EPISTEMOLOGÍA DE LAS ESCUELAS DEL PENSAMIENTO

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EPISTEMOLOGÍA DE LAS ESCUELAS DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO
Dr. Alí Javier Suárez
Preámbulo
Desde los inicios de la civilización humana, se inicia una carrera por encontrar
diversas explicaciones para los fenómenos de intercambio, asignación y distribución de
recursos. Estas formas de buscar razones, en muchos casos, se corresponden con
formas de procesamiento del conocimiento insuficiente e inexacto sobre las dinámicas
realidades. De modo que, la existencia humana trae consigo una interacción constante
con diversos eventos que son atractivos, interesantes y novedosos, y que marcan la
dinámica de la relación del hombre con todo aquello que lo rodea, más aún, en el marco
de las relaciones económicas. Estas interrelaciones implican la interacción entre dos
términos: el sujeto cognoscente y el objeto, que, en el marco de lo que nos ocupa, se
encuentra representado en la ciencia económica.
Es allí, donde la Epistemología Económica encuentra su razón de ser, ya que,
ella es aquel conjunto de saberes que tienen a la ciencia económica, su naturaleza, su
estructura, sus métodos, como objeto de estudio. Las cuestiones centrales de esta
disciplina filosófica hacen referencia a: ¿Cuáles son la naturaleza y límites del
conocimiento económico? ¿Cuáles son los criterios de demarcación para alcanzar un
conocimiento científicamente aceptable?
Escuelas del Pensamiento Económico
El método en economía, como en cualquier otra ciencia, se relaciona con el
procedimiento del cual se sirve la disciplina para construir y desarrollar conocimiento.
En este sentido, es necesario considerar cómo ha evolucionado el debate sobre el
método en economía. Así, la metodología ha sido un tema de preocupación desde los
economistas clásicos hasta las corrientes contemporáneas de la economía.
Por ello, para la comprensión total de la epistemología de las escuelas de
pensamiento objeto de estudio, es necesario revisar los postulados de las mismas
directamente relacionadas o las que permiten realizar contrastes. Así, se tienen las
siguientes:
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Mercantilismo
El sistema de economía denominado mercantilismo, es una corriente del
pensamiento económico surgida en el período de descomposición del feudalismo y de
emergencia del capitalismo; su desarrollo puede ubicarse en la primera mitad del siglo
XVII, aunque su aparición se remonta a los siglos XV y XVI, en Europa Occidental. En
este orden de ideas, Maza (1985:481) alega: “…el mercantilismo se nutrió de las
reglamentaciones, leyes, normas disposiciones y prácticas de política económica
dictadas por los gobiernos de esa época en los países donde este sistema prevaleció”
Este pensamiento puede ser entendido como un conjunto de ideas económicas
que considera que la prosperidad de una nación-estado depende del capital que pueda
tener, y que el volumen global de comercio mundial es inalterable.
Los mercantilistas no estaban interesados, principalmente, en obtener una
reflexión sistemática sobre el funcionamiento económico, su eje era encontrar la política
económica capaz de permitirle al Estado ser más rico y más poderoso. Sus ideas
expresaban sobre todo los intereses y las ambiciones de los mercaderes, que formaban
parte de una nueva clase social en ascenso: la burguesía. Igualmente, la preocupación
de los mercantilistas giraba alrededor de la acumulación de metales preciosos,
fundamentalmente oro.
Desde el punto de vista teórico, las condiciones esenciales para el
funcionamiento del sistema mercantilista era necesaria la intervención del estado en la
actividad económica, la apertura de la economía al sector externo, pero, bajo
supervisión y control del Estado, ya que, la principal motivación de la actividad era el
interés del Estado nacional. Para comprender lo anterior, de acuerdo a Maza
(1985:482), los supuestos principales del mercantilismo son las siguientes:
a.) La dimensión de la economía mundial está dada y sólo cambian
la dimensión de la economía nacional dentro de aquélla; b.) La
ocupación más productiva es la relacionada con la manufactura y el
comercio exterior; c.) Los mercados industriales son más dinámicos
(extensibles) que los agrícolas; d.) La agricultura depende para su
desarrollo de las expansión del comercio y la manufactura; e.) La
población numerosa mantiene bajos los salarios, estimulándose así
la inversión y la producción; f.) Los ajustes no son automáticos y
requieren la intervención del Estado.
En otro orden de ideas, las variables básicas del modelo mercantilistas son las
siguientes: a.) Variables independientes: la riqueza mundial, la forma de acumulación
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de metales preciosos, el volumen de la población y su composición por grupos de edad,
la existencia de recursos naturales, el nivel de vida elemental de los trabajadores y sus
familias materializado en el salario mínimo, la tasa legal de interés que el Estado fija. b.)
Variables dependientes: el saldo del comercio exterior, la tasa de interés del mercado,
la tasa monetaria de salarios, la producción, el empleo, el nivel de precios, la demanda
de dinero y su oferta.
Así pues, el sistema mercantilista está sujeto a las variaciones cuantitativas y del
signo del saldo de la balanza comercial. En ausencia de regulación del Estado sobre la
tasa de interés, ésta tiende a aumentar con relación a los saldos comerciales
desfavorables, determinándose así una contracción de la demanda de inversión, un
descenso en el nivel de empleo y de ingreso. Sin embargo, cuando el saldo comercial
es favorable, la tasa de interés tiende a la baja, sube la demanda de inversión, así
como también, el empleo y el ingreso. Los mercantilistas consideraban que el saldo
comercial podía ser manipulado por el Estado en beneficio de la economía nacional.
En resumen, el pensamiento mercantilista se puede sintetizar de la siguiente
manera:

Minimizar las exportaciones de oro y plata, dado que éstos, en cuanto a medio
de intercambio como dinero mercancía, representaba acumulación de riqueza
(expresión tangible de los beneficios de la actividad exportadora).

Minimizar la importación de bienes, salvo aquellos necesarios en la elaboración
de bienes exportables, obstaculizando el ingreso de aquellos que compitan con
aquellos producidos internamente.

Cuando sea indispensable importar, que se haga a cambio de bienes internos, y
no de equivalente en oro.

Lograr mejores colocaciones a los excedentes internos, a cambio de valor duro,
expresado en metales preciosos.

