MONOGRAFÍA: CIENCIA Y CALIDAD DE VIDA

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MONOGRAFÍA: CIENCIA Y CALIDAD DE VIDA
PERSICO BALDOMIR, María Inés
Colegio San David, Capital Federal
Profesor guía: RUBINO, Raúl Carlos
La ciencia y tecnología con la que convivimos, tiene sus orígenes en la Modernidad. La
ruptura del orden establecido durante el Medioevo, trae consigo una serie de
transformaciones en diferentes campos. Nos encontramos frente a nuevas formas de ver el
mundo, nuevos pensamientos, ideas y valores que se manifiestan no solo en lo político,
social, económico, sino también en los campos de la filosofía, la literatura, el arte, y los
conocimientos científicos. Los dos movimientos más importantes en esta etapa de la
historia, conocidos como Humanismo y Renacimientos se caracterizan por vincularse con
la aparición de un marcado interés por las investigaciones en todos los campos. Así la
ciencia, da sus primeros pasos y paulatinamente comienza a desligarse del ámbito religioso
que hasta el momento había frenado los adelantos que se opusieran al dogma. Es en este
punto en que la visión del universo moviéndose por el “carácter divino” pasa a un segundo
plano. En física, matemática, astronomía, medicina, etc., se realizaron descubrimientos
trascendentales.
La filosofía de la Ilustración, surgida en el siglo XVIII, deposita en la ciencia toda su
confianza y expectativas. Los conocimientos obtenidos a través de esta, producirían lo
necesario para superar las condiciones miserables de existencia de la mayoría de los seres
humanos
y
desplazarían
a
la
superstición
y
la
ignorancia.
Ya en la actualidad, después de más de cinco siglos de tecnología y ciencia, podemos
observar como los beneficios del desarrollo científico-tecnológico han contribuido a
mejorar la calidad de vida, haciendo la existencia menos sacrificada y más confortable. Las
innovaciones, la expansión de los medios de comunicación, los nuevos servicios, los
avances en medicina, agroalimentación, genética, etc., han cambiado tanto las condiciones
de vida como las de trabajo. Se aspira a aumentar la calidad y esperanza de vida además de
la eficiencia productiva y la comunicación. Casi todas las facetas de la vida humana están
relacionadas con la ciencia. Sin embargo, al mismo tiempo es indudable la existencia de un
proporcional aumento de la exclusión, la pobreza y el hambre en el mundo. El medio
ambiente
se
deteriora
y
los
recursos
se
agotan
irremediablemente.
El presente informe intentará plantear las posibles causas de esta paradoja y determinar en
que medida y hasta que punto la ciencia ha contribuido, o no, a mejorar la calidad de vida
humana.
DISTRIBUCIÓN DE LA TECNOLOGÍA
En primer lugar, aunque la ciencia haya logrado que la población mundial y la esperanza de
vida aumenten, reduciendo las enfermedades, haciendo la existencia más confortable y
contribuyendo a satisfacer las necesidades humanas, es claro que estos beneficios están
lejos de ser globales. Por el contrario, cerca de la mitad de la humanidad sigue arrastrando
condiciones de vida miserables. Cabe entonces frente a estos hechos preguntarse ¿son ellos
responsabilidad de la ciencia o más bien de ciertas condiciones políticas y económicas?
Es evidente que los bienes que el desarrollo científico produce, no están al alcance de todos
los seres humanos. Las causas de esta desigual distribución de los productos de la ciencia y
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la tecnología pueden considerarse como consecuencia de dos fenómenos de escala
mundial: La Revolución Industrial y la Revolución Francesa. Siendo más específicos, son
el resultado de un sistema de relaciones económicas derivado de esta “doble revolución”,
sistema que desde la segunda mirad del siglo XIX se denominó capitalismo. Con la
extensión del modelo capitalista, hasta las regiones más alejadas del planeta se vincularon
entre si, pero la difusión de la forma de producción y cultura occidentales, no condujo a la
igualación de todas las naciones en cuanto a su progreso y bienestar. Los países que
arribaron primero a la industrialización, mostraron una evolución que los alejó de aquellos
que no se hablaban en las primeras etapas de este proceso. Por otro lado, este nuevo
modelo, que desde Europa se extiende mundialmente, provocó un proceso conocido como
la “división internacional del trabajo”. A partir de este momento, los diferentes países del
globo debieron desarrollar modelos que les permitiera su inserción en el nuevo mercado
mundial. Este modelo estuvo relacionado principalmente con las relaciones sociales y la
forma de producción del momento en cada uno de los países. Como consecuencia directa,
nos encontramos frente a un mundo dividido en Estados de centro por un lado y periféricos
por otro. Los primeros caracterizados por el aliento al desarrollo de la industria y la
producción de bienes elaborados. Los últimos tendientes a alentar la producción de
materias primas, con escaso requerimiento tecnológico, teniendo como principal objetivo el
mercado externo y por lo tanto, canalizando los recursos hacia los sectores exportadores.
