Lucharemos en los campos y en las calles

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LUCHAREMOS EN LOS CAMPOS Y EN LAS CALLES
Winston Churchill
En mayo de 1940, tropas alemanas franquearon la línea Maginot, penetraron en las
posiciones defensivas francesas y en cuestión de días llegaron al Canal de la
Mancha. La Fuerza Expedicionaria Británica apostada en Francia, amenazada con la
aniquilación, se replegó hacia las playas de Dunkerque, donde se organizó la épica
evacuación de más de trescientos mil efectivos ingleses y franceses. Bajo la
protección de la Real Fuerza Aérea, embarcaciones inglesas de toda clase y tamaño,
algunas conducidas por voluntarios civiles, cruzaron una y otra vez el Canal para
transportar a Gran Bretaña al desbaratado ejército.
El 4 de junio Winston Churchill presentó al Parlamento su informe sobre el éxito de
la evacuación. Su descripción de ese heroico esfuerzo y su apelación al coraje, la
unidad, la determinación y el sacrificio levantaron el ánimo del pueblo británico.
También ayudaron a cimentar la decisión en el Nuevo Mundo; una semana después,
cuando Italia entró en la guerra junto con las potencias del Eje, el presidente
Roosevelt se comprometió públicamente a respaldar la causa aliada con los recursos
materiales de su país.
Desde el momento en que las defensas francesas de Sedán y el Mosa fueron
arrasadas a fines de la segunda semana de mayo, sólo una veloz retirada hacia Amiens y el
sur pudo haber salvado a los ejércitos ingleses y franceses que habían entrado en Bélgica a
petición del rey belga, pero este dato estratégico no se tomó en cuenta de inmediato. ...
La erupción alemana segó como una filosa guadaña el flanco derecho y la
retaguardia de los ejércitos del norte. Ocho o nueve divisiones blindadas, cada cual
consistente en cuatrocientos vehículos blindados de distinto tipo, pero cuidadosamente
organizada para ser complementaria y divisible en unidades autónomas, cortaron toda
comunicación entre nosotros y los principales ejércitos franceses. Cortaron nuestras
comunicaciones concernientes a vituallas y municiones, que iban primero a Amiens y luego
por Abbeville, y avanzaron costa arriba hasta Boloña y Calais, casi hasta Dunkerque.
Detrás de este embate blindado y mecanizado llegaba gran cantidad de divisiones alemanas
en camiones, y detrás de ellos trajinaba con relativa lentitud la obtusa masa del común del
Ejército Alemán y del pueblo alemán, siempre tan dispuesto a pisotear en otras tierras las
libertades y ventajas que nunca ha conocido en la suya. ...
Entretanto, la Real Fuerza Aérea, que ya intervenía en la batalla en la medida en que
lo permitía su autonomía de vuelo, utilizó parte de su principal fuerza de combate para
atacar los bombarderos alemanes y las numerosas cazas que los protegían. Esta lucha fue
prolongada y dura. De pronto la escena está despejada, el estruendo y el estrépito han
cesado por el momento, pero sólo por el momento. Un milagro de liberación, logrado
merced al valor, la perseverancia, la perfecta disciplina, el servicio intachable, el ingenio, la
habilidad, la indómita fidelidad, se manifiesta ante nosotros. El enemigo fue rechazado por
las tropas inglesas y francesas en retirada. Recibió un trato tan rudo que ni siquiera logró
apresurar en exceso la partida de nuestros efectivos. La Real Fuerza Aérea trabó combate
con el grueso de la Fuerza Aérea Alemana, y le infligió pérdidas de por lo menos cuatro por
uno; y la armada, utilizando casi un millar de buques de todo tipo, transportó más de
335.000 hombres, franceses e ingleses, fuera de las fauces de la muerte y la vergüenza,
hacia su tierra natal y las tareas que el futuro inmediato nos depara. Debemos tener la
cautela de no asignar a esta liberación los atributos de una victoria. Las guerras no se ganan
con evacuaciones. Pero hubo una victoria dentro de esta liberación, y es preciso señalarla.
...
Esto representó una gran prueba de fuerza entre las fuerzas aéreas británica y
alemana. ¿Se puede concebir mayor objetivo para la aviación alemana que el de
imposibilitar la evacuación desde esas playas, y hundir todas las naves que se utilizaron,
que sumaban millares? ¿Podía existir un objetivo de mayor importancia militar y
significación para la guerra en general? Pusieron su empeño, y fueron derrotados, su tarea
quedó frustrada. Nos llevamos nuestro ejército, y ellos han pagado el cuádruple por cada
baja que nos infligieron. Inmensas formaciones de aviones alemanes- y sabemos que son
una raza muy valiente- huyeron en varias ocasiones de un ataque de la Real Fuerza Aérea
realizado con gran inferioridad numérica, y se dispersaron a los cuatro vientos. ...
Rendiré mi tributo a estos jóvenes aviadores. El gran Ejército Francés fue batido y
desbaratado en gran medida, y provisoriamente, por el embate de millares de vehículos,
blindados. ¿No sucederá también que la causa de la civilización misma será defendida por
la habilidad y la devoción de unos pocos miles de pilotos? Creo que nunca existió en todo
el mundo, en toda la historia de la guerra, semejante oportunidad para la juventud. Los
caballeros de la Tabla Redonda, los cruzados, todos pertenecen a un pasado no sólo lejano
sino prosaico; estos jóvenes, que salen cada mañana para custodiar su tierra natal y todo
aquello que defendemos, que empuñan en sus manos esos instrumentos de poder colosal y
demoledor, y de quienes puede decirse que
Con cada mañana nacía una noble oportunidad,
y con cada oportunidad nacía un noble caballero,
merecen nuestra gratitud, como todos los valientes que, en tantos modos y en tantas
ocasiones, están dispuestos, y siguen dispuestos, a dar la vida y todo por su patria. ...
Por mi parte, tengo plena confianza en que si todos cumplen con su deber, si nada se
pasa por alto, y si se trazan los mejores planes, tal como se están trazando, demostraremos
nuevamente que somos capaces de defender nuestra isla, capear el temporal de la guerra y
sobrevivir a la amenaza de la tiranía, si es necesario durante años, si es necesario a solas.
De un modo u otro, eso es lo que intentaremos. Esa es la resolución del gobierno de su
majestad, de cada hombre de ese gobierno. Es la voluntad del Parlamento y la nación. El
Imperio Británico y la República Francesa, unidos en su causa y su necesidad, defenderán a
muerte su tierra natal, ayudándose como buenos camaradas hasta el máximo de sus fuerzas.
Aunque grandes regiones de Europa y muchos antiguos y famosos estados hayan caído o
puedan caer en las garras de la Gestapo y el aborrecible aparato del gobierno nazi, nosotros
no vacilaremos ni fallaremos. Continuaremos hasta el fin, lucharemos en Francia,
lucharemos en los mares y océanos, y lucharemos con creciente confianza y creciente
fuerza en el aire; defenderemos nuestra isla a cualquier precio, lucharemos en las playas,
lucharemos en las pistas aéreas, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en
las colinas; nunca nos rendiremos, y aun en el caso de que esta isla o gran parte de ella
fuera sometida y hambreada, lo cual no creo ni por un instante, entonces nuestro Imperio de
allende el mar, armado y custodiado por la flota británica, continuaría la lucha hasta, que
cuando Dios lo decida, el Nuevo Mundo, con todo su poderío y fortaleza, acuda al rescate y
la liberación del Viejo.
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