O comércio de recursos estratégicos e conflitos na bacia do

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O comércio de recursos
estratégicos e conflitos na
bacia do Amazonas. Uma
interpretação histórica
RESUMO
A Bacia Amazônica, palco e espaço de interação
cultural, étnica e comercial durante séculos, permitiu o acesso de comerciantes, banqueiros, diplomatas e colonos, que transformaram este lugar em uma
região chave para o passado e o futuro da sustentabilidade da humanidade, a partir de interações sociais
pacíficas e conflitantes. Inicialmente, era o lugar
para comprar matérias-primas e se conectar com a
transformação do consumo das economias centrais,
até os processos industriais e tecnológicos de hoje.
No entanto, ele sempre foi um lugar importante de
fontes de água, um recurso antigo e distante da realidade, que se torna em um recurso essencial para o
futuro da humanidade. Isso pode ser um gerador de
outros conflitos, diferentes daqueles que foram historicamente conhecidos, e enquadrando a transformação desta região, uma nova fronteira, a fronteira
amazônica, onde as instituições serão fundamentais
para a ordem da região.
Palavras-chave:
Brasil, Bacia Amazônica, comércio, conflitos, recursos estratégicos.
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Comercio de recursos estratégicos y conflicto en la Cuenca Amazónica.
Una interpretación histórica (Pp. 62 - 74)
Comercio de recursos estratégicos
y conflicto en la
Cuenca
Amazónica.
Una interpretación histórica*
Fecha de recepción: Julio 17 de 2013
Fecha de aceptación: Septiembre 19 de 2013
Fecha de modificación: Noviembre 29 de 2013
Oscar Mauricio Granados Erazo
Profesor Asociado Departamento de Comercio Internacional.
Universidad Jorge Tadeo Lozano,
Bogotá, Colombia.
Correo electrónico: [email protected]
Trade of strategic
resources and conflict in
the Amazon Basin. An
historical interpretation
ABSTRACT
RESUMEN
The Amazon Basin, scenario and space of immense cultural, ethnic and trade interaction for
centuries, allowed access of merchants, bankers,
diplomats and settlers, who have turned this place
into an essential region for past and future sustainability of humanity, from peaceful and conflicting
social interactions. Initially, it was the place to purchase raw materials and connect with the transformation of the consumption of the central economies, to the industrial and technological processes
today. However, it has always been an important
place of water sources, an antique resource and detached from reality, which becomes an essential resource for the future of humanity. This can be a generator of other conflicts, different that have been
known historically, and framing the transformation
of this region, a new frontier, the Amazon frontier,
where institutions will be essential to the order of
the region.
La Cuenca Amazónica, escenario y espacio de una
inmensa interacción cultural, étnica y comercial durante siglos, ha permitido el acceso de comerciantes,
banqueros, diplomáticos y colonos, que han convertido este lugar en una región esencial para la sostenibilidad pasada y futura de la humanidad, a partir de
interacciones sociales pacíficas y conflictivas. Inicialmente, fue el lugar para adquirir materias primas y
conectarlas con la transformación del consumo de las
economías centrales, hasta los procesos industriales y
tecnológicos de hoy. Sin embargo, siempre ha sido un
lugar importante de fuentes hídricas, un recurso antiguo y apartado de la realidad, que se convierte en un
recurso esencial para el futuro de la humanidad. Esto
puede ser un generador de otro tipo de conflictos, diferentes a los que se han conocido históricamente, y enmarcar la transformación de esta región, en una nueva
frontera, la frontera amazónica, donde las instituciones serán fundamentales para el orden de la región.
Keywords:
Brazil, Amazon basin, trade, conflict, strategic
resources.
Palabras clave:
Brasil, Cuenca Amazónica, comercio, conflicto,
recursos estratégicos.
*
Artículo surgido de la investigación titulada: Banqueros, Diplomáticos y las materias
primas estratégicas de Suramérica, 1885-1914. Financiado por la Universidad Jorge
Tadeo Lozano, 2013.
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Una interpretación histórica (Pp. 62 - 74)
INTRODUCCIÓN
La riqueza de una nación corresponde a su población,
y su miseria corresponde a su riqueza.
