamos que durante octubre,
noviembre y diciembre de 2012 se mantuvieron las retenciones
en
$
2.220,45,
el
total
del
impuesto
abonado
en
el
año
Poder Judicial de la Nación
resultaría de $ 22.739,51, representativo del 14,92% de la
renta neta sujeta a gravamen.
En
Suprema
de
el
marco
Justicia
de
de
la
la
jurisprudencia
Nación,
de
entonces,
la
el
Corte
impuesto
aplicado no resultaría confiscatorio por cuanto lo retenido
no excede el 35% de la renta neta percibida, porcentaje aquél
que la doctrina considera que emana del precedente “Candy”
como parámetro de confiscatoriedad del tributo en análisis.
A similares conclusiones es posible arribar tras el
examen de los haberes percibidos por los otros actores.
El Sr. Izquierdo percibió entre enero y septiembre
de 2012, según recibos de haberes de fs. 77/86, la suma de $
USO OFICIAL
181.315,91. Suponiendo que en octubre, noviembre y diciembre
haya percibido igual salario
previsional que en septiembre
($ 20.276,35), el total anual percibido, sumada la 2da. cuota
del SAC sería de $ 252.283,13. Deducidas las ganancias no
imponibles del art. 23 inc. a) de la ley queda una ganancia
neta de $ 239.323,13, sin que haya quedado establecido con
las partidas que acreditan el estado civil correspondiente,
la existencia de personas que permitan la deducción de cargas
de
familia
especial
de
ganancia
del
art.
$
49.248
neta
23
inc.
b).
($
12.960
imponible
anual
Descontada
x
3,8),
habría
la
deducción
tenemos
ascendido
que
la
a
$
190.075,13.
Entre enero y septiembre de 2012, se le retuvo al
Sr. Izquierdo en concepto de Impuesto a las Ganancias la suma
de
$
24.134,50,
brutos
que
percibidos
en
representa
igual
el
13,31%
período
($
de
los
haberes
181.315,91).
Si
estimamos que durante octubre, noviembre y diciembre de 2012
se mantuvieron las retenciones en $ 3.260,66, el total del
impuesto
abonado
en
el
año
resultaría
de
$
33.916,48,
representativo del 17,84% de la renta neta sujeta a gravamen,
porcentaje que no roza siquiera el 35% aceptado por el Alto
Tribunal.
Finalmente, respecto de la Sra. Cuenca, tenemos que
gozaría
de
dos
beneficios
previsionales.
Por
el
primero,
cuyos recibos de haberes obran a fs. 87/96, percibió entre
enero y septiembre de 2012 la suma de $ 121.877,28 y no se le
CP
retuvo
importe
alguno
en
concepto
de
Impuesto
a
las
Ganancias. Por el segundo, se le abonó en igual período un
haber de $ 173.422,40 (fs. 97 a 106) reteniéndosele la suma
de $ 62.650,64, que representa el 36,12% del haber percibido
en idéntico período en concepto del segundo beneficio. Sin
embargo, el porcentaje se reduce sensiblemente –al 21,25%- si
se aplica sobre el total de haberes percibidos por ambos
beneficios ($ 294.699,68).
Si anualizamos los guarismos tomando como punto de
partida el haber percibido en septiembre ($ 19.396,86 –fs.
106- + $ 13.636,51 –fs. 96-) y el impuesto retenido en dicho
período ($ 6.788,44 [$ 9.820,32 - $ 3.031,48]), tenemos que
la
ganancia
bruta
fue
de
$
410.316,47.
Efectuadas
las
deducciones de $ 12.960 y $ 49.248, obtenemos la ganancia
neta sujeta a gravamen de $ 348.108,47, de la que se retuvo
la suma de $ 86.410,18 ($ 62.650,64 + $ 20.365,32 [$ 6.788,44
x 3] + $ 3.394,22 [$ 6.788,44 : 2 de la 2da. cuota SAC]),
representativa del 24,82%.
En suma, los actores no
han demostrado que el
tributo abonado haya resultado confiscatorio en el marco de
la
jurisprudencia
de
la
Corte
Suprema
de
Justicia
de
la
Nación reseñada.
Se ha alegado en el escrito inicial que los actores
carecen de capacidad contributiva para abonar el tributo,
pues el haber previsional sólo les permitiría mantener una
vida digna si no se les retuviera el impuesto cuestionado.
En este sentido, las deducciones que la ley permite
efectuar
en
su
art.
23
resultaron
para
los
actores
–sin
contar las cargas de familia- la suma de $ 62.208 durante el
año 2012 ($ 5.184 mensuales). Durante el año 2013 y a partir
de la entrada en vigencia del Decreto 244/13, el importe se
incrementó a $ 74.649,60 ($ 15.552 del inc. a + $ 59.067,60
[$ 15.552 x 3.8] del inc. c), equivalentes a $ 6.220,80
mensuales, sin considerar cargas de familia.
Sólo sobre el importe en que el haber excede tal
monto se aplica el impuesto, primero a través de una suma
fija y luego en un porcentaje sobre el segundo excedente.
