Estrategias en el aula

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TEMA DEL MES
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Estrategias en el aula
Autores varios*
JOSÉ CARLOS PÉREZ DÍAZ.
educación afectiva, Educación Secundaria
Obligatoria, empatía, personalidad
omos muchas las personas que compartimos
la idea de que la educación debe ser realmente integral y que la escuela no puede limitarse a transmitir sólo conocimientos instrumentales útiles para incorporarse al mundo del
trabajo. Se debe ofrecer también, desde el currículo formal, un verdadero aprendizaje para la vida
personal. Sin embargo, aunque la escuela se ocupa de la educación afectiva, lo hace primordialmente a través del denominado currículo oculto.
S
El artículo plantea algunas propuestas
globales para integrar la educación afectiva
en la vida del centro. Se incluyen unas
treinta actividades que propician la reflexión
de los adolescentes en torno a estas variables:
personalidad, concepción positiva
del ser humano, empatía y habilidades
interpersonales y sociales.
Presencia explícita
La cuestión fundamental es: ¿Por qué y cómo
queremos que estén presentes los contenidos de
la educación afectiva en el currículo? Nuestra
opinión es que deben estar recogidos de manera
explícita y formal, por algunas razones fundamentales. En primer lugar, porque de esta forma se favorece que la institución se ocupe de su currículo oculto, se conciencie y lo pueda transformar en
coherencia con un currículo formal y vivencial
que promociona la educación afectiva, para que
las personas y los grupos sociales alcancen el bienestar personal y social. En segundo lugar, porque
el propio sistema escolar se ve beneficiado en su
funcionamiento cuando se trabajan formalmente
estos contenidos y se adapta su funcionamiento a
ellos; las relaciones, el clima de la clase y toda la
organización del centro se ven favorecidos. En
tercer lugar, porque la escuela tiene el espacio, el
tiempo, las actividades y las personas adecuadas
para involucrarse en esta tarea. Y, en cuarto y último lugar, porque la escuela puede y debe ser la
institución en la que, con la participación real del
profesorado, de las familias y del alumnado, se promuevan procesos de reflexión y de promoción de
los valores que contribuyan a conseguir el bienestar personal y colectivo de toda la población. Esto conlleva, ineludiblemente, aprender a convivir, participar, defender los derechos e intereses
propios, cooperar, ser solidarios, prosociales y altruistas, aprender a resolver los conflictos de forma pacífica, aprender a amar...
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La opción por el currículo abierto nos permite
proponer y llevar a cabo desde la escuela proyectos educativos de centro y programaciones que
contemplen esta educación. Para ello, nada mejor
que aprender con la práctica y la reflexión, como
fruto de la combinación de una voluntad colectiva de mejorar, de unas estrategias organizativas consecuentes y de una progresiva formación para saber hacerlo.
En el proceso de concreción curricular, el último paso que damos es el de la programación de
aula, en la cual el Proyecto Educativo de Centro
se convierte, de manera sistemática y continua, en
práctica educativa.
Justificamos y concretamos a continuación algunas estrategias globales para educar la afectividad, ya sea para integrarlas en la vida del centro y
en la práctica del aula, ya para adaptarlas a las características de cada etapa y de cada grupo de alumnas y alumnos.
Variables de personalidad
Planteamos algunas estrategias de intervención a
partir de tres variables de personalidad: autoestima, autoeficacia y lugar de control.
Autoestima
Toda persona tiene una imagen formada de sí misma, sobre la cual realiza una valoración más o menos positiva. A esta valoración la llamamos autoestima. Tener una adecuada autoestima —reconocer
las propias cualidades y defectos, aceptarse y sentirse a gusto con su persona— es fundamental para el
bienestar personal. Genera un sentimiento interno
de seguridad, confianza en uno mismo, confianza
en las demás personas y aptitud para la vida. Potencia el crecimiento personal, estar abierto a los
demás, mantener relaciones, dar y recibir afecto y
placer, amar y ser amado... vivir plenamente.
Por el contrario, una persona con una autoestima inadecuada se percibe incapaz de enfrentarse a
la vida y al futuro y padece sentimientos de soledad y rechazo. Las personas con baja autoestima
están más sometidas a los patrones culturales y a
las presiones del grupo de iguales o de los medios
de comunicación.
