2.2.3.1. APUNTALAMIENTOS PREVENTIVOS

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2.2.3 INTERIORES.
2.2.3.1 APUNTALAMIENTOS PREVENTIVOS.
2.2.3.0
2.2.3.1
2.2.3.2
2.2.3.3
2.2.3.4
2.2.3.5
2.2.3.6
2.2.3.7
2.2.3.8
CONSEJOS DE CARÁCTER GENERAL
APUNTALAMIENTOS PREVENTIVOS
PROTECCIÓN O DESMONTAJE DE ELEMENTOS A CONSERVAR
DEMOLICIONES, LEVANTADOS Y PICADOS
ALBAÑILERÍA (TABIQUES Y PARTICIONES)
REVESTIMIENTOS, FALSOS TECHOS y AISLAMIENTOS
PAVIMENTOS Y SOLADOS
CARPINTERÍA Y CERRAJERÍA
PINTURAS, BARNICES Y TRATAMIENTOS SUPERFICIALES
DESCRIPCIÓN
En los trabajos en interiores, los apuntalamientos o apeos aparecen de dos maneras claramente
diferenciadas:
●
Por un lado se encuentran los apuntalamientos preventivos de las fases previas o aquellos
apuntalamientos o encofrados que han sido necesarios en las fases de consolidaciones
estructurales. Se trataría de retirar los que ya no se necesitan, o de comprobar el correcto
funcionamiento de los que se mantengan por seguir siendo necesarios. Es decisión de la
Dirección Facultativa de la obra dar la correspondiente autorización de desmontaje y retirada
de los apuntalamientos y apeos.
●
Por otro lado se encuentran los apuntalamientos necesarios para estabilizar huecos de paso,
tabiques o muros no estructurales.
Durante los trabajos en interiores es más frecuente retirar apuntalamientos que colocar nuevos.
En cualquier caso, se deben de extremar las medidas de seguridad durante la ejecución de estos
trabajos, ya sea la colocación o la retirada de apuntalamientos, puesto que la razón principal de su
necesidad es la inestabilidad del elemento constructivo.
Teniendo en cuenta estos aspectos, a continuación se especifican una serie de recomendaciones con
el fin de conseguir una ejecución correcta, con las necesarias medidas de seguridad para los
trabajadores. Además de las prescripciones particulares relativas a las tareas de comprobación y
retirada de los apuntalamientos preventivos, es necesario considerar, como complemento
imprescindible, los consejos de carácter general de la ficha 2.2.3 INTERIORES.
CONSEJOS PARA UNA EJECUCIÓN CORRECTA Y SEGURA
El primer consejo sobre apuntalamientos preventivos en trabajos en interiores, es la valoración de su
necesidad o no. Cuando las patologías encontradas en los elementos constructivos “no estructurales”
sean importantes puede ser más aconsejable su demolición que su apuntalamiento y reparación,
siempre que no existan razones estéticas, de valor arquitectónico o histórico que no permitan su
eliminación.
Se estudiará la programación de los apuntalamientos, tanto para su colocación como para su retirada.
Se tendrán en cuenta las actuaciones a realizar posteriormente para que no interfieran en la
ejecución de las siguientes unidades de obra, evitando así la manipulación innecesaria con repetidos
desmontajes y nuevos montajes.
FOTO 16: Protección de un puntal al hormigonar la capa de compresión del forjado.
El apuntalamiento sólo se retirará cuando los trabajos hayan finalizado o el elemento apeado esté
debidamente consolidado y haya alcanzado completamente las condiciones óptimas de resistencia.
FOTO 17: Apuntalamiento del forjado superior mientras se sustituye el forjado de suelo.
La transmisión de la carga sobre las superficies apuntaladas se realizará uniformemente, no
permitiéndose las sobrecargas puntuales. Para ello, se dispondrá siempre de una superficie de
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contacto amplia entre el puntal y el elemento a apuntalar, utilizando tablones, fondillos y durmientes
que sirvan para garantizar el reparto de cargas.
FOTO 18: Ejemplo de formación de puente para hormigonar el forjado inferior.
En el apoyo de puntales es importante considerar la resistencia de los elementos constructivos sobre
los que descansa, teniendo en cuenta que las fuerzas que intervienen en apuntalamientos inclinados
se descomponen en cargas verticales y empujes horizontales.
Para garantizar la unión entre distintas partes del apeo o apuntalamiento (madera-madera, maderapuntal metálico) se utilizará siempre el clavado de puntas de acero, tornillos y abrazaderas. Además
se mejorará su estabilidad y apoyo con la colocación de calzos y cuñas de madera, también
debidamente clavados.
FOTO 19: Unión de las distintas partes del apuntalamiento mediante el clavado de puntas de acero.
Los apuntalamientos de arcos y bóvedas requieren un tratamiento específico que dependerá del tipo
de fisuras o grietas que presente. Como norma principal y de carácter general se procurará siempre
garantizar la estabilidad geométrica del elemento constructivo.
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Los puntales se revisarán frecuentemente por si han sufrido golpes, deformaciones, abolladuras, etc.,
y se controlará su grado de óxido/corrosión. Se comprobará diariamente la tensión o solidez de los
apuntalamientos y su buen funcionamiento para evitar así los accidentes por la caída de alguno de
ellos.
Los tablones empleados para apuntalamientos y apeos deberán estar en buenas condiciones,
desechándose los partidos y agrietados. Una vez desmontados, se almacenarán en lugares secos,
apilados sobre superficies lisas o planas, retirando previamente los clavos y puntas.
El desmontaje de los apuntalamientos, se debe realizar de forma ordenada y progresiva, nunca
mediante la caída libre de sus partes. Se desmontarán de uno en uno y prestando especial atención
con el posible desmontaje y caída de las partes móviles, factor importante en la generación de
accidentes. Se desmontarán los fondillos o durmientes superiores entre varios trabajadores de
manera controlada impidiendo su caída.
En las maniobras de elevación y transporte se manejan cargas pesadas y de grandes dimensiones
por lo que deben ser realizados por el número de trabajadores suficiente y utilizarse los medios
auxiliares necesarios, en orden a evitar posibles aplastamientos y golpes. También se utilizarán
medios como cuerdas, cables o eslingas, evitando así la sujeción manual directa. Se asegurarán los
puntales de tal manera que no se puedan desmontar y provocar la caída de sus piezas.
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FOTO 20: Puntales en buen estado y acopiados de forma ordenada.
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