Análisis Inundaciones Beni, Bolivia Causas y Consecuencias

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GLCSC LCA BOLIVIA Análisis Inundaciones en el Beni
Análisis Inundaciones Beni, Bolivia
Causas y Consecuencias
Por: Marcelo Higueras Saavedra
Los impactos de “Desastres Naturales”, prácticamente en los 9 departamentos de
Bolivia (más en unos que en otros), han sido causa de pérdidas de vida y cuantiosas
pérdidas económicas; pero a la vez ha generado sentimiento de unidad y solidaridad
nacional. Sin embargo no es extraño que cada año, tengamos que enfrentar este tipo de
situaciones, lamentablemente en esta gestión 2014, nos encuentra en un escenario
electoralista, por lo que muchos políticos no han escatimado esfuerzos de aprovechar
sin considerar las verdaderas condiciones de los dignificados. En este sentido siento
urgente realizar algunas consideraciones que nos permitan reflexionar.
Consideraciones
El (31/1/2014). El Presidente Evo Morales haciendo referencia a las inundaciones dijo
en Cliza que esta situación se debe al calentamiento global y culpó "a las potencias que
no quieren asumir su responsabilidad ni para expresar su solidaridad". Advirtió que lo
que pasa en el mundo es "algo grave" y que empeorará si continúa la negligencia de las
potencias para asumir acciones concretas para frenar la contaminación del planeta"
(Teresa Flores Bedregal / El Diario Febrero 2014).
Lamentablemente este tipo de actitud ratifica el debate en las redes sociales sobre que el
gobierno ha quedado anclado en el contexto de 2006, donde evidentemente era
aceptable los discursos fundamentalistas. A 8 años de gobierno, posterior a actitudes
contarías a la conservación de los Recursos Naturales, al parecer el gobierno continua
con una actitud de echar la culpa al primero que se le ocurra, ignorando la realidad del
país, particularmente en políticas que favorezcan de manera efectiva la gestión
sostenible del stock de los Recursos Naturales y cumplimiento de las normativas
ambientales.
Desde nuestra perspectiva una de las causas, de drásticos cambios en el clima se debe
justamente al Cambio Climático, lamentablemente los efectos hasta ahora no se
considerada en su dimensión más allá de lo discursivo en nuestro país. Es decir, no se
realizan avances dirigidos a la adaptación, mitigación, comenzando porque en el país
solo 7 gobernaciones y 43 municipios cuentan con un sistema de alerta temprana. Los
sistemas de alerta temprana son fundamentales para elaborar políticas preventivas de
pérdidas de vidas y evitar desastres mayores, lo paradójico es que, estudios demuestran
que los sistemas de alerta cuestan menos que una cancha de fútbol sintético.
Las Autonomías y la descentralización ha sido un escenario importante para el
desarrollo de propuestas para que las gobernaciones y municipios integren el Cambio
Climático en sus normativas y posteriormente sean implementados en planes de
desarrollo, en el caso de Chuquisaca, hemos tenido dificultades para insertar “Gestión y
Prevención de Riegos en el Estatuto Autonómico Departamental”, el pensamiento
tradicional de movilizarse posterior a los sucesos y no asumir medidas de prevención,
continua siendo dominante en el pensamiento de nuestras autoridades. Sin embargo, la
gobernación de Santa Cruz, el municipio de La Paz y algunos municipios de Tarija
tienen un plan de Cambio Climático en implementación.
Al considerar las causas de manera especifica con seguridad pueden atribuirse varios
factores desde nuestra óptica es necesario el análisis de tres factores como causa: 1ro.
La degradación de los Recursos Naturales (sobreexplotación de Stock de recursos
vegetación en relación con su sostenibilidad, la ausencia); 2do. Construcción de
Represas que se Imponen a intereses obviando Estudios de Evaluación de Impacto
Ambiental (PLUS); 3ro. Las deficientes políticas de Ordenamiento Territorial “Plan de
Uso de Suelos”.
