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e-Higiene es la plataforma e-learning del Colegio Profesional de Higienistas Dentales
de la Comunidad de Madrid. Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción total o parcial de este curso, por cualquier medio o
procedimiento, sin contar con la autorización previa, expresa y por escrito del Colegio
Profesional de Higienistas Dentales de la Comunidad de Madrid.
Autor del contenido de este curso: Mª Teresa Carrión García.
© Colegio Profesional de Higienistas Dentales de la Comunidad de Madrid, 2015
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Curso e-learning “Deglución Atípica. 1ª Edición”
Presentación:
El curso “Deglución Atípica” está dirigido a higienistas dentales, como profesionales
que tienen contacto con pacientes, niños y adultos, que, por el hecho de tener una
maloclusión dental y necesitar tratamiento ortodóncico, pueden presentar esta
alteración de la deglución.
Esta patología está presente en la mayoría de los pacientes que presentan
maloclusión dental, y, sin embargo, es todavía algo “desconocida” entre el personal de
clínicas dentales.
Es por ello que se considera necesario que los higienistas dentales conozcan aspectos
de esta patología: qué es, cuáles son sus síntomas, cómo evaluarla y en qué consiste
su tratamiento.
Este curso les hará entender el funcionamiento de los órganos del aparato
estomatognático, para comprender cómo se realizan de manera correcta las funciones
orofaciales, entre las que se encuentra la deglución. Con estos conocimientos será
sencillo aprender cómo evaluar los órganos y funciones orofaciales del paciente para
detectar si presenta deglución atípica y recomendar el tratamiento adecuado para
corregir esta patología: el logopédico.
Es importante saber que el higienista dental u otro personal de clínicas dentales que
realice este curso, estará capacitado con su realización para detectar un posible caso
de deglución atípica, pero no para realizar el tratamiento, que corresponde al
logopeda. La función del higienista dental en este trastorno será detectar una probable
alteración en la deglución (deglución atípica o disfuncional) y derivar al paciente a un
profesional de la logopedia, para que confirme el diagnóstico y programe el
tratamiento. Así mismo, el higienista tendrá, junto al logopeda, la función de llevar a
cabo una coordinación entre ambos tratamientos, informándose mutuamente de las
actuaciones que se estén llevando a cabo con el paciente con el fin de mejorar su
rehabilitación.
El curso se compone de cuatro módulos, divididos en unidades didácticas.
La evaluación consistirá en la resolución de un cuestionario tipo test en cada uno de
los módulos.
La tutora/formadora del curso resolverá las dudas que puedan surgir a los alumnos.
Esperamos que este curso sea de vuestro agrado.
Tanto el Colegio de Higienistas Dentales de Madrid como la tutora, Mª Teresa Carrión
García, haremos lo posible para que así sea.
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Contenidos:
MÓDULO I.- ANATOMÍA DEL APARATO ESTOMATOGNÁTICO Y FUNCIONES OROFACIALES.
•
•
Unidad didáctica I. Aparato Estomatognático o Sistema Orofacial.
Unidad Didáctica II. Funciones Orofaciales.
MÓDULO II.- DEGLUCIÓN ATÍPICA Y TRASTORNOS ASOCIADOS.
•
•
•
Unidad Didáctica I. Maloclusiones Dentales.
Unidad Didáctica II. Deglución Atípica.
Unidad Didáctica III. Trastornos Asociados.
MÓDULO III.- EXPLORACIÓN DE LOS ÓRGANOS Y FUNCIONES OROFACIALES. DIAGNÓSTICO
DE LA DEGLUCIÓN ATÍPICA.
•
•
•
Unidad Didáctica I. Entrevista inicial. Recogida de datos. Anamnesis.
Unidad Didáctica II. Exploración anatómica y funcional de los órganos del sistema
orofacial.
Unidad Didáctica III. Exploración de las funciones orofaciales.
MÓDULO IV.-TRATAMIENTO DE LA DEGLUCIÓN ATÍPICA
•
•
•
Unidad didáctica I. Terapia Miofuncional Orofacial.
Unidad didáctica II. Ejercicios de terapia miofuncional orofacial para la corrección de la
deglución atípica.
Unidad didáctica III. Casos Prácticos.
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MÓDULO I. ANATOMÍA DEL APARATO ESTOMATOGNÁTICO O SISTEMA OROFACIAL Y
FUNCIONES OROFACIALES.
Unidad didáctica I. Aparato Estomatognático o Sistema Orofacial.
1.
Estructura ósea y órganos del sistema orofacial.
1.1. Cráneo
1.2. Cara
1.3. Cavidad oral
1.4. Labios
1.5. Lengua
1.6. Paladar
1.7. Arcadas dentarias
1.8. Laringe
1.9. Faringe
2.
Estructura dinámica y musculatura del sistema orofacial.
2.1. Músculos de la expresión
2.2. Músculos de la masticación
2.3. Músculos de la lengua
2.4. Músculos del velo del paladar
2.5. Músculos faríngeos
2.6. Músculos del cuello
Unidad Didáctica II. Funciones Orofaciales.
1.
Respiración.
1.1. Sistema respiratorio. Respiración y ventilación.
1.2. Tipos de respiración.
1.3. Respiración nasal y bucal.
2.
3.
Succión.
Masticación.
3.1. Etapas de la masticación.
4.
Deglución.
4.1. Fases de la deglución adulta.
4.2. Deglución infantil.
5.
6.
Fonación.
Articulación.
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OBJETIVOS
-
Aprender nociones de anatomía y fisiología de los órganos del aparato
estomatognático o sistema orofacial.
-
Conocer la función realizada por los músculos y órganos del aparato estomatognático
o sistema orofacial.
-
Adquirir conocimientos sobre el funcionamiento normal de órganos y músculos del
sistema orofacial para poder detectar posibles alteraciones en estos.
-
Conocer el funcionamiento normal de los órganos del sistema orofacial al realizar las
funciones orofaciales de succión, deglución, masticación, respiración, fonación y
articulación.
-
Aprender las características de las funciones succión, deglución, masticación,
respiración, fonación y articulación normales.
-
Identificar las acciones de los órganos y músculos del sistema orofacial en cada una de
las fases de la deglución.
-
Relacionar las acciones realizadas por los órganos y músculos del sistema orofacial en
las distintas funciones orofaciales.
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INTRODUCCIÓN
Para entender el proceso de la deglución así como las maloclusiones dentales, las alteraciones
orofaciales y la deglución atípica, debemos tener claros algunos conceptos anatómicos.
En el siguiente módulo se explican las bases anatómicas necesarias para entender las
funciones y alteraciones orofaciales que veremos más adelante.
UNIDAD DIDÁCTICA I. APARATO ESTOMATOGNÁTICO O SISTEMA OROFACIAL
La palabra estomatognático procede del griego, de las palabras boca y maxilar.
El aparato estomatognático es el conjunto de órganos y tejidos que permiten comer, hablar,
masticar, deglutir, sonreír, respirar, besar y succionar.
El aparato estomatognático también recibe el nombre de sistema orofacial.
Está ubicado en la región craneo-facial, en una zona delimitada por un plano frontal que pasa
por las apófisis mastoides y dos líneas horizontales que pasan por los rebordes supraorbitarios
y el hueso hioides.
El aparato estomatognático o sistema orofacial está compuesto por los siguientes órganos:
Labios, lengua, dientes, encías, mejillas, paladar, amígdalas, orofaringe, grándulas salivales,
suelo de la boca, frenillos, maxilares, ganglios linfáticos, senos paranasales, articulación
craneomandibular y los huesos, músculos y piel del territorio orofacial.
