I . Capitulo 2 Cuenta elhistoriador ybi6grafo romano Suetonio que

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I
.
Londi-es, 1980, y J. Vogt, Ancient Slavery and the Ideal of Man, Oxford, 1974. Sobre la situaci6n social de la mujer, Sarah B. Pomeroy,
Diosas, rameras, esposas y esclavas (trad. espanola, Madrid, 1987).
Respecto alas traducciones espanolas, son recomendables la de
IDS fragmentos de los sofistas, en A. Pique, SC?fistas.Testimonios y
fragmentos, Barcelona, 1985; los Didlogos de·Plat6n (tomos I-V),
aparecidos en la «Biblioteca Clasica Gredos» por varios traductores, y algunas ediciones sueltas de la Republica y Las Leyes, como las
de J. M ..Pab6n y M. Fermindez Galiano (Colecci6n del Instituto de
Estudios Politicos y Alianza Ed.). La PoUtica de Arist6teles; cf.la
versi6n de C. Garda Gual y A. Perez Jimenez (Alianza Ed.) y la de
M. Garda Valdes (en«Biblioteca Chisica Gredos», as! como la de la
Constituci6n de los Atenienses, en la misma colecci6n).
En relaci6n con la historia y la historiografia antigua, son muchos los estudiosque convendrfa citar, pero me limitart~ a recomen'dar dos recopilaciones de ensayos especialmente sugerentes y cla- .
ras de dos maestros en este terreno: Usoy abuso de la historia, de M.
1. Finley (trad. espanola, Barcelona, 1977) y La historiografia griega, de A. Momigliano, Barcelona, 1984.
Capitulo 2
Roma
Cuenta el historiador y bi6grafo romano Suetonio que el futu. ro emperador Ner6n, desde muy pequeno, se aplic6 a todas las
disciplinas «liberales», como correspondia ala educaci6n de
un eventual futuro gobernante, pero que su madre loapait6
de la filosofia, advirtiendole que era, 0 estaba, contraindicada
para quien un dia iba'a ser emperadorl• El propio Tacito, senador y autor de los Anales y las Historias, Q1Jrascumbre de la
historiografia romana, pensaba que dedicarse.<;Jl cultivo de la
«filosofia» con asiduidad e interes no era ni conveniente ni
propio de un romano, y menos de un senador 2. Aun hoy dia
alglin historiador, al hablar de un emperador como Juliano, Ie
recrimina su afici6n y conocimiento de la «filosofia», comosi
esta fuera la causa de su «fracaso» como gobernante 3.
1. Suet. Nero, 52:Liberalis disciplinas omnis fere puer attigit, sed aphilosophia eum mater avertit monens imperaturo contrariam esse.
2. Tac.Agr. 4, hablando de Julio Agrfcola y su educadon. Tambien en su
caso fue la madre la que previno esta dedicacion.
3. Asi, F. Paschoud y, en cierta medida tambien, G. Bowersock en su
biografia de Juliano (cf.bibliografia).
175
177
El termino «filosofia» (phiLosophia) en ambos contextos
citados significa el estudio y conocimiento de las doctrinas
principalmente greco- helenfsticas - Plat6n, Arist6teles, los
estoicos, los epicureos, pitag6ricos ...- y no las artes de la ret6rica 0 la gramatica 0 el mismo derecho. Esta declarada
aversi6n a la especulaci6n doctrinaria ha supuesto, para 10s
romanos, un cierto desprestigio como pensadores y les ha
convertido -en gran medida con una buena dosis de t6pico .
estereotipado- en representantes del pragmatismo sin otra
capacidad creativa que el derecho. Yo, obviamente, no voya
entrar en esta discusi6n porque pertenece a otro 1ugar y a
otro contexto. Pero conviene tenerla en cuenta cuando se
trata de presentar un cuadro, breve y preciso, como este, de
la contribuci6n de Roma a la Historia de LasIdeas Polfticas.
Se podrfa tambien entrar en terminos de va10raci6n y comparad6n; pero renuncio a ello deliberadamente para, en
cambio, expresarme aquf en terminos de exposici6n que es
10que e1presente volumen exige. Hay que recordar que para
algunos, demasiado helenocentricos y bastante poco conocedores del mundo romano, s6lo Cicer6n serfa (es) el autor
de una teorfa polftica entre 10sautores latinos. Nada mas alejado de la realidad. Los terminos del problema, dentro de la
Historia de Roma, simplemente se han de situar en otra
perspectiva. Roma no puede ofrecer obras fIlos6ficas 0, sencillamente, de contenido «politico» como las de Plat6n 0
Arist6teles. Pero es que la Historia de LasIdeas Polfticas en
Roma hay que bus carla -y se encuentra- en otro tipo de tratados, libros 0 generos 1iterarios. Por ejemplo, en los historiadores 0 en los panegiristas 0 en documentos como las Res
Gestae de Augusto, verdadero testamento politico del primer emperador romano. De las dos citas del principio emerge, sin embargo, una constataci6n: al ser ambas de epoca
imperial, esto es, de un momenta en el que la figura del emperador esta ya establecida y definida constitucionalmente,
habia poco espado para la especulaci6n en la carrera de un
futuro dirigente, bien fuera al mas alto nivel, bien a cualquiera de rango inferior. Pero ello no imp ide que no faltaran
ni antes ni incluso despues de la creaci6n de la figura del em ~
perador romano, quienes estab1ecieron las bases de un modelo de sistema politico 0 una especulaci6n sobre las formas
de gobierno, unas veces en su propio beneficio y otras como
parte de una adulaci6n calculada que fundamentara y justificara la existencia misma de una determinada forma de gobierno.
En e1analisis que sigue se haran por fuerza alusiones a antecedentes que ellector encontrara en los capitulos que preceden a estas paginas.
Y,para terminar, una advertencia: muchos de los terminos 0 vocabulario especifico utilizado aqui se debe entender
en su sentido etimo16gico y en su contexto. «Monarquia»,
«democracia», «gobierno» son terminos que en Roma no
significaban 10mismo que para nosotros en ellenguaje politico actual.
Antes de que apareciese a los ojos de los remanos cultos una
reflexi6n sobre las formas de gobierno posibles 0 mejores,
ante las cuales poder modelar 0 adaptar la suya, muchos autores griegos se habian interesado por el tema y habian formula do una teoria sobre ello. En Roma habian sucedido ~uchas cosas -la monarquia, la republica, guerras, expansi6nhasta que en el siglo II a.c. el publico inte1ectual y la elite gobernante tuvieron delante de sf una explicaci6n sobre su
propia misma forma de gobierno y sobre la naturaleza de su
sistema politico. La ocasi6n era propicia. Y vino de la mana
de un historiador griego, plenamente integrado en 10s am-
bientes dominantes de los politicos y militares romanos.
