1 Tomar Refugio Lo que habitualemente traducimos como tomar

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Tomar Refugio
Lo que habitualemente traducimos como tomar refugio , en tibetano se dice kyad su dro-ua. Kyad significa
refugio, asilo, protección o aún “allí hacia donde uno v a”, “aquello a lo que uno aspira”. Su es una partícula
gramatical que podemos traducir como hacia, y dro-ua quiere decir ir, partir. A sí la expresión global la
traducimos como dirigirse hacia el refugio .
La razón de tomar refugio
Refugio significa “protección”. Tomar refugio quiere decir que intentamos protegernos de algo, y este algo es el
sufrimiento, malestar o estados confusos que experimentamos en los Ciclos Existenciales.
Es ev idente que todos los seres desean la felicidad, pero no la obtienen. Todos desean ev itar el sufrimiento y ,
sin embargo, lo encuentran. El control de la situación se nos escapa, por ello buscamos soluciones.
Generalmente se piensa que el esfuerzo de los seres humanos, el desarrollo de las ciencias y de la técnica, el
progreso material, permitirán escapar el sufrimiento o, por lo menos, contribuirán a disminuirlo de una manera
significativ a. Esto es sólo parcialmente cierto. Las modificaciones producidas en el mundo exterior pueden dar
soluciones superficiales y puntuales al problema del sufrimiento, pero no pueden resolv erlo, ni en profundidad
ni a largo plazo, pues no atacan sus causas.
Mientras las causas no hay an sido suprimidas, no se puede esperar la desaparición duradera de los efectos.
Incluso si el sufrimiento parece borrarse momentáneamente, necesariamente v olv erá. La felicidad en estas
condiciones sólo puede ser pasajera, la puerta sigue abierta a nuev os sufrimientos.
En realidad, mientras no nos v olv amos hacia la mente, mientras nos quedemos fijados en las apariencias
externas, la perspectiv a de una felicidad auténtica y duradera continuará impedida. Ninguno de los medios que
utilizamos permitirá jamás ev itar definitiv amente el sufrimiento.
La v ía budista, lo que llamamos Dharma, se sitúa en otro plano, aborda la cuestión menos en el campo de los
desarrollos exteriores que en aquel interior, de la mente, el mismo que realiza la experiencia del sufrimiento,
ahí donde se sitúa la causa. Mira hacia el origen. En su naturaleza original, nuestra mente es pura, libre y feliz.
Pero nosotros desconocemos ajenos a ella, debido a la toma defectuosa de funcionamiento de nuestra mente;
especialmente por el juego de las emociones conflictiv as, es decir, los diferentes matices de nuestra relación
desequilibrada con el mundo y con nosotros mismos: el deseo, el apego, la av aricia, el odio, los celos, la
opacidad mental, etc. Estas emociones perturbadoras son códigos impresos en nuestra mente desde tiempo sin
principio, sobre los que no tenemos prácticamente control. Son la raíz de nuestro sufrimiento, de nuestras
angustias y frustraciones, nos llev an a actuar de forma que engendramos nuestro propio sufrimiento por el
poder del k arma negativo.
No estamos libres de nuestro destino, somos impotentes para protegernos del sufrimiento y de la ilusión. Por
ello, nos remitimos a esta realidad trascendente que son las Tres Joy as: el Buda, el Dharma (sus enseñanzas) y
la Sanga (la comunidad).
Tomar refugio, entrar en la v ía del Dharma, es ubicarse bajo una doble protección: en primer lugar, adquirimos
una protección temporal, por el poder de las Tres Joy as, se nos protege de los sufrimientos cuy a semilla hemos
sembrado en el pasado y que encontramos ahora a lo largo de nuestra v ida. En definitiv a, aprendemos a
conocer en que forma las emociones conflictiv as nos son perjudiciales, y luego, recordando nuestra pureza
original, felicidad auténtica, independiente de las circunstancias que nos son inherentes.
¿Por qué tienen las Tres Joy as esta capacidad de protección que nosotros no tenemos? El Buda se ha liberado
de las emociones conflictiv as y del k arma, posee la omnisciencia de la Budeidad. En Él todo efecto se ha
borrado y todas las cualidades de la mente se han expandido completamente. Es infinitamente superior a
nosotros, por ello lo tomamos como refugio. El Buda muestra el camino que conduce al fin del sufrimiento, le
llamamos pues, el guía. Su forma de guiarnos es enseñarnos el Dharma, por cuy a práctica progresamos hacia la
Liberación.