1ro. La degradación de los Recursos Naturales (Vegetación)
En el ámbito de deforestación según datos, Bolivia perdió 1.820.000 hectáreas (has) de
bosques por efectos de la deforestación en el periodo 2000 y 2010, siendo el
departamento de Santa Cruz el que más impacto sufrió con 1.388.90 has del total
nacional, equivalente al 76 %, revela el estudio “Mapa de Deforestación de las Tierras
Bajas y Yungas de Bolivia 2000-2005-2010” de la Fundación Amigos de la Naturaleza
(FAN-Bolivia).
De acuerdo al trabajo del Departamento de Ciencias de la FAN, al que tuvo acceso el
Periódico Digital PIEB, la pérdida anual de bosque anual entre 2000-2005 fue de
194.000 has, en tanto que entre 2005-2010, aumentó a 205.000 has, lo que se traduce en
términos porcentuales en un crecimiento de deforestación de 0,56% a 0,78%. (Periódico
Digital PIEB 22-11-2012)
La investigación identificó a la deforestación como la principal causa de la pérdida de
bosques, la cual se tradujo en mayores emisiones de gases de efecto invernadero,
disminución en la producción de agua y suministro de alimentos, reducción de la
diversidad biológica, y pérdida de oportunidades de aprovechamiento sostenible.
La deforestación según el trabajo, se dio principalmente por la expansión de la
agricultura mecanizada, seguida de la ganadería y la agricultura a pequeña escala. “La
expansión de la agricultura mecanizada responde al buen acceso a los mercados de
exportación, el suelo fértil y las condiciones de lluvia; mientras que la agricultura a
pequeña escala y la ganadería estarían relacionadas sobre todo con la cercanía a
mercados locales”, señala el estudio.
2do. Megarepresas como parte Iniciativa de Integración de Infraestructura Regional de
Sud América (IIRSA)
Según el estudio de Mónica Vargas investigadora del Observatorio de la Deuda en la
Globalización (ODG) entre los "impactos que puede tener la construcción de
megarepresas en la Amazonía brasileña y boliviana" estarían las inundaciones, debido a
la crecida de los ríos taponeados por estas megarepresas.
El Eje Perú-Brasil-Bolivia, es uno de los corredores transversales de IIRSA. Abarca la
región sur del Perú, la región amazónica de Bolivia y los espacios del noroeste de
Brasil. Tiene por objetivo la integración física de esta región con los puertos del
Pacífico y con los grandes centros de consumo de los tres países. Este Eje contempla
tres Grupos de proyectos, uno de los cuales es el “Corredor Fluvial Madera-Madre de
Dios-Beni”.
El Grupo comprende:
• El Complejo Hidroeléctrico del Río Madera: incluyendo las represas de Santo Antônio
y de Jirau, así como una línea de transmisión entre las dos represas y la navegabilidad
entre las ciudades de Porto Velho (Brasil), Guajará-Mirim (Brasil) y Guayaramerín
(Bolivia).
• Líneas de Transmisión entre las represas y los polos industriales del oriente brasileño
• Una represa binacional sobre el Río Madera (Brasil-Bolivia) (actualmente descartada)
• Una represa en la localidad de Cachuela Esperanza (Bolivia)
• La navegabilidad del Río Beni (Bolivia)
• La hidrovía Ichilo-Mamoré (Bolivia)
• Una hidrovía sobre el Río Madre de Dios y un puerto fluvial (Perú)
La identificación del Río Madera como una posible fuente de generación de energía
hidroeléctrica se realizó en 1971, desde el Ministerio brasileño de Minas y Energía.
