Reflexiones acerca de la ciudad y sus habitantes. Conmemoración

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Habitat International Coalition
- 2016-11-24 15:06
Reflexiones acerca de la ciudad y sus habitantes. Conmemoración
del Día Mundial del Hábitat
La presentación de este trabajo centra su reflexión en esta jornada del Derecho a la Ciudad como un derecho
fundamental de la ciudadanía. La presentación incluye cuatro trabajos realizados por asociadas integrantes del
GT – Hábitat: FUPROVI, SEHAS, CIUDAD y JUNDEP, con la coordinación de Carmen González de FUPROVI,
responsable del GT.
"La ciudad está convirtiéndose en un nuevo hábitat para la humanidad. Pero es un hábitat donde muchas de
nuestras antiguas ideas, actitudes, costumbres e instituciones nos dejan varados, incapaces de fomentar
nuestro propio bienestar colectivo… Si las ciudades son el futuro colectivo de la raza humana, es tiempo de que
tomemos responsabilidad colectiva para su futuro desarrollo. En este Día Mundial del Hábitat, insto a las
autoridades locales y a los residentes urbanos -ricos y pobres- a seleccionar y compartir maneras de lograr un
hábitat sostenible para toda la humanidad”.
Kofi A. Annan[1] I. Presentación Los Grupos de Trabajo (GP) de ALOP son instancias dedicadas a contribuir,
en función de temas prioritarios y desde una perspectiva especializada, a las propuestas sobre los ejes
temáticos prioritarios de ALOP a partir de la reflexión, sistematización e intercambio de experiencias entre sus
integrantes.
Bajo esta línea se encuentra el grupo Hábitat-ALOP cuyo objetivo esliderar, promover, gestionar, difundir y
evaluar una visión integral de la problemática del Hábitat sustentable en sus dimensiones físicas, ambientales,
sociales, culturales y económicas.Los ejes de trabajo del grupo son:
•Vivienda social •Suelo Urbano •Ciudad: derechos y responsabilidades de los/as habitantes, •
Asentamientos Informales Consolidados •Legislación Urbana
A propósito de su objetivo, el GP Hábitat-ALOP aprovechael que esté ubicado en la agenda el 02 de octubre del
2006 como el "Día Mundial del Hábitat”,para hacer un alto en el camino y reflexionar e intercambiar en torno
al tema del hábitat. De manera particular hemos decididodedicar esta reflexión al Derecho a la Ciudad,
guiados por la siguiente interrogante: ¿Cuál es el reto en el tema de la ciudad?; en este sentido consideramos
que es discutir, analizar y generar propuestas viables y sostenibles que aborden los problemas para promover
cambios en el desarrollo local, urbano y nacionales, relacionados con la urbanización de la pobreza, la
segmentación social y la segregación urbana, la inequidad en el acceso a los servicios y equipamientos
comunales urbanos, la inseguridad y violencia urbana, la vulnerabilidad social y espacial, la ciudad como
referente multicultural y los bajos niveles de participación ciudadana.Este esfuerzo del grupo, cuenta con
cuatro artículos reflexivos que hacen un valioso aporte para detenernos y repensar el tema de la ciudad como
un derecho fundamental de la ciudadanía, éstos son*:
I. El Derecho a la Ciudad: Un desafío para la teoría y "la praxis”. Por Carlos Buthet, Investigador Independiente.
CONICET-SEHAS. Córdoba, Argentina.II. El Derecho a la Ciudad: el derecho a un espacio público de estar.
PorRodolfo Gutiérrez. Coordinador del Sistema de Información de Vivienda y Desarrollo Urbano. FUPROVI.
Costa Rica.
III. El Derecho a La Ciudad: espacios, utopías y retos en la búsqueda de una mejor calidad de convivencia y de
vida en los asentamientos humanos. Por Mario Vásconez. Director del Centro de investigaciones CIUDAD.
Quito, Ecuador.
IV. La Ciudad Perfecta. PorMiguel Santibáñez. Presidente de JUNPEP. Santiago, Chile.
Es importante aclarar, que cada uno de los artículos, responden a las visiones que tiene el autor sobre el tema
que desarrollan, pero que sin embargo, reflejan una preocupación compartida sobre la situación actual y
futura de nuestras ciudades. Esperamos que esteun espacio de reflexión y debate en el EJE HÁBITAT en las
distintas organizaciones asociadas a ALOP.
Cualquier comentario o consulta puede realizarla a:Grupo Hábitat-ALOP. Coordinación del Grupo: FUPROVI.
