Número de registro: 22611 Novena Época Instancia: Tribunales

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AMPARO DIRECTO 661/2010.
Número de registro: 22611
Novena Época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: Tomo XXXIII, Enero de 2011
Página: 3081
AMPARO DIRECTO 661/2010. SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN.
CONSIDERANDO:
CUARTO. El estudio de los conceptos de violación, mismos que se analizan en conjunto por
la relación que guardan entre sí, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 79(1) de la
Ley de Amparo, conduce a determinar lo siguiente:
En ellos, la parte quejosa argumenta, lo que enseguida se sintetiza:
Que la Sala violó sus garantías individuales al emitir el laudo en contravención a lo
establecido en los artículos 137 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado
y 841 de la Ley Federal del Trabajo, de aplicación supletoria, toda vez que al decretar las
condenas en su contra, lo hizo sin haber realizado un adecuado análisis y valoración de las
pruebas aportadas al juicio; en específico, del escrito de renuncia de fecha veintiocho de
febrero de dos mil tres, que nunca fue desconocido por el tercero perjudicado, razón por la
cual la autoridad primero estableció, que no fue objetado por la parte actora; sin embargo,
aduce la inconforme, la Sala con posterioridad, le restó valor probatorio a dicha probanza,
con base en hechos que no formaron parte de la litis laboral, por lo que la responsable se
excedió en sus facultades al deducir aspectos que no fueron expuestos por el demandante y
porque dejó de tomar en consideración la legalidad de la citada renuncia.
También expone la impetrante de garantías que la autoridad omitió observar que la prueba
documental de que se trata, se ofreció para acreditar la voluntad libre y espontánea del
trabajador de dar por terminado el vínculo laboral que le unía con la demandada, por lo que al
ser un acto unilateral, el escrito de renuncia de veintiocho de febrero de dos mil tres, tiene
pleno valor jurídico, ya que nunca fue objetado en su contenido o firma, ni existe prueba
alguna que evidencie la existencia de alguna causal que pudiera viciar su consentimiento.
Sigue manifestando la peticionaria del amparo, que la Sala realizó una incorrecta valoración
de la prueba confesional a cargo del accionante, pues en el caso era irrelevante que al
contestar la demanda se hubiera manifestado que el actor laboró hasta el día veintisiete de
febrero de dos mil tres y, en el desahogo del referido medio de convicción, a la parte actora
se le formulara la posición octava en el sentido de que: "... el último día de labores del
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absolvente para mi representada fue el 28 del mismo mes y año ...", aunado a que ello no
contradice el hecho de que el último día que acudió fue en la precitada fecha en que presentó
su renuncia, como se desprende del sello de acuse de recibo que contiene el documento, y
porque la respuesta dada por el absolvente fue en sentido afirmativo, como también lo fue
para la posición cuarta, en la que se sostuvo: "... Que mi representada se abstuvo de violentar
sus derechos laborales ...", por lo que es inexacto que se hubieran negado las posiciones
materia de la litis, como indebidamente se consideró en el laudo.
Otro argumento se hace consistir en que la responsable dejó de valorar y tomar en
consideración que la documental relativa a la renuncia de fecha veintiocho de febrero de dos
mil tres, demuestra fehacientemente la voluntad del hoy tercero perjudicado de dejar de
prestar sus servicios para la demandada, por lo que al no ser desvirtuada ni objetada por el
actor, es obvio que éste no pudo ser despedido el cinco de marzo de la misma anualidad,
como lo sostuvo en su escrito inicial de demanda.
Los conceptos de violación acabados de sintetizar resultan esencialmente fundados, por lo
que se estima conveniente relatar, en lo conducente, los siguientes antecedentes:
Como ya quedó relatado en el capítulo de resultandos de esta ejecutoria, en el escrito inicial
de demanda, Miguel Molina Ortiz demandó de la Secretaría de Gobernación, entre otras
prestaciones, su reinstalación en la plaza que venía ocupando, por haber sido despedido en
forma injustificada.
