papers 10 - VIII Congreso de la AMP

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Editorial
Angelina Harari
Papers
10
publica
tres
nuevas
contribuciones al tema “El orden simbólico
en el siglo XXI (…)”.
PAPERS 10
Los autores son Sérgio Laia (EBP),
Françoise Haccoun (ECF) y Juan Pundik
(ELP).
Comité de Acción
de la Escuela Una- Scilicet
Sus textos abordan y cuestionan la idea del
orden simbólico, comenzando por Sérgio
Laia quien señala que las vacilaciones de
lo simbólico siempre han estado presentes
en la enseñanza de Lacan. Por lo tanto, el
desorden simbólico del siglo XXI puede
estar vinculado a la inercia, que fue la del
sujeto del inconsciente, y que ahora pasa a
ser la inercia del objeto a.
François Ansermet
Susana Amado
Domenico Cosenza
Angelina Harari (coordinadora)
Juan Fernando Pérez
Antoni Vicens
Rose-Paule Vinciguerra
Responsable de la edición:
Marta Davidovich
1
La degradación de lo simbólico, a su vez,
es enfocada por Françoise Haccoun en un
fragmento de un caso de psicosis, a partir
del cual propone ilustrar el porvenir de la
psicosis en la civilización.
Finalmente, tenemos la problematización
de la legalidad del psicoanálisis, tema
propuesto por Juan Pundik. Más
exactamente propone una pregunta: ¿qué
legalidad interesaría al psicoanálisis? La
respuesta, para él, está en la creencia: creer
en el síntoma, en el inconsciente y en el
sujeto supuesto saber.
Diez números constituyen una serie que no
pretende ser exhaustiva sobre el tema, ya
que la anima el objetivo de no fatigarnos
antes de la apertura del Congreso.
En estos diez números, algunos puntos de
vista fueron expresados con conocimiento
de causa y con la intención de provocar y
mantener el interés en el acontecimiento
mayor de la AMP, que tiene lugar cada dos
años.
Traducción: Marina Recalde
VACILACIONES
DE
LO
SIMBÓLICO,
INESTABILIDADES DE LO
IMAGINARIO, CAUSALIDADES
DE LO REAL Y LA PRESENCIA
DEL PSICOANALISTA*
Sérgio Laia
Cuando Sérgio de Castro me invitó a
coordinar la XVI Jornada de la Escuela
Brasilera de Psicoanálisis –Sección Minas
Gerais (EBP-MG)- comencé a pensar en
cuál podría ser el título. Ya teníamos como
punto de partida el del VIII Congreso de la
Asociacion Mundial de Psicoanálisis
(AMP): El orden simbólico en el siglo
XXI. No es más lo que era. Qué
consecuencias para la cura?
También teníamos la conferencia “Una
fantasía”, pronunciada por MILLER
(2004) en Comandatuba, en otro Congreso
de nuestra asociación, y que fue uno de los
puntos cardinales para el del 2012 en
Buenos Aires, porque destaca los cambios
producidos debido al ascenso del objeto
plus de goce -objeto a- al “cénit social”.
Como el psicoanálisis no deja de estar en
relación con el realce contemporáneo que
se le da a la satisfacción, se nos requiere,
hoy especialmente, para dar respuestas
muchas veces diferentes de las del tipo
“levantamiento
de
la
represión”.
Refiriéndome
también
a
las
consideraciones de LAURENT (2011) a
propósito del título del próximo Congreso
de la AMP, me pareció –finalmente- que lo
que estaba en juego ahora era no limitarnos
a presentar los cambios en el orden
simbólico ni, aún, destacar los síntomas
que ya no son más tan permeables al
desciframiento de lo que mantendrían
como “inconsciente”1. Así, consideré que
era necesario retornar a la pregunta del
subtítulo (“qué consecuencias para la
cura”) y, más aún, privilegiarla por sobre el
cambio del orden simbólico aludido en el
título. En este contexto, más que
descripciones y elaboraciones sobre la
declinación de las referencias simbólicas,
el próximo Congreso de la AMP nos
convoca a decir cómo la experiencia
psicoanalítica está afectada por esta
declinación, y cómo le responde.
Por lo tanto, para llegar al título de la XVI
Jornada de la EBP-MG consideré que, si el
orden simbólico de nuestro siglo ha
cambiado, LACAN (1974-1975) ya
cuestionaba –casi tres décadas antes- la
preponderancia del registro de lo
Simbólico por sobre los registros de lo
Real y de lo Imaginario. De hecho, se
puede ver este cuestionamiento como una
*
Texto presentado en Belo Horizonte, el día 28
de octubre de 2011, en la Apertura de la XVI
Jornada de la Sección Minas Gerais de la Escuela
Brasilera de Psicoanálisis (EBP-MG). También es
producto de una investigación, realizada con el
apoyo del Programa de Investigación e Iniciación
Científica de la Universidad FUMEC (ProPIC), del
Consejo Nacional de Desarrollo Tecnológico y
Científico (CNPq) y de la Fundación de Amparo a
la Investigación del Estado de Minas Gerais
(FAPEMIG), sobre la versión 5 del Manual
Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (DSM).