Correos Electrónicos:
[email protected] ó[email protected]. El derecho a la ciudad : Un desafío para la teoría y "la
praxis”1*. En fecha reciente asistí a un Curso - Seminario, parte de la formación doctoral, organizado por
varias universidades latinoamericanas y europeas y por una red internacional de investigación sobre los
problemas y enfoques de la investigación actual, en relación al planeamiento regional y el urbanismo.
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Me sorprendió, gratamente, el enfoque cada vez más inter-disciplinar que está asumiendo el planeamiento
urbano en relación con la economía, la demografía, los aspectos vinculados con la identidad cultural, etc. Sin
embargo, constaté, con sorpresa, que en el transcurso del seminario, nadie abordó, ni siquiera se mencionó la
significativa problemática de la equidad - inequidad, inclusión social - exclusión y pobreza…, problemas
estos que hoy signan, tal vez más que cualquier otro, a nuestras ciudades.
Efectivamente, por lo menos en este ámbito de discusión, estuvo totalmente ausente la consideración del
problema en sí, de sus causas y su impacto en la ciudad contemporánea; y mucho menos como impactan y
determinan a la población pobre y excluida de la sociedad, las concepciones y decisiones sobre el
planeamiento urbano y territorial.
Desde algún punto de vista, se podría señalar que mi planteo tiene raíces en el plano axiológico o de los
valores más que en cuestiones de orden epistemológico de las diversas ciencias que concurren a la temática
del urbanismo.Sin embargo, apelando a José L. Coraggio[2], me parece importante apuntar que: “…Toda
ciencia tiene una utopía de referencia…”, “…que da lugar a distintas teorías y concepciones de la realidad. En lo
social, la idea de una sociedad de hombres iguales, es una utopía…”. Pero una ciencia orientada por el
concepto de igualdad…”, “...sabiendo que es una utopía, puede darnos formas de gestionar la economía y la
política que faciliten el acceso de todos a los beneficios materiales del desarrollo tecnológico, el conocimiento
y las más diversas formas del espíritu humano…”.
En este sentido la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad[3], (www.barcelona2004.org.es) plantea un
desafío para pensar la ciudad y el territorio y la sociedad, desde una óptica distinta a las concepciones de los
mimos, vigentes en la actualidad.
La carta parte de tres principios fundamentales:
“El ejercicio pleno de ciudadanía…, Gestión democrática de la ciudad…, y Función social de la
propiedad y la ciudad”[4]
Algunos de sus principales contenidos son los siguientes:
En su Preámbulo plantea un posicionamiento en relación, tanto a la relevancia del problema que aborda, (el
del proceso creciente de la urbanización), como axiológico en relación a los valores que sustentan la misma.
Estos se definen en términos de “solidaridad, libertad, equidad, dignidad y justicia social”. En contraste
con las tendencias y valores subyacentes en las concepciones y problemas concretos de la ciudad actual.
En su parte I, básicamente, define lo que entiende por Ciudad y por Ciudadano y en forma global los
derechos que les asisten como tales. Luego, en su Art. II, enuncia los Principios de Derecho a la Ciudad[5]
. Estos constituyen una desagregación de los postulados más generales, planteados en el Preámbulo; “La
Gestión Democrática de la Ciudad”, la Función Social de la misma, así como la de la “Propiedad”,
el Ejercicio Pleno de la Ciudadanía, la Igualdad y la No discriminación, la Protección de los
Sectores Vulnerables y el compromiso social del sector privado.
En su parte II, se plantean los derechos con respecto a la Participación en la Gestión Urbana, tanto en el
“diseño” de la ciudad y sus políticas, como el derecho a la Información y Control sobre la misma.
Lo anterior está íntimamente vinculado con la parte III de la Carta, en la que se plantean los Derechos
Civiles y Políticos de los ciudadanos y las obligaciones del Gobierno de la Ciudad en torno a los mismos.
Finalmente la Carta, en su parte IV, aborda los Derechos Económicos, Sociales Culturales y al Medio
Ambiente, relacionados directamente a lo urbano y territorial. Allí se señalan los Derechos a la Vivienda, a
la Educación, al Trabajo, a la Cultura, a la Salud y al Medio Ambiente Urbano y Territorial.La actual
Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad, tiene su origen, en el Foro de la Reforma Urbana de Brasil, (1995), a
partir del cual se construye la Carta Brasilera contra la Desigualdad y el Derecho a la Ciudad, la que
luego de varias instancias de discusión y reelaboración colectiva, adquiere una nueva dimensión y es apoyada
actualmente por numerosas entidades nacionales e internacionales, entre ellas, la Coalición Internacional del
Hábitat.
