Expansión capitalista y economía mapuche: 1680

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Luis Iván Inostroza Córdova, Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de La Universidad de la Frontera. Doctor
e investigador en historia económica e historia agraria del s. XVI
al XX. Investigador responsable Proyecto Fondecyt 1990252 “La
economía regional de Concepción y su articulación al circuito
comercial de Lima, 1620-1680”.
Isidoro Errázuriz E., comisionado como Agente General
de Colonización, en marzo de 1887 realiza una visita de inspección a la colonias de inmigrantes europeos radicados en la provincias de Malleco y Cautín, elaborando un detallado informe
que publicará con el título de Tres razas, Imprenta La Patria
1892; para dar cuenta de un espacio de colonización fronterizo
donde concurren los colonos nacionales, europeos y los agricultores mapuche originarios del territorio, en una etapa crucial en
la historia regional del Sur de Chile.
Expansión capitalista... & Tres razas
Jorge Pinto Rodríguez, Profesor de Estado en Historia y
Geografía y Educación Cívica (Universidad de Chile), Sede Valparaíso y Ph.D. Historia Universidad de Southampton, Inglaterra. Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de la Frontera. Premio Nacional de Historia año 2012.
Investigador responsable Proyecto Fondecyt Nº1095052 “Empresarios de la Araucanía, 1900-1920”.
Expansión capitalista y economía mapuche: 1680-1930
Jorge Pinto Rodríguez
Iván Inostroza Córdova
Tres razas
Isidoro Errázuriz
Pinto, Inostroza & Errázuriz
Publicación auspiciada por la Municipalidad de Collipulli y la
Facultad de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de La Frontera, con el patrocinio de la Asociación de profesores de historia y geografía e investigadores locales Andes del Sur,
de Collipulli y el Centro de Investigaciones Territoriales de la Universidad de la Frontera, en el marco del convenio de cooperación
interinstitucional establecido entre el Alcalde de la Comuna de Collipulli, Sr. Leopoldo Rosales Neira, y el Decano de la Facultad de
Educación, Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de
la Frontera, Sr. Carlos del Valle Rojas, para realizar investigaciones
y propuestas técnicas orientadas al desarrollo del turismo de intereses especiales basadas en el rescate y valoración de la historia, la cultura y el territorio local.
EDICIONES
UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA
MUNICIPALIDAD DE COLLIPULLI
Expansión capitalista y economía mapuche: 1680-1930
&
Tres razas, 1887
Ilustre Municipalidad de Collipulli
Expansión capitalista y
economía mapuche: 1680-1930
&
Tres razas, 1887
Jorge Pinto Rodríguez
Iván Inostroza Córdova
&
Isidoro Errázuriz
Ediciones Universidad de La Frontera
Temuco, Chile, 2014
Título EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE:
1680-1930 & TRES RAZAS, 1887
Autor JORGE PINTO RODRÍGUEZ, LUIS IVÁN INOSTROZA
CÓRDOVA & ISIDORO ERRÁZURIZ
Nº. inscripción 248521
ISBN 978-956-236-267-2
Publicado por EDICIONES UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA
FACULTAD DE EDUCACIÓN, CIENCIAS SOCIALES Y
HUMANIDADES
Avda. Francisco Salazar 01145,
Casilla 54-D
Temuco, Chile
Colección ESPIRAL SOCIAL
Primera edición DICIEMBRE 2014
Comité científico DR. FERNANDO LEIVA – Univer. del Estado de Nueva
York en Albany (SUNY-Albany), Estados Unidos.
internacional
DR. ANTONIO ARROYO – Univer. Complutense de
Madrid, España.
DR. FRANCISCO SIERRA CABALLERO – Univer. de
Sevilla, España.
DR. MIGUEL VÁZQUEZ LIÑAN – Univer. de Sevilla,
España.
DRA. FLORENCIA SAINTOUT – Univer. Nacional de La
Plata, Argentina.
DR. EVANDRO VIEIRA OURIQUES – Univer. Federal de
Río de Janeiro, Brasil.
Corrección XIMENA OJEDA SÁNCHEZ
Diagramación y RUBEN SÁNCHEZ SABATÉ
diseño de portada
Imagen de portada FOTOGRAFÍA TOMADA DE AFICHE COMERCIAL EN
ANUARIO COMERCIAL HISPANO-CHILENO 1924-1925,
PÁG. 252-253
Impreso por IMPRENTA SERVICOM. Temuco, Chile.
AGRADECIMIENTOS
Al Sr. Alcalde de la Municipalidad de Collipulli, Sr. Leopoldo
Rosales Neira y Concejales de la Comuna: Sr. José Herrera Saldías; Sr.
Ibar Leiva Quevedo; Sr. Mario Grandón Castro; Sr. Pablo Pereira Pereira;
Srta. Teresa Ringele Montanares y Sra. Patricia Plaza Vásquez, por el
auspicio de esta publicación a través de los fondos concursables para las
iniciativas culturales asignado a la Asociación de Profesores de Historia y
Geografía e Investigadores locales Andes del Sur de Collipulli. Al Sr.
Carlos del Valle Rojas Decano de la Facultad de Educación, Ciencias
Sociales y Humanidades de la Universidad de La Frontera, y su equipo
directivo, por el patrocinio a la edición de esta publicación, destinada a las
Bibliotecas y Colegios de las comunas de la región de La Araucanía.
Al Centro de Investigaciones Territoriales (CIT) de la
Universidad de La Frontera y el Programa de investigación para el
desarrollo del turismo de intereses especiales en la Comuna de Collipulli,
en cuyo contexto se publican estas investigaciones y fuentes documentales
sobre los asentamientos humanos del Siglo XIX y XX y sus relaciones
económicas con el territorio de La Araucanía.
A la Asociación de Profesores de Historia y Geografía e
Investigadores locales Andes del Sur de Collipulli (ADS), por su gestión
administrativa.
Reconocer a Conicyt de Chile por los Proyectos Fondecyt
1990252 “La economía regional de Concepción y su articulación al
circuito comercial de Lima, 1620-1680”, de Iván Inostroza Córdova, y Nº
1095052 “Empresarios de la Araucanía, 1900-1920”, de Jorge Pinto
Rodríguez, en cuyo marco se han realizado parte importante de las
investigaciones que presentamos en este libro.
ÍNDICE
Agradecimientos
7
Presentación
11
Prólogo
17
El circuito comercial de Concepción y Araucanía, 1660-1710
21
La expansión capitalista y el cacicazgo mapuche de Araucanía
43
1790-1860
Iván Inostroza Córdova
Empresarios europeos, nacionales y mapuches, 1900-1960
81
Jorge Pinto Rodríguez
Tres Razas, 1887
129
Isidoro Errázuriz
Fuentes y bibliografía
277
PRESENTACIÓN
La investigación que presentamos en esta edición examina la
trama de relaciones mercantiles generadas entre la economía capitalista
que se expande desde Chile Central y la economía indígena de las
comunidades mapuche de Araucanía, enfatizando el papel de la
complementariedad en el contexto de la conflictividad provocada por las
guerras de frontera y las relaciones económicas desplegadas entre los
actores indígenas, autoridades administrativas, hacendados, campesinos y
colonos europeos en el territorio de Concepción, Malleco y Cautín, en
una secuencia de larga duración desde 1660 a 1930.
El primer artículo de Luis Iván Inostroza Córdova “El circuito
comercial de Concepción y Araucanía, 1660-1710”, analiza las relaciones
mercantiles entre el Obispado de Concepción articulado al comercio del
Virreina Peruano y las comunidades mapuche de Araucanía después del
alzamiento indígena de 1655, destacando la política hispánica destinada a
proveer de trabajadores araucanos de la frontera y dar salida a la
producción vitivinícola regional, junto con acceder al intercambio de los
bienes agropecuarios y textiles generados en Araucanía. Variables que
modelaron el surgimiento de un mercado interior de larga duración en la
historia del Sur de Chile.
La segunda investigación aportada también por Inostroza
Córdova “La expansión capitalista y el cacicazgo mapuche de Araucanía
1790-1860”, examina la transformación del comercio fronterizo hispano
mapuche de impronta ganadera, hacia una valorización de la producción
triguera mapuche y del potencial agrícola de las tierras de Araucanía para
la economía capitalista, en la fase transicional del Período Colonial al
Período Republicano de la primera mitad del siglo XIX. Aquí, el autor
enfatiza el papel de la política gubernamental y de los caciques
gobernadores de Araucanía en la configuración de un sistema de gobierno
fronterizo de apoyo institucional a las relaciones mercantiles entre los
actores fronterizos.
12
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
El tercer trabajo pertenece al profesor Jorge Pinto Rodríguez,
Premio Nacional de Historia 2012. Con el título “Empresarios
europeos, nacionales y mapuches, 1900-1930”, profundiza el análisis de
la participación de los antiguos actores fronterizos chilenos e indígenas y
la inserción de los migrantes europeos en el contexto de los
emprendimientos mercantiles que consolidan la formación del mercado
agrario regional del período 1900-1930 con la actividad económica de
pequeños y medianos empresarios colonos e indígenas, dedicados a la
producción agropecuaria, industrial y el comercio.
En cuarto lugar publicamos el documento Tres Razas. Informe
de la colonización de Malleco y Cautín, 1887, que consideramos una
fuente histórica de gran valor para el estudio de la conformación inicial
del mercado agrícola regional, y la interacción entre los colonos
europeos, los pequeños cultivadores campesinos y los agricultores
mapuche, durante los primeros años de la ocupación del estado de Chile
de los territorios de Malleco y Cautín.
El Informe de la visita a las colonias europeas practicado en el
veranos de 1887 y publicado como Tres razas en 1892, por el Agente
General de Colonización Isidoro Errázuriz, conforma un acucioso
informe del estado de los colonos europeos arribados al territorio de
Malleco y Cautín entre 1883 y 1887. El viaje de inspección se inicia en
ferrocarril desde a Angol a Los Sauces, para continuar en carruaje
siguiendo la ruta de Traiguén, Galvarino, Nueva Imperial y Temuco en
el margen del río Cautín. Después se dirige a Lautaro, Quillem,
Victoria, Ercilla, Collipulli, regresando a Angol.
El título de la obra, Tres razas, alude a la conformación del
conglomerado humano de Frontera por la conjunción de los antiguos
agricultores mapuches, y los colonos nacionales y europeos radicados en
la zona. El sugestivo título, de alguna manera, refleja la imagen de un
espacio de convivencia entre tradiciones culturales que darán lugar a una
evolución social y económica particular en el Sur de Chile. En este
punto debemos subrayar la formación intelectual del autor, que siguió
estudios de leyes en la academia alemana de mediados del siglo XIX, lo
cual le permite trazar una proyección de los eventos locales en
perspectiva del desarrollo ulterior de este laboratorio social. Asimismo,
esta novedosa formación académica del autor se plasma en un enfoque
PRESENTACIÓN
13
comparativo de las categorías analíticas convencionales, utilizadas por
políticos y ensayistas acerca de la relación entre la autodenominada
“civilización occidental” y la llamada “barbarie araucana”. Enfatizando
la incongruencia de estas convenciones forjadas en los círculos
intelectuales del país, destinados a desdibujar la fisonomía de la ancestral
“civilización mapuche” en contacto con la “civilización chilena y
europea”. De especial interés resultan en este sentido los apuntes de
Errázuriz sobre la economía indígena “base única de la civilización
colectiva de la Araucanía” que tiene en Cautín “un asiento muy antiguo
e importante, quizás el más importante de la civilización y población
araucanas”.
Otro aspecto importante de esta obra es la descripción de los
pequeños campesinos cultivadores en suelos fiscales, y del efecto
depredador de la colonización inicial de Araucanía sobre los recursos
naturales asociado al “cultivo” que Errázuriz denomina el “flagelo del
trigo”. Interpretación sociológica de un proceso de auge económico,
deterioro ambiental y atomización social, que marcaría algunas de las
tendencias de la evolución regional en el proceso histórico de la
expansión capitalista sobre Araucanía de fines del siglo XIX y
comienzos del siglo XX..
Una breve reseña del contenido de los capítulos guiará al lector
sobre los contenidos de este documento bibliográfico.
Capítulo I de Angol a Los Sauces, comienzo del relato con el
viaje en tren desde Angol a Los Sauces. Expectativas del autor respecto
sobre este novedoso viaje y sus primeras impresiones sobre las tres
culturas en contacto: mapuches, chilenos y europeos.
Capítulo II. Traiguén, ciudad y colonia. Descripción de la
ciudad de Traiguén. Producción agropecuaria en la colonia de
Quechereguas.
Capítulo III de Traiguén a Galvarino. Molino de José Bunster.
Bosques del río Quino. Evocación del Cautiverio Feliz, texto
autobiográfico escrito por el criollo Francisco Núñez de Pineda y
Bascuñan a mediados del siglo XVII; la vestimenta de las mujeres
indígenas y sus alhajas de plata. Descripción del pueblo de Galvarino.
Producción agrícola de la colonia local. Tráfico de lanchas a través del
14
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
río Cholchol. Semblanza del cacique Carialao y los aderezos de plata de
su caballo.
Capítulo IV De Cholchol a Nueva Imperial. La ruca araucana.
La población y el fuerte de Cholchol. La selva y los aserraderos.
Explotación de terrenos fiscales por pequeños campesinos. La ruca de
Ramón Painemal. Descripción de joyas de plata. Viajes de mapuches
hacia Argentina para vender textiles. El problema de la familia polígama
indígena. Para ilustrar las costumbres matrimoniales araucanas el autor
transcribe un Expediente judicial de 1879, del Juzgado de Angol,
relativo al litigio entre Minchiqueo Melin y sus suegros, por repudio de
una esposa. Este documentos contiene una Carta de Menchiqueo Melin al
Juez de Letras de Angol de 1879, donde se narran las circunstancias de los
hechos de acuerdo al ordenamiento de las costumbres indígenas sobre el
matrimonio, los obsequios entregados a los suegros, el repudio de la
esposa, las cláusulas de devolución de los bienes obsequiados, el
protocolo del malón contra las propiedades del suegro para ejercer el
derecho de devolución de los bienes obsequiados. Este último
denunciado por los suegros en el juzgado. Continúan declaraciones de
testigos con datos acerca de las formalidades económicas del protocolo
matrimonial y del precio de los bienes obsequiados. Dictámenes de las
autoridades de las Fronteras y del Juzgado sobre el respeto de las
costumbres judiciales indígenas. Sobreseimiento del caso por muerte de
Menchiqueo Melin en el ataque en Perquenco al convoy que se dirigía a
fundar Temuco en 1881.
Capítulo V Los indígenas de Nueva Imperial. Número de
habitantes indígenas. La oratoria mapuche. Los “vivientes” en tierras
indígenas. La ciudad de Nueva Imperial. El río Cautín y la navegación
fluvial. El comercio con los indígenas.
Capítulo VI La vega del Cautín-Temuco. El asentamiento
mapuche en la vega del río Cautín. Descripción de cementerios y figuras
ornamentales. Aspectos materiales de la civilización araucana. La ruca
del cacique Cayuqueo en viaje a Argentina. La selva y su explotación.
Los chilenos o el huinca de la Frontera: “colonos arrendatarios”. La
ciudad de Temuco: arquitectura y escuelas. Edificios de gobierno. El
paso del río Cautín en Temuco. Semblanza de Gregorio Urrutia.
PRESENTACIÓN
15
Capítulo VII Colonias de la zona de la Montaña. Este apartado
se subdivide en cinco secciones: (I) La colonia alemana de Temuco:
colonos y producción. Los llanos de Pillanlebun. La población de
Lautaro: paso obligado del Cautín para arreos de animales. (II) Quillen.
Descripción de la colonia de Quillen. Semblanza de los caciques
Calbucura, Quilapan y Quininao. Combate de Perquenco. (III) Quino.
Estadísticas de los colonos de esta localidad. (IV) Victoria. Descripción
colonia de Victoria. La ciudad de Victoria. El comercio con los
indígenas. La colonia española de Quechereguas. Exordio sobre las leyes
de colonización y la tipología de los colonos afincados en la Araucanía.
(V) Ercilla. La inmigración chilena al sur del Biobío: los pequeños
cultivadores del sur y el “flagelo del trigo”. La aldea de Ercilla. La
colonia y los colonos de Ercilla. El cacique Lluco.
Capítulo VIII De Ercilla a Angol. El río Malleco. Collipulli:
trabajos del gran puente del Malleco. Reflexiones sobre el estado de la
colonización de Malleco y Cautín.
Los editores,
Temuco, 2014
PRÓLOGO
El lector observará una doble condición historiográfica en el
libro del Dr. Jorge Pinto y del Dr. Iván Inostroza, que tiene en sus
manos.
Primero, la condición de la construcción historiográfica strictu
sensu, donde los autores nos llevan al encuentro con la producción
económica desde finales del siglo XVII y comienzos del siglo XX. Esta
recuperación de la memoria económica no sólo se ocupa en explicar las
claves históricas para comprender la economía, lo cual constituye un
gran aporte a la historia económica del país, sino también pone en juego
la tensión de los contextos presentes: uno consabido, aunque
condenado a la más superflua contingencia ahistórica de los análisis
económicos actuales, a saber, el capitalismo, mismo que entendido bajo
la lógica de la globalización económica podemos observar ya en el siglo
XV, precisamente en los afanes expansionistas. Aquí la expansión ha de
ser entendida como una expansión de la economía y del territorio;
razón esta última que configura el segundo contexto, el de lo local, el de
la resistencia ante la racionalidad expansionista del capitalismo, el cual
los autores no dudan en reconocer como economía, la economía
mapuche.
Siguiendo el argumento de la tensión, observamos la dicotomía
de dos cosmovisiones que son ampliamente desarrolladas en el texto. La
cosmovisión de la globalización centrada en la expansión de uno de los
elementos de la producción económica: el capital. De modo que se trata
de una fuerza que se configura a partir de la expansión del territorio
para lograr el crecimiento económico. Y la segunda cosmovisión es la
que subyace en los territorios locales, la de una producción no centrada
en la expansión, sino en la producción local. Los autores reconocen la
condición de economía en estas formas de producción a escala local,
reivindicando el carácter plenamente productivo de la actividad
realizada en los territorios, la cual los autores denominan economía
18
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
mapuche. Este punto es relevante, porque ambas cosmovisiones son
productivas, son economías: una lo será a escala global y la otra a
escala local. Ambas se encontrarán cuando la primera se desplace
motivada por su afán expansionista, por su histórica obsesión por
integrar territorios. Será, pues, el deseo de acumulación territorial de
la expansión capitalista lo que encontrará a ambas cosmovisiones en el
camino de la historia, el cual, caprichoso como siempre, aportará
evidencias de la subsunción de lo local a lo global, de la economía
mapuche a la economía capitalista. Pero la subsunción es la operación
de la hegemonía, que impone unos valores por sobre otros,
especialmente las relaciones económicas por sobre las relaciones
sociales. Diremos, entonces, que este encuentro cosmovisional
constituye un diálogo agresivo entre la economía capitalista que tiene
en la expansión del capital en los territorios la condición misma de su
supervivencia, esto es, en la reducción de todas las relaciones a
relaciones económicas; y la economía mapuche, sustentada en las
relaciones sociales, pues la economía es una operación social para
fortalecer las relaciones de las comunidades. Es precisamente en este
sentido, y con el propósito ciertamente manifiesto de reivindicar los
planteamientos de Marx, que García Linera desarrolla sus análisis
históricos de las diversas formas sociales de producción material en las
cuales se reconocen formas de propiedad y trabajo comunitarios o
formas ancestrales o arcaicas. Para una mejor comprensión de todas
ellas se emplea la noción de forma general de la organización comunal
en la cual es posible encontrar diversos tipos. Al respecto, García
Linera dirá que "el estudio de esta forma general del proceso de
trabajo en el pensamiento marxista abarca todo un largo período
histórico que puede remontarse hasta varios siglos atrás y que se
aproxima a nosotros hasta la época de la conquista violenta y la
colonización de territorios ubicados en las más variadas regiones del
planeta a manos de invasores europeos que cabalgan sobre una
economía mercantil en ascenso" (García Linera, 2009: 243).
Y la segunda condición historiográfica del libro está en la
recuperación de la propia memoria historiográfica, es decir, el
hallazgo y la actualización, en este caso, del libro de Isidoro
Errázuriz, publicado en 1892 bajo el título Tres Razas. Este ejercicio
PRÓLOGO
19
metahistórico de los autores no sólo nos permite el encuentro con
este libro, sino que nos permite observar el diálogo entre el trabajo de
Errázuriz y el de nuestros anfitriones, Pinto e Inostroza, dado que
Tres Razas retrata un momento muy significativo en el itinerario
histórico que ambos autores nos proponen. Tres Razas es un libro
escrito en un registro historiográfico y es, al mismo tiempo, parte de
la historiografía propuesta, parte de la historia económica del Sur de
Chile.
Por lo tanto, el lector tiene en sus manos un libro de un
extraordinario aporte para una mejor comprensión de la economía
regional del Sur de Chile, más allá de las recurrencias teóricas y
empíricas a las formas económicas capitalistas, cuya expansión
seguimos observando, sino que especialmente a las implicancias del
encuentro de dos racionalidades económicas: una global mercantil y
otra local comunal. Forma esta última que ha sido históricamente
invisibilizada por la rigidez de los manuales, donde -como explica
García Linera- la investigación y análisis inaugurados por Marx
fueron reemplazados por métodos eclesiásticos del tipo: "si la
comunidad agraria no es esto, ni lo otro, entonces no puede ser más
que aquello que la doctrina describe".
Carlos del Valle Rojas
Referencias
García Linera, Álvaro (2009): Forma valor y forma comunidad.
Aproximación teórica-abstracta a los fundamentos civilizatorios que
preceden al Ayllu Universal, La Paz: Muela del diablo editores.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
Iván Inostroza Córdova
Departamento de Ciencias Sociales
Universidad de La Frontera
Introducción
A consecuencia de la rebelión indígena que destruyó los
asentamientos hispanos de Angol, Imperial, Villarrica, Valdivia y Osorno
durante los años de 1599-1604, se reorganizó el distrito de las ciudades de
Concepción y Chillán, enfatizando el cultivo del trigo y las viñas para el
consumo doméstico y, principalmente, para abastecer las guarniciones
construidas sobre el río Biobío como línea de Frontera contra las
incursiones de los cacicazgos mapuches y pehuenches de Araucanía y Los
Andes1. Adicionalmente, el vino se comercializaba desde las haciendas a
los trabajadores indígenas adscritos a la encomienda del estanciero, hacia
los fuertes, las ciudades, el puerto de Penco y los navíos de cabotaje a
Lima; así como al territorio indígena de Araucanía y la zona de La Pampa,
circunvecina a Chile Central y el Sur de la ciudad de Mendoza2.
En 1645 los hispanos refundan la ciudad de Valdivia en la costa central
de Araucanía, abriendo un Camino Real desde Concepción al nuevo
emplazamiento urbano para articular la defensa marítima y continental,
contando con una red de misiones y fuertes que servirían de apoyo al
tráfico mercantil y las incursiones esclavistas del ejército español en la
zona central y meridional de Araucanía 3. No obstante, el avance de la
Frontera colapsó en 1655 cuando explotó la resistencia confederada de
1
Este artículo forma parte del Proyecto Fondecyt 1990252, “La economía
regional de Concepción y su articulación al circuito comercial de Lima 16201680.
2
I. Inostroza Córdova, Historia de Concepción. Organización colonial y economía
agraria. 1600-1650. Ediciones Universidad de La Frontera, Temuco 1998; J.
Retamal Avila, “La producción de la viña de Quilacoya entre 1672 y 1678”, en
Cuadernos de Historia Nº 5 1985.
J.Muñoz Correa, “La esclavitud indígena. El caso de Colchagua”, en
Revista de historia social y de las mentalidades, vol. l7, Nº 2, 2003, pp. 113147.
3
22
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
mapuches, huilliches y pehuenches, devastando los establecimientos
coloniales situados entre el río Biobío y el Maule, ocasión en que la
ciudad de Chillán fue destruida, para ser repoblada en 16644. En tanto,
masivas migraciones indígenas locales se fugaban del territorio hispano,
buscando refugio en las tierras de Araucanía y Pampas.
La fuga de los indígenas de las encomiendas radicadas en las
estancias españolas, resultaba crucial para el modelo de colonización
agrario debido a la declinación alarmante de la población penquista
originaria. De este modo, el incremento de la población laboral en el
corregimiento se transformó en el principal objetivo de las autoridades
coloniales en la política fronteriza. Para ello se buscó una interesante
combinación de protocolos de repoblamiento con los cacicazgos
migrados; el trasplante forzadas de poblaciones de Araucanía y su
arraigo como indígenas de depósitos entre los hacendados; y el asiento
de indígenas libres de Araucanía, que contratan su fuerza laboral en las
faenas hacendales como peones de alquiler y gañanes. Otra modalidad
de acceso a trabajadores provino de las mitas de trabajadores indígenas
provenientes de comunidades fronterizas- acordadas entre los caciques y
los corregidores de Concepción- para la construcción de obras públicas
desde comienzos del siglo XVII, hasta fines de la centuria 5. Así, la
Frontera del Biobío y el territorio indígena de Arauco y Malleco, se
transformó en un espacio de provisión de mano de obra indígena para
los establecimientos hacendales del siglo XVII6.
Por otro lado, la guerra de la Frontera vinculada a la esclavitud
legal de los indígenas cogidos en guerra desde 1608 llegaba a su fin en
1682 cuando la Corona española dictó una Real cédula, dictaminando la
4
R. Muñoz Olave, Chillán sus fundaciones y destrucciones 1580-1835. Imprenta
San José, Santiago, 1921.
5
A. Ruiz-Esquide Figueroa, Los indios amigos en la Frontera araucana, Dibam,
Santiago, 1993.
6
R. Mellafe, “Las primeras crisis coloniales, formas de asentamiento y el
origen de la sociedad chilena: siglos XVI y XVII”, en Historia social de Chile y
América, Editorial Universitaria [1986] Santiago, 2000, pp, 268-269; R. Mellafe,
y J. Morales “Migraciones rurales en el siglo XVII. Lecturas para seminarios”.
(Mimeo), CELADE, LS/5.Abril, 1975; Muñoz, Juan Guillermo “Los
encomenderos, amos y patrones de indios en las estancias colchaguinas, según
la matricula de de 1698”, en Cuadernos de historia Nº 15, Universidad de Chile
1995 pp. 152-168; A. Araya, “Ociosos, vagabundos y malentretenidos”,
Dibam, Santiago, 1999, pp. 25-34.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
23
libertad de los esclavos indígenas y su adscripción al régimen laboral del
depósito, mediante el cual los esclavos fueron depositados en sus
antiguos dueños y continuaron en sus tareas hacendales productivas, de
acuerdo a la legislación del trabajo indígena vigente que incluía salario y
doctrina cristiana; y derechos patrimoniales que garantizaban el acceso a
tierras de pueblos de indios, regulado por la legislación indigenista de la
Corona española7. Con ello, el distrito de colonización continuó
teniendo la provisión de mano de obra suficiente para las tareas
hacendales de producción y transporte a los centros de consumo.
Además, se sumarían otros contigentes repoblados por acuerdos o
transplantados en el marco de las últimas campañas militares en la
Frontera del río Biobío y el río Malleco, del siglo XVII, sostenidas entre
el toqui Ayllacuriche y el gobernador Juan Henríquez, aliados en la
década de 1660 y mortales enemigos en el año 1673. Por otro lado, el
fin del conflicto armado en la Frontera del Biobío, derivó también en
una desmovilización del segmento de soldados indígenas y su derivación
hacia el estamento laboral como trabajadores libres de Araucanía,
integrándose en las unidades productivas junto a la población indígena
residente a través de los asientos, contratos laborales, con los hacendados
encomenderos. De este modo, se recrean en los pequeños caseríos de la
campiña rural de Concepción, los vínculos étnicos que unían en un
crisol cultural la mezcla laboral de los trabajadores indígenas en el
distrito colonial8.
Repoblamiento indígena en la Frontera del Biobío
Después de la guerra fronteriza de 1655 que desestabilizó el dominio
colonial de Concepción, el predominio militar hispánico se impuso
gradualmente. Los araucanos de la costa mantuvieron las hostilidades
hasta 1658, fecha en que fue muerto Llancapel "toque general por cuyo
7
F. Silva Vargas, Tierras y pueblos de indios en Chile en el Reino de Chile.
Esquema histórico jurídico, Universidad Católica de Chile, 1962.
8
J. Valenzuela M. “Indígenas andinos en Chile colonial: inmigración, inserción
espacial, integración económica y movilidad social (Santiago, siglos XVIXVII)”, Revista de Indias vol. LXX, nº 250, septiembre-diciembre 2010.
24
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
consejo se guiaban todos los demás"9. Luego, Curimilla, cacique de
Millarapué, pidió al real ejército protección "en nombre de los demás
confederados"10. El 31 de junio de 1658 se realizó un parlamento con
asistencia del gobernador Cano de Aponte y los caciques de la costa; en
la reunión se acordó que las reducciones recibirían la protección del
ejército, frente al peligro de un ataque de los rebeldes, al aceptar la
tregua hispánica. Los gastos ocasionados por las reducciones serían
costeadas por el Gobernador y en virtud de dicho acuerdo se fueron a
Concepción "mil doscientas y cuarenta personas, treinta y seis caciques
y doscientos sesenta indios de lanza"11. De acuerdo con Olivares, dicho
grupo fue radicado en "Chepe y Andalién"12.
Estos tratos fueron continuados por el gobernador interino
Ángel de Peredo, celebrando un parlamento general con los caciques de
Arauco a fines de 1662; continuando posteriormente con el parlamento
en Maquehua, para reunirse finalmente en el Parlamento de Concepción
donde se reunieron:
cien caciques y hecho parlamento listaron 1.380 lanzas, sin
otro gran número de mozos y hombres mayores, que estaban reservados de la guerra y sin los labradores. Fueron muchos los caciques cuyos cabos eran, Antonio Chicaguala, Lincopichón, Tinaqueupu Lonconao, estos de Maquehua. Y de la costa del mar,
don Agustín Clentaro, Marinao, Guaiquimilla y otros con 1.516
indios de pelea13.
Los acuerdos en aquella oportunidad ratificaron la pacificación
de la Frontera, además, las autoridades del reino extendieron a los
araucanos la facultad para acudir a la Real Audiencia, representar los
9
M. de Erize y Salinas, “Felices progresos que las armas de Su Magestad han
conseguido en el reino de Chile desde 31 de diciembre del año pasado de 1657
hasta presente de 1658”. En José Toribio Medina, Biblioteca Hispano Chilena
[1897] Fondo histórico y bibliográfico J.T. Medina, Santiago, 1966, Tomo I,
pp. 523 a 539.
10
M. de Erize, 1966, pp. 523 a 539
11
M. de Erize, 1966, pp. 234 a 235.
M. de Olivares, “Historia militar civil y sagrada de lo acecido en la
conquista y pacificación del reino de Chile”, en Colección de historiadores de
Chile, Imprenta Elzeveriana, Santiago, 1901(en adelante CHCh). vol. XXVI,
pp. 37 y ss.
12
13
Olivares, 1901, p. 54.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
25
agravios y quejas contra los hispanocriollos y recibir protección; medida
singular y de gran trascendencia. En el acta del parlamento se apuntaba
que:
en cumplimiento de las capitulaciones que les tocaban nombró por protector general para que los defienda al dicho capitán
don Tomás de Sotomayor y les dio capitanes a su satisfacción que
los gobernasen y eligió por gobernador [...] al dicho Quelentaro y
le dio por insignia su mismo bastón de Capitán General y fue recibido por tal gobernador de los otros caciques e indios y asimismo entregó bastones de maestre de campo, sargentos mayores y
capitanes a otros muchos caciques e indios principales14.
Con esas medidas, Ángel de Peredo afianzó las prácticas del
gobierno fronterizo hispano-mapuche con el reconocimiento de los
caciques gobernadores, el reparto de bastones a los jefes principales y el
nombramiento de capitanes de amigos para las reducciones aliadas.
Además, organizó un nuevo oficio, llamado en este documento
"protector general", pero que será conocido en la vida de la Frontera
como el comisario de naciones, para prevenir los agravios en las
relaciones entre los hispanocriollos y los indígenas, y evitar así las causas
que generaron el levantamiento general. Dicho funcionario debería
recibir las quejas de los indígenas e indicar las medidas para su remedio.
En cuanto al nombramiento de capitanes en una lista
esquemática se indicaba que:
el gobernador escogió al comisario general de la caballería don Simón de Soto, para Boroa; al capitán don Tomás
Soto, lengua general primo de Chicaguala para Maquegua, al
capitán Andrés Viveros para Imperial y Toltén; al capitán Juan
de Azócar para la cordillera15.
Tres años más tarde- en 1665- el gobernador Francisco de
Meneses celebró un segundo parlamento en Concepción con los
caciques de los "Llanos de Boroa hasta la boca de la Imperial". Allí los
14
“Informe de Angel de Peredo sobre junta con indígenas en Arauco”, Archivo
Nacional. Archivo Morla Vicuña (en adelante AN.AMV) vol. 4, fs. 18.
15
Olivares, 1901, p. 54.
26
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
agasajó espléndidamente y regaló al toqui Ingaitaro, de Boroa, un traje
bordado de plata y un sombrero16. En esa ocasión, el Gobernador logró
la anuencia de los caciques para restablecer un fuerte en Purén, y más
tarde la construcción de otros en Repocura e Imperial.
Asimismo, comenzaron a residir en Concepción hijos de
caciques que en calidad de rehenes, es decir, embajadores en el leguaje
administrativo de la época, recibiendo la hospitalidad del Gobernador y
educación occidental a cargo de misioneros17.
Acerca de este grupo de niños, el rector de la Compañía de Jesús
en Concepción escribía al rey diciendo que Meneses había aceptado la
paz, "no con las ceremonias funéstidas de sus usanzas sino con las
prendas más firmes de rehenes de los hijos de todos los caciques de la
tierra que con efecto tiene en esta ciudad a su mesa y regalo acariciado
para que se críen en la fe y costumbres españolas"18. El cronista Santiago
Tesillo confirma la presencia de un "número copioso" de estos jóvenes
que residían en Concepción a expensas del gobernador19.
Otro cronista ampliaba esta información, agregando que luego
de algunas reservas los caciques admitieron enviar a sus hijos: "y en
breve se vieron en Concepción cincuenta y cinco mancebos de buena
edad y habilidades, hijos de caciques que por enseñanza de los padres de
la Compañía se previnieron para su bautismo"20.
Paralelamente, el capitán de amigos Nicolás Ponce realizó una
junta con "los dos toques de Purén y Utanlebo". La conferencia dio
como resultado la guerra contra los cacicazgos enemigos de la cordillera
de Malleco y Cautín, renuentes a la política aliancista con los españoles.
Para frenar los impulsos bélicos enemigos, apresan al legendario cacique
“Relación de los sucesos que han acompañado al general de artillería don
Francisco Meneses, etc., 1663-1665”, en Biblioteca Hispano Chilena, tomo I,
pp. 549 a 559.
16
17
“Acta levantada por el gobernador de Chile don Francisco de Meneses”,
Biblioteca Nacional, Biblioteca Medina, Manuscritos (en adelante BN.BM.Ms),
vol. 151, fs. 35.
18
“Carta del rector de la Compañía de Jesús de la Concepción, fray Nicolás de
Lillo a SM. el Rey. 8 de agosto de 1665”. BN.BM.Ms. vol. 151, fs. 188.
S. de Tesillo, “Restauración del estado de Chile”, en CHCh, tomo IX, p.
19.
19
20
Olivares, 1901, p. 64.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
27
Chicaguala de Maquehua, remitiéndolo cautivo a Santiago. Así mantuvo
el control sobre los llanistas21.
La política de acercamiento con los costinos de Arauco y los
llanistas, retrotrajo la situación imperante en las décadas de la guerra
defensiva de 1610-1620 y de 1640-1654 cuando se establecieron las
relaciones fronterizas entre hispanocriollos y mapuches, basadas en
tratados de paz, fomento del comercio inter étnico y el libre tráfico a
través de la línea fortificada del río Biobío.
A partir de 1668 se buscará un nuevo entendimiento con los
cacicazgos rebeldes que mantienen su beligerancia en las tierras de
Allipén, Llaima y Villarrica. Ese año el gobernador Diego Dávila Coello
trajo a Chicaguala desde Santiago a Concepción logrando con este acto,
atraer a los caciques de Maquehua como aliados en la guerra contra los
cordilleranos.
El toquí Ayllacuriche y el pueblo de indios de Guamabalí en
Chillán
La recuperación económica y las perspectivas del mercado
consumidor limeño para el trigo y el vino de las haciendas
hispanocriollas, incrementó los requerimientos laborales en el
corregimiento. Los acuerdos de repoblamiento de indígenas penquistas;
se combinó entonces con una política de trasplantes de población
mapuche de caudillos rebeldes derrotados y el incentivo de las mitas de
indios y el alquiler de indios libres de Araucanía. Los miembros del
cabildo de Concepción, atentos a estos cambios, solicitaban, en 1672,
que se mantuviera la participación de los indígenas radicados cerca de los
fuertes del Biobío en las tareas laborales del distrito. En una carta al
Gobernador, escribían que dejara:
dispuesto para que ayudasen a estos vecinos por treinta días a
las siembras pagándoseles su trabajo con la tasa que su Majestad
manda, cosa que nunca no hemos persuadidos rehusarían siéndoles de tanta conveniencia y otros años los han solicitado voluntariamente por sus intereses y así no nos parece la extrañarían pues
21
Olivares, 1901, p. 55 y ss.
28
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
no sólo los maestre de campo del reino han dado indios a vecinos
y a conventos sino muy por mayor su comisario Fabián Vega y
sus capitanes22.
El presidente Juan Henríquez acogió las peticiones y determinó
que los indios amigos continuaran trabajando en "obras públicas y
sementeras pagándoles su trabajo a real y medio cada día y dándoles de
comer hasta que acabasen el tiempo de su mita siguiéndose a una otra"23.
Por otro lado, el problema de dotar de un volumen de mano de
obra suficiente al distrito de Concepción fue abordado empleando el
expediente del trasplante forzoso de comunidades mapuche al norte del
Biobío durante las últimas campañas militares de la guerra fronteriza del
siglo XVII, mientras se desplegaba una política de protección de las
tierras y familias indígenas penquistas.
De acuerdo con el cronista Olivares, el gobernador Juan
Henríquez tomó medidas represivas para terminar con los arrestos de
rebelión de algunos caciques costinos y llanistas. También acordó una
tregua con las provincias de Virquén, Quilacura, Allipén y Changuel;
rota posteriormente por las dos últimas agrupaciones. El gobernador
dispuso entonces una gran campaña contra estos rebeldes contando con
el apoyo del cacique Ayllacuriche de Guambalí. Luego de victorias
iniciales de los aliados, el cacique Ayllacuriche rompió la alianza con los
hispanocriollos, desatando la guerra que culminaría con su muerte.
En 1672, luego de la muerte del cacique Ayllacuriche, se ofreció
la paz a los indígenas de la parcialidad a cambio de su traslado a residir
en Chillán, lo que aceptaron en “número de cien familias y sesenta
indios de lanza”24. En esa localidad el estanciero Alonso de Puga cedió
algunos terrenos para la comunidad. Sobre esta reducción, Puga
indicaba en un documento judicial:
“Traslado del Cabildo de Concepción sobre los inconvenientes que se
siguen de que los indios vengan a trabajar en la siembra, 6 de febrero de
1672”. BN.BM.Ms., vol. 159, fs. 102.
22
23
“Carta de don Juan Henríquez a SM. el Rey. Concepción, 8 de febrero de
1673”. BN.BM.Ms., vol. 163, fs. 37-38.
24
“Carta de don Juan Henríquez a SM. el Rey. Concepción 8 de febrero de
1673”, BN.BM.MS. vol. 163, fs. 50.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
29
el dicho estero abajo entre el río Chillán y dicho estero de
Larquén y el de Quelmo en virtud del dicho poder de su inserto
tengo dadas doscientas cuadras tierra a los indios que fueron de la
Reducción de Ayllacuriche que estuvieron en la estancia de Curica del dominio de la dicha mi mujer para su pueblo que en virtud
de lo mandado en una real provisión por los señores presidentes
oidores de la Real Audiencia de este reino de pedimento de la dicha mi mujer que se las ofreció se les asignaron y señalaron para
dicho pueblo de esta banda del dicho estero de Larquén orillas de
él en asiento de unos guindos y chacarería que se las midieron y
amojonaron a dichos indios las doscientas [cuadras] de tierra25.
Este fue el origen del pueblo de indios de Guambalí, en los
contornos de la ciudad de Chillán. Al año siguiente, como continuaran
las rebeliones en las tierras araucanas de la cordillera, se dio un nuevo
castigo a los rebeldes con la anuencia de los caciques llanistas. En esa
oportunidad, setecientos indígenas de ambos sexos fueron dados en
"depósito" o encomienda provisoria a los vecinos de Concepción26.
Un tercer traslado masivo de indígenas -que no implicó la
desestructuración de los grupos familiares- fue el transporte al
continente de las comunidades de Isla Mocha, con 122 familias y 586
habitantes; formándose en 1685, la reducción de indios amigos de La
Mochita, a cuatro leguas de Concepción entre los ríos Andalién y
Bíobio; sitio que más tarde ocuparía la ciudad de Concepción como su
asiento definitivo en 175227.
De este modo puso fin a la era de las violentas malocas en la
Araucanía del XVII, proceso que culminaba junto a la extinción de la
esclavitud sancionada por cédula del 19 de mayo de 168328.
25
27
“Juicio por cobro de principales y corridos del convento de Concepción,
contra don José de Puga”, Archivo Nacional, Archivo Real Audiencia (en
adelante AN.ARA.), vol. 698, fs. 167 y 180 vta. (La dispar numeración obedece
a que el volumen se encuentra descompaginado).
26
“Testimonio de la junta de guerra del reino de Chile. Concepción 1º de
febrero de 1674”. BN.BM.Ms. vol. 159, fs. 129 a 132.
D. Quiroz,“Los mapuches de la Isla Mocha a fines del siglo XVII: datos
sobre la estructura familiar”,en Boletín del museo mapuche de Cañete, Nº 6,
199.
28
M. Carmagnani, “Los mecanismos de la vida económica en una sociedad
colonial. Chile 1680-1830”. [1973], Santiago 2001, pp. 95-99.
30
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
El trasplantes forzado de población mapuche, en un marco
jurídico y laboral distinto al régimen de la esclavitud, facilitó las
migraciones laborales indígenas desde Araucanía al distrito colonial.
Este fenómeno de convivencia fronteriza, que reemplaza a la guerra
hispano-mapuche, se refleja en numerosas intervenciones de los
Protectores de Naturales para amparar la libertad de los migrantes
mapuche29.
En 1689 se interpuso un escrito ante la Real Audiencia por la
defensa del indígena Miguel de Antegueno, natural de Purén. El
Protector apuntaba que "de su propia aplicación resolvió vivir entre
los españoles y asimentándose entre ellos sirviendo a la persona que
reportase conveniencia para su sustentación" 30. Con esta disposición
hacía "tiempo de catorce años poco más o menos pasó a estas partes a
buscar a quien servir de su voluntad como persona libre y que paró en
la estancia del dicho Azencio de Aguilera" 31. Allí Miguel Antegüeno
se casó con una indígena de Coquimbo estableciéndose en la estancia
de Aguilera, razón por la cual reclamaba contra la decisión de
considerarlo tributario de encomienda.
Aunque no conocemos la decisión final frente al reclamo
interpuesto, el documento testimonia en forma contundente el grado
de convivencia pacífica y las múltiples relaciones fronterizas que ligan
a las comunidades ribereñas al Biobío.
El trabajo libre de los araucanos vino a reemplazar la práctica
de la esclavitud bajo diferentes formas, ya sea como gañanes los
hombres o en el servicio doméstico las mujeres, según se desprende de
los acuerdos tomados en el parlamento de 1726 en uno de cuyos
acápites se declaraba "que las mujeres amenazadas de muerte por sus
maridos que huyesen al territorio ocupado por españoles, podían ser
29
J. Muñoz, “Pueblos de Indios del valle central chileno. Algunos aspectos
económicos”, en: América Latina en la Historia Económica. Nº 12. Instituto
Mora, México, 1999, pp. 9-26; H. Contreras“Siendo mozeton o gueñi salió de
su tierra vivir entre los españoles. Migración y asentamiento mapuche en Chile
central durante el siglo XVIIII, 1700-1750”, en Historia Indígena, Nº 9, 2006,
pp.7-32.
30
"El capitán Don Joseph de Estrada Protector de los indios de este Obispado
de la Imperial por la defensa de Miguel Antegueno, indio del servicio del
teniente Azencio de Aguilera natural de la reducción de Purén". 20 de
noviembre de 1689. AN.ARA vol. 2271, fs.1.
31
AN.ARA, Vol. 2271, fs. 2.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
31
recibidas en las casas, no como esclavas, sino como sirvientas con
derecho a un salario fijado por la autoridad local" 32. En otro punto se
agregaba que los comandantes de los fuertes: "debían dar permiso a
todos los indios que quisieran pasar a Concepción a dar sus quejas
ante las autoridades civiles o eclesiásticas o a los que buscasen trabajo
en los establecimientos españoles, garantizándoles que su trabajo sería
legalmente remunerado"33.
Acerca del salario de los trabajadores libres una referencia más
tardía indicaba que estos gañanes araucanos eran: "indios de la tierra
adentro […que] pasan de esta banda del Biobío con licencia de los
cabos a nuestras tierras y partido sin traer más comercio ni avío que
su persona y caballo: conciértanse a servir con los hacendados a
cuenta de ganados mayores y caballos”34.
El pago en especies a estos gañanes generó también críticas de
las autoridades eclesiásticas, quienes alegaban que el indígena no
recibía mayores beneficios, a no ser el consumo de los mostos de
Penco y llevarse animales a sus comunidades, reduciendo las rentas
decimales del obispado.
De esta forma se iniciaba un nuevo período para las estancias y
haciendas de Concepción y Chillán, marcado por la declinación de la
guerra, el énfasis paulatino en la convivencia social de españoles y
mapuche en un marco de relaciones laborales y el incremento del
comercio vitivinícola de los hacendados de Concepción hacia la
Araucanía.
Comercio de vino hispanocriollo por ganado y textiles indígenas
Después de afianzar la base demográfica indígena local, la
economía regional se orientó hacia la producción y exportación de
vino y trigo al mercado limeño. Mientras un segundo polo mercantil
32
D. Barros Arana, Historia Jeneral de Chile. Rafael Jover editor, Santiago,
1882, tomo VI, p. 46.
33
Barros Arana, 1882, tomo VI p. 47.
34
"Instrucción y noticia del estado al que al presente se halla el reino de Chile
que de orden del Rey dio el Conde de Poblaciones don Domingo Ortiz de
Rozas a don Manuel Amat, su sucesor en el gobierno". 1755. BN.BM.Ms. vol.
188, fs. 29.
32
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
se consolidaba con Araucanía a través del tráfico de vino y
aguardiente de las haciendas fronterizas, para recibir en retorno
animales vacunos y tejidos de lana y trabajadores indígenas libres que
se trasladan a Concepción y Chillán en las temporadas de cosecha y
vendimia.
El tráfico fronterizo que reemplaza a la guerra rápidamente
alcanzará una magnitud importante, por lo cual las autoridades
buscaran controlar el paso de personas y bienes para impedir
conflictos suscitados por el comercio de vino. Las medidas
administrativas implementadas permitirán delinear las características
del intercambio mercantil que se establece desde Concepción y
Chillán con Araucanía a fines del siglo XVII.
En 1682, el gobernador José de Garro dictó la primera
providencia que conocemos para reglamentar el ejercicio de esta
actividad, prohibiendo el comercio a la usanza, es decir, la compra de
niños indígenas; dictaminando luego el tráfico exclusivo a través de
los fuertes de la Frontera, prohibiendo transitar por los innumerables
vados del río Biobío, como acostumbraban:"sino por los barcos de
Santa Juana, San Pedro y el de La Laja, por la parte donde están los
centinelas. Todo lo cual se ejecute puntualmente so pena de la vida a
los que hicieran lo contrario o lo mandasen a hacer a sus criados" 35.
Con esta medida de Garro vigilaba el paso de los comerciantes
hacia y desde la Araucanía, buscando con ello eliminar todo vestigio
al tráfico esclavista en que se hallaba empeñada la autoridad colonial.
En la década de 1690 los misioneros dieron la voz de alarma
frente a las actividades comerciales de los hispanocriollos, acusándolos
de ser causantes de toda clase de males y los directos responsables del
poco provecho que se sacaba de la evangelización, al vender grandes
cantidades de vino a los indígenas.
Debido a estos reclamos, el presidente Marín de Poveda
informaba al rey que había dictado un bando para regular el
intercambio:
con rigurosas penas para que todos los que fuesen a
conchabar con los indios en sus reducciones, se presentasen
35
"Auto del gobernador prohibiendo el comercio con los indígenas". 12 de
octubre de 1682”. AN. AMV. vol. 3, fs. 220 vta.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
33
ante los cabos del ejército, capitanes y misioneros de estas
reducciones y que en su presencia apuntasen sus contratos para
que el vino que vendiesen fuese distribuido con tal moderación
que no los puedan embriagar36.
La disposición no dejó satisfecho a los religiosos, pues el obispo
Francisco de la Puebla representó sus reclamos al rey, haciendo ver lo
nefasto que era para la salud espiritual de los indígenas la introducción
de licores y los engaños que se obraban en estos conchavos o
contratos, ya que los comerciantes "por medio cuartillo de vino le
llevan una manta, que les vale acá en Chile dos y tres pesos" 37.
En las medidas actuales un cuartillo equivaldría a medio litro,
cuyo precio en la época era de un real o menos. Considerando que
ocho reales representaban el valor monetario de un peso, podemos
deducir que en estos contratos de intercambio de vino por mantas
indígenas, los hacendados hispanocriollos obtenían pingües
beneficios.
El Obispo Puebla, consideraba que la venta de alcohol no
contribuía a la evangelización de los indígenas, por lo mismo insistía
en su prohibición. Finalmente el Rey a través de dos cédulas, emitidas
en 1697 y 1702, prohibió todo comercio con los naturales e incluso el
paso de cualquier español o mestizo al otro lado del Biobío 38.
Sin embargo, las prohibiciones iban a tropezar con factores
económicos de mayor peso para la mantención y proyección de la
colonización agraria del corregimiento fronterizo. Así, en 1703 el
gobernador Francisco Ibáñez, en un extenso informe, representó al
rey lo contraproducente de aquellas cédulas y la futilidad de los
argumentos del obispo para propiciar estas medidas; por ello
36
"Carta del gobernador Tomás Marín de Poveda a S.M. de 6 de junio de
1695". AN.AMV. Vol. 4, fs. 302-302 vta.
37
"Carta del Obispo Francisco de la Puebla González informando sobre
evangelización al sur del Bío-Bío". 18 de enero de 1700. AN.AMV. vol. 3, fs. 4.
38
Real Cédula a la Audiencia de Santiago en que se dan importantísimas
providencias referentes a la enseñanza, educación y gobierno de los indios. 11
de mayo de 1697; y Real Cédula al Obispo de Santiago, en que otros casos, se
ordenan que no pasen al otro lado del Bío-Bío españoles ni mestizos. 24 de
febrero de 1702, en E. Lizana, Colección de documentos históricos del archivo
del arzobispado de Santiago, Santiago, Imprenta Lagunas, Co. 1919-1924, tomos
III, p. 538 y tomo IV, pp. 55 y 56, respectivamente.
34
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
argumentaba a la corte que había dispuesto abrir el libre tráfico con las
comunidades mapuche.
Exponía el gobernador que prohibir el comercio afectaría el
buen clima de entendimiento con los antiguos enemigos, que no
encontrarían salida a sus productos textiles y crianzas ganaderas,
señalando:
En cuanto a la privación señor del comercio con los indios
- comienza diciendo Ibáñez - que Vuestra Majestad me previene
ha representado este Obispo, para que si lo considero
conveniente prohiba el que los españoles y mestizos pasen a
contratar con los indios se me ofrece poner en la consideración
de Vuestra Majestad fuera de sumo inconveniente esta
prohibición así para los indios como para todo el Obispado de
la Concepción, para los indios porque no tuvieran salida de sus
mantas y otros géneros de lana que fabrican para el uso de los
indios y esclavos de todo este reino, pues estos géneros no se
hacen en otra parte sino entre ellos y que en su trueque les
concluyen39.
Junto al beneficio de la obtención de textiles, el gobernador
apuntaba que también se adquirían ganados indígenas porque:
“habiéndose esterilizado tanto el reino de ganados no tuviera
absolutamente de comer aquella provincia sino se socorriese de los
que le ministran los indios en trueque del vino y añil y otras cosas que
les llevan para comprárselo”40.
En segundo lugar, indicaba que el libre comercio fomentaría
las migraciones laborales mapuche a las haciendas de Concepción y
Chillán, principalmente porque los indígenas se han adaptado a la
convivencia con los españoles:
y decir el Obispo que los españoles engañan a los indios es
tener poco conocimiento de lo cierto pues como este prelado
“El presidente de Chile responde a V.S.M. el rey, lo que se ofrece al
despacho de 24 de febrero de 1702, en que le manda de cuenta del estado de
la conversión de los indios y lo ejecutado en cumplimiento de otra cédula
de 11 de mayo de 1697. Santiago 30 de junio de 1703”. BN.BM.Ms. vol.
171, fs. 384-385.
39
40
BN.BM.Ms. vol. 171, fs. 384-385
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
35
esta tan distante solo tiene alguna noticia de lo que le informan
pero es tan al contrario de lo que sucedía cuando empezó la
paz con ellos, pues con la continuación del trato y la facilidad
de pasar mucho número de ellos a trabajar los agostos lo
restante del [año] están hoy mucho más ladinos los indios que
los propios españoles.
Finalmente, informaba al rey que había recibido peticiones de
los vecinos de Concepción y Chillán para continuar el beneficioso
comercio de vino y otras especies con los indios, apuntando que:
por todas estas razones no tengo por ninguna manera por
conveniente se prohíba el comercio así por la novedad que les
pudiera ocasionar a los indios cuando por la necesidad
urgentísima que tiene aquella provincia de sus ganados en
cuyo supuesto he franqueado la libertad que mi antecesor tenía
limitada de que pudiesen pasar el río Biobío todos los que
quisiesen ir a contratar con los indios, pues aunque al principio
de mi llegada tuve alguna repugnancia con la persuasión que
para ello me hizo el Obispo he tenido tantas representaciones
de la ciudad de la Concepción de lo contrario y de la de San
Bartolomé de Chillán y cabos del ejército que habiendo
confirmado su razón con la visita que hice a la Frontera me
será por muy de servicio de Vuestra Majestad juzgase por
conveniente lo contrario me lo advierta, o que se continúe 41.
En consecuencia, no era una cuestión sencilla prohibir el
comercio con la Araucanía. El tráfico ganadero también se vinculaba
a las interrelaciones económicas existentes entre los cacicazgos
araucanos y las poblaciones pampeanas presentes desde el período
prehispánico y rearticuladas a partir del dominio del caballo por los
mapuche a fines del siglo XVI; recurso ecuestre que posibilitó la
captura de enormes piños de animales multiplicados libremente en la
Pampa Atlántica y su traslado hacia las comunidades de Araucanía y
fuertes de la Frontera.
41
BN.BM.Ms. vol. 171, fs. 384-385; Ruiz Esquide 1993; Luz María Méndez
Beltrán Trabajo indígena en la Frontera araucana de Chile, en Jahrbuch fur
Genchichte lateinamericas. Band. 24.
36
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
El comercio de tejidos se relacionaba con la actividad
ganadera doméstica, pues si bien los indígenas tenían crianzas de
vacunos y especialmente caballos, también poseían grandes rebaños
ovinos, fundamentales como aporte alimenticio y como proveedores
de lana para la industria textil mapuche y pehuenche. Gracias a lo
último, la ganadería araucana conservó sus rasgos textiles,
permitiéndoles ser exportadores de tejidos en el mercado colonial 42.
En el comercio ganadero mapuche es posible advertir la
presencia de circuitos mercantiles multidireccionales que incluyen
intercambios de textiles enviados desde Araucanía a la Pampa para
obtener animales mayores. Durante el siglo XVII, las agrupaciones
inmediatas al oriente andino llegaron a poseer grandes cantidades de
ganado, aprovechando las condiciones naturales de las hoyas
hidrográficas del Neuquén y del Limay, que fue traspasado hacia la
Araucanía siguiendo varias rutas que cruzaban la cordillera de Los
Andes en numerosos boquetes. Uno de estos caminos de tráfico
ganadero se internaba por la base del volcán Llaima, donde pasaban:
los naturales a la cordillera en busca de sal a las salinas
bajas, pues hay otras donde concurren los buenos aireños; las
primeras están muy al sur. El pasaje de la cordillera Allipén es
de dos días. Tiene dos cortaduras en dos esteros vadeables. Al
otro lado no hay montañas y el comercio regular de estos
indios con los de Buenos Aires, son ponchos y con los de la
otra vanda, coligues gruesos para lanzas, recibiendo yeguas y
vacas que abundan sobre manera43.
Otro testimonio adicional, corroboraba las pautas del comercio
interétnico transandino señalando que los mapuche realizaban un
intercambio beneficioso, porque en la pampa "obtenían por cada
poncho, de los pehuenches, un caballo y tres vacas" 44.
42
J. Pinto, “Producción e intercambio en un espacio fronterizo Araucanía y
Pampas en el siglo XVIII”, en R. Silva y O. Escobar, Mercados indígenas en
México, Chile y Argentina, México, 2000.
43
J. Rodríguez Ballesteros,“Revista de la guerra de la Independencia de Chile,
en Colección de historiadores y de documentos relativos a la Independencia de
Chile”, Imprenta Cervantes, 1901, tomo V, p. 332.
44
C. Maas, “Documentación. Viaje a través de las provincias australes de la
República de Chile, desde enero hasta junio de 1847. Traducido por Jorge
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
37
De esta forma, el tráfico ganadero se integraba en un circuito
mercantil multidireccional a través del cual se iban formando los
acopios que confluían hacia la Frontera de Concepción y el virreinato
peruano, consolidándose de esta forma un mercado inter-étnico de
extraordinaria importancia para la economía hispanocriolla y la
economía indígena.
La economía mapuche agroganadera postcolonial
La integración de la economía indígena con la economía
capitalista colonial se articuló a través de un proceso de
complementariedad agroganadera entre ambas economías; y por la
incorporación del trigo y los animales europeos a la producción familiar
indígena durante la conquista española de Araucanía en el período 1550159945. Un ejemplo típico del traspaso de bienes europeos a la
economía indígena proviene de la encomienda del corregidor de
Osorno Julián Carrillo, que puede extrapolarse a la situación global
de Araucanía. Según el testamento y los informes que se reunieron en
1585 después de su muerte, el corregidor había tenido por
encomienda un grupo de cincuenta o sesenta indios en "el cavi de
quilacavi que llaman pitoy" con los cuales había sacado poco oro,
aunque sí había realizado siembras que incluían lino, madi y quinoa,
además de trigo y cebada. Por otro lado, los indígenas guardaban
vacunos, equinos y ovejunos, algunos cabrios y piaras de cerdos 46.
Schwarzanberg de las "Fuentes para la historia de la emigración alemana"
publicada en 1916”. en Cóndor, Santiago, noviembre 1949- marzo 1950, p. 32.
Para una visión global de las relaciones inter andinas A. Bello Nampulkafe, El
viaje de los mapuche de la Araucanía a las pampas argentinas. Territorio, política
y cultura en los siglo XIX y XX, Ediciones Universidad Católica de Temuco,
2011.
45
A. Jara, El salario de los indios y los sesmos del oro en la Tasa de Santillán,
Imprenta Universitaria, Santiago, 1961; J. Bengoa Historia de los antiguos
mapuche del sur de Chile. Santiago, Editorial Catalonia 2003; I. Inostroza C.
“La colonización minera y agrícola en la ciudad Imperial del Sur de Chile,
1551-1561”, Revista complutense de historia de América, nº 39, 2013.
46
"Expediente judicial de Julián Carrillo encomendero de Osorno" (1585)
AN.ARA. vol. 2284, fs. 166. El profesor Mario Góngora utilizó ampliamente
este documento para describir el trabajo de las encomiendas en el sur de Chile,
en su obra Encomenderos y estancieros, Santiago, 1970, pp. 14-16.
38
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Además, gozaba de otro repartimiento en los llanos de los
términos de Osorno de los cuales se había servido diez años y les
había dado por descargo de su conciencia “cincuenta ovejas de castilla
y cien fanegas de trigo y cien de cebada" 47.
Después de la destrucción de las ciudades españolas y el
abandono de la colonización hispánica al Sur del río Biobío, los
informes gubernamentales señalan importantes cifras de animales
vacunos y equinos quedados en manos de los indígenas de Araucanía.
Sobre la región de Angol, un testigo refería que había sido una tierra
"abundantísima de pan, vino, carnes y pastos y cantidad de viñas de
que se cogían más de treinta mil botijas de vino con que se socorrían
las ciudades de arriba"48, es decir, de más al Sur. Respecto a la
Imperial, decía algo similar, agregando que era riquísima en oro y que
en sus contornos habían más de veinte mil cabezas de ganado y más
de tres mil caballos49. Otra relación añadía que había tenido "más de
trescientos mil indios de repartimiento en su distrito y al presente
tendrá tres mil y quinientos y había obrajes de paño, cordellate,
bayeta jerga y frezada y tenería" 50.
Los bienes españoles quedados en el distrito de Osorno ilustran
muy bien la masa ganadera y las siembras trigueras como recursos
estratégicos para las economías indígenas de Araucanía. Alonso de
Ribera escribía que en su distrito habían quedado "setenta mil cabezas
de ganado menor y veinte mil de yeguas y caballos y setecientas
yuntas de bueyes con que labrar la tierra y sementeras de trigo y
cebada que si se recogieran en paz y quietud dicen - sus informantesque se encerrarían treinta mil fanegas sin el maíz y papas" 51.
También la guerra de Arauco acicateó este proceso de asimilación
cultural, favoreciendo la apropiación del caballo. La primera
47
AN.ARA. Vol 2284, fs. 166.
Pareceres que tomó Alonso de Ribera cuando llegó a Chile para el buen
acierto de la guerra y gobierno de aquel Reino. CDIHCH. Segunda serie, tomo
VII, pp. 58-59
49
Pareceres que tomó Alonso de Ribera cuando llegó a Chile para el buen
acierto de la guerra y gobierno de aquel Reino. CDIHCH. Segunda serie, tomo
VII, pp. 58-59
50
Carta a S.M. de Alonso de Ribera. 25 de febrero de 1602 en CDIHCH.
Segunda serie, tomo VII, p. 328.
51
Carta de Alonso de Ribera a su Majestad. 22 de febrero de 1604 en CDIHCH.
Segunda serie, tomo VII, pp. 545-546
48
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
39
caballería araucana, esto es, escuadrones de jinetes, apareció hacia
fines de la segunda década del contacto. Su incorporación había sido
paralela al resto de las especies detalladas anteriormente52.
La guerra también influyó en la diversificación de los cultivos
araucanos pues, aunque contaban con extensas siembras de maíz, su
cultivo especializado en tierras bajas y de riego favorecía su
destrucción por las incursiones hispánicas. Además, si bien en la
naturaleza circundante había muchas hierbas y frutos comestibles,
ellos no eran suficientemente nutritivos como para proporcionar una
dieta equilibrada y variada y menos para sostener contingentes
militares durante décadas.
Los requerimientos bélicos llevaron a buscar nuevos lugares de
cultivo para librarlos de la destrucción que sufrían las siembras
tradicionales junto a las rucas. Esto llamó la atención de un cronista
que con algunas hipérboles literarias, refería que para librarse de las
campeadas:
como tan sagaces y astutos y ayudados de la experiencia
que tienen en la guerra y trabajos han hecho una cosa que no la
inventara nadie sino ellos, que es haber dado desde que don
Alonso de Sotomayor les comenzó a hacer guerra en hacer
grandes roces y talas de montaña en lo más áspero y encima de
los cerros y en estas rocas y sitios donde no hay hombres
humanos que puedan entrar ni ir […] hacen las más de sus
sementeras en donde se les da con mucha abundancia por la
grandísima fertilidad de aquella tierra y así proceden estos
indios el día de hoy seguros de no verse con necesidad de
bastimentos y las sementeras que al presente hacen en los
llanos es más de vicio que de necesidad 53.
En el contexto bélico descrito el trigo, que había sido una de las
principales armas de los conquistadores españoles para imponer el
dominio en el territorio de Chile, al permitirles autonomía
52
La aparición de la caballería araucana en el siglo XVI ha sido analizada con
algún detenimiento por Alvaro Jara Guerra y sociedad en Chile, Editorial
Universitaria, Santiago 1971
53
“Informe de don Miguel de Olavarría sobre el reino de Chile, sus indios y sus
guerras”. en CDIHCH, Segunda serie, tomo IV.
40
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
alimenticia también se convirtió en un recurso vital para las
comunidades mapuche.
Ilustrativo de lo que decimos es la descripción de la economía
agroganadera de las comunidades pehuenches del Neuquén. En la
década de 1620 un testigo declaraba que se había encontrado con:
muchos indios bien vestidos y con muy buenos caballos y
armas y algunos coseletes de ante con pasamanos de oro de los que
han quitado a los españoles y muchos de cueros de toros
adobados, petos y espaldares y celadas y diferentes maneras de
armas, cotas de malla, lanzas y adargas, flechas y espadas enastadas
y en dichos indios había cinco caciques fuera de otros comarcanos
y uno de ellos que estaba en aquel contorno se llamaba Antequén
y tenía a su servicio un español llamado Gabriel cautivo y eran
indios ricos de ganado, caballos, yeguas y ovejas de Castilla y de la
tierra y mucho trigo y cebada y habas, lentejas y arvejas y otra
semilla que llaman madi, y los más de ellos eran indios de la
ciudad Imperial y de Osorno la Villarrica 54.
De esta forma, la agroganadería mestizada del siglo XVII de las
comunidades mapuche de Araucanía y pehuenches de Neuquén,
contribuiría a cimentar las crianzas ganaderas indígenas en el régimen
económico de las unidades de producción familiares. Proceso a través
del cual el espacio ecológico regional de clima templado lluvioso, con
densos bosques y abundantes aguadas, se reconvirtió en un espacio de
producción agrario que incorporó junto a las plantas prehispanas, el
cultivo extensivo del trigo, y la ganadería de ovejas, vacunos y
equinos. Fuente principal de la industria textil basada en los tejidos de
lana de ovejas, y del tráfico de ganado hacia Chile Central.
Alternativamente, como una segunda esfera productiva se organizan
las expediciones de caza de ganado cimarrón en La Pampa
conformada por arrieros dirigidos por el interés personal quienes
transportaban grandes masas de ganado desde las llanuras del
Atlántico a los valles del Oceáno Pacífico en Chile Central. Actividad
54
Declaración de Juan de Puelles y Aguirre, clérigo, Santiago del Estero, 30 de
agosto de 1625. BN.BM.MS. vol.128. pza. 2311, foja 295. También citado en S.
Villalobos, Los pehuenches en la vida fronteriza, Ediciones Universidad Católica
de Chile, Santiago 1989, pp. 60-61.
EL CIRCUITO COMERCIAL HISPANO-MAPUCHE, 1660-1710
41
conectada también con otras modalidades de mercadeo e intercambios
entre productores indígenas inter-regionales.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO
MAPUCHE DE ARAUCANIA, 1790-1850
Iván Inostroza Córdova
Departamento de Ciencias Sociales
Universidad de La Frontera
Introducción
Este período se aborda desde una perspectiva de larga duración,
1790-1860, en una óptica analítica que permita examinar las
continuidades y las transformaciones operadas en el comercio
fronterizo después de la Independencia, con respecto de la situación
mercantil del período monárquico. Sobre todo interesa correlacionar la
cronología de los procesos económicos con los hitos políticos de la
transición del régimen imperial español al republicano nacional, a
través del cual se perciben algunos rasgos de continuidad entre el
período borbónico que comienza a enfatizar el acceso a los recursos de
la agricultura mapuche y las tierras agrícolas de Araucanía, en el
esquema de la economía agraria de exportación practicada por los
agricultores de Chile Central y -en particular -por los hacendadoscomerciantes de la provincia de Concepción, especializados en el
cultivo del trigo como base de los intercambios con el circuito
mercantil del Callao.
Como en otros trabajos, esta metodología se nutre de los
avances sobre la mercantilización triguera de las relaciones fronterizas
bonaerenses; y de la definición de una cronología que cubre el período
modernizador borbónico con la renovación agroindustrial republicana
después de la independencia, desde fines del siglo XVIII hasta la primera
mitad del siglo XIX 1. Este período también coincide con otras
1
C. Mayo, y A. Latrubesse, Terratenientes, soldados y cautivos. La Frontera, 17361815, Buenos Aires, 1998; C. Mayo, (Editor) Vivir en la Frontera. La casa, la
casa, la dieta, la pulpería, la escuela, (1770-1870), Buenos Aires, 2000; D. Virgili,
“La esquina de la Pampa. Pulperos y pulperías en la Frontera bonaerense (17881865)” en C. Mayo, (Editor), 2000, R. Mandrini, y S. Ortelli, “Los araucanos en
las Pampas C. 1700-1850”, en G. Boccara, Colonización, resistencia y mestizaje en
44
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
innovaciones ocurridas en el mundo indígena de La Pampa y
Araucanía; transformaciones asociadas a proceso de diferenciación
social, vinculados a la acumulación de riqueza mediante el flujo de
bienes fronterizos, la formación de grandes unidades políticas de los
cacicatos encabezados por los caciques gobernadores y la
consolidación de los intereses mercantiles en los contratos indígenas
con los hispanocriollos, después de cien años de activa participación
en los circuitos comerciales hispanoamericanos.
De este modo, las transformaciones operadas en el campo
capitalista encontrarán una adecuada correlación en el espacio
indígena, particularmente en el ámbito de la expansión triguera
capitalista hacia las tierras indígenas para ampliar la superficie
cultivada y aumentar los stocks de exportación. En estos eventos los
agricultores mapuche tendrían una activa participación, con
importantes beneficios pecuniarios obtenidos a través del comercio
fronterizo de tierras y productos agroganaderos.
