La bulimia nerviosa La bulimia es un problema psicosocial que ha incrementado con el paso del tiempo. Durante los últimos 50 años, la sociedad se ha materializado debido a la globalización, el crecimiento de la industria de la moda y al estereotipo del “ser humano perfecto”. Este modelo implica, básicamente, la delgadez, y es publicado en los diferentes medios de comunicación. Es de esta manera como afecta a una gran parte de la sociedad, de tal forma que los adolescentes con poca madurez emocional desean imitarlo a pesar de las consecuencias que podría ocasionar. La bulimia es un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA), el cual está calificado como la tercera enfermedad más frecuente entre mujeres adolescentes de los países más desarrollados. Al menos una de cada diez chicas, entre los 12 y 21 años, padece de este trastorno. Sólo un 5% de los casos de bulimia reportados se producen en hombres. La Bulimia es una enfermedad por la cual la persona come en exceso o tiene episodios regulares de consumo excesivo de alimento, de tal forma que siente una pérdida de control. Luego, el enfermo utiliza diversos métodos, tales como vomitar, consumir laxantes o ejercitarse en exceso, para evitar el aumento de peso. A continuación, se procederá a detallar las principales causas, consecuencias y posibles soluciones de la bulimia. Varios estudios realizados en los últimos años demuestran que las causas de la bulimia son muy diversas. Estas se pueden dividir en factores biológicos, psicológicos y sociales. Dentro de las causas biológicas se puede mencionar la predisposición genética, la cual es producida por las condiciones adversas de una alimentación inadecuada o por el estrés, y los desórdenes hormonales, los cuales son muy frecuentes durante la adolescencia. Las estadísticas demuestran que es un trastorno frecuente, debido a que los resultados de las investigaciones indican que aproximadamente el 30% de los familiares de una persona bulímica están propensos a padecerla. Dentro de los últimos descubrimientos, se comprobó que la bulimia es hereditaria en un 9.6% de la población y que suele ser común en el 21% de las personas que sufren de algún trastorno psicológico. También, es necesario mencionar la importancia de la familia, específicamente del núcleo familiar, debido a que la información que se logre brindar en una primera infancia será esencial para evitar los desórdenes alimenticios por falta de autoestima o una obsesión por estar en forma. Aparte, es indispensable tomar en cuenta la presión social y cultural que se pueda evidenciar en el entorno del bulímico, puesto que, para conseguir o mantener la delgadez, muchos adolescentes empiezan a practicar técnicas radicales para bajar de peso. Por ello, es necesario que el entorno del enfermo le brinde apoyo para superar todo tipo de complejos que podrían haber influido en el desarrollo de esta enfermedad. La bulimia puede ocasionar graves consecuencias, tanto en la salud mental como en la salud física del ser humano. En primer lugar, esta enfermedad provoca la pérdida del control mental. La persona afectada desarrolla un sentimiento incontrolable y constante de culpabilidad y angustia tras ingerir alimentos, debido a que siente que va a subir de peso. Asimismo, la bulimia provoca varios cambios de conducta asociados a episodios irregulares de alimentación; es decir, la persona afectada tiende a tener periodos de ayunas y, en poco tiempo, periodos de nutrición compulsiva. Estudios realizados anteriormente muestran que esta inestabilidad emocional lleva a otros trastornos psicológicos, como la cleptomanía, el alcoholismo y la adicción a las drogas. En consecuencia, los bulímicos tienden a vomitar y a consumir laxantes para deshacerse rápidamente de la comida ingerida. En segundo lugar, se evidencian distintas repercusiones en la salud física. Hay una gran variedad de síntomas, como los dolores de cabeza, mareos, pérdida del cabello, debilidad muscular y estreñimiento o diarrea crónica. Asimismo, se presentan enfermedades bucales, como el desarrollo de caries y manchas en los dientes. También, se originan padecimientos en el tracto digestivo, como la deshidratación, el colon irritable, el reflujo gastrointestinal, la perforación esofágica y úlceras estomacales. Por último, la bulimia causa un desequilibrio químico y electrolítico al expulsar los alimentos