{saludos protocolarios}
Muy queridos graduandos, familiares y directivos de la Facultad.
Inicio estas palabras con un trozo del hermoso escrito que el Papa
Francisco nos dejó en La Alegría del Evangelio el año pasado:
“Una auténtica fe –que nunca es cómoda e individualista– siempre
implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir
valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.
Amamos este magnífico planeta donde Dios nos ha puesto, y
amamos a la humanidad que lo habita, con todos sus dramas y
cansancios, con sus anhelos y esperanzas, con sus valores y
fragilidades”1.
En sintonía con lo que el Papa nos dice, los invito a comprender el júbilo
del día de hoy -y de todos estos días- como la manifestación de un
encuentro personal con el Dios de la vida, encuentro que siempre da
dignidad y plenitud a nuestra vida. Sintonizados con la alegría que ahora
sienten, seguro encontrarán en ella algo que el Papa describe como “un
profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo
mejor detrás de [su] paso por la tierra”. Los invito a que tomen en muy
serio este deseo.
El país los espera. Esa Colombia que confiamos que sea la del postconflicto nos invita a reconstruir nuestro tejido social. Esa Colombia que
clama por una mayor equidad e igualdad de oportunidades; esa Colombia
que quiere ser casa para que todos los colombianos y todas colombianas
vivamos en paz, nos clama por nuestro aporte.
Hoy se alegran los graduandos y las graduandas. Su satisfacción es la del
que se ve confirmado en su elección, es el agrado del que se asume a sí
mismo y muestra con orgullo la identidad que ha construido. Con ellos
también se alegran los profesores, que ven a sus discípulos culminando con
éxito sus esfuerzos por saber, por ser mejores, que sienten la satisfacción de
haber inspirado sus futuros. Hoy nos alegramos todos los que hacemos
parte del personal administrativo de la Universidad, que hemos apoyado
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LA ALEGRIA DEL ENVANGELIO. Papa Francisco (2013) n. 183.
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cuidadosamente y con mucho gusto esta relación de profesores y
estudiantes.
Recojo y comparto esta alegría con todos ustedes, padres de familia y
familiares de nuestros graduandos, que, por supuesto también la viven,
estoy seguro, como expresión del acompañamiento que han brindado a
quienes hoy reciben su grado y que les ha permitido llegar hasta este
momento. Este gozo, esta profunda alegría debe convertirse en un profundo
sentimiento de gratitud. Queridos graduandos, expresen con cariño, con
cercanía y generosidad ese agradecimiento por todos los que los han
acompañado.
Como rector, les expreso a todas las familias aquí reunidas mi
agradecimiento por haber confiado en la Javeriana Cali. Tengan la
seguridad que estamos comprometidos hasta los huesos por hacer de esta
casa académica la más pertinente para hacer vida lo que nuestro Gran
Canciller desea de nuestras universidades: “formar a los mejores para el
mundo”.
El gozo de hoy no es solamente un nuevo punto de llegada. No se agota en
la oportunidad de disfrutar un momento que sintetiza de manera exitosa el
esfuerzo pasado, sino que incluye la seguridad de abrir un futuro que
proyecte dicho esfuerzo. Por eso es también la alegría de la esperanza. Y
esa debe ser la característica de nuestra presencia en el mundo: sembrar
esperanza. Esperanza que se revela contra las injusticias, esperanza que
tiende mano solidaria a los excluidos y perdedores de la historia, esperanza
que envía un mensaje que las cosas pueden ser mejores y que estamos
comprometidos con esa tarea.
Durante su permanencia en la Universidad ha podido desarrollar
competencias, adquirir nuevos conocimientos, confrontar su experiencia
laboral con la academia, abrir nuevos horizontes. Por esta razón, como
egresados nuestros les pedimos que vayan y trabajen para hacer realidad
ese profundo deseo que sienten de construir una sociedad más justa, más
incluyente, más productiva, más equitativa.