Giamaria Ortes
En la Cuenca Amazónica, una región que supera
los 6.8 millones de kilómetros cuadrados y ocupa el
35% del subcontinente suramericano (Domínguez,
1987, pp. 33-35; Santacruz, 1992, p. 329), se han desarrollado los intereses de la corona española y portuguesa, de expediciones mercantiles y científicas, también, religiosos, banqueros, diplomáticos, militares y
aventureros, en diferentes periodos, que hicieron de
la región un centro global de materias primas en la
historia humana. Hoy, esa cuenca cuenta con recursos estratégicos para la estabilidad humana, pero su
acceso puede ser diferente, en comparación a lo que
se ha vivido hasta ahora en la región. Recursos necesarios para la transformación industrial y tecnológica del siglo XX como el manganeso, el tungsteno, el
caucho, el hierro, así como los recursos alimenticios
que han expandido la frontera agrícola y reducido
la amazónica, como la soja, naranja, azúcar, cacao,
y también las que han transformado las fuentes de
energías renovables, podrán pasar a ser secundarias
cuando las necesidades humanas se transformen y demanden con mayor velocidad los recursos hídricos.
Este documento busca, identificar las características principales de los conflictos que se han generado
alrededor del comercio de los recursos estratégicos,
que se distanció de los enfrentamientos culturales,
raciales y políticos, los cuales han sido parte de la
historia social y económica de la Cuenca Amazónica. Entendiendo por recursos estratégicos, materias
primas que en diferentes épocas han sido fundamentales en los mercados internacionales, como cacao,
caucho, manganeso, bauxita, berilo, titanio, níquel,
diamantes industriales o mineral de hierro.
Los conflictos en la Cuenca Amazónica han estado sujetos a los intereses privados y nacionales por
los recursos estratégicos y no a los acontecimientos
propios de las transformaciones sociales, culturales y
religiosas. Para desarrollar esta hipótesis, el documento se divide en cuatro secciones: la primera hace una
interpretación histórica de los materiales estratégicos
y su relación con los conflictos que se han presentado
en la región, una segunda sección integra los hechos
históricos con un esquema institucional y de economía política de los recursos estratégicos, para en una
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tercera sección analizar la estabilidad y sostenibilidad
de la Cuenca Amazónica ante la variedad de recursos
e intereses que se desarrollarán a futuro y finalmente
una sección de conclusiones.
UNA INTERPRETACIÓN HISTÓRICA
La Cuenca Amazónica, ha sido un lugar donde
los intereses comerciales, científicos y políticos se
han desarrollado desde el descubrimiento de América, y posiblemente, la dinámica comercial y social
también se vivió en los periodos precolombinos. La
corona española controló el negocio forestal, que sumado a las innumerables expediciones científicas y
mercantiles de holandeses, ingleses, franceses y rusos,
desarrollaron el comercio de tabaco, algodón, tintas,
maderas, y también, el intercambio de textiles británicos, a partir de la firma del Tratado de Methuenen
en 1703 con los portugueses (Boxer, 1973, p. 5; Edmundson, 1903, p. 650; Grisales, 2000, p. 9).
De igual forma, la Corona Portuguesa con su
Compañía Mercantil y su intención de desalojar la
incursión francesa, y la Compañía de Jesús quien se
convirtió, en administrador de los indios y las actividades extractivas, superando en varias oportunidades
a los colonos (Chambouleyron, 2006, p. 14; Goulding, Smith & Mahar, 1996, pp. 27-28). El cacao, el
producto de mayor exportación del Amazonas durante el siglo XVIII, le permitió a las órdenes religiosas
enviar a Portugal entre 1743-45 más de 0,43 millones
de libras, a pesar de las rivalidades entre las comunidades indígenas, que también se involucraron en el
comercio y transporte de cacao, al punto de convertirse en corsarios de los ríos y enemigos de los blancos
(Alden, 1976, p. 123; Amoroso, 1992, p. 299; Hemming, 1978, p. 50).
Otro ejemplo fue la bonanza azucarera de los siglos XVII y XVIII, que integró la región amazónica
al mundo, a partir de la extracción de mano de obra
para los ingenios de Bahía, Pernambuco, Marañón y
Guayanas, reduciendo considerablemente la población indígena, que para los comerciantes y políticos
se había convertido en un obstáculo al progreso, al
comercio, y a la posesión de tierras (Domínguez,
2005, p. 17; Grisales, 2000, pp. 18-20). Algo similar
a lo sucedido con el caucho, que desató una persecución y una violencia contra la población indígena como lo documenta el cónsul británico de Rio de
Janeiro, Roger Casement ante la solicitud del Canciller Edward Grey, de revisar la posible agresión y
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padecimientos de súbditos británicos en la región del
Putumayo (Casement, 1911, pp. 9-21).
Los banqueros, diplomáticos, empresarios y aventureros arreciaron sus actividades a lo largo del mundo, buscando todo tipo de materias primas que fueran
esenciales en la carrera industrial de los países de centro, a través de mecanismos financieros y mercantiles
(Granados, 2010, pp. 54-55; Grisales, 2000, p. 7), que
se desarrollaron a través de los diferentes esquemas
de imperialismo que menciona Hobsbawn (1977, p.
