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Una nueva revisión sugiere que los beneficios de las mamografías anuales podrían haber sido
exagerados
Un análisis de 50 años de datos clínicos amplía la controversia sobre quién debe hacerse la
prueba, y con qué frecuencia
(HealthDay News) -- Los beneficios de las mamografías probablemente hayan sido exagerados,
mientras que los riesgos (sobre todo el diagnóstico excesivo) se toman poco en cuenta,
concluye una nueva revisión.
El informe, que aparece en la edición del 2 de abril de la revista Journal of the American Medical
Association, amplía la controversia sobre el valor de las mamografías, que ha crecido en los
últimos años. En este último hallazgo, se analizaron datos de 50 años de investigación.
En 2009, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (USPSTF, por su sigla en
inglés), provocó un escándalo cuando cambió su recomendación sobre las mamografías, que
hacía mucho que indicaba a las mujeres que se hicieran una cada uno o dos años a partir de la
edad de 40 años.
Las directrices revisadas indican ahora que las pruebas de rutina deben comenzar a los 50 años,
y hacerse cada dos años. Si una mujer desea comenzar a hacerse las pruebas a los 40, el grupo
de trabajo sugiere que discuta las ventajas y las desventajas con el médico.
Los cambios se hicieron en respuesta a la creciente evidencia de que para las mujeres en la
cuarentena, las mamografías ofrecen un "beneficio neto" solo muy pequeño. Los nuevos
hallazgos muestran más de lo mismo.
Los investigadores hallaron que, según ensayos clínicos llevados a cabo desde los años 60, las
mamografías pueden salvar vidas, pero los efectos son pequeños para las mujeres de 40 a 49:
la exploración reduce el riesgo de morir de cáncer de mama en un promedio de un 15 por ciento
en ese grupo de edad.
Y ese pequeño beneficio tiene que sopesarse con el riesgo de la prueba, señaló la coautora de la
revisión, la Dra. Nancy Keating.
El riesgo que preocupa a Keating más es el diagnóstico excesivo, en que las mujeres con
tumores que nunca habrían amenazado a sus vidas se someten a cirugías, quimioterapia y
radioterapia sin necesidad.
Ahora, los expertos saben que algunos cánceres de mama nunca avanzan hasta el punto en que
se sentiría un bulto, o que incluso desaparecen solos. Pero con las exploraciones, esos
cánceres se detectan y tratan.
"No tenemos forma de saber en qué pacientes avanzarán", apuntó Keating, de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital Brigham and Women's, en Boston. "Así que
tenemos que tratar a todas las mujeres que diagnosticamos".
Es difícil calcular el número de mujeres que son diagnosticadas en exceso con cáncer de mama,
apuntó Keating. Pero según los estudios revisados por su equipo, el "mejor estimado" es que el
19 por ciento de los cánceres diagnosticados en una década de pruebas en realidad son
diagnósticos excesivos.
Keating dijo que "creemos que la mamografía tiene un beneficio, pero es menor de lo que
muchas personas creen. Y el riesgo de diagnóstico excesivo, en particular, no ha recibido
mucha atención".
Las mujeres mayores, que tienen una tasa más alta de cáncer de mama, obtienen más beneficio
de las pruebas, halló la revisión. Entre las que tienen entre 60 y 69, las mamografías reducen el
riesgo de muerte por cáncer de mama en un tercio.
Un experto en cáncer dijo que los estimados suenan más o menos correctos.
"La mamografía parece salvar vidas, pero no es tan efectiva como la gente había pensado", dijo
el Dr. Otis Brawley, director médico de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American
Cancer Society).
A diferencia de la USPSTF, la Sociedad Americana Contra El Cáncer sigue sugiriendo que las
mujeres inicien las mamografías anuales a los 40.
Pero, señaló Brawley, "esa recomendación tiene una segunda línea que los medios de
comunicación no citan".
La "segunda línea" plantea que los médicos deben informar a las mujeres sobre las limitaciones
y daños posibles de la prueba, de forma que puedan tomar una decisión informada.
"Hace mucho que me preocupa que exageramos los beneficios de la mamografía", apuntó
Brawley. Pero enfatizó que "aunque el beneficio sea menos que el prometido, aún hay un
beneficio".
Brawley también anotó que hace 20 años la mamografía podría haber tenido un impacto más
importante. El tratamiento para el cáncer de mama ha mejorado tanto que una detección más
temprana a través de las pruebas quizá no haga tanta diferencia como hace dos décadas,
explicó.
Mientras tanto, el Colegio Americano de Radiología (American College of Radiology) y la
Sociedad de Diagnóstico por Imágenes del Seno (Society of Breast Imaging) publicaron el
martes una declaración conjunta que cuestionaba la validez de algunos de los datos utilizados en
la revisión de la Harvard, y ambos grupos reiteraron su respaldo del valor de las mamografías
anuales para las mujeres a partir de los 40 años.
Y la presidenta y directora ejecutiva de la Susan G. Komen dijo lo siguiente sobre el último
hallazgo:
"Sabemos que la mamografía tiene muchas limitaciones. Nos preocupa mucho la posibilidad de
que haya un diagnostico y un tratamiento excesivos", apuntó en una declaración publicada el
martes Judith Salerno. "Pero es la prueba más ampliamente disponible con la que contamos por
ahora".
"En última instancia, necesitamos herramientas de exploración más precisas. Komen está
invirtiendo en investigación para desarrollarlas", añadió Salerno. "Pero hasta que dichas
herramientas estén ampliamente disponibles, nuestra postura es que una mujer debe tener
acceso a una mamografía si ella y su médico creen que debe hacérsela".
¿Dónde deja esto a las mujeres?
"No hay una respuesta universal", apuntó Keating, y añadió que las decisiones sobre la prueba
ameritan "una discusión más sutil".
Ofrecer cifras a las mujeres puede ayudar, según Keating. Por ejemplo, la mujer estadounidense
de 40 años promedio tiene una probabilidad del 1.5 por ciento de contraer cáncer de mama en la
próxima década. Si se hace una mamografía en cada uno de esos años, su riesgo de un
resultado falto positivo es del 61 por ciento, calcula el equipo de Keating.
Los resultados falsos positivos conducen a pruebas de seguimiento innecesarias, y a ansiedad
en algunas mujeres.
Por otro lado, anotó Keating, a muchas mujeres no les disuade la posibilidad de un falso
positivo, y prefieren hacerse la prueba.
"Les digo a mis pacientes que es importante comprender que la mamografía no es perfecta",
apuntó Keating. "Tiene limitaciones. Obvia algunos cánceres, y algunas mujeres morirán de
cáncer de mama incluso si se hacen una mamografía", explicó.
"Algunas pacientes deciden retrasarlas o hacérselas con menos frecuencia", dijo Keating.
"Algunas deciden que desean hacerse una cada año de cualquier forma".
En la misma edición de la revista, una segunda revisión halló que la esperanza de vida debe ser
el factor más importante para decidir si las mujeres a partir de los 75 años deben hacerse
mamografías exploratorias. A menos que se espere que la mujer viva al menos una década más,
los daños podrían superar a los beneficios, concluyeron los investigadores de la Universidad de
California, en San Francisco, y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.
FUENTES: Nancy Keating, M.D., associate professor, healthcare policy, Harvard Medical School,
and associate professor, medicine, Brigham & Women's Hospital, Boston; Otis Brawley, M.D.,
chief medical officer, American Cancer Society; statement, Judith A. Salerno, M.D., president
and CEO, Susan G. Komen; April 2, 2014, Journal of the American Medical Association
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