COMPARECENCIA ANTE LA COMISION MIXTA CONGRESO

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COMPARECENCIA ANTE LA COMISION MIXTA CONGRESO-SENADO
PARA EL ESTUDIO DEL PROBLEMA DE LAS DROGAS
INTRODUCIÓN
Señorías, en primer lugar permítanme agradecerles, en nombre de la
Plataforma de ONG sobre Drogas y Adicciones (P.O.D.A.) la invitación a
compartir con ustedes los problemas y cuestiones que nos preocupan y ocupan
en nuestro sector. La PODA es:
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Un lugar de encuentro de organizaciones que trabajan
directamente en las diferentes áreas de conflicto que plantean
los consumos problemáticos de drogas en el siglo XXI,
Un espacio de debate para propiciar el intercambio de
perspectivas, la reflexión crítica sobre cuestiones de interés
común y la búsqueda de acuerdos basada en la participación.
Un instrumento de consenso que, con respeto absoluto de
las legítimas discrepancias, puede aglutinar lo común y facilitar
una voz y una postura más representativas del sector ante las
administraciones, los interlocutores sociales y la ciudadanía.
Extendida por toda España la PODA, que en conjunto
representa a la práctica totalidad del sector especializado, se constituye en
el año 2010. Está formada por 17 entidades/redes de amplia implantación
en toda España, atiende a más de 260.000 personas en programas
terapéuticos al año y a unos 4 millones, en su mayoría adolescentes y
niños en prevención. Las personas que hoy estamos presentes en esta
comparecencia formamos parte de la Junta Directiva y son:
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D. Domingo Comas Arnau, Fundación ATENEA-Grupo GID.
D. José Luis Luciano Poyato Roca Unión de asociaciones y
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entidades de atención al drogodependientes (UNAD).
D. Eusebio Mejías Valenzuela, Fundación de Ayuda contra la
drogadicción (FAD)
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D. Santos Cavero. DIANOVA
D. Modesto Salgado Salgado. Asoc. PROYECTO HOMBRE
D. Luis Manuel Flórez, Asoc. PROYECTO HOMBRE.
OTROS MIEMBROS:
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ASOCIACIÓN DEPORTE Y VIDA
ASOCIACIÓN EPSILÓN
CRUZ ROJA
CONFEDERACIÓN DE ENTIDADES PARA LA ATENCIÓN A LAS ADICCIONES
EDEX
FEDERACIÓN CATALANA DE DROGODEPENDENCIAS (FCD)
FEDERACIÓN ENLACE
FEDERACIÓN EXTREMEÑA DE ATENCIÓN AL DROGODEPENDIENTE (FEXAD)
FUNDACIÓN SALUD Y COMUNIDAD
GRUP IGIA
IREFREA
1 CUESTIONES PARA COMPARTIR
Hecha esta breve presentación quisiera continuar mi exposición
intentando poner de manifiesto y por tanto, compartir con ustedes, algunas
cuestiones que nos preocupan como organización y que están en relación: con
la percepción que tiene nuestra sociedad del problema de las adicciones, en
segundo lugar, con los cambios de los modelos de atención terapéutica. En
tercer lugar quisiera incidir en los riesgos actuales que afronta la Red
especializada. Dos miradas sobre una misma realidad.
1.- Mirando a nuestra sociedad :
1.1.-Percepción que tiene nuestra sociedad
sobre las adicciones.
Cuando el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realiza los
llamados barómetros mensuales, que pretenden ser un fiel reflejo de los
principales problemas de los españoles. La primera pregunta que se plantea en
esos muestreos es: “¿Cuáles son, a su juicio, los tres problemas
principales que existen actualmente en España?”. El conjunto de
respuestas espontáneas a dicha pregunta ofrece la percepción colectiva de los
ciudadanos sobre los distintos aspectos que configuran la actual problemática
social. Este dato es el que suelen recoger y difundir los medios de
comunicación. La segunda pregunta que se realiza a los encuestados viene a
incidir en la misma cuestión, aunque presenta un matiz importante: “¿Y cuáles
son los tres problemas que a Ud., personalmente, le afectan más?”.
