III. Variables del estudio III.1. Conducta antisocial del adolescente

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Factores de riesgo asociados a la conducta antisocial
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III. Variables del estudio
III.1. Conducta antisocial del adolescente
Como ya se mencionó anteriormente la conducta antisocial hace referencia a una
diversidad de actos que violan las normas sociales y los derechos de los demás.
Este término no se refiere a un conjunto de conductas claramente delimitado o
circunscrito si no que depende de juicios acerca de la severidad de los actos y de su
alejamiento de las pautas normativas dentro de un contexto determinado, esto,
según la propuesta de Kazdin en 1988 y que servirá como referencia para la
definición de las variables del estudio.
Tomando en cuenta que la conducta antisocial se determina de acuerdo a la
normatividad que un grupo social le otorgue, es complicado ajustar una definición
contextual referida en otra investigación, por lo cual se retomarán algunas tipologías
de esta conducta para realizar una definición acorde a las características de la
población a evaluar. Estas características estarán establecidas de acuerdo a las
situaciones que se describen dentro de la institución donde se realizó la evaluación.
Estas situaciones fueron descritas por las autoridades escolares como un
quebrantamiento de las reglas internas al aula tales como disrupción en clase, gritar
para dirigirse a un compañero o hacia el maestro, tirar basura en el piso y rayar los
bancos y paredes; así como también conductas violentas en pasillos y patios de la
institución tales como agresiones verbales y físicas entre los alumnos, rayar paredes
y otras instalaciones de la escuela; además de lo anterior se cometen faltas al
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reglamento como son inasistencias no justificadas.
La conducta antisocial esta determinada por diferentes factores que hacen más
probable o no la su ocurrencia, por ello se toma como variable dependiente la
conducta antisocial del individuo, ya que esta dependerá de elementos familiares,
escolares, individuales y del propio contexto en el que se desarrolla.
Tomando en cuenta las definiciones de conducta antisocial, se obtiene la siguiente
definición acorde a esta investigación:
Tabla 4. Definición conceptual y operacional de la conducta antisocial
Conducta antisocial
Definición conceptual
Definición operacional
Actos que violan las normas sociales y los
Utilizar groserías al hablar.
derechos de los demás (Kazdin, 1988)
Romper mobiliario escolar y otros objetos si
previa autorización.
Ofender verbalmente a maestros o compañeros.
No cumplir las reglas impuestas en el hogar
(llegar temprano a casa, realizar las
obligaciones impuestas por los padres,
mantener limpia la habitación).
Ser reportado por no cumplir con las reglas de la
escuela.
Tirar basura en lugares públicos.
Rayar paredes y romper objetos en lugares
públicos.
Levantarse del asiento sin permiso del profesor.
Gritar dentro del aula en horario de clase.
Hablar sin permiso del profesor dentro del aula.
III.2. Conducta de riesgo de los padres
Las siguientes dos variables, correspondientes a la conducta de riesgo por parte de
los padres y el grupo de pares,
se obtuvieron de acuerdo a que la literatura
consultada refiere que estos grupos son parte importante en el proceso de
adquisición de conductas antisociales, además el modelo teórico de referencia
propuesto por Bandura y Ribes (1987) refiere que las personas pueden adquirir
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estilos agresivos de conducta, ya sea por observación de modelos agresivos o por la
experiencia directa; por lo tanto se toma a la familia y el grupo de pares como
principales modelos de conducta antisocial.
Una de las referencias revisadas que propone la familia como uno de los principales
factores de riesgo para la adquisición de conductas antisociales, es la de Muñoz
(2004). Este autor refiere que la socialización, como proceso de adquisición de
conductas, esta determinada por una interacción entre características intrínsecas a
los individuos así como influencias provenientes de diversos grupos sociales. Las
variables de socialización constituyen factores de riesgo debido a que pueden
modular la conducta del individuo por simple imitación de una figura prestigiosa” y en
pos de crear lazos afectivos con el modelo, o mediante el refuerzo de aquellas
conductas concordantes y supuestamente adecuadas con respecto a las de los
compañeros. Pueden considerarse tres grupos distintos de factores de socialización:
familiares, escolares y relacionados con el grupo de iguales. Dentro de las
características familiares que evalúa este autor se encuentra la criminalidad de los
padres, pautas educativas insuficientes, interacción padre hijo, apego familiar,
conflictos maritales, eventos familiares estresantes, separación de los padres, padres
adolescentes y el tamaño de la familia.
