Redes informales de intercambio en sistemas formales

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Comercio Exter i or , v ol. 40, núm . 3,
México, marzo de 1990, pp . 2 12-22 0
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Redes infortnales de intercatnbio
en sistemas formales:
un modelo teórico
Larissa Lomnitz *
a mayor parte de la literatura reci ente sobre el sector informal se ha concentrado en los pobres urbanos y más generalmente en los grupos excluidos hasta cierto punto del acceso a los servicios proporcionados por el Estado moderno. Se
ha demostrado que las redes de reciprocidad y las relaciones
patrón-c li ente·desempeñan un pape l importante en estos sectores desfavorec idos al articular a sus miembros al sistema formal
de intercambio y al crear uri sistema informal de seguridad soc ial
·
para su supervivencia. 1
L
El propósito de este artículo es exa minar un aspecto diferente
de la " informalidad" : el uso generalizado de modos de intercambio informales dentro del propio sector forma l. Estos intercambios incluyen varios tipos de influencia y favores burocráticos a
cambio de serv icios equ ivalentes o d in ero en efectivo. Según el
sistema político, algunas modalidades de intercambio informal
pueden tol erarse, mientras que otras se repr im en con severidad .
Sin embargo, ocurre a menudo que los mi embros de las élites del
sistema formal cons ideren inevitables (e incluso útiles) estas actividades económicas ilíc itas en la burocracia estata l ("delitos económicos") . En el presente trabajo se demuestra que estas actividades no se producen al azar ·ni caóticamente, sino que se basan
en redes informales que siguen principios simi lares a los de las
poblaciones marginadas: padrin azgo, lealtad y confianza. Estas
redes operan con frecu encia de modo paralelo o por debajo de
la jerarquía formal.
El anál isis weberiano de la racionalidad de los sistemas bu ro1. Larissa Lomnitz, Networks and Marginality: Life in a Mexican Shantytown, Academic Press, San Francisco, 1977; "Mechanisms of Articulation
Between Shantytown Dwellers and the Urban Formal System", en Urban Anthropology, vol. 7, núm. 2, pp. 185-205; " Horizontal and Vertical
Relations and the Structure of Urban Mexico", en Latin American Research
Review, vol. 16, núm. 2, pp. 51-74.
• Profesora de antropología e investigadora del Instituto de Investigación en Matemáticas Apl icadas y Sistemas (l iMAS), UNAM . Este artículo se publicó en el American Anthropologist, núm. 90, 1988, pp. 4255 y se reproduce con el perm iso del editor y de la autora, quien realizó gran parte de este trabajo cuando disfrutaba de una beca del Truman lnstitute of the Hebrew University. Agradece al profesor Cinna
Lomnitz la versión en inglés del artículo y a Elsa Blum su ayuda para
editar el último borrador del documento. Traducción al español de
Ariadna Navarro.
cráticos ignoró las actividades informales que surgieron en el seno
de las organizaciones formales en respu esta a las deficiencias de
la burocracia . Politólogos y antropólogos, con base en observaciones de primera mano de sociedades subdesarrolladas, no occidentales, han producido una exten sa literatura en que se describen las discrepancias entre las metas y las estructuras de las
organizaciones y las especificidades hi stóri cas y c ulturales de los
sistemas sociales en que las organizaciones están in sertas. Las consecuencias principales de este conflicto parecen ser las in eficien cias derivadas de la rigid ez y la corrupción (que surge de la in eficiencia). Las lealtades familiares y locales determinadas c ultural
o personalmente desafían, con frecuencia, las ideologías más nac ionali stas que. subyacen en la racionalidad burocrática. 2
En térm inos generales, este artículo está en la corriente de la
literatura mencionad a, pero va un paso más all á al considerar la
"informalidad" no sólo como un residuo del tradicionalismo, sino
como un elemento intrínseco de la formalidad en cuanto a que
es una respuesta a las deficiencias de la forma lización . Es un mecanismo adaptativo que, simu ltáneamente y en un círculo vicioso, refuerza los defectos.del sistema formal. Las sociedades industriales modernas no escapan a. la "informalidad" . La ley seca
(Prohibition Laws) de Estados Unidos constituye un exce lente
ejemplo. Por virtud de ell a se proscribió la elaboración, la venta
y el consumo de bebidas alcohólicas en ese país, lo cua l generó
varios mecanismos informales para satisfacer la demanda soc ial
de licores. Estas actividades informales desaparecieron al suprimirse la prohibición.3
En este trabajo se examinan tres casos que ejemplifican diferentes tipos de co.1trol estatal: Chi le antes de 1970, en el cual el
papel del Estado era el de regular y distribuir servicios sociales;
México, donde el aparato estatal no sólo regula y distribuye servicios sociales, sin o que también controla un 'gran porcentaje de
la actividad económica por medio de las empresas estatales, y la
Unión Soviética, donde la producción y la distribución de todos
los bi enes y servi c ios las controla el Estado.
2. Revisan esta literatura Gerald Britan y Ronald Cohen, " Toward an
Anthropology of Formal Organizations", en G. Britan y R. Cohen (eds.),
Hierarchy and Society, lnstitute for the Study of Human lssues, Filadelfia,
1989, pp. 9-30, y james Scott, Comparative Political Corruption, PrenticeHall, Englewood Cl iffs, N.)., 1972.
3. Para estudiar los tipos de corrupción de la burocracia de Estados
Unidos, véase Susan Rose-Ackerman, Corruption: A Study in Politica/ Economy, Academic Press, Nueva York, 1978, pp. 216-234.
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comercio exterior, marzo de 1990
Los puntos prin cipales q ue se aborda n so n los siguientes:
a) Cuanto más se formaliza, regula y planifica buroc rática mente un sistema soc ial q ue, pese a todo ell o, no satisface las necesidades de la soc iedad, tanto más suelen c rea rse meca nismos in - ·
form ales qu e esca pan al co ntro l de l sistema.
b) Los mod os info rm ales de interca mb io crece n en los intersti c ios del sistema fo rmal, prosperan en sus in efic ienc ias y ti ende n
a perpetu arlas al compensa r sus defectos y al ge nerar facc ion es
y grupos de interés dentro del sistema.
e) Las activid ades inform ales so n transacc io nes arraigadas en
la sociedad qu e o bedecen a un a lógica simbóli co-cultural qu e d ifiere y mu c has veces c hoca con la rac ion alid ad eco nómi ca o la
ideo logía form al del Estado . Las reglas de sociabil id ad qu e ri ge n
los interca mb ios info rm ales va rían de un a cultura a otra.
d] La fo rm ali dad del sistema ofi cial, el grado relativ o de " im propi edad" (i lega l frente a sólo " no ,m uy co rrecto " ), el pro pósito
de la actividad (lu crativo frente a altruista), el ni ve l de repres ió n,
· más el grado de tol erancia de la soc iedad respecto a la vio lac ión
de las reglas buroc ráti cas, determin an la manera en qu e los modos de interca mbi o se relac ion an entre sí: las relac io nes patró nc li ente se pueden basa r en redes de rec iproc idad o ge nerar interca mb ios merca ntil es. A la lu z de la.crec iente impo rtancia del
comercio inform al en los secto res form ales de las sociedades modern as, la comprensió n de las reglas culturales qu e rigen el parentesco y la ami stad es como nunca antes ese nc ial para fo rm arse un a id ea de cómo fun cio nan la econ o mía y el Estado .
La reciprocidad: las raíces de la informalidad
E
l in terca mbi o in form al de bienes y se rvicios en un sistema soc ial form al surge en respu esta a la escasez . El interca mb io in form al suele in cluir prod uctos de los que no se di spon e en abu ndancia en el sistema form al: bienes racionados o restrin gidos, derec ho de picap orte con q ui enes tom an las dec ision es, influ encia
en las resolu ciones adm ini strativas o, en términ os más generales,
un trato preferencial de parte de las buroc rac ias modern as .
Por ejemp lo, en un estudio rea li zado en Chil e entre la c lase
medi a, la autora desc ubr ió un sistema de rec iprocidad qu e entrañaba un interca mb io continuo de servic ios gratu itos (favores )
mot iva do por un a ideo logía el e parentesco y ami stad 4 En ese ncia, este sistema es iguali tario en el se ntido ele qu e presupo ne que
todo s los m iembros de la cl ase med ia urbana pu eden tener con tactos soc iales en la jerarquía de la admin istrac ió n públi ca : "c ualqu iera ti ene am igos y pari entes".