Autoeficacia
Hace referencia a dos cuestiones: por un lado, a
las expectativas sobre la propia capacidad para realizar una determinada conducta y, por otro, a las
expectativas sobre los refuerzos que conlleva la realización eficaz de esa conducta.
Las personas con alta autoestima suelen tener
también mayor autoeficacia.
El lugar de control
Es el grado de conciencia que tiene una persona
sobre su capacidad para controlar lo que le sucede. Se habla de lugar de control externo cuando la
persona cree tener poco control o ninguno. En
este caso, suele tener un sentido fatalista de la vi50 Cuadernos de Pedagogía / N.0 261 / Septiembre
da y considera que no sirven de nada sus propósitos o conductas. En cambio, una persona consigue un lugar de control interno adecuado cuando
tiene conciencia de que su conducta puede modificar o controlar las cosas que le suceden. La alta autoestima se relaciona con un lugar de control
interno, mientras que la baja se asocia más con el
lugar de control externo.
En la intervención educativa debemos considerar tres elementos fundamentales:
— La necesidad de que nuestros alumnos y alumnas se vean de manera realista, frente al uso de distorsiones cognitivas que les llevan a deformar negativamente su propia visión y a construir teorías
negativas sobre su persona.
— El uso de criterios saludables propios frente
a la dependencia de criterios ajenos o de creencias
erróneas que provocan autodescalificación y visión negativa. Entre estos criterios, destacamos la
aceptación de la diversidad en las demás personas
y en uno mismo.
— El fomento del reconocimiento personal
como ser único, con identidad, historia y posibilidades propias: debe evitarse la comparación inadecuada, en la que priman los aspectos en los que
estamos en desventaja y se toma como referencia
continua a las demás personas (su figura corporal,
sus supuestos éxitos relacionales, etc.).
¿Para qué?
Las actividades relacionadas con las variables de
personalidad pretenden:
— Fomentar en el alumno una visión realista y
positiva de su persona y de sus posibilidades.
— Aceptarse y estimarse a sí mismo.
— Valorar la diversidad, a partir de criterios saludables propios.
— Analizar algunos de los mecanismos de distorsión negativa que se pueden asumir en la valoración
que cada persona hace de sí misma y elaborar posibles alternativas realistas a las distorsiones detectadas.
— Analizar cómo afecta la autoestima a la conducta personal y a las relaciones interpersonales
que mantenemos.
¿Cómo?
A modo de ejemplo, enumeramos algunas de las
actividades que se pueden realizar:
— Círculos dobles. Intercambio de información
por parejas sobre uno mismo, cumpliendo la consigna dada por el coordinador del grupo.
— Recopilación de anécdotas. Recordar y comunicar al grupo algún hecho, situación o anécdota positiva que nos haya hecho sentir bien y nos
haya reforzado como personas.
— Descubriendo distorsiones. Análisis, a partir
de casos concretos, de algunas distorsiones de la
realidad en las que incurrimos al valorar nuestra
persona.
— El foco («Eres tan como...»). Reconocimiento explícito de las cualidades de cada una de
las personas del grupo.
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— Mi historia personal. Intercambio de información por parejas sobre los elementos fundamentales de nuestra historia personal, a partir de
una serie de indicadores recogidos en una ficha.
Análisis de coincidencias y diferencias.
— Nos miramos. Observación de nuestra imagen ante un espejo.
— Centremos nuestra atención. Valoración de
cada una de las partes de la propia figura corporal.
— Análisis de las diferentes posturas que adoptamos cuando estamos con otras personas. Influencia del género.
— Reflexión sobre los valores vinculados al
cuerpo y a la figura corporal. Elaboración de una
lista alternativa personal.
— Análisis de la evolución histórica de los gustos sobre la figura corporal. Estudio del fenómeno de la moda.
— Reflexión sobre el grado de atracción que se
atribuye a cada parte del cuerpo femenino y masculino. Análisis de la influencia del género.
Mediadores cognitivos
Están basados en un concepto positivo del ser humano, del mundo y de la sexualidad e incluyen
aspectos como los valores o la tolerancia.
