Documento Completo - Pontificia Comisión para América Latina

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Monografía Histórica
PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA
50 AÑOS
1958 – 2008
Pbro. Dr. Carlos Alberto Pérez Méndez
2
3
SIGLAS Y ABREVIACIONES
Arch.PCAL
Archivo de la CAL
CAL
Comisión para América Latina
CELAM
Consejo Episcopal Latino-Americano
Cfr.
Confronta
p.
Página
f.
Folio
4
5
INTRODUCCIÓN
Al cumplir 50 años de existencia la Pontificia Comisión para
América Latina, creada por el papa Pío XII el 21 de abril de 1958, he
considerado oportuno hacer un esfuerzo de investigación y análisis de
la documentación que reposa en los archivos de esta Comisión, con el
fin de dejar para la posteridad una memoria histórica de lo que fueron
los antecedentes de la CAL, su nacimiento, sus progresivas etapas, las
personas que más han intervenido a lo largo de su historia y las tareas
que ha cumplido durante estos diez lustros.
La CAL representa sin duda alguna la expresión de aprecio, de
acompañamiento pastoral y de solícita preocupación que ha tenido la
Santa Sede hacia América Latina, a la cual, ya desde hace mucho
tiempo, ha considerado como el Continente de la esperanza. En
efecto, ningún otro Continente cuenta con una especial comisión
pontificia que siga y acompañe las respectivas conferencias
episcopales y los organismos eclesiales que operan a nivel continental.
Este afectuoso interés se había visto ya en el año 1899, cuando el papa
León XIII convocó a todos los Obispos de América Latina del 28 de
mayo al 9 de julio para celebrar en Roma el Concilio Plenario
Latinoamericano, primero en su género en la historia moderna. Al
cumplirse los 50 años de dicho Concilio Plenario, ante la situación de
debilidad que vivía el catolicismo en ese Continente y ante los nuevos
desafíos que debía enfrentar la acción pastoral de la Iglesia, el papa
Pío XII quiso animar tanto a la Secretaría de Estado, como a los
diferentes Dicasterios de la Curia Romana, para que buscaran el modo
más oportuno para apoyar los esfuerzos que hacía el episcopado para
poner remedio a esa situación.
La primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, realizada en Río de Janeiro del 25 de julio al 4 de agosto
de 1955, constituyó también otro gran acontecimiento eclesial que
vino luego a convertirse en un magnífico instrumento de comunión y
colaboración episcopal a lo largo de todo el Continente. La
experiencia vivida en Río de Janeiro (Brasil), que tuvo como fruto la
creación del Consejo Episcopal Latinoamericano –CELAM-, como
respuesta del Santo Padre a la petición que le hicieron los Obispos al
concluir dicha Conferencia General, se ha repetido en otras cuatro
6
ocasiones con el fin de responder a exigencias pastorales de mucha
importancia. La Conferencia realizada en Medellín (Colombia) en
1968 quiso dar unas pautas para poner en marcha los resultados del
Concilio Vaticano II; luego en 1979 la Conferencia efectuada en
Puebla (México) dedicó su estudio y sus lineamientos a indicar cómo
aplicar la Exhortación Apostólica «Evangelii nuntiandi» del papa
Pablo VI; en 1992 la Conferencia que tuvo lugar en Santo Domingo
(República Dominicana) quiso unirse a la celebración de los
quinientos años de llegada del Evangelio al Continente americano y,
al mismo tiempo, tratar de responder a llamada que hacía el Santo
Padre Juan Pablo II para iniciar un proceso de nueva evangelización.
Finalmente, la Conferencia que inauguró el papa Benedicto XVI en
mayo de 2007 en Aparecida (Brasil), quiso recoger los frutos de las
anteriores conferencia generales y señalar con precisión la importancia
de formar discípulos misioneros que, a partir de un encuentro personal
con Cristo, irradiaran el mundo con el mensaje y el testimonio de la
Buena Nueva.
La Pontificia Comisión para América Latina ha estado
activamente involucrada en la preparación y ejecución de dichas
Conferencia Generales, como también en el acompañamiento y
seguimiento de las distintas actividades que ha organizado el CELAM
durante todo este período. Se trata de una presencia muchas veces
silenciosa y discreta, pero que ha tenido una gran importancia para
ayudar a mantener los vínculos de comunión eclesial y de fraternidad
episcopal entre los episcopados de América Latina y El Caribe. Entre
las muchas actividades que ha realizado la CAL se destaca
particularmente su interés por acompañar la formación sacerdotal y
por seguir de cerca lo relativo a la mejor distribución del clero.
Asimismo la CAL ha estado siempre muy atenta para distribuir
anualmente unos fondos que le llegan de las PP.OO.MM, con el fin de
apoyar a las Conferencia Episcopales en sus actividades pastorales,
como también a muchas obras de Iglesia necesitadas de un apoyo
económico para salir adelante. En este sentido ha tenido también una
relación cercana con los organismos episcopales de ayuda para
América Latina, tanto de Europa, como de Estados Unidos.
A lo largo de estos cincuenta años de historia la CAL ha vivido
cuatro períodos, de los cuales sólo uno de ellos, el segundo –que va
del 20 de septiembre de 1967 hasta el 9 de julio de 1969-, ha sido un
órgano autónomo de la Santa Sede. Los otros tres han estado
7
íntimamente ligados a lo que hoy se conoce como Congregación para
los Obispos, aunque en un primer momento su sede estuviera en la
Sagrada Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios,
de la cual era Secretario Mons. Antonio Samoré. Gracias a su
Santidad Juan Pablo II, al emanar el Motu Proprio Decessoris nostri el
18 de junio de 1988, diez días antes de firmar la Constitución
Apostólica Pastor bonus, con la cual reorganizaba la Curia Romana,
esta Comisión Pontificia tiene su actual conformación, cuya tarea
prioritaria es la de examinar de manera unitaria las cuestiones
doctrinales y pastorales que conciernen a la vida y desarrollo de la
Iglesia en América Latina, además de asistir y ayudar a los Dicasterios
de la Curia Romana más interesados en la búsqueda de solución a los
problemas peculiares. Asimismo acompaña y sigue con interés las
actividades del CELAM y de otros organismos eclesiales de América
Latina.
Con el fin de recoger de manera ordenada y cuidadosa toda esta
historia y poner de relieve la valiosa colaboración de tantas personas
que han hecho realidad las esperanzas que han puesto los Romanos
Pontífices, desde Pío XII hasta Benedicto XVI, en la labor que debía
desarrollar esta Pontificia Comisión, el presbítero CARLOS ALBERTO
PÉREZ MÉNDEZ, sacerdote colombiano de la Arquidiócesis de
Villavicencio, doctor en Historia de la Iglesia, por encargo nuestro
dedicó varios meses de su estadía en Roma a buscar atentamente en
los archivos de la CAL y de otras instituciones eclesiásticas, con el fin
de poner por escrito el resultado de su juiciosa investigación.
Expreso mi gratitud a don Carlos Alberto Pérez Méndez por el
magnífico documento que pone a disposición de esta Pontificia
Comisión y que constituye una inestimable y provechosa herramienta
para el conocimiento de lo que es y ha sido la CAL a lo largo de sus
primeros 50 años de existencia.
+ Octavio Ruiz Arenas
Vicepresidente
8
9
PRIMERA PARTE
SITUACIÓN SOCIO-RELIGIOSA DE AMÉRICA LATINA
DURANTE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX
10
11
La Pontificia Comisión para América Latina debe su existencia a la
solicitud de la Santa Sede por la Iglesia en Latinoamérica, ella es la
respuesta del Papa a una realidad evidente de la Iglesia en ese
Continente. Es por esto por lo que se inicia esta monografía histórica
de la Pontificia Comisión para América Latina dando una mirada a los
aspectos sociales y religiosos de Latinoamérica durante la primera
mitad del siglo XX.
Se trata de una lectura pastoral de la situación socio-religiosa de
América Latina hecha a través de la mirada que la Santa Sede dirigió
hacia el Continente a mediados del siglo XX. Sin pretender
desconocer los aspectos positivos de la sociedad y del catolicismo
latinoamericano se enfatizan sus puntos débiles, que constituyeron
motivo de preocupación y de atención pastoral por parte de la Santa
Sede.
No se puede y no se pretende, ciertamente, desconocer los progresos
y los felices resultados que los esfuerzos de renovación de la vida
católica habían ido alcanzando en los últimos años, particularmente en
algunas naciones; tampoco se desconoce el esfuerzo de los Obispos de
cada uno de los países que, gracias especialmente a las reuniones
periódicas de las Conferencias Episcopales nacionales que se fueron
constituyendo en casi todas las naciones, iban teniendo ocasión
frecuente de examinar juntos los comunes problemas y los medios
más idóneos para resolverlos.
Es en esta óptica que en esta primera parte se hace la presentación de
la situación social, cultural, política y religiosa de América Latina
durante la primera mitad del siglo XX. Esta panorámica de la
situación del Continente, nos permitirá encuadrar históricamente la
particular solicitud pastoral de la Santa Sede hacia la Iglesia en
Latinoamérica que originó el gran movimiento de solidaridad eclesial
en favor de América Latina que exigió la constitución de una especial
Pontificia Comisión para América Latina.
12
Capítulo I
América Latina un Continente en continua evolución
La característica fundamental de América Latina durante la primera
mitad del siglo XX es la continua y rápida evolución que experimentó
en todos sus aspectos. La sociedad latinoamericana vivió un período
de profunda transformación social que inevitablemente tuvo sus
repercusiones en la vida religiosa y en la actividad pastoral de la
Iglesia. Esta evolución la podemos individuar en los siguientes
aspectos: evolución demográfica, rápido aumento de la población;
evolución técnica, paso acelerado de una sociedad agrícola a una
sociedad industrializada; evolución social, como consecuencia de la
evolución técnica; y, por último, una evolución religiosa que se
manifestó en la rápida ruptura de la unidad católica, el Continente en
su totalidad católico empezó a experimentar la presencia del
protestantismo y el resurgimiento de las prácticas pseudoreligiosas
antiguas como el espiritismo y la superstición.
1. Evolución demográfica1
En América Latina se evidenció durante los primeros 50 años del
siglo XX una verdadera revolución demográfica. Al concluir el siglo
XIX la población latinoamericana superaba los 60 millones, en 1920
se contaba con 93 millones 600 mil habitantes y en 1952 eran ya 172
millones.
Esto no solo debido al aumento progresivo del número de los
nacimientos, sino también a la disminución de la mortalidad infantil
por las mejores condiciones de vida y al “aluvión migratorio”. La
emigración europea hacia América Latina vivió dos momentos
particularmente fuertes: el primero desde mediados del siglo XIX
hasta comienzos de la primera guerra mundial y el segundo después
de la segunda guerra mundial.
Al terminar el siglo XIX se asistió al “aluvión migratorio”,
caracterizado por una seria reanudación de la inmigración española y
portuguesa y por la llegada en masa de alemanes y sobretodo de
1
Cfr. Arch. PCAL, IA, America Latina, Situazione generale, A- Socio-Religiosa.
13
italianos. Este flujo migratorio fue motivado por la aplicación de
políticas favorables a la inmigración europea (con el intento de ocupar
las regiones de frontera y de crear núcleos de civilización campesina).
Esta inmigración, de tipo familiar, fue dirigida hacia las "colonias
agrícolas" (que se revelaron un fracaso). A lado de ésta, hubo otra
exclusivamente masculina (coolies en Perú, México y Cuba y desde
los Estados italianos) para los trabajos en las plantaciones y en la
construcción de carreteras y ferrocarriles. En 1870 empezó la gran
inmigración que perdurará hasta la primera guerra mundial. Se calcula
en 14 millones el número de los emigrantes que en ese período
llegaron a América Latina.
El segundo momento se vivió después de la segunda guerra mundial.
La situación de pobreza en la que vino a encontrarse la mayoría de
países europeos y la situación política provocó un segundo éxodo
masivo de europeos, de los cuales un buen número llegó a
establecerse en la parte sur del continente americano: Argentina,
Uruguay, Chile y una parte del Brasil meridional, fundamentalmente.
Esta masiva llegada de europeos se convirtió en elemento importante
en la transformación demográfica de América Latina, con sus
evidentes consecuencias a todos los niveles.
La Iglesia, que ya a comienzos del siglo había experimentado la
dificultad que significaba atender sesenta millones de habitantes
esparcidos en un espacio de más de 21 millones de kilómetros
cuadrados, advirtió entonces la dificultad para acompañar
pastoralmente 172 millones, unos aglomerados en las grandes
metrópolis otros dispersos en el extenso territorio de las diversas
naciones.
2. Evolución técnica
América Latina, con una población casi completamente agrícola
hasta bien entrada la década del 50, comenzó a experimentar una
rápida y grandiosa trasformación técnica y económica. Esta
transformación traía ciertamente graves consecuencias en el campo
social y religioso.
14
3. Evolución social2
Para 1955 se constataba que existían en América Latina las causas y
síntomas de una decisiva y desestabilizante evolución social. Estas se
podían sintetizar en:
a) condiciones lamentables e inhumanas de los trabajadores a causa
de la explotación que de ellos hacían los capitalistas (plantaciones en
Guatemala, industria del azúcar en Cuba y Haití, minas en Bolivia,
fábricas en Sao Paolo).
b) Aglomerados de población en las grandes ciudades (para 1955
más de 17 millones de personas vivían en las ciudades con más de un
millón de habitantes).
c) nacimiento de la clase obrera, que para 1955 aún no estaba
organizada ni consciente de su fuerza, pero en camino hacia una
decidida y concreta formación.
En la mayor parte de los países de América Latina las
organizaciones obreras comenzaban a estar fuertemente influenciadas
por el marxismo.
4. Evolución religiosa
Para 1955 ya se podía advertir que las condiciones inhumanas de los
trabajadores serían, como lo había sido en Europa, uno de los
elementos principales de la descristianización de las masas. Esto
porque las concentraciones urbanas producen en todas partes una
crisis religiosa, mucho más en América Latina, donde el número de
las parroquias no podía en lo más mínimo seguir el crecimiento de la
población; pues, era ya fácil encontrar parroquias con 20.000, 30.000
y aun con 50.000 habitantes privadas de una adecuada asistencia
religiosa. Mientras en las zonas rurales en la mayor parte de los casos
la práctica religiosa era asegurada por la tradición, las masas que
2
Cfr. Arch. PCAL, IA, America Latina, Situazione generale, C- Situazione socialeeconomica: problemi ed iniziative del mondo rurale; urbanesimo; documentazione sullo sviluppo
economico in A.L; Arch. PCAL, IA, America Latina, Situazione generale, C- Sociale-economica:
D.E.S.A.L. (Centro para el desarrollo económico y social de A.L.). EDUARDO CÁRDENAS, La vida
católica en América Latina. Visión panorámica de la realidad social. En: JEDIN, Manual de
Historia de la Iglesia, X/1,413-464.
15
llegaban a la ciudad abandonaban casi inmediatamente las prácticas
religiosas y perdían muy rápido la fe.
La falta de principios religiosos, de asistencia espiritual y de núcleos
familiares sólidamente fundados facilitaba después la propaganda
sectaria, marxista y atea entre las masas.
Capítulo II
Situación religiosa3
1. Actividad de las sectas protestantes4
El proselitismo protestante en América Latina se intensificó
significativamente en la primera mitad del siglo XX. Se habla incluso
de la “hora del protestantismo”, fue tal el progreso de la campaña
protestante que para los protestantes América Latina se concibió como
la “tierra prometida” y a la mirada del Episcopado latinoamericano y
de la Santa Sede apareció como una verdadera “invasión protestante”,
ante la cual era necesario reaccionar para defender la fe y reconquistar
las posiciones perdidas.5
1.1 El informe de Ligutti y Morino6
Un informe de los sacerdotes Ligutti y Morino presentado a la
Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios en noviembre
de 1955 revela la seriedad de la presencia protestante en América
3
Cfr. Arch. PCAL, IA, America Latina, Situazione generale, A- Socio-religiosa. Problemi
pastorali; EDUARDO CÁRDENAS, La vida católica en América Latina. Un continente que se
transforma. En: JEDIN, Manual de Historia de la Iglesia, X/1, 706-797.
4
Cfr. Scritti di P. Prudencio Damboriena sj. En: Arch. PCAL, IA. America Latina.
Movimenti non cattolici, Protestantismo, P. Prudencio Damboriena sj.
5
EDUARDO CÁRDENAS, La Iglesia en Colombia. En: JEDIN, Manual de Historia de la
Iglesia, X/2, 1123.
6
Mons. Ligutti, Director ejecutivo de la National Catholic Rural Life, preparó en
novimebre de 1955, en colaboración con Mons. Morino, Oficial de la S. Congregación del
Concilio, una relación sobre la situación religiosa de América Latina. Cfr. Arch. PCAL, IA,
America Latina, Commissione Pontificia, Situazione religiosa (statistiche, documenti, rilievi,
problemi). En esta misma posición se encuentran los estudios de ABBÉ FR. HOUTART, Etude
Socio-Religieuse de l’Amerique Latine. But et organisation de l’etude quelques resultats
provisoires, Pâques 1960; y de CELSO COSTANTINI, Il dramma delle missioni nell’America Latina.
Estratto del fascicolo VI (1958) della Rivista “Vita e Pensiero”.
16
Latina y cuánto ésta alertara a la Iglesia Católica, que se veía en
desventaja para hacer frente a una acción que se presentaba orgánica,
fuerte y exitosa:
El doctor Leonard, profesor protestante de la universidad de Paris y de Río
de Janeiro,afirma que después de la reforma jamás se han presentado
posibilidades tan grandes para el protestantismo como actualmente en
América Latina.
Casi todas las sectas protestantes tienen un plan general para la
propaganda y para el proselitismo, sobretodo para la estabilización
concreta y definitiva de la secta en la mayor parte posible de las zonas
neurálgicas.
Se puede afirmar, aunque si por el momento no se puede todavía probar,
que las sectas protestantes tienen también un plan general común para la
invasión del continente sur-americano.
Parece que este plan haya sido concordado y tenga su centro en Ginebra, y
sea dirigido especialmente por calvinistas. Ha sido enviado a América
Latina el hombre más capaz y más decidido, en Río de Janeiro tienen
empleada una de las señoras más importantes de la Acción Católica.
Responden al plan y al fin la instalación de potentes estaciones de radio,
como la de Quito de la que se sirven las varias sectas y que puede ser
escuchada incluso en los lugares más remotos; la apertura de escuelas,
especialmente para la enseñanza, con el pretexto de enseñar el inglés o la
agricultura, pero en realidad para la preparación de pastores y misioneros
locales; la preparación, preferiblemente en lugares desconocidos, de
elementos especializados, que se definen “New tribes” y son empleados en
los puntos más importantes como “storm-trupes” para abrir camino y
preparar el terreno a la acción de los pastores.
Es necesario tener presente la importante construcción de iglesias y
capillas protestantes por todas partes, pero especialmente donde surge un
nuevo pueblo o una nueva ciudad (en Brasil en las nuevas plantaciones de
café se tienen inmediatamente nuevas iglesias protestantes, pero no
católicas – en un centro del alto Paraná existen 15 iglesias protestantes y
una pequeña iglesia católica), la fundación de universidades protestantes
públicas, la actividad protestante practicada por todos los protestantes
(todo mormón es un misionero).
Colabora en la propaganda protestante un número significativo de técnicos
(la Compañía de los Grandes Maquinistas de Peoria dá gran parte de sus
ganancias para el trabajo misionero en América Latina). Sobretodo los
protestantes se sirven de una inteligente, decidida y eficaz organización.
Los pastores y los misioneros protestantes, aunque si no son profundos en
doctrina, son muy preparados por los sistemas modernos de apostolado,
por la organización y muy decididos en su acción. Son además numerosos;
17
próximamente su número, de cuanto se dice de Ginebra, será potenciado
muchísimo – más o menos tres mil serán lanzados al asalto de Chilesolamente los misioneros protestantes norte americanos son casi 8 000.7
1.2. La ponencia de Monseñor Rossi en 1958
Monseñor Agnelo Rossi, Obispo de Barra Do Pirai y Presidente de
la Comisión Episcopal de Fe y Moral de la Conferencia Nacional de
los Obispos del Brasil, en la tercera reunión del CELAM (Roma, 1016 de Noviembre de 1959) intervino con una ponencia sobre la acción
del protestantismo en América. De esta ponencia tomamos los datos
siguientes, que ofrecen una visión panorámica de la gravedad del
problema en sus líneas fundamentales.8
1.2.1 Infiltración protestante en América Latina:9
a) notable +++: en Brasil, Chile, Bolivia, Cuba, Guatemala, Haití,
Puerto Rico; b) Grande ++: en Argentina, Costa Rica, Honduras,
México, Panamá, Perú; c) Regular +: Colombia, Ecuador, El Salvador,
Nicaragua, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
1.2.2 Población protestante en América Latina:
7
País
1. Argentina
Influjo
+
Habitantes
18.080. 000
Protestantes
434.000
2. Bolivia
+++
3.019.031
60.000
3. Brasil
+++
55.000.000
2.000.000
4. Chile
+++
5.710.000
300.000
5. Colombia
6. Costa Rica
7. Cuba
+
++
+++
11.700.000
900.000
5.927.000
50.000
40.000
400.000
8. Ecuador
+
3.085.871
30.000
Notas características
Centro de expansión
cultural protestante para
América Hispana (Edit,
y Sem)
60% indios; Instituto
Americano de la Paz
Esperanza del
protestantismo mundial
País abierto al
protestantismo (Canutos)
“Persecución religiosa”
Puerta de entrada para el
hemisferio sur
“Convento de América
LIGUTTI – MORINO, Rilievi – suggerimenti – progetti sulla situazione religiosa
nell’America Latina, Roma, Novembre 1955. En: Arch. P. CAL, IA, America Latina, Situazione
generale, A- Situazione religiosa.
8
AGNELO ROSSI, La defensa de la fe en América Latina frente a la invasión protestante,
Roma 1959. Ponencia de Mons. Agnelo Rossi en la tercera Reunión del CELAM, 10-16 de
Noviembre de 1958. En: Arch. P. CAL, IA, America Latina, Movimenti non cattolici,
Protestantesimo.
9
Cfr. Arch. PCAL. IA. America Latina, Movimenti non cattolici, Protestantismo: in
genere; nei singoli paesi.
18
Latina” (Voz de los
Andes)
9. El Salvador
10. Guatemala
11. Haití
+
+++
+++
1.980.000
3.387.000
3.000.000
20.000
60.000
50.000
12. Honduras
13. México
14. Nicaragua
15. Panamá
16. Paraguay
++
+++
+
++
+
1.201.310
27.762.421
1.684.000
807.000
1.450.000
50.000
500.000
30.000
50.000
40.000
17. Perú
++
8.850.000
100.000
18. Puerto
Rico
19. República
Dominicana
20. Uruguay
+++
2.125.000
400.000
+
2.280.000
10.000
+
2.260.000
40.000
21. Venezuela
+
4.985.716
100.000
República desligada a la
América Latina (West
Indies Missions)
“Buena vecindad”
“Mesopotamia de A. L
(Col. Americ. Intern).
“La más fanática de A.
L.” (Institutos
Lingüísticos)
Víctima del yanquismo
La más liberal de A. L.
Cuartel General de
Asociaciones cristianas
de jóvenes.
“El Dorado” Colegio
Americano de Caracas.
En 1953 para una población total de 154.342.000 habitantes,
137.139.216 eran católicos (89%) y protestantes 4.870.447 (3%) y de
otras religiones el restante 8%; los sacerdotes católicos eran 26.112 y
13.246 los pastores protestantes; a cada sacerdote católico
correspondía en media 5.159 fieles, mientras que a cada pastor
protestante correspondían 368 creyentes.
1.2.3 El Congreso de Madras
Después del Congreso de Madras (India, octubre de 1938) se
verificó una auténtica invasión protestante en América Latina, que se
intensificó en los años sucesivos cuando el territorio pasó a ser campo
de primera importancia para la Agencia Misionera Protestante. Para
1959 se podía hablar de una verdadera euforia por el constante
crecimiento del protestantismo, el entusiasmo se manifestaba en el
aumento de los recursos destinados para la campaña protestante (para
el desarrollo de la instrucción teológica en América Latina, Asia y
África el Consejo Internacional de las Misiones destinó en 1959 la
suma de 4 millones de dólares), y en el constante aumento de
19
personal. América Latina se convirtió para el protestantismo en la
Tierra de promisión, pues mientras decaía en Europa y Estados
Unidos y debía abandonar sus posesiones en Asia y África, encontró
en América Latina la ocasión de un nuevo florecimiento. Esto explica
la fuerza con la que se presentó la campaña protestante hacia la mitad
del siglo XX.
1.2.4 Justificaciones protestantes para la evangelización de América
Latina
El protestantismo justificaba la urgencia de su campaña en los
siguientes puntos:
- América Latina es la región más necesitada del mundo,
porque está aferrada a peligrosas supersticiones (mariolatría,
cultos de los santos, etc.)
- Escasez de clero (había en América Latina 100.000
poblaciones sin sacerdotes)
- Profunda ignorancia religiosa y avidez por las verdades
cristianas en el pueblo
- En cuatro siglos de posesión pacífica, la Iglesia Católica no
fue capaz de evangelizar la América Latina.
Por tanto son necesarios los misioneros protestantes.
1.2.5 Estrategia de la campaña protestante
- Énfasis en la formación de pastores nacionales (de 70 a 80%
de los ministros), destinando el Consejo Internacional de
Misiones grandes sumas para multiplicar los Seminarios y
Escuelas Teológicas
- Movimientos de unión de confederación nacional de fuerzas
protestantes en manos de dirigentes nacionales (al menos
aparentemente para evitar ser tachados de yanquismo)
- Panamericanismo
sui
generis,
del
protestantismo
latinoamericano: fuerte apego a las Iglesias madres y a la
cultura de los Estados Unidos.
- Estrechos vínculos de cooperación latinoamericana a través de
varias organizaciones como OCLA (Comité de Cooperación
Latinoamericana, fundado en 1916), ULAJE (Unión
Latinoamericana de Juventud Evangélica, órgano oficial
20
Vida), LEAL (Literatura evangélica para la América Latina),
CCP (Cadena Cultural Panamericana, Costa Rica), MEC
(Movimiento Estudiantil Cristiano de América Latina, órgano
oficial Testimonium, bilingüe), Asociación Latinoamericana
de Estudios de Teología, Consejo Hispano-luso-brasilero de
“Caning House” de Londres, Centro de Aproximación
Cultural para toda la América Latina
- Modernos métodos de apostolado. La fuerza de la presencia
protestante se hacía sentir también en el método de
evangelización y en el uso que hacía de la tecnología para
evangelizar:
- Aviones, lanchas, jeeps, aparatos de proyección, grabación y
amplificación de sonido para las misiones
- Centro Audio-Visual Evangélico (discos, films, grabaciones
radiofónicas, cine, radio, televisión)
- Cursos bíblicos por correspondencia
- Reuniones de “sociabilidad”
- Desarrollo de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) y
Asociación Cristiana Femenina (YWCA) y de Casas de
Estudiantes (formación de dirigentes para toda la América
Latina en Montevideo)
- Propaganda bíblica: en julio de 1958 quedó formado el primer
grupo de pastores especialistas en el “colportaje” (venta de
libros religiosos), promoción de campañas y uso de las
Sagradas Escrituras para ayuda directa a las Iglesias
(formación dada en México para toda América Latina)
- Conquista de tribus indígenas (que constituían la quinta parte
de la población de la América Latina)
- Institutos de Lingüística (Perú, Bolivia, Venezuela, Ecuador,
México, Colombia y Brasil)
- Colonización de Le Tourneau10 (Perú y Brasil)
10
Robert Le Tourneau, evangelista norteamericano que en la década de los cincuenta del
siglo XX penetró la selva amazónica de Perú y Brasil, evangelizando y fundado el Instituto
Lingüístico de Verano junto con Guillermo Townsend. En la región Huanáco de la República del
Perú existe aún hoy el Distrito de Tournavista. Cfr. DAVID STOLL, Pescadores de hombres o
fundadores de imperio? El Instituto Lingüístico de Verano en América Latina, Quito 1985.
21
- Sociedad Misionera de “Nuevas Tribus”
La Iglesia católica en América Latina no podía no sentir el constante
aumento numérico del protestantismo y su creciente influjo en la
sociedad latinoamericana. El protestantismo, junto con el laicismo, el
liberalismo, la masonería y el comunismo, constituyó una fuerza
anticatólica que tendía a ocupar los puestos estratégicos de la sociedad
en los medios políticos, educacionales y culturales. Eran conocidos los
colegios protestantes de enseñanza secundaria de buena fama y de
gran proyección cultural y social.
2. La reaparición del culto pagano y del espiritismo
El nuevo surgimiento del culto pagano era un hecho muy difundido
entre la población negra (para 1955 más de 160.000.000) de Haití,
Colombia, Brasil y Cuba.
En Haití 80% de los bautizados en la Iglesia católica se dedicaban en
diversos modos al culto Vaudou. El espiritismo cumplía progresos
enormes sobretodo en Brasil e invadía ya algunas partes de Argentina.
Se dividía en espiritismo popular que derivaba especialmente de los
cultos negros y en espiritismo cultural, que penetraba principalmente
en ciertos estratos de la clase alta.
Solo en Río de Janeiro se hacia salir a casi 800 el número de los
templos espiritistas oficialmente registrados. Todo esto se debía
principalmente a la falta casi completa de instrucción religiosa y al
sincretismo religioso.
3. El influjo de la Masonería11
El documento No. 31 presentando durante la Conferencia de Río de
Janeiro presentaba los siguientes datos sobre la presencia de la
masonería en América Latina:
Según una Estadística de primeros de siglo (año 1910), que tomo del bien
informado Dictionnaire Apologetique de la Foi Catholique de D’Alés, t. II,
121-122, el gran total de masones latinoamericanos era de 45.600. Según
la otra, del año 1932, que publicaba en su obra “La dictature des
puissances occultes”, pag. 15, León de Poncins, la cifra anterior ascendió a
85.000.
11
Cfr. Arch. PCAL, IA, America Latina, Movimenti non cattolici, Massoneria.
22
En Latinoamérica, como se ve, el número de los masones se duplica, en el
espacio de menos de un cuarto de siglo. Si se ha caminado lo mismo o en
forma parecida, dentro de este otro cuarto de siglo, ya ha rebasado de los
CIENTO VEINTE MIL, el número de los cuales, en nuestros predios,
tratan de que, por un lado, permanezcan intactas las ganancias realizadas
aquí por el laicismo -tan vastas y tan hondas como todos sabemos-,y, por
el otro, de que merme la capacidad de nuestra resistencia contra el virus
del naturalismo religioso.12
La masonería se había manifestado profundamente anticatólica en
América Latina. A principios del siglo XX la masonería estaba
organizada en Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Colombia, Santo
Domingo, Guatemala, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y
Venezuela; y contaba en el mundo latino de Europa y Latinoamérica
con 2500 logias y unos 120.000 miembros.
No se puede desconocer la acción de la masonería, que es siempre
muy potente, especialmente en la esfera dirigente en toda América
Latina y que para mitad del siglo XX, para debilitar la influencia de la
Iglesia católica, favorecía el protestantismo y la indiferencia religiosa.
Capítulo III
La fuerte penetración del Comunismo
Aun cuando se podía constatar que las grandes masas, especialmente
rurales, no habían sido todavía gravemente influenciadas por la
ideología comunista a causa especialmente del analfabetismo, de las
dificultades de comunicación y de la apatía de las masas indígenas, si
aparecía evidente que el comunismo penetraba a través de dos canales
principalmente: las universidades y las nacientes organizaciones
obreras13.
12
EDUARDO MARTÍNEZ Y DAMAU, Informe sobre la masonería. Información estadística.
Rápida propagación. Organización interamericana de la masonería y sus principales objetivos.
Observaciones y conclusiones. Documento 32 de la Conferencia de Río de Janeiro. En. Arch.
PCAL, IA, Conferencia del Episcopado latinoamericano, Atti.
13
Algunas fechas importantes en el estudio del comunismo en América Latina: 1922, la
Internacional Comunista (Komintern) ha incluido a América Latina en su programa
revolucionario; 1925, un Secretariado especial latino-americano es creado en Moscú para estudiar
las condiciones políticas, económicas y sociales de esta parte del mundo; 1928, la “tesis de Bakou”
adoptada en el 6º Congreso de la III Internacional comunista, define la estrategia comunista en los
23
En las universidades las organizaciones estudiantiles marxistas eran
las más activas, aunque si no eran las más potentes. Los jóvenes
estudiantes, mucho más conscientes que la masa del pueblo, veían en
el comunismo la solución a los problemas económicos y sociales.
Los sindicatos y los diferentes movimientos cooperativistas, aunque
cubiertos con la etiqueta gubernamental, estaban en la mayoría de los
casos en mano a elementos marxistas. En Argentina era evidente que
los puestos claves del movimiento obrero estaban ocupados por los
comunistas e igual comenzaba a ser la situación en Brasil.
El comunismo encontró tres elementos potencialmente
revolucionarios en América Latina: el nuevo proletariado sin
raigambre, sin propiedad y sin dirección que nada tenía que perder ni
defender; los intelectuales, los estudiantes y los profesionales
(periodistas, escritores, artistas), que formaban un grupo inquieto; y
los campesinos sin tierra, elemento muy prometedor y dinámico,
según la teoría y la experiencia de Mao Tse-tung.14
1. Panorámica del Comunismo para 195915
Una rápida mirada a la situación de los países latinoamericanos para
1959, nos da una idea de la penetración del comunismo y del peligro
que en él veía la Iglesia. 16
países subdesarrollados; 1929, el primer congreso sindical latino-americano reunido en
Montevideo pone las bases de la acción comunista en América Latina; 1953, Dionisio Engina
Rodríguez, secretario general del partido comunista mexicano, de regreso de Moscú trae las
ordenes para comenzar “la operación América Latina” ; 1959, una mesa redonda ha reunido al
Festival de la Juventud en Viena, los delegados comunistas de los países de América Latina para
coordinar y mejorar los planes de acción.
La acción comunista se ha dividido después de la ruptura Moscú-Belgrado y con el
surgimiento de la República Popular de China. El comunismo ruso se afianza en México y
Montevideo; el comunismo yugoslavo establece su centro en Santiago de Chile; el comunismo
chino en La Habana, en Montevideo, en México, donde se beneficia de la embajada soviética para
difundir su ideología. Cfr. Le Comunisme en Amérique Latine. Vue d’ensemble. En: Arch. PCAL,
IA. America Latina, Situazione generale, B-Politica II. Partiti politici 2. Comunismo (prima parte).
14
EDUARDO CÁRDENAS, La vida católica en América Latina. La Iglesia en los diversos
países de América Latina. En: JEDIN, Manual de Historia de la Iglesia, X/2, 893-1346.
15
Cfr. Arch. PCAL, America Latina, Situazione generale, B- Politica, II. Partiti politici 2.
Comunismo (prima parte); Arch. PCAL, IA, America Latina, Situazione generale, B-Politica II.
Partiti politici 2. Comunismo (seconda parte).
16
Seguimos aquí el documento: Rassegna stampa internazionale. No. LXXIII, del 31 de
Octubre de 1959. En: Arch. PCAL, IA, Anerica Latina, Movimenti non cattolici, (parte prima).
24
1.1 Argentina
El partido comunista, que había sostenido en las elecciones
presidenciales de 1958 a Frondizi, había ido día a día quitándose la
máscara de la pretendida lealtad e iba descubriendo su verdadero
rostro a través de paros, exigencias extremistas en la reforma agraria,
hasta la abierta pretensión de formación de un gobierno de coalición
con mayor representación de la base.
Los comunistas, además de actuar sobre los peronistas a través del
movimiento sindical, pretendían abrirse camino entre la clase
intelectual mediante la invasión cultural soviética.
Un notable éxito obtuvieron en las elecciones administrativas de
julio de 1959 en la provincia de Santa Fe, donde sacaron 24.000 votos
contra los 4.000 del año precedente, obligando al partido de Frondizi a
pasar del primer al tercer puesto. Para 1959 la fuerza del partido
comunista argentino oscilaba entre 50 y 80 mil unidades.
1.2 Bolivia
El partido comunista boliviano, era el más reciente de América
Latina, solamente con el congreso de la primavera 1959 –llamado
precisamente de “consolidación”- había logrado sanar las diversas
fracturas internas (troskistas y revolucionarios del P.I.R) bajo el
programa común de “comprometer con todos los medios al pueblo en
la lucha contra el imperialismo”.
Por cuanto numéricamente reducido (6.000 inscritos) el partido tenía
el reconocimiento oficial y ejercía una fuerte influencia en la
orientación de la vida política, especialmente en el sector de las
relaciones internacionales. El acercamiento a Rusia era una meta ya en
parte lograda si se considera el resultado positivo del crédito ruso para
la industria petrolera del país (crédito que no fue posible obtener de
los Estados Unidos) y la aprobación del Parlamento para establecer
relaciones diplomáticas con la URSS, Yugoslavia, Hungría, y
Checoslovaquia.
1.3 Brasil
El partido comunista, puesto al margen de la ley desde 1947,
luchaba por obtener nuevamente el reconocimiento legal. Mientras
tanto actuaba con el Partido de los Trabajadores (P.T.B), bajo cuya
25
cobertura logró llevar al Parlamento seis de sus representantes. El
órgano oficial era el periódico Vos Obrera, apoyado por otras 52
publicaciones filocomunistas. La fuerza del partido era para 1959, de
60.000 a 100.000 miembros.
1.4 Chile
El partido comunista había obtenido nuevamente en 1958 su
personalidad jurídica, después de 10 años de supresión. El partido
representaba una fuerza política considerable por el funcionamiento de
sus cuadros, por la fuerte acogida que tenía entre los intelectuales y
por el apoyo fiel de muchas publicaciones y organizaciones. Los
miembros del partido eran más o menos 40 000.
1.5 Colombia
El partido comunista obtuvo su reconocimiento legal con la reforma
constitucional de 1957 y desde entonces luchaba por la afirmación de
sus objetivos: la conquista de las clases trabajadoras y de la elite
intelectual.
1.6 Costa Rica
El partido comunista, mimetizado bajo la denominación de “Partido
Popular de Vanguardia”, incluso después de la condena de 1948,
continuaba ganando terreno y se iba afirmando como uno de los
partidos comunistas más organizados de América Latina.
Se distinguía por la extrema ductilidad con la que sabía adecuarse a
la realidad concreta. Sus reservas las constituían las “juntas
progresistas”, que representaban las comunidades locales, con sus
aspiraciones y necesidades. Las “juntas progresistas” organizaban las
demostraciones de masa que no raramente condicionaban la política
del país.
1.7 Cuba
El partido comunista, suprimido por Batista en 1955, había obtenido
el reconocimiento legal inmediatamente después de haber llegado al
poder Fidel Castro. Reconocimiento obligado por el apoyo prestado
por los partidarios comunistas a la revolución, pero controlado, porque
Castro desconfiaba de la lealtad comunista. Lo demostraba la rivalidad
26
que desde el inicio de la “era Castro” se generó entre los sindicatos
comunistas y el “frente humanitario del trabajo”, inspirado por el
nuevo dictador.
Los comunistas disponían de cuadros bien organizados, de jefes
internacionalmente famosos, entre los cuales el repatriado Lázaro
Peña, ex vicepresidente de los sindicatos mundiales comunistas.
Además de las publicaciones locales (Noticias de Hoy), muchas otras
provenientes del exterior invadían el país. Los inscritos al partido
oscilaban entre los 8.000 y 10.000.
1.8 Ecuador
Insuficiente para afirmar una propia autonomía (2.000 miembros), el
partido comunista promovía con los socialistas la formación de una
“coalición anticonservadora”, en vista de las elecciones parlamentarias
de 1960. Su influencia fuertemente contrastada por los estudiantes y
por los sindicatos sufrió una ulterior reducción con la expulsión de los
miembros de la comunidad checoslovaca.
1.9 El Salvador
El partido comunista, considerado ilegal desde 1950, no había dado
más signos de vida.
1.10 Guatemala
El partido comunista guatemalteco estaba obligado a una lucha
clandestina, incapaz todavía de contrastar la represión del gobierno,
por la falta de cuadros y por la escasez de inscritos, cerca de 1.500.
1.11 Haití
Después de la supresión de 1949, el partido no había retomado su
actividad. Para 1959 podía contar sólo con cerca de 100 simpatizantes.
1.12 Honduras
El partido comunista hondureño, suprimido en 1945, limitaba
entonces su actividad a agitaciones, especialmente entre los
trabajadores de las plantaciones de las sociedades americanas. Los
resultados, para 1959, no iban más allá de declaraciones
declamatorias. La “Lucha de Liberación Nacional” estaba aún lejos de
27
las metas propuestas en el congreso clandestino del partido del 1958.
Débil en fuerza numérica (500 miembros), el movimiento lograba, sin
embargo, influenciar las clases intelectuales.
1.13 México
El partido comunista mexicano, uno de los primeros en América
Latina, fundado en 1919, no tenía para 1959 un considerable influjo
político. Gozaba de plena libertad, pero no podía constituirse como un
partido representativo porque no alcanzaba los 75.000 inscritos
pedidos por la Constitución para presentarse a las elecciones y debía,
por tanto, unirse siempre con el partido popular. Sus simpatizantes,
entre 7.000 y 10.000, se encontraban en los sindicatos. El partido
comunista aprovechaba en su favor el malestar que había contra los
Estados Unidos y la presencia de las embajadas de los países del otro
lado de la cortina de hierro. Junto con la famosa y difundida Voz de
México, se contaban más o menos 50 publicaciones filocomunistas.
1.14 Nicaragua
El partido estaba oficialmente condenado desde 1945 y sus jefes
estaban todavía en el exilio. Su consistencia era, por esto mismo,
insignificante.
1.15 Panamá
El partido era poco activo por la condena de 1953, y por las
disposiciones que alejaban a los comunistas de la enseñanza estatal y
de los trabajos sobre la línea del canal.
1.16 Paraguay
El partido comunista declarado ilegal en 1936, no había logrado
reorganizar sus cuadros ni a través de asociaciones criptocomunistas,
ni a través de los sindicatos que eran controlados por un comité
ejecutivo no comunista. La zona de mayor influjo era el sur del país,
especialmente entre los emigrados de origen eslava que residían allí.
De todos modos los inscritos al partido no superaban las 500 unidades.
28
1.17 Perú
A pesar de la condena de 1948 y la sucesiva ley para la protección
de la democracia, el partido comunista tenía todavía influencia sobre
la clase intelectual y sobre los sindicatos. Sus miembros eran
alrededor de 10.000.
1.18 República Dominicana
Declarado ilegal en 1947, el partido comunista no había vuelto a
recuperar un significado político.
1.19 Uruguay
El partido comunista ejercía legalmente su actividad, orientada hacia
dos objetivos: la constitución de la unidad de la clase obrera (mediante
la fusión de todos los sindicatos en un órgano central controlado por
los comunistas) y la constitución de un “frente unitario” (mediante la
fusión de los socialistas y de los comunistas). El partido contaba 5.000
inscritos y había logrado mandar al parlamento dos de sus
representantes. Su dinamismo se demostraba en las numerosas
organizaciones de inspiración comunista y de la extraordinaria
difusión de la prensa propagandística. El secretario del partido era R.
Arizmendi, uno de los más fuertes ideólogos marxistas del continente
americano.
1.20 Venezuela
El partido había recuperado, con la caída del régimen de Marcos
Pérez Jiménez, su reconocimiento legal. Apenas recuperada la
libertad, los comunistas venezolanos se habían propuesto recuperar las
posiciones perdidas y reorganizar las estructuras del partido. Para
1959 controlaban ya los sindicatos y, a través del “frente patriótico”,
proseguían la “defensa de las conquistas de la revolución”.
Después de la derrota de su candidato a las elecciones
presidenciales, Larrazábal, habían decidido apoyar, por razones
tácticas, al presidente Betancourt, apoyándole su programa: reforma
social, apertura de las relaciones diplomáticas con todos los países y
suspensión de nuevas concesiones petrolíferas. La intención era, de
todos modos, clara (como en todos los otros casos casi análogos en el
continente): “colaborar para conquistar”.
29
2. La estrategia de la expansión comunista
El comunismo explotaba en América Latina la miseria social, el
nacimiento de los nacionalismos, la crisis económica y la hostilidad a
los Estados Unidos (los Yankees). Y podía contar para su expansión
con:
2.1 La propaganda marxista
La propaganda marxista se apoyaba en los 20 partidos comunistas
prohibidos o tolerados, que en total agrupaban cerca de 350.000
simpatizantes, y en las organizaciones de masa (Consejo de la paz,
Juventud democrática, Mujeres democráticas) y particularmente sobre
los estudiantes en los cuales alimentaba el fervor nacionalista y la
hostilidad hacia los Estados Unidos.
2.2 La Oficina regional de la F.S.M (Federación Sindical Mundial)
Instalada en México, a través de ella el comunismo penetraba en
todos los sindicatos latino-americanos (C.T.A.L.) que cubrían la
totalidad de América Latina.
2.3 La prensa
Cerca de 150 periódicos comunistas o progresistas europeos y más
de 250 publicaciones locales circulaban por toda América Latina. La
embajada soviética en Buenos Aires hacía imprimir más de 1.500.000
libros y revistas por año, la de Montevideo recibía cuatro tulas
(tonnes) de correo diplomático cada mes.
2.4 Radio Praga
Esta estación radial difundía abundantemente su propaganda en
español y portugués. La China había doblado en un año el tiempo de
sus emisiones en lengua española y portuguesa con destinación a
América Latina. Moscú emitía con destinación a los indígenas de los
andes.
2.5 Centros Culturales
Centros Culturales de amistad con los países soviéticos, la China
Popular y Yugoslavia, que surgían cada mes en América Latina.
30
Los centros culturales soviéticos de ésta región dependían todos de
la “Asociación soviética para la Amistad y las Relaciones Culturales
con los Países de América Latina”, fundada en Moscú en junio de
1958.
Los centros culturales chinos eran coordinados por el “Instituto
Chino para el estudio de cuestiones sud-americanas” creado en Pekín
en febrero de 1959.
A través de viajes, manifestaciones literarias, culturales y deportivas
estos centros habían suscitado una corriente de ideas entre América
Latina y el mundo comunista y facilitado considerablemente la
penetración del marxismo.17
2.6 La Universidad de la Amistad
El mundo universitario constituyó un objeto de primera importancia
para el proselitismo comunista. El 24 de febrero de 1960 se anunció la
fundación de la “Universidad de la Amistad” en Moscú, para “hacer
frente a las necesidades de Asia, África y América Latina”. De 40.000
peticiones llegadas en 1963 para obtener un puesto en esta fundación,
la mitad provenía de América Latina, de las que fueron aceptadas dos
mil. Mientras los comunistas han podido, es decir, donde no hay
regímenes militares, o donde no han existido, los partidos comunistas
han creado organismos aglutinantes del mundo estudiantil o se han
infiltrado en ellos. Mencionamos, a modo de ejemplo, la
Confederación de Educadores Americanos (CEA) con profesorados de
unos ocho países.
Capítulo IV
Los puntos débiles del catolicismo latinoamericano
Para proveer a la situación social y religiosa de América Latina se
imponía absolutamente una adecuada y organizada asistencia
religiosa. Pero ésta, en las condiciones en las que se encontraba
17
Cfr. Le Communisme en Amérique Latina. Vue d’ensemble. En: Arch. PCAL, IA,
America Latina, B-Situazione Generale,II, partiti politici 2. Comunismo. (prima parte).
31
América Latina a mediados del siglo XX , era del todo imposible por
la falta de clero, de vocaciones, de laicado católico y de organización.
1. Escasez de clero18
En 1955, para atender los 160.000.000 de habitantes de Sur América
se necesitaban mínimo 160.000 sacerdotes. Esta cifra permitía un
promedio de 1.000 habitantes por sacerdote, lo que era apenas
indispensable si te tiene presente la general ignorancia religiosa y las
miserables condiciones espirituales y morales del momento. Además,
considerando la evolución demográfica, técnica económica, social ya
mencionada, América Latina debería disponer, dentro de los
siguientes 15 años de almenos 200.000 sacerdotes.
Mas la realidad era que para 1955 América Latina disponía de más o
menos 30.000 sacerdotes, gran parte de los cuales no estaban
comprometidos completamente en el ministerio pastoral parroquial;
por ejemplo, en Brasil cerca de la mitad de los 7.000 sacerdotes estaba
empeñada en las actividades escolares.
Era evidente la falta de sacerdotes, nacionales y extranjeros,
seculares y regulares; no había sacerdotes para los seminarios ni para
la Acción Católica, tampoco para la atención pastoral en las ciudades
y tanto menos para las áreas rurales.
Esto traía como consecuencia la falta de instrucción religiosa y de
formación cristiana. La administración de los sacramentos era
insuficiente y generalmente imposible. A pesar de los generosos
esfuerzos apostólicos de los Obispos latinoamericanos, se constataba
que era absurdo esperar que América Latina tuviera un rápido y
numeroso incremento del clero que la pusiera en condiciones de
responder a las fuertes y agobiantes necesidades espirituales de la
población.
La Iglesia en América Latina, por sí sola, no podía en poco tiempo
responder a los retos que se le presentaban. Era un círculo vicioso que
continuaba: no había vocaciones porque no había sacerdotes que las
suscitaran y las asistieran, y no había sacerdotes porque no había
18
GONZÁLEZ OROPESA, La Iglesia en Venezuela. Estadísticas de clero. En: JEDIN, Manual
de Historia de la Iglesia, X/2, 1146-1147.
32
vocaciones. Sólo con la ayuda del exterior podía ser interrumpido este
círculo.
2. Falta de vocaciones
Las vocaciones provenían generalmente de la clase media, de las
familias numerosas del campo, de los miembros de comunidades
parroquiales y de familias con residencia estable en la misma
parroquia.
Pero gran parte de la población en el campo vivía en una situación
económica demasiado miserable y socialmente muy baja; la clase
media, que se conservaba cristiana, no estaba suficientemente
formada para dar hijos a la Iglesia; la vida parroquial tampoco estaba
suficientemente desarrollada por la inmensa extensión de las
parroquias en el campo y por la falta de clero residente establemente
en las iglesias parroquiales en las ciudades.
Las vocaciones difícilmente podían venir de los colegios católicos, si
exceptuamos raras vocaciones religiosas privilegiadas. Esto porque los
estudiantes de dichos colegios provenían de las clases elevadas
(familias poco numerosas), de las clases acomodadas económicamente
(familias sin tradición religiosa) y, además, porque el ambiente moral
y religioso de los colegios no favorecía una consistente campaña
vocacional.
3. Insuficiente preparación del laicado católico
Una buena parte del clero parecía no ser consciente de la evolución
enorme que experimentaba el continente. Ante los desafíos de diversa
naturaleza que se presentaban a la tarea evangelizadora de la Iglesia,
muchos sacerdotes no comprendían que la posibilidad de una
presencia cristiana era posible sólo gracias a una profunda y compleja
formación de los laicos, no sólo en lo espiritual sino también en los
asuntos del orden temporal.
No se veía en la mayoría del clero la preocupación por formar laicos
socialmente activos. Pocos obispos y sacerdotes comprendieron que si
los laicos cristianos no tomaban en mano los problemas de la
evolución económica, social, cultural y política, con certeza todos
33
estos sectores de la vida se organizarían no sólo por fuera de la Iglesia,
sino incluso contra la Iglesia.
Una organización católica militante de laicos faltaba casi totalmente
y donde estaba más o menos establecida no había dado los resultados
que se podía lógicamente esperar. Los pocos esfuerzos en este sentido
habían creado aquí y allá laicos comprometidos, que habían sabido
asumir incluso grandes responsabilidades, pero en general no se había
logrado penetrar las estructuras de la sociedad, especialmente en el
campo obrero.
4. Falta de una adecuada coordinación y organización pastoral
El mundo católico latinoamericano adolecía profundamente de
incapacidad para tomar decisiones de importancia que le permitieran
incidir realmente en la vida de los pueblos. Se constataba, igualmente,
que hacia falta una organización a todos los niveles para garantizar
una mayor y más provechosa utilización de las fuerzas
evangelizadoras.
En la mayoría de los casos se tendía sólo a enunciaciones de
principios, repeticiones de cosas de tipo general ya establecidas,
decisiones vagas e inoperantes, propuestas generales destinadas a
permanecer sin aplicación. Pero decisiones reales faltaban.
Era claro que sin un conocimiento profundo de la situación real, sin
un estudio de las necesidades y posibilidades de cada zona, sin planes
bien determinados y concretos no sería posible ni siquiera iniciar la
solución real y segura del grave, complejo y urgente problema
religioso de América Latina.
34
35
SEGUNDA PARTE
LA SOLICITUD DE LA SANTA SEDE POR LA IGLESIA EN
AMÉRICA LATINA
36
37
Desde el momento mismo en el que comenzaron a surgir las
naciones latinoamericanas, a comienzos del siglo XIX, la Santa Sede
manifestó una profunda solicitud pastoral por la Iglesia del
Continente. Los Pontífices Pío VII, León XII, Pío VIII, Gregorio XVI
y Pío IX dejaron una profunda huella en la vida del catolicismo
latinoamericano a través de su acción en favor de los fieles católicos
del Nuevo Mundo; acción que se concretizó en la provisión de sedes
episcopales vacantes, creación de nuevas jurisdicciones eclesiásticas,
establecimiento de relaciones diplomáticas con las naciones
latinoamericanas y el consiguiente envío de Representantes
Pontificios, a lo que se debe añadir la constante atención por la suerte
de la Iglesia ante la inestabilidad política de las nuevas naciones.19
Ya en el ocaso del siglo XIX resplandece la figura del Papa León
XIII, que convocó a todos los Obispos de América Latina para
celebrar el Concilio Plenario Latinoamericano, primero en su género
en la historia moderna de la Iglesia. 20 Con la celebración de este
Concilio, León XIII dio a la Iglesia de todo el Continente un fuerte
impulso en el camino de la comunión y del diálogo para solucionar
problemas comunes. En 1899, por primera vez, los Obispos de toda
América Latina se reunieron para reflexionar sobre la realidad de la
Iglesia en el Continente y para proponer líneas de acción que les
permitieran superar los problemas que la acción pastoral estaba
encontrando. El Concilio Plenario Latinoamericano, no suscitó
inmediatamente la idea de una organización del Episcopado a nivel
continental, pero sí provocó en los Obispos de una misma nación el
deseo de reunirse para discutir problemas comunes, dando así origen a
las Conferencias Episcopales Nacionales que durante el siglo XX se
fueron constituyendo.
La experiencia positiva del Concilio Plenario Latinoamericano y la
influencia del Colegio Pío Latinoamericano fueron suscitando en los
19
LETURIA DE P. – BATLLORI M., La primera misión pontificia a Hispanoamérica (18231825). Relación oficial de Monseñor Giovanni Muzzi, Ciudad del Vaticano 1963; LETURIA DE P.,
Relaciones entre la Santa Sede e Hispanoamérica, I-III, Roma-Caracas 1959; LÓPEZ. A., Gregorio
XVI y la reorganización de la Iglesia en Hispanoamérica. El paso del régimen de patronato a la
misión como responsabilidad directa de la Santa Sede, Roma 2004; PÉREZ C ARLOS, El magisterio
pontificio y del episcopado colombiano frente a la cambiante legislación política en materia
religiosa en Colombia de 1824 a 1853, tesis inédita, Pontificia Universidad Gregoriana, Roma
2006.
20
PONTIFICIA COMISIÓN PARA A MÉRICA L ATINA, Los últimos cien años de la
evangelización en América Latina. Centenario del Concilio Plenario de América Latina, Simposio
Histórico. Actas, Ciudad del Vaticano 1999.
38
Obispos de América Latina, durante la primera mitad del siglo XX, el
deseo de encontrarse nuevamente para reflexionar sobre la acción
pastoral de la Iglesia ante los desafíos que la nueva época presentaba.
Algunos Obispos de América Latina e incluso Representantes
Pontificios hicieron saber a la Santa Sede sus deseos por celebrar otra
reunión en la línea del Concilio Plenario de 1899. Esta necesidad
manifestada por los Obispos encontró una positiva acogida en los
ambientes de la Curia Romana, donde se experimentaba una creciente
preocupación por la suerte del catolicismo en América Latina. Las
Representaciones Pontificias en el Continente hacían llegar informes
que llenaban de amargura a los Pontífices Pío X, Benedicto XV, Pío
XI y Pío XII, que si bien estaban absorbidos por las tragedias de la
sociedad y de la Iglesia en Europa no descuidaron esta parte de su
rebaño que poco a poco iba representando casi la mitad de los
católicos del mundo.
La Santa Sede reconocía el vivo sentimiento cristiano del pueblo
latinoamericano, la adhesión profunda de esos pueblos a la fe
heredada de sus padres, la ferviente devoción a la Virgen y a los
Santos, el respeto profundo a la Iglesia que consideraban casi parte de
su misma nacionalidad; reconocía, igualmente, los esfuerzos de los
Pastores por mantener viva y acrecentar la fe de sus rebaños, el
esfuerzo heróico de Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y
catequistas por anunciar el Evangelio en el extenso territorio de
América Latina, donde las distancias eran enormes, los caminos
inexistentes y numerosos los riesgos. Sin embargo, sufría porque
notaba que la adhesión a la fe era superficial, basada más sobre
motivos sentimentales que sobre sólidas e iluminadas convicciones, lo
que tría como consecuencia que esa adhesión se demostrara poco
eficaz en el plano de la práctica religiosa y de la vida individual,
familiar y pública. Constaba, igualmente, como en un Continente
católico y que se sentía orgulloso de serlo, la ignorancia religiosa era
profunda y difundida en todos los niveles de la sociedad, poca la
práctica religiosa y superficial el influjo de la Iglesia en los sectores
que dominaban la vida política, social y cultural de las naciones
latinoamericanas.21
21
Esta visión se expresa claramente en dos cartas de Mons. Domenico Tardini, ProSecretario de Estado para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, al Cardenal Secretario de la S.
Congregación Consistorial. La primera del 10 de novembre de 1954, en la que comunica la
institución de la Comisión Central para la preparación de la Conferencia de Río de Janeiro, la otra
39
La conciencia de la situación de debilidad del catolicismo en el
Continente unida a los desafíos antiguos y nuevos con los que se
enfrentaba la acción pastoral de la Iglesia, hicieron que en la Curia
Romana fuera madurando la idea de dar vida a un movimiento
organizado que asumiera la defensa del catolicismo latinoamericano y
la animación de la conquista del terreno perdido por la Iglesia en las
diversas esferas de la sociedad latinoamericana. Es bajo esta doble
dimensión que se vivió la acción de la Santa Sede en relación con la
Iglesia en América Latina a mediados del siglo XX: defensa y
conquista.
Es justamente al interior de este movimiento de defensa y conquista
que fue erigida la Pontificia Comisión para América Latina. La Santa
Sede, sin querer desconocer los esfuerzos que estaban realizando los
Obispos latinoamericanos, cuya actividad pastoral y heroísmo siempre
reconoció, evidenció los puntos débiles del catolicismo
latinoamericano y desde allí inició su actividad de renovación,
restauración y revitalización de la Iglesia en el Continente. En el
análisis de la situación general de la Iglesia latinoamericana, el
problema que fue detectado y reconocido como el principal problema
de la Iglesia en el Continente fue el de la escasez de clero. Éste fue
definido desde el comienzo como la causa y consecuencia de la
situación en la que se encontraba la Iglesia en América Latina, como
la “plaga” que golpeaba todas las naciones latinoamericanas, aunque
si en intensidad diversa de un país a otro.
La intensa actividad del protestantismo y de otros movimientos
anticatólicos a los cuales se iba añadiendo, en manera aguerrida y
organizada, el esfuerzo de penetración y de conquista del comunismo
ateo, hacía aún más dramática la situación de la Iglesia en
Latinoamérica, lo que unido a las noticias que Obispos,
Representantes Pontificios y otras personalidades hacían llegar a la
Santa Sede, afligía y preocupaba profundamente al Santo Padre.
Esta aflicción y preocupación se hizo más evidente durante el
Pontificado de Pío XII. Singulares pruebas de su atención hacia la
Iglesia en América Latina son: la Carta Apostólica Ad Ecclesiam
Christi, con ocasión de la Primera Conferencia General del
del 22 de abril de 1958 con la que comunica la constitución de la Comisión Pontificia para
América Latina. Cfr. Arch. PCAL, Costituzione della Pontificia Commissione per l’America
Latina.
40
Episcopado Latinoamericano, en 1955; La misma Primera
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y el CELAM,
en 1955; El discurso a los participantes en el II Congreso Mundial del
Apostolado de los laicos en París, el 5 de octubre de 1957; y la
erección de la Pontificia Comisión para América Latina, en 1958.
En el discurso pronunciado en París en octubre de 1957 Pío XII hizo
una presentación de la situación de la Iglesia en América Latina,
indicando los problemas apremiantes causados por el aumento
acelerado de la población, la escasez de sacerdotes y, sobre todo, la
presencia de “cuatro peligros mortales” que amenazaban la Iglesia en
ese Continente: la invasión de las sectas protestantes, la secularización
de la vida, el marxismo y el espiritismo. Esto hacía urgente un
compromiso de toda la Iglesia con los Pastores y los fieles católicos de
América Latina.
Pío XII, consciente de la situación de la Iglesia latinoamericana,
daba constantemente disposiciones, animaba e incitaba a la Secretaría
de Estado y a los Dicasterios de la Curia Romana para que estudiaran
y actuaran en todos los modos posibles y oportunos, estimulando y
apoyando el celo de los Representantes Pontificios y del Episcopado
para poner remedio a aquella situación penosa y llena de peligros para
el futuro espiritual de una porción significativa del mundo católico.
Esta paterna solicitud pastoral de Pío XII por la Iglesia en América
Latina tuvo como corona la celebración de la Primera Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano en Río de Janeiro en 1955,
la creación del CELAM, siempre en 1955, como resultado de las
deliberaciones durante la Conferencia y, finalmente, la institución de
la Pontificia Comisión para América Latina en 1958.
41
Capítulo V
La Primera Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano:
Río de Janeiro, 1955
1. Precedentes
La situación en la que se encontraba la Iglesia en América Latina
amenazada por la penetración del comunismo, la presencia siempre
más fuerte del protestantismo, el creciente aumento demográfico, la
escasez de clero y la conciencia de la incapacidad de poder responder
aisladamente a estos desafíos fueron creando las condiciones para
pensar en una nueva reunión del Episcopado latinoamericano a
semejanza del Concilio Plenario Latinoamericano de 1899, del que
tantos Obispos exaltaban su importancia en la vida católica del
continente.
De una parte, los Obispos latinoamericanos hicieron llegar repetidas
veces a la Santa Sede la solicitud de una reunión del Episcopado
latinoamericano, particularmente después de la segunda Guerra
Mundial; de otra, hacia 1945 el Papa Pío XII planteó, a través de una
consulta dirigida por la Secretaría de Estado a los obispos de América
Latina, la posibilidad de realizar un segundo Concilio Plenario
Latinoamericano.22 Esta consulta denota el gran interés con el que la
Santa Sede veía a América Latina y el gran aprecio y valoración que
se hacía del Concilio Plenario Latinoamericano celebrado en Roma en
1899. La respuesta del Episcopado de América Latina fue positiva y la
idea fue madurando en la mente del Papa hasta convertirse en la feliz
iniciativa de convocar la Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano.
El 19 de noviembre de 1953, mientras monseñor Antonio Samoré,
Secretario de la Congregación para los Asuntos Eclesiásticos
Extraordinarios, presentaba a Pío XII un despacho del Nuncio
Apostólico en Colombia, Mons. Paolo Bertoli, sobre el avance del
22
RODRÍGUEZ MADARIAGA Óscar, El XL Aniversario de la I Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, celebrada en Río de Janeiro del 25 de julio al 4 de agosto, 1955.
En: PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA, Evangelizadores: Obispos, sacerdotes y
diáconos, religiosos y religiosas, laicos, Ciudad del Vaticano 1996, 160.
42
protestantismo, el Prelado renovó al Papa la conveniencia de reunir el
Episcopado de toda la América Latina para estudiar juntos los
principales problemas que afectaban a la Iglesia en esas regiones y
encontrar los medios más oportunos para solucionarlos.
El Papa acogió la iniciativa y sugirió algunos puntos que a su
parecer debían ser tratados por el Episcopado latinoamericano: el
protestantismo, reclutamiento y formación del clero, el comunismo.
En sesión de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinario
Mons. Samoré presentó los resultados de su audiencia con Pío XII:
En la audiencia de hoy, refiriendo al Santo Padre sobre el protestantismo
en Colombia (rapp. N. di S.E. Mons. Bertoli) y sobre el protestantismo en
Brasil (rapp. N. 1235 di S. E. Mons. Chiarlo), y sobre la oportunidad que
el “problema protestante” sea uno de los argumentos de la proyectada
Conferencia Plenaria del Episcopado de América Latina, Su Santidad se ha
dignado aprobar en líneas generales la idea que se estudie un temario para
dicha Conferencia; que entre los puntos de la agenda se pongan: el
protestantismo, reclutamiento y formación del clero y el comunismo. Que
las Conferencias Nacionales del próximo año sean invitadas a hacer objeto
de estudio dichos temas y otros que fuesen considerados oportunos para el
estudio en Conferencia Plenaria.23
Con estas indicaciones se puso en movimiento la primera parte de
las actividades que llevarían a la celebración de la reunión. De una
parte la Congregación de los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios
comenzó a delinear un temario que pudiera ser propuesto al estudio
del Episcopado latinoamericano y que correspondiera a las reales
necesidades de la Iglesia en esas regiones. Así, a los temas indicados
por Pío XII fueron propuestos también los temas relacionados con la
cooperación de sacerdotes y religiosos extranjeros, problemas sociales
y propaganda anti-católica. Con todo esto y como fruto de una primera
reflexión la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios,
trazó un primer esquema que contenía los siguientes puntos:
1. Presencia de la Iglesia en la sociedad contemporánea
2. Problemas sociales de actualidad,
3. vocaciones eclesiásticas y religiosas
4. eventuales partidos de inspiración cristiana
5. Impresión de una biblia en edición económica,
23
Nota de Mons. Samoré del 19 de noviembre de 1953. En: Arch. PCAL, I, Conferenza
Generale dell’Episcopato Latinoamericano, Rio de Janeiro, 23 Luglio-4 agosto 1955,
Commissione Centrale e Nazionali, Vol. 1, 4.
43
6. Alguna gran radio católica
7. Revistas comunes para varias naciones
8. Protestantismo – espiritismo – comunismo
9. Programas de Acción Católica, puntos de común interés
10. Lengua española en la administración de los sacramentos.24
Como se puede notar los temas propuestos por el Papa y por la
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, reflejan
los puntos más problemáticos de la situación de la Iglesia en
Latinoamérica. Ya en las primeras reuniones fue eliminado el punto 4
del proyecto y fue tomando más fuerza el punto referente a la fuerte
invasión protestante y a la escasez de clero.
Igualmente
la
Congregación de
Asuntos
Eclesiásticos
Extraordinarios puso atención en cumplir la segunda parte de la orden
pontificia: “Que las conferencias nacionales del próximo año sean
invitadas a hacer objeto de estudio dichos temas y otros que fuesen
considerados oportunos para el estudio en Conferencia Plenaria”. Así
mediante una constante comunicación se invitó a los episcopados de
las naciones latinoamericanas para que dedicaran las reuniones de
1954 para estudiar el temario propuesto y para que entrando en
comunicación con la Santa Sede propusieran los temas que a su
parecer deberían ser estudiados en la Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano.
2. Conformación de la Comisión Central
El 10 noviembre de 1954, mediante nota de Mons. Domenico
Tardini, Pro-Secretario de Estado para los Asuntos Eclesiásticos
Extraordinarios, se comunicó al Cardenal Adeodato Giovanni Piazza,
Secretario de la S. Congregación Consistorial, la decisión pontificia de
constituir una Comisión Central, encargada de la preparación de la
Conferencia. Escribe Mons. Tardini:
El Santo Padre, acogiendo con gusto la propuesta que le ha sido
respetuosamente presentada, se ha dignado autorizar que la Jerarquía
latino-americana sea invitada a una Conferencia –naturalmente de carácter
24
Temi per un eventuale incontro a Rio de Janeiro. En: Arch. PCAL, IA, Conferenza
Generale dell’Episcopato Latinoamericano, Rio de Janeiro, 23 Luglio-4 agosto, Commissione
Centrale e Nazionali, Vol. 1, 6.
44
no conciliar- a celebrarse en Río de Janeiro (o en una localidad cercana) en
los días siguientes al mencionado Congreso Eucarístico Internacional.
Como Vuestra Eminencia se dará cuenta, el tiempo que queda a
disposición para el no simple trabajo de preparación de tal Conferencia elemento tan importante para el feliz exito- es relativamente limitado. Por
esto el Augusto Pontífice ha dispuesto que la concreta preparación de la
Conferencia misma sea confiada a una reducida Comisión compuesta por
el Excmo. Asesor de la S. Congregación Consistorial, que será el
Presidente, y por los Exc.mos
Secretarios de las Sagradas
Congregaciones del Concilio, de Propaganda Fide, para los Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios y de los Seminarios y de las Universidades.25
Apenas instituida, la Comisión Central se puso a la obra preparando
una comunicación para los Representantes Pontificios en América
Latina. Pues, ellos y por su medio el Episcopado debían ser los
primeros en ser informados de la futura reunión, de sus fines, de los
argumentos que se tratarían en ella y que serían objeto de previo
estudio por parte de todos los Ordinarios del Continente. El proyecto
de la mencionada comunicación fue presentada por Mons. Domenico
Tardini al Cardenal Piazza, para que con su alta experiencia la revisara
y con su autoridad la firmara.26 La firma del Eminentísimo Cardenal
Piazza le aseguraría autoridad y animaría aún más a los Representante
Pontificios y a los Obispos latinoamericanos para empeñarse con celo
en la preparación de la Conferencia. En la comunicación, que lleva la
fecha del 15 de noviembre, la Comisión Central solicitó a los
Representantes Pontificios en América Latina que con toda la atención
que el caso merecía comunicaran a los Obispos de los respectivos
países las disposiciones siguientes:
1. La Jerarquía católica de América Latina está invitada a una Conferencia
general, de carácter no conciliar, a celebrarse en los días inmediatamente
siguientes al Congreso Eucarístico Internacional de Río de Janeiro, en esa
misma ciudad o en otra vecina localidad de determinarse.
25
Lettera di Mons. Domenico Tardini, Pro-Segretario di Stato degli Affari Ecclesiastici
Straordinari, al Cardinale Adeodato Giovanni Piazza, Segretario della S. C. Concistoriale.
Vaticano, 10 Novembre 1954. En: Arch. PCAL, I, Conferenza Generale dell’Episcopato LatinoAmericano. Río de Janeiro 23 Luglio-4 Agosto, Commissione Centrale e Nazionale, vol. I, f. 94102.
26
Lettera di Mons. Domenico Tardini, Pro-Segretario di Stato degli Affari Ecclesiastici
Straordinari, al Cardinale Adeodato Giovanni Piazza, Segretario de la Sacra Congregazione
Concistoriale. Roma, 12 Novembre 1954. En: Arch. PCAL, I, Conferenza Generale
dell’Episcopato Latinoamericano. Río de Janeiro 23 Luglio-4 agosto, Commissione Centrale e
Nazionali, Vol. I, 93.
45
2. Tomarán parte a la Conferencia, además de los Em.mos. Cardenales de
América Latina, los representantes del Episcopado de cada uno de los
países, oficialmente designados para tal fin en la proporción de uno por
cada Provincia eclesiástica.
Por cuanto tiene que ver con los Ordinarios inmediatamente sujetos a la
Santa Sede y a los Prelados de Misión, será establecido, de acuerdo con
las Representaciones Pontificias interesadas, un criterio que se inspire
analógicamente al fijado para las Provincias eclesiásticas.
Los otros Exc.mos. Arzobispos y Obispos, Prelados nullius, Vicarios,
Prefectos y Administradores Apostólicos de América Latina presentes en
Río de Janeiro podrán participar sea a la sesión inaugural, sea a la de
clausura de la Conferencia.
3. Oportunas normas serán dadas a su tiempo en mérito a la duración y al
desarrollo de la reunión. Se prevé que no durará menos de una semana, de
modo que se permita un profundo estudio del temario.
4. Finalidad de la Conferencia será estudiar, en forma concreta y con miras
a soluciones prácticas, los puntos más fundamentales y urgentes del
problema religioso en América Latina, bajo el doble aspecto de la defensa
y de la conquista apostólica.
5. Las conclusiones de la reunión podrán consistir en propuestas,
sugerencias, recomendaciones, como también en acuerdos relativos a
programas de llevar al conocimiento de la Jerarquía de cada uno de los
países.
Es sumamente deseable que se pueda llegar también a alguna forma de
concreta colaboración entre las diversas naciones (por ejemplo en el
campo de la radio, de la prensa católica y similares).
6. Los argumentos de estudio de la Conferencia se encuentran enumerados
en el anexo temario.
Argumento central es el problema del clero, cuya gravedad y urgencia son
unanimemente reconocidas y subrayadas, porque de su solución depende
la de los otros problemas religiosos y morales de América Latina.
Se impone como una inaplazable necesidad que sea examinado con todo
empeño y cuidado, a la luz de las experiencias y de los intentos cumplidos
en cada una de las naciones y de los resultados conseguidos, cuales puedan
ser los medios más idóneos y eficaces para acelerar el proceso de
mejoramiento, providencialmente en acto en este sector, y para remediar
en tanto a la escasez de sacerdotes y a sus consecuencias.
7. Serán responsables de la preparación de la Conferencia:
a) Una Comisión Central presidida por el Excmo. Mons. Asesor de la S. C.
Consistorial y de la cual hacen parte los Exc.mos Secretarios de los
Sagrados Dicasterios Romanos más directamente interesados.
46
La Comisión Central mantendrá los contactos con las Representaciones
Pontificias y las Comisiones Nacionales, promoverá la recolección de
datos y los estudios previos, proveerá a la designación de los Relatores por
diversos argumentos y se ocupará de cuanto concierne a la organización de
la Conferencia.
b) Las Comisiones Nacionales, encargadas de la preparación de la
Conferencia en cada uno de los países y presidida por el Prelado al cual
compete la Presidencia de la Conferencia Episcopal de la nación.
Nada impide que las tareas de la Comisión Nacional sean realizadas por la
Comisión de los Metropolitanos (o análogo organismo), donde existe, con
la eventual participación de algún otro Prelado, a juicio de la misma
Comisión y de la Representación Pontificia.
Donde no existe la Comisión de los Metropolitanos (u otro organismo
análogo) o donde dicha Comisión estime preferible la constitución de una
Comisión “ad hoc”, esta será conformada por el Presidente de las
Conferencias Episcopales y de uno o más Prelados, de nombrarse de
acuerdo con la Representación Pontificia, de la Comisión de los
Metropolitanos o, si ésta no existe, del Presidente de las Conferencias
Episcopales.
Particulares instrucciones serán dadas para las regiones que, como Puerto
Rico, Jamaica y las Antillas menores, se encuentran en particular
situación.
8. Como la Conferencia de Río de Janeiro deberá reflejar en el mejor modo
posible el pensamiento, las aspiraciones y los deseos del entero
Episcopado latinoamericano, cada uno de los Prelados deseará hacer
objeto de su más atenta consideración el temario de la Conferencia y la
documentación que podrá hacérseles llegar, de modo que puedan poner al
servicio de la Conferencia las propias observaciones y propuestas.
9. Antes de la Conferencia General el temario deberá ser examinado y
discutido en una Conferencia del Episcopado de cada una de las naciones
(o, donde ésto no fuera posible, de las diversas Provincias Eclesiásticas).
En dichas Conferencias serán también designados los Prelados que
deberán tomar parte como Delegados a la reunión de Río de Janeiro, para
llevar el pensamiento y las propuestas comunes.27
La Comisión Central puso igualmente en conocimiento de los
Nuncios Apostólicos el temario que se proyectaba desarrollar en la
mencionada reunión del Episcopado de América Latina.
27
Lettera del Cardinale Adeodato Giovanni Piazza, Segretario della S. C. Concistoriale, ai
Rappresentanti Pontifici nell’America Latina. Roma, 15 Novembre 1954. En: Arch. PCAL, I,
Conferenza Generale dell’Episcopato Latinoamericano. Río de Janeiro, 23 Luglio-4 Agosto,
Commissione Centrale e Nazionali, Vol. 1, 94-102.
47
Parte I (Introductoria)
Examen conclusivo de los datos recogidos sobre la situación religioso moral de América Latina.
a) Situación general (con particular referencia a la familia, a la juventud, a
las elites intelectuales, obreras y campesinas, a la situación religioso-moral
de los “indios”)
b) Situación social
c) Consistencia y actividad de los movimientos anticatólicos
(Protestantismo. Espiritismo y otras formas de superstición. Masonería.
Laicismo). El comunismo.
d) Situación de las fuerzas católicas (clero, religiosos, religiosas, auxiliares
del clero, especialmente Acción Católica. Actividades catequísticas y
similares. Prensa y radio católicas. Escuelas católicas. Movimientos y
actividades culturales en el campo social)
Parte II. Estudio de los remedios y de las iniciativas.
A. Clero secular y religioso
1. Clero nacional
a) Medios para favorecer el aumento de las vocaciones sacerdotales
b) Adecuación de la formación del clero y de la preparación espiritual,
moral, cultural y apostólica de los candidatos al sacerdocio.
c) Medios para tutelar y aumentar el espíritu eclesiástico y la buena
conducta sacerdotal, especialmente en el clero joven. Experiencias de vida
común del clero secular.
2. Clero no nacional: estudio de las posibilidades y de los medios para una
eficaz y organizada ayuda de sacerdotes (como también de religiosos no
sacerdotes y de religiosas) del exterior. Problemas de su armónica y
eficiente inserción para una eficaz colaboración.
3. Estudio de los medios prácticos para una más eficaz organización de la
cura de almas con el fin de potenciar en el mejor modo posible las fuerzas
del clero (experiencias de centros misioneros, misiones volantes, etc).
4. Coordinación y colaboración del clero secular y religioso para una más
eficaz inserción de las religiosas en las obras diocesanas.
B. Auxiliares del clero.
1. Apostolado de los laicos (y en particular la Acción Católica).
2. Catequistas y maestros de religión.
3. Colaboradores seglares más directos en la acción del clero (experiencias
de Operarios diocesanos o parecidos).
C. Medios para la formación de la conciencia cristiana.
48
1. Predicación
2. Catecismo y enseñanza religiosa en las escuelas.
3. Prensa católica (estudio incluso de la posibilidad de una colaboración
interamericana o entre grupos de naciones; por ejemplo para la publicación
de la Biblia, del Evangelio u otros libros de formación religiosa para
contrarrestar las Biblias y otras publicaciones protestantes, de alguna
grande revista católica o de formación eclesiástica...)
4. Radio católica (estudio, sobre todo en este campo, de las posibilidades
de colaboración interamericana).
5. Escuelas católicas.
D. Posibilidades de contactos y de colaboración entre la Jerarquía y los
organismos católicos de los distintos países de América Latina.
E. Problemas particulares.
1. Defensa contra el protestantismo (y otros movimientos anticatólicos, en
particular la masonería).
2. Defensa contra la penetración comunista.
3. Organización y actividades católicas en el terreno social.
4. Defensa y formación cristiana de la juventud.
5. Los “indios”
6. Asistencia religiosa a los inmigrantes y refugiados, con particular
atención a la aplicación uniforme de las normas de la Exsul Familia.
Asistencia religiosa a las gentes del mar.28
Desde su constitución la Comisión Central se convirtió en el destino
donde confluyeron todas las relaciones de las Nunciaturas en América
Latina y los trabajos de las Comisiones nacionales con el fin de lograr
el más completo panorama de cada país en los diversos aspectos. La
misma Comisión Central siguió todo lo concerniente a la organización
y desarrollo de la Conferencia.
Pío XII dispuso que la Conferencia se celebrara en Río de Janeiro
una vez concluido el Congreso Eucarístico Internacional, que sirvió
como motivación para la convocación de la Conferencia. Por
disposición pontificia la Conferencia de Río de Janeiro fue presidida
por el Cardenal Giovanni Adeodato Piazza, con la colaboración de
cuatro secretarios: Mons. Helder Câmara (Brasil), el Arzobispo de
28
Lettera del Cardinale Adeodato Giovanni Piazza, Segretario della S. C. Concistoriale, ai
Rappresentanti Pontifici nell’America Latina. Roma, 15 novembre 1954. En: Arch. PCAL, I,
Conferenza Generale dell’Episcopato Latinoamericano. Rio de Janeiro, 23 Luglio-4 agosto 1955,
Commissione Centrale e Nazionali, Vol. 1, 94-102.
49
Concepción (Chile), el Arzobispo de Puebla (México) y el Arzobispo
coadjutor de Santo Domingo. Se dispuso también que fueran invitados
observadores del Episcopado de los Estados Unidos, Canadá, España,
Filipinas y Portugal.
3. La Carta Apostólica Ad Ecclesiam Christi de S. S. Pío XII con
motivo de la Conferencia
Pío XII escribió al Cardenal Piazza la Carta Apostólica Ad
Ecclesiam Christi, el 29 de junio de 1955.29 En ella el Papa expone
toda la preocupación de la Santa Sede por la Iglesia en América
Latina, que constituye “más de la cuarta parte del orbe católico:
magnífica falange de hijos de la Iglesia, escuadrón compacto de
generosa fidelidad a las tradiciones católicas de sus padres”30. En esta
Carta Apostólica el Papa analizó los principales problemas de la
Iglesia en América Latina, dio sus indicaciones pastorales y exhortó al
Episcopado para que asumiera con realismo y con esperanza la tarea
de renovar la vida católica en el Continente. Presentamos aquí una
lectura de la Ad Ecclesiam Christi, indicando los puntos
fundamentales:
3.1 La escasez de clero
Como ya lo había hecho la Comisión Central ahora el Papa vuelve a
subrayar el problema fundamental de la Iglesia en América Latina:
No debemos, sin embargo ocultarte, Venerable Hermano Nuestro, que a
esta Nuestra consideración va unida incesante una angustiosa congoja, al
no ver todavía resueltos los graves y siempre crecientes problemas de la
Iglesia en América Latina; sobre todo, aquel que con angustia y voces de
alarma ha sido justamente denunciado como el más grave y peligroso, y
que aún no ha recibido cumplida solución: la insuficiencia de clero.
Consecuencia es de unas causas ya bastante conocidas para que sea
necesario recordarlas minuciosamente. Por ello, ya en el siglo pasado y
aun ahora todavía, por desgracia, no obstante los esfuerzos generosos
realizados para poner remedio, la vida católica en ese continente ofrece
deficiencias cada día más gravemente peligrosas, a pesar de estar, sin duda
29
Carta Apostólica Ad Ecclesiam Christi de S.S. Pío XII, 29 de junio de 1955. En: AAS,
XXXXVII (1955), 539-544. Original manuscrito en: Arch. PCAL, I, America Latina. Conferenza
Generale dell’Episcopato. Documentazione. Las citas que haremos de este documento son tomadas
de la traducción al español hecha por la Asociación “Vida y Espiritualidad”, Lima 1991.
30
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 1.
50
alguna, profundamente arraigada en los espíritus y manifestarse, a veces
exteriormente con hechos admirables, entre los que no ha faltado ni aun el
martirio, corona de héroes.
En efecto, donde falta el sacerdote, o éste no es vaso de honor, santificado
y útil para el Señor, dispuesto para toda obra buena, se sigue,
necesariamente, el oscurecimiento de la luz de la verdad religiosa, pierden
vigor las leyes y preceptos de vida que la religión impone, languidece cada
vez más la vida de la gracia, se corrompen fácilmente en relajación e
incuria las costumbres del pueblo y se debilita, tanto en la vida pública
como en la privada, aquella saludable firmeza de propósitos que tan sólo
puede manifestarse cuando cada cual se atiene, en todas las circunstancias,
a las normas del Evangelio.
Esta insuficiencia de clero secular y regular, que se nota hoy más aguda y
más grave en relación con los tiempos pasados, por la crecida mole actual
de los problemas apostólicos de la Iglesia, impide o, al menos, retarda para
los pueblos de América Latina, por Nos tan queridos, la consecución, en el
plano religioso, de aquellos progresos que tan felizmente se realizan en no
pocos otros campos.31
Concluyendo la reflexión sobre este punto, Pío XII manifiesta su
confianza en los resultados que en este campo alcanzará la
Conferencia. Escribe Pío XII:
Tenemos por muy cierto que, penetrando en el programa propuesto a
la Conferencia, los celosos y dignísimos Prelados llegarán a tomar las
mejores determinaciones para que, entre los hijos de sus patrias,
lleguen a suscitarse, fomentarse y protegerse en la forma más
conveniente y eficaz, vocaciones cada vez más numerosas, así para el
sacerdocio como para el estado religioso; para que también los
ministros de Dios y de la Iglesia, se formen, mediante la debida
preparación, para ser santos y dispuestos a todo bien; para que el
espíritu eclesiástico de los llamados a ello se conserve indemne, como
su sagrado ministerio, en medio de tantos peligros y tentaciones; y, lo
que aún es más, para que, creciendo siempre e intensificándose su
consagración a la piedad y al cumplimiento de sus deberes cotidianos,
su vida sacerdotal esté íntegramente libre de vaciedades y llena de
plenitud.32
31
32
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 2.
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 4.
51
3.2 Colaboración de eclesiásticos procedentes de otros países
La escasez de clero y de vocaciones hacía fácilmente prever que una
solución a este problema, en corto tiempo, no podía venir de la misma
América Latina; era necesario abrirse a la ayuda de sacerdotes no
nacionales para satisfacer, al menos en parte y con la mayor brevedad
posible, esta deficiencia; por tanto, Pío XII recomienda al Cardenal
Piazza:
Mas, porque puede bien preverse que durante bastante tiempo los llamados
por divina vocación al ministerio apostólico no sean suficientes para
atender a las necesidades des las respectivas naciones, en santa porfía ha
de cuidarse de que, en la mejor forma posible, estén al servicio de la
Iglesia en América Latina sacerdotes que ahí llegaren procedentes de otras
naciones. Y no se les considere como extraños, puesto que todo sacerdote
católico tiene, como patria suya, aquella tierra donde, siendo fiel a su
trabajo y apostolado, trabaja por los comienzos o por la floración del
Reino de Dios.33
3.3 Los Auxiliares del clero
Este punto lo considera Pío XII de gran utilidad, pues la falta de
sacerdotes ciertamente hacía urgente la obra de los laicos en la
propagación y defensa de la fe. Entre los auxiliares del clero el Papa
enumera los religiosos no sacerdotes y las religiosas, los cooperadores
más allegados y valiosos en la labor apostólica y los laicos cristianos.
Al hablar de los auxiliares del clero en relación con el problema de la
escasez de ministros ordenados, Pío XII dice: “Pensamos que,
realmente, mientras perdure el deficiente número de sacerdotes, entre
aquellos es donde la Jerarquía eclesiástica encontrará los auxiliares
que necesitare, de modo providencial, para mantener y aumentar la
labor de los sacerdotes”.34
3.4 Necesidad de una cordial y ordenada colaboración
Ante la urgencia de la situación, aparecía evidente la necesidad de
unir fuerzas para poder más fácilmente dar solución a los comunes
problemas; además, escribe el Papa, “así organizadas y ordenadas las
fuerzas católicas, podrán con mayor vigor mantenerse en lucha tan
33
34
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 5.
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 6.
52
ardua como meritoria, para defender y ensanchar más cada día el
Reino de Dios”.35
3.5 Las asechanzas de los astutos enemigos
De este modo se refiere Pío XII a los problemas que entonces
amenazaban la vida católica en América Latina, entre los que
enumera: las insidias de la masonería, las doctrinas y propaganda de
los protestantes, las diversas formas de laicismo, superstición y
espiritismo y “las perversas doctrinas, tan propagadas entre todos, que,
so pretexto de la justicia social y de mejorar a las clases más humildes,
se empeñan por desarraigar de las almas el tesoro tan inestimable de la
religión”.36
3.6 Atención en el campo social
La fuerte denuncia que Pío XII hacía del comunismo y las noticias
que se tenían de su penetración en la sociedad de América Latina,
exigía una particular atención por parte del Papa y del Episcopado
latinoamericano hacia los problemas sociales. Es por esto por lo que,
después de considerar la situación de los emigrantes, el Papa pide que
la Conferencia considere con la mayor atención la parte que la Iglesia
debe desempeñar en el campo social:
Queremos, además, llamar la atención de todos sobre cuánto convenga que
la Iglesia desarrolle sus deberes maternales, con su clara doctrina y con
incesante y previsora actuación, en el campo social; cuestión que, si
ciertamente merece la mayor consideración por parte de todos los pueblos,
por peculiares razones debe preocupar a la solicitud pastoral de la sagrada
Jerarquía en las naciones de América Latina, pues se trata de materia
íntimamente relacionada con el estado y mejora de la vida religiosa.37
3.7 Llamado a la colaboración
Concluye Pío XII su Carta Apostólica haciendo un llamado a todos
los católicos para que, según las posibilidades, den una más amplia y
cordial colaboración para la renovación cristiana de América Latina.
Queremos, por fin, que todos consideren atentamente las amplias
posibilidades y grandes ventajas que se deberán a una decidida
35
36
37
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 6.
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 7.
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 8.
53
colaboración, a la que invitamos no sólo a los Prelados y pueblos de
América Latina, sino también a todos los demás pueblos que, cada
uno a su manera, pueden aportar sus recursos y auxilios. Y tenemos
firme esperanza de que los medios ahora empleados se tornarán
inmensamente multiplicados en lo futuro.38
Terminamos esta presentación de la Carta Apostólica Ad Ecclesiam
Christi con dos pasajes que demuestran la confianza y la esperanza de
Pío XII en el porvenir de la Iglesia en América Latina, a pesar de la
dificultad del momento:
No compartimos el presentimiento del triste porvenir que algunos auguran
a la luz de estas circunstancias; sino que, por el contrario, abrigamos la
gozosa esperanza de que la América Latina se dispondrá en breve, con
vigoroso empeño, a cumplir la misión que la Divina Providencia parece
haber confiado a ese inmenso continente, que se enorgullece de su fe
católica, de tomar parte preferente en la nobilísima tarea de comunicar
también, en el futuro, a los demás pueblos los preciosos dones de paz y
salvación.39
[...]
Llegará un día en que América Latina podrá restituir a toda la Iglesia de
Cristo lo que haya recibido; cuando, como se espera, pueda felizmente
contar con las amplias y poderosas energías, que parecen estar aguardando
la mano sacerdotal para consagrarse con entusiasmo activo al honor y
culto de Dios y al fomento del Reino de Cristo.40
4. Desarrollo de la Conferencia
La Conferencia tuvo sus reuniones en el Colegio del Sagrado
Corazón de Río de Janeiro, participaron 96 Ordinarios, de los cuales 6
Cardenales, representantes de toda la jerarquía católica del Continente,
5 Prelados provenientes de Estados Unidos, Canadá, Portugal, España
y Filipinas, en cualidad de Observadores, 6 Nuncios Apostólicos, 5
sacerdotes como ponentes y Mons. Pietro Pavan, Consultor de la S.
Congregación Consistorial que acompañaba al Cardenal Piazza y los
38
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 8.
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n.3
40
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 8. Creo que la profecía de Pío XII se está cumpliendo
justamente ahora cuando tantos sacerdotes latinoamericanos están prestando sus servicios
pastorales en países como Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Italia. El esfuerzo y la
generosidad que estos países hicieron efectiva con América Latina en la hora crucial de mediados
de siglo XX se está viendo “devuelta considerablemente multiplicada” desde los últimos años del
siglo XX y continúa en estos primeros años del siglo XXI.
39
54
Mons. Antonio Samoré y Agostino Casaroli, por parte de la S. C. de
los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios.
La Conferencia se desarrolló en sesiones plenarias y en reuniones de
comisión. Las sesiones plenarias tuvieron lugar todas las mañanas a
partir de las nueve, algunas veces fue necesario continuar en la tarde.
Cada comisión se reunió todas las tardes, aun en los días en que fue
necesario tener sesiones plenarias en horas de la tarde.
La Conferencia tuvo las siguientes comisiones: comisión general (y
colaboración interamericana), comisión primera (clero, con tres
subcomisiones : a) clero nacional; b) clero no nacional; c) religiosos y
religiosas), comisión segunda (auxiliares del clero), comisión tercera
(organización y medios de apostolado, con una subcomisión: prensa y
radio), comisión cuarta (protestantismo y otros movimientos
anticatólicos), comisión quinta (actividades sociales católicas),
comisión sexta (misiones, indios, gente de color), comisión séptima
(emigración y gente de mar).
Funciones específicas de las comisiones y subcomisiones fue la de
preparar las discusiones de los respectivos asuntos tratados en la
sesión plenaria, recoger el resultado de las discusiones, votos,
propuestas, pedidos y sugerencias; compulsar la documentación y
redactar las conclusiones para someterlas a la plenaria de la
Conferencia, previo examen de la comisión general.
Las relaciones y las comunicaciones tenidas en el curso de la
Conferencia superaron las cincuenta; tema central fue la escasez de
clero en América Latina en relación a la consistencia y a la evolución
demográfica, a la geografía y a las particulares necesidades del
Continente y el estudio de los medios para hacer frente a esta urgente
necesidad.
La Conferencia fue inaugurada el 25 de julio de 1955 con la solemne
función religiosa en la Iglesia de la Candelaria, a las cuatro de la tarde;
allí mismo se dio lectura a la Carta Apostólica Ad Ecclesiam Christi y
con la bendición eucarística se concluyó la sesión inaugural. Todas las
demás sesiones se realizaron en el Colegio del Sagrado Corazón de
Jesús, en la vía Pinheiro Machado, 22. La Conferencia tuvo una
duración de 10 días en los cuales se desarrolló toda la temática
prevista así: 26 de julio: exposición de la situación religiosa en
América Latina; 27 de julio: clero nacional; 28 de julio: clero no
nacional; 29 de julio: coordinación y colaboración del clero nacional y
55
no nacional, Colaboración de los Religiosos y las Religiosas,
Auxiliares; 30 de julio: organización de la cura de almas; 31 de julio:
movimientos anticatólicos; 1º de agosto: problemas sociales y
actividades sociales de la Iglesia. Comunismo; 2 de agosto: problemas
particulares (en este punto se trataron los temas: juventud, escuelas
católicas, misiones, indios, gente de color, migración, refugiados y
gente del mar; 3 de agosto: contactos y colaboración interamericana; 4
de agosto: discusión de las conclusiones.
Al final de sus sesiones la Conferencia aprobó el texto de una
“Declaración” dirigida al clero y a los fieles de América Latina y
diversas “Resoluciones” para ser puestas en conocimiento de todo el
Episcopado latinoamericano. Entre las resoluciones votadas en la
Conferencia reviste particular importancia la que tiene que ver con la
constitución de un “Consejo Episcopal Latinoamericano”, con el fin,
principalmente, de seguir los problemas de común interés para el
Continente y de dar coordinación e impulso a las actividades católicas
en América Latina.41
5. El documento final
Las Conclusiones de la Conferencia constituyen un documento
compuesto de un preámbulo, 11 títulos y un apéndice. Los temas
tratados durante los diez días que duró la Conferencia constituyen los
11 títulos del documento final: Vocaciones y formación del clero
secular; Clero no nacional; Religiosos y religiosas; Auxiliares del
clero; Organización de la cura de almas; Medios especiales de
propaganda; Protestantismo y movimientos anticatólicos: preservación
y defensa de la fe; Problemas sociales; Misiones, indios y gente de
color; Inmigración y gente de mar; Consejo Episcopal Latinoamericano.
Tema central fue la escasez de clero y la necesidad de responder a
este grave problema. Pero además del grave problema vocacional, los
obispos latinoamericanos reflexionaron también sobre otros
argumentos de gran importancia para vigorizar el catolicismo en
América Latina y colocar a la Iglesia en condiciones de responder a
41
Conferenza Generale dell’Episcopato Latinoamericano. Relazione preparata per essere
pubblicata sul volume Attivitá della Santa Sede nel 1955. En: Arch. PCAL, America Latina,
Conferenza Generale dell’Episcopato. Atti, Atti compiuti dopo.
56
los nuevos desafíos ante lo cuales se enfrentaba, vista la
transformación social, cultural, política y religiosa que experimentaba
el Continente.
Estrechamente unido con el problema de la escasez de clero estaba el
problema de la Instrucción Religiosa, la enseñanza de la doctrina
social de la Iglesia y la atención pastoral de los indígenas. Para los
Obispos reunidos en la Conferencia era evidente que la escasez de
clero llevaba como consecuencia la insuficiente instrucción religiosa
de los fieles, lo que los hacía presa fácil de la campaña protestante.
Además, ante la transformación social, cultural y política la enseñanza
de la doctrina social de la Iglesia resultaba urgente, para iluminar y
educar la acción de los fieles en las diversas esferas de la sociedad.
Por último, ante el proselitismo de las sectas entre los pobres y los
indígenas, aparecía prioritario dedicar mayor atención a la
evangelización de la población indígena. 42
6. La Conferencia de Río de Janeiro y la solución del problema de
la escasez de clero
La Declaración de los Cardenales, Arzobispos, Obispos y demás
Prelados representantes de la Jerarquía de América Latina reunidos en
la Conferencia Episcopal de Río de Janeiro, firmada el 4 de agosto de
1955, en la clausura de la reunión, expresa claramente que éste ha sido
el tema central de todas las discusiones: “La Conferencia ha tenido
como objeto central de su labor el problema fundamental que aflige a
nuestras naciones, a saber: la escasez de sacerdotes”. Para solucionar
este doloroso problema la Conferencia propuso dos soluciones, una a
largo plazo que debería permitir a Latinoamérica darse sus propios
pastores; otra inmediata, que exigía la cooperación de toda la Iglesia.
6.1 Solución a largo plazo
La Conferencia estimó que la necesidad más apremiante de América
Latina era el trabajo ardiente, incansable y organizado en favor de las
42
Cfr. Declaración de los Cardenales, Arzobispos, Obispos y demás Prelados
Representantes de la Jerarquía de América Latina reunidos en la Conferencia Episcopal de Río
deJaneiro. Río de Janeiro, 4 de agosto de 1955. En: Consejo Episcopal Latinoamericano,
Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, I Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Río de Janeiro, Declaración y Conclusiones, 7-13. Las citas de la Conferencia de
Río de Janeiro que aquí haremos siguen ésta edición.
57
vocaciones sacerdotales y religiosas y, por tanto, hizo un fervoroso
llamado a todos, sacerdotes, religiosos y fieles, para que colaboraran
generosamente en una activa y perseverante campaña vocacional.
Para responder a esta dificultad a largo plazo, la Conferencia
comprometió a toda la Iglesia del Continente, Pastores y files, en la
realización de una adecuada campaña en favor de las vocaciones
sacerdotales y religiosas; recomendó también el buen ambiente en los
seminarios, el envío a Roma de los mejores seminaristas para
perfeccionar sus estudios y la adecuada formación espiritual, cultural
y humana de los candidatos al sacerdocio; en cuanto a los sacerdotes
ya en ejercicio de su ministerio la Conferencia recomendó la
conservación y perfección de su formación ascética, doctrinal y
humana y a los Obispos aconsejó ayudarles a resolver los problemas
económicos que podían ser causa de distracción en el recto ejercicio
de su ministerio.
6.2 Solución inmediata
Los Obispos latinoamericanos reunidos en Río de Janerio fueron
conscientes que la verdadera solución del grave problema de la
escasez de clero estaba en el aumento de las vocaciones nativas. Sin
embargo, consideraron insustituible la cooperación de numerosos
sacerdotes, seculares y religiosos, de otras naciones de modo que fuera
posible responder inmediatamente a las graves exigencias pastorales
de América Latina.
La Conferencia, ante la urgente necesidad del aumento del clero en la
presente situación de América Latina:
recurre filialmente a la Santa Sede para que, una vez más, interponga su
valimiento ante los Exc.mos Ordinarios de las naciones con clero más
abundante, para que faciliten la venida de muchos sacerdotes a América
Latina;
suplica respetuosamente a la Sede Apostólica que adopte los medios que
crea más convenientes, para asegurar de modo constante, durante el tiempo
necesario, el providencial envío de clero;
La Conferencia asimismo acuerda dirigirse respetuosamente a los
Superiores Mayores de las Ordenes y Congregaciones Religiosas y a los de
las Sociedades de vida en común y de los Institutos Seculares, para que
contribuyan a aliviar esta necesidad de clero, atendiendo, siempre que les
58
sea posible, las peticiones que les hagan los Exc.mos Prelados Diocesanos
de América Latina, y envíen en consecuencia sacerdotes a estas Diócesis.43
Siempre como consecuencia del problema de la escasez de clero, la
Conferencia agradeció el apostolado de los laicos, reconociendo la
importante colaboración que están llamados a prestar en la misión de
la Iglesia:
Colaboración apostólica que se hace sentir con mayor urgencia en las
regiones de América Latina, por la escasez de sacerdotes, el elevado
número de fieles a ellos encomendados, la gran extensión de las
demarcaciones parroquiales, y, por último, la dificultad de penetrar en
ciertos ambientes.44
Igualmente en esta acción de los laicos, que ayudaban eficazmente a
reparar los daños que hacía la falta de sacerdotes, se colocaba la
Acción Católica. Ésta, escribe Pío XII, “como colaboración de los
seglares en el apostolado jerárquico, constituye un medio eficacísimo
para la recristianización del pueblo”, por lo que su cuidado debía
constituir uno de los deberes principales del ministerio pastoral. 45
7. La Conferencia de Río de Janiero y la Responsabilidad del
cristiano en la vida cívico-política
Este punto que, por la fuerza de la penetración comunista, constituía
un argumento de atención doctrinal especial para la Iglesia, fue
abordado por la Conferencia, como lo pedía ya Pío XII en la Carta
Apostólica Ad Ecclesiam Christi. La Conferencia recomienda
fundamentalmente la exposición de la doctrina social de la Iglesia. En
el capítulo III se lee:
La Conferencia:
43
Documento de Río de Janeiro (DR), 30-31.
DR, 42. Este título IV. Auxiliares del clero, Capítulo I. Apostolado de los laicos, es de
una riqueza de contenidos que mantiene su actualidad no obstante los 53 años pasados y la serie de
documentos publicados sobre el apostolado de los laicos. He aquí algunos puntos de permanente
importancia: n. 43: “[...] el apostolado aun siendo misión propia del sacerdote, no es exclusiva de
él, sino que también compete a ellos, por su mismo carácter de cristianos [...] Por lo tanto es
necesario que tales principios sean oportunamente enseñados e inculcados desde el Seminario a los
futuros sacerdotes”; n. 45: “[...] El apostolados de los laicos no debe reducirse únicamente a
colaborar con el sacerdote en el campo limitado de los actos de piedad, sino que, además de un
esfuerzo contínuo por conservar y defender íntegramente la fe católica, debe ser un apostolado
misionero de conquista para la dilatación del reino de Cristo [...]”.
45
DR, 47.
44
59
Recomienda de una manera peculiar a los miembros de organizaciones de
Acción Católica que estudien y difundan los principios cristianos y las
orientaciones pontificias sobre los problemas sociales, económicos y
políticos, con el fin de ayudar eficazmente a formar la conciencia del
pueblo en estos aspectos tan importantes de la doctrina de la Iglesia;
Hace votos a fin de que la Acción Católica sepa descubrir y suscitar entre
sus militantes, verdaderas vocaciones a las actividades sociales y cívicas, y
estimularlas a una óptima capacitación, no sólo científica y técnica sino
también práctica, para dichas tareas tan importantes para el bien común.