Por otro lado, después de la Independencia en la economía
regional de Concepción cristalizó un desarrollo agroindustrial basado
en la instalación de molinos a vapor o hidráulicos de última
generación industrial, aspecto que se conjugó con la instalación de
talleres metalmecánicos, refinerías de cobre y explotación de
yacimientos carboníferos en la costa de Arauco. Estos factores
establecieron una progresiva demanda de insumos cerealeros y
transformaron la composición de las exportaciones de granos por el
subproducto industrial de la harina, de mayor valor agregado en el
mercado internacional y regional. Así, culmina la primera fase de
expansión del capitalismo agrario industrial, con la ocupación de las
zonas circunvecinas meridionales del río Biobío en la zona de Malleco
y la articulación de los agricultores mapuche al circuito mercantil de
exportación triguera de la economía regional de Concepción. Esta
las Américas (Siglo XVI-XX), Quito-Ecuador, 2002; S. Bandieri, “La persistencia
de los antiguos circuitos mercantiles en los Andes meridionales”, en Mandrini
y Paz ,2003; G. Varela, y C. Manara, “Desde la periferia a los centros de
poder. Las relaciones inter étnicas y sus articulaciones en las Fronteras
surandinas. 1780-1880”, en R. Mandrini y C. Paz, 2003; D. Villar y J. Jiménez,
“La tempestad de la guerra: conflictos indígenas y circuitos de intercambio.
Elementos para una periodificación (Araucanía y las pampas, 1780-1840)”, en
R. Mandrini y C.Paz, 2003.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
45
evolución ha sido prefigurada en los acuerdos del Parlamento de
Negrete de 1793 y el Reglamento de libre comercio con Araucanía y
Pampas, refrendado por el ministerio de hacienda y el Rey de España
en 1797. Tratados y normas que se hallaban vigentes al momento de
la Independencia (1810-1817) y cuyas directrices fueron convalidadas
por los actores fronterizos en el Tratado de los Angeles, en 1825, para
servir de guía en la rearticulación del mercado inter-étnico de
Concepción, Araucanía y Pampas.
De otra parte, el énfasis triguero de la economía regional se
plasmó en la dictación de una ley de colonización de la Araucanía,
promulgada en 1823, siguiendo una orientación política-económica de
desarrollo agrario en el Sur de Chile, a través del cual no solo se
aumentaría la producción, sino que serviría de instancia de
intermediación para integrar en un proyecto económico común, a
indígenas y colonos, mediante su integración en el proyecto
agroexportador.
El reglamento del comercio fronterizo de 1797 y la agricultura
mapuche
A fines del siglo XVIII, las autoridades de la Gobernación de
Chile,revelaban la importancia del comercio de la provincia de
Concepción con el territorio indígena de Araucanía y Pampas,
propendiendo su desarrollo de acuerdo a las directrices borbónicas de
mayor centralización y control administrativo de las colonias
americanas. En este contexto, el gobernador Ambrosio O’Higgins,
destacado militar de la Frontera desde 1760, consolidó y dio forma a
una política mercantilista que reflejaba los cambios ocurridos en la
economía inter-regional desde el bando de 1682, dictada por
Gobernador José de Garro en el siglo XVII.
El acuerdo con las jefaturas indígenas para ampliar los
intercambios comerciales entre Chile y la Araucanía, se sancionó en
el Parlamento de Negrete, celebrado el 4 de marzo de 1793. Este
Congreso fronterizo consolidó una nueva política económica
mercantilista forjada desde la base de los agentes económicos criollos e
46
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
indígenas mediados por el estado; rasgo que se verá claramente
representado en la promulgación del Decreto de libre Comercio con
los indígenas de Araucanía y Pampas en la ciudad de Concepción en
1794. Esta medida fue analizada por el Ministerio de Hacienda de
España y emitido como decreto por el Rey, en 1797.
De esta forma, el comercio emergía como un sector gravitante
en la política borbónica, conjugándose con los intereses rentables de
los hacendados y comerciantes de la gobernación 2. Quizás el cambio
más representativo de las transformaciones que ocurren en la
economía del antiguo régimen vigente a fines del siglo XVIII, se
vincule con el interés del cabildo de Concepción de promover la
venta de instrumentos agrícolas de hierro a los agricultores mapuche,
especialmente arados y azadones, con el objetivo de incrementar el
cultivo del trigo para obtener excedentes susceptibles de acopiar a
través del comercio fronterizo y revender con utilidades en el circuito
de exportación hispanoamericano.
En esta perspectiva, el cabildo de Concepción fue partidario
entusiasta de las medidas propuestas por el Gobernador O’higgins
sobre el fomento del comercio con Araucanía, promoviendo una
nueva esfera para el comercio local, como era la venta de
instrumentos agrícola de hierro para fomentar el crecimiento de la
tradicional y antigua producción agrícola mapuche 3.
La corporación representaba que el libre comercio impulsaría
nuevos conductos para la salida de los productos del Obispado,
contribuyendo a estimular una economía alicaída debido a la escasez
de mercados externos. Solo se manifestaba contrario a que este
comercio se hiciera con armas blancas y de fuego, caballos, mulas y
yeguas.
Respecto del tráfico con el territorio trasandino de La Pampa,
el cabildo de Concepción solicitaba que se incluyese en este
reglamento recomercio a los pehuenches por el "importante rubro de
2
J. Pinto, p. 59; Cavieres, Eduardo “Servir al soberano sin detrimento del
vasallo. El comercio hispano colonial y el sector mercantil de Santiago de
Chile en el siglo XVIII”, Valparaíso, 2003, p. 209.
3
"Expediente respectivo a la ejecución del parlamento de Negrete en la parte
que trató del comercio general con los indios de la Frontera". BN.BM.Ms.
originales, tomo 330, fs. 90-286
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
47
sus especies conchabadas", entre ellos las importantísima remesas de
sal, caballos, plumeros de avestruz, pieles y semillas de piñones de los
bosques de araucarias andinas4.
Las informaciones recogidas acerca del comercio indígena por
los comandantes de los fuertes de la Frontera, señalaban que estos
acudían a las plazas y villas del Biobío y Los Angeles trayendo para la
venta importantes remesas de carneros, lanas, frutas, y mariscos secos
los mercaderes de la costa de Arauco5. Particularmente, se destacaba la
venta de manzanas por los llanistas de Malleco y pehuenches de la
cordillera andina, según registraban los libros de visitas indígenas a las
plazas, en los meses de otoño e invierno6.
Por otro lado, argumentaba que estos intercambios
beneficiaban el desarrollo de la agricultura en las comunidades
mapuche de Araucanía, alejando con ello el fantasma de la vida
pastoril asociada al abigeato y los malones en las estancias rurales del
corregimiento. Por ello proponía que el tráfico de ganado mayor y
lanar debía ser franco para que los indígenas pudieran llevar todo lo
que quisieran como era costumbre:
"para el fomento de su industria y el progreso de su
población y agricultura sin que por ningún respecto nos pueda
ser perjudicial [y que] para los mismos fines era útil y necesario
que se permita venderles instrumentos de fierro como son rejas
de arado, hachas, palas y azadones, frenos y espuelas" 7.
La prohibición del tráfico de objetos metálicos dictaminada
por las disposiciones administrativas, alcanzaba a los instrumentos
agrarios, sin embargo, su amplia demanda en el territorio indígena se
visualizaba como auspiciosa para la consolidación de un nuevo
modelo capitalista, basado en la generación de riqueza triguera en el
4
“Reglamento sobre el comercio libre con los naturales. Cabildo de
Concepción, 20 de junio de 1794”, en Expediente respectivo a la ejecución del
parlamento de Negrete, fs. 119-128
5
"Informe del comandante del fuerte de Arauco Gaspar del Río”, en
Expediente respectivo a la ejecución del parlamento de Negrete, fs. 170
6
"Informe del comandante del fuerte de Arauco Gaspar del Río”, en
Expediente respectivo a la ejecución del parlamento de Negrete, fs. 170
7
Discusión y propuestas del Cabildo en “Reglamento sobre el comercio libre
con los naturales. Cabildo de Concepción, 20 de junio de 1794”, en Expediente
respectivo a la ejecución, fs. 119-128
48
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
vasto territorio indígena de Araucanía. Por ahora, el cabildo
impulsaba el mercado de instrumentos de hierro demandado por la
agricultura mapuche, previsiblemente conectado a la rentabilidad del
manejo de las importaciones arribadas vía marítima desde Lima y
España; así como para impulsar el sector manufacturero de talleres
mecánicos, cuya presencia se advierte de manera paradigmática en la
ciudad de Concepción a fines del siglo XVIII. Se marca con ello,
sutilmente, la impronta industrial de la región de Concepción que
despuntará con mayor impacto luego de la Independencia. Factores de
innovación posiblemente conectados a la influencia mercantil del
intenso tráfico marítimo de veleros estadounidenses y europeos, que
utilizan el puerto de Talcahuano como centro de abastecimiento de
las faenas marítimas balleneras y las caletas costeras para el
desembarco de mercaderías de contrabando.
Después de dos años de consultas, Ambrosio O' Higgins dictó
el Decreto de Libre Comercio el 14 de marzo de 1796. En él se
estipulaba la libertad para negociar con los costinos, llanistas y
pehuenches, prohibiendo solo la venta de "cobre y fierro en pasta" y
armas. Además pretendía establecer el pago de derechos de alcabala,
por lo que el tráfico debía hacerse por los pasos de las plazas para que
los oficiales llevasen un registro escrito de los comerciantes y las
especies8.
Como señalamos, en el Reglamento se impulsaba claramente la
expansión de la agricultura cerealera de Chile Central hacia la
Araucanía, propendiendo al desarrollo del sector agrícola en la
economía mapuche. Para ello en el artículo 16º se estipulaba:
16° será libre el comercio de todos los demás efectos de
Castilla y del país, y no se prohibirá ni se limitara la venta e
internación a la tierra y a las plazas de la Frontera, de la sal,
8
Decreto de Libre Comercio en “D. Ambrosio O’Higgins de Vallenar, Barón
de Vallinary, Teniente General de los Reales Ejércitos, Superintendente de la
Real Hacienda, Gobernador y Capitán General de este Reino, Presidente de la
Real Audiencia y electo Virrey del Perú &c.”, en A. Varas Informe presentado
a La Cámara de Diputados por el Visitador Judicial de La República en
cumplimiento del acuerdo celebrado en la sesión de 20 de diciembre del año pasado.
Julio Bein y Compañía, Santiago 1849, pp. 46-48.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
49
vacas, ovejas, yeguas, frenos, espuelas, estribos, rejas de arado,
hachas, palas, azadones y demás instrumentos de labor 9.
El objetivo mercantil agrario que trasunta el decreto de 1794, se
enfoca hacia una ampliación del comercio indígena basado en el
intercambio ganadero (animales y textiles) para enfatizar el desarrollo
de la agricultura cerealera en las comunidades de Araucanía, hacia una
producción excedentaria estimulada por la introducción de tecnología
occidental en los cultivos mapuche. De esta forma, se profundizaría la
articulación mercantil y se incrementarían los beneficios del comercio
fronterizo, integrando nuevos aportes a los stocks de exportación
regionales. Se iniciaba así, un nuevo ciclo ganadero-triguero en ciernes
hacia fines del siglo XVIII, luego de más de un siglo de tráfico
comercial y paz en la Frontera del Biobío, que había posibilitado la
recuperación de la actividad agrícola en las tierras mapuche de Arauco
y Malleco, amenazadas constantemente en el siglo XVII por las
malocas y campeadas hispanas.
Este esquema de promoción de la agricultura indígena se
inscribía en el énfasis de capitalismo agrario sobre la mercantilización
triguera de las tierras de Araucanía, como se ha estudiado con mayor
amplitud en la zona fronteriza argentina, constituyendo una
modalidad específica que también opera en la Frontera chilena.
En esta óptica, las tierras de Araucanía adquirían otras
connotaciones, como espacios susceptibles de transformar en zonas de
colonización y creación de unidades de producción capitalistas,
integradas directamente al sistema de propiedad hacendal
hispanocriolla, mediante la ocupación de terrenos y la adquisición por
compraventas por parte de los agentes mercantiles del corregimiento
de Concepción. Este movimiento se había iniciado con la fundación
de la ciudad de Los Ángeles en 1742, en la zona interior de la región
fronteriza sobre el curso medio y superior del río Biobío y las hoyas
hidrográficas del río Laja por el norte, del río Malleco por el Sur y la
precordillera Andina pehuenche por el este. A partir de esta
instancia de adquisición de tierras fronterizas por parte de los
hacendados y militares de alta graduación, comenzó a ser cada vez
9
Decreto de Libre Comercio en Antonio Varas, Informe p. 47.
50
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
más frecuente en la Frontera del Biobío y Los Ángeles 10; fenómeno
asociado a una mayor intensificación de la circulación mercantil entre
la economía hispanocriolla y la economía indígena de mapuches y
pehuenches11.
Continuidad agraria y cambio empresarial post-independencia
Al momento de la Independencia en 1810-1817, la región de
Concepción comprendía una extensa provincia situada entre el río
Maule, limítrofe con el Obispado de Santiago y el río Biobío por el
Sur, Frontera con los cacicazgos mapuche de Araucanía. En este
espacio se distinguirá una zona de antigua ocupación colonial en
torno a las ciudades de Concepción y Chillán, que databan del siglo
XVI; y un área de Frontera de colonización en torno a la ciudad de
Los Ángeles, fundada en 1742.
La región se caracterizaba por un activo comercio terrestre
con el mercado hispanoamericano, el distrito de Santiago, Coquimbo
y Charcas (Bolivia); a través de la vía marítima, con los puertos de
Chiloé, Valparaíso, Coquimbo, Arica y el Callao; y a través del Cabo
de Hornos, con los países americanos y europeos del Atlántico.
Asimismo, la región de Concepción articulaba un segundo circuito de
intercambios con los indígenas libres de Araucanía y Pampas
trasandinas, siguiendo las directrices consensuadas en el parlamento
de 1793 y en las normas del decreto de libre comercio con los
indígenas de 1797.12
10
R. Donoso y F. Velasco, La propiedad austral, Santiago [1928], ICIRA 1970.
G. Guarda, O.S.B, La economía de Chile austral antes de la colonización
alemana 1845-1850, Valdivia, 1973 y L. Carreño “La Repoblación de Osorno:
Un aporte a la autonomía económica de la región”, en S. Villalobos y J. Pinto,
Jorge, Araucanía Temas de Historia Fronteriza, Temuco, Ediciones Universidad
de la Frontera. 1985.
11
L. León, 1991, p. 131; Pinto, 2003 p. 39-40
12
Pinto, 2003, p. 47; L. Ortega, Chile en ruta al capitalismo. Cambio, euforia y
depresión 1850-1880, Dibam, Santiago 2005, p. 51; M. Carmagnani, Los
mecanismos de la vida económica en una sociedad colonial. Chile 1680-1830.
[1973]. Santiago, Dibam, 2001, pp. 297-298; S. Villalobos Los pehuenches en la
vida fronteriza, Santiago, Ediciones Universidad Católica de Santiago, 1989; L.
León, Maloqueros y conchavadores en Araucanía las Pampas, 1700-1800,
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
51
El funcionamiento de la economía mercantil descrita,
colapsará durante las Guerras de la Independencia libradas en la
provincia de Concepción y la Frontera por los ejércitos republicanos
y monarquistas, durante los aciagos años de 1817-1823 13. Esta
situación que provocó una aguda crisis económica regional y en el
plano del comercio fronterizo significó la ruptura total de las antiguas
redes de intercambio del siglo XVIII, debido al apoyo masivo de las
jefaturas mapuches y pehuenches al ejército español y la autoridad del
rey, símbolo político garante de los tratados fijados en los
Parlamentos.
En este contexto, en los primeros gobiernos republicanos
hubo importante participación de conspicuos representantes del
mundo agrario de Concepción, como los primeros Directores
Supremos Bernardo O’Higgins y Ramón Freire, los Presidentes José
Joaquín Prieto y Manuel Bulnes, quienes fijaron y aplicaron
directrices de una sólida política económica agrícola, siguiendo los
lineamientos del período borbónico, tanto en el ámbito de la política
económica de expansión agraria como en la política interétnica y de
la celebración de parlamentos para discutir y consensuar el gobierno
del comercio fronterizo.
Esta nueva política económica se inauguró con la dictación en
1823 de una ley sobre adelantamiento de la Frontera del río Biobío al
río Imperial y colonización del territorio fronterizo indígena de
Araucanía. Esta medida institucional se conjugó con el aumento de
los navíos mercantes en el puerto de Talcahuano, desde una decena a
fines del período colonial a más de una centena hacia 1830-1840. Por
otro lado, la instalación desde 1830 de unos cinco molinos industriales
de trigo para elaborar harina y otros subproductos, constituiría el
factor más decisivo en la conformación de una nueva demanda
triguera, con un volumen superlativo de consumo de esta materia
prima que estimulará las siembras de trigo en las antiguas haciendas
locales y en los territorios fronterizos para la elaboración de harinas 14.
Temuco, Ediciones Universidad de la Frontera, 1991; Mandrini R. y Paz, C.,
2003.
13
Carmagnani, 2001 p. 304; Pinto, 2003 p. 64-74; León 2011 b.
14
L. Mazzei, La red familiar de los Urrejola de Concepción en el siglo XIX,
Santiago, Dibam, p. 168; L. Carreño, “La irrupción del Estado en la Araucanía
52
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
En este nuevo escenario de apertura al comercio
internacional, el gobierno republicano diseñó una política económica
que daba continuidad a los lineamientos seguidos durante la etapa
borbónica, basada en la renta de la explotación agrícola del cultivo
triguero y su comercialización exterior. Esta característica continuista
en la política económica de la post independencia es un rasgo
generalizado en el ámbito político latinoamericano durante la fase
transicional del mercado colonial de antiguo régimen al mercado
capitalista de los estados republicanos 15. Los ensayistas nacionales de
teoría económica de la primera mitad del siglo XIX justificaban esta
orientación considerando la experiencia exitosa precedente, basado en
factores de economía política como abundancia de fértiles suelos
agrícolas, mano de obra barata y un mercado comprador de
productos alimenticios en expansión, gracias a la apertura comercial
del Decreto de Libre Comercio con todas las naciones de 1811, que
será reactualizado en 1817.
Las variables enunciadas permitían avizorar un futuro
auspicioso para la economía triguera nacional impulsada por el
gobierno, incrementando la riqueza privada y consolidando la
organización del Estado con mayores entradas fiscales por aranceles
portuarios.
En este contexto económico, uno de los ensayistas del período
republicano inicial, José Joaquín Mora, en 1828 reflexionaba sobre las
condiciones de la economía política del país que comenzaba a caminar.
y las pampas, y la crisis de las curtiembres y destilerías de alcohol de grano de
Valdivia, 1850-1900”, Espacio Regional, Nº 2-3, 2006.
15
J. Silva Riquel y A. Escobar Mercados indígenas en México, Chile y
Argentina Siglos XVIII-XIX, Instituto Mora-CIESAS, México, 2000; J. Silva
Riquel,“Del mercado colonial de la Nueva España a la economía nacional del
siglo XIX”, pp. 224-227, en E. Cavieres, Entre continuidades y cambios las
América en la transición (S. XVIII a XIX). Ediciones de la Universidad Católica
de Valparaíso, Valparaíso, 2006, pp.223-249; C. Robles, “Expansión y
transformación de la agricultura en una economía exportadora. La transición
al capitalismo agrario en Chile (1850-1930)”, en Historia agraria, Nº 29, 2003,
pp. 45-80; J. Garavaglia, y J. Gelman, “Capitalismo agrario en la Frontera.
Buenos Aires y la región pampeana en el siglo XIX”, en Historia agraria, 29,
2003, pp. 105-121; E. Bohoslavsky, y M. Godoy, Construcción estatal, orden
oligárquico y respuestas sociales: Argentina y Chile, 1810-1930. Buenos Aires,
Prometeo Libros, Buenos Aires, 2010; Ortega, 2006 p. 62-65.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
53
Mora, relevaba la importancia de la producción agrícola como una
base necesaria para avanzar hacia una segunda fase económica que
denomina industria doméstica; es decir “nacional”:
Por otra parte cuando la exuberante fertilidad de la tierra
promete ganancias tan seguras como pingues, cuando nuestra
posición geográfica nos abre tantos canales de útil exportación,
cuando la abundancia de las materias primas de la industria nos
convida a un tráfico susceptible de producir en poco tiempo la
acumulación necesaria para plantear la industria doméstica, ¿se
puede desconocer el punto a que han de dirigirse las miradas
del fisco?16
En esta misma línea Pedro Félix Vicuña, en 1844, valoraba la
apertura al mercado mundial y el apoyo necesario del gobierno para
cristalizar las oportunidades de este nuevo escenario de articulación
capitalista a un amplio mercado consumidor de productos agrícolas
generados en el país:
Confesaré desde luego que en un país sin instituciones en
que todo es vacilante, el influjo del gobierno en sus rentas debe
ser la conservación de lo existente, y la aplicación del principio
económico de que acabamos de hablar, pero cuando la
industria, la agricultura y el comercio salen de la estrecha esfera
en que se encontraron colocados, se sienten necesidades
nuevas, en que las manos de los gobiernos deben ayudar a
aquel saludable impulso17.
Andrés Bello en 1842, caracterizaba muy bien el perfil de estos
nuevos hombres de negocios vinculados a la explotación de los
recursos naturales del país, minería y tierras de cultivo y pastoreo, en
el marco de la economía capitalista que se insertaba en la estructura
económica de antiguo régimen:
16
J. Mora, “Economía política” [1828], en S. Villalobos, y R. Sagredo,
Ensayistas proteccionistas del siglo XIX, Dibam, Santiago, 1993, p. 21.
17
P. F. Vicuña, “Carta sobre los bancos”. [1844], en Villalobos. y Sagredo,
1993, p. 34.
54
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
En la actualidad, felizmente, todo ha cambiado de aspecto;
y a la época puramente conservadora (si así puede llamarse la
anterior) ha sucedido otra de fomento, de reformas y mejoras,
ante las cuales está muy distante de retroceder la actual
administración, contando siempre con el apoyo de las cámaras
legislativas y la decisión del pueblo18.
Con todo, la continuidad de la economía de antiguo régimen se
desenvolvía en el marco de las antiguas estructuras y de otras
novedosas oportunidades basadas en el emprendimiento empresarial,
como señalaba Andrés Bello:
Debe estar compenetrada de que no bastan la probidad y
el celo para promover mejoras sólidas, si no van acompañadas
de los conocimientos y aptitudes necesarios; y que esta época
de avances, corresponden hombres de ideas poseídos de
espíritu empresarial19.
Bello, indicaba la significación del espíritu empresarial para
transitar a la exportación de materias primas con mayor elaboración y
manufactura en un mercado capitalista en expansión, todo lo cual
implicaba miradas de mayor amplitud geográfica y de más largo
plazo, que incluyeron la incorporación de vastos espacios no
integrados directamente a la explotación capitalista, diseminados en
las Fronteras sudamericanas bajo el gobierno de los cacicatos
indígenas de Araucanía, Pampas y Patagonia.
El mercado peruano y el fomento de las exportaciones
El apoyo institucional del gobierno republicano al desarrollo
de la agricultura nacional, se enfocó hacia dos puntos básicos: la
mantención del mercado comercial con el Perú en el marco de la
apertura al libre comercio de 1811 y la promoción de la colonización
18
A. Bello, “La acción del gobierno [1842]”, en Villalobos y Sagredo, 1993, p.
31.
19
A. Bello, 1993, p. 32.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
55
productiva agrícola de las tierras de Araucanía. Estos objetivos
estaban engarzados con el interés fiscal del aumento de las rentas
administrativas mediante el incremento de las exportaciones de bienes
primarios.
Para proteger el interés rentístico de los hacendados de Chile
Central y Concepción, por decreto del Congreso de 8 de febrero de
1821, se otorgó un privilegio exclusivo para continuar el tráfico
triguero con el espacio peruano, privativo “a los que hacían este
comercio en tiempos del Gobierno español”20.
Asimismo, la Expedición Libertadora después de la toma de
Lima en julio de 1822, afianzó el monopolio de Chile en el abasto de
trigo al espacio peruano21, mientras el Congreso de Santiago ratificaba
el tratado de alianza militar y comercial con Perú, asegurando la
mantención de las importaciones agrícolas de trigo chileno y azúcar
peruano.
En el Artículo 6º de los “Tratados celebrados por el Gobierno
de Chile con el Perú. Santiago 23-XII-1822” se indicaba que “los
ciudadanos de uno y otro Estado tendrán libre entrada y salida en sus
puertos y territorios”. Además, en el Artículo 7º se señalan las
franquicias para los artículos territoriales y producciones de Chile y
Perú, mediante tributación única en alguno de los dos países 22. En
1824 se estableció un arancel de tres pesos por fanega de trigo y
arroba de azúcar exportada por Valparaíso y El Callao23.
En el ámbito local de Concepción, y para fortalecer la
orientación agrícola monoexportadora, el gobierno de Ramón Freire
aprobó la apertura de otros puertos para acompañar el cabotaje de
Talcahuano, principal puerto del Sur de Chile. Mediante un decreto
de 7 de octubre de 1823, se entregaba concesión a Manuel González
para cargar granos en el puerto de Tomé, aledaño al puerto principal
de Talcahuano24.
20
En Sesiones de los cuerpos legislativos de la república de Chile 1811-1845. (18861908), Santiago, Imprenta Cervantes (en adelante SCLRCh, 37, vol. V, p. 441.
21
Ortega, 2005,50.
22
“Tratados celebrados por el Gobierno de Chile con el Perú. Santiago 23XII-1822”, SCLRCh, VIII p. 71- 72.
23
J. Basadre, La iniciación de la república: contribución al estudio de la evolución
política y social del Perú. UNMSM, Fondo editorial, Lima, 2002 p.26.
24
“Decreto 7 de octubre de 1823”, SCLRCh, VIII p. 294
56
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Una medida adicional al fomento agrícola provino de la
eliminación de los derechos de exportación a los productos locales,
favoreciendo, de este modo, la competencia comercial del trigo de
Concepción en los mercados cerealeros. Santiago Fernández presentó
un proyecto en septiembre de 1822 para liberar de derechos a las
exportaciones de Concepción, extensivo a las importaciones, como
una alternativa destinada a incentivar la recuperación económica. No
obstante, solo en 1826 y a solicitud del diputado Diego Benavente, se
abordó nuevamente esta propuesta. En la discusión del proyecto
sobre libertar de derechos a los productos de Concepción salidos por
Talcahuano, en la Sesión de 1º de agosto de 1826, el autor
argumentaba que lejos de ser un privilegio exclusivo:"solo era un
arbitrio para que los trigos de Concepción compitieran en el mercado
debido a que la fanega de trigo de Aconcagua se vendía en 12 reales en
Valparaíso, mientras la de Concepción se entrega a 16 reales en
Talcahuano”25.
Por las razones expuestas, y como una fórmula de socorrer a
una provincia duramente castigada por la guerra, el Congreso emitió
el decreto de eliminación de derechos a los productos de Concepción
salidos por Talcahuano: “Por ahora y hasta que se arreglen las rentas
generales, los productos de la industria fabril y agricultora que se
extraigan por el puerto de Talcahuano son enteramente libres de todo
derecho o gabela de cualquier denominación que sea” 26.
Según las investigaciones de Leonardo Mazzei, estas
franquicias se tramitaron en el marco de una consulta del Cabildo de
Concepción a las autoridades nacionales, por la posibilidad de
establecer una representación colegiada de los comerciantes agrícolas
de la provincia, en Lima: propuesta formulada por el Libertador
Simón Bolívar, en 1823 en la metrópolis peruana, a los representantes
del cabildo penquista27.
25
“Discusión del proyecto de libertar de derechos los productos de Concepción
salidos por Talcahuano. Sesión 28 1º de agosto de 1826”, SCLRCh, XII p. 288.
26
“Decreto eliminación de derechos los productos de Concepción salidos por
Talcahuano, 4 de agosto de 1826”, SCLRCh XII p. 304
27
L. Mazzei. “Trayectorias empresariales en Concepción en el siglo XIX. El
caso de José Ignacio Palma Barriga”. en J. Pinto (editor), Modernización,
Inmigración y Mundo Indígena. Chile y la Araucanía en el siglo XIX. Temuco,
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
57
Ley de avance de la Frontera al río Imperial en 1823
El impulso de las actividades económicas también se vinculó a
la expansión de los intereses comerciales de la provincia de
Concepción hacia la zona transfronteriza del sur del río Biobío, con
el propósito de integrar esta vasta extensión a la producción triguera
de exportación. A nivel regional este espacio fronterizo se convertía
en un recurso valiosísimo- cuya proyección mercantil era similar a la
región minera de Coquimbo y Copiapó-, como fuente de materias
primas e insumos que serían demandados por el proceso de
industrialización regional y cuyo acceso se verificaría a un bajo costo,
elevando las perspectivas de rentabilidad. Por ello, la dictación en
1823 de la Ley de avance de la Frontera al río Imperial y la realización
de un parlamento con los caciques aliados del rey de España,
conformarán un factor sustantivo en el apoyo institucional al
desenvolvimiento de los intereses comerciales capitalistas en la
Frontera de Araucanía durante el período analizado.
En el gobierno de Bernardo O’Higgins, 1817-1823, se esbozó
una política ampliación de la zona agrícola hacia el Sur del río Biobío
mediante una iniciativa del suizo Schmidtmeyer para traer colonos de
su país28. Pero no hubo avances en este sentido porque en el escenario
de la guerra con los monarquistas y ante la necesidad de intentar
forjar una alianza con las jefaturas mapuche enemigas, el mandatario
presentó los Artículos de Conciliación de 1817, ofreciendo restringir el
dominio administrativo republicano al norte del río Biobío 29. Sin
embargo, esta propuesta quedará en el vacío por la invasión del
ejército virreinal y el abandono de Concepción por B. O’Higgins a
fines de 1817.
Más tarde, con la recuperación de la provincia fronteriza por
parte de los republicanos, seguida de la derrota de los jefes españoles y
Ediciones Universidad de La Frontera, 1988 p. 138.
28
C. Norambuena “Política y legislación inmigratoria en Chile, 1830-1930”, en
Cuadernos de Humanidades, Nº 10, Universidad de Santiago 1990; L. Mazzei,
“La inmigración europea en el proceso de construcción nacional en Chile,
Siglo XIX”, en Boletín de la academia chilena de la historia, enero a junio, Nº
119, 2010, pp. 97-110.
29
L. León O’Higgins y la cuestión mapuche, 1817-1818. Editorial Akilleus,
Santiago, 2011.
58
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
la asunción de Ramón Freire a la primera magistratura en 1823, el
apoyo institucional a la colonización fronteriza se repuso en el primer
plano con el envío de un proyecto de ley por el gobierno al Congreso
Nacional, para adelantar la Frontera desde el río Biobío al río
Imperial, entregando los terrenos intermedios a colonos agricultores.
El 11 de junio de 1823 Freire informa al Senado Conservador
sobre el proyecto de adelantar la línea de Frontera al río Imperial y
establecer colonias de extranjeros, fijando una política económica
agrícola de larga duración. El objetivo inmediato, escribía el
mandatario, buscaba superar las secuelas sociales de la guerra y del
atraso social del país:
la despoblación del país, su escasa industria, el paso lento
de la civilización, la falta de aplicación al trabajo en algunos
puntos, y la inmoralidad contraída en otros por el largo
ejercicio de la guerra y el pillaje, llaman con preferencia la
atención del Gobierno, en calidad de males urgentes y si cuyo
remedio no puede prosperar la Patria. El Director Supremo
cree que el establecimiento de colonias de extranjeros en la
vasta extensión que yace entre los ríos Maule e Imperial y
principalmente entre este último y el Biobío, después de tirada
la línea demarcatoria de Fronteras por el río Imperial, sería
medida más oportuna y benéfica, porque bastaría por remedio
de los males expuestos30.
Aunque el Senado rechazó inicialmente la propuesta, Freire
insistirá en el Mensaje del Director Supremo sobre su administración,
leído en el Congreso el 13 de agosto de 1823. Allí enfatizará la
concordancia entre el fomento de la colonización con extranjeros y el
objetivo de integrar a los mapuche al desarrollo agrario:
La seguridad de aquel territorio excitará al cultivo de los
terrenos a la industria y a los trabajos útiles. Esta se conseguirá
con la línea de demarcación propuesta y la amistad con los
araucanos. El establecimiento de colonias extranjeras llenará el
vacío de la población; y el ejemplo de agricultores, fabricantes
y artesanos aplicados constantemente al trabajo, corregirá la
30
“Oficio de Ramón Freire, 11 de julio de 1823”, SCLRCh, tomo VII, pp. 273274.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
59
depravación de las costumbres, asociará a su industria a los
naturales y formará la prosperidad nacional31.
El 26 de agosto envía un nuevo proyecto de ley, Concibiendo la
entrega de terrenos a colonos: nacionales, indígenas y europeos:
Los terrenos que yacen entre los ríos Biobío e Imperial se
repartirán a discreción del gobierno en individuos que puedan
dedicarse a su cultura [cultivo], prefiriendo a los indios que
quieran reducirse a la vida social, y reservando lugares a
propósito para el establecimiento de colonias extranjeras. Para
llevar adelante esta empresa y asegurar la amistad de los
araucanos, procederá el gobierno a celebrar un parlamento y
consiguiente tratado 32.
Para realizar este programa, Ramón Freire solicita al Congreso
un presupuesto de $ 20.000 para celebrar un Parlamento con los
araucanos y financiar el reconstrucción de los fuertes y la ciudad de
Los Ángeles, destruidos durante la guerra. Respecto de los dineros
solicitados indicaba que: “Si es fácil señalar la suma que
aproximativamente puede invertirse en el parlamento, no lo es
calcular la que exige la nueva línea de demarcación por el río Imperial
y la construcción de fuertes y poblaciones” 33. La Comisión de
Gobierno del Congreso refrendó el argumento del ejecutivo,
visualizando la utilidad rentable que se obtendrían en el largo plazo
con la inversión fiscal, en procura de la anexión de la Araucanía a la
naciente República, aprobando la realización del parlamento con los
araucanos por decreto de 25 de octubre de 1823, señalando:
por lo que respecta a la línea de demarcación y
construcción de fuertes, la Comisión cree se economizarán los
31
Mensaje del Director Supremo Ramón Freire sobre su administración. 13 de
agosto de 1823”, SCLRCh tomo VIII, p. 2.
32
“Proyecto de ley para adelantar línea de Frontera al río Imperial, 26 de
agosto de 1823”, SCLRCh, tomo VIII, p. 74.
33
“Oficio de Ramón Freire al Congreso sobre presupuesto para celebrar
parlamento con araucanos y adelantamiento de Frontera al río Imperial.13 de
septiembre de 1823”, SCLRCh tomo VIII, p. 194.
60
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
gastos repoblando las antiguas ciudades de Angol, la Imperial y
Villarrica, poniendo allí las guarniciones que se juzguen
convenientes, por cuyo medio se aseguraría la paz
perpetuamente, y se lograría civilizar aquellos naturales, cuyos
bienes deben resultar de las buenas disposición en que los
antedichos queden por el Parlamento34.
Contando con este dictamen el Congreso emitió el acuerdo
sobre la política a seguir en la Frontera, promulgando una “Ley de
celebración de un parlamento general con los araucanos y extensión
de la línea de Frontera Sur. 27 de octubre de 1823”, cuyos epígrafes
estipulaban:
Exmo. Señor:
Tomando en consideración el expediente promovido para
la celebración de un parlamento general con los araucanos,
extensión de la línea de demarcación de la Frontera Sur, y
construcción de fuertes y reductos para su seguridad, ha
acordado el Congreso y decreta:
“Artículo Primero. Autorízase al Gobierno para la
celebración de un parlamento general con los araucanos. Art.
2º Apruébase presupuesto de los 20.000 pesos pedidos por el
Ejecutivo para celebración del parlamento y redención de las
familias que existen prisioneras entre los indios, incluyéndose
en aquellos la cantidad con que concurriere el Gobierno de
Buenos Aires según la invitación hecha. Art. 3º repuéblense las
ciudades de Angol, Imperial y Villarrica, sin perjuicio de
asegurar, si fuere menester, la línea fronteriza al Sur, como
pareciere más conveniente, dando cuenta a la legislación para
su sanción”35.
La seguridad y paz que brindaría el restablecimiento de la línea
fortificada en un contexto socioterritorial devastado por la guerra -y
por la amenaza latente de una confrontación bélica con los
34
Acuerdo Comisión de gobierno 19 de septiembre de 1823”, SCLRCh tomo
VIII, 213. Aprobado como: “Decreto de 25 de octubre de 1823”, SCLRCh,
tomo VIII, p. 33.
35
“Decreto del Congreso 25 de octubre de 1823”, SCLRCh, VIII, p. 336; “Ley
de celebración de un parlamento general con los araucanos y extensión de la
línea de Frontera Sur. 27 de octubre de 1823”
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
61
araucanos-, constituía un factor crucial para el desarrollo económico
basado en la participación de tres actores fronterizos: los colonos
nacionales, los agricultores mapuche y los colonos europeos, que no
arribaron a la zona en el período estudiado en esta monografía.
El diseño político de una colonización pactada con los
cacicazgos de Araucanía se inscribe institucionalmente en el período
de inclusión del pueblo mapuche en el proyecto político nacional,
señalado por Jorge Pinto en un sugerente estudio de las relaciones de
Frontera durante la formación del Estado36.
Tratados políticos y comerciales fronterizos 1817-1825
Después de la derrota sufrida por el ejército español en la
batalla de Maipú el 4 y 5 de abril de 1817, los jefes realistas,
considerando su limitado apoyo logístico en Chile Central,
decidieron retirarse a la ciudad portuaria de Valdivia, en el extremo
austral de la Gobernación. En este escenario, el coronel español Juan
Francisco Sánchez utilizó la institucionalidad fronteriza (forjada desde
fines del siglo XVIII) para organizar la resistencia a la instalación del
gobierno republicano. Fue así como a fines de 1818 y empleando los
servicios del Comisario General Rafael Burgos y de los capitanes de
amigos, celebró un Parlamento en la villa de Los Ángeles con la
asistencia de más de ciento cuarenta caciques, donde se fijó la postura
del partido hispánico37.
A comienzos del año siguiente se inició la retirada del ejército
y de los vecinos realistas al sur del Biobío, dirigiéndose desde Los
Ángeles a la misión de Tucapel en la costa. Allí, Sánchez dividió la
expedición en dos grupos: el primero de ellos quedaría al mando de
Vicente Benavides con la misión de detener la persecución que
iniciaban los patriotas.; el segundo se dirigiría con él a Valdivia.
36
Pinto, 2003.
Conversaciones Históricas de Claudio Gay con algunos testigos y actores de la
Independencia de Chile 1808-1826. Publicadas por Guillermo Feliu Cruz,
Editorial Andrés Bello, Santiago, 1965, "Conversaciones con Domingo Salvo".
p. 40.
37
62
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Desde Los Ángeles, en abril de 1819, se informaba que la villa
había sido atacada el 25 de enero pasado por los partidarios del
antiguo régimen, quienes habían incendiado parte de la traza urbana,
saqueando el perímetro rural de Laja. No obstante, en una
comunicación el mes de junio desde Los Ángeles, subrayaba la
importancia de los vínculos comerciales que se pretendía reactivar a
través del apaciguamiento del conflicto, indicando: "la buena
disposición de varios caciques de indios para hacer la paz y continuar
en muestra de amistad y comercio" 38 para lo cual se apuntaba que se
hallaba en la plaza el "cacique Guenteau que conduce seis familias
españolas que se hallaban prisioneros en la otra parte por los
güilliches"39. En septiembre de ese año, Ramón Freire anunciaba con
satisfacción el retorno a la normalidad, que incluía los apetecidos
tratos comerciales con los indígenas, señalando: "En estos días han
estado en la plaza de Los Angeles varios caciques con sus mujeres y
mas de treinta mocetones a su comercio y protestas de amistad y
unión con nosotros"40.
El lacónico informe de Freire reunía dos elementos
característicos de la política fronteriza desplegada durante la Patria
Nueva, que también compartía Bernardo O’Higgins. Por un lado, la
importancia atribuida al comercio con los indígenas de Araucanía y
Pampas, como factor para el desarrollo económico que se pretendía
impulsar con la organización republicana después de la
Independencia; por otro, la significación de estos beneficios
mercantiles para articular una relación política de amistad y unión con
los cacicazgos mapuche, aspecto que situaba a las entidades indígenas
en un plano de igualdad política con la sociedad chilena.
El concepto de la Unión, significaba una alianza política
destinada fortalecer el desenvolvimiento del naciente Estado,
mediante la destrucción de los partidarios del rey de España. En esta
38
“Comunicación de Andrés Alcazar, Los Angeles. 30 de junio de 1819”,
Archivo Nacional. Archivo Intendencia de Valdivia (en adelante AN.AIV),
vol. 6.
39
“Comunicación del coronel Andrés Alcazar desde Los Angeles. 23 de junio
de 1819”. AN. AIV, vol. 6
40
“Comunicación de Ramón Freire al Director Supremo del Estado de Chile.
Santa Juana, 29 de septiembre de 1819”. AN. AIV, vol. 6.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
63
perspectiva, Ramón Freire anotaba que las conversaciones de paz con
los indígenas alcanzaban positivos dividendos porque había recibido
peticiones "para que nuestras tropas pasen el Biobío para escarmentar
a los llanistas que los tienen amenazados" 41. De este modo, el
comandante de la guarnición fronteriza indicaba que en el mes de
diciembre, al regreso de los indios ongolmos que salieron a visitarlo a
la plaza de Los Ángeles, destinó una partida de milicianos fusileros
para que "destruyan otra de los enemigos que se halla al mando de un
capitán español con ocho fusileros instruyendo reclutas a la otra parte
del Biobío entre Nacimiento y Santa Juana en el paraje denominado
Culenco"42.
El 21 de febrero de 1821 se concretaron las negociaciones
comenzadas por O’Higgins en 1817 para forjar una alianza política
militar con el cacique Venancio Coñoepan, residente en el Malal de
Cholchol. Para ello se celebró un Parlamento en el fuerte de
Nacimiento presidido por Ramón Freire Intendente de la provincia y
comandante del Ejército del Sur 43. De acuerdo con los testimonios de
la época, Coñoepan contaba con el apoyo de los caciques de Purén y
Lumaco: Lorenzo Colipí su hermano Pinolevi y Güenchumilla,
compañeros de Ramón Freire desde el sitio de Talcahuano en 1817 44.
En el marco de los acuerdos de nacimiento, en noviembre de
1821 el capitán Manuel Bulnes se internaba en la Araucanía con el
apoyo de Colipí y Venancio Coñoepan para destruir el poderío bélico
de los caciques aliados de la monarquía, derrotando al cacique Pedro
Riquelme Curiqueo de Truf Truf, caudillo del bando realista en el
campo indígena45.
Este encuentro repercutió en el desarrollo de la guerra
independentista, pues los importantes caciques del río Cautín
reconocieron a las nuevas autoridades de Chile durante una serie de
parlamentos realizados por el capitán Luis Salazar, en diciembre de
41
“Comunicación del coronel Andrés Alcazar desde Los Angeles. 23 de junio
de 1819” .AN. AIV, vol. 6.
42
“Carta de Ramón Freire. Concepción. Enero 21 de 1820”. AN. AIV, vol. 6.
43
Barros Arana, 1882, pp. 47-48. Sobre las negociaciones de 1817 León 2011.
44
Oficio de Juan José Manzanos. Asamblea de Concepción 1º de agosto de
1827, SCLRCh, tomo XII, p. 61.
45
C. Gay “Historia física y política de Chile”,en Historia, tomo VIII, París
1871, pp. 275-276.
64
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
1823. En el Parlamento del río Cautín con los caciques de Truf Truf y
Lululmahida, Coñuepan hizo un llamado a comunicarse unos con
otros y a gozar de los beneficios de la paz. Los caciques lugareños
respondieron:
que solamente Buchacura tenía la culpa de que aún no hubiesen entrado a la Confederación, estando aquél bien convencido de que con el triunfo de Picó y de Toriano (cacique pehuenche) llegaría a ser jefe de Llaima y Maquehua; y para probarle la sinceridad de la promesa, pusieron a su disposición cincuenta conas perfectamente armados46.
Unos meses antes, el coronel Beauchef, con una expedición
salida desde la ciudad de Valdivia, incursionó sobre la zona del río
Toltén logrando establecer un armisticio con el cacique Calfucura de
Pitrufquén y el cacique Melillán de Boroa, situado entre el río Toltén
y el río Cautín, logrando la captura del montonero Francisco
Palacio47.
Después del aniquilamiento de los últimos jefes militares
monarquistas Manuel Picó y Juan Antonio Ferrebú, en 1824 el
gobierno nacional a través de Pedro Barnechea -comandante de la
guarnición de Los Ángeles y diputado de la Asamblea de
Concepción-, celebra el Parlamento fijado en la ley de 1823. La
reunión tuvo lugar el 7 de enero de 1825 en el lugar de Tapihue,
teniendo como interlocutor representante de las provincias indígenas,
46
C. Gay 1871, tomo VIII, p. 288-289. De acuerdo con Martha Bechis en 1827
una fuerza expedicionaria comandada por el capitán Juan de Dios Montero
con treinta fusileros y Venancio Coñuepan con mil lanceros, cruzan la
cordillera de los Andes a la altura del río Biobío, para atacar las fuerzas
realistas de los Pincheira en las pampas, donde permanecerá hasta 1836 cuando
su legendaria figura desaparece misteriosamente. M. Bechis, “La etnia mapuche
en el siglo XIX. Su ideologización en las pampas y sus intentos nacionistas”,
en Revista de estudios trasandinos, año 2, Nº 3, 1998 y “Matrimonio y política
en la génesis de dos parcialidades mapuche durante el siglo XIX” en Memoria
Americana, Cuadernos de Etnohistoria, Nº 3, Buenos Aires, 1994, p. 148;
también D. Villar, y J. Jiménez, “La tempestad de la guerra: conflictos
indígenas y circuitos de intercambio. Elementos para una periodificación
(Araucanía y las pampas, 1780-1840”, en R. J. Mandrini y C. D. Paz, 2003.
47
Memorias militares para servir a la historia de la Independencia de Chile del
Coronel Jorge Beauchef, Editorial Andrés Bello, 1964, pp. 211-218.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
65
al cacique gobernador Francisco Mariluán de Mulchén. El acta del
parlamento fue publicada como un documento oficial del gobierno
para sancionar el Tratado de Paz y Comercio con los caciques del río
Malleco y los Andes que habían apoyado la causa de rey en la reciente
guerra. Además el tratado fue refrendado por el conjunto de los
cacicazgos subandinos de Malleco y Cautín, en un Parlamento
General celebrado en Los Angeles en diciembre de 1825 48.
En este escenario, el tratado fue difundido a la opinión
pública a través de la publicación oficial “Tratados para unirse en
opinión y derechos a la gran familia chilena”, cuyo texto se cierra con
el epígrafe de “grita general de Viva la Unión”. De esta forma, en el
contexto de los episodios emancipatorios que definían el destino
político de Chile Central, los cacicazgos de Araucanía tomaban una
posición de interlocutores políticos que se integraban en una nueva
institucionalidad no solo fronteriza, sino, y sobre todo, en un régimen
político de Confederación, de acuerdo a la versión recogida por
Claudio Gay entre los actores de la Independencia. Este
planteamiento señero se encontraba en la base de la ideología liberal
de los articuladores de la Patria Nueva y, en particular, de Ramón
Freire como Director Supremo de la nación49.
Considerando la urgencia de la paz con los cacicazgos mapuche
que había apoyado al rey, el tratado abordó con mayor énfasis la
continuidad del intercambio fronterizo para impulsar la recuperación
económica local. En este tenor, el Artículo 17 indicaba:
Siendo ya una sola familia nuestros comerciantes serán
tratados fraternalmente cuando se internen en sus terrenos,
cuidando escrupulosamente que no se les saltee y robe, y
cuando se roben unos a otros, descubierto los ladrones pagaran
48
Texto íntegro publicado en León 2011 pp. 116-120. Además un análisis de las
proyecciones políticas del Tratado y reproducción facsimilar del texto de 1825,
en E. Tellez; O. Silva; Alain Carrier; y V. Rojas “El tratado de Tapihue entre
ciertos linajes mapuches y el gobierno de Chile [1825], en Cuadernos de
historia, Nº 35, Santiago, 2011.
49
Sobre la personalidad histórica de Ramón Freire y las políticas liberales
Gabriel Salazar, La construcción de estado en Chile (1800-1837), Editorial
Sudamericana, Santiago, 2005.
66
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
el duplo de lo robado, si tuviesen con que, y si no se castigaran
con arreglo a las leyes50.
Además, con un claro objetivo mercantil se proponía el
ambicioso proyecto de regular los circuitos de tráfico desde
Concepción a la Pampa argentina, señalando en el Artículo 23:
Se declaran por boquetes habilitados para el pase al otro y
este lado de la cordillera los de Llayma, Longuinay, Cuenco,
Villucura y Antuco; y por inhabilitados, todos los desde este
último hubiesen hasta el río Maule, y sujetos a la misma pena
los que roben a este lado u otro de la Cordillera, o pasen sin el
requisito del anterior articulo anterior51.
La reactivación del comercio entre el Sur de Chile y los
territorios indígenas de Araucanía y Pampas se reiteraba en el
Artículo 27:
Todos los comerciantes que hagan giros sobre la provincias de
Valdivia, o Chiloé, y los que de aquellas lo hagan a esta con efectos del
país, o con los que vulgarmente se llaman de Castilla, tendrán el pase
y el auxilio necesario, mostrando el pasa porte que anuncia el Art. 22
a los Caciques Gobernadores, comprendiéndose en estos los que hagan
su tráfico del Estado de Buenos Ayres a éste, y de éste a aquel 52.
El impulso al tráfico araucano-pampeano buscaba restaurar el
intercambio a gran escala, vigente hacia 1819, que redituaba
importantes beneficios a los hacendados-mercaderes del sur de Chile.
Por otro lado, en el tratado se estipuló la reconstrucción de las
plazas fuertes y la ciudad de los Ángeles. En el artículo 20 se propuso
que el gobierno “mantendrá en orden y fortificadas las plazas
50
Tratados celebrados entre el coronel graduado de los ejércitos de la República
Comandante de la Alta Frontera, y Delegado de la Ciudad de Los Angeles Pedro
Barnachea, autorizado por el Sr. Brigadier de los ejércitos de Chile Gobernador
Intendente de la Provincia de Concepción para tratar con los naturales de ultra
Bio Bio y D. Francisco Mariluán Gobernador de 14 Reducciones, contenidas en los
artículos siguientes. 7 de enero de 1825. Santiago, Imprenta Nacional, 1825.
51
Tratado 1825. Artículo 23.
52
Tratado 1825. Articulo 27.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
67
existentes al otro lado de este río, como también a sus pobladores en
los terrenos adyacentes del modo que antes lo estaban”53.
Para reconstruir la ciudad fronteriza de Los Ángeles se emite un
Proyecto de ley 17 de julio de 1826, ordenando “repoblar la ciudad de
los Angeles y construir cuarteles y una casa consistorial” 54. En su
parte central este dictamen señalaba:
El Congreso, altamente penetrado de esta justicia y
trayendo en consideración de que la guerra con los indios
bárbaros jamás podrá alejarse de la Frontera Sur, si estas no se
reedifican, ha tenido a bien decretar: 1º El 15 de septiembre del
presente año marchará el delegado del partido de la Laja a
situarse en el lugar designado por el gobernador intendente de
Concepción, para la reedificación de la ciudad de Los Angeles.
2.º El Presidente de la república pedirá igualmente al
expresado delegado de la Laja, un presupuesto económico,
aprobado por la intendencia de Concepción, de los gastos que
deben hacerse en la construcción de una casa consistorial y
cuarteles para la tropa de línea, que han de permanecer en
aquella plaza, bajo de cuyo amparo podrán aquellos vecinos
tomar posesión de sus terrenos y principiar a poblar 55
A partir de 1826, se reiniciaría la reconstrucción económica del
partido y el restablecimiento de los intercambios fronterizos. En
agosto de 1827 el comandante de la plaza de Los Angeles, Juan de
Luna, en una carta dirigida al Ministro de Guerra, evaluaba los
buenos resultados del Tratado de Los Angeles, informando
positivamente acerca de la evolución de los contactos comerciales y la
ratificación del tratado de paz por Francisco Mariluán en el Cuartel
General de Chillán:
Las relaciones de amistad que por orden expresa de esa
superioridad entablé con los indios llanistas, y que ratificó ante
usía, en fines de abril pasado en el cuartel general de Chillán, el
cacique gobernador don Francisco Mariluán, produce los
53
Tratado 1825. Articulo 20
Proyecto de ley 17 de julio de 1826 enviado por el Congreso al ejecutivo,
SCLRCh, tomo XII, p. 158
55
SCLRCh, tomo XII p. 158
54
68
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
buenos efectos que por nuestra parte se apetecían, dirigidos al
restablecimiento del comercio con los naturales y a la
restitución de las familias españolas de contraria opinión que se
abrigaron en sus territorios desde el principio de la guerra. El
comercio se ha principiado por ellos con la mayor franqueza,
siguiendo diariamente56.
En otra misiva el comandante destacaba los beneficios de la paz
que permitirían reocupar los terrenos abandonados por motivos de la
guerra en el partido de la Laja.
Al mismo tiempo que se ve concluida la guerra con los
indios de esta Frontera del sur -argumentaba en su misiva el
comandante de Los Ángeles- se hace indispensable y de
necesidad la ocupación por nosotros de los terrenos
abandonados por motivos de la guerra en el partido de la Laja
para, por medio del comercio y la agricultura, reparar los
males inferidos en esta desgraciada provincia, y afianzar con los
naturales una paz permanente.
Casi todos los habitantes de esta Frontera, recelosos hasta
hoy de experimentar los males que motivaron el abandono de
sus propiedades, aún existen errantes en distintos puntos de la
República, sufriendo acaso indigencias que con facilidad
repararán restituyéndose a ocupar sus hogares, con la certeza
de que la paz establecida, y de que la guarnición respetable de
la plaza de Los Angeles, no permitirán la repetición de las
hostilidades que sufrieron durante la guerra.
A este objeto me dirijo a usía para que se sirva noticiarlo al
señor vicepresidente de la República, a fin de que, si lo halla
conveniente, dicte ordenes circulares, invitando a los naturales
de esta Frontera que existen emigrados, señalándose termino
para su regreso, y que con este motivo se fomente la
agricultura abandonada en un país delicioso y de las mejores
proporciones en esta provincia”57.
56
Juan de Luna a José Manuel Borgoño, 22 de agosto de 1827, en M. L.
Amunátegui Ensayos biográficos, Tomo I. Imprenta Nacional, Santiago 1892,
pp. 108-109.
57
Juan de Luna a Manuel Borgoño Yumbel 26 de agosto de 1827, en M. L.
Amunátegui, 1893, p.109-110.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
69
En virtud de la consolidación de la paz, el gobierno central
pregonó la reocupación del distrito de Los Ángeles, publicando un
aviso para el repoblamiento del partido de La Laja:
En vista de los expuesto por el comandante general de la
Frontera del sur, los naturales de aquellos lugares a quienes las
vejaciones y calamidades de la guerra obligaron a abandonas
sus intereses podrán volver a sus hogares con la brevedad que
les sea posible, puesto que la amistad y buena armonía
establecida con los indígenas, y el restablecimiento de la
fortaleza de Los Angeles y demás plazas fronterizas, les
aseguran la tranquilidad y bienestar de sus familias 58.
El restablecimiento de la paz produjo la rearticulación de los
beneficios del comercio con los indígenas para la economía local,
como informaba el viajero Poeppig en 1828:
Los vecinos de Antuco supieron asegurarse el monopolio
del comercio con los indígenas, pues consideraban como un
secreto sus conocimientos de los Andes, a lo que se agregaba la
ventaja de mantener contactos con aquellos y dominar su
lengua. Este comercio deber haber sido muy provechoso, pues
por tres argollas de fierro con que se amarra el lazo en la
cincha, los indígenas entregaban dos caballos o una vaca gorda.
También se conseguía algo de azufre y de cobre por medio de
este comercio, pero su objeto más importante fue la sal 59.
El ventajoso tráfico fronterizo permitía trocar objetos
manufacturados de bajo costo en el mercado provincial, como las
argollas metálicas y otros instrumentos de fierro, para obtener
animales de fácil comercialización en las redes capitalistas de acopios
ganaderos. Incluso, del tráfico con los pehuenches se obtenían
remesas de cobre nativo, azufre y sal. Se incrementaban así las
ganancias de los circuitos mercantiles articulados desde las villas
fronterizas de Antuco, San Bárbara, Santa Fe y Nacimiento en el
borde del río Biobío.
58
59
Amunátegui, 1893, p. 110.
Poeppig 1960, p. 386-387.
70
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Respecto de la producción triguera, Poeppig también aporta
antecedentes sobre su rentabilidad comercial, principalmente por sus
altos rendimientos en una zona de Frontera agraria que se abría al
cultivo cerealero:
La industria de los antucanos se limita al cultivo de los
productos agrícolas más indispensables y se ven favorecidos al
respecto por la naturaleza (….). En todas partes de la isla de La
Laja la cosecha se eleva en los suelos buenos, en años normales,
a treinta veces lo sembrado; en los límites de la llanura de Los
Angeles, en Tucapel y en los valles de Antuco y Villucura
(Duqueco), la fertilidad aumenta en tal forma, que se cosecha
en años buenos cincuenta veces lo sembrado. En terrenos
boscosos, recientemente descampados, el rendimiento del trigo
sube a ochenta veces lo sembrado, y en ocasiones es necesario
sembrar primero fréjoles, a fin de agotar un poco el suelo60.
Además el cultivo del trigo constituía un elemento muy
destacado en la economía regional, por ello conformará insumo muy
valioso para los molinos industriales que comienzan a instalarse en la
zona de Concepción después de 1830, y que reconvertirán la antigua
exportación de granos por elaboradas remesas de harina de mayor
valor agregado hacia fines de la década siguiente.
Una vez que se consolida la paz, forjada por el Tratado de
1825 en la Frontera del río Biobío, las perturbaciones continuaron en
la cordillera andina de Los Ángeles, donde se refugiaron contingentes
monarquistas. Además, la guerra civil entre liberales y pelucones a
fines de la década de 1830, retardó la represión de los insurrectos.
Después del triunfo del Ejército del Sur sobre el ejército del
presidente Ovalle, en la batalla de Loncomilla en 1829, se preparará
una expedición para destruir las montoneras trasandinas refugiadas en
la zona oriental de Los Andes. Sin embargo, algunos oficiales liberales
se refugiaron en la costa de Arauco amenazando continuar con las
hostilidades. Considerando estos antecedentes, el general José Joaquín
Prieto, nombrado Presidente de la República por los pelucones
conservadores, se entrevista con los caciques de Araucanía en el fuerte
60
Poeppig, 1960, p. 387.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
71
de Nacimiento para disipar las inquietudes relativas a los sucesos
políticos en Chile Central. Cuando Prieto está de regreso en Chillán
algunas partidas dirigidas por oficiales liberales amagan Nacimiento 61.
Entre estos oficiales insurrectos se hallaban antiguos soldados de las
guerras de la Independencia, como el capitán Luis Salazar y el
comandante Pedro Barnechea, quien había suscrito los parlamentos
de 1823 y 1825. Para evitar la profundización de las hostilidades,
Manuel Bulnes -designado como nuevo General del Ejército del Surofrece un armisticio a los militares, quienes se presentan al Cuartel de
Los Ángeles siendo reincorporados al servicio “en virtud de un
pasaporte mío que por expresiva mediación del cacique Colipí me fue
preciso concederles”62.
Logrado el entendimiento, Manuel Bulnes transmonta la
cordillera de Los Andes y logra desbaratar el refugio de los últimos
partidarios del imperio español, dando muerte a Pablo Pincheira, en
tanto el caudillo José Antonio Pincheira logra fugarse internándose
en las Pampas63. En las acciones militares mueren los caciques
pehuenche Neculmán, su hijo Coleto y Tricamón, ricos hacendados
pehuenches del importante centro económico y político de
Malalhue64.
Las masacres de Malarhué reactivaron las hostilidades entre
Fermín Mariluán y los asentamientos criollos de Los Ángeles 65. El
ejército responde con una devastadora incursión sobre las residencias
de Mulchén y continúa con
las escaramuzas en el sector
precordillerano del río Malleco. En estas circunstancias, los partes de
guerra señalaban: “a causa del robo que el 29 de junio último hicieron
en esta Frontera los caciques insurreccionados del butalmapu
subándino Cauchuleu, Raqui, Huetecon y Romanian invité a nuestro
amigo Colipí para que atacase a estos unidos a una división de cien
61
Pinto, 2003 pp. 75-77; El Araucano Nº 16, 1º de abril de 1831.
El Araucano nº 67, 24 de diciembre de 1831, p.4.
63
El araucano nº 71, 21 de enero de 1832. Probablemente esta acción fue
coordinada con la solicitud del presidente de Buenos Aires Manuel Rosas. Ver
Pinto, 2003, pp. 79-80. L. León, Los señores de la cordillera y las pampas: los
pehuenches de Malahue, 1770-1800, Dibam, Santiago, 2005.
64
L. León, Los señores de la cordillera y las pampas: los pehuenches de Malahue,
1770-1800, Dibam, Santiago, 2005.
65
El Araucano nº 139, 10 de mayo de 1833
62
72
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
hombres que pondría en la plaza de Nacimiento” 66. La tropa punitiva
marchó el 15 de julio incendiando ranchos “y recogiendo los ganados
que pudieron se retiraron trayendo un prisionero que fue de mucha
utilidad pues por su medio se logró entrar en conversaciones con los
caciques Tropa y Loncomilla de Collico” 67.
Posteriormente se iniciaron diligencias para obtener la
restitución de los animales sustraídos. A este respecto, Bulnes
escribió: "Por medio de mis relaciones con estos [caciques] y los
regalos con que los atraje conseguí devolviesen a sus dueños diez
mulas de las robadas anteriormente. Con este paso dado a nuestro
favor por estos dos caciques quedaron ya comprometidos, lo que
causó un disgusto general en los demás indios luego que lo
supieron"68.
Luego, el jefe militar chileno se ocupó en lograr un armisticio
acuerdo con los caciques de Malleco. Al respecto el comandante de la
Frontera señaló:
En este estado entré en negociaciones reservadas con el
cacique Loncomilla quien venia con iguales pretensiones
mandado por los caciques de las reducciones de Malleco,
Güequen, Chiguaiguai, Collico, Quechereguas, Curaco,
Chacaico, Requin, Pidenco, Callin y Lonquimac, diciendo a
nombre de sus comitentes, que ellos distaban de apetecer la
guerra con los españoles, (así nos llaman); que si se habían
manifestado enemigos hasta ahora era por las instancias de los
fronterizos, por cuyo conducto había sido costumbre entre
ellos desde tiempo immemorial, recibir nuestras noticias; que
les habían hecho entender que nosotros no queríamos la paz, si
no una guerra sin cuartel, para concluir con todos: que habían
creído esta impostura por los muchos animales que veían llegar
a su tierra y que les decían eran quitados en acciones de guerra:
que desengañado ya y reconociendo la insidiosa simulación con
que habían procedido en sus informes los verdaderos enemigos
de la paz, se resolvía a volver a su país para instruir del estado
real de las cosas a muchos jefes que como él estaban alucinados;
66
El Araucano Nº 167, 22 de septiembre de 1833
El Araucano Nº 167, 22 de septiembre de 1833
68
Comunicación de Manuel Bulnes. Cuartel General en Chillán. Septiembre 5
de 1833, en El Araucano, Nº 167, 22 de Septiembre de 1833.
67
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
73
comprometiéndose a regresar dentro de ocho días en compañía
de todos los caciques del cordón de montaña hasta el río
Cautín, para que celebrasen un tratado de paz perpetua con el
Gobierno de la República. Pareciéndome útil bajo todos
aspectos el principio de una negociación de que debíamos sacar
las mayores ventajas, ví con secreta satisfacción partir a este
cacique acompañado de un capitán de naturales, que él mismo
me pidió para que presenciase si cumplía con los prometido el
28 de septiembre.
Al plazo prefijado volvió el cacique Loncomilla trayendo
en su compañía á los de igual clase, Coiluao, Ñancucheu, Güechacoi, Güentretrum, Caninpan, Niculfir, Güenputiú, Maripil,
Raguil, Colil, Enequigüe, Millaquin, Loncomilla, Tragol, Levigüegüe, Marileo y Millapi, quienes dijeron que el objeto de su
venida era el de conocer y tratar por la primera vez al gobierno
instalado en la República después de nuestra emancipación política; que desde antes de la revolución no habían salido a estas
plazas, por lo que no habían conocido otro gobierno que el del
rey de España; mas en el día que ya se presentaban gustosos a
tratar con un jefe que los recibía a nombre del Supremo Gobierno de la República, se comprometían a servirle y sostenerle
con la misma constancia y buena fe que lo hicieron en otro
tiempo con el del rei69 .
De esta manera, se colocaba fin a las Guerras de la Independencia en
la Frontera de los ríos Biobío y Malleco, a través de acuerdos que
sustituían la figura del Rey por el Gobierno de la República y el
reconocimiento de las autoridades tradicionales mapuche por el
Estado de Chile.
Los caciques gobernadores en el gobierno mercantil fronterizo
El ambiente de conflicto y complementariedad durante las
primeras décadas de vida de la Frontera post Independencia, comenzó
a consolidarse a favor de la reinstauración de las relaciones políticas y
el intercambio mercantil entre dos jurisdicciones aliadas.
69
El Araucano, Nº 167, 22 de septiembre de 1833.
74
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
En 9 de marzo de 1837, el intendente de Concepción celebró
el Parlamento en Arauco con la presencia de más de veinticinco
caciques de la costa e Imperial. En esta ocasión los costinos
reafirmaron su adhesión a los vínculos pacíficos y se acordó que Inal,
cacique del Malal y Bulcan de Boroa, principales instigadores de la
guerra y de más poder entre ellos, habían de concurrir con el mismo
fin ante las autoridades de la Frontera 70. En tanto, el cacique Mañil
Huenu de Malleco, se mantuvo apartado y no participó de estas
conferencias, apoyando las correrías sobre el distrito de Los Angeles 71.
En febrero de 1837, el ejército ataca las posesiones de Mañil en el río
Muco confluente con el Cautín, donde se había trasladado para
escapar de los ataques del ejército de Concepción 72. Como resultado
de esta acción, Mañil envió mensajeros de paz para buscar un
armisticio73.
El gobierno nacional acordó el armisticio con los cacicazgos
de Malleco y Cautín, para afianzar el avance de la Frontera al fuerte
de Negrete fundado en 1836 y la ampliación de la jurisdicción del
estado nacional a las comarcas meridionales del río Biobío. Estas
tratativas se verificaron a partir del Parlamento de Boroa de 1837, al
que asistió el antiguo funcionario del gobierno fronterizo, Pantaleón
Sánchez, en su calidad de capitán de amigos al servicio de la
Intendencia de Concepción. Las reuniones con los caciques de la
tierra subandina se verificaron en Collico, Truftruf, Maquehua y
Boroa, en los márgenes del río Cautín. El objetivo de estas entrevistas
era preparar el ambiente político para la celebración de un gran
Parlamento en Concepción, el año siguiente. Ahí se ratificó el
armisticio y la reanudación del comercio con la zona precordillerana
y trasandina de Araucanía y Pampas74.
70
José Antonio Alemparte. Comunicación del Intendente de Concepción, 18
de Marzo de 1837. AN. AIC. vol.
71
“Comunicación de la comandancia general de la Alta Frontera. 1 de Febrero
de 1837”. AN.AMG vol. 234
72
“División de operaciones ultra Biobío. San Carlos 28 de febrero de 1837”.
AN.AMG vol. 234
73
“Cuartel general de Chillán. 22 de Marzo de 1837”. AN.AMG, vol. 234.
74
Todos estos pormenores fueron recogidos por C. Gay en la versión que le
entregó el capitán de amigos Pantaleón Sánchez en 1837, Claudio Gay Acerca
del parlamento de Boroa en 1837, en Iván Inostroza Etnografía mapuche del
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
75
Simultáneamente, los capitanes de amigos continuaron
gestionando las paces con Inal, Naguelgual y otros huilliches rebeldes,
según comunicaba la comandancia de Nacimiento en el mes de julio
de 1837, señalando "en comprobante de esta protesta ofrecen dejar a
su venida un cacique emisario de Inal para que resida cerca del
gobierno en los mismos términos en que lo está el de igual clase de
Purén don Ambrosio Pinolevi75. Estas conferencias finalmente fueron
refrendadas según las normas impuestas por la tradición fronteriza.
Para ello el 29 de enero de 1838 se realizó en la villa de Santa Fe un
Parlamento General, que contó con la "asistencia de ciento catorce
cabezas de reducciones de los cuatro buthalmapus" 76.
El armisticio fue una medida imprescindible porque otras
circunstancias políticas de nivel latinoamericano afectaban los
intereses de la agricultura nacional y regional. El gobierno peruano
había comenzado a cambiar las reglas del comercio cerealero, vigentes
desde los primeros años post-independencia, subiendo los aranceles de
importación al trigo proveniente de Chile en 1835. Esta situación se
complicó aún más con la llegada al poder del general Andrés de Santa
Cruz y la creación de la Confederación Perú Boliviana, que
amenazaba la supremacía del puerto de Valparaíso en el comercio
internacional del Pacífico Sur. El conflicto triguero y geopolítico
originaría la invasión del Perú por el ejército chileno a través de dos
expediciones: la primera en 1836, que no logró resultados concretos;
la segunda, en 1837 comandada por el general Bulnes, que derrocó a
Santa Cruz, restableciendo los privilegios trigueros del comercio
nacional77.
El aspecto que mejor reflejará la solución mercantil del
conflicto fronterizo serán las disposiciones administrativas orientadas
al control estatal del comercio libre entre Araucanía y Concepción
como se estipuló a través de varios decretos administrativos emitidos
siglo XIX. Santiago, Dibam, Santiago 1998, pp. 27-31
75
“Comunicación de la comandancia general de la Alta Frontera. Nacimiento,
19 de julio de 1837”. AN.AMG vol., 234
76
“Comunicación de la comandancia general de la Alta Frontera. Nacimiento,
2 de Febrero de 1838”, AN.AMG, vol., 232. Pinto 2003, p. 81
77
Ortega, 2005, pp. 58-59.
76
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
por la Gobernación de Lautaro, con asiento en la ciudad de Santa
Juana, en 1837 y la Intendencia de Concepción en 1847 y 1850 78.
Los acuerdos comerciales fijaron las pautas para el
restablecimiento de los Caciques Gobernadores mapuche, garantes de
las transacciones mercantiles entre criollos e indígenas. En 1845,
Manuel Riquelme, Gobernador del Departamento de la Laja, asistió a
una entrevista con Mañil para acordar la realización de una junta
general con todos los caciques de la tierra "conforme se hacía antes
por el gobierno español" 79. Dos años después hubo un nuevo
encuentro el 4 de enero de 1847, ocasión en que el Gobernador
solicitó un sueldo de ocho pesos a Mañil y otro de cuatro pesos a los
caciques "Tranjolauque de Rinaico" y "Manuel Lebucitrapo de
Canejo"80.
