32 tipologia simplificada de los principales modelados

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TIPOLOGIA SIMPLIFICADA DE LOS PRINCIPALES MODELADOS
EXOKÁRSTICOS COMO CLAVE PARA FACILITAR SU APRENDIZAJE
A simplified typology of the main exokarst landforms as a key to facilitate its learning
M. Asunción Soriano, Luis E. Arlegui y Carlos L. Liesa (*)
RESUMEN:
El tema del karst tiene importancia desde un punto de vista teórico y en asignaturas de índole más
aplicada (Hidrogeología, Ingeniería Geológica, …). La descriptiva de los modelados kársticos, en muchas ocasiones, es repetitiva y aquí, se intenta presentar una tipología que la simplifique y que, por tanto,
agilice las clases de teoría. Además se presentan relaciones entre diferentes tipos de modelados para
mostrar el papel desempeñado por cada uno de ellos en el funcionamiento general del karst. Con ello se
logrará mantener la atención de los alumnos y además, un mejor resultado en el aprendizaje.
ABSTRACT:
Karst aspects are important lessons from a theoretical and applied point of view. In the different books of this subject the description of the different landforms sounds repeated. For this reason a new typologie of the forms is presented. That permits simplifie the descriptions which causes an improvement in
the development of the theoretical classes. Relations among different landforms on small scale are presented to demonstrate the function that has each one in the karst system. With this simplification we will
obtain an increase in the attention of pupils and better results in learning. .
Palabras clave: Formas exokársticas, tipología, funcionalidad, simplificación, aprendizaje
Keywords: Exokarst landforms, typology, functionality, simplification, learning
INTRODUCCIÓN.
La característica principal del karst y que lo distingue de cualquier otro modelado es que se genera
por la disolución del substrato. Otro hecho fundamental en su desarrollo es el predominio de la circulación subterránea del agua en lugar de que exista
una escorrentía superficial importante, con lo que se
produce un gran desarrollo vertical del sistema y se
favorece la existencia de masas rocosas relativamente secas. A escala mundial, el porcentaje de zonas
karstificables, considerando únicamente carbonatos,
es de un 10% de la superficie emergida (Ford y Williams, 1989), lo que ha provocado un gran número
de estudios sobre las variables y procesos que influyen en su desarrollo y sobre los diversos modelados
que se generan como consecuencia de ellos.
Dentro de las enseñanzas universitarias españolas, el tema del karst se trata tanto desde un punto
de vista teórico en las asignaturas de Geología y
Geomorfología como desde un punto de vista práctico en asignaturas de Riesgos Geológicos, Geología Ambiental, Ingeniería Geológica, Hidrogeología, etc., ya que es uno de los riesgos de tipo
exógeno que tiene mayor incidencia en nuestro país. En los tratados específicos que se encuentran sobre karst (Sweeting, 1972; Jennings, 1985; White,
1988; Ford y Williams, 1989) se desarrollan nocio-
nes de las diferentes variables y procesos que intervienen en el funcionamiento general del sistema
kárstico, sin olvidar, naturalmente, la descripción
de los diversos modelados tanto endo como exokársticos que se pueden encontrar.
Centrándonos en las formas kársticas externas,
se observa que la mayoría de tratados sobre karst,
pese a analizar con detalle los procesos por los que
se han generado, presentan descripciones exhaustivas y, en ocasiones, un tanto repetitivas de los distintos modelados, con gran diversidad de tipos morfológicos que tienen nombres muy variados. La
complejidad de las clasificaciones de estas formas
está causada por: (1) la gran variedad de tipos morfológicos existentes, (2) las transiciones de formas
y los criterios cualitativos que se emplean para diferenciarlas y (3) la terminología que se utiliza que,
en buena medida, procede de términos eslavos, alemanes, franceses e ingleses. Además, no se ofrecen
pautas que ayuden a simplificar las clasificaciones.
Todo ello contribuye a dificultar el aprendizaje de
estas formas de modelado.
Por este motivo, la tendencia general que se ha
seguida por la mayoría de los autores ha consistido
en establecer una separación primaria a partir de la
escala de los modelados distinguiendo entre formas
de pequeña escala (representadas por el lapiaz)
cuando sus dimensiones características (por ejem-
(*) Departamento de Geología. Universidad de Zaragoza. 50009 Zaragoza.
