Los legados del Romano Pontífice

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Los legados del Romano Pontífice
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Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net
La Santa Sede ha mantenido desde tiempos muy remotos una amplia red diplomática. Los embajadores de la Santa Sede ante los
Estados se cuentan entre los primeros embajadores de la historia moderna. El derecho canónico actual llama “legados” a los
representantes de la Santa Sede. En una primera aproximación se pueden definir a los legados pontificios como los representantes del
Romano Pontífice ante las Iglesias particulares y ante el Gobierno de un Estado. Se denominan Nuncios, Pro-nuncios y Delegados
Apostólicos. Su regulación recoge las viejas tradiciones diplomáticas de la Sede Apostólica; pero el Concilio Vaticano II ha aportado un
nuevo matiz a la función de los legados pontificios.
El Concilio Vaticano II llamó la atención en el vínculo de unión que existe entre los Obispos dispersos por el mundo y la Sede de Pedro.
Por eso estableció que los legados pontificios tuvieran ante todo la misión de fomentar los vínculos de unidad entre la Santa Sede y las
Iglesias particulares: esa es actualmente la principal función de los legados pontificios. También tienen la función de representar al Papa
ante los diversos Estados. Pero -de acuerdo con la actual legislación y con la eclesiología del Concilio Vaticano II- se trata de una
función secundaria. Como ya hemos indicado, esta visión es novedosa en el derecho canónico.
El derecho del Papa de enviar legados -llamado derecho de legación- responde a la normativa internacional. Los canonistas han
defendido que el derecho de legación responde a una doble subjetividad internacional, tanto la del Estado de la Ciudad del vaticano,
como la de la Iglesia Católica a través de la Santa Sede. De hecho, la comunidad internacional ha reconocido el derecho del Papa de
enviar Nuncios también entre los años 1870 y 1929, en que no existían ni el Estado de la Iglesia ni el Estado de la Ciudad del Vaticano.
Actualmente se reconoce que -aunque subsiste la subjetividad internacional de la Ciudad del Vaticano- los Legados responden al
derecho de legación de la Santa Sede.
Desde el punto de vista funcional, los Legados pontificios dependen de la Secretaría de Estado, a través de la Segunda Sección.
Además de la normativa del Código de derecho canónico, se debe tener en cuenta el derecho internacional, ante todo la Convención de
Viena sobre relaciones diplomáticas, de 18 de abril de 1961, ratificada por la Santa Sede.
Funciones de los legados pontificios
Tratan de ellas los cánones 364 y 365.
Canon 364: La función principal del Legado pontificio consiste en procurar que sean cada vez más firmes y eficaces los vínculos de
unidad que existen entre la Sede Apostólica y las Iglesias particulares. Corresponde por tanto al Legado pontificio, dentro de su
circunscripción:
1. Informar a la Sede Apostólica acerca de las condiciones en que se encuentran las Iglesias particulares y de todo aquello que afecte a
la misma vida de la Iglesia y al bien de las almas;
2. Prestar ayuda y consejo a los Obispos, sin menoscabo del ejercicio de la potestad legítima de éstos;
3. Mantener frecuentes relaciones con la Conferencia Episcopal, prestándole todo tipo de colaboración;
4. En lo que atañe al nombramiento de Obispos, transmitir o proponer a la Sede Apostólica los nombres de los candidatos así como
instruir el proceso informativo de los que han de ser promovidos, según las normas dadas por la Sede Apostólica;
5. Esforzarse para que se promuevan iniciativas en favor de la paz, del progreso y de la cooperación entre los pueblos;
6. Colaborar con los Obispos a fin de que se fomenten las oportunas relaciones entre la Iglesia católica y otras Iglesias o comunidades
eclesiales, e incluso religiones no cristianas;
7. Defender juntamente con los Obispos ante las autoridades estatales, todo lo que pertenece a la misión de la Iglesia y de la Sede
Apostólica;
8. Ejercer además las facultades y cumplir los otros mandatos que le confíe la Sede Apostólica.
Canon 365 Al Legado pontificio, que ejerce a la vez su legación ante los Estados según las normas de derecho internacional, le compete
el oficio peculiar de:
l. Promover y fomentar las relaciones entre la Sede Apostólica y las Autoridades del Estado;
2. Tratar aquellas cuestiones que se refieren a las relaciones entre la Iglesia y el Estado; y, de modo particular, trabajar en la
negociación de concordatos, y otras convenciones de este tipo, y cuidar de que se lleven a la práctica.
3. Al tramitar los asuntos que se tratan en el § 1, según lo aconsejen las circunstancias, el Legado pontificio no dejará de pedir parecer y
consejo a los Obispos de la circunscripción eclesiástica, y les informará sobre la marcha de las gestiones.