Los favores di spensados a ami gos o parientes en tal sistema
in clu yen la co locac ió n eR un pu esto de trabajo , préstamos de orga ni smos gubernam entales, preferencias en asuntos legal es, suspensión de pro hi bic ion es y un amp lio favor itismo burocrático en
la obtenc ió n de lice ncias, ce rtifi ca dos, transc ripc io nes el e doc umentos, pasa portes, permi sos, céd ul as de identidad, co nstancias
de impu estos y un a infinid ad de cosas más qu e incluye establece r contactos c on personas qu e pu eden en algún mom ento hace r tales favores .
4. Lari ssa Lomnit z, " Reciproc ity of Favors in th e Urban Mi ddle Class
of Chi le", en Geo rge Dalton (ed.), Studies in Eco nomic Anthropo/ogy,
Ameri ca n Anthropologica l Assoc iation, Washington, 197 1, pp. 93- 106.
Los se rvicios de esta índ o le, c uand o se prestaro n entre miem bros del mi smo nive l soc ial, se propo rcionaron sin remu neración
algun a. Sin embargo, se.gún un info rm ante, " la pe rsona qu e co nfi ere el favo r está siempre consc iente de los benefic ios futuros q ue
pu eden o btener ell a o algún pari ente o ami go" .'5 Las reglas de
soc iabi li dad pro híben a las partes del interca mb io hace r ex plíc ito el requ erim iento de reciprocidad . Pero aun así el requ erimiento
ex iste: es una deud a de ho nor pagadera en c ualqui er mom ento
(a unqu e, de nu evo, el favo r qu e se paga no se menc ion a). Otras
restri cc io nes impid en so li citar rec iproc id ad en efect ivo o favo res
sex uales (aunqu e es práctica co mún ped ir prestadas pequeñas sumas entre amigos).
El pago materi al a ca mbio de favo res es soborn o . Exc lu ye tod a
posibilidad de una relac ió n person al o de tener am igos en común .
Ace ptar un soborn o es un rec on oc imi ento de in fe rio rid ad social,
igual qu e aceptar un a prop in a o un a gratificac ió n. Así, el acatam iento de las reg las .no esc ritas del interca mb io recípro co de
favo res es impo rtante po r se r el se ll o distin tivo del estatu s de la
cl ase med ia. El prin c ipal rec urso de ésta es el co ntro l de la adm inistrac ió n públi ca y pri vada. De ahí qu e el sistema del interca m bio recíproco de favo res se co nstitu ya en un sistema de sol ida ridad mutu a esencial para la supervive ncia del tejido que conform a
la c lase med ia.
La gráfi ca 1 represe nta el co nt inu o de la d istanc ia social co mo
la percibe un c hil eno de la cl ase media. Des ignac ion es com o
"a m igos íntimos", " bu enos ami gos", "co noc idos", etc., son catego rías usadas por el ego para cl asificar las relac io nes . Los indi viduos se pueden desp laza r de un a catego ría a otra según la in tensidad del interca mbio recíproco . Los tipos de favor qu e alguien ·
pide a un a person a dependen de la d istanc ia soc ial entre ambos .
Se pu ede decir qu e la práctica de la rec iproc idad está in sert a en
un a relac ión soc ial progres iva y determin ada, en gran medid a,
po r " intervalos de soc iabilidad" 6
La rec ipro cidad en la econ o mía info rm al es importante po rqu e pres upo ne entre las partes del interca mb io una cl ase espec ial de proximid ad psicosocial, qu e en españo l se denomina con fianza7 Esto se refiere al t ipo de esperanza qu e se debe tener en
un a person a a qu ien se está a pun to de pedi r un favor o un se rvic io. Si no ex iste en el grado requ erid o, el favor se puede so li c itar
por med io d e un terce ro q ue tenga sufic iente confianza con ambas partes . Esto condu ce a la pro li feración de redes de rec iproc idad , ini c ialmente basadas en el parentesco, ya que por lo gen eral hay confianza entre pari entes cerca nos, pero a menudo se
extiend e para inc lui r a cientos de personas entre am igos y conoc idos.
Conflictos de interés: la dinámica
de la informalidad
L
as redes de reciproc idad ilu stran el tipo de estru ctura s soc iocu lturales q ue han ge nerado los sistemas mod ernos de interca mbio in form al dentro del sec tor form al. El fu ncionario qu e d eS. !bid., p. 94.
6. Marshall Sahlings, "Poor Man, Big Man, Chief Political Types in Me-
lanesia and Polynesia", en Comparative Studies in Society and History,
núm . S, pp . 28S-300.
7. Lari ssa Lornn itz, " Reciprocity of Favors . .. ", op. cit., p. 102.
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redes informales de intercambio en sistemas formales
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gos que son menos qu e íntimos se acostum bra presentar el caso
p idi endo consejo, dejand o así qu e sea el ami go el que ofrezca
su ay ud a. Entre amigos íntimo s un plantea mi en to tan ind irecto
se ría ofe nsivo, pu es entrañaría pone r en duda la buena di spos ic ión del am igo de ser útil.
Escala el ~
favores
El requisito de igua ldad soc ial y económica nunca puede cum pli rse ca balmente, ni los rec ursos di spo nibl es de cada parte pueden ser iguales; de se r así no habría motivac ió n pa ra el interca mbio .
G r a nd e~
Cuand o algui en oc upa un pue>lo má> alto en la jerarquía , >U>
amigos se pueden dar cuenta de sus prop ias li mitac ion es para rec iprocar. Dej,an de ped ir favo res tri viales y se ace rca n al perso naje só lo cuando su so li citud corresponde al rango de aq uél. Tal
vez exp resen su gratitud por med io de su lea ltad persona l y po lítica. Esto demu estra qu e ex iste un co ntinu o de rec iproc idad que
se acerca al padrinazgo. Las relac io nes patrón -c li ente so n un a forma de rec iprocidad , en la c ual los benefi c ios para los subordinados se negoc ian a ca mbi o de lea ltad y poder.
Ego
Amigo.,
Amigos de amigos
Esc ala de conf1anz~t
fiend e y admini stra el sistema y crea sus leyes y contro les es al
m ismo ti empo mi embro de un a red de relac ion es de lea ltad primari as, determinadas culturalmente, qu e inc lu yen a la familia y
los am igos. ¿Cómo se resuelve este aparente conflicto de intereses?
Como punto de partida es necesa ri o se ñalar que el conflicto
entre los deberes y las obl igaciones form ales e inform ales no es
simp lemente un confl icto entre la comunidad y el individuo, entre el bien públi co y el inte rés privado. Al co ntrario, es un co nflicto entre id eo logías ri va les, ca da una de las c uales es reco noci da y ex ige lea ltad de l individuo. En el caso de la cl ase media
ch il ena, el sistema formal descansa en la ideología libera l del juego
li mpio, la igualdad ante la ley y la rac ion alidad económ ica, mi entras que el sistema informal se sostiene por un complejo de compo nentes ideo lógicos : caba ll ero sidad , nob/esse oblige y la so lidaridad fami li ar y grupal. En México, por ejemp lo, donde ex iste
una id eo logía fam iliar mucho más fuerte que la del libe rali smo
europeo del siglo XX, los miembros de la clase media urbana y
del aparato estata l suelen sent irse menos cul pab les qu e sus simi lares c hil enos al acatar las ex igenc ias del sistema informa l. 8
El co nfli cto entre id eologías ri va les se ex presa en las reglas del
interca mb io . Por el estudio de las redes de rec iproc idad ch ilenas,
se puede deduc ir que en la mayo ría de los países de Améri ca Latina estas reglas, aunqu e no esc ritas, son por demás estrictas . Además de los req ui sitos genéricos de confi anza e igualdad soc ial,
ex isten limitac iones sobre los tipos de favores soli citables y la manera de solicitarlos. Entre lo que se debe y no se debe hacer se
observa lo siguiente: no so li citar favores que pu edan poner en
peligro los_intereses vitales de un am igo o su seguridad en el trabajo; no mezclar la am istad y. el negocio, los sentimientos y la
ga nancia; no se r impac iente, esto es, perm itir qu e su am igo cumpla con lo soli c itad.o a su prop io ritmo; expresar la soli c itud reflejando su grado de co nfianza (véase la gráfica 1) . Así, entre ami-
8. Ron ald Co hen, " The Blessed Job in Nigeri a", en G. Britan y R. Cohen (eds.), Hierarch y and Society, op. cit., pp. 78-80, y Susa n RoseAckerman , Corruption . . . , op. cit., pp . 228-234 .