125) y se complementaron con la presión diplomática de británicos, estadounidenses y franceses, por
abrir la navegabilidad internacional del Rio Amazonas, así como por apropiarse de algunos territorios en
la región, queriendo globalizar la Cuenca Amazónica
(Grisales, 2000, pp. 7-8; Silva, 1977, p. 20).
El auge del caucho, fraccionado en dos etapas:
1850-1914 y 1924-1945, sería el nuevo producto
exportable generando los impactos sociales y de seguridad que este tipo de bonanzas trae. La gran cantidad de caucho nativo en la región facilitó una exportación que alcanzó su nivel más alto en 1912 con
31.000 toneladas métricas, antes que los cultivos en
las colonias británicas en Asia iniciaran su producción (Goulding, Smith & Mahar, 1996, p. 33; Nogueira, 1993, p. 5).
El caucho en la región amazónica, incluyó los nombres de Goodyear y Ford, y de empresarios locales como
Suarez, Funes, Arana, Araujo, Fitzcarrald, Larraniaga,
Vaca, Torres, Peñafiel, Hernández, Calderón, Scholz,
Garrido, Arruda (Burns, 1965, p. 411; Collier, 1968,
pp. 57-59; Fifer, 1970, p. 118; Grisales, 2000, p. 62),
quienes fueron generadores de estructuras urbanas alrededor de su explotación que a pesar de las visiones
inauditas de riqueza fueron rápidamente remplazadas
por las plantaciones en la península Malaya (Price,
1954, p. 177). Sin embargo, transformaron el paisaje
amazónico no solo desde el punto de vista ambiental
sino también en la transformación poblacional, así
como en las relaciones mercantiles; alemanes, franceses y británicos interactuaron constantemente con
sus casas mercantiles en la Cuenca Amazónica, como
Wesche & Cía., Kahn & Polack, Marius y Levy &
Schuler (Segal, 1999, p. 260).
La extracción de quina y maderas como el cedro,
impulsaron el proceso de deforestación de regiones a
lo largo de la Cuenca Amazónica. Esto se sumó a la
ampliación de la frontera ganadera, la colonización
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agrícola a través de las concesiones a las élites, la llegada de los posseiros,1 los proyectos agrícolas de larga
escala, así como el desarrollo vial hacia el norte entre
Manaos y la frontera con Venezuela, y hacia el sur
entre Manaos y Mato Grosso. Situaciones que facilitaron la extracción maderera, y la inversión china y
malaya en la región (Gascon, Bierregaard, Laurence
& Rankin-de Mérona, 2001, pp. 28-29; Rankin-de
Mérona & Hutchings, 2001, p. 107).
Una situación similar, se presentó con el avance
de la frontera agrícola ante la creación de grandes latifundios que vinculaba al Banco Mundial, el ExportImport Bank, a la Corporación USAID y a la familia
Rockefeller (Molano, 1977, p. 53). Aunque la región,
se vio afectada por estas grandes bonanzas, también se
presentaron algunas de menor envergadura comercial
pero con un alto impacto en la cuenca. El cultivo de
jute facilitó el empaque de productos de exportación
como café, azúcar, soja y cacao, pero rápidamente fue
sustituido por las bolsas de polipropileno.
Finalmente la explotación de oro, una actividad
que ha permanecido desde tiempos de la colonia, y
representa la única mercancía realizable en el mercado (Domínguez & Gómez, 1990, p. 235) que guarda
valor, también transformó la Cuenca Amazónica al
movilizar la mano de obra y la contaminación con el
uso del mercurio. Una contaminación que también se
dio con la extracción de otros materiales industriales
como la bauxita, el mineral de hierro y el manganeso.
La producción de oro está enmarcada en la informalidad y su desarrollo se ha concentrado en los garimperos, que con la vinculación al código minero de
1934 en el periodo del presidente Vargas en Brasil,
como parte integral de los procesos de explotación
aurífera, y posteriormente con el código minero de
1967, facilitó la llegada de las grandes empresas e influyo en la institucionalidad y legalidad de la minería
informal (Worthington & Brown, 1993, p. 36). Sin
embargo, fue una minería que cada vez más afectaba
las fuentes de agua en las cuencas de los ríos Madeira y Tapajós, la producción agrícola y pesquera, así
como la estabilidad de la gran cuenca hidrográfica.
La extracción de recursos naturales, se complementó con la gran cantidad de trechos navegables con que
cuenta la región, que facilitó el transporte fluvial hacia
el mercado transatlántico. El Amazonas, un gran em1
Campesinos que trabajan en tierras de las cuales no poseen el título de propiedad
Comercio de recursos estratégicos y conflicto en la Cuenca Amazónica.