Asimismo, en 1985, la Empresa Nacional de Electricidad de Bolivia realizó un estudio
de diseño para la construcción de una central hidroeléctrica en Cachuela Esperanza,
sobre el Río Beni, con un potencial de 35 Megavatios (MW), y destinada al
abastecimiento de las localidades bolivianas de Riberalta y Guayaramerín. Con el
objetivo de responder a la creciente demanda energética de Brasil (estimada a 124.000
MW para 2012), en 2001 y 2002 fueron realizados Estudios de Inventario
Hidroeléctrico a cargo de las empresas Furnas Centrais Elétricas SA y CNOConstructora Norberto Odebrecht SA. Los estudios evaluaron la construcción de las
represas de Jirau y Santo Antônio, sobre el tramo del río situado entre las localidades de
Abuná y Porto Velho. Asimismo, se propuso una tercera hidroeléctrica (Ribeirão)
aprovechando un desnivel de 20 metros en el tramo binacional entre Abuná y
Guayaramerín, y se contempló una cuarta represa en la localidad boliviana de Cachuela
Esperanza, sobre el Río Beni (Molina, Ledezma y Vauchel 2009, 98).
Impacto en el régimen hidráulico.- La topografía de la región amazónica es
relativamente uniforme, las represas en el Río Madera taponarían los ríos de toda la
Cuenca del Madera. Esto afectaría directamente a los ríos Abuná, Madre de Dios, Beni,
Mamoré y Guaporé, convirtiendo a la región afectada en Bolivia en un extenso pantanal
(2009).
La investigación de Molina, Ledezma y Vauchel evalúa en ese sentido que los niveles
de agua del Río Madera, así como la profundidad de flujo tendrán un incremento
considerable en la cercanía de Jirau y de Santo Antônio13. Sin considerar el efecto de
remanso, el área de inundación de Santo Antônio sería de 258 km2 y aquella de Jirau,
de 271 km2 (J.Molina 2010).
En razón del efecto de remanso hidráulico provocado por Jirau, la sobre-elevación del
nivel del agua en el tramo binacional será considerable y tendrá consecuencias directas
sobre: la pérdida de la energía potencial del tramo binacional. Un elemento central a
considerar en este aspecto se ubica también en los efectos de sedimentación y en la
inundación consecuente. Tal como lo señalan Molina, Ledezma y Vauchel (2009, 97 y
159), el Río Madera transporta 500 millones de toneladas de sedimentos por año, es
decir, cerca de la mitad de los sedimentos de toda la Cuenca Amazónica.
3ro. Ausencia de Complementación de Políticas de Ordenamiento Territorial y Plan de
Uso de Suelos (PLUS).
El Ordenamiento Territorial, se trata de una política de Estado para un proceso
planificado de naturaleza política, técnica y administrativa, cuyo objeto central es el de
organizar, armonizar y administrar la ocupación y uso del espacio, de modo que éstos
contribuyan al desarrollo humano ecológicamente sostenible, espacialmente armónico y
socialmente justo. La implementación de OT, a pesar de los esfuerzos de índole jurídica,
continúa teniendo dificultades en las acciones prácticas y operativas principalmente
porque para varios actores decisores no es prioridad.
Mientras que el Plan de Uso del Suelo (PLUS) es un sistema amplio de información
sobre la aptitud del uso potencial de la tierra para cada unidad de gestión, el cual toma
como base los estudios de la aptitud biofísica de las tierras, las disposiciones legales
vigentes tales como la Ley de Manejo de Áreas Protegidas, Ley INRA, Ley General del
Medio Ambiente y la Ley General Forestal. Tiene por objeto de mantener toda la
información necesaria en forma clara y detallada de cada una de las unidades de gestión
para las zonas acorde a fichas PLUS, las cuales sirven adicionalmente para llegar a un
consenso con los interesados principales en lo referente a la asignación de usos para el
mejor aprovechamiento de sus tierras.
Consecuencias
El ministro de Defensa, Rubén Saavedra, informó que el número de familias
damnificadas a causa de las lluvias se elevó a 58.691 a nivel nacional y nuevamente
desechó toda posibilidad de declarar desastre natural al Departamento del Beni. (El
Deber 17 de Febrero de 2014)
La Federación de Ganaderos privados del departamento de Beni (Fegabeni) indicó en
cambio que las pérdidas duplicarían los guarismos oficiales llegando a 122.000 cabezas
de ganado, para totalizar unos 46 millones de dólares. Vásquez admitió que los datos
oficiales son provisionales, "porque aún estamos en proceso de evaluación de campo
debido a que no se puede ingresar a algunos sectores" inundados. Por su lado, el
Ministerio de Desarrollo Rural, junto al estatal Instituto Nacional del Seguro Agrario
(INSA), evaluó los daños parciales en mil hectáreas, en municipios registrados dentro
de su jurisdicción, donde "se evidenció una pérdida por encima del 50% de sus
cultivos".