Dentro de los hechos marcados como XII, XIII y XIV, precisó que, dado el "hostigamiento,
amenazas, promesas y mentiras" de que fue objeto por parte de funcionarios de la
demandada, se vio obligado a firmar un escrito de renuncia, con efectos a partir del
veintiocho de febrero del dos mil tres. Que no obstante lo anterior y, sin tener lugar para
desempeñar su trabajo, siguió asistiendo a sus labores normalmente, hasta el cinco de marzo
del mismo año, fecha en que se le dijo que estaba despedido y que a partir de esa fecha tenía
prohibido el acceso al equipo de cómputo y al lugar de trabajo "... quitándome las llaves de
mi gaveta y gritándome que ya me largara o me mandaban sacar ...", a lo que accedió por
temor a que cumplieran sus amenazas.
Al producir su contestación a la demanda, la dependencia quejosa negó el despido alegado,
manifestando que fue el propio accionante quien, de manera unilateral, voluntaria y
espontánea, dio por terminado el vínculo laboral mediante escrito fechado e ingresado a la
oficina del licenciado Daniel Francisco Cabeza de Vaca Hernández, en su carácter de
presidente de la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, el día
veintiocho de febrero del dos mil tres, como aparece del escrito relativo, por lo que era
imposible que su contrario hubiera asistido a sus labores hasta el cinco de marzo de la misma
anualidad, como falsamente lo aduce, pues lo cierto es que aquél laboró hasta el veintisiete de
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febrero de dos mil tres, ya que al día siguiente, únicamente se presentó a entregar su renuncia.
Que en su caso, correspondía al actor demostrar las supuestas "presiones, hostigamiento,
amenazas, promesas y mentiras", así como que continuó laborando para la secretaría con
posterioridad al veintiocho de febrero de dos mil tres.
Para demostrar sus excepciones y defensas, la ahora quejosa, entre otros medios de
convicción, ofreció: "... 2. La documental consistente en el escrito original de la renuncia con
firma autógrafa del actor de fecha 28 de febrero del año en curso (dos mil tres) ..." y, para el
caso de que fuera objetada en autenticidad de contenido y firma, como medio de
perfeccionamiento propuso, la ratificación de contenido y firma del accionante y, en el evento
de que se desconociera la firma, la pericial en materia caligráfica y grafoscópica; empero, la
probanza de mérito no fue objetada por la parte actora, ya que dejó de asistir a la audiencia de
tres de noviembre de dos mil tres, fijada para la celebración de la audiencia de pruebas,
alegatos y resolución; por ende, la Sala del conocimiento le tuvo por perdido su derecho para
hacer las objeciones correspondientes (fojas 50, 82 y 82 vuelta, del expediente laboral).
El escrito de renuncia a que se alude, es del tenor literal siguiente:
"Lic. Daniel Francisco Cabeza de Vaca Hernández.
"Presidente de la Comisión
"Calificadora de Publicaciones y
"Revistas Ilustradas.
"Presente
"Por medio del presente escrito, le presento a usted mi renuncia con carácter irrevocable al
cargo que venía desempeñando dentro de la comisión que usted preside, por así convenir a
mis intereses, desempeñando las funciones que contempla el artículo 5o. de la Ley Federal de
los Trabajadores al Servicio del Estado.
"Quedo de usted, reiterándole las seguridades de mi consideración distinguida.
"Atentamente
"México, D. F., 28 de febrero de 2003
"(firma ilegible)
"Miguel Molina Ortiz."
En la parte superior derecha del escrito de cuenta, se asentó un sello de reloj checador, que
dice: "Secretaría de Gobernación. 2003 feb 28 pm 3:41. Unidad de Asuntos Jurídicos. Oficina
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del titular. Recibido." (foja 76, del expediente laboral).
