de 11.000 prejubilados de la región pueden verse afectados por el

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Más de 11.000 prejubilados de la región pueden verse afectados por el «decretazo»
Más de 11.000 prejubilados de la región pueden verse afectados por el
«decretazo»
La reforma laboral deja la puerta abierta para la vuelta al trabajo de antiguos trabajadores de la minería, la
siderurgia y el sector naval La Nueva España
La polémica por la repercusión que puede tener la aplicación de la reforma laboral en el colectivo de prejubilados
mantiene en vilo a más de 11.000 antiguos trabajadores asturianos del metal, la minería y el naval.
De la cifra total, más de 9.500 corresponden a Hunosa, 7.000 prejubilados en planes anteriores y 2.622 que entrarán con
el plan firmado este año y que tendrá vigencia hasta el año 2005. Unos 1.000 son antiguos trabajadores de Ensidesa y
unos 300 corresponden al sector naval.
Para explicar la repercusión del conocido como «decretazo» se puede poner como ejemplo la situación de los
prejubilados de Hunosa, quizás el grupo de trabajadores sobre los que se mantiene mayor control estadístico, tanto
porque el proceso aún sigue abierto como porque la empresa minera aglutina a los trabajadores afectados por el
«decretazo».
Hasta que el minero prejubilado adquiere la condición de pensionista pueden pasar más de doce años, dependiendo de
su trayectoria laboral. En la mayor parte de los casos, su sueldo está constituido mayoritariamente por la indemnización
que la empresa concede por la baja adelantada y un subsidio de desempleo, que ronda los 330 euros, que el Estado
ofrece como compensación y garantía en las percepciones. Por esta razón, el prejubilado está ligado al nuevo decreto
que regula el seguro de desempleo en España. Muchos mineros retirados tienen que pasar cada cierto tiempo por el
Inem y por los pozos donde trabajaban para presentar documentación y hacer un seguimiento sobre su situación. Y,
sobre todo, evitar los que se califica como «chollista», es decir, que se dedique a otra actividad en la economía
sumergida.
Externalización
La indemnización es el grueso de la paga del prejubilado. El Estado, a partir de 1998, externalizó este fondo,
adjudicándolo a una entidad bancaria (la Caixa y Cajastur), que es la que con ese dinero, invirtiéndolo o jugando
financieramente con él, saca intereses para pagar a los prejubilados hasta que se pensionen y pasen definitivamente a
depender de la Seguridad Social.
Otro de los aspectos ambiguos de la aplicación de la ley sobre el prejubilado minero es la obligación de ofrecerle un
trabajo mejor del salario que está cobrando. La mayor parte de los nuevos empleos generados con el proceso de
diversificación firmado con el Estado no llegan con sus salarios ni de lejos a las rentas mineras, ya de por sí amplias al
cotizar en el llamado régimen especial de la minería del carbón.
La antigua Ensidesa cuenta con 1.000 trabajadores prejubilados (650 de Avilés y 350 de Gijón) y aunque prácticamente
todos cumplirán los 60 años en 2003, se pueden ver obligados a aceptar las ofertas de trabajo que les proponga el Inem.
Pero, además, también pueden perder la paga de subsidio que perciben, ya que el «decretazo» impide tener otra renta y
todos reciben un complemento de la antigua Ensidesa para llegar al porcentaje de prejubilación pactado.
Carta del Inem
La aplicación del expediente 233/92 supuso la prejubilación de miles de siderúrgicos, que abandonaron la antigua
Ensidesa con un acuerdo que les aseguraba el cobro del 79 por ciento de su salario bruto. Una parte importante de este
porcentaje lo cobran a través de la Seguridad Social, mientras que el resto lo aportaba la compañía para que sumase el
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Más de 11.000 prejubilados de la región pueden verse afectados por el «decretazo»
total. Estos afectados aseguran que la aplicación del «decretazo» tiene carácter inmediato y algunos aseguran que ya han
recibido una carta para presentar en el Inem la declaración de la renta.
Justo Rodríguez Braga, secretario general de UGT en Asturias, explicó que «el ?decretazo? ya está en vigor y no
contempla ninguna excepción. En teoría, si se ofrece trabajo a los prejubilados van a tener que aceptarlo, porque si no
podrían perder el subsidio. Algunos representantes del Gobierno de José María Aznar insisten en que esto no va a
ocurrir, pero de momento son sólo declaraciones. No hemos visto intenciones reales de que quieran dar marcha atrás».
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