Este historiador fue Polibio de Megalopolis. Y el drculo de
politicos -que seria fundamentalmente
su auditorio 0 lector- fue el de los Escipiones.
No deja de ser interesante y significativo que sea precisamente un historiador y un griego el primero en presentar «la
mas antigua exposicion sistematica de la "constitucion" romana llegada hasta nosotros (y, sin duda, la primera que, se
hizo)>>4. En Grecia observamos un fen6meno semejante. Ya .
el tambien historiador Herodoto, en ellibro III, 80-82, a proposito del Imperio Persa, habia introducido una discus,i?n y
una reflexi6n sobre los diversos tipos de regimenes POlItICOS
-si la monarquia, 1a aristocracia 0 la democracia (terminos
tornados aqui en su sentido estrictamente etimo16gico) son
las mejores farmas de gobierno 5_. Los historiadores -y sobre todo los historiadores antiguos, como Herodoto 0 Polibio- estan en optima condicion para este tipo de reflexion y
debate, que se incluye dentro de su propia obra, a veces con
caracter anticuaristico y explicativo, porque son ellos mismos testigos (010 han sido) de la diversidad de formas de
gobierno y necesitan explicar la eficacia de los mismos 0 el
contraste que existe entre unos y otros. Es obvio que la sofistica 0 el estoicismo trataron de abordar -desde la perspectiva de la filosofia de la naturaleza- esta misma problematica
al profundizar sobre las sociedades y las relaciones entre 1.os
individuos 0 el papel del individuo-ciudadano.
Pero el hIStoriador los analizara en terminos politicos y de explicacion
a hechos historicos. No es otro el caso de Polibio. Su diferencia con la empresa de Aristoteles, que programo la elabora4. As!, Cl. Nicolet, Le metier de citoyen dans la Rome republicaine, Paris, Gallimard, 1976,p. 282.
5. No hace al caso aqui la discusi6n sobre el posible origen fuente de
inspiraci6n -~Protagoras?- de Her6doto paralos pasajes citados. S~bre
ello vease, por ejemplo, F.Lasserre, «Hero dote et Protagoras: Le debat
sur les constitutions», Museum Helveticum, 33 (1976), pp. 65-84.
°
cion de un corpus en e1que se expusieren todas -0 la mayor
parte- de 1as «constituciones» existentes 0 conocidas, tiene
un sentido evidentemente distinto y pedagogico. Porque 1a
intencionalidad de la 0 bra de Polibio, y su concreta exposicion de las divers as formas politieas de gobierno, no es otra
que la de explicar como fue posible, que sistema 0 estructura
politica fue la que procuro a los romanos, en muy corto espacio de tiempo, la conquista del Mediterraneo:
Pues lhabra hombre tan estupido y negligente que no desee saber
como y mediante que estructura politica (politeia) los romanos llegaron en apenas cincuenta y tres arros a dominar casi toda la tierra,
hecho que no ha tenido nunca precedente alguno? 6.
Y asi, con esta premisa al comienzo de su obra, en un momento de su discurso, en una digresion que incluye sa libro
VI, Polibio aborda el problema, fundamentando una teoria
de forma de gobierno y una teoria politica. Es cierto que Polibio no creo con ello una teoria po1it~c~,sino que explico y
fundamentola razon de su funcionamiento. Naturalmente ,
en ello no esta exento de influencias. Pero su texto es esencial
no solo para nosotros, «sino para los rornanos rnisrnos».
Porque, como ha subrayado oportunamente Cl. Nicolet, el
texto de Polibio constituye
el primer contacto (de los romanos) con los esquemas de pensamiento politico griego de los que Polibio era heredero, y porque
este griego aplico, al analizar sus propias instituciones politicas, esquemas explicativos totalmente diferentes de sus ficciones y de su
formalismo juridic07•
, De aqui 1asegunda observacion -que he seftalado- de 10
significativo de que sea un griego quien hace esta prirnera
forrnu1acion y no un romano. Ello era solo posible, ademas,
6. Pol. 1.1.5.
7. Nicolet, ob. cit. (n. 4), p. 282.
181
en un ambiente helenizado en Roma fuertemente como el de
la primera mitad del siglo II a.c.8•
Nacido hacia e1200 a.c. en Megalopolis (Grecia), Polibio
estuvo siempre, incluso por nacimiento, envuelto en el mundo de la politica: su padre, Licortas, fue uno de los politicos
mas import antes de la Liga aquea. Tampoco Ie falto un buen
conocimiento del arte militar, en el que alcanz6 merecida reputacion y que se trasluce continuamente en su ohra. Como
miembro de una familia comprometida politicamente, se
vio envuelto en el enfrentamiento de Roma con Grecia. Asi,
la tercera guerra macedonica result6 un hito decisivo en su
carrera yen su experiencia; como resultado de la batalla de
Pydna (168 a.C.), en la que los macedonios fueron derrotados por los ejercitos romanos y su reino disuelto, muchos
politicos 0 irnportantes figuras de la cultura griega -considerados antirromanos- fueron deportados a1exilio aRoma
ya Italia; entre ellos, Polibio mismo. En Ro~~ vivi6 ~i~cis~ete ailos. Pero el futuro historiador fue un eXlllado pnvlleglado, ya que, habiendo conocido a Paulo Emilio en el transcurso de una embajada previa a la batalla, su contacto Ie
valio un trato de favor en Roma. AlIi hizo amistad con el segundo hijo de Paulo Emilio, Escipion Emiliano. Esta relacion -nota curiosa- se estableci6 por intereses comunes sobre libros y temas de discusi6n. El resultado fue que Polibio
se convirtio en el amigo y guia de Escipi6n, tuvo la oportunidad de residir en Roma y de moverse con libertad y entr6
rapidamente a formar parte del grupo de personas allegadas
a los Escipiones. Ello Ie permiti6 viajar incluso mas alla del
territorio del Lado, probablemente hasta Espana. Es, en
efecto, probable que acompafiase a Escipi6n a Hispania en el
8. Sobre esta helenizacion, aunque referida principalmente a aspectos
artisticos 0 arqueologicos, d. el coloquio Hellenismus i:z Mittelitalien,
ed. P. Zanker, 1974 (Gottingen, 1976), y, entre otros ellmportante articulo de P.Veyne «The Hellenisation of Rome and the Question of Acculturation», Diogenes, 106, pp.1-27.
151 a.c., luego a Africa -donde tuvo Ia oportunidad de ver
al rey Masinissa- y finalmente, cruzan do los Alpes, volviese
a I~alia. Una vez Iiberado, estuvo con Escipion en el asedio y
calda de Cartago. En 146, poco despues de la conquista de la
ciudad punica, fue eneargado de haeer un viaje por la costa
africana, un viaje de exploracion geognifico-etnologica.
