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NOVENA A SANTAS JUSTA RUFINA,
patronas de Sevilla
1
NOVENA A SANTAS JUSTA RUFINA,
patronas de Sevilla
ORDEN DEL EJERCICIO DE LA NOVENA
Novena fuera de la celebración de la misa
- Oración para todos los días de la novena
- Contemplación de las santas Justa y Rufina para cada día
- Elogios de las santas Justa y Rufina para cada día
- Lectura tomada del Nuevo Testamento para cada día
- Oración para cada día de la novena
- Gracia personal que se desea alcanzar por intercesión de las
santas
- Letanías
- Himno a santas Justa y Rufina
- Oración
- Oración personal
2
Novena en la celebración de la misa
Antes de la celebración de la misa
- Oración para todos los días de la novena
- Contemplación de las santas Justa y Rufina para cada día
- Elogios de las santas Justa y Rufina para cada día
- Oración para cada día de la novena
- Gracia personal que se desea alcanzar por intercesión de las
santas
Procesión de entrada para la celebración de la misa
- Letanías (rezadas o cantadas)
- La lectura del Nuevo Testamento para cada día se proclama
como una de las lecturas de la misa
- La misa termina con el canto del himno a santas Justa y
Rufina
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Oración para todos los días de la novena
Dios Padre, omnipotente y misericordioso, que llenaste de ardiente caridad el corazón de
las santas vírgenes Justa y Rufina, torturadas por defender su fe hasta la inmolación del
martirio, te suplicamos que, por su intercesión, nos otorgues el don de difundir con el fuego
de tu amor la grandeza de la vida corriente, para que, desde la fidelidad a los lazos
sagrados que deben regir la familia como iglesia doméstica, seamos capaces de convertir
nuestros hogares en escuelas de comunión, de santificación y de difusión de una auténtica
espiritualidad cristiana, ante todo con el ejemplo coherente de nuestras propias vidas,
inmersas en la luz, el consuelo y la paz del Evangelio; asimismo te rogamos que −a través
del ejercicio de las virtudes humanas que ellas proclamaron como alfareras: la humildad, la
alegría, la sencillez, la laboriosidad, la fortaleza y la firmeza de ánimo− alcancemos a
poner a Cristo en la cima de todo nuestro quehacer ordinario. Te lo pedimos por Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
4
Día primero
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, hijas de la Iglesia
Elogios de las santas Justa y Rufina
El martirio de las santas Justa y Rufina está fechado a finales del siglo III,
hacia el año 287, en tiempos del emperador Maximiano. Es el primer dato
histórico documentado con el que cuenta la Iglesia hispalense, hasta el punto
de que su historia, puede afirmarse, comienza a partir del martirio de estas
mujeres. En el Pasionario hispánico −libro litúrgico formado por el relato de los
martirios (pasiones) y destinado a la lectura con motivo de los aniversarios de
los santos dentro del Oficio− es donde aparece, ya a finales del siglo VI o
principios del VII, el de estas santas. El estilo sobrio de la narración, la
descripción de las adonías y la cita del obispo Sabino −cuyo nombre aparece
en el catálogo de los obispos de Sevilla en segundo lugar y que figura en la
lista de los asistentes al Concilio de Elvira en Granada, a principios del siglo
IV− son indicios que testimonian la autenticidad histórica de los hechos, por
lo que se supone que el relato del Pasionario hispánico haya sido compuesto
por un testigo ocular o recogido en una tradición antigua no deformada.
5
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
4, 1-6
Os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre
humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzaos en
mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo
Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados.
Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por
medio de todos y está en todos.
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la
oración al Señor por la Iglesia universal.
Por el papa, por nuestro obispo, por nuestro párroco, por los sacerdotes y
los diáconos, por los matrimonios cristianos, por los religiosos y religiosas,
por los seglares consagrados y por todos los laicos que viven el seguimiento
a Jesucristo en la vida corriente. Para que todos seamos buenos discípulos
suyos y, desde la fidelidad al Evangelio y a la vocación a la que hemos sido
llamados, contagiemos al mundo de fe, de esperanza y de caridad.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
6
Día segundo
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, mujeres humildes, valientes y
colmadas de la paz que Cristo trajo al mundo
Elogios de las santas Justa y Rufina
A finales del siglo III ya existía en Sevilla una comunidad cristiana con cierta
consistencia y estructura eclesial como para necesitar la figura de un obispo.