Las personas que tienen un concepto positivo
sobre la naturaleza humana, el mundo, los vínculos
afectivos y la sexualidad poseen mayor disponibilidad para mantener conductas interpersonales óptimas. Asimismo, debemos promover la configuración de una conformación social tolerante y un
sistema de atribuciones situacionales o personales
positivo sobre las posibilidades de la naturaleza humana, los vínculos afectivos y las conductas sexuales; esto favorece la aceptación de las demás personas, la apertura a las relaciones y el no tener prejuicios infundados, entre otras cosas.
Especial importancia adquieren los
valores: sentimientos e ideas que asumimos como importantes, deseables o
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apreciados y que dan sentido a nuestras vidas y determinan el desarrollo de nuestras capacidades, actitudes y conductas.
Los valores que se poseen responden, en mayor
o menor medida, a los valores dominantes de una
sociedad y tienen expresiones distintas en los distintos contextos históricos y sociales.
Cada ser humano establece una jerarquización
de valores personal y única. A lo largo de nuestra
vida, vamos construyendo esta escala por aceptación u oposición a los valores dominantes en los
grupos sociales y en la sociedad en general a la que
pertenecemos.
La clarificación de los valores personales y la reflexión sobre la coherencia de éstos con las conductas que se mantienen contribuyen al desarrollo de la autonomía y la seguridad personal. Y,
como tales, son elementos que deben formar parte de toda propuesta cuyo objetivo sea la educación integral del alumnado.
En este sentido, es importante que incorporemos a nuestra tarea educativa las siguientes propuestas:
— Analizar las diversas formas en que ofrecemos y nos ofrecen ayuda y apoyo emocional.
— Analizar críticamente los valores vinculados
al ámbito afectivo y sexual transmitidos en nuestra
sociedad a través de muchos mitos. Se presentan
como datos fundamentales y, en múltiples ocasiones, fomentan falsas creencias y actitudes negativas y entorpecen la vivencia de unas relaciones felices y placenteras.
— Analizar los valores presentes en el grupo de
iguales, incidiendo en las diferencias existentes por
JOSÉ CARLOS PÉREZ DÍAZ.
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razón de género y comparándolos con los valores
globales de una sociedad democrática: igualdad,
tolerancia, comprensión, responsabilidad...
— Concienciar a chicos y chicas de que las personas sentimos y pensamos de diferente manera,
valoramos distintas cosas y tenemos diversas motivaciones.
— Transmitir al alumnado que los valores cambian según los momentos históricos y que es necesario construir progresivamente la propia escala de valores y desarrollar la tolerancia.
JOSÉ CARLOS PÉREZ DÍAZ,
¿Para qué?
El trabajo acerca de los mediadores
cognitivos pretende:
— Favorecer el desarrollo de una
concepción positiva sobre el ser humano y el mundo, los vínculos afectivos y la sexualidad.
¿Cómo?
A título de ejemplo, podemos llevar al aula las siguientes actividades:
— Hacer un listado de lo que otras personas
han hecho por nosotros a lo largo de un día, una
semana...
— Analizar la imagen que transmiten los periódicos sobre el comportamiento de las personas.
— Elaborar una historia sobre cómo somos los
seres humanos para contársela a un hipotético extraterrestre (en ella reforzaremos los elementos positivos de la persona).
— Favorecer la tolerancia y el comportamiento prosocial.
— Concienciar de la importancia que adquieren los valores en las relaciones interpersonales.
— Comprender la forma en que los valores afectan a nuestra conducta.
— Desarrollar la autonomía personal, desde el
respeto a las demás personas y dentro del marco
global de los derechos humanos.
— Reflexionar acerca de los valores que se transmiten en torno al ámbito afectivo y sexual a través
de los mitos existentes en nuestra sociedad.
— Reflexionar sobre los valores que buscaríamos al establecer relaciones íntimas.
— Analizar la influencia del género en la elección de los valores personales.
— Identificar los valores que la familia mantiene respecto a la afectividad y la sexualidad y compararlos con los personales.
— Desarrollar la tolerancia ante los distintos
puntos de vista, dentro de un marco global de derechos humanos.
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— Planificar y realizar tres conductas de demostración de afectividad.