Exhorta muy encarecidamente a que la Acción Católica promueva
asociaciones y obras para la solución de los problemas sociales que hoy
día más apremian en los Países Latino-americanos.46
Capítulo VI
El Consejo Episcopal Latino-Americano. CELAM
1. Precedentes
La necesidad de una coordinación de las fuerzas católicas de
América Latina no era nueva. Si en la historia de la Iglesia universal
no es fácil encontrar concilios particulares que hayan reunido el
episcopado de varias naciones, algunos ejemplos se registran en
cambio, en el territorio de América Latina con los concilios de Lima
del siglo XVI, que si eran de por sí provinciales se extendieron a casi
todo el continente; en el siglo XIX, principalmente durante los
pontificados Pío IX y de León XIII, se vivió un especial período de
encuentros conciliares47 en el territorio de América Latina, que
prepararon el camino hacia el Concilio Plenario Latinoamericano,
46
DR, 51.
Durante los pontificados de Pío IX y León XIII se celebraron: I Concilio de Puerto
España (Trinidad) en 1854; I Concilio Provincial de Quito en 1863; I Concilio Provincial de
Nueva Granada (Bogotá) en 1868; II Concilio Provincial de Quito en 1869; III Concilio Provincial
de Quito en 1873; II Concilio Provincial de Nueva Granada (Bogotá) en 1874; IV Concilio
Provincial de Quito en 1885; III Concilio de Charcas o de La Plata en 1889-1890; I Concilio
Provincial de Antequera-Oaxaca (México) en 1892-1893; V Concilio Provincial de México en
1896; I Concilio Provincial de Durango (México) en 1896; I Concilio Provincial de Guadalajara
(México) en 1896-1897; I Concilio de Michoacán (México) en 1897. Cfr. Saranyana Josep-Ignasi,
Cien años de teología en América Latina (1899-2001), Colección Quinta Conferencia. Historia,
Bogotá 2005, 20, cita 1.
47
60
celebrado en Roma en 1899. El Concilio Plenario Latinoamericano
dio una primera respuesta a la necesidad fuertemente sentida por los
Prelados de América Latina y por la Santa Sede de buscar en común
soluciones a los problemas comunes de la Iglesia en el Continente.
Esta necesidad se fue haciendo más sentida con el paso del tiempo.
Ya en los esquemas con los cuales trabajó la Comisión Central que
preparó la Conferencia de Río de Janeiro, aparece la idea de un
organismo de contacto y de colaboración entre la Jerarquía y los
organismos católicos de los varios países de América Latina. El
mismo Papa Pío XII, en su Carta Apostólica Ad Ecclesiam Christi,
subrayaba la necesidad de una mejor coordinación de las fuerzas
apostólicas del continente para poder dar una mejor solución a los
problemas de la Iglesia en América Latina. “Es necesario, escribe Pío
XII, ponerse a trabajar inmediatamente con decisión, generosidad y
valentía; es menester no malgastar
valiosas energías, sino
multiplicarlas con una apropiada coordinación”. 48 Varias veces se lee
en ese documento la exhortación del Papa para aprovechar en el mejor
modo posible las fuerzas que ya actuaban en el inmenso campo de
América Latina. “Tenemos también la seguridad, continúa Pío XII, de
que contribuirá muchísimo a la eficacia de la labor apostólica en la
América Latina el que todas las fuerzas se unan en cordial y ordenada
colaboración”, “así organizadas y ordenadas las fuerzas católicas se
mantendrán más fuertes en la lucha por la defensa y por la más amplia
difusión y arraigo del reino de Dios, en contienda difícil pero
sumamente meritoria”.49
Entre las resoluciones aprobadas por la Conferencia de Río de
Janeiro revistió particular importancia la relativa a la creación de un
organismo que representara el conjunto de las Conferencias
Episcopales de América Latina, precisamente con el fin de observar
los problemas de interés común para todo el Continente y dar
coordinación, impulso y apoyo a las actividades católicas.50
48
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 3.
PÍO XII, Ad Ecclesiam Christi, n. 6.
50
Cfr. Carta del Em.mo Cardenal Piazza al Emmo. Cardenal Camara con motivo de la
primera reunión del CELAM en Bogotá. Roma, octubre 27 de 1956. En: CONSEJO E PISCOPAL
L ATINOAMERICANO , Boletín Informativo, número 1-2 (Enero-Febrero 1957), 5-7.
49
61
2. El proyecto de la Conferencia de Río de Janiero
La Conferencia General, a conclusión de sus trabajos, presentó a la
Santa Sede el siguiente proyecto en relación con la creación de un
Consejo Episcopal Latinoamericano:
La Conferencia General del Episcopado Latinoamericano por unanimidad
ha aprobado pedir y atentamente pide a la Santa Sede Apostólica, la
creación de un Consejo Episcopal Latino-Americano sobre las siguientes
bases:
El Consejo Episcopal Latinoamericano estará compuesto por los
Representantes de las Conferencias Episcopales Nacionales de la América
Latina, en proporción de un Representante por cada Conferencia
Episcopal, designado por la misma.
Serán funciones del Consejo:
estudiar los asuntos que interesan a la Iglesia en la América Latina;
coordinar las actividades;
promover y ayudar las Obras Católicas;
preparar nuevas Conferencias del Episcopado Latino-americano, cuando
fueren convocadas por la Santa Sede.
Las reuniones del Consejo serán cada año.
El lugar de las reuniones será normalmente la ciudad donde tenga su sede
el Secretariado General; pero el Consejo podrá fijar ocasionalmente otro
lugar;
La Presidencia del Consejo estará integrada por un Presidente y dos VicePresidentes, elegidos por el propio Consejo, y durarán en su cargo dos
años.
Dependerá del Consejo Episcopal, y más directamente de su Presidencia,
un Secretario General, que tendrá además los siguientes subsecretariados:
I. Preservación y propagación de la Fe católica, con cuatro secciones:
Defensa de la Fe,
Predicación, Catecismo, Enseñanza religiosa,
Misiones e Indios
Prensa, radio, cine y televisión.
II. Clero e Institutos Religiosos. Vocaciones.
III. Educación y Juventud.
IV. Apostolado de los laicos
62
V. Acción social
El Secretariado General se ocupará también de las relaciones con la
Jerarquía y los organismos católicos de Estados Unidos, Canadá, España y
Portugal.
El Secretariado General residirá en la ciudad que designe la Santa Sede
Apostólica.
Los Subsecretariados residirán, en línea general, en la misma sede del
Secretariado General; sin embargo, a juicio del Consejo, podrán tener su
sede en otras ciudades.
Financiamiento: se hará conforme a una contribución proporcional de cada
Nación Latino-americana, según normas que serán estudiadas y fijadas
oportunamente.
Transitorio: En lo tocante a la sede del Secretariado General, esta
Conferencia ha tomado cuidadosa nota de las cuatro ciudades que fueron
propuestas, en voto consultivo, dejando la resolución final a la Santa Sede,
a saber: Río de Janeiro, Bogotá, Lima y Santiago de Chile, con la
indicación de que cada uno de los Em.mos y Exc.mos Señores Delegados
expresara libremente su opinión. Hecha la votación secreta, se encontró el
siguiente resultado:
32 votos por la ciudad de Roma,
30 por Bogotá,
16 por Río de Janeiro,
6 por Lima,
2 por Santiago de Chile.51
3. La aprobación pontificia52
Con fecha 24 de septiembre de 1955 el Cardenal Adeodato Giovanni
Piazza, Presidente de la Conferencia, dio instrucciones a los
Representantes Pontificios para que llevaran a conocimiento de todos
los Exc.mos Prelados de América Latina lo siguiente:
Habiendo cumplido el deber de someter a la Augusta consideración del
Santo Padre la petición hecha por la Conferencia General para la creación
de un Consejo Episcopal Latino-americano y el correspondiente proyecto,
51
PRIMERA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINO-AMERICANO, Conclusiones
pro manuscripto, Tipografía Políglota Vaticana, 1956, título XI, 82-83.
52
Cfr. Arch. PCAL, I, America Latina, Commissione Pontificia, Consiglio Episcopale
latino-americano C.E.L.A.M. – Costituzione.
63
me es grato poder comunicar ahora a V.E. cuanto le expongo a
continuación:
1) Su Santidad se ha dignado acoger con benevolencia la petición
formulada por la Conferencia General, para formar un Consejo Episcopal
Latino-americano.
2) Igualmente, el Augusto Pontífice ha accedido a aprobar, en sus líneas
generales, los puntos contenidos en el proyecto de la Conferencia.
Oportunamente se darán a conocer al Episcopado Latino-americano los
Estatutos y el Reglamento del nuevo organismo y del Secretariado que de
éste depende.
3) Por lo que se refiere a la determinación de la sede del Secretariado
General, el Augusto Pontífice ha agradecido vivamente los sentimientos de
profunda devoción y adhesión filial hacia el Vicario de Cristo que han
movido a tantos miembros de la Conferencia a escoger la Ciudad Eterna,
capital del mundo católico.
Con todo, Su Santidad no cree que el Secretariado General pueda tener
residencia conveniente fuera de la América Latina, teniendo en cuenta las
funciones mismas que está llamado a desempeñar.
Así pues, con el propósito de conocer con la mayor precisión cuál es el
parecer del Episcopado Latino-americano acerca de una cuestión que tanto
le interesa, cada una de las Representaciones Pontificias han de pedir a
todos los Excelentísimos Ordinarios de los lugares de la respectiva
jurisdicción (comprendidos también, por tanto, aquellos que no
participaron personalmente en la Conferencia General de Río de Janeiro)
que indiquen con premurosa diligencia, cuál de las ciudades del continente
Latino-americano consideran como la más apta para sede del mencionado
Secretariado General.
Me complace añadir que el Santo Padre consiente gustoso que el Consejo
Episcopal y su Secretariado General tengan un Procurador en Roma ante
las Congregaciones y Oficios de la Santa Sede.53
Proyectado desde un principio como instrumento de estudio, de
coordinación y de ayuda en los problemas, las actividades y las obras
católicas del Continente, el CELAM se ofrece como un “órgano de
contacto y de colaboración de las Conferencias Episcopales de
América Latina con las funciones específicas de: estudiar los
problemas de interés común para la Iglesia en América Latina, con
vista a buscarles la solución adecuada; procurar una oportuna
53
PRIMERA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINO-AMERICANO, Conclusiones
pro manuscripto, Tipografía Políglota Vaticana, 1965, título XI, 83-84. Cfr. Proyecto de un
organismo de colaboración y coordinación latinoamericano; texto aprobado. Consejo Episcopal
Latinoamericano. En: Arch. PCAL, I, America Latina. Conferenza Generale dell’Episcopato.
Documentazione.
64
coordinación de las actividades católicas en el Continente, con el fin
de asegurar su mayor eficacia; promover y sostener las iniciativas y
obras que directa o indirectamente presenten un interés común;
ocuparse de la preparación de Conferencias del Episcopado
Latinoamericano, cuando la Santa Sede decida convocarlas y también
de los demás problemas que ésta le confíe.
De este modo el CELAM venía a satisfacer los deseos del Papa y a
colmar el anhelo profundamente sentido por la Jerarquía
latinoamericana de lograr una orgánica y fructuosa unión de esfuerzos
y de propósitos para incrementar las actividades católicas en los
diversos campos del apostolado en toda América Latina.
4. Primera reunión
Una vez que el Episcopado latinoamericano tuvo conocimiento de la
disposición pontificia, la sede del CELAM y de su Secretariado
General fue establecida en la ciudad de Bogotá, Colombia. Allí, en
mayo de 1956, Mons. Julián Mendoza, Secretario de la Conferencia
Episcopal Colombiana, elegido por el Papa como encargado del
Secretariado General del CELAM, comenzó a preparar la primera
reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano, programada para el
mes de noviembre siguiente en la capital colombiana.
Notificados desde el 24 de julio, los delegados del Episcopado
latinoamericano, uno por cada una de las Conferencias Episcopales
nacionales y regionales de América Latina, se reunieron la mañana del
5 de noviembre de 1956 en el Colegio Alvernia de las religiosas
franciscanas de Maria Inmaculada, para iniciar las sesiones de trabajo
que concluyeron la tarde del 14 del mismo mes, en total ocho sesiones
generales y numerosas reuniones de comisiones. La primera reunión
del CELAM fue presidida por el Cardenal Santiago de Barros Câmara,
Arzobispo de Río de Janeiro54 y contó con la presencia de 18 Prelados
54
Participaron a la primera reunión del CELAM: Cardenal Santiago de Barros Camara,
arzobispo de Río de Janeiro; Mons. Roberto Tavella, arzobispo de Salta (Argentina); Mons.
Patricio F. Finbarro Ryan, arzobispo de Port-of-Spain (Antille Inglese); Mons. Anibal Mena
Porta, arzobispo de Asunción; Mons. Enrrique Pérez Serantes, arzobispo de Santiago de Cuba;
Mons. Rubén Odio Herrera, arzobispo de San José de Costa Rica (por la Conferencia Episcopal
de Centro América y Panamá); Mons. Cesar A. Mosquera, arzobispo de Guayaquil; Mons.
Miguel Darío Miranda y Gómez, arzobispo de México; Mons. Octavio Beras, arzobispo de
Ciudad trujillo (República Dominicana); Mons. Manuel Larraín Errázuriz, obispo de Talca
(Chile); Mons. Santiago P. Davis, obispo de San Juan (Puerto Rico); Mons. Juan Gay, obispo de
65
representantes de las Conferencias Episcopales de América Latina y
del Nuncio Apostólico en Colombia, Mons. Paolo Bertoli,
especialmente encargado por el Cardenal Adeodato Giovanni Piazza
para que siguiera en su nombre, con particular atención los trabajos
del Consejo.55
El CELAM en su primera reunión abordó un extenso temario que
incluyó: estudio de los Estatutos y del Reglamento del CELAM,
presupuesto de gastos y entradas en 1956 y 1957, proyecto de un
Boletín Informativo, relaciones del Secretariado General con el
Episcopado de los países latinoamericanos, defensa de la fe, cine,
radio y televisión, prensa, enseñanza religiosa, inmigración,
predicación, catecismo, liturgia, seminarios conciliares, vocaciones
sacerdotales y religiosas, sociología religiosa, clero nacional, clero no
nacional, cura de almas, misiones, asistencia moral y religiosa a los
estudiantes latinoamericanos en el extranjero, apostolado
universitario, educación católica, apostolado seglar, reglamento del
Secretariado, asistencia social, acción social-JOC y otros asuntos
varios.
Antes de concluir la primera reunión, el 13 de noviembre de 1956,
bajo la presidencia del Nuncio Apostólico en Colombia y siguiendo
las normas dadas por los Estatutos y por el Reglamento, se procedió a
la elección del Presidente y de los dos Vice-Presidentes del Consejo
Episcopal para el período 1957-1958. Por mayoría casi absoluta de
votos fueron elegidos Presidente el Cardenal Jaime de Barros Câmara,
Arzobispo de Río de Janerio, que había presidido la reunión en cuanto
era el primero en precedencia entre los participantes; primer VicePresidente Mons. Miguel Darío Miranda, Arzobispo Primado de
Basse Terre (Antillas Francesas); Mons. Federico Pérez Silva, obispo de Piura (Perú); Mons. Tulio
Botero Salazar, obispo de Zipaquirá (Colombia); Mons. Luis Baccino, obispo de San José de
Mayo (Uruguay); Mons. Remigio Agustín, obispo auxiliar de Puerto Pírncipe (Haiti); Mons.
Armando Gutiérrez Granier, obispo auxiliar de La Paz (Bolivia); Mons.
Críspulo Benítez
Fontúrvel, obispo de Barquisimeto (Venezuela); sustituto del arzobispo de Caracas. A la primera
reunión tomó parte también el cardenal Crisanto Luque, Arzobispo de Bogotá y Primado de
Colombia. Durante tres días (5-7 de Noviembre), trabajaron cuatro comisiones que, debiendo
discutir argumentos de carácter general, fueron compuestas teniendo simplemente atendiendo al
orden alfabético de los países de origen; el cuarto día fue dedicado al estudio de las funciones que
se deberían asignar a los subsecretarios, fueron nombradas nueve comisiones con el criterio de la
particular competencia de cada obispo. Cfr. CONSEJO E PISCOPAL L ATINOAMERICANO , Boletín
Informativo, número 1-2 (Enero-Febrero 1957), 8-9.
55
Carta del Emmo. Cardenal Piazza al Emmo Cardenal Camara con motivo de la primera
reunión del CELAM. Roma, octubre 27 de 1956. En: CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO,
Boletín Informativo, número 1-2 (Enero-Febrero 1957), 7.
66
México; segundo Vice-Presidente Mons. Manuel Larraín, Obispo de
Talca, Chile.
5. El Secretariado
Latinoamericano
General
del
Consejo
Episcopal
Para que el Consejo Episcopal Latinoamericano pudiera hacer
eficaces, metódicos y duraderos sus trabajos de coordinación se
resolvió crear un Secretariado General que fuera su órgano
permanente y que tuviera como finalidad llevar a la práctica las
conclusiones y resoluciones tomadas en las reuniones del Consejo y
coordinar la actividad de los Secretariados Nacionales que se habían
fundado y que se fundarían en adelante en todos los países por
disposición de las respectivas Conferencias Episcopales.
El Secretariado General fijó su sede en Bogotá, por disposición de la
Santa Sede previa consulta a todo el Episcopado del Continente.
Primer Secretario General del CELAM fue designado Mons. Julián
Mendoza, sacerdote de la diócesis de Cali, Colombia. Para el
desarrollo de sus actividades ordinarias, el Secretariado General se
organizó en Sub-Secretariados presididos por sacerdotes
latinoamericanos bajo la responsabilidad directa del Secretario
General.
Los Sub-Secretariados en los que quedó conformado el Secretariado
General al momento de su constitución fueron: 1) Preservación y
propagación de la fe católica (defensa de la fe – predicación,
catequesis, instrucción religiosa, liturgia- misión e indígenas,
emigrantes- prensa, radio, cine, televisión); 2) Clero e Institutos
Religiosos (clero nacional. Institutos religiosos. Clero no nacional.
Vocaciones sacerdotales y religiosas. Seminarios. Cura de almas. 3)
Educación y juventud (Educación católica. Apostolado universitario.
Federación de exalumnos. Federación de padres de familia.
Federación de maestros católicos. Asistencia moral y religiosa a los
estudiantes latinoamericanos en el extranjero. Escultismo. 4)
Apostolado de los laicos (Acción católica. Apostolado de los laicos.
Organizaciones internacionales católicas y no católicas. Acción
cultural popular. 5) Acción social y asistencia. 56
56
Cfr. El Secretariado General del CELAM. En: CONSEJO
L ATINOAMERICANO , Boletín Informativo, número 1-2 (Enero-Febrero 1957), 1314.
E PISCOPAL
67
6. El CELAM y la coordinación de las fuerzas católicas de
América Latina
El parágrafo segundo del artículo dos del capítulo primero de los
Estatutos del CELAM le imponían como una de sus funciones el
“procurar una oportuna coordinación de las actividades católicas en el
Continente, con el fin de asegurar su mayor eficacia”. En este campo
al CELAM se le imponía la necesidad de una coordinación de las
formas de cooperación latinoamericana ya existentes, para invitarlas a
unir las fuerzas para desarrollar programas comunes. Así, pues, desde
su creación el CELAM siguió con atención, animó y coordinó, a
través del Secretariado General y de los cinco subsecretariados, las
actividades de las varias organizaciones católicas de carácter
latinoamericano o interamericano ya existentes. 57
En el campo educativo existía ya la Confederación Interamericana
de Educación Católica (CIEC), que agrupaba todas las respectivas
federaciones nacionales; la Unión Interamericana de Padres de
Familia (UNIP). Otro organismo importante era el Secretariado
Interamericano de Acción Católica (SIAC), constituido el 10 de
diciembre de 1945 después de la primera Semana Interamericana de
Acción Social celebrada en Santiago de Chile, donde fijo su sede. En
1955 con ocasión del Congreso Eucarístico Internacional de Río de
Janeiro, se acordó ampliarle su estructura, recurriendo a la obra de un
miembro del Comité de los Congresos Internacionales para el
Apostolado de los Laicos, con el fin de constituir un centro de
documentación y de información, dirigido a intensificar los contactos
entre las organizaciones internacionales europeas y americanas de
apostolado. Desde julio de 1956 comenzó a publicar un Boletín, como
instrumento de contacto y de comunicación. Existía igualmente, la
Confederación Interamericana de Acción Social Católica (CIASC),
que trabajaba por el bienestar social y económico de los pueblos en
armonía con los principios cristianos, ayudando los organismo
adherentes a conseguir sus fines, estimulando una acción común,
procediendo al intercambio de ideas y de información, dando
sugerencias sobre el desarrollo y la aplicación de la doctrina social de
la Iglesia.
57
Sobre los movimientos católicos existentes y operantes en América Latina ver: Arch.
PCAL, IA, America Latina, Movimenti Cattolici.
68
7. El CELAM y la coordinación de las fuerzas católicas externas
En el campo de la coordinación de las fuerzas apostólicas y de la
ayuda económica externa, al CELAM se imponía la coordinación con
los diversos Episcopados de Europa y Norte América y con las
Organizaciones Internacionales Católicas. Los Estatutos del CELAM
confiaban al Secretariado General la tarea de mantener la
comunicación y la coordinación con los Episcopados de España,
Portugal, Estados Unidos y Canadá, asi como con las organizaciones
católicas internacionales de ayuda a la Iglesia en América Latina.58
7.1 Con los Episcopados de Estados Unidos, Canadá, España y
Portugal
El artículo 14 establece que “el Secretariado General procurará
coordinar con los organismos católicos de otras naciones,
especialmente de España, Portugal, Estados Unidos y Canadá y con
las organizaciones católicas internacionales”, las ayudas necesarias
para la renovación católica del Continente. Esto porque ya desde antes
de la primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,
América Latina venía recibiendo ayuda en personal y en medios
económicos de parte de estos países. Para 1956 los sacerdotes
españoles que habían pasado a América Latina provenientes de la
Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana eran 188, otros
en número menor habían llegado y seguían llegando de Canadá y de
los Estados Unidos. A parte de las cuatro naciones mencionadas en el
artículo 14 de los estatutos del CELAM, también otros países daban
ya su ayuda en favor de la Iglesia en América Latina, baste como
ejemplo el Seminario instituido bajo el patronato de la Universidad
Católica de Lovaina, que a finales de 1956, después de tres años de
actividad, contaba ya 48 alumnos y había enviado 11 sacerdotes a
América Latina.
7.2 Con las organizaciones católicas internacionales
Hasta 1956 se veía cómo América Latina no había aprovechado todo
el apoyo que las organizaciones católicas internacionales podían
58
Cfr. Art. 14,1 de los Estatutos redactados durante la primera reunión del CELAM en
1956 y aprobados por la Santa Sede en 1957. En: CONSEJO E PISCOPAL L ATINOAMERICANO ,
Boletín Informativo, número 11-12 (marzo-abril 1958), Estatutos y Reglamento del Consejo
Episcopal Latinoamericano.
69
ofrecer en el sector de apostolado específico de cada una de ellas. Por
tanto, el CELAM advirtiendo ésto se propuso contactar dichas
organizaciones y coordinar un mejor uso de todos los medios de
apostolado que ellas podían ofrecer. Entró así en contacto con el
Comité permanente de los Congresos Internacionales para el
Apostolado de los Laicos
y con todos los movimientos y
organizaciones católicas para apoyarlos en los congresos, reuniones y
demás actividades de carácter continental que organizaran.
La primera reunión del CELAM encargó a la mesa directiva y al
Secretariado General las siguientes actividades prácticas:
a) Mayor colaboración con la Obra de Cooperación Sacerdotal
Hispano-Americana (O.C.S.H.A.), con sede en Madrid, con el
Collegium pro America –Latina de Lovaina y con las iniciativas
canadienses para el envío de sacerdotes.
b) Mayor colaboración en la obra de defensa de la fe, a la que fue
dedicada la revista Miles Christi, órgano del “Comité
Latinoamericano pro defensa de la Fe”, constituido en la Conferencia
de Río de Janeiro.
c) Mayor colaboración en el campo catequístico, en unión con la
“Confraternidad de la Doctrina Cristiana” de los Estados Unidos.
d) Mayor interés para el envío de religiosos norteamericanos a
Colegios Latinoamericanos y para la asistencia religiosa, moral y
social de los estudiantes latinoamericanos en el exterior,
particularmente en los Estados Unidos.
La puesta en práctica de lo establecido por los Estatutos en cuanto a
la coordinación de las fuerzas católicas al interno y al externo de
América Latina, así como la ejecución de las conclusiones de la
primera reunión pusieron al CELAM en un estado de actividad
permanente que poco a poco fue demostrando su utilidad, su
importancia y su necesidad. El CELAM se vio así inmerso en una
vastísima actividad en favor de la renovación de la Iglesia
latinoamericana, que implicó inmediatamente a toda la Iglesia. La
Santa Sede que la había encendido continuó sosteniéndola con todos
los medios a su disposición. Basta ver la constante preocupación por
la Iglesia en América Latina que se descubre en los discursos de Pío
XII, antes y después de la constitución del CELAM, preocupación e
interés que el mismo pontífice concretizó con la constitución de la
70
Pontificia Comisión para América Latina, como organismo de la Curia
Romana para seguir, acompañar y animar la obra de renovación de la
Iglesia en Latinoamérica acompañando y sosteniendo la actividad del
CELAM.
Capítulo VII
La Pontifícia Comisión para América Latina
1. La necesidad de un Organismo permanente para América
Latina
La celebración de la Conferencia de Río de Janeiro y la creación del
CELAM dieron vida a una actividad en favor de la Iglesia en
Latinoamérica que exigió cada vez más la participación de la Santa
Sede. De regreso de Río de Janeiro la Congregación para los Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios se tuvo que ocupar en los asuntos
relativos al estudio y aprobación de las conclusiones de la Conferencia
y, principalmente, en el estudio de la propuesta que los Obispos
latinoamericanos hicieron a la Santa Sede de crear un Consejo
Episcopal Latinoamericano. En el desarrollo de estas tareas la
Congregación, a cuya cabeza estaba Mons. Antonio Samoré, se vio en
la necesidad de consultar continuamente los Dicasterios que resultaron
interesados en los diversos temas en razón de su propia competencia.
Una vez aprobada la constitución del CELAM se fue haciendo
siempre más evidente la utilidad de una comisión que coordinara la
obra de los diversos Dicasterios, los cuales, en virtud de su autoridad,
del conocimiento de los problemas y de la experiencia, podían apoyar
mejor la actividad de este nuevo organismo. De este modo se llegó de
hecho a la convocación de la Comisión Central que había trabajado en
la preparación de la Conferencia de Río de Janeiro, que continuó
funcionando en Roma como órgano de asistencia para la puesta en
marcha de las deliberaciones de la Conferencia y como apoyo a las
iniciativas del CELAM.
Mons. Samoré ya desde 1953 venía madurando la idea de una
Comisión especial para América Latina. El 12 de mayo de 1953
escribió un memorandum para Mons. Domenico Tardini en la que
71
presenta a la consideración del Pro-Secretario de Estado para los
Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios los dos siguientes puntos:
1. El Eminentísimo Cardenal Pizzardo, al enviar las instrucciones para el
Nuncio en Argentina, escribía: “[a propósito del grave problema de la
escasez del clero] La Sagrada Congregación para los Seminarios [...] opina
que el Secretario de la Sagrada Congregación para los Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios sea el alma de una Comisión de estudio,
nombrada por el Santo Padre.
2. Se desearía saber si la idea debe ser tomada en consideración.59
En ese momento Mons. Tardini respondió claramente que no era
necesaria una Comisión. Con su propia mano escribió en la nota de
Mons. Samoré “Interesemonos nosotros del grave problema. Cuando
sea necesario, nos pondremos de acuerdo con las otras
Congregaciones”.
El 12 de mayo de 1956, Mons. Agostino Casaroli, minutante de la
Sagrada Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios,
preparó un memorandum sobre la “conveniencia de una Comisión
mixta para América Latina”, que fue estudiado por Mons. Samoré y
Mons.Tardini.60 El 23 de mayo del mismo año, Mons. Samoré
escribió al Cardenal Piazza adjuntándole el memorandum de Mons.
Casaroli sobre la oportunidad de constituir una Comisión mixta con
representantes autorizados de las Congregaciones más interesadas en
los problemas de América Latina. El 24 de mayo el Cardenal Piazza
respondió diciendo que por ahora parecía suficiente una oficina
especial para América Latina en la sede de la Congregación para los
Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios.
El 14 de junio Mons. Casaroli y Mons. Samoré elaboraron un
proyecto de estatuto para la Comisión Mixta para América Latina. El
22 de junio del mismo año, Mons. Samoré escribió nuevamente al
Cardenal Piazza citando la carta del 24 de mayo sobre el argumento de
la especial Comisión para América Latina. Sin embargo, por entonces
no se concretizó nada, los miembros de la Comisión Central siguieron
reuniéndose cuando se consideraba necesario y Mons. Samoré llevó
adelante el grueso del trabajo desde su puesto de Secretario de la
59
Appunto di S.E .Mons. Samoré (12/V/1953) con nota di S.E.M. Tardini. En: Arch.PCAL,
Pontificia Commissione per l'America Latina (C.A.L), Erezione e attività 1958, vol. 53, f. 3.
60
Cfr. Due appunti circa la convenienza de una “Commissione mista per l'America Latina”
(12.5.56) (Mons. Casaroli) e appunto per S.E. Mons. Tardini. En: Arch .PCAL, Pontificia
Commissione per l'America Latina (C.A.L.), Erezione e attività 1958, vol. 53, f. 4-5.
72
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios.61 En
1958, después de tres años de la Conferencia, el trabajo era tanto y de
tan vital importancia que se hizo evidente la necesidad de constituir un
organismo permanente para que siguiera la actividad del CELAM y
coordinara la obra de colaboración de los Episcopados de Europa y
Norteamérica con la Iglesia en Latinoamérica.
El 29 de marzo de 1958 se envió, a quienes habían hecho parte de la
Comisión Central, la siguiente comunicación:
Monseñor Antonio Samoré
Saluda a S.E.R. Mons. y se honra comunicarle que el Em.mo Señor
Cardenal Marcello Mimmi, Secretario de la S. C. Consistorial, lo invita a
participar el martes 1o de abril p.v. a las 17 horas, en las oficinas de la
mencionada Congregación, a una reunión a la que han sido invitados ,
además del Excelentísimo Asesor de ese Sagrado Dicasterio, los
Excelentísimos Secretarios de las Sagradas Congregaciones del Concilio,
de los Religiosos, de Propaganda Fide, de los Seminarios y de los Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios y el Reverendísimo Padre Comisario de la
Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio. Vaticano, 29 de marzo
de 1958.62
1.1. La reunión del 1º de abril de 1958
En la reunión citada para el 1º de abril de 1958 surgió la idea de
proponer al Papa la creación de una Comisión para América Latina.
En esa ocasión, mientras se estudiaba la problemática latinoamericana,
las iniciativas en acto para hacerle frente y las dificultades que se
presentaban en su ejecución, se pensó en presentar a Pío XII la idea de
constituir una Comisión de carácter permanente con la tarea explícita
de seguir la obra de renovación de la Iglesia en América Latina. La
ocasión inmediata la ofreció la exposición de Mons. Samoré sobre la
escasez del clero en América Latina, pues discutiendo este tema fue
que se propuso la idea de crear un organismo que coordinara todos los
esfuerzos para responder a este problema. 63
61
Cfr. Arch. PCAL, America Latina, Commissione Centrale. Consiglio Episcopale
Latinoamericano CELAM Costituzione.
62
Biglietto di Mons. Antonio Samoré. 29 Marzo di 1958. En: Arch. PCAL, Pontificia
Commissione per l'America Latina (CAL) Erezione e attività 1958, vol. 53, 6.
63
Verbale dell’adunanza per l’America Latina, 1º Aprile 1958. En: Arch. PCAL, IA, vol.
33, Adunanze I/X.
73
Durante esa reunión Mons. Antonio Samoré hizo una exposición de
los problemas de la Iglesia en América Latina en la que al tocar el
tema de la escasez de clero recalcó que el clero en América Latina
había venido disminuyendo, por diversas causas desde la época de la
independencia hasta 1930, fecha que él mismo indicaba como
aproximativa. Desde entonces comenzó un paulatino aumento, cuyas
causas podían atribuirse a las iniciativas de la Santa Sede, a un más
vivo sentido de responsabilidad y a una mayor conciencia de la
situación por parte de los Ordinarios locales; esto había favorecido un
aumento efectivo de vocaciones y un real aumento del número de los
sacerdotes. Pero si aumentaban los sacerdotes, era también cierto que
se experimentaba en América Latina un notable aumento
demográfico, lo que hacía que en la mayor parte de los países
latinoamericanos el creciente número de sacerdotes fuese aún
insuficiente.
Para solucionar, al menos en parte, éste difícil problema, Mons.
Samoré recordó el trabajo que ya algunos estaban realizando. Pues, es
verdad que para superar el problema de la escasez de clero en América
latina se estaba ya trabajando, incluso desde antes de la Conferencia
de Río de Janeiro. Efectivamente, al trabajo que los Ordinarios
latinoamericanos venían realizando se añadían los esfuerzos que, con
el apoyo y por impulso de la Santa Sede, estaban cumpliendo los
Episcopados, el Clero y los Religiosos de Europa y de América del
Norte. Ya desde hacía algunos años estaban trabajando en este
sentido: la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana.
(O.C.S.H.A.), el Colegio para América Latina de Lovaina y el
Episcopado canadiense, entre otros.
Sin embargo, la obra de ayuda a la Iglesia en América Latina
encontraba dificultades para su plena realización. En su relación
Mons. Samoré exponía las dificultades que una obra de tal
importancia encontraba. Entre estas enumeraba principalmente:
- De parte de los gobiernos civiles, que o no ven con agrado la entrada de
extranjeros o son contrarios a determinadas nacionalidades (por ejemplo la
española). Para entrar en México son particularmente difíciles las prácticas
cuando se trata de no americanos.
- De parte de los mismos Episcopados. Por ejemplo el episcopado
argentino y el episcopado mexicano no se han mostrado nunca entusiastas
por el clero extranjero, almenos y sobretodo si numeroso.
74
Es conocido el caso de Guatemala donde la oposición civil y “eclesiástica”
se han unido: el Nuncio Mons. Verolino ha logrado si duplicar el numero
de los sacerdotes, pero... ha debido salir él. La entrada de numeroso clero
extranjero puede alarmar; crea problemas de colocación, de adaptación, de
asimilación, etc.
Es necesario ciertamente, hacer de todo por aumentar el ritmo de los
envíos; pero es también necesario tener presente las condiciones en las
cuales estos envíos se efectuarán y crear, en el episcopado
latinoamericano, una atmósfera cordial de acogida y de asistencia.64
1.2 El Cardenal Marcello Mimmi y la idea de la Pontificia Comisión
para América Latina
Es justamente comentando ésta última parte de la exposición de
Mons. Samoré que el Cardenal Mimmi, subrayando la oportunidad de
intensificar la acción de la Santa Sede para aumentar el clero en
América Latina, pensó que convendría dar vida a un organismo en
Roma que siguiera y coordinara los esfuerzos y las iniciativas ya en
acto, que promoviera otros, que recogiera las peticiones del
Episcopado latinoamericano y que provocara el ofrecimiento de parte
de los Superiores Mayores de las Ordenes y Congregaciones
Religiosas.
La idea expuesta por el Card. Mimmi fue bien acogida por todos los
presentes, quienes tuvieron a bien aclarar que el proyectado nuevo
“organismo romano no sólo no se oponga al CELAM, sino que más
bien lo pueda valorizar y apoyar”.
Mons. Ferretto anotaba que existían en la Curia Romana Comisiones
para asuntos y prácticas de importancia mucho menor a la de América
Latina, pensaba por tanto que se podría pedir al Papa que se dignara
nombrar una Comisión para América Latina, presidida por un
Cardenal. Si el Papa estaba de acuerdo, podría ser incluso una
comisión cardenalicia.
Los Asesores y Secretarios de las Congregaciones romanas
interesadas serían llamados a asistir la Comisión. Dicha Comisión,
siendo de creación pontificia y en algún modo órgano de la Santa
Sede, tendría autoridad para tratar con los Superiores Mayores y con
los Obispos, estaría en directo contacto con el CELAM e informaría
64
Verbale dell’adunanza per l’America Latina. 1° aprile 1958. En: Arch. PCAL, IA, vol.
33, Adunanze I/X.
75
regularmente los Dicasterios de la Curia Romana sobre los principales
problemas de la Iglesia en Latinoamérica.
La idea así como fue planeada durante la reunión del 1º de abril de
1958, fue acogida por el Cardenal Marcello Mimmi, quien encargó a
Mons. Antonio Samoré de redactar el acta de la reunión y de
someterla después a la visión del Santo Padre.
2. La decisión pontificia
Mons. Antonio Samoré entregó el acta de la reunión del 1º de abril a
Mons. Domenico Tardini, Pro-Secretario de Estado para los Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios, que lo presentó al Santo Padre el 19 de
abril de 1958. Pío XII devolvió el acta directamente a Mons. Antonio
Samoré en la audiencia del 21 de abril, en la que le comunicó, además,
su aprobación al proyecto de constitución de una Comisión para
América Latina. Sobre el acta de la mencionada reunión del 1º de
abril, Mons. Antonio Samoré escribió:
La presente acta, el 19.IV.1958 ha sido, por S. E. Mons. Pro-Secretario de
Estado para los AA.EE.SS., entregada al Santo Padre, el Cual - al
devolverla al suscrito en la audiencia de hoy- 21 de abril de 1958- se ha
dignado aprobar la constitución de la Comisión para América Latina.65
El 22 de abril, Mons. Domenico Tardini escribió al Cardenal
Adeodato Giovanni Piazza, Secretario de la Sagrada Congregación
Consistorial, comunicándole la decisión pontificia:
Si en los últimos tiempos se han podido ver algunas mejorías en el número
-y en la preparación cultural y espiritual- de los Sacerdotes y de los
Religiosos de América Latina, sea por el incremento dado a la Obra de las
Vocaciones, a los Seminarios y a los Institutos de formación de Ordenes y
Congregaciones religiosas, sea por el aporte más generoso de clero de
Europa y de América del Norte, esas, sin embargo, han resultado
desiguales al notable y siempre creciente aumento de la población y al
agravarse de los problemas y de los esfuerzos adversarios en aquellas
Naciones.
Por tanto, el Santo Padre, profundamente angustiado por tal estado de
cosas y por el serio peligro que ésto representa para el futuro religioso de
tan considerable parte del mundo católico, ha considerado la necesidad de
hacer que de parte de la S. Sede y de cada uno de los Dicasterios
interesados a la problemática, sea hoy intensificada y aún más
65
Verbale dell’adunanza per l’America Latina, 1º de abril de 1958. En: Arch. PCAL, IA,
vol. 33, Adunanze I/X.
76
estrechamente coordinada la obra desarrollada en favor de la Iglesia en
América Latina, particularmente en cuanto hace relación con el aumento
del clero y de sus auxiliares y con la mejor organización de las fuerzas y
de las actividades apostólicas.
Con tal fin Su Santidad se ha dignado constituir una especial Comisión
Pontificia para América Latina, que será presidida por el Em.mo Señor
Cardenal Secretario de la S. C. Consistorial y de la que harán parte, en
representación de los correspondientes Sagrados Dicasterios, los Exc.mos
Asesor de la mencionada S. C. Consistorial y Secretarios de las SS. CC.
del Concilio, de los Religiosos, de “¨Propaganda Fide”, de los AA.EE.SS.
y de los Seminarios, como también el Padre Comisario de la Suprema
Sagrada Congregación del Santo Oficio.
En el caso en el que sean tomados en examen problemas que son de
competencia de otro Sagrado Dicasterio será llamado a participar en los
trabajos de la Comisión el respectivo Excmo. Asesor o Secretario; como
también, para lo relacionado con la colaboración de los Religiosos, el
Rev.mo Presidente del Comité Central de los Superiores Mayores.
La Secretaría de la Comisión será confiada al Excmo. Asesor de la
Sagrada Congregación Consistorial y al Excmo. Secretario de la Sagrada
Congregación de los AA.EE.SS.66
3. Instalación y primera reunión de la Pontificia Comisión para
América Latina
Convocada por el Cardenal Mimmi, Secretario de la S.
Congregación Consistorial, tuvo lugar la primera reunión de la CAL, 67
a las 5 de la tarde del 2 de mayo de 1958. Sus primeros miembros
fueron:
SER. Mons. Pietro Sigismondi, Secretario de la S.C. de Propaganda Fide;
SER. Mons. Antonio Samoré, Secretario de la S.C. de Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios.
SER. Mons. Carlo Confalonieri, Secretario de la S.C. de los Seminarios
SER. Giuseppe Ferretto, Asesor de la S.C. Consistorial;
66
Lettera di Mons. Domenico Tardini, Pro-Secretario di Stato per gli Affari Straordinari,
al Cardinale Marcello Mimmi, Segretario de la S. C. Concistoriale. Vaticano, 22 de abril de 1958.
En: Arch. PCAL, Costituzione della Pontificia Commissione per l’America Latina.
67
Para referirnos a la Pontificia Comisión para América Latina usaremos la ya conocida
sigla CAL con la cual desde su creación la Comisión ha sido identificada, si bien ésta no denota el
carácter Pontificio que la Comisión ha tenido desde su erección, como resulta de la carta de Mons.
Domenico Tardini al Cardenal Marcello Mimmi del 22 de abril de 1958 y que hemos citado en la
nota precedente.
77
SER. Francesco Roberti, Secretario de la S.C. del Concilio;
R.P. Arcadio Larraona, Secretario de la S.C. de los Religiosos;
R.P. Paolo Philippe, Commisario de la S.C. del Santo Oficio68
El Cardenal Marcello Mimmi declaró instalada la Pontificia
Comisión para América Latina y dio la Palabra a Mons. Samoré, que
abrió la discusión proponiendo un proyecto de reglamento para el
nuevo organismo. El proyecto discutido por los miembros de la CAL
quedó aprobado en el modo siguiente:
La Pontificia Comisión para América Latina:
Estudia de manera unitaria los problemas fundamentales de la vida
católica, de la defensa de la fe y del incremento de la religión en América
Latina, favoreciendo la mayor cooperación de los Sacros Dicasterios de la
Curia Romana interesados en su solución.
En apoyo a la obra que desarrollan los competentes S. Dicasterios, se
interesa en particular en lo que se refiere a:
-
las vocaciones eclesiásticas
-
las vocaciones a los estados de perfección y al progreso de estos y
de sus obras
-
al envío y formación del clero no nacional en los Países
latinoamericanos y a las Organizaciones o Instituciones a esto
destinadas.
-
la organización de la cura de almas
-
la asistencia a los indígenas y a la gente de color
-
el apostolado de los laicos
-
el apostolado a través de los medios de Prensa, de Radio y otras
formas similares
-
la acción social
-
los movimientos anticatólicos y las sectas protestantes
Promueve y estimula iniciativas para la solución de dichos problemas; en
relación a los cuales la Comisión será grata a los competentes S.
Dicasterios si desearan hacerle conocer, de tanto en tanto, elementos de
juicio e informaciones que posean, con el fin de proceder a su solución con
la mayor objetividad posible.
Sigue y sostiene las actividades del Consejo Episcopal Latinoamericano
(CELAM) y de su Secretariado. Tiene relaciones con tales organismos y se
68
I/X.
Verbale della prima adunanza, 2 maggio 1958. En: Arch. PCAL, IA, vol. 33, Adunanze
78
ocupa de cuanto tiene que ver con su funcionamiento e iniciativas. En
particular se interesa de la preparación de las reuniones del CELAM y del
examen de las respectivas conclusiones y resoluciones, de acuerdo con los
S. Dicasterios Romanos en la parte de la respectiva competencia.
Esta atenta a recoger documentos y publicaciones útiles para el
conocimiento y el estudio de los diversos aspectos del problema religioso
en América Latina. Tal material estará a disposición de los S. Dicasterios.
La Comisión se reúne de norma cada mes.
Antes de las reuniones a cada uno de los miembros de la Comisión será
enviada, junto con la convocatoria, copia del orden del día para que se
someta a la consideración del respectivo Em.mo Cardenal Prepósito para
las instrucciones que él, eventualmente, entendiese dar.
De las reuniones será redactado un verbal, que será llevado solícitamente a
conocimiento del Santo Padre.
Copia del Verbal con las augustas disposiciones de Su Santidad será luego
dado a los miembros de la Comisión, para que puedan ponerlo en
conocimiento del respectivo Em.mo Card. Prepósito.69
La Pontificia Comisión para América Latina venía así a ser el órgano
de la Santa Sede para el desarrollo y el mejor empleo de las fuerzas
con las que la Iglesia podía contar en el ámbito de América Latina y
para coordinar la ayuda que, en una fase provisoria pero inevitable, el
catolicismo latinoamericano debía pedir a los otros continentes.
Por tanto la CAL de una parte ayudaba al CELAM en el desarrollo
de sus funciones como órgano de contacto y de colaboración entre los
Episcopados latinoamericanos; de otra se dirigía a los Episcopados de
los otros continentes y a las familias religiosas para señalar las
necesidades de la Iglesia en el Continente y las formas para afrontarlas
de modo más provechoso, pidiendo la colaboración que cada uno
estaba en capacidad de ofrecer.
La Pontificia Comisión para América Latina se presentaba como un
centro coordinador y propulsor de un movimiento, en el que se
encontraban todas las fuerzas de las cuales se podía esperar el
reverdecer del catolicismo en América Latina: en primer lugar el
Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
69
I/X.
Verbale della prima adunanza, 2 maggio 1958. En: Arch. PCAL, IA, vol.33, Adunanze
79
TERCERA PARTE
LOS PRIMEROS AÑOS DE LA CAL
DE 1958 A 1967
80
81
Esta tercera parte comprende el período que va desde la primera
reunión de la CAL (2 de mayo de 1958) hasta el nombramiento del
Cardenal Samoré como Presidente de la CAL (20 de septiembre de
1967). Es un período profundamente marcado por la actividad de
Mons. Antonio Samoré, que hizo de la Pontificia Comisión un órgano
dinámico y central en la coordinación de todos los esfuerzos en favor
de la Iglesia en América Latina.
A Mons. Samoré, desde 1953, como Secretario de la Sagrada
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, se le
reconoció en los ambientes de la Curia Romana su apostólica
preocupación por la suerte de la Iglesia en América Latina. Desde
entonces su nombre aparece unido a las iniciativas de la Santa Sede
tendientes a la realización de una reunión general de los Obispos de
Latinoamérica para tratar los graves problemas que amenazaban la
vida de la Iglesia en ese Continente. Cuando la idea se concretizó en la
celebración de la Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano en Río de Janeiro y Pío XII constituyó la Comisión
Central preparatoria, el joven Secretario de la Congregación para los
Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios fue contado entre sus
miembros. Así, Mons. Antonio Samoré, desde la Comisión Central,
desempeñó un papel importante en la preparación de la primera
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano; seguidamente
acompañó en Brasil al Cardenal Adeodato Giovanni Piazza, enviado
por Pío XII a presidir la mencionada Conferencia. De regreso a Roma
y desde su cargo de Secretario de la Sagrada Congregación para los
Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios continuó prestando atento
cuidado a los problemas de la Iglesia en América Latina y por su
interés e iniciativa la Comisión Central preparatoria continuó
reuniéndose esporádicamente, aun después de la celebración de la
Primera Conferencia.
En una de esas reuniones surgió la idea de hacer de la Comisión
Central una Comisión permanente destinada a seguir y a animar la
vida de la Iglesia en el Continente Latinoamericano. Se instituyó
entonces la Pontificia Comisión para América Latina, de la que Mons.
Samoré hizo parte desde sus orígenes, siendo sucesivamente
Secretario (1958 – 1961), Vice-Presidente (1961 – 1967). Mons.
Samoré durante este período se consagró a hacer de la CAL el motor
de la renovación católica de América Latina, un Continente del que
conocía la fuerza de su fe y la densidad de sus problemas.
82
Como reconoce él mismo, su experiencia como Nuncio Apostólico
en Colombia (1950-1953, tenía 44 años), lo hizo enamorar de América
Latina, pues veía en ella la “esperanza de la Iglesia”. Un tercio de los
católicos del mundo vivía allí, por tanto, era preciso dedicar todos los
esfuerzos para revitalizar el catolicismo en esas extensas regiones;
pues una tal cantidad de católicos, bien formados en su fe, prometía un
feliz porvenir a la Iglesia, pero también perderlos significaría un grave
dolor para ella y una gravísima responsabilidad ante Dios y ante la
historia.
Durante este período la Pontificia Comisión para América Latina
tuvo como Presidentes los Eminentísimos Cardenales: Marcello
Mimmi de 1958 a 1961 y Carlo Confalonieri de 1961 a 1967.
Capítulo VIII
La actividad de la Pontificia Comisión para América Latina
La finalidad y la composición de la Pontificia Comisión para
América Latina la presentaron desde sus orígenes como el órgano de
la Santa Sede para el desarrollo y el mejor empleo de las energías con
las cuales contaba y cuenta la Iglesia en América Latina y para
coordinar la ayuda que el catolicismo latinoamericano debía y debe
pedir a los otros continentes.
La CAL de una parte debía ayudar al CELAM en el desarrollo de sus
funciones como órgano de contacto y de colaboración entre los
Episcopados latinoamericanos, y, de otra parte, debía dirigirse a los
Episcopados de los otros países y a las familias religiosas para
presentarles las necesidades de la Iglesia en América Latina, su
gravedad y urgencia y señalar las formas para solucionarlas más
eficazmente, pidiendo la contribución que cada uno estuviera en la
capacidad de ofrecer.
Así, pues, la CAL se presentó desde su creación como el centro
coordinador y propulsor de un movimiento en el que se encontraban
todas las fuerzas de las cuales era posible esperar el reverdecer del
catolicismo en América Latina. Como órgano de la Curia Romana, la
CAL se dedicó a promover un movimiento de solidaridad de Europa y
83
de América del Norte en favor de la Iglesia en América Latina.
Monseñor Samoré escribe en 1968:
Es un signo manifiesto de la asistencia de Dios a su Iglesia que la solicitud
de quien se movía a recoger una colaboración para la renovación de un
sector tan amplio e importante del catolicismo se encontrara con la
maravillosa prontitud y la generosidad de otros en ofrecerla y, de parte de
quienes habían iniciado a darla, en aumentarla.70
Prueba de esta generosidad y solidaridad del catolicismo europeo y
norteamericano son las iniciativas y organismos que fueron surgiendo
bajo la activa sugerencia de la CAL y por la paterna y apremiante
solicitud de los Pontífices. En el período que va de 1958 a 1967
surgió un número considerable de organismos de ayuda en favor de la
Iglesia en América Latina, que en su mayoría todavía hoy continúan
sosteniendo la Iglesia en ese Continente. Para encuadrar mejor la
actividad de la CAL en este campo, presentaremos primero las
iniciativas que en favor de América Latina existían antes de la
constitución de la Pontificia Comisión para América Latina y luego
todos los esfuerzos cumplidos por la CAL en favor de la Iglesia en
América Latina y los organismos de ayuda que de esos resultaron.
1. Esfuerzos cumplidos antes de la creación de la CAL71
Ante la gravedad y urgencia del peligro que amenazaba a la Iglesia
en América Latina, tal que a enfrentarlo no bastaba ya sólo la ayuda
del clero religioso, los Episcopados de varios países habían ya tomado
esta iniciativa: la organización, en favor de América Latina, de un
reclutamiento de vocaciones a nivel regional, nacional e internacional
y, contemporáneamente, el envío, a tiempo limitado, de sacerdotes
diocesanos.
70
PONTIFICIA COMISSIONE PER L’AMERICA LATINA., Organizzazione e norme, Roma, 1º
gennaio 1968, 4.
71
Una síntesis de toda la actividad de cooperación apostólica de Europa y América del
Norte en favor de la Iglesia en América Latina en: Programas y progresos de la renovación
católica en la América Latina. En: CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO, Boletín Informativo,
número 27 (Agosto 1959), 161-170.
84
1.1 La Obra de las diócesis vascongadas72
El primer diseño orgánico de ayuda a América Latina vino del
Episcopado español. Este país, que salió de la guerra civil con un clero
reducido en número, en la atmósfera de la generosidad creada por el
sacrificio de tantos mártires, fue rápidamente alegrado con un
espléndido florecer de vocaciones. Esto permitió a los Obispos
españoles colaborar con particular solicitud en la solución del
problema de la escasez de sacerdotes que padecía la Iglesia en
Latinoamérica, un Continente en el que el desarrollo del catolicismo
tanto debe a esa nación.
Desde 1928 más de 35 sacerdotes del clero secular de Vitoria, en
España, se habían declarado dispuestos a trabajar en una misión fuera
de España pero continuando a pertenecer, sea como grupo sea
individualmente, a la diócesis de origen. Pero debía pasar primero la
tempestad de la revolución y la de la segunda guerra mundial, antes
que esta idea pudiera realizarse. En 1946, al Obispo de Vitoria, Mons.
Carmelo Ballester73, que indicaba un territorio en India como la meta
de las aspiraciones de varios miembros de su clero, se le respondió
que la Santa Sede prefería ver dirigido el celo misionero hacia
América Latina. Fue el mismo Pío XII a sugerir el campo de trabajo
en la provincia civil de Los Ríos en la República de Ecuador. Erigido
el homónimo Vicariato Apostólico (15 de julio de 1948), fue confiado
al Instituto Español de San Francisco Javier para las misiones
extranjeras, con la condición que su Superior General se sirviera de
los sacerdotes de la diócesis de Vitoria, los cuales, en octubre de ese
mismo año, partieron para la nueva misión. El 2 de Noviembre de
1949 fueron erigidas las diócesis de San Sebastián y de Bilbao
desmembrándolas del territorio de la diócesis de Vitoria, pero tal
división ni entonces ni después tocó la unidad ni el carácter de la obra,
que ya estaba solidamente lanzada y denominada Obra de las diócesis
vascongadas.
En 1954 un grupo de sacerdotes partió para el territorio de otra
provincia civil en Ecuador, la de El Oro, constituido inmediatamente
72
Cfr. Verbale dell’dunanza per l’America Latina, 1º Aprile 1958. En: Arch. PCAL, IA,
vol. 33, Adunanze I/X.
73
Carmelo Ballester y Nieto (1881-1949), Obispo de la diócesis de Vitoria del 10 de junio
de 1943 al 9 de octubre de 1948.
85
en Prelatura nullius. Al principio trabajaron junto con el clero
nacional, pero después, aumentando su número, asumieron la
responsabilidad plena de la atención pastoral de una zona que
comprendía varias parroquias. En 1958 tres parroquias de las diócesis
de Portoviejo, fueron asignadas a la Obra, que desde 1951 había
asumido la responsabilidad de una escuela en la ciudad de Guaranda,
capital de la provincia de Bolívar. Mientras tanto tres sacerdotes,
particularmente dotados para la predicación, trabajaban en las
misiones populares y otro en la dirección espiritual del seminario de
Ambato. A los 48 sacerdotes, que en 1958 trabajaban en Ecuador, se
les unieron seis más a comienzos de 1960. También en Venezuela
alrededor de 10 sacerdotes vascos asumieron todo el Vicariato del
valle del Tuy.74
1.2. La Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano - Americana
(O.C.S.H.A.)
Pocas semanas después de la salida para Ecuador de los primeros
sacerdotes de la diócesis de Vitoria, en España nació otro y más
grandioso diseño para ayudar a resolver el problema de la escasez de
clero en América Latina. En noviembre de 1948 la Conferencia de los
Metropolitanos decidió constituir la Obra de Cooperación Sacerdotal
Hispanoamericana (O.C.S.H.A.), con el fin de cooperar con los
prelados de América Latina en la solución de los problemas
apostólicos que necesariamente crea la escasez de sacerdotes.
La Obra se propuso como primera finalidad dar a América Latina
sacerdotes seleccionados y preparados capaces de ayudar en la obra de
renovación católica del Continente. En cumplimiento de este
propósito la Obra organizó cursillos de preparación para los
sacerdotes que manifestaban sus intenciones de ir a trabajar en
América Latina. La acogida que esta propuesto tuvo por parte del
clero español y el deseo de preparar adecuadamente los grupos de
sacerdotes que se disponían para marchar a Latinoamérica, dio vida al
Colegio Sacerdotal “Vasco de Quiroga”, inaugurado el 14 de julio de
1952, en el Parque Metropolitano junto a la Ciudad Universitaria en
Madrid.
74
FIORELLO C AVALLI, Per la ripresa religiosa dell’America Latina. La collaborazione
dell’Episcopato d’Europa. En: Civiltá Cattolica, 1960, IV, 379-393, quad. 2650.
86
Los Metropolitanos inicialmente delegaron la dirección de esta Obra
al Arzobispo de Zaragoza, Mons. Rigoberto Doménech y Valls, pero
ya en noviembre de 1953 y en vista de la amplitud de la acción que
iba tomando la Obra, la Conferencia de Metropolitanos españoles
acordó elevarla a la categoría de Comisión Episcopal integrada por el
Arzobispo de Zaragoza como Presidente y los Obispos de Bilbao,
Mons. Casimiro Morcillo González; de Calahorra y la Calzada, Mons.
Abilio del Campo y Bárcenas; del Obispo auxiliar de Madrid-Alcalá,
Mons. Juan Ricote.
Para 1958, después de casi un decenio de vida, la OCSHA se
presentaba con un programa bien preciso y con una estructura sólida y
eficiente. En el Colegio Sacerdotal “Vasco de Quiroga” se continuaba
impartiendo los cursos de preparación a los sacerdotes que estaban
dispuestos para ir a trabajar en América Latina. La Obra formaba
también seminaristas que deseaban ejercer el ministerio en alguna de
las diócesis de América Latina y que se comprometían a trabajar allí
por al menos diez años. Estos eran reunidos en las secciones
hispanoamericanas de los seminarios menores de Zaragoza y de
Santiago de Compostela y, en un número mayor, en el seminario
teológico, abierto en Madrid en enero de 1954, que juntamente con el
Colegio Sacerdotal constituía el centro de la O.C.S.H.A.
Para una formación científica más calificada que, mediante los
grados académicos, permitiera a los sacerdotes enviados trabajar en la
enseñanza en los seminarios, en los colegios y en las universidades
eclesiásticas latinoamericanas, la Obra proveía enviando a Roma a los
más dotados intelectualmente. En España respondía a este fin el
“Colegio Mayor de San Vicente” de la Pontificia Universidad de
Salamanca, erigido en 1951 para estudiantes eclesiásticos
latinoamericanos. Este Colegio en 1957 fue incorporado a la
O.C.S.H.A., la cual tenía allí una parte de sus seminaristas y la otra
parte en la Pontificia Universidad de Comillas. En 1959, después de
los actos conmemorativos del decenio de vida de la O.C.S.H.A. se
bendijo una casa, situada cerca de Madrid, destinada a acoger a los
sacerdotes y a los colaboradores laicos que debían completar su
formación o hacer los ejercicios espirituales.
Apenas cumplido el curso de preparación, antes de partir, los
sacerdotes pronunciaban la promesa de dedicarse por el tiempo
pactado al apostolado en la diócesis que a cada uno se le asignaba,
87
quedando libre de renovar el acuerdo, previo entendimiento con el
Ordinario de la diócesis de origen. Para 1969 los sacerdotes de la
O.C.S.H.A. que trabajaban en América Latina eran más de 400.
A diferencia de la Obra de las diócesis vascongadas, la OCSHA
prefería que sus sacerdotes se unieran al clero latinoamericano,
manteniendose en estrecha dependencia del Ordinario local, siguiendo
los programas y las indicaciones de los organismos diocesanos.75
1.3 El “Collegium pro America Latina” di Lovaina76
El “Collegium pro America Latina” de Lovaina tiene un singular
antecedente en el “Colegio para América del Norte” que, propuesto en
1852 y erigido en la misma ciudad cinco años más tarde, dio, hasta
1932, 230 sacerdotes alemanes, 137 belgas, 74 holandeses, 47
irlandeses, 29 polacos, 15 luxemburgueses, 11 franceses. Bélgica
contribuyó entonces generosamente a dar los sacerdotes de los cuales
tenía necesidad la joven comunidad católica de los Estados Unidos.
En 1952, como exactamente un siglo antes a su predecesor en la sede
de Malines, el Cardenal Josef-Ernest van Roey77 recibió la invitación
para ayudar con clero a América Latina. El Cardenal Pizzardo,
Prefecto de la Sagrada Congregación de los Seminarios, en carta del 5
de julio de 1952 escribía al Cardenal van Roey: “Me permito rogar a
Vuestra Eminencia Reverendísima el querer someter a examen este
grave problema que hace tanto reflexionar a esta Congregación y tanto
hace temer por la responsabilidad delante de Dios”.78
El Cardenal van Roey había vivido desde 1902 hasta 1907 en el
Colegio Norteamericano cuando enseñaba en la Universidad de
Lovaina: “Conocía -escribe él- la historia de la fundación de este
75
FIORELLO C AVALLI, Per la ripresa religiosa dell’America Latina. La collaborazione
dell’Episcopato d’Europa. En: La Civiltà Cattolica, 1960, IV, 379-393, quad. 2650; CONSEJO
E PISCOPAL L ATINOAMERICANO , Boletín Informativo, número 64-65 (Junio-Julio 1963), 242;
Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, numero 1 (Aprile 1963), 8. Cfr.
Actividades de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana. En: CONSEJO EPISCOPAL
LATINOAMERICANO, Boletín Informativo, número 27 (Agosto 1959), 170-172.
76
Cfr. Verbale dell’adunanza per l’America Latina, 1º Aprile 1958. En: Arch. PCAL, IA,
vol. 33, Adunanze I/X.
77
Josef-Ernest Van Roey (1874-1961) Arzobispo de Malines desde 1926 hasta 1961.
Cardenal desde 1927.
78
Cfr. Bulletin de l’Union missionarie du clergé de Bélgica (Octubre 1960), 239. El
fascículo contiene una amplia documentación, ofrecida por el cardenal van Roey, sobre los
orígenes del Colegio para América Latina (pp. 239-247).
88
seminario y los servicios que desde hace un siglo está prestando a la
Iglesia en América del Norte, a la que ha dado centenares de
excelentes sacerdotes. Me parecía que el mejor modo de prestar un
servicio a América Latina fuese el erigir uno similar para esa”. De
inmediato habló con los alumnos de su seminario mayor, a sus
sacerdotes en las jornadas de retiro y a los Obispos de toda Bélgica en
su reunión anual el 27-28 de julio de ese año.79
El Colegio fue abierto el 24 de septiembre del año siguiente. La
formación que se proponía impartir a sus alumnos provenientes
prevalentemente de Bélgica y de otros países europeos y
latinoamericanos, seguía el modelo de la impartida por el Colegio de
Madrid de la O.C.S.H.A. Las informaciones de los Ordinarios de las
diócesis a las que pertenecían los seminaristas y sacerdotes y la
práctica pastoral a través de la cual pasaban en el Colegio, permitía a
los superiores ofrecer a los obispos latinoamericanos una garantía
sobre la idoneidad física, intelectual y espiritual de cada uno en vista
del futuro apostolado.
Al inicio del año escolástico de 1960 el presidente del Colegio,
canónigo F. van Steenberghen, hacía el siguiente balance:
Un ampliamento del Colegio nos ha permitido acoger los 32 reclutas que
el Sumo Sacerdote se ha dignado llamar a su servicio: 20 en filosofía (sin
contar los dos candidatos de la diócesis de Namur que, en conformidad
con los deseos de su obispo, harán la filofosía en Floreffe), 4 en teología, 8
sacerdotes. De los nuevos llegados 23 son belgas y 9 extranjeros. En total
la comunidad de Lovaina cuenta, al inicio de este año, 94 miembros: 42
filósofos, 34 teólogos y 13 sacerdotes. Además, uno de nuestros sacerdotes
contínua sus estudios en París, otro en Roma, un tercero en Ginevra y un
cuarto pasará un cierto tiempo en una parroquia; otros dos se embarcarán
dentro de poco. De estos cien miembros que el Colegio tiene ahora en
Europa, no hay sino 10 latinoamericanos; los otros 90 son europeos, que se
preparan para unirse a nuestros 53 sacerdotes ya a la obra en el nuevo
mundo.80
79
Cfr. Bulletin de l’Union missionaire du clergé de Bélgica (Octubre 1960), 239-243.
Aux amis de l’Amerique Latine- Bulletin trimestriel d’information du Collège pour
l’Amerique Latine (Nov. 1960), 123-124; FIORELLO CAVALLI, Per la ripresa religiosa
dell’America Latina. La collaborazione dell’Episcopato d’Europa. En: La Civiltà Cattolica, 1960,
IV, 379,393, quad. 2650; CONSEJO E PISCOPAL L ATINOAMERICANO, Boletín Informativo, número
63 (Mayo 1963), 201.
80
89
1.4 Obras y programas de los otros Episcopados europeos
Además de los grandes esfuerzos del Episcopado Español y del
Episcopado de Bélgica, en Europa se llevaron a cabo otros esfuerzos
para dar sacerdotes a la Iglesia en América Latina.
En Holanda se fundó un seminario menor para América Latina en la
ciudad de Zenderen, cuyos alumnos, después de los estudios clásicos
podían escoger entre el Colegio de Lovaina o una congregación
religiosa que enviara sacerdotes a América Latina. 81
En Colombia en 1953 el Arzobispo de Popayán, Mons. Diego
Gómez Tamayo82, confió el vicariato foráneo de Rioblanco a un grupo
de sacerdotes del clero secular pertenecientes a todas las diócesis
suizas.83
El Episcopado alemán, en la reunión de la Conferencia Episcopal en
Fulda en agosto de 1957, decidió el envío de sacerdotes diocesanos a
Bolivia.84 Ya desde antes también ayudaba con subsidios económicos
las dos prelaturas nullius de Caravalí y Tarma en Perú e incluyó el
territorio de América Latina en el número de los que recibían los
beneficios de la colecta Misereor. El Obispo de Essen, Mons. Franz
Hengsbach85, fundó cinco becas de estudio en favor de seminaristas
latinoamericanos para todo el período de teología y filosofía.
Francia estaba dando desde hacía tiempo centenares de sacerdotes a
las diócesis de la República de Haití. De Italia, como ya antes de la
guerra, más de 200 sacerdotes diocesanos, además de los destinados a
la atención pastoral de los emigrantes, habían partido para trabajar en
América Latina, principalmente en Venezuela. 86
81
Cfr. Aux amis de l’Amerique Latine, (Nov. 1950), 90.
Diego Gómez Tamayo (1891-1971). Obispo de Popayán de 1944 hasta 1964.
83
BECKAM S.M.B., Die katholischen Schweizermissionem in Vergangenheit und
Gegenwart, in Studia Missionalia, IX, 1955-1956, n. 72, 169.
84
Aux amis de l’Amerique Latine, (Nov. 1957), 26.
85
Franz Hengsbach (1910-1991). Obispo de Essen desde 1957 hasta 1991. Cardenal desde
1988.
86
Cfr. FIORELLO C AVALLI, Per la ripresa religiosa dell’America Latina. La
collaborazione dell’Episcopato d’Europa. En: La Civiltà Cattolica, 1960, IV, 379-393, quad.
2650.
82
90
1.5 Iniciativa del Episcopado de los Estados Unidos
Corresponde al Obispo de Saint Louis, Mons. Joseph Elmer Ritter, 87
el mérito de haber sido el primero en organizar el envío de un grupo
de sacerdotes de su diócesis en América Latina para un servicio
temporal. La iniciativa, dirigida en 1956 a Bolivia, estaba dando desde
entonces óptimos resultados.
También la Pía Sociedad de Santiago Apóstol nacida hacia 1958 en
la arquidiócesis de Boston por mérito del Obispo de esta diócesis,
Mons. Richard James Cushing, 88 hacia 1961 habia mandado unos 20
sacerdotes diocesanos en algunas parroquias de Perú y Bolivia. La
particular preparación que a estos sacerdotes se ofrecía era completada
en Bolivia en el Instituto Misionero de Maryknoll, que tenía una larga
experiencia de apostolado en América Latina. Bajo la guía de los
sacerdotes de Mryknoll los sacerdotes de la Pía Sociedad se
familiarizaban con las costumbres y las tradiciones de las gentes en
medio de las cuales ejercerían la acción misionera, y aprendían el
español. Estos se comprometían a trabajar en América Latino por al
menos cinco años, con la libertad de poder después prolongar el
tiempo de apostolado. Los sacerdotes que no perteneciendo a la
diócesis de Boston querían unirse a la Pia Sociedad, debían obtener
del propio Ordinario el permiso para ausentarse por cinco años, con la
intención de ser enviados a América Latina. La Pía Sociedad, según su
fundador, “es pensada para sacerdotes diocesanos, deseosos de
permanecer tales, pero que se sienten animados a consagrar algunos
años del ministerio a una actividad de índole misionera”.
Otros obispos habían enviado miembros del propio clero en varios
países latinoamericanos. Sacerdotes preparados y escogidos que
partían sólo después de una sólida preparación y de un preciso
acuerdo con la autoridad eclesiástica del territorio al cual iban
destinados.89
87
Joseph Elmer Ritter (1896-1967). Arzobispo de Saint Louis desde 1946 hasta 1967.
Cardenal desde 1961.
88
Richard James Cushing (1895-1970). Arzobispo de Boston desde 1944 hasta 1970.
Cardenal desde 1958.
89
FIORELLO C AVALLI, Per la ripresa religiosa dell’America Latina. La collaborazione
dell’Episcopato degli Stati Uniti e del Canadà. En: La Civiltà Cattolica, 1961, I, 483-499, quad.
2657.
91
1.6 La iniciativa del Episcopado canadiense90
Desde 1955, por sugerencia del Delegado Apostólico, Mons.
Giovanni Panico91, el Obispo de Nicolet, Mons. Joseph Albertus
Martin92, empezó con enviar a tres de sus sacerdotes seculares a la
prelatura nullius de Pinheiro en Brasil, donde asumieron la atención
pastoral de algunas parroquias. En la diócesis el clero y los fieles
siguieron con entusiasmo esta iniciativa, sosteniéndola con aportes
económicos que permitieron el rápido desarrollo de obras religiosas y
sociales entre la población de la prelatura. No mucho tiempo después,
bajo el nombre de Misioneros Nicolettanos de Maria, se constituyó
una asociación de laicos, hombres y mujeres, que envió un grupo de
sus miembros a América Latina. Poco tiempo después, también las
comunidades religiosas canadienses comenzaron a enviar personal a
América Latina, animados por el ejemplo de la diócesis de Nicolet y
de su Obispo Mons. Martin.93 Para 1961 los sacerdotes eran 5, 15 las
religiosas y 6 los colaboradores laicos.
En noviembre de 1957 se desplazaron a otra zona de la misma
prelatura de Pinheiro los primeros sacerdotes ofrecidos por la diócesis
de St-Hyacinthe; ya para 1961 eran 5 los sacerdotes, 6 las religiosas y
4 los laicos que de esa diócesis trabajaban en el Brasil. En 1958 fue el
turno de la diócesis de Sherbrooke, a cuya provincia eclesiástica
pertenecen las dos diócesis anteriores; ya para 1961 esta diócesis
contaba con 5 sacerdotes, 3 religiosas y 5 colaboradores laicos
trabajando en la misma prelatura de Pinheiros. En octubre de 1960 2
sacerdotes de la arquidiócesis de Québec asumieron la atención
pastoral de una parroquia en la periferia de Asunción del Paraguay y
en diciembre del mismo año otros cuatro sacerdotes de la diócesis de
Ottawa y uno de la diócesis de Mont-Laurier fueron encargados de un
90
Cfr. Verbale della Adunanza per l’America Latina, 1º Aprile 1958. En: Arch. PCAL, IA,
vol. 33, Adunanze I/X; FIORELLO CAVALLI, Per la ripresa religiosa dell’America Latina. La
collaborazione dell’Episcopato degli Stati Uniti e del Canada. En: La Civiltà Cattolica, 1961, I,
483-499, quad. 2657; CONSEJO E PISCOPAL L ATINOAMERICANO , Boletín Informativo, número 43
(Mayo 1961), 146-147.
91
Giovanni Panico (1895-1962). Delegado Apostólico en Canadá desde 1953 hasta 1959.
Obispo desde 1935, creado Cardenal en 1962.
92
Joseph Albertus Martin (1913-1990). Obispo de Nicolet desde 1950 hasta 1989.
93
Cfr. Arch. PCAL, I, America Latina, Commissione Pontificia, Nicolet-Pinheiro.
Associazione di preti secolari per le Missioni del Sud-America; Arch. PCAL, I, America Latina,
Commissione Pontificia, America Latina. escarsezza di Clero: Brasile: Iniziative per la provvista
di clero; Nicolet-Pinheiro: Associazione di preti secolari per le Missioni del Sud-America;
Malines: Colleggio per L’America Latina in Lovaino.
92
entero vicariato foráneo de la diócesis de Marília, en Brasil: 7
parroquias con 65.000 habitantes, por años asistidos sólo por un
sacerdote capuchino. También la diócesis de London y de St. John se
activaron para ayudar a la Iglesia en América Latina, así como la
diócesis de St-Boniface que envió sacerdotes a trabajar en Bolivia.94
2. Los esfuerzos de la CAL en favor de la Iglesia en América
Latina. Los Organismos de ayuda95
El “refuerzo orgánico” como “meta grandiosa” del esfuerzo en favor
de la Iglesia en América Latina, solicitado por Juan XXIII en su
discurso al CELAM y a la CAL a la conclusión de la tercera reunión
del CELAM en 1958, constituyó la tarea fundamental de la CAL
desde su creación. 96
Era claro que este “refuerzo orgánico” podía venir sólo de afuera con
el envío de sacerdotes, de religiosos, de religiosas y de colaboradores
laicos de los que entonces la Iglesia en Latinoamérica tenía urgente
necesidad. Por tanto la CAL fue generosa en su esfuerzo por estimular
y dar su apoyo a todas las obras e iniciativas ya en acto con esta
finalidad y, al mismo tiempo, se interesó para que nuevas fuentes se
abrieran, de modo que se aumentara la ayuda ya en acto. En esta
prospectiva se encuadran los esfuerzos de la CAL por un renovado
empeño de los religiosos y de las religiosas en America Latina y sus
esfuerzos por involucrar a los Episcopados europeos y
94
Cfr. L’Apostolat des Missionnaires de Marie Immaculée, Richelieu (Quebec).
Cfr. Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, número 1 (Aprile
1963), 3-15.
96
Cfr. Discorso di Sua Santità Giovanni XXIII ai Presuli partecipanti alla III Riunione del
CELAM. Roma, 15-XI-1958. En: AAS, L [1958], 997-1005; El discurso fue también publicado en:
Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, número 2, (Giugno 1963), 28-31.
“Non è, a dir vero, che quello che abbiamo detto “programma a lungo termine” non esiga
realizzazioni anche esse immediate. Ma queste sono dirette e viste, come in funzione d’un futuro
che non può esser così prossimo; della meta grandiosa la quale, anche da lontano, dà senso e
valore unitario alle differenti azioni che ad essa debbono condurre.
Quale sia questa meta, è appena il caso dirlo: un tale organico rafforzamento, cioè, delle
strutture basilari della vita ecclesiastica nelle vostre Nazioni, che permetta ad essa espandersi in
tutta la sua benefica ricchezza a vantaggio dei vostri popoli, in tutti in campi ai quali la Chiesa ha
il diritto e il dovere di estendere la propria opera: da quello più strettamente spirituale al settore
della carità, dell’insegnamento, al retto ordinamento della vita sociale in conformità con la legge
divina e dei veri interessi della collettività umana. Ciò significa, innanzitutto e fondamentalmente,
raggiungere la sufficienza, anche numerica, delle forze apostoliche, in particolare dei Sacerdoti”.
95
93
norteamericanos en la importante obra de la defensa de la fe y del
incremento de la religión en América Latina.
2.1 Las Comunidades Religiosas y el problema de la escasez de clero
Los Obispos latinoamericanos reunidos en Río de Janeiro habían
manifestado público reconocimiento a la importante obra realizada por
los Institutos y Congregaciones religiosas en la historia de la Iglesia
en América Latina y, al mismo tiempo, habían lanzado un llamado
para trabajar conjuntamente en la evangelización del continente.
Los representantes del Episcopado de América Latina reunidos en Río de
Janeiro del 25 de julio al 4 de agosto del presente año para estudiar los
problemas de la Iglesia en América Latina, se complacen en presentar a
VV. RR. un fraternal saludo y en expresarles a la vez su agradecimiento
por la valiosa colaboración que, siempre y en todas partes, nos han
prestado los miembros de sus beneméritas Comunidades.
Al mismo tiempo se permiten exponerles el grave problema que confronta
en este momento la América Latina, de la enorme escasez de clero.
Problema que es fundamental para la solución de todos los demás y, por
ello, urgente e inaplazable.
Ciertamente, y así lo reconocemos, exige una intensificación en el fomento
y formación de las vocaciones eclesiásticas, pero lo largo de su
preparación nos lleva a buscar inmediatamente colaboradores tanto entre el
clero secular como en las Comunidades religiosas de todo género.
Bien conocido nos es con cuanto cariño han mirado siempre VV.RR a la
Iglesia de América Latina y con cuanta generosidad y caridad han
procurado enviar a sus religiosos a trabajar en ella, y es por eso que, nos
permitimos acudir una vez más a rogarles encarecidamente un nuevo y
mayor esfuerzo para ayudarnos a resolver la necesidad actual y esos
sacrificios que no dudamos ha de suponerles un pronto y numeroso envío
de religiosos serán bien compensados por la gloria que darán a Dios y el
enorme beneficio que recibirán las almas.
Confiando en que este angustioso clamor hallará eco en su corazón lleno
de celo apostólico y agradeciéndoles anticipadamente la atención que de su
bondad esperamos, nos encomendamos a sus oraciones y nos repetimos
affmos. en Cristo.97
A partir de este “angustioso llamado” que los Obispos
latinoamericanos dirigieron a las Comunidades religiosas, la CAL
97
Carta de la Conferencia a los Superiores Mayores de Comunidades Religiosas, Río de
Janeiro, 4 de agosto de 1955. En: CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO
(RÍO DE JANEIRO, 25 DE JULIO – 4 DE AGOSTO DE 1955, Conclusiones, pro manuscripto, Tipografía
Políglota Vaticana, Roma 1956, 117-118.
94
inició la obra de animación entre ellos. Ya en la primera reunión de la
CAL el 2 de mayo de 1958, se dispuso invitar a los Superiores
Mayores de Institutos y Congregaciones Religiosas masculinas y
femeninas residentes en Roma, para que escucharan la exposición de
las necesidades más urgentes de América Latina.
La Pontificia Comisión para América Latina promovió en Roma el 6
de junio de 1958 una reunión para los Superiores Generales 98 y el 4 de
julio otra para las Superioras Generales de las Congregaciones
Religiosas residentes en Roma y las Superioras Romanas de los
Institutos cuyas Superioras Generales residían fuera de la Urbe;99 en
1959 los reunió de nuevo el 22 y el 29 de mayo; por tercera vez el 26
y 27 de marzo de 1960. El Cardenal Mimmi y Mons. Samoré
expusieron a los Superiores religiosos en dichas reuniones la
situación de la Iglesia y la necesidad urgente de redoblar los esfuerzos
para ayudar a la Iglesia en esas regiones.
El Cardenal Mimmi y Mons. Antonio Samoré recordaron a los
superiores y superioras religiosas la impresionante escasez de clero en
los 20 países latinoamericanos y enumeraron los principales peligros a
los cuales estaba expuesta la Iglesia en esas regiones: masonería,
protestantismo, comunismo y laicismo.
Particular atención fue prestada a las Comunidades religiosas
femeninas, a cuyas Superioras Mayores les fue presentado el modo
como las religiosas podrían ayudar en la evangelización de América
Latina. Mons. Samoré, después de exponerles las necesidades
espirituales de América Latina, se pregunta, cómo ayudan las
religiosas a solucionar estos problemas? Y responde:
Lo que se pide a las Religiosas para conservar, sostener y acrecentar la fe
en América Latina:
a. Clero. La insuficiencia numérica de sacerdotes es el problema más
urgente. Las religiosas pueden contribuir a su solución con: la oración, los
sacrificios, la acción sobre los niños y los padres de familia en favor de las
vocaciones; la ayuda económica para las vocaciones pobres; la
participación activa en las obras de la Pontificia Obra de las Vocaciones
sacerdotales y religiosas [...].
98
Cfr. Verbale della Seconda Adunanza (I Straordinaria), 6 giugno 1958. En: Arch. PCAL,
IA, vol. 33, Adunanze I/X.
99
Cfr. Verbale della Seconda Adunanza Straordinaria, 4 luglio 1958. En: Arch. PCAL, IA,
vol. 33, Adunanze I/X.
95
b. Catequesis [...] actividades apostólicas para la formación de la
conciencia profunda e integralmente cristiana: enseñanza en las escuelas;
adecuada enseñanza de la religión en las escuelas dirigidas por las
religiosas; colaboración con las iniciativas promovidas por las Oficinas de
Catequesis.
Necesidad de la presencia activa de la Iglesia para influir en el mundo
económico-social de América Latina. Potenciar las obras sociales de la
Iglesia de beneficencia y de asistencia: hospitales, clínicas, ambulatorios,
asilos, ancianatos, centros de asistencia en los sectores populares. Escuelas
de servicio social.
Problema misionero. Los territorios misioneros de América Latina:
analfabetismo y necesidad de asistencia sanitaria. Nuevas
fundaciones. Encausando los proyectos de los Gobiernos y de
Organismos Internacionales (UNESCO, OMS).100
Las Comunidades Religiosas, que ya habían hecho tanto por la
Iglesia en América Latina, como lo reconoce la Conferencia de Río de
Janeiro, aumentaron significativamente su ayuda en personal y en
medios económicos.101 Significativa es la generosidad de las
Comunidades femeninas que crearon becas para apoyar la formación
de sacerdotes latinoamericanos en Roma y abrieron sus casas en Roma
para acoger religiosas latinoamericanas para que perfeccionaran sus
estudios en el instituto Regina Mundi.
De la actividad de la CAL con las comunidades e institutos
religiosas nació también la Confederación Latino Americana de
Religiosos (CLAR). En la tercera reunión de la CAL se trató ya de la
necesidad de un organismo latinoamericano de los Institutos de
perfección. Monseñor Samoré expuso la utilidad que tendría la
existencia de un organismo latinoamericano para los Religiosos y
Religiosas, que fuese interprete de las posibilidades, de la
disponibilidad y de los eventuales deseos de los Religiosos a nivel de
toda Latinoamérica y que con suficiente autoridad se presentara al
100
Verbale della seconda adunanza (I Straordinaria), 6 giugno 1958. En: Arch. PCAL, IA,
vol. 33, Adunanze I/X.
101
Juan XXIII en repetidas ocasiones exhortó a los religiosos y religiosas de Europa y
América del Norte para que redoblaron sus esfuerzos en favor de la renovación del catolicismo en
América Latina. Cfr. Juan XIII y Latinoamérica, pequeño folleto editado por la Confederación
Argentina de Religiosos y que contiene: La alocución del Santo Padre a los Institutos de
Perfección sobre los problemas religiosos de América Latina, 25 de marzo de 1960; Programas de
apostolado de los religiosos y de las religiosas para la América Latina; Discurso del Santo Padre a
la tercera reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano, 15 de noviembre de 1958. En: Arch.
PCAL, I, America Latina, Commissione Pontificia.
96
CELAM, para ofrecerle la colaboración de los religiosos y religiosas
en la actividad pastoral.
A este organismo, prosigue Mons. Samoré, la Pontificia Comisión podría
pedir información sobre la consistencia de las fuerzas (Religiosos y
Religiosas), sobre la distribución más racional y más eficiente de las
mismas fuerzas. Si este mismo organismo viniera a la existencia en los
próximos meses, podría ya presentarse en noviembre aquí en Roma en la
reunión del CELAM y permitir al mismo Consejo Episcopal formular un
programa más efectivo y realizable de las actividades a desarrollar en los
próximos años.
S. E. Mons. Confalonieri observa que este organismo no debería
presentarse en plan de igualdad con el CELAM, que ya se interesa de los
Religiosos. A lo que Mons. Samoré observa que es menos conveniente
dar al Subsecretariado [se trata del segundo Sub-Secretariado del
Secretariado General del CELAM] una autoridad que ya, por celo digno de
alabar, tiende a asumirse y que no es bien vista por el Episcopado. Por
tanto ve sí una dependencia del organismo Religiosos del CELAM, no del
Subsecretariado.
El Reverendísimo Larraona informa que la idea de un organismo
latinoamericano para los Religiosos es tema de estudio desde hace tiempo,
es más, se pensaba realizarlo mediante un congreso a convocarse en Lima.
Aunque renunciando a este congreso, ya que la reunión de noviembre del
CELAM en Roma lo hace menos necesario, el organismo puede ser
creado. Él, de otra parte, no ve dificultad a la subordinación de dicho
organismo al CELAM: naturalmente se está hablando de las actividades de
los Religiosos en el apostolado externo para las cuales los Religiosos
dependen de los Ordinarios locales; en propósito la Sagrada Congregación
de los Religiosos ha dado claras y repetidas afirmaciones.102
A la conclusión de la tercerza reunión de la CAL el Cardenal
Marcello Mimmi resumió la discusión en los siguientes puntos:
- Es oportuno un organismo latinoamericano de los Estados de Perfección:
será de ayuda a la Pontificia Comisión que le pedirá información y
algunas veces incluso la ejecución de medidas establecidas; será
indudablemente de ayuda al CELAM que no puede absolutamente
prescindir de la obra de los religiosos.
- La Sagrada Congregación de los Religiosos estudiará como llegar a la
creación de este organismo, y establecerá también las líneas esenciales,
sobretodo por lo que hace relación a la actividad interna, es decir, a la
autoridad de dicho organismo sobre los Institutos religiosos.
102
I/X.
Verbale della terza adunanza. 14 luglio 1958. En: Arch. PCAL, IA, vol. 33, Adunanze
97
- La Pontificia Comisión tomará de nuevo en examen el punto específico
de las relaciones entre el CELAM y el organismo latinoamericano para los
Estados de perfección, mediante un reglamento que prevea la conexión
entre los dos entes en la fórmula canónica más exacta que salvaguarde, al
mismo tiempo, la autoridad de la Jerarquía Episcopal y la libertad de que
gozan a norma del derecho los Estados de perfección.103
En el desarrollo de las iniciativas surgidas al interno de las reuniones
de la CAL, la Congregación de los Religiosos convocó a los
representantes de las Conferencias de Superiores Mayores de los
países latinoamericanos a una reunión en Roma, para los mismos días
de noviembre en los que se tendría la tercera reunión anual del
CELAM, para estudiar el argumento de las relaciones entre la
Jerarquía y los Religiosos, entre CELAM y Religiosos en el campo del
apostolado. También para hacer materia de estudio los vínculos que se
deberían crear entre el CELAM y el nuevo organismo que se
proyectaba para reunir los religiosos en América Latina. Como
conclusión de dicha reunión nació la CLAR, órgano de comunión
entre los religiosos de América Latina, su primera asamblea general se
celebró en Lima del 9 al 12 de mayo de 1960, con la presencia del
Padre Elio Gambari, sacerdote monfortiano, en representación de la
Sagrada Congregación de Religiosos.104
2.2 La Conferencia Episcopal Interamericana de Washington (2-4
noviembre de 1959)105
Esta conferencia en la que los representantes del Episcopado de
América Latina, de los Estados Unidos y de Canadá se reunieron en
103
Verbale della terza adunanza. 14 luglio 1958. En: Arch. PCAL, IA, vol. 33, Adunanze
I/X.
104
Los Estatutos de la CLAR fueron aprobados en 1959 por la Sagrada Congregación de
Religiosos. Cfr. Consejo Episcopal Latinoamericano, Boletín Informativo, número 27 (Agosto
1959), hoja suelta número 2.
105
Su Santidad Juan XXIII sostuvo decididamente la realización de esta Conferencia
animando a los Episcopados interesados para que de allí salieron frutos de bien para la renovación
católica de América Latina. Cfr. Documenti pontifici per l’incontro di Washington e gli sviluppi
della collaborazione apostolica nell’America del Nord. En: Notiziario della Pontificia
Commissione per l’America Latina, número 2 (Giugno 1963), 35-43. Son nueve documentos que
estimularon y acompañaron en todas sus fases el desarrollo de la colaboración apostólica que el
Episcopado y las familais religiosas de Norteamérica venían prestando a partir de la Reunión de
Washington (2-5 de noviembre de 1959). Desde ese encuentro, al que participaron los
representantes de la Jerarquía de toda América, se inició una colaboración estudiada y actuada de
modo sistemático. De la gran esperanza manifestada en e primero de estos nueve documentos,
fechado el 29 de octubre de 1959, se pasa a la constatación de los pasos que poco a poco se fueron
dando y a la perspectiva de las metas que se deberían alcanzar en el futuro.
98
Washington del 2 al 4 de noviembre, constituyó un hecho sin
precedentes en la vida de la Iglesia en América. Fue la primera vez
que, sin la solemnidad de un Concilio, la jerarquía del entero
continente se vió reunida.
La reunión, sugerida por la urgencia de una más vigorosa y orgánica
ayuda de parte de los dos países de América del Norte en favor de la
Iglesia en América Latina, respondía a las solicitudes de solidaridad,
que ya de tiempo atrás venían manifestándose siempre más vivas en
todo el hemisferio. Pensada originalmente como una reunión entre los
representantes del Episcopado del Brasil, Estados Unidos y Canadá,
fue después ampliada a la jerarquía de toda América Latina. Por
sugerencia de la CAL en la persona de monseñor Samoré se le delineó
mejor la finalidad proponiendo la constitución de organismos que,
más allá de una ayuda ocasional, consintieran la colaboración
sistemática que exigía la solución de los graves problemas de la
Iglesia en América Latina. 106
Para la preparación de esta conferencia el Episcopado
Estadounidense, constituyó, el 7 de abril de 1959, un comité de seis
Obispos, presidido por el Cardenal Richard James Cushing, Arzobispo
de Boston. La Administrative Board de la National Catholic Welfare
Conference (N.C.W.C), es decir, el consejo ejecutivo de la
Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, designó los miembros
escogiendo entre quienes mejor conocían las condiciones religiosas de
América Latina o eran beneméritos por su apostolado entre los fieles
de lengua española dentro y fuera de los Estados Unidos.107
La idea de la reunión encontró buena acogida también de parte del
Episcopado canadiense. La Conferencia Episcopal, reunida del 6 al 9
de octubre de 1959, delegó a los seis miembros de la Comisión
Episcopal canado-latinoamericana, instituida en aquella ocasión y
106
Cfr. Arch. PCAL, I, America Latina, Commissione Pontificia, Brasile-Stati Uniti.
Relazione tra le rispettive Gerarchie. Aquí se encuentra el documento “Proposta de encontro de
representantes da Hierarquia do Brasil com representantes das Hierarquias dos U.S.A. e do
Canadá”, que Mons. Helder Câmara, Secretario de la C.N.B.B., de visita en Roma, entregó al
Cardenal Piazza y que éste último remitió a Mons. Tardini el 9 de octubre de 1957.
107
Además del Presidente Cardenal Cushing, el comité contaba entre sus miembros: al
arzobispo de St. Louis, entonces cardenal Joseph Elmer Ritter; el arzobispo de San Antonio,
Robert Emmet Lucey; el obispo de Sacramento, Josph Tomas McGucken; el obispo de Corpus
Christi, Mariano Simón Garriga; Mons. James Henry Ambrose Griffiths, uno de los obispos
auxiliares de New York.
99
presidida por el Arzobispo de Ottawa, Mons. Marie-Joseph
Lemieux.108
Por el Episcopado latinoamericano fueron designados para participar
a la Conferencia el Presidente y los dos Vice-Presidentes del CELAM,
Mons. Miguel Darío Miranda109, Arzobispo de Ciudad de México;
Mons. Manuel Larraín Errázuriz110, Obispo de Talca y Mons. Helder
Câmara111, Obispo auxiliar de Río de Janeiro y otros tres obispos. 112
Su Santidad Juan XXIII, que había acompañado la fase preparatoria
de la mencionada Conferencia, el 26 de octubre de 1959 escribió una
carta al Cardenal Cushing y a los Obispos que estaban por reunirse en
Washington, exhortándolos a trabajar por la renovación católica de
América Latina. En la mencionada carta el Papa manifestaba:
“Nutrimos la esperanza que de vuestro encuentro surgirán prácticas y
útiles conclusiones, que encontrarán rápidamente la aprobación de los
pastores por vosotros representados, y serán después generosa y
profundamente actuadas”.113
Inaugurada solemnemente la mañana del 2 de noviembre en el
Instituto de lingüística de la Universidad de Georgetown, la reunión
fue presidida por el cardenal Cushing. Además de los Obispos
representantes oficiales del Episcopado latinoamericano y
norteamericano participaron: Mons. Antonio Samoré, en su condición
de Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina; Mons.
Egidio Vagnozzi114, Delegado Apostólico en los Estados Unidos;
108
Hacían parte de esta Comisión, además del Presidente, Mons. Marie-Joseph Lemieux,
arzobispo de Ottawa, el arzobispo de Sherbrooke, George Cabana; el arzobispo-obispo de Gaspé,
Paul Bernier; el obispo de London, John Christopher Cody; el obispo auxiliar de Toronto, Francis
Valentine Allen; el obispo coadjutor de Amos, Albert Sanschagrin.
109
Miguel Darío Miranda (1895-1986). Arzobispo de Ciudad de México desde 1956 hasta
1977. Creado cardenal en 1969.
110
Manuel Larraín Errázurriz (1900-1966). Obispo de Talca desde 1939 hasta 1966.
111
Helder Pessoa Câmara (1909-1999). Obispo desde 1952. Obispo Auxiliar de Río de
Janeiro desde 1952 hasta 1964; desde entonces Arzobispo de Olinda y Recife, donde permaneció
hasta 1985, cuando renunció por línite de edad.
112
El Arzobispo de Tucumán, Mons. Juan C. Aramburu; el Arzobispo de
Medellín, Mons. Tulio Botero Salzar; el Obispo de Barra do Piraí, Mons. Agnelo
Rossi.
113
Cfr. Documenti di Giovanni XXIII per l’incontro di Washington e gli sviluppi della
collaborazione apostolica nell’America del Nord, Lettera al Cardinale Cushing e alla Gerrachia
degli Stati Uniuti, del Canadà e dell’America Latina. 26.X.1959. En: Notiziario della Pontificia
Commissione per l’America Latina, número 2 (Giugno 1963), 36.
114
Egidio Vagnozzi (1906-1980). Delegado Apostólico en los Estados Unidos desde 1958
hasta 1967. Cardenal desde 1967.
100
Mons. Sebastiano Baggio115, Delegado Apostólico en Canadá; Mons.
Karl Joseph Alter116, Arzobispo de Cincinnati en cuanto Presidente de
la Administrative Board de la N.C.W.C y el Secretario de este
organismo, Mons. Paul Francis Tanner117.
La Conferencia emanó una declaración final enviada el 5 de
noviembre a todos los Obispos de los Estados Unidos y de Canadá, en
la que se manifestaban las orientaciones de la conferencia en relación
con la obra que se debería emprender en favor de la Iglesia en
América Latina: aumento numérico del clero; un ulterior desarrollo de
las actividades para la educación de la juventud, con particular
atención a los estudiantes latinoamericanos en América del Norte; y
una participación más amplia y organizada de los laicos en el campo
del apostolado, sobretodo en el caritativo y social.
2.2.1 Sus frutos en Estados Unidos
El 18 de noviembre el programa establecido en Washington obtuvo
la unánime aprobación de los Obispos Estadounidenses reunidos en la
Asamblea anual y el Comité constituido para la preparación de la
Conferencia de Washington recibió el encargo de estudiar y ejecutar el
programa cuyas líneas generales se habían trazado en la mencionada
Conferencia.
El 28 de abril de 1960 Mons. Paul Tanner, en una declaración a la
prensa, después de haber recordado que la jerarquía de los Estados
Unidos se unía con todo el corazón al movimiento de solidaridad
deseado por la Santa Sede, anunció la constitución de una oficina para
América Latina - Latin America Bureau (L.A.B.)-, que entraba como
parte integrante en la National Catholic Welfare Conference (NCWC),
bajo la guía de un Comité Episcopal (Episcopal Committee for Latin
America), el mismo que había organizado la conferencia de
Washington. El nuevo organismo, con sede en Washington, tuvo
como presidente el Cardenal Cushing y como director el Sacerdote
115
Sebastiano Baggio (1913-1993). Delegado Apostólico en Canadá desde el 12 de marzo
de 1959 hasta 1954. Cardenal desde 1969.
116
Karl Joseph Alter (1885-1977). Obispo de Cincinnati desde 1950 hasta 1969.
117
Paul Francis Tanner (1905-1994). En 1965 fue consagrado Obispo titular de Lamasba y
en fue nombrado 1968 Obispo residencial de Saint Agustine (Florida), oficio que desempeñó hasta
1979.
101
Juan Considine m.m., experto conocedor de los problemas religiosos
de América Latina.118
Desde junio de 1962 se crearon al interno del Episcopal Committee
for Latin America cuatro subcomisiones: para las finanzas, para el
reclutamiento de personal, para el movimiento de voluntarios laicos
(PAVLA), para la cooperación interamericana entre loa obispos y los
dirigentes laicos de América del Norte.
La colaboración apostólica en los Estados Unidos se manifestó sobre
todo con el envío de un significativo número de sacerdotes diocesanos
a América Latina. Además de las iniciativas diocesanos merece un
lugar importante en esta colaboración apostólica la Pious Society of St.
James the Apostle, fundada por el Cardenal Cushing en 1958, que a
pocos años de su fundación podía contar varios de sus miembros
trabajando en Bolivia, Perú y Ecuador119
2.2.2 Sus frutos en Canadá
En Canadá, como fruto de la Conferencia de Washington, se abrió
una nueva fase en la colaboración con la Iglesia en América Latina.
Juan XXIII escribió a todo el Episcopado canadiense el 23 de
noviembre de 1959, recordando las conclusiones tomadas en la
mencionada conferencia y animándolo a ponerlas en práctica cuanto
antes.120
Los Obispos canadienses respondieron inmediatamente a la solicitud
pontificia. El 13 de enero de 1960 enviaron una carta pastoral
colectiva a todos los fieles católicos de Canadá. Este documento
presentaba un plan de cooperación apostólica, que tiene como punto
de partida la dimensión misionera del clero diocesano. En la
mencionada carta pastoral los Obispos de Canadá escriben:
118
Cfr. FIORELLO CAVALLI, Programmi e progressi della ripresa cattolica nell’America
Latina. En: La Civiltà Cattolica, 1959, II, 592-606, quad. 2616.
119
Cfr. Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, número 1 (Aprile
1963), 6-7. Para el 22 de febrero de 1959 el Cardenal Cushing celebró en la catedral de su diócesis
la ceremonia de envío de los primeros 15 sacerdotes, quienes a comienzos de marzo se trasladaron
a Bolivia para ultimar su preparación en vista del trabajo apostólico y en julio se dirigieron a sus
campos de trabajo, la arquidiócesis de Cuzco y la diócesis de Abancay en el Perú y la
arquidiócesis de Santa Cruz, en Bolivia. Cfr. FIORELLO CAVALLI, Programmi e progressi della
ripresa cattolica nell’America Latina. En: La Civitltà Cattolica, 1959, II, 592-606, quad. 2616.
120
Cfr. Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, nùmero 2 (Giugno
1963), 38-39.
102
Solicitaremos sacerdotes de nuestras diócesis [...] para que se ofrezcan
generosamente a ejercer el trabajo apostólico en América Latina, pero
siempre considerando como su tarea esencial y función fundamental
formar la juventud del lugar al sacerdocio y al apostolado laico. Sin
renunciar ni a su condición de sacerdotes seculares, ni al título de
incardinación, ellos, después de la preparación y el necesario período de
adaptación, irán, al menos por un cierto tiempo, a ponerse a las órdenes de
un obispo de allá, sobre la línea, por ejemplo, de los acuerdos ya tomados
por los sacerdotes de la provincia eclesiástica de Sherbrooke, que cumplen
un trabajo tanto fructuoso en Brasil.121
Los Obispos canadienses llamaron numerosos apóstoles laicos y en
particular enfermeros, profesores, hombres activos en el campo social,
dispuestos a trabajar en América Latina. Declararon abiertas las
puertas de los seminarios, de las universidades y de los colegios
católicos a los estudiantes latinoamericanos, practicando al mismo
tiempo un provechoso intercambio de profesores y de alumnos con
América Latina. Se ofreció igualmente acogida a los jóvenes
latinoamericanos en los centros católicos de enseñanza media y
universitaria y asistencia espiritual a todos los estudiantes
latinoamericanos, incluso los que frecuentaran otras instituciones. Los
Obispos llamaron toda la Iglesia canadiense a “acercarse siempre más
con el pensamiento y con el corazón” a los hermanos de América
Latina.
Para actuar este programa el Episcopado canadiense instituyó los
organismos necesarios. Desde diciembre de 1957 había surgido en el
ámbito de la provincia civil de Québec una Comisión Episcopal para
la Cooperación Apostólica Canado-Latinoamericana. Dos años
después (9 de octubre de 1959) fue extendida a todo el país con el
nombre de Comisión Episcopal Canadá-América Latina (C.E.C.A.L.).
Perfeccionada su figura jurídica fue luego incorporada orgánicamente
en la Conferencia de los Obispos Católicos de Canadá
(CECC/CCCB).122
Esta comisión fue presidida por el Arzobispo de Ottawa, con dos
Secretarios Generales, uno para el Canadá francés y otro para el
Canadá inglés. La CECAL tuvo rápidamente a su servicio, como
121
Carta Pastoral del Episcopado Canadiense. 13 de enero de 1960. Citada por: FIORELLO
CAVALLI, Per la ripresa religiosa dell’America Latina. La collaborazione dell’Episcopato degli
Stati Uniti e del Canada. En: La Civiltà Cattolica, 1961, I, 483-499, quad. 2657.
122
Por sus iniciales según el francés o el inglés: Conference des évêques catholiques du
Canada/Canadian Conference of Catholic Bishops.
103
órgano ejecutivo una Oficina Católica Canadiense para América
Latina (O.C.C.A.L.), con sede en Ottawa ante el Secretariado General
de la Conferencia Episcopal, con el encargo de mantener los contactos
con la Pontificia Comisión para América Latina, con el Episcopado
latinoamericano mediante el Secretario General del CELAM, con el
análogo órgano de la jerarquía de los Estados Unidos, con los
prelados, los superiores religiosos y con todas las personas y las
instituciones interesadas en el programa de cooperación apostólica.
2.3 Animación y creación de organismos de ayuda en Europa
La CAL ayudó para que en Europa los esfuerzos ya existentes se
organizaran en orden a un mejor aprovechamiento de las fuerzas
católicas y, además, motivó el surgimiento de nuevas iniciativas.
El Papa Juan XXIII dirigió a varios Episcopados cartas invitándolos
a considerar apostólicamente la posibilidad que tuvieran para
aumentar la ayuda que ya daban en favor de la Iglesia en América
Latina. Al Episcopado español fue dirigida una carta pontificia el 17
de noviembre de 1962, a los Obispos de Italia el 24 de noviembre de
1962 solicitando la inmediata cooperación con América Latina, a los
Obispos de Holanda el Pontífice se dirigió el 19 de diciembre de 1962
pidiendo una “preciosa ayuda” de sacerdotes, al Episcopado de
Bélgica el 13 de enero de 1963, el 31 de enero de 1963 escribió a los
Obispos canadienses animándolos a multiplicar sus esfuerzos en favor
de la Iglesia en América Latina. 123
En todos estos documentos la CAL es llamada a “indicar las
necesidades más urgentes” y a asegurar “con oportunas directrices el
provechoso desarrollo de la iniciativa”. Como respuesta a las
exhortaciones pontificias y con el apoyo de la Pontificia Comisión se
originó un movimiento de solidaridad con América Latina que dió
vida, en diversos países, a organismos episcopales y a varias
iniciativas en favor de la Iglesia latinoamericana.