Una interpretación histórica (Pp. 62 - 74)
budo, era abastecido por ríos tributarios como el Negro,
el Blanco y el Madeira (Hemming, 1978, p. 49), que
se convirtieron en esenciales para transportar, aportar
o limitar los procesos colonizadores. Brasil contó con
una navegabilidad superior a los 16.641 kilómetros,
que confluían al puerto de Belem, núcleo de expansión
comercial del que dependía el Amazonas (Chambouleyron, 2006, p. 14; Holanda, 1963, p. 233).
En general la Cuenca Amazónica ofreció 50.000
kilómetros de vías navegables en el Amazonas y sus
principales afluentes, los cuales también están cerca
de las cuencas del Orinoco y Guayanas (Benchimol,
1966, p. 35) (Domínguez, 2005, pp. 223-225). Así
mismo con la introducción de los barcos de vapor,
auspiciado por el vigor económico del ciclo del caucho, el trayecto de Manaos a Belem pasaría de 2 y 3
meses a 9 días y posteriormente los buques oceánicos pudieron navegar hasta Iquitos por el Amazonas
(Nogueira, 1993, p. 5; Price, 1954, p. 14; Waszkis,
1993, pp. 175-176).
Esto a su vez facilitó el proceso colonizador y la
creación de asentamientos poblacionales que se constituían como parte, no solo de un proceso económico,
sino también religioso. La transformación cultural de
la Cuenca Amazónica, desde el periodo colonial con
los franciscanos, dominicos y jesuitas, hasta el proceso evangelizador de la familia Rockefeller, buscaron
direccionar sus intereses económicos y establecer con
el Estado, una afirmación de los ideales civiles y religiosos comunes, así como de unos patrones culturales
(Arcila, 2011, p. 39; Colby & Dennett, 1995; Domínguez, 1994, p. 17; Neves, 2006, p. 112), que facilitaran
el aprovechamiento de los recursos de la región.
Al paso de este proceso se inició un ambicioso programa civilizador, Perú promovió la integración de su
territorio amazónico en dos direcciones: primero, la
consolidación de Iquitos, y segundo, los beneficios
tributarios de algunas regiones amazónicas (Salamanca, 1977, pp. 10-11). Brasil con un fortalecimiento de
su ciudad insignia, Manaos, que en su búsqueda por
afianzar su soberanía, inicio desde de 1950, el desarrollo de infraestructura vial, acompañado de incentivos
fiscales y políticas económicas que volcaron a la población hacia la región, sin ser un llamado exclusivo
de la extracción minera, pero que influyó en la búsqueda por articular y vincular el capital internacional
en el territorio amazónico (Nogueira, 1993, p. 7).
Oscar Mauricio Granados Erazo
Se creó la zona de libre comercio de Manaos
en 1967 y se convirtió en el centro económico del
Amazonas y de América del sur (Schilling, 1978,
pp. 176-177). Sin olvidar que anteriormente, había
sido centro de la opulencia, el despilfarro y una de
las ciudades per cápita más ricas del mundo, debido
a que en 1910, la región representaba el 88 por ciento de la producción mundial de caucho y, para 1912
su año de mayor producción, alcanzó 31.000 toneladas métricas. A Manaos llegó parte de la bonanza de
diamantes de Minas Gerais y las mercancías de lujo
de Londres, Paris, Bruselas, Milán, Venecia, Lisboa
y Madrid, muy cerca de lo que sucedía en Belém que
se había transformado en centro financiero, de consumo, lujo y desarrollo urbano (Dean, 1987, p. 169;
Price, 1954, pp. 181-185, 192; Sarges, 2006, p. 93).
Es decir, la Amazonía se ha enfrentado a un proceso de explotación que obedece como menciona
Fontaine (2007, p. 251), “a un modelo depredador
de valorización” que se inspiró en intereses privados
y en ocasiones a intereses exógenos que influyeron
en la decisión de los Estados para facilitar los recursos estratégicos, que cada uno de los procesos históricos demandaba, y así vincular a la Amazonía en la
modernidad.
INSTITUCIONES Y AMAZONÍA
La explotación minera está sujeta al proceso de
globalización de las últimas décadas, y es comparable con lo que se vivió antes de la primera guerra
mundial en la competencia por materiales estratégicos, en la innovación, la ciencia y la tecnología, así
como en un avance en la capacidad material de la
principales economías. Hoy, la búsqueda se concentra en aquellos recursos que fortalecen la capacidad
industrial, tecnológica y de defensa, y por encima
del lugar donde se encuentre el recurso, si se logra
generar una explotación que articule los procesos económicos, políticos y sociales, será viable su
explotación hasta que se agote o se encuentre un
material que lo reemplace. Entonces, la definición
teórica de la explotación minera se podría sustentar sobre los preceptos del materialismo histórico,
donde la globalización, y en especial, la explotación
de recursos naturales influye negativamente sobre
las clases bajas y los Estados pobres de la periferia
(Arrighi, 1994, pp. 39-40; Luxemburg, 1951, pp.