Este dato pone de relieve la posibilidad de la existencia de cristianos en
Sevilla durante el siglo II y tal vez en el I, si bien estos supondrían una
pequeña minoría en una sociedad mayoritariamente de religión
grecorromana.
Las santas Justa y Rufina procedían de una de las pocas familias cristianas de
la Híspalis romana de finales del siglo III, que formaba parte de la
comunidad presidida por el obispo Sabino. Ambas eran hermanas, mujeres
sencillas, de procedencia modesta, que trabajaban en la artesanía del barro.
Vivían en el arrabal de Triana.
En aquella época, la inmensa mayoría de los habitantes de Híspalis practicaba
la religión grecorromana. Estos, cada año, en el mes de junio, celebraban las
adonías, fiesta en la que participaban mayoritariamente las mujeres de la alta
sociedad, quienes recordaban a la diosa siria Salambó (Afrodita griega o
Venus romana), representada dolida y llorosa por la muerte de su amado,
dios que muere y renace todos los años. Era una estatua de barro, con la
cabeza reclinada sobre el brazo izquierdo, en actitud de apresar algo, y el
rostro cubierto con un velo en señal de luto. Es muy probable que el templo
7
a Salambó en Híspalis se encontrara en el sitio donde hoy se erige la
parroquia de Santa María Magdalena.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
12, 9-18
Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno. Amaos
cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; en la
actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente
al Señor.
Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la
oración; compartid las necesidades de los santos; practicar la hospitalidad. Bendecid a los
que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Alegraos con los que están alegres; llorad con
los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de
grandezas, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie
devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y
en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo.
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la
oración por la paz en el mundo.
Para que todos los creyentes, cuando nos encontremos en situaciones de
conflicto y tribulaciones, nos sintamos unidos con el vínculo de la paz, y nos
mantengamos siempre firmes en la fe y alegres en la esperanza. Y con
nuestra oración, humildad, testimonio valiente y servicio al prójimo, el
mundo sepa acoger la paz que Cristo nos ofrece, sean reparadas las
injusticias y restablecida la paz en todos los pueblos de la tierra.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
8
Día tercero
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, mujeres evangelizadoras que
fueron sal y luz para las personas de su tiempo
Elogios de las santas Justa y Rufina
Justa y Rufina se hallaban al cuidado de su comercio de cacharros de alfarería
cuando, por delante de su negocio, pasó la procesión de la diosa Salambó.
Algunas mujeres que participaban en el cortejo se dedicaban a pedir
donativos para el culto a la diosa y, al ver a las dos hermanas, les reclamaron
alguna ofrenda. Ambas se negaron a dársela. Con palabras de san Pablo,
dijeron: Nosotras damos culto a Dios, no a este ídolo fabricado, que no tiene ojos, ni
mano, ni vida alguna propia. Y añadieron: Y no os damos nada, a no ser que alguna de
vosotras necesite una limosna o padezca necesidad.
Se produjo una disputa de unas con otras. Las mujeres fieles a la diosa
Salambó arremetieron contra el puesto y rompieron los cacharros de barro
expuestos para la venta. Surgió así un alboroto en el que las santas mujeres
empujaron a quienes llevaban la imagen de Salambó, la dejaron caer y se hizo
pedazos. La guardia del gobernador intervino en el altercado. Los devotos de
la diosa tacharon el acto de sacrílego y clamaron que las dos hermanas
debían ser juzgadas. Los de la guardia detuvieron a Justa y a Rufina,
llevándolas a las cárceles, que se encontraban extramuros de la ciudad, frente
a la Puerta del Sol.
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Del Evangelio según san Mateo
5, 13-16
Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No
sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No
se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una
lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre
a todos los de la casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras
buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la oración
al Señor por la evangelización.
Para que, con la práctica de las virtudes cristianas, seamos sal y luz en la vida
corriente de la gente de nuestra ciudad y, así, contribuyamos a la tarea
misionera y evangelizadora de la Iglesia; especialmente en el campo de los
niños, de los jóvenes, de la familia, de los que sufren y de aquellos que se
han alejado del seguimiento a Jesucristo.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
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Día cuarto
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, mujeres que vivieron la
vocación cristiana y crecieron en santidad en la vida corriente, en la
familia y en el trabajo de alfareras
Elogios de las santas Justa y Rufina
En tiempos de las santas Justa y Rufina, Diogeniano era gobernador de la
Bética. Como la inmensa mayoría, practicaba los ritos de la religión
grecorromana. Los devotos de Salambó divulgaron el hecho del destrozo de
su ídolo, tachándolo de sacrilegio y clamando que debían ser juzgadas y
condenadas a muerte. Llegaron al prefecto los hechos ocurridos. Este mandó
que las hermanas fueran encarceladas y bien custodiadas.