2
1
Después de todo, en otras Jornadas de la EBPMG y en varias actividades del Instituto de
Psicoanálisis y Salud Mental de Minas Gerais
(IPSM-MG), así como en otros lugares que
comparten la orientación lacaniana y trabajan para
la reconquista del Campo Freudiano en Brasil y en
el mundo, ya se abordaron temas como: las nuevas
formas de manifestación de las psicosis, la
declinación de la virilidad y de la función paterna,
el funcionamiento compulsivo de síntomas y
actuaciones que invaden nuestra cotidianeidad, la
desaparición de la infancia, la segregación, etc.
especie de autocrítica, porque Lacan –
especialmente para contraponerse al
dominio de lo Imaginario y a la concepción
del tratamiento como rectificación de las
relaciones del paciente con la realidadtomó como norte la primacía de lo
Simbólico con su “retorno a Freud” ante
los posfreudianos, a lo largo de la primera
década de su enseñanza. Parece posible
sostener que, respecto de lo Simbólico,
donde antes teníamos una referencia, una
orientación, tenemos ahora vacilaciones.
Pero ese argumento sólo me parece viable
si consideramos que la aparición de las
“vacilaciones de lo Simbólico” no lo
destituye como un orden.
A fin de cuentas, desde los tiempos
lacanianos de la primacía de lo Simbólico
sobre lo Imaginario y lo Real, este primer
registro está marcado por vacilaciones: así
como “cualquier
máquina es susceptible de ser reducida a
una serie de relés que son simplemente
más y menos”,
“todo, en el orden simbólico, puede ser
representado con ayuda de una sucesión de
este género”.(LACAN, 1954-1955, p.277).
Casi una década después, apoyándose en
las elaboraciones de LÉVI-STRAUSS
(1962), LACAN (1964, p.28) dice: “Aún
antes de establecer relaciones que sean
propiamente humanas, ya se determinan
ciertas relaciones”, tal como encontramos
en “...todo lo que la naturaleza ofrece
como soportes, y estos soportes se
disponen en temas de oposición”
proporcionados por la naturaleza y que
“...organizan de manera inaugural las
relaciones humanas, dan las estructuras de
estas relaciones y las modelan”. Para
mantenernos todavía en el contexto lévistraussiano citaría, por ejemplo, las
oposiciones día-noche, frío-caliente, crudococido, macho-hembra, extraídas de la
naturaleza y que, en sus vacilaciones, en
sus ritmos, dan cuerpo a mitos desde los
tiempos más inmemoriales de la presencia
3
de los hombres en el mundo. Pero es
también una vacilación –inclusive bajo la
forma de alternancia- la que FREUD
(1900) encontró en la escenografía de los
sueños, formada por deslizamientos y
condensaciones y que, más tarde, LACAN
(1957) retomará con JAKOBSON (1954)
en el ritmo metafórico-metonímico de la
elaboración onírica y de otras formaciones
del inconsciente. Finalmente un último
ejemplo: es también una vacilación entre
un fort y un da la que le permitió al nieto
de FREUD(1920, p.14a17) hacer célebre
un carretel como una especie de
“maquinita”, un gadget de producción
casera, para simbolizar no la repetición
“...de una necesidad que clama porque la
madre vuelva, lo cual se manifestaría
simplemente mediante el grito” sino “…la
repetición de la partida de la madre como
causa de una Spaltung en el sujeto –
superada por el juego alternativo, fort-da,
que es un aquí o allá, y que sólo busca en
su alternancia, ser fort de un da, y da de un
fort”(LACAN, 1964, p.70). Vale decir,
pura vacilación de dos significantes
colocados cada uno en contraposición con
el otro.
Pero si las vacilaciones caracterizan a lo
Simbólico, ¿por qué hoy el orden
simbólico –traspasado por vacilaciones
hasta el punto de ser considerado “en
declinación”, “liquidado”, “ineficaz”- no
es más lo que era?