De esta forma se reforzó en los países periféricos, un sistema productivo subordinado a los
centros de capitalismo mundial, con una marcada dependencia del financiamiento externo
para poder mantener en funcionamiento sus economías. Aunque simulen agitar la bandera
de la independencia, la subordinación tanto económica como política al centro es indudable
e inevitable.
Estos últimos, tienen como único objetivo sofocar la evolución de los países periféricos y
avasallar todo tipo de avance o evolución de estos, para que la dependencia sea cada vez
mayor hasta convertirse en algo total. Con esto no se proponen otra cosa que no sea
acentuar su hegemonía económica y política, sin tener en cuenta las necesidades de los
países a los que someten.
Analizando estos factores, las razones de la desigual distribución de los beneficios de la
ciencia y la tecnología, son evidentes. Lamentablemente, la mayoría de los países están
destinados ser gobernados por Estados subordinados a intereses políticos extranjeros que
nada tienen que ver con fomentar el desarrollo de una tecnología, industria y actividad
científica propias. Elementos determinantes, que brindarían una mejor calidad de vida para
sus habitantes. Además de reducir la dependencia de los países de centro tanto en lo que
respecta a lo económico como a lo político.
USOS DE LOS PRODUCTOS DE LA TECNOLOGÍA:
Además de los factores de tienen que ver con la forma de distribución de los benéficos de la
ciencia y la calidad de vida, existen otros que están relacionados con la manera en que se
utilizan los productos del trabajo científico.
El desarrollo científico-tecnológico ha hecho a los seres humanos dependientes de sus
criaturas, los productos de la ciencia y la tecnología, hasta el extremo de que en muchos
casos, seríamos incapaces de prescindir de ellos. Además, la ciencia y la tecnología
utilizadas como elementos de soporte de la sociedad de consumo, han dado lugar al
desarrollo de una mentalidad o una forma de pensar por demás limitada, que entiende a la
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vida humana como una carrera tras las novedades de la producción tecnológica e identifica
el consumo con la felicidad. Esta mentalidad no puede sino producir, una existencia
desgraciada por lo superficial de la concepción y porque ante el crecimiento exponencial de
la oferta, la satisfacción resulta, para la inmensa mayoría de los seres humanos,
absolutamente inalcanzable.
Podemos observar como, mientras por un lado con pocos recursos materiales se intenta el
exterminio de una enfermedad, por otro lado se invierten millones de dólares en
bombardear la conciencia colectiva de la sociedad, publicitando tabaco, alcohol y otras
drogas. Paralelamente se intentan caminos con la medicina nuclear y se extiende sobre la
humanidad la amenaza de la guerra atómica. Siglo XIX, en el que se insiste en la
importancia de la vacunación para erradicar del planeta las enfermedades infecciosas
mientras los seres humanos emplean armas químicas y bacteriológicas para matar a otros
seres humanos.
Es cierto que se ha extendido por el mundo una mentalidad consumista que reduce la vida
humana a la posesión de bienes. Esta forma de pensar cifra sus expectativas en el “tener”
más que en el “ser”, conformando un ser humano egoísta y con muy bajo desarrollo de su
esfera espiritual.
Pero sin embargo, los instrumentos del desarrollo científico-tecnológico, significan para el
ser humano la liberación, al menos parcialmente, de la dependencia de la naturaleza, la
apertura a nuevas posibilidades. Ponen a su disposición millones de artículos que deberían
servir para enriquecer y no empobrecer o embrutecer la vida humana.
Teniendo esto en cuenta, tal vez corresponda entonces no poner en tela de juicio a la
ciencia, sino a la sociedad. No cuestionar el desarrollo en si mismo, sino a los científicos
como parte de la sociedad. Existe una realidad que es indiscutible: la ciencia puede ser
utilizada para destruir la vida, no solo humana sino del planeta o para producir los medios
necesarios para que todos los seres humanos puedan llevar adelante una vida digna y tener
un desarrollo económico y social sostenido en el tiempo.