— Describir tres conductas observadas a lo largo de la semana que muestren apoyo emocional.
— Analizar valores sociales: definir el grado de
certeza y los valores que, transmitidos en algunas
frases y tópicos, suelen aceptarse como datos objetivos.
— Comparar valores: elaborar las respuestas que
potencialmente darían las personas implicadas y
sus familias ante un hecho concreto. Analizar coincidencias y diferencias.
— Priorizar valores: describir a la persona ideal
con quien nos gustaría entablar una relación íntima. Analizar la influencia del género.
— Organizar un careo entre sexos: analizar los
valores que uno y otro sexo resaltan en las relaciones personales entre ambos y las dificultades
que aparecen en su desarrollo. Plantear posibles
soluciones a las mismas.
— Estudiar algunos casos sobre la sinceridad en
las relaciones. Analizar situaciones concretas y ela-
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TEMA DEL MES
borar dos posibles finales, uno adecuado y otro
inadecuado, justificando las razones que los avalan.
— Estudiar diversos dilemas morales.
Variables afectivas: empatía
Para tener relaciones interpersonales armónicas
hay que ser capaz de entender que todas las personas pueden tener sentimientos, motivos y puntos
de vista diferentes.
La empatía es la capacidad de reconocer y compartir los sentimientos —emociones o afectos—
de otra persona. Exige reconocer lo que esa persona está sintiendo y compartir su experiencia
emocional; ella se abre mental y afectivamente y
se origina el marco ideal para la comunicación íntima y el apoyo emocional.
Es preciso promover la empatía desde el ámbito educativo, ya que favorece las conductas
afectivas. Reconocer la situación en que se encuentra la otra persona y darse cuenta de sus
sentimientos, motivos y pensamientos facilita
que le comprendamos y hace que actuemos positivamente. Compartir sus emociones moviliza
afectivamente las conductas de ayuda o apoyo
emocional.
La empatía no sólo beneficia a los demás; beneficia también a quien la desarrolla, porque favorece la aceptación social, la reciprocidad en las
conductas de apoyo, los sentimientos de amistad, etc.
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¿Para qué?
El trabajo en el aula en torno a las variables afectivas permite:
— Reconocer que las personas pueden tener
puntos de vista diferentes.
— Ser capaz de reconocer este punto de vista
(sentimientos, motivaciones, etc.).
— Comprender que la perspectiva egocéntrica
hace imposible el entendimiento con los demás.
— Aprender a razonar a partir de una escala jerárquica de valores, cuando los puntos de vista entran
en conflicto.
— Favorecer el desarrollo de la empatía.
— Favorecer el desarrollo de la conducta afectiva y prosocial.
— Reconocer la importancia de la empatía en
las relaciones interpersonales.
— Reconocer el significado emocional de algunas situaciones en las que puedan encontrarse
las demás personas.
— Expresar las emociones compartidas con los
demás.
¿Cómo?
Enumeramos algunas actividades para llevar a cabo con el alumnado:
— Estudio de casos: análisis de diferentes puntos
de vista originados por informaciones o intereses
diversos. Análisis de varias respuestas a una situación
concreta, selección de la empática y justificación.
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— Dramatizaciones: redacción y puesta en escena de un pequeño guión teatral que reproduzca la respuesta adecuada.
— Análisis de los diferentes puntos de vista existentes en dos discusiones vividas últimamente y
planteamiento de posibles soluciones.
— Selección de dos situaciones en las que alguien esté triste o alegre y formulación de las respuestas adecuadas.
Habilidades interpersonales
y sociales
Muchas de las dificultades sociales se originan o
están condicionadas por la falta de habilidades sociales e interpersonales. Esta carencia provoca dificultades para relacionarse, o porque se mantienen
conductas agresivas o, por el contrario, retraídas y
tímidas. En la mayoría de los casos se trata, simplemente, de una falta de herramientas y práctica
para comportarse adecuadamente.
Por tanto, cuando hablamos de habilidades sociales nos referimos a un repertorio de comportamientos sociales que facilitan la participación
eficaz en relaciones interpersonales y optimizan
los procesos que las mediatizan. Sería interesante
analizar las dificultades que, en la práctica, impiden desarrollar todas las capacidades afectivas y
cognitivas que despliegan las personas para relacionarse satisfactoriamente.