Se podría responder rápidamente a esta
pregunta diciendo que hoy ya no es tan
fácil escamotear estas vacilaciones y, por
eso, lo Simbólico no parece convencernos
tan fácilmente de que es un Orden: si todo
vacila,
todo
parece
literalmente
desorganizado; es decir, sin orden. Sin
embargo, formular una respuesta más
precisa y menos tomada por lo
inmediatamente visible me lleva a retomar
una elaboración hecha por LACAN (19541955) a propósito de la célebre “eficacia
simbólica” que LÉVI-STRAUSS (1949)
supo escuchar en las curas chamánicas y
que IANNINI (2011) trabajó recientemente
con nosotros: las rimas presentadas en los
cantos entonados durante las curas
chamánicas
nos
aseguran
de
la
“…presencia de la eficacia simbólica”y
resaltan, en su propio ritmo, “…cierta
inercia simbólica, característica del sujeto,
del sujeto inconsciente” (LACAN, 195455, p.284).
Ahora bien: según la física clásica, la
inercia es una propiedad de la materia, y,
según la física einsteiniana, también de la
energía, por la cual un cuerpo –si no fue
sometido a la acción de fuerzas o si fue
sometido a un conjunto de fuerzas de
resultante nula- no sufre ninguna variación
de velocidad. Entonces: si el cuerpo está
parado, por propiedad de la inercia seguirá
parado y, si estuviera en movimiento y en
línea recta, su velocidad permanecerá
constante. Por lo tanto la inercia implica
una constancia, y es justamente eso lo que,
para mí, ya no es tan fácilmente detectable
en las vacilaciones de lo Simbólico hoy, y
hace que ellas, para muchos, no den cuerpo
a un “Orden”.
Si en las rimas del canto chamánico hay
“…cierta inercia simbólica, característica
del sujeto, del sujeto inconsciente”,
propongo la hipótesis siguiente: que con la
aceleración promovida por el avance de la
ciencia, particularmente desde la segunda
mitad del siglo XX, vamos a tener que
confrontarnos con otro tipo de inercia,
debido incluso al hecho de que la ciencia
no hace lugar a la particularidad propia del
sujeto. Una inercia ya no relacionada
directamente al sujeto del inconsciente sino
a esa otra parte del matema del fantasma,
al “objeto pequeño a” .
Para formular esta hipótesis me valgo de
un pasaje de la conferencia de MILLER
(2004) en Comandatuba. Luego de aludir a
la falta de norte, al desamparo en el que
queda la civilización cuando no puede ya
contar con la “brújula” que FREUD (1908)
llamó “moral sexual ‘cultural”, la ausencia
de brújula queda en cuestión: “Tal vez
4
tengamos otra” (MILLER, 2004, p. 10),
que es el propio objeto a. En el mundo
freudiano, de las vacilaciones de lo
Simbólico se deducía un sujeto que, en su
eclipse, en la vacilación propia entre uno y
otro significante, era permeable al
desciframiento. De manera diferente, en
nuestro mundo encontramos, en las
vacilaciones de lo Simbólico, menos
proliferación de las “formaciones del
inconsciente” y más la inercia del fantasma
que, como podíamos ya leer en “Dos
dimensiones clínicas: síntoma y fantasma”
(MILLER, 1983) no da mucho lugar a la
palabra, se presenta más bien como un
silencio.
Estas dos facetas de la inercia, si las puedo
llamar así, me resultaron muy patentes en
un comentario que LAURENT (2009) le
dedica a un caso clínico presentado por
MAZOTTI (2009). Se trataba de un
paciente que, habiendo pasado buena parte
de su infancia siendo vestido por la madre
como si fuese un “dandy”, en la
adolescencia va a experimentar una gran
satisfacción en sumergirse vestido en la
bañera (algunas veces con ropas
femeninas). En la vida adulta pasa
compulsivamente a buscar sites que le
permiten, pagando on line y con una
webcam, no sólo mirar mujeres que se
exhibían sensualmente usando ropas
mojadas, sino también a pedirles que se
arrojasen líquidos en las espaldas. En el
comentario de este caso leemos que,
cuando el paciente era adolescente y se
satisfacía sumergiéndose vestido en la
bañera, “la mirada, central en la
operación…queda escamoteada”; puede
pasar inadvertido, y lo que se destaca es la
escenografía inercial del sujeto; pero, en
otro momento de su vida libidinal “gracias
a lo virtual y al dispositivo de webcam, es
él el que pasa a la posición de mirada y
quien, en ese momento, apunta a poner un
velo, efectivamente, sobre la nada”
(LAURENT, 2009, p.45). En otros
términos, es por la presencia del objeto (a)
y ya no por la escenografía subjetiva (S/)
que vamos a captar la inercia de este orden
simbólico que ya no es más lo que era.
Este cambio en lo que concierne a la
inercia no es sin consecuencias sobre los
otros dos registros que Lacan denominó
Imaginario y Real.