349-351, 367-374).
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Este argumento se integra, porque posiblemente
la Cuenca Amazónica no ha recibido los beneficios
que se logran con los precios internacionales de los
materiales estratégicos, debido a que las empresas
multinacionales, bajo el concepto gramsciano de bloque histórico transnacional, son los actores que han
tenido la capacidad de desarrollar la movilidad del
capital internacionalmente. Esta movilidad del capital y su transformación, se integran con la relativa
inmovilidad del trabajo2, y el interés nacional que
tienen las economías centrales, por obtener y manejar reservas de estos materiales. Sin embargo, la única
forma como se logra reducir la capacidad de explotación minera y sus diferentes impactos, se centra en
los grupos de presión a favor de los asuntos ambientales, poblacionales y sociales, que podrían ser los reguladores de esta explotación, muchos veces mayor,
a los entes gubernamentales. Se debe transformar la
visión corporativa de liberalización que influye en la
sostenibilidad de la Cuenca Amazónica, y permitir
un proceso más participativo y social, a pesar de que
la globalización también limita la capacidad de los
Estados para regular las economías nacionales y los
intereses privados como sucede en otros escenarios
en los que han influido los asuntos políticos nacionales (Cohn, 2005, pp. 384-386; Gilpin, 2001, pp.
30, 45; North & Weingast, 2000, pp. 274-275). La
Amazonía no es la excepción.
Es decir, desde la perspectiva histórica presentada
en la sección anterior, las instituciones se conectan
con el pasado, el presente y el futuro, ya que son creadas y transformadas por los esfuerzos racionales que
incrementan su eficiencia y son parte de la evolución
de las sociedades, lo que permite entender el cambio histórico (Gilpin, 2001, p. 29; North, 1990, p.
3). Esto afianza la relación con la economía política.
Los asuntos esenciales de la economía y la política
identifican los parámetros del crecimiento y del desarrollo sostenible de una región que estuvo destinada
a ser un escenario estratégico, y convertirse ahora, en
un espacio relevante de los recursos hídricos. Aunque un punto esencial, es la posible transformación
de la Amazonía, porque se ha convertido para algunos países, en una región que debe establecerse como
un espacio internacional, lo que afectaría el poder,
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Algunos autores integran la movilidad del capital con los elementos propios de la
inmovilidad del trabajo en actividades que no requieren capacidades específicas.
Se resalta que la movilidad del trabajo se da en actividades intensivas en
conocimiento, (Hill & Law, 1989, pp. 487-488).
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los valores y la autonomía política de las sociedades
nacionales (Gilpin, 2001, p. 77).
Más aún, afectaría la estrategia de seguridad nacional y los intereses económicos de Brasil y los demás
países que tienen parte de su territorio en la región,
así como los principios implícitos y explícitos de la
naturaleza de los regímenes internacionales (Krasner,
1982, p. 185). Esto resultaría, en que regiones estratégicas pasaran a ser parte de regulaciones de orden
global bajo los parámetros de patrimonio de la humanidad, lo que supera los asuntos de soberanía e influye
en la dinámica de la región y transforma los conflictos
de bajo impacto en situaciones de alto impacto.
Igualmente, la minería se convirtió en un desarticulador de los factores productivos, en un desestabilizador del equilibrio poblacional, y en un exportador de los recursos de la extracción (Domínguez
& Gómez, 1990, pp. 10-11). Esto hace necesario,
desarrollar un esquema político y económico que logre avanzar en la sostenibilidad de la región minera y
que facilite el equilibrio de los factores mencionados
anteriormente. A partir de la economía institucional, la interacción de la Amazonía resulta en que las
instituciones establezcan los parámetros regulatorios,
sin determinar que estos sean eficientes o que den
resultados óptimos, generando oportunidades para la
sociedad, y esta, tomando ventaja de ellas (Krasner,
1999, p. 67; North, 1981, p. 205; North, 1990, p. 7).
En este caso, la Cuenca Amazónica se convierte
en un escenario con múltiples ventajas, pero donde
los intereses privados, así como los llamados imperios
informales que aprovechan las asimetrías de poder,
como mencionan Wendt y Friedheim (1996, pp.
248-52), pueden superar las organizaciones que regulen y establecen los parámetros de la explotación de
minerales estratégicos, es decir su capacidad se institucionaliza y supera la capacidad de los Estados.