Utilización, de manera preferente, de insumos nacionales en productos
exportables, pues el valor agregado queda en el país.
Aún cuando los mercantilistas le otorgaban una gran importancia al mercado, no
creían que en él existía un libre juego en el que todos se beneficiaban. Por el contrario,
consideraban que la falta de regulación, así como también, la ausencia de ajuste
automático, significaba que la ganancia de unos representaba las pérdidas de otros.
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Richard Cantillon
El pensamiento de Richard Cantillon se desarrolla entre 1730 y 1734, es decir,
un lapso de tiempo bastante corto, marcado por el debilitamiento de las ideas
mercantilistas y la aparición de las primeras ideas de la fisiocracia. La vida y obra de
Cantillon, está marcada por la tragedia y el olvido; esto se debe a que, muere en la
cima de su carrera, además de que su “Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en
General”, se publica veinte años después de su muerte sin lograr el reconocimiento
necesario, pese a ser el primer intento de describir completamente los fenómenos
económicos más importantes.
El pensamiento de Cantillon es eclipsado por la publicación de “Una
Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones”, aun
cuando en ésta es citado constantemente por Adam Smith. No obstante, muchos lo
consideran el padre de la economía política, frente a la abrumadora opinión que coloca
a Smith en este sitial. Esto se debe a que, Cantillon separó el análisis económico de la
moral y la política, para avanzar en un frente contra la escolástica y el mercantilismo.
En este orden de ideas, Stanley Jevons, en un ensayo publicado en 1881 y titulado
Richard Cantillon y la Nacionalidad de la Economía Política, defiende la idea de que la
aparición de la economía política es responsabilidad directa del autor, lo que permitió
hacer justicia con su obra.
El “Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General” se divide en tres
partes: en la primera se tratan algunos temas generales como las agrupaciones
humanas, los salarios, la teoría del valor y el uso de los metales preciosos como
moneda. En la segunda se expone ideas relativas a una teoría monetaria. Y, en la
tercera, se refiere al comercio exterior y los intermediarios financieros.
Pero, en resumen, sus importantísimos aportes son tan variados que es
imposible ubicarlo dentro de una escuela de pensamiento determinada. Por ejemplo, en
él, confluyen ideas muy cercanas a la fisiocracia cuando argumenta que la producción
de riqueza nacional se debe a dos factores: la tierra, que es lo natural y el trabajo que
es lo humano, lo productivo. Al combinar ambos factores en el balance comercial
nacional, se debería procurar que los bienes importados tengan mayor proporción del
factor tierra, mientras que, paralelamente, los exportados posean mayor parte del factor
trabajo. Cuanto más producto natural tenga una economía, más personas podrán
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mantenerse, pues el hombre vive del consumo de los productos de la tierra, más no del
valor creado en el trabajo.
Otro aporte de su pensamiento, es el concepto de riesgo empresarial, ya que,
para él la remuneración tendrá cierto grado de certidumbre dependiendo de quien la
recibe; así, los independientes, príncipes y grandes propietarios reciben un salario
inseguro, debido a que, no conocen con seguridad los beneficios que puede aportarle
su negocio, mientras que los asalariados reciben un salario seguro.
De igual manera, Cantillon se enfrenta al colectivismo y al cooperativismo,
porque asegura que existe un individualismo sujeto a un orden natural de la esfera
social. La actividad económica individual, es motivada por el propio interés y se
encuentra determinada por mercados competitivos. Esto implica que, la racionalidad
humana supera al egoísmo, lo que permite que, al final, se logre de modo espontáneo
una cooperación económica no planificada, lo cual, guarda cierto grado de similitud con
la mano invisible de Smith.
Por otra parte, al explicar la relación del empresario con su entorno, Cantillon
parece referir una situación de ciclo económico cuando arguye que, al interactuar con
las fuerzas económicas, se daría un proceso cíclico en que se condicionarían
mutuamente los ingresos, los rendimientos y los costos. Por ello, el empresario, como
catalizador de ese ciclo, debe asumir riesgos porque es la persona comprometida en el
negocio, sin certidumbre sobre el beneficio que puede obtener de su actividad.
En uno de los apartados de su ensayo, “De la circulación del dinero”, el cual,
podría considerarse una Teoría Monetaria, afirma que es necesario un mínimo de
dinero igual a la mitad del producto de la tierra para que exista circulación, pero para
que esta circulación se realice con fluidez se necesitan dos tercios. Pero, si los pagos
en vez de realizarse anualmente, se realizan semestralmente el volumen necesario de
dinero se reducirá a la mitad, porque producirán el mismo efecto. Así, la cantidad
necesaria de dinero dependerá de la frecuencia el que se realicen los distintos pagos.
Por tal motivo, para Cantillon, debe existir una proporción cuantitativa de dinero
en efectivo necesaria para la circulación, y ésta puede ser distinta de nación en nación,
ya que, estará determinada por el ritmo que se siga y la velocidad de los pagos, lo que
representa la primera referencia a la variable “velocidad de circulación del dinero”.
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De modo que, el pensamiento de Richard Cantillon, sentó las bases para los
posteriores desarrollos que, en materias diversas, significaron para la economía un
impulso hacia nuevas formas de producción, así como también, a nuevos modos de
generación de conocimiento.
Fisiocracia
Los principales fisiócratas fueron: F. Quesnay, W. Pwetty, R. Turgot y J. Locke.
Estos autores escribieron durante el siglo XVIII, antes de la Revolución Francesa y del
proceso de Industrialización en Inglaterra. Y es atribuida a Vincent de Fournay la
famosa expresión: “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar), que se ha
transformado en una frase icónica para los liberales.
Los fisiócratas sostenían que el principal derecho natural del hombre consiste en
el disfrute de los resultados de su trabajo, siempre que tal disfrute pueda armonizarse
con los derechos de los demás. Y eso sólo a través de la agricultura, que la economía
era capaz de generar el excedente del cual dependía todo lo demás, ya que, era el
único sector que generaba valor agregado, mientas que los demás actividades eran
consideradas “estériles”.
Las ideas de los fisiócratas alcanzaron cierta difusión en Francia, Alemania e
Inglaterra, los dos primeros con economías que descansaban en la agricultura y, el
último, aunque más industrializado y orientado al comercio exterior, con el problema de
la creciente limitación de sus recursos naturales ante una población y una producción
no agrícola en aumento.
No obstante, para Maza (1985:486): “En realidad no hubo una “Época
Fisiocrática”, ni como dominio de la doctrina en la política económica de los gobiernos,
ni como cuerpo de pensamiento de extensa aceptación en el mundo intelectual”.
Para esta escuela, a diferencia de los mercantilistas, la riqueza de una nación
procedía de la capacidad de producción, y no de la cantidad de oro y plata que se
tuviera, por lo cual, centrarán el estudio no en el dinero, sino en las fuerzas reales que
permiten el desarrollo económico. Desde el punto de vista teórico, tres condiciones son
esenciales para la validez de la doctrina fisiocrática: a.) libre competencia, b.) propiedad
privada sobre los medios de producción y, c.) interés individual como factor de
motivación.
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Adicionalmente, para Maza (1985:487) las limitaciones del sistema fisiocráticos
son las siguientes:
a.) Los límites del crecimiento económico están dados por los límites
de expansión de la agricultura, los cuales no son estáticos, ya que,
pueden ser desplazados en razón del desarrollo técnico; b.) Por
consiguiente, el estancamiento de la economía sobreviene cuando la
capacidad de expansión de la agricultura es nula; c.) El trabajo
productivo es únicamente el aplicado a la agricultura; el trabajo no
agrícola es estéril. d.) El obrero no crea plusvalía, sino que
reproduce el costo de su fuerza de trabajo; toda la plusvalía es
creada por la naturaleza.
Las variables del modelo de la fisiocracia son las siguientes: a.) Variables
independientes: el salario natural, los avances primitivos y territoriales o capital fijo, la
productividad agrícola, que resulta de las condiciones naturales y el desarrollo técnico,
la estructura de distribución del ingreso, que resulta de la estructura de las clases de la
sociedad, la composición del gasto de los terratenientes en productos agrícolas y
productos de la clase estéril, y la concentración de la propiedad agraria; b.) Variables
dependientes: el producto bruto, el producto neto, los avances anuales, el producto
agrícola, la población, el empleo y el producto en el sector estéril.
El modelo fundamental mediante el cual se sistematiza todas las variables es el
Tableau Economique de Francois Quesnay, que representa el primer análisis
sistemático del flujo de riqueza en el que se asentarán las bases de la macroeconomía.
En este instrumento analítico, se le atribuye a la agricultura la máxima importancia,
confiriéndole la capacidad de crear riqueza. El Cuadro Económico explica cómo circula
el producto neto entre las tres clases y cómo se produce cada año, entre cosecha y
cosecha.
Las fluctuaciones económicas del sistema de la fisiocracia son una consecuencia
de los factores accidentales que inciden en las cosechas. Los cambios en la disposición
del gasto de los terratenientes, que pueden inducir un deterioro (o mejoramiento) de la
paridad de intercambio en perjuicio (o beneficio) de la clase productiva, desempeñan un
papel estratégico de primera importancia. Los gastos de los terratenientes ponen en
marcha el circuito y una modificación de las proporciones de esos gastos en productos
naturales y de la clase estéril influye decisivamente en la dirección de la actividad
económica.
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De igual forma, la población puede crecer hasta un máximo correspondiente a la
capacidad de expansión de la agricultura. Cuando los recursos son plenamente
utilizados, los rendimientos se hacen decrecientes. El estancamiento secular de la
economía puede sobrevenir por la escasez de los recursos naturales explotables. Esta