Muchos
psicoanalistas
(inclusive
lacanianos que no comparten lo que se
juega en la AMP y en el Campo
Freudiano) tienden hoy a leer el mundo
marcado por la precariedad simbólica
como propenso a la invasión de lo
Imaginario. A mi parecer, esa lectura –aún
cuando no sea propiamente incorrecta- se
restringe al Lacan de los años ’50:
confrontado a la falencia del Nombre-delPadre en lo Simbólico, un psicótico queda
a expensas de la invasión de lo Imaginario.
Ya en el título y en el argumento que
propuse para la XVI Jornada de la EBPMG preferí seguir por otra vía: por más
que vivamos en un mundo tomado por las
imágenes, el poder y la permanencia de
ellas es inversamente proporcional a la
fuerza de esta invasión. Es decir que
cuanto más variadas e innumerables son
estas imágenes, cuanto más fascinan e
involucran los cuerpos, menor es su
pregnancia. O bien, para retomar una
expresión del escrito sobre el estadio del
espejo, menor es su “función formadora
del yo (Je)” (LACAN, 1936). Desde este
sesgo, las vacilaciones de lo Simbólico se
corresponden,
a
mi
parecer,
no
exactamente con una invasión de lo
Imaginario sino sobre todo con las
inestabilidades de lo Imaginario.
Para ceñirse a lo que pasa en cuanto a lo
Real desde que el objeto a es erigido al
cénit social es importante que tomemos el
rumbo del síntoma. Así, al inicio, lo que
hacía a un síntoma mantenerse como un
conjunto –o sea, hacer valer literalmente su
prefijo sym- era decir: “el síntoma tenía
algo que decir” y “La intencionalidad
inconsciente, sostenía, en difinitiva, al
síntoma” (MILLER, 2004, p.16 ). En un
mundo en el que esta “intencionalidad
5
inconsciente” es desacreditada, en el que la
dimensión del sujeto ya no es detectable,
verificamos que “…de la palabra síntoma,
se fue el sin y sólo queda el toma!”
(MILLER,2004, p.16) o sea, lo que cae.
En el ámbito más amplio de la
clasificación contemporánea de los
síntomas à la DSM (Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales) el
privilegio de lo que queda (ptoma)
por sobre el sustento de lo “que se quiere
decir” implica la reducción del síntoma “al
trastorno”, al disorder, es decir, al
desorden (MILLER, 2004, p.16). Pero en
el psicoanálisis de orientación lacaniana el
énfasis de lo que queda por sobre la
intencionalidad del decir hace que el
síntoma se presente mucho más en el
“orden de lo real” (MILLER, 2004, p. 16 ).
Estamos entonces, los analistas de esta
orientación, muy cerca de la aseveración
del poeta cuyo verso libre y modernista
inquietó a los defensores de la métrica y la
rima como criterios estético-literarios:
“Mundo, mundo, vasto mundo, si yo me
llamara Raimundo, sería una rima, pero no
una solución” (DRUMMOND DE
ANDRADE, 1930). En otros términos: la
experiencia analítica permite a los analistas
de orientación lacaniana saber que el
encuentro de una rima, el funcionamiento
inercial de lo Simbólico, no es una
solución. A fin de cuentas, si la inercia
propia de lo Simbólico nos permite
descifrar una especie de ley que ordena el
escenario subjetivo y se manifiesta también
como esa inercia –más sutil y pregnante al
mismo tiempo- propia de la eternización
del objeto del fantasma, descubriremos
(con uno de los últimos seminarios de
Lacan) que “lo real es sin Ley” (LACAN,
1975-1976, p.127 a 137).
También, para extenderme un poco más en
la mención a Drummond de Andrade: en
contraste con el empobrecimiento de la
rima nos quedan los “versos libres” que, en
la experiencia analítica, me parecen
análogos al montaje que caracteriza a la
pulsión y también ese collage de “piezas
sueltas” (MILLER, 2006-2007) que
LACAN (1975-1976) graficó como
“sinthome”.
Finalmente, en este contexto del sinthome,
me permito avanzar hacia una hipótesis
más, cotejando con MILLER (2004). En
“Una fantasía” nos encontramos con la
siguiente sorpresa: “El discurso de la
civilización hipermoderna ¡tiene la
estructura del discurso del analista!”
(MILLER, 20004, p. 11). A renglón
siguiente, en esta misma conferencia, se
resalta que, en dicho discurso de nuestra
civilización, los “diferentes elementos” del
discurso del analista “están dispersos” y
“…sólo en el psicoanálisis, en el
psicoanálisis puro, estos elementos se
ordenan en un discurso”. (MILLER, 2004,
p. 11). Ahora bien: si es en el psicoanálisis
puro que se obtiene al analista como
producto de un análisis, mi hipótesis
consiste en proponer que el analista, en
tanto partenaire-síntoma, es el que
mantiene entrelazadas las vacilaciones de
lo simbólico, las inestabilidades de lo
imaginario y las causalidades de lo real.