Entre las habilidades sociales, destacan las habilidades de comunicación. Por un lado, es importante que seamos capaces de expresar lo que sentimos y queremos, con claridad, sinceridad y respetando el punto de vista de la otra persona. Ésta
es la base para conseguir unas relaciones íntimas y
confiadas. Por otro lado, para desenvolvernos en
la sociedad debemos tener habilidades para defender nuestros argumentos, tener en cuenta el punto de vista de los demás y solucionar de forma pacífica nuestros conflictos.
Por último, es importante analizar si existen diferencias entre chicos y chicas a la hora de asumir
y practicar estas habilidades. En muchas ocasiones,
por ejemplo, los hombres tienen mayores dificultades para expresar sus sentimientos, en las mujeres no está bien visto formular demandas concretas o la responsabilidad de resolver los conflictos
interpersonales recae sobre ellas. El resultado es la
configuración de dos mundos separados entre los
cuales, a veces, es muy difícil la comunicación.
Partiendo de estas necesidades, debemos dotar
a nuestro alumnado de:
— Las habilidades para comunicar lo que desea
de la mejor forma posible (modos, estrategias y momentos más adecuados), controlar los sentimientos que impidan la comunicación, buscar el lugar
y el momento oportunos y saber aceptar la postura de la otra persona.
— La capacidad para afrontar conflictos vinculados a sus relaciones afectivas y sexuales, puesto que
cuando no se solucionan a tiempo sus consecuencias son muy serias: peleas, incomprensión, decep54 Cuadernos de Pedagogía / N.0 261 / Septiembre
ciones... Debe ser posible analizar los elementos del
conflicto, aprender fórmulas para afrontarlo y aceptar las diferencias cuando son insalvables.
— Instrumentos para asumir, cuidar y potenciar
sus relaciones como una responsabilidad de ambos
sexos, eliminando los rasgos culturales que impidan el desarrollo integral de unas y otros y unas relaciones plenas y felices.
— Capacidades para desarrollar su asertividad.
La asertividad implica la habilidad de saber decir sí
y no, conforme a lo que se desea realmente. El
primer paso consiste en ser consciente del derecho
a controlar tu propia vida y a decir sí o no en las relaciones interpersonales, sin presiones ni engaños.
El segundo paso consiste en practicar las formas
adecuadas para decir sí o no; la más frecuente es la
más sencilla, directa y respetuosa.
¿Para qué?
En el ámbito de las habilidades sociales y de relación, la educación afectiva pretende:
— Mejorar las capacidades de comunicación
interpersonal.
— Desarrollar habilidades para expresar los sentimientos, deseos y demandas propios y entender
los de los demás.
— Desarrollar habilidades que contribuyan al
análisis y resolución de conflictos interpersonales.
— Desarrollar habilidades que permitan afrontar situaciones de manipulación de sentimientos.
— Sensibilizar sobre la importancia de adoptar
posturas asertivas en nuestras relaciones interpersonales.
— Saber aceptar o rechazar, con control de uno
mismo y de la situación, las demandas de los demás.
¿Cómo?
Se pueden llevar a la práctica las siguientes actividades:
— Estudio de casos: «¿Cómo responderías?»,
«Habilidades de comunicación» y «Saber decir sí o
no». Se analizan situaciones concretas y se elige
de forma argumentada la respuesta adecuada entre
tres posibles opciones. Se representa dramáticamente y se celebra un debate.
— Estudio de casos: a partir de unas situaciones
concretas se elaboran posibles respuestas (pasiva,
agresiva, asertiva). Se justifica con argumentos la
más correcta, se representa y se debate.
— Análisis de un cómic, a partir de su lectura y
reelaboración. Se observan nuestras dificultades para expresar los propios sentimientos y se buscan alternativas a estas dificultades.
— Concurso «Respuesta rápida»: ante frases de
presión que podríamos recibir de otras personas,
se premian las respuestas más claras, rápidas y fundamentadas. n
* Firman este artículo Félix López Sánchez, profesor de
la Universidad de Salamanca, y el Equipo Coordinador
del Programa Harimaguada (Consejería de Educación,
Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias).
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