Considero que el texto actual tiende a constituirse en un nuevo “paradigma” o “utopía” de significativo valor
para “repensar” la ciudad y la sociedad urbana hasta ahora poco utilizada en la investigación y mucho menos
en la práctica del planeamiento y la gestión urbana.
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Esta Carta, efectivamente pone la discusión de los problemas urbanos en el plano de lo ético, el de la
sociología, la economía y la política, así como en la recuperación del rol del Estado en las políticas urbanas
y las nuevas formas de legitimación del poder político y su relación con la sociedad, en salvaguarda del bien
común, la equidad y el medio ambiente.
En este sentido, entiendo que la Carta intenta, a través de sus ideas, abrir una nueva brecha en el
pensamiento sobre la sociedad y el “buen gobierno” de la ciudad y la gestión urbana. La direccionalidad de la
Carta es contra corriente y de ruptura con el pensamiento y la práctica encarnada por el neoliberalismo
que ha sido capaz de dominar los paradigmas de “desarrollo” en por lo menos los últimos cincuenta años. Este
“paradigma neoliberal”, entre otras cosas, ha sido el responsable del franco deterioro de nuestras ciudades en
varios aspectos, que como lo sintetiza Pradilla Cobos, (1997)[6], que están signados por “el gigantismo, el
desorden, la privatización, la fragmentación, la exclusión, la conflictividad, la violencia y la contaminación”.
Características estas que son claramente atribuibles a un modelo que propugna el debilitamiento del Estado
como regulador, el dominio de la economía y “el mercado” por sobre cualquier otro concepto y en última
instancia, la inequidad social y la conculcación de los derechos de crecientes franjas de la
población y el deterioro del medio ambiente.
Efectivamente, como lo postula el HIC-AL[7], la Carta: “Presupone la interdependencia entre población y
recursos. Implica cambios estructurales profundos en los patrones de producción y consumo y
formas de apropiación del territorio y de los recursos naturales. Se refiere a la búsqueda de soluciones
contra los efectos negativos de la globalización, la privatización, la escasez de recursos naturales, el aumento
de la pobreza mundial, la fragilidad ambiental…, para la supervivencia de la humanidad…”.De este modo,
considero que los intelectuales, las instituciones académicas o de acción social y sus redes nacionales e
internacionales, como en el caso de ALOP, debemos comprometernos en el conocimiento, la discusión y la
difusión de las ideas que propone la Carta, a fin de ir generando corrientes de pensamiento y opinión a nivel
nacional e internacional que puedan traducirse luego, en diseños de políticas y su aplicación concreta en la
gestión de nuestras ciudades.
Sin embargo, el sistema de pensamiento y las estrategias del neoliberalismo, no han sido “imprevisoras” ante
los inminentes conflictos y las dificultades de gobernabilidad del tipo de ciudades que genera o su incontrolado
crecimiento y la reestructuración “regresiva” de las mismas. En este sentido, ha “re-significado”[8], a su
conveniencia, conceptos muy válidos como el de la participación ciudadana, el control sobre la
gestión, sobre lo público, etc. El sistema dominante, en el campo del planeamiento y la gestión urbana, ha
montado una serie de estrategias y metodologías de intervención, que incluyen diversas formas de
“participación” ciudadana. No obstante, las mismas adolecen, o más bien ex-profeso, excluyen de estos
procesos a las franjas de población pobre y marginada, no por vía de la prohibición, sino por la vía de la
imposibilidad[9].Por otro lado, estos procesos de pseudo-participación en general no están, en la mayoría
de los casos, vinculados directamente con los procesos decisorios sobre las regulaciones, diseños e
inversiones estatales en la ciudad. Estos últimos siguen nominalmente en manos de expertos y políticos, pero
en el fondo responden a los intereses económicos de los poderes fácticos[10].
A partir de todo lo expuesto, considero que hacia el futuro se plantean numerosos desafíos que pueden estar
contenidos en tres grandes ejes inter-vinculados: el eje de la difusión y acción política, el eje de los
desarrollos teóricos y el de la praxis social.
El primero, se refiere a: ¿cómo los contenidos de la Carta pueden ser difundidos y permean a grandes franjas
de la población, de modo tal que se genere un movimiento de adhesión - presión sobre los Estados y los
factores de poder nacionales e internacionales.