Me valgo, para sostener la pertinencia de
mi hipótesis, de dos pasajes de Lacan:
1) En Problemas cruciales del
psicoanálisis, Lacan (1965) sostiene
que, sin el analista, “no habría síntoma
acabado, realizado (achevé)
2) En L’insu que sait de l’une-bévue
s’aile à moure, ya en los tiempos del
“último Lacan”, encontramos la
afirmación de que “el inconsciente es
que…alguien habla solo…porque no
dice más que una sola y única cosa”,
pero, si alguien “se dispone a dialogar
con un psicoanalista…” (LACAN,
1977) deja de estar tan solo con el goce
6
inconsciente y termina por decir algo
diferente, sorprendente. En esta
diferencia, en esta sorpresa, la libido
podrá hacerse disponible para el ego
que, en la última lección del Seminario
23, LACAN (1975-1976, p.141 a 153)
nos enseña a concebir no sólo como un
otro imaginario con el que el sujeto se
identifica, sino también como un
cuerpo vivo, extrañamente próximo y
tomado por la sustancia gozante. En
esta perspectiva, si, al final del análisis,
tendríamos la identificación del
analizante con su síntoma, es porque según nos esclarece el texto de un
colega que fue Analista de la Escuela
(AE)- el síntoma “es lo que mejor se
conoce” (ESQUÉ, 2004). Es decir, es
el partenaire del sujeto en su lidiar con
lo real imposible de soportar; aquello
que es más próximo incluso cuando le
parezca muy lejano y desconocido.
A lo largo de un análisis, aún cuando
un analizante insista en pasar de largo su
síntoma, es en el
cuerpo de un analista
que podrá encarnarlo y tomarlo como
partenaire…Hasta tener el coraje, singular
y públicamente expuesto por los Analistas
de la Escuela (AEs), de transferirlo para su
propio cuerpo que, a su vez, podrá
ofrecerse a otro analizante, manteniendo
vivo lo que se pasa de un análisis a otro,
produciendo lo que enlaza registros que –
particularmente desde que el orden
simbólico dejó de ser lo que era- se
presentan cada vez más aislados,
especialmente cuando no ganan espacio en
el transcurso de una experiencia
analítica.Traducción: CeciliaGasbarro
REFERENCIAS:
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Poema de sete faces (1930). En: Alguma
poesia. Rio de Janeiro: Record, 2001.
ESQUÉ, Xavier. Más lejos que el
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Disponible, para los inscriptos en la lista
eletrónica AMP-UQBAR, en:
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http://www.elistas.net/lista/ampuqbar/archivo/indice/161/msg/1268/&actn
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FREUD, Sigmund. “Más allá del principio
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efeitos: o simbólico de Lévi-Strauss a
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7
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1975, p. 90-105 (clases del 10 y 17 de
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n. 4, septembre 1975, p. 90-105 (clases del
11 y 18 de febrero de 1975; n. 5, janvier
1976, p. 17-66 (clases del 11 y 18 de
marzo, 8 y 15 de abril, 13 de mayo de
1975).
LACAN, Jacques. El Seminario Libro 23.
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sinthome.1975-1976.
Ed.Paidós.
Bs.As.2006
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à mourre. Paris, 1977 (inédito).
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pornodependência virtual ou real? (2009).
In: : Correio, revista da Escola Brasileira
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orientarse en la vía de la última enseñanza
de Lacan. El pequeño a será entonces
brújula de la civilización de hoy. ¿Qué
consecuencias?
MILLER, Jacques-Alain. Duas dimensões
clínicas: sintoma e fantasia. In: Percurso de
Lacan: uma introdução. Rio de Janeiro:
Jorge Zahar, Editor, 1988, 2a ed., p. 91151.
1. La causa del deseo no es más lo que
era. Aquello que prima, es el
derecho a un goce inmediato,
garantizando un rédito máximo sin
confrontarse a la falta de la
castración. El objeto no está velado
sino a disposición. El rápido,
rápido, (tout tout de suite)3 prima,
como lo dijo F. Ansermet (Papers
2).
MILLER, Jacques-Alain. “Una fantasía”.
En Lacaniana, Revista de Psicoanálisis
No.3. Publicación de la Escuela de la
Orientación Lacaniana. Bs.As. 2005.
MILLER, Jacques-Alain. Perspectivas do
seminário 23 de Lacan. O sinthoma (20062007). Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor,
2009.