En la parte del laudo que ahora se impugna, la Sala responsable consideró:
"... De las pruebas del demandado tenemos ... original del escrito de renuncia de fecha 28 de
febrero del 2003 a fojas 76 de autos, probanza que si bien no fue objetada por el trabajador
actor, la misma se analiza de conformidad con lo previsto por el artículo 841, de la Ley
Federal del Trabajo de aplicación supletoria, y para ello se toma en consideración, que como
lo señala el actor, ingresó a prestar sus servicios para la Secretaría de Gobernación con el
puesto de técnico especialista desempeñando las funciones que consistían en el
mantenimiento de pc’s, instalación y configuración de pc’s, modem, programas, Windows
9x, Office Norton Antivirus, vacuna de equipos, seguimiento de inventarios de equipos y
licencias de programas, conexión de pc’s en red, así como el tendido de cables para dicha red,
asesoría a compañeros con problemas de pc’s, notificar fallos al centro de ayuda a usuarios
de la Dirección General de Tecnologías de la información, elaboración de formatos en word,
excel, colocación de toners a impresoras, encendido y configuración del servidor de la red
novel, todo lo anterior hace al actor un técnico especialista en computación, máxime que al
contestar la demanda, la Secretaría de Gobernación, al contestar el hecho III señaló ‘el hecho
correlativo es parcialmente cierto’, negando, únicamente, que el actor no tenía (sic) entre sus
funciones dar atención a usuarios en ventanilla; sin embargo, el actor era un técnico
especialista en computación, mas no en derecho y, la demandada al contestar el hecho
número XIII de la demanda, negó el contenido de lo que argumentó el actor y dijo: ‘pues la
verdad de las cosas es que el reclamante laboró hasta el 27 de febrero de 2003, ya que el día
siguiente 28, únicamente se presentó a entregar su renuncia.’. De lo que se advierte que si el
actor trabajó hasta el 27 de febrero, se retiró a su casa, elaboró su demanda y el 28 del mismo
mes, se presentó a su trabajo únicamente para entregar su renuncia, apreciándose de
actuaciones que el actor es especialista técnico en computación, más no en derecho, luego
entonces, al retirarse a su domicilio el 27 de febrero de 2003, no pudo haber elaborado él
mismo su escrito de renuncia, puesto que el actor carece de los conocimientos jurídicos, y
más que no podía saber que las funciones que desempeñaba son contempladas por el artículo
5o. de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, desprendiéndose de la
demanda en el hecho III específicamente, que las funciones señaladas y aceptadas por la
demandada, ninguna de ellas se contempla por el artículo, de la ley burocrática, aunado a que
de dicha renuncia se advierte que no se indica el cargo específicamente al cual renunciaba,
así como tampoco la veracidad de a qué persona se dirigió la citada renuncia, puesto que de
la misma, se advierte fue presentada ante el licenciado Daniel Francisco Cabeza de Vaca
Hernández, presidente de la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas,
lugar en el cual dijo el actor laboraba y fue aceptado por la demandada, sin embargo, a foja
75 de autos el C. Daniel Francisco Cabeza de Vaca Hernández, se ostenta como titular de
Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Gobernación con un documento fechado el 20 de
febrero de dos mil tres, y siendo que el actor renunció el 28 de febrero del mismo año ante el
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mismo funcionario, no existe certidumbre ante quién presentó la renuncia el actor, así como
tampoco el puesto al que renunció, más aún porque al contestar la demanda el hecho número
XIII, dijo que el actor laboró hasta el 27 de febrero de 2003, ya que el siguiente 28,
únicamente se presentó a entregar su renuncia y, en el desahogo de la prueba confesional
ofrecida a cargo del actor, la demandada en la posición octava, señaló: ‘que el último día de
labores del absolvente para mi representada fue el 28 de febrero de 2003’ (foja 91 vuelta),
esto es, que el actor no trabajó hasta el 27 de febrero, sino hasta el 28 del mismo mes del año
2003, manifestaciones que se valoran en términos de lo previsto por el artículo 792 de la Ley
Federal del Trabajo, de aplicación supletoria; actuaciones que llevan a determinar a esta
autoridad que la renuncia fechada el 28 de febrero de 2003, carece de valor probatorio, ya
que no existe precisión en cuanto al puesto al que renunció el actor; el funcionario ante quién
se presentó la renuncia, ni la fecha en que dijo el demandado fue el último día de labores del
actor; además que el accionante no es perito en la materia para determinar que las funciones
que desempeñaba en la Secretaría de Gobernación estaban contempladas en el artículo 5o. de
la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado; por lo que hace a la confesional
ofrecida a nombre del actor, no le beneficia, ya que fueron negadas las posiciones que se
articularon como consta a forjas (sic) 91 de actuaciones ..."