Estaban Justa y Rufina totalmente entregadas a Dios. En el interrogatorio,
ellas admitieron haber cometido el supuesto sacrilegio. Entonces, les
propusieron que abandonaran sus creencias cristianas y las dejarían libres, a
lo que Justa y Rufina se negaron. Diogeniano dio la orden de atormentarlas
con torturas en el potro y con garfios de hierro, con el convencimiento de
que el trato que se les daba sería suficiente para que abandonaran la fe
cristiana. Viendo que los padecimientos y dolores no las vencían, decidió
aumentar la dureza de la prisión y que padecieran los rigores del hambre y la
sed.
11
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
12, 4-7
Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero
un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra en todos.
Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la oración
al Señor por las vocaciones a la vida cristiana.
Para que nuestras familias y nuestra parroquia sepan enseñar, educar y
acompañar a los niños y jóvenes a discernir el modo de vivir la vocación a la
vida cristiana; para que promuevan, acojan y cuiden la respuesta de los
jóvenes al matrimonio cristiano y a la familia, al sacerdocio, a la vida
religiosa, a la vida consagrada y a la santificación personal mediante una
vocación laboral o profesional.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
12
Día quinto
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, hijas de una familia cristiana
Elogios de las santas Justa y Rufina
Viendo el prefecto Diogeniano que ni las torturas, ni el potro, ni los garfios
de hierro, ni la dura cárcel, ni el hambre, ni la sed bastaban para que Justa y
Rufina renunciaran a la fe en Jesucristo, mandó que las pusieran a caminar
descalzas por parajes difíciles y pedregosos. Así, ambas hermanas fueron
andando hasta Sierra Morena, con las fuerzas que solo da la fe. El
gobernador, viendo que ninguna tortura era suficiente para que Justa y
Rufina abandonaran la fe cristiana, ordenó encarcelarlas hasta morir.
Encerradas de nuevo tras la caminata, Justa se halló agotada por el
sufrimiento de las torturas y, el día 17 de julio del 287, expiró santamente en
la cárcel. Tras su muerte, el cuerpo fue arrojado a una fosa en un lugar
próximo al sitio del encarcelamiento. Enterado de los hechos, el obispo
Sabino organizó el rescate del cuerpo de santa Justa y lo buscó hasta
encontrarlo. Este fue conocido como Prado de Santa Justa, hoy estación de
ferrocarril y zona urbana que lleva el mismo nombre; la explanada próxima
es llamada en nuestros días Campo de los Mártires. Tras recoger el cuerpo de
santa Justa, lo trasladó a otro sitio más seguro, donde no pudieran hallarlo y
profanarlo.
13
Lectura de la carta de san Pablo a los Colosenses
3, 12-14
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad,
humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno
tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por
encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la oración
al Señor por las familias.
Pidamos al Señor por los miembros de nuestra familia, especialmente por
aquellos que atraviesan momentos de dificultades por las consecuencias del
paro, la precariedad laboral, la enfermedad, la división o la ruptura; por los
hogares cristianos, para que sean auténticas iglesias domésticas que
testimonien el amor de los esposos, defiendan la cultura de la vida e
impulsen la evangelización de los niños y de los jóvenes, y acojan con alegría
a sus mayores y les den el lugar y el respeto que ellos merecen.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
14
Día sexto
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, mujeres que sufrieron la
persecución de los que gobiernan la sociedad
Elogios de las santas Justa y Rufina
Tras la muerte de Justa, el prefecto pensaba que Rufina renunciaría pronto a
la fe cristiana pero no fue así, por lo que Diogeniano, dos días después, el 19
de julio del 287, decidió acabar con la vida de la muchacha llevándola al
anfiteatro para entregarla a un león que la destrozase. El animal se acercó a
Rufina y solo lamió su cuerpo, en vista de lo cual el gobernador mandó
degollarla y, finalmente, quemarla.