Otros viajes y misiones diplomaticas posteriores a esta fecha
no se pueden localizar en el tiempo con precision, pero es
seguro que formaron parte de la actividad de Polibio. Estuvo
en Codnto -antes de su destruccion por 10s romanos-; en
Alejandria, durante el reinado de Tolomeo VIII; en Sardes
(Asia Menor) yen Rodas. Se discute si Polibio estuvo presente otra vez en Hispania a prop6sito del cereD y destrucci6n de Numancia, llevado a cabo tambien por su amigo Escipi6n: :olibio vivi6 hast a edad muyavanzada, de modo que
mereclO ser recordado por el autor de las Macrobioi, que relata que falleci6 como consecuencia de la caida desde un caballo a 10sochenta y dos ailos.
Esta sucinta biografia -no es mucho'mas 10 que se puede
deducir de su propia obra- situa a Polibio como un intelectual comprometido en la politica no solo de su pais natal,
Grecia, sino tambien en la romana y con amplios conocimientos del mundo que Ie rodeaba. Ademas, Polibio se encuentra en el centro del grupo politico' e intelectual mas importante del momenta en Roma, desde el que yen el que se
fraguaba la expansion y la politic a romana mas clinamica y
mas controvertida. Cicer6n recuerda que Escipion, Polibio
y el fil6sofo Panecio discutian frecuentemente sobre la
«constituci6n romana». Y sobre ella escribi6 Polibio en su
Historia Universal en el modo que vamos a exponer a continuacion9•
9. Solo de modo indicativo sefialare la bibliografia mas relevante y
esencial sobre PoBbio. Resulta imprescindible la obra de F. w: Walbank,
A Historical Commentary on Polybius, 3 vols., Oxford, 1957- ..., y del
183
La teoria de 1a constituci6n romana se encuentra en ellibro VI de 1a Historia de Po1ibio. Dentro de ella constituye un
excursus explicativo sobre cuyo significado vo1vere mas adelante. El historiador viene a decir 10 siguiente: 105 que escriben sobre politica sefialan tres clases de gobierno: real, aristocratico y democratico. Separadamente no son ninguna de
ellas las mejores: «pues es evidente, y 10 comprueba no s6lo
la razon, sino la experiencia, que la mejor forma de gobierno es la que se compone de las tres sobredichas, tal como 1a
que estableci6 Lieurgo el primero en Esparta». No son, por
otro lado, 1as unicas formas de gobierno, no son las unicas
formulas politicas: existen gobiernos monarquicos y tiranicos que se distinguen enormemente de la realeza porque no
toda «monarquia» es reino, sino s6lo la que esta constituida
por subditos'voluntarios
Y que es gobernada mas por la raz6n que por el miedo 0 violencia. Del mismo modo, no toda
oligarquia merece el nombre de aristocracia, sino solo aquella en la que «se eligen los mas justos y prudentes para que
gobiernen». Y, fina1mente, «no es democracia aquella en la
que e1pueblo hace 10 que Ie apetece y se Ie antoje, sino en la
que prevalecen las costumbres de venerar a 10s dioses, respetar a los padres, reverenciar a 10s ancianos y obedecer alas
leyes». Polibio establece, por tanto, tres tipos de constit~cion (VI, 3.5); afiade un tipo mixto -el de la Esparta de 11mismo Walbank, Polybius, Berkeley, 1972; sobre la historia: P. Pedech,
La methode historique de Polybe, Paris, 1964; el volumen Polybe ~E.G,abba, ed.), Entretiens Fondation Hardt, XX, Ginebra, 1974, contiene Importantisimas contribuciones para el estudio del historiador, entre las
que destaca la de Cl. Nicolet, Polybe et les Instit,utions romaines: pp. 235 Y
ss. Sigue siendo importante K. Ziegler, PolyblOs, en Pauly- Wlssowa, R.
E. 21, 2 (1952), 1440-1578. En castellano merece citarse A. Diaz. Tejera,
«La constituci6n pOlltica en cuanto caus~ suprema e~ la historiog~afia
de Polibio», Habis, 1 (1970), 31-43. Vease, ademas, Fergus Millar,
«Polybius between Greece and Rome>" en Greek Connections: Essays on
Culture and Diplomacy (ed. Koumoulides), Notre Dame, IndIana, 1987,
pp.1-18.
eurgo (VI, 3.6-8)- Ylas corrupciones inevitables que acompafian a los tres tipos sefialados (VI, 3.9-4.6): «Establezcamos, por tanto, que hay seis especies de gobiernos: tres que
todo el m:undo cono~~ (Real, Aristocratico, Democratico), y
tres que tlenen relaclOn con ellos: el gobierno de uno solo, e1
~e pocos y el del pueblo»; esto es, la monarquia, la realeza, la
tlrania, la aristoeracia, la oligarquia, la democracia y la oclocracia (el gobierno de la plebe descontrolada).
Segun Polibio, el gobierno de uno solo, 0 «monarquico», es producto
de la propia naturaleza y de el se deriva la realeza. El go bierno real-«si degenera en los vicios que Ie son connaturales»termina en tirania. Del fracaso de la tirania nace la aristoeracia. El pueblo, cansado de las injusticias de 10s aristocratas, puede establecer la democracia; pero si el pueblo desprecia las leyes, engendra el gobierno denominado odocracia -0 gobierno del populacho-. De aqui, de esta constatacion, segun Polibio, se deducen dos hechos: por un lado que
percatandose en que lugar del cielo se encuentra un Estado
se puede predecir su futuro facilmente; y por otro, que este
metodo permite observar el desarrollo de Roma, porque «su
primer establecimiento y su evoluci6n van de acuerdo can la
misma evoluci6n de la naturaleza».
Reflexiona despues Polibio sobre e10rigen de las monarquias. En la propia evoluci6n de la naturaleza esta la clave: la
ruina del genero humano puede sobrevenir como resultado
de catastrofes naturales. Tras ellas, la especie humana se
vuelve a multiplicar y entonees «sucede a los hombres 10 que
a.los demas animales: se asoman, se congregan; .. y, por necesldad, el que sobresale sobre los demas en fuerza 0 en valentia 0 en coraje, se pone ala cabeza y los gobierna». La «monarquia» no es mas que esto: el gobierno del mas fuerte. Pero
la «monarquia» no es un reino. Un reino es algo mas evolucionado. Una educacion comlin en esa sociedad gobernada
con la exclusiva base de las reglas naturales de la fuerza y la
supremacia, aporta, 0 trae eonsigo, el reino. La diferencia la
sefiala Polibio netamente en un pasaje: «cuando la razon llega a ejercer su imperio sobre la ferocidad y la fuerza, el monarca se pasa a rey insensiblemente». La institucion hereditaria y su justificaci6n es explicada de modo simple: los
.subditos aceptan honrar y respetar a 10ssucesores porque estan convencidos de que «ramas de semejante tronco tendnin
tambien iguales costumbres». La degeneraci6n del sistema
provino cuando los sucesores -al vivir en la abundancia y en
la seguridad- creyeron que la majestad debia fundarse en
ponerse un vestido mas rico, atiborrarse.de manjares ydedicarse a sus pasiones sin traba: asi pasaron de reyes a tiranos.