2. ¿Qué consecuencia también para el
analista? E. Laurent hizo el elogio
del desorden simbólico con los
recursos al psicoanálisis y a su
discurso: « Si el psicoanálisis supo
inventar, en la discordia del orden
simbólico contemporáneo, como
continuar siendo el partenaire que
tiene la chance de responder en la
cura, entonces habrá cumplido su
programa4 ». Una vez denunciado
el poder de los semblantes, por la
experiencia de una cura llevada a
su término, el psicoanalista sabe
que « el orden simbólico » no está
dado porque « eso de lo cual
testimonia el desorden simbólico,
es de lo real de lalangue5».
El desorden simbólico
Françoise Haccoun
El sujeto desbrujulado del siglo XXI
caracteriza la época llamada hipermoderna
como Jacques-Alain Miller lo presenta en
su conferencia en Comandatuba2: « Los
sujetos contemporáneos, posmodernos,
incluso hipermodernos son deshinibidos,
neo- deshinibidos, « desamparados », sin
brújula, desorientados ». La época del
ascenso al zenit social del objeto a viene
marcando el paso sobre las referencias
simbólicas y los ideales. El matema que
indica este cambio de época del Otro que
no existe se escribe a > I. Esto necesita
reordenar nuestras referencias clínicas y
2
J.-A. Miller, « Une fantaisie », Mental n°15,
février 2005, pp. 9-27.
8
El rebajamiento de lo simbólico es lo
que caracteriza la posición de
Marianne, sujeto que se presenta como
anoréxica y « bulímica de palabras ».
Su lalangue está impregnada de un
desorden simbólico contra el que se
debate con el fin de intentar anudar
3
F. Ansermet, « Tout, tout de suite », papers 2,
site de l’AMP,
HTTP://WWW.CONGRESOAMP.COM/FR/TEM
PLATE.PHP?FILE=COMITE-DE-ACCIONPAPERS.HTML
4
J.-A. Miller, « Une fantaisie », op. cit., p. 146
5
Ibid., p 150
palabras y cuerpo. Marianne es un
sujeto contemporáneo en su relación a
lo simbólico: encuentra un analista
pero « aspira a callarse » para retomar
su palabra. Sus sesiones constituyen
para ella « espacios de aireaciones ».
Esto obliga a una maniobra ingeniosa
del analista, siempre sobre el filo del
ojo: mantener el estricto encuadre
analítico, cuidarse de la interpretación
significante (« Ella no « tiene ganas de
interpretar los sueños, recordar lo
suficiente para no reventar el bolsillo
del sueño »), alojar sus creaciones
lenguajeras y servirse del escrito como
pedazos dispersos de cuerpo. El goce
del cuerpo aguijonea los dichos de
Marianne: cuerpos como sustancia
gozante, palabras sonoras, palabras
fotografiadas, no para decir sino para
gozar, en un exceso de sentido que
excluye toda mortificación significante.
significación, sino la fórmula de la
« verdadera escritura ».
Este breve fragmento clínico ilustra
acerca del porvenir de la psicosis
en la civilización6. Un cambio de
orientación a adoptar en nuestra
clínica cuando lo real predomina y
disuelve las balizas tradicionales
del orden simbólico con esto que
« hablar quiere decir ».
Traducción: Marita Salgado
Consecuencias
-
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9
Marianne es artista y la escena está
sostenida en el lugar del Otro:
escena Freudiana, la de un
inconciente a cielo abierto.
Las invenciones fuera de sentido
que produce el trabajo de este
sujeto le permiten localizar el
desorden de su goce porque, para
ella, « cada día es una batalla para
sostener el cuerpo ». Ella hace un
uso de las palabras con el fin de
colmar el vacío de un cuerpo
envuelto: aprende el lenguaje de
señas, aprende las palabras de
memoria, componer cadáveres
exquisitos…
La significación fálica que permite
ordenar lo simbólico no sostiene la
ruta »/ »un aglomerado de palabras
sin la puerta de entrada ». Aquello
que prima para Marianne, no es la
¿QUE LEGALIDAD PARA
EL PSICOANÁLISIS EN EL
SIGLO XXI?
Juan Pundik
La democracia es el menos malo de los
sistemas posibles, pero ahí se acaba su
virtud. La igualdad constituye una mera
ilusión, en tanto que los amos detentan el
poder, la riqueza y las armas, y en
consecuencia el derecho que se atribuyen a
ejercer la fuerza y la violencia. Los
filósofos del derecho, como por ejemplo
Hans Kelsen, han sido claros al respecto, al
6
Mental n°12, l’avenir de la psychose dans la
civilisation, mai 2003
establecer que la legalidad y el derecho
surgen inicialmente de un acto de
violencia. Es la ley de los vencedores sobre
los vencidos. Una legalidad mediante la
cual
los
amos
se
considera
omnipotentemente
con
derecho
a
reconocerme o no reconocerme. Si le
reconozco ese usurpado derecho me
transformo en cómplice de su tiranía y en
consecuencia
de
mi
servidumbre
voluntaria. Mi complicidad le va a permitir
una presentación más dulcificada del
estatuto que va a regir la relación entre
nosotros que, en lo profundo, no va a ser
muy diferente que el de la dialéctica del
amo y del esclavo hegeliana.