Los Legados, como se ve, tienen importantes funciones en orden a fomentar el vínculo de unidad entre las Iglesias particulares y la Sede
Apostólica. Su presencia en las diversas naciones constituye una manifestación de la sollicitudo omnium ecclesiarum -solicitud por todas
las Iglesias- del Papa. No se constituye, sin embargo, en Ordinario. El canon 366 confiere a la sede de la legación la exención del
régimen del Ordinario del lugar salvo para los matrimonios, y otorga al legado amplias facultades de orden litúrgico, pero no le constituye
en Ordinario para las personas que viven en el territorio de su legación.
De las funciones indicadas se debe destacar que los legados pontificios resultan de capital importancia en la vacante de las diócesis y
demás iglesias particulares.
En cuanto representantes ante los Estados, donde efectivamente lo son, forman parte del cuerpo diplomático ante el Estado que lo
recibe y su nombramiento y el ejercicio de su misión está sometido a las normas del derecho internacional.
Por lo demás, el canon 367 indica que el cargo de legado pontificio no cesa al quedar vacante la Sede Apostólica.
Tipos de legados pontificios
Ya se ha indicado que algunos legados pontificios representan al Romano Pontífice ante el Estado en que está acreditado. Ello
determina los tipos de legados.
El Nuncio Apostólico
El Nuncio Apostólico, o también Nuncio de Su Santidad, representa al Papa ante los Estados. De acuerdo con viejas tradiciones de la
diplomacia, el Nuncio de Su Santidad ejercerá de decano del cuerpo diplomático acreditado. Por lo tanto, el Nuncio, en calidad de
Decano del cuerpo diplomático, tendrá preferencia protocolaria ante los demás embajadores, y ejercerá las demás prerrogativas
asociadas al Decano. Esta práctica fue recogida en la Convención de Viena de 1815, y actualmente en la Convención de Viena de 1961
sobre relaciones diplomáticas (arts.14,1 y 16,3).
El Pro-nuncio Apostólico
Igual que el Nuncio, el Pro-nuncio representa al Santo Padre ante los Estados y forma parte del cuerpo diplomático en el Estado ante el
que está acreditado. El Pro-nuncio, sin embargo, no ejerce de decano del cuerpo diplomático por sí mismo, sino en función de su
antigüedad en igualdad con los demás embajadores. La práctica de la Santa Sede es enviar un Pro-nuncio ante aquellos Estados en los
que haya motivos que aconsejen que su representante no ejerza funciones de decano del cuerpo diplomático. Como se ve, la diferencia
entre el Nuncio y el Pro-nuncio es meramente protocolaria.
El Delegado Apostólico
El Delegado Apostólico no ejerce funciones oficiales diplomáticas: no representa al Santo Padre ante el Estado en el que ejerce sus
funciones. No pertenece al cuerpo diplomático, por lo tanto. Se envía Delegado Apostólico a aquellas naciones con las que la Santa
Sede no tiene establecidas relaciones diplomáticas. La sede de la Delegación Apostólica no goza de inmunidad diplomática ni ninguna
de las demás prerrogativas de la diplomacia internacional. Sin embargo, para que el Santo Padre envíe Delegado Apostólico se deben
dar en el país unas condiciones mínimas de libertad religiosa y seguridad personal, pues de otro modo el Delegado Apostólico no podría
desarrollar sus funciones. Por eso, en la práctica, los Delegados Apostólicos ejercen de representantes oficiosos ante los Estados.
Otros representantes pontificios
El Papa también designa representantes en otras circunstancias. Así, envía representantes con calidad de Observadores, ante ciertas
organizaciones internacionales; excepcionalmente el Legado ante la Unión Europea tiene el título de Nuncio, aunque tiene funciones
diplomáticas sin ejercer de representante ante las Iglesias particulares. También envía representantes, normalmente con el título de
Observador, a ciertos Congresos o Conferencias internacionales. En cada caso la categoría y el alcance de su misión se contiene en las
letras de nombramiento.
Calidad de los Legados pontificios
El delicado oficio de los representantes del Pontífice ha aconsejado proveer a una cuidadosa selección y a una atenta preparación de
quienes van a desempeñarlo. El cuerpo diplomático de la Santa Sede se forma en la Pontificia Academia Eclesiástica, equivalente a las
Escuelas Diplomáticas que mantienen muchos Estados.
Los Legados pontificios generalmente son Obispos titulares. En el caso de alguna Nunciatura especialmente antigua, el Nuncio es
Arzobispo. Además, el canon 1405 determina que los Legados pueden ser juzgados sólo por el Romano Pontífice.
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