La integración de los caciques en el gobierno fronterizo se
extendió siguiendo el ejemplo practicado por el "gobierno español"
para la tranquilidad de la Frontera, como señalaba el Intendente de La
Cruz en 1848 al proponer la asignación de un salario de ocho pesos
"al cacique G. Lepin de Raguilgüe y al que lo era de Angol Pichun" 81.
En 1850 se incorporaron con un salario de seis pesos "los caciques
gobernadores de Imperial don Bartolo Curimilla, de Tucapel don José
Quentrequen y de Arauco don Basilio Budaleu"; acordándose cuatro
al "cacique de Paicabi, Ignacio Millapi, al de Tirúa don Felipe
Paillaguala, al de Ranguilgüe don Juan Porma y a don Juan Gueraman
de Cuyenco"82.
78
“Disposiciones del Gobernador de Lautaro Bartolomé Bizama. Santa Juana
19 de febrero de 1837”. El artículo mencionado es el Nº 22 de un documento
del que sólo se encuentra la última hoja, en Archivo Nacional, Archivo
Intendencia de Concepción (en adelante en AN.AIC), vol. 174; la primera
parte (tres hojas) se hallan en AN.AIC., vol. 199; “Decreto de la Intendencia de
Concepción. Concepción 14 de diciembre de 1850”. AN.AGN, vol. 2;
“Decreto de la Intendencia. 14 de diciembre 1850”. AN.AGN. vol. 2.
79
“Carta del Gobernador de La Laja. Los Angeles 14 de diciembre de 1845”.
AN.AIC. Vol. 269, En Iván Inostroza La Frontera de Collipulli siglos XVIXX. Economía, sociedad, naturaleza, Editorial Adis, Temuco 2012
80
“Informe del Intendente de Concepción. Concepción 15 de febrero de 1847”.
AN.AMI vol. 196.
81
“Carta de José María de la Cruz" 27 de noviembre de 1848”. AN.AMI, vol.
196.
82
“Oficio de la Tesorería de Concepción, Concepción 25 de febrero de 1850”.
AN.IC. vol. 268.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
77
Ese año se solicitó un salario de ocho pesos al cacique de
Boroa Cristóbal Lemunao, indicándose que esta alza en el estipendio
se realizaba porque si se le declaraba el de seis -decía el Intendenteque se ha señalado a los otros caciques de la costa se creería no se
había apreciado su valer procedente de su antigua descendencia de
cacique y al renombre de "guapo" con que lo distinguen" 83. Asimismo,
se incluyó en este monto salarial al cacique Painemalín de Chol Chol:
"Cacique de influencia y fuerza y el que no obstante
hallarse no muy distante de la reducción de Lumaco y en el
territorio del mando de Colipí nunca consiguió él que saliese a
sus juntas ni menos le prestó obediencia. Este cacique salió a
verme hace dos años a Concepción y me expresó estar
dispuesto a servir al gobierno si le necesitaba y que no tenía
más que llamarlo pero no me advertía que no le diese orden
por conducto de Colipí, porque él no se había hecho cacique
como éste robando y salteando; que era cacique por sus
abuelos, que descendía de españoles y que me informase de los
comerciantes y de los que traficaban para Valdivia el trato que
les daba cuando pasaban por sus tierras.
Efectivamente, se me asegura por muchos que su casa es el
alojamiento de todos los españoles y debe ser sin duda
descendiente de los pueblos destruidos porque él y su familia
conservan aún el apelativo de Riquelme a más del de la tierra 84.
El decreto que emitió el Presidente Bulnes el 21 de marzo de
1850, reflejará con toda nitidez la estrategia del gobierno conservador
para integrar a los caciques con asignación de salarios con la figura de
capitanes de amigos, como oficiales de rango menor en el escalafón
del ejército y la administración. En esta óptica, en el decreto de
asignación de emolumentos a los caciques Lemunao y Painemalin se
especificó que en atención a lo expuesto por el Intendente de
Concepción: "Nómbrase capitanes de amigos a los caciques Lemunao
y Paineinalin con la asignación de seis pesos mensuales a cada uno" 85.
83
“Carta de José María de la Cruz al Ministro del Interior. Los Angeles, 22 de
enero de 1850”. AN.AMI. vol. 268.
84
“Carta del Intendente de Concepción de 12 de febrero de 1850”. AN.AMI.
Vol. 268.
78
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
La organización institucional del Gobierno de la Frontera
incluyó al conjunto del territorio de Araucanía, como se observa en el
siguiente cuadro de caciques con asignación de salarios a mediados del
siglo XIX.
Caciques de Araucanía con asignación de salarios
1835-1850
Cacique
Budaleu
Pascual Antiado
Humane
Heillan
Tori
Llanpi
Payllacanco
Dumancon
Guaquivilu
Guaquillanca
Mañil
Tranjolauque
Lebucitrapo
Lepin
Pichún
Quentrequén
Millapí
Porma
Gueraman
Curimilla
Painemalin
Lemunao
Residencia
Arauco
Arauco
Pehuenche
Pehuenche
Pehuenche
Pehuenche
Mulchén
Mulchén
Bureo
Quilaco
Collico
Rinaico
Canejo
Ranguilhue
Angol
Tucapel
Paicabí
Ranguilhue
Cuyenco
Imperial
Cholchol
Boroa
Salario
$6
$8
$4
$4
$4
$8
$4
$4
$4
$8
$4
$4
$8
$8
$6
$6
$6
$6
$6
$6
$6
Año
1835
1839
1843
1843
1843
1843
1845
1845
1845
1845
1847
1847
1847
1848
1848
1850
1850
1850
1850
1850
1850
1850
Fuente: AN.AMI vols 196 y 268
85
“Decreto 21 de marzo de 1850”. AN.AMI, vol. 268. El uso de cursiva es
nuestro.
LA EXPANSIÓN CAPITALISTA Y LOS CACICAZGO MAPUCHE...
79
En esta lista se percibe el éxito del Tratado de 1825 en relación
al comercio fronterizo, interrumpido brevemente en 1834 y 1835, y la
consolidación del intercambio mercantil como mecanismo para la
integración de las economías indígenas de Araucanía y Pampas en las
redes capitalistas de la provincia de Concepción. En este tenor, el
Intendente escribía en 1846 sobre el avance del comercio y la
colonización chilena en tierras mapuche:
se ha aumentado considerablemente la población, la
agricultura y el comercio en los fuertes de Santa Bárbara, y San
Carlos en la línea de la Frontera […] Desde el río Biobío en
frente de Santa Bárbara se extiende hasta Valdivia o el Sur hasta
cerca de Lumaco: que es decir una extensión de 16 a 20 leguas,
cuyos terrenos son la mayor parte de españoles que viven en
unión con los indios, teniendo allí sus ganados; por
consiguiente puede avanzarse la línea por Nacimiento como
veinte leguas hacia el interior. Por las partes de Arauco y santa
Juana sucede lo mismo, pues Arauco está 18 leguas del Biobío,
y los terrenos adquiridos por los españoles desde este punto,
son muchos86.
Por otro lado, el incremento de las actividades de los
“españoles”, es decir blancos o chilenos en Araucanía, también se
relacionaba con el surgimiento de un amplio segmento de campesinos
que acceden a tierras para asentar sus posesiones residenciales
familiares como productores independientes, y libres de las relaciones
de dependencia personal con el hacendado y el patrón de Chile
Central.
En 1846 el Intendente de Concepción indicaba con satisfacción
en su Memoria anual, que al abrigo del fuerte de Negrete “se ha ido
reuniendo una población de cuarenta a cincuenta casas de paja, que se
ha erigido en subdelegación y que recibe sus auxilios espirituales del
curato de Nacimiento"87. Esta aglomeración aldeana en torno al
86
F. Bulnes. “Memoria Intendente de Concepción correspondiente al año
1846”. AN. AMI vol 195. Impreso en El Araucano Nº 835-838. Cfr. Nº 838
p.5. I. Inostroza, “La Frontera de Concepción y la reapertura de la misión de
Tucapel 1843-1845”, en Nutram, Santiago, 1993 pp.14-25.
87
F. Bulnes. “Memoria Intendente de Concepción correspondiente al año
1846”. AN. AMI vol 195
80
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
recinto fortificado, manifestaba el carácter de enclave de una
colonización progresiva que en 1853 contaba con 103 casas y 1.000
almas88. Mientras el empadronamiento realizado con motivo del
censo oficial de ese año entregó cifras de 4.199 habitantes en
Nacimiento y 2.451 en Negrete89.
Los informes de las autoridades locales explicaban que la
subdelegación de Negrete comprendía los lugarejos de Negrete,
Quilaco y Bureu, donde unos seis mil chilenos residentes, no fueron
computados por la lejanía de sus asentamientos 90.
Las cifras de chilenos residiendo en las tierras de Negrete
ilustran claramente el avance progresivo de la ocupación productiva
de este territorio, en el período 1836-1853. Junto a las articulaciones
mercantiles se desenvolvía el proceso social y económico que dio
origen al surgimiento de los campesinos que derivaban en colonos
nacionales que ocupaban tierras nominalmente fiscales, situadas en
una Frontera no controlada administrativamente, generalmente en el
borde de las posesiones indígenas. El acceso relativamente fácil
aunque precario -porque no se tenía un título notarial sobre el terreno
ocupado-, posibilitó el desarrollo del campesinado del río BiobíoMalleco, hasta bien entrado el siglo XX.
88
EL Correo del Sur, Nº 133, enero de 1853.
Archivo Intendencia de Arauco, vol. 6; Leiva, 1984.
90
Archivo Ministerio del Interior, vol. 307.
89
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES,
1900-1960
Jorge Pinto Rodríguez
Departamento de Ciencias Sociales
Universidad de La Frontera
El empresariado regional de la Frontera tuvo diversos orígenes,
tan distintos como sus lugares de procedencia o condición étnica. Los
colonos extranjeros que se instalaron en la zona desde fines del siglo
XIX derivaron al mundo empresarial por motivos diferentes a los que
indujeron a los ocupantes nacionales y mapuches a involucrarse en
actividades económicas que fueron más allá de simples productores de
materias primas, aunque todos tuvieron algo de común: una capacidad
de emprendimiento en una realidad en la que todo estaba todo por
hacerse1.
Los empresarios extranjeros
La mayoría de los inmigrantes europeos que llegaron a la
Araucanía lo hicieron escapando de la pobreza. Muchos lograron
superarla; otros, en cambio tuvieron que regresar o dirigirse a otros
lugares después de ver frustradas sus expectativas. Los primeros tenían
escasa experiencia, no dominaban los idiomas locales, castellano o
mapudungun, y menos conocían la realidad regional. Sin embargo,
encontraron la puerta que los llevó por caminos diferentes de aquellos
que tuvieron que regresar o abandonar la Araucanía.
Tempranamente aparecen en la Frontera ejerciendo distintos
oficios o a cargo de pequeños emprendimientos, distintos a los que los
trajo a esta tierra. Lautaro Cánovas, historiador de Lautaro, identificó
para esa zona por lo menos una decena que dieron movimiento a la
1
Este artículo forma parte del Proyecto Fondecyt Nº1095052 “Empresarios de la
Araucanía, 1900-1920.
82
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
economía local. Entre ellos destacan: el alemán Ernesto Bergh,
almacenero; los vascos Eugene Lacroix y Amadeo Iribarren,
comerciantes y cantineros; el suizo H. Reinike, y varios más que
pusieron en marcha los primeros molinos y negocios de Lautaro 2.
Al examinar sus casos, pareciera que fue una buena decisión
emplearse en las grandes casas comerciales que ya se habían
establecido en la zona. Para esto, tenían la ventaja de dominar un
idioma: alemán, italiano o inglés, que les permitía moverse entre
quienes empezaban a manejar los hilos de la economía. También
podían apelar a una cierta solidaridad de su coterráneos y a la
confianza que podían ofrecerles en un mundo en donde todo era
desconocido. Otra alternativa fue el comercio. Varios cambiaron la
azada y se preocuparon menos de las tierras que les concedió el
Estado, para involucrase en negocios de compra y venta que les ayudó
a formar un capital inicial con el cual desenvolverse más tarde.
Las grandes casas comerciales, que funcionaban en el país
desde poco después de la Independencia, instalaron rápidamente
agencias en las principales ciudades de la Araucanía. Apenas
concluido el proceso de ocupación las compañías Duncan Fox, Gibbs,
Grace, y Williamson Balfour designaron agentes que se movían por
toda la región atendiendo sus intereses. Ya a fines del XIX Gustavo
Verniory destacó la presencia de dos firmas inglesas, Duncan Fox y
Cía y Williamson Balfour y Cia, dedicadas ambas a la compra y venta
de trigo3. Las dos operaban desde Valparaíso, con fuertes vínculos con
Liverpool y conexiones a lo largo de todo el país 4. En 1905 trabajaban
en las provincias de Malleco y Cautín ocho agentes de estas grandes
casas comerciales que tenían, además, 60 bodegas de frutos del país
donde almacenan la producción que luego exportaban fuera de la
región o vendían en las mismas ciudades fronterizas 5.
2
L. Cánovas, Historia de la ciudad de Lautaro, Ilustre Municipalidad de
Lautaro, Lautaro, 2001, p. 41.
3
G. Verniory. Diez años en Araucanía, 1889-1899, p. 95.
4
R. Couyoumdjian. “El alto comercio de Valparaíso y las grandes casas
extranjeras, 1880-1930”, pp. 63-99. Sobre estas empresas. Véase también el
artículo de Ricardo Couyoumdjian, “Créditos chilenos, banqueros británicos y
Guerra Mundial, 1906-1916” y el libro de Gabriel Salazar, Mercaderes,
empresarios y capitalistas (Chile, siglo XIX), pp. 673 y siguientes.
5
A. Prado M. Anuario Prado Martínez, pp. 205-213 y 83-89.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
83
Empresarios muy exitosos partieron como agentes de estas
casas comerciales. Carmen Sáenz, viuda de Patricio Phillips, ambos
agricultores importantes de la región, recuerda que su abuelo Bernabé
se inició trabajando en la firma Williamson Balfour y Cia, casa
comercial que a fines del XIX tenía una importante sucursal en
Valdivia. Como “vendedor, apunta Carmen Sáez, mi abuelo tenía
que viajar por diversas localidades de la zona, lo que le permitió
conocerlas al dedillo, echándole el ojo a varios campos” 6. De lo que
informa la Guía de 1912, se infiere que habitualmente estos agentes
abastecían a pequeños y medianos comerciantes que se encargaban de
la comercialización de sus mercaderías.
Otros colonos empezaron más modestamente como
empleados de comerciantes extranjeros más pequeños que ya estaban
en la región a su llegada. El caso de Juan Bautista Lerdón es
ilustrativo. Oriundo de Sain Martin d’Arberove (Francia), donde
vivió hasta los 19 años, se trasladó a Chile en 1888 para instalarse en
Santa Juana, como empleado de la Casa Ibarrat, ubicada en ese tiempo
en aquella localidad. Años después, en 1900, optó por la agricultura y
el comercio propio, asociado a su hermano Pedro, con quien logró
consolidar una excelente posición económica. A comienzos de siglo
era propietario, en la zona de Galvarino, de la hacienda Roblería, de
3.250 hectáreas y del fundo Ñilpe, ambas dedicadas a la siembras de
trigo y avena y a la crianza de vacunos y ovejunos. En la primera
producía 10 diez mil fanegas de trigo anuales y 5 mil de avena; y en la
segunda, otras cuatro mil de trigo y tres mil de avena. Dicha
producción le permitía incursionar muy exitosamente en el comercio
a gran escala, ya sea comprando o vendiendo trigo y avena y otros
frutos del país. Casado con chilena, formó una familia que amasó una
buena fortuna, fijando su residencia más tarde en Santiago, sin
desvincularse de sus negocios en la Frontera7.
Uno de sus hijos, Raúl Lerdón, siguió las huellas de su padre.
Nacido en Galvarino en 1906, se dedicó desde joven a la agricultura,
6
P. Arancibia y A. Novoa. Una mujer de la Frontera. Carmen Sáenz Terpelle, p.
14. El abuelo Bernabé Saénz había llegado a Chile alrededor de 1880.
7
M. Juan Bautista Lerdon. Galvarino. Papeles del Archivo Familiar de don
Alfredo Lerdón Contreras. Agradecemos a don Alfredo Lerdón haber puesto
materiales de su archivo familiar a nuestra disposición.
84
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
como empleado de la Sociedad Sáez, Terpelle y Compañía. Sus
operaciones permiten conocer las redes que se fueron constituyendo
en la región entre los inmigrantes extranjeros y sus descendientes, en
diversas operaciones económicas. Inicialmente en la construcción del
canal Chufquén para la Sociedad Sáez, Terpelle y Compañía, a la cual
se asociaría más tarde Juan Widmer, también colono extranjero y
dueño de la hacienda Chufquén. Al dividirse ésta, don Raúl optó por
trabajar con don Cristóbal Sáez, hijo de don Bernabé, el fundador de
la familia Phillips Saéz, a la cual nos referimos en un párrafo
anterior8.
Juan Widmer Berthet es otro caso interesante, que tocamos de
paso a propósito de la familia Lerdón. De origen suizo, llegó a Chile
de 22 años en 1885, recibiendo en su calidad de colono una parcela de
22
hectáreas
en
Quino,
cuya
explotación
abandonó
momentáneamente para atender una hospedería comedor en la que
atendía a otros colonos suizos. Superadas las dificultades iniciales,
Widmer se asoció a otros inmigrantes y gracias a estos contactos logró
unirse a los Sáenz y Terpelle, vínculos que luego se estrecharían por
enlaces matrimoniales. Una de las hijas de Widmer se casó con don
Alberto Levy, empresario de notable éxito en Traiguén, al tiempo los
Saenz se unieron familiarmente a los Terpelle, formando una cadena
de relaciones familiares y de negocios.
En el caso de estos empresarios extranjeros de Traiguén, se da
otra condición que contribuyó al éxito logrado. Varios de ellos
optaron por entregarles a sus hijos una sólida educación. Don
Cristóbal Sáenz fue médico, la misma profesión que tendría don
Víctor Petermann Fressard, otro hijo de inmigrante de la zona de
Angol vinculado a faenas agrícolas y ganaderas. Por su parte, don
Alberto Levy Widmer, estudió ingeniería en la Universidad de Chile,
profesión que fue vital en el éxito de sus actividades empresariales.
Entre estos empresarios José Bunster y la Molinera El Globo
ocupan un lugar especial. Se trató de una de las empresas más grande
de la zona, vinculada a un descendiente de inmigrantes ingleses
8
Noticias proporcionadas por don Alfredo Lerdón Contreras. Entrevista
Jorge Pinto, Traiguén, 24 de enero de 2011. Agradecemos al profesor Jorge
Riquelme haber hecho los contactos para esta y otras entrevistas utilizadas en
este capítulo.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
85
llegados a Chile en la primera mitad del siglo XIX. El fundador de la
empresa, José Bunster Bunster, uno de los grandes agricultores,
comerciante y banquero de la Frontera, nació en Lampa en 1838,
vivió en Valparaíso y se traslada a la zona al promediar el siglo, donde
se convirtió en uno de los más importantes hombres de negocios de la
región. Uno de sus hijos fundó la Compañía Molinera El Globo- en
1905 -para aprovechar las excelentes condiciones que ofrecía la
actividad cerealera de la región. Diez años después de su fundación
había trasladado su gerencia a Concepción, manteniendo molinos en
Traiguén, Angol, Collipulli, Renaico, Nueva Imperial, Penco,
Mulchén y Talcahuano. En todos estos se molía trigo de primera
calidad, con el cual se fabricaban harinas superfinas que se consumían
en todo el país. Al igual que las agencias de las casas comerciales, tenía
oficinas en Trigal, Los Sauces, Los Angeles, Victoria, Lautaro,
Temuco, Púa, Perquenco, Curacautín, Chol-Chol, Carahue y
Osorno, a través de las cuales compraba cereales a pequeños y
medianos productores9.
Su práctica habitual era la compra en verde, con lo cual dejaba
comprometido a sus abastecedores. Recurría de preferencia a
pequeños y medianos productores, siempre necesitados de recursos
para satisfacer las necesidades familiares. Generalmente adelantaba
dinero en efectivo o semillas que los deudores debían pagar en trigo 10,
estableciendo círculos de los cuales no podían escapar. A veces se valía
de intermediarios que recorrían los campos y acumulaban producción
que luego entregaban a las oficinas de la Compañía. Entre 1910 y 1913
detectamos a uno de estos comerciantes, José Sofanor Lagos, cuya
presencia en los campos de la provincia de Cautín demuestra que
recurría tanto a colonos como a mapuches para acumular excedentes,
los cuales vendía luego a los molinos locales, entre los cuales figuran
los de la Compañía El Globo. En su caso, se trataba de operaciones de
poco monto, lo que hace presumir que no tenía demasiados recursos
o que evitaba los riesgos del crédito 11. Otros, en cambio, operaban a
mayor escala. El mismo año 13, la firma de Temuco Rodríguez
9
E. Jara Morales. Corona fúnebre a don José Bunster. Véase también Comité
Centenario de Traiguén. Primer centenario de Traiguén, 1878-1978, pp. 68-69.
10
Operaciones de este tipo correspondientes a 1913, ARA, APJCT, UC, 129.
11
ARA, APJCT, UC 85 y 128; ARA, APJCT, UC, 138.
86
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Hermanos recibió dineros de esta compañía a cambio de trigos que
debía entregar al término de la cosecha. En este caso, se trató de
transacciones más altas que hacen presumir que involucraba a
productores medianos o grandes, cuyos compromisos quedaban
registrados en pagarés que se cubrían con el trigo pagado por
anticipado. Muchas veces estas operaciones terminaban en deudas
impagas, que obligaban a la compañía a acudir a otros comerciantes
para presionar al deudor original, ampliando las redes que la empresa
debía poner en movimiento para salvaguardar sus intereses 12. Se
trataba de una economía aparentemente simple, pero compleja desde
el punto de vista de todos los intereses que estaban en juego.
En efecto, la trama de comprometidos en las operaciones
cuyo punto de partida era la demanda de trigos de la Compañía El
Globo, envolvía a las tres economías que subsistían en la región. En
primer lugar, a grandes propietarios y comerciantes de los centros
urbanos que entraban en directa relación con la compañía como
recolectores del trigo o cereales; en segundo lugar, a los colonos
extranjeros y ocupantes nacionales que dieron forma una economía
campesina que generaba algunos excedentes; y, por último, a la
economía indígena que también aportó a la producción de harinas.
En general, esta fue la tónica de la economía regional, los agentes que
se movían en su interior lograron articularla, evitando que las
diferencias que existían entre ellas se convirtieran en un obstáculo que
frenara el crecimiento. Todos los conflictos sociales que se desataron
con la llegada del Estado pasaron más inadvertidos en el campo de la
economía por esta articulación tan exitosa que se produjo, aunque los
intereses de las grandes compañías y los grandes propietarios siempre
prevalecieron por sobre los de los medianos y pequeños productores.
En esta compleja red de conexiones los beneficios circularon casi
siempre en una sola dirección.
La proliferación de los molinos estimuló otro tipo de
emprendimientos vinculados a la industria alimenticia, que fueron
escasos, pero en los que también se involucraron algunos colonos
extranjeros. Uno de estos fue la fábrica de fideos de propiedad de E.
12
Compañía Molinera el Globo con Rodríguez Hnos. Reconocimiento de
firma, 30 de junio de 1913.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
87
A. Carmine, de descendencia italiana, que combinó la molienda de
trigo con la fabricación de fideos. Ese año procesaba más de 500
quintales diarios, fabricando alrededor de 70 tipos fideos. Ubicada en
General Cruz esquina Andrés Bello, utilizaba motores eléctricos y a
vapor, empleado estos últimos para la calefacción automática de los
secadores. Un visitante de la fábrica declaró que su éxito se basaba en
la organización y la habilidad de las manos de los trabajadores 13.
En otro ámbito, colonos europeos o sus descendientes
incursionaron en otro tipo de actividades empresariales. En este
plano, una de las más importante fue la Compañía General de
Electricidad de Temuco, cuyo orígenes se remontan a 1902, gracias a
la gestión de dos empresarios locales: Menzel y Fonk. Traspasada a
nuevos dueños en 1905 y fijado su domicilio en Santiago, Menzel y
Fonk fueron pioneros en este rubro. Hasta 1905 operó con una sola
turbina, a la que incorporó una segunda en 1906 y una tercera en
1907. Más tarde, el progreso de Temuco exigió nuevas inversiones.
Hacia 1919 funcionaba con siete turbinas y tres canales que
transportaban el agua que las ponían en movimiento. En 1918 inició
el servicio de tranvías eléctricos, para lo cual contó con el apoyo
financiero de los propios vecinos de las calles por donde circulaban,
especialmente de los de la Avenida Alemania, donde tuvieron que
practicarse ensanches de calles para dar paso a estos precoces signos de
modernidad. La mayoría de sus consumidores eran accionistas; en
Temuco se calculaba en 10 mil el número de acciones distribuidas
entre aquellos, que al precio de $ 126, hacen un capital de más de un
millón de pesos14.
Las compañías eléctricas prosperaron en toda la región y en
todas ellas fueron esfuerzos locales los que dieron el primer impulso.
En Carahue, su origen estuvo vinculado a un gasómetro de propiedad
de don Enrique Thiers Püschel, productor de gas acetileno de su
industria molinera y casa habitación, con el que a poco andar atendió
a su vecino y compadre, don Eudocio Díaz. Como el gasómetro en
cuestión tenía más capacidad que el uso que se le daba, Thiers
13
Guía General, Comercial e Industrial de la Provincia de Cautín, 1919, ya
citada, pp. 237-239.
14
La cifra corresponde a 1919. Guía General Comercial, Industrial y Agrícola de
la Provincia de Cautín, año 1919, p. 224.
88
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
propuso a la Municipalidad ampliar el servicio a la plaza y calle
principal. Poco después, en 1912, don Felipe Alehui con un pequeño
motor a vapor de 4 H. P., iniciaba la era de la electricidad
propiamente tal en Carahue y en 1916, don Manuel Fernández, con
un locomóvil de 8 H.P, ampliaba la red de alumbrado público y
particular a lo que entonces era la parte central y comercial de la
ciudad. En 1920 se dio otro paso, en tanto se forma la sociedad entre
don Eduardo Thiers Neumann, abogado, y don Adalberto Thiers
Konrad, técnico eléctrico, quienes compraron su maquinaria a los
señores Alehuí y Fernández y la trasladaron a una propiedad de don
Enrique Thiers Püschel, tío y padre de los socios en cuestión. Así,
ampliaron el servicio a toda la población, mejorándolo técnicamente.
En 1926 don Enrique Thiers compró a la Sociedad la planta eléctrica,
incorporando como fuerza motriz dos motores de combustión
interna marca Stockport de fabricación inglesa, gran novedad en
aquella época, que movían tres generadores de corriente continua de
440 voltios. Ya en aquellos días se entregaba servicio toda la noche 15.
En el ámbito de las actividades madereras, descendientes de
colonos extranjeros también jugaron un rol muy importante en los
albores del siglo XX. Tal vez el caso más notable fue el de la
Compañía de Maderas Malvoa. De acuerdo a las noticias que
proporciona Leonardo Mazzei, la Compañía fue fundada por un
grupo de comerciantes de la localidad de Malvoa y de Concepción.
Entre los primeros destacaban Marcial Recart, dueño del 24,6 % de las
acciones y Pedro Laporte, con el 9 %; entre los segundos, Emilio
Grant, con el 5,6 % y Oscar Spoerer y Plácido Carmona, con el 4,0
%. Mazzei agrega que el propósito de la Compañía era “la explotación
del establecimiento de elaboración de maderas y del molino de
cilindros ubicados en la estación de Malvoa, departamento de Rere,
que pertenecía al empresariado Marcial Recart y que la sociedad
compró en 150 mil pesos”. Lamentablemente, años más tarde la
empresa trasladó sus oficinas centrales a Santiago, desde sonde manejó
los negocios que conservó en la región 16. Salvo esta, en las primeras
15
J. Pinto y otros. Historia de Carahue. Existe versión no impresa en
Municipalidad de Carahue, 1998.
16
L. Mazzei de Grazia, “Empresarios manufactureros y desarrollo industrial
de Concepción (1880-1920)”. En Boletín de la Academia Chilena de la Historia,
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
89
décadas del siglo XX no hubo ninguna otra industria maderera que
destacara en la región17.
Originalmente se denominó Compañía Explotadora Malvoa,
nombre que cambió más tarde al de Compañía de Maderas Malvoa,
con el que aparece operando profusamente en la región durante los
primeros 30 años del siglo pasado. Como su nombre indica, sus
actividades estaban exclusivamente vinculadas a la actividad maderera.
Aunque disponía de terrenos propios donde plantaba árboles para su
posterior procesamiento, la mayor parte de la materia prima la
obtenía de aserraderos que se comprometían a entregarle su
producción. Al igual que la Compañía El Globo, habitualmente
adelantaba dineros o entregaba bancos o maquinarias para la
explotación del bosque, con el compromiso de entregarle más tarde su
producción. También tenía agentes en casi todas las ciudades y
poblados de la Araucanía, a través de los cuales contactaba a los
productores locales. Hacia 1920 se había convertido en una Sociedad
Anónima con un capital de 5 millones de pesos. Por esa fecha tenía
oficinas principales en Santiago, Valparaíso y Concepción y en la
región en Malvoa, Los Ángeles, Concepción, Lautaro y Temuco.
Explotaba 10 aserraderos, disponía de 48 vagones propios que
transitaban por las líneas del Estado y se había especializado en la
fabricación de puertas y ventanas que producía en sus barracas de
Concepción, Malvoa, Los Angeles, Temuco y Freire. En estas
producía también cajones, molduras, listones y mangos de escoba. Su
director gerente era don Horacio Recart, hijo del fundador, quien
estuvo a la cabeza de esta actividad durante toda la década del 20.
De forma más modesta, otros inmigrantes oficiaron de
artesanos mueblistas, aprovechando conocimientos que traían de sus
lugares de origen. Más adelante nos referiremos al colono suizo
Alfredo Dufey, al que podríamos agregar el del colono alemán Hugo
Czach que en 1909 tenía una fábrica de sillas en Temuco, en la
Año LXXVII, N1 119, Santiago, 2010, pp. 111-148. Las referencias en pp. 138139. Sobre esta Compañía véase también Gabriel Salazar, Mercaderes,
empresarios y capitalistas (Chile, siglo XIX), Editorial Sudamericana, Santiago,
2009, p. 637.
17
G. Salazar en Mercaderes, empresarios y capitalistas (Chile, siglo XIX), p. 636,
identifica 21 fábricas de madera y muebles importantes entre 1844 y 1914, de
las cuales solo la de Recart estaba ubicada en la Araucanía.
90
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
esquina de Varas con Carrera, en la cual fabricaba todo el mobiliario
que se requería en el hogar, junto urnas mortuorias. Vendía, además,
sierras y materiales requeridos por quienes se dedicaban a la
carpintería, combinando el trabajo propio de la mueblería con el
comercio18.
Otro emprendimiento asociado a la industria artesanal fue el
que inició en Victoria, Fernando Reske, marino alemán que participó
en la Primera Guerra Mundial y que se instaló más tarde en esta
ciudad. En 1936 instaló una Fábrica de Zuecas, que más tarde
transformó en Calzados Reske, cuyos productos se distribuyen por
toda la región y algunas ciudades de Chile. En este caso, satisfacer una
demanda local fue el punto de partida de una pequeña empresa que
creció con el tiempo19.
El comercio fue otra alternativa que escogieron algunos
colonos extranjeros para labrarse una fortuna que no tuvieron en sus
lugares de origen. Uno de los casos más interesante es el de don Pedro
Mainguyague, colono francés que llegó a Temuco en 1890 para
incursionar en diferentes negocios, con audacia y especulando con el
crédito. Fue esa actitud y no la cautela lo que le permitió
desenvolverse con bastante éxito en la compleja economía que
funcionaba en la Araucanía.
A poco de llegar, Mainguyague instaló un negocio de
abarrotes y artículos de tienda que llamó La Estrella, que convirtió
también en depósito de compra y venta de trigo, lingue y frutos del
país20. Parece haber sido el punto de partida de su exitosa carrera
como comerciante; sin embargo, la enorme cantidad de juicios en que
se vio envuelto por cobros de pesos hacen presumir que el negocio del
préstamo de dinero o adelantos en mercancías con cargo a las cosechas
de medianos y pequeños propietarios, contribuyó de manera
significativa a consolidar su fortuna. En este tipo de operaciones
aparece ya en 1892. Ese año prestaba dinero bajo la firma comercial
18
Extraído de avisaje de prensa incluido en Asociación de Madereros de Temuco,
15 de octubre de 2010, página www. huellasdetemuco.blogspot.com.2010/07.
19
T. Bustamante, Victoria, eje central en la Araucanía, Sociedad Periodística Las
Noticias Ltda.., Victoria, 2000, p. 404.
20
Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913, p. 1103 y
Juicio entre Pedro Mainguyague y Rosa Ñañallao, Cobro de Pesos, Temuco, 8
de marzo de 1913. ARA, APJCT, UC, 129.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
91
Mainguyague Hermanos, que después figura como Mainguyague y
Acherito, valiéndose de pagarés especialmente confeccionados para
este propósito, o simplemente de vales que redactaba a mano y que
consignaban la cifra prestada, el medio de pago y las firmas de los
deudores y de un par de testigos conseguidos por este comerciante 21.
En 1895 puso término a la sociedad con Esteban Acherito.
Ambos eran comerciantes con tiendas instaladas en Temuco.
Mainguyague era propietario del ya mencionado almacén “La
Estrella”, ubicado en Andrés Bello esquina Arturo Prat, denominado
en la sociedad “negocio grande”; mientras Acherito tenía “un negocio
chico”, contiguo al anterior, que asoció a “La Estrella”. Al disolverse
la sociedad, cada uno quedó dueño de la tienda que poseía,
dedicándose separadamente al comercio 22. A partir de ese momento,
Mainguyague figura solo en todos sus negocios.
Las fuentes lo muestran como un hombre que especulaba con
el crédito, particularmente con mapuches que llegaban hasta su
negocio en busca de recursos antes de las cosechas. Eran préstamos
relativamente bajos, de cien o doscientos pesos, pero que sumados al
término del año hacían gruesas sumas de dinero. Por este
procedimiento obtenía trigos y otros productos a muy bajo precio,
por debajo de los que se pagaban en el mercado, que después vendía a
precios reales. Es difícil calcular sus utilidades, pero la frecuencia con
que los hacía hace presumir que debieron ser muy rentables para él.
Aunque en Temuco funcionaban seis casas de préstamos y en cada
pueblo de la región existían dos o tres, “La Estrella” debió ser una
más, manejada con la habilidad de un especulador que conocía bien el
negocio23.
21
Cobro de Pesos. Pedro Mainguyague con José del Carmen Cifuentes,
octubre de 1892, ARA, APJCT, UC, 14 y Cobro de Pesos. Pedro
Mainguyague con Vicente Contreras, 27 de marzo de 1894. ARA, APJCT,
UC, 11.
22
Disolución de Sociedad. Pedro Mainguyague y Esteban Acherito. Este
documento se encuentra en una carpeta titulada Causa Civil, Cobro de Pesos,
Pedro Mainguyague con Juan Trecaman, ARA, APJCT, UC, 25.
23
En ARA, APJCT, hay diferentes expedientes por Cobro de Pesos que
sustentan estas apreciaciones. Hemos revisado alrededor de 100 Unidades de
Conservación entre 1900 y 1915 en las cuales Mainguyague aparece con una
regularidad sorprendente.
92
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Mainguyague recuerda a los viejos conchavadores que
articulaban la economía indígena con la economía capitalista, cuando
ya el espacio fronterizo empezaba a desaparecer. Una parte
importante de sus clientes eran mapuches, todos pequeños
propietarios o miembros de comunidades, que le garantizaban
anualmente unas 20, 30 ó 50 fanegas de trigo cada uno. Con el monto
que reunía podía transar con los molinos locales o agentes de las
grandes compañías sin más esfuerzo que esperar las pequeñas remesas
que le llegaban de sus deudores. Aquellas compañías también
anticipaban recursos con cargo a las cosecha, pero, en el caso de
Mainguyague no intervenía ningún agente o intermediario; por lo
tanto, todas las utilidades pasaban directamente a sus manos. En
ninguna Guía de la época aparece como propietario agrícola, como
tampoco en los juicios revisados reclamó propiedades. La tierra no le
interesó, pues su ocupación fueron los negocios montados sobre la
audacia y especulación.
En 1913 incursionó en una operación mayor. Ese año formó
una Sociedad Comercial Colectiva con Arturo L. de Guevara y
Emilio Goyeneche para explotar por tres años “La Feria Agrícola de
Temuco”, cuyo capital inicial fue de $120.000, $40 mil de los cuales
aportó Mainguyague, $10 mil Goyeneche y $51.559,10 Guevara, este
último producto de las existencias y enseres de la Feria, que
originalmente pertenecían a él. El saldo para llegar a los $120 mil
($18.440,90), correspondían al capital y derecho de funcionamiento de
la Feria.
La Feria se dedicaba a la compra y venta de ganado, negocio
que Mainguyague conoció en los tratos directos que tenía con sus
deudores, dueños de uno o dos animales que a veces tenían que
vender para cubrir sus gastos. Su aporte de $40 mil pesos en 1913
demuestra que disponía de un capital no despreciable que amasó en
torno a “La Estrella”, vendiendo mercaderías y prestando dinero a
cuenta de futuras cosechas.
En 1919 vuelve a aparecer en el negocio de venta de animales,
esta vez formando la Sociedad Mainguyague y Jacques, a cargo de la
Feria de Victoria; sin embargo, el apellido Mainguyague no se
perpetuó en la Araucanía. Desconocemos qué ocurrió finalmente con
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
93
este comerciante vasco-francés que llegó a la Frontera en 1890 y que
luego desapareció cuando los juicios dejaron de hablar de él.
Otro empresario de origen extranjero que se inició en el
comercio fue don Juan Schleyer, inmigrante alemán nacido en
Hamburgo en 1840 y residente en Chile desde 1878. De acuerdo a las
noticias que tenemos de él, se instaló primero en Chillán, donde
instaló almacén, una fábrica de cerveza y una viña que le permitía
fabricar mostos que se vendían en la zona. Hacia 1884 remató en
Santiago ocho fundos ubicados entre Freire y Carahue a precios muy
bajos, y a los cuales se trasladó al poco tiempo, dejando en Chillán a
un hermano a cargo de sus negocios. Fue uno de los fundadores de
Freire, activo impulsor del trazado ferroviario al sur de Temuco,
hombre público y empresario de múltiples actividades. Inicialmente
puso una fábrica de madera, luego se dedicó a la crianza de caballos y
ganado vacuno. Más tarde incursionó en la lechería, fabricación de
quesos y mantequillas. Ya en 1912 figuraba a cargo de la Compañía
Juan Schleyer y Cia, con fábrica y elaboración de maderas y
cajonería, propiedad de fundos, explotación agrícola y crianza de
animales finos y razas lecheras24. Diez años más tarde, seguía
registrándose como propietario de aserraderos y una fábrica destinada
a la elaboración de maderas en Freire, dueño de cinco fundos, uno en
Freire, otro en Villarrica, dos en Ranquilco y un quinto en Puerto
Saavedra y propietario de un criadero de animales finos y razas
lecheras de la mejor calidad25.
Entre 1919 y 1921 fue el primer alcalde de la comuna y a su
muerte, ocurrida en 1925, quedó su hijo Carlos a cargo de la empresa
familiar. Éste siguió la línea del padre, actuando en los negocios y la
política, tal como su nieto Oscar, reconocido empresario de
Villarrica, regidor, alcalde de la comuna, intendente de Cautín y
diputado en la década del setenta. La combinación de diversos
negocios (comercio, agricultura, actividad forestal y ganadería) con la
política y una evidente tendencia a modernizar sus actividades
económicas, le dieron muy buenos resultados 26. Más recientemente,
24
Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno, 1912-1913, p.1132.
A. Márquez. Libro Internacional Sud-Americano, p. 684.
26
J. Morales Rodríguez. Fundación de Freire. Véase también la breve nota
preparada por Marco A. Reyes Coca, “Vino ‘Los Coligües’: Juan Schleyer B”,
25
94
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
descendientes de los Schleyer se unieron a una de las empresas lácteas
más importante del país y del mundo, SURLAT, prologando una
actividad que se iniciará a comienzos del siglo XX 27. El caso de esta
familia fue, de todas maneras, poco corriente en la región.
Rolando Fellmer, nacido en el seno de una familia de colonos
alemanes, también partió como representante de una gran empresa,
Saavedra Benard, para instalar luego en Victoria la tienda El Coligüe
y convertirse más tarde en el primer distribuidor de Copec, en 1937,
cuando la industria automotriz empezaba a desarrollarse en la región.
La empresa quedó siempre en familia, pasando de padres a hijos y
manteniéndose hasta fines del siglo XX28.
No todos los colonos que incursionaron en el comercio
alcanzaron la notoriedad de los casos que ya hemos comentado,
aunque en sus respectivas localidades se convirtieron en hombres de
fortuna. La mayoría partía en el comercio, para extender luego sus
operaciones a otras actividades que se complementaban con la compra
y venta de productos. Ilustrativo puede ser el caso de Pablo Ruedi, un
floreciente comerciante de Curacautín, allá por los años 30. Ruedi,
que se había establecido como firma comercial en 1897, figuraba
como dueño del Almacén y Tienda “El Molino”, que vendía géneros,
abarrotes, mercería y frutos del país, productos que compraba y
vendía al por mayor y menor. Conjuntamente era propietario del
molino “Curacautín”, con capacidad para 500 qq. diarios de harina; de
la Empresa de Luz Eléctrica que atendía la demanda de la ciudad, de la
Hacienda “Curacautín”, con los fundos Río Negro, Río Blanco,
Córdoba, Los Alpes, Buenavista, California, La Cascada y El
Progreso, además de dos aserraderos en los que procesaba pino
araucaria y raulí en dimensiones corrientes y especiales. Trabajaba
con los bancos de Chile y la Caja Nacional de Ahorros, habiendo
registrado también una marca para el comercio de animales 29.
en Diario La Discusión de Chillán, 29 de octubre de 2010
27
Agradezco esta información al profesor Jaime Flores, co-investigador del
proyecto Fondecyt “Empresarios de la Araucanía, 1900-1960”.
28
T. Bustamante Molina, Victoria, eje central del Malleco en La Araucanía.
Crónicas de más de un siglo, Imprenta “Las Noticias” (El Diario de Victoria),
Victoria, 2000, p.p. 244-245.
29
F. Pinto Sepúlveda. El Album-Guía Histórico del Cincuentenario de de
Temuco, p. 330.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
95
Como él, numerosos colonos extranjeros que llegaron a la
región se volcaron a los negocios y se convirtieron en medianos y
grandes comerciantes. El caso de algunos franceses podría servir de
ejemplo. A poco de fundarse Temuco, Domingo Saint-Jean y Juan
Bautista Ducassou instalaron la Tienda Francesa, en la esquina de
Vicuña Mackenna y San Martín, célebre en aquellos años. Junto a
ellos aparece Amadeo Collin, dedicado al comercio y a la industria de
curtiduría, y Emilio Mococain, propietario del Hotel de France,
ubicado frente a la Plaza Recabarren. En las décadas siguientes, la
firma Duhart Hermanos, de Lota, abrió filiales en los más
importantes pueblos de la Frontera y los hermanos Ignacio, Francisco
y Pedro Lataste, instalaron las tiendas “La Confianza” y “La Llapa”.
Estos mismos comerciantes pasaron luego al rubro sastrería y
compra-venta de frutos del país, asociándose a la firma Duhart. De
acuerdo a un documento de 1930, las tiendas y almacenes de dueños
franceses ocuparon una larga nómina en el comercio local,
incursionando en el ramo de panadería, venta de madera y zapatería 30.
Las panaderías llamaron la atención de diferentes colonos. La
demanda local era un estímulo que no desaprovecharon. Hacia 1920
el colono alemán Herman Schultz instaló una de las más modernas de
la región en Lautaro, con amasadoras eléctricas y tres amplios hornos.
Su producción se repartía en la ciudad y sus alrededores a través de un
sistema de carros tirados por caballos cuando aún no se generalizaba
el uso del automóvil31. Como en el caso de Schultz, los inmigrantes
extranjeros colocaron tiendas y negocios que surtían a los vecinos de
cuanto necesitaban en casi todas las ciudades que se fundaron en la
Frontera32.
30
O. Arellano. “Reseña Histórica de Cautín en el Cincuentenario de Temuco”
F. Pinto Sepúlveda. El Album-Guía Histórico del Cincuentenario de Temuco. pp.
185-186. Corrientemente se atribuye esta obra a Oscar Arellano. Arellano
preparó los capítulos relativos a la historia de Cautín, pero El Album fue obra
de F. Pinto. Sobre estos comerciantes franceses en la Araucanía la tesis de la
profesora Susana Fritz Ríos, “Colonos e inmigrantes franceses en la Araucanía:
1880-1930” (Tesis para optar al Grado de Magíster en Ciencias Sociales
Aplicadas, Universidad de La Frontera, Temuco, 2010), es muy valiosa.
31
Lautaro Cánovas, Historia de la ciudad de Lautaro, p. 249.
32
Las pistas de estos emprendedores se encuentran en otras historia locales que
se han escrito en la Frontera. Véase Víctor Sánchez Aguilera, Angol, la ciudad
de los Confines, Imprenta Atenea, Santiago, 1953; Arnoldo Bachmann Kehr,
96
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Si bien varios de los colonos tuvieron éxito en sus
emprendimientos, otros terminaron en el más completo fracaso.
Cuando faltaba experiencia, orden en el manejo de los negocios y,
sobre todo, cuidado en los créditos, la quiebra estaba asegurada.
Ilustrativo es el caso de Nicolás Casis, comerciante de Temuco,
declarado en quiebra a fines de 1912. Éste dueño de una tienda en la
que vendía géneros y todo tipo de ropa, había contraído deudas con
casas comerciales de Valparaíso, Concepción y Santiago por un valor
de $41.320.2033. Su problema consistía en que había colocado casi toda
la mercadería a crédito en deudores de Temuco, Valdivia, Victoria,
Loncoche y otros pueblos de la Frontera, que no pagaron las deudas.
En su Cuaderno de Créditos aparecen divididas en tres tipos,
conforme al siguiente detalle:
Luis Gallegos Norambuena, Aner Padilla Zapata, Historia de Galvarino en su
primer centenario, 1882-1982, Imprenta Telstar, Temuco, 1982; Teresa
Martínez Pérez y otros Cien años entre volcanes y araucarias, Editora Austral,
Temuco, 1982 (es la historia de Curacautín); Luis Gallegos Norambuena y
Aner Padilla Zapata, Victoria: los inicias de una ciudad, 1881-1900 (Primera
Parte), Imprenta Regional, Victoria, 1989; Edgardo Jiménez Beldar, El Violín
de Acero. 100 años del viaducto del Malleco, Editora Aníbal Pinto, Concepción,
1990; Alberto Dufey Castro, La Emigración Suiza en la Araucanía (Chile),
Ediciones Impresos Regional Ltda., Victoria, 2000; Tránsito Bustamante
Molina, Victoria, eje central del Malleco en La Araucanía. Crónicas de más de un
siglo, Imprenta “Las Noticias” (El Diario de Victoria), Victoria, 2000; Patricia
Obreque Pacheco, Omar Anabalón Anabalón, Ismael Mayorga Carmona, Las
tortilleras de Renaico, Editorial Pillán, Temuco, 2000, (Proyecto FONDART,
2000); Tránsito Bustamante Molina, Simientes del Pionero Suizo en la Frontera,
Imprenta “Las Noticias” (El Diario de Victoria), Victoria, 2001 (Cuarta
edición, la 1ª es de 1984); Gabriel Díaz Morales, Trallenco. La Historia de
Traiguén, Sociedad periodística Araucanía S.A., Temuco, 2001; Rodrigo
Henríquez Moya y Freddy Sánchez Ibarra,. Ercilla 120. Contamos una historia,
soñamos un futuro, Consejo nacional de la Cultura y las Artes (FONDART),
Santiago, 2005; Adonis Subiabre Toro, Viaducto del Malleco, Monumento de la
Ingeniería Mundial, CIEDES, Santiago, 2008 (Segunda edición, la 1ª es de
2005); Justo Segú Roya, Al calor de casa Enseñat. Sin imprenta ni fecha; Mario
Grandón Castro, Imágenes del Bicentenario. Una mirada al pasado de Collipulli,
Talleres Gráficos Las Noticias, Victoria, 2010; Rebeca Rozas Rivera,
Recopilación Histórica de Collipulli, Texto Mecanografiado, Collipulli, 1979;
Julio Contreras Asenjo. La infancia de Pucón, Imprenta Austral, Temuco,
2008; Mauricio Sandoval y Hugo González, Perquenco, tierra de trigo, reyes y
santos, 1850-2000; Ediciones Universidad de La Frontera, Temuco, 2010.
33
Cuadernos de créditos de la quiebra de Nicolás Casis, 17 de diciembre de
1912, ARA, APJCT, UC, 127.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
97
Cuadro Nº 1. Tipos de deudas contraídas con Nicolás Casis, Temuco,
1912.
Tipos de deuda
Sin movimientos en sus cuentas
Con escaso movimiento
Abiertas pocos días antes de la quiebra
Total
Monto
16.705.75
4.931.43
12.920.20
34.557.18
Fuente: Cuadernos de créditos de la quiebra de Nicolás Casis. ARA, APJCT,
UC. 127
El síndico de quiebra, Enrique Abel, emitió un completo
informe sobre esta situación, una vez examinados sus libros de
cuentas. A su juicio, tres razones precipitaron la quiebra de Casis. En
primer lugar, la incompetencia profesional del fallido, ya “que la
existencia de mercaderías es insignificante en relación a sus deudas”;
en segundo lugar, haber fiado la suma de $34.557.18 a personas
desconocidas para el comercio, sin responsabilidad alguna y, lo que es
más grave, en gruesas partidas; y, por último, la mala fe del
comerciante, al fiar casi 13 mil pesos cuando ya estaba siendo
ejecutado. Casis se defendió argumentando que muchos de sus
deudores habían retirado mercaderías por un valor superior al
registrado en sus deudas34.
Lo mismo ocurrió a Antonio Actino, italiano fallecido en
1913, a los 44 años. Su rubro era el comercio, actividad que ejerció a
través de un almacén establecido en la esquina de Barros Arana y
Manuel Rodríguez, cerca de la Estación, barrio muy concurrido y
nervio de muchas operaciones. Al igual que Arias, su nombre no
aparece en ningún pleito o juicio que acredite deudas o cobros por
mercaderías fiadas. Soltero y sin hijos, convirtió su negocio en el afán
de su vida. A la fecha de su muerte se registraron en su almacén cerca
de 22 mil pesos solo en mercaderías, sin considerar su casa y otros
bienes. Mantuvo su negocio muy bien surtido de velas, alimentos en
34
Cuadernos de créditos de la quiebra de Nicolás Casis, 17 de diciembre de
1912, ARA, APJCT, UC, 127.
98
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
conservas, frejoles, jabón, ollas, espejos, platos, fuentes de loza, hilo,
juguetes, calcetines y todo cuanto se podía encontrar en una especie
de bazar que le brindó un buen pasar. Como no tenía herederos dejó
sus bienes a la Sociedad Fratellanza Italiana 35.
Casis y Actino no fueron los únicos. Otro caso afectó a la
Compañía formada por los colonos españoles llegados a la zona:
Primo Martínez, Andrés Campos y Camilo Maturana. Ésta estaba
constituida para explotar el rubro abarrotes y licores en Quepe, en
1908, con el nombre de “Casa Española”. Dos años más tarde tenía
deudas por $12.690.18, contraídas en Temuco, Chillán, Santiago y
Valparaíso, que no podían cancelar y que los tenían al borde del
colapso. Argumentaron que todos los negocios atravesaban por una
crisis de sobra conocida y que Quepe no era una excepción 36.
Aquellos que tuvieron éxito prolongaron sus negocios hasta
muy avanzado el siglo. Los más conocidos que sobrevinieron en la
región se constituyeron en aquella época. Federico Klapp, Massmann
Hermanos, Paico y Piana, Juan Alcholado, “La Olleta”, “El Candado”
y varios más figuran ya en los años 1912 y 1913. Hacia los años 30 se
incorporan otros, entre los cuales figuran los Gudenshawer, del Hotel
Pucón; los Frintz ,de la Ferretería del mismo nombre, que se
iniciaron en Nueva Imperial para trasladarse más tarde a Temuco, etc.
Dos emprendimientos educacionales
Dos de los emprendimientos encabezados por extranjeros o
descendientes de colonos extranjeros no estuvieron vinculados al
mundo de los negocios propiamente tal, sino al ámbito educativo. En
ambos casos derivaron de la acción de pastores protestantes que
llegaron a la zona para atender a los inmigrantes que profesaban su
35
Antonio Cattino. Relación de Inventario, Temuco, 12 de agosto de 1913.
ARA, APJCT, UC, 138.
36
Compañía de Primo Martínez y otros, 12 de enero de 1910, ARA, APJCT,
UC, 83.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
99
religión37. Se trata del Colegio La Providencia de Traiguén y de la
Escuela El Vergel de Angol38.
El Colegio Providencia de Traiguén fue fundado por el pastor
Arnoldo Leutwyler en 1893 con el nombre de “Asilo de Huérfanos y
Escuela la Provincia”, con el fin de atender a los hijos de los colonos
suizos instalados en la región. De acuerdo a información recogida de
don Armando Dufey Reyes, la llegada del pastor Leutwyler, hacia el
año 1889, fue producto de la visita que hiciera a la zona el pastor
Francisco Grin, quien vino a Chile, precisamente, con el fin de
interiorizarse del estado en que se encontraban aquellos colonos 39. El
pastor Leutwyler obtuvo 80 hectáreas del gobierno en un lugar
llamado Tricauco, en las cercanías de Traiguén, donde instaló su asilo
y escuela con el propósito “principal de otorgar educación y
protección a los niños que habían perdido sus padres”40.
Con la ayuda del gobierno suizo, el pastor Leutwyler
construyó un edificio escolar e internado, que aún se conserva, y para
su continuidad funda en 1897 la Corporación Asilo de Huérfanos y
Escuela la Providencia, que poco a poco se fue abriendo a niños de la
zona, sin importar su filiación con los colonos suizos.
Antes de la llegada del pastor Leutwyler, lo hizo el colono
Alfredo Dufey, en 1883, impulsado por Bernardo Philippi, encargado
por el gobierno para contratar en Europa colonos que estuviesen
dispuestos a venir a Chile. Luego de llegar al país y trasladarse a la
Frontera, Dufey, de profesión carpintero, se dedicó a la apicultura e
instaló una mueblería en Victoria. De su matrimonio con Elisa Blanc
nacieron siete hijos, uno de los cuales, Armando, se haría cargo de la
37
Para una visión más general del tema puede consultarse el trabajo de José
Manuel Zavala, “Los colonos y la escuela en la Araucanía: los inmigrantes
europeos y el surgimiento de la educación privada laica y protestante en la
región de la Araucanía (1187-1915)”. Revista Universum, Nº 23, vol 1,
Universidad de Talca, 2008, pp. 268-286.
38
No fueron estos los únicos establecimientos educacionales fundados para
atender a los hijos de los colonos extranjeros en la región. Uno de los primeros
en fundarse fue la Alianza Francesa de Traiguén, en 1891; luego, se
establecieron colegios ingleses y alemanes.
39
Entrevista a don Armando Dufey Reyes, Colegio La Providencia, Tricauco,
24 de enero de 2011. Entrevista Jorge Pinto.
40
“Hogar suizo “La Providencia” en Traiguén, el pilar que sustenta la
educación rural en Malleco”. En Intercomuna, Victoria, 24 de enero de 2008.
100
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Escuela en 1949, responsabilidad que más tarde recaería en su hijo
Armando Dufey Reyes, actual director41.
Una vez terminada la gestión del pastor Leutwyler, que se
extendió por casi 40 años, don Pablo Haemmerli se hizo cargo de la
Escuela y la dirigió por otros 30 años con el nombre de Hogar Suizo
La Providencia. En esos años don Armando Dufei Blanc estudió en la
Escuela, antes de pasar por la escuela Normal de Victoria, donde
terminó dedicándose a la música. Personalidad importante en el
ámbito educacional de la región, donde fundará además una Escuela
de Música que actualmente lleva su nombre en Temuco, Armando
Dufey Blanc tuvo también una activa participación en la organización
de la Ciudad del Niño Juan Antonio Ríos, en 1944, de cuya escuela
fue director, hasta que en 1949 decidiera hacerse cargo del Colegio La
Providencia.
Poco a poco la Escuela se fue abriendo a los demás niños de la
zona y fortaleciendo la formación agrícola de estos. A fines de los 40
apenas tenía unos 20 alumnos; hoy atiende a más de 400 en los
edificios antiguos y nuevos que se han construido en los últimos años
y en 200 hectáreas cultivables que permiten sostener este
emprendimiento educacional vinculado a los colonos suizos de la
zona de Traiguén.
La Escuela El Vergel de Angol inició sus actividades en enero
de 1920 en el Fundo El Vergel comprado por la Misión Metodista a
Manuel Bunster, a 5 kilómetros de Angol. Uno de sus principales
promotores fue el Ingeniero Agrónomo, Máster en Agricultura de la
Universidad de Michigan y Doctor en Ciencias por la Universidad del
Pacífico de Californa, Dillman Bullock (1878-1971), quien llegó a
Chile a comienzos del siglo XX para enseñar agricultura, contratado
por la Iglesia Anglicana y, más tarde, en un segundo viaje a Chile, por
la Iglesia Metodista, a cuyo amparo se funda la Escuela 42.
41
Entrevista a don Armando Dufey Reyes, Colegio La Providencia, Tricauco,
24 de enero de 2011. La restante información sobre esta Escuela provienen de
esta entrevista. Los autores desean expresar sus agradecimientos a don
Armando Dufey Reyes por la gentileza de atender sus inquietudes durante la
entrevista realizada.
42
P. Alvarez y P. Espinoza, Dillman S. Bullock. El naturalista de la Araucanía,
Universidad Austral de Chile, Valdivia, 2001, p. 12.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
101
La primera estadía de Bullock en Chile se inicia en 1902,
instalándose en Quepe, donde permanece durante 10 años trabajando
para la Iglesia Anglicana y preparando su Tesis de Maestría que
presentaría a la Universidad de Michigan. Por segunda vez, llega en
1923 al Fundo El Vergel que, como ya dijimos, había comprado la
Iglesia Metodista. En esta institución ofició de Pastor y Director de la
Escuela hasta 1946, al margen de una serie de trabajos científicos que
desarrolló y expuso en diversas publicaciones que le permitieron
incorporarse a la Academia Chilena de Ciencias Naturales, en 192743.
En El Vergel, Bullock desplegó todas sus capacidades como
investigador y educador. Inicialmente se desempeñaba como profesor;
sin embargo, muy pronto tuvo que suceder como Pastor y Director al
Reverendo A. F. Zimmermann, cuando éste dejó ambos cargos.
Poco a poco el Fundo El Vergel se transformó en una
explotación modelo, que incorporó la tecnología y formas de cultivo
más avanzadas de la época. En tanto, la Escuela se convirtió un centro
al que acudían numerosos niños de la zona, entre ellos varios
mapuches, a formarse en el campo de la agricultura. En 1926 El
Malleco de Angol informaba que para ingresar se requería cuarto
medio de escuela primaria y una edad de 16 a 18 años. Los alumnos
debían pagar cinco pesos mensuales, con lo que se cubría la educación
y alimentación. Los estudios duraban cuatro años 44.
Quienes se educaron en la Escuela recuerdan que Bullock
entregaba una formación en la que combinaba los conocimientos, la
disciplina y el afecto que transmitía a los alumnos, con la mayoría de
los cuales convivía diariamente, pues con su esposa había instalado su
hogar en la misma Escuela. Además, armonizaba la enseñanza teórica
con la práctica, ya sea en los talleres o en el Fundo, al cual debían
acudir los alumnos periódicamente a desempeñar las funciones
propias del trabajo agrícola. Uno de ellos recordaba que esta
enseñanza le permitió obtener una formación básica que le facilitó los
43
Patricio Alvarez y Pablo Espinoza, Dillman S. Bullock. El naturalista de la
Araucanía, p. 20.
44
Citado por P. Alvarez y P. Espinoza, Dillman S. Bullock. El naturalista de la
Araucanía, p. 61.
102
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
estudios de Agronomía que siguió más tarde en la Universidad
Austral de Valdivia45.
La fecunda labor que desarrolló la Escuela permitió graduar a
cientos de profesionales que ejercieron en la región, ya sea en predios
particulares propios o instituciones fiscales, aplicando los
conocimientos aprendidos. Otros se quedaron en la Escuela,
enseñando y trabajando en el Fundo. Muchos de ellos formaron su
hogar allí, educaron a sus hijos y terminaron trabajando junto a sus
padres46.
Los emprendimientos de colonos
Varios colonos u ocupantes nacionales que llegaron a La
Araucanía en los albores del siglo XX también lograron
emprendimientos exitosos. Las fuentes consultadas sugieren que la
agricultura, la actividad ganadera y maderera, junto con el comercio,
fueron el punto de partida de operaciones que les permitieron superar
la condición con la que llegaron a la zona. Todo dependió, como en el
caso de los emprendedores extranjeros, del orden y cuidado con que
actuaron. El caso de don José Angel Arias, de los primeros en llegar a
La Frontera, es demostrativo.
Don José Angel Arias falleció en Pillanlelbun el 20 de
noviembre de 1905, a los 71 años, víctima de una tuberculosis de la
que no se pudo recuperar por su avanzada edad. Había nacido en
Chillán, hacia 1834 y casado por única vez con Mercedes Sanhueza,
con quien tuvo ocho hijos, cuatro de los cuales sobrevivían a la fecha
de su muerte. De acuerdo a lo que declaró en su testamento, ninguno
de los dos aportó bienes al matrimonio, todos los que llegaron a
poseer se lograron en la sociedad conyugal 47. Al fallecer estos
sumaban $138.439.69, una cifra no despreciable para la época. Dueño
del Fundo Las Mercedes en Pillanlelbun, de un aserradero en el
45
Entrevista a Jorge Daube, Temuco, 22 de noviembre de 2010. Entrevista
Jorge Pinto
46
Entrevsiat a don Dillman. Fundo El Vergerl, 15 de enero de 2011. Entrevista
Jorge Pinto.
47
Testamento de don José Angel Arias, 13 de diciembre de 1905, ARA,
APJCT, UC, 33.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
103
mismo lugar y otro en Quepe, de una apreciable masa ganadera, logró
consolidar una posición respetable gracias a su esfuerzo personal. Lo
que más llama la atención en su testamento son dos cosas: en primer
lugar, en sus cuentas no figuran deudas de ningún tipo y, en segundo
lugar, mantuvo el círculo de sus negocios en torno a su propia familia,
sin contraer más compromisos que con uno de sus yernos y sus hijos,
con quienes trabajó la tierra y sus aserraderos. En el fundo tenía
además de su casa, 14 ranchos para inquilinos, con algunos de los
cuales hacía siembras a medias bajo su atento control (ver cuadro Nº
2, inventario de los bienes dejados por don José Angel Arias,
Pillanlelbun, 1905).
Cuadro Nº24. Inventario de los bienes dejados por don José Angel Arias,
Pillanlelbun, 1905 (valores en pesos)
Bienes
Dos máquinas Trilladoras
364 troncos de madera
Un aserradero con motor de 8 caballos, un
banco con doble sierra, un banco canteador, dos
carretillas y dos diablos
Una máquina cortadora
750 pulgadas de madera elaborada
33 yuntas de bueyes, más uno individual
34 novillos
25 terneras
32 vacas y vaquillas
3 toros
100 borregos
73 corderos
47 ovejas paridas
213 ovejas mostrencas
19 caballos y potrillos
tres arados de fierro
cuatro arados de madera
dos carretones con baranda, eje de fierro y
Valor
1.500. 00
436.80
5.000.00
160.00
135.00
8.550.00
2.380.00
1.235.00
2.750.00
280.00
500.00
315.00
423.00
1.704.00
670.00
45.00
24.00
100.00
104
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
ruedas de rayo
un carretón
dos ruedas de madera
cinco carretones
otros bienes menores
Una casa habitación de dos pisos de 14 por 14
metros
Otra casa de un piso
Una bodega
Una cocina
Un galpón para máquinas
Una casa de techo para mayordomo
Una casa idem para animales
Un galpón para fragua
Catorce ranchos para inquilinos
Utiles de labranza
20 fanegas de trigo en bodega
81 fanegas de trigo sembradas a medias con 16
personas distintas
29 almudes de arvejas en siembra a medias
tres y medio sacos de papas en siembras a
medias
Una casa equina en Pillanlelbun
Una casa central en Pillanlelbun
Un aserradero en Quepe (*)
30.000 pulgadas de maderas elaboradas en la
Estación de Cajón (*)
Otros bienes menores (*)
180 trozos de madera equivalentes a 3.600
pulgadas (*)
seis yuntas de bueyes (*)
Fundo Las Mercedes
TOTAL (**)
40.0
5.00
50.00
75.50
3.000.00
2.000.00
400.00
100.00
100.00
500.00
2.000.00
30.00
200.00
180.00
120.00
---1.500.00
800.00
16.023.00
5.700.00
523.25
684.00
1.590. 00
107.375.00
165.750.55
(*) En sociedad con Luis Proussing, casado con una de sus hijas.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
105
(**) La no correspondencia de la suma con el valor indicado en el párrafo
anterior ($138.439,69) se debe a un error en la fuente y a una rebaja por
mermas de $14.647,95.
Fuente. ARA, APJCT, UC 32, 13 de diciembre de 1905.
En los expedientes judiciales del Archivo del Primer Juzgado
Civil de Temuco, no hay una sola causa en la que aparezca José Angel
Arias, ya sea por cobro de pesos u otra razón. Fue un hombre que, de
no ser por la partición de sus bienes, habría pasado por esta vida sin
dejar rastro en los archivos. Sin embargo, amasó una interesante
fortuna. Aunque se declaró agricultor, incursionó en la actividad
maderera y en la ganadería. Para el caso de la primera, disponía de 39
yuntas de bueyes, animales indispensables para su explotación. En
una época en que no existía otra tracción, los bueyes eran un bien
muy preciado. Casi todos los aserraderos debían recurrir al arriendo,
negocio en el que participaban pequeños agricultores y mapuches que
ponían a disposición de los madereros una o dos yuntas en arriendo.
Para ambos, aquellos arriendos constituían una forma de ingreso que
les ayudaba a sobrevivir. A veces el arriendo se transaba en pesos,
otras en productos. En 1905, por ejemplo, un campesino del
departamento de Temuco arrendaba una yunta en 10 fanegas de trigo
al año48, lo que equivalía a unos 200 pesos anuales. Ese mismo año, el
sueldo de un campero era de unos 300 pesos anuales, más una
pequeña participación en la siembra. Arrendar una yunta de bueyes
en 200 pesos no era, por lo tanto, despreciable.
Otro emprendedor exitoso es don Petaín Sandoval Sandoval,
nacido en Traiguén en 1916 y aún exitoso empresario de Collipulli.
Su caso da cuenta de la ruta seguida por varios ocupantes nacionales
que le torcieron la mano al destino. Hijo de trabajadores chilenos que
servían en casas de familias de ciertos recursos, el interés por el
emprendimiento debió heredarlo de una de sus abuelas, costurera de
Los Sauces, que llegó a tener tres máquinas de coser que manipulaban
tres trabajadoras cuando la Frontera recién se incorporaba al país.
Don Petaín se inició en los negocios como dependiente de una
48
Manuel Cid con don Leonor Parra, Cobro de Pesos, 24 de agosto de 1905,
ARA, APJCT, UC, 31.
106
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
panadería del mismo pueblo, en la cual aprendió el oficio de
panadero. Más tarde se animó a arrendarla para hacerse cargo
personalmente de su marcha. Ordenado en su manejo y con la ayuda
de su esposa, sus actividades recuerdan las de José Angel Arias. Tuvo
éxito y eso le permitió trasladarse a Collipulli en 1950 para hacerse
cargo de la Concesión del Club Social de esa ciudad, más grande y con
más proyección que Los Sauces, Collipulli le permitió desarrollarse
aún más. Tuvo la concesión del Club durante ocho años, al cabo de
los cuales instaló una fuente de soda, especializándose en la
fabricación de helados. Más tarde incursionó en el rubro de los
supermercados, negocios que aún conserva.
Como Arias, este emprender nacional siguió un padrón
clásico. Muy ordenado en el manejo de sus negocios, siempre al frente
de estos, poco dispuesto a contraer deudas y con pleno apoyo de su
grupo familiar, sus emprendimientos crecieron hasta donde era
posible, evitando los riesgos innecesarios, sin dejar de ser innovador
en varias ocasiones. Él mismo recuerda que se crió en un ambiente
tranquilo, de respeto y de abierta colaboración con la comunidad
local49.
Don José Angel Arias, a diferencia del señor Sandoval, parece
no haberse interesado en el comercio, aunque esta fue la actividad en
la que se iniciaron numerosos emprendedores nacionales. Estos
comerciantes eran el eslabón que conectaba la economía regional con
la economía nacional e internacional. Con tiendas, almacenes o
bodegas en las principales ciudades de la región, dieron forma a un
activo comercio que estimuló la circulación de los productos locales y
de los que se importaban desde el exterior.
Los primeros llegaron a la región tan pronto finalizó la
ocupación. Particularmente hábiles para los negocios, aprovecharon
plenamente las favorables condiciones existentes para convertirse en
exitosos comerciantes. La ampliación del mercado local, el
surgimiento del mercado regional y las conexiones externas de la
Frontera, constituyeron el ambiente propicio para que la compra y
venta de productos se convirtiera en un excelente mecanismo de
49
Testimonio de don Petaín Sandoval Sandoval. Entrevista Jorge Pinto,
Collipulli, 27 de enero de 2011.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
107
enriquecimiento. Los que tuvieron éxito se instalaron en las
principales ciudades fronterizas, desde donde operaron como bisagras
que conectaban la economía regional con la extraregional.
La mayoría se desenvolvía en varios rubros. Hermógenes
Muñoz, chileno como Arias, instaló negocio en 1911, en la esquina de
Lautaro con Manuel A. Matta, cerca de la Estación de Ferrocarriles,
uno de los barrios más aptos para el comercio. En 1912 figura como
agente comisionista y propietario de un almacén de abarrotes,
panadería y galletería europea. Se dedicaba, además, a la compra y
venta, por cuenta propia y ajena, de frutos del país, encargándose,
igualmente, de toda clase de comisiones mercantiles. Fabricaba pan,
galletas confites con instalaciones modernas, que vendía en su tienda y
en otras que distribuían su producción. Trabajaba con el Banco Chile
y el Banco Español50. Carlos Riquelme, otro comerciante de Temuco,
chileno también, con tienda instalada para la venta al por mayor de
mercaderías importadas y del país, extendió su negocio a la venta de
propiedades urbanas y rurales, trabajando con cuatro bancos: el
Español, Alemán Transatlántico, Chile y Alemania, y de Chile 51.
