1 1-2010R Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de

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1-2010R
Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia: San Salvador, a las doce
horas cuarenta y un minutos del día tres de marzo de dos mil diez.
Procedente de la Cámara de la Tercera Sección de Occidente, ubicada en el
departamento de Ahuachapán, se conoce en revisión el proceso constitucional de hábeas
corpus iniciado por el licenciado Juan Manuel Chávez, a favor del señor Edgardo Enrique
Cardona Cortez, procesado en el Juzgado de Instrucción de Ahuachapán, por el delito de
tráfico ilegal de personas.
Analizado el proceso y considerando:
I. El solicitante expuso ante la Cámara que el señor Edgardo Enrique Cardona
Cortez se encuentra bajo una restricción ilegal de su libertad personal, en virtud que el
agente auxiliar del Fiscal General de la República, con fundamento en el artículo 289 del
Código Procesal Penal, ordenó la detención administrativa del favorecido, la cual -a su
criterio- se basa en el artículo 14 de la Constitución de la República y en este caso el
favorecido fue detenido al sexto día de haberse emitido dicha orden, violentando -a su
parecer- el plazo que señala la aludida disposición constitucional. Además expuso que, no
obstante el requerimiento fiscal fue presentado dentro de las setenta y dos horas posteriores
a la detención administrativa y la audiencia inicial se celebró en igual término, la discusión
radica en el incumplimiento del plazo de vigencia de la orden de detención administrativa
que no debe excederse de cinco días.
II. La Cámara de la Tercera Sección de Occidente estimó que la pretensión del
solicitante era errónea en cuanto a la interpretación del artículo 14 de la Constitución de la
República, puesto que dicha disposición hace referencia a que “(…) la autoridad
administrativa podrá sancionar, mediante resolución o sentencia y previo al debido proceso,
las controversias a las leyes, reglamentos u ordenanzas, con arresto hasta por cinco días
(…)”. En ese sentido, consideró que dicha disposición se refiere
al
arresto como
consecuencia jurídica de una contravención administrativa, situación que no está
relacionada con la vigencia de la orden administrativa de detención, para la cual no existe
norma constitucional ni legal que fije un plazo límite.
Asimismo, la Cámara en comento estableció que el artículo 13 de la Constitución se
refiere al término de setenta y dos horas referido al tiempo máximo que la autoridad
administrativa puede mantener detenida a una persona; dicho plazo opera a partir de la
captura del imputado y tiene por objeto garantizar que el mismo sea puesto a la orden del
juez competente. Concluyendo que en el presente caso se han cumplido con los términos
establecidos en la Ley Fundamental, tanto en sede administrativa como en la judicial, y
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resolvió que no existía infracción constitucional en la detención provisional del señor
Edgardo Enrique Cardona Cortez.
III. Inconforme con la resolución de la referida Cámara, el peticionario interpuso
recurso de revisión para ante esta Sala, en el cual alegó los mismos hechos que expuso al
solicitar el proceso de hábeas corpus ante el citado Tribunal, agregando que las órdenes de
captura decretadas por la autoridad administrativa no perduran para toda la vida, sino que
cesan o precluyen después del quinto día de haberse emitido.
IV. Habiéndose delimitado la pretensión planteada en el hábeas corpus resuelto por
la Cámara de la Tercera Sección de Occidente, que será examinado por esta Sala en el
presente recurso; resulta necesario referirse a dos puntos fundamentales: a) las órdenes de
detención administrativa y b) el arresto administrativo.
a) En primer lugar, es pertinente señalar que la detención administrativa tiene su
fundamento en el artículo 13 inciso 2º de la Constitución de la República, el cual establece
que “[l]a detención administrativa no excederá de setenta y dos horas, dentro de las cuales
deberá consignarse al detenido a la orden del juez competente, con las diligencias que
hubiere practicado”.
La referida norma ha sido desarrollada en el artículo 289 del Código Procesal Penal
que dispone que “[e]l fiscal podrá ordenar, antes del requerimiento, la detención
administrativa del imputado cuando estime que concurren los presupuestos que justifican la
detención provisional. En todo caso, el fiscal deberá presentar requerimiento. Una vez
aprehendido el imputado, será puesto a disposición de juez dentro de las setenta y dos horas
(…).”
Lo anterior es coherente con el artículo 193 ordinal 3º de la Constitución, en el que
se atribuye al Fiscal General de la República “[d]irigir la investigación del delito (…)”. En
ese sentido, cuando el Fiscal tenga conocimiento o noticia de la comisión de un hecho
delictivo y pueda atribuir prima facie la responsabilidad penal a una persona, tendrá la
obligación constitucional de promover de oficio la acción penal, salvo que el ilícito sea de
aquellos perseguibles por acción privada. Es así que, en el ejercicio de esa facultad, el
Fiscal General de la República está autorizado por la Constitución (artículo 13 inciso 2º) y
el Código Procesal Penal (artículo 289) para girar órdenes a la policía para que procedan a
la aprehensión del presunto autor, en el caso que estime “(…) que existen los presupuestos
que justifican la detención provisional(…)”; es decir, cuando se corroboren los requisitos
establecidos en el artículo 292 del citado Código, dicha orden debe hacerse por escrito y
debidamente motivada, tal como ordena el artículo 13 inciso 1º de la Constitución.