En el Epílogo de 1927 a Análisis Profano
Freud afirma que “después de 41 años mi
autoconocimiento me dice que no he sido
un médico cabal. Me hice médico porque
me vi obligado a desviarme de mi
propósito originario, y mi triunfo en la vida
consiste en haber reencontrado la
orientación inicial mediante un largo
rodeo”. En la primera serie de lecciones
del 1915 (Introducción al psicoanálisis,
1915-17) ya había escrito que los estudios
en medicina eran los menos indicados, por
su currículo, para formar psicoanalistas.
¿Qué puede ocurrir si yo no le reconozco
al amo, a su legislación y a su
administración el derecho a reconocerme o
no reconocerme como psicoanalista? ¿Qué
podría suceder si yo impugno la capacidad
que puedan tener un hato de burócratas,
neuróticos,
corruptos,
perversos
o
psicóticos de decidir quién puede o no
ejercer
el
psicoanálisis?
¿Qué
consecuencias puede llegar a tener el
hecho de que yo no le reconozca ningún
derecho a decidir si yo soy o no
psicoanalista?
En carta del 25 de noviembre de 1928,
dirigida a su discípulo y pastor protestante
Oskar Pfister, Sigmund Freud escribió:”
No se si ha adivinado usted la relación
oculta entre Análisis laico y El porvenir de
una ilusión. En el primero quiero proteger
al análisis frente a los médicos y en el otro
frente a los sacerdotes. Quisiera entregarlo
a un grupo profesional que no existe aún,
al de pastores de almas `profanos´ que no
necesitan ser médicos y no deben ser
sacerdotes.” El grupo, que para Freud no
existía aún, hoy si existe y tiene una
presencia consolidada en el campo de la
cultura. Somos los psicoanalistas.
En la continuidad de la ley Orsini en Italia,
del informe Accoyer en Francia y de la
Ley del 21 de noviembre del 2004 y sus
reglamentaciones posteriores, sobre el
ejercicio de las profesiones sanitarias en
España, detrás del sonriente rostro
democrático del Estado Protector y
Garante de la salud de los ciudadanos, lo
que aparece es el feroz rostro del amo
decidido a darnos nuestro merecido en
caso de no aceptar ni reconocer su derecho
a someternos a sus exigencias. Las
probables consecuencias de esa rebeldía
pueden llegar a ser la marginación, las
sanciones, las multas, las clausuras, las
expropiaciones y la cárcel. Todo ello por
practicar una supuesta profesión, que no lo
es, y que el amo ha decidido además que es
una profesión sanitaria.
La lectura de los textos de Freud se presta
a interpretaciones equívocas y a
manipulaciones malintencionadas que son
ruidosamente utilizadas por los esbirros del
amo.. Antes de Freud las psicoterapias no
existían. Tanto psicoanálisis como
psicoterapia son términos acuñados por el
propio Freud y utilizados por este a veces
indistinta y ambigüamente. A partir de
Lacan los psicoanalistas establecemos una
clara distinción entre el significado de
ambos términos. Pero a partir de la
consagración de Freud florecieron una
enorme
cantidad
de
actividades
supuestamente
psicoterapéuticas
que
aprovechando el auge y la difusión de
Freud y del psicoanálisis han desvirtuado y
bastardeado la terminología. A mucho de
ello contribuyeron muchos de los
10
desviacionistas discípulos de Freud como
Jung, Adler y Steckel y sobre todo gran
parte de los psicoanalistas de la I.P.A.
(Asociación Internacional de Psicoanálisis)
fundada por Freud en 1910.
Para quienes formamos parte del
movimiento
de
reconquista
del
psicoanálisis iniciado por Jacques Lacan y
que continua la AMP (Asociación Mundial
de Psicoanálisis) fundada por JacquesAlain Miller, el psicoanálisis constituye
una experiencia de posibles efectos
terapéuticos inventada por Freud. No es ni
sanitaria, ni profesión. Es una creencia. En
R.S.I. Lacan afirmó que “lo que constituye
el síntoma es que uno cree en él”. Patrick
Monribot agrega que se trata de “una
creencia en el síntoma, en el inconsciente y
en el sujeto supuesto saber, llave de la
transferencia”. El amor, unas buenas
vacaciones, las relaciones sexuales, las
aguas termales, el mar, la playa, el deporte,
la música, el teatro, la danza, la montaña,
encontrar pareja, la amistad, una sauna, la
buena alimentación, las caricias, los besos,
recibir un regalo, cumplir una ilusión,
recibir un premio o una buena noticia
también pueden ser experiencias de muy
posibles efectos terapéuticos. ¿Piensa el
amo regular estas experiencias mediante
leyes,
decretos,
reglamentaciones,
autorizaciones y cámaras de vigilancia?