A través de los aparatos y sistemas localizados en la estructura craneofacial se realizan
diversas funciones vitales.
Para comprender la relación entre la forma y la función de los componentes de estos sistemas
es necesario conocer las partes que forman la estructura craneofacial.
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1. ESTRUCTURA ÓSEA Y ÓRGANOS DEL SISTEMA ESTOMATOGNÁTICO
1.1.
CRÁNEO
El cráneo es una caja ósea que contiene y protege el encéfalo.
El cráneo está formado por 8 huesos, de los cuales 4 son impares, frontal, occipital, esfenoides
y etmoides, y dos son pares, los parietales y los temporales.
El frontal, que forma la frente.
Los temporales, que están situados lateralmente, uno a cada lado.
Los parietales, situados uno a cada lado, en la parte superior del cráneo.
El occipital, en la parte posterior e inferior.
El etmoides, entre el frontal y el esfenoides.
Y el esfenoides, en la base del cráneo.
Imagen 1
Imagen 2
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Imagen 3
1.2.
CARA
La cara es la parte frontal de la cabeza. En ella están incluidos cejas, ojos, nariz, mejillas, boca,
labios, dientes, piel y barbilla.
En la cara se localizan los órganos de los sentidos y la parte inicial de los aparatos respiratorio y
digestivo.
La cara está compuesta por 14 huesos:
Dos huesos impares: vómer y mandíbula o maxilar inferior.
Seis pares: maxilar superior, cigomático, nasal, palatino, lagrimal y cornete nasal inferior.
El maxilar superior está formado por dos huesos simétricos unidos en la línea media. En él se
insertan las piezas dentarias superiores y forman la arcada dentaria superior.
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La mandíbula es el único hueso del cráneo que no es fijo. Está unida a la base del cráneo a
través de una articulación bilateral, que trabaja sinérgicamente. A esta articulación se la
denomina articulación temporomandibular (ATM).
Imagen 4
Imagen 5
•
Articulación temporomandibular (atm)
La articulación temporomandibular (ATM) es la articulación entre el hueso temporal y la
mandíbula. Se compone de dos articulaciones, una a cada lado de la cabeza, que funcionan
sincrónicamente.
La forman un conjunto de estructuras anatómicas que,
ayudadas por una serie de músculos, permiten a la mandíbula
realizar movimientos de apertura y cierre, protrusión (hacia
delante), retrusión (hacia atrás) y lateralidad para masticar.
La ATM está formada por el cóndilo de la mandíbula, la fosa
mandibular y el cóndilo del hueso temporal, y entre ellos hay
una almohadilla fibrosa denominada disco articular.
Imagen 6
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1.3.
CAVIDAD ORAL
Imagen 7
La cavidad oral es la primera porción del tubo digestivo. Interviene en la masticación, la
deglución, la articulación y resonancia del habla y en la mímica.
La cavidad oral se divide en vestíbulo y cavidad oral propiamente dicha, en la que se
encuentran todos sus componentes: labios, mejillas, dientes, encías, lengua, paladar, glándulas
salivales y suelo de la boca.
El vestíbulo se localiza entre los labios y las mejillas por fuera, y las encías y los dientes por
dentro.
Se abre al exterior por el orificio bucal, formado por los labios superior e inferior.
La cavidad oral propiamente dicha está limitada por los dientes y las encías en su zona anterior
y lateral. El paladar constituye el techo de la cavidad oral. El suelo está compuesto por los dos
tercios anteriores de la lengua y el suelo de la boca.
Debajo de la lengua, en la línea media, se sitúa un pliegue mucoso denominado frenillo.
Los conductos submandibulares desembocan en las carúndulas sublinguales a cada lado del
frenillo.
Hay numerosas glándulas salivales menores que desembocan en la cavidad oral.
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•
Hueso hioides
El hueso hioides está situado en la parte anterior del cuello, entre la laringe y la mandíbula, por
debajo de la lengua y por encima del cartílago tiroides. Es un hueso impar, medio y simétrico
con forma de herradura que presenta dos astas mayores y dos astas menores.
Este hueso sirve de fijación a muchos músculos que intervienen en la deglución, la apertura
bucal y la estabilización de la cabeza. En él se insertan los músculos suprohioideos e
infrahioideos.
Imagen 8 Hueso hioides
Imagen 9
Hueso hioides. Inserciones musculares
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1.4.
LABIOS
Los labios cierran totalmente la cavidad oral por su parte
anterior y colaboran en la producción del habla. Los labios
están cubiertos por mucosa en su parte interna y piel en su
parte externa. En su interior se sitúa el músculo orbicular,
los vasos y nervios labiales superior e inferior y múltiples
glándulas salivales menores.
El músculo orbicular de los labios tiene una función
fundamental en la articulación del habla, la mímica y la
succión.
1.5.
Imagen 10
LENGUA
Es un órgano muscular móvil cubierto de mucosa. Sus dos tercios anteriores se localizan en la
cavidad oral y el tercio posterior en la orofaringe.
La lengua interviene en la masticación, degustación, deglución, articulación del habla, mímica y
limpieza de la boca.
La lengua tiene tres partes: raíz, que es la parte fija, y el cuerpo y la punta, que constituyen la
parte libre.
La raíz se une al hueso hioides, la mandíbula, la apófisis estiloides y al paladar a través de
numerosos músculos.
El cuerpo y la punta llenan la cavidad oral, ocupándola totalmente en
reposo.
En la cara inferior de la lengua se sitúa el frenillo lingual.
En la cara superior hay un surco en forma de V, llamado surco
terminal o V lingual, que divide la lengua en la parte anterior lingual y
la posterior faríngea.
El esqueleto de la lengua es osteofibroso. Está formado por el hueso
hioides y el tabique lingual. El hueso hioides no articula con ningún
otro hueso por lo que se sostiene por inserciones de músculos. Tiene
un cuerpo y dos astas mayores y dos menores. El tabique lingual es
una lámina fibrosa, que se localiza en el plano medio de la lengua y se
extiende desde el cuerpo del hioides hasta la punta de la lengua.
Imagen 11
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1.6.
PALADAR
Durante la fase embrionaria, mientras el paladar se está formando, se
divide en premaxilar, paladar duro, compuesto por dos láminas, y
paladar blando, compuesto por dos segmentos.
A partir de la 12ª semana de gestación el paladar se fusiona, quedando
constituido por paladar duro anterior y posterior y paladar blando.
El techo de la cavidad bucal tiene forma de herradura de concavidad
posterior. En ella se distingue una porción anterior o paladar duro, con
un sustrato óseo, y un tercio posterior o paladar blando, con una base
fibromuscular.
El paladar separa la cavidad bucal de las fosas nasales. Se arquea tanto
en sentido transversal como anteroposterior, variando su altura de
unos individuos a otros.
•
Imagen 12
Paladar duro
El paladar duro constituye la parte anterior del paladar. Está formado por hueso y mucosa oral.
Esta mucosa tiene una consistencia dura y rugosa.
El paladar duro cumple funciones de masticación, manejo de alimentos y apoyo durante la
succión.
En la parte anterior del paladar duro se encuentran las
rugas palatinas, también llamadas arrugas palatinas,
pliegues palatinos, papilas palatinas o alvéolos.
Las rugas palatinas son eminencias papilares que se
encuentran en la parte anterior del paladar duro. Son
invariables, permanentes durante toda la vida y
completamente diferentes de unos individuos a otros.