Con respecto a lo que Ayala y cols. (2002) analizan, se encuentra que dentro de la
familia existen factores de riesgo para la adquisición de conductas antisociales, este
factor de riesgo es definido por los autores como la interacción padre-hijo, inmadurez
de los padres, inexperiencia, impulsividad, depresión, hostilidad, rechazo hacia los
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hijos, se relacionan socialmente de manera agresiva, aislamiento social de los
padres, problemas de pareja y en general problemas en las relaciones sociales.
Por otro lado, y no menos alejado de las propuestas anteriores, se encuentra que
Frías y cols. (2003) midieron como factor de riesgo familiar conductas como los
conflictos familiares, pérdida de los padres, falta de habilidades de crianza, violencia
en el hogar y maltrato infantil y hacia la madre. Por último, se encuentra que las
experiencias anteriores de vida, la clase social, probabilidades educativas y el capital
cultural de los padres fungen como factor de riesgo para la conducta antisocial de los
hijos, esto de acuerdo a la propuesta de Correa y cols. (2003).
Con base en las propuestas anteriores se elaboró una definición conceptual y
operacional de la conducta antisocial de los padres. Las principales influencias para
la elaboración de estas definiciones radican en la conducta de los padres dentro del
hogar y en relación con su entorno social.
Tabla 5. Definición conceptual y operacional de la conducta de riesgo de los padres.
Conducta de riesgo de los padres
*Definición conceptual
Definición operacional
Conductas de los padres que fungen como factor
La acción de establecer pautas educativas
de riesgo para la adquisición de conductas
dentro de casa.
antisociales en los hijos, las cuales infringen las
Uso de palabras altisonantes y groserías para
reglas y el orden socialmente aceptado dentro del
dirigirse a otras personas.
hogar y en relación con su contexto social.
No tirar basura en las calles.
Atender a las demandas establecidas en lugares
públicos.
*Elaborada con base en las aportaciones de Kazdin (1988) y Muñoz (2004).
III.3. Conducta antisocial del grupo de pares
Se eligió esta variable por el hecho de que los participantes del estudio se
encuentran dentro de un centro educativo y el contacto con el grupo de iguales es
evidente, por lo que de esto surge el interés de evaluar si los alumnos consideran
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que el grupo de amigos o compañeros escolares realizan conductas de riesgo.
Además de lo anterior, la variable del grupo de pares ya ha sido tomada en cuenta
por algunas investigaciones, por ejemplo Muñoz (2004) menciona que los
compañeros delincuentes son uno de los principales factores de riesgo dentro de la
escuela. Este autor describe que los individuos que cometen actos delictivos tienden
a tener amigos delincuentes y que muchas actividades consideradas antisociales se
emprenden junto con otras personas. En diversos estudios revisados por este autor
se encontró que aquellos adolescentes que tenían compañeros con actitudes
desfavorables hacia el comportamiento delictivo tenían menos posibilidades de
cometer delitos violentos, es decir, sus actitudes actuaban de factor protector. Los
estudios indican que, aunque las influencias son operativas a todas las edades, son
más intensas durante la etapa adolescente.
Por otra parte, para Frías y cols. (2003) el ambiente escolar es uno de los contextos
más importantes de convivencia de los adolescentes con sus compañeros y es
también el escenario en el que reciben más influencia de ellos. Un ambiente escolar
negativo puede conducir a los escolares a comportarse antisocialmente. De acuerdo
a estos autores los compañeros de escuela pueden ejercer cierta influencia en ellos,
si a esto se agrega compañeros agresivos o con tendencia a la conducta antisocial,
estos se convertirán en factores de riesgo latentes dentro de la escuela.