123
Todos las cartas de Juan XXIII a los Episcopados de Alemania, Italia, Irlanda, Suiza,
España, Holanda, Belgica se encuentran publicados en: Notiziario della Pontificia Commissione
per l’America Latina, numero 2, (Giugno 1963), 45-58. En total son seis cartas al Episcopado
alemán, dos cartas al Episcopado italiano, una al Episcopado irlandés, una al Episcopado francés,
una al Episcopado suizo, una al Episcopado español, una al Episcopado holandés y una al
Episcopado belga.
104
2.3.1 Belgica. Comisión Episcopal Belga para América Latina
Su actividad se centraba principalmente en el Collegium pro
America Latina, fundado en 1953, que recogía los jóvenes sacerdotes
y seminaristas que realizaban sus estudios en la Universidad Católica
de Lovaina y recibían una preparación específica al apostolado en
América Latina en el Centro Latinoamericano, que apoyaba al Colegio
en esta tarea.124
A finales de 1962 comenzó a funcionar un Secretariado para la
cooperación de los laicos, que se propuso enviar laicos a América
Latina para un compromiso apostólico al servicio directo de la Iglesia
o en el desempeño de las comunes actividades profesionales, sobre
todo al lado de los sacerdotes del Colegio ya presentes en muchas
diócesis latinoamericanas.
Ya para octubre de 1962 el Colegio contaba en América Latina 71
sacerdotes (57 belgas, 6 holandeses, 3 franceses y siete de otras
nacionalidades); en Europa 15 sacerdotes estudiantes (10 belgas, 3
alemanes, 1 español, 1 holandés) y 84 seminaristas (68 belgas, 6 del
Brasil, 3 franceses, 2 de Luxemburgo y 5 de otras nacionalidades). En
total 86 sacerdotes y 84 seminaristas.
Con motivo de la carta pontificia del 13 de enero de 1962, que
exhortaba el Episcopado belga a aumentar la ayuda a la Iglesia en
América Latina, los Obispos, reunidos en Conferencia el 16 de febrero
de ese año acordaron dar una organización estructural a la
colaboración con los Episcopados latinoamericanos.
2.3.2 España. Comisión Episcopal de Cooperación Sacerdotal
Hispano-Americana125
El rápido crecimiento de la Obra de Cooperación Sacerdotal
Hispano-Americana originó la institución de una Comisión Episcopal
124
Cfr. Collegium pro America Latina. Situacion au 30 Avril 1954. Relación que presentó el
Padre A. Sireu, responsable del Colegio al Cardenal van Roey, Arzobispo de Malines. En: Arch.
PCAL, IA, America Latina, Commissione Pontificia, Belgio. Circa il Seminario per l’America
Latina; Arch. PCAL, IA, America Latina, Commissione Pontificia, Collegio per l’America Latina
in Lovanio; ABBÉ WERNER PROMPER, Le College pour l’Amerique Latine de l’université de
Louvain. Ectrait du Bulletin de l’Union du Clergé, Bruxelles, octobre 1959.
125
Comisión Episcopal de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana, Madrid.
Es una folleto que contiene una síntesis histórica de la OCSHA y los reglamentos de la Obra. En:
Arch. PCAL, IA, America Latina, Commissione Pontificia, Obra de Cooperación Sacerdotal
(OCSHA). En esta misma carpeta se encuentra algunas comunicaciones entre la Comisión
Episcopal de la OCSHA y la Obra de las diócesis vascongadas en orden a la unificación de
esfuerzos para la cooperación misionera en favor de América Latina.
105
en 1953 que dirigiera la obra. Esta Comisión poco a poco extendió sus
actividades a otros campos de colaboración apostólica en favor de los
países latinoamericanos.
La Comisión Episcopal tomó bajo su cuidado el Colegio Sacerdotal
de la OCSHA, fundado en Madrid en 1952 para la preparación de los
sacerdotes al futuro ministerio en América Latina; en 1954 instituyó el
Seminario Teológico en Madrid, exclusivamente para los candidatos
de la OCSHA. En 1957 incorporó a la OCSHA el Colegio Mayor de
San Vicente de la Pontificia Universidad de Salamanca.
La OCSHA, expresión de todo el Episcopado español, buscó la
concientizacion de todos los católicos del país mediante la institución
de la jornada nacional de las vocaciones para América Latina, que se
celebraba el segundo domingo de febrero de cada año. Poco después
la Iglesia en España comenzó a celebrar cada año una Jornada,
prevista para el primer domingo de marzo en el calendario litúrgico,
para recordar a los fieles las implicaciones evangelizadoras entre las
Iglesias locales de España y de América Latina. Se conoce por el
nombre del “Día de Hispanoamérica”. Se resalta con particular
significación en este día la cooperación misionera de los miles de
sacerdotes diocesanos que, acogiéndose al servicio de la OCSHA, han
salido de España para trabajar como misioneros en otras comunidades
cristianas más necesitadas.
Al lado de la OCSHA se desarrolló la Obra de Cooperación
Apostólica Seglar Hispanoamericana (OCASHA), con el fin de
preparar y enviar cooperadores laicos a varios países
latinoamericanos. Otro organismo de cooperación apostólica que
surgió en España fue la Obra Católica de Asistencia Social a los
Estudiantes Iberoamericanos (OCASEI), constituida a finales de 1961
para atender a la numerosa cantidad de estudiantes que de América
Latina llegaban especialmente a Madrid.
Todas estas obras dependían de la Comisión Episcopal de
Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana, que en 1966 fue
reestructurada por la Conferencia Episcopal Española y pasó a ser la
Comisión Episcopal de Cooperación Apostólica Diocesana con el
Exterior (CECADE) con la tarea de promover y coordinar la ayuda en
personal, eclesiástico y laico, a las Iglesias de las varias naciones del
mundo. Para América Latina comprendía las siguientes obras:
OCSHA, OCASHA, OCASEI y el Instituto de Adaptación Pastoral
106
Latino Americano (IAPLA), para la formación de los sacerdotes,
religiosos y religiosas y laicos destinados a los países
latinoamericanos.
2.3.3 Alemania. Misereor y Adveniat
El Episcopado de Alemania occidental, acogiendo generosamente la
invitación de la CAL, en la conferencia de Fulda del 29-31 de agosto
de 1961 decidió una especial colecta en favor de las obras apostólicas
de América Latina. Esta colecta se unía a la colecta Misereor,
organizada desde 1958 en cuaresma para la lucha contra el hambre y
las enfermedades en el mundo y con la cual se estaban apoyando ya
algunas obras sociales en varios países de América Latina.
Para lanzar la colecta y distribuir los fondos, en la reunión de Fulda
de 1961 fue constituída una Bischöfliche Kommission für
Lateinamerika, presidida por el Obispo de Essen, Mons. Franz
Hengsbach y compuesta por otros tres miembros: el Obispo de
Aquisgran, Mons. Johannes Pohlschneider126; el Obispo de Trier,
Mons. Matthias Wehr127 y por el Obispo de Würzburg, Mons. Josef
Stangl128.
La nueva colecta, instituida con una carta pastoral colectiva en el
adviento de 1962 y por esto denominada Adveniat, tuvo gran acogida
entre los católicos alemanes. Los recursos que la colecta ha generado
han sido destinados principalmente para los seminarios y seminaristas
de América Latina y, en un primer período, para las instituciones que
en Europa atendían a la formación de clero para ese Continente. En
los años sucesivos los dineros de la colecta Adveniat se destinaron
para el mantenimiento de los seminarios y el sostenimiento de los
seminaristas de América Latina, para sostener las escuelas católicas,
las obras catequísticas y para la formación de los colaboradores
laicos, para la construcción de templos, casas parroquiales y para la
adquisición de vehículos para la pastoral. Adveniat logró también
constituir varias becas para sostener seminaristas de los seminarios
mayores de América Latina durante todo el curso de los estudios
filosóficos y teológicos.
126
Johannes Pohlschneider (1899-1981). Obispo de Aquisgrán (Aachen) desde 1954 hasta
1974.
127
128
Mattias Wehr (1892-1967). Obispo de Trier desde 1951 hasta 1966.
Josef Stangl (1907-1979). Obispo de Würzburg desde 1957 hasta 1979.
107
En Alemania también se instituyó la Zentralstelle für
Entwicklungshilfe. Fundada en 1962, con estatutos propios aprobados
por la Conferencia Episcopal alemana. Tenía por finalidad recoger,
estudiar y coordinar las gestiones de entes eclesiásticos para la
solicitud y para el empleo de los subsidios de parte del gobierno de la
República Federal de Alemania en el campo de la salud, de la
información, de la educación y de la formación profesional en los
países en vía de desarrollo.
El plan de distribución de las ayudas para el mantenimiento de los
varios proyectos eran establecidos por los miembros del Centro y
enviado a las competentes autoridades estatales para la concesión de
las ayudas.
2.3.4 Francia. Comité Episcopal Francés de Ayuda a América Latina
En respuesta a la carta pontificia del 25 de septiembre de 1961, el
Episcopado francés procedió a constituir un comité para el estudio de
las posibilidades de una colaboración en favor de la Iglesia en
América Latina.
En marzo de 1962 la Asamblea de los Cardenales y de los
Arzobispos franceses decidió constituir un comité de ayuda, que se
denominó Comité Épiscopal Français d’Aide à l’Amerique Latine. Su
primer director fue Mons. Guy-Marie-Joseph Riobé129, coadjutor de
Orleans y como miembros contaba Mons. Pierre Marie-Joseph
Veuillot130, coadjutor de París; Mons. Jacques Ménager131, Obispo de
Meaux; Mons. Julien Gouet132; Mons. Roger Etchégaray133; el
Reverendo Padre Armand Le Bourgeois, Superior de los Eudistas; y el
canónigo Fernand Boulard.
129
Guy-Marie-Joseph Riobé (1911-1978) Obispo desde 1961. Coadjutor de Orleans desde
1961 hasta 1963. Desde entonces obispo residencial de la misma diócesis hasta 1978.
130
Pierre Marie-Joseph Veuillot (1913-1968). Obispo desde 1959. Desde 1961 arzobispo
coadjutor de París hasta 1966. En 1966 pasa por sucesión a ser arzobispo de París, cargo que
desempeña hasta 1968. Creado cardenal en 1967.
131
Jacques-Eugène-Louis Ménager (1912-1998). Obispo desde 1955. Obispo de Meaux
desde 1961 hasta 1973.
132
Victor-Julien-André Gouet (1910-1988). Nombrado en 1966 obispo auxiliar de París,
cargo que desempeñó hasta 1982.
133
Roger Marie Élie Etchegaray (1922). El 29 de marzo de 1969 fue nombrado obispo
auxiliar de París. El 22 de diciembre de 1970, arzobispo de Marseille. Creado cardenal el 30 de
junio de 1979. El 8 de abril de 1984 fue nombrado presidente del Pontificio Consejo “Cor Unum”
y del Pontificio Consejo Justicia y Paz, cargos que desempeñó hasta el 2 de diciembre de 1995 y
24 de junio de 1998 respectivamente.
108
Este comité sugirió después al Episcopado francés la idea de
constituir un comité más amplio, con la intención de ayudar también
otros territorios religiosamente necesitados. Nació así la Comisión
Episcopal para las misiones en el exterior, de la cual el comité para
América Latina pasó a ser una sección.
La ayuda del Episcopado francés se orientó básicamente a la
promoción de actividades que contribuyeran a la formación de los
cuadros eclesiásticos y políticos locales: seminarios, universidades y
movimientos de Acción Católica.
Para 1962 Francia podía contar: 13 sacerdotes ya en misión en
América Latina desde antes de la constitución del Comité, más 7
enviados posteriormente. Para marzo de 1963 se contaban 8
sacerdotes en Brasil, 5 en Chile, 5 en Perú, 2 en Venezuela. Para esa
misma fecha estaba prevista la salida de otros 15 en el curso de 1963 y
de 4 en 1964, con un total de 44.134
2.3.5 Italia. Comité Episcopal Italiano para América Latina
Ya en el acta de la 22ª reunión de la CAL celebrada el 10 de junio
de 1960 se proyectó interesar el Episcopado italiano en el gran
movimiento de solidaridad en favor de la Iglesia latinoamericana. Se
pensó en hacer gestiones ante el Obispo de Bérgamo y ante el Obispo
de Ascoli-Piceno. En la 24ª reunión, el 19 de octubre del mismo año,
se tuvo noticia de la respuesta negativa de la diócesis de Bérgamo y se
comunicó la propuesta del Obispo de Verona, Mons. Giuseppe
Carraro135. Mons. Carraro presentó el proyecto de fundar un nuevo
seminario en su diócesis, para formar sacerdotes para América Latina.
Con cartas del 8 y del 19 de agosto sugería que se aprovechara de la
construcción ya terminada para la educación y formación de un grupo
de seminaristas italianos deseosos de ir a ejercer el ministerio en
América Latina, prospectando la eventualidad que la Pontificia
Comisión contribuyera para la construcción de un pabellón, para
dedicarlo exclusivamente a un seminario para América Latina.136 Fue
este el origen del Seminario para América Latina “Nuestra Señora de
134
Cfr. Notizaitio della Pontificia Commissione per l’America Latina, numero 1 (Aprile
1963), 10-11; Consejo Episcopal Latinoamericano, Boletín Informativo, número 66 (Agosto
1963), 286.
135
Giuseppe Carraro (1899-1980). Obispo desde 1952. Obispo de Verona desde 1958 hasta
1978.
136
Cfr. Seminario di Verona. En: Arch. PCAL, IVG, vol. 21-45.
109
Guadalupe”, que bajo la dirección de dos sacerdotes latinoamericanos
se inauguró en octubre de 1961 con 18 alumnos de teología: tres de
Verona, tres de Como, dos de Bobbio, dos de Vittorio Veneto, dos de
Udine y uno respectivamente de Venecia, Treviso, Trento, Saluzzo,
Bergamo y Recanati. El 29 de noviembre de 1962 fue solemnemente
colocada la primera piedra del edificio que se proyectó con capacidad
para hospedar a 150 seminaristas. La CAL estuvo siempre muy
interesada en esta obra, la Sagrada Congregación de los Seminarios se
preocupó del Instituto en lo relativo a la materia de su competencia y
el Obispo de Verona fue el ferviente patrocinador de la obra. Los
medios para la construcción provenían de los católicos alemanes y los
recursos para el mantenimiento fueron ofrecidos por las Religiosas,
sobre todo de Italia. Con el apoyo de la Congregación de los
Religiosos, el 20 de enero de 1963 se envió una circular a las
Superioras Generales de Italia solicitándoles la cooperación para el
mantenimiento del nuevo seminario a la cual las Comunidades
Religiosas respondieron con generosidad, lo que permitió el normal
funcionamiento de la casa. En 1964 se inauguró el nuevo edificio
construido con el apoyo de la CAL, para esta ocasión Pablo VI envió
un radiomensaje, que transcribimos en su parte central:
La iniciativa, promovida por la Santa Sede y emprendida por la Pontificia
Comisión para América Latina en 1961 no sin algún temor y trepidación,
ha encontrado amplia comprensión y cordial correspondencia. El
Episcopado Italiano ha ofrecido jóvenes aspirantes al sacerdocio,
prometentes esperanzas del mañana; la generosidad de la Diócesis de
Verona ha puesto a disposición el terreno; y otros benefactores, entre los
cuales especial mención merecen el Episcopado Alemán y el Señor
Cardenal Arzobispo de Boston, han proveido a la construcción del edificio.
El Seminario “Nuestra Señora de Guadalupe”, compuesto de amplios
locales y con modernos equipos, puede ahora absolver su compromiso
formativo y será, lo esperamos de corazón, cuna de generosos apóstoles y
heraldos del Evangelio. Ese es también destinado a acoger, para breves
Cursos de preparación intensiva, aquellos generosos sacerdotes que,
dotados de los necesarios requisitos, se disponen a transferirse a América
Latina para ejercer allí el apostolado. Sacerdotes sensibles a la llamada de
Nuestro venerable predecesor Juan XXIII, el cual dirigiéndose al Cardenal
Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, después de haber
bendecido “la grandiosa y providente empresa del Seminario Nuestra
Señora de Guadalupe”, afirmaba: “Es Nuestro deseo que sean atentamente
consideradas también otras posibles formas de inmediata cooperación
sacerdotal de concretarse con el envío de sacerdotes bien preparados”.
110
Ministerio comprometedor, que requiere generosidad, constancia, espíritu
de sacrificio. Bien se dió cuenta de esto el Comité Episcopal Italiano para
América Latina (C.E.I.A.L.), el cual esta escogiendo y cualificando las
personas de enviarse en aquel Continente, mientras está en vía de
actuación un programa de asistencia, principalmente espiritual, a los
sacerdotes que ya están en el lugar.
Admirando el continuo incremento de iniciativas y la obra incesante de
estímulo, iluminación y coordinación que el Comité Episcopal Italiano
para América Latina está desarrollando entre las parroquias, las
asociaciones de apostolado de los laicos, los seminarios en favor de aquel
Continente, no podemos no alegrarnos. La unión y la colaboración fraterna
entre las Diócesis italianas y las de Latinoamérica –vista en la prospectiva
del espíritu renovador del Concilio Ecuménico- constituirá para todos un
valido enriquecimiento: llamará los sacerdotes a la consideración siempre
más atenta de sus deberes de apostolado; hará los fieles siempre más
conscientes de su pertenencia a la Iglesia universal, en la cual, superando
los estrechos límites del espacio, se sientan comprometidos todos para uno
y uno para todos, porque todos hijos del mismo Padre Celeste; los invitará
a mayor generosidad para las necesidades urgentes de los hermanos,
soportando unos el peso de los otros para el pleno cumplimiento de la ley
de Cristo (cfr. Gal. 6,2).
A tanto fervor de obras aseguramos Nuestra oración, para que este “sensus
Ecclesiae” se consolide y se desarrolle, para que se afirme la deseada
conciencia de solidaridad en la obra de la Redención: continúen las
“ayudas tan encomiables y todavía necesarias de hombres y medios” (Su
Santidad Pablo VI, Homilía en honor de los Mártires de Uganda, 18 de
octubre de 1964), se extienda la acción santificadora de la Iglesia, y se
actué el diseño de Dios para la salvación de tantas almas, hoy privadas de
asistencia espiritual por la falta de obreros del Señor.
Nuestra felicitación va en este momento al venerable Hermano Nuestro el
Cardenal Carlo Confalonieri, que, en cuanto Presidente de la Pontificia
Comisión para América Latina, sabe tan fructuosamente coordinar las
iniciativas de los varios Países; va al celoso Pastor de la venerable Iglesia
de San Zeno y Presidente del Comité Episcopal Italiano para América
Latina, que con tanta inteligencia y dedicación dirige el movimiento
italiano, y a los beneméritos Presules de las organizaciones similares de
otras Naciones; Nuestro aplauso de animación va una vez más a Nuestros
Hermanos del Episcopado Italiano, que ofrecen sus óptimos jóvenes a los
Obispos Latinoamericanos para una causa tan santa; a los insignes
Benefactores, y a cuantos han cooperado al cumplimiento de la nueva sede
del Seminario; a los queridos Superiores y alumnos, a los Sacerdotes
presentes al III Curso de Preparación.137
137
PAOLO VI, Radiomensaje al Seminario “Nuestra Señora de Guadalupe” en Verona, 8 de
noviembre de 1964.
111
Otra iniciativa promovida por la Conferencia Episcopal Italiana fue
la realización de un centro para el envío de sacerdotes a América
Latina, una “Citadella Apostolica” que se debería instituir en
Pozzuoli, particularmente intersado en este proyecto se mostró el
Cardenal Alfonso Castaldo, Arzobispo de Nápoles.138
Como respuesta a la carta pontificia del 24 de noviembre de 1962,
que Juan XXIII dirigió al cardenal Giuseppe Siri139, Presidente de la
Conferencia Episcopal Italiana, el 2 de diciembre de 1962 la CEI
decidió constituir un Comité Episcopal para América Latina (CEIAL),
presidido por Mons. Giuseppe Carraro, obispo de Verona. El CEIAL
seguía, por medio del Secretario General, la preparación de los
sacerdotes diocesanos y religiosos destinados a los países
latinoamericanos y, por medio del comité de los laicos para América
Latina, seguía la selección y el envío de laicos. Responsabilidad del
CEIAL era también seguir las actividades del Seminario Italiano
Nuestra Señora de Guadalupe (San Massimo – Verona).
2.3.6 Suiza. Representante de la Conferencia Episcopal Helvética
para la ayuda a América Latina
La Conferencia Episcopal de Suiza, en consideración a la presencia
de un buen número de sacerdotes suizos en Colombia, en 1953
reconoció el Decanato por ellos constituido. Sucesivamente el
Episcopado suizo destinó una parte de la colecta cuaresmal de 1962
(casi 300.000 francos suizos) para la construcción de la catedral de
Reyes en Bolivia y para ayudar ocho seminarios latinoamericanos.
Además, algunos cupos fueron ofrecidos a jóvenes latinoamericanos
en un seminario suizo.
En la asamblea plenaria de julio de 1967 la Conferencia Episcopal
designó a Mons. Willy Fillinger como su delegado ante los
organismos europeos de ayuda a la Iglesia en América Latina 140.
En:http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/speeches/1964/documents/hf_pvi_spe_19641108_seminario-verona_it.html
138
Alfonso Castaldo (1890-1966). Obispo desde 1934. De 1950 a 1958 Arzobispo coadjutor
de Nápoles. Arzobispo de Nápoles desde 1958 hasta 1966. Creado cardenal en 1958.
139
Giuseppe Siri (1906-1989). Obispo desde 1944. Desde 1944 hasta 1946, Obispo auxiliar
de Genova. Desde 1946 hasta 1987, Arzobispo de Genova. Creado cardenal en 1953.
140
Cfr. FIORELLO CAVALLI, Per la ripresa religiosa dell’America Latina. La collaborazione
dell’Episcopato d’Europa. En: La Civiltà Cattolica, 1960, IV, 379-393, quad. 2650.
112
2.3.7 Austria
El Episcopado austriaco en la asamblea del 2-3 de abril de 1963
dedicó su atención al problema de la colaboración apostólica en favor
de América Latina. De los fondos de la colecta Aktion Brüder in Not
fue destinada una ayuda, entre otros, para el seminario de Salta en
Argentina y para obras en Chile.
2.3.8 Irlanda
De Irlanda salieron para Latinoamérica varios sacerdotes, los cuales
se apoyaron en la Sociedad irlandés de San Columbano, que ya tenía
allí algunas fundaciones. Los esfuerzos del Episcopado irlandés
fueron animados por Juan XXIII, que el 14 de diciembre de 1960
escribió a todos los Obispos irlandeses una carta manifestando la
necesidad de unir esfuerzos para apoyar la renovación católica de
América Latina.141
2. 3.9. Malta
La arquidiócesis de Malta, particularmente rica de clero, respondió
también a la exhortación de la Santa Sede en favor de la Iglesia en
América Latina.
2.3.10 Holanda. Campaña de Cuaresma del Episcopado Holandés
(Bisschoppelijke Vastenactie Neerland).
Holanda, especialmente después de la encíclica Fidei Donum
demostró una generosidad extraordinaria en el ofrecer sacerdotes a
otros países, para 1963 contaba casi mil en América Latina, sobre todo
en Brasil.
También el Episcopado holandés recibió la exhortación de Juan
XXIII. En los años 1961-1962 una parte de la colecta para las
misiones fue destinada a sostener las obras de la Iglesia en varios
países latinoamericanos. La colecta cuaresmal, a partir de 1963,
también fue parcialmente destinada a obras apostólicas allí; los fondos
recogidos con esta campaña, lanzada por primera vez en 1961, estaban
destinados a la lucha contra la ignorancia, el hambre y las
enfermedades en los países en vía de desarrollo, con preferencia por
las iniciativas encaminadas a remediar las causas de estos males. El
141
Cfr. Carta de S.S. Juan XXIII al Cardenal D’Alton y al Episcopado irlandés. 14 de
diciembre de 1960. En: Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, numero 2
(Giugno 1963), 52-53.
113
plan de distribución de las ayudas fue establecido por la Conferencia
Episcopal de Holanda, que creó un comité encargado de la Obra.
3. La CAL y el refuerzo orgánico de las estructuras
fundamentales del catolicismo latinoamericano
Para la Pontificia Comisión para América Latina, como ya indicado
también en las conclusiones de Río de Janeiro, era claro que en el
desarrollo de las fuerzas internas estaba la solución fundamental y
definitiva de los problemas religiosos de América Latina. Este
desarrollo podía venir en gran medida con la llegada de sacerdotes,
religiosos, religiosas y colaboradores laicos de otros países
conscientes de hacer parte de una gran campaña vocacional y de
mantener una viva campaña en favor de las vocaciones que llevaría,
con el tiempo, a la solución definitiva de los graves problemas
religiosos de América Latina.
Pero era igualmente claro que el desarrollo de las fuerzas internas
dependía también, en no poca medida, de los medios económicos, que
jugaban su parte de importancia en la formación y en la multiplicación
de los actores de la renovación católica del continente. Por esto la
CAL no dudó en dirigirse a los Episcopados de América del Norte y
de Europa para solicitarles ayuda financiera siempre más adecuada a
la amplitud y gravedad de las necesidades.
La positiva aceptación que esta iniciativa encontró obligó a pensar
en el modo más apropiado de emplear los aportes económicos a
disposición de tal forma que se asegurara el máximo de su
rendimiento y, contemporáneamente, obligó a idear las estrategias
necesarias para asegurar que los benefactores se comprometieran a
mantener y a aumentar las ayudas en los años futuros.
Para este doble fin, respetando plenamente la libertad de los
donantes que preferían recibir ellos mismos las solicitudes, elegir las
que consideraban debían y podían satisfacer y distribuir según el
propio juicio las ofrendas, la CAL consideró un deber suyo poner a
disposición de los donantes las informaciones que poseía y las
indicaciones de los Dicasterios de la Curia Romana, teniendo presente
las necesidades que más obstaculizaban el proceso de renovación del
catolicismo latinoamericano.
114
En esta línea se inscriben las ayudas de los Episcopados europeos y
norteamericanos ya mencionados. La solicitud de la CAL por sacar el
máximo provecho de las ayudas económicas se hizo más patente en la
parte que de las ayudas económicas ella disponía directamente: el
fondo CAL.
3.1 El Fondo CAL
El Fondo-CAL, originalmente, fue un fondo de un millón de dólares
del que, a partir de la reunión de Washington y por disposición de
Juan XXIII ad quinquennium, la CAL dispuso para apoyar el
sostenimiento y el desarrollo de las obras apostólicas en América
Latina. Esta suma se obtenía: 5% de las colectas hechas en Estados
Unidos para las Misiones y la Obra de la Santa Infancia; una
contribución de la Catholic Near East Welfare Association - CNEWA;
y 5% de la colecta para la Home Catholic Missions. Durante los
primeros tres años se añadió una contribución de los Obispos de
Estados Unidos, que se comprometieron a dar ellos mismos cuanto era
necesario para que esta suma llegara a un millón de dólares. La
primera contribución para tal integración fue dada por el Cardenal
Joseph Spellman142 que inmediatamente giró cien mil dólares, un acto
de generosidad que se añadía a los muchos por él cumplidos en favor
de América Latina. Después, dado que las cuatro cuotas fueron
suficientes para formar el fondo de un millón de dólares, el aporte de
los Obispos estadounidenses ya no se necesitó. Pasados los primeros
cinco años, Pablo VI concedió la prorroga por otros cuatro años.143
Los criterios que en esta primera etapa de la CAL (1958-1968) se
utilizaron para la distribución de los dineros del “Fondo CAL” fueron
los siguientes:
- eran tomadas en consideración solamente las solicitudes presentadas por
las Conferencias Episcopales Nacionales.
- la distribución se realizaba según criterios de justicia y de equidad,
teniendo presente diócesis, clero, católicos, necesidades de cada país.
142
Joseph Spellman (1889-1967). Obispo desde 1932. Obispo auxiliar de Boston desde
1932 hasta 1939. Arzobispo de New York desde 1939 hasta 1967. Creado cardenal en 1946.
143
Sobre la constitución del l Fondo-CAL: Arch.PCAL, IB, Fondo CAl, vol. 1,2 y3. vol. IV:
primo esercizio finanziario 1960-1961. Este fondo se fue poco a poco aumentando de modo que en
pocos años ya la suma superaba el millón de dolares. Cfr. Arch.PCAL, Esercizio Finanziario,
1961-2007.
115
- las solicitudes debían ser presentadas a la CAL por las Conferencias
Episcopales Nacionales cada año, a más tardar en octubre; la CAL las
enviaba para un primer examen al CELAM, que tenía así modo de
considerarlas en su reunión anual de noviembre; el CELAM manifestaba
su opinión y enviaba su solicitud; a más tardar en marzo del año siguiente
la CAL formulaba el plan de distribución y consultaba en propósito a
quien de deber y competencia. Normalmente en mayo, a través de los
Representantes Pontificios, comunicaba a las Conferencias Episcopales el
plan definitivo, el cual entraba en vigor el 1º de julio. Luego, a través de
los Representantes Pontificios, se hacían llegar las contribuciones
establecidas.
Las ayudas provenientes de Adveniat y de Misereor, de los Estados
Unidos y de la Obra del Padre van Straaten (Kirche in Not)144 eran
administradas directamente sin pasar por la CAL.
En la distribución de las ayudas económicas la CAL procuró que
prevaleciera siempre la consideración de los tres puntos
fundamentales establecidos en la Conferencia de Río de Janeiro: clero
y vocaciones; instrucción religiosa; acción social.
3.2 La ayuda económica para el aumento y la formación del clero
Para solucionar el grave problema de la escasez de clero fueron
destinadas: 1) las ayudas en favor de las campañas y de las obras
pontificias para las vocaciones sacerdotales y religiosas, y 2) las
ayudas concedidas a los seminarios y a los seminaristas. Ambas con el
doble fin de alcanzar un aumento numérico y una mejor formación de
los futuros sacerdotes. Se proveyó así a la construcción, a la
ampliación y a la reparación de los edificios de muchos seminarios
latinoamericanos (con estas ayudas por ejemplo surgió en Recife
(Brasil) un seminario mayor para 300 alumnos de 19 diócesis del
territorio de la costa nort-oriental del país); a ayudar los alumnos de
los seminarios mayores, incluidos los colegios Pío Latinoamericano y
Pío Brasiliano de Roma con 300 becas en el bienio 1960-1962, que
pasaron a 800 en 1962-1963, y que fueron aumentando de año en año.
La primera colecta Adveniat puso a disposición de América Latina
en 1962 cerca de 24 millones de marcos, destinados casi por entero a
tal fin no sólo en Latinoamérica sino también en Europa al
144
En sus comienzos esta obra fue conocida por el nombre de su fundador, así aparece
registrada en los primeros fondos que de ella se encuentran en el Archico de la Pontificia
Comisión para América Latina. Cfr. Arch.PCAL, Opera del P. V. Straaten.
116
sostenimiento de las instituciones que proveían a formar clero para
América Latina.
Siempre en esta línea se deben anotar las becas ofrecidas en los
seminarios de los Estados Unidos y de Canadá a un crecido número de
jóvenes latinoamericanos; las becas ofrecidas por los Institutos
religiosos femeninos de Roma y destinadas a sacerdotes
latinoamericanos que perfeccionaban sus estudios en universidades
romanas; y las becas del Instituto catequístico Lumen Vitae de
Bruselas.145
3.3 La ayuda económica para la Instrucción religiosa
En el campo de la instrucción religiosa las ayudas económicas,
empleadas en medida más reducida, permitieron la difusión a precios
populares de textos bíblicos catequísticos, la organización de cursos
intensivos para la formación de profesores de religión, la erección del
Instituto Latinoamericano de Catequesis (ICLA) dependiente de la
Universidad Católica de Santiago de Chile, iniciativa que se debe al
Comité Latinoamericano de la Fe (CLAF). Igualmente se inscriben en
esta línea las becas concedidas por el Episcopal Committee of the
Confraternity of Christian Doctrine para los cursos organizados en
San Antonio Texas y los numerosos cursos de preparación específica
en catequesis para sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos realizados
en varias naciones y ciudades de América Latina con la ayuda del
mencionado Comité.146
3.4 La ayuda económica para la acción social
Las ayudas de la CAL permitieron sostener notablemente el
desarrollo y el perfeccionamiento de los organismos a los cuales era
confiada la acción social de la Iglesia, con particular atención por las
estructuras de la Acción Católica, como el Secretariado
Interamericano de Acción Católica (SIAC), la Confederación
Interamericana de Acción Social (CIASC), la Juventud Obrera
Católica (JOC). Para esto la CAL participó activamente en la
145
Cfr. CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO, Boletín Informativo, número 66 (Agosto
1963), 292-292.
146
Cfr. CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO, Boletín Informativo, número 66 (Agosto
1963), 292.
117
promoción y apoyo de importantes congresos de dimensión
latinoamericana.
A modo de ejemplo podemos citar la atención prestada para formar
dirigentes católicos al interno de los movimientos obreros (Bolivia,
Chile, Brasil, El Salvador); el impulso dado a las fuerzas católicas en
el campo de los medios de comunicación social. Considerable y digno
de mención es el apoyo dado a la actividad radiofónica de las
estaciones católicas de México, Honduras, Costa Rica, Panamá,
República Dominicana, Haití y a las escuelas radiofónicas católicas de
Colombia y Nicaragua. En el sector de la educación, merecen ser
mencionadas las 40 becas de perfeccionamiento en universidades del
exterior concedidas entre 1960 y 1961 a jóvenes profesores
latinoamericanos; los subsidios a las universidades católicas
(Universidad Iberoamericana, Universidad Femenina de Puebla,
Universidad Católica de Managua) y a la pensión para eclesiásticos
que frecuentaban la Universidad Católica de Bogotá; las becas para
los estudiantes latinoamericanos en el exterior.
En el campo de la prensa se apoyaron periódicos, revistas y
agencias de información como Noticias CIC de Lima y asociaciones
católicas.
La CAL daba así una contribución significativa para solucionar el
grave problema de la falta de un laicado católico preparado y capaz de
influir en la sociedad y tan necesario en el momento en que escaseaba
el clero.
A modo de conclusión de este apartado citamos la parte conclusiva
del informe que de la CAL dió Mons. Samoré en 1968:
No a título de vanagloria, sino para animar y sostener el trabajo por
realizar, se podría concluir la reseña hasta aquí hecha diciendo que desde
cuando, por impulso de la Santa Sede, el “movimiento América Latina” se
hizo realidad, múltiples y variadas han sido las ayudas ofrecidas por las
diócesis europeas y norteamericanas en favor de las diócesis, parroquias e
institutos de América Latina. No es exagerado afirmar que, desde cuando
existe la P. Comisión para América Latina, un aporte de cerca cientoveinte
mil millones de liras (Lit. 120. 000. 000. 000) ha llegado a la Iglesia en
América Latina: escuelas, hospitales, dispensarios, lugares de culto,
medios de comunicación social y obras varias.
A este punto se impone una reflexión sobre la principal característica del
movimiento de colaboración apostólica al cual la Santa Sede ha dado vida
e impulso. Es oportuno subrayar el carácter esencialmente subsidiario que
118
caracteriza al movimiento; el problema es que éste sirva, en la mayor
medida posible, a revigorizar y a multiplicar las energías con las cuales la
Iglesia en América Latina un día proveerá suficientemente a sí misma (de
resto no es extraño el caso en que ya hoy una u otra nación
latinoamericana ayuda en otras partes de América Latina). La mencionada
característica configura y debe configurar los esfuerzos de los Episcopados
e Institutos Religiosos que intervienen enviando personal o con ayuda
económica; solamente así unos y otros persiguen un objetivo en sí mismo
justificable y posible de alcanzar. Ni uno ni otro pueden pensar en una
función resolutiva mediante un proceso de sustitución.
Otro aspecto del movimiento es que ese pone en evidencia el compromiso
de la Iglesia Universal de sostener uno de sus sectores más particulares. Y
esto con el aporte no sólo de los Institutos Religiosos, sino también de los
Episcopados de otras naciones y continentes, y por consiguiente de sus
diócesis en cuanto tal. El movimiento ha superado la fase de las ayudas
esporádicas e individuales, para pasar a la de un apoyo orgánico y
codificado.
Se trata de una solidaridad que compromete Obispos, Sacerdotes,
Religiosos, Religiosas y Laicos, llamados a una contribución económica o
a un servicio personal sobre el territorio necesitado, en la línea del que
prestan los Sacerdotes diocesanos. Y a propósito de Laicos, es bueno
recordar que al menos dos Organismos nacionales se interesan de ellos
sistemáticamente: en los Estados Unidos y en Italia el Movimiento LaiciCEIAL. Este sector es todavía susceptible de mejoramientos; de otra parte,
conviene proceder con prudencia, siendo evidentes las dificultades y los
peligros.
Quiera el Señor que no esté lejos el día en que la iluminada visión del Papa
Pío XII sea una feliz realidad y tenga cumplimiento su visión de sabor
profético:
“Reddet aliquando haec America Latina universae Christi Ecclesiae, cum
exspectato felicissimo molimine usa fuerit magni numeri et ponderis
viribus, quae quidem quodammodo videntur expetere sacerdotalem
manum, ut in Dei honorem et cultum, in Christi Regni incrementum
prosiliant”.147
147
PONTIFICIA COMISSIONE
gennaio 1968, ff. 16-17.
PER L’AMERICA
LATINA, Organizzazione – Norme, Roma, 1º
119
Capítulo IX
Relaciones CAL – CELAM.
Las relaciones con el CELAM constituían un punto central en las
actividades de la CAL. En efecto, las normas por las que se regía la
Pontificia Comisión le indicaban como su principal finalidad el seguir
las actividades del CELAM y tener contacto permanente con él,
principalmente a través de su Secretario General. Así, pues, la CAL
dedicó sus esfuerzos a apoyar las actividades del CELAM en procura
de dar soluciones a las necesidades pastorales de la Iglesia en el
Continente. Este mutuo esfuerzo lo podemos distinguir en dos
modalidades: de una parte, el esfuerzo del CELAM y de la CAL para
revitalizar las organizaciones católicas existentes en América Latina y
generar nuevas iniciativas que permitieran la unión de las fuerzas
católicas existentes para hacer más eficaz su acción; de otra parte, el
apoyo prestado por la CAL al CELAM en la sensibilización de los
católicos de Europa y de América del Norte hacia los problemas de la
Iglesia en Latinoamérica. Sensibilización que se concretizó en la
creación de Organismos de ayuda a la Iglesia del Continente.
1. La revitalización de las fuerzas católicas de América Latina
La CAL persuadida de la inmensa importancia que tenía para toda la
Iglesia la renovación de la vida católica en América Latina, demostró
desde el comienzo gran atención a la actividad y al servicio que en
este sentido prestaba el CELAM. Por tanto se preocupó desde el
principio para que el Consejo Episcopal Latinoamericano
perfeccionara sus estructuras y para que su funcionamiento
respondiese siempre mejor a los fines para los cuales había sido
constituido.
El CELAM era el fruto excelente de la primera Conferencia General
del Episcopado y el principal Órgano de renovación y potenciamiento
de las fuerzas católicas operantes en América Latina. La CAL, por
esta razón, se manifestó siempre solícita por el buen éxito de las
reuniones anuales del CELAM y por el preciso cumplimiento de sus
Estatutos. Desde la tercera reunión del Consejo Episcopal, en 1958, la
presencia de la CAL fue siempre importante en la preparación y
120
desarrollo de las reuniones y en la aprobación de los temas tratados y
de las conclusiones a las que se llegaron. La tercera reunión del
CELAM se celebró en Roma, por invitación explícita de la CAL y se
desarrolló casi como una reunión mixta CAL-CELAM en las
instalaciones del Colegio Pío Latinoamericano, cuyo centenario de
fundación motivó su celebración en Roma. El Cardenal Mimmi
presidió la quinta reunión en Buenos Aires en noviembre de 1960,
como signo de la permanente solicitud de la Santa Sede por la Iglesia
en Latinoamérica.
Además de este acompañamiento en las reuniones la CAL mantuvo
permanente contacto con el Secretariado General del CELAM para
sostener los esfuerzos dirigidos a dar a las actividades católicas del
continente, mediante una orgánica coordinación, la eficacia que el
aislamiento y el fraccionamiento nunca hubiesen permitido. En este
sentido la CAL dio su apoyo para la constitución de la Organización
de Seminarios Latinoamericanos (OSLAM), de la Comisión Episcopal
de la Fe, de las Caritas nacionales, de la Unión Latinoamericana de la
Prensa Católica (ULAPC) en el seno de la Unión Internacional de la
Prensa Católica (UIPC); del Secretariado Latinoamericano de la
Asociación Internacional para la Radio y la Televisión (UNDA-RIO);
del Secretariado Latinoamericano de la Oficina Católica Internacional
del Cine, en Lima (OCIC); de los secretariados o secretarías de la
educación de la Iglesia; de los centros informativos para los
estudiantes, sobre todo en vista de la asistencia de cuantos se
desplazaban al exterior a completar su formación académica; y
sostuvo el proyecto de la constitución de la Confederación
Latinoamericana de Religiosos (CLAR).
Igualmente la CAL prestó atención a la promoción de congresos
particularmente relacionados con los problemas religiosos de América
Latina y favoreció los contactos del CELAM con muchas
organizaciones, movimientos e iniciativas católicas latinoamericanas,
interamericanas e internacionales en vista del mutuo conocimiento y
de la colaboración.
2. La CAL y el CELAM por la ayuda de otras Naciones
El CELAM, nacido como órgano de contacto y de colaboración
entre las Conferencias Episcopales de América Latina estaba de por sí
121
mismo facultado para ocuparse también de la coordinación de la
colaboración que, ya desde años anteriores, estaba llegando de los
Episcopados de otros países.
En esto, más que respecto a la colaboración interna, la CAL y el
CELAM se encontraron ocupados en una obra conjunta y
complementaria: la CAL promoviendo el movimiento de solidaridad
de Europa y de América del Norte; el CELAM organizando los frutos
de la solidaridad eclesial, garantizando una orgánica distribución y un
provechoso empleo de las ayudas obtenidas, ya fueran de personal o
de medios económicos.
De igual modo la CAL desde su fundación, procuró siempre apoyar
al CELAM en su obra de contacto y colaboración. En la tercera
reunión del CELAM (Roma, 10-16 de noviembre de 1958), la
Comisión facilitó los contactos del CELAM con los representantes de
la Radio Vaticana, de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano
Americana, del Colegio pro América Latina de Lovaina, de las
Organizaciones Internacionales Católicas, del Comité Romano de los
Superiores Generales y con el P. Ghiozzo que deseaba poner a
disposición del Episcopado latinoamericano el Instituto social de
reciente fundación.148
De la mutua colaboración CAL – CELAM surgieron varias
iniciativas de ayuda en medios económicos en personal, tales como:
- La Conferencia de los Episcopado de Norteamérica y
Latinoamérica en Washington. Del 2 al 5 de noviembre de 1959, con
la participación de la CAL, los representantes de los Episcopados de
América del Norte se reunieron con los representantes del CELAM
para el estudio de un programa, que concluyera la fase de las ayudas
esporádicas, por notables que fuesen, e inaugurara la fase de una
colaboración sistemática.
- En Europa el interés de la CAL y su intensa actividad fue
congregando los esfuerzos que ya se hacían en favor de la Iglesia en
América Latina y animó el surgimiento de las Comisiones Episcopales
para América Latina en el seno de las Conferencias Episcopales de
Europa, así como promovió la constitución de organismos
permanentes de ayuda a la Iglesia en Latinoamérica. Al final de los
148
Cfr. Verbale della sesta adunanza. 12 Gennaio 1959. En: Arch. P. CAL, IA.33,
Adunanze I/X.
122
primeros 10 años de la Comisión la lista de estos organismos de ayuda
era abundante:
En Bélgica surgió la Commission Episcopale Belge pour l’Amérique
Latina, que ejercía su actividad misionera sobre todo a través del
Collegium pro America Latina y el Comité pour la Cooperation des
Laïcs. La sensibilzación entre el laicado católico lo desarrollaban
mediante la publicación de Aux Amis de l’Amerique Latine – Bulletin
trimestral d’information.
En Canadá se constituyó la Commission Episcopale CanadaAmérique Latine (CECAL), que en 1967 se transformó en una de las
tres subcomisiones de la Commission des Missions. Como órgano
ejecutivo tenía el Office Catholique Canadien de l’Amérique Latine,
que publicaba el Bulletin de informaciones.
En Francia surgió el Comité Episcopale Français pour l’Amérique
Latine (CEFAL) institudo por la Conferencia Episcopal Francesa
como sección de la Commission Episcopale de Missions à l’extérieur.
Dicho Comité tiene como órgano ejecutivo un Secretariado Nacional
que publica trimestralmente una Lettre con información general sobre
la actualidad misionera en América Latina. 149
En Alemania se estableció en 1961 la Bischöfliche Aktion Adveniat,
colecta realizada durante el tiempo de adviento. El plan de
distribución de las ayudas era establecido por la Bischöfliche
Kommission für Lateinamerika. Desde 1958 funcionaba la obra
Bischöfliche Hilfswerk Misereor, instituida por el Episcopado alemán
para la lucha contra el hambre, las enfermedades y la misreia en el
mundo. Luego, en 1962 se formó la Zentralstelle für
Entwicklungshilfe con el objetivo de recibir, estudiar y coordinar las
peticiones de los entes eclesiásticos para obtener subsidios de parte del
Gobierno de la República Federal de Alemania. Esta Central
privilegió, particularmente, los proyectos relacionados con la salud, la
información, la educación y la formación profesional, provenientes de
los países en vía de desarrollo.
En Italia fue instituido el Comitato Episcopale Italiano per
l’America Latina (CEIAL). Por medio de su Secretariado General
atendió a la preparación de los sacerdotes diocesanos destinados a
149
Para la historia y actividad del CEFAL se puede leer la Lettre du CEFAL n°67 de
décembre 2006.
123
América Latina. El CEIAL siguió también las actividades del
Seminario Latinoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, erigido en
la diócesis de Verona. El movimiento pro America Latina en Italia dió
vida al Comitato dei Laici per L’America Latina. Para la
sensibilización misionera del pueblo de Dios publicó periódicamente
el Noticeial y la Rivista del Seminario.
En Holanda surgió la Bisschoppelijke Vastenactie Neederland,
campaña de cuaresma instituida por el Episcopado holandés lanzada
por la primera vez en 1961. Los fondos eran destinados a la lucha
contra la ignorancia, el hambre y las enfermedades en los países en vía
de desarrollo. El plan de distribución de las ayudas lo establecía la
Conferencia Episcopal Holandesa a través del Comité constituido para
la realización de la campaña.
En Estados Unidos, en 1959 se constituyó, en el seno de la
Conferencia Episcopal el U.S. Bishops’ Committee for Latin America,
que como órgano ejecutivo tenía el Latin America Bureau (LAB). El
LAB sostuvo varias publicaciones con las cuales animó la solidaridad
de la iglesia de los estados Unidos con la de América Latina, las más
importantes fueron LAB Letters, New Notes, Latin America Calls,
Personnel Bulletin.
En España, con el apoyo de la CAL se fortaleció la obra que esta
nación venía haciendo en favor de la Iglesia en América Latina.
Funcionaba ya la Obra de las Diócesis Vascongadas y la OCSHA, que
para 1958 habían ya enviado un buen número de sacerdotes a
Latinoamérica. Con el desarrollo que estas obras tomaron, en 1966 la
Conferencia Episcopal Española instituyó la Comisión Episcopal de
Cooperación Apostólica Diocesana con el Exterior (CECADE). Esta
comisión comprendía la Obra de Cooperación Sacerdotal
Hispanoamericana (OCSHA), la Obra de Cooperación Apostólica
Seglar Hispanoamericana OCASHA), la Obra Católica de Asistencia a
Estudiantes Iberoamericanos (OCASEI) y el Instituto de Adaptación
Pastoral Latino Americano (IAPLA). La Comisión sostuvo la
publicación de las revista Mensaje e ICIA (Informaciones Católicas
Iberoamericanas).
En Suiza se constituyó la Representación de la Conferencia
Episcopal Helvética para la ayuda a América Latina. Los
Episcopados de Austria e Irlanda también dieron su aporte en el
124
movimiento de
Latinoamérica.
cooperación
apostólica
con
la
Iglesia
en
La Obra del Padre Werenfried van Straaten Kirche in Not (Ayuda a
la Iglesia que Sufre), fundada en 1948 en Bélgica en favor de las
víctimas de la persecución religiosa, por mediación de la CAL desde
1962 desarrolla programas en favor de la Iglesia en América Latina y
desde 1958 publica el Boletín, una revista bimestral que se traduce a
seis idiomas: holandés, alemán, español, inglés, francés e italiano.
El Consejo Superior General de la Pontificia Obra de la Santa
Infancia, por indicación de la CAL, comenzó a destinar ayudas
extraordinarias para sostener proyectos de escuelas radiofónicas
populares y obras de educación en América Latina.
Capítulo X
El Consejo General de la Pontificia Comisión para América
Latina
A finales de 1962 durante la sesión conciliar se celebró una reunión
con los Representantes del CELAM y con los Representantes de todos
los Organismos nacionales que en América del Norte y en Europa se
interesaban por la Iglesia en América Latina. Fue una ocasión
importante para crear lazos de comunión entre los Episcopados de
Europa, América del Norte y América Latina. Esta experiencia le
sugirió a Mons. Antonio Samoré la idea de dar forma o estado jurídico
a la coordinación de todos los Organismos que trabajaban en favor de
la Iglesia en América Latina. El 21 de noviembre de 1963, Mons.
Samoré propuso a la CAL:
Se podría pedir al Santo Padre la constitución de un CONSEJO
GENERAL, que se uniría a la Pontificia Comisión para América Latina.
Podría estar compuesto, queriendo permanecer a nivel episcopal,
- por la Presidencia del CELAM (Presidente y dos Vice-Presidentes), más
tarde se podrá solicitar al CELAM mismo si desea aumentar la
representación con la vinculación de otros Obispos nombrados por el
Episcopado latinoamericano;
- por los Presidentes -a nivel Episcopal, mejor no cardenalicio, de los
Comités Episcopales nacionales hoy existentes en Estados Unidos,
125
Canadá, España, Francia, Italia, Alemania, y los que se habrán de
constituir cuanto antes (algo ya existe) en Bélgica, Holanda e Irlanda.
Los miembros de este Consejo General, un poco sobre el modelo de los
Consejos Superiores de las PP.OO.MM, pero a nivel episcopal, serían
convocados periódicamente (una o dos veces al años) para estudiar, decidir
criterios de trabajo -sobre todo en cuanto a la distribución del clero que
será posible enviar y a la asignación de ayudas económicas- y compartir
experiencias. Sería convocado en Roma por la CAL con la cual se
reuniría.150
El mismo día 21 de noviembre la propuesta de Mons. Samoré fue
presentada al Cardenal Confalonieri, que la acogió positivamente y
animó para que se procediera en la dirección indicada. El 22 la
propuesta fue presentada por Mons. Samoré al Santo Padre. Entre el
22 y el 29 de noviembre Mons. Samoré intensificó su actividad para
que el anuncio de la constitución del Consejo se diera en el marco de
la visita de Pablo VI al Colegio Pío Latinoamericano. El 30 de
noviembre, en la mañana, el Cardenal Confalonieri presentó al Papa la
propuesta de la institución de un Consejo General de la CAL. Según el
Cardenal Confalonieri, “Su Santidad se ha mostrado muy favorable a
la institución del Consejo de la CAL, aunque si subsisten algunas
incertidumbres que considera necesario superar, por tanto, si no ahora
al menos más allá se podría esperar en la actuación”.
La tarde del mismo sábado 30 de noviembre el Santo Padre visitó la
nueva sede del Colegio Pío Latinoamericano, para inaugurarla. En el
discurso pronunciado ante más de 300 obispos latinoamericanos
presentes en Roma con ocasión del Concilio, Pablo VI anunció:
Es Nuestra intención dar mayor resalto al interés que la catolicidad
despliega por la Iglesia en vuestro Continente. Pensamos por tanto, que
bien podría completarse la Pontificia Comisión para América Latina con
un Consejo que reuna - coordinando el trabajo y las iniciativasrepresentantes del Episcopado Latinoamericano y representantes de los
Organismos episcopales que en otras Naciones y en otros Continentes
apoyan la vida católica entre vuestras poblaciones.151
150
Cfr. Proposta di istituzione del Consiglio Generale Episcopale per l'America Latina. 21
novembre 1963. En: Arch.PCAL, vol. 79, COGECAL. ISTITUZIONE.
151
PABLO VI, Alocución con ocasión de la inauguración de la nueva sede del Pontificio
Colegio Pío Latino Americano. Roma, 30 de Noviembre de 1963. En: L’Osservatore Romano, del
4 de diciembre de 1963. Este párrafo fue escrito por Mons. Samoré e inserido el mismo 30 de
noviembre en el texto del discurso del Santo Padre. Cfr. Arch.PCAL, vol. 79, COGECAL.
ISTITUZIONE.
126
En la tarde del primero de diciembre Mons. Samoré tuvo un primer
encuentro informal con los obispos que se preveía que harían parte del
nuevo Organismo, es decir, los dos Vice-Presidentes del CELAM
(Mons. Larraín, Presidente del CELAM había ya viajado a Chile) y
los Presidentes de los Organismos Episcopales nacionales de ayuda a
la Iglesia en América Latina (Canadá, Estados Unidos, España,
Francia, Alemania e Italia). En esta reunión se leyó de nuevo el texto
del discurso del Santo Padre y se discutió sobre la naturaleza y
función del proyectado Consejo General. El 4 de marzo de 1964
Mons. Samoré presentó al Santo Padre un proyecto para la
composición del COGECAL y un esquema-proyecto de los EstatutosReglamento del mismo Consejo.
Según el proyecto de Samoré, aprobado por Pablo VI, el COGECAL
quedaba integrado por el Presidente de la CAL, por los Presidentes de
los Comités o Comisiones Episcopales de ayuda a América Latina o
Representantes designados por los Episcopados de las naciones donde
dichos Comités o Comisiones no hubieran sido aún constituidos pero
que colaboraban activamente en favor de la Iglesia en Latinoamérica,
por el Presidente y los dos Vice-Presidentes del CELAM y por el
Tesorero y los Directores de los 10 Departamentos especializados del
CELAM.152
Los proyectos, el de composición del COGECAL y el de Estatutos
del COGECAL, fueron materia de estudio de la 37a reunión de la
CAL celebrada el 13 de marzo de 1964. En dicha reunión se acordó:
Debiendo responder a la finalidad de coordinar el trabajo y las iniciativas
según un estudio completo de las necesidades y de la disponibilidad, el
Consejo General será integrado por Prelados elegidos entre los
Episcopados de América Latina, de Europa y de Norte América. La
Pontificia Comisión se ocupará de promover las reuniones del Cosejo al
menos una vez al año, favoreciendo, según la oportunidad, encuentros
fuera de Roma. En el preparar la agenda tendrá presente las propuestas y
las sugerencias de los interesados.153
El COGECAL se reunió en sesiones generales a partir de 1964,
desde entonces y hasta la 1967 celebró tres sesiones generales.
152
Cfr. Composizione e progetto di regolamento-statuto del Consiglio Generale per
l'America Latina. En: Arch.PCAL, vol. 79, COGECAL. ISTITUZIONE.
153
Verbale della trentesima sesta adunanza. 13 marzo 1964. En: Arch.PCAL, vol. 79,
COGECAL. ISTITUZIONE.
127
1. Primera sesión. 9 y 23 de octubre y 19 de noviembre de 1964
Convocada y presidida por el Cardenal Carlo Confalonieri, se
celebró en la Biblioteca de la Secretaría de Estado. El 9 de octubre a
las 5 de la tarde, se reunieron:
1. Los Miembros de la CAL:
S. E. Antonio Samoré, Vice-Presidente
S.E. Francesco Carpino, Secretario, Oficial de la Sagrada Congregación
Consistorial
S. E. Mons. Pietro Parente, Asesor de la Suprema Sagrada Congregación
del Santo Oficio.
S. E. Pietro Palazzini, Secretario de la Sagrada Congregación del Concilio.
S. E. Paolo Philippe, Secretario de la Sagrada Congregación de los
Religiosos.
S. E. Dino Staffa, Secretario de la Sagrada Congregación de los
Seminarios.
Estaba ausente S. E. Pietro Sigismondi, Secretario de la Sagrada
Congregación de Propaganda Fide.
2. En Representación del Episcopado Latinoamericano:
S.E. Manuel Larraín, Obispo de Talca, Presidente del CELAM.
S.E. Helder Pessôa Câmara, Arzobispo de Olinda y Recife, Primer VicePresidente del CELAM.
S. E. Tulio Botero Salazar, Arzobispo de Medellín, Tesorero del CELAM.
Y los siguientes Presidentes de los “Departamentos de Servicio” del
CELAM:
S. E. José Armando Gutiérrez Granier (Bolivia). Departamento de
Educación.
S. E. Leonidas Proaño Villalba (Ecuador). Departamento de Pastoral.
S. E. Felipe Santiago Benítez Avalos (Paraguay). Departamento de la
Defensa de la Fe.
S. E. José Antonio Dammert Bellido (Perú). Departamento de Seminarios.
S. E. Eugênio de Araujo Sales (Brasil). Departamento de Acción Social.
S.E. Miguel Darío Miranda Gómez (México). Departamento de Pastoral
Universitaria.
3. En Representación de las Comisiones Episcopales pro América Latina
en Europa y en Norteamérica:
128
S.E. Marie-Joseph Limieux, Arzobispo de Ottawa, Presidente de la
CECAL.
S.E. Casimiro Morcillo, Arzobispo de Madrid, Presidente de la OCSHA.
S.E. James A. McNulty, Obispo de Búfalo, Vice-Presidente de la
Comisión Episcopal para América Latina de la Conferencia de Obispos de
los Estados Unidos.
S.E. Guy-Marie Riobé, Obispo de Orleans, CEFAL Francia.
S.E. Giuseppe Carraro, Obispo de Verona, Presidente de la CEIAL.
S.E. Petrus Joannes Antonius Moors, Obispo de Roermond, Holanda.
S.E. Cornelius Lucey, Obispo de Cork-Ross, Irlanda.
S.E. Mons. Emile De Smedt, Obispo de Bruges, Belgica, ausente por
compromisos, fue representado por Mons. Jean-Baptiste Musty, Obispo
auxiliar de Namur.
S.E. Mons. Franz Hengsbach, Obispo de Essen, Alemania, igualmente
ocupado, fue representado por su Vicario General, Mons. Joseph
Krautscheidt.
El Cardenal Carlo Confalonieri, Presidente de la CAL y del
COGECAL, al inaugurar la primera sesión del COGECAL, subrayó la
finalidad que el Santo Padre Pablo VI había indicado al Consejo
General, esto es “trabajar para que la feliz cooperación apostólica, ya
existente de tiempo atrás, entre los diversos continentes para con
América Latina, se vuelva más eficaz y aun en su forma externa
aparezca más fuerte y representativa”.
La primera sesión trató principalmente los dos argumentos
siguientes: 1) el envío de personal eclesiástico a América Latina, y 2)
Estatuto – Reglamento del Consejo General de la Pontificia Comisión
para América Latina. El primer argumento considerado bajo el título
“Provisión de personal para la Iglesia en los Países de América
Latina”, fue afrontado bajo los siguientes dos aspectos: aumento del
envío y acertada distribución. Para obtener el aumento de personal, el
COGECAL consideró oportuno: 1) promover e intensificar la
coordinación de todos los organismos episcopales de los diversos
países que ayudan y de los Superiores y Superioras Generales; 2)
obtener una información orgánica de las necesidades que tiene
América Latina; 3) consultar al Episcopado de las países
latinoamericanos sobre la posibilidad o no del establecimiento de un
servicio nacional, encargado de recibir las solicitudes de personal y de
estudiarlas para satisfacerlas según el orden de prioridad.
129
Para lograr una distribución más equitativa el COGECAL vió la
necesidad de estudiar el modo de fijar los criterios justos, objetivos y
eficaces en relación con la distribución de personal. Para esto encargó
a los Organismos Nacionales de Ayuda, la CLAR, el CELAM, la
Unión de Superiores y de Superioras Generales la realización de los
estudios necesarios para llegar a una justa distribución de las fuerzas
apostólicas en todo el Continente. Pues era evidente que ante el
problema de la escasez de clero en América Latina, era necesario
responder por una parte aumentando el envío de personal apostólico y,
por otra, distribuyéndolo mejor en el extenso campo de apostolado
que es ese Continente. Se trató así de encontrar estrategias que
permitieran aumentar el aporte de personal eclesiástico y religioso
idóneo y bien preparado, para responder a las múltiples y apremiantes
peticiones que llegaban del Episcopado latinoamericano.
En relación con el reglamento, en la primera reunión se distribuyó
un proyecto de reglamento que fue tema de discusión en la reunión del
23 de octubre y aprobado en la reunión del 19 de noviembre del
mismo año. Así, el COGECAL comenzó a regirse según las siguientes
disposiciones:
1. El Consejo General de la Comisión para América Latina es un Órgano
constituído por la Santa Sede, con el fin de que el Episcopado
Latinoamericano y las Comisiones Episcopales organizadas en otras
naciones para la ayuda apostólica a este continente, se comuniquen entre sí
y se intercambien pareceres.
2. El Consejo General mira principalmente a que las obras e iniciativas
para promover la vida de la Iglesia en América Latina, se coordinen
teniendo en cuenta la precedencia, la consideración de las necesidades
expresadas por las diferentes diócesis de América Latina y la determinada
capacidad de auxilios que suministran las Conferencias Nacionales de
Obispos.
3. Al Consejo General pertenecen solamente señores Obispos.
4. Para formar el Consejo General, además de los miembros de la
Comisión Pontificia para América Latina como es evidente, se llamarán
también:
a) De América Latina: la Presidencia, el Tesorero y los Presidentes de los
Departamentos del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM:
b) De las Comisiones de ayuda: los Presidentes de las Comisiones
Nacionales de Obispos para América Latina fundadas o que estén por
fundarse en Europa y en América del Norte.
130
5. Por derecho propio es Presidente del Consejo General, el Presidente de
la Comisión Pontificia para América Latina asistido por quien desempeña
el cargo de Vice-Presidente. El Presidente del Consejo General tiene como
funciones: preparar las reuniones, señalarles la fecha y presidirlas; dirigir
las deliberaciones y, en nombre del Consejo, firmar las actas aprobadas
por el mismo.
6. Si el Presidente del Consejo General y el que hace sus veces están
ausentes de las reuniones, presidirá el Consejo el miembro más antiguo del
Episcopado, según las normas del Derecho Canónico.
7. El Consejo General se reúne una o dos veces al año según lo exija la
necesidad, en la sede que cada vez se elija para tal efecto y durante el
tiempo requerido para los asuntos que deban tratarse.
8. Todos los miembros de la Comisión Pontificia para América Latina y
los Consejeros con voto deliberativo asisten a las reuniones con igual
derecho.
El Presidente del Consejo General puede servirse de la ayuda o del consejo
de otros, quienes, actuando como peritos, pueden ser invitados a participar
en las reuniones para que expresen su opinión sobre asuntos especiales.
9. La sede del Consejo General es Roma, en la Secretaría de la Comisión
Pontificia para América Latina.
10. Los asuntos sobre los cuales deba tratarse en las reuniones del Consejo
General son preparados por la Secretaría de la Comisión Pontificia para
América Latina teniendo en cuenta las cuestiones que los miembros
oportunamente presenten. La lista de los temas para tratar se envía a los
interesados con dos meses de anticipación, a no ser que motivos de
urgencia indiquen otra cosa. Los miembros pueden, aún después de haber
conocido el temario, proponer al Presidente otros asuntos. El Presidente,
teniendo en cuenta la necesidad de estudiar debidamente los diversos
asuntos tomará parecer al Consejo sobre si determinada cuestión deba
tratarse inmediatamente.
11. En las reuniones del Consejo General se consideran aprobadas las
cuestiones que obtengan la mayoría de votos, es decir, la mitad más uno.
12. Las actas de las reuniones, según las normas del Derecho Canónico,
estarán al cuidado del miembro más joven del Episcopado quien por lo
mismo, desempeñará el oficio de secretario.
Se enviará copia de las actas a todos los miembros, aún a aquellos que no
hayan asistido a las reuniones.154
154
Cfr. Generalis Consilii Commissionis de America Latina. Normae et agendi ratio. En:
Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, número 4 (Febbraio 1965), 2-3.
131
2. Segunda sesión. 22 y 29 de octubre y 10 y 19 de noviembre de
1965155
Tuvo como argumento central de estudio el tema “Planificación y
coordinación de la ayuda en personal a la Iglesia en América Latina”.
La reflexión sobre la mejor distribución de las fuerzas apostólicas en
América Latina llevó al estudio de los grandes problemas pastorales
del Continente con el fin de adaptar a ellos cualquier plan de ayuda.
Se concluyó que los grandes problemas pastorales generalmente se
planteaban en una visión de conjunto que abarcaba regiones enteras,
diócesis, países e incluso todo el Continente. Por tanto resultaba
evidente que era importante coordinar las fuerzas para una acción
pastoral conjunta cuyos centros fuesen: el Obispo cuando es a nivel
diocesano, las Conferencias Episcopales cuando se tratara de
problemas que cobijaban a todo un país y en el caso del Continente el
CELAM.
Desde esta perspectiva en esta sesión el COGECAL propuso como
necesario, para mejorar la ayuda en personal que recibía América
Latina: 1) planificar en función de una pastoral de conjunto, para
responder a problemas que se extiendan a regiones, diócesis, países e
incluso a todo el Continente. Coordinar las fuerzas para actuar una
pastoral conjunta; 2) planificar con la integración de todas las fuerzas
apostólicas: sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas y laicos; 3)
planificar para la coordinación de todas las peticiones de auxilio: para
una más adecuada planificación y mejor empleo de la ayuda ofrecida
del exterior es necesario tener una visión completa de las necesidades,
mediante la coordinación de las peticiones; 4) planificar según
criterios que respondan a las necesidades más graves, pues éstas son
tantas que resulta imposible poder atender a todas; 5) planificación y
búsqueda de los medios de coordinación: coordinación de la
información y de la propaganda, selección y preparación especializada
del personal, además de una adecuada asistencia al personal enviado
al exterior.156
155
Sobre la segunda sesión del COGECAL cfr. Arch.PCAL, America Latina, A) Brasile:
Commissione per la Conferenza Episcopale dell’America Latina; B) America Latina: Consiglio
Generale della CAL (COGECAL), Ia. e IIa. Session (1964-1965).
156
Cfr. Seconda sessione del Consiglio Generale della Pontificia Commissione per l’America
Latina. Documento finale. En: Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina,
numero 7, marzo 1966.
132
Para estudiar bien y concretizar todo lo relacionado con la
planificación y coordinación del personal apostólico para América
Latina, el COGECAL, en esta segunda sesión, constituyó un Comité
de estudio conformado por los representantes de los Organismos de
ayuda en personal
3. Tercera sesión. 29 de noviembre y 1º de diciembre de 1966
En la sala de la Biblioteca de la Secretaría de Estado se celebró
durante los días 29 de noviembre y 1º de diciembre la tercera sesión
del COGECAL. El tema de esta tercera sesión fue la “Planificación y
coordinación de las ayudas económicas a la Iglesia en América
Latina”. Este tema se propuso como continuación de la reflexión
iniciada en la sesión anterior, así a la planificación y coordinación del
personal apostólico enviado en América Latina correspondía la
planificación y coordinación de la ayuda económica que Europa y
Norteamérica daban a la Iglesia en América Latina, esto mediante la
coordinación de los Organismos que apoyaban con dinero la obra de
la Iglesia en el Continente.
Como fruto de sus reflexiones esta tercera sesión emanó algunas
normas y directivas para la planificación y la coordinación de las
ayudas económicas que tuvieron una gran influencia en la actividad de
los Organismos de ayuda en los años siguientes. En cuanto tiene que
ver con la coordinación se dispuso: 1) Las solicitudes para iniciativas
u obras debían ser presentadas: por el CELAM, si eran de interés
continental; por las Conferencias Episcopales, si eran de interés
nacional; por las autoridades eclesiásticas respectivas, si eran de
interés regional o diocesano; 2) Las solicitudes provenientes de
parroquias o de organismos privados debían ser recomendados por el
Obispo del lugar; 3) En el caso de los religiosos y religiosas serían
normalmente presentadas: por la CLAR o por el CELAM, si eran de
interés continental; por las Conferencias Nacionales de Superiores o
Superioras Mayores a la Conferencia Episcopal respectiva si eran de
interés nacional; por el Superior Mayor al Obispo diocesano si se
trataba de iniciativas o de obras locales de un instituto religioso.
En cuanto a la planificación el COGECAL determinó agunos
criterios de prioridad para la satisfacción de las solicitudes: 1) Las
iniciativas u obras que tiendan a la aplicación del Concilio; 2)
133
Iniciativas u obras de interés continental, nacional, regional o
diocesano que tiendan a promover personal para los diversos campos
del apostolado, a constituir experiencias piloto que puedan servir
igualmente para otros o a favorecer planes de desarrollo de acuerdo
con las exigencias pastorales; 3) Iniciativas u obras confiadas a
personal, sea local sea enviado por los Organismos de ayuda, en zonas
muy desfavorecidas o para misiones de gran importancia cuyo
financiamiento no puede lograrse en el lugar.
Para estudiar bien y concretizar la coordinación en la distribución de
las ayudas económicas a la Iglesia en América Latina, el COGECAL,
en su tercera reunión, dispuso que al Comité de estudio constituído
durante la segunda sesión se vincularan los Organismos de ayuda
económica y que el Comité estuviera compuesto por dos secciones: la
sección de ayuda en personal y la sección de ayuda económica.
Para 1966 los organismos e iniciativas de ayuda económica para la
Iglesia en América Latina eran: Comisión Pontificia para América
Latina a través del Fondo-CAL; Obra Pontificia de la Santa Infancia a
través del Fondo Santa Infancia, en favor de las escuelas radiofónicas
populares y de la educación elemental; Bischofliches Hilfswerk
“Misereor”; Bischofliche Aktion “Adveniat”; Zentralstelle fur
Entwickluhgshilfe (Centro de asistencia a los países en vía de
desarrollo); Latin America Collection Fund, fondo instituido por los
Obispos de los Estados Unidos con lo recaudado durante la semana de
solidaridad con América Latina; Bisschoppelijke Vastenactie
Nederland (Campaña Episcopal de Cuaresma en Holanda); L’Aide a
L’Eglise en Détresse, obra del padre Werenfriend van Straaten.157
157
Sobre la tercera sesión del COGECAL cfr. Arch.PCAL, II, Terza Sessione del
COGECAL, vol 1: Convocazione; vol.2: Celebrazione; vol. 3. Documento.
134
Capítulo XI
Breve perfil biográfico de los Presidentes de la CAL
1. Cardenal Marcello Mimmi
Marcello Mimmi nació en Poggio di Castel San Pietro, arquidiócesis
de Bologna (Italia), el 18 de julio de 1882. Realizó sus estudios en el
seminario de Bologna. Ordenado sacerdote el 23 de diciembre de
1905. Desde su ordenación hasta 1930, hizo parte del grupo de
formadores del Seminario de su arquidiócecis. El 19 de noviembre de
1919 fue nombrado camarlengo privado de la Santa Sede, distinción
reconfirmada el 3 de abril de 1922. Rector del seminario regional de
Romagna.
El 30 de junio de 1930 fue elegido Obispo de Crema y consagrado el
25 de julio del mismo año, en la catedral metropolitana de Bologna
por el Cardenal Giovanni Battista Nasalli Rocca di Corneliano,
Arzobispo de Bologna. Obispos co-consagrantes fueron Mons. Ettore
Lodi, Obispo titular de Messene y auxiliar de Bologna y Mons.
Giovanni Franzini, Obispo de Carpi. El 31 de julio de 1933 fue
promovido a la sede metropolitana de Bari. Nombrado asistente al
trono pontificio el 6 de diciembre de 1936. El 30 de agosto de 1952
fue trasladado a la sede metropolitana de Napoli.
Creado Cardenal presbítero en el consistorio del 12 de enero de
1953; el 15 del mismo mes recibió la birreta cardenalicia y el título de
San Calixto. Participó como legado pontificio en el Concilio Plenario
Regional de Salerno, en 1955; fue nombrado legado pontificio al 15º
Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Lecce (Italia), en 1956.
El 15 de diciembre de 1957 fue promovido al cargo de Secretario de la
Sagrada Congregación Consistorial.
Participó en el cónclave de 1958 que eligió a Su Santidad Pío XII.
El nuevo Papa lo nombró legado pontificio del 16º Congreso
Eucarístico Nacional, celebrado en Catania (Italia), en 1959.
Es suya la idea de constituir una Comisión permanente para seguir
de una manera más ordenada y unitaria todas las actividades en favor
de la Iglesia latinoamericana, que la Conferencia de Río de Janeiro
había puesto en movimiento. En la reunión por él programada para el
135
1º de abril de 1958 presentó la idea de proponer al Santo Padre la
creación de una Pontificia Comisión para América Latina, que
acompañara la actividad del CELAM y fuera el órgano específico de
la Santa Sede en la intensa obra de revitalización del catolicismo en
Latinoamerica.
Aprobada la propuesta por parte del Papa Pío XII, el Cardenal
Marcello Mimmi fue nombrado Presidente. Monseñor Domenico
Tardini, Pro-Secretario de Estado para los Asuntos Extraordinarios,
con carta del 22 de abril le comunicó la disposición pontificia:
Su Santidad se ha dignado constituir una especial Comisión Pontificia para
América Latina, que será presidida por el Emo. Señor Cardenal Secretario
de la S. C. Consistorial y de la que harán parte, en representación de los
correspondientes Sagrados Dicasterios, los Exc.mos
Asesor de la
mencionada Sagrada Congregación y los Secretarios de las SS. CC. del
Concilio, de los Religiosos, “de Propaganda Fide”, de los AA. EE.SS. y de
los Seminarios, también el Rvdmo. Padre Comisario de la Suprema S.
Congregación del Santo Oficio.158
Desde entonces se vinculó estrechamente con la suerte del
catolicismo en América Latina. Convocó e instaló la Comisión el 2 de
mayo de 1958 y desde entonces presidió 25 reuniones, la última el 27
de enero de 1961. En noviembre de 1958, acompañó la celebración de
la tercera reunión del CELAM, celebrada en Roma por iniciativa de la
CAL, con ocasión del centenario del Colegio Pío Latinoamericano. En
1960 viajó a Buenos Aires para participar en la quinta reunión del
CELAM y al primer Congreso Mariano Interamericano, celebrado en
esa ciudad.
Murió el 6 de marzo de 1961. Fue sepultado en la catedral de Sabina,
diócesis de Sabina- Poggio-Mirteto, Magliano (Italia).159
2. Cardenal Carlo Confalonieri
Presidente de la CAL en dos ocasiones, la primera desde el 14 de
marzo de 1961 hasta el 20 de septiembre de 1967; la segunda, desde
el 9 de julio de 1969 hasta el 25 de febrero de 1973.
158
Carta de Mons. Domenico Tardini al Cardenal Marcello Mimmi. Vaticano, 22 de abril
de 1958.
159
Marcello Mimmi e la svolta pastorale moderna della chiesa di Bari: 1933-1952, a cura
di Salvatore Palese e Francesco Sportelli, Bari, 1995.
136
Carlo Gonfalonieri nació el 25 de julio de 1893 en Seveso,
Arquidiócesis de Milán (Italia). Cuarto hijo de Giuseppe Confalonieri
y de Maria Rusconi. Buatizado el día siguiente al de su nacimiento por
Fray Ambrogio Sirtori. Recibió el sacramento de la confirmación el
13 de febrero de 1901 en la iglesia parroquial de Seveso y la primera
comunión el 5 de mayo de 1904.
Estudió en el seminario menor de Seveso de 1904 a 1909. En 1909
continuó en el seminario de Monza donde permaneció hasta 1912,
cuando pasó al Liceo Parini de Milán. Luego fue alumno del
Pontificio Seminario de los Santos Ambrosio y Carlos (Collegio
Lombardo) y de la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma. En
1913 obtuvo el bachillerato en teología. Con el inicio de la primera
guerra mundial el joven clérigo fue llamado al servicio militar, donde
estuvo desde 1914 hasta 1916.
En medio de la conflagración mundial, el 2 de enero de 1916 recibió
el subdiaconado en la capilla privada del arzobispado de Milán, de
manos del Arzobispo Andrea Carlo Ferrari. El 9 del mismo mes
recibió el diaconado en la cripta que se encuentra debajo del altar
principal de la catedral metropolitana de Milán. El 18 de marzo de
1916 fue ordenado sacerdote en la iglesia de San Pedro Mártir en
Seveso, por el Cardenal Andrea Carlo Ferrari. Apenas ordenado
sacerdote, volvió a ser llamado al servicio militar, por lo que pasó los
primeros cuatro años de su ministerio sacerdotal, desde 1916 hasta
1919, como capellán militar. Terminada la guerra, en 1919 prestó sus
servicios pastorales en la Arquidiócesis de Milán hasta 1921. En ese
año el nuevo Arzobispo de Milán, Mons. Aquile Ratti, lo llamó a
trabajar en la Curia Arzobispal como su secretario personal.
Cuando el cónclave de 1922 eligió como nuevo Sumo Pontífice al
Cardenal Arzobispo de Milán, Confalonieri continuó siendo su
secretario personal. Durante todo el pontíficado de Pío XI fue la
persona más cercana al Papa. Con la muerte de Pío XI, permaneció en
Roma en los ambientes de la Curia Romana, hasta el 27 de marzo de
1941 cuando fue preconizado Obispo de Aquila (Italia). Fue
consagrado Obispo el 4 de mayo del mismo año en la Capilla Sixtina,
en el Vaticano, por el Papa Pío XII, con la asistencia de los Obispos
co-consagrantes, Giuseppe Migone, Obispo titular de Nicomedia y
Alfonso Camillo De Romanis, Obispo titular de Porfireone, Prelados
de la Curia Romana.
137
En la sede episcopal de Aquila permaneció durante casi 10 años. El
25 de enero de 1950, Pío XII lo llamó de nuevo a Roma nombrándolo
Secretario de la Sagrada Congregación para los Seminarios y las
Universidades. Juan XIII, en su primer consistorio, lo creó Cardenal
presbítero, el 15 de diciembre de 1958.
El 14 de marzo de 1961, fue designado Secretario de la Sagrada
Congregación Consistorial, Pro-Prefecto el 9 de febrero de 1966 y
Prefecto desde el 1º de marzo de 1968 hasta el 26 de febrero de 1973.
Por la disposición de Pío XII, según la cual Presidente de la Pontificia
Comisión para América Latina era el Secretario de la S. C.
Consistorial, el Cardenal Confalonieri fue Presidente de la Comisión
desde el 14 de marzo de 1961 hasta el 20 de septiembre de 1967,
cuando fue nombrado Presidente el Cardenal Samoré. Volvió a ser
Presidente después de la inserción de la Pontificia Comisión en la
Congregación para los Obispos, el 9 de julio de 1969.
Trabajó con empeño por la causa del catolicismo en América Latina.
No obstante que su vida transcurrió prácticamente en Curia, primero
en la de Milán y luego en Roma, con el breve paréntesis de sus casi 10
años de servicio episcopal en la Diócesis de Aquila, nutrió especial
afecto por la Iglesia en América Latina, cuya suerte siguió con
especial atención.
El Cardenal Confalonieri, ejerció como Prefecto de la Sagrada
Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontiificia
Comisión para América Latina, hasta el 25 de febrero de 1973, cuando
a sus 79 años, el Papa aceptó su renuncia. El 12 de diciembre de 1977
fue designado Decano del Colegio Cardenalicio. Como Decano
presidió los funerales de los Papas Pablo VI y Juan Pablo I en 1978
Falleció el viernes 1º de agosto de 1986, a los 93 años, en la Ciudad
del Vaticano. Los funerales, presididos por el Papa Juan Pablo II, se
celebraron el lunes 4 de agosto en la basílica de San Pedro. Fue luego
trasladado a su natal Seveso y sus restos portales reposan en el
cementerio local al lado de sus familiares.160
160
GAROFALO SALVATORE, Il Cardinale Carlo Confalonieri (1893-1986). Presentazione di
Francesco Marchisano, Roma, 1993.
138
139
CUARTA PARTE
LA CAL ENTE AUTÓNOMO
DE 1967 A 1969
140
141
Durante el período que va del 20 de septiembre de 1967 hasta el 9 de
julio de 1969 la Pontifica Comisión para América Latina funcionó
como ente autónomo, con el Cardenal Antonio Samoré como
Presidente.
En el consistorio del 26 de junio de 1967, el Papa Pablo VI creó
Cardenal a Mons. Antonio Samoré y el 20 de septiembre del mismo
año lo promovió de Secretario de la Sagrada Congregación para los
Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios a Presidente de la Pontificia
Comisión para América Latina, con la posibilidad de dedicar todo su
tiempo y su ingenio al bien de la Iglesia en ese Continente. 161
Hasta el 20 de septiembre de 1967 la CAL había funcionado bajo la
presidencia del Cardenal Secretario de la Sagrada Congregación
Consistorial y sus oficinas estaban ubicadas en la sede de la Sagrada
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, de la
que Mons. Samoré era Secretario.
El nombramiento del Cardenal Samoré como Presidente de la CAL,
sin otro oficio anexo, dio efectivamente a la Comisión una existencia
autónoma, aunque si es verdad que no existen documentos que
manifiesten esta voluntad por parte de la Santa Sede. La Constitución
Apostólica Regimini Ecclesiae Universae del 15 de agosto de 1967,
con la que el Papa Pablo VI reformó la Curia Romana, no menciona
la existencia de esta Pontificia Comisión.
Esta existencia anómala de la CAL puso al Cardenal Samoré en la
necesidad de estructurar la Pontificia Comisión para América Latina,
de darle una fisonomía propia y de ubicarla en el orgánico de la Curia
Romana. En esto estaba cuando el 1º de noviembre de 1968 recibió el
nombramiento como Prefecto de la Sagrada Congregación para la
Disciplina de los Sacramentos.
Como Presidente de la CAL Mons. Samoré presidió la II
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y dos sesiones
del Consejo General de la Pontificia Comisión para América Latina,
COGECAL.
El 9 de julio de 1969 cumplió las disposiciones pontificias de
entregar la CAL a la Sagrada Congregación para los Obispos.
161
Carta del Cardenal Secretario de Estado al Cardenal Antonio Samoré. Vaticano, 20 de
septiembre de 1967. En: Arch. PCAL, IA., Vol. 12, Samoré – Presidenza, 1. El Osservaore
Romano del 24 de septiembre de 1967 publicó la noticia de este nombramiento.
142
Capítulo XII
La estructuración de la CAL
El nombramiento del Cardenal Samoré como Presidente de la CAL y
el hecho de no haberle asignado otro encargo en el orgánico de la
Curia Romana puso en evidencia algunos problemas no
suficientemente resueltos: sede de la CAL, personal, dotación de
material y fundamentalmente el aspecto relacionado con la finalidad,
naturaleza y jurisdicción de este Organismo que quedaba desligado de
la Sagrada Congregación para los Obispos. Hasta el nombramiento del
Cardenal Antonio Samoré como Presidente de la CAL, este cargo
había sido ejercido por el Cardenal Secretario de la Sagrada
Congregación Consistorial. 162
La nueva situación preocupaba en modo particular al Cardenal
Samoré, que se encontraba, seguramente, feliz de presidir esta
Pontificia Comisión de la que se podía considerar padre e inspirador,
pero que no ocultaba su preocupación por el estado precario de la
nueva situación. Por tanto, Samoré dedicó los primeros actos como
Presidente a la organización de la parte logística de la CAL.
1. Composición de la CAL
El Cardenal Antonio Samoré, como primer acto de su presidencia
escribió al Cardenal Amuleto Giovanni Cicognani, Secretario de
Estado, para:
Someter a la consideración de Su Santidad la recomposición de dicha
Comisión. Instituida ésta con la finalidad de estudiar en manera unitaria
los problemas de la vida católica en América Latina, favoreciendo la
estrecha cooperación de los Sagrados Dicasterios de la Curia Romana
interesados en su solución, ha contado entre sus miembros los Secretarios
de las Sagradas Congregaciones de la Doctrina de la Fe, Consistorial,
162
La Congregación para los Obispos, se denominó Congregación Consistorial hasta la
reforma de Pablo VI, en 1967. Era presidida por el Sumo Pontífice representado por un Cardenal
Secretario, que ya al inicio de 1966 había asumido el título de Pro-Prefecto. Con la reforma de
Pablo VI pasó a denominarse Sagrada Congregación para los Obispos, presida por un Cardenal
Prefecto. Le reforma de Juan Pablo II en 1988, le simplificó el nombre en Congregación para los
Obispos. Cfr. NICCOLÒ DEL RE, La Curia Romana, 143-144.
143
Concilio, Religiosos, de Propaganda Fide, Seminarios y Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios.
Como los recientes eventos se han referido a casi todos los Prelados
Miembros, agradezco a Vuestra Eminencia si quisiera impetrar del Santo
Padre los siguientes nombramientos:
Su Excelencia Mons. Paul Filippe, Secretario de la Sagrada Congregación
para la Doctrina de la Fe.
Su Excelencia Mons. Ernesto Civardi, Secretario de la Sagrada
Congregación Consistorial.
Su Excelencia Mons. Pietro Palazzini, Secretario de la Sagrada
Congregación del Concilio.
Su Excelencia Mons. Antonio Mauro, Secretario de la Sagrada
Congregación de los Religiosos.
Su Excelencia Mons. Sergio Pignedoli, Secretario de la Sagrada
Congregación de Propaganda Fide.
Su Excelencia Mons. Giuseppe Schroffer, Secretario de la Sagrada
Congregación de los Seminarios.
Su Excelencia Mons. Agostino Casaroli, Secretario de la Sagrada
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios.
La experiencia de los últimos años me sugiere pedir la presencia y
nombramiento de Su Excelencia Mons. Giacomo Violardo, Secretario de
la Sagrada Congregación de los Sacramentos.
Salvo mejor juicio no considero necesario, al menos por ahora, el
nombramiento de un Vice-Presidente.163
Con carta del 2 de octubre del mismo año, el Cardenal Secretario de
Estado respondió al Cardenal Samoré comunicando que el Papa había
nombrado Miembros de la CAL a los Excelentísimos Monseñores:
Ernesto Civardi, Secretario de la Sagrada Congregación Consistorial.
Mons. Giacomo Violardo, Secretario de la Sagrada Congregación de los
Sacramentos.
Pietro Palazzini, Secretario de la Sagrada Congregación del Concilio.
Mons. Antonio Mauro, Secretario de la Sagrada Congregación de los
Religiosos.
Giuseppe Schroffer, Secretario de la Sagrada Congregación de los
Seminarios.
163
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para
America Latina, al Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario de Estrado. Vaticanoa 23 de
septiembre de 1967. En: Arch. P. CAL, IA, Vol. 9, Organico CAL 67-68.
144
Agostino Casaroli, Secretario de la Sagrada Congregación para los
164
Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios.
El 4 de octubre el Cardenal Antonio Samoré notificó a todos los
nuevos miembros, advirtiendo que “en el curso del presente mes,
apenas los trabajos del Synodus Episcoporum y la conclusión de
prácticas con los Prelados de América Latina presentes en Roma lo
permitan, tendrá lugar una primera reunión de los Miembros de la
C.A.L”.165
El 2 de mayo de 1968, Mons. Samoré entregó al Santo Padre una
nota en la que presentaba la naturaleza y finalidad de la CAL y la
importancia de contar entre sus miembros con representantes
cualificados de los Dicasterios Romanos particularmente interesados
en el desarrollo religioso de América Latina. Por tanto, se presentaba
al Papa la respetuosa solicitud de ampliar la Comisión nombrado
Miembros de la misma los siguientes Prelados:
a) Mons. Secretario de la S. Congregación para la Doctrina de la Fe (hasta
junio del año pasado hacía parte)
b) Mons. Secretario de la S. C para la Evangelización de los Pueblos
(igualmente miembro hasta junio del año pasado)
c) Mons. Secretario de la P. Comisión para las Comunicaciones Sociales
d) Mons. Secretario de la P. Comisión Iustitia et Pax
e) El Secretario (eclesiástico o laico) del Consilium de Laicis166
Cuanto el Cardenal Samoré había solicitado el 2 de mayo le fue
concedido y comunicado mediante carta del Secretario de Estado, el 7
del mismo mes. El orgánico de la CAL se aumentaba con el
nombramiento de:
S.E. Rev.ma Monseñor Paolo Philippe, Secretario de la S. Congregación
para la Doctrina de la Fe
S.E. Rev.ma Monseñor Sergio Pignedoli, Secretario de la S. Congregación
para la Evangelización de los Pueblos
164
Carta del Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario de Estrado, al Cardenal
Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 2 de
octubre de 1967. En: Arch. P. CAL, IA, vol. 9, Orgánico CAL 67-68.
165
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, a los nuevos miembros de la PCAL. 4 de octubre de 1967. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9,
Orgánico CAL 67-68.
166
Appunto presentato al S. Padre. 2.V.68. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Organico CAL 6768.
145
El Illmo. y Revdmo. Mons. Albino Galletto, Secretario de la Pontificia
Comisión para las Comunicaciones Sociales.
El Illmo. y Revdmo. Mons. Achille Glorieux, Secretario del “Consilium de
Laicis”.
El Illmo. y Revdmo. Mons. Giuseppe Gremillion, Secretario de la
Pontificia Comisión de Estudio “Iustitia et Pax”.167
2. Personal
El personal de la Pontificia Comisión para América Latina
constituyó otra de las preocupaciones del nuevo Presidente. Mientras
la CAL tuvo sus oficinas en la Sagrada Congregación para los
Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, el trabajo lo hicieron los
oficiales de dicha Congregación, principalmente Mons. Michele Buro.
La nueva estructura y ubicación de la CAL hacía necesario pensar al
personal que debía realizar el trabajo y que debía acompañar al
Cardenal Samoré en la ejecución de los objetivos y tareas de la CAL.
Con motivo de la entrada en vigor de la mencionada Constitución
Apostólica Regimini Ecclesiae Universae, el 10 de enero de 1968, se
comenzó a organizar el personal de la Curia Romana con la intención
de no gravar demasiado sobre los fondos de la Santa Sede. Los
Dicasterios y demás organismos de la Santa Sede, no deberían tener
más personal que el estrictamente necesario.
Inició así un diálogo epistolar entre el Cardenal Secretario de Estado
Amleto Giovanni Cicognani y el Cardenal Antonio Samoré para
buscar satisfacer las necesidades del Presidente de la CAL y al mismo
tiempo observar el espíritu de austeridad que suscitaba la ejecución de
la Regimini Ecclesiae Universae. El 15 de enero de 1968, el Cardenal
Secretario de Estado escribía al Cardenal Antonio Samoré:
En el marco de la reforma de la Curia Romana dispuesta por la
Constitución “Regimini Ecclesiae”, ruego a Vuestra Eminencia
Reverendísima querer cortésmente compilar la tabla orgánica del personal
estable y adventicio (por horas) considerado necesario para el normal
desarrollo del trabajo de oficina, según las propias competencias, con el fin
de elaborar un reglamento válido para todos los órganos en los cuales se
167
Carta del Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario de Estado, al Cardenal
Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 7 de mayo
de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9. Organico CAL 67-68.
146
articula la Curia misma, con el respeto de las particularidades de cada uno
de ellos.
En la preparación de la mencionada tabla quiera Vuestra Eminencia tener
presente los numerosos compromisos económicos que ya gravan la Santa
Sede y la consiguiente necesidad que el personal sea estrictamente
proporcionado a las reales exigencias del servicio, excluyendo cuestiones
particulares, que podrán ser estudiadas a parte para una justa solución
según los casos y salvadas siempre las disposiciones en vigor para asumir
nuevos elementos como también para eventuales promociones.168
El 25 de enero el Cardenal Samoré respondió la nota del Secretario
de Estado. Al componer la tabla del orgánico se proponía indicar las
reales necesidades del servicio, pero dejaba claro que los
nombramientos del personal podían hacerse gradualmente. En primer
lugar el Cardenal Samoré presentó el estado de la CAL en el
momento:
El estado de hecho hoy es el siguiente:
Trabaja conmigo el Ilmo. y Revdmo. Mons. Achille Lupi, en orgánico en
el personal de la Santa sede.
Presta servicio parcial, en Archivo, el Ilmo. y Revdmo. Mons. Angelo Di
Pasquale, encargado del archivo en el Consejo para los Asuntos Públicos
de la Iglesia. La organización del archivo está a cargo del M. R. Padre
Orazio Bonassi, Scalabriniano, remunerado por horas.
Escritor: Com. Gian Mario Bresciani Alvarez.
Ordenanza: Sr. Aldo Moretti.
Me veo en la necesidad de recurrir, para ayuda, algunas veces al personal
del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia; y lo hago en pleno
acuerdo con Mons. Casaroli, Secretario; la ayuda más importante me la da
el Ilmo. y Revdmo. Mons. Michele Buro, que conoce perfectamente las
prácticas antiguas y recientes de esta Comisión. Alguna esporádica ayuda,
para traducciones, me veo en la necesidad de pedir a S. E. Mons. Giovanni
Benelli, Sustituto de la Secretaría de Estado.169
Una vez que hubo expuesto el estado de la CAL en cuanto a
personal, el Cardenal Samoré manifiestó que para que la Comisión
pudiera desarrollar regularmente sus actividades, ajustándose al
168
Carta del Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secreatrio de Estado, al Cardenal
Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 15 de
enero de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Organico CAL 67-68.
169
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, al Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario de Estado. Vaticano, 25 de enero de
1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Organico CAL 67-68.
147
espíritu de sobriedad pedido por el Papa, se hacía necesario un número
mayor de personal destinado a la Comisión. Por tanto, a modo de
“desiderata”, pedía el siguiente personal:
El Secretario. En verdad, desde la erección de la P. Comisión hasta junio
de 1967 ha tenido el título de Secretario uno de los miembros de la misma
Comisión, contemporáneamente Secretario de una de las Sagradas
Congregaciones. Cualquiera que sea la actuación práctica en futuro,
parecería oportuno proveer, en los cargos para el futuro, el puesto y el
oficio de Secretario.
El subsecretario, de oficio.
Tres colaboradores eclesiásticos, con funciones de minutante o ayudantes
de estudio, de oficio.
Un Archivista, de oficio.
Un Addetto al archivo, por horas, que pueda también prestar el servicio de
secretaría al Presidente.
Un Escritor, de oficio.
Una Ordenanza, de oficio.
Hago presente respetuosamente que para las traducciones, en caso que no
se pueda recurrir más a la Secretaría de Estado, se deberá pedir la ayuda de
los Religiosos, de retribuirse en razón del trabajo realizado; y que,
especialmente para el Escritor y para el Ordenanza, se pone el problema de
la sustitución en el período de las vacaciones estivas (para hablar de los
casos ciertamente previsibles).
Por último comunico que como existe en esta Comisión un sector
administrativo [...], ya con fecha 8 de enero del año en curso he presentado
al Presidente de la Pontificia Comisión para la Prefectura de los Asuntos
Económicos de la Santa Sede una breve pero completa relación. Como
Contador me ha ayudado el Com. Mario Patrizi, con una gran dedicación,
de la cual, sin por esto quitarlo del cuadro del personal de la Secretaría de
Estado, tendré necesidad en el futuro.
A este punto, aunque me doy cuenta que voy mas allá de lo solicitado en la
nota, a la que respondo, con todo respecto y sin el mínimo carácter de
urgencia hago presente que cuando la Comisión para América Latina
tendrá el personal antes indicado, el local donde ahora se encuentra
resultará inadecuado. El actual, por ciertos aspectos verdaderamente bello,
desafortunadamente no es funcional y sobre todo es insuficiente.170
170
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, al Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario de Estado. Vaticano, 25 de enero de
1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, OrganicoCAL 67-68.
148
El mismo día 25 de enero de 1968, el Cardenal Secretario de Estado
escribía al Cardenal Samoré:
En el momento en el que están llevándose a la práctica las disposiciones de
la reciente Constitución “Regimini Ecclesiae” sobre la reorganización de
la Curia Romana, el Santo Padre considera oportuno llamar la atención de
Vuestra Eminencia Reverendísima sobre algunas graves dificultades a las
que la Santa Sede se deberá enfrentar, para superarlas se hace muy
necesaria la generosa y benévola colaboración de todos los Prefectos de
los Dicasterios Eclesiásticos.
La mencionada reorganización, si comporta la supresión o unificación de
algunas Oficinas, exige, sin embargo, la creación de nuevos organismos
sea para hacer más ágil el funcionamiento de la Curia Romana, sea para
dar práctica actuación a las normas sancionadas por el Concilio Vaticano
II. Esto, naturalmente, incide fuertemente sobre el presupuesto de la Santa
Sede, más cuando a estos nuevos egresos no corresponde,
desafortunadamente, un aumento de entradas.
Para no agravar ulteriormente este estado en el cual se encuentra la Santa
Sede, ya sobrecargada de responsabilidades y compromisos, se impone
con urgencia la necesidad de un esfuerzo común de parte de todos los
responsables de los Dicasterios Eclesiásticos, para una reducción de los
gastos.
Su Santidad, por tanto, confía en el sentido de responsabilidad de Vuestra
Eminencia, para que se eviten no solamente los gastos superfluos, sino que
también sean controlados, siempre lo más posible, los gastos relacionados
con el funcionamiento de ese S. Dicasterio y especialmente la asunción de
nuevo personal.171
A las razones de orden económico que motivaban la nueva actitud
del Santo Padre se añadía otro motivo, no menos importante: era
necesario que la Curia Romana hiciera más luminoso el ejemplo de
seriedad, de dedicación y de generoso servicio que estaba llamada a
dar.
El Cardenal Samoré, el 29 de enero, respondía asegurando al
Cardenal Secretario de Estado que seguiría puntualmente las normas
establecidas en la carta del 25 de enero. Añadía además:
Por cuanto de mí depende procuraré no dar al Santo Padre motivos de
preocupación de ningún orden y menos de orden financiero o económico.
171
Carta del Cardenal Secretario de Estado, Amleto Giovanni Cicognani al Cardenal
Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 25 de
Enero de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, OrganicoCAL 67-68.
149
De resto en estos primeros meses la Comisión para América Latina ha
trabajado con personal muy reducido: de todos mis colaboradores puedo
dar testimonio que trabajan con dedicación y sin descanso.172
El 21 de febrero el Papa aprobó que el orgánico de la Pontificia
Comisión para América Latina fuera constituido por un secretario, un
subsecretario, dos addetti, un archivista, un protocolista, un escritor y
un subalterno. En total 8 personas.173
Durante la presidencia del Cardenal Antonio Samoré, la Pontificia
Comisión contó con los servicios de Mons. Achille Lupi, desde el 18
de octubre de 1967, nombrado “Capo Ufficio” de la Comisión el 7 de
junio de 1968; del Contador Com. Gian Mario Bresciani Alvarez, que
desde el 17 de octubre de 1967 comenzó a trabajar directamente en las
oficinas de la CAL, permaneciendo, sin embargo, en la nómina de la
Secretaría de Estado. El Com. Bresciani ya desde los años anteriores
colaboraba con la CAL; del R. P. Orazio Bonassi, religioso
scalabriniano, que desde agosto de 1966 trabajaba en la Secretaría de
Estado colaborando en las prácticas de la CAL, desde el 1º de abril de
1968 fue encargado exclusivamente del archivo de la Comisión hasta
el 18 de octubre de 1968; del R. P. Giuseppe Carnevale, religioso
claretiano, que desde el 7 de agosto de 1968 pasó de la Secretaría de
Estado a la Pontificia Comisión para América Latina. 174
3. Sede
Desde su institución, la CAL tuvo sus oficinas en la Sagrada
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, de la
que Mons. Samoré era Secretario. Sin embargo, los nuevos cambios y
la reorganización de la Curia que impulsaba la Constitución
Apostólica Regimini Ecclesiae Universae exigían una sede distinta
para la CAL.
Durante los primeros meses de su Presidencia el Cardenal Samoré
atendió en la Sala Bologna del Palacio Apostólico Vaticano y en las
172
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para America
Latina, al Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario de Estado. Vaticano, 29 de enero de
1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Organico CAL 67-68.
173
Carta del Cardenal Secretario de Estado, Amleto Giovanni Cicognani, al Cardenal
Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 29 de
febrero de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Organico CAL 67-68.
174
Cfr. Arch. PCAL, IA, vol. 9, Orgánico CAL 67-68.
150
oficinas adyacentes. Pero el continuo ir y venir de personalidades
eclesiásticas y civiles que debían encontrar al Cardenal Presidente, en
razón de su oficio, fue ya una de las primeras motivaciones para
pensar en una reubicación más apropiada de las oficinas de la CAL. A
esto hay que añadir la exigencia de ubicar el ya abundante archivo que
en diez años se había creado y la necesidad de espacio para ubicar el
personal que se consideraba necesario para desarrollar normalmente
las actividades. El mismo Cardenal Samoré en la carta que ya hemos
citado del 25 de enero de 1968 advertía que “cuando la Comisión
tendrá el personal indicado el local actual será inadecuado”. 175
Con carta del 19 de febrero de 1968 la Secretaría de Estado
comunicaba a Mons. Samoré:
El Santo Padre se ha complacido en aprobar la propuesta de asignar como
sede para las oficinas de la Pontificia Comisión para América Latina,
además de los locales actualmente destinados a los Abogados
Consistoriales y a los Procuradores de los SS. PP. AA., una parte de
aquellos ocupados hasta ahora por la Dataría Apostólica, ubicados en el
Palazzo dei Propilei, del lado del Corridoio di Borgo. Se trata en total de 9
habitaciones, que en el plano anexo están indicadas con los números del 15
al 23.
Deseo, además, asegurarle que la Administración de los Bienes de la Santa
Sede ha sido invitada a tomar los relativos acuerdos con Vuestra
Eminencia para la eventual modificación y las oportunas adaptaciones que
fuese necesario hacer a los mencionados locales, con el fin de hacerlos
aptos y funcionales para los fines a los que deben ser destinados.Vuestra
Eminencia, además, como se ha acordado, pondrá a disposición de los
Abogados Consistoriales y de los Procuradores de los SS.PP.AA. un local
conveniente, en el cual ellos puedan organizar los respectivos archivos y
tener sus eventuales reuniones.176
En marzo se verificó el traslado de las Oficinas de la CAL de la Sala
Bologna a los nuevos locales en el Palazzo dei Propilei. Con carta del
29 del mismo mes, dirigida al Sustituto de la Secretaria de Estado, el
Cardenal Samoré expresó sus sentimientos de gratitud al Santo Padre:
En el momento de dejar la Sala Bologna y las habitaciones adyacentes para
ocupar los locales destinados a la Pontificia Comisión para América Latina
175
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, al Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario de Estado. Vaticano, 25 de enero de
1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Organico CAL 67-68.
176
Carta del Sostituto de la Secretaria de Estrado, Mons. Giovanni Benelli, al Cardenal
Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 19 de
febrero de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Organico CAL 67-68.
151
en el edificio de la Plaza Pío XII No. 3, quisiera rogarle a Su Excelencia
Reverendísima que se haga intérprete de los sentimientos de profunda
gratitud mía y de mis colaboradores al Santo Padre por habernos
hospedado por algunos meses en el Palacio Apostólico. Ha sido un honor y
lo hemos apreciado.