En las rugas palatinas es donde se coloca la punta de la
lengua para iniciar la deglución.
•
Imagen 13
Paladar blando o velo del paladar
El paladar blando o velo del paladar constituye la parte
posterior del paladar. Está formado por un grupo de
músculos y de mucosa oral suave para poder facilitar el
movimiento necesario para provocar el cierre de la
velofaringe y así evitar que los líquidos, alimentos o el aire
pasen a las fosas nasales.
Imagen 14
Realiza una función muy importante en el habla y la voz.
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El paladar blando cuelga de la parte posterior del paladar duro. En la línea media destaca la
presencia da la úvula o campanilla. El borde posterior del velo del paladar es libre y presenta, a
cada lado, dos pliegues: los arcos palatogloso y palatofaríngeo o pilares anterior y posterior del
velo del paladar.
Entre los pilares anteriores y posteriores están las tonsilas o amígdalas.
El itsmo de las fauces es un conducto que se extiende desde el velo del paladar hasta el borde
superior de la epiglotis. Es la parte de la bucofaringe situada entre los pilares anteriores y
posteriores.
1.7.
ARCADAS DENTARIAS
Las arcadas dentarias o arcadas gingivodentales están formadas por las encías y los dientes.
Constituyen la barrera que separa el vestíbulo de la cavidad bucal propiamente dicha.
Los dientes tienen funciones de masticación y articulación del habla, por lo que es necesario
corregir sus defectos de forma e implantación, sobretodo en los niños.
Se distingue la dentición temporal y la permanente.
•
Dentición temporal
La dentición temporal, o dientes de leche, se compone de 20 piezas dentarias, 10 de las cuales
están implantadas en el maxilar superior y las 10 restantes en el inferior.
Los dientes de leche aparecen aproximadamente a las siguientes edades:
-
Los incisivos centrales inferiores aparecen entre los 6 y los 12 meses.
Los incisivos centrales superiores entre los 8 y los 12 meses, al igual que los incisivos
laterales superiores.
Los primeros molares superiores e inferiores entre los 12 y los 15 meses.
Los caninos superiores e inferiores entre los 18 y los 20 meses.
Y los segundos molares superiores e inferiores entre los 24 y los 30 meses.
•
Dentición permanente
-
La dentición permanente se inicia en torno a los 6 años. Empiezan a aparecer los primeros
molares permanentes, de gran importancia para el establecimiento de la correcta oclusión
definitiva. Esta dentición se compone de 32 dientes, 16 superiores y 16 inferiores.
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Los dientes permanentes surgen aproximadamente en las
siguientes edades:
-
Los primeros molares permanentes a los 6 años.
Los incisivos superiores e inferiores entre los 6 y
los 9 años.
Los primeros y segundos premolares entre los 10
y los 11 años.
Los caninos entre los 9 y los 12 años y los
segundos molares alrededor de los 12 años.
Imagen 15
•
Tipos de dientes
Los dientes se clasifican en cuatro categorías: incisivos,
caninos, premolares y molares.
Dientes incisivos: se localizan a los lados de la línea
media. Son cuatro superiores y cuatro inferiores.
Tienen la función masticatoria de cortar, pero también
intervienen en la articulación de los fonemas dentales
e interdentales.
Dientes caninos. Son dos superiores y dos inferiores y
cumplen la función de desgarrar los alimentos.
Dientes premolares. Hay cuatro superiores y cuatro
inferiores. Presentan una corona con dos cúspides
apropiadas para la trituración.
Imagen 16
Dientes molares. Hay seis superiores y seis inferiores. Son los responsables de masticar y
triturar los alimentos. Tienen cuatro cúspides. Los molares superiores tienen tres raíces y los
inferiores dos.
Se denomina cúspide a la parte más alta y puntiaguda de algo, lo que sobresale con claridad de
los demás. Por lo que las cúspides de los molares serán las partes puntiagudas que sobresalen
de las demás.
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Para entender las maloclusiones hay que tener en cuenta qué
cúspides de los dientes superiores articulan u oclusionan con
las de los dientes inferiores.
Imagen 17
1.8.
LARINGE
La laringe es un órgano con forma de tubo hueco
formado por varios cartílagos que se sitúa en la parte
anterior y media del cuello.
Es un órgano clave en la función respiratoria, pues
permite el flujo de aire proveniente de los pulmones.
También tiene la función de proteger las vías aéreas
inferiores durante la deglución, función que realiza la
epiglotis. Y, por supuesto, es el órgano de la fonación.
Imagen 18
La epiglotis es una porción grande de cartílago elástico
con forma parecida a la de una cuchara. Mientras se realiza el acto de tragar, la faringe y la
laringe se elevan. Esta elevación provoca que la faringe se ensanche para recibir la comida y la
bebida y que la epiglotis descienda y cubra la glotis, cerrando el paso de las vías aéreas
inferiores a la comida y la bebida.
1.9.
FARINGE
Es un conducto musculomembranoso común para el
sistema respiratorio y el digestivo, que se extiende desde la
base del cráneo hasta la 6ª vértebra cervical, donde se
continúa con el esófago. Es un importante órgano
fonoarticulatorio, pues distribuye el aire fónico procedente
de la laringe hacia la cavidad oral y las fosas nasales.
Imagen 19
La faringe se divide, de arriba abajo, en: nasofaringe, orofaringe y laringofaringe, también
denominadas, respectivamente, epi-, meso- e hipofaringe.
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La nasofaringe cumple una función respiratoria y fonatoria, pero no digestiva. Se localiza
encima del paladar blando y detrás de las fosas nasales, con las que se comunica por unos
orificios llamados coanas.
La orofaringe comienza a la altura del velo del paladar y se extiende, por abajo hasta la base
de la lengua y el borde superior de la epiglotis. Por delante se comunica con la cavidad bucal a
través del itsmo de las fauces.
La laringofaringe se localiza detrás de la laringe y llega hasta la 6ª vértebra cervical, donde
comienza el esófago. Por delante se halla el orificio de entrada a la laringe y las caras
posteriores de los cartílagos aritenoides y cricoides.
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2. ESTRUCTURA DINÁMICA. MUSCULATURA.
La estructura dinámica está compuesta por la unidad neuromuscular que mueve las partes no
estáticas, como la mandíbula o el hueso hioides.
Los músculos permiten que las funciones orofaciales primarias y secundarias se puedan
desarrollar. El correcto desarrollo y equilibrio de la musculatura orofacial será imprescindible
para poder realizar las funciones de manera adecuada. Este equilibrio se llevará a cabo entre
las fuerzas musculares externas o extrabucales (labios, buccinadores, etc) y las fuerzas
musculares internas o bucales (músculos linguales principalmente).
Imagen 20
Imagen 21
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2.1.
MÚSCULOS DE LA EXPRESIÓN
Tienen su inserción y acción sobre la piel. Están localizados superficialmente y los inerva el
nervio facial.
Los músculos más importantes de este grupo son los siguientes:
•
Orbicular de los labios: Se sitúa alrededor del orificio bucal.
Funciona como esfínter, cerrando fuertemente el orificio bucal y
frunciendo los labios.
Imagen 22
•
Buccinador: Localizado en las mejillas. Forma parte de la pared
lateral de la boca. Controla la compresión y distensión de las
mejillas. Aumenta el diámetro transversal de la boca tirando la
comisura hacia atrás. Hace salir a presión el aire contenido en la
cavidad bucal.
Imagen 23
•
Mentoniano: Está localizado en el mentón. Su función es elevar y
bajar el labio inferior. También arruga la piel del mentón para
elevar la barbilla.