En su trasfondo específico e íntimo el
psicoanálisis poco tiene que ver con la
medicina, ni con la psicología ni con las
demás psicoterapias. En un reportaje
publicado con el título El triunfo de la
religión, a una pregunta que el
entrevistador le hace al respecto, Jacques
Lacan da una de sus habitualmente
circunloquiales respuestas que yo resumo
utilizando sus propios términos: “Los
psicoanalistas se ocupan de lo que no anda
bien, es decir de lo real. Se ocupan de las
cosas que hacen que el mundo sea
inmundo. Para ello es necesario que estén
extremadamente acorazados contra la
angustia”. ¿Dónde nos formamos los
11
psicoanalistas para poder ejercer esta
práctica y adquirir esas condiciones? En
nuestros análisis personales, en nuestras
Escuelas, en nuestros grupos y seminarios
de estudio, en nuestras lecturas, en la
supervisión de nuestra práctica, en nuestros
Encuentros, Conversaciones, Jornadas y
Congresos, de todo lo cual damos continuo
testimonio a través de nuestras múltiples
publicaciones. Se trata de una formación
más estricta que cualquier otra de carácter
universitario.
Freud hizo referencia a un pequeño
poblado de Tenessee, Estados Unidos,
donde en 1925, John Scopes, un maestro
de escuela fue sometido a juicio y
condenado por enseñar las teorías
evolucionistas de Darwin, prohibidas por
las leyes de ese estado. La historia fue
llevada al cine con el título de Heredarás
al viento, en la cual Spencer Tracy
representó al abogado defensor del
maestro.
A lo largo del siglo XX, fueron varios los
momentos en los que se pretendió quitar de
los sistemas de enseñanza el conocimiento
de los avances de ese evolucionismo que
refleja una esfera de la lucha de clases, de
la lucha entre lo atrasado y lo nuevo, entre
la esclavitud mental y la liberación del
pensamiento
humano.
Este
ataque
beneficia a formas del idealismo filosófico
que alejan a las personas de la acertada
comprensión del mundo y que promueven
el conformismo ante un mundo injusto e
insatisfactorio. Todavía en 2002, en los
Estados Unidos, se presentaron casos en
los cuales se expulsó a docentes que
pretendían enseñar los avances científicos
de Darwin, en contra de los dogmas
religiosos creacionistas, principalmente en
Kansas, donde la junta escolar del Estado
pretendió prohibir la enseñanza de la
Teoría de la Evolución, debate que se
planteo en 17 estados más de Estados
Unidos. Martín Lutero, el teólogo alemán
iniciador de la Reforma protestante afirmó
que: "La razón es la mayor enemiga de la
fe. Quienquiera que desee ser cristiano
debe arrancarle los ojos a su razón." "La fe
debe sofocar toda razón, sentido común y
entendimiento".
El problema no es nuevo, Lo tuvo que
enfrentar Theodor Reik ante los tribunales
en 1925 lo cual impulsó a Freud a intentar
fórmulas y a escribir las bases
fundamentales de lo que debe ser nuestra
posición ante el poder del estado y su
legalidad. Nos las transmitió a través de su
texto La cuestión del análisis profano
publicado en 1926, subrayando el carácter
lego de la práctica psicoanalítica y nos
señalo que “Lo verdaderamente importante
es que las posibilidades de desarrollo que
en sí entraña el psicoanálisis no pueden ser
coartadas por leyes ni reglamentos.”
No le reconozco a ningún amo el derecho a
regular nuestra más preciosa intimidad. No
le reconozco el derecho a invadir la
intimidad de nuestro psicoanálisis. Ni el
derecho a decidir quien va a ser mi
psicoanalista. Ni tampoco mi derecho y mi
capacidad para ser psicoanalista de quién
me elija para acompañarlo en ese viaje a la
intimidad de uno mismo en el que se
constituye un psicoanálisis. El futuro del
psicoanálisis en el siglo XXI depende de
nosotros, de nuestra convicción, de nuestra
decisión, de nuestra firmeza, de nuestra
fuerza y de nuestra intransigencia ante los
amos sometedores que se han apoderado
de casi todo y a quienes no deberíamos
permitirles que se apoderen también del
psicoanálisis.
Madrid 08 de noviembre de 2011
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