Concepto2000102937-3de 2001 Julio 30
Superintendencia Bancaria
Temas: Prácticas comerciales restrictivas . Práctica ilegal. Contrato de seguro. Seguro de daños.
Norma citada: Decreto 663 de 1993, art. 100, Decreto 663 de 1993, art. 184
De manera atenta me refiero a su comunicación radicada en esta entidad bajo el número indicado en la
referencia, mediante la cual solicita concepto acerca del procedimiento adelantado por las aseguradoras con
ocasión de la formulación de reclamaciones en los seguros de automóviles, cuando se presente pérdida total
del bien asegurado. Sobre el particular resulta procedente efectuar los siguientes comentarios:
1. Ciertamente, de acuerdo con lo dispuesto en el precepto contenido en el artículo 1077 del Código de
Comercio, corresponde al asegurado comprobar la ocurrencia del siniestro y la cuantía indemnizable, cuando
fuere el caso, demostración que, tal como se deduce de la misma norma, no se encuentra sujeta a ninguna
restricción en materia probatoria y, por lo tanto, supone para el asegurado o beneficiario plena libertad para
escoger cualquiera de los medios probatorios previstos en la ley, siempre y cuando el elegido sea idóneo,
conducente y pertinente para demostrar claramente tales hechos.
De manera que si el asegurado o beneficiario, a través de cualquiera de los medios probatorios mencionados
en el artículo 175 del Código de Procedimiento Civil o de aquellos que usualmente se apoden para acreditar
determinados hechos, suministra suficientes elementos de juicio para que el asegurador tenga certeza acerca
de la ocurrencia del siniestro y de la cuantía de la pérdida, si fuere el caso, cumple con su obligación y, en
consecuencia, el asegurador deberá proceder al pago de la prestación asegurada o a demostrar los hechos o
circunstancias excluyentes de su responsabilidad, dentro del término de un mes contado a partir del momento
en que se formalizó la reclamación en debida forma, conforme a lo dispuesto en el artículo 1080 del Código
de Comercio, modificado por el parágrafo del artículo 11 de la Ley 510 de 1999.
De otra parte, la exigencia relativa a la transferencia de la propiedad del vehículo en favor de la aseguradora
ante la ocurrencia de un siniestro que conlleve la pérdida total en un seguro de automóviles, se ha instituido en
una práctica de la industria aseguradora que tiene por objeto facilitar el ejercicio del derecho de subrogación
consagrado por el artículo 1096 del Código de Comercio según el cual "El asegurador que pague una
indemnización se subrogará, por ministerio de la ley y hasta concurrencia de su importe, en los derechos del
asegurado contra las personas responsables del siniestro...". En ese orden, la incorporación en la póliza de
estipulaciones con tal propósito, tiene fundamento en la precitada disposición y, en particular, en la contenida
en el artículo 1098 del mismo ordenamiento que consagra la posibilidad de que el asegurador exija al
asegurado "... hacer todo lo que esté a su alcance para permitirle el ejercicio de los derechos derivados de la
subrogación".
Una estipulación en este sentido tendría como único propósito evitar la configuración de un enriquecimiento
indebido del asegurado, si éste, además de la prestación indemnizatoria derivada del seguro, mantuviese la
titularidad del bien asegurado con la posibilidad de ejercer acciones contra los responsables del siniestro.
En todo caso, debe indicarse que el derecho del asegurador a la subrogación, no puede desconocer el del
asegurado a obtener la indemnización, cuando este ha cumplido los requerimientos previstos en la ley. Así las
cosas, no resultaría jurídicamente viable que una vez el asegurado o beneficiario hubiere acreditado el
siniestro y la cuantía de la pérdida, la aseguradora supedite el pago de la indemnización a la comprobación del
traspaso del vehículo. En efecto, desde el momento de la acreditación en los términos del artículo 1077 del
Código de Comercio se inicia el cómputo del término legal previsto en el artículo 1080 del mismo código,
con la consecuente sanción legal de cancelar los intereses de mora, en caso de inobservancia de dicho
término.
Ahora bien, en el supuesto descrito de la aseguradora que pretenda dilatar el perfeccionamiento de la
reclamación o el pago de la indemnización con el requerimiento de pruebas que no sean indispensables para
el cumplimiento por parte del asegurado de las exigencias consignadas en el artículo 1077 antes citado,
estaría incurriendo en la conducta descrita en el numeral 3º del artículo 100 del Estatuto Orgánico del Sistema
Financiero, disposición que califica como práctica prohibida "... la exigencia de formalidades no previstas
legalmente para acceder al pago de indemnizaciones y toda práctica que de manera sistemática tenga como
propósito evitar o dilatar injustificadamente el cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato de
seguro".