Imagen 24
2.2.
MÚSCULOS DE LA MASTICACIÓN
Están inervados por el nervio trigémino. Tienen la
función de movilizar la mandíbula.
Se clasifican en elevadores y depresores.
Imagen 25
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2.2.1. Músculos Elevadores.
Como su propio nombre indica, elevan la mandíbula, además de participar en otros
movimientos. Son los siguientes:
a) Temporal: Mantiene la postura de la mandíbula y la eleva.
b) Masetero: Eleva la mandíbula y también contribuye a su proyección anterior y
lateralización.
c) Pterigoideo interno: Eleva la mandíbula y actúa junto con el masetero en su
proyección y lateralización.
Imagen 26: músculo temporal
Imagen 27: músculo masetero
2.2.2. Músculos Depresores.
Estos músculos tienen la función de descender la mandíbula, además de colaborar en otras
funciones. Son los siguientes:
•
Pterigoideo externo: Su función es la de descender y proyectar la mandíbula hacia
delante. Realiza movimientos laterales, contrae unilateralmente el lado activo y relaja el
lado pasivo.
Imagen 28. Músculo pterigoideo externo
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•
Digástrico: Es un músculo suprahioideo que desciende la mandíbula.
•
Genihioideo: Es un músculo suprahioideo y depresor de la mandíbula. Mueve el hueso
hioides hacia delante y arriba de manera que disminuye el suelo bucal y ayuda a la
deglución.
•
Milohioideo: Es otro músculo suprahioideo. Forma el suelo de la boca. Al contraerse sus
fibras elevan el suelo bucal y la lengua, desplazándolos hacia atrás, lo que hace que sea
muy importante en la deglución.
a)
b)
c)
d)
Músculo temporal.
Músculo masetero.
Músculo pterigoideo interno.
Músculo pterigoideo externo.
Imagen 29
2.3.
MÚSCULOS DE LA LENGUA
Los músculos de la lengua son 17, todos pares menos el transverso.
El nervio hipogloso inerva todos los músculos de la lengua.
Se dividen en extrínsecos e intrínsecos:
2.3.1. Músculos extrínsecos.
Tienen su origen fuera de la lengua y se insertan en ella.
De este grupo de músculos depende la posición y la forma de la lengua.
Los músculos extrínsecos se describen a continuación:
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•
Geniogloso. Forma la parte posterior de la lengua. Se origina en la parte anterior
de la mandíbula. Desde allí se irradia en forma de abanico hasta la cara inferior de
la lengua y el hueso hioides. Es un músculo depresor de la lengua, la parte anterior
del músculo la retrae y la parte posterior la lleva hacia delante.
•
Hiogloso. Se origina en el hueso hioides y está insertado en el borde y en la
superficie inferior de la lengua. Deprime y comprime transversalmente la lengua
además de aproximarla al hioides.
•
Estilogloso. Tiene como función elevar la lengua y moverla hacia atrás. Se origina
en la apófisis estiloides y se extiende por los lados de la lengua y su superficie
inferior.
•
Palatogloso. Se localiza en el pilar anterior del velo del paladar y dirige la lengua
hacia arriba y atrás.
•
Faringogloso. Se inserta dentro de la lengua y en sus bordes, se origina en el
constrictor superior de la faringe. Mueve la lengua hacia arriba y hacia atrás.
•
Amigdalogloso. Se origina en la aponeurosis faríngea. Está insertado en la base de
la lengua y sus fibras se entrecruzan con las del otro lado. Su función es elevar la
lengua y aplicarla contra el velo del paladar.
Imagen 30
2.3.2. Músculos intrínsecos.
Están contenidos en la propia lengua y tienen su punto de origen e inserción en la misma.
Son músculos más pequeños y de ellos depende la forma de la lengua. Con la contracción de
estos músculos disminuye el diámetro en la dirección de sus fibras.
Son los siguientes:
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2.4.
•
Lingual superior. Se extiende por debajo de la mucosa de la lengua, desde la base
hasta la punta. Al contraerse levanta la punta de la lengua y la retrae.
•
Lingual inferior. Es un músculo depresor y retractor de la punta de la lengua. Está
localizado en la cara inferior de la lengua y sus fascículos terminan en la capa
profunda de la mucosa de la punta de la lengua.
•
Transverso. Se dirige transversalmente desde la línea media de los bordes de la
lengua. Al contraerse sus fibras, se aproximan los bordes de la lengua
disminuyendo su diámetro transversal.
MÚSCULOS DEL VELO DEL PALADAR
Imagen 31
La úvula se encuentra en el borde posterior del velo del paladar, que es libre. Su longitud es de
10-12 mm. El velo del paladar tiene cuatro pilares, dos a cada lado. Los anteriores se
desprenden de la cara anterior del velo y los posteriores a cada lado de la base de la úvula.
Entre los pilares se sitúan las amígdalas palatinas.
Los músculos del velo del paladar están inervados por el nervio palatino menor, que es una
rama del nervio maxilar del trigémino. Intervienen en la deglución y la emisión de fonemas.
En el espesor del paladar blando y recubierto por mucosa, se encuentran los músculos y la
aponeurosis palatina, que es una lámina fibrosa donde se insertan las fibras musculares.
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Los músculos del velo del paladar son los siguientes:
•
Elevador del velo (periestafilino interno). Se origina en la base del cráneo y sus
fibras descienden hasta llegar a la aponeurosis palatina. Este músculo tira del velo
del paladar hacia arriba y hacia atrás. Es un músculo muy activo durante el habla y
está inervado por ramas del nervio vago (plexo faríngeo).
•
Tensor del velo (periestafilino externo). Se origina en la base del cráneo y llega
hasta el velo del paladar. Eleva y estira el velo del paladar, hasta el plano
horizontal, durante la deglución. Está inervado por una rama del nervio
mandibular del trigémino.
Tanto el músculo elevador como el tensor del velo son suspensores del paladar
blando y dilatadores de la trompa de Eustaquio.
2.5.
•
Palatogloso (glosoestafilino). También puede incluirse entre los músculos de la
lengua. Se origina en la aponeurosis palatina. Sus fibras forman el arco o pilar
anterior del velo del paladar y terminan en la musculatura transversa de la lengua.
La contracción de este músculo cierra el istmo de las fauces formando un esfínter
anterior que estrecha la garganta, desciende el velo del paladar y eleva la base de
la lengua. Está inervado por fibras del nervio vago del plexo faríngeo.
•
Palatofaríngeo (faringoestafilino). Forma el pilar posterior del velo del paladar,
que va desde el paladar hasta la faringe y el cartílago tiroides. Al contraerse
estrecha el istmo de las fauces, desciende el velo del paladar y eleva la
laringofaringe durante le deglución. Está inervado por fibras del nervio vago.
•
Músculo de la úvula. Es un grupo de fibras musculares localizadas en la cara
superior de la úvula. Eleva y retrae la úvula cuando se contrae y está inervado por
el nervio vago (plexo faríngeo).
MÚSCULOS FARÍNGEOS
La musculatura faríngea está formada por tres músculos constrictores y tres músculos
elevadores.
Los músculos constrictores comprimen la pared de la faringe durante la deglución.
Su contracción es, en parte, involuntaria y secuencial.
Están inervados por el plexo faríngeo, formado por ramas de los nervios glosofaríngeo (IX par
craneal) y vago (X par craneal).
Participan activamente en la fonación, moldeando la columna de aire procedente de la laringe.