La reacci6n no se hani esperar, y viene justamente de parte
de los arist6cratas, de los mas ilustres, que son -dice Polibioquienes menos pueden sufrir la insolencia de los tiranos. £1 .
dominio y gobierno de la aristocracia deriva, pues, de que el
pueblo, reconocido a quienes les han librado de los monarcas, se entrega a ellos. Tambien los aristocratas, y sobre todo
sus sucesores, degeneran en abusos y originan en el pueblo
los mismos sentimientos que antes los tiranos. La consecuencia sera e1nacimiento de la democracia. £1pueblo se da'
el gobierno a si mismo, para poder con garantia cuidarse de
sus propios problemas. Igualdad y libertad seran los objetivos dominantes durante esta forma de gobierno. Pero ni tan
siquiera este se salva de la implacable degeneraci6n natural, y
la ambici6n y la corrup ci6n para dominar a los otros grupos
origina el uso de la violencia y el abandono de la igualdad y
la libertad. El cicIo se cerrara en este punto: cuando el pueblo, cansado de esta oclocracia 0 anarquia, vuelva a encontrar un monarca que restablezca el orden. Esta ana cyclosis
politica parte de un concepto biologico segun el cual todas
las cosas, inc1uidos los estados, siguen un esquema organico
de comienzo, crecimiento, climax y decadencia. En este punto Polibio recurre a hacer un analisis laudatorio dellegislador
espartano Licurgo, cuya constitucion mixta trat6 de evitar (y
de hecho evit6) las corrupciones «naturales» inherentes a
cualquier forma constitucional unica 0 de canicter linico.
Polibio ~a h~~ia a~unciado al comienzo dellibro VI que s610
la constltuclOn mlxta, y concretamente la de Licurgo de Esparta, era la mejor formula de gobierno. La constituci6n de
Licurgo habfa llamado la atenci6n ya a varios autores antiguos -ya enos sin duda se refiere Polibio cuando alude a «los
varios autores que han escrito de politica»-, entre ellos al
propio Aristoteles. El oligarca ateniense Gitias, asesinado en
el403, escribi6 una Constitucion de Esparta -hoy perdida-, y
una obra de este mismo tipo se atribuye a Jenofonte: esta es la
unica que se conserva. Los filosofos Esfero y Diosc6rides
aparecen como autores interesados en el tema y como comentaristas tambien de la legislaci6n de Licurgo. La idea de
que la constituci6n de Licurgo es el prototipo de una constituci6n mixta nacio probablemente -segun Walbank- en drculos filoespartanos en la Atenas de comienzos del siglo IV.
Aristoteles y Plat6n recogen ya ideas semejantes, esto es, que
Es~artafue u~a mezc~a de «monarquia» (los reyes), oligarqUIa (su conseJo 0 bule) ydemocracia'(encarnada
enlos eforos; estos ultimo~ se ~odia~ tambien interpretar como representantes de la tlrama, mlentras que la democracia estarfa
expresada en las comidas comunes yen el mismo modo de
vida espartano) 10. Esta «constituci6n» es para Polibio modelica, ya que en realidad es un sistema politico combinado que
en teoria, al menos, no estaria sujeto ala anacyclosis. Pero
Poli?io tr~jo a colad6n la constitucion espartana para introduclr su dlscurso sobre la constituci6n roman a propia.
Situado en Roma, cautivo de ella, impactado por las derrotas de su patria natal, impresionado por la caida de las
monarquias helenisticas, admirado por las victorias roma10. La bibliografia sabre Esparta es muy extensa. Par su comodidad
par la inclusion de 10s textos fundamentales y por ser mas facilmente
ac~esible y legible, citare s610 el de R. Talbert, Plutarch on Sparta, PengUIn Books, 1988, en donde el1ector encontrani una parte de la bibliografia mas significativa.
nas sobre Cartago -que terminaron con Anibal y con la propia ciudad-, en un drculo intelectual ambicioso, con un bagaj e cultural y fllosofico de raigambre griega, Polibio se pregunta como ha sido posible todo" esto, eucil es el sistema
politico que 10ha permitido y favorecido. Ejemplos y comparaeiones no Ie faltaban: el paralelismo entre la Republica
cartaginesa y la romana, Ia constituci6n espartana, Ias de
Atenas 0 Tebas, 0 la de Creta. Y expone en terminos griegos,
el, un observador externo, a los propios romanos, cmil es su
propio funeionamiento politico. Hay que observar, como ha
puesto muy bien de relieve Fergus Millar, que los cineuenta y
tres alios que refiere Polibio en su capitulo I (del 220 al168)
son la epoca en la que se impuso la dominaci6n romana -e1
termino imperialismo debe ser descartado-; y que el periodo del 200 allSOa.C. es la «fase cIasica en la que funciona la
constituci6n romana» que describe Polibio, cuando ya las
luchas entre «los 6rdenes» habian concluido (en e1287); y las
tribus estaban definitivamente fijadas en treinta y cinco (en
e124l) y que este es un periodo en el que se celebraron ininterrumpidamente eleceiones anuales, durante el que Senado
y nobiles dominaron la escena polltica sin alteraci6nll• En
esta coyuntura vivida y experimentada, Polibio declara que
la constituci6n roman a es un excelente -el mejor- ejemplo
de constituci6n mixta. Simplemente porque ha funcionado.
Este juicio no implica un juicio de valoraci6n:
Nada podria ser mas falso que la idea de que, al explicar al mundo
griego c6mo y por que Roma conquisto el dominio universal, Polibio estaba, al mismo tiempo, recomendando, 0 incluso defendiendo, el dominio romano12•
11. F. Millar,,<ThePoliticalCharacterofthe ClassicalRomanRepublic
200-150 B. C.»,]RS, 74(1984),1-19,unestudia -enmiopini6n-magis-
tral e imprescindible.
12. F. Millar,«Polybiusbetween...» Ceit.enn. 9),p. 17,ytambien enp.4:
Polibioera neutral:"to givereasonsforsuccessand resilienceisnot in itselfto recommenda system,stilllessto praisetheresultsafits success».