Una vez fijado lo anterior, se llega al convencimiento de que asiste razón al inconforme, toda
vez que la renuncia consiste en la manifestación unilateral del trabajador, expresando su
deseo o intención de ya no prestar sus servicios al patrón, lo que por sí solo surte efectos para
que proceda la terminación de la relación laboral, sin que para ello se requiera de
determinadas formalidades o requisitos; empero, para que se tenga por actualizado ese
supuesto de renuncia, la misma debe acreditarse de manera fehaciente e indubitable, de modo
tal, que no quede lugar a dudas en cuanto a esa manifestación unilateral de la voluntad con la
que el trabajador decide poner fin al referido vínculo jurídico.
Así, cuando el patrón demandado en un juicio laboral opone como excepción que el
trabajador renunció voluntariamente en una fecha determinada, conforme a las reglas
procesales de la carga de la prueba a él le corresponde demostrar tal evento y, si para ello
ofrece como prueba, el escrito en que consta dicha renuncia, por ser éste un documento
privado, al valorarlo debe tenerse en cuenta si fue o no objetado y, en su caso, perfeccionado,
para efectos de determinar su alcance probatorio, aunque el patrón no haya precisado en su
contestación de demanda las circunstancias de modo, tiempo y lugar de la renuncia, pues si
ésta consta por escrito, los datos que puedan exigirse, constarán en el documento, o su
omisión será motivo de estudio al analizar su valor probatorio, ya que las circunstancias
relativas a cómo, cuándo y dónde renunció, son propias del escrito cuestionado y, la
procedencia de la excepción opuesta por el patrón dependerá de la valoración que se haga del
referido documento.
Lo anterior encuentra apoyo, en lo conducente, en la tesis jurisprudencial 2a./J. 2/2002,(2)
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sustentada por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver la
contradicción de tesis 93/2001, de rubro y texto siguientes: "RENUNCIA DEL
TRABAJADOR. PARA OTORGARLE VALOR PROBATORIO, CUANDO CONSTA
POR ESCRITO, NO ES NECESARIO QUE AL CONTESTAR LA DEMANDA EL
PATRÓN PRECISE LAS CIRCUNSTANCIAS DE MODO, TIEMPO Y LUGAR EN QUE
FUE PRESENTADA, SIN PERJUICIO DE QUE EL DOCUMENTO SE PERFECCIONE SI
ES CUESTIONADO. Al tenor de lo dispuesto por los artículos 797, 798, 801 y 802 de la Ley
Federal del Trabajo, los documentos privados para tener valor probatorio pleno, deben ser
perfeccionados con otras probanzas, tales como el reconocimiento expreso o tácito, el cotejo,
la prueba pericial, la testimonial, etcétera. Así, cuando el patrón demandado en un juicio
laboral opone como excepción que el trabajador renunció voluntariamente en una fecha
determinada, conforme a las reglas procesales de la carga de la prueba a él le corresponde
demostrar tal evento y si para ello ofrece como prueba el escrito en que consta dicha
renuncia, por ser éste un documento privado, al valorarlo debe tenerse en cuenta si fue o no
objetado y, en su caso, perfeccionado, para efectos de determinar su alcance probatorio,
aunque el patrón no haya precisado en su contestación de demanda las circunstancias de
modo, tiempo y lugar de la renuncia, pues si ésta consta por escrito, los datos que puedan
exigirse, constarán en el documento, o su omisión será motivo de estudio al analizar su valor
probatorio, ya que las circunstancias relativas a cómo, cuándo y dónde renunció, son propias
del escrito cuestionado y la procedencia de la excepción opuesta por el patrón dependerá de
la valoración que se haga del referido documento. Lo anterior deriva de que la litis queda
debidamente fijada al precisar el patrón que el trabajador renunció a su empleo,
correspondiéndole al primero demostrar los hechos en que funda su defensa y al segundo, en
su caso, desvirtuar las pruebas que aquel presente, como sucedería si el escrito de renuncia
fuera cuestionado."