El lecto r no tendrá dificu ltad para encon trar má s ejemp los en
su prop ia soc iedad, ya qu e el interca mbi o info rm al está arra iga do en el sistema form al en todas partes 9 Si esto no siemp re se
reco noce es a ca usa de las sa ncion es adm ini strati vas y d el co nflicto id eo lógico entre los dos sistemas . En el Chi le anterio r a 1970
el sistema informa l era más un a exp resió n de soc iabilid ad y so lidaridad de c lase qu e un a manera de promover-negoc ios peq ueños o grand es. O tras sociedades (por ejemp lo, M éxico o la Unión
Sov iéti ca) tal vez haga n otras di stinciones. La ge neralizació n de l
interca mb io inform al depend e, entre otra s cosas, de la escasez
relativa de los bienes y se rvic ios intercamb iados y de la fu erza
de los co ntroles y de las inhibicio nes culturales del sistema form al.
Así, en Estados Unidos rec urrir al intercamb io informal pu ede
no se r necesa ri o para obtene r un a lín ea te lefó nica o in gresar a
un a esc uela, pues estos serv ic ios están di sponibl es en abundan cia para qu ienes los paga n. Por otro lado, los interca mbios informales conocidos diversamente como horse-trading (toma y daca),
lobbying (cabi ldeo), inf/uence peddling (venta de influ enc ias) o
simpl emente kickbacks (com ision es) siempre han ex istido en Estado s Unidos cuando las recompensas so n sufi cientemente grandes, a pesar de la ética protestante y otros co ntroles.
El efecto en el sistema form al pu ede se r co nsiderab le. Cuan-do hay un a escasez prolongada, el sistema inform al se tolera ampliam ente a pesa r del conflicto ideo lógico con tinu o (expresado
medi ante objec iones morales) y se convierte en un a man ifesta c ión de solid arid ad de .cl ase. El punto es, por supuesto, qu e la
rec iproc idad de favores no aum enta la efic ienc ia globa l de la bu rocra cia; más' bi en ti ende a perpetuar desiguald ades e in eficiencia al alentar a la ge nte a "sa ltarse la co la" . Co n frecuenc ia es
difíc il dec idir si la eco nomía in form al es ca usa o res ultado' de la
escasez.
Otro elemento im portante es el efecto moral de l sistema in forma l sobre la buroc rac ia mi sma. En el caso de Chile, por ejemp lo, lejos de se r desmoralizador, el c umplimi ento de las reg las
de soc iabilidad que amparan las re laciones de rec iprocidad , frente
a un pariente o un amigo, adquiere un ca rá cter ritua l cas i sagra9. james Scott , op. cit. , y Ron ald Co hen, op. cit.
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do qu e compensa la intranqui lidad q ue el in d ivid uo pu ede se ntir
en relac ió n co n el sistema social en general.
La secularización de la recipro cidad
E
l análi sis anterior pretende demostrar que el contexto soc ial
del intercamb io informal introdu ce compon entes id eo lógicos
y qu e éstos da n un ca rácter casi "sagrado" a la ejec ució n de las
ob ligac iones derivad as del intercambio. Se trata de estructuras simbóli cas básicas relac ionadas co n la so li daridad primaria . Cuando
la rec iproc idad ca rece de su co ntexto soc ial, hay una sec ulari zac ión de la in stitu c ió n de l interca mbio reciproco y éste·se transforma grad ualm ente en interca mbi.o de mercado .
El interca mb io de mercado surge cuando : i) un a relac ión perso nal entre las partes es imposib le a ca usa de d iferenc ias de cl ase; ii) el aparato estatal aumenta en tamaño hasta el punto en qu e
se hace cada vez más difícil que las redes de rec iprocidad cubran
las necesid ades indi vid uales, y iii) el tipo de favo res q ueda fuera
de la catego ría que se puede ju stifi ca r dentro de la ideo logía de
la so lid arid ad entre famili ares y am igos.
Por ejemp lo, entre la c lase empresa rial privada urbana c hil ena c iert os favores, co mo perm isos aduaneros o li ce ncias para algún tipo de .negocios, se obtenían por med io de sobornos, ya que
se desea ba hace r la distinc ió n ex plíc ita entre el estatu s soc ial del
hombre de negocios y el del fun cio nario adm ini strati vo. Po r otra
part e, si un mi embro del aparato estatal tuv iera una necesid ad
simi lar, seria necesario primero asegura rse de que el in d ividuo
qu e ha de se r so born ado no frec uenta los m ismos círc ulos soc iales. Para evitar una posible situ ac ió n embarazo'sa, un intercambio de mercado info rma l de este ti po norm almente se lleva a cabo
po r medio de interm edi arios (ll amados coyotes en México). Con
esta mod alid ad ambas partes se li bran de la necesid ad de reconocer su partic ipac ión med iante un enc uentro persona l.
El caso de M éx ico es interesa nte por el grado que ha alca nzado la form a de co rrup ción admini strati va ll amada·" mordid a", genera li za da en toda la admin istració n pú bli ca : desde los alto s func io narios hasta el po li cía de la esqu ina. Cuando un co ndu cto r
ofrece so borno a un po licía, ambos sa ben qu e las posibilid ades
de que se enc uent re n otra vez socialmente so n in signi fica ntes.
Pero cuando éste no es el caso, la transacc ión requi ere cierto protoco lo, el cual aum enta según el rango de la persona q ue ha de
ser sobornada. A lgu nos ard ides pa ra sa lva r las aparienci as son el
co bro de un " impu esto" ad ic io nal o algú n otro ca rgo por un se rvicio fi cticio. Fu nc io narios de las altas esfe ras qui zá empl ee n a
un abogado qu e negoc ia la " mord ida" con los solicitantes, o qu izá
co ntraten a un bufete de abogados con ese fin .
Con esto no se q ui ere dec ir q ue todos los favo res burocráticos se resuelve n con soborn os . Cada fun cio nari o ti ene, adem ás,
su red de contactos pe rsonales en que la rec iproc idad es tan ri ca
y está tan arraigada que co nstituye una red de relac iones de intercambio horizontal y vertica l comparable a la jerarquía formal. 10 Es cierto que el intercambio de mercado en la fo rm a de
co rrupc ión adm ini strativa sigue siendo mo ralmente mal visto y
m uc h a~ personas se abstienen por cuestión de principios; pero
el uso de relac iones soc iales para fines de interca mb io recíproco
carece de tal aura negativ a y ciertamente es más abierto q ue en
Chi le.
1O. Lari ssa Lo rnni tz, " Ho rizo ntal and Vertica l . ·. . ", op. cit.
En general, los patrones mora les están cond icionados culturalmente y va rían según ca da sociedad . En el sistem a estatal corpo rat ivo de M éx ico, la jerarquía de rangos ti ende a anu lar la solidaridad de cl ase . De all í la práctica :;:2 nerali za da de las relaciones
patrón -cl iente por enc ima de las relacion es de rec ip roc idad entre mi embros de l m ismo nivel soc ial en la burocrac ia. Esto no exc luye la posibi li dad de qu e soc ios del interca mbio hagan tratos
pri vados o que de algun a otra manera usen sus puestos administrativos para su propio beneficio . La responsabilid ad en tales operac iones es igual qu e en Ch il e, pero la zona divi soria entre los
sistemas, forma l e informal es m ás grand e.
Relaciones patrón-cliente
L
a transic ión entre las relac ion es de rec iproc id ad y las de patrón -c liente en la cl ase med ia c hilena y el sector info rm al en
M éx ico se ha desc rito en un trabajo de la autora. 11 En ese ncia,
conform e se in crementan los diferenciales de poder entre las partes del interca mb io, los servic ios de la parte más poderosa ex igen mayor recip roc id ad por medio de demostraciones de gratitud y led ltad. Es como si el deseq uil ibrio tu viera que compensarse
con lea ltad . As í pu es, el pode r co nvierte la desigualdad en subord in ac ió n: la parte más poderosa se conv ierte en un " patró n"
y la menos pod erosa en su "c li ente" .