Brasil desde una visión de Estado, ha integrado
un grupo de políticas públicas con sus intereses en el
Amazonas. Es una estructura, que reduce el impacto que tiene la desinstitucionalización de una región
que ha estado en cabeza de grupos privados desde el
mismo periodo colonial. Ahora Brasil desde su política de defensa establece la importancia que posee la
Amazonía brasilera por su riqueza mineral y de biodiversidad, que se convierten en punto de atención
internacional. Para esto, Brasil, ha buscado consoli-
Comercio de recursos estratégicos y conflicto en la Cuenca Amazónica.
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dar la presencia de las fuerzas militares y otros organismos del Estado en las zonas de frontera y reducir
la dificultad que trae consigo una zona con bajo nivel
de población y largas distancias para llegar a ella (Ministério da Defesa, 2005).
El desorden que trajo el proceso de colonización
de la región alteró la estructura social y su estabilidad, y llevó al abandono de regiones mineras como
el Tigre en el departamento de Guainía en Colombia, como también a una presencia de la guerrilla que
asumió funciones de Estado y condujo al deterioro
social y comercial (Valderrama, 1992, p. 293). Por el
contrario, los militares brasileros, buscan mantener
la vigilancia del Amazonas ante cualquier incursión
extranjera, con programas de desarrollo militar como
Calha Norte, que controla el acceso a las reservas de
minerales del valle Javari, la mitigación de conflictos
sociales y el desarrollo de nuevos proyectos militares
(Brock & Hessler, 1993, p. 71; Granados, 2006, p.
137; Worthington & Brown, 1993, p. 37).
Dejar de lado la indiferencia y establecer una vinculación nacional, presentan la importancia que adquiere para Brasil, su región amazónica. Mientras la
vinculación institucional de países como Colombia,
Ecuador y Perú, se acercan a ser nulas, lo que permite
la articulación de los intereses privados e ilegales en
la región para la explotación de cualquier material estratégico, generando nuevos escenarios de conflicto,
al no encontrar un esquema que regule las relaciones
entre los agentes privados y vele por reducir el impacto que tienen en la población, y por ende en la
activación de conflictos por la explotación de algún
recurso estratégico.
La institucionalidad es el inicio para construir una
transformación de la Cuenca Amazónica y reducir el
impacto que tienen los conflictos que se generan al
desarrollarse actividades extractivas legales o ilegales,
debido a que, cualquiera que sea el esquema de explotación, siempre va a transformar la región, debido a la llegada de colonos interesados en aprovechar el auge de
algún material estratégico, de forma directa o indirecta.
Las instituciones pueden moldear el comportamiento económico, pero también trascienden hacia
la economía política, ya que definen aspectos propios
de las instituciones públicas como son la seguridad y
la defensa. Ahí es donde Brasil ha avanzado considerablemente frente a los demás países de la región
Amazónica, al definir en su estrategia nacional de
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defensa, los elementos para priorizar la región, como
uno de los centros de mayor interés para la defensa
y para la reafirmación incondicional de su soberanía
sobre la región, dejando de lado cualquier intención
de establecer a la Cuenca Amazónica como patrimonio internacional de la humanidad (Presidência do
Brasil, 2008, pp. 14-15).
Ante esto, los demás países miembros de la Cuenca Amazónica, aún no presentan un desarrollo propio
de seguridad y defensa para contrarrestar cualquier
acción externa, sea privada o por parte de algún Estado, y avanzar en la protección de un espacio estratégico para la sostenibilidad futura de la humanidad.
La Amazonía, hasta ahora ha sido territorio donde
los intereses de diferentes países se han desarrollado
a través de la historia, y son pocos los países de la
región que han logrado contrarrestar eso.
En 1948, con la creación del Instituto Internacional de la Amazonía por Bolivia, Brasil, Colombia,
Ecuador, Perú, Venezuela, Holanda, Italia y Francia
(UNESCO, 1948, p. 1), no se logró desarrollar un
programa multilateral desinteresado, ya que algunos
países querían acceder al Amazonas con sus propios
proyectos científicos, comerciales y de transporte (Esvertit Cobes, 1995, pp. 322-323; Silva, 1977, p. 23).
Fue hasta la reactivación dada por Brasil en 1976 y
la creación definitiva del Tratado de Cooperación
Amazónica, que se convierte en el primer esquema
que busca congregar los esfuerzos para promocionar el
desarrollo armonioso en los respectivos territorios de
cada uno de los países, un proyecto global que integró la soberanía nacional con la cooperación regional
(Grisales, 2000, p. xii; Mendez, 1993, p. 201; OTCA,
1978, p. 1). Un proceso escalonado que mostró la importancia del interés particular. En el caso del Brasil,
ya se había creado el Banco de la Amazonía (BASA),
la Superintendencia del Desarrollo Económico de la
Amazonía (SUDAM) en 1966, buscando reorientar
el trabajo de instituciones creadas en la década de
1950 (Petit, 2006, p. 130).