En función a estos datos, podemos observar que siempre existe
diferencia entre la percepción y la repercusión real del “problema de las
drogas”, lo cual es algo muy propio de las representaciones sociales de los
problemas que alarman a la población. No obstante, desde hace ya tiempo esta
diferencia se va aminorando notablemente por razón de que disminuyen
claramente los índices declarados de preocupación colectiva. Estos
indicadores apuntan claramente a que, desde hace ya tiempo y sin que la
tendencia se modifique, está disminuyendo notablemente la inquietud que
los problemas de drogas despiertan en los españoles.
1.2.- Lo que nos dicen las encuestas
Esta percepción poco se corresponde con las conclusiones a las que
llega la Encuesta Estatal Sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias
(ESTUDES) 2010, donde podemos observar como el consumo de Alcohol
continúa muy alto aumentando los episodios de borracheras al mismo tiempo
que la edad de inicio se reduce en un año. El drástico aumento de
consumidores de las principales sustancias: alcohol, tabaco (32,4%) y
cannabis (26,4%) que se observa de los 14 a los 15 años, aconseja priorizar
intervenciones de prevención del consumo en el grupo de edad más joven,
con el objeto de anticiparse a ese incremento. El hecho de que el alcohol sea
la sustancia percibida como menos peligrosa, unido al acusado aumento de los
2 episodios de borracheras, hacen pensar que es necesario desarrollar
actuaciones para advertir de los riesgos asociados a este tipo de consumo
máxime cuando un 73,6% de los encuestados manifiesta haberlo consumido,
en el último año En este mismo sentido, habría que hablar de los consumos de
cocaína, poniendo especial atención al consumo experimental y al
esporádico que aunque se confirma la tendencia descendente del consumo
iniciada en 2002 sigue siendo superior a 1998. Merece también atención el
consumo de tranquilizantes así como el repunte del consumo de Heroína.
Que el tabaco (con un 32,4%); sea considerado más peligroso que el
cannabis, (26;4%), abre un camino a seguir, en relación a esta última sustancia
que podría aumentar su uso y abuso. Por otro lado, no parece que los
jóvenes carezcan de información sobre los efectos y trastornos que genera
en la salud el consumo de sustancias pues un 85,6% de chicos y un 81,9% de
chicas dicen estar suficientemente informados.
1.3.-Concluyendo:
Es preocupante esta relativización de la percepción del riesgo que
entraña el consumo de sustancias. Vemos que sigue siendo necesaria la
presencia activa y responsable de la sociedad civil en la definición y en las
respuestas frente a los problemas colectivos; mucho más, frente a aquéllos que
extienden sus raíces amplia y profundamente en lo social, como es el caso de
los relacionados con las drogas. Es evidente que la sociedad española, tras
una etapa de intensa alarma ante estas cuestiones, se mueve entre la
indiferencia, la confusión y la ambivalencia; unas veces por indefinición y
otras por la radicalización de posturas difícilmente conciliables. Es
verdad que los problemas relacionados con las drogas han cambiado
sustancialmente. Dicho esto, pensamos que, es preciso revisar los
instrumentos de análisis y los mecanismos de respuesta; es decir, es
necesario replantearlos críticamente y desde el análisis global del fenómeno:
definir los elementos problemáticos y las estrategias anticipatorias o
correctoras de los mismos.
2.- Mirando los modelos de Tratamiento
España cuenta con una importante y adecuada red de intervención en el
ámbito de los consumos problemáticos de drogas que ha costado mucho
esfuerzo, tiempo y dinero ponerlo en pie. Uno de los elementos de esa eficaz
respuesta es el consensuado enfoque bio-psico-social, es decir, el abordaje
integral.
Definir las adicciones, como enfermedad crónica y recidivante, e
incluirlas dentro del Sistema Nacional de Salud, como algunos proponen,
supone no sólo la preeminencia de la perspectiva sanitaria, sino que en la
práctica implica la exclusión de otras perspectivas: social, antropológica,
educativa, etc. Así como una quiebra del actual modelo, integrador y plural en
sus repuestas, a una demanda que necesita de esa pluralidad, por tanto, pone
en peligro el actual modelo.