Otros, oficiando de martilleros públicos, incursionaban en la venta de
bienes raíces y los préstamos de dinero con respaldo en hipotecas 52.
A estos se agregaban aquellos que se dedicaban al rubro
abarrotes, provisiones, ferreterías, mercerías y bodegaje. En 1912 se
registraron en la región 253 negocios de este tipo, distribuidos en
diversos lugares (véase Cuadro Nº 3).
50
Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913, p. 1101.
Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913, p. 1101.
52
Fueron los casos, por ejemplo, de Carlos Frías e Ismael Manríquez, en
Temuco, en 1912. Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 19121913, p. 1101.
51
108
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Cuadro Nº 3. Tiendas de abarrotes y bodegas en la Araucanía, 1912
Provincia
Malleco
Cautín
Localidad
Angol
Los Sauces
Collipulli
Ercilla
Traiguén
Quino
Quechereguas
Quillén
Lumaco
Victoria
Curacautín
Púa
Selva Oscura
Total
Temuco
Cajón
Metrenco
Quepe
Freire
Padre Las Casas
Labranza
Laureles
Poblaciones Ziem y Paredes
Quitratue
Lautaro
Pillanlelbun
Lonquimay
Nueva ImperialPuerto Saavedra
Imperial
Carahue
Total
Abarrotes
7
10
11
10
5
7
6
11
8
1
76
18
12
4
2
1
5
23
6
5
1
10
2
9
98
Bodegas
3
4
7
4
11
4
1
6
40
8
2
4
7
1
12
3
39
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
109
Fuente: Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913, p.
1075-1147.
Al igual que los colonos extranjeros que se interesaron en los
negocios, los ocupantes nacionales que se sumaron a ellos debieron
ser muy cuidadosos en el manejo de los suyos. En caso contrario, los
peligros del fracaso tocaban rápidamente sus puertas. Un caso
ilustrativo es el del empresario Guillermo Leguas, cuya quiebra
ocurrió en 1913. Administrador del Club de Temuco, renunció a su
cargo para instalar en su casa el Casino Leguas en el cual esperaba
atender a parte de la clientela que acudía al Casino del Club. Sus
cuentas le fallaron y cargado de deudas tuvo que declararse en
quiebra, acumulando deudas por más de $35.000. Entre las razones
que esgrimió para justificar su fracaso señaló “la gran paralización
comercial del último año y especialmente la falta de consumo en los
bares y restaurantes establecidos en Temuco i además a la
imposibilidad de obtener la cancelación de las cuentas de sus
consumidores”, cuyo monto alcanzaba la suma de $4 mil 53. Para
Leguas la quiebra era la única salida. A diferencia de Arias, su caso y
la de los otros comerciantes que hemos mencionado, demuestran que
de no controlar el crédito y mantener en orden en los negocios, el
fracaso estaba garantizado.
La expansión del comercio dio origen a las primeras
agrupaciones gremiales. En 1925 se fundó la Cámara de Comercio de
Temuco. Poco después, en 1930, se constituyó la Cámara de
Comercio Minorista, que contaba a los ocho meses de su fundación
con más de 200 socios54.
La fundación de la Cámara de Comercio Minorista de
Temuco demostró que los pequeños comerciantes habían alcanzado
un lugar importante en la sociedad regional. Es probable que este tipo
negocios fuera el que más proliferó en la región, sobre todo en los
primeros años del siglo XX. De acuerdo a información recogida en las
primeras Guías Comerciales de la época, el número de pequeños
53
Varios acreedores con Guillermo Leguas. Quiebra, 7 de marzo de 1913,
ARA, APJCT, UC, 130.
54
F. Pinto, El Album-Guía Histórico del Cincuentenario de Temuco, pp. 222223.
110
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
negocios era muy alto. En 1905 se registraron 2.336 comerciantes,
industriales y profesionales, de los cuales alrededor del 70% eran
pequeños comerciantes. Esta cifra subió a 2.633 en 1912,
manteniéndose la misma proporción de los pequeños negocios 55.
Los emprendedores mapuches
Con relación a los mapuches habría que señalar que no todos
sufrieron los efectos de la ocupación de su territorio de la misma
manera. De acuerdo a los datos proporcionados por los censos de
1907, 1920 y 1930, su población habría aumentado, tal como ha
quedado demostrado en otros trabajos 56. Una parte importante de esta
población experimentó un grave empobrecimiento debido a política
reduccional que los dejó con pocas y malas tierras. Atrapados por
circunstancias distintas a las que habían vivido hasta entonces, apenas
pudieron sobrevivir en la región. De todas maneras, su crecimiento
hasta 1930 sugiere la idea que la expansión económica que se observa
en la región, les permitió permanecer en la Araucanía antes de iniciar
el éxodo que se produjo a partir de los años 40 ó 50.
A nuestro juicio, en estos años se formaron tres grupos
distintos al interior de la sociedad mapuche. En primer lugar, existió
una gran mayoría que se empobreció, cuyo destino dependía del
cultivo de unas pocas hectáreas, la crianza de algunos animales y la
posibilidad de trabajar como mano de obra asalariada o en mediería
en los grandes fundos de la región. En los juicios que se conservan en
el Archivo Regional de la Araucanía aparecen a cada momento
reclamando pagos, exigiendo el cumplimiento de algunos
compromisos o intentando prorrogar sus deudas cuando las malas
cosechas o los imponderables de la vida les impedía cubrirlas. Un caso
puede ejemplificar la situación de estos comuneros como es el de Juan
y Antonio Mateo, indígenas de Colico, quienes solicitaron a sus
acreedores, en 1910, un convenio para aplazar el pago de sus deudas.
En total debían unos $750 a distintas personas, entre ellos otros
55
A. Prado, Anuario Prado Martínez y Empresa Franco-Chilena. Veritas
comercial chileno 1912-1913.
56
J. Pinto, La población de la Araucanía en el siglo XX, Ediciones Universidad
de La Frontera, Temuco, 2009, p. 106.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
111
mapuches, a quienes habían acudido en busca de ayuda. Casi todas sus
deudas debían pagarse en trigo. Sus bienes eran escasos, una yunta de
bueyes valorada en $300, un caballo que costaba $50 y cinco cuadras
que tenían en barbecho. Eran dueños, además, de 77 hectáreas de
terrenos en unión de otras nueve familias, que no se podían enajenar,
gravar ni dar en parte de pago. Las malas cosechas y la numerosa
familia que debían sostener los habrían llevado a esa situación. Los
solicitantes agregaron ser padre e hijo, que “vivimos en una misma
ruca i tenemos que sustentar en conjunto doce personas que son las
que componen nuestra familia”57.
Muchos de estos mapuches entraron en conflictos con otras
familias mapuches, en pleitos que se desenvolvieron bajo
circunstancias muy complejas. Esta etapa corresponde al momento en
que las leyes del Estado se superponen a las de la tradición indígena y
eso los complicó enormemente. Los propios jueces lo reconocieron
en varias oportunidades, solicitando actuar con amplitud de criterio
frente a situaciones de este tipo. Un caso interesante es el de María
Paneipil, viuda del cacique Miguel Nahuelhual, fallecido en 1891. Al
solicitar años más tarde la posesión efectiva para resolver problemas
de herencia conforme a la legislación chilena, esta le fue objetada pues
se había casado según su costumbre, por “ritos” no reconocidos por el
Estado. El Protector de Indígenas recomendó en esa oportunidad,
como chilenos que eran, respetar sus costumbres, recomendando
conceder la posesión efectiva. El problema era que ya estábamos en
1913, es decir, más de 20 años después de la muerte del cacique 58. En
este caso no se trataba de mapuches pobres; sin embargo, los trámites
y las demoras terminaron generando conflictos al interior de la
familia que dañaron sus relaciones59.
Como hemos dicho, la lucha de los mapuches empobrecidos
se limitaba a recuperar animales secuestrados o robados, a exigir el
pago de sus trigos o salarios y a pedir prórroga en el pago de sus
57
Juan y Antonio Mateo, Proposición de Convenio, Temuco, 15 de marzo de
1910. ARA, APJCT, UC, 85.
58
José Miguel Nahuelhual, Posesión Efectiva, Temuco, 13 de junio de 1913.
ARA, APJCT, UC, 136.
59
Protector de Indígena por María Peneipil y otros con José del Rosario
Muñoz, Nombramiento de Partidor, Temuco, 19 de abril de 1913. ARA,
APJCT, UC, 132.
112
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
deudas, hechas mediante transacciones con los comerciantes que
llegaban hasta ellos en busca de los excedentes de su producción. Eran
pequeños productores que se desenvolvían bajo circunstancias muy
adversas y que empezaron a acumular pobreza en las zonas rurales de
la Araucanía. Fue el sector más castigado por la ocupación de su
territorio impulsada por el Estado.
El segundo grupo estaba formado por unos cuantos
profesores y jóvenes mapuches que a través de la educación lograron
insertarse a la nueva sociedad que emergió en la Araucanía. Este
grupo, en el que destacan Manuel Manquilef, Manuel Neculmán,
Onofre Colima, Luis Alberto Neculmán y Manuel Aburto Panguilef,
entre otros, asumió el liderazgo de las primeras organizaciones
mapuches y la defensa de los intereses de las comunidades.
Articulados al sistema por la educación, el tono de la protesta fue más
bien discursivo, tratando de aprovechar todas las oportunidades que
ofrecía el Estado para lograr los objetivos que se propusieron cuando
encabezaron la defensa de la raza, como lo especificaba la Sociedad
Caupolicán, una de las primeras organizaciones mapuches. Todos
provenían del ámbito rural, conocían la realidad de las comunidades y
levantaron su voz para protestar por los abusos que se cometían y el
estado de miseria que afectaba a la gran mayoría de sus hermanos. Sin
embargo, los logros fueron menores, generándose al fin de este
período algunos conflictos internos que distanció a varios dirigentes
de esta primera generación60.
El tercer grupo estuvo formado por otra minoría que logró
conectarse a los circuitos económicos que empezaron a operar en la
región con cierto éxito. En este grupo hay una amplia gama que va
desde los pequeños productores de las comunidades, que
aprovecharon las circunstancias para negociar beneficiosamente con
otros comuneros o campesinos locales e intermediarios de las casas
comerciales de las ciudades y pueblos, que llegaban hasta la zonas
rurales en busca de producción; hasta medianos comerciantes que se
desenvolvieron exitosamente.
60
R. Foerster y S. Montecino. Organización, líderes y contiendas mapuches
(1900-1970).
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
113
En el primer caso, aquellos que operaban en sus propias
comunidades o en los poblados vecinos a estas, el monto de las
operaciones eran menores, aunque suficientes para escapar de la
miseria. En los otros casos, se trató de pequeños empresarios que
empezaron a conformar una elite económica que, según Foerster y
Montecino, desplazará a los intelectuales mapuches de las primeras
décadas en el liderazgo de las organizaciones mapuches, hecho que
ocurrirá a partir de los años 3061.
Ya en 1905 figuran siete mapuches entre los grandes
propietarios de la región: Antonio Neculmán, Suc. Huenchecán,
Ignacio Levicura, Cacique Huaiquil, Cacique Huileman, Antonio
Nahuelcura y Domingo Marivil. Aunque se trata de una lista de cerca
de 300 propietarios, estos mapuches lograron conservar tierras en
mayor cantidad62.
Años más tarde, en 1910, Jorge Hernández, comerciante con
local instalado frente a la Plaza Aníbal Pinto, figuraba entre los más
influyentes de Temuco. Fue uno de los fundadores de la Sociedad
Caupolicán Defensora de La Araucanía e impulsor del proyecto de
instalar un monumento a Caupolicán en homenaje al pueblo
mapuche. Aunque no es muy claro, Hernández parece haber sido
descendiente de mapuches, en cuyo nombre escribió al Presidente
Pedro Montt en favor del monumento y defensa de la raza araucana 63.
En 1913, Pedro Cayupi y Juan Nahuelhual operaban como
comerciantes e intermediarios entre la Compañía Molinera California
de Chile y productores locales, de quienes obtenían trigo para
entregar al Molino64. Ese mismo año se declaró comerciante Juan
Catrileo, instalado en Temuco donde atendía un pequeño negocio 65.
Más interesante todavía es el caso de Manuel Neculmán, comerciante
61
R. Foerster y S. Montecino. Organización, líderes y contiendas mapuches
(1900-1970).
62
A.Prado. Anuario Prado Martínez y Veritas comercial chileno 1912-1913,
pp. 205-213.
63
M. Cárdenas. “La Sociedad Caupolicán Defensora de la Araucanía”.
Cárdenas cita una carta enviada por Hernández al Presidente Montt publicada
por La Epoca, de Temuco, viernes 17 de junio de 1910.
64
Autorización para gravar. Carlos Quiroz, 12 de febrero de 1913, ARA,
APJCT, UC, 130.
65
Cobro de Pesos. Arturo Frautzer con Juan Catrileo, 15 de mayo de 1913,
ARA, APJCT, UC, 134.
114
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
de Metrenco. En 1913, animado por el éxito de sus negocios, formó
compañía con Francisco Bellot, comerciante de Quepe. A pesar que la
sociedad no prosperó y terminó en un juicio con mutuas acusaciones,
Bellot sospechaba que Neculmán tenía cuentas corrientes en distintos
bancos de Temuco, razón por la cual solicitó la intervención de estas.
De haberlas tenido, Neculmán era más que un pequeño
comerciante66. Otro caso interesante es el de Venancio Coñuepán,
miembro de un antiguo linaje de relevante participación en las
relaciones huinca-mapuches desde los tiempos coloniales. A fines de la
década del 20, Coñuepán figura como empleado de la empresa Ford,
recién instalada en Temuco, donde inició una carrera que lo llevaría
más tarde al Ministerio de Tierras y Colonización, en tiempos del
Gobierno de Ibáñez.
En otros procesos la presencia de mapuches en juicios por
cobros de pesos es reiterada, aunque en casi todos los casos se
declararan agricultores que reciben dineros o mercaderías de
comerciantes de distintos lugares a cambio de trigo que deben
entregar una vez terminada la cosecha.
El crédito salvaba a muchos pequeños y medianos
productores, incluida la población mapuche, pero, a la vez, era el
punto de partida de zozobras de las cuales no se salía fácilmente. Las
quiebras por deudas y los cobros de pesos, como ya hemos dicho,
dieron origen a innumerables procesos que a veces concluían con el
remate de algunos bienes del deudor. En otros casos, créditos no
cubiertos arrastraban a la quiebra a comerciantes o pequeños
productores. Los casos abundan y a modo de ejemplo vamos a citar
algunos. Uno de estos afectó al indígena Juan Curiquel, agricultor del
Departamento de Temuco. En 1910 declaró bienes por $1.300 y
deudas por $1.138, que comprometían casi todo su patrimonio 67. El
origen de estas eran mercaderías y dinero solicitado a distintos
prestamistas de Temuco, a quienes se había comprometido a cancelar
en trigo. Según declaró en el juicio, la causa del mal estado de sus
66
Disolución de Sociedad. Francisco Bellot y Manuel Neculmán, 15 de marzo
de 1913, ARA, APJCT, UC, 134.
67
Juan Curiquel, Solicitud de prórroga de deuda, 14 de marzo de 1910. ARA,
APJCT, UC, 85.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
115
negocios fue un incendio que le quemó su casa y el trigo que tenía en
la hera, ocurrido en 1907.
En 1930 El Diario Austral de Temuco señalaba que la falta de
un crédito justo era uno de los grandes frenos de la economía
regional. Los comerciantes de productos agrícolas, decía el diario,
entregan los anticipos en los meses que preceden a la cosecha, con
prenda agraria de los cereales y, verificados estos, se hacen los ajustes a
precios de plazo que fijan los acaparadores de siempre. En estas
operaciones los únicos que ganan son los que disponen de capital o los
bancos que operan como verdaderas guillotinas cuando los plazos se
cumplen68.
Las mujeres en los negocios69
En el Album-Guía Histórico del Cincuentenario de Temuco,
preparado por Fernando Pinto Sepúlveda en 1931, las mujeres
aparecen relegadas al campo de la educación y algunos servicios
públicos, donde desempeñaban oficios menores. En los negocios su
participación casi no se registra. En más de 400 páginas, apenas
aparece una docena de mujeres a cargo de hoteles, pensiones y casas de
modas. Varias eran viudas70. En las Guías Comerciales de años
anteriores, se repite la misma situación. En las de 1912-1913 hay
apenas cinco referencias a mujeres involucradas en negocios en toda la
región71. Esta información contrasta, sin embargo, con la registrada en
numerosos procesos judiciales que se conservan en el Archivo
Regional de Temuco. En estos últimos, su presencia tanto en la
capital regional como en otras ciudades, permite afirmar que las
mujeres no se quedaron al margen de los negocios. A veces
68
El problema agrario, El Diario Austral de Temuco, martes 25 de marzo de
1930, p. 3
69
Una versión preliminar de este apartado fue preparado con la colaboración
de la profesora Ana Matus y publicado en Notas para el estudio del rol de la
mujer en la economía fronteriza”. Coautoría con Ana Matus. En Juan Cáceres
(editor), Experiencias de Historia Regional (Tendencias historiográficas actuales),
Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Santiago,
2008, pp. 325-347.
70
F. Pinto, El Album-Guía Histórico del Cincuentenario de Temuco.
71
Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913, pp. 1099-1148.
116
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
acompañando a sus esposos o manejando sus propios negocios,
jugaron un rol muy importante a comienzos del siglo XX,
particularmente en el caso de los mapuches, tal como veremos más
adelante72.
Almacenes pequeños, propiedades para el uso agrícola y
algunas compañías para incursionar en negocios más formales, fueron
teatro de operaciones de numerosas mujeres. En otros casos, la
muerte de sus maridos las obligó a hacerse cargo de negocios que en
vida de estos había seguido de cerca. En suma, fueron activas
protagonistas de una vida económica que no les fue ajena.
Algunos casos son ilustrativos. En 1900, doña Pascuala Farías
viuda de García, no tuvo el menor inconveniente en ponerse al frente
del negocio de su marido, una vez fallecido éste, a pesar de ser
analfabeta. La mujer vivía en Nueva Imperial, donde era dueña de una
hijuela de 70 ha. y diversas maderas que aportó a la Sociedad García y
Cía., constituida ese mismo año para explotar los bienes que
quedaron a la muerte de su esposo 73.Tal como le ocurrió a ella, en los
años siguientes aparecen en los notariales de Nueva Imperial varias
mujereLibro Ivan Inostrozas en operaciones de crédito, venta de
propiedades, traspaso de bienes y otros negocios que dan cuenta de su
frecuente participación en las actividades económicas de la zona. Lo
mismo ocurría en Temuco, según se desprende de otro estudio
recientemente concluido74. Algunas lograron acumular pequeñas y
medianas fortunas que quedaron de manifiesto en los pleitos en que se
vieron envueltas. En 1905, Justo Schmidt inició juicio contra doña
Mercedes Santis, por una disputa de 81 ha., casi irrelevantes al
comprobarse que doña Mercedes era dueña de varias hijuelas que
sumaban 1.000 ha. y de una situación económica “demasiado
72
Dos estudios muy interesantes sobre el rol de la mujer en la economía
regional son los de Jocelyn Gajardo y Marcelo Martínez. “El rol de la mujer en
una economía regional. La Araucanía, 1930-1960”; y Ana Matus Paredes. “De
la mujer como heredera y esposa a la mujer como emprendedora y empresaria
regional. Departamento de Imperial, 1900-1930”.
73
Sociedad Colectiva. García, José a Farías, Pascuala, ARA, Notariales de
Nueva Imperial, Año 1900, foja 60, Registro 49.
74
C. Cárdenas y M. Ramírez. “Articulaciones económicas en la Araucanía,
1900-1919”.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
117
solvente” como para imponer una medida precautoria por sólo 81
hectáreas, tal como lo había solicitado el demandante75.
El comercio tampoco les fue ajeno. Apenas iniciado el siglo,
en 1900, doña Elisa Oñate consiguió autorización de su marido para
ejercer libremente la profesión de comerciante en Nueva Imperial,
actividad en la que se mantuvo por algunos años 76. Autorizaciones de
este tipo se encuentran a menudo en el Registro de Comercio de
Cautín. En algunos casos, el pésimo manejo que hicieron de los
negocios los maridos, obligaron a las mujeres a ponerse al frente de
estos, solicitando separación de bienes con el objeto de no perder sus
bienes. Un caso interesante es el de doña Magdalena Troncoso. Al
momento de casarse, en 1883, aportó al matrimonio 100 cabezas de
ganado y 180 ha. de terreno. Hacia 1902: “los malos negocios de su
marido y muchas otras circunstancias lo han reducido a una
insolvencia absoluta, habiendo desaparecido todo su aporte
matrimonial, menos el terreno que se encuentra gravado en $3.000”.
Por esta razón, demandó a su marido y solicitó separación de bienes 77.
Más grave fue aún el fracaso de las actividades económicas
emprendidas por el matrimonio conformado por doña Laura Berta
Hein y don Conrado Malmus. Hacia 1927 habían logrado reunir un
capital de un millón de pesos, cifra considerable para la época. Los
malos negocios emprendidos por el marido convirtieron su buena
situación económica en una verdadera ruina. Solo la Casa Gibbs los
demandó por $360.000. Dos años más tarde, la Casa Ferrer les
embargó todos los animales, herramientas y útiles de labranza que
disponía el matrimonio. Ese mismo año el Banco Trasatlántico los
demandó por otra suma de dinero, dejándolos casi en la miseria. De
acuerdo al expediente que estamos consultando, la mujer tuvo que
ponerse al frente de los negocios para evitar la quiebra total 78.
Distinto fue el caso de doña Dominga Villar, comerciante
antes de casarse, que aportó al matrimonio $500, dinero que permitió
75
Alzamiento de Prohibición. Santis, Mercedes por Schmidt. ARA,
Conservador de Nueva Imperial, Año 1905, foja 40, Registro 30.
76
Autorización para comerciar. ARA, Registro de Comercio, 1900, foja 5.
77
Sentencia de separación de bienes de sociedad conyugal. González, Onofre y
Troncoso, Magdalena, ARA, Registro de Comercio, 1902, foja 1.
78
Separación de bienes. Temuco, 12 de mayo de 1930, ARA, APJCT, UC, 425.
118
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
a la pareja que formó con Pascual Castillo ampliar sus operaciones. Al
cabo de 20 años, en 1905, lograron formar un capital de 4 mil pesos,
casi todos conseguidos por la mujer, pues su marido había
emprendido negocios tan malos que estuvieron a punto de quedar sin
nada79. Ese mismo año, operaba en Temuco como comerciante de la
plaza Amalia Rojas, quien tenía una sastrería con dos o tres operarios
bajo su mando80. Algunas costureras lograron también establecer
pequeños negocios que les permitió sostener a sus familias, con
ingresos que obtenían en modestos talleres instalados en sus propias
casas81.
Hortensia Lobos y Adelaida Pereira fueron un poco más lejos.
Convencidas de la necesidad de dotar a Temuco de una tienda de
ropas, formaron una sociedad encomandita con el título de “Tienda
de Modas”, con un capital de $2.074.94 aportados por partes iguales y
bajo la razón social de “Adelaida Pereira y Cía”. No les fue bien y al
año siguiente tuvieron que liquidarla, pero sin deudas y pérdidas que
lamentar82. En el mismo rubro se desempeñaron Doraliza Morales y
Magdalena Ketterer. La primera estableció en Temuco una Tienda de
Modas en 1907, que en 1912 giraba un capital de diez mil pesos;
mientras la segunda, de nacionalidad alemana, atendía en la calle
Antonio Varas 1165, una tienda de lujo, con confecciones para
señoras en trajes y sombreros, fabricadas con las mejores sedas,
adornos y encajes83. Este tipo de actividad era muy atractiva para
algunas mujeres. En 1913 doña Primitiva Ramírez se puso al frente
del negocio de su difunto marido, formando sociedad con Elvo
Gatica, con quien instaló la “Sastrería La Nación”, surtida de telas de
lana, casimires, corbatas, sombreros, calcetines y todo lo concerniente
al rubro. Llegó a mover más de 12 mil pesos en mercaderías, a pesar
79
Dominga Villar y Pascual Castillo. Separación de Bienes, Temuco, 31 de
octubre de 1905, ARA, APJCT, UC, 32.
80
León Tours y Amalia Rojas, Cobro de pesos, Temuco, 9 de octubre de 1905,
ARA, APJCT, UC, 32.
81
A modo de ejemplo, véase Teodocia del Valle, Nombramiento de Curador,
Temuco, 7 de julio de 1905, ARA, APJCT, UC, 31.
82
Hortensia Lobos y Adelaida Pereira, Legalización de Sociedad, Temuco, 19
de junio de 1905, ARA, APJCT, UC, 31.
83
Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913, p. 1121 y
1125.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
119
de lo cual el negocio no prosperó 84. Poco antes, doña Clotilde Pino
incursionó junto a su marido, Sótero Molina, en una empresa más
singular. A comienzos del siglo pasado instaló un establecimiento
balneario, con 6 baños de agua caliente, tasado en $6.800. A su
muerte, su viudo declaró que todos los bienes conseguidos habían
sido ganancias de la sociedad conyugal y que sin el aporte de su mujer
no se habrían logrado85.
Otro caso interesante es el de doña Margarita Hantelman,
quien formó sociedad en 1912 con Alejandro Holzapfel para girar en
compra y venta de propiedades raíces, frutos del país, animales,
consignaciones y navegación fluvial. El capital de la sociedad alcanzó
una cifra bastante alta para la época: $135.114 86. A este caso habría que
agregar el de Aniceta Rojas, comerciante de Nueva Imperial, “libre
administradora de sus bienes”. En 1914 constituyó una Sociedad
Comercial Comandita Simple con don Humberto Jiménez, a la cual
aportó $30.000 en dinero efectivo, tres veces más que su socio. La
Sociedad se ocuparía en la compra y venta de frutos del país y
mercaderías en general, tanto al por mayor y menor. La mujer se
reservó el uso de la firma social y el manejo de las principales
decisiones87.
En un ámbito algo diferente, propio de la venta de servicios,
es interesante el caso de doña Felicite Dobois, inmigrante francesa que
llegó a Temuco a comienzos del siglo XX, luego de haber vivido
algunos años en Valdivia. El año 1912, su esposo, don Próspero
Gilbert fundó el Hotel Central, uno de los más elegantes de la época,
famoso en todo el sur de Chile. El hotel siempre figuró a su nombre;
sin embargo, quien lo dirigía era doña Felicite, con vasta experiencia
en el rubro, adquirida en Valdivia, donde tuvo otro hotel con su
primer marido. Un documento de la época señaló que Madame
84
Varios alrededores con Gatica y Cia, Temuco, 27 de julio de 1913, ARA,
APJCT, UC, 138.
85
Sótero Molina y Clotilde Pino, Partición, Temuco, 7 de marzo de 1905,
ARA, APJCT, UC, 29.
86
Sociedad. Holzapfel, Alejandro a Margarita Hantelman, ARA, Registro de
Comercio, 1912, f. 1.
87
Sociedad Rojas, Aniceta con Jiménez, Humberto, ARA, Notaría Nueva
Imperial, año 1914, foja 480, Registro 435.
120
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Gilbert llevaba “muy de cerca la supervigilancia del hotel”, que fue
descrito en los siguientes términos:
fundado el año 1912, por su actual propietario, y desde su
fundación ha llevado una vida activa de trabajo y progreso,
siendo en la actualidad el primero en su clase por su espléndida
condición de higiene y confort y por sobre todo su excelente
servicio de cocina, contando para este efecto con un reclutado
chef de cocina, que vino contratado directamente de Francia.
Fuera de los servicios corrientes de un buen hotel, el
establecimiento de nuestra preferencia cuenta con un
espléndido servicio a la carta lunch a toda hora, sala de billar y
otros deportes de salón que hacen al Hotel Central el sitio
obligado de la parte más selecta de la sociedad, como asimismo
de turistas y agentes viajeros de grandes casas comerciales que
lo frecuentan. Tiene asimismo para comodidad de sus
huéspedes un espléndido servicio de autobuses que hacen un
recorrido desde la estación de Temuco hasta el Hotel Central.
Situado en pleno centro de la ciudad de Temuco88.
Buena parte del éxito del hotel se debía al laborioso trabajo de
doña Felicite.
Como se puede apreciar, el comercio era una de las
actividades que más atraía a las mujeres, apreciación que corrobora el
cuadro N 4, referido a Temuco, pero que se puede hacer extensivo a
toda la región.
88
A. Escobar. Anuario de la Colonia Francesa en Chile, 1926-1927, pp. 588-589.
Agradezco a la profesora Susana Fritz, autora de la tesis sobre inmigrantes
franceses en la Araucanía, antes citada, haber puesto a nuestra disposición esta
información.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
121
Cuadro Nº 4. Participación de hombres y mujeres en tiendas de
menestras y licores de Temuco, 1912-1913.
Tiendas
Hombres % Mujeres % Total %
Menestras
59
62 36
38 95
100
Vinos y licores 172
75 57
25 229
100
Totales
231
71 93
29 324
100
Fuente: Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913,
pp. 1112-1128.
Aunque en este cuadro las mujeres solo figuran como
propietarias del 25% de las tiendas de licores, el negocio del vino les
ofreció un excelente campo para desarrollar actividades comerciales,
según se puede acreditar en el alto número de juicios revisados en el
Archivo Regional de la Araucanía, donde figuran con bastante
frecuencia. En realidad, no hubo otro tipo de negocios que proliferara
tanto y tan rápidamente en la Araucanía como el de la venta de vinos,
lo que derivó, en muchos casos, en actos de violencia y delitos
denunciados a la justicia.
La agricultura era otra actividad en que las mujeres aparecen
regularmente como pequeñas propietarias o explotando hijuelas que
consiguen en arriendo. En muchos casos tuvieron que hacerse cargo
de deudas que cancelaban negociando pequeñas partidas de trigo o
comercializando un reducido número de animales.
Doña Mercedes Santis viuda de Ross, a quien ya nos referimos
en un párrafo anterior, figura reiteradamente en diversos juicios
llevados a cabo en Nueva Imperial por diferentes deudas a su favor,
las que exigía se pagaran en ganados o trigo. Ella misma había
contraído, en 1913, una fuerte deuda con la caja de Crédito
Hipotecario por $30.000 para mantener su fundo Ruca-Diuca, lo que
demuestra que se trató de una mujer emprendedora que incursionó
sin reservas en una serie de negocios 89. Otro caso interesante es el de
doña Delicia Cepeda, quien aparece en 1917 comprando el fundo “El
Manzano” a los señores Enrique Valck y Compañía, ubicado en Bajo
89
Prohibición de gravar y enajenar, ARA, Conservador de Nueva Imperial,
1913, registro 17, foja 16.
122
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Imperial, en la no despreciable suma de $150.000, que pagaría en
anualidades de $13.000 con un interés del 8% anual. Debido a las
dificultades para pagar, el fundo fue embargado 90. Los problemas que
enfrentaba la agricultura en la época, les impedía a veces cumplir sus
obligaciones, lo que no fue obstáculo para seguir incursionado en una
actividad que compartieron con sus maridos, cuando enviudaban. Ese
fue el caso de doña María Concha viuda de Bannen, quien tuvo que
recurrir al Banco de Chile, en 1917, solicitando un crédito por
$15.000, para lo cual hipotecó su fundo Los Corrales, ubicado en
Carahue, que explotaba con su hija Julieta Bannen 91.
En 1928 doña Dámasa Leal viuda de Díaz también se endeudó
para sacar adelante actividades agrícolas que compartió con su marido.
A la muerte de éste heredó el fundo Chanco, solicitando $30.000 a la
Caja de Crédito Agrario, que se comprometió a cancelar en cuatro
años con un interés de 8.5% anual. Según se precisó en el documento
que tenemos a la vista, este crédito fue destinado exclusivamente a
pagar las deudas que quedaron a la muerte de su marido, razón por la
cual meses más tarde solicitó otro crédito por $23.000 para mejorar la
explotación agrícola del fundo y la crianza de ganado en el mismo.
Lejos dLibro Ivan Inostrozae amedrentarse por las deudas, esta mujer
decidió continuar en el negocio agrícola, respaldada por una
propiedad que fue tasada en $141.00092.
Distinto fue el caso de doña Nieves viuda de Chávez, heredera
del Fundo “El Tesoro”, de 370 ha., y de una hijuela de 96 ha.,
ubicados en Quintrilpe. A la muerte de su marido, en 1927, decidió
arrendarlos a un canon anual de $18.000, dinero que el arrendatario
no pudo pagar, lo que derivó en un juicio que se arrastraba todavía en
193093.
En los casos anteriores, la mayoría de las mujeres había
heredado propiedades o medianas fortunas que seguían trabajando
90
Embargo. Cepeda, Delicia por Enrique Valck, ARA, Conservador de Nueva
Imperial, 1917, registro 39, foja 49.
91
Prohibición. Concha, María por Banco de Chile. ARA, Conservador de
Nueva Imperial, 1917, registro 90, foja 36.
92
Prenda Agraria. Leal de Díaz, Dámasa a Caja de Crédito Agraria, ARA,
Conservador de Imperial, 1928, vol. 103, fojas 20 y 25.
93
Término de arrendamiento, Temuco, 19 de marzo de 1917, ARA, APJCT,
UC, 423.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
123
una vez enviudadas. Hubo otros casos de pequeñas agricultoras que
dependían de hijuelas que explotaban para sobrevivir. El control de la
tierra era para ellas fundamental, motivo por cual hay numerosos
juicios y medidas precautorias solicitadas por estas para evitar ventas
de hijuelas de su propiedad o de bienes conseguidos durante el
matrimonio. Estos juicios demuestran que la mayoría de las veces
estaban al frente de las actividades agrícolas. En otras instancias eran
ellas las que pedían autorización para vender cuando la situación
económica del matrimonio se hacía insostenible 94. Hubo otras que
optaron por arrendar hijuelas con el propósito de emprender
actividades por su cuenta. Un primer caso interesante se produjo en
1904. Ese año litigaron don Luciano Parada con doña Filomena
Godoy, por un hijuela en Quintrilpe de 97 ha. que ambos reclamaban
como propia. La demandante alegaba tener siembras de trigo y haber
invertido más de $600 en calidad de ocupante sin título, argumento
que la justicia no reconoció expulsándola de la hijuela 95. En 1905 doña
Clorinda Maureira aparece como arrendataria de una hijuela por 5
años por el canon de $1.000, cifra que pagaría por parcialidades 96.
Las mujeres mapuches en la economía agrícola
Las mujeres mapuches no quedaron al margen de esta pequeña
agricultura que practicaban solas o con sus padres o maridos, punto
de partida de operaciones comerciales que debían emprender al
tiempo de la venta de las cosechas. Una serie de pleitos que se
conservan en el Archivo Regional de la Araucanía lo demuestran con
toda claridad. En 1913 Juan Catrivil, “chileno indígena” de Maquehue
trabajó as las tierras que tenía en la comunidad,codo a codo con sus
dos espos, logrando un cierto éxito. A su muerte, no heredó sus
bienes a un varón, sino a su nieta, a quien colocó al frente de las
94
Esta apreciación se basa en la revisión del Archivo del Conservador de
Nueva Imperial, ARA, 1900-1920.
95
Causa Civil José Luciano Parada con doña Filomena Godoy, 1904. ARA,
APJCT, UC, 28.
96
Arriendo. Rojas, Patricio a Maureira, Clorinda. ARA, Conservador de
Nueva Imperial, 1910, registro 67, foja 55.
124
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
actividades que dirigió en vida 97. Ese mismo año, Juanita Huircaleo,
agricultora de Collimán, aparece celebrando contrato para siembras a
medias con otros indígenas, reclamando más tarde a la justicia
incumplimiento de obligaciones98. Dos juicios realizados el mismo
año involucraron, el primero, a varios mapuches de Huitramal y, el
segundo, a Mercedes Huempi y Rosita Huilcán, de Repocura, por
deudas que terminaron en embargos de varios animales. Todas se
declararon agricultoras99. Otro caso fue el que protagonizó Laura
Huenchumill, quien aparece en 1914 reclamando 14 ovejas y 8
corderos secuestrados por carabineros desde su propiedad por
denuncia de otros indígenas 100. Pedro Mainguyague, el comerciante de
origen vasco-francés, de quien hablamos antes, otorgó innumerables
créditos a hombres y mujeres mapuches. Las mapuches que se
relacionaron con él aparecen vinculadas a la agricultura, pero también
al comercio al por menor en diversos sectores de la zona. Como
señalamos anteriormente, Mainguyague era una especie
“conchavador” que tuvo frecuentes tratos comerciales con indígenas
que llegaban a su tienda La Estrella de Temuco, a pedir mercaderías o
dinero con el compromiso de devolver la deuda en trigo, animales y
otros productos de la tierra 101. Algunos testamentos y compromisos
de matrimonio demuestran que numerosas mapuches habían logrado
acumular recursos no menores en el curso de sus vidas. El 1916, por
ejemplo, Rosa Mariqueo, al contraer matrimonio con Andrés
Huenul, aportó $1.000 en animales (ovejas y cerdos), mientras el
hombre no pudo contribuir con bien alguno102.
97
Juan Catrivil, Testamento, Temuco, 26 de junio de 1913, ARA, APJCT,
UC, 137.
98
Juan Llancavil contra Seguel Huilcaleo y otros, Temuco, 15 de mayo de
1913, ARA, APJCT, UC, 134.
99
Tercerista Mercedes Huempi, Ejecutante Santiago Quiroga, Temuco, 1913,
ARA, APJCT, UC, 135.
100
Expediente sin caratular, Allipén, 9 de noviembre de 1914, ARA, APJCT,
UC, 129.
101
El caso de este comerciante es de gran interés para conocer las articulaciones
internas de la economía regional. La apreciación anterior es producto de los
numerosos juicios en que aparece pleiteando con indígenas, ya sean hombres o
mujeres, en el ARA, APJCT.
102
Escritura Pública de Capitulaciones Matrimoniales de Rosa Maniqueo con
Andrés Huenul, ARA, Notariales de Nueva Imperial, 3 de abril de 1916.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
125
En muchos conflictos llama la atención la firmeza con que las
mapuches defendían sus tierras o sus bienes. Hay un caso que no se
puede dejar de mencionar y que corrobora el valor que estas mujeres
concedían a la tierra. En abril de 1913, la comunidad de Juan
Pichunleo fue conminada a dejar sus tierras, en Quepe, por
Francisco Tejeda, agricultor de Mulchén, que se declaró dueño de la
propiedad. El juicio se arrastró por varios años, hasta que finalmente,
en marzo de 1917, se ordenó su expulsión por la fuerza pública 103. El
documento que registró el hecho llamó la atención sobre la resistencia
que opuso una indígena llamada Ignacia a la acción de los carabineros:
Se principió, señala la fuente, por la casa de Hueñir donde
se encontraban reunidos los indios en número de veinte más o
menos. Se dispuso que previamente se retiraran todas las
mujeres que no eran de esta casa para proceder al lanzamiento.
Habiendo desobedecido la indígena Ignacia, mujer de Antonio
Silva, se acercaron los carabineros para tomarla de un brazo,
esta le lanzó un pinchaso al estómago del carabinero con un
azador de fierro y acto continuo Ignacio Huiñir y su mujer
descargaron golpes con sus chuecas sobre varios carabineros a
la vez. Se siguieron cortos momentos de refriega en que los
indígenas nombrados trataban de apalear a los carabineros y
estos a barajar los golpes y de amarrarlos. I no cabía otra
determinación porque, si flaqueaban los carabineros, habrían
sido casi ultimados a palos”. “Terminó la refriega con haber
amarrado a los tres indígenas rebeldes, con lo cual se terminó
toda oposición104.
Créditos dados por mujeres
El crédito parece haber sido otro rubro en el cual las mujeres
operaron con bastante frecuencia. Numerosos casos registrados en los
Agradezco a Iván Inostroza haber puesto a nuestra disposición un conjunto de
documentos trascritos, entre los cuales se encuentran los testamentos a que
eludo y el expediente matrimonial que citamos.
103
Causa Civil. Francisco Tejeda contra Juan Pichuleo y otros, ARA, APJCT,
UC, 133.
104
“Las Tierras de Arauco”. En La Epoca, Nº 3.032, Temuco, 23 de octubre de
1915, p. 1.
126
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
archivos judiciales de la región así lo demuestran. Hubo situaciones
en que aparecen prestando gruesas sumas de dinero que no siempre
recuperaron con facilidad. En 1903 doña Pabla Navarro siguió juicio
contra José Muñoz, por una deuda de $19.500, cifra muy alta para la
época105. Años más tarde, doña Dámasa Leal, a quien ya vimos
incursionando en el rubro agricultura, cobró a través de orden
judicial $8.763 a Sinforoso Vergara, quien declaró no estar en
condiciones de pagar la deuda106.
La actividad industrial tampoco les fue ajena. La explotación
de molinos les abrió un campo que no quedó reservado solo a los
hombres. Uno de los primeros casos que encontramos fue el de doña
Rosalía Artiga viuda de Figueroa, quien formó una sociedad colectiva
con don Antonio Kind para la explotación de un molino y varias
propiedades raíces heredadas por la mujer. De acuerdo a la tasación de
los bienes, su aporte a la compañía fue de $177.013, colocando el otro
socio su “industria y trabajo personal” 107. Incluso intervinieron en el
campo de la minería. En el Registro de Descubrimiento Mineros de
Nueva Imperial, encontramos, entre 1903 y 1918, 10 casos de mujeres
solicitando “Manifestación de Minerales” y 34 declarando
“Pertenencia Minera”108.
El ejercicio de algunas profesiones también les abrió
excelentes oportunidades para incursionar en otras actividades
económicas. Uno de los casos más interesante fue el de doña Elvira
Higueras, casada con don Carlos Adolfo Quiroz, con quien
constituyó un próspero matrimonio. Él era abogado y ella médico
cirujano, dos profesiones de prestigio que aseguraban un excelente
porvenir. Mientras él litigaba y negociaba con sus clientes, ella atendía
a los enfermos con atractivos ingresos. A la muerte de Quiroz habían
acumulado una interesante fortuna; solo el Banco de Chile les había
concedido una hipoteca por 50 mil pesos para atender sus negocios 109.
105
Embargo. Muñoz, José por Navarro, Pabla, ARA, Conservador de Nueva
Imperial, 1903, Registro 53, foja 88.
106
Embargo. Vergara, Sinforoso por Leal, Dámasa, ARA, Conservador de
Nueva Imperial, 1919, registro 27, foja 15.
107
Extracto, Artiga y Compañía. ARA, registro de Comercio, 1903, foja 1.
108
ARA, Registro de Descubrimientos Mineros, 1903-1918.
109
Carlos Adolfo Quiroz. Autorización para gravar, Temuco, 12 de febrero de
1913, ARA, APJCT, UC, 130.
EMPRESARIOS EUROPEOS, NACIONALES Y MAPUCHES, 1900-1960
127
En 1912 la Dra. Felisa Valenzuela ejercía como dentista en Puerto
Saavedra, lugar al que había llegado en 1902. Ese mismo año, Emma
Dumanced viuda de Fuentes, atendía una de las pocas farmacias que
había en Angol110. De la misma forma, la prensa daba cuenta de otras
profesionales que ejercían en Temuco y la región en el ámbito de la
salud, aunque fue siempre la educación el campo donde más
destacaron.
Benjamín
Valdés fue otro profesional con espíritu
empresarial que exploró negocios junto a su mujer cuando Temuco
daba sus primeros pasos. Dueño de un predio que compró a la entrada
de Temuco, por el camino de Cholchol, instaló allí un
establecimiento que llamó “Quinta Agrícola” para la venta de árboles,
plantas y semillas. Allí trabajaba con su mujer, sin cuya ayuda no
habría podido salir adelante111. Doña Juana Quezada, esposa de don
Teodoro Schmidt, el agrimensor que jugó un rol tan importante en la
mensura de tierras cuando el Estado empezaba a intervenir en la
región, fue un puntal muy importante en los negocios familiares,
según se desprende de los documentos que quedaron a la muerte de su
marido112.
A fines del período que cubre este estudio, la participación de
la mujer en los más diversos negocios queda ratificada por su
presencia en numerosos juicios ocurridos en la décadas del treinta y
cuarenta. Los cobros de pesos eran los más numerosos, lo que ratifica
la clara participación de las mujeres en el negocio del dinero, ya sea
prestando o endeudándose. Le seguían a estos las prohibiciones de
enajenar, producto la mayoría de las veces de deudas insolutas. Ya
más tarde, en la década del cincuenta aparecen los protestos de letras y
de cheques, lo que da cuenta de su uso por parte de mujeres que
actuaban con bastante independencia113.
110
Empresa Franco-Chilena. Veritas comercial chileno 1912-1913.
Benjamín Valdés. Permiso para hipotecar. Temuco, 27 de julio de 1905,
ARA, APJCT, UC, 31.
112
Teodoro Schmidt. Donación, Temuco, 11 de enero de 1906, ARA, APJCT,
UC, 33.
113
J. Gajardo y M. Martínez. “El rol de la mujer en una economía regional. La
Araucanía, 1930-1960”, p. 44.
111
128
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
En una zona donde todo estaba por hacerse, las oportunidades
sobraban para quienes lograban acumular algunos capitales y estaban
dispuestos a correr los riesgos del emprendedor.
TRES RAZAS1
Isidoro Errázuriz
I
DE ANGOL A TRAIGUEN
En el pequeño departamento de pasajeros del tren que salió de
Angol, en dirección a los Sauces, a las 8:30 A.M. de un día del mes de
marzo de este año, reinaba una animación, si no considerable, por lo
menos inusitada.
Ocupaba asientos, en la sección del carro de sistemas norteamericano destinada a los de primera clase, diez o doce individuos que
solamente en fuerza de circunstancias extraordinarias pasaban la antigua
y misteriosa Frontera que, durante largos y tristes años, ha separado la
cultura de Chile independiente de lo que hemos convenido en llamar la
barbarie araucana.
Componíase un grupo especial de estos viajeros del señor
Martín Drouilly, Inspector General de las Colonias, en cuya casa de
Angol se nos había brindado, desde la tarde anterior cariñoso y cómodo
hospedaje, del señor Wharton P. Jones, empleado de la Colonización de
Chile en Europa y del Agente General de Colonización, cuyo
nombramiento había sido firmado pocos días antes en Santiago.
Un serio propósito de inspección y estudio del territorio
colonizado entre Malleco y Cautín animaba a los miembros de esta
reducida comitiva.
Mas numeroso, y al mismo tiempo, mas animado y bullicioso
era el grupo a que pertenecía el resto de los viajeros. Componíanlo
residentes acaudalados de Angol y propietarios de terrenos vendidos
por el Estado en subasta pública, para quienes el viaje tenia el doble
encanto de la novedad y de la aventura, pues se trataba nada menos que
1
Isidoro Errázuriz Tres Razas, Imprenta de la Patria, Valparaíso, 1892.
130
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
de unas carreras de caballos y de un rodeo de animales, que debían
tener lugar, el día siguiente, en un fundo a inmediaciones de Traiguén,
y a los cuales se esperaba ver concurrir en masa a los agricultores
chilenos del Sur del Malleco, y probablemente, también, a artistas de
hábitos menos sedentarios e inofensivos que los cultivadores del
virginal suelo araucano.
El doble tono de las impresiones del agricultor y del sportman
se dejaba sentir en las conversaciones de los viajeros. Ponderaban
unos la excelencia de las nuevas máquinas segadoras y trilladoras
ensayadas este año; otros no se cansaban de contar las hazañas de la
cancha y las felices audacias de la carpeta verde.
Era aquella una singular fraternización del trabajo y del azar,
que no es, sin embargo, sorprendente en nuestro país. El azar reina en
Sud- América desde los tiempos heroicos de la epopeya, en que el
conquistador castellano perdía el sol, -el sol de oro de los Incas,- antes
de que amaneciera…, el sol de los cielos. En cuanto al trabajo, es
elemento más moderno en los Estados que educó la España en el
nuevo mundo.
Sean cuales fueren las vacilaciones y las faltas que han sido
cometidas en todo tiempo por la administración chilena en el manejo
de los negocios, y especialmente, de la propiedad territorial pública al
Sur de Bío-Bío, es preciso reconocer que, por lo menos, las grandes
líneas están diseñadas en el nuevo sistema de ocupación definitiva de
estas regiones.
Junto con las medidas de reivindicación y amparo de los
terrenos del Estado contra la usurpación de poderosos y pequeños,
han venido los remates y la colonización, esto es: el establecimiento
de la antigua propiedad considerable, última concesión, -preciso es
expresarlo,- al espíritu feudal de la encomienda, y el establecimiento
de la propiedad reducida, bajo el régimen del trabajo europeo y del
cultivo intensivo.
Y en pos de hacendados y colonos, se han hecho avanzar el
riel y la locomotora, sin los cuales la obra de ocupación se
desarrollaría muy lentamente y quedarían las nuevas colonias
condenadas a una vida tan difícil como la del esforzado grupo
germánico, que ha necesitado treinta años para irradiar de las orillas
TRES RAZAS
131
boscosas de la laguna de Llanquihue a todo el departamento de este
nombre y a una buena parte del sur de Chile.
Como se sabe, fue adjudicada, hace años, en virtud de
licitación pública, la construcción de una doble vía, de Angol a
Traiguén, en línea recta de Norte a Sur, y de Angol a Victoria, con
rumbo al Sur-este hasta Collipulli, y en seguida, desde el punto en
donde cruzará la barranca del Malleco el soberbio puente que
presentaremos como timbre de orgullo del país, con dirección mas
recta al Sur, hasta la estación de término de Victoria, que no será sino
un alojamiento de un día, en la marcha tenaz aunque lenta de la
máquina a vapor hacia la playa del golfo de Reloncaví.
Al emprenderse esta importante obra, se pensó que la línea de
Angol a Victoria estaría destinada a figurar definitivamente como
ramal exigido por el servicio de las colonias y propiedades fundadas
en la ceja de la montaña, al paso que la línea de Angol a Traiguén era
considerada como la continuación de la espina dorsal de nuestra
viabilidad a vapor, y se atribuía a Traiguén la importancia de futuro
punto de arranque de la prolongación de la línea férrea central hasta
Osorno y Puerto Montt.
Posteriormente, se ha reconocido que la región montañosa
que va a recorrer, de Norte a Sur, el ferrocarril a Victoria, es la que,
realmente, continúa el gran valle central de Chile, debiendo, en
cambio, ser considerada la comarca que principia a acarrear sus frutos
por el ferrocarril Angol- Traiguén como la faja mas importante del
valle de la costa, dividida en esta parte de nuestro territorio, por los
cerros de Nahuelbuta, en dos secciones desiguales, la mas estrecha de
las cuales queda del lado del mar y contiene las poblaciones de Arauco
y Cañete y la colonia de Contulmo.
No era posible, en efecto, insistir por mucho tiempo mas en
el error primitivo, en presencia de los caracteres tan marcados de cada
una de esas regiones y de las analogías de ambas con cada uno de los
valles correspondientes en que está dividido Chile al Norte del BíoBío.
De este trastorno en las apreciaciones, ha provenido,
necesariamente, un cambio en los futuros destinos, la importancia de
hoy y de siempre, de las dos líneas que arrancan de Angol. La de
132
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Traiguén ha pasado a ser considerada como el ramal, y hay motivo
para esperar que el que debió ser el ramal a Victoria, elevado ya en el
concepto de público y gobierno a la altura de prolongación del
ferrocarril central, será continuado hasta la margen. Norte del
Cautín, de donde, cobrando nuevos bríos en fuerza del progreso y el
enriquecimiento de estos lugares y del aumento de la población entre
Cautín y Toltén, se lanzará de nuevo hacia el Sur, para no descansar
sino el día en que el humo de la locomotora se confunda con las ágiles
nubes que beben las aguas del canal de Chacao y del seno de
Reloncaví.
En el curso de la construcción de estas líneas del Sur, han
surgido dificultades e incidentes judiciales que, naturalmente, han
producido demoras con que no se contaba.
El hecho es que el plazo de mas de treinta meses, fijado para la
entrega, ha comenzado a correr hace poco tiempo, y que, entretanto,
la parte de las dos líneas que se halla terminada, esto es, la de Angol a
Collipulli, en el trayecto a Victoria, y la de Angol a Quilquén,
estación situada a dos leguas de Traiguén, es explotada por cuenta de
los empresarios, tanto para el servicio de las faenas de construcción
cuanto, también, en beneficio directo de los agricultores, que, en este
mismo año, han podido confiar a los transeúntes una parte de la
inmensa cosecha que se perdía, en años pasado, por falta de elementos
de acarreo.
Se espera, con fundamento, al parecer, que el próximo verano,
los vecinos de Traiguén verán llegar la locomotora a las puertas de su
floreciente ciudad. En la línea Angol-Collipulli Victoria, depende,
especialmente, el progreso de los trabajos de la terminación del
puente sobre el Malleco, que, en este mismo otoño, cruza el océano,
embarcado por fragmentos en cuatro grandes buques de vela, entre
Inglaterra y Talcahuano.
Mientras tomo nota de estas primeras noticias e impresiones
destinadas a servir de base a una indagación mas seria, el tren que nos
conduce continúa su marcha con lentitud, deteniéndose en un punto
para tomar a remolque trenes llenos de piedra, que cargan en las bocas
de las canteras, y otros materiales de construcción de la línea, y en
TRES RAZAS
133
otro para desembarcar empleados de la empresa, que son conductores
de fondos para el pago de diarios de las cuadrillas de trabajadores.
Estas demoras me permiten convencerme, hasta dónde es
dado formar juicio cabal a una persona que no es del oficio, de que los
trabajos de construcción de la línea han sido y continúan siendo
ejecutados con especial esmero. Desfila ante mi vista una serie no
interrumpida de cortes, revestimientos, albañales, en que se ha
empleado excelente material y cuidadosa labor.
Atravesamos, sin embargo, aquí y allá, hondos cauces que se
llenan de agua, de ruido, de espuma y de amenaza con los torrentes
invernales, de manera que, para la entrega de estas secciones, habría
siempre que aguardar la construcción de los puentes definitivos,
algunos de los cuales se ve ya principiados o en progreso, al lado de la
línea.
Circulan, entre los viajeros de nuestro reducido
departamento, alarmantes leyendas sobre la lentitud que emplean en
su marcha estos trenes, que son todavía más bien del servicio interno
de la empresa constructora y solamente de una manera subsidiaria
trenes de acarreo público de personas y mercaderías. Sin embargo, dos
horas después de haber salido de la estación inicial de Angol, a las
10:30 A.M., nos encontramos en los Sauces, y nos echamos a recorrer,
en busca de almuerzo, las tristes y sucias casuchas de madera que
llevan el título de fondas en este villorrio improvisado en una desierta
colina, muy semejante por su aridez, su abandono, sus cajas rotas de
conserva y sus rápidas y frágiles construcciones de madera a los que
improvisan los mineros y el comercio que vive de las minas en los
desiertos de arena de Atacama.
Hemos recorrido 34 kilómetros en dos horas. No sería esto
gran cosa en la parte del país que cuenta ya con servicio antiguo y
normal de ferrocarril. Sin embargo, viajar con toda comodidad, en un
carro de sistema americano, en donde es posible cambiar de asiento
según el interés que ofrece, alternativamente, la comarca, a uno u otro
lado de la línea, y viajar con una velocidad continua, igual a la del
mejor carruaje arrastrado por vigorosos caballos en calzada de
macadam, es algo con que uno puede darse por muy satisfecho en un
punto del territorio de Chile que, hasta hace pocos años, se hacia
134
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
notar por la lentitud con que se efectuaba el viaje de entrada y la
precipitación con que se emprendía, a menudo, el viaje de vuelta.
Arauco! , la resistencia inmortalizada por la epopeya, la larga y
desastrosa contienda de la Frontera, con su episodio tremendo de la
guerra a muerte y el episodio menos salvaje pero, harto dramático
también, de los Pincheira; Arauco!, el misterioso teatro de la creación
levantada de Ercilla y del idilio encantador de Pineda Bascuñan; todos
los ecos vienen repitiendo Arauco!, a medida que se avanza e el suelo
consagrado por el heroísmo y la poesía; y mil recuerdos vagan
flotantes en la atmósfera, y hacen palpitar mas ligero el corazón,
Arauco! Exclama, sucesivamente, el viajero chileno en las márgenes
del Bío-Bío, del Malleco y del Regüe.
Pues bien, -preciso es confesarlo,- un desencanto profundo,
abrumador, asalta en los umbrales de la tierra, el espíritu embriagado
por los recuerdos de la eterna batalla y por los efluvios de poesía de
que está cargada la atmósfera histórica de Arauco. ¿Dónde están las
huellas de todo lo grande que se ha verificado aquí durante tres siglos?
¿Dónde está, sobre todo, el bosque, el bosque virgen, impenetrable,
que amparaba con su sombra los secretos conciliabulos de la
resistencia y a favor del cual preparaba el indómito indígena sus
asaltos contra las ciudades y lo campamentos del conquistador?
Ah! En toda la comarca que atraviesa el ferrocarril, desde el
Bío-Bío hasta Angol, y en seguida, a lo largo de las márgenes del
Regüe, que corre de Sur a Norte, escondido en el fondo de una
barranca, acompañando la línea por el lado del poniente, no
descubren las miradas curiosas e inquietas un solo rastro del pasado
inmortal, a no ser una pequeña torre que servia de abrigo a las
avanzadas de la fuerza chilena, y el bosque ha sido completamente
destruido, o lo que es mas probable, no existió jamás, en esta zona
que, como he dicho antes, debe ser considerada como la continuación
del valle de la costa, sino en grupos modestos a orillas de los ríos o
arroyos.
Falta el bosque, y los que es mas serio para el porvenir
agrícola de esta región, falta, también, el agua.
Para el servicio de las miserables habitaciones que asoman, de
tarde en tarde, a enormes distancias unas de otras, empinadas
TRES RAZAS
135
generalmente en la cumbre de árida colina, hay que acarrearla del
fondo de algún modesto curso de agua. Para la bebida del ganado, es
menester cavar pozos en los lechos de los esteros, que, este verano,
continuando dignamente uno de los inviernos más secos de que hay
memoria en todo el país, ha hecho desaparecer de la superficie.
Lo que caracteriza el paisaje y bastaría para establecer la
identidad entre el valle que aquí puedo llamar del medio, y que está
encajonado entre la cordillera de Nahuelbuta, por el poniente, y el
macizo de cerros de Nielol, por el Oriente, y el valle que mas al
Norte llamamos de la costa, es el lomaje que se extiende hacia el
Oriente y el Sur, en interminable oleada, el lomaje virgen para el
cultivo, que ha producido y continúa produciendo al sembrador
chileno las fabulosas cosechas a que debe el antiguo territorio de
Arauco su fama bien establecida, aunque reciente, de granero del Sur.
Lomajes desnudos, a propósito, en toda su extensión, para la
siembra, con escasísima existencia de agua para las bebidas, y sin otra
provisión de combustible que la que proporcionan las apartadas
montañas que los encierran por el Oriente y el Poniente o el hondo
cauce de los ríos; he aquí, en resumen, lo que el ojo desencantado del
viajero encuentra, al entrar al antiguo territorio araucano, por el
ferrocarril de Angol a Traiguén, en lugar de la selva impenetrable y
altísima de que la imaginación se ha acostumbrado a suponer cubierta
la virginal comarca.
¡Qué tristes lugares!, piensa en sus adentros el turista, ¡Qué
lindos campos!, exclama, por su parte, el cultivador, que, acaso,
recorre el país en busca de datos y antecedentes para el próximo
remate. Y tanto el turista como el cultivador, cada cual desde su
punto de vista especial, tienen razón. Esta vastísima extensión de
lomajes desnudos, a los cuales falta hasta el marco grandioso de los
Andes, carece de todo encanto para el que busca bellezas de paisaje.
En cambio, se ha recogido en ella, en los primeros años de cultivo,
hasta 40 fanegas por una; y todavía hay que considerar un
rendimiento de 18 y 20 por una como el término medio de un año de
regular cosecha.
Pero es evidente que la fuerza productiva del suelo va
agotándose con rapidez, y esta circunstancia hace aparecer ante el ojo
136
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
menos perspicaz un aspecto muy alarmante y desconsolador del
cultivo chileno en esta parte del país.
A la barbarie araucana, conservadora de la riqueza de los
terrenos, ha sucedido un sistema no menos bárbaro de explotación. Si
el sistema de las cosechas sucesivas continúa por algún tiempo mas, el
empobrecimiento del suelo se hará sentir de tal suerte, que no
costeará sembrar, y habrá que destinar los campos a la ovejería.
Entretanto, de los millones que va entrando a los bolsillos de
los dueños y arrendatarios que quedará, en la región al Sur del
Malleco, ninguna huella benéfica, ningún germen de futura
civilización. Si se deja a un lado cierto número de construcciones muy
primitivas y provisorias, puede decirse que no se ha edificado. No se
ha establecido plantaciones ni trabajo de ninguna especie a fin de
aumentar el caudal de las aguas para el riego de arboledas o para la
bebida. No se ha cumplido, siquiera, a no ser muy excepcionalmente,
con la obligación de cerrar las propiedades.
Al divisar, aquí y allá, en los rastrojos y pástales resecados por
los soles de un largo verano, piños de ovejas y aun algunos vacunos,
asaltaba mi ánimo la idea de que, en pocos años mas, estos van a ser,
acaso, los únicos usufructuarios, los únicos pobladores de la que es
hoy una de las mas ricas comarcas trigueras de Chile.
Lo que observo hasta aquí no me impresiona muy
favorablemente respecto de la acción civilizadora de la más numerosa
e importante de las tres razas que, encerradas dentro de las Fronteras
del antiguo Arauco como en un palenque, están librando allí entre
ellas, silenciosamente, la gran batalla de la existencia y del
predominio. El sembrador chileno pasa sobre el suelo, que rinde a su
esfuerzo optimo tributo, como un huracán devorador. No piensa sino
en disfrutar de la hora presente. Le haría sonreír desdeñosamente la
pretensión de que devolviese a la tierra, en una forma u otra, el vigor
que le arrebata. No se preocupa de fundar para el porvenir, ni siquiera
de reservar fuerza y recursos.
¡Pobre Arauco, si la civilización de Chile no entrase en
acción, al Sur del Malleco, con más elementos que el arado de sus
sembradores!
TRES RAZAS
137
De la mas antigua de las razas establecidas en el territorio, -de
la familia araucana, vencida y sometida- no he tenido a la vista, en esta
primera jornada, sino escasos y pobres vestigios; la ola de la invasión
pacífica, mas irresistible, a veces, que la ola de la invasión a sangre y
fuego, ha ido arrastrando, sucesivamente, sus restos del Bío-Bío al
Renaico, del Renaico al Malleco, del Malleco al Traiguén. Uno que
otro mocetón, corriendo en pos de los bueyes de su carreta,
espantados por el tren; uno que otro miserable pastor al cuidado de
escaso rebaño, esto es todo lo que he descubierto, en esta parte de los
lomajes trigueros, de la belicosa nación que supo defender sus hogares
como ninguna otra del nuevo mundo. Escasísimos es ya el número de
los mapuches en esta región. Casas de indígenas no he visto todavía.
En cuanto a la raza europea establecida en suelo araucano,- la
última, y sin duda, la mejor preparada, de las que luchan aquí por la
supremacía industrial y social, necesito avanzar más al Sur para
encontrar sus representantes y conocer su obra. La colonia que
primero visitaré es la que se halla situada en la vecindad de Traiguén.
La de Quechereguas está más al Norte que la de Traiguén, pero
demasiado al Oriente de la línea de viaje que llevamos, de suerte que
debo renunciar a conocerla, a pesar de que me la describen como una
de las más florecientes y como aquella cuyo suelo y cuyas colinas
mejor se prestan al cultivo de la vid.
Nuestro almuerzo en los Sauces ha terminado. A la puerta de
la miserable construcción de tablas que ocupa la fonda, a donde una
mala e inquieta estrella nos condujo, aguarda un carruajito americano,
de liviano aspecto, pero de sólidas y bien probadas articulaciones, y a
él confiamos nuestras personas y escasísimo equipaje. El compañero
Wharton P. Jones empuña las riendas con las mismas manos que
sujetaron el tren de las 8 A.M. cuando se precipitaba por la bajada de
Tabón, y volamos en dirección a Traiguén con una velocidad igual, si
no superior, a la que empleará el tren, que debe continuar, en media
hora mas, su marcha a Quilquén.
El carácter del paisaje no cambia. Del carruaje divisamos, en
toda dirección, la misma sucesión de lomas, generalmente suaves,
cubiertas de rastrojos y barbechos que admiramos, a primera hora,
desde las ventanas del tren. Tenemos sí el consuelo de ver a distancia
138
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
la casa de un alemán emprendedor, que ha sabido proveerse de agua y
ha plantado una buena extensión de arboleda y viña. Otras pocas
habitaciones, con cierta apariencia, pero ya en ruinas, a pesar del zinc
de los techos y de la pintura de los tabiques de tabla, están
proclamando a gritos, desde la cumbre de solitarias colinas, que sus
dueños han tenido algún día la intención de residir en las casas de sus
fundos de ultra-Malleco, y que han vaciado, una vez siquiera, sobre el
suelo generoso de Arauco, el bolsillo que el suelo les llenó año por
año desde la hora del remate en la Moneda de Santiago.
Hacia el Oriente, a poca distancia del camino que recorremos
y que es frecuentado por las pequeñas carretas empleadas en acarrear a
las estaciones provisorias la cosecha de los fundos vecinos y de mas al
Sur, desde Traiguén a Galvarino, la línea del ferrocarril se destaca
vigorosamente con sus cortes y viaductos. En la parte comprendida
entre Quilquén y Traiguén avanza con lentitud la construcción. Esto
no impedirá que, como he dicho, los trigos del valle del medio sean
embarcados, el año entrante, en la estación de término de Traiguén.
Al cabo de dos o tres horas de viaje, al llegar nuestro vehículo
a lo alto de una colina, divisamos de súbito a nuestros pies un
amontonamiento pintoresco de edificios con techos de linda teja
plana de color encendido. Falta, para completar el cuadro, el hilo de
agua, que es el encanto y la arteria vital de las poblaciones de Chile.
Falta el árbol, que suaviza las líneas de las pesadas construcciones
humanas y es indicio de cultivo inteligente y de prosperidad. No
importa; hay animación en la escena que se presenta ante mis ojos.
Hay coquetería y limpieza en la ciudad improvisada por la avanzada
de la ocupación de Arauco. Después de cinco o seis horas de desierto
chileno, es una satisfacción encontrarse de nuevo a las puertas de una
población chilena. La que tengo a la vista es Traiguén.
TRES RAZAS
139
II
TRAIGUEN, CIUDAD Y COLONIA
Traiguén es, en toda la extensión de la palabra, un pueblo
nuevo. No hace muchos años que el silencio de la barbarie y de la
indolencia araucana reinaba en la comarca, en donde los ecos de la
colina y la llanura repiten hoy los mil rumores de una civilización
activa y vigorosa. La orgía de las juntas de guerra lo interrumpía de
tarde en tarde; hoy es el trabajo; hoy son los gritos del sembrador y
del cosechero, los ruidos del molino a vapor y del taller, los golpes del
constructor y del herrero los que anuncian, desde lejos, el cambio de
dominio que ha tenido lugar al cabo de siglos de tan larga espera.
Es una lástima que no se haya dado mas ensanche a la planta
de la ciudad, que, al trazar sobre el papel el plano de las calles, las
plazas y los lugares de recreo y ornato público, los ingenieros
militares y civiles no hayan sido inspirados por fe más ardiente en el
porvenir. Parecía, sin embargo, después de tan larga y dura
experiencia en cabeza propia y en cabeza de vecinos, que la hora de la
mezquindad y la estrechez en la edificación de las ciudades hubiera
pasado para Chile. Anchas avenidas, como en la República Argentina;
parques espaciosos y poblados desde el primer día, -tal es el programa
de nuestro siglo. Es una imprudencia injustificable que no se
aproveche, para realizarlo, la época en que el terreno no ha alcanzado
todavía mucho valor con la aglomeración de pobladores.
Es menester, por lo demás, confesar que, si las autoridades no
han estado a la altura del deber y de la previsión, los particulares, en
cambio, han dado en Traiguén muestras de que creen en el rápido
desarrollo de la ciudad. No han plantado, y en esto han influido,
naturalmente, la escasez de agua y la dificultad de traerla en cantidad
suficiente para los riesgos; pero han construido con esmero, y en uno
que otro caso con atrevimiento. Difícilmente se emplea en el Norte
materiales comparables con los pies derechos de roble, el adobillo y
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
ladrillo de los tabiques, y la teja de la generalidad de las habitaciones.
La tienda que lleva el nombre de Casa Francesa se halla establecida en
un edificio de ladrillo en que se invirtió 20.000 pesos. De mas efecto,
todavía, es la construcción de altos, de tabique rellenado con ladrillo,
que está terminado, en una esquina de la plaza, el cervecero alemán
Otto, uno de los animosos industriales que han acudido, sin vacilar, al
Sur del Malleco, guiados por la estrella del destino de Arauco.
La colonia fundada a inmediaciones de Traiguén es una de las
más antiguas y de las más adelantadas, a lo cual han contribuido la
feracidad del suelo y la facilidad que presta para el cultivo del trigo.
El grueso de las hijuelas se halla situado al Sur de la población,
en donde el río corre al frente de todas ellas. Antes, sin embargo, de
visitar el suelo cultivado aquí por el europeo, me tocó conocer a los
cultivadores y oír de boca de muchos de ellos la historia de sus
experiencias y sus progresos, su aprendizaje y sus esperanzas.
Dos o tres colonos alemanes tienen sus hijuelas al Norte de
Traiguén, a alguna distancia de los demás, que son casi todos suizos de
lengua francesa y alemana y franceses. Uno de los alemanes, hombre
de edad madura, seco y robusto, trabajaba, a unos treinta metros del
camino, en compañía de su hijo de doce o catorce años. Tuve
curiosidad de conocer la situación de este primer colono que se
presentaba a mi vista, y obtuve los siguientes datos:
El colono era prusiano de la Ukermarck, y ha cosechado, este
año, por tercera vez, en su hijuela. La papa le dio mal resultado, por la
excesiva sequedad del verano; pero recogió 230 fanegas de trigo,
fréjoles y diversos granos para su propia alimentación y para la venta.
Posee ya 14 vacunos de toda edad y algunos cabalgares. Ha empleado,
con buen resultado, el guano que produce su establo, y ha comenzado
a trabajar con caballos. Se declara muy satisfecho con su suerte y en
camino de prosperidad.