Los músculos constrictores son tres: superior, medio e inferior.
M1
25
Los músculos elevadores de la faringe son alargados y su función es la de elevar la faringe al
deglutir y al hablar.
Los músculos elevadores son los siguientes:
2.6.
•
Estilofaríngeo. Es elevador de la faringe y la laringe y está inervado por ramas del
nervio glosofaríngeo.
•
Palatofaríngeo. Desciende el velo del paladar, estrecha el istmo de las fauces y
eleva la faringe y la laringe. Está inervado por ramas vagales del plexo faríngeo.
•
Salpingofaríngeo. Participa en la elevación de la laringe y la faringe y en la
apertura del orificio de la trompa de Eustaquio durante la deglución. Está inervado
por el plexo faríngeo.
MÚSCULOS DEL CUELLO
•
Esternocleidomastoideo.
Está insertado en el manubrio del esternón, en la clavícula y la
apófisis mastoides. Contribuye a realizar movimientos de la cabeza.
La contracción de este músculo permite elevar el esternón y las
primeras costillas, participando en los movimientos que se realizan
cuando la respiración es muy forzada.
•
Largo del cuello.
Sus fibras se insertan en la parte anterior del cuello y realizan
movimientos de flexión de la columna vertebral.
•
Escalenos.
Son tres músculos inspiratorios situados en la parte lateral del
cuello. Están insertados en las vértebras y las primeras costillas.
Imagen 32
M1
26
UNIDAD DIDÁCTICA II. FUNCIONES OROFACIALES
INTRODUCCIÓN
El sistema estomatognático o sistema orofacial es la unidad orgánico-funcional en la que se
integran los sistemas digestivo, respiratorio y fonoarticulatorio, así como los principales
sentidos relacionados con las funciones de respiración, succión, masticación, deglución,
fonación y articulación del habla.
Estas funciones se clasifican en:
Funciones primarias: Las relacionadas con la respiración y la alimentación.
Funciones secundarias: La articulación y la fonación.
Es importante conocer los patrones normales de desarrollo de estas funciones, para poder
diagnosticar las alteraciones que se producen en cada una de ellas.
1. RESPIRACION
La función de respiración es primordial para la supervivencia del organismo. Consiste en el
intercambio de sustancias con el medio aéreo. La respiración nasal completa, es decir, inspirar
y espirar el aire por la nariz, es el modo correcto para el reposo y las tareas cotidianas (leer,
dormir, ver la televisión…), excepto cuando se realiza ejercicio físico importante o durante el
habla.
1.1.
SISTEMA RESPIRATORIO. RESPIRACIÓN Y VENTILACIÓN
El sistema respiratorio está formado por el conjunto de estructuras anatómicas que participan
en la conducción e intercambio de gases. Las fosas nasales, en el tramo superior del sistema
respiratorio, también participan en la olfacción.
M1
27
Imagen 33
Para entender el proceso de la respiración es necesario definir los conceptos de respiración y
ventilación.
1.1.1. Respiración
La respiración es el intercambio de gases que tiene lugar en los tejidos o en los pulmones. En
el primer intercambio, llamado respiración tisular o hística, la célula obtiene energía captando
oxígeno de la sangre, para luego desprender anhídrido carbónico. Como consecuencia
disminuye el oxígeno de la sangre y aumenta la cantidad de anhídrido carbónico. Esto obliga a
restablecer los niveles adecuados de dichos gases, lo que sucede en los pulmones a través de
la respiración pulmonar.
1.1.2. Ventilación
La ventilación es la renovación del aire contenido en los pulmones. Se produce en dos fases:
•
Inspiración, mediante la cual se introduce aire en el interior del sistema respiratorio.
Es un proceso activo que necesita la contracción de los músculos inspiratorios.
•
Espiración. Es la expulsión del aire contenido en el sistema respiratorio. La espiración
sosegada es un proceso pasivo, aunque durante la emisión de la voz y en otras
circunstancias, como la tos, el estornudo, el llanto o la risa, se convierte en un proceso
activo en el que se produce la contracción de los músculos espiratorios.
En fisiología se llama ventilación pulmonar al conjunto de procesos que hacen fluir el aire
entre la atmósfera y los alvéolos pulmonares a través de los actos alternantes de la inspiración
y la espiración. Los factores que intervienen en esta mecánica son las vías aéreas internas, el
M1
28
diafragma, la cavidad toráxica, formada por la columna vertebral, el esternón y las costillas, así
como la musculatura asociada. La ventilación se lleva a cabo por los músculos que cambian el
volumen de la cavidad torácica, y al hacerlo crean presiones negativas y positivas que mueven
el aire hacia dentro y hacia fuera de los pulmones.
Durante la respiración normal, en reposo, la inspiración es activa, mientras que la espiración es
pasiva. El diafragma, que provoca el movimiento de la caja torácica hacia abajo y hacia afuera,
cambiando el tamaño de la cavidad torácica en dirección horizontal, es el principal músculo
inspiratorio.
Otros músculos que participan en la ventilación son: los músculos intercostales, los músculos
abdominales y los músculos accesorios.
El músculo diafragma se desplaza hacia abajo cuando se contrae, agrandando la caja torácica y
empujando hacia abajo y hacia delante el contenido abdominal. Cuando el diafragma se
mueve hacia abajo, los músculos intercostales externos levantan la parrilla costal y el
esternón. Este levantamiento hace que el diámetro de la caja torácica se incremente. Este
incremento provoca una presión negativa en el tórax que hace que el aire entre en los
pulmones. Los alvéolos de los pulmones son pasivos por sí mismos por lo que solamente se
expanden por la diferencia de presión de aire en los pulmones, que es menor que la presión
que existe fuera de estos.
Hay otros músculos que intervienen en la inspiración, como el músculo escaleno, que eleva las
dos primeras costillas, y el esternocleidomastoideo, que eleva el esternón. Durante la
respiración en reposo, estos músculos presentan poca actividad, pero pueden contraerse
fuertemente mientras se realiza algún tipo de ejercicio físico, para facilitar la ventilación. Otros
músculos que intervienen en menor medida son los alae nasi, que producen el aleteo de los
orificios nasales, y algunos músculos pequeños de la cabeza y el cuello.
La espiración es un proceso pasivo en reposo. Durante la espiración los músculos inspiratorios
se relajan, mientras que los pulmones y la caja torácica vuelven a su posición de equilibrio tras
la expansión producida durante la inspiración. La elasticidad torácica, junto con la relajación
del diafragma, reducen el volumen del tórax, produciendo una presión positiva que saca el aire
de los pulmones.
Cuando se produce una espiración forzada un grupo de músculos abdominales empujan el
diafragma hacia arriba con fuerza. Estos músculos también se contraen de manera forzada
durante la tos, el vómito y la defecación. Al mismo tiempo, los músculos intercostales internos
tiran de la parrilla costal hacia abajo y hacia adentro (justo a la inversa que los intercostales
externos), disminuyendo el volumen torácico y endureciendo los espacios intercostales. De
esta manera, estos músculos aplican presión a los pulmones contribuyendo a la espiración
forzada.
Al final de la espiración, tanto si es pasiva como forzada, la presión intraalveolar se iguala con
la presión atmosférica.
M1
29
1.2.
TIPOS DE RESPIRACIÓN
Generalmente se describen tres tipos de respiración:
1. Respiración clavicular o torácica superior.
2. Respiración intercostal o pectoral.
3. Respiración costo-abdominal, costo-diafragmática o completa.
1.2.1. Respiración clavicular o torácica superior
Se efectúa aprovechando la parte superior de los pulmones, levantando los hombros y las
clavículas al respirar y provocando la contracción de los músculos suspensores de la laringe, lo
que dificulta su funcionamiento.