consumidos del cuerpo, al igual que insuficiencia cardíaca por la perdida de sodio y potasio. Como se ha podido observar, la bulimia nerviosa es un desorden alimenticio que puede ocasionar daños muy perjudiciales en la persona y, muchas veces, llevarla hasta la muerte. Por ello, es necesario buscar, en el entorno social o en especialistas, la ayuda necesaria para recuperarse de una forma rápida y efectiva; solo de esta manera se podrán disminuir los daños colaterales en la salud y los casos de muerte por bulimia en la sociedad actual. Está comprobado que una solución efectiva para lidiar con esta enfermedad es acudir a un especialista, generalmente a un psicólogo, en el momento en el que se evidencie el problema, ya que este tiene la capacidad de realizar terapias individuales y familiares que incentivarán a la recuperación del paciente, lo ayudarán a tener una buena autoestima y a “quererse” tal y cómo es. De igual manera, es importante mejorar los hábitos alimenticios del enfermo y adecuarlos para que se sienta satisfecho con su imagen corporal. Al mismo tiempo, es indispensable que el bulímico recurra a charlas sobre nutrición y ejercicio físico, sin dejar de lado las charlas motivacionales. Estudios realizados en la ciudad de Barcelona indican que solo un 19% de las personas que padecen de bulimia acuden a estas charlas; sin embargo, el 5% de ellos se retira durante las primeras sesiones. Es recomendable que en estos conversatorios se traten temas como las consecuencias de la bulimia nerviosa, los patrones nutricionales de mayor importancia en la juventud y las estrategias para recuperarse de una crisis nerviosa. De esta manera, los pacientes podrán recibir el apoyo que necesitan para recuperarse y aumentar su nivel de confianza para seguir un tratamiento. Es por esta razón que se debe realizar un seguimiento exhaustivo de las personas que presenten algún síntoma de esta enfermedad. Se podría decir que hay varias formas de controlar la bulimia, simplemente, se requiere del apoyo del entorno del paciente y su disposición para seguir el tratamiento sugerido. Gracias al análisis realizado anteriormente, se puede concluir que, durante las últimas décadas, se ha introducido un cambio en el ideal de “belleza” y “buen estado físico.” Los jóvenes, sobre todo las mujeres, en la mayoría de los casos, tratan de imitar físicamente a los personajes de la farándula; por ello, realizan técnicas radicales (como vomitar) para no engordar o bajar de peso. La presión del entorno surge cuando, en el mundo occidental, los valores estéticos son impuestos por una sociedad que condena el sobrepeso como “insano.” Finalmente, se podría afirmar que la cantidad de personas afectadas por los diversos trastornos de la alimentación, como la bulimia nerviosa, aumenta cada año en forma desmesurada. Gran parte de las personas perjudicadas son mujeres adolescentes, aunque cada vez es mayor la frecuencia en hombres y adultos, sin dejar de lado que el diagnóstico de bulimia, en las últimas décadas, se presenta a edades más tempranas. Este trastorno suele aparecer de manera indirecta y con ello, no tan solo afecta a quien la padece, sino que también, altera el núcleo familiar primario del enfermo. En síntesis, se podría decir que esta afección se asemeja a una cadena, pues, el problema se observa, generalmente, cuando la enfermedad ya está avanzada; es decir, cuando el bulímico altera de forma dramática su ingesta de alimentos, exagera la preocupación por su peso y tiene un gran sentimiento de culpa después de comer. Está científicamente comprobado que existe una relación directa entre las personas que se someten a dietas y el riesgo de padecer bulimia nerviosa, debido a las repercusiones físicas y psíquicas de la desnutrición. Como se ha podido observar anteriormente, la bulimia es una enfermedad que tiene distintas etapas; por ello, es necesario que las personas que se encuentran en el entorno del enfermo aprendan a evidenciar los síntomas para tratar este padecimiento a tiempo, y, sobre todo, para brindarles el apoyo necesario para lograr tener una buena calidad de vida. Gran parte de este trastorno se debe a una falta de autoestima; por ello, los especialistas sugieren dar charlas de autoconocimiento y autovaloración desde edades muy tempranas, solo de esta forma se evitará que los casos de bulimia sigan aumentando con el paso de los años.