La exposici6n requeria unahistoria del proeeso -lallamada «Arqueologia» de Polibio incluida en ellibro VI, que narraba la historia y evolucion de Roma desde los comienzos ,
pero que se nos ha conservado solo muy fragmentariamente-. Que fue 10 que dijo Polibio en este excursus se puede deducir -en parte- por 10 que nos queda en La Republica de
Cicer6n que, al enfrentarse al mismo problema de explicacion del sistema politico romano, recurri6 al mismo metodo. Pero la empresa es arriesgada 13. Una vez establecida la
historia y la evoluci6n, Polibio de clara que al estar el «gobierno» de la Republica romana refundido en tres cuerpos
es muy dificil-incluso para un romano - definirla como una
aristocracia, una democracia 0 una monarquia. En la ciudad
de Roma haytres 6rganos: los magistrados -a cuya cabeza se
encuentran 108c6nsules-, el Senado y el pueblo. Cada cual
tiene sus competencias. Si se consider a la potestad"de 108
c6nsules se din! que es absolutamente una monarquia; si a la
autoridad del Senado, parece una aristocracia, y si al poder
del pueblo, una democracia. Pero la conexi6n e interdependencia entre 108 tres es el elemento fundamental de modo
que hay que considerarlos como un todo, y por ello es una
constitucion mixta:
"
todos estos poderes estan tan bien entrelazados ante cualquier suceso que con dificultad se encontrara republica mejor establecida
que la romana [...] todos 10scuerpos (u 6rganos) contribuyen al
unfsono a un mismo prop6sito [...] Y he aquf por que es invencible
la constituci6n de esta republica y siempre tienen exito sus empresas.
La imposibilidad de la «degeneracion» en este sistema,
hecho que ocurriria -segun la anacyclosis- si el sistema politico fuera unico, esta igualmente explicada:
189
En el momento que una de las partes pretende ensoberbecerse y
atribuirse mas poder que el que Ie compete, como ninguno de los
organos esbastante por S1mismo, ytodos pueden contrastar y oponerse mutuamente a sus propositos, tiene aquella que humillar su
soberbia. Y aS1todos se mantienen en su estado.
Los tres cuerpos, por tanto, se necesitan y se complementan unos a otros yello garantiza su cohesion y su estabilidad.
Cl. Nicolet ha dicho que «la definicion de la constituci6n
romana en Polibio como constituci6n mixta es pragmatica y
no juridica» 14. En efecto, Polibio describe con precision 10
que 10s distintos 6rganos pueden hacer y 10 que hacen, de
modo que se delimitan perfectamente sus competencias.
Los c6nsules se ocupan de los negocios publicos y todos los
demas magistrados les estan sujetos, excepto 10stribunos de
la plebe: conducen a los embajadores al Senado, proponen
leyes y deciden sabre el mayor numero de votos. Tienen autoridad casi total sobre los asuntos de la guerra, yen campana
pueden castigar segun su criterio y gastar el dinero publico
a su arbitrio. El Senado tiene competencia primaria en el
erario. Nada entra 0 sale de el sin su orden. Da la autorizaci6n para las sumas que se han de gastar en la reparaci6n de·
los edificios publicos; tiene competencias judiciales tambien. Todos 10sdelitos -como traiciones, conjuraciones, envenenamientos 0 asesinatos- son jurisdicci6n del Senado.
Las ciudades de Italia, con todos sus eventuales conflictos,
estan sometidas tambien al Senado. Dec1arar la guerra, enviar embajadas, son tambien competencia suya. Llegado a
este punto, el historiador se plante a el hecho aparente y paradojico de que si un observador poco informado se fija s6lo
en la acci6n y competencia de los consules, podrfa perfectamente pensar en que esta en un sistema monarquico. Con la
misma l6gica, quien contemple solo la actuaci6n del Senado
diria que Roma es una aristoctacia. Pero -y la pregunta es
ine:~tabl~- lque papel desempena el pueblo en esta constituclOn n:IXta? Su p~pel e~fundamental. El pueblo da y otorga premlOs y castlgos, Imp one multas; el solo condena a
muerte, distribuye los cargos entre los que se los merecen
sandona 0 rechaza las leyes y es consultado para emprende:
la guerra 0 hacer la paz. Segrtn esto, conduye Polibio, se diria
que en Roma el pueblo tiene la mayor parte del gobierno y
que es una democrada.
. Desde luego una democracia en sentido moderno no era.
~m e:n:bargo, la partidpad6n
del pueblo era mucho mas actlva e Imp~rtante de 10que podemos imaginary, sobre todo,
mucho mas de 10 que los modernos interpretes de Polibio
-algunos de ellos- han defendido. Lo que afirma Polibio
para la Roma contemporanea era cierto. El pueblo controlab.a (tenia la capacidad de controlar) las asambleas en matenas fundamentales. Un reciente estudio sobre este pr~blema
m~estra y demuestra ampliamente que esto fue asi, resumiendo con exactitud el sentido de la «democracia» 0 de la
parte .democtatica de la Constitucion romana: el pueblo estaba, mdudablemente, sometido a influencias desde arriba'
pero .el pueblo decidfa entre las varias proposiciones y exi~
genClas que provenian de arribal5, Es una democracia incompleta 0 imperfecta -cuyos condicionamientos venian
dados, ademas, por otros factores como el numero de doct?:es, los lugares de votacion, las posibilidades de participac~on,-;.pero se puede afirmar que durante un corto pedodo
histonco esto fue as!. Y este perfodo es al que se refiere el historiador Polibio.
Es.tateorfa, 0, mejor, la aceptaci6n de esta teoda, significa
desv~rtu~ en gran medida otra interpretaci6n muy al uso de
l?s histon~dores de la republica roman a sobre la importanCIa~::cclusivade los clanes aristocniticos y familiares en la
pohtica romana del momento. Pero significa, al mismo
15. Cfr. F. Millar, fRS, 74 (1984),1 yss., YfRS, 76 (1986),1 yss.
tiempo, reivindicar el testimonio de Polibio. Algunos historiadores defienden que Polibio es el interprete de la clase senatorial y que esta, de hecho, detentaba el poder, mientras
que los consules eran 10s ejecutores y e1papel del pueblo se
limitaba a ejercer el controp6. La realidad de la evidencia
apunta en otra direccion. El e1emento «monarquico» en el
Estado romano estaba limitado suficientemente. Este elemento monarquico constituye la gran preocupacion de las
teorias politicas de los intelectuales romanos y es siempre
recurrente. Hayen Polibio, no obstante, una cierta advertencia y premonicion: se deben controlar las ambiciones del
pueblo porque pueden significar un peligro en el futuro.