A este respecto es preciso resaltar que no toda petición de soportes de la reclamación por parte de una
aseguradora constituye práctica prohibida. De acuerdo con la norma transcrita, es claro que la irregularidad
sólo procede en aquellos casos en que las pruebas exigidas por la compañía correspondan a formalidades no
previstas en la ley o cuando la solicitud se efectúa con el propósito de demorar sin justificación alguna el pago
de la indemnización.
Por consiguiente, si usted considera pertinente puede formular la queja ante esta superintendencia, para cuyo
efecto resulta necesario que se adjunte la documentación correspondiente que explique e ilustre cada una de
las situaciones descritas en su comunicación, actuación en la que, si es del caso, procederán a requerirse las
explicaciones a la entidad vigilada.
Ahora bien, en el texto de la cláusula que consigna en su comunicación se advierte que en la misma se
relacionan algunos documentos que resultarían necesarios para acreditar la ocurrencia del siniestro, así como
la cuantía de la pérdida, con la inclusión de la relativa a "...Cancelación de gravámenes, paz y salvos y
traspaso del vehículo a favor de ..." que refiere su comunicación.
Partiendo del supuesto de que con la estipulación consignada en su comunicación se estaría señalando el
procedimiento para la formulación de la reclamación debe entenderse que, en virtud del principio de libertad
probatoria consagrado en el artículo 1077 precitado, la mención en el texto de la póliza de los diferentes
medios probatorios a través de los cuales el asegurado o beneficiario podría demostrar el siniestro se debe
efectuar en forma enunciativa, tal como se deduce del texto transcrito cuando utiliza la expresión "... entre
otras las siguientes ...". Sin embargo, con la inclusión de la exigencia motivo de su consulta la aseguradora
estaría imponiendo una carga al asegurado que pese al carácter enunciativo, en la práctica podría dar lugar a
interpretaciones equívocas al inferirse que en el evento de pérdida total el asegurado deba allegarla para que
se entienda presentada la reclamación en debida forma.
Desde esta perspectiva y teniendo en cuenta los preceptos contenidos en los numerales 2º, literal a) y 4º del
184 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, respecto de la cláusula en examen podría predicarse la
ineficacia, en la medida en que la aseguradora podría estar violando disposiciones que, como los artículos
1077 y 1080 del estatuto mercantil tienen carácter imperativo, la primera por su naturaleza y la segunda por
propio mandato de la norma. De igual forma, con la incorporación de dicha estipulación en una póliza de
seguros la aseguradora estaría desconociendo el mandato contenido en el inciso 2º del numeral 4º del artículo
98 del mismo estatuto orgánico.
2. En desarrollo del carácter indemnizatorio que tiene el contrato de seguro de daños
(1) Artículo 1088 del Código de Comercio.
(1),
el artículo 1089 del Código de Comercio al definir las reglas relativas a la cuantía máxima de
indemnización dispone que "Dentro de los límites indicados en el artículo 1079 la indemnización no excederá
en ningún caso, del valor real de interés asegurado en el momento del siniestro, ni del monto efectivo del
perjuicio patrimonial sufrido por el asegurado o el beneficiario".
Armonizando la previsión contenida en la norma transcrita con las prescripciones señaladas en el artículo
1077 del mismo ordenamiento, se infiere que, por regla general, corresponde al asegurado o beneficiario
demostrar la cuantía de la pérdida real y efectivamente sufrida, como quiera que la suma asegurada apenas
constituye el límite máximo de la obligación a cargo del asegurador, tal como se señala en el artículo 1079
ibídem.
La única excepción que existe a la obligación de demostrar el monto de la pérdida se presenta en la modalidad
de seguro denominada de "valor admitido" el cual permite presumir el valor acordado como el de la
indemnización. Esta modalidad se encuentra regulada en el inciso segundo del artículo 1089 antes citado que
sobre el particular señala: "Se presume valor real del interés asegurado el que haya sido objeto de un acuerdo
expreso entre el asegurado y el asegurador".
En efecto, del contexto de la norma transcrita se infiere que el asegurado o beneficiario goza de una
presunción legal en su favor y que, no obstante la previsión del artículo 1077 antes analizado, no estaría
obligado a acreditar la cuantía de la pérdida, invirtiéndose la carga al asegurador, quien "... podrá probar que
el valor acordado excede notablemente el verdadero valor real del interés objeto del contrato ...".
Desde esta perspectiva, debe advertirse que la utilización de la "... Lista guía de valores elaborada por
Fasecolda" en la determinación del valor de los vehículos asegurados, no eximiría al asegurado o beneficiario
de la obligación de demostrar la cuantía de la pérdida, salvo que se hubiere convenido en forma expresa por
las partes en el respectivo contrato que el valor acordado corresponda al de la indemnización y se deje
constancia en las condiciones particulares de la respectiva póliza. En este orden de ideas, en el evento en que
no medie acuerdo expreso en tal sentido la referida tabla únicamente se constituye en herramienta para el
asegurador en la operación del ramo.
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(1) Artículo 1088 del Código de Comercio.