E-mails: 1) [email protected] 2) [email protected] 3) [email protected]
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Enseñanza
de lasdeCiencias
de la de
Tierra,
19971997
(5.1),(5.1)
32-36
Enseñanza
las Ciencias
la Tierra,
I.S.S.N.: 1132-9157
plo el diámetro) son menores de 10 m, formas intermedias (dolinas como modelado más emblemático)
entre 10 y 1000 m y de formas de gran escala (valles, poljes) cuando las dimensiones son mayores de
1000 m. A partir de todo lo anterior, es evidente
que resulta muy arduo ofrecer una clasificación
sencilla para estas formas. Al constatar esta complejidad nos propusimos simplificar en la medida
de lo posible lo referente a la descripción morfológica de los diversos modelados exokársticos.
OBJETIVOS
La experiencia docente dentro del campo de la
Geología nos indica que el tema general sobre karst
es uno de los que, en principio, a los alumnos les resulta muy atractivo y sugerente. Sin embargo, suele
transformarse en tedioso si se describe de forma reiterada la morfología de los diferentes modelados
kársticos que se pueden encontrar, con lo que se
pierde su interés inicial. Por ello, en este artículo el
objetivo primordial que se pretende conseguir es
ofrecer una nueva tipología de las principales formas exokársticas que de manera gráfica, sencilla y
sintética permita al alumno reconocerlas. De esta
manera, se evita caer en descripciones exhaustivas y
repetitivas de cada una de estas formas. Este hecho
reporta varias ventajas. Por una parte, traerá consigo
una mayor agilidad y sencillez en el desarrollo de la
clase, con la consiguiente reducción del tiempo invertido en la misma y la posibilidad que conlleva de
desarrollar otro tipo de actividades complementarias
con este tema. Por otra, se conseguirá una mayor
atención del alumno en el seguimiento de la clase y,
por lo tanto, su participación como persona activa en
el desarrollo de la misma será mayor.
Al mismo tiempo, se logran otros objetivos secundarios, ya que esa tipología simplifica el aprendizaje por parte de los alumnos de la forma y dimensiones aproximadas de cada uno de estos modelados,
puesto que dichos parámetros constituyen los factores principales a partir de los cuales ésta se ha elaborado. Además, la disposición elegida para situar las
distintas formas facilita la comprensión visual de las
relaciones de tamaño que existen entre ellas. En algunos casos, estas semejanzas morfológicas pueden
llegar a coincidir con una génesis común.
METODOLOGÍA.
Pensamos que la forma más apropiada para organizar los temas dedicados al karst consiste en
analizar en profundidad las variables que intervienen en su desarrollo y estudiar el sistema kárstico
de forma general. Tras ello se deben describir los
distintos modelados tanto exokársticos como endokársticos que se conocen así como sus condicionantes genéticos generales y otros más específicos para
alguno de los modelados.
Para evitar al máximo esa descripción exhaustiva de los modelados superficiales kársticos elaboramos una propuesta de tipología de formas más fre-
Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1997. (5.1)
cuentes para explicarla en clase. Ésta, se ha confeccionado tras analizar diversas clasificaciones, ya citadas en la Introducción, y tras seleccionar aquellos
modelados que se han considerado más frecuentes y
representativos del exokarst. Para desglosarla se han
establecido tres subapartados de tal manera que, en
el primero, se expone la tipología propuesta y también las bases seguidas para la misma; en el segundo, se sugiere como describir los distintos grupos de
modelados kársticos de forma muy resumida y, finalmente, en el tercero se señalan ejemplos en que
se muestra la relación espacial y de funcionalidad
que existe entre las diversas formas. Con estas tres
partes quedan bien definidas las formas exokársticas
más frecuentes que podemos encontrar.
a. Tipología propuesta
La tipología propuesta tiene por objeto simplificar, en la medida de lo posible, las clasificaciones
de las formas exokársticas existentes y mostrar un
patrón general de descripción de las distintas formas. Esta diferenciación tipológica está basada tanto en las morfologías en planta de las formas como
en sus dimensiones (figura 1). En primer lugar se
considera el aspecto general que presentan los distintos modelados en planta. De esta manera hemos
distinguido tres grupos: (1) en el que hay un predominio claro de la longitud sobre cualquier otra dimensión (formas lineales), (2) en el que longitud y
anchura tienen dimensiones parecidas produciendo
formas redondas y (3) geometrías intermedias entre
las dos anteriores (formas ovaladas).