El segundo, nos desafía en varios aspectos. Dentro de ellos, (y sin ser excluyente), me parecen importantes:
¿cómo se articula o no, la democracia representativa que hoy vivimos con una democracia participativa
semi-directa o directa, en las decisiones y/o el control sobre las políticas urbanas?; ¿cómo se vinculan las
profundas y necesarias reformas al sistema jurídico municipal y sus relaciones con los sistemas jurídicos
nacionales e internacionales?[11], entre otros.
Dentro de este eje, creo que cabe una importante tarea de discusión, estudio y difusión de ideas, en el que
tendrán un rol importante los centros de estudio y sus redes nacionales e internacionales, desarrollando líneas
de pensamiento a partir del “paradigma” que plantea la Carta, y dando respuestas plausibles a los desafíos a
nivel teórico, que plantea la misma.
El tercer eje, está vinculado a: ¿cómo los sectores más pobres y excluidos pueden discutir y hacer propios
estos postulados en relación a sus derechos?, y como esto genera y revitaliza organizaciones, redes y
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movimientos sociales con poder social para llevar a la práctica el acceso a estos derechos?
Aquí también el desafío es fuerte sobre todo en relación a: ¿de qué forma la Carta puede constituir o no un
instrumento aglutinador de los numerosos movimientos y luchas sociales, que existieron y existen, aunque
siempre fragmentados y en general más vinculados con reivindicaciones inmediatas y puntuales, que con una
incidencia política de orden más general, como las que plantea este nuevo enunciado del Derecho a la Ciudad.
Como dije, la Carta tiene el innegable valor de constituir un nuevo “paradigma” que marca una direccionalidad
para un trabajo, tanto en el plano político, el teórico y en el de fortalecer los procesos de reivindicación de
derechos de los sectores pobres y excluidos. Esto nos debe comprometer a todos los que nos vinculamos a la
problemática social y urbana con un horizonte de equidad y justicia. Notas:
[1] Praxis en el sentido de cómo “…una teoría…se convierte en parte de la experiencia vivida…”
– www.es.wikipedia.org/wiki/praxis[2] Coraggio, José Luis, 1996 – “El papel de las Ciencias Sociales en relación
a la pobreza”.
En De la Emergencia a la Estrategia. Espacio Ed. Buenos Aires.[3] Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad –
Foro Social de las Américas, Quito 2004 –
II Foro urbano mundial, 2004. Foro urbano Barcelona, 2005.[4] El Derecho a la ciudad y la Carta Mundial por el
Derecho a la Ciudad – www.hic-al.org[5] Focalizando y profundizando los principios de la Declaración de los
Derechos Humanos,
el Pacto de Derechos Económicos Sociales y Culturales y la Agenda 21, de Naciones Unidas, entre otros.[6]
Pradilla Cobos, E. “Metrópolis y megalópolis en América Latina” – Ponencia del 5to.
Encuentro Hábitat, Colombia - 1997[7] El Derecho a la ciudad y la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad –
www.hic-al.org[8] Ver Caccia Bava Silvio – La producción de la Agenda Social Mundial, una discusión sobre
conceptos y
contextos “En Mitos y realidades del Desarrollo Urbano” – E. Faerstein, C. Buthet – PGU, Cuaderno 102[9] Me
refiero fundamentalmente a las posibilidades de participación con información adecuada,
disponibilidad de tiempo, etc.[10] Esto es así en los “Planes Estratégicos Participativos”, en las variadas
formas de consultas urbanas,
así como en formas del “Presupuesto Participativo de carácter no vinculante para el Estado.[11] Por ejemplo,
el régimen de propiedad de suelo urbano y del territorio.
II. El derecho a la ciudad : el derecho a un espacio público de estar* La gran mayoría de los espacios
privados tienden a poseer un carácter de estancia, destinando la actividad de transitar a espacios
complementarios.Tal vez es por esta razón que los espacios privados se perciben como mejor diseñados y
mejor concebidos que los públicos.La ciudad, como ente urbano que es, en realidad maneja los mismos
principios que una vivienda; tiene sus entradas, salidas, espacios de estar, trabajar, descansar, espacios para
transitar, etc.Si se percibe la ciudad o el “metrópolis” como un sistema de espacios fundamental para el
desarrollo de la vida de cualquier persona, es lógico pensar que, igual como todo ser humano tiene derecho a
una vivienda digna, también tiene derecho a una ciudad digna.
