La Depresión - Iglesia Camino Nuevo

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La Depresión
VÍCTOR B. GARCÍA
“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y
se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse,
dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida,
pues no soy yo mejor que mis padres. Y echándose
debajo de enebro se quedó dormido” – 1 Reyes 19.4
quí tenemos a Elías deprimido. ¿Cómo? ¿Con tantas evidencias de la presencia de Dios?
Elías desafió a Acab y Jezabel, detuvo la lluvia, fue sustentado milagrosamente por un
cuervo, multiplicó el aceite de una viuda pobre, resucitó a un muerto, hizo caer lluvia,
derrotó a los profetas de Baal y de Asera, hizo caer fuego del cielo, ¿y ahora, desanimado desea
morirse?
A
En su desánimo Elías dice: “basta ya, oh Jehová.” ¿Qué estaba agobiando a este hombre, hasta
ahora incansable? Lo agobiaban los años de tensión, las controversias, la mediocridad del pueblo,
el poco fruto visible de su trabajo y ahora las amenazas de Jezabel.
En su perturbación, Elías pide a Dios: “quítame la vida.” Jezabel buscaba matarlo, y él huía para
salvar su vida; sin embargo, le pide a Dios que le quite la vida. ¿Por qué esta contradicción?
Porque estaba confundido y asustado y eso le hacia sentir que la vida no tenía sentido. Él se sentía
mal y ya no le veía propósito a su vida; ya no quería seguir luchando.
Elías expresa: “No soy mejor que mis padres.” Aquí se refiere a sus antepasados, entre los cuales
hubo hombres santos y extraordinarios, a quienes sin embargo Elías, en su estado de desánimo no
les veía nada más que deficiencias y faltas tanto como se las veía a si mismo. Elías era
ciertamente, un hombre superior a sus contemporáneos en dones, experiencias y comunión con
Dios, pero ahora, lo único que veía era su penosa pequeñez. La depresión había nublado su visión
espiritual. La historia de la depresión de Elías nos enseña varias cosas:
Primero, nadie es incansable. Hasta los más espirituales y dedicados se cansan en algún
momento.
Segundo, el cansancio acumulado puede producir confusión, temor y un desánimo extremo que
hace hasta desear la muerte (otros que cayeron en ese estado fueron Moisés (Num. 11.14-15),
Jonás (Jon. 4.3) y David (Sal. 55.6)).
Tercero, aunque haya similitud entre la debilidad o deseo de morir de un decaído anímicamente y
uno cuya vida espiritual es sana, estos deseos no son iguales. Por ejemplo, el deseo de morir que
Pablo tenía (Fil. 1.23) era espiritual y piadoso, el de Elías era dañino y morboso. En 2 Cor. 12.910 Pablo se gloría de la debilidad que por la gracia se convierte en fortaleza; pero la debilidad de
Elías lo estaba destruyendo.
Cuarto, que los que son de Dios, aunque estén muy cansados, deprimidos y confundidos, siempre
acuden a Dios, el consolador y restaurador de los afligidos. Elías, aunque desea la muerte no
piensa en el suicidio, sino que le pide a Dios que se lo lleve. El acudió a Dios en su depresión, y
Dios envió un ángel que lo alimentó y lo consoló. “Él da esfuerzo al cansado y multiplica las
fuerzas del que no tiene ningunas…Los que esperan en Jehová, tendrán, nuevas fuerzas;
levantarán alas como la s águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” (Is. 40.
29-31).
¿Te sientes tú cansado, confuso y desanimado? Si eres de Dios, espera en Él; de Él vendrá tu
remedio. Di con David, “En Jehová he confiado, ¿Cómo decís a mi alma que escape al monte
cual ave? (Sal. 11.1). Si no eres de Dios, ahora es el tiempo para que lo busques. Él ha prometido
escuchar a los que en su aflicción se arrepientan y le buscan.
¡Qué bueno saber que Dios conoce nuestra condición, que levanta a los caídos y consuela a los
afligidos! Nadie se libra de los momentos de desánimo. Ojalá no tuviéramos que pasar por ellos.
Teniendo un Dios tan grande no deberíamos sentirnos desanimados nunca, pero la realidad es que
somos polvo de la tierra y la prueba llega tarde o temprano. Pero Él es bueno y se compadece de
nuestra debilidad.
Quizás tú te sientas fuerte. Si es así, dale no pienses que eres invencible. La depresión de Elías te
advierte y te previene de la debilidad, para que no confíes en tu fortaleza, tus experie ncias o tus
bendiciones. Dios quiere que seamos conscientes de la debilidad de nuestra condición humana y
que seamos humildes, dependiendo siempre de Él. Pablo dice, “el que piensa estar firme mire que
no caiga” (1 Cor. 10. 12). Por esto el Señor dijo, "velad y orad para que no entréis en tentación."
Si eres de los que ya conocen los valles de tristeza y lagrimas, sé compasivo y paciente con los
que no los conocen o que están ahora mismo atravesando por ellos. Pablo pide que lloremos con
los que lloran, que alentemos a los de poco ánimo y sostengamos a los débiles, que seamos
pacientes para con todos (1 Tes. 5.15). El Señor se compadece de nuestras debilidades (Heb.
4.15) y nos pide que seamos compasivos con quienes pasan por momentos difíciles.
†
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