Este Dharma comprende una gran v ariedad de aspectos que corresponden a la div ersidad de las capacidades,
temperamentos y aspiraciones de los seres. Por último, la Sanga (los que practican el Dharma y lo transmiten a
otros) nos ay uda en nuestro progreso. Por ello, Buda, Dharma y Sanga son nuestros tres refugios.
Por las Tres Joy as nos comprometemos primero en el camino, seguidamente, por ellas lo recorremos y , por
último, en Ellas se realice el fin. Efectiv amente, cuando se alcanza el Despertar, lo que llamamos “obtener el
estado de Buda”, en este estado, que es la naturaleza última de nuestra propia mente, incluy e en sí al Dharma
y a la Sanga. Desde un punto de v ista relativ o, las Tres Joy as aparecen como realidades separadas aunque de
v erdad, desde el punto de v ista último, se resumen en el Buda.
Para aquel que desea deshacerse del sufrimiento del ciclo de las existencias o Samsara, no hay medio mejor, ni
más profundo que la toma de refugio.
En quie n se toma refugio
Cualquiera que sea la escuela del budismo a la que nos unamos, tomamos refugio en primer lugar en las Tres
Joy as, el Buda, el Dharma y la Sanga, también llamados los Tres Raros y Sublimes.
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El Buda
Quizá tengamos costumbre de pensar en el Buda como un ser humano similar a nosotros, que v iv ió seis siglos
antes de nuestra era. Esto no es falso, pero es mucho más que eso. Cuando queremos considerar la totalidad
de lo que es, consideramos tres aspectos, tres modalidades de su ser que llamamos “Los Tres Cuerpos”. El
Cuerpo Absoluto o Dharmak ay a, la esencia última de la mente de Buda y de nuestra propia mente. Está más
allá de toda característica. No tiene forma, ni principio ni fin, no mora en ningún lugar. No puede ser designado
por ninguna palabra, ni concebido por ningún pensamiento. Sin embargo, no es una simple ausencia de algo
pues de Él surgen todas las apariencias. El Cuerpo de Gloria o Sambhogak ay a es la manifestación del Buda bajo
una forma luminosa, en los “campos puros”. El Cuerpo de Emanación o Nirmanak ay a es la manifestación del
Buda bajo un aspecto conv encional, es decir como ser humano.
A unque las cualidades del Buda son infinitas, se consideran tres como las principales:
El conocimiento, el amor y el poder o capacidad de dar refugio.
Su conocimiento es doble: Conocimiento de la naturaleza de todos los fenómenos y conocimiento de su
multiplicidad en el campo de la manifestación relativ a. Nosotros estamos en la ignorancia sobre estos dos
puntos de v ista. Lejos de conocer el modo de ser de los fenómenos, lejos de comprender el significado de la
v acuidad, nos asimilamos a un “yo”, a un “ego”. No percibimos que, en realidad, estamos libres de los límites
de la indiv idualidad egocéntrica. Nuestra experiencia se limita a esta fijación sobre la noción de “y o”, de “yo
existo”. Por lo contrario, un Buda no solamente posee la realización de que el y o, por naturaleza no tiene
existencia, además, percibe la ausencia de realidad propia de todos los fenómenos. Igualmente, nuestro
conocimiento sobre los fenómenos en el tiempo y el espacio, es muy limitado. No conocemos nuestras v idas
pasadas, ni como será el encarnamiento en v idas futuras, mientras que un Buda conoce todas las v idas pasadas
de los seres, los actos que han realizado, el k arma que resultará y los renacimientos que tomarán. Conoce
también, sin confusión, con precisión, la situación presente de todos los seres. Supongamos, por dar un
ejemplo, que las facultades de conocimiento de Buda sean similares a la totalidad del espacio. En este caso las
de los Bodhisatv as serían comparables al v olumen que ocupa una habitación de una casa, la de los seres con
una cierta realización, como los Arhats, parecidas al contenido de un v aso, y la de las personas ordinarias más
inteligentes, más sabias y más cultiv adas, no ocuparía más que el ojo de una aguja.
Si el Buda únicamente posey era conocimiento, a nosotros no nos sería de utilidad. Pero su mente también es
“amor”. Se dice que siente por cada ser en particular el mismo amor que su madre por su hijo. Los humanos
ordinarios sólo pueden sentir un amor limitado por un pequeño número de personas, e incluso este no será
igual para todos y se marcarán diferencias. El amor de un Buda se aplica a la infinidad de los seres que llenan
el espacio infinito. Para cada uno de ellos es un amigo, incluso si ese amigo es desconocido.