Una ciudad bien diseñada se puede concebir como un escenario o una serie de escenarios que permitan y
facilitan la interacción social y comercial, aparte de acomodar el tránsito peatonal y vehicular, elemento que
forma parte vital de la relación oferta / demanda entre productos y servicios.Por las dimensiones y proporción
de la infraestructura requerida, es muy fácil diseñar en función al espacio vehicular, relegando los demás
espacios a un rol secundario.Lo importante es captar las verdaderas actividades que conforman la razón de
ser de una ciudad, sin perder de vista la necesidad de una transición fluida y eficiente entre distintos puntos:
el acto de estar, interactuar…en fin disfrutar.
De allí se desprende una conclusión interesante: el derecho a disfrutar de la ciudad.Muchos tenemos el
derecho a la ciudad, pero cuántos, en realidad, ¿sentimos que tenemos el derecho a disfrutarla?Luego de
revisar esta pregunta, surge la inquietud de cómo el diseño y la planificación puede influir en el disfrute de la
ciudad.Lo primero sería reflexionar sobre los elementos que hacen que un espacio sea agradable, es decir lo
que conduzca al usuario hacia una mentalidad o actitud de confort y confianza.Es inevitable pensar en los
elementos que nos causan sensaciones de incomodidad y desconfianza, pero increíblemente estas variables
son las mismas que puedan invertir nuestras propias percepciones.La clave de esta tarea está en la
temporalidad del espacio, es decir la transformación de la ciudad de un espacio transitivo a uno de estar, vivir,
trabajar, jugar, etc.En primer lugar surgen dos temas muy importantes: la dimensión y la proporción.Una
ciudad que no se ajusta a la escala (tanto horizontal como vertical) de sus habitantes no tendrá
acogida.Muchas veces calles y aceras se perciben como meramente canales de movimiento, por la forma en
que se relacionan con los demás espacios alrededor.Lo importante dentro de cualquier intervención a nivel
urbana descansa sobre el ofrecimiento de un ambiente multi-funcional para el usuario.Así por ejemplo, una
acera que conecta dos puntos, puede manejar distintos anchos, texturas y movimientos, invitando al peatón a
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detenerse y gozar de las diferentes opciones de actividad disponibles a través de la trayectoria, que, en otras
condiciones, no presentaría más alternativa que seguir caminando.Para comprender el atractivo de lo anterior,
es necesario analizar las tendencias actuales de agrupamiento e interacción de la población.La
multi-funcionalidad es un tema que se maneja de forma muy eficiente en los “malls”, espacios que, en cierta
forma, han reemplazado los centros de ciudad como puntos de encuentro, intercambio y diversión.La
confluencia de restaurantes, tiendas, cines junto con zonas de diversión en un solo espacio presenta la
situación ideal para una familia promedio, buscando satisfacer ciertos gustos sin desplazarse grandes
distancias.Además, ocurre un fenómeno interesante, ya que muchas veces, las personas utilizan el mall como
centro de reunión sin participar en ninguna de las actividades disponibles (comer, comprar, ver cine, etc). Esto
ejemplifica el caso de un excelente manejo de la temporalidad del espacio.El usuario no escoge ninguna de las
opciones presentes en su entorno, y sin embargo no siente la necesidad de abandonarlo.A pesar de todas las
críticas al modelo de consumismo ligado a este tipo de centro comercial, esta característica específica de los
“malls” es algo muy importante a rescatar en la conceptualización del funcionamiento básico de la
ciudad.Aplicar este esquema al modelo de ciudad que se quiere, generará una serie de espacios “compactos”,
con una red de servicios, productos, actividades, en fin opciones, para el usuario, que además permitirá el
desarrollo de un ambiente accesible para todos los estratos socio-económicos; un aspecto notoriamente
ausente en los malls.De esta forma se crea un verdadero derecho a la ciudad para toda la población.Hasta el
momento se ha comentado la temporalidad de la ciudad en una escala menor; el tema de una ciudad habitada
es algo que requiere de un análisis diferente.Lograr que existan espacios públicos para estar es importante,
pero para que la ciudad cobre vida es necesario que tenga habitantes, no solo usuarios.El aspecto crítico para
que esto suceda es la seguridad ciudadana.
La seguridad ciudadana se logra de muchas maneras, en especial a través de un diseño espacial que estimule
la utilización constante de la ciudad, evitando el abandono y deterioro en horas de desuso.Evitar la
sectorización de la ciudad permitirá una compactación y mezcla de residencias, servicios y actividades en
áreas accesibles, confortables y constantemente vigiladas (por los mismos usuarios y habitantes), llevando a
una seguridad mucho mayor que brindaría la presencia excesiva de policías y puntos de control.