La Tabla 6 muestra la definición operacional y conceptual de la variable conducta de
riesgo de los padres utilizada para este estudio.
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Factores de riesgo asociados a la conducta antisocial
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Tabla 6. Definición conceptual y operacional de la conducta de riesgo del grupo de pares
Conducta de riesgo del grupo de pares
*Definición conceptual
Definición operacional
Conductas del grupo de pares que fungen como
No asistir a la escuela sin autorización de los
factor de riesgo para la adquisición de conductas
padres (irse de pinta).
antisociales, las cuales infringen las reglas y el
Utilizar groserías al hablar.
orden socialmente aceptado dentro de la escuela
Romper mobiliario escolar y otros objetos si
y en relación con su contexto social.
previa autorización.
Ofender verbalmente a maestros o
compañeros.
Ser reportado por no cumplir con las reglas de
la escuela.
Tirar basura en lugares públicos.
Rayar paredes y romper objetos en lugares
públicos.
Levantarse del asiento sin permiso del profesor.
Gritar dentro del aula en horario de clase.
Hablar sin permiso del profesor dentro del aula.
*Elaborada con base en las propuestas de Kazdin (1988) y Frías y cols. (2003)
III.4. Rasgos de masculinidad y femineidad
Al revisar estudios sobre la conducta antisocial en los estudiantes adolecentes en
México, los resultados indican que es mayor la proporción de los hombres que
incurren en este tipo de comportamientos, y que destacan la participación en riñas, el
golpear o dañar cosas ajenas, el golpear o herir a tras personas y tomar dinero
(Juárez, Villatoro, Gutiérrez, Bautista, Medina Mora, 2005.P.62).
Para Núñez en 1999, el hablar de diferencia sexual se refiere al individuo que ha sido
construido con una carga genética determinada socialmente a partir de su sexo
biológico. Al individuo nacido biológicamente “macho”, le son atribuidas una serie de
características de género “masculinas” y al individuo nacido hembra, una serie de
características “femeninas”; es decir, el sexo y el género en sociedades falocéntricas
tienen una relación prácticamente inseparable. Dada esta diferencia sexual entre
varones y mujeres, se asigna socialmente un rol de género para cada sexo. Este
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término denominado rol de género (o rol sexual) refiere al conjunto de expectativas
de comportamiento socialmente asignadas al género masculino y femenino. Los
denominados roles de género y su cumplimiento implican, tanto para los varones
como para las mujeres, un proceso de socialización mediante el cual se tienden a
construir las diferencias entre los hombres y las mujeres en términos de la dualidad
identidad masculino/femenina. Este proceso de socialización conlleva implícita una
renuncia a actitudes o comportamientos asignados al otro sexo (el que las ideologías
de género dominantes llaman “sexo opuesto”). Así, tenemos que el ideal masculino
asignado a los varones tiene como premisa el desarrollo de actitudes que lo lleven al
logro de una supremacía sobre lo femenino, incluso mediante el sometimiento de sus
propias emociones y otros rasgos humanos considerados culturalmente femeninos.
Por lo anterior surge la necesidad de conocer los comportamientos diferenciales y
sus implicaciones en la adquisición del concepto masculino y femenino y sus
diversas manifestaciones socioculturales (Ibarra, 2000) en relación con la conducta
antisocial. Para Ibarra, en el 2000 los rasgos de personalidad se dividen en dos tipos:
instrumentalidad (masculinidad) y expresividad (femineidad). Los primeros teóricos
diferenciaron entre un papel instrumental y orientado hacia las metas, el cual se
asignaba preponderantemente al hombre en la mayoría de las sociedades y un papel
expresivo orientado a las relaciones interpersonales que se asignaban a la mujer
(Ibarra, 2000).
El conocimiento de los rasgos socialmente esperados de cada género contribuye a
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identificar si los individuos se identifican más con conductas socialmente deseables o
indeseables, las cuales se establecen como factores de riesgo o protección.