Una vez establecidos estos tres grandes grupos
generales, hemos procedido a introducir aquellas
formas más frecuentes que se pueden encontrar
dentro de cada uno de ellos y para diferenciarlas
entre sí se ha atendido, en primer lugar, al intervalo
de escalas más frecuentes que tienen en planta (anchura mínima), y en segundo lugar, a la profundidad. De este modo, como formas lineales se engloban varios tipos de lapiaz, bogaz, cañones de
disolución y valles kársticos; dentro de las formas
ovaladas los poljes y algunas simas y finalmente
como formas redondeadas otros tipos de lapiaz, dolinas y simas (figura 1). En esta clasificación, como puede verse, solo se han contemplado formas
con relieve negativo y se ha prescindido de aquellas que tienen relieve positivo (pináculos, karst de
torres). El motivo que justifica esta discriminación
es que las formas con relieve negativo son las más
frecuentes en el paisaje exokárstico (a excepción
del karst desarrollado en zonas tropicales) ya que
forman parte de la zona de erosión neta dentro de
todo el sistema kárstico general y a través de ellas
el agua penetra hacia el interior del karst donde,
como se indicó, se concentra la circulación. De
cualquier forma su introducción sería posible si
bien eso llevaría consigo aumentar la complejidad
del esquema propuesto ya que se debería añadir
una nueva dimensión para indicar la altura que alcanzan estas formas (en la figura 1 sólo se considera la profundidad). Analizando los pros y los contras se decidió prescindir de ellas ya que su
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DIMENSIONES
YY
MORFOLOGÍA
DIMENSIONES
MORFOLOGÍA
DEDE
FORMAS
EXOKÁRSTICAS
FORMAS EXOKÁRSTICAS
m
dm
m
m
D
m
m
K
OVALADAS
REDONDAS
Microorificios
L. microregueros
L. regueros
Orificios
L. canales
m
cm
H
LINEALES
eamas
Kitz
n
L. tubular
L.
estructural
dm
m
Dm
Km
Simas
Bogaz
LINEALES
cm
Hm
Dolinas
Cañones de
disolución
Valles kársticos
mm
Poljes
OVALADAS
REDONDAS
DIMENSIÓN MÍNIMA EN PLANTA
Dm
Hm
mm
cm
dm
m
mm D
cm A
dm ID
D
m
Dm UN
Hm OF
R
P
Figura 1: Tipología de las principales formas exokársticas a partir de su morfología en planta, dimensión mínima en planta y profundidad.
incorporación dificultaba la distinción en tipologías y, por tanto, su comprensión, lo cual iba en contra del objetivo principal propuesto consistente en
proponer una tipología de las formas exokársticas
que facilitase su enseñanza y aprendizaje.
b. Breve descripción de los modelados
En la descripción de los modelados, se sugiere,
en primer lugar, comenzar atendiendo a las similitudes morfológicas y relaciones espaciales que existen
entre ellos. En cierta medida esto viene ya condicionado por la separación que se ha ido estableciendo
en la figura 1. Además, en muchas ocasiones, la génesis de dichas formas es similar, con lo que la descripción quedará completada en todos los aspectos.
De esta manera pensamos que se simplifica mucho
el desglose de las características de todos ellos, si
bien, esto no es obstáculo para que se explique con
mayor detalle alguno de los modelados en concreto.
No obstante, este mayor o menor detalle dependerá
de circunstancias tales como, el nivel en que se esté
impartiendo el tema del karst, si se quiere hacer mayor hincapié en los modelados más frecuentes de
una región o bien los problemas de tipo aplicado que
provoque la existencia de ese karst a escala regional.
A partir de la tipología propuesta se han establecido los siguientes grupos:
(1) Lapiaz de microregueros (microrillenkarren), lapiaz en regueros (rillenkarren) y lapiaz en
canales (rinnenkarren).- Todos ellos son canales de
diferentes dimensiones (ver figura 1 y figura 2) que
se producen por la disolución del agua cuando discurre por la superficie de la roca kárstica. Su trazado puede ser rectilíneo o muy sinuoso.