Sin embargo, el éxito o fracaso de un diseño “compacto” se centra en el balance encontrado entre la
interacción y la privacidad.El derecho a la ciudad también incluye el derecho a refugiarse de la incesante
actividad que implica el funcionamiento normal de la misma.Una planificación territorial que permita una
densidad aceptable que se acople a las necesidades y capacidades de la zona, junto con un diseño de
transiciones entre espacios públicos, privados y semi-privados, es de suma importancia a la hora de asegurar
un ambiente confortable, tanto para el usuario temporal como para el habitante permanente.
En fin, el derecho a la ciudad y todo lo que ofrece, apunta hacia a un manejo de temporalidad espacial muy
distinta a la que estamos acostumbrados.Toma en cuenta los requerimientos de los usuarios puntuales que
requieren de los servicios, productos y actividades encontrados allí, pero a la vez, encuentra su razón de ser
en los habitantes de la ciudad, que, en realidad, son los que forman su columna vertebral.
Al crear espacios públicos de estar y compartir, estamos potenciando la capacidad de la ciudad de convertirse
en el escenario central de las principales actividades humanas.Por otro lado nos recuerda una parte de los
objetivos originales de la ciudad: el encuentro del hombre en un espacio que conduzca hacia el crecimiento, la
reflexión y lo más importante, la tolerancia.III. El derecho a la ciudad : Espacios, utopías y retos , en la
búsqueda de una mejor calidad de convivencia y de vida en asentamientos humanos*. ¿Cómo hacer
para buscar alternativas para enrumbar la búsqueda de mejores condiciones de vida para la población de
nuestras ciudades?, ¿cómo enfrentar el reto de conseguir soluciones adecuadas al tema del derecho a la
ciudad, en un contexto de crisis e incremento de las necesidades como el que viven nuestros países en los
actuales momentos? y, en ese contexto, ¿cómo la búsqueda de soluciones a los problemas del hábitat, pueden
contribuir a la lucha contra la pobreza?....
En primer lugar se debe entender que la gestión de las ciudades debe enfocarse de manera integral, es decir
en su dimensión política, en su dimensión económica, en su dimensión ambiental, en su dimensión material y
técnica, en su dimensión cultural y claro, en su dimensión social.
ESPACIOS
En esas dimensiones, deberían buscarse espacios que sirvan de soporte a la búsqueda deuna gestión
adecuada de los asentamientos humanos:•En el cruce de las dimensiones social y política se debería buscar el
espacio para unagestión equitativa y justa.•En el cruce de las dimensiones económica y ambiental se debería
buscar el espaciopara una gestión sostenible.•En el cruce de las dimensiones ambiental, material y técnica se
debería buscar el espaciopara una gestión eficiente y responsable.•En el cruce de las dimensiones material,
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técnica y cultural se debería buscar el espaciopara una gestión apropiada y respetuosa.•En el cruce de las
dimensiones cultural y social se debería buscar el espacio parauna gestión solidaria y
participativa.•Finalmente, en el cruce de las dimensiones social y política se debería buscar el espaciopara una
gestión efectiva.UTOPÍAS
Los espacios de gestión mencionados deberían corresponder con seis utopías para mejorar las condiciones de
vida de la población y conseguir soluciones adecuadas a las carencias de la vivienda y el habitat:Desde una
perspectiva centrada en la gente, ese reto debería enfrentarse sobre la base deseis principios - de seis
utopías- fundamentales:La utopía de conseguir ámbitos de vida democráticos: cuando en las dimensiones
social, política y económica se pueda conseguir una gestión efectiva, equitativa y justa de los asentamientos
humanos, n ámbitos que resulten integradores y no segregadores; que permitan la gobernabilidad y el
cumplimiento de las obligaciones ciudadanas, que no propicien más miseria; que sean respetuosos de los
derechos de los demás; honrados y no corruptos. Sustentables y sustentados en lo social, político y
económico.La utopía de conseguir ámbitos de vida prósperos: cuando en las dimensiones política, económica y
ambiental se pueda conseguir una gestión equitativa, justa ysostenible de los asentamientos humanos, en
ámbitos que resulten redistributivos en la lucha contra la pobreza, que generen y garanticen la permanencia
de las fuentes de trabajo y empleo (en cantidad y calidad) y al mismo tiempo, potencien la producción, la
iniciativa privada y la autogestión de manera tal que puedan solventarse las necesidades de todos. Ámbitos
eficientes y eficaces; factible allí donde las capacidades del sector público, el sector privado y la sociedad civil
encaran conjuntamente y de manera co-responsable el reto de buscar conglomerados sustentados y