Esta respiración es muy superficial y la cantidad de aire inspirado es muy baja.
Si se coloca la palma de la mano en la parte superior del pecho se puede sentir el movimiento
clavicular al respirar. Es necesario realizar mucho esfuerzo para realizar esta respiración y la
cantidad de aire inspirada es mínima.
Durante la inspiración o inhalación los hombros y la clavícula se elevan, mientras que el
abdomen se contrae, de manera que el aire solamente entra en la parte superior de los
pulmones.
Este tipo de respiración es el menos eficiente de los tres, puesto que se producen
inspiraciones y espiraciones cortas, que no permiten que entre a los pulmones gran cantidad
de aire.
Es habitual en momentos de estrés y ansiedad y su uso no es recomendable en la fonación y el
canto.
1.2.2. Respiración intercostal, pectoral o torácica intermedia
Se practica dilatando el tórax y ensanchando las costillas, con lo que se consigue un descenso
parcial del diafragma y un aumento de la cantidad de aire, respecto al tipo anterior.
En la inspiración los músculos intercostales dilatan el tórax, los músculos se expanden y se
levanta el pecho. Existe mayor resistencia a la entrada de aire en comparación con la
M1
30
respiración costo-diafragmática, en la que entra un volumen de aire mayor en los pulmones
con un esfuerzo menor.
1.2.3. Respiración costo-abdominal, costo-diafragmática o completa.
Este tipo de respiración moviliza el epigastrio
(la parte más baja del tórax y más alta del
abdomen), que es la zona donde radica el
mayor control voluntario de la respiración. En
este tipo de respiración, el diafragma realiza
su máximo descenso empujando las vísceras
abdominales hacia abajo y hacia delante, por
lo que se aprecia un aumento de volumen del
abdomen y del diámetro torácico que se
completa con movimientos costales.
Imagen 34
Cuando el diafragma se contrae y se mueve hacia abajo, los músculos pectorales menores y los
intercostales presionan las costillas hacia fuera. La cavidad torácica se expande y el aire entra
muy deprisa en los pulmones a través de la tráquea para llenar el vacío resultante. Cuando el
diafragma se relaja, adopta su posición normal, curvado hacia arriba; entonces los pulmones
se contraen y el aire se expulsa.
Este tipo de respiración se realiza sin levantar los hombros y llevando el aire a la parte inferior
de los pulmones. Ahí se encuentran las costillas flotantes, que se mueven y permiten que entre
mayor cantidad de aire en los pulmones.
Con esta respiración se consigue la máxima dilatación de los pulmones y la máxima cantidad
de aire inspirado.
La respiración costo-diafragmática es la que se utiliza cuando dormimos, ya que al estar
estirados, la única parte que se puede desplazar fácilmente para ampliar la respiración es el
abdomen. Este tipo de respiración se aprende instintivamente y de forma natural por parte del
ser humano, es la respiración que realizan los bebés. Sin embargo, el adulto deja de practicarla
de manera natural, adoptando otro tipo de respiración más superficial, con la que solo
renueva una parte reducida del aire de los pulmones, lo que provoca una menor oxigenación
general del cuerpo.
Este último tipo de respiración es el más adecuado para realizar en reposo y para la fonación,
puesto que la respiración es completa y el aire inspirado mayor que en los otros tipos.
M1
31
Algunos autores describen solamente dos tipos de respiración: la respiración torácica (torácica
superior o clavicular y torácica entremedia o pectoral) y la costo-diafragmática.
En los siguientes dibujos se muestra el movimiento del diafragma durante la respiración
torácica y abdominal.
Imagen 35
1.3.
Imagen 36
RESPIRACIÓN NASAL Y BUCAL
El aire puede entrar a los pulmones a través de la nariz (respiración nasal) y a través de la boca
(respiración oral o bucal).
1.3.1. Respiración nasal
La respiración nasal (inspirar y espirar aire por la nariz) es la adecuada para todas las personas
y en todas las situaciones, salvo en las que requieran participación de la cavidad oral, como la
fonación, en la que el aire es inspirado por la nariz y espirado por la boca para articular las
palabras.
La respiración nasal es el elemento básico y primordial para la vida. La entrada del aire hacia
los pulmones debe hacerse a través de las fosas nasales.
La nariz es la parte anatómica que se encuentra en nuestra cara o facies. En su interior
presenta
un
tabique
medio
que
la
divide
en
dos
fosas
nasales.
Las fosas nasales tienen dos orificios anteriores llamados narinas, que son los orificios de
entrada del aire del exterior; y otros dos orificios posteriores, llamados coanas, que comunican
con la rinofaringe y constituyen el orificio de entrada del aire al organismo.
Para entender la necesidad de que la respiración debe ser nasal, debemos saber que estas
fosas nasales están recubiertas de una mucosa, que es como un tapiz o un velo que se
M1
32
encuentra pegado al hueso, es decir, recubre todo el tabique, y todas las cavidades y salientes
de las fosas nasales, así como también recubre el interior de los senos paranasales. Esta
mucosa tiene una parte superficial en contacto con el aire, llamada epitelio, y otra más
profunda en contacto con el hueso, llamada conjuntivo. En esta parte más profunda se
encuentran las glándulas responsables de la secreción de moco nasal.
El aire, al pasar por las fosas nasales y entrar en contacto con la mucosa y el moco nasal, sufre
unos cambios fundamentales.
•
Se humidifica. El aire llega correctamente humedecido a los pulmones, de manera que
no se resecan los órganos por los que pasa, como la laringe.
•
Se calienta. Cuando el aire entra por las fosas nasales lo hace a temperatura
ambiental, pero, al entrar en contacto con la mucosa de las fosas nasales, adquiere la
temperatura corporal, lo que evita que se dañen órganos como la laringe, la tráquea y
los pulmones y las consiguientes infecciones e inflamaciones del aparato respiratorio.
•
Se filtra. Las partículas dañinas presentes en el aire inspirado se quedan en la nariz o
fosas nasales. Este filtro previene la aparición de alergias y procesos asmáticos.
Al inspirar por la nariz el aire llega a la zona donde se encuentra el órgano de la olfacción, por
lo que así se favorece que tengamos un correcto olfato.
Para favorecer el uso de una inspiración nasal es conveniente que las fosas nasales no estén
obstruidas. Para ello puede ser útil realizar vahos y lavados nasales o la toma de
medicamentos, sprays o gotas nasales prescritos siempre por el médico.
También es conveniente la revisión de un otorrinolaringólogo (ORL) para descartar la presencia
de vegetaciones adenoideas (adenoides hipertróficas) u otro tipo de trastorno que dificulte la
respiración nasal.
1.3.2. Respiración bucal
Cuando una persona respira por la boca no se beneficia de las acciones que realizan las fosas
nasales con el aire inspirado (calentar, filtrar y humidificar el aire), por lo que es más propensa
a sufrir procesos infecciosos o inflamatorios del aparato respiratorio.
Además, el hábito de respirar por la boca provoca otras alteraciones, como alergias, adenoides
y amígdalas hipertróficas, tabique nasal desviado, falta de desarrollo de maxilares, alteraciones
en la articulación del habla, deglución atípica, maloclusiones dentales, e incluso disminución de
la atención y concentración por falta de un adecuado descanso nocturno.