De acuerdo a las aportaciones anteriores, la Tabla 7 muestra las definiciones
utilizadas para definir los rasgos de masculinidad y femineidad.
Tabla 7. Definición conceptual y operacional de los rasgos de masculinidad y femineidad
Rasgos de masculinidad y femineidad de expresión positiva y negativa
Definición conceptual
Definición operacional
Instrumental: características tradicionalmente
Positivo: activo, capaz, competente, competitivo
asignadas al estereotipo masculino (Ibarra, 2000)
y hábil.
Negativo: abusivo, agresivo, altanero, conflictivo
y aprovechado.
Expresivo: características tradicionalmente
asignadas al estereotipo femenino (Ibarra, 2000)
Positivo: cálido, cariñoso, comprensivo, dulce y
educado
Negativo: cobarde, chismoso, mentiroso,
quejumbroso y voluble.
III.5. Actitudes asociadas a la conducta antisocial
Las actitudes, para Díaz Barriga: (en Vázquez, Villanueva, Rico, F. y Ramos, 2005)
“…son constructos que median nuestras acciones y que se encuentran compuestas de tres elementos
básicos: cognitivo, afectivo y conductual. Otros autores han destacado la importancia del componente
evaluativo en las actitudes, señalando que éstas implican una cierta disposición o carga afectiva de
naturaleza positiva o negativa hacia objetos, personas, situaciones o instituciones sociales. Son
experiencias subjetivas que implican juicios evaluativos, que se expresan en forma verbal o no verbal,
que son relativamente estables y se aprenden en el contexto social (p.1051)”
Otra aportación sobre las actitudes es la propuesta por Laca y Mejía (2007), quienes
mencionan que estas pueden predecir, en alguna medida, cómo se comportarán los
sujetos en determinada situación. Así, en cuanto a la resolución de conflictos, se dice
que las actitudes hacia el conflicto (positivas, como ver en el conflicto una
oportunidad, o negativas, como percibirlo amenazador y destructivo) predicen en
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alguna medida el estilo de afrontamiento que el sujeto adoptará en aquellos.
Por otro lado, la actitud está definida por Fazio (en: Castrillón y Vieco, 2002) como
una asociación entre un objeto dado y una evaluación, de tal manera que, cualquier
situación, persona o problema social constituyen un objeto actitudinal y el afecto o
emoción que despierta este objeto, el recuerdo de las experiencias vividas e incluso
las creencias acerca de este, constituyen la evaluación. Según Morales (en:
Castrillón y Vieco, 2002), la actitud tiene tres componentes esenciales: el cognitivo, el
afectivo y el cognitivo-conductual. El cognitivo consta de las percepciones de la
persona sobre un objeto y de la información que posee sobre él; el afectivo está
compuesto por los sentimientos que el objeto despierta; el cognitivo-conductual
incluye las tendencias, disposiciones e intenciones hacia el objeto, así como las
acciones dirigidas hacia él. La actitud tiene como función la evaluación de objetos,
almacenados en la memoria bajo una categoría lo que permite orientar la acción y
saber qué es conveniente hacer y qué es preferible evitar en todo lo relacionado con
esto; además permite ahorrar tiempo y esfuerzo en reflexionar sobre la forma más
conveniente de actuar.
De acuerdo a estas aportaciones, en la Tabla 8 se muestran las definiciones
utilizadas para el estudio.
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Tabla 8. Definición conceptual y operacional de actitudes asociadas a la transgresión de las
reglas.
Actitudes asociadas a la transgresión de las reglas
Definición conceptual
Definición operacional
Grado de acuerdo con lo adecuado o inadecuado
Grado de acuerdo con lo bueno o malo en
de reglas, disciplina y respeto (Vázquez y cols.,
referencia a las reglas, disciplina y respeto.
2005)
Grado de acuerdo con cumplir o incumplir en
referencia a las reglas, disciplina y respeto.
Grado de acuerdo con lo obedecer o
desobedecer en referencia a las reglas,
disciplina y respeto.
Grado de acuerdo con lo simple o complejo en
referencia a las reglas, disciplina y respeto.
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