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(2) Lapiaz estructural (kluftkarren), bogaz y cañones de disolución.- Si no existe un canal bien definido, la disolución se concentra sobre todo en zonas de debilidad, siendo el tipo más común y el de
menor tamaño el lapiaz estructural, formado a partir
de diaclasas ensanchadas por disolución. Sus dimensiones son muy variables (ver figura 1 y figura
2) y pueden encontrarse tanto sobre roca desnuda
como cubierta.
(3) Valles kársticos.- Por lo general, tienen paredes abruptas, llegando a formar incluso gargantas.
La procedencia del agua puede ser externa a la zona
kárstica, en cuyo caso, dependiendo del caudal de
agua, podrá cruzarla o bien desaparecer paulatinamente por infiltración (valles alógenos y valles secos); el agua también puede surgir de una fuente
formando los valles en bolsón.
(4) Poljes.- Según Gams (1978) se necesitan,
además de su tamaño, otras tres condiciones para
que una depresión se pueda clasificar como un polje: a) suelo plano en la roca, en los sedimentos inconsolidados, o con materiales aluviales o cubiertos
por fluvisuelos, b) una depresión cerrada con una
pendiente marginal muy fuerte al menos en uno de
los lados y, c) drenaje kárstico.
(5) Lapiaz de microorificios (micropits), lapiaz
de orificios (pits), lapiaz tubular (hohlkarren) y kamenitzas.- Son pequeñas depresiones o bien tubos
con contorno redondeado (salvo las kamenitzas en
que el contorno es más irregular) que se desarrollan
por disolución sobre roca desnuda o bajo una fina
capa de suelo (ver figuras 1 y 2).
(6) Dolinas y simas.- Las dolinas son depresio-
Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1997 (5.1)
A
A
DRENAJE SUPERFICIAL
KAMENITZAS 1
PERCOLACIÓN
ORIFICIOS 2
LAPIAZ TUBULAR 6
LAPIAZ EN REGUEROS 3
LAPIAZ ESTRUCTURAL 7
LAPIAZ EN CANALES 4
LAPIAZ EN ESCALONES 5
2
B
B
1
3
4
4
6
7
5
5
7
7
1
7
6
Figura 2: Relaciones existentes entre diversos tipos de lapiaz y su comportamiento dentro del funcionamiento
general del sistema kárstico. (A) Esquema de relación y (B) Bloque diagrama
nes cerradas circulares a subcirculares, con tamaño
y profundidad variable. Sus vertientes pueden estar
suavemente inclinadas o casi verticales. Las primeras clasificaciones de dolinas eran morfológicas.
Actualmente, las clasificaciones que se utilizan son
de tipo genético (Cramer, 1941, Sweeting, 1972,
Jennings, 1985, White y White, 1992) y se basan en
los tres procesos que operan en la génesis de las dolinas: disolución, colapso del substrato y arrastre de
materiales al subsuelo.
c. Relaciones existentes entre las formas
exokársticas.
En la tipología propuesta, esquematizada en la
figura 1, se aprecia muy bien la gradación de tamaño de las distintas formas (por ejemplo, microorificios-orificios; lapiaz estructural-bogaz-cañones de
Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1997. (5.1)
disolución; lapiaz de regueros-lapiaz en canales).
Esta característica facilita ya visualmente su aprendizaje. Pero además de esas variaciones de tamaño,
existen relaciones espaciales entre algunos modelados e incluso de comportamiento de cada una de las
formas dentro del funcionamiento del sistema kárstico. En muchas ocasiones, cuando se explican diversos temas se cae en el error de exponerlos aisladamente, como si no tuvieran conexión alguna con los
demás que se hayan mencionado hasta el momento.
Pensamos, que éste es un caso sencillo y que evita
ese tipo de situaciones, ayudando al alumno a relacionar formas y funcionalidad de las mismas.
Para poder comprobar estas relaciones espaciales entre modelados se sugiere observar un área (o
en su defecto utilizar varias diapositivas que sean
expresivas) en que el karst superficial se encuentre
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muy desarrollado. Se pueden considerar diversos
modelados, sin embargo recomendamos que, preferentemente, se busquen zonas donde el karst sea de
pequeña escala (lapiaz) ya que de esta manera será
relativamente sencillo encontrar muchos ejemplos
en superficies de reducida extensión. En estas formas se encuentran tanto áreas en las que domina la
disolución y un flujo superficial del agua, como
otras en las que el agua penetra más profundamente
en los materiales kársticos, lo que permite el desarrollo del endokarst (figura 2).