También por el hecho de estar tan cerca, localmente, al Augusto Pontífice,
nos hemos sentido animados en este primer período de actividad de esta
Comisión, separada de otras Oficinas, a las que antes estaba unida.
Naturalmente nos sentimos comprometidos a seguir adelante; no faltará
nuestra buena voluntad.
Confiamos en poder cumplir nuestro deber con espíritu de dedicación;
confiamos también en la indulgencia del Augusto Pontífice e imploramos
su bendición.177
El Cardenal Samoré, ya desde la nueva sede de la CAL, respondió la
carta del 19 de marzo enviada por el Sustituto de la Secretaría de
Estado haciendo las siguientes precisaciones:
“Se trata en total de nueve habitaciones”, se lee en el mencionado oficio.
Permita Vuestra Excelencia que haga la siguiente precisación:
- una habitación debe ser puesta a disposición de los Abogados
Consistoriales y de los Procuradores de los SS.PP.AA.
- dos habitaciones son para el archivo (disposición obligatoria vista la
distribución de los locales); con la advertencia que el archivo grande es
pasillo para varios ambientes.
- una habitación debe ser arreglada para espera de los visitantes (no se
puede hacer esperar personas importantes en el no amplio corredor).
- una habitación particularmente amplia debe ser acondicionada para sala
de reuniones, ya que ésta Comisión trabaja fundamentalmente a base
colegial, con una reunión al menos mensual de los Miembros que la
componen y son Exc.mos Secretarios de Sagradas Congregaciones
Romanas.
Quedan así cuatro habitaciones para oficina: una para Monseñor Lupi, una
para el Com. Bresciani, una para el suscrito el cual ha elegido la más
grande para poder allí recibir a quienes deseen hablar (por tanto oficina y
audiencias); momentáneamente queda libre una porque el personal es
reducido y muy inferior al orgánico que el Santo Padre ha aprobado; si y
177
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para America
Latina, a Mons. Giovanni Benelli, Sustituto de la Secretaría de Estado. Vaticano, 29 marzo 1968.
En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Orgánico CAL 67-68.
152
cuando el orgánico sea al completo, las habitaciones no serán
suficientes.178
4. Funcionamiento
La entrada en vigor del nuevo Reglamento General de la Curia
Romana, la aprobación del orgánico y el traslado de las oficinas de la
CAL a la nueva sede, pusieron en evidencia otros problemas que el
Cardenal Antonio Samoré puso inmediatamente en conocimiento de la
Secreatría de Estado. El 9 de marzo de 1968 escribió al Secretario de
Estado exponiendo la situación de la Comisión. En la mencionada
carta presentó los siguientes interrogantes: ¿Tendrá la Pontificia
Comisión para América Latina puesto preciso ante la Administración
del Patrimonio de la Santa Sede? Esto porque:
La Comisión para América Latina, a pesar de tener, desde finales de
septiembre de 1967, un funcionamiento aparte, no resulta que haya tenido
posición completa ante la Administración de los Bienes de la Santa Sede.
Sin hablar del Presidente, para quien no está en curso y no corre aún
ningún efecto administrativo, el personal de la Comisión – del resto
prácticamente reducido a la más simple expresión (un eclesiástico que rige
la secretaria, un religioso encargado del archivo, un escritor y un
ordenanza) – sólo en parte ha recibido la retribución a título de “Personal
de la P. C. para América Latina”. El primer problema que se pone es el
siguiente: con la entrada en vigor del Reglamento y del Orgánico tendrá la
Pontificia Comisión para América Latina un puesto preciso y en sí
completo ante la Administración del Patrimonio de la Santa Sede?179
Un segundo interrogante que el Cardenal Samoré planteaba tenía que
ver con la disponibilidad de medios para desarrollar sus funciones.
Escribía el Cardenal:
Con el traslado a los nuevos locales la Comisión no gozará más del apoyo
que le daba la Secretaría de Estado. Hasta ahora para la expedición se
envía todo a la Secretaría de Estado; para artículos de cancillería se dirige
al Economato de la misma Secretaría; para la encuadernación de las
posiciones de archivo, para las traducciones o la reproducción de
documentos, como para cualquier otra necesidad de orden práctico
(compra de las estampillas necesarias, compra e impresión de papel de
oficina) estaba vigente la autorización verbal de acudir a la Secretaría de
178
Carta del Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, a Mons. Giovanni Benelli, Sustituto de la Secretaría de Estado. Roma, 1º aprile 1968. En:
Arch. PCAL, IA, vol. 9, Orgánico CAL 67-68.
179
Anexo a la carta del Cardenal Samoré del 9 de marzo de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol.
9, Orgánico CAL 67-68
153
Estado. Dentro de poco no podrá ser más así. Y he aquí el segundo
problema: la Administración del Patrimonio de la Santa Sede pondrá la
Comisión para América Latina en grado de proveer en el futuro a [sus]
necesidades.180
El último interrogante que planteaba el Cardenal Antonio Samoré
estaba relacionado con el pago de horas extras cuando las exigencias
de trabajo hacían necesario ir más allá del horario establecido.
Ya en la nueva sede la situación de incomodidad prevista por el
Cardenal Samoré se hizo presente y esto lo obligó a pedir la pronta
solución de los inconvenientes que encontraba para el desarrollo de
sus tareas. El 22 de abril escribió a Mons. Sergio Guerri, Secretario de
la Administración del Patrimonio de la Santa Sede, solicitando
respuesta a las cuestiones expuestas en la carta del 9 de marzo al
Secretario de Estado, de la que anexaba la parte relativa a las
necesidades económicas para el normal desarrollo de la actividad de la
Pontificia Comisión.181
Para tranquilidad del Cardenal Presidente, la Secretaría de Estado, el
20 de abril, lo informó sobre cuanto se estaba haciendo para
responder a sus solicitudes presentadas con la carta del 9 de marzo.
Me dispongo, ahora, a comunicarle que la competente Administración,
como consecuencia de la aprobación de los nuevos orgánicos, está
proveyendo a la compilación de los relativos oficios para cada uno de los
Dicasterios, con la certeza de que por eventuales retardos no deberá
resultar algún daño al Personal, a los efectos administrativos, en cuanto
que serán dispuestos oportunos pagos a partir del 1º de marzo de 1968.
Deseo, además, asegurarle que para esa Comisión será adoptada la misma
norma en vigor para todas las Oficinas de la Curia Romana con la
asignación de un fondo para los gastos pequeños y será abastecida de
material de cancillería y aseo a través de la Administración de los Bienes
de la Santa Sede. La relación de los gastos con la relativa justificación
deberá ser presentada mensualmente a la misma Administración, la cual
proveerá al reembolso reconstituyendo el fondo inicial.
Vuestra Eminencia hace también presente que como consecuencia del
traslado de la Comisión a los nuevos locales de Plaza Pío XII han
aumentado las exigencias de personal. En cuanto a esto le comunico que –
además del Ilmo. y Revd.mo Mons. Achille Lupi, del Escritor Com. Mario
180
Anexo a la carta del Cardenal Samoré del 9 de marzo de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol.
9, Orgánico CAL 67-68.
181
Carta del Cardenal Samoré al Revdo. Mons. Sergio Guerri, Secretario de la
Administración del Patrimonio de la Santa Sede. Roma, 22 de abril de 1968. En: Arch. PCAL, IA,
vol. 9, Orgánico CAL 67-68.
154
Bresciani (“separado” aunque permaneciendo entre el personal de la
Secretaría de Estado), y al Ordenanza Sr. Aldo Moretti - V. E. podrá
servirse de la obra del P. Orazio Bonassi, que de ahora en adelante no hará
más parte de esta Oficina y para el cual, por tanto, Vuestra Eminencia
podrá enviar directamente a la Administración de los Bienes de la Santa
Sede la indicación de las horas mensuales.
[...]
De otra parte, con la carta No. 765/CAL del 1º del corriente mes, Vuestra
Eminencia ha hecho notar que el personal, momentáneamente es reducido
y mucho inferior al Orgánico aprobado por el Santo Padre. Por tanto, en el
momento que V. E. lo considere necesario y oportuno, con el fin de
completar el orgánico puede señalar los nombres de otros eventuales
colaboradores.182
5. Antonio Samoré. Prefecto de la Sagrada Congregación para la
Disciplina de los Sacramentos
El 1º de noviembre de 1968 S.S. Pablo VI nombró al Cardenal
Antonio Samoré Prefecto de la Congregación para la Disciplina de los
Sacramentos y anunció la restructuración de la CAL. Con carta de ese
día el Cardenal Secretario de Estado escribió al Cardenal Samoré, “le
comunico que el Santo Padre se ha dignado nombrar a Vuestra
Eminencia Reverendísima Prefecto de la Sagrada Congregación para
la Disciplina de los Sacramentos”.
En relación con la Pontificia Comisión para América Latina, el
Cardenal Amleto Giovanni Cicognani le comunicaba las disposiciones
de Pablo VI:
Que Vuestra Eminencia continué por ahora en el cargo de Presidente de la
Pontificia Comisión para América Latina, la cual, de otra parte, asumirá
una diversa funcionalidad, adecuada a las actuales circunstancias. Esa, en
efecto, será inserida en la Sagrada Congregación para los Obispos como
Organismo específico para coordinar las relaciones entre la Santa Sede y el
CELAM, y desarrollará su actividad según las necesidades o peticiones
que serán presentadas por el CELAM mismo, o que serán eventualmente
advertidas por graves necesidades que surjan, y podrá normalmente
conseguir sus fines mediante reuniones ocasionales, análogamente a como
se hace en otras Comisiones Pontificias.
La inserción efectiva de la CAL en la mencionada Sagrada Congregación
podrá ser llevada a cabo gradualmente dentro del presente “año curial”
182
Carta del Cardenal Secretario de Estado al Cardenal Samoré. Vaticano, 20 de abril de
1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 9, Orgánico CAL 67-68.
155
(Julio de 1969): en tal período, la Comisión en mención y el relativo
Secretariado continuarán a desarrollar su actividad en los locales que
actualmente ocupan.183
De la nueva disposición Samoré tomo nota disponiendo que el
tiempo transcurrido desde el 1º de noviembre 1968 hasta julio de
1969, lo dedicaría a la preparación de la entrega de la CAL. En carta
de respuesta al Secretario de Estado, asegura al Papa de la obediencia
inmediata a sus disposiciones y aprovecha la ocasión para agradecer el
haber sido invitado a hacer parte del séquito pontificio durante el viaje
papal a Bogotá, lo que considera la coronación de una actividad de
“diez y nueve años en favor de la Iglesia en América Latina: desde el
día en que fui enviado allí como Nuncio Apostólico184 hasta la
segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano”.185
El 6 de noviembre escribió al nuevo Presidente de la CAL, Cardenal
Carlo Confalonieri, para manifestar su disposición a cumplir
exactamente las disposiciones pontificias, añadía además:
Pienso:
Organizar el Archivo, que podría ser luego de útil consultación.
Concluir las prácticas en curso, prestando atención de llevar a término
definitivo las prácticas que no entrarían en la nueva funcionalidad.
Evitar iniciativas, justamente para no disturbar la nueva funcionalidad.
Preparar la descripción de las prácticas que seguramente continuarán su
desarrollo, para facilitar una eventual consultación.
Continuar teniendo perfectamente actualizada la contabilidad, en vista de
la entrega a su momento.186
El 9 de junio la CAL celebró su 44ª reunión, la última del primer
período (2 de mayo de 1958 – 9 de junio 1969). Fue presidida por el
Cardenal Samoré, Presidente. El 9 de julio se dió la inserción
definitiva de la CAL en la Congregación para los Obispos. En la carta
con la que acompaña el acto de entrega de la CAL Samoré escribía:
183
Carta No. 126525 del Cardenal Secretario de Estado, Amleto Giovanni Cicognani al
Cardenal Antonio Samoré. 1º de Noviembre de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 37, Nueva CAL,
I.
184
30 de enero de 1950, en Colombia.
185
Carta del Cardenal Antonio Samoré al Cardenal Secretario de Estado. En: Arch. PCAL,
IA, vol. 37, Nueva Cal, I.
186
Carta del Cardenal Antonio Samoré al Cardenal Carlo Confalonieri. Roma, 6 de
Noviembre de 1968. En: Arch. PCAL, IA, vol. 37, Nueva CAL, I.
156
Considero oportuno agregar algunas pocas consideraciones:
1- desde noviembre 1968 esta Oficina ha tenido cuidado de no dar inicio a
practicas nuevas, o sea, de no tomar iniciativas que habrian podido en
algún modo comprometer la Comisión en su nueva estructura.
2- se ha tenido también cuidado de llevar a término todas las practicas
iniciadas, aquellas, se entiende, que podían tener un desarrollo completo
en el tiempo a disposición.
3- no hay problemas pendientes con el CELAM (Presidencia, Secretariado
General, Departamentos).
4- igualmente tampoco hay problemas pendientes con los Organismos de
ayuda. Tienen habitual curso algunas prácticas, que me permitiría llamar
“rutinarias” con MISEREOR, con el CECAL (Boletín). El Illmo. y
Revdmo. Mons. Buro está al corriente.
5- estos últimos meses han sido empleados en la ordenación del Archivo.
Siento aquí el deber de dar testimonio de afectuosa gratitud a mis
colaboradores, que se han prodigado -interpretando y secundando mis
deseos- para organizar el archivo en un modo que osaría definir ejemplar.
La mayor parte de los documentos ha sido encuadernada y el trabajo ha
sido completamente seguido por las Religiosas Siervas del Sagrado
Corazón: son poco menos de 900 volúmenes, cuya consultación será fácil
y, sea concedido desearlo, quizá un día podría ser proficua.
Sólo los documentos recientes, es más recientísimos, no se ha podido y no
se ha considerado oportuno encuadernarlos. Pero también estos no ofrecen
dificultad alguna de localización; algunas carpetas ponen en evidencia
prácticas que deben ser tenidas presentes.
6- la administración es siempre cuidadosa. La contabilidad es siempre
clara, actualizada y precisa: los resultados están en una específica carpeta.
La entrega del material del local del archivo y de las llaves se hará a la
persona que Vuestra Eminencia tendrá la bondad de indicar. Archivo
viviente, en el sentido más pleno de la palabra, es el Ill.mo y Rev.dmo
Mons. Buro, del que estoy muy contento que continúe, a la dependencia de
Vuestra Eminencia, ocupándose de la Iglesia en América Latina. A él y a
los otros que han colaborado me sea permitido dejar, con la presente,
testimonio escrito de reconocimiento y de satisfacción.187
El mismo día escribió al Cardenal Jean-Marie Villot, Secretario de
Estado de Su Santidad, informándolo de haber hecho entrega de la
CAL al Cardenal Confalonieri.
187
Carta del Cardenal Antonio Samoré al Cardenal Carlo Confalonieri. Roma, 9 de julio
de 1969. En: Arch.PCAL, IA, vol. 37, Nueva CAL, I.
157
En la oficina de la CAL de la Sagrada Congregación para los
Obispos continuó trabajando, en el desarrollo de las prácticas,
monseñor Michele Buro, que pasó del Consejo para los Asuntos
Públicos de la Iglesia a la Congregación para los Obispos; colaboró
también durante los primeros años el sacerdote Francisco Ramírez, sj.
Desde 1974 el P. Giovanni Vergallo Montinari entró a colaborar con
la secretaría de la CAL, al puesto del padre Francisco Jiménez.
Capítulo XIII
La Segunda Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano
1. Antecedentes
Desde 1958, en los Estatutos que el CELAM elaboró durante su
tercera reunión, celebrada en Roma, se previó la posibilidad de nuevas
Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano. 188 Sin
embargo, la idea de celebrar la Segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano nació en 1965, mientras estaba por
clausurarse el Concilio Vaticano II. 189 Mons. Manuel Larraín190,
entonces Presidente del CELAM, sentía que había llegado el momento
de reunir de nuevo el Episcopado latinoamericano para estudiar la
188
Cfr. Estatutos del CELAM, Capítulo I, artículo 2, numeral 4: “[son funciones del
CELAM] Ocuparse de la preparación de Conferencias del Episcopado Latino Americano, cuando
la Santa Sede decida convocarlas, y también de los demás problemas que ésta le confíe”:
189
Convocado por Su Santidad Juan XXIII se reunió desde el 11 de octubre de 1962 hasta el
8 de diciembre de 1965.
190
Manuel Larraín Errázuriz (1900 - 1966). Manuel Larraín Errázuriz nació en Santiago de
Chile, en 1900. Siendo parte de una distinguida familia católica, ingresó al Colegio San Ignacio.
Comenzó sus estudios superiores en la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica
de Chile y en 1922 ingresó al Seminario Mayor de Santiago, donde inició su camino al sacerdocio.
Viajó a Roma, donde continuó su formación teológica y espiritual, fue ordenado
sacerdote en 1927. En 1938, ya de vuelta en Chile, fue nombrado Obispo de la ciudad de Talca,
cargo que ejerció hasta su trágica muerte en 1966.
Fue Presidente del CELAM desde 1964 hasta el momento de su muerte. En un viaje de
Talca a Santiago en 1966, Monseñor Larraín murió en un accidente automovilístico el 22 de junio.
Su importante labor en la Iglesia chilena y latinoamericana, su herencia intelectual, así como
también su ejemplo de entrega por la justicia y la prosperidad de los más desposeídos, hicieron que
el gobierno decretara duelo nacional por tres días.
158
manera como la Iglesia en América Latina debía responder a las
novedades que se le imponían desde los diversos campos: político,
social, económico, cultural y religioso.
La Primera Conferencia General que se realizó en Río de Janeiro en
1955 constituyó un momento importante en la historia de la Iglesia en
América Latina y produjo incontables frutos de bien para la vida
católica latinoamericana. Fue la ocasión, además, para una mayor
colaboración de los Episcopados de esa parte del continente que se
concretizó y se hizo perdurable en el CELAM, herencia preciosa de
aquella primera Conferencia General.
En el ambiente de renovación y de actualización que se respiraba en
las sesiones del Concilio, Mons. Manuel Larraín veía que después de
diez años de la celebración de la Conferencia de Río de Janeiro se
habían agrabado problemas antiguos y habían surgido nuevas
dificultades, se habían registrado extraordinarios e inesperados
acontecimientos en los campos de la cultura, de la civilización de la
técnica y de la política. Esto hacia necesario que los Obispos
latinoamericanos se reunieran otra vez, con carácter oficial, para un
hacer un balance general de la situación interna de la Iglesia, en este
inquieto y esperanzador continente latinoamericano y para trazar las
líneas maestras de la acción pastoral de la Iglesia ante la
transformación permanente y rápida de América Latina.
En la IX reunión del CELAM celebrada en Roma el 23 de
septiembre de 1965 se proyectó aprovechar para la coordinación
apostólica latinoamericana el XXXIX Congreso Eucarístico
Internacional programado para 1968 en Bogotá y Monseñor Manuel
Larraín manifestó que se podría pensar en la posibilidad de la reunión
de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.191
Esta iniciativa presentada por Mons. Larraín no se abandonó, a
pesar de su muerte inesperada el 22 de junio de 1966. Por el contrario,
las dos reuniones del CELAM, la de 1966 celebrada en Mar del Plata
y la de 1967 que tuvo como sede la ciudad de Lima, fueron dedicadas
al estudio y perfeccionamiento de la idea.
191
Cfr. Arch. P. CAL, 2CG, Segunda Conferencia General. Preparación. Convocación:
parte segunda, vol. 2, Acta No. 1 de la IX Reunión, ff. 49-57
159
2. Convocación y preparación
El 2 de diciembre de 1966 Mons. Avelar Brandao Vilela, después de
haber dialogado con la Pontificia Comisión para América Latina, llevó
al conocimiento directo y personal de Paolo VI, durante la audiencia
que concedió a la Presidencia del CELAM, el deseo del Episcopado
latinoamericano de reunirse por segunda vez en asamblea general.
Evocando ese momento Mons. Avelar Brandao Vilela escribe, “Pablo
VI nos oyó con benevolencia”. En la carta de la Presidencia del
CELAM a Pablo VI en diciembre de 1967, se lee:
Vuestra Santidad demostró en aquella ocasión su complacencia ante
nuestra solicitud como además por el tema general que sugerimos, que fue
el de la aplicación del Concilio en América Latina. Nos dijo que
estudiáramos la cuestión más a fondo, que consultáramos con Su
Eminencia el Cardenal Samoré, entonces Vice-Presidente de la CAL y
ahora Presidente de la misma y que nos informásemos más al respecto.
Propusimos la posibilidad de que la representación del Episcopado
Latinoamericano fuera no sólo jurídica, sino también pastoral, en el
sentido de poder invitar especialmente a los Obispos Presidentes de las
Comisiones Episcopales en sus respectivas Jerarquías, según los temas
específicos que deberían tratarse en esta Segunda Conferencia General.
Esta idea también fue del agrado de Vuestra Santidad.192
Después de conversar con Monseñor Samoré, el segundo VicePresidente del CELAM, Mons. Marcos G. McGrath c.s.c., a nombre
de la Presidencia del CELAM, volvió a tratar de la II Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano con el Papa Pablo VI, en la
audiencia que le concedió en el mes de marzo de 1967. En esa ocasión
el Papa sugirió la oportunidad de una consulta un poco más amplia y
para dar cumplimiento a las indicaciones pontificias se aprovechó la
ocasión de la reunión de un buen número de Obispos del CELAM, en
el mes de mayo de 1967, en Bogotá.
Luego, después de las reuniones de los Departamentos e Institutos
del CELAM, en La Capilla, Colombia, el CELAM dirigió por escrito
al Santo Padre una memoria con mayores informes sobre la necesidad
de la Conferencia y, al mismo tiempo, solicitaba la aprobación oficial
de la Santa Sede para ese proyecto. El deseo del CELAM era que la
Conferencia se pudiera realizar en Bogotá en los días siguientes al
XXXIX Congreso Eucarístico Internacional y como tema se proponía
192
Carta de la Presidencia del CELAM a Su Santidad Pablo VI. Bogotá, 9 de diciembre de
1967. En: Arch. P. CAL, 2CG. vol. I, II Conferenza. Convocazione, f. 73-74.
160
“La Iglesia en América Latina frente al Concilio”, con un esquema
compuesto de tres partes: análisis de la realidad del continente,
reflexión teológica, aplicación. 193
Esta carta fue analizada por la CAL y el 8 de junio de 1967 Mons.
Samoré presentó al Papa los resultados del estudio. Pablo VI autorizó
al Vice-Presidente de la CAL para que respondiera al Presidente del
CELAM. En la carta de Mons. Samoré, que tiene la fecha del 20 de
julio 1967, se manifiesta al CELAM la mente del Papa: que el
CELAM dedique la próxima reunión a la preparación de la
Conferencia y que escoja la sede, teniendo en cuenta que el Papa
pensaba en Bogotá, Medellín o Cali como posibles sedes de la
Conferencia. Para Mons. Samoré, Bogotá tenía la desventaja de la
altura que podría afectar los trabajos de la Conferencia. 194 Así, pues, a
grandes líneas la idea de la celebración de una II Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano era aprobada.
En noviembre de 1967 en Lima, durante la reunión anual del
CELAM, se llegó a la aprobación del tema central: “La Iglesia en la
actual transformación de la América Latina, a la luz del Concilio
Vaticano II” discutiéndose ya entonces los primeros proyectos de su
desarrollo. En esa reunión todos los Delegados fueron informados de
los pasos dados respecto a la Conferencia General y se trataron
ampliamente todos los puntos, hasta llegar a conclusiones aceptadas
por todos los presentes. Con carta del 9 de diciembre de 1967 la
Presidencia del CELAM presentó al Santo Padre los resultados de
esta reunión y manifestó su deseo de que la Conferencia fuera
convocada oficialmente:
En audiencia con Vuestra Santidad, el 2 de diciembre de 1966, pudimos
presentar el anhelo largamente estudiado por los Obispos Delegados en la
reunión del CELAM de que se tuviera, después del Congreso Eucarístico
Internacional de Bogotá, la Segunda Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano para poder estudiar la historia trazada desde la Primera
Conferencia General, realizada en Río de Janeiro en 1955, con motivo del
Congreso Eucarístico Internacional. [...]Esta Segunda Conferencia debería
tomar también en consideración la aplicación, en conjunto, del Concilio en
América Latina. Este deseo fue aprobado unánimemente por los Delegados
193
Cfr. Carta de Mons. Avelar Brandao Vilela, Presidente del CELAM a Su Santidad Paolo
VI. Bogotá, 26 de mayo de 1967. En: Arch. P. CAL, 2CG. II Conferenza Generale. Convocazione,
vol. 1.
194
Monseñor Antonio Samoré había sido Nuncio en Colombia y por esto tenía conocimiento
directo de la ciudad.
161
de las Conferencias Nacionales que asistieron a la X Reunión del CELAM,
celebrada en Mar del Plata, Argentina, en los últimos días del mes de
octubre de 1966.
Adjuntamos a esta nuestra carta un Documento que contiene todos los
puntos que fueron resueltos en esta última Reunión de Lima.195 Esperamos
que sean del agrado de Vuestra Santidad para poder recibir la
Convocatoria oficial en la forma y en los términos que Vuestra Santidad
disponga. Así podremos ponernos rápidamente a la ejecución y
preparación de una reunión que será trascendental, en la línea ya trazada y
cada vez más ardientemente anhelada por los Obispos de América Latina,
de esta pastoral de conjunto a nivel continental, a la cual Vuestra Santidad
nos ha exhortado en varias ocasiones.196
En enero de 1968 se realizó en Bogotá la primera reunión de
estudios especialmente dedicada al examen más profundo del tema,
con la participación de obispos y expertos en varias disciplinas. Nació
así el llamado Documento Base Preliminar, estructurado en tres partes
distintas y complementarias: visión integral de las realidades
latinoamericanas, reflexión teológica sobre estas realidades y
proyecciones pastorales para la acción de la Iglesia en nuestro
continente. Inmediatamente, tal documento fue enviado a la Santa
Sede y, tras adecuadas modificaciones, fue aprobado. 197
En tanto, siempre en enero de 1968, el primer día del año el Papa
tuvo conocimiento de la carta del CELAM y del anexo documento y
pidió que se pidiera el juicio de la Congregación Consistorial y de la
Primera Sesión de la Secretaria de Estado, el Consejo para los Asuntos
Públicos de la Iglesia. Mons. Samoré, que recibió la nota del Papa el 2
de enero, solicitó inmediatamente este parecer encareciendo una
rápida respuesta, pues tenía toda la intención de poder responder a la
195
Este Documento está constituido por siete páginas para uso privado y con la advertencia
de que se trata de un texto provisorio. En el se enuncia: 1) el objetivo: “Toma de conciencia de la
realidad latinoamericana para orientar pastoralmente una acción más integrada de la Iglesia en
América Latina, a la luz del Concilio”; 2) el temario: “La Iglesia en la actual transformación de
América Latina a la luz del Concilio”, con una introducción y tres partes. Cfr. Arch. P. CAL. 2CG,
vol. I, Convocatoria, f. 76-81.
196
Carta de la Presidencia del CELAM a Su Santidad Pablo VI. Bogotá, 9 de diciembre de
1967. En: Arch. P. CAL, 2CG. II Conferenza. Convocazione, vol. 1, f. 73
197
El 30 de enero la Presidencia del CELAM escribía a Mons. Samoré comunicándole la
celebración en Bogotá de la reunión preparatoria de la Segunda Conferencia General. Se envió
adjunto el Primer Proyecto del Documento Base para La II Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano. La Presidencia del CELAM que por esos días pasó de Bogotá a Roma trajo la
carta y el material adjunto y comunicó de persona todo el material a la CAL, que el 15 de febrero
lo envió a la Secretaría de Estado y a las Congregaciones más interesadas en el tema. Cfr. Arch.
PCAL, 2CG, vol. 8, Documento Base. I.
162
Presidencia del CELAM y a los demás obispos que se reunirían a
mediados de ese mismo mes en Bogotá.
El 11 de enero de 1968 se sometió al Papa una memorandum con la
síntesis del voto de la Congregación para los Obispos y del Consejo
pro publicis Ecclesiae negotiis:
1) ha sido interrogada la Sagrada Congregación para los Obispos, la cual
reconoce la oportunidad del Congreso Eucarístico Internacional para la
celebración de la Segunda Conferencia;
- piensa que el CELAM, en el trabajo de preparación a él confiado tendrá
cuidado de mantenerse en estrecho contacto con los Organismos de la
Santa Sede, que en dicha Conferencia estan interesados.
- hace algunas objeciones sobre la elección de los Obispos “que el
CELAM se reserva de invitar en razón de su especial competencia” y de
los invitados especiales, para que no se oriente hacia una particular
dirección que podría condicionar los resultados de la Conferencia”, como
también de los Observadores, los cuales, bien dicho, “de por sí no deberían
hablar. Esto, sin embargo, será difícil en cuanto a los Cardenales y
Obispos, los cuales podrían eventualmente influir en el desarrollo de los
trabajos”.
- afirma: “en mérito a la Convocación, el juicio es propio del Santo Padre”.
2) Este Consejo “pro publicis Ecclesiae negotiis”, de parte suya, está de
acuerdo con los puntos de vista de la Sagrada Congregación para los
Obispos y comparte las objeciones sobre la mencionada categoría de
invitados: objeciones ya expuestas en la nota del Cardenal Presidente de la
CAL, el cual justamente sugería que en propósito se deberá hacer presente
que “Santa Sede y CELAM se consultarán antes de invitar”: podría ser ésta
la fórmula para evitar cualquier posible inconveniente.
En el mismo memorandum antes mencionado se sometía al Papa la
súplica de hacer conocer si entendía convocar la II Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano, en Medellín-Colombia,
para los días inmediatamente sucesivos al Congreso Eucarístico
Internacional que tendría lugar en Bogotá en agosto de 1968. Para el
caso que S.S. Pablo VI decidiera convocar la mencionada Conferencia
se proponía:
Las relaciones entre la Santa Sede y el CELAM, en la fase de preparación
y en vista inmediata de la celebración, podrían ser confiadas a la CAL la
cual, además del “oficio de estudiar en manera unitaria los problemas
fundamentales de la vida católica en América Latina, favoreciendo la
estrecha cooperación de los Sacros Dicasterios de la Curia Romana
interesados en su solución, sigue y sostiene también las actividades del
CELAM” (cfr. Annuario Pontificio 1967, p. 1422).
163
Por tanto, en la carta de transmisión con la firma del Cardenal Secretario
de Estado al Presidente de la CAL sería oportuno:
1) dar mandato a la misma de participar la augusta decisión a cuantos de
derecho deberán participar a la Conferencia:
a) Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales de América
Latina, invitando estas a elegir igualmente propios Delegados con el
siguiente criterio proporcional: hasta 25 Obispos, 1 delegado
hasta 50 Obispos, 2 delegados
hasta 75
”
más de 200 ”
4
”
8
“
b) Delegados y Sustitutos al CELAM y Presidentes de los Departamentos
del CELAM.
c) Representantes de la CLAR (Confederación Latinoamericana de
Religiosos), que podrían ser la Presidencia con el Secretario General y los
Consejeros de las 4 regiones (un total de 13 religiosos y religiosas,
provenientes de 8 países: Chile, Brasil, Perú, Colombia, México, Santo
Domingo, Ecuador y Bolivia).
2) Mandar pedir a la Presidencia del CELAM que proponga a la Santa
Sede los nombres de las personas que desea invitar: - por especial
competencia; - para ayudar en las varias materias; - y como Observadores.
Con el fin de hacerles llegar, a juicio último de la Santa Sede, la formal
invitación.
3) Hacer igualmente presente a la Presidencia del CELAM que haga
conocer, antes de interesarlas, las personalidades a las cuales será confiado
el desarrollo del tema en sus varias partes; mandar apenas posible el
material de estudio que el CELAM mismo haya encargado de hacer llegar,
con cierta anticipación, a los aprticipantes; concordar con la Santa Sede el
reglamento interno.
En tal modo, parece asegurado una útil intervención de la Santa Sede para
la buena preparación y celebración de la Conferencia.198
Con esa documentación el Papa dispuso convocar oficialmente la
Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. El 20
de enero de 1968 el Cardenal Amleto Giovanni Cicognani, Secretario
de Estado y Prefecto del Consejo para los Asuntos Públicos de la
Iglesia, escribía al Cardenal Samoré, Presidente de la Pontificia
Comisión para América Latina:
198
El Santo Padre conoció este promemoria el 16 y al pié de página de su puño y letra
escribió: “Sta bene. 16.I. 1968”.
164
El Santo Padre, acogiendo el deseo reiteradamente manifestado por el
CELAM y tomada atenta visión de las informaciones recientemente
enviadas por la Presidencia de dicho Organismo, después de haber
escuchado el parecer del Consejo “pro Publicis Ecclesiae Negotiis” y de la
Sagrada Congregación para los Obispos, teniendo en mira la ulterior
consolidación de la vida católica en los Países de América Latina, ha
decidido convocar la II CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO
LATINOAMERICANO, en la ciudad de Medellín (Colombia), para los
días inmediatamente sucesivos a la celebración del XXXIX Congreso
Eucarístico Internacional que se tendrá en Bogotá del 18 al 25 de agosto
p.v. La Conferencia tendrá por objeto el siguiente tema: “LA IGLESIA EN
LA ACTUAL TRANSFORMACIÓN DE AMERICA LATINA A LA
LUZ DEL CONCILIO”.
En la misma carta de convocación se daba al Cardenal Samoré, en su
condición de Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, los siguientes encargos:
Seguir y favorecer, de acuerdo sobre todo con los Dicasterios de la Curia
Romana particularmente interesados, la preparación del evento que en la
parte organizativa y técnica será responsabilidad del Consejo Episcopal
Latinoamericano.
Por venerado encargo de Su Santidad, tengo el honor de comuicar a
Vuestra Eminencia las siguientes augustas directivas que Su Eminencia, en
la manera que considerará más oportuna, querrá hacer conocer a quien de
deber.
I. Corresponde a Vuestra Eminencia hacer llegar, por mandato Summi
Pontificis, la formal invitación a cuantos por derecho tomarán parte a la
Conferencia General, es decir:
1) a los Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales de
América Latina, a los cuales notificará también que las respectivas
Conferencias Episcopales tienen además facultad para elegir sus propios
Representantes a dicha Conferencia General, según el siguiente criterio:
hasta 25 Obispos, 1 Representante; de 26 hasta 50, 2 Representantes; de 51
hasta 75, 3 Representantes; de 76 hasta 100, 4 Representantes, y asi
sucesivamente;
2) a la Presidencia del CELAM, a los Delegados, y respectivos Sustitutos
de las Conferencias Episcopales Nacionales, a los Presidentes de los
Departamentos y del Comité Económico del CELAM;
3) a los componentes de la “Junta Directiva de la Confederación Latino
Americana de Religiosos” (CLAR).
II. Vuestra Eminencia querrá hacer presente a la Presidencia del CELAM
que puede proponer nombres de personalidades, eclesiásticas y del laicado
católico militante, que considera dignas e idóneas, por su específica
165
competencia en las materias a tratar o por peculiarmente beneméritas en
relación con la Iglesia en América Latina, de asistir a la Conferencia
General como Invitados Especiales o simplemente como Observadores, sin
“voz ni voto”.
La Santa Sede se reservará de hacerles llegar la invitación, no sin tener
informado el CELAM.
Vuestra Eminencia queda igualmente autorizado para invitar a la
Conferencia General a los Presidentes de los Organismos Episcopales
Nacionales de Ayuda (en personal y económico) existentes en América del
Norte y en Europa, miembros del COGECAL, dándole oportuna
comunicación al CELAM.
III. Vuestra Eminencia queda encargado de invitar a la Presidencia del
CELAM paraa que concuerde con las Conferencias Episcopales
Nacionales de América Latina la escogencia de los Obispos a los cuales
confiar el estudio y la exposición de los varios puntos en los cuales se
articulará el desarrollo del tema y a notificarlo previamente a la Santa
Sede, para recibir el parecer definitivo.
IV. El material de base, incluso aquel que con carácter provisorio se hará
llegar a las Conferencias Episcopales Nacionales de América Latina para
una mejor comprensión del tema y una mayor profundización de sus varios
aspectos, será regularmente enviado a la Pontificia Comisión que cuidará
de enviarlo a otros Dicasterios de la Curia Romana, cuando se vea la
conveniencia o utilidad.
V. La redacción definitiva del previsto “Reglamento Interno”199 para el
funcionamiento de la Conferencia General será concordada con la S. Sede,
la cual, por tanto, queda a la espera de conocer el texto que en tal sentido
el CELAM se propone preparar.200
El Cardenal Samoré comunicó inmediatamente la noticia de la
convocación oficial de la Segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano. Es del 20 de enero el telegrama con el
que informaba a Mons. Avelar Brândao Vilela que el Papa había
finalmente convocado oficialmente la Conferencia. El telegrama y la
carta expedidos con este motivo fueron dirigidos a Bogotá, donde la
Presidencia del CELAM con otros obispos del mismo Consejo
199
En la reunión de Bogotá se preparó un Reglamento que a finales de enero fue entregado
por la Presidencia del CELAM al Cardenal Samoré, y éste lo pasó a la Secretaría de Estado el 21
de febrero de 1968. Cfr. Arch. P. CAL, 2CG, Vol. 12, Reglamento.
200
Oficio N. 394/68 del Cardenal A. G. Cicognani, Prefecto del Sacrum Consilium Pro
Publicis Ecclesiae Negotiis y Secretario de Estado de Su Santidad al Cardenal Antonio Samoré,
Presidente del a Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 20 de Enero de 1968. En:
Arch. PCAL, 2CG, Vol. 1, II Conferenza. Convocazione, ff. 83-84.
166
Episcopal y algunos expertos trabaja sobre el tema de la
Conferencia.201
En 13 de mayo la Secretaria de Estado hizo conocer los nombres de
los Presidentes de la Conferencia General: el Cardenal Antonio
Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina; el
Cardenal Juan Landázuri Ricketts, Arzobispo de Lima; y el Arzobispo
de Teresina, Mons. Avelar Brândao Vilela, Presidente del CELAM.202
El 8 de mayo S.S. Pablo VI, en su discurso durante la audiencia del
miercoles, anunció que viajaría a Bogotá para tomar parte al XXXIX
Congreso Eucarístico Internacional y para inaugurar la Segunda
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.203
Los preparativos siguieron intensos. En junio de 1968, se verificó la
segunda reunión preparatoria de obispos y peritos para la apreciación
de las contribuciones recibidas, procedentes sobre todo de las
Conferencias Episcopales Nacionales y de algunos Dicasterios de la
Curia Romana, con lo que el texto primitivo se enrriqueció y se hizo
más ordenado, vigoroso y pastoral. De ese encuentro, surgió el
Documento Base204 para la Segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, como instrumento de trabajo para ser
discutido en Medellín y para ser interpretado en las conferencias
organizadas para esta reunión:1) Signos de los tiempos en la América
Latia, hoy; 2) Interpretación cristiana de los signos de los tiempos de
hoy; 3) Iglesia y promoción humana; 4) Evangelización y crecimiento
en la fe; y 5) Iglesia visible y coordinación pastoral.
La Presidencia del CELAM y de la II Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano estuvieron en Roma a finales de julio de
1968, donde sostuvo las últimas reuniones preparatorias con la CAL el
29 y el 31 de julio y el 1º , 2 y 3 de agosto. En estas reuniones se
ultimaron los detalles del viaje apostólico de Paolo VI, que constituía
un evento histórico: era la primera visita de un Papa a América Latina.
201
Cfr. Telegrama y Carta del Cardenal Samoré a Mons. Avelar Brandao Vilela, Presidente
del CELAM. Roma, 20 de enero de 1968. En: Arch. PCAL, 2CG, vol. 1, II Conferenza.
Convocazione, ff. 95 y 100.
202
Nota de la Secretaría de Estado al Cardenal Samoré. Vaticano, 13 de mayo de 1968. En:
Arch. PCAL, 2CG, vol. 1, II Conferenza. Convocazione, f. 84.
203
Cfr. Arch. PCAL, 2CG, Vol. 1, II Conferenza. Convocazione, f. 105.
204
Con carta del 19 de junio 1968 la Presidencia envió a la CAL el Documento Base para la
II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, articulado en tres partes: la realidad
latinoamericana, reflexión teológica, proyecciones pastorales. Son 45 páginas a máquina. Cfr.
Arch. P. CAL, 2CG, vol. 11, Documento Base. IV.
167
3. Desarrollo de la Conferencia
El jueves 22 de agosto de 1968, a las 10:20 de la mañana, Pablo VI
besaba el suelo de América Latina en el aeropuerto El Dorado de la
ciudad de Bogotá. Con el Papa viajaron también: su secretario
particular, Mons. Pasquale Macchi y el organizador del viaje, Mons.
Marcinkus; el Decano del Sacro Colegio, Cardenal Eugenio Tisserant;
el Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión
para América Latina; el Sustituto de la Secretaría de Estado, Mons.
Giovanni Battista Benelli; Mons. Agostino Casaroli y el entonces
encargado de la sección española de la Secretaría de Estado, más tarde
nuncio en Bogotá y hoy Cardenal Eduardo Martínez Somalo.
El sábado 24 de agosto, a las 10:30 el Santo Padre llegó a la plaza
de Bolívar, entró en el palacio arzobispal y desde el balcón central
saludó a la multitud. Luego, pasó a la catedral. Allí tuvo lugar uno de
los actos más importantes del viaje apostólico, un acontecimiento que
en parte lo había motivado: la inauguración de la II Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano. Un testigo directo de este
evento lo evoca así:
En la nave central del templo catedralicio se han colocado los
participantes: unos 250 obispos con los peritos y los demás componentes
de la Conferencia. Están los tres presidentes nombrados por el Sumo
Pontífice: el cardenal Juan Landázuri Ricketts, arzobispo primado de
Lima; el cardenal Antonio Samoré, presidente de la Pontificia Comisión
para América Latina, y Mons. Avelar Brandão Vilela, arzobispo de
Teresina y presidente del CELAM. El secretario general era el futuro
cardenal Eduardo Pironio.
Saludo del cardenal Landázuri y largo discurso del Papa, el decimocuarto,
el más largo y tal vez el más importante en la serie de Bogotá. Se trata de
una alocución que refleja de forma evidente la mentalidad eclesial del
Papa Montini, un texto para la historia, que iluminó la asamblea de
Medellín y dio a sus documentos el contorno justo y su auténtica
proyección pastoral.205
En la tarde del mismo día Pablo VI salió de regreso para Roma y los
participantes a la II Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano comenzaron a dirigirse hacia Medellín, donde en la
205
MONS. CIPRIANO CALDERON, La visita del Papa Pablo VI a Bogotá, relación presentada
el 22 de agosto de 1988 en la Commemoración de los 30 años del primer viaje de un Romano
Pontífice a América.
168
sede del Seminario Mayor de la Arquidiócesis se celebró la
Conferencia, del lunes 26 de agosto al 6 de septiembre.
En Medellín, en la tarde del 26 los tres Presidentes de la Conferencia
tuvieron sus respectivos discursos inaugurales tomando primero la
palabra el Cardenal Landázuri Ricketts, luego el Cardenal Samoré,
quien dedicó su discurso a ilustrar las relaciones entre la CAL el
CELAM y las Conferencias Episcopales Nacionales. Por último tomó
la palabra el Arzobispo de Teresina, Mons. Avelar Brandâo Vilela,
quien trazó una breve historia de los pasos dados desde el surgimiento
de la idea hasta el momento de la apertura de la II Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano.
Las modalidades de la preparación y del desarrollo habían sido
previstas por el “Reglamento”, en el cual estaba definida la naturaleza
de la Conferencia en los siguientes términos:
La Conferencia General del Episcopado Latinoamericano es convocada
por el Sumo Pontífice con carácter extraordinario, para estudiar, con el
aporte de los Presidentes y demás Representantes de las Conferencias
Episcopales Nacionales de América Latina, del clero diocesano, de las
familias religiosas y del laicado católico, el tema aprobado, con miras a
elaborar orientaciones pastorales para la Iglesia en América Latina.206
3.1 Participantes
Tomaron parte todos los miembros del CELAM (Presidencia,
Delegados de las Conferencias Episcopales Nacionales al CELAM y
relativos sustitutos,207 Presidentes de los respectivos Departamentos y
del Comité Económico), los Presidentes de las Conferencias
Episcopales de América Latina, los miembros del Episcopado
Latinoamericano elegidos por las respectivas Conferencias Nacionales
en razón de uno por cada 25 obispos o fracción de 25, representantes
de los religiosos a través de la Junta Directiva de la CLAR, una
representación de sacerdotes diocesanos de América Latina y algunos
exponentes del laicado católico, como invitados especiales los
206
SEGUNDA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, Reglamento,
art. 4. En: Arch.PCAL, 2CG, vol. 13, Regolamento, II, Preparazione. Regolamento: testo
definitivo-Meccanica di lavoro (Parte seconda).
207
Cfr. Estatutos del CELAM Capítulo II, artículo 3º numerales 1 y 2: “1. El CELAM está
integrado por los Delegados de las Conferencias Episcopales Nacionales de América Latina, a
razón de un Delegado por cada una de ellas [...] 2. [...] Cada Conferencia elegirá así mismo un
sustituto para el caso en que el Delegado llegue a faltar o a encontrarse impedido”.
169
representantes de los Organismos de Ayuda, Observadores y Expertos.
En total cerca de 200 personas.
3.2 Los trabajos de la Conferencia
Durante el desarrollo de la Conferencia reinó “un espíritu de
concorde colaboración, de celosa actividad y serena confianza” y a
Conferencia concluida se podía hablar de una “atmósfera de general
satisfacción por la cantidad de trabajo realizado y por el espíritu de
cordialidad fraterna entre todos los participantes”.
3.3 Procedimiento
Al interno de la Conferencia se constituyeron 16 grupos de trabajo
(Comisiones y Subcomisiones), a los cuales se debe la preparación de
las conclusiones sometidas a la consideración y a la aprobación de la
Asamblea en tres fases sucesivas.
De cada argumento la primera redacción de los documentos
conclusivos fue llevada a conocimiento de la Asamblea para un juicio
de forma y de fondo, en la libre expresión de los varios puntos de
vista; la segunda redacción fue sometida a regular votación con las
tres fórmulas conciliares: placet, non placet, placet iuxta modum; la
tercera redacción contenía ya las modificaciones pedidas y
previamente aprobadas: y es el texto enviado a las competentes
Congregaciones y Oficinas de la Santa Sede que, en general, lo
encontraron digno de aprobación, indicando algún pequeño cambio en
uno u otro punto.
3.4 El tema general de la conferencia
El tema general “La Iglesia en la actual transformación de América
Latina a la luz del Concilio Ecuménico Vaticano II”, fue estudiado en
tres grandes sectores:
Promoción humana – Evangelización y crecimiento en la fe - La
Iglesia visible y sus estructuras. A cada uno de ellos hace referencia o
es el argumento de los puntos examinados por los grupos de estudio,
es decir:
Justicia, Paz, Familia
(promoción Humana)
y
demografía,
Educación,
Juventud
170
Pastoral Popular (o de masas), Pastoral de las Elites, Catequesis,
Liturgia (Evangelización y crecimiento en la fe)
Formación del clero, Sacerdotes, Religiosos, Movimientos de laicos,
Pobreza de la Iglesia, Pastoral de Conjunto, Medios de comunicación
social (La Iglesia visible y sus estructuras).
Antes de las actividades de los grupos de estudio, la Asamblea
escuchó las relaciones previstas para las exposiciones del tema
general. Estas fueron:
- Los signos de los tiempos en América Latina, hoy (Por S. E. Mons.
Marcos McGrath, Obispo de Santiago de Veraguas, Panamá; Segundo
Vice-Presidente del CELAM)
- Interpretación cristiana de los signos de los tiempos en América
Latina, hoy (S. E. Mons. Eduardo F. Pironio, Secretario General de la
Segunda Conferencia y Secretario General del Consejo Episcopal
Latinoamericano, CELAM)
- La Iglesia en América Latina y la Promoción Humana ( S. E.
Mons. Eugenio de Araújo Sales, Administrador Apostólico de
Salvador, Bahía (Brasil). Presidente del Departamento de Acción
Social del CELAM)
- La Evangelización en América Latina (S.E. Mons. Samuel Ruíz G.,
Obispo de San Cristobal de las Casas, Chiapas, México)
- Pastoral de Masas y Pastoral de Elites (S. E. Mons. Luis Eduardo
Henríquez, Obispo Auxiliar de Caracas. Presidente del Departamento
de Seminarios del CELAM)
- Unidad visible de la Iglesia y coordinación pastoral (S. E. Mons.
Pablo Muñoz Vega, Arzobispo de Quito; Primer Vice-Presidente del
CELAM)
- Coordinación pastoral ( S.E. Mons. Leonidas E. Proaño, Obispo de
Riobamba; Presidente del Departamento de Pastoral de Conjunto del
CELAM)
4. Examen del documento final
El Cardenal Antonio Samoré en la relación que presentó a los
Cardenales de Curia, llamó la atención sobre los siguientes puntos,
171
que a su parecer merecían un estudio más atento por parte de las
Congregaciones de la Curia Romana interesadas por su argumento.
4.1 Las Comunidades de Base
Concebidas como pequeños grupos, en el ámbito parroquial, “que
correspondan a la realidad de un grupo homogéneo y que tengan una
dimensión tal que permita el trato personal fraterno entre sus
miembros”. De ellas dice Mons. Samoré:
De ellas se habla sobre todo en el capítulo “Pastoral de Conjunto” y son
presentadas como “una renovación de estructuras pastorales”, y se les
menciona también en otros capítulos (Catequésis, Formación del Clero,
Justicia, Educación, Pastoral Popular, Liturgia), tanto de hacerlas aparecer,
a los ojos de los primeros comentaristas de las conclusiones de Medellín,
como “una de las líneas de fuerza de las conclusiones de la Conferencia
General”, como soluciones para llegar “en una forma más viva, a un
contacto más directo con el pueblo de Dios”, como punto de llegada para
la institución a larga escala del Diaconado permanente.
Se trata de un aspecto quizá nuevo, en las motivaciones teológicas,
sociológicas, pastorales e incluso canónicas de la estructura parroquial;
visto con favor por la Asamblea de Medellín que las hizo punto de partida
para un eficaz trabajo pastoral, interesando a tal fin el CELAM a nivel
continental como las Conferencias Episcopales a nivel nacional y cada uno
de los Obispos, responsables en las respectivas diócesis.
4.2 Algunas ideas que no fueron aprobadas pero que circularon,
defendidas por una minoría “bien organizada y agresiva”
1) La primera idea, la más grave a juicio del suscrito: aquella de la cual se
continuará a hablar, tiene que ver con el sacerdocio a hombres casados.
La enunciación más abierta había encontrado puesto en dos capítulos
(Pastoral Popular, Liturgia), en conexión con las mencionadas
Comunidades de Base, se afirmaba, sic et simpliciter:
“La exigencia de esas comunidades fundadas en la Eucaristía demandará la
multiplicación de pastores, sean ellos laicos consagrados u hombres
casados que sean ordenados para servir a la comunidad o de diáconos o
religiosos”.
En la redacción definitiva del documento la idea cayó como consecuencia
de la presentación de “modi” que pedían su supresión; pero reapareció,
poco antes de la reunión de clausura, por una intervención del Exc.mo
Mons. Pires, Arzobispo de Paraiba (Brasil), que pidió explicaciones por la
omisión, atribuyéndola a una fuerte influencia del suscrito; insinuación que
fue inmediatamente rechazada por el Presidente de turno, Em.mo
172
Landázuri, el cual, mientras la Asamblea rechazaba la introducción del
concepto, invitaba a Mons. Pires y cuantos otros estuviesen con él de
acuerdo a dirigirse directamente a la Santa Sede.
[...]
Del tema de los sacerdotes casados, para servir las comunidades de base,
ha sido breve el paso al del sacerdocio pluriforme o del pluralismo de la
vida sacerdotal: el sacerdote podría ser célibe o casado, docto o ignorante,
por vocación-misión o por profesión; desempeñar su actividad “full time”
o “part time”, ad tempus o a vita. Con las múltiples consecuencias que de
esto pueden derivar. También estas ideas han encontrado defensores, no
logrando sin embargo persuadir a la mayoría.
[...]
2) Otra idea, no sanamente madurada en la mente de algunos participantes
en Medellín y de algunas personas responsables en América Latina tiene
que ver con la actitud de la Iglesia ante el fenómeno de la violencia y al
problema de la revolución.
También sobre este punto, estudiado por la comisión Paz y expuesto en el
correspondiente capítulo del documento final, el examen comparativo de
los tres esquemas sucesivamente presentados a la Asamblea deja ver una
gradual mejoría en la redacción del texto que, solamente en la redacción
definitiva, fue acogido con consenso casi unánime y dejó en todos la
impresión de adhesión a las enseñanzas del Santo Padre y a las vivas
preocupaciones de la Iglesia por la solución de los problemas sociales en
América Latina.
[...]
3) Por último, es apenas el caso citar que alguna desviación se notó
también con relación a los Seminarios, Mayores sobre todo. De ellos, en
un primer momento, prescindiendo de las instrucciones dadas en materia
por la competente Sagrada Congregación para la Educación Católica, se
afirmaba la reducción a pequeñas comunidades o grupos, fuera de los
muros del Seminario, en ambientes – se decía- más apropiados a la vida
del sacerdote mañana. La redacción última es mucho más equilibrada. 208
5. La CAL en la preparación de Medellín
En su discurso inaugural Mons. Avelar Bradâo Vilela, refiriéndose a
la parte tenida por la CAL en esa importante reunión escribe:
208
Svolgimento e conclusioni della Seconda Conferenza Generale dell'Episcopato
Latinoamericano. Relazione tenuta da S. Em. Il Card. Samoré alla riunione dei Cardinali, in data
31 Ottobre 1968. En: Arch.PCAL, 2CG, vol. 29, Esame delle conclusioni (Parte seconda), II.
173
Es de justicia que señalemos, en este esfuerzo continuo de preparación de
la Conferencia, el papel de suma importancia que tuvo la Pontificia
Comisión para América Latina, a cuyo frente se encuentra Su Eminencia
Reverendísima el Cardenal Antonio Samoré, que tantos servicios viene
prestando, desde hace mucho, a la Iglesia en nuestras tierras.
En lo que hemos dicho hasta ahora ha sido ya delineada en gran
parte la participación de la Pontificia Comisión para América Latina
en la preparación y desarrollo de la Segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, desde cuando en las sesiones finales del
Concilio Vaticano II se empezó a proponer la idea. Sin embargo, esta
última parte del capítulo queremos dedicarla a cuanto la CAL realizó
en el año 1968 como preparación inmediata a la Conferencia.
Durante 1968 la CAL tuvo seis reuniones para preparar y organizar
dos acontecimientos importantes: la IV sesión de estudio del
COGECAL y la Segunda Conferencia General del Episcopado. El
estudio y el trabajo de preparación de este segundo evento fueron
realizados en cuatro reuniones de la CAL y mediante una abundante
correspondencia con el CELAM, las Conferencias Episcopales
Nacionales de América Latina y los Representantes Pontificios en
aquellas naciones.209
En la reunión del 11 de marzo de 1968 fue examinado el texto del
proyecto de Reglamento de la Conferencia. Fueron tratadas las
cuestiones relacionadas con la naturaleza y los miembros de derecho
de la Conferencia, la preparación y el desarrollo y el método de
trabajo de la Asamblea.210
En la reunión del 8 de abril fue examinado el primer proyecto del
Documento de Base, teniendo presente las observaciones de las
Sagradas Congregaciones para la Doctrina de la Fe, para los Obispos,
para el Clero, para los Religiosos y los Institutos Seculares, para la
Educación Católica; del Secretariado para la Unidad de los Cristianos
y de la Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales. Las
consideraciones y las objeciones de los Dicasterios Romanos fueron
209
Testimonio elocuente de esta ferviente participación de la Pontificia Comisión para
América Latina en la preparación y realización de la Segunda Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano son los treinta fascículos que contienen toda la documentación relacionada con
este evento. Cfr. Arch. P. CAL, 2CG, vol. 1-30, q.ue inician con la Convocación y terminan con el
Documento Final.
210
Cfr. Arch. PCAL, 2CG, vol. 12, Reglamento, I.
174
después presentadas a la Presidencia del CELAM, para que sirviera a
la redacción definitiva del Documento.211
La Segunda Conferencia General del Episcopado Latino Americano
fue también objeto de consideración y de estudio en la reunión del 31
de mayo: el Eminentísimo Presidente, Cardenal Samoré, subrayó ante
todo que la presencia del Santo Padre para inaugurar la Conferencia
daría al evento una importancia excepcional; informó también sobre la
Presidencia de la Conferencia. El Santo Padre había fijado una
Presidencia compuesta de tres miembros, confiando la tarea de
presidir al Em.mo Cardenal Juan Landazuri Ricketts, Arzobispo de
Lima, al Em.mo Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la CAL y al
Excmo. Mons. Avelar Brandâo Vilela, Arzobispo de Teresina y
Presidente del CELAM. Fueron también tratadas las cuestiones
relacionadas con la participación a la Conferencia de los miembros del
CELAM, de la CLAR y del COGECAL y examinadas las
competencias del Secretario General de la Conferencia, que sería
ayudado por un Secretario Especial, por un grupo de Auxiliares y por
la Secretaría para las Relaciones Públicas.212
En la reunión del 5 de junio fue examinado el nuevo texto del
Documento de Base, redactado con la ayuda de expertos y teniendo
presente las objeciones hechas por los Dicasterios de la Curia Romana
y por las Conferencias Episcopales Nacionales. Fue también tomado
en consideración el proyecto de celebraciones litúrgicas presentado
por el Instituto de Liturgia del CELAM.
El desarrollo y los resultados de la Segunda Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano fueron expuestos por el Cardenal
Samoré a los miembros de la CAL en la reunión del 17 de octubre.
Dicha Conferencia duró 11 días: un tiempo relativamente breve; sin
embargo, el trabajo prefijado fue realizado totalmente. 16 Comisiones
y Sub-Comisiones elaboraron igual número de documentos aprobados
por la Conferencia General y reunidos en el Documento Final. Con el
pasar del tiempo se fue consolidando la impresión que la Conferencia
de Medellín constituyó un hecho de indiscutible valor, un evento que
habría de contribuir ciertamente al desarrollo del catolicismo latinoamericano.
211
212
Cfr. Arch. PCAL, 2CG, vol. 8, Documento Base.
Cfr. Arch. PCAL, 2CG, vol. 13, Reglamento. II.
175
En el informe de 1968 se lee, lo que seguramente es un juicio del
Cardenal Samoré, Presidente de la CAL y por cuya disposición se
redacta el informe:
Se ha tratado de un trabajo serio, intenso, profundo, valiente, que se ha
desarrollado en un atmósfera de fraterna colaboración, en el común deseo
de encontrar los medios más eficaces y las vías más aptas para la
renovación religiosa y social de América Latina. Esta búsqueda se ha
orientado sobre las grandes líneas directivas dadas por el Augusto
Pontífice en sus Magistrales Discursos y sobre las precisas indicaciones
suyas sobre importantes problemas como la justicia, la paz, la familia. La
Asamblea ha estado íntima y profundamente unida al Papa sobre todos los
argumentos, y los documentos aprobados por la Conferencia se encuentran
en consonancia con las enseñanzas del Concilio Ecuménico y con las
indicaciones pontificias.213
Capítulo XIV
Actividad del COGECAL
Durante el período que va desde el 20 de septiembre de 1967 hasta el
9 de julio de 1969, el Consejo General de la Pontificia Comisión para
América Latina celebró dos sesiones generales. Aquí las estudiamos
siguiendo la numeración continua que viene del período precedente en
el que el COGECAL celebró las tres primeras sesiones.
1. Cuarta sesión. 12 – 15 de febrero de 1968214
Las reuniones se desarrollaron en la sala del “Sínodo de los
Obispos” en el Palacio Apostólico Vaticano bajo la presidencia del
Cardenal Antonio Samoré. Los temas principalmente tratados durante
esta cuarta sesión del COGECAL fueron: 1) la formación y asistencia
del personal apostólico destinado a América Latina; y 2) asistencia a
los sacerdotes latinoamericanos estudiantes en el exterior. 215
213
Infome preparado para el volúmen: “L’attività della Santa Sede nel 1968”. En: Arch.
PCAl, IA, vol.8, Attività 68- Istruzioni.
214
Sobre la cuarta sesión del COGECAL cfr. Arch. PCAL, II, vol. 4, Quarta Sessione del
COGECAL 1968, Preparación; vol. 5, Commitati; vol. 6, Convocazione; vol. 7, Riunione; vol. 8,
Appendice.
215
Cfr. Rapporto preparato per il Volume “L’attività della Santa Sede nel 1968. En: Arch.
PCAL, Attività 68 – Istruzioni. Véase igualmente: Notiziario della Pontificia Commissione per
l’America Latina, numero 11, 1968.
176
Esta cuarta sesión fue precedida por dos días de trabajo (9-11 de
febrero) del Comité de Estudio de los Organismos de ayuda
económica y en personal, conformados en la segunda y en la tercera
reunión del COGECAL. En las sesiones de estudio de este Comité,
después de haber pensado a la organización y planificación de la
ayuda en personal apostólico y en medios económicos, tomó fuerza la
preocupación por la formación y la asistencia necesarias al personal
destinado a trabajar en el campo apostólico de América Latina.
Igualmente la formación y la asistencia espiritual de los sacerdotes
latinoamericanos estudiantes en Europa y en Norte América se
presentó como un argumento que atrajo fuertemente la atención del
Comité de Estudio. Los resultados de sus jornadas de reflexión y
análisis fueron luego presentadas y analizadas en la sesión general del
COGECAL.
El tema relativo a “la formación y asistencia del personal apostólico
destinado a América Latina” fue estudiado a partir de tres puntos: a)
problemas relacionados con el envío de personal; b) la preparación o
formación de las personas que se envían; y c) la recepción y el apoyo
que debe prestarse a estas personas durante el tiempo de su trabajo
apostólico en América Latina.
Analizando los problemas relacionados con el envío del personal se
consideraron dos criterios de acción 1) medidas para extender e
intensificar la cooperación del personal del exterior: invitar a los
países europeos que aún no se han unido a la obra de ayuda a la
Iglesia en América Latina y, en los países que ya están colaborando,
intensificar la acción ante las diócesis para conseguir una más
abundante cooperación y avanzar en los esfuerzos por una mayor
coordinación de los Organismos Episcopales con las Conferencias de
Religiosos y Movimientos de laicos; 2) medidas para mejorar
progresivamente el rendimiento del personal: el CELAM y las
Conferencias Episcopales deben estudiar los criterios para una justa
distribución del personal apostólico que llega del exterior. El
COGECAL se empeña a estudiar “el papel del sacerdote en la Iglesia
de hoy” en América Latina, para poder responder mejor a las
expectativas del sacerdote en contacto con realidades dramáticas de
dolor e injusticia; y a estudiar el empleo en la actividad apostólica de
misioneros no sacerdotes.
Los Organismos Episcopales se
comprometen a seguir con mayor atención las cualidades de los
sacerdotes que se ofrecen para ir a América Latina, dando siempre
177
mayor atención al equilibrio, a la madurez, a la rectitud y a las
motivaciones que sostienen su ofrecimiento; atenderán igualmente a la
sólida formación espiritual y doctrinal de los que deben partir, sobre
todo en lo relacionado con la contribución de la Iglesia al desarrollo e
integración de los pueblos latinoamericanos y a la misión del
sacerdote, del religioso, de la religiosa y de los laicos en esa tarea;
estudiaran detenidamente el destino más adecuado para los
misioneros, según la exigencia de las tareas pastorales.
El segundo punto tenía que ver con “la preparación o formación de
las personas que se envían a América Latina”. En cuanto a este
argumento se planteó la necesidad de establecer una formación básica
sobre la realidad latinoamericana, el estudio de los principales
problemas doctrinales en América Latina y la formación en la
capacidad del trabajo en común. Para dar esta formación básica era
necesario que todos los Episcopados, las Conferencias de Religiosos y
los movimientos laicales crearan nuevos espacios de formación básica
para los futuros misioneros y que ésta se completara en el lugar de
destinación antes de ocupar los puestos a los que habían sido
destinados; esta formación básica sería completada con una formación
especializada en los casos necesarios, es decir, cuando especiales
encargos hicieran necesaria una formación particular del personal
enviado.
El tercer y último punto del primer tema era el relativo a la asistencia
del personal apostólico durante su permanencia en América Latina. el
COGECAl era consciente que el apoyo y asistencia que debía
prestarse al personal apostólico enviado a América Latina apuntaba a
facilitar una mayor integración en el país que los recibía y en los
programas pastorales de las diócesis y a darles los medios necesarios
para que pudieran rendir al máximo en sus tareas. En este aspecto se
veía la importancia de la acogida y del acompañamiento por parte de
los Obispos locales; la formación de equipos misioneros, que evitaran
la soledad y el aislamiento; la atención espiritual a los misioneros; la
continua actualización pastoral que estuviera a la par con las continuas
transformaciones sociales y, por último, la aseguración de los medios
económicos necesarios para desarrollar bien su tarea apostólica.
El segundo gran tema de esta cuarta sesión fue la “asistencia a los
sacerdotes latinoamericanos que estudian en el exterior”. El
COGECAL constataba que cada vez eran más los sacerdotes que de
178
América Latina se desplazaban a Europa y Norte América para
perfeccionar allí sus estudios eclesiásticos y poder así prestar un mejor
servicio a la Iglesia en la solución de los problemas reales de América
Latina. Sin embargo, era evidente que una vez llegados a Europa o a
Norte América encontraban muchas dificultades a causa de las
diferencias de mentalidad, de lengua, de cultura y de métodos
pedagógicos. Por esto la Iglesia de Europa, de América del Norte y de
América Latina se debía sentir cada vez más responsable de estos
sacerdotes. América Latina escogiendo bien y preparado con cuidado
a los candidatos y Europa y Norte América ofreciendo una asistencia
adecuada y especial que contribuyera a hacer realmente provechoso el
período de estudios y compensará los sacrificios económicos de
quienes cubrían los gastos.
El COGECAL quiso así inserir la experiencia de los estudios en
Europa o Norteamérica en el más amplio esfuerzo de solución a los
problemas de la Iglesia en América Latina, por esto estableció algunas
líneas generales que deberían observarse: ningún eclesiástico debería
salir a estudiar al exterior por propia iniciativa, su envío debe hacer
parte del plan pastoral de las Iglesias que envían a las que compete
también la selección de los candidatos, los estudiantes eclesiásticos
deben partir de sus países con una clara seguridad económica, con
documentos eclesiásticos en regla y con la certeza de hallar un
alojamiento conveniente a su vocación.
Por parte de la Iglesia en los países de destino el COGECAL
consideraba oportuno que los Obispos y Superiores Religiosos
ofrecieran acogida, sólida formación doctrinal, ayuda económica en
caso de necesidades extraordinarias o imprevistas e inserción pastoral
como condición indispensable para conservar el equilibrio de la vida
sacerdotal.
El COGECAL animaba así a una sólida colaboración entre los
Episcopados y los Superiores Religiosos de América Latina, Europa y
Norteamérica en la formación, asistencia espiritual y acompañamiento
pastoral de los sacerdotes latinoamericanos estudiantes en le exterior.
Si estos vivían su experiencia de estudio plenamente, una vez en sus
lugares de origen contribuirían en la formación del clero de sus
diócesis o comunidades religiosas y serían válidos animadores de la
vida de la Iglesia en el Continente.
179
2. Quinta sesión. 18 – 21 de junio de 1969216
Fue la segunda y última celebrada en el breve lapso de la Presidencia
del Cardenal Antonio Samoré, que ya para el tiempo de la celebración
de la quinta sesión del COGECAL había recibido el nombramiento
como Prefecto de la Congregación de la Disciplina de los Sacramentos
y se disponía a entregar la CAL a la Congregación para los Obispos.
Dos fueron los principales temas tratados: “El sacerdote del exterior
en la Iglesia Latinoamericana” y “la nueva estructura de la Comisión
para América Latina (CAL) y de su Consejo General (COGECAL)”.
El tema principal se dividió en cuatro partes: 1. “Significado de la
Cooperación Sacerdotal según el Concilio”, a cargo de S. E. Mons.
Ugo Poletti, Arzobispo de Spoleto (Italia); 2. “Realidad actual de la
ayuda Sacerdotal Diocesana y de los Institutos Religiosos”, esta
segunda parte fue expuesta por dos relatores: Mons. Pablo Barrachina,
Obispo de Alicante (España) y el P. Pedro Arrupe, Superior General
de la Compañía de Jesús; 3. “Cómo ve la Jerarquía Latinoamericana la
ayuda Sacerdotal del Exterior”, esta relación fue presentada por Mons.
Eduardo Pironio, Secretario General del CELAM; 4. “Cómo ven los
Organismos Episcopales Nacionales de ayuda la Colaboración que
han prestado”. Presentaron este tema Mons. De Smedt, Obispo de
Bruges (Bélgica), que se refirió a la ayuda prestada por los
Organismos europeos; Mons. Sanschagrin, Obispo de Saint-Hyacinthe
(Canadá), que expuso lo concerniente al Canadá; y Mons. Coleman,
Arzobispo de Miami, que expuso lo referente a los Estados Unidos.
En conexión con el tema general se presentó una relación sobre “La
ayuda en recursos especialmente para la formación y asistencia del
Sacerdote del Exterior” a cargo de Mons. Hengsbach, Obispo de
Essen y Presidente de la Adveniat Aktion del Episcopado Alemán.
El COGECAL estudió con atención los diversos aspectos de la
ayuda en personal a la Iglesia de América Latina reconociendo la
válida ayuda que los sacerdotes extranjeros prestaban a la Iglesia en
América Latina. Esta ayuda era reconocida importante por diversos
motivos:
216
Sobre la quinta sesión del COGECAL cfr. Arch.PCAL, II, vol. 12, Quinta sessione del
COGECAL 1969, Preparazione, I; vol. 13, Preparazione, II; vol. 14, Preparazione, III; vol. 15,
Preparazione, IV, Parte I; vol. 16, Preparazione, IV, Parte II; vol. 17, Celebrazione, I; vol. 18,
Celebrazione, II; vol. 19, Appendice; vol. 20, V Sessione-Conclusioni.
180
1. Por la misma presencia numérica de los sacerdotes enviados, la cual ha
hecho posible la evangelización en zonas religiosamente marginadas, la
implantación de la Iglesia, la creación y animación de comunidades
parroquiales y de base, la formación de candidatos al sacerdocio y la
atención de campos pastorales específicos.
2. Por el aporte especial para la renovación global de la Iglesia
Latinoamericana ya en el campo de la reflexión teológica y pastoral, ya
también en la renovación bíblica, litúrgica y catequética, enriqueciendo así
la Iglesia local con el pensamiento y las experiencias de las Iglesias
hermanas.
3. Por el ejemplo y acción de sacerdotes verdaderamente apostólicos,
desprendidos y sacrificados, generosos y entregados, plenamente
integrados en la comunidad local con un gran cariño por su pueblo.
4. Por la manifestación y exigencia de la comunidad universal, por el
ejemplo de la colegialidad sacerdotal y por la práctica de la caridad entre
las diócesis.217
Con el deseo de superar las deficiencias y para prestar una ayuda
siempre más eficaz, el COGECAL recomendaba una vez más: una
mejor selección del personal que se enviaba, una mayor formación
integral que incluyera el aprendizaje de la lengua y la conciencia de
las dificultades que se encontrarían, una integración plena en el
presbiterio de la diócesis de destino, una sólida formación teológica,
una fuerte espiritualidad sacerdotal y una sensibilidad cristiana frente
a los problemas sociales de América Latina. El COGECAL hacía las
mismas recomendaciones a los religiosos exhortándolos en particular
a inserirse en la pastoral de conjunto en plena comunión con los
Obispos.
En cuanto tiene que ver con la nueva estructuración de la CAL y del
COGECAL, los participantes a la quinta sesión estudiaron el primer
proyecto de normas de la CAL que presentó el Cardenal Confalonieri
e hizo llegar al Santo Padre una nota manifestando su deseo de que el
Episcopado latinoamericano estuviera más representado en los dos
organismos.218
217
Cfr. Documento final de la quinta sesión del COGECAL. En: Notiziario della Pontificia
Commissione per l'America Latina, numero 12, Ottobre 1970.
218
Cfr. Quinta parte, Capítulo XVI. Nueva configuración de la CAL y del COGECAL.
181
Capítulo XV
Breve perfil biográfico del Presidente de la CAL:
Cardenal Antonio Samoré
Antonio Samoré nació en Bardi (Italia) el 4 de diciembre de 1905,
hijo de Gino Samoré y Giuseppina Bassini. El padre, originario de
Brisighella, se estableció en Bardi, donde se desempeñó como
empleado del anágrafe, con residencia en el castillo donde tenía su
sede la alcaldía de Bardi.
El 24 de junio de 1915 recibió la confirmación de manos del Obispo
de Piacenza, Mons. Giovanni Maria Pellizzari. En octubre de 1916
entró en el seminario de Piacenza. Terminados los estudios en el
seminario, en septiembre de 1921 pasó al Colegio Alberone,
inaugurado en 1751 por el Cardenal Giulio Alberoni y confiado a la
Congregación de la Misión o Padres de san Vicente de Paúl. De su
formación con los vicentinos aprendió y nunca olvidó los tres puntos
centrales de la enseñanza de San Vicente: conciencia misionera,
formación del clero y atención a las varias formas de pobreza.
Completados los estudios teológicos, el 10 de junio de 1928 fue
ordenado sacerdote en la catedral de Piacenza por Mons. Menzani.
Fue enviado a prestar su servicio pastoral en la parroquia de San
Savino, como vicario parroquial. Junto con sus compromisos
pastorales adelantó estudios de especialización en teología y obtuvo el
doctorado el 29 de junio de 1929, discutiendo una tesis de carácter
histórico dogmático sobre “El primado petrino en los años 452-453”.
Cuando cumplió tres años de sacerdocio fue llamado por el padre
Marina, Superior del Colegio Alberone, para que acompañara otro exalumno del Colegio, Mons. Antonio Arata, que había sido enviado en
cualidad de Encargado de Negocios de la Santa Sede en Lituania y
buscaba un colaborador. La Secretaría de Estado le había dado la
indicación de procurarse él mismo un ayudante para su nueva
destinación, por esto se había dirigido al padre Marina para pedirle
consejo y la indicación de algún sacerdote que pudiera acompañarlo
en su misión diplomática.
El padre Marina presentó al Padre Antonio Samoré, que, con el
permiso de su Obispo Mons. Menzani, entró en el servicio
182
diplomático de la Santa Sede, en septiembre de 1932. Lituania fue
para Antonio Samoré el campo de trabajo por casi seis años. En 1938
obtuvo, en la universidad del Laterano, el doctorado en derecho
canónico con la tesis “Concordatum inter Sanctam Sedem et Hispniam
anni 1717”. Pasó después un breve período en la Nunciatura
Apostólica en Berna como Encargado de Negocios. Fue luego llamado
a Roma a trabajar en la Secretaría de Estado por deseo explícito de
Mons. Domenico Tardini. En la Secretaría de Estado en los años
1938-1947 Mons. Samoré trabajó junto al Cardenal Eugenio Pacelli,
Secretario de Estado de Pío XI y después Papa con el nombre de Pío
XII. Trabajó igualmente con Giovanni Battista Montini, poco después
Papa Pablo VI y con Domenico Tardini, más tarde Cardenal y
Secretario de Estado. Fue con Mons. Domenico Tardini con quien
Samoré entró en gran sintonía de trabajo, estima y amistad.
El 30 de enero de 1950 fue nombrado Nuncio Apostólico en
Colombia y elevado a la dignidad episcopal. Fue ordenado Obispo el
16 de abril de 1950 por el Cardenal Clemente Micara, con la
asistencia de Mons. Filippo Bernardini y de Mons. Alberto Carinci.
En Colombia estuvo tres años, tiempo que vivió con intensidad y que
le permitió entrar en contacto con la vivacidad del catolicismo
latinoamericano y tomarle el pulso a los peligros que amenazaban la
Iglesia en toda América Latina.
Mons. Domenico Tardini, promovido en 1952 a Pro-Secretario de
Estado para los Asuntos Extraordinarios pidió y obtuvo el
nombramiento de Mons. Samoré como Secretario de la Sagrada
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios,
nombramiento que se publicó el 7 de febrero de 1953. Durante 14 años
ejerció este cargo sirviendo fielmente tres Pontífices, Pío XII, Juan
XXIII y Pablo VI.
Desde su llegada a la Congregación para los Asuntos Eclesiásticos
Extraordinarios inició una intensa actividad en favor de la Iglesia en
América Latina. En una entrevista al diario chileno El Mercurio,
recordando sus inicios como Secretario dice “cuando regresé [de
Colombia] Monseñor Tardini me dijo: vienes de América Latina, a tu
cargo, en la primera sección de la Secretaría de Estado, está toda
Latinoamérica”.219 Con la colaboración del entonces minutante
Agostino Casaroli el entusiasmo de Mons. Samoré fue dando vida a
219
Diario EL Mercurio, Santiago de Chile, 21 de noviembre de 1982.
183
un movimiento pro América Latina al interno de la Curia Romana que
desembocó en la Conferencia de Río de Janeiro, prosiguió con la
fundación del CELAM y de la Pontificia Comisión para América
Latina. De esta Comisión Mons. Samoré fue primero Secretario
(1958-1961), luego Vice-Presidente (1961-1967) y finalmente
Presidente (1967-1969).
En un escrito suyo de 1964, dice de sí mismo:
El suscrito viene un poco clasificado en Roma, como “el hombre América
Latina”. Y él lo considera un mérito o demérito. Mérito, seguramente, por
haber sostenido una idea; demérito, por no haber servido bien o al menos
siempre bien esta idea. Dominus scit.
Diré solamente esto. Hasta 1950 no tuve ocasión de interesarme en
América Latina. En enero de ese año fuí nombrado Nuncio Apostólico en
Colombia, donde transcurrí casi tres años. Me enamoré de ella (sit venia
verbo!). Cuando regresé S.E. Mons. Tardini, entonces Pro-Secretario de
Estado para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, me dijo (y las
palabras me resuenan todavía): “Tu vienes de Colombia, de un País de
América Latina. Recuerda que desde este momento América Latina es tu
carga”. Lo tomé como una orden; lo consideré una misión. Me dediqué a
ella: bien o mal. La hice (espero no ser considerado impertinente) razón de
mi vida. Cierto es que desde entonces el cargo de Secretario de la Sagrada
Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios se volvió
mucho más grave, aun más intenso por el desarrollo que fue tomando el
trabajo para América Latina: preparación de la Conferencia de Río de
Janeiro; asistencia al trabajo del CELAM, CAL.220
El 26 de junio de 1967 fue creado Cardenal y el 20 de septiembre del
mismo año fue nombrado Presidente de la Pontificia Comisión para
América Latina, como tal participó en la II Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano en Medellín (Colombia) en 1968.
Ya de regreso en Roma, el 1º de noviembre recibió la noticia de su
nombramiento como Prefecto de la Sagrada Congregación de la
Disciplina de los Sacramentos, cargo que ejerció hasta 1974. El 25 de
enero de ese año fue trasladado al cargo de Archivista y Bibliotecario
de la Santa Iglesia Romana.
Murió el 3 de febrero de 1983, a los 77 años.
220
Cfr. Arch. PCAL, IA, vol. 37, Nuova CAL, I.
184
185
QUINTA PARTE
LA CAL A PARTIR DE LA REFORMA DE PABLO VI
DE 1969 A 1988
186
187
La decisión de Pablo VI de inserir la Pontificia Comisión para
América Latina en la Sagrada Congregación para los Obispos marca
un nuevo momento en la historia de este organismo de la Curia
Romana.
El ambiente de renovación y de aggiornamento que inspiró el
Concilio Vaticano II se dejó sentir en la Curia Romana en la reforma
que Pablo VI sancionó con la publicación de la Constitución
Apostólica Regimini Ecclesiae Universae, lo que provocó la creación
de nuevos organismos, la desaparición de algunos y la
reestructuración de otros. Con respecto a la CAL el Santo Padre
dispuso que asumiera una nueva configuración en correspondencia
con las cambiantes circunstancias de la Iglesia y de la sociedad en
América Latina y en Europa.
El Episcopado latinoamericano era cada vez más organizado y
tomaba mayor conciencia de su misión y de su protagonismo en la
renovación del catolicismo en el Continente, lo que exigía una
presencia más activa en los organismos centrales de la Santa Sede que
se ocupaban de la Iglesia en Latinoamérica. Así, pues, la nueva etapa
de la historia de la CAL revela una reestructuración de la Comisión
misma y de su Consejo General con mayor presencia del Episcopado
de América Latina. Se evidencia, igualmente, una relevante presencia
del CELAM y de los Obispos latinoamericanos en el estudio y
búsqueda de soluciones de los problemas pastorales y doctrinales que
se presentaban a la acción evangelizadora de la Iglesia. Es, en
definitiva, un período en el cual los esfuerzos de la Iglesia en favor de
la renovación católica del Continente comienzan a dar sus frutos.
Sin embargo, como en toda obra grande, a los antiguos problemas se
añadieron nuevas dificultades de tipo pastoral y doctrinal a los que la
Santa Sede procuró dar oportunas soluciones.
Capitulo XVI
Nueva configuración de la CAL y del COGECAL
Una vez que fue inserida en la Congregación para los Obispos, la
CAL asumió nueva estructura y nueva funcionalidad, como lo
188
indicaba ya la carta del Cardenal Secretario de Estado al Cardenal
Antonio Samoré.
El Cardenal Carlo Confalonieri, Prefecto de la Sagrada
Congregación para los Obispos, volvió a ser Presidente de la CAL y
como primer acto de su segundo mandato solicitó instrucciones al
Cardenal Secretario de Estado sobre la nueva configuración y
funcionalidad de esta Pontificia Comisión.
El Cardenal Amleto Cicognani, Secretario de Estado, envió al
Cardenal Confalonieri las instrucciones debidamente aprobadas por el
Papa asegurando que por cuanto concernía al nombramiento de los
Consultores de la citada Comisión, la Secretaría de Estado proveería a
enviar las respectivas cartas de nombramiento, apenas fuera posible.
1. Nuevas normas de la CAL
El 16 de abril de 1969, con ocasión de la celebración de la quinta
sesión del COGECAL, el Cardenal Confalonieri solicitó al Secretario
de Estado instrucciones sobre la nueva configuración de la CAL. El
Cardenal Secretario de Estado envió las instrucciones, debidamente
aprobadas por el Papa, con nota del 19 de junio del mismo año. 221 Así,
pues, la tarde del 20 de junio, el Cardenal Carlo Confalonieri pudo
presentar a la plenaria del COGECAL las instrucciones y dialogar
sobre la nueva configuración de la CAL y del COGECAL.
El 23 de junio de 1969, el Cardenal Antonio Samoré comunicó al
Cardenal Confalonieri el deseo expresado por Mons. Averlar Brandão
Vilela, durante la quinta sesión del COGECAL, que la Pontificia
Comisión tuviera entre sus miembros algún latinoamericano,
conforme al espíritu y a la praxis que se seguía en otros organismos de
la Curia Romana, según la cual en los organismos centrales personas
originarias del lugar, “representen las áreas a las cuales el organismo
se interesa o se refiere”.222 Con la misma intención, el COGECAL
escribió al Santo Padre una carta fechada el mismo día 23 de junio de
1969. En la mencionada carta el COGECAL solicitaba:
221
Cfr. Carta del Cardenal Villot, Secretario de Estado, al Cardenal Confalonieri, Prefecto
de la Congregación para los Obispos. Vaticano, 19 de junio de 1969. En: Arch.PCAL, IA, vol. 39,
Nuova CAL III, Norme.
222
Cfr. Carta del Cardenal Antonio Samoré al Cardenal Carlo Confalonieri. Roma, 23 de
junio de 1969. En: Arch.PCAL, vol. 39, Nuova CAL III, Norme.
189
Que un cardenal latinoamericano forme parte de la CAL, como consejero,
junto a los Cardenales Samoré y Baggio.
Que un obispo del CELAM figure entre los Miembros de la CAL
Que un eclesiástico muy buen conocedor de América Latina o
latinoamericano, sea puesto al frente de la Secretaría de la CAL.223
El 28 de junio 1969 el Cardenal Confalonieri escribió al Secretario
de Estado, en respuesta a la nota del 19 de junio, sometiendo a la
aprobación pontificia las novedades surgidas en el diálogo con los
miembros del COGECAL y solicitando que “una vez conocida la
augusta disposición [...] sea transmitido a esta Congregación el texto
definitivo de las Normas”.224
El 18 de agosto, la Secretaría de Estado envió a la Congregación
para los Obispos el texto definitivo de las “Normas”.225 El Cardenal
Villot comunicó, igualmente, que Pablo VI había designado al
Cardenal Pablo Muñoz Vega, Arzobispo de Quito, como tercer
Cardenal Consejero de la CAL. El texto disponía:
I. Naturaleza y composición.
1. La Pontificia Comisión para América Latina (CAL) queda incluida en la
Sagrada Congregación para los Obispos, de la cual viene a ser un Órgano
específico para coordinar las relaciones entre la Santa Sede y el Consejo
Episcopal Latinoamericano (CELAM).
2. El Presidente de la CAL será el Cardenal Prefecto de la Sagrada
Congregación para los Obispos.
Consejeros de la CAL serán los Señores Cardenales Antonio Samoré,
Sebastiano Baggio y Pablo Muñoz Vega.226
3. Formarán parte de la CAL en calidad de Miembros:
El Secretario del Consejo de los Asuntos públicos de la Iglesia,
223
Carta del COGECAL a S.S. Pablo VI. Roma, 23 de junio de 1969. En: Arch.PCAL, IA,
vol. 39, Nuova CAL III, Norme.
224
Cfr. Carta del Cardenal Carlo Confalonieri, Prefecto de la Congregación para los
Obispos, al Cardenal Jan Villot, Secretario de Estado. 28 de junio de 1969. En: Arch.PCAL, IA,
vol. 39, Nuova CAL III, Norme.
225
Cfr. Carta de Mons. Giovanni Benelli, Sustituto de la Secretaría de Estado, al Cardenal
Carlo Confalonieri, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 18 de
agosto de 1969. En: Arch.PCAL, IA, vol. 39, Nuova CAL III, Norme.
226
El proyecto enviado por la Secretaría de Estado en el numeral 2 decía: “El Presidente de
la CAL será el Emmo. Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregación para los Obispos”. Durante
las discusiones se sugirió que se añadiera “Él se servirá del valioso consejo de los Cardenales
Antonio Samoré y Sebastiano Baggio”. Por solicitud del Episcopado Latinoamericano se añadió
entre los Consejeros “un Cardenal Latinoamericano”. Cfr. Arch.PCAL, IA, vol. 39, Nuova CAL
III, Norme.
190
El Secretario de la Sagrada Congregación para los Obispos,
El Secretario de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los
Pueblos,
Un obispo propuesto por el CELAM.227
4. Formarán parte de la CAL en calidad de Consultores:228
El Sustituto de la Secretaría de Estado de Su Santidad,
El Secretario de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe,
El Secretario de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los
Sacramentos,
El Secretario de la Sagrada Congregación para el Clero,
El Secretario de la Sagrada Congregación para los Religiosos y los
Institutos Seculares,
El Secretario de la Sagrada Congregación para la Educación Católica,
El Presidente de la Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales,
El Vice-Presidente de la Pontifica Comisión “Justitia et Pax”,
El Vice-Presidente del “Consilium de Laicis”,
Tres obispos de América Latina.229
5. El trabajo de secretaría de la CAL será desempeñado por un sacerdote
nombrado por la Santa Sede, además por un oficial y por un escritor, si
fuese menester.
6. En cuanto al Consejo General de la CAL (COGECAL), sus mismos
miembros serán invitados a expresar su parecer sobre la conveniencia de
que la estrcutura y la función del COGECAL permanezcan como estan,
según los Estatutos en vigor.
II. Finalidad y actividad.
1. Mientras se deja al CELAM la iniciativa y la responsabilidad que, en
fuerza de sus Estatutos, le competen para coordinar en un nivel superior
las actividades de las Conferencias Episcopales Nacionales, la CAL
227
El proyecto original no consideraba la presencia de un Obispo latinoamericano. El
primer obispo en prestar esta obra fue Mons. Eduardo Pironio, Secretario General del CELAM.
228
El proyecto original enumeraba entre los Consultores a los Cardenales Antonio Samoré y
Sebastiano Baggio. Ya en los diálogos durante la quinta sesión del COGECAL se consideró
oportuno que los dos mencionados Cardenales fueran Consejeros del Cardenal Presidente.
Tampoco estaba en el proyecto original la presencia de los tres obispos latinoamericanos, que
fueron introducidos después que el COGECAL hizo explícita solicitud.
229
Los tres primeros obispos latinoamericanos nombrados para este oficio fueron: Mons.
Vicente Faustino Zaspe, Arzobispo de Santa Fe (Argentina); Rubén Isaza Restrepo, Coadjutor con
derecho a sucesión y Administrador Apostólico de Cartagena (Colombia); y Román Arrieta
Villalobos, Obispo de Tilarán (Costa Rica).
191
desarrollará su propia actividad conforme a las necesidades y solicitudes
que le serán notificadas por el mismo CELAM o que serán advertidas por
graves circunstancias que se presenten.
2. La finalidad principal de la CAL será, por tanto, estar servicialmente
enterada de las actividades del CELAM y de los Organismos Episcopales
Nacionales de ayuda a la Iglesia en América Latina.
Por consiguiente el Secretario General del CELAM oportunamente
informará la CAL:
Sobre la labor llevada a cabo por el CELAM tanto en lo pastoral como en
la parte organizativa;
Sobre las iniciativas de alguna importancia que, directa o indirectamente,
interesen a la Iglesia en el Continente Latinoamericano.
Así mismo, los respectivos Secretariados de los Organismos Episcopales
Nacionales de ayuda suministrarán informes a la CAL sobre la
colaboración proporcionada en personal y en medios económicos a la
Iglesia en América Latina;
De parte de Europa: COPAL (Bélgica); CEFAL (Francia); CEIAL (Italia);
CECADE-OCSHA (España); ADVENIAT y MISEREOR (Alemania);
“AIDE A L’EGLISE EN DETRESSE” del R. P. Van Straaten; La
Pontificia Obra de la Santa Infancia, etc;
De parte de América del Norte: N.C.C.B. – LAB (USA) y OCCAL
(Canadá)
3. Con espíritu de servicio para las Conferencias Episcopales y para cada
uno de los Ordinarios, la CAL no dejará de prestar su colaboración en la
regular tramitación de sus asuntos en la Curia Romana o con los
Organismos Episcopales mencionados en el número precedente.
4. La CAL continuará encargándose de la distribución, según los criterios
establecidos y que bien conocen el CELAM, las Conferencias Episcopales
Nacionales Latinoamericanas y todos los Ordinarios, del millón de dólares
que el Santo Padre ha autorizado para el trienio 1969-1972.
5. Las finalidades indicadas podrán lograrse normalmente mediante
reuniones de la CAL de modo semejante al procedimiento de otras
Comisiones Pontificas.230
El 27 de septiembre se publicaron los nuevos nombramientos: El
Cardenal Carlo Confalonieri fue nombrado oficialmente Presidente de
la CAL; los Cardenales Antonio Samoré, Sebastiano Baggio y Pablo
Muñoz Vega, fueron nombrados Consejeros; Miembros fueron
230
Normas de la CAL, aprobadas por Paolo VI, y consignadas por la Secretaría de Estado
el 18 de agosto de 1969. En: Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina,
numero 12, ottobre 1970, f. 10.
192
nombrados, a tenor de las normas, Agostino Casaroli, Ernesto Civardi,
Sergio Pignedoli; y Consultores Giovanni Benelli, Paolo Philippe,
Giuseppe Schrôffer, Martino O’Connor, Alberto Castelli, Giuseppe
Caloria, Edoardo Heston. El 21 de octubre de 1969 se publicó el
nombramiento de Mons. Eduardo Pironio como representante por
América Latina. El 22 de abril de 1970 se nombraron los consultores
latinoamericanos, nombramiento que recayó en: Vicente Faustino
Zaspe, Arzobispo de Santa Fe (Argentina); Rubén Isaza Restrepo,
Coadjutor con derecho a sucesión y Administrador Apostólico de
Cartagena; y Román Arrieta Villalobos, Obispo de Tilarán (Ecuador).
Ya organizada en su nueva etapa la CAL celebró la primera reunión
(45ª de la serie), a la que asistieron, además de los Consejeros,
Miembros y Consultores, Mons. Michele Buro y el Padre Francisco
Jiménez sj, de la Secretaría de la CAL. El argumento central fue la
presentación de las normas aprobadas por el Santo Padre y lo relativo
a la preparación de la XII reunión del CELAM, donde serían
estudiados los nuevos estatutos y reglamento del Consejo Episcopal
Latinoamericano.
2. Nueva estructuración del COGECAL
Como se había previsto al momento de discutir las nuevas normas de
la CAL, la discusión sobre las nuevas normas del COGECAL se dejó
como argumento de la quinta reunión del Consejo General de la CAL.
El COGECAL, reunido durante los días 18 al 21 de 1969, por falta de
tiempo, no trató el argumento y se dejó el encargo a la CAL de
preparar un texto teniendo en cuenta la experiencia de los últimos
años y de las propuestas eventualmente presentadas. En cumplimiento
de esta tarea, el 25 de julio de 1969 el Cardenal Carlo Confalonieri
envió a la Presidencia del CELAM, a los Presidentes y Secretarios
Generales de los Organismos Episcopales nacionales de ayuda, al
Presidente de la Unión Internacional de Superiores Generales y al
Presidente de la Unión Internacional de Superioras Generales un
ejemplar de los Estatutos del COGECAL hasta entonces en vigor, en
el cual figuraban cancelados algunos parágrafos o palabras que se
sugería se debían omitir y subrayadas algunas modificaciones
introducidas. Cada uno de los destinatarios quedaba invitado a
notificar sugerencias y propuestas con el fin de mejorar el
193
funcionamiento del COGECAL y lograr con mayor eficacia los fines
propios de este Organismo. 231
El 17 de enero de 1970, después de haber recibido las sugerencias e
indicaciones solicitadas, el Cardenal Confalonieri escribió
nuevamente a los interesados enviando el nuevo texto de los Estatutos
del COGECAL con la solicitud de revisarlo y de hacer llegar nuevas
eventuales aclaraciones o modificaciones.232
El texto enviado el 17 de enero y las respectivas observaciones que
hicieron llegar a la CAL fue objeto de la 46a reunión de la CAL
celebrada el 19 de junio de 1970, donde se redactó un último texto
unánimemente aceptado por todos los miembros de la Comisión y
presentado el 20 del mismo mes al Santo Padre que lo aprobó. 233 El
texto definitivo dispone:
I. Naturaleza y Finalidad.
1. El Consejo General de la Pontificia Comisión para América Latina
(COGECAL) ha sido instituido por el Santo Padre Pablo VI el 30 de
noviembre de 1963 con la intención de dar mayor relieve al interés de la
Catolicidad por el Continente Latinoamericano.
2. Es un Organismo que integra la CAL con representantes del CELAM,
de los Organismos Episcopales Nacionales “pro América Latina”, de las
Federaciones Internacionales y de la Confederación Latinoamericana de
las Familias Religiosas, en orden a una eficiente colaboración apostólica
que favorezca la Iglesia en y para América Latina.
3. Su principal finalidad es el estudio en conjunto de temas y problemas de
especial interés común, con miras a formular adecuadas soluciones y
promover una conveniente coordinación en las actividades e iniciativas.
II. Composición.
4. Miembros del Consejo General son:
a) Los Componentes de la Pontificia Comisión para la América Latina;
b) la Presidencia del CELAM
c) Los Presidentes de los Organismos Episcopales Nacionales “pro
América Latina” de Europa, Estados Unidos y Canadá;
231
Cfr. Carta del Cardenal Carlo Confalonieri del 25 de julio de 1969. En: Arch.PCAL, II,
vol. 21, Norme 1970, COGECAL: Norme Statutarie (1970).
232
Cfr. Carta del Cardenal Carlo Confalonieri del 17 de enero de 1970. En: Arch.PCAL, II,
vol. 21, Norme 1970, COGECAL: Norme Statutarie (1970).
233
Cfr. Adunanza de la CAL: richiesta di approvazione del Santo Padre al testo delle Norme
e Regolamento del COGECAL. Ex audientia Ssmi. Diei 20 junii 1970. En: Arch.PCAL, II, vol. 21,
Norme 1970, COGECAL: Norme Statutarie (1970).
194
d) Los Presidentes de las Uniones de Superiores y Superioras Generales,
así como el Presidente de la Confederación Latinoamericana de Religiosos
(CLAR).
III. Presidencia y sus funciones.
5. Presidente del Consejo General es, por derecho, el Presidente de la
misma Pontificia Comisión para la América Latina, que cuenta con un
Vice-Presidente en el desempeño de sus funciones.
6. El Vice-Presidente es elegido por el Consejo: la primera vez al
comenzar la sesión, las veces siguientes al finalizarla, pudiendo ser
indefinidamente reelegido.
7. El Presidente del Consejo General cuida de que las sesiones se preparen
debidamente, señala el día para su celebración, las preside y, en nombre
del Consejo, juntamente con el Vice-Presidente y el Moderador, firma las
Actas y Documentos aprobados por el mismo.
IV. Comité de estudio.
8. Los Directores de los Secretariados de los Organismos Episcopales
Nacionales “pro América Latina” así como los Secretarios de las Uniones
Internacionales y de la Confederación Latinoamericana de las Familias
Religiosas constituyen el Comité de estudio del COGECAL y participan
por tanto en sus sesiones.
9. El Presidente del Consejo General, con el parecer del Vice-Presidente,
tiene la facultad de recurrir a los servicios de otras personas, que pueden
por lo tanto ser invitadas a participar en la sesión y tratar determinados
argumentos.
V. Sesiones del Consejo.
10. El Consejo General se reúne:
a) Según lo requieran eventuales necesidades advertidas por uno u otro de
los Organismos integrantes (cfr. Art. 2) o en atención a concretas
indicaciones de alguno de sus miembros (cfr. Art. 4);
b) En la sede que cada vez para ello se determine;
c) Durante el tiempo que los asuntos a tratar lo exijan.
11. Todos y sólo los que forman parte del Consejo General (cfr. art. 4)
participan con facultad de voto en las sesiones.
12. Si alguno de los Miembros del Consejo se ve impedido para participar
en las sesiones, puede designar, previniendo de ello al Presidente del
Consejo, un suplente, el cual solamente tendrá derecho a voto si posee
expresa delegación para ello.
13. la Agenda de cada sesión:
195
a) Se determina teniendo en cuenta el posible desarrollo de los temas a
tratar;
b) Será preparada por la Secretaría de la CAL y por los Secretarios del
Comité de Estudio del Consejo, que de común acuerdo y en estrecho
contacto con el Secretariado General del CELAM procederán tanto a la
selección de la necesaria documentación previa como a levantar el Acta de
las reuniones de la sesión;
c) Se enviará a los interesados dos meses antes de la celebración de la
sesión con toda la oportuna documentación.
14. Los Miembros del Consejo, aun después de conocer la Agenda de la
sesión, tiene facultad para proponer, también en el curso de la misma,
otros temas al Presidente, quien, juntamente con el Consejo, no descuidará
prestarles debida atención.
15. En la primera reunión se procederá a la elección del Moderador, siendo
suficiente para ello la mayoría relativa.
16. Funciones del Moderador son:
a) Determinar el desarrollo de los trabajos:
b) Dirigir las discusiones;
c) Proponer a la Asamblea las conclusiones que resultaren;
d) Firmar, a tenor del artículo 7, las Actas y Documentos aprobados por el
Consejo.
17. En la sesión del Consejo General quedan aprobadas aquellas
conclusiones que obtengan la mayoría de votos, a saber: la mitad más uno.
18. Las Actas de las reuniones se enviarán a todos los Miembros del
COGECAL.234
Capítulo XVII
Actividad de la CAL
En contraste con la conspicua composición de la CAL (3 Cardenales
Consejeros, 4 Miembros y 12 Consultores) y del más amplio Consejo
General que la integraba (Presidencia del CELAM, Presidentes de los
Organismos Episcopales de ayuda, Presidentes de los Superiores
Generales de los religiosos y de la CLAR), su orgánico era modesto:
234
Normas del COGECAL, aprobadas por el Santo Padre Pablo VI el 20 de junio de 1970.
En: Notiziario della Pontificia Commissione per l’America Latina, numero 12, Ottobre 1970, f. 11.
196
además del Cardenal Presidente contaba apenas con dos
colaboradores, Mons. Michele Buro y el sacerdote jesuita Francisco
Jiménez.
A pesar de esta escasez de personal la Comisión se esforzó por llevar
adelante su trabajo administrativo que no era poco ni fácil: examen y
evacuación de las numerosas peticiones de ayuda que le llegaban de
América Latina; asignación y distribución de las cuotas previstas del
Fondo-CAL para las Conferencias Episcopales y el CELAM; relación,
mes por mes, de su propio parecer sobre las solicitudes de ayuda
dirigidas desde América Latina a Misereor; intervención ante los
organismos de ayuda para satisfacer las solicitudes de personal y de
fondos que le llegaban directamente; participación en reuniones de
estudio, entre otras actividades.
Además de las actividades indicadas en las normas de 1969, la CAL
quiso privilegiar también una dimensión específicamente pastoral,
siguiendo con especial interés los problemas pastorales y doctrinales
más graves del Continente. En cuanto al examen y a los esfuerzos por
solucionar dichos problemas la CAL no podía sino secundar con
modestia la obra de los Dicasterios de la Curia Romana competentes,
cuales la Congregación para los Obispos, el Consejo para los Asuntos
Públicos de la Iglesia, la Congregación para la Evangelización de los
Pueblos en todo lo relacionado con los territorios de misión, la
Congregación para la Doctrina de la Fe, la Congregación para la
Educación Católica, el Pontificio Consejo para los Laicos, las
Pontificias Comisiones Iustitia et Pax y para las Comunicaciones
Sociales, y ocasionalmente otras.
1. Un renovado espíritu de servicio
El Cardenal Carlo Confalonieri, desde el momento mismo en que
volvió a ser Presidente de la CAL, manifestó al CELAM y a todos los
Organismos de ayuda a la Iglesia en América Latina el modo como la
Comisión entendía prestar sus servicios a la Iglesia, ajustándose a las
nuevas circunstancias y a la reciente reorganización.
El envío del texto de las Normas de la CAL al CELAM, a los
Organismos de ayuda, a los Presidentes de las Conferencias
Episcopales y a los Presidentes de las Comisiones Episcopales de las
Conferencias Episcopales de Europa y de Norteamérica le dio la
197
ocasión de manifestar a todos los interesados el nuevo espíritu que
animaba a cuantos trabajaban en la Pontificia Comisión para América
Latina.235 En la carta con la que acompañó el envío del mencionado
texto, el Cardenal Confalonieri precisaba cómo la CAL deseaba
relacionarse con cada uno de estos organismos.
1.1 Con el CELAM
En la carta dirigida a Mons. Avelar Brandao Vilela, Presidente del
Consejo Episcopal Latinoamericano, escribía:
Esta Comisión, llamada en particular a seguir las múltiples actividades del
CELAM, está segura de ser periódicamente tenida al corriente, de modo
que sea en grado de prestar - a la ocurrencia – toda la obra solicitada para
el mayor progreso de la Iglesia en el amado Continente.236
1.2 Con el Secretariado General del CELAM
En la carta enviada a Mons. Eduardo Pironio, Secretario General,
manifestaba:
Llamada a seguir la actividad del CELAM, la CAL está segura que será
oportunamente informada por Vuestra Excelencia, por escrito o de persona
– con ocasión de sus visitas a Roma -, sobre el próvido trabajo en el cual el
CELAM, por medio de sus “Servicios” y de sus “Departamentos” e
“Institutos” está celosamente comprometido y sobre las iniciativas que
interesan a la Iglesia en América Latina.