incidencia puede ser interrumpida por el progreso técnico en la explotación de tales
recursos naturales.
Escuela Clásica Inglesa
Es una de las escuelas de pensamiento más influyente en la ciencia económica,
cuyos principales exponentes son: Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus, John
Stuart Mill, y Juan Bautista Say, entre otros reconocidos economistas. Considerada en
el campo de la ciencia económica como la primera escuela de pensamiento económico
moderno. Su comienzo se remonta a 1776, con la publicación de la gran obra de Smith
“Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”.
Las ideas de los clásicos liberales adquirieron extensión y predominio no solo en
el mundo intelectual, sino también en el mundo político y de los negocios. Por tanto,
cualquier análisis del pensamiento macroeconómico clásico debe tener como referencia
histórica el tiempo comprendido entre comienzos de la segunda mitad del siglo XVIII y
mediados del siglo XIX. Esa fue la época del capitalismo premonopolista, período
revolucionario, de crisis del sistema aristocrático y feudal, de crisis del colonialismo
geográfico, de ascenso en la burguesía apoyada en el proceso de industrialización y de
expansión de los mercados interiores y exteriores.
De modo pues que, la escuela clásica se funda en un contexto capitalista, en el
cual la revolución industrial provoca enormes cambios en una sociedad que aún
asimilaba el cambio de un sistema feudal y entraba a un sistema de capitalismo de
mercado. En este sentido, para Maza (1985:496): “El capitalismo en desarrollo requiere
la ruptura de las barreras feudales y de las barreras aduaneras; requiere el
funcionamiento de un Estado liberal, más que árbitro, propulsor de los intereses de la
burguesía”.
Atendiendo a sus postulados, el fundamento de la doctrina liberal es el orden
natural, la armonía inmanente de la vida social, la coincidencia automática entre el
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interés individual, libremente ejercitado y perseguido, y el interés social. La concurrencia
libre y perfecta es el régimen bajo el cual se desenvuelve la actividad económica.
Así, las condiciones esenciales para la prevalencia de un sistema liberal clásico
son las siguientes: a.) propiedad privada de los medios de producción, la ausencia de
concentración y de centralización del capital, la inflexibilidad de la estructura económica
(en su acepción de conjunto de relaciones de propiedad, producción y distribución de la
riqueza); b.) la flexibilidad del sistema de precios, incluidos los servicios factoriales, la
movilidad perfecta de éstos y la velocidad infinita con que se efectúan los ajustes a los
cambios exógenos.
En resumen, la escuela clásica promulga supuestos fundamentados en la ética
de mercado, en el cual, todas las mercancías se mueven en mercados de competencia
perfecta y se supone el laissez faire, porque la única institución reguladora valida es el
mercado, ya que, existe una “mano invisible”, es decir, en una sociedad cada individuo
en búsqueda del interés propio genere el beneficio de la sociedad, en donde los
mercados se ajustan de modo automático permitiendo un estado de pleno empleo.
Maza (1985:497), enumera una serie de supuestos del sistema liberal clásico:
a.) Identidad entre oferta y demanda (ley de Say); b.) en
consecuencia, estado de pleno empleo de los recursos como
inmanente al sistema económico; c.) El dinero es neutral ante los
procesos de la economía real; d.) El valor es creado por el trabajo en
las actividades productivas (bienes y servicios relacionados); e.) La
población se reproduce en relación con los medios de subsistencia
disponible (salario natural).
Fundamentalmente, para Adam Smith, el funcionamiento económico de la
sociedad descansa en las leyes del mercado y en la interacción del interés individual y
la competencia. El empresario se ve obligado, por las fuerzas de la competencia, a
vender sus mercancías a un precio próximo al costo de la producción; ello lo obliga a
ser los más eficiente posible de modo de mantener sus costos bajos y permanecer en
condiciones competitivas.
Asimismo, el análisis del cambio dinámico social descansa sobre la teoría de la
acumulación, sostiene que la distribución del ingreso se distribuye entre las diversas
clases sociales y, de manera preferente, entre capitalistas y los terratenientes. La fuerza
de trabajo asalariada no recibe lo suficiente para permitirles excedente alguno sobre
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sus necesidades, mientras que los otros dos grupos sociales sí podrían tener fondos
suficientes para financiar inversiones y para sostener sus niveles de vida normales.
Con respecto a David Ricardo, éste constituye uno de los pilares de la Escuela
Clásica, y desplazó el énfasis desde la producción a la distribución, punto de partida
para el estudio posterior del Comercio Internacional. Desarrolló la teoría de los costos
comparativos defendiendo que cada país debería especializarse en aquellos productos
que tuvieren un costo comparativo más bajo e importar aquellos cuyo costo comparativo
fuera más elevado, conocida actualmente como Política de Libre Comercio Ricardiana.
Para Ricardo, el crecimiento de la población acompañaba a la expansión
económica, y que esta expansión generaría un aumento de las necesidades de
alimentos, la que solo podía satisfacerse a costos más altos. A fin de mantener los
salarios reales a su nivel anterior, serían necesarios salarios monetarios más altos, lo
cual haría disminuir la participación de los beneficios en el producto.
Las variables que determinan el sistema clásico liberal son las siguientes: a.)
Variables independientes: recursos naturales disponibles para su explotación, el salario
natural o de subsistencia y, para períodos breves, la existencia de capital real; b.)
Variables dependientes: el producto total y su distribución entre bienes de consumo y
bienes de inversión, la población activa, el salario de mercado, los beneficios, la renta
territorial, la tasa de interés, la inversión (acumulación de capital), la productividad del
trabajo y el aprovechamiento económico del desarrollo técnico.
En cuanto a la dinámica de un sistema clásico, las fluctuaciones recurrentes de
la actividad, del tipo de del ciclo económico, no tienen lugar, pues el ajuste automático
lo impide. La identidad entre oferta y demanda, así como también, la flexibilidad de
precios, incluidos los salarios y las tasas de interés corrigen algún desperfecto,
accidente o perturbación en los mercados.
Marxismo
El pensamiento marxista nace entre el segundo y el tercer cuarto del siglo XIX,
época del ascenso del capitalismo premonopolista, de manifestaciones más claras de
las recurrentes crisis de las economías capitalistas en desarrollo y de duras privaciones
de la clase obrera. La realidad que observó Karl Marx, fue la de Europa Occidental,
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particularmente, Alemania, Francia e Inglaterra, países en los cuales el capitalismo
había alcanzado su máximo desarrollo.
Además, el período en el que se desarrollo el marxismo coincide con la época de
auge de las ideas socialistas, particularmente, en Francia, y de la filosofía hegeliana.
Época de conmociones políticas y sociales, de grandes acumulaciones de capitales, de
innovaciones en el campo de la producción. Esta época fue propicia, pues, para “El
Capital”, que de crítica de la Economía Política de su tiempo se convirtió en el arma
teórica fundamental del socialismo científico.
La base de la teoría de Marx, la constituye su análisis de la historia, en el que
postula que: “En toda sociedad, entre cuantas han aparecido en la historia, la división
en clases está determinada por aquello que se produce, como se produce y por la
forma en que se intercambia la producción. Las causas últimas de todo los cambios
sociales, pacíficos o no, hay que buscarlas no en las mentes de los hombres, sino en
las mutaciones experimentadas por los métodos de producción y de intercambio”.
Las condiciones esenciales en un sistema marxista, se encuentran implícitas en
el profundo análisis del sistema capitalista. Aún cuando, Marx se basó en una crítica al
capitalismo, las condiciones inherentes al funcionamiento de su modelo son las mismas
que las de la Escuela Clásica Inglesa, a saber: a.) Propiedad privada de las condiciones
materiales de la producción; b.) Existencia de un mercado libre y fluido de fuerza de
trabajo, desarrollo general del cambio indirecto; c.) Cierto grado de competencia entre
capitalistas; d.) Movilidad del capital y de la mano de obra; d.) Posibilidad de
aprovechamiento de los conocimientos técnicos.
Al referirse a los supuestos implícitos y explícitos en la crítica de Marx, Maza
(1985:512) indica:
Dado que el método de Marx es el de la abstracción (simplificación
de fenómenos complejos para analizar lo esencial), las hipótesis y
restricciones son formas de aislamiento de características
dominantes del sistema, a saber: en el marco de la estructura
económica las únicas relaciones de producción y distribución
existentes son las del capitalismo puro; la acumulación de capital es
una necesidad inmanente del capitalista, tanto microeconómica
como macroeconómicamente, es decir, para el capitalista individual
y para la sociedad capitalista aquélla necesidad es inevitable; el
móvil del capitalista es el afán puro de lucro; el asalariado consume
todo su ingreso y la única fuente de ahorro, por tanto, es la plusvalía.
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Las
variables
del
modelo
marxista
son
las
siguientes:
a.)
Variables
independiente: en virtud de lo cerrado del sistema marxista, son pocas las variables que
pueden ser consideradas exógenas o determinadas fuera del sistema, para efectos de
análisis; ellas son: los recursos naturales explotables, el salario de subsistencia y el
capital acumulado; estrictamente el acervo de conocimientos técnicos a la disposición
de los capitalistas también debe ser considerado como variable exógena; b.) Variables
dependientes: el nivel de producción, el nivel de empleo, el progreso técnico asimilado
a la producción, la acumulación (inversión); el volumen de plusvalía (o de beneficios); la
composición orgánica del capital; la tasa salarial del mercado; el ejército industrial de
reserva; el consumo; el monto de capital variable. Correlativamente, pueden ser
determinadas la tasa o cuota de plusvalía y la tasa o cuota de ganancia.
En síntesis, el pensamiento de Karl Marx y sus seguidores se fundamenta en los
siguientes supuestos:

La producción y el intercambio de productos constituyen la base de todo orden
social.

Se debe descubrir las leyes del movimiento de la sociedad capitalista, para
luego señalar, lo que serían los cursos rectificatorios a seguir.

Se buscaba demostrar como el capitalismo explotaba necesariamente a la
clases trabajadora y que esta explotación conduciría inevitablemente a su destrucción.

Se distingue entre los conceptos de fuerza de trabajo y tiempo de trabajo. La
fuerza de trabajo hace referencia a la capacidad del hombre para el trabajo; el tiempo
de trabajo es el proceso real y la duración del trabajo.

El empresario paga al trabajador una cantidad igual al valor de su fuerza de
trabajo, pero este pago equivale sólo a una parte de la producción diaria del trabajador
y, por tanto, sólo a parte del valor que este produce.

La clave de la explotación, en este sistema, está en el hecho de que existe una
diferencia entre el salario que recibe un trabajador y el valor del producto que produce.
Marx lo denomina “Plusvalía”.
Neoclásicos
Los principales expositores de esta escuela fueron Marshall, Walras y Pareto, su
origen se remonta al año 1870. La Ortodoxia Económica (Mainstream) representado
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por los economistas Neoclásicos, dejó un gran legado en el que se diferenciaba la
economía pura de la economía política y se estudiaban los sistemas a través de
análisis matemáticos, estadísticos y econométricos, con el propósito de establecer
sobre bases ciertas el comportamiento de los agentes económicos a la hora de asignar
los factores de producción.
Para muchos, el término neoclásico exagera la relación de esta escuela con los
liberalistas clásicos, sin embargo, la cercanía entre ambos es innegable, debido a que
los neoclásicos perfeccionaron y dieron un sentido más ordenado y/o sistemático a la
“mano invisible” de los clásicos, así como también, formalizaron el análisis de la
demanda y oferta, de modo que, la mayoría de las teorías microeconómicas estudiadas
en las universidades y centros superiores provienen de esta escuela.
Pero, es a partir de la década de los años setenta, que algunos economistas,
entre los cuales destacan: Robert Lucas, Robert Barro, Edward Prescott y Neil Wallace,
desarrollan un cuerpo de razonamientos que dan vida al neoclasicismo moderno.
Dornbusch y Fischer (2003:07): “consideran que el mundo está integrado por individuos
que actúan racionalmente en su propio provecho en unos mercados que se adaptan
rápidamente a los cambios de las circunstancias”. En este sentido, también alegan que
la intervención del Estado empeoraría dramáticamente el desarrollo armónico de los
mercados.
Esta reflexión, los coloca en el lado opuesto de las ideas keynesianas y
socialistas predominantes en la época, lo que implica que eran reconocidos como una
nueva casta de economistas, cuyo pensamiento es una reacción a las ya cuestionadas
ideas socialistas de la economía planificada y de la política económica activa de los
gobiernos. Así, para Dornbusch y Fischer (2003:07) los supuestos fundamentales de la
nueva escuela clásica son tres:

Los agentes económicos tienen una conducta maximizadora. Las economías
domésticas y las empresas toman decisiones óptimas, lo cual significa que utilizan toda
la información de que puede disponer para tomar decisiones y que esas decisiones son
las mejores en las circunstancias en que se encuentran.

Las expectativas son racionales, lo cual significa que son las mejores
predicciones estadísticas del futuro que puede realizarse con la información existente.
De hecho, la nueva escuela clásica a veces se denomina escuela de las expectativas
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racionales, incluso aunque éstas sólo constituyan una parte del enfoque teórico de los
nuevos economistas clásicos.

Las expectativas racionales implican que los individuos acaban entendiendo la
política que está utilizando el gobierno y, por lo tanto, que no es posible engañar a la
mayoría todo el tiempo o ni siquiera la mayor parte del tiempo.