En las relacion es de interca mbio desiguales la lea ltad es la base
del apoyo po líti co. En otros cas os puede se rvir para ior mar gru pos de acc ió n en la econom ía. En este artíc ul o, sin emba.rgo, se
desc ribe el padrinazgo como un meca ni smo de interca mbio in fo rma l dentro de los sec tores form ales de la soc iedad: gra ndes
o rga ni zac io nes empresa riales, sind ica to s y el aparato estatal. Un
análi sis general de las relacion es patró n-c liente en el sec tor fo rm al de M éx ico 12 indi ca que un a jerarq uía no es simpl emente un
c uadro organizati vo abstracto en q ue los puestos se ll enan co n
fun c io nari os mutuamente interca mb iabl es, sin o que pu ede ser
tambi én una red de relacio nes patró n-c liente. En ca da articul ac ión hay un fluj o de rec ursos hac ia abajo (empl eo, protecc ión ,
padrin azgo burocráti co) a camb io de tra bajo y lea ltad. ·El patró n
provee segurid ad en el emp leo, protecció n po líti ca y apoyo en
c ircu nstancias inesperadas a ca mbio de lea ltad , ex presada en el
comp ro mi so perso na l co n el patró n med iante traba jo, adhesión
pol íti ca y fid elid ad id eo lógica.
En la estructura política mexica na, por ejemplo, los grup os basados en el padrina zgo so breviven a los ca mb ios admini strativo s
en la jerarq uía:. los subo rdin ados sube n o cae n junto.con sus patrones. Cada po lítico t iene un grupo de seguido res lea les que lo
acompañan de puesto en puesto en la admini strac ión pública.
Chapela demostró cómo tres cambi os m inisteriales en un a adm inistració n ge nera ron gru pos sucesivos de fun cionari os comprometid os con diferentes líderes. 13 Estos grupos o ri gin almente se
basa ban en redes de reciprocidad entre mi embros del mi smo ni vel soc ial (compañeros de la universidad, al umnos de un profesor qu e fu e designado a un pu esto tecnocrático, etc.), de manera
q ue la rec iprocidad continu a entre sus miembros se reforzó por
su lea ltad a un líder común . Los altibajos de la po líti ca pueden
11 . La ri ssa Lornnitz, "Reciprocity of Favors . . . ", op. cit. , pp. 103- 104.
12. Lari ssa Lomnitz, "Horizontal and Vertica l . . . ", op. cit.
13. José Ignacio Chapela, Planning Conflict and th e Power Structure
in a Mexican Public Organ ization , manusuito inédito.
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redes informales de intercambio en sistemas fórmales
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produc ir cambios admini strati vos en la cim a, pe ro los segui dores
de los anteri ores jefes de departamento perm anecieron y form aron
una facc ión , aun si los individ uos encontraron trabajo en diferentes
o rga ni smos gube rn amentales . M uc has veces la lea ltad sob revive
a los tiempos difíc il es y se recompensa cuando un mi emb ro de
la facc ió n adqui ere poder.
Pu ede ser qu e tales estru cturas informales esca pen a la in vesti gac ió n socio lógica en un pe ríodo limitado, puesto q ue los lazos
patró n-c liente pu ede n correspo nd er a la jera rquía fo rm al en la
o rga ni zac ió n estatal o empresa ri al. Pero el proceso de delegac ió n
de autoridad inva riablemente sigue los cri teri os de confianza, que
suelen basa rse en el pad rinazgo . Sin d uda, el sistema intenta co ntro lar éste aseguránd ose de qu e nin gún líd er do min e po r entero
a un grupo de acc ión . Así, el superi o r de ca da patró n tam bién
co loca rá a personas qu e le so n lea les en puestos de co nt ro l a lo
largo d e toda la o rga ni zac ió n. El poder de un pat ró n se mide po r
el núm ero de subo rdin ados de co nfianza qu e pu eda intro du ci r
en su grupo fo rm al de trabaj o.
En el sistema políti co mex ica no, por ejemp lo, los subsec retari os (v iceministros) al se r nombrados co loca n a mi em bros de su
" eq uipo" en puestos de contro l, como en las d irecc io nes generales de las di fe rentes depend encias bajo su mando . Sin em ba rgo, el sec retari o (o el mini stro) se reserva un o o más de esos puestos para su propia gente. El grado de control ejercido po r un patró n
so bre sus subo rdin ados se relac iona in versa mente con el ni ve l de
confianza y lea ltad qu e ex iste ent r.e ell os; así, el poder de un subo rdin ado es un a reco m pe nsa po r su lea ltad al patró n.
La importanc ia dec isiva de va ri abl es culturales co mo la lea ltad y la confianza significa qu e un a relac ió n patró n-cli ente, igual
qu e la rec iproc id ad, está inse rta en una relac ió n soc ial pro longada. La diferencia princ ipal co n la rec iproc idad radi ca en los ni veles desiguales de rec ursos o poder entre las partes del interca mbi o: el intercam bi o patró n-cl iente es de rec iproc idad as im étri ca .
El interca mbi o recípro co se convierte en un a relació n patró ncl iente c uando ca mbian los ni veles relativos de poder. De esa manera, cu ando un pari ente o ami go es des ignado a un alto pu esto
po líti co , él o ell a pu ed e esperar que le so lic iten un padrin azgo,
inclu yendo la concesión de pu estos subo rdin ados o contratos impo rtantes. Los qu e antes eran iguales se co nvierten en subo rdi nados o cli entes. Sin embargo, cuando la relac ió n entre las partes es tan íntim a qu e probabl em ente continú e más allá de la
durac ión del nombram iento, el co ntexto soc ial pu ede perm anecer igualitari o. Tambi én se reconoce, en el caso de ami gos po líti cos, qu e sus suertes relativas pu eden inve rtirse en admini strac iones sucesivas. Para concluir, la sim etría de la relac ió n depend e
de la di sta ncia soc ial: cuanto más íntima la relac ió n social p reexistente, mayo r es la co nfi anza y, como co nsec uencia, el equ ili brio del interca mbio. Entre herm anos, por ejemplo, pu ede haber
diferenc ias que ti enen que ver co n la edad y la perso nalid ad , o
co n el ti po de rec ursos que cada un o co ntro la, pero el in terca mbio sigue siend o más sim ét ri co q ue entre pe rsonas no vin cul adas
por el parentesco.
Gu stavo Ca rvajal estudi ó la co rrupción en un a oficina específi ca de la admini stració n pública en M éxico. 14 Descubrió qu e las
o perac io nes financ ieras encubiertas dependían de la existencia
14. Gustavo Carvajal, "Systemic-Netfi eld s: The Emergence of New Frames . Part 11 ", en Human Reliltions, vo l. 38, núm. 9, 1985, pp. 857-875 .
de redes in fo rm ales patró n-cl iente c uya jerarq uía reflejaba la estructura orga ni za ti va. En últim a in stancia, estas redes func ion aban co mo facc io nes po líticas qu e co mpetían por el contro l.
Los gru pos de acc ió n en el secto r empresa ri al o labo ral en buena medida también se basan en r-edes info rm ales de patrón-cli ente.
Los gru pos de alba ñil es o de in sta ladores de alfombras pueden
ser cap itaneados inic ialm ente po r algún pari ente emprendedo r
qu e se co nvierte en un patró n tempora l, pero qui en qui zá vuelva
a oc upa r su mi smo lu ga r en la red de rec iproc id ad igualitari a un a
vez termin ado el trabajo. 15 Sin embargo, si el gru po de acc ió n
permanece y se co nso li da co mo un a o rga nizac ió n laboral, su líder ll ega a se r reco noc ido co mo un patró n po r sus subo rdin ad os
y tambi én por los co ntrati stas qu e se valen d e sus se rvi c ios. De
manera simil ar, los líderes em presa ri ales desa rro ll an sus redes de
c li entes en la banca, la indu stri a y el comerc io, y viceve rsa. Estas
redes no se basa n só lo en con si derac io nes eco nó mi cas sin o ta mbi én en parentesco y lea ltad interp ersonal. Co nfo rm e aum enta
ve rti ca lm ente la di stancia social cru za ndo las fro nteras de cl ase,
el padrin azgo pi erd e su carácter interpe rso nal y se co nvierte en
un pago o interca mb io de merca do.
Co mo ha señalado Ro nald D o re, los co ntratos po r relac iones
entre ho mbres de negoc ios en nac io nes indu stri ali zadas como Japó n tambi én se basa n en la rec iproc id ad y las relac io nes patró nc li ente. 16 Afirm a qu e esos contactos han resultad o más efi caces
qu e las relacion es form ales entre los trabajadores y el .ca pital o
entre diferentes empresas . Po r supuesto, esto signifi ca qu e los siste mas eco nómicos y po líticos fo rm ales se impregnan de reglas socioc ulturales de soc iab ilidad. Éstas pu eden se r co mpatibl es o no
co n las ideo logías rac io nali stas dominantes qu e supuestamente
ri gen el sistema form al, llámese democrac ia liberal, economía mixta do min ada por un Estado corporativo, o soc ialismo. En cada
caso, los sistemas info rm ales de interca mbio basados en form as
de soc iabilidad culturalmente co ndic ion adas han resul ta do sorprend entemente adaptables y fl ex ibl es ante la moderni zac ió n y
los ca m b ios de los va lo res culturales.