La CAL, de parte suya, renueva el ofrecimiento de su constante completa
disponibilidad a servicio del CELAM, para la feliz coordinación con todos
los otros Dicasterios y Oficinas de la Curia Romana de cuyo servicio, por
competencia o especial interés de los problemas en examen, llegara a tener
necesidad.
1.3 Con los Organismos Episcopales
A los Presidentes de los Organismos Episcopales Nacionales de
ayuda, en personal y en medios económicos, escribió:
La CAL, a tenor de las Normas, será bien interesada y gustará conocer, de
tiempo en tiempo, las actividades y la obra de ayuda que viene
235
Cfr. Arch.PCAL, IA, vol. 39, Nuova Cal III, Norme.
Cfr. Carta del Cardenal Carlo Confalonieri, Presidente de la CAL, a Mons. Abelar
Brandao Vilela, Presidente del CELAM. Roma, 10 de octubre de 1969. En: Arch. PCAL, IA, vol.
39, Nuova CAL III, Norme, Invio di detto testo alla Presdiencia del CELAM. Con copia para el
Vice-Presidente y el Secretario General.
236
198
celosamente desarrollando ese benemérito Organismo, en favor de la
Iglesia en América Latina.237
1.4 Con las Conferencias Episcopales
A los Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales de
América Latina, el Cardenal Confalonieri escribía:
Me complazco en renovar al Episcopado de esa Nación, por medio del
autorizado conducto de Vuestra Excelencia, el ofrecimiento de los
servicios que, cuando fuese menester, esta Comisión podrá útilmente
proporcionar.
La CAL, por su parte, agradecerá recibir todas las indicaciones y
sugerencias para mejor cumplir su propia finalidad y actividad, con
espíritu de humilde y filial colaboración a la apostólica y paternal solicitud
del Santo Padre por la Iglesia en América Latina.238
1.5 Con los Representantes Pontificios
La CAL, en su deseo de servir mejor la causa de la Iglesia en
América Latina solicitó a los Delegados y Nuncios Apostólicos en los
países de América Latina, su obra de cooperación. A ellos el Cardenal
Confalonieri escribió manifestando:
La CAL tiene interés en conocer todas las noticias e informaciones sobre
los trabajos de las Conferencias Episcopales en esa Nación y sobre la
actividad de los Ordinarios, que pueden referirse a la puesta en práctica de
las indicaciones pastorales del CELAM y de los respectivos
Departamentos, de modo que se pueda tener una visión actualizada y
completa.239
237
Cfr. Carta del Cardenal Carlo Confalonieri, Presidente de la CAL, a los Presidentes de
los Organismos Episcopales de ayuda pro América Latina. Roma, 15 de octubre de 1969. En:
Arch.PCAL, IA, vol. 39, Norme, Invio di detto testo ai Presidenti degli Organismi Episcopali di
aiuto pro A.L.
238
Cfr. Carta del Cardenal Carlo Confalonieri, Presidente de la CAL, a los Presidentes de
las Conferencias Episcopales Nacionales. Roma, 15 de Octubre de 1969. En: Arch.PCAL, IA, vol.
39, Nuova CAL III, Norme, Invio di detto testo ai Presidenti delle Conferenze Episcopali
Nazionali di A.L.
239
Cfr. Carta del Cardenal Carlo Confalonieri, Presidente de la CAL, a los Representantes
Pontificios en América Latina. Roma, 15 de octubre de 1969. En: Arch.PCAL, IA, vol. 39, Nuova
CAL, Norme, Invio di detto testo ai Rappresentanti Pontifici in A.L.
199
2. La actividad de la CAL a tenor de las “Normas” de 1969.
El texto de las “Normas” aprobadas en 1969 imponían a la CAL tres
tareas específicas: 1) el seguimiento a las actividades del CELAM y
de los Organismos Episcopales Nacionales de ayuda a la Iglesia en
América Latina, que es la finalidad principal; 2) prestar su
colaboración a las Conferencias Episcopales en la regular tramitación
de sus asuntos en la Curia Romana o con los Organismos de ayuda; y
3) la distribución Fondo-CAL.
2.1 El seguimiento de las actividades del CELAM y de los Organismos
de ayuda
El texto de las normas no sólo establecía cuál era la tarea principal
de la CAL, sino que indicaba también el modo como CAL llevaría a
cabo su misión.
2.1.1 El seguimiento de las actividades del CELAM
Debiendo seguir las actividades del CELAM, las normas disponían:
Por consiguiente el Secretario General del CELAM oportunamente
informará la CAL:
Sobre la labor llevada a cabo por el CELAM tanto en lo pastoral como en
la parte organizativa;
Sobre las iniciativas de alguna importancia que, directa o indirectamente,
interesen a la Iglesia en el Continente Latinoamericano.
De los informes y relaciones de Mons. Buro, especialmente las
destinadas al volumen anual Actividad de la Santa Sede, se puede
constatar que la CAL desplegó una intensa actividad en favor de
América Latina. Con el CELAM la relación fue constante y cordial,
sobre todo, subraya Mons. Buro, durante el tiempo que Mons. Alfonso
López Trujillo fue Secretario General (1972-1979) y Presidente
(1979-1983).
El CELAM envió regularmente los documentos de sus reuniones
plenarias, regionales y de coordinación. Igualmente, en forma
periódica hizo llegar las relaciones sobre la actividad de cada uno de
los Departamentos e informó de persona a través de su Presidencia.
Las ocasiones en las que el Presidente o el Secretario General
estuvieron en Roma constituyeron momentos de “fructuosos
200
intercambios de ideas sobre los problemas y cuestiones de América
Latina”.240
2.1.2 El seguimiento de las actividades de los Organismos de ayuda
Las normas de 1969 disponían en este campo:
Así mismo, los respectivos Secretariados de los Organismos Episcopales
Nacionales de ayuda, suministrarán informes a la CAL sobre la
colaboración proporcionada en personal y en medios económicos a la
Iglesia en América Latina;
De parte de Europa: COPAL (Bélgica); CEFAL (Francia); CEIAL (Italia);
CECADE-OCSHA (España); ADVENIAT y MISEREOR (Alemania);
“AIDE A L’EGLISE EN DETRESSE” del R. P. Van Straaten; La
Pontificia Obra de la Santa Infancia, etc;
De parte de América del Norte: N.C.C.B. – LAB (USA) y CECAL
(Canadá)
a) Canadá. Comisión Episcopal de Misiones- sección América
Latina
Mantuvo informada la CAL sobre la actividad realizada en favor de
la Iglesia en Latinoamérica y sobre los proyectos pastorales apoyados
por los Obispos canadienses en la región.
b) Estados Unidos. Secretariado para Latino-América-NCCB
Infirmó regularmente sobre el personal enviado en América Latina y
sobre las ayudas concedidas a la Iglesia en ese Continente.
c) Francia. Comité Episcopal Francés para América Latina
Informó constantemente la CAL sobre sus actividades en favor de la
Iglesia en Latinoamerica.
d) Italia. Centro Eclesial Italiano para América Latina (CEIAL)
El CEIAL Envió regularmente la relación de las actividades anuales
para la sensibilización sobre los problemas eclesiales en América
Latina, la preparación del personal destinado a esos países y la
asistencia al personal in loco y del que regresaba a Italia. La Comisión
cuidó siempre de hacer llegar oportunamente al CEIAL las solicitudes
que le llegaban desde América Latina, sobre todo en cuanto al envío
de sacerdotes y, especialmente de 1970 en adelante, siguió con
240
Pontificia Commissione per l'America Latina. Attività 1975. En Arc. PCAL, I-A, vol.
49/1, Adunanze CAL (54-57); Relazione in adunanza dei Capi Dicastero; Attività della Santa Sede
(1976-1981). Texto preparado por Mons. Michele Buro el 22 de noviembre de 1975.
201
atención los cursos de preparación y actualización que se impartían en
el CEIAL a los futuros misioneros en América Latina, favoreciendo la
presencia de expertos latinoamericanos propuestos por el CELAM. La
CAL mantuvo también relaciones con el Movimiento Laici/Ceial y en
particular con su presidente Dr. Armando Oberti, por la
responsabilidad que tenía en relación con la actividad del ASAL
(Associazione per gli Studi e la documentazione dei problemi socioreligiosi dell’America Latina).
e) España. Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las
Iglesias- Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana
(OCSHA)
Envió regularmente la relación de las actividades anuales y el
fascículo con todos los datos de los sacerdotes enviados a América
Latina. La Cal, igualmente, se hizo siempre presente con un mensaje y
una oferta económica en el “Día de Hispanoamérica”.
También la “Campaña contra el hambre en el mundo” (desde 1978
Manos Unidas), ha mantenido informada la CAL sobre las ayudas
concedidas en el curso de cada año a obras e iniciativas eclesiales en
América Latina.
f) Acción Adveniat y Misereor
Los dirigentes de estas dos instituciones transmitieron regularmente
cada año la información sobre las ayudas dadas a América Latina.
Misereor en particular mandó siempre la lista de las solicitudes que le
llegaban desde Latinoamérica con la intención de recibir la opinión de
la CAL sobre los proyectos más importantes o urgentes.
En 1981 la CAL se unió a las celebraciones por los 20 años de
Adveniat. Para la ocasión se convocaron todos los Presidentes de las
Conferencias Episcopales de América Latina con el fin de evaluar los
resultados obtenidos por Adveniat en sus primeros 20 años. EL
Cardenal Presidente, en la carta de invitación solicitó a todos los
Presidentes de Conferencias una relación sobre la actividad de
Adveniat en el propio país y las exigencias que se prospectaban hacia
el futuro. Adecuadamente preparada por la Conferencia Episcopal de
Ecuador, la reunión se celebró en Betania del Colegio, no distante de
Quito. Este encuentro permitió pasar en reseña las muchas obras e
iniciativas realizadas con la generosa solidaridad de los católicos
202
alemanes y presentar indicaciones concretas para atender las
necesidades emergentes en América Latina. 241
g) Ayuda a la Iglesia que sufre (Kirche in Not)
Mantuvo frecuentemente informada la CAL sobre las ayudas
destinadas a proyectos en América Latina.
Los organismos europeos de ayuda en personal mantuvieron
reuniones anuales a los que participó la CAL en la persona del
Presidente o de Mons. Buro. En estas reuniones cada organismo
presentaba una relación sobre la actividad desarrollada o en curso. A
la luz de las mencionadas relaciones se discutía sobre los problemas
pastorales de América Latina (las Comunidades Eclesiales de Base, en
1975; la religiosidad popular, en 1976; la evangelización y la situación
política en América Latina, en 1977; aspectos y finalidad de la
Conferencia de Puebla, 1978, para citar sólo algunos).
Cuando fue necesario, para evitar abusos e inconvenientes, la CAL
recordó a los dirigentes de los Organismos de ayuda las conclusiones
de la tercera sesión del COGECAL, sobre el curso que debían seguir
las solicitudes de ayuda provenientes de América Latina, subrayando
la directa responsabilidad del CELAM, de las Conferencias
Episcopales y de la respectiva autoridad eclesiástica, según fueran
solicitudes de carácter continental, nacional, regional o diocesano.
2.2 LA CAL al servicio de las Conferencias Episcopales
Las Normas disponían a la CAL con relación a las Conferencias
Episcopales Nacionales de América Latina:
Con espíritu de servicio para las Conferencias Episcopales y para cada uno
de los Ordinarios, la CAL no dejará de prestar su colaboración en la
regular tramitación de sus asuntos en la Curia Romana o con los
Organismos Episcopales mencionados en el número precedente.
Esta tarea fue igualmente realizada con dedicación. Es interesante la
correspondencia de la CAL con miembros de algunas Conferencias
Episcopales sobre el papel del CELAM en relación con el estudio de
los problemas latinoamericanos y su adecuada solución. Además, la
CAL envió con regularidad al inicio de cada año la cuota del Fondo241
Pontificia Commissione per l'America Latina. Attività 1981. En: Arch. PCAL, I-A, vol.
49/1, Adunanze CAL (54-57); Relazioni in Adunanze dei Capi Dicastero; Attività della CAL
(1976-1981).
203
CAL, asignada a cada Conferencia Episcopal. Recibió también las
actas de las reuniones plenarias o de los comités permanentes de las
Conferencias Episcopales, sometiéndolas al estudio de la
Congregación para los Obispos y, en los casos requeridos,
enviándolas a las otras Congregaciones de la Curia Romana.
La CAL se interesó igualmente en dar curso a las peticiones que las
Conferencias Episcopales le hicieron llegar sobre argumentos de tipo
pastoral.
2.3 El Fondo-CAL
La tercera finalidad que la “Normas” de 1969 dieron a la CAL fue la
de distribuir el llamado “Fondo-CAL”. En este sentido la CAL
observó siempre cuanto establecido en las normas mencionadas:
La CAL continuará encargándose de la distribución, según los criterios
establecidos y que bien conocen el CELAM, las Conferencias Episcopales
Nacionales Latinoamericanas y todos los Ordinarios, del millón de dólares
que el Santo Padre ha autorizado para el trienio 1969-1972.
La abundante documentación conservada en el archivo de la
Pontificia Comisión para América Latina bajo el título “Ejercicio
Financiero”, evidencia la atención con la que la CAL cumplió esta
disposición.
3. La preocupación específicamente pastoral de la CAL
La CAL siguió con atención los problemas pastorales y doctrinales
más significativos que marcaron la vida de la Iglesia en América
latina. Entre estos podemos señalar:
3.1 El movimiento “cristianos por el socialismo”
La CAL tomó en consideración el estudio de este problema pastoral
y doctrinal, durante sus reuniones, principalmente desde 1974.
Efectivamente, ya en la 51ª reunión de la CAL (4 de noviembre de
1974) el problema de los movimientos políticos de sacerdotes en
América latina estuvo en el orden del día, pero en esa reunión fue
tratado junto al problema de la teología de la liberación y por esto
poco profundizado.
204
Será la siguiente reunión a ofrecer un panoráma más amplio del
problema. La 52ª reunión de la CAL (5 de noviembre de 1975), tuvo
como punto central en el orden del día el estudio del tema:
“Movimientos sacerdotales politicos en América Latina: situación,
peligros, propuestas de remedios”. Se estudió el documento del
Encuentro Internacional de Cristianos por el Socialismo celebrado del
6-13 de abril de 1975 y se presentó la relación de Mons. Alfonso
López Trujillo, Secretario General del CELAM.
Mons. López Trujillo presentó el tema advirtiendo:
Existen distintas tendencias. Hay movimientos de tendencias de izquierdas
(más o menos definidas y radicalizadas) y los hay también de derecha, con
parecidas características operativas. Hay, pues, una recíproca alimentación
que no conduce a nada positivo y desgarra la comunidad cristiana. Las
divergencias políticas penetran en el interior de la Iglesia y se tornan en
causa de rupturas y tensiones.
Me referiré específicamente a una de las tendencias que hoy cobra mayor
fuerza e importancia: Cristianos para el socialismo.242
Después de presentar la situación de los movimientos existentes en
América Latina, se detiene a analizar los riesgos que estos
movimientos generan a nivel doctrinal y pastoral.
Doctrinalmente. Todas las tentaciones y fallas de una de las corrientes de
la Teología de la Liberación han desembocado en forma coherente y lógica
en las tesis de Cristianos para el socialismo. El contenido es el mismo y los
más importantes de sus autores son líderes de este movimiento.
Resumiendo, son estos algunos de sus peligros:
-El cristianismo queda subsumido y devorado por el primado de la política,
tomado en clave clasista, según la inspiración del análisis marxista, con su
dimensión esencial de lucha de clases.
-Existe una secularización de la fe: va perdiendo su identidad. Como
apunta el P. Congar, puede haber una amenaza contra la salud del estado
de fe (UN Peuple Messianique, Ed. Du Cerf, 1975, p. 185).
Hay una relectura radical de la Eclesiología. Se rechaza sistemáticamente
el pasado de la Iglesia y se la acusa de aliada de los poderosos, pieza del
sistema capitalista. Sus críticas son corrosivas. La Iglesia ha sido, en buena
parte, una ideología (en el sentido marxista el concepto). Debe pasar de
antirrevolucionaria a revolucionaria, si quiere tener alguna aceptación. Su
verdadera unidad será la unidad proletaria. A partir del cambio de enfoque
242
Relación de Mons. Alfonso López Trujillio durante la 52a Reunión de la CAL. Roma, 5 de
Noviembre de 1975. En: Arch.PCAL, I-A, vol. 49, LII Adunanza (5.XI.1975) Movimenti
Sacerdotali politici in A.L.
205
del misterio eclesial se reorienta toda su misión de evangelización, la cual
ha de llevar al compromiso revolucionario (socialismo marxista). Es típico
al respecto el libro del P. Hugo Assman “Opresión-Liberación” y el
reciente de Fernando Belo “Una lettura politica del Vangelo”, síntesis
divulgativa de su libro “Lecture Matérialiste de L’Evangile de Marc”.
-Practicamente todos los tratados teológicos y la impostación de las
labores catequéticas quedan penetradas de estas orientaciones. La
hermenéutica del Reino de Dios, concentrado a la transformación de las
estructuras capitalistas, el viraje de la Cristología: Cristo políticamente
comprometido, revolucionario. La escatología queda confinada a la
historia, etc.
Se puede decir que se va cayendo en una interpretación marxista del
cristianismo. Hay una aceptación poco crítica del análisis marxista,
cimentada en estas argumentaciones:
a) Separabilidad de niveles en el análisis marxista: su nivel científico
(racionalidad científica) y su filosofía (metafísica). Mientras el grupo PAX
(Polonia) rechaza la filosofía marxista, y ninguno se atrevería a llamarse
“cristiano-marxista” (sin entrar a analizar otras ambigüedades), esta
tentación se va dando en algunos teóricos integrantes o cercanos a
cristianos para el socialismo. En el documento de Lima se dice que los
problemas metafísicos SE VAN ACLARANDO. Y hoy se argumenta
corrientemente con el “cristianismo” de Roger Garaudy en “Parole
D’Homme”, sin examinar lo que realmente representan sus tesis, muy
lejanas del contenido e identidad cristianas.
b) señalan el análisis marxista como el ‘único instrumento válido de
lectura de la sociedad y de la historia y el único resorte capaz de
transformar el mundo y superar la alienación.
c) con la utopía de la sociedad sin clases reprochan la coexistencia de
clases en la Iglesia y censuran una llamada a la reconciliación que no pase
por la lucha de clases.
d) la revolución es el verdadero “locus” fidei. Sólo encuentra la fe su
auténtico sentido en la revolución. Es el terreno propicio de revitalización
de la fe. Allí la virtud transformadora del Evangelio es capaz de superar
los prejuicios burgueses.
Pastoralmente. La experiencia nos ha mostrado suficientemente la tragedia
que en la Iglesia han provocado estas tendencias.
Numerosas vocaciones de sacerdotes, religiosos y religiosas, se han
deshecho. Mentalizadas en estas líneas luego han chocado contra la
realidad, o no han encontrado canales operativos (político-eclesiales), y
han abandonado su vocación y, en casos, la misma fe. Con la penetración
ideológica tan intensa a que son sometidos, corren la misma suerte que
muchos jóvenes: terminan por mirar todo en forma tan distinta que nutren
un curioso desprecio a la Iglesia.
206
El fenómeno se registra sobre todo hoy entre los religiosos. La literatura es
abundante. De la legítima “opción por los pobres” se pasa a la “opción por
el proletariado” y de ésta al socialismo marxista. Hecho el tránsito, el resto
se puede prever.
La confusión se manifiesta con enorme gravedad. Y más cuando el
prestigio de algunos teólogos o la presencia o simpatía de algunos Obispos
les parece como un nítido respaldo. Sería exagerado decir que está en
curso una especie de herejía social? La palabra no gusta, pero no hay
rasgos sinceramente de que algo muy similar está aconteciendo? Unido a
un diálogo indispensable, ante un reto tan global, no se puede obrar
aisladamente o descoordinadamente y no se puede llegar tarde. El tiempo
empeorará los problemas y muchos cristianos confundidos y perplejos
habrán desgarrado muchas comunidades cristianas y sucumbido ellos
mismos.243
La exposición del Secretario General del CELAM, Mons. Alfonso
López Trujillo, terminaba con la propuesta de posibles remedios para
afrontar el problema en sus amplias dimensiones:
Una acción coordinada tendría que situarse en dos planos:
Doctrinal. Es necesario estudiar lo que teológicamente está en juego, con
toda seriedad. La sesión que tendrá el año próximo la Comisión Teológica
Pontificia, sobre Teología de la Liberación, será útil. Sin embargo, irán un
poco rezagados sobre lo que HOY importa, a saber la síntesis de Cristianos
por el socialismo. Es muy escasa la información que tienen.
Es urgente la difusión de orientaciones clarificadoras, estudios, etc. sobre
esta materia. Se requiere, tarde o temprano, la voz autorizada de la Santa
Sede, con toda claridad. El tiempo agravará las cosas e impedirá oportunas
intervenciones.
Aquí la principal tarea es la de la INFORMACIÖN. Esta información debe
llegar prudente y confidencialmente a todos los Episcopados. Subsiste la
dificultad de la orientación de algunos.
Pastoral. Ocupa el primer puesto la acción con los sacerdotes, religiosos y
religiosas. ¿Qué podría hacerse? Desde el CELAM activaremos una serie
de cursos con los Vicarios de Pastoral y con los responsables de la Pastoral
Social. Se animará este trabajo en los Episcopados. Hay suficiente material
en las conclusiones de los Sínodos para orientar a los Obispos. Pero hace
falta más...
Aspecto social. Se requiere todo un esfuerzo de profundización de la
Doctrina Social de la Iglesia. Es sistemáticamente desacreditada por estos
243
Relación de Mons. Alfonso López Trujillio durante la 52a Reunión de la CAL. Roma, 5 de
Noviembre de 1975. En: Arch.PCAL, I-A, vol. 49, LII Adunanza (5.XI.1975) Movimenti
Sacerdotali politici in A.L.
207
grupos. Se requiere también su ACTUALIZACIÓN Y APLICACIÓN
ENTRE NOSOTROS. Se evitarán reacciones de gentes generosas.
Una adecuada acción por la justicia, una firme y evangélica presencia en
favor de los pobres, un testimonio en pro de los Derechos Humanos, es
indispensable. Se trabaja bastante sobre el particular.
En una orientación definida, con gente de plena confianza, mucho podría
ayudar Justicia y Paz, ante todo en la profundización en el Magisterio
Social. El Secretariado para los No-Creyentes, que tiene a su cargo
aspectos del diálogo también con los marxistas, estudios e investigaciones
sobre la materia, puede dar valiosas colaboraciones.
El problema es URGENTE. No se le puede tratar aisladamente. Se
necesita una seria coordinación. No podría pensarse en un pequeño Comité
que reflexionara prontamente y ofreciera sus conclusiones y eventuales
recomendaciones, a quienes tienen en sus manos la alta responsabilidad
pastoral y la capacidad de decisión? Esto podría ser útil a la Santa Sede y a
los Episcopados.244
A la relación de Mons. López Trujillo siguió el diálogo entre los
Consejeros y Miembros presentes. Todos los que intervinieron
estuvieron de acuerdo en la necesidad de un documento clarificador
emanado por la Santa Sede. La intervención de Mons. Benelli,
sintetiza bien la conclusión del diálogo:
Mons. Benelli: subraya la necesidad de una aclaración por parte del
Magisterio eclesiástico a todos los niveles. Revela que por efecto de
escritos, declaraciones, tomas de posición ambiguas o favorables a la
“opción socialista” asumidas, en los últimos años, por teólogos, sacerdotes
e incluso obispos, se ha difundido en las Iglesias particulares un clima de
incertidumbre y de inseguridad.
Algunos obispos, a pesar de ver claramente la necesidad de hablar no lo
hacen por el temosr de ser criticados o incluso descalificados. Es por esto
que es urgente una palabra clara y precisa de parte de la Santa Sede.
Palabra que debería partir de una reflexión de fondo sobre el análisis
marxista para llegar a la afirmación, en modo inequivocable, de la
incompatibilidad no sólo teórica sino también práctica entre cristianismo y
marxismo en todas sus formas.245
Las conclusiones de los debates, sometidas al Santo Padre, llevaron
a la constitución de una comisión especial (compuesta por los
244
Relación de Mons. Alfonso López Trujillio durante la 52a Reunión de la CAL. Roma, 5
de Noviembre de 1975. En: Arch.PCAL, I-A, vol. 49, LII Adunanza (5.XI.1975) Movimenti
Sacerdotali politici in A.L.
245
Cfr. Verbale della LII Adunanza. En: Arch.PCAL, I-A, vol. 49, LII Adunanza (5.XI.1975)
Movimenti Sacerdotali politici in A.L.
208
Cardenales Secretario de Estado, Prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la Fe, Prefecto de la Congregación para los Obispos, el
Sustituto de la Secretaría de Estado, el Secretario del Consejo para los
Asuntos Públicos de la Iglesia y Mons. Pironio), encargada de estudiar
el problema y proponer las medidas más eficacez para su solución.
El trabajo de la comisión motivó el encargo que a fines de junio
Pablo VI dió a la Congregación para la Doctrina de la Fe en el sentido
de preparar un documento doctrinal sobre las tendencias, los
equívocos y las desviaciones que se manifestaban en la Iglesia en este
sector, sobre todo en relación con el análisis y la praxis marxista y su
pretendida compatibilidad con la doctrina cristiana. El trabajo
emprendido en 1975 en la reunión de la CAL concluirá con las dos
instrucciones de la Congregación para la doctrina de la fe de 1984 y
1986: Libertatis nuntius y Libertatis conscientia.
3.2 Teología de la liberación
La CAL abordó en repetidas ocasiones el estudio de este tema. Las
reuniones que siguieron a la celebración de Medellín reflejan el influjo
siempre creciente de esta corriente de pensamiento en la vida de la
Iglesia y la preocupación de los Episcopados.
En América Latina, algunos sacerdotes venidos de Europa, a la vista
de situaciones dramáticas de injusticia y de opresión, emprendieron
una reflexión teológico-pastoral para iluminar desde la fe cristina el
papel de la Iglesia ante las realidades de injusticia y opresión. La
teología de la liberación fue la expresión más importante de una serie
de estudios e investigaciones sobre la “teología de las realidades
terrenas” nacidas del deseo de poner en acto el mandato conciliar
consignado en el número cuatro de la Gaudium et Spes: “compete a la
Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos”. Esfuerzo que con
frecuencia no estuvo ajeno a contaminaciones de matriz ni católica ni
cristiana.
Se llegó así a una errada interpretación de la Gaudium et Spes y de la
encíclica Populorum Progressio, fundamentalmente, que condujo a la
lectura del mensaje evangélico de liberación en clave revolucionaria,
que provocó graves problemas a la Iglesia latinoamericana. Las
palabras de Pablo VI en Bogotá durante el Congreso Eucarístico y en
la inauguración de la Conferencia General del Episcopado no fueron
suficientes para corregir las desviaciones. Tampoco el documento de
209
Medellín logró apaciguar los ánimos; en él el tema de la liberación
aparece con frecuencia, entendido en el mismo sentido con el que
aparecerá en la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntandi, del Papa
Pablo VI.
En la Evangelii Nuntiandi, Pablo VI expuso con claridad qué se
entiende por evangelizar, cuál es el contenido de la evangelización
qué medios deben emplearse para evangelizar, quiénes son los
destinatarios de la evangelización, quienes son sus agentes qué
espíritu debe presidirla246
En marzo de 1974 el Secretariado para los no Creyentes celebró una
reunión plenaria sobre las relaciones entre cristianismo y marxismo y
sobre la evangelización en el mundo contemporáneo, con especial
atención al ateismo y la secularización. El documento conclusivo fue
publicado por el CELAM, en su Boletín n. 97 de agosto de 1975.
En 1976 la Comisión Teológica Internacional dió a conocer un
documento titulado “Promoción humana y salvación cristiana”,
presentado por Mons. Karl Lehmann. El documento considera la
importancia que ha alcanzado, en la reflexión teológica, el problema
de la relación entre promoción humana y salvación cristiana.
La CAL siguió con atención este grave problema doctrinal. En
primer lugar, ante la confusión y las graves equivocaciones que se
crearon en la exposición o en la aplicación de la teología de las
realidades temporales, la CAL animó al CELAM a hacerse presente,
no sólo con estudios personales (como los de monseñor Pironio y
monseñor López Trujillo), sino con una iniciativa conjunta. Fruto de
esto fue la reunión de obispos y expertos en Bogotá sobre el tema
“Liberación”, cuyas actas fueron después publicadas en el libro
“Liberación: diálogos en el CELAM” en 1974; después se publicó
“Conflicto social y compromiso cristiano en América Latina”, como
fruto de la reunión celebrada en Lima en septiembre de 1975.
Desde 1974 las reuniones de la CAL tendrán al orden del día la
teología de la liberación, como uno de los graves problemas eclesiales
de América Latina. El influjo del análisis marxista, la eclesiología
subyacente, el influjo en las Comunidades Eclesiales de Base, la
reducción del cristianismo a un movimiento inmanente, la
interpretación de la persona y de la misión de Jesucristo como
246
SARANYANA Josep-Ignasi Cien años de teología latinoamericana (1899-1901), 130.
210
liberador político y revolucionario, la división entre Iglesia popular e
Iglesia jerárquica, fueron entre otros los puntos que constituyeron
tema de estudio de las reuniones de la CAL. Hasta la reunión de 1984,
se encuentra al orden del día la teología de la liberación. Este tema va
íntimamente unido al problema de los movimientos políticos de
sacerdotes en América Latina, cuyo estudio suscitó llevó a la
promulgación de los documentos Libertatis nuntius y Libertatis
conscientia.
3.3 La ideología de la seguridad nacional
Por la conexión que tiene con la praxis de la liberación y por la
incidencia en la vida práctica de la Iglesia, la CAL se interesó también
de este argumento. Principalmente el P. Comblin, la presentaba como
una nueva teoría del estado y de la sociedad que se separaba de la
doctrina social de la Iglesia y que representaba una amenaza para la
misma Iglesia en cuanto al ejercicio de su libertad. El tema había sido
ya tema de las reuniones del CELAM en 1975 y 1976.
El 27 de octubre de 1975, Mons. López Trujillo en la relación que
presentó durante la 53ª reunión de la CAL tocó ya el tema que se
presentaba como fuertemente unido al tema de la defensa de los
derechos humanos. Para 1975 el tema era de gran actualidad, pues,
con excepción de tres países, en América Latina predominaban
gobiernos militares que se confesaban católicos. La doctrina de la
seguridad nacional representaba una seria amenaza a los derechos
humanos y en este campo surgían los conflictos de la Iglesia con los
Estados. ¿Cuál debe ser el comportamiento de las Conferencias
Episcopales?
Así, el tema de la seguridad nacional aparecía como un problema
con concretas incidencias pastorales por la actitud y la responsabilidad
que la Iglesia debía asumir, en la fidelidad al ejercicio de su misión.
Esto hacía que la ideología de la seguridad nacional mereciera una
adecuada profundización. La CAL seguía y animaba estos esfuerzos
del CELAM e igualmente se interesaba en el estudio de los
documentos relacionados con la materia. 247
247
Relación de Mons. Alfonso López Trujillo durante la 53a Reunión de la CAL. En:
Arch.PCAL, I-A, vol. 49, LIII Adunanza (27.X. 76), Problemi ecclesiali di maggiore attualità in
A.L.
211
3.4 La pastoral de los medios de comunicación social
La CAL, junto con la Pontificia Comisión para las Comunicaciones
Sociales, promovió y organizó un encuentro sobre la pastoral de las
comunicaciones sociales en América Latina con la participación del
Secretario General del CELAM, Mons. Alfonso López Trujillo, que
presentó e ilustró algunas sugerencias para la presencia de la Iglesia
en este campo; participó también el Presidente del Departamento de
Comunicaciones del CELAM, Mons. Darío Castrillón Hoyos, que en
una documentada ponencia presentó los aspectos más importantes de
las comunicaciones sociales en América Latina.
El encuentro realizado en el Vaticano el 14 y 15 de marzo de 1977,
presidido por el Cardenal Sebastiano Baggio, contó con al presencia
del Sustituto de la Secretaría de Estado, Mons. Giovanni Benelli, los
responsables de la Prensa y Radio Vaticana, de la Civiltà Cattolica y
los representantes de Adveniat y Misereor.
En el encuentro fueron aprobadas algunas recomendaciones que
enfatizaban la importancia de responder adecuadamente al grave y
delicado problema de los medios de comunicación social en América
Latina; se reconoció como el uso de los medios de comunicación se
hacía indispensable para que la Iglesia fuera cada vez más presente y
activa en el anuncio del evangelio en el Continente.
3.5 Las relaciones entre los Ordinarios locales y los religiosos en
América Latina
Los religiosos en América Latina han tenido un papel sobresaliente
en la historia de la Iglesia, como lo reconoció ya la Iª Conferencia del
Episcopado Latinoamericano. Sin embago, justamente a partir de Río
de Janeiro comenzaron a vivirse algunas situaciones difíciles en las
relaciones entre obispos y religiosos; esto coincide con el
fortalecimiento de las instituciones que fueron surgiendo para
organizar y potenciar las fuerzas católicas del Continente,
especialmente CELAM y CLAR.
Apareció en algunos momentos la tentación de poner al mismo nivel
el organismo episcopal y el religioso, con el consiguiente riesgo de
romper la unidad de la Iglesia y de desconocer el primado de la
autoridad episcopal. El tema que venía siendo tratado por el CELAM
212
con el apoyo de la CAL y por la Congregación para los Religiosos,
comenzó a tomar mayor fuerza a partir de 1970.
Algunos miembros de la CLAR, abrazaron la línea extrema de la
teología de la liberación y comenzaron a asumir actitudes de
desconocimiento de la autoridad episcopal. El más grave,
seguramente, fue la aparición de un magisterio paralelo. La CLAR,
comenzó a publicar documentos y a tener encuentros con los fieles sin
que antecediera el diálogo y la aprobación de los obispos.
La CAL siguió con atención este delicado problema. En la relación
del Cardenal Baggio en la reunión de la CAL del 4 de diciembre de
1974, dedicada a los problemas eclesiales en América Latina, aparece
indicado el problema de las iniciativas de la CLAR. El Cardenal
Baggio mencionó como hecho significativo que la CLAR, a pesar de
carta que se le envió al Presidente el 3 de julio de 1974 en la que se le
advirtió sobre la poca oportunidad de publicar el documento
“Dimensión política de la vida religiosa – Perspectivas Latino
Americanas”, publicó poco después el citado documento en la revista
CHRISTUS año 39, No. 465 de agosto de 1974. El mismo Cardenal
Baggio subrayó, además, que algunas Conferencias nacionales de
Religiosos tendían a reclamar una independencia de las Conferencias
Episcopales que revelaban una dificultad en las relaciones entre los
Ordinarios locales y los religiosos. 248 Como conclusión de esta reunión
de la CAL se acordó crear una comisión CELAM-CLAR para evitar
errores doctrinales.
El mismo problema fue después tema de estudio de la Congregación
para los Obispos y de la Congregación para los Religiosos e Institutos
Seculares. En 1975 las dos Congregaciones citadas celebraron una
plenaria mixta en la que analizaron los puntos centrales del problema:
qué puesto ocupan los religiosos en la Iglesia universal y local; qué
esperan los Obispos de los Religiosos; qué esperan los Religiosos de
los Obispos; medios concretos para asegurar una ordenada y fecunda
cooperación entre Obispos y Religiosos a nivel internacional,
continental y nacional; medios concretos para asegurar una ordenada y
fecunda cooperación entre Obispos y Religiosos a nivel diocesano y
regional.
248
CARDENAL SEBASTIANO BAGGIO, Problemas eclesiales en América Latina en cuanto a la
educación católica y a la vida religiosa. Relación presentada en la 52ª Reunión de la PCAL,
Roma, 4 de diciembre de 1974. En: Arch. PCAL, I.A, vol. 49, LIII Adunanza 27.X.76, Movimenti
sacerdotali politici in A.L.
213
En la 59ª reunión de la CAL (11 de enero de 1983), el Presidente del
CELAM presentó la situación de los diálogos CELAM - CLAR:
En lo referente a la CLAR hay razones para no dar mucho espacio al
optimismo mientras no se incorpore en sus Estatutos y sobre todo en su
espíritu una orientación doctrinal adecuada. Cuánto bien puede hacer una
institución como ésta con una clara delimitación de sus campos de
competencia, (todavía confusos), sobre todo frente a la unidad pastoral
confiada a los Obispos y que es, sin duda, la cuestión central. Algunas de
sus publicaciones, aun después de su última asamblea, dejan qué desear –
y hay formas de comunión real que sería del caso exigir con la Santa Sede
y los Obispos.
Cada vez más, a Dios gracias, se afirma la inmensa mayoría de los
religiosos, que quieren serlo de verdad.
Se hubiera deseado obtener más fruto real de las Reuniones de junio de
1980 sobre América Central. Son los datos que tenemos de los
episcopados y que aparecerán sin duda en el estudio sobre la vida de la
Iglesia, punto eje en nuestras deliberaciones de la próxima asamblea.249
Efectivamente en la XIX asamblea del CELAM el problema fue de
nuevo planteado. Como fruto de sus deliberaciones el CELAM
escribió al Papa, el 8 de marzo de 1983, pidiendo la constitución de
una comisión cardenalicia para estudiar el problema. El 17 de mayo el
Cardenal Agostino Casaroli, Prefecto del Consejo para los Asuntos
Públicos de la Iglesia, escribió al Cardenal Baggio comunicándole la
disposición pontificia de crear una comisión interdicasterial para
estudiar el problema de las relaciones entre Obispos y Religiosos en
América Latina. Dicha comisión estaba conformada por los Prefecto
de las Congregaciones para los Obispos, para los Religiosos e
Institutos seculares, para la Doctrina de la Fe, para la Educación
Católica, para la Evangelización de los Pueblos, para el Clero. El Papa
disponía que el Cardenal Baggio, en cuanto Prefecto de la
Congregación para los Obispos y Presidente de la CAL, fuera el
relator durante la reunión de dicha comisión, citada para el 6 de julio
del mismo año.
La ponencia del Cardenal Sebastiano Baggio es interesante en
cuanto a la síntesis que hace del problema:
249
MONSEÑOR ALFONSO LÓPEZ TRUJILLO, Problemas de mayor importancia en América
Latina en vísperas de la asamblea del CELAM. Relación prsentada en la 59ª reunión de la PCAL.
11 de enero de 1983. En: Arch. PCAL. IA, vol. 49/1, Adunanze CAL (54-57), Attività della CAL
(1976-1981).
214
En los años que siguieron al Concilio Vaticano II, la relación ObisposReligiosos se fue haciendo cada vez más intensa y vital y, quizá por esto,
más problemática. No han faltado, sin embargo, oportunas clarificaciones
sea en las Conferencias Generales del Episcopado de Medellín y de
Puebla, sea en las directivas de la Santa Sede y particularmente en el
clásico documento “Mutuae Relationes”, publicado en común por las
Sagradas Congregaciones para los Religiosos e Institutos seculares y para
los Obispos el 14 de mayo de 1978, y de los organismos de unión en él
preconizados. Tampoco se olvidan los numerosos encuentros mixtos que
se han celebrado, en sede local o regional, entre los cuales el que se tuvo
en Roma en junio de 1981 entre exponentes del Secretariado del
Episcopado Centroamericano (SEDAC), del CELAM y Superiores
Generales religiosos de América Central.
Sin embargo, subsisten todavía dudas y conflictos. De parte de los obispos
se denuncia y se lamenta la actividad contraproducente de algunos centros,
órganos, grupos o iniciativas que que tiene por responsables a Religiosos,
que se estarían asumiendo un rol pastoral autónomo y exorbitante,
entrando en el terreno que de iure divino pertenece al magisterio auténtico
de la Jerarquía y a la exclusiva responsabilidad pastoral de los Obispos,
casi legitimando una contraposición dialéctica entre el carisma profético
que sería propio de los religiosos y el gobierno que quedaría a los Obispos.
Como tales centros operativos disponen de amplio acceso a los medios de
comunicación social, que no raramente son de su propiedad, las
publicaciones, las declaraciones, los comunicados, las actividades que
patrocinan terminan por tener un amplio influjo con frecuencia
determinante en la vida pastoral de la Iglesia en América Latina, con
peligro para la unidad del magisterio e del ministerio eclesiástico. Es
evidente el problema que tal contraste crea a la organización y a la
realización de la deseada pastoral de conjunto.250
Un elemento importante en el camino de la unidad y de la comunión
entre el Episcopado y los Religiosos en Latinoamérica lo constituían
los estatutos de la CLAR, que estaba revisando para su aprobación la
Congregación para los Religiosos e Institutos seculares. A ellos se
refirió también el Cardenal Baggio:
Un punto muy esperado por diversos episcopados latinoamericanos para
una sustancial mejoría de las relaciones con los religiosos lo constituye la
revisión de los estatutos de la CLAR. En la octava asamblea general de
éste organismo ha sido aprobado un proyecto de nuevas normas,
examinado por la competente Sagrada Congregación, la que a su vez lo ha
sometido a varios otros dicasterios de la Santa Sede.
250
Cfr. Relación de Mons. Sebastiano Baggio durante la Reunión Interdicasterial del 6 de
junio de 1983. En: Arch.PCAL, I-A, CAL, vol. 49bis, Reunión Interdicasterial de 1983.
215
También este problema fue propuesto a nuestra consideración por el Sumo
Pontífice, el cual ha acogido la solicitud que le ha dirigido en este sentido
la presidencia del CELAM en su asamblea general de Port-au-Prince en
marzo pasado.
La Pontificia Comisión para América Latina en vista del voto que se le
pidió la Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos seculares
sobre los nuevos estatutos de la CLAR, se dirigió a alguno de sus
miembros y consultores más calificados, de los cuales recibió indicaciones
de principio y otras de detalle sobre cada uno de los artículos. Estas
últimas han sido oportunamente presentadas al dicasterio competente,
mientras las primeras constituyen materia para la presente reunión.
En efecto, se ha observado que la misma existencia de la CLAR no
encontraría una justificación teológica y jurídica ni en cuanto dispone el
Decreto Conciliar “Perfectae Caritatis” (n. 23), ni en lo que dice el can.
708 del nuevo CIC;
Ni podría invocar en su favor el principio de signo e instrumento de
colegialidad como en el caso del Consejo Episcopal Latinoamericano;
Que no aparece claro en el art. 1 que define su naturaleza si esa sea una
Confederación de Religiosos o de Conferencias Nacionales de Religiosos
o de Conferencias Nacionales de Superiores Mayores de Religiosos
distinciones de no poca importancia;
Que no se ve a qué título esa asuma el deber pastoral de promover y
animar el conjunto de la vida religiosa en América Latina (Art. 2,1).251
La Congregación para los Religiosos e Institutos seculares siguió
estudiando el tema y el 8 de diciembre de 1984 aprobó los nuevos
estatutos de la CLAR252. Sin embargo, los problemas no terminaron
aquí. Vendrían después las dificultades suscitadas por la publicación
del proyecto “Palabra - Vida” por parte de los religiosos que provocó
un nuevo estudio por parte del CELAM y de la CAL.
3.6 Reunión de los Obispos y de los Superiores Religiosos de Centro
América
El propósito de una reunión especial para estudiar los problemas
pastorales y para buscar los medios más adecuados para intensificar el
diálogo y la colaboración en beneficio de la evangelización y de la
251
Cfr. Relación de Mons. Sebastiano Baggio durante la Reunión Interdicasterial del 6 de
junio de 1983. En: Arch.PCAL, I-A, CAL, vol. 49bis, Reunión Interdicasterial de 1983.
252
Cfr. CONGREGACIÓN PARA LOS RELIGIOSOS E INSTITUTOS SECULARES, Decreto
aprobando los nuevos estatutos, Roma, 8 de diciembre de 1984. En: Arch. PCAL, CAL, I-.A, vol.
49bis, Richiesta ai RRPP informazione su rapporto vescovi-religiosi.
216
promoción humana integral en Centro América y Panamá fue
presentado por el CELAM en el curso de la novena sesión del
COGECAL (1980), y unánimemente aprobada.
La convocación del encuentro fue enviada el 10 de abril con carta
firmada por los Prefectos de la Congregación para los Obispos y de la
Congregación para los Religiosos e Institutos seculares dirigida a los
Presidentes de las Conferencias Episcopales de los países de la región
y a los Superiores Generales de los Jesuitas, Franciscanos Menores,
Salesianos, Dominicos y Maristas y a los respectivos Provinciales en
Centroamérica. El programa preveía una minuciosa información sobre
la situación general para individuar posibilidades y perspectivas de
una más real y efectiva comunión y participación.
La reunión tuvo lugar en el Vaticano los días 8-11 de junio y
permitió una serie de recomendaciones sobre las relaciones entre la
Conferencias Episcopales y las Conferencias de Religiosos, entre
Obispos y Superiores Religiosos; sobre la formación del clero
religioso y del laicado católico; sobre la opción preferencial por los
pobres; sobre las universidades católicas; las vocaciones; y el análisis
de la realidad.
La reunión emanó un documento final de recomendaciones o
conclusiones prácticas para mejorar las mutuas relaciones entre
Obispos y Religiosos. Con carta del 28 de octubre el documento final
fue enviado a cada uno de los participantes y a los Representantes
Pontificios en América Central y Panamá, a los Obispos y a los
Provinciales Religiosos de la región a través del Presidente del
Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC) y por medio
della Unión de Superiores Generales y de la Unión Internacional de
Superioras Generales a los Superiores y Superioras Generales cuyas
familias religiosas están presentes en la región.
Capítulo XVIII
Actividad del COGECAL
La CAL animó igualmente la actividad del COGECAL,
convocándolo en seis ocasiones a sesiones generales. Fueron sesiones
de estudio dedicadas, como ya en el período precedente, al análisis de
217
temas de particular importancia y de común interés para todos los
miembros del Consejo General.
1. Sexta sesión. 27 – 29 de septiembre de 1971253
Del 27 al 29 de septiembre de 1971 se celebró la VI sesión del
Consejo General de la Pontificia Comisión para América Latina, bajo
la presidencia del Cardenal Carlo Confalonieri, con la asistencia de los
Cardenales y Obispos miembros del mismo y con algunos expertos e
invitados especiales.
El tema principal de esta sexta sesión fue “la atención pastoral de los
estudiantes latinoamericanos en el exterior”. Después de haber tratado
el tema central, el COGECAL volvió a retomar la discusión de la
sesión precedente relativa al “envío de personal apostólico a América
Latina”, considerando los aspectos y problemas especiales.
El tema central fue desarrollado en cuatro ponencias: 1) Mons.
Ramón Pastor Bogarín Argaña, Obispo de San Juan Bautista de las
Misiones (Paraguay) y Presidente del Departamento de Laicos del
CELAM, presentó un “Informe sobre el punto de vista
latinoamericano del problema”; 2) Mons. Humberto S. Madeiros,
Arzobispo de Boston y Presidente del Comité de Obispos
norteamericanos para América Latina, presentó “Los aspectos
pastorales de la atención a los estudiantes latinoamericanos en
Estados Unidos y Canadá”; 3) Mons. Josef E. Marie de Smedt,
Obispo de Bruges y Representante del Episcopado belga en el
COGECAL, presentó los “aspectos pastorales de la atención a
estudiantes latinoamericanos en Europa”; y 4) Mons. Franz
Hengsbach, Obispo de Essen y Presidente de Adveniat, presentó las
“Necesidades económicas de la atención de los estudiantes
latinoamericanos en Europa y Norteamérica”.
La atención pastoral de los estudiantes latinoamericanos preocupaba
la CAL desde su primeros días de existencia, pues se constataba que
ellos de regreso a sus países podían ejercer una influencia decisiva en
el proceso de transformación de América Latina. El COGECAL,
253
Sobre la sexta reunión del COGECAL cfr: Arch.PCAL, II, vol. 22: VI sessione
COGECAL. Preliminari; vol. 23: VI sessione COGECAL. Preparazione I; vol. 24: VI sessione
COGECAL. Preparazione II; vol. 25: VI sessione COGECAL. Convocazione; vol. 26: VI
sessione. Celebrazione 1971; vol. 27: VI sessione. documenti/Verbali; vol. 28: VI sessione. Studio
Conclusioni; vol. 29: VI sessione. Invio Documento finale.
218
acogiendo esta preocupación, consideró importante que a través de las
Comisiones Episcopales pro América Latina y de los Organismos de
ayuda, se promoviera una cuidadosa atención pastoral de la juventud
latinoamericana que estudiaba en América del Norte y en Europa.
Sugirió además la constitución del Servicio Estudiantes
Latinoamericanos en Norte América (SELA) y del Servicio Europeo
de Universitarios Latinoamericanos (SEUL).
El día 29 Mons. Eduardo Pironio, Secretario General del CELAM,
en reunión plenaria hizo una “Exposición sobre los aspectos y
problemas especiales del envío de personal apostólico a América
Latina”. El envío de personal apostólico comenzaba a suscitar algunas
dificultades ya desde 1969, cuando muchos se preguntaban sobre su
validez. Mons. Pironio vuelve a preguntar si ésta ayuda es válida y
bajo cuáles condiciones, esto porque se constataban al menos tres
problemas:
a) Las Iglesias que envían (o los Organismos de ayuda). Ellas mismas van
padeciendo aceleradamente la disminución de vocaciones sacerdotales y
religiosas. Ya no encuentran tan fácil disponibilidad en los posibles
candidatos. Entonces se cuestiona el sentido mismo de la ayuda. Surge la
pregunta: seguimos enviando? No estamos favoreciendo la inactividad de
la Iglesia Latinoamericana? Por qué América Latina no se autoabastece de
ministros propios?
b) El mismo personal enviado. Crece la sensación de inutilidad, de
frustración, de fracaso. Se contagia la desilusión, se propaga el desencanto
y el pesimismo. Se van quemando generosas aspiraciones apostólicas. Se
va teniendo la impresión de que América Latina no necesita gente. Cual es
aquí nuestra tarea nueva? No estamos haciendo aquí lo mismo que
hubiéramos hecho en Europa, Estados Unidos o Canadá? El problema se
plantea agudamente: para qué tarea específica hemos sido destinados aquí?
c) La propia Iglesia Latinoamericana. Va descubriendo su fisonomía
propia y su vocación original. Entiende que el personal apostólico que
llega debe inscribirse esencialmente en esa línea. No tiene otro sentido su
ayuda. Pero entonces se pregunta: ¿Es posible una inserción tan honda en
la realidad latinoamericana y en el dinamismo propio de su Iglesia? ¿No
hay el riesgo de paralizar su creatividad o hacer morir la riqueza de su
cultura? ¿No estamos enterrando - por inconciencia o por miedo – nuestros
talentos, perdiendo de vista la vocación irremplazable de nuestra
Iglesia?254
254
Documento final de la sexta sesión. En: CELAM, Colaboración intereclesial.
Documentos del COGECAL, 85-86
219
Mons. Pironio desarrolló su ponencia estructurándola en tres puntos:
fisonomía propia de la Iglesia Latinoamericana (una Iglesia pascual);
sentido teológico de la ayuda; algunos aspectos especiales. De gran
importancia son los problemas concretos que la ayuda a América
Latina produce y que Mons. Eduardo Pironio subraya claramente:
a) El primer problema es no haber entendido todavía el sentido profundo
de la ayuda. Tanto de una parte como de otra. Llamar simplemente
personal apostólico o enviarlo sin saber fundamentalmente para qué. Sin
haber hecho un esfuerzo serio por comprender a América Latina o
descubrir la vocación de su Iglesia. No se viene a suplir sino a crear.
[...]
b) Otro problema es la falta de una verdadera pastoral de conjunto en las
Iglesias locales que reciben. Surge enseguida la sensación de
improvisación lamentable, de vacío, de cansancio inútil, de desubicación.
No se debe enviar un sacerdote (o una religiosa o un laico) si no se sabe
específicamente para qué. Tampoco se lo debe llamar si el presbiterio no
está preparado para asumirlo e integrarlo. [...]
c) Otro problema es la motivación exclusivamente social (y política) del
ministerio sacerdotal y de la actividad apostólica en América Latina.
Hay un conocimiento superficial de América Latina - y de la vocación
original de su Iglesia-que genera un problema muy grave entre el personal
apostólico que llega generosamente de afuera: una visión exclusivamente
socioeconómica de la misión de la Iglesia, una exagerada urgencia de
determinado compromiso político y una fácil apertura a la revolución y a
la violencia. [...]
La mayoría de las tensiones, en el interior de la Iglesia Latinoamericana,
proviene de un desajuste en la sensibilidad frente a los problemas sociales
y a los reclamos urgentes de la justicia. El problema sacerdotal está
intrínsecamente relacionado entre nosotros con las aspiraciones legítimas
de los hombres a su liberación.
Una perfecta integración del personal apostólico en la vida de nuestros
pueblos exige una participación evangélica en el dolor de los pobres y en
sus justos reclamos. Pero sucede que no siempre es fácil precisar hasta
dónde llegan las esenciales exigencias interiores del evangelio y señalar
los límites entre lo verdaderamente religioso y lo puramente político. No
siempre es claro percibir el sentido concreto de la liberación cristiana. De
allí que surjan con frecuencia conflictos y peligros (evadirse cómodamente
de lo temporal o convertirse en puro líder social).
[...]
d) Otro problema es el de la adaptación. No es simplemente un problema
de aprendizaje de lenguas o asimilación de culturas. Por consiguiente
220
tampoco es simplemente problema de tiempo y de estudio.
Fundamentalmente es problema de pobreza y conversión. Hay que venir a
América Latina con ánimo de aprender y recibir. Con espiritualidad de
cambio y de despojo; de sencillez en la donación, de austeridad y hambre
de justicia.
[...]
Es toda una formación teológica - estructurada en ambientes muy distintos
del contexto religioso latinoamericano - la que impide con frecuencia una
integración más honda del personal apostólico en la Iglesia de América
Latina. La que impide fundamentalmente descubrir el verdadero rostro de
nuestra Iglesia.
[...]
e) Finalmente señalamos un problema que no es exclusivo del personal
que viene de afuera, pero que él lo siente más aguda y dolorosamente: es la
sensación de soledad. No sólo física (América Latina es el Continente de
las tierras extendidas y las distancias inmensas), sino sobretodo
espiritual.255
2. Séptima sesión. 2 -4 de octubre de 1973256
Fue la primera sesión del COGECAL presidida por el Cardenal
Sebastiano Baggio, Prefecto de la Congregación para los Obispos y
Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Tuvo como
sede la ciudad de Madrid. En la sesión inaugural estuvo presente el
Arzobispo de Madrid, Cardenal Vicente Enrique y Tarancón y el
Nuncio Apostólico en España, Mons. Luigi Dadaglio.
El tema central de esta sesión fue: “La responsabilidad eclesial
frente al problema de la sustentación económica del clero adscrito a la
pastoral diocesana en América Latina”. El tema fue profundizado con
las ponencias de Mons. Eduardo Pironio, Presidente del CELAM, que
presentó una “reflexión teológico-pastoral sobre la responsabilidad
eclesial en la sustentación del clero”; Mons. Franz Hengsbach,
Obispo de Essen y Presidente de Adveniat, reflexionó sobre la
realidad latinoamericana, el arraigo teológico-jurídico de la obligación
255
Documento final de la sexta sesión. En: CELAM, Colaboración intereclesial.
Documentos del COGECAL, 91-92
256
Sobre la séptima sesión del COGECAL cfr: Arch.PCAL. II, vol. 31, VII sessione.
Preparazione I; vol. 32, VII sessione. Preparazione II; vol. 33, VII sessione. Preparazione III; vol.
34, VII sessione. Convocazione I; vol. 35, VII sessione. Convocazione II; vol. 35, VII sessione.
Convocazione II; vol. 36, VII sessione. Celebrazione I; vol. 37, VII sessione. Celebrazione II.
221
del sostenimiento económico del clero, el desarrollo histórico, los
diversos sistemas de sostenimiento y la participación de Adveniat;
Mons. Ramón Arrieta Villalobos, Obispo de Tilarán y Presidente del
Departamento de Ministerios-Vocaciones del CELAM, presentó la
tercera ponencia sobre la problemática de la remuneración del clero en
América Latina, modos de sustentación vigentes y su respectiva
evaluación, proyecto de Caracas: su génesis y grandes líneas; los
organismos del COGECAL y el plan Caracas.
El tema de la sustentación del clero diocesano era un argumento que
venía ocupando la atención de los Obispos y de la Santa Sede.
Respondiendo al mandato del Concilio Vaticano II (PO, 20), este tema
había sido tratado en la reunión plenaria de la Sagrada Congregación
para el Clero (7 de marzo de 1973) y en la reunión convocada por el
Departamento de Vocaciones y Ministerios del CELAM (Caracas, 2531 de agosto de 1973).
Dentro de ese proceso de profundización y de estudio se situó la
reflexión del COGECAL, que quiso así ofrecer a las Conferencias
Episcopales de América Latina su contribución a la solución de esta
dificultad. El COGECAL, teniendo presente la realidad
latinoamericana comprobaba: la enorme variedad de situaciones en las
cuales la Iglesia se desarrolla en América Latina hace difícil el
conocimiento exacto de la situación económica de los sacerdotes; se
comprueba la existencia de grandes diferencias entre unas naciones y
otras, entre diócesis y aun entre parroquias de una misma
circunscripción; está muy extendido, en todas partes, el sistema de
aranceles, pero su defectuosa aplicación genera dificultades para
ejercer el ministerio en campos no remunerados y es una continua
tentación para fomentar exageradamente la práctica cultual; en el caso
de sacerdotes ancianos o enfermos, el problema de la adecuada
sustentación es particularmente difícil; los intentos por solucionar este
problema han encontrado siempre obstáculos, recaudar dinero a través
de una contribución que no sea el estipendio por un sacramento
resultaba particularmente difícil.
Ante la situación de dificultad de muchos sacerdotes y agentes de
pastoral en América Latina, el COGECAL invitó a los Obispos
diocesanos a promover la conciencia de los fieles para que,
iluminados por la fe, contribuyeran al sostenimiento económico de los
sacerdotes; igualmente invitó a la creación de fondos comunes y al
222
incremento de la solidaridad entre las parroquias de una misma
diócesis y entre las diócesis. Ante los graves problemas de América
Latina, el sostenimiento de los sacerdotes aparecía como algo
fundamental, pues sólo en la medida en que fueran puestos en
condiciones para desarrollar bien su ministerio, la vida de la Iglesia
experimentaría la bondad de su acción. Además, era importante no
desamparar a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos misioneros
en medio de las graves condiciones pastorales y doctrinales del
Continente.
3. Octava sesión. 20 – 22 de octubre de 1975257
El Consejo General de la Pontificia Comisión para América Latina
celebró en Roma los días 20 al 22 de octubre de 1975, su octava
sesión dedicada a estudiar el tema “Matrimonio y familia en América
Latina”. Se presentaron tres relaciones en torno a las cuales se
desarrolló el dialógo: “Enseñanza de la Iglesia sobre la familia y la
mujer y conclusiones de los Congresos de Bucarest y de Ciudad de
México”, “Situación de la pastoral familiar en América Latina” y
“Prospectivas de la pastoral familiar en la pastoral de conjunto en
América Latina”. Las conclusiones de la sesión fueron recogidas en
un documento final y enviadas a las Conferencias Episcopales de
América Latina, como punto de referencia para elaborar un plan de
acción en el delicado sector de la pastoral familiar.
En concreto se manifestó el deseo de que se creara en seno al
CELAM una sección específica para la familia que contribuya a
favorecer, animar, inspirar y coordinar a nivel continental las
inicitivas y actividades manteniendo, además, estrecho contacto con
los movimientos apostólicos que ya trabajaban en América Latina.
El documento final hace en su numeral tres algunas
recomendaciones pastorales de importancia capital para la Iglesia y la
sociedad en América Latina: 1) dar especial valor a los cursos de
preparación al matrimonio que, ayuden a los futuros esposos a
descubrir la grandeza de su vocación, aseguren una auténtica
257
Sobre la octava sesión del COGECAL cfr. Arch.PCAL, II (COGECAL), VII sessione di
studio: la pastoral familiar en América Latina (20-22 Ottobre 1975), 1. Preparazione; 2.
Celebrazione; 3. Studio ed esame delle conclusioni o del documento finale; II (COGECAL), VIII
sessione di studio, parte seconda. 1. Invio documento finale; 2. Spese; 3. Documenti vari sulla
famiglia, la donna e il matrimonio; 4. Pubblicazione dei documenti finali delle prime otto sessioni.
223
espiritualidad matrimonial y hagan serena, responsable y lúcidamente
opción de tanta importancia; 2) que se organicen cursos especializados
sobre este tema para sacerdotes, de modo que puedan acompañar
mejor las familias; 3) deben vigorizarse los movimientos
especializados de apostolado familiar; 4) es necesario acentuar el
esfuerzo de una profundización doctrinal, que tenga como criterio
fundamental la Palabra de Dios; 5) dar atención especial a las familias
“incompletas”; 6) interesar a los responsables del poder público para
que se establezcan legislaciones sobre la familia que tutelen el hogar,
fomenten la unidad y protejan las familias más pobres; 7) crearse
centros de animación de la pastoral familiar, institutos de
investigación sobre los diversos aspectos de la pastoral familiar; 8)
aprovechar el servicio de las comunidades educativas católicas, para
que cooperen en el apostolado de la formación de sus alumnos en
orden a la responsabilidad con respecto a la familia; 9) en un plan
global de pastoral familiar debe otorgarse la importancia que merecen
los medios de comunicación social, empeñando en esto a quienes
tienen responsabilidad o influencia en estos sectores; 10) el CELAM
se preocupará por hacer efectiva la creación de una sección especial
para la familia, que contribuya a fomentar, animar, inspirar y
coordinar, a nivel continental, las distintas actividades en conexión
con el Comité Pontificio para la Familia; 11) en la misma línea las
Conferencias Episcopales erigirán una sección u oficina que atienda y
siga los problemas de la familia. 258
4. Novena sesión. 27- 29 de noviembre de 1980259
La novena sesión del COGECAL se celebró en Roma en la sede del
Secretariado para la Unidad de los Cristianos, bajo la presidencia del
Cardenal Sebastiano Baggio. La reunión tuvo como eje central la
relación del Dr. Armando Oberti, sobre “El papel de la Iglesia en la
preparación, envío y asistencia de los voluntarios laicos a América
Latina”.
258
COGECAL, Octava sesión. Documento final,III, (libro 125-126).
Sobre la novena sesión del COGECAL cfr. Arch.PCAL, II (COGECAL), IX sessione
(27-29.XI.1980), Preparazione, convocazione, invio documento Dr. Oberti sul papel de la Iglesia
en la preparación de los laicos para América Latina; II COGECAL, IX sessione, Celebrazione,
relazione CAL e CELAM, informes organismi di aiuto. Documento CELAM per il Centroamerica.
(Sugenrencias europeas). Attuazione conclusioni. Messaggio agli organismi. Nuove norme
pianificazione e coordinamento aiuti.
259
224
Se trató en esta sesión de corregir las desviaciones doctrinales que el
movimiento de voluntarios laicos para América Latina, dirigido por el
Dr. Oberti, estaba asumiendo, sobre todo en las publicaciones de
ASAL. Comentando el informe del Dr. Oberti, Mons. Alfonso López
Trujillo consideró que en él se ha avanzado sobre lo que en algunas
publicaciones anteriores se decía; ahora se manifestaba mayor
atención por la realidad de la Iglesia en América Latina, donde el
voluntario debe inserirse con sentido eclesial. En las anteriores
publicaciones, subraya Mons. López Trujillo, se utilizaba todo el
elenco ideológico del P. Freire, teñido de una dialéctica marxista. Los
conceptos de dominación-liberación tan usados antes ahora se
presentaban más clarificados. Mons. Cabral Duarte, intervino, para
expresar también sus reparos a lo que en las publicaciones de ASAL
se dice sobre la “tarea revolucionaria personalista”, que se atribuye a
los voluntarios para América Latina.
Comentado el informe del Dr. Oberti sobre los voluntarios laicos, la
sesión se dedicó a la lectura de los informes. Mons. Michele Buro leyó
el informe de la CAL que fue comentado por el Cardenal Sebastiano
Baggio; Mons. Quarracino, Presidente del CELAM, leyó el informe
del CELAM; Mons. Sthele presentó el informe sobre la Koordinatiossthele Fidei Donum y Mons. Schwarz el de Misereor. Por Bélgica el
P. Van Schoote leyó el informe del COPAL; el P. Ortuño presentó el
informe de la OCSHA; el P. Merel informó sobre la Comisión
Episcopal Francia-América Latina (CEFAL); Mons. Laurin, de
Canadá, informó sobre la Comisión Episcopal de Misiones y de sus
actividades en favor de América Latina; Mons. Murphy leyó su
informe sobre la actividad del Episcopado irlandés en favor de
América Latina; Mons. Arzube presentó el informe sobre los
misioneros laicos enviados a Africa, Asia y América Latina, cuya
preparación se hace durante tres años una vez por semana. Informó
igualmente sobre la sociedad de Santiago Apóstol, originaria de
Bostón, que continuaba enviando sacerdotes. Por último informó
sobre la colecta pro América Latina, que se hacía una vez al año y
que recogía de uno a dos millones de dólares; Mons. Zwartkruis,
informó sobre la actividad pro América Latina del Episcopado
holandés; el P. Berlanda informó sobre la actividad del CEIAL; Mons.
Salinas y el P. Looser informaron sobre las actividades del
Episcopado suizo, señalando las dificultades para mantener la ayuda
en personal, pues las vocaciones disminuían; la Señorita Willemsen,
225
por la ausencia del P. Van Straaten, expuso lo relativo a la obra
“Ayuda a la Iglesia que sufre”. Sobre la CLAR informó el P. Perdia.
El COGECAl concluyó su novena reunión aprobando una moción
del CELAM solicitando una reunión especial para tratar el tema de la
Iglesia en América Central y buscar formas operativas para una acción
conjunta de apoyo como expresión de solidaridad en momentos
trascendentales.
5. Décima sesión. 22 – 24 de septiembre de 1983260
El COGECAL celebró su décima sesión en la ciudad de Roma los
días 22 al 24 de septiembre de 1983. Tema de reflexión de ésta sesión
fue “La conveniencia de relanzar a nuestras Iglesias a la cooperación
misionera. Abrir causes para una mejor coordinación a todos los
niveles”. Punto de partida de esta reflexión lo constituyó la abundante
corriente teológica que va desde la encíclica Fidei Donum hasta la
instrucción de la Congregación para el Clero Postquam Apostoli.
La sesión tuvo así en el orden del día dos momentos bien precisos:
1) La comunión entre las Iglesias. La actualidad de los estudios
teológicos pastorales sobre el tema; y 2) Información sobre la
situación actual de los intercambios entre las Iglesias de America
Latina con las de Norte América y Europa y sobre las perspectivas
para el futuro. Este segundo punto se trató bajo dos aspectos: 1) La
Iglesia en América Latina cinco años después de Puebla: a) situación
actual de los más importantes problemas planteados en Puebla. Cómo
emplear adecuadamente la cooperación del exterior para hacer frente a
esos problemas; b) la cooperación misionera de las Iglesias
latinoamericanas entre sí y hacia el exterior; 2) La cooperación
misionera de las Iglesias de Europa, Estados Unidos y Canadá hacia
América Latina. Información sobre la situación actual. Problemas que
se plantean.
260
Sobre la décima sesión del COGECAL cfr. Arch.PCAL, II COGECAL, X sessione; II
COGECAL, X sessione, preparazione e celebrazione.
226
6. Décima primera sesión. 28 – 30 de abril de 1987261
Dos fueron los temas propuestos a la deliberación de la asamblea: 1)
La información como fuente de comunicación y de comunión; y 2) La
coordinación de proyectos para la preparación del V Centenario de la
evangelización de América Latina. La asamblea tuvo como eje
conductor las ponencias de Mons. Darío Castrillón Hoyos y de Mons.
Emil Stehle.
En cuanto al primer tema, el COGECAL venía ya desde hacía
algunos años lamentando la ausencia de una correcta información a
nivel eclesial. Las noticias sobre la Iglesia, sobre todo de América
Latina, llegaban tarde y distorsionadas, además, la noticia de interés
eclesial era insuficiente. Esto hacia urgente la realización de un
trabajo conjunto para resolver este problema que afectaba la actividad
evangelizadora de la Iglesia.
La insuficiencia no era solamente cuantitativa sino también
cualitativa, a causa de la distorsión y parcialización que con
frecuencia sufren las noticias. La insuficiencia se manifestaba también
en la carencia de personal profesional calificado y de medios de
comunicación social accesibles a la Iglesia, capaces de presentar la
noticia de interés eclesial de manera que fuera realmente actual, ágil y
veraz.
El COGECAL estableció algunos criterios para hacer que la noticia
eclesial pudiera llegar a todos sin ser distorsionada:
1. Para conseguir que las noticias sobre la vida eclesial en América Latina
tengan un carácter apropiado, es de mucha importancia que los hechos de
la vida de la Iglesia se presenten como una noticia ágil y atractiva, que a la
vez resalte la imagen evangélica de la Iglesia.
2. A la hora de transmitir cualquier noticia eclesial, se ha de tener
especialmente en cuenta la sensibilidad de cada país.
261
Sobre la décimaprimera sesión del COGECAL cfr. Arch.PCAL, II COGECAL, XI
sessione, preparazione I, Invio “Cuestionario” e risposte da: CRLAM - CLAR e U.I.S, Comm.
Communicazioni Sociali, Consultore BOLIVIA, UNDA/AL- BELGIO -FRANCIA - TALIA OLANDA - SPAGNA - STATI UNITI; II COGECAL, XI sessione, preparazione II, Miseror e
Kirche in Not, ponenza Castrillón Stehle, redazione “sintesi” delle risposte ricevute; II
COGECAL, XI sessione, Preparazione III. Celebrazione, Studio delle conclusioni. Invio ai
participanti. Ai Presidenti Conf. Episcop. Ai Segretari Organismi per aggiornamento lista. Notizie
al Segr. Gen. CELAM e a Mons. Garrigós. Comunicazione al Card. López, al Direttore di Liaisons
LA, al Directtore di ACI-PRENSA.
227
3. En la selección de las noticias, dentro de la gran abundancia de las
mismas, se han de transmitir preferentemente las que más fortalezcan la
comunión.
4. La Iglesia tiene la gran responsabilidad de evangelizar el mundo de los
medios de comunicación social, entablando un diálogo sincero y lleno de
interés con los representantes de esos medios.
5. Es de suma importancia que la Iglesia conozca y utilice las nuevas
tecnologías en el campo de la comunicación social.
6. La noticia que se transmita no debe restringirse estrictamente al campo
de lo eclesial, sino que debe extenderse al acontecer social y cultural, en la
medida en que afecta a la vida de la Iglesia.
7. Además de una información inmediata, se solicita al CELAM que
busque los medios para ofrecer a los organismos episcopales europeos y de
América del Norte una información que esclarezca el trasfondo del
acontecer eclesial en América Latina.
8. Se ha de buscar la posibilidad de acompañar la noticia con la imagen
visual.
9. No se puede pretender llegar directamente con la información a la gran
masa; así pues ha de dirigirse a las personas e instituciones europeas y
norteamericanas, las cuales asumirán la responsabilidad de difundirla
adecuadamente.
El COGECAL apoyó también la iniciativa de crear una red de
organismos y medios de información y de intercambio de noticias
entre ellos. Los países y organismos representados en el Consejo
General fueron invitados a crear medios de información sobre las
realidades de interés eclesial de América Latina. Al CELAM se le
confió la tarea de animar las Conferencias Episcopales del Continente
para que crearan una oficina de prensa que divulgara, por los canales
ordinarios de información, las noticias de interés eclesial. Estas
oficinas de prensa deberían informar con competencia profesional y
rapidez, solicitando las ayudas técnicas y económicas necesarias.
En cuanto a los proyectos para la celebración del V Centenario, que
estaban todavía en una fase inicial, el COGECAL confío a la CAL la
tarea de invitar a los Episcopados de América Latina, Estados Unidos,
Canadá, España y Portugal y de otras naciones en algún modo
interesadas, para un encuentro de intercambio de ideas con miras a
una evaluación y a una coordinación de los actos preparatorios de la
celebración de este acontecimiento.
228
La décima primera sesión del COGECAL fue también la última
sesión de este Organismo. En junio de 1988 el Motu Proprio
Decessores Nostri de Juan Pablo II unificó la CAL y el COGECAL en
un único Organismo: la Pontificia Comisión para América Latina.
Capítulo XIX
Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano262
1. Preparación
En las reuniones del CELAM fue tomando fuerza la idea de
consultar a las Conferencias Episcopales sobre la posibilidad de
proponer al Santo Padre Pablo VI la convocación de una nueva
Conferencia general del Episcopado latinoamericano, a los 10 años de
la II Conferencia general de Medellín.
Hechas las correspondientes consultas, el 26 de abril de 1976, el
CELAM presentó al Papa Pablo VI la propuesta de realizar la III
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, sugiriendo
como tema la evangelización y la catequésis, como ocasión para
asimilar los contenidos de la Evangelii nuntiandi y para estudiar su
concreta aplicación en la realidad latinoamericana.
El Cardenal Sebastiano Baggio, en su relación sobre la CAL durante
la reunión interdicasterial del 15 de junio de 1976, comunicó a los
Cardenales de la Curia Romana:
Es apenas reciente la solicitud presentada al Santo Padre por el Presidente
del CELAM, Cardenal Aloisio Lorscheider, para la convocación de una III
Conferencia general de los obispos latinoamericanos.
La idea ha sido bien acogida por la Presidencia y los representantes de los
departamentos del CELAM en la reunión celebrada en Bogotá el 25 de
febrero pasado: por la gran utilidad y conveniencia de examinar las
transformaciones que han tenido lugar desde la Conferencia de Medellín
(1968).
262
Signo de la importante participación de la CAL en la preparación y celebración de la III
Conferencia del Episcopado Latinoamericano son los 40 volúmenes del Archivo de la Pontificia
Comisión para América Latina, que van desde el anuncio en Puerto Rico en 1976 hasta la
publicación de las Conclusiones por parte del CELAM. Cfr. Arch.PCAL, III CG, Puebla, vol. 140.
229
Hoy, a distancia de tiempo, se ve mejor la importancia de una tal
Conferencia. La misma Conferencia de Medellín ha estimulado mucho la
vitalidad de la Iglesia en América Latina, la creatividad pastoral más
intensa y constante bajo el impulso de los obispos, la mayor
sensibilización y acción ante las situaciones más angustiosas del pueblo y
el admirable esfuerzo misionero como fraterna solidaridad con las regiones
más necesitadas, aunque si no han faltado motivos de cierta preocupación
por la indebida instrumentalización y las falsas interpretaciones derivadas
de las conclusiones de aquella asamblea: riesgo de perder el genuino
sentido de la evangelización, misión propia de la Iglesia; sesgada
interpretación de la doctrina social de la Iglesia; escasa reflexión teológica
sobre los errores modernos y un insuficiente apoyo de la religiosidad
popular.
[...]
Por tanto, ante la celebración durante este decenio de los Sínodos de los
Obispos, los cuales han dado soluciones a los problemas eclesiales aún
pendientes y orientaciones pastorales; considerando el significativo
número de nuevos obispos nombrados en América Latina (casi un tercio
de todo aquel Episcopado); y con la intención de aclarar los puntos que
aún pueden preocupar y comprometer el genuino y auténtico crecimiento
de la Iglesia, se advierte la necesidad de un más vasto y representativo
encuentro episcopal a nivel continental.263
En la 53ª reunión de la CAL (27 de octubre de 1976) se consideró el
argumento de la posibilidad de dicha III Conferencia General. En esta
reunión Mons. Alfonso López Trujillo, Secretario General del
CELAM, recordó que “el CELAM ha ya hecho la solicitud al Santo
Padre. Lo creemos de suma urgencia e importancia. El tema propuesto
es la evangelización”. Pablo VI sugirió, visto el tema “evangelización
y catequésis”, que la petición de la convocación, aceptada en línea de
principio, fuera presentada una vez pasado el Sínodo sobre la
catequesis, programado para octubre de 1977.
Como la intención del CELAM era celebrar los 10 años de la
Conferencia de Medellín, la III Conferencia se debía celebrar en 1978,
por eso si se dejaba la convocatoria y la preparación de ésta para
después de octubre de 1977 el tiempo sería poco y la preparación
podía resultar insuficiente. Así, la conclusión a la que se llegó fue
pedir al Papa la aprobación y convocación de la Conferencia lo más
pronto posible, de modo que se pudiera preparar convenientemente.
263
Relación presentada por el Cardenal Sebastiano Baggio durante la reunión de
Cardenales Prefectos de Dicasterio, junio de 1976. En: Arch. PCAL, I-A, vol. 49, LIII Adunanza
(27.X.76), Propositi per una terza Conferenza Generale.
230
El Cardenal Baggio, en la audiencia del 30 de octubre de 1976,
presentó al Santo Padre la intención del Episcopado latinoamericano y
los deseos de que se dignara conceder la aprobación para que se
pudiera comenzar a preparar adecuadamente y con tiempo. 264 Pablo VI
se quedó con la copia de la relación que le había presentado el
Cardenal Baggio y prometió esperar el acta de la reunión de la CAL
para tomar una decisión.
El 13 de noviembre el Cardenal Baggio presentó al Papa el acta de la
53ª reunión de la CAL. En esta ocasión, el Cardenal subrayó
nuevamente el tema de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano:
El CELAM nutre el propósito de poderla celebrar al cumplirse el decenio
de la Conferencia General de Medellín, es decir en 1978.
Ante este proyecto los Eminentísimos Consejeros Bertoli y Pironio han
hecho presente la urgencia del visto bueno de Vuestra Santidad para dar
inicio con suficiente anticipación a una preparación adecuada.
La correspondiente solicitud del Presidente del CELAM a Vuestra
Santidad del 26 de abril de este año, ha sido objeto de correspondencia
entre la CAL y el Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, cuyo
Cardenal Prefecto, con fecha del mes de julio de este año ponía de presente
la oportunidad de que la solicitud presentada por el Cardenal Lorscheider,
previa aprobación de la Asamblea plenaria del CELAM, no fuera
presentada a la Santa Sede antes de la celebración del próximo sínodo.
[...]
Pregunto a Vuestra Santidad si, con ocasión de mi presencia en la XVI
asamblea ordinaria del CELAM en Puerto Rico (30 Nov-5 Dic 1976),
puedo comunicar en forma oral vuestra augusta probación al proyecto de
la tercera Conferencia General e invitar el CELAM para que inicie la
preparación teniendo sucesivamente informada la Santa Sede por medio de
la CAL especialmente sobre el orden del día, la exacta y completa
determinación de las ponencias, la propuesta de los relatores, la sede y los
participantes en vista de la convocación oficial por parte de la Santa
265
Sede.
264
Cfr. Foglio per l’udienza concessa dal Papa al Cardinale Sebastiano Baggio. 30 ottobre
1976. En: Arch. PCAL, I-A, vol. 49, LIII Adunanza (27.X.76), Propositi di una Terza Conferenza
Generale.
265
Cfr. Foglio per l’udienza concessa dal Papa al Cardinale Sebastiano Baggio. 30
ottobre 1976. En: Arch. PCAL, I-A, vol. 49, LIII Adunanza (27.X.76), Propositi di una Terza
Conferenza Generale.
231
En nota manuscrita sobre el mismo texto presentado a Pablo VI
durante esta audiencia, el Cardenal Baggio escribió:
Me autoriza a hablar en Puerto Rico a los responsables del CELAM en el
sentido propuesto. Sería preferible que la próxima III Conferencia General
no sea en Medellín. El Santo Padre mandará la documentación al Consejo
para los Asuntos Públicos de la Iglesia.266
Con la positiva acogida del Papa, que fue transmitida por el Prefecto
de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Comisión
Pontificia para América Latina, el CELAM procedió a estudiar el
posible tema para presentar a la consideración del Papa.
Progresivamente el Episcopado, que había vivido con tanto
entusiasmo el Sínodo sobre la evangelización del año 1974, con su
correspondiente exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi se orientó
de modo que fuera la evangelización el tema central, para que la
Iglesia asumiera a fondo esta misión prioritaria y esencial. .
La III Conferencia fue preparada por el CELAM, como convenido
en sus estatutos. La CAL, por su parte, dedicó sus esfuerzos del año
1977 a colaborar en la preparación de la mencionada Conferencia
General manteniendo para tal fin correspondencia con los Dicasterios
de la Curia Romana interesados directamente en el tema,
especialmente con el Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia.
El 25 de marzo de 1977 Pablo VI aprobó el tema de la Conferencia:
“La Evangelización en el presente y en el futuro de América Latina” y
sucesivamente se dio a conocer la sede y la fecha de la Conferencia,
ésta sería celebrada en la ciudad de Puebla de los Ángeles (México)
del 12 al 28 de octubre de 1978.267
El 27 de junio de 1977 la CAL transmitió a todos los Dicasterios de
la Curia Romana representados en su orgánico una relación
panorámica y detallada del estado de la preparación de la Conferencia,
obra de Mons. Alfonso López Trujillo, Secretario General del
CELAM.268 Los Dicasterios hicieron llegar a la CAL sus sugerencias y
266
Cfr. Foglio per l’udienza concessa dal Papa al Cardinale Sebastiano Baggio. 30 ottobre
1976. En: Arch. PCAL, I-A, vol. 49, LIII Adunanza (27.X.76), Propositi di una Terza Conferenza
Generale.
267
Cfr. Arch.PCAL, III CG, vol. 2-1, Sede.
268
Relación presentada por Mons. Alfonso López Trujillo sobre la preparación de la III
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Roma, 18 de junio de 1977. En: Arch.
PCAL, vol. 49, LIII Adunanza (27.X.76), Propositi per una Terza Conferenza Generale;
Arch.PCAL, III CG, vol. 1, l'annunzio in Puerto Rico nel dicembre 1976 e fasi iniziali.
232
observaciones sobre la Conferencia y sobre algunos temas que
deberían ser tenidos en cuenta para ser discutidos en esa. La Comisión
se apresuró a hacer llegar dichas observaciones y sugerencias al
CELAM, para que fueran tenidas en cuenta a la hora de preparar el
primer proyecto del documento de estudio, el cual debía ser enviado a
la Santa Sede y a todas las Conferencias Episcopales nacionales de
América Latina, para recibir ulteriores sugerencias en vista de la
redacción del documento definitivo
destinado a todos los
participantes a la Conferencia.
El 12 de diciembre de 1977 Pablo VI convocó oficialmente la III
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, decisión que
fue comunicada por el Cardenal Jean-Marie Villot, Prefecto del
Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia al Cardenal
Sebastiano Baggio, Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina. La carta, que lleva la fecha del 12 de diciembre 1977, además
de comunicar la voluntad de Pablo VI de convocar la Conferencia,
nombra los Presidentes de la Conferencia, dispone quienes son los
miembros de derecho e indica las disposiciones para la elección de los
invitados y para la elección de los relatores, indica también la
necesidad de un “reglamento interno” y la necesidad que el CELAM
haga llegar a la Santa Sede todo el material utilizado en la preparación
de la Conferencia. En la carta se lee:
Como es bien conocido por Vuestra Eminencia Reverendísima, el Santo
Padre, acogiendo el deseo expresado por el CELAM y teniendo en cuenta
el bien de la Iglesia en los países de América Latina, ha decidido convocar
la III Conferencia general del Episcopado latinoamericano, de celebrarse
en la ciudad de Puebla (México) del 12 al 28 de octubre 1978. La
Conferencia tendrá como tema: “La Evangelización en el presente y en el
futuro de América Latina”. 269
269
Carta del Cardenal Prefecto del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, JeanMaire Villot al Cardenal Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Sebastiano
Baggio. Vaticano, 12 de diciembre de 1977. En: Arch. PCAL, 3CG, vol. 2-1, Presidenza e
Segretario Generale, Convocazione . La carta prosigue: “Por venerado encargo de Su Santidad,
tengo ahora el honor de comunicar a Vuestra Eminencia las siguientes augustas directrices que V.
E. en el modo que considere más oportuno, hará conocer a quien de deber.
I. El Santo Padre designa para presidir, en Su nombre, la III Conferencia general Vuestra
Eminencia, en su calidad de Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, el
Eminentísimo Cardenal Juan Landázuri Ricketts, O.F.M., Arzobispo de Lima y el Eminentísimo
Cardenal Aloisio Lorscheider, Arzobispo de Fortaleza y Presidente del CELAM.
II. Vuestra Eminencia, en la recordada cualidad de Presidente de la CAL, deseará seguir y
favorecer, de acuerdo sobre todo con los Dicasterios de la Curia Romana particularmente
233
En la audiencia del 14 de enero de 1978 el Cardenal Baggio expuso
al Papa:
En cuanto a la Presidencia de la Conferencia (para la que Vuestra Santidad
se ha dignado designar los Eminentísimos Cardenales Juan Landázuri
interesados, la preparación de la Conferencia de Puebla que en la parte organizativa y técnica
estará al cuidado del Consejo Episcopal Latinoamericano.
III. Corresponderá a Vuestra Eminencia hacer llegar “de mandato Summi Pontificis”, la
formal invitación a cuantos de derecho deberán participar a la Conferencia general, es decir:
1)
A los Presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina, a los
cuales notificará, además, que las respectivas Conferencias tienen facultad de elegir los
propios representantes a la Conferencia de Puebla, según el siguiente criterio
proporcional: un obispo cada cinco; para las Conferencias que cuentan con más de cien
miembros - en práctica para el Brasil- un obispo cada cinco por los primeros cien y uno
cada diez después de cien.
2)
A los Présules miembros de la Presidencia y a los Obispos Presidentes de los
órganos directivos del CELAM
Su Santidad se reserva el designar eventualmente otros miembros de “nomina Pontificia”.
IV. Vuestra Eminencia deseará hacer presente a la Presidencia del CELAM que puede
proponer nombres de personalidades eclesiásticas – particularmente representantes del clero
diocesano y de los religiosos – y laicas, que fuesen consideradas idóneas, por su específica
competencia en la materia de tratar o por peculiares méritos en relación con la Iglesia en América
Latina, para asistir y para dar una útil contribución a la Conferencia General de Puebla. Todavía
sería oportuno que su número fuese limitado, para dejar bien en evidencia que se trata de una
Conferencia del Episcopado.
Por cuanto tiene que ver con la posibilidad de conceder el derecho de voto a miembros
no-obispos, no se vería nada en contrario – como de resto se hizo con ocasión de la II Conferencia
– en concederlo a algún sacerdote y a algún religioso que sea revestido del carácter sacerdotal,
quedando claro que su número deberá ser muy reducido.
V. No se ve dificultad en que sean invitados a la Conferencia de Puebla:
1) todos los componentes de la Pontificia Comisión para América Latina;
2) los Presidentes de los Organismos Episcopales nacionales de ayuda a la Iglesia en
América Latina;
3) Los Presidentes y los Secretarios generales de las Conferencias episcopales de los
Estados Unidos de América y de Canadá;
4) Los Presidentes y los Secretarios generales del Symposium de los obispos de Europa,
de Asia y de Africa.
5) Los Representantes Pontificios en América Latina, cuya participación en los trabajos
de la Conferencia será luego oportunamente concordada con la Secretaría de Estado;
6) en cualidad de Observadores podrán ser invitados Representantes de las Confesiones
Cristianas operantes en el Continente latinoamericano, bajo propuesta del CELAM y de acuerdo
con el Secretariado para la Unión de los Cristianos.
VI. Vuestra Eminencia queda encargado de invitar a su tiempo la Presidencia del
CELAM para que concuerde con las Conferencias Episcopales la elección de los obispos a los
cuales confiar el estudio y la exposición de los varios puntos en los cuales se articulará el
desarrollo del tema. El nombre de los Presules escogidos deberá ser notificado a la Santa Sede para
recibir la definitiva aprobación.
VII. El material de base, incluido el que con carácter provisional será enviado a las
Conferencias Episcopales para una mejor comprensión del tema y una mayor profundización de
sus aspectos, será regularmente enviado a la CAL, que cuidará de enviarlo a otros Dicasterios de la
Curia Romana, en el caso que debiera verse la conveniencia o utilidad.
VIII. Será también útil pensar desde ya a la redacción de un “Reglamento interno” para el
funcionamiento de la Conferencia General de concordarse con la Santa Sede, cuya primera
escritura podría ser confiada a los órganos competentes del CELAM”.
234
Ricketts, Aloisio Lorscheider y a mi) sumisamente someto a Vuestra
Consideración la oportunidad de sustituir al Cardenal Landázuri:
considerando sus condiciones de salud, su cualidad de Vice-Presidente del
CELAM del cual el Cardenal Lorscheider es Presidente, la condición de
religiosos de los dos y que pertenecen a la misma Orden OFM.
Me permito proponer el nombramiento de Monseñor Ernesto Corripio
Ahumada, Arzobispo de Ciudad de México: por las dotes del Prelado y
como reconocimiento a la nación que hospitará la Conferencia general
(que como se prevee se inaugurará con una concelebración a los pies de la
Virgen de Guadalupe.270
El Santo Padre, debido al estado de salud del Cardenal Landázuri,
aprobó la propuesta del Cardenal Baggio y designó tercer presidente
de la Conferencia a Mons. Ernesto Corripio Ahimada. Los
nombramientos se completaron con la designación del Secretario
General del CELAM, Mons. Alfonso López Trujillo, como Secretario
General de la III Conferencia General del Episcopado.
Conocida la convocación oficial el CELAM intensificó sus trabajos
de preparación de la Conferencia y elaboró el Documento Base,
teniendo en cuenta las sugerencias de los Episcopados. El 11 de enero
de 1978 la CAL celebró su 54ª reunión dedicada al estudio de dicho
Documento, que había sido enviado a todos los miembros de la
Comisión el 2 de diciembre de 1977 con la clara indicación de leerlo,
estudiarlo y hacer llegar por escrito las eventuales observaciones. La
reunión, a la que tomaron parte todos los consultores, consejeros y
miembros de la CAL, aprobó de manera general el Documento, dando
algunas indicaciones para la redacción definitiva del Documento de
Trabajo. Estas fueran enviadas al Secretario General del CELAM el
25 de abril siguiente.271
El 12 de enero de 1978, la CAL comunicó al Presidente del CELAM
las indicaciones sobre los participantes a la Conferencia, sea los de
derecho (Presidentes de las Conferencias Episcopales nacionales de
América Latina, Presidencia, Secretario General y Presidentes de los
organismos directivos del CELAM) como los invitados, y se le dieron
las instrucciones para la elección de un determinado número de
personalidades eclesiásticas del clero diocesano y religioso y de laicos
270
Foglio per l’Udiencia. Concessa dal Papa al Cardinale Sebastiano Baggio. Ex
audientia Summi Pontificis, diei 14 Januarii 1978. En: Arch. PCAL, 3CG, Vol. 2-1, Presidenza e
Segretario Generale.
271
Cfr. Verbale della LIV Adunanza della CAL. En: Arch.PCAL, I-A, vol. 49/1, Adunanze
CAL (54-57).
235
de América Latina para ser propuestos a la Santa Sede. El mismo día
se notificó a los Presidentes de las Conferencias Episcopales
nacionales los criterios que las mismas deberían seguir para la
elección de sus delegados a Puebla.
En su progresivo y ordenado trabajo, la CAL participó la invitación
a los presidentes de los Organismos Episcopales nacionales de ayuda a
la Iglesia en América Latina existentes en Europa (Bélgica, Francia,
Alemania, Italia, Irlanda, Holanda, España, Suiza) y Norteamérica
(Canadá y Estados Unidos); a los Presidentes y Secretarios de las
Conferencias Episcopales de Canadá y de los Estados Unidos y a los
Presidentes del Symposium de los Obispos de Europa, de Asia y de
África; a la Presidencia y Secretariado General de la CLAR. A los
Presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina se les
indicaron los criterios que deberían seguir las respectivas
confederaciones de religiosos para la presentación de los candidatos
para el nombramiento de 16 representantes.
Fueron invitados los Representantes Pontificios en Brasil, México,
Argentina, Colombia y Cuba, y algunos otros Obispos. Se notificó la
invitación a exponentes latinoamericanos con cargos directivos en los
Dicasterios de la Curia Romana y a personalidades particularmente
vinculadas a América Latina y a un grupo de Superiores y Superioras
Generales, vista la colaboración que los religiosos prestan en la tarea
de la Iglesia en América Latina.
La CAL comunicó también la invitación a algunos Observadores no
católicos, representantes de las Iglesias Ortodoxa, Anglicana, Luterana
y Metodista y al Secretario del Congreso Hebraico Latinoamericano.
Una vez obtenida la aprobación del Santo Padre para los sacerdotes,
religiosos, religiosas, laicos y expertos presentados por las
Conferencias Episcopales y por el CELAM, la CAL lo notificó al
Secretario General del CELAM con el encargo de hacerla conocer a
los interesados.272
El 20 de marzo el Presidente y el Secretario General del CELAM se
reunieron en Roma con el Presidente de la CAL para tratar en detalle
lo relativo a la Conferencia: se comenzaron a delinear el programa
272
Cfr. Arch.PCAL, III CG, vol. 2-2, Invitati speciali: latinoamericani in Curia; Superiori e
Madri Generali; Rappresentanti degli Organismi di aiuto; Prelati di nomina pontificia; lista
invitati.
236
general, las celebraciones litúrgicas y las normas reglamentarias. El 25
y 26 de mayo se reunieron los tres Presidentes designados, el
Secretario General y los Cardenales consejeros de la CAL, para
estudiar el reglamento. Todos ellos fueron luego recibidos por el
Santo Padre en audiencia, en el curso de la cual el Pontífice renovó
todo su interés por la III Conferencia General.
Para la redacción del Documento de Trabajo, en particular, el
Cardenal Presidente de la CAL participó en los días 1-7 de agosto en
la reunión de los dirigentes del CELAM en Bogotá. En el curso de esa
reunión se procedió al examen definitivo del reglamento, que fue
después sometido a la aprobación del Papa Juan Pablo I. Pues
mientras avanzaba la preparación de la Conferencia murió el Papa
Pablo VI, el 6 de agosto de 1978. El 26 del mismo mes fue elegido
Juan Pablo I que confirmó la convocación y la fecha de la
Conferencia, pero murió el 28 de septiembre. Muerto Juan Pablo I se
celebró en Roma una reunión con la participación del Presidente y del
Primer Vice-Presidente del CELAM para estudiar las decisiones que
se deberían someter a la Congregación de Cardenales “Sede Vacante”
y después al nuevo Papa. La primera Congregación del Colegio
Cardenalicio optó por suspender por el momento la celebración de la
Conferencia, que Juan Pablo II ratificó el 4 de noviembre y transfirió a
los días 27 de enero a 12 de febrero de 1979, confirmando la
Presidencia y el Secretario General.
El último encuentro de los Presidentes y del Secretario General de la
Conferencia de Puebla se tuvo en Roma los días 18 y 19 de diciembre,
dedicado a una exposición sobre las normas, el programa general y las
celebraciones litúrgicas, vista la nueva fecha fijada por el Santo Padre
Juan Pablo II.273 El 20 del mismo mes la CAL celebró su 55ª reunión
en la que Mons. Alfonso López Trujillo, Secretario General del
CELAM, presentó, a la plenaria de la CAL, las normas, el programa
general y la dinámica de trabajo de la Conferencia.
La CAL mantuvo correspondencia permanente con el Consejo para
los Asuntos públicos de la Iglesia para informarlo sobre las varias
fases preparatorias de la Conferencia y el Cardenal Presidente en las
reuniones semanales informó periódicamente al Santo Padre sobre la
actuación de las directivas que había dado, sobre el ritmo de los
trabajos y sobre la repercusión que estaba teniendo el evento en la
273
Cfr. Arch.PCAL, III CG, vol. 2-2, Reglamento, celebraciones litúrgicas, dinámica.
237
prensa internacional, con especial referencia a la acción de los grupos
de disenso.
De este modo se llegó a la celebración de la III Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano, solemnemente inaugurada por el
Papa Juan Pablo II el 27 de enero de 1979 con la Misa celebrada en el
santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
2. Desarrollo de la Conferencia
La III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano se
desarrolló en medio de las “complejas situaciones socio-políticas” del
Continente; e, igualmente, en medio de la grave crisis religiosa que
vivía la Iglesia allí como consecuencia de algunas tendencias de la
teología de la liberación, de los movimientos políticos de sacerdotes
como “cristianos por el socialismo” y, en definitiva, de la radical y
sesgada interpretación de la Gaudium et Spes, de las Conclusiones de
Medellín y de la Popolorum Progressio, que llevaban a privilegiar el
compromiso político de la Iglesia en detrimento de su misión
fundamental de evangelizar.
2.1 Ambiente que rodeó la Conferencia
El Cardenal Alfonso López Trujillo, entonces Secretario General de
la Conferencia de Puebla, evocando la celebración de la III
Conferencia General, recuerda las tensiones y contrastes que rodearon
la preparación y celebración de la Conferencia:
Algunos difundieron la idea de que se pretendía dar un paso atrás,
sepultando la Conferencia de Medellín. Tal conjetura la lanzaron con
especial vigor a ciertos medios de comunicación. Temían, sin duda, una
reflexión profunda y una aclaración sobre las mencionadas
interpretaciones que hacían de las conclusiones de Medellín, sobre todo de
la conclusión sobre la paz y sobre conceptos como la pobreza, a la luz de
los criterios que imponía el análisis marxista sobre la conflictualidad de la
lucha de clases.
Varios países experimentaban la praxis de movimientos, sobre todo de
sacerdotes guiados acríticamente por esta ideología, que fue una tormenta:
no se puede ocultar el desgarramiento y las laceraciones que causaban, el
debilitamiento eclesial, la ausencia de una visión eclesial convergente.
No pocas vocaciones, sacerdotales y religiosas, fueron esterilizadas, y la
simpatía con la violencia guerrillera condujo a algunos a un tipo de
238
compromiso político que interpelaba dramáticamente algunas
comodidades. No faltaba la generosidad y el dolor provocado por
evidentes fenómenos de injusticia, pero la bruma se esparcía en el campo
teológico y penetraba algunos ambientes como un mito de esperanzas
mesiánicas. Se trataba del impacto de una forma reductora de teología de
la liberación, sobre la cual la Evangelii Nuntiandi había dado criterios
oportunos, que eran objeto de contestación y rechazo por no pocos. A
logros innegables, a una dinámica pastoral renovada, se unía una posición
ambigua, la creciente desconfianza sobre la doctrina social de la Iglesia,
presentada como carente de profundidad y de un "pathos" revolucionario,
que era catalogada como concesión a los poderosos. De esto eran bien
conscientes los obispos; y las reuniones previas con Episcopados, en las
cuatro zonas en que fueron distribuidos, ponían de relieve esta situación
eclesial.274
En la homilía que pronunció durante la Misa de inauguración de la
Conferencia, Juan Pablo II subrayó la importancia del evento eclesial
y aludió a las causas de las tensiones, encuadrando todo en el más
amplio espacio de la historia de la Iglesia y de su magisterio.
Nos encontramos aquí en esta hora insólita y estupenda de la historia del
mundo. Llegamos a este lugar, conscientes de hallarnos en un momento
crucial. Con esta reunión de Obispos deseamos entroncar con la
precedente Conferencia del Episcopado Latinoamericano que tuvo lugar
hace diez años en Medellín, en coincidencia con el Congreso Eucarístico
de Bogotá, y a la que participó el Papa Pablo VI, de imborrable memoria.
Hemos venido aquí no tanto para volver a examinar, al cabo de 10 años, el
mismo problema, cuanto para revisarlo en modo nuevo, en lugar nuevo y
en nuevo momento histórico.
Queremos tomar como punto de partida lo que se contiene en los
documentos y resoluciones de aquella Conferencia. Y queremos a la vez,
sobre la base de les experiencias de estos 10 años, del desarrollo del
pensamiento y a luz de les experiencias de toda la Iglesia, dar un justo y
necesario paso adelante.
La Conferencia de Medellín tuvo lugar poco después de la clausura del
Vaticano II, el Concilio de nuestro siglo, y ha tenido por objetivo recoger
los planteamientos y contenidos esenciales del Concilio, para aplicarlos y
hacerlos fuerza orientadora en la situación concreta de la Iglesia Latinoamericana.
Sin el Concilio no hubiera sido posible la reunión de Medellín, que quiso
ser un impulso de renovación pastora!, un nuevo “ espíritu ” de cara al
274
Riflessioni del Cardinale Alfonso López Trujillo a 25 anni dalla III Conferenza Generale
dell'Episcopato Latinoamericano a Puebla. Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 2.
Aniversario XXV de Puebla realizado en febrero del 2004.
239
futuro, en plena fidelidad eclesial en la interpretación de los signos de los
tiempos en América Latina. La intencionalidad evangelizadora era bien
clara y queda patente en los 16 temas afrontados, reunidos en torno a tres
grandes áreas, mutuamente complementarias promoción humana,
evangelización y crecimiento en la fe, Iglesia visible y sus estructuras.
Con su opción por el hombre latino-americano visto en su integridad, con
su amor preferencial pero no exclusivo por los pobres, con su aliento a una
liberación integral de los hombres y de los pueblos, Medellín, la Iglesia allí
presente, fue una llamada de esperanza hacia metas más cristianas y más
humanas.
Pero han pasado 10 años. Y se han hecho interpretaciones, a veces
contradictorias, no siempre correctas, no siempre beneficiosas para la
Iglesia. Por ello, la Iglesia busca los caminos que le permitan comprender
más profundamente y cumplir con mayor empeño la misión recibida de
Cristo Jesús.275
2.2 El discurso de S. S. Juan Pablo II
El 28 de enero, el Papa pronunció su discurso ante la Conferencia.
Este discurso constiuyó el eje central de los trabajos de los obispos
reunidos en Puebla.
2.2.1 Las tres convocaciones de la Conferencia
En su discurso Juan Pablo II se refirió, en primer lugar, a la
particular historia de la Conferencia:
La Conferencia que ahora se abre, convocada por el venerado Pablo VI,
confirmada por mi inolvidable predecesor Juan Pablo I y reconfirmada por
mí como uno de los primeros actos de mi pontificado, se conecta con
aquella, ya lejana, de Río de Janeiro, que tuvo como su fruto más notable
el nacimiento del CELAM. Pero se conecta aún más estrechamente con la
II Conferencia de Medellín, cuyo décimo aniversario conmemora.
En estos diez años, ¡cuánto camino ha hecho la humanidad! y, con la
humanidad y a su servicio, ¡cuánto camino ha hecho la Iglesia! Esta III
Conferencia no puede desconocer esta realidad. Deberá, pues, tomar como
punto de partida las conclusiones de Medellín, con todo lo que tienen de
positivo, pero sin ignorar las incorrectas interpretaciones a veces hechas y
que exigen sereno discernimiento, oportuna crítica y claras tomas de
posición.276
275
JUAN PABLO II, Homilía pronuncia durante la misa de inauguración de la Conferencia
de Puebla celebrada en el Santuario de la Virgen de Guadalupe, México, 27 de enero de 1979, n.
4. En: CELAM, Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, 270.
276
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979. En: CELAM, Conferencias Generales del
240
2.2.2 El tema de la Conferencia
El tema fijado por Pablo VI y reconfirmado por Juan Pablo II, fue la
evangelización, cuyos fundamentos había trazado en modo claro el
Papa Pablo VI con la exhortación apostólica postsinodal Evangelii
nuntiandi, a ella se refirió Juan Pablo II:
Os servirá de guía en vuestros debates el Documento de Trabajo,
preparado con tanto cuidado para que constituya siempre el punto de
referencia.