De nuevo, el obispo Sabino, igual que hiciera con el cuerpo muerto de santa
Justa, recogió la cabeza, los restos que quedaron y las cenizas de santa
Rufina, y la enterró junto a su hermana en el lugar en el que, pocos años
después, cuando los cristianos dejaron de estar perseguidos, en el 313, se
levantó una pequeña capilla con el nombre de las santas.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
2, 1-2
Ruego, pues, lo primero de todo, que se hagan súplicas, oraciones y peticiones, acciones de
gracias, por toda la humanidad, por los reyes y por todos los constituidos en autoridad,
para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto.
15
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la oración
al Señor por los gobernantes.
Pidamos al Señor, que rige los destinos de la historia, se digne bendecir a
España y a todos los pueblos de la tierra con los dones de la paz, la unidad,
la justicia y la concordia, y enriquezca con la sabiduría necesaria al rey, a
todos los jefes de Estado y gobiernos del mundo, para que trabajen
decididamente al servicio de la libertad y dignidad de la persona, y se
esfuercen por lograr que los países más pobres puedan salir de la situación de
injusticia en la que se encuentran.
Pidamos, también, por el gobierno municipal de Sevilla, para que ejerza su
servicio a la sociedad desde la responsabilidad, la comprensión mutua y la
caridad.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
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Día séptimo
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, mujeres unidas a la pasión de
Jesucristo.
Elogios de santas Justa y Rufina
La sangre derramada por las mártires Justa y Rufina fue semilla de nuevas
vocaciones a la vida cristiana y sirvió para el florecimiento y la estabilidad de
la Iglesia hispalense. Poco tiempo después del martirio, con la proclamación
por parte del emperador Constantino del Edicto de Milán, en el año 313, se
estableció la libertad religiosa en el Imperio romano, finalizando las
persecuciones dirigidas por las autoridades contra los cristianos. Los
ciudadanos de Híspalis, al igual que en todos los lugares de la Bética y del
Imperio romano, fueron abandonando el culto a los dioses grecorromanos y
convirtiéndose al cristianismo. Será con la llegada de los visigodos, y más
concretamente con san Leandro y con su hermano y sucesor en la sede
hispalense san Isidoro, cuando la Iglesia de Sevilla llegará a vivir grandes
momentos de esplendor. En estos años, la devoción a santas Justa y Rufina
alcanza gran importancia, llegándose a componer hermosos textos litúrgicos
para ser rezados en el Oficio y en la celebración de la Eucaristía. En una de
estas oraciones a las santas se hace referencia a la veneración de sus reliquias
y a su patronazgo sobre la ciudad de Sevilla.
San Leandro, en el siglo VI, construyó una basílica a santas Justa y Rufina en
el mismo lugar de la capilla del enterramiento. Al igual que su hermano san
Isidoro, sintió una profunda veneración hacia todo lo que estuviese
relacionado con las santas patronas.
17
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
4, 5-12
No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como
siervos vuestros por Jesús. Pues el Dios que dijo: Brille la luz del seno de las tinieblas
ha brillado en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de
Dios, reflejada en el rostro de Cristo.
Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan
extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Atribulados en todo, pero no
aplastados; apurados, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados,
pero no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Pues nosotros, los
que vivimos, estamos de continuo entregados a la muerte por causa de Jesús, para que
también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De este modo, la muerte
actúa en nosotros; en vosotros, en cambio, la vida.
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la oración
al Señor por los que sufren.
Por todas las personas que sufren en el mundo a causa del hambre, la
miseria, la enfermedad, la inmigración, el destierro, la falta de libertad
religiosa, la prisión, la violencia, la tortura, el terrorismo o por alguna
injusticia.
Pidamos también para que Dios, Padre de Misericordia, nos conceda su
Espíritu, para que nos ayude a ser capaces de poner en práctica la misión
profética que recibimos en el bautismo y tengamos entrañas de misericordia
y compasión para con el prójimo, que necesita de la justicia y de nuestra
caridad.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
18
Día octavo
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, intercesoras por las
necesidades de los sevillanos
Elogios de las santas Justa y Rufina
Durante su dominación, los musulmanes, aunque al principio parecían
tolerante, asolaron con todo lo que tenía que ver con la religión cristiana. En
este tiempo, fue derribada la basílica levantada por san Leandro a santas
Justa y Rufina, pero su destrucción no hizo que los cristianos mozárabes
olvidaran dónde se les erigió la basílica.