La entidad indicó que "se va a indemnizar con mil bolivianos por hectárea perdida (unos
145 dólares)" a las familias damnificadas en el país, que vive en buena medida de la
actividad agropecuaria. El gobierno realiza un balance de los daños en momentos en que
continúan las tareas de salvataje en el departamento amazónico de Beni (noreste), el
más golpeado por las lluvias, que provocaron desborde de ríos e inundaciones en
poblaciones urbanas.
Así, la estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que destinará 284
millones de bolivianos (40 millones de dólares) para rehabilitar las carreteras en
regiones de Beni, Pando (norte) y del norte de La Paz. La intensa temporada de lluvias,
que según la oficina de meteorología concluirá a mediados de marzo, se cobró desde
septiembre a la fecha casi 60 muertos, y afectó a un total de 60.000 familias, de las
cuales casi 50.000 están dedicadas a la agricultura, según el gobierno.
El viceministro dijo que la mayor pérdida de ganado se registra en el Beni, mientras que
en Cochabamba se tiene la mayor cantidad de cultivos dañados, las sequías azotan a la
región del Chaco y las pérdidas humanas se registran, sobre todo, en el altiplano y parte
de los valles, "En la parte agrícola tenemos más de 15.000 hectáreas perdidas y en la
parte ganadera estamos hablando de 12.853, en ambos casos haciendo una comparación
con la totalidad de la producción que tenemos están por debajo del 1% y esto nos hace
tener la certeza de que no va haber desabastecimiento en el mercado interno y peor
subida de precios", manifestó Vásquez a Unitel.
Conclusiones y recomendaciones
Las inundaciones de la época de lluvias nos causan sorpresa y se atiende a los
damnificados de forma improvisada y precaria, por su puesto generan movimientos de
solidarias positivos. Pero una vez que pasan estos eventos, nos olvidamos, textualmente
un afectada en Tarvita Chuquisaca sostenía en Quechua “no me voy mover de mi lugar
porque solo estos días nos apoyaran y después se olvidan” la persona se encontraba en
un lugar inestable. Lo más preocupante es que los planes de reconstrucción, luego de
que ocurren desastres y pérdidas, nunca llegan a ser implementados.
Hay la urgente necesidad de poner más atención a las investigaciones que alertan las
dificultades, de manera que se pueda prevenir pérdidas de vidas; en el caso de Beni hace
dos años, estudios y publicaciones alertaron que se producirían inundaciones extremas
como consecuencia de la construcción de megarrepresas en la frontera de Bolivia con el
Brasil.
Los lamentables eventos, tendrían que llevar tomar conciencia de la magnitud y la
importancia de los problemas y, en consecuencia, las gobernaciones y municipios
implementen planes y programas que permitan invertir recursos en medidas de
prevención, adaptación y mitigación.
Es urgente pensar en inversiones para la implementación de estrategias de lucha contra
el Cambio Climático, así como en energías renovables y tecnologías de bajo impacto
ambiental, no es suficiente el desarrollo jurista fundamentalista en el ámbito de gestión
de los Recursos Naturales y medio ambiente debemos pasar a acciones y hechos
concretos de conservación de los ecosistemas.
Mientras sigamos culpando a otros países y no tomemos medidas a nivel nacional,
departamental y municipal, por lo menos en el avance acelerado en la deforestación, los
desastres continuarán degradando nuestras perspectivas del bien vivir, causando
sufrimiento a la población y más pobreza.
Lo más preocupante es que al ritmo de extracción desconsidera del stock de los recursos
naturales, nos llevaran a eventos climáticos anómalos que serán más intensos y
extremos en el futuro.
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