En
este
contexto,
y
considerando
que
todos
los
actores
perciben de bolsillo un haber previsional que supera los $
10.000 –que supera holgadamente el salario mínimo, vital y
móvil
fijado
en
$
2.875
por
Resolución
nº
2/2012
del
Poder Judicial de la Nación
Presidente del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad
y el Salario Mínimo Vital y Móvil-, no entiendo demostrada la
ausencia
de
capacidad
contributiva
denunciada,
desde
que
ninguno de los actores han denunciado siquiera en el escrito
inicial cómo se compone su grupo familiar, con qué ingresos
cuenta, cuáles son sus gastos corrientes ni la existencia o
no de necesidades especiales, aspectos éstos que en algunos
casos surgieron de la prueba testimonial producida, pero que
no fueron introducidos debidamente en la plataforma fáctica
del proceso.
Útil
es
recordar
en
este
estado
que
criticó en su SD 320/2008 “la práctica que suele
la
Alzada
verse con
USO OFICIAL
cierta frecuencia, no sé si por ignorancia o pereza judicial”
consistente
“en
que
se
permite
a
las
partes,
durante
el
trámite probatorio, ofrecer y producir prueba sobre hechos no
articulados (que así entran al proceso por la ventana) y,
para
peor
expresa
de
o
males,
se
los
implícitamente
se
incorpora
hace
a
la
litis
cuando
mérito
de
ellos
en
la
sentencia para admitir en todo o en parte la pretensión. Eso
es no respetar el derecho de defensa del demandado.” (del
voto del Dr. Barreiro, al que adhiere el Dr. Müller).
Por ello, no son relevantes los dichos del testigo
Ibañez por ejemplo sobre la ayuda económica que los Sres.
Izquierdo o Biondi brinden a sus hijos mayores de edad, como
tampoco los del testigo Torres sobre la necesidad del Sr.
Biondi de alquilar otra vivienda por los deterioros sufridos
en la suya y sobre los problemas de salud que aquejan al Sr.
Izquierdo.
Como lo remarcaran Gustavo J. Naveira de Casanova
y Pablo Revilla en el artículo citado, la Corte Suprema de
Justicia de la Nación puso énfasis en “Candy” en la necesidad
de
demostrar,
bajo
varios
ángulos,
la
producción
de
un
resultado confiscatorio y del resultado alegado, el que en el
caso, no estimo probado, sugiriendo la prueba informativa
producida
lo
contrario,
conforme
los
porcentajes
de
afectación del salario calculados.
Todo ello conducirá a rechazar la acción de amparo
intentada,
no
situación
del
solo
por
carácter
no
ser
admisible
manifiesto
de
la
por
carecer
arbitrariedad
la
o
ilegitimidad denunciadas, sino también en cuanto al fondo,
CP
por
no
resultar
sustancialmente
procedente,
conforme
al
análisis efectuado.
Las
costas
serán
soportadas
por
los
actores
perdidosos, mancomunadamente (art. 14 ley 16.986 y art. 75
CPCyC).
Sin
acreditada
Impuesto
perjuicio
la
al
Resolución
de
condición
Valor
General
advertir
de
Agregado
689/99
cada
en
de
que
se
profesional
el
la
no
modo
AFIP
y
encuentra
frente
exigido
por
al
por
la
razones
de
economía procesal, se procederá igualmente en este estado a
regular los honorarios de los profesionales intervinientes
según la actuación cumplida por cada uno, dejando aclarado
que sólo corresponderá adicionar el 21% del Impuesto al Valor
Agregado de aquellos profesionales que acrediten su condición
de Responsables Inscriptos ante aquél Tributo.
Por ello,
RESUELVO:
1)
RECHAZAR
la
acción
de
amparo
interpuesta por los Sres. Jorge Alberto Izquierdo, Juan Julio
Biondi y Lucía Cuenca contra la Administración Federal de
Ingresos Públicos, a fin de que se le ordene abstenerse de
gravar
con
el
Impuesto
a
las
Ganancias
los
haberes
que
perciben en su condición de jubilados del Poder Judicial de
la Provincia de Neuquén, como asimismo que se declare la
inconstitucionalidad del art. 79 inc. c) de la ley 20.628.
2) Con costas a los actores, que las soportarán
mancomunadamente. Tomando como punto de partida las pautas
previstas por el art. 6 de la ley 21.839, y considernado que
si bien el proceso no tiene monto, si es sencillo calcular su
significancia económica a la luz del tributo anual devengado
para cada actor, regulo los honorarios del Dr. FEDERICO M.
EGEA, actuando como patrocinante de los actores, en la suma
de pesos NUEVE MIL
($ 9.000),
los de la Dra. FLAVIA KARINA
REYES, quien interviniera como apoderada por la demandada, en
la suma de pesos CUATRO MIL OCHOCIENTOS ($ 4.800) y los de la
Dra. GISELA REY FABRÉ, patrocinante de la misma parte, en la
de pesos DOCE MIL ($ 12.000). Todo de conformidad con lo
establecido por los
Los
honorarios
arts. 7,9,11, 36 y 39 de la ley 21.839.
regulados
devengarán
en
caso
de
mora
un
interés a la tasa pasiva promedio que publica mensualmente el
Banco Central de la República Argentina, que se devengará
hasta su efectivo pago.
Poder Judicial de la Nación
3) Fíjase la tasa judicial en la suma de $ 69,67
que deberán abonar los actores dentro de los cinco (5) días
de quedar firme la presente bajo el apercibimiento previsto
por el art. 11 de la ley 23.898.
Regístrese y notifíquese.
MARIA CAROLINA PANDOLFI
USO OFICIAL
JUEZ FEDERAL
CP
Descargar