Ciertamente 10s acontecimientos que vinieron tras el 146
-reformas de 10s Gracos- rompieron la cohesion y la estabilidad se vio amenazada. Pero el sucesor de Polibio en la especulacion sobre las ideas po1{ticas, Ciceron, volvera, aunque matizadamente, ala teoria de la constitucion mixta. Por
espacio de unos cincuenta afios la forma de gobierno «ideal»
funciono en Roma. Pero el debate se centraba y se centro sobre la monarquia 0 el gobierno de uno solo, con los poderes
controlados por 10s distintos cuerpos sociales.
Polibio elaboro su teoria basado en filosofos griegos de
diverso tipo e importancia, e incluso considerados secundarios. La influencia de Panecio parece completamente descartada, segun Momigliano17• Pero Polibio -que tuvo gran influencia en otros historiadores y teoricos romanos- tuvo el
merito de poner ante los ojos de 10s propios romanos y evidenciar su propio sistema politico con sus defectos, virtudes
ypeligros.
YaTimeo, el historiador de Tauromenion, llegado a nosotros muy fragmentariamente, habia sefialado que la retorica
es el instrumento de la democracia (Frg. 137). Hemos de en16. Ver Millar, fRS, 74 (1984),1 yss.
17. A. Momigliano, Alien Wisdom, Cambridge,
1975, p. 31.
tender aqui «retorica» como el arte de la persuasion. Y,efectivamente, la elocuencia esta intimamente ligada y unida al
pensamiento politico romano en su doble vertiente: por un
lado, porque es a traves de ella que se consigue la votacion
18
popular , ypor otro, porque son los escritores de discursos
los que .elaboran -0 suelen elaborar- una teoria politica, 0
transmIten, a traves de ellos, sus ideas politicas. Este es el
caso de Ciceron.
Ciceron (106-43 a.c.) esta siempre en el centro de la discusion y de la explicacion de las teorias sobre las ideas politicas
de lo.sromanos. Hombre del ultimo periodo de la ep~ca repubhcana en Roma, activo en politica yen el discurso foren. se, ag~tado y cambiante, erudito e intelectual, interesa aqui
especlal~e:nte por su tratado De la Republica, donde expresa sus opmlOnes sobre la constitucionmixta y las formas de
gobierno. Pero hay que advertir algo muy importante: como
h~ r~co~dado recientemente M. Griffin, Ciceron «no puede
reIVmdlcar parte alguna en las formas constitucionalesde su
generacion». Pero, como veremos, el tratado De Re Publica
es algo mas que un ejercicio intelectual con un deje de nostalgia demasiado teorico y resultado de una situacion personal de su autor. En el fondo, siendo una repeticion de Polibio
y de otros teoricos imperantes, Ciceron hace una propuesta
de forma polftica a traves de un pensamiento politico heredado de la fllosofia griega al respecto19• Lafecha de su redac18. Un buen estudio: F. Millar, «Politics, Persuasion and the People»,
fRS, 76 (1986),1 yss. (esp. p. 11).
19. La bibliogr~fia sobre Cicer6n es amplisima. Citare s6lo la biografia
de M. Gelzer, Ctcero, 1969, a la que se pueden aiiadir las de ShakeltonBaileyy D. Stockton. Buena bibliografia en A. E. Douglas, Cicero, Oxford, 1968.
cion es importante porque es explicativa. En una carta a su
amigo Atko, fechada en e154 a.c., ya hace una referenda a
que esta escribiendo el De Re Publica20; y en una carta a su
hermann Quinto, de Ia misma fecha (mayo 54 a.C.), demuestra que esta trabajando sobre una obra de politic a (noAt. 'tvx.ci) que Ie esta costando trabajo y esfuerzo. A fines del
51, uno de los corresponsales de Ckeron ya conoce ellibro:
«Tus Iibros sobre politica gustan a todOS»21.Por tanto, el De
Re Publica esta escrito entre e154 y e152/51, porque ya en
esta fecha esta publicado y se puede leer en Ios drculos intelectuales de Roma.
El periodo es inquietante y problematico en la escena politica romana. Y para Ciceron, el hombre publico, especialmente. Despues del exilio y regreso triunfal a Roma, en sep- .
tiembre del 57, pareda que Ciceron estaba Hamado a
desempenar un importante papel en el desarrollo de 10s
acontecimientos politicos. Pero ello no fue asl. Las urgencias
y rivalidades politicas entre Cesar y Pompeyo les llevaron a
reunirse en la primavera del 56 en Lucca, junto con Craso,
para establecer la politica de Ios anos siguientes de acuerdo
con sus propias voluntades y decisiones -en ultima instancia segun Ias directivas de cesar-. Pompeyo y Craso tendrian e1consulado al ano siguiente, en e155. Ambos consules iban a tener asignados por cinco anos las provincias de
Espanay Siria respectivamente, y el mando militar de Cesar
se debia prolongar igualmente.
La notieia de estas decisiones y acuerdos hicieron conmoverse a 10s senadores y aristocratas de Roma, que comenzaron a percibir que tres personas, habiendo tornado un acuerdo privado, comenzaban a tomar decisiones que competian
desde siempre, y de forma intocable, al Senado. Ciceron,
portavoz y defensor de 108privilegios senatoriales, tenia ra20. Att.4.14.1.
21. Epist. 8.1.4 (Celio): tui politici libri omnibus vigent.
zones para sentirse angustiado. Craso partio para Siria con
un grueso contingente de tropas; Pompeyo, sin embargo,
permanecio en Italia como proconsul, enviando Iegados a
ocuparse, en su nombre, de Espana. Ciceron se debio adaptar alas circunstancias y ceder a los intereses no solo de los
triumviros, sino de los numerosos senadores (unos doscientos estuvieron presentes en Lucca) que les apoyaban. Y debio defender 10indefendible para el: solicitar que prolongase
el proconsulado de Cesar en Galia22 y abogar por antiguos
enemigos que ahora 10eran de los triumviros.
La muerte de Craso en e153, en la tristemente famosa batalla de Carras contra los Partos, dio al traste con una situacion anomala constitucionalmente, que podria haberse instituciomilizado. El esquema cesariano se habia esfumado. Y
Pompeyo, siempre cercano a Roma, tenia un eventual aliado
en el Senado para convertirse en dictador. Ciceron se ~etira a
sus villas y posesiones a escribir (el tratado De Re Publica fue
escrito en su villa de Cumas), aunque continua su vida forense y, al tiempo, aumenta su preocupacian por el curso de
los acontecimientos. La dictadura se palpaba en el ambiente. Confiaba en que Milon fuera nombrado consul y restaurara la autoridad del Senado, la dignidad de la republica.