Los.sistemas formal es de hoy en día no se pu ede n comprender úni camente con base en su estructura organi zati va y su reglamento intern o. La tom a de dec isiones de tipo admini strati vo
no debe considerarse sólo por lo qu e aparentan. Detrás de mu c has dec isio nes, si no es que de la mayoría, hay motivos no reconoc id os fo rm alm ente qu e ti enen q ue ver con los prin c ipi os morales prim arios de la c ultura (lea ltad , co nfi anza) encarn ados en
in sti tuc io nes como la famili a o la ami stad .
. D e igual manera, la di stin ció n entre la rec iproc id ad , las relac io nes patró n-cli ente y el interca mbio d e mercado es menos rígida de lo qu e Po lanyi supuso ori gin almente. 17 Esto obedece a qu e
la naturaleza del interca mbio (así como su intensid ad) depe nd e
de la di stancia social y las diferencias de poder entre las pa rtes.
Éstas so n va ri ables co ntinuas y no ex isten relac io nes de interca mbi o qu e sea n idénticas o pe rm anezca n in va ri abl es en el ti empo,
aunqu e sea só lo porqu e la relac ió n se modifi ca po r el interca mbi o mi smo . La rec iproc idad pu ede tra nsform arse en relac ion es
1S. Lari ssa Lomnitz, " M echanisms of Arti culati o n . . . ", op. cit .
16. Ro nald Dore, "Good Will and the Spirit of Ma rket", en British }ournal of Socio /ogy, vo l. 34, núm . 4, pp . 459-482.
17. K. Polanyi, " Th e Economy asan lnstituted Process", en K. Po lanyi,
C. M . A rensberg y·H .W. Pearson (eds.), Trade and Market in the Ea rly Ero p ires, The Free Press, N ueva York, 1957, pp. 234-269.
comercio exterior, marzo de 1990
patrón-cl iente e inclu so los intercambios de mercado pueden conten er elementos de c li enteli smo y reciprocid ad.
Los efectos de los modos inform ales de interca mbio en la sociedad se pueden aprec iar mejor cuando el sistema forma l es más
rígido y omnicomprens ivo o mo no lít ico . Esto es part icularm ente
c ierto en el caso de los países soc iali stas, dond e un aparato estata l centra li zado maneja la po líti ca, la produ cc ión, el trabaj o y la
mayoría de .las act ividad es com erciales y cultural es .
El caso de las economías centralmente
planificadas: la Unión Soviética
M
uc ho se ha esc rito rec ientemente so bre la ll amada "segund a economía" o "eco nom ía subterránea" en la Un ión Soviética. Grossman ha resum ido esta literatura en sus libros de 1977,
198 1 y 1983. 18 Para el presente trabajo tamb ién se co nsultaro n
esc rito s de ex patriados soviéticos, la obra de investi gadores occ identa les basada en la literatura soviét ica sobre delitos econó m icos y los cuestio narios que respond ieron inm igrantes sovi éti cos
en Estados Unidos e lsrae \. 19 Asim ismo, pu ede encontrarse material valioso en li bros escritos por period ista s occ identales qu e
han traba jado en la Unión Soviética 20 y, más rec ientemente, en
las d ec larac iones de Gorbac hov sobre su históri ca perestroika.
Las activ idades más comun es en la eco nomía subterránea
adoptan las siguientes formas: servic ios profes iona les o téc nicos
prestados fu era de horas de ofic ina; bienes producidos en las plantas o los talleres ofic iales que se desvían hac ia la ve nta privada;
producción para lela en las empresas del Estado ut il iza nd o materiales so brantes o desviados, fu era de las horas ofic iales de trabajo;
equipos privados de co nstru cción (shabashniki); intermed iarios
qu e ofrece n co'ntactos, loca li za n sum ini stros escasos y manejan
asuntos de co mercializac ión, y d iversas form as de sobo rno .2 1
Es d ífic i\ calcu lar la pro porció n del tot al de las acti vidades económ icas del país qu e corres ponde a la segund a eco nomía, ya qu e
estas ac tivid ades so n ilega les y no se pueden detectar de manera s co nve nciona les. O'Hearn señala q ue si bi en la segund a economía se añad e a la oferta ag regada de bi enes y se rvi cios, tam 18. Gregory Grossman, " Th e Second Economy in th e USSR", en Problems of Communism , vol. 16, núm . S, 1977, pp . 25 -40; " La Seco nde
Économi e et la Planifi cation Éco nom iqu e Sovietiqu e", en Revue d 'Étu des Comparatives East-W est, vol. XII , núm. 2, 1981 , pp . 5-24, París, Éd i.tions du Centre Nationa l de la Recherche Scientifique; " Economics of Virtuous Haste: A Vi ew of Soviet lndustri alization and lnstitutions", en Padma
Desai (ed.), Marxism, Central Planning and the Soviet Economy, M IT Press,
Camb ri dge, Mass., pp. 198-2 16; " Th e 'S hadow Economy' in th e Social ist
Sector of th e USS R", en CMEA Five Yea r Plans (7 98 7-7 985) in a Ne w Perspective . Colloquium 7982, OTAN, Economic and lnformation Directora tes, pp. 99- 115.
19. Konstantin Simis, USSR: The Corrupt Society, Nueva Yo rk, Simon
and Sc huster, 1982, y Jochanan Altman, A Reconstruction Using Anthropologica/Methods of the Second Economy o f Soviet Georgia, tesis docto ral, Midd lesex Politechnic, Center of Occupational and Commun ity Resea rch , Enfield, Inglaterra, 1983 .
20. Véanse, por ejemplo, Robert Ka iser, Russia: Th e People and th e
Power, Atheneum, Nueva York, 1976, y Peter Smith , Labyrinths of Power, Princeton University Press, Princeton, N\.,1979.
21. Gregory Grossman, Notes on the Ilega l Private Economy and Corruption, Congreso de Estados Un idos, Joint Comm ittee on the Soviet Economy in a Tim e of Change, Government Printing Office, Washi ngton, 1979,
pp. 837-842 .
217
bién extrae recursos de la eco nomía form al med iante robos y
desvíos de la mano de obra, co ntribuyendo así a las in efi c iencias
que, en primera insta ncia, ge neran la inform ali dad 22 Concluye
que " m ientras la segunda econor: IÍa ex ista como un meca nismo
correctivo de la eco nomía plan ificada, no hab rá incent ivos para
mejorar la plan ificac ió n centra\",2 3 au n cuando tal estado de cosas tiend a a deterio rar el sistema , ya qu e se opone a la ideo logía
de éste y a sus va lores soc iales .
l.a Un ión Sov iética se ri ge por un a dob le jerarqu ía: el apa rato
estata l y el Part ido. Cada departamento de l aparato adm inistrativo ti ene su depa rtamento co rres pond iente en la estru ctura de.\ 1
Partido, con su pro pio Com ité Ce ntral. M ientras qu e el aparato
ad m inistrati vo tiene un monopo lio casi total de la prod ucc ión y
d istribu ción de bienes y servic ios, el emp leo de mano de obra,
los rec ursos nat urales, y las co mun icacion es, el co ntro l po líti co
rea l está en manos del Sec retario Genera l del Co mité (e ntra \ de l
Partido Co munista en cada nivel. El Primer Sec retario del Comité
Ce ntral del Partido Comun ista de la Unión Sov iéti ca es, en efecto, el primer m and atario del país24 De modo sim il ar, en todo s
los nive les de la jerarquía de los órganos loca les, estata les o federales, el Prim er Sec retario respectivo ejerce pleno pod er en su
reino.