Fortalecer la institucionalidad en la región, hace
que Brasil tenga mayor capacidad de ampliar sus intereses en la Amazonía. La colonización brasilera en
la segunda mitad del siglo XIX, le permitió afianzar
su liderazgo y ampliar sus fronteras en los primeros
años del siglo XX, en más de 500.000 kilómetros
cuadrados. Solamente con los litigios con Colombia
obtuvo más de 150.000 kilómetros cuadrados (Granados, 2012, p. 83).
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Es decir, el esquema institucional se acerca más a
un proceso que se consolida al interior de los países,
pero que hace necesario que aquellos países que a su
interior no han logrado precisar la importancia de su
territorio que hace parte de la Cuenca Amazónica,
acudan a esquemas multilaterales como la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, soportado más sobre estructuras teóricas, como la interdependencia compleja, que permite, que las naciones
se puedan agrupar a través de la firma de un tratado
para superar falencias internas, subsanar y lograr un
objetivo. También como lo plantea Hass (1958, p.
3), desde el neo-funcionalismo, en su análisis para
Europa, establece que los gobiernos nacionales se ven
cada vez más involucrados en los asuntos regionales y
terminan por resolver sus conflictos e incapacidades,
concediendo mayores facultades a las organizaciones
regionales que ellos mismos han creado.
(Domínguez, 2005, pp. 304, 329; Domínguez & Gómez, 1990, p. 259). Además con una afectación al
interactuar en los procesos mineros, ya que tiene una
reducida capacidad de acumulación.
Cualquiera que sea la aproximación teórica, las
instituciones que estén al frente de la Cuenca Amazónica, o que empiecen a identificar las falencias que
por más de quinientos años han tenido, y que han
desatado un sinnúmero de enfrentamientos y conflictos, a partir de los intereses económicos privados, y
varias veces justificados por los gobiernos de países de
la región o externos a ella, serán las que logren sortear
la dificultad que registra una región salvaje, que es
el centro de los intereses mundiales, por su riqueza
hídrica, biodiversidad y sus minerales.
Así mismo, la minería ilegal ha generado el deterioro del medio ambiente en Brasil y mucho más
en aquellos países como Colombia, Perú y Ecuador
que no tienen una política ambiental direccionada
hacia esta región, y que además no cuentan con los
esquemas políticos y policivos para hacerla cumplir.
Es decir, a pesar de los planes brasileños, prevalece el
abandono y la poca presencia del Estado, que facilita
la integración en actividades ilegales y por ende en la
minería ilegal, teniendo como estructuras del poder a
aquellos grupos que tienen la capacidad material de
influir sobre la región.
HACIA LA ESTABILIDAD Y
SOSTENIBILIDAD DE LA REGIÓN
La minería y las actividades extractivas, en general, ha generado problemas poblacionales y estructuras urbanas sin planeación, problemas que se
desprenden no por un proceso de demanda de mano
de obra, sino por una transformación de la economía
rural generada por la descomposición de la producción, la expulsión violenta de la población, las actividades ilegales y la búsqueda de mejores formas de
supervivencia (Arcila, 2011, p. 19; Castells, 1978,
p. 59). Esto vincula, a parte de la población en la
actividad minera directamente, pero otra población
desarrolla asentamientos que se integran con los ingresos que reciben los trabajadores no calificados que
son parte de la explotación minera, creando un anillo
de asentamientos urbanos, con un peso económico,
político y poblacional desproporcionado frente a la
población indígena y mestiza que resulta perjudicada
por los intereses de los colonos y el choque cultural
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A esto se suma el favorecimiento de los terratenientes y familias vinculadas a las actividades extractivas. Estas familias, históricamente han influido en
el desplazamiento de la población campesina, indígena y de colonos, basadas sobre la concentración de la
propiedad, la heterogeneidad productiva y la propiedad del capital. Además han contado con la facilidad
de establecer alianzas con las élites financiera, industrial y comercial y con los nuevos estratos técnicoprofesionales, como lo menciona Bejarano (1998, p.
62), lo que les da la capacidad de estructurar redes en
diferentes actividades productivas, integrando también a las corporaciones mineras y los banqueros.
La Amazonía brasilera se convierte, entonces, en
una región estratégica que busca desarrollar una estructura urbana que facilite los sistemas de transporte
y que permita consolidar la explotación de la misma,
sin importar cuál sea el recurso, agrícola o minero.
Esto como parte de una consolidación de la presencia y del sentido de pertenencia de la población que
reduzca la visión anárquica que conduce a la generación de conflictos.