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33
Imagen 37- Respiración Nasal
Imagen 38 – Respiración Bucal
M1
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2. SUCCIÓN
La succión es la función más potente e intensa del recién
nacido.
La función de succión trabaja en base a presiones negativas de
vacío que permiten el funcionamiento armónico de la succión,
deglución y respiración.
El reflejo de succión indica la maduración neurológica de los
bebés prematuros.
Imagen 39
En el recién nacido, el contacto de los labios con la tetina del biberón o el pezón, provoca los
movimientos reflejos de succión.
El bebé aprende este proceso en el útero de la madre, cuando succiona y deglute el líquido
amniótico. Sobre las 16 semanas de gestación aparece el reflejo de deglución, y a las 20
semanas el de succión, y, mas adelante, alrededor de las 32 semanas, ambos reflejos se
coordinan permitiendo el buen desarrollo de la lactancia
La anatomía oral del bebé está diseñada para permitir este proceso coordinado. La laringe del
bebé se sitúa en una posición más alta que la del adulto, por lo que sus tractos respiratorio y
digestivo están más separados, permitiendo además coordinar la respiración con la succión y
la deglución. El bebé, durante los primeros meses de vida, puede respirar al mismo tiempo que
succiona y deglute.
Los bebés tienen más desarrollado el músculo buccinador (en las mejillas), por lo que la
succión que realizan es más eficaz, esto les aporta estabilidad y favorece el sellado labial en el
pecho o tetina.
La cavidad oral es proporcionalmente menor a la del adulto y más hermética lo que genera una
presión mayor, que ayuda a sujetar bien el pezón o tetina y succionar eficazmente.
La lengua ocupa la cavidad oral casi en su totalidad y se sitúa en una posición más anterior
(hacia adelante) respecto a la de los adultos.
Cada recién nacido tiene un ritmo de succión diferente
El lactante comprime el pezón o tetina para succionar, al tiempo que la lengua y la mandíbula
se elevan, se forma un surco en el dorso lingual y el alimento es dirigido hasta la faringe.
El bebé realiza la succión y deglución de la siguiente manera:
•
•
•
•
La lengua se sitúa encima de la encía inferior,
la lengua protuye o sale por encima de la encía,
la lengua se curva formando una U,
la mandíbula o maxilar inferior se eleva llevando la tetina o el pezón al punto
donde se unen el paladar duro y el paladar blando.
M1
35
Al mismo tiempo, los labios sellan el pezón o tetina y lo afianzan dentro de la boca, la lengua
cubre y sobrepasa la encía inferior y se mantiene en esa posición, se ejerce una presión
negativa (como la que se realiza al beber en pajita), la lengua ayuda a extraer la leche y realiza
movimientos peristálticos de la parte anterior a la posterior, la leche se dirige hacia el fondo de
la cavidad oral y es deglutida.
Según algunas investigaciones el niño debe realizar al menos 60 minutos diarios de ejercicio de
succión-deglución durante 180 días para satisfacer la necesidad del programa funcional y
estimular el adecuado desarrollo de las funciones óseas y dentarias.
La no satisfacción de la necesidad de succión por una lactancia breve, puede generar hábitos
inadecuados de succión que podrán provocar maloclusiones y otras patologías funcionales.
Hay diversos signos que alertan de la extinción de la succión como función básica, como son la
aparición de los primeros dientes, llevar objetos a la boca para morderlos y el aumento de la
salivación.
La prolongación de la lactancia mas allá de los 6 meses, alternada con alimentación con
cuchara, no altera los patrones funcionales. Sin embargo, la prolongación de la succión como
única forma de alimento o como hábito de succión vacía (uso del chupete), se considera
disfunción e interfiere con el desarrollo normal de las estructuras normo-funcionales del
sistema estomatognático.
•
La succión nutritiva y no nutritiva.
Los bebés realizan dos tipos de succión, la nutritiva y la no nutritiva.
La succión nutritiva se utiliza para comer, es una succión profunda y rítmica que dura unos
minutos. Durante esta succión se puede observar como el bebé tiene las mejillas redondeadas,
mueve la mandíbula y traga.
La succión nutritiva va seguida de la succión no nutritiva, realizada hacia el final de la toma.
Esta succión es más superficial y rápida, y mientras el bebé la realiza está “practicando” para la
succión nutritiva, además de alimentarse con las pequeñas cantidades de leche que extrae del
pecho de la madre.
Los hábitos de succión no nutritiva (HSNN) se consideran disfuncionales si se mantienen
demasiado tiempo, como el uso del chupete y el biberón. Entre estos hábitos disfuncionales
también se encuentran la succión de dedos, el mordisqueo o el hábito de morderse las uñas
(onicofagia), de los que hablaremos más adelante.
M1
36
3. MASTICACIÓN
La masticación es una parte de la función digestiva. Es el proceso mediante el cual se tritura la
comida que ha sido ingerida y se prepara para la deglución.
La masticación se realiza con los dientes, en colaboración con movimientos de la lengua, los
labios y las mejillas.
Es una función postnatal y, por lo tanto, adquirida que empieza a realizarse cuando comienzan
a salir los primeros dientes.
En la masticación actúan varios grupos de músculos coordinadamente para formar el bolo
alimenticio, moverlo y triturarlo.
La musculatura de la lengua, labios y mejillas desliza el alimento entre las filas de dientes y lo
fija fuertemente para que la presión de masticación que ejercen los músculos de cierre de la
mandíbula sea eficaz y pueda triturarse el alimento.
Hay cuatro músculos de la masticación a cada lado, nacen en la base y pared lateral del cráneo
y se insertan en la mandíbula.
En el acto de cierre maxilar intervienen los músculos maseteros, pterigoideos internos y
externos y el temporal.
Una masticación correcta es bilateral, con sellado labial anterior equilibrado con el resto de
presiones musculares.
Cuando el alimento entra en la boca los labios se cierran, las glándulas salivales producen
saliva, que lubrica la boca y humedece el alimento.
La producción de saliva se debe a una acción refleja congénita e incondicionada como
respuesta a la estimulación directa de las células del gusto o de la mucosa bucal. La función
principal de la saliva es la de humedecer el alimento y hacerlo pastoso para que pueda
tragarse más fácilmente.
Los dientes incisivos cortan el alimento y los molares lo trituran. Las mandíbulas se cierran con
fuerza y realizan movimientos laterales que ayudan a moler más finamente el alimento.
Los músculos de las mejillas, los labios y de la lengua llevan los trozos más grandes de comida a
los molares y recogen la saliva que brota de los conductos de las glándulas salivales.
Con la acción combinada de estos movimientos el alimento se une a la saliva formando el bolo
alimenticio.
M1
37
3.1.
ETAPAS DE LA MASTICACIÓN
El proceso de masticación consta de tres etapas: incisión, corte y trituración y molimiento
final.
3.1.1. Incisión
La incisión es el corte de los alimentos, realizado por los incisivos superiores e inferiores.
Cuando las manos llevan el alimento a la boca se contraen los músculos pterigoideos laterales,
infrahioideos y digástricos. La mandíbula se eleva, los dientes incisivos cortan el alimento y la
lengua y los músculos buccinadores ayudan a posicionarlo en los premolares y molares para
ser masticado.
Los dientes caninos intervienen en la etapa de incisión cuando los alimentos son de
consistencia fibrosa.
3.1.2. Corte y trituración de las partículas grandes
Una vez que los labios, músculos buccinadores y lengua llevan el alimento a la zona de los
premolares, éstos se encargan de cortarlo para transformarlo en partículas más pequeñas.