Pero en el 52 no hubo en Roma ni cansules ni pretores. En
enero, Clodio fue asesinado por partidarios de Milon; la
propia Curia ardio como result ado de las revueltas. El Senado, por fin, nombra a Pompeyo unico consul a fines del rnes
de febrero del mismo ano. La aristocracia 0 la oligarquia,
mejor, se veia constrenida a someterse a un gobierno personal. El «principado» de Pompeyo representaba un compromiso entre senadores y el gobernante unico. Si eUo se mantenia, la republica podia tambien salvarse como forma de
gobierno. Y es aqui cuando, en el ambiente de este proceso
que hemos descrito, surge el De Re Publica de Ciceron.
Su soIuci6n es, como corresponde a un ret6rico abogado
de cualesquiera causas, aunque fueran contradictorias, una
solucion de compromiso: un Estado, una f6rmula politica
de gobierno en Ia que un primer ciudadano se convierte en
primer gobernante, que por sus meritos se ha ganad? e~respete de todos (auctoritas) y que conlleva el mantemmlento
arm6nico de la republica. De aqui al gobierno absoluto de
Augusto no hay nada masque un paso, que Octaviano supo
aprovechar perfectamente.
EI titulo del tratado ciceroniano, el titulo original, no el
que se ha transmitido posteriormente, no esta claro, pero es
importante. Cicer6n mismo, en divers os pasajes de su obra,
10 llama De Optima Re Publica, De Optimo Rei Publicae Statu
o de Optimo Civitatis Statu y De Optimo Cive, pero tambie~
10 llama De Re Publica en otros pasajes. Es asi comolo nomlnaron autores antiguos que 10 conocieron -Agustin, por .
ejemplo- y es asi como aparece en el palimpsesto que nos
conserva el texto. Si el titulo es De Re publica, su correspondiente 0 modelo seria el1tEpl 1toAr.."Cdcx.~
de Plat6n; pero si
23
fuera cualquiera de los otros, se acercaria mas a Arist6te1es
y estaria mas acorde con la problematic a del contexto en el
que 10 escribi6, y el optimus civis podria ser, sin duda, su
personaje ideal de gobernante -que probablemente era
Pompeyo mismo-. Sea como fuese,debemos pasar al contenid024•
Cicer6n compuso la obra en forma de diaIogo, un dialogo
que se situa como sucedido durante las Fiestas Latinas del
129 a.C. en el jardin de Publio Cornelio Escipi6n Africano.
Los intervinientes son nueve. Escipi6n, conquistador de
Cartago y Numancia, es quizas el personaje central; Cayo
23. Que escribi6, en griego, de republica et prestanti vim.
24. Sobre la traducci6n manuscrita -muy fragmentaria- Y otros problemas, d., entre otras ediciones, la de E. Breguet en CoIL Bude, Belles
Lettres, Pads, 1980.
Lelio, consul en el140; Lucio Furio Fil6n, tambien c6nsul en
el136; Manio Manilio, que 10 fue en el149; Quinto Aelio Tuberon, Publio Puntilio Rufo, Spurio Mummio, Cayo Fannio
y Quinto Mucio Scevola -resto de los componentes de la
conversaci6n politica imaginada- fueron todos ellos consules, amantes de las letras, juristas 0 discipulos de algun fii6sofo famoso como Panecio. La obra tiene, 0 esta dividida, en
seis libros dedicados de dos en dos a relatar la conversacion
sostenida durante los tres dias que dura la reunion. Aunque
la obra ha llegado a nosotros en estado muy fragmentario,
conserva 10 suficiente para reconstruir su estructura y contenido.
Cicer6n defiende la participacion en la vida publica, el
em~efio del politico, frente a los epicureos, que eran partidanos de 10 contrario. No es suficiente ni satisfactorio discutir de astronomia -aunque ello sea muy digno- cuando el
des orden esta presente en las calles y pone en peligro el gobierno de la ciudad. Se ruega a Escipion que exponga cuales
son las mejores formas de gobierno. Se pasa revista alas tres
formas de gobierno -monarquia, aristocracia y demo cracia-, llegando ala conclusi6n de que la mejor forma politica
es la constituci6n mixta, la que se compone de las tres. La
prevalencia. de una sola de ellas puede acarrear peligros, que
ya fueron vIslumbrados por otros tratadistas. Solamente es
posible la estabilidad si existe la armonia de las tres. Por si
esta afirmacion resultase demasiado abstracta, Ciceron pasa
a exponer un modelo de pueblo que la practica: Roma misma. Tras la historia de la constituci6n romana (libro II) se
ll.egaa la conclusion de que Roma habia alcanzado el mejor
sIstema: los c6nsules equivalian a la autoridad real, el Senado era la aristocracia culta, y el pueblo disponia de libertad,
matizada y contenida, pero suficiente.
Continua luego la discusion (libro III) sobre la justicia, llegando ala conclusi6n de que es ella la unica fuente de autoridad: un Estado justo es eterno, se llega a afrrmar. Dellibro IV
197
se conservan muy pocos fragmentos. Par referendas indirectas en su mayoria se puede inferir que estaba dedicado alas
problemas de la educacien del ciudadano: es la inteligencia,
la razen, la que ha dado alas romanos una organizacion politica, instituciones y leyes apropiadas. Tambien ellibro siguiente (el V) nos ha llegado de forma muy fragment aria. Al
comienzo se hace una referenda al hecho de que los asuntos
publicos (respublica) no existen ya, si no es solo de nombre
-una referencia alcontexto en el que esta escrita la obra-,
frente al pasado en el que el Estado romano subsistio gracias
alas costumbres ejemplares de sus personajes. Esta idea da
pie para hablar de los gobernantes y 10sque tienen responsabilidades de gobierno y cual es la educacion y virtudes que 1es
deben adornar. Creo que mas que en cualquier otra ocasi6n
en todo el tratado, Ciceron esta formu1ando una teoria del
gobernante con clara referenda alas circunstancias contemporaneas que Ie rodean. Ellibro VI continua con la misma tematica incardinandose en torno ala figura del gobernante.
necesario y sentido en el momento en el que escribe el tratado. Ellibro -y toda la obra- se termina can el pasaje famosa
del «Sueno de Escipion», pasaje conservado afortunadamente por el escritor Macrobio, incluido en sus Saturnalia, escritas a fines del siglo IV d.C. Escipion comenta que durante su
estancia en Africa, y siendo huesped del anciano rey Masinisa, recibio en suenos la visita de su abuelo, Escipion el Africano, que 10 transporto espiritualmente a la boveda celeste.