Mientras para la región amazónica de Colombia,
se establecieron reservas de recursos estratégicos
como uranio, bauxita, manganeso, estaño, niobio,
tántalo, cobre y molibdeno, desde la década de 1970
(INGEOMINAS, 1984; PRORADAM, 1979; Valderrama, 1992, p. 285), no existe una claridad para
generar valor agregado en la explotación de estos minerales. A pesar de que en 2012, la Agencia Nacional
de Minería a través de la resolución 45 presentó un
nuevo estudio minero de la región, que buscó definir
Comercio de recursos estratégicos y conflicto en la Cuenca Amazónica.
Una interpretación histórica (Pp. 62 - 74)
áreas de reserva estratégica para el Estado, no existe
una propuesta institucional definida que permita reducir los impactos colaterales que se obtienen con el
comercio de recursos estratégicos. El oro nuevamente
se convierte en el eje de la minería de la Amazonía
colombiana, minería que es promovida desde la presidencia de Barco, con los depósitos de Puerto Limón,
Puerto Umbría, Santa Lucia en el Putumayo, Serranías del Naquen y Caranacoa en Guainía y Serranías
del Taraira en el Vaupés. Es decir no existe ningún
cambio institucional profundo para lograr optimizar
y desarrollar sosteniblemente la minería en la Amazonía colombiana.
La institucionalidad no se basa exclusivamente en
un plan de desarrollo económico aislado, sino que se
debe integrar en una estrategia nacional de defensa,
seguridad, economía, y también en la sostenibilidad
social de la región. Consiste en desarrollar una extracción minera, que reduzca el impacto que durante
siglos afectó la población indígena, pero que también
reduzca la minería informal, a través de procesos que
integren a esa población de forma adecuada a los grandes proyectos mineros, que no descuiden el desarrollo
regional, la protección de la biodiversidad y las fuentes
hídricas, ya que esta será el recurso estratégico más importante del Amazonas. Más que ampliar la frontera
agrícola, que alienta la deforestación, es defender los
recursos hídricos como lo más importante de la Cuenca Amazónica. Algo similar sucede con la expansión
de la frontera minera que hace cada vez más desolado
el escenario amazónico, como sucede con la región minera de los Estados de Amapá, Pará y Goiás en Brasil.
La región más importante de la minería de la
Cuenca Amazónica la Serra do Carajás, alberga el
mayor potencial minero en el hemisferio occidental,
que hoy es una estructura esencial en la explotación
de minerales estratégicos en la región y es catalogada como la mayor provincia minera del mundo. Allí
compañías como Vale, Rio Tinto y BHP Billinton,
avanzan en proyectos de explotación e infraestructura, y están transformando la minería mundial, po-
Oscar Mauricio Granados Erazo
niendo al Estado de Pará como el centro más importante de la minería brasilera, superando la tradición
y capacidad productiva de Minas Gerais (Petit, 2006,
p. 135). Esto se integra con la riqueza en otros materiales, como diamantes y uranio en Roraima, manganeso en Amapá, oro, bauxita y hierro en Pará en el
caso de Brasil, diamantes en el territorio venezolano
y la riqueza de combustibles fósiles en Ecuador, Colombia y Perú. Sin embargo, la cuenca sigue siendo el
centro más importante de los recursos hídricos.
Es decir, que para lograr la estabilidad de la Cuenca Amazónica, es importante reducir las limitaciones
formales o informales que generan las actividades extractivas, que puedan impactar la sostenibilidad de la
Cuenca y el verdadero valor a largo plazo que tiene
esta región para las nuevas generaciones,.
CONCLUSIÓN
Este ensayo presenta desde una perspectiva histórica cómo el comercio de recursos estratégicos ha sido
parte de la consolidación de la región. Los conflictos
han participado en su definición y transformación.
Una región desconocida para gran parte de la humanidad, pero que se convierte en un espacio donde
los intereses privados y gubernamentales, tanto de la
región como externos a ella, han querido impulsar
una transformación hacia la apertura internacional
de la Amazonía, como patrimonio de la humanidad,
pero claramente se establece que sus intereses particulares, sobrepasan los de la humanidad en general.
Esto nos acerca a establecer que la Cuenca Amazónica ha sido y será escenario de conflictos, que solo se
solucionarán hasta que las estructuras institucionales
de orden local y las estructuras multilaterales de orden regional, logren definir sus intereses en beneficio
de la Cuenca Amazónica, como centro esencial de
la biodiversidad y los recursos hídricos, y no simplemente como un escenario más para el abastecimiento de recursos estratégicos, como lo ha sido desde
la llegada de los colonos y aventureros hace más de
quinientos años.
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