En esta fase se producen movimientos combinados de apertura y rotación lateral.
3.1.3. Molimiento final y preparación para la deglución
En esta etapa se producen varios ciclos masticatorios en la región premolar hasta que el
alimento es dirigido a la zona de los molares. Una vez allí se produce el movimiento final que
transforma el alimento en partículas diminutas preparadas para ser deglutidas.
Para masticar de manera adecuada es necesario que se haga de manera bilateral,
manteniendo el sellado labial anterior de manera equilibrada con el resto de presiones
musculares.
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38
4. DEGLUCIÓN
La deglución es el acto de tragar, tanto sólidos como líquidos, y es una función necesaria para
la alimentación del individuo.
Se trata de una acción motora automática, en la que actúan músculos respiratorios y del
aparato gastrointestinal.
Durante el proceso de deglución se cumple la función de trasportar el bolo alimenticio y
limpiar el tracto respiratorio.
Desde la octava semana de gestación los bebés realizan el acto de deglutir ya que es una
función vital, necesaria para garantizar su supervivencia.
En la deglución intervienen alrededor de 30 músculos y 6 pares craneales (V par o trigémino,
VII par o facial, IX par o glosofaríngeo, X par o vago, XI par o accesorio espinal y XII par o
hipogloso).
La deglución puede ser iniciada conscientemente. La fase oral tiene una duración de un
segundo y la de todo el proceso varía de 3 a 8 segundos.
La cantidad de veces que se deglute durante el día es una cuestión en la que no existe acuerdo
entre los autores. Generalmente se considera que los niños degluten entre 600 y 1000 veces al
día, menos que los adultos, que lo hacen entre 2.400 y 2. 600 veces. Los ancianos, al poseer
menos saliva, degluten menos veces. Durante el habla y la masticación se deglute más, ya que
estas funciones requieren mayor producción de saliva, y por la noche menos.
4.1.
FASES DE LA DEGLUCIÓN ADULTA
En el proceso de deglución pueden
diferenciarse tres fases: la fase oral o
bucal, fase faríngea y fase esofágica.
Para algunos autores las fases de la
deglución son cuatro ya que desglosan la
primera fase en dos: la fase preparatoria
y la fase bucal.
Imagen 40
M1
39
4.1.1. Fase oral o bucal
Es una fase voluntaria y refleja.
Esta fase se inicia con la preparación del bolo alimenticio. El alimento se muerde y se mastica,
transformándolo en un bolo homogéneo preparado para ser deglutido.
Durante esta fase los labios se mantienen unidos sin tensión, la lengua se mantiene en reposo
en la base de la boca y la mandíbula permanece relajada. La respiración ha de ser nasal.
El movimiento de la lengua y los maxilares, con ayuda de los músculos buccinadores y el
orbicular de los labios, dirige el alimento hacia la parte anterior de la cavidad oral, entre el
paladar y el dorso anterior de la lengua, formándose un surco longitudinal en ésta.
Una vez que el alimento está preparado y colocado sobre la lengua, el ápice lingual se acopla al
paladar duro, apoyándose en los pliegues palatinos (rugas palatinas). El dorso de la lengua se
eleva e inicia un movimiento ondulatorio de adelante hacia atrás para dirigir el bolo al fondo
de la cavidad oral, mientras el ápice lingual se mantiene apoyado en el paladar sin desplazarse.
Al entrar en contacto con la lengua, el paladar blando, que se encontraba bajo, se eleva y se
desplaza hacia atrás.
El hueso hioides se mueve hacia delante y arriba, alcanzando el borde de la mandíbula y
favoreciendo así el paso del alimento hacia la faringe.
Cuando el alimento, sólido o líquido, y el dorso de la lengua tocan los pilares anteriores, se
desencadena el reflejo de deglución, que es accionado por el nervio glosofaríngeo.
La sensibilidad de la lengua permite saber cuando puede ser deglutido el bolo alimenticio.
Este proceso es voluntario, por lo que se puede aumentar y disminuir la velocidad y el ritmo.
4.1.2. Fase faríngea
Es una fase involuntaria que permite el paso del alimento a través de la faringe hacia el
esófago.
En esta fase se asocian contracciones de músculos suprahioideos, faríngeos, laríngeos y
linguales.
Cuando el bolo llega a la zona en la que se encuentran las vías respiratoria y digestiva ocurren
una serie de acciones reflejas, para impedir que el alimento retroceda, regurgite por las fosas
nasales o se introduzca en la vías respiratorias:
M1
40
•
El paladar blando se eleva cerrando el paso hacia la nasofaringe e impidiendo que el
alimento salga por la nariz. La pared posterior de la faringe avanza, comprimiendo el
bolo contra el dorso de la lengua. El alimento no podrá subir, pues el paladar blando
está cerrado, ni podrá volver a la boca, porque el dorso de la lengua impide su paso a
la cavidad oral, por lo que, finalmente, bajará por la faringe dirigiéndose hacia el
esófago.
•
La epiglotis tapa la laringe actuando como una tapadera, y los pliegues vocales, se
cierran, protegiendo la vía respiratoria durante la deglución y evitando que se
introduzca alguna parte de alimento en la laringe.
La faringe se eleva y la respiración se bloquea mientras se produce la abertura del
músculo cricofaríngeo para facilitar la entrada del alimento en el esófago.
Esta fase finaliza con el paso del alimento hacia el esófago.
4.1.3. Fase esofágica
Esta fase es inconsciente e involuntaria y en ella se produce el paso del alimento desde el
esófago al estómago.
Los músculos constrictores faríngeos medio e inferior se relajan y contraen de manera refleja
impulsando el bolo alimenticio hacia el esófago. Para facilitar el pasaje del bolo se produce un
aumento de la presión aérea del espacio superior y una disminución de la presión del espacio
inferior, por debajo del bolo.
El reflejo de deglución se mantiene también durante el sueño.
Imágenes del proceso de Deglución
Imagen 41
Imagen 42
M1
41
Imagen 43
4.2.
Imagen 44
DEGLUCIÓN INFANTIL
La deglución infantil es diferente de la deglución adulta. Como ya hemos visto antes en la
succión, el lactante debe crear un cierre anterior para conducir el alimento al interior de la
cavidad bucal, para ello la lengua se adelanta y se apoya en la superficie de los labios.
La deglución en los neonatos tiene las siguientes características:
•
Los maxilares están separados y la lengua se sitúa en los rebordes de las encías.
•
La contracción de los músculos faciales y la interposición lingual estabilizan la
mandíbula.
•
La deglución se inicia por el intercambio sensitivo entre labios y lengua.
M1
42
5. FONACIÓN
La corriente de aire que procede de los pulmones hace vibrar las cuerdas vocales produciendo
sonido. Este se modificará en las cavidades de resonancia que forman los órganos del sistema
orofacial u órganos fonoarticulatorios (labios, lengua, paladar, dientes, etc).
La laringe cumple varias funciones:
•
•
•
Produce sonido cuando el aire pasa por ella y hace vibrar las cuerdas vocales.
Protege la vía aérea cuando se desencadena el reflejo de deglución y el bolo
alimenticio pasa a la faringe.
Origina una fuerza que produce una presión subglótica que mantienen las cuerdas
vocales.
6. ARTICULACIÓN
Los músculos que realizan las funciones orofaciales de respiración, succión, masticación y
deglución son los mismos que se utilizan para articular los sonidos o fonemas del habla, por lo
que las disfunciones orofaciales que puedan aparecer en estas funciones pueden afectar a la
producción de los sonidos.
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