En cuanto a las reliquias del cuerpo y cenizas de las santas, se ignora el lugar
preciso en el que actualmente se encuentran. Con toda probabilidad, tras la
ocupación musulmana, pudieron ser trasladadas o escondidas.
Reconquistada la ciudad de Sevilla por el rey santo Fernando III de Castilla el
día 23 de noviembre de 1248, se reorganiza la Iglesia hispalense,
recuperándose el culto y la veneración a santas Justa y Rufina. Culto y
veneración a las santas patronas de Sevilla que, hasta la fecha, se había
extendido por muchos lugares de la península ibérica.
San Fernando entregó el sitio donde se recordaba que estuvieron
encarceladas las santas a los Religiosos Trinitarios. En sus proximidades, los
trinitarios levantaron una iglesia y colocaron unas imágenes de las santas en
su altar mayor. Sobre esta edificación primitiva, la Orden Trinitaria
construyó una nueva en el siglo XVII, que, en la actualidad, es la basílica de
María Auxiliadora de la Comunidad Salesiana de la Trinidad.
Al igual que ocurriera en el lugar de las cárceles, tras la Reconquista, en el
mismo sitio que estuvo la basílica de Santas Justa y Rufina que mandó
19
construir san Leandro, se edificó una ermita con el nombre de las santas
alfareras. En este emplazamiento se fundó en el siglo XVII una comunidad
de frailes capuchinos y se construyó una iglesia y convento con el nombre de
las santas. Para esta iglesia, el pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo
pintó, en el año 1666, el cuadro de las santas patronas que actualmente, tras
la desamortización de 1836, se encuentra en el Museo de Bellas Artes de
Sevilla. Aquella iglesia es el mismo lugar en el que hoy sigue encontrándose la
de las Santas Justa y Rufina y parroquia de la Divina Pastora.
Del Evangelio según san Mateo
6, 7-13
Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por
hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace
falta antes de que se lo pidáis. Vosotros orad así: Padre nuestro que estás en el
cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu
voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos
ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la oración
al Señor por los necesitados.
Por los que tienen la necesidad de un puesto de trabajo digno y de un salario
justo; por los necesitados de fe, de razones para vivir la esperanza cristiana;
por los necesitados de amor, de consuelo, de perdón; por los que no tienen
fortaleza y se dejan arrastrar por la tentación y caen. Para que sepamos
llevarles la ayuda de la misericordia y el amor de Dios manifestado en
Jesucristo y practicado en nuestra defensa de la justicia y en la práctica de
nuestra caridad.
Por la intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
20
Día noveno
Al comenzar la novena
Por la señal de la santa cruz, +
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro. +
En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. +
Amén.
Oración para todos los días de la novena
Contemplamos a santas Justa y Rufina, mujeres bienaventuradas que
dieron la vida por fidelidad a la fe en Jesucristo
Elogios de las santas Justa y Rufina
Santas Justa y Rufina son veneradas como santas por la Iglesia Católica y
por la Iglesia Ortodoxa. Su festividad se celebra en Sevilla el 17 de julio,
siguiendo la tradición de la liturgia hispano mozárabe, y en algunos lugares se
celebra el 19 de julio.
Son patronas y protectoras de la ciudad de Sevilla, patronazgo al que ya se
hace referencia en antiguos textos litúrgicos. En cuanto a su protección
sobre la ciudad, queda bien reflejada en las crónicas del terremoto del año
1504: la piedad popular atribuyó el hecho de que la Giralda no se
derrumbase a la intercesión de las santas, al igual que ocurriera con el
terremoto de 1755.
Además, son patronas del gremio de alfareros de las ciudades de Orihuela, en
Alicante; Manises, en Valencia; Payo de Ojeda, en Palencia; Huete, en
Cuenca, y Maluenda, en Zaragoza. Especialmente se veneran en Navarrete,
La Rioja, y en Lisboa, en Portugal.
En cuanto a la devoción a santas Justa y Rufina en Triana en los últimos
siglos, en la parroquia de Santa Ana tenemos la representación de las santas
más antiguas que se conservan en la actualidad. Se trata de las pintadas sobre
21
tabla por el conocido como Maestro de Moguer, hacia 1540. Las santas
sostienen una imagen de Sevilla del siglo XVI.