Pero tendréis también entre les manos la Exhortación Apostólica Evangelii
Nuntiandi de Pablo VI. Con qué complacidos sentimientos el gran
Pontífice aprobó como tema de la Conferencia: “El presente y el futuro de
la evangelización en América Latina”!
Lo pueden decir los que estuvieron cerca de él en los meses de preparación
de la Asamblea. Ellos podrán dar testimonio también de la gratitud con la
cual él supo que el telón de fondo de toda la Conferencia sería este texto,
en el cual puso toda su alma de Pastor, en el ocaso de su vida. Ahora que
él “cerró los ojos a la escena de este mundo” ese Documento se convierte
en un testamento espiritual que la Conferencia habrá de escudriñar con
amor y diligencia para hacer de él otro punto de referencia obligatoria y
ver cómo ponerlo en práctica. Toda la Iglesia os está agradecida por el
ejemplo que dais, por lo que hacéis, y que quizás otras Iglesias locales
harán a su vez.
El discurso de Juan Pablo II refleja perfectamente todo cuanto
constituía motivo de preocupación para la Iglesia en América Latina
respecto al tema de la evangelización y a la vida de la Iglesia en el
Continente. Preocupaciones que el Papa con “ansias de Pastor y
afecto de Padre” confío a la Conferencia.
2.2.3 El trípode de Puebla.
Juan Pablo II, partiendo de la Evangelii nuntiandi, desarrolló su
discurso sobre la triple dimensión de la verdad que los Obispos, en
virtud de su misión, están llamados a comunicar:
El evangelio que nos ha sido encomendado es también palabra de verdad.
Una verdad que nos hace libres y que es la única que procura la paz del
corazón: esto es lo que la gente va buscando cuando anunciamos la Buena
Nueva. La verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre y de su
misterioso destino, la verdad acerca del mundo... El predicador del
Episcopado Latinoamericano, 247-248. El discurso fue publicado integralmente en: L'Osservatore
Romano, edición en lengua española, 4 de febrero de 1979, p. 6.
241
evangelio será aquel que, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca
siempre la verdad que debe transmitir a los demás.277
a) Verdad sobre Jesucristo
Los Obispos deben ser fundamentalmente maestros que comunican
la verdad sobre Jesucristo, “esta se encuentra al centro de la
evangelización y constituye su contenido esencial: ‘No hay
evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre, la vida,
les promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazareth, Hijo de
Dios”. “De una sólida cristología, advertía el Papa, tiene que venir la
luz sobre tantos temas y cuestiones doctrinales y pastorales que os
proponéis examinar en estos días”. Presentar auténticamente la verdad
sobre Jesucristo evitaba los riesgos de una lectura sesgada o errónea
de la persona de Jesucristo. A este respeto Juan Pablo II decía:
Hemos pues de confesar a Cristo ante la historia y ante el mundo con
convicción profunda, sentida, vivida, como lo confesó Pedro: “Tú eres el
Cristo, el Hijo de Dios vivo”.
Esta es la Buena Noticia en un cierto sentido única: la Iglesia vive por ella
y para ella, así como saca de ella todo lo que tiene para ofrecer a los
hombres, sin distinción alguna de nación, cultura, raza, tiempo, edad o
condición. Por eso “desde esa confesión (de Pedro), la historia de la
Salvación sagrada y del Pueblo de Dios debía adquirir una nueva
dimensión...”
Este es el único Evangelio y “aunque nosotros o un ángel del cielo os
anunciase otro evangelio distinto... sea anatema!”, como escribía con
palabras bien claras el Apóstol.
Ahora bien, corren hoy por muchas partes – el fenómeno no es nuevo –
“relecturas” del Evangelio, resultado de especulaciones teóricas más bien
de auténtica meditación de la palabra de Dios y de un verdadero
compromiso evangélico. Ellas causan confusión al apartarse de los
criterios centrales de la fe de la Iglesia y se cae en la temeridad de
comunicarlas, a manera de catequesis, a les comunidades cristianas.
En algunos caves o se silencia la divinidad de Cristo, o se incurre de hecho
en formas de interpretación reñidas con la fe de la Iglesia. Cristo sería
solamente un “profeta”, un anunciador del Reino y del amor de Dios, pero
no el verdadero Hijo de Dios, ni sería por tanto el centro y el objeto del
mismo mensaje evangélico.
277
PABLO VI, Evangelii nuntiandi, 78 citado por JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la
III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979, n. 1,1.
En: CELAM, Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, 249.
242
En otros caves se pretende mostrar a Jesús como comprometido
políticamente, como un luchador contra la dominación romana y contra los
poderes, e incluso implicado en la lucha de clases. Esta concepción de
Cristo como político, revolucionario, como el subversivo de Nazareth, no
se compagina con la catequesis de la Iglesia. Confundiendo el pretexto
insidioso de los acusadores de Jesús con la actitud de Jesús mismo – bien
diferente – se aduce como causa de su muerte el desenlace de un conflicto
político y se calla la voluntad de entrega del Señor y aún la conciencia de
su misión redentora. Los Evangelios muestran claramente cómo para Jesús
era una tentación lo que alterare su misión de Servidor de Yahvé. No
acepta la posición de quienes mezclaban las cosas de Dios con actitudes
meramente políticas. Rechaza inequívocamente el recurso a la violencia.
Abre su mensaje de conversión a todos, sin excluir a los mismos
publicanos. La perspectiva de su misión es, mucho más profunda. Consiste
en la salvación integral por un amor transformante, pacificador, de perdón
y reconciliación. No cabe duda, por otra parte, que todo esto es muy
exigente para la actitud del cristiano que quiere servir de verdad a los
hermanos más pequeños, a los marginados; en una palabra, a todos los que
reflejan en sus vidas el rostro doliente del Señor.
Contra tales “relecturas” pues, y contra sus hipótesis, brillantes quizás,
pero frágiles e inconsistentes, que de ellas derivan, “la evangelización en
el presente y en el futuro de América Latina” no puede cesar de afirmar la
fe de la Iglesia: Jesucristo, Verbo e Hijo de Dios, se hace hombre para
acercarse el hombre y brindarle, por la fuerza de su misterio, la salvación,
gran don de Dios.278
b) Verdad sobre la misión de la Iglesia
Los Obispos, maestros de la verdad, están llamados a mostrar con
claridad la misión de la Iglesia, han de comunicar la verdad sobre la
Iglesia “Objeto del Credo que profesamos y campo imprescindible y
fundamental de nuestra fidelidad. E1 Señor la instituyó como
comunidad de vida, de caridad, de verdad y como cuerpo, “pléroma” y
sacramento de Cristo en quien habita toda la plenitud de la
divinidad”.279
Juan Pablo II tenía bien claro que “no hay garantía de una acción
evangelizadora seria y vigorosa, sin una eclesiología bien cimentada”
y, en aquella hora crucial de la Iglesia en América Latina, era
278
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979, n. 1.2-1.5. En: CELAM, Conferencias Generales
del Episcopado Latinoamericano, 250-252.
279
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979, n. 1,6. En: CELAM, Conferencias Generales del
Episcopado Latinoamericano, 253.
243
irrevocable la urgencia de recuperar la eclesiología conciliar para
devolverle a la Iglesia su naturaleza y misión. Sólo de este modo se
podía orientar todo el movimiento teológico y pastoral que
desvirtuaba la Iglesia a causa de una eclesiología tantas veces
contaminada por el análisis marxista. A propósito de esta problemática
el Papa indica:
En la amplia documentación, con la que habéis preparado esta
Conferencia, particularmente en las aportaciones de numerosas Iglesias, se
advierte a veces un cierto malestar respecto de la interpretación misma de
la naturaleza y misión de la Iglesia. Se alude por ejemplo a la separación
que algunos establecen entre Iglesia y Reino de Dios. Este, vaciado de su
contenido total, es entendido en sentido más bien secularista: al Reino no
se llegaría por la fe y la pertenencia a la Iglesia, sino por el mero cambio
estructural y el compromiso socio-político. Donde hay un cierto tipo de
compromiso y de praxis por la justicia, allí estaría ya presente el Reino. Se
olvida de este modo que: “la Iglesia... recibe la misión de anunciar el
Reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos y constituye
en la tierra el germen y el principio de ese Reino”.
En una de sus hermosas Catequesis, el Papa Juan Pablo I, hablando de la
virtud de la esperanza, advertía: “es un error afirmar que la liberación
política, económica y social coincide con la salvación en Jesucristo; que el
"Regnum Dei" se identifica con el "Regnum hominis"”.
Se genera en algunos una actitud de desconfianza hacia la Iglesia
“institucional” u “oficial”, calificada como alienante, a la que se opondría
otra Iglesia popular “que nace del pueblo” y se concreta en los pobres.
Estas posiciones podrían tener grados diferentes, no siempre fáciles de
precisar, de conocidos condicionamientos ideológicos. El Concilio ha
hecho presente cuál es la naturaleza y misión de la Iglesia. Y como se
contribuye a su unidad profunda y a su permanente construcción por parte
de quienes tienen a su cargo los ministerios de la comunidad, y han de
contar con la colaboración de todo el Pueblo de Dios. En efecto, “si el
evangelio que proclamamos aparece desgarrado, por querellas doctrinales,
polarizaciones ideológicas o por condenas recíprocas entre cristianos, al
antojo de sus diferentes teorías sobre Cristo y sobre la Iglesia e incluso a
causa de distintas concepciones de la sociedad y de les instituciones
humanas, cómo pretender que aquellos a los que se dirige nuestra
predicación no se muestren perturbados, desorientados, si no
escandalizados?”.280
280
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979, n. 1.8. En: CELAM, Conferencias Generales del
Episcopado Latinoamericano, 255-256.
244
c) La verdad sobre el hombre
La Iglesia posee en el Evangelio la verdad sobre el hombre, que
debe comunicar con transparencia y valor. “La afirmación primordial
de esta antropología es la del hombre como imagen de Dios,
irreductible a una simple parcela de la naturaleza, o a un elemento
anónimo de la ciudad humana”. En el ejercicio de su misión la Iglesia
anuncia la vedrad sobre el hombre que brota de la verdad sobre
Jesucristo, pues “el misterio del hombre sólo se esclarece en el
misterio del Verbo Encarnado”. Exponer con claridad la antropología
que brota del Evangelio elimina los riesgos de reduccionismo al que
llevaban las visiones antropológicas subyacentes en los movimientos
animados por la ideología marxista y por la teología de la liberación
de influjo marxista. Pues, advertía Juan Pablo II, “esta verdad
completa sobre el ser humano constituye el fundamento de la
enseñanza social de la Iglesia, así como es la base de la verdadera
liberación. A la luz de esta verdad, no es el hombre un ser sometido a
los procesos económicos o políticos, sino que esos procesos están
ordenados al hombre y sometidos a él”. 281
De este modo Juan Pablo II plantó el trípode de Puebla: cristología,
eclesiología, antropología. Este discurso constituyó la línea guía de los
trabajos de la Conferencia. El Cardenal Alfonso López Trujillo,
recordando este momento escribe:
La claridad, el vigor profético de su contenido fueron un rumbo y una
pauta para las sesiones, del todo en coincidencia con la distribución del
trabajo por comisiones y con una muy estudiada dinámica de trabajo. Se
hizo frecuente entre los obispos hablar de los tres pilares, o "del trípode"
que el Santo Padre desarrolló: la verdad sobre Cristo, sobre la Iglesia y
sobre el hombre. Esto ponía de relieve lo central de una opción de fe
radical y comprometida, en proyección evangelizadora, que debía ser -hay
que repetirlo- fundamental. Primero subrayó de qué tipo de Conferencia se
trataba: de pastores, no de políticos, sino de personas entregadas al
cuidado pastoral de la comunidad. Este criterio central permitiría que el
estudio de la realidad, con fenómenos preocupantes, se hiciera a la luz de
la fe, con la explícita e inequívoca entrega al Señor y a su Iglesia, la Iglesia
de Cristo, con toda la fuerza del genitivo. De esta manera se recordaba la
más estrecha unidad entre un enfoque cristológico y eclesiológico, en la
base de la concepción del hombre, con una genuina antropología cristiana,
lo que arrojaba luz sobre graves ambigüedades y errores presentes. Como
281
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979, n. 1.9. En: CELAM, Conferencias Generales del
Episcopado Latinoamericano, 256-257.
245
pastores, era una Conferencia cuya responsabilidad competía a los obispos,
convenientemente asesorados, pero no suplantados. Su misión y acción
debía ser regida por el Evangelio y no sustituida por una "praxis"
ideológica y política, bien diferente de la caridad pastoral; eran
responsables de la grey, de la comunidad como tal.
El enfoque iba mucho más allá de la discusión sobre la teología de la
liberación, aunque la cuestión estuviera bien presente. Si de hecho
preocupantes desviaciones habían terminado en una censurable visión
eclesiológica, que dio luego cauce a una cristología equívoca, era necesaria
la confesión auténtica del Señor, su pleno señorío. Debía estar bien
presente el criterio de no distorsionar la verdad de Cristo, para entender la
Iglesia como pueblo de Dios, en relación con el reino de Dios, aunque no
del todo identificada con él, y no con una Iglesia popular.282
2.2.4 Los Obispos promotores y defensores de la dignidad
A partir del “trípode” se entiende el papel de los obispos como
"defensores y promotores de la dignidad"; pues en la reflexión sobre
las relaciones e implicaciones existentes entre evangelización y
promoción humana o liberación es donde se concretiza la reflexión
sobre Cristo, sobre la Iglesia y sobre el hombre. Ante la realidad
social de América Latina donde la dignidad humana es conculcada de
muchas maneras, el Papa subrayaba:
Esta dignidad es conculcada, a nivel individual, cuando no son
debidamente tenidos en cuenta valores como la libertad, el derecho a
profesar la religión, la integridad física y síquica, el derecho a los bienes
esenciales, a la vida... Es conculcada, a nivel social y político, cuando el
hombre no puede ejercer su derecho de participación o es sujeto a injustas
e ilegítimas coerciones, o sometido a torturas físicas o síquicas, etc.
No ignoro cuántos problemas se plantean hoy, en esta materia, en América
Latina. Como Obispos no podéis desinteresaros de ellos. Sé que os
proponéis llevar a cebo una seria reflexión sobre les relaciones e
implicaciones existentes entre evangelización y promoción humana o
liberación, considerando, en campo tan amplio e importante, lo específico
de la presencia de la Iglesia.
Aquí es donde encontramos, llevados a la práctica concretamente, los
temas que hemos abordado al hablar de la verdad sobre Cristo, sobre la
Iglesia y sobre el hombre.
Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoción de la
dignidad del hombre, lo hace en la línea de su misión, que aun siendo de
carácter religioso y no social o político, no puede menos de considerar al
282
Riflessioni del Cardinale Alfonso López Trujillo a 25 anni dalla III Conferenza Generale
dell'Episcopato Latinoamericano a Puebla. Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 2.
Aniversario XXV de Puebla realizado en febrero del 2004.
246
hombre en la integridad de su ser. El Señor delineó en la parábola del
Buen Samaritano el modero de atención a todas les necesidades
humanas, y declaró que en último término se identificará con los
desheredados – enfermos, encarcelados, hambrientos, solitarios – a
quienes se haya tendido la mano. La Iglesia ha aprendido en esta y otras
páginas del Evangelio que su misión evangelizadora tiene como parte
indispensable la acción por la justicia y les tareas de promoción del
hombre y que entre evangelización y promoción humana hay lazos muy
fuertes de orden antropológico, teológico y de caridad; de manera que “la
evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación
recíproca que en el curve de los tiempos se establece entre el Evangelio y
la vida concreta personal y social del hombre”. 283
2.2.5 Otros temas del discurso
Desde esta perspectiva, Juan Pablo II, toca en su discurso otros
temas igualmente candentes en la hora histórica de Puebla: el rechazo
a la violencia y a las ideologías para alcanzar la liberación del hombre;
la cuestión de la propiedad privada y la doctrina social de la Iglesia; la
paz y el desarrollo de los pueblos; derechos humanos. El Papa
concluía sus reflexiones sobre estos argumentos expresando:
La Iglesia siente el deber de anunciar la liberación de millones de seres
humanos, el deber de ayudar a que se consolide esta liberación; pero siente
también el deber correspondiente de proclamar la liberación en su sentido
integral, profundo, como lo anunció y realizó Jesús. “Liberación de todo lo
que oprime al hombre, pero que es, ante todo, salvación del pecado y del
maligno, dentro de la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por
El”. Liberación hecha de reconciliación y perdón. Liberación que arranca
de la realidad de ser hijos de Dios, a quien somos capaces de llamar ¡Abba,
Padre!, y por la cual reconocemos en todo hombre a nuestro hermano,
capaz de ser transformado en su corazón por la misericordia de Dios.
Liberación que nos empuja, con la energía de la caridad, a la comunión,
cuya cumbre y plenitud encontramos en el Señor. Liberación como
superación de les diversas servidumbres e ídolos que el hombre se forja y
como crecimiento del hombre nuevo.
Liberación que dentro de la misión propia de la Iglesia no se reduzca a la
simple y estrecha dimensión económica, política, social o cultural, que no
se sacrifique a les exigencias de una estrategia cualquiera, de una praxis o
de un éxito a corto plazo.
Para salvaguardar la originalidad de la liberación cristiana a les energías
que es capaz de desplegar, es necesario a toda costa, como lo pedía el Papa
283
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979, n. III,1-III,2. En: CELAM, Conferencias
Generales del Episcopado Latinoamericano, 259-260.
247
Pablo VI, evitar reduccionismos y ambigüedades: “La Iglesia perdería su
significación más profunda. Su mensaje de liberación no tendría ninguna
originalidad y se prestaría a ser acaparado y manipulado por los sistemas
ideológicos y los partidos políticos”. Hay muchos signos que ayudan a
discernir cuándo se trata de una liberación cristiana y cuándo, en cambio,
se nutre más bien de ideologías que le sustraen la coherencia con una
visión evangélica del hombre, de les cosas, de los acontecimientos. Son
signos que derivan ya de los contenidos que anuncian o de les actitudes
concretas que asumen los evangelizadores. Es preciso observar, a nivel de
contenidos, cuál es la fidelidad a la Palabra de Dios, a la Tradición viva de
la Iglesia, a su Magisterio. En cuanto a les actitudes, hay que ponderar cuál
es su sentido de comunión con los Obispos, en primer lugar, y con los
demás sectores del Pueblo de Dios; cuál es el aporte que se da a la
construcción efectiva de la comunidad y cuál la forma de volcar con amor
su solicitud hacia los pobres, los enfermos, los desposeídos, los
desamparados, los agobiados y cómo descubriendo en ellos la imagen de
Jesús “pobre y paciente se esfuerza en remediar sus necesidades y servir en
ellos a Cristo”. No nos engañemos: los fieles humildes y sencillos, como
por instinto evangélico, captan espontáneamente cuándo se sirve en la
Iglesia al Evangelio y cuándo se lo vacía y asfixia con otros intereses.284
El Papa concluyó su discurso indicando tres tareas prioritarias para
el futuro de la Iglesia en Latinoamérica: la familia, Las vocaciones
sacerdotales y religiosas y la juventud. Se dio así inicio a los trabajos
de la Conferencia.
2.3 La metodología de trabajo
La metodología de trabajo que se siguió nos lo revela la misma
Presidencia de la Conferencia en la presentación del Documento de
Puebla:
Dada la amplitud del tema, rico y dinamizador, de la III Conferencia, se
hacía necesario establecer prioridades y una adecuada articulación entre
los diferentes puntos que han dado lugar a las 21 Comisiones de Trabajo,
en torno a Núcleos o grandes unidades con los temas correspondientes.
Este sistema de trabajo, complementado por aportes en plenarias y
semiplenarias que aseguraban la mayor participación (de Obispos,
Presbíteros, Diáconos, Religiosos, Religiosas, Laicos, Miembros invitados
y Expertos), fue aprobado por unanimidad al inicio de nuestra Asamblea.
El contenido de los Núcleos y los temas no pretende ser un tratado
sistemático de teología dogmática o pastoral. Esto ha sido expresamente
284
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Puebla, 28 de enero de 1979, n. III,6-. En: CELAM, Conferencias Generales
del Episcopado Latinoamericano, 263-264.
248
descartado. Se ha buscado considerar aspectos de mayor incidencia en la
Evangelización, ubicándonos en una definida perspectiva de pastores.285
2.4 El Documento final286
El 12 de febrero, después de 17 días de reflexión y oración, concluyó
la Conferencia. El documento final, aprobado por 179 placet y 1 voto
en blanco, está constituido por cinco partes: visión pastoral de la
realidad latinoamericana; designio de Dios sobre la realidad de
América Latina; la evangelización en la Iglesia de América Latina.
Comunión y participación; Iglesia misionera al servicio de la
evangelización en América Latina; y, por último, bajo el dinamismo
del Espíritu: opciones pastorales.
El 23 marzo 1979, día de la conmemoración de santo Toribio di
Mogrovejo, el Santo Padre autorizó la publicación del Documento de
Puebla. En la carta a los obispos diocesanos de América Latina, con la
que comunicaba su autorización a la publicación del documento, Juan
Pablo II escribió:
Este Documento, fruto de asidua oración, de reflexión profunda y de
intenso celo apostólico, ofrece —así os lo propusisteis— un denso
conjunto de orientaciones pastorales y doctrinales, sobre cuestiones de
suma importancia. Ha de servir, con sus válidos criterios, de luz y estímulo
permanente para la evangelización en el presente y el futuro de América
Latina.
[...]
La Iglesia de América Latina ha sido fortalecida en su vigorosa unidad, en
su identidad propia, en la voluntad de responder a las necesidades y a los
desafíos atentamente considerados a lo largo de vuestra asamblea.
Representa, en verdad, un gran paso adelante en la misión esencial de la
Iglesia, la de evangelizar.
Vuestras experiencias, pautas, preocupaciones y anhelos, en la fidelidad al
Señor, a su Iglesia y a la Sede de Pedro, deben convertirse en vida para las
comunidades a las que servís.287
285
Presentación del Documento de Puebla. En: CELAM, Conferencias Generales del
Episcopado Latinoamericano, 280-282.
286
Cfr. Arch.PCAL, III CG, vol. 3, Celebrazione. Documento finale: revisione; Osservazioni
di Mons. Javierre. Cambi sottoposti al Santo Padre. Comunicazione dei medesimi al Presidente del
CELAM e al Secretario del Consiglio AA.PP.
287
JUAN PABLO II, Carta a los obispos diocesanos de América Latina, Vaticano, 23 de
marzo de 1979. En: Arch.PCAL, III CG, vol. 3, Celebrazione. Lettera di approvazione del Papa.
249
La Pontificia Comisión para América Latina dedicó su 56ª reunión a
reflexión sobre el post-Puebla, en la que intervino toda la Presidencia
del CELAM. Mons. Alfonso López Trujillo, nuevo Presidente del
CELAM dió una idea general de las repercusiones de Puebla en los
pocos meses que habían pasado desde la clausura de la Conferencia
(12 de febrero de 1979) hasta la fecha de la reunión de la CAL (19 de
octubre de 1979) y del esfuerzo que las Conferencias Episcopales
nacionales de América Latina estaban haciendo para aplicar las
conclusiones de Puebla en la ejecución de sus propios proyectos
pastorales.288
Capítulo XX
Breve perfil biográfico de los Presidentes y del Secretario
de la CAL
En este período de la CAL (1969-1988) se destacan las figuras de los
tres Cardenales Presidentes Carlo Confalonieri, Sebastiano Baggio y
Bernardin Gantin, a las que se une la figura de Mons. Michele Buro,
verdadero archivo viviente de la CAL, como lo definió el Cardenal
Samoré en 1969. Como ya en la segunda parte presentamos la figura
del Cardenal Carlo Confalonieri, que presidió la CAL, en su segundo
mandato desde 1969 hasta 1973, no lo haremos en este capítulo.
1. Cardenal Sebastiano Baggio
Sebastiano Baggio nació el 16 de mayo de 1913 en Rosà (Italia). El
21 de diciembre de 1935 fue ordenado sacerdote para la diócesis de
Vicenza (Italia). El 30 de junio de 1953 fue elegido Arzobispo titular
de Efeso y el 1º de julio Nuncio Apostólico en Chile. Consagrado
Obispo el 26 de julio de 1953, por el Cardenal Giovanni Adeodato
Piazza. El 12 de marzo de 1959 fue trasladado a la Delegación
Apostólica en Canadá y el 26 de mayo de 1964 a la Nunciatura
Apostólica en Brasil.
288
Cfr. Verbale della 56a Adunanza. 25.V.1979. En: Arch.PCAL, I-A, vol. 49/1, Adunanze
CAL (54-57).
250
Creado Cardenal el 28 de abril de 1969, en el tercer consistorio
celebrado por el Santo Padre Pablo VI. El 23 de junio del mismo año
fue nombrado Arzobispo de Cagliari (Italia), donde permaneció por
casi cuatro años. El 26 de febrero de 1973, Pablo VI lo nombró
Prefecto de la Sagrada Congregación para los Obispos y Presidente de
la CAL, cargos en los que fue confirmado por Juan Pablo II el 28 de
octubre de 1978. El 8 de abril de 1984 fue nombrado Presidente de la
Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano, cargo
en el que permaneció hasta el 31 de octubre de 1990, cuando presentó
la renuncia.
Como Presidente de la Pontifica Comisión para América Latina (del
26 de febrero de 1973 al 8 de abril de 1984), presidió la III
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en
Puebla de los Ángeles en 1979. Su experiencia como nuncio en Chile,
Canadá y Brasil le permitió hacerse una idea suficiente de la realidad
de la Iglesia en América Latina y de la eficaz colaboración de la
Iglesia Nortemericana. Como Delegado Apostólico en Canadá
participó en la preparación de la reunión de Washington en 1959,
donde se echaron las bases de la cooperación eclesial organizada
entre las Iglesias de América.
Murió el 21 de marzo de 1993.
2. Cardenal Bernardin Gantin
Bernardin Gantin nació en Toffo (Benin), el 18 de mayo de 1922.
Cumplió sus estudios de teología y filosofía en el seminario de Ouidah
y el 14 de febrero de 1951 fue ordenado sacerdote en Lomé por el
Arzobispo de Cotonou, Louis Parisot, del que fue luego uno de los
más estrechos colaboradores.
A partir de 1953 continuó los estudios en Roma, en la Pontificia
Universidad Urbaniana, donde estudio misionología y en la Pontificia
Universidad Lateranense, donde se licenció en teología y derecho
canónico. El 11 de junio de 1956 fue elegido Obispo Auxiliar de
Cotonou y fue consagrado en Roma, en la capilla del Colegio de
Propaganda Fide, el 3 de febrero de 1957. Obispo consagrante fue el
Cardenal Eugène Tisserant.
Cuando el 5 de enero de 1960 Mons. Parisot presentó la renuncia al
cargo de Obispo diocesano, Mons. Gantin fue nombrado Arzobispo y
251
Metropolita de Cotonou. Presidente de la Conferencia Episcopal de
Benin. Participó en algunas sesiones del Concilio Vaticano II y en la
primera Asamblea del Sínodo de los Obispos celebrada en 1967.
El 5 de marzo de 1971 fue nombrado Secretario Adjunto de la
Congregación para la Evangelización de los Pueblos, por lo que dejó
el gobierno de su diócesis y regresó a Roma. En 1975 fue nombrado
Vice-Presidente de la Pontificia Comisión Iustitia et Pax, del que fue
nombrado Presidente el 15 de diciembre de 1976, y,
contemporáneamente, fue nombrado Vice-Presidente del Pontificio
Consejo Cor Unum, del que fue nombrado Presidente el 4 de
septiembre de 1978.
El 27 de junio de 1977 fue creado Cardenal por Su Santidad Pablo
VI, en el mismo consistorio en el que fue creado Cardenal el
Arzobispo de Münich y Freising (Alemania), S.E. Joseph Ratzinger.
Participó en los dos cónclaves de 1978. El 8 de abril de 1984 fue
nombrado Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente
de la Pontificia Comisión para América Latina, cargos que ejerció
hasta el 25 de junio de 1998.
El 5 de junio de 1993 fue elegido Decano del Colegio Cardenalicio,
responsabilidad a la que renunció el 30 de noviembre del 2002,
cuando por razones de salud decidió regresar a su natal Benin.
3. Mons. Michele Buro
Sacerdote originario de la diócesis de Capua. Nació en Casapulla
(Caserta, Italia), el 27 de mayo de 1920. Ordenado sacerdote el 18 de
diciembre de 1943. Tras estudiar teología, se doctoró en Roma en
derecho canónico e ingresó en la Pontificia Academia Eclesiástica.
Entró en el servicio diplomático de la Santa Sede el 1º de agosto de
1950 y ocupó sucesivamente los cargos de agregado, auditor y
consejero en las Nunciaturas Apostólicas en Colombia y Argentina.
En 1955 pasó a trabajar en la Sagrada Congregación para los Asuntos
Eclesiásticos Extraordinarios, donde como colaborador de Monseñor
Antonio Samoré trabajó en la Pontificia Comisión para América
Latina desde su erección. Cuando en 1969 la CAL fue inserida en la
Congregación para los Obispos, Mons. Buro dejó su oficina en la
Secretaría de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios y pasó a trabajar
en la oficina de la CAL, permaneciendo siempre en la nómina de la
252
Secretaría de Estado. El 18 de enero de 1972 fue nombrado encargado
de la secretaría de la CAL en calidad de “capo-ufficio”. El 12 de
agosto de 1981 fue nombrado Secretario de dicha Comisión. Fue
también encargado de la Oficina para las relaciones con el personal de
la Santa Sede. Sacerdote de grandes cualidades y mucha bondad,
ejerció el ministerio pastoral como director espiritual de los jóvenes
del colegio de San José de Roma - Instituto de Merode –
encomendado a los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Por sus
tareas en la Pontificia Comisión para América Latina, conoció a fondo
la situación eclesial en todos los países del Continente, que visitó en
diversas ocasiones tomando contacto con obispos y obras apostólicas.
Participó en las Conferencias de Medellín y en la de Puebla, así como
en la asamblea extraordinaria del 25º aniversario del CELAM
celebrada en 1980 en Río de Janeiro con la presencia del Papa. 289
Cuando la CAL fue reorganizada y potenciada por el Papa Juan
Pablo II en 1988, Mons. Buro continuó colaborando como secretario
hasta 1989. Murió el 22 de febrero del 2001.
289
L’Osservatore Romano, edición en español, 23. VIII. 1981.
253
SEXTA PARTE
LA CAL A PARTIR DEL MOTU PROPRIO
DECESSORES NOSTRI
DESDE 1988
254
255
El año 1988 es importante en la historia de la Pontificia Comisión
para América Latina. En ese año el Santo Padre Juan Pablo II, con el
Motu Proprio Decessores Nostri del 18 de junio y con la Constitución
Apostólica Pastor Bonus del 28 de junio, reorganizó y potenció la
CAL, dándole una ubicación en el orgánico de la Curia Romana y
precisando más su naturaleza y finalidad.
Estos dos actos pontificios son el punto de partida de una nueva
etapa en la vida de este Organismo de la Curia Romana, cuya
importancia era cada vez más evidente para la renovación y
fortalecimiento del catolicismo latinoamericano. Después de 30 años
de existencia, Su Santidad Juan Pablo II, consideró que había llegado
el momento de reestructurar y potenciar la Comisión para América
Latina de modo que fuera siempre en grado de responder a las
expectativas que la Santa Sede había depositado en ella desde su
constitución en 1958. El Santo Padre renovando y potenciando la
CAL quiso dar un nuevo impulso a la obra evangelizadora de la
Iglesia en América Latina y renovar el organismo de la Curia Romana
especialmente llamado a animar la Nueva Evangelización del
“Continente de la Esperanza”.
En estos últimos 20 años la CAL ha tenido como Presidente los
Eminentísimos Cardenales Bernardín Gantin (1984-1998), Lucas
Moreira Neves (1998-2000), Giovanni Battista Re (desde el año
2000). El Motu Proprio Decessores Nostri dispuso que el Presidente
fuese ayudado por un Obispo Vice-Presidente, este cargo lo han
ejercido: S.E. Cipriano Calderón (1988-2003), S. E. Luis Robles Díaz
(2003-2007), S.E. José Octavio Ruiz Arenas (desde el 31 de mayo del
2007).
256
Capítulo XXI
El Motu Proprio Decessores nostri y la Constitución Apostólica
Pastor Bonus
1. La reestructuración de la Pontificia Comisión para América
Latina
Juan Pablo II, durante los 27 años de su pontificado, realizó 22
viajes apostólicos a América Latina, visitando 19 países. Desde su
elección hasta la promulgación del Motu Proprio Decessores Nostri,
visitó República Dominicana, México y Bahamas, en 1979; Brasil, en
1980; Argentina, en 1982; América Central, Bélice y Haití, en 1983;
Santo Domingo y Puerto Rico, en 1984; Venezuela, Ecuador, Perú,
Trinidad y Tobago, en 1985; Colombia, en 1986; Uruguay, Chile y
Argentina, en 1987; Uruguay, Bolivia y Perú, en 1988. En su primer
viaje, inauguró la III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, en Puebla de los Ángeles; y en 1988 en Lima,
clausuró el V Congreso Eucarístico y Mariano de los países
bolivarianos. En varias oportunidades, con ocasión de estos viajes se
reunió con el CELAM: Río de Janeiro, 1980; Port-au-Prince, 1983;
Santo Domingo, 1984; Bogotá, 1986. Además, recibió a todos los
episcopados de América Latina en visita Ad Limina Apostolorum.
Todo lo anterior le permitió entrar en contacto con la realidad
católica de América Latina, “una grey que dentro de poco constituirá
casi la mitad de los católicos de todo el mundo”.290 El constatar, de
una parte, el fervor religioso del pueblo latinoamericano y la fuerte
raigambre de la fe cristiana en la cultura de esos pueblos y, de otra
parte, la evidente presencia de peligros antiguos y nuevos para la fe en
esas tierras, movieron al Papa a dar nuevo vigor a la solicitud de la
Santa Sede por la Iglesia peregrina en América Latina.
Así, en el marco de la novena de años de preparación al V
Centenario del inicio de la Evangelización del Nuevo Mundo, apenas
pasados los dos años de encuentro con los obispos latinoamericanos
en visita Ad Limina, y en vísperas de su viaje a Colombia (1-7 de
290
de 1983.
JUAN PABLO II, Discurso a la Asamblea del CELAM, Port-au-Prince (Haití), 9 de marzo
257
julio de 1986), el Papa presidió una reunión de los cardenales
responsables de los Dicasterios de la Curia Romana, para hablar
explícitamente de la Pontificia Comisión para América Latina. Juan
Pablo II, con el deseo de centrar cada vez más la atención y la
solicitud de la Santa Sede por esos pueblos, y de prestar un apoyo
siempre más eficaz a la tarea de nueva evangelización a la que había
exhortado a la Iglesia en América Latina, quiso reorganizar y
potenciar la Comisión para América Latina.
Esta reunión se celebró el 12 de junio de 1986 en la sala de las
Congregaciones del Palacio Apostólico Vaticano. La reunión preveía
una relación del Cardenal Bernardin Gantín, Prefecto de la
Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión
para América Latina: naturaleza, actividad, prospectivas para una
reestructuración de dicha Pontificia Comisión.
La relación del Cardenal Gantin se articuló en 4 puntos: 1)
Institución y naturaleza de la CAL y su composición; 2) Institución
del COGECAL (Consejo General de la Pontificia Comisión para
América Latina); 3) Actividad de la CAL y del COGECAL; y 4)
Prospectivas para una reestructuración de la CAL. EL Cardenal
Gantin subrayaba cómo las normas que han regulado la naturaleza y
finalidad del CAL han sido siempre de carácter interno, solamente con
la aprobación del Santo Padre, pero sin un documento pontificio,
como por ejemplo un Motu Proprio. Hasta entonces ningún
documento pontificio había mencionado esta Pontificia Comisión. La
Constitución Apostólica Regimini Ecclesiae Universae, por la que
Pablo VI reformó la Curia Romana en 1967, no menciona la CAL que
existía ya desde 1958. Así, el Cardenal Gantin propuso que se le
dieran nuevas normas a la mencionada Comisión y que tales normas
tuviesen un carácter plenamente oficial, emanadas con un documento
pontificio. A la exposición del Cardenal Gantin siguió la intervención
de los eminentísimos Cardenales presentes. Todas las intervenciones
reconocieron la importante labor desempeñada por la CAL en sus
primeros treinta años y la necesidad de reforzar su estructura.
Fruto de las sugerencias y propuestas hechas en aquella reunión es el
Motu Proprio Decessores Nostri, promulgado por Juan Pablo II el 18
de junio de 1988, con el cual se reorganizó y potenció la Pontificia
Comisión para América Latina. Diez días después fue promulgada la
Constitución Apostólica Pastor Bonus, que disponía una reforma
258
general de la Curia Romana; este importante documento pontificio
dedica dos artículos a la Pontificia Comisión para América Latina. A
partir de este momento la CAL quedó plenamente incorporada en el
cuadro de la Curia Romana.
2. La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro de la
Curia Romana.291
2.1 El Motu Proprio Decessores Nostri en el cuadro de la Curia
Romana
El Motu Proprio fue emanado 10 días antes de la promulgación de la
Constitución Apostólica Pastor Bonus, que reformaba la Curia
Romana. A decir de Mons. Giovanni Battista Re,
Ya es importante y significativo que Juan Pablo II haya publicado una
“Carta Apostólica” en forma de “Motu Proprio”, con el fin de reorganizar
la Pontificia Comisión para América Latina, diez días antes de la
promulgación de la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” sobre la Curia
Romana. Quiere decir que el Papa ha querido dar un relieve particular a
esta Comisión, mostrando un especial afecto eclesial al “Continente de la
esperanza”. Hay que agradecer mucho al Santo Padre este fino y delicado
gesto de su Ministerio Apostólico.
El Motu Proprio Decessores Nostri tiene una introducción y ocho
artículos, que constituyen las normas por las cuales se regirá en
adelante la Pontificia Comisión para América Latina.
En la introducción se manifiesta en primer lugar cómo, movidos por
la “cotidiana solicitud hacia todas las Iglesias”, los Pontífices han
dedicado gran parte de sus afanes y han puesto su firme esperanza en
la situación y destino de la Iglesia en América Latina. Testimonio de
esta solicitud pastoral es la “especial Pontificia Comisión para
América Latina”, constituida por Pío XII en 1958, a la que Paolo VI
291
El título de este numeral así como las líneas generales de su contenido estan tomadas de:
BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro de la Curia
Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio “Decessores
nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones generales
para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista Re,
Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
GIOVANNI
259
añadió en 1963 el Consejo General de la Pontificia Comisión para
América Latina.292
Juan Pablo II pone de relieve cómo los dos Organismos han prestado
un importante servicio a la Iglesia y es justamente la importancia de su
misión lo que motiva una ulterior potenciación:
Los frutos y saludables efectos producidos por ambos Organismos
estrechamente ligados entre sí, así como la importante y tan laudable labor
que han realizado, durante los años pasados, aconsejan vivamente ahora
que se les potencie ulteriormente y se les dé una estructura más sólida y
más articulada.293
Con esta motivación procede primero a declarar la unificación de los
dos Organismos en uno solo que se llamará Pontificia Comisión para
América Latina; y a reconfirmar cuanto ya establecido en 1970 en
relación a su dependencia de la Congregación para los Obispos. Luego
enumera las normas por las cuales se regirá la Comisión.
2.1.1 Su vinculación a la Congregación para los Obispos
El Motu Proprio declara que “Esta Comisión está estrechamente
vinculada a la Congregación para los Obispos”. Mons. Re, en la
relación que presentó durante la primera Reunión Plenaria de la CAL,
se pregunta, qué quieren decir los términos “estrechamente
vinculada”? Y responde:
El artículo III del Motu Proprio establece que el Presidente de esta
Pontificia Comisión sea “ex ufficio” el Prefecto de la Congregación para
los Obispos. Sin duda que ésto ya vincula de manera estrecha la Comisión
al citado Dicasterio; por el hecho de que en la misma introducción se habla
de “vinculación estrecha” –arcte connectitur- parece indicar que la
vinculación no puede reducirse sólo a este hecho, sino que exige, además,
que el contacto, la intercomunicación y la ayuda mutua entre ambos
organismos sean intensos y constantes.294
292
Cfr. Juan Pablo II, Motu Proprio Decessores Nostris, parte introductoria.
Cfr. Juan Pablo II, Motu Proprio Decessores Nostris, parte introductoria.
294
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
293
260
2.1.2 Normas pontificias por las que se rige la Comisión
El Motu Proprio Decessores Nostri consta de seis artículos que el
documento llama “normas”, por las cuales se rige la Comisión.
a) Artículo 1º. Tarea primordial de la Comisión
El artículo primero o primera norma establece cuál es la tarea
primordial de la CAL: “examinar de manera unitaria las cuestiones
doctrinales y pastorales que conciernen a la vida y al desarrollo de la
Iglesia en América Latina”.
Se trata evidentemente de un encargo bien amplio y arduo, que el Papa
asigna a esta Comisión y que sólo podrá realizar en sus reuniones
plenarias, bien preparadas con la ayuda de peritos.
De ahí la necesidad de que este Organismo cuente con algunos expertos,
que pueden ser oficiales del mismo o colaboradores externos y cuyas
funciones han de ser claramente determinadas en el Reglamento del que
luego hablaremos.
Del primer párrafo de este artículo se desprende que el Vicepresidente de
la Comisión, bajo la dirección del Presidente, deberá estar en contacto
frecuente con la Congregación para la Doctrina de la Fe, por lo que hace a
los “problemas doctrinales” relacionados con América Latina,
informándola de lo que se crea oportuno, prestándole los servicios que
pida y recibiendo las orientaciones que juzgue conveniente dar dicho
Dicasterio, único competente en el campo doctrinal.
Es evidente por otro lado, que en este sector la Comisión no ha de hacer
nada sin que lo sepa la Congregación para la Doctrina de la Fe, ni ha de
tomar iniciativa alguna que ella no autorice (cf. Constitución Apostólica
“Pastor Bonus”, art. 48).
Teniendo ésto en cuenta, se ve la importancia que tiene el hecho de que el
Cardenal Prefecto de la citada Congregación haya sido nombrado por el
Santo Padre Consejero de la Comisión y el Secretario, Miembro.
El estudio unitario de los “problemas pastorales” exige, a su vez, que la
Comisión esté muy en contacto con los “dicasterios especialmente
interesados” en los asuntos de América Latina, algunos de los cuales están
representados en la Comisión por Consejeros o Miembros de la misma.
Con informaciones, señalaciones y sugerencias oportunas a los diversos
dicasterios del gobierno central de la Iglesia, así como con otras iniciativas
y, en todo caso, atendiendo a cualquier servicio que sea requerido, la
Comisión cumplirá la norma de “asistir y ayudar (adsistat et subveniat) a
los organismos de la Curia Romana más interesados, por razón de su
propia autoridad y competencia, en la solución de los problemas
específicos (de América Latina)”.
261
Dice el último párrafo de este artículo I: “A través de su Presidente, la
Comisión informa al Sumo Pontífice sobre cada uno de los asuntos, y le
sugiere y propone las iniciativas o medidas de gobierno que considere
convenientes u oportunas”.
Teniendo presente que el Cardenal Presidente, en su calidad de Prefecto de
la Congregación para los Obispos, tiene normalmente audiencia semanal
con el Santo Padre, la Comisión puede cumplir fácilmente esta norma,
cuya aplicación quedará naturalmente al juicio del mismo Cardenal
Presidente. Lo que sí es claro es que se trata de una norma singular,
importante y cargada de sus consecuencias, ya que de ella se desprende
que la Comisión, “ex audiencia cum Sanctissimo”, puede, por lo que se
refiere a los problemas de la Iglesia en América Latina, tomar “iniciativas
y medidas de gobierno” . (Suum per Praesidentem certiorem facit
Summum Pontificem singulis de causis, Eique res suadet et proponit, quae
videntur suscipiendae aut ad regimen pertinere, quascumque congruas ipsa
censuerit vel opportunas”).295
b) Artículo 2º. Labor de específica conexión
La segunda norma o artículo II habla de la labor de “específica
conexión” (munus coniunctionis) entre la Sede Apostólica y los
diversos organismos supranacionales o nacionales “pro América
Latina”, que la Comisión está llamada a prestar.
a) Así, esta Comisión lleva las relaciones de la Santa Sede con el Consejo
Epsicopal Latino Americano, sigue diligentemente sus tareas e iniciativas
y se ocupa de examinar las resoluciones o propuestas formuladas por dicho
Consejo en sus propias reuniones. Esto supone un contacto continuo entre
la Presidencia de la Comisión y la Presidencia y el Secretariado General
del CELAM, y que éste envíe con diligencia y prontitud a la Comisión las
actas de todas sus sesiones, así como cualquier información que crea
conveniente.
b) Compete también a la Comisión para América Latina llevar las
relaciones con los Organismos Episcopales Nacionales y con otras
Instituciones de ayuda a América Latina. No resulta fácil concretar cómo
se puede hacer esto, dada la independencia y sensibilidad de algunas de
esas Instituciones. De ninguna manera se va a intentar controlar las ayudas
295
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
262
económicas que dan otros Organismos. Pero habrá que mantener un
contacto a nivel de información, de sugerencias y consultas.
c) De especial importancia y delicadeza [...] son las relaciones que la
Comisión ha de tener con la Confederación Latino-Americana de
Religiosos - CLAR- “especialmente por lo que se refiere a la inserción y
participación de los religiosos en la Pastoral de la Iglesia en América
Latina y por lo tanto, a las relaciones de dicha Confederación con los
Obispos Diocesanos, con las Conferencias Episcopales y con el mismo
CELAM”. Aquí está por medio la Congregación para los Institutos de
Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Es claro que la
Comisión, para aplicar esta norma, necesita que la CLAR y el citado
Dicasterio le tengan informada, enviándole la documentación oportuna, y
que el contacto con una y con otro sea continuo. Luego, la experiencia dirá
lo que se puede ir haciendo. Ayudará sin duda el hecho de que el
Secretario del Dicasterio, bajo cuya competencia están los religiosos y
religiosas, sea siempre Miembro de la Comisión. Es claro, por otra parte,
que ésta no ha de hacer nada en el citado campo, sin consultar al
Dicasterio competente, procediendo siempre de acuerdo con él.
d) La Comisión está llamada también a realizar una “específica conexión”
entre la Sede Apostólica y las Instituciones Católicas Internacionales y
otras Asociaciones y Movimientos que operan en América Latina. La
experiencia irá diciendo cómo se puede aplicar esta norma, escuchando como dice el Motu Proprio- el parecer del Consejo para los Laicos.296
c) Artículo 3º. Presidente de esta Pontificia Comisión
El artículo tercero determina que el Cardenal Prefecto de la
Congregación para los Obispos es “ex ufficio” el Presidente de la
Comisión:
Él es el responsable de la Comisión, lleva la alta dirección de la misma,
convoca las reuniones y las preside. El ha de aprobar, además, las
decisiones de mayor importancia firmando los relativos documentos. Para
ayudarle, el Motu Proprio crea el cargo de un Obispo Vicepresidente,
Prelado Superior, que viene a ser en realidad el ejecutivo, con funciones,
además, de Secretario, pues el Motu Proprio no dice nada de este cargo. Es
claro que el Vicepresidente debe ser el “motor” de la Pontificia Comisión:
el que organiza y programa, en el sector de competencia de la Comisión; el
296
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
263
que implica e interesa a los Dicasterios de la Curia Romana en los
problemas concernientes a la Iglesia en América Latina; el que sugiere y
estimula.
Este artículo III habla después de los Consejeros y reduce el ámbito en el
cual pueden ser escogidos: la Curia Romana y el Episcopado de América
Latina. No se consideran los Episcopados de otras naciones que tienen
especial relación con dicho continente: el español, el alemán, el
norteamericano, etc.
Cuál es la función de los Cardenales u Obispos Consejeros?: el Motu
Proprio sólo dice “asisten al Presidente y al Vicepresidente” (illis astant),
evidentemente con el consejo, pues se les denomina Consejeros, es decir,
forman una especie de Consejo de la Presidencia, y, por lo mismo, - como
el Presidente y el Vicepresidente – son miembros “pleno iure” de la
Comisión, con voz y voto, para todo.
Así, pues, es claro que deben ser convocados a las Reuniones Plenarias de
la Comisión y que colegial o individualmente pueden ser consultados
sobre problemas que se plantean a la Presidencia y sobre las resoluciones
que ella tome.
Ellos mismos pueden dar sugerencias ahora de palabra, y en adelante con
la praxis, sobre cuáles creen que pueden ser sus funciones específicas,
teniendo presente que el Motu Proprio distingue claramente entre
Consejeros y Miembros de la Comisión.297
d) Artículo 4º. Miembros de la Comisión
Este artículo determina claramente quienes son los Miembros de la
Comisión: los Secretarios de los Dicasterios de la Curia Romana
especialmente interesados en la solución de los problemas doctrinales
y pastorales de la Iglesia en América Latina; dos obispos, en
representación del CELAM; tres obispos diocesanos de América
Latina.
e) Artículo 5º. Personal de la Comisión
El artículo dispone que la Pontificia Comisión para América Latina,
ha de tener sus Oficiales propios.
297
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
264
Es importante que el mismo Motu Proprio diga que la Comisión ha de
contar con “oficiales propios”, “suos habet administros”.
Ya se ve que, dada la función y competencia asignadas a la Comisión, para
que pueda realizar bien sus tareas respondiendo a los deseos del Papa y a
las expectativas de la Iglesia de América Latina, necesita oficiales bien
preparados, escogidos, si es posible, entre sacerdotes, religiosos, religiosas
o seglares latinoamericanos.
Estos oficiales, como el Vicepresidente, han de ser expertos en cuesitones
eclesiales referentes a Améria Latina, y han de disponer en las oficinas con
un banco de datos sobre la Iglesia de dicho continente.298
f) Artículo 6º. Reuniones de la Comisión
El artículo sexto dispone: “La Comisión para América Latina se
reunirá generalmente cada tres meses para el examen de todas las
cuestiones ordinarias y extraordinarias referentes a la función y
competencia propias de la Comisión.
Es una norma que indica la importancia y el relieve que el Legislador – el
Romano Pontífice- ha otorgado a esta Comisión; pero por todas las
circunstancias y el trabajo eclesial, que pesa sobre todos nosotros, así
como por la lejanía de algunos, va a resultar difícil de cumplir dicha
norma.
Digamos, ante todo, que el “pleno” de la Comisión – como hemos
insinuado antes – le forman tanto los Consejeros como los Miembros con
el Presidente y el Vicepresidente.
Digamos también que si hubiera que someter algún asunto a votación,
todos tienen voto.
Observemos que, dado el carácter de la Comisión, sus reuniones pueden
ser consideradas de alguna manera como una de esas reuniones
“interdicasteriales”, de que habla el artículo 21 de la Constitución
Apostólica “Pastor Bonus”, con la particularidad de que están integradas
por algunos obispos diocesanos. Es evidente que nuestras reuniones van a
tratar de forma conjunta “asuntos que tocan la competencia de varios
298
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
265
Dicasterios... para confrontar diversos puntos de vista” (cfr. Pastor Bonus,
art. 21, primer párrafo).299
Monseñor Giovanni Battista Re propone, en su relación, distinguir
entre reuniones ordinarias y reuniones extraordinarias o plenarias, en
equivalencia a las “cuestiones ordinarias y extraordinarias” de que
habla el artículo en cuestión.
- Reunión ordinaria.
La reunión ordinaria sería de corta duración: una mañana o una tarde o, en
casos especiales, una jornada. Se tratarán asuntos de trámite, de especial
actualidad o de cierta urgencia, propuestos por la Presidencia o sugeridos
por algunos de los Consejeros o Miembros. Se rogaría la asistencia a los
Miembros residentes en Roma, pero se avisaría a todos sobre la
celebración de la reunión, por si algún Consejero de Roma o fuera de
Roma o algún Miembro residente fuera de la Urbe quiere asistir. Al
señalar la fecha, se tendría en cuenta la presencia en Roma, por otros
motivos, de algunos de los Consejeros o Miembros y, en todo caso se
podría indicar a alguno que viniera expresamente, si se fuera a tratar
determinado asunto en el que el indicado estuviera particularmente
interesado o tuviera especial competencia sobre el mismo. Debería, sin
embargo, tratarse de casos excepcionales.
- Reunión extraordinaria o Plenaria.
En la Reunión extraordinaria, es decir, Plenaria, se tratarían temas
especiales, de particular envergadura y trascendencia, o asuntos
importantes sobre las decisiones que hubiera que tomar para someterlas al
Santo Padre. A ella deberían asistir, dentro de sus posibilidades o
compromisos de trabajo, todos los Consejeros y Miembros.
Las reuniones Plenarias serán presididas por el Cardenal Presidente de la
Comisión o, en su ausencia, por el Cardenal más antiguo o Arzobispo más
antiguo. El Presidente podrá, si lo cree oportuno, designar un Moderador
de las sesiones. La dirección de las mismas la llevará el Vicepresidente
con funciones de Secretario de la Asamblea y, en su ausencia, alguno de
los Secretarios de Dicasterios Presentes.
Con suficiente antelación a la fecha de la celebración de las reuniones, se
enviará la Convocatoria, el programa con los temas a tratar y, para los
299
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
266
Consejeros o Miembros que residen fuera de Roma, las indicaciones sobre
hospedaje y viajes, que correrán por cuenta de la Comisión.300
g) Artículo 7º. La Sesión General anual
El artículo VII del Motu Proprio dispone la celebración, al menos
una vez al año, de la Sesión General, a la cual, además de los
miembros de la Comisión, serán invitados: el Presidente del CELAM;
los Presidentes y los Secretarios de los Organismos Episcopales
locales o nacionales para la ayuda a la Iglesia en América Latina y de
otras Instituciones, a juicio de la Santa Sede; los Presidentes de la
Unión de Superiores Generales, de la Unión Internacional de las
Superioras Generales y de la Confederación Latinoamericana de
Religiosos.
Esta Asamblea general resulta muy importante, porque proporciona un
contacto de la Comisión con todas las personas que ocupan los citados
cargos, y permite tratar con más amplitud de horizonte y con más
aportación de ideas, sugerencias y propuestas “cuestiones generales de
mayor importancia”: “universales causae maiori cuiusdam momenti”.
Esta Asamblea puede hacerse coincidir con la Reunión Extraordinaria de
la Comisión, de que antes hemos hablado. El pleno de la Comisión podría
reunirse el día antes de la “sessio generalis”, para formular interrogaciones
o fijar las pautas para la misma; y, después, para examinar las
conclusiones.
De todas formas, la Asamblea tiene sólo carácter consultivo, en orden a
ayudar a la Presidencia y al Consejo de la Comisión.301
300
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
301
Cfr. GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
267
h) Artículo 8º. El Reglamento de la Comisión
El artículo octavo dispone que en un Reglamento, que se someterá a
la aprobación del Papa, “se explicarán con precisión y se desarrollarán
ampliamente las normas, según las cuales se regirá y funcionará esta
Pontificia Comisión”.
La Comisión, pues, ha de dar a sí misma un Reglamento que ha de ser
aprobado por el Santo Padre, adquiriendo así fuerza de norma jurídica.
[...]
Este Reglamento, ante todo, ha de responder fielmente al contenido del
Motu Proprio “Decessores Nostri” y a la Constitución Apostólica “Pastor
Bonus” sobre la Curia Romana, explicando y concretando las normas
contenidas en dichos documentos pontificios.
El Reglamento de la Pontificia Comisión para América Latina deberá estar
en plena sintonía con el Reglamento General de la Curia Romana, que se
encuentra ya prácticamente terminado, pero que todavía no ha sido
aprobado por los Superiores; quedan aún por resolver algunas cuestiones
que afectan a todos: las relativas a los dependientes de la Santa Sede.
Además de aplicar las normas generales, válidas para todos los
Organismos de la Curia Romana, el Reglamento de nuestra Comisión,
delineando la fisonomía de la misma, en armonía con lo establecido en el
Motu Proprio “Decessores Nostri”, precisará el campo de acción peculiar
de la Pontificia Comisión, especificando sus relaciones con los Dicasterios
de la Curia Romana, con las Iglesias de América Latina, y con los
Organismos que se ocupan de dicho continente.
Igualmente se deberán indicar cómo han de prepararse las reuniones
ordinarias y extraordinarias, que promueve esta Pontificia Comisión.
También habrá de precisar las normas para la administración del Fondo y
la distribución de ayudas.302
2.2 La Constitución Apostólica Pastor Bonus
La Constitución Apostólica Pastor Bonus, en los artículos 83 y 84
asume la parte dispositiva del Motu Proprio Decessores Nostri:
302
GIOVANNI BATTISTA Re, La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro de la
Curia Romana: estructura, finalidades y competencias de la misma según el motu proprio
“Decessores nostri” y la Constitución Apostólica “Pastor Bonus” de Juan Pablo II (Indicaciones
generales para la elaboración del reglamento). Esta es una ponencia que Mons. Giovanni Battista
Re, Secretario de la Congregación para los Obispos y Miembro de la Pontificia Comisión para
América Latina, presentó el lunes 4 de diciembre de 1989 en el marco de la Primera Reunión
Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina. El original en español en: Arch. PCAL, I
Reunión Plenaria, Atti, I, 4-7. XII. 1989.
268
Artículo 83
§1. Es función de la Comisión aconsejar y ayudar a las Iglesias
particulares en América Latina: además, estudiar las cuestiones que se
refieren a la vida y progreso de dichas Iglesias, especialmente estando a
disposición, tanto de los dicasterios de la Curia interesados por razón de su
competencia, como de las mismas Iglesias para resolver dichas cuestiones.
§2. También le corresponde favorecer las relaciones entre las instituciones
eclesiástica internacionales y nacionales, que trabajan en favor de las
regiones de América Latina. y los dicasterios de la Curia Romana.
Artículo 84
§1. El Presidente de la Comisión es el Prefecto de la Congregación para
los Obispos, al que le ayuda un obispo vicepresidente.
Les asisten como consejeros algunos obispos elegidos, tanto de la Curia
Romana, como de las Iglesias de América Latina.
§2. Los miembros de la Comisión se escogen tanto de los dicasterios de la
Curia Romana, como del Consejo Episcopal Latino Americano, y también
entre los obispos de las regiones de América Latina, así como de las
instituciones de las que habla el Artículo anterior.
§3. La Comisión tiene sus propios oficiales.
El Papa Juan Pablo II comentando estos dos actos pontificios y su
significado para la Iglesia en América Latina, dice:
La Santa Sede ha querido renovar y potenciar este Organismo (la CAL),
para conferirle una nueva fisonomía y subrayar así la especial solicitud
pastoral del Sucesor de Pedro hacia esas Iglesias que, en el Continente de
la esperanza, peregrinan llenas de confianza hacia “los cielos nuevos y las
tierras nuevas” de las que habla la Biblia (Is 65,17; 2P 3,13; Ap 21,1) y
que nosotros todos creemos divisar en el inminente tercer milenio del
cristianismo.303
Capítulo XXII
La actividad de la CAL
El Motu Proprio Decessores Nostri, en su primer artículo precisó las
competencias y funciones propias de la CAL. A ella ha sido confiada
303
Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a la I Reunión Plenaria de la Pontificia
Comisión para América Latina, 7 de diciembre de 1989. En: Arch.PCAL, I Reunión Plenaria, Atti,
2.
269
como “tarea primordial examinar de manera unitaria las cuestiones
doctrinales y pastorales que conciernen a la vida y al desarrollo de la
Iglesia en América Latina; además, asistir y ayudar a los Dicasterios
de la Curia Romana más interesados, por razón de su propia autoridad
y competencia, en la solución de los problemas peculiares”.304
1. El estudio de las cuestiones doctrinales y pastorales
Ciertamente el Motu Proprio abrió a la Pontificia Comisión para
América Latina un campo muy vasto y amplio. De aquí la dificultad
de actuar esta específica y compleja tarea de “examinar de manera
unitaria las cuestiones doctrinales y pastorales relativas a la vida y al
desarrollo de la Iglesia en América Latina”. Sin embargo, durante
estos últimos 20 años la CAL ha respondido al cumplimiento de esta
tarea mediante la celebración de Reuniones Plenarias a las cuales
participan los Consejeros y Miembros para examinar los temas
prioritarios en la tarea evangelizadora del Continente.
La CAL ha celebrado, desde 1988, las siguientes reuniones
plenarias: I del 4-7 de diciembre de 1989; II, 10-14 de junio de 1991;
III, 11-15 de octubre de 1993; IV, 19-23 de junio de 1995; V, 20-23
de marzo del 2001; VI, 24-27 de marzo del 2003; VII, 18-21 de enero
del 2005; VIII, 17-20 de enero del 2007.
Siempre en el cumplimiento de su “tarea primordial” la CAL ha
promovido la celebración de dos simposios históricos de grandísima
importancia. El primero, para conmemorar el V Centenario del inicio
de la evangelización en América Latina y como prólogo a la IV
Conferencia General del Episcopado; el segundo, para conmemorar
los cien años del Concilio Plenario Latinoamericano.
1.1 Las reuniones Plenarias
Las reuniones plenarias de esta Pontificia Comisión han constituido
momentos de profundización de los diversos problemas de índole
doctrinal y pastoral, que en el momento de su celebración
experimentaba la Iglesia en América Latina. Todas las reuniones
plenarias hasta ahora celebradas han emanado unas “Proposiciones”
finales, que sometidas al Santo Padre se han hecho llegar a los
304
Cfr. Juan Pablo II, Motu Proprio Decessores Nostri, art. 1.
270
Dicasterios de la Curia Romana, al CELAM y a todos los Organismos
interesados en razón de su competencia. En esto radica la importancia
de estas reuniones, que no son sólo momentos académicos sino
auténticos momentos de reflexión pastoral, en los que los Consejeros
y Miembros de la CAL ponen toda su capacidad intelectual y su
experiencia pastoral al servicio de la vida católica en el Continente.
1.1.1 Primera Reunión Plenaria. 4-7 de diciembre de 1989305
La Pontificia Comisión para América Latina en su nueva etapa se
reunió por primera vez, en Asamblea Plenaria, los días 4-7 de
diciembre de 1989. Tema principal de esta primera reunión fue el
estudio de “La estructura, finalidades y competencias de la Pontificia
Comisión para América Latina a la luz del Motu Proprio Decessores
Nostri y de la Constitución Apostólica Pastor Bonus”.
El tema fue desarrollado por Mons. Giovanni Battista Re, Arzobispo
Secretario de la Congregación para los Obispos, que presentó la
ponencia “La Pontificia Comisión para América Latina en el cuadro
de la Curia Romana”, cuyo contenido hemos presentado en el
capítulo precedente. De esta ponencia y de la discusión sucesiva
deberían salir las indicaciones para la eleboración del Reglamento
particular de la Comisión, a tenor del artículo último del Motu
Proprio.
Estudiada la identidad de la Comisión se procedió a examinar
atentamente la situación eclesial del momento en América Latina,
para permitir a los Consejeros y Miembros una visión lo más clara y
precisa posible de la vida de la Iglesia en el Continente. Punto de
partida de este segundo tema fue la ponencia de Mons. Darío
Castrillón Hoyos, Presidente del CELAM, que presentó una
“Panorámica sobre las vicisitudes actuales de los pueblos
latinoamericanos y la presencia de la Iglesia en los mismos”.
A la relación de Mons. Castrillón siguieron las intervenciones de
Mons. Alberto Bovone, Secretario de la Congregación para la
Doctrina de la Fe; Mons. Vincenzo Fagiolo, Secretario de la
Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades
de Vida Apostólica; Mons. José Saraiva Martins, Secretario de la
305
Sobre la primera reunión plenaria de la CAL cfr. Arch. PCAL, I Reunión Plenaria, Atti, I;
I Reunión plenaria, Atti, II; I Reunión Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina
4,5,6,-7 Dic 1989; I Reunión Plenaria, Copias 1-7; I Reunión Plenaria, Copias; I Reunión Plenaria,
Varios.
271
Congregación para la Educación Católica; Mons. José Sánchez,
Secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos;
Mons. Serafim Fernándes de Araújo, Arzobispo de Bello Horizonte;
Mons. Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo
Domingo; Mons. Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de
Tegucigalpa, Secretario General del CELAM; y Mons. Álvaro Leonel
Ramazzini Imeri, Obispo de San Marcos (Guatemala).
Mons. Alberto Bovone, Secretario para la Doctrina de la Fe, subrayó
los problemas doctrinales de América Latina que más preocupaban a
la Santa Sede y a los Episcopados del Continente: la teología de la
liberación, el aspecto doctrinal del proyecto “Palabra-Vida” de la
CLAR, los Centros Ecuménicos de los que emanan ideas que tienen
no poca influencia en algunos sectores de la Iglesia, las ideologías en
general.
Mons. Vincenzo Fagiolo, Secretario de la Congregación para los
Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica,
intervino presentado una relación sobre “La situación actual de los
religiosos y las religiosas” mostrando los diversos aspectos positivos
y negativos. En particular se refirió a la situación de la CLAR, a las
preocupaciones que este Organismo suscitaba, a la reciente
intervención de la Santa Sede designando un nuevo Secretario General
y una Secretaria General Adjunta y al contenido y difusión del dossier
publicado en el número extraordinario del Boletín CLAR de octubre
de 1989.
Mons. José Saraiva Martins, Secretario de la Congregación para la
Educación Católica, tocó el tema de “Los seminarios y vocaciones en
América Latina”, subrayando la situación doctrinal y disciplinar de los
centros de formación sacerdotal y el riesgo de ideologización de
ciertos Institutos teológicos, que algunos obispos ya habían
denunciado.
Mons. Serafim Fernándes de Araújo, Arzobispo de Bello Horizonte,
habló sobre “La situación de los laicos en América Latina y su aporte
a la tarea evangelizadora”, con especial énfasis en la repercusión que
en el continente estaba teniendo la Exhortación Apostólica Postsinodal
Christifideles Laici, del 30 de diciembre de 1988.
Mons. José Sánchez, Secretario de la Congregación para la
Evangelización de los Pueblos, presentó “La situación de los
territorios de misión” dependientes de ese Dicasterio, con especial
272
atención a las cifras del aporte misionero que América Latina puede
dar y da a otros Continentes.
Mons. Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo
Domingo, presentó una ponencia de carácter histórico sobre “El V
Centenario del inicio de la Evangelización en América Latina” que
concluyó con la presentación de las orientaciones Pontificias para la
celebración conmemorativa de este acontecimiento y de las
actividades programadas por las Conferencias Episcopales con este
motivo.
Mons. Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de
Tegucigalpa y Secretario General del CELAM, intervino con una
ponencia sobre “La IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano”, que se debería celebrar en Santo Domingo en
coincidencia con los actos conmemorativos del V Centenario.
Mons. Alvaro Leonel Ramazzini Imeri, Obispo de San Marcos
(Guatemala), presentó una ponencia introductoria sobre el grave
problema de “Las sectas”. Su agresividad, su difusión y su impacto
en la vida de la comuniad católica era algo que preocupaba al Santo
Padre. Ya en 1986, el Cardenal Johannes Gerardus Maria Willebrands,
entonces Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los
Cristianos, refiriéndose a este argumento, hablaba del “pulular de la
sectas en América Latina” y de la gravedad que significaba para la
Iglesia el fenómeno de las sectas. Este pulular de las sectas había
motivado ya un estudio sobre el fenómeno de las sectas especialmente
en América, coordinado por el Pontificio Consejo para la Unidad de
los Cristianos, el Secretariado para los no cristianos, el Secretariado
para los no creyentes y la Pontificia Comisión para la Cultura. Este
argumento ocupará la atención de la Santa Sede y del Episcopado
Latinoamericano en los años siguientes.
273
1.1.2 Segunda Reunión Plenaria. 10 al 14 de junio 1991 306
Bajo la dirección del Cardenal Bernardin Gantin, Presidente de la
Pontificia Comisión para América Latina, se reunió el pleno de dicha
Comisión: Presidente, Vicepresidente, Consejeros y Miembros. En
total 6 cardenales (sólo faltó el Cardenal Mario Revollo Bravo, por
problemas de salud), 18 arzobispos, 9 obispos, 2 sacerdotes y un
religioso. 18 provenientes de América Latina, 1 de España, 1 de
Estados Unidos y 1 de Alemania; los otros eran de la Curia Romana.
Los dos últimos días se unieron a la Asamblea algunos invitados,
representantes de las Comisiones Episcopales Nacionales y de los
Organismos de ayuda a la Iglesia en América Latina; se celebró así la
Primera Sesión General de la que trata el Motu Proprio Decessores
Nostri en su artículo séptimo.
Con la primera sesión, la tarde del 10 de junio, se inauguraron los
nuevos locales, modernos, que la Secretaría de Estado y la
Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica han puesto a
disposición de la Comisión en el Palazzo San Paolo, en Via della
Conciliazione n. 1. Los días 11-14 las sesiones se tuvieron en la Sala
Vecchia del Sínodo de los Obispos, en el Palacio Apostólico Vaticano.
Mons. Cipriano Calderón, Vicepresidente de la Comisión, presentó
la Relación general en la que recordó el “objetivo central” indicado
por el Papa para este renovado organismo de la Curia Romana:
“promover y animar la Nueva Evangelización”. Se refirió, además, a
la estructura y Reglamento de la Comisión, a sus nuevos locales y a la
trayectoria seguida en el desarrollar las actividades más salientes
realizadas desde cuando fue celebrada la primera Reunión Plenaria;
hizó igualmente referencia a las prospectivas para el futuro y presentó
el programa para la segunda Reunión Plenaria.
306
Sobre la segunda reunión plenaria de la CAL cfr. Arch.PCAL, II Reunión Plenaria,
Preparación; II Reunión Plenaria, 13-14 de Junio de 1991, Convocatoria; II Reunión Plenaria de la
Pontificia Comisión para América Latina, 10-14 de junio de 1991. Atti; II Reunión Plenaria,
Copias n. 1-3; II Reunión Plenaria, Copias, n. 12-23; II Reunión Plenaria, Varia; II Reunión
Plenaria, Votación de las proposiciones (Copias); II Reunión Plenaria, Votación de las
proposiciones (Copias para estudio); II Reunión Plenaria, Votación de las proposiciones,
Originales; II Reunión Plenaria, Relación-Memoria; II Reunión Plenaria, Ponencias, subsidios,
intervenciones. Actas; Varios, Conclusiones de la II Reunión Plenaria: discurso del Santo Padre
alla II Reunión Plenaria, Carta del 12.Dic/90. Carta del 29 de Jun/91. Tema IV Conf. General. III
Conf./Puebla. II Conf./Medellin. Simposio Intern/92; II Reunión Plenaria, Cartas y aportes
posteriores. El post-asamblea. Material vario.
274
El primer tema fundamental tratado por la asamblea plenaria fue el
del “V Centenario del comienzo de la Evangelización del Nuevo
Mundo: Perspectivas, problemas y sentido de las celebraciones según
las indicaciones del Santo Padre y de los Episcopados, en el contexto
de América Latina y en el contexto de España y Portugal”. Las
ponencias en relación con este tema estuvieron a cargo de Mons.
Adolfo Suárez Rivera, Arzobispo de Monterrey y Presidente de la
Conferencia Episcopal de México y de Mons. Carlos Amigo Vallejo,
Arzobispo de Sevilla y Presidente de la Comisión Episcopal Española
para el V Centenario.
El segundo tema tratado en esta Reunión Plenaria fue “La IV
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano”. Mons.
Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo y
Presidente del CELAM presentó la ponencia “La labor preparatoria
del CELAM: propuestas y programa para la celebración”, que
constituyó un preciso informe de todo cuanto hasta el momento ese
organismo había realizado en orden a la celebración de la
Conferencia. A la ponencia de Mons. Nicolás de Jesús López
Rodríguez siguió la ponencia presentada por el Cardenal Eduardo
MartÍnez Somalo, sobre las “Competencias de la Santa Sede y
orientaciones para el desarrollo de la Conferencia”.
Tercer tema de la Plenaria fue “El problema de las sectas”, que ya
enunciado en la primera Reunión Plenaria volvió a ocupar la atención
de la CAL. Sobre este argumento tuvo una relación el Cardenal José
Freire Falçao, Arzobispo de Brasilia.
La Plenaria abordó como cuarto tema el de “La familia en América
Latina”. El Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio
Consejo para la Familia, presentó una relación sobre la
“Evangelización de la familia en América Latina”. Este tema apenas
introducido en esta segunda Reunión Plenaria acompañará en los años
sucesivos los trabajos de esta Pontificia Comisión.
Como ya se dijo antes, los dos últimos días se tuvo la primera Sesión
General de la Pontificia Comisión para América Latina. A la Sesión
General intervinieron el Delegado Pontificio para la CLAR Mons.
Héctor Julio López Hurtado, que presentó el tema: “Los religiosos y
religiosas en el continente Latino Americano”; el Obispo Auxiliar de
Bruxelles Mons. Jan De Bie, que ilustró a la Asamblea sobre la
naturaleza y actividades de los Organismos de ayuda a la Iglesia en
275
América Latina con la ponencia: “Organismos episcopales Nacionales
y Organismos Internacionales de ayuda eclesial en América Latina:
presentación y actividades”.
1.1.3 Tercera Reunión Plenaria. 11 al 15 de octubre de 1993307
Celebrada en la Sala Bologna y en la Sala Vecchia del Sínodo, en el
Palacio Apostólico Vaticano. Bajo la Presidencia del Cardenal
Bernardin Gantín se reunieron, entre Consejeros y Miembros de la
Comisión, 10 cardenales, 18 arzobispos, 6 obispos y 2 sacerdotes. De
los 36 participantes 18 venían de América Latina, 1 de España, 1 de
Estados Unidos, 1 de Alemania; los otros de la Curia Romana. En los
dos últimos días participaron los representantes de las Comisiones
Episcopales de Europa y de los Organismos para la ayuda eclesial a
América Latina.
Los dos eventos celebrados en 1992 marcaron el programa de esta
tercera Reunión Plenaria: el V Centenario del inicio de la
evangelización del Nuevo Mundo y la IV Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano. Para hablar del V Centenario y de su
significado en el camino de la Nueva Evangelización intervino el
Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo
Domingo y Presidente del CELAM, con la ponencia “El V Centenario
del comienzo de la evangelización de América: coordenadas,
problemas y frutos de su celebración. El CELAM”. El segundo
argumento, el relativo a la IV Conferencia, constituyó realmente el
tema central de la Asamblea. Mons. Antonio Moreno Casamitjana,
Arzobispo de Concepción, presentó la ponencia: “La IV Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano y sus Conclusiones: el
Documento de Santo Domingo”.
Otros temas de la Plenaria fueron: “La Iglesia en América Latina:
estructuras y acción pastoral de cara a una nueva ‘estrategia
evangelizadora’, según las orientaciones del Santo Padre y las líneas
pastorales trazadas por la Conferencia de Santo Domingo”, ponencia
presentada por Mons. Serafim Fernandes de Araújo, Arzobispo de
307
Sobre la tercera Reunión Plenaria de la Cal cfr. Arch.PCAL, III Reunión Plenaria, Varie;
III Reunión Plenaria, Saluto Cardinale Gantin. Relazione Vice-Presidente. Saludo S. Padre; III
Reunión Plenaria, 11-15 de octubre de 1993, Preparación; III Reunión Plenaria, Varia; III Reunión
Plenaria, Ponencias; III Reunión Plenaria, Intervenciones; III Reunión Plenaria, RelaciónMmeoria; III Reunión Plenaria, Votación (Originales); III Reunión Plenaria, Hojas de votación; III
Reunión Plenaria, Varia; III Reunión Plenaria y Sesión General, 11-15 de Octubre de 1993; III
Reunión Plenaria, Material entregado en la cartera;
276
Bello Horizonte y Vice-Presidente de la Conferencia Episcopal del
Brasil.
Otro tema de reflexión fue el siempre más preocupante “Problema
de las sectas”. De gran importancia fue la intervención del Cardenal
Edward Idris Cassidy, Presidente del Pontificio Consejo para la
Promoción de la Unidad de los Cristianos, que llamó la atención sobre
las dimensiones que este problema asumía día a día en América
Latina.
La preocupación pastoral de la Iglesia por los pobres, los indígenas y
los afroamericanos, fue abordada con la ponencia de Mons. Antonio
González Zumárraga, Arzobispo de Quito, “El clamor de los pobres,
de los indígenas y de los afroamericanos a la luz de las orientaciones
del Papa y de las líneas pastorales de Santo Domingo”. Mons. Dieter
Spelthahn, Director General de Adveniat, abordó el tema relativo a
“Los evangelizadores y la ayuda eclesial a las Iglesias de América
Latina”. En la mañana del 13 de octubre, el Cardenal Joseph
Ratzinger, Consejero de la Comisión, presentó una ponencia sobre “El
Catecismo de la Iglesia Católica en el marco de la Nueva
Evangelización”, en la que aclaró el concepto de evangelización y
catequesis en orden a la acción pastoral y puso de relieve la
importancia del Catecismo de la Iglesia Católica en el proceso de
Nueva Evangelización.
1.1.4 Cuarta Reunión Plenaria. 19 al 23 de junio de 1995 308
Se llevó a cabo en la Sala Bologna del Palacio Apostólico Vaticano,
los primeros tres días; y en la Sala Vecchia del Sínodo de los Obispos,
los últimos dos días. Bajo la Presidencia del Cardenal Bernardin
Gantín, se dieron cita 46 eclesiásticos, entre Consejeros y Miembros
de la Comisión: 17 cardenales, 18 arzobispos, 7 obispos, 4 sacerdotes.
De ellos 22 provenían de América Latina, 1 de España, 1 de los
Estados Unidos y 1 de Alemania; los otros eran cardenales y prelados
de la Curia Romana. En los dos últimos días participaron a la Sesión
General algunos invitados, representantes de las Comisiones
308
Sobre la cuarta reunión plenaria de la CAL cfr. Arch.PCAL, IV Assemblea Plenaria.
Sessione Generale, 19-23 de jumio de 1995; IV Reunión Plenaria y Sesión General, 19-13 de junio
de 1995; IV R. Plenaria, Copias 1-4; IV Reunión Plenaria, Copias 5-7; IV R. Plenaria, Copias 812; IV.R.PL. Proposiciones, Originali; IV Reunión Plenaria, 19-23 de junio 1995, Serie completa;
IV R. PL. Discurso del Card. Gantin al Santo Padre. Discurso del Santo Padre. Invio del testo delle
Proposizioni. Intervención Mons. Daily; IV Reunión Plenaria, Preparación. Convocatoria,
Comunicaciones, Relaciones-Memoria I/II/III; Proposiciones, Copie.
277
Episcopales de Europa y delegados de los Organismos de ayuda a la
Iglesia en América Latina.
Tema central de la Asamblea constituyó la reflexión sobre “Los
Evangelizadores: sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos”. La Carta
Apostólica Tertio Millennio Adveniente constituyó el faro iluminante
de las intervenciones con las cuales se quiso ahondar en el estudio del
tema general propuesto. En la mencionada Carta Apostólica Su
Santidad Juan Pablo II invitaba la Iglesia a “preparar el Jubileo del
Año 2000 fijando nuestra atención en Jesucristo, Salvador y
Evangelizador” (cfr. TMA, 40).
Las sesiones de la Asamblea comenzaron con una reflexión
teológica – pastoral sobre “Jesucristo Evangelizador”, pues una
reflexión doctrinal y pastoral sobre la evangelización y sobre los
evangelizadores sólo puede desarrollarse a partir del Misterio de
Cristo, de su acción evangelizadora y mesiánica de Redentor del
hombre. El tema fue desarrollado por el Arzobispo de Paraná, Mons.
Estanislao Esteban Karlic.
A la intervención de Mons. Karlic siguió la ponencia sobre “Los
Evangelizadores del tercer milenio en América Latina”, presentada
por el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara,
que se propuso con esta intervención delinear quienes y cómo han de
ser los protagonistas de la Evangelización en el tercer milenio, cuáles
son los desafíos que la Iglesia enfrentará en los albores del próximo
siglo y cómo enfrentarlos. En su intervención, el Cardenal Sandoval
describió algunos de los principales desafíos de la Iglesia en América
Latina en el futuro inmediato: el creciente secularismo; el relativismo
ético; el éxodo de las poblaciones hacia las ciudades; la expansión y
agresividad de las sectas; el clamor de los pobres, de los indígenas y
de los afroamericanos; la defensa de la vida; la promoción de la
familia; la situación de los niños y el destino de los jóvenes.
Con una tercera relación sobre “La misión ad gentes”, la Asamblea
afrontó el apremiante argumento de la exigencia misionera de
América Latina: un continente evangelizado que debe evangelizar, dar
desde su pobreza misioneros y misioneras para la Iglesia universal.
Trató el tema el Cardenal Prefecto de la Congregación para la
Evangelización de los Pueblos, Josef Tomko, que inició su ponencia
recordando las palabras de Puebla: “Finalmente ha llegado la hora
para América Latina. La hora de intensificar los servicios mutuos
278
entre Iglesias particulares y de proyectarse más allá de sus propias
fronteras, ‘ad gentes’. Es verdad que nosotros mismos necesitamos
misioneros. Pero debemos dar desde nuestra pobreza” (DP, n. 368).
De las dos temáticas generales se pasó después a reflexionar sobre
cada uno de los protagonistas de la evangelización, los
evangelizadores: sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. El Prefecto
de la Congregación para el Clero, Cardenal José Sánchez, presentó la
ponencia relativa a los sacerdotes: el futuro de las vocaciones
sacerdotales en América Latina, los seminarios, la distribución del
clero, la formación permanente, entre otras cuestiones de vital
importancia; El Prefecto de la Congregación para los Institutos de
Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Cardenal
Eduardo Martínez Somalo, presentó “El papel de los religiosos en la
tarea de la Nueva Evangelización de América Latina de cara al tercer
milenio”, recordando la Carta Apostólica “Los Caminos del
Evangelio”, que Juan Pablo II dirigió a los Religiosos y Religiosas de
América Latina con motivo del V Centenario de la Evangelización del
Nuevo Mundo. El Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos,
Cardenal Eduardo F. Pironio, trató el tema relativo a “El apostolado
de los seglares”, como artífices de la evangelización en el tercer
milenio, subrayando especialmente el protagonismo de los jóvenes.
El Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo
para la Familia, presentó el tema “El papel de la familia en la Nueva
Evangelización de América Latina de cara al tercer milenio del
cristianismo”.
En la perspectiva de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos
para América, el Cardenal Jan P. Schotte, Secretario General del
Sínodo de los Obispos, informó a la Plenaria de la CAL sobre cuanto
se estaba haciendo en vista de la celebración de esta importante
Asamblea.
Los días 22 y 23 la Reunión Plenaria de la CAL se transformó en
Sesión General, a tenor del artículo VII del Motu Proprio Decessores
Nostri, con la presencia de los Presidentes y Secretarios de los
Organismos Episcopales locales y nacionales para la ayuda a las
Iglesias de América Latina, los Presidentes de la Unión de Superiores
Generales, de la Unión Internacional de las Superioras Generales y de
la Confederación Latinoamericana de Religiosos. En el marco de la
Sesión General, Mons. Oscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de
279
Tegucigalpa y presidente del CELAM presentó la ponencia: “El 40º
aniversario de la I Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, celebrada en Río de Janeiro (25 de julio al 4 de
agosto de 1955)”. Mons. Andrea Mugione, Obispo de Cassano
all’Ionio y Secretario de la Comisión Episcopal Italiana para la
cooperación misionera entre las Iglesias, expuso el tema: “Solidaridad
y cooperación eclesial en orden a la Nueva Evangelización de
América Latina”.
1.1.5 Quinta Reunión Plenaria. 20 al 23 de marzo del 2001309
Desde 1995 no se celebraba la Reunión Plenaria de la CAL. En 1997
tuvo lugar la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para
América. Así, ante este importante evento eclesial que tocaba
directamente la Iglesia en América Latina, no se consideró oportuno
organizar reuniones plenarias de esta Pontificia Comisión ni en el
período preparatorio ni en el período inmediatamente posterior a la
celebración de la Asamblea Sinodal, mientras se esperaba la
Exhortación Apostólica Postsinodal. Este documento fue entregado
por el Santo Padre a los Obispos de América el 22 de enero de 1999,
en Ciudad de México. Pero la inminente apertura del año jubilar y con
él la celebración de tantas peregrinaciones, reuniones y congresos
desaconsejaron igualmente la convocación de una Reunión Plenaria
durante esos dos años.
Así, la quinta Reunión Plenaria fue celebrada del 20 al 23 de marzo
del 2001. La Asamblea se reunió en la Sala Bologna del Palacio
Apostólico Vaticano. El tema de la reunión fue: “Realidad,
problemas, perspectivas o propuestas pastorales para la Nueva
Evangelización, a la luz de la Exhortación Apostólica Ecclesia in
America”. Se trató de un análisis de la situación eclesial de América
Latina a la luz del citado documento y en la prospectiva trazada para
toda la Iglesia en la Carta Apostólica Tertio Millennio ineunte.
La Asamblea tuvo dos relaciones introductorias: la primera, del
Cardenal Arzobispo de Santo Domingo, Nicolás de Jesús López
Rodríguez, sobre “Los principales desafíos pastorales planteados por
el Santo Padre en la Exhortación Apostólica Ecclesia in América”; la
309
Sobre la quinra reunión plenaria de la CAL cfr. Arch.PCAL, Reunión Plenaria Pontificia
Comisión para América Latina. Marzo de 2001; Reunión Plenaria 20-23 marzo 2001, 7
Volúmenes.
280
segunda, del Cardenal Arzobispo de São Paulo, Claudio Hummes,
sobre “A Igreja no Brasil perante a Ecclesia in America”.
A las dos relaciones introductorias siguieron las intervenciones de
los Consejeros y Miembros, a los cuales había sido asignado
precedentemente un tema y una parte de la Exhortación Apostólica
para su estudio y presentación. Esto permitió una rica profundización
del documento, vista la experiencia pastoral y el rigor intelectual de
quienes intervinieron:
Cardenal Joseph Ratzinger: Jesucristo Evangelizador (cf. nn. 66-68)
Cardenal Alfonso López Trujillo: Teología de la liberación (cf. nn.
58,67,73).
Cardenal Miguel Obando y Bravo: El encuentro con Jesucristo vivo
en el hoy de América (nn. 12-15).
Cardenal Josef Tomko: La relación entre la Encíclica Redemptoris
Missio y la Ecclesia in America (cf. n. 74).
Cardenal Eduardo Martínez Somalo: Los religiosos y religiosas en
América, con especial relación a la CLAR (cf. n. 43).
Cardenal Jaime Ortega y Alamino: La deuda externa (cf. nn.
22,23,59)
Cardenal Juan Sandoval Iñiguez: América Latina y la Exhortación
Apostólica Postsinodal Ecclesia in America (cf. nn. 1-5).
Cardenal Serafim Fernándes de Araújo: La evangelización de la
cultura, los medios de comunicación social (cf. nn. 70-71).
Cardenal Norberto Rivera Carrera: María primera evangelizadora de
América (cf. nn. 11,70).
Cardenal Antonio González Zumárraga: La evangelización de los
indígenas y de los americanos de origen africano (cf. n. 64).
Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa: La reconciliación y la
esperanza (cf. nn. 32,75).
Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga: El desafío de las sectas (cf. n.
73).
Cardenal Ignacio Velasco García: Los jóvenes: esperanza del futuro
(cf. n. 47).
281
Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne: La doctrina social de la Iglesia
(cf. nn. 54, 56)
Cardenal Edward Cassidy: Elementos de comunión con las otras
Iglesias y comunidades eclesiales (cf. n. 49).
Cardenal Jean Pieter Schotte: La Asamblea Especial del Sínodo de
los Obispos para América y la próxima Asamblea General Ordinaria
(cf. nn. 6-7).
Cardenal Jorge Medina Estévez: El problema doctrinal en América
Latina (cf. n. 53)
Cardenal Darío Castrillón Hoyos: Los sacerdotes al servicio del
Evangelio (cf. n. 39)
Cardenal Agostino Cacciavillan: Relaciones Ecclesiales entre
Norteamerica y America Latina (cf. nn. 2, 5).
S.E. Mons. Paul Josef Cordes: La solidaridad (cf. nn. 52, 55)
S.E. Mons. Javier Lozano Barragán: La teología india (cf. n. 16).
S.E. Mons. Julián Herranz Casado: Comunión entre las Iglesias
particulares. El CELAM. (cf. n. 37).
S.E. Mons. Leonardo Sandri: La identidad cristiana de América (cf.
n. 14).
S.E. Mons. Jean-Louis Tauran: Iglesia y Estado en los países
latinoamericanos (cf. n. 19).
S.E. Mons. Girolamo Prigione: Conversión y santidad (cf. nn. 2631).
S.E. Mons. Francesco Monterisi: Los Obispos, promotores de
comunión eclesial. Los Obispos eméritos (cf. nn. 33-36).
S.E. Mons. Giuseppe Pitau: La Iglesia en el campo de la educación,
evangelizar los centros educativos (cf. nn. 16, 71).
S.E. Mons. Stanislaw Rylko: Los fieles laicos y la renovación de la
Iglesia (cf. n. 44).
S.E. Mons. Michael Fitzgerald: Religiones no cristianas (cf. n. 51).
S.E. Mons. Carlos Amigo Vallejo: La cooperación eclesial en
América Latina (cf. n. 7).
282
S.E. Mons. Joaquim Zico: La inculturación de la evangelización (cf.
nn. 16, 70).
S.E. Mons. Fernando Sáenz Lacalle: La defensa de la vida y los
derechos humanos (cf. nn. 19, 57, 63).
S.E. Mons. Edmundo Abastoflor Montero: La pastoral vocacional,
los seminarios (cf. n. 40).
S.E. Mons. Nicolás Contugno Fanizzi: La dignidad de la mujer y los
desafíos para la familia cristiana (cf. nn. 45-46).
S.E. Mons. Hector Rubén Aguer: El fenómeno de la globalización
(cf. 20, 55).
S.E. Mons. José Dimas Cedeño Delgado: El amor preferencial por
los pobres y marginados (cf. nn. 18, 58, 67).
S.E. Mons. Serge Miot: Haití: una Iglesia en emergencia (cf. n. 52).
S.E. Mons. Rodolfo Quezada Toruño: La piedad popular (cf. n. 16).
S.E. Mons. Thomas V. Daily: Los inmigrantes de origen
latinoamericano en Norteamérica (cf. n. 65).
S.E. Mons. Robert Rivas: La parroquia (cf. n. 41).
S.E. Mons. Franz Grave: La ayuda económica a las Iglesias locales
de América Latina (cf. n. 7).
La profundidad de las ponencias permitió un estudio de los graves
problemas religiosos, sociales, económicos y políticos que agitaban la
vida de los pueblos latinoamericanos y que no podían dejar indiferente
a la Iglesia. De este modo la Pontificia Comisión para América Latina
ayudaba a asimilar las enseñanzas pontificias contenidas en la
Ecclesia in America y ofrecía a los Dicasterios de la Curia Romana, al
CELAM, a las Conferencias Episcopales del Continente Americano y
a las Comisiones Episcopales y Organismos eclesiales de ayuda a la
Iglesia en Latinoamérica un valioso instrumento para la animación de
la evangelización en el Continente.
283
1.1.6 Sexta Reunión Plenaria. 24-27 de marzo 2003310
La sexta Reunión Plenaria de la Pontificia Comisión para América
Latina se llevó a cabo en la Sala Bologna del Palacio Apostólico
Vaticano. Tema central de la reunión fue: “La Nueva Evangelización
en América Latina”.
Los trabajos de la Asamblea tuvieron como texto guía el libro
Discursos del Santo Padre Juan Pablo II a los obispos
latinoamericanos en Visita ad Limina Apostolorum Petri et Pauli
2001-2003, que contiene los discursos pronunciados por Juan Pablo II
a los obispos latinoamericanos desde el 3 de marzo 2001 (a los
obispos de Panamá) hasta el 7 de febrero del 2003 (discurso a los
obispos del Brasil de la región centro-ovest y nord I). La asamblea se
propuso hacer un balance de los frutos de las Visitas Ad Limina
Apostolorum realizadas en el curso de los años 2001 - 2003, y
analizar la realidad eclesial del continente, con el fin de buscar el
modo de aplicar más eficazmente las orientaciones pontificias
contenidas en los discursos a los obispos.
Monseñor Leonardo Sandri, Sustituto de la Secretaria de Estado de
Su Santidad, presentó la relación introductoria titulada “Orientaciones
del Santo Padre en los discursos a los Obispos Latinoamericanos
durante las Visitas Ad Limina Apostolorum 2001-2003”. Mons.
Sandri, subrayó en su ponencia como Juan Pablo II, en sus encuentros
con los Obispos de América Latina, enfatizó algunos temas
prioritarios en el proyecto de Nueva Evangelización: anuncio de
Jesucristo; comunión eclesial; los sacerdotes; las personas
consagradas; los seminarios; la pastoral vocacional; los fieles laicos;
la familia; la misa dominical y centralidad del domingo; la
evangelización del mundo de la cultura; la situación social de América
Latina, entre otros.
La ponencia de Mons. Leonardo Sandri guió después toda la
reflexión de la Reunión Plenaria, pues los temas que centraron la
atención de la Asamblea estuvieron en gran sintonía con las
preocupaciones pontificias recordadas por el Sustituto de la Secretaría
de Estado. Las vocaciones, los seminarios y centros de estudio, el
grave problema de las sectas y los desafíos que se presentan hoy a la
310
Sobre la sexta reunión plenaria de la CAL cfr. Arch.PCAL, Reunión Plenaria, II, 24-27 de
marzo 2003, 5 Volúmenes; Reunión Plenaria, Actas. Edición; Pontificia Comisión para América
Latina, 2003, R. Plenaria. R. Sette. Sinodo.
284
actividad evangelizadora de la Iglesia, fueron los temas que
principalmente ocuparon la atención de los Consejeros y Miembros de
la Comisión.
El tema general “La Nueva Evangelización en América Latina”, fue
desarrollado con las ponencias que presentaron Mons. Jorge Enrique
Jiménez Carvajal, Presidente del CELAM, “Los desafíos de la Nueva
Evangelización en América Latina y el Caribe en el contexto de la
globalización mundial. Reflexiones del CELAM 1999-2003”;
Cardenal Lucas Ortega y Alamino, Arzobispo de San Cristobal de la
Habana, “La Evangelización en América Latina”; Mons. Rodolfo
Quezada Toruño, Arzobispo de Guatemala, “Los Evangelizadores”;
Mons. Vicente Joaquim Zico, Arzobispo de Belen do Pará, “Situações
e realidades pastorais”; Mons. Julián Herranz, Presidente del
Pontificio Consejo para los textos legislativos, “Estructuras eclesiales:
Conferencias Episcopales, CELAM, organismos diocesanos”; Mons.
Hector Rubén Aguer, Arzobispo de La Plata, “El problema de las
sectas en América Latina”. Este argumento había adquirido con el
paso de los años gran importancia en las reflexiones de la CAL, tanto
que mereció la celebración de una especial reunión promovida por
esta Comisión.311
Efectivamente, como preparación a la sexta Reunión Plenaria, la
CAL, en colaboración con el Pontificio Consejo para la Unidad de los
Cristianos, el Pontificio Consejo para el Diálogo Inter-Religioso y el
CELAM, promovió una reunión de estudio y de reflexión pastoral
sobre el fenómeno de las sectas en el Continente. 312 En esa se trató de
analizar el grave problema de la expansión de las sectas en América
Latina, con la finalidad de tomar iniciativas pastorales que ayudaran a
resolver el problema y proponer coordenadas para una estrategia
evangelizadora en grado de contrastar eficazmente la expansión de las
sectas.
La reunión se celebró en Roma los dias 14 y 15 de enero del 2003 y
contó con la calificada presencia del Cardenal Giovanni Battista Re,
311
La Pontificia Comisión para América Latina estaba siguiendo continuamente el problema
de las sectas en el Continente. Entre las iniciativas precedentes a la reunión del 2003 sobresale el
Congreso sobre “La acción evangelizadora de la familia ante el desafío de las sectas”, organizado
en colaboración con el Pontificio Consejo para la Familia y el CELAM, en Petrópolis (Brasil), en
1997. También en la Reunión Plenaria de la CAL en marzo del 2001, el Cardenal Oscar Andrés
Rodríguez Maradiaga intervino con una ponencia sobre “El desafío de las sectas”.
312
Sobre la reunión de sobre las sectas cfr. Arch.PCAL, Reunión sobre las sectas en América
Latina, 14-15 de enero de 2003.
285
Presidente de la CAL; de Mons. Cipriano Calderón, Vicepresidente de
la CAL; del Cardenal Walter Kasper, Presidente del Pontificio
Consejo para la Unidad de los Cristianos; del Arzobispo Michael
Louis Fitzgerald, Presidente del Pontificio Consejo para el diálogo
Inter-Religioso; del Arzobispo Pier Luigi Zelata, Secretario del
Pontificio Consejo para el Diálogo Inter-religioso; del Obispo Jorge
Enrique Jiménez Carvajal, Presidente del CELAM; y del Obispo
Carlos Aguiar Retes, Secretario General del CELAM.
A la reunión fueron invitados expertos en el tema, que presentaron
en modo preciso la dimensión del problema en América Latina. Los
invitados y los temas tratados por cada uno de ellos nos dan la idea de
la seriedad con la que fue asumido este reto pastoral:
Padre Francisco Sampedro Nieto c.m (Chile). Tema: “El concepto
de secta y su clasificación”;
Padre Carlos Mario Alzate o.p. (Colombia). Tema: “Tipología de las
sectas y nuevos movimientos religiosos”.
Padre Gabriel Cipriani c.p. (Brasil). Tema: “Diversidad religiosa en
Brasil: causas religiosas y sociales”.
Dr. Giuseppe Ferrari (Italia). Tema: “La difusión de las sectas en
América Latina”.
Padre Juan Carlos Urrea Viera (Chile). Tema: “Qué desafíos nos
presentan las sectas”.
A la exposición de los expertos siguió la profundización del
problema en clave pastoral con las ponencias de Mons. Michael Louis
Fitzgerald, “Claves complementarias para responder al reto de las
‘Sectas’ en América Latina”; de Mons. Julio Cesar Terán Dutari,
Obispo Auxiliar de Quito, “Las sectas en América Latina: aspectos
pastorales del problema”; Mons. João Oneres Marchiori, Obispo de
Lages (Brasil), “La tipología de las sectas en América Latina”; y de la
Dra. Teresa Osório Gonçalves, Oficial del Pontificio Consejo para el
Diálogo Inter-Religioso, “América Latina: Estadísticas religiosas y
tendencias”.
1.1.7 Séptima Reunión Plenaria. 18 al 21 de enero del 2005
Se celebró en la Sala Bologna del Palacio Apostólico Vaticano.
Tema del encuentro: “La misa dominical, centro de la vida cristiana en
América Latina”. Guiados por este tema general se profundizaron las
286
enseñanzas pontificias sobre la Eucaristía y la misa dominical y se
estudiaron los medios más oportunos para recuperar la centralidad del
domingo en la vida de los católicos de América Latina.
En el desarrollo del tema general se estructuró en tres momentos: 1)
estudio del magisterio pontificio; 2) estudio de la realidad de América
Latina en cuanto a la centralidad del domingo; y 3) propuestas
pastorales para recuperar la centralidad del domingo y su dimensión
de Dies Domini y Dies hominis.
El Cardenal Joseph Ratzinger, presentó la ponencia “Enseñanzas
Pontificias sobre la Eucaristía y la Misa Dominical”, con una profunda
presentación de la Carta Apostólica Dies Domnini, de la Encíclica
Ecclesia de Eucaristia y de la Instrucción de la Congregación para el
Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos Redemptionis
Sacramentum.
Mons. Andrés Stanovnik, Obispo de Reconquista y Secretario
General del CELAM, presentó una extensa y profunda relación sobre
el “Panorama de la celebración del domingo en América Latina:
análisis de la situación”. Como explica el mismo relator en la
introducción, su intervención tiene “tres perspectivas: la participación
de los fieles en la Misa dominical, la celebración dominical en
comunidades sin sacerdote y el papel de los catequistas”. El tema de
fondo que une los tres momentos “es la asistencia a la Misa
dominical”. Mons, Stanovnik concluye su relación observando que
“ha disminuido el número de católicos en América Latina, son menos
los que se acercan a los sacramentos y pocos asisten a la Misa
dominical”.
El panorama presentado por el Secretario General del CELAM
introdujo así el tercer momento, el de las estrategias. En primer lugar
es urgente redescubrir el significado del domingo en la vida de la
Iglesia y las profundas razones que sostienen el precepto de la Misa
dominical, fue lo que se propuso el Cardenal Pedro Rubiano Sáenz
con su ponencia “Significado e importancia de la observancia del
precepto dominical”; el Cardenal Rodolfo Quezada Toruño,
Arzobispo de Guatemala, presentó la dimensión comunitaria eclesial
del día del Señor con la ponencia “El domingo: momento de
encuentro con la comunidad y centro de la vida cristiana”. Sin lugar a
dudas una de las causas de la pérdida de la centralidad del domingo
está en la falta de preparación de la Misa por parte de los ministros del
287
altar y en el poco uso que se hace de los recursos pastorales. Estos
puntos fueron tocados por los ponentes que completaron la exposición
del tema general: Cardenal Norberto Rivera, “La preparación de la
misa dominical”; Cardenal Jorge Mario Bergoglio, “La homilía
dominical”; Cardenal Gerardo Majella Agnelo, “Recursos pastorales
para la misa dominical”.
La Reunión Plenaria concluyó con la intervención del Cardenal
Francisco Javier Errázurriz, Arzobispo de Santiago de Chile y
Presidente del CELAM, que presentó un “Informe sobre la
preparación de la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano”.
1.1.8 Octava Reunión Plenaria. 17 al 20 de enero del 2007
La octava reunión de la Pontificia Comisión para América Latina fue
la primera celebrada bajo el pontificado de Su Santidad Benedicto
XVI, Consejero de esta Pontificia Comisión desde su reestructuración
en 1988, en cuanto Cardenal Prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la Fe.
“La familia y la educación cristiana en América Latina”, constituyó
el tema general de la Asamblea. La octava Reunión Plenaria se puso
así en la línea del V Encuentro Mundial de las Familias (Valencia, 1-9
de julio de 2006) y en la perspectiva de la V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano prevista para los días 13 al 31 de mayo
del 2007.
Se siguió en esta reunión el mismo esquema ya usado en la anterior:
estudio de las enseñanzas pontificias sobre la familia, visión de la
situación de la familia en América Latina y búsqueda de estrategias
pastorales para consolidar la familia como célula fundamental de la
sociedad y de la Iglesia.
El Cardenal Alfonso López Trujillo, Presidente del Pontificio
Consejo para la Familia, recordó y profundizó las “Enseñanzas
Pontificias sobre la familia”, con una profunda presentación de lo que
llamó un “tríptico” de las enseñanzas pontificias sobre la familia y la
vida: la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, la Carta a las
Familias Gratissimam sane y la Encíclica Evangelium Vitae.
Mons. José Luis Lacunza, Obispo de David y Presidente del
Departamento Familia, Vida y Cultura del CELAM, presentó el
“Panorama de la familia cristiana en América Latina. Análisis de la
288
situación”. Mons. Lacunza puso en evidencia la constante presencia
del tema de la familia y de la vida en las preocupaciones pastorales de
la Iglesia en América Latina. Desde Río de Janerio hasta Santo
Domingo, los desafíos que debe afrontar la familia han constituido un
punto fundamental en la pastoral de la Iglesia; el Documento de
Participación para la V Conferencia refleja igualmente la centralidad
de dichos temas en el quehacer de la Iglesia en América Latina,
cuando a los antiguos desafíos se han añadido otros nuevos: difusión
del aborto, del infanticidio y de la mentalidad contraceptiva; la
inestabilidad de la institución familiar, apoyada incluso por algunos
parlamentos; las campañas antinatalistas.