La planificación eco nó mica es "u na característica orgá nica, fun damental del soc ialismo rea l" 25 La planificación ce nt ral es la labor principa l de la no m enklatura (la élite de los adm ini stradores)26 D esa fortun ada ment e, la rac ion alid ad id ea l d e la
'planificac ión se co ntrarresta po r la frec uente irrac iona lidad de la
mala adm ini strac ión buroc rát ica y por prác ti cas basadas en otro
tipo de lógica. El resultado es un a escasez c róni ca de bienes de
co nsum o y otros artícu los, deb ido a la inefi c ienc ia en la produ cció n y la di strib uc ión. La inercia co nsiderab le del aparato buroc rático ge nera y ali enta el despilfar ro, la ap rop iac ión indeb ida y
la neg \i ge ncia. 27
Según Vos lensky, el d irector ele un a empresa indu stri al está
interesado principa lmente en recib ir bon os, qu e dependen de la
asignac ión de una cuota de producción fá cilm ente accesib le en
el plan qu inqu ena\ 28 El director se convierte en héroe só lo si sobrepasa la cuota co n un a ca nt idad co nsiderable. Sin emba rgo,
cua lqu ier logro ext raord inario inc rementa sus cuotas en el pró ximo plan y provoca el rese nt im iento ele sus co legas. Los plani ficadores están tamb ién interesados en mantener las cuotas relativamente bajas, ya qu e el fracaso del plan se reflejaría a fin de cuentas
en la ca li dad de la planificac ió n. Asim ismo , los planificadores saben que el plan se rá mod ificado durante su ejec ució n como resultado de pres io nes de la alta jerarquía o la corrupc ión. Los mi smos trabajadores están d ispuestos a cooperar con la gerenc ia para
alca nza r la cuota ofic ial y co nvert irse así en ca ndid atos para rec ibir bonos 'el e prod ucc ión. As í pues, en todo s los nive les se conspira a fin de mantener la prod ucc ión en el rango medio.
22 . Dennis O'Hearn, " Th e Co nsum er Second Economy: Size and Effects" , en So viet Studies, vo l. 32, núm. 2, 1980, pp. 218-234 .
23 . !bid. , pp. 229-23 1.
24. Konstantin Si mis, op. cit., pp. 23-25, y para el caso de China, j.W.
Lewis, Socia l Networks and Political Re form in China, manu scrito inédito.
25. Michae l Voslensky, La Nomenklatura: les Privilégiés e n USSR, París, Pierre Belfond, 1978, p. 163.
26. !bid ., pp. 38-40.
27. Rud olf Bahro, Th e Alternative in Eastern Europe, Oxford, NLB ,
1978, pp. 235-24 1.
28. Michae l Voslensky, op. cit., pp. 170- 175.
218
redes informales de intercambio en sistemas forma les
Otra ca usa de las in efic ienc ias es que nadi e, desde los trabaj adores hasta el Co mité Central, ti ene un interés rea l en la ca li dad
del producto . Las estadísti cas de producción se ocupan de la ca ntid ad. Los buróc ratas a ca rgo de la planifi cac ión no ti enen acceso a informa ció n ve ra z (las c ifras qu e utili za n está n infladas). Además, la maquinari a asignada a c iclos de produ cc ió n específicos
es a menudo in adec uada o no se aju sta a los requ erimi entos, no
se di spone de materi a prim a y sumini stros, y así sucesivamente.
La introdu cció n el e nueva tec nología es muy difíci l, ya q ue el perso nal directamente a ca rgo ele la producc ión no ti ene acceso a
los p lanificadores, qui enes pueden ca recer el e co noc imi ento técni co . En co nclu sión , la escasez es co nsec uenci a tanto de l bajo
ni vel de producc ió n y d istribu c ió n, como de que los prod ucto s
di sponib les son el e extrema baja ca li dad.
Los fracasos y las deínora s en el si'stema de di stribu c ió n ti enen
graves efectos en la producción . El d irecto r de un a empresa indu stri al depende de la entrega puntual de num ero sos mate rial es
y partes ese ncial es; de otra manera, las cuotas de producción no
se pu eden cump li r en el período asignado . Todo el person al técni co y los trabajadores depend en tambi én ele estas entregas para
obtener su promoción y sus bonos. Este orden de cosas est imul a
el crecimiento de un a eco nomía informa l de interm ed iarios y abastecedores il ega les. La represión de estas ac ti vid ades estimul a a
su ve z la prolifera ción de cont roles .
Las relac iones patrón-cli ente tambi én se prese ntan , sob re todo
en l¡¡s estructuras burocráticas. Eisenstadt y Roninger han demostrado qu e el cli enteli smo puede estar más extendid o en los siste mas socia li sta s que en otras soc iedades in d ustriales, parti c ularmente entre las élites y las subéli tes po liti cao 2Y y lo atribuyen a
las "á reas de incertidumbre" que se desarro ll an en los interstic ios de un sistema po lítico mono líti co. Según Simi s, los altos funcio narios co locan a sus famili are s y am igos devoto s en pu esto s
elevados y reciben tributos regulares en forma de comi siones co nfid enc iales.30 Esta forma de padrinazgo es muy evid ente en algunas provinci as. En G eo rgia, por ej emplo, " vario s funcionarios
importantes se dividen la república en esfera s de influ enc ia; aus. pici an 's us' di strito s, pueblos y organizaciones de partido; cada
uno ti ene sus favor itos ... Los presidentes de granjas co lectivas
y los adm inistradores de las estatales pagaba n a los líd ere s de esa
república un tributo regul ar en efectivo o con ovejas y ga nado
que ll evab an de los pastizale s de las montar'ias a la cap ital. Por
concepto de protección , los dueños de empresas privadas hacían
pagos mensuales en efect ivo, piedras prec iosas y va liosas alfombras hec has a mano ... Cada func ionario importante tenía su propia esfera d e influ enc ia y su propia cli ente la que le pagaba su tributo regular a camb io de protecc ió n ."31
De ac uerdo co n Willerton , en la Unión Sov iética las relaciones patrón-cliente representan un factor significa tivo de movilidad políti ca . El clienteli smo prospera en un a amplia gama de situaciones, tanto dentro como fuera del Partido. Concluye que " los
cl ientes parecen más susceptibles a una rápida movilidad ascendente y descendente, vin culada con la movilidad del patrón, siendo los de organizaciones partidi stas quienes muestran mayor mo-
29. S.N. Eisenstadt y L. Rominger, "Ciientelism in Communist Systems:
A Comparative Perspecti ve", en St udies in Comparative Communism, vol.
14, núm s. 2 y 3, pp . 233-245 .
30. Konstantin Simis, op. cit. , p. 61 .
31 . Loe. cit.
vilid ad" 32 En sum a, hay redes vert ica les de padrinazgo político
qu e cas i dup li ca n la jerarq uía fo rm al. Loo mi embros de esa s re des suelen seguir la suerte del líd er que está en un a posic ió n ele
poder, pero el lid era zgo puede camb iar de ac uerdo co n los alti bajos de la po lít ica.
Estas diferencias surge n debido a las d iversas fo rm as 'de co nce bir la lea ltad pri mari a perso nal entre la fam ili a y los am igos en
las di stint as cultur as. As í, los patron es geo rgianos ele so lid ar id ad
entre los fam ili ares y ami gos no son exactam ente los m ismos que
los ele los ju d íos, arme ni os, ru sos, chinos, mex ica nos y chil enos .
Los derechos y ob li gac ion es defi ni dos cultural mente entre las categorías soc iales determ inan en buena medida las activid ades políti cas y eco nó mi cas informa les dentro del sec tor for mal.
Georgia: un estudio de caso
1 trabajo de Altm an es producto ele un e>t ucl io de reco nstru cció n rea li zado entre judío> georgi anos qu e parti c iparon en la
economía subterránea ele la República Soc iali sta de Geo rgia hasta 1968, cuando emi graron a lorael como res ult ad o de ca mbios
po lítico s en el Estado. 33 En ese es tudio se ejemplifica la man era
en qu e la economía subterránea opera en la Unión Soviét ica . El
punto cent ral de este trabajo es el rec6'nocimi ento de qu e para
fun cionar, la economía info rm al depende en gran medid a de las
redes soc iales, y qu e éstas está n in sertas y operan en el marco
de un con junto ele reglas culturales presc rit as: " La confianza es
un requ isito funclalllf!nta l en la operac ión de la segunda economía . . . Un hombre debe cumplir su palabra a como dé lugar."3 4
En Georgia ex iste un có digo de honor tá cito cuya infracción se
casti ga co n la "vergüenza". Las redes están basadas en asociac ion es entre fa mili ares y ami gos ce rca nos (empresas fam ili ares) .
Según la d istanc ia soc ial, otros amigos o conoc idos dese mpeñan
el papel de proveed6re5, intermedi arios o mino ristas. De ahí la
importanc ia atribuid a a la ami stad y a las fiestas en dond e se agasaja a los amigos a grandes costos. " Las redes dictan la elección
matrimoni al, son uno de los princ ipales medios para asignar recursos, influyen en la elecc ión de las opc iones de trabajo, dominan el ingreso y el desa rrollo en las ocupaciones y fij an los limites de la expa nsión de las .empresas inform ales. Y fin almente,
. pu eden determinar cuánto ti empo y de qué man era pasará un
hombre su estad ía en la cárcel condenado po r un delito económico.''35
E
En este estudio de A ltman se desc riben tre s plantas in du stri ales: un a fábr ica de ga ll etas co n 200 empl eados, una planta textil
co n 1 000 trabaj ado res y una indu stri a de metales li vianos co n
100 personas ocupadas. En cada un a la producción informa l (ilíc ita) era de tres a cuatro veces mayo r que la form al (de ac uerdo
con el plan). Los socios informales que manejaban el negoc io eran,
en cada caso, las personas qu e ocupaban las más altas posic io, nes admini strativa s (director, ge rente d e produ cción, etc. ) de la
pl anta.