Existió en el siglo XV en Triana un hospital con una iglesia en la calle
Castilla, construido y mantenido por la Hermandad de Santa Brígida de
Escocia y las Vírgenes y Mártires Santas Justa y Rufina. Un siglo más tarde,
se establece en dicha iglesia la Hermandad de Gloria de Nuestra Señora de
O. Ambas hermandades llegaron a fusionarse y, con el paso del tiempo, la
iglesia de Santa Brígida de Escocia y las Vírgenes y Mártires Santas Justa y
Rufina tomó el nombre de iglesia de Nuestra Señora de la O, con el que ha
llegado hasta nuestros días.
Existió en Triana otra Hermandad de Santas Justa y Rufina, muy
probablemente diferente a la del Hospital de Santa Brígida de Escocia y
Santas Justa y Rufina. La falta de documentos impide determinar su
antigüedad, aunque es de presumir que sea mucha. Esta antigua hermandad
sería la fusionada con la Hermandad de Nuestra Señora de la Estrella.
Habrá que esperar hasta el siglo XX para poder encontrar en Triana una
iglesia con el nombre de las santas. En el año 1961, el cardenal Bueno
Monreal firmó el decreto de erección de la parroquia de las Santas Justa y
Rufina en el barrio de Triana; en el año 1966 se colocó la primera piedra, y
en 1968 se inauguró el templo y se bendijo el altar.
El día 5 de octubre de 2013 fueron bendecidas las imágenes de las santas
Justa y Rufina, veneradas en la parroquia de su mismo nombre en el barrio
de Triana. A estas santas dedicamos estos días de novena.
Del Evangelio según san Mateo
5, 3-12
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que
lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la
justicia, porque ellos quedaran saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a
Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán ellos llamados hijos de
Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de
los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de
cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande
en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
22
Pedimos a santas Justa y Rufina que se unan a nosotros en la oración
al Señor por los cristianos que son perseguidos a causa de la fe y del
seguimiento a Jesucristo.
Para que, en los pueblos donde es difícil anunciar el Evangelio, no falten
cristianos comprometidos en dar testimonio de la fe en Jesucristo.
Pidamos también por los cristianos que sufren discriminación social, por los
que son perseguidos, por los que son martirizados por seguir la fe, para que
sean fortalecidos con el ejemplo de los mártires y proclamen con valentía la
llegada del Reino.
Por intercesión de las santas Justa y Rufina, roguemos al Señor.
Pídase la gracia que se desee alcanzar por intercesión de las santas.
Rezo de las letanías a santas Justa y Rufina.
Himno a santas Justa y Rufina y oración conclusiva de la novena.
23
Letanías a santas Justa y Rufina
-
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
-
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
-
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
-
Santas Justa y Rufina,
rogad por nosotros.
-
Hijas de Dios en Jesucristo,
rogad por nosotros.
-
Hijas de la Iglesia,
rogad por nosotros.
-
Hijas de familia cristiana,
rogad por nosotros.
-
Hijas de Triana,
rogad por nosotros.
-
Mujeres creyentes,
rogad por nosotros.
-
Mujeres de la humanidad nueva,
rogad por nosotros.
-
Mujeres constructoras del Reino,
rogad por nosotros.
-
Mujeres vírgenes por el Reino,
Rogad por nosotros.
-
Mujeres cristianas,
rogad por nosotros.
-
Mujeres trabajadoras,
rogad por nosotros.
-
Mujeres evangelizadoras,
rogad por nosotros.
-
Mujeres humildes,
rogad por nosotros.
-
Mujeres defensoras de la verdad,
rogad por nosotros.
24
-
Mujeres valientes,
rogad por nosotros.
-
Mujeres de esperanza,
rogad por nosotros.
-
Mujeres perseguidas por
confesar la fe en Jesucristo,
rogad por nosotros.
-
Mujeres encarceladas,
rogad por nosotros.
-
Mujeres maltratadas,
rogad por nosotros.
-
Mujeres torturadas,
rogad por nosotros.
-
Mujeres unidas a la Pasión de Cristo,
rogad por nosotros.
-
Mujeres mártires,
rogad por nosotros.
-
Mujeres bienaventuradas,
rogad por nosotros.
-
Mujeres santas,
rogad por nosotros.
-
Mujeres que estáis en el cielo,
rogad por nosotros.
-
Patronas de los alfareros,
rogad por nosotros.
-
Patronas de ciudades y pueblos,
rogad por nosotros.
-
Patronas de Sevilla,
rogad por nosotros.
-
Cordero de Dios, que quita
los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.