Para hacer frente a estos desafíos nuevos y antiguos es necesario
consolidar la familia como “Iglesia Doméstica”, “Santuario de la
Vida”, y “Escuela de Comunión”. Este objetivo se siguió con la
presentación de los temas tocados por los ponentes que siguieron a las
dos relaciones precedentes:
Cardenal Geraldo Majella Agnelo. Tema: La familia cristiana
transmite la fe: Cuando los padres enseñan a los hijos a rezar.
Mons. Fernando Saens Lacalle, Arzobispo de San Salvador. Tema:
La familia cristiana transmite la fe: Cuando introducen los hijos en la
vida de la Iglesia.
Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Prefecto Emérito de
Congregación para el Clero. Tema: La familia cristiana transmite
fe: Cuando iluminan la vida cristiana con la luz de la fe mediante
catecismo de la Iglesia Católica, la lectura de la Sagrada Escritura,
Vida de los Santos.
la
la
el
la
Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez. Tema: El testimonio de
fe de los padres: importancia del ejemplo.
Cardenal Claudio Hummes, Prefecto de la Congregación para el
Clero. Tema: La educación cristiana como medio para la formación
integral de la persona y para la construcción de un futuro con bases
sólidas.
Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires. Tema:
Familia y parroquia.
Cardenal Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la
Educación Católica. Tema: Familia y Escuela.
289
Mons. Jonás Guerrero Corona, Obispo Auxiliar de México. Tema:
Movimientos eclesiales en favor de la familia.
Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara. Tema:
Familia cristiana, cuna de vocaciones al sacerdocio y a la vida
consagrada.
La octava Reunión Plenaria se concluyó con la relación informativa
del Cardenal Francisco Javier Errázurriz Ossa, Presidente del
CELAM, sobre “La preparación de la V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano”.
1.2 Los Simposios históricos
Con ocasión de dos grandes acontecimientos históricos que tocaron
directamente la historia de la Iglesia en América Latina, la Pontificia
Comisión organizó dos simposios históricos de gran valor científico.
Uno en 1992, con ocasión del V Centenario del inicio de la
evangelización del Nuevo Mundo, y otro en 1999, para conmemorar el
Centenario del Concilio Plenario Latinoamericano.
1.2.1 Simposio internacional sobre la Historia de la Evangelización
de América
Se celebró en la Ciudad del Vaticano del 11 al 14 de mayo de 1992,
como respuesta a la invitación del Papa expresada en la Carta
Apostólica Los caminos del Evangelio del 29 de junio 1991, cuando
dice: “La conmemoración del V Centenario de la Evangelización del
Nuevo Mundo es ocasión propicia para un estudio histórico riguroso,
enjuiciamiento ecuánime y balance objetivo de aquella empresa
singular, que ha de ser vista en la perspectiva de su tiempo y con una
clara conciencia eclesial”.
Así, pues, el Simposio tuvo como contexto y propicia ocasión la
conmemoración de los 500 años del comienzo de la evangelización de
América y la cercana celebración de la Cuarta Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano. Con el apoyo del Pontificio
Consejo para la Cultura y del Pontificio Consejo de Ciencias
Históricas, la Pontificia Comisión para América Latina se propuso
examinar con claridad, objetividad y rigor científico la trayectoria que
siguió la primera evangelización de América, a partir del
descubrimiento.
290
El simposio se estructuró en seis bloques temáticos: La implantación
de la Iglesia: los evangelizadores; Las órdenes religiosas en la primera
evangelización de América; Métodos y destinatarios de la
evangelización; Evangelización y promoción humana; Evangelio,
cultura e inculturación; Luces y sombras en la evangelización del
Nuevo Mundo. A conclusión de las relaciones se tuvo la mesa redonda
sobre “La primera evangelización de América: balance histórico”.
La calidad académica de los historiadores que participaron al
Simposio permitió que éste fuera una valiosa contribución al estudio
de la historia de la Iglesia en Ibero América, la cual es poco
considerada en los Manuales de Historia de la Iglesia.313
1.2.2 Simposio histórico sobre los últimos cien años de la
evangelización en América Latina
La celebración de los cien años del Concilio
Latinoamericano, ofreció la ocasión para este segundo
histórico promovido por la CAL.
El Concilio
Latinoamericano fue convocado por León XIII y celebrado
del 28 de mayo al 9 de julio de 1899.
Plenario
simposio
Plenario
en Roma,
El Simposio se celebró en la Ciudad del Vaticano del 21 al 25 de
junio de 1999, con la presencia de prestigiosos historiadores de
Europa y de América. Asistieron varios de los Consejeros y Miembros
de la CAL, además de varios Obispos latinoamericanos y de la Curia
Romana.
Los trabajos incluyeron 3 conferencias y 9 ponencias sobre diversos
argumentos históricos, y cerca de 50 comunicaciones, que constituyen
un profundo estudio de la historia de la evangelización de América en
los cien años transcurridos desde la celebración del Concilio Plenario
Latinoamericano.
La reconocida trayectoria académica y la experiencia pastoral de
quienes intervinieron con sus ponencias y comunicaciones aseguró a
este simposio un importante lugar entre los esfuerzos académicos por
examinar con rigor científico la vida de la Iglesia en América Latina
durante los últimos cien años.
313
PONTIFICIA COMMISSIO PRO AMERICA LATINA, Historia de la Evangelización de
América, 891.
291
La CAL publicó las Actas de este simposio en un volumen al que se
anexó en tomo separado las “Actas y Decretos del Concilio Plenario
de la América Latina”, que fue presentado a los Dicasterios de la
Curia Romana y a las Iglesias locales del Continente, como un valioso
instrumento para el conocimiento de la historia eclesiástica de
América Latina.314
2. La CAL y su función de conexión entre la Santa Sede y los
Organismos Internacionales y nacionales para América Latina
En virtud del Motu Proprio Decessores Nostri, la CAL realiza una
obra específica de conexión entre la Santa Sede y el CELAM, las
Conferencias Episcopales de América Latina, las Comisiones
Episcopales de Europa y de Norte América encargadas de apoyar la
obra de la Iglesia en Latinoamérica y las Instituciones y Organismos
de ayuda a la Iglesia en ese continente.
Esta tarea, como ya lo indicaba Mons. Giovanni Battista Re, en su
ponencia durante la primera Reunión Plenaria de la CAL, ha sido
desarrollado con delicadeza y respetando la sensibilidad pastoral y
espiritual que caracteriza cada Institución u Organismo.
Con el CELAM la CAL ha mantenido relaciones constantes
participando a través del Cardenal Presidente o del Obispo VicePresidente, en sus Asambleas Ordinarias y Extraordinarias. Además el
CELAM ha enviado periódicamente la relación de sus actividades a la
Comisión. De este modo la CAL sigue, acompaña y estimula la
actividad de este Organismo, que en sus 50 años de vida ha prestado
grandes servicios a la Iglesia en América Latina.
La CAL también ha mantenido contacto constante con el Episcopado
latinoamericano a través de las Conferencias Episcopales Nacionales
así como con los Obispos singularmente, cuando ha habido ocasión.
Las visitas Ad Limina han sido también un momento importante que la
CAL ha aprovechado para encontrar los Obispos de América Latina.
Expresión del interés por ayudar al Episcopado latinoamericano es el
aporte que la CAL hace, a través del “Fondo CAL para la Nueva
Evangelización”, al CELAM y a las Conferencias Episcopales para los
314
Cfr. PONTIFICIA COMMISSIO PRO AMERICA LATINA, Los últimos cien años de la
evangelización en América. Centenario del Concilio Plenario de América Latina, libreria Editrice
Vaticana, Ciudad del Vaticano 2000.
292
gastos de su funcionamiento y para la realización de los proyectos
pastorales.
Últimamente el contacto de la CAL con el Episcopado
Latinoamericano se ha intensificado gracias a los viajes que por
diversos motivos han cumplido el Presidente o el Vice-Presidente a las
Naciones del Continente, que se han ido transformando en verdaderas
expresiones de afecto colegial y de apoyo a las diócesis y a las obras
de la Iglesia en América Latina.
Con la CLAR mantiene igualmente contactos, recibiendo
periódicamente el Boletín de la Confederación, encontrando la
Presidencia de la misma cuando ésta visita la ciudad de Roma y
mediante la correspondencia epistolar constante.
En lo referente a los Organismos Episcopales Europeos de ayuda a la
Iglesia en América Latina, la CAL ha participado a las reuniones que
estos han programado para estudiar en manera conjunta el mejor modo
de apoyar con medios económicos y personal la obra de la Iglesia en
el Continente. Particular relación ha conservado con la Obra del
Episcopado Alemán Adveniat y con la Asociación Kirche in Not, que
periódicamente envían informaciones sobre las ayudas concedidas a
América Latina.
3. La actividad ordinaria de la CAL
La CAL ha realizado una ingente labor cotidiana, que hemos dado
en llamar actividad ordinaria. De este modo ha hecho presente la
permanente solicitud de la Santa Sede hacia la Iglesia que peregrina
en América Latina.
3.1 Encuentro con los Obispos Latinoamericanos
Múltiples han sido las ocasiones en las cuales la CAL para América
Latina ha podido reunirse con los Obispos de América Latina. En
estos últimos 20 años, se puede decir, que todos los Obispos del
Continente han visitado la sede de esta Pontificia Comisión, ya
individualmente ya en grupos con ocasión de la visita ad Limina
Apostolorum. Desde 1990 hasta hoy todos los Episcopados de
América Latina han celebrado la visita Ad Limina Apostolorum y en
esa ocasión la CAL ha previsto siempre una reunión con ellos para
293
dialogar sobre la vida de sus diócesis y buscar soluciones a los
problemas que más los afectan.
Ya en 1990, los días 28 y 29 de septiembre, antes de la Asamblea
General del Sínodo de los Obispos celebrada en el mes de octubre de
1990, la CAL celebró una reunión con los Obispos latinoamericanos
delegados al Sínodo y durante todo el períoso de actividad de la
Asamblea Sinodal, en la sede de la CAL funcionó una oficina al
servicio de los mencionados obispos. En 1995 la CAL centró su
actividad en la acogida de los Obispos latinoamericanos en visita Ad
Limina Apostolorum: en febrero, el primer grupo de Obispos
argentinos; en marzo, los obispos del Brasil de la región Sud I y de la
región Est I y los obispos de Venezuela; en mayo, los Obispos del
Brasil de la región Nort I; en junio, los Obispos del Brasil de la región
Est II; en septiembre, los Obispos del Brasil de la región Nordest I y
IV; en octubre los Obispos del Brasil de la region Nordest V, sud III y
IV y Nord II; en noviembre, el segudo grupo de Obispos argentinos.
En 1996, durante la visita Ad Limina de los Obispos de América
Latina, la CAL dedicó su atención y su tiempo a la acogida y al
diálogo con cada uno de los Presules; en enero, los Obispos del Brasil
de la región Centro Ovest; en abril, los Obispos de Bolivia; desde
finales de abril y hasta junio, distribuidos en cuatro grupos, los
Obispos de Colombia;
En 1999, el 9 de septiembre la CAL se reunió con los Obispos de
Puerto Rico presentes en Roma para la visita Ad Limina Apostolorum,
el 13 de diciembre tuvo un encuentro con los Obispos de República
Dominicana llegados a Roma para la visita Ad Limina Apostolorum.315
En el 2001, con ocasión de la visita Ad Limina Apostolorum la CAL
se reunió con los Obispos de Panamá, el 2 de marzo; el 3 de abril, el
Episcopado de Paraguay; el 28 de mayo, los Obispos de Guatemala; el
7 de julio, los Obispos de Cuba; el 4 de septiembre, el Episcopado de
Uruguay; el 13 de septiembre, los Obispos de Haiti; el 18 de
septiembre, los Obispos de Nicaragua; el 20 de noviembre, el
Episcopado de El Salvador; el 30 de noviembre, los Obispos de Costa
Rica; y el 4 de diciembre, los Obispos de Honduras.316
315
316
Attività della Santa Sede, 1999, 863
Attività della Santa Sede, 2001, 788
294
En el 2002 la CAL tuvo ocasión de reunirse con los Obispos
argentinos llegados a Roma en tres grupos para la visita Ad Limina, el
8 de febrero, el 5 de marzo y 13 de septiembre; con los Obispos de
Bolivia, el 12 de abril; de las Antillas, el 10 de mayo; de Ecuador, el
14 de mayo; de Venezuela, el 3 de junio; de Perú, el 22 de junio; de
Chile, el 2 de octubre; con los Obispos del Brasil, el 29 de agosto con
la region Sud; el 6 de septiembre con la región Est 1; el 10 de
septiembre, región Nord 1; el 17 de septiembre, con la región Ovest 1
y 2; el 27 de septiembre, con la región Nort Est 2; el 15 de octubre,
con la región Nort Est, 5; el 22 de octubre, región Nort Est 1 y 4; el 9
de noviembre, con la región Est 2; el 22 de noviembre, con la región
Sud 4 y 3; el 10 de diciembre, con la región Nort Est 3.317
En el 2003 la CAL encontró los Obispos del Brasil de la región Sud
1, el 18 de enero, presentes en Roma en el marco de la visita Ad
Limina; el 29 del mismo mes encontró los Obispos de la región Centro
Ovest y Nord 2 de la CNBB.318
En el 2004 los Obispos de Colombia realizaron la Visita ad Limina
Apostolorum. El primer grupo, del 7 al 19 de junio, el 8 se reunió con
la CAL; el segundo grupo, del 20 al 30 de septiembre, el 24 se reunió
con la CAL.319
En el 2005 el Episcopado Méxicano cumplió la Visita ad Limina, la
CAL aprovechó de ésya ocasión para reunirse con ellos los días 5, 12,
21 y 26 de septiembre. 320
3.2 Reunión en Santo Domingo con los Representantes Pontificios en
América Latina
En el mes de noviembre el Vice-Presidente, Mons. Cipriano
Calderón, tomó parte en la reunión de los Representantes Pontificios
en América Latina, celebrada en Santo Domingo, sobre el tema “Santa
Sede y problemas de América Latina”. La reunión fue promovida y
organizada por la Secretaría de Estado.321
317
318
319
320
321
Attività della Santa Sede, 2002, 770-771
Attività della Santa Sede, 2003, 755
Attività della Santa Sede, 2004, 694
Attività della Santa Sede, 2005, 736
Attività della Santa Sede, 1990, 1111
295
3.3 Reunión en Santo Domingo con los Presidentes de las
Conferencias Episcopales
La Pontificia Comisión para América Latina, en colaboración con el
Pontificio Consejo para la Familia, organizó en Santo Domingo,
República Dominicana, los días 16 al 18 de junio de 1994, una
reunión con todos los Presidentes de las Conferencias Episcopales de
América Latina para tratar algunos temas relativos a la situación
eclesial del Continente, el posible Sínodo de América y la familia, en
coincidencia con la Conferencia de El Cairo, programada para el mes
de septiembre siguiente. La reunión fue presidida por el Cardenal
Bernardin Gantin, que presentó una relación sobre “El servicio
pastoral de los Obispos y la pastoral familiar”. El Vice-Presidente de
la Comisión, Mons. Cipriano Calderón, intervino con una relación
sobre “Los desafíos de la Nueva Evangelización en América
Latina”.322
También en el 2002, del 1º al 4 de septiembre, el Presidente y el
Vice-Presidente de la CAL participaron en el Encuentro con los
Presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina sobre
la “Situación y las prospectivas de la familia y de la vida en América”,
organizado por la CAL, el CELAM y por el Pontificio Consejo para la
Familia.323
3.4 Viajes del Cardenal Presidente y del Obispo Vice-Presidente
Movidos por el deseo de hacerse siempre más presente y eficaz la
solicitud pastoral del Santo Padre hacia la Iglesia en América Latina,
la CAL ha venido concediendo siempre mayor importancia a los
viajes a América Latina y a los países que apoyan con personal y
económicamente la obra de la Iglesia en el Continente. Estos viajes se
han ido transformando en verdaderos momentos de comunión, de
diálogo y de animación pastoral.
Así, al año siguiente de la reorganización de la CAL, del 21 al 27 de
septiembre de 1989, el Presidente Cardenal Bernardin Gantin y el
Vicepresidente Mons. Cipriano Calderón Polo, viajaron a Bogotá
(Colombia), para la inauguración de la sede del CELAM. En el curso
de ésta visita el Cardenal Gantin hizo pública la carta del Papa Juan
322
323
Attività della Santa Sede, 1994, 1117
Attività della Santa Sede, 2002, 771
296
Pablo II, en la que se anunciaba la IV Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano. En noviembre del mismo año el
Cardenal Bernardin Gantin y Mons. Cipriano Calderón hicieron un
viaje pastoral a lo largo del “camino de los evangelizadores”, en
Extremadura (España) y participaron a las celebraciones del VIII
Centenario de la Diócesis de Plasencia, Diócesis de origen de Mons.
Cipriano Calderón.
Del 6 al 13 de mayo de 1990, el Cardenal Bernardin Gantin
acompañó al Santo Padre durante su viaje apostólico a México. Por el
mismo motivo el Obispo Vice-Presidente viajó a México durante esos
días. En el mes de octubre el Presidente y el Vicepresidente visitaron
la sede del Centro Unitario para la Cooperación entre las Iglesias, en
Verona. Este centro funciona en las instalaciones del antiguo
Seminario Latinoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, obra
impulsada y sostenida por la CAL. En febrero de 1990 el
Vicepresidente viajó a Bogotá para participar a la reunión del
CELAM. En septiembre Mons. Calderón participó en la reunión de los
Organismos Episcopales de Ayuda ala Iglesia en América Latina, que
se celebró en Schöenstatt (Alemania).
Los días 10 al 21 de octubre de 1991, el Cardenal Presidente
acompañó al Santo Padre durante su viaje apostólico en Brasil. El
Obispo Vice-Presidente, por el mismo motivo, viajó durante esos días
a Brasil.
Mons. Cipriano Calderón participó, además, en la XXIII Asamblea
Ordinaria del CELAM, celebrada en Buenos Aires (Argentina), del 22
al 27 de abril;
El Cardenal Bernardin Gantin y Mons. Cipriano Calderón visitaron
oficialmente en mayo de 1992 el pabellón de la Santa Sede en la
Exposición “Colombiade” de Génova (Italia) y en septiembre el
pabellón de la Santa Sede en la Exposición Universal de Sevilla, éste
último pabellón fue dedicado a la evangelización de América y en su
realización tomó parte importante la CAL.
Los días 22 al 27 de marzo de 1993, Mons. Cipriano Calderón
participó en la XXIV Asamblea General Ordinaria del CELAM,
celebrada en Caracas (Venezuela). El 4 y el 5 de mayo de 1993 el
Cardenal Bernardin Gantin y Mons. Cipriano Calderón visitaron
Santiago de Compostela (España), donde con ocasión del “Año Santo
Jacobeo”, visitaron la exposición “Santiago y América”. En junio, en
297
el marco de las celebraciones del V Centenario de la evangelización
del Nuevo Mundo, el Santo Padre visitó Huelva, La Rábida y otros
lugares ligados a la vida de Cristóbal Colón y al descubrimiento de
América; después el Papa pasó a Madrid, donde se reunió con la
Conferencia Episcopal Española, Mons. Calderón acompañó al Santo
Padre en Madrid. Durante el viaje de Juan Pablo II en Jamaica (9 al 11
de agosto de 1993) en México (11 y 12 de agosto de 1993) y en
Denver (12 al 16 de agosto de 1993), Monseñor Cipriano Calderón
estuvo presente durante las celebraciones del Santo Padre en Mérida y
participó en el encuentro del Papa con las comunidades indígenas en
el Santuario de Nuestra Señora de Izamal; el Cardenal Bernardin
Gantin acompañó al Papa durante la última etapa del viaje, Denver, en
los Estados Unidos. Durante el mes de diciembre el Presidente y el
Vice-Presidente viajon al Brasil visitando Río de Janeiro, São Paulo y
Campinas. En la ciudad de Campinas, el Cardenal Bernardin Gantin,
en cuanto Enviado Especial del Santo Padre, presidió la solemne
concelebración eucarística con la que el 12 de diciembre se inauguró
el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, construido gracias al
empeño y entusiasmo pastoral del Cardenal Agnelo Rossi. Del 26 al
31 de diciembre, el Cardenal Bernardin Gantin, Mons. Cipriano
Calderón y los Oficiales de la Comisión, P. Víctor Ochoa y P. Juan de
Dios Olvera, efectuaron una peregrinación a Tierra Santa como acto
de fe con ocasión de las celebraciones del V Centenario y para ofrecer
los frutos de estas celebraciones a Jesucristo, en Belén, Nazaret y
Jerusalén.324
En 1994, el Cardenal Presidente viajó a Brasil para un curso para
Obispos, organizado por la CNBB en Río de Janeiro los días 21 al 26
de febrero. En el mes de mayo, Mons. Cipriano Calderón asistió al “I
Congreso Continental de Vocaciones”, celebrado en Itaici (Brasil). En
el mes de julio el Cardenal Presidente y el Obispo Vice-Presidente
visitaron Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. En estas
naciones visitaron varias diócesis, presidieron varias celebraciones
eucarísticas, se reunieron con el Episcopado, tuvieron encuentros con
el clero, los religiosos y religiosas, con laicos comprometidos en la
acción eclesial, visitaron los seminarios, las autoridads civiles. En
324
Attività della Santa Sede, 1993, 1184-1186
298
todas las ocasiones animaron la Iglesia en el proceso de Nueva
Evangelización.325
En 1995, del 9 al 23 de febrero, el Vice-Presidente cumplió una
visita en Colombia, donde participó en la inauguración de la reunión
de coordinación del CELAM y en a reunión de los Obispos
Presidentes de las Comisiones para el Clero, de América Latina.
Participó a la toma de posesión del nuevo Arzobispo de Boogotá,
Mons. Pedro Rubiano Sáenz y visitó las Diócesis de Tunja, Medellín,
Apartadó, Sonsón-Rionegro, Cartagena, Ibagué, Espinal, Girardot y
fue en peregrinación hasta Santa María la Antigua del Darién, donde
ha sido construido un santuario para recordar la creación, en ese lugar,
de la primera Diócesis en tierra firme del Continente americano. Del
27 al 30 de abril, Mons. Cipriano Calderón, viajó a México, donde
participó a la reunión del CELAM, visitó la Conferencia Episcopal y
visitó la Arquidiócesis de Morelia, donde encontró los seminaristas, el
clero y las poblaciones indígenas. Del 1º al 6 de mayo, el Presidente
de la Pontificia Comisión y el Vice-Presidente, participaron en la
Asamblea Ordinaria del CELAM, celebrada en Ciudad de México. El
Cardenal Bernardin Gantin presidió la solemne concelebración
eucarística conmemorativa de los 40 años del CELAM. Del 1º al 16
de julio, el Presidente y el Vice-Presidente visitaron Colombia, Cuba y
Venezuela. En Colombia visitaron las Diócesis de Tunja, Cali,
Palmira y Cartagena; tuvieron reuniones con la Conferencia Episcopal
y con el Secretariado General del CELAM. En Cartagena bendijeron
las nuevas instalaciones del seminario interdiocesano. En Cuba
visitaron la Diócesis de Cienfuegos, se reunieron con la Conferencia
Episcopal y en la Sede de la Nunciatura Apostólica se reunieron con el
Presidente de la República. En Venezuela, visitaron el Presidente de la
República, visitaron las Diócesis de Maracay y Guanare, donde
peregrinaron al Santuario de la Virgen de Coromoto, Patrona de
Venezuela. Visitaron también la Diócesis de Coro, la primer Diócesis
erigida en el país y finalmente en Caracas, el 14 de julio en la catedral
asistieron en la toma de posesión del nuevo Arzobispo, Mons. Ignacio
Antonio Velasco García. Del 16 al 24 de julio, Mons. Cipriano
Calderón, acompañado por el sacerdote Javier Ferreira, Oficial de la
Comisión, viajó a Brasil para participar en el V Congreso Misionero
Latinoamericano, celebrado en Belo Horizonte, de allí pasó a México
325
Attività della Santa Sede, 1994, 1117-1118
299
donde encontró la Conferencia Episcopal y visitó las Diócesis de
Taxco, Veracruz y Jalapa. En Ciudad de México, el 26 de julio, asistió
a la toma de posesión del nuevo Arzobispo, Mons. Norberto Rivera
Carrera. El 26 de agosto y hasta el 3 de septiembre estuvo nuevamente
en Brasil, para participar al “Encuentro Latinoamericano sobre la
Acción Evangelizadora de la Familia ante el desafío de las sectas”,
celebrado en Petrópolis por iniciativa del Pontificio Consejo para la
Familia.326
En 1996, a comienzos de febrero, el Vice-Presidente de la Comisión
viajó a Guatemala, donde participó en la preparación inmediata de la
visita del Santo Padre, que del 5 al 12 de febrero visitó Guatemala, El
Salvador, Nicaragua y Venezuela. Mons. Cipriano Calderón se
desplazó después a Venezuela con el Santo Padre. El Cardenal
Bernardin Gantin acompañó al Santo Padre durante todo el viaje a
Centro América y Venezuela. Del 8 al 14 de julio, el Cardenal
Presidente de la CAL, acompañado por Mons. Víctor Ochoa, Oficial
de la CAL, viajó a Ecuador para reunirse con la Conferencia
Episcopal y visitar las Diócesis de Quito, Ibarra, Tulcán, Esmeraldas y
Portoviejo; de regreso de Ecuador, en la Nunciatura Apostólica de
Bogotá, se reunió con algunos Obispos colombianos y con la
Presidencia de la Conferencia Episcopal. 327
En 1997, del 14 al 18 de junio, Mons. Cipriano Calderón participó
en la reunión informal de los representantes de los Organismos
nacionales que se celebró en Leuven (Bélgica). En julio y agosto, el
Presidente y el Vice-Presidente visitaron el Paraguay, Perú, Ecuador,
Colombia y en el mes de octubre el Brasil. En Paraguay, del 4 al 12 de
julio, el Cardenal Presidente, acompañado por el Vice-Presidente,
presidió la Santa Misa en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de
Caacupé, se reunió con el Episcopado y con los religiosos y religiosas
del CONFEPAR, visitó la misión de Santa Teresita en el alto
Paraguay encontrando los indígenas y la Diócesis de Encarnación. En
Perú, del 12 al 22 de julio, el Presidente y el Vice-Presidente,
veneraron las reliquias de Santo Toribio de Mongrovejo, de Santa
Rosa de Lima y de San Martín de Porres y la tumba del difunto
Cardenal Juan Landázuri Ricketts; visitaron también el Santuario del
Señor de los Milagros y el Seminario de Santo Toribio de
326
327
Attività della Santa sede, 1995, 1054-1055
Attività della Santa sede, 1996, 1030
300
Mongrovejo; se reunieron con la Conferencia Episcopal y visitaron la
sede del Ordinariato Militar, la Arquidiócesis de Arequipa y Trujillo y
las Diócesis de Callao y Chimbote. El Cardenal Presidente viajó
después a Colombia donde visitó la Arquidiócesis de Cartagena, la
Arquidiócesis de Bogotá y la sede del CELAM. Del 22 de julio al 2 de
agosto el Obispo Vice-Presidente visitó Ecuador, donde se reunió con
la Conferencia Episcopal, visitó la diócesis de Ibarra y la diócesis de
Tulcán. Del Ecuador pasó a Colombia, donde visitó la sede del
CELAM. Con ocasión de la visita del Papa a Brasil (2-7 de octubre),
el Cardenal Presidente y el Obispo Vice-Presidente viajaron al Brasil.
El Obispo Vice-Presidente participó en la XXVI Asamblea Ordinaria
del CELAM, celebrada en la abadía benedictina de Nuestra Señora de
Monserrat del 29 de septiembre al 3 de octubre. Terminada la
Asamblea del CELAM, el Presidente y el Vice-Presidente participaron
al “II Encuentro Mundial de la Familia”, organizado por el Pontificio
Consejo para la familia y que el Santo Padre clausuró el 5 de
octubre.328
En 1998, el 18 de enero el Vice-Presidente de la CAL viajó a Cuba
con ocasión del viaje apostólico del Santo Padre a esa nación. Antes
de la llegada del Santo Padre, Mons. Cipriano Calderón se reunió con
los Obispos cubanos y con la comisión preparatoria del viaje. El
Cardenal Presidente viajó en el avión papal ya compañó al Santo
Padre durante todo el viaje. Del 8 al 18 de marzo, el Vice-Presidente
participó en un encuentro con la Conferencia Episcopal de Colombia
sobre la pastoral de la paz, celebrado en la sede de la CEC. Del 4 al 16
de julio, Mons. Cipriano Calderón visitó Ciudad de México para
participar al III Encuentro Internacional de Sacerdotes en la Basílica
de Nuestra Señora de Guadalupe. Del 17 al 27 de julio, el VicePresidente, de México pasó a los Estados Unidos visitando la diócesis
de Washington, Arlington, Newar y New York para tratar el grave
problema de la asistencia pastoral a los hispanos; visitó el Secretariado
para América Latina de la Conferencia Episcopal de los Estados
Unidos, se entrevistó con el Subsecretario de Estado, el director de la
Organización Panamericana de la Salud, el Vice-Presidente del Banco
Mundial, el Vice-Presidente de la Cruz Roja Norteamericana, el
Secretario General de la OEA y un grupo de parlamentarios de origen
latinoamericano. Del 22 de agosto al 1º de septiembre, Mons.
328
Attività della Santa Sede, 1997, 861-862
301
Calderón, acompañado del Sustituto de la Secretaría de Estado, Mons.
Giovanni Battista Re, visitó nuevamente Colombia para la
conmemoración del trigésimo aniversario del histórico viaje de Pablo
VI a Bogotá. En el curso de las celebraciones conmemorativas fue
entregada una estatua de Pablo VI, obra del escultor Enrico Manfrini y
regalo de Mons. Pasquale Macchi. Mons. Cipriano Calderón participó
al Encuentro Continental de Jóvenes, celebrado en Santiago de Chile
del 6 al 11 de octubre.329
En 1999, del 22 al 25 de enero, Mons. Cipriano Calderón viajó a
México con ocasión del viaje apostólico del Santo Padre a Ciudad de
México, donde firmó y presentó oficialmente la Exhortación
Apostólica postsinodal Ecclesia in America. El Cardenal Lucas
Moreira Neves, Presidente de la CAL, participó a la reunión
interamericana de Obispos organizada por el CELAM y celebrada en
La Habana del 4 al de febrero, para estudiar la Exhortación Apostólica
Ecclesia in America y para analizar la situación de la Iglesia en Cuba
a un año de la histórica visita del Santo Padre a esta nación. El
Cardenal Presidente se reunió privadamente con el Presidente de
Cuba, visitó el santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre y
celebró la Santa Misa para el pueblo cubano en la catedral de La
Habana. Del 10 al 14 de mayo, el Obispo Vice-Presidente de la CAL
participó a la XXVII Asamblea Ordinaria del CELAM, celebrada en
Quito. Del 12 al 17 de julio, el Obispo Vice-Presidente acompañó la
peregrinación a Santiago de Compostela (España) de un grupo de 105
sacerdotes de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana
(OCSHA), presidida por el Arzobispo de Sevilla, Mons. Carlos Amigo
Vallejo. Mons. Cipriano Calderón fue invitado a participar al “III
Encuentro de Políticos y Legisladores de América”, que con el título
de “Familia y vida a los 50 años de la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre”, se celebró en Buenos Aires del 3 al 5 de
agosto.330
En el 2000, del 24 de abril al 1º de mayo, Mons. Cipriano Calderón
viajó a Porto Vermelho (Brasil), para participar a las celebraciones del
V Centenario del inicio de la evangelización en esa nación. Durante su
permanencia en Brasil, Mons. Cirpriano Calderón participó a la
solemne concelebración eucarística presidida por el Cardenal Angelo
329
330
Attività della Santa Sede, 1998, 812-813
Attività della Santa Sede, 1999, 862-864
302
Sodano, Secretario de Estado y Enviado del Santo Padre para esta
conmemoración; participó, igualmente a la sesión inaugural de la
Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal del Brasil. 331
En el 2001, el 14 de mayo, el Presidente de la CAL y el VicePresidente viajaron a Caracas (Venezuela) para participar en la
XXVIII Asamblea Ordinaria del CELAM. El 16 del mismo mes el
Cardenal Giovanni Battista Re viajó a la ciuad de Coro, para
conmemorar los 500 años de la celebración de la primera misa en
Venezuela. El 22 de julio, Mons. Cipriano Calderón viajó a
Guatemala par asistir a la toma de posesión del nuevo Arzobispo de
Managua, Mons. Rodolfo Quezada Toruño; visitó también las diócesis
de Sololá-Chimaltenango y de Jalapa.332
En el 2002, del 2 al 4 de febrero, el Cardenal Giovanni Battista Re,
Presidente de la CAL y Mons. Cipriano Calderón, Vice-Presidente,
visitaron la sede de Adveniat en Essen (Alemania), con motivo de los
40 años de fundación de este Organismo de Ayuda a la Iglesia en
América Latina. El 3 de febrero, el Cardenal Presidente, presidió la
solemne celebración eucarística en la catedral de Essen, con la
participación de la Comisión Episcopal para Adveniat y del personal
que colabora en ésta benemérita obra del Episcopado Alemán.
Durante los tres días de la visita se tuvieron reuniones con los Obispos
miembros de la Comisión Episcopal para Adveniat y con los
directivos de la institución para tratar cuestiones relativas a la
situación de la Iglesia en Latinoamérica y a la necesidad de recursos
para sostener la acción pastoral de los Obispos del Continente. Del 7
al 10 de abril, con ocasión de los 50 años de la Conferencia Episcopal
del Brasil (CNBB), el Cardenal Giovanni Battista Re y Mons.
Cipriano Calderón viajaron a esa nación para participar en la sesión
inaugural de la Asamblea de la CNBB. Llegados a Brasilia visitaron al
Presidente del Brasil y en la Nunciatura Apostólica se reunieron con
todos los Cardenales del Brasil y la Presidencia de la CNBB. El 9 de
abril visitaron la ciudad de Campinas donde está sepultado el Cardenal
Agnelo Rossi en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. De
Campinas pasaron a Itaici donde se celebró la Asamblea de la CNBB,
que inauguró el Cardenal Giovanni Battista Re. El 27 de julio, el
Presidente y el Vice-Presidente de la CAL visitaron Guatemala para
331
332
Attività della Santa Sede, 2000, 816
Attività della Santa Sede, 2001, 788
303
asistir a las celebraciones de canonización del beato Hermano Pedro
de San José de Betancur. El 29 asistieron a la bienvenida del Santo
Padre y el 30 a la solemne celebración presidida por el Santo Padre. El
30 de julio, en el avión pontificio, partieron para México. En Ciudad
de México participaron en la canonización del beato Juan Diego
Cuauhtlatoatzin y a la beatificación de los mártires Juan Bautista y
Jacinto de los Ángeles, en la Basílica de Nuestra Señora de
Guadalupe.333
En el 2003, el 13 de abril el Presidente y el Vice-Presidente de la
CAL participaron en la XXIX Asamblea Ordinaria del CELAM
celebrada en Tuparenda, Paraguay. Del 3 al 4 de mayo, el VicePresidente de la CAL acompañó al Santo Padre durante su viaje
apostólico a España334
En el 2004, del 12 al 16 de febrero, Mons. Luis Robles, VicePresidente de la CAL, viajó a México para participar en las
celebraciones conmemorativas de los 25 años de la III Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano en Puebla de los Ángeles.
En el mes de agosto, del 26 al 30, el Cardenal Presidente visitó
Panamá donde se reunió con la Conferencia Episcopal y con
representantes del Gobierno. En octubre, del 10 al 17, el Presidente y
el Vice-Presidente tomaron parte en el 48º Congreso Eucarístico
Internacional celebrado en Guadalajara (México).335
En el 2005, el 16 de mayo, el Presidente y el Vice-Presidente
viajaron a Perú para participar en la XXX Asamblea Ordinaria del
CELAM, que se celebró en Lima del 17 al 20 de dicho mes. En esta
ocasión se celebraron los 50 años del CELAM y el año dedicado a
Santo Toribio de Mongrovejo. El 17 y el 18 de diciembre, el Cardenal
Giovanni Battista Re y Mons. Luis Robles viajaron a la ciudad de
Essen para visitar la sede de Adveniat, con motivo del inicio de la
campaña de adviento en favor de la Iglesia en América Latina 336
En el 2006, el Presidente de la CAL, viajó a Colombia para conferir
la consagración episcopal de Mons. Víctor Ochoa, hasta entonces
Oficial de la CAL. En esta ocasión visitó la sede del CELAM en
Bogotá y la sede del Instituto de Teología Pastoral para América
333
334
335
336
Attività della Santa Sede, 2002, 769-770
Attività della Santa Sede, 2003, 755
Attività della Santa Sede, 2004, 698-699
Attività della Santa Sede, 2005, 735-736
304
Latina (ITEPAL) y del Centro Bíblico Pastoral para América Latina
(CEBIPAL) en Medellín.337
En el 2007, el recién nombrado Vice-Presidente, Mons. Octavio
Ruiz Arenas, el 10 de julio viajó a Cuba donde tomó parte en la XXXI
Asamblea Ordinaria del CELAM celebrada en La Habana.
En el 2008, del 28 de febrero al 2 de marzo, Mons. Ruiz participó en
el “II Congreso de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades en
América Latina y el Caribe”, organizado por la Sección de
Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades del Departamento de
Comunión Eclesial y Diálogo del CELAM.
3.5 Reunión con los embajadores de los países latinoamericanos e
Iberoamericanos
La CAL en sus últimos 20 años de existencia ha mostrado atención
especial hacia los representantes diplomáticos de los países de
América Latina acreditados ante la Santa Sede, esto se nota en las
varias reuniones que ha celebrado con ellos en la sede de la Comisión.
De los informes preparados para el volumen Attività della Santa
Sede, resulta que con los embajadores la CAL se ha reunido el 1º de
octubre de 1992, con los embajadores latinoamericanos;338 el 25 de
febrero de 1993, con los embajadores de Iberoamérica, con el
objetivo de presentarles y entregarles las Conclusiones de la IV
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano;339 El 5 de
diciembre del 2000, con los embajadores latinoamericanos, en esta
ocasión se les entregó el libro “Historia de la Evangelización en
América”, que contiene las actas del simposio histórico celebrado en
1999 con ocasión del centenario del Concilio Plenario
Latinoamericano;340 El 11 de octubre del 2002, con los embajadores de
los países latinoamericanos, de España, de Portugal y de Filipinas,
para la presentación y la entrega de la “Declaración de Santo
Domingo sobre la familia y la vida”, documento conclusivo del
Encuentro con los Presidentes de las Conferencias Episcopales de
América Latina sobre la “Situación y las prospectivas de la familia y
de la vida en América”, celebrado en Santo Domingo en septiembre
337
338
339
340
Attività della Santa Sede, 2006, 638
Attività della Santa Sede, 1992, 1019
Attività della Santa Sede, 1993, 1184
Attività della Santa Sede, 2000, 817
305
de ese mismo año. Al encuentro participaron también el Presidente y
el Secretario del Pontificio Consejo para la Familia, el Secretario para
las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado y el
Presidente del CELAM.341
4. Publicaciones y obra de difusión del magisterio pontificio
La Pontificia Comisión ha asumido también como parte de su misión
la difusión en América Latina de las enseñanzas y orientaciones del
Santo Padre. Esta tarea la desarrolla a través de publicaciones de alto
valor pastoral. Entre estas señalamos:
4.1 Publicaciones
Historia de la Evangelización de América. Trayectoria, identidad y
esperanza de un Continente, Actas del Simposio Internacional sobre la
Historia de la Evangelización de América, Libreria Editrice Vaticana,
Ciudad del Vaticano 1992.
Los últimos cien años de la Evangelización en América Latina.
Centenario del Concilio Plenario de América Latina, Actas del
Simposio Histórico, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano
1999.
Actas y Decretos del Concilio Plenario, edición facsímil de la
edición oficial bilingüe latino - español de 1906. Editada para
conmemorar el centenario del Concilio Plenario Latinoamericano.
Pablo VI Profeta de la evangelización: testimonios de Obispos
Latinoamericanos, Editorial Edibesa, Madrid 2003. Para celebrar los
25 años de la muerte del Papa Pablo VI.
4.2 Difusión del Magisterio pontificio
Alocuciones Dominicales del Papa, 1992. V Centenario de la
Evangelización de América, Tipografía Políglota Vaticana, Ciudad del
Vaticano 1993. Contiene las 25 alocuciones que el Papa dedicó,
durante la hora del Angelus los domingos del año 1992, a hablar sobre
la evangelización del Continente.
341
Attività della Santa Sede, 2002, 774.
306
Documentos del Santo Padre Juan Pablo II, 1ª Ed. Enero de 1994,
2ª Ed. Octubre de 1994, Tipografía Políglota Vaticana. Este volumen
contiene una serie de documentos del Santo Padre relativos al Nuevo
Mundo y a la Nueva Evangelización de América.
Discursos del Santo Padre Juan Pablo II a los obispos
latinoamericanos en Visita ad Limina Apostolorum Petri et Pauli
2001-2003. Contiene los discursos del 3 de marzo 2001 (a los obispos
de Panamá) hasta el 7 de febrero del 2003 (discurso a los obispos del
Brasil de la región centro-ovest y nord I).
4.3 Publicación de las Actas de las sesiones generales
Igualmente la CAL ha previsto la publicación de las Actas de las
Reuniones Plenarias, a partir de la celebrada en el 2001:
Iglesia en América al encuentro con Jesucristo vivo, Actas de la
Reunión Plenaria del 2001, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del
Vaticano 2001.
Nueva Evangelización en América Latina, Actas de la Reunión
Plenaria del 2003, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano
2003.
La Misa dominical centro de la vida cristiana en América Latina,
Actas de la Reunión Plenaria del 2005, Libreria Editrice Vaticana,
Ciudad del Vaticano 2005.
La familia y la educación cristiana en América Latina, Actas de la
Reunión Plenaria del 2007, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del
Vaticano 2007.
307
Capítulo XXIII
La Iglesia en América Latina y el gran Jubileo de la Encarnación
1. La Iglesia en América Latina en camino hacia el año 2000
Juan Pablo II vivió su pontificado en tensión hacia el Gran Jubileo
del año 2000. El mismo Santo Padre, en la Carta Apostólica Tertio
Millennio Adveniente, lo expresa claramente cuando escribe:
El pontificado actual, desde el primer documento, habla explícitamente
del Gran Jubileo, invitando a vivir el período de espera como «un nuevo
adviento». Sobre este tema he vuelto después muchas otras veces,
deteniéndome ampliamente en la Encíclica Dominum et vivificantem. De
hecho, la preparación del Año 2000 es casi una de sus claves
hermenéutica. Ciertamente no se quiere inducir a un nuevo milenarismo,
como se hizo por parte de algunos al final del primer milenio; sino que se
pretende suscitar una particular sensibilidad a todo lo que el Espíritu dice
a la Iglesia y a las Iglesias (cf. Ap 2, 7ss.), así como a los individuos por
medio de los carismas al servicio de toda la comunidad. Se pretende
subrayar aquello que el Espíritu sugiere a las distintas comunidades, desde
las más pequeñas, como la familia, a las más grandes, como las naciones y
las organizaciones internacionales, sin olvidar las culturas, las
civilizaciones y las sanas tradiciones. La humanidad, a pesar de las
apariencias, sigue esperando la revelación de los hijos de Dios y vive de
esta esperanza, como se sufren los dolores del parto, según la imagen
utilizada con tanta fuerza por san Pablo en la Carta a los Romanos (cf. 8,
19-22).342
Efectivamente ya en su primera Encíclica Redemptor homonis, del 4
de marzo de 1979, puso su pontificado y con él todo la Iglesia en la
perspectiva del tercer milenio del cristianismo.
El REDENTOR DEL HOMBRE, Jesucristo, es el centro del cosmos y de
la historia. A Él se vuelven mi pensamiento y mi corazón en esta hora
solemne que está viviendo la Iglesia y la entera familia humana
contemporánea. En efecto, este tiempo en el que, después del amado
Predecesor Juan Pablo I, Dios me ha confiado por misterioso designio el
servicio universal vinculado con la Cátedra de San Pedro en Roma, está ya
muy cercano al año dos mil. Es difícil decir en estos momentos lo que ese
año indicará en el cuadrante de la historia humana y cómo será para cada
342
JUAN PABLO II, Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente, n. 23.
308
uno de los pueblos, naciones, países y continentes, por más que ya desde
ahora se trate de prever algunos acontecimientos. Para la Iglesia, para el
Pueblo de Dios que se ha extendido —aunque de manera desigual— hasta
los más lejanos confines de la tierra, aquel año será el año de un gran
Jubileo. Nos estamos acercando ya a tal fecha que —aun respetando todas
las correcciones debidas a la exactitud cronológica— nos hará recordar y
renovar de manera particular la conciencia de la verdad-clave de la fe,
expresada por San Juan al principio de su evangelio: «Y el Verbo se hizo
carne y habitó entre nosotros»,y en otro pasaje: «Porque tanto amó Dios al
mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no
perezca, sino que tenga la vida eterna».
También nosotros estamos, en cierto modo, en el tiempo de un nuevo
Adviento, que es tiempo de espera: «Muchas veces y en muchas maneras
habló Dios en otro tiempo a nuestros padres por ministerio de los profetas;
últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo...», por medio del HijoVerbo, que se hizo hombre y nació de la Virgen María. En este acto
redentor, la historia del hombre ha alcanzado su cumbre en el designio de
amor de Dios. Dios ha entrado en la historia de la humanidad y en cuanto
hombre se ha convertido en sujeto suyo, uno de los millones y millones, y
al mismo tiempo Único. A través de la Encarnación, Dios ha dado a la vida
humana la dimensión que quería dar al hombre desde sus comienzos y la
ha dado de manera definitiva —de modo peculiar a él solo, según su eterno
amor y su misericordia, con toda la libertad divina— y a la vez con una
magnificencia que, frente al pecado original y a toda la historia de los
pecados de la humanidad, frente a los errores del entendimiento, de la
voluntad y del corazón humano, nos permite repetir con estupor las
palabras de la Sagrada Liturgia: «¡Feliz la culpa que mereció tal
Redentor!».343
La tensión espiritual hacia el Gran Jubileo del año 2000, que el Papa
imprimió a su actividad pastoral, fue generosamente acogida por la
Iglesia en América Latina. El Papa evangelizador, ya desde los
albores de su pontificado contemplaba lo que escribió después en su
Carta Encíclica Redemptoris Missio, del 7 de diciembre de 1990:
La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de
cumplirse. A finales del segundo milenio después de su venida, una mirada
global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los
comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en
su servicio. Es el Espíritu Santo quien impulsa a anunciar las grandes
obras de Dios: « Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de
gloria; es más bien un deber que me incumbe: Y ¡ay de mi si no predicara
el Evangelio! » (1 Cor 9, 16).
343
JUAN PABLO II, Carta Encíclica Redemptor hominis, 4 de marzo de 1979, 1
309
En nombre de toda la Iglesia, siento imperioso el deber de repetir este grito
de san Pablo. Desde el comienzo de mi pontificado he tomado la decisión
de viajar hasta los últimos confines de la tierra para poner de manifiesto la
solicitud misionera; y precisamente el contacto directo con los pueblos que
desconocen a Cristo me ha convencido aún más de la urgencia de tal
actividad a la cual dedico la presente Encíclica.344
La contemplación y meditación de esta realidad lo llevó a proponer a
toda la Iglesia el programa de una Nueva Evangelización. Propuesta
que lanzó en 1983 en tierra americana, cuando durante su gira
apostólica por América Central y Haití inauguró en Port-au-Prince la
XIX asamblea general del CELAM. El hecho providencial de
encontrarse en Haití, la isla del Caribe “a cuya parte oriental llegó
Cristóbal Colón hace casi medio milenio, descubriendo el Nuevo
Mundo, al que vino a la vez la luz del Evangelio”, le ofreció la
ocasión para hablar del V Centenario de la evangelización de América
y en esa prospectiva invitar a la Iglesia a una Nueva Evangelización:
La conmemoración del medio milenio de evangelización tendrá su
significación plena si es un compromiso vuestro como obispos, junto con
vuestro presbiterio y fieles; compromiso, no de re-evangelización, pero sí
de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos, en su
expresión.
A este propósito permitidme que os entregue, sintetizados en breves
palabras, los aspectos que me parecen presupuestos fundamentales para la
nueva evangelización.
El primero se refiere a los ministros ordenados. Al terminar su medio
milenio de existencia y a las puertas del tercer milenio cristiano, la Iglesia
en América Latina necesitará tener una vitalidad, que será imposible si no
cuenta con sacerdotes numerosos y bien preparados. Suscitar nuevas
vocaciones y prepararlas convenientemente, en los aspectos espiritual,
doctrinal y pastoral es, en un obispo, un gesto profético. Es como adelantar
el futuro de la Iglesia. Os encomiendo, pues, esa tarea que costará desvelos
y penas, pero traerá también alegría y esperanza.
El segundo aspecto mira a los laicos. No solamente la carencia de
sacerdotes, sino también y sobre todo la autocomprensión de la Iglesia en
América Latina, a la luz del Vaticano II y de Puebla, hablan con fuerza
sobre el lugar de los laicos en la Iglesia y en la sociedad. El aproximarse
del 500 aniversario de vuestra evangelización debe encontrar a los obispos,
juntamente con sus Iglesias, empeñados en formar un número creciente de
laicos, prontos a colaborar eficazmente en la obra evangelizadora.
344
JUAN PABLO II, Redemptorsi missio, 1.
310
Una luz que podrá orientar la nueva evangelización –y es el tercer
aspecto– deberá ser la del documento de Puebla, consagrado a ese tema, en
cuanto impregnado de la enseñanza del Vaticano II y coherente con el
Evangelio. En este sentido es necesario que se difunda y eventualmente se
recupere la integridad del mensaje de Puebla, sin interpretaciones
deformadas, sin reduccionismos deformantes ni indebidas aplicaciones de
unas partes y eclipse de otras.
Que estos próximos años que os acercan a hechos tan significativos, os
encuentren, queridos hermanos, llenos de confianza en un nuevo esfuerzo
evangelizador. 345
Este anuncio lo recuerda el Papa en su Exhortación Apostólica
Ecclesia in America cuando expresa que fue su deseo de que tema de
fondo de las asambleas sinodales para cada uno de los Contientes
fuera el tema de la Nueva Evangelización. Por lo que en el caso de la
Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos “esta
preocupación era más obvia ya que yo mismo había formulado el
primer programa de una nueva evangelización en suelo americano”. 346
Durante su viaje apostólico a República Dominicana en 1984, al
inaugurar la novena de años en preparación al V Centenario del inicio
de la evangelización, el Papa propuso con renovado vigor su programa
de Nueva Evangelización. En aquella ocasión Juan Pablo II indicaba:
El próximo centenario del descubrimiento y de la primera evangelización
nos convoca pues a una nueva evangelización de América Latina, que
despliegue con más vigor —como la de los orígenes —un potencial de
santidad, un gran impulso misionero, una vasta creatividad catequética,
una manifestación fecunda de colegialidad y comunión, un combate
evangélico de dignificación del hombre, para generar, desde el seno de
América Latina, un gran futuro de esperanza.347
Es en esta línea de nueva evangelización en la que se inscriben los
dos eventos con los cuales la Iglesia en América Latina se preparó
para vivir el Gran Jubileo del Año 2000: la IV Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano y la Asamblea Especial para
América del Sínodo de los Obispos.
345
JUAN PABLO II, Discurso a la XIX asamblea general del CELAM, Port-au-Prince, 9 de
marzo de 1983.
346
JUAN PABLO II, Ecclesia in America, 6
347
JUAN PABLO II, Homilía durante la celebración de la Palabra en el estadio Olímpico de
Santo Domingo, Santo Domingo, 12 de octubre de 1984.
311
1.1 La Cuarta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
Juan Pablo II en Haití en 1983 y en Santo Domingo en 1984 exhortó
a la Iglesia latinoamericana a celebrar en modo especial el V
Centenario del inicio de la Evangelización. En Haití, en su discurso al
CELAM decía a los Obispos:
Como latinoamericanos, habréis de celebrar esa fecha con una seria
reflexión sobre los caminos históricos del Subcontinente, pero también con
alegría y orgullo. Como cristianos y católicos es justo recordarla con una
mirada hacia estos 500 años de trabajo para anunciar el Evangelio y
edificar la Iglesia en estas tierras. Mirada de gratitud a Dios, por la
vocación cristiana y católica de América Latina, y a cuantos fueron
instrumentos vivos y activos de la evangelización. Mirada de fidelidad a
vuestro pasado de fe. Mirada hacia los desafíos del presente y a los
esfuerzos que se realizan. Mirada hacia el futuro, para ver cómo consolidar
la obra iniciada.348
Desde entonces en seno al CELAM comenzó a pensarse sobre el
mejor modo de celebrar este acontecimiento. Ya durante la Asamblea
del CELAM en Port-au-Prince (Haití), se consideró que la celebración
del V Centenario era una coyuntura histórica ideal para una posible
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Surgió así la
idea de pedir al Papa la convocación de la IV Conferencia General349.
Esta sería una ocasión propicia para evaluar las aplicaciones de
Medellín y de Puebla, cuyos vigésimo y décimo aniversarios estaban
por celebrarse. La futura Conferencia daría, igualmente, la ocasión a
la Iglesia en América Latina para ponerse activamente en camino
hacia el jubileo del año 2000, acogiendo la invitación del Papa de
promover una “evangelización nueva en su ardor, en sus métodos y en
su expresión”.
En la XX Asamblea del CELAM celebrada en San José de Costa
Rica en 1985 se trató del proyecto con los Presidentes de las
Conferencias Episcopales y volvió a ser tema de reflexión en la XXI
348
JUAN PABLO II, Discurso a la XIX Asamblea del CELAM, Port-au-Prince, 9 de marzo de
1983.
349
Ya en 1982 la Conferencia del Epsicopado Dominicano había expresado la intención de
celebrar en1992 la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Cfr. Carta de Mons.
Hugo E. Polanco, Arzobispo-Obispo de Nuestra Señora de la Altagracia y Presidente de la
Conferencia del Episcopado Dominicano, al Cardenal Sebastiano Baggio, Prefecto de la
Congregación para los Obispos. Santo Domingo, 22 de abril de 1982. En: Arch.PCAL, Santo
Domingo, Preparación, II.
312
asamblea celebrada en Ypacarai (Paraguay) en 1987 donde salió
finalmente la sugerencia formal.
Con las reflexiones de las reuniones de 1983, 1985 y 1987, la
Presidencia del CELAM, en abril de 1987, presentó verbalmente al
Santo Padre la sugerencia en el sentido de celebrar una Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano como centro de las
celebraciones del V Centenario. El Santo Padre acogió con entusiasmo
la idea y dio las primeras indicaciones en orden a la futura posible
Conferencia.
En mayo de 1987 el CELAM se dirigió por escrito a la Santa Sede
presentando el proyecto de la IV Conferencia y sugiriendo la
convocatoria de la misma.350 La respuesta afirmativa se produjo en el
mes de julio, cuando el Cardenal Gantin contestó diciendo que el
Santo Padre aceptaba el plan y pedía que se sugiriera el tema y el
lugar de celebración. 351
1.1.1 Preparación de la Conferencia
a) Por parte del CELAM352
Con la respuesta positiva del Santo Padre comunicada verbalmente
en la audiencia de abril y por escrito en la carta del Cardenal
Bernardin Gantin en julio del mismo año, comenzó propiamente el
proceso formal de preparación de la IV Conferencia, lo cual exigió la
programación de diversas actividades que quedaron incorporadas en el
Plan Global del CELAM para la gestión 1987-1991. El Plan Global
asumió el proceso de preparación de la IV Conferencia General, que
quedó consignado en el programa 2 que tenía por objetivo preciso
preparar la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano a
realizarse en Santo Domingo en 1992.
En el mismo programa se indicaron las siguientes metas: realizar una
consulta sobre la temática y metodología de la IV Conferencia;
efectuar ocho reuniones regionales para la preparación de la misma,
350
Cfr. Carta del CELAM al Santo Padre Juan Pablo II. Bogotá, 13 de mayo de 1987. En:
Arch.PCAL, Santo Domingo, Preparación, II.
351
Cfr. Carta del Cardenal Bernardin Gantin, Prefecto de la Congregación para los
Obispos, a Mons. Eduardo Martínez Somalo, Sustituto de la Secretaría de Estado. Roma, 1 de
julio de 1987. En: Arch.PCAL, Santo Domingo, Preparación, II.
352
Cfr. Preparación de la IV Conferencia General del Episcopado Latinnoamericano.
Relación de Mons. Guillermo Melguizo Yepes, Secretario Adjunto de la IV Conferencia General.
Bogotá, julio 15 de 1989. En: Arch.PCAL, Santo Domingo, Preparación, II.
313
hacer una evaluación de Medellín y Puebla; ejecutar la primera fase de
preparación de la Conferencia, consistente en la elaboración de un
Documento de Consulta” y un “Documento de Trabajo”; evaluar los
subsidios teológicos, pastorales y técnicos para la realización de la IV
Conferencia; celebrar los veinte años de la Conferencia de Medellín y
los diez años de la Conferencia de Puebla.
Reuniones Episcopales de Consulta
Reunión de Secretarios Generales de las Conferencias Episcopales.
En la reunión de Secretarios Generales de Conferencias Episcopales
de América Latina, realizada en Bogotá, en abril de 1988, se hizo una
primera y todavía informal consulta sobre la temática de la IV
Conferencia.
Reuniones de Coordinación y Generales de Coordinación. Asi
mismo se consultó ampliamente a los obispos participantes en las
reuniones de Coordinación y Generales de Coordinación del CELAM,
realizada en Bogotá en 1988 y en 1989 y en la Asamblea Ordinaria de
Willemstad, Curaçao, en marzo de 1989.
Reuniones regionales episcopales de Consulta. Entre mayo de 1988
y marzo de 1989 se realizó una primera ronda de reuniones regionales
episcopales de consulta, con la participación de los obispos
representantes de las Conferencias Episcopales de todo el continente.
La secuencia fue la siguiente: En Lima, Perú, del 15 al 18 de mayo de
1988, con 22 participantes de los países así llamados bolivarianos; En
Buenos Aires, Argentina, el 23 y el 24 de julio de 1988, con 24
participantes del así llamado “Cono sur”; En Guadalajara, México, el
18 de noviembre de 1988, con los Obispos mexicanos durante la
asamblea general de la Conferencia Episcopal de ese país; En Santa
Tecla, El Salvador, el 22 de noviembre de 1988, con 42 participantes
de Centroamérica integrados en el Secretariado Episcopal de América
Central-SEDAC; En Willemstad, Curaçao, del 2 al 5 de marzo de
1989, con 22 participantes de los países del Caribe.
En cada una de estas reuniones se celebró un encuentro de la
Presidencia del CELAM con los Presidentes y Delegados de las
Conferencias Episcopales, los directivos y miembros de las
Comisiones Episcopales del CELAM, a fin de realizar una primera
consulta sobre la temática de la IV Conferencia y la metodología de su
preparación y celebración.
314
El metodo seguido en dicha consulta fue el estudio personal y por
países de la problemática social y eclesial tanto a nivel continental
como regional y nacional; además se hizo un estudio personal y por
países de las expectativas que despertaba la IV Conferencia y otros
grandes puntos de reflexión; finalmente fueron recogidas las
sugerencias en orden a su preparación y celebración.
Dos grandes temas fueron propuestos en esas reuniones: Nueva
evangelización y Nueva cultura, que serían recogidos luego de un
largo debate en la formulación sugerida por los participantes en la
reunión general de coordinación de febrero de 1990 a la que siguió
inmediatamente después la XXII Asamblea Extraordinaria que
discutió de manera prolija el mismo argumento: Una nueva
evangelización para una nueva cultura.
Elaboración del Documento de Consulta.
Para la elaboración del importante instrumento llamado Documento
de Consulta, en diciembre de 1988 el CELAM creó una Comisión
Central y tres Comisiones especiales: una de Historia, una de Análisis
de la Realidad y una de Reflexión Teológico – Pastoral.
El equipo de reflexión del CELAM realizó varias reuniones
regionales a fin de preparar sus aportes en ámbitos como cristología y
eclesiología. A su vez las comisiones de historia y de análisis de la
realidad elaboraron sendos documentos llamados Instrumentos de
recolección de aportes, para suscitar la participación de diversos
sectores de la Iglesia. El documento histórico estaba pensado en el
contexto del Quinto Centenario de la Evangelización de América
Latina y se orientaba a generar un análisis del proceso evangelizador
del Continente, desde la primera hasta la nueva evangelización. Por
otra parte el documento de análisis de la realidad titulado Primera
aproximación a la realidad del continente latinoamericano, ofrecía
una visión sobre el contexto social y eclesial de América Latina.
Tanto el documento de historia como el de análisis de la realidad
fueron estudiados en las reuniones regionales de Secretarios Generales
de las Conferencias Episcopales, así como en las reuniones regionales
de expertos laicos, en los Secretariados de los Episcopados del
continente y en los Departamentos especializados del CELAM.
315
Reuniones de Secretariados Generales
El proceso de consulta supuso la realización de cuatro reuniones
regionales de Secretarios Generales de las Conferencias Episcopales
del Continente. Estas se efectuaron de la siguiente manera: en la
ciudad de México, del 24 al 28 de abril de 1989, con participante de
México, Centroamérica y Panamá. En Buenos Aires, del 2 al 5 de
mayo de 1989, con participantes del Cono Sur, incluido Brasil. En La
Habana, del 23 al 25 de mayo de 1989 con participantes del Caribe.
Finalmente en Quito, del 27 al 29 de junio de 1989, con participación
de los países bolivarianos
Reuniones de expertos laicos
Con el fin de estudiar los documentos ya mencionados de historia y
análisis de la realidad, tanto desde el enfoque político, como
económico y social, se organizaron y realizaron cinco reuniones
regionales con expertos laicos, de la siguiente manera: en la ciudad de
México, los días 17 y 18 de junio de 1989, con participantes de ese
país. En Guatemala los días 24 y 25 de junio de 1989, con
participantes de Centroamérica. En Santo Domingo los días 8 y 9 de
julio de 1989, con participantes del Caribe. En Quito, los días 15 y 16
de julio de 1989, con participantes de los países bolivarianos. Y en
Santiago de Chile, los días 15 y 16 de julio de 1989, con participantes
del Cono Sur.
Consulta a los Departamentos del CELAM
Cada uno de los departamentos especializados del CELAM, desde su
propio campo pastoral, estudio los documentos mencionados y
presentó sus aportes de acuerdo a su campo de competencia. Todos los
aportes fueron posteriormente incorporados a la primera redacción del
Documento de Consulta.
Consulta a nivel de Secretariados de Episcopados
Por su parte, los Secretarios Generales de las Conferencias
Episcopales del continente, luego de sus reuniones generales ya
mencionadas, llevaron a sus respectivos países los documentos de
historia y de análisis de la realidad, para ser estudiados por los
expertos y asesores de las Conferencias Episcopales respectivas. Los
aportes producidos en este proceso fueron luego incorporados a la
primera redacción del Documento de Consulta.
316
Primera redacción del Documento de Consulta
Del 14 al 19 de agosto de 1989 se realizó en Bogotá una reunión
conjunta de los miembros de las diversas comisiones formadas para la
elaboración del Documento de Consulta, así como otros expertos y
miembros del Equipo de Reflexión del CELAM. De esta reunión
surgió la Primera Redacción del Documento de Consulta, que
inmediatamente fue objeto de estudio por parte de grupos de obispos
en una nueva ronda de reuniones regionales.
Segunda ronda de reuniones regionales de obispos
Durante el año 1989 se realizaron cuatro reuniones regionales de
Obispos con el fin de estudiar la Primera redacción del Documento
de Consulta. Las reuniones para cada una de las cuatro regiones se
realizaron en Brasilia, del 9 al 13 de octubre; en Santo Domingo, del
23 al 27 de octubre; en Guatemala, del 13 al 17 de noviembre; y en
Bogotá, del 20 al 24 de noviembre.
Seminario sobre cultura y evangelización
Entre el 30 de octubre y el 4 de noviembre se realizó en Bogotá un
Seminario de expertos latinoamericanos acerca del tema “Cultura y
Nueva Evangelización”. Objetivo de dicho evento fue preparar un
Instrumento de trabajo que pudiera ser utilizado por la Iglesia en
América Latina, para unificar los conceptos relativos a la “cultura” y
profundizar las características y alcances de la Nueva Evangelización.
Segunda redacción del Documento de Consulta
Del 4 al 7 de diciembre DE 1989 se realizó en la sede del CELAM
en Bogotá, una reunión semejante a la de agosto con los miembros de
las diversas comisiones y otros expertos y miembros del Equipo de
Reflexión del CELAM para elaborar la Segunda y Definitiva
Redacción del Documento de Consulta, basándose en los aportes y
sugerencias obtenidas en las cuatro reuniones regionales de Obispos
efectuadas en octubre y noviembre de 1989.
Este definitivo Documento de Consulta fue presentado a los
Presidentes de las 22 Conferencias Episcopales durante la XXII
Asamblea extraordinaria del CELAM, celebrada en Bogotá los días 8
y 9 de febrero de 1990. Reunión a la que participó el Vice-Presidente
de la CAL, S. E. Mons. Cipriano Calderón.
317
Este Documento de Consulta que se llamó Instrumento
Preparatorio – Elementos para una reflexión pastoral en preparación
de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Una
Nueva Evangelización para una Nueva cultura, tenía carácter relativo
y transitorio. Su finalidad era servir de instrumento de preparación,
motivar otras investigaciones y estudios de la realidad social y eclesial
de cada nación, provocar reflexiones teológico-pastorales en la línea
de la Nueva Evangelización frente a la cultura de la modernidad.
Estudio del Documento de Consulta
Con el Documento de Consulta se realizó durante todo el año 1990
un intenso trabajo de reflexión y recolección de aportes en las
Conferencias Episcopales de todo el Continente, en las diócesis, en los
movimientos apostólicos, en los seminarios, en las universidades
católicas, etc. Dichos aportes fueron enviados al CELAM a finales de
ese año. Así, pues, todo el año 1990 fue un intenso año de consulta y
de reflexión a través de todo el tejido social de América Latina.
El estudio del Documento de Consulta fue tema de la XXIII
asamblea ordinaria del CELAM, celebrada los días 22 al 27 de abril
de 1991 en Buenos Aires, Argentina. Reunion en la que también tomó
parte S. E. Mons. Cipriano Calderón.
Documento de Trabajo
Con los aportes obtenidos durante el año 1990, se elaboró un
Instrumento llamado Documento de Trabajo, que fue enviado por el
CELAM a las Conferencias Episcopales de todo el Continente, para su
estudio. Los aportes que se hicieron al Documento de Trabajo fueron
recogidos por la Conferencias Episcopales durante los primeros meses
de 1992 y entregados a los respectivos Delegados a la IV Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano. Este Documento de Trabajo
tenía como marco doctrinal la Nueva Evangelización y el nuevo
humanismo frente a la crisis cultural a la luz del magisterio del Papa
Juan Pablo II, del Concilio Vaticano II (Gaudium et Spes), de la
Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi y del Sínodo de los
Obispos de 1985.
El hilo conductor era la evangelización de la cultura y más
ampliamente la inculturación del evangelio. Se partía de la crisis de la
modernidad para entender este fenómeno de la historia y reflexionar
sobre la responsabilidad de la Iglesia en el mismo. En síntesis, frente a
318
la historia y a la realidad social y eclesial de América Latina, la Iglesia
marcaba su línea de evangelización en continuidad con el proceso
eclesial del Vaticano II, de Medellín y de Puebla, acompañado por el
rico magisterio de Juan Pablo II.
b) Por parte de la Pontificia Comisión para América Latina 353
El proceso de preparación de la IV Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano inició cuando la CAL vivía los últimos
años de su tercer período histórico (1969-1988). Ya desde entonces la
Comisión seguía con atención el proceso iniciado por el CELAM.
A partir de 1988, la CAL, reestructurada y potenciada por Juan
Pablo II, continuó con mayor vigor su tarea de acompañamiento del
proceso de preparación que estaba llevando adelante el CELAM. La
preparación de la Conferencia correspondía por estatutos al CELAM,
pero la CAL, como órgano de la Santa Sede para América Latina,
prestó su invaluable obra de acompañamiento y animación.
A través del Cardenal Presidente y del Obispo Vice-Presidente la
CAL se hizo presente durante todos los momentos de preparación de
la Conferencia que incluía el programa del CELAM. Ya del 21 al 27
de septiembre de 1989 el Cardenal Bernardin Gantin y S. E. Mons.
Cipriano Calderón estuvieron en Bogotá para la inauguración de la
nueva sede del CELAM. Durante la reunión que sostuvieron con los
Obispos del CELAM, el Cardenal Bernardin Gantin hizo pública la
carta que el Santo Padre Juan Pablo II le había dirigido el 14 de
septiembre de ese año. En aquella ocasión el Santo Padre, recordando
la proximidad del V Centenario, escribía:
Por eso, entre las celebraciones conmemorativas de este V Centenario,
deseo que tenga lugar, como un acontecimiento fundamental, la IV
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en la ciudad de
Santo Domingo, para poner así de relieve el papel que esa arquidiócesis
tuvo en el inicio de la evangelización del continente recién descubierto. En
su momento, yo mismo convocaré la Conferencia que ya se está
preparando.
En continuidad con las Conferencias de Río de Janeiro (1955), de Medellín
(1968) y de Puebla (1979), y en sintonía con las enseñanzas y
353
Signo del importante papel de la CAL en la preparación y celebración de la IV Confrencia
General del Episcopado Latinoamericano son los 66 volúmenes del Archivo de la Pontificia
Comisión para América Latina que van desde el estudio de la súplica del CELAM al Santo Padre
en 1987 hasta la publicación de las Conclusiones. En el archivo falta el volúmen 14. cfr.
Arch.PCAL, IV Conferenza. Santo Domingo.
319
orientaciones que esta Sede Apostólica ha venido dando a los Episcopados
y a todos los pueblos de Latinoamérica, la atención de la Asamblea de
1992 se centrará en la «Nueva Evangelización», proyectada
principalmente sobre la presencia de la Iglesia en las diversas culturas de
este Continente. Para esa Nueva Evangelización he convocado a todas las
Iglesias que están en América Latina, teniendo presente el reto que nos
ofrece el V Centenario de la evangelización y el tercer milenio del
cristianismo, hacia el que caminamos llenos de fe y amor a Cristo,
Redentor del mundo y Señor de la Historia.354
Durante los días 4 al 7 de diciembre de 1989 la CAL celebró su
primera reunión plenaria, en la que se habló sobre la IV Conferencia,
dedicando especial atención al estado de su preparación. Para seguir el
intenso trabajo del CELAM en la preparación de la IV Conferencia el
Santo Padre constituyó en la Curia Romana un “Grupo permanente”
compuesto por los Cardenales Bernardin Gantin y Eduardo Martínez
Somalo; por los Excelentísimos Mons. Alberto Bovone, Justin Francis
Rigali, Jan P. Schotte y Cipriano Calderón y por Mons. Iván Marín
López.355 Este grupo realizó diversos encuentros durante el año 1990,
el primero de estos encuentros se realizó el 7 de abril de 1990, en la
sede de la Congregación para los Obispos y afrontó el estudio de la
carta que, con fecha 9 de marzo de 1990 Mons. Darío Castrillón
Hoyos, Presidente del CELAM y Mons. Oscar Andrés Rodríguez
Maradiaga, Secretario General, habían escrito al Papa solicitando la
convocación oficial de la IV Conferencia. Examinando atentamente el
asunto, todos los componentes del Grupo manifestaron unánimemente
el parecer de que convenía acceder a la súplica del CELAM, pues, la
convocatoria oficial daba mayor firmeza a los trabajos de
preparación.356
El Santo Padre en la audiencia concedida al Cardenal Gantin el 10
de diciembre de 1990 aprobó el tema en estos términos: Nueva
Evangelización, Promoción Humana, Cultura Cristiana. Jesucristo
354
Cfr. Carta del Santo Padre Juan Pablo II al Señor Cardenal Bernardin Gantin, Prefecto
de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.
Vaticano, 14 de Septiembre de 1989. En: Arch.PCAL, Santo Domingo, Preparación, II.
355
Cfr. Carta de Mons. Giovanni Battista Re, Sustituto de la Secretaría de Estado, a Mons.
Cipriano Calderón, Vice-Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 19
de enero de 1990. En: Arch.PCAL, IV Conferencia. Santo Domingo, vol. 41.
356
Cfr. Acta de la Reunión del “Grupo permanente” de la Curia Romana encargado de
seguir la preparación de la Conferencia. En: Arch.PCAL, Santo Domingo, Preparación, II. En la
misma reunión se estudio el tema de la IV Confrencia propuesto por el CELAM: “Una nueva
evangelización para una Nueva Cultura”, acompañado del subtítulo “Cristo y su Evangelio en el
hoy de América Latina”.
320
ayer, hoy y siempre (cfr. Heb 13,8). El tema fue hecho público el 12
de diciembre de 1990, mediante el siguiente comunicado emitido por
la CAL:
El Santo Padre ha fijado el tema de la IV Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano que se celebrará en Santo Domingo en 1992,
con motivo del V Centenario del inicio de la Evangelización del Nuevo
Mundo. El tema es el siguiente: “Nueva Evangelización, Promoción
Humana, Cultura Cristiana”. La enunciación del tema está acompañada
por el siguiente lema: “Jesucristo ayer, hoy y siempre (cfr. Hebr. 13,8).357
Durante el año 1991 la Pontificia Comisión dedicó sus esfuerzos a la
preparación del V Centenario del inicio de la Evangelización del
Nuevo Mundo centrando su
atención en la preparación de la IV
Conferencia General, evento central de las celebraciones.
En la audiencia que Juan Pablo II concedió al Presidente y al VicePresidente de la CAL, el 26 de junio de 1991, manifestó su voluntad
de convocar la IV Conferencia y fijó incluso algunos puntos relativos
a la organización y al desarrollo de la misma. Así, mediante la carta
escrita “de mandato Summi Pontificis” a los Presidentes de las
Conferencias Episcopales de América Latina y al Presidente del
CELAM, el Cardenal Bernardin Gantin, Prefecto de la Congregación
para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, comunicó la voluntad del Santo Padre, especificando:
Que eran convocados a la Conferencia para participar en la misma con voz
y voto: 1) todos los Cardenales de América Latina; 2) Los tres Presidentes
y el Secretario General de la Conferencia, que el Santo Padre nombrará;
3) Los miembros de la Presidencia del Consejo Episcopal
Latinoamericano-CELAM; 4) Los Presidentes de las Conferencias
Episcopales de América Latina; 5) Los Presidentes de los Departamentos y
los Responsables de las Secciones del CELAM; 6) Los Obispos o los
equiparados a ellos, según el derecho, Delegados de las respectivas
Conferencias Episcopales de América Latina y elegidos por las mismas
según los siguientes criterios de carácter proporcional: las Conferencias
Episcopales que cuenten hasta cien miembros elegirán uno cada cinco; las
que superen los cien, elegirán uno por cada cinco de los primeros cien
miembros y uno por cada diez de los restantes. Serán elegidos también los
Sustitutos, para suplir a los Delegados en caso de necesidad; 7) Otros
Obispos de América Latina nombrados por el Sumo Pontífice; 8) El
Presidente y el Vicepresidente de la Pontificia Comisión para América
Latina y los Consejeros y Miembros de la misma que designe Su Santidad
entre los que no participarán en la Conferencia por no estar comprendidos
357
Attività della Santa Sede, 1990, 1112.
321
en los números precedentes; 9) Otros Prelados de la Curia Romana que el
Papa nombre; 10) El Secretario General del Sínodo de los Obispos.
El Santo Padre estableció también que fueran convocados a participar en la
Conferencia, según las modalidades que estableciera el Reglamento,
considerando que se trata de una Conferencia de Obispos: 1) 22 sacerdotes
seculares, 4 diáconos permanentes, 16 religiosos y religiosas y 16 laicos,
designados por Su Santidad entre los que presenten las Conferencias
Episcopales de América Latina; 2) Algunos Superiores Mayores
designados por Su Santidad; 3) El Delegado Pontificio para la
Confederación Latinoamericana de Religiosos – CLAR -, el Presidente, los
Vicepresidentes y el Secretario General de la misma.
El Santo Padre ha establecido también que sean invitados a la Conferencia:
1) 4 Representantes Pontificios en América Latina, designados por la
Secretaría de Estado de Su Santidad; 2) El Presidente y el Secretario
General de las Conferencias Episcopales de los Estados Unidos, Canadá,
España, Portugal y Filipinas; 3) Los Obispos Presidentes o los Obispos
Secretarios Generales del Consilium Conferentiarum Europae, del
Symposium de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar y de
la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia; 4) Algunos
representantes de los Organismos eclesiales nacionales de ayuda a
América Latina.
Podrán asistir también algunos observadores de otras Iglesias o
Comunidades eclesiales.
Además, la Santa Sede designará algunos peritos entre presbíteros,
religiosos, religiosas y laicos propuestos por las Conferencias Episcopales
y por el CELAM.358
Recibida la noticia de la convocación oficial de la IV Conferencia, el
CELAM en sintonía con la CAL continuó la preparación de la
Asamblea de Santo Domingo difundiendo el Documento de Consulta
para la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,
que había sido entregado a los Presidentes de las Conferencias
Episcopales durante la XXIII Asamblea Ordinaria del CELAM,
celebrada en Buenos Aires, Argentina, del 22 al 27 de abril.
Contemporáneamente en estrecho contacto con el Arzobispo de Santo
Domingo, la CAL se ocupó de los aspectos logísticos y prácticos
relativos a la preparación de la Conferencia.
Del 10 al 14 de junio de 1991 se celebró la segunda Reunión
Plenaria de la CAL, que dedicó parte de su tiempo al estudio de la IV
358
Cfr. Carta del Cardenal Berbardin Gantin, Presidente de la Pontificia Comisión para
América Latina, a los Presidentes de kas Conferencias Episcopales de América Latina. 29 de
junio de 1991. En: Arch.PCAL, Santo Domingo, Preparación, II.
322
Conferencia. En aquella ocasión durante la audiencia pontificia
concedida a la Plenaria de la CAL el Papa anunció su intención de
inaugurar personalmente la Conferencia el 12 de octubre de 1992 en
Santo Domingo.359
El 3 de febrero de 1992 se celebró en Vaticano una reunión conjunta
de la CAL con el “Grupo permanente” de la Curia Romana designado
por el Santo Padre para seguir la preparación de la IV Conferencia y
con la Presidencia del CELAM. En esta reunión se trataron varios
temas tales como la preparación del Instrumento de Trabajo, la
financiación de la IV Conferencia y la redacción del Reglamento de la
misma.360 La Pontificia Comisión se ocupó de preparar el reglamento
de la Conferencia, que fue aprobado por el Papa y enviado a todos los
que participarían en la Conferencia. El reglamento fue después
completado con la dinámica de trabajo o metodología que elaboró y
publicó el CELAM.
El Santo Padre nombró Presidentes de la IV Conferencia el Cardenal
Angelo Sodano, Secretario de Estado; Cardenal Nicolás de Jesús
López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo y Presidente del
CELAM y el Arzobispo de Belo Horizonte (Brasil), Serafim
Fernández de Araujo. Al mismo tiempo nombró Secretarios Generales
S. E. Mons. Raymundo Damasceno Assis, Obispo titular de
Novapietra, Obispo Auxiliar de Brasilia y Secretario General del
CELAM y S. E. Mons. Jorge Arturo Mejía Estévez, Obispo de
Rancagua (Chile).361
Los días 11 al 14 de mayo de 1992 la CAL celebró el simposio
histórico sobre la Historia de la Evangelización de América.
Trayectoria, identidad y esperanza de un Continente, verdadero
prólogo de la IV Conferencia y valioso aporte científico a la nueva
evangelización.
El 29 de junio de 1992, bajo la dirección del Secretario de Estado,
Cardenal Angelo Sodano, se celebró en el Vaticano una reunión de los
359
Attività della Santa Sede, 1991, 1207.
Cfr. Reunión conjunta. 3 de febrero de 1992. En: Arch.PCAL, Santo Domingo,
Preparación, II.
361
Cfr. Carta del Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, al Cardenal Bernardin
Gantin, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 18 de mayo de 1992.
En: Arch.PCAL, Santo Domingo, Preparación, II.
360
323
Presidentes y Secretarios Generales de la Conferencia con la
Presidencia de la Pontificia Comisión para América Latina.
El Obispo Vice-Presidente concedió el 1º de octubre una
Conferencia de Prensa, en la Sala de Prensa de la Santa Sede, para la
presentación de la Conferencia de Santo Domingo a los periodistas
acreditados ante el Vaticano.
El 2 de octubre, se tuvo en la Oficina del Cardenal Secretario de
Estado una reunión de los Cardenales y Obispos de la Curia Romana,
miembros de la IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano
1.1.2 Desarrollo de la Conferencia
Finalmente, después de la intensa y precisa preparación realizada por
el CELAM y la CAL, se llegó al día de inauguración de la IV
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. La
Conferencia fue inaugurada el 12 de octubre de 1992 por el Santo
Padre Juan Pablo II a las 6 de la tarde. Estaban presentes los 354
participantes, de los cuales 307 eran miembros, 24 invitados
(sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, laicos).
a) El discurso inaugural de Juan Pablo II
El Santo Padre pronunció un importante discurso que iluminó
después todo el camino de la Asamblea. Ante todo el Papa exhortó a
los Obispos a fijar su mirada y su corazón en Jesucristo, “el mismo
ayer, hoy y siempre. El Principio y el Fin, el Alfa y la Omega, el
primero y más grande evangelizador”. Como expresión de su paterna
solicitud por la Iglesia peregrina en América Latina, recordó a la IV
Conferencia General su tarea fundamental:
Esta Conferencia se reúne para celebrar a Jesucristo, para dar gracias a
Dios por su presencia en estas tierras de América, donde hace ahora 500
años comenzó a difundirse el mensaje de la salvación; se reúne para
celebrar la implantación de la Iglesia, que durante estos cinco siglos tan
abundantes frutos de santidad y amor ha dado en el Nuevo Mundo.
Jesucristo es la Verdad eterna que se manifestó en la plenitud de los
tiempos. Y precisamente, para transmitir la Buena Nueva a todos los
pueblos, fundó su Iglesia con la misión específica de evangelizar: «Id por
todo el mundo y proclamad el evangelio a toda creatura». Se puede decir
que en estas palabras está contenida la proclama solemne de la
evangelización. Así, pues, desde el día en que los Apóstoles recibieron el
Espíritu Santo, la Iglesia inició la gran tarea de la evangelización. San
324
Pablo lo expresa en una frase lapidaria y emblemática: «Evangelizare
Iesum Christum», «anunciar a Jesucristo». Esto es lo que han hecho los
discípulos del Señor, en todos los tiempos y en todas las latitudes del
mundo.
[…]
La presente Conferencia General se reúne para perfilar las líneas maestras
de una acción evangelizadora que ponga a Cristo en el corazón y en los
labios de todos los latinoamericanos. Esta es nuestra tarea: hacer que la
verdad sobre Cristo y la verdad sobre el hombre penetren aún más
profundamente en todos los estratos de la sociedad y la transformen.
En sus deliberaciones y conclusiones, esta Conferencia ha de saber
conjugar los tres elementos doctrinales y pastorales, que constituyen como
las tres coordenadas de la nueva evangelización: Cristología, Eclesiología
y Antropología. Contando con una profunda y sólida Cristología, basados
en una sana antropología y con una clara y recta visión eclesiológica, hay
que afrontar los retos que se plantean hoy a la acción evangelizadora de la
Iglesia en América.362
A continuación compartió sus reflexiones siguiendo la pauta del
enunciado de la Conferencia: nueva evangelización, promoción
humana, cultura cristiana. Lo hacía con la intención, explicaba el
mismo Santo Padre, de “presentar algunas prioridades doctrinales y
pastorales desde la perspectiva de la nueva evangelización”.
Nueva evangelización
En relación con este aspecto al Santo Padre le interesaba hacer
comprender la expresión misma de “nueva evangelización”. No se
trataba de un nuevo evangelio:
La novedad no afecta al contenido del mensaje evangélico, que es
inmutable, pues Cristo es «el mismo ayer, hoy y siempre». Por esto, el
evangelio ha de ser predicado en plena fidelidad y pureza, tal como ha sido
custodiado y transmitido por la Tradición de la Iglesia. Evangelizar es
anunciar a una persona, que es Cristo. En efecto, «no hay evangelización
verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las
promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios». Por eso,
las cristologías reductivas, de las que en diversas ocasiones he señalado
sus desviaciones, no pueden aceptarse como instrumentos de la nueva
evangelización. Al evangelizar, la unidad de la fe de la Iglesia tiene que
resplandecer no sólo en el magisterio auténtico de los Obispos, sino
362
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Santo Domingo, 12 de octubre de 1992. En: CELAM, Conferencias Generales
del Episcopado Latinoamericano. Rio de Janeiro. Medellín. Puebla. Santo Domingo, Bogotá
1994.
325
también en el servicio a la verdad por parte de los pastores de almas, de los
teólogos, de los catequistas y de todos los que están comprometidos en la
proclamación y predicación de la fe.
En esta perspectiva el Santo Padre llamó la atención sobre los
riesgos siempre presentes, sobre todo en el esfuerzo de reflexión
teológica, en el campo de la catequesis y de la interpretación de la
Escritura.
En la teología:
No podemos por menos de constatar que existen posiciones inaceptables
sobre lo que es la verdad, la libertad, la conciencia. Se llega incluso a
justificar el disenso con el recurso «al pluralismo teológico, llevado a
veces hasta un relativismo que pone en peligro la integridad de la fe». No
faltan quienes piensan que «los documentos del Magisterio no serían sino
el reflejo de una teología opinable»; y «surge así una especie de
"magisterio paralelo" de los teólogos, en oposición y rivalidad con el
Magisterio auténtico». Por otra parte, no podemos soslayar el hecho de que
las «actitudes de oposición sistemática a la Iglesia, que llegan incluso a
constituirse en grupos organizados», la contestación y la discordia, al igual
que «acarrean graves inconvenientes a la comunión de la Iglesia», son
también un obstáculo para la evangelización.
La confesión de fe « Jesucristo ayer, hoy y siempre » de la Carta a los
Hebreos —que es como el telón de fondo del tema de esta IV
Conferencia— nos lleva a recordar las palabras del versículo siguiente:
«No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas». Vosotros, amados
Pastores, tenéis que velar sobre todo por la fe de la gente sencilla que, de
lo contrario, se vería desorientada y confundida.
En la catequesis:
Todos los evangelizadores han de prestar también una atención especial a
la catequesis. Al comienzo de mi Pontificado quise dar nuevo impulso a
esta labor pastoral mediante la Exhortación Apostólica Catechesi
tradendae y recientemente he aprobado el Catecismo de la Iglesia
Católica, que presento como el mejor don que la Iglesia puede hacer a sus
Obispos y a todo el Pueblo de Dios. Se trata de un valioso instrumento
para la nueva evangelización, donde se compendia toda la doctrina que la
Iglesia ha de enseñar.
En la interpretación bíblica:
Confío asimismo que el movimiento bíblico continúe desplegando su
benéfica labor en América Latina y que las Sagradas Escrituras nutran
cada vez más la vida de los fieles, para lo cual se hace imprescindible que
los agentes de pastoral profundicen incansablemente en la Palabra de Dios,
viviéndola y transmitiéndola a los demás con fidelidad, es decir, «teniendo
326
muy en cuenta la unidad de toda la Escritura, la Tradición viva de toda la
Iglesia y la analogía de la fe».
En la liturgia:
Igualmente, el movimiento litúrgico ha de dar renovado impulso a la
vivencia íntima de los misterios de nuestra fe, llevando al encuentro con
Cristo Resucitado en la liturgia de la Iglesia. Es en la celebración de la
Palabra y de los Sacramentos, pero sobre todo en la Eucaristía, culmen y
fuente de la vida de la Iglesia y de toda la evangelización, donde se realiza
nuestro encuentro salvífico con Cristo, al que nos unimos místicamente
formando su Iglesia. Por ello os exhorto a dar un nuevo impulso a la
celebración digna, viva y participada de las asambleas litúrgicas, con ese
profundo sentido de la fe y de la contemplación de los misterios de la
salvación, tan arraigado en vuestros pueblos.
El estilo de la nueva evangelización
Ya en 1983, durante su discurso al CELAM, en Port-au-Prince, el
Papa había indicado el estilo de la nueva evangelización a la que
convocaba toda la Iglesia: nueva en su ardor, en sus métodos y en su
expresión.
Nueva en su ardor:
Una evangelización nueva en su ardor supone una fe sólida, una caridad
pastoral intensa y una recia fidelidad que, bajo la acción del Espíritu,
generen una mística, un incontenible entusiasmo en la tarea de anunciar el
Evangelio. En lenguaje neotestamentario es la «parresía» que inflama el
corazón del apóstol. Esta «parresía» ha de ser también el sello de vuestro
apostolado en América. Nada puede haceros callar, pues sois heraldos de
la verdad. La verdad de Cristo ha de iluminar las mentes y los corazones
con la activa, incansable y pública proclamación de los valores cristianos.
Nueva en sus métodos y en su expresión:
Por otra parte, los nuevos tiempos exigen que el mensaje cristiano llegue al
hombre de hoy mediante nuevos métodos de apostolado, y que sea
expresado en lenguaje y formas accesibles al hombre latinoamericano,
necesitado de Cristo y sediento del Evangelio: ¿Cómo hacer accesible,
penetrante, válida y profunda la respuesta al hombre de hoy, sin alterar o
modificar en nada el contenido del mensaje evangélico?, ¿cómo llegar al
corazón de la cultura que queremos evangelizar?, ¿cómo hablar de Dios en
un mundo en el que está presente un proceso creciente de secularización?
Promoción humana
Para la Iglesia la promoción humana es la consecuencia lógica de la
evangelización. Refiriéndose a este punto, que en América Latina ha
suscitado tantos dolores a la Iglesia, el Santo Padre subrayó la
327
profunda unidad lógica entre anuncio del evangelio y promoción
humana. Ante las dificultades de orden económico, político, cultural y
social de América Latina, si la Iglesia deseaba prestar un servicio
eficaz a la causa de la liberación del hombre debía ser fiel al evangelio
para ser fiel al hombre.
La preocupación por lo social «forma parte de la misión evangelizadora de
la Iglesia» y es también «parte esencial del mensaje cristiano, ya que esta
doctrina expone sus consecuencias directas en la vida de la sociedad y
encuadra incluso el trabajo cotidiano y las luchas por la justicia en el
testimonio de Cristo Salvador ».
Como afirma el Concilio Vaticano II en la Constitución pastoral Gaudium
et spes, el problema de la promoción humana no se puede considerar al
margen de la relación del hombre con Dios. En efecto, contraponer la
promoción auténticamente humana y el proyecto de Dios sobre la
humanidad es una grave distorsión, fruto de una cierta mentalidad de
inspiración secularista. La genuina promoción humana ha de respetar
siempre la verdad sobre Dios y la verdad sobre el hombre, los derechos de
Dios y los derechos del hombre.
A partir de esta referencia a la cuestión social el Papa toca dos
conceptos de Medellín y de Puebla, cuya errónea interpretación había
distorsionado la acción social de la Iglesia:
Opción por los pobres:
En continuidad con las Conferencias de Medellín y Puebla, la Iglesia
reafirma la opción preferencial en favor de los pobres. Una opción no
exclusiva ni excluyente, pues el mensaje de la salvación está destinado a
todos. «Una opción, además, basada esencialmente en la Palabra de Dios y
no en criterios aportados por ciencias humanas o ideologías contrapuestas,
que con frecuencia reducen a los pobres a categorías sociopolíticas
económicas abstractas. Pero una opción firme e irrevocable».
Teología de la liberación:
La genuina praxis de liberación ha de estar siempre inspirada por la
doctrina de la Iglesia según se expone en las dos Instrucciones de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, que han de ser tenidas en cuenta
cuando se aborda el tema de las teologías de la liberación. Por otra parte, la
Iglesia no puede en modo alguno dejarse arrebatar por ninguna ideología o
corriente política la bandera de la justicia, lo cual es una de las primeras
exigencias del Evangelio y, a la vez, fruto de la venida del Reino de Dios.
[…]
No existe auténtica promoción humana, verdadera liberación, ni opción
preferencial por los pobres, si no se parte de los fundamentos mismos de la
328
dignidad de la persona y del ambiente en que tiene que desarrollarse,
según el proyecto del Creador. Por eso entre los temas y opciones que
requieren toda la atención de la Iglesia no puedo dejar de recordar el de la
familia y el de la vida: dos realidades que van estrechamente unidas, pues
la « familia es como el santuario de la vida ». En efecto, « el futuro de la
humanidad se fragua en la familia; por consiguiente, es indispensable y
urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y
promover los valores y exigencias de la familia ».
Cultura cristiana
El evangelio no se identifica con ninguna cultura en particular, las
inspira, las transforma desde el interno, las enriquece. En relación con
este argumento el Papa subrayó que la evangelización de las culturas
representa la forma más profunda y global de evangelizar a una
sociedad, pues mediante ella el mensaje de Cristo penetra en las
conciencias de las personas y se proyecta en el «ethos» de un pueblo,
en sus actitudes vitales, en sus instituciones y en todas las estructuras.
Este proceso de evangelización de las culturas exige a la Iglesia:
Un esfuerzo y un tacto especial para inculturar el mensaje de Jesús, de tal
manera que los valores cristianos puedan transformar los diversos núcleos
culturales, purificándolos, si fuera necesario, y haciendo posible el
afianzamiento de una cultura cristiana que renueve, amplíe y unifique los
valores históricos pasados y presentes, para responder así en modo
adecuado a los desafíos de nuestro tiempo.
[…]
«La evangelización de la cultura es un esfuerzo por comprender las
mentalidades y las actitudes del mundo actual e iluminarlas desde el
Evangelio. Es la voluntad de llegar a todos los niveles de la vida humana
para hacerla más digna». Pero este esfuerzo de comprensión e iluminación
debe estar siempre acompañado del anuncio de la Buena Nueva, de tal
manera que la penetración del Evangelio en las culturas no sea una simple
adaptación externa, sino un « proceso profundo y global que abarque tanto
el mensaje cristiano, como la reflexión y la praxis de la Iglesia»,
respetando siempre las características y la integridad de la fe.
El Papa concluye su discurso lanzando una mirada esperanzadora
hacia el futuro. Los desafíos que se presentan a la Iglesia en América
Latina no le impiden fijar sus ojos en Jescristo y desde El y con EL
lanzarse confiada hacia la nueva era bajo el signo de la esperanza. La
exhortación final sintetiza su fe y su esperanza en el destino de
América Latina:
«Lo que te ha dicho el Señor se cumplirá». ¡Sé fiel a tu bautismo, reaviva
en este Centenario la inmensa gracia recibida, vuelve tu corazón y tu
329
mirada al centro, al origen, a Aquel que es fundamento de toda dicha,
plenitud de todo! ¡Ábrete a Cristo, acoge el Espíritu, para que en todas tus
comunidades tenga lugar un nuevo Pentecostés! Y surgirá de ti una
humanidad nueva, dichosa; y experimentarás de nuevo el brazo poderoso
del Señor, y «lo que te ha dicho el Señor se cumplirá». Lo que te ha dicho,
América, es su amor por ti, es su amor por tus hombres, por tus familias,
por tus pueblos. Y ese amor se cumplirá en ti, y te hallarás de nuevo a ti
misma, hallarás tu rostro, «te proclamarán bienaventurada todas las
generaciones».
b) Los trabajos de la Conferencia
Durante el desarrollo de los trabajos la Conferencia organizó 30
comisiones de reflexión doctrinal y de análisis de la realidad eclesial,
más las comisiones centrales de coordinación y de redacción. Se
presentaron cuatro relaciones generales que desarrollaron el tema de la
Conferencia: Jesucristo ayer, hoy y siempre, a cargo de S. E. Mons.
Estanislao Esteban Karlic, Arzobispo de Paraná (Argentina); sobre La
Nueva Evangelización, a cargo del Cardenal Lucas Moreira Neves;
sobre la Promoción Humana, a cargo del P José Luís Alemán, sj.
Decano de la Facultad de Ciencias y Economía de la Pontificia
Universidad Católica “Madre y Maestra” de Santo Domingo; y sobre
La cultura cristiana, a cargo del Dr. Juan de Dios Vial Correa, Rector
de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
c) Documento final
El intenso trabajo de las comisiones y de las reuniones plenarias de
la Asamblea, en las cuales se dio un amplio diálogo, tuvo como
resultado la elaboración de un documento final, Conclusiones, que fue
aprobado prácticamente a unanimidad. El documento del título Nueva
Evangelización, Promoción Humana, Cultura Cristiana. Jesucristo
ayer, hoy y siempre, tiene tres partes: I. Jesucristo, Evangelio del
Padre; II. Jesucristo evangelizador viviente en su Iglesia; III.
Jesucristo, vida y esperanza de América Latina.
El documento, asi como fue aprobado por la Asamblea, se entregó al
Santo Padre. Su Santidad autorizó su publicación mediante carta
dirigida a los Obispos diocesanos de América Latina con fecha 10 de
noviembre de 1992. En dicha carta Juan Pablo II manifiesta su
esperanza que el Documento de Santo Domingo pueda orientar la
acción pastoral en las Iglesias particulares del Continente, para un
renovado compromiso de Nueva Evangelización, Promoción Humana
y Cultura Cristiana. El Santo Padre hacía notar, además, que dichas
330
Conclusiones deberán ser analizadas a la luz del magisterio de la
Iglesia universal y debían ser actuadas en fidelidad a la disciplina
canónica vigente. El Secretario de Estado, Cardenal Angelo Sodano,
manifestó al Cardenal Bernardin Gantin, con oficio del 12 de
noviembre de 1992, que el Santo Padre autorizaba que el mencionado
documento fuese transmitido a los Obispos diocesanos de América
Latina. La CAL transmitió al Presidente del CELAM la carta del Papa
y el documento encargándolo de ponerlo en conocimiento de los
Presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina y de
disponer su publicación.
1.2 La Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos363
Esta Asamblea Sinodal se coloca en el camino de la Iglesia
latinoamericana entre “el recuerdo de la reciente celebración de los
quinientos años de la llegada del mensaje evangélico a América, esto
es, del momento en que Cristo llamó a América a la fe, y el cercano
Jubileo con que la Iglesia celebrará los 2000 años de la Encarnación
del Hijo de Dios” dos ocasiones privilegiadas para meditar el don de
la fe, dar una mirada al pasado y proyectarse con renovado entusiasmo
hacia el futuro.
En cuanto al nombre mismo de la Asamblea del Sínodo es
importante subrayar la clara intención de unidad y comunión que el
Papa quiso transmitir al Continente. En efecto:
Se habla de Asamblea Especial para América y no de una Asamblea
Panamericana o Intercontinental, no se pretende ignorar las evidentes
diferencias culturales, sociales e históricas que caracterizan a América del
Norte, América Central, América del Sur y el Caribe. Sin embargo, dado
que la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos intenta tratar los
problemas comunes a las partes mencionadas, se ha optado por hacer
referencia a América como una única realidad geográfica, especificando en
cada caso, cuando el contexto lo requiere, las respectivas diferencias. 364
Ya en el proceso de preparación se había puesto el problema de
cómo llamar esta Asamblea Especial del Sínodo:
Sínodo Pan - Americano = expresión tal vez demasiado política (?)
Sínodo para las Américas = ¿Qué quiere decir entonces sobre el Caribe?
363
Cfr. GARCÍA Javier, Historia del Sínodo de América, México 1999.
CARDENAL JAN PIETER SCHOTTE, Secretario General del Sínodo de los Obispos,
Presentación de los Lineamenta de la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos,
Ciudad del Vaticano 1996.
364
331
Asamblea para el Continente Americano = existe un sólo continente, dos o
tres continentes?
Asamblea para América = Esta es la denominación que el Santo Padre ha
adoptado, porque engloba todas las zonas geográficas y todas las
acepciones políticas. Además, incluye todas las iglesias particulares del
Norte, Centro, Sur y Caribe.365
1.2.1 Historia de la iniciativa
Fue precisamente en el contexto de los quinientos años del inicio de
la evangelización de América Latina, que Juan Pablo II lanzó la
propuesta de realizar un encuentro de representantes de los
episcopados de toda América. El 12 de octubre de 1992, en el discurso
de inauguración de la IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano manifestó:
En esta misma línea de solicitud pastoral por las categorías sociales más
desprotegidas, esta Conferencia General podría valorar la oportunidad de
que, en un futuro no lejano, pueda celebrarse un Encuentro de
representantes de los Episcopados de todo el Continente americano, —
que podría tener también carácter sinodal— en orden a incrementar la
cooperación entre las diversas Iglesias particulares en los distintos campos
de la acción pastoral y en el que, dentro del marco de la nueva
evangelización y como expresión de comunión episcopal, se afronten
también los problemas relativos a la justicia y la solidaridad entre todas las
Naciones de América. La Iglesia, ya a las puertas del tercer milenio
cristiano y en unos tiempos en que han caído muchas barreras y fronteras
ideológicas, siente como un deber ineludible unir espiritualmente aún más
a todos los pueblos que forman este gran Continente y, a la vez, desde la
misión religiosa que le es propia, impulsar un espíritu solidario entre todos
ellos, que permita, en modo particular, encontrar vías de solución a las
dramáticas situaciones de amplios sectores de población que aspiran a un
legítimo progreso integral y a condiciones de vida más justas y dignas.366
Este preciso momento histórico lo recuerda el Santo Padre en la
Exhortación Apostólica Ecclesia in America:
Precisamente el mismo día en que se cumplían los quinientos años del
comienzo de la evangelización de América, el 12 de octubre de 1992, con
el deseo de abrir nuevos horizontes y dar renovado impulso a la
evangelización, en la alocución con la que inauguré los trabajos de la IV
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo,
365
CARDENAL JAN PIETER SCHOTTE, Secretario General del Sínodo de los Obispos, La
Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos. En: Arch. PCAL, IV Reunión
Plenaria de la PCAL, Ciudad del Vaticano, 19 al 23 de junio de 1995.
366
JUAN PABLO II, Discurso inaugural de la IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, Santo Domingo, 12 de octubre de 1992. En: AAS 85 (1993) 820-821.
332
hice la propuesta de un encuentro sinodal « en orden a incrementar la
cooperación entre las diversas Iglesias particulares» para afrontar juntas,
dentro del marco de la nueva evangelización y como expresión de
comunión episcopal, « los problemas relativos a la justicia y la solidaridad
entre todas las Naciones de América ». La acogida positiva que los
Episcopados de América dieron a esta propuesta, me permitió anunciar en
la Carta apostólica Tertio millennio adveniente el propósito de convocar
una asamblea sinodal «sobre la problemática de la nueva evangelización
en las dos partes del mismo Continente, tan diversas entre sí por su origen
y su historia, y sobre la cuestión de la justicia y de las relaciones
económicas internacionales, considerando la enorme desigualdad entre el
Norte y el Sur ». Entonces se iniciaron los trabajos preparatorios
propiamente dichos, hasta llegar a la Asamblea Especial del Sínodo de los
Obispos para América, celebrada en el Vaticano del 16 de noviembre al 12
de diciembre de 1997.367
Como ya lo indica el texto apenas citado, los episcopados de
América Latina acogieron con entusiasmo la idea, que en la mente del
Papa era ya la de una Asamblea especial del Sínodo de los Obispos. El
CELAM en su XXIV asamblea ordinaria, celebrada en Caracas, en
marzo de 1993, inició el diálogo sobre la mencionada idea de Juan
Pablo II y al final emanó la propuesta siguiente:
Que el CELAM procure, en contacto con la Santa Sede, hacer las consultas
previas a las Conferencias Episcopales sobre la preparación de una
Conferencia Panamericana, secundando la propuesta del Santo Padre.