sustentables en lo económico, político y ambiental.La utopía de conseguir ámbitos de vida saludables: cuando
en las dimensiones económica, ambiental, material y técnica se pueda conseguir una gestión sostenible,
eficiente y responsable de los asentamientos humanos, en ámbitos que se evidencien optimistas,
potenciadores de la vida; que puedan prevenir, controlar y evitar la contaminación y la vulnerabilidad ante
enfermedades, epidemias y eventos naturales. Que dispongan de un adecuado manejo de los desechos; que
sean respetuosos del ambiente, los recursos naturales y el patrimonio construido; de la naturaleza, los
espacios verdes, los ecosistemas y la biodiversiad. Ámbitos de vida cuyo funcionamiento y desarrollo no se
estructure sobre la base de la depredación, el derroche y el desperdicio; que resulten sustentados y
sustentables en lo económico, ambiental y material.La utopía de conseguir ámbitos de vida habitables: cuando
en lo ambiental, material y cultural se pueda conseguir una gestión eficiente, responsable, apropiada y
respetuosa de los asentamientos humanos, en ámbitos que garanticen el acceso al agua y al saneamiento así
como a una adecuada calidad de otros servicios, a una vivienda digna, a espacios, facilidades y equipamientos
en el barrio, la comunidad, el pueblo, la ciudad, el territorio. Ámbitos cordiales, eficaces y eficientes para una
mejor calidad de vida. Espacios de vida sustentados y sustentables en lo ambiental, material y cultural.La
utopía de conseguir ámbitos de vida con identidad: cuando en las dimensiones material, cultural y social se
pueda conseguir una gestión apropiada, respetuosa, solidaria y participativa de los asentamientos humanos;
en ámbitos que permitan asumir y potenciar soluciones y prácticas, expresiones y costumbres, hábitos,
tradiciones y formas de vida. Espacios de vida capaces de identificar, preservar y respetar las diferencias
étnicas, culturales, de género, religiosas, sociales y políticas. Ámbitos de vida sustentados y sustentables en lo
material, cultural y social.La utopía de conseguir ámbitos de vida gobernables y con ciudadanía plena: cuando
en las dimensiones cultural, social y política se pueda conseguir una gestión solidaria, participativa y efectiva
del de los asentamientos humanos; en ámbitos que garanticen una vida sin violencia, propicien la
participación la solidaridad, el interés por el bien común, el respeto a los demás, la paz. Donde se racionalicen
las competencias y se busque la interacción interinstitucional y cambios positivos en la legislación; ámbitos de
vida capaces de establecer y hacer cumplir los deberes ciudadanos y garantizar todos los derechos. Ámbitos
de vida sustentados y sustentables en lo cultural, lo social y lo político.
RETOS
Es difícil estar en desacuerdo con el enunciado de estos seis principios o utopías. Sin embargo, la búsqueda de
una mejor calidad de vida y la solución a los problemas de los asentamientos humanos debería enfrentarse
sobre la base de su articulación e integración. Estos seis principios deben ser entendidos como círculos que se
cruzan e interactúan, condicionándose los unos a los otros simultáneamente y deben ser entendidos como
círculos positivos que deben superponerse a los círculos reales: a aquellos que frenan y restringen los
esfuerzos desarrolladospara mejorar las condiciones de vida: los círculos de la violencia, la segregación, el
irrespeto, la pobreza, la corrupción, la crisis económica y la degradación ambiental.Una gestión adecuada de
los asentamientos humanos no es otra cosa que la coincidencia entre las demandas y requerimientos de la
población y las prácticas y estrategias de gestión del hábitat.A la inversa una gestión resulta inadecuada
cuando las prácticas y estrategias de gestiónno responden a las necesidades ciudadanas.A nivel de las
demandas, la población tiene requerimientos en lo político, en lo económico, en lo administrativo, en lo
material / técnico, en lo ambiental y en lo social / cultural y en lo político. Una gestión que apunta a ser
trascendente deberá buscar soluciones equilibradas a ese conjunto de demandas:•En lo político la población
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demanda confianza y coherencia. Ello se puede lograr con un adecuado soporte legal y efectividad; en
definitiva con una gestión democrática de los asentamientos humanos y no con una gestión populista.•En lo
económico la población demanda costos y tarifas adecuadas de la vivienda y los servicios urbanos. Ello se
puede lograr con una gestión sostenible y eficaz de los asentamientos humanos y no con una gestión
derrochadora.•En lo administrativo la población demanda certezas. Ello se puede lograr con eficiencia,
rendición de cuentas, transparencia; en definitiva con una gestión innovadora de los asentamientos humanos