Y en la tesis aislada I.6o.T.29 L,(3) de este Tribunal Colegiado, del tenor siguiente:
"RENUNCIA AL TRABAJO, DEBE CONSTAR DE MANERA INDUBITABLE. La
renuncia consiste en la manifestación unilateral del trabajador, expresando su deseo o
intención de ya no prestar sus servicios al patrón, según lo definió la entonces Cuarta Sala de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la tesis jurisprudencial por contradicción No.
37/94, publicada en la página 23, de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
número 81, septiembre de 1994 que dice: ‘RENUNCIA VERBAL. VALIDEZ LEGAL DE
LA. La renuncia a seguir prestando servicios representa el libre ejercicio de un derecho del
trabajador y es un acto unilateral que por sí solo surte efectos, procediendo la terminación de
la relación laboral. Dicha renuncia sea oral o por escrito no necesita del cumplimiento de
posteriores formalidades o requisitos y, por lo mismo, para su validez no requiere de
ratificación ni de aprobación por la autoridad laboral, puesto que no constituye un convenio
de aquellos a los que alude el artículo 33 de la Ley Federal del Trabajo.’; sin embargo, para
que se tenga por actualizado ese supuesto de renuncia, la misma debe acreditarse de manera
fehaciente e indubitable de modo tal, que no quede lugar a dudas en cuanto a esa
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manifestación unilateral de la voluntad con la que el trabajador decide poner fin a la relación
laboral."
De ese modo, en el caso concreto importa destacar que en el escrito inicial de demanda, el
aquí tercero perjudicado manifestó que se le imputaron diversas irregularidades y que
finalmente: "... a través de presiones, hostigamiento, amenazas, promesas y mentiras como
las narradas en el hecho que antecede me vi obligado a firmar dicha renuncia ..." (foja 3, del
expediente laboral); esto es, afirmó que fue coaccionado a la firma del documento que
contiene su renuncia, fechado el veintiocho de febrero de dos mil tres, sin que dicha
aseveración hubiera sido acreditada por el accionante en el juicio laboral de que se trata, por
ser a éste a quien correspondía tal carga procesal, de conformidad con la tesis jurisprudencial
I.6o.T. J/91, de este órgano colegiado, publicada en el Tomo XXVIII, septiembre de 2008,
del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, página 1067, en la que se estableció:
"DOCUMENTOS FIRMADOS BAJO COACCIÓN. CARGA DE LA PRUEBA. Si el
trabajador afirma que lo obligaron mediante coacción a firmar algún documento, a él
corresponde demostrar tal aseveración, si es negada por su contraparte."