32 . John Will erton , "Ciientel i s ~ in the Soviet Union", en Studies in
Comparative Communism, vo!. 12, núms. 2 y 3, 1979, pp. 181 -182.
33 . lochanan Altman, op. cit., y G. Ma rs y j . Altman, " Th e Cu ltu ra l
Basis of Soviet Georgia's Second Economy", en Soviet Studies, vol. 35,
núm. 4, 1983, pp. S46-560.
34. Jochanan Altman, op. cit. , pp. 4-6.
35. /bid., p. 5.
219
comercio exterior, marzo de 1990
La prod ucc ión ilega l de bi enes de co nsumo presupo ne la ex iste nc ia de redes de proveedores y di stribuidores, como tamb ién
el co nsen tim iento de los in spectores y autorid ades de todos los
n1veles. Que las operac iones industri ales descritas por A ltman fueran co nsideradas " muy segurds" signif1ca q ue había una red de
e>te tip o, bi en organi zada y confiab le. La operac ión in cluía obtener c uot as de produ cc ión bajas, como tamb ién un alto marge n
de des perd icio para pod er acomoda r la "segund a" produ cc ión .
Los mater ia\e restantes se co mpraban en el mercado negro o se
ob tenían por med io del tru eque. Elementos de baja ca lid ad y en
ca ntid ades meno res qu e las estab lec idas eran un a prácti ca generali zada que permitía alca nza r la c uota for mal y "a ho rrar" sufi ciente materi a prim a para la producc ió n inform al. La produ cc ión
defectuo sa se ve ndía a granel a los m iembros de la red. Los sum ini stros vit ales se obtenían en las ti endas del gob ierno med iant e
soborno y pagos irregulare s.
Los trabajado re > no tenían acceso a las cifra s de produ cc ió n,
y aq uell os invo lu c rados en el sistema in forma l ga naban mayores
; ueld os . La contabi li dad se alteraba sistemáti ca mente. Por ejem- ·
p \o, "se daba mantenim iento" a las lín eas de producc ión en los
períodos en que la actividad il ega l estaba en su cúspide . Los " pagos" a los fu ncion ario s iban desde 3 000 rublos al año al di rec to r
el e la Ofic ina Pl anificadora del Estado y 1 500 al jefe ele la pol icía,
hasta 500 rub los al portero . Éstos se daban en efecti vo .y a veces
en cuota; men;u ales . A los po líti cos se les invo lu c raba co n in vitac ion es a fiestas y co n rega los caros otorgados en ocasion es especia le;, tales como matrimonios. Los pu esto s más re mun erativo;, au nq ue ta mb ién de más alto ri esgo , eran los ele director de
pl an ificación o secretario loca l del Partido .
Lo; ce ntro s de di stribu ció n ele bienes el e co nsumo (\a s ti en da;) almacenaba n algunos artículos qu e ve ndian a prec ios ofi ciales, pero la mayor part e del negoc io se rea li za ba po r debajo de
la mesa. En un caso estud iado po r A ltm an la ti end a tenía li ce nc ia
para ve nde r 34 produ ctos, pero almacenaba dpro ximaclam ente
240 . Los prod ucto s escasos se ve ndían só lo a c li en tes favorito;
(amigos y fam il iares) . La merca ncía de ca lid ad de tin ada al mercado negro se obten ía mediante las redes el e int erm edi arios el e
todo el pab. Los tra nsporti >tas no o fi c iales cond ucía n el producto fresco desde el pu eblo para la ve nta al por menor, evad iendo
as í el sistema ofic ial de d istribu ció n. Para evitar las quejas y las
denu nc ias había un elemento de confianza entre el come rc iante
y el cli ente. A los in spectores y la poli cía se les compraba.
Los puestos (directo r ele la empresa, ge rente de l almacén , secretario del Part ido) se ofrecían al mejor postor . En caso el e surgir
algú n probl ema (c hantaje, redadas pe ri ód icas el e la po li cía, la in fi lt rac ión de agentes ent re los c li en tes), la red ele interm ediarios
fu ncio naba como una red de asistencia mutu a pa ra ayudar a cualquier m iembro amenazado y para destruir tocl a evid encia in c rimin atori a. Se re unían con rap idez gra ndes sum as de d inero para
estas tareas. En un a oca sión se pusiero n en contacto más de 70
person as para asegurar la li berac ión de un deteni do. La respu esta a las crisis era la pru eba de las redes. Por lo ge neral se designaba a un miembro ex pe rim entado co mo negoc iado r o represe ntante para reso lver la c ri sis en el plano local antes de qu e ll ega ra
a nive les superio res.
Cuand o purga ron al Pri mer Secretari o Genera l del Partido Comun.ista georgiano va ri as redes se destruyeron , ya qu e num erosos vín culos del siste ma econó mi co para lelo fuero n arrestados o
destitu idos. H abría tomado años co nstruir nu eva s redes de pro-
veedores y fun c io narios ofi ciales que coopera ran. Los jud íos solían depe nd er de alto s fun ciona rios no judíos de l Partido y la estru ctura po li c iaca. Miles de ell os :.ecidieron emi grar.
En conclu sión, las redes so n ese nc iales para la operac ión de
la segunda eco nomía en tres se ntid os: 1) como una base de poder para asignar rec ursos escasos, abrir nuevas oportun idades económ icas y obte ner promoc iones, oportun idades de edu cació n y
ot ros servic ios escasos; 2) como un seguro co lecti vo co ntra las
amenazas del sistema form al, y 3) como un a re se rva man comu nada de recursos, partic ul armente durante las emergencias. Cuanto más grand e sea la red, tanto más segura, provechosa y prometedo ra res ulta.3n Las modali dades de intercamb io prese ntes en
estas ac tividades informa les in clu yen reciprocidad entre m iembros del mismo ni vel soc ial y eco nóm ico; relaciones patrón-clie nte,
incluyen do ca marill a; po lít icas, e interc amb ios de merca do. En
ca da caso, la co nfianza es un elemento básico.
Conclusiones
L
a defini c ión de il ega li dad y el nive l el e los co nt rol es del sistema forma l determin an el tipo de interca mb io informa l: rec iprocid ad, relac ion es patrón -c li ente o interca mbi o en el mercado. En el sistema soviét ico hay un uso más extenso del interca mbio el e mercado en forma de pagos directos a ca mbi o de privil egios
adm ini strativos q ue, por ejemplo , en el sistema c hil eno . Tam bi én
es cierto que el sistema sovi éti co ha desarrol lado un co njun to
comp lejo y rígid o de co ntro les buroc ráti cos que hacen más difícil tener "a l am igo ju sto en el lu ga r ju sto" pa ra reso lver tod as las
necesidades; de ahí que la interacc ion es personal es se estén su stitu ye ndo ca da vez má s por din ero. Sin emba rgo, inclu so en los
casos de soborno o corrupc ió n, ex isten reglas imp lícitas de socia bili dad y co nfianza debido a la ilega li dad de la transacc ión.
En caso de incump li mi ento no hay nada qu é hace r: el co mp rador de protecc ión u otro s se rvi c ios informa les sólo pued e depender de los va lores co ndi cion ados cultural mente, tales co mo el ~o ­
no r y la co nfian za.
Como se aprec ia en los casos presentados, la ce ntrali zac ión
del pod er ha ca usado retrasos e in eficiencias en la prod ucc ión
y la di stribu c ió n de bienes y se rv icios. Los orga ni smos de l Estado
suelen respond er a estos prob lemas aum enta ndo los co ntroles bu rocráticos, lo que sólo agrava la-situ ació n. Como resultado, la econom ía form al nun ca se empareja co n la de mand a: la escasez ocurre no só lo en la esfera del consum ido r, s·in o también en las
in du stri as, donde las escaseces de materiales y eq uipo vitales in terfieren en la producc ió n.3 7
Estas defi cienc ias genera n so lu ciones inform ales. La "segun da eco nomía" se exti end e a casi todos los ca m pos de la acti vi dad eco nómica . Las empresas privadas, en tanto prosc ritas, surge n il ega lmente en las indu strias de bienes de consum o, en la
co mercializac ió n de producto s agríco las y lácteos de ca lid ad y
en artíc ul os de lujo o de alta tec no logía. A final de cuentas, la
mayoría de los bienes y servic ios están d ispon ibles en esa modali dad , di sminuyendo así más aún el in cent ivo de lograr el buen
36 . /bid. , pp. 9-45.