Según mis informes, este primer tipo de colono no pertenece,
estrictamente, a la clase de agricultores. Ha aprendido el cultivo
después de su llegada a Chile; pero es hombre trabajador y laborioso,
y esto le ha bastado para salir airoso de la doble prueba de la
aclimatación y del aprendizaje.
TRES RAZAS
141
En un año mas, la casa de tablas en que hasta ahora ha vivido
pasará a formar pare de las dependencias destinadas a establos,
graneros, etc., y una sólida y aseada construcción de dos pisos, con
techo de zinc o teja, persianas y puertas pintadas de verde, y coronada
por cuatro o cinco cañones de chimenea, anunciará a los transeúntes
que allí vive una familia para la cual pasaron los años duros y han
comenzado los años de abundancia.
Nos instalamos en el salón principal del Hotel, pieza bastante
decente, que tiene puerta a la plaza y se presta, así, muy bien para la
investigación, que es el principal objeto de nuestro viaje. Los colonos,
a quienes se había hecho convocar con anticipación, aguardaban,
aisladamente o en pequeños grupos, que les llegara su turno de
audiencia, la que emplean, de ordinario, en formular quejas y
exigencias.
Después de una comida que habría hecho honor a una mesa
de hotel de las provincias centrales, dimos principio a nuestra doble
tarea, el Inspector General de las colonias, a la de oír y resolver
reclamaciones, y el Agente de Colonización, a la de interrogar a los
colonos respecto de las dificultades pasadas, los resultados de las
diversas cosechas, y la importancia de sus construcciones y crianzas de
animales.
Muchos de los individuos con quienes estuvimos aquí al habla
pertenecían a la colonia de Quechereguas, y eran introducidos por su
intérprete, el colono suizo Villiger, uno de los hombres mas serios y
respetables que conocí en mi excursión.
Se manifestaban los de este grupo muy satisfechos con la
cosecha del año y con la perspectiva del cultivo de la viña.
Desgraciadamente, aquí como en las demás colonias que visitamos, no
eran, en general, los más trabajadores y acomodados, sino los más
charlatanes, camorristas y exigentes los que acudían a conferenciar
con el Inspector General. El colono bueno en toda la extensión de la
palabra no abandona la casa y el campo sino en caso de absoluta
necesidad. A muchos de ellos no les habría conocido si no
hubiéramos visitado sus hijuelas.
Entre los colonos que más honor hacen a Quechereguas, oí
mencionar al suizo Luchsinger, hombre que llegó al país con un
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
pequeño capital de 4.000 francos y al frente de una familia numerosa.
Hoy es dueño de 30 animales vacunos y de centenares de puercos, que
mantiene a pesebrera, y su cosecha de este año pasa de 300 fanegas. A
más de algunos de sus 11 hijos, trabajan, bajo sus órdenes, dos peones
chilenos.
Las buenas cosechas no han sido raras, este año y el anterior,
en Quechereguas y Traiguén.
El colono español Aguirre, individuo, de muy escasa cultura,
como todos los de la misma nacionalidad que han logrado mantenerse
en las colonias, ha recogido, este año, mas de 300 fanegas; y su
compatriota Antero Bazarte igual cantidad.
El francés Pagnaud cosechó, de 7 fanegas de siembra, 170, a
más de una buena cantidad de papas y diversos cereales.
Los Basly, padre e hijo, cosecharon más de 400 fanegas de
siembra, y declaran que están completamente satisfechos de su suerte.
El suizo Cern, de Zürich, colono de tercer año como los
anteriores, cosechó 430 fanegas en su hijuela de Quechereguas, a pesar
de habérsele quemado no menos de 30. Es dueño de 8 animales, entre
vacunos y cabalgares.
Otro suizo de Quechereguas, llamado Schifferle ha cosechado,
con ayuda de sus dos niños, su hermano y un peón chileno, 400
fanegas. También ha formado ya un grupo de buenos animales.
El francés Noubrac (de Charente) refiere que llegó a Chile el
22 de Enero de 1886 sin más fortuna que 15 centavos y sus buenos
brazos, y ha recogido 150 fanegas. Desea hacer venir su mujer, que
quedó en Francia, y está dispuesto a enviarle 100 pesos para gastos de
viaje.
Como se ve, no faltan, en Traiguén y Quechereguas, ejemplos
de lo que pueden dar si, en nuestras colonias, los cultivadores
franceses.
A los que he mencionado ya debo agregar a Farfal, de la
Gironde, hombre pequeño y hablador, pero de robusta constitución,
que ha cosechado, este año, sin ayuda de nadie, 360 fanegas de trigo,
10 de arvejas y buena cantidad de otros cereales y legumbres. Este
colono es uno de los pocos que tienen concluido o por concluir el
cierro de su propiedad. Es casado y padre de un hijito. El buen
TRES RAZAS
143
resultado de sus tres años de trabajo se halla corroborado por la
circunstancia de que, a pesar de haber llegado sin un cuarto y de
faltarle algunos años para devolver al Fisco lo que ha recibido a título
de anticipo por su pasaje, mesadas diarios, carreta, bueyes, aperos y
semillas, está vivamente empeñado en cancelar completamente su
deuda.
Igual deseo manifestaron al Inspector General el suizo
Desnières, gran charlatán, pero, también, gran trabajador sujeto muy
económico, que ha prosperado sin valerse de mas auxiliares que sus
buenos brazos, y Dufeu (de Quechereguas), cuya cosecha ha sido, este
año, de 360 fanegas de trigo, 10 sacos de papas, etc.
Ha habido, en las dos colonias, individuos de más de 400
fanegas de cosecha, lo que representa ya una suma de dinero para un
europeo industrioso. Así, en Traiguén, recogió el francés Blairleuil,
viñatero de Gironde, 481, su compatriota de Cornbeler 480 y otro
francés Moreau 550. Y en Quechereguas, entre los franceses, Sabelle
450, y Dosque 660, - la mejor cosecha de todas las colonias,- y entre
los suizos, Kern, 430, Desnières 415, Schurch 420 y Stappungk 450.
De los colonos de esta categoría, y de los que han cosechado
de 200 a 400 fanegas solamente en trigo hay motivos para afirmar que
han doblado el Cabo de las penurias y de las dificultades. La época de
las economías y de la capitalización modesta ha comenzado para
todos ellos. Esto me pareció comprobado de sobra por el hecho de
que todos se hallan en vía de formar pequeños rebaños de vacunos y
de que no son pocos los que cuentan con fondos sobrantes para enviar
a los deudos cercanos que dejaron en Europa y para cancelar la deuda
con el Fisco, que no será, en ningún caso, de menos de 400 a 500
pesos por jefe de familia.
En tramos inferiores de la escala de bienestar figuran
individuos como los siguientes, con quienes tuve ocasión de hablar:
Un colono francés de Traiguén, que declaró haber cosechado,
este año, 150 sacos de trigo; pero que ha podido dar ya principio a la
construcción de lo que se llama “la casa definitiva”, en reemplazo del
edificio provisorio de tablas, que constituye la primera instalación;
Dos hermanos alemanes, llamados Frindt, de talla y figura
digna de los antiguos Reyes del mar, que atravesaban con sus
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
carretitas el costado de la plaza a que daba la puerta de nuestro
alojamiento y que, interrogados por mí, expusieron que su cosecha
había sido de 90 fanegas de trigo y de papas y otros cereales en
cantidad suficiente para el consumo del año.
Ninguno de ellos es agricultor. El menor es buen herrero
mecánico, y ha obtenido permiso para trabajar en Valparaíso durante
el invierno.
Un alemán de Hanover, en Traiguén, recogió, este año, 150
fanegas. Ha reunido los fondos necesarios para encargar a su país de
origen una pequeña máquina trilladora.
Geppcke, colono alemán de Quino, cosechó 150 fanegas de
trigo, de una siembra de 10 fanegas.
Wike, alemán, cosechó 100.
El francés Brouillot cosechó, también, 150 fanegas de trigo, y
además, arvejas, porotos, etc., para el consumo. Calcula que recogerá
50 sacos de muy buena papa.
No sería completo el cuadro de la situación de las colonias de
Traiguén y Quechereguas, tal como lo exhibieron antes mis ojos las
declaraciones de individuos de cuatro a o cinco nacionalidades, si
pasara en silencio ciertos casos harto menos brillantes que los
anteriores y que constituyen y caracterizan el grupo de los náufragos
y rezagados, por culpa propia o por efecto de accidentes desgraciados.
El colono Roger trabajó solo, el año anterior, y tuvo una
cosecha de 120 fanegas de trigo. Este año atrabajó en medias con un
chileno, y su parte de cosecha fue 9 fanegas. En papas espera cosechar,
fuera de lo necesario para su consumo, unos 20 sacos. El hombre no
se manifiesta, sin embargo, acorbadado, y tiene suelo listo para
sembrar hasta 12 fanegas, renunciando al sistema de las medias.
Fuera de éste, me presentan como el colono que ha salido
peor parado, este año, en Traiguén, al llamado Carrer, dueño de una
hijuela de 20 hectáreas. Este llegó soltero y se ha casado con chilena;
su cosecha fue de 50 a 60 fanegas.
Lombard, de Quechereguas, padre de dos hijos grandes,
cosechó 42 fanegas de trigo, y la papa se le dio pequeña.
TRES RAZAS
145
Todavía mas abajo en la escala de los infortunados, y de los
infortunados por culpa propia, quedó, este año, el colono soltero A.
Gollonza. Su cosecha fue de 30 fanegas de trigo.
Las noticias que recojo de los directores de la colonización, de
los intérpretes y de los colonos mismos me autorizan para creer que
los ejemplos que he logrado exhibir representan, con regular
exactitud, los tipos medios de la situación que habían alcanzado, en el
otoño de este año, los diversos grupos en que los pobladores europeos
de Traiguén y Quechereguas podrían ser divididos, según el mayor
empeño, y si se quiere, también, según la mas o menos buena estrella
con que han trabajado en los tres primeros años de la colonización.
En general, la prosperidad rápida del colono depende de dos
cosas: antes que todo de sus aptitudes para el trabajo agrícola, y en
seguida de los recuerdos en dinero con que comenzó.
Mi impresión es que el verdadero agricultor, y no solamente
él sino todo europeo con hábitos de orden, actividad y economía,
prosperan en estas colonias, sin necesidad de más capital que sus
brazos y su maña. Es innegable que Traiguén y Quechereguas se
hallan en muy buen camino; que las dificultades serias han pasado;
que se observa ya la acumulación de pequeños capitales en edificios,
animales, enseres, dinero; y que el porvenir se presenta con colores
hermosos. Y bien ¿cuántos de los miembros de las dos colonias
llegaron a ellas con recursos en dinero? Solamente he oído citar al
suizo Luchsinger, que trajo 4.000 francos. Noubrac declaró,
francamente, que su capital de instalación fue de 15 centavos, y ahora
envía dinero a su esposa para el viaje de Europa. Farfal llegó con los
brazos cruzados, y está empeñado en pagar su deuda al Fisco. Y así
llegaron los demás. A ninguno le oí hablar de los capitales que
introdujeron a Chile, y es seguro que el colono se inclina a disimular
la modestia y desnudez de sus primeros tiempos de trabajo.
Ahora, si a los conocimientos en la agricultura, si a las
cualidades que son propias del trabajador europeo, y a las cuales debe
éste su superioridad, se agrega la posesión de una pequeña suma de
dinero, es indudable que la empresa se hace mas fácil, se gana tiempo,
y se vive fuera del alcance de contingencias que suelen ser funestas.
Especialmente, la adquisición, en el primer año, de una segunda yunta
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
de bueyes, de algunas vacas lecheras, y de algunos sacos de semilla, a
mas de las que proporciona la inspección General, permite al colono
resistir sólidamente a las pruebas y mortificaciones de la instalación.
Y en caso de enfermedad o de pérdida de la cosecha, no está de mas
un depósito de 4 a 500 francos en el Banco de Angol o en el fondo de
un baúl antiguo y bien cerrado.
Los colonos de Traiguén y Quechereguas –prescindiendo de
uno que otro caso excepcional- llegaron al país sin recursos en dinero
¿Cumplían, en cambio, con la condición fundamental de éxito? ¿Han
sido, antes de venir al país, agricultores de profesión?
Este es un punto de mucha gravedad, un punto que ha sido
discutido y ha dado lugar a ataques y defensas. Me propongo
examinarlo, con ánimo imparcial y tranquilo, en el curso de esta
visita a las tierras de colonización, y lo que observe he de referirlo tal
como lo he observado.
Desde luego, no es posible presumir que han sido agricultores
en Europa los individuos que, al tomar posesión de sus hijuelas, han
comenzado por declarar que no conocían los trabajos agrícolas, y el
número de éstos es ya considerable. Entre los 50 colonos establecidos
en Traiguén, apenas 15 se hicieron inscribir como agricultores, y me
siento inclinado a creer que, si todos los sub-inspectores hubieran
tenido, en sus interrogatorios, el mismo cuidado que el de Traiguén,
la proporción sería igual en lo restante de las dos colonias. Muchos de
los que han recogido, este año, las mejores cosechas eran vinicultores
de la Gironde, como Farfal, Blanleuil, etc. El excelente intérprete de
Quechereguas, Villiger, era carpintero, Brouilleau caminero.
Quedaría, en seguida, por averiguar cuántos de los que han
declarado que son agricultores han faltado a la verdad, por miedo de
perder sus hijuelas. Entiendo que el número de estos labradores
apócrifos es considerable, y que ha aumentado, a medida que los
engaños de que hemos sido víctimas han ido obligando a los agentes
del Gobierno en Europa y a los directores de las colonias a adoptar
severas medidas de precaución. Los hechos se encargaran de refutar o
confirmar esta impresión.
Sea de ellos lo que fuere; con agricultores o no agricultores, el
hecho es que hemos logrado formar, en Traiguén y Quechereguas, en
TRES RAZAS
147
el breve plazo de tres años, dos núcleos de población europea animosa
y emprendedora, moral y económica que, por la sola fuerza de las
cualidades generales de las razas a que pertenecen, están habilitados
para implantar en el centro del antiguo territorio araucano métodos
de cultivo y hábitos de vida que, si llegaran a generalizarse,
producirían en Chile el cambio mas trascendental y saludable.
No sería justo esperar y exigir maravillas de individuos que se
hayan empeñado con todas sus fuerzas en las luchas de la aclimatación
y de la instalación y muchos de los cuales han debido comenzar por
instruirse en las primeras reglas del cultivo. Sería, sin embargo, ciego
o caprichoso quien intentara negar que hay ya, a esta hora, en acción,
principios de progreso agrícola y de mejoramiento social, en nuestras
jóvenes colonias de Arauco.
Tres mil quinientos individuos de diversas nacionalidades, de
diversos idiomas y de diversas comuniones religiosas, distribuidos en
pequeños grupos, en la región que se extiende del Malleco al Cautín,
constituyen una sola raza, en concepto del vulgo, en virtud de ciertas
cualidades y ciertos hábitos que son comunes a casi todos ellos. Casi
todos ellos trabajan. Casi todos ellos saben guardar; han sabido
guardar, aun en los días de la prueba y las privaciones mas amargas.
Es cierto que hay, entre nosotros muchos que hacen mofa del
que guarda, y hasta del que trabaja. La antigua aristocracia valdiviana
comenzó por mirar con soberano desden a los animosos alemanes que
llegaron, en hora feliz, a su soñolienta ciudad, y vivió durante años,
aferrada al mástil del glorioso privilegio de no dejar la capa y los
zuecos, que los caballeros de hoy heredaron de los caballeros de la
colonia.
Andando el tiempo, ha podido verse quiénes sirven mejor al
engrandecimiento del país y a su propia conveniencia, los caballeros
de capa y zuecos, o los caballeros del trabajo; y es probable que se
haya verificado un cambio en las ideas y tradiciones reinantes y que se
piense seriamente en recobrar el terreno perdido por orgullo e
indolencia.
Pues bien; si las preocupaciones que han sido tan perjudiciales
para la población nacional en las márgenes del Calle-Calle llegaran a
levantar cabeza mas al Norte, sería, indudablemente, para sufrir el
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
mismo castigo y el mismo desengaño, y para ceder el campo, tarde o
temprano, al convencimiento de que el predominio industrial y social
corresponde fatalmente a los que trabajan y guardan.
A medida que este convencimiento cunda, crecerá el país en
prosperidad y fuerzas.
El día en que el grueso de la población chilena sepa trabajar y
sepa guardar será el de la independencia industrial de Chile.
He aseverado que los colonos que he podido interrogar hasta
aquí, y que casi en su totalidad son residentes de Traiguén y
Quechereguas, han pertenecido, con excepciones muy contadas y
brillantes, más bien a las industrias de las ciudades que a las de los
campos de Europa. A pesar de esto, sorprende muy agradablemente la
manera como todos los ellas tratan el ganado. Al mismo tiempo, que
en su propio alojamiento, han pensado en el de sus bueyes, vacas,
caballos y puercos, de tal suerte que puede sostenerse que no hay un
solo animal perteneciente a colonos que no duerma, de enero a
diciembre, bajo techo y en cama de paja.
Parece que, al principio, el estado de la bueyada dejaba que
desear, y ello provenía de que, careciendo todavía de establos o
corrales seguros, muchos de los colonos mantenían sus animales de
trabajo sólidamente a la estaca, a la puerta de las habitaciones, en las
horas en que no los ocupaban. Si esto es verdad, el cambio que ha
tenido lugar ha sido bien completo. No se ve en las provincias
centrales bueyes tan hermosos, tan mansos y tan gordos como los de
las colonias; los abasteros de Valparaíso los envidiarían en años
mejores que el presente.
Vencidas las dificultades de la primera época, el colono
experimenta la necesidad y el deseo de mejorar los procedimientos de
cultivo. Mas de uno de ellos me refirió que había cosechado sus papas
en terreno abonado con el guano de sus establos, y se hacía, en
pequeño, ensayos de la misma aplicación para el cultivo del trigo y
demás cereales.
El mal estado de los caminos, sobre todo en el invierno,
obligarán a los colonos a conservar, por algún tiempo más, las
carretitas de ruedas de una pieza que se les entrega, a su llegada a
Angol, por cuenta del Fisco, y a renunciar a medios más
TRES RAZAS
149
perfeccionados y rápidos de acarreo y locomoción. En cambio, son
muchos los que han pedido y siguen pidiendo a Europa máquinas
trilladoras, herramientas y semillas.
En Quechereguas se fabricará este año el primer vino de
planta cultivada por los colonos, y tanto en ese punto como en
Traiguén aprovechan los vinicultores franceses las colinas que están al
abrigo de los vientos del sur para establecer pequeñas plantaciones
que la inspección General fomenta muy eficazmente.
El sentimiento de todos los colonos, franceses, alemanes,
suizos de las dos lenguas, a quienes he interrogado, es de completa y
ostentosa satisfacción. La primera época, dicen, fue dura; pero el que
tiene voluntad de trabajar surge seguramente. Ahora, los buenos
tiempos han comenzado.
El colono no está reducido a la venta de la cosecha. Sabe sacar
ventaja de todo. El artesano se traslada, con permiso de la inspección
General, durante los meses de invierno, a Angol, a Concepción, a
Santiago o Valparaíso, y vuelve en la primavera con el bolsillo bien
provisto de fondos que le permiten aumentar su ganado, dar mayor
impulso a los cultivos, emprender la construcción de una buena casa y
ensanchar los edificios destinados a establos y graneros. El jornalero
gana en las faenas del ferrocarril. Es raro, también, el que no recoge
alguna entrada por arriendo de bueyes o carreta, fletamentos,
arriendos de tierras, ayuda prestada al vecino, venta de leche, pan,
carne de puerco, etc.
En ninguna hijuela falta el horno, y el pan constituye la base
de la alimentación, en invierno y verano. Un almud representa el
consumo de tres días de una familia no muy numerosa. La papa es
otro gran recurso; conocí un colono francés, llegado a Chile en
octubre de 1866, que comía, desde mediados de marzo, las papas de su
primera cosecha. La carne de chancho se ha generalizado quizás más
de lo conveniente.
En ciertos días de la semana, se envía al pueblo por carne de
vaca para la sopa; y en cuanto al vino, no falta en la mesa del colono
de lengua francesa, como no falta el café, más o menos reforzado por
la achicoria, en la del colono de lengua germánica.
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
En el estado sanitario ha habido, de algún tiempo a esta parte,
un cambio muy favorable. Durante el primer año, se hicieron sentir
los efectos de la larga navegación, sobre todo en los niños de pecho, y
más allá de este plazo todavía hicieron víctimas el cambio de clima, la
intemperie y la escasez de la alimentación. En el día no ocurren mas
enfermedades que casos de disentería, que algunos atribuyen a las
aguas y otros al exceso en el consumo de la carne de puerco. El
número de nacimientos va siendo considerable, y los niños se
desarrollan vigorosos y alegres.
En el hospital militar visité una sala destinada a los colonos,
que no es atendida con el mismo esmero que la sala que ocupan los
soldados enfermos en ella encontramos dos pacientes; uno de ellos era
un francés de edad avanzada que había sido victima de un accidente de
caza. Días después supe que había muerto. El caballo y la escopeta
tienen para los colonos mucho encanto, y no es insignificante el
número de los que han pagado caro estas entretenciones únicas de su
áspera vida de avanzada agrícola.
En Traiguén y Quechereguas, encuentro al colono en
contacto con la población chilena. Dos razas, preparadas ambas para
el cultivo y la ocupación del antiguo territorio araucano, están aquí la
una en frente de la otra. El conflicto entre el elemento nacional,
fuerte por su número, por su conciencia de vencedor, y por sus
antecedentes de antiguo poseedor del suelo a título de conquista, y el
elemento europeo, encumbrado en sus derechos de propietario, en el
favor de que disfruta y en el convencimiento de su superioridad
industrial, no podía menos que pronunciarse, y se ha pronunciado, en
efecto, con caracteres de que es menester darse cuenta con equidad e
imparcialidad.
Los primeros colonos han llegado a la región del Sur del
Malleco en circunstancias muy poco favorables para el
establecimiento de buenas relaciones con los chilenos avecindados
allí.
Esta población a vivido, en su mayor parte, del usufructo de
la propiedad fiscal, desde que la ley puso término a las negociaciones
lucrativas, a que daba, en virtud de un benévolo eufemismo, el título
de compras de tierras de indios y desde que se han levantado
TRES RAZAS
151
trincheras respetables en defensa de los terrenos del Estado. Ya que
adquirir el suelo, gratuitamente, como en épocas pasadas, ha llegado a
ser imposible, o por lo menos muy difícil, se ha desarrollado y
arraigado la creencia de que el uso de la propiedad pública constituye
el primero y mas trascendental de los derechos del hombre
establecido al Sur del Malleco.
La sociedad entera se manifiesta penetrada de este
convencimiento, a que se ha dado alas, un poco temerariamente, en la
prensa y hasta en el Congreso. Los mismos agentes del Ejecutivo,
arrastrados por la corriente de la opinión y los intereses dominantes,
o sin autoridad contra ella, sancionan con su actitud el principio de
que lo que es del Fisco pertenece a todos.
Ahora bien; las medidas de legislación destinadas a amparar el
derecho fiscal contra los usurpadores, y la creación de una oficina de
ingenieros del Estado, con encargo especial de verificar la mensura e
hijuelación de los terrenos públicos, -en una palabra, la obra de
reivindicación que han emprendido los últimos gobiernos,- ha sido,
en concepto de los grandes y pequeños usufructuarios del Sur del
Malleco, motivada y aconsejada por el deseo de fundar colonias. El
cultivador de contrabando a quien se ha desposeído del terreno que
explotaba, para entregarlo a la inspección General de las colonias, se
siente, pues, inclinado a considerar al europeo como la causa de su
desgracia y denuncia, en el tono feroz que es propio del interés
lastimado, el establecimiento de colonias como origen de un despojo
inhumano y de una injusticia horrenda.
De aquí a obstruir en lo posible el trabajo de colonización y a
molestar y hostilizar de mil maneras a los colonos, no había sino poca
distancia, y esta distancia ha sido salvada de la atmósfera pesada y
mala sobre la obra que, en pocos años mas, levantará el antiguo
Territorio de Arauco a una altura que Llanquihue, Osorno y Valdivia
no han podido alcanzar, por la inferioridad de sus condiciones de
cultivo y de sus medios de comunicación con el resto del país.
La mala atmósfera no impidió que, en los dos primeros años
de la colonización, se estableciera cierto modus vivendi entre colonos
y pequeños cultivadores chilenos desposeídos.
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Buen número de los colonos se hallaban en situación
embarazosa, por su ignorancia e inexperiencia en cosas de agricultura,
por la exigüidad de sus recursos para la instalación de la casa y la
faena, en fin, por la perturbación moral que resultó para algunos del
cambio de escena y del sistema desmoralizador de las mesadas. A los
cultivadores chilenos, en cambio, se les hacía duro emprender la
marcha al Sur en busca de terreno fiscal desocupado.
De aquí nació, entre colonos no agricultores y agricultores
chilenos, la celebración de contratos de cultivo en medias, ventajosos,
en apariencia, para ambas partes, y que parecieron a algunos anuncio
y principio de una era de cordialidad y buena inteligencia entre las
dos razas. El colono contribuía con la tierra, las herramientas,
semillas y animales y su trabajo. El chileno, con su trabajo y sus
bueyes.
Durante algún tiempo, los arreglos en medias marcharon
regularmente. Mientras el colono tuvo necesidad de maestro y
auxiliar, soportó, con mucha mansedumbre, las travesuras y las
insolencias del socio, que construía generalmente su rancho a
inmediaciones de la casa del colono y no tardaba en manifestarse
emprendedor y arrogante, sobre todo bajo la influencia de las copas.
Pero no bien se creyó el europeo en aptitud de cultivar por sí
mismo su hijuela, y no bien adquirió convencimiento del amparo de
la ley y de la autoridad, cuando se pronunció la lucha, y el contrato
de medias se convirtió en un germen inagotable de discordia y riña.
Tan lejos se ha ido en este camino que la inspección General se ha
visto obligada a adoptar serias medidas para evitar escenas violentas, y
ha acabado por intimar a los colonos que deben renunciar a las
medias, lo mismo que a los arriendos a chilenos, y atenerse
estrictamente a las cláusulas de sus contratos.
Las relaciones del colono con sus vecinos, -usufructuarios de
terreno fiscal, inquilinos y arrendatarios de grandes fundos, o
antiguos socios que se han retirado de la hijuela en son de guerra,dejan, también, mucho que desear por el lado de la buena armonía.
Noche a noche, los animales del cultivador chileno entran a la
propiedad del colono, talan y destrozan hasta que amanece, a no ser
que el colono, alarmado por el ladrido de sus perros, se levante y los
TRES RAZAS
153
reduzca a corral. ¿Proviene este sistema de destructora invasión del
descuido que es propio de nuestra gente de campo o del propósito de
molestar al extranjero? No sabríamos decirlo; pero el hecho es que las
quejas por daños causados por animales del vecino son muy
frecuentes y que no tendrán término mientras los colonos no
cumplan con la obligación de cerrar, cosa que no es tan sencilla como
parece, puesto que la cuadra de foso cuesta hasta 20 pesos, y no hay en
Traiguén madera en abundancia para construir cierros de madera.
Robos y asaltos no han faltado, sobre todo en la primera
época de la colonización, y no dudamos que causarían efecto
desastroso en individuos acostumbrados a la seguridad de las
poblaciones y los campos de Europa. Creo no engañarme aseverando
que, a este respecto, la situación ha mejorado, tanto porque los
colonos viven mas precavidos cuanto porque la gente sospechosa y
nómade va alejándose, poco a poco, en dirección al Cautín, en busca
de terreno fiscal no ocupado todavía. Pero se teme que esta
tranquilidad relativa no sea de larga duración; las faenas del ferrocarril
están en pocas horas de Traiguén, y estas son malas vecindades en
todo Chile.
Los animales del vecino chileno causan daños al colono, es
cierto; en cambio, no puede decirse que faltan al colono los medios de
obtener justicia y reparación amplísima.
Jueces de subdelegación o de distrito son, invariablemente, en
los lugares donde hay colonias establecidas, los mismos empleados
chilenos de la colonización, antiguos oficiales de ejército y hombres
muy serios y respetables todos ellos, comenzando por el señor
Contreras Solar, sub-inspector de la zona central, que comprende
Quechereguas, Traiguén y Galvarino.
Ante estos funcionarios, a quienes conoce y de cuya
imparcialidad ha tenido mas de una prueba, se presenta el colono
acompañado del intérprete, denuncia el daño causado por animales
que se hallan todavía detenidos en su corral o que ha presentado al
juzgado, y formula una cuenta de perjuicios, generalmente
exorbitante. El juez oye, en seguida, al demandado; se nombra, por
una y otra parte, peritos que tasan el daño, y el negligente o travieso
vecino se apresura a pagar, sin causar mucha demora, y sin intentar
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
recursos de obstruccionismo forense, porque, entretanto, sus animales
están sin comer, en castigo de las golosinas de la noche anterior.
Entre los huéspedes distinguidos del Norte que recorren, en
estos días, el territorio araucano, figura el Diputado señor F. de B.
Echeverría, iniciador de la actual temporada de inmigración y
colonización en el carácter de Agente General de Colonización en
Europa.
He tenido el gusto de encontrar en Traiguén a este culto e
inteligente caballero, y de oírle exponer las ideas que ha sostenido en
materia de colonización, en la Cámara de que es miembro y en un
folleto que hizo circular en el curso del pasado verano.
El señor Echeverría parte de la observación de un hecho de
incalculable gravedad, que la inmensa mayoría de la nación se obstina
en ignorar, pero que, a esta hora, es ya fuente funesta de
perturbaciones e inmoralidad que amenazan y minan nuestra
existencia social. Ese hecho es la organización viciosa de la propiedad
territorial y el rápido crecimiento del proletariado nómade,
consecuencia natural e inevitable de aquella.
¿Qué remedio habría para este mal, que alcanza cada día
proporciones más alarmantes y que, en una hora de crisis industrial,
puede conducir a Chile a la más dolorosa extremidad? hay un
remedio, y está a la mano, afirma el señor Echeverría. Consistiría en
proporcionar tierra, gratuitamente o vendida a largo plazo, en la
región comprendida entre el Malleco y el Toltén, a los que carecen de
ella en todo el resto del país.
Basta exponer este plan para manifestar que el señor
Echeverría sufre un error muy sensible al apreciar la extensión de la
llaga social cuya existencia reconoce.
El reparto de toda propiedad fiscal del Sur no alcanzaría a
producir alivio digno de ser tomado en cuenta en la situación general
de nuestro proletariado agrícola. Veinte o treinta mil individuos
encontrarían allí hogar; centenares de miles seguirán formando, entre
el desierto de Atacama y Reloncaví, una masa flotante, sin propiedad
y sin techo, sin familia y sin ahorro, sin mas solaz que la borrachera y
sin mas ley que el puñal, y el cáncer antiguo y tan extendido como
TRES RAZAS
155
toda la gran propiedad de Chile reunida continuaría en supuración,
cada vez en forma mas seria y aterrante.
El señor Echeverría desconoce, también, otro aspecto de esta
grave cuestión. La vida nómade, como la esclavitud desmoraliza. Hace
perder los hábitos regulares de la existencia sedentaria y produce
lastimosas inquietudes. La casa, la propiedad, la familia carecen de
encanto para el que ha pasado, desde que estuvo en edad de andar,
vagando entre los campos y la ciudad, entre las salitreras y el ejército,
entre la cárcel y las faenas de ferrocarril. ¿Cuántos de estos alentados
nómades tendrían paciencia para cultivar y fuerza de voluntad para
abstenerse de llevar al despacho el valor de la primera cosecha y el de
la hijuela misma?
Estoy de acuerdo con el señor Echeverría en que es
indispensable que se abandone, completamente, o por lo menos, que
se reduzca en lo posible el sistema de remates de grandes lotes de
terreno, que esta haciendo extensivo al Sur el vicio de la organización
de la propiedad agrícola en las provincias centrales, y mediante el cual
se ha comenzado a aplicar a esta interesante región el método de
cultivo mas expoliatorio y agotador que es posible concebir y se ha
reemplazado la soledad y el silencio de la ociosidad indígena por la
soledad y el silencio del feudalismo colonial. Aplaudo decididamente
el propósito de vender hijuelas de 40, 80, y hasta 100 hectáreas a lo
sumo, mas no como panacea contra la enfermedad mortal que aqueja
a Chile sino como medio de abrir camino a cierto número de
pequeños cultivadores de las provincias del Sur que son capaces de
poseer y cultivar, como los que han tenido trabajo en medias con
colonos. El progreso de las colonias exige, igualmente, que haya
posibilidad de adquirir hijuelas a inmediaciones de las colonias, tanto
para el establecimiento de los hijos de los colonos como para el de los
deudos y amigos que han de querer venir de Europa a establecerse
cerca de ellos.
En cuanto a la lepra del proletariado nómade, pasto del vicio,
del crimen y del futuro desorden social, no diviso para ella posibilidad
de remedio directo y rápido. Los que han querido curar a la
humanidad según ese método, han hecho fiasco. Un paliativo diviso
yo: es la fábrica, con la respectiva población de obreros, en donde
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
pudieran adquirir propiedad los que supieran mantenerse en el trabajo
durante cierto número de años. Para eso sería preciso que nos
dejáramos de vacilaciones, que proclamáramos con la frente alta la
necesidad de hacer a Chile país industrial, antes de que lo postre la
anemia, y de que comenzáramos por dictar una legislación en
armonía con ese propósito, cuyo primer efecto sería atraer al país
fabricantes y fábricas enteras.
TRES RAZAS
157
IV
DE CHOLCHOL A NUEVA IMPERIAL
LA RUCA Y LA FAMILIA ARAUCANA
Dejando a Galvarino sumergido en la claridad de la mañana y
la quietud de un día de guarda, sin misa y sin campanas, pero, por
desgracia, con expectativa de copas de funesto licor en abundancia,
subimos a caballo las colinas del Sur, que siguen escalonándose
suavemente hasta formar un elevado y extenso macizo de lomajes
idénticos a los que habíamos atravesado desde Traiguén.
Barbechos y rastrojos cubrían aquí, también, las alturas, hasta
donde la vista alcanzaba. En el aspecto general del paisaje se
pronunciaba, sin embargo, mas y mas, un aspecto que, el día anterior,
me había causado alegre sorpresa. El bosque, el celebrado y soñado
bosque del Sur, comenzaba a hacer su aparición, en grandes manchas
de verde oscuro, a lo largo de las quebradas y en las faldas de los
cerros que cerraban a lo lejos el valle, y mas cerca de nosotros, sobre
nuestras cabezas, en la forma de hermoso parque, maltratado y
amenazado, es cierto, y con distancias de árbol a árbol suficiente para
la circulación de los rayos del sol y del aire sobre la faz de la rica tierra
triguera, pero siempre con bastante belleza para recrear el ánimo
entristecido por la aridez y la sequedad, y con bastante frondosidad
para servir de amparo al hombre, a las bestias y a la hierba.
Este cambio favorable renueva la antigua e importante
cuestión a que no se ha dado todavía solución satisfactoria en Chile, a
pesar de que se plantea por si sola en todas partes.
Este bosque raleado que adorna las colinas, aquellas manchas
espesas de la quebrada y el cerro, ¿han existido, en esta misma forma,
durante los últimos siglos, o son los restos de una impenetrable y
majestuosa selva, que cubría, en cierta época, el valle de la costa, como
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
lo cubre hoy mismo, en las provincias mas australes, y como cubre
inmensos trechos del valle central? O en otros términos, el valle de la
costa ¿ha sido siempre un páramo, sobre el cual alcanza a duras penas
el soplo del invierno y de la primavera a producir fugitivo verdor, o
lo han convertido en eso la furia destructora y la imprevisión del
hombre?
Sería muy conveniente que este punto fuera sometido a un
estudio serio, porque se halla en muy estrecha relación con todos los
fenómenos que pertenecen a la climatología de Chile y debe ser
tenido en cuenta, muy especialmente, el día en que una generación
mas cuidadosa y prudente que la actual, acometa la doble empresa de
poblar de árboles las alturas, hoy improductivas, y de aumentar el
caudal de aguas de que dispone el país para la irrigación y para las
bebidas.
Bajo la sombra cambiante de los grandes árboles del bosque
chileno, distribuidos a tal distancia unos de otros que permiten
abarcar con la mirada una vasta extensión, la comarca causa una
impresión poderosa de misterio y solemnidad. A cada instante, se cree
ver aparecer bajo la bóveda de verdura luminosa los perfiles de una
gran ruina o de una elegante construcción moderna. Los gritos de los
conductores de un convoy de carretas ocupadas en el acarreo de trigo,
resonando como en una concavidad y multiplicados por el eco de la
selva, es lo único que interrumpe, por momentos, el grandioso
silencio de la mañana.
Los rematantes de terrenos se han penetrado, a su modo, de la
poesía del paisaje, y probablemente para evitar en lo posible que sea
profanada por el polvo y las inquietudes del tráfico, han corrido, aquí,
también, sin piedad el arado sobre lo que debió ser camino real, y han
dejado al viajero reducido a la necesidad de seguir su buena estrella al
través de los campos barbechados y de dar a menudo vueltas
considerables para encontrar salida.
La población de Cholchol se compone de un número
considerable de ranchos de regular construcción y de una que otra
casita de buen tabique y techo de teja, agrupados frente a un cuartel y
antiguo fuerte, que ocupan el lado oriente de la plaza.
TRES RAZAS
159
El alférez Villate del 4º de línea, bajo cuyas órdenes se
encontraba la guarnición, por ausencia de su superior inmediato, nos
hizo, con la amable llaneza del soldado, los honores de la hospitalaria
mesa de cuartel. Allí mismo encontramos al ingeniero señor Montt
Vergara, de la comisión topográfica, y a su compañero de profesión,
el señor Fonck, hermano del malogrado joven médico que cayó en el
lazareto alemán de Santiago, en los últimos días del cólera,
dependiente este último de la inspección General de Colonización.
Ambos, cada cual por su lado, trabajan activamente en la hijuelación
de los terrenos fiscales que se extienden de los cerros de Nielol, por el
oriente, hasta Nueva Imperial, por el Poniente.
Pude recorrer el fuerte, cuya defensa consistió en un foso con
palizadas, por el frente y por los dos costados, y en la barranca
abrupta del boscoso río Renaico por el fondo. La madera de las
palizadas hizo, probablemente, viaje a la cocina, en los pasados
inviernos, y es natural que los fosos vayan desapareciendo, ya que
desapareció también el taimado enemigo que mantuvo nuestro
ejército en alarma durante tantos años. Lo que resistirá, por algún
tiempo mas, es el cuartel, edificio sólido de madera, con comodidad
para alojar una compañía de soldados.
Toda esta construcción se halla muy ventajosamente situada,
en el vértice del ángulo que se forma en la confluencia del río
Renaico, de que acabo de hacer mención, con el remanso Cholchol, el
cual, en su vega extensa y fértil, en sus colinas suaves y con exposición
al Norte y en su caudal de aguas a propósito para la navegación, sobre
todo en los meses de invierno, época de incomunicación completa
para estas comarcas, ofrece a la colonización y al cultivo condiciones
excepcionales de prosperidad.
Al Sur-este se divisa una selva de considerable extensión, alta
y oscura. La inspección general mantiene allí en actividad, durante
buena parte del año, una de las máquinas que emplea en aserrar la
tabla para la primera instalación de los colonos. Ahora se le ha
presentado un competidor en la persona de un excapitán de ejército, a
quien las tentaciones del usufructo de la propiedad fiscal han decidido
a cambiar la espada de Arica y de Santa Teresa por la sierra del
maderero. Otros explotan la riqueza del suelo,- ha pensado
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
probablemente este oficial,- ¿por qué no explotar lo mismo el árbol de
la montaña fiscal? Lo que es del Estado no es de nadie, o es de todos,
esta ha sido, desde época inmemorial, la base de la propiedad en
Arauco, y no faltan en el Norte agitadores temerarios que den aliento
a esta desvirtuación peligrosa del sentimiento público.
Está cometiéndose una obra de salvaje iniquidad, exclaman
estos patriotas de entusiasmo barato, cada vez que los funcionarios del
Estado avanzan un paso en la tarea de preconstitución de la propiedad
nacional en el Sur. Está implantándose un sistema de cruel despojo
contra nuestros compatriotas, y obligándoseles a llevar el contingente
de su industria y su energía a los campos de la República Argentina,
en donde el cultivador es recibido a brazos abiertos. Por obtener el
mezquino lucro de los remates, y por favorecer a unos pocos
centenares de europeos, va a producirse la emigración en masa y el
despueble de la hermosa región que hemos ocupado a costa de tantos
sacrificios.
Es lástima que no haya en la opinión pública chilena fuerza y
bríos suficientes para condenar como es debido esta propaganda, que,
con la máscara de un falso sentimentalismo patriótico, tiende a
apartar al pueblo de las nociones justas del trabajo y a desarrollar los
gérmenes del comunismo, que han sido hasta aquí uno de los grandes
obstáculos para fundar y consolidar la propiedad fiscal y la particular
en el territorio antes araucano.
Yo viera qué cara ponían los Vicente de Paula de los
usurpadores de terreno y bosque nacionales en el Sur si los proletarios
del Norte aprendieran bien de corrido la cartilla de derechos que se ha
compuesto para el uso de sus hermanos del Sur y pretendieran
aplicarla, por cuenta propia, a los campos de las grandes haciendas.
Muchos de los que hoy dan aliento a los propagadores de las teorías
de libre ocupación se convencerían, en ese caso, de que hay grave
peligro en sacudir ciertas pilastras en que descansa la organización
social en los Estados.
En cuanto a la emigración en masa, hoy, desde el foso del
antiguo fuerte de Cholchol, he visto algo de ella.
Recordando que habíamos encontrado antes en el camino una
que otra carretita cargada de muebles, mujeres, niños, animales y
TRES RAZAS
161
útiles de servicio doméstico y que desfilaba de nuevo a nuestra vista
un pequeño convoy de esta especie, pregunté a dónde se dirigían, y se
me dijo que eran familias que iban en viaje al otro lado del Cautín, en
busca de terreno fiscal desocupado, para sembrar.
He ahí la inmigración, y ahí el despueble. Se ve gente en
movimiento, pero no en dirección a la Republica Argentina, en
donde lo único que ha habido hasta aquí gratuito para los chilenos
han sido golpes y servicio militar forzoso, sino en dirección a los ricos
campos vírgenes que posee la nación entre Cautín y Toltén. Allí
vamos a encontrar, en pocos años mas, a estos ocupadores de
vanguardia, ufanos en sus ranchos miserables, sobre las ruinas del
bosque incendiado, y disputando a los funcionarios públicos la
posesión del suelo empobrecido por una serie de cosechas.
Una de las pequeñas carretas se hallaba detenida cerca de la
entrada al fuerte. Venía en ella una familia de vendedores de fruta, que
había sido rechazada de Angol en virtud de las medidas de precaución
contra el cólera adoptadas allí por la autoridad local. Esta aparición
era, probablemente, un acontecimiento para los pobladores de
Cholchol, a quienes no les acontece comer todos los días duraznos del
Norte a 20 centavos la docena. Soldados y paisanos se a cercaban a la
carreta, y volvían muy satisfechos, con su provisión de fruta.
Desde Angol, encuentra el viajero del Norte indios en buen
número. Todos ellos andan de viaje, trabajando en las faenas de
ferrocarril o de campo, por una temporada, agitando pleitos o
reclamos ante diversas autoridades, o haciendo compras. Se ve que allí
no están los hogares de la raza que dominó, durante tanto tiempo, en
estas comarcas.
En Cholchol, o más bien, desde que se atraviesa el claro y
caudaloso río que cubre por el Poniente la pequeña población, la cosa
cambia. Aparecen las rucas al lado del camino, y se divisa buen
número de ellas en las faldas de las lomas que forman el valle de ríos o
esteros. En una extensión de menos de una legua, conté no menos de
cuarenta de estas construcciones.
Yo había oído proclamar la superioridad de la ruca sobre el
rancho en que habita, en las mejores provincias de Chile, el cultivador
sedentario; pero no imaginaba que iba a conocer edificios de carácter
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
arquitectónico bien definido y en que está reflejada la organización de
la familia, base única de civilización colectiva en la Araucanía.
A la distancia, hace la ruca el efecto de un buque tumbado
por el temporal y con la quilla en el aire, con la sola diferencia de que,
en la parte que, correspondería a la proa, que es la de la entrada a la
ruca, está cortada verticalmente. Esta parte mira al Oriente; no vi,
entre muchos centenares, una sola en que se faltara a esta regla
fundamental de la construcción araucana.
Desde la línea superior, que equivale a la quilla, y por cuyas
dos extremidades escapa el humo, hasta el suelo, por los lados del
Norte y Sur y por el Poniente, que tiene la forma exacta de la popa en
el casco del buque, está cubierta la ruca por una paja fina y fuerte,
muy semejante al coirón, que la protege de la lluvia mejor que la
totora que emplea el cultivador del Norte en la construcción de sus
techos.
Entrando por la ancha abertura del Oriente, que se cierra con
un cuero de buey en las noches de viento y lluvia, cree uno
encontrarse en una capilla de campo. Dos hileras de gruesos pilares de
roble sostienen la techumbre, dejando entre ellas un espacio, que
llamaré nave del medio, y que representa la unidad de la vida
polígama.
Allí se ejerce sobre toda la familia la jurisdicción del indio,
esposo y padre, y en ausencia de éste, la de la esposa de más edad, a la
cual deben las demás obediencia, y cuya autoridad puede afirmarse, en
casos graves, mediante la aplicación de ciertos castigos. Allí, también
prepara cada una de las mujeres, en fuego aparte, su comida y la de su
prole. Allí, por fin, ejecutan las mujeres de la familia, en común y
bajo la dirección de la esposa principal, los trabajos de tejido, que son
la ocupación favorita y una de las fuentes mas seguras de entradas para
la casa araucana.
En las dos naves laterales, mucho mas bajas, naturalmente,
que la del medio, se hallan las habitaciones de las esposas del indio,
separadas unas de otras por frágiles tabiques de coligüe, y en otros
pequeños departamentos formados del mismo material la cosecha
destinada al consumo del invierno, la lana para los tejidos, y los
animales y las aves que son parte de la familia.
TRES RAZAS
163
La primera ruca que visité fue la de Ramón Painemal, situada
a algunas cuadras al Sur del Renaico y probablemente una de las
mejores que existen en esta región y en todo el territorio araucano.
Los pilares del centro, dorados por el humo, lo mismo que el
techo y los tabiques, daban al alto salón un aspecto serio y respetable.
La india principal, instalada cerca de la entrada, amamantaba
tranquilamente a un chicuelo, y cuatro o cinco indias mas, con los
pies descalzos, pero con grandes aros y collar de plata y con las
trenzas negras ajustadas entre una serie de hileras de cuentas plateadas,
se hallaban ocupadas en las distintas operaciones del tejido. No
manifestaron saber español; pero hablaban entre ellas y reían
alegremente; y como una indiecita de seis o siete años se negase a
aceptar una moneda que le pasamos, le aconsejaron vivamente y la
decidieron a extender la mano.
A pesar de que el jefe de la familia andaba de viaje a la
Argentina, a donde había ido a vender, como es costumbre, las
mantas tejidas por las mujeres de su casa, se conocía que el orden, el
buen humor y la abundancia reinaban en la ruca. Los departamentos
de guarda se hallaban llenos con la cosecha del año, parte de la cual se
veía todavía en montones, en el departamento del medio, o colgada,
en pesadas guirnaldas, de las vigas del techo. No había que desear en
materia de limpieza, y cada cosa parecía estar en su lugar.
Estos Painemal pertenecen a la categoría de los indios mas
acomodados. No menos de cien vacunos volvían, esa tarde, del campo
vecino buscando el abrigo del corral de la familia.
El llamado Antonio Painemal, indio progresista a su modo, o
quizás demasiado empeñado en gastar algunos reales sobrantes, tuvo
la idea de instalarse en una casa a la chilena, con sus mujeres, sus
chiquillos y sus perros, y el edificio fue construido, en efecto, por
artesanos bellacos, que explotaron la vanidad del indio. Lo peor del
caso fue que Painemal, o talvez, las esposas de Painemal descubrieron,
un poco tarde, que aquella construcción, a propósito para un
hacendado chileno con una sola esposa en la casa, no correspondía a
las necesidades y organización de la familia polígama. El hecho es que
la instalación de ésta en la nueva habitación a estilo de los huinca no
tuvo lugar y que Antonio vive hasta hoy en su antigua y hermosa
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
ruca, a poca distancia de la de Ramón, al paso que el edificio moderno
ha quedado ahí, condenado a ser ruina antes de haber sido hogar, y
proclamado, por todas sus puertas y ventanas destruidas por el sol y
los vientos, ciertas reglas de aplicación y ciertas verdades que los
fabricantes de castillos de barajas políticas y sociales olvidan con
mucha frecuencia, en lugares de mas cultura que el valle del Cholchol.
La ruca araucana y la vida que se desarrolla bajo su alta
bóveda ahumada me colocan en presencia de uno de los más
importantes problemas de nuestra ocupación del territorio araucano.
Este problema es el siguiente:
¿Qué actitud asumen, respecto de la institución especial de la
sociabilidad indígena, -respecto de la constitución y mantenimiento
de la familia polígama,-la legislación y las autoridades judiciales y
administrativas de Chile?
Yo estaría hasta este momento en duda sobre el particular, y
acaso sospechando que ha hecho falta a los funcionarios de Chile el
tino necesario para dejar el tiempo la resolución de esta cuestión de
tanta gravedad, si el distinguido defensor de indígenas 2 de Angol, don
Tomás Romero, uno de los hombres que mejor conocen los asuntos
de ultra Bío-Bío y más capaces de juzgarlos con claro y humanitario
espíritu, no me hubiera referido el curioso incidente que voy a relatar
en breves palabras y comunicado, en época posterior, copia de
actuaciones judiciales que creo necesario transcribir íntegramente
como epílogo documentado de mi visita a la ruca de Ramón Painemal
y por vía de comentario fidedigno sobre la situación de la raza
indígena ante la legislación chilena.
El indio Minchiqueo Melín introdujo a su casa, en calidad de
esposa, a una joven india, después de entregar a sus padres, conforme
a la antigua costumbre de la tierra, animales y prendas que Melín
avaluó en algunos cientos de pesos.
Tres o cuatro años después, la india dio a Melín serios
motivos de disgusto y,-no recuerdo si voluntariamente o repudiada
por su esposo,-se apartó de su lado.
2
N. E. Protector de indígenas
165
TRES RAZAS
Melín, en todo caso, no intentó hacerla volver. Se dirigió a los
padres de la india, exigiendo que le devolviese los animales y objetos
de valor que había entregado por ella.
Esta pretensión fue tenazmente rechazada por los parientes de
la india. Para ello se fundaban en que no estaban ya en su poder los
objetos cuya devolución se exigía y en otras alegaciones que, en el
fondo, implicaban el reconocimiento de la validez de las costumbres
que constituyen la legislación matrimonial araucana.
Minchiqueo Melín, después de reiterar inútilmente su
demanda, amenazó a sus recalcitrantes ex - suegros con la ejecución
judicial que es conocida en la tierra con el nombre de malón; y como
la amenaza no surtiera efecto, se hizo acompañar por algunos indios
amigos suyos, cayó de sorpresa sobre sus adversarios, les arrebató
animales por un valor aproximado al que atribuya a su propio don
matrimonial, sin que faltara, según parece, una distribución, fuera de
programa, de garrotazos y caballazos sobre los deudos de la
divorciada.
Estos entablaron, en el acto, querella contra el agresor, y aun
hubo funcionario judicial de menor cuantía que se prestó a
ampararles, pero es digno de atención que, tanto la autoridad
administrativa superior, como el juez letrado y la Corte de
Concepción, se encontraron completamente de acuerdo en el
principio de que las costumbres araucanas conservan fuerza de ley,
tratándose de las relaciones entre indígenas, como si estuvieran bajo el
amparo de un pacto internacional expreso.
He aquí las interesantes y curiosísimas piezas del proceso:
(COPIAS)
ESPOSICION DE MINCHIQUEO MELIN
Octubre de 1879.
Señor Juez de Letras.
Mí respetado señor:
Teyuhanque,
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
He tenido noticias que Juan Colipí se ha presentado en ese
juzgado con unas indias en mi contra, por unos animales que fueron a
buscar mis mozos en Quillen.
Es verdad que yo los mandé a ellos y me trajeron dos yuntas
de bueyes, dos vacas paridas y doce cabezas de ganado; pero fue
porque me debían y ya hace mucho tiempo que estaba esperando me
arreglasen por bien, sin que hasta ahora haya podido conseguir mi
voluntad.
Cansada mi paciencia, le di parte a esto al señor Gobernador,
y le avisé la necesidad que tenia de tomarles prenda a estos indígenas
para poder hacer pagarme; entonces me contestó obrara como
pensaba.
Cuando volvieron mis mocetones, volví a darle parte y me
dijo no entregara dichos animales hasta que ellos no me pagasen por
bien, y además me dijo, también, que ni el ni ninguna otra autoridad
podían, intervenir en este asunto y para esto me dio una orden por
escrito y que conservo en mi poder.
Esa mujer que me anda demandando es una mujer conocida
por muy mala en el interior.
Ese día que mis mozos le trajeron los animales, el cacique
Coñuepan iba a matarla y acabarle todos sus intereses por varios
delitos que ha cometido ella.
Por haberse encontrado ausente ella, ha escapado con la vida;
pero no ha librado sus bienes; le han llevado todo lo que le quedaba.
Yo, para darle ese golpe, le he dado parte a todos los caciques,
como ser Coilla, Lincomil, Niripil, Pichón y otros; ellos, como saben
que yo tengo razón y conocen también que varias veces ha mandado
cobrar sin que consiga me paguen, me han dicho que tomara esta
medida y ellos mismos han ordenado la entrega de los expresados
animales.
Si Juan Colipí ha aconsejado a esa mujer, será por embrollarle
algo; él, aunque vea justicia, pasa engañando a los pobres ignorantes
indígenas.
He oído decir que ella quería pagarme y por los consejos de
aquél cambió de voluntad.
TRES RAZAS
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Creo que Colipí hace muy mal mezclándose en asuntos
ajenos, mucho más cuando él tiene conocimiento de que yo y mis
contrarios nos estuvimos careando en presencia del señor
Gobernador.
Para que V.S. no crea ningún cuento en mi contra y conozca
lo que hay de positivo sobre lo que me acusan, dirijo a V.S. estas
líneas. Sin mas saluda a V.S.
Juan Minchiqueo Melín.
Angol, Octubre 8 de 1879.
Agréguese al sumario mandado instruir por denuncio de José
Ñanco y Jacinta Caninto, a fin de que se verifique oportunamente la
autenticidad de la exposición que hace Juan Minchiqueo Melín.
Ofíciese al juez de los Sauces para la comparecencia de ese individuo.
ZÁRATE
Hago presente a los caciques que los jueces no deben meterse
en asuntos de pagos por mujeres que toman para casarse con ellas,
pues los indios, en esto, tienen sus costumbres aparte. Ellos sabrán
como se acomodan, y es necesario respetar esta costumbre.
Así, lo que mandó el juez Maldonado de los Sauces está mal
mandado.
Angol, junio 27 de 1879. GOROSTIAGA.
A diez y ocho de Octubre compareció a la presencia judicial
Juan Minchiqueo Melín, y por conducto de los intérpretes
juramentados don Juan Colipí y José Esteban López prometió decir
verdad; fue interrogado y dijo: que la carta que se le ha leído fue
escrita de orden suya y que los hechos allí relacionados son exactos,
por lo cual reproduce como su exposición lo que allí aparece.
Se ratificó; es de cuarenta años y no firma, por no saber.Cruz- Juan Esteban López.- Cid.
A 22 de octubre comparecieron el indígena Juan Minchiqueo
y los ofendidos José Ñanco y Jacinta Coninto, a quienes el juzgado
llamó a comparendo para procurar un avenimiento amistoso, por
168
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
resultar de los antecedentes que el hecho de que se trata se funda o
tiene por causa los usos y costumbres aceptados por los indígenas.
Juramentados los ofendidos por sus creencias, dicen, por
conducto de los intérpretes Juan Colipí y don José Esteban López,
que Minchiqueo Melín mandó arrebatarles, por la fuerza, seis
animales vacunos y cien cabezas de ganado lanar, protestando la
existencia de una deuda con motivo de un matrimonio celebrado por
Melín con una hija de la indígena Jacinta.
Minchiqueo Melín, dijo, por conducto de los mismos
intérpretes, que, en realidad, ordenó a sus mocetones o sirvientes que
fueran a tomarle algunos animales a la indígena Jacinta y que esto lo
hizo porque se negaba a devolverle los animales y especies que había
dado a su finado marido por una hija con quien se había casado y que
había repudiado mas tarde.
Agrega que esta es una costumbre aceptada y seguida en todo
tiempo por los indígenas y que procedió a hacerse justicia por sí
mismo con preciso conocimiento de los caciques vecinos y porque la
indígena Jacinta se negaba a devolverle buenamente lo que le había
dado por el matrimonio con su hija.
Agrega, también, que los animales tomados a la querellante
son dos yuntas de bueyes, dos vacas y doce cabezas de ganado lanar,
los cuales se encuentran en su poder.
Ofrece justificar su dicho y el número y valor de las especies
entregadas al marido de la indígena Jacinta por causa de dicho
matrimonio.
Por su parte, los querellantes ofrecen justificar que asciende a
ciento el numero de cabezas de ganado lanar tomados por los
sirvientes de Minchiqueo, y niegan la deuda de que habla éste.
Para resolver lo que corresponda, el juzgado dispuso y
previno a las partes que deben comparecer con sus pruebas el día 30
del actual a la una de las tarde y que, entre tanto, pasen al depósito de
la policía los animales tomados en casa de la indígena Jacinta,
debiendo entregarlos Minchiqueo Melín en el término de tres días,
con lo cual se terminó el comparendo, firmando los intérpretes, no
haciéndolo los comparecientes por no saber. –Cruz. Juan Colipí- José
Esteban López.-Cid.
TRES RAZAS
169
A 30 de Octubre, Juan Minchiqueo Melín presentó como
testigo por su parte a Lorenzo Colipí.
Juramentado en forma, fue interrogado y dijo: que solo ha
oído decir a su hermano Luis Mateo Colipí, testigo presencial del
hecho que Juan Minchiqueo Melín entregó al indio Ligüenpi, esposo
de la indígena Jacinta Caninto, con motivo de su casamiento con su
hija, un par de espuelas de plata, un par de barriles de id., un caballo y
una vaca, todo lo cual puede estimarse en 105 pesos. Agrega que es
costumbre entre los indígenas que el padre de la mujer con quien uno
de ellos se casa o bien sus parientes deben devolver lo que han
recibido del esposo de su hija cuando éste se separa de ella, y por esto
Minchiqueo Melín, como lo presenció el declarante, hizo tomar a la
madre de su repudiada esposa, los animales que el mismo Melín
confiesa haber tomado a fin de restituirse de lo que había obsequiado
al padre y que su viuda rehusaba devolver.
Se ratificó y es de treinta y cinco años de edad, no firmó,
previniéndose que el compareciente había con claridad el castellano.Jacob.-Cid.
A 30 de octubre compareció Marcelo Paillaleo, por conducto
de los intérpretes juramentados José Esteban López y Narciso
González, juró por sus creencias decir verdad y dijo: que concurrió al
matrimonio de Juan Minchiqueo Melín con una hija del indígena
Huenul y de la indígena Jacinta y que presenció el obsequio que el
primero hizo a la Jacinta de un caballo, un toro y dos vacas, un par de
barriles de plata y un par de espuelas de id., objetos que le fueron
entregados a la Jacinta con motivo del matrimonio aludido y los
cuales, a su juicio, importan 177 pesos.
En cuanto a la costumbre consagrada por los indígenas sobre
restituciones, cuando el marido se separa de su mujer, se refiere a lo
expuesto sobre el particular en la declaración precedente; agregando
que, cuando la mujer da origen a la separación con su mala conducta,
es castigada con la pena de muerte.
Se ratificó; es como de sesenta años de edad y no firmó por no
saber.-Jacob.- J. Esteban López.- Cid.
170
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
A 30 de octubre compareció el testigo Ninipil y por conducto
de los mismos intérpretes prestó juramento de decir verdad y dio una
declaración enteramente igual a la precedente, que reproduce como
propia; salvo en cuanto el pareciente declara que lo obsequiado por
Juan Minchiqueo Melín a Huenul y la Jacinta, con motivo del
matrimonio de su hija, fueron dos vacas y dos caballos, un par de
barriles de plata, un par de espuelas de id., estimado todo en ciento
cincuenta pesos.
Se ratificó y es como de cuarenta años, agregando que mandó
un hijo suyo llamado Cañulef a fin de que presenciara la aprehensión
de los animales tomados por Minchiqueo a la Jacinta para pagarse de
lo que había regalado a los padres de la esposa repudiada y no firma
por no saber.-JACOB.-J. Esteban López.-Narciso González.- Cid.
A treinta de octubre compareció el indígena Cheguan Toledo
y, por conducto de los mismos intérpretes, juró por sus creencias
decir verdad, y prestó una declaración conforme a la de Marcelo
Paillaleo, la que reproduce como propia, salvo en cuanto el pareciente
declara que las especies obsequiadas y entregadas por Juan
Minchiqueo Melín a Huenul y la indígena Jacinta, por razón de su
matrimonio con una hija de éstos, son dos vacas, estimadas en
ochenta pesos, dos caballos en igual suma, un par de espuelas de plata
en cincuenta pesos y un par de barriles id. en diez pesos; y agrega que
también proporcionó un mocetón suyo para que fuese con los de
Minchiqueo a traer los animales tomados por Minchiqueo a la
indígena Jacinta para pagarse del valor de lo que había obsequiado a
los padres de su esposa, a quien había repudiado, y que éstos se
negaban a devolverle, contra la costumbre seguida por los indígenas
sobre el particular.
Se ratificó, es como de cuarenta años y no sabe firmar.JACOB.- J. Esteban López.- Narciso González.- Cid.
A treinta de octubre compareció Juan Paillali, y por conducto
de los interpretes citados, juró por sus creencias decir verdad y prestó
una declaración conforme a la de Marcelo Paillaleo, la cual reproduce
TRES RAZAS
171
como propia, salvo en cuanto el pareciente declara que las especies
entregadas por Juan Minchiqueo Melín a Huenul y a la Jacinta, por
razón de su matrimonio con una hija de éstos, fueron dos vacas, cuyo
valor ignora, dos caballos que estima en ochenta pesos, un par de
barriles en doce pesos y un par espuelas en cincuenta pesos, y agrega
que los animales tomados por Minchiqueo para pagarse de los
obsequiado y que debía restituirle, por haber repudiado su mujer,
fueron lo que el mismo Minchiqueo asegura haber tomado, lo que le
consta por haber estado presente cuando Minchiqueo recibió de sus
mozos el botín.
Se ratificó; es como de sesenta años y no firma por no saber.JACOB.- José Esteban López.- Narciso Gonzáles.- Cid
A doce de noviembre, los querellantes presentaron como
testigos a José Quilapi, y por conducto de los intérpretes
juramentados Juan Colipi y José Esteban López, prestó juramento
por sus creencias y dijo: que le consta que los animales tomados por
Minchiqueo Melín a los querellantes fueron dos yuntas de bueyes, dos
vacas paridas y como cien cabezas de ganado lanar, lo que le consta
porque vio a los mozos de Melín cuando conducían los animales
vacunos y lanares hacia sus posesiones.
Agrega que cree que Minchiqueo no haya hecho regalo alguno
a los padres de la indígena con que se casó, porque no tuvo
conocimiento de tales obsequios, a pesar de que podía saberlo como
vecino del territorio.
Se ratificó; es como de setenta años de edad, y no sabe firmar.FUENZALIDA.-Juan Colipí.-Cid.
A doce de noviembre, compareció Juan Huenul, y por
conducto de los mismos intérpretes prestó juramento y dio una
declaración enteramente conforme con la precedente, la que
reproduce como propia.
Se ratificó; es de cuarenta años y no sabe firmar él ni el
intérprete Coñuen.-FUENZALIDA.- Juan Colipí.- Cid.
172
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
A doce de noviembre, compareció el testigo Pancho Nancoso,
y por conducto de los mismos intérpretes, prestó juramento por sus
creencias y prestó una declaración igual a la precedente, que
reproduce como propia.
Se ratificó; es como de veinticinco años y no firma por no
saber.-FUENZALIDA.-Juan Colipí.- Cid.
A doce de noviembre, compareció Juana Nincurra, y por
conducto de los mismos intérpretes, prestó juramento por sus
creencias, y dio una declaración igual a la precedente, que reproduce
como propia; habiendo presenciado la sustracción de los animales
tomados por los mozos de Minchiqueo.
Se ratificó; es mayor de edad y no sabe firmar.FUENZALIDA.- Juana Colipí.- Cid.
Angol, febrero 28 de 1880.- Autos y vistos: con lo
dictaminado por el Promotor Fiscal, y teniendo presente: 1º que las
diversas diligencias de este sumario confirman la exposición de
Minchiqueo Melín en cuanto a las causas y antecedentes del hecho
que se investiga; 2º que, tratándose de las relaciones o contratos
privados entre indígenas araucanos no civilizados, la equidad natural
prescribe tomar en cuenta las costumbres de su raza para discernir
con acierto hasta qué punto hiere un acto cualquiera los derechos
reconocidos por esas costumbres y sancionados por la ley civil, y 3º
que, examinando con este criterio el hecho de que se acusa
Minchiqueo Melín, no constituye delito de robo ni de hurto, por
cuanto no ha intentado apoderarse de una cosa ajena sin derecho, sino
recuperar lo que se le adeudaba, según las referidas costumbres; por
estos fundamentos se declara que debe sobreseerse definitivamente en
la prosecución de esta causa, sin perjuicio de los derechos que pueden
hacer valer los demandantes.- Anótese.- Hágase saber y archívese.Cruz.- Cid.
Concepción, junio 20 de 1891.- Vistos: con el mérito de lo
expuesto por el Juez Letrado de Angol en la nota que precede,
sobreséase en la prosecución de este sumario, ínterin se comprueba el
TRES RAZAS
173
fallecimiento del indígena Minchiqueo Melín, o éste es restituido a la
prisión. Se aprueba la sentencia consultada de veintiocho de febrero
del año próximo pasado, corriente a f. 18 en lo que sea contraria a
ésta.- Devuélvase.- RISO.- ASTORGA.- SOTO.- Proveído por la
Iltma. Corte.- Soto Salas.
(Nota Editorial: Fin de las copias de las piezas del proceso)
174
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
V
LOS INDIJENAS – NUEVA IMPERIAL
¿Cuántos son los individuos de las diferentes tribus a que
damos el nombre general de araucanos, que viven todavía
diseminados entre las provincias de Bío-Bío en Concepción, por el
Norte, y la de Valdivia, por el Sur?
Acerca de este interesante punto, he interrogado a personas de
diversa condición, -a funcionarios civiles y militares, a comerciantes y
empleados de colonización,-y las cifras que me han comunicado
varían entre 25 y 60.000.
Los mas antiguos habitantes de la comarca, lo que han tenido
mas motivos para estudiar a los indígenas y para cultivar con ellos
relaciones de amistad y negocios,-entre los cuales debo mencionar al
coronel don Gregorio Urrutia,-se inclinan, decididamente, a las cifras
mas elevadas. Esta es, también, mi impresión.
La estadística oficial da cuenta ya de la existencia de 6.000
indígenas entre Bío-Bío y Malleco, y me pareció que esta cifra
sorprendía a todos y que no era tomada en cuenta en los cálculos de la
población total.
El mayor número se encuentra ahora en las riberas del
Cholchol y de sus afluentes, el río Renaico y los esteros Pitraco,
Tremeu y Repocura. La vega del Cautín está sembrada de rucas, y no
son pocas las reducciones que se hallan establecidas e hijueladas en el
valle central, entre Temuco y Lautaro y las colonias de Victoria y
Ercilla.
Se sabe que, al Sur del Cautín, y especialmente en Boroa y
Maquehua, existen grandes grupos de población indígena,
pertenecientes, en su mayor parte, a las tribus que han habitado,
desde época antigua, entre Cautín y Toltén, y en parte, también,
según presumo, a la emigración que ha debido verificarse en esa
dirección, durante los últimos ocho años, por efecto de los progresos
TRES RAZAS
175
de la ocupación chilena, del remate de terrenos, del establecimiento de
fuertes y la fundación de colonias.
Hay que agregar a todo esto, todavía, los indígenas
diseminados en la zona de la costa, entre el Bío-Bío y el Cautín, cuyo
número no puede ser insignificante.
Me inclino, pues, a creer que el día en que se levante
cuidadosamente un censo de los restos de la población araucana se
obtendrá un resultado superior a los cálculos que circulan en el día, y
no veo motivo para que se postergue por mucho tiempo más esa
operación en el territorio de las nuevas provincias del Malleco y
Cautín.
Poblaciones de indígenas, en el sentido que esta palabra tiene
en los países civilizados, no existen en la Araucanía. El indio es
sedentario, pero no es sociable. Huye cuidadosamente de las
agrupaciones de habitaciones de chilenos o europeos, y hay siempre
cuadras de distancia de ruca a ruca, aunque éstas pertenezcan, como
las de los Painemal, a familias ligadas entre sí por vínculos estrechos
de amistad o parentesco. La poligamia es exclusiva y recelosa.
La vega, la falda de la colina que arranca del lecho de los ríos o
esteros, y en menor grado, el llano despejado en la ceja de la montaña,
son los sitios favoritos del indígena. Allí tiene éste construidas sus
cómodas habitaciones; allí le han encontrado los ingenieros
encargados de radicar la propiedad; y allí le han designado las hijuelas,
conforme al precepto de la ley. Hay, por consiguiente, motivo para
afirmar que los indios van quedando dueños de la parte mas rica y
habitable de su antiguo territorio, y los denuncios que sobre el
particular llegan, a veces, al Gobierno y al público del Norte carecen
de fundamento serio.
Si alguna irregularidad se ha cometido hasta aquí, ha sido, más
bien, en sentido opuesto,-no obra de injusticia de los funcionarios
chilenos, sino de travesuras de los indios. Así, ha sucedido con
frecuencia que se presentan a reclamar hijuelas caciques acompañados
de ocho a diez mocetones de su reducción, a quienes exhiben como
casados, a pesar de su aspecto casi infantil; y los miembros de la
comisión encargada de radicar la propiedad indígena, haciendo honor
a las palabras y a las pruebas dudosas del jefe de la familia, entregan a
176
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
éste tantas hijuelas de cuarenta hectáreas cuantos son sus mocetones
casados. Al cabo de poco tiempo, los mocetones han desaparecido,
para ir a repetir la comedia en otra parte, y el cacique queda dueño de
ochocientas o mil hectáreas de que jamás sabrá sacar mediano
provecho.