Los mercados se vacían. No hay razón para que las empresas o los trabajadores
no ajusten los salarios o los precios si eso mejora su bienestar. Por lo tanto, los precios
y los salarios se ajustan para igualar la oferta y la demanda; en otras palabras, los
mercados se vacían.
De modo que, los supuestos neoclásicos están centrados en el ajuste flexible de
los salarios y precios y del equilibrio permanente de los mercados. La explicación es
sencilla, una empresa que no pueda vender bajará los precios para incentivar la
demanda y, por otra parte, un desempleado bajará sus expectativas de salarios con el
propósito de encontrar asignación rápidamente.
Así, tenemos una escuela con una gran base teórica y supuestos sencillos pero
infalibles, conformada por grandes mentes y personalidades que visualizaron los
problemas de los sistemas a través del estudio de la economía pura y dejando de lado
las situaciones propias de la economía política.
La Escuela Austríaca
La Escuela Austríaca, fue la cuna de reconocidos pensadores responsables del
resurgimiento de liberalismo económico, entre los cuales se encuentran dos de sus más
grandes exponentes: Ludwing Von Mises y su alumno más aventajado Friederich Von
Hayek.
Von Mises, dictó clases en Viena y era un furibundo critico de las ideas
socialistas de intervencionismo y de centralización del poder, sus libros: “Liberalismo”
1927 y “Crítica del Intervencionismo” 1929, ganaron suficientes adeptos para difundir y
divulgar sus ideas liberales.
Para muchos, el término “Neoliberalismo” fue acuñado por Von Mises en su libro
“Liberalismo”, en el cual, lo utiliza para señalar a los socialistas que se hacían pasar o
tenían algunas tendencias liberales. Posteriormente, el término lo cambió por el de
pseudoliberales, sin embargo, en su libro “Socialismo” 1930 utiliza el término para
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señalar a los liberales que compartían algunos postulados y teorías socialistas como la
de la “Teoría Subjetiva del Valor”.
De manera que, Von Mises, utilizó el término a discreción, en primera instancia
para señalar a los falsos liberales y, en segundo lugar, para diferenciar a los liberales
que compartían algunas ideas socialistas.
Por otra parte, Von Hayek, fue inicialmente un alumno crítico de Von Mises, ya
que para la época, era un socialista convencido de que el Estado debía intervenir para
mejorar el ordenamiento social de su natal Viena, inmersa en condiciones sociales
deplorables, destruida por la Primera Guerra Mundial. Pero, pronto la situación
cambiaría dramáticamente cuando Von Hayek leyó el libro “Socialismo” de Von Mises y
se convierte en un discípulo fiel de éste.
Desde ese momento, comienza entre ellos una afinidad intelectual que le dio vida
a grandes episodios de la Escuela Liberal Austríaca, entre los cuales destacan sus
enfrentamientos con los pensamientos intervencionistas Keynesianos y una victoria
aplastante sobre los críticos socialistas.
Las críticas de ambos al socialismo, estaban centradas en la imposibilidad de
sostener el sistema por la inexistencia de un precio de mercado y por la intención
socialista de planificar la economía y sustituir el libre mercado. Von Hayek, alegaba que
el socialismo, pues, debía basarse en una institución central que dictara las pautas de
lo que debía producirse, así como también, la cantidad y el momento. Esta institución,
para Von Hayek, tendría problemas a la hora de elaborar un plan de producción debido
a que no tenía referencia alguna que le indicara la factibilidad de llevarlo a cabo.
Esta idea de Von Hayek, se basaba en su creencia de que los precios eran los
transmisores de la información del mercado, de modo, que ellos eran los que
aglutinaban toda la información dispersa que los economistas socialistas no podían
condensar en sus planes de producción.
De manera que, en una economía planificada socialista la falta de información
produciría una desconexión entre la institución central y el mercado, con lo cual, no
necesariamente se iba a producir lo demandado por la población.
Asimismo, para la Escuela Austríaca, la economía planificada no se correspondía
con el ideal de libertad individual de las personas, ya que, muchas de sus decisiones
16
están condicionadas por un Estado totalitario, en el que gobernarían “los peores
elementos de la sociedad” (Hayek, 1944).
Esta idea fue desarrollada por Hayek, en uno de sus libros llamado “Camino de
Servitud” publicado en 1944, en el cual sostenía:
Sin propiedad privada, se crea una dependencia tan grande del
estado que nos convierte prácticamente en esclavos. El estado
debería tener tantos poderes que necesariamente tendría que
repercutir en la sociedad. En una sociedad planificada, debe haber
alguien que ejerza el poder, que controle el estado. Para imponer
unos objetivos comunes a una sociedad, aunque se quiera hacer de
manera bienintencionada, es necesario imponer estos objetivos a las
personas que no estarán de acuerdo. Para imponerlo, se debe
coaccionar y tomar medidas represivas en caso de que no acepten a
la autoridad central, por lo tanto el dirigente se verá obligado a tomar
decisiones “desagradables” com
(sic) el arresto o asesinato.
Entonces, los que llegarían al poder serían los que estuvieran
dispuestos a tomar estas medidas, y estos serían asesinos y
criminales y a partir de aquí estas personas utilizarían el poder para
su beneficio personal
Por otra parte, Von Hayek sostenía que las normas y moralidad de las personas
se derivaban del proceso evolutivo de las sociedades y que éste no se detenía debido a
lo cambiante de las sociedades humanas, en este sentido, cualquier intento de dirigirlas
representa una involución que no se corresponde con las leyes naturales y cercena a la
libertad individual.
Todas estas ideas tuvieron una enorme aceptación y colocaron al socialismo
“entre la espada y la pared”. Sin embargo, con la Gran Depresión de los años 30 y sus
posteriores secuelas, las ideas interventoras de Keynes ganaron adeptos en todo el
mundo, lo que produjo enfrentamientos intelectuales entre la Escuela Austríaca y los
Economistas Keynesianos y, muy lejos, de los socialistas que esperaban a la
expectativas los resultados.
El transcurrir del tiempo y, especialmente, los sucesos desencadenados después
de
la
Segunda
Guerra
Mundial,
llevaron
al
poder
a
muchos
gobiernos
socialdemócratas, socialistas, o en algunos casos, creyentes en la intervención
keynesiana, y las ideas liberales de la Escuela Austríaca, perdieron gran parte de lo
logrado hasta el momento, y sus postulados y teorías cayeron en desprestigio y
desuso.
17
Keynesianismo
A partir de la Gran Depresión de los años 30, se inicia una carrera por encontrar
diversas explicaciones para lo que fue la peor crisis que han experimentado los
sistemas económicos a nivel mundial. De allí, se hacen muy evidentes lo contrapuesto
de los planteamientos de economistas liberales y socialistas en relación a sus
concepciones del comportamiento de los ciclos económicos. Es, a partir de este
momento, cuando surge con un gran empuje el pensamiento de John Maynard Keynes,
como una alternativa a los problemas derivados de la Gran Depresión Económica.
El pensamiento keynesiano, se centró en el análisis de las causas y
consecuencias en las variaciones de la demanda agregada y sus relaciones con el nivel
de empleo e ingresos. De esta manera, su interés fue dotar a unas instituciones
nacionales o internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de
recesión o crisis, lo cual, se lograba mediante el gasto presupuestario del Estado. La
justificación económica para actuar de esta manera, parte sobre todo, del efecto
multiplicador que se produce ante un incremento en la demanda agregada.
De este modo, el pensamiento keynesiano, representa un quiebre con las ideas
clásicas de libre mercado y eficiencia de los mercados, ya que, según Keynes, las
economías en situaciones de crisis se enfrentan a problemas de demanda agregada
insuficiente, por lo que, el gobierno y las autoridades económicas debía intervenir
mediante una política económica activa, que permitiera la recuperación de los niveles
de empleo sin preocuparse por el nivel de precios, ya que, éste es fijo o rígido en el
corto plazo.
Estas ideas y postulados, Keynes los sistematizó en su “Teoría General del
Empleo, Interés y el Dinero” que, según Dillard (1948), en su época:
...ha adquirido dentro de los doce primero a su publicación (1936)
más influencia sobre el pensamiento de los economistas
profesionales y de los autores de la política que ningún otro libro en