37. Rona ld Cohen (op. cit., pp . 75-78) describe cómo la excesiva cen-
tralización en la toma de dec isio nes ha producido la prolifera ción de los
niveles jerárqui cos y por ende de las prádicas corruptas en el seno del
apa rato estatal de Nigeri a.
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redes informales de intercambio en sistemas for males
func ionamiento de la economía formal. Los fun cio nari os públi cos a ca rgo de la p rodu cción y la d istribu ció n se conviert en en
hombres de negoc ios; el perso nal profesional y de servi cios co labora por su cuenta para complementar sus in gresos ofic iales, y
así sucesiva mente.
Los funcionari os qu e ti enen qu e ver con las decisio nes burocráti cas tienen servic ios va liosqs qu e ofrecer. Los contro l,es oficiales suelen degenerar en sobo rno s y exacc iones simi lares. Cuando el sistema se desc uid a, todo el mundo vend e bi enes y serv ic ios
a escond idas, desv iando as í un a gran ca ntid ad de rec ursos del
Estado haci a la segunda economía.
Co n todo, la il ega lid ad persistente de tales transacc io nes fa vo rece y fortalece las formas de cooperación econó mica altamente
id ios inc ráti cas y c ultural mente co ndic ionadas, en donde la confi anza desempeña un papel de la mayor impo rt anc ia. Todo interca mbio inform al, desde las compr as cotidianas hasta la protección comprada con dinero a fun cio nari os del Estado o del Partido,
se desa rro ll a en el marco de red es person ales de rec iprocid ad o
cli enteli smo, c uya razón de se r desca nsa en los va lo res de parentesco y ami stad , tal co mo ocurre en las redes de supe rvivencia
econ ó mica y de clase encontradas en Am éri ca Latina.
Siempre q ue los contro les buroc ráti cos desempeñan un papel
en la vid a del ind ividuo, se enc uentra una in stitu ció n denomin ada p ul/ en Estados U nidos, blat en la URSS. c uña en Chi le, protex ia en Israe l, palanca en M éx ico, g uanc hi en Chin a, etc. Las blat,
esto es, influ enc ia o co ntacto s, so n la base de un interca mb io recíproco entre pares q ue tác itamente están de ac uerdo en interca mbi ar acceso a los bienes y servi c ios escasos en el marco de
una re lac ió n person al. Los artícul os interca mbi ados in clu yen pasa r de grado a los niñ os en la esc uela, aplaza r el se rvi cio militar,
ingreso a las universid ades, asientos en los avio nes de Ae ro flot
y pe rmi sos o lice ncias de todo tipo. Siempre se espe ra la rec iprocidad, aunque las equivalenc ias entre tales se rvi c ios necesa ri amente son " difu sas" po rqu e· los obj etos del interca mbio no están di sponibles en el mercad o3B
Los puntos tratados en este artícul o tien·e n menos q ue ve r co n
la universa lidad y persistenc ia de tales sistemas de interca mbi o
(fácilm ente explica bles considerando el valor de los servi cios ca mbiados) que con su implantación en el sistema social. Inclu so cuando los ri esgos soc iales o legales son muy pequ eños, como en M éxico, el intercambio de favores entre m iembros del secto r form al
se desa rrolla en el marco de un a relac ión social qu e impl ica lea ltad , confian za y solid arid ad. Esta relac ió n no es casual o pasajera
como una transacc ión de mercado; no ocurre ni al aza r ni cuando surge una necesidad . Por el contrari o, se desa rrolla a largo plazo, de ac uerdo con las reglas no esc ritas según la di stancia soc ial
entre las partes.
d inero, au nque no necesa ri amente cl andestino. Es muy fác il aprec iar cómo tales interca m bios pu eden provee r un ingreso ext ra al
enca rgad o de un a ti enda, a medid a qu e las com ision es rem p laza n la rec iproc idad co nfo rm e aum enta la d ista nc ia socia l. Sie mpre debe ex istir un a situ ac ió n de co nfi anza entre las part es a ca usa de los ri esgos in vo lucrados . Lo mi smo sucede cuand o se trata
de permi sos y otros se rvicios burocrát icos, q ue se to rn an en un a
merca ncía.
En Chile, esas transaccio nes de din ero, sobre todo entre miembros del m·ismo nivel social en la buroc rac ia, no se lleva rían a ca bo
ca ra a ca ra, sin o más bien co n in te rm edi arios o de incóg nito. Po r
otro lado, en las relac io nes perso nales en la Uni ó n Sov iéti ca la
co nfianza es, por razo nes de segurid ad, un fac to r ind ispe nsa bl e.
Surge as í un a no rm a de mo rali dad do bl e: los individu os pueden
enga ñar al sistema, pero hay reg las de ho no r y u o estricto código
de com po rtami ento responsab le qu e domin a las relac io nes entre pari entes, ami gos y soc ios de activid ades in form ales. Los vi oladores de estas leyes so n cas ti gados con el ostrac ismo y no pu eden asp irar a co nse rva r su acceso a los se rvic ios inform ales 40
En suma:
a] El grado de formali dad y la in capac id ad del sistema fo rm al
para sa ti sface r necesid ades soc iales generan so luc ion es info rm at
les. Si el sistema fo rm al fuese ca paz de prod uc ir y di stribuir los
bi enes y servic ios requ erid os por todos los mi embros de la soc iedad, las so lu cio nes info rm ales no se ría n tan necesa ri as y po r end e
estarían menos arraigadas.
b] El interca mbio info rm al se desa rrolla dentro de los sistemas
form ales modern os de ac uerdo co n las mi smas leyes de soc iab ili dad determin adas po r cada cultura en pa rti c ul ar. De ahí q ue las
so lu c io nes inform ales no pu edan comprend erse ca balm ente en
términ os de las leyes de la oferta y la demanda.
e] A medi da .qu e el aparato del Estado crece y sus fun cion es
eco nó m icas se am p lían, las redes in fo rm ales de interca mb io recíp roco y pad rin azgo in va den el sistema fo rm al e imitan su estru ctura de poder.
d] Las contrad icc ion es id eo lógicas entre los si stemas formales e info rm ales suelen fo rtalece r la ju stifi cac ió n de las accion es
por ami stad y parentesco a ex pensas de la mo ralidad oficial.
e] Los in terca mbi os in fo rm ales adqui eren la form a de rec iprocid ad , relac ión patrón -c liente o interca mbi o en el merca do según los moti vos, las metas, el grado de repres ión del interca mbio
o las reglas obl igato ri as c ulturalm ente definidas entre las partes.
El caso de la Un-ió n Soviética es ilustrativo porqu e mu estra la
fl ex ibilidad del si stema inform al de intercambi o : la rec iproc idad
se transforma en padrinazgo y en intercambio de mercado. Grossman desc ribe la prese nc ia de las b lat entre el personal de ventas
y los compradores: los produ ctos o bienes escasos se venden a
los amigos y fam ili ares. 39 En este caso ya hay un interca mbio de
D Todo aum ento en la centrali zac ión y c ua lquier intento adi c ion al de contro lar la econo mía aum entan las p.érdid as y las demoras ca usadas por la inefic ienc ia, estimul ando así el c rec imi ento de la informalidad como un pali ativo para la escasez. " M ientras
más orga niza mos la sociedad, más resistente se vu elve a nu estros intentos po r orga nizarl a." 4 1 El " orden" genera " desorden".
La eco nomía fo rm al c rea su propia in formalid ad . D
38. Gregory Grossman, "The 'Shadow Economy' ... " , op . cit., p. 103,
y Peter Smith, Labyrinths of Power . . . , op. cit ., pp. 88-90.
39 . Gregory Grossman, "The 'Shadow Eco nomy' ... " , op . cit ., pp .
206-207.
40. Konstantin Simis, The Corrupt Society, op . cit ., p. 155 .
41 . Ri chard Adams, " Harn essing Tec hnological Development", en j .
Poggie jr. y R.N . Lynch (eds.). Rethinking Modernization: Anthropo /ogical Persp ectives , Greenwood Press, Westport, CT, 1975, p. 60.
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