Y esto no tanto por falta de capitales o de elementos de
cultivo, sino,-preciso es decirlo,- por falta de aptitudes para el trabajo.
No se cambia así no más, de la noche a la mañana, la lanza por el
arado, la vida brillante y ociosa del guerrero por la vida humilde y
sacrificada del agricultor. Hoy, todavía, quien desempeña, en la ruca y
en torno de la ruca, toda la tarea, es la mujer. Ella es la que trasquila
las ovejas, a medida que necesita lana para sus tejidos. Ella es la que
rasguña un poco la tierra, a poca distancia de la habitación, la que
siembra y cosecha la pequeña cantidad de granos y legumbres que
necesita la familia para el consumo del año, y desgraciadamente,
siembra a menudo de menos, y la provisión no alcanza hasta el
siguiente verano. La mujer es, en fin, la que acarrea sobre sus
redondas y fornidas espaldas la leña que va a cortar al bosque, el
cántaro que a llenar el arroyo, y la leña y el pasto que lleva a vender a
las poblaciones inmediatas. La tarea del hombre era, en los buenos
tiempos, la expedición a la pampa, el malón y la guerra contra el
huinca. En el día, no pelea ni maloquea, pero tampoco trabaja. Vigila
un poco el ganado, duerme y trafica. Mientras que son pocos los
indígenas que no calzan bota alta, o por lo menos, bota de potro, no
se ve una sola india que no ande descalza, a pesar de los grandes aros y
del collar de plata.
No parecerá extraño, con estos antecedentes, que los indios se
encuentren en las mas tristes condiciones de fortuna. Son muchos los
que no tienen mas propiedad que sus hijuelas, y estas mismas las
habrían reducido a aguardiente, si les fuera permitido enajenarlas.
He oído hablar de indios que son dueños de miles de cabezas
de ganado vacuno y caballar. Estas son patrañas que ellos mismos
echan a volar, a fin de conseguir que se les conceda hijuelas de cierta
extensión. De los datos que he recogido resulta, más bien, que es
escasísimo el número de los indios que poseen rebaños de más de cien
vacunos. No pasaba de esa cifra el que vimos llegar a los corrales de
TRES RAZAS
177
los Painemal, y en este piño estaban comprendidos los animales de
dos o más familias.
¿Cuál es, entonces, el porvenir de la interesante raza que
alcanzó, merced a su heroísmo indomable, los honores de la epopeya,
de la raza cuyos gloriosos antepasados son los nuestros por adopción,
de la raza cuyo vigor y cuya nobleza envidiamos e invocamos como
timbres de orgullo para el país?
En la competencia del trabajo y de la civilización, que se ha
abierto en el territorio araucano entre el europeo, el chileno y el
indígena, este último es el peor preparado para la lucha, y sucumbirá,
seguramente, como elemento distinto de los demás. Irá a perderse, si
el aguardiente, la peste de viruelas, y la nueva peste importada en
Chile en diciembre de 1886 no barren con él, a semejanza de los
claros y bulliciosos arroyos que afluyen a los ríos de la región
araucana, a la gran corriente de la nueva población chilena que está
formándose desde Bío-Bío hasta Reloncaví. El empobrecimiento
completo de los caciques, la pérdida de las hijuelas que, de una u otra
manera, se verificará, y la reducción final de toda la raza a una sola
categoría de desvalidos, reducidos a trabajar como peones para no
morir de hambre, borrarán, sucesivamente, los rasgos de altivez y
seriedad que hacen de algunos de los indios tipos dignos de interés y
las originalidades del lenguaje, costumbres, instituciones, arquitectura,
traje, etc., en algunos años mas, se señalará como único rastro de la
población araucana las marcadas facciones y el vigoroso desarrollo
muscular que heredará un aparte de la clase cultivadora entre Bío-Bío
y Toltén.
El araucano desaparecerá; pero, en honor de esta rama de la
familia americana, hay que reconocer que no desmiente, en los días de
su vencimiento, de su infortunio y de su agonía, las cualidades que le
permitieron sostener contra el poder de España y contra el de la
República misma una resistencia sin igual en la historia. El mapuche
tiene conciencia cabal de su derrota irreparable, y esto, más bien que
la falta de elementos y brío militar, es lo que permite abrigar la
confianza de que la paz no será perturbada en adelante. En la actitud
del indio no hay humildad ruin, ni tampoco taimada soberbia. Se
conoce que ayer no mas enterró la lanza y que la enterró en virtud de
178
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
una capitulación honrosa. Está resuelto a cumplirla, y se cree, a su
turno, amparado por ella. Camina con la frente alta, con paso
elástico, serio, inmutable, como si nada tuviera que desear y nada que
temer. Cualquiera otra de las razas americanas, en lugar de ésta,
habría perdido toda apariencia de dignidad, o habría agotado sus
últimas fuerzas en la vida de vandalaje.
Es muy escaso el número de los delito que cometen los
indígenas, y aun en los casos en que se les cree culpables, habría que
averiguar si, en el fondo, no anda por ahí la mano del huinca malo. Oí
hablar de un robo de animales en el distrito de la montaña; jamás de
crímenes feroces o alevosos, como los que se cometen, hora por hora,
en todo el país.
No sería, así, justo decir que los indígenas dan que hacer a las
autoridades. Necesitan éstas, sin embargo, armarse de un poco de
paciencia para oírlos. El indio ha conservado de sus bellos tiempos de
confederación republicana el hábito de la oratoria, se entrega a él con
una majestad, una amplitud y una monotonía dignas de los consejos
de la antigua Grecia. Es su último derecho, es el último resto de su
soberanía, y no está dispuesto a dejarse privar de él. Es singular la
vivacidad y la malicia que brillan en el ojo del orador indio mientras
el intérprete, -el lengua- que generalmente es uno de sus mismos
mocetones, hace esfuerzos heroicos por no dejar en el camino
ninguna de las frases que el cacique quiere hacer llegar íntegras al
espíritu de su interlocutor. Lo peor es que el araucano usa tres, cuatro
y más veces de la palabra, y repite sus dichos, sus argumentos y sus
protestas, con una tenacidad imperturbable, análoga a la que se
emplea, de algunos años a esta parte, en el Congreso de Chile. En
vano, los funcionarios poco pacientes procuran, con la voz y el
ademán, cortar el hilo de la elocuencia indígena; el orador es,
también, a su modo, en Arauco, un sacerdote del deber y de la
verdad, y no se deja arrebatar, así no mas, la libertad de tejer frases y
de embarcarse en repeticiones sin fin.
La oratoria de los indios encuentra tema y alimento
predilectos en las cuestiones que nacen de la radicación de la
propiedad de indígenas y del trato y tráfico con la población chilena.
El araucano posee, en grado superior, la maña, la tenacidad y las artes
TRES RAZAS
179
del tinterillo, y pocos le ganan en fecundidad para improvisar tretas
de guerra judicial. He apuntado ya el fraude que han empleado para
conseguir hijuelas mucho mayores que las que les concede la ley. En
general, saben hallar salida en toda dificultad y defensa en toda
situación crítica.
Las relaciones entre el indígena y el colono tienden a hacerse
amistosas y frecuentes. Al principio, los individuos de las dos razas se
contemplaron recíprocamente, con extrañeza y desconfianza; todavía
las madres europeas asustan a sus hijos desobedientes con el indio, y
las madres indias, a su vez, recurren, en las mismas circunstancias, al
cuco de patillas color de fuego. Pero, poco a poco, el colono ha ido
sintiendo la necesidad de emplear mocetones en sus faenas de campo,
y esta tendencia se acentúa, a medida que aumentan los recursos y se
ensancha la esfera de actividad del europeo, y sobre todo, a medida
que se pronuncia el descalabro del sistema del cultivo en medias y la
rivalidad entre colonos y chilenos. El resultado no ha dejado
descontentos a los patrones europeos; y por su parte, el indio no es
insensible a la buena y honrada paga, a la comida abundante, al pan a
discreción y al tratamiento amistoso del colono.
Con el chileno,-cultivador en pequeño, traficante en animales
y licores, desertor o prófugo y frecuentemente malhechor,- ha vivido
el indio, de mucho tiempo atrás, en grande intimidad. El chileno ha
sido huésped favorito del cacique, y ha tenido permiso para construir
su mal rancho de paja a inmediaciones de la ruca. Se comprende que,
en cierta época, mientras la autoridad de la Republica se detenía a
orillas del Bío-Bío o del Malleco y el huésped se hallaba a merced del
indio, la situación era regular, y las relaciones entre mapuche y huinca
ventajosas para ambos. El chileno trabajaba la tierra en medias,
acompañaba al indio en sus expediciones de guerra y pillaje, le
iniciaba en pequeños misterios de la industria y la cultura del país.
Pero no bien se consumó la ocupación chilena y el sometimiento de
los indígenas, cuando comenzó a experimentarse un cambio muy
desagradable para el indio. De huésped discreto y útil, el chileno se
convirtió en entrometido, altanero, ocioso, bebedor y tirano.
Desapareció la abeja y quedó el zángano, armado, por desgracia, con
el aguijón de aquella. El huinca tiene una idea muy exagerada de la
180
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
modificación que se ha producido en su favor, en las relaciones con el
mapuche, y abusa de sus pretendidos fueros, descaradamente. El
número de los vivientes chilenos en propiedades de indígenas ha
aumentado, y aquí y allá se ve a algunos instalados, personalmente o
por medio de mayordomo e inquilinos, en hijuelas entregadas a
indios, por mas que les salgan al camino de esta usurpación las leyes y
los decretos de la autoridad. El alojamiento de la familia indígena
trabaja mucho menos que antes, y bebe mucho más; y bajo la
influencia de las copas, maltrata al indio, revuelve el gallinero de la
ruca, y siembra a cada paso desorden y bochinche.
Hemos bajado el suave declive de la colina, y antes de que
alcancemos a darnos cuenta del nuevo aspecto del paisaje y de la
extensión de la famosa vega del Cautín, nos encontramos en las calles
de la Nueva Imperial, y vemos desfilar, a uno y otro lado, edificios de
madera y tabique, concluidos o en construcción, huertos, plazas y una
población cosmopolita, anuncio seguro del movimiento comercial y
la prosperidad del pueblo, paseando en las bien arregladas veredas sus
trajes de domingo.
Se halla situada la ciudad a orillas del Cholchol, que llega a
este punto en la plena majestad de sus aguas remansas, claras y
profundas, después de recoger en su curso, generalmente regular y
recto, de Norte a Sur, todos lo ríos y los esteros que bajan al valle del
centro de las serranías de Ñielol y de Nahuelbuta.
Un poco mas al Sur, a doce cuadras de la población, se junta
el Cholchol con el Cautín, que toma desde allí el nombre de río
Imperial, y se presenta, mediante el considerable aumento que ha
alcanzado el caudal de sus aguas, mas allá de las peligrosas rompientes
de las Juntas, en condiciones favorables para la navegación.
Se ha discutido con mucho calor, y se discute todavía si hubo
acierto en la elección del sitio que ocupa Nueva Imperial, o si los
funcionarios encargados de la fundación de la ciudad hubieran obrado
mas juiciosamente estableciéndola, unos cuantos kilómetros mas
abajo, en el lugar llamado Carahue (cara, viejo, hue pueblo), asiento
de la antigua Imperial, en la ribera Norte del río, en donde éste ha
salvado ya todas las dificultades y los embarazos producidos por la
TRES RAZAS
181
confluencia con el Cholchol y admite embarcaciones capaces de
navegar en el Pacífico.
Los pesimistas afirman que, si los españoles tuvieron, con
frecuencia, poco acierto para elegir el asiento de las ciudades que
fundaron en Chile, sus descendientes no lo hacen mejor. En concepto
de ellos, se ha sacrificado el porvenir de la nueva población a
consideraciones de estrategia, evidentemente absurdas, puesto que el
peligro de los ataques de los indios, en caso de merecer seria
consideración, se presentaba con carácter de muy transitorio, y en
todo caso, la mejor defensa de Nueva Imperial contra un
levantamiento en armas de la población araucana de los valles de
Cautín y Cholchol, que la insurrección habría dominado, habría
consistido en la facilidad y la seguridad de sus comunicaciones, por el
río y el mar, con Talcahuano y el resto del país.
La cuestión tiene su importancia retrospectiva e histórica:
prácticamente, no hay para qué renovarla. Más importante y útil sería
investigar si habría ventaja en adoptar alguno de los proyectos que
han sido propuestos para evitar las perturbaciones que nacen de las
Juntas para el sistema general, reducido pero no despreciable, de las
comunicaciones fluviales en esa parte del territorio de Chile.
Existe un plan, si no concebido, a lo menos calurosamente
patrocinado por el señor Droully, Inspector general de las colonias,
para la construcción de un canal, que establecería entre el Imperial y
el Cholchol, mas abajo de las Juntas, una nueva comunicación, libre
de los inconvenientes de la actual. El canal arrancaría de un punto de
la ribera Norte, entre la confluencia de los dos ríos y Carahue, y
remataría frente a Nueva Imperial. Su extensión sería de tres leguas, y
se calcula que podría realizarse la obra con un costo de sesenta mil
pesos.
Si el canal correspondiera a las esperanzas que cifran en él sus
autores, las ventajas de la comunicación fluvial no alcanzarían
solamente a Nueva Imperial; se harían sentir hasta muy al interior, en
el valle del Cholchol y en los de algunos de sus afluentes, como el
Quillen, a orillas del cual visité la aldea y la colonia de Galvarino.
Toda la región que recorren estos ríos quedaría en comunicación
directa con la costa del Norte, y podría renunciar, por algún tiempo
182
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
mas, a los beneficios del acarreo por ferrocarril, de que disfrutarán, en
breve, el valle del medio, hasta Traiguén y el valle central y de la
montaña, hasta Lautaro y Temuco. No quedaría entonces, en todo el
antiguo territorio araucano, a lo menos en la parte comprendida en
sus dos zonas principales, uno solo de los centros de población y
cultura establecidos hasta este momento privado del servicio a vapor
para las comunicaciones y el transporte de la mercadería.
Por de pronto, el problema que se halla en camino de
resolución y que preocupa vivamente a Nueva Imperial es la
navegación a vapor entre las riberas del Imperial y los puertos de la
costa.
Vapores pequeños, pertenecientes a una compañía de
armadores chileno-alemanes de Valdivia, viajan, de tiempo atrás, con
regularidad, entre esta ciudad y un punto inmediato a Carahue.
La Compañía Sud-Americana de Vapores, por su parte, se
manifiesta empeñada en entablar el tráfico por medio de buques
construidos con las condiciones que requiere la navegación del
Imperial.
El principal inconveniente no es el río, que arrastra, desde
Carahue hasta su desembocadura al mar, un buen caudal de aguas
tranquilas. La dificultad y el peligro están en la barra, y de ello parece
mas directa y profundamente convencido que nadie el capitán de un
vapor de propiedad del poderoso molinero señor Bunster, que está
cruzando frente a la boca, desde hace tres días, sin atreverse a entrar,
por carecer de práctico, según unos, por especulación, según otros, y
porque, en realidad, el estado de la barra lo acobarda, según la
opinión de los mas discretos. Lo cierto es que el señor Bunster estuvo
aquí hasta hace dos días, y marchó entonces a Traiguén, sea porque
abandonara la partida o porque le llamaran a sus establecimiento de
aquella ciudad atenciones urgentes de su vasta negociación.
El vapor del señor Bunster no es de los más aparentes para la
navegación del Imperial. Con una capacidad de 160 toneladas de
registro, cala nueve pies, y no anda contra la corriente más de cinco
millas por hora. El problema estaría resuelto muy favorablemente si
una nave de estas condiciones salvara la barra y fondeara sin
TRES RAZAS
183
inconvenientes en el lugar que llaman “el puerto”, a poca distancia de
Carahue.
La empresa del señor Bunster no está destinada a beneficiar a
Nueva Imperial y al comercio en general de estas regiones, sino de
una manera indirecta, por cuanto dará aliento a otros propietarios de
vapores y estimulará a la Compañía Sud-Americana a la realización de
sus propósitos. En la situación de los fletes, que llegan hasta doce
pesos por tonelada, no influirá, porque el señor Bunster cargará sus
vapores con la harina del gran establecimiento de molienda que posee
en Nueva Imperial, en donde se ha pagado el trigo, este verano, a tres
pesos, al paso que se ha vendido la harina a cuatro pesos.
Lo que aquí se necesita es competencia bastante sostenida en
el acarreo marítimo, para que los fletes bajen, y competencia de
bodegueros, que será consecuencia de la anterior, para que se
quebrante el monopolio que el poderoso molinero ha conseguido
crear mediante la red de establecimientos de primer orden, que tiene,
como he referido ya, extendida de Angol y Collipulli a Nueva
Imperial y Temuco, sobre las dos provincias de Malleco y Cautín, y
mas que todo, mediante su inteligencia, su capital y su audacia. Por el
momento, no hay en el territorio del antiguo Arauco más comprador
de trigo posible que el señor Bunster, y como es natural, impone éste
dura ley a los cultivadores.
La cuestión de la navegación de los ríos me ha hecho olvidar
el pueblo. Ella es, por lo demás, el tema de la preocupación universal.
No se vive, en esos días, en Nueva Imperial sin interesarse vivamente
en vapores y barra, en fletes y canal. La población alentada de esta
ciudad nueva y próspera comprende que es su porvenir lo que está
jugándose en los ensayos y proyectos de ingenieros y armadores.
Se construye en Nueva Imperial con mucho empeño y
empleando material de tan excelente calidad como en Traiguén.
Además de los edificios de Bunster, que forman en el extremo Norte
del pueblo, al pié de las colinas que cierran allí la vega, un grupo
considerable e imponente, llaman la atención algunas casas de dos
pisos de muy buen aspecto. Los buenos tabiques y la teja son de uso
frecuente; la ciudad ha salido, evidentemente, del periodo crítico de
duda e inquietud en que los más acaudalados habitantes se contentan
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
con levantar fáciles edificios de tabla, como si estuvieran expuestos a
recibir, a cada momento, la orden de doblar las tiendas y volver a los
lugares de donde vinieron. Tampoco han sido muchos los
acaudalados, en los primeros años de estas nuevas poblaciones
improvisadas en suelo araucano.
Una de las principales casas es la que ha edificado en la plaza
el señor Iriarte, hermano del Gobernador de Cañete, sujeto estimable
y emprendedor, que ha conseguido realizar, en cinco años, una
fortuna en el comercio con los indios, y a quien debimos cariñosa
hospitalidad, atenciones esmeradas y muy interesantes datos sobre la
historia y estado actual de los negocios en Nueva Imperial.
El tráfico en que este caballero ha alcanzado tan buen éxito es,
también, el que sostiene, hasta este momento, la prosperidad del
pueblo. Aquí se surten, en efecto, además de los indígenas que ocupan
lo mejor de la vega del Cautín y el valle del Cholchol, la mayor parte
de los que habitan al Sur del Cautín, especialmente los de Boroa y
Maquehua.
Buenos parroquianos del comercio, en esta y otras ciudades de
Arauco, han sido y son todavía los soldados del ejército. A éstos
debieron las nacientes poblaciones el amparo y la confianza, de que
tanta necesidad tuvieron en sus primeros días. Mas tarde, después que
todo peligro de levantamientos de indios desapareció, se les ha
destinado a abrir caminos y a construir edificios ¡Y cómo van a
lamentarse los habitantes de estos lugares, que no poseen recursos
propios para resistir al triste silencio de las noches, el día en que se les
prive de la banda de música de la guarnición!
Se encuentra, actualmente, en Nueva Imperial, medio batallón
del 4º de línea, el mismo cuerpo a que pertenecen las compañías
destacadas en Galvarino y Cholchol. Es una tropa cuya actitud no
deja que desear. En ninguna parte vi soldados con el uniforme sucio o
en estado de ebriedad, y esto no es poco decir en Chile.
Antes de recogernos, recibimos una noticia que nos causó
alegría y entusiasmo. Por un telegrama enviado de Carahue a
Valdivia, para ser trasmitido de aquí al establecimiento de molienda
del señor Bunster en Nueva Imperial, se supo que el vapor de este
caballero salvó, en la tarde, la barra con felicidad y que estaría, a estas
TRES RAZAS
185
horas, fondeado en el puerto cerca de Carahue, si la falta de práctico
no le hubiera hecho embancarse.
Posteriormente, las noticias favorables respecto del viaje del
vapor se confirmaron. El embancamiento no pasó de ser un percance
de poca monta. El buque llegó en la mañana siguiente a puerto,
desembarcó la mercadería de que era portador, y salía, cuatro días
después, en dirección a Talcahuano, con un cargamento de harinas del
establecimiento de Bunster.
El problema de la navegación del Imperial ha dado, con esto,
un buen paso adelante. Es tiempo, ahora, de que se establezcan una o
más líneas de vapores construidos expresamente en vista de la barra.
En seguida, si el empuje del progreso no decae, podrá pensarse en
abrir el canal entre los dos ríos, que pondrá a Nueva Imperial, a
Cholchol y a Galvarino en inmediata comunicación con Valdivia,
Talcahuano y Valparaíso. Habrá motivo, entonces, para creer y
declarar que el país no se halla dispuesto a seguir durmiendo sobre los
laureles, un poco envejecidos, de sus antiguos triunfos industriales.
La colonización no ha extendido sus trabajos en esta sección
del territorio, sino hasta Galvarino. No se ha fundado colonias en las
márgenes de Cholchol y del Imperial, sea por la oscuridad en que ha
estado envuelta, hasta aquí, la cuestión de las comunicaciones
fluviales, o bien porque no se ha podido disponer, antes de ahora, de
la extensión necesaria de terreno fiscal mensurado e hijuelado.
Hay que considerar, también, que no conviene tanto
multiplicar los centros de población europea como robustecer y
hacer surgir los que ya existen y luchan por la vida. Veinte colonias,
con veinticinco familias cada una, tendrán muchos mas
inconvenientes que vencer que cinco colonias de a cien familias, y la
acción civilizadora y progresista de las segundas se hará sentir muchos
años antes que la de las primeras, en la fundación de escuela y templo
y en la planeación de trabajos en común y de pequeñas industrias
relacionadas con la agricultura.
De todas maneras, en concepto de la Inspección general, ha
llegado la hora de establecer un centro de población europea a
inmediación de Nueva Imperial, y el sitio designado para la colonia
son las colinas tendidas de las márgenes ponientes del Cholchol. Allí
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
va a concederse hijuelas a dos o tres colonos ingleses, que se
encuentran repartidos en las otras colonias o aguardando que se les
ponga en posesión de sus terrenos; y este será el núcleo en torno del
cual se agruparán las familias británicas que lleguen en la próxima
temporada.
En las primeras horas de la mañana del 21 de Marzo, nos
dirigimos a la orilla del río, a fin de dar una mirada al sitio de la futura
colonia inglesa.
A nuestros pies dormía el Cholchol, tranquilo, cristalino y
profundo como un hermoso lago, y en la ribera opuesta, mas allá de
la angosta faja de vega, surgía suavemente una serie de colinas que
parecen prestarse admirablemente para el cultivo. Las hijuelas tendrán
poco frente, a fin de que todas ellas queden con acceso al río y
mirando a Nueva Imperial y la ribera Oriente, con las cuales se
mantiene ahora la comunicación por medio de una gran lancha de
propiedad municipal, que explota por su cuenta el subastador del
producto de los pasajes.
Un edificio un poco ruinoso, situado precisamente en el
punto en donde desembarcan, en la otra ribera, los pasajeros de la
lancha, y que será menester pagar al que tuvo la humorada de
construirlo en terreno notoriamente fiscal, fue destinado por el
Inspector general para la instalación provisoria del primer colono
ingles, individuo que ha venido tras de nosotros desde Angol y que, a
pesar de la inmutabilidad habitual de su semblante, se entusiasmó a la
vista de la hermosa comarca y de su hijuela separada apenas de él por
el ancho del claro y sosegado Cholchol.
Este colono –a quien llamaré X, por motivos que va a poder
apreciarse en seguida,- es un hombre de cincuenta años, corpulento y
todavía lleno de vigor, pero taciturno y melancólico. Vestía como un
habitante de ciudad de mediana condición, más bien que como un
cultivador.
Los últimos años de la vida de Mr. X habían sido muy
accidentados. Se encontró, en cierta época, al frente de una posada,
situada a orillas de un lago pintoresco de Escocia, que estuvo gozando
de cierta voga por haber ido la reina Victoria a pasar allí una
temporada de verano.
TRES RAZAS
187
Según Mr. X, esta real visita fue el origen de su desgracia.
Presumiendo, bien temerariamente, que la prosperidad producida por
ella iba a ser duradera, gastó fuertes sumas en embellecer la casa y
mejorar su instalación, tomó terrenos en arriendo, puso su familia en
gran pié de alojamiento, trajes y educación, en una palabra, perdió la
cabeza, y cuando volvió en sí de su sueño de riqueza, fue para
encontrarse con su negocio arruinado, debiendo fuertes sumas que no
podía pagar, avanzando en años, y sin hallar a donde dirigirse o a
dónde mirar, con su esposa y sus hijos.
En estas circunstancias, tuvo Mr. X noticia de las colonias de
Chile, y se embarcó, en dirección a Talcahuano, después de arrastrar
de malilla con todas las existencias, que pertenecían a sus acreedores y
de mucha parte de las cuales lograron éstos, posteriormente, ponerse
en posesión a bordo del vapor, en aguas chilenas. La esposa de Mr. X,
que parece ser el espíritu más vigoroso y activo de la familia, y los
hijos, grandes y fuertes, llegaron después a Chile y se encontraban en
Angol, cuando salí de esta ciudad.
Si he hecho mención tan especial de Mr. X, no ha sido por el
gusto de recordar sus escabrosos percances comerciales, ni aun por la
simple circunstancia de ser el fundador de una colonia que promete
pronto y rápido desarrollo, en su privilegiada situación a orillas del
Cholchol y frente a Nueva Imperial. Su expedición en demanda de la
futura hijuela, que su esposa deseaba muy vivamente obtener cerca de
un lago, o a lo menos de un río considerable, para acordarse del loch
de Escocia que reflejó en sus aguas el cuadro de su prosperidad y el de
su infortunio, estuvo estrechamente ligada a esta primera parte de
nuestro viaje por incidentes y aventuras de estilo mas simpático y
liviano, que quiero referir porque son característicos del hombre y
hasta de la raza.
Mr. X salió de Angol a caballo, y hasta Traiguén le tuvimos a
la vista, y pudimos admirar la inmutabilidad estoica de su figura
ligeramente inclinada sobre el cuello de la áspera cabalgadura.
Después, le perdimos de vista, y llegamos a Nueva Imperial un poco
inquietos por la suerte que habría corrido en su solitaria jornada, en
un país cuyo idioma, costumbres y moneda le eran completamente
desconocidos.
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
A poco andar, sin embargo, nos tranquilizó su aparición. Le
vimos llegar al Hotel, en donde comimos, con la tranquilidad
acostumbrada, pero con las botas muy empolvadas y sin sombrero.
Nos refirió que, sintiéndose muy fatigado y maltratado por el caballo,
lo había dejado en casa de un colono de Traiguén, y había seguido su
viaje a pié. Al salir de Galvarino, le sorprendió la noche, y se tendió a
dormir a orillas del camino, y con tan buen sueño, que no sintió que
le quitaban el sombrero, a pesar de que, según decía, alcanzó a ver que
los autores del despojo fueron unos soldados, que se alejaron
rápidamente con la prenda. Recorrió, en seguida, a cabeza
descubierta, los 54 kilómetros que separan a Galvarino de Cholchol,
y tan buen servicio le prestaron sus piernas escocesas de cincuenta
años que llegó a Nueva Imperial casi al mismo tiempo que nuestro
carruaje, sin apariencias de cansancio y sin desarreglo en su traje.
¿Cómo logró este hombre silencioso y triste hacerse entender
de los chilenos, para preguntarles por la dirección del camino y para
conseguir de comer?
¿Tomó siquiera alimento, desde que salió de la casa del colono
de Traiguén, en donde dejó su caballo?...
Cuando nos despedimos de él, al montar de nuevo en coche,
en la mañana del 21, lo dejamos dominado por el deseo de ver llegar
pronto su familia y preocupado ya con la idea de establecer en su
hijuela una posada y una panadería u de subastar el pasaje en el
próximo remate. Es de esperar que el Cholchol sea para él más
benigno que el engañoso lago de las montañas azules de Escocia.
TRES RAZAS
189
VI
LA VEGA DEL CAUTIN – TEMUCO
Saliendo de Nueva Imperial hacia el Oriente, en dirección a
Temuco, la capital de una de las nuevas provincias creadas en Arauco,
pude, por primera vez, darme cuenta de la extensión y de la
importancia de la vega del Cautín.
El llano, limpio y parejo, con una anchura de no menos de
dos kilómetros de ribera a ribera, se extendía río arriba hasta perderse
de vista. Desde que estuvimos a cierta distancia de la población, las
rucas comenzaron a aparecer, diseminadas, en la vega y sobre las
colinas desnudas y suavemente tendidas de la margen opuesta del río,
en mucho mayor cantidad que lo que había observado en la región del
Cholchol. Era evidente que recorríamos, en esos momentos, un
asiento muy antiguo e importante, quizás el más importante de
civilización y población araucanas.
La agricultura y la industria van a encontrar vasto campo en
esta espaciosa y rica vega que el indígena indolente ha arañado, aquí y
allá, sin comprender seriamente su fuerza productiva, y sobre la cual
podría echarse, con facilidad, toda el agua del Cautín que fuera
necesaria para regar campiñas y mover máquinas, por medio de
canales idénticos al que sirve al molino Bunster. Y no se tachará de
quimérica la esperanza de que, en algunos años mas, cubrirá el manto
verde claro de una inmensa serie de viñedos y cubrirán grupos espesos
de árboles frutales la desnudez de las colinas de Boroa, que se
extienden aquí al Sur del río, si se toma en cuenta que, ahora mismo,
en los jardines particulares de Nueva Imperial, en suelo bajo de vega,
se cultiva con muy buen éxito algunas clases de vid temprana y
muchas de las frutas propias de las provincias centrales de Chile. En
aquella misma mañana, nos había mostrado el señor Iriarte, en el
segundo patio de su casa, un jarrón de planta de chaselas tan bien
desarrollada como la que crece en las inmediaciones de Santiago y un
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
huerto de perales, ciruelos, cerezos y duraznos en excelente estado de
frondosidad y salud.
En esta primera parte de la vega no tuvimos a la vista, sino
por momentos, las aguas del Cautín, que corren en hondo cauce. En
cambio, son muchos los indicios de la antigua y actual aglomeración
de pobladores indígenas. El número de la rucas, construidas todas
según un mismo plan, casi del mismo tamaño y con la entrada por el
Oriente, era en algunos puntos tan considerable que el llano y las
lejanas lomas de Boroa parecían ocupadas por un enjambre de
gigantescas vizcachas. A cada paso aparecían, también, a uno y otro
lado del camino, cementerios de indios, completamente abiertos y sin
protección ninguna contra las depredaciones de los perros y de los
transeúntes mal intencionados. Figuras toscamente grabadas en
maderos cuya altura varia entre uno y tres metros y en algunos de los
cuales está indicado de la manera mas crasa imaginable el sexo de los
difuntos, y aquí y allá una cruz levantada en medio del tupido grupo
de esos símbolos paganos y realistas, en homenaje a algún indio
bautizado, representan el supremo esfuerzo del arte araucano por
trasmitir a la posteridad el recuerdo de los muertos. Los cadáveres de
la gente común son depositados en la concavidad de gruesos troncos,
y cubiertos ligeramente con tierra. Cuando el mismo tosco ataúd
encierra los restos de algún indio de distinción, se le cubre con otro
medio tronco y se le deja descomponerse a todo aire. Sin mas defensa
que algunas grandes piedras y trozos de madera colocados sobre ellos.
Poco a poco, a medida que avanzamos hacia el Oriente, hace
de nuevo aparición el bosque, y el paisaje se trasforma. Primero son
grupos aislados de hermosos árboles; en seguida grandes manchas de
selva, tras de las cuales desaparecen, a nuestra izquierda, las colinas de
la ribera Norte, y que, a nuestra derecha, anuncian la vecindad
inmediata del lecho en que está encerrado ahora el Cautín, después de
haber ocupado en época remota, todo el ancho de la vega.
Finalmente, los grupos forman, a ambos lados del camino y a veces en
derredor nuestro, en toda dirección, un elevado cortinaje, entre cuyos
majestuosos pliegues va perdiéndose el llano. Este es Arauco, el
Arauco que hasta aquí buscaba en vano, el Arauco de que no guarda
vestigios de la desnuda y fértil región de las lomas del centro, el
TRES RAZAS
191
Arauco que la imaginación, la leyenda,-y de acuerdo con ellas, la
historia,- respetan como el escenario de los hechos heroicos de la raza
que supo defender y guardar su independencia durante mas de tres
siglos.
Al pie de los gigantes de la montaña virgen, se desarrolla
poderosa vegetación de helechos y arbustos, y de en medio de éstos se
desprenden gruesas guirnaldas de enredadera, que envuelven los
troncos, se reparten entre los ganchos y saltan de rama en rama. El
manzano silvestre, que habíamos visto, el día anterior, en escaso
número de ejemplares a orillas de los afluentes del Cholchol, se
presenta ya aquí en toda su lozanía, formando verdaderas arboledas
en la ceja del bosque indígena primitivo y principalmente a
inmediaciones de los lugares despejados en donde existen o han
existido, en otros tiempos, habitaciones de indios.
Bandadas de loros llenan el bosque con sus gritos agudos, las
torcazas vuelan de árbol en árbol ahuyentadas por el ruido del
carruaje, y en los espacios libres del llano que todavía aparecen, de
trecho en trecho, se pasean majestuosamente docenas de bandurrias.
Mas allá son los rumores del tráfico, que el eco sonoro de la montaña
repite, y las escenas de las vida humana propias de estas comarcas, una
que otra pequeña carreta luchando en el camino pesado y sembrado
de troncos, un grupo de viajeros arreando tres o cuatro animales,
chozas miserables de aventureros chilenos establecidos de paso en
terreno sin señor, y todavía, de trecho en trecho, a uno y otro lado
del camino, hasta muy cerca de Temuco, las últimas rucas de los
indios de las tribus abajinas o de los valles de la costa.
Una de éstas, que visitamos, pertenece al cacique Pedro
Cayuqueo, a quien se aguardaba, de un día a otro, de la Argentina, a
donde había ido, al concluir el verano, con el doble objeto de vender
las mantas fabricadas por sus mujeres y de traer algunos animales. Y
sea por la ausencia del jefe de familia, o bien porque ésta había
almorzado momentos antes y no había tenido tiempo para reparar el
desorden propio de esa hora, o por cualquier otro motivo, lo cierto es
que eché de menos en la habitación el orden y aseo que me
sorprendieron en la ruca Ramón Painemal, a la cual no iguala,
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
tampoco, la de Cayuqueo en el tamaño y en la solidez de los pilares
del centro, ni en el esmero general de la construcción.
Un enjambre de chiquillos, perros y gallinas se repartía los
restos del almuerzo, y dispersaba en toda dirección las ollas, los
pedazos de leña carbonizados y las cenizas de las cocinas. Un indiecito
de pocos meses, atado sólidamente a una tabla apoyada a un tabique,
hacia gestos desesperados por librarse de las moscas. En uno de los
departamentos del fondo gruñía con impaciencia un chancho en
engorda.
A las tres esposas del cacique no les hacían falta los collares y
los anillos; pero en sus trajes se dejaba ver la mala influencia de la
hora, y se veía que andaban en trajines que no podrían dar principio
tan pronto a las tareas del tejido.
Me pasó por la imaginación la sospecha de que el desorden de
la ruca podía muy bien no ser resultado exclusivo de la hora
indiscreta, sino, más bien, de la influencia chilena, representada allí
por un individuo que, en su cara, y en su acento, manifestaba todas las
trazas de un obrero de nuestras ciudades de provincia. Luego supimos
que éste era hijo de Cayuqueo, indio chilenizado, que recibió
educación en un colegio de Angol, se casó allí con mujer chilena, y
vino después a construir su casa, mitad a la española y mitad a la
araucana, a pocos pasos de la ruca de su padre. Nos hizo ver allí, en
departamento separados, una buena cosecha de trigo y otra muy
regular de manzanas, y en la pieza que podía llamarse principal una
máquina de coser, que han aprendido a usar las indias de la familia. Lo
que no me pareció tan correcto e inocente como lo anterior fue la
presencia de un individuo bien vestido, que dormía o aparentaba
dormir, con revólver a la cintura, en un entresuelo que daba a la
habitación. ¿Sería este un viajero honrado? ¿O figurará, entre las
novedades que ha traído el joven Cayuqueo a la ruca de su padre, a
más del desaseo y del desorden, la intimidad de los malhechores que
abundan en las dos márgenes del Cautín?
Estamos en pleno bosque. La selva se ha tragado la vega.
Solamente muy de trecho en trecho, se interrumpe la majestuosa
bóveda que forman las ramas, enlazándose sobre nuestras cabezas, y
TRES RAZAS
193
aparece un prado de algunas cuadras de extensión, rodeado en todo
sentido por la poderosa vegetación del Sur.
Desgraciadamente, la huella del hombre y de sus instintos de
destrucción salvaje está estampada en los más tupido del bosque. A
cada paso, vemos desfilar, entre masas de verdura llenas de vida y de
vigor, grupos de árboles destruidos y ennegrecidos por el roce, que
han quedado en pié como protestando contra la barbarie de los
nuevos ocupantes de la Araucanía y levantando los brazos al cielo en
la crisis de una dolorosa agonía. En un día, en una hora, se ha
perdido, así, por obra de un individuo incapaz de medir las
consecuencias de su acto, una parte del encanto y de la riqueza de la
tierra chilena. Con nuestras propias manos temerarias seguimos
arrancando a jirones de los hombros de nuestro país el espléndido e
higiénico manto de la selva, que lo adornaba y amparaba, en cierta
época, reduciendo a esterilidad y aridez eterna la mayor parte de su
superficie, y produciendo en su clima y en sus condiciones de
salubridad una funesta transformación.
¿Existe alguna razón capaz de justificar este brutal
procedimiento y la imprevisión sin nombre de las autoridades y del
público, que lo toleran? En los claros que el roce produce en la
montaña, se logra apenas una o dos cosechas, en un suelo sembrado
de enormes troncos. El renoval se presenta a vengar la selva, cuando
los ingenieros del Estado no se han presentado antes a ahuyentar al
usurpador. La utilidad del incendiario es miserable; la destrucción que
ha causado,-tomando en consideración el daño directo e inmediato,podrá avaluarse, en muchos casos, en centenares de miles de pesos.
Con la indolencia propia de nuestra raza, piensan y dicen
muchos que los árboles no hacen falta en el Sur, que hay allí árboles
de más y que lo que falta es terreno para sembrar; en fin, que es
preciso despejar el suelo. No piensan que esta reserva de la zona
montañosa de la Araucanía es el baluarte inestimable de la salubridad
y la fertilidad de Chile contra la invasión del desierto que se ha
extendido por las provincias del Norte, y que, en años como los
últimos, ha paseado sombras fúnebres anticipadas por el centro y el
Sur hasta las mismas márgenes del Cautín. No se les ocurre que el
bosque de Arauco humedece la atmósfera que envuelve a Chile, y
194
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
que, si alguna vez, se emprende contra la esterilidad y la sequedad de
que somos víctimas, una campaña de reconquista y de
restablecimiento de las antiguas condiciones de nuestro clima y
nuestros cultivos, ello será posible solamente mientras mantengamos,
como base de la gran operación forestal futura, la reserva preciosa de
la zona de poderosa vegetación que se extiende del Malleco al Sur, a lo
largo de la cordillera.
Esta es una de las pocas ocasiones en que un hombre puede
desear con justicia, para su voz, un eco profundo y duradero en el
ánimo de sus conciudadanos. Yo me siento inclinado, en presencia del
salvaje vandalismo del roce, a exclamar a gritos; amparad el bosque;
condenad como delito su destrucción por el fuego; someted su
explotación a un severo y juicioso reglamento. De otra manera,
andando el tiempo, perderá Chile la mayor parte de las ventajas que le
han conquistado su fama de país sano y de país hermoso merecerá
llamarse Atacama en vez de Chile.
Este es también, -debo agregar,-uno de los casos en que el
patriotismo se desespera y retrocede intimidado, ante la mole inmensa
del absurdo criminal, que rueda empujada por el interés de los unos
sobre el suelo que han preparado el egoísmo y la imprevisión de los
demás. Hombres empeñados en salvar el bosque no han faltado en el
Gobierno y en el Congreso. Sin ir mas lejos, el decreto del señor
Zañartu, ex ministro de Colonización de 1885 a 1886, que prohibió la
siembra de particulares en los terrenos del Estado, tenía por objeto
resguardar el suelo contra los cultivos depredatorios y amparar el
bosque contra los incendiarios; pero la resistencia de los usurpadores
y los rozadores ha hecho fracasar esta medida de oportuna y levantada
administración; los mas valerosos e íntegros funcionarios se han
declarado impotentes para hacerla cumplir y obedecer.
A medida que se penetra en la selva, se nota que disminuye
considerablemente en número las habitaciones de los indígenas.
Parece que estos se sienten estrechos y ahogados entre los árboles. Les
gusta la loma desnuda, con el río o el arroyo cristalinos a pocos pasos
de la puerta de la casa. Les gusta la vega libre de montes y con
facilidad para explorar en toda dirección el horizonte. Solamente la
TRES RAZAS
195
necesidad puede obligarlos a instalarse en la ceja de la montaña o en
los claros interiores del bosque.
En cambio, la ocupación chilena tiene aquí sus avanzadas,
protegidas, generalmente, por los títulos de propiedad de los
indígenas. En la mayor parte de las hijuelas de estos, se halla instalado
el huésped chileno, el huinca forastero, de quien se ignora de dónde
viene y a qué proviene, mañosos, industrioso mientras no ha
adquirido confianza, silencioso y siniestro a ratos, peligroso y salvaje
en los días en que el aguardiente circula. Este hombre es el vencedor.
El indio lo sabe y se deja explotar por él, y soporta su presencia, la
desmoralización y los trastornos que causa en la familia y los golpes y
las puñaladas que reparte cuando la rasca le da de atravieso.
En cierto sitio, en donde se nota síntomas de cultivo de la
tierra y de explotación regular del bosque, preguntamos a los
habitantes chilenos de unos ranchos con qué titulo ocupaban aquel
lugar. Nos contestaron que eran inquilinos de un señor N., vecino
conocido de Nueva Imperial, el cual, a su turno, se llama arrendatario
de indios. De esta manera es como se prepara, en estas comarcas, la
usurpación contra el Estado y contra el indígena. En pocos años mas,
el pretendido arrendatario figurará como dueño de una hermosísima
finca en la vega del Cautín, y nadie le pedirá cuentas, por que no
quedará entonces vestigios del indio a quien se adjudicó esa hijuela. El
aguardiente, alguno de los percances frecuentes a inmediación de los
ríos de Arauco, alguna riña, le habrán hecho desaparecer, y sus
mujeres e hijos se habrán dispersado a todos los vientos del infortunio
y de la fatalidad histórica que soplan sobre la raza de Lautaro.
El bosque no termina, y sin que nada nos anuncie la
proximidad de la ciudad, nos encontramos de repente a las puertas de
Temuco, verdadera población de la montaña de Arauco, con una
cintura de altos y tupidos árboles, que la envuelve y que parece querer
estrecharla, y con el Cautín, que arrastra bulliciosamente su gran
caudal de agua, agitado por violentas y frecuentes curvas, al Oriente y
el Sur de la ciudad.
El camino que hemos traído de Nueva Imperial no es el más
frecuentado, que atraviesa la selva y un terreno muy accidentado, y en
línea recta al Noroeste. Nosotros hemos venido por la vega,
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
remontando el curso del Cautín, a poca distancia del río, y oyendo de
cuando en cuando el ruido sordo de sus aguas, pero sin tenerlo a la
vista, por la espesa cortina de árboles que acompaña y encubre la
ribera en casi todo el espacio que hemos recorrido. Durante la
primera parte del viaje, nuestra dirección ha sido del Poniente al
Oriente; allí tuerce el Cautín bruscamente, y el camino sigue
invariablemente de sur a Norte; hasta Temuco.
La primera habitación que nos anuncia la ciudad es la de un
colono, separada de las demás, que están agrupadas, principalmente, al
Norte de la población. Una palizada de gruesos tablones de roble,
bien labrados, forma, en derredor de la casa, el jardín y el huerto, una
defensa bastante sólida contra las depredaciones de hombres y
animales. El edificio mismo es de construcción muy esmerada, y
tendrá excelente aspecto una vez que se le dé algunas manos de
pintura. Si no me equivoco, pertenece a F. Lieweber, carpintero
alemán, con catorce meses de residencia en la colonia.
Apareció, en la puerta de la palizada, a nuestro llamado, una
mujer joven, de fisonomía simpática y fina, vestida con decencia y
limpieza. Supimos por ella que estaban de luto por la pérdida de su
único hijito, pero que vivían satisfechos con su situación y con buenas
esperanzas para lo futuro.
No hace Temuco la misma impresión de prosperidad y activo
progreso que Nueva Imperial. Esto depende, sin duda, de su
ubicación en lo más avanzado de la zona de la montaña y de la
dificultad de sus comunicaciones con el resto del país, a que se espera
que pondrá pronto término la prolongación del ferrocarril de
Collipulli a Victoria.
No poco contribuye, también, al aspecto algo caduco de la
ciudad la circunstancia de que, por la abundancia de la madera y la
escasez de la teja, los edificios han sido construidos hasta aquí,
completamente, de tabla mal preparada, que no resiste a la acción de
los soles del primer verano, y abre y decae lastimosamente. Es,
también, una desgracia que la pintura no sea todavía considerada por
los propietarios como resguardo y adorno de primera necesidad.
Visité la escuela de hombres, instalada en un galpón de
madera, que es ya una ruina. El sol y el viento pasan por entre las
TRES RAZAS
197
tablas torcidas del tabique, y el techo no presta protección contra la
lluvia. Nos dijo el preceptor que, en 1886, hubo 120 niños inscritos, y
la asistencia media fue de 80, buena parte de los cuales son hijos de
indígenas.
Algunos mapuches casados venían a recibir lecciones en la
noche. Pero esta buena disposición se frustra, por las malas
condiciones del edificio, y quizás, también, por la desesperación y el
desencanto del maestro. El día de nuestra visita, los bancos estaban
despoblados.
Mucho mejor instalada se halla la escuela de mujeres; pero
ésta,-ignoro por qué causa,- no funciona, y el preceptor de la de
hombres pide, con cierta apariencia de justicia, que se le permita
instalarse allí con sus muchachos, mientras dura el receso del otro
establecimiento.
En general, la ciudad se halla muy mal preparada para la
instalación de las nuevas autoridades, que, como capital de provincia,
va a recibir, en breve, en su seno. Hay negociaciones entabladas con el
dueño del edificio que ahora ocupa el Hotel,-uno de los más decentes
y mejor servidos en el territorio entre Bío-Bío y Cautín,-a fin de
arreglarlo para casa y oficina del Intendente.
Y habrá que improvisar, en lo que falta para el principio del
invierno, construcciones para las demás oficinas públicas. Presumo
que el cuartel, que ocupa todo un costado de la plaza y es el edificio
de mejores apariencias en la población, tendrá que dar albergue
provisorio, siquiera hasta el próximo verano, a algunos funcionarios
que deben llegar al mismo tiempo que el jefe político de la provincia.
La tarea que aguarda a éste, en la ciudad, en el departamento,
en la provincia, que salen hoy del régimen de la ocupación militar,
requiere el empleo de toda la actividad, de toda inteligencia y de toda
la energía de un hombre sano de espíritu y patriota. En Temuco y en
Nueva Imperial, el servicio sanitario se halla en mantillas. Despachan,
es cierto, en la primera de estas poblaciones, dos establecimientos de
botica, bajo la dirección de buenos farmacéuticos; pero en ambas se
hace sentir vivamente la falta de médico.
La organización de este ramo ha preocupado al Gobierno y a
la Inspección General, especialmente en la primera época de la
198
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
colonización, cuando se hacían sentir en la nueva población europea
las consecuencias del largo viaje marítimo, del cambio de clima y
alimentación, de los trabajos a la intemperie y de desarreglos y abusos
cometidos por efecto de la facilidad de la vida y de la largueza misma
de las concesiones otorgadas en dinero y especies. Alarmado por el
exceso de la mortalidad que se pronunció entonces, hizo el Ministerio
de Colonización laudables esfuerzos por decidir a algunos jóvenes
médicos chilenos a establecerse, con equitativos emolumentos, en las
nuevas ciudades fundadas al Sur del Malleco; y como esta propaganda
no diera ningún resultado, se recomendó al Agente de Colonización
en Europa que procurara enviar a las colonias cierto número de
facultativos, a quienes podía conceder hijuelas de 100 hectáreas, pasaje
de segunda clase y un sueldo de 100 pesos por mes. Con estas
condiciones vino a Chile el médico Frances, doctor Lecomte,
establecido hoy en Traiguén, en donde presta servicios valiosos, pero
insuficientes, porque solo pueden aprovecharlos los habitantes de la
ciudad y los colonos que viven cerca de ella, en la buena estación. En
la última época, el gran facultativo y la medicina eficaz por excelencia
ha sido la aclimatación, acompañada de la construcción de
habitaciones abrigadas y cómodas. El estado sanitario es, en el día,
extraordinariamente favorable en todas las colonias.
La organización y el mejoramiento de la policía de seguridad,
según las localidades, es otra de las exigencias del servicio
administrativo que reclama con urgencia la atención de los
Intendentes recién nombrados para Malleco y Cautín. La ola fangosa
del bandolerismo, que estuvo detenida, durante siglos, en las
márgenes del Bío-Bío, y que, desde 1861, fue empujada por el avance
de la ocupación y de la cultura a las del Renaico y el Malleco, se
precipita hoy, a lo largo del valle central, en dirección al sur del
Cautín. Y en pos de ella, no menos peligrosa para la vida y haberes de
los chilenos honrados y de los colonos, ha ido a estrellarse contra las
nacientes e indefensas poblaciones de las dos zonas principales del
territorio araucano la de los carrilanos de las dos líneas de Angol a
Traiguén y de Angol-Collipulli a Victoria, sobre las cuales ejerce
vigilancia un solo juez de subdelegación.
TRES RAZAS
199
No conozco la estadística de las pérdidas que ha sufrido la
población chilena por efecto de estas terribles vecindades y del
desamparo en que ha vivido toda la comarca. En las colonias ha
habido, hasta fines del pasado verano, nueve víctimas: tres en cada
una de las agrupaciones de Ercilla y Victoria, expuestas al doble
peligro de los bandidos de profesión y de los malhechores de ocasión
de las faenas, una en Traiguén, una en Quechereguas y una en
Galvarino.
La Inspección General de las colonias ha luchado, sin cesar,
contra la acción de los malos elementos que hierven en el antiguo
Arauco, con una energía y un tesón que el gobierno y el país deben
agradecer. Es indudable, sin embargo, que la buena voluntad y la
abnegación del distinguido jefe de esa oficina ha de consumirse en
infructuoso empeño mientras le falte la cooperación de Intendentes
resueltos, patriotas y provistos de recursos para la lucha en defensa de
sus poblaciones, y de comisiones municipales decididas a borrar de sus
respectivos territorios el baldón de la inseguridad y del asesinato.
Una necesidad administrativa de primer orden en las dos
provincias es, finalmente, la planeación de la enseñanza pública. Lo
que se ha hecho, hasta aquí, en este ramo, cuya importancia se
manifiestan deseosos de ratificar de nuevo el gobierno i el Congreso,
por medio de leyes de alcance y significación considerables, ha sido
muy deficiente y transitorio, tanto en las poblaciones nacionales
como en las de colonización. Puede afirmarse, en general, que ni los
hijos de los chilenos ni los hijos de los europeos reciben educación,
aun en la forma más rudimentaria. Entretanto, se manifiesta ya en las
colonias el deseo de salir de esta lastimosa y alarmante situación, y se
hace tentativas que el Inspector general favorece y estimula. Así, pues,
no puede decirse que faltan disposición y elementos utilizables y que
la autoridad administrativa está condenada a cruzarse de brazos,
porque no encuentra cooperación de parte de los habitantes. El
terreno está preparado para la creación de un liceo para cada una de
las dos provincias y de una o dos escuelas en cada centro de
población. El momento sería oportuno para que el gobierno enviara
en visita a estos lugares a alguno de los más inteligentes empleados de
instrucción y se hiciera proponer por él un plan de enseñanza
200
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
adaptado a la ubicación especial de las ciudades y aldeas nacionales y
al carácter, agrupación según nacionalidades e idioma, necesidades y
grado de prosperidad de las colonias.
Me siento en peligro de ir demasiado lejos en esta
enumeración de las tareas que se imponen a la atención y al cuidado
de los nuevos Intendentes. Prefiero limitarme a las que dejo apuntadas
a la ligera. Por lo demás, lo digo todo diciendo que todo falta y que
todo habrá que improvisarlo y que a todo habrá que dar solución o
aplicar remedio, como mejor se pueda.
Uno de los puntos mas interesantes de la ciudad me pareció la
calle que va a dar, por el Sudeste, al vado del Cautín, merced al cual se
mantiene un tráfico muy activo con los indígenas que viven al Sur del
río.
El Cautín describe, en este lugar, una de sus grandes y
acentuadas curvas; y en vez de la dirección de Norte a Sur, que lleva
hasta la mitad de la distancia que separa a Temuco de Nueva Imperial,
viene, desde Lautaro y los llanos de Pillan-Lelbun, con el mismo
rumbo decidido de Oriente a Poniente que vuelve a pronunciarse en
la ultima parte de su curso hacia el Pacífico. Frente a Temuco, el
caudal de las aguas correntosas se reparte en ancho y poco profundo
cauce, que los indios atraviesan sin dificultad, sobre todo en los meses
de fines de verano y de un verano como el actual. La escena que uno
tiene allí a la vista es pintoresca y no carece de solemnidad. Grupos
mas o menos numerosos de indios, con la frente ceñida por el pañuelo
rojo de algodón que el araucano supo hacer temible en los días de
malones y de sorpresas, montados en ágiles, delgados y membrudos
caballos, entre los cuales resaltan los preferidos overos, aparecen en la
caja del río o entre las aguas, entran al pueblo, visitan las tiendas,
dejando los caballos y las mujeres montadas a la puerta, o salen, en
viaje de vuelta, con dirección a sus hogares del Sur. En el fondo del
animado cuadro, sobre la masa de los grandes bosques, se levanta la
gigantesca muralla de los Andes, que habíamos perdido de vista en los
últimos días, y sobre ella, a manera de vigilante centinela, el cono
elegante del Villarrica, con el manto de eterna nieve sobre las anchas y
poderosas espaldas.
TRES RAZAS
201
El comercio con los indios, que veo en número tan
considerable, en esta parte de la ciudad y en el paso del río,
constituye, lo mismo que en Nueva Imperial, la fuente principal de la
prosperidad de Temuco. El indio es pobre, pero se le considera buen
cliente, porque gasta cuento tiene, a semejanza de sus primos carnales,
el minero y el peón del Norte. No hay mucha variedad en el surtido
de artículos destinados a su consumo. El principal es el aguardiente; el
tabaco, trapos de baja calidad, artículos de hierro vienen en seguida.
Las botas son prendas de lujo, como el sombrero y la ropa de paño, y
están solamente al alcance de los más acomodados.
Toda esta indiada, y la que voy a encontrar en adelante,
pertenece a las tribus arribanas, las mismas que sostuvieron todo el
peso de las últimas guerras contra el ejército de Chile. Se explica la
tenacidad de la resistencia que estos hombres armados de toscas lanzas
pudieron oponer, durante tantos años, a nuestros batallones de línea y
a nuestros soberbios regimientos de caballería, en parte por la flojedad
y falta de plan de nuestra ofensiva y principalmente por las
condiciones especiales de la topografía de esta región desigual y
montañosa, tan apropósito para la guerra de emboscadas y sorpresas y
con retirada fácil para el Sur del Cautín y en mucha parte del año para
la República Argentina, en donde no se ha puesto termino sino
últimamente, y gracias al vigor de la administración Roca, al dominio
y las depredaciones de los indígenas en la parte Sur del territorio
nacional.
Los sacrificios que impuso la resistencia a las tribus abajinas
fueron tremendos, y hacen honor a la energía de la raza. Rucas,
sembrados, -todo lo que representaba los progresos del indio en las
artes de la vida sedentaria y de cultivo,-desapareció a la larga, por
efecto de las tremendas incursiones de las fuerzas chilenas en el
territorio sublevado. Lo que escapó a la espada, fue destruido por el
hambre, la desnudez y la desmoralización. Ahora mismo, se hace
notar, entre los arribanos, la falta casi completa de hombres de edad
avanzada. Los que habrían figurado hoy en esa categoría cayeron en
los postreros combates librados en defensa de la autonomía, o, si se
quiere, como yo mismo me he inclinado siempre a creer, de las vidas,
propiedades y hogar de los indígenas.
202
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Los abajinos, que carecían de la protección de la montaña para
sus familias y ganados y que se hallaban, además, expuestos a ser
tomados de flanco y cortados de la línea de retirada al Sur del Cautín
por un ataque emprendido por cualquier punto de la costa, se vieron
obligados a someterse muchos años antes que los arribanos. A esto
deben la conservación de sus hermosas rucas del Cholchol y de la
vega del Cautín, de sus rebaños y del grueso de su población. El
alzamiento al que fueron finalmente arrastrados por los arribanos en
1882 no tuvo para ellos consecuencias desastrosas, porque el espíritu
que animaba al país y al Gobierno, respecto del indio, era, en esa
época, completamente opuesto al que inspiraba a los jefes militares
que dirigieron las anteriores expediciones a sangre y fuego al
territorio araucano.
Tuve el gusto de encontrar en Temuco, en un raro período de
interrupción de sus tareas de diputado, al coronel don Gregorio
Urrutia, uno de los chilenos que mejor conocen la antigua tierra de
Arauco y que gozan de más prestigio entre los indios de una y otra
ribera del Cautín.
Este distinguido jefe vive, en la actualidad, en la capital en
ciernes de la provincia de Cautín, consagrado a tareas muy poco
análogas a las que le conquistaron la admiración y el aprecio del
ejército chileno, el 13 de Enero de 1881, en las lomas de Santa Teresa
y al pie del Morro Solar, y el 15 de Enero siguiente, al frente de los
reductos y las tapias aspillerazas de la línea de Miraflores. Ha
cambiado,-y buen derecho tenia para ello,-la espada del conquistador
por los instrumentos del ingeniero y del cultivador. Se halla al frente
de un negocio de molino y de una máquina de aserrar madera, y se
propone emprender la obra de construcción de un canal para proveer
de agua potable a Nueva Imperial y regar una gran parte de la vega.
Hombres de este temple y este espíritu necesita la nueva provincia.
Falta ahora que los compromisos políticos del Norte, que el alentado
coronel mantiene con ejemplar lealtad, le dejen libertad y tiempo para
la realización de sus propósitos de industrial del Sur.
Observo que en estos pueblos del valle del Cautín se da la
mano la ocupación chilena, que avanza de Norte a Sur, con las
avanzadas de la colonia chileno-alemana de Valdivia, cuyos progresos
TRES RAZAS
203
hacia el centro de la Araucanía han sido en sentido opuesto, esto es,
del Calle-Calle a Toltén y Villarrica y posteriormente al Cautín.
En Nueva Imperial tuve ocasión de ver y oír, en el Hotel, a
algunos jóvenes vestidos con cierto esmero, de pronunciado tipo
germánico, pero que hablaban el español con el acento especial que es
propio de los mestizos. Mencioné también, oportunamente, la línea
de pequeños vapores que ha establecido una compañía alemana entre
Valdivia y Nueva Imperial.
Aquí, en Temuco, a inmediaciones del paso del Cautín, ha
establecido una curtiembre, por el estilo de las de Valdivia, un joven
Westermeyer, hijo de uno de los más antiguos inmigrados alemanes
de aquella ciudad. Este empresario, animoso e inteligente, compra
cueros, principalmente, a los indios del Sur del Cautín, y realiza, al
parecer, buenas utilidades. En su concepto, el desarrollo industrial de
la colonia alemana de Valdivia, en especial de sus antiguos y
principales ramos de curtiembre y fabricación de cerveza y alcoholes,
se encuentra en un período de evidente paralización en parte por
efecto de la competencia de las fábricas del Norte, y en parte por la
destrucción de los lingues y escasez de la corteza y por el
encarecimiento de los cueros. La energía, que encontraba, hasta este
momento, campo y provecho en los valles del Calle-Calle y del
Cruces y de sus afluentes, busca ahora salida a la Araucanía. por lo
demás, el tráfico con los indios ha sido siempre cultivado con ventaja
por los comerciantes alemanes de Valdivia, que han mantenido, de
tiempo atrás, sucursales en Toltén y otros puntos de la costa, y han
viajado, en el mismo período con pacotillas, de San José a Pitrufquén,
asiento de considerable y acomodada población indígena, y que
acudieron a proveer a la tropa y a los indios tan pronto como el
intendente don Anfión Muñoz tuvo la buena idea de demostrar
prácticamente que las puertas de roble del viejo Arauco estaban
abiertas de par en par para Chile.
204
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
VIII
COLONIAS DE LA ZONA DE LA MONTAÑA
I.-TEMUCO
La colonia de Temuco, compuesta de 26 familias alemanas y
de 2 familias suizas de lengua alemana, que comenzaron a establecerse
allí en abril de 1885, tenía para mí mucho interés como terreno de
estudio de nuestro trabajo de colonización.
Estaba a la vista que este grupo de inmigración se encontraba
en condiciones menos favorables que los demás, por la mayor
distancia que lo separa de la costa y de los ferrocarriles. También bajo
el punto de vista administrativo, su situación es relativamente
desventajosa; en vez de estar amparado y dirigido por empleados de
planta de la colonización, depende de vecinos que prestan
gratuitamente sus servicios, en cuanto se lo permiten sus otras
ocupaciones.
Debo agregar, todavía, que la época en que hacíamos esta
visita a Temuco era la que me parece la realmente crítica en el
desarrollo de nuestras nuevas colonias.
Durante el primer año, el colono no se da cuenta cabal de las
dificultades de su nueva existencia. El que sabe trabajar está
empeñado, con todas sus fuerzas, en la tarea de construcción de casa y
establo provisorios, de instalación y estudio del terreno. Para éste no
hay, naturalmente, crisis, ni periodos de prueba y peligro. Pero los
que carecen de la preparación necesaria para el cultivo o de hábitos
serios de orden y moralidad pierden, al principio, el equilibrio, por
efecto del cambio tan completo de escenas, influencias y
circunstancias; y como reciben con puntualidad sus mesadas, se dejan
dominar fácilmente por la impresión de que tal estado de cosas durará
indefinidamente y de que no necesitan afanarse mucho para asegurar
su pan y el de sus hijos. De aquí resulta que la primera siembra es
TRES RAZAS
205
muy escasa y que son pocos los que se resuelven, como el suizo
francés de Galvarino, a hacer sacrificios por obtener mayor cantidad
de semilla que la que reciben de la Inspección o por aumentar sus
elementos de cultivo.
Con el segundo año principiaban las amarguras. Cuando
menos lo piensan y menos preparados se encuentran para ello, los
colonos se ven privados de la mesada y sin contar con recursos de
ninguna especie, ni siquiera con esperanzas en un regular resultado de
la cosecha próxima. Entonces es cuando los que algo pueden en
cualquier ramo de trabajo y los que son capaces de algo se dirigen a la
aldea más cercana, al vecino más industrioso o más acomodado, al
empleado de la oficina de colonias, en solicitud de una ocupación que
les permita vivir hasta la cosecha. Otros contraen deudas. En general,
se hacen sentir, en estos días de angustiosa lucha, las ventajas de la
educación europea. Son pocos los que se confiesan vencidos y
abandonan la hijuela, o son privados de ella por la Inspección, que no
apela, sin embargo, a este recurso extremo sino en casos de
incompetencia, pereza y desmoralización muy escandalosas. La gran
mayoría de los colonos pasan de una manera u otra los días malos, y
salen de esta prueba corregidos, experimentados y animosos. La
siembra del segundo año se hace con mucho mas esmero que la del
primer año. Se siembra mas y con mejor conocimiento de las
cualidades del suelo y de las influencias meteorológicas. Todo anuncia
la benéfica y vigorosa reacción que se pronuncia, en el curso del tercer
año, en la situación de los colonos más desvalidos.
Las 28 familias de Temuco cosecharon, en 1886, lo siguiente:
Trigo
Papas
Arvejas
Fréjoles
Cebada
Fanegas
294
877
135
76
96
La siembra de ese año fue:
Trigo
50
206
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Papas
94 ½ (dato incompleto)
Arvejas
31-9 (id. id)
Cebada
14-9 (id. id)
Fréjoles
8-7(id.
id)
En 1887 –año seco, en Arauco, como en todo el país, la cosecha de los
colonos de Temuco ha sido:
Trigo
Papas
Cebada
Legumbres
795
1.036
163
353
La siembra de este año, sin ser tan considerable como pudo esperarse,
ha sobrepujado, naturalmente, a la de 1886, en más del doble. He aquí
las cifras que la representan:
Trigo
Papas
Legumbres
Cebada
113
184
54-2
27-2
Completaré este modesto cuadro de la situación de la más apartada y
desvalida de nuestras colonias con el estado de la existencia de
animales y aves de corral en los dos últimos años:
Bueyes
Vacas
Terneros
Caballos
Chanchos
Aves
1886
55
33
37
3
117
389
1887
67
43
69
7
159
762
Poco progreso se observa en la extensión de terrenos
preparados para el cultivo, que, en 1886, era de 102 hectáreas y, en el
último otoño, de 163 hectáreas. En cambio, en la construcción de las
TRES RAZAS
207
casas se ha avanzado mucho mas rápidamente que en Traiguén, sin
duda por la abundancia de la madera y porque la explotación del
bosque va despejando un poco las hijuelas. Es raro el colono de
Temuco que no tiene, a esta hora, terminada o en construcción su
casa y dependencias de madera bien labrada, con techos de tablas o de
zinc, y ha habido uno que otro que ha edificado de adobe y empleado
teja de buena calidad. En buenos términos, deduciendo unos pocos
miles de pesos, introducidos por unos cuantos individuos, las
construcciones representan en Temuco la mejor parte de las ganancias
obtenidas y de las economías realizadas por los colonos, en los dos
años trascurridos desde que se les puso en posesión de sus hijuelas.
Los individuos a quienes tuve ocasión de interrogar me
manifestaron deseos de progresar y confianza en el porvenir. Hasta
ahora, la vecindad de Temuco no ha sido tan ventajosa para ellos,
como quizás imaginaron al establecerse. Las necesidades de los
pobladores de la nueva ciudad han sido, hasta aquí, muy reducidas.
Con la llegada de los funcionarios del orden administrativo y judicial
superior de la provincia y con la transformación que éstos y sus
familias introducirán en el modo de vivir y en las condiciones de
sociabilidad se pronunciará, necesariamente, un cambio favorable, y
los colonos encontrarán mercado para el pan, la leche, la mantequilla,
las legumbres, etc., y estímulo para aumentar sus rebaños y el cultivo
de las hortalizas.
Tengo en mi viajero los siguientes datos especiales sobre los
colonos de Temuco.
1/ Borcke (panadero de Berlín) dice que llegó a Chile con un pequeño
capital de 3.200 marcos (1.600 pesos de 24 peniques). Ha recogido dos
cosechas, la última de las cuales calcula en 41 fanegas de trigo, 200 de
papas, 13 de arvejas, etc. Es dueño de 7 animales, y avalúa su casa de
tablas y zinc en 900 pesos.
2/ R. Schaefer, uno de los pocos verdaderos agricultores de esta
colonia, cosechó en 1886 48 fanegas de trigo, 250 de papas (de 14 de
siembra), 25 de arvejas (de 2 de siembra), 8 de maíz, 5 de fréjoles, 3 de
cebada, y en 1887, 38 fanegas de trigo, 50 de papas, 16 de arvejas. Ha
limpiado de monte 7 hectáreas, una de las cuales va a regar. Su rebaño
de chanchos alcanza a 25, y le ofrecen 75 pesos por 5 de estos. Ha
208
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
edificado una casa de 12 por 8 metros, con granero de 5 pies de altura
bajo el techo. El ingeniero de colonias dice, respecto de él, en su
estado de 1886: “muy hábil, casa linda de un piso, chiquero y corral, 2
colmenas de abejas”
3/ El carpintero Leinweber, cuya hijuela y casa vimos al entrar al
pueblo por el S.O., llegó con algunos escasos recursos. Su cosecha de
este año no ha sido buena, 14 fanegas de trigo, 8 de papas, 13 de
cebada, 12 de arvejas, 10 de avena,-pero ha ganado, probablemente en
su oficio de carpintero, lo suficiente para construir su excelente casa y
corral y para aumentar su rebaño a 4 bueyes, 2 vacas, 2 terneros y 12
chanchos.
4/ Otterstein, uno de los dos únicos agricultores alemanes de la
colonia, ha tenido este año peor cosecha que en 1886. Ha recogido 60
fanegas de trigo, y espera recoger de 80 a 100 sacos de papas; ha
recogido, además, 10 fanegas de avena, 16 de arvejas, 17 de cebada y 6
de fréjoles, y ha realizado unos 20 pesos en ventas de legumbres.Llegó, según declara, con 300 marcos (150 pesos de 24 peniques), y
tiene su casa construida. Es dueño de 12 vacunos de diferentes edades
y de un caballo.
5/ El litógrafo Frost, cosechó 60 fanegas de trigo, 12 de arvejas, 10 de
cebada, y espera cosechar 80 sacos de papas. Es dueño de 8 chanchos.
6/ G. Baer, peón de albañil en Alemania, trajo al país un capital de
2.500 pesos. Trabajando en medias, ha cosechado, por su parte, 85
fanegas de trigo, 12 de arvejas, 25 de cebada, (de 1 de siembra) y
calcula en 100 sacos su parte de cosecha de papas. Es dueño de algunos
animales y de una casa de adobes y zinc, que avalúa en 300 pesos, sin
incluir su trabajo personal.
7/ Knaack llegó a Chile en noviembre pasado. Espera sembrar 14
fanegas de trigo, y está contento con su situación y perspectivas.
8/ el carpintero Jankowsky se estableció en la colonia en octubre de
1886, y ha recogido, en su primera cosecha, 23 fanegas de trigo (de 3
mal sembradas), 6 de cebada y 5 de centeno.
9/ Roberto Tepper, tornero, declaró que no ha hecho mucho en su
primer año, por haberse casado tarde; cosechó 28 fanegas de arvejas y
recogerá unos 60 a 70 sacos de papas. Su casa es buena, y sembrará
bastante.