Y la diversa tesis I.6o.T.268 L,(4) de este mismo tribunal, de los siguientes rubro y texto:
"RENUNCIA. CUANDO EL TRABAJADOR AFIRMA QUE FUE COACCIONADO
VERBALMENTE PARA PRESENTARLA, A ÉL CORRESPONDE LA CARGA
PROCESAL DE DEMOSTRAR ESA AFIRMACIÓN. El señalamiento del trabajador en
torno a que presentó su renuncia porque le fue solicitada de manera verbal, no conlleva
forzosa y necesariamente a la conminación física o moral para obtenerla, al no ser indicativo
de la existencia de algún tipo de coacción por estar en aptitud de negarse a hacerlo o
manifestar su inconformidad en ese sentido; consecuentemente, en estos casos corresponde al
trabajador la carga procesal de demostrar esa afirmación."
En ese entorno se estima, que fueron incorrectas las consideraciones plasmadas en el laudo,
en cuanto a que: "... el actor era un técnico especialista en computación, más no en derecho, y
la demandada al contestar el hecho número XIII de la demanda, negó el contenido de lo que
argumentó el actor y dijo: ‘pues la verdad de las cosas es que el reclamante laboró hasta el 27
de febrero de 2003, ya que el día siguiente 28, únicamente se presentó a entregar su
renuncia’. De lo que se advierte que si el actor trabajó hasta el 27 de febrero, se retiró a su
casa, elaboró su demanda y el 28 del mismo mes, se presentó a su trabajo únicamente para
entregar su renuncia, apreciándose de actuaciones que el actor es especialista técnico en
computación, más no en derecho, luego entonces, al retirarse a su domicilio el 27 de febrero
del 2003, no pudo haber elaborado él mismo su escrito de renuncia, puesto que el actor
carece de los conocimientos jurídicos y más que no podía saber que las funciones que
desempeñaba son contempladas por el artículo 5o. de la Ley Federal de los Trabajadores al
Servicio del Estado ..."; toda vez que dichas cuestiones no formaron parte de los hechos
expuestos por el actor en su escrito inicial, sino que, como ya se analizó en párrafos
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precedentes, aquél admitió haber firmado la precitada renuncia, pero bajo coacción, lo que no
quedó demostrado dentro del procedimiento laboral.
Más aún, en contra de lo que sostuvo la autoridad, el hecho de que el escrito de renuncia no
contenga "... el cargo específico al cual renunciaba ...", no conlleva a restar valor probatorio a
la voluntad del trabajador de dejar sin efectos el nombramiento que se le otorgó, puesto que
al exponer los hechos en que sustentó su demanda, la parte actora dijo: "... I. La institución
demandada me asignó originalmente como especialista técnico, en el mes de marzo de 2001
... firmando el suscrito mi alta dentro de la institución ... con código de la plaza CF33821/1 y
con un nivel 8. ..." (foja 2), sin haber hecho referencia a algún otro cargo o comisión que se le
hubiera asignado, de manera que no existía duda en relación a cuál era el cargo al cual
renunciaba.
Por otra parte, con independencia de que el escrito de mérito hubiera sido dirigido al
licenciado Daniel Francisco Cabeza de Vaca Hernández, en su carácter de presidente de la
Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas, lo cierto es que del propio
escrito se desprende, que fue presentado a las quince horas con cuarenta y un minutos del
veintiocho de febrero del dos mil tres, en la oficina del titular de la Unidad de Asuntos
Jurídicos, cargo que ostentó el aludido funcionario a partir del primer día del mes de agosto
de dos mil dos, como se constata de la copia certificada del nombramiento correspondiente,
glosada a foja setenta y nueve del expediente laboral, y no en la fecha en que estimó la
autoridad.