Cuando los filósofos de la modernidad se animaron a soñar con un futuro mejor, confiaron
en la ciencia como principal fuente de conocimiento verdadero. Confiaron también en la
tecnología para aliviar el trabajo humano y hacer mas plena la existencia. Pero
paralelamente al desarrollo de la ciencia y la tecnología, la modernidad señalo una
necesidad de desarrollar una ética y una política fundada en reglas racionales y universales
que expandiera, entre otras cosas, los derechos humanos y un arte capaz de enriquecer la
vida social cotidiana. En las palabras del filósofo alemán contemporáneo J. Habermas en su
articulo “Modernidad, un proyecto incompleto”
Podemos decir que para los filósofos de la Modernidad y de las corrientes del iluminismo
en el siglo XVII se basaba en el desarrollo de una ciencia objetiva, una moral universal,
una ley y artes autónomos, regulados por lógicas propias. Al mismo tiempo, este proyecto
intentaba liberar el potencial cognoscitivo de cada una de estas esferas de toda forma
esotérica. Deseaban emplear esta acumulación de cultura especializada en el
enriquecimiento de la vida diaria, es decir, en la organización racional de la cotidianeidad
social.
La conclusión a la que llega Habernas es digna de tener en cuenta. Su planteo de que la
modernidad o el proyecto moderno todavía no se ha realizado, parece ser una explicación
probable a las causas de la paradoja que enfrenta la ciencia en nuestros días.
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A MODO DE CONCLUSION:
Como conclusión de los factores analizados anteriormente, podemos decir que se
encuentran estrechamente relacionados entre sí. El sistema económico ha encontrado en la
ciencia y la tecnología, un instrumento para su crecimiento y por lo tanto, ha estimulado su
desarrollo. Pero este no se ha visto acompañado por un crecimiento paralelo en las esferas
políticas y sociales. Por el contrario, las acciones políticas han conseguido un concepto
erróneo sobre la ciencia y la tecnología que, como factores aislados, derivan en
“cientifismo”, en una visión del mundo unilateral que reduce a la vida humana a una
cuestión de instrumentos, costos y beneficios. Esta mentalidad se desentiende de la
sociedad y la política, del arte y la cultura. Es en buena medida responsable de la
identificación del consumo con la felicidad y de la carrera tras las novedades de la
producción científico tecnológica, carrera que en la mayoría de los casos termina en la
frustración y en el empobrecimiento de la vida humana. Esto es una consecuencia directa
de la subordinación del mundo a los países de centro.
Pretendemos por medio de la actividad de investigación científica obtener explicaciones
sobre como funciona el mundo que nos rodea. La comprensión que logramos nos permite
operar tecnológicamente sobre él. Creemos que la ciencia y la tecnología son poderosos
instrumentos para una vida mejor. Buscamos con nuestro conocimiento científico, conocer
a la sociedad hasta el punto de ser capaces de modificarla. Pero descubrimos que es la
sociedad la que incide sobre la producción científica condicionándola, orientando la
investigación y más aun los desarrollos tecnológicos en direcciones que en muchas
ocasiones están lejos de mejorar la vida humana y librar al hombre de la ignorancia,
tendiendo a esclavizarlo.
Creo que a pesar de que la paradoja que da origen a este trabajo es algo que
indudablemente nos conduce a preguntarnos hasta que punto la ciencia a contribuido a
mejorar la vida en el planeta tierra, o en otras palabras, hasta que punto es “buena” la
ciencia, desde mi punto de vista ese cuestionamiento esta mal enfocado. Quizás no
debamos poner en tela de juicio a la ciencia en si, como abstracción, ya que es imposible
desligarla de la subjetividad del hombre. Tal vez sea necesario que el desarrollo científico
se complemente con un desarrollo filosófico ya que si bien el alcance que el hombre ha
logrado a nivel científico tiene dimensiones incalculables, el ser humano todavía esta muy
lejos de alcanzar la sabiduría.
BIBLIOGRAFÍA:
Encrucijadas (UBA) Revista de la UBA, La Muralla Populista, año 1, número 1, Abril
1995, Págs. 68-63.
Ozslak, Oscar, “La Formación del Estado Argentino; Orden Progreso y la Organización
Nacional”. Bs. As. , Argentina, ED. Planeta 2da edición, 1997,Págs.16-17 y 26-30.
Vázquez de Fernández, Silvia, “El mundo, América, La Argentina, desde el siglo XV hasta
fines del siglo
XIX” Cali, Colombia, Kapeluz, Febrero de 2001, Págs. 30 a 33.
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