Conocimiento y amor a pesar de su grandeza, serían aún insuficientes si el Buda no posey era también el
“poder” de ayudarnos. Este poder de manifiesta particularmente por la enseñanza que nos da sobre el camino
de la Liberación. De esta forma, hace que se disipen los sufrimientos presentes y hace que se supriman las
causas de sufrimientos futuros. Por la práctica del Dharma, que es la manifestación del poder de Buda,
av anzamos en el camino de la felicidad hasta el Despertar.
El Dharma
Es la v ía enseñada por el Buda. Se distinguen dos aspectos:
El Dharma de las escrituras: las enseñanzas de Buda que se han consignado por escrito, como la recopilación
de los comentarios redactados por los grandes realizados del pasado hindúes y tibetanos.
El Dharma de la realización: las realizaciones que efectiv amente han aparecido en la mente de los grandes
seres o de los seres ordinarios.
La Sangha
Todos los que siguen la enseñanza de Buda constituy en la Sanga, es decir, la comunidad. Sin embargo se
distinguen dos niv eles:
La Sanga superior, constituida por los seres que han obtenido diferentes niv eles de realizaciones extraordinarias
como, los Bodhisatv as, Shrav ak as o Praty ek abudas.
La Sanga común, que son todos los que constituy en la comunidad.
Tomamos refugio sobre todo en la Sanga superior.
A estas Tres Joy as, también se les llama los Tres Raros y Sublimes, porque es muy raro que aparezcan en el
mundo y son superiores a todo.
Las Tres Raíces
En el Vajray ana, la rama del budismo más ex tendida en Tibet, se agregan a las Tres Joy as otros tres lugares de
refugio conocidos como las “Tres Raíces”:
Los Lamas o raíz de la gracia o influencia espiritual.
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Los Yidams, div inidades de realización, raíz de las realizaciones comunes y supremas.
Los Protectores, raíz de la activ idad iluminada.
En el marco del Vajray ana se considera que, para realizar la naturaleza última de la mente, es necesario seguir
a un Lama, un maestro espiritual que muestra el camino, confiere iniciaciones, da las in strucciones y del que
recibimos la gracia o el poder espiritual. Seguidamente, se practican las siguientes meditaciones relacionadas
con los diferentes Yidams que permiten obtener la realización sublime (la realización de la naturaleza última de
la mente) y las realizaciones comunes (longev idad, salud, prestigio).
Por último, dado que en la práctica del Dharma nos encontramos con numerosos obstáculos, nos remitimos a
las div inidades llamadas “Protectores” para apartarlos y establecer las circunstancias fav orables.
La Ceremonia
La toma de refugio se realiza durante una ceremonia simple y brev e. Se piensa a v eces que tener fe en las Tres
Joy as es suficiente y no siempre se comprende el sentido de la ceremonia. Sin embargo, el ritual responde a
div ersas necesidades:
En primer lugar, gracias a las explicaciones que proporciona el lama que da refugio, se comprende claramente
lo que son las Tres Joy as y la función de la toma de refugio.
En segundo lugar, la ceremonia implica una participación activ a de todos los aspectos de nuestra personalidad:
Nuestro cuerpo, palabra y mente. Esta participación da una gran fuerza, un gran impulso, un carácter de
serenidad y profundidad a nuestro compromiso espiritual. Dado que en el campo relativ o, todas las experiencias
son el juego de su interconexión, necesariamente existe un lazo entre lo que se realiza formalmente y el sentido
profundo de lo que es realizado. Por último, el ritual permite la transmisión de la gracia, de una corriente de
fuerza espiritual que penetra en nuestra corriente mental. Por ello es necesaria la ceremonia, su desarrollo es
muy sobrio. Aquel que toma refugio marca su compromiso repitiendo tres v eces la fórmula de refugio, luego el
lama le corta un pequeño mechón de cabello, le da un nombre de Dharma y le pone un cordón de protección.
El pequeño mechón de cabello cortado es el signo de nuestra consagración al Dharma, simbolizando el hecho
de que renunciamos a nuestro modo de ser ordinario y franqueamos la puerta de la v ía de Buda. El cordón de
protección representa la gracia de Buda que desde ese momento nos acompañará.
El nombre nos identifica con la entrada en el camino de la Liberación, se refiere siempre a una o v arias
cualidades de la budeidad. A menudo no es posible descubrir una relación inmediata entre ese nombre y
nuestra personalidad actual. A v eces, sin embargo, esta relación aparece claramente, sea porque el lama posee
un poder de clariv idencia particular, sea por la simple conexión k ármica con ese nombre.