Por lo anterior, la facultad de girar órdenes de detención administrativa se encuentra
supedita a la investigación de un hecho delictivo, atribución ejercida exclusivamente por la
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Fiscalía General de la República de acuerdo con el mandato constitucional contenido en el
artículo 193 ordinal 3º de la Constitución.
Al respecto debe decirse que, las órdenes de captura para ser ejecutadas como
consecuencia de haberse decretado detención administrativa no tienen un plazo de vigencia
determinado por el legislador, pero estas concluyen por circunstancias fácticas precisas, de
las cuales es de citar:
i. Cuando ya no persistan los presupuestos que justifican la detención provisional
(artículo 292 del Código Procesal Penal) y que motivaron decretar la detención
administrativa, cuya determinación le compete a la Fiscalía General de la República.
ii. Y, cuando la persona requerida es capturada para ser presentada ante el juez de
paz competente, siendo ese precisamente el objeto que se pretende alcanzar con la adopción
de tales órdenes, es decir, asegurar la comparecencia de la persona investigada ante los
tribunales a efectos de iniciar el proceso penal correspondiente.
Es así que, por mandato constitucional, cuando se investigue la comisión de un
hecho delictivo, únicamente está autorizada para emitir órdenes de detención administrativa
la Fiscalía General de la República.
b) Sobre el arresto administrativo, debe decirse que este es consecuencia de un
procedimiento de naturaleza administrativa en el ejercicio de la potestad sancionatoria de la
Administración. En este aspecto, puede afirmase que la sanción es el género y el arresto es
la especie.
La sanción administrativa, en términos generales, ha sido definida por esta Sala en
la sentencia pronunciada en el proceso de inconstitucionalidad
8-97Ac, de fecha
23/03/2001, como “(…) un mal infligido por la Administración a un administrado como
consecuencia de una conducta ilegal, que consiste en la privación de un bien o de un
derecho, o la imposición de la obligación de pagar una multa, o el arresto del
infractor.”(Cursiva suplida).
Por lo anterior, la sanción administrativa refleja el poder punitivo del Estado
aplicado al administrado, producto de la corroboración por parte de la Administración
(mediante un debido proceso) que aquel ha cometido una conducta que contraviene lo
dispuesto en la ley y por tanto merece la consecuencia que esta prevé. La sanción
administrativa, como se dispuso en la sentencia pronunciada en el proceso de amparo 3302000 del 23/09/2000, no se encuentra circunscrita a los tipos que establece el artículo 14 de
la Constitución, sino que se debe “(…) entender en concordancia con toda la Constitución,
y no en forma aislada (…), por lo que es pertinente recalcar que la potestad sancionatoria
concedida a la Administración no se limita a lo taxativamente expuesto en el Art.14
Cn.(…)”.
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Es así que la mencionada disposición constitucional se refiere única y
exclusivamente a la potestad sancionatoria de la Administración.
En este punto es preciso señalar que el arresto administrativo no es una medida
instrumental o precautoria para asegurar la resultas del procedimiento administrativo, sino
que es el resultado negativo de este, por haber determinado que el administrado es infractor
de la ley.
La facultad administrativa de decretar arresto hasta por cinco días, en tanto
representa un límite al derecho fundamental de libertad física, está sujeta a la reserva de ley
(como se expresó en el considerando anterior), de manera que solo podrá aplicarse el
arresto administrativo cuando una ley lo disponga como consecuencia de la infracción de
un precepto normativo específico y, observando las formalidades y los plazos que para ello
haya requerido el legislador (HC 201-2007 de fecha 20/01/2009). Tomando en cuanto
además el límite temporal fijado en el artículo 14 de la Ley Suprema.
c) Ahora bien, expuestas las características principales de las órdenes de detención
administrativa y del arresto administrativo, es pertinente destacar las principales diferencias
entre ambas, así se tiene que:
i La orden de detención administrativa se encuentra dentro de las potestades
constitucionales y legales conferidas exclusivamente a la Fiscalía General de la República,
estas se adoptan como un mecanismo para garantizar la presencia en un proceso penal del
presunto responsable de la comisión de un hecho delictivo que se investiga, es una medida
de carácter instrumental que tiene por objeto presentar al aprehendido ante la autoridad
judicial competente, dentro del plazo de setenta y dos horas; por su parte, el arresto
administrativo es una potestad sancionatoria de la Administración, en aplicación del poder
punitivo del Estado, no es una medida para garantizar las resultas del debido proceso sino
que es la consecuencia negativa de este, por cuanto supone la restricción del derecho de
libertad del infractor.
ii. Las órdenes de captura giradas a consecuencia de la detención administrativa no
tienen un plazo de vigencia dispuesto por el legislador, pues precisamente -como antes se
ha hecho referencia- su fin es ejecutarlas para presentar a la persona ante la autoridad
correspondiente; sin embargo, una vez verificada la aprehensión del requerido -y estar en
cumplimiento de esa detención con carácter de medida cautelar- , el fiscal a cargo está en la
obligación de presentar al imputado y las diligencias que se hubieren realizado ante la
autoridad judicial competente, dentro de setenta y dos horas; por su parte, el arresto
administrativo aludido en el artículo 14 de la Constitución es una sanción que únicamente
puede durar hasta cinco días, por tanto la Administración está sujeta a dicho término y
excederlo devendría en un acto inconstitucional, así ha indicado esta Sala en la resolución
correspondiente al HC 70-98, de fecha 19/03/1998.