-
Cordero de Dios, que quita
los pecados del mundo.
Escúchanos, Señor.
-
Cordero de Dios, que quita
los pecados del mundo.
Ten misericordia de
nosotros
25
Himno de santas Justa y Rufina
Justa y Rufina sostienen
con la fragancia del lirio
una Giralda en las manos,
el barro como testigo
y, en el hombro de la fe,
la palma de su martirio.
Estribillo
Patronas de esta Sevilla
que levantaron la cruz
en el cáliz alfarero
de la sangre de Jesús.
Justa y Rufina mantienen
al filo de la mañana
los alfares encendidos
con la esperanza cristiana
y, aunque se fueron al cielo,
bajan del cielo a Triana.
Estribillo
Patronas de esta Sevilla
que levantaron la cruz
en el cáliz alfarero
de la sangre de Jesús.
26
Oremos
¡Oh, santas vírgenes Justa y Rufina, rosas bellísimas y margaritas muy
resplandecientes, que, con vuestra preciosa sangre y el tesoro de
vuestras imágenes, enriquecéis y hermoseáis la ciudad de Sevilla!
¡Oh patronas singulares, amadísimas de Cristo, humildemente os
pedimos que, con vuestros incesantes ruegos, amparéis a esta ciudad!
Amén.
Para la oración personal (para leer en privado)
Santas vírgenes Justa y Rufina, interceded por mí para que, siguiendo vuestro ejemplo como
defensoras intachables de la fe en Jesucristo hasta la inmolación del martirio, obtenga de
Dios Padre la gracia para no desvirtuar la buena nueva que el Espíritu Santo fecunda
diariamente en mi alma a través de sus inspiraciones. Así pues, os ruego que, como
vosotras, encarne la cruz de Cristo en mi actividad diaria hasta hacerla triunfar sobre la
tierra, me disponga a trabajar en la viña del Señor, su Iglesia, defienda la cultura de la
vida, sea vínculo de comunión y de paz en mi familia, impulse sin desfallecer la formación
cristiana de los niños y jóvenes, frene mi lengua y no la desate hablando mal de los demás,
y, siempre y en todo, sea capaz de perdonar y de tener entrañas de misericordia y de
compasión para con mi prójimo. Os lo pido por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
27
Han participado y colaborado en la redacción de la novena a santas
Justa y Rufina:
Don Carmelo Guillén Acosta, catedrático de lengua castellana y
literatura de enseñanza secundaria, poeta de reconocimiento
internacional, cuenta con numerosas publicaciones, distinciones y
premios relacionados con la literatura y la poesía. Ha escrito la
oración para todos los días de la novena y el texto para la
oración personal, además ha colaborado en la redacción final
del texto que se presenta. En la redacción y corrección también ha
colaborado finalmente el poeta y profesor don José María Delgado
Romero.
Doña Rosa Díaz, poeta, tiene publicado libros sobre poesía,
antología, narrativa, literatura infantil, capítulos y ensayos. Entre
otros premios literarios, le han sido otorgado los siguientes: "José
Mª Morón" "Miguel Hernández" "Ciudad de Alcalá de Henares"
"Fray Luis de León" "Fray Bernardino de Sahagún" "Ruta de la
Plata" "Aljabibe" "Ciudad de Jaén". Ha escrito la letra del Himno a
Santas Justa y Rufina.
Don Antonio Martínez Oliva, profesor de lenguaje musical y
director de la orquesta del Conservatoria Elemental de Música
“Triana”, Licenciado en Medicina y Cirugía en la Universidad de
Sevilla. Ha compuesto la música del Himno a Santas Justa y Rufina.
Don Manuel Soria Campos, Párroco de Santas Justa y Rufina. Ha
compuesto y dado el diseño y la forma de la novena, y ha escrito
las siguientes partes:
- Contemplaciones de las santas Justa y Rufina para cada día.
- Elogios a las santas Justa y Rufina para cada día.
- Oración para cada día de la novena.
- Letanías a Santas Justa y Rufina.
28
En cuanto a la oración que sigue al Himno a Santas Justa y Rufina, se
trata de una adaptación de una oración a santas Justa y Rufina del Oficio
de la Liturgia mozárabe.
Se terminó de escribir en Sevilla, el día 19 de junio de 2015
29
PARROQUIA DE SANTAS JUSTA Y RUFINA
Ronda de Triana, 23 y 25
SEVILLA
30
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