Así, en superficies inclinadas la morfología
más frecuente la constituyen los regueros. Si la
pendiente es escasa se desarrollan depresiones de
tamaño variable (kamenitzas y orificios) donde se
acumula el agua, que puede desbordar contribuyendo a la formación de regueros si aumenta la pendiente del afloramiento. Si ésta disminuye de nuevo, se puede producir el paso de los regueros a
formas escalonadas (trittkarren) o de nuevo a depresiones. Si se incrementa la cantidad de agua que
fluye por la superficie de la roca, se producirá un
aumento en el tamaño del lapiaz generando canales
(rinnenkarren). Finalmente, toda el agua recogida
por las formas anteriores percolará hacia el interior
del sistema kárstico y lo hará mediante (siempre
hablando de formas de escala pequeña) aquellos tipos de lapiaz que penetran en el substrato y que
ejercen una función de conductos hacia el mismo
(lapiaz tubular y sobre todo lapiaz estructural). Todas estas relaciones que hemos mencionado se pueden ver de forma esquemática en la figura 2.
MATERIALES Y ACTIVIDADES
RECOMENDADAS.
Desde un punto de vista operativo, y para facilitar el seguimiento en el aula de la descriptiva propuesta, pensamos que es conveniente que los alumnos tengan esa tipología a la vista todo el tiempo,
bien mediante el reparto de fotocopias o bien proyectando dispositivas en las que se vayan resaltando
cada uno de los grupos que se han distinguido. Asimismo, es beneficioso que éste se mantenga proyectado al mismo tiempo que se muestran imágenes de
campo de diversos ejemplos seleccionados. Un buen
método para centrar mejor la atención de los alumnos consiste en realzar mediante un color diferente
aquella parte del esquema (grupo de modelados) sobre la que se está hablando en cada momento.
Para afianzar más estos conocimientos, así como para tener una imagen visual real de las distintas tipologías, sería conveniente realizar una excursión a una zona kárstica, en la que fuera posible
observar una gran variedad de formas distintas y
que los alumnos intentaran situarlas dentro de su lugar correspondiente en la tipología que se les ha dado y, de la misma manera comprobar las relaciones
entre ellas y su funcionalidad dentro del sistema
kárstico general. En caso de que no se pueda realizar la excursión, se puede completar el estudio mediante trabajos de tipo bibliográfico en el que se les
estimule a utilizar no sólo la bibliografía específica
sobre karst sino también a manejar publicaciones,
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de carácter más general, cuyo tema dominante sea
la naturaleza (revistas o libros sobre paisajes kársticos, espeleología,…), y en cuyas fotografías identifiquen ellos los modelados. Este último recurso trae
consigo además el importante punto que el alumno
busque, por sí mismo, estas revistas y libros, creándose un interés adicional de búsqueda de información así como la adquisición de destreza en el manejo de los fondos bibliográficos.
Así mismo, si se realizan experiencias en el aula similares a las propuestas por Soriano y Simón
(1993), además de afianzar más los conocimientos
desglosados hasta ese momento, se potenciará, a la
par, la idea de la función que ejerce el exokarst como mero conductor del agua hacia el subsuelo,
donde su circulación da lugar al desarrollo del endokarst que, como se ha señalado, es una característica fundamental en este tipo de modelados.
CONCLUSIONES
Mediante la utilización de la tipología de formas exokársticas propuesta en este artículo se consigue simplificar, en buena medida, la parte descriptiva del tema dedicado al estudio del karst.
Todo ello redunda en una mayor proporción entre
los diferentes apartados de que consta el tema, una
mayor agilidad en el desarrollo de las clases (ya que
se ha evitado la casi totalidad de la descripción de
modelados) y una mayor participación y atención
por parte de los alumnos.
Además, de una forma gráfica observan desde
el primer momento buena parte de las relaciones de
morfología y tamaño que se producen dentro de este tipo de modelados. A partir de aquí es más sencillo intentar relacionar el aspecto de la forma con el
proceso que la genera, así como la función específica que desempeña la misma dentro del funcionamiento general del sistema kárstico.
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Pennsylvania Academy of Sciences.. ■
Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1997 (5.1)
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