La XXIII Reunión Interamericana de Obispos, celebrada en junio de
1993 en Toronto (Canadá) trató ampliamente sobre el tema e insistió
en la necesidad de iniciar la consulta oficial a las Conferencias
Episcopales de América Latina.
Seguidamente
la
Presidencia
del
Consejo
Episcopal
Latinoamericano, en cumplimiento de la propuesta de las dos
Asambleas anteriormente citadas, envió una carta, el 28 de julio de
1993, a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de América
Latina, en la que se pedían opiniones y sugerencias sobre el posible
“Encuentro” de representantes de los Episcopados de todo el
Continente americano. De las 22 Conferencias que conforman el
Consejo Episcopal se recibieron 16 respuestas (febrero de 1994). En
ellas se exponían las razones en pro de este “encuentro” de carácter
sinodal y se señalaban algunas dificultades para su realización.
367
JUAN PABLO II, Ecclesia in America, n. 2.
333
La III Reunión Plenaria de la CAL (11-15 Octubre de 1993) debatió
ampliamente la idea propuesta por el Santo Padre en el discurso
inaugural de la IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, relativa a la eventual Asamblea sinodal de toda
América. Como fruto del diálogo, unánimemente se aprobó la
conveniencia de celebrar una Asamblea especial del Sínodo de los
Obispos en Roma.368
Como lo recuerda el Papa en el número 2 de la Exhortación
Apostólica Ecclesia in America, en la Carta Apostólica Tertio
Millennio Adveniente anunció la celebración de un sínodo para
América. En el número 38 de la mencionada Carta Apostólica se lee:
Una exigencia posterior señalada por los Cardenales y los Obispos es la de
los Sínodos de carácter continental, en la línea de los ya celebrados para
Europa y Africa. La última Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano ha acogido, en sintonía con el Episcopado
norteamericano, la propuesta de un Sínodo panamericano sobre la
problemática de la nueva evangelización en las dos partes del mismo
continente, tan diversas entre sí por su origen y su historia, y sobre la
cuestión de la justicia y de las relaciones económicas internacionales,
considerando la enorme desigualdad entre el Norte y el Sur.369
El 12 de junio de 1995 el Papa nombró el Consejo presinodal de la
Secretaría General del Sínodo de los Obispos para la Asamblea
Especial para América, encargado de ayudar al Secretario General del
Sínodo de los Obispos en la preparación de la Asamblea. Dicho
Consejo pre-sinodal estaba compuesto en su mayoría por Obispos de
América.
1.2.2 Preparación
La preparación de las Asambleas Sinodales es competencia del
Sínodo de los Obispos, por esto la Secretaría General inmediatamente
comenzó el proceso de preparación para esta asamblea sinodal
especial enviando una carta de consulta a todos los interesados en el
Continente americano, es decir a las Conferencias Episcopales y a los
Arzobispos sui iuris de las Iglesias Orientales, así como también a la
Curia Romana y a la Unión de Superiores Generales, con el objeto de
definir un tema de relevancia contemporánea, de interés universal y de
carácter urgente para ser tratado en esta asamblea sinodal especial.
368
Cfr. MONS. CIPRIANO CALDERON, Relación-Memoria de la III reunión plenaria de la
CAL, VI. En:
369
JUAN PABLO II, Tertio Millennio Adveniente, 10 de noviembre de 1994, 38.
334
Los resultados de esta consulta, ulteriormente analizados y discutidos
por el Consejo pre-Sinodal de la Asamblea Especial para América, así
como una serie de recomendaciones elaboradas por el mismo consejo,
fueron luego remitidos al Santo Padre.
Tomando en consideración las propuestas del Consejo, el Santo
Padre eligió el siguiente tema para esta Asamblea Especial: Encuentro
con Jesucristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la
solidaridad en América. La formulación del tema intenta responder al
contexto de las circunstancias de la Iglesia en América y al mismo
tiempo abarcar la realidad que afecta a tanta gente y tantas culturas del
Continente americano.
Iluminando el rol central de Jesucristo vivo, como camino de conversión,
de comunión y de solidaridad, la Iglesia en América se preparará mejor a
celebrar el Gran Jubileo del Año 2000 y cumplirá más eficazmente la
nueva evangelización llevando a todos habitantes del Continente el
mensaje de salvación.
Para presentar en modo general este tema sinodal, la Secretaría General del
Sínodo de los Obispos, en cooperación con los miembros del mismo
Consejo pre-Sinodal y teólogos del Continente americano, ha elaborado
los Lineamenta, el primero de una serie de documentos en relación con la
Asamblea Especial para América. Como su mismo nombre lo sugiere, este
documento ofrece un primer esbozo sobre el tema. El único propósito de la
elaboración de este texto es suministrar una base común de reflexión, así
como también generar sugerencias y observaciones.370
Los Lineamenta, enviados a los Obispos de América para ser
estudiados obtuvieron la misma buena acogida que había suscitado la
idea de la celebración de la Asamblea Sinodal. El cuestionario que los
acompañaba fue contestado por 23 de las 24 Conferencias Episcopales
de América.
Con las respuestas de las Conferencias Episcopales y de las otras
partes interesadas, a las cuales por derecho competía responder, el
Consejo pre-sinodal y la Secretaría General con la ayuda de expertos
procedieron luego a la redacción del Documento de Trabajo, que fue
objeto de la cuarta y quinta reuniones del Consejo pre-sinodal,
celebradas en Roma respectivamente del 6 al 8 de mayo y del 2 al 4 de
julio de 1997. En la primera de estas reuniones se estudió un proyecto
370
CARDENAL JAN PIETER SCHOTTE, Secreatrio General del Sínodo de los Obispos,
Presentación de los Lineamenta de la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos,
Ciudad del Vaticano, 1996.
335
inicial del texto, que contenía una síntesis de las respuestas divididas
según los grandes temas sugeridos por el cuestionario. La segunda
reunión fue dedicada al estudio de un segundo proyecto, en el cual se
habían integrado en un único texto las diversas partes del primer
proyecto y las observaciones presentadas oportunamente por los
Miembros del Consejo pre-sinodal.
El Instrumentum laboris, presentado en los cuatro idiomas oficiales
definidos para la Asamblea Especial (español, inglés, portugués y
francés), conservaba, en sus grandes líneas, el esquema desarrollado
por el Documento de Preparación, el cual, a su vez, seguía los
aspectos propuestos por el tema de la asamblea sinodal: Encuentro
con Jesucristo vivo - camino de conversión - camino de comunión camino de solidaridad. De este modo, el Documento de Trabajo
quedaba compuesto por una introducción, cuatro partes y una breve
conclusión.
En la introducción se centra la atención sobre el tema sinodal y sobre las
tres características fundamentales que definen la identidad religiosa de
América: la común raíz cristiana, la vitalidad de una Iglesia joven y el
pluralismo cultural. En la primera parte, bajo el título "El Encuentro con
Jesucristo vivo", se desarrollan los grandes principios que aseguran el
anuncio de la verdad completa sobre el misterio de Cristo, así como
también el tema de la relación entre Evangelio y cultura (las características
dominantes de la cultura contemporánea, las culturas indígenas y
afroamericanas, las culturas de los pueblos inmigrantes, la piedad popular,
la educación y los medios de comunicación social). En la segunda parte, se
desarrolla el tema de la conversión a Jesucristo y se plantean los aspectos
positivos y negativos de la realidad eclesial y del mundo en el contexto
americano. La tercera parte, desarrolla el tema de la comunión en
Jesucristo como presupuesto y como finalidad de la evangelización, y
además introduce en la temática de la eclesiología de la comunión en el
Concilio Vaticano II, para luego exponer las dificultades para la comunión
intraeclesial y la situación de la Iglesia Católica en el contexto religioso
del Continente (relaciones ecuménicas, diálogo interreligioso y el
problema de las sectas y otros movimientos religiosos). En la cuarta parte,
se enfrenta el tema de la solidaridad, llamando la atención sobre la
conciencia solidaria de la Iglesia en América y sobre el uso que Ella hace
de la Doctrina Social para responder a los grandes desafíos de la sociedad
contemporánea en el Continente (la pobreza, la deuda externa y la cultura
de muerte, entre otros). El documento se cierra con una breve conclusión,
en la cual se retoman las coordenadas del tema sinodal en relación a la
nueva evangelización en los umbrales del tercer milenio, invocando la
protección de la Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, para
336
anunciar a Jesucristo vivo, camino de conversión, comunión y solidaridad
en el Continente.371
1.2.3 Celebración de la Asamblea y la Exhortación Apostólica
Postsinodal
Ya con el Instrumento Laboris se llegó a la inauguración de la
Asamblea Especial para América. El 16 de noviembre de 1997 fue
inaugurada en la Ciudad del Vaticano con la solemne celebración
eucarística presidida por Su Santidad Juan Pablo II en la Basílica de
San Pedro.
Concluida la Asamblea Sinodal el fruto del diálogo y de la reflexión
de los Padres Sinodales fue entregado al Santo Padre, que en enero de
1999 promulgó la Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in
America. Juan Pablo II, en un gesto más de su solicitud por América
quiso firmar la mencionada Exhortación y entregarla a los
Episcopados de América en el Santuario Mariano de Nuestra Señora
de Guadalupe, en México, el 22 de enero de 1999. El 23 de enero
celebró en el mismo Santuario la misa conclusiva del Sínodo para
América, colocando a los pies de la Virgen Mestiza del Tepeyac los
frutos de la Asamblea Sinodal.
La Exhortación Apostólica Postsinodal está estructura en una
introducción, seis capítulos y la conclusión. Los Capítulos desarrollan
el tema de la Asamblea Especial para América: capítulo I: El
encuentro con Jesucristo vivo; capítulo II: El encuentro con Jesucristo
en el hoy de América; capítulo III: Camino de conversión; capítulo
IV: Camino para la comunión; capítulo V: Camino para la solidaridad;
capítulo VI: la misión de la Iglesia en América: la Nueva
Evangelización.
1.2.4 La Pontificia Comisión para América Latina y la Asamblea
Especial para América del Sínodo de los Obispos.
En el informe de la actividad de la Pontificia Comisión para América
Latina durante el año 1997, en relación con la Asamblea Especial para
América del Sínodo de los Obispos se sintetiza así el papel que en este
evento eclesial tuvo la CAL:
371
Cardenal Jan Pieter Schotte, Secretario General del Sínodo de los Obispos, Presentación
del Instrumento Laboris de la Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos, Ciudad
del Vaticano 1997.
337
La Pontificia Comisión para América Latina en su primer momento, en el
ámbito de su propia competencia, sostuvo esta iniciativa lanzada por la
primera vez por el Santo Padre en el discurso inaugural de la IV
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo,
en octubre de 1992 y hecha explícita en la Carta Apostólica Tertio
Millennio Adveniente.
La Comisión participó activamente en la preparación del Sínodo. Tanto el
Presidente como el Vice-Presidente, por nombramiento pontificio, como
algunos de los Consejeros y Miembros, formaron parte del Consejo Presinodal de la Secretaría del Sínodo de los Obispos para la Asamblea
Especial para América. Además, durante toda la fase preparatoria del
Sínodo, hubo una constante comunicación entre la Comisión y la
Secretaría General del Sínodo de los Obispos, como también con un
numeroso grupo de Obispos latinoamericanos.
El 28 de enero de 1997, los Consejeros y Miembros presentes en Roma se
reunieron para estudiar los Lineamenta preparados con ocasión de la
Asamblea Sinodal. Fue elaborada una síntesis que se presentó luego a la
Secretaría General del Sínodo de los Obispos.
Participaron como miembros de la Asamblea Especial del Sínodo de los
Obispos para América, el Cardenal Presidente de la Comisión, como
Miembro ex officio; el Obispo Vice Presidente, como Miembro ex nomina
pontificia y casi todos los Consejeros y Miembros de la Comisión, por
diversos motivos.
Durante la realización de la Asamblea Sinodal, en colaboración con el
Consejo Episcopal Latinoamericano, en las oficinas de la Comisión se
estableció una secretaría al servicio de los Padres Sinodales
latinoamericanos, que trabajó intensamente.372
2. La Iglesia en América Latina ante el nuevo milenio que se
abre: la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
Con la frescura que imprimió a la Iglesia la celebración del Gran
Jubileo del año 2000, el Papa Juan Pablo II convocó a la Iglesia a
proyectarse con entusiasmo hacia el futuro, a remar mar adentro en el
mar de la historia para adentrarse en el nuevo milenio que se abre, duc
in altum! En la Carta Apostólica Tertio Millennio Ineunte exhortaba a
toda la Iglesia:
Queridos hermanos y hermanas, es necesario pensar en el futuro que nos
espera. Tantas veces, durante estos meses, hemos mirado hacia el nuevo
372
Attività della Santa Sede, 1997, 860-861.
338
milenio que se abre, viviendo el Jubileo no sólo como memoria del pasado,
sino como profecía del futuro. Es preciso ahora aprovechar el tesoro de
gracia recibida, traduciéndola en fervientes propósitos y en líneas de
acción concretas. Es una tarea a la cual deseo invitar a todas las Iglesias
locales. En cada una de ellas, congregada en torno al propio Obispo, en la
escucha de la Palabra, en la comunión fraterna y en la « fracción del pan »
(cf. Hch 2,42), está « verdaderamente presente y actúa la Iglesia de Cristo,
una, santa, católica y apostólica ».1 Es especialmente en la realidad
concreta de cada Iglesia donde el misterio del único Pueblo de Dios asume
aquella especial configuración que lo hace adecuado a todos los contextos
y culturas. 373
Esta exhortación del Juan Pablo II fue acogida con fervor por el
Episcopado latinoamericano, que para responder a los deseos del Papa
comenzó a pensar en una V Conferencia del Episcopado
Latinoamericano como la mejor ocasión para asimilar las enseñanzas
del Santo Padre en la Exhortación Apostólica Ecclesia in America, la
riqueza de espiritualidad que había dejado el Gran Jubileo y proyectar
así, con renovado entusiasmo, la Iglesia del Continente hacia el tercer
milenio que llega.
2.1 Génesis de la idea y su maduración
La idea surgió durante la XXVIII asamblea ordinaria del CELAM,
celebrada en Caracas (Venezuela) en el mes de mayo del 2001. En
aquella ocasión, mientras se discutía de la celebración de los 50 años
del CELAM, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras,
Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, intervino diciendo que cabía
pedirle al Santo Padre la convocación de una nueva Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano. La propuesta fue acogida
con entusiasmo por los participantes que dieron su voto favorable,
sólo dos se abstuvieron. Asì, pues, el 12 de octubre del 2001 la
Presidencia del CELAM escribió al Santo Padre pidiendo que
“tuviera a bien” aprobar la idea de una V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, de modo que fuera posible iniciar su
preparación remota.374
El 30 de noviembre del 2001 el CELAM recibió la primera respuesta
por parte de la Santa Sede. Mediante carta de esa fecha, la CAL
comunicaba:
373
JUAN PABLO II, Tertio Millennio Ineunte, 3
Cfr. Carta de la Presidencia del CELAM al Santo Padre. Roma, 12 de Octubre del 2001.
En: Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 1. Pasos iniciales.
374
339
El Santo Padre ha visto con atención el asunto, como lo han hecho también
la Secretaría de Estado de Su Santidad y la Presidencia de esta Pontificia
Comisión para América Latina. La propuesta ha sido considerada
favorablemente, pero no resulta fácil poder dar ahora una respuesta
relativa a una iniciativa que ha de realizarse dentro de 5 años. Siendo
difícil asumir actualmente un compromiso real para el 2005, parece
conveniente que el Consejo de Presidencia del CELAM siga
profundizando la cuestión y presente el problema de nuevo después de un
año.375
El 21 de marzo del 2003 la Presidencia del CELAM volvió a escribir
al Santo Padre renovando la petición hecha en el 2001. En esta
segunda carta el CELAM afirma:
Durante el tiempo transcurrido desde entonces hemos consultado, en
diferentes instancias de la IglesialLatinoamericana y hemos constatado no
sólo la general aceptación, sino también la conveniente oportunidad de su
celebración. El parecer es pues, de entusiasmo y esperanza para dar un
nuevo impulso a la pastoral del Continente.
En cuanto a los temas aparece con mayor insistencia y consenso responder
al llamado de la NMI, 3 “para pensar en el futuro que nos espera”,
(analizar el fervor y recuperar un nuevo impulso para el compromiso
espiritual y pastoral y propiciar así el encarnarse de la Iglesia en el
tiempo y en el espacio.376
La Presidencia del CELAM deseaba poder transmitir la decisión del
Santo Padre a los Obispos reunidos en la XXIX Asamblea Ordinaria,
en mayo del 2003. En esa Asamblea del CELAM el Cardenal
Giovanni Battista Re propuso reflexionar sobre el tema de la V
Conferencia General, sobre su fecha de celebración y sobre el lugar
más adecuado, propuso además que no se celebrara en octubre o
noviembre del 2005 para no coincidir con la Asamblea del Sínodo de
los Obispos sino que se trasladara para unos meses después y que
como lugar de celebración se considerara la posibilidad de la Ciudad
de Roma.
La Asamblea no trató toda la temática relativa a la V Conferencia,
pero manifestó el deseo de que la Conferencia fuera celebrada en
América Latina, mas deseando contar con la presencia del Papa se
expresó también la disponibilidad de que fuera celebrada en Roma.
375
Carta del Cardenal Giovanni Battista Re, Presidente de la CAL, a Mons. Jorge Enrique
Jiménez Carvajal, Presidente del CELAM. Vaticano, 30 de noviembre de 2001. En: Arch.PCAL,
V Conferencia, I-Preparación, 1. Pasos iniciales.
376
Carta de la Presidencia del CELAM al Santo Padre. Bogotá, 21 de marzo de 2003. En:
Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 1. Pasos iniciales.
340
Finalmente la Asamblea, constatando la favorable acogida que el
Santo Padre daba a la petición, decidió renovar unánimemente la
solicitud de la V Conferencia.
El CELAM inició desde entonces una preparación más intensa
recibiendo observaciones de parte de los Cardenales de la Santa Sede
y de colaboradores del Santo Padre y de tantos otros interesados en
razón de su oficio en la celebración de la V Conferencia. Al CELAM
llegaron observaciones de diverso tipo: las primeras recogían las
experiencias difíciles de la Conferencia de Santo Domingo, las
segundas señalaban los inconvenientes de elaborar en la misma
Conferencia un documento conclusivo y por último las que indicaban
que no era conveniente tratar un tema demasiado denso.
2.2 La reunión de Puebla, febrero del 2004
La Presidencia del CELAM, el 17 de octubre del año 2003, informó
del estado de la cuestión a todos los Presidentes de las Conferencias
Episcopales y a los Cardenales latinoamericanos que participaron en
la celebración del 25º aniversario del pontificado del Santo Padre. La
información que allí se comunicó preparó el encuentro de Puebla de
los Ángeles, los días 12 y 13 de febrero del 2004, programado para
esbozar la preparación de la V Conferencia del Episcopado
Latinoamericano. Este encuentro precedió la jornada académica del 14
de febrero con la que se celebraron los 25 años de la III Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano y de la primera
peregrinación del Santo Padre a Santo Domingo y a México.
El encuentro de Puebla, a la cual asistieron casi todos los Presidentes
de las Conferencias Episcopales, fue un primer paso en el largo
camino de preparación. Aún no se sabía cuál sería la modalidad de la
Asamblea, pero la Santa Sede apoyaba su trabajo preparatorio.
Durante estos dos días, los representantes de las Conferencias
Episcopales de América Latina reflexionaron sobre la magnitud de los
cambios ocurridos recientemente en nuestros pueblos y en la Iglesia
de nuestro continente. Los impresionó la extensa lista de
transformaciones profundas que se habían producido y que seguían
modelando y desafiando la acción pastoral de la Iglesia.
Los Obispos reunidos en Puebla consideraron también atentamente
todas las objeciones que se habían presentado en relación con la
341
Conferencia general. Sobre las objeciones los Obispos presentes
fueron del parecer: 1) que el número de participantes podía reducirse a
un máximo de 200 miembros; 2) que era posible tomar decisiones
durante la asamblea, que fuesen la base para elaborar posteriormente
un documento final; y 3) concentrar el temario en una materia
específica. Los Obispos consideraron también la posibilidad de no
concluir la V Conferencia con un documento, sino de programar una
Gran Misión Continental.
Se examinó igualmente la fecha prevista para la V Conferencia y se
pensó que podía ser celebrada en septiembre del 2006. Sobre la fecha
se tuvo siempre presente la celebración del Sínodo de los Obispos del
2005 y la relativa Exhortación Apostólica Postsinodal, de todos modos
la intención del CELAM era poder celebrar la Conferencia antes de
mayo del 2007, cuando se elegiría la nueva presidencia del
CELAM.377
2.3 Desafíos y signos de esperanzas que motivaron la V Conferencia
Los Obispos reunidos en Puebla en febrero del 2004 examinaron las
razones por las cuales era conveniente celebrar la V Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano. En modo particular las dos
ponencias presentadas por Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal
y por el Cardenal Cláudio Hummes, los convencieron que eran tantos
los desafíos que la Iglesia en Latinoamérica debía afrontar al inicio del
tercer milenio, que se hacía siempre más necesario que los Obispos
del Continente se reunieran en Conferencia General para buscar juntos
las estrategias pastorales adecuadas para transmitir con fidelidad el
evangelio en la cambiante cultura latinoamericana.
Monseñor Jorge Jiménez Carvajal trazó el itinerario histórico de las
Conferencias anteriores, desde Río de Janeiro hasta Santo Domingo,
cada una celebrada en un momento particularmente importante en el
camino evangelizador de la Iglesia en América Latina. La Conferencia
del Cardenal Claudio Hummes sobre la nueva situación que afronta la
Iglesia en el Subcontinente, mostró los profundos cambios religiosos,
políticos económicos y culturales a los que se debe enfrentar la
377
Sobre esta reunión de Puebla cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 2.
Aniversario XXV de Puebla realizado en febrero del 2004, 2) Aniversario de Puebla y la V
Conferencia, c) Carta Card. Errázurriz al Card. Re donde le informa sobre los puntos tratados en
Puebla con relación a la V Conferencia. 10 de Marzo del 2004.
342
Iglesia. Era claro que a la Iglesia en América Latina el tiempo actual
presenta grandes desafíos pero también extraordinarios signos de
esperanza.
Entre los desafíos que debe afrontar la Iglesia, el Cardenal Hummes
evidenciaba principalmente el descenso del número de los católicos; el
desconcierto ante el pluralismo religioso; la agresividad contra la
Iglesia; la pérdida de credibilidad de la Iglesia a causa de los graves
escándalos, con razón o sin razón, suscitados; la globalización
asimétrica de los valores; la secularización; el desconocimiento de la
Doctrina Social de la Iglesia; la inestabilidad política y la corrupción;
la pobreza y el desempleo; la educación de la juventud según modelos
que la alejan de la Iglesia; y el débil proceso de integración
latinoamericana.
En medio a estos desafíos brillan con fuerza los signos de esperanza,
entre los que el Cardenal Hummes señala la fe en Dios; la religiosidad
popular; el amor a la Santísima Virgen; la devoción al Santo Padre; el
significativo número de laicos comprometidos; el fuerte proceso de
Nueva Evangelización que anima a los fieles al encuentro con
Jesucristo vivo; los esfuerzos educativo de la Iglesia
Ante este panorama, los Obispos se afianzaron en su convicción de
sugerir al Papa la convocación de la Conferencia General. Los
Obispos percibieron que Latinoamérica y el Caribe necesitaban un
impulso nuevo, sabio y vigoroso, si querían mantener y profundizar el
sustrato católico de su cultura.
A la luz de los desafíos y las esperanzas de la Iglesia en América
Latina, en el encuentro de Puebla se examinaron los temas que habían
sido propuestos como el tema central e integrador de la V
Conferencia, como fruto de las reflexiones se coincidió en centrar
todas las reflexiones, las oraciones y los trabajos de la V Conferencia
en el mismo tema: Discípulos de Jesucristo en la Iglesia Católica
para la Nueva Evangelización en el tercer milenio.
2.4 El carácter canónico de la Conferencia General
Un interrogante que tocaba más profundamente la Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano estaba relacionado con su
identidad según las normas canónicas vigentes. Este interrogante lo
343
planteó claramente el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado
de Su Santidad, en carta enviada al CELAM:
Hay que reflexionar sobre si todavía es oportuno o no el recurso a la
fórmula de las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano,
tal como se hicieron en el pasado. Como es sabido, este tipo de reuniones
son una fórmula preter-canónica no prevista por la actual legislación
eclesiástica. A esto, hay que añadir la reflexión sobre si no es más
conveniente recurrir a algunos de los recursos canónicos existentes, como
podía ser una Asamblea general del CELAM o una Asamblea Especial del
Sínodo de los Obispos.378
En relación con este problema apenas expuesto, el Cardenal
Errázurriz, de acuerdo con el Cardenal Secretario de Estado, promovió
una consulta entre los Presidentes de las Conferencias Episcopales de
América Latina y el Caribe y los Cardenales latinoamericanos.379 De
los 24 Cardenales respondieron 23 y de los 22 Presidentes de
Conferencias Episcopales que componen el CELAM, respondieron
21. El resultado de la consulta fue favorable a que la Asamblea
prevista fuese una Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano.
De la consulta resultó también que los Obispos consultados deseaban
que fuera celebrada no antes de noviembre 2006 y no después de
febrero 2007, con el deseo de tener listas las conclusiones para mayo
del 2007, cuando se instalaría la nueva Presidencia del CELAM.
2.5 La audiencia pontificia del 27 de mayo 2004
En mayo del 2004, su Santidad Juan Pablo II quiso encontrar al
Presidente y al Secretario General del CELAM para conocer más de
cerca la historia de la iniciativa y lo que se había realizado desde la
Asamblea del CELAM en el 2001. El Cardenal Francisco Javier
Errázurriz Ossa, Presidente del CELAM, a propósito de esta audencia
escribe:
Fuimos invitados a almorzar con él el día jueves recién pasado.
Compartían la mesa con el Santo Padre, junto a sus dos secretarios
personales, Mons. Leonardo Sandri, Sustituto de la Secretaría de Estado, y
378
Carta del Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, al Cardenal Francisco Javier
Errázuriz Ossa, Presidente del CELAM. Vaticano, 20 de abril de 2004. En: Arch.PCAL, V
Conferencia, I. Preparación, 3. Abril-Diciembre de 2004.
379
Cfr. Carta del Cardenal Francisco Javier Errázuris Ossa, Presidente del CELAM, a los
Presidentes de las Conferencias Episcopales de Latinoamérica y el Caribe. Santiago, 21 de abril
de 2004. En: Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 3. Abril-Diciembre de 2004.
344
nosotros dos, en representación del CELAM. La comida sería un almuerzo
de trabajo.
Le relatamos al Santo Padre toda la historia de esta iniciativa, comenzando
con la proposición del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez en la Asamblea
de Caracas, en mayo del 2001, hasta la consulta reciente. [...] El Santo
Padre había recibido la documentación que le había sido preparada para la
audiencia y conocía la materia.
Cuando llegamos a la pregunta clave, que estaba sometida a la resolución
del Santo Padre - si el encuentro sería una Va Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano o una Asamblea especial del Sínodo de los
Obispos - consideró las respuestas a la consulta reciente y no se hizo
esperar su decisión favorable a una Va. Conferencia General. La comunicó
con estas palabras: “Mantenete la vostra forma!”.
[...] Con el Santo Padre hablamos también de la fecha de la celebración.
En atención a todas las circunstancias y a las opiniones que ustedes
enviaron, la celebración será, Dios mediante, en enero o febrero del año
2007.380
El Cardenal Errázurriz dejó en las manos del Santo Padre una carta
en la que solicitaba la aprobación de la V Conferencia. Escribía el
Cardenal Errázuriz “Con nuestros trabajos preparatorios no podemos
seguir adelante, mientras Vuestra Santidad no tenga a bien
manifestarnos si aprueba la celebración de una V Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano y defina la fecha aproximada de su
eventual realización”.381
Con fecha 31 de mayo de 2004 el Cardenal Angelo Sodano,
Secretario de Estado, escribía al Cardenal Giovanni Battista Re,
Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina:
El Santo Padre, a la luz de cuanto el Cardenal Presidente del CELAM le ha
expuesto, con su carta del pasado día 27 de mayo, ha aceptado la petición
de convocar una Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,
disponiendo además que tenga lugar en Roma en el mes de febrero del año
2007.382
380
Carta del Cardenal Francisco Javier Errázuris Ossa, Presidente del CELAM, a los
Presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. Santiago, 31 de mayo
de 2004. En: Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 3. Abril-Diciembre 2004.
381
Cfr. Carta del Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Presidente del CELAM, al
Santo Padre. Roma, 27 de mayo de 2004. En: Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 3. AbrilDiciembre de 2004.
382
Carta del Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado, al Cardenal Giovanni Battista
Re, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Vaticano, 31 de mayo de 2004. En:
Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 3. Abril-Diciembre de 2004.
345
2.6 Consulta a las Conferencias Episcopales de América Latina
Durante el 2004 y hasta abril del 2005, se hicieron las consultas
necesarias a las Conferencias Episcopales, siguiendo la metodología
ya empleada en las anteriores ocasiones a través de las reuniones
episcopales regionales.
Las reflexiones tenidas durante estas reuniones confirmaron el deseo
de que el tema que se presentara al Papa versara sobre la identidad, la
formación y la comunión de los discípulos de Jesucristo, como
también su envío misionero y su misión como constructores de la
comunión en la Iglesia y en la sociedad. El tema desde el principio
apareció centrado en el ser Discípulos de Jesucristo. Con los aportes
de las Conferencias se preparo el tema que fue propuesto al Papa para
su aprobación
2.7 La aprobación del tema por parte del Papa
El CELAM deseaba que el Santo Padre pudiera entregarle el tema
como él lo aprobara a comienzos de mayo. Pues así, con ocasión de la
asamblea del CELAM, en Lima a partir del dia 17 de mayo del 2005,
se podía comunicar a todas las Conferencias Episcopales de América
Latina.
Por eso apenas se pudo recoger de todas las Conferencias
Episcopales las proposiciones, el CELAM propuso al Santo Padre el
siguiente temario: “Por el encuentro con Jesucristo, discípulos y
misioneros en la comunión de la Iglesia Católica, al inicio del tercer
milenio, para que nuestros pueblos tengan vida”.
El 28 de abril, pocos días después de la elección, el Santo Padre
Benedicto XVI recibió en audiencia a la Presidencia del CELAM para
tratar asuntos relacionados con la V Conferencia. 383 El CELAM
solicitó esa audiencia para dejar en manos del Santo Padre el tema, la
fecha, el lugar y la convocación de la V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, que había sido ya aprobada por el Santo
Padre Juan Pablo II y por él prevista para febrero del 2007. 384
383
Cfr. L'america Latina sull'agenda del Papa. En: Avvenire, Venerdì 29 aprile 2005, 3.
Cfr. Carta de la Presidencia del CELAM al Santo Padre Benedicto XVI. Roma, 27 de
abril de 2005. En: Arch.PCAL, V Confrencia, I-Preparación, 4. Marzo-Junio de 2005.
384
346
Ya en esa ocasión Su Santidad se mostró plenamente de acuerdo con
la celebración de la misma, manifestando su deseo de aprobar el tema
antes de la Asamblea del CELAM programada para mayo del 2005 en
Lima. Sin embargo, la cantidad de asuntos a los cuales el Santo Padre
debió atender durante los primeros meses de su pontificado le
impidieron proceder rápidamente y dar la respuesta al CELAM en el
tiempo deseado.
El 7 de julio del 2005, durante la audiencia concedida al Presidente
del CELAM, le entregó el tema definitivo de la V Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano, que el Cardenal Errázuriz
comunicó a los Presidentes de las Conferencias Episcopales:
El día 7 de este mes, en la audiencia que tuve con el Santo Padre en el
Vaticano, me comunicó el tema que aprobaba para la V Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano:
Discípulos y misioneros de Jesucristo,
para que nuestros pueblos en Él tengan vida.
- “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6) –
De esta manera el Santo Padre acogió las conclusiones acerca de la formulación
del temario que aprotaron las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y
el Caribe que componen nuestro Consejo Episcopal, y las de nuestra Asamblea
Ordinaria, celebrada en Lima.385
El Santo Padre enriqueció la enunciación del tema, pues suya es la
expresión “en Él” y la cita evangélica.386
2.8 Documento de Participación ( o Consulta)
Una vez aprobado el tema por parte del Santo Padre, se iniciaron las
actividades para la elaboración del Documento de Participación (o
Consulta). Con la ayuda de algunos expertos, la Comisión Central
Preparatoria de la V Conferencia se dedicó a la tarea de preparar el
Documento que presentara el tema y suscitara la participación de las
Comunidades en todas las diócesis del Continente. 387 El Documento
llamado justamente de Participación fue publicado en septiembre del
385
Carta del Cardenal Francisco Javier Errázurriz Ossa, Presidente del CELAM, a los
Presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe. Santiago, 11 de julio
de 2005. En: Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 5. Julio-Diciembre del 2005.
386
Cfr. CARDENAL FRANCISCO JAVIER ERRÁZURRIZ OSSA, Nota de presentación del
Documento de Participación. Santiago, 8 de septiembre de 2005.
387
Con fecha del 3 de septiembre la CAL hizo llegar al CELAM algunas notas sobre el
“Documento de participación”. Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 5. Julio-Diciembre
del 2005.
347
2005. Inmediatamente se hizo llegar a las Conferencias Episcopales
para iniciar el período de estudio y participación.
A partir de noviembre del 2005 se empezaron a recibir en la sede del
CELAM los aportes de las Conferencias Episcopales. Durante el mes
de diciembre fueron clasificadas, según los diversos temas.
Respondieron 21 de las 22 Conferencias Episcopales. Sus respuestas
sumaron 1.421 páginas. En los Estados Unidos de América se trabajó
con el Documento de participación en 50 diócesis. También ellas
enviaron el fruto de sus reflexiones
2.9 El Documento de síntesis
Así fue llamado el Documento preparatorio final, y no “Documento
de Trabajo”, porque este último término se ha prestado a
interpretaciones erróneas, como si fuera el esbozo del documento
conclusivo. Con todo el material recibido, durante el mes de enero del
2007 un grupo de obispos y de teólogos trabajó en la sede del
CELAM resumiendo los aportes recibidos y escribiendo el
Documento de Síntesis. Este instrumento se entregó a todos los
convocados a la Conferencia para que tuvieran el tiempo de prepararse
en vista de una mejor participación en la Conferencia.
2.10 Lugar y fecha de celebración
El 14 de octubre del 2005, en el marco del Sínodo de los Obispos
sobre la Eucaristía, Su Santidad Benedicto XVI recibió en audiencia
los Cardenales Pedro Rubiano, Cláudio Hummes, Jorge Mario
Bergoglio y Javier Errázurriz Ossa. El Santo Padre quería convenir
sobre el lugar y la fecha de celebración de la V Conferencia.
Para los Obispos latinoamericanos la presencia del nuevo Papa en
América Latina era de suma importancia. La experiencia de los
numerosos viajes de Juan Pablo II en el Continente demostraban cómo
la presencia del sucesor de Pedro lograba despertar la fe de tantos que
vivían alejados de la Iglesia y animar a los que se esforzaban por vivir
en la fidelidad al evangelio y a la Iglesia. Además, su voz de Padre y
Pastor de la Iglesia llegaría más directamente al corazón de los fieles.
A estas razones pastorales los Cardenales añadieron una razón
simbólica importante, era oportuno demostrar prácticamente la
diferencia entre una Conferencia General del Episcopado y una
Asamblea del Sínodo de los Obispos. En el caso de la Conferencia
348
General del Episcopado Latinoamericano, la iniciativa surgía en el
seno mismo de los Obispos de América Latina, la primera proposición
del tema era obra de los mismos obispos, el documento final es una
expresión del magisterio del episcopado en comunión con el Santo
Padre que autoriza su publicación. Con todas estas motivaciones, los
Cardenales manifestaron su parecer en el sentido de que era
conveniente que la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano se
celebrara en el lugar de América Latina que el Santo Padre tuviera a
bien establecer; y que el Episcopado y el pueblo latinoamericano
anhelaban contar con la presencia de Pedro, que confirma en la fe a
sus hermanos.
Después de escuchar las proposiciones el Santo Padre decidió: “será
junto al Santuario mariano de Aparecida. Dios que me ha dado este
encargo, me dará las fuerzas para cumplirlo”. Como fecha aprobó que
tuviera lugar desde el 13 al 31 de mayo del año 2007. 388
El mismo día 14 de octubre, en la tarde, la Oficina de Prensa del
CELAM emanó el siguiente comunicado de Prensa:
EL viernes 14 de octubre, el Santo Padre Benedicto XVI recibió en
audiencia al Presidente del CELAM, Cardenal Francisco Javier Errázuriz,
en compañía de los Cardenales Pedro Rubiano de Colombia, Claudio
Hummes de Brasil y Jorge Mario Bergoglio de Argentina.
El Santo Padre deseaba informarse del avance del trabajo preparatorio de
la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.
Con gusto le fue entregado el primer ejemplar impreso del Documento de
Participación. Después de escuchar con mucho interés los motivos que
llevaron a los Presidentes de las Conferencias Episcopales a desear que la
V Conferencia General fuera celebrada en Latinoamérica, con la gracia
que alienta su ministerio de Pastor de la Iglesia Universal, manifestó a los
cardenales presentes que le parecía bien celebrar la V Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano y del Caribe junto al Santuario Mariano
de Aparecida en Brasil, e inaugurar allí la gran Asamblea durante el mes
de mayo del año 2007.
Recordamos que el tema de esta V Conferencia General fue entregado en
julio pasado por el mismo Papa Benedicto XVI: “Discípulos y misioneros
388
Cfr. Carta de agradecimiento del Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Presidente
del CELAM, al Santo Padre. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2005; Carta del Cardenal
Francisco Javier Errázuris Ossa, Presidente del CELAM, al Cardenal Giovanni Battista Re,
Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina. Ciudad del Vaticano, 15 de octubre de
2005. En: Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 5. Julio-Diciembre del 2005.
349
de Jesucristo para que nuestros pueblos en El tengan vida. Yo Soy el
Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14,6)”.3892.11 La convocación oficial
El día 20 de abril del 2006, el Cardenal Giovanni Battista Re
comunicó al Presidente del CELAM, Cardenal Francisco Javier
Errázurriz Ossa, que el Santo Padre convocaba oficialmente para los
días 13 al 31 de mayo del año 2007 la Quinta Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Aquí el texto de la carta de
convocación:
Vaticano, 20 Abril de 2006
Prot. N. 645/03
Eminencia Reverendísima:
El Santo Padre Benedicto XVI, acogiendo el deseo manifestado por
el CELAM y teniendo en cuenta el bien de la Iglesia en los Países de
América Latina ha convocado formalmente para los días del 13 al 31 de
mayo del año 2007 la Quinta Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano, cuya sede será la ciudad de Aparecida en Brasil. El tema
de la Conferencia será: “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que
nuestros pueblos en Él tengan vida” (“Yo soy el Camino, la Verdad y la
Vida”, Jn. 14,6).
Por encargo de Su Santidad le comunico también que el Sumo
Pontífice ha aprobado el adjunto Reglamento (anexo), que deberá seguirse
para la preparación, designación de participantes y el desarrollo de dicha
Quinta Conferencia.
Ruego, por tanto, a Vuestra Eminencia que informe a las
Conferencias Episcopales sobre la convocación del Santo Padre,
pidiéndoles que procedan a la elección de sus representantes y
oportunamente notifiquen el resultado de dichas elecciones a la Pontificia
Comisión para América Latina. Así mismo, tenga a bien solicitar a las
Conferencias Episcopales que presenten, de acuerdo con las disposiciones
del Reglamento, las personas que pudieren participar como invitados u
observadores en la Quinta Conferencia.
Me es grato participarle que el Santo Padre agradece de corazón la
labor de preparación de la Quinta Conferencia que ha ya realizado el
CELAM y las Conferencias Episcopales, extendiendo también su gratitud
a quienes colaboran en dicha preparación.
Invocando la intercesión de María Madre de la Iglesia para el feliz
éxito de este importante acontecimiento eclesial, el Santo Padre envía su
especial bendición apostólica.390
389
2006.
Oficina de Prensa del Consejo Episcopal Latinoamericano, Boletin del 14 de octubre de
350
El 12 de diciembre, día de Nuestra Señora de Guadalupe, a las 12 del
mediodía de Roma, se hizo público el nombramiento de los tres
Presidentes, del Secretario General y del Secretario Adjunto de la V
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. El
comunicado de prensa emanado por la Sala de Prensa de la Santa Sede
y publicado en L’Osservatore Romano es el siguiente:
El Santo Padre, acogiendo el deseo expresado por el CELAM, ha
convocado la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,
que tendrá lugar en Aparecida (Brasil) del 13 al 31 de mayo del 2007 y
que tendrá como tema: "Discípulos y misioneros de Jesucristo para que
nuestros pueblos en Él tengan vida" ("Yo soy el Camino, la Verdad y la
Vida", Jn 14,6).
El Papa ha nombrado Presidentes de la V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano:
- al Eminentísimo Cardenal Giovanni Battista Re, Prefecto de la
Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para
América Latina;
- al Eminentísimo Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Arzobispo de
Santiago de Chile y Presidente del CELAM;
- al Eminentísimo Cardenal Geraldo Majella Agnelo, Arzobispo de San
Salvador de Bahía y Presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña.
El Santo Padre también ha nombrado Secretario General de la mencionada
Conferencia General a S.E. Mons. Andrés Stanovnik, O.F.M. Cap., Obispo
de Reconquista y Secretario General del CELAM; y Secretario Adjunto a
S.E. Mons. Odilo Scherer, Obispo Auxiliar de Sao Paulo Y Secretario
General de la Conferencia Episcopal de Brasil.391
2.12 Celebración. Discurso inaugural de S. S. Benedicto XVI
La V Conferencia del Episcopado Latinoamericano fue inaugurada
por el Santo Padre Benedicto XVI la tarde del 13 de mayo del 2007,
con un discurso que trazó las líneas fundamentales de la Conferencia
misma. En su discurso el Papa agradece a Dios por el don de la fe que
ha animado a los pueblos de América Latina durante más de cinco
siglos; subraya la continuidad de la V Conferencia con las
Conferencias precedentes celebradas en Río de Janerio (1955),
Medellín (1968), Puebla de los Ángeles (1979) y Santo Domingo
390
Cfr. Carta del Cardenal Giovanni Battista Re, Presidente de la Pontificia Comisión para
América Latina, al Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, Presidente del CELAM. Vaticano,
20 de abril de 2006. En: Arch.PCAL, I-Preparación, 6. Marzo-Junio del 2006.
391
L'Osservatore Romano, 12 de Octubre de 2006.
351
(1992), reconociendo que desde la última Conferencia muchas cosas
han cambiado y nuevos desafíos se presentan a la acción
evangelizadora de la Iglesia. El Papa indicó los principales desafíos y
signos de esperanza que brillan en el horizonte de la Iglesia
latinoamerica y que constituirían materia de reflexión de la V
Conferencia, en el tentativo de ayudar a los fieles a vivir en fidelidad
al Evangelio en el hoy de América Latina.
2.12.1 Desafíos y signos de esperanza
a) Desafíos
El resurgir de las religiones precolombinas, que, viendo la Iglesia
como parte del proceso de colonización y de opresión, pretenden
separarse de Cristo y de la Iglesia; el fenómeno de la globalización;
formas de gobierno autoritarias o inspiradas en ideologías que se
pensaban ya superadas; aumento de la pobreza; debilitamiento de la
vida cristiana y de su influjo en la sociedad; debilitamiento del sentido
de pertenencia a la Iglesia; el secularismo; el hedonismo; el
indiferentismo religioso; el proselitismo de numerosas sectas, de
religiones animistas y de nuevas expresiones seudorreligiosas.
b) Signos de esperanza
La evolución hacia la democracia, que se nota en casi todos los
países del Continente; la madurez de las comunidades eclesiales; la
juventud de la Iglesia latinoamericana; la presencia de nuevos
movimientos eclesiales y de nuevos institutos de vida consagrada; la
rica y profunda religiosidad popular; la profunda devoción a la Virgen
María; la devoción a los santos; el amor al Papa y a los demás
Pastores.
2.12.2 Discípulos y misioneros
El Santo Padre pasó luego a iluminar con su palabra de Supremo
Pastor de la Iglesia, cada uno de los puntos a los que hacía mención el
tema central de la Conferencia: Discípulos y Misioneros de Jesucristo
para que nuestros pueblos en Él tengan vida.
Desarrollando la primera parte, Discípulos y misioneros, el Santo
Padre recordó la vocación bautismal de los fieles a ser discípulos y
misioneros de Jesucristo.
La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de
Dios, y recordar también a los fieles de este Continente que, en virtud de
su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo.
352
Esto conlleva seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar
testimonio. Todo bautizado recibe de Cristo, como los Apóstoles, el
mandato de la misión: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva
a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará” (Mc 16,15).
Pues ser discípulos y misioneros de Jesucristo y buscar la vida “en Él”
supone estar profundamente enraizados en Él.
2.12.3 “Para que en Él tengan vida”
Los pueblos de América Latina y del Caribe han de ser llevados al
encuentro con Jesucristo para que en Él tengan vida. El anhelo
profundo de plenitud de vida humana y cristiana es, sobre todo, anhelo
de “la plenitud de vida que Cristo nos ha traído: “Yo he venido para
que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). Con esta vida
divina se desarrolla también en plenitud la existencia humana, en su
dimensión personal, familiar, social y cultural.
Este encuentro con Cristo vivo que dona la plenitud de la vida se da
en modo particular en la Eucaristía. De aquí la necesidad de dar
prioridad pastoral a la valorización de la Misa dominical.
Cada domingo y cada Eucaristía es un encuentro personal con Cristo. Al
escuchar la Palabra divina, el corazón arde porque es Él quien la explica y
proclama. Cuando en la Eucaristía se parte el pan, es a Él a quien se recibe
personalmente. La Eucaristía es el alimento indispensable para la vida del
discípulo y misionero de Cristo.
Del encuentro con Jesucristo vivo surgen luego las estructuras justas
de la sociedad que permitirán un orden social justo.
Las estructuras justas son, como he dicho, una condición indispensable
para una sociedad justa, pero no nacen ni funcionan sin un consenso moral
de la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de
vivir estos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el interés
personal.
Donde Dios está ausente – el Dios del rostro humano de Jesucristo – estos
valores no se muestran con toda su fuerza, ni se produce un consenso sobre
ellos. No quiero decir que los no creyentes no puedan vivir una moralidad
elevada y ejemplar; digo solamente que una sociedad en la que Dios está
ausente no encuentra el consenso necesario sobre los valores morales y la
fuerza para vivir según la pauta de estos valores, aun contra los propios
intereses.
Ser auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo para que los
pueblos de América Latina y el Caribe en Él tengan vida, es el mejor
servicio que la Iglesia presta en el propósito de afrontar y solucionar
los graves problemas sociales y políticos
353
2.12.4 Otros campos prioritarios
Concluyendo su discurso el Santo Padre continúa diciendo: “para
llevar a cabo la renovación de la Iglesia a vosotros confiada en estas
tierras, quisiera fijar la atención con vosotros sobre algunos campos
que considero prioritarios en esta nueva etapa”. E indica así:
a) La familia
La familia, “patrimonio de la humanidad”, constituye uno de los
tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos.
b) Los sacerdotes
Los primeros promotores del discipulado y de la misión son aquellos
que fueron llamados “para estar con Jesús y ser enviados a predicar»
(cf. Mc 3,14), o sea, los sacerdotes.
c) Religiosos, religiosas y consagrados
En un mundo que tantas veces busca, sobre todo, el bienestar, la
riqueza y el placer como finalidad de la vida, y que exalta la libertad
prescindiendo de la verdad del hombre creado por Dios, vosotros dais
testimonio de que existe otra forma de vivir con sentido; recordad a
vuestros hermanos y hermanas que el Reino de Dios ha llegado; que la
justicia y la verdad son posibles si nos abrimos a la presencia amorosa
de Dios nuestro Padre, de Cristo nuestro Señor, del Espíritu Santo
nuestro Consolador.
d) Los laicos
Todos los hombres y mujeres bautizados deben tomar conciencia de
que fueron configurados con Cristo Sacerdote, Profeta y Pastor, a
través del sacerdocio común del Pueblo de Dios. Deben sentirse
corresponsales en la construcción de la sociedad según los criterios del
Evangelio, con entusiasmo y audacia, en comunión con sus Pastores.
e) Los Jóvenes y la pastoral vocacional
En América Latina la mayoría de la población está formada por
jóvenes. A este respecto debemos recordarles que su vocación es ser
amigos de Cristo, discípulos, centinelas de la mañana.
Iluminados con la palabra del Santo Padre la Conferencia inició sus
actividades. Fueron días de intensa oración, reflexión y estudio. El 29
de mayo los miembros de la Conferencia enviaron su mensaje final a
los pueblos de América Latina y del Caribe donde se convoca a todos
354
los fieles del Continente a realizar con entusiasmo la Gran Misión
Continental, como un nuevo Pentecostés para la Iglesia en
Latinoamérica. En el Santuario de Nuestra Señora Aparecida, el 31 de
mayo el Cardenal Javier Errazurriz Ossa celebró la eucaristía
conclusiva. El Documento final fue dejado en manos de la Presidencia
de la V Conferencia General para ser presentado al Santo Padre, en
orden a su futura publicación.
2.13 El Documento final
El lunes 11 de junio, los tres presidentes de la V Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe fueron
recibidos por el Papa Benedicto XVI en audiencia privada en donde
consignaron el Documento de Conclusiones de la recién finalizada
Conferencia General, documento que lleva el nombre de Aparecida.
Los Cardenales Francisco Javier Errázuriz, Giovanni Battista Re y
Geraldo Magella Agnelo, se reunieron con el Santo Padre para
presentarle el fruto de los 18 días de trabajo concretados en el
Documento de Aparecida y compartir con el Santo Padre las bondades
del ambiente en que se realizó la conferencia, no sólo por el ambiente
físico del Santuario, sino por el clima de comunión y de presencia del
Espíritu Santo que todos los asistentes experimentaron.
El Documento de Aparecida, presentado al Papa, tiene tres grandes
partes que siguen el método de reflexión teológico-pastoral “ver,
juzgar y actuar”. Propone mirar la realidad con ojos iluminados por la
fe y un corazón lleno de amor, proclama con alegría el Evangelio de
Jesucristo para iluminar la meta y el camino de la vida humana, y
busca, mediante un discernimiento comunitario abierto al soplo del
Espíritu Santo, líneas comunes de una acción realmente misionera,
que ponga a todo el Pueblo de Dios en un estado permanente de
misión. Ese esquema tripartito está hilvanado por un hilo conductor en
torno a la vida, en especial la Vida en Cristo, y está recorrido
transversalmente por las palabras de Jesús, el Buen Pastor: “Yo he
venido para que las ovejas tengan vida y la tengan en abundancia”
(Jn 10,10).
El 29 de junio del 2007, el Papa Benedicto XVI con carta dirigida a
los obispos de América Latina y el Caribe, autorizó la publicación del
Documento de Aparecida.
355
Al mismo tiempo que expreso mi reconocimiento por el amor a Cristo y a
la Iglesia, y por el espíritu de comunión que ha caracterizado dicha
Conferencia General, autorizo la publicación del Documento Conclusivo,
pidiendo al Señor que, en comunión con la Santa Sede y con el debido
respeto por la responsabilidad de cada Obispo en su propia Iglesia
particular, sea luz y aliento para una fecunda labor pastoral y
evangelizadora en los años venideros.
En este Documento hay numerosas y oportunas indicaciones pastorales,
motivadas con ricas reflexiones a la luz de la fe y del contexto social
actual. Entre otras, he leido con particular aprecio las palabras que
exhortan a dar prioridad a la Eucaristía y a la santificación del Día del
Señor en los programas pastorales (cf. nn. 251-252), así como las que
expresan el anhelo de reforzar la formación cristiana de los fieles en
general y de los agentes de pastoral en particular. En este sentido, ha sido
para mí motivo de alegría conocer el deseo de realizar una "Misión
Continental" que las Conferencias Episcopales y cada diócesis están
llamadas a estudiar y llevar a cabo, convocando para ello a todas las
fuerzas vivas, de modo que caminando desde Cristo se busque su rostro
(cf. Novo millennio ineunte, 29).392
2.14. La CAL y la Va Conferencia General
Ya en cuanto hemos dicho hasta aquí aparece evidente la importante
participación que tuvo la CAL en el proceso de preparación de la V
Conferencia General. En este último numeral queremos resaltar en
modo particular el interés que la CAL, a través del Cardenal
Presidente y del Obispo Vice-Presidente, dedicó a la preparación de la
Conferencia y está dedicando al post-Aparecida.
a) En el proceso de preparación
La CAL tuvo una importante participación durante todo el proceso
de preparación de la V Conferencia General desde el momento mismo
en que el CELAM consideró la posibilidad de su realización hasta el
día de su inauguración el 13 de mayo en Aparecida.
- Apoyo a la iniciativa del CELAM
A partir del momento en que surgió la idea de celebrar la Va
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, el Cardenal
Giovanni Battista Re y S.E. Mons. Cipriano Calderón hasta el 2003 y
392
Benedicto XVI, Carta de S. S. Benedicto XVI a los Hermanos en el Episcopado de
América Latina y el Caribe, Vaticano, 29 de junio de 1007. En: CELAM, Documento de
Aparecida.
356
S.E. Mons. Luis Robles hasta el 2007, acompañaron constantemente
el camino de la Conferencia.
A la propuesta del CELAM presentada al Santo Padre el 12 de
octubre del 2001,393 el Cardenal Re escribió al CELAM, en nombre
del Santo Padre, animando al Episcopado latinoamericano con la
noticia que la propuesta del CELAM “había sido acogida
favorablemente”.394
En el 2003 la CAL acompañó el trabajo del CELAM, que en
colaboración con todas las Confrencias Episcopales de América
Latina trabajaba en la preparación de la Va Conferencia. En ese año,
como previsto en la carta del 2001, el CELAM presentó nuevamente
al Santo Padre la solicitud de la celebración de dicha Conferencia
General. La documentación presentada por el CELAM fue estudiada
por la CAL por parte de su Vice-Presidente, Mons. Cipriano Calderón,
quien presentó al Cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano, una
relación detallada sobre cuanto había adelantado el CELAM desde el
2001. Mons. Calderón anexaba a su relación algunas consideraciones
respecto a la oportunidad de celebrar una V Conferencia General del
Episcopado Latinoamericano, teniendo presente la gran movilización
de personal que implicaba su realización, el larguísimo trabajo de
preparación y los inmensos gastos económicos.395
393
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 1. Pasos iniciales, 1) Propuesta del
CELAM al Santo Padre realización de la V Conferencia. 12 de Octubre de 2001.
394
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 1. Pasos iniciales, 4) Carta del Card. Re
al Presidente del CELAM, comunicando que la propuesta ha sido considerada favorablemente,
pero en el 2003 se tomará la decisión. 30 de noviembre de 2001.
395
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 1. Pasos iniciales, 6) Carta de Mons.
Cipriano Calderón al Card. Sodano con informe de la eventual V Conferencia. 11 de abril de 2003.
En el Informe, Mons. Cipriano Calderón escribía: “Consideraciones. Según la praxis, seguida en la
realización de las anteriores Conferencias, es el Santo Padre quien: - Decide sobre la oportunidad
de realizar la Asamblea (Aprobación); - Anuncia la Conferencia; - Convoca la Conferencia; Señala el tema y sus contenidos; - Establece la estructura y un “Reglamento”, dada la particular
condición canónica de dicha Asamblea, sobre la cual no hay ninguna referencia en la legislación
eclesiástica; - Fija el lugar de la celebración; - Hace los nombramientos para la Conferencia
(Presidentes, Participantes por designación Pontificia: escogidos entre los Cardenales, Obispos,
párrocos, religiosos y religiosas y los peritos); - Establece el número de participantes por elección
y aprueba el elenco de los elegidos por cada Conferencia Episcopal. (En la anterior Conferencia
los Miembros fueron unos 250 en total a los que hay que añadir los peritos y ayudantes).
Se trata pues de una gran movilización eclesial.
Todo el iter preparatorio comporta un gran trabajo, larguísimo, dada la necesidad de
realizar en Roma varias etapas del proceso de la Conferencia: - Consulta a las Conferencias
Episcopales sobre el tema; - Consulta a los Emmos. Señores Cardenales Latinoamericanos y a los
Nuncios sobre las propuestas presentadas; - Solicitud de parecer a diversos Dicasterios de la Curia
Romana; - Elaboración de un primer documento “Lineamenta”; - Consultas y reflexiones de las
357
El 4 de octubre del 2003 fue nombrado Vice-Presidente de la CAL
Mons. Luis Robles, Arzobispo mexicano hasta entonces Nuncio
Apostólico en Cuba. Mons. Robles acompañó desde entonces el
proceso de preparación de la Conferencia que el CELAM venía
adelantando. Por parte de la CAL tomó parte en la reunión de Puebla
celebrada en febrero del 2004 para celebrar los 25 años de la Tercera
Conferencia General y como ocasión para reflexionar sobre la V
Conferencia. Por invitación de Mons. Leonardo Sandri, Sustituto de la
Secretaría de Estado, Mons. Robles preparó una reseña de lo
acontecido en Puebla en la perspectiva de la V Conferencia; este
artículo revela el decidido apoyo de Mons. Robles y de la CAL al
proyecto de la Conferencia como respuesta a los graves desafíos que
la acción pastoral encuentra en América Latina y que fueron
seriamente analizados en la reunión de Puebla. 396
A partir de la reunión de Puebla la Presidencia del CELAM y la
CAL mantuvieron una nutrida comunicación epistolar en la que la
CAL manifestaba su apoyo en todo lo relativo a la preparación de ese
gran evento eclesial.397
Mons. Robles, de regreso de Puebla, además de preparar la relación
solicitada por el Sustituto de la Secretaría de Estado, estudió la
documentación producida durante la reunión de Puebla y que el
Conferencias Episcopales; - Redacción de un Documento de Trabajo, base para la reflexión de los
Obispos; - Consulta de los Dicasterios de la Curia Romana sobre los aportes o indicaciones
relativos al tema y que, en cierta manera, desean presentar a la Conferencia; - Después de la
Conferencia, la Santa Sede examina los textos aprobados por la Asamblea y decide sobre su valor.
Todo el trabajo de preparación de las Conferencias Generales del Episcopado
Latinoamericano (Medellín, Puebla, Santo Domingo) se ha realizado por medio de la Pontificia
Comisión para América Latina, que ha dirigido las tareas organizativas (arriba indicadas). Al
CELAM le corresponde por estatutos la preparación logística y material de la misma [Cf. Estatutos
del CELAM, Art. 4 &7].
Los gastos totales de la Conferencia son inmensos. Para la Conferencia de Santo
Domingo, el dinero empeñado ascendió a más de USA $ 1.500.000 La Pontificia Comisión para
América Latina entregó al CELAM 300.000 dólares, pero además, cubrió numerosas facturas y
gastos laterales. De forma que el aporte de la Comisión fue de más de USA $ 500.000. Incluido el
déficit de USA $ 170.000 que el CELAM dejó en Santo Domingo y que abonó la Comisión”.
396
El artículo fue publicado en la edición española del Osservatore Romano el 12 de marzo
del 2004.
397
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 3. Comuicación Abril-Diciembre de
1004; 4. Comuicación marzo-junio de 2005; 5. Comunicación julio-diciembre del 2005; 6.
Comunicación marzo-junio del 2006; 7. Comunicación julio-diciembre del 2006; 8. Comuicación
febrero-abril del 2007.
358
Presidente del CELAM hizo llegar al Presidente de la CAL, Cardenal
Re.398
- La CAL y la forma canónica de la V Conferencia General
En el debate que se dio durante el proceso de preparación sobre el
carácter canónico de la reunión episcopal que el CELAM solicitaba, la
CAL tuvo también una importante actuación en la decisión pontificia
de “conservar la forma” de Conferencia General. Pues, aunque si se
había dado la luz verde para preparar la Asamblea que solicitaba el
CELAM, no era claro si sería una V Conferencia General, una
Asamblea Extraordinaria del CELAM o una Asamblea Especial para
América Latina y el Caribe del Sínodo de los Obispos.399
De la consulta, promovida por la Secretaría de Estado, a los
Cardenales latinoamericanos y a los Presidentes de las Conferencias
Episcopales del Continente resultó claro que el Episcopado
latinoamericano valoraba la forma de Conferencia General, como
venía celebrándose ya desde 1955. En este proceso de consulta y de
estudio de las conclusiones el CELAM encontró en la CAL un válido
apoyo, que se concretizó luego en la decisión del Santo Padre en el
sentido de que la reunión fuera una V Conferencia del Episcopado
Latinoamericano.
- La CAL y la fecha de la V Conferencia General
La CAL, a través del Cardenal Re y de S.E. Mons. Cipriano
Calderón, en un primer momento, y de S. E. Mons. Luis Robles,
posteriormente, intervino también en cuanto tuvo que ver con la fecha
de celebración de la V Conferencia. En el 2001 el CELAM pensó la
mencionada Conferencia como momento central de la celebración de
sus 50 años en el 2005, pero ya allí la CAL sugirió que se pensara para
los primeros meses del 2006, para no coincidir con la celebración de
la Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía, ya en
programa para el 2005. Luego, deseando recoger los frutos de dicha
Asamblea del Sínodo, la CAL sugirió esperar la promulgación de la
Exhortación Apostólica post-sinodal, de modo que la V Conferencia
398
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 2. Aniversario XXV de Puebla realizado
en febrero del 2004, 3) El CELAM y la V Conferencia, b) Razones por las cuales desde la
perspectiva del CELAM conviene se realice una V Conferencia, enviada al Card. Re por el
Presidente del CELAM, ahora con comentarios de Mons. Robles. 05 de abril de 2004.
399
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 3. Comunicación abril-diciembre de
2004.
359
fuera enriquecida con los frutos del Sínodo. El Santo Padre, de
acuerdo con el CELAM, dispuso que la Conferencia se celebrara en
febrero del 2007, después de la promulgación de la Exhortación
Apostólica y antes de la Asamblea Ordinaria del CELAM, en
programa para mayo del 2007.
Con la muerte de S.S. Juan Pablo Il, el 2 de abril de 2005, y con la
elección de S.S. Benedicto XVI, el 19 de abril sucesivo, la fecha de
celebración tuvo que ser necesariamente cambiada, para dar tiempo al
nuevo Papa de organizar su programa y evacuar los compromisos que
el inicio del ministerio petrino implica. Así, la Asamblea se celebró
finalmente en mayo del 2007.
- La CAL y la sede de la V Conferencia General
En cuanto tiene que ver con el lugar de la celebración, el CELAM
deseaba celebrar la V Conferencia en América Latina y contar con la
presencia del Santo Padre al menos en la sesión inaugural. La CAL,
sin embargo, sugirió desde el principio la oportunidad de celebrar la V
Conferencia en Roma, teniendo presente sobre todo la salud del Papa
Juan Pablo II, para quien un viaje a América Latina resultaría
supremamente fatigoso.
En la XIX Asamblea Ordinaria del CELAM celebrada en
Tuparendá, Paraguay, se buscó un sitio adecuado en Latinoamérica
para celebrar allí la V Conferencia, si el Santo Padre no tomaba la
decisión de celebrarla en Roma. Se optó entonces por el ofrecimiento
de la Conferencia Episcopal de Ecuador que ponía a disposición un
lugar cercano a Quito apto como albergue y como lugar de trabajo
para todos los miembros de dicha Conferencia, con la sobriedad que la
misma exigía. Después de la Asamblea de Tuparendá, la Presidencia
del CELAM sostuvo varias reuniones en Roma con los Cardenales
Latinoamericanos y con algunos Prefectos de los Dicasterios de la
Curia Romana y en estas reuniones se fue viendo que la decisión
aprobada en Paraguay tenía el gran inconveniente de la altura. Con
seguridad muchos de los miembros de la mencionada Conferencia,
sobre todo por la edad, tendrían dificultad con la altura de Quito.
También se hizo notar que en Quito se temían manifestaciones de
grupos indigenistas con ocasión de una Conferencia General, debido a
la presencia de tantos Obispos, Arzobispos y Cardenales, y del mismo
Santo Padre, que constituía una ocasión propicia para quienes quieren
así aparecer en la pantalla mundial.
360
En el 2004 el Cardenal Secretario de Estado comunicó a la
presidencia del CELAM que el Santo Padre Juan Pablo II había
decidido que la V Conferencia General tendría lugar en Roma. Con la
elección del Papa Benedicto XVI, el deseo del CELAM de poder
celebrar la Conferencia en tierra latinoamericana y de contar con la
presencia del Papa, volvió a aparecer. Así, con la intención de contar
con una alternativa a la ciudad de Roma y visto que Quito no
despertaba mucho entusiasmo entre los que participarían en la
Conferencia, el CELAM buscó otra alternativa en Latinoamérica.
Durante la XXX Asamblea Ordinaria del CELAM celebrada en Lima
los obispos ecuatorianos presentaron la opción de Guayaquil, sin
embargo durante dicha Asamblea del CELAM aparecieron otras
posibles sedes para la V Conferencia, Chile y Argentina. Se optó
entonces por presentarle al Papa los siguientes lugares en este orden:
Argentina (cerca de Buenos Aires o de Córdoba), Santiago y
Guayaquil. A favor de la presentación de Argentina y Chile como
primeras opciones por delante de Guayaquil pesó el hecho de que las
Conferencias anteriores habían tenido lugar en cuatro de las cinco
regiones geográficas en las que está dividido el CELAM, faltaba solo
el Cono Sur de habla castellana.400
Sin embargo, después el Santo Padre Benedicto XVI, cuando tomó
la decisión de que la Conferencia se realizara en América Latina,
dispuso que la Conferencia se celebraría en Aparecida y con la
confianza puesta en Dios haría el viaje a Brasil para inaugurarla.
La CAL se interesó igualmente en la elaboración y aprobación del
Reglamento,401 en la redacción del Documento de Participación, 402 en
la elaboración de la lista de las personas participantes en la V
Conferencia403 y en el financiamiento de la misma.404
400
Cfr. Arch. PCAL, V Conferencia, I-Preparación, 4. Correspondencia Marzo-Junio 2005.
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I- Preparación, 9. Reglamento.
402
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I- Preparación, 10. Documento de Participación.
403
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I- Preparación, 11. Proceso de elaboración de listas
personas participantes en la V Conferencia; 12. Notificación de invitación a los participantes de la
V Conferencia; 13. Fichas de inscripción.
404
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, I- Preparación, 14. Financiamiento.
401
361
b) En el post-Aparecida
Una vez concluida la Conferencia la CAL se interesó en el
seguimiento de la redacción definitiva del Documento conclusivo,405
en el proceso de aprobación del mismo por parte de la Santa Sede 406 y
en su divulgación
La CAL ha seguido igualmente las reacciones que el estudio del
Documento ha ido suscitando en los ambientes eclesiales de América
Latina, sobre todo en cuanto tiene que ver con las Comunidades
Eclesiales de Base407 y con las reacciones suscitadas por los cambios
efecutados al Documento conclusivo. 408
Sigue igualmente con interés la acogida que en la sociedad civil ha
ido teniendo las voz del Episcopado latinoamericano sobre temas
como la justicia social, la dignidad humana, la solidaridad, la justicia
internacional, los migrantes, los enfermos, los adictos dependientes,
los detenidos en cárceles, el matrimonio y la familia, los niños, los
adolescentes y los jóvenes, los ancianos, la dignidad y participación de
la mujer en la vida de los pueblos, la cultura de la vida, el cuidado del
medio ambiente, la educación como bien público, la integración de los
indígenas y de los afroamericanos en la sociedad latinoamericana,
entre otros.
Con el fin de estudiar el Documento de Aparecida La CAL ha
promovido encuentros con los Embajadores
de los países
409
latinoamericanos ante la Santa Sede, con los Responsables de los
Dicasterios de la Curia Romana410 y con los Rectores de los Colegios
latinoamericanos e Internacionales con sede en Roma. 411
405
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, III- Después de Aparecida, 1) La 3a y 4 redacciones: la
última fue enviada al Santo Padre para su aprobación.
406
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, III- Después de Aparecida, 2) Proceso de aprobación del
Documento conclusivo, carta de aprobación, modificaciones.
407
Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, III- Después de Aparecida, 4) Comunidades Eclesiales
de Base (C.E.B.) y otros retoques.
408
Cfr. Arch. PCAL, V Conferencia, III- Después de Aparecida, 5) Reacciones a los cambios
efectuados al Documento conclusivo.
409
Reunión celebrada el 9 de noviembre del 2007. Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, IIIDespués de Aparecida, 9) Actividades programadas por la CAL para el estudio del Documento
conclusivo.
410
La reunión se llevó a cabo el 15 de noviembre del 2007. Cfr. Arch.PCAL, VConferencia, 9) Actividades programadas para el estudio del Documento conclusivo.
411
La reunión se celebró el 30 de noviembre del 2007. Cfr. Arch.PCAL, V Conferencia, 9)
Actividades programadas para el estudio del Documento conclusivo.
362
En las actividades programadas por la CAL para el estudio del
Documento reviste gran importancia el libro que sobre la V
Conferencia ha preparado la Comisión en colaboración con algunos
miembros del Episcopado latinoamericano y de los Dicasterios de la
Curia Romana. Será un instrumento útil para profundizar en el análisis
de las Conclusiones de Aparecida de modo que la V Conferencia sea
“una ocasión propicia para repensar la pastoral de tal modo que se
refuerce la transmisión de la Fe en América Latina”.
Capítulo XXIV
Breve perfil biográfico de los Presidentes y Vice-Presidentes de la
CAL
1. Cardenales Presidentes
Durante los últimos veinte años han presidido la Pontificia Comisión
para América Latina los Eminentísimos Señores Cardenales Bernardin
Gantin, Lucas Moreira Neves y Giovanni Battista Re. De Su
Eminencia el Cardenal Bernardin Gantin, ya hemos presentado su
perfil biográfico en la parte precedente, por tanto omitiremos hacerlo
en esta.
1.1 Em.mo Sr. Cardenal Moreira Neves
Lucas Moreira Neves nació el 16 de septiembre de 1925 en São João
del Rei (Brasil). El 7 de marzo de 1945 hizo su profesión solemne en
la Orden de Predicadores y el 9 de julio de 1950 fue ordenado
sacerdote. El 9 de junio de 1967 fue nombrado Obispo auxiliar de Sao
Paolo y el 24 de agosto fue consagrado por el Cardenal Agnelo Rossi.
El 7 de marzo de 1974 fue nombrado Vice Presidente del Pontificio
Consejo de Laicos y el 15 de octubre 1979 Secretario de la
Congregación para los Obispos. El 9 de julio de 1987 fue elegido
Arzobispo de Sao Salvador da Bahía, regresando así a su natal Brasil.
El 28 de junio de 1988 fue creado Cardenal por Su Santidad Juan
Pablo II. El 25 de junio de 1998 fue nombrado Prefecto de la
Congregación para los Obispos y Presidente de la CAL, cargos en los
363
que permaneció hasta el 16 de septiembre del 2000, cuando cumplió
exactamente 75 años. Murió el 8 de septiembre del 2002.
Ha sido, hasta ahora, el único latinoamericano Prefecto de la
Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión
para América Latina.
1.2 Em.mo Sr. Cardenal Giovanni Battista Re
Giovanni Battista Re nació el 30 de enero de 1934 en Borno, Italia.
Ordenado sacerdote a los 23 años de edad, el 3 de marzo de 1957, para
la diócesis de Brescia en Italia. El 9 de octubre de 1987 fue nombrado
Arzobispo de Forum Novum y Secretario de la Congregación para los
Obispos. Recibió la consagración episcopal el 7 de noviembre de
1987, de manos de Su Santidad Juan Pablo II.
El 12 de diciembre de 1989 fue nombrado Oficial de la Secretaría de
Estado, cargo en el que permaneció hasta el 16 de septiembre del
2000, cuando fue nombrado Prefecto de la Congregación para los
Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.
El 21 de febrero del 2001 fue elevado a la dignidad cardenalicia. Su
Santidad Benedicto XVI lo confirmó Prefecto de la Congregación
para los Obispos y Presidente de la CAL, el 21 de abril del 2005.
2. Obispos Vice-Presidentes
Tres Excelentísimos Señores Obispos han ocupado el cargo de VicePresidente de la CAL, desde que éste fue instituido por el Papa Juan
Pablo II en el Motu Proprio Decessores Nostri.
2.1 S. E. R. Cipriano Calderón
Cipriano Calderón Polo nació el 1º de diciembre de 1927 en
Plasencia, España. El 19 de marzo de 1953 fue ordenado sacerdote
para la diócesis de Plasencia. Miembro de la Hermandad de
Sacerdotes Operarios Diocesanos. Trabajó en Roma como periodista y
profesor en el Pontificio Colegio Español. Desde 1968 fue nombrado
responsable de la edición en lengua española del Osservatore
Romano. El 3 de diciembre de 1988, fue elegido Obispo titular de
Thagora y Vice-Presidente de la Pontificia Comisión para América
Latina, fue consagrado Obispo el 6 de enero de 1989 por Su Santidad
Juan Pablo II.
364
Se desempeñó como Vice-Presidente de la CAL hasta el 4 de
octubre del 2003.
2.2 S. E. R. Luis Robles
Luís Robles Díaz nació el 6 de marzo de 1938 en El Grullo, México.
El 14 de abril de 1963 fue ordenado sacerdote para la diócesis de
Autlán. El 16 de febrero de 1985 fue nombrado Arzobispo titular de
Stephaniacum y Nuncio Apostólico en Sudán. Fue consagrado Obispo
el 9 de abril de 1985 por el Cardenal Ernesto Corripio y Ahumada. El
13 de marzo de 1990 fue designado Pro-Nuncio Apostólico en Uganda
y el 6 de marzo de 1999 fue trasladado a Cuba como Nuncio
Apostólico. El 4 de octubre del 2003 fue designado Vice-Presidente
de la Pontificia Comisión para América Latina, cargo que desempeñó
hasta el 7 de abril del 2007, día de su fallecimiento.
2.3 S. E. R. Octavio Ruiz Arenas
Octavio Ruiz Arenas nació el 21 de diciembre de 1944 en Bogotá,
Colombia. Ordenado sacerdote del clero de la Arquidiócesis de
Bogotá, el 29 de noviembre de 1969. Durante 11 años prestó sus
servicios como Oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
El 8 de marzo de 1996 fue nombrado Obispo titular de Troina y
Obispo auxiliar de Bogotá. Recibió la ordenación episcopal el 13 de
abril de 1996 por imposición de manos del Cardenal Pedro Rubiano
Sáenz. El 16 de julio del 2002 fue nombrado Obispo de Villavicencio
y el 3 de julio del 2004, al ser elevada la diócesis de Villavicencio a
Arquidiócesis Metropolitana, fue nombrado por S.S. Juan Pablo II
primer Arzobispo Metropolitano de dicha sede. Recibió el palio
arzobispal de manos del papa Benedicto XVI el 29 de junio de 2005.
El 31 de mayo del 2007, durante la sesión de clausura de la V
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en
Aparecida (Brasil), S.S. Benedicto XVI lo nombró Vice-Presidente de
la Pontificia Comisión para América Latina.
3. Los Oficiales de la CAL
Desde su restructuración en 1988 la CAL ha tenido los siguientes
oficiales:
365
En 1991 la CAL asumió como Oficiales: al P. Víctor Manuel Ochoa
Cadavid, del clero de la Arquidiócesis de Medellín; al P. Juan de Dios
Olvera Delgadillo, del clero de la Arquidiócesis de México; a la
Hermana Rosa Idalia Mejía Molina, religiosa de El Salvador y
perteneciente a la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la
Inmaculada Concepción; y a la señora Lina Tentori Montalvo,
italiana, quien hacía ya parte del orgánico de la CAL desde 1986,
como escritora.
En 1995 el P. Juan de Dios Olvera Delgadillo regresó a la
Arquidiócesis de México y en su lugar fue asumido el P. Jair Ferreira
Pena, de la Diócesis de São João da Boa Vista, Brasil.
En 1997 terminó su servicio como Oficial el P. Jair Ferreira Pena y
regresó a la actividad pastoral en su diócesis. En su lugar fue asumido
el P. Luis Ferroggiaro Dentone, sacerdote diocesano de la
Arquidiócesis de Lima y miembro de la Sociedad de Vida Apostólica
Sodalitium Christianae Vitae. El P. Ferroggiaro prestó sus servicios
durante siete años, hasta el 2004. Lo sustituyó el P. José Ignacio Tola
Claux, sacerdote peruano miembro de la misma Sociedad de Vida
Apostólica.
El 4 de enero del 2006, Mons. Víctor Ochoa Cadavid fue nombrado
Obispo auxiliar de Medellín, Colombia. Recibió la consagración
episcopal el 1º de abril de manos de Su Eminencia el Cardenal
Giovanni Battista Re. En su lugar fue asumido el Padre Humberto
González Franco, del clero de la Arquidiócesis de Manizales,
Colombia.
A la Hermana Rosa Idalia la sustituyó la Hermana Minerva Serna,
de la misma congregación de Hermanas Franciscanas dela Inmaculada
Concepción, en septiembre de 2002.
366
367
APÉNDICE
368
369
Nota autógrafa de Mons. Samoré sobre
la última página del acta de la primera reunión de la CAL.
ARCH. PCAL, IA. 33, Adunanza I/X
370
371
372
373
374
375
376
377
Carta de Mons. Domenico Tardini al Cardenal Marcello Mimmi.
Arch. PCAL, IA, CONSTITUZIONE DELLA PONTIFICIA COMISIONE PER
L’AMERICA LATINA.
378
379
./.
Carta de S.S. Pablo VI al Cardenal Antonio Samoré. Vaticano, 12 de
julio de 1969. Arch.PCAL, IA, vol. 38, Nuova CAL II, Annuncio.
380
381
382
383
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385
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ...................................................................................................................... 5
PRIMERA PARTE ................................................................................................................... 9
SITUACIÓN SOCIO-RELIGIOSA DE AMÉRICA LATINA DURANTE
LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX................................................................................. 9
CAPÍTULO I .............................................................................................................................12
AMÉRICA LATINA UN CONTINENTE EN CONTINUA EVOLUCIÓN ................................12
1. EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA ............................................................................................................. 12
2. EVOLUCIÓN TÉCNICA ...................................................................................................................... 13
3. EVOLUCIÓN SOCIAL ......................................................................................................................... 14
4. EVOLUCIÓN RELIGIOSA.................................................................................................................... 14
CAPÍTULO II............................................................................................................................15
SITUACIÓN RELIGIOSA.........................................................................................................15
1. ACTIVIDAD DE LAS SECTAS PROTESTANTES ..................................................................................... 15
1.1 El informe de Ligutti y Morino................................................................................................. 15
1.2. La ponencia de Monseñor Rossi en 1958................................................................................ 17
1.2.1 Infiltración protestante en América Latina:......................................................................... 17
1.2.2 Población protestante en América Latina: .......................................................................... 17
1.2.3 El Congreso de Madras ..................................................................................................... 18
1.2.4 Justificaciones protestantes para la evangelización de América Latina................................. 19
1.2.5 Estrategia de la campaña protestante.................................................................................. 19
2. LA REAPARICIÓN DEL CULTO PAGANO Y DEL ESPIRITISMO................................................................ 21
3. EL INFLUJO DE LA MASONERÍA ........................................................................................................ 21
CAPÍTULO III ..........................................................................................................................22
LA FUERTE PENETRACIÓN DEL COMUNISMO..................................................................22
1. PANORÁMICA DEL COMUNISMO PARA 1959..................................................................................... 23
1.1 Argentina................................................................................................................................. 24
1.2 Bolivia ..................................................................................................................................... 24
1.3 Brasil....................................................................................................................................... 24
1.4 Chile........................................................................................................................................ 25
1.5 Colombia................................................................................................................................. 25
1.6 Costa Rica ............................................................................................................................... 25
1.7 Cuba........................................................................................................................................ 25
1.8 Ecuador................................................................................................................................... 26
1.9 El Salvador.............................................................................................................................. 26
1.10 Guatemala............................................................................................................................. 26
1.11 Haití....................................................................................................................................... 26
1.12 Honduras............................................................................................................................... 26
1.13 México................................................................................................................................... 27
1.14 Nicaragua.............................................................................................................................. 27
1.15 Panamá ................................................................................................................................. 27
1.16 Paraguay............................................................................................................................... 27
1.17 Perú....................................................................................................................................... 28
1.18 República Dominicana .......................................................................................................... 28
1.19 Uruguay................................................................................................................................. 28
1.20 Venezuela .............................................................................................................................. 28
386
2. LA ESTRATEGIA DE LA EXPANSIÓN COMUNISTA ............................................................................... 29
2.1 La propaganda marxista.......................................................................................................... 29
2.2 La Oficina regional de la F.S.M (Federación Sindical Mundial).............................................. 29
2.3 La prensa................................................................................................................................. 29
2.4 Radio Praga ............................................................................................................................ 29
2.5 Centros Culturales................................................................................................................... 29
2.6 La Universidad de la Amistad.................................................................................................. 30
CAPÍTULO IV ..........................................................................................................................30
LOS PUNTOS DÉBILES DEL CATOLICISMO LATINOAMERICANO .................................30
1. ESCASEZ DE CLERO.......................................................................................................................... 31
2. FALTA DE VOCACIONES ................................................................................................................... 32
3. INSUFICIENTE PREPARACIÓN DEL LAICADO CATÓLICO...................................................................... 32
4. FALTA DE UNA ADECUADA COORDINACIÓN Y ORGANIZACIÓN PASTORAL ........................................ 33
SEGUNDA PARTE..................................................................................................................35
LA SOLICITUD DE LA SANTA SEDE POR LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA ........35
CAPÍTULO V............................................................................................................................41
LA PRIMERA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO:
RÍO DE JANEIRO, 1955 ...........................................................................................................41
1. PRECEDENTES ................................................................................................................................. 41
2. CONFORMACIÓN DE LA COMISIÓN CENTRAL ................................................................................... 43
3. LA CARTA APOSTÓLICA AD ECCLESIAM CHRISTI DE S. S. PÍO XII CON MOTIVO
DE LA CONFERENCIA ........................................................................................................................... 49
3.1 La escasez de clero .................................................................................................................. 49
3.2 Colaboración de eclesiásticos procedentes de otros países...................................................... 51
3.3 Los Auxiliares del clero ........................................................................................................... 51
3.4 Necesidad de una cordial y ordenada colaboración................................................................. 51
3.5 Las asechanzas de los astutos enemigos................................................................................... 52
3.6 Atención en el campo social..................................................................................................... 52
3.7 Llamado a la colaboración...................................................................................................... 52
4. DESARROLLO DE LA CONFERENCIA ................................................................................................. 53
5. EL DOCUMENTO FINAL .................................................................................................................... 55
6. LA CONFERENCIA DE RÍO DE JANEIRO Y LA SOLUCIÓN DEL PROBLEMA DE LA ESCASEZ DE CLERO .... 56
6.1 Solución a largo plazo ............................................................................................................. 56
6.2 Solución inmediata .................................................................................................................. 57
7. LA CONFERENCIA DE RÍO DE JANIERO Y LA RESPONSABILIDAD DEL CRISTIANO
EN LA VIDA CÍVICO-POLÍTICA............................................................................................................... 58
CAPÍTULO VI ..........................................................................................................................59
EL CONSEJO EPISCOPAL LATINO-AMERICANO. CELAM ................................................59
1. PRECEDENTES ................................................................................................................................. 59
2. EL PROYECTO DE LA CONFERENCIA DE RÍO DE JANIERO .................................................................. 61
3. LA APROBACIÓN PONTIFICIA............................................................................................................ 62
4. PRIMERA REUNIÓN .......................................................................................................................... 64
5. EL SECRETARIADO GENERAL DEL CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO................................... 66
6. EL CELAM Y LA COORDINACIÓN DE LAS FUERZAS CATÓLICAS DE AMÉRICA LATINA...................... 67
7. EL CELAM Y LA COORDINACIÓN DE LAS FUERZAS CATÓLICAS EXTERNAS ...................................... 68
7.1 Con los Episcopados de Estados Unidos, Canadá, España y Portugal .................................... 68
7.2 Con las organizaciones católicas internacionales.................................................................... 68
CAPÍTULO VII .........................................................................................................................70
LA PONTIFÍCIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA.......................................................70
387
1. LA NECESIDAD DE UN ORGANISMO PERMANENTE PARA AMÉRICA LATINA ...................................... 70
1.1. La reunión del 1º de abril de 1958 ......................................................................................... 72
1.2 El Cardenal Marcello Mimmi y la idea de la Pontificia Comisión para América Latina.......... 74
2. LA DECISIÓN PONTIFICIA.................................................................................................................. 75
3. INSTALACIÓN Y PRIMERA REUNIÓN DE LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA ............... 76
TERCERA PARTE..................................................................................................................79
LOS PRIMEROS AÑOS DE LA CAL DE 1958 A 1967 .........................................................79
CAPÍTULO VIII........................................................................................................................82
LA ACTIVIDAD DE LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA.....................82
1. ESFUERZOS CUMPLIDOS ANTES DE LA CREACIÓN DE LA CAL........................................................... 83
1.1 La Obra de las diócesis vascongadas....................................................................................... 84
1.2. La Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano - Americana (O.C.S.H.A.) ............................... 85
1.3 El “Collegium pro America Latina” di Lovaina...................................................................... 87
1.4 Obras y programas de los otros Episcopados europeos........................................................... 89
1.5 Iniciativa del Episcopado de los Estados Unidos..................................................................... 90
1.6 La iniciativa del Episcopado canadiense ................................................................................. 91
2. LOS ESFUERZOS DE LA CAL EN FAVOR DE LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA.
LOS ORGANISMOS DE AYUDA.............................................................................................................. 92
2.1 Las Comunidades Religiosas y el problema de la escasez de clero........................................... 93
2.2 La Conferencia Episcopal Interamericana de Washington (2-4 noviembre de 1959)............... 97
2.2.1 Sus frutos en Estados Unidos........................................................................................... 100
2.2.2 Sus frutos en Canadá....................................................................................................... 101
2.3 Animación y creación de organismos de ayuda en Europa .................................................... 103
2.3.1 Belgica. Comisión Episcopal Belga para América Latina.................................................. 104
2.3.2 España. Comisión Episcopal de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana ................... 104
2.3.3 Alemania. Misereor y Adveniat ....................................................................................... 106
2.3.4 Francia. Comité Episcopal Francés de Ayuda a América Latina........................................ 107
2.3.5 Italia. Comité Episcopal Italiano para América Latina ...................................................... 108
2.3.6 Suiza. Representante de la Conferencia Episcopal Helvética para la ayuda
a América Latina ..................................................................................................................... 111
2.3.7 Austria............................................................................................................................ 112
2.3.8 Irlanda ............................................................................................................................ 112
2. 3.9. Malta ............................................................................................................................ 112
2.3.10 Holanda. Campaña de Cuaresma del Episcopado Holandés
(Bisschoppelijke Vastenactie Neerland).................................................................................... 112
3. LA CAL Y EL REFUERZO ORGÁNICO DE LAS ESTRUCTURAS FUNDAMENTALES DEL CATOLICISMO
LATINOAMERICANO .......................................................................................................................... 113
3.1 El Fondo CAL........................................................................................................................ 114
3.2 La ayuda económica para el aumento y la formación del clero............................................. 115
3.3 La ayuda económica para la Instrucción religiosa................................................................. 116
3.4 La ayuda económica para la acción social ............................................................................ 116
CAPÍTULO IX ........................................................................................................................119
RELACIONES CAL – CELAM..............................................................................................119
1. LA REVITALIZACIÓN DE LAS FUERZAS CATÓLICAS DE AMÉRICA LATINA ....................................... 119
2. LA CAL Y EL CELAM POR LA AYUDA DE OTRAS NACIONES ......................................................... 120
CAPÍTULO X..........................................................................................................................124
EL CONSEJO GENERAL DE LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA.....124
1. PRIMERA SESIÓN. 9 Y 23 DE OCTUBRE Y 19 DE NOVIEMBRE DE 1964.............................................. 127
2. SEGUNDA SESIÓN. 22 Y 29 DE OCTUBRE Y 10 Y 19 DE NOVIEMBRE DE 1965.................................... 131
3. TERCERA SESIÓN. 29 DE NOVIEMBRE Y 1º DE DICIEMBRE DE 1966.................................................. 132
CAPÍTULO XI ........................................................................................................................134
388
BREVE PERFIL BIOGRÁFICO DE LOS PRESIDENTES DE LA CAL .................................134
1. CARDENAL MARCELLO MIMMI ..................................................................................................... 134
2. CARDENAL CARLO CONFALONIERI................................................................................................ 135
CUARTA PARTE..................................................................................................................139
LA CAL ENTE AUTÓNOMO DE 1967 A 1969 ...................................................................139
CAPÍTULO XII .......................................................................................................................142
LA ESTRUCTURACIÓN DE LA CAL ...................................................................................142
1. COMPOSICIÓN DE LA CAL............................................................................................................. 142
2. PERSONAL ..................................................................................................................................... 145
3. SEDE ............................................................................................................................................. 149
4. FUNCIONAMIENTO......................................................................................................................... 152
5. ANTONIO SAMORÉ. PREFECTO DE LA SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DISCIPLINA
DE LOS SACRAMENTOS...................................................................................................................... 154
CAPÍTULO XIII......................................................................................................................157
LA SEGUNDA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO ...157
1. ANTECEDENTES............................................................................................................................. 157
2. CONVOCACIÓN Y PREPARACIÓN .................................................................................................... 159
3. DESARROLLO DE LA CONFERENCIA ............................................................................................... 167
3.1 Participantes.......................................................................................................................... 168
3.2 Los trabajos de la Conferencia .............................................................................................. 169
3.3 Procedimiento ....................................................................................................................... 169
3.4 El tema general de la conferencia.......................................................................................... 169
4. EXAMEN DEL DOCUMENTO FINAL .................................................................................................. 170
4.1 Las Comunidades de Base..................................................................................................... 171
4.2 Algunas ideas que no fueron aprobadas pero que circularon, defendidas por una minoría “bien
organizada y agresiva” ............................................................................................................... 171
5. LA CAL EN LA PREPARACIÓN DE MEDELLÍN.................................................................................. 172
CAPÍTULO XIV......................................................................................................................175
1. CUARTA SESIÓN. 12 – 15 DE FEBRERO DE 1968 .............................................................................. 175
2. QUINTA SESIÓN. 18 – 21 DE JUNIO DE 1969 .................................................................................... 179
CAPÍTULO XV.......................................................................................................................181
BREVE PERFIL BIOGRÁFICO DEL PRESIDENTE DE LA CAL:
CARDENAL ANTONIO SAMORÉ ........................................................................................181
QUINTA PARTE...................................................................................................................185
LA CAL A PARTIR DE LA REFORMA DE PABLO VI DE 1969 A 1988 .........................185
CAPITULO XVI......................................................................................................................187
NUEVA CONFIGURACIÓN DE LA CAL Y DEL COGECAL ...............................................187
1. NUEVAS NORMAS DE LA CAL........................................................................................................ 188
2. NUEVA ESTRUCTURACIÓN DEL COGECAL................................................................................... 192
CAPÍTULO XVII ....................................................................................................................195
ACTIVIDAD DE LA CAL ......................................................................................................195
1. UN RENOVADO ESPÍRITU DE SERVICIO............................................................................................ 196
1.1 Con el CELAM ...................................................................................................................... 197
1.2 Con el Secretariado General del CELAM.............................................................................. 197
1.3 Con los Organismos Episcopales........................................................................................... 197
389
1.4 Con las Conferencias Episcopales......................................................................................... 198
1.5 Con los Representantes Pontificios........................................................................................ 198
2. LA ACTIVIDAD DE LA CAL A TENOR DE LAS “NORMAS” DE 1969................................................... 199
2.1 El seguimiento de las actividades del CELAM y de los Organismos de ayuda ....................... 199
2.1.1 El seguimiento de las actividades del CELAM ................................................................. 199
2.1.2 El seguimiento de las actividades de los Organismos de ayuda......................................... 200
a) Canadá. Comisión Episcopal de Misiones- sección América Latina ................................. 200
b) Estados Unidos. Secretariado para Latino-América-NCCB .............................................. 200
c) Francia. Comité Episcopal Francés para América Latina .................................................. 200
d) Italia. Centro Eclesial Italiano para América Latina (CEIAL) .......................................... 200
e) España. Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias- Obra de
Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) ......................................................... 201
f) Acción Adveniat y Misereor............................................................................................ 201
g) Ayuda a la Iglesia que sufre (Kirche in Not) .................................................................... 202
2.2 LA CAL al servicio de las Conferencias Episcopales ............................................................. 202
2.3 El Fondo-CAL ....................................................................................................................... 203
3. LA PREOCUPACIÓN ESPECÍFICAMENTE PASTORAL DE LA CAL........................................................ 203
3.1 El movimiento “cristianos por el socialismo”........................................................................ 203
3.2 Teología de la liberación ....................................................................................................... 208
3.3 La ideología de la seguridad nacional ................................................................................... 210
3.4 La pastoral de los medios de comunicación social................................................................. 211
3.5 Las relaciones entre los Ordinarios locales y los religiosos en América Latina...................... 211
3.6 Reunión de los Obispos y de los Superiores Religiosos de Centro América........................... 215
CAPÍTULO XVIII ...................................................................................................................216
ACTIVIDAD DEL COGECAL................................................................................................216
1. SEXTA SESIÓN. 27 – 29 DE SEPTIEMBRE DE 1971 ............................................................................ 217
2. SÉPTIMA SESIÓN. 2 -4 DE OCTUBRE DE 1973................................................................................... 220
3. OCTAVA SESIÓN. 20 – 22 DE OCTUBRE DE 1975.............................................................................. 222
4. NOVENA SESIÓN. 27- 29 DE NOVIEMBRE DE 1980........................................................................... 223
5. DÉCIMA SESIÓN. 22 – 24 DE SEPTIEMBRE DE 1983.......................................................................... 225
6. DÉCIMA PRIMERA SESIÓN. 28 – 30 DE ABRIL DE 1987..................................................................... 226
CAPÍTULO XIX......................................................................................................................228
TERCERA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO ..........228
1. PREPARACIÓN ............................................................................................................................... 228
2. DESARROLLO DE LA CONFERENCIA ............................................................................................... 237
2.1 Ambiente que rodeó la Conferencia....................................................................................... 237
2.2 El discurso de S. S. Juan Pablo II........................................................................................... 239
2.2.1 Las tres convocaciones de la Conferencia......................................................................... 239
2.2.2 El tema de la Conferencia................................................................................................ 240
2.2.3 El trípode de Puebla. ....................................................................................................... 240
a) Verdad sobre Jesucristo .................................................................................................. 241
b) Verdad sobre la misión de la Iglesia ................................................................................ 242
c) La verdad sobre el hombre .............................................................................................. 244
2.2.4 Los Obispos promotores y defensores de la dignidad........................................................ 245
2.2.5 Otros temas del discurso................................................................................................. 246
2.3 La metodología de trabajo..................................................................................................... 247
2.4 El Documento final................................................................................................................ 248
CAPÍTULO XX.......................................................................................................................249
BREVE PERFIL BIOGRÁFICO DE LOS PRESIDENTES Y DEL SECRETARIO
DE LA CAL ............................................................................................................................249
1. CARDENAL SEBASTIANO BAGGIO.................................................................................................. 249
2. CARDENAL BERNARDIN GANTIN ................................................................................................... 250
3. MONS. MICHELE BURO ................................................................................................................. 251
390
SEXTA PARTE .....................................................................................................................253
LA CAL A PARTIR DEL MOTU PROPRIO DECESSORES NOSTRI DESDE 1988......253
CAPÍTULO XXI......................................................................................................................256
EL MOTU PROPRIO DECESSORES NOSTRI Y LA CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA
PASTOR BONUS .....................................................................................................................256
1. LA REESTRUCTURACIÓN DE LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA ............................. 256
2. LA PONTIFICIA COMISIÓN PARA AMÉRICA LATINA EN EL CUADRO DE LA CURIA ROMANA. ........... 258
2.1 El Motu Proprio Decessores Nostri en el cuadro de la Curia Romana................................... 258
2.1.1 Su vinculación a la Congregación para los Obispos .......................................................... 259
2.1.2 Normas pontificias por las que se rige la Comisión........................................................... 260
a) Artículo 1º. Tarea primordial de la Comisión ................................................................... 260
b) Artículo 2º. Labor de específica conexión........................................................................ 261
c) Artículo 3º. Presidente de esta Pontificia Comisión .......................................................... 262
d) Artículo 4º. Miembros de la Comisión............................................................................. 263
e) Artículo 5º. Personal de la Comisión ............................................................................... 263
f) Artículo 6º. Reuniones de la Comisión............................................................................. 264
g) Artículo 7º. La Sesión General anual............................................................................... 266
h) Artículo 8º. El Reglamento de la Comisión...................................................................... 267
2.2 La Constitución Apostólica Pastor Bonus.............................................................................. 267
CAPÍTULO XXII ....................................................................................................................268
LA ACTIVIDAD DE LA CAL ................................................................................................268
1. EL ESTUDIO DE LAS CUESTIONES DOCTRINALES Y PASTORALES ...................................................... 269
1.1 Las reuniones Plenarias......................................................................................................... 269
1.1.1 Primera Reunión Plenaria. 4-7 de diciembre de 1989........................................................ 270
1.1.2 Segunda Reunión Plenaria. 10 al 14 de junio 1991 ........................................................... 273
1.1.3 Tercera Reunión Plenaria. 11 al 15 de octubre de 1993..................................................... 275
1.1.4 Cuarta Reunión Plenaria. 19 al 23 de junio de 1995.......................................................... 276
1.1.5 Quinta Reunión Plenaria. 20 al 23 de marzo del 2001....................................................... 279
1.1.6 Sexta Reunión Plenaria. 24-27 de marzo 2003.................................................................. 283
1.1.7 Séptima Reunión Plenaria. 18 al 21 de enero del 2005...................................................... 285
1.1.8 Octava Reunión Plenaria. 17 al 20 de enero del 2007........................................................ 287
1.2 Los Simposios históricos........................................................................................................ 289
1.2.1 Simposio internacional sobre la Historia de la Evangelización de América........................ 289
1.2.2 Simposio histórico sobre los últimos cien años de la evangelización en América Latina..... 290
2. LA CAL Y SU FUNCIÓN DE CONEXIÓN ENTRE LA SANTA SEDE Y LOS ORGANISMOS
INTERNACIONALES Y NACIONALES PARA AMÉRICA LATINA .............................................................. 291
3. LA ACTIVIDAD ORDINARIA DE LA CAL.......................................................................................... 292
3.1 Encuentro con los Obispos Latinoamericanos....................................................................... 292
3.2 Reunión en Santo Domingo con los Representantes Pontificios en América Latina ............... 294
3.3 Reunión en Santo Domingo con los Presidentes de las Conferencias Episcopales................. 295
3.4 Viajes del Cardenal Presidente y del Obispo Vice-Presidente................................................ 295
3.5 Reunión con los embajadores de los países latinoamericanos e Iberoamericanos.................. 304
4. PUBLICACIONES Y OBRA DE DIFUSIÓN DEL MAGISTERIO PONTIFICIO ............................................... 305
4.1 Publicaciones ........................................................................................................................ 305
4.2 Difusión del Magisterio pontificio.......................................................................................... 305
4.3 Publicación de las Actas de las sesiones generales ................................................................ 306
CAPÍTULO XXIII ...................................................................................................................307
LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA Y EL GRAN JUBILEO DE LA ENCARNACIÓN ......307
1. LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA EN CAMINO HACIA EL AÑO 2000................................................. 307
1.1 La Cuarta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano........................................ 311
1.1.1 Preparación de la Conferencia ......................................................................................... 312
a) Por parte del CELAM ..................................................................................................... 312
b) Por parte de la Pontificia Comisión para América Latina.................................................. 318
391
1.1.2 Desarrollo de la Conferencia............................................................................................ 323
a) El discurso inaugural de Juan Pablo II ............................................................................. 323
b) Los trabajos de la Conferencia ........................................................................................ 329
c) Documento final............................................................................................................. 329
1.2.1 Historia de la iniciativa.................................................................................................... 331
1.2.2 Preparación..................................................................................................................... 333
1.2.3 Celebración de la Asamblea y la Exhortación Apostólica Postsinodal ............................... 336
1.2.4 La Pontificia Comisión para América Latina y la Asamblea Especial
para América del Sínodo de los Obispos................................................................................... 336
2. LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA ANTE EL NUEVO MILENIO QUE SE ABRE:
LA QUINTA CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINO-AMERICANO .................................... 337
2.1 Génesis de la idea y su maduración....................................................................................... 338
2.2 La reunión de Puebla, febrero del 2004................................................................................. 340
2.3 Desafíos y signos de esperanzas que motivaron la V Conferencia........................................ 341
2.4 El carácter canónico de la Conferencia General ................................................................... 342
2.5 La audiencia pontificia del 27 de mayo 2004 ........................................................................ 343
2.6 Consulta a las Conferencias Episcopales de América Latina................................................. 345
2.7 La aprobación del tema por parte del Papa........................................................................... 345
2.8 Documento de Participación ( o Consulta)............................................................................ 346
2.9 El Documento de síntesis....................................................................................................... 347
2.10 Lugar y fecha de celebración............................................................................................... 347
2.11 La convocación oficial......................................................................................................... 349
2.12 Celebración. Discurso inaugural de S. S. Benedicto XVI ..................................................... 350
2.12.1 Desafíos y signos de esperanza ...................................................................................... 351
a) Desafíos ......................................................................................................................... 351
b) Signos de esperanza........................................................................................................ 351
2.12.2 Discípulos y misioneros................................................................................................. 351
2.12.3 “Para que en Él tengan vida” ......................................................................................... 352
2.12.4 Otros campos prioritarios.......................................................................................... 353
a) La familia....................................................................................................................... 353
b) Los sacerdotes................................................................................................................ 353
c) Religiosos, religiosas y consagrados ................................................................................ 353
d) Los laicos....................................................................................................................... 353
e) Los Jóvenes y la pastoral vocacional ............................................................................... 353
2.13 El Documento final.............................................................................................................. 354
2.14. La CAL y la Va Conferencia General................................................................................... 355
a) En el proceso de preparación........................................................................................... 355
b) En el post-Aparecida ...................................................................................................... 361
CAPÍTULO XXIV...................................................................................................................362
BREVE PERFIL BIOGRÁFICO DE LOS PRESIDENTES Y VICE-PRESIDENTES
DE LA CAL ............................................................................................................................362
1. CARDENALES PRESIDENTES........................................................................................................... 362
1.1 Em.mo Sr. Cardenal Moreira Neves ..................................................................................... 362
1.2 Em.mo Sr. Cardenal Giovanni Battista Re ........................................................................... 363
2. OBISPOS VICE-PRESIDENTES ......................................................................................................... 363
2.1 S. E. R. Cipriano Calderón .................................................................................................... 363
2.2 S. E. R. Luis Robles................................................................................................................ 364
2.3 S. E. R. Octavio Ruiz Arenas.................................................................................................. 364
3. LOS OFICIALES DE LA CAL ........................................................................................................... 364
APÉNDICE .............................................................................................................................367
BIBLIOGRAFÌA .....................................................................................................................383
ÍNDICE ...................................................................................................................................385
392
393
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