3 Señorías, como bien saben, el consumo de drogas no tiene
únicamente una dimensión biológica y sanitaria, sus raíces y repercusiones
provienen y afectan a distintas esferas de lo humano.: “Las consecuencias en
el ámbito sanitario sólo son una parte de los posibles problemas derivados de
los consumos. Las principales consecuencias se dan en el ámbito de lo social:
problemas en la formación y educación, problemas de socialización e
integración, de convivencia familiar, accidentes, violencia, etc., y su atención
debe ser asumida desde el espacio socio-sanitario. Por tanto, en el enfoque
de la intervención asistencial no debe preponderar únicamente, el criterio
médico o sanitario frente a los criterios de otras disciplinas, que consideramos
de gran peso en las posibilidades de cambio y mejora de las personas. En
otras palabras, considerar las drogodependencias únicamente como una
enfermedad crónica y recidivante, vinculada a una predisposición genética, es
a nuestro juicio una postura incompleta y parcial, porque limita las posibles
actuaciones y logros basados en el aprendizaje que se deriva de las
intervenciones psicosociales y educativas. Por tanto es necesario, asumir y
potenciar el paradigma bio-psico-social que además está ampliamente
evaluada su eficacia y eficiencia, por Investigadores de las diversas
Universidades del Estado, poniendo de manifiesto que es el modelo de
referencia en drogodependencias que mejor contempla el abordaje
integral del fenómeno y que además ha suscitado un gran acuerdo en la
prevención y atención a los problemas derivados del uso de drogas y un
avance en los resultados obtenidos.
En definitiva, pensamos que ni la “exclusiva” lectura sanitarista que
algunos profesionales quieren imponer, ni la reiteración de los viejos
paradigmas, sirven para dar cuenta cabal de unos fenómenos
progresivamente más complejos, con más niveles de impacto y más
enraizados en lo social.
3.- Un mirada sobre los riesgos actuales que afronta la red
especializada
Finalmente, y en consonancia con el punto anterior, PODA quiere
alertar sobre los problemas que la crisis esta generando en este sector.
Efectivamente, a las dos miradas anteriores se le añade una nueva
lectura, coincidente en el tiempo, con una serie de reformas estructurales que
han implicado recortes en los recursos disponibles, los cuales, en lo que se
refiere al ámbito de las adicciones, están produciendo graves problemas a
las entidades que representamos. En este momento, quizá una parte
sustancial de las entidades del sector y en torno a un tercio de los dispositivos,
están cerrados o en proceso de liquidación. Se ha dado por supuesto que las
personas atendidas en los mismos pueden ser derivadas con facilidad hacia los
servicios generales sanitarios y de salud mental, que serían los que, a partir de
ahora, se van a ocupar de la intervención.
4 Pero esto no es cierto en una gran medida, porque estos servicios
generales carecen de capacidad para hacerse cargo de una demanda tan
particular. Sus dispositivos ya están desbordados por los problemas que han
venido atendiendo de forma habitual, sus profesionales no suelen tener ni la
formación ni la experiencia idónea para ocuparse de una población tan
compleja y poder manejar las complicaciones que suelen aportar las personas
con problemas de adicciones, además una parte de los perfiles requieren
recursos residenciales de los que carecen las aludidas redes generales.
La primera consecuencia de esta nueva situación, que ya esta
comenzando a manifestarse y en algunos casos de manera muy intensa, se
refiere a que los dispositivos especializado del tercer sector, así como los cada
vez más escasos dispositivos públicos, que aún mantienen su actividad, están
viendo como se incrementa la demanda de una forma permanente, hasta el
punto que ya les resulta imposible atenderla y reaparece el fenómeno de las
largas listas de espera que creíamos superado a finales de los años 80. Es
previsible que, las entidades que representamos, se vean obligadas a
comenzar a rechazar demandas asistenciales, ante la imposibilidad de
atenderlas.
Una situación que no sólo supone un riesgo para las personas que
han decidido iniciar el camino de la reinserción y encuentran dificultades
para hacerlo sino que nos retrotrae a la primera mitad de los años 80, cuando,
ante la carencia de recursos especializados, los adictos se asentaron en
nuestras calles y plazas provocando una oleada de inseguridad y una
penosa imagen de España.
Además a medio plazo tratar de recuperar esta red especializada,
como seguramente va a exigir la ciudadanía en cuanto reaparezcan los
problemas de inseguridad, va a suponer la realización de una potente
inversión y por supuesto va a exigir un largo tiempo de implementación.