toda la historia del pensamiento económico en un número
comparable de años…
Más adelante, el referido autor, continúa alegando: “El libro de Smith es un
resonante reto al mercantilismo; el libro de Marx es una crítica demoledora del
capitalismo, y el libro de Keynes es una repudiación de los fundamentos del laissez
faire”. De este modo, Keynes refutaba al clasicismo en cuanto a que la economía, por
18
sí sola, tiende automáticamente al pleno empleo; el equilibrio al que teóricamente
tiende el libre mercado, depende de otros factores y no conlleva necesariamente al
pleno empleo.
En este orden de ideas, para Maza (1985:522): “…la Teoría General, fue escrita
durante una época de profunda depresión en los países capitalistas, es decir, en la
cuarta década del siglo actual, seguramente bajo una sensación de inminente naufragio
del orden tradicional de la economía capitalista”.
Entrando en materia del sistema keynesiano, las condiciones esenciales para
comprender la teoría keynesiana son las siguientes: a.) el análisis se realiza en el corto
plazo, en el que no cambian, o cambian algunas de las variables del modelo, tales
como: factores, población, precios, gastos, ingresos, entre otros; b.) La expansión de la
ocupación y la producción, tomando como referencia lo anterior, da lugar a
rendimientos decrecientes, lo que implica que el empleo aumenta relativamente más
que la producción y que los precios tienden a subir; c.) La conducta de los
consumidores es relativamente estable. El equilibrio puede lograrse en niveles de
subempleo de los recursos; d.) El tiempo no desempeña una función significativa en
cuanto al ajuste que se produce en el sistema keynesiano.
Complementariamente, las variables consideradas en el modelo keynesiano, de
acuerdo a Maza (1985:524) son las siguientes: a.) Variables independientes: cantidad y
calidad de la fuerza de trabajo, capital existente, estado de la técnica, estructura de
mercado (grado de competencia), gustos de los consumidores, estructura económicosocial, expectativas de los inversionistas y productores, estado de las preferencias por
la liquidez y cantidad de dinero; b.) Variables dependientes: son principalmente: el
ingreso (producto) nacional, el consumo, el ahorro, el nivel de empleo, la inversión, la
eficacia marginal del capital, la tasa de interés de mercado, el salario nominal, el costo
de los bienes de inversión, la producción de los bienes de inversión y el nivel de
precios. La dinámica monetaria de Keynes, sostiene que la oferta monetaria es una
variable determinada fuera del modelo, es decir, es exógena, ya que, está sujeta a
decisiones de política monetaria; asimismo, la demanda de dinero depende de dos
factores fundamentales, a saber: por transacciones y por especulación. Esto es,
implícitamente, un reconocimiento de que el mercado de dinero puede ser altamente
inestable en situaciones donde existan grandes incertidumbres.
19
En cuanto a las fluctuaciones económicas, Maza (1985:528) sostiene que: “La
teoría keynesiana es de índole estático-comparativa. Se propone analizar, por
confrontación, situaciones de equilibrio de corto plazo. No aborda directamente el
problema del ciclo económico, aunque proporciona un instrumental para su diagnóstico
y tratamiento”. Por último, para Dillar (1948) en el prólogo del libro La Teoría
Económica de John Maynard Keynes, indica que las ideas fundamentales de Keynes
se encuentran en:
a.) El carácter general de su teoría: su pensamiento se ubica en
todos los niveles de empleo, en contraste con lo que él denomina
teoría económica clásica. Su interés es explicar qué es lo que
determina el volumen de empleo en un momento dado; b.) El papel
del dinero: el dinero desempeña tres funciones básicas: la medio de
cambio, la de unidad de cuenta y la de acumulador de valor. La más
importante de las tres, es la función de acumulador de riquezas; c.)
La relación entre el interés y el dinero: el interés es la recompensa
por transferir la disposición sobre la riqueza en su forma líquida. El
tipo de interés depende de la intensidad del deseo de atesorar, o de
lo que llama Preferencia por la Liquidez, para fines especulativos; d.)
La inversión: Para Keynes, el exceso potencial considerable de
recursos por encima de los necesarios para producir bienes de
consumo. Este exceso, se debe destinar a la producción de cosas
que no se consumirán inmediatamente, a esto se le llama inversión,
y, e.) La incertidumbre del futuro, ya que, las decisiones futuras
están altamente influenciadas por las turbulencias del futuro.
Neokeynesianos
La escuela neokeynesiana fue uno de los paradigmas más visibles de la
economía en la segunda mitad del siglo XX. El neokeynesianismo surge de la síntesis
entre las primeras ideas de Keynes e ideas procedentes del neoclasicismo. Esta
escuela de pensamiento económico constituyó el paradigma dominante de la teoría
económica hasta la década de los ochenta.
La primera generación de economistas que siguió a Keynes se concentró en
combinar sus ideas con las de los neoclásicos, específicamente, las percepciones de
Alfred Marshall, Léon Walras y Arthur Pigou. Entre los neokeynesianos se destacaron
John Hicks, Franco Modigliani; James Tobin y Paul Samuelson.
En resumen, los análisis keynesianos fueron nuevamente analizados mediante
enfoques de la escuela económica clásica. La teoría macroeconómica resultante se
20
llamó "síntesis neoclásica" y fue hegemónico el pensamiento macroeconómico por
décadas, por lo menos hasta la década de los ochenta.
Uno de los puntos de esta síntesis señala que no existe ninguna tendencia
automática que garantice el pleno empleo. Por esa razón muchos economistas
consideran que las políticas gubernamentales deberían encaminarse precisamente a
garantizar el pleno empleo, y en esas condiciones se conjetura que la economía sí se
comportaría del modo que la economía clásica y neoclásica sugieren.
Así pues, los Neokeynesianos representan los seguidores de Keynes que hacen
su aparición después de los primeros keynesianos, quienes eran un grupo más
apegado a la Teoría General. Este grupo también se basan en los principios de Keynes
pero ya recogen los aportes de Friedman en lo que respecta a la importancia del dinero.
Igualmente, si bien es cierto que dentro de su marco teórico reconocen que el
dinero era uno de los determinantes importantes del nivel de actividad económica, estos
keynesianos refutan la validez de la teoría cuantitativa clásica debido, principalmente, a
que la velocidad del dinero no era una constante o independientemente determinada;
ésta se determinaba dentro del sistema. También podrían afectar el nivel de actividad
económica algunos factores distintos del dinero. Al respecto Díaz (2007) alega que:
Aunque el consenso no sea completo, la mayoría de los
especialistas en economía y política monetaria sostienen que, a
corto plazo, la política monetaria si tiene efectos reales. Para
justificar esta creencia se mencionan los costos de información, los
retrasos en la implementación de las políticas, los errores en la
medición de los datos agregados y otras rigideces que están
ausentes de los modelos clásicos. Esta ausencia de rigideces
explicaría la incapacidad de los modelos clásicos para limitar el
comportamiento de las principales series monetarias de las
economías reales y sus respuestas antes las intervenciones de las
autoridades monetarias.
Los modelos neokeynesianos se aprovechan de este vacío, incorporando las
principales características del comportamiento individual de los modelos clásicos, en el
que los hogares y las empresas resuelven problemas dinámicos y estocásticos
explícitos y tienen expectativas plenamente racionales, pero, se distinguen de los
modelos clásicos en sus formas de modelizar el comportamiento agregado.
Típicamente los modelos neokeynesianos suponen que los precios son rígidos.
Además, abandonan el supuesto de la competencia perfecta y suponen que las
21
empresas tienen un cierto poder de mercado. También suelen incorporar otras rigideces
nominales y reales.
El ajuste parcial de los precios y cada una de las rigideces añade un grado
adicional de libertad al sistema. Lo que estos modelos pierden en coherencia interna si
los comparamos con los modelos clásicos, lo ganan en bondad de ajuste al
comportamiento de los datos. Con todas sus limitaciones, los modelos neokeynesianos
son los mejores modelos disponibles para imitar el comportamiento observado de las
series nominales de las economías reales y simular las consecuencias de las políticas
monetarias. Los servicios de estudios de los principales bancos centrales utilizan las