En ese marco, fue incorrecta la conclusión alcanzada por la responsable en el sentido de
negar valor probatorio a la documental ofrecida por la demandada, en el inciso dos, del
apartado de pruebas de su escrito de contestación a la demanda, consistente en el escrito de
veintiocho de febrero de dos mil tres, que contiene la renuncia del aquí tercero perjudicado,
puesto que, en el caso concreto, las circunstancias relativas a cómo, cuándo y dónde renunció
se encuentran colmadas; máxime que el trabajador tampoco acreditó la subsistencia de la
relación de trabajo entre el día de la supuesta ruptura y aquel otro posterior en que afirma
ocurrió realmente la separación, aspecto este último que debió haber sido analizado por la
responsable, independientemente de las excepciones opuestas, toda vez que se trata de
afirmaciones vinculadas con el ejercicio de la acción.
Refuerza lo así considerado, la tesis jurisprudencial I.6o.T. J/101,(5) sustentada por este
Sexto Tribunal Colegiado, de los siguientes rubro y texto: "CARGA PROBATORIA EN EL
JUICIO LABORAL. CORRESPONDE AL TRABAJADOR ACREDITAR LA
SUBSISTENCIA DE LA RELACIÓN DE TRABAJO ENTRE EL DÍA DE LA SUPUESTA
RUPTURA DEL VÍNCULO LABORAL Y AQUEL OTRO POSTERIOR EN QUE
AFIRMA OCURRIÓ REALMENTE LA SEPARACIÓN.-Si un trabajador es separado de su
empleo (ya sea por renuncia o terminación de un contrato) y existe la afirmación de éste en el
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sentido de que laboró en fechas posteriores a la de la ruptura del vínculo laboral, resulta
inconcuso que corresponde al trabajador la carga de la prueba para demostrar la subsistencia
de la relación de trabajo entre el día de la supuesta ruptura y aquel otro posterior en que
afirma ocurrió realmente la separación, toda vez que se trata de afirmaciones vinculadas con
el ejercicio de la acción, que deben ser materia de análisis por la Junta, independientemente
de las excepciones opuestas."
Por lo que hace al estudio del resultado de la prueba confesional desahogada por el
demandante, también asiste razón a la impetrante de garantías, toda vez que, sobre el
particular, la Sala consideró: "... por lo que hace a la confesional ofrecida a nombre del actor,
no le beneficia, ya que fueron negadas las posiciones que se articularon, como consta a forjas
(sic) 91 de actuaciones ..." (foja 139, del expediente laboral); lo que resulta incongruente con
las actuaciones del juicio, pues el citado medio de convicción fue desahogado, en lo que
interesa, con el siguiente resultado: "... presente en este acto el C. Miguel Molina Ortiz ... A
posiciones formuladas por el apoderado legal de la parte demandada en forma oral y previa
calificación de legales en términos de lo dispuesto por el artículo 790, fracción II, de la Ley
Federal del Trabajo, de aplicación supletoria a la materia, respondió: A la primera. Que el
absolvente concluyó por decisión unilateral, voluntaria y espontánea la relación laboral que lo
unía con mi representada. Se califica de legal. Respuesta. No. A la segunda. Que usted
decidió presentar su renuncia con fecha 28 de febrero de 2003 a mi representada. Se califica
de legal. Respuesta. No. A la tercera. Que el absolvente tenía un horario de labores en la
Secretaría de Gobernación de las nueve a las quince horas de lunes a viernes. Se califica de
legal. Respuesta. Sí. A la cuarta. Que mi representada se abstuvo de violentar sus derechos
laborales al absolvente. Se califica de legal. Respuesta. Sí. A la quinta. Que a usted, el 22 de
enero de 2003 se le hizo entrega de un memorando interno que contenía la instrucción de
acatar asuntos relacionados con su trabajo por parte del C. Lic. Claudio Enrique García
Flores. Se califica de legal. Respuesta. Sí. A la sexta. Que el absolvente se abstuvo de
entrevistarse con el Lic. Gustavo Rodríguez Junquera en la Secretaría de Gobernación. Se
califica de legal. Respuesta. Sí, aclarando que sí me presenté con él. A la séptima. Que mi
representado jamás despidió al absolvente. Se califica de legal. Respuesta. No. A la octava.