Todo esto se podía evitar si se mantuviera la actual red especializada,
cuyo coste final para el erario público (gracias en parte al voluntariado y a las
aportaciones de empresas y particulares), es bastante discreto, apenas un total
anual de 180 millones de Euros al año, según nuestros cálculos.
4.- En conclusión,
Nos preocupa y por ello queremos compartir con ustedes:
1.- Debemos tener muy presente la diferencia entre la percepción y la
repercusión real del “problema de las drogas” y en ningún caso, olvidar que
aunque disminuya notablemente la inquietud que los problemas de drogas
5 despiertan en los españoles, la realidad es otra, toda vez que no se
corresponden con los datos que nos aportan las encuestas.
2.- Sería un error considerar las adicciones como una enfermedad
más, incluirla en la red pública sanitaria y a los profesionales sanitarios como
los únicos que deben intervenir con las personas con problemas de drogas,
todo ello, en aras de la normalización de este fenómeno. De progresar el
modelo biomédico que algunos proponen, supondría:
 La ruptura no sólo del actual modelo de abordaje, sino la ruptura
del actual consenso entre los diferentes actores que intervienen
en este ámbito: Administraciones Públicas, Sociedad Civil a
través de las ONGs, o las Universidades.
 Conlleva también el riesgo de que disminuya la percepción de los
problemas que en la actualidad estos consumos generan, lo que
supone una merma en la capacidad de respuesta (prevención)
ante ellos al pasar inadvertidos.
 Por otro lado, este posible enfoque sanitario, está incapacitado
por su propio sistema de funcionamiento, de ofrecer respuestas y
alternativas adecuadas cuando se trata de la dimensión
preventiva del fenómeno, basada en el desarrollo de estrategias
educativas y desde un enfoque comunitario, que implican el
desarrollo integral del individuo.
 Considerar la drogodependencia como una enfermedad
crónica, implica asumir y aceptar: primero, obviar la evidencia
científica que indica todo lo contrario. Segundo, que las personas
afectadas por este problema, van a ser para el conjunto de la
ciudadanía, una carga social y económica de por vida,
negando con ello la posibilidad de su rehabilitación y
consecuentemente, de su reinserción social y laboral, a la que
no solo tienen derecho, sino que además es posible, como
venimos demostrando las organizaciones que trabajamos en este
campo desde hace muchos años.
 De la misma forma, limitaría los resultados que la aportación de
un enfoque más global y holístico podría suponer para afectados
y familiares, a los que no se les podria excluir del proceso
Terapéutico.
 También estaría cuestionado el propio concepto de persona que
necesita respuestas integrales e integradoras, que la configuran
como tal, que le ayuden, como ser libre y responsable que es, a
tomar sus propias decisiones.
 Es importante considerar que la red pública de drogas está
conformada por una realidad plural en la que participan los
organismos de la Administración, como las entidades de iniciativa
social, como contempla la filosofía que rodea al Plan Nacional
6 Sobre Drogas (“El Plan somos Todos”). Precisamente porque la
sociedad española está viviendo una profunda crisis que, desde
lo económico, incidirá inevitablemente en los estilos de vida
y en el estado de bienestar, incluso en la jerarquización de
valores sociales, influyendo potencialmente un nuevo cambio
en las relaciones con las drogas. De ahí que sea precisa una
postura común y avisada para no tratar de dar a problemas
nuevos las respuestas de siempre.
3.- PODA quiere alertar sobre los graves riesgos que la crisis, y por
ende, los previsibles recortes presupuestarios, pueden provocar para el sector
ya que, de hecho, son las entidades presentes en la PODA quienes –con el
apoyo de las diferentes administraciones- gestionan en una gran parte la actual
red asistencial: programas en prisión, programas de mantenimiento con
metadona, comunidades terapéuticas, pisos de acogida o de reinserción,
tratamientos ambulatorios para problemas emergentes o programas para
menores, entre otros muchos.
Nada más muchas gracias Señorías por su atención, quedamos a su
disposición para cuantas aclaraciones, o preguntas consideren. También quiero
decirles que nos gustaría tener una agenda abierta para colaborar con ustedes
en todas las cuestiones que consideren oportunas.
Madrid 12/06/2012
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