En este contexto el país nos muestra grandes oportunidades. Hoy como
nunca, hay un maravilloso panorama para que el conocimiento que ustedes
aporten a la sociedad de sus frutos, déjenme darles solo tres elementos para
sustentar lo que digo: la mayor inversión en infraestructura y política
social, el postconflicto y la dinámica empresarial y económica.
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En efecto, todos los días sabemos de nuevas licitaciones de las vías de 4 y 5
generación, dobles calzadas en los corredores más importantes por los que
el comercio del país ha de moverse, las inversiones en los aeropuertos, los
puertos, el revivir la navegabilidad del río magdalena, los ferrocarriles, la
inversión de regalías en proyectos de desarrollo regional y en ciencia y
tecnología, en fin, proyectos que apalancaran nuestro mayor desarrollo.
Más allá de la esperanza y la fe en que se firme la paz, la realidad es que
este será un hecho dadas las condiciones actuales de las partes, la justicia
restaurativa, la restitución de tierras, las mejores condiciones para que el
desarrollo social y económico de lo rural, la inclusión de todas y todos en
un proyecto de sociedad justa y que posibilite el desarrollo de todos, será
en los próximo años uno de los grandes desafíos que viviremos.
Y en tercer lugar, la dinámica económica y empresarial, será otra por efecto
de los dos puntos que he tratado anteriormente, además el impacto de los
tratados de libre comercio, la mayor inversión extranjera que está entrando
al país gracias a la mejor posición que le dan a Colombia las calificadoras
de riesgo, la mayor inversión extranjera que realizan nuestras empresas en
el exterior con grupos empresariales cada vez más capaces de enfrentarse a
los distintos mercados, constituyen un entorno desafiante para ustedes
como profesionales. El lanzamiento hecho esta semana por parte de la
Cámara de Comercio de Cali de los clusters en que podemos ganar
competitividad y ser de talla mundial, en la región es una excelente
oportunidad. Efectivamente luego de una evaluación de las cadenas
productivas se hizo la selección de los clusters de Bioenergía, Proteína
Blanca, Salud, Macrosnacks y Belleza & Bienestar. El foco está en cómo
hacer nuevas empresas y fortalecer las existes, pues esta es la vida para
irrigar desarrollo social sostenible.
Ustedes desde las organizaciones donde se encuentran, en emprendimientos
personales, como funcionarios públicos o colaboradores en el sector
privado, como miembros de la academia, podemos dinamizar muchas de
las articulaciones que son necesarias para que nuestra región gane en
productividad, pongamos, pues, nuestro granito de arena.
Los retos son grandes y tenemos un motivo profundo para la esperanza.
Ustedes encarnan ese motivo. Sabemos que han recibido una formación de
excelencia, sabemos que están capacitados para enfrentar estos retos
complejos. Pero, más allá de sus conocimientos y competencias, quiero
volver a sugerirles que tomen en serio la alegría de su grado, porque en ella
se fundamenta más profundamente nuestra esperanza. Préstenle cuidadosa
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atención. Verán que no están experimentando una ocasión para encerrarse
en sus propios intereses, que no se trata de tener las competencias para
responder mejor a la múltiple y abrumadora oferta de consumo que nos
propone el mundo, que no es simplemente una oportunidad para la
comodidad o para ir sacando de nuestras vidas a los demás.
Hoy no es un día para el temor. Lo que tienen ustedes por delante no son
unas tareas que deban cumplir como una obligación seria, porque la alegría
verdadera, esa que estamos compartiendo hoy, siempre nos mueve, nos da
sentido, nos hace generosos, audaces, nos llena de amor y es contagiosa.
Reciban mis más sentidas felicitaciones y mis deseos porque esta alegría
sea la constante de sus vidas. Animo, asuman los riesgos de transformar el
mundo, el país, nuestra región y nuestra ciudad.
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saludos protocolarios - Pontificia Universidad Javeriana, Cali