y no con una gestión rutinaria-burocrática.•En lo material / técnico la población demanda soluciones
habitacionales y provisión de servicios en cantidad y calidad adecuadas, y políticas públicas que garanticen
lacontinuidad de esas soluciones. Ello se puede lograr con una gestión innovadora y eficiente de los
asentamientos humanos y no con una gestión tecnocrática.•En lo ambiental la población demanda control y
corresponsabilidad. Ello se puede lograr con una gestión sostenible e integral de los asentamientos humanos y
no con una gestión depredadora.•En lo social y cultural la población demanda coherencia y respeto. Ello se
puede lograr con una gestión participativa y apropiada de los asentamientos humanos y no con una gestión
clientelar.•En resumen: una gestión trascendente de los asentamientos humanos es aquella que resulta
simultánea y equilibradamente: sostenible y eficaz en lo administrativo, innovadora y eficiente en lo
económico y en lo técnico; sostenible e integral en lo ambiental; participativa y apropiada en lo social y
cultural y democrática en lo político.Es a este cruce múltiple al que debemos apuntar infatigablemente, con
vehemencia y pasión. Ello implica un gran número de retos y posibles tareas para todos.Es evidente que estas
utopías apuntan a un cambio de escenario pero los verdaderos cambios deben producirse en los
protagonistas; en quienes deciden rumbos políticos y económicos (los múltiples agentes, actores y relaciones
que definen el escenario) y también en cada persona, familia, comunidad…. (para que quienes actualmente son
actores secundarios o simples espectadores pasen a ser protagonistas de esa nueva escena que todos
deseamos).Para conseguir ámbitos de convivencia cordiales, prósperos y sanos y contribuir a la solución de los
problemas de los asentamientos humanos se debe partir de:Lograr cambios de voluntades y
consensos.Modificar los conocimientos, actitudes y prácticas frente a la situación actual, para lo cual son
necesarias acciones de capacitación, diálogo, información y difusión.Promover la participación de todas y cada
una de las personas involucradas (hombres,mujeres, niños, jóvenesy ancianos).Propiciar la interacción de
políticos, investigadores, técnicos, planificadores y demás personas responsables de formular y aplicar nuevas
políticas para regular, facilitar y estimular acciones y procesos.Analizar mecanismos para una redefinición de
roles del estado, los municipios, la empresa privada, las comunidades, las ONGs y todas las instituciones
vinculadas al tema de los asentamientos humanos.Muchas instituciones que trabajan en el tema de los
asentamientos humanos, tienen en su respectivo país una ubicación diversa: en los organismos del estado, los
gobiernos locales, en el sector privado, en organismos internacionales, organizaciones comunitarias o de la
sociedad civil, etc.; cada una tiene además, una serie de relaciones según el nivel en que cumple su propio rol.
¿Cómo se puede pensar en una acción conjunta que potencie ese rol individual y para qué hacerlo? (¿cuál es
su valor agregado?)Una acción conjunta entre instituciones que trabajan en el tema de los asentamientos
humanos buscaría un mayor impacto y visibilidad de sus propuestas (por comparación y
complementariedad).Su interacción puede ser el ascensor que lleve a diferentes pisos de la realidad las
propuestas, la información, los conocimientos, las prácticas y las experiencias que se produzcan o se canalizan
desde lo local y claro, en el sentido inverso, desde los organismos internacionales, las agencias de cooperación
y los gobiernos hacia los niveles locales de la realidad. Un ascensor con paradas en “donde se toman las
decisiones y se generan las políticas”.Ese debería ser el más importante propósito de una alianza estratégica
entre las instituciones que trabajan en el tema de los asentamientos humanos: contribuir agenerar cambios en
diversas políticas -a nivel local, nacional o internacional- para poder ampliar de manera sustantiva, la
cobertura e impacto de sus propuestas e innovaciones.La metáfora del flujo de la arena en el reloj -de arriba
hacia abajo- y en sentido inverso cuando se le da vuelta, es una buena imagen de la forma como deberían
generarse las relaciones entre todas las instituciones asociadas en este tipo de iniciativas.De esa manera
deberían fluir: compromisos, conocimientos, experiencias, información, apoyos, recursos (financieros,
humanos y técnicos), resultados e interacciones permanentes que potencien: impactos, beneficios y los roles
de “todos”.Se puede contribuir así a construir propuestas más inteligentes; con organismos capaces de
aprender a aprender colectivamente; dispuestos a aprender cons
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