predicciones de estos modelos en sus informes y recomendaciones.
Sus partidarios más acérrimos insisten en que las elevadas tasas de crecimiento
y las reducidas tasas de inflación que se han registrado en la economía global en los
últimos diez años se deben en parte al uso de estos modelos.
Sin embargo, en la década de los ochenta, ante la ola de procesos de
estanflación e hiperinflaciones que sufrieron algunas de las economías mundiales, se
pusieron a prueba muchos de los postulados Neokeynesianos y surgieron grandes
dudas con respecto a la efectividad de sus modelos.
Monetaristas
Conjuntamente con los neokeynesianos, se desarrolla el pensamiento de una
escuela con las mismas tendencias liberales, pero, más interesada en los fenómenos
monetarios, entre los cuales establecían una relación entre la oferta monetaria y el
aumento en el nivel de precios, este enfoque se denomina: monetarismo. Según
Dornbusch y Fischer (2003:232) los economistas monetaristas: …subrayan la influencia
del dinero y de la política monetaria en la conducta de la producción y de los precios”,
mas adelante, continúan los referidos autores, “sostienen que en la práctica una
reducción de la cantidad de dinero reduce inicialmente el nivel de producción y sólo
afecta a los precios más tarde”.
Estos postulados, que son una pequeña parte del pensamiento monetarista, son
el resultado de investigaciones y razonamientos de un grupo de economistas liderados
por Milton Fiedman, entre los cuales destacan: Karl Brunner, Allan Meltzer, William
Poole, Ana Schwartz y Robert Barro.
22
Milton Friedman, es para muchos, el representante actual más reconocido del
neoliberalismo, debido a su creencia resumida en: “la mínima intervención del Estado y
la máxima libertad de los agentes que intervienen en la actividad económica”. Pero,
más interesado en la importancia del dinero a corto plazo y la neutralidad del mismo en
el largo plazo, Friedman hizo pocas consideraciones que le atribuyeran tal epíteto.
De aquí, se desprende que la autoridad monetaria solo debe aumentar la oferta
monetaria al ritmo requerido por el crecimiento real de la economías y que la inflación
se producía cuando la oferta crecía a una tasa mayor que lo requerido por el sistema.
La teoría keynesiana y la neokeynesiana, se mostraron ineficaces al tratar de
explicar por qué durante la década de los setenta, las economías presentaban
conjuntamente inflación y desempleo, ya que, el fenómeno de la estanflación, no cabía
en los esquemas keynesianos. Por tanto, los monetaristas objetan las políticas
keynesianas, rechazando los instrumentos fiscales y centran su atención en las
políticas monetarias.
Las principales ideas de los monetaristas, según Osorio (2009), son las
siguientes:
• No existe desempleo estructural (desajuste entre la calificación
requerida por las empresas y la calificación de los trabajadores).
• Pero sí existe desempleo friccional (los que están cambiando de
empleo) que depende de las características reales de la economía.
Y esa es una tasa natural de desempleo.
• Friedman rechaza la relación keynesiana del consumo.
• Sostiene que los individuos ajustan el consumo de acuerdo al
ingreso permanente y no al corriente o efectivo.
• La demanda de dinero es estable, por lo que cambios en la
oferta de dinero no se trasladan a la demanda, sino a precios.
• Esto se debe a que a los individuos les interesa tener una
cantidad real de dinero bastante definida, que depende de su
ingreso permanente (aquel que surge de un promedio de los
distintos ingresos que tendrán a lo largo de su vida), ya que no
consumen de acuerdo a su ingreso actual.
• Los aumentos en la oferta de dinero pueden derivar en
aumentos transitorios en el nivel de actividad por la miopía temporal
de los agentes (o sea pueden ser engañados, solo en el corto plazo).
• Cuando perciben que han sido engañados, reformulan sus
expectativas y la economía retrocede al nivel anterior de producción,
que era un nivel de pleno empleo (con desempleo friccional), pero
esta vez, con mayor inflación que antes del aumento de la oferta
monetaria.
23
La posición de los monetaristas es que la política monetaria puede influir sobre
las tasas de interés de corto plazo, pero, suponen un nivel de precios variable que en el
mediano y largo plazo sirve para que los agentes ajusten sus expectativas de
rendimiento, esto los sistematizó Fisher, en su conocido efecto sobre las tasas de
interés nominales.
El ajuste en el mercado de dinero, tiene diversas implicaciones en las decisiones
de los agentes económicos; en primera instancia, por ejemplo, se producirá un cambio
de conducta de los agentes en el mercado de bonos si se produce una subida de corto
plazo en las tasas de interés, ya que, aumenta el costo de la tenencia de dinero y
disminuye el costo en la tenencia de activos rentables como los bonos.
Es, precisamente, con relación al rendimiento requerido de la obligación que el
valor del bono se reduce en el mercado; es decir, si las tasas de interés suben, los
agentes requerirán mayores rendimientos sobre su inversión y, de esta manera, los
bonos ya existentes en el mercado, que ya tienen implícito el valor de ese rendimiento
requerido, verán como su valor se debilita debido que su rendimiento es menor que el
requerido por los agentes.
En segunda instancia, una subida en los tipos de interés tiene efectos sobre la
elección de consumo de las familias; esto se puede observar en el Diagrama de Fisher
que, según Dornbusch y otros (2004:377) representa: “…la explicación microeconómica
clásica de las causas por las que una subida en los tipos de interés puede provocar un
aumento del consumo actual o una reducción”.
Específicamente, la intención de Fisher era demostrar que un cambio en las
tasas de interés puede provocar un cambio de las decisiones en las familias con
respecto al presente o al futuro. En este sentido, para Fisher una subida de los tipos de
interés puede tener dos consecuencias: una en la que el efecto sustitución predomina
sobre el efecto renta y otro en el cual el efecto renta predomina sobre el efecto
sustitución.
En otro orden de ideas, Friedman, es reconocido porque sus ideas rigen aún la
política monetaria de los Estados Unidos y de un gran número de naciones, entre las
cuales se encuentra Chile, donde él y un grupo de economistas denominados los
“Chicago Boys”, asesoraron en materia económica y financiera a la dictadura de
Augusto Pinochet, en la aplicación de un plan de libre mercado que ha favorecido, aún
24
después de treinta años, a la mayoría de los chilenos, tristemente esto se logró en
medio de una cruenta tiranía militar que le ganó miles de detractores y, al mismo
tiempo, desprestigió las recetas monetaristas representadas por Friedman, al
vincularlas con el Liberalismo Autocrático.
De manera que, los monetaristas pueden ser considerados como un enfoque
inmerso en el liberalismo económico, dado que comparte una serie de postulados que
son el resultado de estudios de los primeros economistas liberales como Von Hayek,
Von Mises, entre otros.
Postkeynesianos
Según Furio (2005) el Postkeynesianismo agrupa a un conjunto heterogéneo de
economistas, cuya característica común es el intento de rescatar y desarrollar
elementos del keynesianismo, que permanecieron inconclusos o quedaron relativa
olvidados por quienes diseñaron la síntesis neoclásica. Tratan de recuperar ciertos
conceptos básicos del pensamiento de Keynes e incorporar otros nuevos con los que,
en su opinión, completase el lenguaje de una economía keynesiana. La mayor actividad
de los partidarios de esta escuela se encuentra, en la primera década del siglo XXI, en
asociaciones y publicaciones de interés a académicos y especialistas.
Los componentes del grupo proceden de diversas tradiciones económicas
disidentes con la síntesis neoclásica, entre los que se encuentran los institucionalistas
americanos, marxistas europeos, sraffianos o neoricardianos, algunos miembros de la
teoría francesa sobre regulación y los más próximos colaboradores de Keynes. Su
pensamiento, es un intento de ofrecer una alternativa coherente y global a la ortodoxia
predominante en la teoría económica. No obstante, como reconocen sus propios
miembros, “el paradigma incipiente es más un programa de búsqueda, con
improductivas líneas de investigación entrelazadas, que un cuerpo de conocimientos
completamente desarrollado” (Eichner citado por Furio, 2005).
La interpretación Postkeynesiana de las ideas de Keynes, difiere de la realizada
por la escuela Neokeynesiana y la Nueva Economía Keynesiana en diversos puntos,
entre los que destacan los siguientes:

La importancia de la incertidumbre, del tiempo histórico o no ergodicidad del
proceso económico.
25

La idea de que las variables monetarias afectan a la economía real tanto a corto
como a largo plazo.

Rechazo de los modelos de equilibrio general neoclásicos.
Dentro del pensamiento Postkeynesiano, se distinguen tres tendencias
principales:

Los Fundamentalistas, cuyo máximo exponente es Paul Davidson. Se inspiran
directamente en Keynes y ponen énfasis en la incertidumbre radical, el dinero, la
preferencia por la liquidez y la inestabilidad financiera.

Sraffianos, que se inspiran en los trabajos de Piero Sraffa, e indirectamente en
Marx. Se interesan por asuntos relacionados con los precios relativos, los modelos
multisectoriales interdependientes, la medida del capital fijo o la determinación de un
patrón invariable del valor.

Kaleckianos, que se inspiran en los trabajos de Michał Kalecki y, por tanto,
también indirectamente en Marx, pero también en Kaldor y en los institucionalistas. Se
ocupan de problemas microeconómicos relacionados con fijación de precios, pero
también
de
los
grandes
agregados
macroeconómicos
y
de
las
relaciones
mesoeconómicas.
Trascendiendo
la
anterior
clasificación,
y
a
modo
general,
para
los
Postkeynesianos el capitalismo no tiene ninguna tendencia natural a volver a una
situación de pleno empleo y, por tanto, consideran deseable un tipo concreto de
intervención estatal tendente a restaurar el pleno empleo. Por ello, y ante la importancia
de la inversión fija en el nivel de demanda agregada, enfatizan la necesidad de una
política fiscal que fomente la ocupación y las rentas. Paralelamente, las decisiones en el
nivel de inversión deben realizarse anticipándose a acontecimientos futuros que no
pueden ser conocidos ni siquiera probabilísticamente.
En otro orden de ideas, para Furio (2005) el punto de partida del análisis
postkeynesiano son las ideas de Keynes y de Kalecki, pero, es muy difícil conocer
quién ejerció mayor influencia. Cada uno de ellos originó a dos ramas del
keynesianismo clásico, una que parte de la teoría monetaria de Keynes y otra del
análisis que Kalecki realiza del sector real. Así, Keynes hace mucho énfasis en la
incertidumbre que rodea la inversión en una economía monetizada, mientras que
Kalecki en los efectos de la inversión y del ahorro sobre la distribución de la renta, así
26
como también, en otros aspectos, desempeñando ambas variables un papel esencial
en el análisis de la producción a lo largo del tiempo en un sistema económico
monetario. Pero, de acuerdo con Furio (2005):
Paradójicamente, fue el análisis del sector real de Kalecki el que
sirvió de base a posteriores trabajos de Cambridge. No obstante, el
punto de despegue de la teoría postkeynesiana es la ampliación
temporal de la idea keynesiana de incertidumbre. Keynes limitó casi
exclusivamente su razonamiento a los efectos a corto plazo de la
inversión, es decir, a su papel de impulsor de la demanda efectiva.
Prestó poca atención a las repercusiones a largo plazo.
En el caso de la temporalidad de los fenómenos económicos, Keynes se centró,
básicamente, en un análisis de corto plazo, por ello, se considera que la idea inicial de
la teoría postkeynesiana es la ampliación temporal de la idea de incertidumbre. Pero,
son dos escritos esenciales: La Acumulación de Capital de Joan Robinson y el artículo
Teoría Alternativa de la Distribución de de Kaldor, los que marcaron los albores de un
cuerpo postkeynesiano bien diferenciado. Ambos, para Furio (2005):
…se inspiraron en la diferenciación entre salarios y beneficios del
trabajo de Kalecki para explicar un aspecto esencial de la dinámica
del crecimiento ligado a la distribución de la renta. Se trataba del
hecho de que un incremento en la tasa de crecimiento, a
consecuencia del mayor nivel de inversión que implicaba, se vería
necesariamente acompañado por una participación superior de los
beneficios en la renta nacional.
Lavoie (2004), separa los supuestos considerados por los economistas
postkeynesianos, en elementos esenciales y elementos auxiliares, que son la base
fundamental sobre la cual se sustentan las críticas que realizan a los promotores de la
síntesis neoclásica. A continuación, se presenta un resumen de las referidas
categorías:
Cuadro 1: Elementos Postkeynesianos significativos
Elementos esenciales
El principio de la demanda efectiva
Los efectos de la demanda predominan
sobre los de oferta, tanto a corto como
a largo plazo: es la inversión la que
determina el ahorro y no al revés.
El tiempo histórico y dinámico
Es preciso analizar la transición de un
punto a otro y reconocer que las
decisiones de la transición pueden
afectar al equilibrio final.
27
Elementos auxiliares
Los efectos nefastos de la flexibilidad Debido a los efectos sobre los ingresos,
de precios
la flexibilidad de los precios puede
empeorar la situación que se supone
tendría que corregir.
La economía monetaria de la Los modelos deben tener en cuenta el
producción
hecho de que los contratos son
pactados en unidades monetarias, que
las empresas tienen deudas y que las
familias poseen activos, todo lo cual
impone
determinada
restricciones
financieras
La incertidumbre fundamental
El futuro es necesariamente diferente
del pasado: el futuro es imprevisible,
pues las decisiones actuales van
modificando su configuración.
Una
microeconomía
moderna
y Esta microeconomía se apoya sobre
pertinente
unas
elecciones
de
carácter
lexicográfico y sobre unas curvas de
costes en forma de L invertida.
El pluralismo de las teorías y de los La realidad es multiforme, lo que
métodos
justifica la presencia de variados
métodos y la presencia de una multitud
de teorías aparentemente rivales.
Fuente: Lavoie (2004).
Corolario
La epistemología ha servido de base para el progreso del pensamiento
económico en todas sus acepciones, desde los inicios mercantilistas hasta las más
modernas corrientes actuales. Así, a través de la epistemología se dirimen algunos
aspectos del prolongado debate entre la concepción del individualismo y del bienestar
colectivo que rige las discusiones políticas y económicas.
No obstante, actualmente, el mundo se encuentra en un contexto discursivo
similar al descrito, pero, con una realidad económica totalmente distinta, donde las
naciones han encontrado múltiples formas de organización de sus sistemas, lo cual ha
significado una gran evolución en el pensamiento económico, pero, también, en la
política económica.
Además de esto, el panorama político es diferente y lleno de enormes contrastes,
en el que existen naciones donde imperan regímenes socialistas, otras con sistemas
capitalistas y otras con sistemas reconocidamente mixtos. De esta manera, en la nueva
28
realidad mundial, se evidencia un debate acalorado acerca de los logros y retrocesos
que en materia económica significan la adopción de medidas propias de cada una de
las escuelas y enfoques económicos.
De esta manera, se encuentran economistas asociados a ideas de la escuela
clásica y otros, por el contrario, más cercanos a las ideas keynesianas; los primeros,
defensores del libre mercado, de la eficiencia de los mercados y fundadores de la
economía política; los segundos, propulsores de las ideas de fallos en el mercado y de
la política económica activa para solventar los problemas de desempleo y
estancamiento.
No obstante, entre ellos se han desarrollado una serie de escuelas que toman
elementos teóricos de ambas, los sistematizan y comparan con evidencia real, para
producir postulados más cercanos a la realidad, entre estos existen un amplio abanico
de enfoques: marxistas, neoclásicos, austríacos, postkeynesianos, neokeynesianos y
monetaristas, entre otros.
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Descargar