TRES RAZAS
209
Encontramos en Temuco dos individuos pertenecientes a un
grupo de agricultores que han venido a Chile por tierra desde Brasil,
después de dejar un establecimiento conveniente en las colonias
argentinas del Paraná y en las del Neuquén, y perdiendo, en estos
ensayos desgraciados, casi todo su capital, el cual está reducido, en la
actualidad, a un piño de 70 vacunos y de 30 cabalgares, que han
quedado pastoreando en un valle de cordillera, en poder de otros dos
miembros de la caravana de familia. Uno de los hermanos pareció
ahogado al pasar un río de la Argentina.
Se me había anunciado esta familia como rusa. En realidad,
perteneció a una de las colonias alemanas fundadas a orillas del Volga
por Catalina II y favorecidas por esta soberana con grandes privilegios
que debían regir durante un siglo. Los sucesores de Catalina
respetaron esta concesión mientras corría el plazo; pero, no bien
espiró éste, cuando se notificó a los colonos que quedaban sometidos,
desde ese momento, a la legislación común del imperio, especialmente
en lo relativo al servicio militar. Algunos se resignaron; otros
vendieron sus propiedades y han corrido aventuras más o menos
trágicas en la costa oriental del continente Sud-americano.
Los dos “rusos” que acudieron a Temuco a tomar posesión de
las hijuelas, que la Inspección general, se manifestó, desde el principio,
dispuesta a concederles, me impresionaron favorablemente. Eran
hombres de baja estatura, pero de formas atléticas y acostumbrados, al
parecer, al sol y al viento y a las más rudas labores de la vida
campestre. Han conservado el idioma y los sentimientos germánicos,
bajo la corteza más ruda del campesino de la Rusia. A pesar de que
llegan con una cantidad de animales no despreciable, se proponen
dedicarse, principalmente, al cultivo de la tierra, y oyeron con gusto
que el país se presta para cosechar el lino y el tabaco.
Si el éxito corona la tentativa de estos primeros colonos rusoalemanes en Chile, es seguro que muchos otros compatriotas y
amigos suyos, que se hallan repartidos en la costa oriental de SudAmérica, seguirán su ejemplo y emprenderán la marcha hacia nuestro
país con sus familias y rebaños. El señor Drouilly está convencido de
ello, y prestará, sin duda, muy especial atención al punto, a veces no
210
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
poco escabroso, de la elección de terreno para el establecimiento del
grupo que ha llegado atravesando la pampa y la cordillera.
En la mañana del 22 de marzo, salimos de Temuco, por el
camino que se dirige a Lautaro, atravesando los llanos de PillanLelbun y siguiendo siempre el curso del Cautín, de Poniente a
Oriente al principio, y en seguida de Norte a Sur.
Antes de despedirnos de la colonia establecida en este lugar,
tuve la suerte de examinar de cerca dos grupos de habitaciones en que
están fielmente representados dos tipos que constituyen los dos polos
opuestos de la población europea de la Araucanía, el tipo del
trabajador modelo, moral y paciente, capaz de abrirse camino en
cualquiera circunstancia, y sostenido en toda dificultad por la
conciencia del deber y de la superioridad de su cultura, y el tipo,
afortunadamente mas raro, del hombre sin dignidad y sin energía, en
quien la desmoralización y el vicio han borrado hasta las huellas de
una civilización superior.
Saliendo del pueblo, a mano derecha, visitamos la casa de una
familia de colonos alemanes. El recibimiento que encontramos no fue
de los mas amables, sea porque el dueño de casa se hallaba ausente o
bien porque la hora era de mucho afán, o por cualquiera otra causa;
pero el movimiento, parecido al de una colmena, que reinaba en la
casa, las idas y venidas de muchos niños, el olor de la leche depositada
en grandes tiestos, los mugidos en el bien poblado y limpio establo, y
el hermoso aspecto del jardín de hortalizas, nos hicieron
desentendernos de la falta de amabilidad de la buena gente. El colono
que es dueño de esta hijuela llegó, como algunos otros de la última
temporada, con un capital de 500 a 1.000 pesos; y gracias a esto, ha
podido vencer las dificultades de la instalación y los inconvenientes
propios de la falta de experiencia en los trabajos agrícolas. El día en
que Temuco se haga una ciudad consumidora de leche y mantequilla,
de huevos y legumbres, este individuo realizará buenas utilidades, y su
terreno tomará un valor considerable.
Un poco mas lejos, en el lado opuesto del camino, están
situados la casa y pertenencia del herrero alemán Ziem, uno de los
mejores colonos de Temuco. Este individuo, de más de cincuenta
años y con hijos grades establecidos en los Estados Unidos, se halla al
TRES RAZAS
211
frente de una familia de 7 personas, y sin desatender su hijuela,
mantiene un acreditado taller de herrería en grande actividad. Su casa
de madera y teja es espaciosa y cómoda. El granero, que oí avaluar en
más de mil pesos, está construido de manera que puede entrar una
carreta y descargar en el entresuelo. En el establo duermen ya quince
vacunos de toda edad; cuatro vacas gordas, lustrosas y mansas,
acababan de dar baldes llenos de leche en el momento de nuestra
visita.
Ziem tiene una alta idea del valor que el engrandecimiento del
pueblo, la creación de la Intendencia y la perspectiva de la
prolongación del ferrocarril de Victoria han hecho tomar valor a su
hijuela. Dice que no vendería por veinte mil pesos. Desea hacer venir
a sus hijos de Estados Unidos, y vive con todas las comodidades que
las circunstancias permiten y en muy buenas relaciones con los
habitantes del pueblo, que son sus clientes. Está a la vista que el
hombre debe, principalmente, su prosperidad a su taller.
Otra casa de buenos colonos visité, todavía, un poco mas al
Norte de la del patriarcal herrero. Pertenece a un matrimonio alemán,
sin hijos. La mujer trabajaba en la casa, y el hombre, que me pareció
un poco fatigado por el exceso de tareas, arreglaba para la siembra un
lindo paño de tierra situado al frente de la habitación. Este individuo,
cuyo nombre siento haber olvidado, ha destroncado y labrado, sin
más auxiliar que sus brazos, muchas cuadras de bosque. Su jardín de
hortalizas estaba admirable de frondosidad y verdor. Pero lo que mas
me asombró fue el resultado de nuestra visita a su casa de dos pisos y
con aspecto de limpieza y decencia. Todo el piso bajo estaba ocupado
por los vacunos; el piso superior era el granero, y la cosecha se hallaba
ya encerrada allí. “¿Y ustedes,-le pregunté,- en dónde tienen su
alojamiento?”- Nosotros,-me contestó, abriendo un pobre cuartucho
que daba al establo,-nosotros nos contentamos con este alojamiento,
hasta que haya tiempo para levantar un nuevo cuerpo de edificio.”
No puede haber contraste más doloroso y chocante que el que
presentaban las hijuelas siguientes con las tres, tan animadas, tan
prósperas, tan olorosas a heno, a leche y verdura, que acabábamos de
visitar. En éstas se veía al hombre, preparado por la vieja cultura
europea para todas las luchas y todas las conquistas, venciendo
212
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
obstáculos, allanando dificultades, convirtiendo la selva en campo de
cultivo y haciendo surgir del fondo del desierto construcciones útiles
y valiosas. En las primeras, el mismo hombre, vencido por el bosque,
y antes que por el bosque, por el vicio y la pereza, y en pleno estado
de degradación e impotencia. Tres individuos, vigorosos y en lo
mejor de la edad, fueron apareciendo así, sucesivamente, ante
nosotros, en miserables ranchos de tablas, al frente de hijuelas, en
donde se veía dos, una o menos de una hectárea preparada para el
cultivo, y esto no por obra de estos malos colonos sino de medieros
chilenos, menos inhábiles que sus socios, a quienes mantenían y a
quienes acompañaban. Este era, evidentemente, el último resto del
deshecho del grupo de colonos que uno de los sub-agentes de Chile,
abusando de la lealtad y la confianza de su jefe, reclutó en las calles de
Berlín. Es casi seguro que ninguno de ellos conservará su hijuela. El
espectáculo de su indolencia tiende a desmoralizar la población de las
nuevas colonias.
La comarca que recorremos, desde Temuco, presenta los
monótonos caracteres de poderosa vegetación que admiré el día
anterior, en la segunda parte de nuestra jornada. Creo solamente
notar que las dimensiones de los árboles y la exhuberancia del
matorral y las parásitas aumentan, a medida que avanzamos. Las
ramas de los árboles gigantescos forman sobre nuestras cabezas un
alto techo, al través del cual uno que otro rayo de sol llega a nosotros,
pálido e inofensivo, e ilumina a trechos el suelo pastoso y los gruesos
troncos cubiertos de musgo. Al pié de uno de estos nos instalamos,
mientras se hacia el primer cambio de caballos, y dimos buena cuenta
de una sólida provisión de pan de centeno, mantequilla y queso
holandés que nos proporcionó el buen herrero Ziem.
Estamos en los llanos del valle central, en los mismos llanos
en donde, mas al Norte, ostenta Chile sus mejores y sus mas risueñas
y fértiles campiñas de irrigación, pobladas por miles de animales,
cubiertas por la alfombra verde de los alfalfares y por el manto
dorado de las sementeras y los rastrojos. La hora del cultivo en grande
escala no ha sonado todavía para esta región; pero ella tiene en la selva
su riqueza, y es menester que el hombre se resigne a explotarla sin
destruirla. El suelo es considerado como muy pobre, especialmente en
TRES RAZAS
213
lo que llama los llanos de Pillan-Lelbun, a mitad de camino entre
Temuco y Lautaro. En mi concepto, esto proviene de las influencias
del bosque. El cultivo y el sol mejorarán el suelo, que produce, en el
día, un pasto fuerte y abundante para grandes crianzas de ganados.
Es difícil habilitar y conservar vías regulares de comunicación,
en estos lugares. La que nosotros recorremos ha sido trabajada,
durante el último verano, por tropa de Zapadores, que encontramos
todavía, aquí y allá, en partidas considerables, empeñada activamente
en adelantar su obra, bajo la dirección de sus oficiales, o preparando
su almuerzo en los grupos de chozas improvisadas que le sirven de
alojamiento. Habrá que emplear mucho dinero, mucho trabajo y
mucha paciencia para establecer, a través del bosque, caminos capaces
de resistir a la acción destructora de los torrentes, que alimentan, en
invierno y aun en ciertos días del verano, las lluvias copiosas del Sur.
No será, tampoco, obra de una o dos estaciones arrancar los troncos
de que está sembrado el terreno y por entre los cuales circulan hoy,
con no pequeña molestia y con cierto peligro, los carruajes y las
cabalgaduras.
Una que otra casa de tablas aparece, en los raros espacios
libres que han dejado el roce o un capricho de la vegetación, en medio
de la selva. El viajero no se acerca a ellas, sin embargo, con el
sentimiento de alivio y de confianza que inspira, generalmente, en
comarcas desiertas, la aparición tardía de una construcción, habitada,
al parecer, por campesinos y familias de campesinos. Las que
encontramos, en esta parte del valle de la montaña, tienen la fama de
buscar, exclusivamente, de albergue a los malhechores que se
mantienen en continuo movimiento entre Malleco y Bío-Bío, y la
región libre del Sur del Cautín, último asilo de toda la barbarie, de
todo el crimen y de toda la ociosidad de nuestras provincias
meridionales. Las autoridades conocen perfectamente a la mayor
parte de los forajidos que residen o alojan en estas madrigueras, y han
emprendido, de vez en cuando, contra ellos, campañas de
persecución; pero no siempre han tenido éstas el éxito deseado, y a
menudo se estrellan el fervor administrativo ante el muro de hielo de
la indolencia judicial. No siempre es fácil, tampoco obtener prueba
suficiente para justificar medidas severas.
214
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
A 29 kilómetros de Temuco, está situada la población de
Lautaro, formada espontáneamente, en torno del fuerte y cuartel, que
no alcanzaron a servir sino muy pocos años para el objeto a que se les
destinó. Se compone de una agrupación bien considerable de casas de
madera, y este material ha sido empleado, también, con
extraordinaria profusión, en la construcción de galpones, de palizadas
u de toda clase de dependencias. Un barraquero de Santiago o
Valparaíso sacaría regular provecho de los tablones macizos y los
gruesos postes que figuran en algunos de estos cierros de los sitios de
Lautaro.
Es de lamentar que no haya podido establecerse aquí un
centro de colonización, porque Lautaro ocupa una situación
ventajosísima. Este es el paso obligado del Cautín para los viajeros, los
piños de animales y las cargas de comercio que trafican entre las dos
riberas del río, en el valle central. Este será, igualmente, el punto de
partida de los trabajos de ocupación regular del territorio situado
entre Cautín y Toltén, en tanto por hallarse mas inmediato que
Temuco a las poblaciones y colonias de mas al Norte, cuanto porque
la región que tiene al frente, al lado opuesto del río, ha llegado a ser,
por su extensión y riqueza, la favorita de los pequeños cultivadores
que se trasladan al Sur del Cautín en busca de terreno fiscal
desamparado.
En época pasada, cuando la ocupación militar estuvo en su
mas activo período, se construyó, frente a Lautaro, entre machones
de piedra, un puente colgante, que no resistió, por la mala calidad del
material de cuerda, según algunos, y según otros, porque no habría
cable capaz de resistir al tráfico en extensión tan considerable como la
de la caja del Cautín. Se habla de renovar la anterior tentativa,
aprovechando los machones, que están todavía intactos, y aun se
asegura que el nuevo cable está al llegar. Lo mas seguro, en concepto
de los entendidos, sería proceder, desde luego, a construir un puente
estable y sólido, que adquiriría, desde luego, la importancia de
portada y llave de un vasto territorio y sobre el cual pasaría la línea de
prolongación del ferrocarril central, en caso de que se acordara
llevarla por esta parte del valle y hacer arrancar de aquí un ramal a
Temuco y quizás a Nueva Imperial.
TRES RAZAS
215
El tiempo, que nos ha sido favorable desde que salimos de
Angol, amenaza descomponerse y poner término a la sequía
prolongada y extraordinaria que ha hecho sufrir este año a los
agricultores chilenos, desde el Coquimbo hasta el Cautín. Sopla con
fuerza, desde la mañana, el viento del Norte, padre de la lluvia y de la
tempestad, y corren sobre las cimas de los más altos árboles del
bosque nubes oscuras, arrastradas rápidamente hacia el sur.
Remolinos de polvo y de hojas secas se forman, de cuando en cuando,
y nos azotan los rostros. Bienvenida seas, tormenta de otoño,
purificadora y refrescante para el hombre y para la bestia, para el
árbol de la selva y para la hierba de los campos.
Por fortuna para nosotros, el camino sale, al Norte de
Lautaro, del pesado pedregal del río, en el cual hemos estado metidos,
durante largo trecho, y se dirige, en línea recta, al N.O., hacia el valle
del Quillen, al través de un suave lomaje cubierto de bosque menos
espeso que el que nos ha acompañado desde Temuco. Una vez en
suelo mas firme y parejo, apuramos los caballos, y logramos dejar
atrás los 10 kilómetros que separan Lautaro la colonia de Quillen,
antes de que comience el aguacero, contra el cual no tenemos ningún
abrigo.
216
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
II.- QUILLEN
Al pié de una colina suave, y entre corpulentos árboles, resto
de la selva tupida y frondosa hasta hace pocos años, aparece el grupo
de habitaciones de madera de la aldea de Quillen a la vista del viajero
que llega a ella por el Sur, atravesando el río sobre descalabrado y
largo puente de tablones.
El antiguo cuartel es en Quillen, como en otras poblaciones
de la Araucanía, cuyo desarrollo no ha tomado todavía mucho vuelo,
el edificio más importante del lugar. Allí está establecida la oficina de
Colonización, que tiene por jefe a don Mardoqueo Fernández,
antiguo y estimable oficial del regimiento Arauco. Como nuestro
viaje había sido anunciado y se nos aguardaba, nos dirigimos allá
inmediatamente, no sin admirar la habitación de un colono, situada a
orillas del río, a inmediaciones del cuartel, en donde se trabajaba con
apuro en la conclusión del lindo techo de teatina de un edificio que
parecía destinado a establo y granero.
El recibimiento que encontramos en la oficina fue muy
amistoso, y tan esmerado, en lo relativo a alojamiento y mesa, como
no podía yo esperarlo en una colonia de dos años perdida entre los
bosques del Sur. El señor Fernández había obtenido, para ese día, la
cooperación de una familia francesa recién llegada; y es sabido que en
donde las damas de esta nacionalidad presiden, no hay para el viajero
sino motivo de complacencia y agradecimiento.
Había establecidas en Quillen, en la época de la visita de
inspección de que estoy dando cuenta, 62 familias, con mas de 300
individuos. En su mayor parte, eran estos alemanes; 7 familias suizas
estaban hijueladas en un grupo, y 4 francesas habían llegado en el
curso del último verano. Los más antiguos colonos eran del otoño de
1885, de manera que la colonia contaba apenas dos años de existencia,
y se encontraba en pleno período de crisis y de dificultades.
Luchaba, además, con el inconveniente de que muy pocos de
los que la componen son verdaderos agricultores. En los Estados de la
oficina de Colonización, formados sobre la base de las declaraciones
de los colonos, figuran en aquella categoría solamente 18 de los 62
dueños de hijuelas, y todavía, si se investigara con severidad, se
TRES RAZAS
217
llegaría a resultados más desconsoladores. Así, me tocó a mí mismo
descubrir que hay en Quillen colono,-y no de los peores- que se da el
titulo de cultivador por que fue cochero del dueño de una importante
propiedad agrícola.
Tomo nota de los siguientes datos, que dan alguna idea de la
marcha general que ha seguido la colonia, durante el primero y más
laborioso período de su desarrollo.
La cosecha de 1886, preparada de la manera mas rudimentaria,
por gente no agricultora, en su mayor parte, llegada al país en los
meses de abril y mayo de 1885, fue la siguiente:
Fanegas
Trigo
343
Papas
682
Arvejas
175
La siembra siguiente, que varió de 2 a 10 fanegas de trigo, y de
1 a 13 fanegas de papas por familia, alcanzó en todo a
Fanegas
Trigo
241
Papas
139
Arvejas
14-23
Cebada
11-55
Y de ella se obtuvo este rendimiento en 1887:
Fanegas
Trigo
1.819
Papas
1.120
Cebada
343
Arvejas y otras legumbres
394
La siembra de 1887, de que he tenido posteriormente noticias,
varia,-lo mismo que la del año anterior,-de 2 a 10 fanegas de trigo; ha
bajado, en papas, a 2 a 9 fanegas por familia, y alcanza en su totalidad
a
218
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Trigo
Papas
Cebada
Legumbres
Fanegas
212
199
45
70
El mal resultado relativo de este año de extraordinaria
sequedad,-en que la mejor cosecha de la colonia ha sido, en trigo, de
130 fanegas, y en papas, de 50,-ha influido, al parecer, de una manera
muy desfavorable en la extensión de las siembras.
La existencia de animales y aves domésticas, en los dos años
que la colonia cuenta de existencia, se halla representada por las cifras
que siguen:
Bueyes
Vacas
Terneros
Caballos
Chanchos
Aves
1886
91
51
52
16
226
922
1887
131
70
96
40
363
1.120
Debo dejar aquí constancia de que, tanto en Quillen como en
Temuco, se hace sentir muy vivamente la necesidad de poner a los
colonos en posesión definitiva de sus deslindes. Hasta aquí, han
trabajado aquellos con poca seguridad respecto de la extensión de sus
hijuelas, porque las señales que se trazó en los árboles, en la época de
la instalación, no constituye líneas de demarcación muy seguras, y
han desaparecido, además, en casi todas partes, por la acción natural
del tiempo, o por obra de vecinos mal intencionados. A medida que
las propiedades toman valor, que aumenta la extensión del terreno
preparado para el cultivo y que se acerca el día en que ha de exigirse
con alguna severidad el cierro de las hijuelas, se manifiesta y acentúa
entre los colonos el deseo de saber a punto fijo en donde principia y
concluye lo propio y en donde principia y concluye lo del colindante.
El deseo es justo. Se ejecutaría una obra de equidad y una obra de
TRES RAZAS
219
previsión si se le tomara seriamente en cuenta y se alistara cuanto
antes los elementos que requiere la tarea, ciertamente difícil, de fijar
centenares de deslindes en lo más espeso de la selva Araucana.
Desagrados, choques y quejas por daños de animales son en
Quillen, lo mismo que en las demás colonias, el único resultado, que
por el momento se descubre, del contacto de los colonos con la
población chilena, y en particular con los antiguos medieros que han
quedado viviendo a inmediaciones de las hijuelas que ayudaron y
enseñaron a cultivar. El director de la colonia, que es, al mismo
tiempo, juez de la subdelegación, emplea lo mejor de sus días y de su
paciencia en tramitar y fallar cuestiones de esta naturaleza. El chileno
no se habitúa a encerrar sus animales; a veces le guía el propósito de
molestar y perjudicar al gringo, que fue, quizás, su socio, y de quien se
separó después de una camorra en que no quisieron entenderse. El
colono, por su parte, defiende lo más insignificante de su haber y lo
más insustancial de su derecho con un encarnizamiento
verdaderamente feroz, y se halla siempre dispuesto a sacar todo el
partido posible del daño que se le ha causado. Entre estos dos
adversarios, las tareas de un juez de mera equidad no son de las más
sencillas.
Como siempre, los más inútiles, los más inquietos, los más
inhábiles, fueron los primeros en acudir al llamado de Inspector
general. Al buen colono le duele interrumpir y abandonar su trabajo.
Los primeros que vimos pertenecían a un grupo enviado de
Burdeos en el curso de este verano. Engañando, evidentemente, a
nuestros agentes, habían llegado sin blanca, pero abundando en quejas
y denuncias. Además, la discordia había estallado entre ellos, y fue
menester separarlos y dar pasaje para el Norte a uno de ellos que no
sabía nada de cosas de campo, para mantener la paz en la colmena.
Del grupo de las 7 familias suizas supe que el jefe de una de
ellas resultó malo, pero ha prometido cambiar de conducta. Los otros
seis recogieron, uno con otro, una primera cosecha de 30 fanegas de
trigo, habiendo sido la mejor de 118. Las papas les rindieron poco.
Me pareció que los alemanes se hallaban aquí, en general, en
mejor pie, que los de Temuco, sea porque esta colonia se halla en
ubicación mas favorable, o por que posee condiciones de cultivo
220
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
superiores a las de su vecina del Cautín. también debe tomarse en
cuenta que es mas considerable en Quillen el número de los que
declaran haber llegado a Chile con algún capital, sin embargo de que
es difícil averiguar hasta que punto son exactas estas declaraciones.
Tampoco merecen absoluta fe los datos que suministran los
colonos sobre el monto de sus cosechas y sobre sus existencias de
animales. Así, C. Yunque, que declaró ser dueño de 8 bueyes y 3
vacas, aparece en los estados de la colonia con 4 bueyes, 2 vacas, 1
ternero y un caballo. Este mismo individuo afirma que llegó a
Quillen con 700 marcos (350 pesos de 24 peniques). Cosechó en suelo
poco preparado 50 fanegas de trigo (de 8 de siembra) y 33 de papas.
En su país se ocupaba de la talabartería.
W. Seehaber recogió, este año, de su segunda cosecha, 72
fanegas de trigo, 30 de papas, 14 de arvejas y 5 de cebada. Ha
comprado un buey y un torito. Llegó sin recursos.
W. Vorphal, hombre de muy buena traza y despejado, declara
que llegó a Chile con 1.200 marcos (600 pesos) y que no ha gastado su
dinero. Cosechó este año 130 fanegas de trigo, 19 de arvejas, y
cosechará de 30 a 40 sacos de papas. Posee ocho animales vacunos.
Gregoreck cosechó solamente 15 fanegas de trigo, porque el
fuego le destruyó una parte de la sementera, que habría producido,
según cálculo, 35 fanegas, y además 8 de arvejas y 6 de cebada, y
recogerá unos 30 sacos de papas. No tiene más animales suyos que
ocho chanchos.
R. Menke recogió 30 fanegas de trigo y 5 de arvejas, y espera
recoger 20 sacos de papas.
Los dos hermanos C. y E. Erdmann, agricultores, llegaron a la
colonia en febrero de 1886, trayendo uno de ellos 1.000 pesos y 500
pesos el otro. Sembraron en rastrojos y cosecharon, entre ambos, 55
fanegas de trigo. Han construido su casa, y poseen 23 vacunos, 3
caballos y 18 chanchos. Estaban preparados para sembrar de 6 a 10
fanegas de trigo, pero resulta del último estado que apenas sembraron
4 fanegas.
Ahlfeld, casado con la viuda de un colono, recogió de la
segunda cosecha de la hijuela 30 fanegas de trigo, 4 de arvejas, 8 de
cebada, y espera recoger 12 sacos de papas.
TRES RAZAS
221
A. Berg se trasladó a esta colonia de la de Contulmo cuando la
estación de las siembras estaba muy avanzada, y solamente cosechó 12
fanegas de trigo, 16 de cebada y 10 de centeno, y su cosecha de papas
llegará a 20 sacos. Fuera de los animales del Fisco, tiene suyos 1 vaca,
2 terneros y 4 chanchos. Está construyendo su casa y prepara regular
siembra.
W. Stephan recogió este año su segunda cosecha, que fue de 24
fanegas de trigo, 15 de cebada y 10 de arvejas, y cosechará de 40 a 45
sacos de papas. Su casa está en construcción. No tiene más animales
propios que 5 chanchos. Sembrará 4 fanegas de trigo.
El mal resultado de las cosechas de casi todos estos individuos
no es debido tanto a la sequedad del año, como ellos creen, cuanto a la
circunstancia de que la mayor parte de ellos, en vez de empeñarse con
todas sus fuerzas y sus recursos en desmontar y preparar para el
cultivo mayor extensión de sus hijuelas, han preferido seguir
sembrando en el terreno que encontraron preparado por los
cultivadores chilenos, que alcanza apenas a 176 hectáreas en la colonia
y que se halla bastante agotado por efecto de una larga y continua
explotación. Que la calidad de las tierras es excelente lo demuestra el
resultado general de la cosecha de 1887, que equivale a cerca de 9 por
cada fanega de siembra, y no son pocos los colonos que, habiendo
cultivado con más esmero, han obtenido un rendimiento de 12 y
hasta 15 por i en las mismas tierras fatigadas.
Lo que puede un hombre trabajador y competente, en
colonias como la de Quillen, está manifestándolo el colono H.
Reinecke, el dueño de la casa que llamó mi atención cuando entramos
a la aldea. Es un individuo ya entrado en años, jefe de una familia de 8
personas que, al llegar a Chile, poseía unos 1.000 pesos. Su cosecha de
este año ha sido de 90 fanegas de trigo, 40 de cebada, 16 de arvejas y
10 de centeno, a lo que habrá que agregar unos 50 sacos de papas. Su
casa de habitación, su granero y sus corrales representan, por sí solos,
una suma muy superior al capital que introdujo al país, hace dos años,
y que, probablemente, no ha tenido necesidad de invertir. Su
existencia en animales es de 4 bueyes, 2 vacas, 5 terneros, 2 caballos y
8 chanchos.
222
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Los colonos de esta categoría dan poco que hacer a la oficina
de la Colonización y a las autoridades. Rara vez se presentan con
quejas, reclamos o demandas, y más rara vez todavía, dan lugar a ellas.
Saben guardar y vigilar su propio ganado y ponerse a cubierto de la
invasión del ganado del vecino. Están poseídos del fanatismo del
trabajo. Las horas del día que no ocupan en el desmonte, en la
preparación del terreno o en la cosecha, las consagran a aumentar y
perfeccionar sus construcciones, a hacer ensayos de abono, a limpiar y
renovar el surtido jardín de hortalizas y a plantar, en lugares
abrigados, parras, duraznos, cerezos y ciruelos. Son para los demás
ejemplo y estímulo, y bastan unos cuantos de ellos para sostener y
moralizar una colonia.
Creen, por demás, los conocedores de Quillen,-y entre ellos el
intérprete, sujeto de buen juicio y tranquilo,- que serán pocos los
colonos que no lograrán llegar al tercer año, que es el de salvación
para ellos y de consolidación y prosperidad para las colonias de
Arauco. En el estado de 1886 figura uno solo con la nota de malo, y
este es el que ha prometido enmienda. Probablemente, hay más de
uno que, antes de la próxima cosecha, tendrá que abandonar la hijuela
y que dirigirse a las ciudades del Norte en busca de otro género de
ocupación. De todos modos, considero como buen síntoma y como
anuncio de mejor porvenir que aun en los mas duro de la prueba y de
la crisis, estos colonos de segundo año de Temuco y de Quillen
declaran que no se arrepienten de haber venido al país, que están
contentos con su situación y que abrigan la esperanza de llegar, en
poco tiempo mas, a ser dueños de una modesta fortuna, a que no
habrían podido aspirar en el viejo mundo.
Pienso que no se habría obtenido este resultado, que hace
honor a Chile y que contrasta ventajosamente con los que el sistema
de colonización por obra estrictamente gubernativa ha producido en
otros países, si la inspección de las colonias hubiera estado, desde el
principio, confiada a un hombre menos discreto, menos diestro,
menos vigilante y menos enérgico que el señor Martín Drouilly. La
obra de este funcionario no será apreciada debidamente sino por las
personas que se impongan la tarea de visitar las colonias, de estudiar la
marcha de cada una de ellas y las dificultades con que ha tenido que
TRES RAZAS
223
luchar, y finalmente de establecer un paralelo entre la situación de
1887 y la que alcanzaban estas comarcas hace apenas cinco años, antes
del establecimiento del primer grupo de pobladores europeos, o si se
quiere, un poco más tarde, cuando apareció la vanguardia vascongada
de la nueva inmigración, sembrando de un extremo a otro de la
República la alarma y el desaliento con el desbande en Montevideo y
con sus incompetencia para el cultivo.
Ha habido que resolver un doble problema lleno de asperezas
y complicaciones. Había, por una parte, que instalar a los colonos en
condiciones que les dejara satisfechos, impidiendo, por ejemplo, que
el bosque los ahogara, en la zona de la montaña, y concediéndoles
hijuelas con dotación de agua y leña en la región seca y desnuda del
centro, y que atender, en seguida, a la tareas no menos ardua, de
amparar a los recién llegado contra la codicia y los abusos de los
usurpadores del terreno y de mantener en cierta armonía las tres razas
que ocupan el territorio y entre las cuales era natural que estallarán
prevenciones, antagonismo y conflictos. Por otro lado, el cultivo de
las buenas relaciones con los representantes de la autoridad miliar,
todos los cuales no estaban animados de tan levantado y conciliador
espíritu como el Coronel Gorostiaga, exigía en el Director de las
colonias mucho tino, mucha constancia y muy profundo
conocimiento de los hombres y los asuntos de más allá de Bío-Bío.
Se necesitaría ser candoroso o temerario para sostener que no
ha dejado nada que desear la manera como han sido resueltas las
cuestiones, allanadas las dificultades y apartados lo peligros.
Procedería, en cambio, con injusticia y ceguedad chocantes o bajo la
influencia de preocupaciones estrechas el que pretendiera negar que se
ha realizado, en los últimos cinco años, entre el Malleco y el Cautín,
una obra de progreso y de vitalidad administrativa destinada a
producir allí frutos de civilización análogos a loa que deben Valdivia,
Osorno y Llanquihue a la primera inmigración, y quizás dentro de
plazo mucho mas breve. Y hay que reconocer, todavía, que no hemos
pagado caro nuestra inexperiencia, y que el prestigio de la palabra de
Chile y el buen nombre a que les ha sometido la nueva tarea de
colonización en Arauco.
224
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
La situación de la colonia de Quillen y las condiciones de la
comarca en donde ha sido establecida, me parecieron excelentes.
Las hijuelas se hallan escalonadas, siguiendo el curso del
Quillen y de sus modestos tributarios, en pequeños grupos poco
distantes los unos de los otros. Si se continúa colonizando hacia el
poniente, en las márgenes del Quillen, se dará la mano a los
establecimientos de Nielol y de Galvarino, al paso que la
prolongación hacia el Norte, por las orillas de los esteros que traen de
allá sus aguas al río, hará confundirse en una sola esta colonia y la que
existe apoyada en el Quino.
Abunda, en los frecuentes claros del bosque y en las riberas
del Quillen y demás riachuelos de la comarca, el manzano silvestre,
recurso de incalculable importancia en toda la zona montañosa y del
cual saca el europeo mucho partido, ya sea cosechando la fruta y
extrayendo la chicha para su consumo, o bien ofreciéndolas en venta
en las poblaciones inmediatas. Bandadas interminables de loros
pueblan la vega y el bosque, y no hay necesidad de alejarse mucho de
la aldea para encontrar en gran número torcazas, perdices, patos y
bandurrias.
Aquí estuvo el asiento de las más vigorosas de las reducciones
arribanas. Estos árboles, estas alturas, esta agua sustentaron la savia
inagotable de la valiente raza.
Ahora mismo, viven hijuelados y convertidos en pacíficos
labradores, a inmediaciones de Quillen, algunos de los indios que
desempeñaron los más importantes papeles en los últimos
alzamientos de la Araucanía. figuran, entre ellos, los Calbucura, a
quienes se considera como de los mejores; la viuda de Quilapán,
dueña de una hijuela adjudicada por la comisión encargada de radicar
la propiedad de indígenas, y Martín Quininao, hijo de Montri, uno de
los últimos grandes soldados que produjo la tierra, inteligente y astuto
como pocos.
Se hace, generalmente, justicia a la buena conducta de los
indios. Solamente oí hablar de un robo que se atribuía a individuos de
esta raza.
TRES RAZAS
225
III-QUINO
La noche que pasamos en Quillen correspondió a los
preparativos del tiempo, durante todo el anterior. Un furioso
temporal de viento hizo gemir los árboles del bosque y estremecerse
el liviano edificio de tablas que ocupábamos. En seguida, torrentes de
agua cayeron sobre la comarca sedienta, con fuerza igual a la de los
más violentos aguaceros de junio en las provincias del centro. La
mañana estaba muy avanzada cuando escampó, por fin, y pudimos
disponer lo necesario para la continuación de nuestro viaje.
El camino se había puesto pesado, y al menor
estremecimiento dejaban caer los árboles sobre nosotros verdaderos
chorros de agua. En cambio, nos veíamos libres del trumao que, el día
anterior, nos había incomodado bastante, y respirábamos con delicia
un aire vivo, húmedo y fresco. La selva, medio envuelta, todavía, en
nublados bajos y en blancos vapores, como en un velo medio
transparente, tenia para mí encantos que no había revelado bajo los
rayos del sol y luminoso de los días anteriores.
A pocos kilómetros de Quillen, pasamos el estero del
Perquenco, teatro de la última función de armas digna de memoria en
la lucha secular con los araucanos.
Era en 1882. un convoy, escoltado por un fuerte
destacamento de infantería y caballería, venia del Norte, en dirección
a los fuertes de Quillen, Lautaro y Temuco, y atravesaba, para llegar a
Perquenco, un portezuelo flanqueado por tupido y alto bosque, sin
observar precauciones contra una sorpresa, sea porque la naturaleza
del terreno no lo permitía, o bien porque su jefe se había dejado
dominar por la indolente confianza que nos ha sido fatal, desde los
primeros tiempos en que los conquistadores se encontraron en
presencia de la insurrección araucana hasta el día en que tropezamos,
en la llanura que baña el Rimac, al sur del grupo de lindas quintas de
Miraflores, con una línea fortificada y una batalla, como quien
tropieza, en medio del trigal dorado, con una nidada de vivos
polluelos o de lustrosos huevos de perdiz.
La cabeza del convoy se hallaba a pocas cuadras del estero,
cuando el chivateo estalló, de repente, y el enemigo cayó sobre la
226
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
columna, la envolvió y atacó por todos lados. No hubo tiempo para
dictar órdenes que, por lo demás, habrían sido ahogadas por el
tremendo y salvaje alarido de los asaltante. Los mas animosos
resistieron cuanto pudieron, y muchos no pensaron sino en buscar
refugio en el bosque. El resultado fue que escaparon pocos del
encuentro. Martín Quininao, hijo de Montri, el pacífico vecino
actual de la vecindad de Quillen, figuró en primera línea, entre los
jefes de los araucanos.
Aquí comienza, por el Sur, la vasta e interesante región que es
conocida por el nombre de “Llanos de Quilapán” y que termina, por
el Norte, a orillas del Traiguén. Lo que la caracteriza no es solamente
la extensión de terreno plano, sino la interrupción del bosque, en
trechos mas o menos considerables, por praderas pastosas, que
producen efectos digno del teatro y de la pintura con su cuadro de
gigantesca arboleda, que, a veces, las estrecha y reduce a claros de unas
cuantas hectáreas, y a veces se reitera en toda dirección, hasta
distancia de uno o mas kilómetros.
Unas cuantas casas de poca importancia, agrupadas en torno
del antiguo cuartel, que ocupa hoy la oficina de Colonización, es todo
lo que se ve en la aldea de Quino.
El desarrollo de esta población ha sido detenido por la noticia
de que la línea del ferrocarril ha sido trazada algunos kilómetros al
oriente. Quillen, mas afortunada que Quino, quedará a tres mil
metros de la estación.
16 kilómetros separan a Quino de Quillen. Por el poniente, la
colonia más inmediata es la de Traiguén, que dista de Quino 18
kilómetros.
El primer establecimiento de europeos a orillas del Quino
data de 1884. En 1885 y en 1886 se agregó al grupo fundador otros
dos nuevos, de suerte que la colonia contiene individuos de uno, dos y
tres años de residencia. Comprendía, por todo, 140 familias, con 588
personas de tres nacionalidades, -franceses, suizos y alemanes.
La sola circunstancia de encontrarse aquí colonos de tres años
bastaba para hacerme comprender que la situación de las cosa sería
mas satisfactoria que en Temuco y en Quillen.
227
TRES RAZAS
Las cifras siguientes dan una idea del movimiento general en
los últimos dos años:
SIEMBRA
Trigo, fanegas
Papas
Arvejas
Fréjoles
Cebada
COSECHA
Trigo, fanegas
Papas
Cebada
Legumbres
TERRENO PREPARADO
Hectáreas
EXISTENCIA DE ANIMALES
Bueyes
Vacas
Terneros
Caballos
Chanchos
Aves
1886
1887
291 ½
837
380
386
33 ½
7½
6½
186
1.891
1.627
64
353
9.898
2.037
541-7
730
881
1.298
276
64
96
9
590
2.049
367
185
208
132
668
2.719
58
Puede afirmarse que el progreso que estas cifras revelan, en lo
que respecta a la cosecha y a la existencia de animales, es debido,
principalmente, a los colonos de tercer año, que han podido ya
destinar el fruto de sus economías al mejoramiento del suelo, al
desmonte y la preparación del terreno y a la adquisición de bueyes y
animales de crianza.
El último año ha sido favorable para el cultivo del trigo. La
cosecha fue cinco veces superior a la de 1886, con un rendimiento de
más de 30 por 1. En cambio, la extraordinaria sequedad del verano
228
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
perjudicó a los cultivadores de papas, que obtuvieron, apenas, uno
con otro, una cosecha de 4 por 1. De aquí ha provenido que, al paso
que la siembra de trigo ha sido, en 1887, casi tres veces mayor que en
1886, la siembra de papas no ha sobrepujado sino en seis fanegas a la
del año anterior.
Merece llamar la atención el aumento que ha tenido lugar, en
el último año, en la existencia de animales cabalgares. En 1886
existían apenas 6 en toda la colonia; en 1887 había ya, en junio 132
caballos pertenecientes a colonos. Este es un síntoma de prosperidad y
un nuevo elemento de considerable importancia para el trabajo y para
la facilidad de las comunicaciones.
Completaré este cuadro general de la situación de la colonia
de Quino haciendo desfilar, a la vista del lector, en el mismo orden en
que me fueron presentados, cierto número de colonos, que acudieron
a la oficina, durante nuestra visita, respondieron al llamado de la
Inspección general o movidos por el interés de formular quejas y
reclamos o de obtener concesiones y ventajas. La tarea parecerá a
muchos pesada y casi pueril; en mi concepto, es indispensable para
formar idea completa y clara de la marcha que han seguido nuestros
establecimientos de colonización en el antiguo territorio araucano y
la relación que ha existido y existe entre el progreso de los individuos
y el desarrollo general de cada una de las colonias.
Ehrhardt, alemán, establecido en Quino desde Febrero de
1885, cosechó, el primer año, 57 fanegas de trigo, y recibió 18 más por
el uso de sus terrenos, que encontró ocupados por un cultivador
chileno. Este año ha cosechado 140 fanegas de trigo, 20 de papas y 4
de arvejas. Ha comprado una vaca, y desea aprovechar los meses de
invierno ejerciendo en algún pueblo vecinos su oficio de albañil.
Llegó a la colonia con 15 pesos.
Antoine, francés, cosechó, 75 fanegas de trigo y 25 de cebada,
y su cosecha de papas no bajará de 50 sacos. Sus animales son un
caballo y 7 chanchos.
El suizo Weibl, de 1885, cosechó este año, 80 fanegas de trigo,
20 de papas, 30 de cebada y 3 de arvejas. Es dueño de una vaca, un
ternero y cuatro chanchos.
TRES RAZAS
229
F. Gubert, alemán, de abril de 1885, cosechó, este año, 110
fanegas de trigo, 23 de arvejas y 12 de cebada; espera cosechar más de
20 sacos de papas. Llegó a la colonia con 500 marcos (250 pesos de 24
peniques), y es dueño de 2 novillos, 1 vaca con cría, 2 caballos y 50
chanchos.
O. Weber, también de abril de 1885, cosechó, este año, 55
fanegas de trigo y 22 de cebada, y cosechará unos 20 sacos de papas.
Es dueño de 2 bueyes, 2 caballos y 2 chanchos. Pensaba sembrar 15
fanegas de trigo.
Kamsela, alemán, del mismo mes y año que los dos anteriores,
cosechó, este año, 45 fanegas de trigo, 11 de arvejas y 5 de cebada, y
llegará a 10 sacos de papas. No tiene más animal propio que un
ternero.
Müller, colono de la misma época, cosechó 80 fanegas de
trigo, y 6 de centeno, y espera 40 a 50 sacos de papas. Tiene caballo
propio.
Torche, suizo, llegó en febrero del 85. Su cosecha de este año
ha sido de 43 fanegas de trigo, y recogerá unos 14 sacos de papas. Las
heladas le destruyeron el maíz y los porotos, y afirma que, en 1886,
sus perjuicios fueron mayores. Es dueño de un buey, 1 vaca, 1 ternero
y un caballo.
L. Elie, francés, de enero de 1885, ha cosechado, este año 216
fanegas de trigo, 41 de avena y 15 de cebada. No espera mucho de las
papas. Es dueño de un caballo y, como la mayor parte de los
individuos de esta colonia, tiene su casa en construcción.
Los dos mejores tipos de colonos que conocí en Quino fueron
los siguientes:
Mathei, francés, llegado en abril de 1885, preceptor, joven y
de muy buen aspecto. Ha cosechado, este año, 185 fanegas de trigo,
tiene 7 hectáreas de terreo preparado, y es dueño de una yunta de
bueyes. Es seguro, sin embargo, que se valdrá, en adelante, de manos
extrañas para el cultivo de su propiedad, porque una escuela para los
hijos de los colonos franceses, que ha logrado mantener desde que
llegó a la colonia y que ha funcionado en un salón del edificio de la
oficina, se halla en vísperas de tomar considerable desarrollo y
absorberá todo su tiempo y atención. Con la ayuda de la Inspección,
230
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
ha preparado un departamento sencillo, pero decente, en donde
espera acomodar 40 internos, a quienes cobrará una pensión
moderada. La Inspección general, por su parte, subvencionará el
establecimiento con un peso, al mes, por cada alumno inscrito,
siempre que el número pase de quince.
El día de nuestra visita, la escuela estaba de percance. El
carpintero francés que tenía a su cargo el trabajo había sufrido una
terrible caída de caballo, y se hallaba postrado con muchas
contusiones y magulladuras, pero, afortunadamente, fuera de peligro.
El colono alemán J. Wüstling, de Baden, llegó a Chile en
diciembre de 1884. Obran en su favor tres circunstancias: que pudo
dedicar, desde un principio, a su hijuela, 900 ps., -que es agricultor de
profesión,- y que ha entrado al tercer año de residencia en su hijuela.
El resultado ha correspondido a estos antecedentes.
La primera cosecha le produjo 50 fanegas de trigo, 70 sacos de
papas, 5 de arvejas y legumbres de diferentes clases, en pequeñas
cantidades. Este año ha recogido 210 fanegas de trigo, fuera de ½
cuadra que perdió, 23 de cebada, 14 de arvejas y betarraga y repollo en
cantidad considerable. Ha sembrado, en terreno abandonado, la papa
Rosa de Alemania con espléndido resultado, pero, según el estado
último de la oficina de colonización, la cosecha de este año ha estado
lejos de justificar su cálculo de marzo.
En sus trabajos le ayudan un hijo y 2 peones chilenos, a cada
uno de los cuales paga 100 pesos por año, con casa y comida. Empleó,
además, en la última cosecha, 7 indios, que le dejaron satisfecho.
Tiene 23 hectáreas preparadas para el cultivo, y ha sembrado, este
año, según el estado, 19 fanegas de trigo y 8 de papas.
Ha construido este excelente colono dos casa de madera, con
establos, y su existencia de animales es de 8 bueyes, 5 vacas, 5
terneros, 5 caballos y 50 chanchos.
A este estado de relativa prosperidad de Wüstling y de otros
colonos de lengua alemana, de tercer año, se debe que, en Quino,
comience a despertar el espíritu de solidaridad y de progreso
colectivo. Se trataba, seriamente, allí, de la fundación de una escuela
para los hijos de los alemanes y suizos germánicos, a cuya obra debían
contribuir los colonos con el trabajo de la construcción y la
TRES RAZAS
231
Inspección general con el terreno, la madera y una subvención de 15
pesos por mes.
Muchos son los colonos que se han titulado en Quino
agricultores, sin tener título ninguno para ello. Uno de estos
agricultores confesó al Inspector general que formaba parte de un
grupo de 10 a 20 tejedores de seda (tisseurs) de Lyon, que había
resuelto emigrar a Chile en vista de la postración de aquella industria.
En el declarante había influido, además, la circunstancia de haber sido
caricaturado, ultraje a que no pudo resignarse. Como, por los demás,
se sentía incapaz de cultivar su hijuela, por su falta de fuerzas, y no
tenía familia, deseaba que se le permitiera abandonar terreno y
colonia y trasladarse a Santiago en busca de ocupación mas adecuada a
sus aptitudes.
Otro grupo digno de estudio y característico del espíritu con
que han procedido algunos de nuestros sub-agentes en Europa es el
que forman en Quino unos 13 o 14 antiguos cocheros, la mayor parte
de los cuales vivían, hace pocos años, en Berlín, consagrados a la
activa tarea de acarrear pasajeros en las calles de dicha capital.
Reunidos, una noche, en una taberna, y bajo la influencia del licor o
de la desesperación, estos industriales determinaron dejar plantados
patrón, caballos y carruajes, y venirse a Chile a tentar fortuna, en la
condición de agricultores y colonos. Algunos de ellos trabajaban
todavía sus hijuelas vestidos con el uniforme de vivos lacres y botones
plateados, con la inscripción de “cochero del servicio público”
En honor de ellos, debo agregar que todos los datos que
obtuve sobre la situación industrial del grupo de estos cultivadores
tienden a manifestar que se hallan en buen camino y que fue sabia la
resolución de media noche adoptada en la taberna de Berlín. Dos o
tres de ellos a quienes conocí me dejaron bajo la impresión de que
habían pasado felizmente el período de crisis.
Así, Hoffmann,-uno de los colonos fieles todavía al uniforme
de auriga del servicio público de Berlín,-ha cosechado, este año, 50
fanegas de trigo, 15 de cebada y 8 de diversas legumbres, y hará una
pequeña cosecha de papas. Ha economizado lo suficiente para
emprender la construcción de su casa y para elevar su existencia de
232
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
animales a 4 bueyes, 4 vacas, 3 terneros, 2 caballos,-uno de los cuales,
de superior calidad, montaba ufanamente ese día,-y 7 chanchos.
Así, también, otro de estos ex cocheros, Japt, ha cosechado,
este año, 130 fanegas de trigo, 30 de cebada y 9 de diversas legumbres
y esperaba cosechar unos 15 sacos de papas. Es dueño de 5 bueyes, 3
vacas, 2 terneros, 2 caballos y 9 chanchos, y cuenta con los fondos
necesarios para levantar una buena casa.
Debo mencionar, todavía, entre los colonos que me fueron
presentados en Quino, al suizo F. Fuchas, que trabaja en sociedad con
su suegro, establecido, como él, en la colonia desde Noviembre de
1885. la cosecha de ambos ha sido, este año, de 180 fanegas de trigo y
de 20 de cebada. Dice que la papa se le dio admirablemente en terreno
preparado con abono, pero que los vecinos le han robado casi todo el
producto. La sociedad de familia tiene una existencia de 4 bueyes, 4
vacas, 4 terneros, cuatro caballos y 20 chanchos.
Fl. Juárez, francés, cosechó 130 fanegas de trigo y espera
buena cosecha de papas. Es dueño de una vaca.
El colono de la misma nacionalidad, Pellet, ha sufrido muchos
percances. Calcula que el incendio le destruyó 200 fanegas de trigo, y
solamente cosechó 30. Las papas se le han dado muy pequeñas. Tiene
un buey de su propiedad y 800 plantas de viña, que se desarrollan
muy bien, en situación expuesta al mediodía.
Fr. Brunnot, francés, cosechó 120 fanegas de trigo y 10 de
cebada. La papa le dio mal resultado.
A F. Dreyer se le quemó toda la sementera, pero no desmaya,
y piensa hacer venir a su familia y de Alemania.
Un colono francés recién llegado, Mathey, trajo algún dinero,
ha comprado ocho vacunos y un caballo, y se propone comprar mas.
Tiene terreno preparado para sembrar.
Conocí, todavía, antes de despedirme de Quino, un colono
inglés llamado Vyne, de muy buena apariencia, que ha llegado, este
verano, con su familia, compuesta de 8 personas, y un capital de 1.000
pesos. Ha viajado mucho, según parece, en calidad de cirujano de
marina, y tiene todas las trazas de persona de educación. Se manifiesta
contentísimo con el país y en especial con su hijuela de 100 hectáreas,
situada en el camino de Traiguén, y a propósito, según él, para
TRES RAZAS
233
establecer un negocio de posada. Ha comprado chanchos, y piensa
hacer una buena siembra.
En concepto de Vyne, será fácil atraer a las colonias buen
número de ingleses con recursos.
Pongo término a estos apuntes sobre la colonia de Quino con
algunas consideraciones de carácter general, que me fueron sugeridas,
en parte, por individuos residentes allí y que, en parte, procede de mi
propia observación.
La colonia ha entrado ya en período de activo desarrollo y de
bienestar relativo que encontré pronunciados en Traiguén y en la
gente de Quechereguas que conocí en aquella población; y esto es
debido, en primer término, a sus colonos de tercer año.
El último verano no fue muy favorable. Causó con su
extraordinaria sequedad, la ruina de los sembrados de papas, y ha
producido, en este importante cultivo, una sensible paralización. El
rendimiento del trigo fue en cambio, digno de los mejores tiempos y
de los mejores terrenos de Chile.
El badense Wüstling opina que hay, sin duda, entre los
colonos alemanes de Quino, individuos de poca moralidad y mal
preparados para las tareas de la existencia de cultivadores. Agrega, sin
embargo, que todos ellos son capaces de trabajar y que el trabajo y la
economía les permitirán sobreponerse a las dificultades, que son cada
año menores para la colonia en general y cada uno de sus miembros
en particular, y realizar modestas fortunas.
Creí notar en los franceses mucho ardor en el trabajo. Las
mejores cosechas de trigo recogidas este año en Quino fueron las del
francés Am. Bel (246 fanegas) y la de su compatriota Belusan (250
fanegas). Muchos otros de los colonos franceses cosecharon de 100 a
216 fanegas.
Los que más han sembrado han sido el francés Proust, colono
de 1884, (22 fanegas de trigo) y el francés Fleury, también de 1884, (23
fanegas).
Muchos de los colonos han adquirido máquinas pequeñas, que
emplean en sus propias cosechas y alquilan a los que carecen de ellas.
La impresión favorable que existe, respecto de Quino, entre
los mismos colonos, se halla corroborada por el hecho de que J.
234
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Brunnot, el mismo individuo que subió en San Bernardo al tren que
me condujo a Angol, en vez de continuar su ocupación muy lucrativa
en una fábrica situada a las puertas de Santiago, ha preferido venirse
con su familia y sus ganancias de un año a tomar de nuevo posesión
de su antigua hijuela, que abandonó, antes de ahora, por falta de
recursos para trabajarla.
J. Brunnot y su hermano o pariente F. Brunnot manifestaron
el propósito de hacer venir a una sobrina de ambos que reside en
Francia, a fin de que se emplee como institutriz en la colonia.
Me pareció que las quejas y demandas por daños causados por
animales de chilenos eran, en esta colonia, menos frecuentes que en
algunas de las que había visitado hasta entonces.
Se ha generalizado el empleo de perros de guarda para la
defensa de las habitaciones y los sembrados, y hay, a la fecha, en
Angol, individuos que se ocupan en propagar estos animales para
venderlos a los colonos recién llegados.
El empleado de colonización que tiene a su cargo la dirección
y el cuidado del establecimiento de Quino es un sujeto apellidado
Urrutia, muy inteligente, muy discreto y consagrado, con interés
poco común en los chilenos del Sur del Malleco, a la tarea que le ha
sido encomendada. En trato frecuente e íntimo con los colonos,
comprende ya perfectamente el francés. Es una garantía y un auxiliar
valiosísimo para la colonia.
TRES RAZAS
235
IV.- VICTORIA
Mientras interrogábamos a los colonos de Quino y
tomábamos, a la ligera, el almuerzo que había hecho preparar
Urrutia, el día se había puesto claro, despejado y luminoso.
De las nubes y los vapores húmedos de la mañana n quedaba
mas vestigio que uno que otro copo blanco, perdido en el horizonte
lejano, entre grupos de grandes árboles. El suelo se había afirmado.
Volaba nuestro liviano vehículo, y antes de que nos diéramos cuenta
de ellos, habíamos dejado atrás la mayor parte de los 19 kilómetros
que separan a Quino de Victoria.
A medida que avanzábamos al Norte, se acentuaban los rasgos
peculiares de la inmensa y hermosa “Llanada de Quilapán”. La
alternativa de bosque y pradera se hacia mas regular. Naturalmente,
en la parte de la región que el camino atraviesa, predomina el prado, y
la vista abarca vastísimo campo limpio, limitado, a la distancia, por
murallas imponentes de montaña verde oscura, frondosa, y al
aparecer impenetrable.
El primer grupo de colonos que encuentra el viajero, viniendo
del Sur, es uno formado por cultivadores bretones, gente poco
aficionada a comodidades, poco aseada, pero trabajadora y económica.
Viven todavía en grandes casas provisorias, con techo de paja, en las
cuales se comprende que hay espacio suficiente para el alojamiento de
la familia, los animales, y hasta los chanchos y las aves que remueven,
en busca de alimento, la tierra humedecida por la lluvia de la noche
anterior, a inmediaciones de las habitaciones. Enormes montones de
pasto seco y depósito de paja de la cosecha anuncian los preparativos
del europeo para hacer frente al próximo invierno.
Antes de llegar a Victoria, cuyos techos de vistosa teja
asomaban a lo lejos, entre los árboles, considerablemente raleado, en
esta parte, por el fuego y el hacha, desviamos hacía la izquierda,
siguiendo el camino que lleva a Traiguén, por la ribera sur del río de
este nombre, con el objeto de visitar la hijuela del colono alemán
Enrique Müller, uno de los mas alentado pobladores europeos
establecidos entre Malleco y Cautín.
236
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Después de orillar, durante algunos minutos, el bosque que
cierra el prado por el Poniente, con sus primeros árboles, gigantescos
y elegantísimos, avanzando en forma de parque secular, nos
encontramos frente a la puerta de la alta palizada que protege las
habitaciones y el huerto del colono.
Este Müller no vino directamente de Europa a Chile, por
conducto de la Agencia general. Es minero de Clausthal, en la región
montañosa del Harz, -el mismo pueblo de donde fue oriundo el
finado don Enrique Bohn, vecino fundador del pueblo de Viña del
Mar y respetable jefe de una familia chileno-alemana,-y emigró a
Bolivia, atraído por la noticia de los grandes trabajos de Huanchaca.
Aquí estuvo ocupado durante algún tiempo; pero, como su salud
comenzara a quebrantarse, se trasladó a Chile con su familia y unos
mil pesos ganados en las minas bolivianas, y obtuvo hijuela en
diciembre de 1884.
Poco entendía el hombre de las faenas de campo; pero traía
dinero en el bolsillo, y dentro del pecho un corazón animoso, y esto
le ha bastado para abrirse camino. Su casa, construida de gruesos
tablones perfectamente unidos entre sí, por el estilo de las Loghouses
de los colonos de vanguardia en el Oeste de los Estados Unidos, tiene
tres pisos sobre el suelo, de los cuales el inferior sirve de depósito de
la cosecha y el segundo de habitación para la familia, y a inmediación
de este edificio principal se halla un granero, dentro del cual hace el
colono su trilla, en los días de lluvia, por medio de una máquina que
él mismo ha inventado y que recibe el movimiento de una malacate
situado en la parte exterior y servido por uno o dos caballos.
Completan la instalación una serie de establos, el dormitorio de los
peones, la casa para los chanchos y el gallinero.
En el huerto se revelaba, lo mismo que en las construcciones,
la mano del hombre emprendedor e ingenioso. Allí nos hizo ver el
colono, que llegó mientras recorríamos su pertenencia, planteles de
parras, duraznos y otros árboles frutales y, además de las hortalizas
conocidas ya generalmente en Chile, otras especies traídas de la
Argentina y de Europa.
Este año ha cosechado Müller 200 fanegas de trigo, 60 de
papas, 16 de arvejas, 10 de cebada, 5 de habas y gran cantidad de
TRES RAZAS
237
legumbres. Su existencia de animales llega a 6 bueyes, 4 vacas, 5
terneros, 4 caballos y 14 chanchos. Tenia, en la época en que visité su
hijuela, 10 hectáreas de terreno preparado, y según el estado de la
oficina de Angol, ha sembrado 18 fanegas de trigo.
Al despedirme de Müller, no pude menos que preguntarme
cuál sería hoy el estado de las colonias y a que porvenir industrial y
prospero se encaminarían, segura y rápidamente, si la mitad de los
dueños de hijuelas trabajaran con el entusiasmo y la constancia de este
minero del Harz.
Continuamos el viaje interrumpido a Victoria, en compañía
del Sub-inspector de las colonias del Oriente, don Bernardo Muñoz
Vargas, y del intérprete don Juan Hassler, sujeto muy inteligente y
versado en idiomas. Estos caballeros habían venido a encontrarnos,
tan pronto como supieron que nos dirigíamos a la hijuela de Müller.
Fue aquella tarde una de las mas espléndidas de que es posible
gozar en esa región privilegiada de Chile, en que la gloriosa pompa
del bosque se combina con los vastos horizontes del prado llano y
pastoso. El aire vivo y fresco de la tarde y de la montaña nos
acariciaba el rostro. A nuestra espalda quedaban los grupos de grandes
árboles que sirven de respaldo a la casa de Müller; frente a nosotros,
bajo un cielo transparente y purísimo, se destacaba, mas o menos
distante, a manera de lujosa franja, la línea de los bosques sin término
del Oriente, envueltos en las primeras sombras solemnes y silenciosas
del crepúsculo, y sobre ellos, entre las postreras nubes albas, restos de
la pasada tempestad, las moles poderosas del Llaima y el Nevado,
hacia la derecha, y las del Lonquimay y el Tolhuen, hacia la izquierda,
con la frente coronada de nieve iluminada por los últimos
resplandores del sol y del día.
No tardamos en atravesar la cortina transparente de bosque
que cubre a Victoria por el Sur; y antes de que oscureciera, nos
encontrábamos en la oficina de Colonización.
Victoria, situada en la margen meridional del Traiguén, es una
de las poblaciones más considerables y animadas que han surgido, de
pocos años a esta parte, en el terreno que ocuparon exclusivamente
los indios hasta 1881. Construida en medio del bosque y con lujo de
buena madera, tiene, como otras del sur de Malleco, el aspecto de
238
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
ciudad improvisada en una región montañosa y expuesta a ser
destruida por un incendio. No faltan, sin embargo, casa techadas con
teja de muy buena calidad, que cuesta aquí de 12 a 13 pesos por millar.
Los indios hijuelados en la vecindad y los colonos alimentan
el comercio, que es considerable. La ciudad posee un buen hotel
dirigido por un señor Vargas, y una cervecería perteneciente al
alemán Otto, instalada con decencia y provista de palitroque. El
establecimiento del alumbrado público es otro de los adelantos que se
nota en Victoria.
En este punto y en Quechereguas fueron fundadas, en la
primavera de 1883, las primeras colonias europeas en territorio
araucano. En setiembre de ese año, llegaron los españoles, en número
de 55 familias, de las cuales quedan apenas 26 en Victoria, y 5 en
Quechereguas. Ha habido, pues, desbande de los casados, por vía de
continuación del desbande de los solteros, que tuvo lugar en la bahía
de Montevideo. Los mejores de los españoles que han permanecido en
las colonias trabajando en sus hijuelas no pasan del nivel inferior del
cultivador europeo. Hay, entre ellos, algunos que se distinguen por su
honradez y laboriosidad; y es todo lo que puede decirse a favor de
ellos.
Lo peor que ha tenido, en mi concepto, este desgraciado
ensayo es que ha autorizado las más falsas ideas y las más negras
prevenciones respecto de las aptitudes de los españoles para la
colonización. En realidad, el fracaso de este primer grupo de colonos
no se debió a que ellos eran españoles, sino a que no eran
cultivadores, a que no venían con el olor a la buena tierra natal, sino
envueltos en los tristes harapos del aventurero, del emigrado y del
proscrito.
Muchos de ellos habían servido en las filas del ejército carlista,
y fueron recogidos para nuestras colonias en las calles de algunas
ciudades francesas. Así lo declaró, entre otros, en mi presencia, uno
llamado Martínez, pobre sujeto, que está vegetando en una hermosa
hijuela, a las puertas de la ciudad, y se consuela empinando el codo de
la vida “sin religión y propia de moros” que se lleva en las colonias.
A fines del verano último, había establecidas en Victoria 192
familias, con 825 individuos. Estas se hallan distribuidas, siguiendo el
239
TRES RAZAS
curso del río y de sus pequeñas afluentes, en los ocho grupos de
Traiguén, Colo, Quilquilco, Dumo, Chanco, Tricauco, Púa y Salto.
En algunos de los grupos, como Colo y Quilquilco, el terreno se
presta poco para siembra. Se les considera como colonias de crianza, y
se ayuda a los que tienen allí sus hijuelas, prestándoles, por cierto
número de años, tres vacas del fisco.
La siembra y la cosecha de los dos últimos años, en los ocho
grupos, están representadas por las siguientes cifras:
Cosechas:
Trigo
Papas
Cebada
Legumbres
1886
5.037
4.285
131
550
Fanegas
1887
7.346
5.984
278
879
Siembra:
Trigo
Papas
Cebada
Legumbres
757
588
27
102 ½
1,103
917
31.3
157 ½
La existencia de animales y aves, en el mismo período, ha sido
la siguiente:
Bueyes
Vacas
Terneros
Caballos
Chanchos
Ovejas
Aves
1886
425
230
205
92
935
3,592
1887
435
355
362
140
801
290
3,809
No es posible negar que estos guarismos, tratándose de una
colonia que cuenta cuatro años de existencia y que ocupa una
240
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
situación favorable, no revelan sino un progreso muy lento. En ello
ha influido, sin duda, la mala calidad de los más antiguos colonos. La
inmediación de una población considerable ha distraído, también, de
sus tareas de cultivadores a muchos que se consagraban a ellas de mala
gana y sin experiencia ni conocimientos. Es indudable que los
carpinteros, albañiles, panaderos y herreros han ganado, trabajando
en el pueblo, el doble de lo les han producido sus hijuelas.
Según el señor Muñoz V., apenas la tercera parte de los
colonos de Victoria pueden ser considerados como buenos; hay,
todavía, una tercera parte regular, y una tercera parte se compone de
sujetos de más condiciones. El señor Hassler piensa que la proporción
no es tan desconsoladora, y la misma impresión llevó de Victoria el
pastor suizo Grin, que visitó, este año, las colonias según parece por
encargo del gobierno de la Confederación. Están, sin embargo, de
acuerdo, el Sub-inspector y el intérprete en un punto de mucha
importancia, y es que los colonos peor notados van mejorando de
conducta a medida que aumentan sus cosechas. Ha cesado la
borrachera, que fue, en los primeros años, una de las causas mas
eficaces de desmoralización. Va generalizándose el deseo de
reemplazar las construcciones provisionales, que les han servido hasta
ahora, por otras más sólidas y de mejor aspecto. Hay ya casas de
colonos que merecen, en la Araucanía, el título de palacios.
Supongo que una impresión análoga a la que produjo en mi
ánimo la situación de Victoria atravesó el del pastor suizo Grin arriba
mencionado, a pesar de la buena opinión que éste formó de los
colonos, especialmente de sus compatriotas. Eso sí, en vez de atribuir
la lentitud del desarrollo de la colonia, en comparación con las de
Traiguén y Quechereguas, a la poca preparación industrial de los
individuos que la componen u aun a su bajo nivel de instrucción
general y moralidad, le pareció mas justo y cómodo imputar el poco
satisfactorio resultado a la mala calidad de las hijuelas; y en un
meeting, a que convocó a sus compatriotas de Victoria y Ercilla, se
embarcó con mucho entusiasmo y escasa discreción, en una serie de
lamentaciones por la triste suerte de los colonos de la montaña y la
inferioridad de la condición en que el gobierno de Chile les había
colocado, respecto de los colonos de la zona central.
TRES RAZAS
241
Una vez que el reverendo señor hubo terminado su jeremiada,
se levantó el intérprete Hassler, y dirigiéndose a la concurrencia dijo:
“colonos de Victoria y Ercilla, puedo asegurar a ustedes que no hay,
por parte de la Inspección general de colonias, ningún inconveniente
para trasladar a otras colonias a los que no estén satisfechos aquí.
¿Cree alguno de ustedes que el cambio le conviene?”- “Ni con diez mil
francos encima”, exclamaron algunos de estos desheredados de la
colonización chilena, según el pastor Grin.
Y se comprende, perfectamente, ese grito de protesta. En las
colonias de las lomas encuentra, es cierto, el europeo grandes
facilidades para sembrar; recoge, en los primeros años, excelentes
cosechas, y realiza pronto economías de consideración. En cambio;
las hijuelas de la montaña se prestan para la crianza de ganado, y el
riego artificial habrá comenzado a fecundar el suelo, en una época no
muy distante, en que se habrá pronunciado el desmejoramiento de los
terrenos del centro. La abundancia de la madera les permite, además,
construir habitaciones hermosas y baratas y vastos edificios para
guardar las cosechas y el ganado. El bosque no es solamente una
antigua predilección del europeo del Norte; tiene para el colono la
importancia de una reserva, que irá tomando valor de año en año, a
medida que aumente la población y se desarrolle la industria, y
también, a medida que avance la destrucción salvaje y en grande escala
en que los llamados “agricultores chilenos” están empeñados, a vista y
paciencia del país.
Es de deplorar que en un centro de colonización como éste,
en donde se halla establecida una población europea de mas de 800
personas, que pasa por una difícil prueba, no haya encontrado la
Inspección de Colonización en las autoridades del país cooperadores
decididos e ilustrado como en otros puntos del territorio araucano. El
capricho militar, y lo que es peor, el capricho de subalternos con
escasa conciencia del mal que hacen y de la responsabilidad en que
incurren ha sido la suprema ley a que Victoria ha estado sometido. Al
entrar al pueblo, se nos recibió con la noticia de que el español
Jiménez, uno de los colonos más trabajadores, había sido reducido a
prisión por orden del jefe de la plaza, con motivo de una cuestión
meramente civil de poca importancia.
242
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Este mismo oficial otorga, a favor de particulares, títulos de
ocupación de terrenos fiscales, y aun de terrenos entregados a la
oficina de colonización, que pueden ser, en el porvenir, otras tantas
fuentes de pretensiones audaces otras tantas ocasiones para que los
amigos del país de la novísima cosecha, pongan el grito en los cielos
contra el despojo cruel de nuestros compatriotas por un gobierno
inicuo y sin entrañas. Y por desgracia, lo que hacía el jefe de plaza de
Victoria, en el mes de marzo último, cuando ya estaban en camino
hacia el Sur los funcionarios nombrados para gobernar conforme a las
leyes las provincias de Cautín y Malleco, lo han hecho, hasta época
reciente, oficiales retirados del servicio, hasta ingenieros dependientes
de la oficina topográfica. El respeto a la propiedad de la nación es un
sentimiento que está por nacer en aquellas comarcas.
Dejaré ahora desfilar ante el lector algunos de los colonos de
Victoria.
W. Lichtenberg, alemán, colono de dos años, ha tenido malas
cosechas. La de este año ha sido de 24 fanegas de trigo, 15 de papas y 4
de cebada. Vive en casa sólida con techo de paja, y es dueño de dos
vacas y un ternero.
Su hijo, del mismo nombre, se encuentra poco más o menos,
en las mismas circunstancias.
O. Westermann, colono de dos años, ha cosechado, este año,
8 fanegas de trigo, 15 de papas, 2 de arvejas y una de cebada. Los
porotos se la helaron. Está construyendo casa regular.
Este colono es dueño de una vaca, un ternero y 9 chanchos, y
ejerce su oficio primitivo de carpintero, mediante el cual se sostiene.
Otro carpintero, el suizo Anderegg, sembró en medias con un
chileno, y cosechó, por su parte, 56 fanegas de trigo y 42 de papas.
Tiene vaca, ternero y caballo. Perdió su arado, y en general atiende
poco a su hijuela, y trabaja en el pueblo, alegando que es enfermizo y
que le hace mucho daño la gente que trafica por el camino que pasa
frente a su propiedad.
H. Haensler de segundo año, cosechó, esta vez, 34 fanegas de
trigo, 20 de papas, 20 de cebada y 15 de diversas legumbres. Tiene una
vaca, dos terneros y caballo, y vive en casa regular.
TRES RAZAS
243
El suizo Ruegg, de 1884, cosechó solamente 15 fanegas de
papas, y abandona la hijuela.
El suizo P. Mermont, colono de cuarto años, cosechó 70
fanegas de trigo, 80 de papas y 14 de diversas legumbres. Es dueño de
tres vacas, dos terneros y cuatro chanchos. Había cerrado su
propiedad con tranquero, y el incendio le destruyó el cierro y una
cuadra de sementera. Ha sembrado, este año, 10 fanegas de trigo y 14
de papas.