Desde alIi vio el universo entero. Desde alIi, el vencedor de
Aniballe ensene a despreciar la tierra y a no buscar otra gloria que la de la virtud y la inmortalidad. Le senala, ademas,
que el, en sf mismo, contiene dos componentes: su cuerpo,
que es la parte humana, y su alma, que es la esencial en el. Esta
alma es inmortal y divina. De aqui que hay que dedicarse alas
mas altas acciones -las que contribuyen a salvar a la patria-,
porque ellas seran recompensadas can la vida eterna: «todos
aquellos que han preservado, ayudado 0 agrandado su patria,
tienen un lugar especial para ellos en los cielos, donde pueden gozar de una eterna vida de felicidad»25.
A este resumen rapido del contenido del tratado De la Retublica de Ciceron hay que anadir algunos comentarios que
llustran su pensamiento politico, que condujo en la praxis
no a reform as constitucionales especificas, sino a la creacion de la figura de un gob ern ante al frente de la republica
dotado de unas caracteristicas singulares y sobresalientes.
Pompeyo, Cesar y finalmente Augusto resumen este proceso. A este respecto es conveniente insistir en que para Ciceron ?o e.~ste respub!ica ni populus si no estan gobernados
cOn)UstlCla. CualqUler otro regimen politico es falso y no
merece eI nombre de tal. Monarqufa, aristocracia y democracia, siempre y cuando sean 0 esten basadas en el respeto a
la justicia, son 10s verdaderos «estados», la verdadera respublica. Y asi, un Estado integra do par estos tres elein~ntos
(genus.mixtum) -:c.on~tituci6n mixta- es eI tinico capaz de
garantlzar el equIlIbrIo entre las divers as formas y fuerzas
del Estado y lograr la concordia y la justicia. Pero costumbres e instituciones descansan sobre una educacion que
debe tener unas caracteristicas determinadas. En esta educa.cion un 'concepto basico es la verecundia, el respeto a sf
mlsmo ya los demas. Ideabasica yexcepcional. De aqui nacen aC~ltudes y conceptos de gran trascendencia para la
~e~~ahdad roma~a. De.aqui surgiran la continentia y la pudtcttta de los matnmonlOS romanos y de la familia romana.
Y de ella nacera la idea de lafides sabre la que se basan las relaciones entre los ciudadanos y que se extiende hacia 10s extranjeros y los eventuales enemigos. Esta fides no es una adhesion del espiritu a una verdad revelada; es, como 10 ha
~e~~ido P. Boyance, «una conducta que expresa una dispos~clOnperman~nte de la voluntad, la fidelidad a sus obligaClOnesy esenclalmente a sus compromisos». Se trata de la
. ,"
correspondencia entre las palabras y los hechos que nace del
juramento, del compromiso en el que subyace~ los dio.ses
como garantes. De aqui que la fides no es una vlrtud lalca,
sino de contenido moral y religioso, sobre el que se funda el
orden roman026• El gobernante debe ser garante de esta
educaci6n y debe tener el tambien una educaci6n adecuada,
porque el rector et gubernator civitatis es quasi tutor et procurator rei publicae y una de sus misiones es la de emitir la
ley, hacer justicia. En este sentido, Cicer6n esboza la figura
de un buen gobernante como la de un pater familias que
procura a sus conciudadanos el bienestar, la seguridad y la
prosperidad, y que a traves de la ret6rica, leal, autentica, defiende la ley. Este es el optimus civis, cuya recompensa final
sera la inmortalidad, la divinizaci6n misma.
El pensamiento de Cicer6n esta obviamente influido por
los fil6sofos y las corrientes filos6ficas griegas, y en primer
lugar por Plat6n27• Pero Cicer6n Fesulta mucho mas pragmatico, su tratado es resultado de la inmediatez de 10s hechos y de su preocupaci6n politica del momento. Cicer6n
hace una propuesta politica a sus contemponineos, la busqueda de un princeps gobernante que, dotado de las virtudes
necesarias y requeridas, resuelva la situaci6n dentro del respeto a la constituci6n mixta. En definitiva, se trata de una
prefiguraci6n lO premonici6n? de 10 que sera el «reg~men»
de Augusto pocos afios mas tarde. Los rom~nos teman t~rror y panico ala tirania, y les servian de e]emplo 10s epIsodios tanto de Grecia como de Oriente que circulaban convenientemente en los trata.dos sobre la realeza y las constituciones28• Se mostraban desconfiados hacia la democracia y
26. P.Boyance, «Les Romains, peuple de la Fides», Etudes sur Lareligion
romaine, Roma, 1972, pp. 135 Yss.
27. Vease anteriormente en la primera parte de este libra.
28. G. Heintzeler, Das Bild der Tyrannen bei Plato. Bin Beitrag zur Geschichte der griechischen Staatsethik, Stuttgart, 1927, y Alf61di, citado en
J. Beranger, Principatus, Ginebra, 1973, p. 126.
hacia la aristocracia como form as de gobierho·unic'as. La
monarquia sola, per se, era temida y odiada, pero '~staba en
el ambiente como un riesgo y una tentaci6n permanerite:la
f6rmula ciceronian a resulta un compromiso. Compromiso
que fue asumido por Octaviano, pero luego sutilmente
transformado cuando lIeg6 a ser August029•
Las ideas politicas de Cicer6n estan resumidas en el tratado
de la Republica. Tambien a 10largo de otras obras suyas. Derivan de antecedentes griegos y de Polibio. Pero, como hemos visto, son tambien resultado de una circunstancia concreta de desorden y desorganizaci6n, que llevan al.propio
Cicer6n a proponer un tipo de f6rmula politica y de gobierno. Augusto yel regimen por el inaugurado parece el resultado 16gico, el resumen de una larga tradici6n. Pero no se
puede decir, siendo exactos y objetivos, que el gobierno de
Augusto 0, mejor, la instauraci6n del principado sea el resultado de la aplicaci6n de la teoria politica de Cicer6n. La revoluci6n de Augusto va mas alla y se separa netamente de los
ide ales ciceronianos. Ahora bien, no hay un te6rico, no existe un tratado especifico que explique la fundamentaci6n
ideo16gica del nuevo regimen augusteo. En realidad se pue, de decir que el unico documento de este tipo es la propia
obra de Augusto, las Res Gestae, su testamento politic030•
Con Augusto las cosas y la situaci6n cambiaron de modo
esencial. No quiero seryo quien describa esta situaci6n. Tacito y Veleyo Paterculo describieron y definieron el nuevo
orden. Cada uno desde su punto de vista. En ellibro Ide 10s
29. M. Schafer, «Cicero und der Prinzipat des Augustus», Gymnasium,
64 (1957), 310-335.
30. Ellibro clasico sobre este tema es el de R. Syme, The Roman Revolution, Oxford, 1939.
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