Que el último día de labores del absolvente para mi representada fue el 28 de febrero de año
2003. Se califica de legal. Respuesta. Sí, aclarando que hasta ese día laboré, pero yo no
presenté ninguna renuncia. A la novena. Qué usted decidió terminar la relación laboral que lo
unía con mi representada el 28 de febrero del 2003. Se califica de legal. respuesta. No. Leído
que le fue lo anterior, lo ratifica y firma al margen para constancia, con fundamento en el
artículo 790, fracción IV, de la Ley Federal del Trabajo, de aplicación supletoria a la ley de la
materia. ..." (fojas 91 vuelta y 92 del expediente laboral).
Transcripción que evidencia que es fundado lo que aduce la quejosa puesto que, en contra de
lo que sostuvo la Sala, las posiciones marcadas como tercera, cuarta, quinta, sexta y octava,
fueron contestadas en sentido afirmativo, haciendo diversas aclaraciones; por tanto, la
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autoridad incurrió en incongruencia al analizar la probanza de mérito, lo que es contrario a lo
que dispone el artículo 137 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, y
842 de la Ley Federal del Trabajo, de aplicación supletoria.
En las relatadas condiciones, lo que procede es conceder el amparo y protección de la Justicia
Federal, para el efecto de que la Sala responsable deje insubsistente el laudo impugnado y, en
su lugar, emita otro en el que prescinda de los aspectos que no fueron planteados por el
accionante y, de conformidad con las consideraciones que sustentan esta ejecutoria, haga un
nuevo pronunciamiento con relación a la procedencia o improcedencia de las acciones
ejercitadas por la parte actora en el juicio laboral 1910/2003 del índice de la autoridad
señalada como responsable.
Por lo expuesto y fundado, con apoyo además en los artículos 46, 158, 184, 188 y 190 de la
Ley de Amparo, se resuelve:
ÚNICO.-La Justicia de la Unión ampara y protege a la Secretaría de Gobernación, contra el
acto de la Primera Sala del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, consistente en el
laudo de catorce de julio de dos mil nueve, dictado en el expediente laboral 1910/2003,
seguido por Miguel Molina Ortiz en contra de la quejosa y otros. El amparo se concede para
el efecto precisado en la parte final del considerando cuarto de esta ejecutoria.
Notifíquese; con testimonio de esta resolución, vuelvan los autos a la autoridad responsable;
háganse las anotaciones correspondientes en el Libro de Gobierno de este Tribunal y, en su
oportunidad, archívese el expediente como asunto concluido.
Así, por unanimidad de votos, lo resolvió el Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo
del Primer Circuito que integran los CC. Magistrados: presidenta, Carolina Pichardo Blake,
Genaro Rivera y Marco Antonio Bello Sánchez; siendo relator el segundo de los nombrados.
______________
1. Artículo 79. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, los Tribunales Colegiados de
Circuito y los Jueces de Distrito, deberán corregir los errores que adviertan en la cita de los
preceptos constitucionales y legales que se estimen violados, y podrán examinar en su
conjunto los conceptos de violación y los agravios, así como los demás razonamientos de las
partes, a fin de resolver la cuestión efectivamente planteada, pero sin cambiar los hechos
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expuestos en la demanda.
2. No. Registro: 187925. Jurisprudencia. Materia(s): Laboral. Novena Época. Instancia:
Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XV, enero de
2002. Página: 98.
3. No. Registro: 202502. Tesis aislada. Materia(s): Laboral. Novena Época. Instancia:
Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo III, mayo de 1996. Página: 693.
4. No. Registro: 177170. Tesis aislada. Materia(s): Laboral. Novena Época. Instancia:
Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo: XXII, septiembre de 2005. Página: 1556.
5. No. Registro: 166232. Jurisprudencia. Materia(s): Laboral. Novena Época. Instancia:
Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo XXX, octubre de 2009. Página: 1176.
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