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V.- En el caso sometido a revisión el recurrente sostiene que las órdenes de
detención administrativa únicamente tienen vigencia durante el plazo establecido en el
artículo 14 de la Constitución, es decir cinco días contados desde que se expiden por la
Fiscalía General de la República, por lo que al haberse capturado al señor Edgardo Enrique
Cardona Cortez al sexto día de la emisión de aquellas, su detención es inconstitucional.
Al respecto, esta Sala estima que el solicitante de hábeas corpus ha invocado un
precepto constitucional que no corresponde al supuesto de hecho que expone, ya que como
se ha dejado establecido en el transcurso de esta resolución, las órdenes de detención
administrativa están reguladas en el artículo 13 inciso 2º de la Constitución y su desarrollo
normativo se encuentra en el artículo 289 del Código Procesal Penal; y, el artículo 14 de la
Constitución, que relaciona reiteradamente el impetrante de este recurso de revisión, se
encuentra vinculado con la potestad sancionatoria de la Administración.
La Fiscalía General de la República al girar órdenes de detención administrativa
actúa en el ejercicio de una facultad que le ha sido conferida en el artículo 193 ordinal 3º de
la Constitución, con el objeto de dirigir la investigación de un hecho delictivo y así
establecer la responsabilidad penal de una persona, dicha actuación no deviene de su
potestad sancionatoria atribuida de acuerdo con el artículo 61 de su Ley Orgánica, es decir,
ejercida ante la infracciones u omisiones de sus funcionarios y empleados en el desempeño
de sus labores otorgadas por la referida institución, en este último caso la Fiscalía actúa en
calidad de Administración, pero cuando se trata de la persecución penal del delito y de
asegurar -mediante las órdenes de detención administrativa- la presencia de una persona
sujeta a investigación ante la autoridad judicial respectiva, el ente fiscal desempeña otra de
sus atribuciones constitucionales.
Es así que el solicitante de este recurso de revisión se refirió a la vigencia de las
órdenes de detención administrativa decretada por la Fiscalía General de la República en
contra del favorecido, enmarcándolas como una potestad sancionatoria de la
Administración y supeditando su límite temporal de validez al plazo de cinco días
establecido en el artículo 14 de la Constitución, siendo tales órdenes consecuencia de una
de las atribuciones constitucionales del ente fiscal, que consiste en “dirigir la investigación
del delito” (artículo 193 ordinal 3º de la Constitución), las cuales -como se dijo en el
considerando IV literal a) de esta resolución- no tienen un plazo legal de vigencia.
Por lo anterior esta Sala comparte los argumentos expuestos por la Cámara de la
Tercera Sección de Occidente, ubicada en Ahuachapán, respecto a que el solicitante basó su
pretensión erróneamente en el artículo 14 de la Constitución, siendo que las órdenes de
detención administrativa giradas en contra del favorecido por la Fiscalía General de la
República y ejecutadas al sexto día de su emisión, no han ocasionado vulneración al
derecho fundamental de libertad del favorecido; sumado al hecho que ha sido el propio
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impetrante quien alegó que el requerimiento fiscal, una vez capturado el señor Edgardo
Enrique Cardona Cortez, se presentó ante la autoridad judicial respectiva dentro de las
setenta y dos horas, en ese sentido se infiere que no se trata de un exceso en la detención
administrativa regulado en el artículo 13 inciso 2º de la Constitución, consecuentemente
corresponde confirmar el proveído de la Cámara en comento.
De acuerdo con lo antes expuesto y según lo establecido en los artículos 13 inciso 2º
y 193 ordinal 3º de la Constitución y el artículo 72 de la Ley de Procedimientos
Constitucionales, esta Sala RESUELVE: a) Confírmese lo resuelto por la Cámara de la
Tercera Sección de Occidente, ubicada en el departamento de Ahuachapán, en el proceso
de hábeas corpus solicitado por Juan Manuel Chávez a favor del señor Edgardo Enrique
Cardona Cortez, b) certifíquese esta resolución y remítase a la Cámara de la Tercera
Sección del Occidente junto con las diligencias de hábeas corpus y las copias simples del
proceso penal registrado bajo la referencia 295/09; c) notifíquese y d) archívese.
---J. B. JAIME---F. MELÉNDEZ---J. N. CASTANEDA S.---E. S. BLANCO R.---R. E.
GONZÁLEZ B.---PRONUNCIADO POR LOS SEÑORES MAGISTRADOS QUE LO
SUSCRIBEN---E. SOCORRO C.---RUBRICADAS.
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