Precisemos ahora algunos puntos sobre esta ceremonia, en primer lugar dudamos a v eces de hacer tomar
refugio a los niños pequeños, pues se considera que no son conscientes de lo que ocurre. Es cierto que el niño
no tiene el pensamiento “quisiera tomar refugio”, pero el sólo hecho de oír el nombre de Buda y el poder de la
ceremonia, ponen en su mente una huella muy benéfica, incluso si no es una ceremonia completa, no es
totalmente inútil.
En segundo lugar, encontramos en el Vajray ana la noción de Lama Raíz y nos preguntamos si esto se refiere al
lama que nos ha dado refugio. De hecho, son diferentes, Lama Raíz es un término con el que se designa al
maestro de quien se reciben iniciaciones y que nos guía en el camino del reconocimiento del modo de ser de
nuestra mente, a trav és d euna relación priv ilegiada. La toma de refugio no implica, pues, que aquel que realiza
la ceremonia deba necesariamente ser tomado como nuestro Lama Raíz.
El Pequeño Vehículo y el Gran Vehículo son dos aproximaciones diferente a las enseñanzas de Buda, existen
entre ellos ciertas diferencias en la forma de tomar refugio. En Pequeño Vehículo tomamos refugio nosotros
sólos hasta el fin de nuestra v ida. En el Gran Vehículo consideramos que todos los seres toman refugio al
mismo tiempo que nosotros hasta el Despertar. En el Gran Vehículo tomamos refugio para llegar a obtener la
budeidad para ayudar a todos los seres.
Los preceptos
Tomar refugio es comprometerse en el camino de la Liberación. Nos esforzamos pues en respetar un cierto
número de preceptos que nos ay udará a progresar. Están repartidos en tres grupos que se definen como las
tres cosas que hay que ev itar y las tres cosas que hay que adoptar.
Las tres cosas que hay que ev itar:
Habiendo tomado refugio en Buda, no buscaremos protección en las div inidades de este mundo, es decir, los
espíritus de las aguas, de las montañas, de la tierra, etc.
Habiendo tomado refugio en el Dharma, ev itamos toda activ idad que resulte perniciosa a los seres.
Habiendo tomado refugio en la Sanga, ev itamos la relación con las malas compañías, aquellos que critican
v iv amente el Dharma o cuy a conducta es muy negativ a. Su compañía nos haría caer bajo su influencia, con el
riesgo de hacer v acilar nuestra confianza en el Dharma y llev arnos a cometer actos negativ os.
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Las tres cosas a adoptar:
Habiendo tomado refugio en el Buda, mantenemos el respeto por sus representaciones y la de los Tres Raros y
Sublimes, como son las pinturas, estatuas o fotos.
Tras haber tomado refugio en el Dharma, respetamos los textos sagrados o cualquier otra modalidad que
represente la palabra de Buda.
Habiendo tomado refugio en la Sanga, respetamos a sus miembros, todos aquellos que han entrado en la v ía
del Buda, todos aquellos que son sostenedores de las enseñanzas.
Junto a esto, guardamos los tres preceptos generales de la toma de refugio:
Nos esforzamos en recitar cada día la plegaria de refugio con confianza y sinceridad,
en hacer ofrendas de cosas bellas a las Tres Joy as y
en pensar que no abandonaremos jamás las Tres Joy as.
Estos preceptos son muy sencillos y pueden parecer simplistas, sin embargo son profundos y si los hacemos
nuestros, v eremos cuan beneficiosos son. Por otra parte, queda claro que tomar refugio no significa en absoluto
rechazar otras religiones, ni considerarlas inferiores. La activ idad del Despertar por el bien de los seres es
infinita y utiliza numerosos métodos para ayudarlos, tanto en el plano temporal como último. Por ello, se
manifiesta a trav és de numerosas tradiciones y todas merecen nuestro respeto.
Conclusión
Si la toma de refugio rev iste una importancia tan grande, es qporque no podemos encontrar en este mundo
una protección mejor contra el sufrimiento que las Tres Joy as, no sólo en el plano de la Liberación, sino
también en el de las dificultades y angustias cotidianas. Se dice que aquel que toma refugio no renacerá más
en los mundos inferiores, no seguirá falsos caminos espirituales y finalmente se liberará de la realidad ilusoria
de un y o, que es la raíz de todo sufrimiento.
Enseñanzas requeridas y dadas en Mirik, en el monasterio de Kyadgye Bokar Tulku Rinpoche, en julio de 1989.
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