El suizo H. Strikler llegó en 1883, y ha cosechado tres veces.
Ese año recogió 40 fanegas de trigo y 25 de papas. A más de la yunta
de bueyes fiscal, posee 4 vacas, 6 terneros y 5 chanchos. Sembró 8
fanegas de trigo y está levantando buena casa de altos.
Hetz llegó hace tres meses. No es agricultor, pero ha traído
siquiera 150 pesos.
El suizo J. Reusse llegó en 1886, y cosechó 6 fanegas de una
mala siembra. Vino con 3.000 francos, y a adquirido algunas vacas y
terneros. Ha edificado casa regular.
El suizo J. Haffner, de Quilquilco, llegó sin recursos en enero
de 1884. Cosechó este año 32 fanegas de trigo y 50 de papas. Se le ha
prestado 3 vacas, por ser su hijuela de pastoreo, y tiene 3 terneros
suyos. Entiende el cultivo de hortaliza, vende en verano de 30 a 40
pesos y tiene para consumir todo el año. Vive en buena casa. Pide
permiso por un mes para ir a arreglar un jardín en Purén.
Otro colono con hijuela de pastoreo es el suizo Ruedlinger
padre, jornalero en su país y por añadidura poco trabajador. Recogió
este año su tercera cosecha de 30 fanegas de trigo, 18 de papas y de
legumbres. Tiene suyo 3 terneros.
J. Dünner, suizo, colono de 1883, es albañil y trabaja en el
pueblo más que en su hijuela. Cosechó este año 25 fanegas de trigo, 65
de papas y 7 de legumbres. Su existencia de animales, gracias a sus
ganancias y economías de albañil, es de 4 bueyes, 4 vacas, 2 terneros, 3
caballos y 6 chanchos. Ha edificado casas grandes provisorias, con
establo. Desea hacer venir su suegra de Suiza.
El suizo El. Schmidt, de 1883, cosechó este año 70 fanegas de
trigo, 60 de papas y 9 de legumbres. Los porotos se le helaron. Es
dueño de 3 vacas, 4 terneros y 2 caballos. Tiene regular casa, y ha
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
sembrado 10 fanegas de trigo y 9 de papas. Se queja del daño que le
hacen en su propiedad los animales de un vecino, mediero del
capitalista Bunster.
El suizo P. Richard llegó a Chile en 1885. Cosechó, este año,
30 fanegas de trigo, 20 de papas, 20 de cebada y 4 de legumbres.
El colono alemán Ke-Kow, carnicero, llegó a la colonia, hace
tres años, con 100 pesos. Este año cosechó 35 fanegas de trigo, 25 de
papas, 10 de arvejas y fréjoles y 9 de cebada. Su existencia de ganado
es de 5 bueyes, 8 vacas, 7 terneros, 9 ovejas y 1 caballo. Su pequeño
capital y una cosecha de 80 sacos de papas, el primer año, le han
facilitado mucho el camino. Tiene 6 hijas, una de ellas casada. Está
edificando una casa sólida en la hijuela, y además, otra en Victoria,
que será la mejor de la población.
Decorvey, de Adencul, ha hecho este año su primera cosecha,
que fue de 39 fanegas de trigo, 50 de papas y 4 a 5 almudes de linaza,
que se da muy bien en estos lugares. Tiene algunos chanchos. Quiere
hacer venir de Europa a sus dos hijos.
El suizo Crausaz llegó, como el anterior, en diciembre de
1885, y sembró en 1886. su cosecha ha sido de 55 fanegas de trigo, 25
de papas chicas y 9 de legumbres. Vive en casa provisoria regular, y es
dueño de una vaca. Ofrece pagar el pasaje de su hija, que quedó en
Suiza.
Los suizos Girardet, que llegaron, también, en diciembre de
1885, son tipos de los colonos que las Comunas de la Confederación
han echado sobre Chile, por librarse de ellos. Girardet padre perdió
su cosecha, por efecto de un incendio, y se halla a brazos cruzados,
con una familia de 8 personas a cuestas. Su única esperanza estaba
cifrada en el casamiento de su hija con un chileno, que, efectivamente,
ha sembrado en la hijuela 5 fanegas de trigo, 3 de papas y 9 de
legumbres. Girardet padre no posee mas animales que 3 chanchos, y
Girardet hijo, que cosechó 35 fanegas de trigo, no tiene un solo
animal.
El alemán Rickemberg llegó en marzo de 1885, y sembró. Su
segunda cosecha, de este año, ha sido de 42 fanegas de trigo, 32 de
papas, 8 de cebada y 8 de arvejas. Al concluir el verano, tenía ya 2
vacas, 1 toro, 1 ternero y 1 caballo. Ha edificado casa provisional, con
TRES RAZAS
245
establo. Ha sembrado 6 fanegas de trigo, 4 de papas y 6 de legumbres,
y está muy empeñado en que se le dé sus deslindes definitivos.
El suizo Follin, de 1883, cosechó este año 30 fanegas de trigo
y 60 de papas. Ha sembrado 6 fanegas de trigo. En animales tiene, a
más de los bueyes del fisco, 4 vacas, 5 terneros, 1 caballo y 3 chanchos
de su propiedad.
H. Schurte cosechó, este año, 70 fanegas de trigo y 50 de
papas. Tiene su casa de material sólido al concluir, y es dueño de 2
bueyes y 2 vacas.
Por lo que he dicho hasta aquí, se verá que la colonia de
Victoria ha debido hacer un aprendizaje más largo y laborioso que
algunas de las otras, a consecuencia de la inferioridad relativa de los
individuos que constituyen la mayoría de su población. Le tocó el
principal contingente de la inmigración española y el grueso de los
suizos desvalidos. De aquí proviene que, a pesar de ser una de las más
antiguas, deja mucho que desear en materia de adelanto y prosperidad.
La mejor cosecha ha sido la del alemán Müller, que recogió
200 fanegas de una siembra de 12. Apenas 5 o 6 más han pasado de
100 fanegas, entre ellos el francés Rossy, que cosechó 150.
El total de la cosecha de la colonia representa el 9 ½ por 1 de
lo sembrado en 1886. La papa rindió 10 y las legumbres 11 por 1.
Distribuido proporcionalmente el total de la cosecha y de los
animales de propiedad particular existentes en la colonia a fines del
verano entre las 192 familias establecidas aquí, corresponde a cada una
de ellas: mas de 38 fanegas de trigo, mas de 31 de papas, 4 o 5 de
legumbres, 1 ½ de cebada, 2 vacas, 2 terneros, 4 chanchos, y son pocas
las que no tienen caballos. Si a esto se agrega que casi todos los
colonos viven en casa propia mas o menos sólida, con establo y
corrales, que son muy pocos los que no ganan bastante dinero
trabajando en el pueblo, labrando durmientes o cortando y
acarreando leña, o bien con el arriendo de terreno, el alquiler de la
carreta y los bueyes y la venta de leche, mantequilla, huevos,
manzanas, aves y carne de chancho, se comprenderá que no hay
motivo para desesperar del porvenir, y se encontrará, al mismo
tiempo, explicación para el fenómeno de que individuos que cosechan
apenas lo necesario para vivir hayan podido adquirir animales y
246
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
levantar una o dos buenas habitaciones, algunas de ellas de dos pisos,
como el carnicero Ke-Kow.
En la siembra de 1887 se nota, en el trigo, un aumento de 20%
sobre la de 1886, y en la papa y las legumbres aun aumento de 50%.
Los colonos que mas han sembrado este año son el francés Rossy (17
fanegas de trigo y 2 de papas), el español Jiménez, el mismo que fue
reducido a prisión por orden del jefe de plaza (17 fanegas de trigo, 9
de papas y 3 de legumbres), el suizo Ruedi (10 de trigo y 22 de papas),
el alemán Fintch (12 de trigo, 8 de papas y 2 de legumbres), el suizo
Jaeggri (14 de trigo y 8 de papas), y el alemán H. Müller (18 de trigo,
8 de papas, 2 de cebada y 2 de legumbres).
Quejas por perjuicios causados por vecinos no faltan, ni
faltarán mientras los colonos no cierren sus hijuelas, mientras no se
resuelvan a defenderse con perros, como los de Quino, y mientras las
autoridades militares y civiles estén fomentando la ocupación
indebida de terrenos del Estado o de hijuelas vacantes. A
inmediaciones del pueblo, los muchachos entran a las propiedades a
tomar manzanas, y esto da lugar a camorras, demandas y enemistades.
-Un colono chileno vive entre los europeos de Victoria. Es
una mujer llamada Juan Gutiérrez, que sostiene una familia de 5
personas, y obtuvo hijuela en diciembre de 1883, no sé si en cabeza
propia o por estar entonces casada con colono, quizás con el español
Gutiérrez, que figuró en los estado hasta 1886. Este año ha cosechado
70 fanegas de trigo, 16 de papas y 9 de legumbres; ha sembrado 5 de
trigo, 3 de papas y 2 de legumbres, y es dueña de 4 bueyes, 3 vacas, 2
terneros, 1 caballo y 3 chanchos.
-De los 7 colonos señalados como autores de crímenes hasta
fines del último verano, pertenecen los mas a esta colonia. El peor de
ellos es el español Sierra, que se halla sometido a juicio por un alevoso
asesinato.
-El precio del trigo varió, en Victoria, durante el verano, entre
ps. 3.12 y 3.40 y el de la papa varia anualmente entre ps. 1.25 y 3.
Hay, en la vecindad de la población y de la colonia, indios en
buen número, y algunos de ellos muy familiarizados ya con el modo
de vivir y los gustos del hombre civilizado. Pedro Quepucura es
digno de atención especial por su buena planta y lo esmerado de su
TRES RAZAS
247
traje. Ha construido una casa a la chilena, que vale más de mil pesos,
y usa lavatorio, con agua de Florida, escobillas, etc. Gana dinero en
sus viajes de comercio a las provincias argentinas.
-No parecen haber dado, hasta aquí, muy buen resultado los
casamientos entre colonos e hijos del país. De 6 a 7 que han tenido
lugar, solamente se mantienen en paz los de chilenos jóvenes con
viudas de colonos. Ha dejado que desear la moralidad de la jóvenes
esposas chilenas en el territorio que, según el poeta, fue la cuna de
Fresia.
-He tenido, también, en Victoria, noticias de ciertos fraudes
que practican o han practicado los colonos. En Angol, toman algunos
plata e interés, por unas cuentas horas, para hacer creer al Inspector
general que traen efectivamente, los recursos que se les exige en
Europa. Otros se agregan, por pocos días, niños ajenos de mas de 10
años, a fin de hacerse otorgar, en cabeza de ellos, hijuelas de 20
hectáreas.
Las irregularidades del procedimiento de las autoridades
militares y civiles de Victoria, a que antes he hecho referencia,
imponen de nuevo a mi atención las diversas cuestiones relacionadas
con la administración de la propiedad fiscal y con la contribución de
la propiedad particular en el territorio del antiguo Arauco.
Al saber que jefes de plaza, antiguos oficiales e ingenieros de la
oficina topográfica del Estado otorgaban, en forma de permisos para
cultivar, títulos de ocupación de terrenos fiscales vacantes o de
hijuelas de colonos momentáneamente abandonadas, me preguntaba:
¿De quién dependen las tierras públicas en el territorio comprendido
en las provincias de Arauco, Malleco y Cautín? ¿Dependían de las
autoridades militares anteriores? ¿Van a depender de los nuevos
intendentes? ¿O han dependido y dependen siempre de la oficina de
Colonización?
Y si no dependen de esta oficina ¿Cuándo debe entenderse
que están entregados a ella los terrenos que necesita para la instalación
de colonos? ¿y cuándo se entiende que se verifica la entrega de los
terrenos destinados a la hijuela de los indígenas? Y por fin ¿debe
entenderse que esta entrega tiene lugar con carácter definitiva o que
escapan de nuevo los terrenos a la administración de los colonos, cada
248
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
vez que un colono abandona voluntariamente su hijuela o es privado
de ella por que se ha negado a cumplir las obligaciones que le impone
su contrato?
Se hace sentir, viva y urgentemente, la necesidad de poner
término a la incertidumbre y a la variedad de prácticas que reinan
acerca de todos esos puntos, por medio de una ley que determine la
autoridad especial encargada de la administración de las tierras
públicas y establezca, de la manera mas completa posible, las reglas a
que dicha autoridad debe ajustarse en el desempeño de su importante
cometido.
En materia de tierras fiscales, la doctrina y el sistema legal se
encuentra, todavía, en Chile, en el postrer período de su desarrollo y
elaboración.
Se ha procedido, sin embargo, con cautela y consecuencia,
avanzando paso a paso, a medida que los progresos positivos de la
ocupación del territorio de los indígenas y el curso de los
acontecimientos han indicado la conveniencia de nueva intervención
legislativa.
Desde que la ley de 2 de julio de 1852 creó la provincia de
Arauco e incorporó su territorio a la organización nacional, surgió
prácticamente la delicada cuestión de la propiedad de los terrenos. El
indígena, medio nómade, o reducido entonces y después por la guerra
a la condición de tal, principalmente en la zona de los tenaces
arribanos, vivía mediante cultivos muy reducidos y primitivos, y no
se preocupaba del asunto; pero los nuevos pobladores chilenos,
grandes y pequeños, comprendieron pronto que había para ellos una
verdadera mina en el principio de que los indios eran los únicos
dueños de las tierras, principio que nadie había sometido a la crítica y
respecto del cual no habían fijado todavía sus ideas el Gobierno y los
legisladores.
Fue aquella la Edad de Oro de las compras de terrenos a los
indios,-contratos odiosos y funestos a la moralidad y a la existencia
misma de los indígenas, contratos en que la barrica de aguardiente
hizo de ordinario el papel de precio y en que hombres y familias
perecieron, por vía de cancelación. Sobre esta triste base descansó el
primer edificio de la propiedad particular en Arauco.
TRES RAZAS
249
Se intentó reaccionar contra estos abusos, que arrebataron al
estado tierra que alcanzarían hoy un valor de mas de 10.000.000 de
pesos, mediante la ley de 14 de marzo de 1853, que exigió, so pena de
nulidad, para la celebración de los contratos de compra-venta o
arrendamiento de terrenos pertenecientes a indígenas, la intervención
de la autoridad administrativa y de representantes de los indios,
impuso a los funcionarios públicos la obligación de cerciorarse de que
la propiedad eran realmente del vendedor o arrendador y de que éste
recibía el precio u obtenía serias garantías de pago, y ordenó que en la
secretaría de la Intendencia se llevase un registro de inscripción de los
contratos de venta o arriendo de terrenos de indígenas. El mismo
propósito persiguió la ley de 18 de octubre de 1855, que impuso a los
poseedores de terrenos en Arauco la obligación de cerrar sus
propiedades de una manera sólida y ostensible.
Si la ley de 14 de marzo de 1853 hubiera sido aplicada por las
autoridades y acatada por los habitantes chilenos en Arauco, el mal
que se pretendía combatir habría quedado haciéndose sentir dentro de
estrechos límites, y algunas de sus peores consecuencias habrían sido
evitadas; pero, -con mengua de nuestro buen nombre y de nuestros
adelantos en materia administrativa, debemos confesarlo, -ella fue
letra muerta en Arauco, tan letra muerta como las Reales Cédulas de
los monarcas de España que estuvieron ordenando, durante mas de
dos siglos, a los gobernadores de Chile que obligaran a los
encomendaros a soltar a los indios, y redujeran a estos a poblaciones.
Entre tanto, las ideas iban aclarándose en las altas regiones
políticas y legislativas. Nuestros hombres de Estado acababan de
comprender que el principio de la propiedad indígena descansaba
sobre una quimera, que los indios no cultivaban u ocupaban sino de
paso muy insignificantes porciones del suelo, que sus pretensiones al
dominio de los terrenos que vendían o daban en arrendamiento a los
chilenos no estaban autorizadas por título alguno de adquisición o
posesión, y que, en realidad, las tierras de Arauco no podían ser
consideradas sino como vacantes e incorporadas en masa a la
propiedad fiscal, sin perjuicio de los deberes de amparo y protección
que la equidad imponía al país respecto de los pobladores indígenas.
250
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Esta doctrina fue la que inspiró la ley de 4 de diciembre de
1886, que introdujo un cambio completo en Arauco, proclamó,
decididamente, el derecho del Estado, puso término a las obligaciones
inmorales con los indios, y trazó las líneas principales del actual
sistema de administración de las tierras públicas, esto es, la concesión
gratuita de sitos en las nuevas poblaciones que había de fundarse al
Sur del Malleco, la venta en remate público de los terrenos fiscales, y
la reserva de una parte de ellos para el establecimiento de colonias de
europeos y para la constitución regular y definitiva de la propiedad
indígena.
Con esta ley en la mano entramos, en 1881, al riñón del
antiguo Arauco y tomamos posesión definitiva del territorio. Los
Gobiernos no han vacilado un momento en su aplicación, y la antigua
resistencia de las autoridades locales y de la población ha sido vencida,
después de largo y porfiado esfuerzo. En realidad, la ley de 26 de
diciembre de 1883, que prohíbe a los particulares adquirir, durante 10
años, a título de venta o arrendamiento, terrenos de indígenas, se
halla comprendida, en principio, en la de 1886, y aparecería como una
redundancia o una disposición sin sentido si no tuviera por objeto
resguardar contra el antiguo abuso de los contratos de compra-venta o
arrendamiento, las tierras que en 1866 mandó reservar para los
indígenas y que una comisión nombrada al efecto ha entregado ya, en
gran parte, en hijuelas proporcionadas al número de individuos de
que consta cada reducción y al número de animales que posee cada
familia.
En principio, el derecho del Estado se encuentra a cubierto de
nuevas usurpaciones. Hay, aun, base legal suficiente para reivindicar
los terrenos que pasaron a manos de particulares en contravención a
las disposiciones terminantes de la ley de 14 de marzo de 1853.
En la práctica, las cosas se presentan bajo un aspecto mucho
menos favorable.
En el curso de esta relación de viaje, he señalado ya, a la ligera,
más de un peligro que amenaza la propiedad nacional en Arauco, más
de una usurpación que comienza a echar raíces y que, por lo menos,
dará lugar a pleitos, en que el interés del Estado es casi siempre mal
atendido y de que muchas veces sale mal parado.
TRES RAZAS
251
No estará de más que presente, antes de poner fin a este
capítulo, un resumen de las observaciones que he hecho, aquí y allá,
respecto de este punto:
1/ hay ocupantes de terrenos fiscales,-de algunos miles de
hectáreas, por todo,-en virtud de lo que se llama títulos colorados, que
no son otra cosa que permisos para residir y cultivar, otorgados por
las autoridades militares, con el mismo derecho con que los otorgan
hoy, en Victoria, el jefe de plaza o ingenieros subalternos.
Esta es la mas antigua y arraigada de las diversas formas de
usurpación; es una usurpación que se considera generalmente como
consumada de una manera irrevocable.
2/ En el día ocupan tierras fiscales, sin ningún título, y
simplemente tolerados o autorizados verbalmente, por favor especial,
millares de pequeños agricultores. Como estos carecen de influencias
y de medios de embarazar la acción administrativa o judicial, no hay
mucho temor de que su usurpación se consolide. Sin embargo, los
perjuicios que estos individuos causan son ingentes y difíciles de
reparar. En fuerza de una serie no interrumpida de cosechas,
empobrecen la tierra; y como nada los sujeta en un mismo lugar,
cargan, en seguida, sus carretitas, se ponen en, marcha y se internan,
con sus familias, perros y trastos, y en donde les viene la gana,
descargan, y se preparan nuevos terrenos de siembra, poniendo fuego
al bosque y destruyendo unas cuantas hectáreas, y a veces leguas, de
espléndida madera de construcción.
El número de estos individuos aumenta de año en año, con
los nuevos contingentes que llegan de las provincias del norte del BíoBío. Se introducen en todo hueco que encuentran desocupado,-en
pedazos de terrenos fiscal vacante y en hijuelas despobladas en el
centro de las colonias,-y como no cierran y construyen corrales y
establos, causan daños con sus animales, y se ven, a cada paso,
envueltos en cuestiones judiciales y pendencias con los colonos.
3/ Al dar cuenta de mi jornada entre Nueva Imperial y
Temuco, tomé ya nota de la residencia de chilenos en hijuelas
entregadas a los indígenas o en terrenos ocupados por éstos sin título
definitivo, so pretexto de contratos de arrendamiento, que han sido
expresamente prohibidos por la ley de 20 de enero de 1883. Algunos
252
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
de estos residentes mantienen la posesión por medio de uno o más
inquilinos.
En el fondo de esta situación irregular es fácil descubrir un
abuso odioso, de que son víctimas los indígenas y de que estos no
pueden escapar sino solicitando hijuela en otro punto y abandonando
la antigua posesión a los usurpadores.
4/ Ha surgido, en época reciente, un nuevo peligro para los
intereses del Estado, hacia el cual es conveniente llamar la atención
del público y de la autoridad superior.
Un individuo N., de acuerdo con otro, que llamaré Z., se
presenta ante el Juez de Letras en lo Civil acusando al segundo de
despojo y ofreciendo probar, sumariamente, que ha estado, desde
muchos años atrás, en posesión del terreno en cuestión, que en
realidad, no conoce sino de vista o de oídas. El pretendido despojante
Z. declara, como se puede suponer, en el sentido que conviene al
autor de la querella. Si los jueces estuvieran con los ojos bien abiertos
y no procedieran sin oír previamente al representante del Fisco, la
audaz intentona fracasaría, pero tengo noticia de un caso en que la
querella y aun la información rendida ante el Juez de una
subdelegación lejana han sido aceptadas y en que, quizás, se ha
mandado posteriormente poner al querellante en posesión del
terreno, con lo cual la usurpación quedaría acaparada con un título
judicial que costaría, mas tarde, anular.
Se comprende que si este astuto procedimiento fuera alguna
vez coronado por el éxito, encontraría imitadores, y abriría ancha
brecha en la propiedad nacional.
5/ Sucede, por ultimo, que se presentan individuos alegando
que se hicieron dueños de una extensión mas o menos considerable de
terreno, comprendiendo en los remates anteriores, en virtud de
contratos de compra-venta celebrados con los indios antes de la
vigencia de la ley de 4 de diciembre de 1866, y especialmente de la de
20 de enero de 1883.
En apoyo de estas pretensiones se exhiben documentos falsos
e información de testigos sobornados. El Fisco es mal defendido,
tanto porque es el Fisco, como porque sus representantes en Arauco
carecen de recursos para hacer compulsar autos o movilizar testigos, y
TRES RAZAS
253
con esto, precisamente, cuentan los que se lanzan a ese camino de
lucrativa aventura. Entre tanto, el asunto es serio; la pérdida de estos
pleitos obligaría, a la larga, al Estado a desembolsar algunos millones.
Parece llegado el caso de amparar severamente la propiedad
territorial de la nación en la provincias del Sur del Bío-Bío contra la
usurpación y la destrucción, en sus diversas formas mas o menos
audaces y salvajes, y de poner término un estado de cosas que
perturba la conciencia moral y oscurece la noción del derecho hasta
en las altas esferas políticas del país.
Bastará para ello que se recomiende a la oficina de tierras
públicas, cuya organización es urgente, que, por medio de las
autoridades que dependen de ella en el Sur, procure tomar, cuánto
antes, posesión efectiva de la propiedad fiscal y terminar los litigios
pendientes.
El decreto Zañartu, destinado, a evitar los cultivos ilegales,
que empobrecen el suelo, y la quema de los bosques, casi a pura
pérdida y con daño de la riqueza, de la salubridad y de la fertilidad de
Chile, debe ser aplicado en las provincias de Malleco y Cautín, con
rigor inexorable.
-¿Y el interés de nuestros cultivadores? Se preguntará.
-El interés legítimo de los grandes ha sido consultado, al organizarse,
periódicamente, el remate de extensiones considerables de terreno
fiscal.
Al interés de los pequeños cultivadores se hará amplia justicia
ordenando al jefe de la oficina topográfica que prepare todos los años
el remate de dos o trescientas hijuelas de 40 o 50 hectáreas, que
pueden ser vendidas a largos plazos, con prohibición de venta,
arrendamiento e hipoteca, durante los primeros diez años, y con
obligación de cerrar y edificar antes del tercero o cuarto año, sin
perjuicio de otras medidas de reglamentación calculada para impedir
la reunión de varias de estas hijuelas bajo el dominio de un solo
propietario.
Al mismo propósito concurriría una ley que permitiera dar
las tierras fiscales en arrendamiento, por breves períodos,
exclusivamente para crianzas y pastoreo, y sin derecho al bosque.
254
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Es esto lo que puede, razonablemente, exigirse. Es todo lo que
la justicia, la equidad y el interés por la suerte del pequeño cultivador
autorizan y permiten. El uso indebido gratuito y la destrucción y el
menoscabo de la propiedad nacional entrañan una usurpación que
establece desigualdades y produce desmoralización.
TRES RAZAS
255
V.-ERCILLA
Cuando salíamos de Victoria en dirección a Ercilla,-la única
de las colonias que me faltaba visitar,-en el mañana del 24 de marzo,
se nos juntó un colono español de 50 a 60 años, de muy buena traza,
montado en un caballo manso y gordo. Su apellido era Vicuña, y su
caballo blanco, su nariz recta y el óvalo regular de su cara bondadosa
me hicieron presumir que perteneciera a una rama española de la
distinguida familia chilena de ese nombre.
Este individuo es oriundo de las provincias del Norte de
España; y si no me engaña mi recuerdo, figuró como oficial en las
filas carlistas. Llegó a Chile en setiembre de 1883, pertenece al grupo
de Colo, y se manifiesta satisfecho. Cosechó este año 41 fanegas de
trigo, 16 de papas y 94 de legumbres diversas.
Una escena característica de las relaciones de vecindad en las
colonias nos aguardaba a orillas del estero de Quilquilco, punto
donde hay establecidas 16 familias, la mitad españolas e italianas y la
mitad suizas, y según me pareció, de las peores que contiene Victoria.
Dos suizos de mal aspecto, a quienes encontramos en el
camino, se presentaron a quejarse muy amargamente de los perjuicios
que les causaban los chanchos del colono español Antonio Irastroza,
individuo que no parece haber perdido su tiempo, pues, este año, ha
cosechado 100 fanegas de trigo, 18 de papas y 13 de legumbres, y
posee una existencia de 5 bueyes, 2 vacas, 3 terneros, 2 caballos y una
crianza del chanchos que, a veces, ha pasado de 100.
El español no estaba en la casa, pero acudió, en su lugar, al
llamamiento que se le hizo en nombre del Inspector general, su
esposa, una mujer flaca, vestida de jerga, con la cabeza atada con un
pañuelo, pero con la lengua terriblemente desatada. En representación
de los suizos, que no entendían palabra de español, sostenía la queja y
hacia frente a la española, con extraordinaria energía, un muchacho
de unos doce años de edad, que llegó al teatro de la camorra montado
en ancas del caballo de uno de los demandantes, en mangas de camisa
y accionado, con los brazos desnudos de la raza de las montañas,
cubiertos prematuramente de pelo rojizo.
256
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
La balanza de las acusaciones, las amenazas, los denuncios y
las fanfarronadas estuvo inclinándose en uno y otro sentido, entre los
dos adversarios de tan diversa condición, durante algunos minutos, y
el agrio debate iluminó con rayos de trágica luz todo el sistema de
vecindad colonial. La mujer procuraba presentar las quejas de los
suizos como inspiradas por la envidia que causaba la situación
próspera de Irastroza a sus vecinos pobres y flojos. “Trabajen ustedes,
gritaba, háganse ricos como otros, y no tendrán por qué lamentarse”.
El muchacho suizo, a su vez, echaba en cara a la española su carácter
irascible y altanero y las invasiones de sus chanchos. Al fin, quedó
convenido, o a medio convenir, que los chanchos de la valiente
matrona serían mejor vigilados en lo futuro, quedando los suizos
autorizados para ahuyentarlos a balazos de su hijuela.
Como motivo de la facilidad con que se expidió en español, y
particularmente en español de pelea, el pequeño procurador suizo, me
refirió el Inspector general que los muchachos aprenden con mucha
facilidad el idioma del país y hacen en todas las colonias el papel de
intérpretes en los tratos y las camorras. Como además de esto, prestan
muchos servicios, y se manifiestan, en particular, muy bien dispuestos
para el desempeño de cualquier comisión que les permita montar a
caballo, han llegado a ser auxiliares casi indispensables para el colono,
en estos primeros años de dificultades y de crisis. De aquí la
resistencia que han encontrado las diferentes tentativas que se ha
hecho, de parte de la Inspección general, por mantener escuelas. Será
menester que pase algún tiempo mas y que la mayoría de los colonos
entre decididamente a camino de prosperidad para que pueda
emprenderse, con éxito seguro, la campaña de la educación y
recobrarse algo del tiempo perdido hasta aquí. La actitud de los
franceses y de los alemanes de Quino es el primer síntoma aislado de
una modificación laudable del sentimiento dominante.
En cuanto a la cuestión del idioma, me inclino a creer que, a
pesar de lo que se ha hecho por reunir en una misma colonia de
familias y diversas nacionalidades y diversas lenguas, ella continuará
preocupando y mortificando, por mucho tiempo mas, a los directores
de la colonización, y no será resuelta satisfactoriamente sino cuando
los que son hoy muchachos ocupen, a su tiempo, el puesto de los
TRES RAZAS
257
actuales cultivadores europeos del suelo araucano. Desde que se puso
término al trabajo en medias con los chilenos, los colonos han
perdido sus profesores de idiomas, y, al mismo tiempo, ha cesado para
ellos la necesidad y la ocasión de chapurrear el español.
En muy mal estado encontré el camino entre Victoria y
Ercilla, sobre todo a la bajada y subida de las hondas quebradas en el
fondo de las cuales arrastran sus aguas de variable caudal los esteros
que corren de Norte a Sur hasta juntarse con el Traiguén. La barranca
del Dumo la subimos a pie por senderos empinados, bajo un techo de
árboles gigantescos, mientras el carruaje vacío, ayudado por dos
postillones, lograba subir a la altura, después de media hora de
esfuerzos casi sobrehumanos, en medio de una tempestad atronadora
de gritos en inglés y en español.
La montaña araucana, con toda su grandiosa majestad y toda
su aspereza, reaparece mas acá de Traiguén; y no termina ya, ni entra
en combinación con el llano, el prado o la colina, en la región que se
extiende hasta orillas del Malleco.
Entre los postreros colonos que salieron al camino a saludar al
señor Drouilly, recuerdo con gusto a un suizo del grupo de Dumo.
Los antecedentes del hombre no eran de los mejores. Vino a Chile
habilitado por las autoridades de su Comuna, en donde no figuraba,
seguramente, entre los mejores vecinos; pero, una vez que se encontró
extranjero e instalado en suelo propio, supo trabajar y guardar, y se
considera ahora de dificultades y en vía de prosperidad.
Noté mucha animación en el camino de Victoria a Ercilla. El
movimiento de emigración al Sur me pareció, en ese día y en esa
región, mas activo aun que a inmediaciones del Cautín. Eran siempre
la misma gente, los mismos trastos, el mismo espectáculo. En una o
dos carretitas, cargadas hasta el tope, todo el haber de la familia,
-muebles, cosecha, chanchos, gallinas, a veces hasta uno o dos loros de
la cría del país, sin gracia ni agilidad en sus movimientos y de voz
desapacible y aguda- y encaramados en la cumbre del cerro de
equipaje la mujer, la suegra y chiquillos de diversas edades; y al lado
de los bueyes, silencioso y adusto como el soldado vencedor como a
quien se le ha impedido que se apodere de lo que consideraba legítimo
botín, el jefe de la familia, regularmente vestido, alto y con el aspecto
258
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
varonil y esforzado de los pequeños cultivadores del Ñuble y del BíoBío.
He hecho notar ya, en el curso de esta relación, que estas
familias no se dirigen a la República Argentina, como han estado
anunciándolo en el Norte algunos que pretenden formar capital
político con las cuestiones sociales y económicas que asoman en la
región del sur del Malleco. El fenómeno migratorio comienza y se
detiene dentro de las Fronteras de Chile. En esta región comprende,
principalmente, individuos de las provincias situadas al sur del Ñuble,
a quienes atrae al territorio araucano la noticia de que encontrará allí
terrenos desocupados, en donde puede sembrar y cosechar sin pagar
arriendo, lejos de las autoridades y libre de las trabas y los deberes de
la vida civilizada.
Esto es, en concepto del hombre de nuestro pueblo, algo muy
superior a lo que podría ofrecérsele en un país que tiene para él sus
inconvenientes y temores, como las provincias argentinas.
Mas adelante, cerca del Cautín, se compone el grueso de los
emigrantes de individuos que han usufructuado ya, durante algunos
años, de las propiedades del Fisco, que han hecho buenas cosechas,
realizado y tirado al viento regulares ganancias, que han quemado
bosques, que han trabajado en medias con colonos o como huéspedes
de indios, y que, desalojados, al fin y al cabo, después de porfiada
resistencia, por la comisión encargada de establecer a los indígenas o
por los empleados de la Colonización, se han puesto de nuevo en
marcha, con tanto o tan poco equipaje como el que trajeron al pasar
el Bío-Bío y el Malleco, y se dirigen al sur del Cautín en busca de
terreno público libre todavía de colonos, de ingenieros u de
autoridades, en donde podrán sembrar y destruir tranquilamente,
durante otra serie de años.
¿Y cuál será el desenlace de esta cadena de peregrinación y
aventura?
Antes de que trascurra mucho tiempo, los ingenieros del
Estado y los empleados de la Colonización pasarán el Cautín y
pretenderán tomar posesión de las tierras públicas.
Se repetirán, entonces, las dificultades y los conflictos que han
tenido lugar al norte del Cautín, entre los representantes del derecho
TRES RAZAS
259
fiscal y los pequeños usurpadores; y los caballeros de Santiago,
aficionados a hacer gala de patriotismo y de desprendimiento
cristiano, a costa del país, tendrán de nuevo oportunidad para lucir
sus generosos sentimientos. Pero, al fin de cuentas, los ocupantes de
tierras ajenas serán empujaos, una vez más, hacia el Sur, hasta que
llegue el momento en que no haya ya ningún retazo de propiedad
fiscal en donde sea posible proseguir la obra de destrucción que
comenzó a orillas del Malleco y del Huequén.
Es seguro que, antes de que ese día de verdadera crisis para los
pequeños cultivadores chilenos esté a la puerta, se habrá adoptado la
medida que algunos creen de eficacísimo amparo para nuestros
compatriotas. La venta de hijuelas de 40 a 50 hectáreas, a largo plazo,
es un sistema que el Gobierno ha aceptado en principio y que no
tardará en ser puesto en práctica. ¿Surtirá él todo el efecto que se
desea? ¿Se logrará constituir, entre el indígena y el colono europeo,
una clase de pequeños propietarios chilenos, bastante numerosa y con
suficiente vitalidad para absorber a aquellas dos razas, asimilándose
los buenos elementos, las aptitudes de ambos,-el vigor y la nobleza del
indio, la inteligencia y el espíritu industrioso y económico del
hombre del viejo mundo?
No tengo la satisfacción de contarme entre los que esperan
mucho. De la explotación bárbara del suelo araucano y de la
destrucción salvaje de una parte del bosque, el cultivador chileno de
menor cuantía no ha sacado gran provecho, o mas bien dicho, el
provecho que ha sacado el fruto del trabajo de 50.000 hombres que no
han pagado arriendo ni contribución por el uso de terrenos vírgenes,
ha caído al fondo del abismo en donde desaparecen año por año tres
cuartas partes de las ganancias y economías de Chile. El trago ha dado
cuenta de ellas.
Son, a mi juicio, muy pocos los pequeños cultivadores del Sur
que han sabido guardar la cantidad de dinero necesaria para pagar el
primer dividendo y aperarse para entablar en las hijuelas de 40
hectáreas un trabajo remunerativo. Agréguese a esto la influencia de
los hábitos y de las predilecciones de la vida nómade que se han
desarrollado con fuerza irresistible en la clase trabajadora desde que, al
lado del inquilinaje, legado del antiguo feudalismo patriarcal, ha
260
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
surgido la masa de los peones ambulantes, que pasan del campo a la
ciudad, de la ciudad a las faenas del ferrocarril, a las minas y a las
salitreras, dejando aquí y allí sus huesos anónimos en la fosa común o
espirando en un rancho abandonado, bajo un espino en la loma o
entre las yerbas a la orilla del estero, como los primeros coléricos que
aparecieron y murieron en la Calera, en Limache y en Renca, trágicos
tipos del forastero, a quienes se enterró sin saber sus nombres, pero
sabiendo sí que todo su haber se reducía al poncho roto que les sirvió
de mortaja.
Agréguese, todavía, al nomadismo la tiranía brutal del
alcohol, y se comprenderá que la tarea de transformar al roto de
pueblo o de desierto en propietario no es de las que se realiza de la
noche a la mañana y mediante simples decretos, sino de las que
demandan el esfuerzo honrado de un pueblo durante la vida de una o
mas generaciones.
El nomadismo y la borrachera, que se deriva naturalmente de
aquello, he aquí dos causas lastimosas de inferioridad de la población
chilena en la competencia de razas de que es teatro el antiguo
territorio araucano. Nuestro pequeño cultivador se halla, sin duda,
mejor preparado para las faenas agrícolas que la inmensa mayoría de
los colonos reclutados en las calles de las grandes ciudades europeas, y
a veces en peores sitios. Como hemos tenido más de una vez ocasión
de decirlo, estos han hecho su aprendizaje al lado de los medieros, que
fueron el recurso de los primeros años de las colonias. Pero, en tanto
que el europeo saca partido de todo, estima el dinero por lo que le
cuesta ganarlo, guarda, centavo sobre centavo, sus utilidades y les da
inversión provechosa, cada chileno lleva entre pecho y espalda el
corazón jactancioso y temerario de un conquistador, se halla
dispuesto a tirar el dinero por la ventana por pura fanfarronada, y por
añadidura bebe, y enfurecido por la bebida, busca la camorra, se
siente inclinado a una cantidad de aventuras que el Código Penal no
admite, desvaina el cuchillo contra su mejor camarada de la mañana, y
amanece, el día después, sin familia, sin recursos, sin hogar y
perseguido como animal feroz. De estas dos razas, está destinada a
surgir la que economiza y es sobria o sabe gobernar su borrachera.
TRES RAZAS
261
En sentido opuesto a esta corriente de emigración chilena a
los territorios de ultra- Malleco y ultra-Cautín, se desarrolla, en
menor escala, en esta época del año, un movimiento de acarreo entre
las colonias primeras de la zona la montaña y el pueblo de Collipulli.
Los colonos aprovechan las semanas de forzada paralización que
siguen a la cosecha para ir a vender sus trigos a los molinos
establecidos en aquella estación actual de término del ferrocarril o
para conducir a flete carga perteneciente a otros colonos o a los
habitantes chilenos de Victoria.
En esta operación, que confían frecuentemente a sus hijos de
12 a 13 años, realizan los colonos una utilidad de 50 a 60 centavos por
fanega, que equivale a mas de 4 a 5 pesos por carreta, en cada viaje, sin
contar con el flete eventual y de vuelta y con la posibilidad de
proporcionarse en Collipulli, a precio mas bajo y de mejor calidad
que en los pueblos inmediatos a las colonias, las mercaderías que
necesitan para su propio consumo.
Al acercarnos a Ercilla, notamos los primeros preparativos y
preludios del trabajo de la línea férrea, aquí y allá un retazo de
desmonte, algunos depósitos de durmientes y rieles, y excavaciones
considerables. Al mismo tiempo, aparecían, de cuando en cuando, a
los lados del camino, figuras siniestras de carrilanos, que nada bueno
prometen por el momento para la seguridad y el buen régimen de esta
parte del territorio de colonización.
El trabajo entrará en un período de actividad tan pronto
como llegue al país la superestructura de hierro del gran puente sobre
el Malleco y se descubra la probabilidad de establecer, dentro de un
plazo más o menos breve, la comunicación directa con Collipulli. La
falta del puente impone a la empresa un recargo muy considerable de
flete en el acarreo de sus materiales.
Sería de desear, entre tanto, que, en el curso del invierno y de
la primavera de este año, se decidiera el gobierno a prolongar la línea
hasta el Cautín, y obtuviera del Congreso la autorización y
adjudicación de recursos que son necesarios, a fin de que, en el
próximo verano, pudiera emprenderse la obra preliminar de
desmonte, arreglo de la vía permanente y acumulación de durmientes,
y se redujera así, en lo posible, el tiempo en que Quino, Quillen,
262
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
Lautaro y Temuco van a quedar, para sus acarreos, en condición
inferior a los demás centros de población y de colonización entre el
Malleco y el Cautín.
Al acercarse, por el sur a la aldea de Ercilla, el camino sale del
bosque espeso, con el cual ha habido que luchar desde Victoria, y
atraviesa un llano de algunas cuadras de extensión, en que grandes y
hermosos árboles, dispuestos a cierta distancia los unos de los otros,
como pro obra de un hábil artista, dejan penetrar los rayos del sol y
circular el aire, y permiten realizar muy regulares cosechas. La vista
abarca, bajo la bóveda naturalmente raleada de esta especie de parque
araucano, un vasto horizonte, y aquí y allá, aparecen a lo lejos las
primeras construcciones de los colonos.
Estrechada, todavía, en toda dirección, por esta parte del
bosque, que no presenta, sin embargo, mucho obstáculo para el
ensanche del pueblo, se alza la pintoresca aldea de Ercilla, predilecta
de la región de la montaña y hacia la cual comienzan a dirigirse las
miradas de las familias del Norte. Se compone de una sola calle, en
dirección de Sur a Norte, que termina a orillas del Huequén y en
mitad de la cual se halla la plaza. En la falda de una colina coronada de
bosque, en la ribera norte del río, está situado el hotel, edificio
vistoso, pintado de plomo, perteneciente a un colono francés cuya
hijuela comienza en ese punto.
Se notaba en la población mucho movimiento,-en parte sin
duda, por efecto de los preparativos de la empresa constructora del
ferrocarril y la llegada de las primeras cuadrillas de peones, y en parte
porque los colonos habían acudido, desde la mañana, en número
considerable, a aguardar al Inspector general. Pero más que esta
actividad ficticia me sorprendió y agradó la cantidad de los edificios
en construcción y el esmero que se gasta en la ejecución de estos
trabajos. Casa con sólida enmaderación de roble rellena con adobillo
o ladrillo de muy buena calidad, y a punto de terminar, se levantaban
en los pocos claros que quedaba por ocupar en la plaza y a
inmediaciones del Huequén. Supe que una de ellas pertenecía al
conocido vecino de Santiago, don Francisco Guerra, y parece que no
es este el único habitante de las provincias del Norte que ha pensado
TRES RAZAS
263
en adquirir una elegante residencia de verano en este claro encantador
de la montaña araucana.
Los colonos, por su parte, no se duermen. No menos de seis o
siete de ellos, que ganan mucho dinero como artesanos, han
construido y siguen construyendo en el pueblo casas de habitación
grandes y cómodas, y han dado en medias sus hijuelas. Llama la
atención, en la plaza, una de estas viviendas de colono, con su frente
de dos pisos adornado con gusto y completamente pintado, con su
celosías verdes y sus ventanas provistas de cortinas blancas. Al lado de
ellas está, al concluir, otra, también de altos, que no irá en zaga a la
anterior, sobre todo si su dueño se decide a pintar, como el vecino.
En general, se persigue una economía mal entendida en este ramo, y
se deja la madera de las construcciones expuestas a la acción
destructora del sol y de la lluvia. En cambio, se techa con linda teja
plana, que vale hasta 18 pesos por millar, con teja de la forma
conocida en Chile, cuyo precio es igual al de la plana, y con zinc
acanalado de primera calidad.
Hay establecidas en Ercilla, -colonia que, si no estoy
equivocado, fue llamada, al principio, Huequén- 97 familias de las
diversas nacionalidades representadas en el territorio de colonización,
con 410 individuos. La mayor parte de ellas llegaron al país en 1884.
no faltan, tampoco, colonos de 1883.
La fundación del pueblo ha abierto una fuente de entradas
muy considerable para los artesanos, que representan, a lo menos y
tomando en cuenta sus propias declaraciones, un 50% de la población
de la colonia. Naturalmente, esta circunstancia no influirá
favorablemente en el progreso de los cultivos, y durante la visita a la
colonia tuve ocasión de convencerme de que la proximidad de las
poblaciones tiene, todavía, otros peligros y otros inconvenientes,
sobre todo durante el período de la crisis de aclimatación.
Presentaré algunas cifras que permiten formar idea cabal de la
situación de Ercilla.
La cosecha total de los colonos fue, en 1887, de 4.153
hectolitros de trigo, 3.418 de papas, 52 de legumbres y 66 de cebada.
La siembra ha sido, según el último estado, de 507 fanegas de
trigo, 485 de papas, 90 de legumbres y 5 1/3 de cebada.
264
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
La existencia de animales y aves, en la misma época, era de
218 bueyes, 163 vacas, 158 terneros, 82 caballos, 352 cerdos y 2.187
aves.
No tengo, al escribir esta relación, los documentos necesarios
para formar un pequeño cuadro de comparación entre las cifras de
1887 y las de 1886. Me limitaré a deducir lo que corresponde, en
término medio, a cada familia, en el movimiento industrial y la
existencia de 1887.
Ha cosechado, según las cifras anteriores, cada colono mas de
41 fanegas de trigo, mas de 34 fanegas de papas, mas de ½ fanega de
legumbres y 2/3 fanega de cebada.
Ha sembrado cada colono mas de 5 fanegas de trigo, 5 de
papas, cerca de una fanega de legumbres y ½ almud de cebada.
Corresponden por fin, a cada colono mas de dos bueyes, que
son del Estado, y además, en propiedad, casi dos vacas y dos terneros,
de 3 a 4 chanchos y 22 aves caseras. Son pocos los que no tienen
caballos.
La dirección de la colonia está confiada a un antiguo oficial de
granadero, señor Osorio, hombre serio y estimable, a quien
acompaña, desde el último verano, su esposa, una señorita de la
respetable familia Lois de Talca.
El cargo de subdelegado era desempeñado por un joven oficial
de húsares, jefe de un piquete que cubría la guarnición del pueblo.
Con la aparición de los carrilanos, la criminalidad había
aumentado, y comenzaban a ser frecuentes los denuncios y las quejas
por hurtos y salteos. Iba aumentando, también, el expendio de licores;
y como se carecía completamente de elementos para mantener el
orden y amparar las vidas y las propiedades, se experimentaba
inquietudes respecto del porvenir.
Casi la mitad de los jefes de familia de la colonia se
encontraban en Ercilla, el día de nuestra llegada. El esmero de sus
trajes y las figuras de la mayor parte de ellos me impresionaron
favorablemente; pero no tardé en conocer que habían pasado muchas
horas en los despachos y que no encontraban en estado de comunicar
datos o de conversar razonablemente. Un gran grupo y un tumulto
poco respetuoso de voces se formó frente a la puerta de la oficina, en
TRES RAZAS
265
torno del Inspector general, que soportó el desorden con paciencia
ejemplar. Las mas absurdas reclamaciones eran formuladas, y como se
pretendería hacer comprender a uno de los mas exaltados que su
exigencia era inadmisible, declaró insolentemente, en mi presencia,
que denunciaría a la Francia y a su representante la mala fe del
Gobierno de Chile. En ninguna de las otras colonias había tenido yo
la desgracia de presenciar un espectáculo de tal naturaleza.
En la mañana siguiente, con las cabezas refrescadas por el
sueño y por un temporal de viento y agua semejante al que se
descargó, dos noches antes, sobre nuestro alojamiento de Quillen, los
inquietos cultivadores de Ercilla pudieron despachar sus asuntos con
menos palabras y con menos bochinche que en la tarde anterior.
Debo agregar, sin embargo, que no volví a ver a los que me habían
dado que hacer con sus impertinencias y que, en cambio, se
presentaron otros que, el primer día, no pudieron o no quisieron
moverse de sus hijuelas.
Prescindiendo de la viva impresión de desagrado que dejó en
mi ánimo el incidente que dejo referido, formé idea favorable de la
situación de Ercilla. La gente trabaja, en las hijuelas y en el pueblo, y
se manifiesta satisfecha con su suerte y muy preocupada del porvenir
industrial de la localidad. Se pensaba en el establecimiento de una
fábrica de aceite, y era grande el número de los que se proponían
hacer venir de Europa deudos o amigos, ofreciéndose a pagarles el
pasaje, si fuere necesario.
Obtuve los siguientes datos de los colonos con quienes
conversé en la mañana:
J. Kaesermann llegó a Chile en abril de 1884. Cosechó, este año, 32
fanegas de trigo, 60 de papas y 10 de legumbres. Además, de los
bueyes del Fisco, posee una vaca, 2 terneros, un caballo y 1 chancho.
Ha sembrado 5 fanegas de trigo, 8 de papas y 1 1/3 de legumbres.
El suizo H. Etique, colono de diciembre de 1883, se halla al
frente de un productivo negocio de fabricación de teja, y su cosecha
de este año ha sido de 140 fanegas de trigo, 110 de papas y 10 de
legumbres, de superior calidad. Además de los bueyes fiscales, tiene 3
propios y 3 vacas, 4 terneros, 1 caballo y 6 chanchos. Ha construido
266
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
linda casa, y su siembra ha sido de 12 fanegas de trigo, 10 de papas y 1
de legumbres.
Otro suizo de la misma época que el anterior, Desvaíd, desea
venir a su esposa e hijos, que quedaron en Europa, y cuenta con los
recursos necesarios para ello. Cosechó este año 65 fanegas de trigo, 70
de papas y 12 de legumbres. Es dueño de 3 vacas, 2 terneros y un
caballo, y ha sembrado ocho fanegas de trigo, 9 de papas y 1 ¼ de
legumbres.
Dos alemanes llamados Seiffert, tío y sobrino, me hicieron
buena impresión por su aspecto y modales. Han cosechado, por
primera vez, este año, de una siembra hecha tarde y sin preparar la
tierra, 26 fanegas de trigo, a las que se agregaron 10, que recibieron
por uso de terreno. Recogieron, además, 30 fanegas de papas, y 3 ½ de
legumbres. Son dueños de 3 vacas, 4 terneros, 2 caballos y 3 chanchos;
y siguen dando comodidades a la casa provisional en que viven.
Figura, desde 1883, entre los colonos de Ercilla, un chileno
apellidado Cañete, que ha cosechado, este año, 100 fanegas de trigo,
48 de papas y 12 de legumbres, y es dueño de 2 vacas, 2 terneros, 1
caballo y 4 chanchos. Ha sembrado 9 fanegas de trigo, 4 de papas y 1
de legumbres.
La mejor cosecha de Ercilla, en 1887, ha sido la del alemán E.
Harbert, que llegó recién a la colonia en Marzo de 1886, y no tuvo,
por consiguiente, tiempo para preparar tierra. Recogió, sin embargo,
180 fanegas de trigo, 110 de papas, y 15 de legumbres. Posee, en
propiedad, fuera de los bueyes del Fisco, 4 vacas, 3 terneros, 2
caballos, 12 chanchos y 80 aves, y ha sembrado 12 fanegas de trigo, 11
de papas y 3 de legumbres. Se comprende que trajo algún pequeño
capital, que le ha permitido trabajar con buen resultado.
Entre las siembras mas considerables de este año en Ercilla,
figuran las del alemán G. Müller, colono de 1884 (12 fanegas de trigo,
10 de papas y 3 de legumbres), la del suizo Crochet, del mismo año,
(20 de trigo, 4 de papas y 4 de legumbres), la del suizo Baer, también
de 1884 (22 fanegas de trigo y 6 de papas) y las de algunos de los
colonos de quienes he hecho antes mención.
Buena existencia de animales es la del colono italiano E.
Massera, de enero de 1884. Es dueño de 4 bueyes, fuera de los dos del
TRES RAZAS
267
estado, de 9 vacas, 6 terneros, 5 caballos y 7 chanchos. En Ercilla, y en
general, en todo el territorio de colonización, en donde rara vez se ve
en poder de extranjeros vacunos de mediana calidad, hay que avaluar
esos animales de esta manera: la yunta de bueyes, de 100 a 200 pesos,
la vaca parida en 50 pesos, la seca en 35, y un caballo de regular
calidad en 25.
-Se habrá visto, por algunas de las cifras de más arriba, que, a
pesar de la sequedad sin precedente del verano último, la papa se ha
producido en Ercilla en buena cantidad y generalmente de calidad
superior. Este cultivo ha sido, desde el primer año, uno de los
principales recursos de la colonia. Más de uno ha salido de dificultades
gracias a una cosecha de 150 a 200 fanegas de papas, que ha podido
realizar, en invierno, a 3 pesos fanegas de papas. En la época en que
visité a Ercilla, el precio corriente era de dos pesos.
-Los colonos venden la mantequilla para el consumo del
pueblo a 40 centavos libra en verano y a 60 centavos en invierno.
-Se hace sentir en el lugar la necesidad de autoridades
administrativas y judiciales capaces de resistir a la invasión de los
carrilanos. Durante el invierno, el malestar que se ha pronunciado se
agravará seguramente, y ejercerá una influencia muy perniciosa en el
desarrollo de la colonia. Todavía es probable que, con el mayor
empuje que la compañía constructora dará a sus trabajos de
noviembre a diciembre próximos, aumentará la peonada, y por efecto
de esto la venta de licor y el número de delitos contra las personas y
las propiedades. Si no se organiza con tiempo la resistencia, Ercilla
verá días amargos, y la naciente prosperidad se resentirá de ello.
-Es de esperar, por otro lado, que el movimiento que se ha
pronunciado en las altas esferas gubernativas y parlamentaria del país,
a favor de la instrucción pública, alcance a estos lugares, donde los
hijos de tres razas de cultivadores están creciendo en completo
abandono; de lo cual puede muy bien resultar que la nueva
generación que se forma, en vez de alcanzar al nivel de la mas
adelantada de esas razas, baje al de la mas inculta. Especialmente en
Ercilla sería fácil sostener en un pie regular de existencia una escuela
de hombres y otra de mujeres; entre los colonos conocí uno llamado
268
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
F. Guffrond, que ha sido, si no recuerdo mal, institutor en Francia y
que estaría dispuesto a servir aquí en calidad de tal.
-La raza que fue, durante siglos, señora del territorio al sur del
Bío-Bío se halla representada, en las inmediaciones de Ercilla, por
algunos caciques, sus familias y mocetones. A este punto acuden,
también, a renovar sus provisiones y a entablar sus quejas contra las
persecuciones y vejaciones de ciertos subalternos los pehuenches que
se asilaron en Chile, huyendo de las tropas argentinas que barrieron la
pampa hasta el río Negro, y a quienes mantiene nuestro Gobierno en
el valle de Lonquimay.
Un cacique de esta reducción, llamado Lluco, fue recibido por
el Inspector general de colonias, y expuso sus quejas con la
solemnidad, la minuciosidad y las interminables repeticiones que son
propias de la oratoria indígena. Involuntariamente, me sentí
dominado por la simpatía y la admiración en presencia de ese hombre
alto, flaco, oscuro, que hablaba con melancólica gravedad y con noble
y desembarazado gesto. Es probable que no fuera más industrioso y
activo que la mayor parte de los indígenas de Chile. Entretanto, el sol
de la independencia de Arauco formaba, con sus postreros
resplandores, una aureola en torno de la cabeza, envuelta en el
tradicional pañuelo de algodón colorado, de este elocuente y
majestuoso representante de la raza cobriza Sud-americana.
No figura Ercilla en el cuadro de distancia entre las
poblaciones araucanas que tengo en mi poder. Presumo que se halla
en la mitad del camino entre Victoria y Collipulli, que es de 32
kilómetros, y que dista, por consiguiente, 16 kilómetros de cada una
de esas poblaciones.
TRES RAZAS
269
VIII
DE ERCILLA A ANGOL
Al Norte de Ercilla, el bosque frondoso, que ha formado
techo sobre nuestras cabezas o ha cerrado el horizonte, a poca
distancia del camino, a guisa de gigantesco muro verde oscuro, desde
la vega de Cautín, cesa poco a poco, y comienza a desarrollarse, a
nuestra izquierda, a medida que nos acercamos al Malleco, una serie
de colinas suaves y una vasta y abierta perspectiva.
Allí, también, nos despedimos del territorio de colonización.
Las postreras casas de colonos,-que son, por la inversa, las primeras
que tiene a la vista el viajero del Norte que se interna en Arauco por
la zona de la montaña,-distan poco de Ercilla. No volveré a asistir al
espectáculo de una lucha de dos o tres años y de una victoria más o
menos asegurada, que representa cada una de las habitaciones de los
europeos avecindados en esta interesante región. En tres o cuatro años
mas, centenares de buenos edificios, en Ercilla y sus inmediaciones,
anunciarán la prosperidad general y la feliz solución de lo que, hoy
mismo; deja de ser problema para el que se acerca a él y se da cuenta
del camino recorrido y de los elementos de progreso que se hallan en
acción.
Durante un buen trecho, que la idea del peligro hace parecer
mucho mas largo, el camino trepa una dura cuesta, al borde de una
alta barranca boscosa, en el fondo de la cual se precipita, de salto en
salto, con glorioso estruendo, uno de los esteros que recogen las aguas
de la región de la montaña, que se extiende hacia nuestra derecha y a
la cual atribuyo todo el encanto misterioso que es propio de lo
desconocido y propio de la selva virgen de Chile.
Tenemos, al fin, a la vista el Malleco, con su rica vega,
estrecha en la parte en que el camino se acerca a ella por primera vez,
pero que ensancha, a medida que avanzamos al Poniente, resguardada
por altísimas riberas. Hacia el Norte, centellean los techos de
Collipulli, bañados por los suaves rayos del sol de otoño, sobre la
cumbre de una de las colinas de ese lado. Los contornos de la famosa
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EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
línea del Malleco, débil posición y tan mal defendida como
naturalmente débil, van dibujándose poco a poco a la distancia.
Pasamos el río por un puente de madera tendido sobre él
frente a Collipulli, en donde se cobra peaje, a razón de 20 centavos
por los coches y de 3 por las carretitas. Subimos, en seguida, con
dificultad, a la altura sobre la cual está edificado Collipulli, y nos
dirigimos a visitar los trabajos del gran puente del Malleco.
Dos poderosos machones, construido de enormes trozos de
piedra, se elevaban ya sobre el nivel de las aguas del río, en medio de
altos y fuertes andamios y de un complicado mecanismo destinado a
facilitar el trabajo. Una máquina a vapor mantenía en constante
movimiento los aparatos para extraer el agua de los cimientos y para
elevar y bajar piedras, y el agua necesaria para la albañilería y la
bebida era conducida por una cañería que bajaba de la colina.
Se asegura que en el dibujo de esta obra monumental, que
será, en su género, una de las mas considerables del mundo, por la
altura y el largo, se ha adoptado todas las medidas de precaución que
aconseja la catástrofe ocurrida en el puente del Tay, que fue
derribado, hace pocos años, por un terrible huracán, en los momentos
que lo atravesaba un tren de pasajeros. Se ha dado a los machones y a
la superestructura de fierro, cuya llegada se aguarda en poco tiempo
mas, extraordinaria solidez, y se ha trazado el puente de tal manera
que los vientos reinantes no puedan tomar de costado la poderosa
construcción.
Pude ver allí completamente justificados los temores que me
habían asaltado antes respecto del porvenir agrícola de una parte de
estas comarcas. Al norte del Malleco, el sistema codicioso e
imprudente de explotación de la tierra ha producido sus naturales
consecuencias; el empobrecimiento del suelo ha llegado a tal extremo
que la cizaña ahoga las plantas útiles, en grandes extensiones de
campo. El deshacerse de las propiedades va cundiendo, y es posible
que algunos logren su objeto, con perjuicio de incautos y crédulos de
las provincias del Norte. En realidad, la mayor parte de estos fundos,
en donde se ha forzado la producción del suelo, sin preocuparse del
porvenir y sin devolverle sus fuerzas de una manera u otra, no van a
tener, durante una serie de años, otro destino que la ovejería.
TRES RAZAS
271
A nuestra izquierda van quedado, en una y otra ribera del
Malleco, los fuertes y establecimientos militares de la antigua línea de
Frontera; en la ribera del Norte, Mariluán, y en la del Sur, frente a
Mariluán, Chihuaihue, y mas al Poniente, Lolenco. La pacificación de
la Araucanía ha hecho surgir mas al Sur, en el riñón de la tierra
rebelde, media docena o mas de poblaciones activas y florecientes; la
vida que brota a torrentes en torno de ellas se ha retirado de las que
debieron su fortuna al antiguo orden de cosas y al estado de guerra
permanente, a orillas del Malleco. Solamente Collipulli ha conseguido
pasar con felicidad a la nueva era de paz y de civilización.
Se experimenta verdadero alivio, desde que se presenta, de
nuevo a la vista, ancha y rebosando de verdura, vegetación y riqueza,
la vega del Malleco. Después de las colinas monótonas, esterilizadas y
solitarias, que afligen y enferman el ánimo por lo que son hoy, por lo
que fueron hace veinte años, y por la idea de toda la rapacidad feroz,
de toda la imprevisión y de toda la indolencia que han sido necesarias
para arrebatar a ese suelo privilegiado su fuerza productora, el
espectáculo de los campos sometidos a cultivo juicioso y a irrigación
artificial, de los prados de trébol y hasta de las plantaciones del triste e
inútil eucaliptos me produjo el efecto de un encuentro inesperado de
viejos y queridos amigos. El señor Tirso Rodríguez, hermano del
escritor y diputado conservador de este apellido, ha construido, en
esta risueña y fértil campiña, las casa de habitación de su hacienda,
precisamente en el punto en donde el camino a Angol pasa a la ribera
sur de Malleco.
Una parte de esta hermosa vega fue destinada, hace cosa de
veinte años, por decreto del Supremo Gobierno, a servir de asiento a
un ensayo de colonia nacional; y es indudable que, si una empresa de
esta naturaleza pudo tener buen resultado en el Sur, esa habría sido la
que se mandó fundar en este lugar, cien veces superior a todos las que
comprenden los territorios de colonización, desde el Traiguén hasta el
golfo de Reloncaví.
Sería labor perdida echarse a buscar en la vega del Malleco las
huellas de la primera colonia nacional, como habría cruel injusticia en
achacar a los malos hábitos o al espíritu inquieto de nuestros
pequeños cultivadores el fracaso de la bien intencionada tentativa. El
272
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
hecho es que la colonia quedó reducida a decreto y a plano, lo que no
impidió que las tierras salieran de poder del Estado. Solicitantes de
hijuelas hubo en gran número; infortunadamente, fueron palos
blancos, tras de los cuales se escondían, para aparecer oportunamente,
tres o cuatro individuos autores de la indecente tramoya.
Durante casi toda esta jornada, el camino que recorrimos fue
firme y parejo, y un fresco viento del Sur sopló sin cesar, y nos libró
de las ligeras nubes de polvo que alcanzaban a levantarse del suelo
cascajoso. La cosa cambió completamente de aspecto, una vez que
entramos a un largo callejón que conduce de la vega del Malleco al
Huequen, y de aquí a Angol.
En todo el Sur, quizás en todo Chile, no existe un lugar más
mortificante que este para el viajero. En invierno, el callejón debe ser
un inmenso barrial. En verano, es un colchón de tierra delgada, en
donde el suelo firme se halla, a trechos, a medio metro de
profundidad, y en donde hay que avanzar paso a paso y con el mayor
cuidado, sufriendo, uno tras otro, sacudimientos terribles, y pudiendo
apenas respirar a través de la nube de polvo que envuelve el carruaje e
impide reconocer los objetos a pocos pasos de distancia.
Como espectros grises vimos pasar los edificios de la aldea de
Huequen, situada a orillas del río de este nombre, el mismo que corre
al frente del Hotel de Ercilla, y que va a caer al Malleco, a dos o tres
kilómetros al Norte del interminable callejón.
En lo peor de este encontramos un individuo entrado en años,
de barba larga y de rudo aspecto, que venia de Angol, marchando
pausadamente al lado de su carretilla, que los bueyes arrastraban con
dificultad, a pesar de que la carga se reducía a un pequeño baúl de
madera pintada, al arado americano y al barril de clavos con que
habilita la Inspección General a los colonos que se dirigen al interior a
tomar posesión de sus hijuelas. Era este sujeto el llamado Mr. Stokes,
antiguo cultivador de Australia y actualmente establecido en Ercilla.
El infeliz venia, sin duda, espantado y abrumado en aquel camino sin
igual. No habló de otra cosa, durante los momentos que permaneció
al lado de nuestro carruaje.
Por fin, al cabo de más de una hora de lucha y de fatiga, una
que otra casa de campo apareció al lado del camino, con lindos
TRES RAZAS
273
potreros de alfalfa y trébol a la espalda y con los montones de la
cosecha a uno y otro lado. En seguida, los edificios modestos de un
arrabal, el puente del Regüe, las calles de Angol. En un instante mas,
pisábamos el hospitalario umbral de la casa del Inspector General de
colonias, y nos dirigíamos a sacudir, en nuestros respectivos
aposentos, la capa espesa de polvo que nos cubría el rostro y los
vestidos, consolándonos siquiera de las molestias de la postrera
jornada con la noticia de que habíamos llegado antes del tren que
partió de Collipulli a las 12:15 del día.
En la mesa y en el salón del Inspector General de las
Colonias, se reunieron, esa noche, algunos de los principales
funcionarios civiles y militares de Angol, mi antiguo y estimado
amigo de la campaña del Norte, el Comandante Salvo, Jefe de estado
Mayor, que, durante la ausencia del Coronel Gorostiaga,
desempeñaba las funciones de este, el Juez de Letras recién nombrado
para Temuco, don Emiliano Fuentes, y el protector de indígenas, don
Tomas Romero, a quien he tenido ya ocasión de consagrar amistoso
recuerdo en el curso de estos rápidos apuntes.
Todos estos inteligentes y animosos obreros de vanguardia de
la civilización de Chile se hallaban en vísperas de trasladar su
domicilio a los pueblos de más al Sur. Fuentes, Romero y el mismo
Comandante Salvo, en caso de que se acordara mantener la
organización del ejército en Arauco en el pie de lo últimos años, irían
a Temuco. En cuento a los funcionarios de la Inspección General de
Colonias, -el señor M. Drouilly y el estimable contador señor
MacVicar- se creía, entonces, que habrían de trasladarse a Traiguén, y
se agregaba que el edificio que ocupaban ellos en Angol sería
destinado al liceo de la provincia.
La proximidad de estos cambios y la conciencia del
importante encargo de establecer y hace arraigar el régimen
administrativo en la región ante cuyos umbrales se detuvieron,
durante mas de tres siglos, nuestros antepasados de la época colonial y
de la época republicana, hacían vibrar cuerdas de varonil resolución y
juvenil esperanza en la conversación de este grupo compuesto de
algunos de nuestros mejores representantes en el Sur, parecía que
274
EXPANSIÓN CAPITALISTA Y ECONOMÍA MAPUCHE: 1680-1930
sentían estremecerse en sus manos la cadena de la cultura nacional,
que les tocaba eslabonar, después de tan larga interrupción.
Las horas que pasé entre ellos fueron las últimas de mi visita al
antiguo territorio araucano. El tren expreso de la madrugada siguiente
me conducía a un mundo de más modernas y ardientes
preocupaciones, en donde aguardaban la postrera mano los
preparativos de otra jornada más larga y accidentada y de más remoto
y más oscuro término.
En los ocho días de nuestra campaña de las colonias, dimos
una vuelta redonda. Partimos de Angol, con rumbo al sur, y
mantuvimos esta dirección hasta Cholchol. De aquí, caminamos al
Suroeste hasta Nueva Imperial, y de Nueva Imperial a Temuco, al
Oriente. Volvimos de aquí, con dirección al Noroeste, hasta Lautaro;
al Norte, de Lautaro hasta Ercilla, para inclinarnos aquí al Noroeste
hasta Collipulli, y concluir con la marcha al Poniente, de Collipulli a
Angol.
La distancia recorrida fue la siguiente:
En ferrocarril de Angol a los Sauces
En carruaje de Sauces a Traiguén
De Traiguén a Galvarino
De Galvarino a Nueva Imperial
De Nueva Imperial a Temuco
De Temuco a Quillen
De Quillen a Victoria
De Victoria a Ercilla
De Ercilla a Angol, por Collipulli
Kilómetros
34
38
33
54
30
55
55
16
50
Total: kilómetros
365
Los pocos días que pude consagrar al estudio de las colonias
fueron aprovechados escrupulosamente. Visité todos los puntos en
donde hay población europea establecida, menos en Purén y
Contulmo, que son insignificantes por el número de pobladores y el
TRES RAZAS
275
desarrollo de los cultivos, y Quechereguas, muchos de cuyos vecinos
vinieron a Traiguén. Y en todas partes, aproveché cuanta oportunidad
se me presentó para interrogar a los colonos y conocer su situación, la
historia de su instalación y sus necesidades y quejas.
No conozco, en mi país alguno de América, colonias de
europeos que hayan surgido, desde la primera hora, sin
inconvenientes, sin alternativas y sin luchas. Nuestra colonia alemana
de Llanquihue, tan próspera actualmente, no vino a dar frutos sino al
cabo de mas de veinte años. En el Perú, en el Brasil, en la Argentina,
el país esencialmente colonizador, los establecimientos coloniales han
tenido que pasar por durísima prueba, a que muchos de ellos no han
resistido. A la crisis de la aclimatación no se sustrae nadie, -individuo
o agrupamiento de individuos.
Ahora bien; de lo que vi y oí, en nuestras nuevas colonias,
resulta que los días mas difíciles pasaron,-que hay en la mayor parte
de ellas cierto número de individuos, con tres años de residencia,
regularmente instalados y en franco camino de prosperidad, que
sirven a los demás de estímulo y ejemplo- y que los colonos
comienzan a preocuparse seriamente de asuntos de interés general, del
mejoramiento de los cultivos y de la plantación de industrias
relacionadas con la agricultura. Los individuos que lleguen ahora a
establecerse en las colonias encontrarán, por consiguiente, en los
núcleos ya consolidados, un apoyo con que no contaron los
fundadores de aquellos.
Si a esta circunstancia se agrega el aumento general de la
población en Malleco y Cautín, el rápido progreso de las ciudades y la
terminación próxima de las líneas férreas, que recorrerán, de Norte a
Sur, los dos valles principales, se comprenderá que las colonias
cuentan con elementos suficientes para mantenerse y desarrollarse.
Los elementos de inteligencia, de industria y de capital que se logre
allegar a los que ya existen en el territorio contribuirán a impulsar la
marcha progresiva de la zona colonizada, a darle nuevo ensanche, a
ambas orillas del Cautín, y a abreviar el plazo que nos separa todavía
del momento en que el país y el Gobierno verán recompensados con
usura los sacrificios hechos por aclimatar población, cultivos y
hábitos europeos en la antigua Araucanía.
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